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Capítulo 1
Shawn Spencer tenía un plan.Por supuesto, su mejor amigo, Gus, no creía que era uno muy bueno, pero Shawn sabía que su amigo estaba equivocado. No solo su plan era bueno, era mucho mejor, era asombroso, sonrió por algo como el destino o la suerte. Con un mínimo esfuerzo de su parte, todo había caído en su lugar con una precisión y perfección que le decía que alguien allá arriba le agradaba, y quería que tuviera una oportunidad para parrandear como si no hubiera un mañana.—Aún no puedo creer que te dejara convencerme de hacer esto, —Gus se quejó por enésima vez, con sus nudillos blancos por su fuerte agarre en el enorme y gigantesco volante del auto. Era un viejo Ford LTD de los 70 que alguna vez fue color "Champán", pero se había oxidado a un marrón fangoso; era tan grande como un tanque, sin embargo, Shawn lo amaba porque el asiento trasero era el lugar perfecto para tener una rápida siesta durante el sexto periodo de inglés.—Gus, por favor, no es para tanto, —Shawn dijo, actualmente descansando en el asiento del pasajero. Tenía sus lentes de sol puestos en su cara, filtrando los últimos rayos del sol de California de aquel viernes en la tarde. —¡Todo saldrá bien!Gus apartó los ojos de la carretera el tiempo suficiente para fulminarlo con la mirada. —Eso es lo que siempre dices.—Soy optimista, —admitió, inclinando la cabeza hacia la calidez de la luz del sol mientras cerraba los ojos. Su ventana estaba bajada, y el viento soplaba contra su cara, estropeando su cabello y casi robándole el aliento por su fuerza. Le encantaba.—Bueno, también dijiste eso sobre el Festival de Invierno [1] y mira lo bien que resultó, —Gus gruñó. —Tu papá te castigó por tres meses, tu mamá se rehusó a rescatarte y, luego, cuando tu papá te atrapó escapándote de casa, te obligó a que lo ayudaras con su colección de pistolas, por lo que pasaste todas las vacaciones limpiando cartuchos. [2]Shawn se estremeció ante el recuerdo de haber ayudado a Henry a revolver latón y verter pólvora en más de mil cartuchos utilizados, su papá era el único policía que conocía que era lo suficientemente mezquino como para reutilizar las balas utilizadas en el campo de práctica. —Esto no es ni remotamente parecido.—Ajá.—¡Dios está de mi lado, Gus!—¿Cómo puedes creer eso? ¡Dudo que Dios quiera que te entrometas en la fiesta de alguna fraternidad!Shawn se compuso y se retorció hasta que pudo sacar su billetera del bolsillo trasero de sus pantalones. —Número uno: mi identificación falsa, ¿cuándo llegó? Justo este lunes, —Shawn la sacó y la admiró; de acuerdo con el pedazo de plástico, que le había costado todo su salario de verano de trabajos ocasionales, él tenía 21 años, se llamaba Shawn Steele y era residente en 447 Rococo Ln en Anaheim, California. [3]—¿Y?—¿Y? ¿Y? —Farfulló dramáticamente Shawn. —¿Y qué pasa este fin de semana? Es el aniversario de bodas de mis padres y decidieron tener un fin de semana romántico afuera de la ciudad, esto me da la oportunidad perfecta para probar dicha identificación.—Está bien, así que tus padres no estarán este fin de semana, —concedió Gus. —Si eso es todo lo que necesitabas, ¿cómo es que terminé siendo parte de tu plan? Pudiste haber ido a una fiesta en la universidad local.—Pobre, equivocado, pequeño e ingenuo Burton, —Shawn estaba sacudiendo su cabeza y haciendo sonidos de chasquidos con su lengua. —De ninguna manera, hombre. ¡Si me descubren en Santa Bárbara, Henry lo sabría antes de que la tinta estuviera seca en mis huellas dactilares! Nunca podría probar esto en la ciudad. Es por eso que sé que esto está cósmicamente predestinado, Gus. El hecho de que resultará que irías a visitar a tu tía en Laguna Beach y que resultará que pasarías por UC Irvine donde resulta que sé que habrá un gran reventón Griego este fin de semana... Dios, ¡adoro cuando un plan se reúne!Shawn se recostó en su asiento con un suspiro de absoluta satisfacción, con una pequeña sonrisa petulante en su rostro. Este fin de semana iba a ser la mejor, totalmente genial y él ni siquiera tendría que sufrir por ello. Henry ni siquiera lo sabría y él, Shawn Spencer, finalmente lo haría, finalmente daría el paso, el salto, lo que sea, y dejaría de ser el único virgen en su clase de último año.Sí, Shawn Spencer tenía un plan: él iba a tener sexo. Ojalá con una candente, rubia pervertida de dudosa moral.—Lo que digas, Hannibal, —Gus murmuró, sacando a Shawn de sus tórridos pensamientos. —Creo que estás loco y solo le ruego a Dios que no te maten o algo. No quiero ser quien tenga que explicarle esto a tus padres.—Gus, estoy herido, —Shawn hizo un puchero, incluso mientras se inclinaba para mover el sintonizador de radio. El LTD era tan viejo que tenía un cartucho de 8 pistas y estaba tentado a meter una de las cintas de Meatloaf [4] del papá de Gus solo para escapar de la conversación. —¿No me extrañarías? ¡Soy tu mejor amigo!—Bueno, podría extrañar la compañía, —Gus admitió. —Aunque, por otra parte, no tendría a nadie arrastrándome a cosas como estas o fingir ser mi mamá para llamar a la enfermera con algún pretexto para que pueda ser excusado del sexto periodo de educación física o decirle a Patrice Taylor que fui yo él que robó su ropa interior de su casillero, así que, creo que todo se equilibraría.Shawn finalmente encontró una estación que reproducía música y se acomodó en su asiento. —Te preocupas demasiado, Gus, —amonestó a su amigo. —Nada saldrá mal, te lo prometo.Gus decidió no contestar y Shawn giró su cabeza hacia la ventana abierta, con su cabeza hacia el sol una vez más, mientras la melodía de Hey Jealousy de Gin Blossoms inundaba sus oídos sobre el sonido tamboriléate de la brisa del océano.Shawn estaba seguro, sin embargo, que iba a ser el fin de semana perfecto.Cuando finalmente llegaron a la universidad, Gus lo dejó en uno de los estacionamientos más concurridos del campus, justo cuando el sol estaba comenzando a esconderse por debajo del agua en el horizonte.—Tienes el número de mi tía Eileen, ¿verdad? —Gus preguntó a través de la ventana abierta del auto, mientras manejaba lentamente para mantenerse al mismo ritmo con el paso tranquilo de Shawn.—Sí, Gus, lo tengo, —Shawn le dijo impacientemente, tocando su bolsillo trasero donde mantenía su billetera. Junto con el pedazo de papel con el número de la Tía Eileen, Shawn incluso tenía otras cosas esenciales: su identificación falsa, todo el dinero que tenía, y los cuatro condones que se ingenió robar de la enfermería de salud pública de su ciudad.—Llamarás si cualquier cosa sucede, ¿verdad? —Gus en realidad estaba empezando a sonar preocupado en vez de enojado. —Vendré por ti, no importa en que estúpido problema te hayas metido.—Yo también te amo, Gus, —Shawn le dijo, tocando el brazo oscuro que descansaba en el alfeizar de la ventana. —Pero todo estará bien. ¡Ve a visitar a tu tía, diviértete comiendo su delicioso pastel de piña y no te preocupes por mí!—Te veré aquí mañana, alrededor de la 1 p.m., —Gus prometió.—Y yo estaré aquí, —Shawn juró, haciendo su señal de honor de scout de junior Bobcat. —¡No te preocupes! ¡Todo estará perfecto!Gus le dio otra mirada severa. —Sigue diciendo eso... —con una última despedida rápida, Gus aceleró y salió del estacionamiento lleno de gente.Shawn observó hasta que ya no pudo ver más el tanque del auto y entonces sonrió, metiendo alegremente sus manos en los bolsillos de su pantalón mientras caminaba hacia el campus. Aun cuando las clases habían terminado hace mucho tiempo, el campo del campus todavía estaba lleno de actividad y Shawn se mezcló, dando lo mejor para que pareciese que solo era otro universitario más que sale un viernes por la tarde.Él sabía que esta sería la mitad de la batalla: mezclarse. La última cosa que quería era que lo reconocieran como un estudiante de preparatoria antes de que siquiera tuviera la oportunidad de usar su identificación. Incluso se había vestido para la ocasión: pantalones descoloridos, camiseta de Whitesnake [5], franela y su mejor par de Converse negros. Aunque era similar a su aspecto habitual, Shawn descubrió que la camiseta de Whitesnake le añadía algunos años en gusto musical, y sintió que había algo sobre los zapatos clásicos que decían: "Soy alguien que piensa profundamente, pero, aun así, soy genial".Ahora que él realmente estaba aquí, Shawn tenía una última pequeña directiva antes de que pudiera sentarse y disfrutar de los frutos de su labor, y eso era que realmente debía localizar una totalmente increíble fiesta en la cual meterse. Aunque nunca se lo mencionaría a Gus, el conocimiento de Shawn sobre las fiestas en UC Irvine solo era teórico; él había imaginado, sin embargo, que fácilmente podría localizar alguna una vez él estuviera en la escuela.No era como si fuera muy difícil encontrar una fiesta de fraternidad un viernes por la noche.Todavía tratando de verse como un universitario, Shawn deambuló por la universidad hasta que encontró uno de los tantos tablones de anuncios de la escuela, justo afuera del edificio del consejo estudiantil. Examinando a través de innumerables volantes de estudiantes, tratando de buscar compañeros de habitación, vender guitarras, u ofreciendo sus servicios como tutores de Español, finalmente encontró lo que estaba buscando: un pedazo de papel anunciando una fiesta en una de las casas locales. Había una tarifa de cinco dólares la entrada, supuestamente para la caridad, pero empezaría en algunas cuantas horas, a tan solo tres cuadras del campus principal.Si se hubiera mirado en un espejo, Shawn hubiera podido ver que su sonrisa era tan amplia que comenzaba a eclipsar el resto de su rostro contorsionándolo de formas extrañas, sin embargo, probablemente no le hubiera importado. Después de mirar a su alrededor para asegurarse de que nadie estaba viendo, cuidadosamente quitó el volante del tablón y lo metió en su bolsillo, solo por si al caso; quizás lo necesitaría para algo después.Tal vez debía matar algunas cuantas horas, pero la última pieza de su plan finalmente había caído en su lugar y Shawn no pudo evitar presumir sobre ello. Tenía que ser el destino trabajando en su favor, decidió; nada más podría explicarlo.Seguro con el hecho de que el universo quería que él tuviera sexo ese día, Shawn fue en busca de algo para comer y ojalá por algo frío y afrutado como un batido con el que se fortalecería para las festividades que vendrían aquella noche.
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Carlton Lassiter se acercó al ruido, a la casa de la fraternidad repleta de gente con algo cercano al horror que era casi indistinguible. Él odiaba las grandes multitudes, especialmente cuando estas estaban hechas por ebrios estudiantes de grado inferior, y él realmente nunca disfrutó de las fiestas de las fraternidades, no durante sus años escolares. Así que, no pudo evitar preguntarse por qué siquiera se molestaba en someterse en aquello cuando tenía tantas otras cosas que podría hacer con su tiempo.De hecho, sí sabía por qué, y eso era su compañero de habitación. Rodney, un bocón, pero genio certificado trabajando en la Escuela de Ingeniería, casi lo había empujado fuera de su departamento en el campus.—Has estado trabajando muy duro, Carlton, —Rodney declaró. —Necesitas relajarte, diviértete, ve afuera.—Estoy relajado, —Carlton argumentó. —Justamente aquí, en mi habitación.—No, no, no lo estás, —Rodney refutó. —¡Lo que estás haciendo es arruinar mi concentración y no puedo trabajar bajo estas condiciones! ¡Necesito algo de tiempo a solas si alguna vez voy a terminar con esto!Bocón, Canadiense y neurótico: una combinación letal en un compañero de habitación, Carlton pensó injustamente. No era como si no le agradara Rodney; de hecho, se llevaban bien. El problema era que algunas veces ellos, simplemente, se parecían mucho.Al final, sin embargo, Rodney lo había persuadido de dejar su pequeño departamento por algunas horas, argumentando que probablemente sería su última oportunidad que tendría para divertirse en una fantástica fiesta en el campus. Después de todo, eran casi las vacaciones de verano y Carlton regresaría a casa en Santa Bárbara, donde pasaría todo su tiempo siendo la sombra de un detective en una pasantía de observación. Cualquier información que obtuviera de esos noventa días terminaría en la investigación para su tesis y pasaría todo el semestre de otoño preparándose en su composición y defensa. Luego, obtendría su MAS [6] en Criminología y podría perseguir su última meta de convertirse en un detective.Fue la muy evidente realidad de ese futuro que se avecinaba rápidamente hacia él, que había empujado a Carlton por la puerta, hasta que, de hecho, llegó a la casa de la fraternidad y recordó todas las razones por las que odiaba las fiestas universitarias. ¿En qué estaba pensando?Aun así, él estaba ahí y bien podría aprovecharlo al máximo y darle a Rodney algunas cuantas horas de paz, había decidido. Era con esa actitud que Carlton pagó sus cinco dólares para entrar, mostró su licencia para comprobar su edad y, una vez que obtuvo su pulsera azul para enseñársela al cantinero, se adentró en el caos que era la “celebración de caridad”.Tan pronto como puso un pie adentro, se quiso dar la vuelta e irse. Era todo lo que él odiaba sobre las fiestas de fraternidades: demasiado ruidosas, llenas de humo, con muchas personas y con demasiados niños ebrios y despreocupados. A los veinticinco, Carlton no podía evitar pensar en los de grado inferior como niños, aun cuando él mismo era todavía un estudiante. Eran tan jóvenes y estúpidos e irresponsables, en promedio, estaba sorprendido de que incluso hubieran conseguido entrar a una universidad.Él no recordaba haber sido tan joven.Carlton empujó de su camino a la multitud, caminó con dificultad a través de los cuerpos, con el fin de alcanzar la barra escondida cerca de la cocina de la casa. Aunque no era un gran bebedor, pensó que un poco de coraje Holandés sería la única cosa que podría mantenerlo ahí más allá que unos minutos. Y ya que había pagado su tarifa, bien podría beber su precio en alcohol.—Oye, —gritó mientras alcanzaba el mostrador que servía como una barra improvisada. El hermano de la fraternidad que estaba atendiendo apartó la mirada de su coqueta conversación con una chica linda de cabello oscuro. —¿Qué estás sirviendo?—¿Qué es lo que quieres?—Un shot de algo fuerte, —Carlton replicó. —Y una cerveza.—En seguida, hombre, —el hermano de la fraternidad asintió, rápidamente sirviendo un shot de Tequila y un vaso plástico de cerveza light. Carlton asintió en agradecimiento y rápidamente se bebió el shot.Tan solo le había dado unos cuantos tragos a su cerveza cuando alguien se acercó a su lado, obviamente tratando de alcanzar la barra también. Desafortunadamente, el espacio en la barra era reducido y ese alguien empujó su brazo. Carlton únicamente tuvo tiempo suficiente para dar un paso atrás para evitar que su cerveza cayera sobre la parte delantera de su camisa.—¡Oye, cuidado! —Le advirtió al tipo, dándole una mirada.El tipo mostró remordimiento. —¡Oh, hombre, realmente lo siento! —Tomó una servilleta del mostrador y comenzó a limpiar las gotas de cerveza que estaban en la camiseta de Carlton. —Aquí, déjame hacer esto por ti.Carlton alejó su mano. —Lo tengo, —le dijo, agarrando la servilleta y limpiando su camiseta. —No era tanto.—Sí, pero, aun así, realmente lo siento, —el tipo dijo nuevamente.Carlton asintió para ilustrar su aceptación por la disculpa, sin embargo, se encontró a sí mismo mirando al niño. Y “niño” era realmente la palabra correcta para él, notó. Era bajito, especialmente comparado con Carlton, y escuálido con cabello castaño salvaje y descolorido, con ropa holgada. La única cosa que tenía a su favor y que Carlton podía ver era su sonrisa de disculpa, la cual era agradable y sincera.Entonces Carlton notó la pulsera azul en la muñeca del niño y sus cejas se elevaron.—¿Estás bebiendo? —Preguntó dudoso.La agradable sonrisa se agrandó. —Bueno, duh, —se rio, agitando su muñeca con la pulsera. —¡Por eso estoy aquí!—¿Estás ordenando? —Preguntó el hermano de fraternidad mientras que el nuevo chico se acercaba más a la barra, y más cerca de Carlton, quien ahora estaba encajado entre una pared, el mostrador, y el niño.—Sí, cerveza, —el niño dijo y el hermano de fraternidad murmuró algo sobre obtener otro barril antes de desaparecer.—¿En verdad estás esperando que me crea que tienes 21? —Carlton resopló.El niño lo vio con sorpresa, aunque había un tic nervioso en un párpado que hizo a Carlton sospechar aún más. —Tengo la pulsera azul, ¿no es así? Le enseñé al agradable hombre en la puerta mi identificación y todo.—Ajá.El niño le sonrió de nuevo y se inclinó sobre el mostrador, tan lejos que sus pies se alejaron del suelo mientras miraba hacia la cocina. —¿A dónde se fue el cantinero de todas formas?Carlton miró al tipo acostado sobre el mostrador, con el trasero en el aire, y negó con la cabeza. Si este chico tenía 21, entonces Carlton era un Border Collie. [7]—¿Por qué no me enseñas esa identificación, niño astuto? —Lo retó.El niño lo miró de nuevo por encima de su hombro, de nuevo, sorprendido. —Sí, claro, está bien, —concedió, enderezándose y buscando en su bolsillo trasero. —¿Qué eres, policía de la moralidad?—Algo así, —dijo inexpresivamente. Carlton no estaba seguro de porque le importaba si este niño era realmente lo suficientemente mayor como para beber, aparte del hecho de que él lo había presenciado y eso lo había dejado sintiéndose incómodo. Supuso que se debía por su fuerte impulso moral que se había ganado a lo largo de los años, a lo que Rodney llamaba “adoctrinamiento al por mayor y lavado de cerebro religioso” y lo que él llamaba “escuela parroquial”. Probablemente, era la misma cosa que hizo que él quisiera ser un policía.El niño le entregó la identificación con un gesto dramático y le tomó a Carlton cerca de tres segundos para saber que era falsa. —Shawn Steele de Anaheim, ¿verdad?—Ese soy yo, —el niño, Shawn, aparentemente, dijo.Carlton negó con la cabeza. —¿Y cuánto pagaste por esta falsificación de baja calidad?Finalmente, Shawn se veía realmente sorprendido. También se estaba poniendo un poco verde, a lo que Carlton atribuyó a la repugnante comprensión de que lo habían atrapado. —¿Falsificación? —Se rio nerviosamente. —¿Qué quieres decir con falsificación? Es real, en serio.Carlton rodó sus ojos. —Hay al menos seis errores en esto. ¡Es ridículo lo malo que es!Los ojos de Shawn se agrandaron. —¿En serio? —Agarró la identificación para inspeccionarla en busca de errores.Carlton lo detuvo al agarrar al niño por su muñeca con la pulsera azul. —No lo creo, —le dijo con frialdad, agarrando el pedazo de plástico.—¡Vamos, hombre!, —el niño protestó.En vez de contestar, Carlton alcanzó a través del mostrador y agarró el cuchillo que el hermano de fraternidad estaba usando para cortar limones. Manejando hábilmente el cuchillo con olor cítrico, rebanó la pulsera azul del brazo del niño con un rápido movimiento de muñeca.—¡Oye!Carlton suspiró y maldijo a su impulso moral. Soltó el cuchillo y tomó al niño por el brazo, tirándolo a través de la multitud hacia la puerta delantera. —Vamos.—Oye, oye, oye, ¿a dónde me estás llevando? —Shawn protestó, luchando para romper el agarre en su brazo. Desafortunadamente, para el niño, él era escuálido y Carlton tenía la altura, el peso y la fuerza de su parte.Cuando llegaron a la puerta delantera, donde otros dos hermanos estaban revisando las identificaciones y tomando el dinero, Carlton se detuvo y acercó al niño que luchaba a su lado. —¿Ven a este niño?Él vagamente los reconoció de un seminario intermedio que una vez cubrió durante su semestre como ayudante de profesor; él asumió que ellos lo reconocían por la forma en que asintieron con cautela.—Él no tiene 21, —explicó, tirando del brazo de Shawn para enfatizar. Por su parte, el niño parecía estar entre el enojo y el arrepentimiento. —Si él trata de regresar esta noche, no lo dejen entrar. ¿Entendido?Ellos asintieron de nuevo.—Bien, me alegro de que lo hagan, —se despidió con su mano libre y arrastró a Shawn con la otra. —Vamos, tú.—Mi nombre no es “tú”, sabes, —el niño murmuró mientras Carlton lo conducía escaleras abajo, a la acera y luego calle abajo.—No, según tu identificación falsa, es Shawn Steele, —regresó secamente.—Solo porque mi fecha de nacimiento era falsa, no significa que mi nombre también lo es, —el niño explicó. —Mi nombre realmente es Shawn.—Así que, ¿admites que era falsa? —Ahora que estaban varias cuadras lejos de la fiesta, la calle alrededor de ellos estaba silenciosa.—¡Tampoco dije eso! —Con un tremendo estallido de fuerza, rompió el agarre de Carlton de su brazo.Carlton se detuvo y se giró para verlo: Shawn estaba haciendo muecas y sobando su brazo donde Carlton se había aferrado a él.—¡Ay, ay, ay, ay! —Se quejó, exageradamente, Carlton pensó. —¿Cuál es tu nombre, de todas formas? ¡Creo que me debes eso desde que arruinaste mi noche!—Bueno, esto no era, exactamente, lo que había planeado, tampoco, —replicó. —Y no es que sea asunto tuyo, pero es Carlton.—Así que, Carlton, —Shawn dijo, prolongando el nombre. —Como, qué eres, ¿un policía o algo? Siento como si estuviera en un episodio de 21 Jump Street [8].—No, no soy un policía, —dijo. —Afortunadamente para ti.—Sí, no bromees, —se rio.Mientras la risa de Shawn se desvanecía, Carlton notó que el niño lo miraba con una extraña mirada en su rostro. —¿Qué?—¡Nada, hombre! —Prometió. —Es solo que... ¿me llevabas a algún lugar hace un minuto o ibas a donde te apetecía?Carlton se quedó callado porque él no sabía que tenía planeado hacer con el niño; lo único que sabía era que él había decidido sacarlo de la fiesta. —Estoy tentado a llevarte hacia la oficina de seguridad y reportarte, —finalmente dijo.De repente, Carlton tenía a Shawn en su espacio personal, manos delgadas le palmearon los brazos. —Ahora, ahora, Carlton, eso no es necesario, —decía, al mismo tiempo que palmeaba. —Ya hiciste tu buena acción del día, me quitaste mi identificación e incluso mi pequeña pulsera azul. Creo que eso es suficiente, ¿no lo crees?Le dio al niño una mirada oscura, sin embargo, decidió que tenía razón. Conservaría la identificación de Shawn y lo enviaría por su camino y, entonces, trataría de buscar otra manera de matar algunas horas. No era como si él hubiera planeado disfrutar la fiesta de todos modos. —Sí, claro, creo que es justo. ¿Pero qué pasaría si hablo con alguno de esos chicos de la fraternidad y me enteró de que intentaste ir de regreso? Te buscaré y me aseguraré de que tu Asistente Residente [9] se entere de esto.—¡Amenaza comunicada y recibida, Carlton! Seré un completo ángel por el resto de la noche, —Shawn asintió, todavía en su espacio, aunque ya sin tocarlo.—Suena como una buena idea, —le dijo.—Así que, cambio de planes, no fiesta de fraternidad, —Shawn sonrió de nuevo y frotó sus manos juntas como si estuviera preparado para ponerse manos a la obra. —¿Qué vamos a hacer ahora?Carlton se detuvo en seco. —¿Vamos?Shawn le dio otra mirada extraña, como si pensara que le estaba hablando a un niño. —Bueno, tú eres quien arruinó mi noche de diversión y emoción. Por lo tanto, tú, si tú, Carlton, ahora deberás entretenerme por el resto de la noche.—¡No, no debo!—Sí, sí debes, —Shawn argumentó. —Claramente, tu mamá no crio a un niño muy educado porque mi mamá me enseñó todo lo que había que saber sobre los buenos modales y está ahí en el manual de los buenos modales.—¿Quieres ir a la oficina de seguridad, después de todo? —Carlton preguntó. —Estás presionando tu suerte.Shawn rechazó su amenaza. —No he comenzado a presionar, Carly, —le dijo. —Por supuesto, podrías simplemente darme de regreso mi identificación y te dejaré solo.—No sucederá, niño.—Bueno, entonces... —Shawn se detuvo a su lado, hasta que su hombro rozó el brazo de Carlton. No era lo suficientemente alto como para que ellos rosaran sus hombros. —Tu misión, la cual ya has aceptado, es de en-tre-te-ner-me por la velada. Se libre de comenzar en cualquier momento a partir de ahora.—Será a tu manera, —Carlton le dijo, agarrándolo por el hombro una vez más. —Comenzaremos con una divertida visita a la oficina de seguridad.—Ay, no seas así, —Shawn protestó incluso mientras se dejaba arrastrar. —¡Solo piensa en la diversión que podríamos tener! Soy inteligente, encantador, y tengo de muy buena fuente que soy adorable. ¡Podrías haberte conseguido algo mucho peor que yo, sabes!Carlton se detuvo de nuevo y miró a su compañero. Shawn le estaba sonriendo y sus ojos estaban entrecerrados, con una mirada seductora en su rostro juvenil. —¿Te me estás insinuando?La sonrisa se iluminó y sus ojos se llenaron de emoción. —¿Quieres que lo haga?Por un momento, no supo cómo responder; entonces, puso sus ojos en blanco. —Justo lo que necesitaba: un niño astuto. Eso es todo, vas a Seguridad.—Está bien, bueno, —Shawn dijo. —Llévame a la oficina de seguridad. Y, entonces, cuando ellos me pregunten de donde saqué mi identificación falsa, les diré que fue un tipo llamado Carlton quien me la dio, y también fue quien me llevó a una fiesta de fraternidad donde estaba bebiendo. Creo que eso se llama "contribuyendo a la delincuencia de un menor", ¿correcto?—¿Me estás amenazando? —Carlton preguntó con incredulidad, deteniéndose otra vez para observar a Shawn.—No, para nada, —le aseguró. —Solo permitiéndote tomar una decisión informada.Parado ahí, en la callada calle, Carlton sopesó sus opciones. No era como si estuviera preocupado porque alguien creyera realmente en la historia del niño; era demasiado conocido entre la administración y los departamentos de seguridad como para que eso fuera un problema para él. Por otra parte, por mucho que le costara admitirlo, el niño tenía razón en una cosa: sus planes para la noche habían cambiado y... bueno, el niño era entretenido, al menos.Y él todavía necesitaba matar algunas horas antes de regresar a casa para matar a Rodney por meterlo en este lío en primer lugar.—¿No tienes amigos? —Le preguntó a Shawn, un poco más duro de lo que pretendía.El rostro de Shawn decayó un poco y Carlton de repente se sintió mal cuando el joven inclinó la cabeza y miro a sus pies como si fueran la cosa más fascinante en el mundo. —Bueno, sí, por supuesto, tengo, simplemente... —se apagó y miró de vuelta a Carlton con tristeza, con ojos suplicantes que avergonzarían a muchas mujeres que hacen pucheros.Carlton no podía creer las palabras incluso mientras las decía. —Está bien, lo haré.—¿Está bien? —Shawn repitió, repentinamente, feliz de nuevo. —¿Lo harás?—Sí, está bien, —repitió. —Te... entretendré. ¡Pero solo por algunas horas, por supuesto! Solo hasta que vuelva a mi casa.—Suena genial, bueno, bien, incluso, —Shawn le dijo, gesticulando con sus manos para ilustrar su aprobación.—No puedo creer que esté de acuerdo con esto, —Carlton murmuró entre dientes.Aun así, Shawn lo escuchó. —No te preocupes, Carly, te prometo que vamos a tener el mejor momento de nuestras vidas.
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----- CHAPTER BREAK -----
Capítulo 2
Al principio, cuando él le quitó su identificación falsa y lo arrastró fuera de la fiesta, Shawn decidió que no había nadie que odiara más en aquel momento que a ese idiota alto de orejas gigantes quien se había encargado de arruinar su plan cósmicamente bendito para esa noche. ¿Quién era él, Shawn quería saber, para creer que podía arruinar su diversión? Y, aun así, Shawn tampoco fue capaz de evitar notar cosas buenas sobre él. Como que era alto y fuerte, y había sido bastante agradable cuando Shawn chocó accidentalmente con él, algo que mucha gente no habría sido. Había notado que Carlton tenía los ojos más azules que alguna vez hubiera visto en una persona real. La única persona que tenía sus ojos casi de ese azul era su profesora de estadística, la Sra. Webb, pero sabía de sobra que ella usaba lentes de contacto de esa coloración sobre sus ojos ya naturalmente azules para así lograr que sus iris tuvieran aquel tono eléctrico. Podía ver directamente a los ojos de Carlton y decir que ese color sí era natural. Así que, Carlton era atractivo y probablemente era un buen chico debajo de toda esa capa de rudeza que mostraba en el exterior; en realidad, detener a un niño de infringir la ley era realmente una buena acción, excepto que era a Shawn a quien estaba deteniendo. Sin embargo, en cualquier otro escenario, probablemente, Shawn lo hubiera aprobado. A su vez, también estaba el hecho de que Carlton se había dado cuenta de su engaño, algo que ni sus padres o Gus habían podido hacer con consistencia. Eso, más que nada, intrigaba a Shawn. En algún momento, entre que él estuviera hablando con los chicos de la fraternidad y su pobre referencia a Jump Street, Shawn había decidido que, en lo que respecta a los planes de respaldo, Carlton no era una mala opción, al menos en la parte donde iba de fiesta y se embriagaba. Necesitaba conocer un poco mejor al chico antes de decidir si él sería un remplazo aceptable para su fantasía de una chica rubia y tonta que Shawn había estado esperando conocer carnalmente antes de regresar a Santa Bárbara. Por supuesto, ir con Carly hasta el objetivo final necesitaría un poco más de explicación con Gus una vez que él llegara al día siguiente y también necesitaría un poco más de preparación una vez llegaran al momento de la acción esa noche, aunque Shawn estaba más que dispuesto a ser flexible, ya sea en lo que respecta a su sexualidad, sus planes o sus deslumbrantes habilidades de conversación. Afortunadamente, él había tenido su crisis de orientación sexual el verano pasado cuando se dio cuenta de que estaría igual de feliz de tener algo con Jason Priestley como con Shannon Doherty durante un muy revelador juego de Verdad o Reto durante la fiesta de piscina de Angie Delgado. Y no era como si Carlton no estuviera provocando algo en Shawn. No es que quisiera examinarlo demasiado de cerca, pero no había estado exactamente descontento por haber sido arrastrado y arrojado, incluso cuando el agarre de Carlton le había dejado marcas rojas en sus brazos. Cuanto más pensaba en ello, más seguro estaba de que ni siquiera iba a tocar ese fetiche en particular que parecía tener. —Entonces, ¿a dónde iremos primero? —Shawn preguntó mientras perseguía animadamente a Carlton. Finalmente, habían caminado la corta distancia de regreso al campus. —¿A otra fiesta? ¿A tu dormitorio? ¿O a dónde? —No y no, —Carlton le dijo. —Iremos a comer. —¿Comer? —Shawn frunció el ceño. —Eso no parece ser muy interesante, Carlton. Preferiría ir a beber y a bailar o algo así. Carlton le lanzó una mirada sombría mientras lo llevaba hacia uno de los estacionamientos del campus. Shawn no recordaba haberlo visto en sus recorridos anteriores por la escuela, así que supuso que era uno de los lotes residenciales para estudiantes que vivían en el campus. —¿Tienes tu identificación real contigo? —¿No? —Bueno, entonces, por lo tanto, no podemos ir a ninguna parte donde pidan tu identificación, Einstein, —Carlton le dijo. —Lo cual nos limita en posibilidades que solo sean aptas para todo el público. —¿Por qué? Aún tengo la otra. Bueno, tú aún la tienes, así que... Se detuvo junto a un vehículo, un coche indescriptiblemente económico. —El objetivo de que yo sea tu niñero es evitar que infrinjas la ley y te metas en problemas. —¿Niñero? —Shawn se burló. —Carlton, estoy herido. Simplemente, puso los ojos en blanco. —Si vas a venir, entra. Shawn, de hecho, se detuvo por un momento. A pesar de su mejor esfuerzo, él no pudo evitar escuchar la voz de su padre en su cabeza, advirtiéndole de nunca entrar a un auto con un desconocido. Pero, por supuesto, la voz de Henry también le había prohibido de escaparse de casa, beber alcohol y muchas otras cosas que él regularmente hacía y por las cuales nunca había sido descubierto. Tomando una respiración profunda, abrió la puerta del pasajero y se arrojó en el asiento. —Pensé que quizás habías cambiado de parecer, —Carlton reflexionó mientras arrancaba el auto, lanzando a Shawn una mirada divertida que decía que sabía exactamente lo que había estado pasando por su mente. —¿Yo? Jamás, —Shawn dijo, seguido de soltar otra risita nerviosa. Eso pareció divertir aún más a Carlton y casi esbozó una sonrisa mientras sacaba su auto del estacionamiento y salía del campus. Incluso mientras trataba de eliminar su nerviosismo, Shawn no pudo evitar golpear la puerta del auto con los dedos, manteniendo el ritmo con una canción desafinada en su cabeza. Si hubiera estado en el coche de Gus o conduciendo con su madre, habría jugueteado con el dial de la radio, sin embargo, como no conocía muy bien a Carlton, pensó que era mejor no tentar su suerte. No condujeron muy lejos; Shawn acababa de empezar a relajarse cuando Carlton entró en el estacionamiento de un pequeño restaurante de estilo mexicano. Entraron en el pequeño establecimiento y Shawn miró a su alrededor con interés, notando rápidamente que no había más de trece personas adentro, que al parecer solo había dos camareras y que había una grieta en el vidrio de la fotografía enmarcada que colgaba en la pared del fondo. —Ay, Carlton, buenas noches, —dijo la hostess con un acento muy marcado, lo que llevó a Shawn a creer que este debe ser uno de los lugares habituales que Carlton suele frecuentar. —Veo que tienes a un amigo contigo esta noche. —Ajá, sí, —dijo, sonriéndole de regreso a la mujer. Shawn notó que se veía mucho mejor cuando sonreía. —¿Tienes algún lugar libre para nosotros esta noche, Teresa? —¿Para ti? Siempre, —sonrió. Los condujo a una agradable y acogedora mesa en la parte de atrás, justo al lado de los baños y de la fotografía con el cristal roto. Teresa les dejó los menús y prometió enviar a la camarera con sodas lo antes posible. —Bueno, esto es agradable, —Shawn observó, tamborileando con los dedos sobre la superficie rayada de la mesa. —Silencioso y aislado... ¿estás tratando de decirme algo? —Cállate y piensa en que comerás, —Carlton le dijo uniformemente. Derrotado, Shawn abrió su menú y miró las opciones. Le tomó alrededor de treinta segundos decidir que pediría una orden de fajitas, así que volvió a cerrarlo y lo dejó a un lado. —¿Supongo que, por esa escena tan conmovedora con la señorita Teresa, vienes aquí a menudo? —Tienen buena comida, buenos precios y se encuentran cerca del campus, —Carlton dijo a modo de afirmación. —Solíamos tener algunos de nuestros grupos de estudio aquí. —Ah, ¿en serio? ¿Y qué es lo que estudias, Carlton? Bajó su menú antes de responder. —Criminología, en realidad. Shawn no podía creer su suerte, o más bien su mala suerte. ¿No podría jamás escapar del largo brazo de la ley? —Así que eres algo así como un policía. —No realmente, —contestó. —No todavía, de todos modos. —Ya no me sorprende por qué decidiste reprenderme, —Shawn continuó. —Qué lindo, que respetes por completo la ley. Carlton puso los ojos en blanco y dejó su menú de lado. —¿Ya decidiste que ordenarás? Shawn entendió la señal y dejó pasar el asunto, justo a tiempo para que la camarera llegara con sus bebidas y tomara nota de sus pedidos. Cuando ella se llevó los menús, Carlton se giró hacia él. —¿Y qué me dices sobre ti? —¿Sobre mí? —¿Cuál es tu especialización? —Estoy... indeciso por el momento, —Shawn mintió. Pensó que tenía suerte de que Carlton pensara que era un estudiante menor de grado inferior y no un estudiante de preparatoria, siendo aún más menor de edad. —Ni siquiera estoy seguro de que esto de la universidad sea lo mío o no. —Todavía tienes tiempo para decidir, —Carlton dijo. —Aún faltan algunos semestres más para que tengas que decidirte. Todavía eres joven. —Seh, sobre eso... ¿cuántos años tienes? Hablas como si fueras un anciano. —Tengo veinticinco, lo que me hace varios años mayor que la mayoría de los estudiantes de nuevo ingreso, —miró a Shawn directamente. Eso hizo una diferencia de edad de unos ocho años, calculó rápidamente Shawn. Probablemente, incluso más de los que pensaba Carlton. —Pensé que solo se necesitaban como cuatro años para terminar la universidad. —Y así es. ¿Cuál es tu punto? —Bueno, tú sigues aquí. Carlton resopló y murmuró algo como "estúpido estudiante de primer año" en voz baja. —Estoy haciendo mi posgrado. Estoy trabajando en mí MAS [1]. —¿Tu misa [2] sobre qué? Esta vez, el resoplido de Carlton fue más como una risa y menos como un sonido de irritación. Shawn lo consideró como una victoria. —M-A-S. Maestría en Ciencias Aplicadas [3]. —Ah, eso tiene más sentido, —Shawn tomó un sorbo de su soda y sonrió. —Entonces, eso significa que eres, como, muy inteligente, ¿verdad? —Algo así, —murmuró, luciendo un poco rosado en la cara. La conversación se calmó un poco, pero llegó la comida, así que Shawn tenía algo más en lo que entretenerse. Carlton parecía pensar de manera similar y el silencio reinó sobre la mesa. Shawn aprovechó la oportunidad para echar su mirada sobre el restaurante e incluso más lejos sobre el estacionamiento a través de la ventana delantera. Su mirada se posó en algo hermoso y no pudo evitar soltar un leve silbido de apreciación. —¿Qué? —Carlton preguntó a punto de darle una mordida a su quesadilla. Señaló hacia la motocicleta que estaba estacionada justo en frente de la ventana del restaurante. —Amigo, eso es hermoso. Carlton la miró por un momento. —Te atraen las cosas peligrosas, ¿no es así? Shawn apartó la mirada de la hermosa moto para mirar con curiosidad a su acompañante. —No sé a qué te refieres con eso. —Motocicletas, identificaciones falsas, entrar en automóviles con completos extraños... son pasatiempos bastante peligrosos para un niño. —Número uno: no solo porque sea más joven que tú significa que soy un niño, —Shawn protestó. —Número dos: ya casi eres un policía y me siento totalmente seguro contigo. —No entendiste nada de lo que te dije. —Claro que sí lo hice. Piensas que me atraen las cosas que me meterían en problemas, ¿verdad? —Correcto. —Bueno, tú me atraes, —dijo Shawn, mirándolo por el rabillo de su ojo, tratando de agregar algo más a su voz al bajarla. —¿Me meterás en problemas, Carlton? Carlton casi se ahogó con la soda que había estado bebiendo. Sacudiendo la cabeza, dejó su vaso sobre la mesa. —Todavía estoy pensando en eso. Seguridad parece ser cada vez más y más la mejor opción. —Ay, por favor, sabes que te estás divirtiendo conmigo, —Shawn argumentó. —¡Y me debes... algo divertido! ¡Emocionante! —¿La cena no fue suficiente? —¿Por qué? ¿Estás pagándola?
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Carlton sí pagó toda la cena, aunque no estaba exactamente seguro de cómo sucedió. Eso, junto con algunas otras pequeñas cosas, le dio la loca impresión de que estaba en una especie de retorcida cita. Tenía todos los signos de ser una: una conversación incómoda, silencios minuciosamente calculados y, además, él pagó la factura de todo. Carlton supuso que era una señal de que Rodney había tenido razón acerca de que había trabajado tan duro que el tiempo que pasó con Shawn esa noche fue lo más parecido que había tenido a una salida social exitosa en meses. Y aun por más disparatada que pareciera la idea, Carlton no podía evitar ver las similitudes entre su situación actual y una "cita" mientras Shawn lo engatusaba hasta que estuvo de acuerdo en hacer otra parada y de alguna manera terminaron en la costa. —¿La playa? —Shawn se burló, incluso mientras salía del auto. —Podría haber ido a la playa en casa. —Bueno, no estamos tan lejos de Anaheim, —señaló Carlton. —¿Anaheim? Ah, sí, Anaheim, —Shawn dijo distraídamente. Estaba mirando hacia el océano, sus ojos escaneando el horizonte azul. —Aunque supongo que es una playa bonita. Muy... arenosa. —Es una de las atracciones principales, —Carlton dijo secamente. —Eso y el agua. A pesar del discutible humor de sus palabras, Shawn se rio, un sonido ligeramente matizado por el nerviosismo que había mostrado de vez en cuando durante toda la noche. —Presiento que estás más interesado en esa parte. Carlton empujó al chico con su codo. —No manejé hasta aquí para mirar la arena desde el estacionamiento. Vamos. —Claro, Carlton, —Shawn dijo con entusiasmo, trotando un poco para seguir el ritmo de las piernas largas de Carlton. Su tramo particular de la playa estaba vacío y estaban solos mientras caminaban a lo largo de la orilla del agua. Por muy sorprendente que fuera, Carlton se estaba divirtiendo a pesar de que parecía contrario a la intuición de que no debería disfrutar pasar tiempo con un estudiante de primer año que esencialmente había tratado de chantajearlo para que pasaran el rato. Tal vez eso era parte del encanto, pensó. Y Shawn era encantador a su manera: emocionado, ansioso, sonriente y enérgico. Shawn le recordaba a un cachorro de lobero irlandés [4] particularmente juguetón que su tío Seamus había tenido una vez, tan adorable como irritante. —Así que un policía, ¿verdad? —Shawn dijo después de unos minutos de silencio. Carlton sonrió, secretamente sorprendido de que el niño hubiera dejado que el silencio durara tanto tiempo. El chico parecía decidido a llenar cada minuto con charla y cada vez que Carlton se ponía de su lado en la conversación, Shawn parecía perfectamente dispuesto a tomar la delantera. —Sí, es lo que siempre quise ser, —explicó. —Entonces, ¿por qué no fuiste directamente a la academia? Podrías haberte ahorrado mucho tiempo y dinero. —La educación nunca es un desperdicio, Shawn, —Carlton le dijo. —Sí, lo sé. Simplemente digo. —Quiero ser el mejor, —Carlton admitió. —Parecía que esta era la mejor manera de asegurarme de que lo sería. —Te entiendo, Carly, en serio, lo hago, —Shawn dijo. Tenía las manos metidas en sus bolsillos delanteros. —Entonces, ¿quieres quedarte por aquí cuando termines o regresarás a Carpintería? [5] Carlton desaceleró su caminar y miró al niño con sospecha. —No te dije que era de Carpintería. —Lo sé. —Entonces, ¿cómo es que sabes eso? —Lo vi en tu licencia de conducir, —Shawn se levantó de hombros. Carlton palpó su bolsillo trasero para asegurarse de que su billetera todavía estaba ahí. —¿Robaste mi billetera cuando no estaba mirando? —¡No, por supuesto que no! —Shawn protestó. —Entonces, ¿cómo sabes lo que mi licencia dice? —Lo vi cuando la sacaste en el restaurante, —explicó, simplemente, levantándose de hombros de nuevo. Carlton recordó cuando la había abierto, tal vez durante unos cinco segundos, el tiempo suficiente para sacar algo de dinero para la cena. Y Shawn había estado en el lado opuesto de la mesa. —¿Pudiste leerlo desde ahí? —Seh, —Shawn asintió. —También vi que tienes una tarjeta de la biblioteca local, tu identificación de estudiante, una American Express que parecía bastante nueva, una tarjeta de MENSA [6]. ¿Ya vez? ¡Sabía que eras inteligente! Y que plastificaste tu tarjeta del Seguro Social, —Shawn agitó su dedo hacia él, haciendo un chasquido con la lengua. —Eso es contra la ley, ¿sabes? Carlton no necesitaba revisar su billetera para saber que Shawn tenía razón. —¿Y viste todo eso? ¿Y lo memorizaste? ¿Después de tan solo unos segundos? —Bueno, sí. —Wow. Eso es impresionante, Shawn, —Carlton se rio. —Increíble, en realidad. —¿En serio? —Shawn preguntó completamente animado, con su sonrisa iluminando todo su rostro. —¿Hablas en serio? —Sí, hablo en serio, —le aseguró. —Desearía poder hacer eso. —Gracias, hombre, —Shawn dijo, todavía sonriendo. —Es una habilidad finamente perfeccionada que la mayoría de la gente no aprecia, déjame decirte. —Quieres decir que te metes en problemas por fisgonear, ¿verdad? —Carlton supuso. —Lo adivinaste a la primera, amigo, —Shawn admitió riéndose y Carlton no pudo evitar reírse también. —Tal vez seas tú quien debería convertirse en policía, —observó Carlton, mayormente en broma. La sonrisa de Shawn se apagó un poco y comenzó a mirarse los pies nuevamente. —Eso ha sido... sugerido para mí, en realidad. —No pareces muy entusiasmado con la idea, —Carlton dijo. —Durante un tiempo, lo pensé, —Shawn le dijo. —Quiero decir, es una profesión noble. Los policías son como héroes, ¿verdad? —Eso creo, —Carlton admitió. —Sí, exactamente, pero... —Shawn negó con la cabeza. —No estoy seguro de que sea lo ideal para mí, ¿sabes? —Puedo entender por qué alguien podría sentirse de esa manera, —dijo. —¿Cuál es tu problema con serlo? —¿En este momento? Que mi papá quiere que lo sea. Carlton trató de ocultar su humor ante la respuesta de Shawn. —Bueno, eso no es exactamente culpa del trabajo, ¿o sí? Aunque, por todo lo demás, creo que podrías ser bueno en el. —Una vez que obtenga mi Misa en Criminología como tú, ¿quieres decir? —Shawn preguntó. Carlton se dio cuenta de que estaba tratando de decirlo en broma, pero había algo de seriedad debajo de la pregunta. —No, —finalmente respondió. —Creo que podrías hacerlo bien sin nada de eso. Había pensado que la sonrisa de Shawn había sido amplia antes, sin embargo, no fue nada en comparación con la que obtuvo en respuesta a su última declaración. La mejor palabra que Carlton pudo encontrar para describirla fue "incandescente". —Gracias, hombre. —¿Por qué? —Carlton preguntó. —Solo digo lo que pienso. —Entonces... tal vez te estoy agradeciendo por pensarlo. Carlton negó con la cabeza. —Sí que los crían de una manera muy extraña en Anaheim. Shawn lo miró a los ojos, sonriendo. —Oh, Carly, no tienes ni idea. —¿Qué quieres decir con eso? Shawn se rio y agitó la cabeza, como si eso eliminara la pregunta. —No importa, no es nada. Aunque tengo una pregunta. —¿Sí? —Si realmente no querías beber ni parrandear, ¿qué estabas haciendo en la casa de la fraternidad para empezar? Carlton puso los ojos en blanco. —No fue mi idea. Mi compañero de cuarto me convenció, principalmente, porque necesitaba un “tiempo a solas” en el departamento. —Ah, —la voz de Shawn era baja y ronca. —Una chica candente está de visita, ¿eh? Él rio. —No, Rodney no. Shawn parecía confundido. —¿Chico? —Proyecto, —Carlton suministró. La mirada de confusión de Shawn solo se profundizó, las líneas se arrugaron alrededor de sus ojos. —Está bien, ¿con qué tipo de proyecto necesitaría “tiempo a solas”? Estoy teniendo malos, pero muy malos pensamientos aquí. Una vez más, Carlton se encontró divertido. —No de ese tipo. Quería algo de paz y tranquilidad para poder trabajar y aparentemente el sonido de mi respiración lo distraía demasiado. Así que me ofrecí a salir por unas horas. —Sin ofender, pero él suena como un completo lunático, —Shawn le dijo. —Está bien, la mayor parte del tiempo, —Carlton dijo. —Aunque está un poco estresado en este momento. Ya estamos muy cerca del final del semestre para su gusto. —¡No para mí! —Shawn declaró, extendiendo los brazos de par en par. Carlton tuvo que hacerse a un lado para evitar ser golpeado. —¡No puedo esperar a que llegue el verano! —¿Listo para ir a casa? —Listo para que la escuela se T-E-R-M-I-N-E, —Shawn corrigió. Al recordar la razón por la que estaba fuera de la casa en primer lugar, Carlton consultó su reloj. —Ha pasado un par de horas. Probablemente pueda regresar ahora. De repente, Shawn no parecía tan despreocupado. —¿Qué hay sobre mí? Carlton le dirigió una mirada inexpresiva. —¿Qué hay sobre ti? Te llevaré de vuelta al campus, por supuesto. —No, no, no, no es tan simple, —Shawn le dijo, con sus ojos gris-azulados muy abiertos y suplicantes. —No tengo adónde ir. —¿Qué hay de tu dormitorio? —Hice el mismo trato que tú, —explicó. —Solo que prometí que estaría fuera toda la noche. —Déjame adivinar... —Síp, mi compañero tiene a una amiguita de visita. Carlton suspiró y apartó la mirada de la expresión lastimosa de Shawn que probablemente practicó en el espejo para tal ocasión. —Bueno, ¿cuál era tu plan original sobre dónde te quedarías esta noche cuando hiciste ese trato? —Bueno, pensé que yo... no sé... —Shawn hizo un pequeño movimiento de baile con los dedos. —Tal vez me involucraría con una persona y me quedaría con ella. Pero luego me arrastraste fuera de la fiesta antes de que tuviera siquiera la oportunidad de hablar con alguien... —¿Me estás culpando por esto? —Carlton levantó una ceja. —¡Bueno, si te queda el saco, Carlton! Miró al niño que estaba a su lado, cuyo rostro se debatía entre sonreír encantadoramente y mirarlo con reproche por arruinar su noche. Por un minuto, Carlton se preguntó si era la luna llena, lo que lo estaba haciendo hacer cosas estúpidas como... —Puedes quedarte en mi departamento por unas horas. —¡Sí! —Mientras llamas y buscas otro lugar para quedarte, —rápidamente agregó. —Si a Rodney no le gustaba que respirara, ciertamente no le va a gustar que… estés de visita. —Puedo estar callado, como un ratoncito de iglesia, —juró Shawn. —¡Ni siquiera recordarás que estoy ahí! Carlton miró al niño flacucho y sonriente una vez más. —Dudo seriamente eso.
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