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Jeon Jungkookie

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•••—Aún me falta una clase —murmuró el peliazul, seguidamente desvió la mirada hacia su reloj—. Pero supongo que puedo ir con ustedes, es dentro de una hora y media.—¡Yei! —el de cabellos grisáceos tomó la mano del joven que apenas se levantaba de su asiento— ¿Escuchaste, JiMin? solo debemos ir a buscar a Hobi hyung y podremos iniciar el juego. Un cansado rubio le cuestionó con la mirada, revolvió sus mechones y a su vez comenzó a caminar detrás de los dos jóvenes.—Sí, Tae. Qué emoción.... Cuatro muchachos sentados en círculo, dos de ellos parecían querer tirar sus mochilas al suelo y utilizarlas como almohadas. Contrario a los restantes el pelirrojo se encontraba acomodando una pequeña botella en el centro y una sonrisa de esquina a esquina plantada en su rostro, el más joven le miraba con atención, las comisuras de sus labios igualmente elevadas.—Bien, sabemos cómo funciona así que... ¡Let's go!—Si, si —vociferó el mayor, rodando los ojos— ¿Quién inicia?... Decidieron tomar una pausa después de varios intentos, secretos que posiblemente el cuarteto conocía y, retos que no eran la gran cosa ya que estaban en una zona al aire libre y muchos de los estudiantes estaban en clases. Cuando HoSeok recogió el recipiente para guardarlo, la mano del chico de cabellos grises lo detuvo.—¡Una ronda más! Los jóvenes le miraron extrañados pero accedieron con aburrimiento, sin notar la pizca de travesura en sus ojos. Giró la botella y cerró sus manos en puños, susurrando ligeros "por favor" sin despegar la mirada de la misma; esta terminó con la parte inferior apuntando a JiMin y la boquilla a él.—Reto, Taehyungie —habló el rubio, sin darle tiempo a realizar la pregunta. Y quizá debió pensarlo mejor. El mencionado observó más allá de sus amigos, cuando regresó los ojos al más bajo, sonrío. Sonrío como si no hubiera mañana. Las palmas de sus manos se unieron y las frotó entre si, lucía como si estuviera llevando a cabo un plan.—Te reto, Park JiMin... —entrelazó sus dedos—, a saludarlo. La expresión del mencionado se transformó, sus ojos se abrieron como platos y sujetó la correa de su bolso con fuerza.—Tae, deberías ser más específico, podría ser cualquier persona. —el pelirrojo comentó. Una competencia de miradas iba y venía entre los más jóvenes del grupo.—HoSeok, no me digas que no lo sabes —respondió el de piel blanquecina, colocando una gorra encima de sus cabellos azules.—¿Saber qué? Dos mundos diferentes estaban presentes, los mayores, uno de ellos haciéndole recordar lo obvio al más delgado. Luego el rubio y peligris, el primero no necesitaba mirar a su alrededor para saber quién era la persona escogida para su tarea.—Pequeño pedazo de...—Lo sé —interrumpió su momento de furia—. Pero espera, ese no es el reto completo. La boca de HoSeok se abrió a gran magnitud, llevó sus manos a la misma. Realización golpeando con todo lo que tiene, posterior a eso susurró.—Ya entiendo. El peliazul suspiró cansado. Desviando la mirada a los otros dos, golpeando insistentemente la punta de sus zapatos contra el suelo.—Vas a saludarlo, si. Pero quiero que utilices ese apodo tan bonito que tanto te gusta. Silencio seguía inundándolos hasta que el de mechones claros se levantó. Justo antes de dirigirse hacia ese individuo se acercó delicadamente a TaeHyung.—Te odio. Él rió, estirando sus piernas y recostándose en el maletín. Cruzó sus brazos por encima de su pecho, asemejándose a alguien que se relaja para comenzar a ver una película en su hogar. Pasos lentos, muy lentos, JiMin se preguntaba una y otra vez ¿qué hacía él allí?, su última clase había sido al inicio de la tarde. Sacudió su cabeza, alejando todos los pensamientos que le llevarían a arruinar su extraña posibilidad de hablar con el muchacho de cabellos magenta. Escuchaba música, sus audífonos eran muestra de ello, pero utilizaba solo uno de los dispositivos, su oído derecho estaba libre. Agradeció internamente, odiaba cuando le interrumpían mientras disfrutaba sus canciones favoritas, y hacerle lo mismo a el chico que traía su mundo de cabeza no tenía sentido.—¡Jungkookie! Escuchó una escandalosa carcajada a sus espaldas, sabía a quién pertenecía. Sin pensarlo dos veces se cubrió el rostro por unos segundos, sabía que sus mejillas estarían rojas como dos manzanas. No había gritado su nombre, solo decidió ponerle algo de entusiasmo. Y además tomaba en cuenta esas veces en las cuales varios de sus compañeros solían quejarse del bajo tono de su voz. Al regresar a su conciencia se encontró con la mirada de él. No podía leer emoción alguna en su expresión, haciendo la situación más incomoda. De ayuda alguna hubiera sido saber si por lo menos se sentía feliz o incluso molesto.—Hola... Regresando a su usual forma de hablar, bajó la mirada. Sus deditos asomándose fuera de las grandes mangas del suéter.—¿Necesitas algo? Un sutil temblor recorrió desde el comienzo de sus cabellos rubios hasta la punta de sus pies. La voz del muchacho era profunda, pero a la vez suave; le acariciaba.—Yo solo... Um... —escondió las manos en los bolsillos de su pantalón—. Quería mencionar... lo bien que... ¡te queda ese color de cabello! JiMin deseaba ser tragado por la tierra, no sabía en donde posar la mirada y termino decidiéndose por la mesa en la que él estaba sentado, un diminuto cuaderno junto a un marcador cayó en su campo de visión. Dibujar, esa era otra de las muchas cosas que Jeon JungKook podía hacer. Antes de retirarse, o mejor dicho salir corriendo, su voz volvió a envolverlo en un tranquilo escenario.—Gracias, JiMin. El mencionado asintió con torpeza, dos y tres veces. Le dedicó una sonrisa, haciendo que sus ojitos se cerraran en una línea, y seguido a eso caminó rápidamente hacia el lugar en donde estaban sus amigos. Tan enfocado en sus pensamientos, repasando lo sucedido y torturándose mentalmente por lo que pensaba había poder dicho de mejor manera, vergüenza y algo de tristeza rodeándolo; ni siquiera se giró al percibir una perforante mirada, seguía analizando cómo había hecho el ridículo, eso era lo que único en su mente. Los ojos que no deseaban abandonarlo iban acompañados de una sonrisa. Sus dedos jugaban con el marcador, la tapa yacía en una esquina del comedor y en la libreta se apreciaba el boceto de un rostro: facciones suaves, nariz redondeada y labios rellenos curvados en una diminuta sonrisa, una línea recta en el lugar de sus ojitos brillantes, estos al cerrarse tomaban dicha forma.—Lindo Jiminnie...•••

----- CHAPTER BREAK -----

••• Anhelaba con todo su ser llegar a casa, darse un baño y dormir hasta las dos de la tarde del siguiente día. Claro estaba que eso no sucedería. Recogió su mochila, una bolsita de caramelos en sus manos. Caminaba hasta el salón de arte, cuando lo vio vacío se extrañó. Pensó rápidamente en otra opción y mantuvo los pasos hacia el final del pasillo, en una de las habitaciones encontró a la persona que su mente le indicó.—TaeMin hyung. El pelinegro levantó el rostro, regalándole una sonrisa mientras se acercaba a la puerta.—Hola, JiMin ¿Pudiste buscar los trajes?—Bueno... Venía a hablarte de eso —masticó el ultimo caramelo velozmente, de tal manera que pudiera expresarse bien—. TaeHyung me iba a acompañar pero no sé en dónde está ¿Tú estás ocupado?—Lo estoy... Necesito terminar una de las coreografías hoy, ¿seguro que TaeHyung no está aquí?—Revisaré de nuevo, pero estoy seguro. De igual forma podría esperarte. El de cabellos oscuros negó con la cabeza.—Aún falta y saldré tarde. Es mejor que vayas a casa, aunque... —observó a los alrededores, como si buscara algo—. Creo que hay alguien que puede acompañarte, antes de la práctica vi a un chico en las afueras del comedor, es de la clase de fotografía. Su cabello es rosado, apenas nos hemos dirigido la palabra, pero luce amable y además asistió a uno de mis talleres, es realmente bueno. El cuerpo del menor se tensó. Murmuró unas cuantas palabras antes de sonreírle y comenzar a alejarse—Está bien, hyung. Lo buscaré, hablamos mañana.—Y su cabello no es rosado...... Era eso o caminar por una zona demasiado alejada de la universidad, solo. No la consideraban insegura, pero si habían historias, JiMin fuera de creerlas simplemente le daba mal augurio. Y allí estaba el joven que no salía de su mente, el rubio se había avergonzado lo suficiente pero no deseaba estar por su propia cuenta. Sacar unos simples trajes, eso era todo... Estaba cerca, de verdad lo estaba, pero la presencia de una chica hizo desaparecer todo rastro de alegría de su cuerpo. Admitía que ver cómo ella deslizó sus dedos por los sedosos cabellos de JungKook le hizo hervir la sangre, y no tenía razón alguna para sentirse así, sin embargo lo que vino después de eso devolvió la sonrisa a su precioso rostro. El de mechones fucsia había tomado la muñeca de la joven, retirándola. Recogió el cuaderno en sus manos y se levantó. Como le hubiera gustado ver con claridad las facciones de la fémina, pero al caer en cuenta de que él caminaría hacia su dirección giró su cuerpo e inició un trote fuera del sitio. Sin notarlo se vio de pie en la puerta del depósito. Había llegado sin compañía de alguien, solo debía buscar la caja con la vestimenta y salir.—Vamos, JiMin —susurró para sí mismo mientras estiraba sus brazos tratando de alcanzar el objeto en el último nivel de la estantería. Impulsándose, dando pequeños saltos y así poder mover aunque fuera la esquina de la misma. Un disimulado grito salió de sus labios cuando sintió que ya casi podría bajarla. Concentrado en su labor que no logró notar a la otra persona que había ingresado.—¿Necesitas ayuda con eso? Juró que de no ser por la pared tan cercana, hubiera caído al suelo con todo y caja. Aunque en realidad sí lo hizo, pero la misma superficie hizo todo menos aparatoso.—¡Diablos, JungKook! —cerró sus dedos con fuerza alrededor de la caja, a su vez intentaba regular su respiración.—¿Ya no soy Jungkookie? Una inevitable sonrisa se asomó en sus labios, elevó la mirada, encontrándose con dos brillantes ojos y su mano extendida para ayudarle a enderezar.—¿Qué estabas buscando? Sacudió las palmas de sus manos en los pantalones, abrió la caja y sacó lo que parecía ser el "grandioso" atuendo que le mencionaron con anterioridad.—Esto... Desdoblándose cayó en la vista de ambos jóvenes una malla cuerpo completo negra. Ambos tragaron saliva ruidosamente.—Eso luce apretado. —resonó la voz del más alto.—Y creo que debo usarlo para la presentación que hará nuestra facultad. —el rubio comentó, guardando la prenda en su bolso— ¿Se puede adelgazar en dos semanas, no?—¿Adelgazar? —contestó el de mechones rojizos claro.—Sí. Debo empezar hoy mismo si quiero lucir bien en esa maldita malla. Al asimilar la situación, JungKook vio que el rubio ya estaba metros más adelante.—Espera, ¡JiMin! —se posó frente a él, bajando la mirada para poder observarlo debido a su altura, cosa que seguía considerando adorable—. No necesitas hacer ejercicio ¿de qué demonios hablas?, estás bi-...—Bien pasado de peso querrás decir. Él soltó una carcajada, haciendo que el más bajo se alejara un poco, abrazándose a sí mismo. No pasaron siquiera dos segundos cuando el de cabellos magenta le retiró los brazos del cuerpo, tomó sus manos entre las suyas, que le superaban por tamaño. JiMin sintió su calidez y fue uno de los momentos más hermosos que jamás pensó pudiera vivir.—Estás bien, indudablemente bien. —entrelazó sus dedos y observó la diferencia de dimensión, como las de él se acoplaban a las más pequeñas, protegiéndolas. El corazón del rubio golpeaba fuertemente en su pecho, era como si JungKook estuviera embelesado. Hizo un ligero intento de soltarse y el agarre se mantuvo firme. Sintió la sangre subir a sus mejillas. Cuando él notó el movimiento por parte del de cabellos claros desvío la mirada hacia sus facciones coloradas y sólo pudo sonreír. Bajó el brazo, seguía sujetando una de sus manos acariciando el dorso de la misma comenzó a caminar a la salida.—Vamos, te llevaré a casa.•••

----- CHAPTER BREAK -----

•••—¡Estás arriba en cinco, JiMin!No era primera vez que se presentaba, por supuesto que no. Pero los nervios siempre estaban allí por mucha preparación que haya llevado a cabo, apoyo de otras personas, comentarios positivos... jamás se ha sentido seguro a un porcentaje completo.Puede que ese día si estuviera un poquito más feliz, y la razón era única y exclusivamente conocida por el mismo Jimin.Un chico de ojos brillantes le había dicho que no se preocupara. Que debía dejarse llevar por algo tan simple como lo eran sus movimientos. Le comentó que lo había visto bailar y estaba impresionado.Nunca le hizo saber si asistiría al evento pero se sentía alegre cada vez que recordaba su conversación el día que le llevó a casa. Y tal vez no debía utilizarlo como motivación, porqué tener tu propia confianza es lo más importante, sin embargo allí estaba: posición inicial en el centro del escenario, un foco de luz iluminando su figura, y antes de que la música comenzara las palabras de Jeon JungKook resonaron una última vez en su mente.Bailar era un mundo totalmente diferente, le gustaba sentir la música en su cuerpo, moverse al ritmo de la misma. Un instante en el cual es solo él y una canción. Como el viento en la tarde de primavera: JiMin iba de un lado del escenario al otro de manera impecable, y más allá de la técnica cualquiera podía notar que el joven no sólo estaba realizando una coreografía espectacular, él era el dueño de ella.Con una de sus rodillas tocando el suelo casi de forma imperceptible y una de sus manos apuntando al cielo del atardecer, dio por finalizada la rutina.Los aplausos envolvieron su pequeña figura mientras respiraba ruidosamente, no logró observar al público puesto que sus ojitos se habían cerrado en una línea gracias a la inmensa sonrisa colgando de sus rellenos labios....—¡Ah!, Chim. Fue maravilloso, como todo lo que haces. —TaeHyung atrajo en un abrazo de oso al chico que recién había dejado su alma en la presentación.—Gracias, Taehyungie...Su mejor amigo supo inmediatamente que su alegría no llegaba a la cúspide, y también conocía la razón.—Vamos por una graaan pizza y después te quedas en mi casa ¿si?El rubio asintió. Unas cuantas felicitaciones después y cambiarse por un atuendo más cómodo, ambos devoraron la comida y refrescos. Rieron y planificaron una salida por parte del peli grisáceo.En la casa del más alto, una vez salidos de la ducha y haber organizado la habitación, decidieron caer en un profundo sueño. El cansancio no les permitió siquiera ver un programa de televisión.La vibración de su móvil evitó que tocara el mundo de fantasías. Una notificación de mensajes.23:45"Felicidades por la presentación."JiMin frunció el ceño al no ubicar el número.23:48Disculpa, ¿quién es?La repuesta llegó instantáneamente.
23:49Ah...Piensa, JiMin.23:50Realmente no estoy de humor, gracias de igual manera.
Dando por terminada la conversación dejó el teléfono en la mesita de noche y abrazó las sabanas con fuerza. Regresando a su descanso más vibraciones le interrumpieron.En la pantalla iluminada hacían presencia tres mensajes, su expresión se mantuvo neutral hasta llegar a el último.23:55¿Puedo preguntar por qué? Se supone que hoy era un día especial para ti ¿no?Oh, un momento... Espero no haya sido por mi culpa, de verdad lamento no haber ido, JiMin.Te lo compensaré y Jungkookie nunca rompe una promesa.•••

----- CHAPTER BREAK -----

••• El reloj parecía ir más lento de lo normal pero bueno. Es así como suelen suceder las cosas ¿no?: mientras más estés disfrutando de un momento el tiempo pasará en un abrir y cerrar de ojos. Y para ese instante JiMin no hallaba otra posición agradable en la silla del salón de clases, golpeaba la punta de un lápiz con una insistencia que hasta él mismo se sorprendía. El profesor hablaba, y hablaba y hablaba...—¡Pssst! Giró su cabeza en búsqueda del sonido, Min YoonGi lo miraba adormilado y apuntaba ligeramente a la ventana de la puerta. Localizando lo que el peli azul le indicó su aliento se atascó en el inicio de su garganta. El calor subió por sus mejillas haciéndolo desviar los ojos a cualquier otra parte interesante.—¿No es ése Jeon? —nuevamente susurró su amigo. Vaya que sus emociones estaban por todo el lugar, primero deseaba salir de allí lo antes posible, pero ahora que el joven de brillantes y achocolatados ojos se encontraba en las afueras... se preguntaba si el señor Kim no podría seguir explicando lo que sea que estuviera en su mente por varios minutos. Quizás el de cabellos fucsia se cansaría de esperar.—Recuerden leer el último capítulo para la próxima clase, haremos el análisis literario y... No le prestó atención a el resto de las palabras ya que su mente estaba ideando miles de escenarios por los cuales JungKook estaría allí. Apenas se atrevió a mirar de reojo y con la sonrisa del menor fue más que suficiente.—¡Joven Park! Enderezándose del susto y bajando mínimamente la mirada respondió.—¿Si, profesor? Para su buena suerte la mayoría de los estudiantes llevaban la misma carga de cansancio en sus espalda e ignoraron el llamado de atención; sólo deseando escuchar el pase de salida para finalmente correr a sus hogares....—No sabía que se le podía distraer tan fácilmente, Joven Park. —su voz resonó.—Ah, vamos... —escondió el rostro en sus manos— ¿Por qué siquiera estabas esperándome, JungKook? Los labios del medianamente pelirrojo se curvaron mientras deslizaba uno de sus brazos por los hombros del más bajo, atrayéndolo a su cuerpo.—Iremos a comer. JiMin percibió la calidez del muchacho y alargó la mano por su cintura tímidamente, también apegándose a él.—¿Está bien? El rubio elevó la cara hasta poder tener contacto visual, asintió y con rapidez se escondió en el lateral de su pecho. Jeon parecía conocerlo mejor que él mismo, fueron a un sitio de hamburguesas pero no lucia como tal. Tomaron asiento en una mesa para dos, el menor apartando la silla primero para que JiMin pudiera ocuparla, la acomodó sin esfuerzo y se acercó a la otra. Ambos leyeron la carta, ordenó una hamburguesa pequeña con ensalada a lo cual el más alto le observó interrogante, posteriormente pidiendo una de doble carne, con todo.—¿Sólo comerás eso? Él sonrió burlón por primera vez, respondiendo: —No tengo tanto espacio, Jungkookie. Y además, debo mantenerme en forma. El mencionado asintió, murmurando para si mismo "estás bien tal cual..."—¿Eh? ¿Decías algo?—Nada... Nada —le devolvió la mirada—. Ya te dije una vez que no necesitas hacer dieta o ese tipo de cosas ¿no? Manteniéndose cabizbajo el rubio no supo contestar. JungKook alcanzó la mano contraria por encima de la mesa, sacudiéndola un poco y dejando una suave caricia en la misma.—Te aprecio, JiMin. Más de lo que piensas. Los característicos ojos del más joven hicieron de las suyas: embelesando a su acompañante. Agregando una sonrisa en la que resaltaban sus dientes frontales, dándole una imagen tierna pero a la vez atractiva. Entre risas y comentarios al azar se les pasó la hora. El de cabellos magenta soltando disimulados cumplidos, a los cuales JiMin replicaba en voz baja. Y este último intentando sacar a flote temas de conversación sin avergonzarse. Le llevó a su hogar, despidiéndose con un roce de sus labios en las rellenas mejillas del más bajo; no se alejó, decidió susurrar algo en su oído para complementar el día que habían tenido.—Deberías utilizar esos pantalones con más frecuencia, hyung. El pobre muchacho quedó completamente estancado en su lugar, eran muchas emociones. Y una que realmente lo hizo caer en la realidad lo obligó a buscar su celular con gran velocidad.20:05¿En serio me llamaste hyung? ¿Hasta ahora?20:08Nunca lo notaste de igual manera, ¿irónico no?
La sonrisa se aproximó a su rostro, una tierna carcajada saliendo de sus labios.20:11Gracias por hoy. La pasé muy bienY espero que tú también.20:12¿Me avisas cuando llegues a casa?20:14Si.Y me alegra que hayas disfrutado, pensé que era el único.De hecho, el invitarte a salir era una idea que tenía en mente desde hace un tiempo.
Decir que no le sorprendió y mayormente agradó ese último mensaje sería una inmensa mentira.20:18Vaya, ¿de verdad?Deberías explicarme un poco más acerca de esa situación ja(:20:22Ya estoy llegando a mi hogar, dulce hogar. Descansa, JiMin.20:25¿Acabas de...?Bah, tienes suerte de que te considero amigable. Descansa, Jungkookie.20:20Tú tienes suerte de que te tenga en la mira.•••

----- CHAPTER BREAK -----

••• Sus amigos le mencionaron en repetidas ocasiones que no se veía tan estresado, y constantemente preguntaban si "Jungkookie tenía algo que ver". Los mensajes iban y venían, el más alto lo llevó de nuevo a comer y otro día a un parque con pocas personas. Un rato para ellos dos, lo cual JiMin agradeció con muchos abrazos que no parecieron desagradar en lo absoluto a Jeon.💭"Ven, JiMin". Al escuchar su nombre giró de inmediato, estaba tan distraído con lo tranquilo del sitio que sólo deseaba recostarse en la grama y posiblemente tocar los bordes de una siesta a las cuatro de la tarde. El más bajo observó a JungKook estirar una manta. Poniendo su bolso encima y acomodándose con las piernas extendidas, tocó dos veces el suelo, indicando el lugar entre ellas para que el rubio tomara asiento. JiMin no lo pensó dos veces y quizás ese fue el detalle. Corrió hacia el lugar arrodillándose frente a su acompañante, este le miró cuestionante. En un abrir y cerrar de ojos tomó entre sus grandes manos la cintura del mayor, acercándolo e inclinando parte de su cuerpo para que terminara reposando la espalda contra su pecho."No creo que esto te incomode, ¿o lo hace, Jiminnie?" Sus pequeñas manos temblaron antes de buscar en donde colocarlas, se dejó llevar posándolas en los muslos del joven. Le hicieron recordar que el de mechones ahora rosado claro puesto que el tinte empezaba a desteñir, se ejercitaba a menudo."No". Respondió con un hilo de voz, sintiendo el calor en sus mejillas."Bien, relájate. Te traje aquí para eso. Un día sin preocupaciones". Prestó atención a la voz perteneciente a la confortante figura detrás de él, respiró con lentitud y permitió que el peso su cuerpo dependiera de Jeon. Su cabeza cayó en el hueco entre su rostro y cuello, la punta de su nariz rozando parte del mismo. Juró percibir un cambio, ligeros escalofríos provenientes del muchacho.
"¿Te incomoda, Jungkookie?" La risa del mencionado resonó a lo largo de su pecho, ya que era la figura de él en donde se encontraba descansando y no existía distancia alguna, fue una sensación que no supo describir pero entre las palabras seguramente leía felicidad y protección. 💭 Iban lento, ¿pero rápido? Al fin y al cabo la atracción de JiMin hacia él no era nada del otro mundo. Pero aún estaba averiguando si JungKook se sentía de la misma manera. Bueno no, más que nada si había sido repentino o, tal vez la esperanza de que también lo hubiera estado mirando desde hace largos meses. Caminaba por los pasillos en busca de una sola persona, y sí, su nombre comenzaba con una J. No sabia de él desde la mañana. Dos mensajes sin respuesta y conocidos comentando que tampoco le habían visto, JiMin no podía evitar el crecimiento de una diminuta burbuja con preocupación. Finalmente en las afueras de la universidad se decidió por sentarse en una de las bancas. Muchos de los estudiantes debían estar viendo sus clases en los salones y él no era la excepción; ¿qué tantos problemas podrían traerle saltarse una de ellas?, además mantenía un poco de confianza con el profesor.—¡Vamos! ¿vas a golpearme?, solo hazlo de una vez por todas. Y eso, era inesperado. Se acercó a una zona difícil de visualizar por lo frondoso de los árboles y un alto muro de concreto.—No lo esperaba de ti, Jeon. Apresuró el paso, su visión captó a dos individuos. Dándole la espalda era alguien quien llevaba largo rato buscando, sus manos aferrándose al cuello de la camisa de un chico igual de alto. Jamás lo había visto.—¿JungKook? El color regresó a los puños que sujetaban al muchacho conforme iban perdiendo fuerza, sus músculos tensándose ante la interrupción y reconocimiento de su voz. Antes de que pudiera voltearse, el otro chico soltó un comentario de esos que es preferible guardarse.—¿Es él? ¿tu estupido enamoramiento? Venga, Jeon, no jodas. Por lo menos imaginaba a alguien más... No lo sé, ¿apuesto? ¿caliente? JiMin ahogó un grito y no por lo que había escuchado. El pelirosa estrelló una de sus manos cerradas en el rostro del que recién hablaba, enviándolo directo al suelo. El sonido del golpe le hizo estremecer, no quería pensar en el aspecto físico de la mano de él, mucho menos en el rostro del otro.—JungKook... Por lo visto no escuchó su llamado, mantenía los ojos en la persona en el suelo, sosteniendo parte su cara.—Última vez que te veo aquí ¿entendido? Este suspiró con frustración, asintió lentamente y para Jeon fue réplica suficiente. Devolvió la mirada al rubio, dando dos extensos pasos tomó su mano y emprendió un camino nuevo alejándolo de allí.—¿Estás bien? —JiMin interrogó tembloroso.—Es lo que yo debería preguntarte. Cuando finalmente se detuvo y logró verlo la imagen volvió a destruirle. Él no tenía ningún golpe, pero era igual de doloroso: un semblante con una combinación de angustia y molestia. El más alto no pudo mirarle a los ojos.—Lo lamento tanto... No pensé que pudieras presenciar eso... Deslizó sus dedos por el antebrazo de JungKook, en un intento de transmitir tranquilidad.—Creo que después podemos hablar de lo que pasó, ahora sólo necesi-... La oración quedó al aire, el más joven se había girado. Apoyaba su frente en una pared cercana, cerrando fuertemente las manos.—La ira saca lo peor de mi y suelo controlarme, créeme. —respiró dificultosamente—, tú eres la última persona que deseaba pudiera verme así. El rubio se acercó con delicadeza y acarició su espalda, moviendo la palma de su manito de arriba a abajo.—Jungkookie... No hay mucho que pueda decir, pero está bien ¿okey?, no debes darme explicaciones. Quiero saber si te lastimaste y más allá de eso... ¿qué te parece si sólo vamos a caminar? Él movió su cuerpo con brusquedad, quedando frente a frente con JiMin, bajando la cabeza debido a la diferencia de altura.—¿Está bien?, ¿está bien, JiMin? —prácticamente escupió las palabras—. Te había insultado, y gracias a los dioses que no estabas antes de... El mencionado cortó la habladera al envolver los brazos en su fornida figura.—Ya, Jungkookie. No quiero que te enojes de nuevo. —apretó el agarre en su cintura—. Te dije que iremos a caminar, o no sé, escoge tú. Simplemente salgamos de aquí. Jeon percibió la calidez del pequeño cuerpo, casi de forma inmediata devolvió el abrazo y le agradeció internamente. Dejó un beso en la línea que daba inicio a su cabello rubio y lo atrajo aun más a su pecho.—Definitivamente eres especial, hyung.•••

----- CHAPTER BREAK -----

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•Era lindo de contar, la confianza entre los dos aumentaba con el paso de los días pero aún mantenían cierta línea de... Algo que no sabía describir y que ciertamente quería cruzar. Se encontraban en un punto donde dejaban las cartas en la mesa. Sabía que no era el único pensando en exceso, JungKook había dando por terminado el viernes plantando un beso muy, muy cerca de sus labios, apenas se dio cuenta retrocedió tímidamente.Las comunes salidas los sábados por la tarde se vieron detenidas por una interrupción, un "repentino encuentro con un familiar... De Busan... Que tenía mucho tiempo sin ver y extrañaba mucho... Porqué no le veía desde niño..."Quizá solo no quería salir, o no le era fácil explicar cualquiera que fuera la excusa.Su teléfono vibró.18:05
Hyunggg.Ese era otro detalle, notó que él usaba "hyung" sólo cuando estaba siendo... ¿Extremadamente honesto? o se enfrentaban a un asunto de relativa seriedad.18:07
JungKoooooook.18:08
Mañana te paso buscando a las 2. Utiliza algo cómodo.
18:09
Ah, vale. Ni preguntes si tengo algo que hacer.18:10
Es domingo, JiMin.
Si no salimos los sábados lo hacemos los domingos. Y no tienes nada que hacer, lo sé. 18:12
Y por allá se fueron los honoríficos...18:13
JiMin ssi.
Mañana saldremos a las 2.
Adiós....
Quizás, tal vez, existían las posibilidades...De que estuviera nervioso.El reloj marcaba la una y cincuenta y tres de la tarde. El rubio jugaba con su franela unicolor manga larga, ocultando parte de sus manitas. Los pantalones jeans que se adherían a sus piernas pero de igual forma consideraba cómodos, agregando botines negros y listo, he allí el atuendo.Se observaba en el espejo por tercera vez, tratando de encontrar cualquier cosa que pudiera cambiar antes de que él llegara. Sí que estaba nervioso, más de lo normal; una especie de presentimiento lo tenía de dicha manera y no era uno malo para ser honestos.La bocina del automóvil le hizo saltar en su lugar. Salió y no termino de asegurar la entrada cuando escuchó su voz.—¿Seguiste mi consejo, huh?Caminó hacia el dueño de la misma, mirando de reojo su figura recostada en la puerta del copiloto.—¿A qué te refieres?Frente a frente el más alto apartó un mechón de cabello que caía sobre los ojitos del rubio, seguidamente le dio paso al interior del carro.—Son los pantalones que te sugerí utilizar de nuevo.Fue como un mini viaje, inconscientemente notó que Jeon manejaba desde hace ya cuarenta y cinco minutos. Iban tan entretenidos en cualquier tontería que hasta ese momento logró percatarse.Los cumplidos del casi pelirosa, su mano reposando en la parte alta de su pierna, risas; fueron muchas las cosas que formaban parte de la distracción. En ningún momento deseó quejarse. Aunque quién sabe si se puede contar como queja el ligero grito que salió de su boca al sentir los labios de JungKook en el dorso de su mano.Las afueras de la ciudad entraron en su rango de visión, era un paisaje agradable. No se atrevió a preguntar hacia donde se dirigían, no lo hizo al principio ¿por qué hacerlo ahora?, se recostó un poco más en el asiento mientras cerraba sus ojos.—No falta mucho para llegar, no te quedes dormido ahorita por favor.Su voz le hizo reír, mantuvo los párpados caídos al escuchar el celular del menor.—Si... No... Claro, ¿en donde está tu coeficiente intelectual de 148? —soltó una carcajada.El silencio volvió a inundarlos y supo que la llamada finalizó, también que estaban bajando la velocidad pero de igual manera siguió "dormido".—Bello durmiente, si no despiertas la comida quedará para mi solo.Caminaron por lo que parecía un pasadizo secreto, rodeado de área verde e inexplicablemente un lago que incendió sus ganas de quitarse la ropa y lanzarse en el mismo. Al final de todo se elevaban unas residencias con casas inmensas sin embargo resaltaba el aspecto hogareño.En todo el recorrido no soltaron las manos del otro, dedos entrelazados que se obligaron a ser separados cuando el más joven sacó un conjunto de llaves del bolsillo trasero de su pantalón.La puerta rechinó, un empujón más y eran testigos del interior de la casa. Las facciones de JiMin eran las de un niño feliz, ansioso. El sitio le transmitió muchísima calidez, apenas habían avanzado pero se sentía alegre.—Esta es... Mhm, digamos que mi futura casa.El rubio giró con los ojos abiertos a gran escala.—¿Todo esto es tuyo? —preguntó, moviendo los brazos alrededor del ambiente, señalando a lo que se refería.—Según mi abuela, que ya lo estableció a mi nombre.El joven definitivamente conocía el lugar: se deslizó al final del pasillo, ingresó a una habitación y tan rápido como lo vio entrar regresó a la sala de estar con lo que se asemejaba a una prenda de ropa en sus manos.Sin darle tiempo a comentar lanzó la tela a su rostro, era un suéter negro. JiMin le interrogó con la mirada, no tenía problema con usarlo pues el clima estaba fresco y cada cierto tiempo corrían ventiscas que le erizaban los vellos. Además del aroma impregnado en el mismo perteneciente al menor. La respuesta fue tácita, él alcanzó un control y presionó un botón, el casi inaudible beep le dio a entender que había encendido el aire acondicionado.—¿Quieres comer en el mesón de la cocina o aquí en la sala?El chico iba de un lado a otro, no fue hasta que se acercó con varias bolsas que asumió eran la comida que logró mirarle a la cara sin problema.—En donde tú quieras, JungKook. Es tu casa. —sonrió con las ultimas palabras.No lo pensaron mucho, minutos después ambos estaban en el suelo con un mueble a sus espalda, y la mesa más pequeña en donde colocaron los recipientes llenos de alimentos.Una vez que sus estómagos estaban al tope se acomodaron como es debido en el sofá, JiMin ordenó todo e iba a buscar la basura pero la mano en su codo le detuvo.—Yo lo hago en un rato. Quédate reposando conmigo. —no aplicó mucha fuerza para atraer al más bajo directo a su regazo, justo como aquella vez en el parque.El rubio giró parte de su cuerpo, quedando de medio lado y así poder observar el rostro contrario, también dejarle suaves caricias.—Eres como un gatito, Jungkookie.Este murmuró como réplica y frunció un poco el ceño. Su cabeza estaba apoyada en el borde del sillón, y mantenía los ojos cerrados debido a los dedos que rozaban su semblante parcialmente relajado.—Creo que caerás dormido en cualquier momento, deberías tomar una siesta ¿vamos a una habitación?Como si fuera una alarma, el recordatorio volvió a su mente, haciéndolo mover repentinamente y asustar a JiMin en el proceso, tomó su cintura de inmediato para equilibrarlo.—Perdón, cariño.Las mejillas del más bajo contestaron al amoroso nombre: el tono rosa inundando completamente su cara. JungKook abrió la boca para hablar pero en eso se quedó, no sabía qué decir. El otro muchacho soltó lo primero que consideró decente.—Ya. No es nada. —le sonrió amablemente—. Entonces ¿la siesta?Jeon asintió, un corto segundo después la movió en dirección contraria avergonzado.—Es que... Los cuartos no están amueblados... —habló con voz ligera.Siendo este el turno de JiMin para levantar las cejas en confusión, él estaba mintiendo obviamente.—¿JungKook?El mencionado seguía cabizbajo.—¿Jungkookie?Persistió, sin resultado.—Vale... Jeon, ¿hay algo que quieras decirme? —acunó el rostro del más joven suavemente.Sintió las manos en sus caderas, él le acomodó en el sofá y comenzó a levantarse. Antes de alejarse drásticamente besó su frente, susurrando unas palabras que el rubio apenas escuchó.—Espera aquí.Y una vez más lo vio caminar al fondo de la casa.En los primeros minutos su mente estuvo en blanco, posteriormente pensó en por lo menos llevar los desechos de la comida a la cocina, aunque fuera distraerse buscando en donde botarlos.Por lo visto funcionó. La voz de JungKook le trajo de vuelta a la realidad, a su realidad. Resonó desde el pasillo y se vio obligado a caminar con precaución, no era un lugar en donde pudiera perderse con facilidad, pero se sentía en una misión.Tenía a alguien bastante considerado, la única puerta abierta de par en par le indicaba específicamente en donde ingresar: un sitio completamente oscuro, agradeció el extender la mano y encontrar un interruptor de luz, cerró la puerta y presionó.Fue momentáneamente cegado por una brillante iluminación, al adaptar la visión sintió su corazón detenerse. Una habitación mayormente blanca, desde las paredes que estaban cubiertas de fotografías y papelitos de colores, hasta en la cerámica impecable del suelo.Dio lentos pasos, dirigiéndose hacia las primeras muestras de arte. Comenzó por una foto que reconocería en cualquier lugar, JiMin en su presentación de baile de la facultad. En el borde inferior marcaba la fecha escrita con un marcador negro, por supuesto que la sabia; todo cayó en su lugar. Giró rápidamente en busca del chico.—Estabas allí.El menor lo miró desde una esquina, sus ojos brillaban con varias emociones.Prosiguió en el camino, desde él bailando ese día, a selfies de cada salida con su respectivo indicador de qué día fue. Los papeles de colores también llevaban la caligrafía de Jeon, oraciones para ser más concisos. En algunos poemas, otros solo palabras tiernas para describir a la persona que les leía.Aproximándose al final hizo acto de presencia un boceto. El dibujo de JiMin riendo en el comedor de la universidad, reconoció su atuendo de aquel día en que pensó había hecho el ridículo, obedeciendo el reto de su mejor amigo y comentándole a JungKook (que actualmente le observaba desde su posición en la habitación), lo bien que lucia con el nuevo tono de cabello.—JiMin hyung.Sin explicación alguna al por qué había quedado algo hipnotizado con el bosquejo dirigió los dedos al mismo, acariciándolo. La voz le hizo voltear y parpadear para alejar las lágrimas que recientemente aparecían.Él se acercó tomando una de sus manos. Entrelazando los dedos y llevándola al borde de sus labios, no realizó algo más. La mantuvo allí y dio un disimulado apretón.—Te aprecio, más de lo que piensas.JiMin asintió, dejando que sus mejillas se humedecieran, las palabras estaban atascadas en su garganta.—Hey, no llores. No ahora que aún no respondes mi pregunta.El contacto visual entre ambos jóvenes era estremecedor. El más bajo le cuestionó entre lágrimas, tratando de normalizar su pulso.—JiMin... ¿Te gustaría ser el novio de este complicado idiota?Los brazos del rubio se envolvieron en el cuello del pelirosa, instintivamente las manos contrarias le rodearon. Jeon sintió las piernas alrededor de su cadera y abrazó el cuerpo con más fervor. Las emociones estaban por todo el sitio.—¿Y de igual manera preguntas? Creo que la respuesta es obvia, Jungkookie.Su voz se cortó, decidió mantenerse oculto en el cuello del muchacho que lo sostenía. Este se balanceó un poco y caminó fuera de la habitación, en ningún momento hizo ademán de soltarlo. Percibió el sonido de la puerta de entrada e hizo caso omiso.—¿Tienes tu celular?JiMin negó, igualmente murmurando un "no" amortiguado por el cuerpo contrario.—¿Algo que no deba mojarse?Eso si que le llamó la atención, ya no se encontraban en la casa, Jeon llevaba un paso firme y el rubio supo exactamente hacia dónde iban los pensamientos del más joven, o por lo menos creyó hacerlo.Una vez allí reafirmó sus sospechas. El lago se alzó ante sus ojos, el sol aún no se ocultaba y dejaba caer su reflejo en las tranquilas aguas. Tembló ligeramente por los pasos del pelirosa y casi al instante soltó una carcajada.—Espero te rías así cuando estemos adentro. —ajustó el agarre en su cintura mientras caminaba decidido.—No será un problema, Jungkookie.
Fin.•
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