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Sam Winchester, de catorce años de edad con un metro 60 de estatura y pelo a la mejilla; siente que finalmente su vida tiene sentido.O tanto sentido como puede tener teniendo un padre un poquito distraído y atascado en 1970, un hermano cuyo único sitio de socialización es el closet del conserje y un tío, que no es tío pero actúa como tío, de vecino.Pero el punto es que después de tanto rogar, caras de cañón y volteo de ojos su padre decidió que sí, sus hijos necesitan una casa con cuartos y una cocina de verdad, y no viajar por todo el país buscando nuevas experiencias. Se puede decir que John, al igual que Sam, solo buscaba algo de sentido después de la muerte de su esposa.Y llegamos a donde estamos ahora, mitad del año escolar y ambos adolescentes Winchester’s felices de la vida, y es que lo más emociona a Sam es ver a su hermano pasando tiempo con un amigo, bromeando y riendo como los adolescentes normales que son.Hay muchas personas que no se explica cómo Sam, con tanta inteligencia que tiene y con tanta perspicacia con la que siempre se comunica, no se dio cuenta lo que en realidad ese amigo realmente es para Dean.Podemos culpar al estupor que da el vivir adecuadamente por primera vez en su vida, podemos culpar su tierna edad y podemos culpar los genes de John.Podemos culpar a Dean que no fue más obvio( a los ojos de Sam) de su accionar.Por lo que helo aquí, con la quijada llegando al piso, los ojos como platos y fijado en su sitio porque allí, en el sofá que tanto el disfruta, esta su hermano Dean encima de su mejor amigo Castiel audicionando para una película porno y lo peor es que no puede dejar de ver.-¡Dean!-es posible que exista un Dios allá arriba o un Diablo allá abajo para que en ese momento entrara su padre a la habitación-deja de manosear a tu novio, traumaste a tu hermano.Hizo falta un revistazo para que Dean entendiera que ya no estaba solo, pobre Castiel, un poco más rojo y es posible que estalle en llamas.-Lo siento papá.Y fue ese día que por primera vez en su vida cuestionó su inteligencia, su padre y tío Bobby regañaron a Dean por “romper a su hermano” y Dean decidió que ya el sofá no es un buen lugar para pasar el rato con su novio:- Será el asiento trasero del impala entonces.
-¡Yo me siento allí también!-lloró Sam.
