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Teorias de Amores

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Su cálido cuerpo de humano… su ESTRESANTE voz..
-¡¡YA DESPERTÓ!!! -El científico gritó sollozando, estrujaba la gabardina de su señor apretando su cuerpo contra el otro con fuerza, estaba tan contento de saber que su jefe y persona de admiración y cariño se encontraba ahora bien. Y por fin, consciente.
-Pero qu- ya-...¡SUÉLTAME! ¡¡SUÉLTAME!! ¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?! -Black Hat vociferó, inmóvil y no sabiendo qué hacer en ese momento. Nunca se había sentido en un abrazo cálido..así, de esa manera que lo hacía sentir de una forma completamente nueva. Su subordinado se desprendió y respondió con alegría.
-¡SÍ- sí señor! ¡Perdón! estoy muy feliz de v-verlo--VERLO vivo... - Rió nerviosamente, tratando de contener su sonrojo y emocionada voz.- ..Ah q-que.. que susto me dio.
-¿Q-QUÉ? Claro que estoy viv--..vivo. -El demonio respondió con algo de inquietud, desviando su mirada para su pecho, con vergüenza abotonando su camisa.- Mi pecho..qué--
-¡ERA! E-era un artefacto para medir su ritmo cardiaco, mi señor. Black Hat. -Su nervioso doctor respondió, ganándole la incómoda interrogante.
-Pues.. mi pecho, se siente extraño. Y seguro es debido a ESA cosa. -Exclamó por, llamemosla, ‘aquella cálida y nueva sensación en su pecho difícil de identificar’. Volvió la mirada a los ojos del científico, bastante punzante y penetrante como era de costumbre para Flug, otro día tal vez hubiese salido corriendo o rogado por su vida pero esta vez el doctor se le acercó, haciendo que el demonio pestañée y abra los ojos en sorpresa ante la acción fuera de lo común.
-¿Qué siente? -Genuinamente, Flug estaba concentrado, preocupado y dispuesto a ayudar en cualquier cosa para remediar la condición de su jefe, lo cual confundió a Black Hat.
-¿Q-qué? Pues siento maldad, ¿qué más? -Contestó engreído, causando al doctor que rodara los ojos incredulamente con una pequeña risa.
-Eso no, me refiero a cómo se siente físicamente, ¿qué siente en su pecho?. -Le preguntó una vez más, señalando a su interrogante.
-Pues ni puta idea, ¿no se supone que tú eres el doctor aquí y debes saberlo? -Respondió encogiéndose de hombros y alzando los brazos en tono de burla. Solo causando otra risa de parte del doctor, de nuevo confundiendo a su jefe. -¡¿De que TANTO te ríes?! No es gracioso que seas tan incompetente.
-Le traigo su desayuno enseguida ¿si? pídame lo que guste jefecito. -Flug le cambió el tema tiernamente y sin reclamarle, desde hace mucho ni le importaba que le dijese incompetente u otra cosa similar, ya sabía quién era el más listo de la mansión y su jefe implícitamente lo había admitido. -Espero esté cómodo en la cama que le traje.
El sabía muy bien que Black Hat solo se había encontrado enfermo un par de veces, pero no de la forma en que estaba ahora. Era de cierta forma adorable, que no supiera ni explicar lo que sentía, que estuviese tan confundido con sus sensaciones. Exactamente lo mismo le pasaba al doctor en la parte sentimental.
Su jefe, efectivamente, estaba más confundido que nunca. -Me..¿me trajiste aquí? ¿y esto? ¿y me estas cuidando? -Le preguntó perplejo, haciendo una pausa para mirarse a sí mismo, a la cama con gráficos de nebulosa y estrellas, y luego de vuelta a su subordinado.- ¿Por qué?
-Pues le mandaron una carta, la inspeccioné y parece que estaba perfumada junto con una rosa sembrada por un héroe. -Hábilmente el científico sacó de su bolsillo el objeto al que se refería. No había interpretado la pregunta de su jefe de la forma en que este esperaba, pero no le dijo nada y dejó al doctor continuar. -La carga de bondad y afecto de esta flor parece haberle causado una reacción alérgica aguda, jefecito.-¿Es en serio? No seas idiota. -Se burló, haciendo que el científico frunza el ceño y lo mire con la misma expresión burlona e incrédula de su jefe. -Una tonta flor no puede hacer tal cosa en mi ser, ¡YO era la mismísima peste negra! soy un demonio todopodero--.
Las palabras de Black Hat fueron interrumpidas por un aroma fuertísimo, Flug ya había sacado la flor de su plástico y agitado frente al “demonio todopoderoso”.
-¡Maldita sea, cómo apesta!- Tosió el ensombrerado, sintió su garganta ajustada y tapó su rostro con su gabardina para no aspirar más de ese aire que le causaba alergias.- ¡COÑO, YA ESTA BIEN! ¡¡TE CREO!! ¡ALEJA ESA COCHINADA!
El doctor se ocultó una risa al comprobar su teoría satisfactoriamente, volviendo la flor a su contenedor y se levantó para darle espacio a la incrédula criatura. -Lo destruiré enseguida, ¿va a querer lo de siempre para su desayuno?
-¡Pero claro, y apurate! -Le exigió, el doctor ya estaba apunto de abrir la puerta de salida cuando este le dio otra orden. -El café que sea bien cargado, amargo y caliente. Y si le pones azúcar, te lo LANZO encima.- Amenazó levantándose de la cama y avergonzadamente sosteniendo sus pantalones para buscar su correa de nuevo y dirigirse al baño, se estaba guardando preguntarle al doctor por qué su correa estaba tan lejos en el suelo para luego interrogarlo.
-A mi me gusta así también. -Sin pensarlo le respondió, volviendo su mirada hacia su jefe quien ahora estaba torpemente acomodándose su correa con gruñidos molestos y algo que parecía un sonrojo en su rostro. El rostro de Flug se puso colorado, de un rojo intenso que hasta se notaba a través de su bolsa, abrió la puerta apuradamente y se retiró del laboratorio antes de que Black Hat le respondiera o siquiera le devolviera la mirada. Aquella escena, inevitablemente, le hizo pensar cosas sucias... muy, muy sucias .
El pobre genio malvado ahora estaba agitado, y muy frustrado sexualmente . Sus piernas temblaban y sus pensamientos iban por lugares recónditos de su imaginación.

----- CHAPTER BREAK -----

Con un suspiro el doctor se trató de calmar sobándose la cara y gruñendo para sí mismo que se calmara, apresuradamente se fue a la cocina a preparar su desayuno y de su jefe.

Ya había pasado un día desde que Demencia y 505 no sabían nada acerca de la salud de Black Hat, el doctor se encontraba bastante sumergido en sus pensamientos como para recordar darles las buenas noticias del día a los demás. Eran casi las 9 de la mañana y lo único que tenía en mente era su ridícula infatuación hacia su superior, era bastante vergonzoso, y tampoco sabía cómo dejar que esos sentimientos afecten su forma de pensar o siquiera actuar.

El joven científico, luego de poco rato de preparar los ingredientes para el desayuno, se encontraba quemando su segunda porción de panqueques. Su vista estaba dirigida al reloj de arriba de la cocina pero su mente estaba en un rincón de la luna. Se notaba a leguas lo cegado que estaba por sus emociones que ni hasta él mismo hubiese logrado reconocerse si se viera al espejo.

-¡Pero si es el NEEEEEERD! -Chilló Demencia, dando golpecitos con sus dedos a la espalda de su compañero, el otro salió del trance en donde se encontraba echando un diminuto quejido.

-¿QUÉ--qué quieres? -Le preguntó con una voz ronca y encogiéndose de hombros.

-Quiero panqueques sin quemar, y por lo que veooo.. -La muchacha se agachó sosteniéndose de los brazos de su delgado compañero, aspirando el aroma a comida quemada.- ..ya se despertó mi amorcito, ¿verdad?

-¿Y

tú

cómo lo sabes? -Preguntó incrédulo, mirando a la joven de pies a cabeza de forma amenazante. No podía evitar sentirse provocado por celos al escucharla llamar a su jefe de esa forma, estaba bastante confundido con sus propias emociones pero por lo menos aceptaba que no quería que la muchacha se le acercara al otro en ese momento.

-Es que solo a Black Hat le gusta su desayuno así de quemado, ¡bobito! -El doctor volteó la vista hacia su sartén y con un pequeño chillido apagó el gas de la cocina, Demencia se burló de la escena y se retiró a tomar varias cosas de la refri, engullendo su boca con un sandwich bastante contundente.

Flug la miraba con desdicha mientras abría las ventanas para dejar salir el humo de comida quemada, aprovechó para tomar la “maldita” flor que enfermó a su jefe y quemarla con las llamas del fuego de la sartén para pronto lanzarla con todo y sartén por la ventana, llegando a la pista y causando un accidente de tráfico. Flug no le dijo nada a Demencia ya que sabía que ella no lo iba a escuchar. El doctor se prometió concentrarse en hacer un buen desayuno ese día, puso a hervir dos huevos en una olla, preparar el café y freír algunos tocinos mientras tarareaba suavemente.

Ese día 505 ingresó a la cocina con varios adornos multicolores de fiesta y una enorme bolsa rosada llena de dulces y piqueos embolsados. -¡Baw! - Ronroneó, echando las cosas a la mesa.

-Ay pero que oso tan aguafiestas, ¡se supone que la sorpresa era para Black Hat Y TAMBIÉN para Flug!

-¿Para Black Hat, y yo? -Les preguntó Flug con una mirada expectativa.

-Era una sorpresa para cuando vieras el rostro de felicidad de Black Hat. ¡MIRA! -La chica mitad reptil sacó de la refrigeradora un pastel color rosa con un espiral verde, bastante chueco y grande y lleno de caramelos multicolores, encima con letras cursivas de crema de chocolate decía “¡Bienvenido de vuelta!” y un corazón de ositos de goma alrededor.

-Demencia...Dem. - El doctor se contuvo una risa y sostuvo su frente con la palma de sus manos para luego seguir. -El jefecito detesta el azúcar.

-¡PUES LE VA A GUSTAR! - Respondió la otra con un puchero.

-No puedes hacer que le guste algo que no le ha gustado nunca.- Flug le respondió con soberbia, mirándola de pies a cabeza para hacerla entender las dos cosas a la que se refería.

-No me importa, yo endulzo la vida de cientos de héroes y villanos cada día. - La muchacha le sacó la lengua, poniendo su pastel en la mesa.

-Mira hemos estado aquí por años, yo más que tú, no importa lo que hagamos a Black Hat NO le gusta lo ‘cariñosito’. - La trató de callar, terminando de cocinar sus panqueques, escuchó que el café ya estaba listo y con un tarareo tomó la taza negra de Black Hat y aspiró su aroma a espresso cargado, soltando un suspiro enamorado.

-¿Y? ¡Eso no me detiene! Es muy divertido verle la cara de enojon, es taaan galán. - Demencia le respondió mientras lo observaba de forma curiosa, haciéndole ojitos a su compañero.- ¿No lo crees? ¿Ya notaste lo guapo que es?

-Ah.. ¿no te molesta que se enoje contigo? - Respondió como desviando el tema, poniendo su desayuno y el de su jefe en una bandeja grande.

-Uy, habla el que se deja meter vergazos. - Contestó de la misma forma que antes.

-¡¿Q-QUÉ?! - Se brincó sonrojado volteando a verla con un ceño fruncido, claramente habiendo malpensado lo que ella dijo.

-¡Hablo de golpes, bobo! A pero si hablamos de lo otro pues eso si, YO soy la que recibo buenas verg-

-¡¡DEMENCIA!! - El genio malvado casi pensó en echarse a correr de la vergüenza, pero tenía que terminar también el desayuno de su oso, que desde hace rato estaba sentado en la mesa sin entender nada de lo que estaban conversando los otros.

-¡A DIARIO! - Confesó alegremente, balanceando su cuerpo de lado a lado ocultando sus brazos por detrás inocentemente. -Mis misiones me dan la libertad de seducir a quien quiera para revelar sus secretos, mis preferidos en la cama son los héroes...ufff... ¡pero ya que tocamos el tema! cuéntame cómo te va con ese crush por el “jefecito” ¿hm? - Se le acercó al doctor regalándole una mirada cómplice, hizo al otro sentir toda su sangre dirigirse a su rostro.

-¿Y-y--..yo no? ¿A q-qué te re-re..refie--? - Tartamudeó, siendo interrumpido al final.

-¡¡¡AY TONTITO, QUE ESTAS BOBITO POR ÉL Y SE NOTA A KILÓMETROS!!! - Exclamó casi gritando, 505 alzó sus orejas para arriba y con una risa empezó a aplaudir.

Flug estaba totalmente sonrojado y tembloroso de pies a cabeza, sudando y mirando a ambos lados para confirmar que nadie más haya escuchado lo que dijo. Trató de ignorarla y seguir con lo suyo así que se dispuso a servir el desayuno para su oso sin responder a la muchacha y volteando la mirada a cualquier otro sitio que no sea donde ella se encontraba parada. 505 con gusto empezó a comer y escuchar a Demencia con una sonrisa.

-Solo mirate la carita de cosito enamorado~ ¡TERNURITA! No te lo voy a quitar papelito, yo te ayudo para que esten juntitos~ - La chica le dio golpecitos suaves en la espalda con un dedo, no se rendía, estaba dispuesta a sacarle todos los secretos al villano y tampoco planeaba irse hasta que el muchacho le de toda la información que quería. Después de todo, ella era la experta en sacar los más íntimos secretos de héroes y villanos para la compañía. Así que siguió.- Tu dime si o no… - Guiñó. - … ¿te gustan los tríos? A mi me ENcantan.

Aquello era ciertamente una propuesta incómoda, pero a Flug no le sorprendió para nada viniendo de ella, suspiró vencido al notar que no lo iban a dejar en paz y puso el desayuno de su retoño en su sitio, luego se dirigió a ella para susurrarle y no seguir el escándalo de la niña malcriada. - Demencia no seas cochina, no me gusta eso. Ten más educación.

-¡PSSHT bastaba con un simple “no” y yo entiendo! No me juzgues, bien que quieres con el “jefecito” y te comportas como una VIRGENCITA. - Le respondió en voz alta, cruzándose de brazos con una sonrisa. Flug se paralizó al escuchar la última palabra, tratando de decirle algo pero. Nada. Nada salía. Su gran inteligencia no hacía nada para contrarrestar ni sus

pensamientos

hacia su jefe, ni los trucos de Demencia por hacerlo

pensar

en cosas más de la cuenta. De nuevo la lagartija había salido victoriosa en avergonzarle la vida.

-......

JODER…..joder….joder….puta Demencia...puta infatuación por el jefe...puta su existencia. Escuchó a la chica reptil dar un jadeo de sorpresa con la boca bien abierta y una sonrisa que se podía detectar a kilómetros de distancia, ya casi se le podía ver botar baba debajo de sus colmillos, sus ojos brillaban como dos diamantes. Habiendo delatado su lenguaje corporal, ya la señorita había descubierto que el nervioso genio del mal aún era virgen, y para colmo..estaba tontísimo por el jefe de la mansión.

-NO ME DIGAS QUE ERES V---. - Demencia echó un grito para exclamar su escandaloso descubrimiento a los cuatro vientos, por suerte el científico fue lo bastante veloz en llegar a ella y taparle la boca como si de su vida dependiera aquel secreto.

-¡¡¡SSSHHH CALLATE, CALLATE, CALLATE QUE ME DESESPERAS!!! - Le susurró fuertemente al oído, en parte rogándole, y en parte amenazándola de muerte. La chica simplemente se rió entre sus manos y pegó una carcajada que la dejó en el suelo para seguir riendo escandalosamente de su victoria. El desafortunado muchacho trató de articular algo para salir corriendo.

- T-TENGO-.. t-t-tengo que.. MALDICIÓN DEMENCIA - En su sitio, el pobre doctor estaba tan rojo como un tomate, sus manos estaban en puño tratando de calmarse mientras tartamudeaba.- TENGO..t-ten-tengo m-mu...JODER ¡TENGO MUCHO que hacer! no entres a m-mi la-laborat-t-torio...o sino--sino t-te --te juro que--... - Flug era una bola de tartamudeos en ese momento, trataba bastante de emitir palabras enteramente completas pero le era difícil. Su oso estaba riendo suavemente en su sitio, para él la escena era lo más adorable del mundo, ya había terminado su comida así que mientras los escuchaba se fue a dejar su plato y alcanzarle la bandeja de desayuno de su “mamá y papá” al pobre muchacho. 505 le dio unos golpecitos suaves a la espalda de Flug y este saltó de sorpresa pegando un grito, cayendo justo al costado de Demencia donde ella seguía vacilandose.

La muchacha miró a su compañero y se calmó con una risa más baja, una atrevida sonrisa no dejaba su rostro, se paró de su sitio y le extendió la mano al doctor para ayudarlo a levantarse y quedar en tregüa, este ahora se encontraba bastante agitado y cubriéndose la cara de la vergüenza. La mujer lo llamó con un silbido como llamando a un perrito para que se destapara la cara, y este enseñó los ojos solo un poco, mostrando una mirada llorosa y un sonrojo que desbordaba su bolsa mientras temblaba.

-Hmmmm, tu miradita me grita a que serías una grandiosa perra sumisa, ¿correcto?. - Demencia recibió una fuerte palmada en la mano, haciéndola reír.- ¡UY! ¡SUMISO QUE ARAÑA!

Flug no soportó más y con un gruñido se levantó y tomó la bandeja de las manos de su oso, retirándose de la cocina a pasos apresurados y agachando la mirada con un ceño fruncido.

-Ya me cuentas que vas a hacer lueguito pillín~.. -Ella exclamó, recibiendo nada más que el sonido de un portazo en la cara, se miró con 505 con una enorme sonrisa como de niña traviesa. El oso estaba aún confundido por no haber entendido de todo la conversación entre los dos por su inocencia de cachorro, pero le sonrió de vuelta dulcemente encogiéndose de hombros. Demencia se despidió dando un beso en la frente al tierno oso y se fue a su cuarto brincando, dando saltos y bailando al son de sus tarareos mientras salía de la cocina.

La joven no estaba planeando hacer nada malo ni mucho menos arruinarle la conquista a Flug, estaba más que contenta de por fín ver a su compañero de esa forma y sabía muy bien que se iba a divertir muchísimo si él y Black Hat empezaban a salir juntos. Su, ahora muerto, “crush” por el maligno dueño de la mansión no había sido más que atracción física de la misma intensidad y forma que otros varios de los otros héroes y villanos que ella admiraba, tenía cientos de dibujos, fotos, posters de muchos más personajes del bien o el mal y hasta en su momento le gustó el otro muchacho de la misma forma. Era algo común, no conocer a fondo a alguien y enamorarse de la idea que tienes de esa persona, por lo que se dejó de enamorar de Flug al conocerlo de a fondo, lo mismo pasaría con Black Hat pero en su caso ella se acostumbró a fastidiarlo igual que fastidiaba al otro. Consideraba a sus amigos eso mismo, solo amigos, aunque se quisiese acostar con ellos.

En ese momento llegó a su cuarto sin sentir que había recorrido la mansión cantando, suspiró soñadoramente y se tiró en su cama abrazando su almohada. Ella no estaba enamorada ni de Flug ni de Black Hat, y nunca lo había estado, pero SÍ que estaba

enamorada, ilusionada, totalmente loca por la idea de que él y el doctor se unieran.. se besaran, se dieran mucho cariño y dijesen miles de cursilerías seguido de juguetonas palabras. Demencia no solo quería eso, ella necesitaba MÁS que solo ver eso, deseaba con todo su ser que se pusieran “calentones” juntos y que se dejarán ver de lejos amandose en todo su lindo esplendor, quería ver a sus dos despiadados villanos favoritos haciendo fechorías en el día y soltando sus instintos salvajes por la noche..agarrándose, dándose de todo, haciendo mucho ruido y gimiendo cosas sucias mientras se perdían en el placer.

Demencia no se les quería unir ni estar en poligamia, ella

deseaba verlos o escucharlos

. Estaba dispuesta a conseguir su objetivo de unir a sus amigos ahora que aquellos secretos del tímido “nerd” se habían revelado, una llama de pasión se prendió en ella.

Ella respetaba los deseos de sus compañeros como un tesoro, era sumamente caprichosa y agresiva pero aquello contrastaba perfecto con su personalidad noble y cariñosa. Si no fuera leal y con un corazón de oro, dejaría de ser Demencia: la Demencia que trabajaba en la compañía multiversal más poderosa en la villanía, por años sin fallar ni traicionar su trabajo ni a sus amigos ni una sola vez. Black Hat no era tonto y sabía bien que solo podía contratar a lacayos con principios de fidelidad para nunca ser apuñalado en la espalda y “suficiente estupidez como para obedecerles a toda costa arriesgando su vida a diario” como fue con Flug e inevitablemente con 505, él detectaba la traición gracias a sus habilidades y poderes de demonio y ya hubiese echado a la jovencita a un agujero negro si fuese desleal a su labor.

La muchacha ES una señorita que se respeta, podía ser varias cosas pero siempre fue y es una mujer con todos sus principios y los cinco sentidos en las relaciones amorosas sin ser celosa ni tener intención de herir el corazón de nadie ni el suyo, era parte de que ella era polígama con mucha experiencia de pareja y sexo, decenas de relaciones pasadas de diferentes tipos tanto lindas como algunas feas. Más claro que el agua sabía los límites en una relación, respetaba los deseos ajenos y también se respetaba a sí misma como persona hecha y derecha en su vida sexual y amorosa. Y así pues, para la muchacha era

una de sus más grandes fantasías

ver a los dos en su intimidad, por lo que no le tomó mucho en empezar a idear un plan para ayudar a Flug con su objetivo.

----- CHAPTER BREAK -----

Flug entró a su laboratorio sintiendo su corazón latir a mil por hora, ojeó el sitio antes de entrar y se alivió mucho de no ver a Black Hat de regreso del baño del laboratorio (el más pulcro de la mansión puesto que cuenta con un sistema de desinfección automático para no contaminar con bacterias de los experimentos ni a los experimentos).

Se dirigió a la cama del paciente junto con la maquinaria médica y puso la bandeja de desayuno en la mesa, luego tendió la cama concentrado en mantener sus pensamientos fríos.

-¡Vaya, hasta que por fin apareces! - La ronca voz de su jefe lo sacó de su concentración, había aparecido detras suyo haciendo que el doctor emita un grito de medio segundo y se voltee a verlo firmemente. El ser tenebroso se había quedado largo rato frente al espejo pensando y analizando su sueño hasta concluír que aquello era nada más que una fantasía, por lo que se sentía muy fastidiado en ese momento.

-¡JEFECI--! - Fue interrumpido por aquellas toses roncas, cubiertas por la gabardina negra del otro mientras este se dirigía a su costado, haciendo que las señales de su maquinaria entren en un glitch por unos segundos para luego volver a la normalidad, el curioso genio miró de reojo aquello con fascinación. Le parecía enormemente interesante las peculiaridades sobrehumanas del demonio, incluso sin que este se esforzara en mostrarlas.

-¿Se puede saber qué has estado haciendo? Te demoraste mucho y necesito una explicación del por qué de tu labor médica hacia mi persona. - Su jefe tomó uno de los tocinos que tenía su plato de comida mientras le hablaba lo más serio posible, le dio un mordisco amenazante a su alimento con la vista fija hacia su subordinado. - ¡No te ordené que fueras mi médico cuando te contraté! ¿cuál es tu objetivo analizando? -Señaló los files médicos de la mesa con su meñique, terminando de comer y llevándose a la boca otro tocino, esta vez mordiendolo con furia, agitándo lo que quedaba frente al rostro del doctor de manera amenazante. - ¿Tú qué tramas? ¡Hasta me preparaste el desayuno! ¿Quieres un aumento de sueldo? Ni CREAS que te lo voy a dar.

-N-no..jefecito, no lo podía dejar así nomás en manos de un médico que se aproveche de su poder. - Rió, aunque no tan nerviosamente luego de ver al otro usar su comida para señalarlo. Recibió una mirada atenta de su jefe y se acarició el brazo para seguir.- ..Es decir ahm--imagínese qué hubiese pasado si lo dejara tirado e inconsciente, sin saber qué pasaba con su salud, ¡o llevarlo a un doctor para villanos!, nadie me garantiza que no quieran experimentar con usted y sus poderes, amenazarlo por su fortuna y compañía o incluso matarlo.

El demonio estaba por un momento reflexivo y serio, pero levantó una ceja a lo último que dijo, con una risa. - Pero si eres idiota, no me puedo morir, y si lo intentan me regenero. -Mencionó dirigiéndose a la cama y sentándose, tomó su plato de comida y con las manos empezó a comer de forma salvaje. El doctor, aliviado de zafarse de algún dato comprometedor suspiró y se sentó en su silla giratoria, adecuadamente usando sus cubiertos y comiendo su desayuno en la mesa.

-No me dijiste por qué me hiciste esos análisis. ¿No preferirías que siguiera sin salud? Te hago la vida imposible a diario ¿o acaso no? -Le preguntó el demonio en tono de burla y sin quitarle la vista a su comida para meterse un mordisco de sus panqueques quemados.

-Es que si me importa su salud, jefecito. -Respondió el médico de forma un poco nerviosa pero sincera e igualmente sin quitarle la mirada a su propia comida. El otro giró los ojos incrédulo, no le creía al 100% pero detectaba que estaba diciendo la verdad, más su egocentrismo le impedía darle las gracias a su cuidador.

Tosió con incomodidad y siguió el tema. -¿Y esta estúpida cama?

-E-es..es mía, no tenía otra cosa que darle. - El menor cerró sus ojos con vergüenza, agachando la mirada al piso. Black Hat sin querer se sonrojó con la misma intensidad de vergüenza y desvió la mirada. Ni esperaba que estuviera en la misma cama que usaba el científico por las noches, eso le ponía algo… pero ¿en qué estaba pensando? Era una cama acolchada, olía bien, estaba limpia. Se sentía cómodo sentándose en ella, quería arroparse en ella, en ella había soñado cosas muy dulces y quería volver a hacerlo. Era una cama bastante suave y de su gusto y con agradables decoraciones, le recordaba a los planetas que había conquistado en el espacio, no estaba nada mal y eso lo hacía sentirse extraño internamente.

-¿Detectaste algo interesante de mi salud? - Interrogó desviando el tema, a lo que el doctor se puso la mano al pecho en alivio de no recibir respuesta a lo anterior y se volteó a ver a su jefe con una expresión más tranquila.

-No mucho señor, solo su alergia y al parecer sigue con malestares, pero sus órganos se encuentran bien… si me permite lo puedo revisar para ver si amaneció mejor hoy, ayer a veces su corazón se le aceleraba un poquitín. - El genio científico cruzó sus dedos encogiéndose de hombros esperando la respuesta de su jefe.

-Pues adelante, debo saber qué has estado haciendo mientras estaba inconsciente. Despertarse con el cinturón afuera supongo que fue para tomarme rayos-x, ¿o no es así? - Black Hat solo sabía un poco de medicina por sus años de vida como malechor, no quería malpensar de las intenciones de su...cobarde, y tonto doctor. Miró amenazante al pobre muchacho que se encontraba al frente temblando de nervios y sonrojado debajo de su bolsa, su médico rápidamente le dio todos los papeles con información de los análisis que había hecho.

-Interesante.. - Exclamó el jerarca sosteniendo los archivos y viéndolos detenidamente, no había admirado su fantasmal interior y órganos nunca, ni cuando tuvo su gripe malvada de hace años, en esa enfermedad se encontraba consciente y por lo tanto Flug ni se le acercó a analizarlo como lo hizo ahora, tampoco había doctor que lo hubiese tratado anteriormente por el claro riesgo de vida al cual tenían miedo, y no era de juzgar, tratar con un ser tan peligroso como lo era Black Hat en un examen médico que involucre varios artefactos puntiagudos era una sentencia de muerte para cualquiera menos para el fiel genio malvado.

El demonio se acomodó para echarse en la improvisada cama mirando sus files y se quitó los zapatos con los pies para estar más cómodo. Esperaba quedarse allí para saber más y divertirse un rato. -Hoy no vas a trabajar en ningún invento, solo te ocuparás a atenderme. Y la verdad.. también necesito algo que me calme este dolor de garganta. -Mencionó dejando los archivos en la mesa y cruzándose de brazos para mirar al doctor.

-Si me permite puedo revisarlo...señor. -Musitó el doctor, acariciando su propio cuello en señal de nervios mientras lo miraba de vuelta.

-Revisar ¿QUÉ? - Le respondió con una mueca asqueada al imaginarse al otro revisándolo debajo de su ropa, simplemente sería humillante e incómodo tener que dejarse ver de una forma tan vulnerable y débil,

y no se imaginaba nada “triple x”, con imaginarse mostrando sus pectorales y plano estómago, de los cuales sí se sentía cómodo consigo mismo pero nunca deseó mostrar,

ya era demasiado repugnante que ni elaboró a más pensamientos.

-M-me refiero a..descubrirse su frente o cuello un poco, para tomarle la temperatura y dar un diagnóstico médico. - Flug en este momento estaba casi seguro de que el otro había malpensado lo dicho anteriormente, se cruzó de piernas y agachó su mirada tímidamente, no con desdicha pero si con frustración...

íntima

.

-¿Vas a confirmar mi pulso? No seas ridículo ¡soy Black Hat! no soy ninguna miserable criatura mortal como t- ¡¿qué?! - El ente sintió un punzaso en su cabeza al emitir esas últimas palabras,

mientras hablaba se imaginaba a Flug cuidarlo y revisarlo con amabilidad y calidez, un pensamiento nada malvado ni profesional, no había explicación y para Black Hat aquello era sumamente extraño.

Su cabeza le fastidiaba, y mucho. - ..¿Pero qué..? mi cabeza, me esta matando. Y a mi NUNCA me duele nada.

-Por favor recuéstese. - Rápidamente Flug se levantó de su sitio, genuinamente preocupado tomó al otro de los hombros y suavemente lo hizo echarse. ¿Cómo? Pues facil, Black Hat se hizo atrás para no ser tocado pero inevitablemente lo fue, pestañeaba confundido y se quejaba de su dolor y de las acciones del otro, pero no se sentía enojado de que el otro lo atendiera.

-Bien pero no toques mi sombrero o te voy--. - Dijo amenazantemente, recostándose por completo mientras se quejaba, cerró sus ojos con fastidio y también para no ver al otro y abochornarse más de lo que ya estaba.

-Si si, lo se. - Le interrumpió su doctor en tono de burla.

Cielos...¿desde cuándo su jefe era tan...adorable?.

Flug trató de componer su afecto hacia el otro y concentrarse en su labor de médico aunque fuera difícil. Se quitó los guantes y los puso en su mesa, en eso Black Hat abrió los ojos solo un poco para ver lo que hacía, se percató de las pecas en la pálida mano de su acompañante,

eran…

-¡¿Q-QUE HACES!? - Sus pensamientos fueron interrumpidos al notar una de las manos del otro acercarse hacia su cuello, con sorpresa y bochorno en el rostro retrocedió. Las manos ajenas eran demasiado delicadas, eran ¿hermosas? y eso hacía que de su espalda recorra un hormigueo. Black Hat tan solo había visto las manos del otro unas cuantas veces, pero nunca con detenimiento. Las vio de cerca y aunque solo haya sido un instante pudo notar esa piel, una pecas como de acuarelas sacudidas en papel lo hacían ver como una hermosa pintura encima de su bella ‘cobertura’ humana, casi tan pálida como la de un muerto, una piel de porcelana que no competía con ninguna muñeca de porcelana poseida que él jamás haya visto. Y sí, tal vez estos pensamientos no suenen para nada románticos para ningún mortal, pero sí que lo eran para el maestro de la villanía y el mal. Aún así, tal vez necesitaba sentirlo para cambiar su fantasía maléfica, notar que aquellas manos no eran frías como un muerto y más bien, cálidas.
-Jefecito, no le haré daño - Anunció calmadamente, notar el aspecto nervioso del otro lo hizo sentirse más seguro y seguir adelante hasta tocar su yugular con la yema de sus dedos para luego tocarlo con todos ellos, después de todo ya lo había hecho anteriormente y no le fue difícil esta vez. Flug percibió la misma ternura de la otra vez y al igual provocó que el pulso cardiaco de su paciente suba. Su jefe sintió cómo un cosquilleo recorría su cuerpo entero al sentir las acogedoras manos del científico, se sentía como un suave rayo de sol acariciar su cuello, era manos tan llenas de vida, tan buenas, y eso lo ponía nervioso y fascinado.

-Solo verifico su pulso y temperatura, ¿le sucede algo? Su corazón- o lo que fuese que traslade la sangre por su cuerpo, evidencia que está muy agitado. - Flug verdaderamente estaba desconcertado y lo preocupaba que el otro muestre ese tipo de reacciones ante el contacto, dudando, no quería enfermarlo peor.

-¡¡Pues claro que lo estoy!! - Murmuró Black Hat, fastidiado y sorprendido también, nunca se había cuestionado de que tal vez los sonidos de latidos fuertes que sentía de vez en cuando provenían de él mismo y no de las almas con las que se alimentaba o capturaba en objetos de adorno.- ..Esto es, demasiado raro, pensé que mi corazón no daba pulsos tangibles o siquiera estables. Hasta juraba que era inexistente.

-No se que sea, pero sí parece tener latidos.. y son fuertes, jefecito. - Musitó acercandosele más y retirando sus mano del cuello ajeno, Black Hat por un segundo lo miró interrogante y con preocupación por su nuevo descrubrimiento, pero por una extraña razón se le quedó mirando. Flug atentamente lo miraba a los ojos y por un buen rato se quedaron en silencio, solo mirándose. No sabían que sentir en ese momento pero sí que sentían sus corazones latir con ganas, el doctor miraba al demonio dócilmente y con dos brillantes pupilas debajo de sus cansados párpados quienes se iban abajo lentamente, la mirada del contrario cada vez se veía más tranquila y su cuerpo menos tenso, sin notarlo se acercaban el uno al otro para verse con mayor detenimiento. Ambos no sabían lo que pasaba pero se sentían bien, estaban cómodos sintiendo sus pechos revolotear con sensaciones acogedoras que nunca antes habían sentido, ni siquiera deseaban cuestionar lo que estaba pasando.

-Flug...yo. - Black Hat cortó el silencio, sin dejar de mirar los cálidos ojos de su acompañante, se sentía bastante extraño y eso era nuevo. Sentía que de su estómago se movían pajarillos tratando de salir volando, de su pecho sentía como una especie de llama calentar su frío cuerpo, nada de lo que sentía era doloroso, solo raro y tan nuevo que era difícil de explicar. Por primera vez en su larga vida se sentía de esa forma tan peculiar, se sentía mareado, tonto y nervioso. Ver las blancas pupilas de su subordinado lo hacía pensar de maneras ridículas, le fascinaba verlo, como ver la luna más hermosa en esos dos oscuros ojos. Esa mirada era la noche más oscura y penumbrosa, encantadora, llena de misterio que Black Hat ansiaba descubrir, como si la forma de ser tan intrigante del doctor no fuese suficiente ahora hasta sus ojos lo hacían caer en un hoyo de sentimientos que no podía traducir. - Yo.. creo que-

-Si, mi amo y señor. - Le respondió a su jefe suavemente y sin pensarlo, aunque ya lo hayase llamado de esa forma antes, esta vez era de una forma muy cariñosa. Flug estaba más perdido que un pirata sin mapa, sus pensamientos nadaban y nadaban por doquier sin dirección, de su mente se le venían canciones y poemas de amor, su imaginación era un mar y Black Hat era la tormentosa lluvia acariciandolo y llenándolo de interrogantes y exclamaciones, el ser diabólico controlaba su océano mental y lo sacudía a su antojo como era de costumbre, pero esta vez de una forma pacífica. Se seguían mirando y el demonio no respondía con nada más que una mirada que cada vez parecía más brillante, como si pequeñas estrellas reflejaran en su ojo. Se veía nervioso y algo preocupado, su doctor no pudo evitar cruzar sus brazos e inhalar aire con fuerza para luego suspirar de la forma más melosa posible, recostando su embolsada cabeza en su pecosa mano.

Aquello para el científico lector era una escena de sus cuentos más románticos, en donde dos amores se encuentran al fin, se habían encontrado pero ni lo querían admitir. Black Hat levantó sus cejas maravillado de la hermosa mirada se respuesta frente suyo, se sonrojó bastante en ese momento y nerviosamente desvió su mirada y sintió cómo su estómago se revolvía con sensaciones que no sabía qué eran.

-Flug, en serio.. creo que…. creo que voy a vomitar. -Dijo cerrando los ojos y tapando su sonrojado rostro con su gabardina, de verdad se sentía con algo muy parecido a náuseas para él, emitió tosidos fingidos para ser más convincente y funcionaron bien en el otro, quien respondió levantándose rápidamente con un respiro preocupado.

-Voy a traer un balde, y trapeador por si las-.. -El científico nerviosamente empezó a retroceder casi tropezando en el piso con su silla, su jefe gruñó queriendo que se retirara más rápido.

-¿QUE NO TIENES ESO EN TU LABORATORIO? ¡TRAELOS YA! -Gritó tapándose el rostro y ojos con sus manos.

-¡¡SÍ JEFECITO!! - Le respondió sin más, apresurandose a la puerta de salida a realizar lo prometido.

----- CHAPTER BREAK -----

Flug golpeó su embolsada frente con desdén mientras recorría el pasillo hasta topar con el almacén de limpieza. Abrió la puerta de este y pegó un grito al ver a su compañera de casa adentro.

-¿¡YA SON NOVIOS!? - Ella chilló haciendo sonrojar al contrario, y siguió hablando con rostro inocente y pestañeos dulces.- ¿Puedo verlos haciendo cositas? Porfiiiiiii-

-¡D-DEMENCIA! - Le respondió casi desconcentrando. - ¿CÓMO DEMONIOS SABÍAS QUE IBA A ESTAR AQUÍ?

-¡Los escuché desde la puerta y rapidín vine a esperarte! ¡Boop!. -La ágil chica reptil le pinchó los googles al doctor, él gruñó y la hizo a un lado para sacar los instrumentos de limpieza. Ella solo continuó al no recibir respuesta a su primera pregunta. - Esta bien, nerd aburrido. No es como si tu y Black Hat fueran los únicos en los que fantaseo en las noches. -Le sacó la lengua.

-..¿Ah no lo e-? ESPERA- ¡¿YO?! - Flug la miró asqueado, ella solo rió.

-¡Claro que si, tontito! Me imagino a ti y a Blacky haciéndolo todas las noches. Pero mis FA-VO-RI-TOS son estos de aquí.- Demencia sacó de su bolsillo un billetero con una enorme cola de fotos de bolsillo que llegaba hasta el suelo de fotografías de héroes y villanos con el pecho descubierto tomadas al parecer en la playa junto con sus parejas.

-T-tú, ¿me imaginas a MI, ha- haciéndolo con... B-Black ..H--hm? - Flug desvió su mirada al suelo abochornado y acarició su cuello.

La otra le estaba poniendo imágenes en la cabeza bastante íntimas entre él y su jefe,

y eso no era malo, pero sí le hacía incomodar que quiera

verlos juntos

así de esa forma.

-¡UY SI! Y uff, no sabes lo rico que--

Flug le interrumpió aclarándose la garganta incómodamente antes de seguir,

se le había calentado el cuerpo entero por unas simples imágenes mentales

. Tomó el trapeador del closet y una cubeta con detergente. -Dem--Demencia, me incomoda que pienses así. Además, tengo que atender al jefecito...

-Pero SI que estas con la vagina bien estrecha, se que eres un viejo nerd que no sabe los placeres de la carne como la hermosa princesa que tienes al frente -Se rió del científico, recibiendo un gru;ido y una mirada amenazante. - ¡Pero en fin! te va a costar si quieres que no los fastidie cuando hagan sus cositas. GGRRR…. -Concluyo con dos garras en las manos, estas últimas palabras hicieron al doctor soltar sus cosas de las manos sin ningún cuidado.

-¿A QUÉ demonios te refieres? -Flug se cruzó de brazos levantando una ceja, solo quería terminar con la conversación, más no se iba a ir con dudas abiertas.

-¡¡Me refiero a si quieres privacidad bobito!! Te voy a ayudar a ligartelo, y también te explicaré mis secretos para hacerlo bieee-

-TÚ--- QUÉ??

-Si tontito, TE LO VAS A COGER. Pero con una pequeñita condición. -- Exijo verlos juntos, JUNTITOS por la noche!! ¡todavía no he visto lo guapo que eres sin ropa y apuesto que Black Hat la tiene grande! OH, OH FLUG.. ME TIENES QUE CONTAR SI YA LO HAS VIST--

-¡¿QUE?! NO. ¡¡Y NO!! -Se cubrió la cara de la vergüenza, la chica solo siguió con una risa juguetona.- Por favor preferiría que NO hagas eso, apreciaria tu ayuda p-pero--no me gusta que me miren con poca ropa, y menos sin nada, y mucho menos...haciendo..cosas.

-Pues los estaré observando de lejitos~ - La otra le respondió con ternura.- ¡Amenos que me dejes usar el internet cuanto a MÍ se me antoje! ¡¡y no restrinjas páginas!! -El doctor de una sola se descubrió el rostro y la apuntó con una mirada asesina, alzando un dedo de forma acusadora. Estaba apunto de decirle que no, pero pensó dos veces y gruñó al solo recordar que ella lo quería ayudar a juntarse con su jefe. Sedió a la propuesta de la víbora.

-Pues, hecho.

-¡YYYY! - Chilló, no satisfecha aún. Una vez más resopló con voz musical. -¡¡YYYYY... me dejes salir después de la media noche!!~

-Eso para nada jovencita, tu trabajas en esta compañía y no--. -Otra vez el científico fue interrumpido por la aguda voz de la joven, remedandole.

-Ti TRiBiJiS Piri EsTI CoMPiñIñi, ¡¡AY si como NO!! lo dice el que se va a acostar con el jefe-CITO. -Parte de ella lo dijo fastidiada de que el otro no la dejara salir, y la otra parte de ella se sonreía emocionada de tan solo pensar en los dos chicos juntos. Con una risa empezó a fastidiar a Flug dándole golpecitos con un dedo por el estómago del muchacho, este soltando una risa que delataba lo avergonzado que estaba pero luego volviendo su compostura a un semblante amargo.

-¡¡YA T-TE ESTAS--AHa- ha-ahA-ADELANTANDO DEMASIADO!! -Respondió difícilmente empujando la mano de la chica para un lado, como a un perro que no dejaba de morder. - ¡Ni siquiera sabe que le gusto!

-Aún. -Resaltó. Ella tenía razón.

Aún.

¿Pero hasta cuándo? Se preguntó a si mismo.

Flug, derrotado, se cruzó de brazos y dejó a la revoltosa muchacha seguir hablando.- ¡No te fastidiaré si me dejas salir! Y si no quieres, prepararé mi cámara espía para sus calentonas.. -Paró un segundo para aspirar aire, dejando salir un suspiro enamoradizo de sus labios.- ..noches de pasióoon~..

-¡¡¡BIEN!!! PUEDES SALIR EN LAS NOCHES.

-¡¡Y TU TONTITO!! Necesitas ponerte CHURRO para el papacito rico con el que te quieres acostar. Ya eres bastante guapo, pero eres demasiado adorable e inocente. -Demencia alzó una escoba del armario mientras Flug la miraba con intriga.- Te falta ropita, así que nos vamos de shopping otro día ¿si? Se donde encontrar la lencería más linda del mundo.

-Dem-Demencia, no hables de esa forma. -Desvió la mirada para abajo de forma cobarde, aún cruzado de brazos y fastidiado por la incomodidad del asunto.

No podía negarse que la idea de comprar algo provocativo era bastante buena y hasta divertida,

pero no si era con esa señorita acompañandolo y molestando a cada rato.

-¿Qué? ¿Te gusta la idea? - Se le acercó con curiosidad, no mostrando respuesta alguna departe del científico.- ¿Te

excita

? - Esta vez, sí mostrando una reacción: la mirada “muévete un centímetro más y te despedazo” de Flug. Recibiendo una sonrisa cómplice de parte de Demencia.- Te puedo enseñar algunos trucos para tu primera vez.

-Demencia… no me gustas, soy monógamo, y no-

-QUE ASCO ni creas que quiero salir contigo, ¡puajj! -La mirada de Flug había cambiado a una de confusión, Demencia se sacudía del asco y agitaba sus manos para terminar de darle a entender que lo que pensó el muchacho era erróneo.

-Pero si te me insinuaste hace-

-No tontito, ¡no dejando de ser amigos! No te voy a hacer nada bobo, yo se que te incomoda... - La chica, al fin dándose cuenta de la manera incómoda que había sido interpretados sus mensajes, se dispuso a terminar la conversación lo más pronto. Por lo que tomó, junto a la escoba, otra cubeta y con un “ejem” y un movimiento de cabeza dió a entender a Flug que ella le iba a ayudar a llevar los implementos de limpieza al laboratorio.

El de bata blanca alzó una ceja, dándose cuenta que en verdad lo que ella quería no era involucrarse entre ellos, sino más bien ayudarles. Lo agarró desprevenido, pero notaba por su expresión y palabras que ella no tenía intenciones escondidas.

Flug tomó su cubeta con detergente y trapeador, ambos empezaron a recorrer el pasillo de vuelta a la puerta de metal con un silencio tenso e incómodo que felizmente no duró mucho gracias al siempre presente histrionismo Demencia. La chica empezó a dar pasos cada vez más largos y rápidos, riendo al notar que su compañero hacía lo mismo. Las piernas de la serpentina muchacha fueron más ágiles y llegaron a la puerta rápidamente.

-Solo te voy a hablar y explicar. ¡Entre amigos nos enseñamos trucos y consejos! ..¿qué acaso nunca has tenido una pijamada en donde ves porno y hablas de sexo? -Siguió conversando, dejando sus cosas a un lado y olvidando la anterior incomodidad.

-A-ah…- Flug ni notó haber llegado al laboratorio entre pasos apresurados, y se ruborizó al escuchar a Demencia. La verdad, nunca había estado en una fiesta o “reunión social” de ese tipo, durante toda su juventud sus noches solo fueron estudiar mucho, y tocarse MUCHO para aliviar estrés acumulado del día. No sabía de pijamadas, ni sabía que de cosas tan... sucias se hablaban en una entre amigos. Le pareció divertida la idea pero no sabía cómo pretender no ser un bobo que nunca tuvo amigos de esos con quien salir.
Tragó saliva y rió incómodamente como si eso lo fuese a ayudar a verse más seguro de sí mismo.- Pero, cla- ..

Demencia obviamente no le creyó el cuento y soltó una risa.

-Ya con ESO te coronaste el perdedor más grande del mundo, me das penita. - Flug estaba a punto de responderle para salvar su dignidad, pero fue callada por un jalón de mejilla y una sonrisa de oreja a oreja. - ¡Ya parale bolsita! solo por esto y porque me caes muy bien, vas a salir como un experto gracias a MI: ¡DEMENCIA! -Se volteó, posando creídamente y riendo, Flug giró sus ojos, cansado. La muchacha se retiraba por fin pero no sin primero darle un último mensaje, dando un giro de ballet que terminaba en una pose triunfante.- ¡Te espero en TU cuarto! y te quiero ver en pantuflas y pijama. - Sin más que decirle, se volteó dispuesta a irse.

-...Diablos, señorita. - Susurró Flug, por lo que ella reaccionó dándole unas últimas palabras.

-¡AH! Y no quiero que tu cuarto huela a que te has estado tocando, puerquito.

Bien..bueno, lo que sea, ahora SÍ, felizmente se largaba y lo dejaba en paz. Libre.

Flug suspiró aliviado, tomó las cosas de limpieza y musitó antes de abrir la puerta.

-Esta cochina de--..está más loca que una cabra.

“Pero si me va a ayudar a conquistar a Black Hat, no puedo dejar ir esa oportunidad.” Pensó Flug para si mismo.

“Flug, tú también eres un cochino por calentarte pensando en tu jefe.” Pensó.

“Si vas a salir con él, por lo menos consiguete prendas nuevas para-- no..ya te estas adelantando mucho.” Pensó...

----- CHAPTER BREAK -----

Rodó la manija de su puerta y entró con cautela, dirigiendo su vista al lugar donde reposaba Black Hat. Aquel estaba concentrado y bastante fastidiado como era de costumbre, sosteniendo el teléfono de la compañía con sus oscuras garras

-Ya...ya. Entiendo, YA. -El de negra gabardina se sobaba la sien con las yemas de los dedos en señal de fastidio acumulado.

El pequeño robot-teléfono, cual sola misión era proporcionar al recibiente sus llamadas, se encontraba escondido detrás de la maquinaria médica, temblando de miedo.

Flug recorrió con su vista el impecable suelo metálico debajo suyo... lo que solía parecer “nauseas” departe del demonio no había causado desastre alguno, por lo que Flug se encogió de hombros y con alivio se dirigió a guardar los utensilios de limpieza a su armario cercano.

Se preguntaba para sí mismo qué tan importante era para su jefe responderle a ese cliente, no le era usual verlo contestar llamadas.

-¡¡FLUG, RÁPIDO!! -Gritó el mayor, haciendo que el menudo joven se dirija a paso apresurado al armario, soltando las cosas adentro e inmediatamente volviendo a su jefe.

-¡Jefecito! ¿..n-necesita algo? -Entrelazó sus enguantadas manos, el otro lo estaba siguiendo con la mirada desde que se percató de su presencia, y el silencio entre el teléfono y los dos varones en la habitación duró unos 3 largos segundos antes de que Black Hat prosiguiera, como despertando de un trance.

-Hoy-.. ¿hoy es sábado? -Le preguntó a su científico, casi susurrando.

-Si, jefecito. -Respondió jugando con sus dedos y agachando la mirada con vergüenza.

Flug todavía no se recuperaba del bochornoso intercambio de palabras que tuvo con su compañera hace poco, y sabía que Black Hat no leía mentes, pero le avergonzaba la idea de verlo a los ojos luego de aquello.

Su jefe se levantó de su improvisada cama, el muchacho de inmediato cerró los ojos esperando escuchar un grito, y en efectivo lo escuchó, pero no sin primero

sentir las fuertes manos de su adorado superior.

Primero sosteniéndolo con calma, cada vez apretandolo un poco más,

lo cual le agradó

..hasta sentir las puntas de sus garras pinchar.

-Es sábado, SÁ-BA-DO. ¡¡SÁBADO!! - Black Hat aclamó al teléfono, un estremecimiento recorrió la espalda del científico, las peligrosamente puntiagudas garras de su superior desgarraban el hombro de su bata.- ¡¡¡SÁBADO, TREMENDO IMBÉCIL!!!

Las piernas de Flug temblaban nerviosamente, sentía miedo, y de nuevo dudó los pensamientos de cariño que sentía hacia su jefe. El pobre genio de nuevo se dio cuenta de lo novato que era en el amor, y que sin importar sus años de villanía aun seguía siendo novato al lado del demonio frente suyo.

¿Qué creía? Black Hat, un hombre tan despiadado, fuerte, poderosísimo.. ¿apiadandose de un muchacho bobo y perdedor como él? Pero claro.. él era solo su subordinado, ni una cubeta de hielo podría calmar la ira de una bestia tan terca y maligna.

Su miedo se convirtió en tristeza. “Seguro se va a desquitar conmigo, como siempre.”.Su tristeza, convirtiéndose en fastidio, enojo. Flug emitió un quejido que Black Hat ni notó, pero este retiró sus garras de su hombro y se caminó en dirección contraria, a distancia se escuchaban unas risas por el interlocutor. El menor abrió sus ojos de golpe, el peligro había parado y eso no se lo esperaba.

De nuevo todo estaba en calma, y sin embargo, se dio cuenta de algo que no lo dejó tranquilo; no podía simplemente esperar que Black Hat cambie su amargada y agresiva forma de ser, y muy posiblemente ni pueda “domarlo” si lo intentara.

Miró los rasguños en su bata antes de quitarselo con disgusto. -Jef-.. -Empezó, siendo interrumpido casi automáticamente.

-¡FLUG, mi garganta me duele de tanto gritarle a este INÚTIL! - Exclamó aventando el teléfono a la cama, el pequeño robot de apariencia arácnida, esperándolo nervioso desde hace rato, se trepó y tomó el artefacto para luego llevárselo en su “cabeza” y huir despavorido.

Estaban solos de nuevo, Black Hat carraspeó mientras el otro lo miraba con enojo, la mirada del demonio encontró la amenazante expresión del otro.

-¡¿Que acaso te volviste sordo, idiota?! ¡Necesito algo para mi garganta!- Le ordenó, notando la bata rasgada en los brazos de su doctor. Flug dejó su semblante molesto para fingir su típica mirada sumisa y complaciente, la que siempre ponía frente a su jefe.

-Ah, que tonto soy..disculpe, ya le doy su medicina. - Girando sobre su talón, el doctor se dirigió a su almacén de medicamentos y dejó su bata en un tacho de basura cercano. Black Hat por un buen momento se olvidó de la conversación que acababa de tener en el teléfono.

Estaba concentrado en el físico de su acompañante.

“¿¡QUÉ DEMONIOS?! MALDITA SEA ¡ES QUE NO PUEDE SER QUE SE VEA MÁS ATRACTIVO SIN SU BATA! ¡¡NO ES JUSTO ESO!!” Pensó para sí mismo.

Tal vez no solo era envidia, era DESDICHA verlo así y no poder decirle que parase. Flug le daba la espalda y ahora sin su bata, sus apretados jeans dibujaban sutiles curvas a su cuerpo, su “abultada parte trasera” y piernas se veían sumamente provocativas, ¡y no era que lo provocara a él! Por supuesto que no.

Y sin embargo, su fina figura se agachaba y los curiosos ojos del mayor lo seguían, su cuerpo se dirigía al piso creando un lindo arco con sus piernas y su abdomen, agitando sus caderas muy sutilmente...¿pero por qué le gustaba tanto a Black Hat?... le repugnaba el cuerpo humano, ¿no? ¿entonces por qué no lo podía dejar de mirar?

-¡Aquí está! - Flug se semi-incorporó en el suelo, haciendo que el mayor se tire para atrás a cubrirse en una sabana…

con el objetivo de cubrir su entrepierna..solo por si algo más que él se le había despertado.

-¡¿ES QUE NO PUEDES DEMORARTE MÁS?! - Gritó, sobándose la cara para cubrir su bochorno.

-¿Me lo está pidiendo, o es sarcasmo? - Respondió de forma burlona mientras se incorporaba por completo, con el objetivo de hacer que se enojara más. Las ágiles manos de Flug ya habían llenado una jeringa de un medicamento color vino.

-¡¡PUES CLARO QUE ES SARCASMO, IDIOTA!! -

¡Pero no en verdad! ¿por qué?¡demonios! Como le hubiese gustado quedarse más tiempo viéndolo en esa posición, ¡¿pero POR QUÉ?!

Mientras Black Hat contestaba y refunfuñaba, el doctor frunció el ceño mirando hacia la jeringa al notar que los insultos seguían, frotó un algodón en alcohol y observó al demonio a los ojos, percatandose de aquella expresión de vergüenza y confusión que este tenía.

-Es para su garganta…extienda su brazo jefecito. -Le dijo de una forma cansada, como hablándole a un muchacho ingenuo.

-Eso ya lo sé, solo termina con esto imbecil.- Bufó, sabía que el doctor le estaba siendo sincero, desde luego, no había pizca de mentira en su tono de hablar.

Sintió los fríos guantes del menor estirar su brazo con algo de fuerza,

¿que así de tosco era con sus pacientes siempre?

Flug desinfectó el punto indicado para el inyectable con su algodón, lo tomó con fuerza y Black Hat gruñó al ver la aguja tan cerca de su piel.

-GgggrrRRFLUG YA-¡¡¡AAAAHHGH!!!

Por primera vez, Flug escuchó a su mandón, soberbio, ENGREÍDO y muy gruñón jefe..

..gimotear de dolor.

Se contuvo una risa y soltó su brazo, Black Hat se sostenía este con dolor, su elegante sombrero ocultaba sus ojos llorosos. Solo se notaba la boca del demonio morder su labio inferior, soltando un gruñido bestial y muy grave.

Su jefe se retorcía de dolor de forma literal, una lágrima bajó de sus ojos mientras sus puntiagudas garras salían de sus manos. Flug tomó la inyección y la sostuvo con fuerza y en modo de defensa lo apuntó hacia su jefe.. solo por si este decidiera contra-atacar.

Era increíble, su corazón latía con fuerza, sus ojos brillaban y miraban a su soberbio tan lleno de adrenalina en su cuerpo.

Agradeció tanto tener a Cam-bot atrás y aún grabando todo, las lágrimas de su jefe estaban teñidas en su deliciosa venganza; tanto tiempo siendo cacheteado, samaqueado, golpeado, amenazado, AL FIN era compensado.

Y aún así… Lucifer.. cómo quería a su demonio. Lo quería ver sufrir solo un poco más, solo un poco más..y quizás...

quizás.. luego secar sus lagrimas, quizás abrazarlo, consolar el dolor que había causado,

besar su amargo pero vulnerable rostro en ese estado inusual...

----- CHAPTER BREAK -----

-¡¿QUÉ ACASO PERDISTE LA CABEZA?!¿¿NO TE ES POSIBLE ENCONTRAR UNA JERINGA QUE NO CAUSE TANTO DOLOR??- Gruñó el demonio adolorido, quitándose de encima sus lágrimas para ver la herida que se formó en su ahora tembloroso brazo. Había desviado su brazo antes de ser inyectado y por consecuencia se lastimo mucho más de lo anticipado. Flug salió de su trance en ese momento y con timidez retrocedió, dejando la jeringa a un lado y tomando la toalla húmeda que había dejado antes.-N-no sabía que le iba a doler tanto.. hace mucho me dijo que solo usase--..-q-que, que solo tuviésemos--. -Tartamudeó, acariciando gentilmente la herida con la toalla, siendo rápidamente interrumpido.-¡Agujas especialmente diseñadas para infligir dolor extremo, lo se! -Dijo gruñendo en un tono solo un poco más calmado, gruñó y se dejó hacer con la toalla. Black Hat se había dado cuenta que ya llevaba muchos años subestimando la habilidad malvada de su subordinado, y el dolor le había sido mucho más agudo de lo normal. Casi le preocupó. - No se supone que algo tan pequeño me cause tal... reacción.Flug paró lo que hizo por un segundo y dirigió su mirada a su jefe, con una ceja levantada. Le respondió. -No fue sencillo crear estas agujas, son miles de micropuas que desgarran la piel de formas agonizantes. Tuve que crear cientos de micro-nanobots para esto. Aunque.. - Paró un segundo, bajando su mirada con sutileza para atender la herida, descubriendo un corte largo en la parte central del oscuro brazo.-Pensé que usted era casi inmune al dolor, que no le iba a doler tanto. - Dijo con timidez, casi se sintió temblar ante su venganza. No de miedo ni dolor, más bien de emoción. Sin embargo, sus suaves manos tomaban a su acompañante dulcemente, la húmeda toalla que sostenía se deslizaba con inmaculado cuidado por el brazo de su cariño secreto.. refrescando su herida sin pizca de maldad.El hombre frente suyo solo sonrió ante su respuesta y dejando salir una risa suave y corta, negó con la cabeza.-¡Claro que lo soy! Soy inmune al dolor casi en su mismísima totalidad, y dudo que esta reacción haya sido debido a tu artefacto. - Mencionó de forma soberbia como le era de costumbre a su subordinado. Flug respondió con una suave risa, parte de él aún sin saber cuál lado de la carta tomar. Dejó a su jefe seguir dándose aires a sí mismo.-No había sentido un dolor tan agudo desde hace mucho. Solo puedo contar mis más dolorosas batallas con la palma de mis manos, ¡JA! Estoy más que seguro que debe ser la alergia que tengo. - Ya culminando, Flug no pudo evitar sentir fastidio una vez más,
¿terminó? ¿o se iba a seguir alagando?
Y claro, el doctor frente suyo lo quería, pero no sentía que su venganza haya sido del todo saciada.-Si es una alergi- .-Flug trató de tomar la palabra, Black Hat ganándole en fuerza.-¡ES la alergia! Yo he sufrido ataques directos, mil veces peores a este, ¡ah! ¡¡Y ESTA TONTERÍA NO SE ESTÁ CURANDO RÁPIDO!! ¡SE SUPONE QUE ME CURO RÁPIDO! ¡¿¿CUÁNDO LO VAS A SOLUCIONAR, "GENIO"??!Desde luego, una vez más el demonio mostró el fuego eterno de su enojo, tanto en su voz como en su ceño fruncido. Su penetrante mirada y fuerte grito fue el alcance que necesitaba el doctor para seguir con lo suyo: con un suspiro se levantó de su asiento.-Si jefecito, ya me apuro. -Le dijo en una voz calmada, Black Hat sostuvo su quijada para arriba y de lado, cerrando sus ojos como un niño mimado. "¡Estás perdiendo el tiempo!" Fue lo que le respondió el demonio, pero en ese momento el doctor ni le prestó atención.Flug tarareo, echando todo el alcohol de su botella al balde, sumergiendo la toalla en ella. Su voz al tararear hizo que Black Hat abra sus ojos de golpe,
¿por qué le era familiar ese dulce volumen de voz?-Estás perdiendo el tiempoo, pensandoo, pensandoo..
-Musitó melodiosamente, escurriendo la humedad de la toalla que sostenía, salpicando gotas al piso sin cuidado.En ese momento, el de negra gabardina giró su mirada, siendo ya demasiado tarde para detener lo que estaba a segundos de suceder: su herida fresca fue cubierta por una toalla totalmente mojada en alcohol. Un desgarrador dolor lo hizo agudizar un chillido endemoniado lo suficientemente fuerte para escucharse por toda la mansión y más. El oído de Flug solo recibiendo un zumbido que afortunadamente duró poco. Su venganza sabía dulce y, afortunadamente, no lo iba a ensordecer. Flug se hizo de lado para escabullir muy rápido y en solo segundos un poco de algodón en sus orejas, mientras Black Hat sollozaba en su sitio.-¡Oh, señor! estoy desinfectando la herida, ¿le duele mucho? -Dijo en un tono triunfante,
se notaba que el desgraciado disfrutaba transmitir dolor, y MUCHO.
- Somos villanos, aquí no usamos anestesia.Black Hat intentó contener su dolor ante lo dicho, se retorcía por dentro pero lo tenía que soportar para que su ego no quede lastimado.
Y aún así, le agradaba. El demonio no había sentido tal aproximación ajena desde hace mucho, era un ataque de cerca y estaba dejándose, no solo para probar su resistencia actual al dolor.
Nadie se le atrevía a acercársele así, solo Flug.

El exquisito dolor que sentía en su piel le llenaba de agonía, por supuesto.. pero era tan, emocionante.

No había sentido dolor alguno en años, el dolor siempre le había agradado a cierto nivel de placer.

Su lacayo demostraba su nivel de maldad con cada pequeñez. Le era imposible no sentirse excitado ante ello, oh, debía pararlo a como de lugar, sería su ruina si su científico se enterase de sus gustos.
-¡¡¡C-CONDENADO HIJO DE LA GRANDÍSIMA---!!! - Emitió, gimiendo. Veía a su subordinado con una mirada asesina, este sin darle ni una sola reacción. Solo sumergía su toalla una vez más y la exprimía en un fuerte nudo.Flug siguió un momento más hasta decidirse por devolverle la mirada al demonio, tarareando muy bajo.
"Por lo que más tú quieras, ¿hasta cuándo?.." Con fuerza apretaba la toalla una vez más.
¡Ah..ya sabía lo que era!.. ese ..inteligente, y despiadado animal... apretujaba la toalla como si de su cuello se tratase: se estaba desquitando con su propio jefe de forma sucia.

"..¿hasta cuándo?"

Black Hat abrió sus ojos y se hizo atrás, lo miró con un asombro que Flug no había visto nunca. Su jefe se sentía misteriosamente.. subliminalmente... seducido en frente suyo, ante sus tiernas manos y negras lunas que lo reflejaban. Ninguno de ellos sabía exactamente que pasaba entre el pequeño tarareo de canción, pero si sabían que deseaban más.
-Estire su brazo una vez más señor, ya termino pronto.
Su jefe obedeció, agachando la mirada a un lado y apretando sus ojos tan fuerte como su asistente apretaba la toalla entre su herida. Y siguió.

Sus garras temblaban y sus dientes crujían, la maquinaria se encontraba en un glitch seguido y de su boca salía un feroz gruñido igual de alto que el anterior.

El tarareo de Flug era dulce, dulce como su venganza.
Y terminó, pero no sin antes sanar su herida con una nueva toalla, esta vez con agua pura.-¡Ya está jefecito! Se está curando lentamente, y.. ¿se encuentra bien?Black Hat alzó su típica mirada de fastidio y desprecio, esta vez evidenciando lágrimas bajo sus ojos, su monóculo resplandecía una muy gruesa lágrima que caía bajo su enrojecida mejilla con lentitud. El corazón de Flug en ese momento se sintió caer junto con él y sus hombros, su ceño se frunció entristecido.-Claro que estoy bien, inservible animal. Ahora vete a subir el video que hiciste ayer, y dile al estúpido robot que se vaya también. -Respondió el ensombrerado, desviando su mirada hacia su herida que de a poco se regeneraba.-Y-yo..claro. Pero cam-bot se debe quedar a vigiliar que todo este en ord-.-¡¿Siempre tienes una razón bien pensada para todo?! -Black Hat rodó sus ojos, tapándose con las sábanas y cruzando los brazos. Se echó y le dio la espalda al otro, cubriendo todo menos su sombrero. -No respondas, solo vete y regresa cuando termines.-Vengo en- en un rato. - Flug respondió en un tono bajo, dirigiendose a la salida con un suspiro.-Tomate tu tiempo... -
¿Y eso? ¿Lo dijo sin querer?
Flug volteó sorprendido, mirando con ojos resplandecientes a su jefe. ¿Le estaba dando un tiempo sin presión?
- ...¡TOMATE TU TIEMPO QUE NO TE QUIERO VER! -El demonio se retractó al notar lo que había hecho, gruñendo con fuerza. Flug solo se destinó a salir del laboratorio con fastidio.
-Si jefe..- Se despidió Flug, aventando la puerta con fuerza.
Black Hat sonrió debajo de su sabana, ya estaba solo, pero no del todo. Se descubrió el rostro un poco y tranquilamente le habló al robot frente suyo.-Cam-bot ponle pausa a tu grabación y ve a la estación de recarga, debes estar sobrecalentado. Yo te aviso cuando puedas volver. -Dedicándole una sonrisa maliciosa, el robot muy feliz se fue lo más apresuradamente posible, al abrir la gruesa puerta de metal donde estaban sus "hermanos" robots, recibió muchos "beeps" de felicidad, entró emocionado y cerró con fuerza.
-¡¡AH, al fín...!! - Black Hat resopló con alegría, estirando sus brazos y pies como despertando de un buen sueño. - Al fín solo. - Se deshizo del broche en su correa y pantalón.

Acariciandose lentamente, mordiendo la comisura de sus labios.

Suspiró de alivio, y se sumergió en las sabanas de su subordinado, aspirando su enigmático y dulce aroma mientras sentía su oculta erección crecer, sobaba sus manos en ella mientras pensaba en el dolor que había sentido minutos antes. Emitió una suave risa maligna y abrió sus piernas para poder masturbarse sin rozar con la sabana prestada...por lo menos, todavía no.

Su mano libre la usaba para apretar con fuerza la pieza de frazada encima de su rostro, casi intentando soforcarse en su aroma, gimiendo a la vez que se tocaba a traves de sus boxers. ¿Cómo no resistirse? no era que sentía algo por el muchacho, ¿no? ¿estaba bien tocarse pensando en un acto de venganza?.. y en eso, recordó su sueño anterior: su príncipe.

Metió sus manos dentro de sus boxers, con un fuerte gemido tomó su miembro erecto y se acarició de arriba a abajo, suspirando de placer al sentirse rozar con las sabanas ajenas. Aspiraba fuerte el aroma de su científico, pensando en sus viles inventos y tambien en

la dulce voz de su príncipe lector, que tan familiar le parecía.

Las piernas del demonio ensombrerado temblaron de placer, dejandose consumir por su fantasía. Por suerte sus fuertes gruñidos placenteros no se oían por nadie.

----- CHAPTER BREAK -----

Flug entró de un portazo a la cocina, lanzando un fuerte gruñido al aire mientras se encogía de hombros y estrujaba sus manos en puño.El comedor estaba siendo decorada con guirnaldas de colores, serpentinas y globos, tal como una fiesta infantil. 505 se encontraba allí encima de dos sillas realizando acrobacias para alzar a la chica iguana y colgar globos en el candelabro de centro.-Ay no ¿pero qué rayos te está obligando a hacer la loca ahora? - Pronunció el doctor con ternura al mirar a su retoño equilibrarse. Demencia volteó a mirarlo y le sonrió, emocionada como siempre. - ¡Ya bajense! ¡Se van a caer y a todos los voy a tener en camillas, y ya tengo SUFICIENTE con Black Hat!-¿Qué pasa, galán tontito? - Le reclamó la muchacha, bajándose de en un brinco, 505 ronroneó interrogante al notar el enojo en el tono de voz de su papá.-¿A mi? ¡Nada! -Replicó, cortando el aire en dos con sus manos, incluso se notaba en su caminar que estaba hirviendo de ira, 505 y Demencia se miraron entre sí riendo, dejando al joven llegar hasta la cafetera y continuar. - Hago tanto por él, lo cuido, me preocupo de que su desayuno le sea agradable, lo trato con respeto, ¡le doy mi cama! ¡le doy todo mi tiempo y--! ..- Su taza de café fue llenada hasta el tope mientras hablaba, solo paró un segundo para acariciar sus bordes con las puntas de su bolsa de papel, dando un sorbo al café y con un suspiro Flug prosiguió.-He trabajado tanto para él, y ya estoy cansado que siga usando adjetivos insultantes hacia mí…¿acaso cree que es lindo escucharlo así? - El doctor culminó sentándose en una de las sillas de la cocina, observando al piso con tristeza. Sus pensamientos estaban divididos en dos bandos, uno bueno y otro malo, por lo cual su ideal de felicidad y afecto hacia aquel ser tan malévolo se le hacía cada vez más fantasioso e imposible.+
Los gemidos de Black Hat eran ahogados entre la gruesa sábana del científico.

Suaves jadeos de placer y roces de colcha, más un par de risillas coquetas adornaban el laboratorio. El jefe de la mansión jugaba con su propia imaginación y cuerpo, disfrutando cada segundo de las caricias que daba a su miembro ahora completamente erecto y suplicante. Black Hat aspiraba el aroma de la sábana y reía coquetamente de su travesura.

Decidió tomar una de las frazadas de la fina y hermosa cama ajena para acariciar su desnuda erección, un cosquilleo recorrió toda su columna al hacerlo, lo emocionaba y excitaba tanto a la vez que soltó de sí un fuerte gruñido de placer que solo pudo ahogar con un mordizco a la colcha.

Tan solo sentir las sábanas de su doctor frotar contra su entrepierna era suficiente para que el ente, tan poderoso y despiadado, se rinda en debilidad y gima con dulzura.
+Fue así que Flug se reclinó y emitió un suave pero triste suspiro, desde luego Demencia no dudó en acercarse y prender una pizca de esperanza..o mejor dicho, una pizca de locura en él.-¿No has intentado decirle algo de vuelta, verdad? -Dijo ella dándole una palmada en la cabeza, haciendo a Flug agitar su taza y casi hacerla caer, levantó su rostro irritado y confundido pero la dejó seguir hablando. - Es que solo mira, ¡piensalo! Él es Black Hat y le gusta ser un villano amargado, tal vez a ti no te parezca lindo ¡pero tal vez a él sí le agraden los insultos! ¿Alguna vez has intentado responderle con algo igual? - Terminó levantando los hombros y manos con ternura, 505 la siguió en gestos y asintiendo con la cabeza, pero Flug no hizo más que reír.-¡SÍ que estás demente! - Le respondió entre risas incrédulas, tomando otro sorbo de su cafe. Para Demencia era normal verlo ponerse erguido y creído cada vez que el científico pensaba tener la razón, por lo que ella rodó sus ojos con un quejido.-¡Agh! ¡Puedo tener razón! Te apuesto, ehm-...- La muchacha alzó su sedoso mechón verde, buscando con su mano y pronto revelando un diamante muy bien conservado y brillante que llevaba escondido quién sabrá cómo..- ¡Esta cosa! ya tengo muchos, y son incómodos de almacenar.A Flug le pareció agradable lo que trataba de hacer Demencia, mas no podía soportar sentirse decepcionado por su jefe. Emitió un gemido incómodo y giró su cabeza al sentido contrario, dando un último sorbo a su café.Demencia se quedó esperando respuesta con una sonrisa, parecía estar intentando siquiera animarlo un poco, y eso hacía al pobre científico sentirse todavía más triste al no poder cumplir sus expectativas. No había forma de evitar los caprichos de una mujer tan insistente, envidiaba no poder tener la misma capacidad de locura y positivismo que ella tenía consigo.-Dem..no.. - Flug se levantó y la miró como rogándole que pare.- De verdad agradezco que intentes ayudarme, pero creo que pasar más tiempo contigo me va a hacer enloquecer. No sé si te refieres a insultarlo de forma literal, lo cual sería lanzarse al abismo, pero de todas formas Black Hat se molestaría mucho.. y yo solo quiero que él me quiera. - Dijo esto último en voz baja, acariciando su taza con un dedo. -Aún así, no creo que él sienta lo mismo que yo siento por él.+
“Es tan atrevido..” Susurró Black Hat, sus manos estaban descubiertas y su piel se sentía peculiarmente sensible, frotaba su falo de arriba a abajo contra las sábanas, tocaba la textura de su alargado miembro que en forma asemejaba a un tentáculo, venoso y con pequeños picos de piel sumamente sensibles y gelatinosas.

“Tan obediente..” Pensó, emitiendo un suspiro suave. No contaba con razón en ese momento, en mucho tiempo no se había sentido tan placenteramente. Era una bonita imagen visual la que tenía en mente y no podía preguntarse o quejarse de aquello que lo hacía sentir tan bien: la imágen de su príncipe de hermosa figura y tan tierna voz.

“..y esa dulce piel, tan deliciosamente suave…” remarcó, mientras frotaba su miembro con una rapidez que le hizo ronrronear emocionado, tapando su rostro con la sabana que aspiraba para ocultar su sonrojo “nghff.. y es- es tan, tan misterioso.. y -mfhm- m-malvado..” susurró, ensimismado en su placer. Se imaginaba a ese muchacho tocarlo, riendo avergonzado y ocultándose con su capucha por completo. Jadeaba de placer, ocultando su sonrisa con otra mordida en la sabana, se sentía demasiado bien pensar en ser tocado con esas manos tan preciosas que casi se sentía venirse allí mismo, gimió con debiles susurros. "mm.. mff..más.. más-." No se imaginaba nunca masturbarse tan bien y de esa forma tan hambrienta, pensando tan solo en un sueño.

Era todo muy entretenido desde luego, pero sentía que su cuerpo no podía seguir así, ¿acaso se quería venir tan rápido? “mMF- ¡¡MALDICIÓN, QUE NO S-seas bestia y te vengas aQUÍ!!” susurró roncamente, tosiendo y descubriendo su rostro. Seguía jadeando, aún muy excitado y, desde luego, no paraba de manosearse a sí mismo... PERO debía pensar rápido para no ensuciar su alrededor y abrir sospechas. ¡..claro, pero cómo querer irse de allí! ¡Si ya estaba tan cerca de venirse y se sentía tan placido en esa cama!

Con un estornudo, se decidió a sentarse y deslizar sus boxers para cubrirse, aunque fuese inevitable no ver la enorme erección que aún tenía.

Sintió su cuerpo débil y tonto, tan tonto como ese pensamiento de travesura adolescente, incontenible... más cariñosa que malvada, y todo eso lo pensaba hacer con un príncipe imaginario…

Rodó sus ojos con el ceño fruncido y un sonrojo que no dejaba su agitado rostro ¿en qué estaba pensando?
+-¡PSSHT! ¡PERO CLARO, si ni le estas echando ganitas, bobo! - Demencia anunció, dándole un codazo al debilucho doctor.-¡Demencia, basta! S-si le estuve echando ganitas.. tal vez debí hacer más, pero…- Se volteó hacia su oso, un poco sonrojado y acariciando con timidez su brazo.- ..no tengo que quedarme aquí recibiendo insultos tuyos también, Demencia, y ahora si me disculpas..- Se aclaró la garganta, cerrando sus ojos y dirigiéndose con seguridad a la puerta de salida.- Voy a ir a preparar una antidoto anti-amor-SHHT ¡¡OYE!!El joven científico fue interrumpido, el rostro de la chica lagartija brillaba de emoción en sus ojos y colmillos sonrientes.- ¡¡¡AAAAAAHHHHHHH!!! ¡¡LO AMAS, FLUG!!-¿¡QUÉ!?- Respondió inquieto, abrazando su taza de cafe mientras sus manos temblaban de vergüenza.- -¡y-YO NO-nono,- n-no dije eso! ¡S-ssolo me gusta! y-yo no sé si es---¡¡ES AMOR!! ¡¡Sientes amoooor~!! - Demencia cantó, soltando al chico y abriendo la puerta de salida como entrando a un castillo, ya estaba apunto de cantar de nuevo.-¡¡Q-QUE NO!! - Flug cedió su taza a 505, tapando la boca de la muchacha un segundo antes de que exclamara alguna barbaridad.-¡SÍ, LO AMAS! -Dijo ella tratando de destaparse, 505 asintiendo con una sonrisa. Demencia empujó al abochornado científico a un lado, susurrando a su oído.- ¿Pero cómo va a saber ÉL que lo amas, si ni siquiera se lo haces saber? ¿qué acaso no lo amas muuuucho mucho?Flug sintió todos sus colores irse a su rostro, aunque esta vez decidió no enojarse ni apenarse más, solo respiró hondo y le respondió con lógica mientras se dirigía de nuevo al laboratorio. - Tu concepto de “amar” es muy distinto al mío, niña.-Bueno pues, sabelotodo, ¿cual es tu concepto de “amar”? - Le siguió por detras.-¿Cientificamente? - Dijo en seco.-¡No te pongas nerd, solo di lo que sientes! - Respondió sonriente, 505 imitando sus pasitos.-Bueno pues mira mocosa, soy un villano respetable así que nunca he amado.. Pero se que amar es una atracción profunda, supongo que hacia la forma de ver las cosas de la otra persona, es planear cosas nuevas juntos y explorar emociones. - Hizo una pausa en seco, haciendo que 505 atropellara con Demencia y haciendo a la “mocosa” reirse. Flug volteó a verlos con una mirada cansada. Suspiró y se cruzó de brazos para continuar. - Amar es preocuparse por el bienestar ajeno, ser paciente… no es celoso ni tóxico, es más bien, empático y con respeto hacia ti y a la otra persona.-¡WOW Flug, tu si que no pierdes el tiempo! ¿no te le confiesas y ya quieres que suenen las campanas? pues no es de mi gusto pero---N-noo, no pienso en compromiso... eso es muy apurado-¡Pues todo eso me suena a una responsabilidad parecida al matrimonio, tontito! - Le dijo con una risa, 505 apretando sus propias mejillas rosadas de tan solo pensar en un matrimonio entre sus papis.-Dem...n-no creo que-, es que es distinto..el amor es el comienzo de algo grande, claro.. y no me quiero apresurarlo.. - Dijo casi para si mismo, encojiendose de hombros, sus ojos se veían tiernos y sinceros y Demencia notaba lo mucho que este quería a Black Hat, y eso la hizo suspirar de emoción junto a 505.Flug miró a ambos, pensó en lo que Demencia le dijo, tal vez si debería tratar de interactuar y hablarle un poquito más a su jefe…”no voy a tener otra oportunidad así de estar tan cerca a él cuando se cure.” se dijo mentalmente.-No voy a negarlo, el jefecito me gusta..y mucho.. así que tengo que ponerle ganitas. -Culminó frotando su cuello, su tierno sonrojo se notaba y tanto Demencia como 505 se miraron triunfantes, era hora de lo que seguía de su plan del día.-Efectivamente, galán, ¡ahora ve a tu conquista! - Dijo la chica, empujando a 505 a la dirección contraria, el felpudo solo se reía dulcemente y caminaba.-Ahmm, ¿a donde van? - Respondió girando la cabeza.-¡OH! Voy a salir con 505 a robar unas cositas, vamos a regresar para el almuerzo.Flug los examinó con detenimiento, entrecerrando sus ojos. Eh, eran villanos, así que no tenía por qué decirles que no salieran a robar.- Hm..bueno, vuelvan rapido. -Dijo asintiendo con los hombros, los dos chicos salieron rapido y él con un silbido se desplazó por los pasillos de la mansión a pasos apresurados, ya llevaba rato dejando a su jefe solo y tenía que subir un video.

----- CHAPTER BREAK -----

Black Hat miraba su entrepierna con una mueca avergonzada, ¿en qué demonios estaba pensando? ¡estaba pensando en un humano! aunque sea imaginario, era un humano, y él nunca había sentido ganas de tener relaciones sexuales con alguien, y entonces ¿¡por qué la figura y personalidad de un simple humano lo hacía sentir así!?.

Sus ojos voltearon para ver la cama en donde se encontraba. ¿Por qué se había sentido tan bien tocarse así, aspirando y rozando la cama de su subordinado? Era una travesura y un acto algo.. ¿malvado? peeero ¿guardaba sentimientos más allá de solo excitación por el dolor y la sumisión ajena, la obediencia, de un príncipe que se preocupaba por él?

Black Hat se tocaba el rostro, totalmente cálido y sonrojado, y por un momento no pudo contener un gruñido de frustración, y susurró:

-Esto no puede ser más que una atracción sin dirección ni motivo más allá de uh..una satisfacción banal sin un estúpido sentido de fondo, es solo un capricho ¿no? ¡así que está bien! - Se dijo en voz baja

, agachando su mirada de nuevo y mordiendo su lengua con un gemido al notar su pantalones apretados contra su miembro. Quería venirse y dejar de pensar en tonterías..solo iba a ser una vez.

Con un suspiro resignado, se levantó de su cama e incómodamente se agachó para ponerse sus zapatos, hasta escuchar pisadas dirigiéndose peligrosamente al laboratorio.

Abrió sus ojos como platos, su boca, semi-abierta y jadeante, fue tapada por sus manos. El demonio giró su cabeza buscando con preocupados ojos una solución al lío en que se había metido.

Su cuerpo quería desvanecerse en ese momento, y siendo un demonio que tenía poderes para hacerlo, ¡no podía! Lo intentó y NADA, ¿¡por qué!? ¡¡NO LO SABÍA!! Así que no le quedó otro remedio, desesperadamente tomó su correa y trató de ponérsela torpemente mientras se dirigía a la estación de sus robots.

El ente del mal asomó la cabeza dentro de la puerta de esa habitación tan llena de luces y juegos, Cam-bot escuchó enseguida el gruñido de lobo hambriento de su jefe y dejó las cartas con las que estaba jugando para luego levantarse y escuchar atento las órdenes de su jefe.

-¡¡¡IDIOTA DE HOJALATA, VUELVE A TU PUESTO Y HAS COMO SI NO TE HUBIESES MOVIDO DE ALLÍ O TE---!!! - Gritó con su peculiar voz endemoniada, no duró ni un segundo antes de que el robot se avalance a salir del cuarto y correr a su puesto.

Black Hat por suerte se cubrió la entrepierna, no lo vió nadie, Flug todavía estaba en camino y solo le tomó unos cuantos pasos deprisa para llegar al baño y cerrar la puerta con seguro. Ya adentro, se quedó un instante apretado contra la puerta, concentrado en escuchar lo que ocurría afuera.

Flug entró sigilosamente para no ser escuchado, así que al entrar le fue una sorpresa no ver a su jefe recostado. -¡Oh!..¿todo bien? - El doctor preguntó al robot que yacía solo unos segundos en su posición, le asintió con la cabeza y Flug solo resopló aliviado.

“

Lucifer, solo lárgate a tu cuarto

.” Pensó el de traje oscuro, quien ahora se encontraba aplastando su mejilla y cuerpo contra la impecable puerta del baño de mármol. Su pobre corazón parecía latir con mayor intensidad ahora, hasta podía escuchar esos malditos latidos, lo ponía tan nervioso pensar en ser descubierto, sus mejillas y su cuerpo estaba totalmente abochornado, sus piernas le temblaban y la pulsación inevitable de su miembro era lo peor, s

e encontraba tan..pero tan en el borde de sus límites, tan débil y excitado, y lo peor era que estar allí ocultándose lo prendía todavía más.

-¿Sigue enfermito?.. - Preguntó Flug con dulzura a su robot, levantando la almohada donde se había quedado su jefe y esponjándola, su robot respondió parpadeando su luz con unos beeps en clave morse que traducen a un “No podría decírselo, doctor”.

-Psht, está bien Cam-bot, no te di conocimientos necesarios para que tu profesión sea la medicina. Has hecho un muuuuy buen trabajo quedándote quieto. - Respondió el doctor con una risilla pequeña que fue respondido por un sonido de felicidad departe del robot, Black Hat rodó sus ojos al escucharlos en la otra habitación, Flug era tan meloso con sus creaciones y eso lo fastidiaba.. pero luego recordaba que el doctor tambien era un talentoso villano y se le pasaba la molestia.

Su científico por suerte ya se retiraba, pero no sin primero abrazar la almohada que tenía en manos y respirar su aire por un momento.

¡Cielos! El aroma era tan exquisito, tenía un poco del dulce perfume de su jefe, y vaya que deseaba quedárselo para apreciarlo a fondo.. tal vez pensar en cómo sería acurrucarse junto a él un rato más,

pero no era posible.

Solo le quedó estrujar un poco más la almohada y suspirar, cerrando sus ojos e imaginando la bella escena que deseaba con todo su corazón, el científico estaba totalmente enamorado y era tan mágico encontrarse allí, abrazando un suave objeto que tuviera el aroma de su cariño. No le quedó nada más que aspirar una última vez y reír enamoradizamente al soltar la almohada y dejarla en su sitio de nuevo, con un bochorno y gestos de timidez que notó el robot.

-¡En fin! Ehm.. voy a trabajar, solo sigue lo tuyo y porfis, tiende la cama y ordena el lugar. - Ordenó dulcemente y ya volteándose y dando unos cuantos pasos hacia su cuarto, giró en su caminar para volver frente a la cama de su jefe. -Uhm..voy a, llevarme esto para cambiar el hm.. forro. -Mencionó el doctor con nerviosismo y se llevó la almohada que había dejado consigo, dirigiéndose a pasos apresurados a su cuarto. Cam-bot no respondió con nada, pero había visualizado la linda escena y pensado vagamente en donde estaría su jefe ahora mientras con sus brazos metálicos de pinzas ordenaba las frazadas, libros y papeles que yacían por la mesa.

Al llegar a su habitación, Flug puso seguro en su puerta, estrujó la almohada con cariño y suspiró aliviado, ya llevaba tiempo queriendo estar en privacidad

Fue a prender su computadora para pasar el video ya renderizado de su laptop, luego lo dejó cargando a Youtube en modo privado (el cuál publicaría cuando Black Hat diese el visto bueno, como siempre).

El científico calculó que se demoraría unas cuantas horas en cargar, puesto que lo dejó allí y tarareando fue a su baño, aún sosteniendo su almohada.

En ese instante solo eran él y sus sentimientos, ardiendo de pasion por dentro. No iba a privarse de concederse a sí mismo una fantasía que deseaba satisfacer desde hace días, y contando con la privacidad de su baño, iba a ser mejor aprovechar aquellos valiosos instantes. Flug dejó su almohada en un mueble junto con sus toallas y se despojó de su bolsa y googles para proseguir timidamente con su ropa, al terminar se envolvió el cuerpo con una toalla y prosiguió a llenar su ducha con agua tibia.

Su plan iba a ser fácil. -¡SIMPLE! ¡pensaré un rato en mi jefe mientras me toco!..¡Pero por supuesto, Doctor Flug, no hay nada de malo en eso!.- Se regañó a sí mismo en tono de burla, suspirando con un notable bochorno y cruzándose de brazos.

No había sido la primera vez que el científico se había imaginado a su jerarca de semejante forma, pero siempre fue por breves segundos..antes de alcanzar el climax.

Esta vez sería parecido, pero durante todo el acto, y eso lo emocionaba pero le asustaba morir de vergüenza tener que ver a la cara a ese elegante, poderoso, y tan apuesto ser del mal después, y para colmo pasar tanto tiempo a su lado. “Tal vez solo lo haré por un ratito..para darme ánimos.” Se dijo, sobando su enrojecida mejilla izquierda con una mano mientras veía el vapor del agua danzar a su alrededor.

♡

Black Hat suspiró de alivio al escuchar la puerta contraria cerrarse,

el estar duro como una roca no le ayudaba a concentrarse en nada más que en cochinadas, quería salir para estar cómodo en su cama pero sabía que Cam-bot lo notaría. El pobre demonio trataba de no tocarse y bajar su excitación como sea pero su mente siempre volvía a su príncipe e, inevitablemente, a Flug.

Oh..¡pero si fuera más sencillo no pensar en esas malditas manos!, tan suaves y cálidas, tan llenas de vida, tanto como las del tonto príncipe en su estúpido sueño.. un sueño tan hermoso, tan-..

¡Era imposible!¡SIMPLEMENTE NO PODÍA EVITARLO! Black Hat se llevaba las manos a la cara con enojo y gruñidos suaves, sintiendo su incontrolable sonrojar en sus mejillas,

mejillas que solo se tornaban así de cálidas gracias a ese par de chicos.

-¡¡PERO SI ERES UN IDIOTA!! ¡¿¿NO PUEDES SIMPLEMENTE DEJARLO IR??! - Gruñó para sí mismo, dirigiendo su mirada a su erección. -¡¡ERES UNA PORQUERÍA!! ¡AAGGgh! ¡¡No podré dormir si sigo así!! - Se dijo y alzó la mirada al techo para no verse. ¡Tenía la desdicha de

excitarse tanto ante las acciones malévolas de su estúpido subordinado, y de la dulzura de un príncipe producto de su mente!

Y PARA COLMO,¡¡SUCUMBÍA!!

-Juro que no siento nada, solo es una perversión tonta... - Se dijo mientras desabrochaba sus pantalones alborotadamente, dejando salir afuera su miembro y gimiendo al sentirlo apuntar arriba tan furiosamente.

Observó para abajo con su típica expresión irritaba y perpleja pero esta vez, con un enorme rubor coloreando su rostro. Estaba con el miembro totalmente parado y pidiendo ser tocado. Black Hat simplemente se resignó y lo sostuvo con ambas manos, ni siquiera pudiendo cubrir lo largo que era, y trató de no jadear de placer pero sí disfrutando mucho el estar libre para tocarse.

Con un resoplido movió su cabeza para atrás, rozando su sombrero contra la pared lo suficiente para cubrir sus ojos debajo del sombrero de copa. Empezó acariciando su miembro de arriba a abajo sin pensar en nada más que venirse de una maldita vez, pero solo bastaron unos segundos para empezar a pensar en su príncipe de nuevo.

Gimió fuerte, su respiración se agitaba segundo tras segundo al sobarse desesperadamente, y sonrió al pensar en las manos tan dulces del príncipe tocarlo sin esos tontos guantes que cubrían su cálida piel, en su cuerpo delgado y menudo…

Black Hat ronrroneaba con dulzura y felicidad, no podía dejar de pensar en lo mucho que deseaba estar de vuelta en su sueño en este momento. Era imposible para el pobre y solitario demonio no querer esa tan placentera compañía consigo, que le lean libros, que lo tomen de la mano y se acerquen sin miedo. Lo menos que podía hacer era tocarse un rato...solo un rato.

Se había enamorado perdidamente de ese muchacho que vio en un sueño, y se sentía tan feliz que lo había llegado a aceptar.

“Incluso cuando no estés presente, ni seas real…te siento, y eres todo eso que deseo. Mi mente es tan despiadada que hasta juega en su propia contra.” Black Hat pensó, “Te convertiste en mi fantasía más deseada, y con ello, eres el villano más talentoso al poder hacerme sentir tan débil con tu sola presencia en mi mente.” Jadeaba, acariciaba su suave falo con vigor y poco a poco se sentía más cerca al climax, estaba cansando y ahora no se privaba de jadear de placer por cada movimiento en el que se imaginaba al muchacho dandole una paja con sus cálidas manos. .

Inevitablemente pensó en el dolor infligido por su doctor, le excitaba que haya sido tan atrevido como para vengarse de él, y sin querer, empezó a pensar en su cuerpo, en esa bella curvatura al agacharse frente a él y- .-Nonono.. no..definitivamente no, maldiCIÓN..¡¡BESTIA, PARA!!. -Se susurró a sí mismo con enojo, aunque aún acariciando su erección con fuerza, inglindiendose placer desesperadamente e incluso más rápido, como si su cuerpo no hiciera más que actuar por sí solo. -¡¡N-NO, p-para-ah..HMni tE ATREVAS!! -Gritó entre gemidos, sus manos sin detenerse y de su boca empezaba a chorrear un poco de saliva. -¡¿q-qUÉ RAYOS ESTOY HACIENDO?! ¡¡BASTA!! - Se dijo, sin importarle su tono de voz ni si lo escuchara algún robot, solo deseaba calmar su deseo sexual y lo poco que le quedaba de razón en ese momento.

Cerró sus ojos y mordió su labio inferior, ahora con baba chorreando por el placer, soltó deseosos gemidos que desbordaban lujuria, se rendía ante lo bien que se sentían sus movimientos, le excitaba muchísimo pensar en su doctor agachado, y él tomándolo de las caderas con sus garras.

-N-no..no...no pares..hnff..f -Black Hat empezaba a jadear más y a sus piernas a sacudirse, estaba muy cerca a su climax, su cuerpo se arqueaba para atras y su boca formaba una sonrisa no solo sincera, pero tambien llena de extasis.

Se mordía los labios mientras gemía y botaba saliva por su boca, lamiendo sus labios una que otra vez sin parar de masturbarse con ganas, no pudo contenerse el pensar en presionar el tremendo bulto en sus pantalones contra el tierno cuerpecillo de su científico, esas carnosas nalgas que lo enloquecían en ese momento- …¡Hff hmph,,hm-ah!, f-flug-m-mh--m-mffh.

Estaba cerca a su límite, sus piernas le temblaron y empezó a emitir jadeos exhaustos, ya no podía resistir más y con un agudo gemido, se corrió.. y MUY fuerte..vertiendo su esperma por el piso del baño y un gran chorro en el techo.

El demonio llevaba una sonrisa orgullosa y placentera mientras jadeaba, regulando su respiración y sosteniéndose del lavado para intentar levantarse, fallando y riéndose de sí al no poder siquiera controlar sus piernas en ese momento. No se había pajeado así de bien nunca, y en ese momento no pensaba en la locura que había hecho, pero en lo bien que se sentía.

Sus vista estaba nublada y aún llena de lujuria, y no prestaba importancia a la pequeña alarma del baño advirtiendo evacuar para empezar el proceso de limpieza, el cual claramente había activado al ensuciar con su líquido…

♡

Flug se encontraba dentro de su tina preparada, varias florecillas adornaban el agua y la luz del día entraba por una ventanita que iluminaba con rayos tenues su baño. El muchacho llevaba su rostro cubierto con la almohada utilizada por su jefe, apretandolo con una mano mientras la otra acariciaba sus sensibles partes íntimas.

Se sentía en una nube de placer, tan tranquilo y dócil, sólo aspirando el intoxicante aroma de su lejano cariño.

Fue así, hasta que escuchó un fuerte grito proveniente de afuera.

-

¿¡BLACK HAT!? -Dijo descubriendo su tierno rostro asombrado, escuchando de nuevo un fuerte gruñido.

Black Hat había destrozado la puerta del baño en donde había culminado su “travesura”, con todas sus prendas empapadas de agua y shampoo, y Cam-bot trepando las paredes como huyendo del agua.. PERO en realidad, luego de haberse ingeniado para grabar los comprometedores sonidos que hacía su jefe..simplemente porque aquello le serviría para extorsionar en el futuro. El demonio se encontraba estrujando el exceso de agua en su gabardina y mirando el desastre con desdén.

Flug salió de su cuarto luego de unos segundos con su bolsa y gafas puestas, llevando sandalias, un short de baño rojo y una camisa sin mangas color blanco, ya que fueron las prendas más rapidas para ponerse.

-Jefe..¿-cito? - Dijo dirigiéndose apresuradamente al ente maligno con una toalla que había utilizado para secarse y notando el baño inundado. No tenía momento para sentirse abochornado de haberse estado tocando pensando en su “jefecito” ahora que había este desastre. -¡AY! ¡¡d-disculpe!! D-debe haber s-sido una falla, pero yo---..

-¡¿FLU-QUÉ DEMONIOS?! - Gruñó nervioso al ver al muchacho aparecer, inevitablemente se volteó y maldijo el sentirse tan avergonzado en ese momento ¡¡AH, pero pARA COLMO LLEVABA UN TRAJE REVELADOR DE CASI TODA SU MALDITA PIEL!!. -¡¡¿QUÉ ESPERAS?!! ¡¡ARREGLA ESTA COCHINADA DE BAÑO!!

-¡S-SÍ JEFECITO! - Respondió de inmediato, cubriendo por inercia al mayor con su propia toalla, y este lo miró perplejo al recibirlo pero en vez de gritarle o responderle con algo,

ambos se quedaron quietos con la mirada fija al otro. Los dos con un claro sonrojo y una gigantesca tensión sexual invadía el ambiente.

Ambos mojados.. ambos luego de haber estado rato tocándose, pensando en el otro.

Flug agachó su mirada con un gemido en seco y Black Hat lo siguió, y ambos corrieron hacia sentidos distintos, rozando sus brazos y manos por un instante.

Black Hat fue a su habitación, y Flug a la estación de robots.

Ambos cerraron con fuerza sus puertas y emitieron un grito de frustración que fue escuchado por Demencia y 505, quien yacían a una cuadra de la mansión con varias cajas y bolsas de compras, riendo y con amplias sonrisas en los rostros al escuchar a aquellos varones...

----- CHAPTER BREAK -----

Tantos años retrocedí ante la sola palabra; "amor"

Era tan extraño, tan tonto, tan...

...tan yo

esa palabra, era como yo

algo negado por tanto tiempo, tan difícil de comprender, tan vacío por sí solo

soy alguien malvado desde luego, pero

nunca pensé llegar a conocer algo más fuerte que yo

algo que me debilitara tanto y me haga negar mis principios

alguien que me supere por mucho en maldad

un sentimiento esclavizador, adictivo, y tan suave pero recio a la vez

tan como yo, y tan como él

lo conocí

conocí el amor

-

Ya pasado algunas horas, Flug había puesto a los bots a arreglar el baño y trapear el piso, ellos solo obedecieron con fastidio mientras una suave música sonaba del cuarto del doctor.

El muchacho había permanecido allí por todo ese tiempo arreglándose y organizando su habitación (y vida entera, de paso), por lo que no era de sorprenderse haber sido envuelto en miradas curiosas al salir; Flug se había puesto ropa recién lavada y planchada, su aroma desprendía un perfume exquisito y sus zapatillas relucientes recorrían con pasos ligeros el laboratorio mientras sus delicadas manos escribían en una pequeña libreta, susurrando para sí mismo.

En ratos preguntaba cosas “raras” a los bots; todas acerca de Black Hat. Y los bots, quienes hablaban en clave morse no le daban razón alguna.

Flug les preguntaba si sabían qué platos eran los preferidos de su jefe, si alguna vez escucharon algún tipo de música en su habitación, si alguna vez lo vieron triste... el doctor preguntaba cosas muy peculiares mientras esperaba sentado al lado de la maquinaria médica, reposando su mano contra su embolsada mejilla y suspirando cual princesa esperando un príncipe.

Se dirigió a Cam-bot con la vista y este observó a su creador juguetear con sus manos.

-Cam-bot, ehm, ¿puedo ver las grabaciones? - Preguntó con temor, el científico se veía más nervioso y tristón que de costumbre, como si estuviese esperando que llegase un cliente a quejarse de sus productos.

Cam-bot estaba dispuesto a obedecer sin jactarse asi que muy pronto desplegó su pantalla y ya estando apunto de proyectar, fue interrumpido por la misma voz temerosa.

-¡ESPERA! M-mejor no.. es que si vuelve y me ve vigilando las grabaciones pues.. va a parecer que lo espío en secreto, o algo ¿no?-Dijo con una risa nerviosa al final, acariciando su nuca tímidamente.

El robot rodó sus ‘ojos’ con una expresión de disgusto, puesto que ya se hacía una idea del sentimiento que el doctor tenía hacia su jefe.

-¡OYE!¿qué acaso parezco un acosador?¿¡SOLO por solo querer saber un poquito más de él!? - reprochó cruzado de brazos. -Estudiar a alguien es PARTE DE la naturaleza de un científico, ¡soy un profesional en mi área de trabajo y definitivamente no es que sienta curiosidad por él..! Yo estudio a las personas que me gust-¡digo! e-estudio a las personas porque me gustan-ME GUsta est-tudiarlas. - mencionó con una voz que se hacía cada vez más suave y fina como el hilo, apretujó sus ojos con un suspiro de vergüenza y se tapó el rostro con las manos, deseaba que la tierra se lo tragara o que al menos su robot no captara los sentimientos que tenía por su jefe, ignorando la inteligencia que conformaba los circuitos de este.

Sin previo aviso, Flug escuchó a Demencia tocar la puerta y de inmediato se abalanzó a abrirle.

-¡¡DEM!! Espera ¡¿qué haces?! - El doctor era jalado del brazo hacia la cocina, su larga cabellera hacía difícil los pasos de Flug.

-Pssht ¡tu solo ven, tontito! - Le respondió con una sonrisa que lo tranquilizó, dejándose hacer.

----- CHAPTER BREAK -----

Black Hat había gastado una hora de su tiempo en una rutina que, antes de haber enfermado, tan solo le tomaba segundos. Sin necesidad de ducharse luego de aquel accidente, se había cambiado a un atuendo limpio y se tomaba largos ratos contemplando a la nada y girando en su propio sitio, pensando e intentando abandonar de su cabeza lo sucedido por su calentura.
De vez en cuando entraba a su baño y se empapaba el rostro con agua helada. Sin importar cuantas veces, sus pensamientos seguían, y su rostro se coloraba cuando ya pensaba que estaba libre.Se desplazó a su escritorio de trabajo con esa desesperación y ese sentimiento que no lo dejaban entrar en su usual estado de amargura, decidió más bien enojarse de sí mismo por andar así.
Sus sentimientos acumulados le molestaban, hacían que sus manos tiemblen- pero claro, ODIABA esa debilidad que mostraba ahora. Claro que seguía siendo el mismo demonio de todos los días, y necesitaba evidenciarlo.
Con un gruñido azotó la puerta de su baño y con un tiro desaflojó por completo la manija y la sostuvo en sus manos, percatandose de que aún contaba con su fuerza sobrehumana.
-¡PÚDRETE!¡¡QUÉ MÁS DA!! - Gruñó disgustado entre sus puntiagudos colmillos, aventando con todas sus fuerzas la manija a uno de sus cuadros más dóciles, el de él acariciando a su caballo de fuego.
Aspiró agitado, cada vez más y más desesperadamente mientras caminaba en un circulo y sus pies se prendían en llamas pequeñas, se le venía a la mente la desesperación de estar enfermo por siempre o de tener semejantes fantasías hacia su subordinado. “¡¿Por qué?! ¡¿POR QUÉ?!” Se preguntaba ansiosamente en su cabeza.
El cuarto se llenaba de a pocos de humo a causa del fuego que plantaba en su caminar, hasta que se le ocurrió algo. Una solución rápida.
Sin pensarlo más caminó por su oscura habitación de manera cada vez más agitada y desesperada cuanto más cerca estaba de llegar a su escritorio. Su ventana del frente reflejaba como brillantina la candela que había dejado en su recorrido, y se notaba aún más con el cambio de clima que había ocasionado por su aura de maldad, el cielo era de cada vez más y más oscura, y su impaciencia cada vez más y más--.
-Debo-No, NECESITO encontrarlo. ¡¡¡PERO YA!!!. - vociferó con un hilo de saliva escapando de sus colmillos y el fuego en la habitación creciendo tres veces más alto. Con un gruñido y un pie encendido, empujó su escritorio al suelo, el sonido de este chocando estruendosamente al suelo se perdió por el trueno que escapó del cielo infausto hacia su ventana, destruyendo por completo el vitral.
El ensombrerado ahora jadeaba desesperado mirando al suelo sin siquiera percatarse o importarle lo ocurrido, solo le importaba una cosa.. bueno, dos.. pero nada más. Aquello era lo suficiente para desesperarlo y hacerlo concentrar su inmaculada y todo poderosa energía en ello.
Con todos sus papeles ya en el suelo se echó de rodillas a buscar eso que deseaba, sus manos le seguían temblando y todo el papeleo que tenía en su oficina volaba por el aire con tal vez un par de hojas encendiéndose por las chispas de fuego que salían de sus manos cual carbón.. u olla al cocinar.
Sus filosas garras descartaron cualquier papel que tapaba a su objetivo en bolas de fuego que sin querer creaba al arrugar papel con sus dos manos. Los ojos del demonio parecían botar humo al mirar la fina loseta carmín de su piso ahora repleto de chispeantes bolas de fuego y hojas consumiéndose lentamente, todo era iluminado color naranja y ocre y la habitación siendo ya oscura con el entrar del cielo presuntamente anochecido. Los ojos fruncidos del ensombrerado y sus labios mostraban enojo..a la vez de un muy sutil, aunque tal vez menos que sutil, miedo.
Por primera vez en mucho tiempo le invadía una frustración tan inmensa, tanto como el desorden frente suyo. Le exasperada que sus poderes ni le funcionaran en lo mínimo de su capacidad, siquiera para transportarse a la cima del monte más gélido del mundo y allí maldecir mientras dejaba al intenso frío apaciguar su fuego y de paso ahuyentar alpinistas de la zona.
Black Hat estaba irónicamente atrapado en la mansión, SU mansión. Hoy, resguardada por una- lo que sea que fuera Demencia- y un azul invento fallido que no paraba de chillar junto a ella. Por suerte de ellos BH estaba concentrado en dos cosas y no era en matarlos.
El demonio sólo podía recurrir a una persona inteligente--AH,claro, que no fuera su-..que no fuera ESE-

ESE maldito científico...
Alguien que fuera inteligente y lo suficientemente hábil, serio, con conocimientos en bioingeniería y botánica.Uno de sus clientes preferidos y al que había ayudado anteriormente, adeudando un favor: el Profesor Venenoso.
Pero claro, todo ese lío en su habitación era tan solo para encontrar--
-¡¡¡DEMENCIA!!! - Gritó para arriba, un segundo trueno acompañandole afuera. Abrió sus filudas garras e intentó con ellas abrir un portal al inframundo en el suelo, sin éxito. Siendo esto la gota que lo colmó.-¡¿¿DÓNDE MIERDA ESTÁ MI LIBRETA??!POR LOSMILMALDITOSDEMONIOSDELKSKJRKLMALDITOINFRAMUNDOAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH---

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-¡DEMENCIA!, ¡SÁCATE!- Gimoteó Flug, quitándose de la mano ajena. Su compañera le había llevado hasta la cocina a empujones y jalones, el cabello verde de lagartija le cubría los ojos y no le dejaba ver nada.-¡Ya eres libre, boooobo! - Le dijo con dulzura, soltando una risilla y descubriendo los ojos ajenos. -¡ TA- DA ! -Cantó agudamente y el científico solo alcanzó a emitir un jadeo de espanto.
-¡¿Qué?! ¡¡¿¿QU-QUÉ??! ¡¿KHE?! - Dijo el científico soltando sus brazos para los lados, sacudiendo sus manos.- ¡¡¿QUÉ ACASO PERDISTE LO POCO QUE TE QUEDABA DE CORDURA?!!
La cocina estaba llena, pero REPLETA de dibujos de Flug y Black Hat pegados con corazones de papel de todos los colores. Era tierno...claro, tierno si estas en un manicomio y deseas decorar tu cuarto blanco acolchonado. --“Tal vez debo meterla allí más días del mes” pensó Flug.
Luego le las decoraciones en la lámpara de araña, llenas de colgantes de estrellas y corazones que chispeaban cual bola de disco. La habitación se iluminaba con mil luces encima de cada papelito y corazón en las paredes. Y por último la mesa: Rosa y llena de dulces de halloween, con el pastel que había preparado hace unos días pero ahora mordisqueado.
Demencia se meció en una silla mientras 505 traía unos sombreritos de cumpleaños, poniéndose uno él mismo, luego a Dem, y otro a Flug. -¿Te gustaaaaaaa~?. - Le preguntó la muchacha al perturbado joven en frente suyo.
Flug miraba para todos lados y- sí, no había lugar en donde no haya por lo menos una hoja de papel con los dibujos de la loca.
Estaba pensando en cuánto tiempo le tomó decorar, y las luces de disco no ayudaron a desviar la vista de todo alrededor. Otro día hubiese salido corriendo a traer a los bots a limpiar y a traer una manguera para encerrar a Demencia, pero ya sin BH monitoreando, era más solo una travesura que tenía solución.
-Uuuhmmmm, m-me...yo eh, me encuentro-..- El científico, a punto de manifestar su incomodidad, miró a demencia sostener una caja enorme de arco iris con su nombre encima.
Los ojos de Flug brillaron como estrellas, no pudo evitar tapar su boca en un chillido emocionado, no había recibido un regalo en literalmente años. Se sentó rápido al lado de ella y ya apunto de abrirlo, Demencia lo detuvo.
-AGUANTAAAAA.- Chilló ella, quitando la caja de al frente suyo justo cuando Flug se le avalanzó encima para cogerlo, haciendo que Flug caiga al suelo. - ¡ES PARA LA PIJAMADA!
El más débil de los dos se levantó de una y refunfuñó con las manos en puño encima de su cintura. -¡¿Era en serio eso?!
-Si uh, ¿duh? Soy malvada pero no mentirosa.. bueno, sí, pero.- Dijo entre una risa inocente, tambaleandose en su asiento y moviendo su cabeza de lado a lado. -¡No suelo cancelar fiestas nunca! Y somos amigos, ¡asi que sin excusas!
505 tomó la caja y con un guiñó entre él y Demencia, se lo llevó y silvó al salir, dejando a Flug con la curiosidad.
-Ah Dem, no sé.. -Le respondió tímidamente y jugueteando con los dedos.- Es que no tengo..--
-¡AAburrido! - Esclamó, sacando de quién sabe qué parte de su cabello un kigu de la talla del doctor. - Te compré está pijama de osito~.
-PERO QUÉ MA--¡¿¿ES EL MEJOR TRAJE DE LA VIDA??! -Flug susurró para sí mismo echándose las manos al pecho de ternura, pero lo dijo con suficientemente fuerza como para sacarle una risa a la amiga que había descubierto. Ninguno percatandose del estruendoso clima afuera.
----¡¡¡DÓNDE, LUCIFER!!! ¡¡¿DÓNDE?!! - Exclamó el jefe de la mansión entre llamas que le llegaban al cuello, pateando sus papeles y pisoteando lo que no le servía. Casi llegando a la fina línea entre demonio y niño haciendo rabieta.En una de esas pisando algo más resistente.
La ansiedad se lo comía vivo pero en ese entonces, allí encontrando lo que deseaba, todo el fuego se desvaneció en un humo que flotó como una gran bomba invisible sin causar más daño.
Apresuradamente tomó el teléfono de escritorio que yacia en el suelo y con movimientos ansiosos abrió su libreta en la primera página, una tarjeta blanca entre otras de sus mejores villanos lo esperaban.
Suspiró aliviado y sosteniendo una de las tarjetas marcó el número del villano de piel morada.
-Si no contestas, te juro que quemaré tu- ¡¡AH!!, ¡¡VEN!! ¡¡mi más leal y fiel comprador!!. -Exclamó a su cliente, caminando por la habitación como si nada hubiese ocurrido ya.
El caballero hablándole se encontraba en la cama, greñudo y sobándose los ojos de sorpresa al escuchar la voz del villano, pero disimulando muy bien estar en la posición más profesional del mundo.
-¡Señor Black Hat! Pero si es un gusto escucharlo.. casi siendo las, oh, 1 de la tard--. -Dijo el profesor, siendo interrumpido casi de inmediato.
-Sí lo que sea, necesito que vengas a mi mansión de inmediato ¿necesitas transporte? ¿avión? ¿helicóptero? ¡trae a tu pequeña escoria si deseas! solo dime qué necesitas y empaca tus tonterías de ciencia Y VENTE YA.
Venenoso abrió sus ojos como dos platos al escuchar que lo querían en media hora. “¡¿CÓMO QUE-?!” Se dijo mentalmente. Era imposible decirle que no, pero debía hacer lo posible por hacerlo cambiar de idea.
-USted uhm, señor Black Hat. ¿Algún percance? ¿una pista para saber qué empacar, señor?- Le preguntó con calma, Black Hat por suerte no le respondió insistente, ya que era de suma importancia que el profesional le de un alcance.
-¡AH, NI LO MENCIONES! -Empezó, articulando todas sus palabras con gestos y desplazadas. -¡Una COCHINA planta! fue esa ESTÚPIDA rosa blanca- Y enviada por ese-- ese villano de pacotilla, Figura Sombría. ¡Estoy más que seguro que me ha envenenado ! La mandé a quemar pero pfft, desde que la tuve conmigo siento ehm--m-me desmayé y eehh, dormí por un día entero, soñé tonterías qué- y--yo.. .- Jadeó, avergonzado de sí mismo al recordar las “tonterías” que le había pasado, y lo patético que era encontrarse así.

Solo un segundo pasó para que el profesor le contestara. -¿Figura Sombría? Ya veo. - Respondió el otro doctor con calma, sentándose en la colcha y jugueteando la punta de sus pies contra sus pantuflas. Sabía lo que pasaba pero deseaba que el villano oscuro prosiguiera.
-¡¡SÍ!! ¡¡DEMONIOS, SOLO DIME CUÁNTOS MALDITOS PASAJES DE AVIÓN NECESITAS!!
-No hará falta. - Contestó casi de inmediato.- Conozco a Figura Sombría, le diré que vaya a su mansión, ¿le parece?
-...¡¿Pues que venga de inmediato?!. - Replicó amargo pero con mucho alivio encima.
-Acabo de mandarle un mensaje, señor, está en camino y ¿cómo se encuentra su científico, el doctor Flug? - El profesor se levantó, poniéndose sus zapatos y esperando a una respuesta hasta notar que el demonio le había colgado ya hace unos segundos.

-¡¡MALDITA SEA!! - Black Hat empezó a dar vueltas en su habitación de nuevo, dándose golpes en la parte inferior de su sombrero para su frente. -¡¡YA DEJA DE PENSAR EN FLUG, ANIMAL!!, ¡NO ERES TÚ! ¡¡NO TIENES CORAZÓN!! -dijo llevando sus garras a su enrojecido rostro y soltando un fuerte estornudo. - ¡¿Y ESTA ESTÚPIDA ALERGIA, CUÁNDO PIENSA LARGARSE?!

Se acordaba de esos pensamientos obscenos que tuvo hacia su subordinado, y esos suaves sentimientos, esa sensación de calidez en su pecho y el fuerte palpitar que notaba más fuerte cada vez que pensaba en el doctor.

-Debo estar volviendome loco de remate.. necesito una cura, necesito..tal vez alcohol... -Se retiró de su habitación a pasos apresurados y con desesperación se dirigió afuera de su habitación, pegando un portaso y sersiorandose de que este se escuche por todo rincón de la mansión.
-¡¡¡VOY A LA COCINA!!! -Literalmente, advirtió con un grito. Sus zapatos finos sonaban más fuerte que de costumbre en el mármol del suelo. -¡¡¡SI VEO A ALGUIEN ALLÍ,, JURO QUE LOS MA---!!!
-¡AMOOOOOOORRRRR! - Gritó Demencia al salir de la cocina como entrando a presentar en frente de una audiencia. Dirigiendose al extintor estrategicamente ubicado al lado de la puerta de entrada a la cocina- UY, ¡¿a qué no sabes?! -Dijo, dándole un giño a su jefe.
-SI TE ME ACERCAS JURO POR TODO QUE TE VOY A----
-¡¡¡QUE ESTAS QUE ARDES!!! -Exclamó prendiendo el extintor no solo en frente del rostro del jerarca sino tambien cerrando la entrada a la cocina. Tirando para adentro el artefacto y huyendo por la ventana de la habitación más cercana.
Black Hat se quitó de encima la espuma de los ojos con un tremendo desinterés. Típico de las maldades y su tratar de la lagartija. Hasta decidió quedarse con la espuma encima sin notar que le dibujaba barba, bigote, peluca y traje.
Le faltó unos segundos para llegar a la cocina para AL FÍN servirse algo. Abrió la puerta-
Y fue…
Golpeado por una sartén en la cara.
Ahora con la cualidad de quedarse inconsciente.
505 movió su colita de manera triunfante y le dedicó una sonrisa al científico, sin ser correspondida.
Flug estaba al frente de su oso con los brazos cruzados, con la espuma volando por la gravedad de su jefe cayendo lentamente al suelo hasta caer de cara. El menor miró al suelo y luego a su cría sin levantar la cara y con una pose de padre soberbio. -No sabes lo orgulloso que estoy de ti, pero es la última vez que te permito hacer eso 505.

----- CHAPTER BREAK -----

Una radio color púrpura adornaba la ausencia de colores en la habitación de Black Hat, estaba a todo volumen y Demencia se dedicaba a bailar con la escoba mientras giraba y giraba en el asiento de su jefe. Sus cuerdas vocales esta vez serían utilizadas de forma exquisita.-Soy esa fieeebre de tu ser, que te domiiina sin quereer--.
Cantaba suavemente al ritmo preciso del artefacto. Su voz era fina y dulce cual miel, la tarde era tan oscura como la noche y la habitación tan fría. Pero nada en ella lo era.Con sus delicados pies brincó de su asiento y se dispuso a silbar mientras barría al compas de la melodía y empujaba los muebles de vuelta a su lugar. Danzaba con su cabello, ¿o este con ella?-Soy esa noche de placer, la de la entrega sin papeel. -Susurró la última frase en su canto, levantando la libreta que había dejado BH en el piso. Le echó una mirada y sin pensarlo mucho tiró su escoba al suelo y sacó su celular del bolsillo, y asi guardar los números principales en la lista y mandarles mensajes provocativos a cada uno. Se sonrió y con emoción se puso a botar todo lo barrido por la ventana.. ya ahora que estaba rota era más fácil.. . . . .
El oso utilizó sus felpudas manitos para levantar a BH con facilidad, apoyando a este para cargarlo en su hombro. -¿Rorr? - Preguntó 505, y el doctor le respondió con un gesto de silencio y un “No” con las manos.Su jefe estaba dormido y no se sabía cuánto duraría en ese estado, pero lo tranquilizaba saber que por lo menos iba a estar cerca de él de forma constante de nuevo. Tanto así, que se enrojeció de tan solo pensarlo por un segundo.“Ay..ya va, Flug. Tienes cosas más serias en qué pensar..cómo uhm--” Se dijo mentalmente, sacudiendo su cabeza y suspirando. El enamoramiento tenía esa cualidad de hacerte desviar en pensamientos, concentrarte muy poco y hasta olvidar cosas, como el video de orientación que olvidó quitar de la lista privada.
“Ya se me ocurrirá algo.” Pensó.505 señaló al laboratorio y Flug le asintió para empezar a caminar.El doctor llevaba consigo su dispositivo maestro y con este llamó a los bots para que limpien el desastre de la cocina. Los bots salieron del laboratorio con rueditas que caminaban lentamente y en inmaculado silencio para no despertar al dueño del lugar.Flug seguía a 505 por detrás, mirando cómo el sombrero de su cariño secreto se mecía con cada pisada que daba su oso.Luego de guardar su dispositivo dentro de su impecable bata, se cruzó de brazos, gruñendo por tan solo un segundo. “..No lo hagas...que nooooo.” Se dijo en su mente antes de sucumbir a su deseo.Se dio unos cuantos pasos más rápido para ponerse justo al lado del de traje negro, mirándolo en su villanezco esplendor ahora tan dócil y con su mejilla azabache apretujada encima del azul felposo.No podía evitar aprovechar ese momento para acercarse más, tímidamente volteó su vista y tomó su mano enguantada con la suya como si nada. Flug silbaba muy suavemente para calmar su emoción y bochorno, y de vez en cuando le regalaba una mirada a su jefe.Muy fácil le fue perderse en pensamientos, imaginando caminar junto a su amor y estar con él en una primera cita al museo de historia del mal. Solo tomados de la mano, mirándose.
El ambiente pintado nada más con la melodía de sus corazones y la música que se imaginaba escuchar a su lado.Su oso abrió la puerta al llegar al laboratorio, Flug ni cuenta se había dado de haber llegado que casi chocó con la puerta. -¡Oh!..p-perdón. ¿Me perdí?. - Susurró este y como despertando de un sueño soltó la mano del jerarca, mirando a 505 con hombros encogidos y una mirada igual de inocente que la de la criatura. Los dos soltaron una risa pequeña que al instante silenciaron con un “ssshhhh”, tapando bocas contrarias con un dedo.Flug ingresó al laboratorio con alivio, gestualmente saludó a Cambot para proseguir. Su cama estaba ordenada y el colchón y sábanas azul marino con cielo galáctico estaban justo donde deberían y en orden gracias a su querido robot vigilante. Por alguna razón las luces del laboratorio estaban más tenues, y se apreciaba el resplandecer de su maquinaria médica encima del colchón, luces de colores encima de las estrellitas que figuraban en la colcha daban un exquisito aspecto romántico al lugar. Y al doctor ya se le había ocurrido una idea muy buena para aprovechar ese lindo momento.Se quitó la bolsa del rostro, la puso en la mesa y con una mirada tierna mas gestos de brazo le dió a entender a 505 que quería que este tienda a BH sobre él para ayudar a cargarlo.La criatura afelpada tendió al demonio con lentitud sobre Flug y este tomó a su jefe por la espalda y brazos, la copa de su sombrero se deslizó por su oreja, causándole un sonrojo y cosquillas que solo pudo contener en una risa de medio segundo. Cerró sus ojos y aspiró hondo el perfume del mayor, capturando ese precioso momento de tenerlo tan cerca y apoyado en su hombro.Su corazón ya empezaba a palpitar rápido, sabía que iban a estar así pero la sensación del momento era más de lo que había imaginado. La mejilla colorada del doctor inevitablemente se acariciaba contra la de su demonio, y con dulzura aprovechó esa oportunidad para mimarse y sobar su carita contra la otra. Se sentía como en las nubes a su lado.Mientras Flug lo tenía en brazos, 505 sostenía al de traje de forma un poco torpe por las piernas, los piesitos azules del oso caminaban lento para acomodar y el doctor lo seguía como danzando con los ojos aún cerrados hasta que 505 se detuvo.El atuendo negro del demonio adormecido parecía resplandecer con la luz de su maquinaria médica, su terno era uno nuevo de los cientos iguales que tenía de repuesto, estaba muy bien cuidado y olía como sacado de la tienda más cara de Hatsville.Flug recostó a BH en la cama con inmaculado cuidado y lentitud, sin desear soltarse del cuerpo ajeno. Recostó el rostro del otro en la almohada y con una sonrisa notó los colmillos semi abiertos del otro en un total relajo, con lengua, baba afuera y todo. 505 tapó sus ojos con una diminuta risa, notaba la concentración divina que su papi tenía hacia su otro papi, y se fue de puntillas cerrando la puerta con cautela.Los guantes amarillos del doctor se escabulleron suavemente en la gris mejilla, arreglando la compostura del hombre frente suyo y metiendo su lengua de nuevo a su sitio, como una brocha de pincel deslizó su pulgar bajo su comisura y secó el pequeño hilo de baba allí.Hatbot pensó oportuno utilizar el control maestro que tenía en su posesión y lentamente atenuó las luces del laboratorio al ritmo de sus largas piernas robóticas bajando a un ángulo que les diese más privacidad, hasta apagar las luces por completo, su cámara estaba en una esquina inferior de la cama y se podía apreciar ahora solo la oscura silueta de Flug y la de su jefe delante de las varias luces que tan solo resplandecían en los googles del doctor y en pequeña dosis por su figura y la del demonio.Su grabación era ahora una toma cinematográfica...pero claro, solo faltaba tocar una melodía de su disco duro que le acompañe.

Su doctor pudo contemplar el brillo de las pantallas encima de su jefe, sin siquiera percatarse de la música aumentando de zero a un volumen bajito que resonaba en eco por el laboratorio.

Las largas pupilas del joven se enternecieron mirando las lucecitas verdes de su maquinaria encima del sombrero de copa, parte del rostro de su amado tapado en sombra por esa pieza de su traje, líneas azules y moradas decoraban su mejilla y traje y un brillo rojo tintineante de la cámara de su bot iluminaba tenuemente de pecho a abajo.
-Eres tan hermoso.. - Flug no se contuvo a susurrar, acercando su rostro cada vez más, y más a su mejilla. Se sentía tan bien, y tan cálido en frente suyo que no quería desaprovechar la oportunidad de besarlo...pero solo en la mejilla.
Se atrevió por un segundo a plantarle un pequeño beso, pero con miedo y los cachetes todo rojos se fue para atrás luego de culminado. Encogido de hombros y cabizbajo cual criatura castigada, ojeaba al contrario con esa pupilas blancas que lo caracterizaban, bien abiertas y brillantes como la luna.

Estaba despierto, a salvo, y no era un sueño. En un suspiro tanto sus hombros como párpados bajaron al mismo ritmo, sus piernas igualmente cayeron en rodillas y quedando ahora rostro con rostro a la altura de su contrario.

Flug cruzó sus brazos en el colchón, sus pequeños tentáculos apretados encima de su brazo izquierdo mientras tarareaba suavemente. Alzó su mano contraria y con un dedo dibujó circulitos en el traje rojo del demonio.

-Te quiero muuuuucho mucho, te cuidaré, sanarás. Seguirás siendo el mejor villano despiadado de todos los tiempos y el mundo.

Su doctor solo se contuvo las ganas de besarlo en ese instante, el solo imaginarlo le hacía palpitar con fuerza su sensible corazón.

♡
El chofer de Figura Sombría estacionó su lujoso jet privado morado en frente de la mansión, un sombrero de copa gigante que se veía a cientos de kilómetros de distancia, extrañamente el penumbroso día se había hecho cada vez más claro conforme iban llegando.Claro, la mansión del sombrero negro no estaba en el mapa, pero los de la compañía Boxmore llevaban años conociendo el lugar como la palma de su mano.-Cariño si no regreso, ya sabrás que estoy en un mejor lugar. -El de piel morada se asomó por la ventana de su transporte, tomado de la mano de pareja, Lord Boxman, sentado a su lado frente al vidrio del carísimo avión del que eran dueños.Su pareja lagrimeaba exageradamente y sus ojos parecían las de un cachorro indefenso. -¡¡¿AH?!! ¡CALLATE! ¡¡Y NI TE ATREVAS a decir eso de nuevo!! - Respondió el de traje blanco y cabello verdoso, se había puesto una chalina morada que combinaba con la de su esposo.- ¡NO VEZ QUE ME ASUSTAS!El doctor-..oh, Figura Sombría, se despidió dándole un beso corto y sonoro, dibujando un corazón y coloreando de rosado las mejillas de su pareja. Este sonrió mientras el doctor le susurraba al oído. -Escuché que el oso de la casa cocina muy bien para los rehenes.Su pareja empujó el rostro del encapuchado y entre risas ambos se permitieron el momento para atacarse con manotadas, cosquillas y empujones, el doctor huía del otro y reían como dos niños hasta al fin llegar a la puerta de salida.-¿Crees que te cocinarán mejor, cariño?. Ya puedes despedirte de mis pastelitos de azúcar. - El villano de morado se colgaba de la puerta con una sonrisa que lo acompañaría a lo largo del día, su larga gabardina y bufanda danzaban de a lado con el viento y Boxman no pudo evitar negarle con la cabeza, dedicándole una mirada enamoradiza. Cualquiera que los viera diría que sus risas y gestos en ese momento eran ellos comunicándose telepáticamente y leyéndose las mentes,
cualidad de un matrimonio feliz.-¡¡Oh noooo!!me pregunto ahora ¿¿oh QUIÉN me dará
sus
pastelitos de azúcar esta noche??.- Respondió, para luego levantar sus dos maletas en ambas manos y sacarle su lengua de serpiente en una sonrisa, agitando cual culebra de cascabel. Boxman le sopapeó un papel en el rostro antes de cerrarle la puerta y arrancar con todo y escaleras del avión abandonadas en la pista.Figura Sombría miró la hoja que tan solo decía “Te amo ♥
NO
MUERAS!!!!!!
-Lord Boxman.” y se la guardó dentro de su traje, silbando con alegría mientras bajaba de su escalera y dirigía su caminar al portón escarlata.+Demencia no notó el cambio de clima, pero sí que la habitación del jefe ya estaba lo suficientemente limpia como para merecerse una medalla. -¡¡Uff!! Estoy taaaan---.. -Se dijo guardando su celular y marchándose a la salida, dando vueltas en su mismo sitio como una niña. -Aburridaaaaaaaaaa.Se tiró al suelo y salió de la puerta como oruga- o más bien, como camaleón tratando de imitar a una oruga. Pero rápido se levantó en cuatro patas al escuchar la puerta del timbre. Con un chillido de sorpresa saltó juntando sus talones y corrió en bala cual correcaminos. Abrió la puerta sin importarle quien fuese y se echó seductoramente contra la puerta.-¿Tienes pareja, guapo? - Guiñó, enroscando su cabellera verde entre un dedo y levantando una pierna contra el borde de la puerta.-Seh, disculpa pero vengo a tratar al señor. - Figura Sombría le respondió con ternura, mostrando su enorme billetera con su Pow Card (documento de identidad de su ACTUAL identidad) y abajo con fotos de su hija Fink, sus hijos robot, su boda y una foto en familia.-¡AY! ¡BIENVENIDO! - Se acomodó rápidamente, empujando al encapuchado dentro del hogar y cerrando la puerta con una patada.- ¡Es que estoy esperando a una cita! UFF, que bueno que terminé de limpiar la oficina de este cochino.-¿Black Hat? -Rió el caballero, imaginándose al otro embarrado de lodo. -Supongo que está pasando por un momento complicado, espero se recupere de su enfermedad.- Mintió.
♡

Flug se imaginaba besando los labios de su jefe, pensando en cómo y cuándo sería su oportunidad de confesarse. Jugueteaba con su sombrero, tapándole los ojos, acariciando su mano sobre la mejilla ajena y tarareando inconscientemente al ritmo de la melodía que su bot tocaba.

Pensaba en robarle un beso allí mismo, Black Hat no lo sabría, no podía ver nada.. solo sentir.. Y si despertara, tan solo sentiría el beso. Tal vez le podría gustar, ¿no?.

Claro, solo era una fantasía. Una fantasía que le calentaba y volvía loco.
El pobre no tuvo mucho tiempo de disfrutar su momento o llevar a cabo su plan, puesto que escuchó unos rasguños en la puerta como de un gato pequeño se tratara. Se paró con enojo y un gruñido, y se puso con un tremendo fastidio su bolsa de papel encima. “Por los mil malditos demonios, voy a encerrar a esa mocosa.”Abrió la puerta del laboratorio y la cerró con cuidado de nuevo, su semblante cambió a sorprendido al ver quien la acompañaba.-¿PERO QU--? P-perdón…….perdón mi atrevimiento. Soy un gran admirador.- El de guantes amarillos extendió su mano y la apretó en un saludo al villano frente suyo.-Gracias, igualmente, y es un placer por fin conocer a tan encantadores subordinados. Llevo tiempo admirando su trabajo, joven doctor.- Dijo a su colega científico. Sus dos maletas eran cargadas ahora por el contento oso detrás suyo.-Jaj, gracias...p-pero…disculpa per..pero ¿qué rayos?. -Dijo Flug con una risa sumamente nerviosa. El contrario solo se encogió de hombros y le sonrió con un “¿..Ups?”.-Tontito ¿que no miras que Black Hat lo llamó para que lo cure? - Dem golpeó juguetonamente el brazo del menor, y este fingió que no le dolía. El médico de la mansión no sabía si sentirse decepcionado, enojado, o con miedo por lo dicho.Por un lado sabía que su jefe tenía que curarse, pero por el otro, pues no lo deseaba..ni tampoco deseaba sacarlo de la cama ahora que lo había terminado de acomodar con tanto amor.-Eeeeeh…. ¿me esperan tantito? Lo voy a tener que llevar cargando, que está dormido como una piedra, jajaj..- Sobó su brazo nerviosamente, mirando con un gesto a 505 por si este todavía no entendía que necesitaba de su ayuda. El oso dio un sonido de sorpresa y le dio ambas maletas a Demencia, ella le guiñó el ojo a Flug y caminó rápido a la oficina de su jerarca, el de traje morado cruzó sus brazos por detras y la siguió, dedicándole una sonrisa de lado al científico.Flug tragó saliva, ¿cómo iba a despertar a su jefe ahora?.

----- CHAPTER BREAK -----

La luna llena iluminaba junto a las estrellas los gigantescos árboles del bosque medieval, el rocío del gras punzaba en el grisaceo rostro del ente maligno y a la molestia le acompañaba un dolor leve en el pecho y cabeza, sus quejidos se escuchaban bajo en lo que seguía echado, cual pez en tierra. No se podía mover o siquiera pensar claro, tan solo sabía que había vuelto al mundo de sus sueños.

Tenía suerte que uno de sus monstruos guerrero se encontraba cerca, con sus anchos brazos lo levantó y cargó en su hombro para luego ser agradecido con un siseo de serpiente. Black Hat acomodó su rostro dando la espalda al cuello de la bestia, el pelaje de esta criatura era oscura y tan suave como la colcha de su realeza, desde allí arriba el rey apreció la azulada noche y la espectral oscuridad entre las ramas de la arboleda. Su cabeza le fastidiaba pero poco a poco dejó de emitir gruñidos, solo se dejó consumir en el alivio que sentía al estar cómodo y saber que por lo menos en ese lugar sería mimado como deseaba.

¿

Y era asi como lo deseaba

?

.

Un suspiro escapó de sus verdes colmillos. Nada era en verdad como le gustaría que fuese, ni su cuento llegaba al climax feliz que tanto quería. Cayó en la cuenta que sin importar el lugar donde estuviese, las riquezas le colmarían, siempre habría villanos tontos que lo adoraran y hasta mortales que le rindieran culto a diario.

Su orgullo se lo comía vivo y lo enfurecía pensar en aquello otro, que lo hacía

sentir...tanto.

Por tantos ciclos se resignó a admitir lo mucho que necesitaba de compañía, y de lo solo que estaba antes de empezar a contratar subordinados que quiten su aburrimiento con arriesgadas misiones e inventos, hasta colmarse de la rutina y asesinarlos.

Más por alguna razón, no fue así con su último científico. Desde que chocó su avión en su mansión le sacó más de una risa su idiotez y sus diminutas súplicas, sus patéticos rezos de piedad

, la diamantina de sus oscuros ojos al sollozar... esas débiles manos y piernas al temblar, sus tan dedicados y empalagosos halagos.. su iluminado rostro al enseñar el currículum que poseía.

Tal vez fue su risa, y el rubor que le llegaba a la nuca tras ser interrogado por un demonio incrédulo de que, a su corta edad, le atribuyesen más de 82 mil delitos. ¡¿QUÉ SE CREÍA MOSTRANDO ESA COCHINA TERNURA QU-?! no podía matarlo ¡claro que no!, era su obligación y satisfacción verlo fracasar en sus inventos y misiones frente suyo, solo eso.

Black Hat refunfuñó en su dolor de cabeza y esfumó de su mente esos recuerdos.

Todo era extraño desde hace unos días, solo quería estar en sus sueños. Junto a la primera “persona“ que hizo brotar de su ser los únicos sentimientos cálidos que había sentido en toda su vida. Cálidos como las llamas del fuego, pero sin la ira y el destrozar que lo seguía.

Las emociones que sentía hacia su príncipe eran, más bien, las llamas de sol que iluminaban su frío día y su oscura noche, su lluvia tempestuosa y sus bosques sombríos.

“¿Estarás conmigo pronto?.” Soltó tan solo un deseo mental en forma de pregunta.

No sabía si enojarse o alegrarse de que su príncipe no estuviese en ese momento, su usual ceño fruncido y sus cansados ojos yacían fijos en las tenebrosas pero tupidas ramas de árbol, contaba una por una como un pasatiempo que lo adormecía lentamente. Observó como pequeños ciervos de tonalidades gris empezaron a caminar frente suyo, los fosforescentes ojos verdes de algunos se volteaban a verlo, pero seguián su camino a la dirección contraria en la que se dirigía él y su lacayo.

Se preguntaba a dónde llegaría hasta que, sin previo aviso, el príncipe aparECIÓ EN FRENTE SUYO (CUAL JUMPSCARE), e hizo al corazón del rey saltarse un latido.

Black Hat tomó una bocanada de aire, estaba seguro de que si no lo estuviesen cargando bien se hubiese caído al piso del susto, y bien lo sabía; era experto en la materia.

-¡¡¿PERO QUÉ TIENES, IDIOTA?!! - Gritó por inercia, lamentándose unas 20 veces segundos después.

Estrujó sus ojos entre sus párpados y se dedicó a gruñir cual perro frustrado. Le era costumbre gritar e insultar, pero en ese momento, por primera vez en su vida.. estaba arrepentido.

Se rindió con un suspiro de lamento, dejando sus brazos balancearse cual muñeco de trapo encima del lacayo que lo cargaba. Su príncipe no se inmutó, pero el jerarca no pudo evitar mirarlo con suplica en sus ojos; se había autolastimado al insultar a alguien que, pues,

apreciaba

o algo asi

.

La palabra “lo siento” la consideraba muy humana y patética, a diferencia de otras no había forma de hacer que sus nauseabundas sílabas se tornasen amenazantes, incluso si lo tratase de pronunciar de forma grave y demoniaca.

-Yo, no..no sé controlar mi estúpida ira.- Musitó, sintiendo sus nervios aumentar al ver al príncipe acercarse. -Solo, lo ssient--¿o?-.Pronunció avergonzado, apretándo sus ojos para pegarse una cachetada interna. Lo más cercano a un “lo siento” en sus colmillos era un “disculpa” y sus conjugaciones en momentos de cortesía al dirigirse a rangos altos.

Pero en ese momento, solo sentía, y ese

lo siento

guardaba más que una torpe disculpa.

Solo al tocar algo con los dedos, pudo abrir sus ojos y pestañear; los guantes dorados de su acompañante sostenían los oscuros suyos y, entre la niebla y el generoso azul de la noche, deseó que no existiesen dos prendas separando sus finas manos contra las suyas.

Black Hat no pudo evitar alzar sus ojos con una sonrisa embobada, el suspiro aliviado que emitió le hizo sentir que se iba a derretir como helado en los brazos de su lacayo. Había asistido a varios spas, pero ninguno lo había relajado de tal forma como ahora, se sentía flotar en los tiernos tarareos de su acompañante de traje blanco y su frondosa capucha roja y de pieles se mecía de arriba a abajo con cada pisada del subordinado que lo cargaba.

La hermosa visión de su príncipe ojeándolo de vez en cuando le impedía cerrar sus enternecidos ojos por completo, solo detuvo su nube de ilusión al llegar a un lugar entre el bosque; una cabaña.

Notó que el príncipe había perdido el rumbo al observarlo y casi chocaba con la puerta, haciéndolo soltar una risa muy leve, no escuchó lo que dijo entre su alarido... y no le importó ignorar aquello y todo a su alrededor tras escuchar esa delicada risa que escapaba de los labios del encapuchado. Era familiar, como un girasol que yacía regando por mucho tiempo para recién notar cuán grande y preciosa se había convertido.

Se había perdido en sus pensamientos por el rato en que entraron y solo apartó la vista de un punto en blanco al notar que su lacayo peludo lo levantaba..era como un oso pero, ¿mezclado con ogro y nariz de lobo?, en fin, era un monstruo raro pero ya, ¡que le importaba! si no se encontraba su príncipe en su campo de visión daba igual.

Siseó amenazante a la criatura sin recibir respuesta y ya apunto de responder con un alarido sintió que caía en dos brazos que lo palidecieron e inmovilizaron.

-¡¿Me estas..CARGANDO?! - Exclamó con arrogancia, apartando la vista de su subordinado afelpado a los que lo sostenían de los brazos y espalda. Sintió un cosquilleo en todo su cuerpo al sentir su rostro rozar con el ajeno,

una, y otra, y otra vez.

Era suave, sedoso, y con cada roce sentía su corazón saltar cual fuego artificial.

A su estómago le colmaban revoloteos como si una bruja estuviese preparando un caldero dentro suyo.

Y si no fuese porque todo su cuerpo se heló de los nervios tras tan meloso trato, seguro que se le hubiese subido toda la sangre a las mejillas…

y mucho más.

Mientras se movían con cuidado, su cuerpo se fue atemperando a la calidez. Dudaba en si hacer o decir algo, solo se dejó recostar en la cama como un muñeco.

La luz era muy tenue y no veía más que pequeñas luciérnagas multicolor enfrascados en estantes de la cabaña, abrió la boca para hacer preguntas… mas fue silenciado un segundo después por lo que vió;

Dos tiernos ojos, de un azul tan oscuro como la noche más tétrica reflejada en el mar, y en ella, dos perlas blancas como pupilas. Tan cristalinas y claras como el gélido hielo que sintió derretirse en su anteriormente frío corazón.

Observaba a su príncipe entre la penumbra y tenues luces de color que tan solo contorneaban su rostro y pecho, todo era oscuro en su totalidad, menos sus bellos ojos.

Tuvo que parpadear varias veces para creer lo que veía. No era posible…era increíble lo embobado que estaba, observándolo como si fuese un tesoro apunto de robar, o.. ¿un manjar demasiado caro pero exquisito?.

Se notó a sí mismo babeando y entró en consciencia de si por un segundo, escuchando la puerta de la cabina cerrarse para dejarlos en privacidad. Una vez quiso hablar, pero las finas manos de la criatura frente suya acariciaron su rostro, como si de un perro adormitado se tratase empujó su lengua adentro y limpió con sus guantes el hilo de saliva bajo su barbilla. Sintió demasiado bochorno y un quejido salió de sus labios.

-No necesito que me limpies, ¡puedo solo!.- Regañó como un niño, en su sueño se acurrucó y sobó su cara y ojos en un suspiro de incomodad que guardaba. Sentía demasiado vergüenza de su propia reacción, sin calzar la sorpresa que le fue mirarlo a los ojos...

esos ojos. Cayendo en la cuenta su gran parecido a los de---

Oh no… no no, y no.

-¡¿Ffff----f-FFLUG?!. -

Exclamó, con la voz más ahogada posible de su villanesco ser.

Su respiración se cortó y empezó a sentir su garganta cerrarse en un nudo.

“Nononono...estas loco, ¡es tu imaginación! eres un imbécil calenturiento que mezcla una fantasía con otra y YA--¡¡NO ES REAL!!”.

Pensó, llevándose las manos al rostro, aspiró una gran bocanada de aire y resopló deseando que la tierra se lo comiera ya.

Se conflictuó entre sus sentimientos hacia su príncipe, sabía que sentía un COCHINO “”algo”” hacia este, pero su malvada mente lo maltrataba combinando su casi perfecto ideal de subordinado, con el tonto de-- bbbuuUEENO, YA.

¡¡Era su culpa al fina!!, no podía culpar a nadie más que a su estúpida mente endemoniada, tan maléfica que hasta-- hasta lo

hacía--..

¿

tocarse pensando en

un inútil asesino medieval que le invadía la privacidad y limpiaba la cara? ¿y aaa..--en un AÚN más inutil lacayo que no podía.. solo crear destrucción sin dar un repulsivo gesto de cariño por lo menos una vez al día???.

Black Hat se hundió en su almohada y con las manos temblorosas se despató la vista solo un poco y divagó para cualquier otro lado que no fuesen los ojos del que tenía al frente. Su agitada respiración contrastaba con su desconcertada expresión, y se le vinieron miles de tonterías a la mente.

Más allá de imaginar cosas.. sexuales, no era nada más, ¿no? es decir-- ¡¿MÁS VALE?!. Si se ponía a pensar en ese sucio sentimiento…

...En la melodía que lo hacía recordar un año tan hostil.

La segunda guerra mundial, en uno de sus más deplorables años: 1943.

https://www.youtube.com/watch?v=2TRCrU3nnbk

-Eres tan hermoso...

Susurró el príncipe, quien no le había quitado de vista ni por un segundo. El cuerpo del rey se heló igual que el tiempo.

El ser del mal no solo sintió sus propios latidos, sino también su respiración parar por un buen segundo.

Pudo sentir su corazón bombear con magistral fuerza en su pecho, tal como en las películas de suspenso de las que siempre se reía. Tan solo pudo relajar un poco su cuerpo al tragar saliva.

“Maldita sea” aspiró mientras estrujaba los ojos lentamente en señal de derrota y plegaria, trató de dejar su boca en una mueca amargada, fallando en una sutil sonrisa llena del embobamiento que se le venía encima. Se llevó las manos a la cara y exhaló un suspiro tan frustrado como un testeo de violín. En ese momento se aguantó unas ganas inmensas de reírse de si mismo.

“Quebranté la regla”.

----- CHAPTER BREAK -----

El oso entró de puntillas en el poco iluminado laboratorio. Saludó con gruñidos tiernos al robot que vigilaba y giró la cabeza para ver a su papá doctor, este le siguió desde atrás con nervios evidenciados en sus tan expresivos ojos, le recorrían pensamientos ansiosos de cómo y cuándo iba a despertar al demonio ensombrerado.Flug tragó saliva y, antes de sostener la espalda de su jefe, se acobardó y decidió solo dar indicaciones a su retoño. 505 entendió los gestos y se dispuso a cargar a su otro papá estilo princesa.Black Hat, en tanto, seguía con el sombrero cubriéndole ambos ojos y tenía dibujada una sonrisa calmada que hizo a Flug sentirse aún más culpable de sus posibles planes: hincarle muy fuerte, despertarlo con agua helada, golpearlo o...
golpearlo, sí, eso en vez del gesto amoroso que quería dar.El médico malvado recorrió los pasillos escarlata, cabizbajo y en completo silencio. Sus brazos cruzados por detrás para ocultar sus ansiosas manos mientras sus ojos, a diferencia de unos minutos antes, ahora estaban prendidos con angustia en las acolchadas patitas de su retoño azulado hasta llegar al cuarto donde se encontraba el invitado cuchicheando con Demencia.La puerta se abrió y ambos callaron con una sonrisa grande y cómplice departe de Demencia.
"¿Siempre debo ser el único que está agonizando por dentro?"
pensó Flug mientras 505 caminaba hacia adentro.Como si le leyeran la mente, el villano de morado lo empujó despacio hacia la salida, susurrando lo más bajo posible dijo; — Yo lo despertaré, tranquilo. — dando unas leves palmadas a su espalda.—¡¿CREES QUE SOY TONT--?! —. Flug giró y le apuntó con un dedo amenazante antes de ser silenciado rapidamente con dos brazos. Demencia escapó de la escena echando risas diminutas.—¡¡SSSHH!! ¡¡Te va a oír tu jefe!! —. El de capucha musitó, retrocediendo junto al doctor unos cinco pasos antes de quitarle las manos. Flug no pudo evitar empujarlo con brusquedad pero siguió el pedido y le susurró.—Estas equivocado si crees que voy a dejarte solo allí, ¡después de lo que le hiciste!.Los ojos del doctor de blanco no evitaron mostrar la preocupación que sentía en sus últimas palabras, tal gesto hizo al encapuchado escaparle una pequeña sonrisa, sincera y dulce al igual que su siguiente tono.—Oh, ya veo, ¿era verdad lo que decía tu compañera? — Las manos púrpura viajaron dentro de su oscura gabardina, sacando un libro negro que desconcertó al científico; era un tomo de biología de la especie de demonio más parecido a Black Hat.—¡¡AY VIRGENCI---!!. — de nuevo, Flug se vió interrumpido por las manos del otro doctor.—¡¿Sabes que es posible que él nos esté escuchando?! — Figura Sombría se incorporó de nuevo, susurrando exasperadamente. Miró a ambos lados antes de abrir la página del libro en donde explica con ilustraciones el mecanismo auditivo del demonio.Eran hojas muy antigüas de color verdoso y negro quemado en los bordes, pero se podía visualizar perfectamente su villanesco contenido como vela en la oscuridad. Aunque las ilustraciones no se parecieron del todo a su jefe, se notaba que era de la especie por la concordancia en sus garras y filosos dientes fluorescentes. Flug no pudo evitar sonrojarse ante lo que significaría haber podido ser escuchado por su jefe.. todas las confesiones que le había hecho se le vinieron encima, y con ello un bochorno enorme.Agachó su mirada y se llevó la mano a la parte de su bolsa en donde se ocultaba su boca, recibiendo una palmada en la espalda.—No es para tanto, la capacidad de oído canino es solo si están lo suficientemente conscientes como para utilizarlo.—¿C-cómo consiguió esto? — Fue lo único que pudo llegar a decir, el otro le contestó con un ladeo de cabeza.—Lo traje para hacerte unas preguntas, Flug.—No no, las preguntas las hago yo, que a ti n-ni te conozco. — Se atrevió a responder, mostraba una vez más lo nervioso que se encontraba. El de bata blanca se paró erguido y con los brazos cruzados, dispuesto a mostrar la confianza que no le sobraba, pero que el ajeno leyó con una mueca en los labios.Figura Sombría emitió un quejido antes de destaparse la capucha, Flug no pudo evitar abrir sus ojos como dos platos ante la revelación de identidad de su cliente, la prenda que este tenía encima hizo que su entonces azulado cabello se viera despeinado pero elegante, dibujando una sombra sobre sus oscuros ojos.Tal como lo sospechaba mucho antes, ahora podría llamarle doctor Venenoso: cliente doble platino, de bastante confianza y años de afiliación con la empresa.—¡¡LO SABÍ---..!! — Gritó solo por un segundo, tapándose la boca por cuenta propia al percatar la expresión del otro—. P-pero si tu, s-si eres un buen cliente, ¿por qué quisiste dormir a--?—Solo responderé esta y tu anterior pregunta. — respondió con un jadeo.—: Primero lo segundo, es una venganza personal, quería torturarlo un rato por haber sido ÉL, un tremendo tonto.Flug escuchó esto último y giró los ojos antes de asentir con la cabeza. "Eso mismo pensaba."Se llevó una mano al ceño al recordar exactamente por qué tendrían aquellos dos una disputa: BH había dado con la idea de robar todas las orbes que "Figura Sombría" usaba gratuitamente para sus poderes, hizo del lugar una tienda con Hat-bots en atención y las empezó a vender a precios de celular de último modelo. Ah, e hizo un video entero ridiculizando a su pareja, Lord Boxman.—Sígale.—..Segundo, este libro lo robé de una familia de brujos héroes.— Prosiguió en voz baja, posicionando el libro en las manos del otro doctor, siguió intentando ganar la confianza del otro y romper el hielo. -El papá de la casa curiosamente me recuerda a ti, ¿no serás familiar de héroes?—Jaja, muy gracioso.— Flug añadió una mirada amenazante al final que fue recibida por otra risa, llevándose el libro al pecho sin siquiera abrirlo. Como de una cría indefensa se tratara. — No voy a dejar que sigas torturando a mi jefe, por-ah, amenos de que me prestes el libro por unos días.Flug se volteó de su lugar dispuesto a abrir el contenido del tomo cuando de pronto miró abajo y ya había desaparecido. Venenoso se dió cuenta de que, por más confianza que tuvieran ambos, no deseaba hacer las cosas sencillas para su colega. —¿Y arriesgarme a que me lo robes, Fantasma del Museo?—¡¡Demonios!! Está bien tú ganas, no me lo llevo. — susurró llevándose las manos al pecho para implorar. — ¿Pero me dejas ver algunas paginitas y ya?—¿Curiosidad por la anatomía de tu jefe, Flug?De pronto, todos los colores se le vinieron encima y Venenoso no evitó sonreír y tapar una fina risa con su dedos. — ¡OYEME, TE ME CALMAS YA! — le respondió el penoso muchacho. — ¡No voy a permitir que invadas este espacio con tus--!—Oh bien, ¡me voy!Flug vio a Venenoso llevarse su capucha encima con una sonrisa, dispuesto a voltearse y en eso el más bajo se tragó su orgullo, su vergüenza y su enojo. Llevó una mano al hombro del otro villano y con el movimiento hizo que este descubra sus ojos de nuevo, lo miró como un cachorro indefenso antes de hablar. —¡Es-espera! ¿Por qué trajiste el libro?, si sabes algo que yo no y de cómo curarlo en especial te agradecería muchísimo que me lo digas.—Acércate. - sin más, se pusieron de lado y las manos púrpura navegaron las páginas del libro hasta llegar al título de sistema nervioso. —Los demonios como él tienen órganos y poderes que funcionan correctamente siempre, y sus poderes recorren por todo su sistema nervioso como si fuese una segunda sangre en todo su cuerpo — Venenoso dibujó un círculo con su dedo alrededor de la ilustración. —, solo son afectados durante sus primeras exposiciones altas al amor verdadero, — señaló con un dedo al cerebro. — Se supone que sanan rápido luego de agriparse, pero si fue lo que yo quería que pasase con él y su cerebro fue el afectado...—..Entonces todos sus órganos también. — sus ojos se iluminaron, entendiendo parte del descubrimiento. —Pero, cómo es que el cerebro-..—Ya lo deberías saber bien. — interrumpió el profesor para mirarlo con incredulidad, insistiendo con los ojos hasta notar la confusión en el entrecejo de su colega. —Flug, su hipotálamo fue afectado.Flug entrecerró sus ojos con un sonido pensativo, finalmente llevándose una mano arriba para tocar las puntas de su bolsa como si fuese una barba. —Eeeeh, sigo sin enter, doc.—Está enamorado, bobo.—¡OYE! — respondió en voz baja, girando su mirada hacia el libro con preocupación. — Espérame un segundo, sí puedes tener razón. — se detuvo un momento a analizar, chasqueando un dedo al concluir su idea. —La carta pudo haberle ocasionado un recuerdo pasado y esto haya sido el detonante de esas emociones amorosas, pero ¿hacia quién?.Flug no notó su ceño fruncido, ni que tenía la mirada al piso y se había llevado los puños a la cintura, uno de sus pies pisaba de arriba a abajo con la velocidad de un cronómetro de cocina.. como si fuese a regañar a alguien por un acto indebido.Venenoso no podía creer la negación en la que estaba el doctor, sabía que había una posibilidad demasiado grande de que el sentimiento entre el despistado genio y su aún más despistado jefe fuese recíproco, pero necesitaba explicarlo con un método irrefutable. Se llevó el libro a la cara y emitió un quejido de unos segundos antes de que una bombilla aparezca arriba de su cabeza y se descubriera con un jadeo.—¡No es eso, son sentimientos conflictuados! — Flug lo observó con cansancio y cruzó sus brazos, invitando a que el profesor prosiga a desafiarlo con argumentos sustentados. —La ciencia detrás es que las conexiones en su sistema endocrino responsables al enamoramiento estas enlazadas con sus poderes, y un conflicto en aceptar emociones significa un conflicto en controlar sus poderes, su cuerpo reacciona como una alergia ante el amor por no aceptarlo como un sentimiento inofensivo. Como su sistema nervioso y sanguíneo están conectados con el cerebro, puedo atreverme a decir que has mostrado bastante afecto hacia tu jefe y.. — se encogió de hombros, aspirando un poco de aire antes de sonreír de lado. —¿Afecto físico tal vez?El embolsado parpadeó estupefacto y se llevó ambas manos al rostro, su sonrojo desbordaba el papel que lo cubría. Se sentía descubierto, pero no iba a permitir que lo evidenciaran tan fácil de nuevo.— Ay no no no no y no, Demencia te-- t-te metió cosas en la cabeza y ya.Venenoso se paró frente suyo y sacudió sus manos, susurrando lo más bajo posible. —Noo, bueno sí
me dijo que estas enamorado, pero todo lo que dije es una hipótesis.—NO estoy--...—Flug musitó, suspirando. Sus manos viajaron a su pecho, se dió cuenta que no podía ocultar su sonrojo, ni parar sus latidos. —Ya... sí, pero no es mutuo.El profesor aspiró con una sonrisa. —Bueno, luego de la hipótesis sigue la experimentación, pero aquello requiere de un buen científico con sed de resultados. —Venenoso se encogió de hombros y ladeó su cabeza, los ojos de Flug lo miraron con un incómodo agradecimiento, acarició su nuca y bajó la vista al libro que llevaba el profesor en su pecho, rompiendo el incómodo silencio.—¿Puedo ver la ilustración del sistema endocrino? En nombre de la ciencia.Ambos agacharon el rostro para ocultar sus risas, estrecharon sus manos y se miraron mutuamente, con determinación en ambos ojos. El de piel morada guardó el libro en su gabardina antes de volver su capucha a su sitio. —Creo que saldré por la ventana, así que me voy despidiendo.—Le diré a 505 que te espere afuera. — Flug se despidió con un saludo militar y el otro le imitó antes de entrar a la puerta del demonio. Asumía que aquello lo decía porque su jefe lo lanzaría por la ventana luego de despertarlo y hablar con él, pero a ninguno le sorprendía aquello.Ambos suspiraron en unísono antes de dirigirse a sentidos contrarios. Flug vió a 505 y a Demencia asomarse afuera de la cocina y se dirigió hacia ellos, principalmente para revisar que el lugar estuviese limpio del todo.Al llegar, Flug pidió a 505 que juegue en el patio y se quedó con Demencia, la miraba como una mamá mira a su hija antes de golpearle con una chancla.—¡¡ÉL ME PREGUNTÓ, lo juro!! — cruzó sus dedos en equis sobre su pecho, alzando una mano y sonriendo. Flug no le creyó, pero desistió de llamarle la atención.
♡

Black Hat se destapó los ojos de a pocos al notar como el rostro del muchacho se acercaba al suyo, su corazón se sentía apunto de estallar. Imaginaba lo que pasaría y, aunque no le desagradase la idea, no estaba listo para dar su primer beso. Quería que fuese mucho más perfecto que la "horriblemente melosa" escena en la que se encontraban... pero aún así deseaba que sucediera, deseaba que entre la oscuridad y las tenues luciérnagas se probaran ambos labios hasta perderse en la emoción y sellar su afecto en algo mucho más íntimo que las palabras o los besos.

Quería tan solo empezar con ese beso, lo anhelaba más que anhelaba el poder universal.. mas no tenía un plan de conquista para esto. E incluso si lo tuviese, era el único momento en su larguísima vida de espectro del mal que se sintió de la misma forma que cualquier héroe en su presencia: acobardado y sin palabras.

Tan solo estrujó sus ojos y, por aquel atesorado segundo, sintió unos apacibles labios tocar con enorme delicadeza su mejilla. Se sentían tan bien, tan cálidos, tan suaves.. llenos de ese sentimiento dedicado a robarle un suspiro.

Sintió su propia sonrisa desbordar en lo que llenaba su oscuro corazón, su príncipe se había incorporado de la vergüenza y dudó antes de dirigir su dulce mirada hacia la del demonio una vez más.

El rey sabía que estaba en un sueño y no le importaba, pero en ese instante quería devolver el gesto y no podía, ¿era así como se sentía una parálisis de sueño humana?. Pero claro, incluso si se pudiese levantar no tendría la valentía de robar un beso, aunque fuese en la mejilla.

Miró al de menor rango con nostalgia en su sonrisa, era obvio que lo deseaba mucho y este a él también, más solo podía apreciar sus gestos y lo cerca que estaban. El príncipe se arrodilló con un anhelo tan grande como el del contrario, ¡acercándose AÚN más!. Y no...nada, solo se acomodó de la forma más tierna posible sobre la colcha, y su dulce voz tarareaba con la canción de fondo.

—¡¡JA!! Cualquiera diría que te mueres por besarme ya mismo pero te acobardas. — el rey se atrevió a decir con arrogancia, un milisegundo pasó antes de observar sus palabras y parpadear con una mueca de lo tonto que se sintió.

—DIGO, no es que seas cobarde, tsht —mencionaba entre risas nerviosas, sin poder evitar tartamudear y bajar su tono hasta hacerse un hilo. —, solo que-c-creo toma valentía y-igual me vas a besar y eso, ¿no es así? — su voz se alzó al final, casi en forma de orden. —¡ESTÁ BIEN! ¡yo desde luego lo haría! solo que--

Abrió su boca para aspirar aire, armándose de (valor) una idea brillante antes de continuar su altanero discurso, cuando de pronto.. no pudo evitar dirigir su mirada hacia los guantes dorados que viajaban en dirección a su pecho, el dedo índice de su príncipe chocó contra su cuerpo e hizo una acción que lo dejó perplejo: empezó a dibujarle círculos en el pecho.

Aquel pequeño movimiento, tan íntimo y tierno, tan provocativo pero fino como un pincel, solo multiplicaba por diez el intenso cosquilleo que ya llevaba formándose en el torax del acalorado demonio. Por más que las prendas apartaran ambas pieles, lo percibía de una forma tan intensa que por un buen segundo sintió una chispa de electricidad correr por su espina dorsal, y podía jurar que ese círculo tan solo era un vortex para que su corazón escapara en cualquier segundo de lo mucho que latía.

Black Hat estrujó sus párpados antes de emitir un gruñido bajo, pero intensamente suplicante. En su sueño, tomó ambos costados de su almohada y con sus filosas garras presionó el cojín contra su rostro... para ocultar no solo sus ojos, sino también el inmenso sonrojo que se imaginó tener.

—SOLOQUETeQuisieraInvitarAsalirPrimeroAntesDeBesarte.
"¡Estupendo!.." pensó con alivio, "..quedé como un caballero y no como un cobarde tont--."
—Te quiero muuuuucho mucho, te cuidaré, sanarás. Seguirás siendo el mejor villano despiadado de todos los tiempos y el mundo.

—¡¡BÉSAMEEEE!! MALDITA SEA, SOLO HAZLO Y YA.—
suplicó, aventando sus manos al aire.—¡¡QUIERO QUE ME DIGAS QUE SOY MUY EXIGENTE CONTIGO!! PERO QUE AÚN ASÍ ME APRECIAS, Y ESTARÁS SIEMPRE A MI LADO PORQUE TÚ ME-- T-tú... yo te--.

Y tragó saliva, su príncipe jugueteó durante sus últimas palabras, inclinando su sombrero de tal forma que ahora cubría sus ojos.
Se imaginó que allí sería cuando se diesen un beso, que le admitiría un sentimiento que ambos conocían y que dormirían juntos si su corazón no le estallaba de la emoción.
Sintió la dulce caricia de las manos ajenas sobre su rostro, relajando todo su cuerpo sobre la colcha y su sonrisa embobada no daba signo de querer decir más. Solo esperaba sentir los ajenos contra el suyo mientras un suave tarareo lo amodorraba cada vez más y más, hasta quedarse dormido sin consciencia de su alrededor.

. . . . .

Venenoso ahora se encontraba con sus maletas y sus manos sobre la mesa, observando fijamente al demonio.Esperaba que se diese cuenta de su presencia, pero no, en vez de eso... babeaba demasiado y su sonrisa desbordaba con la lengua afuera cual cachorro contento, su ronquido era constante y grave como suaves rugidos, su pecho se movía de arriba a abajo con cada respiración y aquello tranquilizaba al otro villano:
significaba que no sospechaba que lo despertaría pronto.Los guantes oscuros del de capucha tocaron la mesa como redoblando tambores, aspiró aire y alzó sus manos para desprenderse de uno de sus guantes. Venenoso estaba nervioso, pero sabía que era la única oportunidad que iba a tener de vengarse y no podía desperdiciarla.Tomó un impulso con su guante y lo alzó temblorosamente contra la mejilla ajena, calculando la distancia entre su mano y el rostro.. como bate de golf apunto de golpear.Alzó la mano con guante en 90 grados al aire, su mano libre la dejó reposar detras de su espalda y una gota recorrió su rostro antes de--. Así es.Darle una bofetada de guante negro al villano más despiadado del mundo.Black Hat desde luego volvió en sí, lo había golpeado tan fuerte que de la sorpresa y su flagilidad en estado de sueño se cayó de forma desesperada, se aferró de lo más cercano y eso fue su silla, el cual cayó junto a él al suelo.Venenoso se tapó la boca antes de botar la inmensa carcajada que estaba apunto de escapársele. Solo un instante después, el ente se aferró de la mesa. Primero con una garra temblorosa, luego otra.Y no era un temblor de nervios o de dolor lo que tenía, era ira y el humano mutante lo podía percibir. Lo podía escuchar en el endemoniado gruñido que teñía el aura de la habitación a un rojo vivo.El roble crujió lentamente, uno por uno sus garras rasguñaban, como pequeños cuchillos uno tras otro, cada cual cortaba la madera más fuerte que la anterior. Y en el centro de ambos rechinidos, el demonio se incorporaba al acecho de su víctima. Sus oscuros párpados temblaban en rabia, su ceño tan filoso como sus garras, y de su sonrisa solo quedaba su baba y colmillos que mostraban sed de sangre en sus encías.El villano de morado temblaba y se encogía de hombros cada vez más con lo que el dueño de la mansión se levantaba, empezó a rezar para sí mismo por un segundo antes de que dos garras lo tomen por el cuello y empiecen a sacudirlo de la forma más cómica posible, la que amaban las redes más grandes de villanía.—¡¡¡PE QUE ÑO
DE MO NIO!!!!
— Estrujó en cada letra, Venenoso gritó ahogadamente mientras era agitado de atrás para adelante, como un niño malcriado y siendo ahorcado por un padre de poco coeficiente.—¡¿¿CÓMO TE ATREVES A ENFERMARME Y LUEGO
DESPERTARME ASÍ??!
COCHINA E INFELIZ CRIATURA HUMANA DEL MAL.
— siguió agitandolo y apretando su cuello, pero no lo suficiente como para dejarlo sin vida. Necesitaba que este viviera si quería curarse de la tonta enfermedad que lo "hacía
sentir".Lo sacudió para arriba y lo dejó caer al suelo como un saco. Venenoso aspiró aire como un pez de nuevo en el agua, su capucha descubrió su identidad sin quererlo y se volteó sin siquiera pensarlo, se había formado fuego alrededor del demonio y sus garras ahora reposaban sobre las maletas que había traído.—Doctor Venenoso, pero qué agradable sorpresa. —dijo en tono de burla. En su boca se formó su signatura de sonrisa maligna. —¿Vienes para ver como asesino a tu contraparte más malvada? ¿O vienes a curarme?Venenoso se levantó con dificultad y agitó sus manos para limpiar y acomodar su gabardina, adquiriendo fuerzas de quién sabía dónde. Lo miró fulminante y con determinación.—No.—¡¿QUÉ?!
— Black Hat respondió, si Venenoso no hubiese respondido al INSTANTE, este hubiese muerto con tan solo eso.—Esto es por Boxman, mi esposo. — Sacudió su guante negro, echándolo de forma arrogante a la mesa. Black Hat bajó la mirada e hizo una mueca asqueada a lo que creía que tenía en sus manos, luego se encogió de hombros y sacó la lengua por lo que vio: Un anillo dorado de bodas entre su dedo.Inmediatamente el fuego a su alrededor se esfumó y tuvo que sentarse a su silla con ira y asco. Se tapó con el brazo un estornudo antes de alzar la voz. —¿TODO POR UN ESTÚPIDO VIDEO?—¡LO HUMILLASTE! — El doctor alzó sus manos y agitó un dedo acusante con una sonrisa y semblante maligno. —¡AH! Pero no sabes lo que te espera ahora.Black Hat se llevó una garra al rostro, gruñendo con pesadez de lo tonto que le parecía el asunto. Miró para abajo, como haciéndose recordar que el doctor tenía la cura de su mal a rápido alcance, y necesitaba hacerlo cooperar o el proceso sería con...Flug. —Estoy tan, pero tan intrigado. — dijo con el sarcasmo más grande del mundo, sacando un pañuelo para sonarse sus casi invisibles fosas nasales.—¿Extrañas teletransportarte? — Venenoso se llevó ambas manos a su espalda, su cobardía se le desvaneció y solo mostraba su villanesca actitud. Black Hat suspiró con pesadez ante la enormemente estúpida muestra de villanía. Ya llevaba como veinte errores en su lista de críticas.—Que tal, ¿chasquear un dedo y traer cualquier cosa a tu alcance? — continuó el de morado.—Y QUÉ TAL si llegas al punto y no me haces perder el tiempo con tu patético discur--..Venenoso lo interrumpió. —Tu alergia seguirá, hasta que admitas el amor que sientes hacia esa persona,--
En ese instante, Black Hat pudo conocer el verdadero terror.

Su sangre se heló, dirigió la mirada hacia el doctor que caminaba por su lado y empezó a musitar muy bajo, pero este no paró su discurso por nada. —NOoonononononoononono--......—, tus poderes volverán, pero...—NO NO NO
NONONONONONONONO--—...solo con un beso de amor verdade-¡IHGAHGH!.Black Hat usó sus tentáculos para estrujar TODO el cuerpo del villano, cual boa constrictor, y no esperó ni un solo segundo para alzarlo y tirarlo con todas sus fuerzas.. hacia la ventana.El encapuchado voló por los aires hasta caer en los brazos acolchados del tierno oso de la casa, quien lo recibió con ojos de cachorro intrigado.Venenoso respiró aire con un alivio desbordante, se quitó el sudor de la frente y empezó a buscar desesperadamente el celular que llevaba en su gabardina.—¡¡¡CONSIDERA TU PATÉTICA FÁBRICA DE CAJAS
FUERA
DE MI LISTA DE SUBSIDIARIAS!!!
— gritó el dueño de la mansión tan fuerte que rebotó por toda la calle.Venenoso alzó la vista pero no vió al ente maligno asomarse por la ventana, lo cuál agradeció. Si viese que seguía intacto, no hubiera dudado en doblar todos sus huesos por fuerza de sus tentáculos.

----- CHAPTER BREAK -----

Flug aspiró hondo y se llevó una mano a la cintura. —Bueno, igual Venenoso es listo y yo de seguro soy muy obvio. — le murmuró cabizbajo a Demencia y cerró la puerta detrás, dejándolos en el seguro silencio de la cocina. —Solo no espero que se entere Black Hat.—HHHMMM… —Flug la miró amenazante, sus ojos ardían como si le hubiese leído la mente. —¡NONO, NO LE DIRÉ NADA, AY! quiero que se den besitos y si lo arruino todo ¡SERÁ COMO SIEMPRE! ¡aburrido!— se quejó Demencia, bailando en su sitio antes de sentarse en la mesa.El médico malvado se sentó a su costado y fijó su mirada al piso, pensó en lo que había hablado con su cliente.. solo por unos cuantos segundos, puesto que su compañera le dió un codazo que lo sacó de sí.—¿Tenemos nuestra pijamada ya? —preguntó entusiasmada, el doctor le contestó con un quejido. — ¡Es que se van a demorar! — insistió Demencia, cruzó sus dedos y se los llevó a la mejilla para luego sonreír enamoradizamente. —Y seguro vas a querer pasar la noche con tu bombonsi---—BUENO ya, lo que tu digas. — Flug se paró y fue rápido a la salida para ocultar su sonrojo, seguido de la chica lagartija.—¡VOY POR MIS COSAS! OH, espera. — Dem giró su cuerpo de donde corría y miró a Flug. — Tengo demasiadas cosas para TÍ en mi cuarto, ¡mejor te espero allí!. — sonrió para luego irse silbando y dejar a Flug solo con sus pensamientos, este tan solo rodó sus ojos y se dispuso a ir a cambiarse.Al entrar a su laboratorio observó a Cam-Bot junto a 4 bots pequeños, todos en sillas alrededor de la cama prestada para su jefe, usándola como mesa para su juego de poker.Flug se sorprendió al ver que el botín de apuestas era una pila grande de Hat-Coins en el centro, puesto que desde hace muchísimo los bots solo apostaban con tuercas de reparación. ¿Por qué rayos necesitarían los Hat-Coins ahora?. Pues la respuesta la tenía Flug: Sabía que las apuestas entre los pequeños se armaban cuando un bot traía un chisme de jugosa magnitud y un número de ellos le creía, pero el otro no.—Oigan, ¡OIGAN!, ¡se quitan apenas venga mi jefecito!.— Les regaño rápidamente y siguió su camino, no les hizo caso a los murmullos que se hacían entre ellos hasta que llegó a su habitación y giró de la perilla, escuchando risas entre los bots.Volteó su vista con amenaza y para su sorpresa todos los ojos robóticos lo miraban con risas. Flug negó con la cabeza y el ceño fruncido, y se encerró para buscar su pijama y pantuflas. Los bots se quedaron mirándo a la puerta con angelical silencio a la expectativa de que saliera, pequeños beeps eran los únicos que llenaron el laboratorio y, luego de unos segundos, salió Flug vestido con sus joggers plomo, camiseta con logo de nasa y una mano en la espalda.Todos los robots se pegaron una risa, menos Cam-Bot. Mientras, el doctor se acercaba allí a pasos tranquilos y al llegar sacó de atrás suyo un rociador de agua y se los tiró a los reilones, dejándola en la mesita con los libros junto a los aparatos médicos para su jefe.—Manchen o destruyan algo y los mando DIRECTITO al resort. — Amenazó a los bots, quienes tenían sus circuitos temblando y chispeando por el agua y la amenaza, apretando sus cartas todos se encogieron y asintieron cabizbajos antes de que Flug saliera del lugar.El doctor cerró la puerta y con tensión en el cuerpo empezó a dar pasos largos y, segundos después, pudo escuchar que algo caía fuerte. Al instante chilló diminuto y corrió despavorido hasta la habitación de la chica reptil, tocando mil veces para que le abrieran.—¡NEEERD! — Le abrió Demencia, sujetándolo con fuerza de la muñeca y tirándo hacia adentro. Flug entró y cerró la puerta con rápida desesperación. —Psht, miedoso. ¿No se supone que con él vas a salir?.—Demencia..— Respondió, aclarándose la garganta. Miró a su alrededor, "apreciando" todo el decorado predominantemente negro y acabados rosa del lugar.
Era como un típico cuarto de adolescente con miles de posters de villanos y villanas, y un enorme altar de Black Hat en una esquina oscura. Las paredes estaban con el tapiz de la mansión original, pero con uno que otro rasguño y garabatos.Había pintado encima de los anteriores “DEM X BH” con graffiti verde para formar corazones y pegarle los dibujos que hizo de Black Hat con él encima. A Flug le cabían muchas cosas en la cabeza, pero le costaba entender por qué Demencia dejaría su obsesión por Black Hat para--—¿Sabes? De por sí eres guapo, pero ese atuendo no es nada atractivo. — dijo la atrevida, mirándo a Flug de arriba a abajo con dos manos en la cintura. Demencia usaba un vestido corto de lencería color fucsia y shorts de pijama verde pastel, su lacia cabellera estaba desamarrada y caía todo al suelo.Flug suspiró rodando los ojos y se dirigió para sentarse en la cama de princesa color rosa, decorada con almohadas moradas y velos del mismo color. El científico empujó el estorboso mosquitero a su costado y empezó a hablar. —Sabes que no me gusta tener mucha ropa.—¡Por eso estás de suerte, bobo! robé muchas cosas para ti, ¡boop!. —respondió con un toque en sus lentes.—¡¿Para mi?! — El doctor le dirigió la vista con sorpresa, Demencia estaba sacando de su armario unas seis cajas color rosa con rayas fucsia, y como diez bolsas del mismo diseño. Sí... era todo lencería.Y arriba de todas las cajas se encontraba el único regalo inocente que le había regalado la humana mutante: el enterizo de osito. —¡¡¡DEMENCIA!!!. — le resongó sonrojado, quitándole el enterizo y llevándoselo al pecho. — SOLO ESTO Y YA.—P-perooooo. — Empezó con un puchero, hablándole con expresión de cachorro inocente. Flug entrecerró sus ojos y desvió su vista para ponerse con enojo el atuendo.—¡Ni siquiera abrí las cajas al robarlas, solo leí el contenido pensando en lo lindo que se van a ver juntitos, Flug-!… — continuó la joven, llevándose una mano al rostro para suspirar con una sonrisa enamoradiza, enroscó sus piernas en el bonito pensamiento, haciendo como si cayera desmayada en su cama de tanto amor. —¡Si tan solo supieras CUÁNTO deseo que esten juntos y--!—¡¿TRAMAS ALGO?! — Se volteó Flug ya vestido de oso tierno, mirándola con el ceño fruncido pero un sonrojo que salía por encima de su bolsa.—Tramo que se pongan a COJER como dos conejitos en celo. — le respondió como algo sencillo, posando en su cama seductoramente. Flug se llevó sus acolchadas manos para tapar su cara, sentándose de nuevo a la cama. El cuarto estaba tenuemente iluminado, haciendo que el lugar parezca en verdad que estuviesen de noche en una pijamada.Demencia botó una risa traviesa y puso su CD con las canciones más femeninas, provocativas, románticas y desquiciadas posibles, de las artistas más representativas en la materia: Britney Spears, Spice Girls y, por supuesto, The Pussycat Dolls.—¿Me peinas mientras te enseño qué te traje? — preguntó la muchacha con la lengua afuera, Flug se destapó los ojos y vió a la chica agitar un peine rojo con alitas y cuernos frente a su cara, el encapuchado de osito lo tomó y con una expresión cansada empezó a pasarle con el peine mientras Dem se acomodaba y tomaba una caja, los dos se acomodaron de tal forma que estaban de piernas cruzadas en la cama y Demencia estaba frente a las cajas.—Flug, Flug Flug Fluuug...no sabes lo afortunado que eres de tenerme como secuaz, en verdad que noo. — dijo de forma tierna, como si le estuviese hablando a un cachorrito. Dirigió su brillosa vista con una sonrisa hacia el doctor y le enseñó el descubrimiento en la caja: un collar color negro con puas y joyas incrustadas que aún estaba envuelto en un plástico rosa. Flug se sobresaltó y jadeó.—¡¿Q-quÉ NO TIENES VERGÜENZA?! — Le dijo encogiéndose de hombros, su sonrojo se le notaba con fuerza y Dem se carcajeó.—Vergüenza me daría no aprovechar esta preciosidad. — respondió levantando un vestido de lencería el cual solo se notaba un acabado de rosas negras puesto que también seguía envuelto, y en un segundo metió de nuevo para dejar al lado de Flug y sacar otra caja sellada.El doctor de traje tierno notó que efectivamente todo estaba nuevo y sin abrir, lo cuál para adentro le alivió saber que nadie se había probado esas cosas y que… pues eran 100% suyas ahora…
oh. ¿Le estaba gustando la idea de tener ese tipo de regalos?.
Desvió la vista con bochorno y sorpresa.
“Madre mía, Flug, que no se te pegue lo pervertido de esa loca.”
Pensó.—Dime Flug, ¿ya pensaste cuándo te le confesarás al bombonsito? — dijo sacando unas lencerías nupciales de color blanco y lazos negros, haciéndole ojitos a Flug mientras este solo siguió peinándole y riendo muy bajito.—N-no no, no lo sé me aterra pensar qué voy a decirle. — confesó en un resoplo, tomando otro mechón del cabello verde para peinarle, sintiéndose un poco menos incómodo con la conversación, pero claro, aún sonrojado por los regalos. No se imaginaba usando nada por el momento.—Solo imagínate lo lindo que será cuando estén juntitos, ¡y se te vendrán las ganas de decírselo!. — dijo de forma melosa, abrazando otra de las cajas. —¡¡AISH!! ¿SABES? ¡LUEGO MIRAS LOS REGALOS! Hay que planear TU CONQUISTA.— Dijo esto último con emoción, tirando estrellitas invisibles con las manos. Tómo las cajas que estaban encima de la cama y las tiró al suelo, yendo para rebuscar algo debajo de su cama haciendo que Flug suelte el peine y en un segundo la escurridiza chica sacó papeles y crayolas. —Es hora de uuuuun...—¡AY NONONONO DEM---!. —Flug negó con la cabeza y agitó sus manos, pero ya era tarde.—¡¡...DeeeeeeMENCIA TIPS!!. — Gritó, haciendo a Flug suspirar con pesadez. Demencia se puso a garabatear mientras Flug cogía las cajas y las apilaba en orden, miró con algo de ternura cuántos regalos tenía, aunque fuesen todos para hacer cosas sucias, luego miró a Demencia y trató de ver lo que dibujaba, siendo empujado por una mano y una risa departe de la chica. Flug se cruzó de brazos con vergüenza y luego de unos segundos su compañera le mostró un dibujo multicolor de su jefe y él escuchando música del tocadiscos, abrazados en un mismo sofá frente a la chimenea.—Aww, Dem, ¡eso sí está bonito!— le confesó con cariño, llevándose las manos a las mejillas. Miró a Demencia con los ojos brillosos de la emoción. —No puedo creer que en serio me estes dando--..—¡¡CONSEJOS PARA UNA CONQUISTA
MALVADAAA!! — Chilló Demencia, haciendo una voz profunda en la última palabra, y siguió con su discurso. —Lo primero es saber qué cositas tienen en común, ¡¡PSHT!! ¡eso es pan comido! empezando que a ambos les gusta la MISMA música vieja y aburrida.—Espera, ¿cómo sabes e-? oh, verdad. — Flug se golpeó la frente, ¡en serio era obvio!. Demencia espiaba a BH todo el tiempo, y a él le rebuscaba sus cosas a diario.—¡Sí! no sé los nombres de las canciones o el género pero sé que escuchan lo mismo de aburrido y lentito en esos discos enormes...aish, son como dos viejos bobos. —Demencia dijo rodando los ojos mientras se puso a dibujar en otra hoja. —Lo que necesitas es hacerlo hablar y mostrarle tu gusto por la música, se fijarán que tienen eso en común y el bomboncito luego te tomará de los brazos y te dirá “¡TE AMO FLUG, cásate conmigo!”, luego se darán besitos y se amarán por siEMPRE Y CON LOCURA, ¡FÍN! ¡SOY UNA GENIO!. — culminó mostrando un dibujo de ambos usando terno y tomados de la mano, ella siendo la sacerdote que los casaba con varios corazones y estrellas alrededor.Flug se rió con nerviosismo, sobándose un brazo y desviando la mirada. Era muy tierno todo y no quería arruinar las ilusiones de su amiga. —Dem, solo por si acaso no nos casamos al día siguiente de culminado ese plan, — aspiró aire, cruzando sus manos en ruego y hablándole con cariño. —¿Podrías decirme qué otras cosas tenemos él y yo en común?—¡CLARO QUE SÍ, OSITO!. — respondió sacudiendo a Flug como un muñeco y le pinchó la mejilla antes de seguir. —¡A ustedes dos les gusta mucho el café bien amargo y feo! Y ehm… a ver, dejame veeee-rrrr. —miró a su papel mordiendo su crayola salvajemente, emitiendo gruñidos mientras concentraba sus ojos con un ceño hasta aspirar aire al aterrizar su idea. —¡LO TENGO!.La peliverde arqueó su espalda y empezó a dibujar con la lengua afuera, el doctor no podía creer lo emocionado que estaba con el descubrimiento de la escurridiza secuaz, tomó los dibujos anteriores y los miró con dulzura. En verdad necesitaba darle las gracias a Dem de alguna forma.—¡Leen mucho los dos! Son unos nerds, y también tienen libros iguales. — bostezó al final, dándole su dibujo a Flug. —Ay, en serio que son aburridos, aunque igual eso los hace el uno para el otro, ¿no?.Demencia miró a Flug pestañeando, una sonrisa dibujaba su iluminado rostro en la oscura habitación. Flug echó un vistazo al dibujo con un suspiro enamoradizo que hizo a la muchacha tapar su boca para empezar a chillar bajito como una loca fanática en frente de su estrella preferida, Demencia se puso a morder sus uñas para calmarse y dejar a Flug hablar.—Si es asi, en verdad tenemos tanto de lo que podríamos conversar. — el muchacho acarició el dibujo de Black Hat tomando su mano, ambos tenían una taza de cafe a su lado y estaban sentados al lado del otro en una mesa de cafetería con un libro abierto al frente suyo, Flug estaba recostado en el hombro del mayor con los ojos cerrados al igual que el otro, pequeñas zetas flotaban arriba de ambos.—¡¡LO SÉ!! ¡SOY BRILLANTE! —chilló la muchacha, sintiéndose inspirada a dibujar más mientras conversaba. —Oye verdad, ¿qué te dijo el moradito? A mi que los demonios guapos como Blacky siempre están “al pendiente” y “al acecho”— dijo imitando su susurro con una risa, dibujando comillas con una mano. —, y que veía a través de sus párpados, así que nos tuvimos que alejar para que no nos viera, ¿está loco, no?.—¡¡¿QUE TE DIJO
QUÉ?!!Flug sintió su corazón saltar hasta su garganta, soltando los dibujos y llevándose las manos al pecho, el doctor no pudo contener su respiro y apretujó su ropa de oso. —AY NONOnono, si me pudo haber visto dándole un--..—¿BESO?.— chilló Demencia, abriendo los ojos como platos con una sonrisa y la lengua afuera. Flug y ella se vieron a los ojos y antes de que uno de ellos hable escucharon la gruesa voz del demonio resongar al cliente de morado. El de traje osezno se ocultó en su capucha, sus orejas falsas de oso taparon sus ojos tiernamente y Demencia se asomó por la ventana que yacía cerrada con cortinas de morado oscuro, observando al villano en los brazos de 505.
. . . . .
Black Hat estaba incapacitado, las maletas de cuero que lo acompañaban yacían frente suyo como dos píldoras que al elegir una lo llevaría a una dimensión paralela. Su respiración era agitada, se llevó las manos al gorro mientras sus codos se apoyaban en la mesa, no dejaba de sudar frío tras la tremenda revelación del estúpidamente astuto villano.Se sentía débil, como si hubiera batallado por largas horas. Decidió abrir ambas maletas al mismo tiempo, revelando un montón de frascos y sueros que lo hicieron gruñir, llevándose el cuerpo atrás para el respaldar de su silla. —¡¡ESTUPENDO!!.Esperaba ver una solución rápida, un ritual con ranas y sangre de animal o algo así, o una que otra pócima...pero no. Eran envases de medicina humana para tratar una fiebre común, pero ahora ¿QUIÉN se lo tendría que medicar por horas?.Cerró las maletas, suspiró pesadamente y presionó el rostro contra la mesa. Se quedó pensando por un rato una explicación o solución para su mal, calmando su respiración cada vez más hasta retraer sus garras y relajar sus brazos sobre las maletas. —¿Cuál era esa estúpida palabra? Maldita sea. —murmuró ya calmado, dando toques en la maleta con todos sus dedos para pensar, y pensar, y pensar en sus sentimientos hacia el príncipe de sus sueños.Hasta que una llama se formó arriba de su sombrero. —¡EL DICCIONARIO!. — dijo, esfumando la vela de su sombrero de copa un instante después, dirigiéndose desesperadamente a su librería.Ya allí sus manos se movían temblorosas ante el cuero de los libros, entrecerró sus ojos y gruñó tirándo para sí mismo uno grueso con engravado de "I-K" en el lomo. Lo abrió impaciente mientras su lengua relamía sus colmillos en concentración extrema, pasó solo unas cuantas páginas más para encontrar aquella palabra tan recóndita en su vocabulario.

Infatuar(se): ‘Poner(se) fatuo o engreído’:
—Esta cochinada no es y tampoco tiene que ver nada conmigo. —musitó roncamente.
Infatuar: Volver a alguien fatuo.
Rodó los ojos y se dispuso a sacar el tomo “E-F” cercano, cerró el otro y lo dejó al lado para abrir ese.
Fatuo, tua adj.: Lleno de presunción o vanidad infundada y ridícula. Falto de razón o de entendimiento.
—No. —se fastidió, tirando el tomo al lado del anterior para ponerse a buscar los más actualizados, sus copias de la RAE.
infatuar(se). 1. ‘Poner(se) fatuo o engreído’: «Nos ha subido a viajar con él sólo para tener ante quién infatuarse, porque se ha puesto como un pavo hinchado de orgullo» (Boullosa Duerme [Méx. 1994]). Se acentúa como actuar (→ , ).
—Me lleva la--. — pero su vista siguió leyendo impaciente, implorando por respuesta.
2. Debe evitarse en español el uso de sus derivados infatuado e infatuación como sinónimos de encaprichado y encaprichamiento, calcos censurables del inglés infatuated e infa--..
—¡¡SÍ!!— y tomó el tomo “E-F” de nuevo.
Encapricharse

1. prnl. Dicho de una persona: Empeñarse en sostener o conseguir su capricho.

2. prnl. Cobrar o tener capricho por alguien o algo.

Ladeó su cabeza con un suspiro aliviado, llevándose el libro al pecho como si fuese la misma Biblia y él un sacerdote. —Se que en algún lugar Lucifer me protege. —sonrió, volviendo su semblante malvado de siempre.Le alivió saber que solo se encontraba encaprichado, solo eso. Aquello era bastante común en el, le gustaba algo y daba todo de sí para conseguirlo, o exigía a alguien que se lo diese. Capricho, como de niño a un juguete, como de un ser maligno a ser el mejor villano, o, tal vez, como el querer besar su tonta fantasía de príncipe.Pero como todo capricho, se aburriría y buscaría algo nuevo. Claro, si en verdad fuese un--.—¡Claro que es un capricho, treMENDO IDIOTA! —se dijo, golpeando con la palma de la mano su frente cubierta por el sombrero, repetidas veces.Gruñó y tiró el libro de vuelta a su sitio, pateando su librero con un pie.Al voltearse y regresar a su escritorio para llevarse las maletas, se llevó la sorpresa de que aquel librero enorme se quería caer por la patada, estaba apunto de. Del susto solo envistió su cuerpo para regresarlo a su sitio, y todos sus tentáculos para devolver cada uno de los libros a momentos de caer de regreso.—Maldita tontería. —dijo agitado, retrajo todos sus tentáculos de vuelta y.Simplemente deslizó su espalda por el roble del librero hasta llegar al piso, aspirando pesado. Se había cansado mucho de nuevo, era obvio que no deseaba seguir así de estúpidamente débil y estaba determinado a hacer algo que, sin importar su terquedad y fastidio, necesitaba hacer.
. . . . .
—Dem, si muero…quiero que tengas mi colección de aviones. — el doctor encapuchado rogó con pena, se había hecho una bolita de miedo y estaba abrazando sus piernas de oso felpudo mientras se mecía, Demencia no podía ocultar su risa de lo tierna que era la escena, aunque Flug en serio estaba agonizando por dentro.—¡No seas un perdedor! Almenos lo besaste. —Se acercó con una voz traviesa, Flug ocultó sus ojos sobre sus piernas y empezó a emitir un quejido largo.—Noo..y-yo..s-tan solo besé su mejilla.— dijo en voz bajita, su compañera se sentó de nuevo en la cama para hablarle con cariño. La música todavía resonaba alto en la habitación.—Recuerdo mi primer beso, fue en… ¡AISH! ni te creas, en verdad nunca he dado mi primer beso. — mintió Dem, Flug le respondió sorprendido, con los ojos iluminados.—¿En serio? pensé que era el único.Silencio.Demencia no se contuvo por mucho de sacar la lengua y mordersela, fallando inmensamente de dibujar una sonrisa tonta, ni de contener su risa..una muy escandalosa. Se echó a su cama mientras se abrazaba el estómago y pateaba con los pies. Flug la miró con enojo, almenos ya se le había quitado el miedo que tenía antes y lo había intercambiado por bochorno.—M-MIRA ESCUINCLA, ¡NO ES MI CULPA Q-QUE YO--! Q-que no hubiera, ehm, querido b-bbesar a nadie antes.. — su voz se hizo un hilo, su compañera se levantó y miró como este sobaba su brazo felpudo con incomodidad.—Ay, nerd, deberías por lo menos practicar con tu mano o almohada. — dijo con una risa que hizo a Flug fruncir el ceño aún más. —¡YA YA, perdón! Pero en serio debes practicar, pero no para eso. — ladeó su cabeza con una mirada lujuriosa encima, Flug se llevó una mano al rostro, ya sabía lo que le iba a decir y su rostro rápidamente se coloró de rojo intenso.—Con tantas habilidades de nerd no me imagino que no hayas querido “experimentar” con uno que otro vibrad--.—¡¡SÍ LO HICE!! AHORA CÁLLATE QUE SI BLACK HAT ME LLAMA Y ME VE ASÍ..—¡Te va a querer comer a besitos!, mwah mwah mwah mmmwah. — agregó la muchacha mientras el otro se quitaba el traje y la miraba con algo de preocupación.—D-Dem, te agradezco que intentes ayudarme pero es que--—No me digas que eres un villano que se rinde. — la muchacha le respondió sin más, cruzada de brazos. Flug parpadeó en silencio,
buen punto.—Claro que no, eso me haría un--—”Villano cobarde y poco digno de MÍ y mi malvada organización.” —Demencia imitó la voz ronca de Black Hat, gesticulando con las manos y brazos. El doctor no pudo evitar reír, sintiendo alivio en su interior. La muchacha trató de envolver su cabello como sombrero con sus manos. —“No te vayas aún, Flug. ¡Tengo tantas cosas atroces que decirte!”Flug suspiró antes de acomodarse en la cama boca arriba, balanceó sus piernas al aire y se llevó ambas manos para el rostro mientras sus codos reposaban contra la colcha. —Si es para preguntarme algo sucio, pues..Demencia se llevó las manos al rostro con una sonrisa enorme, su cabello flotó al dirigirse como lagartija por debajo de su cama, se tomó unos cuantos segundos para encontrar algo y salir de allí, acomodándose al lado del otro secuaz malvado con un catálogo de juguetes….. sexuales.Flug botó una risa que la hizo poner una mueca intrigada. —¡DEM, ERA BROMA!—Yo no bromeo, “¡estos son artefactos muy útiles y sofisticados!” — dijo ella, imitando la voz de su jefe de nuevo, haciendo al muchacho taparse la cara y aspirar aire para calmar su risa. Demencia rió y se puso boca arriba, abriendo el catálogo en una página donde se encontraba el vibrador más grande de todos. —Lástima que no es de mi gusto usar estas cosas, pero me imagino que así de grande la tiene Blacky.El inventor se volteó para ver lo que señaló y cruzó sus brazos detrás de su cabeza.—¡PFFT! Novata, de seguro es más grueso. —Apuntó otro que estaba por allí, Demencia botó un chillido solo audible por los animales, al instante Flug notó lo que dijo y se sonrojó mucho, bajando su tono de voz seguro a uno tímido. —B-bueno, n-no lo s-..solo pienso que por sus proporciones anatómicas pues..sería, ¿no?.Demencia botó el catálogo a un lado, echándose de costado para mirar a Flug. —¡ESCUPE, BOLSITA! ¿Tienes un producto para tus fantasías con el jefe?.— Dem arqueó las cejas de arriba a abajo y Flug gruñó estrujando sus ojos, rendido.—Llevo demasiados años aquí yy c-casi ni salgo...— le respondió, para Demencia eso era un sí suficiente, pero quería saber más.—¿No duelen tremendas cosotas por detrás?..—En verdad no porqu-- ¡OYE, ESO NO!. — se interrumpió al notar lo que estaba por decir, el tímido chico se levantó de la colcha y la miró fulminante.—¡Ay verdad, que tonta!. — se dijo ella con una risa, golpeándose la frente. —¿Para qué los usarías detrás si tu tienes vagina?.—¡¡DEMENCIA, ESO
NO
SE DICE!!— rezongó amenazante ante el bajo autocontrol de la muchacha.—¿QUÉ? si yo tambien tengo, ¡y ni que fuera del otro mundo preguntar por tus gustos!.— replicó lanzando sus brazos al aire y dejándolos caer a la cama de nuevo. Flug cerró sus ojos y soltó un quejido antes de hablar.—¿Y si hablamos de algo que no sea..? Ya sabes. — giró sus ojos. Dem lo vió un rato antes de formular su pregunta.—Hhhmmmm, ¿crees que Blacky se venga rapido cuando lo haga contigo? seguro estas muy rico. —susurró con ojos traviesos.Flug solo se levantó de su sitio y empezó a doblar su enterizo para llevárselo. Demencia empezó a rogar con ternura para que se quede. —¡¡FLUUUUG!!

—¡ ¡ ¡ F L U U U U U U G ! ! !
Resonó como temblor por toda la mansión, solo el sonido de tintineos de los candelabros agitados se oía ahora que la radio había entrado en estático por fuerza del demonio. Flug y Demencia se miraron por solo un instante antes de desesperarse, la chica lagartija le dio unas bolsas mientras ella se encargó de las cajas y ambos salieron despavoridos de la habitación hasta el laboratorio, tiraron todo dentro del cuarto como sacos y Dem huyó de allí en cuatro patas. Cam-Bot había desalojado a los bots y ordenado todo a su alrededor y cerró la puerta del laboratorio con suavidad, esperando a grabar el instante en que su jefe llegara.En tiempo record, el doctor se había vestido de nuevo y salido corriendo...pero solo hasta la mitad del camino de la puerta de salida de laboratorio y su habitación, puesto que Black Hat abrió la puerta de un portazo con una mano, y su contraria sostenía las dos maletas del cliente púrpura.Su semblante maligno de disgusto, característico del demonio, se dirigió a Flug.Y este en vez de sentirse desesperado del miedo como siempre, sintió que estaba al frente del ser más bello que jamás hayan visto sus dos ojos.No estaba enamorado, estaba tontísimo de amor.Jadeó en ese pequeño instante en que cayó con la realidad; llevaba tiempo que no lo había visto con todas sus facultades demoníacas parado en dos pies, y le alegró tanto saber que estaba consciente ahora.Para Flug no era amenazante, no. Era la mismísima visión de las películas y series clásicas, cuando el esposo llega con sus maletas a la casa, abre la puerta y dice--—Ya llegué...
Doctor. — entrecerrando sus ojos de forma amenazante a su científico.—Te extrañé tanto. — confesó en el susurro más bajo que pudo emitir nunca, sus ojos brillaban como estrellas, pero Black Hat ya se había volteado a exparsir las maletas en la cama, sentándose al costado de ellas con los brazos cruzados.—Ven, que te necesito.Flug levantó ambas cejas sonrojado y el demonio tosió, aclarándose la garganta tras analizar sus palabras. —¡ES QUE NO SÉ NADA DE MEDICINA!—¡AY! ¡SÍ SÍ, YO SÉ! —dijo con los mismos nervios y vergüenza del contrario, apresuró sus pasos hasta llegar allí mientras se aclaró la garganta para hablar de forma dulce. —¿Le dijo algo el doctorsh..?—No estoy para parlotear. —respondió en seco, literalmente. Empezó a darse golpes en el pecho para quitar esa sequedad en su garganta. Flug había llegado allí y se encontraba a pocos centímetros de su persona, lo cuál lo tensó demasiado.—Preguntaba para saber si tiene una prescripción o...ya. — el científico analizó los envases agachándose solo un poco antes de concluir, no estaba con la vista hacia su jefe, por lo que no notó que este acechaba con los ojos la curvatura de su espalda, a sus caderas y sus pocos pero necesariamente abultados glúteos.
Para cerciorarse que no sentía absolutamente nada sexual hacia su subordinado en ese momento.Flug se llevó las manos a sus caderas y con un “mhm” giró la vista a su jefe, quien yacía limpiándose la nariz en ese instante. El demonio amargado gruñó y tiró el papel al tacho que estaba de coincidencia abajo de la maquinaria, revelando un notable rubor en su rostro.El doctor suspiró con ternura, se imaginaba que Black Hat estaba con las mejillas así por fiebre. —Señor, le debo tomar la temperatura antes de tratarlo.

----- CHAPTER BREAK -----

Otro día sería fácil suponer que su jefe se aturdiría, que aquel pedido sería suficiente razón para que el ominoso ente se incorporara y levantara un grito al cielo, que simplemente le exigiría algo para su terrible carraspera y lo echaría afuera hasta nuevo aviso, pero..—Apúrate, inútil. —ordenó áspero, aclarándose la garganta al siguiente instante que su subordinado se acercó más a él. Por inercia alejó su cuerpo de este, recibiendo una muy ligera risa de vuelta.—No muerdo, jefecito. —siguió con la misma
tierna
voz de antes. Black Hat no pudo evitar gruñir y rodar los ojos, desviando su vista al lado contrario.
"¡¿Qué carajos se ha creído este idiota ahora?!".
Y cuando iba a seguir, pensando en llamarle la atención por su exceso de confianza, escuchó los sonidos de los guantes contrarios destapar
sus tan suaves manos humanas.Como un rayo, sus instintos de ataque saltaron, alzó sus manos exponiendo todas sus garras y Flug no pudo evitar gritar tras el actuar. Lamentablemente, ya estaba acostumbrándose a tocar el rostro de su jefe sin reproche alguno.—¡¡AAAAH-AYAYay P-PERDON, S-SOLO LE IBA A TOCAR LA--Black Hat tan solo entrecerró sus ojos, gruñendo como un lobo para interrumpir su oración. El doctor, ahora gimiendo bajo, se sintió como un pichón diminuto. "¡¡AY DIOSITO, CÁLMATE FLUG, solo es tu jefe enfermo y necesita de ti!!" se dijo mentalmente, cerró los ojos y tragó fuerte.Alzó una mano para la mesa y empezó a buscar con el tacto de sus dedos un termómetro, abrió los ojos solo un segundo y....se sorprendió al ver que las oscuras manos de su jefe ya se habían adelantado, una de sus garras sostuvo el pequeño instrumento y se lo acercó. Los ojos de Flug saltaron abiertos de la sorpresa, el termómetro se encontraba justo al frente de su rostro, pero para nada fue lo que captó su visión.El jerarca lo miraba como si estuviese apunto de morderlo, su entrecejo fruncido tan suyo como su vestimenta negra lo observaban con una sonrisa, evidenciando solo unos tres colmillos por debajo, no había pisca del rubor anterior y ahora solo se percibía en el ambiente una hermosa risa malévola, tan
suya, tan profunda y suave.
Luego un susurro sumamente amenazante, que más parecía una incitación a la acción.—Pues yo sí muerdo, Doctor.
Tras captar semejantes palabras Flug sintió una fría corriente erizar su piel, toda la sangre se le fue directo al rostro. Se llevó una mano al pecho y, efectivamente, pudo evidenciar cómo el demonio hacía su corazón bombear a mil por hora. Y para cereza en el pastel, le temblaban sus piernas como si fuese a caer en cualquier momento. No pudo pensar en otra cosa que en lo mucho que deseaba avalanzarse a él, besarlo y darle absolutamente todo su cuerpo para que este hiciera lo que sea con él.
—Esta bien, yo lo hago. — rió el demonio, se llevó el termómetro a la boca y se echó en la cama, cruzando sus brazos como almohada extra por detrás de su cabeza.Black Hat cerró los ojos relajado para luego aspirar hondo, — ¡Vaya! Que en serio extrañaba estar aquí para
asustarte.
— cruzó sus piernas triunfante y giró el termómetro con su lengua serpentina para un lado.—Creo que ya me mojé.
— musitó Flug lo más inaudible posible, recibiendo una mueca interrogante de su jefe.—¿..Dijiste algo?—¡Q-qUE LO ANALIzaré!La voz del menor se hizo solo un poco más alta, pero lo suficiente como para ser escuchado. Black Hat hizo un ademán con las manos para que este empezara.El doctor agitó su cabeza para volver en sí y alzó una de las maletas, observando el tratamiento para una fiebre grave, la cerró y llevó a un lado para luego analizar el siguiente y concluir en uno de los frascos de píldoras. La agitó frente suyo y apoyó el maletín en el espacio que quedaba en la mesa del costado.Black Hat observó solo un momento sus movimientos, despojándose de sus guantes inconscientemente.—Dígame, doctor, ¿no cree extraño que solo sean medicamentos de humano?. — rió, la mitad de su cuerpo se incorporó solo para dejar los guantes encima de la mesa. No había prestado atención a todas las cosas que estaban a su alrededor, la luz tenue de la maquinaria, los implementos e instrumentos médicos, la copia del Necronomicón de Flug--
espera....¡¿qUÉ?!.Puesto que no cabía tanto espacio en la mesa, las manos descubiertas del doctor se recostaron un instante en el libro negro antes de alzarlo, sus suaves dedos pincelearon los bordes del lomo y portada del Necronomicón, cual llevaba grabado en símbolos y letras tan blancas como el resplandor de las lunas en sus gafas. Flug se llevó el libro al pecho con ambas manos...
mas para su jefe, parecía que este se había armado de una espada, apunto de atacar.
La mandíbula del jerarca cayó estúpido, tirando al piso el termómetro que yacía un segundo atrás, rodando por el suelo hasta chocar con las zapatillas rojas del contrario. La oscuridad del laboratorio tan solo le dió el toque final a la luz que rebotaba en las gafas de su científico malvado, convirtiéndolo en la pieza faltante de su príncipe colonial: el de un asesino a punto de desgarrar su corazón delator.

Y así esfumando, como un soplido de hada, todos los instintos malvados del demonio.
Black Hat se incorporó como si lo hubiese despertado una cubeta de agua helada. Abrió los ojos perplejo, se los sobó con un jadeo y los volvió a abrir como platos, negó con la cabeza y parpadeó con total desagravio en su ceño.Flug lo miraba con una ceja alzada, era la primera vez en su vida que había visto a-- su jefe--, llevarse sus negruzcas manos a la boca..... y...regurgitar.—¡¡JEFE--!! — Exclamó rápido, tirando el libro hacia atrás en espera de salvarlo de lo siguiente. Llevó sus manos a la gabardina negra con propósito de ayudarle a incorporarse... ya siendo demasiado tarde, pues el demonio yacía tirando sus tripas encima suyo. Era un vómito de ácido verde como el tono de sus colmillos, que no solo llegó a las manos del doctor, sino también a todo su pecho.Flug de inmediato retrocedió, gritando agudo por la sorpresa y por el dolor del ácido contra su piel. El demonio sostuvo su boca entre sus garras y corrió de inmediato al baño, abrazaba su estómago con una mano y Flug lo seguía desesperadamente al lugar.Black Hat aventó la puerta del baño y sin pensarlo dos veces empezó a vaciar sus tripas dentro del retrete, su doctor no vaciló en sostenerlo de los hombros y la frente cubierta del sombrero, como cualquier enfermero en su profesión, se quejaba bajito del dolor del ácido encima suyo mientras esperaba que su piel se regenere pronto.—LArgate. — el ensombrerado se quejó débilmente, limpiando el ácido de su boca con su traje, convenientemente fabricado para ser indestructible a cualquier materia. Flug no pudo evitar sentir su corazón caer al piso al ver las lágrimas que se le formó al demonio luego de vomitar tan fuerte.—¡Estoy bien! Porfis no s--. — replicó, siendo cortado por los gruñidos del demonio, una vez más arrojando sus endemoniados intestinos en el inodoro. No le asqueaba en lo mínimo al médico, lo veía con agravio y solo le importaba que su enfermedad no empeorara.—¡¡DIJE QUE TE VAYAS!! — gruñó con mucha más fuerza, volteando a verlo enfurecido y con el cejo tan puntiagudo como sus colmillos, finalmente, intimando al doctor.—P-PERO P-POR ESO DIGO QUE ¡Y-YYA ME IBA JEFECITO! — se abrazó el pecho con fuerza, las mangas blancas de su bata estaban carcomidas hasta sus codos y su estómago estaba completamente al descubierto hasta el pecho, pues el ácido lo había desintegrado casi todo... y así, dejó ver suficiente de piel descubierta como para hacer a Black Hat vomitar una vez más de tantas
sensaciones
que se le venían encima. El doctor huyó del lugar quedándose afuera de la puerta, aspirando hondo mientras veía como su piel se curaba con lentitud, se alivió por ese minuto de calma entre su respiración y el sonido del inodoro descargándose, el caño lavando las manos y rostro de su jefe, y hasta que--.—¡¡ALEJA ESA COCHINADA DE MI VISTA YA MISMO!!. — el demonio se paró en el borde de la salida del baño, apuntando fuerte y con un breve temblor ¿de ira? hacia el libro que yacía en el piso. Flug solo dió un gemido diminuto antes de corretear a levantarlo, se lo acunó entre su bata y dirigió la vista al demonio, este ruborizado y quieto mientras él corría hacia su habitación.—¡PERDÓNsh! — exclamó diminuto, encerrándose en su cuarto. Respiró agitado y con los ojos aturdidos miró sus propias manos y vientre al 90% curados, aliviando su pesar por completo.Ya en el silencio de su habitación, dió unos pasos para su pequeño librero, guardando su copia de regreso a su divino sitio. Trató de concentrar sus pensamientos en lo que había pasado, pero no alcanzaba a unir las piezas en la reacción de su jefe ante el libro, ¿o no era el libro?.—Ay no mames, que torpe. — musitó para sí mismo, llevándose ambos puños a la cintura. Frunció su entrecejo al recordar las palabras del otro doctor, era claro que ya había una carga de afecto en el libro si fué que se lo leyó con cariño antes de dormir una noche atrás... Flug agitó su cabeza en negación para sí.Su vista viajó hasta llegar abajo suyo, a su ropa destrozada, y con un gruñido resignado se dirigió a su armario. Inevitablemente se topó con todos los regalos que Demencia le había dado y dió otro gruñido.Siguió, sacó ropa nueva para cambiarse e intentó ignorar las cajas rosa,
todas llenas de lencería que ahora le pertenecía....No pudo ignorarlo.Giró su cuerpo tímidamente y miró al espejo de cuerpo entero que tenía en una esquina del armario, jugó con sus dedos nervioso antes de empezar a desvestirse. Empezó por su bata, luego su camiseta, dejando su binder y pantalones puestos.Se sorprendió al verse, llevaba demasiado tiempo que no se sentía seguro y cómodo con su figura, y era más, verse semi desnudo
le hizo más difícil esfumar todos los micro recuerdos de las perversiones que le dijo su secuaz femenina.Deslizó un brazo por su hombro, rozando tranquilo con sus finos dedos, tan solo imaginando
cómo se sentiría si---
"Nono, Flug, ya no empieces con las cochinadas."
Dijo mentalmente, riendo con dulzura antes de desviar su vista para su camiseta y una bata nueva.Se puso las prendas limpias y miró para atrás suyo, pensando esta vez en lo que Demencia le había sugerido como "plan de conquista".Buscó entre las bolsas si a lo mejor había dejado los dibujos en alguno y, ¡allí estaban!. Las levantó emocionado, fue a su cama y se sentó sin más...no iba a dejar que el confuso rato que había pasado le arruine el momento de disfrutar mirar aquellos dibujos e imaginarse a su jefe junto suyo. Tomó aire tranquilo y empezó a balancear sus piernas en su sitio como un adolescente leyendo mensajes de amor, se puso a pensar en lo que le quedaba por cuidar a su jefe, en refrescarle su afiebrado rostro y darle de beber o comer en la boca por capricho, en quedarse toda la noche en guardia a su lado y tal vez incluso, si se lo permitía, leerle un libro o dos luego de arroparlo.Flug silbó alegre mientras pensaba en la tan intimidante sonrisa del demonio, en las bellas gemas que eran sus colmillos y lo mucho que lo hacía saltar del susto con sus gritos... para luego robarle un suspiro de cariño al recordar lo vulnerable que el ente maligno en verdad era. Conocía bien la sensibilidad de su piel
(bueno, no por completo aún), su lagrimeo, sus latidos contra su pecho, su bochorno y sus cejas interrogantes cada que conversaban. Y lo mejor, sabía muy bien que le faltaba mucho más por descubrir, no por nada se sorprendió al escuchar a Demencia mencionar lo mucho que tenían en común.Sentía como si todas las más hermosas canciones de amor, que antes no significaban nada más que hermosas canciones, finalmente grababan la palabra restante en su corazón.Un suspiro profundo escapó de sus labios, buscaba una melodía exacta en su mente, pronto se le vinieron varios títulos de orquestistas--
espeRA, ¡MÚSICA!.Flug se arrastró al suelo, sus manos acariciaron la alfombra azul de su habitación al escabullirse hasta los tocadiscos del rincón, en donde se sentó como un niño frente al árbol de navidad. Allí empezó a buscar las piezas más antiguas de su colección, las más suaves, y.. solo por si acaso.. las que contenían sus piezas románticas favoritas.Mientras tanto, Black Hat caminaba en círculos frente a la maquinaria médica y su robot camarógrafo. Se encontraba intranquilo y con las manos a la espalda, gruñendo cada vez que las palabras no salían de su boca.El demonio se quedó un buen rato pensando en lo ridículamente patético que se sentía por haber, pues, regurgitado encima del doctor. Le demostró
demasiada
debilidad, lastimando inmensamente su ego. ¡Pero por supuesto que estaba abochornadísimo!, y para colmo,
se le vino a la mente el vientre descubierto del científico.Al instante estornudó y agitó su cabeza con vigor, negándose, tratando de borrar consigo la imagen del humano para enfrentarse con su otro inconcebible pensamiento.—¡¿PUEDES CREERLO, CAM-BOT?! — empezó con un grito furioso— ¿UN LIBRO TAN REPRESENTATIVO, DE LOVECRAFT? —, el robot giraba su cabeza siguiendo el recorrido donde este se desplazaba— ¡NO ERA CUALQUIER LIBRO! ¡¿te diste cuenta, hoJALATA INSERVIBLE?!. —, gruñó seguido de una tos rasposa.El aparato andante estaba a UN milisegundo de responderle, pero el jerarca habló antes de que le diera la oportunidad.—NO, no digas nADA, ni SIQUIERA RESPONDAS CON EL MÁS MÍNIMO SONIDO, ¡NO!, QUE NO LO QUIERO SABER. — Black Hat sacudió sus manos antes de emitir un estornudo pequeño, y un gruñido fuerte seguido.
Hm.
Cam-Bot tan solo parpadeó con los lentes de su cámara, perplejo por la estupidez de su jerarca. Se acomodó en el suelo para descansar sus piernas robóticas mientras observaba la cómica escena, y se puso a pensar que era digna de una interpretación por Jim Carrey.Pero lo que no sabía era que en ese momento, el villano no hacía más que pensar en su príncipe, decepcionado de su propia imaginación... dirigiendo tantas malditas similitudes con su científico.—Hhhhggrrr.... hhFFF ¡¡FLUG!!. — llamó en voz alta, tragándose su vergüenza acumulada para de una vez recibir una medicación y olvidar todo.
Pero no iba a ser fácil, ¿no?.Al instante el demonio rechinó los dientes y cerró sus ojos. "¡¡Mierda!! ¿para que abro mi maldita bocota?" Estampó una mano hacia su cara, el robot se sintió rodar los lentes antes de dirigir su toma hacia la puerta de Flug.El subordinado lo escuchó desde la habitación y su cuerpo inevitablemente brincó, abrazando todos los vinilos que tenía consigo, los miró por un instante y cayó en la cuenta que eran muchos y que le sería extraño transportar el tocadiscos desde allí sin previo aviso. Sin más, los dejó en una pila al costado de su puerta antes de salir al llamado.—¿M-Me llamó...j-jefecito?.— cerró su puerta con suavidad, acercándose tímidamente hasta donde se encontraba este.—Haz algo útil y recetame para esta tontería de una buena vez. — se rascó el cuello y sentó en la cama desganado y de mal humor, desviando su vista de los ojos del menor hacia su corbata para empezar a quitársela.Flug se acercó rápido y, justo al frente captó con el rabillo del ojo unas cosas siendo arrastradas por debajo de la puerte de entrada, las miró y con pánico se avalanzó a ellas.Era Demencia que le había enviado como correo unos dibujos junto a varios DVDs de película.Se incorporó metiendo todas las cosas dentro de su bata, y culminó pateando con ira la puerta. —¡¡FUERA!!. —gritó como dirigiéndose a un gato callejero. El demonio alzó la vista, ya despojándose de su corbata.—¡¿Flug?! Qu--.—NONOno nada, ¡e-era u-un ratón!. —le respondió con una risa diminuta, haciendo al demonio fruncir el ceño con fastidio. Flug no pudo evitar encogerse de hombros y abrazar su pecho una vez más, sintió sudor bajar por su bolsa al darse cuenta que su jefe no le creía nada. Podía notar como su mirada se concentraba en leer su mentira, aplastandolo con sus párpados.—Ven aquí y ensÉÑAME ESA COSA O SINO... — escaló su voz, invocando sus tentáculos como serpientes.—¡PERO--AH! —se quejó, tapándose la cara de la vergüenza al ser empujado cada vez más y más cerca por un tentáculo de su jefe. El pobre doctor tembló en su sitio y evitó mirarle a los ojos al estar a solo centímetros de distancia, con temor y apuro sacó solo los DVDs y se los dio, rogando que no se de cuenta que faltara algo más.—Jefecín juro que son de Demencia, n-no sé nada. — Flug musitó lo más tranquilo posible, desviando la mirada de todos los tentáculos en frente suyo, notando con el rabillo del ojo como se retraían de vuelta a su jefe. No pudo evitar su sonrojo, ni sus piernas temblorosas.
¿Por qué se le hizo buena idea pensar en algo sucio en ese momento?
¡¿Por qué le excitaba tanto?! Dios.
"Cálmate Flug, piensa en biblia, piensa en la bi-."—Y yo te juro que tan solo mi caballerismo no me hace asesinar a esa loca. —respondió ronco, echando al tacho uno de los objetivos. Eran sobres de plástico de copias pirata de DVDs, y eran buenas copias siendo la lagartija escurridiza las que los conseguía siempre.A Flug le ganó la curiosidad y arqueó su espalda para ver el título, captando fácilmente que era "La Bella Durmiente". De INMEDIATO se le escapó un previo de risa, tapándo su boca con su mano.Black Hat desvió una mirada amenazante del otro CD hacia su subordinado, quien disimuló limpiarse la nariz. En tan solo ese segundo, su jefe ya había analizado varias cosas.Si su doctor se hubiese enfermado antes, este ya lo hubiese evidenciado y no ahora. ¿Y cómo era que no se enfermó, si los medicamentos eran para tratar una gripe tan simple como la humana?. Pero lo más importante, ¿cómo demonios sus manos se le curaron luego de arrojarle ácido?. Al diablo el otro CD
y su tonta risa tan cochinamente adorable.Enseguida tomó con fuerza la muñeca del científico, acercándola solo por unos instantes, puesto que simplemente no podía mirar su mano sin pensar en las manos de su prínc--.
¡¡JoooDER!! ¡¿HASTA CUÁNDO PASARÍAN ESTAS COSAS?!.Empujó su brazo de vuelta a su sitio y Flug se sintió como un muñeco manejado, encogido e inmóvil con dos ojos bien abiertos e interrogantes.—¡¿CUÁNTAS COSAS MÁS ME VAS A OCULTAR?! NO TE ENFERMAS, NO SUFRES DAÑOS, ¿¿QUÉ CARAJOS MÁS QUIERES OCULTAR?? AHORA MISMO TE ME--. —empezó, siendo sorprendido por un... Flug arrodillado y suplicante.—¡¡NADA, JEFE, N-NO QUIERO OCULTAR MÁS!! yo lo--y-yo... es que--. —aspiró aire. Estrujó sus ojos y cruzó sus manos en ruego. —S-soy inmortal, me regenero y, -y no quería que me despida por eso.
¡¿Qué?!.
Flug desvió la vista al piso, jugando con sus manos timidamente. Toda la maquinaria médica entró en un glitch estático constante.Primero Black Hat no supo cómo reaccionar, parpadeó perplejo, estúpido por la revelación. ¿CÓMO demonios quería un ser vivo quedarse antes de ser despedido?.¿¿Cómo rayos no se había dado cuenta que todo ese tiempo el muchacho se hubiese muerto tras sus castigos, si no fuese por su inmortalidad??.Claro, hace años le dijo que solo contrataría a un mortal para poder matarlo si algún día fuese necesario, pero nunca le cupo el pensar que le ocultaría ese aspecto para, ¿quedarse?.Por más soberbio que era el demonio, tenía que darle algo de crédito al villano; el expertise del doctor era ocultar miles de cosas, fingir identidades,
asesinar, torturar, inventar artefáctos fascinantes, cuidarlo, cocinar bien muchas veces, ah, y cómo olvidar su risa, y el intoxicante aroma de sus sában--¿¿AAAH??.
Black Hat se dio cuenta de su sonrisa embobada, de sus ojos enternecidos, y, desde luego, se dió un bofetón lo suficientemente fuerte como para alzar la vista del científico hacia sí una vez más. Toda la maquinaria médica volviendo de nuevo a su funcionamiento normal.Al fin de cuentas no sabía si sentirse orgulloso del muchacho o enfurecido por semejante ocultación de--PERO CLARO, ¡su identidad!."Maldición, ¿ahora cómo mierda le exijo que se quite la bolsa sin sonar estúpido?".
BH se sobó la cara, gruñendo como un tigre soñoliento. Que oculte su identidad nunca le fue un fastidio, ¿entonces por qué demonios le importaba ahora?. Se puso a recordar su propio papel como villano y responsabilidad en la compañía, en sus videos de orientación, en sus reglas. No podía echar su orgullo al tacho de basura.. tenía que hablar a su subordinado como el dueño atroz que era, no como un colega...Y Flug, no pudo evitar sentirse apacigüado por la reacción de su jefe. Se incorporó, enderezándose en su sitio.—No quería irme porque lo am-- apreECIO, LO ADMiro, lo adulo, lo a-aaah ¡AY! ¿no tiene hambre? YO SÍ. — gimió nervioso, sus temblorosas manos se cubrieron de los guantes que había dejado en la mesa con plan de retirarse a la cocina.
"...no dejes que sus cochinos halagos cambien tu actitud, demonio pendejo que no sabe ni dar una puta orden."

—Quítate esa condenada bolsa de una maldita vez.— pidió, sorprendentemente, de la forma más hostil que pudo en ese momento. No le salían palabras hirientes, ni sed de castigar, ni garras que lucir.Flug se encogió de hombros aún más, su bolsa rozaba tiernamente con sus hombros y sus ojos parpadeaban como ajustando su vista al ente "hostil", inmóvil por unos buenos segundos que parecieron minutos para el contrario. Black Hat no soportó más la espera y se incorporó, haciendo retroceder a su subordinado.La diferencia de altura de media cabeza, y más si le agregamos el sombrero, era algo que el doctor había olvidado por un buen tiempo. Sintió su corazón palpitar más rápido con cada paso que daba su jefe, se alejaban de las luces de la maquinaria hasta casi dejarlos en la penumbra.

En el segundo en que el sombrero negro cubría en sombra la bolsa, en ese momento en que las pupilas de luna capturaron la atención del villano más poderoso de la historia, ya Flug no pudo retroceder... puesto que aquel ser lo sostuvo de ambos brazos, desfilando sus garras como dagas que lo encarcelaban.Y claro, el embolsado muchacho sintió que toda la sangre se le fue a su rostro, como si aquel ente del mal pudiese leer su deseo tan grande de besarlo allí mismo.—Se que todo villano tiene secretos que ocultar, y que se ha de respetar todo aquello que no revelan, pero. — el demonio empezó, su mirada punzante estaba tan fija a las lunas del contrario que por unos buenos segundos sintió que estaba con su príncipe. Su presión se le bajó por completo, sintiendo que de la nada se le venía un desmayo, sus piernas se volvieron gelatina por un segundo antes de erguirse y sacudir su cabeza para volver en sí.—Doctor... — prosiguió, Flug lo miraba enternecido. No había explicación del por qué, pero sentía que sería la oportunidad perfecta de confesársele, esperaba que el otro le ganara esa confesión. Tan solo, fantaseaba que de los oscuros labios salieran palabras dulces.—...hay infinidades de cosas peculiares en ti,
muchos
secretos. —se acercó al menor mucho más. Y es que en todos sus largos años de vida, todas las infinidades de fechorías, todos los planetas que conquistó... nada se comparaba a su nivel de intriga hacia el muchacho.El científico no pudo caber en sí el bombeo de su corazón, ni su sorpresa al sentir las manos de su jefe tocar sus mejillas embolsadas. Jadeó suave, y el demonio continuó.—Necesito saberlo todo.
Oh, por Dios.
Cam-bot temblaba en su sitio, el lente de su cámara estaba recostado en la cama como un perro pidiendo comida, ROGABA por dentro que aquella escena fuera la del tan esperado beso, el que necesitaban con tan endemoniada ansia encima.Black Hat infló su pecho de aire, sus oscuros dedos rozaron las puntas de la bolsa que cubría al tembloroso doctor al frente suyo. Deslizó la bolsa para arriba y al mismo tiempo sus googles, por unos segundo fue despacio, lo primero descubriendo fueron unos tentáculos diminutos casi de la misma forma que los cortes en su bolsa. BH no pudo contener su ansia y despojó su rostro entero de una sola levantada y Flug tan solo estrujó sus ojos fuerte, cerrándolos por inercia ante la acción.Las pupilas de la criatura oscura se dilataron como las de un gato al ver la atesorada identidad completamente revelada.No sabía por dónde empezar con aquella tierna, insoldable y alienígena figura en frente suyo.

La piel de su rostro era cual la miel, gelatinosa y dulce por todo rincón. Debajo de sus googles se encontraban párpados azules como el mar abismal, tan enormes como el palpitar de su corazón. Físicamente eran del mismo tamaño que sus anteojos guardianes.

Y la salpicadura de pintura que eran sus manos, obras de arte, al parecer le seguían en sus entibiadas mejillas, con un delicioso color a toffee acaramelado. Culminando yacían dos pequeñas orejas, similares a las de un cachorro, arriba de pequeñas bránquias que lo coronaban, cual laurel, como dios apolineo.

En su totalidad era, pues, una cabeza de
Cthulhu
en miniatura.. Pero sus ojos, oh.

El demonio sostenía la bolsa con ambas manos como si fuese lo único que lo mantenía en tierra firme, saliva empezó a escapar de sus labios al ver los ojos de su subordinado abrirse.

Ya los había visto antes, los había pensado, refutado y penado. Eran tal como los ojos de su príncipe: fríos, inmensos como el mar y la luna que yacían encapsuladas. Era la misma sonata de la muerte, radiografía de la fría noche. Sus ojos eran un abismo, su maldito abismo.

Y conocer que había debajo de sus tentáculos lo llamaba como el mar llama a todo personaje Lovecraftiano. Mas aquel muchacho le ganaba en poder de invocación a cualquier criatura demoníaca.

Era lo prohibido, la manzana mordida en su hambre de afecto. Su dicha y su desdicha en una sola pieza de prodigioso violín, tocando cada tripa de su ser.
Era...oh,
manipulaba sus tripas de forma literal.El demonio maligno volvió de su trance y retrocedió con una mueca, arqueando su espalda con una tos inhumana... bueno... cual felino apunto de tirar una bola de pelos.Instintivamente abrió la bolsa en frente suyo y Flug con rapidez salvó sus googles de caer al suelo, retrocediendo con un diminuto quejido.Está vez Black Hat se sumergió en la bolsa y vomitó dentro, no haciendo nada más que destrozar el papel y botar todo el ácido al piso.Los dos personajes tenían los ojos abiertos como platos mirando a los dos pedazos de papel que quedaron de la bolsa, luego al piso. Ambos ojos viajaron lentamente hasta llegar a los ajenos, ambas miradas perplejas se encontrarone instantes después...intercambiaron el estallido de risasmás estúpidamente adorableque el camarógrafo robótico haya visualizado en su enorme lista de comedias románticas.El villano de traje fue el primero en bajar el volumen de su risa, puesto que se distraía de vuelta. Sus ojos parecían pegarse al contrario como un imán cada vez que intentaba desviarse.

"....Maldición, es igual de asquerosamente adorable sin su estúpida bolsa."

----- CHAPTER BREAK -----

Flug se sostuvo de las rodillas al reir, no paraba, y no quería que acabara tampoco. No se había reído así en tanto y mucho menos escuchado a su jefe carcajear de una forma más sincera que maligna.Era una risa ronca, grave y le parecía que calzaba a la perfección con su semblante de villano. Su entrecejo no estaba tan fruncido como siempre, su rostro se había ruborizado al igual que el suyo y el doctor solo lo dejó de mirar al notar que este ya había abierto los ojos, y lo
miraban embobado.Flug sintió que su corazón iba a estallar, escuchaba solo sus latidos cual película de suspenso en el cine. Sus blancas pupilas se movieron nerviosas, su respiración se normalizaba al igual que la de su jefe, este riendo mucho más calmado y áspero.. desviando su cálida mirada al suelo antes de sentarse de regreso a la colcha.La sonrisa del demonio no dejaba su rostro, incluso ahora que este se aclaraba la garganta y tosía fuerte, haciendo todo lo posible por recobrar su compostura de villano y jefe maligno, frunciendo punzante.—Te doy un 4 por tu imitación a Cthulhu, ahora cúbrete rápido y no te quites la cochinada de bolsa, ¡¡que tiENES MIL COSAS QUE HACER Y TU CARA ME DA NAUSEAS!!. —culminó con un grito hostil, que fue recibido bastante bien, pues Flug le rió enternecido por su referencia al monstruo.—¡PERO CLARO QUE SÍ, jefecito de mi vidasa!. —saludó con un gesto militar, recibiendo una mueca de su jefe. El doctor caminó rápido a su habitación, silbando como caricatura rubber hose.Ya al llegar y practicamente entrar bailando a su habitación, cerró y empezó su festejo. Celebró su victoria saltando, dando golpes al cielo y pateando, como si hubiese ganado el premio gordo de una convención para ñoñ--ejem, científicos.Mientras lo hacía, susurraba en gritos ahogados todo lo que se le venía a la mente:—¡¡LO AMO TANTO!! ¡SU SONRISA, Y SU RISA ES--ES LO MÁS LINDO QUE--! ¿CREO QUE ME MIRÓ CON GUSTO? PSSHT, ¡FLUG, NO SEas tan BOBO! — empezó a caminar en círculos, gesticulando con los brazos y manos, reía nervioso mientras paraba para jugar con sus dedos.—... Yyy si le pregunto ¿¡jefecito, y
YO le gusto!? — se llevaba las manos al corazón con un respiro enamorado, balanceándose los pies.Riendo, empezó a imitar la voz de su jefe. —¿Y si me dice "¡sí, idiota, pero CLARO que me gustas!"? — se rió aún más, dirigiendo sus pasos a su baño personal, abrió la puerta y empezó a bailar solo un poquito entre sus dulces tarareos. —... Me gusta tanto, lo
quiero, lo quiero abrazar tanto y luego--. — se puso la bolsa encima, luego sus googles, viéndose finalmente al espejo. Deslizó sus dedos por la bolsa hasta llegar a las puntas, los meció con sus dedos como teclados y rió como un niño jugando.Se sentía muy bien que se abrazó el pecho de tanto amor que sentía, giró para ir a su cama y se lanzó allí como si fuese una suave nube. Pero claro que le ganaba un poquito el miedo y tensión de no saber qué pensaba en verdad su jefe. Necesitaba un plan... y recordó los dibujos que aún tenía dentro de su bata.—Estupendo, creo que voy a vomitar de nuevo. —"Jefecito de mi vidasa" no era exactamente lo que necesitaba su sensible estómago en ese momento.Ya con su científico fuera del lugar, BH rodó sus ojos, viajando con la vista hacia los medicamentos.
¿Se suponía que ese idiota se parecía a su príncipe colonial?.Sus dos manos caminaron por los frascos, todos eran coloridos y llenos de pequeñas píldoras, algunos pocos eran líquidos. "Bueno, uno de estos hará algo." pensó, creyéndose el más listo como siempre.Abrió uno de los líquidos rosados con tapita para sellar, pues de lo poco que sabía de medicina humana, por propagandas y publicidad tan remota como los 1900's, estaba seguro que 'Bismol' era el jarabe universal para las náuseas. Sin pensarlo dos veces abrió el frasco y se lo terminó con una mueca, evidenciando lo repulsivamente dulce que le supo.Luego se fue a explorar más frascos, como un niño con el estante de caramelos; sin leer vació unos 5 en la mesa, dándole una mordida a cada "sabor" para probar cuál elegiría para auto-medicarse.Se sintió astuto, hasta que el verdadero ser astuto del lugar salió de su cuarto, ya con su bolsa puesta.—¡¡¡NO!!! Nonononono... —Flug se desesperó, corriendo hasta su lugar. Si no fuese porque pudo notar que su jefe se las tomaba de a uno, le hubiese dado un ataque de pánico.—¡Señor, n-nunca se tome tantos, por favor! Le hará mucho daño si--Black Hat lo miró incrédulo, rodó los ojos riendo de la tontería que pensó que le había dicho. —Sí claro, ¿cómo demonios más voy a curarme si no tomo varios?—¡Jefe!.—jadeó, puso su brazo alrededor de todas las pastillas y con su otra mano tomó el tacho, y en eso deslizó su brazo hasta allí... barriendo todo el desastre de píldoras de una sola.—¡¿QUÉ RAYOS?!.—¡Igual que quedan un montón!. —le.. ¿gritó? con el cejo, por primera vez, así de fruncido hacia su jefe.
"Y de nuevo, ¡¿qué rayos?!"
—Demen-- digo, perdónEsLaCostumbre-, jefe. —empezó a regañarlo. Su voz y su mirada, antes dura, se suavizó con cada palabra que emitió luego. —Si se sobre-medica, o auto-medica, n-no se que pueda pasar pero no voy a esperar a que empiece a convulsionar para preocuparme más.Black Hat parpadeó, perplejo. Ladeó su cabeza con la misma mueca de sorpresa. No quería darle vuelta al sentimiento de su subordinado hacia su persona,
pero ya va, igual que lo iba a hacer.Se golpeó la rodilla y de sus colmillos escapó una risa, cada vez más viva.—¿PREOCUPADO? ¡¿POR UN DEMONIO ETEREO COMO YO?!.Flug entrecerró sus ojos, mirándolo amenazante, pero totalmente ruborizado.. sin que el otro se diese cuenta. El demonio se echó en la cama aún riendo, e inconscientemente tomó el CD que había dejado allí hace un rato para no aplastarlo con sus pies.Con pasos horizontales de un pie contra el otro, el doctor se empezaba a alejar más y más, hasta llegar a la estación de sus robots. Solo esperaba que lo sacaran de allí con la excusa de preparar almuerzo, y de paso tragarse la vergüenza junto a la comida.Las risas del demonio no paraban, hasta se hacían más escandalosas.—Salgan, mocosos. —carraspeó apenas abrió la puerta, los robots pequeños se miraron entre sí extrañados a la falta de ánimo en su voz, pero salieron y se pusieron en fila como una tropa. Flug cerró con tal fuerza que hizo a los bots saltar.Se miraron de nuevo, notando las risas del jerarca invadiendo el laboratorio entero.—¡¡BOTS, EL PROYECTOR!!. —Black Hat ordenó, parando su risa solo por ese instante, todos voltearon sorprendidos. —¡NECESITO VER ESTO!. —dijo con una risa más calmada, señalando y sacudiendo el plástico de sus manos.Los bots se pusieron a correr por todos lados para buscar el aparato, y Flug, sin remedio, miró a Black Hat.
Embobandose con lo bien que se veía riendo, ahora sabiendo que no se reía de su cariño.—¡Flug! MORIRÁS como en El Aro luego de ver esta--... —se calmó solo un segundo, analizó sus palabras y estalló en risa de nuevo. —¡¡¡AY, LUCIFER, PERO SI ERES INMORTAL NO PUEDES MORIR!!! ¡JAj! ¡¡SOY TAN CHISTOSO!!
¿Por qué lo quería tanto, que le perdonaba todas sus idioteces?...
Varios bots se acercaron a Black Hat, unos limpiando el piso, otros ordenando la mesa, algunos salieron del cuarto y otros con Cam-Bot ayudando a instalar los cables del proyector a su entrada DVD.Flug, ya al llegar al costado de su jefe y sentarse en su silla, no cupo en sí la sorpresa de no solo tener una bandeja de comida lista al frente suyo, sino también un carrito con el mismo plato para su jefe y café, panquesitos, gaseosa y palomitas para dos. Uno de los bots disfrazados de chef se hizo una reverencia mientras otro con disfraz de mayordomo le traía a las manos de su jefe, su bata de dormir.—¡Vaya!, que por una vez en la vida hacen algo. —gruñó acercándose con una sonrisa afilada al bot mayordomo, rápidamente alejándolo con temblores de miedo.Black Hat se levantó con un silbido y se fue al baño mientras todos los bots limpiaban el lugar, cual animales a su princesa de cuento.En minutos terminaron de instalar el proyector y la pantalla desplegable con un brazo del bot camarógrafo, y Flug no pudo evitar sentirse intrigado ante semejantes acciones.—Gracias pequeñines... —musitó tomando su plato de comida, era bistec y papas fritas como le gustaba a su jefe.TODOS los bots hicieron un ruido de ternura, como uno que hace la audiencia cuando algo adorable pasa en escena. —YA ESTUVO, ¿que rayos traman, escuincles del mal?Empezó a comer, sorprendiéndose una vez más. La comida era exquisita, el aroma de mantequilla en las palomitas del carrito, el cafe y los dulces hacían todo tan perfecto en el ambiente, y solo faltaba--..—Cam-bot, ya puedes poner el menú. —
Su jefe.El doctor volteó, siendo arropado en sus piernas por uno de sus robots con una sábana roja, decorada de cuadrados con muérdagos. De allí, pusieron un ventilador al costado.. .Para rematar la hermosa figura de su jefe embatado.Era un traje de seda negro y bordes rojos, el logo de BH.org justo en el pecho en dorado, el viento en las puntas inferiores hacía que la prenda se meciera para mostrar cada vez más de sus piernas...y el doctor, rogaba porque se le viera aún más de.Las largas piernas del demonio recorrieron hasta su cama, usaba pantuflas carmesí que al quitarselas evidenció garras aún más grandes que las de sus manos.
Eran más grandes de lo que recordaba.Flug desvió la vista con un gemido diminuto, se dió un golpe mental con toda la escena que acaloró no solo su rostro, sino también todo su cuerpo. No le cabía pensar que solo estaba usando, si tenía suerte, una sola tela delgaba para cubrirse entero.Y mucho más, se quedó frío cuando su traje oscuro pasó por encima suyo para agarrar la bandeja de comida y café que le correspondían.—Ay mi diosito.
—susurró el doctor, jalándose del cuello de su camiseta para botar todo el calor que se le había acumulado.Black Hat no lo notó y se estiró en la cama, entregándole a Cam-Bot el CD para luego darle la envoltura de plástico a su doctor: era "La Mujer Maravilla (2017)" ambientada en la primera guerra mundial.De sus colmillos filudos salió un bostezo corto, cruzó sus piernas y empezó a comer sentado. Flug analizó la cinta por detras y notó el por qué de las risas escandalosas departe de su jefe, y es que un poderosísimo villano fue la víctima de la heroína en esta entrega...pero no era cualquier incompetente bueno para nada; era Ares, dios de la guerra—No mames. —se le escapó al doctor por instinto de sorpresa. Black Hat casi se atoró con su comida, pero pasó rápido en su risa entredientes.—¿Puedes creerlo? ¡Porque yo si!. —se dirigió al menor, tomó de su taza de café con un meñique alzado. —Y si mis cálculos son correctos, a partir de la mitad de la cinta va a empezar a caer el tarado este. — culminó con un ademán para Cam-bot, gesticulando para los botones del menú hasta la parte de escenas. —No no allí no, sí... más, aún más, ¡AH! ¡justo allí!.Los otros robots, ya culminado sus labores, se fueron retirando lentamente y dejando todo impecable y cómodo, uno arropó al villano con una manta verde oscura, decorada con cuadrados y bastones de navidad. El jefe no les dio nada de importancia pues miraba la pantalla, ni tampoco se dio cuenta que los bots reían mientras entraban a su guarida electrónica.Flug se acurrucó como un niño en su asiento, Cam-bot empezó la escena y mientras comían ambos villanos rodaron los ojos al mismo tiempo, gruñendo igual de unísono cuando apareció la heroína.—¡BUENO y ahora nos toca ignorar toda la mierda de esta mocosa!, Flug. —empezó el villano, llevándose el tenedor a la boca, saboreó la comida mientras el otro le respondía.—¿S-SÍ, jefecito? ¿necesita algo?.— el doctor cortaba su presa con sus tenedores, casi cortando la mesa por desviar la vista hacia su contrario.—Corta esta cosa también. —le dio su plato, Flug desvió la vista hacia este y se concentró en su labor mientras lo escuchaba. —¿Cuántos años tienes en verdad?.Su doctor tragó saliva, cortando la carne como Black Hat había cortado la tensión del aire. Su interrogante salió de su boca sin la más remota anestesia.—D-dejé de crecer a los 24, ¿tal vez a los 27? no recuerdo a qué edad, fue hace uhm.. era un experimento fallido durante la segunda g-guerra, y esas cosas. — se concentró más en cortar en trocitos la carne que en sus palabras, ya casi culminando.—Bueno, doctor. — el ente oscuro se cruzó de brazos, desviando la mirada a la comida para regresar su actitud soberbia de siempre. —Debes saber que solo te dejé guardar ese secreto por tantos años pues la identidad de un villano es de las pocas cosas que respeto como sagradas.Flug parpadeó estupefacto, le dio de vuelta su bandeja mirando en blanco. Cayó en la cuenta que nadie en su fría vida le había dicho semejante cosa, puesto que nadie había respetado
su
identidad. Y sí, se refería más a su género que de sus máscaras como malechor.Lentamente dirigió su vista a los ojos del demonio al costado suyo, se sobó el brazo y encogiéndose de hombros dejó escapar una suave y corta risa. Se sonrojó pensando en contestarle, decirle que era todo un caballero, pero...—Gracias, j-jefe. —se sentía muy nervioso, y estrujó los ojos pensando en lo torpe que era que no paraba de tartamudear cada vez que hablaba. Tenía que trabajar en ello de alguna manera.—Es...ahm--.. —Black Hat empezó, tosiendo de pronto, puesto que recordó el rostro descubierto del menor. Todas las cosas que se le vinieron encima le hubiesen revuelto el estómago de nuevo si no fuese porque ya había tomado medicina. Flug rápidamente giró su silla para buscar una pastilla.—¿Para su carraspera, jefecito? —le enseñó un blister de Benylin, al cual su jefe solo alzó una mano y asintió con la cabeza. Definitivamente desvió la vista para no ver sus manos enguantadas SIQUIERA chocar con las suyas al darle una pastilla. Se la tomó rápido con un sorbo de café y gruñó.—Cómo decía, ehm, e-eres, ¡AGH!—el demonio gruñó, embistiendo una mano contra su cara para borrar el recuerdo de su subordinado."¿Qué diablos?"
pensaron los dos al mismo tiempo.Flug porque no esperaba no ser el único tartamudeando, y Black Hat por lo que era obvio. Volteó su mirada amargada y frotó sus ojos con dos dedos, se dio cuenta de su extraña dificultad articulando pensamientos o palabras coherentes.—BUENO YA EN SERIO, n-no digo que se te vea
tan
mal ¡pfft! pero, — el demonio rió nervioso, su voz se le cortaba, hacía gestos con las manos.
"...¿no se te ve TAN mal?"
El científico.. no tan brillante en leer gestos interpersonales... miró esto y se le prendió una chispa de esperanza, era posible que su forma de ser ahora....—¿Qué esperabas? ¿verte como el mismisimo Cthulu? Porque solo saliste como una versión de él en miniatura....bueno, al parecer no era causa suya.Aún así, Black Hat fue interrumpido por una risa, una muy tierna y genuina risa, y sus intenciones de humillarlo habían sido aplastadas de nuevo. Y una vez más, dentro suyo estaba esa cálida y extraña sensación en su pecho.—Fue un accidente. —El doctor tomó la palabra entre su alegría y alzó su mirada hacia la criatura que se encontraba notoriamente ruborizada frente suyo. Lo analizó con los ojos mientras hablaba. —Estaba en el golfo tratando de sacar una formula para.. cambiar la apariencia de mi rostro...¿s-se encuentra bien, jefecito?—¿YO? ¡¡NO!! Es--si, si estoy bien. —Black Hat aclaró su garganta de nuevo y se acomodó en su improvisada cama, ocultando su rostro con una tos fingida. —Tráeme agua fría, ¿quieres?—Ya voy jefecito, ¿algo más? — Se incorporó el científico, dejando su bandeja y manta en su asiento, fue respondido por un movimiento de cabeza en negación y un gesto con las manos departe de su jefe.—Oh pues, ¡vengo lo más rápido posible!. —dijo con una risa nerviosa, caminó hasta la salida sin quitarle la vista a su jefe, incluso al abrir la puerta torpemente. Solo al cerrar la puerta fue que Black Hat pudo dar el respiro de vida una vez más.
"Demonios."
El demonio aspiró aire hondo y lo botó como un pesado saco de rocas. Con tanto que pensar, miró a la proyección frente suya y no se dirigió para nada al camarógrafo, no le pidió que parara la cinta porque necesitaba aferrarse a cualquier cosa que lo distrajera.Tan solo comió, pretendiendo que hace un rato no se le vinieron cosas tontas a la mente. Pero como siempre sucede en las películas, el destino no jugó a su favor.La cinta contenía romance... y no era hacia cualquiera, tenía que ser a un maldito aviador.Su vestimenta inevitablemente lo hizo recordar a la primera vez que vio a su subordinado en frente. Tragó saliva tan fuerte que sintió que se pasaba el alma de un elefante.Y allí, en lo que solo la pantalla iluminaba la oscura habitación, y sus latidos lo delataban en cada silencio, en lo que sus ojos eran domados por el enternecimiento y la somnolencia...Cayó en la cuenta de que estaba pensando en tonterías de nuevo.

----- CHAPTER BREAK -----

—¡¡NO PUEDE SER!! ¿LE MOSTRASTE TU LINDA CARITA POR FIN?.— Demencia saltaba en su sitio junto al cachorro azulado, quien yacía terminando de comer lo que prepararon los bots. Flug se había dirigido a la cocina con un solo plan, pero entre su emoción le contó a Demencia la buena nueva.El doctor la miraba cabizbajo y ruborizado, balanceando sus manos por detras. —¿Pero tu crees que tal vez le gusto, y eso? digo, parece que le dio una reacción cuando me vio y eso solo es cuando sus sentimientos son conflictuados.. porque Venenoso, pues, es un biólogo y ya sabes.. me explicó cómo es que su cuerpo reacciona ante el afecto, y es que su hipotálamo fue el afectado y por ello transfiere los estímulos de cariño por todo su sistema nervio--… —miró arriba con esa chispa en los ojos que siempre tiene cuando habla de ciencia, mas Demencia lo miraba aburrida, no entendió casi nada de lo dicho y el doctor no tuvo más remedio que reír nervioso y jugar con sus dedos.— ¡AJajAJ, BUENO! ¿c-crees que le puedo llegar a gustar?—¿Viste los dibujitos que te hice? — el doctor le negó con una ceja alzada.—N-no, pero fue porque él me llam--.—PSSHT bueno bueno, te explico. —Demencia se sentó al revés en un asiento, estirando las piernas para los dos costados. —¡BIEN! Cuando vinieron los bots a la cocina les dije que te ayuden con tu conquista, ¡llevandoles cositas para ponerlos bien cómodos en su cita!. Así que luego de que ustedes terminen de ver las dos películas se van a poner a dormir juntitos escuchando música, se darán muchos besitos yyy esos besitos serán cada vez máaaaas, y MÁS, ¡¡Y MÁS APASIONADAMENTE!! Yyyy... — empezó a gesticular con los brazos y las manos, Flug sentía su rubor crecer con con cada palabra que salía de su traviesa sonrisa.—, lueeego entrarán a la cama, TÚ te destaparás la carita y ÉL se destapará su ropa, y eN ESO
TÚ
EMPEZARÁS A CHUPARLE LA--..-¡¡DEM YA, S-sUFI-CIENTE!! — susurró alto, su voz se agudizó como si se fuese a quebrar en mil. Pensó rápido en enfocarse en lo que ella dijo antes de que empiece con las cochinadas. — P-pero ¿¿la película de Disney también?? no te pases, ya estamos viendo la otra. — Se cruzó de brazos desviando la mirada de ella, 505 había llevado su plato al lavado y ahora estaba interviniendo a la conversación hablándole a su papi con gruñidos contentos, haciendo unos gestos con la mano como si fuesen dos títeres dándose besitos.—¡¿QUE QUÉ?! 505 TIENE TODA LA RAZÓN, ÑOÑO. —Demencia tomó al doctor, confundido, y lo empezó a zamaquear. — ¿QUÉ CHUCHA HACES AQUÍ MIENTRAS TU BOMBOSITO ESTÁ ALLÍ SOLITO HACIENDO NETFLIX SIN EL CHILL CONTIGO? —Los ojos de Flug se ensancharon, tomando conciencia de que, efectivamente, estaba perdiendo el tiempo cuando podía estar allí.. haciendo lo que sea que significaba “netflix con el chill”.El pobre doctor empezó a articular palabras entrecortadas por la sacudida, se sentía como una lata de gaseosa siendo agitada. —¡S-SÍ-I-I-I E-E-EH V-V-I-I-N-NE P-P-O-O-OR! ¡¡OYE YA!! — se safó del agarre con un empujón, ahora hablando como si se le acabara el tiempo de vida.— ¡VinePorAguaYHieloYAMEVOYADIOS!.Flug abrió torpemente la nevera, sacó una bolsa de hielo y con la otra mano tomó un jarrón de agua, todo mientras corrió en su oración Demencia no demoró en empujarlo apresurado a la salida.—VE A COGER, TONTÍN. —Dem cerró la puerta de la cocina, ya sin él se puso a despeinar la cabeza del oso mientras reía traviesa, este la miró extrañado y ella tan solo se puso a correr hasta la ventana, —¡Voy a salir~! No vuelvo prontooOOO.— se despidió con un beso volado al felpudo animal, y trepó rumbo a su habitación.
♡
Black Hat ya había terminado su plato y bebido su café, pero no le fue suficiente para quitar su somnolencia. Las dos y media (en total) pastillas que había tomado lo semi-adormecieron. Ya ni le prestaba atención a la película, pues no era divertido criticar villanos sin nadie con quién hacerlo.Dejó su bandeja a un lado y se empezó a acurrucar, rogando que esta no sea otra vez que soñaría con su príncipe… ¿pero por qué ahora? si siempre lo hacía muy feliz tenerlo en su sueño.Pues la respuesta era sencilla; no quería pensar en
a quién
le recordaba el muchacho.Ya arropado hasta la cara, cerró los ojos y echó de barriga, su rostro completamente hundido encima de la almohada prestada. Suspiró hondo el aire que seguía impregnado con el aroma.
Aroma de su subordinado.
Para sí mismo admitía que aquel perfume era una delicia, pero por fuera no hacía más que gruñir indignado de su gusto.Simplemente, se dejó consumir por lo bien que se sentía estar en ese (literalmente) asfixiante placer... pero solo por unos segundos, pues su médico había vuelto.—Jefecito, ¿se encuentra bien?.— Flug dejó el hielo y agua en un espacio del carrito, mirando cómo su jefe giraba su cabeza al aire con un fastidio de mil demonios, lo miró fulminante con notoria somnolencia en sus ojos y un rubor prominente.No le respondió pronto, solo giró su cuerpo para sentarse y sobar sus ojos entre fuertes gruñidos.—Sí. —la voz del ente maligno bajó a una octava, cortante, quejoso, y profundo como siempre.Flug no pudo evitar fruncir el cejo apenado, se sentó en su sitio con su bandeja de comida y se dispuso a jugar con el tenedor. Aunque se hubiese ausentado por pocos minutos, no pudo evitar sentirse terrible por dejar a su cariño allí solo. Sintió que había perdido su oportunidad de conversarle amenamente. —Perdón por demorar, yo--—Silencio. —BH le alzó la mano para callarlo, sin quitar la vista a la proyección. El doctor se sintió aún peor, y justo cuando iba a responderle... —Creo que ya se viene la mejor parte.El villano de blanco pudo notar la oscura mano moverse lentamente, como apunto de dar una orden de invasión a las tropas. Con la misma suavidad, sus labios dibujaban esa sonrisa maligna que tanto caracterizaba su hermoso semblante, abriéndose en cámara lenta para mostrar sus imponentes colmillos.. fluorescentes en la bella oscuridad del lugar.Flug se había perdido de una parte de la película, mas en ese instante, tras ver esos párpados entrecerrados mirar con pulcra dedicación la toma, había caído en la cuenta de que ninguna producción cinematográfica sería más conmovedora y satisfactoria que ver a la galante figura que había robado su corazón.Y allí estaba.—¡ALLÍ ESTÁ, FLUG!. — solo entonces sus ojos se abrieron por completo, él imitándolo. Los ojos del doctor rápidamente se dirigieron a la proyección. —Pásame las palomitas y termina eso rápido para que veas bien.A Flug casi le da un algo cuando vio a su jefe dar palmadas a un espacio que creó a su costado de la cama.
“PFFT, ¿CÓMO NO APURARME?”.
Tomó con su tenedor toda la comida que pudo y se la engulló, luego otra, y una más para culminar. Casi tirándolo, lo dejó con el otro plato terminado y tomó las palomitas antes de acomodarse cual fan de Star Wars llegando tarde a la función de estreno.Black Hat por suerte no quitó la vista de la toma, no miró su apresuramiento al comer ni miró su enorme expresión de felicidad al sentarse a su lado, ni que se tuvo que echar aire varias veces con el cuello de la camiseta para calmar su excitación en ese momento.—¿Puedes creerlo? —dijo su jefe entre una risa, sin dirigirle la mirada. La voz del científico se agudizó tanto como un violín.—NO, EN SERio que no…. —el abochornado doctor aspiró aire y se aclaró la garganta para volver a su tonalidad normal, y calmarse de paso.
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💀💚 DEM: knock knoooock💀💚 DEM: hola guapo ;)
💕💀💚 DEM: sunblast?? verdad?💀💚 DEM: te puedo decir sun y ya?💀💚 DEM: tengo una propuesta que te va a encantar 😍☀️Sun🍆👅: quién eres?💀💚 DEM: tu sueño hecho realidad bebe☀️Sun🍆👅: no me interesan las fanaticas locas☀️Sun🍆👅: te voy a bloquear
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—¡IDIOTAS! ¡Tiene la espada JUSTO en su espalda y nadie se da cuenta!. — Flug volteó a la pantalla para entender de qué hablaba su jefe, levantando una ceja.Era la escena de un salón de baile, la heroína llevaba un vestido azul que ocultaba una espada detrás de su atuendo, acercándose peligrosamente a un general nazi en medio de un montón de ellos.—¿Ese inmundo nazi es Are--?—¡¡SSSHH!! —lo silenció su jefe, tomando un montón de palomitas en sus manos.El general tomó a la heroína en los brazos, la empezó a mecer en baile y ambos villanos se rieron de lo tonta que era la escena, callándose cuando empezaron el diálogo.“—¿Te estas divirtiendo?” dijo el general de la película, Flug se llevó un poco de palomitas a la boca y empezó a comer en unísono con su jefe,“—Le confieso que no sé qué es lo que estamos celebrando” respondió la heroína, apenas ella comenzó a hablar Black Hat se empezó a echar estirando las piernas y bostezando, su subordinado lo imitó por inercia sin ninguno quitarle la vista a la escena.“—Una victoria alemana, claro.” dijo el general. Flug tomó su manta y la hizo bolita para usarla como almohada, acomodándose junto a la almohada que usaba su jefe para recostarse.“—¿Victoria?, yo-...” el demonio de inmediato interrumpió el aburrido mensaje de la heroína. —Flug, ¿contexto?.El científico parpadeó y le respondió rápido para no perderse lo que diría el general. —Ah, celebran la vez que probaron el gas mostaza.—Aah…— asintió Black Hat con una mueca de asco, pues le repugnaban los efectos de esa arma militar. Se llevó solo un poco de palomitas a la boca.“—Paz, solo es un armisticio en una guerra eterna.”—¿Referencia? — preguntó Flug.—Hm... —asintió con la boca llena.“—¿Tucídides?” habló la heroína“—Ah, conoces a los antigüos griegos.”—No sé si el idiota sería tan inteligente en un discurso.— mencionó el villano oscuro con rapidez, llevándose otro bocado.“Ellos entendían que la guerra es un dios, un dios que requiere de sacrificio humano, y a cambio…”—La guerra le da propósito al hombre. —musitó Flug al instante y veloz, con un tono aburrido para sorpresa de su jefe.“—...la guerra le da al hombre propósito, s-...”—¡TOMA YA!.— el doctor celebró su sincronía en un susurro fuerte, alzando las manos. Black Hat parpadeó estupefacto y desvió su mirada de la toma hacia su subordinado.Y lo que vio, pues, no sabía ni cómo describirlo.Sintió... ¿orgullo, tal vez?...de pronto
¿algo más?. Se puso a pensar en Flug como el aviador que solía ser, en todos los trabajos que este tuvo en la guerra y que nunca le importó conocer, en sus premios, y su historia como inventor.Tragó lo que llevaba masticando y parpadeó ante la imagen del hombre a su costado. Las siguientes palabras del discurso calzaban tanto a la visión de su subordinado.“—...la oportunidad de trascender de su simple cualidad de mortal sin valor, y ser valeroso,
noble, superior.”

—¡¡HIELO, FLUG, DAME HIELO!!. —empujó a su doctor, quien yacía sumergido en la concentración, tirándolo al piso sin más.
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☀️Sun🍆👅: bien, quien eres?💀💚 DEM: te sentiste solito? por eso me desbloqueaste? 😘💀💚 DEM: no me vas a dejar solita esta noche verdad??? no se supone que eres un héroe? :((☀️Sun🍆👅: necesito saber tu edad o te bloqueo de nuevo💀💚 DEM:
20 bombonsito 💕 te paso una fotito yyy mi carnet☀️Sun🍆👅: muy bien 😏 algun problema que necesite mi heroica ayuda?
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—¡SÍ MI GENERA--DIGO, JEFECITO!. — Flug se levantó rápido del suelo y dio un saludo militar antes de proporcionarle rápido el hielo embolsado.Black Hat se la puso en una mejilla tapando su rostro del muchacho, aunque solo hubiese enojo en su cara...bueno, enojo y rubor.—¿L-le ayudo en a--?—No. —carraspeó agarrando el hielo con ambas manos y se lo llevó al entrecejo, tapando por completo su rostro. —Me mata mi cabeza y ya.— se quejó con un gruñido mientras se acurrucaba de lado, dándole la espalda a su subordinado.Flug suspiró inaudible y se sentó de nuevo en su asiento, jugando con sus pies en el aire. Siguió viendo la película sin el interés anterior.—Me avisas cuando muera el idiota ese. — ordenó su jefe para alegría del doctor, aunque no le pudo dar una respuesta positiva. Ambos dejaron de prestar atención al diálogo y Flug solo miraba lo que pasaba.—Ehm, es que se le escapó el general porque alguien la detuvo antes de atacar a--.—¡¿QUÉ DIABLOS?! — se levantó incrédulo, quitándose el hielo de encima. —Rebobina, Cam-bot.La escena viajó hasta el punto en donde la pareja de la heroína, el aviador, la detiene justo cuando iba a perseguir al verdadero villano. Black Hat sonrió con un jadeo al verlo actuar así. —¡AJÁ!, ¡sabía que ese debilucho era un cómplice villano!. Bien, ahora adelanta, que quiero ver cuando muera el otro.Hizo un ademán con sus manos para que Cam-bot manipulara el DVD hasta el punto donde quería, Black Hat sonreía mientras tocaba sus dedos entre sí, tarareando una parte movida de la quinta sinfonía de Beethoven.A Flug, pues, aquello le parecía más adorable que un niño malvado planeando su pequeña conquista.—¡Para!. —ordenó, la cinta llegó a un punto en donde la Mujer Maravilla estaba justo al frente del general.“—Oh, que sorpresa. Y qué extraño.” Flug ladeó la cabeza de costado al escucharlo confundido por su atuendo heroico. —¿No se supone que son herm-?—¡¡¡SSSH!!! Claramente no es Ares.—el villano de negro agitó su mano, y al momento en que el general de la película intentó tomar su arma y dispararle a la heroína, ambos muchachos no pudieron contener sus risas de nuevo.—¿UNA PISTOLA DE CALIBRE TAN COMÚN, ES EN SERIO? ¡Si será menso!. — el doctor empezó, ninguno le daba importancia a la escena de lucha pues ya sabían que pasaría, seguían riendo.—¡No TANTO como Ares, te apuesto! ¿qué, a su cerebro humano no se le puede ocurrir una solución menos patética?.—PFFT, es nazi, ellos no tienen cerebro. — las risas parecían llenar a Flug de suficiente confianza, y a su jefe no le fastidió. Entre la masoquista escena de pelea, le agarró una gran curiosidad hacia su científico.—¿No que eras nazi, tonto?. — se atrevió a preguntarle entre el alarido, recibiendo una risa pequeña...una demasiado tierna. “Joder, al diablo. Igual quiero respuestas.”Lo miró con una mueca de fastidio, levemente ruborizado. Su subordinado gesticulaba con las manos, irguiéndose y cerrando los ojos en soberbia, parecía sentirse en parte halagado.—Nononono, ¿nazi, yo?. Por favor, señor.—¿Cómo explicas que encontré tus placas de cuando trabajabas para ellos, hm? ¿Me crees idiota?— se cruzó de brazos.—Señor, no.. — sus ojos se abrieron, lo miraron..con esa ternura que lo caracterizaba.
—Los espiaba a ellos en mi trabajo como agente doble, ¿recuerda que le comenté?.Black Hat le dedicó una alzada de cejas, y con eso le dijo suficiente como para ruborizar al ex-espía, hasta hacerle reír nervioso y encogerse de hombros.—S-si usted desea saber más, le comento lo que guste.. cuando guste. — se acarició el brazo derecho, se acomodó más en la silla y jugó con sus pies en el aire, mirándolos como si fueran una atracción.—¿Robaste esas insignias?. —Flug negó con la cabeza, riendo por un milisegundo. El demonio maldijo para adentro, dirigiendo su vista hacia sus zapatos, solo mirando su rostro con el rabillo de los ojos.—¿Tus trofeos?.— le negó otra vez —¿Tus medallas?.—, y una vez más.Hizo una pausa para morderse la lengüa y pensar en algo más, desviando la vista hacia la proyección en un punto blanco. —¿Trabajabas para alguien?.—Para varios, traicionándolos.—Espera, enton-..—Señor, no tendría por qué. Si trabajo para el mejor villano del multiverso con recursos ilimitados, ¿qué ganaría haciendo algo tan tonto?. — tragó saliva, tragándose el
“Bueno, jefecito, también es que estoy locamente enamorado de usted y desde hace un rato me muero porque me la meta, ¿qué chucha creía?”.

Infiernos, es demasiado listo…
Black Hat se llevó el hielo a su cara de nuevo, humo salía de lo caliente que estaba todo su rostro.—¡Oh, así era mi chaqueta de aviadortz!. —musitó viendo la película, Black Hat no pudo evitar gruñir.—Yo solo quiero que el idiota ese no termine siendo un héroe.—Ah, bueno. Está dejando a la heroína sola. — y con eso nada más, su jefe se levantó tan rápido como vampiro en la noche, su sonrisa se afiló emocionado, cual niño travieso robando regalos.—¡¡ADELANTA, CAM-BOT!! — zamaqueó al robot, no podía esperar para ver el acto de villanía. —¡¡ESPERA PÁRALE, SANGUIJUELA!!—¡¿QUÉ?! — los ojos de Flug miraron a la pantalla con la misma sorpresa que su jefe, era el verdadero Ares usando el sombrero.—SI NO LO ASESINA ELLA, YO LO HAGO. —ahora, Black Hat empezaba a quemar las palomitas que agarraba con sus manos. Flug no despegó su vista a la pantalla, emocionadísimo como el otro villano, y empezó a sacar palomitas de su sitio sin importarle.Los ojos de ambos brillaban, ambas piernas se balanceaban repetitivamente de la emoción, y Black Hat le hacía gestos al robot para que se saltara cada parte en el que el villano no aparecía o la villana hablaba, escuchando atentamente lo que le parecía un tonto discurso.—Le doy un 7 por intentar. —se burló el científico maligno.. recibiendo una bella, villanezca y ronca risa departe de su jefe.—Doctor, eres demasiado generoso. Me repugna.Efectivamente, si, era un discurso con potencial. Había cumplido dos reglas importantes: la 104 - Gánate la confianza del héroe para más tarde traicionarlo, y la 302 - Manipula al héroe para que haga lo que quieras. Pero como siempre, no cabía en el ego endemoniado.—¡Creo que su discurso tiene mucho potencial!. —insistió Flug, recibiendo una sonrisa que hizo su corazón saltar.—No veré potencial en tí si adulas a un villano que será masacrado.Flug se encogió de hombros, sonrojado. Su voz se hizo suave y bien baja. —¿V-ve potencial en mi?...Black Hat le respondió, luego de una risa tan cálida como sus mejillas. Su vista fija en la pantalla.—¿TÚ qué crees, idiota? No te dejaría ser el protagonista de varios videos de orientación si no pensara que tienes buena base.El doctor tuvo que escuchar de nuevo eso, no se lo creía. Sus cejas se alzaron en cámara lenta y sus pupilas se le hicieron diminutas, tan solo tapando su boca para no emitir un jadeo fuerte. Miró a Cam-bot, alegrandose inmensamente de que siguiera grabando.
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☀️Sun🍆👅: espera pero no veo tu nombre aqui💀💚 DEM: eso es clasificado 😊💖💗💀💚 DEM:
pero sabes que cosa no es clasificada?
😳😳😳☀️Sun🍆👅: aja villana☀️Sun🍆👅: escuchame bien☀️Sun🍆👅: tengo tu ubicacion marcada☀️Sun🍆👅: preparate para ser arrestada
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El semblante de emoción de Black Hat cambió a una mueca indignada, la espada de la heroína fue totalmente desintegrada como castillo de arena. “—La matadioses.” Mencionó ella.“—Querida niña, esa no es la matadioses.” Empezó a dar el discurso más estúpido que el demonio haya escuchado antes.—¡AY JODER, NO LO DIGAS IMBÉCIL! — gritó Black Hat, pegándose la frente con una mano y aturdiendo de vuelta al científico hacia la toma.“—Tu eres la matadioses.”—¿BROMEA EL MENSO? ¡¿TAN FACILITO SE LA DEJÓ?!—ADELANTA esta tontería. — ordenó el jefe, agitando una mano mientras la otra se sobaba el entrecejo. —Ya no aguanto, quiero ver como muere. — Agachó la vista en total frustración, ni le daban ganas de hacer un video entero criticando la película, pues se la pasaría con el infernal dolor de cabeza que tenía ahora. Cam-bot corría la cinta hasta que--—No manches, ¡¿que muere el aviador también?!.—No me jodas. —alzó su vista más rápido que volando, era lo que faltaba. —BIEN, ¡YA ME ABURRÍ! ¡Adelanta!—Hnnnmmm… —Flug se encogió de hombros, quejándose en silencio de su deseo por ver la turbulenta escena. —¿Puede ponerla, jefecito?... —pidió suavemente, jugando con sus dedos. Su jefe, por alguna razón que él no sabía, se incomodó tanto que se llevó una almohada a la cara y empezó a gruñir grave por unos segundos, poniendo la almohada de vuelta con un grito.—¡¡NO QUIERO!! ¡VOY A DORMIR!.Black Hat se arropó hasta la cabeza como un adolescente en rabieta, y Cam-bot pues, rápidamente apagó la proyección, dando un sonido cansado del trabajo.Flug miraba interrogante a su jefe, esperando alguna orden, cualquier cosa. Pero solo escuchaba gruñidos bajos, a lo que se dedicó a poner el recipiente de palomitas lentamente a su sitio.Se levantó con cuidado y dió un gesto con las manos a Cam-Bot para este lo acompañase a la estación de robots.Ya llegando, Flug se topó con la sorpresa de ver a varios bots con su tocadiscos, sus vinilos, sus cds, cassettes, algunos jugando con las corrientes y cables de sonido de la mansión, otros probando los controles remotos y manipulando los circuitos de los aparatos, varios usaban audífonos bluetooth.—¡¡¿Q-qué quÉ Y QUÉ?!!. —gritó el indignado doctor. —¡En mi vida los veo trabajar ASÍ para las misiones! ¿ENTRARON A MI CUARTO SIN QUE ME DE CUEN--?Cam-bot lo interrumpió con un toque en el hombro, el otro se volteó y jadeó al ver lo que tenían en plan; eran los dibujos de Demencia. Le habían puesto un check en el que la chica lagartija había dibujado de ellos viendo una película juntos en la cama junto al otro dibujo de ellos durmiendo...
juntos...
mientras música sonaba alrededor.El rostro de Flug parecía un poema, se le notaba sudor por todos lados de la bolsa, toda la sangre se le había ido a las mejillas y se encontraba tan congelado como el tiempo en ese instante. Su corazón le bombeaba y casi pensó escuchar las sirenas de Kill Bill en su mente.Agitó su cabeza para comprobar si aquel plan conspirativo de los bots era un sueño o realidad.—Y-yo......no......

El doctor vio a los bots, todos sonrientes e inmóviles, y…
...no le quedó de otra que entrar en pánico y salir despavorido hasta su habitación, cerrando tan fuerte que hizo a su jefe levantarse.
—¡¿Qué demonios?! —se destapó aturdido, tosiendo tan áspero como su voz. Ahora no solo le fastidiaba no poder dormir, sino que también necesitaba explicación para el estruendo. —¡¡CAM-BOT!!Este se le acercó apresurado, junto a varios otros bots que traían felices el tocadiscos, una radio, una pila de vinilos en las manos robóticas de un robot, y otra pila de cds con otro bot.—Aaaaahhhhm- ¿bien? — empezó el jerarca, llevándose una mano a la barbilla.Supuso que los bots le estaban enseñando música para ayudarle a dormir.
Pero ¿si nisiquiera habia dicho nada...?. “Oh bueno, en fin.”

----- CHAPTER BREAK -----

Black Hat alzó una ceja intrigado y se puso a analizar primero los vinilos, sorprendiéndose al ver que todos eran de muy buen gusto, y no parecían ser suyas. Muchos de los títulos lo llevaron por décadas tan remotas como el siglo XVII, con talentosísimos compositores barrocos, pianistas representativos en el arte orquestal del romanticismo al neoclasicismo, haciendo un enorme salto en el tiempo a los finales de los 20s hasta los 50s.
El villano sonrió inconscientemente, su mirada siempre áspera se suavizó enternecido por el arte, y solo un segundo después le empezó un inmenso fastidio en las fosas nasales. Se trató de calmar la picazón con la manga de su bata, terminando por rendirse en un estornudo fuerte. Los Hat-bots se miraron sin saber el por qué de esa alergia.
—Esta cochinada de nuevo. —carraspeó y dándole nula importancia a su necesidad de consulta médica agarró el primer frasco de píldoras de la mesa, llevándose a la boca unas tres.

Convenientemente, su doctor abrió la puerta de su habitación.
Al principio le iba a cerrar de nuevo, pero vio el frasco que agarraba su jefe y no le quedó más que ir para allá, suspirando hondo. Por dentro el científico rezaba que sus bots no estuviesen jugándole una mala pasada en vez de ayudarle.
—Jefe…nunca lo dejaré si sigue auto-medicandose. — Black Hat lo observó, pestañeando ante el atuendo que llevaba su subordinado: pantuflas, joggers gris, una camiseta de la nasa… nada cubriéndole los brazos o manos.
—¡Oh! Lástima que en tu contrato dice que te quedarás por siempre, doctor. —dejó el medicamento con una risa que bajó la tensión del menor.
Flug rodó los ojos, ruborizado, y se sentó en su silla giratoria. “¿Lastima?, si me es un premio estar siempre a su lado.”
—¿Sabes de esto?. —las oscuras manos tomaron uno de los estuches de CD que le habían dado los Hat-Bots, los triunfantes bots se empezaron a emocionar en silencio mientras sus rueditas crujían al retirarse lentamente de la escena.
—¡Ah, claro! Si es uno de mis CDs filarmónicos más escuchados; — la misma emoción la tuvo el científico, el CD era un popurri de canciones que resumía todo su fanatismo por los artistas. —Resume tan hermosamente los dotes musicales del hombre, como solo Mozart, Bach, Chopin, Tchaikovsky.. y también.. — desvió la vista del estuche a su jefe, gran error.
Su corazón le saltó al ver esa sonrisa que le dedicaba, tan suave como sus párpados abrazando lentamente sus pupilas, una ceja alzada al costado de su fruncir en un susurro inaudible;

“Estoy impresionado, doctor”.

No pudo evitar tartamudear, tratando de concentrarse en contar con sus dedos en vez de observar a la criatura. —... t-también ehm, B-Beethoven... Brahms--V-..
—Vivaldi y los demás genios, sí, pero a eso no me refería. — rió entre sus palabras, girando su mirada de vuelta al CD. —¿Les dijiste que traigan esto?.
—Nonono, ni idea señor...—cerró sus ojos, pidiendose a sí mismo no ruborizarse más de la cuenta.
—¿Me espiaste o algo para sacar toda esta música? No sé si sentirme--.. —Flug le interrumpió, riendo.

—Jefecito, me parece que con Demencia ya tiene suficiente acoso. —de nuevo, no sabía cómo sentirse.
—¡¿Demencia te los pasó?!
—¡No! No.. son mios. —le agitó las manos en un no y una risa suave, Black Hat lo miraba impresionado. Solo giró su vista de nuevo al CD para leer el contenido de atrás, ajustándose el monóculo.
—¿Y tu favorito es…?.
—Mozart, desde luego.—respondió cruzándose de piernas, emocionado en su asiento.
—¡Excelente elección, doctor!.— Black Hat abrió el estuche, dándole el contenido a Cam-Bot para que este lo pusiera en el reproductor de radio. Flug tragó saliva para no gimotear de emoción como siempre hacía al ver aviones chocar, y escuchó atento a su apasionado jefe. —Bueno, Mozart era el más grandísimo imbécil en todo aspecto menos el musical, tiene dos de las obras más terroríficas en la historia de la música. ¡Tan bellamente perturbantes que lo acompañaron en su lecho de muerte!.
—¿La Misa de Réquiem y “Der Hölle Rache--”?
—”--KOCHT IN MEINEM HERZEN”, ¡CORRECTO!. — alzó sus oscuros brazos como apunto de exponer la fórmula de la relatividad por primera vez, a su doctor casi se le escapaba un suspiro al escuchar su acento alemán...y mucho mejor, lo veía tan feliz, con tanto entusiasmo en sus villanescos ojos. —¡“La venganza del infierno hierve en mi corazón”! ¡OH! ¿recuerdas la opera? ¿sabes por qué es una pieza tan atemorizante, Flug?
—No recuerdo bien, señor. —le mintió, mirándolo como si fuese un tesoro.
Los colmillos del ente sonrieron triunfante, sentía como si le hubiesen dado un premio. Sin quitarle la vista al muchacho le hizo un ademán con las manos al bot que discretamente los grababa. —Cam-Bot, reprodúcela.

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💀💚
DEM: GGRRR 😍😍 no puedo esperar!!!!!💀💚 DEM: solo ponte guapo 😍💕💕😳😳💀💚
DEM: OYEEEEEEE💀💚
DEM: VIENES O QUE???? YA ESTOY LISTA💀💚 DEM: VIVO CON UN DOCTOR literalmente me hacen examenes medicos a la semana si te preocupaAA TANTO contraer rabia💀💚 DEM: Y BIEN????💀💚 DEM: SUNBLAST???💀💚
DEM: HOLA??

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—Así como vimos en esa tonta película, siempre son las mujeres las más competentes de todos los héroes y villanos que existen en este mediocre universo, por algo hay tantas villanas asociadas a nosotros..— el villano empezó, Flug lo miraba a los ojos sin pestañear, extasiado por el inicio de la orquesta y de su jefe explayándose frente suyo.—..Fuertes, pero sentimentalmente débiles. Inteligentes y hábiles, ¡y se dejan derrumbar por sentimientos estúpidos! NUNCA ha cabido en mi ser siquiera tener una línea de conversación con una mujer, no las soporto. —inconscientemente empezó a mover una mano al ritmo de la orquesta, el villano de bolsa miraba el gesto con el rabillo del ojo. Ni siquiera le importaba que su cariño estuviese hablando mal de
ese
sentimiento que ardía en su corazón, porque almenos podía descartar que no le interesó nunca las mujeres.Black Hat hizo un gesto de T con las manos a su robot, indicándole que parara la pieza por un segundo. Luego le hizo un gesto con la mano a Flug para que se acercara un poco, como si le fuese a susurrar el chisme de alguien.—Pero solo a veces, si tengo suerte, la villana se consume en el deseo de venganza, causado por su debilidad: el amor. — Flug asintió con la cabeza como tonto ante un crush, notablemente embobado…de amor.—En la ópera, “La Flauta Mágica” de Mozart, empieza con un príncipe en apuros siendo perturbado por una serpiente gigante. —Black Hat rió por un instante, cerrando las manos en puño. —Lamentablemente la historia no se trata de la serpiente. Solo rescato esta Aria, escrita para describir la mismísima ira en notación musical.Hizo un ademán a Cam-bot, este continuando en donde quedó.—La ira de la Reina de la Noche.Flug se encogió de hombros, estremecido no solo por el fuerte estruendo que siguió de la orquesta, sino por la fuerza en las palabras de su villano. Se veía tan diabolicamente hermoso como al momento de idear sus planes malévolos.—La Reina le da una daga a su hija Pamina... —las notas empezaron a escalar como el cosquilleo en su espalda.—...Con toda la delicadeza que una madre puede dar a su retoño.. —la voz ronca de su jefe se hizo suave en un susurro fuerte, espeluznante como el contar de una historia de terror en el silencio de un bosque nocturno.—¡Ah! Mi parte favorita…
—Black Hat cerró los ojos, agachó su cabeza hasta ocultar sus ojos a la mitad con su sombrero de copa. Sus manos acariciaban el viento con el profesionalismo de un director de orquesta, irguiéndose de vuelta para observar a un Flug con ojos tan abiertos como brillantes, estrellas en la oscuridad del laboratorio.—La reina extorsiona a su hija para asesinar a Sarastro, ¡su rival! —el villano oscuro estrujó el aire con dos puños, consumido en lo exquisito de la orquesta, ahora narrando enternecido.— ¡OH! Ese canto tan asquerosamente desgarrador,
perfecto.Flug suspiró bajo.—”Si no siente por tu mano, Sarastro el dolor de la muerte..”.
—Black Hat alzó un dedo, agitandolo tan amenazante como un cuchillo, como solo él puede hacerlo.
—”¡NO SERÁS MI HIJA NUNCA MÁS!”Su doctor se abrazó el pecho, fingiendo miedo mientras su jefe repitió el canto de la reina en tarareos roncos, contrastandola como el fuego al viento.—¡Ah! ¡bellísimo como un desgarro de cuerdas vocales!.. —Flug pestañeó. Sí, era un canto bellísimo. “Aunque nunca tanto como usted.”—Flug, en toda mi vida como villano, ¡siempre desée escuchar ese cantar en el degollar de mis víctimas!.Solo entonces el médico tragó saliva, ¿se iba a atrever a hablar..? Pues sí, ya lo deseaba desde hace rato.—No muchos pueden llegar a una nota tan alta como la F6, señor.—Un soprano sfogato, ¿hm?. — para su suerte, el ente hizo a su corazón saltar hasta su garganta. Lo miraba acechante, levantándose de su cama. No se imaginaba que cosa iba a hacer ahora,
pero, joder, solo deseaba que fuese que le pidiera que le chupara la verga de una vez o algo.—Es verdad, Flug. Solo conozco a alguien que se le acercó bastante.
— el villano cruzó sus brazos por detras, arqueandose hasta estar a un centímetro del rostro ajeno, su figura en frente del muchacho era muchísimo más alta ahora que este estaba sentado.Flug temblaba como un despertador, estrujando sus piernas contra sus manos. —..¿S-s..sí?..— gimoteó
casi
tan agudo como la reina en la ópera.Black Hat sacó sus garras, tan lento como sus palabras empezó a acercarlas…
—Así es…— ...y presionó solo las palmas de sus manos en la cintura ajena. Al instante tomó una bocanada de aire tan llena de sorpresa como el recibir un avión en navidad.Con la rapidez de UN instante, el ente maligno lo alzó junto con sus tentáculos hasta casi chocar cabezas, su semblante maligno combinado con sus ojos endiablados atemorizaron por inercia al...
—¡DOCTOR!.Dejando al aire un grito tan cerca a la F6 deseada.Flug, aunque solo hubiese sido un segundo, se tapó la boca con un sonrojo tan grande como su deseo de coger.POR SUPUESTO que el villano tuvo que soltarlo al piso, celebrando la victoria que calzaba como anillo con la orquesta que retumbaba en el aire.—¡¡MUAJAJAJAAH!! --¡¡PRECIOSO!!
¡ESE GRITO ES TODO UN POEMA!

Bien,

Ahora bien,

La brisa del ventilador, la música, su jefe con las garras al aire y riendo con todo su villanesco esplendor.

Y él… se encontraba allí en el suelo, tentativamente debajo de la bata del ser más maligno sobre la tierra, la prenda meciéndose en el aire como velo de barco en El Kraken.
Ya era suficiente.Flug ahora estaba más que determinado en confesar sus sentimientos.

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💀💚 DEM: tengo condones
😋💞💋💀💚 DEM: NO LLEVO NADA ABAJO💀💚 DEM: HOLA HOLA???💀💚 DEM: ya escupe o eres gay o la tienes pequeña y no me lo dices☀️Sun🍆👅: cual es la ventana que lleva a tu habitacion? que hay mil cohetes apuntando a la puerta💀💚 DEM: YA VOY BOMBON
💕💞😍💋💋

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—¡¡OH NO, PERO NO TERMINAMOS ALLÍ, FLUG!! — en eso levantó a su subordinado con sus tentáculos, sentándolo de vuelta a su asiento como un muñeco. Flug, hasta con su basta inteligencia de genio malvado, no tuvo tiempo de procesar nada en el momento, agitó su cabeza y se dispuso a decir lo que quería desde hace tanto.—¡S-señ--..! —y lo interrumpieron.—Cuando La Muerte-- bueno, MUCHO antes de que--.. —Flug cerró los ojos cansado, desplomó sus hombros y se dijo a si mismo que
tuviese paCIENCIA POR LOS MIL INFIERNOS.
— ..--se volviera idiota y se hiciese llamar “Puro hueso”, me contó con detalle cómo Wolfgang hizo referencia a esta Aria…Su subordinado abrió los ojos de nuevo, el brillo le volvió a las pupilas en intriga.—En su lecho de muerte… —
Oh bien, ahora Black Hat lo estaba sosteniendo de los hombros… acercándose peligrosamente a su oído.
—...se inclinó al oído de su esposa.—Jefeci--..—”¡Silencio, Silencio!…”
— el de menor rango agachó su vista en un estremecimiento, no pudo creer que sintió el aliento de su jefe rozar con su nuca en su susurro. Acercándose más.—”Hofer está tomando su más alta F…”
—Black Hat susurraba como si supiese lo que le estaba haciendo al muchacho. Pero claro.. era tan tonto que no sabía, tan solo hipnotizado por el coro de violines, flautas, piano.—”Ahora mi cuñada está cantando su segunda Aria, ¡Der Hölle Rache!.”
—apretó sus dedos estrujando los hombros del menor
para acercarse mucho más a su cuello. Entre la fina orquesta, un algo lo llamaba a estar tan cerca a su subordinado.—Black Hat.—Flug respondió en un suspiro, suplicante y agudo como la pieza musical.—”¡Con qué fuerza toca y sostiene la si bemol mayor!” —empezó a toquetear la espalda de su subordinado con sus dedos al son de la música como si de un piano se tratase su cuerpo, enloqueciendolo aún más.—¡Señor, yo..--!
— la pieza orquestal ya terminaba, y con esto, su paciencia.—”¡ESCUCHAD, DIOSES DE LA VENGANZA! ¡¡ESCUCHAD LA IRA DE UNA MADRE!!” — Black Hat se incorporó, sacudiendo a su subordinado como despertándolo de un sueño.De nuevo, ya era suficiente.
—¡¡BLACK
HAT!!
—No supo de donde, pero Flug agarró los hombros de su contrario. Sentándolo en la colcha justo en el momento en que la última nota acababa en un estruendo la obra musical.La sonrisa de Black Hat se desvaneció en un fruncido de sorpresa, no se le ocurrió hacer nada, solo parpadeaba fijo a los ojos del otro, su ceja se le alzaba en el silencio.No pudo hablar o decir nada, tanto como su doctor no pudo. Flug yacía tan inmóvil como una piedra, ambos mirándose por unos buenos segundos en espera de que se rompiera el extraño hielo.Hasta que el más impaciente de los dos lo rompió.Con la vista aún fija a Flug, tomó uno de los vinilos esparcidos en la cama y al fin pudo desviar la vista, sonriendo en un jadeo tan emocionado como el de su anterior descubrimiento.—¡¡PERO SI ES GLENN MILLER!! ¡QUÉ TIEMPOS! — se quitó un gran peso de encima aturdiendo a Flug de vuelta a su sitio, un visible fastidio encima del pobre chico.—¡¡En los que poníamos a los bienechores frente a uNA LOCOMOTORA ANDANDO!!—Señor q-quisiera--..—¡Sí, sí, adelante! —no le dirigió la vista, solo gesticuló con fastidió mientras le dio el vinilo a Cam-bot, poniéndolo al tocadiscos con el mismo fastidio del humano.

Flug intentó de nuevo, aspiró aire y enderezó su cuerpo en espera de conseguir las palabras necesarias. La música empezaba a sonar, podía sentir el tren humear en sus oídos, como su cerebro apunto de explotar de la tensión acumulada.—Es-estos días, yo-..Y Black Hat no le prestaba atención, miraba los vinilos cual niño a sus juguetes. —¿Estabas vivo en esta época, Flug? ¿1941?Le rodó los ojos. —Con 16 años, señor. Pero le quería decir--..—Fascinante.
—abrió los ojos tan enormemente como su sonrisa, alzaba la vista lentamente hacia su subordinado, y Flug tuvo que tragar saliva para no gritarle su infinito amor allí mismo.—...-s-siento...sien-to--..—¡INCREÍBLE! — gritó aventándole un nuevo vinil al robot, sin quitarle la vista al científico. —¡¡ESTE ES EL CLÁSICO MÁS ÉPICO DE LA HISTORIA, NACIMIENTO DE LOS VILLANOS MÁS GRACIOSOS DE TODOS LOS TIEMPOS!!
“Por el método cient-, tendré que esconder TODA mi música en la caja fuerte ahora.”
—¡¡¡SEÑOR QUE YA LLEVO UN BUEN RATO TRATANDO DE DECIRLE QUE-----!!!

Empezó la música yyyyyyy----el alma del pobre doctor regresó a su cuerpo.
Relajó sus puños con un jadeo. Ambos hombres se miraron como los primeros villanos descubriendo la pólvora.Al carajo, su confesión podía esperar un poco.
Si tenía al frente al amor de su vida, sonriéndole así de cálido.—Es hermoso...—se llevó la mano al corazón, tragando saliva en espera que no notase que la oración iba hacia él y no a la canción.—Ha-hace tanto que no la escuchaba…Black Hat rió entre-dientes, desviando su vista hacia todos los cds y vinilos para empezar a amontonarlos en montaña. La música lo apaciguaba tanto que bostezó. —Es un clarinete tan soberbio.—¡¡OH yo lo toco, jefecito!!—¿Lo tocas?..Le dió con cuidado todo el montón al robot, las pinzas tomaron los estuches con el cuidado que un robot experto preciso y perfeccionista puede, y las puso debajo de la cama. Flug se llevó dos puños a la cintura, triunfante.—¡Pues sí, es uno de mis favoritos!. —Black Hat levantó una ceja y con un tarareo se llevó la mano a la quijada, empezó a acomodarse dentro de la cama, sentándose acurrucado entre las sábanas. —Vaya vaya... —ya cómodo podía disfrutar de la música y tomar del vaso de agua que había dejado su subordinado hace rato, quien ahora yacia meciendo sus pies con felicidad acumulada en los párpados. — ... ¿Y cómo es?—Bueno, señor... hace tanto que no lo uso pero --.. —jugó con sus manos, el demonio lo miró mientras tomaba de su vaso.No sabía por qué, pero se empezó a fijar tanto en las finas manos del doctor, quien ya empezaba a gesticular mientras hablaba. —¡Es de este largo…! —
Espera… un momento…Eso parece…
—¡De un hermoso color negro!, y al tocarlo es tan---
Los ojos del demonio se abrieron como platos al ver a su subordinado así, tocando el aire con el imaginario.. sus dedos, blancos como la nieve, jugaron a masajear un… y él no pudo contenerse, escupiendo toda el agua al aire.
Se había sonrojado, y bastante. Arqueando su espalda para botar lo que quedaba del agua en su entrepierna, consciente de.. pues, todo.En ese instante Flug cayó en la cuenta que había dicho algo fácilmente sucio. Toda la sangre se le fue a la cara en un santiamén, llevándose una mano a su retumbante corazón.—¡¡¡!!! AH-A-AY S-S-SEÑ--..—FLUG,
BASTA.
—se tapó los ojos con una mano, con la otra palma empujando todo el rostro de su subordinado para atrás, haciendo que las rueditas de la silla en donde estaba corran, alejándose del contrario.Como si toda su inteligencia malvada volviera a su cuerpo, el recuerdo de la caja musical de Flug le regresó a la memoria, ¿cómo no se había acordado antes, que todo el rato estaban hablando de música?,
¿cómo olvidar un invento tan fascinan--?AH, A LA MIERDA.Empezó el discurso de cosas por hacer, corriendo tan rápido en sus palabras que casi no le dió tiempo a Flug de entenderle por completo, ambos inmóbiles de la vergüenza, la silla seguía avanzando.
—Mañana es lunes, vas a dormir ahora, subirás el producto al catálogo apenas despiertes SIN video promocional y te harás el idiota más de lo que eres para olvidar esto.La silla del científico culminó chocando justo en la puerta de su habitación, haciéndolo saltar en las últimas palabras de su jefe.
—¡¡S-SÍ, SE-SEÑOR!!—
Se incorporó tan rápido como su hablar, abriendo la puerta torpemente y entrar como si estuviese escapando del ser más diabólico en la faz de la tierra.Luego de cerrar, su delgado cuerpo resbaló lentamente por la puerto hasta llegar al suelo, haciéndose una bolita de vergüenza y afecto.Estaba más que perdido. No tenía con quién habl-- oh genial, los bots instalaron bien los altavoces, de la nada sonando…….

—¡¡¡¡AP̠̜̪̝͎̻̦A̺͎̣̰̞̫͖GͅA̦̗̤̭ ̟̦͜ͅE̜̪͍͠ͅS̼A̹
C͈͇͉͎͇̠͇͉̺̰̞͕̪͕͚̙̹͕̥O̳̝̩̗̘̯͓͍̤̮͚̫͕ͅC̮̻̟̮̯̞̱͚͕̻̜̩ͅH̱͚̰͚͓͍̰̹̹͎̬ͅI͎̤̫̹̰̻͎̰͍̥̼̟ͅN̷̫̻̻͚̳̤͎̫͖͓̜̥̮ͭ̉̏͋̆ͦ̄̆́̾̀Ă̐̐̏̎̇̈́̆ͮ̃̐ͭ͏̧̮̟̤̱̳͈̦̘̳͖͇̫͚̪̰͉̯͚̩Ḑ̛̔͂ͭͮ̐͌ͣͪͯ̒̚͘͏̝̦̜͈̜͙͚̱̝͍̘̼̰̮͚̗̟̱Ą̼̜͚̲̫̥͎̲͔͔͍̪̪ͧ͂̾͂̎̑ͨ͌͒̅͆͡͡ Y
LĄ̼̜͚̲̫̥͎̲͔͔͍̪̪ͧ͂̾͂̎̑ͨ͌͒̅͆͡͡Ă̐̐̏̎̇̈́̆ͮ̃̐ͭ͏̧̮̟̤̱̳͈̦̘̳͖͇̫͚̪̰͉̯͚̩ARGATE̜̪͍͠ͅ
A͓̣̻̲̻ͅN̹͙͖T͕͓̜̤͔͎͖̟E͇͓͇S̪̱̳̱DEQUEYO---!!!!
—se escuchó la endemoniada voz, tan altaincluso retumbando dentro de su habitación. Seguido de un portazo.Flug se preguntó si la música seguía sonando en el lugar donde se encontraba su jefe, pues seguía
allí
en su habitación.
Tan insuperablemente romántica... tan suave. Un mar abierto de emociones, tan cargado de ese sentimiento melancólicamente cariñoso, como la primera vez que vió a su jefe en persona. Tan, como un aviador cegado de amor, apunto de chocar con--.Sus hombros se desplomaron en un hondo suspiro antes de levantarse y ponerse a trabajar en poner el producto al catálogo, listo en un click para mañana.Mientras el demonio de la mansión no tuvo más remedio que gritar en su almohada.

----- CHAPTER BREAK -----

Explicaré sencillo el significado de un Tritono: Es una tocaba de piano que se da al equivocarte en las notas, se evitaba en la Edad Media por ser una entonación dificultosa y siniestra a propósito, y se decía era una invocación al diablo. Se utilizaba el nombre de diabolus in musica ('el diablo en la música') para describirlo.

La pieza que toca Flug, "Greensleeves" de Mozart, no la pongo luego porque interrumpe............ el íntimo momento.

Va igual a esta escena:

Disfruten, lectores ♡.

. . . . .

La música había desaparecido y Flug tan solo demoró un poco más de media hora en redactar y programar el nuevo producto al catálogo.Entre sus cansados brazos se recostó, preguntándose a sí mismo ¿cómo rayos iba a vender ALGO si ni siquiera ponía un video promocional?. Se preguntaba si su jefe siquiera le hablaría al día siguiente, o le daría el visto bueno al video que ya estaba para subir.. y más que nada, deseaba que sus dudas sentimentales se resolvieran.Como espuma de mar a la arena, su cansancio lo cubría en somnolencia. Pensaba en las últimas palabras que intercambió con su jefe y aspiró fuerte, completamente ilusionado con la notable vergüenza que el ente le evidenció.
Si tan solo le hubiese admitido su cariño, o que estaba dispuesto a tocarlo si lo hubiese pedido, ¡cualquier cosa para complacerlo!.. incluso si no le correspondiera el afecto.Cerró sus ojos y se descubrió de su bolsa y gafas, acariciando sus mejillas enrojecidas. Solo abrió un ojo hacia el rincón de su habitación donde yacía una amplia caja azul, con sus únicos instrumentos musicales en buen estado.No sabía qué, ni cómo, ni para qué, pero algo lo llamaba a abrirlo. Así que simplemente cerró la laptop con su trabajo y descubrió la tapa semi polvorienta que cubría el contenido; un piano a pilas bastante moderno y de 88 notas, algo pesado pero cabía en sus brazos, y su clarinete.No dudó en que sacaría el piano, se dirigiría a donde Black Hat, y le confesaría su amor luego de tocarle una pieza.

Espera…

“¡¿QUÉ DIABLOS?!” Se dijo mentalmente, mirando el teclado como si este le hubiese susurrado ese pensamiento al oído. Y no, tampoco parecía que un demonio le haya metido eso a la mente.Agitó su cabeza cerrando los ojos.—¡NONONOno, debo estar v-v-volviendome loco..p-por el cansancio...!—
musitó con una risa nerviosa, acunando el piano en su pecho.Lo miró ahora con ternura y empezó a pensar en nadie más que en su jefe. Deslizó sus dedos sobre las teclas lentamente y tocó suave el botón de encendido. La lucecita roja que prendió le hizo pensar en su propio corazón encendiéndose, pensando en todas las canciones de amor que le hacían notar el retumbar de su corazón.—Nnnnnnhh- ay bueno, al deMONIO.—Se levantó de su asiento con el entrecejo fruncido, erguido como un general a por su conquista.Corrió lo más posible con sus pantuflas hasta abrir su puerta, tratando de seguir con la misma rapidez.. pero más discretamente.. hasta la cama de su jefe. Quien felizmente se encontraba roncando apacible y a espaldas de él.El estómago del doctor se le llenó de mariposas, estrujando el piano en su pecho como a su retoño felpudo. La visión frente suya le recordaba a cuando-- bueno, sabía que era TERRIBLE siquiera alegrarse de cuando su jefe estaba inconsciente.. Pero lo hacía. Adoraba tenerlo en ese estado
tan
calmado, con su ronquido tan sereno y adorable como ronroneo de león.Se sentó en la colcha a su lado y suspiró con la vista ahora al instrumento. ¿En qué rayos estaba pensando...?Su mente estaba en blanco, las canciones que tenía en su mente se esfumaron, dejando una. Solo una.Frunció el ceño en concentración, se llevó una mano a su rostro y enroscó uno de sus pequeños tentáculos en su dedo.
“¿Por qué demonios no recuerdo ninguna otra partitura?.”En fin, no pudo detenerse ahora, pues su jefe parecía acurrucarse en su sitio. Sintió sus propias manos ir rápido al teclado como si de un instinto se tratara.Con temor puso sus dedos encima de las teclas y, recordando su parte favorita de la tonada, empezó a tocar la única pieza que había quedado en su mente; “Greensleeves” de Mozart.Esa, la primera tocada que había aprendido en su vida. Tan clásica, tan medieval, tan sencilla y suave.Todo iba en armonía, hasta que una fuerza que desconocía apagó la poca iluminación que daba la maquinaria médica al lugar...haciendo que el doctor se equivoque......tocando un tritono y…
...haciendo que el demonio se mueva de la cama en un suspiro, acariciando torpemente el muslo del muchacho.
El muchacho exaltado se llevó ambas manos de frente a la boca, sintió su piel erizarse y toda su sangre ir a sus mejillas por milésima vez en el día,
estrujando sus dedos para no emitir el gemido que se le iba a escapar.Ni siquiera sabía cómo actuar,
MENOS al siguiente instante qué las manos de su jefe empezaron a acariciarlo tan maravillosamente, sobando lentamente hasta llegar primero a su cadera, y culminando en su cintura.
Nada más pudo hacer que disfrutar tanto así que se sintió estupidizado, irguiendo su espalda con un deseo más que infernal.
—Te ordeno que dejes esa tontería y te eches conmigo.
—la voz áspera le susurró tan adormilado que Flug supo que este hablaba en su sueño. Sin importarle absolutamente nada, echó el piano a su silla tan rápido como se acomodó junto a su jefe, tan veloz que ni siquiera supo cómo, pero ya Black Hat lo había arropado dentro y empezado a abrazar de la cintura.Flug se quedó inmóvil, una mano tapando su boca y la otra acariciando su latente corazón, como si eso pudiese calmarlo. Sintió como
lentamente
las largas manos lo empezaron a acariciar en amplios círculos que pasaban por su vientre y cintura, se sintió tan bien que rogó a todos los dioses que no pare, y que toque dentro de su ropa...pero hizo algo aún mejor: Black Hat lo atrapó en un abrazo, ronroneando fuerte como un tigre a su oído, acariciando su maligno rostro en su cuello.El afortunado subordinado se sintió tan hermoso, su jefe era tan suave y afectuoso, estaba totalmente vencido por el cariño que sentía y gimió suave, inevitablemente haciendo que su jefe bote una bajísima y bastante suave risa, tan suave como sus fuertes dedos masajeando su cadera ahora.
—Te tengo…
El susurro del ente maligno acarició su yugular tan deliciosamente que calentó su cuerpo entero en una. Y pues, no, no pudo resistir mover el tembloroso brazo que cubría su boca y aferrar su mano a la espalda ajena, suavemente empujando a su jefe más cerca. No le bastaba con la completa oscuridad del laboratorio, tenía que estrujar sus ojos para grabar en su memoria la tibia y suave risa de su jerarca abrazando su cuello entero, tocando su cuerpo tan provocativamente, regalando tanto afecto y bienestar en su corazón. Simplemente estaba en una nube de amor.

No quería arruinar el momento hablando, en serio que no, pero las palabras...dios, simplemente salieron cuando la calurosa, húmeda, y serpentina lengua de su jefe “probó” la tan delicada piel de su cuello como si fuese una paleta.
—AYMAdreSantísima.
—gimió en un jadeo urgido, robándole otra risa suave a su jefe.—Tan precioso…
—susurró antes de plantar un beso largo y cálido a su yugular, la mano del doctor ahora apretando fuerte su bata en un gemido suave. Su corazón le latía tanto, nunca había recibido un beso y mucho menos allí, y ese beso se sintió tan bien que agradeció a todos los dioses estar en los brazos de un ser tan cariñoso como malévolo, quería que siguiera y que sus sorprendentemente suaves labios nunca parasen de besarlo, pero...—
...mi príncipe.Los ojos del menor se abrieron de golpe, calzando una tuerca con la otra. ¿Qué estaba haciendo?...era obvio que su jefe estaba teniendo un sueño húmedo con alguien más. Su corazón se le hubiese roto en ese instante,
pero, joder, ¿cómo sentirse mal ahora que el amor de su vida empezó a besarle su cuello de nuevo?... Un beso, dos besos, tres, cuatro, cinco… dejó de contar... seguía, cada vez mejorando en sus besos, como si estuviese practicando para besarle la boca con un profesionalismo tan divino como sus poderes.
Flug estaba tontísimo de cariño, su cabeza le daba vueltas desde que empezó con esos besuqueos tan suaves, tan sonoros, llenos de dulces jadeos de placer departe de la infernal criatura, su temblor paró y ahora solo abrazaba a la cariñosa bestia con toda la dicha que sentía, sus mejillas estaban tan tibias como la lengua de su amado que lo lamía entre intervalos. No paraba de reír suave de la inmensa satisfacción y nerviosismo que le causaba, la felicidad le desbordaba, quería que ambos fuesen eternos y estuviesen así por siempre… bueno, almenos ya eran eternos los dos. Faltaba lo otro.
—Eres irresistible…tu voz, tu piel... ¿sabes?
—frotó sus dedos contra la liga de sus joggers, deslizándose dentro de su camiseta para dicha del científico, haciendo que el muchacho emita un “Oh~” tan suave y travieso como las manos de su amado.
—…me has dejado con las ganas de ti tantas veces que ya me cansé.
El muchacho suspiró apenado, lamentando, envidiando por un buen segundo a ese príncipe. Se mordió la lengua para no reclamar nada… solo quería disfrutar de las manos ajenas sobre su espalda, manos que lo abrazaron hasta chocar ambos pechos juntos. Amaba todo, lo amaba demasiado, amaba como su grave voz tarareaba en ronroneos la canción que le había tocado .
Se dejó y gimió en la traviesa caricia que le dio a su cintura, varios dedos tocándolo como si fuese piano, corriendo electricidad por toda su columna. Ya no pudo resistir los celos.
— S-señor... por favor..El ente le respondió con una risa, empezando un beso con lengua en su cuello... finalizando con la travesura de provocarle aún más.
—¿Hhmm?...Flug se embobó de nuevo, riendo tan dulcemente como si le hubiese contado un chiste tonto. Trató de conectar las pocas neuronas que le funcionaban ahora. —M-mi nombre-jej, d-diime por mi ah-¡AHM!-- mmfh…
—gimió fuerte al sentir a su jefe levantar del elástico de sus joggers, ajustando su entrepierna por solo un segundo antes de soltarlo y reir malévola pero somnolientamente.—Esta bien, me puedes llamar tonto porque ni sé tu nombre.Aspiró aliviado al pensar que eso significaba que no era nada serio, su jefe lo había dejado de besar y ahora solo ronroneaba mientras apretaba de su cintura como si le perteneciera. Habló para descartar su inseguridad antes de que las cosas se pusieran mucho más calientes.
— Y..y-yo...y ¿le gusto...señor?—Claro que me gustas, idiota.
No supo cómo describirlo, no es algo fácil de siquiera articular con la voz, menos es escribirlo en palabras.

Obviamente ignoró el “idiota” del final.

Hubiese sido maravilloso que ese sentimiento indescriptible que le causó fuese de amor, y que esas palabras fueran dirigidas a su persona. Pero supo que no lo eran, no eran para él.

Así que...en vez de mariposas en su pecho, fue la arremetida de una daga en el mismo lugar.

—Igual, ehm...—
Black Hat empezó a dibujar circulitos en su espalda con un dedo, igual de tímidamente como susurró.—...¿estaría bien continuar besando tu cuello?, no sé, ¿morderte tal vez?. Es que la tengo dura como una roca pero no lo quiero hacer contigo, solo provocarte.

“¡¿VETE A CHINGAR A LA PUTA MADRE?!”

—¡¡BLACK HAT, YA
SÁCATE!!. —le empujó los brazos fuera de su cadera con TODA la furia contenida de sus celos, y bajó su camiseta para cubrir todo lo que se había descubierto de su cuerpo.Black Hat jadeó fuerte, con una sorpresa tan grande que Flug pudo jurar que su alma escapó por su endemoniada boca, el demonio se quedó inmóvil por unos buenos segundos. Hasta que empezó...—¡¡HOoooo, VAAAYA
VAYA mi corazón, OH DE MI!!
—
“¡¿QUÉ DEMON---?!” Su jefe lo tomó con sus dos brazos, abrazándolo con fuerza y una sonrisa grande que el confundido doctor pudo percibir al este rozar por su mejilla, acariciando su cara de forma tan melosa como una vez el mismo lo hizo al cargarlo inconsciente.—TU VOZ ENFURECIDA ES COMO MIL SOLES, ¡MI PRÍNCIPE, POR FAVOR SIGUE!
—Flug rodó los ojos,
joooder, que era lo que faltaba.Lo empujó con fuerza del pecho, haciendo que su jefe lo suelte con una risa tan traviesa y maléfica que le remató la paciencia.Su corazón moría por estar con el embobado de su jefe, mas su cerebro le gritaba que no suelte su enojo, así que por primera vez en el día siguió a su cerebro y se salió de la cama con furia. ODIABA-- no, le
ASQUEABA
la idea de tener que ser el títere voodoo de su fantasía erótica con quIÉN condENADO PRÍNCIPE ER--—Eres PERFECTO--
—en la inmensa oscuridad, e incluso dándole la espalda a su jefe, Flug pudo imaginar más claro que el agua a Black Hat posar tan seductoramente como su voz al hablarle… Besando dos de sus dedos como un chef. —¡No se me ocurre nada más malvado que
dejarme anhelando más.. DE
TÍ~!

—¿SABES QUÉ?
NO, ¡¡NO!! —Flug
se volteó y si fuese un demonio como su jefe, estaría ahora dándole la espalda a 4 metros de llamas.
Empezó a articular y gesticular como si la Datura Repulsa hubiese tomado posesión de su cuerpo. —ERES TAN DISTRAÍDO QUE ES RIDÍCULO, ERES
INSUFRIBLE,
EGOCÉNTRICO, MANO LARGA, AMARGADO, ¡NI PUEDES VER UN BOTÓN PARA ENCENDER UNA COSA TAN SIMPLE!, DETESTO QUE NO APRECIES TODO LO QUE HAGO POR TÍ, PUES ERES EL TONTO MÁS GRANDÍSIMO DE LA HISTORIA QUE
SÉ
QUE TU IMPERIO DEL MAL ENTRARÍA EN CAOS SI NO ME TUVIERAS Y --Y NO PUEDO-- NO
PUEDO
CREER QUE YO---

—Quiero salir contigo.—……

Flug sintió su mente nublarse por un buen segundo, sus cejas enfurecidas en el fruncimiento se alzaron con la suavidad de su cariño,

se enterneció tanto que lentamente sus párpados bajaron hasta la mitad de sus ojos, abrazando tan suave sus cristalinas pupilas…

Su voz,

esa voz,

nunca tan suave, cálida,

nunca tan sincera, tan tierna, como ahora…

Hasta que regresó a la cruel realidad; la propuesta no era para él.Flug giró en su talón y marchó a su cuarto con la quijada al aire, frunciendo el entrecejo con un “¡JUM!”.No con ira hacia su jefe, no, ahora estaba molesto de no haberse confesado antes.Mientras recorría el laboratorio hasta su cuarto, pudo escuchar las endemoniadas risas traviesas de su jefe,
su suspirar, su besar a la almohada que le había prestado entre susurros tiernos que no podía entender.Llegó y cerró la puerta con el estruendo de un rayo en espera de que su superior se de cuenta de su enojo, y se echó en su cama como el príncipe berrinchudo que era en el fondo.Agarró su almohada, se cubrió el rostro con ella y gritó allí.. estrujandola con sus puños hasta cansarse.Paró aliviado luego de unos buenos minutos de descarga y se acomodó angelicalmente, los pensamientos que volaron por su mente fueron de las cosas que le había confesado a su jefe en su furia, y se sintió orgulloso de haberlo dicho todo. Por suerte se quedó dormido enseguida, tranquilo y sosteniendo esa felicidad antes de pensar en el príncipe que tanto deseaba el demonio, y enojarse de nuevo.
♡
Black Hat estaba enfurecido de sí mismo, agitado en ira mientras miraba la puerta en la que se había encerrado su SABANDIJA de hojalata. No podía creer que su
PROPIA
malvada mente
lo haya traicionado así -- siquiera empezado a imaginar que su-- su subordinado podía tocar su-- ”..¡oh, POR FAVOR!.”Estrujó en puños la almohada mientras le gritaba hasta agotar su garganta.Paró aliviado luego de unos buenos minutos de descarga y se acomodó angeli-- bueno, endemoniadamente.Se tapó hasta la cabeza como una oruga, dejando solo su sombrero descubierto y se dijo a sí mismo que no iba a pensar en su príncipe esta vez. Se dijo a sí mismo aquello, tantas veces, que inevitablemente el sentimiento de calidez en su corazón que le transmitía siquiera tenerlo en su mente, le superó como el sueño a un toro. Pudo jurar que estaba dormido, no, mas bien estaba seguro ahora.Pues escuchó ese dulce tocar de piano, ese que lo hacía estar más seguro de que estaba en la cama de su reinado medieval. Lo emocionó tanto que recorrió por su espalda un agudo escalofrío, una electricidad que al parecer escapó de su cuerpo... e hizo a su príncipe tocar,
un precioso tritono.Lo llamó como el tocar de un timbre,
y lo prendió como el encender de un motor.El demonio no tuvo más remedio que lamerse los labios en goce de su plan, rodó su cuerpo y convenientemente su hermoso príncipe estaba allí sentado en la literalmente completa oscuridad.
Oh, agradeció a Lucifer poder tener la mano justo en su muslo tapado en suave ropa que supuso era de dormir, lo acarició y se recordó a sí mismo que ambos, pues,
¡eran unos caballeros!, tenía que tener un poco de educación y clase, no podía atreverse a manosear su entrepierna así nomás sin primero preguntarle si lo deseaba así. Demonios, ni siquiera le había traído flores o invitado a salir oficialmente.Lo quería tanto, ¡no quería asustarlo!,
pero... joder, sus manos se movieron “por sí solos” y se deslizaron hasta la perfecta curvatura de su cintura. Tenía que--..—Te ordeno que dejes esa tontería y te eches conmigo.
—
Gracias a los dioses del Olimpo le obedeció rápido, lo arropó y abrazó de la cintura como a un tesoro que iba a robar.
Lo empezó a acariciar en círculos grandes, sus largas manos pasaron con facilidad por su vientre y cintura, lo tocaba encima de una ropa de dormir de un algodón tan delicado que sintió la calidez de su cuerpo. Deseaba tanto tocar dentro de su ropa, pero se mordió la comisura del labio en una sonrisa y se rogó aguantarse. Rodó su brazo para atraparlo y acariciar su rostro contra el cuello de su príncipe, inevitables ronroneos de placer se le escaparon de los colmillos.
Su rango menor olía tan bien, era tan intoxicante que ya lo quería probar de una vez. Negó con la cabeza en las caricias, ¡infiernos!. Y para colmo su precioso muchacho le gimió, haciendolo reir suave de lo lindo que se escuchaba. Presionó sus fuertes dedos con suavidad a su cadera.
—Te tengo…—Le dijo, pensando que era una advertencia suficiente. Estaba esperando que el muchacho se espante, pero no lo hizo.
Más bien, suficiente le dio a entender cuando su mano lo tomó de la espalda y lo empujó más cerca de su cuerpo. Parpadeó sorprendido y se llevó la mano a la entrepierna para cuidar de no tenerla parada y rozarle. ¡Fiuu! Ahora su príncipe estaba a salvo, pues pudo escudarlo de la bestia.

Desde luego su otra mano lo siguió tocando, Lucifer, se rindió y se acarició solo un poco y algo en él le gritó que lo lamiera de una buena vez. Sacó su lengua y la presionó contra el delicioso cuello de su muchacho, haciendo que este escape un irresistible gemido.
—AYMAdreSantísima.
—jadeó tan urgido como su miembro tapado por su mano y bata, robandole una risa. “Paciencia, que es realeza y lo vas a asustar.” Pensó, lamiéndose el labio superior con orgullo de lo cometido. “No es cualquier muchacho, es especial, es...”—Tan precioso...—susurró con tanto deseo en su garganta, aspiró el dulce aroma de su piel, intoxicándolo lo suficiente como para hacerle fruncir los labios y plantarle un beso largo a su yugular. Inframundos, ¡nunca había besado nada en su vida, y cómo disfrutó hacerlo ahora!, su príncipe gimió hermoso, sintió sus bellos dedos apretar contra su bata y sonrió.
—...mi príncipe.
Sí, suyo. Lo besó en el cuello de nuevo, luego otra vez, muchas más, y con cada beso sentía que su cordura se le desvanecía, sentía que estaba en la dicha más grande de la vida, y lo estaba. Sabía tan bien que no quería parar de besarlo, lamiendolo unas veces en la zona besada, en las diez, quince...¿veinte veces…? Oh diablos, ¿qué importaba cuántas veces eran?. Se embriagó en su piel.
—Eres irresistible…tu voz, tu piel... ¿sabes?
—pasó sus dedos por la liga de sus pantalones, deslizándose dentro de la ropa que tapaba su vientre.. oh, la dicha de tocarlo al fin fue tan grande que casi se le escapa un gemido, y para colmarla su dulce realeza le dio un “Oh~” bastante provocativo…
—…me has dejado con las ganas de ti tantas veces que ya me cansé.
La hermosa criatura que sostenía en sus brazos le suspiró, lo abrazó para acercarselo hasta chocar ambos pechos juntos y caminó con sus dedos por su espalda. Empezó después a viajar sus dedos hasta su cintura de forma tan suave como tocar un piano, se acarició el miembro como tranquilizándose.
—S-señor... por favor..—le susurró suave, haciéndolo reir antes de empezar a besarle el cuello de nuevo, pero esta vez con besos franceses.—¿Hhmm?...—
preguntó con su tibia lengua sobre él, sentía que escuchaba a un ángel reir y hablar. Le gustaba tanto…—M-mi nombre-jej, d-diime por mi ah-¡AHM!-- mmfh…
—
Black Hat se atrevió a jalarle del elástico de sus pantalones para apretar la prenda que lo encarcelaba contra su propia entrepierna. Apenas gimió lo soltó, riendo travieso de su malvada travesura.—Esta bien, me puedes llamar tonto porque ni sé tu nombre.
—
Le confesó y apenado empezó a acariciar y apretar su cintura, su respiración y ronroneos entibiando el cuello de su cariño.—Y..y-yo...y ¿le gusto...señor?—Claro que me gustas, idiota.—respondió como si fuese lo más obvio del mundo, pero claro... Se mordió la lengua en la última palabra.Vaya, bueno. La había cagado. Se sintió de lo más avergonzado ahora.Imaginariamente se dió un golpe en la cabeza y pensó en lo tonto que había sido ni siquiera preguntarle su nombre antes. Se tragó su orgullo e intentó hacerse de fuerte y malvado, esperando que eso fuese suficiente.—Igual, ehm...—
decidió que lo más inteligente sería ahora susurrarle tímido, apenado empezó a dibujarle circulitos en su espalda con un dedo, le provocaba seguir así que se armó de valor.—...¿estaría bien continuar besando tu cuello?, no sé, ¿morderte tal vez?. Es que la tengo dura como una piedra, pero soy despiadado así que solo te voy a provocar y dejarte con las ganas.“¿Dije algo tonto?...bueno, sí.
Diablos.”
….
—¡¡BLACK HAT, YA
SÁCATE!!.Le empujó de los brazos para safarlo de su agarre, con tanta furia que lo sorprendió.El rey le jadeó fuerte, ENCANTADO de la belleza de su dulce voz al enojarse. Se quedó inmóvil esperando que siguiera su angelical reproche, pero no le hizo más, así que empezó a decir lo primero que a su entontada mente se le ocurrió.—¡¡HOoooo, VAAAYA
VAYA mi corazón, OH DE MI!!
—
lo atrapó con fuerza y le sonrió tan amplio y con todo el cariño del mundo, acariciando su cara como un felino.
Tan suave, tan precioso, ¡tan MALVADO!...—TU VOZ ENFURECIDA ES COMO MIL SOLES, ¡MI PRÍNCIPE, POR FAVOR SIGUE!
—SE MORÍA (si fuese posible) POR BESARLO, pero rápido su querido lo empujó
con esas manos tan bellas.
Sintió tanta furia de su parte que lo emocionó pensar en qué haría luego, rió travieso y maléfico en la dicha de ese pensamiento.—Eres PERFECTO--
—anunció orgulloso, encantado, con el corazón encendido. Recostó su codo sobre su colcha y se sostuvo de la barbilla, recostandose de forma seductora en la oscuridad. Se llevó dos dedos en señal de exquisitez y se las besó como un chef dando aprobación al jugoso manjar.—¡No se me ocurre nada más malvado que
dejarme anhelando más.. DE
TÍ~!—¿SABES QUÉ?
NO, ¡¡NO!!.Se llevó una mano a la entrepierna con una sonrisa lasciva y una ceja arriba, destapándose la parte de abajo de la bata. Arqueó una pierna sobre la colcha de la manera más seductora posible. Estaba listo para que su príncipe volviera allí y--—ERES TAN DISTRAÍDO QUE ES RIDÍCULO, ERES
INSUFRIBLE,
EGOCÉNTRICO, MANO LARGA, AMARGADO, ¡NI PUEDES VER UN BOTÓN PARA ENCENDER UNA COSA TAN SIMPLE!, DETESTO QUE NO APRECIES TODO LO QUE HAGO POR TÍ, PUES ERES EL TONTO MÁS GRANDÍSIMO DE LA HISTORIA QUE
SÉ
QUE TU IMPERIO DEL MAL ENTRARÍA EN CAOS SI NO ME TUVIERAS Y --Y NO PUEDO-- NO
PUEDO
CREER QUE YO---
.........OH….... por todos los dioses, y demonios del multiverso…

Era mucho MEJOR de lo que creía. Se le había sincerado y dicho todas sus despreciables cualidades con la voz más hermosa que jamas haya escuchado.

Con cada palabra que emitió el demonio sintió su sonrisa desaparecer, su quijada se le iba al piso en cámara lenta y ahora sus labios evidenciaban la misma sorpresa que sus ojos abiertos como platos. Claro que no pudo ver nada en la oscuridad... más que las preciosas, brillantes lunas en ojos de su cariño, eran suficiente para imaginarse la perfecta escena entera y suspirar.

Enamorado.
—Quiero salir contigo.
Le pidió como un ruego, y si no tuviese el ego tan grande hasta se le hubiese arrodillado en el suelo. Quería tomar su mano y besarle mucho ahora. Su caballero era tan insolente y sincero, nadie le había hablado de esa forma, y eso simplemente lo enloquecía.

Oh bueno, se estaba retirando ahora y eso todavía lo dejó queriendolo mucho más, asi que rió en su sitio de forma traviesa antes de acomodarse en su cama y empezar a provocarse el pene con la palma de su mano, así de simple.

Qué diablos, ¿se iba a masturbar sin importarle si lo escuchaba su príncipe o si volvía? pero por supuesto.
Sencillamente
rodó su falo en sus dedos e instantáneamente sintió toda esa excitación contenida salir--bueno… apunto de salir.

Suspiró de alivio y tomó su almohada para besarla como si de su príncipe se tratase, mientras su mano sobaba
la largura de su endurecido miembro.
—Te deseo tanto, te quiero, tu piel es tan suave…—dijo ahogado, susurrando en la almohada con besos en cada pausa. Intentó bajar la velocidad de sus manos
para no venirse en una,
acariciando un poco más lento de arriba a abajo.—...quiero tocarte y que tus manos me toquen.. Mmfh.. ¡mggh!..
—gimió fuerte, no pudo evitar quitar la imagen de su príncipe masturbandolo mientras lo abrazaba en la cama y él le besaba el cuello, y sencillamente empezó a acelerar.—...Oh...OHhho.. Vayaaa-aaH--¡AH!…
—tiró la almohada a un lado con una sonrisa tan puntiaguda como urgida, se sentía EXCESIVAmente bien. ¡Mucho mejor de lo que se sintió la última vez que se tocó!. Tomó su otra mano para ayudarse y jadeó duro, botando un gemido hondo en lo que se tocaba tan rápido en la gelatinosa humedad del venoso tentáculo que era su enorme miembro.
Arqueó su cuerpo con el sombrero presionado a la colcha, tapando sus ojos y solo dejando a la vista su sonrisa embobada, la lengua afuera mientras babeaba excesivamente al igual que jadeaba cual perro.

Se movía tan duro, tan rápido y tan desesperadamente que sonaba como húmedas embestidas, era… tal cual, un sonido tal vez parecido a como fuese si se estuviese follando a su príncipe ahora, y tan pronto como ese pensamiento vino, se..... vino.

Gimiendo ahogado de tanto jadear, de tanto gemir de placer y de tanto suplicar hace rato.

Gimiendo...

el nombre de la persona que quería apenas se corrió en el éxtasis.

—…Flug.

----- CHAPTER BREAK -----

El demonio abrió sus ojos de golpe en pequeñas pupilas y de sus enormes colmillos salió un jadeó estupefacto, como si hubiese salido del agua luego de un larguísimo ahogamiento, agitadísimo y babeando por la boca aún, con toda la sangre dirigida a sus mejillas.Las luces de las máquinas parpadearon hasta prenderse por completo apenas su vista se ajustó del despertar, evidenciando que estaba en la camilla improvisada de su subordinado. Y no... ni siquiera estaba pensando en que dijo el nombre de-- ahm, ni siquiera que era su segunda vez que--...mientras se tocaba y-
BUENO pero era una perversión y ya, ¡tenía otras cosas de qué preocuparse!.Su corazón le seguía latiendo fuerte y su pecho se movía de arriba a abajo en su fuerte respiración, sudando."Oh no...."Oh, si.Al parecer se había venido mucho, y en todas las sábanas de su lacayo.
Sus dos manos se limpiaron la boca y presionaron ambos lados de la cama, y con ello se semi-incorporó, todas sus extremidades temblando de nervios. Se sintió como un miedoso ratón de caricatura apunto de asomarse por la ventana.Miró abajo y su primera reacción fue llevarse un zape a la cara, levantando la mirada dramáticamente. Confirmó que se había corrido en las sabanas, pues habían dos manchones de su esencia blanca salpicada encima del print de nebulosa.—¡¡Si seré IDIOTA!!—susurró fuerte, levantandose de la cama lo más pronto posible, tropezando y cayendo al suelo para al instante levantarse erguido como si alguien lo fuese a ver."¡¿QUÉ CARAJOS?!" sacudió su bata con sus manos y una mueca, había caído pisando un borde de la sabana. Miró a ambos lados y, felizmente, nadie vio nada ni nadie lo
escuchó.... Solo quedaba desaparecer la evidencia, como buen villano que era.Se llevó un dedo a la barbilla y un puño a la cintura, ¿qué haría el villano más despiadado del mundo ahora? simplemente quemaría la evidencia. Pero, lamentablemente, recordó que tendría que justificarse con un recorrido de los hechos y pensó; "¿qué haría el villano más
inteligente
y despiadado del mundo ahora?..no...Flug no...no pienses en Flug...NO pienses en Flug, no pieNSES EN--¡¡NO AYUDA DECIR SU NOMBRE EN TU MENTE, TREMENDO IMBÉCIL!!"Se pegó en la parte del sombrero que cubría su frente. "¡¡CONCENTRATE!!".Y empezó a caminar en círculos. Pensó, pensó... se había levantado de la cama sintiéndose de maravilla, iba a empezar a pensar en algo tonto cuando--—¡¡AAJA!!.
—¡Esa era la respuesta, se sentía de MARAVILLA!, no solo era porque se había echado el polvo más fantástico de la vida y tocado a su príncipeEEoooooO LO QUE SEA-- era que ya no tenía congestión nasal, raspón en su garganta, apretones en su estómago ni calentura en su eh--en su frente.Si sus malévolos cálculos eran correctos, se había curado y no necesitaba estar allí para ser medicado o quedarse en la camilla y ser examinado de nuevo, ¡EXCELENTE!. ¡Ya no tendría que estar junto a Flug todo el día de nuevo y--!....Oh.¡BUENO, TAL VEZ SUS PODERES FUNCIONARÍAN AHORA!, ¿verdad?. Chasqueó para limpiar lo evidenciado y... no. Sacudió su cabeza y gruñó. "¡¿Pero si besé a mi--...?! A LA MIERDA, NO ME DIGAS QUE ERA DAR UN BESO EN---." Tomó la almohada, gritó en ella arqueando su espalda hasta abajo, descargando toda su frustración, y la dejó en su lugar luego de medio minuto, como si nada suspirando.Bueno, daba igual, tomó la colcha y se dirigió a la estación de los bots, pues no sabía a dónde llevar esa cosa a lavar.Pero al abrir solo un poco la puerta y asomarse, lo que vió fue perturbador.Eran varias parejas de Hat-Bots bailando lento con una canción bien boba y de amor, bajo una bolsa de disco e iluminación del fucsia que le gustaba a Demencia por toda la sala robótica.

Sus siempre fruncidos ojos se entrecerraron en una mueca asqueada, sacudiéndose del disgusto—¡IUGH, PERO QUÉ REPUGNANTE!.........bueno lavenme esta cosa mugriennn--nO LO EXAMINEN.—, musitó gritando al final, tirándole rápido la colcha a un HatBot-Sentinel que se encontraba justo allí en la puerta y no haciendo lo que su contraparte pequeña y tal vez más tonta hacía.El enorme bot le dió un saludo militar y se fue para una puerta que llevaba al cuarto de lavado, así que Black Hat no hizo más que cerrar la puerta y hacer como si no vió nada, sacudiéndose las manos con palmadas como si ya hubiese realizado todo un trabajo.'I've hungered for your touch, a long, lonely time - He deseado tanto tus caricias, durante un largo, solitario tiempo,''Por alguna razón que él desconocía, la música seguía sonando fuera de la puerta, y cuando volteó con fastidio, lo primero que captó su vista fue a su lacayo, allí haciéndose el tonto caminando de puntillas como si fuese a hacer siquiera ruido con sus pantuflas.'And time goes by, so slowly - Y el tiempo puede pasar, tan lentamente. 'Miradas se dirigieron, ojos se encontraron el uno al otro, las cejas de ambos se alzaron bien arriba al verse y las cuatro pupilas que se observaban eran pequeños puntos. Se quedaron totalmente helados por unos buenos 10 segundos, entre la suavidad de la música y ambos latidos en sincronía.'And time can do so much. Are you...? - Y el tiempo puede hacer tantas cosas. ¿Tú eres...?'Hasta que Black Hat abrió la habitación de los bots y se encerró más rápido que volando.Con su jefe ya fuera de vista, Flug corrió y se llevó su piano a su cuarto con la misma velocidad con la que llegó a su objetivo. Se encerró pegado a la puerta con un respiro de aire exageradamente hondo, igual que el de su jefe en la estación de recarga.
'...still mine? - ¿..mio aún?'
El demonio desde allí escuchó la puerta de la otra habitación cerrarse y al fin pudo salir..... a correr desesperado hasta SU propio cuarto. Se encerró y fue directo a la enorme cama que poseía para arroparse en las sabanas escarlata y morir de la vergüenza. Había vuelto al mismo estado jadeante y sudoroso del que estaba cuando despertó, y con toda su sangre en las mejillas.
'I need your love. God, speed your love... - Necesito tu amor. Dios, acelera tu amor...''
Sí, la maldita música sonaba en su habitación también, y el demonio no tuvo más que hacer que gruñir frustrado y fruncir su entrecejo punzante mientras se tapaba la cara con sus sábanas carmesí. Su respiración y sus latidos aún agitados, echando humo por el cuello.
'...To me - ...Hacia mi'
La canción seguía, ahora estaba hablaba del cochino amor como el agua,
ríos solitarios, mares de sentimientos. Sentía que se ahogaba en agitación, respiraba como si hubiese salido del agua...mar...se encontraba, abrazando-- ¿a los brazos abiertos del mar...?. Qué canción tan ridícula...inevitablemente pensó en moluscos, en el rostro descubierto de--.Cerró los ojos rendido en un fuerte quejido y suspiró hondo, decidió apretar sus almohadas para ocultar su audición siquiera parcialmente y no atender la letra.Se puso a pensar en el argumento que estaba pensando para justificar la lavada de colcha; "Ya no necesito estar allí porque estoy curado y la puse a lavar para devolverla." parecía demasiado educado de su parte, "BUENO, es que... vomité encima y ya me siento mejor y no la necesito.", no funcionaba porque su vómito era ácido las últimas veces,
hm...
"Simplemente me vine en tu colcha pensando en ti al finali--¡¡¡OYE YA BASTA!!!".Se dió una bofetada en la cara. Infiernos, ¡¿hasta cuándo SU PROPIA MENTE DIABÓLICA le seguiría fastidiando de ESA forma tan malvada?!....por Lucifer."Ya estoy curado, no te necesito y los bots insistieron en dejar todo limpio así que ahora largo y no me hables." Sí, mucho mejor. Podría agregar un insulto, tal vez... no. ¡Sí!
No. ¡¿POR QUÉ--?!... ¡¡MaldiCIÓN!!.—¡¡¡APAGUEN ESA TONTERÍA QUE VOY A DORMIR!!!—
dijo débil de tanto respirar agitado, pero no hacía falta, pues la canción ya estaba a segundos de culminar. Su corazón le latía como si hubiese corrido, bueno sí había corrido, pero no tanto como para estar así.+Flug suspiró al abrir un poco su puerta y evidenciar que su jefe no estaba, estaba tan incómodo. No sabía qué pensar siquiera ahora pues
mucho
había sucedido en tan poco tiempo, ¿por dónde empezar siquiera?.En fín, tenía que concentrarse en el trabajo para desviar su mente de nuevo, así que fue rápido a la sala de sus bots con su invento y sus planos, y lo que vio dentro lo dejó confundido. Eran Hat-bots repartiéndose Hat-coins y jugando al poker de nuevo, con una bola de disco que iluminaba todo con un filtro fuscia como los de Demencia encima.Parpadeó —Eeeeh, luego pregunto. —, cerró la puerta y se dirigió hacia ellos mientras hablaba —Tengo este invento y necesito que lo copien y empiecen el traba-... —. Con una velocidad que no había visto nunca de ellos, tomaron sus cosas y se pusieron a trabajar como elfos para Santa Claus, trajeron de quién sabía donde un montón de madera y herramientas, un grupo se puso a soldar las piezas de metal y otros a cortar las maderas con sus propias garras de ataque.
—.....-jo?.Oh bueno, el doctor se sintió seguro y orgulloso, pero también estaba cansado, así que se encogió de hombros en un "Jum." de satisfacción y se retiró sobándose los ojos hasta su habitación, mirando al suelo con la espalda curvada del sueño. Hace un rato se había despertado de golpe al recordar que había dejado el piano allí donde su jefe y podía abrir preguntas... entre muchas otras cosas embarazosas.No quería pensar en eso, solo en lo bien que se sentía estar en su cuarto de nuevo, presionar el botón actualizando el catálogo, sentarse en su cama y cerrar los ojos, echándose lentamente hasta que su cabeza se apoye en su almohada y descanse al fin.
Su jefe, en la otra habitación, se envolvió como oruga en sus sábanas carmesí, cerró sus ojos, y lamentó que no era lo mismo que estar en--
oh al carajo cómo chingaba todo, joder.Se durmió al poco rato pero bien fastidiado y rechinando los colmillos, ni siquiera soñó con nada ni nadie y se despertó con el teléfono que no paraba de sonar. ¿Qué putas horas eran para que esté sonando ya?.Sacó sus sábanas de encima como empujando a un estorbo y se levantó enfurecido, su teléfono caminante estaba temblando en su mesa de noche y saltó despavorido cuando las garras del jefe de la mansión tomaron su contestador y le pegó un grito a este.—¡¡DIME LA HORA Y MÁS VALE QUE ME ATURDAS POR UNA BUENA RAZÓN, INMUNDA SABANDIJA!!.— escupió al teléfono, siendo contestado por una voz tranquila y femenina.—Seis de la mañana, y quería agradecerle señ--.—De nada. —colgó y se recostó de nuevo. Literalmente al INSTANTE sonó el teléfono de nuevo.—¡¿QUÉ CARAJOS QUIERES?!.Sonó otra voz, masculia. —¡Lord Black Hat! Gracias por--.—DE NADA. —colgó con furia, se quedó quieto un segundo pues sonó de nuevo y lo levantó. —¡¡JODER PERO CÓMO CHINGAN!!.—Buen día, señor Black Hat. —esta vez la voz era familiar, era la del tarado del Doctor Venenoso. Al segundo el jerarca se levantó de su cama y apretando un puño se prendió en llamas.—O cuelgas o te matas antes de que vaya allí y lo haga yo. —le respondió rápido y fulminante, iba a colgar, pero el atrevido le respondió veloz.—¿No puede teletransportarse aún ah...?—las llamas de Black Hat ascendieron al doble, gruñendo como una fiera salvaje.—¿No me va a agradecer, señor Black Hat?. —la mirada indignada del jefe era un poema, echaba llamas por todos lados.—¡¿¡AGRADECERTE POR MALDECIRME, INFELIZ ESPERPENTO!?!—¡No eh, que yo no le maldije!, esos sentimientos solo fueron detonados, ya estaban en usted y no es eso de lo que debería agradecerme ahora.— Black Hat literalmente temblaba de ira ante el teléfono, caminando hacia su armario quemando el piso con su recorrido.—Tu discurso da lástima. —sacó uno de sus atuendos limpios y ya se iba a disponer a soltar el teléfono, pero le hablaron rápido de nuevo.—Avisé a todos mis colegas la maravilla del invento de su científico, se pasaron la voz apenas lo vieron en su catálogo ¡y ahora es viral!.— el ente maligno se cansó y soltó el teléfono al piso por detrás, refunfuñó sin siquiera saber lo que significaba "viral" y menos le importaba, con tal que no fuese otro estúpido virus hacia su persona daba igual.No se iba a poner a analizar el por qué de su estado saludable ahora, ni las palabras que le había dicho ese ex-héroe descarriado de púrpura,
y tampoco iba a pensar que ya había confesado sentimientos hacia alguien. Negó con la cabeza mientras tiraba su bata de seda negra al piso y se empezó a vestir entre gruñidos. Necesitaba alistarse para atender a los clientes que tanto insistían en llamar.+El inventor se había levantado por labor de los bots, que tocaron su puerta insistente a eso de las 3 de la mañana. Parecía que no solo Black Hat trabajaba a esa hora a atormentar a la humanidad, pues varios clientes ya habían visto el nuevo artefacto malvado en el catálogo y lo habían pedido sin importarle la carencia de video promocional.Así que Flug se sobó los ojos y se fue al baño, poniéndose una nueva bolsa y gafas antes de ir para la puerta y abrir, y se tuvo que sobar los ojos de nuevo para evidenciar la exhilarate conmoción. Uno de sus Hat-Bots tenía la pantalla de su catálogo en su tableta digital con varias decenas de pedidos, y la cifra aumentaba lentamente.Al instante el científico jadeó estresado y cerró la puerta para vestirse en tiempo record, saliendo en menos de un minuto mientras se ponía su bata blanca torpemente —¿Ya tienen los pedidos sellados?. —, el bot le asintió. — ¡Pues qué esperan para envia-! Oh, me necesitan.Por suerte, los envíos actuales eran para dos 'territorios' distintos y solo bastaba con movilizarlos en unas dos naves Hat, las que usaban para transportarse a las misiones e invasiones, y utilizar los transportadores universales para dirigirlos a esos dos lugares con las decenas de envios. Flug no esperó que los territorios aumentaran pero ya en una hora eran 6, y ya casi llegaban a los 1000 pedidos enviados en tan poco tiempo, marcando un tiempo record para la organización.El científico supervisó a los bots bien, caminaba por el laboratorio erguido con orgullo de sus tropas robóticas y en su tableta virtual confirmaba que todas las cajas musicales fueran recibidas sin interrupción ni inconveniente, era un trabajo perfecto como era usual en los artefactos de maldad que enviaban. Pero como a cualquier otro ser mitad humano, llegó el momento en que sus ojos le pesaban demasiado, bostezó y se sentó en el primer lugar que vio. Y eso fue la camilla que utilizó para cuidar a su jefe.Decidió ignorar sus sentimientos y tampoco le dio vuelta al asunto de que la cama no contaba con sus sábanas de galaxia, solo se echó y se puso cómodo en la almohada que seguía con el envoltorio y el aroma de su jefe. Inconscientemente cerró sus ojos y se durmió abrazándolo, hasta las 6 y algo de la mañana, pues el teléfono andante le tocaba desesperado la puerta.+Como era su rutina de lunes por las mañanas, Black Hat se la pasó gritando a un montón de personas. Pero esta vez, por primera vez en todos los años que trabajó con su inventor, no fue por fuerza de la incompetencia de una sabandija que torpemente no sabía usar los artefactos, o por alguno de sus incompetentes subordinados. Eran, pues, todas las llamadas felicitaciones a la organización por arreglarles sus miserables vidas.Villanos nuevos habían sido creados en el trayecto del uso de la invención, la melodía había funcionado impecablemente y en muchos universos ya estaban tratando de conseguir una cura para la epidemia de héroes que se convertían en malechores. No solo eso, el aumento de villanos significó un enorme salto en las ventas de todos los otros productos del catálogo. Tiempo no cabía para atender a tanta gente y se divirtió bastante negando a varios parásitos la oportunidad de entrevistar a la organización o escribir algún artículo del gran logro en la compañía.Pero claro, no todo iba a ser maldad y felicidad, llegó un momento en el que uno de sus clientes antiguos tuvo que cometer el descaro de mencionar el nombre del subordinado responsable de aquel invento, en vez de solo felicitar a la organización y ya.Uno de los pocos villanos de los cuales podía conversar amenamente, invitar a eventos y guardar algo de respeto, pues a pesar de su inofensiva apariencia ovípara, jamás fue encerrado con éxito. Por supuesto que igual lo criticaba, lucía un bigote falso para sentirse parte del montón y ser fácilmente recordado entre los otros malhechores franceses de su tipo, como un pájaro que seguía a la bandada en el aire; El Dr. Le Quack, especialista en amnesia.—¡Jou-jou-jou, le maître Black Hat!, solo a
su Doctor
se le ocurriría algo así de...
si maléfique.— rió la voz grave del pato, luego de lo que antes fue una interesante y muy amena conversación de los efectos de la caja musical en su molesto y asustadizo rival perruno.
Genial, el primer instinto del ente maligno fue hacerse el idiota.Black Hat rió nervioso, encogiéndose en su silla escarlata y tocando la mesa con sus garras como tic nervioso.—Nnnooo sé a qué te refieres, o a quién.—¡Oh-oui! ¿despiste, o pérdida de memoria esporádica? déjeme refrescarle la memoria a l'homme.— el demonio rodó sus ojos, ya escuchaba en su mente la firma de soundtrack maligno del pato en la distancia, mientras este enroscaba su negro bigote en sus dedos de pluma.—Ese
descaro de manipular la mente, esfumar memorias e infligir confusión,
¡Ah,
FORMIDABLE! ¡recuerdos de mis días de gloire!,
le monsieur Kenning Slys, Flug Sly--..Le colgó con un quejido —¡Ups! Se desconectó la línea. —, y miró fulminante con su característica sonrisa malévola al teléfono robot, quien entendió el mensaje y salió corriendo despavorido.Apenas este salió pudo relajar todos sus músculos, aflojar su corbata un poco y... pensar en algún plan para desviar su mente del maldito..
eso
de nuevo.Sus zapatos eran lo único que sonaba en la enorme habitación ahora. Tan solitaria, enorme como su ego, escarlata como...
la calidez que recibían mejillas aprisionadas en un sentimiento tan diabólicamente incontrolable que era
irresistible.Decidió que no se iba a afligir ahora que se encontraba observando fijo su tocadiscos. Las ventanas cortadas reflejaban la luz por todos lados como vitral en iglesia y el viento que pasaba por allí, silbando entre los vidrios, meciendo las puntas de su gabardina, era lo único que le daba siquiera sonido al lugar. Bueno, eso...y su corazón latiendo. Su cejo se punzó más y su boca se frunció en una mueca de asco, siseando como serpiente.De tanto mirar su tocadiscos decidió que se apresuraría a ir al laboratorio, evitar a su subordinado y escabulliste uno de los vinilos, pues recordaba uno que deseaba y no tenía en su posesión. Así de simple.+—¿Qué demon--..?—Flug abrió los ojos aturdido por el sonido de toques fuertes de metales, se dió cuenta de lo que abrazaba, se sonrojó y lo tiró al lado, levantándose rápido para abrir la puerta y ver a su pequeño robot teléfono temblando —¡Chiquitín! ¿qué pashó?—, lo levantó como a un niño en sus brazos y cerró la puerta, contestando el llamado. —¿Black Hat Organization?—¡Doctor Flug! Qué gusto escucharlo, todos hablan de usted. —no reconoció la voz del villano, ¿era nuevo? —Solo quería agradecerle, ¡pues hoy abrí mis ojos a la maldad!.—. Oooh...era por eso. Iba a responderle pero ya le había colgado el nuevo cliente, así que se encogió de hombros y colgó sorprendido pero contento.Se dispuso a dirigirse a su habitación, pues el lugar estaba repleto de bots ahora. No paró de caminar cuando el teléfono sonó de nuevo y mensajes similares fueron contestados; "Señor Flug, es usted el científico loco más grande de la historia.", "Dr. Flug, ¡su invento funcionó con todos los héroes con los que lo usé, y ahora tengo novia!", "¡La organización se lució con este invento! ¡le agradezco tanto en especial a usted, doctor!",
"Siempre supe que el amo Black Hat elegiría al mejor inventor de la historia para sus fechorías."No paraba de reír avergonzado de felicidad, sus ojos evidenciaban tanto goce que estaba ahora más que feliz de trabajar allí, todos lo reconocían y... esperaba que su jefe también lo hiciese. Sí, incluso si seguía fastidiado con él...
oh, bueno, ahora se llenó de recuerdos que le revolvieron el estómago.Llegó a su habitación y se encerró allí para seguir contestando varios llamados más, muchos de villanos que ya conocía y algunos de villanos nuevos. Le pareció de lo más...—...Fascinante. —murmuró el jefe de la mansión al abrir la puerta del laboratorio, evidenciando a decenas de bots marchando con cajas directo a 10 portales que habían sido instalados junto a la estación de los bots, todo el lugar estaba lleno de bots trabajando en las cajas musicales, pues ya no había espacio dentro de su estación electrónica.Cruzó sus brazos por detrás y caminó para analizar un poco la escena, todo... lo abrumaba en buena manera, no sabía cómo sentirse, pero sabía que ya le estaba fastidiando que hubiesen tantos robots.—Paren todo y quiten el invento del catálogo, que quiero verlos a todos fuera. —dijo al aire como rugiendo desganado, y como si fuese lo más simple del mundo. Algunos bots lo escucharon y se voltearon aturdidos y con muecas de sorpresa, pero la gran mayoría ni había escuchado.Black Hat aspiró aire cansado, puso su espalda bien erguida y gritó con su voz endemoniada—DIIIIJEEEE
¡¡¡QUE PAREN TODO Y QUITEN EL INVENTO DEL CATÁLOGO, QUE QUIERO QUE SE
LARGUEN!!!—gritó a los cuatro vientos, todos los bots volaron en el aire por la tremenda fuerza de su grito, todos incluyendo Flug y el bot teléfono que estaba en su habitación.La felicidad de Flug se le desvaneció por un buen segundo, cambiandolo por decepción, tristeza, y culminando en enojo. Estaba colmado, había estado muy feliz hace un rato y--... abrió la puerta con una mirada fulminante y dirigió su vista a Black Hat, quien yacía tarareando mientras sonreía como un niño mirando uno de sus vinilos, sus manos abandonaron sus guantes en la camilla y ahora tocaban el portador del vinilo elegido con mucho cuidado para que conservara bien su estado.
Incluso le dió un beso rápido al vinilo al descubrirlo antes de ponerlo en el tocadiscos que había traído un bot, sus dedos delicadamente posicionandolo para que empiece.

"Ay, a la mierda. No le voy a gritar si se ve así de tierno ahora."
Flug se sintió bien tarado pero dejó el teléfono dentro de su habitación para que siga sonando y no atenderlo, cerrando la puerta con un piesito."No...no lo hagas...que no" Sacó su tableta digital y quitó el producto del catálogo con solo unas tocadas. "¡VAYA, que estas bien idiota ahora sí, Flug!."Decidió que estaba bien si ayudaba un poco y comandaba a los bots a que se retiren, tomó aire y se puso a desalojar a los que estaban creando nuevas cajas musicales, a los que traían herramientas y solo dejó a los repartidores para que terminen su trabajo. Mientras hacía aquello, Black Hat ya estaba contento con la canción de fondo y se había puesto a ordenar a los bots a desalojar la maquinaria médica--ESPERA ¿QUÉ?.Se dirigió allí a pasos lentos, con un sentimiento de...una mezcla de nostalgia, añoranza, melancolía y, decepción. Él y su jefe intercambiaron miradas accidentalmente y por tan solo un segundo, desviando miradas al piso con una tragada de saliva que sonó en unísono. Sin siquiera permitir a Flug tener un segundo para pensar en formular su pregunta, ya el demonio le respondió.—No te necesito. —dijo en seco con un sabor mil veces más amargo que el beber de veneno en nochebuena. Flug alzó ambas cejas como si hubiesen tomado la daga que estaba en su pecho ayer, y arremetido.Le respondió con un nudo en la garganta. —¿J-jef--..?—¡¡QUE YO NO TE--!! —pensó en terminar la frase, decirle algo, en serio que sí, pero no salió y tampoco se le ocurría nada por unos buenos segundos. Ni se acordaba del pequeño discurso para justificar la carencia de su sábana, simplemente apretó sus ojos y se llevó las manos a la cara con un gruñido de frustración. —¡YA ME CURÉ, NO ME ERES ÚTIL YA, ASÍ QUE
LARGO!.Flug se sintió totalmente insignificante y más tonto que nunca, y no en el buen sentido como cuando está tonto de amor. Por impulso de idiotez volteó a ver el lugar donde había pasado tantos momentos buenos con su jefe y le entró un dolor tan-- Oh...¡OH--!..."¡AJÁ!."
celebró su descubrimiento en su malvada mente.Todos los cálculos que se le vinieron a la mente de Flug ahora, contrastaron las pocas neuronas que le funcionaban a Black Hat en ese momento, quien yacía retirándose del lugar con un gruñido y los pies ardiendo en llamas.El científico se llevó dos puños a la cadera, concluyendo varias cosas; una, que si Black Hat estaba curado solo significada que efectivamente él ya había confesado su cariño
real
el día de ayer,
a alguien que en
verdad
quería en su corazón. ¿Ouch y más ouch?. Dos, que cabía una posibilidad que ese alguien haya sido
él,
pues se lo dijo a
él en persona
aunque ni lo haya sabido,
trató de aferrarse a esa idea absolutamente loca... Tres, que la cama carecía de sus sabanas, lo cual era o sospechoso, o señal de cortesía departe de su jefe, también algo bastante caballeroso y atractivo de su parte. Cuatro, que estaba...inmensamente, agobiado de sentimientos en ese momento y no sabía si sentirse feliz o triste.Giró su vista para ver como todos los bots se hacían cada vez más pocos, recordando que su jefe había parado la producción, ni le había felicitado por su buen trabajo como todos los otros villanos habían hecho. Giró de vuelta para ver la camilla, el vacío en donde la maquinaria médica estaba, tampoco estaba la mesa o la silla ya, solo la camilla que le había preparado con tanto cariño, y solo una almohada en ella.Sus cejas se fruncieron en tristeza, muchas memorias se le vinieron a la mente en donde estaba él y su jefe en los momentos más felices que haya experimentado junto a alguien, alguien que amaba mucho más que a la ciencia misma. La memoria de la vez que le leyó el Necronomicón, en donde casi se le confesaba, le entró como estrella fugaz... y con ello también un profundo deseo de llorar...que se tragó por solo un segundo, pues no pudo más y estrujó los ojos, encogiéndose de hombros para finalmente soltar un sollozo agudo. Decepción encapsulada en lágrimas, melancolía pura en su garganta.Se abrazó el pecho con el dolor de su corazón, pensando en lo poco que había recibido de aprecio departe de su jefe ese día, o cualquier otro siquiera. Agachó su mirada al suelo y gotas grandes empezaron a rodar de sus lentes, empezó a llorar pero fuerte esta vez, sintiéndose tan indefenso y solo que simplemente se sentó en la camilla y mojó su bolsa de papel con todo el lamento que escapaba de sus brillosos ojos. Se desdichó en pensar que nunca sentiría cariño genuino departe de su jefe, y sus jadeos de dolor huyeron de su cuerpo junto a sus lágrimas.Nunca había sentido tal--- oh, Cam-bot había llegado de la nada al frente suyo y dado un tremendo bofetón en la cara con una revista enrollada.—¡¡¿DISCULPA?!!. —Le gritó como nunca le había gritado a ninguno de sus bots, se puso a borronear y secar sus lágrimas con las mangas blancas de su bata todo apuradamente indignado antes de echar el grito de nuevo. —¡¡¡ÓYEME ESCUINCLE MALFUNCIONADO, TREMENDA SABANDIJA DE HOJALATA OXIDADA ME SALISTE, QUE YA TENGO SUFICIENTE DOLOR CON M---!!! —, Cam-bot lo sacudió interrumpiendolo, miles de beeps salían de su sistema mientras lo observaba con los lentes entrecerrados y rojos, Flug estaba seguro que estaba grabandolo como si fuese una escena de Kill Bill en batalla, y también entendía que le estaba hablando en clave morse pero MUY rápido.—¡YA YA, HABLA MÁS LENTITO QUE NO ESTOY DE BUEN HUMOR, NI TE ENTIENDO, Y ME VOY A DESQUITAR CON QUIEN SEA!. —su inventor lo empujó, varios bots de la nada entraron y lo atraparon en un abrazo por todo su cuerpo, confundiendo aún más al pobre científico. Cam-bot desplegó el proyector y se puso a su lado para proyectar....Sí.Oh sí.Flug no se había puesto así de rojo nunca antes, bueno, hasta ahora. Al principio pensó que estaban exponiendo a su jefe para extorsionarlo y vengarse junto a él, o que era una broma de mal gusto y muy sucia de paso... pero no se quejó por obvias razones.Era una grabación del huequillo de separación en la puerta del baño del laboratorio en donde solo se veía una pierna de su jefe sacudiendose mientras este
gemía de lo lindo.
El inventor malvado trató de salirse de allí pero los bots lo impidieron y, en verdad,
les tuvo que agradecer muchísimo.
Pues lo que escuchó casi al culminar, seguido de bastante de líquido blanco volando en el aire, lo dejó tan tieso como la polla de su jefe en ese momento;
Era SU nombre el mencionado.... FLUG. ¡¡NO OTRO!!.
SU NOMBRE. El sonido que salió del ilusionadísimo, afortunadísimo,
excitadísimo
lacayo solo puede ser descrito por la misma escena en la que su jefe se despierta luego de gemir, por segunda vez, su nombre: abrió sus ojos de golpe en pequeñas pupilas y de su boca salió un jadeó estupefacto, como si hubiese salido del agua luego de un larguísimo ahogamiento, agitadísimo y babeando por la boca, con toda la sangre dirigida a sus mejillas.
Y eso no era todo.
♡
—¡¿"NO ME ERES ÚTIL YA, ASÍ QUE LARGO"?! ¿¡¿LUEGO DE ENVIAR A MÁS DE 2000 CLIENTES EL MEJOR INVENTO DE LA HISTORIA, NO SE ME PUDO OCURRIR ALGO
MENOS
ESTÚPIDO?!?— Se gritó al espejo, sacudiendolo y finalmente aventandolo al piso en un estruendo de mil pedazos. Estaba dentro de un círculo en llamas que lo encarcelaban en su propia ira, gruñía fuerte, se sentía terrible y ni sabía por qué o cómo parar ese sentimiento. Caminó por un lugar sin sentido mientras respiraba agitado y su corazón le latía fuerte, estaba dando vueltas y trotando desesperado por cualquier sitio, esperando que esa agitación o siquiera ese maldito LATIR baje.Carecía de juicio alguno en ese momento, solo actuó por impulso. Se fue a su baño y se metió a la ducha con todo y ropa para aventarse un montón de agua helada y esfumar todas sus llamas, pensó que era un plan brillante para ser impulsivo, y en verdad le funcionó. Dejó de estar encendido en fuego... pero ahora no tenía distracción para ese
algo
que pasaba en su ser.Y era el mismisimo sentimiento de culpa intensa, un arrepentimiento que no conoció nunca antes, ni reconocía el nombre de esta emoción en ese instante. Solo sabía que era algo carcomiendo su malévola alma de una forma nunca antes vista en su larguísima vida como villano.Muchas cosas le pasaron por la cabeza, ninguna malévola. Ni siquiera pudo empezar, eran todos los recuerdos en que trató mal a su doctor alguna vez, y se sentía más horrible que... pues, se sentía como siempre se sintió antes de conocer a Flug más a fondo; Se sentía el ser más despiadado y diabólicamente insensible en el multiverso.Que nada le daba gracia o emoción alguna, que no compartía gustos con alguien pues todos les aburría, que no se conmovía con imágenes en pantallas, que reía solo y exclusivamente con el sufrimiento o humillación de otros y no de situaciones tan chistosas como vomitar ácido en una bolsa de papel. Que nunca antes sintió la caricia de una toalla secando una herida en su piel, o el tocar su cuello para evidenciar su pulso y fiebre, el recibir tantos halagos genuinos, o la preocupación de alguien por auto-medicarse.Y el pensar que nunca tendría una caricia o cuidado así de nuevo, fue lo más despiadadamente horrible que sintió en su larga vida inmortal. No supo describir el sentimiento que era, pues no lo había sentido nunca antes. Solo sabía que su corazón no paraba de latirle fuerte, y que sentía agua caer por debajo de sus globos oculares, gimoteando sorprendido.Sus dos guantes negros limpiaron debajo de sus ojos con el entrecejo apretado a sus siniestros parpados, sus colmillos rechinando entre sollozos. Analizó lo que sentía mientras miraba sus manos mojadas, y no era que había quitado su cualidad de desear el mal a otros y de adorar ser diabolicamente insensible, o ser el ente más temible y atroz de la historia y de todos los universos existentes, no, seguía odiando la cochina humanidad y ser el demonio más increiblemente estupendo, atractivo y poderoso.Simplemente, dejó de sentir agradable mostrar esas cualidades enteramente malignas hacia
una
persona. Y ese era, por supuesto, el doctor Flug.—¡¡OH,
PUES
BIEN!!.— Gritó al cielo, apuntando sus garras al aire. Todo su cuerpo empezó a humear como tetera caliente, y con ello sus lagrimas se esfumaron en vapor. Ya sabía.. almenos ADMITÍA que sentía
algo
hacia
su
subordinado. Asi que no tuvo más remedio que ir a su oficina, caminar hacia su librero y agarrar el diccionario más grueso y enorme de todos y estamparselo en la cara varias veces y con fuerza hasta dejarlo viendo estrellas.Su espalda se deslizó por la madera de su librero en cámara lenta y con dirección al suelo, tirando el libro a un lado y tapandose los ojos con el sombrero. De su boca salía el gruñido más largo y grave que pudo emitir su demoníaco ser, hasta chocar con el piso. Se sentía horrible y ya ni sabía qué hacer, más que intentar hacer un discurso para.... disculparse...
VAYA INFIERNO, lo que sea que fuese ese sentimiento, ¡era la tortura más despiadada de todas las que nunca antes haya conocido en sus centenares años de vida!.Y en eso, vino como relámpago la idea de que esa emoción hacia su subordinado fuese--- oh, no, no no y más--.—CLARO QUE NO. ¡¡ES-ESE--E-ESO SOLO ES HACIA
MI
PRÍNCIPE!!........
........

...
Miró a un punto en blanco en un largo silencio, entrecerrando sus ojos mientras su mente procesaba sus memorias como internet en inicios de los 2000.Alzó una ceja en su ceño bien fruncido, llevándose la mano al mentón como haciéndose el intelectual el tremendo bastardo imbécil.
....Nunca le llegó a preguntar a Flug si este le había leído el Necronomicón....

Hmmmmmm, ah ya.

Tenía que ir no solo a disculparse con su lacayo, sino también a comprobar si este era el príncipe con el que ha estado soñando todo ese tiempo.

Se llevó una mano al corazón, seguía latiendo fuerte y, en un suspiró hondo, cerró sus ojos despacio. Vencido.
Levantó su mano contraria, hizo puño y se metió una puteada en el estómago tan enorme que lo hizo jadear con los ojos bien abiertos y retorcerse de dolor, gimotear y morderse el labio. Se quedó sin aire por unos buenos segundos, cayendo al piso con un grito asfixiado, estrujando sus ojos.—¡¡¡PPPPPPOOOOORRRRLAREVERENDACONCHADELA---!!!Terrible idea, pues seguía teniendo una fuerza inmensa incluso sin sus poderes. Bien, almenos no intentó mandarse ese desmadre en su región baja como tenía pensado otras veces.

Bueno, luego de un rato lamentándose el golpe se hizo el grandecito y se paró, se palmeó el atuendo con sus manos y aclaró su garganta erguido como si nada hubiese pasado. Tomó aire mientras se ajustó la corbata y pegó un grito como el de siempre para llamar a
su...—¡¡¡¡FFLUUUUUUUUG!!!♡El corazón del doctor le iba a mil por hora, su mano sobaba su pecho para calmarse y de paso evidenciar todo el alboroto en su corazón, sus ojos lagrimosos de felicidad mientras reía de esa forma tan tierna, como él siempre lo hacia en momentos bonitos junto a su jefe. Sus pies se mecían en el aire mientras seguía allí sentado con los otros bots, todos mirando una grabación en donde uno de sus bots llevaba la contabilización en una pizarra de supuestos en cosas que iban a pasar entre Flug y su jefe, un montón de beeps sonando haciendo votaciones mientras en la distancia se escuchaba a los dos muchachos gemir en la cama. En la pizarra los supuestos que tenían más votos eran "xxx", "mordidas" y "toqueteos íntimos".Todos los robots se quedaron en pulcro silencio cuando llegó la parte en donde el científico empezó a gritarle a BH, los pequeños bots presionando sus cabezas al borde de la puerta, y desesperandose para apostar sus Hat-Coins como en Wall Street al momento en que su jefe se empezó a tocar.El doctor se encogió de hombros de la pena, ya tenía las dos manos en el corazón mientras reía suave y adorable, nervioso y desviando la mirada hacia el piso para solo prestar atención a lo que decía su amado mientras lo imaginaba.
'—Te deseo tanto...' un beso '—...te quiero...' otro beso '—...tu piel es tan suave...' y uno más. Sentía un cosquilleo casi tan parecido como el besar de su demonio en su cuerpo. Ladrón siempre fue el ente maligno, pero ni sabía que ya estaba robándole el suspiro de amor número cien a su lacayo.
'—...quiero tocarte y que tus manos me toquen--' ...mas Flug se moría de vergüenza. Disfrutaba muchísimo el audio, pero ehm...estaba acompañado y no había programado a los bots con la capacidad de sentirse abochornados, o muy poca al parecer.Flug estaba lleno de cariño, nervios, vergüenza porque... obviamente porque estaban escuchando los gemidos de su jefe
ahora
y sin que éste supiese, pero también porque no estaba 100% seguro de que--OOOOHHHHH TOMA YAAAAAAAAAAAA QUE
BLACK HAT DIJO SU NOMBRE DE NUEVO.El emocionado doctor nisiquiera abrió la boca, ni emitió un ruido, pues al instante que escuchó su nombre en ese gemido, su instinto fue empujar a sus robots y correr COMO NUNCA hasta la puerta de salida, abrirla desesperado, seguir corriendoooohasta que Cam-Bot lo toma por detras del collar de su bata y lo levanta, devolviendolo al laboratorio como un gato a su cria.—A VER A VER ¡¿OYE QUÉ NO MIRAS QUE NECESITO IR A COMPLACER A MI AMORTZ?!—gesticuló con los brazos, luchando al aire y al agarre. Su bot negó con la cabeza enojado y le habló en clave morse, indignado.'Él no sabe que yo lo grabé así, y me puede destrozar.' —¡¡PPFFT ya!!, ni que fuera para-...b-bueno sí es, es para tanto.— Flug respondió más calmado y culminando dando toques avergonzados entre sus dedos. —P-pero es que quiero.. q-que me-...El bot rodó su toma cansado. 'Sí, bueno, igual lo puedes espantar si actúas como Demencia urgida.' Al fín su jefe doctor le asintió, sonrojándose mucho de nuevo —¡NONOnonoNOO eso nunca! ¡¡gracias por-AHm!!...p-por todo. —, desvió su mirada al piso y siguió jugando con sus manos. Los Hat-bots rieron de ternura.Cam-bot soltó despacio al muchacho, y este le dio un abrazo a sus brazos robóticos, incluso si este no sentía ese afecto. —¡¡Juro ayudarte en toooodos tus proyectos personales de ahora en adelante, mi chiquito grandotote!!.— El robot le rodó los ojos de nuevo, dándole palmadas y pensando que ya era puta hora que tomaran su arte y trabajo en serio, incluso si hubiese sido, pues, una comedia romántica con contenido para mayores de 18 como la suya.Los Hat-bot aplaudieron el bonito descenlace- bueno, de tan solo
parte
del descenlace de la película, pues faltaba...la voz atemorizante de su jefe llamando a su lacayo. Y allí estaba, produciendo emoción y alegría en vez de miedo en la persona que fue llamada.—¡YA VOYYY mi jefecito chulo de mi vida adoradoo~!.—
Flug cantó dando una vuelta de 90 grados con su talon, sus brazos arriba y en puño como un esposo cargando sus maletines de vuelta a casa, y su bata blanca flotaba en el aire en lo que se dirigía rápido y feliz directo a la salida y afuera. Sonó un pegote fuerte de metales en unísono, pero el único bot que se echó un manaso en la cara fue Cam-bot, pues todos los otros se habían chocado las manos entre si.El alegre doctor silbó hasta llegar donde estaba su amado, quien ya por coincidencia le abrió la puerta justo cuando estaba por tocar, haciendo que el lacayo salte de la sorpresa.
—AY AMORRR-DIDO M-mi,.. M-MeMuerdoLaLengüaParaEstarCalladito.— Musitó rápido al final, a su jefe simplemente se le alzó una ceja.—Sí...entra.— Black Hat le habló bastante común, grave y con tono de exigencia, pero luego de tanta agitación y los audios, pues, Flug no pudo evitar sonrojarse y sentir que se iba a hacer un manojo de nervios. Su jefe no notó su expresión ni sonrojo pues apenas terminó su oración se entró ansioso y le hizo un ademan con las manos para que lo siga, sus pisadas eran fuego y el muchacho también estaba demasiado ocupado para notar aquello, sus ojos andaban curiosos mirando por todo el lugar. Era la habitación de Black Hat y no su oficina.Ver el espejo roto le hizo preocuparse un poco, recordando que habían tenido una de sus primeras conversaciones lindas juntos, en donde hablaron de la belleza humana y de criaturas míticas y terroríficas comparadas con la de su demonio. Oh, su corazón no paraba de latirle en nostalgia y cariño.Siguió caminando viendo los libros, algunos revueltos pues había ojeado varios y tirado uno, se acordaba de cuando le leyó a su jefe el Necronomicón y no pudo evitar aspirar de felicidad. Le entró la inmensa curiosidad de ver con detenimiento los libros que estaban a su campo de vista y....oh por todos los santísimos dioses.Bueno, el autor que miró le aterró tan terriblemente que soltó un jadeo.—¡¿M-M-MA-MA-MA-MA-MARQUÉS DE--?!— Le interrumpió un estruendo de risa, departe de su jefe.Joder, NO y más no. Sabía que Black Hat era un ser endemoniado y despiadado, pero nunca lo hubiese imaginado de gustos tan fuera de lo moral y correcto. Ya a Flug se le habían quitado las ganas de siquiera estar en el mismo cuarto con él cuando--—¡¡EL DEGENERADO, ENFERMO MENTAL Y PEDÓFILO DE
MARQUIS DE SADE!!— Bien, su acento francés lo hubiese excitado ahora si no estuviesen hablando de semejante libro: Los 120 días de Sodoma.Black Hat tomó la copia como si sus garras fuesen pinzas tocando algo inmundo, y se lo dio asqueado a Flug. Solo eso le alivió el susto bastante, pues para nada tomó el libro con la gracia que tenían las largas
y suaves
manos de su demonio al tomar sus relatos amados...o al tocar su cuerpo. —Anda, ábrelo que te tengo algo que contar.—¡¿....?! — Flug alzó una ceja y lo abrió en cualquier página. Páginas en negro, negro absolutamente todo. Sus ojos se abrieron en dos cejas al aire, volteó la página, más hojas negras, lo dejó caer al viento, todo igual de manchado en negro. Todo estaba en un negro tan abismal como un agujero en donde la luz nunca chocaba.—Lancé un maleficio a todo perturbado sexual que lo haya disfrutado.—Uff, mi señorón es el puto amo.— Flug musitó sin siquiera pensarlo, recibiendo una risa más suave del demonio. Alzó la mirada...y al carajo, que no cabía en su cuerpo la forma en que se podía enamorar de la misma persona mil veces de nuevo con tan solo escuchar una risa.—¡¿Qué, me creías DEGENERADO?! ¡POR FAVOR! —le dedicó una sonrisa fina seguida de su misma risa calurosa, el demonio empezó a caminar y hacer gestos de indignación mientras hablaba y Flug se quedó abochornado, encogiéndose de hombros ante la preciosa criatura.—¡La gentuza que habla de pedofília y violación me hacen querer DESGARRAR sus órganos y venderlos como baratijas! Asco. ¡Ceguera es lo que se merecen!, este libro fue un regalo de un villano sin cerebro.¡Fiuu!, el científico se quedó más que admirado, sintió que sus hombros se deshacían de un peso muy grande; su jefe contaba con buenos principios en la cama. Y así, el demonio prosiguió. —Ni recuerdo el nombre del idiota ese, se me insinuó de lo más repulsivo y me dio un asco tremendo, y para colmarla me contó el resumen del libro cuando este salió a la luz. Y pues, para MI leer una novela así posiblemente me haría querer reventarme los ojos, ¿sabes?. Así que dije, ¿por qué no, que cause algo similar en las personas que alaben esta asquerosidad?.Flug no sabía si ponerse a alabar a su jefe ahora o hacer una mención a la insinuación que le habían hecho a su jefe, pero se arriesgó ahora que el otro se mostraba distraído mirando su librero. —Así que...en base a esa insinuación jefecito, ¿le interesó tal vez ehm-estar con alguien decente alguna vez, o........hm?—¿"Hm"...?.— Black Hat le preguntó desinteresado y alzando una ceja, estaba su vista ahora concentrada en buscar un libro en particular.—El, hm...ya sabe.— susurró casi riendo suave y agachando la mirada.—¡PFFT, ah eso! No. Qué asco. Nunca me interesó ningún adefesio viviente o de otro tipo, ni tengo preferencia en mi repulsión. —negó con la cabeza, una de sus manos en su espalda en puño y la otra acariciaba libros con las llemas de sus dedos mientras caminaba. Flug lo siguió jugando con sus propias manos en ansiosa felicidad, atento a su jefe. —El afecto
siempre
me
fue
repugnante, igual el... esa cochinnnN-NO LO MENCIONES. —hizo una pausa en su recorrido para voltearse en su última palabra, mirando fulminante y con un dedo acusatorio directo hacia el corazón del muchacho.Su enternecido subordinado tuvo que morderse la lengua para no soltarse una risa, solo negando con la cabeza ante lo ridículo que su cariño le trataba de mostrar repulsión al afecto.
Luego de tantos besos que le dio en el cuello, o sus palabras, ¡pfft!.
Había notado, al fin, el sonrojo encima de su jefe. Sabía bastante bien lo que pasaba ahora y le encantaba.
No solo eso, pues ya el ente despiadado le había dicho implícitamente que era igual de virgen y nada experimentado como él, ni tenía preferencia alguna por algo o... bueno, sí de ÉL y nadie más... Ahh, ay de su vida, ay de la insuperable e infinita maravilla que se ganó con tremendo semental acaballerado de hombre, ¡por la diosa Venus... iban a ser los dos, los primeros en darse amor y muchísimo más a sí mismos!.
Ahora, como buen villano que era, solo faltaban unas pequeñeces para cumplir su objetivo; tener un plan bonito, decir todas las palabras adecuadas en un discurso digno de la altura de su jefe, y esperar la oportunidad perfecta de dar ese movimiento que diera justo
al corazón.La mente del científico intentó trabajar ahora, pero estaba bien distraído notando cada pequeñez en su jefe. Este se encontraba nervioso buscando un libro, sus movimientos eran torpes y agitados entre gruñidos mientras él solo se mecía de lado a lado con ternura, tarareando bajito y jugando con sus manos por detrás. Lucifer...cómo estaba encantado por su jefe.—¿Le ayudo, jefecito chulo?.—murmuró suave y meloso, recibiendo una sacudida en "no" departe de su desesperado demonio.—No, no...no lo encuentro. Mi Necronomicón estaba por aquí yyyyYYYYYYYYYYY--... —Black Hat volteó y lo que vió lo dejó lelo, pronunciando la última vocal por ese minuto entero que se quedó observando a la
estupidamente hermosa

malditamente tierna

insondablemente perfecta figura en frente suyo.
Sin saber cómo ni cuándo, las puntas en la bolsa de Flug masajeaban, junto a dos felices ojos, las hojas de su copia del libro...hojas que flotaban en el aire como un cisne chapoteando en lago.Sabía que la copia era suya, pues estaba más descuidada que el que tenía el subordinado en su propia posesión.

Y la sostenía así... y ÉL era así, como lo fue una vez. En su sueño...

Tenía ahora el libro acunado en sus brazos con tanta delicadeza, sus finas manos enguantadas buscando una página en particular mientras sus preciosos párpados abrazaban suave la mitad de sus ojos encarcelados en gafas. Solo allí pudo notar toda la angelical nobleza de su alrededor, su ventanal alumbrando destellos de sol alrededor de
su príncipe . Rebotando en una de sus lunas con la precisión de una escena atemorizante, como el espejo de una espada, para luego reflejar la inmensa sorpresa en el rostro del demonio en la pequeña cárcel de un vidrio de google. Sintiendo que esa propia fuerza...le creó el nudo en la garganta que le seguía en la consonante "y".
Los ojos de la bestia maligna lo miraban tan atontado, y tan exhaltado como su boca abierta ya botando un hilo de saliva.
—Cómo olvidar esta bella obra, jefecito, si se la leí luego de mi primera vez sincerándole-...
—sus manos pasaban de página con delicadeza, sus perlas de pupilas acariciando imaginariamente las letras."No-"—...-lo mucho que me gusta trabajar aquí con usted, que nada es interesante sin mi señor comandando con su exactitud, incluso si me fastidia o me quedo con poco sueño...
—, su dedo acarició una hoja, deslizandose dentro de la punta inferior mientras reía suave en sus palabras."PUEDE-"—...no me importaba, pues usted me gustaba mucho fisicamente. Hm, pero ahora es...
—,
y lo observó de frente, con esos ojos tan hermosos, cristalinos y embellecidos diez veces más con su afinidad y tacto al hablar."SER."—...que estoy en frente del demonio del que me enamoré exponencialmente en estos días.

Black Hat, en el instante del final de la oración, aspiró la bocanada de aire más grande de la historia y se dispuso a salir de la habitación como si su inmortalidad estuviese en juego.No era posible, no, no le bastaba a su terquedad infeRNALNECESITABAPRUEBAS.
—CAM-BOTCAM-BOTCAM-BOTCAM-BOTCAM-BOTCAM-B-- —repitió sin parar ni un segundo para respirar, corriendo tan desesperado como su subordinado al descubrir sus cintas. Aventó la puerta del laboratorio con una patada, aún repitiendo el nombre de su bot, quien estaba en la ahora solitaria oscuridad esperando paciente en la silla giratoria de su subordinado, cual villano acusador con una taza de cafe que dejó en el piso luego de girarse en su silla.La única iluminación fue la que llegaba de la puerta abierta, creando la sombra agitada del demonio y su sombrero de copa, jadeando como si hubiese corrido una maratón, desesperado como si su fortuna se le fuera a desaparecer.La cámara y luz de filmación parpadeante y dirigida a su superior fue, para el ser supremo de maldad, casi tan estremecedoramente amenazante como su lacayo sosteniendo su libro.
De tal inventor, tal creación al parecer.
El pensamiento de toda la confabulación que revelaría sus más profundos sentimientos lo hizo temblar con una mezcla de miedo, emoción, y orgullo. Era lo más maligno que jamás haya experimentado o visto en todos sus centenares de años en vida.
—LA--..—nisiquiera tuvo que decir una palabra más, su bot sacó el proyector y empezó,por el primer momento en que su inventor le pidió que grabase al jerarca maligno inconsciente.

----- CHAPTER BREAK -----

La oscuridad del laboratorio era exasperante, sus piernas tiritaban junto al resto de su cuerpo en aquella perturbante..
y extrañamente agradable sensación que lo inundaba entero.Desde el gélido de sus zapatos en el suelo, hasta el calor humeante en su sombrero, le rodeaba por detrás de todo su cuerpo un halo resplandeciente que contrastaba aún más la tiniebla del lugar y de su figura frontal. De su perturbado ser, en la penumbra que rodeaba casi por completo a su robot.Casi.
Si no fuese por el maldito rojo tintineante de su pequeño foco de grabación,
los trazos de luz del pasadizo que resplandecían en bordes de sus brazos de hojalata... el proyector que iluminaba toda su cámara, y que, de paso, borraba la imponente figura de su sombrero de copa en el suelo.En el enervador silencio del laboratorio, solo la cinta en inicio de cuenta regresiva y la pesada agitación del demonio se escuchaban.Las tomas empezaron así, y su muy acostumbrado fastidio y mirar con pesadez hacia su científico, se suavizó en sorpresa al verlo, como la primera vez que posó sus malvados ojos en él.Aunque claro, ya no lo miraba de la misma forma ahora.
El cuerpo menudo de su doctor mostraba esa debilidad y timidez de siempre, su nerviosismo se impregnó en sus radiantes pupilas blancas,
y su- fina contextura, no ayudaban en nada."—..Vigila a Black Hat mientras voy un rato a mi cuarto, ¿si? Vuelvo pronto."—
suplicó con ese cariño que siempre evidenciaba. Sus ojos fijos a la cámara parecían mirar a Black Hat, rogandole a lo más profundo de su gélido corazón.De los colmillos ajenos escapó un suspiro aliviado tras ver a su doctor ponerse apresurado su bata y retirarse inquieto, con esa adorable desesperación al ponerse sus guantes.. Saboreó ese suspiro que le causó, relajando sus párpados, cejas y hombros, tirando al suelo todo el peso que llevaba en sus brazos.Por más que lo deseaba, no desvió la vista y miró atento la siguiente escena en donde alistaba su camilla con cuidado junto al oso estorboso que lo cargaba. Botó otro suspiro, esta vez cansado.. y mezclado con
ese
sentimiento que llevaba encima.Tras una última acariciada al print galáctico;
"—¿Se ve bien?." preguntó la voz tímida, haciendo al demonio sonreír de lado antes de asentirle sutilmente.Black Hat apoyó su codo contra su mano contraria y se llevó sus garras poco retraídas a su mejilla, evidenciando con la palma de su mano el calor que llevaba encima de su rostro. Miraba concentrado y enternecido el corte de escena hacia el rubor ajeno del doctor, ya quitándole los zapatos, luego su cinturón, y abriendo su camisa para luego desesperarse en bochorno con los electrodos que él solo le puso en su pecho.Su jefe se cubrió con un puño la sutil risa que se le escapó bajo sus sorprendidos ojos, frunciendo de nuevo el ceño y sus labios en concentración, suplicando, con temor en los ojos y calor en las mejillas, de que nada más vergonzoso pasara.Oh
bueno, ahora venía la toma en la que sus pequeñas sabandijas robóticas usaron todo tipo de tintas multicolores para mancharle la cara, en la travesura más humillante que le habían hecho. Black Hat apretó su entrecejo tan fuerte como rechinó los dientes en gruñido, y justo cuando estaba por sacar sus garras y gritar... sus ojos enfurecidos se ensancharon, suavizandose en una de las tantas escenas que lo dejarían entorpecido: su rostro siendo limpiado por...
Flug..
Con tanto cuidado y suavidad, haciendolo recordar a la vez en que conoció por primera vez a su prin-...

oooohhhhhh......noo...... por los mil infiernos

.

Sin cuidado alguno, su odioso camarógrafo cortó a la escena en la que las pecosas, suaves y cálidas manos del doctor sostuvieron las suyas tan tiernamente que sintió sus piernas pesadas, débiles en la sorpresa de lo que significaba aquello. Tragó saliva y se llevó ambas manos a la boca, sus mejillas carmesí bajo parpadeos incrédulos.

Estaba más claro que el agua de que aquel era su príncipe, más su corazón lo supo desde antes.

Le entró su dulce recuerdo, todas las sensaciones en su pecho le volvieron, todo ese anhelo del minúsculo contacto físico, y la coraza del demonio retumbaba tan fuerte que estaba seguro que el robot lo podía escuchar también.

Tuvo que afilarse las garras en nervios cuando escuchó a Flug, finalmente, decir las mismas palabras que su príncipe utilizó para sincerársele en un discurso que culminó con

"—Tal vez no me escuche, pero me he dado cuenta de cosas muy curiosas últimamente, una de ella siendo que siento una especie de... atracción hacia usted, se que es..."

Flug...

Ya sabía lo que era.

♥

El silbido triunfante y agudo de Demencia se escuchaba por todo el vecindario de Hat Island, su vestido rojo y caperuza del mismo color estaban cubiertos en brillantina que volaba por los aires en los brincos que tarareaba, las prendas flotaban contra el viento en las decenas de vueltas que daba sobre su pie, como bailando con un fantasma.Entre su baile, susurró en canto
—Soy ese viiiicio de tu piel, que ya no puedes desprender... —,
y sin parar de tararear la continuación, alzó las manos al aire y dándose una reverencia botó de su cabellera las pesadas llaves que resguardaban la mansión, abriendo primero la chirriante reja negra.Su precisa, y extrañamente bella para su estorbosa voz, empezó a cantar ahora en alto lo que inundaba ese día en su hormonal y enloquecido ser, tan perturbante pero hermosa, como el sol resplandeciente en su vestido.—¡¡SOY ESA FIEEEEBRE DE TU SER~ --!!
—
abrió la reja
— ¡¡--QUE TE DOMINA SIN QUERER!! —,
dió unos pasos de baila antes de dar una patada torpe por detras, cerrando las rejas en estruendo— Soy lo proooohibiiiiidooo—.
Con sus manos tarareó la pequeña tocada;
"Tun tun tun".Antes de ponerse su capucha y proseguir brincando hacia la puerta de entrada
—Soy esa noooche de placer, la de la entrega sin papeeeel..
—,
apuntó con su llave arriba, justo a donde se encontraba el avión de Flug, mordiendo su lengua con una sonrisa enorme, para luego devolver la mirada a la puerta y susurrar concentrada.—...Soy tu castigoo~...Para sí misma se deseaba que Flug estuviese tan animado como ella pero, hm... muy posiblemente no lo estaba. El nerd no sabía cómo era tener sexo casual con un héroe, y menos que ya tenía bastante experiencia. ¡Pero estaba con Black Hat! ¿¡No!? Sonrió encogiéndose de hombros con la lengua afuera, alzando las manos en duda, falseando inocencia encima de su adorable pestañear y un "¡HM, supongo!".—Porque en tu faaalsa intimidad, —siguió cantando,
avanzando en el pasillo con gesto dramáticos, abrazando su pecho en el canto. —¡En cada brazo que le das, sueñas conmiiigooooo...!Sacó de su melena su celular, buscando con silbidos suaves la conversación entre ella y Sunblast, preguntándose si ya le habría respondido a su propuesta malvada.

♥

...Y ahora, si no fuese ya obvio, había llegado el momento final de ver con sus propios ojos la identidad de su príncipe; su tan añorada lectura del Necronomicón.

Oh, tanto se le vino a la mente.. Todas esas chispas en su pecho y el revoltijo de mariposas en su estómago, no podía contener tanto en su demoníaco cuerpo, por lo que empezó a echar humo de lo acalorado que estaba su rostro.
"—De todos los impactos imaginables, ninguno tan infernal como el de lo insondable y grotescamente inconcebible."Tuvo una mezcla de alivio y frustración cuando su robot, al igual que en las anteriores escenas, ni dio tiempo de disfrutar de toda la toma y pasó al siguiente. Ya tendría su espacio personal para ver todo completo y sin la interrupción de nadie, asi que solo disfrutó.Eran todas las interacciones gratas que tuvieron juntos esos últimos días; la vez en que Flug le trajo de comer, en que le admitió que llevó sus propias sábanas para él, en la que evidenció su preocupación... el instante en que le revisó la fiebre y pulso por el cuello y se quedaron harto rato mirándose, sintiendo sus manos y ojos... diciendose mil palabras que nunca fueron pronunciadas, ¡pero que eran tan estúpidamente obvias ahora!, y esa vez en la que le inyectó-... oh, ahm.. ese día...Las escenas seguían en la vez en que fue cargado por 505 y llevado de vuelta al laboratorio junto a su prin-Flug...tomando su mano de nuevo... ¡¡!!
su
príncipe
cargándolo y acariciando su rostro junto al suyo, sus manos mimandolo, sosteniéndolo más suave, tarareando...susurrando."—Eres tan hermoso."
Todo le hacía sentir bello, todo su cuerpo tan lleno de desbordante alegría, estaba agitado en todas esas mismas sensaciones que tuvo en sueños.

Black Hat tragó saliva pesado, tapándose el rostro con ambas manos en vergüenza, mostrando su rendición ante lo obvio. Sabía lo que iba a pasar y no lo quería ver.
—Ah, mierda... ya vi suficiente, quita esa tontería Cam-Bot.—
tan solo miró con un agujero pequeño entre sus dedos, no se iba a perder la parte en donde Flug le plantaba un beso en el rostro. Su robot no podía ver como botaba humo por todos lados, totalmente acalorado en rubor y muchísima, pero muchísima vergüenza.Evitó sonreir embobado y suspirar enternecido ya, se decidió en que no iba a mostrar nada de su inmensa alegría y enternecimiento, aunque nadie lo mirara. Nada más se dejó encoger de hombros y echar un quejido que fingía asco. —AaaaAAH, ¡¡YA ESTÁ BIEN, APAGA ESA COCHINA--!!—, fue interrumpido por la voz de su cariñoso subordinado, mientras Black Hat ya había empezado a hacer ademanes de fastidio con sus ahora filosas manos"—Te quiero muuuuucho mucho, te cuidaré, sanarás.--"—¡¡¡AAAAAAAHHHHHHHCAM-BOTYABASTA!!!."—Seguirás siendo el mejor villano despiadado de todos los tiempos y el mundo."Su robot solo se volteó para detener a su atacante con un brazo, pues este ya había empezado a gruñir de forma progresivamente fuerte, sus garrar tratando de destruir sin éxito el acero de su brazo de forma torpe y desesperada. —¿¡PERO QUÉ DIABLOS!?— gritó con un fuerte jalón, zafandose del robot. —¡¡¡AHORA VAS A VER COMO TE VOY A REEMPLAZAR POR UNA LATA DE SARDINAS, INMUNDA SABANDI--!!!Cam-Bot respondió en un largo quejido grave, agachando su cámara y haciendo ademanes de "Ah, ya va este idiota de nuevo" el cual Black Hat captó rápido. —¡¡¿QuÉ FUE ESO, AH?!! ¿OHHHH, es que te crees LISTO? ¿¡crees que puedes desobeDECERME Y--Y HACER LO QUE--?!—'Lo que pidió Flug.'—respondió en clave.—LO QUE PIDIÓ FLU- ¡¡AJA, BIEN!! ¡¡¡AHORA SÍ VAS A VER!!!. —de nuevo Cam-Bot rodó sus "ojos", extrañamente se notaba el nerviosismo del demonio en su desesperación y fuerte manifestar, ahora crujiéndose las manos para destrozarlo pieza por pieza. Aunque su contraparte ni se viera asustado.Solo tomó la taza que había dejado en el suelo y se la puso frente a la cámara justo cuando las garras del demonio estaban a centímetros de atacar sus tuercas. Black Hat miró la taza estupefacto, indignado. —¿¡Y ahora qué mierda crees que haces, imbécil!?! ¿chantajearme?—'¿Qué cree que pasó entre usted y Flug?' —cabizbajeó, Black Hat botó una risa más burlona que indignada, se llevó los nudillos a la cadera y le respondió tan soberbio, bien distraído de lo sucedido que ni tenía que fingir seguridad.—Absolutamente nada.—'¿Nada, ah?' —agitó la taza levemente en forma circular, tal como lo hace el doctor. Su jefe tuvo el error de prestarle atención al movimiento, al aroma perfecto del café del que ambos compartían como favorito, y fijó la vista a la taza que decía "El mejor avionauta del mundo" en inglés.Obviamente hizo una mueca de asco en vez de responder con el obvio sentimiento que se le vino encima, o la memoria, o...tantas cosas que podría decir en vez de —No hay absolutamente nada que decir de este asqueroso percance, además, ¿qué habría que decir, ah...--?
Ah, grave error de villano para alguien tan prodigio en la materia.
Si fuese un buen discurso malvado, no tendría que durar más que eso.—¿--...que me gusta su estúpida compañía o algo así? Pfft, por favor, ¡¡ni que me agradara que me cuidaran de esa forma tan humillante!! —rió al cielo, su figura soberana y triunfante con los puños de nuevo ubicados sobre su cintura. —¡¡PERO QUÉ TONTERÍA!! ¿qué más crees, eh? ¿que me gustan sus asquerosas caricias? ¿¿su..tan irritantemente suave hablar?? Su..su agudo chillido cuando se asusta...o su tonta risa..su.. el.. —de a pocos, su risa burona en su hablar se fue convirtiendo en susurros, sus manos cayendo, sus ojos fijos en la pantalla. Inconscientemente recordando cosa tras cosa.—..su..su rostro tan cochinamente adorable...y tan suave como sus manos o, o el resto de su cuerp-...— se atrapó a si mismo sonriendo, llevándose una mano a la cara en bochorno. Ya no pensaba que le hablaba a su robot siquiera, estaba sumergido en sus pensamientos en voz alta.—..o, tal vez, su forma de ser así de maligno, tan ingenioso, listo y de buenos gustos. Mi..mi príncipe, con el que soñé varias noches.—musitó con los ojos cerrados, una sonrisa suave ya dibujada en su rostro. —Ni creo que le importe quebrantar la 10v3, oh..esa rebeldía que tiene, el atrevimiento suyo de desear lo prohibido, a un ser despiadado como yo, a alguien tan demoníaco..tan, como el de lo insondable y...y..—¿Grotescamente inconcebible?—¡SÍ! Lo grotescaaaaaaAAAAAAAAaaaaaaAAAAAAHHHHHHHHHH¡¿¿¡¡FFLUG!!??!
— Black Hat volteó durante su grito, cayendo al suelo al retroceder torpemente.
Bueno, se justificó de inmediato, pensando que cualquier otro ser endemoniado y poderoso lo haría si tuviese enfrente semejante humillación y aprisionamiento.No había sido atrapado por absolutamente nadie en su vida, pero allí estaba ahora. Sus ojos estaban fijos en el techo y la espera de alguna palabra o asomar era agonizante, aunque ni haya pasado dos segundos de estar allí tirado.Las dos pupilas de sus ojos temblaban junto a su rígido ser, mucho más ruborizado y jadeante que antes de entrar a ver la exposición de sentimientos... aquellos que florecieron en dos corazones villanos.Solo fue cuando vio la mano robótica alcanzar la taza de café a su subordinado frente suyo que pudo tragar saliva e intentar decir algo, sin éxito alguno. Parpadeó y en ese instante vio a Flug agacharse para verlo desde arriba, sus parpados abrazando sus ojos debajo de dos cejas fruncidas en triunfo,
riendo con una muy, muy suave risa malévola. Llevaba, desde luego, el Necronomicón abierto en su otra mano.
Flug dió un suspiro, tomó un sorbo de su café, y recitó

justo la forma en cómo se sentía el demonio.

—"

Nada de lo soportado antes podía compararse al terror de lo que ahora estaba contemplando; de las extraordinarias maravillas que el espectáculo traía consigo".

El panorama en sí era tan simple como asombroso, ya que consistía meramente en esto: en lugar de una impresionante perspectiva de su subordinado visto desde una altura imponente, se extendía a su alrededor, al mismo nivel que su creación robótica, nada menos que la revelación de sus sentimientos, separada en compartimentos diversos de video y audio.
Black Hat no reclamó, pues había sido derrotado por alguien digno.—Sí acepto salir con usted, jefecito. —le extendió la mano, capturandolo desprevenido de nuevo,
pues... había olvidado por completo la noche anterior.

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