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No le gustaban los días nublados, los detestaba.Desde hacía más de una semana, el clima amenazaba con la llegada de un terrible huracán. Faltaban siete días para luna llena, la noche del solsticio de verano se acercaba y en Cataluña la tradición llamaba a todas las personas que creían en las historias de magia y brujas a que salieran a la calle, encendieran las hogueras e inventaran todo tipo de hechizos y encantamientos para traer prosperidad y felicidad a sus vidas.Hoseok se acercó a la cristalera de su habitación, que dejaba ver unas bellísimas vistas de Barcelona, y alzó la mirada al cielo. Su huskie siberiano blanco de tres meses se acercó a él y le rascó la pierna con su patita. Hoseok lo miró, lo cogió en brazos y sonrió mientras masajeaba digitalmente la coronilla de Brave y volvía a mirar las soberanas nubes.Por el amor de Dios, estaban casi en pleno verano y el tiempo acechaba amenazador como en invierno. Vaya con el cambio climático... Todo el mundo hablaba de ello como si tal cosa, pero nadie entendía muy bien cuáles iban a ser sus consecuencias.El 23 de Junio se celebraría la verbena de San Juan, su fiesta favorita y, de seguir así el clima, iba a estar pasada por agua. Desde pequeño sentía adoración por esa celebración, para él era realmente especial, y ni siquiera podía explicar de dónde provenía su fascinación. En ese día la gente compraba las tradicionales cocas de San Juan. Algunas eran de piñones, otras de crema o de cabello de ángel. El techo estelar se inundaba de fuegos artificiales, habría música por doquier y la noche más corta del año se convertiría en la más larga para muchos jóvenes y no tan jóvenes que buscaban diversión, música y alguien con quien revolcarse en la arena de las playas del mediterráneo para luego alcanzar juntos y confundidos -muchos gracias al alcohol- el amanecer.Estaba más ilusionado por la llegada de esa festividad que por la de su cumpleaños. Faltaban dos días para que cumpliera veintidós años. Veintidós años. Un escalofrío recorrió su columna vertebral erizándole los pelos de la nuca y borrando la sonrisa que había aparecido divertida en sus labios. Se abrazó a sí mismo, frotándose los brazos y logrando entrar en calor de nuevo.Dio media vuelta para dirigirse a su cama, no sin antes pararse enfrente de su tocador e inspeccionar su cuerpo y su cara. Dejó a Brave en el suelo y él se fue directo a morder un ratón de peluche, su juguete particular.Hoseok llevaba un pijama de short y camiseta de tirantes, ambas partes de color blanco. Su piel, levemente bronceada vestía un cuerpo sencillamente perfecto. Un cuerpo estilizado, sin ápice de grasa y de largas y moldeadas piernas. Pero no era el cuerpo lo que más llamaba la atención de él, sino su rostro.El rostro que aparecía en el espejo era la reencarnación del embrujo y la atracción. Una corta y lisa cabellera azabache caía delicadamente tapando su hermosa frente. Las cejas del mismo color, perfectamente arqueadas y sexys, sus ojos eran de un color azul grisáceo que a veces era imposible de definir, enmarcados por unas largas y espesas pestañas negras extensas y rizadas que casi tocaban sus pómulos, estos altos y ligeramente tintados de un rosa pálido. Su nariz fina y elegante. Sus labios finos dibujaban un arco perfecto y volvían locos de deseo a sus compañeros de universidad. Más de uno había intentado probarlos, sin mucho éxito. El inferior algo más relleno que el superior pedía a gritos que lo mordieran y lo succionaran hasta decir basta.Con una sonrisa, recordando a sus amigos, que más de una vez borrachos hasta las cejas le habían pedido un beso por compasión, alzó la barbilla y deslizó su dedo índice por el pequeño y gracioso hoyuelo que la dividía.
Su amigo Baekhyun le había mencionado que tener un hoyuelo dividiéndote la barbilla significaba belleza y armonía física. No sabía si era cierto, pero éxito tenía, no había duda.Acariciándose ese peculiar rasgo, pensó en su madre. ¿Habría tenido ella esa marca? Puesto que no llegó a conocerla, no lo sabía.Debió de ser hermosísima, porque a su padre no se parecía en nada, de eso estaba seguro. A lo mejor no conseguía encontrar ningún parecido con él porque Choi siempre estaba de mal humor, con el ceño fruncido y la mirada ensombrecida. Tal vez si el hombre se relajara más cuando estaba con el... Imposible. Desechó esa idea al instante. No iba a engañarse, él debía de ser calcado a su madre. El no tener ninguna foto ni recuerdo de ella le hacía difícil sacar conclusiones, pero su intuición le decía que así debía de ser.Su madre... Cuánta falta le había hecho durante esos casi veintidós años que estaba a punto de cumplir. Choi le había contado que Hye murió dándole a luz. Las cosas se complicaron, perdió mucha sangre debido a los desgarros. La hemorragia la dejó seca, le había dicho sin pizca de tacto su padre. Hoseok tardó un tiempo en descubrir el significado de la palabra "hemorragia". Con cinco años ya había aprendido a leer perfectamente, así que tomó un diccionario y con sus delicadas manitas buscó por la "H" lo que eso quería decir.Cuando entendió que al nacer él su madre sangró tanto que nadie pudo detenerlo se echó a llorar desconsoladamente y la aflicción le duró meses. Se iba a sentir culpable durante toda su vida y si no era así su padre ya se encargaría de recordárselo.
Tú la mataste. Tú fuiste el culpable.
Hoseok ensombreció la mirada recordando las palabras que su padre había tenido más de una vez hacia él. Inspiró hondo.—Serás mi padre y todo lo que quieras -susurró mirando fijamente al espejo, -pero eres un cabrón de los grandes.Tras la muerte de su madre, Choi había quemado y eliminado cualquier fotografía, vídeo o imagen que pudiera recordar a su mujer. Ignorando y siendo indiferente a si su hijo alguna vez hubiese querido tener un recuerdo de ella.Por supuesto que él quería tener uno y no sólo uno, sino miles de recuerdos de la mujer que le dio a luz. Pero él se lo había privado, lo mismo que muchas otras cosas igual de importantes como el cariño, el amor y el calor de una familia. Aunque sólo fuesen ellos dos.Jamás le había demostrado que lo apreciaba, jamás escuchó un te quiero, hijo. Si bien era cierto que no le faltaba de nada materialmente, tenía todo lo que quería. Trabajaba en la empresa de su padre como vínculo de relaciones externas. Tenía un muy buen sueldo con el que permitirse cualquier capricho sin necesidad de pedir nada a nadie.Él se había pagado la universidad y también su coche, un BMW Z4 descapotable de color azul eléctrico que lo tenía fascinado. Sabía hablar varios idiomas, como el español, catalán, inglés, ruso, chino y francés. Su padre tenía una empresa de materiales y productos para salas de operaciones y hospitales, así que necesitaba a alguien que pudiese comunicarse a nivel comercial con todo el mundo. Lo más novedoso, lo más nuevo, Choi lo creaba y lo vendía.Tocaba desde instrumentación quirúrgica hasta fórmulas de nuevas vacunas. Él era el encargado, mediante sus enlaces, de recibir y distribuir las sustancias y los aparatos.En el trabajo se dirigían la palabra lo justo. Por la mañana, en la empresa familiar y por la tarde en la universidad. Así era su vida desde hacía cinco años.Estaba escaso de vínculo afectivo en su casa, no le había quedado más remedio que aprender a vivir con ello y tejer esos vínculos fuera de las paredes de su hogar, desde bien pequeñito.En el colegio y en la universidad había hecho grandes amigos. Pero mantenía y mimaba a los de siempre, Baekhyun y Yongguk.Ellos eran sus dos pilares. Pilares no. Hermanos para él, mejor dicho. Se conocían desde la escuela, eran inseparables.Y luego estaba su médico, Wonho, que, desde hacía cinco años, tras la muerte de su anterior doctor, el señor Seung, llevaba el control a diario de su diabetes. Venía cada noche, controlaba su azúcar en la sangre y le suministraba insulina.El odiaba las agujas y su padre evitaba tener contacto íntimo con él, así que tenía a su médico particular que lo cuidaba, lo pinchaba y luego se iba. La intimidad que compartían en su habitación, mientras le hacía la revisión médica les había hecho trabar una buena amistad.La canción de Unwritten empezó a sonar distrayéndolo de sus pensamientos. Se dio la vuelta dirigiéndose hacia el bolso que había dejado colocado sobre la silla. Tomó el móvil exclusivo Motorola Dolce & Gabanna dorado y lo abrió al ver que ponía Baekhyun llamando. Le encantaban todas esas pijadas.—Hello~ —dijo una voz al otro lado del teléfono. Era Baekhyun.—Hola, loco.—Tengo noticias que darte.Hoseok tomó asiento y se colocó las zapatillas de estar por casa en forma de conejo.—Dispara.—Yongguk y yo hemos decidido que no nos vas a dejar tirados todo el veranito mientras tú estás pendoneando en Londres. Hoseok sonrió ante la expectativa.—Ya sabes que yo no pendoneo -contestó acariciando las orejas del conejo.—Puede que esa no sea tu intención, pero lo harás si nosotros dos te acompañamos.—¿Vendrían conmigo en verano? —agrandó los ojos y levantó las cejas ilusionado.—¿Tú qué crees? Alguien tiene que sacarte a los moscones indeseables de encima. Serías un cervatillo rodeado de lobos. Pero no te preocupes, nosotros te pervertiremos, ejem... Digo protegeremos.Hoseok se echó a reír. Cómo le gustaban sus amigos. Baekhyun era maravilloso, siempre le arrancaba alguna que otra sonrisa.-¿Qué? ¿No dices nada? -le recriminó Baekhyun -Nada como... Te quiero Baekhyun, es genial Baekhyun, eres un amor...-Es fantástico. Y sí, te quiero mucho, brujo.-Eso está mejor. ¿Está por ahí el Dr. Zhivago?-No, todavía es pronto para que llegue.-Dale mi teléfono, por Dios. Y yo te diré si es o no es gay.-Eres un lagarto incorregible.-Por eso me adoras. Te dejo, voy a entrar en un parking y no tengo cobertura. Mañana te llamo.-Ok. Besitos.-Besitos.Con una sonrisa colgó el teléfono, lo dejó sobre la cama, se apartó el pelo de la frente para dormir. Era una gran noticia saber que sus dos mejores amigos compartirían con él unos días en Inglaterra. Miró su reloj digital. El Dr. Zhivago, como lo llamaba Baekhyun, debía de estar por llegar.Bostezó y se sentó esperando a Wonho. Dios, tenía unas ganas locas de pegarse la gran fiesta y celebrar su precoz licenciatura en Pedagogía. Había sido el mejor de su promoción y necesitaba hacer alguna locura de las grandes. El tenía un máster en Calamidades, como el día en que preparó el mismo unas tartas con marihuana por su dieciocho cumpleaños y las repartió a toda la clase, incluido el profesor.Aquel día estaba en uno de los seis créditos de Educación para la sexualidad. Lo cierto es que la clase tomó un matiz muy literal cuando la subdirectora Sook, que había entrado sólo a gorrear, se metió dos trozos de tarta ella solita y más tarde empezó a lamerle la oreja al Dr. Soo, el encargado de impartir dicho crédito. A lamerle la oreja... En público. Hoseok nunca pensó que la maría fuese afrodisíaca. Pues lo era. Y mucho por lo que pudo ver ese día.O como el día, hacía ya dos años, en que el guapísimo pero memo de Javier le había intentado sobar en la habitación de las tizas y los borradores. Sin duda, su queridísimo amigo Yongguk le había tomado el pelo al pobre chico, diciéndole que el quería verlo en la habitación del magreo -más conocida como la habitación de las tizas. -Javier había ido súper ilusionado. Por fin iba a poder tocar ese cuerpecito que tenía embelesado a media universidad. Pues bien, el sí que lo atizó bien. Lo cogió de los huevos, los apretó hasta casi tocar con los dedos la palma de su mano y luego lo lanzó contra la puerta, haciéndolo salir disparado y cayendo de espaldas en el pasillo más concurrido de la facultad.Aquel día tuvo una discusión con Yongguk sobre lo que eran bromas de buen y de mal gusto. Aquella no había sido una de buen gusto ni por asomo. Javier jamás le volvió a dirigir la mirada.O como el día en que... Toc toc.Hoseok, se levantó de la silla y abrió la puerta de su habitación. Un chico de unos treinta años, ligeramente más alto que él, de pelo azabache, ojos negros y grandes le sonreía. Lo miraba con dulzura y esperando recibir permiso para entrar.-Buenas noches, Hoseok -lo saludó con voz amable.-Hola, Wonho -le respondió. -Entra.Se echó a un lado y lo dejó pasar.-Hoy has llegado temprano -lo miró sonriendo.-Sí -dijo él dejando la maleta negra sobre una de las mesitas de noche. -Hoy por suerte me he adelantado al tráfico -le sonrió.En Barcelona, a hora punta, era imposible conducir por la ciudad sin verte inmiscuido en una caravana de tres cuartos de hora.Hoseok se sentó sobre la cama y le ofreció el brazo izquierdo. Había hecho ese gesto todas las noches desde los siete años y estaba lleno de automatismos. Lo hacía con una gran naturalidad, ya no se sentía incómodo. Ni él tampoco.-¿Cómo te has encontrado hoy? -le preguntó sacando de la maleta un medidor de tensión arterial. Lo miró esperando una respuesta.-Como siempre. Perfectamente.-¿No has sentido mareos, ni sudores fríos ni hormigueos?-Nada -negó con la cabeza haciendo que algunos mechones azabaches resbalaran por la frente.Wonho siguió su pelo rebelde con un deseo irrefrenable de ponérselo detrás de sus finas orejas. Carraspeó y volvió a concentrarse en su labor.-Eso está bien -dijo con la voz algo ronca.Hoseok levantó una ceja y lo miró de soslayo. No era tonto. Sabía exactamente lo que provocaba en las personas, y Wonho, aunque se esforzara en ser diplomático, no era inmune a sus encantos. El no pretendía llamar su atención. Nunca lo había pretendido. Pero sabía que lo hacía.-Siempre ha sido así -le dijo intentando relajarlo. -Gracias a ti, tengo la diabetes perfectamente controlada. Mi dieta está equilibrada, baja en grasas. Hago deporte a diario y cada noche me inyectas la insulina. Más control no puedo tener, ¿no crees? -sonrió. -Cada noche las mismas preguntas y las mismas respuestas.-Nunca se sabe, Hoseok -rodeó su brazo con la cinta azul y lo presionó. Miró el medidor y sonrió conforme. -12/8. Estás...-Estoy bien. ¿Te he dicho ya que como siempre? -arqueó las cejas. Wonho negó con la cabeza mientras hacía esfuerzos por no darle la razón. -La diabetes es caprichosa a veces.-Pero no conmigo, por suerte. Dudo que haya alguien que esté tan vigilado como yo.Lo miró directamente a los ojos y se quedó en silencio. Hoseok lo miró incómodo y enseguida intentó desviar su atención. Él se dio cuenta de su encantamiento y tomó de la maleta el medidor de azúcar. -Dame tu dedo índice -le tomó de la mano.-No, pínchame en otro -le dejó el dedo anular. -Éste ya lo tengo muy dolorido.Cada dos semanas cambiaba de dedo de la mano. La máquina del control de azúcar le acribillaba sin compasión.Wonho tomó la gota de sangre roja y espesa que salió de la yema del dedo y la colocó sobre una tira blanca, que estaba encajada a un aparato digital.-Tu nivel de glucosa es normal -miró a la pantalla digital del medidor. -Muy bien -guardó los aparatos en el maletín y sacó una ampolla y una jeringuilla. Clavó la jeringuilla en el frasco y extrajo el líquido. Con una pequeña presión del pulgar y unos toquecitos sobre el extremo de la jeringa expulsó el aire.Hoseok se pellizcó la pierna derecha y esperó a que Wonho le clavara la aguja en la poca carne que conseguía retener entre sus dedos. Tenía las piernas tan fuertes que no había carne flácida por ningún lado. Las clases de natación, defensa personal y spinning eran las responsables de su tonificación muscular.Él le pasó un pequeño algodón y luego le pinchó.Hoseok siseó arrugando la nariz.-Hoy te ha dolido -Wonho extrajo la aguja con rapidez.-No ha sido nada -sonrió mientras se frotaba ligeramente el muslo.Una vez guardó todo en la maleta, Wonho se relajó.-¿Y bien? -lo miró agrandando los ojos. -Felicidades por tu licenciatura...-Gracias -contestó. Se levantó y caminó hacia una gran nevera que tenía empotrada en la pared, en el otro extremo de la inmensa habitación. -¿Lo de siempre? -lo miró por encima de la puerta de la nevera.-Sí, por favor.Hoseok tomó una cerveza para él y para el mismo un agua con gas. Se sentó a su lado.-¿Cómo vas a celebrarlo? ¿Ya has pensado algo? -arqueó las cejas repetidamente. -El 21 de Junio es tu cumpleaños, ¿no?El asintió con una sonrisa. Él siempre se acordaba.-Creo que lo celebraré todo en la verbena de San Juan -bebió de la botella de Vichy.-Recuerda que no puedes emborracharte -le recomendó mientras bebía de un solo sorbo media cerveza.-No me hace falta beber para pasármelo bien -frunció el ceño.-Ya lo sé. Sólo te lo advierto, tu padre me ha puesto a tu cuidado.-Eres mi doctor, no mi niñera, Wonho.-Soy tu doctor y debes obedecerme, Hoseok -replicó en el mismo tono que él. -Tu salud y mi vida corren peligro si decidieras hacer alguna de tus locuras. Tu padre es...-Mi padre -le cortó el - se puede guardar sus recomendaciones y sus amenazas donde le quepan -Volvió a beber otro sorbo. ¿Amenazas?, pensó Wonho. Choi no amenazaba. Procedía directamente. Era un hombre sin escrúpulos.-Bueno - lo miró de reojo -Se preocupa por ti, ¿no?-No seas cínico -se echó a reír -Confieso que no entiendo la obsesión que tiene en mi integridad física, pero yo, como persona, no le he importado jamás. Lo único que le agradezco es la posibilidad que me ha dado para estudiar y el hecho de que me deje vivir bajo su mismo techo. Más como un inquilino que como su hijo, claro está. Nunca me ha abrazado ¿sabes? -su voz se tiño de resentimiento. -Ni una sola vez -añadió dolido. Frunció los labios y dijo con determinación -Pero en unas semanas voy a arreglar mi situación -un brillo esperanzador apareció en su mirada.Wonho tensó la espalda y lo miró a los ojos.-¿Qué quieres decir?-Me marcho de Barcelona -se recogió un mechón de pelo que le caía por la cara. -Me largo de aquí y de su control.-¿Cómo?-En avión.-No, eso no... Que ¿por qué?-El director de la facultad se puso en contacto conmigo. Me han ofrecido llevar a cabo un proyecto en Inglaterra con las futuras promesas en el campo de la pedagogía. Se trata de un proyecto ambicioso y pionero en Europa. Intentaré crear junto con un grupo de psicopedagogos bases y nuevos métodos de enseñanza para un nuevo sistema de educación primaria. Podríamos revolucionar el sistema educativo obsoleto -lo miró esperanzado. -Es genial...Wonho ensombreció la mirada y apretó la mandíbula.-¿Lo sabe Choi?-¿Cambiaría algo si lo supiese? -alzó una ceja. -No, no lo sabe -miró al frente con seriedad reprimiendo la alegría que su proyecto le hacía sentir.-No puedes mantenerlo en secreto -lo miró con severidad. -Es tu padre.-Sabes lo que pasaría si se lo dijera -por supuesto que lo sabía. No lo dejaría irse.-Mira, ya sabes que no estoy de acuerdo en cómo te trata. Pero aun así...-Ya lo tengo más que decidido. El billete está comprado. Me esperan para Septiembre, pero quisiera estar en Londres con antelación. Me gusta mucho la ciudad y no me vendría mal aclimatarme antes. El 25 de Junio sale mi avión.-Deberías decírselo -recomendó levantándose con urgencia y recogiendo el maletín. -Soy tu médico, ¿quién te controlará allí? Tienes miedo a las agujas, la sangre te marea y...-Allí habrá médicos también -Hoseok se levantó con él. Tiró la botella de cristal en su basura ecológica y lo señaló con el dedo. -si le dices algo, dejaré de hablarte -lo miró extrañado de arriba abajo. -Y por cierto... ¿a dónde vas con tanta prisa?-Hoy no me puedo quedar mucho rato más. Tengo cosas que hacer -se abrochó los botones de las mangas de la camisa. Hoseok reprimió una sonrisa juguetona.-¿Has quedado? -su sonrisa se ensanchó -¿Vas a jugar a médicos con una doctora?-Por Dios, Hoseok... -resopló rindiéndose ante él. -¿Cuándo dejarás de intentar emparejarme?-Eres mi amigo. Tienes treinta y dos años y no has tenido pareja nunca desde que te conozco -lo miró divertido. -Me preocupo por ti y por tu descendencia.-Yo también podría decir lo mismo de ti - replicó. - Nunca te he visto con ningún chico en particular -dijo entre comillas. -Y no me sirven esos perritos falderos que te siguen babeando y humillándose por todos lados. Tú tampoco has tenido novio nunca. Baekhyun y Yongguk son los únicos chicos que te acompañan, pero ellos saben muy bien que eres sólo algo platónico. ¿Qué me dices a eso? ¿Cuándo vas a lanzarte?-No hay nadie que me interese -frunció los labios intentando parecer enfadado.-¿Mujeres?-No me gustan las mujeres. Pero a este paso....Ya no le hago ascos a nada-soltó una carcajada.A él le gustaban los hombres. Que sean altos, fuertes y de piel canela. Era cierto que nunca se había sentido atraído por nadie y en cuanto alguien intentaba coquetear con él lo rechazaba.Eso sin mencionar, que no le gustaba que lo tocasen mucho. Obviamente era virgen y no le importaba porque creía que entregarse a alguien era algo muy serio y si debía hacerlo se aseguraría de que fuese con alguien especial. Por Dios, tenía que dejar de leer a Lisa Kleypas.-De todos modos-Hoseok siguió pinchándole, -yo estoy en la flor de la juventud -se cruzó de brazos y lo inspeccionó de arriba abajo. -Tú...-Oh -exclamó irritado. -Cierra ya esa boquita que tienes, ¿Quieres, bonito?-Sólo bromeaba -alzó los brazos suspirando. -Eres un hombre que está de buen ver.Wonho se echó a reír y lo dejó por imposible. Lo besó en la mejilla y se apresuró a abrir la puerta y salir de su habitación.-Wonho -le dijo más serio. -He confiado en ti. Sólo lo sabes tú, Baekhyun y Yongguk. No lo dirás, ¿verdad?-No lo diré. Confía en mí. Aunque bien podrías haberme mencionado algo antes -le recriminó. -Si soy tu amigo y tanto me quieres...-dramatizó.-Ni siquiera yo lo sabía. Me lo ofrecieron y acepté sin pensarlo. Me cuidaré, lo prometo -cruzó los dedos. -No tendrás que preocuparte por mí y además seguiremos en contacto.-Hoseok, eres mi amigo. Me preocuparé por ti estés donde estés. Pero ten cuidado. Si tu padre se entera de esto cerrará los aeropuertos de Barcelona para que no salgas de aquí -comentó pasándole la mano por el pelo azabache. -Él no es alguien que puedes sortear a tu antojo.-Pero no se enterará, ¿verdad? -deseaba una confirmación por su parte.-No, cariño. No por mí.Hoseok le sonrió.-Gracias.-Gracias a ti por la cerveza. Te veo mañana -tiró la lata a la basura. Le guiñó un ojo y se fue.No, él no lo traicionaría. Lo que le preocupaba era que, en el fondo, sabía que Wonho tenía razón. Choi no lo quería. Sin embargo, lo trataba como a una posesión. Tenía a gente vigilándolo constantemente y él era lo suficientemente aguijado para darse cuenta de esa vigilancia.Controlaba cada uno de sus pasos, revisaba sus llamadas de teléfono, sus cuentas email. Y además lo hacía sin ningún disimulo.No, su padre no lo quería como a un hijo, pero su comportamiento maníaco-obsesivo para con él tampoco era normal. Haría lo posible por escapar de él. Lo que hiciera falta. Después de San Juan se iría.Con ese pensamiento y observando cómo la lluvia empezaba a salpicar las ventanas se metió en la cama. Apretó el botón del interfono empotrado en la pared.-Yoon -habló al micrófono.-Sí, joven -respondió la voz al otro lado.Yoon era el guardia de seguridad de la entrada.-¿Se ha ido ya el señor Wonho?-Sí, ahora mismo ha salido del recinto, joven.-Bien, gracias.Dejó de apretar el botón del interfono y cortó la comunicación. Se acomodó la almohada y clavó su mirada al techo de la habitación. Un sueño súbito, dulce y profundo amenazó con cerrar sus ojos. Un agradable cosquilleo recorría sus piernas y los brazos, de repente, se tornaban pesados. En un suspiro, le llegó el sueño profundo que rozaba la inconsciencia. Como cada noche, caía dormido al instante. La mansión estaba casi a oscuras. Sólo unas luces permanecían encendidas y él podía ver, a tenor de la luz que salía por las ventanas, qué habitaciones eran. Empezaba a llover con fuerza, pero a Taehyung no le importaba mojarse.No podía creer que, por fin, después de diecisiete años, vengaría la muerte de su mejor amigo, Namjoon. Y mucho menos entendía que todos y cada uno de los pasos por detener a su asesino lo llevaran hasta la zona del Tibidabo, en la montaña Collserola de Barcelona.Barcelona no era un lugar muy frecuentado por los suyos. Era una ciudad preciosa, encantadora, cosmopolita y diseñada para la cultura, el ocio y la diversión. Pero, por lo que él sabía, no era un cónclave vanir. La luz y la vida diurna de esa ciudad no podía ser cómoda para uno de los suyos.Posiblemente esa era la razón por la que el hijo de puta de Choi había instalado su hogar allí. No podrían perseguirlo en ese entorno, por lo menos no durante mucho tiempo. Pero él no iba a estar mucho tiempo. Iba a entrar, interrogarlo y mutilarlo en un abrir y cerrar de ojos. Iba a hacerlo sufrir y a darle donde más le dolía.La mansión que tenía enfrente era un palacio envuelto por pinares, rodeado por un espectacular jardín. La fachada construida de piedra estaba cubierta por esgrafiados de gran originalidad y colorido, sin caer en la redundancia.Observó cómo en la fachada oeste había dos torres. Una de esas torres sería la habitación de su próxima víctima. Allí estaba el, frío y distante, terriblemente hermoso. ¿Cómo algo tan bonito podía albergar tanta maldad? No lo había visto nunca a menos de un metro.Sin embargo, aquella pose, aquella piel que se antojaba suave y dulce al gusto y su figura estilizada no podían dar cabida a la duda. Era un bombón. Un bombón relleno de ácido.Cuando el desapareció de la ventana Taehyung inspeccionó con sus ojos de color verde eléctrico lo fantasmagórica que podría llegar a ser esa casa, si no fuese por los focos de colores azulados y amarillos que la iluminaban. Choi tenía que haber ganado mucho dinero a costa de las carnicerías y de los experimentos a los miembros de su raza a tenor del poderío que mostraba a simple vista su vivienda.Su hijo y él se habían hecho ricos. Su hijo Hoseok era el Relaciones Públicas de su empresa, estaba en contacto con todos los proveedores. Se encargaba de pedir los aparatos, así como las herramientas y las drogas necesarias para proceder con los cuerpos de su clan. Como habían hecho con su amigo. Hoseok, en realidad, se limpiaba las manos, porque él no trataba con las víctimas directamente, para eso ya estaba su padre. Perra. No sabía a quién odiaba más, si a la princesita de hielo que tiraba la piedra y escondía la mano o al asesino sin escrúpulos.A su mente volvieron las imágenes de Namjoon mutilado. En uno de los brazos descuartizados que encontraron en aquel contenedor vieron un sello que ponía Newscientists, una empresa destinada a la investigación científica. Siguieron el rastro durante años y no les fue fácil por la cantidad de empresas y corporaciones tapaderas que impedían ver el origen real de esa fundación.En aquel momento, allí plantado, chorreando de pies a cabeza por la lluvia, ya sabía que uno de los accionistas mayoritarios de aquella empresa era el hombre que vivía en la mansión que tenía enfrente.Jung Choi. Uno de los culpables del asesinato de Namjoon. Uno de los muchos que tenían que pagar por la persecución a la que se veían sometidos los vanirios. Iba a disfrutar de lo lindo con él y con su hijo, pensó mientras se pasaba la lengua por los labios. Cuando descubrieron que Choi tenía a su hijo trabajando con él no se podían imaginar que fuese tan apetitoso. Sin duda, iba a saborear a ese bocadito hasta que le suplicara que parase, y bien sabía que no iba a ser ni gentil ni educado con él.Las luces de la llegada de un coche iluminaron por décimas de segundo la zona del bosque donde él estaba escondido. Acechando. Protegió a sus ojos alzando la mano. Del Honda Civic negro salió un chico pelo azabache, no más alto que él, con un maletín negro.-Según nuestras investigaciones -dijo una voz penetrante tras él, -su nombre es Wonho y trabaja para Choi. Visita a su hijo cada noche.Taehyung miró hacia atrás y saludó con un gesto de barbilla a Sehun. Era un poco más alto que el, con su uno noventa. Tenía el pelo castaño oscuro, con un mechón blanco en el lado izquierdo, sus ojos eran de un color gris pálido y su rostro frío y duro como el granito causaba respeto a los que lo conocían, y temor a los que no.-¿Son... pareja? - preguntó Taehyung mirando fríamente a Sehun.-Puede que lo sean. Él lo visita todos los días. Cada noche.-De todos los que hay en esa casa -la mirada de Taehyung se tornó determinada mientras volvía a mirar al frente, -además de su hijo, ¿Quiénes más están al corriente de sus acciones?-No sabría decírtelo -hizo una mueca con los labios. -No creo que los sirvientes estén informados sobre lo sádico que es su patrón.-Nos encargaremos de Choi y de su hijo Hoseok. Sólo de ellos -advirtió. -Él nos llevará hacia las técnicas que usan para investigarnos -apretó la mandíbula -y su hijo hacia todos los contactos y proveedores que están implicados.-¿Investigaciones? Eso suena muy suave para describir lo que hacen con nosotros, ¿no crees? Nos abren en canal, nos sacan las entrañas y nos matan como animales. Somos seres inmortales, Taehyung, pero ellos se encargan de arrebatarnos la inmortalidad cuando nos degollan y nos arrancan el corazón.Taehyung apretó los puños con rabia. Debía relajarse si no quería verlo todo rojo antes de tiempo. Cuando cogiera a Choi iba a arrancarle el corazón, las uñas, los ojos, no sin antes haberle despellejado vivo y ... no. No. Los ojos sería lo último. Choi tenía que ver antes lo que le esperaba a su hijito querido. A él lo iba a atar a... Detuvo su mente. Sus músculos se tensaron, la boca se le hizo agua.De repente no podía pensar, sólo sentir. ¿De dónde venía ese repentino olor que todo lo inundaba? Sehun tensó la espalda y escudriñó la zona con la mirada. Él también lo olía.Taehyung movió las aletas de la nariz y cerró los ojos, dejándose llevar por ese éxtasis súbito. Era un olor peculiar, un perfume que como una droga se le subía a la cabeza y ponía en alerta todos sus sentidos.Olía a tarta de queso y frambuesas recién hecha.-Por los dioses... -fue lo único que se atrevió a decir. -¿Quién huele así?Sintió cómo los colmillos luchaban por alargarse y las pupilas de sus ojos se dilataban hasta límites insospechados. Debía controlar sus instintos básicos. Se miró la entrepierna. Oh, no. Tenía una erección de campeonato. La cubrió con su mano y presionó para relajar ese órgano sin cerebro, tan impetuoso, caliente y difícil de controlar.-¿Viene de la casa? - preguntó Sehun con los colmillos completamente desarrollados y los ojos negros.-Es un olor a un chico -dijo Taehyung volviendo a inhalar. -¿Quién huele así? -repitió-Un chico muy apetitoso -se relamió.-Céntrate, Sehun -le ordenó. -¿Están todos en su posición? -tenía que quitarse ese olor de las fosas nasales. Le dolía la ingle horrores y esos pantalones téjanos oscuros, aunque eran anchos, no ayudaban a sofocar el dolor. Ya buscaría a la fuente de aquel perfume embriagador.-Están preparados para recibir nueva orden.-Bien. Esperaremos -dijo agradecido cuando ese olor desapareció.¿Habría algún sirviente en la mansión que pudiese nublar sus sentidos así? Nunca había sentido nada igual, olido nada igual. Sacudió la cabeza, esperando borrar esa extraña sensación. Esperaron un rato más en silencio, parados, ocultos, expectantes como dos tigres al acecho. Veinte minutos después salió el chico azabache de nuevo. Parecía tener prisa mientras se acicalaba el pelo con las manos.-Caramba... lo ha abierto de piernas, se lo ha tirado y ya puede volverse a su casa -dijo Sehun entre susurros. -Ha sido muy rápido, ¿no crees, Taehyung?.Taehyung lo miró de reojo y sonrió.-Dime cual va a ser tu venganza hacia él, Tae?- le preguntó Sehun alzando una ceja.-Sea lo que sea -miró de nuevo al frente y siguió con los ojos a Wonho. -Te aseguro que no voy a ser tan rápido. Durará -gruñó para sus adentros.-Hagas lo que hagas déjanos verlo. El resto también queremos darle su merecido.-No -dijo Taehyung tajante-¿Lo quieres sólo para ti?-Quiero humillarlo y castigarlo tanto como tú. Pero dijimos que tú te encargarías de Choi. No está en nuestra naturaleza maltratar de ese modo a un humano. Pero haré lo que tenga que hacer para obtener la información.-Así que no lo está, ¿eh? ¿Ni siquiera a uno que está colaborando en la exterminación de los nuestro? -lo miró con furia. -ese puto también ha colaborado en el asesinato de mi hermano, Taehyung. Namjoon era algo mío. También quiero mi parte del plato...-Bien. Primero tú irás a por Choi. Yo iré a por Hoseok -miró hacia la ventana de la habitación del joven. -cuando me haya desahogado con él, haremos un intercambio de parejas.Por supuesto no pensaba hacerlo, pero si eso bastaba para aplacar a Sehun... El chico iba a tener suficiente castigo con lo que él le iba a hacer y aunque el odio que sentía por él y por su padre era muy grande tampoco permitiría usar con él los mismos métodos de reducción que Newscientists utilizaba con los suyos.Sehun tomó aire y lo exhaló, relajando la espalda y la pensión de su cara. -Bien. Eso me gusta más.Otro coche llegaba al recinto. Un BMW negro. El chofer salió y abrió la puerta a un hombre alto y corpulento, de media melena blanca, nariz aguileña y barba recién afeitada.Taehyung y Sehun se pusieron alerta. Era Choi.El ambiente se espesó hasta tal punto que era difícil respirar. Podía palparse el odio a gran escala que emanaba de los dos cuerpos ocultos entre los pinos.Wonho salió a su encuentro. Se dieron un fuerte apretón de manos e intercambiaron algunas palabras.-¿Qué hay de él? -preguntó Sehun mirando a Wonho. -¿Nos lo cargamos también?-Veremos... -respondió -De momento tenemos a dos piezas que pueden llevarnos a muchos sitios. Pero puede que más adelante lo necesitemos.Taehyung que estaba a casi trescientos metros de distancia, agudizó el oído y escuchó la conversación.
-..está bien, en su habitación -dijo Wonho.
-¿Todo normal? -preguntó Choi con interés.
-Como siempre -miró el reloj de su muñeca -Tengo prisa, Choi. Hasta mañana.
Choi lo siguió con la mirada hasta que el Honda Civic se fue.Taehyung los estudió a ambos. Por el lenguaje no verbal que pudo observar no tenían una buena relación. Parecía que Choi lo coaccionaba de algún modo, se percibía la falta de confianza entre ellos. Choi dirigió la mirada a los pinares y con sus ojos negros inspeccionó el perímetro. Inmediatamente entró cojeando a la casa.-Sehun -dijo Taehyung sin perder de vista al cojo. -Avísales a todos para que estén preparados. En cuanto entre Choi, entraremos nosotros. Diles que en media hora tengan los coches en la salida.Sehun asintió y se alejó para llamar por el transmisor que tenía pegado a la oreja.Taehyung inspiró profundamente mientras dejaba que su naturaleza fluyera como río de lava ardiente. Los ojos se le oscurecieron como la noche. Los colmillos blancos y brillantes se alargaron hasta rozar el labio inferior. Cualquiera que lo viera, aunque seguía siendo salvajemente bello, saldría corriendo.No se iba a sentir orgulloso de lo que iba a hacer. Su misión era proteger a los humanos, no acecharlos. Sin embargo, ni Hoseok ni Choi podían llamarse humanos para él. Ellos habían sido responsables del asesinato de su mejor amigo. Ellos, junto con el resto de las sociedades que capturan a personas con extrañas mutaciones genéticas sólo para la investigación y la explotación de sus facultades, como los vanirios, estaban exterminando su raza. No iban a quedar impunes, no lo iba a permitir. Sobre todo, porque la humanidad también debía librarse de individuos como ellos, y él y los de su clan habían sido elegidos para proteger a la humanidad.Lanzó un grito al aire. Calma. Necesitaba calmarse o no iba a disfrutar de la tortura. Tal y como habían visualizado. Había un guardia en la entrada, dos guardaespaldas en el interior de la casa y tres pastores alemanes cercando el jardín.Él podía comunicarse con los animales, aquel había sido su don otorgado, así que los perros estaban más que controlados. Sólo hacía falta reducir al guardia y a los dos armarios que vigilaban la seguridad interna de padre e hijo.Sonrió con malicia. Iba a ser fácil. Con gesto sereno, cogió impulso sobre sus piernas, los músculos se flexionaron y dio un salto por encima de los pinos. Su cabello rubio ondeaba al viento, enmarcando un rostro felino y lleno de convicción. Se preparó para aterrizar sobre la cabina del guardia de seguridad.Choi ordenó a la sirvienta que le ayudaba a quitarse el abrigo empapado, que le trajera un bourbon. Cada noche más de lo mismo.Llegaba de los laboratorios, después de revisar tomas y tomas de sangre que se comportaban ante él como libros cerrados. Se sentaba en el sofá y se tomaba una copa.¿Qué era científicamente hablando lo que hacía que esos monstruos tuvieran un ADN tan sumamente complejo? No podía dar con la solución y el no poder controlar las cosas lo enfurecía. Se recostó sobre el sofá de piel marrón del amplio salón. El suelo del salón era de parquet oscuro. Una gran alfombra con motivos árabes decoraba la zona de estar. Cuatro figuras de piedra estaban colocadas estratégicamente en cada esquina de la sala. Figuras de guerreros de terracota, en posición de larga y eterna vigilia.La sirvienta, rechoncha, rubia y de mejillas rosadas, le trajo el bourbon en una elegante copa de cristal, dejándola sobre la mesa de marfil blanca. Con un tímido asentamiento de la cabeza se fue dejándolo solo.Choi tomó la copa entre sus dedos y observó el líquido ambarino removerse mientras la movía en círculos. Estaba cerca de conseguir algo. Los años pasaban y la larga espera debía llegar a su fin. Tenía que dar con el eslabón perdido, aquella diferencia entre ellos y los humanos.Tomaba su primer sorbo cuando oyó unos ruidos extraños en el jardín. Se levantó del sofá con la mirada recelosa y apretó el comunicador plateado que había sobre la mesa.-¿Yoon? -preguntó esperando respuesta. -¿Va todo bien?No se oía nada. No hubo ninguna contestación.Choi dirigió la mirada al amplio ventanal que daba al jardín. No parecía haber nadie. Y los perros... ¿Por qué demonios no ladraban los perros?-JACK, JOEL! -gritó a los dos guardaespaldas para que acudieran a su lado.Inmediatamente dos torres humanas, de talla XXXL, se colocaron detrás de Choi. Eran gemelos. Calvos y con muy malas pulgas.-¿Qué ocurre, señor? -preguntó uno de ellos.-No puedo contactar con Yoon. Uno de ustedes que vaya a ver si funciona su comunicador.Jack, que era ligeramente más alto, salió del salón en busca de Yoon. Al llegar al jardín vio tres cuerpos tirados en el suelo. Con el ceño fruncido se acercó a los bultos inanimados. Eran los pastores alemanes.Se agachó a inspeccionarlos. No parecía que estuviesen heridos. Parecían... parecían dormidos. ¿Cómo era posible? Alzó la mirada para localizar la cabina de Yoon. Lo que vieron sus ojos lo asustaron. No había nadie en la cabina, no había ni rastro de Yoon.De repente oyó pasos tras de él. Una presencia grande y poderosa. Se giró con cuidado, temeroso de hacer movimientos bruscos. Enfrente de él, un hombre de espaldas anchas, de su misma altura, pero más corpulento y con más pelo lo miraba con gesto frío y divertido.-¿Buscabas esto? -dijo Taehyung tirando a sus pies el cuerpo inconsciente de Yoon.Jack abrió los ojos con consternación mientras que Taehyung se cruzaba de brazos y le sonreía. Yoon tenía un golpe muy feo en la cabeza.El guardaespaldas miró a Taehyung. Lo miró a la boca para advertir no sin sorpresa que de sus labios caía un ligero hilo de sangre. Taehyung se había cortado a sí mismo con sus colmillos, pero el humano creería que había mordido a su compañero.Sus colmillos eran largos y afilados y su mirada negra con una aureola verde más clara de lo que ningún humano había visto jamás. Daba a entender que ese ser era letal. Y que él era el culpable del estado letárgico del guardia de seguridad. ¿Un vampiro?Nervioso volvió sobre sus pasos a avisar a Choi de lo que pasaba, pero Taehyung lo cogió de la pechera y lo alzó a medio metro del suelo.-¿A dónde crees que vas?-Por... por favor... dé-déjeme libre...Taehyung miró al hombre tembloroso y pálido que agarraba sus muñecas con fuerza.-Muy bien -sonrió chasqueando la lengua. -Si eso es lo que quieres...Con una fuerza sobrehumana lo lanzó a más de veinte metros de distancia, por encima de los árboles. Se oyó un golpe seco, un hueso roto y seguidamente un rugido de dolor. Taehyung miró hacia donde lo había lanzado.Utilizó su visión nocturna para ver como el cuerpo de Jack, poco a poco, perdía el color del calor corporal. Se había quedado inconsciente.Hizo un gesto con la cabeza a Sehun para que entrara a buscar a Choi. De entre los árboles, corriendo a la velocidad del viento, Sehun se dirigía hambriento a la casa. Mientras él se ocupaba de Choi y lo retenía Taehyung iría a por la princesita.Acto seguido miró hacia la torre donde estaba la habitación de Hoseok. Volvió a impulsarse sobre sus talones y voló hacia el balcón. Cayó a cuatro patas y se dirigió a abrir la ventana. Allí estaba él.Dormido.
----- CHAPTER BREAK -----
Hoseok intentaba salir del trance en el que se hallaba. Su sueño tan profundo no le permitía abrir los ojos, pero luchaba para ello. Algo no iba bien. Sentía que lo estaban observando. Que alguien lo llamaba, que le incitaba a que saliera de la cama.Taehyung intentaba despertarlo con su mente. Intentaba meterse en su sueño y sacarlo de allí, debía convencerlo, atraerlo hasta él, pero no era fácil entrar en su cabeza.Hoseok sintió una amenaza, una punzada en el corazón. Debía despertarse. ¿Por qué no podía hacerlo? Sacó fuerzas de la flaqueza e intentó levantar los párpados. Imágenes borrosas de su habitación aparecían ante él cómo sombras fantasmales. Empezó a ser consciente del sonido de la lluvia, del viento que acariciaba su rostro. ¿Viento? Intentó abrir más los ojos y dirigió su mirada a la ventana. Estaba abierta.Intentó aclarar su vista y un sudor frío se concentró en sus manos. ¿Qué hacía la ventana abierta? Antes de dormirse estaba cerrada. Se sentía aturdido. Hacía años que no se despertaba en la noche. Su sueño duraba desde que se acostaba hasta que sonaba el despertador. Nunca se había desvelado.Se incorporó y tocó el parqué de la habitación con los pies. Lo palpó buscando sus zapatillas de conejo, miró su reloj y le dio al botón de alumbrar para ver la hora. No hacía más de veinte minutos que había caído rendido en la cama. Abrió los ojos, despierto del todo finalmente.Se levantó y entonces vio algo que lo dejó petrificado. Había un hombre oculto en las sombras de la habitación. Un hombre con las piernas y los brazos abiertos vigilaba como un animal que va en busca de su presa. Y a sus pies, Brave, su amado perro, estaba tumbado de espaldas con las patas para arriba, durmiendo plácidamente.Estaba durmiendo, ¿no? Asustado volvió a mirar al hombre. Ese tipo chorreaba de pies a cabeza. El corazón de Hoseok palpitaba alocadamente en su pecho y su respiración se descompasó.El hombre dio un paso hasta que la luz que se colaba por la ventana lo alumbró. Aquel hombre, vestido completamente de negro, que se había colado en su habitación estaba rodeado por el aura más poderosa que había sentido en su vida.¿Qué hacía el hablando de auras? ¿Qué sabía el de eso? Sacudió ligeramente la cabeza, esperando que la imagen viril desapareciese de enfrente de él, esperando en vano que fuese un sueño. Sin embargo, hacía años que no soñaba, desde su diabetes.Más nervioso todavía, comprobó que él se le acercaba.Era enorme, ese cuerpo lo ocupaba todo, comía su espacio vital de un modo escandaloso. Lo miró a la cara. Por el amor de Dios, era lo más hermoso que había visto en su vida. Tenía el pelo corto, del color del oro, ligeramente ondulado y le caía sobre su frente. Los mechones goteaban agua y resbalaban por su cara, siguiendo cada uno de sus estilizados rasgos.Su cara... Jesús. Esa cara era pura sensualidad. Una promesa que escondía una dulce virilidad en su expresión, aunque nunca imaginó que los adjetivos dulce y viril pudiesen conjuntar. Los ojos verdes más increíbles del mundo, la nariz perfecta, los labios gruesos, un hoyuelo en la barbilla. Como él, pero mucho más pronunciado.Un calor inesperado empezó a recorrer su estómago.Tragó saliva. Taehyung lo miró de arriba abajo. Había respondido a él. A su llamado. Lo tenía enfrente, con su tez bronceada, los mechones de su pelo caían sobre su cara. Su pecho se alzaba agitadamente como si hubiese corrido un maratón. Su delicioso pecho prieto y firme. Mmm... Qué ganas tenía de morderlo y succionarlo. Lo miró fijamente a los ojos. Era dulce y aunque le doliera admitirlo, precioso. Con excitación miró su boca.Hoseok se humedeció los labios sabiendo que él estaba mirándole la boca. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué no salía corriendo de la habitación y gritaba para que lo ayudaran? Había un hombre, un dios pagano de la belleza. Estaba a solas con él en su dormitorio... ¿Por qué no podía moverse? Intentó dar órdenes a sus extremidades, pero éstas no le obedecían. ¿Cómo había entrado y burlado todos los sistemas de seguridad que el paranoico de su padre había puesto en torno a la casa?Taehyung siguió su lengua y rugió por dentro. Era dulce, sí. Y atrevido también.-Ven -le dijo Taehyung con la mirada fija en su boca.Hoseok se quedó estático en su lugar. ¿Qué pasaría si se movía? Tenía la sensación de que ese extraño de atractivo demoledor podría hacer lo que quisiera con él. Bueno, con él y con quien le diera la gana.Taehyung volvió a darle un empujón mental. ¿Por qué no respondía? Seguramente había sido Choi. Choi le había enseñado a protegerse de ellos. Le había instruido a erigir barreras mentales para que las ondas no pudieran llegar a él. Mientras pensaba eso, un músculo se tensó en su barbilla.Hoseok logró dar un paso atrás. Empezaba a temblar.-Ven -repitió él.Su voz era melosa y cautivadora. Pero no podía ir. Él era un extraño, y aunque era capaz de ver la excitación en sus increíbles ojos, excitación por él, había algo vengativo en su mirada y aquello lo asustó, aunque era consciente también de su propia excitación. Qué descabellado era sentirse excitado por un hombre que no conocía y que además parecía no tener buenas intenciones. Qué diablos... Es que además se había colado en su casa.-No -susurró cubriéndose inconscientemente el cuello. -¿Quién eres? Sal de mí...En un abrir y cerrar de ojos, Taehyung se abalanzó sobre él, lo agarró de los hombros y lo aprisionó contra la pared. El golpe fue duro y gimió de dolor. Le dolía la espalda, pero eso era lo de menos... ¿Iba a hacerle daño de verdad? ¿Lo iba a matar?-¿Qué es lo que quieres? -preguntó con voz temblorosa.Taehyung lo agarró del pelo y con un tirón violento le obligó a echar la cabeza hacia atrás. Hoseok gritó. Un fuerte dolor le subía por el cuello. Seguramente le había dado un tirón muscular. Era un salvaje y estaba a solas con él.-Chist...-susurró Taehyung a un centímetro de su boca sin soltarle el pelo.Qué bonito era. Y qué malo. Inclinó la cabeza hacia su cuello. Inspiró hondo mientras sentía las convulsiones de los temblores de Hoseok. Sí. Olía su miedo y su pánico.Las manos de Hoseok intentaron empujarlo.-No me toques -dijo él bajando la mirada a sus manos y apartándolas de un manotazo.Volvió a tirarle del pelo. Hoseok le golpeó el pecho con fuerza.-SUELTAME!, HIJO DE PUTA. BRAVE, BRAVE, DESPIERTA! -gritó esperando que su huskie le socorriera. Por fin reaccionaba. Sintió que las lágrimas se le acumulaban en la garganta.-Cállate -pegó todo su cuerpo al de él y con una sola mano lo tomó de las muñecas y las pegó a la pared por encima de su cabeza. -¿Tienes miedo? -le preguntó mirándolo fijamente a los ojos. -No puedes gritar, no puedes pedir ayuda. Nadie vendrá a ayudarte, puta, así que no pierdas el tiempo.¿Puta? ¿Puta?-¿Has matado a mi perro? -preguntó el ahogando un sollozo.-Tu perrito está dormido -inhaló su perfume de nuevo, rozando con su nariz la vena carótida que corría bajo la piel de su cuello, siendo consciente de cada una de las partes de su esbelto cuerpo. ¿Por qué le daba explicaciones? Sintió como su pene se ponía más duro que una roca. Presionó su ingle a la de él.-¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí? -lo miró desafiante, mientras intentaba apartar ese roce íntimo de él. Quería alejarse de la hoguera humana que parecía el cuerpo del hombre.Caramba. El chico tenía agallas pensó Taehyung. Había que bajarle los humos.-¿Qué quiero de ti? Déjame pensar... -con la mano libre le acarició la garganta, la clavícula y el pecho.Hoseok apretó los labios y sintió como los ojos se le humedecían. Apartó la cara para tomar aire y para impedir que él lo viera llorar. ¿Cómo podía pasarle eso a él? Taehyung se sintió victorioso ante su vulnerabilidad.-Vaya -con descaro le agarró de la camiseta y la desgarró hasta dejar su torso desnudo. -Esta ropa de puta no es muy buena. Se rompe con facilidad -tiró de la camiseta con una sonrisa cínica.-La única puta es tu madre -Hoseok intentó forcejear con él. Quería liberar sus muñecas, pero le agarraba tan fuerte que no dudaba que iba a aplastarle los huesos, o como mínimo, a dejarle moratones.Taehyung lo miró de arriba abajo y sonrió con malicia. Incluso semidesnudo, tenía atrevimiento y orgullo.-Alguien debe enseñarte algunos modales, Hoseok. Pero no te preocupes, yo te enseñaré a someterte.Hoseok palideció al escucharle decir su nombre.-¿Cómo sabes quién soy? ¿Quieres dinero? ¿Quieres...?-Tú no me puedes ofrecer nada -le dijo él al oído. -No quiero nada de ti.Hoseok comprendió que todo aquello ya había sido premeditado. Su padre era un hombre millonario y poderoso, podía ser víctima de algo tan horrible como aquello. Secuestro, extorsión, manipulación, robo...-¿Y mi pa... padre? -preguntó esta vez sin poder detener las lágrimas.-Lo tenemos abajo. No llores -dijo fingiendo pena por él. -Pobrecito...Volvió a embestirle con la ingle. Un calor fulminante recorría todo su cuerpo, y él recorrió con la mirada el del joven, de la cabeza a los pies.Hoseok sentía que su mirada lo abrasaba. Se sentía acorralado, agraviado, asustado... Pero esos ojos que lo miraban dejaban una marca de fuego sobre su piel. ¿Qué le estaba haciendo? Forcejeó y colocó una pierna entre las de él, para luego ascender la rodilla en un golpe seco y duro.Taehyung aulló y cayó de rodillas poniendo las dos manos sobre su entrepierna. El corrió a cuatro patas para socorrer a Brave mientras las lágrimas caían por sus mejillas sin ningún control. Parecía que su perrito estaba muerto, le preocupaba que no se despertase.-Brave, bonito -le susurró abrazándolo contra su pecho. Necesitaba el calor de su amigo para sentirse fuerte. -Bonito, abre los ojos para mí. No me dejes...Taehyung se alzó tras de él y lo vio mecerse para delante y para atrás con su perro en brazos. Podría haber huido, pero prefirió escoltar a Brave. Eliminó los pensamientos de su mente, ésos que podían hacerle creer que él podía demostrar lealtad y sumisión a un simple huskie siberiano.Taehyung rugió como un animal salvaje y dejó que los colmillos tomaran su forma depredadora. -Hoseok.El dejó de mecerse. Tenía miedo, mucho miedo por lo que le pudiera hacer. No entendía nada. No sabía si era un simple ladrón o alguien que llevaba espiándolos durante mucho tiempo para preparar un golpe. ¿Y si era simplemente un psicópata violador? Pero no podía ser sólo eso. Lo miraba con odio y resentimiento, como si él le hubiera hecho algo horrible. Pero eso era imposible. Nunca se había llevado mal con nadie, ni había hecho daño a nadie. Sintió como una mano fuerte se cernía sobre su cabeza y cerraba el puño sobre su cabello. Volvió a tirar de el hasta alzarlo. Intentó clavarle las uñas en las muñecas, pero el monstruo no respondía al dolor.Lo lanzó de nuevo contra la pared, esta vez con más fuerza. Se quedó sin respiración por el impacto y luchaba por conseguir que una bocanada de aire entrara a sus pulmones. Taehyung miró sus pezones. Lo tomó de la barbilla antes de que cayera al suelo, y le obligó a que lo mirara, aunque el luchaba con fuerzas para evitarlo.-Mírame -le exigió con aquella voz seductora.Hoseok sintió un calor súbito que lo invitaba a obedecer. Aquella voz era sexy, seductora. Seguro que si le pedía que tocara la flauta mientras pintaba un cuadro con los pies, lo haría a ciegas. Temblando obedeció y deseó al instante no haberle hecho nunca. Su rostro no había cambiado mucho, pero a su boca le habían salido unos colmillos más puntiagudos y largos que los de Brave, y su mirada, había dejado de ser bonita y cruel, para convertirse en una mueca llena de oscuridad y pecado. Era la boca de un depredador. Pero, aun así, no dejaba de parecerle hermoso. ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Qué era él?-Ya sabes lo que soy -contestó él casi leyéndole la mente. -Tú y tu padre nos dan caza, así que no te hagas el inocente.Hoseok no podía cerrar los ojos. Tenía que ver aquel espectáculo para cerciorarse de que era real.-No sé de qué me estás hablando -susurró con los ojos anegados de lágrimas.-¿Así que no sólo eres cómplice de asesinato, sino que también eres un mentiroso?-NO SE DE QUE ME ESTAS HABLANDO! -volvió a gritarle a un suspiro de su cara. Observó bien sus dientes y sus ojos. -No creo en los va... vampiros. Y seas lo que seas, psicópata asqueroso, no sé qué quieres de mí. Y si qui... quisieras algo, no obtendrías nada trata... tratándome así.¿Se estaba encarando con él? Taehyung volvió a cogerle las muñecas y a sostenerlas contra la pared sobre su cabeza.-Me da igual cuanto te resistas. Al final voy a ser tan duro contigo que serás tú quien pidas clemencia. Lo revelarás todo -su voz cortaba como una espada. -Han matado y perseguido sin tregua a los míos. Los someten a todo tipo de experimentos, los rajan, los mantienen con vida para luego torturarlos y ver cómo responden a sus ataques.-Creo que te...te confundes de persona -las rodillas se le doblaban, los dientes le castañeteaban y estaba a punto de desmayarse. -Mira, porque no te vas y hacemos co...como si nada de esto hubiese pasado... Yo no...no...di...diré nada.-Puto cobarde -le dijo con asco. -Te diré lo que voy a hacer contigo. Primero, vamos a subirte al coche que hay abajo esperando. Te llevaremos con un avión privado a Londres. Ahí te llevaré a una sala con cristales en todos lados - echó un vistazo a sus firmes abdominales y a sus dulces oscuros pezones. Dios, sí que estaba bien formado.Sin poder evitarlo, le abrió las piernas con las suyas y se colocó entre ellas. Presionó su erección entre las piernas de él, levantándolo un centímetro del suelo mientras que con la mano libre, cogió con dureza un pezón. Era pequeño y suave...-No...Por...Por favor...Para -sollozó intentando cerrar las piernas.Taehyung lo miró a la cara. Sentía el calor de su entrepierna como una invitación. Quería desgarrarle el short y hacer con su cuerpo cosas prohibidas en algunos estados. Estaba sonrojado, las mejillas las tenía húmedas de llorar, y un leve sudor cubría su cuello haciéndolo brillar. Brillaba para él. Su mirada quitaba el aire, aun teniendo los ojos llenos de lágrimas. Y aquella boca...El animal que llevaba dentro estaba a punto de saltar a devorarlo en todos los aspectos. Pero debía de esperar. Todavía no.Con el dedo índice y el pulgar, agarró un pezón y lo frotó esta vez con más delicadeza. Hacía un momento lo había agarrado con violencia, y ahora estaba haciendo que se excitara.-Mírate, Hoseok -le susurró lamiendo el lóbulo de su oído.El respiraba entrecortadamente. ¿Era eso una especie de caricia?-Escúchame -prosiguió mientras le acariciaba el pecho, intentando calmar su ansia por, para qué iba a negarlo, poseerlo ahí mismo. -Te encerraré conmigo en esa habitación de cristales. Tu padre estará mirando. Los míos estarán mirando. Te ataré a la cama, te desnudaré y jugaré contigo de las maneras más inverosímiles que hayas imaginado jamás, hasta que cantes todo lo que sabes. Y lo más vergonzoso será que tu padre estará presente para ver como su tierno hijo, se corre conmigo tantas veces como yo quiera y verá cómo lo traiciona sintiendo placer con alguien como yo. Algo que odian.Hoseok no podía creer lo que le decía. ¿Cantar el qué? ¿Lo iba a poseer en público?-Eres un monstruo -lo miró a la cara sin amilanarse. -Mátame ahora. Mátame, por favor - le suplicó acongojado.Lejos de parecer un chico tonto y acobardado, Hoseok estaba demostrando mucho coraje en una situación límite como esa. Taehyung hizo negaciones con la cabeza.-No, Tienes que pagar Hoseok ¿Muestran clemencia ante los míos cuando están indefensos en sus salas de operaciones? -lo despreció con la mirada. -No.-Esto tiene que ser un error -dijo débilmente. Esa mano lo estaba marcando a fuego. -DEJA DE TOCARME ASÍ! -gritó furioso.Taehyung levantó una ceja desafiándole. Abrió la boca. ¿Qué iba a hacer?Le contestó inmediatamente cuando posó la boca sobre el pezón derecho. Hoseok se sacudió. Se sintió humillado y avergonzado por lo que le estaba haciendo. Pero sintió más vergüenza cuando un calor húmedo y palpitante se concentró en su entrepierna. Contrariado, se derrumbó y se echó a llorar sin control. La lengua de Taehyung jugueteaba con su areola oscura y endurecida por las caricias. Lo lamía en círculos y lo succionaba como si fuese un bebé. Soplaba el pezón y lo enfriaba, para luego volver a llevárselo a la boca con la misma ansia.Taehyung sabía que el chico estaba al límite. Sentía su miedo. El creía que le iba a morder y a desgarrar el pecho. Cesó su tortura cuando descubrió lo cerca que estaba de hacerle eso. Sabía tan bien que estaba a punto de clavarle los colmillos... Alejó la boca del pezón y volvió a ergirse. Le sacaba una cabeza entera. Hoseok ya no quiso volver a mirarlo. Ni quería, ni podía.-Ya habrá tiempo para esto... Tu cuerpo responde a mis atenciones -lo dijo sintiéndose ganador. -Y no, no voy a desfigurarte. El joven se tensó al oír de su boca sus propios pensamientos. -Aunque te lo merezcas -continuó él.-¿Qué eres? -preguntó con un hilo de voz y con la mirada clavada en el suelo.-Según tú, algo que no merece vivir. Ése era otro de sus pensamientos.-Lo creo, y me das razones para ello. Eres un monstruo que... que abusa de la gente -dijo con desprecio. -Un ser sin alma ni corazón que disfruta doblegando con sus coacciones a los demás. Y si los tuyos son así, si e... esa es su naturaleza, entonces... es... espero que sigan torturándolos có... cómo dices que les ha... hacen.Aquello fue lo último que esperaba oír de un chico que parecía asustado de él, de un chico que era un asesino.Una vena empezó a palpitarle en la sien. Un músculo de la barbilla, se movía sin control. Frunció el entrecejo y apretó más sus muñecas hasta que oyó un chasquido.Hoseok inclinó la cabeza hacia atrás y chilló hasta que se le acabó el aire. Juraría que le había roto la muñeca. Los hombros de él se sacudían en espasmos repetitivos. Intentó no llorar fuertemente. No quería darle nada de lo que él se alimentara. Se mordió el labio con fuerza para intentar olvidar el dolor de la muñeca derecha que todavía tenía sujeta junto con la izquierda.-¿Crees que estoy jugando, Hoseok? ¿Crees que disfruto de esto? Al contrario de ustedes, yo no. ¿Me oyes? -lo zarandeó.Los dioses bien sabían que no era así. Despreciaba tratar así a un humano, pero Hoseok estaba jugando con él. La ira lo consumía y la sed de venganza parecía actuar por él. Nunca antes había hecho daño a una persona. Ni siquiera ahora estaba seguro de haberlo hecho a propósito. No le había querido romper la muñeca así. Tenía que controlar más su fuerza con él, que era más frágil que él. Pero oír de su boca cómo hablaba de los vanirios lo descontroló.-No voy a matarte. Te encadenaré a mí por la eternidad. Yo también pagaré por mis pecados, también me castigaré por lo que te haré -susurró de nuevo volviendo a alzarle la barbilla con la misma fiereza. -¿No crees? Te convertiré en uno de los nuestros y nunca nos libraremos el uno del otro. Serás mi puta para la eternidad. Para siempre -recalcó con odio.Hoseok sintió cómo se le encogía el estómago.-No quiero ser como tú -replicó. -Me mataré antes de que eso ocurra o encontraré el modo de matarte a ti. Nunca, antes muerto -repitió moviendo de un lado al otro la cabeza. -No sé qué es lo que te he hecho para que me trates así, pero te juro que estás equivocado -le dijo intentando parecer digno. -Me castigarás sin conocerme, sin razón. Yo soy inocente.-¿Inocente? -arqueó las cejas mirándolo de arriba abajo con una mirada libidinosa. -Ese seré yo quien lo compruebe.De un tirón le apartó de la pared y le instó a que caminara delante de él. Se tropezó y con la mano derecha se apoyó en el marco de la puerta para no caerse. Un dolor la atravesó desde la punta de los dedos hasta el hombro y su frente se llenó de perlas de sudor. Nunca antes había sudado tanto en su vida. La debilidad le llegó a las piernas y luego el suelo se movió.Taehyung le agarró de la cintura antes de que cayera en mala posición. ¿Qué hacía? ¿Por qué tenía en cuenta cómo iba a caerse? Como si las manos le quemasen lo volvió a empujar hacia delante.-Camina -le ordenó.Hoseok reprimió una arcada y se paró en seco ante las escaleras.-No te diré nada hasta que no me des algo con que taparme.¿Estaba loco? ¿Por qué le había dicho eso? Así iba a creer realmente que tenía algo que ver con esa locura que él le había contado... Pero ¿es que acaso ese monstruo iba a creer en él? No. Esperó su réplica. Silencio.-¿Puedes leer mi mente? -le preguntó ante su ausencia de respuesta por su condición. - Léemela y averigua si te miento.-No puedo entrar en tu mente. Tú sabes bien por qué. Tu padre te enseñó a protegerte. Hasta ahora no he entrado en tu cabeza, sólo he adivinado lo que pensabas. Tu mirada es muy expresiva cuando estás asustado, así que deja de jugar a que no sabes de lo que hablo. No eres inocente.-Por favor -volvió a suplicarle todavía sin girarse. Apretó el puño de la mano izquierda, la derecha empezaba a hinchársele y la muñeca había adquirido un color morado tirando a negro. - Mi padre no me enseñó nada.-Mientes.-No...yo...déjame cubrirme -rogó. -No dejes que me vean.Oh sí. Realmente era muy buen actor.-Soy el menos indicado a quién pedirle favores de ningún tipo, Hoseok. Tú ya no te perteneces a ti mismo. Ahora eres de los vanirios y te mirarán y te tocarán cuando yo lo diga. Eres mi concubina. Prepárate para perder la dignidad -Hoseok no podía ver que él sonreía, pero se irguió al sentir el regocijo que a él le causaba el poder decirle esas palabras. Volvió a empujarle. -Ahora camina. Abajo te están esperando.Su vida se había acabado. Estaba indefenso, solo y medio desnudo. En manos de unos hombres que no eran humanos, que parecían vampiros de ésos que él creía posibles sólo en un mundo de ficción.Hacía menos de una hora, tenía un futuro, una vida por delante. Y él era su único dueño. Cincuenta minutos antes, podía elegir con quién iba a hacer el amor, cuántos hijos iba a tener, qué proyectos iba a realizar... Ahora, ese hombre se lo llevaba como un esclavo.Agachó la cabeza y arrastrando los pies descalzos bajó las escaleras. Descendía al infierno.Al llegar al salón, Hoseok vio el cuerpo de Joel en el suelo. Abrió la boca para gritar, pero enseguida ahogó el grito con la mano, mientras negaba con la cabeza. No podía estar pasando, no podía ser. Joel tenía los ojos entornados por debajo de los párpados, la boca abierta y el cuello roto.Estaba muerto.Taehyung frunció el ceño al ver el cadáver. ¿No habían dicho que sólo iban a tomar a Choi y a Hoseok? Sólo a ellos. No había necesidad de matar a nadie.-Sehun -gruñó Taehyung notablemente irritado. Sehun no contestó.Taehyung instó a Hoseok a que siguiera caminando. El estaba bloqueado, casi en shock. Se tapaba el torso con los antebrazos, intentando abrazarse a sí mismo, mientras los temblores y el sudor frío lo sacudían.-Sehun -Taehyung volvió a llamarlo mientras observaba al chico, que no podía controlar los espasmos.Al llegar al salón, Sehun tenía cogido a Choi del cuello. Lo había alzado y estaba bebiendo sangre de su cuello desgarrado.Hoseok cerró los ojos con fuerza intentando recuperar el control de su respiración. Estaba hiperventilando.El cuerpo de su padre colgaba sin vida de las manos de ese hombre. La sangre chorreaba desde su cuello, manchando su camisa blanca, sus pantalones y sus zapatos. Los pies todavía sufrían algunos tics involuntarios y de la punta de la suela, el líquido rojo goteaba hasta formar un gran charco en el suelo.-SEHUN, NO! -gritó Taehyung corriendo hacia él.Sehun dejó caer el cuerpo sin vida del padre de Hoseok haciendo que su cabeza golpeara fuertemente sobre el parqué. Luego, el vanirio inclinó la cabeza hacia atrás, apretó los puños y rugió como lo haría propiamente un león.Hoseok quiso taparse los oídos pero, si se los tapaba, dejaría descubierto su torso. Le daba igual. Habían matado a Joel, a su padre y su perro Brave yacía inconsciente en su habitación. ¿Qué más le daba que le fuesen a ver semidesnudo? Aun así, no se descubrió. Con el rostro pálido y la mirada ausente, se dejó caer de rodillas al suelo.Taehyung observó cómo se rendía, y se debatió entre ir a por él y ayudarle a levantarse o coger a Sehun y zarandearlo.-Los chicos ya vienen hacia aquí, Taehyung -la mirada hambrienta de Sehun repasó a Hoseok de pies a cabeza. Con el antebrazo se limpió la sangre que caía por las comisuras de su boca . -Fíjate, qué bueno está el muy...Taehyung lo agarró del cuello de la camiseta y lo alzó zarandeándolo.-¿Te has vuelto loco, Sehun? -le enseñó los dientes. -¿Por qué lo has matado?-Ahora sí que he vengado a mi hermano.-No has vengado a nadie si no nos sirve para coaccionar a los demás. ¿Crees que nos llevarán hasta los capos si lo has matado? ¿Qué crees que temerán perder ahora? ¿Eh? -lo zarandeaba con rabia. -Estúpido. Te has cargado a su mejor científico.-Aún lo tenemos a el -replicó él agarrándole de las muñecas y fijando sus ojos en Hoseok.Cuando Hoseok sintió que ese asesino lo miraba, se levantó de repente y se arrinconó en una de las esquinas del salón.-Lo has echado a perder todo -susurró Taehyung dejándolo en el suelo.-No te preocupes, Taehyung. Él nos llevará a todos los demás -añadió Sehun.Dos hombres más, vestidos de negro, ambos de pelo rubio y liso aparecieron en el salón.Hoseok miró a los cuatro seres que había en el salón. Sus espaldas doblaban las de él. Eran increíblemente fuertes y corpulentos.Uno de los rubios que había entrado. Tenía los ojos azules claros, el mentón obstinado, una ceja partida y unos labios finos y muy seductores.El otro tenía pestañas onduladas y largas que enmarcaban unos ojos de color azul oscuro. Los labios gruesos dibujaron una sonrisa traviesa.Este último miró a Hoseok, que estaba contra la pared y haciendo negaciones con la cabeza.-Empezaron la fiesta sin avisarnos -dijo con un acento sensual. Lo miró de arriba abajo ignorando el cuerpo de Choi. -Ñam, ñam...Hoseok se abrazó con más fuerza.-Taehyung -dijo el otro rubio -¿Quién se ha comido a Choi?-Fui yo -dijo Sehun señalándose a sí mismo. -Ustedes no entienden lo que yo siento. Este perro mató a mi hermano, mi her-ma-no -marcó con énfasis. -Cuando lo he tenido enfrente, no... no he podido controlarme -dio una patada al cuerpo muerto del suelo.-Namjoon también era mi mejor amigo -le cortó Taehyung. -Te has comportado de un modo indisciplinado, Sehun. Has desobedecido las órdenes. Yoongi, JiMin-miró a los dos rubios. -¿Está todo listo?Yoongi que era el de ojos claros, asintió mientras pasaba por el lado de Taehyung y se dirigía a Hoseok. Éste intentó recular, pero tras el sólo estaba la fría y dura pared.-Los coches están en la cabina del guardia -dijo Yoongi mientras le miraba las manos que cubrían su torso. Estaba a un palmo de él. -Los aviones están esperándonos. Y tú -le miró a la cara- no deberías cubrirte si no quieres que nos enfademos -le susurró a un suspiro de su cara.Sehun se alejó de Taehyung y con pasos rápidos se dirigió hacia donde estaba Hoseok.-Yoongi-le dijo Sehun poniéndole el brazo por encima a su compañero. -¿Lo probamos?Hoseok se dejó caer al suelo mientras su espalda resbalaba por la pared. Quería morirse.-¿A la vez? -preguntó Sehun ahogando una risa. -¿Crees que podrá acogernos a los dos?-No sé tú -dijo Yoongi alzando una ceja, -pero yo la tengo enorme.-Entonces, tú por abajo y yo por arriba -chasqueó la lengua con desdén. -Yo la tengo más grande que tú.-Hijos de puta... -susurró Hoseok alzando la mirada hacia ellos. Los ojos humedecidos. -No sé quién era tu hermano, pero si era como tú -le dijo a Sehun, -espero que antes de descuartizarlo le desgarraran el culo con una estaca.Yoongi silbó y arqueó las cejas.-Guau, vaya lengua.Sehun miró el gesto divertido del otro y luego le miró a el.Le agarró de la muñeca rota y lo levantó. Hoseok vio las estrellas, estuvo a punto de perder el conocimiento. Lo dejó contra la pared y le lanzó un puñetazo en la cara. Lo vio todo negro. Sintió un regusto a hierro en la boca, y un dolor frío y abrasador a la vez en el pómulo. Las manos violentas de Sehun lo arrojaron de cara a la pared, pegó sus muñecas a su espalda y le separaron las piernas mientras él se apretaba a su cuerpo.-Entonces, tú me dirás si le gustó a mi hermano o no cuando yo te meta mi estaca en el tuyo.-Suéltalo.La voz de Taehyung se oyó en toda la mansión. Sehun se giró para mirarlo por encima de su hombro. Hoseok no dejaba de sollozar, y de temblar como un animal indefenso. Eso es lo que era, un animalito indefenso en manos de cuatro lobos hambrientos.-¿Por qué? -preguntó Sehun mientras apretaba su cuerpo a sus nalgas.-Si no lo sueltas, tú y yo tendremos un serio altercado -le advirtió con el rostro lleno de rabia. -Al ser los más cercanos a Namjoon, acordamos con el clan que decidiríamos cómo llevar a cabo nuestra venganza. ¿No es cierto? -rugió Taehyung, amenazador.Sehun miró la nuca de Hoseok y luego lo miró a él. Finalmente asintió con la cabeza.-Bien, Sehun. Tú te has encargado de su padre sin compartirlo ni conmigo ni con nadie. Yoongi y Jimin están aquí para atestiguarlo. ¿No es así? -Los dos rubios asintieron.-Entonces creo que es mi derecho disfrutar de Hoseok yo solo -prosiguió Taehyung. -Conmigo y para mí. No tengo por qué compartirlo contigo, y si le tocas un sólo pelo más, te aseguro que te retaré a muerte. A ti, o a quien sea -miró a Jimin y Yoongi. -¿Queda claro?Hoseok se sobresaltó al oír la determinación glacial con la que Taehyung intentaba protegerlo de ellos. Sehun lo soltó y dejó que sus colmillos retrocedieran.-Queda claro, Taehyung.-¿QUEDA CLARO? -gritó mirando a los otros dos.-Clarísimo -respondieron intimidados.-Quiero mi venganza tanto como tú, Sehun -le dijo más calmado. -Pero hay cosas que no las apruebo, como por ejemplo tu conducta de hoy. Cuando lleguemos a Inglaterra, tendremos una charla para recordarte cual es el código de conducta vanir. Hoseok va a ser mío. No quiero que lo usen y me lo devuelvan en mal estado. Hoy no lo tocaran.Taehyung miró la bonita curva de la espalda de Hoseok y sonrió de lado.-¿Y mañana? -preguntó Yoongi.-¿Quién sabe? Depende de cómo se comporte en la cama. Hoseok deseó matarlo.Sehun lo miraba fijamente sin contestarle.-Ahora dejen todo limpio y sin pruebas. Nosotros los esperamos en los coches.Obedecieron sin rechistar. A la velocidad del viento, y desplegando un abanico de poderes increíbles, limpiaron el parqué, reconstruyeron los objetos rotos y enterraron los cuerpos en la tierra.Taehyung miró al chico que tenía enfrente. Seguía pegado de cara a la pared. No osaba moverse ni abrir los ojos. Caminó hacia el y colocó una mano fuerte y posesiva sobre su hombro obligándole a darse la vuelta.Hoseok se sacudió haciéndole entender que no quería que lo tocara, pero Taehyung lo agarró con las manos y violentamente lo giró hacia él.-Ahora escúchame bi... -dejó de hablar cuando vio lo que el bruto de Sehun le había hecho en la cara. Palideció todavía más cuando olió la sangre que salía del corte de su pómulo morado.Tarta de queso y fresas recién hecha.-¿Tú? -dijo horrorizado.Hoseok se cubrió de nuevo y le giró la cara. Taehyung tenía hambre. Hambre de verdad: sexual y física. Él era el pastel.-Me da igual lo que me hagas, pero... ¿Qué harás con Brave? -le preguntó sin poder controlar el temblor de su voz.Le afectaba más lo que le pasaba a su perro que lo que le habían hecho a su padre. ¿Por qué? ¿Sería efecto del shock? Taehyung sólo veía sus labios moverse. No oía su voz. Labios sensuales, algo enrojecidos por el golpe y la sangre.-¿Lo vas a matar también? -lo miró más tranquilo al ver que su rostro volvía a tener una boca hermosa sin colmillos y unos ojos dulces y peligrosos del color del mar de una isla caribeña.¿También? ¿A quién había matado él? Había sido Sehun, no él. Le enfureció que lo acusara injustamente.-Te dije que estaba dormido. Se despertará cuando yo se lo ordene. Ahora, no.-¿No me dejas despedirme de él? -sentía la garganta ardiendo y escocida de la sal de las lágrimas.Taehyung sintió algo parecido a la ternura por ese chico. Pero desapareció al instante.-No, no te dejo -lo tomó del brazo y lo llevó a trompicones fuera de la casa.La lluvia torrencial caía sobre Barcelona. La noche estaba oscura y el cielo se iluminaba por los relámpagos. Hoseok tiritaba del frío, aunque agradeció la sensación de frescor del agua, porque lo desbloqueó. Dos Porsches Cayenne negros, con los cristales tintados, esperaban en la cabina de seguridad. Estaban vacíos. A dos metros de la cabina había otro cuerpo en el suelo. Era Yoon.Tenía los ojos cerrados y un corte sangrante en la frente. ¿Inconsciente?-No está muerto -le dijo él. Se agachó y le puso la mano sobre la cabeza para susurrarle algo. -Cuando despiertes, sabrás que Choi y Hoseok han tenido que viajar precipitadamente por asuntos de negocios. No sabrás cuándo volverán. Todo seguirá con normalidad. Nunca me viste. Tropezaste y te diste un golpe en la cabeza.Hoseok desencajó la mandíbula. Estaba sorprendido. ¿Podía hacer eso? ¿Podía mandar algo a alguien con aquel timbre de voz?Taehyung abrió la puerta del coche y le obligó a entrar. Los asientos de piel beige se estaban empapando. Él no entró todavía. Abrió la puerta del maletero y sacó una bolsa precintada con algo rojo y esponjoso dentro.Finalmente entró en el coche.-Toma -le lanzó la bolsa que acabó golpeándole en la herida del pómulo.Hoseok gimió de dolor, pero se sorprendió al descubrir una toalla. No se lo iba a agradecer, pero había sido una sorpresa. Seguramente se la tiró para que no se mojara la piel de los asientos. Con una mano intentó abrirla, la otra ya no le respondía. Sentía las manos entumecidas.-¿No te enseñaron a abrir bolsas, puta?Hoseok se envaró.-La abriría si pudiese utilizar las dos manos. Pero me has roto la muñeca, estoy semidesnudo, tengo frío y se me está hinchando la cara -añadió con sarcasmo. -No, creo que no me enseñaron a abrir bolsas en estas condiciones, monstruo.Taehyung refunfuñó. Le quitó la bolsa de la mano con muy mal humor, la abrió y volvió a tirarle la toalla a la cara. Con lentitud y unos movimientos muy sigilosos, Hoseok agarró la toalla con tanta fuerza que los nudillos de su mano buena perdieron el color.Arrancó el coche mirándolo de reojo. Le había cabreado y eso le encantaba. El abrió la ventana y tiró la toalla a la calle con un grito de furia.-¿Qué crees que estás haciendo? -le preguntó él asombrado.-No quiero nada de ti. Prefiero coger una pulmonía o morir de frío a aceptar algo de un asesino como tú -le señaló con el dedo. Taehyung le miró impasible.-¿Quieres que hablemos de asesinos? Aún no he empezado contigo, Hoseok. No me provoques -le dijo con una voz suave pero fría.-Pues más vale que cuando empieces, termines conmigo -sugirió con los ojos rojos e irritados. -Porque removeré cielo y tierra para ir a por ti y destruirte. Asegúrate de dejarme bien desvalido, asegúrate... Porque por pocas fuerzas que me queden, te buscaré y te mataré. Lo juro -estaba temblando no sólo de frío, sino de la rabia que sentía en aquel momento.El vanirio admiró su valentía. Estaba débil, magullado, herido en su orgullo y, sin embargo, todavía peleaba. Si no fuese quien era, puede que...-Monstruo. ¿Se llaman vanirios, verdad? -lo miró de arriba abajo conteniendo la ira que le carcomía. -Se merecen todo lo que les hagan.¿Es que no le tenía miedo? ¿No había tenido suficiente con todo lo que le estaban haciendo? ¿Por qué no le temía?-No me das miedo -añadió con asco y desprecio.Ni pensarlo. Si había alguien que debía temerle, esa persona era él. Sonrió con malicia.-Veo que crees que lo que nos hacen está bien -comentó alargando de nuevo los colmillos. -Bien. No te cubras, puta -le ordenó.-Vete a la mierda.-Te he dado la toalla y la has rechazado. Ahora no te cubras.Seguía abrazándose sin apartarle la mirada y con los labios temblorosos. Taehyung frenó en seco y paró a un lado de la carretera. Cogió la palanca de posición del asiento de Hoseok y lo echó para atrás, dejándole estirado. Se desabrochó el cinturón de seguridad y de un salto se colocó encima de él.-Han matado a mujeres, hombres y niños -le susurró volviéndole a agarrar del pelo y forzándole a levantar la cara hacia él. -los violaron, le extrajeron los órganos, incluso los fetos a aquellos que estaban embarazados. A los niños, los apartaron de sus padres y los forzaron a que vean cómo los mutilaban. Experimentaron con ellos para ver cómo reaccionan sus pieles al sol y luego hacen el proceso una y otra vez para ver y estudiar sus rápidas recuperaciones. Matan y torturan -le tiró del mechón. -Te mereces todo lo que yo te haga a partir de ahora.¿Quién era capaz de hacer algo así? Se preguntaba Hoseok mientras miraba fijamente sus ojos verdes. ¿De verdad había gente tan salvaje? ¿Pero qué pintaban él y su padre en todo aquello?-Pero... pe... pero, yo no... no tengo nada que ver co... con eso -le susurró implorando un voto de confianza. -Tie... tienes que creerme, Taehyung.Taehyung tensó la espalda cuando lo oyó pronunciar su nombre por primera vez. Le soltó el pelo y colocó una mano a cada lado de su cabeza. Lo miró detenidamente. Estaba acorralado, doblegado, herido por él y los suyos. Sus magulladas manos reposaban tensas sobre su torso con los brazos doblados. Habían matado a su padre. Y él quería luchar por su libertad, por su vida. Pero no podía engañarlo. Él era quien firmaba y daba el beneplácito a los transportes para que movieran de un lado al otro la mercancía, los instrumentos y las medicinas. Era el hijo de Choi y se suponía que entre ellos había confianza como para trabajar juntos en algo así. No era ningún ignorante.-Déjame entrar en tu mente y entonces, sólo entonces, pueda que te crea -lo desafió.-¿Qué... qué debo hacer para que entres? -preguntó inseguro.-Relájate.Hoseok echó un vistazo a la posición de sus cuerpos. Sí, claro, relajarse. Así de fácil.-Me estás aplastando... a... así no puedo...-CÁLLATE! -gritó. Ellos no podían tener aquella conversación cordial, él era su enemigo. -Haz el favor de cerrar los ojos -utilizó su tono melódico para atraerlo e inducirlo a la relajación.Hoseok cerró los ojos gustoso y empezó a abrir las piernas. No, por Dios. ¿Qué estaba haciendo?Esa voz... Taehyung apretó los dientes ante la invitación.Miró como sus piernas bronceadas y esbeltas se abrían. Se encajó entre ellas hasta que tocó y aplastó su sexo con el de él. Encajaban a la perfección. De estar desnudos, ya lo habría hecho suyo. Se concentró en él. Intentó acceder a su mente, a sus recuerdos. No había ningún muro pero se topaba cada dos por tres con una niebla espesa y blanca. No era que no pudiese entrar. Si entraba, se perdería en esa confusión. Hoseok no lo iba a dejar, no lo iba a permitir.-¿Intentas confundirme? ¿Quieres que me pierda? -le preguntó él con un gruñido.-¿Perderte? ¿Confundirte?-Basta... No me engañarás más. Me pones obstáculos. No quieres que descubra la verdad.Hoseok cerró los ojos con fuerza, tragó saliva e inclinó la cara a un lado, enseñándole la yugular.Él dictaba sentencia.-Si no me crees, será mejor que acabes con esto. Yo... no lo soportaré mucho más. Hazlo, muérdeme -dijo ofreciéndose.-Te haría un favor si hiciese eso, puta.Ya estaba otra vez ese insulto afilado. Por un momento, al llamarlo por su nombre, había visto algo de comprensión en su mirada, como si él quisiera creerle, pero debería haber sido un espejismo. Ahora volvía a ser el monstruo. Un monstruo encajado entre sus piernas como ningún hombre lo había estado antes.-Por favor... Taehyung -lo iba a intentar de nuevo. -Tiene que haber un modo de que podamos...-Primero, yo no soy Taehyung para ti -le cortó alterado. -Me llamarás amo a partir de ahora -su tono era frío e impersonal. -Segundo, te dije que no me tocaras -cogió la mano de él que había colocado sobre su durísimo pectoral para apartarlo y le alzó de nuevo sobre su cabeza. Luego cogió la mano derecha, la lisiada, y con delicadeza la colocó sobre la izquierda. Agarró ambas muñecas con una mano.-Tercero -miró su boca, -no hablarás más hasta que yo te dé permiso. Se acabó, no te creo, ni te creeré. No quieres que lea tu mente, pero hay muchos modos de entrar en la mente de alguien.-¿Me van a torturar? -lo miró angustiado.-Más de uno querría eso, puta -contestó afirmando con la cabeza. -Verás que a donde te voy a llevar, no serás muy bien recibido. Pero no, no voy a pegarte.-¿Entonces...?-Ya lo verás.-¿Qué eres? -preguntó con la barbilla temblando.-Desde que empezaron la cacería, no se han molestado en preguntárnoslo. ¿Qué te importa ahora?-Me importa porque quiero saber qué son mis enemigos. ¿Son vampiros, verdad? Debo de estar volviéndome loco... -susurró al darse cuenta de lo que había dicho en voz alta. -¿Qué me vas a hacer? -Si era o no era un vampiro, no lo sabía, pero por Dios que era igualito que esos seres atractivos y con colmillos que salían en las películas inspiradas en los libros de Anne Rice.Taehyung bajó la mirada a su precioso torso desnudo y el volvió a hiperventilar. Aquella intimidad con él era más de lo que podía soportar. El vanirio cubrió su pecho con su mano libre y lo miró a los ojos.-Te voy a soltar las muñecas. Si intentas tocarme, te prometo que te morderé. Te haré daño.-¿No me contestas? -la voz algo afónica. ¿O era ronca?-También te haré daño si vuelves a abrir la boca otra vez.Hoseok alzó la barbilla en un gesto de orgullo, aunque sabía que debía resignarse. Poco a poco, Taehyung soltó sus muñecas, mientras con la yema de los dedos reseguía con una caricia sus brazos, sus suaves axilas, su cuello, su clavícula y, al final, su pecho, frío y húmedo de la lluvia. Hoseok se movió inquieto bajo su cuerpo aguantando con todo el aplomo que pudo aquella revisión a la que Taehyung lo sometía. Él siguió acariciándole hasta ver como se le ponía el pezón erecto, entonces lo cubrió y lo empezó a masajear. Sus manos grandes lo estaban abrasando con su calor. Hoseok movió las manos sobre el respaldo de la silla. Quería agarrarlo de su pelo rubio como el oro y apartarlo de él. Pero no podía tocarlo. Se cogió desesperado al reposacabezas del asiento.Taehyung liberó uno de sus pezones y lo observó hambriento mientras inclinaba la cabeza para llevárselo a la boca. Sus ojos tenían un verde que era casi amarillo. Hoseok reprimió un pequeño chillido. Su boca, húmeda y caliente, se movía sin piedad sobre la carne blanda del chico. Su lengua torturaba el pezón hasta tenerlo hinchado y erecto. Lo apretó entre los dientes, tiró de él mientras le daba pequeños toques sutiles y dulces con la lengua. Hoseok apretó la mandíbula, mientras intentaba controlar el temblor de sus piernas. Sentía toda la virilidad de Taehyung contra la de él. Sentía su calor corporal a través de los jeans negros que él llevaba. Y el sólo llevaba ese ridículo short blanco y fino con lo que podía sentirlo todo. To-do.Taehyung dejó su extasiado pecho para colocarse a la altura de sus ojos. Lo miraba fijamente. El estaba sudando y tenía todavía churretones de sangre que descendían desde la cara hasta su cuello. Los labios semi-abiertos y algo hinchados por la brutalidad de Sehun. Olía tan bien. Era un bocado sabroso y especial para él. Ese era su olor favorito, su sabor preferido. ¿Por qué tenía que ser el quien oliera así? A humedad, a fresas y a tarta dulce...Deslizó las manos por su estrecha cintura y por los huesos marcados de sus caderas. Siguió acariciándole la plana barriguita y dejó las manos abiertas sobre ella. Colocó los pulgares por debajo del short y se limitó a ponerlo nervioso, haciendo caricias circulares por la zona de su anatomía donde casi empezaba su intimidad.El observó sus expresiones. Sí, estaba tenso y asustado. Pero no asustado de él, sino de lo que creía que podía hacerle y, además, lo creía acertadamente. Puede que no esperara a llegar a Inglaterra para follárselo. Y él lo sabía, era imposible no saber lo que iba a hacer con él. Su erección era tan grande que iba a agujerear el pantalón. Hoseok no era virgen. Su novio lo visitaba cada noche, así que sabía lo que podía pasar. Lo que él se moría de ganas de hacerle.Con ese cuerpo pequeño (comparado con el suyo), sometido debajo de él, tierno, suave y hermoso... ¿Cómo sería estar dentro de él? Sacó los pulgares de su short, y deslizó sus manos hasta las nalgas. Las apretó, las tanteó, las masajeó y le sonrió.-Vaya, vaya. Estás muy en forma, ¿eh? -le apretó las nalgas con deseo.Aquello era humillante. Él estaba vestido hasta las cejas. Hoseok estaba, sólo con unos boxers y shorts, vulnerable y expuesto a cualquier cosa.Aun así, había algo en él, no sabía el qué, que no hacía que estuviera completamente asustado. Podía ver las diferencias entre Taehyung y el animal de Sehun. Taehyung podía ser cruel y brutal, pero parecía tener un fondo del que el asesino de su padre carecía. Lo estaba tocando casi con reverencia, mirándolo con deseo sí, pero estaba convencido de que no lo trataría mal, de que no le pegaría ni le haría daño porque sí.Taehyung empezó a presionar su erección contra él, a frotarla acompasadamente en círculos. Las fricciones eran cada vez más fuertes y poderosas, y Hoseok sintió como un calor húmedo y palpitante se concentraba en su entrepierna volviendo su miembro duro. Sin perder el ritmo, el vanirio dirigió la boca a su cuello. Hoseok se estremeció pensando que iba a morderle, pero sorprendentemente Taehyung sólo lamió la sangre que había en aquella zona. Un lametón largo, como un rasposo satén, para luego cerrar la boca a la altura de la yugular y succionarla, sólo rozando con los colmillos, no hincándolos.Hoseok cerró los ojos al sentir aquel contacto lleno de calor. Él era sabroso, adictivo como ningún otro que hubiese probado. Cuando limpió su cuello con la lengua y la boca, deslizó los labios por su barbilla casi en una caricia y luego ascendió hasta la mejilla. Hoseok se quejó. El pómulo le dolía horrores.-Detente.Taehyung se apretó más contra él y le susurró al oído:-Te he dicho que no hablaras, puta.-Deja de insultarme.Taehyung colocó su gran mano sobre su boca, pero Hoseok sacudía la cabeza para librarse. Unas enormes lágrimas cayeron por la comisura de sus ojos, resbalaron por su sien y desaparecieron por su pelo, desordenado y extendido sobre el asiento del coche.Taehyung se sintió avergonzado por ser él quién provocara las lágrimas en un humano. Pero, él no era un buen chico, ni una buena persona, era un asesino, o como mínimo cómplice de asesinato. ¿Había alguna diferencia?Taehyung friccionó con más fuerza su entrepierna a la ajena. Se frotaba sin compasión. Mientras no cesaba en sus movimientos, acercó su boca a la herida de la mejilla y la lamió, entornando los ojos del placer sabroso de su sangre. No podía leer nada del chico, porque la sangre se había mezclado con el agua de la lluvia y, además, no la bebía en cantidades, cómo debería hacerlo para conseguir sus propósitos. Aun así, era sabroso hasta límites que nunca podría haberse imaginado.Hoseok sintió una quemazón en la cara. ¿Le estaba lamiendo?-La saliva es curativa y cicatrizante -le dijo él rozando su sien con sus labios.A continuación, él deslizó la boca hasta la mano que tenía apoyada en la boca de Hoseok. Con la mirada le advirtió de lo que pasaría si volvía a hablar.A Hoseok se le empezó a nublar la vista. Su cuerpo estaba en tensión y sentía que incluso su propia piel quemaba. Taehyung no dejaba de moverse, de apretarle y friccionarse con él, y el... el empezaba a sentir que iba a volverse loco. Un placer palpitante, un cosquilleo, su entrepierna dura y palpitante... No, qué vergüenza... No podía correrse con él. No, con él no. No así. No. Pero su cuerpo ya no le obedecía. Ahora Taehyung era su dueño. Y sonrió al ver la lucha interna de Hoseok en sus ojos, en el modo de apretar la mandíbula, desesperado. Estaba a punto de caramelo.Apartó la mano de su boca y deslizó la lengua por la comisura de sus labios, lamiéndolos como si fuera un gato. Un gato salvaje. Lamió el labio inferior y luego el superior. Hoseok ya casi no tenía fuerzas para seguir frunciendo los labios. No iba a permitir que lo besara. Necesitaba tomar aire, bocanadas de aire. Entre abrió la boca y empezó a respirar sin ritmo como si le fuera la vida en ello.Taehyung gruñó de placer y volvió a deslizar las manos por su cintura, pasando por las caderas, hasta coger las nalgas con brutalidad. Las alzó contra él, y empezó a moverse más duro y rápido que antes. A Hoseok se le escapó un sonido gutural. No, por Dios. No, por favor. Taehyung tenía la boca abierta y los colmillos desarrollados. Quería hincárselos mientras él llegaba al orgasmo. Sería la primera vez que pudiera entrar en su cabeza y bajarle las barreras. Tenía los ojos fijos en su boca, y el apartó la cabeza y la ocultó en uno de sus propios brazos, ofreciéndole inconscientemente el cuello. Seguía con las manos sobre el reposacabezas del asiento.Taehyung rugió al ver cómo la piel palpitaba en esa zona, en el miembro del joven, y le abrió más con sus piernas para presionarse más y friccionarse de arriba abajo contra él. Más rápido, más fuerte, más... Hoseok cerró los ojos con fuerza. No.Y de repente, un estallido de placer. Fuegos artificiales. Espasmos corporales. Una sensación líquida y el mundo que se acababa. Se estaba corriendo con él y él lo sabía. Se estremecía violentamente en sus brazos. En los brazos del monstruo. No había podido controlar su inexperto cuerpo. Lo había intentado, pero Taehyung salió vencedor. Le había provocado, estimulándolo hasta el clímax. Él soltó sus nalgas a regañadientes y colocó las manos sobre la butaca, a cada lado de su cara. Murmuró algo indescifrable. Ambos respiraban entrecortadamente.Él todavía tenía los incisivos largos, pero el color de los ojos no le había cambiado. Cuando Hoseok lo miró, pudo ver lo orgulloso que se sentía de avergonzarle así. Era el ganador y él el derrotado.-Así me gusta -lo miró con determinación y algo más que no supo descifrar. -Que obedezcas a tu amo en todo.¿Era orgullo? ¿Estaba orgulloso de él? No, no podía ser. Oh, por favor. Sólo faltaba eso para acabar de pisotearle el amor propio. Taehyung echó un vistazo a su torso, su cuello y sus mejillas. Estaban teñidas de rojo. Rojo pasión o rojo vergüenza. Le daba igual.-Si te pudieras ver... Ahora sí que pareces una zorra de verdad.Hoseok le prometió con la mirada que lo mataría si pudiese. Volvió a esconder la cara en su brazo y se echó a llorar como un loco desquiciado. Taehyung intentó comprender la situación en la que se encontraba. Obviamente, tenía que sentirse derrotado. Se lo merecía.Bajó la mirada para verse aplastado contra su sexo. Todavía estaba duro como una roca, él no había tenido ninguna liberación. Se levantó un poco apoyándose sobre sus brazos y vio como toda la zona se transparentaba a través del short blanco mojado. Agarró el short y tiró de él. No podía aguantar más. Tenía que hundirse en su interior.-NO! TE LO RUEGO! -gritó Hoseok cogiéndole la muñeca con la mano buena.Taehyung tensaba el short con sus dedos. Ambos sabían que, si le daba un tirón más, se desgarraría y lo dejaría como él quería verlo.-¿No, qué? -levantó una ceja divertido.Aunque en realidad no había nada de divertido en lo que estaba pasando. Hoseok no creyó jamás que pudiera odiar a alguien como odiaba a Taehyung en ese momento. Él esperaba oír las palabras mágicas. Bien. El tragó saliva y sintió el sabor de la dignidad. Amargo. Muy, muy amargo.-No, por favor... amo.Taehyung levantó la barbilla, tomó aire por la nariz, levantando el pecho con el movimiento, y cogió a su vez la barbilla del joven para alzarla hacia él. -Vas aprendiendo. Nos llevaremos bien.Colocó bien su asiento y de un salto se encaramó a la zona del piloto. Hoseok que seguía temblando, lo miró de reojo sin tenerlas todas consigo. Al menos ya no lo tenía encima. No estaba seguro de relajarse todavía. ¿Relajarse? Nunca más podría hacerlo en su vida, porque ya no tenía en quién confiar. No en el mundo de Taehyung.-Taehyung, te acabamos de adelantar -dijo la voz de Jimin que resonó por todo el coche. Era el comunicador de última generación que habían instalado. -¿No has podido esperar, eh, pillín? Te lo has tenido que tirar, ¿verdad?Taehyung miró a Hoseok que había vuelto a ocultar su cara entre sus brazos y se había hecho un ovillo dándole la espalda. Una espalda que se movía temblorosamente.-Lo que hagamos él y yo no te concierne.-LA TIENE PEQUEÑA Y ES UN MARICA... COMO TODOS USTEDES!... -gritó Hoseok enrojecido y furioso. -Abusones de mierda...-dijo esta vez con un hilo de voz y atragantándose.Abrió la puerta del coche, se deslizó por el asiento, cayó a cuatro patas en el asfalto y empezó a vomitar. Tuvo que dejarse de apoyar en la muñeca rota, así que se quedó a tres patas mientras tenía que oír como a través del manos libres los otros tres rompían a carcajadas.Taehyung lo miró muy seriamente. Un músculo de la mandíbula le temblaba sin control. Nadie lo avergonzaba así. Nadie.-Así que la tienes pequeña... -añadió JiMin ahogando la risa.Él seguía sin contestar. Estaba impasible. Su rostro como esculpido en granito. No apartaba la mirada del otro.-¿Han localizado al otro guardaespaldas que había entre los pinares? -seguía mirándolo fijamente. Mientras el chico vomitaba, él observaba como los músculos de su espalda se tensaban y se movían sin descanso. -Lo tiré allí.-Sí, era el hermano gemelo del que se ha cargado Sehun. Le hemos inducido la imagen mental de que su hermano se había enamorado de una rusa y que se iban a casar a las Vegas esa misma noche, él, de John Travolta y ella, de Olivia Newton-John. Tenía una fractura en la pierna. Recordará que se la hizo en un accidente de tránsito. Y también hemos tratado con todo el servicio. Les ha quedado muy claro que mañana cuando se despierten se acordarán de que el señorito Hoseok y el señor Choi han tenido que hacer un viaje relámpago por un asunto de negocios, y que cabe la posibilidad de que pasen una larga temporada fuera para conseguir nuevos clientes.Por supuesto, ellos deben seguir sus vidas con normalidad.-Muy bien. ¿Qué hay del cuerpo de Choi y de su guardaespaldas?-Están ocultos bajo el suelo de su propia casa. Todo controlado, Taehyung. Ahora sólo queda saber si eres capaz de domar a esa fierecilla que va contigo. No va bien para tu reputación de rompecorazones que un chico te toree así.-Tranquilo. Sólo está conmocionado por lo que le he hecho.Volvieron a sonar las carcajadas.-Los veo en el avión.Apagó el comunicador y salió del coche con determinación y una mirada muy peligrosa. Parecía mentira que el joven tuviera tantas agallas estando como estaba.Hoseok había dejado de vomitar, pero seguía apoyado sobre las rodillas y su mano izquierda. Respiraba agitadamente, pálido y abatido.Taehyung lo agarró del pelo de nuevo y lo levantó. Hoseok pensó que, si seguía haciéndole eso, lo dejaría calvo.Abrió la puerta del copiloto y lo metió dentro de un empujón.Hoseok siguió con los ojos a Taehyung hasta que él también entró en el coche.-Cuando lleguemos a Inglaterra, te demostraré lo pequeña que la tengo de todas las maneras, puta -susurró entre dientes mientras ponía la primera marcha para arrancar.Hoseok no supo qué responder. Sólo sabía que estaba muy cansado y que le dolía todo el cuerpo. A lo único que se podía amarrar para salir de aquella pesadilla, era al hecho de que ninguno de ellos sabía que era diabético. Ése era su as en la manga. Con un poco de suerte, al dejar de tener la vida habitual y controlada que hasta ahora había tenido, si su cuerpo dejaba de recibir insulina, caería enfermo de un modo o de otro.Sin atenciones moriría. Los riñones le fallarían, los vasos sanguíneos de las piernas se bloquearían e iría perdiendo sensibilidad a las heridas de cualquier tipo, puede que incluso tuvieran que cortarle las piernas. Podría quedarse hasta ciego.Entonces así, ya no les serviría ni a ellos, ¿no?Pensar en todo eso le estaba revolviendo más el estómago, si era posible. Pero preferiría morir antes que convertirse en la puta de nadie, y menos del monstruo que tenía al lado.El mundo desapareció de su vista, y esperó a que llegara la oscuridad.
----- CHAPTER BREAK -----
El viaje hasta Inglaterra fue menos problemático de lo que en un principio parecía que iba a ser. Cuando llegaron al avión privado, Hoseok tuvo que hacer un esfuerzo para caminar hasta las escaleras de abordaje. Lo consiguió gracias a los empujones que recibía de Taehyung. Miró a su alrededor. No sabía ni dónde estaba ni si todavía seguía en España. ¿Era aquel el primer avión que tomaban?Ya en el confortable avión, Taehyung le hizo sentar a su lado alejado de los otros tres, que le echaban miradas lascivas y furtivas. Él se cubría el torso como podía, pero el brazo lisiado le dolía tanto que apenas podía levantarlo. Se hizo un ovillo y volvió a darle la espalda a Taehyung, mientras tiritaba.El aire acondicionado del avión estaba demasiado fuerte. Pero antes de cerrar los ojos, tuvo que aguantar cómo Yoongi le sacaba la lengua varias veces y la movía haciendo círculos. No podía dormirse. Lo intentaba, pero no podía. ¿Y si lo hacía y se encontraba con que lo habían desnudado y....? No, eso no. Fingiría que dormía, por si acaso. Era mejor cerrar los ojos que verles las caras. Todavía esperaba que esos seres demostraran algo de compasión. Si luchaban por los suyos, y vengaban a los que habían matado, eso significaba que tenían corazón, ¿verdad? Y si tenían corazón, todavía había esperanza para él. O tal vez no. Cuando llegaron a Inglaterra, dos Cayenne como los que había visto en Barcelona les esperaban en el aeropuerto. Entraron en los coches y se dirigieron a algún lugar en particular.Intentando averiguar dónde se encontraban, Hoseok pudo leer un cartel que ponía West Midlands, luego otro que indicaba Birmingham y el último que pudo leer, Dudley. Si fueron más lejos de allí ya no lo supo, porque dio una cabezada. Los ojos empezaban a cerrársele, ignorando sus esfuerzos por mantenerlos abiertos.El coche paró en seco. Hoseok miró hacia atrás y vio las luces del otro coche que se apagaban, al igual que ambos motores.Dios mío. Ya había llegado.Quiso parecer sereno y digno, pero no pudo. Cuando Taehyung lo sacó del coche, sus rodillas parecían gelatina y no podía andar. Tiritaba sin control y seguramente tendría muy mal aspecto.Él lo miró de arriba abajo, despreciando cada centímetro de su cuerpo.—Vamos.Lo tomó del codo y empezaron a andar.Los alrededores eran tan oscuros... Sin embargo, sabía que donde estaba había mucha vegetación. Lo sabía porque olía igual que su jardín cuando estaba húmedo después de regarlo. Se acongojó al recordar su casa. ¿Y Brave? ¿Estaría bien? Alguien tenía que cuidarlo. No tenía más de tres meses, todavía era un cachorro, su cachorro.Lo llevaron por unas escaleras que descendían a unos túneles. Hoseok no podía ver nada, pero ellos parecían tener visión nocturna o a lo mejor se dejaban guiar por el sonido como los murciélagos. No se imaginaba a ninguno de ellos convirtiéndose en un murciélago.Abrieron una puerta y se hizo la luz. Ante ellos aparecieron un montón de pasadizos con las paredes de piedra y con símbolos grabados en ellas con una belleza inusual y mística. Los techos tenían cornisas de oro macizo, con cenefas e incrustaciones de piedras preciosas. El suelo era de mármol, un mármol claro y pulido, que hacía sonar los tacones de las botas militares, que sólo ellos llevaban, con gran elegancia.Hoseok miró hacia abajo. Sus pies seguían descalzos y con rasguños. Puede que se cortara con el asfalto o que alguna piedra se le clavara en la planta del pie.Se adentraron por un pasillo más ancho y largo que los anteriores. Al final del pasillo había una puerta de madera de roble con las empuñaduras de oro en forma de garras. Taehyung puso la mano sobre la empuñadura, no sin antes darle una última mirada a Hoseok. Este agachó la cabeza, no quería mirarlo. Taehyung abrió la puerta y apareció el lujo.Era un salón circular tan grande que de pie podrían caber hasta dos mil personas. Algo impensable de encontrar en un subterráneo. Sin embargo, aquel lugar era bonito y fastuoso, aunque Hoseok pensaba que lo que sobraban eran los seres góticos que había en ella. En el centro del salón, se encontraban seis butacas elegantes y grandes con motivos celtas. En ellas estaban sentados cuatro hombres y dos mujeres, vestidos con capuchas y sotanas púrpuras, y alrededor una gran multitud de gente con copas de cristal de bohemia en las manos. Hoseok advirtió que eran copas vacías.Los hombres que allí se encontraban eran grandes y agarrados. Peligrosos y amenazadores. Fríos e....irresistiblemente hermosos, pensó Hoseok. Y todos, sin excepción, lo miraban a él con ojos hambrientos.Las mujeres eran elegantes y de belleza etérea. Parecían diosas. Eran tan guapas... De igual modo lo miraban a él. Con curiosidad, sí, pero con hambre y odio también.En el salón sólo había silencio. Toda la atención recaía sobre Hoseok, y él hacía lo posible por no echarse a llorar.Sehun lo empujó y cayó de rodillas sobre el círculo con un pentágono dentro que había dibujado en oro grabado sobre el suelo. ¿Acaso no era eso el símbolo de la brujería y de la magia? Delante de él las seis butacas que dibujaban un semicírculo a su alrededor. Hoseok miró hacia atrás con el gesto furioso e irritado. Estaba harto de que aquellos cerdos lo maltrataran así.Taehyung lo miró desde lo alto con gesto impasible.—¿Dónde está su padre? —preguntó uno de los encapuchados. A tenor de la voz varonil que había mostrado, era un hombre.—Baja en la operación, Rix (Rey) Hero —contestó Taehyung.—¿Baja?—Sehun perdió los estribos —contestó mirándolo de reojo. Yoongi y Jimin asintieron para apoyar a Taehyung.—¿Sehun? —el hombre sacó una mano robusta para invitarle a que se explicara. —Explícate.Hoseok miró a los seis en una ojeada relámpago. No se les veía el rostro a ninguno de ellos, sólo los labios, sensuales tanto los de las mujeres como los de los hombres.—Namjoon era mi hermano, Rix —explicó Sehun. —Sabes tan bien como yo qué tipo de procedimientos utilizan los humanos cazadores contra nosotros —lo explicaba con gesto indiferente como si realmente no le importara lo que dijeran los demás. —No merecía compasión ninguna. Y cuando lo tuve en mis manos... lo maté.—Hum... pero no podías matarlo—contestó la mujer que había al lado del que había hablado. —¿Debemos entender que desobedeciste las órdenes de Taehyung por voluntad propia?Sehun pareció incómodo ante la acusación.—No fue por voluntad propia, Maru (Grande) Jisoo.—¿Ah, no? —insistió ella. —Entonces lo que quieres decir es que no estuviste a la altura de las circunstancias. ¿Es eso? Tropezaste y sin querer le clavaste los colmillos.Ante el tono recriminatorio que Jisoo estaba utilizando con Sehun, era evidente que no esperaba contestación, sino asentimiento y silencio por parte de él.Sehun apretó los dientes y asintió con la cabeza dejando que su pelo le cubriera la cara. Hoseok estaba convencido de que no se sentía avergonzado, pero necesitaba una excusa para mirar a esa mujer con todo el odio que parecía sentir en ese momento y su pelo lo cubriría bien. Por lo visto Sehun era un hombre que no soportaba las órdenes.—¿Estás arrepentido, Sehun? —volvió a preguntar ella.—No, no lo estoy, y creo que, de tener la oportunidad de nuevo, lo volvería a hacer, Maru.—Es una falta de respeto hacia nosotros, hacia Taehyung. Llevaba tiempo estudiando cómo proceder en esta operación. Nos encargaremos de ti más tarde, Sehun. Serás encerrado en la habitación del hambre —sentenció ella. —Sabes cómo se pagan los actos de indisciplina. No lo vamos a pasar por alto.Sehun asintió solemnemente.—Taehyung —prosiguió Hero. —¿Este es el asesino?Hoseok no podía verle la cara, pero sentía el poder de la mirada de ese hombre sobre su persona.—Así es, Rix —contestó él con frialdad.—¿Has entrado en su mente? ¿Es realmente un ser sin escrúpulos?Taehyung alzó la barbilla y asintió con la cabeza.—Lo es, no tengo ninguna duda, pero todavía no me lo ha mostrado, Rix Hero. Choi lo ha educado muy bien. Está mentalmente adiestrado y no permite que se metan en su cabeza.—Pediste ante el Consejo Wicca que tú y Sehun —añadió Jisoo, —por haber estado íntimamente ligados a Namjoon, fueran los únicos responsables de la captura de estos dos individuos. ¿Debo de entender que a ti también se te fue de las manos? ¿Acaso no controlaste la operación? Sólo has vuelto con uno de ellos.Hoseok sonrió ante el tono autoritario e inflexible de aquella misteriosa mujer. ¿Lo matarían si dijera que el despiste de Taehyung con Sehun se debía a que él se entretuvo demasiado toqueteándolo y asustándolo en su habitación? ¿O si lo decía arrancarían todos en aplausos sonoros y humillantes tratándolo a él como un héroe?Taehyung miró el cuerpo magullado de Hoseok y se reprochó a sí mismo el tiempo que había perdido con él en la planta de arriba. Pero, es que sencillamente no lo había podido evitar. Su cuerpo lo llamaba como el imán al metal.—Bien —prosiguió la mujer ante su silencio. —¿Crees que todavía puedes hacerte cargo de él? ¿Crees que realmente nos puede ser útil para nuestras investigaciones y para desarmar a la sociedad de cazadores?—Creo que hasta que no lo doblegue, no podré sacar nada más. Pero sí que nos es útil, y mucho. Tiene toda la agenda de contactos de su padre, sabe todos los procedimientos que siguen. Una vez tengamos localizados a todos los implicados, sólo nos hará falta desplegarnos para dar con ellos y detenerlos.—Pero todos podemos beber de él y descubrir qué es lo que nos oculta y qué sabe. ¿No es así? —preguntó Sehun mirándolo a él de reojo.Taehyung lo desafió con la mirada. Sehun no podía tocar un sólo pelo de Hoseok, lo mataría. Ese vanir estaba fuera de control por su afán de venganza. ¿Estaría él igual respecto a Hoseok? ¿Perdería el control cuando estuviera con él? Nada más de pensar lo que iba a disfrutar de su cuerpo se ponía tieso de nuevo.—Sehun —dijo Hero. —Tú has desobedecido el código de conducta vanir. Tu opinión ahora no cuenta.Taehyung sonrió para sus adentros.Jódete, cabrón.—Jódete, cabrón —dijo Hoseok entre dientes.Los seis se irguieron a la vez en sus sillas al oír la contestación de Hoseok. A Sehun la sangre se le fue a los ojos y enrojecieron por completo.—Tranquilo, Sehun —dijo Taehyung deteniéndolo con una mano. ¿Le habría leído el pensamiento? Curvó los labios en una media sonrisa. —El humano tiene la lengua muy larga... —explicó al Consejo con gesto nervioso. No tenía por qué justificarle, pero lo estaba haciendo.—Ya lo vemos —observó Rix Hero. —Y cuéntanos, Taehyung, ¿cómo lo castigarás?—Para un humano como el —explicó Taehyung con tono afilado y despótico, —el convertirse en lo que ha odiado y ha ayudado a exterminar hasta ahora será el primer golpe. Puesto que sus barreras están bien ancladas, necesito que parte de esa energía se disperse.Los miembros de la sala seguían con expectación la explicación de Taehyung.—Lo tomaré como mi concubina.La multitud allí reunida se echó a reír y a aplaudir.—Vaya, Hoseok —dijo la mujer llamada Jisoo. —Eso sí que tiene que dolerte, ¿no? Acostarte con tu peor enemigo, convertirte en su igual y para colmo traicionar a los tuyos. Yo no lo podría soportar —dijo con sinceridad. —Pero creo que a ninguno de los aquí reunidos nos das pena.Hoseok alzó la mirada hacia ella con sus ojos azules y grises desafiantes.—Concubina... —dijo Hero meditativo.—Es un chico orgulloso, Rix. Eso lo humillará lo suficiente y me servirá para reducir sus defensas mentales —aclaró Taehyung. —Quiero saber qué piensan de nosotros, no sólo lo que ha hecho. Con la sangre, sólo puedo descubrir sus acciones. Con su mente: sus patrones, sus ideales, sus futuras acciones como organización.—¿Y luego? —preguntó Jisoo todavía mirando a Hoseok. —¿Qué harás con el cuándo ya no te sirva?—Bueno —contestó él con franqueza encogiéndose de hombros. —Es una puta, las putas siempre nos sirven, ¿no? No veo por qué tendríamos que matarlo.Los hombres se echaron a reír a carcajadas.Hoseok lo miró de reojo y supo que, aunque Taehyung lo había protegido de los otros tres, él iba a ser el que lo infligiría el peor de los castigos. Todavía no entendía por qué, pero había visto algo distinto en Taehyung. Distinto al menos de los otros tres. Se había equivocado.—SI, DÉJAMELO A MI! —gritó una voz entre la multitud.—O A MI! —exclamó otra.—¿Por qué no a todos? —sugirió Taehyung viendo cómo el joven tensaba los músculos de su espalda. —Él ha hecho mucho daño a los vanirios. Que todos los vanirios se desahoguen con él, entonces. Más, yo seré el primero.La sala rompió en aplausos y vítores de todo tipo. Taehyung parecía un héroe de verdad. Tal y como sospechaba.—SILENCIO —Jisoo alzó la mano y todos obedecieron. —Hoseok, ¿qué te parece lo que ha deparado para ti Taehyung?Hoseok agachó la cabeza y se echó a llorar en silencio. ¿Todavía le quedaban lágrimas? Toda la gente lo miraba disfrutando de verlo derrotado. Ni uno compasivo.Alzó el mentón y dejó que todos vieran cómo las lágrimas caían por sus mejillas.—¿Qué te parecería a ti, Jisoo? —le preguntó con tanto valor que más de uno se quedó asombrado. —Te llamas así, ¿no? —le dijo con el mismo desdén. —Lo que diferencia a las mujeres de los hombres es que pueden ser compasivas hasta con sus enemigos. Está en su naturaleza. ¿No te compadeces de mí? ¿Ninguna de aquí lo hace?Jisoo tomó aire, se levantó de la silla y caminó hacia él. Hubo un murmullo entre los asistentes.La vaniria se agachó para quedar a su misma altura y lo tomó de la barbilla para mirarlo a los ojos. Dejó caer su capucha y mostró su innegable belleza ante él. Era una mujer de pelo negro azabache, los ojos marrones rojizos y la boca carnosa y bien perfilada. La piel pálida le daba aspecto de fragilidad, pero sus facciones eran sexys y frías.—¿Se compadecieron de mis dos hijos cuando los secuestraron y los mataron? ¿Dos niños inocentes? —le preguntó sin inflexiones en la voz.Hoseok sintió que se le desgarraba el corazón.—Yo soy inocente —susurró —pero aunque me quieran hacer daño, todavía tengo suficiente corazón como para compadecerme de lo que dices que le hicieron a tus hijos. Nadie debería vivir algo así.Jisoo apretó la mandíbula y toda la frialdad se reflejó en su mirada.—¿Ves las copas vacías? —le preguntó en un tono neutro.Hoseok las miró y asintió.—Iban a llenarse todas de tu sangre. Te íbamos a abrir y a dejar que te desangraras. Sí, íbamos a beber de ti e ibas a morir después de que nos lo hubieras revelado todo. Era el plan inicial.—Pues entonces, mátenme —replicó contundentemente.—Pero no podemos decidirlo nosotros. Taehyung es tu propietario —lo miró entornando los ojos—y, por lo visto, te quiere sólo para él. Una pena —chasqueó la lengua. —¿No le agradeces que te perdone la vida?—¿La vida? —preguntó con sorna. —Si a su modo de sobrevivir lo llaman vida, entonces pido que si hay algún dios allí arriba, me mate ahora mismo. No los conozco, pero por lo poco que sé los vanirios son crueles y abusivos. Me dan asco. No seré la puta de nadie y ninguno de ustedes me pondrá nunca una mano encima. Nunca... —se apoyó en una mano y se levantó para mirarla desde lo alto. —Dicen que hay personas que los persiguen y que los matan sin escrúpulos. Yo he visto cómo ese vampiro de ahí —señaló enfurecido a Sehun, —ha matado a mi padre y a mi guardaespaldas sin ningún escrúpulo tampoco. Dos personas humanas —recalcó con los dos dedos de la mano en alto. —Sus vidas por las de tus hijos. Vamos dos a dos. ¿No es lo justo? Ahora son iguales que esa gente a las que llaman cazadores. Ya están en paz.¿Lo creía de verdad? Por supuesto que sí. Su padre y su guardaespaldas eran inocentes. Igual que los dos niños de Jisoo. Por cierto... ¿Los vampiros podían tener hijos? Puede que Jisoo los tuviera antes de que la convirtieran...El ambiente en el salón se espesó. Los vanirios endurecieron sus rasgos y Hoseok pensó que estaban haciendo un sobreesfuerzo para no abalanzarse sobre él y descuartizarlo. Pero se aguantaban por respeto a Taehyung. Él tenía cierto rango entre ellos.Jisoo se levantó con la gracilidad de una serpiente y sonrió.—Tienes muchas agallas, pequeña zorra —susurró a un centímetro de su garganta. —Y, además, eres muy buen actor. Aquí no hay ningún vampiro, tú lo sabes muy bien. Somos vanirios y fuimos creados por los dioses para defender a la humanidad de los nosferátums y de los humanos como tú. Es una pena que decidieras decantarte por ser un asesino, Hoseok —lo miró con sincero respeto. —Con la energía de guerrero que desprendes, creo que cualquier vanirio estaría dispuesto a que lo montaras por la eternidad. Más de uno te reclamaría para que te unieras a nosotros. Sin embargo, eres víctima de tus decisiones. Además —arqueó las cejas y sonrió con desdén mirándole a los ojos, —ya no importa porque... te van a montar de todos modos. De una forma u otra, hoy morirás.Todos arrancaron en aplausos y Hoseok se apretó más el pecho con el antebrazo para entrar en calor. Esa gente estaba obsesionada con el sexo. Debería sentirse intimidado, pero sólo sentía rabia por la impotencia de no poder demostrar su verdad. ¿Qué diferencia había entre los vampiros y ellos?Jisoo dio media vuelta, caminó hacia su butaca y se sentó cubriéndose la cabeza de nuevo.El Consejo miró a Taehyung y movieron sus cabezas de arriba abajo. Le estaban dando el beneplácito para que se lo llevara de allí, para que por fin hiciera con él lo que le viniera en gana.Taehyung tomó a Hoseok del codo y lo obligó a darse la vuelta. Él apenas tenía fuerzas para caminar. Por primera vez, Taehyung se dio cuenta de lo duro que lo habían tratado. Tenía el pómulo hinchado y amoratado, y el labio inferior, ese labio inferior delicioso, también tenía una ligera inflamación. Su muñeca estaba rota. Había lidiado con el dolor sin quejarse, sin mostrar debilidad. Un guerrero.Un mal guerrero.Un cruel, malo y asesino guerrero.No podía permitirse sentir arrepentimiento por nada de lo que le había hecho.No, no lo iba a sentir.—Vamos —le dio un tirón para que caminara junto a él.—¿Adónde me llevas?—Según muchos, te llevo al mismísimo cielo. Pero para ti puede que sea el purgatorio.Cuando Taehyung le sonrió, juraría que había visto cómo le enseñaba los colmillos. El agachó la cabeza y arrastró los pies hasta su purgatorio particular. Le dolía todo el cuerpo. Iba a necesitar mucha fuerza para soportar a Taehyung.Caminaron por un pasillo tan y tan largo que parecía interminable. Cuando creía que ya habían llegado, unas escaleras de por lo menos doscientos peldaños ascendentes cortaron su camino.Hoseok ya no podía dar un paso más. Las heridas de los pies le dolían demasiado, así que se apoyó en la pared justo debajo de una antorcha y cerró los ojos.—¿Y ahora qué te pasa? —le preguntó disgustado.—Ya no puedo caminar.Taehyung deslizó la vista por sus increíbles piernas hasta detenerlas en sus pequeños y delicados pies. Tenía rojeces y heridas entre los dedos y algunas heriditas, hinchadas por la infección, a la altura de los talones.—Continúa —le dijo él.Hoseok abrió los ojos y lo miró como si estuviera vacío.—Te he dicho que no puedo, hijo de...En un abrir y cerrar de ojos, Taehyung le puso un brazo por debajo de sus rodillas y con el otro le rodeó la cintura y parte de la espalda. Lo había cogido en brazos y levantado como si no pesara más que un saco de plumas.—Como nuestra primera noche de bodas —dijo de modo cínico.—Sólo que yo nunca seré tu esposo —se tensó él.—No quiero que seas mi esposo. No querría a alguien como tú jamás —lo miró de reojo. —Sólo quiero follarte.Hoseok estaba sorprendido por muchas razones. Sus palabras crudas no cuadraban con el modo en que lo había alzado. Lo había tomado con suavidad, no del modo bruto e insensible que estaban utilizando con él. Su cuerpo era caliente. Caliente era poco. Era una hoguera, por Dios bendito... Inconscientemente se acurrucó contra él y contra todos sus principios. Así que lo iba a tomar, quisiera o no. De repente sintió mucho frío. Estaba tan destemplado que necesitaba una manta para empezar a calentarse, y a falta de ella, estaba el cuerpo musculoso, duro y ardiente de Taehyung.Pero no estaba sorprendido por aquellas superficialidades, sino porque cada vez que él lo tocaba, sentía una extraña sensación de cobijo. ¿Cómo era posible? Iba a aprovecharse de él. Creía que era su enemigo, que era un asesino. Le había hecho daño físicamente. ¿Lo trataría así de estar en otro contexto? ¿De darse otro tipo de situación completamente distinta a la que estaban viviendo? ¿Cómo podía pensar en esto estando en su situación?Él no quería olerlo. No quería rozar su garganta con la nariz... Oh, qué bien olía. Olía a bosque y a algo parecido a Allure de Channel. Y a hombre. A hombre de verdad.No quería cerrar los ojos ni apoyar su cabeza en su hombro, pero lo hizo. Y lo hizo además sintiéndose plenamente relajado contra él. ¿Eran sus poderes? ¿Él no podía leerle la mente, pero sí que podía incitarle a hacer lo que quisiera? ¿Era eso?—¿Me estás induciendo a que me comporte así? —le preguntó sin poder despegarse de él. Le había puesto los brazos alrededor del cuello y hablaba con los labios pegados al lado derecho de su garganta.Taehyung la tenía tan dura que en cualquier momento podía matar a alguien con el botón del pantalón. El joven era dulce y provocativo a la vez. Lo hacía a propósito.—¿Te golpeó Sehun en la cabeza y yo no me di cuenta? —le contestó él con una sonrisa.¿Había sido eso una broma? ¿Estaba bromeando con él? Qué surrealista parecía todo.—De hecho, me han hecho muchas cosas, pero de momento todavía no me han bateado el cráneo —replicó. —Viendo lo brutos que son, tarde o temprano lo harán.—Si sigues contestando a todo el mundo así, pronto alguien lo hará, no lo dudes. Tienes la lengua muy larga.—Me están tratando muy mal y están siendo injustos conmigo —se le quebró la voz. —Tengo que defenderme...Taehyung tensó la espalda y se apresuró a subir los escalones. Cuanto antes llegara y antes lo soltara en la cama, mucho mejor. Si seguía así, lo apretaría contra él y acabaría pidiéndole perdón por todo y lo peor era que no tenía ninguna razón para hacerlo. Jung Hoseok no era inocente.—¿Por qué no lo dejas ya?Hoseok apartó la cabeza de su hombro y lo miró a los ojos frunciendo el ceño.—¿Qué quieres que deje?—Deja de fingir. Deja de mentir. Asume lo que has hecho y paga por ello con toda la dignidad que te sea posible, la misma que hace que levantes la barbilla ante todos los demás. Si sigues aparentando que no has hecho nada, te muestras entonces como un puto cobarde. Los vanirios detestan la cobardía. Prefiero verte como un puto descarado y valiente —lo miró a los ojos y alzó los hombros. —Merecerás más respeto y, además, me la pone más dura.Hoseok lo observó sin pestañear y replicó con voz fría y dura.—¿Qué va a pasar cuando descubran que no tengo nada que ver con lo que me explican? ¿Cómo van a proceder cuando se demuestre que es la primera vez que los veo, que sé de ustedes y que ni mi padre ni yo estamos involucrados en cazas de nada ni de nadie? Nunca he matado a nada en mi vida. Jamás. No me gusta la violencia ni la extorsión ni las injusticias...—No te cansas nunca ¿verdad? —su pregunta no esperaba contestación.Hoseok apretó los labios y volvió a esconder su cara en su hombro, antes de ver cómo le volvía a temblar la barbilla por enésima vez. Era imposible. Abrazado a él, tal y como estaba, sentía asco de sí mismo. Parecía que se estaba vendiendo. Pero su cuerpo actuaba por instinto. Necesitaba acoplarse al de Taehyung. Y lo odiaba.—Y no. No te estoy induciendo a que te comportes así —susurró él. —No me interesa que te sientas cómodo conmigo. De hecho, creo que estás intentando seducirme. Te estás vendiendo a mí, para que sea más gentil contigo, ¿verdad?Hoseok volvió a tensarse, pero no se movió. La bilis se le removió en la boca del estómago. ¿Qué le importaba a él si era gentil o no? Su vida ya no valía nada. Lo había perdido todo en unas horas. Su padre, su casa, su perro... el control sobre su vida.Llegaban al final de la escalera, por fin. El olor embriagador de Hoseok, le estaba nublando la razón. Abrió la puerta y palpó la pared hasta darle a un interruptor. Era el interior de la casa más sofisticada y de diseño que jamás había visto. Pero no era de habitaciones cuadradas, sino circulares. ¿Por qué? El techo tenía grandes ojos de buey y estaba pintado de color rojo. El suelo era de parqué oscuro y contrastaba con las paredes blancas de aquel salón. A la mano izquierda, una cocina americana de última generación, de las inteligentes. Toda de marca, negra y metalizada. La nevera era inmensa.A la mano derecha, se extendía un salón tan amplio que sobraba espacio por todos lados. O tal vez porque sobraba espacio, parecía amplio. Una televisión plana Sony de 56 pulgadas, con Home Cinema, delimitaba la sala de estar. Alrededor, sofás de piel blanca con sus respectivos reposapiés. Y sobre los sofás, cojines negros y otros con rayas horizontales rojas y blancas. A la mano derecha de la sala de estar, casi a un metro de distancia, había una chimenea de estilo moderno. A Taehyung parecía gustarle bastante la tecnología y los coches caros como los Cayenne que había visto.Los amplios ventanales que había en la casa eran negros completamente y a través de ellos no se veía el exterior.Taehyung tuvo ganas de explicarle cosas de la casa como, por ejemplo, por qué todas las salas que iba a ver eran circulares. Pero Hoseok no era un invitado ni tampoco era bienvenido, sino un rehén a punto de ser esclavizado para la eternidad.Entre la cocina y la sala de estar, unas amplias escaleras subían a la planta de arriba. Y al final de la escalera había un hombre. Las escaleras eran de madera de... Un momento. ¿Un hombre?—Jungkook, ¿qué haces aquí? —preguntó Taehyung sonrojado.Hoseok lo miró. ¿Él podía sonrojarse? ¿Quién era él? Repasó al chico de arriba abajo. Era precioso y se parecía a él, pelo azabache azulado y con los ojos verdes inusualmente claros, como los de Taehyung.—¿Es él? —dijo el chico con una voz dulce y seductora.—Aha —asintió él.Jungkook bajó las escaleras con la elegancia de alguien que se sabe hermoso y se paró enfrente de Hoseok.—Ahórrate los comentarios —le dijo Hoseok. —Sé que me vas a decir que soy escoria, que te doy asco, que merezco que me torturen, me arranquen las uñas y me tiren de los pelos... Pero no soy quién creen y, además, el sentimiento es recíproco.Jungkook dirigió la mirada a Taehyung, con sorpresa.—Ponle un bozal —sugirió Jungkook levantando una ceja.—Créeme. Lo haré —contestó él. —¿Va todo bien, hermanito?Sí, Hoseok estaba en lo cierto. Se parecían porque eran hermanos.Jungkook inspiró profundamente y exhaló con brusquedad.—Vengo a decirte que no apruebo lo que vas a hacer —le mantuvo la mirada sin ningún tipo de respeto.—¿No lo apruebas? —dijo él sonriendo. —¿Y qué?—¿Recuerdas a mamaidh (Mamá)?Taehyung palideció al oír las palabras de su hermano.—Si la recordaras —continuó Jungkook, —no harías lo que tienes pensado hacer y lo que es peor: si lo mantienes a tu lado contra su voluntad, será un peligro para todos nosotros.—No hay ningún peligro que temer. No saldrá nunca de nuestros condominios, Jungkook.—Es hombre —cruzó los brazos y lo revisó de pies a cabeza. —Nunca subestimes a un hombre humillado.—Oh, por favor...—El caso no es ése —resopló. —¿Quieres revivir lo que vivió mamá? ¿Vas a hacer el papel de Max?Un pesaroso recuerdo cayó sobre Taehyung. Sin quererlo, su mente se desplazó en el tiempo, cuando él todavía era humano y sólo tenía siete años.
—¿Mamá, adonde te llevan estos hombres? —preguntó él mientras observaba a los hombres ataviados con faldas rojas, sandalias, escudos y chalecos de metal.
Jungkook estaba cogido a su mano con los ojos llorosos y la cara manchada. El sólo tenía cuatro años.
—No te preocupes por mí, cariño —le contestó ella. —Esté donde esté, siempre cuidaré de ustedes. Siempre los querré con todo mi corazón.
Se agachó y los abrazó a los dos a la vez. Tras ella, mujeres y hombres hacían lo mismo con sus pequeños.
Un hombre alto y cabello rojizo se acercó por la espalda de su madre.
—Vamos —le dijo mientras la agarraba posesivamente del brazo.
—Déjame despedirme de ellos —rogó ella.
—Dejas de ser madre, dejas de ser esposa, ahora mismo sólo eres mi esclava —le espetó él mientras la miraba con lujuria.
—Max, eres un cerdo traidor —dijo Taehyung con su dulce voz de niño y los ojos llenos de lágrimas de odio.
—Tu madre es mi recompensa, por haber sido listo y ponerme del lado de los más poderosos, Tae —lo miró de pies a cabeza. —Pronto servirás a sus tropas, y tu hermanito de aquí a unos años...
—DÉJALOS EN PAZ! —gritó su madre.
Max le dio una bofetada y la tiró al suelo.
Taehyung se le echó al cuello y lo golpeó varias veces en el cráneo. Pero Max era un hombre muy grande, y las pequeñas manos de Taehyung, aunque le pegaban con furia, no le hacían nada. Max lo agarró del pelo y lo tiró delante de él haciendo que su cuerpo de niño diera una voltereta por los aires.
—Mañana vendrán por ustedes —dijo Max mientras se llevaba a rastras a su madre.
—MAMÁ... NO... MAMÁ!!...
Con estas palabras, ese hombre apartó a su madre de él y de su hermano, la subió a un carro mugriento y sucio y se la llevó al campamento romano.
La niebla del pasado se disipó y Taehyung recuperó la noción del presente. Sacudió la cabeza queriendo hacer desaparecer el doloroso pasado detrás de él. Pero había cosas que siempre le perseguirían.Taehyung miró a Hoseok y pareció meditar las palabras de su hermano.Hoseok le aguantó la mirada. Sentía curiosidad por saber dónde había ido Taehyung en los últimos tres minutos que había permanecido con la mirada perdida.—Vete, Jungkook —le pidió él.—No está bien. Ese comportamiento ensucia los valores de los vanirios —le recriminó dándole con el dedo índice en el hombro. —Castígalo si quieres, pero no lo ates a nosotros. Dale su merecido, mátalo o déjalo libre, pero no...—¿Por qué no? —le preguntó él apretando los dientes.—Porque si te acuestas con él y lo transformas, no podrás vivir sabiendo que dependerá de ti eternamente. ¿Y qué pasará cuando encuentres a tu cáraid (Pareja)? Sabes muy bien cuál es el tipo de relación que hay entre las parejas Vanirias. No lo soportaría, y al final se convertiría en...—Basta, Jungkook —la mirada que le dirigió podía partir un muro de hormigón. —Eso es decisión mía.—No tienes por qué sacrificarte así —le susurró mirándolo con tristeza. —Tú sabes que lo que vas a hacer no está bien. Tu corazón Keltoi (Celta), ya no sólo el vanirio, así te lo dice. ¿Acaso quieres hacer penitencia por ello? ¿Quieres auto flagelarte para sentirte mejor?—No. Sólo quiero vengar a Namjoon.—Yo lo quería tanto como tú. Era como un hermano para mí y lo sabes. Pero puedes vengarte sin necesidad de cargar con la culpa y sin necesidad de cargar con el chico. Tarde o temprano nos traicionaría. Entrégalo al Consejo y ellos decidirán. Sólo hay que beber de él y todo se revelará.—Lo matarán —dijo él mirando a Hoseok de reojo. —En el momento en que lo prueben, lo matarán.—Y se supone que con eso pagaría, ¿no? —preguntó Jungkook confundido. —¿No quieres que muera? Es lo mejor. Es un asesino.—Convéncelo —le rogó Hoseok a Jungkook. —Mátenme. Por favor, mátenme.Jungkook alzó las cejas sonriendo a Taehyung.—¿Acaso eres el único que no ve lo que todos ven con claridad? Y tú, zorra —le dijo a Hoseok con desprecio. —¿No vas a pelear por tu vida?—No puedo pelear por algo que no controlo —contestó con severidad. —Y no puedo luchar cuando nadie me cree ni cuando estoy en inferioridad de condiciones. Por lo visto, ustedes ya han dictado sentencia, incluso antes de conocerme.—Cállate ya —le dijo él. —Jungkook, vete.—Taehyung, no lo hagas —le pidió.—He dicho que te vayas.Jungkook se dirigió a la puerta malhumorado. La abrió y Hoseok notó un fuerte olor a tierra mojada. A noche. ¿Estaban a pie de la calle? ¿Qué hora debía de ser? ¿Las cinco o las seis de la madrugada?Jungkook giró la cabeza hacia ellos y le dijo:—No tienes por qué hacerlo. Adiós.Taehyung no se giró para verlo. Oyó un portazo y empezó a subir las escaleras que llevaban a la parte de arriba.A Hoseok se le aceleró el pulso. Dios mío, iba a pasar. El, el... era virgen todavía y, como había dicho Taehyung, se acostaría con él. Sin miramientos. Sin cuidados. Sin preliminares.Las manos se le enfriaron y le empezaron a sudar. ¿Era un bajón de azúcar? Por favor, ésa era su única salvación. Y además no tenía insulina. Si se desmayaba a lo mejor él no haría nada.Taehyung caminaba con él en brazos, impasible. Frío como el granito. Se paró enfrente de una puerta metálica. Puso la mano sobre una pantalla de TFT pequeña que había al lado derecho y la puerta metálica se abrió. Entraron en una habitación completamente oscura. La puerta se cerró tras ellos, dejando la habitación absolutamente sellada y en penumbra.Taehyung susurró algo en algún idioma antiguo y pequeñas antorchas que estaban colgadas en la pared hicieron combustión e iluminaron toda la habitación. Era otra habitación circular e increíblemente grande. Con una gran cama colocada en el centro, de sábanas y cubrecamas negros, con cojines blancos y, bajo la cama, una alfombra gruesa de color rojo. Sólo había esa cama, esa grandiosa cama. Si había algo más en la habitación, Hoseok no lo advirtió.
----- CHAPTER BREAK -----
—SUÉLTAME! —Hoseok empezó a reaccionar luchando con fuerzas contra él. Le golpeaba el pecho, tiraba de su pelo, pero Taehyung no hacía caso de nada.—Tranquilo —le susurró. —Relájate, Hoseok.Su voz era música. Hoseok dejó de pelear con él al instante y se quedó en sus brazos como si fuera un niño indefenso y confiado. Su voz...—No, no me hagas esto, por favor... —dijo con los ojos humedecidos y tragando saliva.—Deja de luchar —lo dejó sobre la cama acomodando su bonito cuerpo sobre el colchón y colocando su cabeza sobre la almohada. —Esto iba a pasar por mucho que lo quisieras negar. Vamos a disfrutar los dos. No te haré daño. Puedes ser un asesino, pero yo no te haré daño en la cama. No me gusta hacerlo así. No disfruto.—Taehyung, te estás equivocando conmigo —tenía un nudo en la garganta. A él le enfurecía que luchara por su inocencia cuando todos sabían que era culpable.—¿COMO TE HE DICHO QUE ME LLAMARAS? —gritó a un centímetro de su cara. —Soy tu amo —tomó sus muñecas y se las colocó sobre la cabeza.Hoseok no podía luchar, no podía pelear. Su cuerpo no le obedecía.Taehyung se colocó de rodillas sobre la cama y lo miró detenidamente. Por todos los cielos. Ese chico lo estaba mirando con terror, pero también con esperanza. Quería creer que él no era así. Y tenía razón. Él no era así. Todavía no entendía muy bien por qué lo reclamaba sólo para él o por qué tenía necesidad de someterlo en la cama. ¿Por qué no retiraba la custodia personal de Hoseok y lo dejaba en manos del consejo como pedía Jungkook? Ellos obtendrían la información y listo. Luego, adiós. Eso era ya suficiente castigo. La muerte de su mejor amigo, Namjoon, por la de Hoseok y Choi. Lo justo.¿Por qué quería hurgar tanto en la herida? ¿Acaso no era mejor acabar con el rápidamente? No, no era mejor. Desde el momento en que lo había visto pegado a la ventana de su habitación, había sentido un deseo irrefrenable de colocarlo debajo de él y abrirle las piernas. Y su olor... Ese era el olor por el que él podría volverse loco. Si fuese un buen chico, si no hubiese tenido nada que ver con la extorsión y la mutilación de los vanirios, él posiblemente, sólo posiblemente, podría reclamarlo como su cáraid. Pero él no era un buen chico. No, no lo era. Defendía con uñas y dientes su inocencia, pero luego no dejaba que él comprobara si decía la verdad.¿Cabría la posibilidad de que Hoseok supiese del deseo que sentía por él? ¿Y si lo estaba utilizando para que fuese misericordioso con él? ¿Deseo? No, eso no podía ser. Deseo de venganza, sí. Pero nada más. Aun así...—Hoseok —se colocó a horcajadas sobre él, inmovilizándole las piernas , —déjame entrar —quería entrar en su mente, quería darle la oportunidad de no convertirlo y someterlo a una vida de noches interminables y hambre eterna.Hoseok se tensó y abrió sus ojos azules grisáceos. Estaba tan asustado, pero su voz le relajaba. Taehyung intentó tocar sus pensamientos, sus recuerdos, pero aquella bruma espesa y desconcertante seguía ahí. ¿Por qué se sentía tan mal al descubrirlo? ¿Creía que él iba a confiar lo suficiente como para abrirle su mente? No. No iba a confiar, porque si él entraba, vería que era culpable.—Como quieras.Salió de encima de él y se puso de pie, a su lado. Hoseok lo miraba fijamente. No le quitaba el ojo. Taehyung sonrió y cogió la parte baja de su camiseta negra y ajustada para quitársela por la cabeza.Sin duda Taehyung era el hombre ideal de Hoseok. Rubio, moreno, fuerte y hermoso. Hoseok repasó su torso con los ojos. No tenía vello. Estaba musculado de un modo que debería estar prohibido. Ni ápice de grasa. La piel acanelada, el pectoral esbelto, grande y fibroso. Los abdominales marcados como si fuera una tableta de chocolate. Los hombros increíblemente grandes, grandes y torneados. La cintura estrecha. Sólo tenía vello claro y rizado por debajo del ombligo, y descendía en línea recta hasta... Dios mío, el pantalón le iba a estallar. Los ojos verdes de Taehyung lo devoraban.Hoseok estaba débil y además desvalido en su cama. No podía mover los brazos desde que Taehyung se los había sujetado sobre la cabeza. Pero ver cómo lo miraba Taehyung, con qué deseo, con que hambre, le hizo sentir ligeramente poderoso y aterrorizado a la vez.Los bíceps se le marcaban sin apenas doblar el brazo. El antebrazo de Taehyung era musculoso, masculino y vigoroso.Taehyung se llevó las manos a la entrepierna y presionó la incomodidad que sentía.Se arrodilló en la cama y fijó la vista en sus shorts blancos.—Quítatelos —le ordenó él con la voz ronca. Quería que Hoseok participara. Quería que simulara que lo invitaba.—No —susurró moviendo la cabeza.—Hoseok... —su voz bajó una octava, cubrió su pecho con la mano abierta. —Quítatelos.Hoseok sintió el calor abrasador sobre su piel. No quería sentir placer, pero el calor se concentró en su entrepierna, empezando a palpitar.Cegado por el deseo de sentir el contacto de Taehyung, bajó los brazos hasta la parte superior de sus bóxers. Introdujo los pulgares y lo deslizó hacia abajo hasta quedarse desnudo. Estaba horrorizado por su comportamiento, pero su cuerpo, por lo visto, tenía vida propia.A Taehyung le empezó a palpitar el corazón descontroladamente. ¿Qué le pasaba? Parecía un virgen. Se sentía igual de emocionado.El miembro cubierto de rizos negros de su esclavo apareció como si fuera el primer amanecer que pudiera disfrutar en siglos. Inhaló profundamente y cerró los ojos. La erección que sólo el olor íntimo de Hoseok le provocó fue demasiado brusca y agitada para su autocontrol.Hoseok lo miraba con ojos de deseo, mientras se bajaba el bóxer hasta las rodillas. Pero lo hacía inconscientemente, con lentitud como si sus manos no le pertenecieran.Él era demasiado bonito. Demasiado tierno para un bruto como él. Los colmillos estallaron en su boca y un rugido victorioso emergió de su garganta. Mientras le apretaba el pecho con una mano, dirigió la otra mano a la tela que se deslizaba por las pantorrillas y la rasgó por completo.Aquella era la única prenda de vestir que se había llevado. Ya no tenía nada.Hoseok se asustó ante su reacción tan salvaje y empezó a respirar agitadamente, saliendo del trance de deseo que esperaba que hubiese sido inducido. Deslizó sus ojos ante su desnudez y se derrumbó. Estaba perdido.Taehyung se erguía a su lado como un animal a punto de montar a su hembra. Lo miraba como un loco posesivo y él nunca había tenido relaciones ni con locos ni con posesivos ni con nadie en realidad. Nunca se había sentido atraído por ningún hombre así. Le humillaba darse cuenta de que Taehyung, su enemigo, su secuestrador, tenía ese poder sobre él.A lo mejor era porque todavía quería creer que Taehyung no era lo que parecía. Sin embargo, ahora parecía alguien fuera de control.—Desabróchame el pantalón, puta —le pidió clavándole la mirada en la entrepierna.—VETE A LA MIERDA, MONSTRUO!... —le gritó luchando contra el deseo de hacerlo. Ese insulto podía con él. Demasiado duro, demasiado hiriente.Él soltó un gruñido y le enseñó los colmillos. Se puso de pie, se desabrochó el cinturón y lo tiró sobre la cama. Rompió y desgarró su pantalón como había hecho con los shorts de Hoseok, que yacían ahora en el suelo, rotos por completo.Su pene largo, grueso como su muñeca y palpitante, se irguió hasta su ombligo. Hoseok no entendía mucho sobre tamaños ni tipos ajenos, pero el suyo debía de ser de los inmensos. ¿Cuánto mediría? ¿Veinticinco centímetros? ¿Algo así podía entrar en él? Era demasiado grande. Parecía un semental. Una mata de pelo rubio cubría la parte superior de su pubis. Aquel falo era de piel oscura como su cuerpo bronceado y se le marcaban las venas. El glande, de un rosa pálido, estaba húmedo y sobresalía como algo que pidiera libertad a gritos.Con cada vistazo rápido que él le echaba a su cuerpo, aquello parecía crecer y crecer.—Te dije que me llamaras amo —subió a la cama y lo miró desde arriba, de pie, como un guerrero sexual.Ese hombre era espléndido en su desnudez. Sus piernas estaban tan fornidas y tenía los músculos tan delineados y grandes que bien podrían ser las piernas de un jugador de fútbol. Y su cara... podía dar miedo, pero no a él. Sus labios, sus ojos, sus pómulos, su nariz... una cara muy masculina, pero llena de vulnerabilidad, como la de un niño. Eso era lo que le desarmaba. Él quería luchar por ser agresivo, pero alguien con un rostro angelical como ése no podía ser tan malo. ¿O sí?Hoseok tendría que cambiar sus gustos.—¿Por qué haces esto? —le preguntó con la voz ahogada por la conmoción. —¿Eres un monstruo de verdad? ¿Quieres asustarme?Pero Taehyung no le respondió. Hacía rato que quería clavarse en él, hasta lo más hondo, hasta donde su cuerpo le dejara llegar, y más aún. Ese chico podía ser su perdición.Su olor era pura tentación. Su cuerpo como el de una sirena y su mirada, por los Atalayas, lo estaba derritiendo. Derretía el hielo que había forjado alrededor de su corazón para que nadie como él llegara nunca a cautivarle.Era un asesino. Hoseok, asesino y él, un monstruo. Podrían completarse.Ahora iban a ponerse las cartas sobre la mesa. Hoseok tendría que admitir lo que él descubriera y disfrutaría de su rendición. ¿Disfrutaría?—Sí, Hoseok —dijo él con su aterciopelada voz. —Soy un monstruo y, a diferencia de ti, yo no lo niego. Déjame que te lo demuestre.Se arrodilló delante de su cuerpo y le puso las manos debajo de las rodillas. Las dobló hacia arriba haciendo que flexionara las piernas y las separó un palmo para ver mejor sus partes más íntimas. Estaba expuesto ante él. Su miembro y su virginal entrada estaban expuestos ante él.—No —intentó cerrar las piernas resistiéndose a su íntima exploración.El miembro de Hoseok estaba erecto, hinchado, húmedo y palpitante. Su rosada y estrecha abertura palpitaba.—Joder —dijo él complacido mientras se masajeaba el pene de arriba abajo, bajo la sorprendida mirada de Hoseok. —Ya estás listo.—No, Taehyung. No... No lo estoy... Yo nunca... —ahora sí que estaba realmente aterrorizado.—Chist... —le dijo él colocándose entre sus piernas. —Cálmate. Vas a estar bien. Te he dicho que no te haría daño.Hoseok intentó apartarlo poniéndole las manos en el pecho, empujando para sacárselo de encima. Quería detenerlo, decirle que era virgen. Tenía miedo. Él podía matarlo con algo así, podría desgarrarle.Taehyung palideció al sentir las manos de él sobre su cuerpo, a la altura de su corazón. No había sido una caricia, sino un movimiento de rechazo absoluto, pero el contacto de sus manos sobre su piel lo bloqueó.—No —le dijo él con voz peligrosamente dócil y respirando nervioso. Las manos le quemaban. —No me toques...Le agarró las muñecas, cogió el cinturón del pantalón que había dejado sobre la cama y con brusquedad, le ató las muñecas a los barrotes de la cama. No quería el contacto de sus manos para nada. Eso lo debilitaba y le hacía perder el norte. Y no quería preguntarse por qué.—No quiero que me toques... —hizo los nudos con fuerza. —Yo me encargaré de ti, pero no me toques —no soportaría esas manos culpables de matar a su mejor amigo encima de su piel.Hoseok soltó un grito seco al sentir la presión en la muñeca. Empezó a temblar. Le había inmovilizado. Ahora sentía más miedo que en todas las horas anteriores desde que lo vio en su habitación. Sí que era cruel. Había perdido toda la bondad del niño que quería ver en su cara. Entre Sehun y él no había diferencias. ¿Por qué había creído que sí las había?—Taehyung —dijo apretando la mandíbula. —Estoy atado. Será mi pri... primera vez —le suplicó piedad con los ojos.Taehyung dejó caer las manos a cada lado de la cabeza de Hoseok y se echó a reír con ganas. Cada carcajada se clavaba en su alma inocente.—Serás mentiroso —contestó él mirándolo con rabia. —¿A quién quieres engañar? Sales con ese tipo, Wonho —lo dijo con tanto asco que él mismo se sorprendió.Hoseok se asustó cuando él pronunció su nombre.—¿Intentas ponerme cachondo con eso de que eres virgen? Cada noche te abres de piernas para él, pero él... —rozó la entrada de Hoseok de arriba abajo con la cabeza de su pene— él no es como yo.Hoseok se tensó ante esa caricia atrevida y Taehyung frunció el ceño.—Si de verdad eres virgen, déjame entrar en tu cabeza para verlo.—Enséñame cómo podría hacerlo... —estaba desesperado. —Yo quiero dejarte entrar, pero tú no puedes y no sé por qué...Taehyung lo escuchaba mientras seguía frotándose contra él. La textura de Hoseok le hacía perder la cabeza. Intentó concentrarse en él de nuevo y entrar en su mente. Pero de nuevo, la puerta estaba cerrada. Era un muro de hormigón enorme lo que los separaba.—Ya no te doy más oportunidades —afirmó con frialdad, irritado por no poder entrar.—No, Taehyung... Wonho es... es mi...—YA SE LO QUE ES!... —le gritó. —Lo sabemos todo sobre ti. ¿Por qué no le pides ayuda a él ahora? —hundió su cara en su pelo e inspiró profundamente. —¿Vendría a rescatarte?Hoseok sentía un ardor profundo a la altura del ombligo, y bajaba hasta concentrarse allí donde él rozaba.—Si se lo pidiera, él vendría, porque es mucho más hombre que tú... Pero tú lo matarías. Y su vida vale más que la tuya, te lo aseguro, PEDAZO DE ANIMAL!... —gritó.Taehyung volvió a levantar su cara para mirar su boca. Había decisión en esos pozos verdes que lo vigilaban. Está defendiendo a otro hombre. Odiaba oír aquello. Odiaba ver que Hoseok protegía a otro con tanta vehemencia.—Que la mía, seguro —se colocó de rodillas entre sus piernas. Deslizó sus manos por debajo de sus caderas, las levantó apretándolas con ansia y él acomodó la punta de su pene en su entrada. —Y que la tuya también. Pero te aseguro que no vale más que la de Namjoon ni que la de los hijos de Jisoo. Ojo por ojo.Con un movimiento directo y seco lo penetró de una sola embestida. No por completo. Era muy, muy estrecho. Hoseok gritó intentando mover las piernas, apartándolo de su cuerpo, queriendo que él saliera. Sentía que se estaba partiendo en dos. Santo Dios, qué dolor... Sólo sus hombros y su cabeza estaban tocando la cama. Su espalda y sus caderas se elevaban a cuatro palmos del colchón dibujando un arco perfecto. Taehyung lo sostenía así.Se echó a llorar tan afligidamente que intentó esconder el rostro entre su brazo y la almohada, pero parecía que a cada espasmo que hiciese al coger aire, ese monstruo se clavaba más en él.Su primera vez. Era su primera vez. Y estaba con un vampiro.Taehyung se quedó blanco. Si lo pinchaban no iban a sacarle sangre. Estaba sorprendido. Cerró los ojos con fuerza e intentó doblar las rodillas para bajar el cuerpo de Hoseok poco a poco. No iba a salir todavía, le haría más daño, pero podía modificar la posición de sus cuerpos. Dirigió los ojos para ver la zona donde ellos dos estaban encajados. A él todavía le faltaba por meterle la mitad.Aquello no era posible. Wonho lo iba a ver cada noche. Eso decía Sehun, eso habían investigado. Él no podía ser virgen. Pero, le había dicho la verdad, no tenía experiencia con los hombres. ¿Pero es que los hombres de Barcelona no tenían ojos? Si él lo hubiera visto, habría hecho todo lo posible por seducirlo. Si hubiese sido humano...No lo había seducido y, además, lo había penetrado cuando todavía tenía que estar lubricado. Pero él no le iba a hacer el amor. Él se lo iba a follar, eso le había dicho tan cruda y duramente. Y además su comodidad, a él no debía importarle. Pero descubrió que sí le importaba.¿Por qué se sentía tan mezquino? Los vanirios Keltoi no hacen daño, y menos arrebatan la inocencia de ese modo. Ni siquiera le había inducido a que se excitara con él.Pero Hoseok era... una mala persona... ¿No? No importaba. No era justificable.—Salte de mí, monstruo hijo de puta —pidió Hoseok completamente partido en dos, desgarrado y con el ceño fruncido de dolor. Ya no le quedaba dignidad.Taehyung tomó aire y se salió apenas unos milímetros, pero entonces se perdió en el hilo de sangre que cayó sobre la sábana. Tarta de queso con fresas. Almizcle. Calor. Deseo. Hoseok. Su primera vez. Él era suyo. Suyo.Una oleada de posesión le recorrió las entrañas. Intentó tranquilizarse, intentó salirse, pero a Hoseok le dolía. ¿Por qué debía hacerle caso? Iba a conseguir abatir sus barreras mentales. No podía salirse, no ahora. Si conseguía provocarle un orgasmo con él en su interior, liberaría parte de la energía que utilizaba para erigir las barreras telepáticas. Él podría entrar.Hoseok no podía creer que Taehyung saliese sólo porque se lo pedía. Él era tan grande... y le había desvirgado con mucha rudeza. Pero parecía que sí iba a hacerle caso, que sí iba a salirse...Pero no. Tenía razón. Taehyung no iba a ceder. Los ojos se le habían enrojecido y estaban nublados por el deseo y la lujuria.—Si haces lo que te digo, Hoseok —le contestó él con voz gutural, —el dolor cesará. Eras virgen. No me habías mentido —reconoció con la voz enronquecida. —Pero, ahora ya no lo eres —sí, claro. Ya no lo era, gracias a él, pensó orgulloso Taehyung.—Para —le pidió mientras se ahogaba con las lágrimas, irritado consigo mismo por suplicarle a un animal.Taehyung sintió asco de sí mismo. La venganza no era tan dulce como él suponía.—Hoseok... yo... —él quería, pero no podía disculparse. No sabía hacerlo. Tomó aire y decidió acabar lo que había empezado. Obtendría la información que necesitaba y lo convertiría. —Sólo déjame entrar un poco más —impulsó las caderas con cuidado hacia delante y se introdujo unos centímetros más. Notó que él lo quería rechazar. —Estás tan cerrado —se cernió sobre él y aplastó su pecho contra el ajeno anclándolo en la cama. —Déjame un poco más... — empujó con sus caderas.—NO!, ME HACES MUCHO DAÑO!... —gritó con la cara llena de lágrimas, luchando por liberar las muñecas.—Lo sé, lo sé. Maldita sea —se lamentó sinceramente. Ya no quería causarle más dolor. Al menos si él se relajara. —Queda poco... Y un poco más... —se había introducido por completo.El interior de Hoseok lo sujetaba con tanta fuerza que estaba a punto de eyacular. Era cálido y acogedor. Y estaba completamente quieto, pero su cuerpo temblaba violentamente.—Ya está, Hoseok —lo miró a los ojos. Por Odín, estaba abatido de verdad. Ya no lo miraba con esperanza de encontrar algo bueno en el fondo de sus ojos. Ahora su mirada hacia él era fría, letal y vacía. No le sentó bien descubrirlo.Hoseok quería preguntarle por qué hablaba con él en la cama o por qué le explicaba lo que estaba haciendo. ¿Por qué quería tranquilizarle con esas palabras? ¿Por qué? Le daba igual lo que él pensara y se sintió tonto al pensar que sí que podía importarle. Se sintió tonto por haber pensado alguna vez que había algo de luz en el negro interior de Taehyung.La cara de Taehyung estaba tensa. No podía continuar si él se quejaba, ya le había hecho daño suficiente. No lo iba a hacer con nadie y él estaba dejándole tiempo para que se acostumbrara a su tamaño.Deslizó una mano entre sus cuerpos y el chico se envaró.—Ni se te ocurra.—Déjame, Hoseok —le pidió apoyando su frente en el hombro de él, respirando costosamente. —Esto hará que no te duela. Sólo déjame acariciarte...En realidad, conocía un montón de juegos preliminares que hacían que la primera vez de una persona fuera muy placentera. Pero se había cegado con él, y había querido evitar los preliminares.Ahora estaba arrepentido. De haber sabido que era virgen, habría sido muy diferente. ¿Arrepentido? Pues sí. Nadie debería sufrir ese trato en su primera vez, aunque ese alguien fuese Jung Hoseok.Llegó a su miembro y deslizó el dedo corazón en la hendidura. Tocó con la otra mano el punto donde ellos estaban tan íntimamente unidos, donde él estaba tan placenteramente tenso como una lanza enterrado en su interior. De visualizar esa imagen, creció un poquito más en su interior.Hoseok siseó del dolor. Ese chico lo percibía todo. Iba a ser un amante excelente. Amante no, concubina, tuvo que obligarse a recordar.El ya no lloraba abiertamente, lo hacía en silencio.Abrió la palma sobre la largura del miembro ajeno. El pulgar se deslizó en círculos sobre su glande, mientras que los demás estimulaban la base. Taehyung tocaba y masajeaba suavemente la parte que sabía que dispararía su placer.Hoseok sintió que se relajaba, pero no quería relajarse. Taehyung estaba concentrado en él. Todavía no se había movido desde que se había sumergido en su interior hasta el final. Le miraba a la cara con una intensidad propia de un felino a punto de comerse a su presa. Hoseok sentía toda la envergadura de Taehyung dentro de él. Todo su peso y su altura sobre él. Lo sentía caliente e intimidante. Cernió la mirada en los ojos de Taehyung, que lo miraba de igual modo y, por un momento, por un segundo intensamente turbador, el mundo se paralizó y ambos fueron plenamente conscientes el uno del otro. Como si realmente encajaran a la perfección como pareja. La sensación fue tan inquietante y contradictoria que Hoseok tuvo que apartar la mirada de él.Ese hombre cruel y vanidoso se había metido en su interior como si realmente fuera su amo y ahora lo miraba como un tesoro digno de proteger. No lo iba a engañar. Se violentó e intentó apartarse cuando él empezó a acariciarlo con más intensidad.Su cuerpo se tensaba. Podía sentir una humedad latente en su miembro, su interior aceptando al miembro de Taehyung. Ya estaba lubricando. Su pene, hinchado, duro y con gotas de pre-semen. Era inevitable si él seguía acariciándole de ese modo. ¿Por qué su cuerpo lo traicionaba así con el vampiro?Él respiraba entrecortadamente y apretaba la mandíbula. Ya podía empezar a deslizarse. Ya podía obtener lo que quería de él.Taehyung colocó la mano libre para apresar la cintura de Hoseok. Se deslizó hacia fuera casi por completo para luego volver a introducirse en una larga e interminable embestida. Hoseok gimió echando la cabeza hacia atrás. Los músculos de su interior se distendían poco a poco, dejando que él llegara donde deseara. Hoseok apretó los dientes y tiró de la correa del cinturón. Aquella mano hiperactiva le estaba haciendo estragos. No paraba de moverse y el cada vez estaba más resbaladizo. Y más avergonzado por la respuesta de su cuerpo.—Buen chico —le dijo él embistiéndole más intensamente. —Haré que te guste, ya lo verás.¿Por qué no se callaba y lo dejaba tranquilo?El placer de estar dentro de él era algo nuevo para Taehyung. En sus largos años de vida había tenido miles de relaciones, pero nada se asemejaba a lo que era estar con Hoseok. El intentaba aceptarlo, aunque él fuera su enemigo. Quería dejarle pasar y eso a él lo tenía loco. ¿Todavía confiaba en él? Si levantaba la mirada y lo veía todavía con esperanzas de encontrar algo bueno en él, no lo compartiría con los demás. Si veía en esos desgarradores ojos que lo miraban un poco de fe en él, no lo entregaría al clan. Se lo quedaría él y punto.¿Pero de verdad habría hecho algo así? ¿De verdad hubiera sido capaz de dejar a un chico así en manos de grupos de vanirios sexualmente descontrolados? Él todavía tenía autocontrol, aunque entendería que Hoseok no lo creyera en ese momento, pero no estaba seguro del control de los demás. ¿Por qué se preocupaba tanto por su seguridad? ¿Por qué sentía la necesidad de mantenerlo con vida? ¿Por qué se ponía enfermo sólo con pensar en que otros lo tocaran y le hicieran daño?Perdió el hilo de los pensamientos cuando soltó un gemido ronco. Bien. Empezaba a gustarle lo que él le hacía y eso lo complacía. Dejó de excitarlo con la mano y pasó esa misma mano por detrás de las caderas para apresar las nalgas con las dos manos y levantarlas hacia él.Hoseok cerró los ojos. Dios, así lo sentía. Como se clavaba más profundamente... ¿Hasta dónde podría llegar? no podía creer que aquel acto fuera tan intenso. Si seguía así, arrasaría todo lo que encontrara por su paso. Lo arrasaría a él.Taehyung iba a verlo todo rojo en cuestión de segundos. El ritmo era incendiario, le quemaba por dentro y por fuera.Hoseok quería reprimir sus gemidos apretando los labios, hundiendo su cara en el pecho de él, pero era incapaz. Empezaba a gemir descontroladamente. Taehyung, a pesar de su crueldad, se había apoderado de su cuerpo y él debía ser honesto y ceder a ello. No tenía ningún control.Abusaba de él. Abusaba de su experiencia para darle más placer del que jamás se había imaginado, abusaba de su cuerpo más grande para poder cernirse al suyo más pequeño, abusaba de su poder para dominarle y hacer que lo deseara. Porque Hoseok lo deseaba como el aire para respirar. Y su anhelo lo tenía que estar provocando ese vampiro crudo y duro que tenía sobre su cuerpo porque, si no era así, si su reacción no estaba siendo inducida, si esa reacción era natural... entonces tenía un grave problema.Síndrome de Estocolmo.Desde que lo había visto, su cuerpo reaccionaba a su contacto, a su mirada, a sus palabras hirientes... Taehyung lo estaba saboteando, lo estaba obligando a sentir.Le quemaba el pene, el bajo vientre, la piel...Todo. Quería romper el cinturón y agarrarse el mismo al cabecero de la cama. No iba a aguantarlo mucho más. Pronto llegaría al clímax.Sus ojos empezaron a nublarse y la cabeza le dio vueltas. Cerró los ojos para centrarse en las sensaciones de sentirlo a él dentro de su cuerpo, moviéndose ahora de dentro hacia fuera, ahora en círculos, ahora más rápido, luego lento y profundo. El dolor aparecía como un pequeño eco al final de cada embestida, pero se mezclaba con el placer. El conjunto que formaban ambas sensaciones era turbador.Miró a Taehyung un instante. Era tan hermoso. Y era tan cruel. Y ya no aguantaba más.—Para, por favor... —pidió contra su hombro. Era lo único que acertó a susurrar, su cerebro apenas funcionaba. Estaba entregado al acto sexual que Taehyung le infligía. Sentía que iba a desmayarse.—No puedo... Yo no... Lo siento, Hoseok, pero no puedo... —alargó los colmillos y las pupilas se le dilataron. ¿Cómo iba a detenerse ahora sumido en el placer más tormentoso y sensual que había sentido jamás?Estaba fuera de sí. Lo embistió con más rudeza. La cama bamboleaba de un lado al otro. Él estaba encajado hasta el límite: el glande tocaba la próstata del joven y lo estimulaba.—No, Taehyung. Creo... creo que voy a... —tuvo que morderse el labio para no gritar a pleno pulmón.—Sí... —le susurró él abriendo los labios sobre el pulso de su garganta. —Vamos Hoseok—le animó moviendo las caderas más rápido. —Déjate llevar... Va a ser bueno, ya verás...—NO! —gritó. —Por Dios...Tensó la espalda arqueándola por completo, elevó las caderas para encontrarlo y echó la cabeza hacia atrás lanzando un largo gemido. Se estaba corriendo.Taehyung perdió el control. Sintió cómo los músculos de él lo engullían hacia dentro, como se contraían y lo apretaban masajeándolo hasta volverlo loco. Llegó al orgasmo con él. Mientras lo cabalgaba rugió echando la cabeza hacia atrás, dejando que su pelo rubio acariciara sus hombros. Abrió la boca, miró el cuello expuesto de Hoseok y le clavó los dientes aprovechando el largo orgasmo que sentían los dos. Hoseok era suyo en cuerpo y mente.Hoseok gimió y sintió un placer doloroso que recorría su miembro, el interior de su estómago, sus pezones y la zona sensible del cuello de la que Taehyung bebía. Oh, Dios, no... Estaba encadenando otro orgasmo y él no dejaba de moverse. Sintió cómo el líquido caliente de Taehyung, le llegaba al estómago, llenaba todo el conducto mezclándose con su propio calor.De repente, unas estrellitas blancas aparecieron bajo sus párpados, después unos puntos negros. ¿Qué le estaba pasando? ¿Iba a perder el conocimiento? ¿Podía ser un bajón de azúcar? ¿Se moría? ¿Taehyung le provocaba todo eso? Cerró los ojos y dejó de gemir mientras caía al vacío.Cuando Taehyung empezó a beber, su cuerpo exento de calor humano y su corazón que no había palpitado nunca así por nadie enloquecieron. Con una mano lo agarró de la nuca para beber mejor de su cuello, con la otra agarraba su cintura mientras seguía embistiéndole con penetraciones lentas y profundas. Sentía que la piel se le erizaba, que se elevaba de la cama con Hoseok... Asombrado descubrió que lo estaba haciendo, que eso estaba pasando. Su poder había estallado al probar su sangre, dulce y caliente, y ahora estaban levitando sobre la cama y no flotaban hasta el techo porque el joven estaba cruelmente atado a los barrotes del cabecero como si fuera un prostituto al que le gustaran esos juegos eróticos avanzados.Hoseok tenía el cuello echado para atrás y su hermoso pelo, caía desordenado.Taehyung empezó a percibir imágenes de la vida de Hoseok. Eran secuencias algo borrosas, pero no había duda de lo que revelaban.Sus recuerdos empezaban a la edad de siete años... Una noche empezaron a pincharle, le diagnosticaron diabetes del segundo tipo. Venía un hombre mayor a su casa, un hombre que a tenor de las imágenes acabó tomándole cariño...Hoseok practicando natación. Era un niño deportista y en el colegio, tenía buenos amigos. Se llamaban Baekhyun y Yongguk. Crecieron juntos, se querían como hermanos...Vio otra imagen de Choi mirándole sin ningún interés. Él le decía que Hoseok había sido culpable de la muerte de su madre, Hye. Él no lo quería. Y Hoseok a él tampoco. Había aprendido a ser indiferente hacia él, a no luchar por su aprobación o por su cariño. El corazón de su padre estaba cerrado para él y él se resignó a no reclamarlo... Choi no quería a su hijo. Y pensar que le habían tomado para hacer sufrir a ese cabrón...Hoseok estaba triste por la muerte de su doctor, Seung. Un hombre mayor, pero bondadoso ante sus ojos. Un hombre que parecía quererlo realmente...Con diecisiete años, Hoseok era ya una belleza reclamada por todos los ojos masculinos y femeninos que se posaran en él. Había aprendido varios idiomas y Choi le ofreció un puesto de trabajo en su empresa. Al ser polígloto podría desempeñar el papel de vínculo de relaciones externas de la empresa. Y así fue. El creía trabajar para una organización que se encargaba de suministrar material de quirófano a los hospitales, así como sustancias para recuperar a una mayor velocidad a los que salían de los postoperatorios. Era muy eficiente. Tenía un muy buen sueldo, y además... además creía firmemente en lo que hacía. No tenía ni idea de lo que era realmente Newscientists. Ni de las actividades reales de su padre y de sus trabajadores. Para él, Choi era el ingeniero, el inventor de todas esas máquinas. Y Hoseok vendía y exportaba todo el material...Hoseok ya era mayor de edad. Estaba en la verbena de San Juan con sus dos amigos y les decía que quería ser pedagogo. Que iba a estudiar la carrera, quería enseñar valores y moralidad en las escuelas, trabajar con los niños desde bien pequeños...Apretó más los labios entorno a su yugular, pero empezó a beber delicadamente esta vez.Los cuatro años siguientes, el crecía en madurez y belleza, pasando las mañanas en la empresa, las tardes en la universidad, y las noches en su casa esperando a que un nuevo doctor llamado Wonho, lo visitara y le pinchara...Wonho el doctor. ¿Wonho el doctor? No podía ser. Le pinchaba todas las noches. Le sacaba una gota de sangre de sus dedos y miraba el nivel de azúcar en su sangre. Maldita sea, aquella noche le había pinchado también, por eso él había detectado su olor a kilómetros de distancia. No había ningún sirviente que oliera así. Sólo él.Hoseok recogiendo un cachorro de huskie en la carretera de la Conrería. Era Brave.Una última conversación. Con Baekhyun, con Wonho... Iba a marcharse, estaba harto de la constante vigilancia de su padre. Estaba obsesionado con él. Wonho le aconsejó que hablara con Choi. Baekhyun lo llamó para decirle que habían decidido pasar el verano con él en Londres.Londres... Una oferta de trabajo. Un proyecto en una universidad. Se iría a vivir a Londres y dejaría de trabajar en Newscientists...El cuerpo de Hoseok yacía lánguido entre sus brazos. Peso muerto y frío. Taehyung le acariciaba el pelo, en un gesto de reflejo e inconsciente.Desclavó los dientes de su cuerpo y lo miró horrorizado. Todavía seguía deslizándose en su interior, sus caderas seguían impulsándose en su interior. Hoseok estaba blanco, ojeroso y tenía los labios morados. Derrotado. Su sangre había sido un manjar. Era sabroso y adictivo hasta la saciedad. Lo miró consternado. ¿Qué había hecho con él? Ahora eran sólo movimientos lánguidos. Salió de su interior poco a poco, y cuando lo hizo sintió cómo si parte de su cuerpo, de su alma, se fuera con él. Ya no era el mismo.La conciencia de lo que habían hecho con el (sobre todo él) le hizo sentirse el ser más indeseable y ruin de toda la tierra. ¿Se podía errar tanto con alguien como había hecho él con el joven y precioso chico que yacía inconsciente en su cama?Hoseok le había vuelto a decir la verdad. No tenía nada que ver con la persecución de los vanirios. Creía trabajar para una empresa con fines benéficos para la salud pública. No quería a su padre. Él no lo quería a él tampoco. ¿Cómo podía ser que un hombre no sintiese afecto por un ángel como Hoseok? Él era bueno, bueno de corazón.Si Hoseok hubiese estado al tanto de lo que Choi y el resto de las sociedades secretas hacían con ellos, seguramente los habría denunciado. Pondría la mano en el fuego por él. Ahora lo haría. Después de haber visto su interior, su corazón. Era un luchador, un guerrero que peleaba por sus principios y que denunciaba las injusticias.Pero del mismo modo en que Taehyung le creía en ese momento, ahora... Ahora el conocía a los vanirios. Y los temía y los odiaba profundamente. Les tenía pánico y a él más que a nadie. Estaba enfermo. Era diabético y ahora sabía que no les había dicho nada y que esperaba caer tarde o temprano por la falta de insulina. No les había mencionado nada sobre su enfermedad. No le extrañaba que prefiriese morir a convertirse en algo tan brutal como él le había enseñado que podía llegar a ser un vanirio.Taehyung rozó su mejilla con la yema de los dedos y limpió una lágrima que débilmente caía en dirección a la almohada. No lo había acariciado antes. Lo que él deseó, lo tomó como un auténtico carroñero y no paró hasta dejarlo sin reservas. No había utilizado preliminares. Hizo movimientos negativos con la cabeza. Era una bestia y él era suave como la seda, como la piel de un bebé.Menuda pareja. La bella y la bestia.¿Por qué no había podido entrar en su mente antes? ¿Qué significaba esa niebla espesa que había en su memoria? No entendía lo que estaba pasando en su cabeza, ni por qué no lo había dejado entrar. Si Hoseok no tenía poderes mentales, si Choi no le había enseñado a desarrollar aquellas facultades en su defensa, eso sólo pasaba con los que estaban medicándose para solventar problemas neurológicos. Pero no había recuerdos ni pensamientos dentro de su cabeza que hicieran mención de algún problema mental.Y su sangre estaba tan deliciosa... y era tan relajante que sólo le apetecía echarse a su lado y dormir con él. Aquella idea sí que no era normal. Algo iba mal.Taehyung sentía un sopor profundo que lo obligaba a cerrar los ojos. ¿Tomaba Hoseok alguna otra medicación para conciliar el sueño? Pero no había nada en su memoria que demostrara esa cábala. Debía espabilarse.Puso los dedos índice y corazón a la altura del pulso de su cuello. Dios, había estado a punto de matarlo en medio de esa cópula brutal y frenética al que lo había sometido. Nunca había sido así. Con nadie. Pero todavía tenía pulso, débil y lento. Latía ahí, bajo sus dedos. Hoseok luchaba por sobrevivir, peleaba como el guerrero que había demostrado ser.Taehyung tensó la mandíbula. Había sido un cerdo mezquino. Pero no había tiempo para lamentaciones. Seguro que más tarde lo habría. Ahora el cuerpo de Hoseok lo necesitaba. Le quitó la correa del cinturón y frotó con el pulgar las marcas que le había dejado en las muñecas.Se hizo un corte en la muñeca con los colmillos y la acercó a sus labios... pero se detuvo a medio camino.No. No lo iba a hacer. Si lo hacía, lo vinculaba a él de por vida. No merecía nada de lo que le había pasado, nada en absoluto. Hoseok se merecía que la gente lo quisiera y que cuidaran de él cómo un tesoro. Hacía tiempo que él no veía a un hombre con su fortaleza y su moralidad. Si él se hubiese dado cuenta... Maldición... Cómo se reprochaba a sí mismo su ceguera... Hoseok no merecía quedar atado a él.Lo repasó de los pies a la cabeza. Estaba fascinado con su cuerpo, con su cara, con su carácter y con su valentía. Se les había enfrentado con una gallardía digna de elogiar. Se había enfrentado a decenas de vanirios el solo.Por Odín... Estaba volviendo a ponerse duro con sólo contemplarlo. Nunca le había pasado algo así con ningún otro. Jamás. Él se había acostado con muchos machos, pero sólo para disfrutar de un polvo rápido y conejero. Siempre los dejaba rogándoles que les diera más. Pero él nunca había sentido conexión alguna con ellos.Pero con Hoseok... había sido explosivo. Y quería más. A todas horas con él. De lado, de espaldas, contra la pared, de rodillas... Sólo con él y con nadie más.Un sudor frío recorrió su cuello deslizándose por su espalda desnuda.¿Sería tan cruel el destino como para que el único hombre que él había tratado tan despectivamente fuese su verdadera pareja? ¿Era Hoseok su cáraid? ¿El único que despertaría en él la capacidad de amar de nuevo y de saciar su hambre? Se sentía saciado como nunca. El hambre eterna al que los dioses habían confinado a los de su clan. El deseo de llenar constantemente su estómago había desaparecido desde que se bebió a Hoseok. Y eso sólo podía significar una cosa.No, por favor.Acercó desesperado y egoísta su muñeca abierta y sangrante a la boca medio abierta de Hoseok. Y la volvió a quitar. Quería ligarlo a él. Se sentía posesivo con él. Él había sido el primero. Nadie más podría reclamarlo, no lo permitiría. Pero no era justo. No para Hoseok.—No puedo hacerlo —susurró arrodillado ante él y agachando la cabeza.Si él era el chico que su cuerpo exigía para compartir la eternidad con él, entonces esperaría a ganarse su confianza. Y si él lo rechazaba, bien merecido se lo tenía. Pero entonces tendría que matarlo, porque él no podría sobrevivir sin su cuerpo y sin su sangre, y menos cuando ya lo había probado. Menos cuando ya lo conocía y por fin se habían encontrado.Ya era suficiente. Taehyung, despierta...Tenía que dejar de pensar en cáraids y en ideas románticas.Hoseok era un chico inocente, hermoso y capaz de empalmar a una momia si se lo propusiera. Tenía muchas virtudes, y valor y carácter entre otras cosas... pero no había más. Nada profundo ni vinculante.Se lo había tirado. Se había portado muy mal con él. A lo mejor podría arreglar la situación entre ellos una vez se despertara... Claro, y él a lo mejor podría ir a la playa en un día soleado.Irguió la barbilla y lo tomó en brazos. Entró con él en el baño y las luces azuladas se encendieron automáticamente. Las paredes tenían azulejos de mosaico en tonos grises oscuros y azules claros. El suelo de parqué, oscuro como la habitación. El baño era de diseño, con un jacuzzi a ras de suelo, un complejo de ducha hidromasaje con butaca para sentarse, inodoro y lavabo. Y un excelente mueble de madera con dos picas para asearse.Se sentó en la butaca del hidromasaje con Hoseok encima y tomó una toalla azul oscuro que había colgada sobre el calentador de la pared. Lo mojó con la alcachofa de la ducha y abrió las piernas del joven. Limpió las señales del acto sexual y los restos de su pérdida de virginidad. Luego se limpió él y salió de nuevo a la habitación. En cuanto percibieron que ya no había nadie en el baño, las luces con sensores de calor humano se apagaron.Taehyung lo cubrió con las sábanas negras manchadas de la sangre de ambos.—Está bien —le susurró mientras lo enrollaba con la sábana. Lo tomó en brazos y se dirigió a la puerta de la habitación. Ésta se abrió automáticamente y salió de la habitación acunándolo como a un niño pequeño. —Todo esto pasará rápido —apoyó la mejilla sobre su cabeza y la frotó con ella en un gesto tierno y cariñoso.Bajó las escaleras y se dirigió al salón. Lo estiró sobre el sofá. Tenía el cuerpo lleno de moratones. La muñeca negra e hinchada, la cara magullada y amoratada, los pies heridos, las rodillas peladas y, cuando se despertara, iba a sentir dolor en su parte trasera. Y ahora, el cuello se sumaba a la multitud de golpes, heridas y contusiones que el inocente joven había sufrido.Corrió de nuevo a la parte de arriba y entró en otra habitación sellada con una de esas puertas automáticas, salidas más de una película de Star Wars, que de una casa de diseño como aquella. En su interior había otra sala circular repleta de armarios empotrados. Era un vestidor.Agarró una camiseta negra de manga corta ajustada (tenía un gran surtido de éstas) y unos téjanos anchos Levi's. Se puso un calzado deportivo informal negro y abrió uno de los cajones. Tomó un móvil iPhone de última generación y salió de la habitación. Presionó con el índice la pantalla táctil y buscó uno de los teléfonos que había en la agenda de contactos.Llegó al salón, se dirigió al sofá, puso una mano bajo la cabeza de Hoseok, la alzó y se sentó debajo para hacerle de cojín. El seguía inconsciente y con una anemia excesiva.—¿Taehyung? —preguntó una voz al otro lado del móvil. —¿Qué haces llamando? Tendrías que estar tirándote a ese bellezón malvado que...—Basta, Yoongi —le cortó él. —Escúchame bien. Nos hemos equivocado con él.Yoongi se quedó en silencio unos segundos.—¿Qué quieres decir?—Hoseok no tenía nada que ver con los procedimientos de Newscientists. No sabía lo que hacía su padre, no se conocían apenas. Choi lo ignoraba, no lo quería como un padre debería querer a su hijo.—¿De qué hablas?—Hablo de que la hemos cagado... La he cagado... Él es inocente.—No me jodas, Taehyung.—Te necesito, Yoongi. He estado a punto de matarlo.—¿No le has dado de beber todavía?—No lo voy a hacer.—Hazlo.—No puedo.—¿Tienes remordimientos ahora? Hazlo y luego todos le pediremos perdón y se le pasará todo —gruñó nervioso. —No hay marcha atrás, no lo va a olvidar. O lo haces de los nuestros o...—Créeme —lo miró angustiado. —Lo sé, pero no puedo hacérselo.Yoongi resopló malhumorado.—No es momento para principios, Tae.—¿Crees que no lo sé?—Vaya mierda... ¿Qué quieres que haga?—Ven a mi casa. Necesito que me ayudes a averiguar algo.—Estaré ahí en unos minutos.—Y avisa a JiMin. Necesito que me traiga sangre para hacerle transfusiones.Hubo un silencio.—Cuenta con ello.—Gracias, hermano.—De nada. Oye... ¿te encuentras bien?Taehyung pensó en todas las cosas horribles que le había hecho al ángel que yacía sobre sus piernas y contestó:—Creo que acabo de firmar mi sentencia de muerte —¿y si era su cáraid de verdad? ¿La Freyja destinada a pertenecerle en cuerpo, mente y alma? Ahora que sabía la verdad, que se había acostado con él, que lo había bebido... tenía una erección constante y una sensación de vacío, pesar y temor por... ¿dejar de verlo? ¿Perderlo? Era frustrante no saber lo que le sucedía.—No digas eso. Voy para allá corriendo.Taehyung colgó y bajó la mirada al rostro agraciado y hermoso que los vanirios, su raza, habían maltratado. Repasó sus ojeras con los dedos y apartó algunos mechones de pelo negro que le caían por la frente.—Lo siento mucho —susurró afectado.
----- CHAPTER BREAK -----
Hoseok estaba en un lugar que creía no haber visto nunca, aunque la sensación de familiaridad lo contrariaba. A su alrededor, todo eran luces y sombras que se entremezclaban como pintura amarilla y gris. La luz del sol poniéndose entre las montañas, invitando a la noche a que cayera sobre la tierra. El dando vueltas sobre sí mismo con los brazos extendidos en un bosque misterioso, esperando a que alguien saliera entre las sombras que creaba la luna con su luminosidad. Alguien querido, alguien amado, alguien anhelado y olvidado durante mucho, mucho tiempo... Una silueta apareció entre la vegetación. Era un hombre muy alto y corpulento, tanto que mientras se le acercaba, Hoseok tenía que echar la cabeza totalmente hacia atrás. No podía verle la cara... La imagen era muy borrosa.
—Buenas noches, mi bello Hoseok —le decía mientras se agachaba y lo cogía en brazos.
El calor humano y el afecto eran tan reconfortantes cuando se sentían tan sinceros... ¿Quién era ese hombre?
—Ha estado todo el día preguntando por ti —decía una voz melodiosa y masculina tras él. —¿Y mi Athair (Padre)? preguntaba. Sabe pocas palabras, pero ésa fue la primera que aprendió. Te adora.
—Y yo a el —respondía el hombre alto. —¿Y tú?
—¿Y yo qué? —le preguntaba el hombre más bajo de un modo divertido y coqueto. —¿Me adoras, mi amor? —parecía que lo había tomado de la cintura y ahora los abrazaba a ambos.
—De un modo que hasta me duele.
—Dímelo. Dímelo en mi lengua —le rogó.
El delicado hombre soltó una dulce carcajada.
— Is caohm lium thu a, mo ghraid (Te quiero, mi amor).
El hombre más bajo se acercó a besarlo.
¿Por qué demonios no podía verles la cara?
Aquella imagen se convirtió en una espiral vertiginosa que no dejaba de dar vueltas a toda velocidad. La espiral se paró y apareció otra imagen.
El mismo hombre bajo estaba con él. No lo veía claramente, pero lo percibía, lo sentía. Era un día soleado, se acercaba el crepúsculo.
El hombre lo abrazaba con fuerza y le susurraba una canción al oído. ¿De qué le sonaba aquella nana? Su voz lo relajaba e incluso podía llegar a percibir su olor. Olía a fresas y a melocotón.
—Hoseok —le acarició el pelo con dulzura. — Tu padre, ya está aquí.
El alto se acercó a su pareja, lo besó en la mejilla y los cubrió a ambos con una manta negra abrazándolos con necesidad y posesión.
—¿Cómo están mis dos niños?
—Mejor ahora que tú estás aquí.
Hubo un silencio entre ellos.
—Hoy ha hecho mucho sol —observó el alto. —¿Hoseok ha estado bien?
—Sí —contestó el más bajo sonriéndole. —Me temo que este jovencito —cogió su manito y le besó los dedos— ha decidido que todavía no quiere parecerse a su padre.
El alto acarició su nariz con la del niño.
—Me alegro —le dijo. —Sólo tienes tres añitos, pequeño. No sería justo.
—Tampoco lo es para ti —replicó el otro.
—A mí no me hace falta —dijo él encogiéndose de hombros. —Ya los tengo a ustedes para iluminar mi vida.
La imagen volvió a desaparecer y a disiparse. Se estaba desvaneciendo, se iba, cuando se encontró bruscamente en otro escenario.
Corrían a mucha velocidad. El hombre alto los había agarrado a ambos y esquivaba árboles, piedras, ramas y ríos... Los llevaba en brazos.
Huían de algo o de alguien.
El hombre alto cayó violentamente con ellos bien amarrados a él. Puso su cuerpo para que no sufrieran el golpe.
Dirigió la mirada a la rodilla del hombre. Sangraba y estaba reventada.
—Hoseok... —dijo el hombre más bajo agarrándolo por los hombros. —¿Estás herido? —lo inspeccionó angustiado. —¿No? Cariño, mírame.
Toda su atención en el rostro de ese hombre. Parecía hermoso, pero su voz se quebraba de miedo. ¿Era pelo negro lo que veía? ¿Ojos... verdes?
—Athair está herido —continuaba el hombre.
Volvió a desviar la mirada hacia el otro hombre, que se hacía un torniquete en la rodilla con un trozo de tela de su propia camisa. Miró el hombro del otro que también sangraba. Se sentía tan asustado.
—Cariño, mírame a los ojos. Bien, cielo. Muy bien, eres muy valiente. papá y papi guardamos unas cosas muy importantes. Están enterradas en la piedra mágica del puente de West Park ¿Te acuerdas de la piedra, cielo mío? ¿Sí? Qué orgulloso estoy de ti... Quiero que corras hasta ella, desentierres los objetos y lo lleves a los Madadh-allaidh (Bestia-Lobos). ¿Te acuerdas, mi príncipe? ¿Recuerdas dónde están ellos?
—Hoseok —el alto alargaba la mano hacia él hasta que se la cogió. —Mi ál (adorable), Hoseok. Hace tiempo que no venimos por aquí, casi seis años... ¿Recuerdas Wolverhampton? ¿Recuerdas el parque? No queda muy lejos de aquí, mi vida. ¿Sí, pequeño? Por los dioses... —susurró acongojándose. —Qué cosita más bonita hicimos, Jin... —miró al otro con veneración. —Será tan hermoso como tú.
El bajo se sacudía mientras lloraba.
—Ven aquí —rogó el alto. El hombre llamado Jin corrió hacia él y lo abrazó sollozando.
Hoseok sentía que estaba aplastado entre los dos, y que también lloraba.
—Más de dos mil años en soledad han valido la pena para esto —dijo el alto limpiándose las lágrimas. —Pídeles a los Lobos que te lleven ante AnDuineDoch (El hombre de la noche). Repite lo que te dice papá, Hoseok.
—AnDuineDoch ... —repetía mientras se sorbía la nariz. —Pero... cha b 'éid mi, athair (Ellos nos son como yo, padre)
—No, Hoseok. Aún no eres como ellos, pero lo serás —dijo él juntando su frente con la suya. —Lo serás y cambiarás las cosas.
Aquel hombre tenía el pelo de color rubio. Y sus ojos eran... ¿de color violeta? Violeta, claro...
—Tú encuentra los regalos, príncipe. Y nunca te sentirás perdido, mi dulce Hoseok —le besó en la mejilla. —Y recuerda que papi y papá te querrán siempre, ¿sí?
—Los quiero mucho papitos...—los abrazó con fuerza y lloró desconsolado.
—Te queremos Hoseok...—contestaron los dos a la vez, intentando llevarse el recuerdo de aquel momento con ellos.
—Ahora, corre... CORRE Y NO MIRES ATRÁS!... —gritó el alto mientras se ponía de pie en posición de defensa.
Las imágenes se volvieron confusas... Oyó gritos y cuerpos desplomarse en el suelo. Corría hacia aquel lugar, estaba a punto de llegar. Sentía la humedad del bosque, el olor de la noche y oía el agua del río. Corrió tanto como pudo... y entonces... zas... Algo le golpeó en la cabeza... y un remolino negro le absorbió.
Taehyung observaba a Hoseok de pie y con los brazos cruzados. El chico fruncía el ceño y los labios como si estuviese soñando. Se había prometido que no iba a entrar en su mente hasta que no le diera permiso. Aparecer en sus sueños después de lo que le había hecho podría acarrearle una gran y dolorosa pesadilla. Y él debía descansar.JiMin y Yoongi estaban sentados alrededor del sofá donde yacía el cuerpo del joven.JiMin había traído seis bolsas de sangre de litro para hacerle las transfusiones. Iban por la última y, poco a poco, aunque todavía estaba muy pálido aparte de magullado y amoratado, iba recuperando el color. Los dedos de las manos no estaban fríos ni las uñas moradas. Los labios volvían a su tono rosado oscuro tan atrayente para Taehyung y ahora ya no se le marcaban tanto las venas. Qué mal lo había hecho todo...Cuando los dos hermanos rubios entraron en la casa y lo vieron en el sofá, Yoongi frunció el ceño y JiMin hizo negaciones con la cabeza.—No pudiste controlarte mucho por lo que veo —dijo JiMin apresurándose a sacar la sangre, los tubos intravenosos y las agujas. Traía con él el soporte de hierro para colgar las bolsas y lo colocó al lado de Hoseok.—No —contestó él a secas.—¿Por alguna razón en especial? —Yoongi lo miró de reojo. La pregunta tenía varias intenciones.—Me cegué.Yoongi permaneció mirándolo un buen rato. Intentaba averiguar si él había sentido algo especial con Hoseok. Taehyung permaneció sereno e impertérrito.—No sigas, Yoongi. No ha sido más que un desliz —le recriminó con los ojos clavados en Hoseok.—Lo que tú digas, amigo —alzó las manos en señal de disculpa. —Bueno... —bajó los brazos y exhaló aire bruscamente. —¿Para qué me necesitas?—¿Y Sehun?—Encerrado durante siete largos y relajantes días —contestó JiMin mientras abría la maleta al lado del sofá.—Tiene que meditar sobre lo que ha hecho —dijo Taehyung.—Estoy de acuerdo —apoyó Yoongi cruzándose de brazos. —¿Y bien? ¿De qué se trata?—Tú detectas las sustancias en la sangre, Yoongi —afirmó Taehyung.—Así es.—Hoseok es diabético. Tiene diabetes mellitus del primer tipo.—No lo creo —dijo él meneando la cabeza de un lado al otro.—Lo es —contestó Taehyung confuso.—No, no lo es —aseguró Yoongi acariciando su pelo.—Lo vi en su mente. Cada noche, ese tipo, Wonho...—Wonho ¿su novio?—No, Wonho era el doctor —contestó con un extraño resentimiento. —Lo visitaba para administrarle insulina.—¿Era su doctor? —preguntó sorprendido Yoongi.—Sí, era su doctor —admitió Taehyung avergonzado. —A Hoseok no le gustan las agujas y su padre no le tocaba nunca, así que él no se lo iba a administrar. Wonho era el doctor familiar.—¿Y nada más? —lo miró de arriba abajo con sorpresa.—No —claro que no. Taehyung sabía mejor que nadie que él era virgen. —Cuéntame por qué Hoseok no es diabético.—Sabes que tengo el gusto y el olfato muy desarrollados. La diabetes cambia el olor corporal y hace que la piel segregue una sustancia aromática parecida a la manzana. Los humanos huelen sólo a aquellos que tienen el olor fuerte, pero yo los huelo a todos. Los huelo a metros de distancia. Es una característica que desarrollé con la medicina ayúrveda en la India —Yoongi había viajado mucho para aprender a controlar y para estudiar los impulsos de su cuerpo inmortal. —Los indios creen que los olores, cuando se trabajan, ayudan a diagnosticar o corroborar enfermedades. Los cuerpos mutan cuando están enfermos, segregan sudor y cambian la constitución molecular de su agua corporal. Entonces modifican su perfume personal.—¿Y Hoseok no huele así?—Ay, amigo —le dio una palmada en la espalda. —Tú sabes tan bien como yo a qué huele este muñequito. Es un adorable pastelito de frambuesa. Eso es innegable, su perfume... mmm... embriaga.—Ya lo creo —dijo JiMin observando el trayecto de la sangre de la primera bolsa a la vena del brazo de Hoseok. —Taehyung, casi lo matas —le recriminó. —¿No notaste que era especial mientras bebías de él? —gruñó. —¿No pudiste parar?—¿Crees que es fácil? —contestó Taehyung con el mismo tono— Tú deberías saber mejor que nadie lo que se siente al beber de...—Espera... —los interrumpió Yoongi. —Lamento interrumpir, pero no empieces la transfusión, JiMin.—O la empiezo o se muere —contestó JiMin encogiéndose de hombros.—Déjame probarlo —sugirió Yoongi. —Y así veré de qué tratan a este chico.—Ni hablar —Taehyung apretó los puños y se puso tenso.—No quiero morderlo. Joder, Taehyung. ¿Acaso es tuyo? —preguntó esperando que su amigo admitiera lo que él había notado. No hubo respuesta. —Me bastará con una gota.—Le pincharé en un dedo —JiMin cogió una aguja y se la clavó. Casi tuvo que aplastarle la almohadilla de las huellas dactilares para que saliera una gota de sangre. Taehyung, le había chupado como si se tratara de una esponja. —Puede que no sea diabético, pero tiene algunos de los dedos de las manos pinchados. Lo han tratado como si lo fuera.—Déjame ver —dijo Yoongi. Se arrodilló a su lado y tomó la mano muerta de las manos de jimin. Inspeccionó los dedos y asintió con la cabeza. Luego dirigió la mirada al dedo corazón y quedó cegado por la perla de sangre del chico. —Hay que ser un titán para ignorar tan suculento manjar. ¿No crees, Taehyung?Taehyung frunció el ceño y Yoongi vio cómo un músculo de la barbilla le empezaba a palpitar. El pálido, con toda su hermosura, inclinó los labios hacia el dedo de Hoseok, sacó la lengua, introdujo el dedo en su boca y lo chupó como si fuera un caramelo.Taehyung gruñó, caminó hacia él, y tomó la muñeca de Hoseok para apartársela de la boca con brusquedad. Faltó decirle: es mío... Yoongi cayó al suelo de culo con los ojos cerrados concentrándose en el sabor de Hoseok.El vanirio estuvo a punto de cogerlo por las solapas de la camiseta roja ajustada que llevaba, pero JiMin lo detuvo con la mano.—Déjalo. Está haciendo su trabajo, Taehyung.Yoongi permanecía sentado, todavía no abría los ojos. Al poco tiempo se levantó y quedó de pie frente a Taehyung.—No es diabético. —le dijo sonriéndole. —Y por cierto, creo que tampoco es tuyo a no ser que digas lo contrario.El aludido entrecerró los ojos. Conocía a Yoongi y sabía que su pálido amigo lo estaba provocando, incitándolo a que reclamara a Hoseok. Su amigo Yoongi lo haría a ciegas sólo para proteger a los vanirios, no porque lo quisiera o lo deseara. Yoongi temía a las represalias de Hoseok. El seguía siendo el hijo de Choi. Después de cómo lo habían tratado los vanirios, nada hacía pensar que Hoseok no sucediera a su padre en la persecución de los de su clan. Si él era vengativo, lo haría.Sin embargo, Hoseok había demostrado a Taehyung, gracias a su intromisión mental, que no era así. Taehyung estaba convencido de que querría olvidarse de todo lo vivido, alejarse de allí, de ellos y de él y empezar una nueva vida en cualquier otro sitio con sus proyectos y sus sueños... Intentaría ser feliz y no quedar traumatizado. Intentaría ser feliz... ¿con otro hombre? Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Taehyung. Aquella idea empezaba a resultarle irritante y le escocía más de lo necesario.Si casi había golpeado a Yoongi por chuparle un dedo...—Hoseok sigue estando a mi cargo, Yoongi. Confía en mí. No haré nada que perjudique a los nuestros —aseguró Taehyung.—Si le devuelves la humanidad, lo harás —replicó él relajándose y bajando los hombros. —Transfórmalo. Asegúrate de que se una a nosotros, de que no esté en nuestra contra. Es humano y tal y como lo hemos tratado puede vengarse soltándolo todo. Ése es mi consejo. Tú eres su amo, tú decides.—No, no lo soy —negó él rotundamente. ¿Con qué derecho iba a serlo ahora? No lo había sido antes tampoco. —Pero él está a mi cargo, sólo por el momento.—Como quieras, Taehyung. Confiamos en ti —afirmó JiMin con una mirada conciliadora.—Bien —asintió más tranquilo. —Cuéntame —lo animó con la mano.—La insulina de su sangre es natural, no química. Su páncreas segrega bien. Hidratos de carbono, grasas y proteínas... perfecto. No hay ningún trastorno metabólico que lo altere. Y no hay hiperglucemia. Los niveles de glucosa en su sangre son estables. Está perfecto. Pero eso tú ya lo sabes... —dijo como quien no quiere la cosa. —Sin embargo, hay una sustancia adherida en la sangre.Taehyung frunció el ceño con atención.—Se trata de... —Yoongi paladeó una vez más. —Una solución controlada de propranocol y placebo.—¿Drogas? —preguntó JiMin. —¿Es un yonqui?—No puede ser —cortó secamente Taehyung. —Sea lo que sea lo que le inyectaban, Hoseok estaba convencido de que era insulina para su enfermedad. Él nunca ha tomado drogas. Lo habría visto en sus recuerdos...—Pero se las han suministrado. A lo mejor esas inyecciones no contenían insulina —dedujo JiMin. —¿Y si fingían tratarlo de diabetes?—¿Cuál es la función de esas sustancias, Yoongi? —preguntó Taehyung acercándose a Hoseok inconscientemente y sentándose en el brazo del sofá, al lado de la cabeza morena del joven. No dejaba de mirarlo.—Son betabloqueantes. Bloquean los recuerdos y hacen desaparecer los sueños y las pesadillas.—Creo que estas sustancias —JiMin cambiaba otra bolsa de sangre— son las que los médicos del gobierno facilitan a los militares que han participado en guerras, como la del Golfo o la de Iraq. Anulan los recuerdos y les permiten soñar plácidamente. Caen casi en coma.—¿Estás diciendo que drogaban a este chico cada noche desde los siete años?—¿Desde los siete? —JiMin silbó. —Caramba...—Eso creo, Taehyung —afirmó Yoongi. —¿No encontraste ningún recuerdo traumático por ahí? Algo que les incitara a darle propranocol...—No —Taehyung sacudió la cabeza y acarició un mechón azabache de Hoseok. Los otros dos chicos lo miraron perplejos. Él nunca hacía esas cosas. —Sus recuerdos empiezan a partir de esa edad... pero... no sé... es todo tan confuso.—A partir de esa edad, tú lo has dicho. ¿Qué pasó antes?—Las personas empezamos a almacenar recuerdos conscientes a partir del primer año —susurró Taehyung sin dejar de acariciarle el pelo. Cuando se dio cuenta de lo que hacía, apartó la mano rápidamente. Yoongi sonrió maliciosamente. —¿Dónde estuvo? ¿Qué ha pasado con su memoria?—Sea lo que sea, no querían que lo recordara —comentó JiMin. —Tiene una fractura en la muñeca. Voy a vendársela.Taehyung dirigió la mirada a los brazos de Hoseok. No sólo tenía una fractura en una muñeca, sino que el cinturón le había dejado marcas en ambas. Sintió que el estómago se le giraba al recordar lo que había hecho.—Ese cabrón de Choi... Él era su padre —dijo Taehyung asqueado. —¿Cómo pudo drogar a su hijo a tan temprana edad?—¿Y su madre? —preguntó JiMin —Alguien tuvo que parirlo, ¿no?—No hay recuerdos de su madre. Ella murió en el parto o al menos eso es lo que hay en la mente de Hoseok.—Se lo diría Choi, supongo.—Entre otras cosas, sí. Culpaba a Hoseok de la muerte de su mujer.—Vaya desgraciado —dijo Yoongi. —¿Sabes? Creo que ésa era la razón por la que no podíamos entrar en su mente cuando lo vimos. La droga estaba en pleno efecto. Sacudía su cerebro y su sistema neuronal.Taehyung no podía creer nada de lo que estaba pasando.—Hay que desenterrar el cuerpo de Choi —JiMin quitó la bolsa de sangre vacía y la sustituyó por otra llena. —O eso, o hablar con Sehun para que revele lo que vio en los recuerdos de Choi.—No podemos hablar con Sehun. Está apartado en la habitación del hambre —contestó Taehyung. —Y de nada nos sirve la sangre de Choi una vez muerto. No podemos leer en sangre muerta, sin energía vital.—Entonces sólo nos queda esperar a recuperar al chico —señaló JiMin con un gesto de su cabeza. —Puede que lo podamos inducir para que nos deje entrar en su subconsciente. Sus recuerdos están ahí, sólo hay que abrirles la puerta.—¿Qué has averiguado sobre su trabajo? —preguntó Yoongi.—No sabía nada de lo que hacían en Newscientists. El contactaba con cinco personas que eran los vínculos de los centros de investigación de la organización en el exterior. Nueva Orleans, Rumania, Escocia, Canadá e Inglaterra.—Aparte de España, claro —dijo una voz suave detrás de ellos.—Jungkook... —Taehyung se sorprendió al verlo.Su hermano caminó hacia el sofá con gesto decisivo. Se reclinó sobre Hoseok y miró a Taehyung furioso.—Casi lo matas —dijo apretando los dientes.Sí, eso ya se lo habían dicho.—Jungkook... ¿qué haces aquí? —preguntó él. —¿Cuánto tiempo llevas escuchando?—Lo suficiente para saber que es un chico inocente. Traje ropa —señaló una maleta de carcasa dura y de color negra que había dejado en la puerta. Arrugó la frente y las cejas. —No iba a permitir que lo llevaras desnudo de un lado al otro. No soy tan indiferente.—Vaya, Jungkook... Todo eso sin saber que no tenía nada que ver con los asesinos —susurró JiMin con una sonrisa encantadoramente falsa. —Si hasta tienes corazón...Jungkook lo miró fríamente y luego lo ignoró.—No matamos a los humanos por placer. Ni deberíamos sentir placer cuando lo hacemos —susurró irritado. —Sólo en defensa propia y si estamos en condiciones desfavorables, y siempre y cuando, sean humanos contaminados.—Y... ¿éste no era el caso? —preguntó JiMin con sorna.—Puede que sí. Pero seguía siendo un chico indefenso y no tenía por qué acostarse con él y convertirlo. Se convierte a los auténticos cáraids, no a los que no lo son —esto último lo remarcó muy bien mirando a JiMin —Si había un castigo, era el sacrificio y no el regodearnos en su dolor. ¿Y sus códigos morales? ¿Dónde está la lealtad a su juramento?JiMin resopló con sorna.—¿Algo que decir, Jimin? —le preguntó alzando la ceja de un modo suficiente.—¿Yo? —se señaló a sí mismo con gesto provocador. —Nada, sólo me sorprende oír las palabras lealtad y moralidad en tu boca, princesa.—No me llames así —tenía las manos echas puños a cada lado de su cuerpo.—Ustedes dos... ¿Para cuándo el polvo de la reconciliación? —preguntó Yoongi disfrutando del espectáculo.—CÁLLATE, YOONGI! —gritaron los dos a la vez.Taehyung miró a Yoongi y tuvo que controlar sus ganas de echarse a reír.Jungkook miró fijamente a JiMin y este le fue recíproco. Luego apartaron la cara a la vez, como dos niños pequeños.—¿Cómo está? —preguntó finalmente desviando su atención del rubio de labios gruesos.—JiMin le está haciendo transfusiones —le explicó Taehyung. —Se recuperará.—¿Ya lo has convertí...? —dijo alarmado.—No —contestó Taehyung sonrojándose.—Así que mi Bratháir (Hermano) se arrepintió —le dijo orgulloso de él.—No te confíes, hermanito —dijo él irguiéndose. —No lo hice, porque descubrí que él no tenía nada que ver.—Bueno —se encogió de hombros. —Supongo que cuando viste que no tenía nada que ver, como tú dices, se te cayó el mundo encima por lo que habías hecho y decidiste no robarle su vida, su humanidad. Te habrías equivocado si lo hubieses hecho, Taehyung. Lo hubieras matado igualmente cuando encontraras a tu verdadera pareja. Habría muerto de necesidad por ti. Me alegro de que no haya sido así —se aclaró la garganta y miró de reojo a JiMin. —Un hombre tiene que saber cuándo parar. No como otros que en cuanto se les presentó la oportunidad de tirarse a todo lo que se meneaba, no dudaron en convertir a la primera que lo empalmó.—Eso fue un error —dijo JiMin entre dientes seriamente afligido por la acusación.—¿Ah, sí? ¿Y cuándo fue un error, JiMin? ¿Mientras te la tirabas o cuando le clavaste los colmillos? No, a lo mejor... —estaba tan tenso que podía romperse en cualquier momento. Lo miraba de reojo, rojo de la rabia— fue cuando le diste de tu cuello para que te probara.—¿Cuándo lo vas a superar, Jungkook? —JiMin se había puesto una máscara de frialdad e indiferencia, pero el dolor seguía latente en las profundidades de sus oscuros ojos azules.—Te sobrevaloras, JiMin. No hay nada que superar —sonrió intentando mantener la compostura.—Mada-ruadh (Zorra) —dijo él cerrando la conversación.—JiMin, no vuelvas a insultarle —Taehyung decidió formar parte de la discusión— o tendré que darte una paliza...— Cianoil choin (Perro asqueroso) —replicó Jungkook recogiendo la maleta airadamente.—Jungkook, cariño... —le dijo Yoongi suavemente. —Esa lengua...—Salgan de aquí —les ordenó a todos. Estaba irritado con JiMin y con su hermano, pero sobre todo con sí mismo. Podían pasar años, siglos y milenios. Todavía no había aprendido a ser indiferente a las palabras de algunas personas. —Lo voy a cambiar.Taehyung lo miró impertérrito.—¿Tiene que seguir desnudo cuando se despierte? —le preguntó Jungkook arqueando las cejas . —No, hermanito. Ya se ha abusado suficientemente de su cuerpo.—Sí, será mejor que le tapes —sugirió Yoongi. —El chico está demasiado bueno para tres hombres sexualmente activos como nosotros.Taehyung intentó hacer oídos sordos al comentario de Yoongi. No quería salir, no quería alejarse de Hoseok. Pero ¿por qué, joder?Haciendo acopio de fuerzas y voluntad salió de allí casi arrastrando los pies. Tuvo que coger a Yoongi del cuello para que fuera con él y con JiMin. Este último seguía mirando de un modo desafiante a Jungkook.Jungkook procedió con gran eficacia y mimo a la hora de vestir a Hoseok.—Qué animales... —susurró repasando con sus dedos las heridas del cuerpo del chico. —Con un poco de suerte, lo superarás. Pareces fuerte. Mi hermano es muy rudo cuando quiere —le decía mientras le ponía el pantalón, —pero sólo está esperando que alguien entre en esa cámara acorazada dónde tiene el corazón. ¿Sabes?Cuando lo acabó de vestir, lo peinó y le desenredó el pelo. Jungkook creyó que era precioso.Se levantó y avisó a los demás de que ya podían entrar.Los tres se sentaron alrededor de Hoseok. Lo había vestido con unos tejanos azules algo gastados y una camiseta amarilla de tirantes que se ceñía a su espléndido cuerpo.—Le dejo aquí las zapatillas —eran unas zapatillas Tommy Hilfilger playeras, doradas y con la suela negra. Las dejó a los pies del sofá. —Tenemos las mismas tallas, bueno casi —sonrió.JiMin lo miró de reojo dando fe de ello. Pero, sin embargo, Jungkook era algo más alto.—¿Qué día hace hoy? —preguntó Taehyung mirando en dirección a la ventana negra del salón.—No es recomendable salir. Extrañamente hoy hace un sol de justicia. Yo he venido por los túneles —contestó Yoongi.—Yo también —dijo Jungkook.—Y yo —añadió JiMin.—Entonces, no podemos salir hasta el atardecer—convino Taehyung. —Si se despierta antes, querrá irse, pero no podrá. No hasta el anochecer —y eso si él lo dejaba irse.—Estará cansado seguramente —dijo JiMin.—Esperaremos. Intentó abrir los ojos. Todavía tenía las imágenes de ese sueño grabadas a fuego en la mente. ¿Quiénes eran esas personas? ¿Por qué se sentía como aquel niño? Lo habían llamado por su nombre.Dios, si pudiese recordar quiénes eran...Le dolía todo el cuerpo y ya se estaba despertando. Hacía tanto, tanto tiempo que no soñaba.Abrió los párpados, no sin dificultad.Intentó acomodarse a la luz de aquel lugar. Era un a luz no muy potente.—Se está despertando —oyó que una voz de hombre decía.Una cara se posó enfrente de sus ojos. Focalizó. Un chico de pelo rubio cayendo sobre su frente, un ángel caído lo miraba con gesto sereno. No... Era el demonio en persona. El mismo que lo había atado a la cama.Se levantó sobresaltado y quedó sentado en el sofá. ¿Lo que había en el suelo era una bandeja de comida? ¿Comida para él? Envenenada, seguro.—Espera, espera —decía Taehyung con las manos en alto. —Ya no te vamos a hacer nada.Sí claro, y qué más...Hoseok se echó a temblar, se cogió las rodillas y empezó a balancearse de delante hacia atrás. ¿Cuándo acabaría toda esa tortura?Confundido, observó que alguien le había vendado la muñeca. ¿Por qué? Un dolor súbito en la parte trasera, le detuvo y le hizo gemir. Lo recordó todo y miró fijamente a Taehyung. Tras él, JiMin, Yoongi y Jungkook lo observaban con expectación.—¿No me vas a hacer nada? —le preguntó Hoseok con un gruñido sosteniendo la rabia como podía.Taehyung lo miró consternado.—No, Hoseok. Todo ha sido un error.—Por supuesto que ha sido un error... Ya te lo dije, estúpido... Hijo de la gran... —saltó del sofá y caminó hacia él arrastrando consigo el soporte metálico. Estuvo a punto de levantarle la mano, pero el hierro se lo impidió. —Claro... No me vas a hacer nada, ¿verdad? ¿No crees que ya has hecho bastante? Devuélveme lo que es mío... —estaba rojo de la ira y ligeramente mareado. Había perdido mucha sangre. —¿Por qué no estoy muerto? Preferiría estarlo a tener que verte otra vez.Taehyung se tensó y sintió un sabor amargo en la boca. Que le devolviera lo que era suyo, había dicho. ¿Cómo iba a devolverle la virginidad? ¿Y a su padre? Taehyung estaba más conmocionado por lo primero que por lo segundo.—¿Qué le has quitado? —preguntó su hermano intrigado. Al ver el ligero tinte de culpabilidad en el rostro de su hermano lo comprendió. —No me digas que era... —la palabra virgen se le quedó atragantada por el asombro.—Es un violador. Abusador. Maltratador. Todo lo malo y demencial que puede haber en el mundo... Eso eres tú y tu prole —las palabras le escocían en la boca y tenía que escupirlas. —Devuélvemelo... —Hoseok sentía que se atragantaba con las lágrimas. —Cerdo, te mataré...—Hoseok, déjame explicarte por qué no pude descubrirlo antes.—No quiero oírte... No quiero oírlos a ninguno de ustedes... Déjenme salir de aquí... —apretó los puños hasta casi clavarse las uñas.Taehyung lo observó. Tenía el pelo liso cayendo graciosamente sobre su frente. Los ojos azules grisáceos y rasgados, rojos de dolor y de impotencia. Pero... qué bonito que era de todos modos. La ira le sonrojaba las mejillas y estaba tan arrebatador.—No te ofendas, pero... No puedes, chico —dijo Yoongi poniendo sus manos en los bolsillos del pantalón militar negro que llevaba.—¿No puedo? QUÉ NO PUEDO... —gritó frenético.Hoseok agarró la jeringuilla que todavía tenía clavada en el brazo y la desenganchó con fuerza.—No hagas eso —dijo JiMin. —Todavía estás muy débil. La sangre...—La sangre... —ensombreció la mirada llena de asco. —Me mordiste, maldito cabrón —dijo el frunciendo el cejo y recordando a Taehyung absorbiendo su cuello. Cogió la jeringuilla y empezó a agujerear la bolsa de plasma roja que colgaba del soporte. La arrancó. Chorreaba en sus manos. La lanzó con fuerza sobre el pecho de Taehyung salpicándole la camiseta y la cara. Él la cogió sorprendido. —Toma tu comida, animal... A vosotros os hace más falta que a mí, sanguijuelas... Quiero salir de aquí...Taehyung arrugó el ceño. No podía culparle por actuar así. Estaba histérico y no les tenía ningún miedo.—¿No bebes, monstruo? —le preguntó con la voz afilada y falsamente moderada.Yoongi y JiMin se echaron a reír. Jungkook agachó la cabeza, avergonzado. Yoongi cogió con su dedo una de las gotas que le habían salpicado en la cara y se la llevó a los labios.—Mmm... no está nada mal —sonrió burlándose de él.Hoseok todavía miraba a su monstruo particular, al demonio de los infiernos, a su ángel de la muerte.—Prefiero la tuya —contestó Taehyung finalmente dando un paso hacia él. —Ven aquí.Hoseok sacudió su cabeza y lo miró horrorizado.—No te atrevas —dijo con un hilo de voz dando un paso atrás.—No me temas. Ya no. Ahora sé que eres inocente, no te haré daño.Hoseok empezó a relajarse, pero reaccionó rápidamente.—¿No te parece que el daño ya está hecho? No te acerques a mí... Sal de mi cabeza... —se llevó las manos a las sienes.Miró nervioso a todos lados y encontró el soporte de hierro del plasma como posible arma agresiva. Lo agarró con las manos y lo interpuso en posición de defensa entre Taehyung y el, como si fuera una lanza.—¿Voy a convertirme en uno de ustedes? —los miró con odio. —Me mordiste... Son vampiros.—No te convertirás, Hoseok —le aclaró Taehyung levantando la mano para apaciguarlo.—Fíjate, qué guerrero... —exclamó Yoongi.—Cállate —le dijo Taehyung muy seco sin apartar la mirada de Hoseok.—¿Cuánto tiempo he dormido desde...? —le era difícil hablar de lo que había pasado.—Unas seis horas —contestó Taehyung.Hoseok curvó un lado de su labio hacia arriba como si tramara algo. Sentía un volcán lleno de rabia e ira en su interior.
—¿De qué te ríes, Hoseok?
—QUE NO TE METAS EN MI CABEZA TE HE DICHO... —le gritó. Los ojos enrojecidos abiertos como platos.—Taehyung... —dijo Jungkook. El veía que Hoseok necesitaba tranquilizarse. A lo mejor si Taehyung le daba permiso para que hablara con el telepáticamente...—No —le dijo a su hermano.Taehyung frunció el ceño. ¿Qué no se metiera en su cabeza, le había dicho? ¿Con quién se creía que estaba hablando? Él podía hacer lo que quisiera con él. Hoseok había pasado a ser de su propiedad desde el momento en que lo vio por la ventana de su casa. En otra situación, ya le hubiese demostrado quien mandaba. Bueno, ya se lo había demostrado recordó con pesar. Pero no podía volver a actuar así. No después de lo que había pasado y de lo que había descubierto. Simplemente, no le salía.—¿Qué vas a hacer con eso? ¿No creerás que queremos luchar contigo? —preguntó Yoongi divertido.—¿Luchar? —repitió Hoseok agarrando con más fuerza la estructura metálica. —No, gato playboy en paro. No voy a luchar.Yoongi se puso tieso de golpe, y JiMin y Jungkook echaron la cabeza hacia atrás para arrancar a reír en sonoras carcajadas.—Me gustarás —dijo Jungkook asintiendo con la cabeza.Hoseok le despreció con la mirada, pero Jungkook lo ignoró. Seguía sonriendo.¿Por qué actuaban todos como si no hubiese sido horrible todo lo que le habían hecho? ¿Por qué estaban tan tranquilos? Porque ellos tenían el poder, pero él contaba con el factor sorpresa.Taehyung tardó unos segundos en volver a entrar en su mente (aunque le había dicho que no lo hiciera) y en adivinar qué era lo que iba a hacer. Unos eternos segundos que no le bastaron para detener a Hoseok mientras saltaba por el sofá, corría hacia la ventana negra y lanzaba el soporte de metal contra el cristal. La ventana cayó hecha añicos dejando entrar en la casa toda la luz del sol. Los cuatro vanirios, sorprendidos por la audacia del joven, corrieron a esconderse tras los muebles de la cocina americana. Los rayos del sol no llegaban hasta allí, aunque sí que iluminaban el amplio salón.El chico debió darle con mucha fuerza para que esos cristales cedieran de ese modo y había sido muy listo al hacer un cálculo mental de las horas que llevaba allí. Seis horas le comentó Taehyung. Cuando llegaron, todavía no eran las cuatro de la noche. Supuso que debían de ser las once del mediodía, más o menos.Hoseok se tapó los ojos con el dorso de la mano e intentó entreabrirlos para ver dónde se encontraba. Cuando sus grandes ojos, se acostumbraron a la luz del día, apoyó las manos en la estructura de la ventana, con cuidado de no cortarse y saltó al otro lado. Estaba en un amplio jardín, podado y cuidado como pocos había visto. No había más casas alrededor.Giró sobre su eje para ver la casa en la que se encontraba. Era una casa de estructuras cubitales, de diseño. Sin embargo, los salones del interior eran circulares. ¿Pero por qué? No pudo negar que los vanirios eran muy modernos y también unos snobs.Miró hacia el interior del salón, en dirección a la cocina. Esperó a que alguien se levantara. Allí no llegaban los rayos del sol, porque estaban muy alejados de la ventana.Respiraba agitadamente y las manos todavía le temblaban.—Joder, mierda. ¿Qué hacemos ahora? —preguntó JiMin cubriendo con su cuerpo a Jungkook.—Apártate de encima... —le pidió este empujándole del pecho.JiMin reaccionó asombrado de lo que estaba haciendo. Se levantó al roce de sus manos.—De nada —dijo él malhumorado.Taehyung se incorporó poco a poco y puso una mano sobre sus ojos, a modo de visera.Hoseok esperaba que de los cuatro fuera él quien se levantara. Quería que viera con sus propios ojos cómo escapaba de él.—Te dije que te aseguraras de dejarme bien desvalido, monstruo —advirtió Hoseok con voz profunda y segura. —Y que si no lo hacías, y tenía la oportunidad, haría lo posible por ir a por ti y acabar contigo. No olvidaré lo que me has hecho.—Ven a por mí, entonces —sugirió él indicándole con la mano que se acercara. —Ven y acaba conmigo. Pero acaba conmigo... en la cama —le dijo mentalmente con una mirada seductora.Hoseok apretó los labios con fuerza y sintió cómo los pezones se le endurecían involuntariamente. ¿Le había acariciado desde allí? No podía ser.—Ven tú —contestó levantando la barbilla. —Vaya, lo olvidaba, los vampiros no salen bajo la luz del sol.—No somos vampiros, Hoseok —replicó él ofendido.—Y copito de nieve, a pesar de ser blanco, no dejó de ser un gorila —replicó.Hoseok dio media vuelta y se dispuso a andar sin prestarle atención. Tenía que huir de ahí.—ESPERA... —gritó Taehyung. —Me equivoqué contigo, pero no con tu padre Choi. No podía dejarlo ir. Debía volver...Hoseok se detuvo. ¿Su padre? No había pensado en él desde que lo vio morir en manos de Sehun. ¿Debería sentirse culpable?—Los vanirios teníamos razones para ir a por él —explicó Taehyung con paciencia. —Recuerda las palabras de Jisoo, lo que pasó con Namjoon y con todos los demás que han ido desapareciendo. Su empresa está detrás, aunque tú no lo creas. Son cazadores. Nos cazan porque creen que somos vampiros, pero no lo somos. Están equivocados.—Eso no es cierto. Newscientists no procede ni investiga contra criaturas que no deberían existir, como tú —le espetó con rencor. —La empresa crea material quirúrgico, máquinas de última generación, vacunas y sustancias para un mayor éxito en las operaciones de riesgo. No saben nada de enfermos psicóticos como ustedes ni de vampiros ni de Drácula ni de la novia de Frankenstein...—¿AH, SÍ? —gritó JiMin desde la barra americana sin levantarse. —También crearon una vacuna para ti, ¿sabes? Una especial para niños que necesitaban olvidar. No eres diabético, Hoseok. Te han estado engañando, drogándote por las noches para hacerte olvidar algo que debiste vivir cuando eras pequeño... Algo que no querían que recordaras.Hoseok palideció y tragó saliva.—ESTÁS MINTIENDO... —gritó.—No miente —Taehyung caminó hacia él y se detuvo justo entre el límite de las sombras y la luz. —¿Cuánto hace que no sueñas?Hoseok lo observó. Allí parado entre las sombras parecía una aparición.—¿Qué? —se había quedado algo ensimismado.—¿Cuánto hace que no sueñas? —le repitió esta vez más lento.Hoseok empezaba a marearse. No contestó.—Cuando venía Wonho, tu doctor... —prosiguió Taehyung.—¿Ahora es mi doctor? —preguntó saliendo del trance de su persuasiva voz. Según Taehyung, Wonho era su amante. Sintió cómo se le hizo un nudo en la garganta y le escocían los ojos. Se había sentido tan impotente cuando estaba en sus manos.Taehyung quiso correr hacia él y consolarlo. Abrazarlo y mecerlo hasta que no volviera a verlo llorar en la vida.—Cuando él venía y te pinchaba, te entraba sueño enseguida.—Él me controlaba la diabetes...—No, Hoseok. Te han estado engañando.—¿Por qué harían algo así? —la voz le temblaba por la congoja.Le faltaba el aire, tenía que salir de ahí como fuese. Correr, olvidar, entender. No podía creer nada de lo que le estaban diciendo. Era demasiado fuerte.—Todavía no lo sé. Si te quedas, Hoseok, haré todo lo posible para que entiendas lo que nos han hecho a nosotros y para que averigües, por qué te han hecho esto a ti. Por favor, no te vayas.¿Le estaba rogando? No podía creerlo. ¿Dónde estaba el animal abusivo de hacía unas horas? No lo entendía. Él podía doblegarle como le diera la gana. ¿Por qué aquel repentino respeto?—No me importa lo que les hayan hecho. No me importa lo que tú quieras de mí. Sólo quiero irme y olvidarlo todo. Hacer como si nunca hubieras entrado en mi habitación, como si nunca hubieran matado a mi padre, como si nunca... me hubieras atado a tu cama y... —apretó los ojos para no recordar y se frotó las muñecas. —No quiero volver a verte. A ninguno de ustedes. Déjenme tranquilo y yo no diré nada... —eso ni de coña. Se vengaría. Se vengaría de todos ellos.—No puedes irte solo —musitó.—Mírame —le desafió con la mirada.Empezó a caminar hasta que Taehyung lo perdió de vista. No podían salir sin morir achicharrados por el sol. Un único rayo tocando su piel y serían pasto de las llamas.—Llamen a todos los vanirios de Black Country. Que salgan a la calle al atardecer y busquen a Hoseok —ordenó Taehyung. —No podemos dejarle solo.—¿Ah, no? —preguntó Yoongi sin entender. —Estaba muy dispuesto a olvidarlo todo...—No lo va a olvidar —dijo Jungkook. —Yo no lo haría, se los lo aseguro. Y haría lo posible por vengarme. Nos delatará.—Hay que encontrarlo —Taehyung se cobijó en la barra americana hasta que el sol dejó de alumbrar por la ventana.No podía dejarlo solo. Aquel chico estaba malherido y no podía mantenerse por sí solo.No, no se iba a apartar de él.
----- CHAPTER BREAK -----
Hoseok no sabía cuánto tiempo llevaba corriendo, pero lo hacía sin rumbo, alejándose de esa casa, de esos monstruos, de esa extraña realidad en la que se había vuelto inmiscuido. Arrastraba los pies porque ni fuerzas tenía para levantar las rodillas. La gravedad tiraba de él. En unas horas, el sol se pondría y ellos vendrían a buscarlo, estaba seguro. Eran vampiros. Los vampiros tenían colmillos y chupaban sangre. Ellos hacían eso.No quería pensar mucho, le dolía la cabeza y se sentía débil. Sólo deseaba que todo aquello pasara.Estaba en Inglaterra un lugar llamado Dudley, en la provincia de Birminghan. Eso sí que lo sabía, Había leído los carteles de las autopistas cuando lo trajeron en los coches. Semidesnudo. Malditos bastardos.Bajó la vista a sus pies. Llevaba zapatillas, téjanos y una camiseta de tirantes. ¿No pensarían que por pedirle perdón y darle ropa él iba a olvidarlo todo, ¿no?Resbaló y a punto estuvo de caer. La zona en la que se hallaba era un prado verde bastante extenso. Al horizonte, se erguía una zona industrial. Las chimeneas de las fábricas sacaban humo espeso y negro.Hoseok pensó que había demasiada polución allí. Por suerte, hacía sol, pero era consciente que Inglaterra tenía fama de ser la tierra de las nubes y las lluvias.Si las fábricas soltaban esos humos tan espesos, seguramente, ayudarían a formar una capa oscura sobre toda la zona, al menos, en Dudley.No conocía nada de aquella tierra. Sólo Londres, por un viaje de siete días que hizo con el instituto. Pero no visitaron ningún pueblo de los alrededores. Al menos, su inglés era perfecto y no tendría ningún problema para comunicarse. Menudo consuelo... Después de todo lo que le había pasado... Le entraron ganas de reír.Miró al cielo. Bueno, no era un lugar feo. Sólo hacía falta conocer sus puntos fuertes, pensó.Tarareaba canciones para ignorar el estado de nervios en el que se encontraba desde ayer. Lo habían secuestrado, habían matado a su padre delante de sus narices. Le habían arrancado la ropa, le habían pegado y tocado sin ningún respeto, insultado y, además, atado a una cama con un cinturón como si fuera un actor porno al que le gustara el sadomasoquismo. Dejó de cantar.Taehyung le había robado la virginidad como una hiena carroñera.Porque él no lo había consentido. Había sido rudo y un auténtico animal al principio, pero luego... Luego algo había cambiado, en el mismo momento en el que se había dado cuenta de que él era virgen todavía.Entonces lo había tocado para excitarlo, para que encontrara el placer y, además, empezó a moverse de un modo más suave. Profundo, pero suave. Y él había encontrado placer, sin duda. Dos veces (sin contar la del coche) hasta que sintió la boca de Taehyung en el cuello. Sabía que tenía que sentirse ofendido y humillado. Y una gran parte de él se sentía así. Sin embargo, la intimidad con el vanirio le había dejado huella.Se paró en seco y abrió los ojos. Puso su mano izquierda sobre la zona de su garganta que él había chupado. Le había mordido. El muy canalla... Le había clavado los colmillos, lamido y bebido como si él fuera la solución a su sed.Al recordarlo, el cuello y una zona que estaba mucho más abajo le empezó a palpitar y a él se le erizó el bello de los brazos.¿Acaso le había gustado? No, Hoseok... ¿Cómo puedes siquiera pensarlo? Se enfadó consigo mismo.Cuando él lo mordió, empezó a ver estrellitas blancas que le nublaban la vista. Sentía que flotaba, que volaba sobre la cama, con los brazos de Taehyung como fortalezas de hierros candentes, alrededor de su cintura, y con sus manos, apretadas y tensas sobre sus nalgas.Sin rumbo de nuevo, fue consciente de que cada paso le resultaba doloroso. Había partes del cuerpo que le escocían. El trasero y la parte baja de la espalda por ejemplo.No tenía mucha noción del tiempo que llevaba corriendo, pero estaba convencido de que eran más de tres horas.¿Con quién podría hablar de lo que le estaba pasando? No tenía dinero ni siquiera una libra para llamar a cobro revertido a Barcelona. Si hablaba con los policías, se reirían de él. ¿Quién iba a creer en él? ¿Quién creía en vampiros, por el amor de Dios?Lo que estaba claro era que habían matado a su padre. Su padre estaba muerto. ¿Por qué no podía soltar una mísera lágrima por él?No hay nada por lo que llorar, se respondió a sí mismo. Ni un recuerdo ni un gesto cariñoso ni una palabra afectuosa. Nada. Era tan extraño haber visto morir a tu padre y quedarte tan vacío. Vacío de recuerdos amables o de palabras cariñosas. Vacío de gestos cómplices o de abrazos llenos de calor. Le dolía más ese vacío emocional que el hecho de que él hubiera fallecido.¿Sería verdad? ¿Sería verdad que Newscientists estaba involucrada en la caza de los vanirios? Pero eso era algo sobrenatural. No podía ser. ¿O sí?Se estaba volviendo loco. ¿Si hablaba con Baekhyun y Yongguk, ellos le creerían?Tenía que encontrar el modo de volver a Barcelona. Los necesitaba. Necesitaba a la gente que lo quería, que le daba calor. Ellos estarían preguntándose dónde estaba. Se llamaban cada día por la mañana. Debería extrañarles no saber nada de él.¿Y lo de su diabetes, qué? Wonho iría hoy por la noche a su casa y le administraría la insulina. ¿Y si no era insulina como había dicho Taehyung? De todos modos, él no iba a estar allí cuando el doctor fuese a verlo. Ni tampoco su padre.Choi estaba muerto. Madre del amor hermoso... ¿qué iba a hacer?Una cabina. Una cabina y una buena persona que le prestara dinero para llamar a cualquiera de los tres, eso era lo que necesitaba.Tendrían que viajar hasta Londres para ir a buscarlo, pero el encontraría el modo de llegar a la capital.Sin embargo, todavía no se había encontrado con un solo inglés, a excepción de esos monstruos.Corrió y corrió hasta llegar a aquel lugar industrializado. Tardó media hora más en llegar.Era una urbanización. El centro de una ciudad. Había casas a los lados de las calles y un cartel que indicaba el nombre de ese recinto en el que se hallaba. Segdley.Las casas que había eran del más puro estilo inglés. De ladrillo rojo, apareadas y de ventanas blancas. Algunas con brezo en las entradas y los coches aparcados enfrente. Si tocaba el timbre de alguna de ellas, seguramente nadie abriría. No con esas pintas. Así que desestimó la idea.Un grupo de chicos jóvenes hablando animadamente y riendo, ajenos a la pesadilla que él estaba viviendo, se cruzaron con Hoseok. No debería llamarles la atención, no tendría por qué fijarse en ellos a excepción de porque necesitaba ayuda y de porque uno de ellos, un chico alto con una gran sonrisa y pelo rubio, llevaba una camiseta amarilla que ponía en inglés:
Conoce a los hombres del Wolverhampton.
Se le cerraron los pulmones. No podía tomar aire. Había un banco en la calle para sentarse y se sentó para intentar relajarse. Cuando la sangre regó de nuevo su cerebro, empezó a recordar el sueño que había tenido.
Papá y papi hemos dejado dos regalos para ti. Están enterrados en la piedra mágica bajo el puente del West Park ¿Te acuerdas de la piedra, cielo mío? ¿Recuerdas Wolverhampton?
Hoseok apoyó los codos en las rodillas y la cabeza sobre las manos. Se masajeaba el cuero cabelludo con las yemas de los dedos.Ese sueño... ¿Era él ese niño al que hablaban aquellas dos personas? Pero... ¿cómo podía ser? El no recordaba nada de aquello.Alzó la cabeza y miró hacia todas direcciones. Toda la gente que pasaba lo miraban de forma extraña. Qué pinta de guiri debería de tener... Guiri sudado y magullado.Sin pensarlo dos veces paró a los jóvenes y se dirigió al chico de la camiseta.—Necesito ayuda, me he perdido —dijo hablando lo más calmado posible.—¿Te encuentras bien? —le preguntó el chico seriamente preocupado. Echó un vistazo a las magulladuras de la cara.—¿Lo dices por esto? —él se señaló la cara y la muñeca. —Me lo hice anteayer. Me... caí de una moto.Los chicos se miraron un tanto desconfiados.—Necesito ir hasta Wolverhampton. Al... al West Park. Vengo con un grupo de amigos de Barcelona. Estábamos visitando Segdley, pero me despisté y los perdí de vista. El autocar que nos trajo hasta aquí, ya se habrá ido. Nuestro lugar de encuentro es Wolverhampton. Debo llegar antes de las siete de la tarde. Pero no puedo llegar porque... porque uno de mis amigos lleva mi bolso con el móvil y con mi cartera. Ahora no los puedo localizar ni tengo dinero para ir hacia allí —¿De dónde le salía tanta habilidad para mentir?El chico sonrió y se miró la camiseta.—Entonces sabrás que soy un hombre de Wolverhampton, ¿verdad? —señaló las letras y el logotipo en forma de cara lobuna que había dibujado en el pecho.—Bueno —dijo el dándole una espléndida sonrisa que lo dejó cautivado a él y a sus amigos, —eso parece indicar tu camiseta. ¿Me podrían decir cómo llegar hasta allí?—Podemos acompañarte si quieres —le dijo él. —Yo vivo allí y, además, he traído coche. No pensarías ir andando, ¿verdad?—Pues... sí.—Bueno, no queda muy lejos si vas con cuatro ruedas. Andando tienes como unas cuatro horas y media.—Vaya —miró sus sandalias. No iba a poder caminar mucho más. Todavía le escocían las heridas de los pies.El chico advirtió su calzado y lo animó.—Que no te dé vergüenza... —esperó a que le dijera su nombre.—Eh... Hoseok —le dio la mano y él se la cogió.—Yo soy Jackson. Encantado de conocerte.—Igualmente.—¿Entonces te llevo?Hoseok dudó un segundo.—No te preocupes. Si quieres, nosotros también podemos acompañarte —dijo otro del grupillo, más alto y delgado que Jackson. Intentaba convencerlo. —Jackson es muy peligroso con los chicos bonitos como tú.El fingió que no lo había oído. Lo último que necesitaba era más ego de otro. Había tenido una buena dosis con el monstruo de Taehyung. Y aun así, no sabía si fiarse de ellos. Pero pensó que no todo el mundo tenía que ser malvado.—No quiero importunarlos —dijo mordiéndose el labio. —Tranquilo, no te preocupes. Yo ya iba hacia allí —le dijo Jackson. No. Ese chico no le haría daño. Parecía estar hecho de buena pasta. —Llegaremos en veinte minutos, ya verás —insistió.—¿Qué hora es? —le preguntó el.—Son las cinco y media.Había corrido y caminado más de lo que creía. El miedo puede inyectar grandes dosis de adrenalina.—Está bien, Jackson. Me fío de ti.Una vez sentado en el asiento del copiloto de un New Beatle rojo, se ensimismó recordando el sueño. No entendía por qué había decidido hacerle caso ni por qué le urgía llegar hasta el West Park. Su plan previo había sido localizar una cabina, conseguir dinero, llamar a Barcelona y que lo vinieran a buscar. Pero su idea se desvaneció al llegar al pueblo y al cruzarse con esos chicos.¿Y si era una señal? Bien, ahora lo sabría.—Debiste ponerte muy nervioso cuando te encontraste solo sin tus amigos en un lugar desconocido y sin dinero...Hoseok se aclaró la garganta y miró a Jackson. Por fin se había encontrado a alguien bueno. Alguien educado y amable que estaba dispuesto a ayudarlo gratuitamente. Era un chico joven, de no más de 25 años.—Sí, me asusté un poco —contestó algo avergonzado, sin mentir del todo.—Yo también me asustaría.Hoseok lo miró de arriba abajo. Era corpulento y con unos brazos bien trabajados que intimidarían a muchos.—Sí, seguro —le dijo intentando sonreír.—Claro que no —él se echó a reír.Cómo estaba cambiando su vida, pensaba mientras miraba por la ventana. Sentado en un coche, con un chico al que no conocía, guiado sólo por su intuición que le decía que Jackson no era malo. Yendo de cabeza a perseguir un sueño. El primero que había tenido desde los siete años.—Yo quiero ir a Barcelona algún día. Tengo conocidos que han visitado tu ciudad y han regresado contando maravillas de ella.—Bueno, es una ciudad realmente bonita y llena de cultura—dijo obligándose a hablar con su salvador. —Casi siempre hace sol, las playas son espectaculares y las noches, cálidas y llenas de ambiente jovial. La comida es excelente y tiene el mejor equipo de fútbol del mundo.— El Fútbol Club Barcelona —dijo Jackson.— Así es —confirmó.—¿Te gusta el deporte, Hoseok?—Me gusta mucho. Todo tipo de deporte, pero sobre todo me gusta el fútbol y el Barcelona.—Bueno, no te discutiré que el mejor equipo de fútbol del mundo es el de tu ciudad, pero el segundo mejor es el de los Wolves. Así que te daré dos entradas para que vayas a verlos al torneo de verano que organizan. ¿Hasta cuándo estarás aquí?No lo sabía. Dependía de si volvía a encontrarlo Taehyung y los suyos.—Me iré pronto —respondió con la esperanza de que sus palabras fueran ciertas.—Bien. Entonces yo te doy las entradas y tú decides si puedes ir o no a verlos antes de que te vayas, ¿ok? —abrió la guantera con la mano izquierda y cogió las dos entradas. Se las ofreció.Hoseok las tomó, asintió con la cabeza y volvió a mirar por la ventana. Lo último que quería era ir a ver un partido de fútbol y muchísimo menos entablar conversación con nadie. Estaba a punto de desmoronarse y llorar por lo que había vivido.Llegaron a una ciudad llena de vida, comercios y mucho, mucho ambiente. Pasaron por delante de una preciosa iglesia. Hoseok la admiró.—Es Saint Peter´s Church. Bonita, ¿verdad? —le indicó él. —Tienes de todo para ver aquí. Galerías de arte, teatro, tiendas, parques... Y a partir del uno de julio se convertirá en una ciudad sin malos humos —puso dos dedos abiertos sobre los labios e hizo como si fumara y se ahogara.—¿Prohíben el tabaco definitivamente?—Sí. No se podrá fumar en ningún lugar público. Es genial.—Sí. Fumar mata —musitó con sorna. Después de la pesadilla que había vivido, lo de fumar o no fumar le parecía ridículo.Jackson asintió. Puso el indicador de dirección a la derecha. Jackson parecía uno de esos hombres ingleses. Muy educados, muy caballerosos y también muy niño de papá. Pero era bueno de corazón y completamente inofensivo.—¿Has visto algo más de la ciudad? —le preguntó mirando por el retrovisor y desviando el coche hacia el mismo lado.—Algo —como odiaba mentirle.—Tienes la oficina de turismo cerca del West Park. Te darán unas guías espléndidas.—¿Tú vives por aquí? —preguntó. No estaría mal tener a alguien con quien contactar, por si acaso.—Vivo cerca del Cineworld. La sala de multicines de Wolverhampton.Paró el coche. Estaban justo enfrente de un inmenso parque de césped verde, muy pulido y bien cuidado, con árboles por doquier y adorables caminitos que seguir que se perdían entre la vegetación.—Bueno, aquí es.Hoseok asintió con la cabeza y frunció los labios en un gesto nervioso. ¿Cómo iba a agradecerle lo que había hecho?—Jackson, no te imaginas el favor que me has hecho trayéndome hasta aquí.—Compénsamelo viniendo al torneo —le sonrió agrandando los ojos.—Haré lo posible —se reclinó y le dio un beso amistoso en la mejilla. Se lo merecía por haber sido su caballero.—Vaya —se había sonrojado. —Espera —lo detuvo antes de que saliera por la puerta. Sacó su cartera y le dio cinco libras. Apuntó su teléfono en un papel con un boli y también se lo dio. —Puedes utilizar este dinero para lo que tú creas conveniente. Si me necesitas, llámame a este número. Y si no encuentras a tus amigos, utiliza el dinero para llamarlos a ellos y localizarlos. Te prestaría mi móvil, pero no lo llevo.—Jackson, si no nos vemos más —le dio la mano y la apretó agradecido, —guardaré este número para llamarte y asegurarme que cuando vengas a Barcelona, yo te pueda enseñar la ciudad.—Hoseok, conozco las marcas que dejan los puñetazos —le dijo en voz baja. — Por favor, si necesitas ayuda, no dudes en llamarme.Hoseok se quedó blanco al oír aquel sincero ofrecimiento y lo mucho que había acertado. Cómo le gustaría explicárselo a alguien.Jackson le sonrió y Hoseok, a su vez, le sonrió con tristeza. Así se despidieron.Había gente buena en el mundo. Gente muy buena en Inglaterra, en Wolverhampton. No todo iba a ser malo, ¿no? Estaba convencido de que volvería a ver a Jackson.De repente se encontró solo frente al parque que le hacía sentirse pequeño no sólo de estatura, sino de edad. Curiosa sensación, pensó.Se adentró por los caminos y sintió cómo se le ponía la piel de gallina. Parecía recordar el lugar, pero era imposible, porque él no había estado allí, jamás. Olía a hierba mojada, a verano y a dulce, a nube dulce. A la mano derecha, un río serpenteaba y pasaba por debajo de un puente.Se le paró el corazón. Un puente.Las manos le empezaron a sudar y tuvo que inclinarse y apoyarse sobre sus rodillas para volver a tomar aire. No era buen momento para un ataque de pánico.La gente paseaba por su lado como si fuese un día normal. Pero aquel no era un día normal. Él lo sabía perfectamente. Un grupo de vampiros psicópatas lo habían tomado y había tenido un sueño en el que recordaba la vida de una pareja y su hijo. Además había perdido a su padre y, para colmo, también la virginidad. Ahora tampoco le daba mucha importancia al hecho de haberla perdido, pero sí al modo en que lo había hecho. Tenía que dejar de pensar en ello y centrarse en su sueño.El lugar. Aquellas personas. El puente.Salió del camino y se tumbó en la hierba. Había mariquitas revoloteando por el césped y mariposas cerca del agua del río. Cayó de culo y se cogió las piernas.Todos los instintos le decían que estaba en el sitio y en el momento correcto. Que hacía mucho tiempo alguien escondió un regalo bajo ese puente, en una piedra mágica. Un puente no muy grande, pero dotado de un especial encanto.Una imagen atravesó su mente. El en brazos de los hombres de su sueño. De noche, en pleno verano. El día de su cumpleaños. Un ladrillo del puente abierto y algo que introducían en el interior. Luego colocaron el ladrillo de nuevo.Sacudió la cabeza y se la agarró entre temblores.Estaba enfermo. No había otra explicación. Aquella visión era una alucinación.No. No era ninguna alucinación. Joder, Hoseok, despierta... Lo había mordido el hombre más increíblemente hermoso y malvado que había visto en la vida. Lo había mordido con sus colmillos. Había caminado por subterráneos y conocido a los llamados vanirios. Había soñado con otra vida que, a lo mejor y sin lograr entenderlo, le había pertenecido alguna vez. ¿Qué había de sus recuerdos antes de los siete años? ¿Dónde estaban?El niño del sueño se llamaba Hoseok. Como él.Taehyung estaba en lo cierto. Su diabetes estaba perfectamente controlada, nunca había tenido ningún problema. ¿Cuándo se la diagnosticaron? A los siete años. ¿Qué le pasó? ¿Recordaba haberse sentido mal o haberse desmayado para que le diagnosticaran esa enfermedad? No. De hecho, no recordaba nada antes de eso.Taehyung estaba en lo cierto. Cuando Wonho lo pinchaba, no tardaba más de diez minutos en caer en la inconsciencia hasta el día siguiente. Después de la diabetes, dejó de soñar. Entonces, ¿antes soñaba?Fuese lo que fuese, estaba vivo todavía y tenía la oportunidad de saber si ese sueño había sido o no la visión de una vida que había perdido en los retazos de su memoria.Hacía sol, pero a la luz del día no podía colocarse bajo el puente. Los guardias forestales del parque le llamarían la atención. Esperaría a que no hubiese casi nadie para hacerlo, aunque se arriesgaría a que llegara la oscuridad y con ella, Taehyung y su clan.Se estiró y sin quererlo ni creerlo, se relajó.A las doce de la noche, cumpliría veintidós años. Ya no sería el mismo Hoseok. ¿Cómo podría serlo?Pensó en los planes de futuro que tenía: en el proyecto de formación de pedagogos en Londres, en el deseo de poder ayudar a la sociedad a través de un nuevo método de educación. Ya no podría seguir su sueño.A duras penas, se mantenía cuerdo en aquel momento como para ser capaz de enseñar nada a nadie. Esa gente se lo había robado todo, pero no iba a quedarse de brazos cruzados.Primero intentaría averiguar qué le estaba pasando y por qué lo asaltaban esos recuerdos ajenos. Y luego, averiguaría cuáles eran los procedimientos reales de la empresa en la que trabajaba y que dirigía su fallecido padre. Si lo que decía Taehyung era verdad, no podía permitirse algo así. Estaban matando a seres que tenían sus propios hijos. Niños que eran diferentes y que sufrían viendo cómo mataban a sus padres. Un niño era un niño fuese de la naturaleza que fuese.Él había visto morir a su padre. ¿Por qué no sentía su muerte? ¿Por qué?Apretó los puños y golpeó el suelo mullido de verde. Sintió que algo le mojaba la sien. Lo apartó con la mano y descubrió que era una lágrima y que estaba llorando.—Basta, basta de llorar... —se incorporó y quedó sentado de nuevo con las piernas cruzadas.Él no había pedido nada de eso. No había elegido descubrir lo que había descubierto. Estaba metido hasta el fondo en algo que no había reclamado, en una guerra que no era suya. Pero lo habían involucrado. Pues, ya era suficiente...No tenía nada. Estaba solo. ¿Qué podía perder? No era ningún cobarde. Ni tampoco de ese tipo de personas que se echan la manta a la cabeza para olvidarse del mundo.Un mundo de noche, sangre y clanes lo había sacado de su vida acomodada y agradable. Ahora que todos cargaran con las consecuencias.Taehyung, el primero. ¿Por qué no podía dejar de pensar en él? Se frotó las muñecas con la mirada perdida.Se levantó. Miró a un lado y al otro y, sin pensárselo dos veces, bajó la cuesta que llevaba a la orilla del río. Vigilando que nadie lo viera, introdujo los pies en el río. El agua estaba fría, pero agradeció el cambio de temperatura, porque lo hizo tomar contacto con la realidad. Sobre la superficie había pequeños mosquitos. Dio gracias a que el río no llevase mucha agua. Estaba casi vacío. Con toda la rapidez de la que fue capaz, se ocultó debajo del puente de piedra y empezó a palpar los ladrillos que conformaban el arco del puente.Había un ladrillo, casi oculto por el agua, que tenía unas letras escritas. Hoseok se agachó y lo palpó intentando leer la inscripción.J H N FOREVER.¿J H N para siempre?Hoseok vigiló que nadie lo viera. Estaba oscureciendo y la gente ya no paseaba. Introdujo los dedos por los laterales del ladrillo. Parecía estar hueco. Y... se movía...Envuelto en una renovada curiosidad, intentó desencajar el ladrillo. Le costó bastante. Sólo un poco más y... zas... El ladrillo salió y quedó reposado en sus manos. Sonrió y miró el agujero negro que había en la pared. Introdujo la mano palpando con cuidado. ¿Habría ratas? No pienses en eso.Tocó barro húmedo, pared rugosa y algo envuelto en un paño. Introdujo medio brazo para alcanzarlo y amarrarlo con fuerza.
Papá y papi hemos dejado dos regalos para ti. Están enterrados en la piedra mágica bajo el puente del West Park ¿Te acuerdas de la piedra, cielo mío?
¿Era verdad? Logró sacar el paño con lo que lo envolvía. Era algo rectangular, un poco grueso y pesado. Dios mío, todo aquello era real.Salió del río corriendo como si estuviese poseído. Amarraba ese tesoro como si le fuese la vida en ello. Miró al cielo, el sol se estaba poniendo. Malas noticias.Con los pantalones mojados, los pies húmedos y las manos temblorosas, buscó el cobijo de algún lugar del parque. Bajo un árbol, tras un matorral, detrás de un muro, cualquier lugar sería bueno para estudiar lo que llevaba consigo.Encontró un grupo de árboles que parecían dibujar la forma de un arco. Se colocó detrás de ellos y quedó cubierto por los troncos. Cayó de rodillas y dejó el tesoro sobre el césped. Quitó el paño mugriento. Aquellos regalos estaban cubiertos por un plástico aislante de la humedad. Lo quitó también y entonces sus ojos descubrieron por primera vez lo que el tiempo había escondido bajo el puente.Un libro. Tenía las tapas duras cubiertas de minúsculas piedras preciosas verdes. En el centro, con topacios más oscuros, había escrito:JIN.Entre el plástico aislante se divisaba otro objeto enrollado de un modo menos cuidadoso. Un cuchillo de valiosa y excelente manufactura. La empuñadura, en forma de oso levantado sobre las dos patas traseras, parecía ser de marfil blanco y pulido. El oso tenía dibujado en la panza un símbolo que conocía muy bien. Un símbolo llamado triskel. Él sabía que significaba la interacción entre el cuerpo, la mente y el alma. Lo había leído en uno de los libros sobre mitología y simbología ancestral que tenía Yongguk en su casa. A él le encantaban.Hoseok acarició la empuñadura y giró el cuchillo para admirar la hoja. Todavía cortaba y el acero brillaba refulgentemente.Acercó la hoja a sus ojos y divisó una inscripción.«An Duine Táirneánach».¿Qué quería decir? Y... ¿en qué idioma estaba escrita? Tratando de recordar el sueño, entendió que había palabras que, aunque a él le sonaban, no las había escuchado nunca antes y estaba seguro de que eran palabras antiguas. Él sabía bastantes idiomas como para diferenciar las etimologías y las diferencias entre lenguas modernas y antiguas.Esa lengua ya no se hablaba. Pondría la mano en el fuego.Cubrió la hoja del puñal con parte del plástico y se lo guardó en la parte de atrás del pantalón. No en el bolsillo, sino entre los boxers y...¿Boxers? Hoseok tiró con los pulgares del tejano y vio que llevaba unos boxers amarillos. Había salido tan escopeteado de esa casa que ni se había parado a pensar en lo que llevaba puesto. Si hubiera estado desnudo, también habría huido del mismo modo. Pero bueno, ¿quién le había cambiado de ropa? ¿Habría sido Jungkook?Se acomodó bien el puñal. Lo colocó con cuidado de modo que no sufriera riesgo de cortarse. Sólo le faltaba eso...Apoyó la espalda en el tronco del árbol más curvado y tomó el libro. Lo acarició sutilmente.Hizo inspiraciones lentas y profundas recordando las clases de yoga que había hecho en el gimnasio de Barcelona. Tenía los pelos como escarpias y estaba convencido de que empezaba a tener fiebre. Sus manos frías y temblorosas acogieron las tapas y las abrieron. Eran hojas un tanto amarillentas, pero bastante gruesas.Las primeras hojas estaban escritas en símbolos que no logró entender. Y parecían, además, símbolos quemados sobre el papel. Cómo le disgustaba desconocer algunas cosas. Irritado, pasó las páginas rápidamente hasta llegar, por fin, a palabras escritas a mano en inglés. Un inglés que parecía actual.
Mi querido Hoseok, éste es mi regalo más preciado para ti. Me gustaría poder dártelo en mano pero, sin embargo, creo que cuando lo tengas querrá decir que yo ya no estaré contigo para poder explicarte todas aquellas cosas que tú desees saber.
Con él me recordarás siempre, y aprenderás todo lo necesario respecto a ti y respecto a lo que eres y a quién eres.
Es un diario como ya te habrás imaginado. Nunca tuve nada especial que explicar hasta que conocí a tu padre. Luego llegaste tú.
Tendrás muchas preguntas respecto a lo que te pasa o a por qué te sientes diferente al resto. Confío en que este libro te sirva de guía, mi estrella.
Te quiero con todo mi corazón.
Papá.
Tragó saliva y cerró los ojos. Parecía que la tierra daba vueltas bajo sus pies. Se sentía mareado y desorientado. Siguió leyendo.
De donde yo vengo, cuando nacen niños se celebran fiestas por tan dichoso evento. Son venerados y respetados, porque son la cuna y el corazón del futuro de nuestro clan.
Cuando cumplí los dieciocho años, me regalaron este libro. En él debía escribir, si así lo deseaba, todo aquello que pasara en mi vida.
Supongo que lo que me ha sucedido hoy, a la edad de 22 años, es lo primero que escribiré.
Ha llegado mi conversión. He pasado de ser un humano a convertirme en un berserker. Ha sido extraño y doloroso, pero parece que ya he hecho la mutación. A los 22 años, tal y como nos manda la tradición.
Y creo que es una locura, porque desde entonces tengo una cola de berserkers machos esperando a que los escoja como pareja. El clan cree que soy el chico más bonito que ha existido entre ellos. Dicen que soy especial y me apodaron Princesa Jin. Vaya nombre.
Estoy cohibido y ebrio de tanta adoración.
Hoseok no dejaba de sudar. Se le había secado la lengua y oía un pequeño zumbido en los oídos.
El libro ha estado vacío de palabras importantes hasta esta noche. Hoy he conocido al hombre más increíblemente hermoso y apuesto que he visto en toda mi vida.
No sé cómo ha sucedido, pero lo he encontrado mirándome entre los setos del West Park, vigilándome y acechándome. Cuidándome y, a la vez, amenazándome. Así es cómo me siento. Él es una amenaza.
Hoy lo he vuelto a ver, pero esta vez he procurado estar acompañado de los del clan. Ellos me siguen allá donde voy como perros en celo. Son tan adorables.
He sentido sus ojos sobre mi nuca, sobre mi cuello y juraría que me ha hablado mentalmente. Ha exigido que me apartara de ellos y que fuera hacia él, que volviera a él. Si lo ha hecho, no puedo acercarme. Si su voz era real, debo apartarme. El es nuestro enemigo.
Hoy me interné en Dudley con el clan. Tenían ganas de acción y sabían que allí la encontrarían. Nada mejor que abrir antiguas rencillas entre ellos y los chupasangres. No me gustan las peleas, las odio, no sé por qué me han llevado, pero su ego es así.
El estaba allí. Se reía de nosotros, mordía a los chicos con la mirada y me devoraba a mí con los ojos. Me miraba. Me estudiaba. Me asusta y me quema por dentro. Al final no ha habido pelea. Demasiados humanos de por medio.
No sé cómo ha sucedido, pero tres hombres vestidos de negro han intentado abusar de mí en las montañas de Wolverhampton. Eran humanos. Por suerte, él me ha salvado. Creo que los ha dejado inconscientes, si no los ha matado, porque nunca había visto a nadie luchar con tanta furia.
Me ha abrazado y me ha cogido en brazos como si fuera un desvalido. Y me ha dicho que yo era suyo, que me prohibía que me apartara de él. Me he enfadado. Me he enfadado tanto... Nadie me da órdenes y ese hombre parece que es un dominante y un abusón. Los vanirios son unos prepotentes. Siempre fueron así. Me tocó y me sobó como si fuera realmente algo de su propiedad, sin tener en cuenta si yo lo deseaba o no. Me da miedo.
Me da miedo, pero... me gusta. Despierta en mí algo primitivo que se encontraba dormido en mi interior. No me quiere decir su nombre todavía.
No puede hacerlo. No puede hacerlo... Pero, ¿qué se ha creído? Esta noche me ha secuestrado y me ha llevado a su casa. Una casa preciosa rodeada de jardines y flores silvestres. Me ha dicho que me deseaba y yo he querido forcejear con él, he querido liberarme de sus fuertes brazos, de su calor, de su atracción y de su boca que me lamía el cuello y arrasaba mis labios y mi lengua. Debería estar prohibido besar de ese modo.
Aun así sigue asustándome. Me asusta su intensidad, su modo de querer dominarme y someterme a él como si fuésemos fieras salvajes. Soy un berserker, soy una fiera por naturaleza, pero él es mucho más salvaje que yo. Y no sé si estoy preparado, porque él, definitivamente, no es como yo. Después de discutirnos, me ha dejado de nuevo en Wolverhampton y se ha ido sin despedirse.
Hoy me ha vencido y ha derribado todo mi autocontrol. No sé cómo ha pasado. Debió de ser la luna llena y él, ese insoportable y endiabladamente sexy vanirio, se ha metido en mi mente y no me quiere liberar de sus cadenas.
Lo he encontrado en Segdley hablando con una chica rubia y de tetas enormes (mi padre me cortaría la lengua por hablar así). Me han entrado ganas de arrancarle los ojos y de cortarle ese bonito pelo que tiene y que mueve de un modo presumido y seductor. Creo que él, cuando me ha visto, ha sonreído y desafilándome con la mirada se ha acercado más a la rubia y... La ha acariciado...
Se me ha hecho un nudo en el estómago y he sentido que quería reírse de mí, que eso es lo que había estado haciendo desde que me vio. He salido de allí corriendo como alma que lleva el diablo, pero me ha detenido a medio camino, porque ha aparecido en el bosque como si también fuera de él. Le he exigido una explicación y me he convertido en lo que dicen que son los berserkers: unos guerreros celosos y posesivos de sus parejas. Menudo espectáculo.
El me ha agarrado del pelo y me ha hecho callar con sus labios. Y yo he perdido el norte. No es justo. No puede quitarme el conocimiento de ese modo. Me ha dicho que quería saber hasta qué punto yo sentía algo por él, que por eso se ha comportado así. Me ha culpado de ser frío, de no dejarme llevar, de no ir a él cuando lo pedía. Le he dado una bofetada y le he dicho que no podía obligar a los demás a comportarse del modo en que él quería que lo hicieran, pero después de todo el berrinche, me arrepentí de haberle pegado. Estaba furioso y su rostro parecía estar cortado por los mismos patrones que las esculturas griegas. Me cogió como un saco inanimado, me colgó de su hombro y sentí que nos elevábamos por los árboles y el bosque y que aterrizábamos en el jardín de su casa. Yo estaba asustado, tenía miedo. No de él, sino de ese fuego abrasador que reflejaban sus ojos. Me desgarró la ropa y me tumbó en la cama de su habitación. No he logrado entender cómo llegamos hasta allí, pero llegamos seguro. Me ha anclado a la cama y me ha separado las piernas. Le he gritado y le he pegado todo lo que he podido pero él no me ha hecho ni caso. Se había quitado la ropa y estaba desnudo, de rodillas entre mis piernas. Yo temblaba. El me dijo, que no me resistiera a él, que no intentara alejarlo, que lo dejara entrar y tomar libremente lo que quería.
Nunca lo había visto así, los ojos rojos y las pupilas negras, los dientes largos y lacerantes. Me dijo que me haría daño, que no lo quería, pero que me lo iba a hacer porque no podía controlar a la bestia que había en él. Que esa bestia se despertaba sólo conmigo, pero que iba a intentar regresar. La primera vez iba a dolerme y, a lo mejor, a asustarme. Después de superar ese trance, las demás veces iban a ser frenéticas y rozarían el éxtasis, me aseguró. Eso me había dicho. ¿Cómo podía creerlo?
Yo no podía estar más asustado de lo que ya estaba.
Se cernió sobre mí, encajó las caderas entre las mías y, sufriendo el dolor más ardoroso e irritante que había sentido hasta entonces, me penetró de una sola embestida. Luego fueron más hasta que pudo entrar por completo.
Era un animal. Me había arañado la piel, sentía que yo estaba sangrando, oía mis sollozos, mis súplicas de que parara, pero no lo hizo. Nada podía detenerlo. Me clavó los colmillos y bebió hasta que perdí el conocimiento. Aun así, creo que ni entonces se detuvo.
Cuando volví a despertarme, tenía un regusto a hierro en la boca. Salté de un brinco de la cama y busqué la puerta más cercana para salir de allí. El me daba miedo. Estaba aterrorizado, enfurecido y dolido por su comportamiento.
Me detuvo cerniéndose sobre mí y aplastándome contra la pared de espaldas a él. Seguía siendo demasiado agresivo. A través de la ventana podía ver la luna pálida y brillante en el cielo, más grande que nunca. Yo no quería volver a unirme a él, no quería ese tipo de relación. Además, él era un vanirio y yo un berserker. No nos caemos bien, nos repelemos.
Me abrazó, esta vez sin violencia, sólo con ternura y algo de posesividad y hundió la cara en mi cuello. Con un hilo de voz, me rogó que no lo abandonara, que ese tipo de unión se daba sólo la primera vez, con la verdadera pareja. Yo era su cáraid, me dijo, su pareja eterna.
Me dijo que yo era suyo y él era mío, y me suplicó que le dejara amarme otra vez como él sabía hacerlo. No sé por qué me acongojé después de aquellas palabras, sobre todo después de cómo me había tratado, pero quise confiar en él. Volvió a tomarme en brazos y a dejarme sobre la cama. Con sus manos y sus besos, calmó mis temblores y mis miedos. Con su lengua, lamió y chupó mis heridas y también las que no se veían. Se colocó entre mi entrepierna y yo me cubrí, me dolía y no quería que volviera a tocarme ahí.
Cuando me pidió que lo dejara curarme, parecí verle los ojos humedecidos y muy arrepentidos por lo que había pasado. Me enternecí, no lo pude evitar. Aparté las manos, él me las tomó y me besó uno a uno los dedos de las dos. Luego se acomodó entre mis piernas y me las separó con los hombros.
Posó su boca y su lengua ahí abajo y yo me envaré. Aquello era increíble. Me chupó y me chupó hasta que casi me saltaron las lágrimas pero esta vez de placer y, después de llevarme al éxtasis tres veces seguidas, se acomodó entre mis piernas y se hundió en mí. Yo creía que iba a enloquecer de gozo. No había imaginado nada parecido. Pero él, me lo había enseñado. Valió la pena el sufrimiento inicial para luego recibir el placer más sublime.
Bueno, pues ya no soy virgen. Ahora soy un hombre enamorado de otro hombre llamado Namjoon. Seokjin, el príncipe berserker, y Namjoon, el guerrero vanirio. Menuda pareja.
Di-os mí-o. Se le cayó el libro de las manos. Estaba ardiendo y sentía la piel rebosante de sudor. No supo cuándo empezaron los dolores, pero su estómago empezó a retorcerse y a quemarle como si tuviera un incendio interno. Se encogió y apretó el libro contra su barriga. La virgen... ¿Qué le estaba pasando? El dolor remitió poco a poco. Volvió a apoyarse en el tronco del árbol, respirando con dificultad, ligeramente mareado y se dispuso a continuar con el libro.Namjoon. ¿Sería el mismo amigo de Taehyung? Estaba convencido de que así era. Repasó las hojas siguientes que contenían las descripciones explícitas de sus encuentros sexuales. Por lo visto, habían disfrutado mucho el uno del otro.Seokjin se había enamorado perdidamente de Namjoon y Namjoon de él. Parecían dos perros en celo, persiguiéndose por las noches, practicando todas las posturas, unas veces de modo tierno, otras veces rudo y violento, en función siempre del momento y el calor de la pasión. Ambos eran apasionados, sin duda.Luego había otros resúmenes extensos sobre cómo eran los vanirios. Sobre la necesidad de su cáraid, sus parejas... Parecía interesante, pero lo pasó de largo.Llegó a otra parte del diario más informativo.
Nos hemos convertido en amantes fugitivos. Somos conscientes de que las diferencias entre berserkers y vanirios son completamente insalvables. Si decimos que estamos juntos, habrá una guerra de nuevo. O peor, nos matarán por haber cometido desacato. Pero estamos enamorados y queremos disfrutar de nuestro amor todo el tiempo que nos regale la vida.
Así que hemos decidido irnos de Inglaterra. No podemos ocultarnos por más tiempo. Debemos encontrar un sitio ideal para nuestras características. Creemos que Rumania es una buena opción.
Namjoon está un poco apenado por dejar su clan y a su mejor amigo Taehyung, pero está todavía más afligido por las diferencias que han distanciado a las dos razas hasta el punto de matar por matar, de perseguir por perseguir, o de prohibir por prohibir. Yo estoy apenado por no poder despedirme de mi padre, Siwon. Pero es lo que nos toca vivir ahora a Namjoon y a mí. Es lo que arrastra la historia de los vanirios y los berserkers. Ambos somos seres mágicos de linajes ancestrales y, sin embargo, eso es lo único que tenemos en común, por lo visto.
Los Balcanes tienen su encanto. La gente aquí es cálida y aunque hay berserkers y vanirios, increíblemente, parece que se soportan mejor que en Inglaterra o al menos... ésa es la impresión. Algunos humanos conocen de nuestra existencia, pero seguimos entre los mitos y las leyendas. En realidad no quieren creerlo. No nos hemos querido relacionar con ningún clan. No sabemos hasta qué punto podrían volar las noticias hasta las islas y, aunque sabemos que al parecer no hay mucha relación entre los clanes alrededor del mundo, tampoco queremos arriesgarnos.
Estoy embarazado. Namjoon y yo hemos hecho nuestro pequeño milagro. Los berserkers tenemos camadas, pero yo no estoy seguro de que vayan a ser más de uno, sobre todo al ser el padre un vanirio, pero Namjoon desea que así sea. Dice que quiere réplicas nuestras en miniatura. Yo me he echado a reír. Es tan tonto...
Sorpresa inesperada la de hoy. Sehun nos ha encontrado. No sabemos muy bien cómo, pero ha asegurado que el vínculo entre hermanos es tan fuerte que al final pudo encontrarlo. Nadie sabía que Namjoon y yo nos habíamos fugado juntos. Ahora Sehun lo sabe, pero no sabe que estoy embarazado. Hemos decidido no decirle nada. Por lo visto, no se va a quedar, pero sí que le ha exigido a Namjoon que esté en contacto con él, al menos. Para no preocuparse innecesariamente. Namjoon ha accedido.
Hoy ha nacido nuestro bebé. Es un niño increíblemente hermoso y rodeado del aura de luz más pura y bonita que hayamos visto jamás. Namjoon se ha echado a llorar de la emoción y yo también. Me hubiera gustado que mi padre conociera a mi hijo, pero no sé cómo reaccionarían al saber que es hijo de un vanirio. Y Namjoon deseaba que en un día tan especial sus amigos, Taehyung y Jungkook, así como JiMin y Yoongi, estuvieran presentes, sobre todo Taehyung que, aunque no son hermanos de sangre, sí que lo son de alma y corazón.
Namjoon está afectado por eso. Cree que está traicionando a su amigo pero, al igual que yo, prefiere no decir que se ha enamorado, casado y creado una familia con un berserker y no porque nos avergüence, sino porque podría haber represalias indeseadas en ambos bandos. Por lo demás, hoy es nuestro día más feliz. No hemos tenido ningún problema para escoger el nombre. Se llamará Hoseok. Dice Namjoon que en su lengua significa luz y a mí me han sobrecogido sus palabras. Entonces, que el mundo lo conozca como Hoseok, la luz que iluminará sus noches y nuestros días.
Hoseok se enjuagó las lágrimas. El dolor aparecía a intervalos cada vez más cortos y seguidos. El libro le ayudaba a mantener la atención alejándole del foco del dolor, pero cada vez le costaba más.Hoseok es luz. Qué bonito.
Hay unos hombres muy extraños merodeando por las montañas. En el pueblo, se están dando varias muertes en circunstancias un tanto peculiares. La gente señala a los bosques como la procedencia de los que se hacen llamar nosferátums, vampiros que matan a los humanos y se beben sus almas.
Estos hombres extraños dicen buscar a los nosferátums. No sé qué pensar.
Hoseok ya tiene un año. Es un bebé sano y precioso. Puede salir al sol sin quemarse, bebe leche y tiene unos ojos enormes y rasgados de color oscuro. El color de los ojos de su padre antes de que los Dioses lo convirtieran en vanirio. Ahora son de un color lila que quita el sentido.
No lo entiendo, cuanto más tiempo pasa, más nos necesitamos el uno al otro. Más necesito de su contacto y de su cuerpo. Es como una enfermedad. Bendita enfermedad...
He empezado a comprender lo que significa ser su cáraid. El también es el mío. No puedo vivir sin él y él tampoco sin mí.
Namjoon está inquieto y yo también. Las muertes se suceden aprovechando las guerras de los Balcanes. Unos mueren por las balas o las bombas, otros por el hambre y otros están muriendo porque los vampiros los están asesinando. Y no sólo ellos. Últimamente parece que están siendo atacados por lobos. No quiero imaginar que los lobeznos estén por aquí. Algo tengo muy seguro: ni los berserkers ni los vanirios somos responsables de esas muertes.
Hoseok ya ha cumplido dos años.
Nuestras dudas se han confirmado. Están tomando a vanirios y berserkers por igual. Nos vigilan y nos persiguen. No buscan nosferátums. Nos buscan a nosotros. Hay una organización de hombres humanos que cogen a la gente de las montañas y luego no los devuelven. Esas desapariciones son la excusa perfecta para culparnos e ir a nuestra búsqueda. Nos quieren responsabilizar, pero no es verdad.
Nuestro pequeño Hoseok... Puede que no esté seguro aquí.
Namjoon y un grupo de vanirios, junto con unos cuantos berserkers, han formado un grupo de protección de clanes. Hay que barrer la zona e investigar a fondo a estos cazadores.
Hoy han matado a otro vanirio. Xiah. Su cáraid está en shock. Todos intentamos prestarle ayuda, pero creemos que ha caído en una gran depresión.
Hoy, la cáraid de Xiah, se ha entregado voluntariamente al sol. Ha muerto.
Namjoon y los demás han descubierto la organización y a sus cabecillas. El principal instigador se llama Jung Choi. Hay otro hombre llamado Lee Rae y otro que se llama Shin Eun. Ellos son la cúspide de la organización.
Hoy Namjoon le ha dicho a Hoseok que tenía un amigo muy guapo para cuando fuera todo un hombre. Se trata de su mejor amigo, Taehyung. Yo no lo he llegado a ver, pero seguro que si es parecido a él, tiene que ser arrebatador.
Hoseok reprimió una arcada. Estaba literalmente tirado en el suelo. Su cuerpo sólo respondía al dolor. Leía el libro de lado e intentó mantener los ojos abiertos. Si alguien lo encontraba en esa posición, ¿qué iba a hacer?Taehyung. No podía ser él. Se negaba a creer que fuera él.Le dolía la cabeza, las sienes le iban a estallar, los ojos iban a salirle de órbita. Le dolían los dientes y el pecho. Tenía la sensación de que los huesos se le estaban congelando y le crujían con cada movimiento.Jung Choi. Maldita sea. Él estaba en el ajo.
Hemos decidido regresar a las islas y alertar a los clanes sobre estas organizaciones. No sabemos cómo alcanzan a los vanirios ni a los berserkers, pero creemos que trabajan en conjunto con los vampiros y con los lobeznos. Es la única respuesta que se nos ocurre. Ellos tienen el poder mental para captarnos. ¿Por qué nos persiguen estos humanos? Yo una vez creí que se aliarían con nosotros, no que irían en contra. No les hemos hecho nada. Somos buenos, defendemos a los humanos. Y, sin embargo, estos cazadores trabajan con los vampiros para darnos caza.
Creemos que están intentando extraer algo de nuestros cuerpos, algo que los vampiros anhelan o que incluso los humanos desean y, aunque no sabemos con exactitud qué es, tiene que estar relacionado con mutaciones genéticas de algún tipo.
Hoseok tiene cuatro increíbles y tiernos años. Nos tiene cautivados.
Desde ayer, estos asesinos nos persiguen. Hemos regresado a Dudley para alertar a los vanirios, pero creemos que los cazadores ya tienen gente que trabaja para ellos justo aquí, en Black Country. No podemos movernos sin levantar sospechas, y creemos que nos siguen. No podemos llevarlos ni hasta los vanirios ni hasta los berserkers. Quisiera poder avisar a papá. Así que esperamos que Sehun se encargue de alertarlos a todos. A nosotros nos persiguen casi en manadas. Me da miedo pensarlo, pero creo que saben que somos una pareja de razas distintas y que de esa unión ha nacido alguien como Hoseok. Temo por el... Creo que les interesa mucho. Estas personas se han organizado y se han distribuido por aquellos lugares de la tierra donde existen nuestras razas y se están aprovechando de nuestra poca comunicación.
Hoseok pasó la siguiente página, pero ya no había nada más escrito. Se estaba poniendo el sol, se acercaba la oscuridad, la noche. Empezaba a perder el conocimiento cuando su cuerpo se tensó para amortiguar otra convulsión que le sacudió las entrañas y lo dejó a cuatro patas. Quiso vomitar, pero no tenía nada en el estómago, sólo bilis. La bilis se le quedaba en la garganta y amargaba.Otra convulsión. Cada vez más seguidas, más fuertes.¿Era él ese Hoseok?Las preguntas se le amontonaban sin resuello y el maldito dolor acompañado de temblorosos espasmos no le daba tregua.Seokjin... Seokjin se había transformado a la edad de 22 años. A partir de las doce de la noche, él cumpliría la misma edad. No podían darse tantas casualidades...No, por favor. El sol se había ido. Sintió aullar un perro y miró a los alrededores del parque. Estaba solo de verdad.La siguiente convulsión le hizo caer de lado y quedarse como un ovillo. Gruñó hundiendo la cara en la hierba y apretó el libro contra su cuerpo.Se estaba muriendo y no iba a aguantar eso mucho más.Una convulsión más. Ésta lo dejó boqueando, desesperado por respirar, por obtener aire. Las lágrimas le nublaban la vista. Ya no podía moverse. La mirada a ras del suelo.Dos pares de sandalias Quicksilver se pararon frente a sus ojos. Los pies grandes con dedos de uñas bien cortadas y pelos de hombre.No podía alzar la mirada para verlos.—Eh, mira —dijo uno de ellos. —El olor viene de él.—Joder, a este chico se lo ha tirado un colmillos —dijo el otro con desprecio.Sintió que una cara morena, se agachaba para mirarla a los ojos. Tenía el pelo corto y rubio platino.—Creo que está mutando —lo miró a la cara y le puso la mano en la frente . —Está ardiendo.Sintió cómo le ponía un brazo bajo las piernas y otro bajo los hombros y lo levantaba sin ninguna dificultad.El no soltaba el libro.—Madadh-allaidh —dijo sin fuerzas. Recordó las palabras de Namjoon, en el sueño. Wolverhampton... Los Madadh-allaidh.—¿Ha dicho lo que creo que ha dicho? —preguntó el otro chico.—¿Nos buscabas, pequeño? —preguntó el que lo tenía en brazos. —Dime, ¿quién te ha hecho esto?Otra convulsión y ganas de vomitar. Esta vez devolvió sangre sobre la camiseta del chico.—Vamos a llevarte a un lugar más cómodo —afirmó él sin alterarse. —Tu cuerpo está cambiando, cariño.Hoseok se agarró a la camiseta del chico y hundió su cara en el ancho hombro del joven. Ya no aguantaba más y no le importó que lo cargaran en brazos. Taehyung estaba alterado. Surcaba los cielos en dirección al centro de Dudley. Hoseok tenía que estar por ahí, no podía haber ido muy lejos. Desde que había dejado de verlo, su cuerpo se había resentido y se le había formado un agujero hueco a la altura del estómago. Hoseok le había devuelto el olor y el sabor. Saciaba su hambre insatisfecha desde hacía milenios.No quería creer que él fuera su cáraid, pero su corazón, su cuerpo y su miembro le decían que sí lo era. Era increíble, una broma del destino.¿Quién era Hoseok? ¿Por qué Choi lo había estado drogando? Se detuvo sobre el tejado de una de las casas del pueblo.No había mucho movimiento en las calles. Sin embargo, algunas personas paseaban a sus perros.Taehyung intentó establecer comunicación telepática con él. Ya había bebido de su sangre, ahora ya podía hablar con él, pero su señal era débil. Antes, estando Hoseok bajo la luz del sol, no podían comunicarse. El reflejo de la luz en la mente de Hoseok se lo impedía. Ahora ya era de noche y habían salido todos en estampida para buscarlo, pero sólo él podía controlarlo de ese modo.
Hoseok... ¿dónde estás?
Esperó respuesta. Frunció el ceño y volvió a intentarlo.
Hoseok sé que estás débil. Ven a mí y yo te cuidaré. Todo esto pasará. Ya lo verás.
Escuchó un gemido desgarrado de dolor. Todo su cuerpo se tensó y temió por Hoseok. Él estaba sufriendo físicamente.
Ángel, indícame dónde estás.
-Vete a la mierda.
Bien. Su guerrero todavía tenía fuerzas para encararse a él. Pero estaba muy débil y sentía una gran agonía. Intentó entrar en su cabeza, averiguar dónde estaba.Ni se te ocurra, monstruo. Le advirtió con un hilo de voz.Taehyung volvió a tomar impulso y sobrevoló Dudley. Se guiaba más por la intuición que por otra cosa. Había conseguido ver una imagen del centro de Segdley. ¿Habría podido llegar Hoseok hasta ahí?¿Dónde estás? Le preguntó tensando la mandíbula. Quería encontrarlo desesperadamente y encerrarlo en su casa para pedirle perdón a su manera.
Tranquilo, chico, te pondrás bien. Ahora sólo aguanta un poco más...
¿Qué era esa voz de hombre? ¿Qué había sido eso? ¿Con quién estaba Hoseok?Era un varón. Hoseok estaba con otro hombre y este lo estaba cuidando. Maldita sea... Un sentimiento completamente ajeno a él, le recorrió las entrañas y le puso en tensión todos los músculos del cuerpo. Hoseok había sido suyo hacía unas horas. Sólo suyo. ¿Con quién diablos estaba ahora? Soltó un rugido de rabia y un deseo incontrolable de arrancarle la cabeza al hombre que estaba ahí se apoderó de él.
¿Quién es él?
Oh, Dios...
¿Qué? ¿Qué te sucede?
Sintió el dolor. Algo le estaba desgarrando entero. Hoseok gritó con todas sus fuerzas. No dejaba de sudar y tampoco podía abrir los ojos. La última vez que lo había hecho, una luz potente le había cegado.Taehyung se estremeció.
Hoseok voy a por ti ahora mismo. Indícame dónde estás.
¿Hoseok?
No contestó y la comunicación mental quedó descolgada. Inmediatamente Taehyung, que sobrevolaba la zona límite entre el Wolverhampton y Dudley, perdió todas sus fuerzas y cayó al suelo y se quedó sin respiración.—No, Hoseok...Ya no lo detectaba, no lo sentía. No podía haber muerto. Ese chico no podía haber muerto. Era fuerte como ningún otro que había conocido. No, sonrió aliviado. No estaba muerto. Lo percibía.Era el dolor por él, la empatía que corroía su conciencia y su corazón, en milenios dormido, lo que había provocado que a Taehyung se le fueran las fuerzas.¿Era Hoseok su cáraid?¿Podría su cáraid odiarlo tanto?¿Podría perdonarlo?Rememorándolo todo, seguro que no.
----- CHAPTER BREAK -----
—CORRE!, HOSEOK... CORRE!, HOSEOK... NO MIRES ATRÁS!...
El recuerdo de las voces de sus padres se entremezclaba con el viento y con los pasos de esos hombres que lo perseguían. Respiraba agitadamente, temeroso de mirar hacia atrás. Una mano lo agarró del cuello, lo tiró al suelo y le dio un batazo en la cabeza. Se quedó con los ojos medio abiertos, pero no estaba del todo consciente. Lo único que vio fue un rostro de barba blanca y mirada aguileña que se inclinó sobre él. Choi, algo más joven. Además, tenía el muslo desgarrado por tres arañazos.
—Lo podrías haber matado, estúpido... —reprendió Choi al que llevaba el bate.
—Creo que está en estado de shock.
—Lo que está es inconsciente. Cógelo, nos lo llevaremos. Veremos cómo sacarle provecho.
—¿Y los padres?
—Los dejaremos en el centro de investigación. Pero antes... déjame al pelinegro un ratito, se arrepentirá de haberme desgarrado el cuádriceps. Mierda, puede que me quede cojo —susurró con vehemencia.
Había amanecido. O a lo mejor era que estaba muerto. No lo sabía.Había soñado con lo que sucedió el día en que perdió a sus padres, porque ahora estaba convencido de que se trataba de sus verdaderos padres. Había recordado el día en que quedó inconsciente tendido en la hierba y Choi se lo llevó con él.Choi era cojo por culpa de Seokjin, pues él lo había herido de gravedad intentando defenderlo.Debería estar impresionado por la revelación de que él no fuera su padre. Pero no lo estaba. Al contrario, se sentía calmado y en paz por primera vez desde hacía... en fin, nunca se había sentido así.Sí, él era Hoseok. Hijo de Namjoon y Seokjin. No sabía a ciencia cierta lo que le había sucedido esa trágica noche. Los habían perseguido seguro, pero no podía aclarar nada más. Sin embargo, podía recordarlos. Podía recordar cuánto adoraba y admiraba a su papá Seokjin o cuánto amaba a su padre Namjoon. Sentía el amor que le procesaban, un amor grabado ahora en su sangre y en su corazón. La alegría de haberse sabido un hijo realmente querido y protegido le llenó el alma magullada. Se tapó la cara con las manos y se echó a llorar.Necesitaba desahogarse. Demasiadas emociones en un corto intervalo de tiempo. Cuando se calmó, no sabía lo que sería de él a partir de ese momento, pero sabía que, puesto que nada iba a ser igual que antes, debía amoldarse y tenía la seguridad de que iba a hacerlo. Siempre había sido así de práctico.Debía hacerlo, debía encontrar el sentido a todo lo que le había pasado, el control de su vida, fuese lo que fuese. Se frotó los ojos con la mano vendada y se sorprendió al notar que no le dolía. Enfocó los ojos a la muñeca. No parecía ni siquiera hinchada y se la habían roto la noche anterior. Con curiosidad empezó a deshacer el vendaje, poco a poco, hasta sacárselo por completo.Parecía imposible. La muñeca había sanado por completo, como si nunca se la hubieran roto.Se incorporó. Estaba en una habitación hecha toda de madera. Por la ventana se colaba la luz de la mañana y aparecían unas vistas bien bonitas de árboles y montañas. Sin embargo, no hacía sol, pero por primera vez le gustó ese amanecer nublado.Se sentía como nuevo. Tenía un hambre de mil demonios y necesitaba ducharse. Palpó a su lado. ¿Y el libro? ¿Y el puñal?Se levantó de un brinco y se quedó inmóvil. Miró sus pies, sus piernas... Vaya, por Dios, habían vuelto a quitarle los pantalones. Qué manía tenían todos con desnudarle...Echó un vistazo a su estómago plano, su torso y se tocó la cara. Algo había cambiado. ¿Qué era?Buscó un espejo en aquella cálida habitación. Y mientras giraba sobre sí mismo para localizarlo, abrieron la puerta.Entraron dos chicos altos y atléticos, piel canela, con el pelo corto. Uno de ellos tenía el pelo de color negro, y el otro, tan rubio que parecía blanco. A él lo recordaba ligeramente.El de pelo casi blanco tenía unos labios gruesos muy llamativos y llevaba un pendiente de madera que le atravesaba la oreja como si fuese una estaca.El otro lo llevaba en la ceja. Sus ojos eran increíblemente grandes y sus labios gruesos. Ambos muy guapos, por cierto.Los dos se acercaron a Hoseok y uno se le puso delante y el otro detrás.—Por Odín... —dijo el de pelo negro. —Estás para que te unten con nata, precioso.Hoseok alzó las cejas y les dio una sonrisa ladeada.—Y tú seguro que no te comes ni una rosca si crees que puedes ligar así —le contestó. —Devuélvanme mis pantalones, ahora mismo —estaba nervioso, pero no tenía miedo. Se sentía bien. Su cara estaba relajada, pero su tono era duro y exigente. ¿Desde cuándo podía sonar tan frío y altivo?—Mmm... —el de pelo blanco tomó un mechón azabache de Hoseok y lo olió. —¿Quién ha sido el colmillos que te ha montado, cariño? Lo vamos a matar —rozó su cuello con su nariz.—¿Colmillos? ¿Cómo sabes que...? —se apartó de él bruscamente. Nada de tocar. Nadie iba a ponerle un dedo encima nunca más.—Hueles a él —le dijo el moreno alzándole la barbilla con la mano. —Te ha marcado.—No. Lo de la cara no me lo hizo él...—La cara la tienes estupenda, precioso. Es tu piel, tu olor. Te ha dejado su esencia —susurró el moreno mirándolo con asombro a los ojos. —Madre mía, tus ojos son...Hoseok se palpó la mejilla y el labio. No sentía ni dolor ni hinchazón. Intentó apartarse de ellos.—¿Me sacaron del parque? ¿Qué me ha pasado? Denme un espejo.—Así que todavía no te has visto... —murmuró divertido el rubio.Hoseok empezó a ponerse nervioso.—Dejen al muchacho en paz —ordenó una voz desde la puerta.Un hombre de unos cincuenta años, bastante alto, cabello azabache y ojos de color verde claro, se acercó a él. Vestía téjanos, botas de montaña y una camisa roja y negra a cuadros.—Hoseok —inclinó la cabeza a modo de saludo.Hoseok entrecerró los ojos y miró al nuevo visitante.—¿Cómo sabes quién soy? —le preguntó sorprendido.—Toma —le entregó el libro y el puñal. —Todavía no puedo creerme quién eres. Pero es inevitable no darse cuenta de tu parecido con él.Cogió los dos objetos con recelo.—¿A quién me parezco? —preguntó deseando oír la respuesta.—Eres igual que tu papá. Seokjin.Hoseok tragó saliva. Intentaba asimilarlo con rapidez, pero le costaba. Podría jurar que lo que sintió entonces fue alegría al oír que se parecía a él.—Supongo que no me creerás si te digo que no recuerdo mucho a mi papá para serte sincero. Ni siquiera a mi padre —los dos chicos gruñeron como si fueran perros, pero los ignoró. —¿Quién eres tú? ¿Quiénes son?—Cállense —les ordenó. El hombre lo miró de hito en hito y finalmente sonrió. —Hay mucho de qué hablar, pero antes —lo tomó de los hombros, abrió la puerta del baño y lo puso enfrente del espejo de cuerpo entero que había al lado de la bañera— mírate.Por todos los santos del cielo... había cambiado. Su cuerpo era el mismo, pero más terso y suave como advirtió al tocarse el estómago. Su pelo azabache brillaba de un modo natural, casi de peluquería, pero él no había estado en una desde hacía varias semanas.Su cara, era igual que antes sólo que si antes era bonito ahora... ahora lo era más. No sabía cómo explicarlo pero, a todos los efectos, si antes llamaba la atención, ahora simplemente la llamaría... mucho, muchísimo más.Entonces advirtió el cambio radical. Sus ojos. Ya no eran azules grisáceos, sino que habían adquirido el color de las campanillas en primavera. Un lila tan claro que no parecía posible en ojos humanos. Namjoon tenía ese color de ojos cuando lo transformaron. Eso decía el libro.¿Quién lo transformó? Y ¿por qué? Tenía tantas preguntas sin responder.Para empezar la primera: ¿Él seguía siendo humano?Abrió la boca y enseñó los dientes. Sus dientes eran más blancos de lo normal y, con la lengua, notó unos colmillos más afilados que antes. A simple vista nadie lo notaría, pero si se fijaban bien, las diferencias estaban ahí. No tenía el moretón en la mejilla, había desaparecido. Y su labio ya no estaba partido.—¿Te reconoces? —preguntó el hombre.Hoseok se echó el pelo para atrás en un gesto coqueto y divertido y se puso de lado para ver su silueta de perfil.—Soy más... —se aclaró la garganta intentando definir lo que veía en el espejo. —En fin, me encuentro bien.—Eres precioso, niño —dijo el hombre mirándolo con admiración y dulzura.—Soy como antes.Los tres se miraron confusos y tuvo que explicarse.—Hasta hace unas horas me llamaba Jung Hoseok. Era hijo de Jung Choi, mi madre había muerto al nacer yo, vivía en Barcelona y trabajaba en una empresa que por lo visto daba caza a berserkers, que todavía no sé que son— explicó, —y a vanirios por igual. Ahora soy Hoseok hijo de Seokjin, un príncipe berserker, y de Namjoon, un guerrero vanirio. Y mejor que no ladren —reprochó con el dedo a los dos jóvenes. —Me he dado cuenta de que gruñeron al mencionar a mi verdadero padre. En fin, me encuentro en Inglaterra, después de que me secuestraran unos vanirios psicópatas y violentos. Fui su rehén unas horas, pero me escapé y luego llegué a Wolverhampton, donde gracias a un sueño que tuve la misma noche que perdí... bueno, eso da igual, descubrí que mis verdaderos padres habían dejado un regalo para mí bajo el puente del West Park. Los regalos eran este diario y el puñal. Leí el diario mientras un dolor me recorría las entrañas y los huesos, y entonces leí que mi papá, se había convertido en un berserker a los 22 años. Hoy es mi cumpleaños —se cruzó de brazos y endureció la mirada. —¿Me dice alguien ahora en qué se supone que me he convertido?El hombre puso sus manos sobre los finos y suaves hombros de Hoseok.—Me llamo Siwon. Soy el jefe de esta manada de Inglaterra. Los vanirios nos llaman Madadhallaidh, lobos salvajes. Nosotros preferimos berserkers. Mi hijo era Seokjin. Este era su diario —señaló el libro que Hoseok tenía en sus manos. —Y tú eres mi nieto.Hoseok lo miró desde el espejo y se giró bruscamente hacia él.—¿Qué has dicho?—Soy tu abuelo. Y créeme cuando te juro que lo que digo es cierto.—Necesito sentarme —le temblaban las rodillas y estaba convencido de que si no se apoyaba, se caería tarde o temprano.Siwon le ayudó a sentarse de nuevo sobre la cama.—Quiero mis pantalones —ordenó. No podía hablar sintiéndose casi desnudo.Siwon miró a los dos chicos y les hizo un gesto con la cabeza. El moreno abrió un armario empotrado y sacó los pantalones téjanos lavados y planchados. Se los ofreció.—Te prefiero sin ellos, bonito —soltó el rubio descarado.Hoseok le arrancó los pantalones de las manos con muy mal humor. Se levantó y se los puso. Luego volvió a sentarse y Siwon se sentó con él.—¿Dices que soy un hombre lobo...?—Creo que eres una mezcla de dos razas ancestrales muy poderosas.—Berserker y vanirio—resumió el rubio sonriéndole. —Me parece atroz.Hoseok sacudió la cabeza y la apoyó sobre sus manos.—Entonces es verdad. Me he convertido... Esto no puede estar pasando realmente —susurró.Siwon le colocó una mano en la espalda y le masajeó. Alzó la mirada y con un gesto indicó a los chicos que se fueran de la habitación.—Déjennos solos —ordenó.Los dos chicos se fueron en lo que dura un suspiro.—Debo de estar volviéndome loco —continuó Hoseok.—Hoseok, necesito que me expliques todo lo que te ha pasado. No estás loco. Déjame entender.—¿Desde cuándo? —preguntó sin levantar la mirada hacia él. Siwon se dio cuenta de que las lágrimas se habían juntado en su barbilla y que goteaban sobre sus rodillas.—Entiendo que estés asustado, y que...—NO. NO ENTIENDES NADA... —gritó mirándolo a los ojos. —Yo... yo creo que he enloquecido, que...—No, Hoseok.—¿Berserker? ¿Vanirio? Yo no creo en estas cosas... esto... me supera.—Es sólo la primera impresión. Ven aquí.Sin pedirle permiso, lo acercó a su pecho y lo abrazó. Apoyó la barbilla sobre su cabeza y le acarició el pelo. Hoseok agradeció el contacto y, por primera vez desde que le habían arrancado de su casa, se relajó.Siwon lo meció y le empezó a cantar una nana y automáticamente su cuerpo se volvió gelatina.—Esa nana —susurró Hoseok hipando de tanto llorar. —La recuerdo...—¿La recuerdas? —preguntó él con sorpresa. —Yo se la cantaba a Seokjin cuando era pequeño.—Pues la recuerdo. Creo que sí. Los recuerdos me vienen poco a poco, desde... anteayer por la noche.—Hoseok, necesito saber qué es lo que te ha sucedido. ¿Por qué no recordabas a tus padres? Necesito entender por qué tengo un nieto a quien no conozco. Todos estos años creí que a Seokjin lo habían raptado y matado los vanirios. Explícame qué ha pasado... Quiero saberlo todo, desde donde tú recuerdas.Hoseok tomó aire para explicarle todo lo que él mismo sabía hasta hacía unas horas. Y las últimas revelaciones que había tenido después de que lo secuestraran. Cuando acabó de contárselo todo, Siwon seguía abrazándolo como si fuera lo más preciado de su vida.—¿Y bien? — se apartó del círculo protector de sus brazos y lo miró a la cara. —¿No dices nada?Desde que Hoseok había empezado su historia, él no perdía el hilo de nada. El joven que cobijaban sus brazos tenía la misma edad que tenía su hijo Seokjin cuando se fue. Era igual de hermoso o más. Le recordaba tanto a su hijo perdido.Su voz, su pelo, ese hoyuelo no muy pronunciado de su barbilla. Sonrió. Era un rasgo de su familia, él también lo tenía.Lo que le habían hecho no estaba bien. Era injusto que su recién aparecido nieto sufriera de ese modo, pero, gracias a eso, ahora él lo conocía. Tenía la fortaleza y el carácter de Seokjin.Siwon inhaló profundamente, se levantó y le ofreció la mano para que lo acompañara.—Salgamos a dar una vuelta. Quiero que te dé el aire, Hoseok.Hoseok no supo muy bien cómo lo hizo, pero adivinó lo que Siwon realmente estaba pensando.—No, no quieres que me dé el aire. Quieres ver cómo responde mi cuerpo a la luz del día. Si mi padre era un vanirio, entonces yo...Siwon echó los hombros para atrás y lo miró con orgullo. Su nieto no era tonto.—¿Te molesta que quiera saberlo?—No, no me molesta. Pero agradecería que fueras sincero conmigo. Ya he soportado demasiadas mentiras, ¿no te parece? —reprochó. —Soy un bicho raro. Es eso, ¿verdad?—No, Hoseok. Tú, más que nadie, eres un fenómeno de la naturaleza. Perdóname —se agachó y le tomó las manos. —No quería herirte. Es simplemente que el tuyo es el primer caso de hibridación. Tu papá era un berserker que se apareó con un vanirio. No creíamos que fuera posible la fecundación entre las dos razas, pero tú estás aquí —le besó la mano con cariño.—Explícamelo todo. Necesito entender lo que soy —suplicó apretándole las manos.—Ven conmigo entonces. Daremos una vuelta por el jardín y el resto de la manada te conocerá. Yo te contaré todo lo que sepa.Hoseok se levantó y Siwon lo siguió.—¿Eres mi abuelo, entonces? —le preguntó Hoseok temblándole la voz. —¿De verdad?—Soy tu abuelo, sí —le dijo él apartándole un mechón de pelo de la cara. —Nos acostumbraremos el uno al otro, ya lo verás. Te mudarás aquí a vivir conmigo. No volverás a Barcelona.Hoseok bajó la mirada y asintió nervioso. Nunca había tenido abuelo. Alzó los ojos de nuevo y apretó los labios.—Tengo amigos allí. No quiero dejar de verlos.—No lo harás. No estarás encarcelado. Podrás viajar siempre que quieras.—Te advierto que, en realidad, estoy muy asustado aunque no lo parezca, pero no sé por qué tengo esta actitud tan a la defensiva. Yo soy agradable, en realidad.Siwon le tomó la cara con las dos manos y encogió los hombros.—Los berserkers tenemos esos rasgos. Somos gruñones y precavidos, pero tú eres muy dulce, cariño —dijo él corrigiéndolo. —Yo juraría que eres una mezcla perfecta y turbadora de las dos cosas. Un híbrido, Hoseok.Cuando salieron juntos al jardín, los dos chicos los secundaron colocándose detrás de ellos. Siwon tenía un brazo pasado por encima de los hombros de él y lo abrazaba dándole calor.La casa en la que había estado era una mansión hecha toda de madera. Entraba mucha luz por las amplias ventanas que daban a cada una de las habitaciones. Sobre todo en el salón.Al salir al jardín, la claridad del día lo molestó. Pero sus ojos se adaptaron al cabo de unos segundos.—¿Te encuentras bien? —preguntó Siwon preocupado.—Sí.—¿No te escuece la piel? ¿No te quema?Hoseok miró sus brazos. Su piel, que era del color de la miel, no parecía reaccionar a la luz del sol. Se sintió aliviado.—No siento ninguna molestia.—Buenas noticias —comentó el abuelo Siwon. —Por lo visto no has adoptado ese rasgo tan irritante de los vanirios.Hoseok pensó en Taehyung y en sus amigos. Le alegraba no ser así.—No quiero ser como ellos —susurró con voz débil.—Pero tienes cosas de ellos —aseguró Siwon. —Es inevitable. Tu...padre...Dejémoslo. Te han cambiado los ojos y también se te han desarrollado los incisivos superiores —señaló su boca. —Eso, al menos, es lo que se ve a simple vista.—¿Me estás diciendo que a simple vista soy un vampiro? No. No quiero serlo...—Está bien, está bien, tranquilo —se detuvieron y lo volvió a abrazar sonriendo. —En realidad, Hoseok, cualquiera que te vea pensará que eres demasiado bonito para ser real. No sé si tú lo aprecias, pero esos ojos que tienes tendrían que estar censurados. Volverás loco a cualquiera que mires con ellos. Me va a costar mucho trabajo alejar a los machos de ti.Hoseok sonrió contra el pecho de su abuelo. Eso estaba mejor. Aunque lo de los machos...—Y tus colmillos... apenas se notan. Aunque deberemos saber hasta qué punto se te pueden desarrollar. Y en cuanto a lo de la sangre...Hoseok tensó los músculos. No había pensado en eso. En realidad no había pensado en nada de lo que comportaba su transformación.—Me niego a beber sangre.—¿No te apetece? —Siwon lo miró a los ojos para asegurarse de ello.—No, por Dios —dijo disgustado poniéndose la mano en el estómago. —La sola idea me repugna. Tengo hambre y me suenan las tripas, pero en lo último que pienso es en sangre. Prefiero un buen plato de pasta y un poco de tarta... no sé si lo podrás solucionar...—Por supuesto que sí. Le diré al mayordomo que te prepare un buen manjar —dijo Siwon riendo. —Todos estarán más tranquilos al saber eso.Siguieron caminando.—Hasta hace unos días creí estar enfermo. Me dijeron que a los siete años me habían diagnosticado diabetes mellitus. Ahora sé que no estoy enfermo, lo siento en mi cuerpo. Y me apetece tarta, algo dulce con miles de calorías.—No estás enfermo. Si lo estuvieras no habrías hecho la conversión— explicó Siwon. —Los vanirios estaban en lo cierto. Seguramente te drogaron para que olvidaras quien eras y te hicieron creer que lo que te pinchaban era insulina.—Me siento tan... utilizado y engañado —tenía los ojos tristes y en la voz se denotaba un punto de derrotismo.—No pienses ahora en eso. Intenta mirar adelante.—Creo que me retenían hasta que llegase mi mutación. Ellos me querían a mí... —apretó los puños hasta casi hacerse sangre.—Relájate, Hoseok —Siwon apretó el brazo en torno a él. —Averiguaremos quiénes son y qué quieren exactamente.—¿Qué me va a pasar las noches de luna llena? —preguntó él mientras jugaba con los dedos de la mano. Haría un esfuerzo por conseguir domar la rabia que sentía en ese momento.Siwon puso gesto de sorpresa y luego se echó a reír como un loco. Hoseok lo miró un tanto irritado.—¿Qué? ¿He dicho una estupidez?—No, cariño—Siwon se calmó. —Eso es parte de las leyendas urbanas. Los berserkers nos transformamos cuando nos apetece o cuando nos irritan de un modo excesivo, pero incluso podemos llegar a controlar eso. Lo que pasa las noches de luna llena...es... —vaya, por Dios, se encontraba un poco incómodo hablando de algo así con su nieto. —Nosotros no somos como los hombres lobo.—Lo que quiere decir Siwon —explicó el de pelo rubio— es que en luna llena la testosterona y la progesterona se nos dispara —arqueó las cejas y le mostró una sonrisa de lo más sensual. —Y a ti, cielo —se acercó a él y le susurró al oído, —tendrán que encerrarte en un lugar seguro para que no nos echemos encima de ti.Hoseok tragó saliva. Si pretendía avergonzarle, lo había conseguido. Eso no estaba bien.—¿Qué le has dicho, Kai? —preguntó Siwon.—Nada, Siwon —contestó con gesto indiferente. —Sólo que no creo que deba preocuparse por eso mientras huela a vanirio.—Te olvidas de mencionar que también me has dicho que tú estarías más que dispuesto a quitarme ese olor —Hoseok sonrió con desdén. No iba a ofenderle nadie más. Ya no.¿De dónde sacaba el valor para hablar de ese modo tan osado y tan seductor a la vez? Él no era así.—Touché —sonrió Kai.Hoseok se acercó a su abuelo pidiéndole con lenguaje corporal que volviese a pasarle el brazo por encima. Él lo hizo.—Entonces... tienes hambre, no te apetece la sangre y toleras la luz del sol —resumió Siwon con alegría. —Es fantástico.—Volvamos a lo de transformarme. Tampoco quiero hacerlo.—A lo mejor tampoco puedes. No sé cuál ha sido la auténtica mutación que ha experimentado tu cuerpo ni si la hibridación te permite desarrollar todas las cualidades de las dos razas. A lo mejor, la sangre vaniria te ha anulado parte del potencial berserker, y al revés.—¿Por qué me he transformado ahora? ¿Por qué no fui así desde que nací? ¿Y desde cuando hay berserkers y vanirios en la tierra? Creía que eran mitos y leyendas surgidos de la imaginación de la mente humana.—Hoseok, todos los mitos y leyendas siempre tienen una parte de verdad —afirmó Siwon mirando hacia el frente. —Sentémonos allí.Una mesa de mimbre oscuro con sillas alrededor a conjunto los esperaba para que se sentaran. Sobre ellas, una carpa muy elegante de madera los cubría del sol. Tomaron asiento y Siwon prosiguió la conversación.—Nuestra raza procede de los tiempos ancestrales —explicó el hombre. —Mucho se ha dicho sobre los hombres lobo, aquellos que tienen el poder de transformarse en animales sangrientos en luna llena y matan y asesinan a humanos. Ese no es nuestro caso. Somos berserkers.—Cuéntame qué es un berserker —inquirió Hoseok con énfasis.—Somos guerreros de Odín —esperó a que Hoseok le interrumpiera, pero en vez de eso, él asintió con la cabeza.—Ya, continúa.—Odín es un dios nórdico. El padre de todos —aclaró él esperando una réplica.—Aha, sigue —frunció los labios.—Está bien. Hace miles de años los dioses recibieron una profecía llamada El ocaso de los dioses, el Ragnarok. La profecía decía que habría una guerra entre los dioses del cielo. La guerra se produciría por la rebelión de una parte de los dioses —Siwon miraba de vez en cuando a Hoseok, pero este no mostraba ningún tipo de reacción así que continuó. —Una parte de los dioses estaría a favor de dar a los humanos el libre albedrío hasta que por sí solos evolucionaran como civilización y se convirtieran en maestros de sus propios maestros. Otra parte minoritaria estaría en contra, ya que veían a estos seres inferiores como para prestarles tanta atención. Así que unos dioses lucharon a favor de la sumisión de los humanos, porque estaban asustados por creer que esa raza inferior que poblaba la tierra llegara a ser más poderosos que ellos y los desbancara en el poder supremo del orden del universo. Otros, sin embargo, se decantaron a favor de entregarles las riendas y la libertad observándoles en su evolución como civilización, sin hacerles dependientes de deidades y sin que supieran de la existencia de los dioses. Sólo evaluándolos y estudiando su propio avance como seres independientes.—Había unos dioses que querían controlar a los humanos y otros que decían que mejor dejarnos tranquilos y a nuestro rollo, ¿no?—Veo que lo entiendes.Hoseok siguió con la mirada a los dos chicos berserkers que daban vueltas a su alrededor.—Lo intento, créeme.—Bien. Los dioses no pudieron llegar a ningún acuerdo y hubo una batalla llamada Ragnarok. ¿Has estudiado mitología?—No, pero tengo un amigo al que lo volvería loco todo lo que me estás explicando —sugirió Hoseok cruzándose de brazos en un gesto no muy paciente. —Continúa, por favor.—En esa batalla morían los buenos —aclaró Siwon. —Los dioses aesir y los vanir se unieron a Odín y aportaron sus propias criaturas fantásticas. Pero a él lo mataban y entonces llegaba el fin del mundo. Los jotuns, los traidores liderados por el dios Loki, acababan con todos ellos.—Mmmm... qué tranquilizador —comentó Hoseok con sarcasmo. —Menos mal que es una profecía.—Pero es muy real. Por eso Odín decidió encarcelar a Loki en una cárcel de cristal en el Asgard, el cielo, antes de que iniciara la rebelión. Pero Loki se escapó de alguna manera utilizando algún tipo de hechicería y descendió a el Midgard, la tierra. Aquí se quedó, conjurando su propia cárcel y haciendo la vida imposible a la humanidad que tanto detesta.—¿Descendió como un ángel caído?—Sí. Loki podría ser perfectamente el ser que la tradición cristiana conoce como diablo.—¿Y qué hizo Odín para ayudar a los seres humanos contra Loki?—Odín se sirvió de un ejército de seres mágicos que él mismo creó como las Valkyrias o los einherjars que eran guerreros implacables y también los llamados berserkers. Al principio, eran humanos einherjars, guerreros y fuertes, pero Odín entregó dones sobrenaturales a los más desarrollados en el arte de la guerra cuando les tocó con la punta de su lanza y les otorgó el od. Od quiere decir furia y berserker significa furia desenfrenada. Los dones que les otorgó fueron la capacidad de metamorfosearse. Es la extensión de los músculos doblando el tamaño original. Los incisivos inferiores y superiores se alargan, el pelo de la cabeza crece después de cada transformación, sale bello en la piel y los ojos se dilatan y se vuelven amarillos.—Oh, por favor... —lo miró asombrado. —¿Cuánto hace que Loki descendió a la tierra?—¿Cómo de antiguo es el demonio?—No me lo puedo creer —susurró. —¿Cuántos años tienes tú?—Demasiados —contestó él sin querer darle importancia. —Vengo de uno de los originarios.—¿Cuántos?—Tres mil años.Hoseok dejó la mirada perdida e hizo negaciones con la cabeza.—Uff... demasiada información.—¿Te encuentras bien?—Sí, sí... —sonrió para tranquilizarle. —Eres viejísimo.Siwon soltó una carcajada. Hoseok no perdía el sentido del humor ni en esas circunstancias. Se sintió orgulloso de ello.—Odín y el resto de dioses no pudieron detener a Loki en su descenso al mundo de los humanos —continuó—pero, en cambio, y, para reprimir las futuras acciones de Loki, decidieron hacer descender al Midgard a integrantes de su ejército. Berserkers, guerreros einherjars y Valkyrias. Yo soy descendiente de esos berserkers.—Y los desparramaron por el mundo para que fueran los protectores de los humanos... —resumió Hoseok intentando no reírse.—¿Qué te pasa, bonito? —le dijo Kai algo irritado. —¿Te hace gracia?—¿Gracia? —repitió él mirándolo de reojo. —No es eso, es que... Tengo la inoportuna costumbre de reírme cuando estoy muy nervioso.—Hoseok, todavía no he acabado de explicarte qué eres —advirtió Siwon con severidad. —Presta atención.Hoseok se mordió la lengua y lo invitó con la mirada a que continuara.—En teoría nuestros antepasados vinieron aquí a imponer justicia a Loki, a mantenerlo a raya para que no se propasara con los humanos. Y durante un tiempo, eso fue posible. Hasta que los miembros del ejército de Odín se dejaron llevar por la energía del Midgard.—No te entiendo —dijo Hoseok frunciendo el ceño.—Resultó que los hombres y las mujeres humanas eran hermosos y atrayentes. Uno de los mandamientos de Odín era que no se mantendrían relaciones sexuales con los terrestres. Pero ese mandamiento se quebró. Así que empezaron a mantener relaciones sexuales con los humanos, creando así un linaje que se ha extendido hasta el día de hoy. Los berserkers originales, los puros, eran incorruptibles, pero no así los hijos que tuvieron con los humanos. Muchos de ellos sucumbieron al poder de Loki y sus secuaces, y se unieron a él en su plan de atormentar a la humanidad. La mente del ser humano está llena de deseos y debilidades. Eso es muy atrayente para Loki.—Lo que intentas decir es que hubo una división entre la raza berserker, cuando se hibridaron con los humanos, ¿verdad?—Inclúyete, cariño—susurró el moreno. —Tú también eres de los nuestros.—Chanyeol... —le advirtió Siwon.Hoseok lo ignoró por completo y siguió hablando con su abuelo.—La hibridación hizo posible que Loki pudiera influir en los hijos de los berserkers debido a su naturaleza humana, más débil, ¿no es así?Siwon asintió.—Loki mutó a los descendientes de los berserkers que se unieron a él y los transformó en auténticos monstruos. Esos son llamados los Dona-madadh o lobeznos, auténticas abominaciones salvajes en forma de lobos. La humanidad debe temerlos a ellos, no a nosotros. Nosotros somos buenos, Hoseok. Quiero que lo entiendas y que no temas a lo que eres —tomó sus manos y se las apretó impregnándole fuerza y valentía.—No es fácil comprender... —dijo él confuso. —¿Y estos lobeznos están ahí afuera acechando a los humanos?—Sí, cielo. Se alimentan de ellos. Están a las órdenes de Loki, son sus creaciones, igual que los nosferátums.Hoseok tragó saliva y asintió.—Repítemelo otra vez... ¿Ustedes están aquí para proteger a los humanos de estos seres?—Sí. Intentamos aplacarlos y que no hagan más daño del que han hecho ya a la humanidad.—¿Y qué hay de la profecía? ¿Cuándo se supone que va a cumplirse?—No lo sabemos. Y espero que el destino se haya reescrito de nuevo con cada una de las acciones hechas hasta ahora porque si el Ragnarok llega de verdad, el infierno se desatará en la tierra —contestó su abuelo. —Pero, de momento, estamos peleando aquí por tus amigos. Ellos merecen una oportunidad.—Y... ¿Se llevan mal con los vanirios? —era más una afirmación que una pregunta.—Somos incompatibles.—No son tan incompatibles como para no tener hijos entre ustedes —comentó él afilando las palabras. Él mismo era una prueba de su teoría.—Y nos sorprende.—Y dime, abuelo Siwon —su tono era algo desafiante, —¿qué piensa la manada de mí? Si tanta aversión tienen a los vanirios... Mi padre, Namjoon, era uno de ellos... ¿Yo también les resulto repulsivo?—Tú eres mi nieto, Hoseok... —golpeó la mesa con el puño y se puso de pie. —Y mataré con mis propias manos a aquél que te insulte o te haga daño... Empezando por Taehyung y el clan de Dudley.Kai y Chanyeol se colocaron detrás de él y cruzaron los brazos. Con ese gesto le dieron a entender que ellos también serían sus protectores y que querían venganza.Hoseok se acongojó y luchó por controlar las lágrimas. Odiaba ser tan emocional.—No creo que sea conveniente luchar contra ellos —titubeó Hoseok. Aunque bien se merecían un castigo ejemplar, sobre todo Taehyung.—Hoseok, tú eres de los nuestros y debes saber que quién hace daño a uno de nosotros, lo acaba pagando —comentó Kai mirándole fijamente.—¿Qué te hizo Taehyung? —preguntó Chanyeol como si fuera un inquisidor.Hoseok se puso rígido. Apartó la mirada de los ojos serios de Kai y apretó la mandíbula.—Lo hecho, hecho está. No quiero que nadie se haga daño.Siwon negó con la cabeza a su nieto.—No, cielo. Creo que no lo entiendes. Hoy mismo vamos a por él.—Lo defiendes, Hoseok —dijo Kai con tono acusador. De repente abrió los ojos y sonrió incrédulo. —¿Es él verdad? ¿Él te ha marcado así?—BASTA... —gritó Hoseok. No quería recordarlo, no quería pensar en él. —Escúchame abuelo Siwon. Hace diecisiete años mientras el grupo de Choi nos perseguía, mis padres me pidieron que los encontrara y que les diera el libro y el puñal. Pero también me dijeron, que me llevaran hasta AnDuineDoch. ¿Qué es?—Hoseok, eso significa el hombre de la noche —le explicó como si fuese un niño. —Namjoon quiso que te lleváramos hasta los vanirios, pero eso no va a suceder. Tú mismo has estado allí y no tienes un grato recuerdo. Ni hablar —se cerró en banda sin darle opción a rechistar.—Quiero ir con ustedes esta noche —dijo alzando la barbilla.¿Por qué? ¿Quería volver a verlos? No, no era eso. Quería ver cómo se le quedaba la cara a Taehyung cuando lo viera. Él era hijo de Namjoon y él era curiosamente su mejor amigo. Se moría de ganas de verlo arrepentido por lo que le había hecho. Quería devastarlo y hacérselo pagar. Y quería... quería volverlo loco. ¿Cómo iba a hacer eso?—No —contestó Siwon.—Sí —replicó él. —Por favor, déjame ir.—No quiero que te pase nada —Siwon rodeó la mesa y le acarició la mejilla. —No, ahora que te he encontrado.—No me va a pasar nada. No, estando con ustedes. Y no, teniendo los argumentos que tenemos para contactar con ellos. Son los deseos de mi padre.—¿Cuál es tu argumento, Hoseok? —preguntó Kai. —Ése no me sirve.—Mi argumento es el de todos, K-a-i —contestó marcando cada una de las letras de su nombre. —Hay una sociedad secreta de humanos que están dando caza a berserkers y vanirios por igual. No es agradable saber lo que les hacen cuando los raptan, créanme —dijo recordando las palabras de Taehyung. —Estos humanos están acompañados de nosferátums. Así captan las ondas mentales de ambas razas y también de los lobeznos. En Rumania, berserkers y vanirios se unieron para la causa. No se sabe exactamente por qué estos humanos nos acechan —Hoseok se detuvo. ¿Sentía esa causa como suya? —Pero quieren obtener algo de nuestros cuerpos, algo relacionado con el estudio de nuestras mutaciones genéticas y creo que para ningún fin honrado.—Nada que tenga que ver con nosferátums y lobeznos es honrado. Ellos son los jotuns, el ejército de Loki —explicó Chanyeol.—No tengo noticias de que los berserkers de los Balcanes trabajaran codo con codo con los vanirios —admitió Siwon incrédulo.—No tienes noticias porque no están en contacto. Y por eso, debido a su poca comunicación, estas sociedades secretas se han hecho más fuertes. Mis padres regresaron para alertar a ambos clanes, pero... los cogieron antes. Y los cogieron aquí... En esta tierra. Yo no soy la verdadera sorpresa que ha traído el libro de Seokjin. La sorpresa es lo que el libro de Seokjin puede cambiar. Mi papá dejó escritas unas palabras que proclamaban la necesidad de unir las razas, de luchar juntos por una causa justa.—Hoseok, espera —Siwon le miró fijamente. —Es cierto que han desaparecido muchos berserkers en los últimos dos años, pero lo atribuimos a pleitos con los vanirios. Los cuerpos que encontrábamos olían a ellos, no a humanos ni a lobeznos. No tiene por qué significar que...—Pero no es así —reprochó él. —Se están aprovechando de sus diferencias para hacerlos creer que siguen en guerra los unos con los otros y mientras ellos siguen limpiándose las manos. Estas sociedades se han unido con los nosferátums y los lobeznos o como sea que se llamen, para encontrarlos y retenerlos. No digo que de repente se hagan amigos íntimos de los vanirios, pero sí que formemos una buena empresa entre nosotros. Puede que sea el único modo de detener a estos cazadores y averiguar lo que hay detrás de ellos. Tienen que hablar de esto. Hay que hacer algo...—¿Por qué te interesa tanto, Hoseok? —preguntó Chanyeol. —Tú eres relativamente el nuevo de la familia. No puedes removerlo todo y ponerlo patas arriba. Son muchos años de diferencias.—Claro que puedo, Chanyeol... —gruñó apretando los puños. —Mis padres murieron por culpa de esta gente. Las diferencias entre ustedes, sus prohibiciones, sus tabúes, todas esas cosas empezaron a matarlos... —le señaló con el dedo. —Puedo... Puedo porque me han robado mi vida... Y no es justo que a uno le quiten lo que es suyo... Me niego a quedarme quieto cuando me han revelado todo el pastel. Quiero venganza y...y justicia...Chanyeol levantó una ceja, sonrió y le hizo una reverencia.—Mis disculpas, mademoiselle. Pero no voto a favor de que nos acompañes. No es un lugar para un niño como tú.—Eso lo decidiré yo. O ¿acaso no creen que puedan protegerme? —preguntó con malicia. Si les daba en el orgullo, cederían.—Vendrás —Kai le agarró del brazo con suavidad, pero era un gesto contrario a sus palabras. —Vendrás y verás cómo nos comemos las entrañas de Taehyung —buscaba la reacción de Hoseok, pero sólo pudo ver cómo él asentía con la cabeza — y verás cómo le dejamos bien claro a quién perteneces.Hoseok notó que se disparaban todas las alarmas en su interior. No debía preocuparle que a Taehyung lo pusieran en su lugar. Pero no quería que nadie le pegara. De hecho, no quería que nadie se pegara por su culpa. Sobre todo cuando había cosas más importantes que solucionar.Siwon observaba con satisfacción como su nieto plantaba cara a los dos hombres del clan. Kai y Chanyeol eran sus manos derechas y, cuando él estaba ausente, ellos se hacían cargo de la manada.Hoseok podría controlarlos a su antojo si se lo propusiera. Su hijo, Seokjin, también lo hacía. Tenía locos a los del clan, pero nunca dejó que nadie confundiera su belleza agitanada con una supuesta vulnerabilidad. Hoseok era más bello, sin duda, y todavía más fiera. No se amilanaba por nada.Siwon se aclaró la garganta y le apartó de ellos volviéndolo a arropar como lo había hecho antes.Kai y Chanyeol se miraron el uno al otro, un tanto preocupados por las réplicas de Hoseok. Ese chico era muy testarudo.—No va a ser agradable —le dijo Siwon.—Ya lo sé —admitió él relajándose. Su abuelo le provocaba la misma reacción que una tila. —Pero no quiero ocultarme. Quiero que paguen por cómo me trataron, pero no quiero una guerra. En cuanto sepan que soy hijo de Namjoon, se retractarán. Tengo suficiente con eso y con que me muestren el respeto que no me demostraron, no sólo como híbrido que soy ahora, sino como ser humano que fui y que todavía siento que soy. Como hombre. Es importante que sepan lo que pasa y tú lo sabes. Háblame de ellos, abuelo.—¿De los vanirios? —preguntó sorprendido. —Eso sí que no puedo hacerlo. Es un acuerdo aesir. Si quieres saber algo de ellos, tendrás que ir a Dudley y preguntarles. Entre clanes no hablamos los unos de los otros.—¿No está en el protocolo? —le preguntó malhumorado.—No te tomes esto a guasa, jovencito. Esta guerra ha durado muchísimo tiempo y va a ser difícil que cese tan fácilmente.—Perdona, es que... es todo demasiado hermético. No entiendo por qué se llevan tan mal, aunque entiendo que no les caigan bien. Lo poco que sé de ellos me produce jaqueca y unas ganas horribles de escupir.Siwon sonrió ante el sarcasmo de Hoseok.—Te dejaré el libro de los Edda para que entiendas de dónde vienen las diferencias entre vanir y aesir. Pero no pienso hablarte de los colmillos. A mí, ya me está bien el concepto que se tiene ahora de ellos.A Hoseok no le pareció muy justo el comentario de Siwon, pero tampoco le importó demasiado. Si iba a saber algo de los vanir, él mismo lo averiguaría.Siguieron caminando, adentrándose más en el interior del bosque. Aquello seguía siendo propiedad privada, por lo visto.—Todo esto que ves es nuestro —dijo Siwon abriendo los brazos.Hoseok miró los alrededores y fijó la vista en un punto, donde había algo parecido a un tótem. Alrededor del tótem, a medida que se acercaban, vio a un grupo numeroso de personas en círculo. Cuando llegaron ante ellos, Hoseok sintió que no le quitaban los ojos de encima. Oía comentarios de asombro y susurros que pretendían ser más sonoros de lo que fingían. Había gente de todas las edades: niños, jóvenes y adultos.Los niños lo miraban con vergüenza, sonriéndole y agachando la cabeza. Hoseok creyó que eran adorables. Pero eso lo pensaba de todos los niños. A él le encantaban.Los jóvenes, sobre todo los chicos, lo desnudaban con la mirada, y las chicas, salvajemente preciosas, no le prestaban mucha atención, aunque Hoseok sintió que lo hacían más para no violentarlo que para ignorarle y hacerle sentir mal.Los mayores sonreían con aprobación. Muchos agradablemente sorprendidos por verle.Cuando Siwon había dado la noticia de que el hijo de Seokjin había llegado a su casa, nadie pudo creérselo del todo. Así que para comprobarlo, toda la manada de Wolverhampton estaba allí.Hoseok alzó la vista para mirar el tótem. Era un lobo de tres metros de altura. Muy propicio, pensó.En realidad, si lo que tenía enfrente eran berserkers, no parecían muy furiosos. Aunque todavía no había visto a uno enfurecerse. Parecían gente desenfadada, no tan altivos como los vanirios, pero aun así cada uno de ellos tenía un porte de distinción que los diferenciaba del resto.Siwon lo cogió por los hombros y lo puso enfrente de él, mirando hacia delante. Hoseok no sabía cómo actuar, pero ni mucho menos estaba intimidado. Todos se callaron.—Él es hijo de Seokjin. Mi nieto, Hoseok.Qué directo, pensó Hoseok. Ni introducciones, ni nada... ¿Quieren ver a Hoseok? Aquí está. Genial.—Hoseok —siguió alzando la voz— ha cumplido hoy veintidós años. Y...—Es diferente —dijo una niña pelirroja, de ojos azules y labios gruesos. —¿Por qué?—Hoseok es...—Abuelo —le interrumpió pidiendo la palabra. Él lo miró con dudas, pero él lo tranquilizó con una sonrisa cándida y relajada. —Está bien, déjame hablar.Siwon asintió y le dejó hacer.—Necesito hablar de muchas cosas y les pido que mientras yo tenga la palabra, no me interrumpan. ¿Lo harán por mí? —preguntó con dulzura.Todos asintieron embelesados, mujeres, hombres y niños por igual. El encanto de Hoseok era incontestable.—Esto me sorprende tanto como a ustedes. Hasta ayer yo no sabía quién era. La historia que les voy a contar se remolca a hace veintitrés años, cuando Seokjin desapareció de la manada. El motivo de su desaparición podría ser sencillo para muchos, porque todos conocen de personas que se fugaron por amor, que lo dejaron todo por amor. Pero el caso de mi papá es especial. Él se enamoró de Namjoon, el vanirio.Y así, ante el asombro de Siwon, Chanyeol y Kai, Hoseok procedió a explicarles a todos quién era.Explicó lo que le había sucedido, quiénes le habían secuestrado, qué le habían hecho y lo que posteriormente él sabía sobre su origen y luego sobre su transformación. Caramba, en dos días había vivido más cosas que en los 22 años de vida en Barcelona. Habló con el corazón, como sólo él sabía hablar, se guió por la intuición, por la honestidad y no les ocultó nada. Su voz adquiría tonos dulces y sedosos que obligaban a prestarle atención.Sus ojos, llenos de expresión y jovialidad, miraron a todos y cada uno de los allí presentes. Debía hacerse presente en todos, debía cruzar las miradas con todos los asistentes y creía haber contado a más de cien. Y como buen pedagogo que era, logró que todos le prestaran atención y que le respetaran.Al acabar de hablar dio un paso hacia atrás y topó con el duro pectoral de su abuelo Siwon. Él se inclinó hacia su nieto y le susurró al oído:—Deberías presentarte a las elecciones. Con esa, todos votarían.Hoseok giró la cabeza hacia él y le contestó:—La labia no lo hace todo. Lo que realmente provoca la atención de la gente es que sientas realmente lo que dices.Los hombres de la manada se reunieron en torno a Siwon y decidieron unánimemente que debían hablar con los vanirios y contarles todo lo que habían descubierto. Intentar llegar a un concilio.Kai y Chanyeol lo escoltaban en todo momento, no se apartaban de él ni un solo instante. Advertían con la mirada a todos aquellos machos que venían a oler a Hoseok.Él les había contado lo que había pasado con Taehyung. Él había hablado abiertamente con su clan, no fue ningún secreto lo que iba a hacerle. Hoseok tampoco iba a guardarse nada. Los detalles innecesarios sí, pero no los hechos. Y Taehyung se había acostado con él. En realidad, le había sodomizado y, aunque odiaba admitirlo, gracias a esa usurpación de su cuerpo, había logrado soñar por primera vez con sus padres. Algo positivo, al menos. Bueno, eso y que había tenido dos orgasmos seguidos devastadores.Cuando lo acompañaron a la casa de su abuelo, Kai y Chanyeol no dejaban de repasarlo con los ojos. De arriba abajo y de abajo arriba.—¿No se cansan nunca? —les preguntó divertido sin mirarlos.—Nadie se cansa de los buenos espectáculos, bonito —contestó Kai con un brillo seductor en esos ojos del color del oro. —Por cierto, esta noche Hoseok, no te separes de nosotros, ¿entendido?Ese tono denotaba auténtica preocupación por él. Hoseok lo miró con serenidad y asintió.—Está bien.
----- CHAPTER BREAK -----
Lo que depararía la noche no lo sabía. Pero lo que sentiría cuando volviera a ver a esos animales... A lo mejor no estaba preparado. Una larga hilera de Hummers negros se dirigían a Dudley. Él iba en el primero con su abuelo Siwon, Kai y Chanyeol. Hoseok miró hacia atrás y Kai le guiñó uno de sus ojos leonados.—No estés nervioso. No se acercarán a ti —le aseguró él.Ojalá pudiera estar tan seguro. Taehyung era intimidante y fuerte. No hacía falta tener facultades sobrenaturales para adivinar lo poderoso que él era. Aunque no lo temía. No era eso. Él lo había hecho sentir sucio y muy vulnerable. Y no quería volver a sentirse así nunca más. Le había hecho daño físicamente, pero el dolor más profundo corría por dentro.Su primera vez... Cerdo. Lo había obligado con sus caricias a disfrutar con él. Y eso era confuso y enloquecedor para él.—Hoseok, arrancarás el mango de la puerta si sigues apretándolo así —observó Siwon con su ya tranquilidad habitual.—Oh, perdón —apartó la mano de allí y la puso sobre sus piernas. Había tirado la ropa que le dieron los vanirios. A cambio su abuelo Siwon ordenó a sus asistentes personales que hicieran una visita relámpago a las tiendas más selectas de Londres y compraran un vestidor entero para todo el año para Hoseok.Siwon le había explicado que su familia había tenido un nombre importante dentro de la aristocracia inglesa. Supieron hacer grandes inversiones y acabaron enriqueciéndose más de lo debido, cuando se revalorizaron los terrenos de Inglaterra. Él en particular había heredado propiedades y terrenos de sus predecesores, así que vendió y literalmente se forró.Podía vivir plácidamente de los intereses que le daban al mes los bancos, sólo con lo que tenía a plazo fijo, pero él, que era inquieto, compró una flota de barcos para estudiar el fondo marino y rescatar tesoros perdidos. Había encontrado ya miles de piezas preciosas, vendiéndolas algunas en el mercado negro, otras guardándolas en el sótano de su casa, y las demás donándolas o vendiéndolas al estado.—¿Qué talla usas, precioso? —le había preguntado su abuelo mientras hacía esperar a su asistente al teléfono. —Y no me niegues este capricho, Hoseok. Tómatelo como un regalo de cumpleaños.—No es necesario, abuelo. Podrías ir a Barcelona y traerme todo lo que tengo allí. Incluido mi perro —cómo lo echaba de menos. —Necesito a mi perro —musitó.—Ya irás, cariño. En cuanto se aclaren las cosas, pero mientras...—De acuerdo —dijo a regañadientes. —Un 37 de pie y una M de todo. De arriba y de abajo y una 38 de cintura. Mido un metro con setenta y siete.Más tarde Siwon lo llevó por aquella mansión de estilo Victoriano, forrada toda de madera por el interior y lo guió hasta un salón comedor decorado con muebles caros y exclusivos. Al fondo del salón y cobijado por una serie de butacas de la regencia había una chimenea. Y sobre la chimenea un retrato de familia. Siwon, su mujer Ailee y su hijo Seokjin.Cuando Hoseok paró enfrente del cuadro no pudo reprimir las lágrimas. Supo de quién se trataba nada más verlo. Su papá debería de tener unos siete años. Llevaba el pelo corto y un traje rojo y blanco. Estaba sentado sobre la pierna de Siwon y le pasaba un bracito pequeño por encima del cuello del hombre. A su lado su abuela Ailee cogía la mano pequeña de Seokjin entre las suyas.Seokjin tenía los ojos grandes y muy expresivos, de un color verde intenso, labios gruesos, una nariz fina y un hoyuelo en la barbilla.Hoseok se rozó la barbilla con la mano y halló esa marca parecida a la de su papá. Lo sabía, venía de él. Venía de Siwon. Y los ojos rasgados y azules vendrían por parte de su padre Namjoon, porque los tres del retrato los tenían fascinantemente verdes. Las pestañas negras y rizadas y los pómulos altos eran herencia de su abuela Ailee. Pero de la nariz para abajo era de Siwon.Sintió ganas de abrazar el cuadro, pero como no podía hacerlo se giró y apoyó la frente en el pecho de su abuelo. Siwon enseguida lo cubrió con sus brazos y lo consoló.—La abuela era preciosa ¿Qué le pasó? —preguntó con la voz entrecortada.—Murió en una pelea hace casi cuarenta años de los suyos. Este retrato nos lo hicieron un mes antes de que falleciera.—¿Cómo murió? —sintió que Siwon se tensaba. —No importa, abuelo, no hace falta que...—En una cacería contra los lobeznos. Los vanirios entorpecieron la pelea y lucharon contra nosotros y contra los lobeznos y ella... Cayó por error —apretó la mandíbula. —Uno de los lobeznos la mató.—¿Han tenido muchos enfrentamientos con ellos?—A menudo. Aparecen mucho en la zona céntrica de Birmingham. Allí hay mucha energía joven y eso les llama la atención, igual que a los Nosferátums.—¿Fue allí donde murió la abuela?Siwon asintió observando el rostro hermoso de la que fue su mujer.—Estábamos haciendo guardias por grupos. La noche parecía tranquila, o al menos eso creímos nosotros. Cuando aparecieron los lobeznos en escena, nos quedamos sorprendidos. Se levantó una batalla campal. Otros grupos de vanirios, se unieron a la pelea y se abrieron tres frentes. Los vanirios luchaban contra nosotros y contra los lobeznos. Nosotros, debido a nuestra animadversión, también luchamos contra los vanirios y contra los lobeznos. Y los lobeznos luchaban contra ambos. Fue una de las pocas noches en las que nuestras parejas accedieron a acompañarnos en nuestras guardias nocturnas.—¿Por qué no iban con ustedes más a menudo? ¿No son guerreros como ustedes?Siwon lo abrazó más fuerte y le sonrió.—Ah, pequeño... Ellos son un imán, al igual que Seokjin lo fue y al igual que tú. Todavía no sabes cuál es tu poder. Imagínate. ¿Cómo íbamos a proteger a los humanos, teniendo los instintos divididos entre la protección hacia nuestras parejas y la de ellos? Y lo peor: ¿cómo íbamos a querer defender a los humanos, cuando estos mismos tiraban los tejos e intentaban seducir a nuestras parejas? La cuestión es que aparecieron más lobeznos de los esperados y, más tarde, se les añadieron Nosferátums que olieron la sangre a distancia. Ailee y tres machos más cayeron en manos de los vampiros.Siwon mantuvo la respiración y luego exhaló como si cada gramo de aire cortara su garganta.—Lo siento mucho, abuelo.—Gracias —sonrió apesadumbrado. —Tu abuela te habría encantado.Hoseok estaba segurísimo de ello. Con la mirada clavada en el rostro de Ailee pensó en la seguridad del lugar donde se encontraban ahora.—¿Y en Wolverhampton? ¿Han venido aquí alguna vez?—Nunca han llegado hasta aquí. Y no vendrán. Un lobezno aquí no duraría ni medio minuto. Este es nuestro santuario.Abrazó con más fuerza el torso de su abuelo y se frotó con la mejilla. Por fin tenía con él a alguien de su familia y finalmente se sentía en casa.—Me gusta el nombre de Seokjin —susurró sin poder reprimir las lágrimas.Siwon inclinó la cabeza y apoyó su mejilla sobre la coronilla de Hoseok.—Se lo pusimos por su belleza. Era muy hermoso.Ahora, en el coche, con esa ropa nueva, discreta y a la vez insinuante no podía negar que se sentía mejor. Vestía una camiseta negra que resaltaban su estrecha cintura y torso, más una casaca negra de cuero, un pantalón negro también de cuero que se adaptaban a sus esbeltas piernas bien formadas y unas botas negras. Qué gran cambio. Duchado, perfumado y acompañado de personas en las que empezaba a confiar se sentía mejor y más fuerte. Se sentía masculino y seductor y más consciente que nunca de lo que provocaba en las personas. Y por primera vez en su vida eso lo estimulaba y divertía. Tenía ganas de jugar. Y estaba convencido de que en veinte minutos, cuando se pusiera el sol, empezaría el juego.
----- CHAPTER BREAK -----
Taehyung se miraba a través de los cristales oscuros del salón cómo se ponía el sol. Después de que Hoseok lo rompiera, tardaron unas horas en mandar a alguien a que lo arreglara. Sobre todo porque el sistema de las ventanas era especial y las traían bajo pedido. Menos mal que era un vanirio quién las diseñaba. Con las manos en los bolsillos y su ancha espalda cubriendo casi todo el ventanal, pensaba en Hoseok. Vestido con unos Dockers negros, zapatos de punta cuadrada de piel desgastada blanca y camisa blanca abierta hasta el pecho y remangada sobre los duros antebrazos, estaba dispuesto a matar a más de uno de un infarto.Pero él sólo pensaba en un hombre. Su piel, sus manos, sus dedos olían a él y ansiaba verlo. Hoy volvería a buscarlo. Nunca antes había maldecido su imposibilidad de salir al sol hasta que vio cómo Hoseok salía corriendo a través de la ventana que daba al jardín. Hoseok.¿Estaría bien? ¿Con quién estaba? Y lo más importante ¿qué le estaba pasando? Cuando la noche anterior se comunicó con él, parecía sufrir, sufrir de verdad, pero su mente estaba descontrolándose y él sólo veía destellos de energía. Necesitaba verlo otra vez.Desde que le había hecho el amor... No. Meneó la cabeza. Eso no era hacer el amor. No con un chico inocente en su primera vez. Pero todo fue confuso con él desde el principio. ¿Quién se iba a imaginar que él no tenía nada que ver con las actividades de Choi?¿Y quién se podía imaginar que era virgen? Madre mía, si verlo caminar, era casi pecado. ¿Por qué nadie lo había tocado antes?Tenía que hacerle tantas preguntas...Dejó de pensar en el mismo momento en que notó la energía de Hoseok cerca de donde él estaba.Yoongi, JiMin y Jungkook lo llamaron a gritos.—TAEHYUNG... —aparecieron gritando por la puerta que se comunicaba con los subterráneos. JiMin respiraba agitado. —Perros.—Los noto —dijo Taehyung mientras salía por la puerta que daba al jardín. Ya había oscurecido, vía libre. Olía a los berserkers entrar en su territorio y no le gustaba nada.Pero también sentía a Hoseok. Sus olores se mezclaban, pero el suyo, el de Hoseok, era inconfundible y todavía más potente que antes. Lo iba a volver loco. ¿Y si lo habían cogido porque olía a vanirio? ¿Y si lo habían torturado o dañado de algún modo?—Coge el coche, Taehyung. A veces los ciudadanos nos ven sobrevolar la zona y es difícil desmentirlo diciendo que sólo son cuervos —sugirió Jungkook. —Vuela cuando sea necesario, no ahora.Taehyung agradeció el consejo de su hermano, nervioso como estaba podría haber volado en plena exhibición de globos y le hubiera dado igual si lo hubieran visto. Así que cogió su Cayenne negro y los invitó a que montaran. Apretó el embrague, puso primera y salió de allí derrapando.—¿A qué han venido? —preguntó Yoongi crujiéndose los huesos de los nudillos.—No lo sé —contestó Taehyung. —Percibo a Hoseok cerca, pero no puedo entrar en contacto con él.
Hoseok, déjame ayudarte ahora. ¿Dónde estás?
Se sentía tan impotente respecto a él. Nadie había escapado de su control, de su poder mental. ¿Por qué diablos no respondía? Hoseok estaba apoyado en el inmenso maletero del Hummer de su abuelo. Todos los berserkers lo rodeaban protegiéndolo. Tenía a Siwon a un lado y a Chanyeol en el otro.Observó que todos vestían con ropas holgadas, casi dos tallas más grandes de lo que le tocaba a cada uno. Le recordaba bastante a la ropa que se hace servir en capoeira. Pantalones anchos y camisetas con tirantes elásticas. Y, además, iban descalzos.Kai miró cómo los observaba y sonrió.—Es para nuestra transformación, bonito. Crecemos un poco.Hoseok levantó la cabeza para mirarlo, era igual de alto que Taehyung, igual de grande y esbelto. Guapo y muy seductor.—¿Cómo cuánto crecen?—Casi veinte centímetros más en alto y en ancho. Las ropas se nos rompían y las desgarrábamos en nuestra conversión. No dábamos para prendas de vestir. Así que pensamos que sería conveniente utilizar ropa más funcional y elástica en nuestras peleas.—Entiendo —sonrió mirándole a los ojos. —Pero aquí no se van a pelear —titubeó en su afirmación, —¿verdad?—Nunca se sabe... —se encogió de hombros.—Ni hablar, Kai. No pueden —salió su vena dominadora. —No quiero que nadie se haga daño.Kai sintió que se le hacía un nudo en el estómago. Hoseok desprendía energía de hombre en un radio demasiado grande.—Hoseok, deberías tener cuidado con tus nuevas facultades. Desprendes mucha energía.—¿Tengo que ofenderme? —no era un comentario demasiado bonito.—Ni mucho menos. Pero no sé si te das cuenta de que eres el blanco de todas las miradas allá donde vas. En la autopista casi provocas un accidente cuando el conductor de uno de los coches que iba a nuestro lado, se ha quedado prendado mirándote y tú lo has mirado a él con esos ojos violeta... Por Odín, casi se sale de la carretera.—No lo hago a propósito —cruzó los brazos sin ser consciente de que ese movimiento realzaba sus clavículas.—No, claro... —dijo Kai perdiendo los ojos entre el canalillo. —¿Por qué te has vestido así? ¿Es que quieres que te coman?—Me visto así, porque me apetece. Y deja de mirarme así Kai.Kai sonrió pícaramente y apartó la mirada. Hoseok miró hacia atrás y Kai y Siwon también lo hicieron a la vez. El gesto serio y alerta.—Ya están aquí —dijo Siwon colocando a Hoseok detrás de él.Chanyeol abrió el maletero y cogió un bastón con un búho en la parte alta y un pañuelo blanco atado a la base del ave. Se lo entregó a Siwon y éste lo clavó en el suelo, mientras lo sostenía con la mano derecha. Como Moisés, pensó Hoseok.Todos los demás formaron filas tras él, excepto Chanyeol y Kai que tapaban a Hoseok. Él estaba oculto.A lo lejos, Hoseok pudo divisar luces de coche que se dirigían hacia ellos.Era él. Lo podía sentir. Nunca antes había tenido la intuición tan desarrollada como ahora la tenía, y lo asustaba. Lo asustaba percibir que todo su cuerpo y sus sentidos se ponían alerta ante la inminente presencia de Taehyung.Inconscientemente empezó a temblar. Él no quería, pero su cuerpo se tornó tan blando como la gelatina.Varios Cayenne negros aparcaron uno a uno delante de los berserkers.El primero en salir del gran grupo fue Taehyung.Hoseok no lo podía ver, pero de repente un olor afrutado, como de mango, le llenó la nariz. Cerró los ojos disfrutando de ese perfume y supo al instante que era la esencia del vanirio de sus pesadillas. Se le endurecieron los pezones y sintió cómo se ponía duro y húmedo casi al instante. Su cuerpo reaccionaba a ese aroma como si tuviera manos y lo toqueteara por todos lados.Uno a uno los vanirios salieron de los coches. Eran menos de los que Hoseok había visto en ese lugar subterráneo.—Siwon —Taehyung caminó hasta plantarse a dos metros de él y lo saludó firmemente pero no de un modo amistoso.—Taehyung —respondió Siwon igual de distante.Taehyung cerró los ojos y dejó que el olor a tarta de queso y frambuesa lo noqueara. Él estaba allí. Pero ¿dónde? Con sus ojos verdes, lo buscó entre los berserkers. Hoseok se hallaba con ellos.—Tienes algo que me pertenece —susurró Taehyung con rabia contenida.Siwon estaba impasible.Kai notó cómo Hoseok se agarraba a su camiseta.—Creo que no —contestó él tranquilizando a su nieto.Taehyung le enseñó los dientes. Hoseok era suyo, no de esos perros sarnosos.
Hoseok. Déjame verte. ¿Estás bien?
No, otra vez no. Hoseok se tensó y le prohibió la entrada a su mente. Ése era un poder que desconocía. No sabía si podía detener aquel tipo de intrusión mental, pero lo deseaba tanto que funcionó porque dejó de sentirlo.Taehyung gimió como un animal herido. Hoseok le había cerrado la puerta de su mente.—No venimos a pelear, vanirio —dijo Siwon. —Hay ciertas cosas que nos gustaría decirles.Taehyung miró a Siwon y prestó atención, pero no relajó el semblante amenazador. De hecho, ningún vanirio allí presente estaba relajado.La tensión entre los dos bandos se podía cortar con un cuchillo.—Traigo conmigo el bastón del concilio con un pañuelo blanco —señaló, —no venimos a luchar.El bastón del concilio era el símbolo del discurso y la paz. Un regalo de Odín a las dos razas con la esperanza de que siempre que el bastón estuviera presente pudieran hablar de un modo «conciliador».—Si no vienes a luchar, viejo —dijo deslizando la lengua, —será mejor que me digas dónde está el chico.Estaba más nervioso y preocupado de lo necesario. Pero, ¿cómo no iba a estarlo? Los berserkers lo habían encontrado y era bien sabido que también eran unos salvajes sin escrúpulos. Muchos vanirios habían muerto en sus garras. Si le habían hecho daño a Hoseok, ninguno saldría de allí con vida. Lo juraría sobre el recuerdo de Namjoon.Hoseok se enfureció cuando oyó que Taehyung perdía el respeto a su abuelo. En tan poco tiempo, él ya empezaba a tenerle cariño. Desde el primer momento que le vio, advirtió que Siwon era un hombre a respetar. Taehyung era un maleducado.—Está aquí, puedo olerlo —continuó Taehyung tensando los músculos de los brazos. —No te lo repetiré más. Dámelo Siwon.—Ni lo sueñes, colmillos —dijo Kai centrando toda su atención. —Vino a nosotros malherido por tu culpa. Por lo que a mí respecta, puedes lloriquear todo lo que quieras. Él se queda con nosotros.Taehyung sintió cómo si un puñal le atravesara el esternón. Hoseok estaba allí realmente. Quería verificarlo con sus propios ojos.—HOSEOK... —gritó. —¿ESTÁS BIEN? DÉJAME VERTE —ordenó sin flexión. —AHORA.Kai chasqueó la lengua y ladeó la cabeza.—No te atrevas a darle órdenes, colmillos.—Kai —Siwon alzó la mano para detenerle antes de que el berserker se abalanzara sobre él.—NO... —exclamó Hoseok.Taehyung se quedó paralizado al oír su voz.Una pierna cubierta en negro salió de entre los berserkers, luego otra. Piernas largas y moldeadas con botas. Eso no era bueno. Taehyung siguió ascendiendo con la mirada y vio el pantalón negro, la camiseta negra ajustada y cuello de pico dejando ver sus clavículas y el pelo azabache brillante. Hoseok, que todavía tenía la vista inclinada hacia abajo, alzó el mentón con orgullo y miró a Taehyung.Lo ojeó sin ningún tipo de vergüenza. No supo cómo reaccionar. Taehyung, vestido tal y como estaba, recordaba más a un modelo de las pasarelas de Milán que a un salvaje depredador.Taehyung casi se cae de rodillas cuando él lo miró a la cara. Sus ojos eran hechizantes, del color de los de su amigo Namjoon. Violeta claro. Ya no tenía la cara magullada, sino que estaba perfecta. Impresionante. Y esos labios dibujaban una media sonrisa de satisfacción ante lo que veía. Lo veía a él a sus pies. Hoseok había hecho una conversión, pero no entendía cómo. Para transformar a un humano, se necesitaban tres días. Tres intercambios de sangre en ayuno y él, muy a su pesar, no lo había hecho.¿Y si le había convertido un nosferátum? Ellos podían transformar a una persona en vampiro con tan sólo un intercambio de sangre. Mordían y bebían hasta saciarse y luego les daban de su sangre para iniciar la transformación.Pero Hoseok no lucía como un nosferátum. No estaba pálido ni se le veían las venitas a través de la piel. Sus ojos no parecían fríos y no tenía las uñas de las manos negras.Hoseok alzó una ceja y le dedicó una mirada llena de ira y rencor.—¿Qué significa esto? —preguntó Taehyung inquieto.Hoseok entreabrió los labios y dejó que se le vieran los blancos y afilados colmillos.A Taehyung le dio un vuelco el corazón al ver lo bonito que estaba con su nueva dentadura. Hoseok era explosivo, una bomba sexual, el sueño de cualquier adolescente salido o el juguete erótico predilecto de cualquier libertino. Hoseok ahora era extremadamente irresistible.Pero no podía ser... Simplemente era imposible.—¿Qué te ha pasado? —Taehyung dio un paso hacia él, pero Hoseok dio dos hacia Kai, buscando cobijo. El berserker lo respaldó encantado cogiéndolo de la mano. Taehyung sintió cómo se violentaba su corazón cuando vio que Kai entrelazaba los dedos con él. —Quítale tus manos de encima, chucho —ordenó al berserker con un tono muy frío.—Kai, su nombre es KAI —Hoseok miró a su amigo de un modo tan sensual que Taehyung tuvo que reprimir las ganas de abofetearlo a él y matar al otro. —Por favor, dame el libro —le dijo al berserker. El puñal lo tenía en la parte trasera de cinturón del pantalón, metido en una bonita funda de piel blanca.—¿De qué vas? —le preguntó Taehyung olvidándose de todo lo que tenía a su alrededor. —Hoseok...—Cállate —contestó mirándole fijamente. No supo de dónde sacó el valor para mantenerle la mirada, pero lo hizo.—Te he llamado de muchos modos, pero no voy a volver a insultarte, si lo dices por eso... —Taehyung recordó las veces que le había llamado puta. Y se reprendió por todas y cada una de ellas.Hoseok sonrió mientras negaba con la cabeza en un gesto de incredulidad.Incredulidad de que Taehyung estuviera usando ese tono suave como un susurro con él. Y sonrió también porque tenía ganas de ver cómo Taehyung se derrumbaba cuando le dijera todo lo que iba a decir y viera cómo habían cambiado las cosas.Kai se colocó detrás de Hoseok, le pasó el brazo por encima para darle el libro. Hoseok no se apartó, sino que se acercó un poco más a él y le dio las gracias con una sexy sonrisa.Taehyung frunció el ceño y tragó saliva. Celos posesivos e irracionales recorrieron todo su interior. ¿Estaba celoso? ¿Él? ¿Cuándo se habían tornado las cosas así? Quería arrancarle esa cara de orgullo y satisfacción al berserker.—Gracias —le dijo a Kai.Kai lo miró con un brillo especial en los ojos y se colocó a un centímetro de él, por detrás.—Siwon tiene razón —dijo con su nuevo tono de voz altivo, melódico y tan suave que podía dominar a masas. —No hemos venido aquí a...—Siwon, me la puede chupar si quiere... —espetó acercándose a Hoseok de un modo visceral. —¿Por qué ya no eres humano?Hoseok intentó apartarse de él, pero sintió que alguien le alejaba del meollo. A partir de ahí todo fue muy rápido.Los berserkers se hicieron enormes. No perdieron su aspecto de hombre, pero a todos les creció el pelo hasta la cintura. Las uñas de los pies y las manos se les alargaron. Los músculos de todo su cuerpo estallaron y doblaron su peso y su masa. Los ojos se les oscurecieron dejando sólo una pupila amarilla que se dilataba cada vez que golpeaban a un vanirio. Y de sus bocas salían cuatro incisivos afilados dispuestos a hincarles el diente a todo aquél que no tuviera pelo.Hoseok se escondió detrás del coche, pero caminó lo suficiente para buscar con los ojos a Taehyung. Taehyung era prácticamente invencible. Berserker que se le tiraba encima, berserker que echaba a volar por los aires. Era cruel y muy violento en la lucha. Golpeaba a diestro y siniestro sin ningún tipo de inhibición. Era un animal y no lo ocultaba.Había una indiferencia entre vanirios y berserkers. Una muy visual. Los berserkers eran animales salvajes, llenos de furia y completamente descontrolados. Los vanirios eran guerreros fríos y metódicos. Elegantes como un felino y letales. No necesitaban despeinarse para asestar una patada voladora.Los gritos y los aullidos se entremezclaban hasta el punto de no saber de quiénes procedían.Su abuelo Siwon y Kai se echaron encima de Taehyung y empezaron a golpearlo por todos lados. Taehyung alzó la pierna desde el suelo y apoyó el pie en el estómago de Kai y lo lanzó hacia atrás. A continuación, se apoyó sobre los brazos y las piernas agachándose para esquivar una patada de Siwon. Cogió su pie al vuelo y lo hizo rodar por los aires.De repente, lanzó un grito de dolor. Uno de los berserkers le había clavado las garras en la espalda.Hoseok sintió una punzada de dolor al verlo. Lo habían herido en esa espalda musculosa que él había visto. Después, otro le arañó el pectoral.Taehyung cayó al suelo de rodillas pero volvió a levantarse enseguida. Era un atleta incansable. Sus heridas sangraban y le manchaban su camisa blanca, ahora desgarrada. Eran cortes muy feos y profundos, pero él parecía no sentirlo.Hoseok divisó a Jungkook, JiMin y Yoongi, que eran los únicos que conocía del otro bando. Eran excelentes luchadores. Jungkook saltaba de cabeza en cabeza como si fuera un experto samurái. Elegante como un cisne. Veloz como una gacela. Letal como una pitón.JiMin lo vigilaba con el rabillo del ojo y protegía para que no le atacaran por la espalda.Yoongi, sin embargo, era todo astucia y sutileza. Iba dando golpes específicos, sólo con dos dedos de su mano derecha y todo aquél que tocaba quedaba inmóvil en el suelo. No los mataba, pero podría hacerlo sin problemas. Parecía divertirse mientras luchaba.Hoseok corrió entonces a coger el bastón del concilio. Debía detener aquella guerra. Pero entonces, un cuerpo que casi doblaba el suyo se colocó sobre él para protegerlo.—Hoseok, escóndete en el coche —le dijo Taehyung cubriéndole con su ancho cuerpo.—Apártate... —le dio un empujón pero el vanirio no se movió.—Pueden hacerte daño. Los berserkers ahora mismo no podrían diferenciarte de nosotros. Ve al coche... —le ordenó ignorando los empujones que le daba.¿Se estaba preocupando realmente por él? Hoseok resopló como un caballo y le dio un codazo en la sien. Estaba loco si creía que podía darle órdenes.Taehyung se quedó de rodillas cubriéndose la cara y luego lo miró perplejo.—Te estoy protegiendo... —le recriminó yendo de nuevo a por él.Hoseok volvió a golpearle en el estómago pero esta vez con el bastón del concilio, que en ese momento no era muy conciliador.Taehyung cogió el bastón y lo lanzó al otro lado del descampado.Hoseok sacó el puñal de su cinturón y lo agarró de la empuñadura.—No te acerques monstruo o te juro que te mato —le ordenó con una promesa llena de amenazas.Taehyung miró el puñal y advirtió la inscripción gaélica que había en la hoja. Ése era el cuchillo de su amigo. ¿Qué hacía Hoseok con el puñal personal de Namjoon?No se lo pensó dos veces. Apartó el cuchillo de un manotazo y le agarró de la nuca tirándole de los pelos.—Ahora mismo... ¿Me oyes? Ahora mismo me vas a decir qué hace el hijo de Choi con el puñal de Namjoon...Volvía a pensar que estaba involucrado en lo de Newscientists y eso lo enfureció. Intentó apartarlo con las manos golpeando su pecho, pero Taehyung oía llover. Entonces vio las heridas abiertas de su torso e introdujo los dedos como garras en ellas, hurgando entre los cortes y clavándole las uñas. La sangre salió a borbotones y Hoseok quedó hipnotizado por su color y su olor. Se quedó de piedra, tieso y rígido. Le entraron ganas de acercar su boca y lamerle las heridas. Deseaba beber de él. Taehyung reprimió un grito de dolor, pero volvió a zarandearlo del pelo y Hoseok dejó de lacerarle el pecho, ajeno al dolor de los tirones de Taehyung. Él lo miró con las pupilas dilatadas y la boca entreabierta.Deseo. Taehyung se detuvo para mirarle la boca y esos ojos encendidos por él.Sintió lo mismo que Hoseok y, luego, una gran incomodidad en el pantalón.Intentando luchar contra aquella sensación de debilidad, Hoseok llevó las uñas a la mano que le agarraba la cabellera y las clavó en la fuerte y dura muñeca de Taehyung. Pero éste no respondía a los ataques que recibía. Tenía la mirada fija en los ojos de Hoseok, concentrado en él, aislándose de la batalla que tenía lugar en su tierra. Volvió a sacudirlo.—Dímelo...—MALDITO SEAS, BRUTO ABUSÓN... —le gritó a un solo centímetro de su cara. —SUÉLTAME...—Hoseok, se me acaba la paciencia... He dicho que me lo cuentes... —le envió un empujón mental. Quería ver, saber, conocer su mente. —Dímelo, Hoseok.—NAMJOON ERA MI PADRE —gritó con todas sus fuerzas y con los ojos llenos de lágrimas. —SOY SU HIJO, PEDAZO DE ANIMAL...La batalla campal que estaba teniendo lugar enfrente de ellos se detuvo bruscamente al oír los gritos de Hoseok.Taehyung soltó a Hoseok como si le quemara y empezó a retroceder. Respiraba como si llevara horas nadando.—Mientes —dijo él. Pero algo en su interior le decía que no se lo había inventado. Algo dentro de él y el hecho de ver de nuevo esos ojos rasgados de color lila tan inusuales entre los vanirios, como los de Namjoon, su mejor amigo. Los de Hoseok, tupidos de largas pestañas rizadas.—Tú siempre crees que miento —lo empujó con toda la rabia que sentía hacia él. Se secó las lágrimas con el antebrazo, se frotó las muñecas mirando de reojo a Taehyung, recogió el puñal de su padre y luego tomó el diario que había quedado abierto sobre el suelo arenoso.Los berserkers y los vanirios hicieron un corro alrededor de los dos.Taehyung temblaba de la excitación provocada por aquella noticia.—¿Qué clase de broma es ésta? —preguntó Yoongi limpiándose una herida de la cara que ya empezaba a cicatrizar.—Sin duda una de muy mal gusto —contestó JiMin apartándose el pelo del rostro. —No puede ser verdad.Taehyung, noqueado y con el entrecejo arrugado, no dejaba de mirar a Hoseok.—Es verdad —dijo Hoseok buscando con la mirada a su abuelo, que no tardó en aparecer y en colocarse detrás de su nieto. —¿Por qué razón tienen ese bastón ridículo con el pañuelo blanco si luego no le hacen ningún caso? —le recriminó a Siwon.Transformado como estaba, era más grande y alto que Taehyung. Tenía el pelo negro largo hasta la cintura. Le había crecido mucho. Siwon colocó una inmensa mano peluda sobre el hombro de Hoseok y éste agradeció el gesto. Verlo convertido en berserker era extraño.Hoseok tomó el libro de Seokjin y le quitó el polvo que había impregnado las tapas, con cariño y suavidad. Alzó la barbilla y encaró con decisión a Taehyung.—Éste es el diario de mi papá, Seokjin. Se lo regalaron hace 26 años, cuando tenía 18.Taehyung le escuchaba con las piernas ligeramente abiertas y los brazos tensos a cada lado.—Era un berserker —explicó observando las reacciones del monstruo desalmado aunque pecaminosamente hermoso que tenía enfrente.—Tu madre murió cuando naciste tú —respondió Taehyung con absoluta seguridad. —Lo leí en tu mente, cuando...—Es lo que me hizo creer mi pa... Choi. —corrigió con obstinación. —Choi me arrancó de los brazos de mis auténticos padres. Namjoon y Seokjin.Los vanirios se quedaron sorprendidos por las palabras de Hoseok y murmuraban con incredulidad.Taehyung apretó los puños y negó con la cabeza.—Demuéstralo —lo instó Taehyung.—Hace 23 años, Namjoon y Seokjin se conocieron en Wolverhampton, en el West Park. Se enamoraron, Taehyung —alzó una ceja disfrutando de la cara del vanirio que era todo un poema.—Namjoon no se enamoraría de un perro...Siwon dio un paso al frente y lo cogió de su rubio pelo sin darle tiempo para reaccionar.—Abuelo... No... —Hoseok corrió a sujetarlo de los brazos, pero eran tan grandes que sólo pudo apoyar las manos en ellos. —Déjalo o no podremos aclarar esto nunca. Es un provocador y un cerdo —despreció a Taehyung con la mirada. —No le hagas caso.El berserker lo miró y luego miró a Taehyung.—Seokjin era mi hijo —susurró enseñándole los cuatro incisivos. —No vuelvas a insultarlo jamás.Taehyung cambió el semblante. Serio y frío como el granito.—Siwon, suéltame si no quieres que te arranque el corazón aquí mismo —sugirió el rubio.—Abuelo, por favor... —rogó Hoseok.Siwon le soltó el pelo y volvió a secundar a Hoseok.—Escúchame, monstruo —dijo Hoseok enfurecido con Taehyung, —mi papá Seokjin y mi padre Namjoon tuvieron que huir de Inglaterra, porque temían precisamente este tipo de reacciones entre los clanes —dijo con desprecio. —No se llevan nada bien —la pelea lo había demostrado. —Huyeron a los Balcanes, donde encontraron berserkers y vanirios que ni vivían juntos ni vivían revueltos, pero al menos vivían en paz —añadió encogiendo los hombros. —Seokjin se quedó embarazado hace 22 años. De mí.Se oyeron expresiones de asombro.—Júramelo —ordenó Taehyung dando un paso hacia él.—Quisiera dejarte el libro —reconoció Hoseok. Dio un paso hacia atrás . —Pero no puedo hacerlo porque hay cosas demasiado íntimas en él —había cosas demasiado íntimas incluso para él, pero ya las había leído. —He fotocopiado las partes más importantes, las que demostrarán que soy hijo de ellos. Mi papá cuenta todo lo que pasó desde que se conocieron. Sus experiencias en los Balcanes, lo que allí descubrieron, todo... Y creo que les concierne saberlo tanto como a los berserkers.—¿Por qué? —preguntó Taehyung sin quitar la vista de sus ojos y dando un paso hacia delante.—Porque cuando sepan todo lo que hay escrito en sus hojas, tendremos que buscar una solución conjunta al problema que se avecina. Y... —dio otro paso hacia atrás, —porque mi padre Namjoon hablaba demasiado bien de ti y tú no has estado a la altura, monstruo. ¿Qué pensaría mi padre de ti después de todo lo que me has hecho?Taehyung aceptó con humildad el insulto, se lo merecía. Así que se detuvo y alargó la mano para recibir el libro.—Choi, no era mi verdadero padre —continuó hablando y le entregó las copias. —Hace 16 años, Namjoon y Seokjin regresaron a Inglaterra para alertar a los clanes de la amenaza que se cernía sobre las dos razas. Buscaban un concilio real entre ambos bandos para luchar conjuntamente. Una alianza. Pero los cazaron en algún lugar entre Wolverhampton y Dudley. Yo iba con ellos esa noche. Me golpearon en la cabeza y creo que...que perdí la memoria. Lo único que sé sobre lo que después sucedió es que Jung Choi era uno de los cazadores que iban tras los pasos de los berserkers y los vanirios, y que él me secuestró adoptando la forma de mi padre. Aprovechando mi amnesia —apretó la mandíbula inspirando profundamente, intentando controlar el odio que sentía hacia ése hombre, —me... me mantuvo engañado todo este tiempo porque yo no podía recordar —ahora no podía acongojarse, no podía temblarle la voz de ese modo, pero su voz se debilitaba. —Me hizo creer cosas que no eran, diciéndome que mi madre... En fin —endureció la voz de nuevo ignorando el recuerdo de las palabras de Choi y lo miró. —Me retuvieron... porque creo que esperaban mi transformación —miró a su abuelo empezando a entender él mismo porque Choi lo adoptó. —Era hijo de dos especies sobrenaturales pero seguía siendo humano. Hasta ayer por la noche cuando empezó mi conversión según la tradición berserker. A los 22 años.Demasiada información para Taehyung. Si todo eso era cierto, Hoseok era...—Hoseok significa luz, en gaélico —admitió frotándose de nuevo las muñecas.—Sé lo que quiere decir —confesó Taehyung en tono lo más neutro posible. Apenas reconocía su voz. Dio un paso hacia el con mucha cautela observándole como un cazador, apreciando a su presa.—En algún momento su mente tuvo que empezar a recordar —comentó Yoongi acercándose a Taehyung y tomándolo del brazo. —Podría ser cierto. Seguramente recordó a través de los sueños. Por eso Choi le suministró los betabloqueantes mientras estuvo en sus manos. Si Hoseok recuperaba la memoria iba a ser muy difícil tratar con él y Choi lo querría dócil una vez transformado, por eso lo adoptó —concluyó asintiendo con la cabeza y mirando de arriba abajo a Hoseok. —Hoseok no recordaba nada porque Choi no quería que lo hiciera.—Ahora sé que no estaba enfermo, pero sé poco más —susurró muy confundido. —No recuerdo mucho...—Leeré esto —Taehyung zarandeó malhumorado el montón de páginas encuadernadas delante de la cara de Hoseok. —Mañana te veré a ti solo, para entregártelo de nuevo. Y entonces tú y yo hablaremos.Necesitaba estar con él a solas. Si todo eso era verdad, había metido la pata hasta el fondo. Nunca lo perdonaría y ese pensamiento llevó a otro más inquietante. Él necesitaba que su recién descubierto Hoseok le otorgara la redención. Porque él era su cáraid. Ya no tenía ninguna duda al respecto. Estaba con una erección de caballo y toda su piel clamaba por las caricias de las manos de Hoseok. Deseaba hundirle los dientes mientras se hundía en su interior de un modo más íntimo. Lento y suave si a él le gustaba así, o como deseara. Quería besarle en la boca, morderle los labios y arrancarle alguna sonrisa juguetona cuando se los acariciara con la lengua.En su interludio sexual, no se habían besado. Eso era horrible, pero, claro, entonces sólo era sexo y él iba directo a lo que quería y no sabía que Hoseok era inocente. ¿Tendría excusa?Hoseok, inquieto, alzó las cejas y cruzó los brazos. No sabía en qué estaba pensando Taehyung, pero fuese lo que fuese no le gustaba lo que veía en sus ojos. Volvía a sentirse como una presa en manos de un depredador.—Yo contigo no voy a ir a ningún lado —contestó frío como el hielo. —No estás en posición de darme órdenes. Ya no soy tu... —se detuvo cuando iba a decir delante de todos "tu puta". Pero era cierto, ya no lo era. Nunca lo había sido y, además, no quería estar cerca de él.—¿Ah no? —preguntó él con la misma sensación de superioridad que Hoseok ya había conocido. —No, claro que no —reconoció meneando la cabeza. —Te vendrás con nosotros entonces. Eres uno de los nuestros —soltó como si fuera lo más obvio. Le agarró del brazo y tiró de su cuerpo pero Hoseok clavó los talones en el suelo. —Eres el hijo de Namjoon. Tu padre era uno de los miembros del consejo y ése será tu lugar.—Mi lugar está donde yo decida —se zafó de su mano y observó cómo Kai y Chanyeol se colocaban a su lado. —Me quedo con ellos. Son buenos y me gustan sus valores. Ustedes no me gustan.Tendría que haber dicho: tú no me gustas, monstruo.Taehyung estaba a punto de secuestrarlo y llevárselo con él. Estaba tan guapo cuando lo desafiaba. Pero aunque se muriese de la rabia, entendía el miedo que sentía Hoseok hacia los vanirios.—Miedo y asco, Taehyung. Asco hacia ti.Un brillo de sorpresa cruzó los ojos verdes de Taehyung. Ése era Hoseok. No había duda y, por primera vez, él había llevado la iniciativa en una conversación telepática. Se habían vinculado como las auténticas parejas y, a pesar de que él lo había mordido y Hoseok a él no, la conexión estaba ahí. Taehyung entrecerró los ojos y un rayo de esperanza cruzó su mente.—Aprendes rápido —comentó medio sonriendo. —Te debo el tiempo que me pides para que te lo pienses, Hoseok. Pero, esto no es negociable. Te vendrás conmigo, antes o después.—Yo decido con quién voy a estar. No tú —cogió el mango del puñal con fuerza. —No tienes poder sobre mí.—Admite tu derrota, colmillos —susurró regocijándose Kai. —No te lo llevas y punto.Hoseok lo riñó con la mirada, pero luego le sonrió. Cuando volvió a mirar a Taehyung, sus ojos se habían tornado glaciales y, además, notaba cómo le palpitaba un músculo en la mandíbula.—Eres medio vanirio —las palabras siseaban entre sus colmillos que poco a poco volvían a la posición de no morder. —Siwon, haz entrar en razón a tu nuevo nieto. Mañana al atardecer quiero verlo en Dudley.—No —contestó Hoseok con suficiencia. —Las cosas no van a ir así, monstruo.Cuanto más oía esa palabra de los labios de Hoseok, peor le sentaba.—Mañana vendrás tú a Wolverhampton —ordenó él. —A la casa de mi abuelo. Prepararemos una recepción. Vendrás a disculparte. Por todo —dejó bien claro. —Y luego hablaran entre los clanes de lo que queda por hacer. ¿Sabes? Verás que la lectura del libro de mi papá es muy amena. Y presta atención a lo que dice sobre Sehun... —sugirió dándose media vuelta y dirigiéndose al coche. —Te ocultó cosas.—ESPERA UN MOMENTO —gritó Taehyung ignorando lo de Sehun. —¿Cómo ha llegado todo esto a tus manos?—Hace dos noches, cuando tú me dejaste inconsciente, tuve mi primer sueño en quince años. Creo que al dejarme sin sangre —contestó mirándolo acusadoramente, —mi cerebro tuvo un colapso. El sueño que tuve me llevó a los recuerdos de Seokjin y Namjoon, hasta la noche en que nos dieron caza. Ellos dejaron un regalo para mí bajo el puente del West Park. Si ellos desaparecían y, puesto que nadie me conocía ni sabía de mí, estos objetos personales revelarían mi verdadera identidad a los clanes. Mi papá Seokjin escribió el diario que ahora tienes en las manos y mi padre Namjoon, alias "el mejor amigo traicionado de Taehyung", dejó este puñal que por suerte tú has reconocido.—Todos los guerreros vanirios tenemos nuestro puñal distintivo. Lo que hay escrito en la hoja te dice a quién pertenece.Hoseok tuvo que morderse la lengua para no preguntarle qué quería decir lo que había escrito y qué lengua era ésa que él recordaba a duras penas. Pero no quería sus explicaciones, sólo quería huir de ahí.—Pertenece al "Hombre del trueno" —le explicó él mirando el puñal con respeto.Hoseok miró el puñal con otros ojos. A pesar de eso, no le daría las gracias por la información.—Hasta mañana en Wolverhampton, monstruo —se dio la vuelta en esta ocasión con gracia digno de la realeza.Oh, por favor, se lo estaba pasando en grande. Por primera vez sintió que él tenía la sartén por el mango y que controlaba la situación. Su abuelo Siwon así se lo confirmó cuando le colocó la mano sobre el hombro, asintió con la cabeza y lo acompañó hasta el coche. Kai y Chanyeol iban detrás, junto con el resto de berserkers que siguieron su ejemplo, adentrándose cada uno en sus coches, pero no sin antes volver al aspecto humano que significaba reducir tres tallas en músculos.Kai le abrió la puerta del copiloto como un caballero y Hoseok lo observó. El pelo le había crecido hasta llegarle por debajo de los omoplatos y perlas de sudor brillaban sobre su nariz y su frente.—Tengo que volver a afeitarme la cabeza —se señaló el cráneo.—Ya veo —Hoseok sonrió.—Hoseok.Taehyung se había colocado enfrente de la parte delantera del coche con una velocidad extrema y se había inclinado hacia la ventana con las manos sobre el capó, cara a cara con él. Hoseok tragó saliva y se cogió la muñeca derecha. Taehyung observó su movimiento y relajó el rostro. No quería que le tuviese miedo.—¿Qué pasará cuando tengas hambre? —preguntó él mirando su boca.Hoseok sintió que el corazón le iba a salir por la garganta. Hasta entonces no había pensado demasiado en eso.—Tienes sangre vanirio, pequeño. El hambre vendrá a ti tarde o temprano.—No-me-llames-así —deletreó cada palabra con rabia.—Algo tienes que tener de nosotros. El hambre te llegará.—Deseo que no sea así. Pero por ahora, soy berserker de corazón.—No te puedes transformar, no eres berserker.—Tampoco soy vanirio. Fíjate, no me apetece morder el cuello de nadie ni maltratar a personas más débiles que yo ni asesinar a...—Tú no eres débil, Hoseok —Taehyung le miró sin reservas.Hoseok no supo cómo encajar esas palabras. ¿Justificaba todo lo que él le había hecho porque él no era débil?—No justifico nada con lo que acabo de decirte —explicó él leyéndole la mente. —Sólo era una apreciación. Eres fuerte. Más de lo que crees.—Taehyung, lárgate —le dijo Kai sin apartarse de la puerta de Hoseok.El vanirio lo miró con cara de pocos amigos y luego miró a Hoseok que observaba con expectación el comportamiento de ambos. Kai era protector y posesivo y Taehyung era posesivo y amenazador en todos los sentidos, aparte de mandón, arrogante y abusón.—¿Es él tu perro faldero, Hoseok? —preguntó celoso. —Rectifico. Sí que tienes algo de berserker —dijo él con toda la mala intención de la que fue capaz. —Te comportas con los de tu clan como una perra en celo.Hoseok intentó parecer indiferente ante su insulto, pero no lo logró. ¿Por qué le hacía daño? Se agarró al salpicadero del coche y se inclinó hacia delante, rojo de la ira y ofendido hasta las cejas. Los nudillos blancos de tanto apretar.—No sé por qué te molesta tanto, monstruo —su lengua viperina se desató. —Si no supiera que, como buen vanirio abusador, te gustan los jóvenes indefensos, golpeados, con las muñecas rotas, vírgenes y atados a tu cama y, puesto que yo ya no soy nada de eso, me atrevería a decir que estás muerto de celos. Y si tengo algo de berserker es que puedo salir bajo la luz del sol y tengo principios y valores muy válidos. No como tú. Si mi padre levantara la cabeza... Él que te tenía en tan alta estima —movió los brazos como clamando al cielo, —no daría crédito a lo que verían sus ojos. Lo matarías, Taehyung, lo volverías a matar de la pena cuando viera el monstruo en el que te has convertido. Eres un ser indeseable que maltrató a su hijo y que pretendía dejarle ante el clan para que lo utilizaran a su antojo —parecía que iba a acabar de darle el sermón, pero volvió a inclinarse hacia delante dando un fuerte golpe con el puño en el salpicadero. Estaba hecho una furia. —Lee el diario, Taehyung... Y si tienes algo de dignidad todavía dentro de ese corazón podrido y enfermo que tienes, a lo mejor mañana te retractarás por todo lo que me has hecho y te alejarás de mí para siempre...Taehyung se puso recto y apartó las manos del capó.Kai los observaba con detenimiento. Hacían como si él y Chanyeol no estuvieran ahí. Siwon entró en el coche y encendió el motor iluminando el cuerpo y la cara de Taehyung.Realmente Hoseok con sus palabras era capaz de hacer sentir mal al mismísimo diablo.Él no pudo evitar sentir unas punzadas dolorosas en el corazón cuando vio el rostro derrotado de Taehyung. Puede que los demás no lo notaran, porque él siempre tenía esa cara tallada en hielo, inexpresiva y dura. Pero él pudo ver que en sus ojos, de un color verde tan claro que parecía amarillo, había remordimiento y algo que se parecía bastante a la pena.Jungkook cogió el brazo de Taehyung y tiró de él.—Vamos, Taehyung —le dijo.Pero él no se movió. Seguía mirándolo con los ojos ensombrecidos y el rictus afligido.—¿Nos vamos? —preguntó Siwon pidiendo permiso a Hoseok. Él se había convertido por derecho propio en el sustituto del príncipe Seokjin. Hoseok tenía poder y se hacía respetar. Él estaba muy orgulloso de su descubrimiento y, de algún modo, a pesar de parecer una locura, estaba en deuda con Taehyung, porque si bien no compartía los mismos gustos en cuanto a métodos disuasorios, hizo recordar a Hoseok y lo guió hasta ellos. Siwon miró a Taehyung y le indicó con la cabeza que se apartara. —Nos vemos mañana, vanirio. Ya sabes dónde vivo.Taehyung se apartó ligeramente. Hoseok siguió mirándolo cuando el coche arrancó y pasó de largo.
----- CHAPTER BREAK -----
Cuando todos los vanirios se fueron, Taehyung se quedó un rato más en aquel descampado. Jungkook fue el único que lo acompañó. Leyeron el libro de Jin juntos en medio de la oscuridad, solos y con las luces del coche encendidas.No daban crédito a lo que el libro revelaba. Namjoon, su mejor amigo, su hermano del alma, se había enamorado de un berserker. Nada más y nada menos que de Seokjin, el hijo del líder del clan de Wolverhampton.¿Por qué no le dijo nada? ¿Realmente él se hubiese puesto en contra de su relación? No sabía qué pensar. Para él la felicidad de Namjoon era lo primero.Si bien era cierto que de todas las personas que había en el mundo, había descubierto a su cáraid en el clan contrario. Pero... él era su amigo. Tal vez si se lo hubiese contado...—Deja de pensar eso —dijo Jungkook.—¿Crees que lo habríamos apoyado?—Creo que no. Y nos habríamos equivocado al no hacerlo. El odio está muy arraigado entre las dos razas y, tanto un clan como el otro, hemos perdido a gente querida por culpa de nuestras diferencias y de los errores de nuestros antepasados, los originarios. Me duele admitirlo, pero creo que le habríamos fallado.Taehyung decidió no opinar al respecto. Él, más que nadie, tenía problemas con los berserkers. No le habría gustado saber que su mejor amigo traicionaba al clan por un hombre del otro bando.Por lo visto, las dos razas eran compatibles para procrear y parecía increíble que con todas sus diferencias tuvieran el don de crear vida. Y crearan cositas tan hermosas como lo era Hoseok.Hoseok. Luz. Le encantaba la asociación de su nombre con el gaélico. Cuando pensó en cómo se había encarado a él, sonrió. Se había dado cuenta de lo que él provocó en Hoseok, al ver su sangre de cerca, al olerlo. ¿Lo volvería loco su olor como el suyo lo volvía loco a él? Sus ojos dilatados, los pequeños y blancos colmillos que se asomaban entre sus labios. La cara del deseo. Lo había deseado y no lo podría negar. Sí, sin duda al pequeño Hoseok lo enloqueció su sangre y su torso tintado de rojo.—Hoseok es una auténtica belleza —susurró Jungkook observando de reojo a su hermano. —Antes ya era guapo, pero la conversión lo ha convertido en una especie de dios pagano. ¿No crees?Taehyung, nervioso, se movió en el asiento y se aclaró la garganta.—Esto... Él te gusta, ¿verdad? —preguntó Jungkook levantando una perfecta ceja negra. —Te gusta de verdad.Taehyung lo miró y pensó que era inútil ocultarle nada a su hermano. Estaban muy conectados.—No importa si me gusta. Él no quiere saber nada de mí y con razón.—El principio de causa y efecto. Toda acción produce una reacción, Bráthair. Te dije que no lo hicieras.—Yo no lo sabía... Es como si los dioses hubiesen querido tomarme el pelo... Tú sabes que lo habría atado a mí después de acostarme con él. Ese habría sido mi castigo por comportarme así con un humano... Pero no. Resultó que todo salió mal después de... ya sabes.—¿Después de tirártelo? —frunció los labios desaprobando a Taehyung. —Te mereces su ira.—Lo sé.—¿Pero?—Pero gracias a lo que hice, él ha descubierto la verdad sobre su identidad. Sobre lo que es.—Ni se te ocurra decirle eso si no quieres que te arranque la cabeza de cuajo, ¿me oyes? —le señaló con un dedo amenazador. —¿Pero dónde tienen algunas personas el sentido común? El fin no justifica los medios y menos en este caso. Nadie querría pasar por lo que él pasó en su primera vez.—¿Aunque acabara disfrutando? —alzó las cejas vanagloriándose de ello.—Taehyung, no —lo censuró rotundamente. —No estuvo bien. No lo aprobé desde un principio.Su hermano tenía razón. Taehyung dio un fuerte golpe al volante con las dos manos. Lo había jodido bien.—Tu frustración es por algo más, supongo —dijo desenfadado.Claro que era por algo más. Su cuerpo había reconocido a Hoseok como su pareja antes de que el corazón y la mente pudieran siquiera conectarse.—No me digas… —susurró Jungkook asustado por el destino de su hermano. —No, Taehyung, por favor...—Es mi cáraid.Jungkook cerró los ojos y apoyó la cabeza en la cabecera del asiento. Se humedeció los labios y exhaló bruscamente.—Por los dioses, Tae... —le pasó un brazo por encima y le frotó la espalda para consolarlo.—No me va a perdonar, Jungkook, y es mi cáraid... —repitió incrédulo.—Síntomas —exigió saber su hermano. Si había una posibilidad de que Hoseok no fuera la pareja eterna de Taehyung, lo descubriría.—Huelo su sangre a quilómetros. Tarta de queso con frambuesas.Jungkook se puso la mano en la frente y torció el gesto. El sabor y el olor favorito de Taehyung.—La primera vez que bebí de él, el hambre eterna que estamos destinados a sufrir los vanirios desapareció. Ahora vuelvo a tener hambre, pero sólo de él. No me atrae ningún otro cuello. Nadie. Sólo él. Y tengo hambre porque no me alimenta desde ayer. Las manos me queman cuando estoy cerca de Hoseok y sólo se calman si lo toco. Hoy ha estado a punto de estallarme el corazón cuando lo he visto. Su voz me relaja, me arrulla... y hoy habría matado a los dos berserkers que intentaban llamar su atención. Me he puesto enfermo. Celoso —dijo para sí mismo.—Sí, no hay duda. Es tu cáraid.—Ya te lo había dicho.—La cuestión es, Bráthair... ¿Hoseok puede corresponderte? Hoy por hoy sólo quiere verte lejos.—PERO ME CORRESPONDE —gritó él. —NO LO PUEDE NEGAR. DESDE QUE NOS VIMOS, LA ATRACCIÓN SALTÓ A LA VISTA.—Atracción, deseo... son cosas distintas del amor, Taehyung. Son cualidades que funcionan en la cama, pero no para crear un verdadero vínculo fuera de ella. Tu cáraid tiene que sentir amor y devoción por ti para poder compartir lo que él es contigo. Tiene que confiar en ti y te tiene pavor. Lo has asustado.—Pero no puede luchar contra lo que su cuerpo le pide de mí. Es inevitable, vendrá a mí —dijo desesperado.—¿Y qué harás? ¿Lo forzarás, Taehyung? No, eso no lo puedes volver a hacer. O le demuestras el tipo de persona que hay debajo de todas esas corazas que tienes y le enseñas quiénes son los vanirios o no vendrá a ti. Y cuando venga, tendrá que ser por su propia voluntad. Ahora le das miedo, le damos miedo —aclaró— y no es para menos. Pero nosotros somos los protectores de la noche, cuidamos a los humanos. Eso no es malo y a él tiene que quedarle claro que somos los buenos, no los villanos. Inténtalo.Siguieron leyendo hasta acabar las hojas. Ninguno de los dos quiso decir nada más sobre Hoseok.Pensaron en las palabras de Seokjin, en lo ciertas y novedosas que eran.Sehun lo sabía y no dijo nada ni siquiera cuando debió alertar a los clanes para avisarles sobre los cazadores y ayudar a Namjoon, a Seokjin y a Hoseok. Pero ¿qué quería decir eso? ¿Sehun era un traidor?—Sehun no es trigo limpio —Jungkook lo había sentenciado. —Nunca me ha gustado.—¿Sigue en la habitación del hambre? —preguntó Taehyung mirando por la ventana.—El Consejo lo castigó a permanecer allí una semana.—Le haremos una visita. Esto tiene que aclararse.—¿Qué opinas? Sehun es el tío de Hoseok. ¿Crees que lo había reconocido? Debería haberlo reconocido, ¿no?Taehyung recordó cómo lo había golpeado en su casa y había amenazado sexualmente. Desechó esa opción.—Creo que hasta que no hable con él no podré opinar. Es muy fuerte pensar que Sehun no ayudó a socorrer a Namjoon o que sabía quién era Hoseok y no dijo nada. Démosle, de momento, el beneficio de la duda.—Hay que informar a los miembros del Consejo de esto. No huele bien.—Sí, ya está solucionado. JiMin y Yoongi les han pedido una audiencia.Cuando llegaron a la casa, Jungkook deseó buenas noches a su hermano y desapareció por el túnel subterráneo que comunicaba con las casas.Había amanecido y tenía que dormir un poco. Si conseguía que Hoseok saliera de su cabeza y le dejara conciliar el sueño.Pero no. En su habitación, con las ventanas tintadas y las persianas bajadas no dejaba de dar vueltas sobre el colchón.Cruzó las manos por detrás de su cabeza y se quedó en plena oscuridad con los ojos abiertos mirando al techo.Hoseok era el hijo de su mejor amigo. Namjoon le había hablado de él cuando sólo era un niño y le había dicho que era bueno y encomiable, como si fuera un hombre de fiar, leal y justo. Pero, debido a un error, él le había demostrado que no era nada de eso. Él, con su crudeza y su rabia, se había mostrado como alguien horrible y lleno de maldad.Tenía hambre y empezaban a dolerle las articulaciones. Su cáraid lo estaba rechazando, lo estaba privando de su cuerpo y de sus cuidados. Y se estaba privando de los cuidados de él. Hoseok no quería saber nada de él y él le iba a necesitar más que a nada en el mundo. Le iba a hacer falta para seguir viviendo con sus poderes, para seguir siendo fuerte e inmortal. Pero el hombre a quién él había humillado, su cáraid eterno, paradójicamente, se iba a convertir en su propia tumba. Bien pensado, el castigo iba a ser justo. Y él lo iba a aguantar hasta donde le llegasen las fuerzas y si en ese tiempo Hoseok seguía negándose a él, se entregaría al día, a la luz, a su muerte. A Hoseok.Y una mierda... Él era Kim Taehyung... No iba a tirar la toalla, no iba a dejar que lo matara de hambre y de deseo. No.Hoseok iba a aprender a desearlo tanto como él lo deseaba, porque si la atracción mutua era lo único que podía vincularlos, lo utilizaría en su contra para hacerlo entrar en razón. Le saquearía como el bárbaro que era en realidad.Namjoon le habría confiado la vida de su hijo si las cosas hubiesen ido de otro modo. Él había traicionado su confianza, pero lucharía por enmendar la situación.Si Namjoon le hubiese presentado a Hoseok en otras circunstancias, Taehyung se habría arrodillado ante él y habría suplicado una oportunidad. Pero los sucesos se habían precipitado uno detrás de otro, habían escapado de su control para pasar al control de todo el mundo. Había estallado una contienda de intenciones, una guerra de poderes entre el uno y el otro, estimulados por el odio, el rencor y los deseos de venganza. Hoseok estaba dolido y quería hacérselo pagar. Y si eso era una guerra, él no tenía escrúpulos e iba a luchar con todas las armas disponibles. Iba a luchar por Hoseok.
Lo seduciría como no había hecho antes.
Hoseok estaba apoyado de espaldas en el tótem del bosque de su abuelo. Había encontrado en ese lugar un centro de meditación y de calma. Pasaban demasiadas cosas a su alrededor y, aunque lo asimilaba todo con naturalidad, como si realmente lo llevara en los genes, necesitaba pensar y entender los sucesos acaecidos.Jugueteaba con una piedra entre sus dedos. La hacía rodar sobre ellos de un extremo a otro. Recordaba la conversación que esa misma mañana había tenido lugar en el salón de Siwon, mientras desayunaban.—¿Qué tengo de berserker, abuelo Siwon? —había preguntado mientras mordía un panecillo untado con mantequilla y mermelada. —No puedo transformarme como tú.—Hay machos berserkers que tienen otro tipo de dones que nada tienen que ver con la transformación guerrera, al igual que las mujeres de este clan —le había explicado Siwon. —No se pueden transformar como nosotros por consecuencia de la hibridación con los humanos. Muchos de nosotros que hay son producto de la hibridación con los humanos. Nosotros nos convertimos en monstruos depredadores. Y aunque la habilidad para la guerra no está en su naturaleza, son resistentes, veloces, ágiles y fuertes y, además, tienen otros fantásticos dones. Atraen y dominan a los machos.Hoseok se atragantó con el siguiente bocado.—¿Te avergüenza hablar de estas cosas conmigo, cielo? —dijo Siwon ocultando una sonrisa en la voz.—Me extraña un poco —aclaró antes de tomarse un sorbo de zumo de naranja. —Por favor, continúa.—Eres un alfa todo el año. Llamarás la atención allá donde te presentes. Querrán cortejarte, querrán aparearse contigo.—No me hables como si fuera un animal —dijo Hoseok mirándolo con sus ojos lila y sus oscuras cejas ligeramente arqueadas por encima de la taza. —No lo soy.—Eres un humano con instintos salvajes y animales, Hoseok. Destilas feromonas por todos tus poros. Si te lo propusieras, serías capaz de postrar a todo un ejército de hombres a tus pies —se aclaró la voz.—Creo que sí que me da vergüenza hablar contigo de esto —dijo Hoseok sonrojado. —No sé si es mejor que lo dejemos...—Pero tengo que explicarte qué es lo que te está pasando —repuso Siwon con gesto firme. —Esto son cosas naturales y yo soy tu única familia ahora.—Está bien, está bien... Bueno —mordió otro panecillo. Tenía un hambre voraz e insaciable. —Entonces, como también tengo genes vanirios, también puedo ser una excepción, ¿verdad? —alzó las cejas en gesto interrogatorio. —Ya hemos descubierto que no me puedo transformar.—Así es. Pero, en fin, eso ya lo hablaremos más adelante, cuando... — hizo un gesto nervioso con la mano.—Cuándo... ¿Me sienta raro?—Sí, eso.Hoseok se acomodó en la silla y saboreó con ansiedad todo lo que probaba su boca.—Serás territorial y muy posesivo cuando encuentres a tu macho alfa. Pero la intensidad de esas emociones no tiene por qué asustarte. A los de la manada, les encanta ese aspecto.—Aha. Aquí son todos unos salidos.Siwon se echó a reír.¿Territorial y posesivo? ¿Él? No lo creía.—Todos tus sentidos se desarrollarán excepcionalmente. El oído, el olfato, el gusto, el tacto, la vista... y explotarás un sexto sentido. La intuición. Percibirás quiénes tienen buenas energías y quiénes, por el contrario, no las tienen.Todo eso le gustaba mucho más. Tener dones... Vaya, eso sí que era realmente interesante.—¿Cómo los desarrollo? —preguntó apoyando los codos en la mesa e inclinándose hacia él.—Sólo tienes que proponértelo. Ya los tienes ahí. Cuando quieras prestar atención, agudiza el oído. Cuando quieras observar más allá de lo que ves, enfoca la vista. Cuando quieras buscar a alguien a través de su olor, inspira profundamente y lo encontrarás. Tus manitas —le dijo mientras le tomaba entre las manos la que no tenía el bollo, —podrán sentir o percibir cualquier cosa que toques. Y tu piel será sensible a cualquier estímulo.—¿Y qué hay del gusto? —preguntó mientras Siwon le devolvía la mano. —Tengo un hambre agónica y todo me parece delicioso, pero...—Bueno, los animales disfrutan comiendo. Tú también lo harás —sonrió rascándose la nuca. —Es un buen don, ¿no crees?—Pero me pondré como un ceporro... —frunció el ceño.Siwon inclinó la cabeza hacia atrás y soltó una carcajada.—Todo lo quemarás. Tu cuerpo necesita calorías para activar todas esas funciones añadidas que te ha dado la conversión —se encogió de hombros. —Y si eso no te funciona... corre.—¿Que corra?—Corre. Sal fuera y fuerza la máquina. A ver qué sucede... —sonrió.Hoseok miró a su abuelo de soslayo. ¿Qué quería decir con lo de "a ver qué sucede"?—Corre. Salta. Y hazlo como realmente deseas hacerlo. Como si soñaras.—Hace mucho tiempo que no tengo sueños de ese tipo —confesó un poco incómodo. —Creo que no he tenido ninguno. Yoongi mencionó algo sobre betabloqueantes... Me parece que era eso lo que me administraban y por eso no podía soñar.—Pero eso ya pasó —le rozó la mejilla con los dedos en un gesto tierno y cariñoso. —Esta es tu nueva vida. Abrázala.—¿Y lo que tengo de la anterior? Tenía entre manos un trabajo muy interesante, abuelo —explicó con los ojos tristes. —Y tengo a mi perro Brave y a mis dos mejores amigos en Barcelona. No saben nada de mí desde que me secuestraron —se restregó las manos por la cara. —No quiero perder el contacto con ellos. También son mi familia.Siwon repasó la expresión de su cara y asintió lentamente con la cabeza.—¿Quieres hablar con ellos? Hazlo. Pero no puedes hacerles partícipes de nada de lo que te ha pasado.—¿Y qué hay de esto? —levantó el labio superior con los dedos y tocó el puntiagudo colmillo con la lengua. —¿Y de esto? —se señaló a los ojos. —¿Qué voy a decirles?Siwon lo tomó de la mano y le dio dos toquecitos suaves.—Confío en tu propio juicio, Hoseok. Pero éste es mi consejo: no involucres a tus amigos más de la cuenta. Acabas de internarte en un mundo de guerras intraterrenas, de razas distintas de las humanas. No hay paz aquí. Tú decides. ¿Me entiendes? Cuando quieras ir a buscar a tus amigos, házmelo saber. Yo te los traeré.Hoseok asintió teniendo en cuenta sus sabias palabras. Siwon se inclinó para besarle la mejilla y antes de salir del salón le dijo:—¿Quieres estar presente cuando venga Taehyung?—Sí, él no me da miedo, abuelo —levantó la barbilla con seguridad.—No tienes por qué pasar un mal rato.—No te preocupes. Quiero que me devuelva el libro en mano y ver qué tal le ha sentado la lectura.Siwon le miró intentando averiguar lo que él no le decía. Pero Hoseok le mantuvo la mirada. Finalmente, el hombre le sonrió y se fue.Ahora estaba allí, en el tótem de la manada. No había nadie más que él, pues el clan sólo se reunía en aquel lugar cuando se requería debatir algo. Todavía era pronto y no había oscurecido. Pero aquello era Inglaterra y el cielo estaba tan nublado como un día de otoño. Además, Hoseok ya había advertido que tanto Dudley como Wolverhampton eran un poco más oscuras de lo habitual en días como esos.Estaba rodeado de inmensos árboles que cubrían gran parte del techo estelar. La tierra era húmeda y olía a musgo por todas partes. El suelo estaba tupido de plantas verdes que parecían sacadas más de un pantano que de un bosque como ese y, de entre las plantas, se alzaban rocas silíceas de gran envergadura.Apoyó la cabeza en el tótem y cerró los ojos, dispuesto a encontrar en la oscuridad un poco de reflexión. Pero de repente, sintió algo extraño. Alguien lo estaba observando. Abrió los ojos y agudizó el oído.Empezó a ver el verdadero color de las cosas que lo rodeaban, percibió la energía vital de cada una de ellas. Alrededor de todo aquello que observaba, aparecía una silueta de luz blanca con chispitas flotando sobre su aura. Oyó el zumbido de un mosquito lejano, incluso los pasitos pequeños de un roedor corriendo por entre los árboles en busca de comida. Otro ruido más le llamó la atención. Algo se movía entre la tierra húmeda. Dios mío, era un gusano. ¿Cómo podía escuchar y adivinar esos sonidos? ¿Hasta dónde llegaría su nueva audición? Dejó de ver y de escuchar.Se le puso la piel de gallina, los pelos de la nuca se le erizaron, un escalofrío recorrió su columna vertebral y se le disparó el corazón. Había alguien detrás de él y, sin necesidad de girarse para verle la cara, supo al instante de quién se trataba. Taehyung.—Hola, Hoseok —dijo aquella voz profunda a su espalda.Hoseok permanecía con la espalda rígida y los hombros erguidos, tenso como la cuerda de una guitarra. No, aquello no podía ser verdad. No era de noche. Él era un vampiro y las leyendas populares mencionan claramente que los vampiros sólo salen de noche, ¿verdad?Tuvo que abrir y cerrar los dedos de las manos para sentir que la circulación sanguínea volvía a su cauce.Taehyung exhaló el aire de sus pulmones poco a poco. Iba a necesitar tiempo y paciencia.—He venido a traerte esto —meneó los folios. Se obligó a no acercarse a él y tocarlo. Sentía un hormigueo insoportable en sus manos por esa necesidad.Hoseok se dio la vuelta y miró a Taehyung que permanecía inmóvil a sólo dos metros. Se levantó y se frotó las muñecas sin apartar los ojos de su mirada verde.Taehyung no pudo evitar mirarle de arriba abajo. Hoseok era la manzana del jardín del Edén. La tentación, el pecado original.Llevaba el pelo azabache liso, brillante y desordenado. Algunos mechones le caían estratégicamente por la cara, esperando a que alguien se los apartara y se los colocara detrás de sus bonitas y adorables orejas. Una camisa ajustada de color rojo, abierta un poco, dejando ver su dulce pecho, que ansiaba saborear de nuevo, y un pantalón negro de cuero muy ajustado. Y cómo le gustaba a él... En los pies, unas botas negras. Taehyung alzó las cejas al ver ese atrevido modelo.Hoseok bajó la mirada a sus pies y luego volvió a mirarlo con una seria advertencia en la mirada tipo deja-de-mirarme-como-un-banquete.Lo repasó de la cabeza a los pies. Calzado negro, unos tejanos anchos y largos, y un polo negro que dejaba al descubierto esos inmensos bíceps que marcaban con una perfección los exuberantes hombros y su definido pectoral. Algo había cambiado en él. Su pelo. Lo llevaba hacia atrás, dejando ver su hermoso y perfecto rostro.Daba igual que fuera la imagen de la masculinidad en esencia. Él no iba a prestar ninguna atención a su aspecto. Ni a su piel bronceada ni a su estómago plano ni a sus piernas de jugador de fútbol ni a esos ojos tan extrañamente verdes que lo miraban con una expresión que mezclaba culpa y remordimiento. Estaba distinto y olía a mango. Dios, a él le encantaba el mango. Taehyung dio dos pasos hacia Hoseok estrechando las distancias y éste se sobresaltó al tenerlo tan cerca.Empezó a respirar agitadamente. Olía el mango por todas partes y la boca se le hacía agua. Tenía hambre. Si su estómago seguía así, no se convertiría en lobo, sino en una inmensa y obesa vaca.—Tienes sus ojos, Hoseok —le dijo él dibujando una sonrisa de añoranza en sus labios a la vez que le ofrecía el libro. —Namjoon tenía la mirada lila como tú.Hoseok tuvo que aclararse la voz para poder hablar.—Quédate dónde estás. No te acerques —comentó ignorando su comentario y arrebatándole las hojas de la mano. —Todavía no ha oscurecido ¿Por qué puedes salir?Taehyung ladeó la cabeza y dio otro paso más, pero se detuvo al ver que Hoseok daba otro hacia atrás.—Sólo nos hace daño la luz directa del sol —contestó él reprimiendo las ganas de cogerlo del brazo y darle un tirón hacia él hasta tenerlo aplastado contra su pecho. Le molestaba que se apartara de él. —No nos hiere la hora del día, sino el tipo de día.—Por eso están en Inglaterra. El país de las lluvias. Aprovechan las nubes para salir de día —dijo consternado pensando en voz alta.—No es el país, sino la zona, ángel. Inglaterra tiene días soleados también, pero en Black Country, eso no implica sol directo. Sólo en raras excepciones.Hoseok estaba prestándole tanta atención como si fuera la única persona del mundo. Agitó la cabeza y se frotó el cuello en un gesto nervioso. Ya descubriría más tarde que es Black Country. Ahora sólo deseaba irse de allí.—Oh, cállate... No me importa —mintió. Claro que le importaba, pero no quería tener una conversación con él. —¿Por qué estás aquí? Hay gente vigilándome y ya no puedes hacerme nada. Además, estoy solo y...—Vine porque quería hablar contigo —contestó sincero. —A solas. No vengo a hacerte daño, ya te dije que...—No vas a hablar conmigo ni te vas a dirigir a mí nunca más, a no ser que haya alguien de mi clan a mi lado.—Yo soy de tu clan.—Nunca.—Soy vanirio como tú, como tu padre. Por nuestras venas, corre la misma sangre.—LA MISMA MALDICIÓN DIRÁS... —gritó. Las mejillas se le habían teñido de rojo.—Hoseok, necesito que me escuches —dijo con voz suave e incitante.—No hagas eso —puso la mano enfrente de él para detenerle. Su voz tenía poder. —No te voy a obedecer.—No quiero ordenarte nada, ángel.—¿Angel? —repitió asombrado por el tono rabioso de su propia voz. —¿Qué ha pasado con mi otro apodo? ¿Ya no me llamas puta?Taehyung apretó la mandíbula y evitó dar un paso más hacia él. Definitivamente, iba a ser muy difícil lidiar con aquel hombre. Qué guapo estaba cabreado.—Sé que todo lo que pueda decirte es poco, Hoseok. Me equivoqué.—Sí. Te equivocaste —apretó la mandíbula.—Fue todo un error... un gravísimo error. Y me arrepiento de ello y de todo lo que dije e hice. Te pido que me perdones —agachó la cabeza avergonzado —Te pido perdón en nombre de los vanirios, Hoseok. No tengo excusas para nada de lo que se hizo contigo, pero deseo que nos des la oportunidad de enmendarnos.Hoseok no esperaba una disculpa y menos una tan sincera como aquella. Pero no era suficiente. Se sentía herido.—Debes estar loco si crees que hay algo que puedas enmendar —se sorprendió al ver que sus palabras herían a Taehyung. —Ahórrate las disculpas, monstruo. Ni las acepto ni las necesito.—Pero yo sí, Hoseok —alzó la mirada y le rogó con los ojos que lo excusara por todo. —Me dejé guiar por la ira y la venganza. Te hice cosas horribles, fuiste objeto de un lado oscuro que nunca había mostrado, que ni siquiera yo sabía que existía en mí. Un lado que se movía guiado por una mala información, por la confusión —y también por su cuerpo y por todo lo que él le hacía sentir. —Jamás he hecho nada parecido a nadie. A ninguno y mucho menos humano. Me avergüenzo de mi comportamiento.—NO ES PARA MENOS... —gritó. —Y ahora, lárgate...Hoseok se dispuso a dejarlo ahí tirado. No quería oír más palabras. No podía oír su voz, porque se le grababa a fuego en su interior y se sentía débil. Y no quería volver a sentirse débil e indefenso nunca más.Justo cuando se apresuraba para pasar por el lado de Taehyung, éste le detuvo cogiéndolo suavemente pero con firmeza del brazo e inclinó la cabeza para decirle algo al oído:—Escúchame bien. No voy a parar hasta que me perdones, Hoseok. No soy ningún monstruo y no me detendré hasta que tú lo creas. Estoy aquí para lo que necesites. Si quieres saber algo de mí o de los vanirios, sólo tienes que hacérmelo saber y acudiré a hablar contigo de lo que desees.—¿Por qué te importa tanto lo que yo piense de ti ahora, monstruo? —le dijo sin alzar la mirada hasta él. —Y no me pongas las manos encima.—Porque necesito arreglar las cosas que he estropeado. Y porque aunque no lo creas, Namjoon era un hermano para mí y lo quería con toda mi alma. Me duele haberle fallado así, haberme equivocado tanto. Si me dejas, yo me haré cargo de ti. Él lo habría querido así.Hoseok alzó la barbilla y lo miró a los ojos con incredulidad.—Primero: nunca más vuelvas a meterte en mi cabeza. ¿Me oyes? —si las miradas matasen, Taehyung estaría muerto. —Y la respuesta es: No. No me pondría en tus manos jamás.Taehyung frunció el ceño y contraatacó.—¿Tienes hambre, Hoseok? ¿Un hambre casi animal que no desaparece aunque te pases el día comiendo? —gruñó a punto de perder la paciencia. Hoseok cerró los ojos y apartó la cara para que él no le viera. Sí. Tenía hambre y por mucho que comiera, su estómago seguía vacío. Mango.
Mango era lo que quería.
Taehyung sonrió comprensivo.—Claro que tienes hambre. Eres un vanirio. Vi tu cara hambrienta ayer por la noche, cuando estabas pegado a mí —se inclinó hasta rozar con sus labios el oído derecho de Hoseok para hablarle en susurros. Sus dos cabezas, rubio y moreno pegadas la una a la otra. —Yo también te deseaba. Yo te puedo ayudar. Puedo calmar los espasmos de tu estómago, los calambres que provoca la agonía de no saciar tu apetito. Te debilitarás si no te alimentas, pequeño.A Hoseok se le dilataron las pupilas. Apretó los puños e intentó zafarse del hierro candente que era su mano.—Debes acudir a mí cuando te flaqueen las fuerzas —rozó su garganta con la nariz. —¿Me oyes, Hoseok? Sólo a mí.Oh, señor. ¿Y qué debía de hacer cuando le flaquearan las rodillas como le sucedía en ese momento? Hablar en ese tono tendría que estar penalizado por la ley. Y oler tan bien tendría que ser uno de los diez mandamientos.
"No olerás nunca a mango."
—Vendrás a mí cuando me necesites y yo seré tu cura.—Cállate, por favor... —dijo con la voz entrecortada y los ojos cerrados. Sí, claro, él sería su cura. Un cura era lo que necesitaba, uno que practicara exorcismos y que ahuyentara al demonio de Taehyung de su vida.—Porque tú eres para mí. Igual que yo soy para ti, Hoseok.Hoseok abrió los ojos como platos y salió del trance en el que estaba sumido. De eso nada. Sintió miedo al oír aquellas palabras, pero más miedo todavía al sentir que podían ser ciertas. Que él lo podría desear.—Suéltame —dijo entre dientes mirando la mano enorme y masculina que lo sujetaba por el brazo. —No soporto que me toques.Taehyung lo soltó obedeciendo su orden. Hoseok lo miró plenamente consciente de que él se lo comía con los ojos. Lejos de desagradarle, se irguió orgulloso y le dio una cínica sonrisa berserker. Una que Taehyung no querría haber visto nunca.—Obviamente, yo no soy tuyo y, desde luego, tú no eres nada mío, monstruo.—Tú —le dijo rabioso por negar lo que para él era evidente y además muy importante — has sido mío como nunca nadie lo había sido antes y yo he sido tuyo como ningún hombre lo ha sido en tu vida. Nos acostamos juntos. Y sí, sé que fui duro y en realidad quería castigarte, porque pensaba que eras otra persona, pero aun así... fue... increíble. Y tú lo sabes, Hoseok. Sobró el cinturón y el principio tan brusco que tuvimos, pero luego... —meneó la cabeza y exhaló. —Fue... sublime —exhaló con fuerza. —Y tú, pequeño niño... —susurró alargando la mano para acariciarle el pelo. —Sé que estás asustado.Hoseok le apartó la mano de un manotazo y Taehyung se tensó. Volvió a afilar la voz.—Perdiste la virginidad conmigo.—No. Tú me la robaste! —exclamó furioso. —No has sido mío ni yo he sido tuyo... —se obligó a serenarse. —Para hablar de posesividad hay que tener algo más valioso que el cuerpo de otra persona. Hay que tener el corazón del otro. Obviamente, tú no tienes el mío y yo no tengo el tuyo, porque tú no posees corazón, monstruo. Y, en caso de tenerlo, yo jamás reclamaría uno tan negro y vacío como el que tienes ahí metido —miró su pecho izquierdo con desprecio. —Nadie podría quererte nunca.Después de esas palabras, se miraron fijamente el uno al otro. Se podía ver cómo saltaban chispas entre ellos y pronto habría una gran explosión.—Aléjate de mí —le dijo Hoseok apartándose de él. —No quiero tener nada que ver contigo.—¿Sabes, Hoseok? No soy tan malo como crees —le dijo con la voz teñida de dolor. —A lo mejor algún día me creerás y, por el bien de ambos, espero que te des cuenta pronto, porque esto va a ser un infierno.—Tú ya me enseñaste cómo era el infierno. Además —repuso riéndose de él, —¿qué harás si no pienso como tú quieres que piense? ¿Y si no me doy cuenta de tu supuesta bondad? ¿Me atarás a tu cama otra vez? —le preguntó con repulsa. —¿Ese es tu modo de demostrar que tienes razón? Olvídalo, monstruo.—Te ataré sólo si tú me lo pides —contestó él provocador.Hoseok sintió que un volcán de lava ardiente entraba en erupción en su interior. Nunca se había sentido tan agraviado, tan encolerizado con alguien. Sí, el rubio era el infierno y él se consumía con sus llamas.Era imposible que ese hombre estuviera realmente arrepentido por lo que le había hecho pasar. Si no, ¿por qué iba entonces a hablarle de ese modo?—No tienes ni idea de tratar a una persona, cerdo arrogante. Ni idea. Te disculpas y luego haces como si la disculpa no valiera nada. Te detesto.—¿No te gustó que te atara a la cama? —preguntó él con fuego en la mirada. —A muchas parejas les gusta jugar así. ¿A ti no? Bien, lo tendré en cuenta —le encantaba provocarlo. Mejor ira que indiferencia pensó.—Yo no soy tu pareja... Abusaste de mí...—Te complací. Tres veces —señaló alzando tres dedos. —Tu cuerpo no quería que me alejara de ti, pero tú sí, porque me tenías miedo —encogió los hombros. —Solucionemos lo del miedo y dejémonos llevar.—Cállate... Largo de aquí... —empujó su pecho sólido con las dos manos, pero no se movió ni un centímetro.—Espera, espera —susurró él esperando ser esta vez más sutil. No podía hablarle así... Hoseok todavía no veía lo que él. Pero el vanirio posesivo salía a flote y era difícil controlarlo. Hoseok no sabía que estaban predestinados a estar juntos, así que se obligó a hablar con más calma. —Te lo suplico, Hoseok. Escúchame.—¿QUÉ QUIERES DE MÍ? —gritó él asustado. Sus ojos lila reflejaban la frustración que sentía.—Dame una oportunidad para demostrarte que no soy un bruto insensible. Sólo una —se acercó sin avisar y enseguida estuvo a menos de un dedo de distancia de su cuerpo. Sus pechos casi se tocaban. —Déjame enseñarte qué soy, quiénes somos los vanirios. Te suplico que me dejes intentarlo —su tono había perdido toda arrogancia y altivez para convertirse en un susurro lleno de reclamo.Hoseok no supo cómo Taehyung se había movido con tanta rapidez hasta que se lo encontró tapándole toda vista con su cuerpo. Su cuerpo transmitía mucho calor. ¿Acaso los vampiros no eran fríos como el hielo? ¿Por qué él no?—No soy un vampiro —susurró él cogiéndole un mechón de pelo con delicadeza y acariciándolo con dulzura. Esperaba un manotazo, pero no llegó.¿Podía una caricia a través del cuero cabelludo enviar un latigazo eléctrico de deseo a todo el cuerpo?Hoseok no podía apartar los ojos de él. Ni siquiera podía recriminarle que le estuviera tocando el pelo.Sin previo aviso, que por lo visto era el modo de maniobrar de Taehyung, él tomó la mano derecha de Hoseok entre las suyas, se la llevó al pecho y la retuvo entre sus palmas ardientes.Hoseok tuvo que tragar saliva y cerrar los ojos ante su tacto y la gracia de su movimiento.—¿Oyes el latido de mi corazón? —preguntó mientras observaba con la avidez de un león el admirable rostro de Hoseok. —No soy un muerto viviente por mucho que quieras matarme. Mi corazón bombea sangre a todo mi cuerpo. Es porque estoy vivo.Hoseok abrió los ojos y lo observó mientras le pedía a gritos misericordia.—No me importa —dijo.—Sí que te importa. No soy un vampiro. Ni soy un demonio —susurró con dulzura.—¿Qué eres entonces? —su voz sonó tan débil que dudó que Taehyung lo hubiese oído.—Somos hijos de los dioses —con los pulgares acariciaba el dorso de la mano de Hoseok. —Nos crearon para proteger a la humanidad.—Me cuesta creerlo... —susurró bajando la mirada y apartando la mano del pecho de Taehyung.—Lo sé, sé que estás asustado y que me tienes miedo. Pero hay cosas de ti que no sabes, cosas de tu naturaleza —dejó que se apartara de él, pero eso hizo que se le encogiera el estómago. —Yo puedo ayudarte a comprender.—PERO YO NO QUIERO QUE ESTÉS CERCA... —gritó sintiéndose desbordado por el cúmulo de emociones que albergaba su corazón. Los ojos le picaban por contener las lágrimas. —No estoy cómodo contigo y tú no haces nada más que perseguirme y acaparar todo mi espacio. Te metes en mi mente, te has metido en mi cuerpo y haces que me sienta extraño... que me comporte como... —como si estuviera en celo, pensó.—Eso último no lo hago yo. Tú reaccionas a mí como yo reacciono a ti. Nuestros cuerpos se reclaman, Hoseok.—No... No y no... —exclamó limpiándose las lágrimas con el puño de la camisa. —Fuera de mi cabeza...—Es una de las cosas que podría explicarte si compartieras tu tiempo conmigo —le dolía el corazón de verlo tan contrariado y abatido. —Tienes que entenderlo —lo cogió de los brazos y le obligó a mirarlo—.—Suéltame... —forcejeó pero no podía librarse de su retención.—Tú marcarás las pautas, los tiempos, todo. ¿Quieres que vayamos despacio? Perfecto, iremos despacio. Pero no huyas de lo que eres —él nunca antes había cedido con nadie, pero los ojos de Hoseok, asustados y vulnerables, lo obligaban a cederle terreno. No podría hacerlo de otro modo. —Dime ¿qué quieres que haga?—Quiero que te vayas —temblaba entre sus manos. Y lo peor era que si él no se marchaba, cedería ante la tentación de tocarlo y... ¿saborearlo? Estaba tenso y asustado.Cuando Taehyung comprendió que le tenía miedo aflojó las manos.Taehyung lo soltó y se limitó a controlar su respiración y a calmar el deseo que tenía de abalanzarse sobre su cuerpo, echarle sobre la hierba y poseerle en todos los sentidos, de todos los modos. Alzó el mentón y relajó las facciones.—Está bien —dijo él. —Si es lo que deseas, así lo haré.—No quiero que entres en mi mente ni que emplees tus trucos de domador —ordenó agarrando con fuerza el diario de su papá.Taehyung apretó los dientes, pero asintió. Él necesitaba el contacto con Hoseok, y más ahora, cuando la necesidad de unirse a su cáraid le nublaba la mente y la razón. El notaba que a Hoseok le empezaba a suceder lo mismo, pero debido a la fuerza de esas emociones, se echaba atrás. Pobrecito, estaba tan asustado... Iba a darle un tiempo, sí. Pero si después de ese tiempo no entraba en razón, las cosas se harían a su modo.
Tomaría lo que era suyo.
Hasta entonces ambos sufrirían lo indecible, sobre todo Hoseok, que no sabía cuan fuerte iba a ser su deseo por él. Sin embargo, él era el que corría mayor peligro. Cuando un hombre bebe de su cáraid depende de este para siempre. Si uno de ellos, todavía no ha bebido del otro, no peligran ni su vida ni sus poderes. Taehyung peligraba ante el rechazo de Hoseok. Pero, como Hoseok no había bebido de él, de momento estaba a salvo de volverse loco. Hasta que lo probara.Sintió ganas de preguntarle a Hoseok, a qué olía él para dilatarle las pupilas de ese modo. Lo miraba con tanto calor en sus ojos... ¿Cuál sería su sabor favorito?Entonces entendió que no sabía nada de él. No lo había cortejado ni lo había seducido. Su relación había empezado por lo último y encima había sido traumático. ¿Se podía coser algo que se había roto?Deseaba con todas sus fuerzas que así fuera.—Entonces me voy —dijo él dando media vuelta.Hoseok se relajó. Por fin, una pequeña victoria.—Nos veremos de aquí a un rato. Hay muchas cosas de las que hablar, cosas que no quería hablar contigo mientras tuviésemos este tiempo a solas —le comunicó él sin darse la vuelta. —Pero antes quiero darte algo.Hoseok apretó el diario contra su pecho, deseando que calmara las punzadas que empezaba a sentir en su corazón cuando vio que él se alejaba.Taehyung dio un silbido corto y sonoro.Hoseok frunció el ceño. ¿Qué estaba haciendo?Impensadamente salió de entre los matorrales un cachorro de huskie siberiano. Si le pinchaban, no le salía sangre.—Oh, Dios mío... —Hoseok se arrodilló en el suelo y esperó a que su perro Brave se tirara sobre él. El perro lo hizo y ambos juguetearon por la tierra enredándose.Taehyung se paró para ver la estampa de ese precioso chico con su mascota. Era adorable. Y Hoseok sonreía abiertamente. Sus dientes blancos y perfectos relumbraban. ¿Él la haría sonreír así algún día? Incómodo, se llevó la mano a la bragueta y colocó su hinchada verga de otro modo para que no le molestara tanto. Era irremediable tener esa excitación cuando estaba cerca de él.Se relajó e intentó ignorar las palpitaciones de su miembro y, al final, esperó a que Hoseok se incorporara con su perrito en brazos.Brave no dejaba de lamerle la cara, pero Hoseok estaba ensimismado mirando a Taehyung como una obligación.—¿Cómo...? ¿Cuándo...? —dijo sin poder entender. ¿Por qué había hecho eso por él?—Te quité muchas cosas —contestó él dirigiéndole una mirada llena de dulzura. —Déjame devolvértelas.¿Esperaba él que dijera algo? Porque no sabía qué decir.—Como ves he leído el diario y sí, tenías razón. Quiero retractarme. Me humillaré a ciegas si es necesario. Pero no me apartaré de ti, no te dejaré en paz.—¿Qué? —dijo Hoseok temeroso de su respuesta. —¿Por... por qué no?—Porque te quiero para mí y quiero que estemos juntos.Taehyung inclinó la cabeza a modo de despedida y, de repente, desapareció.Hoseok se quedó solo en el bosque. Inmóvil, de pie y con una extraña sensación de vacío por todo el cuerpo. Abrazó con fuerza a Brave y le dio besos por todos lados.Eso sí que había sido una gran sorpresa inesperada. Corrió hacia la casa de su abuelo con Brave alegre y feliz pisándole los talones.No pensaría en Taehyung. No lo haría. Ni tampoco recordaría que le había dicho que lo quería para él. Ni hablar.
----- CHAPTER BREAK -----
Los amplios jardines de la mansión de Siwon estaban iluminados por las antorchas de suelo. El fuego de éstas centelleaba creando una atmósfera de sombras y secretos, de revelaciones y pactos. Había una zona con varias banquetas de piedra dispuestas en un radio circular. En el centro de ese círculo, clavado en el suelo, se hallaba el bastón del concilio.En el interior, Kai, Chanyeol, Siwon y Hoseok hablaban sobre los temas que se iban a tratar en la reunión.Hoseok estaba sentado con Brave en brazos. Mientras lo acariciaba y le hacía masajes, el perro lo miraba con adoración respirando por la boca y con la lengua larga y rosada fuera.Pensaba en las palabras de Taehyung. «Te he quitado muchas cosas» Realmente parecía estar arrepentido por lo que había pasado entre ellos. Como si él no fuera así.Le dio una galleta Chips Ahoy a Brave mientras pensaba en él. Siempre le había costado negarle nada a su perrito.Taehyung.No sabía nada de él ni siquiera si tenía apellido. Tampoco sabía nada de sí mismo. ¿Qué deseaba? ¿Qué instintos tenía? ¿Había cambiado algo la disculpa y la sorpresa de Taehyung?Los berserkers, especialmente Kai y su abuelo, se habían quedado estupefactos al escuchar de la boca de Hoseok lo que había pasado.¿Un vanirio que pedía perdón? ¿Un vanirio que llevaba un cachorro de lobo siberiano?Ahora los cuatro esperaban en silencio la llegada de los vanirios.Siwon le ofreció el brazo a Hoseok y él se levantó y lo tomó con gusto. Su abuelo era todo un caballero.Se dirigieron al exterior. El ya percibía ese afrutado olor tan tropical que lo volvía loco. Taehyung ya estaba muy cerca, de hecho, se quedó tieso cuando lo vio apoyado de brazos cruzados en el bastón del concilio. Tras él, los seis encapuchados del consejo, su hermano Jungkook, Jimin y Yoongi y unos cuantos vanirios más que nunca pasarían desapercibidos. ¿Por qué razón todos, fuesen hombres o mujeres, parecían salidos de una revista de moda? Brave se apartó de los pies de Hoseok y avanzó hasta llegar a Taehyung. Lo olisqueó, se sentó enfrente de él y empezó a ladrarle y a mover la cola. Hoseok se sintió un poco celoso al ver lo bien que se llevaba Brave con Taehyung. Pero luego se sintió violento al ver que no sabía de quién de los dos tenía celos, si era porque Brave se llevaba bien con él o si era porque Taehyung se llevaba mejor con su perro que con él.Taehyung se agachó y le sonrió abiertamente. A Hoseok casi se le para el corazón. La sonrisa más espléndida del mundo, la más cautivadora que jamás había visto, era la de ese hombre.Se pararon justo delante de él. Taehyung se levantó del suelo con Brave en brazos. Le acariciaba la cabeza con dulzura a pesar de sus enormes manazas. Y el perro se rendía a él.Hoseok pensó que Brave era un traidor. Pero luego desechó el pensamiento al ver la imagen tan tierna que ambos plasmaban.Taehyung alzó la vista de la cabeza de Brave, miró a Siwon y luego a Hoseok.—Hola de nuevo —dijo él alzando una ceja.—Hola a todos —contestó Siwon mirando a los vanirios.Hoseok miró hacia atrás y vio que no sólo estaban Kai y Chanyeol, sino que veinte berserkers más se alineaban tras ellos. ¿Cuándo habían llegado?Miró al frente y vio que los seis encapuchados se liberaban de sus capuchones. Jisoo inclinó la cabeza hacia Hoseok y el resto de vanirios hicieron lo mismo. Menos Taehyung, que dejaba a Brave en el suelo para luego, mientras se incorporaba, repasarlo de arriba abajo, hasta cernir la mirada a esos ojazos rasgados de color lila, de pestañas tupidas y curvadas.La mirada del embrujo. Los ojos de su cáraid, Hoseok.Le había prometido que no entraría en su mente, que no hablaría con él telepáticamente. Pero quería decirle muchas cosas sin que nadie los oyera. Sin embargo, no rompería su palabra. Hoseok debía confiar en él.Jisoo y Hero se adelantaron y se colocaron al lado de Taehyung, frente a Hoseok. Jisoo lo miró con los ojos llenos de pesar y de vergüenza.—No sé si nos merecemos tu perdón, pero necesitamos expresarte lo arrepentidos que estamos por lo sucedido. Hoseok, te rogamos misericordia.Luego todos hicieron algo que no estaba preparado para ver. Se arrodillaron ante él y agacharon la cabeza. Jisoo volvió a hablar.—A veces, muy extrañamente se juntan un cúmulo de malos entendidos, hasta hacer una bola de enredos y mentiras que nadie puede desmentir. Eso es lo que ha pasado contigo, Hoseok. No nos excusamos por el trato que infligimos, lo habríamos hecho con cualquier persona que se dedicara a destruirnos, pero tú eres inocente. Estábamos equivocados.Hoseok sintió que se le atenazaban los músculos del estómago.—Nos equivocamos contigo, Hoseok —de repente Jisoo levantó la cabeza para mirarlo desde el suelo.—Te pedimos perdón frente a tu familia —prosiguió Hero, —frente a Siwon, el jefe del clan berserker. Ante ti también nos disculpamos, Siwon. Sentimos lo que pasó con tu nieto —Hero alzó la cabeza hacia Siwon. —Nuestras más sinceras excusas. Rogamos que esto no sea un motivo más de enemistad entre los clanes.Siwon miró a Hoseok y el hizo lo mismo con él.—¿Los disculpas, Hoseok? Si tú lo haces, yo también lo haré.Nunca se hubiese imaginado que los vanirios reconocieran su error de ese modo tan humilde. Estaban arrodillados ante él pidiéndole perdón.¿Debía perdonarlos?—Por favor, levántense —dijo incómodo por la situación. Ya no le dolía nada, ahora tenía dones increíbles y respecto a lo de Taehyung... Eso era algo entre ellos dos. —Las disculpas no sirven de mucho una vez se ha hecho el daño. Será algo que lleve conmigo durante toda mi vida. Pero quiero entender sus motivos. Sólo espero que la próxima vez, se aseguren de que la persona a la que castigan sea realmente quién creen.Todos lo miraban expectantes. Querían saber la respuesta.—Sí, acepto sus disculpas —se apresuró a contestar. —Pero no lo olvidaré. Mi caso tiene que servir de lección de ahora en adelante.Jisoo y Hero asintieron y se levantaron sin perder en ningún momento la elegancia. Él rubio y ella azabache, ambos altos y esbeltos.—¿Por qué él no se ha arrodillado? —preguntó Kai mirando a Taehyung.—Taehyung ha escogido su propio modo para recibir la exculpación de Hoseok. Peanás follaiseach (Castigo público) —contestó Jisoo sonriendo de un modo afable a Hoseok. —Cuando acabemos la reunión, procederá.Hoseok miró a Taehyung. Estaba completamente inexpresivo, apoyado de nuevo sobre el bastón del concilio. ¿De qué estaban hablando? ¿Qué quería decir eso?Miró a su hermano Jungkook que agachaba la cabeza con el rostro apenado y la mandíbula apretada como si fuese a echarse a llorar. Y sus amigos, lo miraban, orgullosos pero a la vez temerosos de lo que iba a pasar.—¿De qué habla Jisoo, Taehyung? —preguntó muy nervioso, olvidando que había vetado ese tipo de comunicación entre ellos dos. Había sido una acción involuntaria como si fuese lo más natural del mundo.Taehyung levantó la barbilla hacia él.—Te di mi palabra —contestó mirándolo fijamente. —No hablaré contigo de ese modo hasta que tú me des permiso para ello.Hoseok tragó saliva y se asustó por el matiz que tomaba la noche y esa espeluznante reunión entre clanes. Pero al mismo tiempo, sintió un extraño calor en las entrañas cuando Taehyung respetó su promesa.—Bien, entonces —dijo Siwon cortando la tensión, —iniciemos nuestra conversación.Todos tomaron asiento sobre las banquetas de piedra, algunos se quedaron de pie. Un clan a un lado y otro clan al otro. Taehyung, Hoseok y Siwon permanecieron de pie.—Durante años —dijo Taehyung alzando la voz para que todos lo oyeran, —hemos creído que un grupo de cazadores humanos, nos daba caza tanto a vanirios como a berserkers, porque creían que éramos vampiros y lobeznos. Creímos que nos aniquilaban, porque estaban confusos respecto a nuestra verdadera naturaleza. Hoy sabemos que no es así. Saben perfectamente lo que somos y ahora lo sabemos gracias al libro de Jin. Tu papá, Hoseok —lo miró y medio sonrió. Hoseok se sintió como un quinceañero, tonto, estúpido y torpe.—También creímos que berserkers y vanirios eran incompatibles físicamente. Que nuestras diferencias empezaban por ahí. Dos razas, destinadas a no entenderse, a vigilarse por encima de los hombros. Dos razas distintas y separadas precisamente por una serie de diferencias irreconciliables. Hoy sabemos que podemos relacionarnos físicamente los unos con los otros y crear a través de nuestra unión, magníficas criaturas como él —lo señaló y sus mejillas se riñeron de rojo.Tanto vanirios como berserkers lo miraban fascinados y asentían con la cabeza sin dejar de observarlo.—Han sido muchas bajas las sucedidas en tantos años de enemistad y de guerras. Hemos perdido el contacto con los dioses debido a nuestros errores y a nuestras actitudes. Somos creaciones de quiénes somos y eso no lo podemos negar —miró al cielo y abrió los brazos con las palmas hacia arriba. —Ellos también tienen sus diferencias allí arriba, pero somos nosotros quienes debemos enderezar la situación aquí abajo. Nos une un objetivo común al menos: proteger a los humanos.Hoseok miró al cielo y se abrazó a sí mismo. ¿Realmente estaban hablando de los dioses de verdad? ¿De los del cielo? ¿Dónde estaban las cámaras de Cuarto Milenio cuando se las necesitaba?—¿Qué propones, Taehyung? —preguntó Kai.—Tenemos que unirnos —contestó con determinación.Los dos clanes empezaron a murmurar, la mayoría desaprobando esa opción. Otros reaccionando con sorpresa.—¿Tú también? —replicó el berserker resoplando. —Son muchos años de diferencias para querer solucionarlas ahora. Muchos años de tradiciones completamente distintas las unas de las otras. ¿Cómo vamos a luchar juntos contra esas sociedades si no nos llevamos bien?—Hay que hacer un esfuerzo —replicó Taehyung perdiendo la paciencia.—No nos queda otra opción —sugirió Siwon con voz de tenor. —Tenemos que llegar al fondo de este asunto y para ello debemos trabajar en común unión. No sabemos nada acerca de estas personas. ¿Desde cuándo están los humanos trabajando codo con codo con los nosferátums y los lobeznos? Eso era impensable... ¿Exactamente para quién trabajan estas organizaciones? ¿Qué quieren realmente de nosotros? Acaban matándonos cuando nos cogen, así que no nos convierten, pero, sin embargo, sí que nos estudian. ¿Por qué? ¿Qué quieren sacar de nuestros cuerpos?—Algo que no obtienen de los nosferátums y de los lobeznos —contestó Hoseok volviendo a pensar en voz alta. Taehyung alzó las cejas y le sonrió.Oh, Dios. ¿Por qué era tan guapo?—Sigue, Hoseok. ¿Qué piensas tú de todo esto? —le preguntó Taehyung con dulzura.Su voz era música para sus oídos.Hoseok carraspeó y se sintió nervioso e importante. Taehyung quería oír de verdad sus comentarios, como si realmente los valorara. Todos estaban pendientes de sus palabras.—Eh... creo que... mmm... —habla por el amor de Dios, se exigió a sí mismo— creo que nos estudian. Sea lo que sea lo que quieren, no lo obtienen de los otros, aunque los usan para llegar hasta nosotros. Tú me dijiste —dijo mirando a su abuelo— que en realidad los lobeznos eran berserkers mutados.—Sí, así es.—Pues parece que no les interesan los mutados, sino los originales. Los cuerpos originales. ¿Se supone que los nosferátums también son vanirios mutados? —preguntó a Taehyung sin mantenerle la mirada.—Lo son —contestó él comiéndoselo con esos ojos verdes.—Sí —asintió Kai. —Son vanirios débiles que cedieron al poder de Loki y se convirtieron en chupasangres.—Exacto, como los lobeznos —dijo Taehyung sonriendo fríamente a Kai.—Pues sea lo que sea lo que hizo Loki con los hijos descarriados de los berserkers y de los vanirios, no les sirve a estas sociedades. Hay que descubrir qué quieren hacer con sus descubrimientos acerca de nosotros.—En el libro de Jin mencionan dos nombres más. Lee Rae y Shin Eun. ¿Los llegaste a conocer? —preguntó Jisoo.—No. Nunca conocí a nadie de la cúpula de Newscientists. Siempre pensé que mi padre era la mente ejecutora de todo.—¿La empresa de Choi recibía subvenciones? —preguntó Taehyung.—No estoy seguro —contestó él apartándose el pelo de la frente hacia atrás con un gesto sexy. —Yo no controlaba la administración. Pero puedo volver para averiguarlo. Estando dentro podremos descubrir lo que queramos…—Ni hablar... —lo cortaron rápidamente Taehyung y Siwon.Hoseok abrió los ojos exasperado y los miró a los dos con el ceño fruncido.—Un momento... —les dijo haciendo aspavientos con las manos. —Que yo sepa no estoy secuestrado, ¿verdad?—No lo dudes ni por un segundo, Hoseok —dijo Taehyung cruzándose de brazos con una sonrisa triunfante. —No te pondrás en peligro de manera innecesaria.—Tú cállate, monstruo... —le espetó. —No mandas sobre mí.Taehyung y Hoseok volvieron a mirarse echando chispas por los ojos. Ojos lilas contra verdes amarillentos. El resto los miraba contemplando una auténtica guerra de titanes.—Choi ha sido asesinado —dijo él. —La gente se estará preguntando cuál es el motivo de su larga ausencia. Yo era su hijo, al menos a ojos de los demás. Se supone que tengo que aparecer para seguir trabajando. Hablaré con ellos y...—Puede que los demás también sepan qué eres —dijo Siwon suavemente.—No lo creo —contestó él. —Choi era un ser arrogante y avaricioso. ¿Por qué iba a compartir su secreto con otros cuando él sólito podía llevarse todo el mérito? Si todos los demás hubiesen sabido que yo era un híbrido, ¿qué les impedía al resto no secuestrarme y estudiarme? Nada. Me habrían perseguido —se encogió de hombros— y habrían hecho lo mismo que Choi. No. Era mejor mantenerme en secreto. Taehyung apretó los puños al imaginarse a Hoseok en manos de algunos de ellos.—Creo que puedo ir a la empresa y ver...—Si vas, no irás solo —era una orden imperante e irrevocable.Hoseok miró a Taehyung y frunció el ceño.—¿Y quién vendrá conmigo? ¿Tú? —alzó una ceja inquisitiva. —¿Cómo te atreves siquiera a sugerirlo? Tú no vas a...—Deja de decir tonterías, niño —lo cortó con arrogancia. —Choi no te contaba nada a ti, pero eso no quita que no se lo haya contado a nadie más. Si te muestras, te expondrás. No vas a ir solo.—NECESITO VOLVER A BARCELONA —gritó.—No iremos a Barcelona. Iremos a la sucursal que tienen en Londres —prosiguió Taehyung haciendo caso omiso de las palabras de Hoseok. —Fingirás que es una visita de cortesía y citarás al segundo de a bordo de la empresa. El que se encarga de todo en ausencia de Choi... ¿Quién es?—No lo sé. Ya te he dicho que yo sólo trabajaba allí, no hablaba con mi padre ni con los empleados. Sólo con los enlaces externos.Taehyung apretó los labios.—Contactaremos con él y obtendremos toda la información administrativa que necesitemos saber. Iremos al atardecer, cuando...—Iré con Kai y Chanyeol. No contigo —sentenció él en un tono afilado. —Yo iré con ustedes entonces —replicó sin ningún tipo de duda. —No puedes. Tú levantas sospechas sólo con verte —dijo Hoseok.—¿Ah, sí? —preguntó él ocultando una sonrisa maliciosa.—Sí.—Necesitas protección.—No la tuya.—Ya es suficiente —dijo Jisoo.Hoseok y Taehyung se giraron para mirarla.—Taehyung irá contigo —dictó sin posibilidad de réplica.—Estás loca si crees que voy a aceptar —musitó entre dientes con los brazos tensos. —No quiero a ningún vanirio cerca de mí —dijo finalmente mirando a Taehyung a los ojos. Desafilándolo. — Kai y Chanyeol vendrán conmigo. Y tú no me vas a decir —alzó la barbilla y dirigió sus ojos relampagueantes a Jisoo, —lo que voy a hacer o lo que no. Soy un berserker por decisión propia. No soy nada suyo.—Estás muy equivo... —clamó Taehyung.—Cuidado con lo que dices, monstruo —le advirtió Hoseok alzando el mentón y señalándole con el dedo. —No pienses ni por un momento que soy alguno de tus posesiones.Taehyung sintió una punzada a la altura del esternón. Fría casi dolorosa.Hoseok tuvo que apartar la mirada al ver los ojos desgarrados de Taehyung. Le impactó darse cuenta de que tenía ese poder sobre él. Podía lastimar al fuerte y terrorífico de Taehyung.—Los he perdonado, pero no quiero relacionarme cercanamente con ustedes—decidió alejándose instintivamente del cuerpo de Taehyung y acercándose al de su abuelo. —Para mí todavía es pronto para empezar a confiar en su clan.Jisoo lo miró con respeto. Ese chico realmente era sincero y no tenía ni el más mínimo decoro o miedo al hablarle. Era refrescante.—Seremos informados —ordenó Jisoo.—Tan pronto como obtengamos la información —dijo Hoseok asintiendo.—Si tú no confías en nosotros, Hoseok —susurró Taehyung furioso por su rechazo, —¿por qué debemos confiar en tu palabra?Hoseok no podía creer lo que oía. Él, el motivo principal de su desconfianza, lo desafiaba.—Porque hasta ahora no te he dado ningún motivo para que no lo hagas —estalló con todo el cuerpo en tensión. —Al contrario ¿no crees, monstruo? Todo cuanto te he dicho, ha resultado ser cierto.Sí. Hoseok le había dicho que no tenía nada que ver con la persecución de su raza y que no sabía nada, y decía la verdad. Dijo que era virgen y decía la verdad. Lo llamaba monstruo y era verdad. Porque él para Hoseok era un miedo, algo maligno, una pesadilla. Eso era Taehyung para él.Pero él no podía dejarlo solo. Hoseok era su cáraid, su pareja por decreto físico. Porque sus cuerpos, aunque no sus almas, se habían reconocido.Hoseok se acercó a Kai intencionadamente y éste lo tomó de la mano. Entrelazaron sus dedos. Los ojos de Hoseok miraban a Taehyung regocijándose con su rabia, con sus... celos.Tenía todos los instintos de los berserkers. Sabía cómo se comportaban, qué tipo de emociones les hacía sentir con su actitud. No debería provocarlo así, se recriminó a sí mismo. ¿Estaba mal?Taehyung quería gritar de la frustración.Kai miró a Hoseok y no lo soltó mientras miraba sus labios y sus ojos con ansias de depredador.Hoseok no quería darle esperanzas a Kai, pero el chico le hacía sentirse bien. Empezaba a ser un amigo.—En todo caso, si hay alguien en quién desconfiar... mira dentro de tu círculo —escupió Hoseok con desdén. —Sehun les ha estado ocultando muchas cosas. Por ejemplo que Namjoon y Seokjin tenían un hijo y que, además, habían descubierto la existencia de sociedades secretas que los perseguían y los asesinaban. Y mientras, ustedes culpándose los unos a los otros de sus pérdidas.—Sehun está recluido por su conducta. Esta noche lo vamos a someter a juicio —reconoció Hero mirando a Siwon. —Los dos miembros del Consejo del distrito de Walsall lo interrogarán. No esperábamos que nadie ocultara ese tipo de información. Nos ha sorprendido tanto como a ustedes. No lo sabíamos.Hubo un silencio sepulcral. A los vanirios esta revelación les había afectado realmente.—Bueno... ¿Qué precauciones vamos a tomar entonces? ¿Cómo vamos a colaborar? — preguntó Siwon buscando soluciones. —Centrémonos en eso. Creo que ahora no nos beneficia abrir heridas de ningún tipo.—Tienes razón, Siwon —Taehyung se negó a mirar de nuevo a esos dos. —Tenemos que reorganizarnos —sugirió tomando el mando. —Por nuestra parte, muchos vanirios están desperdigados por partes distintas del mundo y no estamos en contacto con ellos.—Nos pasó lo mismo a nosotros. Tras las migraciones, perdimos comunicación con el resto — admitió Siwon apesadumbrado. —Ni siquiera sabíamos que en los Balcanes teníamos miembros.—Sin duda ha sido una sorpresa para todos —comentó Hero. —Y más sorprendente ha sido saber que berserkers y vanirios colaboraron juntos contra los cazadores.—Hay que localizarlos. Hay que retomar la relación —sugirió Taehyung. —Si ellos pueden, nosotros también. Es cierto que sucedieron muchas cosas entre nosotros, pero está en juego nuestra supervivencia y también la del resto de humanos. Esas sociedades secretas ocultan sus descubrimientos a la humanidad. Nadie sabe que existimos. Pero nos están utilizando. Averigüemos qué hay detrás de todo esto. Mañana mismo viajaremos a Londres, al atardecer. Hoseok sabe cuál es la dirección del edificio que Newscientists tiene en la capital.—Está en la calle Oxford. Iremos por la mañana —lo contradijo Hoseok. Así él no lo acompañaría.—Irás con Taehyung —le ordenó Siwon mirándolo fijamente y desaprobando la actitud de su nieto. —Al atardecer. Hay que trabajar en conjunto, pequeño. Este es un gesto que demuestra que los berserkers estamos dispuestos a confiar en ellos.—Siwon —Kai intervino. Él tampoco quería a Taehyung cerca de Hoseok, —él no quiere que...—Kai, es suficiente —Siwon alzó la voz.Hoseok miró a su abuelo y se sintió traicionado. Respiró con agitación, soltó la mano de Kai y se dispuso a salir de allí mirando a Taehyung por última vez, con rabia y frustración.—Ya que ha quedado claro que mañana iremos a Newscientists al atardecer, ahora sólo queda el Peanas follaiseach —dijo Taehyung con la mirada sombría. —Hoseok, no te vayas —ordenó con un gruñido.Hoseok se paró en seco cuando oyó la orden.—Niño, acércate —le ordenó también Siwon ofreciéndole la mano.—¿Por qué? —exigió saber con las manos en la cintura. —¿Por qué tengo que obedecerle?—Taehyung va a recibir un castigo ante todos —respondió Siwon. —Por lo que te hizo. Tú debes estar presente. Es lo correcto. Fuiste tú él agraviado.Hoseok frunció el ceño y los labios, y dirigió sus ojos a la agitación que se formaba detrás de Taehyung. Tres vanirios acercaron una mesa baja de piedra circular y la colocaron en el centro de la reunión.Taehyung se dirigió a su hermano Jungkook y, colocándose enfrente de él, se sacó el polo negro por la cabeza y se lo entregó.—Taehyung —le dijo Jungkook angustiado. —No tienes que hacerlo.Hoseok agudizó el oído y escuchó la conversación.—Tengo que hacerlo, Jungkook, y ni esto va a ser suficiente para curar el daño que le hice.—Vas a perder mucha sangre... y recuerda que si no consigues que él te alimente...—No te preocupes, Jungkook. Bráthair es fuerte —sonrió.Aunque no podía engañarlo. Aquello iba a ser muy doloroso.A Jungkook se le humedecieron los ojos y agachó la mirada.Yoongi y Jimin estaban preparando unas cuerdas largas y gruesas. Las untaron con algo parecido a miel y luego las rebozaron en un cuenco lleno de fragmentos desiguales de cristales.¿Qué iban a hacer?Jimin le ofreció las cuerdas debidamente preparadas y Taehyung las examinó. Asintió con un gesto de su cabeza y éste las dejó sobre la mesa.Taehyung se giró y miró a Hoseok.Hoseok lo miró de arriba abajo. Tenía el torso desnudo y los ojos oscurecidos.—¿Qué haces? —preguntó tragando saliva.—Acércate aquí —dijo Taehyung.Hoseok se quedó inmóvil ante la orden.—Por favor —rogó él.Hoseok miró a su abuelo y a los berserkers y, lleno de dudas, se plantó ante él. Taehyung dio un paso hacia él sin apartar la vista de sus ojos, rodeó su cintura con un brazo y empezó a palpar su baja espalda.Hoseok se sobresaltó y percibió un montón de mariposas que volaban por su estómago. Empezó a respirar con dificultad. Taehyung se detuvo cuando encontró lo que buscaba. Cogió el puñal que llevaba en el cinturón y lo desenfundó.—¿Qué crees que estás haciendo? —le dijo Hoseok alterado y dando un paso hacia atrás.Taehyung dio uno hacia delante, lo tomó de la mano insistente, le abrió los dedos y le colocó la empuñadura del puñal de Namjoon. Lo obligó a cerrar la mano en torno a él. Cogió su muñeca con las dos manos para acercar la punta del puñal que cogía Hoseok a la fuerza y dirigirla a su corazón. Se arrodilló ante el murmullo insolente de los berserkers y la incomodidad de los vanirios.Hoseok tembló por lo que estaba pasando entre ellos.—Hoseok —dijo Taehyung con la voz casi rota y la cabeza agachada, —mi vida está en tus manos. Te pido perdón por mi agravio hacia ti. De poder volver hacia atrás, lo rectificaría, pero no puedo... así que —lo miró a la cara con los ojos llenos de vulnerabilidad y arrepentimiento. —Lo mínimo que puedo hacer es que tú seas quien dicte mi veredicto. Vivo o muero. Tú decides.—Yo no... Suéltame... —se removió intentando soltarse. Si había algo que él quería hacer, era levantarlo del suelo y sugerir que todos se fueran a casa.—Hoseok —Taehyung lo mantuvo en su lugar. —Éste es el puñal del que fue mi mejor amigo. Es justo que sea su hijo quién sea el que acabe conmigo después de lo que te hice pasar. Insulté su recuerdo, te insulté a ti... Me lo merezco. Tómate la revancha. Véngate.—¿Me estás pidiendo que... que te clave el puñal en el corazón? —estaba acongojado.Le caían mechones por la cara. Se le había secado la boca y sentía que las rodillas se tornaban gelatina.Taehyung curvó un poco los labios y lo miró con ternura.No. El no sería capaz de hacer eso: era bueno y compasivo.—En realidad tienes que arrancármelo o no moriré. Si lo deseas, puedes cortarme la cabeza. Te estoy ofreciendo mis disculpas. No merezco seguir aquí —reconoció él abatido. La misericordia de Hoseok lo impulsaba a rendirse ante él y eso era lo que estaba haciendo.Volvió a empujar la punta del puñal hacia su corazón. Hoseok sintió cómo la hoja se clavó ligeramente en su pecho.—NO... PARA... —le gritó afligido queriendo liberarse de sus manos.Taehyung lo miró con sus preciosos ojos llenos de agonía.—No puedo hacerlo —susurró Hoseok mirándolo a su misma vez. —¿No lo entiendes? No... puedo. No quiero matarte.No quería hacerle daño ni mucho menos matarlo. En aquella posición, Taehyung parecía inseguro, sensible, frágil... Y a Hoseok se le partió el corazón y le vinieron unas ganas irresistibles de abrazarlo y hacer que hundiese su bonito rostro en su estómago. De acariciarle el pelo y mecerlo como a un niño que después de una reprimenda por haberse portado mal, necesitaba consuelo y calor.—No lo haré —le dijo con la barbilla temblorosa y reprimiendo las ganas de apartarle uno de sus preciosos mechones rubios de la cara. —No soy así.Suspiros de alivio se oyeron entre el clan de los vanirios. El más absoluto silencio en el de los berserkers.—Entonces —Taehyung se levantó como si llevara el peso del mundo a sus espaldas, —ven.Lo agarró de la muñeca, Hoseok intentó librarse y lo hizo caminar hasta la mesa. Cogió las cuerdas rebosadas de cristales y se las entregó. Hoseok las miró aterrorizado. Aquellos cristales pinchaban.—¿Cuántos años tienes? —preguntó Taehyung mirándolo con firmeza.—¿Qué pretendes? —enfurecido tiró las cuerdas al suelo. No le gustaba nada cómo lo estaba haciendo sentir en ese momento. No iba a ser el verdugo de nadie y menos de él.—¿Cuántos años tienes? —le volvió a preguntar.—Ya lo sabes.—Dilo en voz alta.—¿Por qué? —preguntó temeroso.—Dilo...—Veintidós —contestó pidiéndole en silencio que dejara lo que estaba haciendo. —Por favor, detente, Taehyung.—Bien —se puso de rodillas y dejó caer su torso sobre la mesa, dejando la espalda al descubierto, ofreciéndose para algo que parecía horrible. —Quiero que me des veintidós latigazos y que en cada uno de ellos, te desahogues por lo que te hice. Un latigazo por año de tu vida. Es lo mínimo.—No... —intentó correr hacia su abuelo Siwon para cobijarse. No quería hacerle eso a nadie.Taehyung se levantó como alma que lleva el diablo y lo detuvo cogiéndolo de los brazos.—¿Qué te pasa? —lo zarandeó. —Es tu momento de vengarte, Hoseok. Descarga tu enfado conmigo. Yo soy el responsable de tu miedo, de tu...—No voy a hacer eso. Me niego a torturar a nadie—afirmó en redondo. —Eres un animal, pero no voy a azotarte.—¿Te niegas? —alzó las cejas desafiándolo y miró a la multitud. —Si no lo haces tú, lo hará otro.—No... Te perdono, vale... —no soportaría ver que alguien pegara a Taehyung y ese pensamiento lo turbó bastante— ¿No es eso lo que querías oír? Ahora deja esto ya y...—No, Hoseok. No lo dices en serio —miró sus pupilas, sus ojos rasgados y tupidos de pestañas. Estaba viendo su interior y Hoseok no podía apartar la mirada de él. —No me dejas elección. Es lo que me merezco. No quiero clemencia y tengo que pagar de algún modo por lo que pasó.Lo soltó, recogió las cuerdas y se plantó enfrente de Kai. Hoseok sintió que se le paraba el corazón.—Taehyung, te he dicho que pares... —lo empujó, pero él lo ignoró. Kai lo mataría. No podía dejarle que hiciera eso.—Toma las cuerdas, Kai —dijo Taehyung ignorando a Hoseok. —Veintidós latigazos.—NO LE ESCUCHES —gritó rogándole desesperado que desestimara su petición.Kai miró a Taehyung y a Hoseok. Él estaba asustado y muy angustiado por lo que le iban a hacer a Taehyung. El berserker chasqueó la lengua y tomó las cuerdas mirando a Taehyung. Éste asintió y se dirigió a la mesa para tumbarse allí como antes.—Por favor, detente... —sentía cómo las lágrimas no derramadas le irritaban los párpados.—Es su decisión, Hoseok —le explicó Kai encogiéndose de hombros y dirigiéndose a la mesa circular. —Nada me podría impedir flagelarle. Se lo merece. Pero... —alzó las cejas.Hoseok entornó los ojos. Kai, de todos los berserkers, era el que más odio parecía tenerle a Taehyung. ¿Por qué Taehyung lo había escogido a él? Él no iba a tener piedad.—¿Pero qué? —preguntó humedeciéndose los labios secos.—Me detendría si dijeras que sientes algo por él. Tú eres de mi clan. No podría desobedecer tus ruegos cuando se tratan de esas emociones, de... tu supuesta pareja... Eres el hijo del príncipe Seokjin.¿Se estaba burlando de él? ¿Lo estaba desafiando? Hoseok se enfureció con Kai.—Dilo, Hoseok. Di que te preocupas por él, que sientes algo por él y yo no seré quién le flagele. Vamos, sé lo suficiente loco para admitir algo así. Ni yo ni nadie podría herirlo si dijeras eso, porque demostraría que a ti no te importó lo que te hizo —era un ultimátum. Kai sabía que lo ponía entre la espada y la pared. —Ser violento y rudo en la cama todavía no es un delito, así que... —se encogió de hombros.Hoseok desechó la idea de arrancarle el pelo a Kai. Además, ya se lo había rapado. Lo estaba avergonzando. Miró a Taehyung, que ya se había agachado y estaba tumbado sobre la mesa.Tragó saliva. Admitir que lo que pasó entre ellos fue de mutuo acuerdo no era... Meneó la cabeza. No era cierto.Taehyung alzó la cabeza para mirarlo. Estaba rígido. Su cara tirante. Sus ojos llenos de nervios, dudas y contradicciones. ¿Lo diría? ¿Diría que sentía algo por él? Dios, deseaba oír esas palabras de sus preciosos labios, más que el aire para respirar.Hoseok clavó sus uñas en sus palmas y el dolor lo alejó de las palabras que tenía en la punta de la lengua. Tenía miedo de admitir algo tan incoherente después de todo lo ocurrido entre ellos. Pero, entonces, ¿por qué se sentía tan apenado?Es-to-col-mo.Inmediatamente, reaccionó.—No, no fue de mutuo acuerdo. Lo que hizo Taehyung no estuvo bien —contestó con frialdad. Apartó la vista de Taehyung y le dio la espalda para ir con su abuelo.Taehyung sintió que flagelaban su corazón. ¿Qué esperaba? ¿Qué dijera: sí, Taehyung, después de todo lo que me hiciste, creo que siento algo por ti? Hoseok sólo podía sentir odio y resentimiento.Giró la cabeza hacia Kai y le dijo:—No te cortes, chucho (Perro). Véngate. No tendrás otra oportunidad como ésta.Kai torció la boca en un gesto no muy conforme.—Lo hago por él —le dejó claro con un brillo de incomodidad en la mirada. —Alguien tiene que vengarlo. No vas a llorar, ¿verdad, colmillos?Taehyung miró por última vez a Hoseok que intentaba hundir su cara en el pecho de su abuelo. Pero Siwon lo obligó a mirar.—Eso es un sacrificio para un hombre, pequeño —le dijo su abuelo tomándolo de los hombros y dándole la vuelta para encarar el castigo del vanirio. —Taehyung admite su error. Como mínimo, míralo.Él lo miró, pero cuando el primer latigazo cortó la piel del vanirio, apartó los ojos.Brave se lanzó a morder el pantalón de Kai, gruñendo y defendiendo a su nuevo amigo. Hoseok corrió a tomarlo en brazos. Se abrazó a él y lo apretó con fuerza, mientras el perrito no dejaba de ladrar.Taehyung, por su parte, no dejó de mirarlo en ninguno de los veintidós latigazos. Tenía la carne abierta. Los músculos de la espalda desgarrados. La mesa, inundada de sangre, chorreaba formando un charco largo y profundo en la tierra. Su mandíbula apretada y los ojos rojos de la ira y del dolor. Se había clavado los colmillos en el labio inferior y tenía la boca manchada de su propia sangre.Hoseok había oído el ruido de la cuerda y el cristal lacerando su piel bronceada, cortando su espalda. Sus sentidos le habían dado detalles que no hubiese querido percibir jamás. La sangre de Taehyung inundaba su pequeña nariz y le erizaba todo el cuerpo.Él no había rugido ni gritado en ninguna de los veintidós golpes.Cuando Kai acabó, ni siquiera el berserker pudo reprimir un gesto de horror al ver la carnicería que había hecho con Taehyung. Tiró las cuerdas al suelo con disgusto, queriéndose zafar de esa atrocidad.Hoseok temblaba y lloraba en silencio. Estaba pálido, sus ojos de color violeta estaban enrojecidos e irritados.—¿Taehyung? —preguntó con recelo e inseguridad retorciéndose las manos sobre el regazo— ¿Taehyung? Sólo escuchó un pequeño rugido de animal herido. Taehyung tenía los ojos cerrados y las manos cerradas como puños. Le temblaba la barbilla y las venas del cuello estaban hinchadas palpitando furiosamente.—Habla conmigo —le estaba dando permiso para hablar con el telepáticamente.Taehyung permanecía rígido sobre la mesa. De repente, vio cómo Taehyung movía los labios y se acercó a él.—Jungkook... —susurró él con más esfuerzo del que deseó.Hoseok vio cómo Jungkook, con el rostro desencajado, le ponía una manta húmeda a la espalda. Él siseó de dolor hundiendo la cara sobre la mesa.Los vanirios abandonaron el lugar, así como la gran mayoría de berserkers. Muchos de ellos, se habían ido antes de que acabara la tortura. No querían ver aquel espectáculo.Siwon dio unas palmaditas de ánimo a Hoseok, chasqueó la lengua y se fue hacia la mansión. Kai pasó por su lado e intentó evitar su mirada llena de rabia y de dolor.—Creo que ya ha saldado la cuenta pendiente —le dijo con el ceño fruncido. —Se lo merecía, pero no he disfrutado aunque pienses lo contrario.Hoseok lo miró con furia. Kai tenía chorretones de sangre de la espalda de Taehyung tanto en la cara como en los antebrazos.—Eres un salvaje, Kai —espetó con todo el cuerpo temblando.—Soy lo que soy. Taehyung es lo que es. Y tú eres ambas cosas. Así procedemos —le dijo fríamente. —Acostúmbrate, princesa. No somos humanos.—Hijo de perra —estaba tan enrabiado que lo empujó.Kai se quedó sorprendido ante la reacción. Luego sonrió afablemente y añadió, comprensivo:—Sí, bonito. Soy hijo de una perra. —no esperó a ver su reacción. Le dio la espalda y siguió a Chanyeol que hacía rato que lo esperaba. —Ve a ver cómo está, Hoseok. No puede ni pestañear.Hoseok se negó a llorar. Estaba tan harto de esa situación, de ese mundo cruel y visceral al que pertenecía... Enderezó la espalda y caminó hasta la mesa. Jungkook levantaba a su hermano con la ayuda de los otros dos. Taehyung que no tenía fuerzas ni para alzar la cara y mirarlo. Los brazos le colgaban inertes alrededor de los cuellos de Yoongi y Jimin, y Jungkook ayudaba a mantener la manta húmeda encima de la espalda.Hoseok se detuvo enfrente de ellos. Le dolía ver al vanirio así. Incluso había sentido los latigazos en carne propia, como si le pegaran también.—Esto no era necesario —le dijo controlando sin éxito el temblor de su voz. —¿Me oyes, Taehyung? Esto no era necesario.—Hoseok —la voz de Jungkook salió de detrás de la espalda musculosa y herida de su hermano, —no es buen momento...—Me da igual —le contestó con los ojos llenos de dolor por él.Se acercó al cuerpo abatido de Taehyung y, con una mano insegura y trémula lo cogió de la barbilla y lo obligó a mirarlo. La sangre chorreaba por su cuello y caía por su pecho ancho y tan bien definido.Sintió ganas de lamerlo de pies a cabeza. Ganas de curarlo y de aliviarlo.Dios... Se estaba convirtiendo en un bipolar. A ratos lo odiaba y a ratos quería ayudarlo. —¿Me oyes? —repitió con la voz ronca por el dolor de Taehyung. —Yo no quería que lo hicieras. Taehyung tuvo las fuerzas suficientes para abrir los párpados y mirarlo con los ojos semi-abiertos.Hoseok sintió que se le partía el corazón. Él tenía lágrimas en los ojos. Seguro que le dolía una barbaridad.—Kai te dio una oportunidad. Si hubieses dicho la verdad, nadie podría haberle tocado un pelo —contestó Yoongi encarándose con él. —Fuese como fuese te has vinculado a Taehyung y...—Déjalo, Yoongi —le dijo Jungkook. —Por favor, llévense a mi hermano y déjennos solos.Hoseok clavó la mirada en los ojos semi-cerrados de Taehyung y soltó su barbilla. Se llevaban a Taehyung, que arrastraba los pies y se mantenía sólo por los fuertes brazos de sus amigos. Quiso ir con él.Jungkook echó la cabeza hacia atrás y se masajeó la nuca con una mano.—¿Lo van a curar? —preguntó Hoseok intentando fingir indiferencia.—Ahórrate ese tono conmigo —contestó serio. —Mi hermano ha hecho esto por ti, porque él creía que se lo tenía merecido y porque quería tu perdón. ¿Lo has perdonado?—Yo no sé si...—Escúchame bien, Hoseok. Los vanirios no somos lo que tú crees. Taehyung se equivocó contigo y hoy ha decidido castigarse por ello. Ante todos —señaló. —Tú no entiendes lo que eso significa. Ser humillado por un berserker ante el Consejo y los clanes... No lo puedes comprender. Pero mi hermano hoy se ha comportado como un hombre justo.—No... No quiero entenderlo. Son unos salvajes. Siempre arreglan las cosas así.Jungkook bajó la voz para hablarle con dulzura.—Júzganos cuando nos conozcas. No te dejes guiar por ese error que cometió. Mira —le limpió una lágrima que caía por su mejilla, —cuando quieras hablar de lo que sea, cuando tengas ganas y estés preparado para conocernos, puedes contar conmigo, acudir a mí —le sonrió acariciándole la barbilla.Hoseok no pudo hacer nada más que asentir como un niño pequeño y agradecer el gesto de Jungkook.—Sé que ha sido muy duro para ti.—Lo es —sollozó Hoseok. —Es extraño.—Yo te brindo mi amistad, Hoseok. ¿La aceptas? Puedo ayudarte a encajar en el mundo de tu padre. En tu nueva vida.—¿QUÉ VIDA? —gritó frustrado. —¿ESTA VIDA? —se señaló los ojos y los colmillos.—Hay vida en la noche, Hoseok —contestó enternecido. —Hay belleza y justicia. Y tú formas parte de ella.—Es... estoy aterrorizado... —reconoció sin titubeos.Jungkook sonrió y se encogió de hombros.—Supongo que damos un poco de miedo.—Lo dan —le contestó el joven. —Pero tu hermano es el peor de todos.Tenía miedo a Taehyung. Ni Jimin ni Yoongi ni Jungkook ni siquiera Jisoo o el desgraciado de Sehun podían intimidarlo tanto como Taehyung. Él era el único que lo hacía sentir débil y vulnerable, por todo lo que había despertado en su interior. Por los anhelos que tenía cuando estaba cerca de él.—Es normal que te sientas así. ¿Quieres que hablemos de ello ahora? —le preguntó Jungkook.—No. No me encuentro bien.Por supuesto que no estaba bien. Necesitaba ver a Taehyung, con una irracionalidad y un desespero, que no era lógico, no era normal. Y lo peor era que él se acababa de ir...Cuando le había tocado la cara, había sentido electricidad en las manos. Calor en el pecho. Ardor en el vientre. Y estaba convencido, porque así se lo decían sus instintos, que algo le estaba pasando con el vanirio.El olor de su sangre lo excitaba como nada en el mundo, su voz lo dominaba y lo hacía entrar en un trance de deseo incontrolable hacia él, hacia su piel, hacia su cuerpo. No se sentía así con nadie más. Nunca se había sentido así.—Mañana haremos guardia en Birmingham. Los nosferátums y los lobeznos atacan a menudo por esa zona.—Lo sé. Me lo dijo mi abuelo —se secó las lágrimas en un gesto rápido.—Hay mucho ambiente por la noche allí. Si te apetece que hablemos... Podrías acompañar a los berserkers en sus guardias. Mientras no haya altercados, podemos conversar. También habrá grupos de los nuestros. Podríamos charlar entonces con tranquilidad. Hay tregua entre los clanes ahora, así que no tiene por qué haber más conflictos.Hoseok tenía deseos de hablar con alguien. Aquel mundo lo estaba volviendo loco. Y echaba de menos a Baekhyun y a Yongguk. ¿Qué pensarían de él y de lo que le había sucedido? A lo mejor lo rechazarían. A lo mejor ya no tendría amigos como ellos en la vida.Se mordió el labio para retener los sollozos.—Está bien —dijo finalmente. —Mañana podríamos hablar.Jungkook sonrió abiertamente y Hoseok pudo apreciar lo hermoso que era.—Me alegra oír eso. Bueno, entonces nos veremos allí por la noche. Ahora tengo que hacerme cargo de mi hermano.Hoseok asintió y se armó de valor para realizar la siguiente pregunta:—¿Él... va a estar bien?El vanirio lo miró con atención sorprendida y a la vez aliviada de que él le preguntase algo así.—Taehyung se recuperará más rápido de lo que crees, pero sólo si tú lo ayudas. —Dime cómo.Estaba dispuesto a ayudarlo. Esas heridas eran horribles y se había dejado castigar por él. ¿Por qué tenía que ser tan misericordioso?Jungkook lo repasó de arriba abajo y levantó la comisura de los labios. —¿De verdad quieres ayudarlo? ¿Después de todo? Hoseok asintió con seguridad.—Entonces intenta escucharlo. Habla con él. Perdónalo.
----- CHAPTER BREAK -----
Taehyung se encontraba en su casa. Tendido sobre su cama todavía podía oler en el colchón el perfume de Hoseok. Herido y abatido, había perdido tanta sangre que apenas tenía fuerzas para caminar, pero el aroma de él lo mantenía todavía despierto.Jimin y Yoongi estaban muy preocupados por él. Si Taehyung no lograba recuperar a Hoseok, él no podría sanar ni usar sus poderes. Una vez se había bebido de su cáraid ya no se podía volver a beber de nadie más por riesgo a acabar perdiendo el alma. Sólo de Hoseok se podía. El cáraid lo mantendría con vida hasta la eternidad, igual que él a Hoseok. Su sangre se convertiría en el mejor manjar, en el origen de su poder. Sin él, poco a poco, el vanirio perecería. Y si bebiera más de una vez de otro que no fuera su cáraid perdería su alma y se convertiría en un nosferátum.Jimin atendió las heridas. Las limpió y le puso una pomada cicatrizante que poco haría en aquellos cortes profundos y en aquella carne quemada y lacerada. Le había costado extraer los trozos de cristales que se habían quedado clavados en su espalda y alrededor de la columna.Taehyung recordaba la cara de Hoseok cuando vio a Brave. Lo que él no sabía es que él había encargado a Jimin que se llevara al perro con ellos el mismo día que lo sacaron de Barcelona. Entonces no entendió muy bien por qué iba a tener ese detalle con él, teniendo en cuenta que lo odiaba. Pero tal como habían ido las cosas luego no podía más que agradecer aquel instinto, aquella intuición. Aquel gesto podría hacer que ganase puntos con respecto a él.Había sonreído por aquella sorpresa. Él lo había hecho sonreír, y quería volver a hacerlo. Estaba tan arrebatador con aquella sonrisa blanca que le llegaba a los ojos. ¿Y sus dientes? Sus colmillos eran pequeños y sexys. Estando como estaba, manteniéndose con las fuerzas que tenía en la recámara, sintió como se despertaba su virilidad. Ni medio inconsciente podía apagar el fuego que avivaba Hoseok en su interior.Iba a ser su fin. Hoseok no podría perdonarlo. No se entregaría a él. Pero había intentado protegerlo de los latigazos y además había oído cómo insultaba al prepotente de Kai por haberle pegado.Y luego todavía no sabía si el contacto de su mano en la cara y los ojos tristes y llenos de dolor de su cáraid eran resultado de su abatimiento o realmente había pasado.Lo necesitaba. Necesitaba tocarlo y sentirlo. Y todo, todo lo que le pasaba ahora, lo merecía. Ley de causa y efecto.Gruñó y hundió la cara en la colcha.De nada servía lamentarse. Sus fuerzas irían menguando, volvería su mortalidad y con un cuerpo humano esas heridas le producirían fiebres, infecciones e incluso la muerte. Y si no eran esas heridas cualquier enfrentamiento con un lobezno, un nosferátum o un humano con un arma podría matarlo. Y si no, finalmente, lo mataría la sed que sentía por él. Ahora era vulnerable. Sin la alimentación de su cáraid, su cuerpo perdía todo el poder. Una debilidad que había sido capricho de los dioses. Los maldecía con toda su furia.Pero no se iba a rendir. Aquel bello chico de ojos lila y pelo azabache estaba muy equivocado si creía que él lo iba a dejar en paz. Lucharía por el hasta que su magullado cuerpo aguantara.El dolor le advertía de que no aguantaría mucho, pero mientras tanto tenía que ir al aeropuerto en unas horas a recoger un regalo para Hoseok. Se encontraba en su nueva habitación. En la mansión de su abuelo Siwon. Había que admitir que su abuelo tenía un gusto exquisito para la decoración. En menos de doce horas, realizando unas cuantas llamadas y desplazando a todo un equipo de decoradores hasta su mansión, había preparado toda un ala sólo para el uso de Hoseok. Una zona sólo de su uso exclusivo, con todas las comodidades que un hombre de su edad podía necesitar. La habitación había sido pintada de color verde y la habían transformado en una suite de lujo, muy informal y joven. Ordenador, pantalla de televisión extraplana, equipo de música... El baño lo habían redecorado colocando una bañera hidromasaje de casi tres metros de diámetro. Y al lado, en una habitación contigua, habían montado un vestidor en tonos verde pálidos que no tenía nada que envidiar al de un famoso o supermodelo.Sí señor. Su abuelo tenía clase y a un montón de gente dispuesta a trabajar para él. Pero nada de eso lo había hecho olvidar lo vivido.Sentado sobre la cama, apoyado sobre los grandes cojines de plumas, pensaba sobre lo dicho por Jungkook.
«... Intenta escucharlo. Habla con él. Perdónalo.»
Miró por la ventana. Eran las cinco de la tarde y pronto oscurecería. Estaba decidido a escuchar. Decidido a entender, si podía, el comportamiento de Taehyung. No había dormido en toda la noche. Se sentía pesado y aturdido por lo que había visto. El cuerpo de Taehyung magullado. Abierto. Sangrante.Se cogió las rodillas y hundió la cara contra ellas. Tenía un nudo en el estómago y unas ganas de llorar y gritar que no acababa de comprender.Dolía. El sufrimiento de ese hombre le dolía como si fuera suyo y las ganas de calmarlo lo corroían hasta el punto de volverlo loco. Sentía como si alguien le estuviera estrujando el corazón como una bayeta.Esa noche, agarrado a las sábanas, había sentido como el frío y la soledad venían a por él. Sofocado, había caminado por la habitación frotándose los brazos y pensando en él. En sus ojos, en su boca, en su pelo, en su cuerpo. Todo él exhalaba peligro por todos sus poros, pero después del castigo lo había visto doblegado y le había preocupado su bienestar. Después de lo que él le había hecho ahora resulta que se sentía mal por su dolor. Taehyung podía asustar, pero ya no sentía miedo. Ni de él ni de sí mismo. ¿Por qué? ¿Qué le estaba pasando con ese hombre? Algo había cambiado en su interior y ese algo modificaba las emociones y los sentimientos que Taehyung despertaba en él.Puede que lo pusiera nervioso, o que intentara poseerlo de modos con los que él no estaba de acuerdo. Puede que Taehyung estuviera realmente muy arrepentido por lo sucedido y si era así, él era capaz de perdonar. Estaba en su naturaleza.Su papá había perdonado a Namjoon cuando lo tomó violentamente por primera vez... Dejó caer la cabeza sobre el respaldo de la cama y miró al techo resoplando. Ojalá tuviera a Baekhyun a la mano para poder hablar con él. Estaba hecho un lío. Se sentía furioso con él, pero del mismo modo anhelaba verlo y consolarlo en su dolor.Pero lo que había sucedido entre Taehyung y él era distinto de lo de sus padres. Distinto en las formas, en el fondo, en todo, y sin embargo estaba loco de verdad porque quería perdonarlo y darle una segunda oportunidad.Hoseok necesitaba poder sobrellevar su otra naturaleza. ¿Por qué Taehyung lo llamaba de ese modo? ¿Por qué despertaba sus instintos y lo hacía sentir como si fuera una flor abriéndose en primavera? La naturaleza berserker lo estaba comprendiendo, pero la vaniria ya era otra cosa. Y no la comprendía porque no la conocía. Sólo la había temido y se había alejado de ese lado oscuro en caso de que fuera realmente un lado oscuro y no un lado sólo gris.Allí parado, mirando por la ventana cómo el sol poco a poco se iba poniendo, anhelaba concebir esa realidad nueva, bloquear sus miedos y coger los sentimientos que empezaba a despertar ese vanirio prepotente y desglosarlos. ¿Y si no era el síndrome de Estocolmo lo que él tenía? ¿Y si deseaba realmente a ese hombre?Porque se sentía igual. Con la necesidad de atarse los pies para no echarse a correr e ir hacia él. Hacia su captor. Hacia su torturador. Hacia su ladrón.Tenía que hablar con Jungkook. Tenía que comprobar que Taehyung estaba bien. Y tenía un hambre de hiena en ayunas. Esperaría a que llegaran Kai y Chanyeol a buscarlo y llevárselo a Londres para ir a la sede de Newscientists. Pero antes tomaría el aire y daría una vuelta por los alrededores para calmarse y encontrarse a sí mismo. Iría al Tótem.
----- CHAPTER BREAK -----
El Tótem estaba más silencioso que nunca. No corría viento alguno y todo lo que lo rodeaba se sumía en la calma y la inmovilidad de la expectación. Árboles, plantas y animales lo cercaban como esperando ver algo nuevo. Él los sentía, los podía oír. Un ciervo por allí, un jabalí por allá... Una liebre escapando de un lobo y ocultándose en una madriguera.Hoseok sabía qué estaba haciendo allí. No sólo deseaba encontrar la paz. No, no era eso. Sentado y apoyado en aquel monumento al dios lobo, mientras arrancaba los pétalos de una florecita silvestre, meditaba sobre la verdadera razón por la que él estaba allí.Esperaba que Taehyung lo observara como hizo el día anterior. Esperaba que él estuviese vigilándolo.Decepcionado, y sin querer ahondar en el porqué de su decepción, después de tanto esperar se levantó, se espolvoreó los pantalones ajustados y se dispuso a regresar a la casa. —Hoseok.Cuando escuchó aquella voz melódica y profunda, el corazón se le agitó como una maraca. Exhaló intentando controlar el aire abrupto de sus pulmones y miró al frente.Cubierto con una capucha procedente de su chaqueta de piel negra, vistiendo unos pantalones téjanos negros y calzando unas botas negras Taehyung lo miraba de arriba abajo. Con las manos metidas en los bolsillos, de pie, impertérrito e inquebrantable, ocupando todo el espacio y robando todo el aire del lugar.Hoseok estaba muy bonito y sexy. Llevaba unas botas de montaña altas y desabrochadas que llegaban por debajo de las rodillas, unos téjanos que se le amoldaban perfectamente al trasero y una camiseta blanca y ajustada de manga corta. Tenía el pelo un poco desordenado haciendo que los mechones se voltearan hasta su cara. Sus mejillas habían adquirido un tono rosado y los labios rojos como siempre. Se había delineado los ojos con Kohl negro.Su mirada violácea se clavó en la verdosa de él. Permanecieron mirándose, evaluándose unos instantes que parecieron íntimos y eternos.—Has llegado más pronto —le dijo Hoseok con un hilo de voz. —Otra vez.Habían acordado que se reunirían a las cinco. Quedaba una hora y Taehyung ya estaba en Wolverhampton. Con él. A solas.Hoseok tragó saliva y con una mano echó su cabello en un gesto muy sexy hacia atrás.Taehyung sintió cómo la ingle se le tensaba.—El sol todavía está en lo alto —dijo Hoseok controlando sin éxito el temblor de su voz. —¿Cómo puedes salir?—Voy muy cubierto. Los cristales de nuestros coches están ahumados, llevo protección de 50 y además está muy nublado —contestó sin apartar los ojos de su boca.Hablaban a cuatro metros de distancia. Hoseok no estaba seguro de acercarse y él no estaba seguro de lo que haría si se acercaba a este.—Lo de la protección era una broma—dijo él con un gesto de diversión. —Estamos en una zona que se llama Black Country —explicó dando un paso hacia Hoseok y parándose al instante.—El País Negro.—¿Has estado estudiando? —le preguntó divertido.—Internet. Sólo ojeé un poco.—¿Sabes por qué se llama así? —preguntó dando otro paso hasta él. Controlaba cada movimiento, evitaba ser brusco y ansioso. Al menos Hoseok no retrocedía.—No, no lo sé —musitó con la voz ahogada.Taehyung percibió sus nervios, escuchó los latidos de su corazón que corrían acelerados. Acelerados por él, pensó complacido. Inhaló y se llenó los pulmones de su olor.—Black Country la forman cuatro comunidades —respondió con calor en la mirada. —Segdley, Dudley, Walsall y Wolverhampton, ubicadas en el centro de Inglaterra, al Noroeste de Birmingham. Aquí nació la primera revolución industrial. Todas las fábricas que hay en esta zona trabajan el acero y la fundición del hierro, y también hay grandes minas.—Eres como la Wikipedia.Taehyung frunció el ceño y echó una pequeña y ronca carcajada.—Más o menos. Las chimeneas de las fábricas expulsan humos constantemente y han creado sobre el cielo que abarca estas cuatro comunidades una espesa capa de ceniza negra que hace que por el día, el cielo se tina de colores grisáceos y oscuros y que por la noche y al atardecer el cielo se vea rojo. La capa que han creado las chimeneas no deja que el sol filtre como debería —dio dos pasos más y se plantó frente a el joven que lo miraba con los ojos muy abiertos, asombrado por lo que escuchaba. —Nos hemos acostumbrado a caminar bajo él.—Por eso viven aquí —era una afirmación.—Nuestro clan siempre ha permanecido en estas tierras, en esta zona. Antes de que se erigieran las industrias y las fábricas, el suelo de tierra oscura y los gases que exudaban el interior de las minas ya cubrían estos cielos de un perceptible color ofuscado. A nuestro cutis nos va muy bien —bromeó sin sonreír.Taehyung asintió con la cabeza cuando vio que Hoseok no estaba para bromas. Tenía que dejar de comportarse como un adolescente inseguro.—Y... ¿qué haces aquí? —preguntó Hoseok frotándose los brazos, incómodo.—Quería ver cómo estabas.—¿Cómo sabías que iba a estar aquí?—¿Cómo podría no saber dónde estás?Hoseok lo miró a los ojos unos instantes, buscando en su mirada la sinceridad de sus palabras. Parecía que decía la verdad y a él le alegró.—¿Cómo estás tú? —preguntó con timidez. —La espalda tiene que dolerte, pero seguro que cicatrizas rápido.—Tengo la espalda en carne viva —respondió él contrito. —Pero, es verdad. Cicatrizo rápido — mintió estudiándolo.Hoseok agachó la mirada y frunció los labios.—No debiste hacerlo.—No estoy arrepentido —replicó Taehyung buscándole los ojos. —Cada pinchazo me recuerda lo injusto que fui contigo, Hoseok. Me lo merezco.Hoseok se giró y le dio la espalda. Temía mirarlo a sus ojos esmeralda y quedarse hipnotizado por ellos.—¿Qué haces tú aquí, Hoseok? —se acercó hasta casi rozarle la espalda.Su voz seductora le ponía los nervios en tensión.Hoseok sentía el calor que irradiaba su cuerpo tan cerca de él. Se aclaró la garganta y respondió:—Necesitaba salir y tomar el aire.Por el amor de Dios, ¿dónde había ido a parar todo el oxígeno del bosque?—¿Por qué? ¿Acaso te sentías mal? —ronroneó. —¿Te sentías mal por mí?—No —se apresuró a contestar dándose la vuelta para encararlo. —No, claro que no.—Yo creo que deseabas encontrarme aquí, como ayer, porque necesitabas verme.—Eres un pedante —gruñó avergonzado por haber sido descubierto. Pero antes muerto que reconocerlo. —Un patán.—Puedo leer tu mente cuando quiera —cogió un mechón de ébano en sus manos y se inclinó a olerlo. —Pero no tengo tu permiso para hacerlo, así que no sabré si me mientes o no.—Ayer te pedí que hablaras conmigo de mente a mente y no lo hiciste.—Ayer, en aquel momento, no sabía ni cómo me llamaba. Además, quiero que me lo pidas en voz alta, no mentalmente.—Dices que no sabes si miento o no y que por eso quieres entrar en mi cabeza —murmuró molesto. —Según tú, seguro que miento para variar —le arrojó el guante. —Nunca me has creído.—¿Entonces, me estás mintiendo? ¿Te preocupas por mí?Hoseok resopló irritado.—¿Por qué puedes leer mis pensamientos? —notaba cómo la caricia del pelo se propagaba por todo su cuerpo y le ponía la piel de gallina.—Conozco todos tus secretos. Puedo hablar contigo y hurgar en tu memoria. Es uno de los dones con los que los dioses dotaron a nuestra raza. Los vanirios podemos inculcar imágenes y podemos hipnotizar con nuestra voz, controlar mentalmente a alguien. Sin embargo, sólo podemos mantener conversaciones telepáticas con nuestras parejas vinculadas y con aquellos de los que hemos bebido, es así como podemos saber todo lo acontecido en la vida del donador.—¿Yo fui un donante para ti? —preguntó con la mirada fría y acusadora. —¿Un banco de sangre? —No.—Porque yo no recuerdo haber firmado nada para que me dejaras seco —espetó apretando los puños.—Tienes razón —lo miró con ternura explícita. —Pero necesitaba hacerlo.Hoseok exhaló todo el aire de sus pulmones y relajó los hombros, resignado.—Entonces ya lo sabes todo de mí —dijo receloso. —Sí. Bebí de ti.—No me gusta. Yo a ti no te conozco. —Ya va siendo hora, ¿no te parece?—¿Ése también es mi «don» ahora? —cambió de tema. No iba a contestar lo que le parecía. — ¿Puedo hacer todo eso como vanirio?. Taehyung sintió su incomodidad.—Tienes sangre vaniria. Sí, puedes hacerlo. ¿Quieres saber quién soy? ¿Cuál ha sido mi vida, Hoseok? ¿Entrar en mi mente? —le preguntó ilusionado por una respuesta afirmativa.Sí. Quería saber quién era ese hombre que se había llevado su inocencia, y parte de su cordura. ¿Quién era el hombre que temía y anhelaba a partes iguales?—No me interesa conocerte —mintió. —Pero ¿puedo contactar contigo cuando quiera? — preguntó con reservas.—Puedes, si lo deseas. Sólo tienes que ponerle la intención. Visualizar en tu mente mi imagen y llamarme. Como una llamada telefónica pero sin móvil de por medio.—Y podría hacerlo porque yo fui tu donador, y eso nos mantiene ligados —concretó.Hoseok deslizó la mirada hasta sus labios delineados y carnosos y luego hasta el hoyuelo de su mentón.—O porque estamos vinculados como pareja. —¿Qué dices? —dijo Hoseok horrorizado.—¿Ya no me tienes miedo? —preguntó él frotando el mechón de pelo entre sus dedos. Ignoraba su tono resentido. El cedería tarde o temprano. —Te tengo miedo Taehyung y creo que eso no va a desaparecer nunca. —Dejarás de temerme, ya lo verás.—No puedo olvidar lo que me hiciste —murmuró fijándose en sus blancos colmillos. —No lo puedo olvidar.No. No podía olvidar ni el dolor ni el placer que experimentó en sus manos.—No puedo obligarte a hacerlo —reconoció con pesar. —Aunque podría.Hoseok tembló y se apartó de él haciendo que soltara su pelo.—Podría Hoseok. Podría inculcarte una imagen tuya y mía retozando en la cama como animales, sin miedos, sin inhibiciones. Y tú dejarías de temerme.
La imagen erótica de ellos dos haciendo el amor como salvajes lo asustó tanto que tuvo que agitar la cabeza para hacerla desaparecer.
—¿Serías capaz? —le dijo entre dientes, furioso y temeroso a la vez.—Podría. Pero no lo haré —confesó con pesar. —Esa es una mancha que voy a llevar toda la vida. Me avergüenzo de ello, Hoseok, pero tengo que vivir con la culpa. Sólo te pido que me conozcas para que veas que nunca más te haré daño. Jamás.—¿Y por qué tendría que confiar en ti?—Porque vamos a vernos más de lo que esperas —volvió a acercarse. —Y si voy a protegerte, necesito que confíes en mí.—No eres mi protector, Taehyung. Ya tengo a Siwon, Kai y Chanyeol que cuidan de mí.—No... —lo aferró por los hombros y se cernió sobre él, provocando que Hoseok tuviera que inclinar la cabeza hacia atrás para mirarlo. —No lo entiendes...—¿Qué tengo que entender? —lo desafió. No. Ya no le tenía miedo.—Tú... estás a mi cargo —suplicó con la mirada que no lo contradijera.—No seas ridículo —espetó haciendo un gesto de incredulidad con los labios. —Y... y suéltame, Taehyung —le empujó el pecho.—Me está costando darte espacio Hoseok y no sé cuánto más voy a soportar esta separación — concedió con sinceridad. —Tú... me deseas —no era una pregunta.Hoseok se quedó boquiabierto ante el atrevimiento de ese presuntuoso. Alzó una ceja incrédula por lo que acababa de oír.—Claro, monstruo. Me muero por ti, cavernícola vanidoso —contestó burlándose de él e intentando mover el muro de su pecho.Taehyung apretó la mandíbula y se obligó a relajarse. Dejó de tocarlo y se apartó dando un paso hacia atrás.Al momento, Hoseok anheló de nuevo su cercanía y se sintió estúpido y enfermo por ello. ¿A qué estaba jugando? Se apartó un mechón de la cara.—Mira. Necesito saber cosas sobre mi naturaleza vaniria —explicó queriendo serenar los ánimos. —Te he perdonado Taehyung, así que no hay necesidad de mantener el hacha de guerra. He querido comprender que todo formó parte de una gran equivocación. Aun así, no me gustan sus métodos ni las ansias de venganza que tienen. No voy a olvidarlo —le advirtió.No, claro, él no quería ni el hacha de guerra ni que olvidara lo sucedido entre ellos. Él quería fumar «la pipa del amor».—Yo no quiero estar en guerra contigo, Angel.—Entonces: ¿Tú me vas a ayudar a entender esa parte de mí o tengo que acudir a otro para que me explique qué soy y de dónde vengo? Tu hermano me ha ofrecido su ayuda y esta noche...—Te ayudaré en lo que sea necesario —sonrió con presunción. —No tienes por qué acudir a mi hermanito. ¿Qué quieres saber? —estaba irritado.—Muchas cosas... Si no son vampiros —dijo intentando desviar la tensión del momento, — ¿qué son? Ya sé que vienen de los dioses, pero ¿me lo explicas mejor?—Tu abuelo te habló de las dos razas de dioses que experimentaron con nosotros ¿verdad? — Hoseok asintió. —Los vanir, que eran los dioses que apoyaron a los aesir en el plan evolutivo de Odín con la humanidad, vieron que los berserkers adquirían cada vez más y más poder. Cuando se hibridaron con los humanos, la energía del Midgard podía llegar a desequilibrarse con lo que se necesitaba a otros guerreros que ayudaran a mantener la energía de la tierra y la protección de la humanidad, pero sobre todo unos guerreros cuya labor también era la de controlar a los berserkers de que no abusaran de su poder. Los berserkers son muy tribales y eran incapaces de acabar con la vida de los híbridos que se habían convertido al poder de Loki. Y fueron muchos.— Los lobeznos.—Sí. Seguían viéndolos como parte de su clan. No se atrevían a matarlos, con lo cual las guerras no cesaban y los berserkers que no se habían corrompido caían en número ante los lobeznos que no tenían compasión ni escrúpulos a la hora de eliminarlos. Los vanir decidieron que era el momento de participar en ese plan evolutivo y de protección a la humanidad. Si los aesir tenían representación en el Midgard, ellos también querían tenerla. Además, era un modo de igualar las fuerzas con los aesir, un modo de cubrirse las espaldas también contra ellos. Ya habían tenido antiguos enfrentamientos y, aunque entonces ya habían firmado la paz, no era muy recomendable que uno de los dos grupos de dioses que controlaban el Asgard, tuviera un ejército tan fuerte a sus órdenes, y el otro ninguno. Además, Loki estaba apretando muchísimo con sus tretas y pensaron que no vendría mal la ayuda de otras manos.—Y entonces los crearon a ustedes.—Bueno, no exactamente. Somos mucho más jóvenes que los berserkers. Nosotros aparecimos hará unos dos mil años atrás. Una época en la que la oscuridad creada por Loki ganaba terreno en la Tierra y donde los berserkers apenas podían controlar todo el daño que se hacían los humanos entre ellos. Los vanir son unos dioses que no tienen nada de bélicos. No saben nada de la guerra. Son dioses que representan la riqueza, son los creadores de las artes mágicas, exaltan el amor, el placer y la sexualidad, y promueven la fecundidad y la paz. Pero quisieron tomar cartas en el asunto para ayudar a equilibrar la balanza. Así que estudiaron a los clanes de humanos guerreros que poblaban la tierra y los mutaron genéticamente. Tomaron a espartanos, vikingos y celtas, seres humanos que sabían del arte de la lucha y la espada y les ofrecieron una serie de dones. Njord, Frey y Freyja, los principales dioses vanir, fueron los artífices de nuestra transformación.—¿Cómo los transformaron? —preguntó acercándose a él y deseoso de tocarlo e inspeccionar por sí mismo esos cambios.Taehyung se sintió vulnerable cuando él se aproximó de aquel modo. Su pastelito de queso y frambuesas estaba ya demasiado cerca.—Freyja fue la que nos dotó de todo el poder. Nos entregó la belleza física.—¿Antes eras un adefesio? —le preguntó arqueando las cejas.Taehyung se echó a reír.—Nos hizo atrayentes a los ojos de los demás y sexualmente muy activos, llenos de una vitalidad erótica que no tiene ningún otro ser en la tierra —eso último lo dijo en un tono tan ronco que Hoseok se estremeció. —Nos dio poderes curativos, con lo que nuestros cuerpos cicatrizaban y se regeneraban con rapidez, y nos otorgó poderes mágicos como la telepatía, la capacidad de volar y la telequinesia. Pero no todo es oro lo que reluce. Freyja estaba harta de llorar lágrimas de sangre, de oro rojo, cuando Od, su esposo, la abandonaba por tan largas temporadas. Así que sintiéndose despechada nos hizo débiles ante aquellos que serían nuestras parejas eternas, nuestras verdaderas parejas. Nos quitó la capacidad de saciar nuestro apetito y nos lanzó a una vida inmortal de hambre eterna, hasta que encontráramos a nuestra verdadera pareja, nuestros cáraid. Su sangre se convertiría para nosotros a algo parecido a la ambrosía.—Así que Freyja dijo algo así como: «tráguense mis lágrimas».—Más o menos. Entonces, sólo entonces, nosotros dependeríamos de nuestra pareja, nos entregaríamos a ella o el, porque sin su sangre moriríamos y los más débiles acabarían transformándose en nosferátums.—¿Cómo?—Loki tiene un radar para la vulnerabilidad del alma vaniria. Encuentra a los que han sido rechazados por sus cáraids y les da a elegir entre la muerte que llega inevitable sin los recursos de la sangre de la pareja o entre la vida eterna, bebiendo y saciándose con los cuellos de los humanos. Loki te ofrece dejar de pasar hambre y saciarte con la muerte de un ser humano. A cambio de ese pacto roba sus almas. Muchos vanirios lo aceptan —se encogió de hombros resignado.—¿Me estás diciendo que todos los vampiros son hombres despechados por sus parejas?—Casi todos. O hombres cansados de seguir buscando. Como ves, somos vulnerables ante ustedes. Cuanto más tiempo pasamos sin encontrar a nuestra pareja, más cerca está Loki de nosotros. Y si lo encontramos y nos rechaza, entonces si uno no tiene honor, cede ante lo que Loki le ofrece. Somos débiles porque aunque nuestra alma es inmortal, sigue siendo humana. Por eso, el o la cáraid de un vanirio es sagrado. Con ellos recuperamos el sabor, cerramos las puertas definitivamente a Loki, saciamos el hambre y mantenemos nuestra inmortalidad y nuestros poderes. Si no obtenemos el favor de nuestros cáraid y si nos privan de su sangre una vez ya los hemos probado, si por alguna razón se niega a nuestra naturaleza, nosotros elegimos entre morir o perder nuestra alma a manos de ese toca huevos de diablo. ¿Entiendes? Lo más importante para nosotros es hallar a nuestra pareja y luego mantenerlos a nuestro lado.—Me recuerda al lema de los Cynster —susurró. Le encantaba Stephanie Laurens.—¿Quién?—Nadie. ¿Y si sientes que es él o ella, pero no han probado su sangre? ¿Qué pasaría? —preguntó intrigado.—Entonces uno intenta mantener la esperanza y se dispone a sufrir el tormento de los condenados hasta que beba de ellos.Hoseok se mordió el interior del labio para evitar preguntarle lo que lo corroía. ¿Taehyung tenía cáraid? De repente una punzada inesperada de celos le agarrotó el corazón. No tenía intención de analizar esa reacción.—Es evidente que los creó una mujer —murmuró ladeando la cabeza y repasándolo con la mirada. Creo que voy a abrir un club de fans en Facebook. Club de fans de Freyja —asintió con una sonrisa.Los vanirios eran el sueño húmedo de cualquiera. Bellos, fuertes y poderosos, pero a la vez débiles y sumisos ante sus parejas. Caramba con esa tal Freyja.Era toda una artista.—¿Y las parejas? ¿Tienen que esperar a que lleguen y los reclamen?—Para ellos también es el maleficio —dijo entre comillas. —Estar tanto tiempo sin que nadie los reclame también es doloroso, ¿no crees? —alzó las cejas.—No lo sé —contestó fríamente.—Freyja cree en el verdadero amor y espera a que las parejas eternas se reencuentren. Que se reconozcan o no depende de nosotros.—Pero sin embargo ustedes han utilizado los colmillos para algo más que beber la sangre de su cáraid —observó él mirando de nuevo su masculina y sensual boca.—Nosotros no bebemos de los humanos para sobrevivir —explicó él admirando los ojos brillantes de Hoseok. —Si alguna vez hemos bebido de ellos, ha sido para averiguar sucesos que eran importantes para nuestros objetivos y necesitábamos de la información que había escrita en la sangre del sujeto. En nuestras papilas gustativas hay una especie de lector de información y a veces debemos utilizarlo. Pocas cantidades ¿sabes? La sangre humana nos tienta, pero no es importante. Vivimos igual.—¿Poca cantidad? Matan a los humanos así —susurró entre dientes. —Sehun mató a Choi. Lo desangró.—Sehun está retenido por eso. Los vanir nos dejaron las reglas bien claras. No podemos abusar de nuestra fuerza con los humanos, pero él enloqueció. Perdió el control.—Tú casi me matas —recordó tembloroso los colmillos de Taehyung clavándose en su garganta.—Tú me volviste loco, pequeño. Tu sangre es... —no sabía cómo explicar lo importante que era su hemoglobina para él. —Es deliciosa, Hoseok. Me dejé llevar por tu sabor, y por lo que estábamos compartiendo.—No compartimos nada —dijo cortante. —Tú tomaste lo que quisiste sin consultarme.—No sucederá más —concluyó él ocultando una sonrisa lobuna en sus labios.—Eso espero —intentó relajarse, pero con Taehyung era una tarea imposible. Tenía la sensación de que antes o después se lo iba a comer. —Sehun no me gusta —confesó recordando como lo había tratado y las cosas que le había dicho. —¿Por qué crees que no les avisó del paradero de Namjoon y que no alertó sobre los cazadores?—No lo sé. Esta tarde todos los vanirios recibirán un comunicado de los dos representantes del Consejo de Walsall. Dubv y Fynbar nos dirán cuál ha sido el veredicto después de la reunión con él.—¿Quiénes son los del consejo?—Son vanirios que actúan como representantes y jueces de cada condado. Hay seis. Jisoo y Hero representan a Dudley. Dubv y Fynbar son de Walsall. Rose e Kihyun representan a Segdley Entenderás que en Wolverhampton no haya representación vanir —arrugó la nariz con un gesto infantil. —El Consejo trata de llegar a concilios cuando surge algún problema entre los clanes. Discuten y luego deciden sobre las soluciones con el resto de vanirios. No quieren decir que sean superiores, ni más fuertes ni más poderosos. Es sólo que están dotados de un gran discernimiento y mucha objetividad, y eso hace que nosotros creamos que tomarán las mejores decisiones y las más justas para todos nosotros. Lo ideal es que sean parejas las que ocupen ese lugar. Es en las parejas donde reside el equilibrio.Hoseok frunció el ceño, pensativo. Había entendido muy bien todo lo que le había explicado.—¿Hero y Jisoo son...?—Pareja.—¿Y Rose e Kihyun...? —También lo son. —¿Por qué los de Walsall no?—Porque todavía no hay nadie emparejado de allí —contestó con ternura.—Entiendo... —Hoseok se abrazó a sí mismo y se estremeció. —Sehun es mi tío, pero no lo quiero conocer. Me recuerda a un animal salvaje contagiado de rabia.Taehyung hizo un mohín, pero no pudo reprochar ninguno de esos pensamientos. A él también le parecía un animal desquiciado. —¿Se llevaba bien con mi padre?—Sí. Sehun era el mayor y siempre lo protegía. Sin embargo, también tenían sus diferencias. Sehun era muy agresivo y no dudaba en abusar de sus poderes para obtener sus fines. Namjoon, sin embargo, aun siendo el pequeño, era quien lo hacía entrar en razón. Con la desaparición de tu padre, Sehun se empezó a cerrar más en sí mismo y se alejó más de nosotros. Antes, Jimin, Yoongi, Jungkook y yo patrullábamos con ellos dos. Los seis éramos inseparables ¿sabes? —sonrió melancólico. —Cuando Namjoon faltó, entonces Sehun dejó de venir. Todavía no me creo que él supiese dónde estaban, y que no nos mencionara nada —apretó el puño hasta que los nudillos se le quedaron blancos.Hoseok advirtió la tensión de Taehyung. Debieron estar muy unidos él y su padre. Su papá no exageraba en el diario respecto a su gran amistad.—En fin —lo miró con atisbos todavía de melancolía en sus increíbles ojos. —No tienes por qué preocuparte. Tenemos que esperar a ese comunicado. Luego te informaré de lo que se haya decidido. Hasta entonces no tendrás que cruzarte con él, él está encerrado.—Está bien —asintió dócil. —Sigue explicándome cosas, Taehyung —le pidió en un ruego dulce y amigable.Hoseok empezaba a sentirse a gusto con él. ¿Podía ser eso?Taehyung sonrió. ¿Cómo no iba a obedecer a su hermoso y bello cáraid?—Nuestra hambre es eterna, ángel —puso un dedo índice en su entrecejo y poco a poco lo deslizó por el puente de su nariz hasta llegar a la punta. Hoseok estaba inmóvil. —Comemos alimentos que nos sacian mientras los ingerimos, pero inmediatamente después llega el vacío. ¿Eso es lo que te pasa a ti, precioso? —le preguntó dulcemente todavía rozando su nariz. —Tienes hambre ¿verdad?Taehyung estaba siendo muy tierno y Hoseok no sabía cómo actuar ante esa ternura.—Sí, tengo hambre —reconoció indignado.Taehyung se alegró por no haber hecho ningún intercambio con él, sino en ese momento Hoseok se volvería loco con la presencia de él. Olería su sangre y necesitaría hincarle los dientes. Pero, asustado como todavía estaba y, después de lo vivido, se debilitaría de sobremanera por luchar contra él, contra el ansia de beber de su pareja. ¿Cómo podía decirle que él era su pareja eterna? Hoseok tenía hambre de él. Se le veía en las pupilas dilatadas y en el modo en que se pasaba inconscientemente la lengua entre los dientes. Y él se sentía orgulloso de que un ejemplar de hombre como era Hoseok lo deseara de ese modo. Ahora sólo hacía falta que cediera ante ese deseo, que se familiarizara con ese anhelo y con las sensaciones que su proximidad provocaba en él.—Como y no me sacio —continuó preocupado sin apartar la vista de sus ojos. —Nada es suficiente.—Cuando encuentres a tu cáraid, verás que su olor y su presencia te alterarán. Necesitarás tocarlo, necesitarás besarlo, lamerlo, abrazarlo. Él te saciará — dijo él con voz erótica. —Yo soy tu cáraid.Hoseok no recibió el mensaje mental pero se sonrojó igual, pues su mirada lo decía todo y, avergonzado, volvió a ponerse la mano en el cuello. Necesitaba probar a ese mango con pelo rubio y ojos verdes que tenía enfrente con la misma desesperación que le describía Taehyung.—Sigue con la historia de los dioses —se apartó de él sutilmente.—Frey —continuó Taehyung retomando el hilo con facilidad, —por su parte, cuando vio que su hermana Freyja nos había otorgado unos dones tan poderosos, temeroso él de que los vanirios llegáramos a superar el poder de los dioses, nos otorgó otra debilidad —caminó a su alrededor, como un felino a punto de saltar sobre su presa. —Los dioses son muy celosos y necesitan estar siempre por encima. Él era el dios del sol naciente, así que nos hizo débiles ante el amanecer. Por eso no podemos caminar bajo la luz del sol. Y Njord nos entregó la inmortalidad y nos otorgó la capacidad de comunicarnos con la tierra, con la naturaleza. Nos entregó dones comunicativos con los animales.—Cielos —suspiró Hoseok mesándose el pelo hacia atrás, —es material para una novela.Taehyung sonrió y el gesto le llegó a los ojos, enterneciendo la mirada de Hoseok.—Todos esos dones, unidos a la capacidad guerrera de esos clanes, crearon lo que ves ante tus ojos. Yo soy uno de ellos.—Eres un viejo. Tienes dos mil años de edad —alzó las cejas impresionado. —Creo que si Cher tuviese línea directa con los dioses no dudaría en pagar lo que fuera por uno de sus tratamientos de belleza.—¿Demasiado para ti, ángel? —se colocó tras él inclinándose hacia su cuello. Se movía a tanta velocidad que Hoseok no podía seguir sus movimientos. Tan pronto lo tenía delante como, de repente, lo tenía detrás.—¿Y ustedes a qué clan pertenecen? —se agitó nervioso.—Somos celtas. Hace dos mil años, en Bretaña, fuimos convocados por los dioses en Stonehenge. Allí se nos dijo cuál iba a ser nuestra misión y allí se nos transformó.—¿Y vieron a los dioses? —preguntó sorprendido.—En su forma humana, sí. Eran hermosos, esbeltos y finos. De tez de porcelana, pelo hecho de hebras de sol y los ojos llenos de agua marina —un paso más y volvió a quedarse enfrente de Hoseok.—Siempre me pareció imposible que ahí arriba no hubiera nada.—¿No eres cristiano?—Creo que hay algo poderoso que nos hace como somos y nos otorga de consciencia, pero no me tragué la historia que pregonaba la iglesia.—Hay tantos dioses como mundos —aseguró Taehyung. —Cada persona es un mundo distinto.Hoseok lo miró fijamente y meditó sus palabras.—¿Era mi padre un celta? —le preguntó desviando los ojos hasta su cuello.Taehyung se acercó y se inclinó para hablarle al oído.—Tu padre era el celta más temido de todo el clan. Un guerrero invencible, leal y amigo de sus amigos. No le importaba dar la vida por aquellos a los que quería —susurró hundiendo la nariz detrás del hueco de su delicada oreja. —Era el hombre del trueno —explicó orgulloso. —No tenía miedo a nada. ¿Y tú?—¿Qué... qué haces? —le dijo Hoseok cerrando los ojos y temblando de la expectación. Le estaba rozando el cuello con la nariz.—No te imaginas lo bien que hueles para mí, Hoseok —contestó sin rodeos. —Tu olor hace que me eleve de la tierra.Eso no podía estar pasando. Taehyung lo estaba seduciendo, le estaba quitando uno a uno los grilletes del miedo y de la vergüenza. Tragó saliva intentando apartarse y no le contestó.—Tu padre, se perdió por el olor de tu papá —prosiguió él con su seducción. —Él encontró en Seokjin a su cáraid, aquel que estaba destinado a caminar con él por la eternidad, a apaciguar su maltrecho corazón, a darle el calor del amor y del hogar. El cáraid para un vanirio es como el sol.—¿Una maldición? —preguntó con voz estrangulada.Taehyung sonrió y apoyó los labios en la sien de Hoseok, y lo obligó a acercarse a él cerrando suavemente sus dedos sobre su muñeca. Acariciándolo con el pulgar, justo donde el cinturón lo había quemado en aquella fatídica y salvaje noche. Tiró de él suavemente.—No. Es la luz para nuestra oscuridad —musitó contra su piel.Hoseok se apartó para mirarlo directamente a la cara.Allí de pie, enfrente de él, con aquel cuerpo increíble y amenazador, la piel pálida y la cara ojerosa, las pestañas tan largas y ese rostro angelical que volvía a recordarle al de un niño, vio al Taehyung frágil, desvalido y anhelante de ese calor del que hablaba.Taehyung, aunque deseaba inclinarse y cubrirle la boca con la suya, vio la confusión y la lucha interna de Hoseok y decidió darle una tregua. Se apartó a su pesar, miró al cielo y se quitó la capucha.Era tan hermoso y masculino a la vez... Hoseok no pudo más que exhalar el aire entrecortadamente y humedecerse los labios.—En realidad, Hoseok, tengo cosas de tu padre que te pertenecen a ti.—¿Cosas? —repitió abrazándose a sí mismo.—Sí. Tú eres su heredero. Todo lo suyo es tuyo.Hoseok sintió como se le aceleraba el corazón y lo obligó a serenarse.—Tal vez esta noche, después de visitar la sede de Londres de Newscientists, aceptes en venir conmigo para que pueda enseñarte de lo que te estoy hablando.—¿Esta noche? —había quedado con Jungkook en Birmingham. Kai y Chanyeol irían allí a hacer guardia y habían accedido a llevarlo con él. —No creo que pueda.Taehyung endureció la mirada.—Vendrás —ordenó.—No me des órdenes —tensó los músculos de su espalda. Por fin. Se había acabado el hechizo.—No tienes nada que hacer y lo que tengo que enseñarte te agradará mucho.¿Él y Taehyung solos? No estaba muy convencido.—Tu hermano y yo nos vamos a encontrar en Birmingham. Kai y Chanyeol me llevarán. No puedo ir contigo.Su hermano era un completo estúpido, pensó irritado.—Está bien —cedió perceptiblemente cansado. —Que mi hermano te lleve entonces. No deberías ir a Birmingham esta noche, no es muy seguro.—¿Y eso por qué? —se cruzó de brazos y levantó una ceja altivamente.—Mañana es luna llena, solsticio de verano. Los lobeznos y los nosferátums saldrán de caza. Y tú vas a ser una presa con una inmensa diana en tu precioso culo. Hoy estarán muy alterados.¿Precioso culo? Un buen halago.Miró el reloj digital Dolce que le había comprado su abuelo y relajó los hombros.—Nos están esperando.Taehyung no contestó. Su cuerpazo pasó por al lado de Hoseok, con pasos ágiles y largos. El elevó la comisura de sus labios y lo siguió reprimiendo una ancha sonrisa.Taehyung estaba aprendiendo a ceder terreno, y eso era positivo. Ese vanirio abusón y mandón tenía que morderse la lengua ante él y no pasarse de la raya. Hoseok disfrutaba con su pequeña tortura.Miró cómo los músculos de su ancha espalda se movían debajo de la chaqueta, pero entonces se acordó de las heridas. ¿Le dolería? No. Seguramente ya habrían cicatrizado. Preocupado por él, siguió caminando hasta la mansión. Estaban en Londres. Taehyung miró el edificio de estilo modernista que se erguía ante ellos. Un edificio que parecía silencioso, donde no debían trabajar muchas personas, pero donde él sabía muy bien con lo que allí se investigaba. Si fuera por él, ahora mismo entraba y hacía arder a todos los que allí se encontraban. Sin embargo, habiendo vivido la experiencia de Hoseok, ya no tenía tan claro que todos los que trabajaban en Newscientists supieran en qué trabajaba esa empresa realmente.Pero él sí. Recordaba el día en que él y Sehun, habían encontrado los pedazos de Namjoon en uno de los contenedores de la calle Oxford. El olor los había llevado hasta sus extremidades cercenadas.Aún recordaba las lágrimas de Sehun, mientras apretaba uno de los brazos de su hermano a su pecho. Sehun... no cuadraba esa imagen con lo que habían descubierto.Taehyung apenas había podido respirar en cuanto pudo darse cuenta de que, efectivamente, la carne inanimada que tenían enfrente era la de su mejor amigo. ¿Cómo podían haberlo tirado allí? ¿Por qué? ¿Con qué intención? Aquello había sido una auténtica aberración. Si algún humano hubiera descubierto las partes de ese cuerpo, y los medios hubiesen investigado el caso, no sólo se habría creado una psicosis, sino que si los forenses hubiesen analizado la sangre de ese cuerpo... ¿qué habría pasado? No era sangre humana.Lo que sabían seguro era que había sido enviado desde Barcelona, tal y como indicaba el sello del brazo de Namjoon. Ahora tenía que descubrir si el cuerpo había salido de ese edificio o si realmente no había llegado a entrar en él. ¿Quién? ¿Cómo? Y ¿por qué? Eran las preguntas que tenía en mente. Recordó la noche en que Sehun y él interceptaron la caza de un vanirio a manos de dos de los cazadores de Newscientists. Bebieron de ellos, sólo para descubrir qué hacían. Aquellos hombres no sabían muy bien por qué hacían nada de eso, eran unos mandados. Pero sin embargo, eran ejecutores de vanirios. Entonces a través de su sangre, vieron lo que hacían. Mujeres, niños, maltratados, abiertos en canal... todos sometidos a todo tipo de estudios. Unos mandaban y ellos obedecían como robots.Observó como el Hummer de Kai aparcaba justo al lado de su Cayenne. Taehyung miró de reojo a Hoseok, que salía del coche con su porte elegante y su innegable atractivo. Era imposible que no llamara la atención. Su melena negra, brillaba haciendo colores azulados. Sus ojos violeta lo miraron y él apartó los suyos verdosos para volver a mirar al edificio. Él no había querido viajar con ellos.Hoseok echó los hombros hacia atrás y se colocó a su lado. El viaje con Kai y Chanyeol había sido silencioso. Chanyeol era callado de por sí, y Kai y él no se hablaban después del episodio de los latigazos. Sólo se habían dirigido la palabra para indicarle a Hoseok como debía de proceder en el interior del edificio.Se creían que era tonto... Él sabía bien cómo funcionaba esa empresa. Ya tenía su propio plan para extraer información. Sólo esperaba dar pronto con su objetivo.—Entraré contigo —dijo Kai protector.—No —contestó.—Entrarás con él y con Chanyeol —le ordenó Taehyung a regañadientes.Hoseok frunció el ceño sin comprenderlo. Pensaba que Taehyung no quería que el berserker estuviera cerca de él.—He dicho que no. Me puedo defender solo.—No sabes qué tipo de personas están trabajando allí dentro —replicó él cruzado de brazos y apoyado en la puerta del coche.—Necesito desarrollar mis nuevas habilidades —dijo con suficiencia. —Ahora sería un buen...—Basta, Hoseok. Deja de comportarte como un niño tonto y haznos caso —lo regañó él con frialdad. Lo tomó de los hombros y le apretó hasta que el sintió una punzada de dolor.—Me haces daño, monstruo —espetó con desdén.—Vas a obedecerme. ¿Me oyes? —sacó todo el instinto animal que tenía en su interior. —Esto no es ningún juego. Sabemos que estos humanos están aliados con nosferátums y lobeznos, y tú hueles demasiado bien ¿Me entiendes? —estaba loco si creía que él lo iba a dejar expuesto al peligro. —Si tienen a alguien de su especie trabajando con ellos en el interior del edificio, en cuanto entres te percibirán y entonces yo te pareceré un ángel al lado de ellos.Hoseok dibujó una línea prieta y temblorosa con sus labios y puso todos los músculos de su cuerpo en tensión. ¿Niño tonto? ¿Pero qué se había creído ese Pedro Picapiedra?
Vete a la mierda, monstruo. No me hables así.
Taehyung lo miró de reojo y no pudo evitar que sus labios dibujaran una sonrisa maliciosa de superioridad. Lo soltó y se apoyó de nuevo en su coche. Kai y Chanyeol no intercedieron.—Los transportes suelen llegar a las siete en los lugares de destino —explicó Hoseok sorprendido por la furia de Taehyung. —Cada día se envían cajas desde Barcelona a todos los edificios filiales de Newscientists. Veamos si hoy llega también mercancía. El camión tiene que estar al llegar.Dicho y hecho. Un enorme trailer con las siglas MRW en el lateral se paró delante del edificio. Dos hombres bajaron de la cabina del conductor y se dirigieron a abrir las puertas traseras para bajar la mercancía.—¿Quién tramita los envíos? —preguntó contrariado. —Yo no estoy allí para hacerlo...—Bueno, ahora sabremos quién es el segundo al mando —contestó Taehyung.—Llevan los albaranes —advirtió Hoseok. —Hay que interceptarlos antes de que entren al edificio.Taehyung lo miró desafilándolo con los ojos.
No se te ocurra desobedecerme, Hoseok. Quédate ahí. Por favor.
Toda la piel se le puso en tensión. El corazón se le aceleró, la sangre se le subió a la cabeza y sentía que mil mariposas revoloteaban en su estómago. Taehyung volvía a abrir comunicación mental con él. Se sentía bien, sorprendido y agradecido.
¿Has dicho, por favor? Eso está mejor, monstruo. La educación puede abrirte muchas puertas.
Quiero que mires bien lo que voy a hacer, Hoseok. Tú tendrás que utilizar tus poderes pronto y yo te voy a enseñar cómo.
¿Qué vas a hacer? Estaba eufórico por poder hablar así con él.
Voy a atraerlos a mí, les voy a ordenar que entren dentro de la cabina del camión y que se echen una cabezadita.
Hoseok sonrió para sus adentros haciendo negaciones con la cabeza.
Enséñame, entonces.
Lo captó todo. Captó como Taehyung enviaba una onda mental a los dos hombres, y como los hechizaba con la mirada al mismo tiempo que les ordenaba y los obligaba a obedecer sus deseos, bajando su tono de voz.Kai y Chanyeol vieron asombrados como los transportistas se metían en la amplia cabina y se desnudaban. Luego le entregaban los dos uniformes y Taehyung con un movimiento de cabeza les hacía dormirse.Nadie entró ni salió del edificio, actuó con velocidad y eficacia.Taehyung les indicó con un gesto de la mano que se dirigieran a él. Los tres corrieron hasta donde él se encontraba.—Kai y Chanyeol, tomen —les ofreció los uniformes.—Vaya, vaya... colmillos —susurró Kai asombrado. —Eres un buen mentalista.—Soy vanirio, es mi don.Uno de los muchos, pensó Hoseok mirándolo con intensidad. Taehyung lo miró a su vez, y le sonrió.Gracias, Hoseok. Sintiendo todo el dolor físico que sentía en ese momento, hambriento y muy vulnerable, no sólo le agradecía que lo hubiese obedecido, sino que le diese la oportunidad de poder enlazarse con él de ese modo mental. Aquello era un gran sedante para él. Pero necesitaba el enlace físico para poder recuperar toda su vitalidad. En cuanto al emocional... parecía un imposible en aquel instante.En unos minutos Kai y Chanyeol adoptaron las personalidades de Mark y Billy, los dos transportistas de MRW.—Tú entrarás con ellos —le dijo Taehyung a Hoseok. —Todas estas cajas tienen que ir a alguna de las salas o de los laboratorios de este edificio. Vas a dirigirte al recepcionista y le vas a sugestionar como yo he hecho con estos dos. Procura que Kai y Chanyeol oigan sus indicaciones.—Lo intentaré.—Una vez dentro, mientras Kai y Chanyeol averiguan qué hay en el edificio y qué hacen en él, tú tendrás que extraer de su mente todas las contraseñas y archivos de las bases de datos.—¿Lo obligo a hacer un backup de todo el ordenador?—Sí, eso también nos será de gran ayuda. Pero necesitamos las contraseñas, direcciones de email, encriptados, etc… ¿Me entiendes?—Sí.—No te alejes de la recepción. Ni se te ocurra internarte por ahí dentro, ¿de acuerdo?—Está bien, Taehyung.Taehyung se quedó inmóvil por un momento. Cómo le gustaba oír su nombre en la boca de Hoseok, de nuevo.—Esperarás a que lleguen los dos chuchos —le ordenó con una sonrisa.—Que te den —espetó Kai colocándose bien las solapas del uniforme.Los miró a los dos. Ayer Kai estaba azotando a Taehyung y hoy debían trabajar juntos. Debía de ser muy duro, sobre todo para Taehyung.Hoseok asintió como un niño obediente y ligeramente asustado.
—¿Qué harás tú?
Hablar así con Taehyung era muy reconfortante. Siempre que le respondía, su cuerpo reaccionaba del mismo modo que lo haría si le hubiese acariciado lánguidamente.
—Aquí hay varios palés. Quiero ver qué es lo que hay en el interior y además tengo que controlar a los dos bellos durmientes de la cabina.
—Pero la gente te puede ver. Les extrañará que haya alguien vestido de paisano dentro de un camión.
—No, ángel. No me verán si yo no quiero.
—Claro, olvidaba que eres superman —contestó alzando una ceja.
—No... soy un celta con muchos, muchos poderes. Ten cuidado. Te esperaré aquí mismo.
—Y tú... tú también ten cuidado.
Se dio media vuelta y se internó dentro del edificio. Tras él Kai y Chanyeol lo seguían con los albaranes.Taehyung sintió como se hinchaba como un gallo al reconocer la preocupación por él en la voz de Hoseok. Su relación empezaba a cambiar.Debía darse prisa y descubrir lo que había en el interior de esos envíos. Dios, se sentía tan mal físicamente. Pero no permitiría que nada le pasara a Hoseok, estaría con el mentalmente.En el interior no había ni un alma, a excepción del recepcionista. El suelo era de mármol claro y muy caro. Había algunas plantas altas y de tallos gruesos estratégicamente colocadas en la entrada, en las esquinas del salón, a cada lado del ascensor y en la inmensa recepción, donde un chico joven de menos de treinta años babeaba al ver el cuerpo de Hoseok dirigiéndose a él.—¿Lo puedo ayudar en algo, joven?El chico era delgado, pelirrojo, con el pelo peinado hacia atrás y untado con gomina, y con algunas pecas salteadas por la cara. Sus ojos marrones lo miraban deleitándose en cada una de sus curvas, comiéndoselo con los ojos.Hoseok sonrió coqueto, y pensó que el chico era un descarado.—Me vas a ayudar —contestó imperante.Tras él Kai y Chanyeol esperaban la información.—Lo voy a ayudar —dijo él completamente hipnotizado.—Han llegado los palés desde Barcelona. ¿Dónde tienen que dejarlos?—En la segunda planta inferior —el chico tragó saliva mientras quedaba sumergido en los ojos violeta de Hoseok. —Allí, el de seguridad introducirá el código para abrir el almacén y así puedan dejar las cajas en su lugar.Hoseok giró la cabeza y asintió para que Kai y Chanyeol se pusieran manos a la obra. Se reclinó sobre el mostrador y lo miró por debajo de sus tupidas pestañas.—Jude —miró su chapa y pronunció su nombre arrastrando las letras—quiero que grabes en una tarjeta USB toda la información del disco duro de tu ordenador. Teléfonos de contactos, emails, bases de datos, contraseñas, etc…—Inmediatamente —Jude trabajaba como un robot. No pestañeaba, sus movimientos eran mecánicos y sin emoción. Cogió un USB 5 GB de SONY, lo colocó en la salida correspondiente de su ordenador y trasladó todos los del disco duro a la tarjeta.Hoseok se sintió mal al descubrir el poder que podría tener sobre la gente. Pero él era lo que era, pensó recordando las palabras de Kai. Por el rabillo del ojo, controló como los dos berserkers entraban en el ascensor con un palé. Tenían que actuar con discreción para que las cámaras no grabaran nada fuera de lo normal. Hoseok repiqueteó con las uñas sobre la mesa de recepción.—Jude —volvió a mirarlo fijamente. ¿Por qué seguían llegando palés desde Barcelona si él no tramitaba los envíos? —En los últimos cinco días ¿has hablado con alguien de Newscientists de Barcelona?Jude asintió observando impasible como se trasladaba toda la información.—¿Con quién, Jude?—El señor Shin Hoseok. En ausencia del joven Jung, él se encarga de todo.Hoseok dejó de repiquetear los dedos y todo su cuerpo se puso en tensión. ¿Shin Hoseok? ¿Wonho, su doctor? —Hoseok, ¿estás bien? Cuando oyó la voz de Taehyung en su interior, se tranquilizó. —¿El señor Shin Hoseok dices? —Sí, joven.—¿Shin Hoseok hace mucho que trabaja en Newscientists? —no lo podía creer.—Hará unos doce años. Es la mano derecha del señor Choi.Cabrón falso y despreciable. Se sintió tonto e ingenuo por haber creído que él, su doctor, era su amigo.—Dime... ¿Qué ha sucedido con el joven Jung y el señor Choi? —controló el temblor de su voz.—El joven Jung está aquí en Inglaterra, por trabajo.Hoseok sintió un sudor frío sobre la nuca. Eso era justamente lo que habían hecho creer Jimin y Yoongi al servicio de su casa de Barcelona.—¿Y el señor Choi? ¿Se sabe algo de él?—Llegará pasado mañana a Londres, acompañado del señor Shin Hoseok —susurró por lo bajo inclinándose hacia Hoseok.Hoseok dejó de respirar, se estremeció y sintió que la sangre se iba de su rostro. Choi estaba muerto, no podía ser. Jude lo seguía mirando sin parpadear, perdido en su mirada violeta.
Hoseok, tranquilo. Percibo tus pulsaciones. Estoy contigo.
Taehyung percibía su ansiedad.—¿Cuándo... cuándo has hablado con el señor Choi? —preguntó con voz temblorosa.—Ésta misma mañana, joven.—Oh Dios... Taehyung —tenía muchísimo frío.—Hoseok, recoge los datos y sal de ahí. No quiero sentirte así. —¿Viene por algo en especial el señor Choi? —inquirió Hoseok.—Me obligó a que le preparara un reservado para unas diez personas en el The Ivy, un restaurante muy selecto de Londres.—¿Cuál es la dirección y a qué hora esperan el reservado?—En el dieciséis de la calle Moor, a las ocho y media.—Jude, dame la tarjeta USB, y también tu agenda —le apresuró con un gesto de la mano.—Claro, aquí tiene —le entregó una Blackberry negra y el USB tranquilamente.—No vas a recordar nada de lo que hemos hablado —le ordenó en un susurro bajo y sedante. —Me voy a ir de aquí y vas a hacer como si nunca me hubieses conocido. Nunca me has visto.Jude asentía con la boca entreabierta y los ojos semi-cerrados.El ascensor se abrió y aparecieron Kai y Chanyeol, extrañamente pálidos y consternados.—Los tienen que sellar —dijo Hoseok entredientes preocupado por ellos. ¿Qué habían visto?Chanyeol esperó a que un atontado Jude, sellara los papeles sin apartar la mirada enamorada de Hoseok.Chanyeol tomó a Hoseok del brazo y lo invitó a que saliera de allí. Los tres llegaron hasta Taehyung, que inspeccionaba lo que había sacado de las cajas. Todo tipo de probetas congeladas, potes de cristal, vaporizadores, material quirúrgico...—¿Te encuentras bien? —preguntó Taehyung mirando a Hoseok. Estaba pálido.—No —respondió con la mirada perdida.—Larguémonos de aquí, colmillos —dijo Kai bruscamente. —Este sitio es asqueroso.Taehyung asintió. Colocó todo lo que había encontrado en una bolsa negra Nike y salió del camión esperando a que los berserkers se cambiaran. Obligó a los transportistas a despertarse, cambiarse de nuevo, revisar el albarán y finalmente irse de allí.Taehyung tomó a Hoseok por el brazo y miró a Kai advirtiéndole con la mirada que ni se le ocurriera decirle a Hoseok que regresara con ellos.Hoseok era suyo y se encontraba mal. Él tenía que cuidarlo, no ellos. Él.—Vienes conmigo —le dijo Taehyung mirándolo con preocupación.Hoseok asintió entre temblores, demasiado consternado como para llevarle la contraria, intentando amarrar con fuerza la agenda contra su pecho.Una vez dentro del coche y dirigiéndose de nuevo a Wolverhampton, Taehyung fue inclemente con él.—Dime ahora mismo qué has descubierto.Hoseok miró la noche cerrada que caía sobre ellos. El cielo estaba encapotado. Tragó saliva y lo miró con los ojos húmedos.—Wonho, mi doctor... trabaja con Choi en la empresa. Lleva allí desde hace doce años. Él... lo está tramitando todo desde Barcelona en mi ausencia.Taehyung lo miró. Quería averiguar si realmente le molestaba la traición de Wonho. Sólo de pensar que ese podía despertar algún tipo de ternura en Hoseok, lo enfurecía.—Wonho no es ningún inocente. Él sabía lo que se hacía cuando te pinchaba y él sabe muy bien en qué está trabajando. Continúa —gruñó.—Ch... Choi sigue vivo —le tembló la barbilla.Taehyung apretó la mandíbula y tomó el volante con tanta fuerza que los nudillos se le quedaron blancos. ¿Cómo podía ser? Sehun lo dejó seco y lo enterró. Estaba muerto. ¿Pero entonces...?—Dime que no puede ser —suplicó con los ojos asustados. —Yo lo vi caer sin vida con el cuello desgarrado. Sehun lo mató ante mis ojos...—Está bien, pequeño, tranquilízate —le dijo con voz amable. —Cuéntame qué te dijo.—Tiene pensado llegar mañana a Londres. Tiene una reunión en el The Ivy, les han reservado un privado a las ocho y media para diez personas. Ellos saben que estoy aquí —dijo desesperado y sin resuello. —Saben que ustedes me trajeron aquí —susurró con la voz estrangulada. —¿CÓMO PUEDE SABERLO? ¿QUIÉN DEMONIOS SE LO HA DICHO? —gritó. —¿POR QUÉ SIGUE VIVO?—No lo sé, ángel —pero iba a descubrirlo pronto. —En teoría Jimin, Yoongi y Sehun se encargaron de enterrar el cuerpo. A no ser que...—¿Qué? —preguntó Hoseok tembloroso.—Nada —contestó distraído. —Averiguaré todo lo que pueda. Por cierto, le dijiste a Wonho que te vendrías a Londres a trabajar. Estoy convencido que vienen hacia aquí para encontrarte. Choi buscará venganza por haberlo intentado matar y vendrán hacia aquí...Hoseok lo miró. Taehyung había estado en su mente, tenía que acostumbrarse a todos esos detalles. Se puso las manos en la cara y exhaló fuertemente.—Viene a por mí. A por todos nosotros... —Hoseok apoyó los pies en el asiento de piel y se cogió las rodillas.—¿Estás asustado? —preguntó él con empatía. —Yo no dejaré que te haga daño, Hoseok. Voy a llegar al fondo de este asunto. No temas.Hoseok abrió mucho los ojos y lo miró con sorpresa. Le agradaba tener a Taehyung protegiéndolo, se sentía extrañamente seguro. Entonces, se acordó de donde estaba. Del coche en el que estaba y de lo que le había pasado allí hacía unos días.—¿Y quién me va a proteger de ti, Taehyung? —le dijo abatido mirando al frente con absoluta rendición.Taehyung lo miró desolado y un músculo se le tensó en la barbilla.—Yo te protegeré de mí. Ya te he dicho que no volvería a hacerte daño.Su iPhone sonó. Había llegado el mensaje de la comisión, pero no provenía de los dos de Walsall, sino de los dos de Dudley. Hero y Jisoo. Taehyung frunció el ceño y abrió el mensaje.
A las 22:00 h. Reunión en Athens Restaurant, en Birmingham. Ya hemos avisado al clan Berserker para que se reúna allí con nosotros. Sehun se ha escapado, y Dubv y Fynbar han desaparecido. Los guardias del hoyo han muerto asesinados. Sehun está descontrolado y es peligroso.
—¿Qué pasa?Taehyung endureció el rostro.—Sehun se ha escapado, ha matado a los centinelas del hoyo.—¿QUÉ? ¿QUÉ HOYO? —gritó.—El lugar donde recluimos a Sehun, en la habitación del hambre. Está bajo tierra... Los dos del consejo de Walsall han podido estar implicados en su liberación. Han desaparecido y nadie sabe nada de ellos. Nos vamos a Birmingham a hablar con los clanes.—No puede ser verdad —Hoseok se hundió en el asiento. —Dime que esto es una pesadilla...Taehyung maldijo a todo lo que se meneaba. Hoseok necesitaba mucha más protección de la que se imaginaba y él no estaba en condiciones de protegerlo. A duras penas estaba disimulando su malestar y su pérdida de poder, pero no quería que fuera la compasión de Hoseok lo que le llevara a él, sino la verdadera pasión entre parejas, el reconocimiento humilde de entregar su cuerpo a su cáraid.Choi y todos los que todavía no conocía irían a por Hoseok. Él era un salto en la evolución, un milagro, la posibilidad de engendrar una auténtica raza casi invencible. Sehun lo querría muerto sólo por vengar a su hermano, eso si era cierto que él desconocía que Hoseok era su sobrino.Miró a su belleza de ojos lilas y por primera vez lo vio como un niño frágil y necesitado de muchos mimos. Temblaba y estaba impactado por las últimas noticias. Necesitaba calor y comprensión. Una ternura insólita en él hasta entonces le oprimió el corazón.Hoseok lo miró fugazmente, quedaba una hora y media para llegar a Birmingham y necesitaba que alguien lo tocara y lo abrazara.—Dime lo que quieres, y yo te lo daré —le dijo él suavemente.Hoseok se envaró como si lo hubiesen quemado con un hierro candente. Él estaba continuamente en su cabeza, ya no podía salir de ella.—Es sólo que...
—¿Qué, Hoseok? Dímelo, porque deseo hacer algo y no quiero cometer más errores contigo. No quiero asustarte más.
Hoseok bajó la mirada con gesto derrotado, tragó saliva. Se desabrochó el cinturón con manos inseguras y lo miró pidiéndole permiso con toda la humildad del mundo. Precisaba un cuerpo fuerte al lado, uno que en ese momento lo sepultara en un abrazo.—Ven aquí, Hoseok —levantó su brazo izquierdo y lo invitó a que se acurrucara en él.—Espera un momento... es sólo que... Esto no quiere decir nada ¿vale?.. —aclaró con voz débil y levantando el dedo índice. Miró su perfil perfecto, su barbilla varonil y su pelo rubio. Santo Dios, nada deseaba más que aplastarse contra él. Ni más, ni menos.COLMO. ESTOCOLMO.—Querrá decir lo que tú quieras —sonrió dócilmente y Hoseok pensó que se iba a desmayar de lo dulce que parecía. —Vamos, pequeño. Déjame abrazarte. Lo necesito yo más que tú.Hoseok se mordió el labio para no llorar. Taehyung quería hacerlo sentir bien, se obligó a pensar. Sólo era eso, un gesto amable por parte de él.Se movió hasta pegarse a él, juntó las manos al pecho para no tener que manosearlo mucho, y apoyó la cabeza sobre el musculoso hombro de Taehyung. Inspiró y apretó las rodillas a su cuerpo manteniendo el calor.El olor a mango cada vez era menos fuerte, pensó extrañado. Le chocaba que estuviera a gusto entre sus brazos, pero aquella era la realidad. Nunca se había sentido tan bien.Taehyung sintió el cuerpo dócil y blando del joven y su corazón se disparó. Lo rodeó con el brazo y lo apretó contra él con posesividad.Hoseok exhaló y acabó relajándose. Necesitaba que alguien lo abrazara así, que alguien lo cobijara. Inconscientemente frotó su mejilla contra su hombro y cerró los ojos.—¿Te encuentras mejor? —le preguntó Hoseok con un deje de coquetería y juego en la voz. Él había dicho que necesitaba su abrazo, ¿no?—Mucho, mucho mejor —sonrió Taehyung ignorando lo tenso que tenía el pantalón a la altura de la ingle. Reprimiendo la reacción de su cuerpo ante la cercanía de Hoseok, se limitó a conducir.El corazón de Hoseok saltaba de alegría y de una extraña sensación que nunca antes había sentido. Disfrutando de ese momento, y sintiéndose como una colegiala, hizo esfuerzos por dormirse.Taehyung conducía con una sola mano, sintiéndose pleno y lleno de felicidad por primera vez en milenios.¿Cómo sería la correspondencia de mente, cuerpo y corazón entre las parejas vanirias? ¿Cómo sería tener el cuerpo lánguido y tierno de Hoseok por mutuo acuerdo? ¿Sería apasionado? Resopló. Ya lo creía que sí, Hoseok era puro fuego, sólo hacía falta que perdiera el miedo a encenderse. El sería quién lo iniciaría en los placeres de la pareja y, quién sabe, puede que en la intimidad llegaran a conectar hasta contactar con el corazón de cada uno. Se sorprendió al darse cuenta de lo mucho que deseaba que Hoseok sintiera algo por él.Con esa idea, expresó el último pensamiento en voz alta.—Nadie te tocará, Hoseok. Yo te protegeré, te lo prometo.
----- CHAPTER BREAK -----
—¿Por qué hemos quedado aquí? Es un restaurante griego —dijo Hoseok entrando casi a trompicones. —¿Ustedes lo hacen todo así?—¿Así cómo?—Así... —señaló todo lo que le rodeaba. —Tan... esnob. ¿No pueden quedar en un sitio resguardado de todo y hablar clandestinamente? —¿Cómo en las películas? —sonrió frunciendo el ceño. —Por ejemplo, sí.—Hay muchas formas de llegar a acuerdos. Y además, reunirnos en público nos prohíbe enfrentarnos.—¿Lo hacen como una medida de prevención, entonces? —Más o menos —se encogió de hombros.El alboroto era ensordecedor. La gente se reía y daba palmas, ensimismados en sus celebraciones. Un plato volaba hacia la derecha y chocaba contra la pared a punto de golpear un cuadro decorativo de Grecia. La gente vitoreó al que había lanzado el plato y luego se dispusieron a comer tranquilamente como si nadie se comportara esporádicamente como salvajes.—Tenemos una sala para nosotros solos, al fondo —dijo Taehyung hablándole casi al oído.Una vez dentro, el primero que fue a saludarlo fue su abuelo Siwon. Lo abrazó fuertemente y le susurró palabras cariñosas al oído.—Estaba preocupado por ti, cariño —le dijo él.—Estoy bien.Siwon lo miró a los ojos, y vio temor e inseguridad. ¿Qué habían descubierto? —Estoy muy orgulloso de ti, Hoseok. Eres un chico muy valiente. Hoseok sonrió y los ojos le brillaron de emoción. Su abuelo estaba orgulloso de él. Su abuelo. Algo suyo, de su familia. Se sintió bien al pertenecer realmente a alguien. Desde su conversión, había descubierto cosas agradables.Una vez sentados en la larga mesa que habían preparado en U, Taehyung, Hoseok, Siwon, Kai y Chanyeol se sentaron en el centro. Jimin, Yoongi, Jungkook, Hero y Jisoo, enfrente. Y el resto alrededor.Jimin estuvo mirando todo lo que Taehyung había traído de los palés. Hacía gestos de preocupación y de desaprobación mientras Kai y Chanyeol explicaban todo lo que habían descubierto al dejar el palé en el subterráneo del edificio.—Tienen montado un inmenso laboratorio, de varias salas en las cuales no se pueden acceder sin que sepas las contraseñas de acceso —explicó Chanyeol. —Kai pudo colarse en una de las salas y vio lo que allí tenían.—Son cuerpos criogenizados —explicó Kai. —Algunos son berserkers a media transformación, otros completamente transformados y algunos más eran berserkers en estado humano normal —dijo con repulsa. —La sala contigua tiene exactamente lo mismo, pero con cuerpos de vanirios.Los allí reunidos murmuraron en desaprobación.—Guardan unas inmensas neveras en las mismas salas, donde hay una serie de probetas que se mantienen congeladas. Son... —se secó la frente de sudor— muestras de esperma y óvulos. Unos de unas especies y otros, de otra.—Dios mío... —dijo Hoseok ahogadamente.—Otras probetas contienen muestras de sangre, hay crisoles con tejidos membranosos que no pude descubrir qué eran... Pero lo peor... —¿Qué? —preguntó impaciente Siwon.—Tienen embriones humanos criogenizados. Muchos de esos embriones están a medio camino de formarse, algunos con malformaciones espantosas... Garras en vez de manos, ojos oblicuos, colas a medio formar... Es repugnante. Tiene muchas más salas cerradas... estoy seguro de que tienen a gente de los clanes todavía con vida... lo intuyo.Se hizo el silencio. A lo lejos se oía algún que otro plato volando.Entraron los camareros sirviendo platos por doquier y todos se comportaron con normalidad, sin levantar suspicacias de ningún tipo.Hoseok miró su plato y frunció el ceño.—¿Qué es esto? —le preguntó a Taehyung.—Se llaman Kolokitakhia —respondió él sonriendo. —Son calabacines con aceite de oliva y ajo.—¿Ajo? ¿Por la noche?—Así ningún vampiro te morderá —arqueó las cejas divertido.—Ya, que gracioso. ¿Y esto? —señaló un plato con patatas y hojas verdes.—Son Dolmades —explicó mientras se metía un trozo de calabacín en la boca. —Es estofado con hojas de viña.—Parece vegetariano... ¿No comen carne? —a Hoseok no le gustaba la carne. Era vegetariano.—No. Es lo único que nuestro cuerpo no admite—contestó él, cogiendo un bollo caliente que había dejado una camarera. La camarera le sonrió y él le guiñó un ojo. —Los vanir adoran a los animales y no aprueban que los comamos.Hoseok miró a la camarera y luego lo miró a él. Sintió como si le dieran una patada en el estómago. ¿Cómo se atrevía Taehyung? Un momento. ¿Qué le pasaba? Quiso hundirse en el asiento cuando descubrió que no le gustaba que ese vanirio machista y arrogante coqueteara con esa mujer.—¿Estás bien? —le preguntó él mirándolo de reojo.—Claro.—¿Te ha molestado algo, ángel? —sonrió maléficamente.Lo miró y echó los hombros hacia atrás. Cuando lo llamaba así parecía que se despegaba del suelo. Echando mano a la coherencia, se esforzó por sonreír y morderse la lengua.Taehyung vio que la sonrisa no le llegaba a los ojos. Hoseok se olvidaba que él podía leerle la mente. Taehyung sabía que estaba muy celoso. A lo mejor, ellos dos si podían tener una segunda oportunidad. Con ánimos renovados, le ofreció un trozo de bollo.—Pruébalo. Está calentito y tierno.—Tengo un hambre de mil demonios, pero si como corro el riesgo de sufrir una indigestión.—Come o te romperán un plato en la cabeza —le sugirió él comiendo también con toda confianza del plato contrario. —Es la tradición. Si no comes sus especialidades, se sienten agraviados, así que te estrellan la vajilla contra el cráneo.—Supongo que todos rebanan los platos.—Los dejamos limpios.—Pero, si por mucho que comamos no nos saciamos... —jugó con una patata estofada— ¿por qué comemos?—Puede que no nos saciemos, pero las papilas gustativas no las tenemos atrofiadas. Comer es un placer. Y a los vanirios nos encantan todos los placeres mundanos —dio un sorbo a la copa de vino tinto que le habían llenado.Hoseok lo miraba fascinado al conocer la faceta glotona de Taehyung. Realmente disfrutaba con la comida.Jungkook sentado enfrente de ellos, los miraba divertido. Hoseok levantó la vista hacia él y Jungkook sonriente alzó las cejas.Hoseok carraspeó, se sonrojó y bajó la vista hacia el plato.Los camareros se fueron y volvió a quedar todo en silencio.—Hay que detenerlos... no me gusta nada lo que dices, Kai. ¿Qué pretenden con los óvulos y el esperma? —dijo Jisoo.—Fecundar. Crear nuevas especies —explicó Jimin. —El óvulo de un berserker y el esperma de un vanirio da a Hoseok como resultado. O puede que... pueden ser muchas cosas las que hacen con nosotros y ninguna buena. Lo que no hay duda es de que Seokjin y Namjoon tenían razón en sus cábalas. Estas sociedades están en nuestra contra y sea lo que sea lo que tienen entre manos es peligroso.—Hay algo más inquietante. Jung Choi sigue vivo —cortó Taehyung. —Pasado mañana tiene una cena en el The Ivy y se reúne con un grupo de personas. Puede que saquemos más información de ese evento —tomó aire y miró a Jisoo. —Sehun se ha escapado y él es el único que sabría por qué razón Choi sigue con vida. Es obvio que hemos sido víctimas de una traición Hero —miró al rubio de aspecto élfico que prestaba atención solemnemente. —Démosle caza, a él y a los dos de Walsall.Todos los vanirios alzaron los puños y apoyaron la propuesta de Taehyung.—Dejo la caza en tus manos, Taehyung. No debemos olvidar que ahora, más que nunca, hay que proteger a Hoseok. Ellos lo quieren —dijo Hero mirándolo con admiración. —Allá donde vaya estará vigilado. Hoseok es el ejemplo de la conciliación de las dos especies. O nos unimos o acabarán matándonos a todos.—Yo procederé también con mi clan —dijo Siwon con sinceridad. —Son muchos los berserkers desaparecidos sin explicación en los últimos años. Debe de haber un topo suelto que facilite las capturas y juro por Odín que voy a descubrir quién es.Los berserkers gritaron animados.—Las vigilias las haremos juntos, en grupos mezclados —sugirió. —Se acercan noches muy movidas. Mañana es el solsticio de verano y dentro de tres días, la noche de las hogueras. Los lobeznos y los nosferátums salen de caza, hambrientos, y los de Newscientists esperarán a que nosotros nos despistemos para actuar y secuestrarnos. Es el momento de demostrar que no van a ganar.—Hoseok ha obtenido mucha información del disco duro del ordenador de la empresa — comentó Taehyung. —En las siguientes horas intentaré desglosar lo que hay aquí y averiguar todo lo que nos sea de utilidad para luchar contra ellos.—Hoy nos repartiremos por grupos. Uno se quedará en Birmingham. Cuatro más se repartirán por la Black Country. Y otro irá a Londres —ordenó Taehyung mirando a Siwon.—Mis chicos se unirán a tus grupos —dijo el berserker con seguridad.Después de cenar y ultimar los detalles del plan de acción, salieron del restaurante. Jungkook se acercó a Hoseok.—Me han encargado que te enseñe tus nuevas propiedades —dijo con total tranquilidad. — ¿Vamos? —lo tomó amigablemente del brazo.—¿Propiedades? Espera —clavó los pies. —¿Adónde me llevas? Pensé que haríamos guardias en Birmingham.—Cambio de planes. Esta noche iremos a Londres.—Pero si venimos de allí.—Allí también se necesitan guardias. Ya has oído a tu abuelo y a Taehyung.—¿Otra vez tenemos que coger los coches? —dijo mirando a su abuelo y a Kai.Los dos lo miraban resignados como si hubieran aceptado que él era posesión de Taehyung, de nadie más.—No cogeremos los coches —contestó Jungkook guiñándole el ojo y llevándolo a un callejón trasero. —Hola, Taehyung.El cuerpo de Taehyung apareció por detrás de Hoseok. Hoseok se giró y chocó contra el pecho del vanirio.—¿Qué hacen? —preguntó nervioso. Apoyó las manos en el pecho de Taehyung para evitar caerse.—Agárrate, Hoseok —las comisuras de sus labios se elevaron sutilmente. Abarcó su cintura con las dos manos y lo apretó contra él.
—¿Qué haces? Tú no tenías que estar aquí esta noche.
—Te llevo a Londres.
—¿Qué? Taehyung...
De repente sus pies ya no tomaban contacto con tierra firme. Flotaban. Hoseok se agarró a los hombros de Taehyung y miró hacia abajo. —Oh Dios mío... A sus pies, las luces de Birmingham dibujaban calles de neón en movimiento. Los coches se veían minúsculos y la gente como hormigas, ajenos a lo que sobrevolaba sobre sus cabecitas.Taehyung lo miraba con atención y sonreía altivo y presuntuoso. El pelo de Hoseok se agitaba libre. Taehyung deslizó una mano hasta el centro de su deliciosa columna vertebral sosteniéndolo contra él.Hoseok sintió el calor de su mano traspasar la suave y fina camisa que llevaba.—Taehyung... —echó la cabeza hacia atrás y lo miró por debajo de sus pestañas. —Estamos volando.—¿Cómo? —bromeó el vanirio mirando hacia abajo y haciendo que perdía el equilibrio. Hoseok gritó y él rió de su expresión. —Es broma.Taehyung sintió como su pelo rozaba su rostro. Apenas podía oler el olor personal de Hoseok, perdía la facultad de sus sentidos, pero sí que olía su pelo brillante que desprendía un suave y excitante olor afrutado. Enredó dos dedos en su cabello y lo acarició mientras se hundía en sus ojos violetas.—¿Te gusta? —le preguntó apretándolo más a él y mirándole la boca.—Sí —susurró temblando de placer. No sólo le gustaba volar, sino, estar rodeado por los brazos de él.—¿Tienes frío? —lo rodeó más ferozmente con los brazos, dándole toda la calidez de su cuerpo.—No... —murmuró deslizando sus manos por su pectoral y rozando con su nariz el pecho de él. Inhaló profundamente y sintió el sabor de Taehyung en la boca.¿Qué estaba haciendo? ¿Eso era una caricia? Pero no lo podía evitar. Quería tocarlo y frotarse con él.—¿QUÉ TE PARECE HOSEOK? —gritó Jungkook volando a su lado. —NO ES TAN MALO SER VANIRIO, ¿EH?Hoseok lo miró de reojo y levantó una ceja inquisitiva.—Agárrate, ángel —murmuró Taehyung con una sonrisa traviesa.En un abrir y cerrar de ojos se colocaron en posición horizontal. Hoseok gritó y le clavó las uñas en el pecho.A Taehyung casi se le saltan las lágrimas. Tenía todavía las heridas del pecho abiertas desde la lucha entre los berserker y vanirios. Tenía que beber de Hoseok para que cicatrizara todo su cuerpo o pronto moriría. Le estaba costando mantenerse en el aire.
—¿Estás asustada, niño?
—No.
—Estás tenso.
—¿Qué esperabas? Estoy volando, y además no me gusta esta posición. Por supuesto que estoy tenso. ¿Nunca se les ha cagado una paloma encima?
Taehyung se echó a reír abiertamente. Le gustaba su sentido del humor. Lo apretó más contra él y lo cambió de posición. Él abajo y Hoseok arriba.—No seas presumido, Taehyung —dijo Jungkook irritado.Hoseok asombrado, le sonrió con la misma irritación. Pero le había encantado su risa.—Creído —musitó Jungkook.Taehyung respondió con otra sonrisa deslumbrante y con el ego hinchado. Armándose de valor agarró el pelo de Hoseok que tenía en la frente con una mano. Lo deslizó hacia atrás y lo mantuvo agarrado.—Así, tu precioso pelo no te fastidiará —le explicó. —Y tú podrás agarrarte mejor a mí.El tembló y se agarró a las solapas de su chaqueta, apoyando la cara en su pecho de granito. No iba a llevarle la contraria en esas condiciones.—Lo que tú digas, pero no me sueltes.—Vamos allá, precioso.Adquiriendo la velocidad del viento, surcaron los cielos ingleses. Cielos fríos, con restos de olores de la urbe, pero abiertos y a la vez infinitos para ellos tres.En diez minutos se plantaron de nuevo en Londres, en una de las calles más caras de esa ciudad. Kensington Palace Gardens. Un gran ejército de árboles decoraba la calle, que por cierto no era totalmente llana, sino que estaba ligeramente inclinada.Cuando aterrizaron, Hoseok tardó unos segundos en soltarse de las solapas de Taehyung.—Ha sido... increíble —reconoció tirando de su cabeza para que Taehyung soltara su cabello.—Sí —le dijo él con los ojos brillantes. Le peinó el pelo con los dedos en un gesto íntimo y territorial y lo dejó libre.Hoseok se aclaró la garganta, apartándose de él, intentando disimular sin éxito las mejillas sonrosadas.—¿Qué hacemos aquí? —miró las extraordinarias mansiones que poblaban la avenida. — ¿Quién vive aquí? ¿El presidente?Taehyung y Jungkook, se miraron y sonrieron.—El rey de Arabia Saudita, Abdallah. El rey mundial del acero, el propietario de la más poderosa inmobiliaria de Inglaterra, el sultán de Brunei, etc... —Enumeró Taehyung como quien se cuenta los pelos de la nariz.—Muertos de hambre, por lo visto —comentó Hoseok con cinismo.—Todos muy, muy, muy millonarios.—Bueno... ¿Y qué hacemos aquí? —volvió a preguntar Hoseok frunciendo el ceño. —Creí que íbamos a hacer guardias.—Tu padre, dejó una casa aquí —respondió Jungkook.—¿Cómo dices? —Lo miró con las cejas levantadas y los ojos lilas abiertos.—Tu padre era muy rico.—Todos los vanirios somos bastante ricos —explicó Taehyung con una amplia sonrisa. —Namjoon tenía empresas de construcción. Vendió sus acciones y se enriqueció. Además, tiene una gran cantidad de terrenos a su nombre y un montón de propiedades valoradas en millones de euros, aparte de importantes sumas de dinero invertidas en borsa y demás... En fin, ésta es una de sus casas.Señaló una impresionante mansión de estilo Victoriano, cercana al siglo dieciséis. Era un palacio portentoso, uno de esos que deja a todo el mundo que lo ve asombrado y con ganas de casarse con el heredero.Hoseok estaba pasmado. Ni siquiera la casa de su abuelo era así y eso que él tenía mucho dinero.Por fuera, se vislumbraban varias alas en la misma casa. Maderas de calidad, algunas decorativas y otras que realmente formaban parte de la estructura, daban a entender que era una mansión de estilo Tudor moderna. Toda la fachada estaba recubierta de mimosas que ascendían por la pared blanca y perfectamente mantenida, aunque éstas no llegaban arriba del todo, con lo que muchas de las ventanas de madera oscura de la segunda y de la tercera planta podían mostrar su cuerpo perfecto.Caminaron hacia ella.Taehyung sacó las llaves y abrió la puerta.—El palacio tiene quinientos metros construidos —señaló abriéndole la puerta. —Todas las salas y habitaciones tienen chimenea propia y baño con hidromasaje. El suelo está recubierto todo de parquet de cerezo oscuro. Consta de tres plantas.Hoseok abrió la boca en señal de pasmo. En la entrada, alumbrado por varios focos había un Monet.—A tu padre le gustaba el arte —Taehyung cerró la puerta.—¿Cómo puede ser mío esto? —preguntó más para sí mismo.—Lo es. Hoy al mediodía he hablado con el notario. No ha tenido ningún problema en poner todos los bienes y propiedades de Namjoon a tu nombre.—¿El notario?—Kihyun. Del consejo de...—Ya recuerdo quién es. La pareja de Rose, ¿verdad?—Aha.—¿Así que no ha tenido ningún problema, eh? —repitió Hoseok.—No te preocupes por nada, Hoseok —le dijo él. —Todo te pertenece, todo es tuyo por derecho. Disfrútalo.—¿De qué patrimonio estamos hablando? —pasó la mano por la pared que tenía a la mano derecha de la que caía agua en forma de cascada y se colaba por una ranura situada en el suelo. Frotó los dedos mojados.—Tienes dos áticos de lujo en Mayfair, dos castillos en Escocia, una isla de siete mil metros en Ibiza con una mansión de unos dos mil metros construidos, cinco coches de colección Aston Martin, un yate, dos jets privados, un helicóptero, un hotel de cuatro estrellas en... Ah, y lo que sea que haya tenido en los Balcanes, ya lo investigaremos.—Espera, espera... —Hoseok seguía a Taehyung mientras este le enseñaba con gustosa diversión como era su nueva casa. —Vale, ya entiendo. Mi padre era asquerosamente rico. Pero... —se detuvo a media frase. Su olfato le decía que allí olía a algo distinto de lo que le había rodeado en los últimos días. Humanos.—Buenas noches joven Hoseok —dijo una voz de mujer a la mano derecha.La mujer tenía un deje suramericano inconfundible, la piel ligeramente aceitunada, el pelo negro recogido con unos pasadores y los dientes muy blancos. No tendría más de 45 años.—¿Quién es usted?—Soy María, era el ama de llaves del señor Namjoon.
Tu padre tenía servicio en todos sitios. El pasaba mucho tiempo afuera, así que alguien tenía que mantenerles las casas. Dio trabajo a gente humilde y muy necesitada, y un techo en el que vivir y se sintieran como en su propio hogar. El me decía, que a veces era él quién se sentía un inquilino cuando pasaba temporadas en sus propiedades.
Hoseok movía la cabeza asintiendo seriamente concentrado en la voz de Taehyung.—Hola María —dijo ofreciéndole la mano con una amplia sonrisa de afecto.—Ay joven, es usted precioso. Su padre era un hombre muy guapo y usted ha sacado muchos rasgos de él.
¿Sabe ella lo que somos?
No exactamente.
¿No exactamente?
—¿Tiene usted la misma afección que tenía su padre? —le preguntó pasándole la mano por el hombro en un gesto maternal. —¿Afección?
Rechazo al sol.
—Ay joven, su padre tenía una gran alergia a la luz solar. Fotodermatitis, le llaman. Y fíjese que aquí en Inglaterra no hace mucho sol, pero recuerdo que una vez, por error —aclaró levantando las cejas, —dejamos el ala norte con las ventanas abiertas y subidas hasta arriba para que se ventilara la casa y su padre se quemó y le salieron ampollas por todos sitios...Dios mío, esa mujer era una taladradora. Pero cariñosa y muy amable, así que Hoseok sonrió y se dejó guiar por María.Lo llevó a un salón exquisitamente decorado con estilo Art Deco, minimalista y muy cálido. Con colores vivos y con carácter.Una mesa de cristal, con columnas negras de mármol como soporte, se erigía en un extremo del salón. Chimenea, amplios sofás de piel y cuadros de firma amueblaban el lugar. Al lado de la mesa, unas extensas cristaleras daban a su propio jardín de propiedad. En el jardín había una fuente con un Buda enorme de piedra en el centro y varias flores de loto flotantes. A lo lejos se veía una pequeña capilla blanca y roja, con cojines tirados en el suelo en su interior.—Siéntese joven. Está hecho un palo, tiene que comer para que el hombre tenga donde coger ¿eh? —se giró y miró a Taehyung guiñándole un ojo pícaramente.¿Había hecho realmente eso María? Hoseok hizo como si no hubiera escuchado nada.—Descuida María —contestó Taehyung con una sonrisa lobuna que ya conocía Hoseok, —Hoseok está perfecto como está. Prieto, esbelto y todo en su sitio —dijo con voz ronca.—Ya basta —Hoseok frunció los labios, irritado y miró a Jungkook que seguía los comentarios muy entretenido.—A mí no me mires —dijo Jungkook levantando las manos. —Si él lo dice, será verdad.Por favor... ¿Dónde demonios se había metido? ¿Quién era el más loco de todos?—Hoseok...Hoseok se paralizó. Creía haber oído la voz de Baekhyun, pero no podía ser. Empezaba a desequilibrarse. Seguro. —Oye, Hoseok...Esta vez estaba seguro de que lo había oído de verdad. Miró hacia las escaleras que tenía enfrente y entonces lo vio.Baekhyun estaba allí. Con su pelo caoba y rizado. Sus ojos almendrados y del color del ámbar y llenos de pestañas gruesas y largas mirándolo con adoración. Una sonrisa de oreja a oreja que levantaba sus pómulos y le hacía aparecer un hoyuelo en la mejilla.Vestía un albornoz que le iba muy holgado de color blanco y unas zapatillas de toalla del mismo color.Tras él, Yongguk también vestía otro albornoz azul que hacía resaltar su cabellera rubia. Sus ojos negros lo miraban a él y a Taehyung alternativamente, pero cuando lo miraban a él se le iluminaban de cariño.—¿Qué es esto? —susurró Hoseok con los ojos llenos de lágrimas.
Hoseok, ayer por la noche los mandé a buscar. Encontré en tu mente que iban a pasar el verano contigo en Londres. Contacté con ellos, me hice pasar por uno de los trabajadores de Choi. Les dije exactamente lo que inculcamos en la memoria del servicio de la casa de Barcelona, que habías tenido que volar urgentemente por negocios. Te sabes sus teléfonos de memoria, no me fue difícil contactarme con ellos. Les dije que tú les preparabas los vuelos y que los pasabas a buscar para traerlos aquí. Pensé que te haría ilusión tenerlos contigo.
Hoseok no sabía qué decirle. Lo miraba fijamente, sin parpadear. Los ojos inundados de lágrimas de emoción, de agradecimiento, de alegría, de ilusión... y también de preocupación.No tuvo tiempo para pensar en nada más. Baekhyun se le echó encima, rodeándolo con sus brazos, abrazándolo con fuerza y llenándole la cara de besos.Hoseok se sentía ridículo riendo y llorando a la vez, abrazándolo con el mismo ímpetu y acariciándole la cara.Yongguk los abrazó a los dos y llenó de besos a Hoseok.Taehyung frunció el ceño, mientras se apoyaba en la pared y cruzaba los brazos. Ese Yongguk se tomaba muchas libertades con Hoseok.—Te... tenía unas ganas locas de verlos... —dijo entre lágrimas.—¿Qué ha pasado? ¿Te ha hecho algo el cerdo de tu padre? —preguntó Baekhyun preocupado secándole las lágrimas con la mano.—Dímelo y me lo cargo, Hoseok —aseguró Yongguk acariciándole el pelo. —¿Te ha obligado a trabajar con él, verdad? ¿No te permite que hagas lo del proyecto de pedagogía?Taehyung los observaba a los tres. Eran como hermanos. Se querían, se preocupaban con sinceridad el uno por el otro. El cariño que se procesaban era auténtico. Al menos, Hoseok tenía amigos de verdad.—Sí... bueno, no...—Espera —lo cortó Baekhyun. —Estás raro... ¿Qué te has hecho?Hoseok frunció los labios esperando a que los colmillos, que la verdad es que eran bastante discretos en comparación con otros que había visto, no se le notaran.—Tus ojos... —lo inspeccionó como un oftalmólogo. —Caramba... son lilas... ¿Y los azules? ¿Dónde están, pequeña golfa?—Vaya, sí. Son lilas —afirmó Yongguk acercándose mucho a él, pensó Taehyung.
Hoseok, di que es una alteración de las células de los ojos y que te ha cambiado la pigmentación.
—Fuimos al oftalmólogo —se apresuró a decir Hoseok. —No tiene importancia. Es una alteración de la pigmentación del ojo, debido al estrés y...—Tienes que alejarte del sádico de tu padre o caerás enfermo, cariño — comentó Baekhyun haciendo negaciones con la cabeza. —A mí también me pone histérico ese hombre. ¿Cómo puede ser que sean parientes?—Créeme, a mí también me parece increíble—murmuró mirando a Taehyung.—Hay algo más... —dijo Yongguk rascándose la barbilla y mirándolo pensativo. —Estás... más... más espectacular. Y tus dientes...—Una limpieza bucal al mes —dijo Hoseok quitándole hierro al asunto— y los tendrás así.—No... hay algo raro en ti que...—Jóvenes, por favor, tomen asiento —interrumpió María. —Tengo un postre buenísimo preparado para ustedes. Ay, me da tanta alegría tener a gente joven en esta casa —suspiró emocionada. —La llena de vida.—María es un encanto —le dijo Baekhyun pasándole el brazo por la cintura. —Nos ha tratado como reyes en tu ausencia. Ya nos dijeron que tenías trabajo y que regresarías por la noche —se sentaron juntos.—Sí, por la noche —dudó Hoseok. —Ven a mi lado, Gguk —le dijo dando una palmada en la silla vacía a su vera. —Taehyung. Jungkook. ¿Quieren... sentarse con nosotros?Taehyung y Hoseok se miraron a los ojos durante un largo rato, inmersos el uno en el otro. Fue cuando se percató de que Taehyung estaba pálido y sudoroso, y las ojeras se le marcaban como círculos negros alrededor de sus bonitos ojos esmeralda.¿Taehyung? Preguntó Hoseok inquieto por él. Nunca lo había visto así, y encima no le contestaba.Jungkook miró a su hermano y enseguida se colocó a su lado. Taehyung se apoyó en su hombro, lo miró preocupado. Su hermano perdía el poder, y con tantas heridas como tenía, se debilitaba y empezaba a escapársele la vida. Ni las atenciones de Jimin y Yoongi ni las de él podían hacer nada. Su cáraid, Hoseok, lo había rechazado, lo seguía haciendo y no le daba consuelo. Sólo Hoseok podía salvarlo con la entrega voluntaria de su cuerpo.
¿Por qué no me contestas, Taehyung?
—Sácame de aquí —le dijo él a su hermano en un bajo susurro apenas audible. —No quiero que me vea así.Jungkook lo acompañó hasta la puerta. Hoseok los alcanzó antes de que salieran por ella.—¿Adónde van? —le preguntó extrañado.—Hoseok, Taehyung necesita que...—No, Jungkook —lo cortó él con los ojos húmedos y enrojecidos. —Sólo necesito descansar. Todavía me duele la espalda.Hoseok agachó la mirada y tragó saliva. Quería calmar a Taehyung, ayudarlo a que se sintiera mejor. Ya había hecho lo que Jungkook le sugirió. Lo había escuchado. Lo había perdonado. Sabía que había algo más por hacer con Taehyung. ¿Pero qué era?—Quédense un rato más, por favor —pidió.—No podemos —contestó él. —Hay que hacer guardias. Esta zona ya está vigilada por vanirios y berserkers. Pero falta la zona céntrica por cubrir, donde hay más alboroto. Iremos hacia allá, allí nos necesitan. Y tú necesitas estar con ellos.¿Y los guardias? Aquí también te necesito. Sorprendido por su propia respuesta, Hoseok lo miró a la cara y él ni se inmutó. Con lo difícil que era para el admitir eso, y Taehyung lo ignoró.—Mañana nos vemos ¿vale? —le dijo Jungkook forzando una sonrisa de tranquilidad.Se dieron la vuelta para irse de allí.
Buenas noches, Taehyung. Muchas gracias.
Hoseok cerró los ojos y arrugó la frente.¿Por qué no hablas conmigo, Taehyung? ¿He hecho algo mal? Gruñó confundido. Pero Taehyung y Jungkook ya alzaban el vuelo. Hoseok mordiéndose el labio y arrastrando los pies regresó al salón. Baekhyun y Yongguk lo miraban expectantes. Él no sabía cómo actuar.Resultaba que era rico. Que era híbrido por nacimiento. Que tenía a sus mejores amigos en su nueva casa, donde tenía un servicio a su disposición. Nosferátums, humanos y lobeznos, lo habían perseguido por ser híbrido. Ahora también lo perseguirían. Choi, que era el precursor de ese movimiento contra vanirios y berserkers, se había hecho pasar por su padre durante muchos años. Hacía seis días que lo había visto morir. Ahora resulta que estaba vivo, que venía a Londres con Wonho, quién creía que era uno de sus mejores amigos. Pero no, era un traidor. Un conspirador. Había descubierto que tenía un abuelo fantástico que era un berserker. Sin embargo, ninguna de esas cosas le preocupaban tanto como el gesto de derrota y cansancio de Taehyung. Sí. El mismo vanirio que lo había medio violado y lo había arrancado de su falso hogar. Ahora, después de todo, estaba triste y herido porque él no le había contestado mentalmente. Porque no se había quedado cuando se lo había pedido. Porque no hablaba con él. Era como si hubiese roto la comunicación. ¿Es que Taehyung tenía que hacerlo todo tan bruscamente?Se iba a enterar ese creído vanidoso.Miró a sus amigos y sonrió. Inevitablemente pensó que ellos estaban allí gracias a él. Brave, su perrito, estaba en Wolverhampton gracias a él. Gracias a lo que él hizo, llegó a recordar quién era. Aunque había sido bruto y cruel. Pero él lo había hecho recordar. ¿Y si no lo hubiesen secuestrado y hubiese sufrido la transformación en Barcelona, en manos de Choi y los de Newscientists? Un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Nunca jamás hubiera vuelto a ver sus amigos.—¿Te encuentras bien, cariño? —le preguntó Baekhyun con una de sus miradas intrigantes.—Sí. Es sólo que ha sido un día muy duro...—Ya —contestó desafiante. —¿Me vas a contar qué hay entre tú y ése hombre salido de una mezcla entre la revista Vogue y los cómics de Marvel? Por la virgen... Hoseok —exclamó Baekhyun entornando los ojos. —¿Cómo puede estar tan bueno?—No es para tanto —dijo Yongguk bostezando.—No hay nada importante —dijo Hoseok mirando a la puerta, recordando la cara de Taehyung.—Claro, y yo soy Megan Fox —comentó sarcástico.—Ya quisieras —le dijo Yongguk.—No te desvíes. Focalicemos, cariño —le ordenó Baekhyun. —Él te mira como si fueras suyo. Como una posesión. A mí me pondría cachondo que alguien me mirara así.Hoseok seguía pensando en él. No se lo sacaba de la cabeza. Quería estar con él, que lo tomara entre sus brazos y que juntos, se echaran a volar como antes. Había sido la mejor experiencia de su vida.—Me está volviendo loco... —reconoció en voz alta cogiéndose de la cabeza.Yongguk y Baekhyun pusieron los ojos como platos.—¿Entonces es cierto? —preguntó Yongguk. —Hay algo entre ustedes.María trajo un brownie enorme de chocolate y nueces, con chocolate caliente por encima y tres bolas de vainilla.—¿Has estado comiendo así desde que estás aquí? —silbó Baekhyun. —Tú no puedes comer esto. Eres diabético, cielo.—Estoy mucho mejor —dijo lanzándose a por el brownie. Necesitaba consuelo, tenía más hambre que Jesús en sus cuarenta días de retiro en el desierto y el chocolate le iba a dar ambas cosas.—No, Hoseok —Baekhyun lo cogió de la muñeca.—No te preocupes —hincó la cuchara en el bizcocho. —Estoy muy controlado.Baekhyun lo miró extrañado. Hoseok nunca se comportaba así.—¿Ese hombre te gusta mucho, verdad? —preguntó inquisitivo entrecerrando los ojos. —Te veo trastornado.Hoseok tragó el brownie y lo miró sorprendido por la ligereza con la que Baekhyun afirmaba las cosas.—Ese hombre me turba —dijo Hoseok hincando otro cucharazo en el postre y mezclando esta vez el bizcocho con la bola de vainilla. —Y me cabrea como nadie.—Lo miras como si esperaras algo de él. Algo que no te da—dijo Yongguk. —Mi perro me mira así cuando estoy comiendo pizza de cuatro quesos.—No —corrigió Baekhyun. —Lo miras como estás mirando al brownie, como si quisieras hincarle el diente. ¿Qué te pasa? Te dejo seis días y te conviertes en un vampiro.Hoseok sonrió para sus adentros. Su amigo no sabía lo cerca que estaba de la verdad esa insinuación.—El otro es muy guapo —comentó Yongguk como quien no quiere la cosa.—Es su hermano —le informó Hoseok relamiendo la cuchara. —Se llama Jungkook.—Un nombre muy bonito —dijo él. —¿Tiene pareja? El sí que está mucho mejor que Megan Fox.—No estoy seguro de que lo tenga.—Yongguk no nos cortes —lo regañó Baekhyun. —¿Te has acostado con Taehyung?Toma ya. Qué directo era Baekhyun. Hoseok se atragantó. Se esforzó en coger aire.—Oh Dios mío... —susurró Baekhyun con una amplia sonrisa de incredulidad. —Lo has hecho...—Baekhyun, no quiero hablar de ello —oscureció la mirada y entonces fue cuando Baekhyun se preocupó.—¿Qué pasó? ¿Se portó bien?Yongguk se tapó los oídos y apretó los ojos con fuerza. No quería escucharlo.—¿Te hizo daño Hoseok? —lo cogió de la cara y lo miró fijamente. —Cuéntamelo.—No lo entenderías...—Cuéntamelo. La primera vez es bastante confusa en cuanto a las sensaciones. Te duele, sientes quemazón... y casi nunca llegas al orgasmo.¿Ah no? Pensó Hoseok. El sí que llegó al orgasmo. Dos veces con Taehyung dentro. Tan adentro que aún podía sentirlo en el estómago.—¿Qué? Habla. Soy tu amigo, Hoseok.Hoseok se mordió el labio, un poco avergonzado.—Fue sexo salvaje. No hubo emoción, ni sentimientos, ni confianza ni nada que nos vinculara de algún modo. Sólo sexo.—Sexo salvaje en tu primera vez. Caramba... ¿Y a ti no te pareció... bien? —preguntó confuso.—Ya sabes cómo pienso Baekhyun. Mi primera vez tenía que ser especial, con alguien a quien yo quisiera. Con mi verdadera pareja. Quería abrirme para el hombre ideal.—Tienes que dejar de leer a Kika Leypas.—Lisa Kleypas —lo corrigió Hoseok ahogando una carcajada.—Bueno, quién sea. Eso lo pensamos todos... ¿sabes? Pero luego descubres que tienes que tirarte a muchos sapos hasta que encuentras a tu príncipe.—¿Qué ha pasado con los besos? —preguntó Hoseok riéndose.—Estamos en el siglo veinte, cielo. En fin. ¿Te corriste?—Sí —se tapó la cara con las manos avergonzado.—Entonces ese hombre sabe lo que se hace.Por mucho que lo intentara explicar, su amigo nunca entendería lo que había sentido hacía cinco noches con Taehyung. Terror, miedo, pavor... y luego ardor físico, calor volcánico, las llamas lo quemaban, las manos de Taehyung lo marcaban por todos lados. Hasta que se fundió y luego cuando se despertó era alguien distinto.Se sentía atorado por todas las preguntas al que lo sometían. Adoraba a Baekhyun, lo quería como a un hermano, igual que a Yongguk, y agradecía de corazón que estuvieran con él, pero estaba cansado y su cabeza se había dividido en dos. Una parte estaba con Taehyung, intentaba ponerse en contacto con él. La otra estaba allí, en el salón, intentando hablar con sus amigos. Pero él estaba partido, porque incluso esa parte quería rozar la mente del vanirio. Y él había cerrado la puerta.Quería descubrir su cuarto y echarse a dormir. Le costó mucho tomar la decisión, pero al final, por su bien y por el de sus amigos, decidió lo más conveniente.—Baekhyun y Yongguk, mírenme —bajó su voz una octava y habló con un tono suave y melódico. — Van a subir a su habitación y se van a ir a la cama.—Nos vamos a ir a la cama —repitieron los dos como zombies.Inmediatamente se levantaron y subieron las escaleras, obedeciendo las órdenes de Hoseok.Se quedó solo en la mesa. ¿Cuánto poder tenía? El sólo pensar en ese hecho, hizo que se estremeciera. Apoyado con los codos, hundió la cara entre sus manos y peinó su pelo hacia atrás con los dedos, entrelazándolos finalmente en su nuca y echando la cabeza hacia atrás.—Taehyung, qué es lo que me estás haciendo... —susurró desesperado.María entró al salón y recogió el postre que había sobrado. Hoseok entró sutilmente en la cabeza de la mujer, y obtuvo imágenes de todo lo que tenía la casa. El garaje, la piscina interior, el gimnasio, las habitaciones, la biblioteca, la planta inferior... Su casa era preciosa.Se levantó apoyándose en la mesa, y con los hombros caídos se dirigió a su habitación.—El joven Taehyung es un buen hombre —dijo María en tono conciliador. Hoseok se detuvo en la escalera y giró la cabeza para mirarla por encima del hombro.—Su padre confiaba muchísimo en él. ¿Sabe qué, joven Hoseok? Yo no soy tonta. Desde que conozco a Taehyung, él no ha envejecido nunca, al igual que su padre. Nunca me lo quisieron decir, pero yo sé lo que son ustedes. Yo tengo el tercer ojo muy desarrollado —se tocó el entrecejo con una sonrisa. —Sea lo que sean, a mí nunca me han hecho daño, al contrario, me han tratado muy bien y es por eso por lo que los respeto y los aprecio. Yo quise mucho a su padre ¿sabe? y espero ganarme su corazón también. Usted es diferente de sus amigos, es diferente de mí... pero se parece mucho a Taehyung. Los dos tienen la misma aura poderosa alrededor. Casi los mismos colores.Hoseok dudaba en confesarse con la mujer, pero la escuchaba con atención y asombro.—Tiene miedo de Taehyung, pero sin embargo siente algo muy poderoso por él. Él se preocupa por usted joven.Apartando ese comentario de su memoria le preguntó: —María... ¿le ha dicho algo a mis amigos sobre lo que usted... cree que sabe? —Nunca joven. Su secreto está a salvo conmigo. Yo nunca lo traicionaré.Hoseok respiró tranquilo y la miró agradecido.—Entonces, sabe muchas más cosas que yo, sobre mí mismo, sobre mi casa, sobre mi padre...—Oh sí, joven —sonrió con ternura. —Usted deje que lo cuidemos y que nos ocupemos de todo. Limítese a vivir, mi niño. Cualquier cosa que necesite, nos lo pide joven. Cualquier cosa. Y si algún día necesita hablar de su padre... Yo estaré encantada de hablarle de él. Ahora descanse. Mañana le presentaré al resto del servicio.Hoseok sintió que se le humedecían los ojos. Asintió con la cabeza y se fue a su habitación a descansar. Comprendió que podía delegar cualquier cosa a María, su intuición berserker así se lo decía.Una vez en su nueva alcoba, descubrió que tenía los armarios llenos de ropa nueva y todavía con la etiqueta. Nunca en su vida había tenido tanta ropa. Había un papel con una nota, colgado en una percha.
Hoseok, me he tomado la libertad de llenarte todo un vestidor. Ya sabes que a los vanirios nos gusta la moda. Espero que te guste. Algunos los ha elegido Taehyung, pero no quiere que lo sepas. A lo mejor podrías ponerte uno mañana para impresionarlo, ¿no?
JUNGKOOK
A lo mejor, pensó Hoseok mientras tocaba las prendas tan suaves y sexys que habían elegido. Si eso hacía que el arrogante vanirio le hablara otra vez y se fijara en él, lo haría.Se quitó la ropa, se metió en la cama cubierto con un edredón nórdico blanco y apagó la lámpara de noche. Cerró los ojos y lo intentó por última vez.
Taehyung... necesito hablar contigo. No sé por qué, pero lo necesito, así que contéstame.
Necesitaba sentir que Taehyung estaba allí con él. Lo necesitaba como el aire para respirar. Subió las rodillas hasta su pecho y se quedó hecho un ovillo en posición fetal, con su pelo desparramado por la almohada.¿Por qué me haces esto? Taehyung... por favor... te necesito.Después de llamarlo durante horas, acabó rendido y abatido.Te... odio. Se durmió, mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas y acababan en la almohada.Mientras surcaban el cielo, Jungkook mantenía a su hermano sobre su espalda.—TAEHYUNG, TIENES QUE RECLAMARLO ¿ME OYES? MIRA CÓMO ESTÁS... —gritó desesperado.—No. Él tiene que venir a mí... —musitó con los ojos cerrados.—Vas a morir, Taehyung... No puedes aguantar ni un solo día más. Ya has perdido mucha sangre, y has gastado todo el poder que te quedaba al empeñarte a volar con Hoseok.—Oh, si... —sonrió medio ido. —Y lo volvería a hacer. ¿Viste qué cara tenía? Estaba precioso.—Taehyung —le suplicó secándose las lágrimas. —Eres mi hermano. No quiero que te hagas esto. Eres el guerrero líder, el más fuerte. No podemos perderte. Yo no quiero perderte...—Causa y efecto, hermanito —murmuró contra su espalda. —Causa y efecto.Jungkook tomó más velocidad y se mezcló con las nubes. Si su hermano pensaba que iba acabar así, lo tenía claro. Taehyung era un guerrero fuerte y temible por todos. Guió a su pueblo contra los romanos, participó en muchas guerras y además lideraba a su clan. Era Taehyung de Britannia.Hoseok lo necesitaba, sólo que tenía que familiarizarse con ese sentimiento de dependencia. Y el, se lo iba a hacer saber.
----- CHAPTER BREAK -----
A La Mañana siguiente el sonido de la canción de Buffy Cazavampiros lo despertó. Frunció el ceño y se frotó los ojos que todavía estaban húmedos después del ataque de llanto. Miró a su derecha y sobre la mesita de noche vio un iPhone sonando. «Jungkook calling.» Muy apropiada la música.¿De quién se suponía que era ese teléfono?Hoseok cogió el móvil y lo descolgó.—¿Sí?—Buenos días —dijo la voz de Jungkook al otro lado.—Hola —se estiró y pensó inmediatamente en su hermano. —¿Está ahí Taehyung?Jungkook se quedó en silencio unos segundos. —No. No está.—¿Dónde le puedo encontrar?—¿Lo quieres ver? —preguntó con un tono esperanzador. —Tengo que hablar con él.—Ven esta noche a Birmingham y lo verás. Hoy es noche de solsticio. Luna llena.—¿Y qué hago con mis amigos?—Tráelos. Mejor que estén con nosotros a que estén solos. —¿Es seguro?—Esta noche no hay nada seguro, Hoseok.—Ya... —se quedó pensando. —Gracias por la ropa. ¿Cuánto te debo?—Nada. Es un regalo de Taehyung.—Tengo que pagárselo, Jungkook —contestó mientras pensaba conmocionado en el detalle del vanirio. —Hay mucho dinero en esas ropas.—Si de verdad se lo quieres agradecer, encuéntrate con él en Birmingham. Ven esta noche.—¿Y el móvil? ¿Se supone que es mío? ¿Puedo cambiarle la música del tono de llamada?Escuchó como Jungkook se reía.—Aha. Están todos los teléfonos de los miembros del clan y de toda la gente que conocemos y nos ayudan casualmente. Cualquier cosa, los llamas y estarán dispuestos a entregar su vida por ti.—Qué agradables —susurró sin emoción caminando hacia la ventana y dándole al botón para que se abrieran las persianas. El día era muy nublado en Londres. Para variar. —Está bien. Esta noche nos vemos. ¿Dónde?—En el The Queens Arms. En el centro de Birmingham. Allí estará nuestro grupo de guardia. Algunos berserkers vendrán también con nosotros.—¿Y qué se supone que pasará esta noche?—Lo que pasa la noche antes del solsticio y la luna llena. Guerra y caza, querido.Hoseok sintió como algo en su interior se despertaba. Algo fuerte, desafiante y anhelante de adrenalina. —Al atardecer, allí ¿ok? —Sí. ¿Seguro que irá Taehyung? —Sí. Él irá.La mañana pasó rápida. Los tres amigos desayunaron juntos. Se rieron de los comentarios de Baekhyun sobre los desayunos altos en grasas y estimuladores de hipertensión que comían los ingleses.Hoseok sorteó las preguntas sobre Choi como pudo, y se inventó lo que creyó necesario para explicar cuál era el papel de Taehyung y Jungkook en la empresa. Yongguk no dejaba de mirarlo a medio paso entre el embeleso y la extrañeza.Hoseok sabía que Yongguk notaba algo distinto en él.María, a escondidas de Baekhyun y Yongguk, le presentó al resto del servicio entre los que había un chofer llamado Igor de piel morena de casi dos metros de alto y otros dos de ancho. Dos chicos más que se encargaban de los jardines y las piscinas. Y tres mujeres más, ambas de pelo blanco y largo y muy parecidas entre ellas. Era un servicio un tanto extraño, pero les gustaba. Eran sólo siete personas para una mansión. Allí había mucho que hacer.—¿Cuánto les pagaba mi padre? —le preguntó Hoseok a María.—Lo suficiente joven.—Aquí hay mucho trabajo, María. Yo les subiré el sueldo.—Niño —le puso la mano en la espalda. —Nosotros vivimos aquí, contigo. Tú nos das un techo, y te aseguro que nos pagas muy, muy bien. Todo lo que hacemos, lo hacemos contentos y con gusto.María era un encanto de mujer. El grandullón de Igor era uno de esos hombres con cuerpo excepcional pero con la mente y el corazón de un niño pequeño. Hoseok le cogió cariño enseguida. Y las tres mujeres lo miraban y sonreían pero hablaban bien poco. Habían sido monjas de clausura, según le había comentado María.—¿No hay ningún hombre contigo, María? —le extrañaba porque la mujer seguía siendo hermosa a su edad. —¿Un esposo, tal vez?—Mi marido murió, niño —le dijo dulcemente con la mirada llena de melancolía.—Lo siento, mucho —se disculpó, pero seguía sin entender por qué no había encontrado a nadie.Esa misma mañana le pidió a su nuevo chofer que los llevara a dar un paseo por Londres. Vieron el Hyde Park, el Big Ben, el Westminster y acabaron en el club de fútbol del Arsenal por petición expresa de Yongguk.Después comieron con Igor en un restaurante de comida japonesa donde descubrieron que a Yongguk se le daba fatal lo de usar los palos para coger el sushi.—Entonces... —comentó Yongguk mientras se peleaba con un trozo de sushi. —¿Esta noche nos vamos a Birmingham?—Sí —Hoseok se aclaró la garganta. —He quedado con Jungkook, Taehyung y sus amigos. Los van a conocer, son superatractivos.—Yo me conformo mientras estén como el rubio peligroso de Taehyung —había dicho Baekhyun abiertamente mientras se reía de Yongguk y su torpeza.¿rubio peligroso? Sí. Sin lugar a dudas, pensó Hoseok.—Hoseok —comentó Yongguk alzando una ceja, —¿ya has hablado con la Universidad por lo de tu puesto de trabajo? ¿Ya los has conocido?Hoseok tragó el arroz que tenía en la boca y se aclaró la garganta inquieto.—No he tenido tiempo —ni lo tendría. ¿Cómo iba a ponerse a trabajar con un grupo de pedagogos y educadores cuando el ya no era humano?—¿El nazi de tu padre no te lo ha permitido? —preguntó Baekhyun bebiendo de su vaso de Cocacola Light. En serio, Hoseok, hay que pararle los pies de algún modo.Cuantas ganas tenía de poderle decir a sus adorados amigos todo lo que le había sucedido. ¿Qué pasaría si les dijese que él era una mezcla de hombre lobo y vampiro?—Sí —susurró. —Le pondré remedio.Siguieron hablando del tiempo de Londres, de los días que se quedarían sus amigos allí, de su hasta ahora apartado trabajo de pedagogía... todas esas cosas de las que podían hablar tres personas que se conocían desde muy pequeños. Con confianza y animosidad pasaron el día hasta que llegó el atardecer.Igor los llevaba en coche hasta el The Queen Arms. Hoseok se había puesto una camiseta blanca de mangas cortas, un pantalón de cuero que le amoldaba muy bien las nalgas y las piernas y el cabello un poco ondulado. Yongguk le había dicho que no tenía claro porque se había vestido así. Baekhyun sin embargo lo había animado a hacer un pase de modelos en la entrada de la casa. Como calzado, llevaba unas botas negras, quería ir cómodo, pero también muy sexy.Guerra y caza, había dicho Jungkook.Había agarrado una chaqueta negra para la noche. Seguro que refrescaría, como siempre. Inglaterra era así.El coche los dejó delante de un edificio que abarcaba toda una esquina. La planta baja, tenía estructura de madera verde y estaba decorada con columnas blancas. La parte de arriba, era de ladrillo inglés rojizo y ventanas blancas. Había un letrero que ponía «MITCHELLS AND BUTLERS».Hoseok se colocó la chaqueta. Las calles estaban abarrotadas de gente joven con ganas de fiesta. Muchos de ellos tomaban las cervezas afuera de los pubs, mientras charlaban animosamente.Hoseok pensó que los ingleses parecían mucho más civilizados en su país que cuando pasaban las vacaciones bajo el sol de Barcelona. Entonces sí que se desmadraban.Jungkook salió del pub y los saludó. Hoseok se puso la chaqueta, y agarró su bolso.—Pasen, estamos dentro —dijo Jungkook mirándolo con aprobación. —Caramba Hoseok, estás impresionante.—¿Están... todos? —preguntó Hoseok abriendo los ojos.—Sí, todos.El último en entrar fue Hoseok. Las personas lo repasaban de arriba abajo y lo vitoreaban.—Atento, Taehyung —dijo Yoongi cuando vio entrar al híbrido. Sonrió divertido.Taehyung, yacía sentado reclinado contra la pared, bebiendo una cerveza. Cuando vio aparecer a Hoseok, el líquido espumoso se le quedó a medio camino. El joven se había ondulado y alborotado un poco el pelo, que le enmarcaba de forma graciosa la cara. Sus hermosos ojos lilas brillando. Sus piernas esbeltas y largas fundadas en ese pantalón de cuero hacían desear ser rodeado por ellas. La ropa que él mismo le había comprado por Internet era todo un desafío. Apretó la jarra de cerveza y deseó no haberlo encargado nunca. Las personas se lo comían con los ojos y otras lo miraban con admiración.Y él quería zarandearlo, recriminarlo por provocarlo de aquel modo y luego arrancarle la ropa y sustituirlo por sus propias manos.Hoseok ignoró todas las alabanzas que oía a sus espaldas y se dirigió hacia la mesa. Su mirada pasó de Taehyung a las dos mujeres rubias que tenía sentadas al lado. Dos preciosidades nórdicas, observó irritado.Eran vanirias, si las observabas bien se podían ver sus pequeños colmillos apareciendo por su labio superior, aunque intentaban esconderlos. Taehyung estaba relajado, con los dos brazos apoyados sobre los respaldos de las sillas de las chicas. Como un conquistador.Hoseok lo miró desafiante, y él vio como levantaba una ceja y le sonreía con frialdad. ¿Qué hacía él con ellas? Le entraron ganas de marcar el territorio, golpear a las rubias hasta hacer una versión femenina del hombre elefante y luego cortarle las pelotas a Taehyung.¿De dónde salía toda esa furia corrosiva? Tenía que controlarse.—Menos mal que hemos llegado —dijo Baekhyun irritado mirando hacia atrás. —Hay una jauría humana que quiere tirarse encima de Hoseok.Hoseok miró a Taehyung y lo sintió incómodo y molesto por ese comentario.¿Por qué reaccionaba así? Por lo visto a él le gustaban las rubias, meditó rabioso y decepcionado. Sintió los dardos de unos celos irracionales que le atravesaban el estómago.—Perdona, bonito —dijo un chico tras él.Hoseok se giró, mirando todavía de reojo a Taehyung, y cuando vio al chico que se le había acercado, agrandó los ojos con sorpresa y sonrió ampliamente. —¿Jackson?El chico le devolvió la sonrisa y le dio un beso en la mejilla. Hoseok al momento se tensó. Jackson estaba ligeramente achispado y no le gustaba que se le acercara tanto. Con todos sus sentidos desarrollados, supo al momento que Jackson no lo veía sólo como un amigo.—¿Qué haces aquí? —le preguntó.—He salido a tomar unas copas con mis... amigos. ¿Y tú?—Eh... como ves, al final encontré a mis amigos en Wolverhampton. Hemos sal...Acercándose a él, más de la cuenta, se inclinó para hablarle al oído y cortarlo.—No me has llamado —le recriminó simulando enfado. —Supongo que perdiste mi papel con el número de teléfono.Hoseok recordó que Jackson le había dado el teléfono. El papel lo tendría en el tejano que le había prestado Jungkook y que había entrado directamente a la lavadora.—No me he olvidado de ti. Es que...Inmediatamente Jackson dejó de mirar a Hoseok, para mirar algo unos veinte centímetros por encima de su cabeza, sin duda más alto que él.Hoseok se giró y vio a Taehyung, con la mirada oscurecida y la mandíbula pétrea.—Toma —Taehyung le entregó cinco dólares a Jackson. —El dinero que le prestaste. Al final, no tuvo que utilizarlo. Ahora, ya no te debe nada. Así que apártate de él y deja de babear.Jackson arqueó las cejas, desafiándolo.Hoseok lo miró de hito en hito. ¿Cómo se atrevía? Taehyung lo tomó del codo sin ninguna delicadeza y lo invitó a que saliera del pub. Todos los vanirios, lo siguieron.Más te vale que me sueltes, cerdo arrogante.Taehyung no lo escuchaba. Lo ignoraba. Una vez en la calle Taehyung lo hizo girar bruscamente y frunció el ceño mirándolo de arriba abajo.Baekhyun y Yongguk se miraron extrañados. Aquella situación era muy violenta. Sin duda se encontraban en medio de una discusión. Pero no sabían, ni cómo ni por qué se había iniciado.Hoseok empezaba a enfurecerse y respiraba agitadamente, el pecho le subía y le bajaba a gran velocidad.—¿Por qué has hecho eso? Él me ayudó cuando... —intentó zafarse de su mano, —yo no te mencioné nada de Jackson. ¿Cómo sabías que...?—Tu abuelo me lo explicó. Y me importa una mierda, Hoseok. Andando —lo empujó levemente para que emprendiera la marcha.Hoseok nunca se había sentido tan avergonzado, y lo peor era que él no tenía nada de lo que avergonzarse. Además, hacía un momento él estaba encantado con las atenciones de las dos rubias. Y de repente, se había levantado como alma que lleva el diablo al verlo hablar con Jackson. Y ahora se encontraba en la calle, yendo hacia algún lugar donde Taehyung se sintiera más cómodo. Ni hablar.—Ni hablar, monstruo —lo miró a sus ojos llorosos y enrojecidos. Taehyung parecía débil.El vanirio sintió una punzada al volver a oír esa palabra de su boca. Una boca carnosa, húmeda e hidratada.—Oye, tú... —Jackson apareció entre la multitud reunida en la calle. —¿Por qué no lo sueltas? No quiere irse contigo.—Drama, drama —musitó Baekhyun emocionado por los acontecimientos. —Un angelito despampanante entre un jugador de rugby y un hombre que parece uno de los inmortales. Hoseok, eres todo un rompecorazones.Jackson cogió a Taehyung por el hombro e inmediatamente Yoongi y Jimin se le echaron encima.—Ni se te ocurra —dijo Jimin meneando la cabeza de un lado al otro. —Por tu bien.—Ya veo —murmuró mirando a Taehyung. —Así que tienes niñeras... ¿Eres una nena?—Jackson, déjalo —le dijo Hoseok poniéndole una mano en el pecho. Taehyung tenía mucha fuerza y podría hacerle daño.Inmediatamente Taehyung gruñendo le cogió de la muñeca y le apartó la mano de él, mirándolo iracundo. Se le removía el estómago cuando su cáraid tocaba a otro.—No lo toques, Hoseok.Hoseok apretó la mandíbula y sintió que la ira le recorría las entrañas y quemaba los últimos vestigios de su control y de su comprensión.—DÉJAME EN PAZ, TAEHYUNG... ME IRÉ CON QUIEN ME DÉ LA GANA... —le gritó apretando los puños a ambos lados de su cuerpo.Taehyung lo ignoró y lo cogió de la mano, tirando de él.—Tu hermano es un poco posesivo, ¿no crees? —preguntó Yongguk a Jungkook.Jungkook hizo una mueca con los labios. Jackson era un inconveniente a su plan. Se suponía que Hoseok debía arder de celos al ver a Taehyung con Mina y Lona y que al sentir ese sentimiento su vena berserker tan territorial lo hubiera hecho arrancarlo de ellas y después de una soberana bronca su vena vaniria lo hubiera hecho comérselo entero. Namjoon le hizo eso a Seokjin y funcionó. Pero no, ese tal Jackson estaba complicando las cosas.—¿Sabes qué? Eres un auténtico hijo de perra —le dijo Hoseok mientras forcejeaba con él. Para variar, no le contestó.Entonces todo sucedió demasiado rápido. Jackson corrió tras ellos y placó a Taehyung tirándolo al suelo. Hoseok se apartó asustado. Taehyung gruñó de dolor y se quedó tosiendo, a cuatro patas.Jimin y Yoongi fueron a por Jackson y lo inmovilizaron. Baekhyun y Yongguk corrieron y se colocaron al lado de Hoseok. Jungkook socorrió a Taehyung, que intentaba respirar.Un montón de gente rodeó la escena y de repente se oyeron gritos espeluznantes. De los cristales del pub, salieron cuerpos despedidos que caían sin vida contra el arcén de la calle. Dos bestias inhumanas corrieron a cuatro patas, como los monos, y con un rugido mostraron los dientes llenos de sangre.—LOBEZNOS!... —gritó Jimin.Yoongi y Jimin corrieron a detener a las bestias, sobrevolando los coches y saltando por encima de las cabezas de los peones. Tres hombres muy pálidos y delgados se acercaron a Hoseok. Tenían las melenas negras y los ojos del mismo color. Las caras frías y sin expresión miraron a Jungkook y lo desafiaron. La gente corría desquiciada de un lado al otro.Jungkook se movió a la velocidad de la luz y con un movimiento propio de un samurái sacó su puñal y lo clavó en el cuello de uno de ellos rebasándole la garganta. El vampiro cayó de rodillas sujetándose la carne abierta y haciendo aspavientos. Uno de los otros dos lo cogió por la espalda y entonces Yongguk lo golpeó con una de las maderas que habían salido despedidas del pub. El vampiro se giró hacia Yongguk y sólo con la mirada lo hizo volar por los aires hasta que impactó en la ventana delantera de un Volkswagen rojo. La alarma empezó a sonar inmediatamente. Yongguk miró al vampiro y vio como este perdía el brillo malvado de sus ojos. Con los ojos abiertos dirigió la mirada a su pecho, y vio como la mano de Jungkook había hundido su daga hasta el corazón. Nada más quedar desplomado en el suelo, el cuerpo empezó a arder por sí solo.—Púdrete en el infierno —espetó Jungkook.Baekhyun estaba paralizado, el otro vampiro sonrió a Hoseok y luego lo miró a él. Baekhyun no supo cómo lo logró, pero el vampiro lo tenía entre sus brazos y él tenía el cuello descubierto e inclinado hacia atrás.—¡NO, BAEKHYUN!... —gritó Hoseok.Hoseok corrió como un ciclón y cogió al vampiro por el pelo. Tiró de él y lo hizo volar por los aires. Impresionado por su fuerza, se miró las manos. Eran igual de frágiles que siempre, pero el por dentro ya no lo era. Era un híbrido.Baekhyun salió de su letargo y miró extrañado alrededor.—¿Qué ha pasado?—No te apartes de mí —le dijo.Hoseok colocó a Baekhyun detrás de él y miró hacia el cielo. Venían más, muchos más. Pero entonces divisó a un grupo de chicos que corrían hacia ellos.Eran berserkers, liderados por Kai y Chanyeol. Se colocaron a su lado y los rodearon haciendo de escudos humanos.—Se acercan —les dijo mientras observaba el cielo.Sus vaticinios se cumplieron. Un grupo de cinco vampiros aterrizaron sobre sus piernas y los rodearon. Uno de ellos se desvió y se centró en Taehyung, que todavía yacía postrado a cuatro patas, mirando impotente todo lo que pasaba. Dos lobeznos fueron a por Jungkook, que luchó como pudo con ellos.—HOSEOK, MI HERMANO!!! —gritó Jungkook con el rostro asustado. Taehyung estaba indefenso.En ese momento, las dos rubias lo ayudaron a levantarse. Pero un lobezno se les acercó por detrás y ambas se tiraron encima de él dejando a Taehyung solo de nuevo.Taehyung perdía el conocimiento y apenas les prestaba atención.Los berserkers se cargaron a los vampiros. Yoongi y Jimin llegaron a tiempo para detener a tres nosferátums más que llegaban recientemente. Parecía que llovían del cielo.Jimin esquivó un puñetazo, se agachó para esquivar una patada que le iba a la cara y cuando volvió a levantarse atravesó el pecho del vampiro con su propio puño. Enrabietado, cogió el cuerpo sin vida del vampiro y lo lanzó contra los Lobeznos que luchaban con Jungkook. Acompañando el impacto de los cuerpos, Jimin se lanzó sobre uno de ellos y le abrió la mandíbula con las manos hasta descoyuntarla y abrirle el cráneo.Jungkook y él se miraron fijamente. Jimin sacó el puñal de su bota, y de un salto bloqueó al otro lobezno que se lanzaba de nuevo a por Jungkook. Le arrancó la cabeza con el puñal. Lo volvió a mirar.—¿Problemas? —le preguntó él. —No deberías estar aquí, Jungkook.—Oh, cállate... ¿quieres?Hoseok estaba horrorizado por lo que veía. Aquellas cosas eran bestias sin alma. Sólo sabían hacer daño, atacar a los humanos y destrozar todo lo que se les cruzaba por el camino. Sin perder detalle de nada, dio un salto por encima de los berserkers y socorrió a Taehyung, que ya se había levantado del suelo.Entonces el vampiro que él había lanzado por los aires volvió para prohibirle el paso. Lo cogió de la garganta y lo alzó del suelo.—Tú te vienes conmigo, bonito —le dijo enseñándole los colmillos y arrastrando las letras de un modo que hizo que Hoseok se retorciera de asco.—Suéltalo ahora mismo.Hoseok miró a Taehyung, que estaba de pie, mirándolo. Tenía la cara llena de agotamiento pero los ojos plenos de determinación.—Vaya, vaya... ¿A quién tenemos aquí? —dijo el vampiro.—Tócalo, y te abro en canal —su voz era una seria amenaza. Una promesa.Hoseok se retorció y golpeó la cara del vampiro con la bota. Lo soltó con un grito de dolor y el cayó de espaldas. El vampiro tenía abierto la mejilla del cual chorreaba sangre espesa y negra.—Puta... te vas a... —se cernió sobre él.No pudo decir más. Taehyung lo agarró por el cuello y movió su brazo de arriba abajo, clavándole el puñal en el corazón.Hoseok se arrastró hacia atrás, apartándose asustado cuando el cuerpo del vampiro empezó a arder.—DÉJAME!... —se oyó gritar a Baekhyun.Un lobezno le había rasgado la camiseta arañándole la piel y haciéndole un feo rasguño en el estómago.Taehyung corrió hacia él y se interpuso entre los maxilares y las garras del lobezno y el cuerpo pálido y frágil de Baekhyun. El hombro, el pecho y el cuello de Taehyung quedó desgarrado, abierto y sangrante. Cayó de rodillas al suelo y se desplomó como un peso muerto hacia delante, no sin antes alargar el brazo y abrir al Lobezno en canal desde el pecho hasta el pubis.—NO!... —Hoseok corrió hacia Taehyung con lágrimas en los ojos.Jungkook que acababa de matar a otro lobezno que mordía a un polizón, se arrodilló al lado del cuerpo de su hermano. Y Baekhyun se limitó a arrodillarse de cuclillas y abrazarse las piernas.—Bratháir... Pelea, Taehyung... —los ojos azules de Jungkook lo miraban llenos de lágrimas. —Jimin...Jimin corrió hacia ellos.—Por favor, Jimin, por favor... Taehyung está muy mal, hay que hacer algo —miró a Jimin como si él pudiera solucionar aquella situación.Jimin soltó una maldición y cargó con el cuerpo de Taehyung. Se impulsó y desapareció en los cielos.Una manada de berserkers y vanirios fueron a socorrerlos, y eso provocó la retirada de los vampiros. Pero ninguno pudo salir de allí con vida. Los vanirios les dieron caza en el cielo y se vio como los cuerpos caían ardiendo en llamas.—¿Adónde lo llevan? —preguntó Hoseok levantándose desesperado.—Escúchame —Jungkook lo cogió por los hombros y lo zarandeó obligándolo a mirarlo. Su tono era duro. —Taehyung está así por ti. ¿Me oyes? Está débil por tu culpa.—¿Qué dices? —se intentó zafar de él.—Cuando Taehyung te tomó, él todavía no sabía quién eras. Nadie lo sabía, Hoseok. Lo que él tenía pensado para ti después de acostarse contigo era convertirte. Taehyung quería intercambiar la sangre contigo para hacerte un vanirio como nosotros. Pero no lo hizo. No lo hizo porque descubrió que tú eras inocente, así que te dio la oportunidad de vivir, de seguir viviendo tu vida con normalidad. Te dejó escoger. Ahora incluso te deja escoger. Taehyung descubrió que tú eras su cáraid después de acostarse contigo y beber tu sangre.Hoseok palideció. Las lágrimas caían por sus mejillas. Los labios le temblaban y no dejaba de negar lentamente con la cabeza.—Otros vanirios te habrían sometido a ellos ¿sabes? No te habrían dejado elegir, porque su supervivencia depende de ti. Pero él sí, porque quería que su pareja lo perdonase y luego acudiera a él por propia voluntad. Desde entonces mi hermano ha dejado que lo azotaran y lo hirieran de muerte, Hoseok. Ha sufrido el dolor del rechazo de su cáraid. Cuando un vanirio prueba la sangre de su cáraid, éste se convierte en su energía vital y tiene que tomar de él cada día. Si su cáraid lo rechaza, Hoseok —se aseguró de que le prestara atención tomándolo de la barbilla, —el vanirio se convierte en mortal y muere a los pocos días, a no ser que decida alimentarse de humanos y se convierta así en un maldito vampiro. Las heridas de Taehyung son mortales, ya no tiene poder, no si tú le prohíbes tu cuerpo, no si tú no lo aceptas. Mi hermano se muere por ti y lo peor es que cree que es lo mejor, que se lo tiene merecido. Él es un guerrero, Hoseok. Lucha contra el mal, contra lo que has visto tú esta noche. Se equivocó, sí. Pero no es un monstruo. Ha salvado a tu amigo, y posiblemente ahora se esté muriendo porque quiere salvarte de él. Ayúdame, Hoseok. Sálvalo, por favor —susurró acongojado. —Él necesita que lo salven. Y tú lo necesitas a él.—Jungkook... —lo abrazó con fuerza y se echó a llorar. —Yo no quiero que le pase nada... ¿Yo soy su cáraid?—Sí, Hoseok —se apartó y lo tomó de la cara. —Y él es tu pareja. Dime... ¿cuál es tu sabor favorito?—El mango... —susurró contrariado.—Él huele a mango ¿verdad? —le preguntó secándole las lágrimas con las manos. —¿Necesitas verlo? ¿Necesitas tocarlo? ¿Hablar con él mentalmente?—Dios, sí... —reconoció bajando la cabeza y sacudiéndose entre sollozos.—El hambre que arrastras desde tu conversión desaparecerá en cuanto lo pruebes. Ve por él, Hoseok. Ayúdalo. Sálvalo. Te lo ruego Hoseok... no quiero perder a mi hermano, él es muy valioso para nosotros y la única familia que me queda. Es más, no lo hagas por mí. Hazlo por ti. Si lo dejas morir, nadie podrá complementarte como él. Jamás.Hoseok sintió un miedo atroz. Miedo de entregarse a él, miedo de no hacerlo. Temor de perderlo, temor de tenerlo. Alzó los ojos al cielo y dio un largo suspiro. Miró a su alrededor y contempló el caos en persona. Allí acababa de haber una guerra entre mortales e inmortales. El suelo estaba cubierto de charcos de sangre por doquier. Los pubs estaban destrozados, los coches bollados por todos lados. Vio a Yongguk sujetándose la cabeza con las dos manos, completamente desorientado, y a Baekhyun en estado de shock abrazado al fuerte cuerpo de Chanyeol, que lo cubría y lo hacía desaparecer entre sus brazos.—Jungkook... ¿Te encargarás de mis amigos? ¿Qué pasará con los humanos que han visto lo que pasaba?—No te preocupes. Tus amigos estarán bien, como los demás —le aseguró. —Les inculcaremos otras imágenes para recordar. Corre y ve por Taehyung —le guiñó un ojo y se dirigió a los peatones en shock.—YOONGI... —gritó Hoseok, —¿ME LLEVAS?Yoongi miró a Jungkook, y luego a Hoseok.—Faltaría más —dijo cogiéndolo de la cintura.En un momento Hoseok estaba volando agarrado al cuerpo pálido de Yoongi.—¿Entonces te has decidido, ya? —le preguntó mirándolo a los ojos —¿Vas a salvar a mi amigo?—No lo voy a dejar morir, si eso es lo que te preocupa —contestó el con determinación.—No tienes ni idea de lo que es una relación con un vanirio ¿verdad? Cariño, prepárate — sonrió del mismo modo lobuno como hacía Taehyung. —Nada va a ser igual para ti. Y esa indiferencia que finges sentir, desaparecerá.Hoseok miró al frente.—Que se prepare él, porque antes me va a oír.Por supuesto que lo iba a oír. El haría lo que le decía la conciencia. Iba a salvarlo, pero después él tenía que explicarle muchas cosas. Además, estaba loco si creía que podía tratarlo y humillarlo como había hecho esa noche.—Sí, señor. Todo un guerrero para Taehyung —aulló de alegría.Lo abrigó metiéndolo dentro de su chaqueta y adquirieron más velocidad.
----- CHAPTER BREAK -----
Taehyung Permanecía en su cama, con los ojos abiertos pero sin mirar a nada en concreto. Estaba catatónico. Sin embargo, su cabeza funcionaba. Recordaba todas las batallas al lado de sus amigos, recordaba a su madre, a su hermano... pero todo se nublaba por la necesidad de verlo a él. A ese chico de ojos lilas y boca hecha para besar. Su cáraid. Nunca iba a perdonarse el daño que le había hecho. La muerte era justo castigo por ello.Jimin estaba sentado a su lado. Agarrando su mano con fuerza, intentando transmitirle ideas de paz, de sosiego. Había limpiado las heridas y las había esterilizado, pero nada de eso podría ayudar ya a su amigo. La mente de Taehyung era un torbellino de culpa y de dolor. Su amigo estaba perdiendo la vida por un chico. Por su pareja, su media naranja, su complemento.¿Por qué los dioses les habían dado ese talón de Aquiles? Freyja era una zorra.Las puertas del balcón se abrieron, y entró Yoongi con Hoseok en brazos. Lo bajó y dejó que se dirigiese a Taehyung. No titubeó. Se fue directo a él, con determinación.Jimin lo miró estupefacto. ¿Hoseok por fin había comprendido? Los dioses estaban de parte de su amigo. Yoongi le sonrió y asintió con un gesto de su cabeza. Jimin exhaló y miró al techo deletreando la palabra gracias en silencio.—Largo —les dijo Hoseok sin dejar de mirar el cuerpo bronceado del rubio peligroso. Nadie iba a ver como Taehyung lo mordía porque le parecía algo extrañamente íntimo y personal. No quería espectadores.Yoongi y Jimin saltaron por el balcón y desaparecieron por el horizonte.Hoseok nunca se había sentido tan poderoso. ¿Él tenía capacidad para dar vida? Sí. Él podía salvarlo. Lo iba a salvar de esa oscuridad y de esos malos modales que tenía. Lo iba a hacer por estar en deuda con él y a partir de entonces su trato cambiaría.Taehyung no lo había visto entrar. De hecho, era poco consciente de lo que ocurría a su alrededor. Hasta que sintió un cuerpo caliente a su lado. Un cuerpo que nada tenía que ver con el de su amigo Jimin.Hoseok sintió que su corazón se desgarraba. Sentía dolor físico por el dolor de Taehyung. Alargó una mano hasta su cabeza y le acarició la frente peinándolo con los dedos. Lloró en silencio. Taehyung tenía el pecho abierto, el cuello desgarrado, el hombro en carne viva, y él sabía perfectamente, que su espalda no estaba mucho mejor. La cama estaba llena de sangre.Taehyung enfocó los ojos y entonces lo vio. Sus ojos verdes apresaron los lilas que tenía enfrente. Unos ojos rasgados, llenos de lágrimas del color de las campanillas. Tragó saliva y su mirada esmeralda se llenó de calor y ternura por él.—Hoseok... —susurró él con mucho esfuerzo. —Lo siento...—Chist... —le dijo Hoseok admirando su rostro y poniéndole un dedo sobre los labios. —No hables.No sabía muy bien qué era lo que tenía que hacer, pero se dejó guiar por la intuición. Cogió su bolso y lo dejó caer al suelo. Se quitó la chaqueta, la tiró al suelo. Dejando la yugular al descubierto. Estaba terriblemente excitado y aterrado a la vez.Taehyung lo seguía con los ojos y éstos se quedaron clavados en su bello y elegante cuello. Hoseok se arrodilló lentamente, sin perder el contacto visual con él y se inclinó hacia él dejando su cuello a la altura de sus labios secos. Entonces se acercó a su oído y rozó el lóbulo de Taehyung con sus labios.—Bebe de mí, Taehyung —susurró dulcemente.Taehyung se quedó inmóvil. Se le estaba ofreciendo. No hizo nada, pero seguía mirando su cuello que palpitaba acelerado. Estaba nervioso. Hoseok estaba nervioso por él. Hizo esfuerzos por levantar el brazo y cogerlo de la nuca para inclinarlo a él. Pero no tenía fuerzas. Difícilmente llegaba aire a sus pulmones.Hoseok levantó la cabeza y lo miró con preocupación. Entonces entendió que Taehyung no podía hacer ningún tipo de movimiento. Dios, se iba a morir de verdad si no se daba prisa.Con manos titubeantes, Hoseok metió la mano dentro de su bota. Allí tenía su puñal, el puñal de su padre. Lo sacó y miró la hoja afilada. Sin pensárselo dos veces, se hizo un corte en el cuello, siseando de dolor.Entonces, con la herida abierta se volvió a ofrecer a Taehyung. Colocó su cuello sangrante sobre los labios de Taehyung y lo tomó del cuello, levantándolo para que bebiera. Cuando la primera gota de sangre cayó en la boca semi-abierta de Taehyung, las pupilas del vanirio se dilataron y sus ojos se agrandaron tensando los dedos de las manos. Hoseok era todo lo que él deseaba, todo lo que necesitaba y su sabor lo enloqueció. Todos sus órganos internos empezaron a funcionar frenéticos, el corazón golpeaba con fuerza despertando de nuevo a la vida. Taehyung levantó el brazo con fuerza, cogió a Hoseok de la nuca y lo acercó más a su boca.Cuando Taehyung presionó sus labios a su corte lacerante y hundió los dientes en su cuello, Hoseok creyó que iba a morir. Un escalofrío erótico recorrió todo su cuerpo y supo que era allí donde tenía que estar. Taehyung lo agarró sin gentileza, exigiendo y tomando. Y el dejó de ayudarlo. Taehyung ya se aguantaba por sí solo, así que se rindió.Hoseok era tentación, era vida, era luz. Bebiendo de él, Taehyung se inclinó hacia delante y quedó sentado en la cama. Cogió a Hoseok con un gruñido de placer y lo sentó sobre su regazo. No supo cuánto lo necesitaba hasta que lo tuvo entre sus brazos.Hoseok sabía que tarde o temprano iba a ser pasto de las llamas. Los labios sensuales de Taehyung lo succionaban, lo chupaban con una ansiedad que rozaba la locura. Todo lo demás se desvaneció. Le echó los brazos al cuello, pasó sus dedos por el espeso pelo de Taehyung y lo apretó más contra él, instándolo a que cogiera todo cuanto quisiera. Se entregó a él y pensó que no había muerte más dulce que esa.Para intensificar todas las sensaciones que se arremolinaban entre ellos, empezó a llover con mucha intensidad. Tanta que el viento de la tormenta saqueó las cortinas de gasa roja transparente que cubrían los balcones animándolas a bailar, a seguir el ritmo de la lengua y los dientes del vanirio.Taehyung volvía a la vida. Lo había apresado entre sus brazos sometiéndolo a una cárcel de piel y músculos, de donde ya no podría salir nunca. No habría liberación.El, su presa. Taehyung, su carcelero.Hoseok empezó a moverse inquieto. A frotar las caderas contra él, a abrazarlo con más fuerza. Algo en su interior despertaba a la vida con Taehyung, algo que había dormido durante veintidós años. El frenesí de subyugarse a una fuerza superior. Al deseo. No podía sentirse más asustado y desesperado de lo que estaba, pero la necesidad de que algo o alguien llenara el vacío que empezaba a sentir, podía con sus temores.Taehyung lo acopló a él de modo que toda la parte superior del delicioso cuerpo de Hoseok quedara en contacto con el suyo. Sintió su pecho presionado a su torso, y escuchó el gemido de alivio que salió de los labios de su cáraid. Con un gruñido de placer desclavó los dientes del elegante cuello. Lo hizo poco a poco, porque quería sentir como Hoseok se estremecía.Y vaya si se estremeció. Los dientes le habían penetrado la piel, y ahora sentía como él los sacaba, deslizando cada milímetro de longitud con cuidado. Fuego líquido se concentró en su entrepierna. Fuego suave y húmedo que reclamaba que alguien lo apagara.—Por el amor de Dios... —gimió Hoseok.Taehyung observó las dos incisiones enrojecidas de Hoseok. Pasó la lengua y las lamió hasta que la carne dejó de inflamarse. No debía beber mucho, pues para lo que deparaba la noche lo quería fuerte y en plenas condiciones. A cada caricia húmeda de su lengua sentía que Hoseok se crispaba y le clavaba los dedos en el cuello y los hombros. Levantó la mirada y por fin lo vio de verdad. Vio a su chico lánguido y encendido entre sus brazos con el cuello echado hacia atrás, los labios abiertos y los ojos lilas que lo miraban entre sus negras pestañas. Sí, su Hoseok y de nadie más. Era una ofrenda a los dioses. Taehyung lo miró de arriba abajo como un depredador.Allí donde posaba los ojos, Hoseok se activaba. La entrepierna, el ombligo, los pezones, el corazón, la garganta... todo le palpitaba con un dolor agradable que necesitaba ser calmado.Hoseok intentó incorporarse, echándose hacia atrás para mirar su pecho. Había cicatrizado por completo y ahora se erigía en todo su esplendor. Todo músculo, formas y virilidad. Estaba fascinado por su perfección. Se pasó la lengua por los dientes y notó los colmillos algo más largos y desarrollados. Un brillo devorador apareció en sus ojos.Tenía hambre.Los ojos de ambos entraron en contacto. Hoseok sin apartarle la mirada deslizó un brazo por su espalda recorriendo sus músculos. Taehyung dio un respingo y lo miró con deseo.Orgulloso, comprobó que no había ni un corte. Sólo extensiones de carne definida y delineada. Montañas de tendones y músculos desarrollados hasta casi exagerar. Había sanado en el momento en que probó su sangre. Era asombroso entonces la necesidad y la dependencia que tenía el vanirio de él. Y Taehyung era asombroso también. Taehyung era un guerrero. Un guerrero poderoso. Y él estaba tembloroso, sentado sobre su regazo. Su erección, dura y gruesa, presionaba contra los muslos de Hoseok y el la rozó con deliberación. Sin pizca de miedo.No se creía un seductor, pero puede que la conversión le hubiera disparado la libido y las hormonas. Estaba mareado y ebrio de él. El olor a mango había vuelto y el sólo quería comer fruta.—Hoseok... —musitó Taehyung mirándolo con adoración.Le apetecía hacerle tantas cosas y con tanta pasión... pero se obligó a calmarse. No quería hacerle daño ni asustarlo. Lo miró a la boca. Bajó la cabeza sutilmente y rozó sus labios con los suyos. Y allí empezó el verdadero tormento.—¿Te encuentras mejor? —le preguntó Hoseok sin rechazar ese leve contacto, sosteniendo su mirada sin parpadear y manteniendo sus emociones con un autocontrol impropio de alguien tan joven.Los labios de Taehyung se separaron un poco de su boca y una ceja se arqueó.—Todavía hay algo que me duele, pequeño —tomó aire y fue hacia su boca de nuevo a besarlo como era debido, pero Hoseok apartó la cara y se bajó de su regazo con la dignidad de la realiza.—¿De verdad? ¿Qué te duele? —cogió su bolso y su chaqueta, intentando parecer indiferente y evitando pensar en el mareo que tenía encima.Taehyung incrédulo se levantó de la cama y lo tomó por los hombros. Si se pensaba que podía irse de su casa, iba listo. Hoseok había aceptado con ese gesto su relación con él y no había vuelta atrás, él no se lo iba a permitir. Él era su cáraid, su compañero, no podía ignorarlo así.—Me duele todo y necesito que me...—¿Qué necesitas? —preguntó indiferente. Se iba a poner la chaqueta, pero Taehyung se la quitó de las manos y la desgarró en dos partes. Estaba enrabiado con él porque no le hacía caso. Hoseok lo desafió con la mirada. Cogió su bolso y le dio con toda la rabia que tenía dentro. Taehyung lo cogió de la muñeca deteniendo sus golpes, le arrancó el bolso de las manos y lo lanzó a la otra esquina de la habitación.Hoseok sin pensarlo, le dio una fuerte y sonora bofetada.El aire se tensó. Un trueno relampagueó y amenazó con reventar los cristales. Taehyung le puso las manos sobre los hombros y lo llevó contra la pared, aprisionándolo con su cuerpo semidesnudo. Sus ojos tenían un brillo peligroso. Cogió la camiseta de los hombros y lo desgarró de arriba abajo e hizo lo mismo con el pantalón.—¿Adónde te crees que vas, Hoseok? Ahora ya no puedes salir así a la calle. Te quedarás aquí.Hoseok se encogió. Volvía a la misma situación de hacía unas noches. Su pecho, con los pezones erectos señalaban al pectoral de Taehyung. Sólo un bóxer negro, cubría su piel. Hoseok se abrazó e intentó cobijarse en la pared, mientras lo miraba con miedo y se frotaba las muñecas.Él le salvaba la vida y él lo volvía a saquear. Así era Taehyung. Nunca antes se había sentido tan tonto por confiar en alguien.Taehyung tardó en comprenderlo. Hoseok estaba pálido, de pie sólo con sus botas y con su bóxer. Lo volvía loco, tal era su pasión por el que a duras penas lo podía controlar. Lo miró horrorizado, reprendiéndose a sí mismo por su actitud dominante. No, no podía deshacer los avances con el de ese modo. No podía hacerle eso, pero tampoco había sido su intención. Sintió que se le desgarraba el corazón al percibir el miedo de su cáraid.—No, Hoseok... —inmediatamente lo arrimó a él y lo abrazó con fuerza, apoyando su barbilla sobre su cabeza. —No, Hoseok, cálmate... no va a pasar así. Lamento haberte asustado. Perdóname, por favor,Hoseok temblaba. Intentó forcejear con él, hasta que entendió que Taehyung no lo iba a soltar. Entonces tenso como una cuerda, dejó de pelear.—Perdóname, pequeño. No quería asustarte. Ven, déjame abrazarte —lo abrazó con más fuerza, esperando a que él se sintiera protegido, no atacado ni amenazado. ¿Cómo podía tratarlo así? —Hoseok, soy un idiota. Es que... yo... Es que tú... me haces sentir cosas, tengo necesidad de ti y no puedo permitir que me rechaces. Es muy doloroso. Hoseok se limpió las lágrimas de un manotazo. Estaba enfadado con él por muchas razones. Su enfado principal lo arrastraba desde que había visto a Taehyung en el pub con esas dos jabatas rubias. Se sentía traicionado y le daba igual cómo se sintiera él.—¿Qué quieres de mí? —lo empujó con la voz rota. —Ya te he dado de beber, ya no me necesitas... Déjame, Taehyung...Taehyung lo rodeó con más fuerza y se limitó a relajarse, a dejar que Hoseok fuera el que hablara con él, a dejar que se fundiera con su cuerpo. Él debía confiar en él. Taehyung no le contestó pero permaneció cobijándolo.Las respiraciones de ambos, agitadas.
—Tú eres mi cáraid, te necesito. Te has entregado a mí y yo quiero entregarme a ti.
—No. No me necesitas.Taehyung se apartó ligeramente, sólo para poder verle la cara. —¿Cómo puedes decirme eso? —lo miró con adoración y bajó los ojos hasta sus hermosos pezones.—Hace un rato estabas muy cómodo en el pub —espetó, alzando la barbilla, mirándolo con los ojos llenos de ira y dolor. —Tienes a las dos rubias noruegas para calmar tus necesidades. Pídeselo a ellas. Y... y... devuélveme mi ropa.—Estás celoso —sonrió pensando en Jungkook. —Mi hermano me sugirió que fuera acompañado de ellas, para que te despertara la posesividad y te hiciera hervir de celos. No sólo eres vanirio cariño, sino que eres un lobo. No lo ibas a soportar... No te gustó verme con ellas. Bien, es natural. Le encantaba verlo con los ojos chispeantes de furia, encendido y apasionado. Lo tomó de la barbilla y la alzó hacia él.—Sólo son dos chicas del clan. No hay nada más, sólo son amigas —su voz descendió una octava.—No, basta ya. Esto —señaló sus cuerpos cercanos— no es natural. Así que no digas que es natural porque no lo es, ¿entiendes? Y además, no me des explicaciones —la voz le temblaba, y la barbilla también. —No las quiero.—Me quieres sólo para ti. Y yo te quiero sólo para mí. Tienes que acostumbrarte a esa sensación, tienes que aceptar lo que yo despierto en ti. Odín sabe que yo intento aceptar todo lo que tú me haces sentir.Hoseok enderezó la espalda y sacó pecho. Iba a echarle en cara todo.—Me tienes harto, Taehyung. Jackson me ayudó después del trato vejatorio al que tú me sometiste. Él es todo un caballero, casi un amigo. Tengo que agradecerle mucho y tú lo trataste mal sólo porque se me acercó y...—No me hables de él. No me gusta.
—¿Por qué? ¿Por celos o por culpabilidad? Es porque él te recuerda que fuiste un salvaje conmigo, ¿verdad?
—No lo vas a ver más —lo amenazó agarrándole del pelo con no mucha delicadeza. —Ese moscón sólo quiere abrirte de piernas.—Entonces se parece a ti —replicó entrecerrando los ojos. —¿Eso es lo que quieres, verdad? Quieres abrirme de piernas.Taehyung le mantuvo la mirada. La de Hoseok llena de fuego y la de él, fría y resentida.—Quiero que me entregues tu cuerpo por propia voluntad. No se trata de abrirte las piernas. Y no hables así, no queda bien en ti. Tú eres muy educado, no un bruto animal como yo.Hoseok sintió como esas palabras lo acariciaban y lo azotaban a la vez. ¿Qué quería? ¿Quería entregarse a Taehyung?Sí. Por mucho que lo quisiera negar, sabía que sí. Desde hacía cuatro noches su cuerpo llamaba por una liberación, que sólo despertaba y se encendía con él delante. No sabía muy bien lo que implicaba ser el cáraid de un vanirio, pero su cuerpo reaccionaba por sí solo cuando él estaba cerca y ya no tenía ningún poder sobre los anhelos de su cuerpo.Al reconocer la verdad se quedó abatido e indefenso como un niño. Y como los niños se limitó a ser sincero y a hablar con claridad. Toda la furia se esfumó y entonces se sintió vulnerable como nunca. Estaba perdido, había perdido contra él. No podía utilizar más máscaras de indiferencia cuando éstas se rompían a pedazos.—¿Qué me has hecho, Taehyung? Me estoy volviendo loco... ¿Por qué? —exigió saber apoyando la frente en el pecho de Taehyung en un gesto claro de derrota. —¿Vas a acabar conmigo, verdad?—No, mi vida—acunó su cara dulcemente con las manos. —No vamos a acabar nada, sino a empezar algo.
—No hablabas mentalmente conmigo desde ayer... ¿Por qué diablos no lo hacías?
—Ya no tenía poder para hablar contigo. Lo agoté en nuestro vuelo. Quería estar contigo ahí arriba, entre las nubes.
Hoseok tragó saliva y cerró los ojos con fuerza. Nunca le diría lo mal que lo había pasado cuando él no contestaba a sus súplicas ni lo resentido que estaba por haberlo hecho tan vulnerable.—Sé que fue duro para ti —continuó el vanirio. —Me suplicabas que estuviera contigo, que me necesitabas. No me separaré jamás de ti. Desde ahora, yo estaré dentro de ti y tú de mí. Seremos uno, ángel —le volvió a tirar del pelo, pero esta vez más suavemente.—¿Vas a volver a verlas? —alzó la mirada hacia él.—¿A quiénes?—A esas chicas rubias...—Depende —dijo divertido. —¿Te molestaría?—Estoy cabreado contigo, Taehyung. No bromees. Hace un rato estabas encantado de tener a esas enganchadas a tus brazos. Yo... —apretó con fuerza la mandíbula. Se estaba sincerando con él pero no podía detener sus palabras. —Creí que me estabas castigando por algo... Creí que te reías de mí... Me sentí... mal —confesó derrumbándose contra él.—¿Castigarte? —lo obligó a mirarlo a los ojos. —No, Hoseok, claro que no. Taehyung sacudió la cabeza. Se sentía perdido e irritado consigo mismo.—Dios... Hoseok —sus ojos expresaban desesperación. Él estaba acostumbrado a mandar. A ordenar. Y nadie le rechistaba, nadie menos él. —Hago las cosas fatal. Yo quiero que me aceptes, quiero que confíes en mí —le levantó la barbilla y miró sus ojos llorosos. —Ellas no son nada. Me importas tú.—Entonces deja de tratarme así. Eres un bruto —contestó Hoseok suplicante. —No me gusta que me intimides ni que uses tu fuerza conmigo. No me gusta que me pongas en ridículo como hoy por la noche cuando me sacaste así del pub como si fuera un muñeco sin voz ni voto. No me gusta que me arranques la ropa de ese modo. Los has roto.—Hoseok...—Cállate... No me gusta que no me respetes y que creas en todo momento que sabes lo que es mejor para mí. Ni me gusta que...—Perdóname —rogó acariciándole la mejilla con los nudillos. —Intentaré controlarme... ¿Y qué hacías tú vestido así? —gruñó. —Contoneándote delante de todos...—¿Contoneándome dices? —siseó arqueando las cejas.—No puedes ponerte algo así cuando yo no te puedo proteger. Me estabas provocando, a mí y a todos los demás.—Para que lo sepas, neandertal —presionó su pecho varias veces con el dedo índice, —me puse así para ti. Pensé que te gustaría verme así. Pero ya veo que no —miró la ropa de marca hecho trizas. —Lo has roto —lo reprendió con sus ojos lilas. —Eres un animal.—Nunca te pongas nada parecido si yo no estoy contigo.—Estaba contigo, idiota. Además, tú me lo regalaste. ¿Ves? —alzó los brazos y los dejó caer con gran frustración. —Todo el rato mandando mensajes contradictorios. Si te pone violento que yo me ponga sexy, haberme regalado otra cosa. ¿Te parece mejor un burka? —lo empujó malhumorado.—No. No es eso —le dijo dulcemente. —Me encanta tu cuerpo. Tu figura está hecha para que se luzca —lo repasó con ojos hambrientos. —Sólo te pido que te vistas así cuando yo pueda protegerte de todo y de todos. No tenía fuerza ninguna, Hoseok. No entiendes como me siento si no puedo protegerte. Mira lo que me hizo Jackson y casi me muero.—Yo... no sabía qué era lo que te pasaba. No me imaginaba que estabas tan mal —su rostro reflejó sincero arrepentimiento. —Pero te lo merecías por bruto.—Lo sé, pequeño. Te pido disculpas.El rostro de Taehyung era todo un ruego suplicante y hacía esfuerzos por pedir en vez de exigir.—Lo tendré en cuenta si eso te tranquiliza. Aun así, soy libre de ponerme lo que me dé la gana... ¿me entiendes?Taehyung asintió. Ahora el cuerpo de Hoseok clamaba por ser calmado y acariciado. Y el de él también.—Tengo hambre, cáraid.—Espera —Hoseok le puso la mano en el pecho al adivinar el brillo en sus ojos. —Si yo tengo en cuenta lo que tú me pides, tú vas a tener en cuenta lo que yo te pido —era una orden. —No vas a dejarme solo ni romperás de ese modo la comunicación conmigo nunca más —Taehyung iba a abrir la boca pero el gesto de Hoseok advirtiéndole que no lo interrumpiera lo echó para atrás. —No vas a tontear con ninguna mujer o hombre, sea rubio, moreno o pelirrojo. ¿Me oyes, Taehyung? Nunca más. No quiero pensar en por qué me molesta, pero me molesta, y borra esa sonrisa arrogante de tu boca. Y no vas a volver a utilizar esos modales de hombre de las cavernas, conmigo. ¿Queda claro?.Taehyung sonrió como un niño pequeño que se había salido con la suya. Se inclinó y acercó su nariz al cuello de Hoseok, impregnándose de su pastelito. Él era dulce, dulce de verdad.—No me gusta que te toquen —reconoció él. Si Hoseok se sinceraba, él también, —ni que otros se te acerquen. Tú todavía no controlas lo que provocas en los demás —lo soltó del pelo y abarcó su cara con las dos manos. Con el pulgar acarició su labio inferior. —No eres consciente de lo que provocas en mí... Me muero de los celos, Hoseok. Soy un celta vanirio, no lo puedo evitar. Soy celoso, posesivo, protector...—Arrogante, mandón, abusón...—Sí —reconoció. Se humedeció los labios con la lengua. —Pero tú eres mi cáraid y nuestras relaciones son así.—No quiero una relación así, me asusta. Ni siquiera quiero una relación. Quiero respeto y...—Yo te respeto más que nadie en el mundo, Hoseok. Eres valiente, leal, compasivo... y precioso —se inclinó y volvió a rozar su cuello con la nariz. A Hoseok le costaba respirar. Con los labios pegados a su garganta susurró. —Pero el vanirio está lleno de pasión, así nos han hecho. Tu cuerpo es mi templo y no voy a dejar que nadie te ponga las manos encima. Yo tengo que proteger lo que es mío, y tú eres mío. No importa cuánto luches, no importa cuánto te opongas. Nada va a cambiar eso. Dónde estés tú, estaré yo. Eres mi pareja.—Quiero mi espacio —echó el cuello hacia atrás para apartarse de sus labios. Su mirada atormentada y suplicante. —Todavía es pronto para mí. Hace cinco días que te conozco y no hemos empezado con buen pie que digamos. Aún estoy asimilando lo que soy, no me puedes exigir ningún tipo de relación —aunque deseaba su cuerpo con locura.—No lo entiendes. Los vanirios somos completamente distintos de los humanos, sobre todo en lo tocante a nuestras relaciones de pareja. Me acabas de alimentar, no pretendas retomar tu vida con normalidad. Nada de espacios, nada de libertades. Yo seré lo más importante en tu vida igual que tú lo eres en la mía. Y eso lo cambia todo. Los humanos tienen muchas distracciones y dejan de lado a sus parejas. Nosotros no. Yo no.—Lo que cambie o no cambie esa peculiaridad de alimentarte —lo marcó con comillas, —lo decidiré yo. Tú no vas a regir mi vida —contestó altanero.—¿Regir tu vida? Ya está bien. Ven aquí.Hoseok sentía la confusión interna de Taehyung. Se sentía desquiciado, roto, desbordado por el... y él estaba igual. Las relaciones entre las parejas vanirias parecían ser muy tempestuosas y él nunca había tenido ninguna relación.Él le enseñaría lo que significaba ser cáraid de un vanirio, y si no podía explicárselo con palabras lo haría con hechos. ¿Regirlo? No, se trataba de verse invadido por una marea de emociones y sentimientos continuos hasta que no se sabe dónde empieza uno y acaba el otro. Taehyung le puso las manos sobre las mejillas y le acercó los labios. Rozó sus cejas, sus ojos, su nariz, sus mejillas... Hoseok cerró los ojos y dos inmensas lágrimas se derramaron hasta formar una inmensa gota en su barbilla. Taehyung le inclinó la cabeza hacia atrás, y posó su boca en la barbilla de Hoseok. Entonces Hoseok olvidó todas las reprimendas y todos los inconvenientes de tener una relación con él, fuese del tipo que fuese. Se perdió en su roce, en su repentina dulzura, y aunque se odiaba por ello, reconoció que lo necesitaba tanto como Taehyung a él.Taehyung lo mordisqueó y lo besó. Hoseok dejó de temblar y se apoyó con las manos en el duro pecho de Taehyung, dejando que las sensaciones de sus besos, despertaran a todo su cuerpo enardecido. Abrió los ojos y se quedó enganchado en su mirada verde y él en la de él. Una chispa se encendió, una chispa poderosa que brilló en las profundidades de los ojos de ambos.Taehyung, alto, grande, musculoso, casi imperial, estaba delante de él, cogiéndole la cara con delicadeza, deseando que Hoseok perdiera el miedo y se entregara totalmente a él.Hoseok observó su cara, sus facciones angulosas, llenas de tensión y de incertidumbre. Estaba seguro de que si él lo rechazaba en aquel momento, Taehyung moriría. Él le rogaba que lo aceptase, porque él estaba más que convencido de que Taehyung lo aceptaba a él. Hoseok no podía engañarse. Lo deseaba y se moría de ganas de besarlo. Esa era su nueva naturaleza y se sorprendió de lo mucho que quería aceptarla, así que esperó la agresividad y la posesividad de Taehyung y tomó fuerza para poder aguantarlas.Hoseok recordó su primera vez. No había habido besos, ni caricias, ni nada... A Taehyung no le gustaba que lo tocaran. Él no podría soportar una segunda experiencia como aquella. No con Taehyung. No, sintiéndolo en cada poro de su piel como lo sentía, estando casi desnudo enfrente de él.Taehyung ladeó la cabeza. Deslizó las manos desde su cara, por su cuello, sus hombros finos, su espalda elegantemente arqueada, hasta llegar a las caderas. Lo atrajo para que sintiera la palpitación de su erección, el deseo que rugía por ser liberado.Hoseok abrió los ojos y la boca con sorpresa y, antes de que pudiera decir nada, él bajó sus labios con seguridad y los posó sobre los de él.Aturdido como estaba, dejó que él dirigiera el beso. Su primer beso. Eso no lo esperaba. De un modo indolente, su boca fue poseída por la de Taehyung. Los labios se calentaron con el roce y la fricción, y entonces Taehyung se concentró en su labio inferior y lo lamió dulcemente para luego morderlo y ponerle los pelos como escarpias a Hoseok. El nunca antes había besado a nadie, pero la experiencia le pareció casi religiosa. La boca, la lengua y los dientes de Taehyung lo estimulaban y lo animaban a abrir más los labios. Cuando lo hizo, su propia lengua salió en busca de la de Taehyung y cuando se encontraron se enrollaron como si fueran amantes en un baile de promesas, caricias e intenciones sensuales que despertaron todos sus sentidos. Sus manos notaban, apoyadas en el pecho de él, la suavidad y el calor de su piel. Su boca y su nariz se impregnaron de su olor y de su sabor. Su oído podía incluso escuchar el latido acelerado del corazón del vanirio.Sintiéndose poderoso y repentinamente atrevido, Hoseok se agitó entre sus brazos. Quería rozarse con él.Taehyung ardía, y sus dedos se habían clavado en sus caderas, conteniéndolo, midiéndolo. Se estremeció cuando sintió la calidez de la lengua de Hoseok. Se limitó a sentir como poco a poco él se despertaba a la pasión entre ellos y disfrutó de su reacción.Debía rendirse a la evidencia. Se deseaban, y no con un deseo humano, sino con un deseo casi animal, salvaje y arrasador. Hoseok se había puesto de puntillas y ahora rozaba con avidez su erección, mientras le hacía el amor con la boca y la lengua. Él era dulce, cuidadoso, pero muy apasionado. Lo tentaba rozando sus labios sin llegar a profundizar, y cuando él desistía entonces Hoseok se lanzaba a comerle y morderle, a lamerle la lengua y acariciarle de modo totalmente intencionado los colmillos, a poseer su boca por completo. Esa caricia le gustaba y su sabor era fresco y ardiente.Hoseok había dejado de estar tenso. Armándose de valor, lo volvió a acercar a la pared y lo aprisionó contra ella, mientras seguían besándose como si dependiera sus vidas de ello. Taehyung le agarró del pelo y le dio un leve tirón para que lo mirara. No había miedo, ni temor. Sólo deseo. Un deseo antiguo por poseer y ser poseído. Hoseok seguía sin mover los brazos, sus manos no se habían movido del pecho de él. Se miraban el uno al otro, expectantes y asustados de su propia pasión. Taehyung lo cogió por las muñecas y se llevó sus manos a la cara.—Tan suave... —ronroneó él.Apoyó la mejilla en una de sus manitas y se frotó, buscando calor y consuelo.Hoseok frunció el ceño mientras respiraba agitadamente. Los labios le hormigueaban, le quemaban, pero las palmas de sus manos ardían por tocarlo. ¿Qué estaba haciendo? El creía que a Taehyung no le gustaban las caricias, pero él parecía un puma negro herido y deseoso de que lo tocaran. Su mano se ahuecó, para permitir que Taehyung se frotara en ella. Taehyung giró su mano de modo que la parte interior de sus muñecas quedaran a la altura de sus labios. A continuación, hizo algo que él jamás hubiese esperado. Besó sus muñecas, por delante y por detrás. Besos dulces destinados a calmar, a curar. Besos húmedos destinados a enardecer y a despertar.—Te hice daño aquí. No volveré a tratarte así jamás. No te haré daño nunca más. Te cuidaré y te protegeré siempre —con los labios pegados a la muñeca y la mirada enardecida le ordenó. — Tócame, Hoseok. Te lo suplico. Necesito que me acaricies —expresó en voz alta.Hoseok se apoyó contra la pared. Las piernas le temblaban y el corazón golpeaba contra el pecho. Respiraba descompasadamente. Él mantenía sus manos finas y elegantes sobre su cara y las soltó, esperando a que llegaran las caricias. Había sido una declaración muy humilde por su parte.La oscura claridad de la noche se colaba por el balcón abierto de par en par, iluminando la habitación y enmarcando sus cuerpos con un aura clara y pálida como la luna. Las cortinas rojas bailaban al son del viento. La lluvia marcaba el ritmo de sus respiraciones.Hoseok titubeó hasta que al final decidió ceder a sus impulsos. Enmarcó la cara de Taehyung y la acarició, primero las mejillas, luego los labios, la barbilla. El vanirio cerró los ojos agradecido por aquellos mimos. Fue descendiendo por su cuello fuerte y tenso, por sus hombros anchos y perfectamente redondeados, por su pecho caliente, terso y marcado, por sus abdominales tan bien definidas y su cintura delgada. Luego ascendió, deleitándose en el tacto de ese cuerpo hecho para el amor y la guerra y pasó sus dedos por los músculos de los brazos.Taehyung siseó de placer en cada una de sus caricias y apretó los ojos para que las sensaciones fueran más poderosas. Entonces dejó de sentir las manos de Hoseok. Abrió los ojos y él no estaba. Al momento, sintió como unas manitas dibujaban con sus dedos, los músculos de su espalda. De arriba abajo, de lado a lado... Hoseok estaba detrás de él y le estaba acariciando como quería. Por entero. Sus manos rodearon su pecho y su estómago y empezó a sentir los labios de Hoseok en su espalda. Taehyung echó las manos atrás y le tomó de los muslos desnudos y calientes al tacto, mientras el proseguía con su exploración. El pecho de Hoseok apretado contra su espalda. Labios húmedos, benevolentes, le recorrían la amplitud de los hombros, le pasaban por la nuca y el cuello, seguían su columna vertebral y luego volvían a ascender. Por allí por donde pasaban le seguía la lengua, juguetona y de tacto de satén. Quiso borrar cada uno de los azotes, aunque ya no estaban, pero quiso que se le grabara un recuerdo dulce, no el lacerante.—Hoseok... —musitó Taehyung tensándose. —Necesito que... Joder... Bésame.Se giró, lo tomó de la cintura y, pegándolo a él, inclinó la cabeza hacia la de él y pegó su boca a la suya como un lobo hambriento. Hoseok pasó sus manos por su cuello y se agarró a su cabellera rubia para sostenerse como si fuera un salvavidas. Taehyung deslizó sus manos hasta abarcarle las nalgas y tirando de ellas lo instó a que se pusiera de puntillas y profundizara en el beso. Ambos soltaron un gemido al unísono, sonido revelador de la necesidad que ambos tenían de esa intimidad. La erección de Taehyung presionaba su estómago, y sus torsos desnudos se habían acoplado de modo que los latidos de sus corazones se mezclaran y se confundieran. Los besos pasaron a ser más exigentes, hasta que ya no les fue suficiente con besar.Hoseok sentía que quería más, necesitaba más de él y él necesitaba mucho más de este. Lo alzó por las nalgas, moviendo su erección contra la de él y con él en brazos caminó hasta la cama sin dejar de besarlo.—No, Taehyung —dijo Hoseok tensándose y hablando sobre sus labios. —No quiero que me estires ahí. No quiero. No puedo.Taehyung miró la cama y sintió lo turbado que se encontraba Hoseok al estar allí de nuevo, donde perdió la virginidad. Tenía miedo. Entonces él se sentó en un extremo, y colocó a Hoseok de pie en el suelo entre sus piernas abiertas. Lo abrazó queriendo calmar su ansiedad y la necesidad de ambos.—Hoseok, no sabes cuánto te deseo —ronroneó como un felino. Frotó su cara sobre su pecho, y él le acarició el pelo. Deslizó sus manos por sus costillas, pasando por la estrecha cintura y las caderas. —Señor, eres perfecto. Me falta el aire —dijo con la voz enronquecida.Hoseok no podía hablar. Estaba atrapado bajo sus caricias, hipnotizado por su voz llena de anhelo, sumergido en el contacto de su boca y su nariz en su torso. Taehyung pasó los dedos por el bóxer negro de Hoseok, y lo deslizó por sus esbeltas y largas piernas hasta el suelo. Sin alzar la mirada todavía, le quitó las botas y también se los quitó. Pasó las manos por sus pies finos y delicados hasta sus pantorrillas, rodillas y muslos fuertes y prietos. Llegó al miembro erecto y su respiración se volvió más dificultosa. Sin tocarlo en esa zona siguió su camino ascendente acariciando caderas, cintura, el lateral de sus costillas y dejando sus pulgares sobre los dos pezones.Hoseok se estremeció. Las manos de ese hombre lo enloquecían. Se sentía como una olla a presión a punto de explotar.—Fíjate que bonitos son —susurró él masajeando sus pezones con la mirada oscurecida.—¿Te...? —tragó saliva. —¿Te... gustan? —preguntó conmocionado y complacido a la vez.—¿Quieres que te demuestre cuánto me gustan? —lo miró con desesperación.Hoseok asintió lentamente sin apartar los ojos de los de él. Taehyung procedió a demostrárselo. Lo acercó a él tomándolo de la cintura, se inclinó hacia delante y tomó un pezón en su boca. Lo rodeó con la lengua, hasta que se puso tieso. Lo chupó y de repente cerró la boca sobre él y lo succionó, primero suavemente y luego cada vez más fuerte, tirando de él.Hoseok respiraba entrecortadamente, mientras lo miraba con ojos nublados de placer. Le parecía tierno y erótico tenerlo a él, ese macho tan fuerte y tan dominante enganchado a su pezón, excitándolo, mamando con gentileza, como si fuera un bebé. Pero no era un bebé, era un hombre y lo estaba seduciendo.Deslizó sus brazos por el cuello de él y entrelazó sus dedos en su cabello, primero sosteniéndolo, controlándolo, y luego atrayéndolo hasta el para que tomara todo lo que quisiera y más. Le gustaba el pelo de Taehyung, le gustaba tenerlo sólo para él, ser el único que pudiera acariciarlo. Se sorprendió al sentirse tan posesivo respecto a él, pero lo aceptó y gruñó de placer. No iba a pelear más contra lo que el vanirio tan repentinamente amoroso que tenía enganchado despertaba en su corazón, en su interior. Hacía unos días lo odiaba. Ahora lo necesitaba como el aire para respirar.Taehyung masajeaba el otro pezón con su mano. Tomando aire, apartó la mano y decidió martirizarlo también. Lo mordió, lo lavó con su lengua hasta que el pezón quedó enrojecido, hinchado y palpitante.Taehyung podía ser un tirano, un torturador, pero lo tenía fundido y dócil por sus caricias. No habría cinturones ni crueldad de ningún tipo y exhaló el aire de modo tembloroso.Iba a hacer el amor con él. No era ningún mojigato ni ningún puritano. El destino le había traído a Taehyung y ahora él lo necesitaba con la misma ansiedad salvaje que él intentaba reprimir para no asustarlo.Taehyung dejó de chuparlo y alzó la mirada hacia él. Tenía los labios entreabiertos, y él no se lo pensó dos veces. Lo agarró del pelo con manos temblorosas, se inclinó y deslizó la lengua entre ellos, hasta que tocó la de Taehyung.Él clavó los dedos en su tierna carne y dejó que Hoseok procediera a su invasión. Él le acarició y le apretó las nalgas y este intensificó el beso soltando un tímido gemido, adentrando más la lengua.Esa era la señal que esperaba de él. Taehyung lo alzó como si no pesara menos que un niño y lo sentó a horcajadas sobre él. Las rodillas clavadas en la cama, a cada lado de sus caderas. Él tomó el mando del beso con la voracidad de un lobo.Hoseok se apartó, miró hacia sus cuerpos y se encontró abierto para él. Sus nalgas presionaban su erección y él le acariciaba el trasero, y lo miraba divertido. Taehyung no dejó que él se distrajera. Posó sus labios sobre los de él y lo besó tiernamente mientras le acariciaba la espalda. No paró de besarlo hasta que se convirtió en gelatina líquida.Hoseok lo tenía cogido del cabello, y estaba sentado sobre él, completamente abierto y a su disposición.—Quiero hacerte el amor —dijo Taehyung sobre su boca. Lamió su labio inferior con candencia y pericia infinitas. —Quiero meterme dentro de ti.Hoseok lo miró a los ojos con su mirada lila turbada de deseo, mientras asimilaba las palabras de él. Luego miró su boca, se pasó la lengua por el labio inferior y lo volvió a besar, pero esta vez jugando con él. Avanzando y retrocediendo, hasta que Taehyung se cansó y lo saqueó. Se hizo dueño de su boca, de todo su cuerpo y de su voluntad. Hoseok se apartó para volver a coger aire y entre bocanadas susurró:—Entonces, quítate los pantalones.Taehyung le besó y le mordisqueó el cuello. Sonrió triunfante.—¿Tú también quieres que te haga el amor, Hoseok? —preguntó mientras lamía el lóbulo de su oreja.—Ah... sí... —respondió tiritando del estremecimiento.
—¿Ya no me tienes miedo, entonces?
—Me da miedo... lo que despiertas en mí. Todo esto es nuevo para mí, Taehyung.
Taehyung tocó sus pezones, los masajeó, mientras los observaba con su mirada hambrienta.
—Para mí también lo es. Todo lo que siento es completamente nuevo.
Hoseok le aguantó la mirada. Tenía los ojos lilas más claros que nunca, el cabello azabache más alborotado, los colmillos puntiagudos asomaban entre sus labios semi-abiertos, estaba desnudo y estaba deseoso de, nunca mejor dicho, hincarle el diente.—Tómame, Taehyung. Haz lo que sea que tengas que hacer conmigo, pero hazlo ya porque me voy a morir si no haces algo. Me... me duele todo el cuerpo. —no dejó de mirarlo mientras le ordenaba como un auténtico vanirio habla a su pareja.Taehyung sintió que su erección crecía y palpitaba a punto de eclosionar. Se levantó con él en brazos y con una mano se arrancó el pantalón. No llevaba calzoncillos, así que su pene salió disparado hasta su ombligo.Hoseok notó la punta del glande que acariciaba su carne trémula y húmeda y se estremeció. Taehyung volvió a sentarse.—Rodéame con tus piernas —susurró contra su hombro y lo mordisqueó.Hoseok obedeció y miró hacia abajo. Sus nalgas acunaban el miembro de Taehyung. Era tal y como lo recordaba. Grande, grueso y largo. Totalmente amenazador.Taehyung no permitió que pensara en si le haría daño o no. Lo besó de nuevo, tan profundamente que no hubo ningún rincón de su húmeda cavidad que su lengua no rozara ni acariciara. Hoseok le clavó los dedos en los hombros, y lejos de amilanarse, lo besó con la misma hambre, con vehemencia, restregándose contra él y volviendo a entrelazar sus dedos entre su cabello rubio y abundante. Era excitante estar con un hombre de pelo rubio y agarrarse a su cabellera mientras se abrazaban y se besaban. Deseaba tanto que Taehyung calmara el dolor que sentía en su entrepierna.—Dime dónde te duele —exigió saber él contra su boca. Hoseok lamió sus labios mientras hablaba, pero no le contestó. —¿Te duele aquí? —deslizó sus dedos por la parte interna de sus muslos y acarició la entrada de su cuerpo con suavidad y ternura. Hoseok dio un respingo y soltó un gemido. —¿Sí, cariño? ¿Te duele aquí? —sonrió y presionó el orificio de entrada a su cuerpo. Lo acarició haciendo círculos, y observó la reacción de Hoseok, que lleno de curiosidad había bajado la mirada para ver como su mano bronceada hurgaba en su intimidad. —¿Quieres que te calme un poco, verdad? —susurró contra sus labios mientras notaba la disposición de su cáraid. No necesitaba contestación. —Mmm, sí... —introdujo el dedo corazón y sintió como su Hoseok se abrazaba a él, a ese dedo inquisitivo. —Claro que quieres. Lo quieres tanto como yo.El creyó que iba a desmayarse. Sentía el dedo de Taehyung frotarse contra él, acariciándolo, estimulándolo, despertando todo su cuerpo. Hoseok empezó a mecerse contra su mano, bamboleando las caderas. Nunca había hecho el amor pero sabía muy bien cómo se hacía. Taehyung empezó a acariciar su erección con la otra mano, mientras introducía más profundamente el dedo en su interior. Hoseok no podía detener sus movimientos, ardía y palpitaba contra su mano y le encantaba lo que le estaba haciendo. De repente sintió otra nueva presión y supo que Taehyung estaba deslizando otro dedo en su interior. Dos. Él sabía que lo estaba preparando para la intrusión más grande, pero si seguía así no iba a poder aguantarlo por mucho tiempo.Taehyung no se detuvo ni por un instante. Seguía su ritmo implacable. Lo acariciaba, encendía su llama interior, su fuego interior, observando cada una de sus expresiones. Quería darle placer, mucho placer. No sólo era placer lo que deseaba de él, sino una total aceptación. Sentía algo muy fuerte por Hoseok, algo que nunca antes había sentido ni siquiera cuando era un mortal. Guiado por esa necesidad a la que no se atrevía poner nombre, arrasado por esa ansiedad de él hincó los dedos más adentro. El ritmo empezó a ser más rápido y Hoseok se agarró con fuerza a su cuello.—No te imaginas cuántas ganas tenía de tocarte aquí... —movió los dedos más profundamente — y aquí... —acarició su glande con el pulgar, mientras se inclinaba para lamer y morder su cuello sin llegar a hincarle los colmillos. —Mmm... estás cerca, precioso—musitó deteniéndose y pasándole la lengua por la yugular. —¿A qué huelo yo para ti? —le preguntó reteniendo los dedos en un punto de su interior. Presionaba, pero no los movía.Hoseok frunció el ceño, sin creer que se detuviera, sin quererlo tampoco. Cuando Taehyung percibió su frustración se limitó a torturarlo un poco, moviendo sutilmente los dedos, sacándolos casi por completo y manteniéndolos ahí, acariciándolo en círculos.—A... mango —contestó Hoseok con las pupilas dilatadas y los ojos llenos de pasión. —No, no te detengas —lo agarró del cuello y lo abrazó. Se abrazó a él de un modo tan desesperado, que a Taehyung el corazón le dio un vuelco.—¿Ah, sí? ¿A mango? —sonrió. —Ya lo sabía. Sólo quería oírtelo decir.—Por favor, Taehyung... —restregaba sus caderas contra él, contra sus dedos, contra su erección que crecía más y más. —No puedo parar. —Lo sé todo de ti ¿sabes? —lo tomó de la cintura y lo alzó, dándole un ligero beso en los labios y luego tomando un pezón con los dientes. Hoseok gimió echando la cabeza hacia atrás. —Agárrate a mis hombros.Hoseok se amarró a él, sosteniéndose contra su cuerpo, mientras Taehyung le acariciaba las nalgas con una mano y con la otra dirigía su pene a la entrada de él. Lo instó a que descendiera, poco a poco, y lo detuvo cuando el glande, rozaba su ano.—Mírame —le ordenó suavemente. El obedeció, completamente dócil y vulnerable. —Mi guerrero... —susurró rozando sus labios con los suyos. —Tranquilo... déjame a mí, yo te guío... Sé que nunca te ha gustado ninguna persona—empujó unos centímetros el glande dentro de él y siseó cuando sintió el calor y la textura de Hoseok. —Mmm... oh joder... qué bien me sientas. Sé que nunca te has dejado tocar por nadie —introdujo unos centímetros más de su erección, y besó sus labios con dulzura. —Sé que te gusté desde que me viste, porque... —unos centímetros más entraban en su interior y Hoseok lo abrazaba como una ventosa— sólo hay... un hombre para ti, Carbaidh (caramelo). —Taehyung... —gimió Hoseok desesperado clavándole los dedos en los hombros. —Sí, Taehyung —repitió él introduciendo varios centímetros más en él. —Ese soy yo, el único a quién perteneces. El único destinado a pertenecerte —se meció un poco en su interior y sintió cómo Hoseok cerraba los ojos y siseaba entre el dolor y el placer. —Yo —entró un poco más empujando con sus caderas— soy el único que puede hacerte esto, Hoseok. Tu cuerpo es mío, tu mente es mía y tu corazón también lo será —de un empujón acabó ensartándolo por completo.Hoseok echó la cabeza hacia atrás y lanzó un sollozo. Taehyung lo abrazó y lo inmovilizó por las caderas, sintiendo como todo el palpitaba en su interior, como sus músculos luchaban frenéticos por acostumbrarse a él y escuchando como su corazón latía desbocado por las sensaciones.Hoseok lo apretaba, lo abrazaba y lo cobijaba dentro de sí, sabiendo inequívocamente que ese era su hogar. Agradecido por el recibimiento, acarició sus nalgas sensualmente, deslizó sus manos en una lánguida caricia ascendente por la espalda, el cuello y abarcó su cara con ambas manos, obligándolo a inclinarse sobre él. Seguidamente lo besó con todo el ardor del infierno y la dulzura del cielo.Él no se había sentido así en la vida. No quería oír hablar a Taehyung de posesividad y de pertenencia. Eso lo hacía más vulnerable ante él y el intentaba conocer el placer físico y sexual con Taehyung, no estaba preparado para nada más. Pero Taehyung era un carroñero emocional. Iba a por todo, iba a marcarlo como sólo un vanirio podía marcar a su cáraid, iba a poseerlo a través del sexo. Y él tenía miedo.Hoseok le devolvió el beso con el mismo anhelo volcánico, pero Taehyung se apartó entre gemidos.—¿Te hago daño? —preguntó él rozándole la mejilla con la nariz.—No... —Hoseok se apoyó en sus anchos hombros para acomodarse y deslizó las manos por su musculoso pecho. —Es sólo que... eres... eres muy grande, Taehyung —murmuró mirándole directamente a los ojos.Hoseok sintió como el vanirio se enorgullecía de sus palabras. Sí, Taehyung deseaba oír eso de su boca. Él pasó su lengua por el labio inferior de Hoseok y luego lo mordió ligeramente para seguir acariciándolo.—Pero encajo en ti perfectamente —susurró con la voz grave. Deslizó sus manos de nuevo acariciando todo su cuerpo y las dejó en sus nalgas, apretándolas ligeramente y acercándolo más a él. Se movió delicadamente para que el notara hasta donde estaba encajado y cómo lo colmaba.—Sí... encajas —susurró entrecortadamente.—Estás preparado, Hoseok? —dijo con la voz enronquecida por el deseo. —Vamos a arder juntos, Carbaidh.Sin previo aviso, lo tomó de las nalgas y lo levantó deslizando su erección hacia fuera y luego volviendo a penetrarlo con más fuerza. Hoseok se mordió el labio y reprimió un grito.Taehyung, lo volvió a penetrar más profundamente, deslizando su barra ardiente a través de su conducto tan apretado. El placer que sentía era indescriptible, imposible de sentir con alguien. Todo él dependía de Hoseok, y este dependía de él. No había dolor, ni insultos ni juegos de poder. Taehyung era muy grande y estaba dentro de él devastando con sus movimientos, activando con su roce cada una de las partes sensibles de su interior y se sentía bien con él.El cuerpo tembloroso de Hoseok empezó a reaccionar y sus caderas emprendieron la carrera hacia el éxtasis. Lo cabalgó con pasión, juntando su frente a la de él, dejando que Taehyung hiciera lo que quisiese, manteniéndolo dentro de él. Un profundo estremecimiento recorrió su interior y traspasó parte de su coraza. Taehyung lo estaba haciendo, se estaba apoderando de él. Lo sentía por todas partes, sus manos fuertes no lo soltaban pero él estaba dentro de todo su cuerpo, en su circulación sanguínea, en su mente. Taehyung seguía moviéndose con determinación, sin piedad, con la facilidad y la experiencia de quién tiene el poder y está seguro de sí mismo.—¿Lo sientes, Hoseok? —lo penetró más profundamente todavía. —Todo lo que hay dentro de tu cuerpo, todo lo que te llena y te estremece, todo, soy yo —miró hacia donde sus cuerpos estaban unidos y sonrió orgulloso. —Míranos. Todo entero. Me haces sentir tan bien...A Hoseok le costaba respirar y difícilmente podía oír nada, porque el corazón le zumbaba en los oídos. Taehyung estaba tan clavado en él.Taehyung lo miró con determinación, le enmarcó la cara y juntó su frente con la de él. Hoseok se cogió a sus hombros. Él lo besó y suspiró de puro placer. Hoseok sintió como la misma ola de placer que arrasaba a Taehyung se precipitaba también por todo su cuerpo. Respondió al beso de un modo tierno e intenso y empezó a mecerse contra él, dejando que él le diera aire.Ambos excitados, estimulándose el uno al otro con sus cuerpos. Taehyung descendió las manos por todo su cuerpo, lentamente, en una caricia ultra-estimulante, abarcó las nalgas de Hoseok, para moverlo y acompasarlo a su penetración.Hoseok profundizó el beso y siguió el ritmo de Taehyung, un ritmo sensual y erótico. Danzaban al ritmo de la pasión.Hoseok jadeó cuando él acrecentó el ritmo. Sus ojos verdes lo miraban con posesividad y con unos párpados demasiado pesados por el placer. Hoseok le enmarcó la cara con las manos y volvió a juntar su frente con la de él, esta vez sin parpadear, sólo mirándolo, esperando traspasar su alma.—No habrá nadie más para ti —dijo él moviendo la cabeza de un lado al otro. —Te voy a marcar, Hoseok. Todos sabrán que me perteneces. Acéptalo.—Taehyung, cállate, no digas nada más — suplicó jadeante.—Tienes... que saberlo —iba a ganar la batalla, él tenía que reconocerlo. —Sabes que te digo la verdad. Sólo mío. Sólo para mí.Taehyung no podía hacerle eso. Lo estaba marcando con sus palabras, con sus movimientos. Lo quería enloquecer y quería obligarlo a admitir que él le pertenecía.—Por favor, Taehyung... —gimió sin saber si le pedía que no parase o que se callase.Él gruñó y lo invadió una y otra vez, torturando su carne húmeda. Hoseok tenía que ser valiente, sabía que él tenía coraje para cualquier cosa. ¿Por qué no admitía lo que para él era tan obvio? Intentó dejar esa guerra y decidió devastarlo de otro modo.Hoseok pasó sus manos por la nuca. Con una mano le acariciaba la cara, con la otra jugaba con su pelo y lo mantenía pegado a él.Un cúmulo de sensaciones y de fuerzas poderosas demasiado intensas se arremolinó en su interior. Taehyung intensificó los movimientos con el objetivo de hacerlo arder en el infierno.Excitados, se subieron a la ola de éxtasis que les recorrió y la cabalgaron durante un largo rato hasta que estalló, algo increíble que los dejó rotos.Mientras sentía aquel huracán de emociones y sensaciones internas, Hoseok sintió que Taehyung era para él, sólo para él, pero lejos de decírselo y expresar algo tan loco como aquello, frotó su cuello con los labios y lo mordió.Taehyung jadeó y lo abrazó con más fuerza mientras seguía meciéndose en su interior. Una mano se enredó en su pelo y lo atrajo más a él. La lengua de Hoseok lo lamía, los labios lo succionaban, bebía de él y de repente se encontraron de nuevo en la ola de un segundo orgasmo.— Mineadh (Cariño)... —cerró los ojos con fuerza y echó el cuello hacia atrás para soltar un gemido de lujuria y satisfacción mientras apretaba su cabeza contra su cuello para que el bebiera lo que desease y cuánto desease de él. —Eso es, pequeño. Bebe de mí. Aliméntate.Hoseok desclavó los colmillos y se lamió los labios y los dientes con la punta de la lengua. Tenía ganas de aullarle a la luna, su lado berserker lo animaba a ello.Taehyung sabía a mango de verdad, a fruta fresca y exótica, y el por fin se sintió saciado en días. Tiró del pelo de él de un modo posesivo y dominante, echándole el cuello más hacia atrás, y lo besó mientras gemía de placer con los ojos completamente dilatados y llenos de placer.El segundo orgasmo los devastó, y los hizo gritar. Hoseok sollozando, con lágrimas en los ojos, dejó caer su cabeza sobre el hombro de Taehyung, y éste acariciándole el pelo lo calmó susurrándole palabras de tranquilidad y de orgullo. Orgullo porque su cáraid era todo un guerrero, fuerte y apasionado, dulce y tentador. Y era suyo. Suyo.—Dios mío... ¿Qué... qué he hecho? —susurró Hoseok llorando.—Hemos hecho el amor —contestó él meciéndolo. Disfrutaba de su cuerpo dulce, sudoroso y abatido sobre él. A Hoseok todavía le recorrían los espasmos del segundo orgasmo.Hoseok podía no estar preparado para aquella unión pero Taehyung sabía por los dos que se pertenecían y, aunque deseaba locamente que este se lo dijera, él tendría paciencia.Miró la cama, estaba desordenada y manchada.—No —dijo él. No iba a dormir allí.Taehyung asintió.—Como ordenes, pequeño.Salió de el a desgana, pues nada le apetecía más que compartir su cuerpo. Hoseok se estremeció, pero no dejó de abrazarlo y mantuvo su cara sumergida en su hombro. Taehyung lo tomó en brazos, salió de la habitación y lo llevó a la planta inferior. Abrió una compuerta, bajó unos nuevos escalones y entró en una habitación cálida, iluminada con lámparas alógenas de suelo alrededor. Una gran cama llena de cojines y sábanas de seda negras y fucsias quedaba en el centro de la habitación. Y alrededor, rodeando la sala, cortinas de agua corrían por las paredes y caían a un riachuelo que recorría todo el círculo del lugar. Piedras de caliza blanca decoraban ese pequeño río y motitas de césped contrastaban con la piedra blanca. Decoración Zen, sin duda.El resto del suelo era de cálido parquet.Taehyung lo llevó a la cama, lo acercó a él, lo abrazó y se taparon con las sábanas, dejando que ese jardín interior y el ruido del agua al caer los sumiera en un sueño profundo. Besó la coronilla de su Hoseok. Y se prometió que le enseñaría a no temerle ni a él, ni a los sentimientos que despertaba en él. Pero ¿estaba él preparado para los sentimientos que sin duda estaba Hoseok despertando en él?
----- CHAPTER BREAK -----
Un cuerpo inmenso y duro le daba calor en la espalda. Su cabeza estaba apoyada en el brazo musculoso de Taehyung. El vanirio le acarició la nuca con la nariz. Hoseok intentó mover las piernas pero él las tenía inmovilizadas con una de las suyas, mucho más grandes. Estaban encajados como dos cucharas, perfectamente amoldados.Hoseok sonrió. Taehyung era una caja de sorpresas. Sintió un dedo de Taehyung siguiendo su columna vertebral de arriba abajo. Toda la piel se le erizó. El contacto más nimio del vanirio, lo despertaba y le hacía hervir como un volcán a punto de estallar. Qué locura.—¿Te encuentras bien? —susurró Taehyung en su oreja.—Estoy... bien —sorprendido por la respuesta, dio gracias porque Taehyung no viera lo sonrojado que estaba.—¿Te he hecho daño? —su voz sonaba preocupada. Para Hoseok era su segunda vez, todavía era nuevo en eso.—No, no me has hecho daño... —contestó dándose cuenta de lo importante que era para él no volverle a hacer daño ni a intimidarlo en la cama— esta vez.Taehyung lo abrazó y apretó su pecho y todo lo que sobresalía de su cuerpo contra la espalda y las nalgas de Hoseok. Tenía miedo de que Hoseok no aceptara todo lo que había visto en él.—¿Qué ha pasado ahí dentro? ¿En qué me he convertido? —exclamó Hoseok con incredulidad. — Te he mordido.—Mmm... sí y me ha encantado —cogió con los dientes el lóbulo de su oreja. —Así hacemos el amor los vanirios. ¿Y a ti? ¿Te ha gustado? Hoseok enmudeció y se pensó la respuesta.—Sí —apretó la cara contra la almohada. Sentía vergüenza. —¿Cómo puede gustarme beber sangre?—Beber sangre es generalizar —lo corrigió él sonriendo. —A ti te gusta sólo mi sangre, que te quede claro precioso. Igual que a mí sólo me gusta la tuya. Tu sangre es muy poderosa — reconoció pasándole la lengua dulcemente por la oreja. —Nunca me había sentido tan bien.—La tuya es... buena. Buena no, deliciosa.—Gracias —le dio un beso húmedo en la nuca.—¿Y si bebo tu sangre... ya no tendré hambre hasta...?—Bebemos una vez al día el uno del otro y gracias a eso podemos disfrutar de la buena comida. Ahora puedes alimentarte de cualquier cosa y sentir como la comida te sacia, porque mi sangre te ha saciado por hoy. Iremos a restaurantes preciosos y únicos en el mundo, mi pequeño Hoseok. Disfrutaremos juntos de tantas cosas... —lo abrazó con más fuerza, demostrándole la alegría de haberlo encontrado por fin y de ser aceptado.Pensando en sus palabras, Hoseok recordó como lo había llenado en todos los sentidos. Su sangre era un manjar y su manera de hacer el amor... estaba sorprendido de que todavía siguieran vivos.Entonces almacenó todas las imágenes de la vida de Taehyung. Habían pasado ante sus ojos como una película mientras se alimentaba de él.—Ahora yo también lo sé todo de ti —susurró.Hubo un largo y prolongado silencio.—Te he visto pelear contra romanos, Taehyung. Contra vikingos...—Germanos —le dijo él con un tono duro.—Sí... —se giró hacia él sin salir del círculo de sus brazos. —Fuiste de los pocos que aguantó el asedio del antiguo imperio romano.Asintió con la cabeza. Taehyung lo miraba con atención, intentando averiguar si había rechazo en su mirada. Tomó un muslo de Hoseok y lo colocó por encima de su cadera.—No, espera —se quejó —Quiero...—Tranquilo —le dijo él acariciándole la pierna. —Me gusta sentir el peso de tu cuerpo. No te haré nada... por ahora —un brillo travieso iluminó su mirada. —Pero no soy una momia, te lo advierto.—Tienes dos mil años —lo pinchó sonriendo. —Ahora estate quietecito ¿vale? Quiero que hablemos de lo que he visto y no puedo pensar si tu...—¿Si te toco? —dijo él alzando las cejas y sonriendo pícaramente.Hoseok se sorprendió admirando la sonrisa genuina y traviesa de Taehyung. Se estaba deshaciendo por él. Obligándose a centrar sus pensamientos, prosiguió con sus visiones.—Céntrate, quiero hablar de lo que he visto —musitó el mirándole la barbilla. —Tú y mi padre lideraron al pueblo celta en sus guerras —se le humedecieron los ojos. —Lo querías mucho.—Sí —asintió él con sus ojos verdes abiertos y solemnes. —Ya te dije que era como un hermano para mí —le puso un mechón de pelo detrás de la oreja.—Era muy guapo ¿verdad?—Supongo —hizo una mueca y luego sonrió divertido. —Sólo hay que verte.—He visto muchísimas cosas, Taehyung —lo miró con ternura. —He visto a un grupo de niños intentando sobrevivir en los bosques después de que los romanos y los germanos se lo arrebataran casi todo.—Se llevaron a nuestras madres, mataron a nuestros padres delante de nuestras narices. A nosotros, pensaban reclutarnos para los próximos ejércitos y lo que debía de ser el nuevo ejército centurión, pero... nos escapamos. Nunca lo podrían haber conseguido si algunos de los perros sarnosos de nuestra aldea no nos hubiesen traicionado.—Luego huyeron a los bosques, se ocultaron y se prepararon para enfrentarse a ellos. Pero sólo eran niños.—Sí, ellos pensaban que nos mantendríamos dóciles hasta que llegaran a por nosotros. Éramos más de veinte niños en nuestro poblado. Pero no nos conocían, no se les ocurrió que los niños celtas tenían la misma sangre guerrera en las venas que los hombres contra los que habían luchado. Hombres valientes que protegían sus tierras y sus familias con su propia vida.—Tú y mi padre fueron los líderes de esos niños, los instruyeron y los prepararon para las grandes batallas.—Sí —confirmó con melancolía mientras acariciaba la espalda de Hoseok.—Siento lo de tu madre —apretó los labios. —Ese hombre...—Se la llevó. Era uno de los mejores amigos de mi padre, se llamaba Max. Los Celta no éramos fáciles de derrotar, así que algunos centuriones romanos intentaron comprar en nombre del César a miembros de nuestro clan. Max nos vendió. En todos sitios siempre hay alguien que cede al miedo y al poder ¿sabes? Él mató a mi padre y se llevó a mi madre. Era tan buena y tan hermosa... —se aclaró la garganta. —Tus abuelos también murieron ese día. Los romanos arrasaron con todo ¿sabes? —apoyó la barbilla sobre su cabeza. —Namjoon era el mayor de todos los niños que dejaron en la aldea. Tenía cinco años más que yo —le explicó apretándolo más contra él. —Era un guerrero increíble, el más poderoso de todos los que yo he visto. Él nos enseñó a luchar y a defendernos. Sehun también luchaba bien pero donde Namjoon era frío y calculador, Sehun se dejaba llevar por el odio y la ira y a veces por su inconsciencia nos encontramos en más de un apuro. Cuando llegó el momento arrasamos con uno de los campamentos romanos asentados en el centro de Britannia. Fuimos uno por uno hasta dar con la zona donde estaba Max. Lo maté con mis propias manos, a él y al resto de centuriones y traidores que disfrutaban de la protección del Emperador.—¿Y qué pasó con tu madre?—Max la vendió como esclava por un puñado de monedas —dijo asqueado. —Duró con ella un mes, hasta que se cansó. Ni Jungkook ni yo volvimos a saber de ella. Tampoco Jimin, Yoongi y el resto supieron de los suyos. Nos dejaron huérfanos, pero el tiro les salió por la culata.—Eran niños, Taehyung—alzó la barbilla para mirarle a los ojos. Tenía la mirada perdida y el rostro lleno de determinación. —No debieron vivir nada de eso.—Éramos fuertes, altos y expertos en el arte de la guerra y de la magia —volvió a enfocar su mirada en Hoseok y le acarició la barbilla hundiendo el dedo índice en el pequeño hoyuelo de Hoseok. —Muchos de nosotros tenemos sangre druida en nuestras venas. No nos hizo falta nada más que la rabia y el orgullo Celta para dar con todos y matarlos. Luego fuimos invencibles, y nos encargamos de que los romanos salieran de nuestras tierras. Vencieron al rey Cassivellaunus, es cierto, pero nunca pudieron llegar a dominarnos. Nosotros fuimos los culpables —su voz se manchó de orgullo. —Britannia nunca fue de Roma.—No dice eso los textos históricos —musitó sin querer ofenderlo.—Cuando los vanir nos convirtieron, nos prohibieron participar en guerras entre humanos — hizo una mueca. —Nosotros sólo debíamos equilibrar la balanza en caso de que algún lobezno o nosferátum abusara de su poder contra los débiles. No pudimos evitar que Roma finalmente obligara a los Celta a pagar tributo y jurar fidelidad. No nos dejaron luchar al lado de los nuestros, de ser así hoy pondría otra cosa en los libros de historia.—¿Cuántos fueron transformados, exactamente?—Éramos veinte, pero luego se nos unieron trece miembros más que recogimos por el camino, procedentes de otros clanes.—Treinta y tres entonces.—Aha.—¿Siguen todos juntos?—No. Muchos se dispersaron por otras partes del mundo y hemos perdido el contacto. No permanecimos unidos. Sin embargo, somos más de treinta y tres —lo miró a los ojos. —Algunos empezaron a tener relaciones...—Ya, claro, como los berserkers. Se relacionaron con humanos y... tachan... nacieron mini-vanirios por todo el mundo.—Hay muy pocos niños en nuestro clan, al menos aquí en la Black Country. La verdad es que Jisoo y Hero tenían dos pequeños, pero desaparecieron hace diez años. Cuando capturamos a uno de los cazadores, vimos en sus recuerdos lo que les hicieron a los pequeños. No sé si murieron o no. Hero no cesa en su búsqueda, desde luego, y Jisoo cada día pierde un poco más la esperanza. Luego hay otra pareja más del clan, Iain y Shenna, también originarios. Hace siete años que alumbraron a dos mellizos, niña y niño. Y hay tres niños más de diez años que forman parte de los vanirios que se hospedan en Segdley.—¿Sólo cinco en dos mil años?—Bueno. Luego están los hijos de los híbridos. Al principio, con nuestro don y nuestra necesidad de beber sangre y de encontrar a nuestras parejas cometimos muchos errores.—¿Han transformado a mucha gente?—Yo nunca, pero sé de otros que no lo han llevado nada bien. Como no establecimos comunicación entre nosotros y nos esparcimos por todo el mundo, yo no sé lo que ha sido de ellos. No sé si hay más niños, no sé si hay más híbridos.—Y... ¿los hijos de los vanirios de qué se alimentan?—Maman pecho porque de él obtienen proteínas para su crecimiento, pero luego tenemos que lidiar con ellos para que aprendan a soportar el hambre.—¿Y el alimento humano les sirve para crecer?—No, pero es como la nicotina para un fumador adicto. Pueden comer, pero gracias a Jimin descubrimos que crecen mejor y con menos ansiedad si les damos suplementos ricos en hierro.—Ah... —agrandó los ojos interesado. —No debe de ser fácil ser un niño vanirio.—No —lo miró de arriba abajo con ojos hambrientos. —No lo es. Se miraron fijamente, intentando leerse la mente el uno al otro. —Taehyung, no hemos utilizado protección.—No te preocupes, no tengo ninguna enfermedad. Somos inmunes. —Ya, me dejas más tranquilo aunque ya me lo imaginaba. Pero, pueden tener hijos... Yo me cuido desde los dieciocho años. —Chico listo —sonrió él.Taehyung acercó su boca a la de él y rozó sus labios en un beso que pareció más un aleteo de una mariposa. Al volver a apartarse, notó la mirada llena de fuego de él. Hoseok miró sus labios y luego alzó la vista para estudiar sus facciones. Era puro pecado.—¿Por qué me miras así? —preguntó Taehyung inseguro.Hoseok pasó un dedo por su viril mandíbula y añadió:—Te responsabilizas de lo que les sucedió a tus padres y a toda la aldea. ¿Por qué? —dijo el solemne.Taehyung tomó aire incómodo. Él era su cáraid. Su pareja. Sorprendido y terriblemente confiado como nunca descubrió que tenía ganas de hablarle de ello a su apasionado y dulce amante.—Cada poblado tenía un vigía, un observador que alerta al pueblo encendiendo un fuego cuando se acercan enemigos u hostiles. Mi padre era el de nuestro clan —tomó la mano de él y le besó la palma para luego dejarla sobre su cara. Hoseok le rascó la barba incipiente que iba a crecerle. —El día que fue arrasada nuestra aldea mi padre no se encontraba bien, tenía mal el estómago.Mi madre y yo le aconsejamos que se quedara en la Chakra (casa). Le aseguré que yo me encargaría de la guardia, y así hice. Max, que conocía nuestro proceder, nos tendió una emboscada esperando encontrar a mi padre en su puesto de vigía. Junto con él había los cuatro centuriones romanos vestidos de celtas, como nosotros. Yo no los pude diferenciar y dejé que se acercaran. Max me encontró a mí en lugar de mi padre —se encogió de hombros. —Me dieron una paliza entre los cuatro centuriones, no me dio tiempo de alertar a nadie. Me ataron al caballo de Max. Recorrí todo el camino hasta la aldea arrastrado por ese maldito caballo que corría como el viento —Hoseok cerró los ojos, dolido por lo que él tuvo que sufrir. —No... pude avisar a los míos —musitó con reproche hacia sí mismo. —Los mataron a todos. Sacaron a mi padre de la casa y le cortaron la cabeza delante de mi madre y de mi hermano. Y luego se llevaron a mujeres y hombres para violarlos, venderlos o canjearlos por otras cosas.—Taehyung... —susurró con el corazón encogido.—No. Escúchame, no quiero compasión —le dijo en tono amenazador.—No siento compasión —contestó el. —He visto ese recuerdo y creo que te culpas por algo que no podías controlar.—Era mi deber alertar a la gente y fracasé. Fui débil.—Eras un niño —protestó el acariciándole la mejilla.—Era un hombre.—Hasta donde yo sé —puso un dedo sobre sus labios y lo obligó a callarse, —un niño con catorce años no es ningún hombre. Creo que nadie debería culparte por eso. Es más, creo que nadie de tu clan lo hace. Eres admirado y respetado por todos, Taehyung. No seas injusto contigo mismo. Para mí no fue culpa tuya —confesó mirándolo con ternura. —Lo que pasó fue que cuatro hombres le dieron una paliza a un muchacho. Eso es un abuso, es juego sucio.—Yo era mayor para...—No lo eras.—Sí, para nosotros. En nuestra cultura un niño deja de serlo cuando puede embarazar a su pareja.Hoseok agrandó los ojos y se esforzó por no reírse.—De verdad, Taehyung, me parece una atrocidad que juzguen la madurez tan a la ligera.—¿Cómo?—Es escandaloso para mí escucharte hablar así... —contestó. —¿Eso les inculcaban? ¿Así les enseñaban?—Cuidado con lo que dices, pequeño brujo —le advirtió haciéndose el ofendido. —Te estás riendo de una cultura muy antigua y poderosa.—No me río —dijo el levantando los brazos. —Los compadezco —tomó una de sus fuertes manos y le besó los nudillos como él había hecho. —Eres muy susceptible ¿sabes? Sólo digo que no me parece justo. Es mucha responsabilidad ser un hombre a los catorce años. Si fuera humano y pudiera realizar ese trabajo de educación sociocultural, propondría que empezáramos con ustedes como un claro ejemplo de qué es lo que no se debe inculcar. Pero no puedo — dijo con pesar. —Yo ya no puedo realizar lo que me gusta y ustedes se supone que ya no existen, así que... —se encogió de hombros rindiéndose ante la evidencia.Taehyung miró su gesto de derrota y se sintió furioso por él, porque ya no podría desempeñar algo que le gustaba. Él quería ayudarle, sus problemas eran ahora los suyos y no iba a permitir que él se sintiera infeliz. Tal vez él podría hacer algo al respecto. Hoseok era terriblemente bueno en lo que hacía y además era muy convincente hablando. Podría enseñar miles de valores nuevos a muchos niños. Puede que Hoseok fuera importante para los clanes, no sólo para los vanirios, sino también para los berserkers. Moldearía una idea sobre las posibilidades de tener a alguien como Hoseok no sólo en su vida, sino en la de los clanes. Puede que el fuese clave en ese cambio que debía instalarse entre las dos razas para una mejor convivencia y una fluida comunicación. Pero ya pensaría en eso más tarde. Ahora lo tenía en su cama, tierno y cariñoso, y eso era más de lo que podía soportar su ya de por sí endurecido cuerpo.—¿Qué más has visto, pequeño intrépido? —sonrió maliciosamente.A Hoseok le pareció increíblemente sexy haciendo esa media sonrisa devastadora. Él quería seguir hablando del tema de Taehyung y su autoinculpación, pero entendió que ya había sido mucho para él hablarle de eso. Probaría en otro momento. Le dolía que él sintiese ese dolor hacia algo que no estaba en sus manos. Le sonrió y contestó a su pregunta.—No los pueden transformar en nada —contestó mirándole los colmillos. —Pensaba que podían convertirlos en bruma o en murciélagos y en cosas de esas... en lobos como Drácula de Bram Stoker ¿sabes?—Son mitos. Nosotros somos como una especie de magos inmortales con colmillos. No bebemos sangre humana para sobrevivir, a no ser que como en mi caso —rozó su nariz con la de el— haya encontrado a mi pareja.— Entonces los colmillos sólo son estéticos. Se les desarrollaron sólo para el goce de su pareja, únicamente. Qué romántico —entornó los ojos con guasa. —Por cierto, no me dejarás marca ¿verdad?—Quiero dejártela.—¿Por qué? —preguntó curioso.—Todos sabrán que eres mío.—¿Así que por eso tienen colmillos? ¿Tú Tarzán y yo Jane? —se mofó algo enfadado.—Nuestros colmillos son muy funcionales —replicó él riéndose. —Puedo desgarrar un cuello entero sólo con un mordisco. Puedo arrancar extremidades con un pequeño movimiento de mi cabeza y con estos —se señaló los dientes— bien clavados en la carne. Puedo beber sangre. Pero no para alimentarme, sino para extraer información. Por supuesto no necesito grandes cantidades, únicamente con un sorbito tengo suficiente. Es Loki el que ha creado lobeznos y nosferátums a partir de nuestra naturaleza. Ellos sí que son vampiros. Bueno, ya los has visto...—Uno de ellos quería raptarme. Se me quería llevar con él... creo que fue el que tú mataste.—Notan que eres distinto, sabían quién eras. Choi te tenía encerrado por algo, Hoseok. Él esperaba tu transformación para luego someterte a sus estudios. Pero no hay de qué preocuparse, no dejaré que te pase nada —acarició su hombro desnudo con los nudillos.—Necesito que me hagas partícipe de lo que van a hacer, Taehyung —confesó con la piel de gallina por su caricia. —No sólo los persiguen a ustedes y a los berserkers, sino que también me persiguen a mí. Puede que todavía no sepa controlar mis poderes, pero me sentiré más seguro si formo parte de esto. No estoy hecho para quedarme asustado en un rincón esperando a que me salven y lo sabes. Has estado en mi cabeza, has visto toda mi vida.Taehyung lo miró fijamente, valorando sus palabras y analizando la situación. Era cierto, Hoseok no quería ser protegido, quería luchar también. Pero él no iba a permitírselo. Cerró su mente a la intromisión de Hoseok, y cambió de tema rápidamente.—Ya veremos... ¿Qué más sabes de mí?—No tienes hijos —era una afirmación. —Nunca has tenido una relación con nadie.—He tenido montones —contestó él serio.Hoseok alzó la mano y le acarició el labio inferior.—Has tenido encuentros de una o dos horas, Taehyung. No has tenido ninguna pareja, jamás. Ni siquiera cuando eras humano.—No. Mi clan era lo más importante, no tenía tiempo para tonterías románticas —espetó. — Luego cuando fui tocado por los dioses, me centré en la protección de los humanos. Sabía que había una persona destinada para mí, pero no me obsesioné hasta el punto de ir a buscarlo.—Claro —bajó la mirada. —¿Para qué, no? Si ya tenías a los demás que se abrían de piernas para calmarte la libido, los usabas y punto.—No quería que vieras eso —se lamentó alzándole la barbilla y acariciando su boca con la suya. —Pero me he abierto a ti con todas las consecuencias, no quería reservarme nada. Quiero que me conozcas.Hoseok asintió con la cabeza, calibrando la importancia que estaba dando Taehyung a lo sucedido entre ellos y lo importante que también era para el que él le revelara todo. Lo miró y sacó valor para la siguiente pregunta.—¿Tenías previsto para mí algo como lo que Max le hizo a tu madre, verdad? —no titubeó ni por un segundo. —¿Querías atarme a ti a la fuerza? Que fuera tu concubino, que no es lo mismo que compañero. ¿Querías eso, verdad? De ahí que Jungkook recriminara tu comportamiento. ¿Qué hubiera pasado si hubieras encontrado a tu verdadero compañero? ¿Qué hubieras hecho conmigo?Taehyung apretó la mandíbula y frunció el ceño.—Tendría que matarte. Correrías el riesgo de convertirte en un vampiro. Sin mi sangre, sin mi sustento, beberías de otros y te convertirías y eso es muy peligroso.—No lo hubiera permitido. No habría dejado que ninguno de ustedes acabara con mi vida. Yo me hubiera entregado al sol, como dicen ustedes.Taehyung se estremeció al pensarlo.—Pero yo no sabía quién eras en realidad. Aunque desde que te vi titubeé en mi decisión, pero no lo quise reconocer —se encogió de hombros, conforme con su contestación. —Luego las cosas fueron como fueron... —deslizó sus manos hasta sus caderas y las dejó allí. —Si no hubieras provocado lo que provocas en mí y tan sólo fueras un humano inocente y no quién eres en realidad te habría dejado libre y con un buen lavado de cerebro. Pero eres quién eres y ahora estás aquí.Sus palabras a veces frías y sin emociones no concordaban con su manera tierna y dulce de tocarlo. Hoseok no se dio cuenta de que retenía el aire hasta que lo exhaló nerviosamente cuando él lo acercó a su cuerpo.—No te doy miedo ¿verdad? Después de todo lo que has visto de mí...—No exactamente. ¿Debería tenerte miedo, Taehyung? —no era miedo lo que tenía, sino terror a que él acabara convirtiéndose en alguien indispensable para él. Hoseok jamás había dependido de nadie.Taehyung era un hombre peligroso. Un luchador, un guerrero y un rival mortal para cualquiera que se enfrentara a él. No tenía compasión en el campo de batalla y además disfrutaba de lo que les hacía a sus adversarios. Era un verdadero artista de la guerra, en el caso de que la guerra tuviera algún tipo de arte. Pero era un hombre apasionado y lleno de recuerdos amorosos. Amaba a sus padres y se los habían arrebatado. Quería a Namjoon con devoción y se lo habían arrebatado. Ambos se habían salvado la vida mutuamente en varias ocasiones, pero Namjoon había desaparecido una vez de su vida y ya no lo había vuelto a ver más. Ahora sólo le quedaba Jungkook, su única familia. En más de dos mil años de existencia no había conseguido vincularse con nadie más que no fueran el, su padre Namjoon, Jimin y Yoongi. Era celoso de los suyos y muy protector. En el clan todos lo respetaban y lo consideraban el líder después de la muerte de Namjoon. Y él actuaba según esa etiqueta pero no por aparentar nada, sino porque eran valores que estaban en su propia naturaleza, en su corazón. No daba nunca el brazo a torcer, porque casi siempre llevaba razón, como también creía al cien por cien que él llevaba la razón respecto a Hoseok y su relación con este. Era un hombre duro e imponente por fuera, pero cuando ese caparazón se agrietaba, aparecía parte del niño que una vez había sido y el miedo por perder a aquellos que quería lo dejaba indefenso e inseguro. Sólo él había visto esa parte de Taehyung y por eso él quería someterlo constantemente. Él quería mandar. No le gustaba sentirse débil ante su cáraid ni ante nadie.Hoseok tenía muchísimo poder sobre él, y se sentía turbado por el descubrimiento.—No tienes que tenerme miedo si te portas bien, pequeño.Hoseok alzó las cejas incrédulo.—¿Y eso qué quiere decir?—Somos pareja, ángel. Tienes que obedecerme.—Espera, espera —le dijo sacudiendo la cabeza. —Lo que has dicho no me gusta nada. Nos hemos acostado pero —lo empujó intentando liberarse de su abrazo— eso... no quiere decir que yo te pertenezca, ni que tú me pertenezcas a mí ni nada que se le asemeje... ¿me oyes? Suficiente estoy haciendo al tomarme con la máxima calma posible todo lo que me ha sucedido como para que ahora me tenga que regir a tus objeciones —Taehyung lo apretó más contra él hasta que ni el aire corría entre sus cuerpos desnudos. —Taehyung, no. Basta.—¿Es que no has entendido nada? ¿Te ha gustado hacer el amor conmigo? —murmuró contra sus labios. —Dímelo.Hoseok intentó apartar la cara, pero Taehyung le tomó la nuca con una mano brusca y autoritaria y lo inmovilizó.—Entiendo que parte de tu mente humana esté luchando todavía contra tu verdadera naturaleza —aclaró dulcemente. —Deja de pelear conmigo —le ordenó bajando la voz. El cuerpo de Hoseok quedó flexible como la gelatina. —Si intentas separarte de mí, si intentas...—No puedo creer que me estés sugestionando de este modo. Déjame moverme... —replicó intentando mover sus extremidades. Ese era el hombre con el que acababa de hacer el amor de un modo insultantemente íntimo y confiado y ahora estaba dominándolo y sometiéndolo a su voluntad como si su opinión no valiera nada. Se le llenaron los ojos de lágrimas. No debía de ser así, pero así era, y por eso no quería entregarse a él por completo. Siempre lo vapulearía.—Si intentas —volvió a poner su boca sobre la de Hoseok lamentándose al ver sus ojos enrojecidos— hacer una vida aparte de la mía, no sólo no serás feliz, sino que además algo se te romperá por dentro. ¿Recuerdas la sensación que tuviste cuando perdí el contacto mental contigo? Pues a ver si se te mete esto dentro de esa preciosa y adorable cabecita terca que tienes. Entonces, no nos habíamos acostado después de tu conversión y lloraste toda la noche. Temblabas y sentías dolor físico ante mi ausencia. ¿Cómo crees que será ahora después de habernos vinculado de un modo tan íntimo, Hoseok? Ni tú ni yo somos ya humanos. Ellos pueden acostarse con quiénes les apetezca e incluso pueden hacer la vista gorda en cuanto se les aparece su media naranja, pueden atreverse a ignorarla y escoger no estar con ella. Pueden serles infieles si les apetece. Nosotros no. Los vanirios no. La pasión que sentimos nos duele. Nosotros vivimos para la pareja. Tú eres mi cáraid y tú vivirás también para mí. Y no porque yo te lo esté ordenando, Hoseok, sino porque es nuestra manera de correspondernos, de pertenecer a alguien, de involucrarse con alguien y de comprometerse. Así nos relacionamos. ¿Lo entiendes?Hoseok abrió los ojos consternado. El recuerdo de lo mal que lo había pasado ante la ausencia del contacto mental de Taehyung lo dejó frío y tembloroso. No quería volver a sentirse así, jamás. Un miedo atroz le recorrió el espinazo. ¿Pero cómo iba a poder convivir con un hombre que lo sometía constantemente? Y no sólo eso. ¿Cómo iba a comprometerse de esa manera?—Soy dominante —le dijo él— y tú un cabezón, Hoseok. Pero me convierto en un pusilánime inofensivo cuando estoy a solas contigo —reconoció pidiendo un poco de colaboración con la mirada. —No tienes de qué preocuparte cuando estemos en la intimidad. Soy una marioneta en tus manos, pero mi actitud protectora ante las multitudes puede que te moleste. No puedo hacer nada ante eso. Desde ahora tú eres responsabilidad mía, de nadie más. Lo siento, pero tú me has elegido. Tu olfato ha escogido por ti. Tú eres lo más importante, ahora es mi obligación velar por nosotros dos.Hoseok comprendió lo mucho que había marcado a Taehyung el suceso de la vigía de su clan cuando era humano. Quería controlarlo todo, responsabilizarse de todo. Por eso todo debía de hacerse a su modo. —¿Y qué hay de lo que yo quiero? —No tienes elección.—Claro que la tengo —contestó Hoseok con un gruñido. —Elegí acostarme contigo. Puedo elegir no volver a hacerlo y esto puede quedarse en un simple revolcón.Si le hubiera escupido, no se habría sorprendido tanto. ¿Un revolcón? Y no un revolcón cualquiera, sino uno simple. ¿Eso creía Hoseok que había sido la frenética unión que habían experimentado? Él nunca había hecho el amor antes. Sexo, sí. Revolcones, a montones. Pero con Hoseok no había sido nada de eso, ni siquiera la primera vez.El mismo desconcierto que había sentido al descubrir que había algo más entre ellos que la dependencia de las parejas vanirias fue el que le hizo colocarse sobre él y aplastarlo contra el colchón.—¿Un revolcón has dicho? —repitió con la voz cortante. —¿De verdad crees que hay algo que puedas controlar entre tú y yo? ¿Entre lo que sentimos?—No me gusta esta posición, Taehyung —observó nervioso como su cuerpo estaba literalmente aplastado por el de él. —Salte de encima.—Quítate esa idea homosapiens de la mente. Esto es completamente distinto a nada de lo que hayas conocido —lo zarandeó. —La relación entre cáraids es arrolladora, abrasadora y casi humillante de lo dependiente que es.—Yo no te he elegido —replicó débil. —Yo no voy a depender de ti. Yo... no te quiero — alzó el mentón con orgullo. —No hay amor, sólo lujuria desenfrenada y tú tampoco estás enamorado de mi —lo desafió a que lo contradijera. —¿No es así?Taehyung lo fundió con sus ojos verdes. ¿Estaba enamorado? Sabía que lo necesitaba, que lo deseaba con locura, que no dejaba de pensar en él, pero ¿era eso amor? ¿O era obsesión? ¿Qué sabía él del amor hacia una pareja? Nada. Jamás había estado con alguien tanto tiempo. Su hermano era el único que lo conocía y aun así procuraba que él no viera todo lo débil que él podría llegar a ser. ¿Y con Hoseok? Hoseok ya era una debilidad de por sí. ¿Estaba enamorado?Hoseok esperaba una respuesta. Había visto qué y quién era él. Cómo era su corazón y lo difícil que era acceder a sus pensamientos, sus recuerdos, a su alma. Había hecho el amor con él y nunca se había sentido tan completo cómo cuando había estado entre sus brazos. Pero... ¿qué implicaba reconocer que se estaba enamorando de él? ¿Era eso amor? ¿Qué quería oír de él? No podía doblegarse a la voluntad de Taehyung. Ya lo había hecho durante muchos años con Choi como para que ahora él se comportara igual. ¿Por qué se sintió ligeramente deshinchado cuando Taehyung no respondió?—No es mi corazón el que te ha elegido, sino mi instinto, mi olfato, mi... paladar — Necesitaba defenderse de él. —Y a ti te ha pasado lo mismo— aseguró rotundo. —No tenemos que fingir que estamos enamorados, ¿entiendes?—No me amas, todavía —dijo más dulcemente mordiéndole el labio inferior. —Pero tampoco lo necesitamos ahora. No hay opción para nosotros.Hoseok intentó sacárselo de encima, pero él gruñó sobre su boca.—No me apartes —le advirtió seriamente.—Taehyung, eres tan romántico —se burló el más frágil de lo que deseaba.—¿Quién necesita el romanticismo si tenemos esto?Taehyung lo besó apasionadamente hasta que este perdió el hilo de lo que iba a decir.—Quiero ser libre de elegir —él seguía besándolo, mordiéndole los labios, —quiero poder escoger. Necesito saber que controlo mi vida... y tú no me ayudas. Lo que nos pasa es... una reacción física, no emocional.Taehyung asintió con la cabeza, dándole la razón sólo para que se callara y le dejara besarlo.—No. Lo que nos pasa es un milagro —puso sus labios sobre su garganta, lamiéndola y mordisqueándola con pericia. —Hay una pareja para cada uno—deslizó sus labios por la clavícula y descendió hasta el enhiesto pezón, —un alma que complementa a otra a la perfección. Los humanos se conforman con que sus parejas sean algo compatibles, no necesitan la verdadera alma gemela porque les da igual —dio un osado lametón al rosado pezón. —Mientras tengan sexo, una vida social sana y no se queden solos al final, que sean o no su media naranja no les quita el sueño. Ellos piensan: «mientras se parezca, aunque sea un poquito a lo que yo quiero...» —abrió la boca y la cerró sobre el montículo duro y suave.Hoseok espiró todo el aire de sus pulmones y lo cogió del pelo.—¿Qué... haces, Taehyung? —no sabía si retirarlo o apretarlo más contra su cuerpo.—Se pasan la vida con otra persona que cumpla sólo un poco sus expectativas, que comparta un poco sus gustos... y con eso se conforman. Hasta que un día descubren que ese poco no es suficiente —volvió a arremeter contra el pezón mientras con la mano le masajeaba el otro— y entonces... van a por otra flor o a por otro capullo, que seguramente tampoco les complemente ni les dé la paz que necesiten. Esa otra flor será algo nuevo que comparta otro tipo de gustos y que cumpla otro tipo de expectativas, pero seguirá teniendo carencias. Y así se pasan la vida, buscando sin llegar a encontrar lo que realmente necesitan. Nosotros no. ¿Sabes por qué?Hoseok tenía los ojos cerrados y se mordía los labios, para evitar chillar del placer. Negó con la cabeza y Taehyung sonrió.—El alma gemela, la de verdad, desprende un olor especial. Todos liberamos unas feromonas que llaman a nuestras parejas. Si tenemos los sentidos suficientemente desarrollados, podemos llegar a diferenciar el olor. Así nos elegimos, por el olor. Yo te huelo a mango y tú me hueles a pastel de frambuesa y queso, que casualmente son nuestros sabores favoritos —ascendió rozándole la piel con la lengua y los labios, hasta que llegó a su boca y la invadió.Hoseok no rechazó el beso, sino que abrió bien los labios y entrelazó su lengua con la de él profundizando más en su boca, disfrutando del sabor excitante del vanirio, olvidándose de todos los pros y los contras de estar con él y entregándose a su dulce pasión. Taehyung enmarcó sus piernas con las suyas, impidiéndole que se moviera. El calor empezó a emerger de su piel. La carne le vibraba, la sangre corría a gran velocidad por todo su cuerpo y se le agolpaba en su miembro, la cabeza y los pezones.—No... —dijo Hoseok con un sonido ahogado intentando recuperar el aliento. —Mira, yo... te doy la libertad. No te quiero ¿queda claro? Seguro que allí afuera hay alguien que realmente te complemente, pero esa persona no puedo ser yo.Taehyung se echó a reír con fuerza.—¿Me das la libertad? —preguntó alzando una ceja. —No puedes vivir sin mi sangre. No sabes lo que dices.—Entonces... entonces procuraremos encontrar la manera de tener a nuestra disposición botellas con nuestro plasma sanguíneo. Como en Underworld que tenían bancos de sangre a su disposición. ¿Se puede hacer, verdad?A Taehyung se le fue la risa de repente. Realmente el chico estaba hablando en serio y había visto demasiadas películas. Se apartó ligeramente apoyándose sobre las manos, liberándolo ligeramente de su peso.—No sólo es la sangre lo que necesitamos el uno del otro, pequeño tonto.—No me insultes.—Es esto también —lo agarró de la mano y lo llevó a su pene que de nuevo estaba erecto y duro como una piedra. —No podemos ignorarlo.Hoseok tocó su miembro por primera vez. Era suave, terso, sedoso y fuerte. Palpitaba contra sus dedos y estaba caliente. Tragó saliva y apretó la mandíbula apartando la mano.—Te libero de eso también ¿de acuerdo? —estaba nervioso. Necesitaba meditar sobre ellos dos, sobre lo que sentía por él. ¿Qué venía del hambre? ¿Qué venía realmente de las necesidades de su corazón?—¿Que tú me liberas? —repitió perdiendo la paciencia por momentos.—Sí, yo te libero... —hizo aspavientos con las manos. —Mira, no sé por qué estúpida razón el destino ha querido que tú y yo nos encontráramos en esta situación. Desde luego no somos compatibles. Me he acostado contigo... y no tengo palabras para describirlo, pero tú no eres mi pareja.—No lo sabes —contestó él cortante.—Créeme, sé lo suficiente —se esforzó por sonreír. —Quiero darme la oportunidad de conocer a mi verdadera pareja. Quiero que me seduzcan, que...Taehyung frunció el ceño y golpeó la almohada con el puño.—¿Me estás tomando el pelo? —su mirada se oscureció. —¿Es que no entiendes lo que has sentido conmigo? Nunca lo vas a sentir con nadie más.—Tú eso no lo sabes...—Claro que lo sé... Me he acostado con muchos, Hoseok, y con ninguno he sentido lo que he sentido contigo.Hoseok se calló por un momento. No quería sonreír como un tonto por lo que le había dicho Taehyung, y por Dios que no lo haría, no iba a demostrarle lo mucho que le complacía oír eso.—Al menos tú puedes comparar —en el momento en que pronunció esas palabras se arrepintió. La mirada de Taehyung se tornó inexpresiva. El rostro pétreo. —Quiero decir...—Vaya, vaya con el híbrido. Sé perfectamente lo que quieres decir —Taehyung dio un salto y se levantó de la cama con su espléndida erección y un cabreo de campeonato. Se sentía herido en su orgullo. ¿Cómo podía Hoseok querer comparar lo que ambos habían tenido? Se quedó de pie, mirándolo con frialdad. —¿Entonces qué quieres, bonito?Hoseok se arrodilló sobre la cama y se tapó con la sábana, se sentía desnudo y no sólo físicamente. Ahora la discusión era fría y fea de verdad.—Quiero mi independencia, Taehyung. Vivir en mi casa, volver con mis amigos, y recuperar mi vida. Desde ayer por la noche no sé ni siquiera dónde están, si están bien...—Por eso no te preocupes, Jungkook está con ellos —dijo seco. —Pero me refería a ti y a mí. ¿Qué quieres?—Yo...—Según tus palabras, quieres comparar. No te fías de tus instintos y quieres ver si por ahí está tu verdadero príncipe azul —se cruzó de brazos, espléndido y maravillosamente sexy en su desnudez. —Yo te doy miedo, a mí no me quieres. Eso has dicho.Hoseok se sentía fatal al oír sus propias palabras de la boca de Taehyung. Así sonaban crudas, vacías y superficiales.—Sólo quiero espacio y tiempo—susurró apretando las sábanas contra su pecho. —Todo esto me abruma. Tú me abrumas. Tienes que entender que...—Lo que entiendo es que quieres probar a otros —siseó con malicia y cortándolo— para ver si no te sientes tan abrumado —repitió con sorna. —Hace unas horas me dijiste que no querías que me acercara a nadie. ¿Qué se supone que debo hacer ahora? ¿Se supone que soy libre de hacer lo que quiera? ¿Esa es la libertad de la que me hablas? ¿Eso es lo que deseas?Hoseok se quedó en silencio y apartó la mirada. Taehyung lo observaba como si quisiera arrancarle la sábana y demostrarle quién lo iba a abrumar de verdad. Pero para su sorpresa relajó los brazos a ambos lados de su cuerpo.—Te dije que no te iba a obligar a nada —le recordó él sin ningún tipo de ternura en la voz. — No lo voy a hacer, Hoseok. Cumpliré mi palabra. ¿Quieres espacio? Perfecto, yo te daré espacio. ¿Quieres experimentar? Haz lo que te venga en gana. Tú mismo. Pero ¿sabes una cosa? No tienes ni idea de lo que nos vas a hacer, ni idea —se acercó a él y se inclinó sobre la cama poniendo una mano a cada lado de su cuerpo, arrinconándolo. —¿Sabes qué? Yo también voy a probar a ser abrumado por otros —dijo con desprecio, —a lo mejor a ellos no les doy miedo. Si tú tienes derecho, yo también ¿no?Hoseok sintió como un puñal en forma de palabras se le clavaban en el corazón y se retorcían haciéndolo sangrar. No le gustaba nada oír eso, unos repentinos celos lo aguijonearon en carne viva.—¿Por qué quieres tomar esa decisión? —preguntó intranquilo al ver que a Hoseok le dolían esas palabras. —No lo hagas tan difícil... Te dije que tú ibas a llevar el ritmo de esta relación, podemos ir poco a poco, tú mandas —su voz implicaba ternura y comprensión.—Hace un momento me has dicho que no tenía elección y que debía obedecerte —se apartó el pelo de la cara y levantó el mentón. —¿En qué quedamos, Taehyung?Aquel chico lo sacaba de quicio. Él sonrió sin que los ojos llegaran a reír. Retorció las sábanas con sus manos para no tener que zarandearlo y besarlo hasta quitarle esa idea absurda de la cabeza. Cerró los ojos, frunció los labios y negó con la cabeza, incorporándose de nuevo y alejándose del cuerpo caliente de Hoseok.—Hablaré con Jimin. Él nos ayudará con lo de la sangre.Hoseok tragó saliva y miró el gesto derrotado de Taehyung. Por una parte quería rectificar lo dicho sólo para aliviar el dolor del vanirio, pero era su derecho el poder elegir. ¿Por qué no? El mismo sería quien eligiera su pareja, no un absurdo juego de sangre y olores. Aun así, se le partía el alma de verlo a él tan triste con la cabeza agachada, caminando de espaldas a él y dirigiéndose a las escaleras.—Taehyung, escúchame...—No —se giró hacia el apoyándose en el reposa manos de la escalera. —Quieres tu espacio, eso me has dicho. Quieres pensar y no lo podrás hacer conmigo dentro de tu mente, así que te lo digo ya. No hablaré contigo mentalmente. No me busques.—Pero...—Hoseok —sus palabras eran bruscas y afiladas, —déjame obedecer tus órdenes. Te lo debo, me has salvado la vida ¿verdad? Deseas tener tu oportunidad, ser dueño de tus propias elecciones. Has elegido alejarte de mí y eso vas a hacer. Tienes que ser consecuente con lo que deseas y yo quiero que comprendas lo que hay entre tú y yo. Considéralo tu regalo de cumpleaños, la libertad. Pero te advierto: luego no me vengas llorando.Hoseok tensó los hombros. ¿Qué no le fuera llorando? ¿Qué no le fuera llorando? Era un borde presuntuoso...—Tranquilo —replicó orgulloso y sarcástico. —Intentaré no arrastrarme ante ti, chulo arrogante.—Esto no va a ser agradable, Hoseok —sonrió divertido ante el insulto. —Te lo vuelvo a preguntar: ¿estás seguro de que quieres que te deje en paz?—Sí... segurísimo —había dudado ante la respuesta.Taehyung asintió lentamente y salió de la habitación para dirigirse al vestidor y coger ropa nueva.Hoseok se quedó mirando la puerta con el corazón y los labios temblando. Tragándose unas inesperadas lágrimas apartó las sábanas y salió de la cama. Se dirigió al baño y abrió la ducha de hidromasaje. El agua estaba calentita, así que se colocó debajo del chorro, echó la cabeza hacia atrás y abrió la boca para que el agua entrara dentro. Se enjabonó rápido intentando no pensar en el modo que tenía Taehyung de tocarlo, de acariciarlo y de contactar con el tan íntimamente. El jabón olía deliciosamente, a cítricos. Como él.Salió de la ducha vestido con una toalla que cubría su desnudez y con el pelo negro mojado. Lo desenredó y lo dejó todo peinado hacia atrás. Se sentó en la cama, sintiéndose todavía ligeramente conmocionado ahí abajo. Taehyung era realmente grande.El vanirio abrió la puerta con ropa para él. Se la entregó sin mirarlo a los ojos. Había comprado una tienda entera de accesorios y ropa de todo tipo para Hoseok y algunas prendas se las había quedado él para días como esos, pensando que tendría muchos con él, en los que el joven acabaría en su cama sin haberlo tenido planeado.Se suponía que Hoseok tendría que estar deseando acostarse con él de nuevo, pero no era así. Quería huir. Todos con los que estuvo antes que él, se morían por estar con él después de practicar el sexo y él los repudiaba. Ahora sucedía al revés, él era el rechazado y no le gustaba como se sentía.—Toma, ponte esto —le dijo.Hoseok cogió la camiseta negra ajustada y los téjanos bajos de cintura. Incluso había un bóxer rojo. Se levantó de la cama, agarrándose la toalla.Taehyung lo observó y tuvo que reprimir un suspiro. Dios, era tan hermoso. Se lo notaba incómodo e inseguro. Lo miró con esos ojos de color violeta y le dijo:—Gracias.Taehyung se aclaró la garganta.—Tu abuelo viene hacia aquí. Vístete rápido, está muy mosqueado porque has pasado aquí la noche.—Ya... bueno —tenía que quitarse la toalla de encima y, ahora después de todo lo dicho, no parecía correcto desnudarse ante él. —¿Podrías...? —con la mano le indicó que se diera la vuelta.—No, por supuesto que no —su mirada era fría, pero en sus pupilas dilatadas también había un leve reflejo de dolor. —No hay nada que no haya visto ya. Date prisa, le quedan cinco minutos.Parado frente a él, tan alto, tan amenazador y espléndido, tuvo que hacer acopio de fuerzas para no echarse encima de él y violarlo en el suelo. Él era un adonis y de una belleza tan salvaje y cautivadora que no parecía real.Taehyung se estaba comportando como un borde. Quería incomodarlo pero Hoseok no podía detener la reacción de sus hormonas ante él. Era perfecto y su gusto por la moda, impecable. Ahora llevaba un pantalón negro y una camisa Burberrys ligeramente abierta hasta el pecho, que combinaba con el color de ojos de Hoseok. Llevaba un Tagheuer enorme en la muñeca y miró la hora. Él olía a Allure.En un impulso Hoseok dejó caer la toalla y se quedó desnudo frente a él, mirándolo con desaprobación porque no se había dado la vuelta, pero con innegable deseo. Oh Dios, lo deseaba de verdad otra vez.Taehyung lo miró de arriba abajo, acariciando con la mirada el espléndido cuerpo desnudo de Hoseok. Las piernas duras y ligeramente musculadas, los gráciles huesos de sus caderas, su abdomen liso, su cintura estrecha, sus pezones rosados y aquella cara adorable y bella.Hoseok no supo muy bien como sucedió, pero al instante estaba deseando como loco que él lo tocara. ¿Pero estaba enfermo o qué? Le había dicho que no se iban a acostar más y al cabo de nada estaba rogándole con lenguaje corporal que lo manoseara y lo estimulara como antes. Así no la iba a tomar en serio nadie.Taehyung tuvo una erección de caballo, pero sus ojos se mantenían inexpresivos mientras lo exploraban como si fuera una mercancía.—Taehyung, yo... —dio un paso hacia él.—¿Tú qué? —se acercó amenazador. Ocultó las manos en los bolsillos, para que él no se diera cuenta de lo apretado que tenía los puños.Hoseok tragó saliva, pero no retrocedió. Taehyung quería asustarlo, estaba enfadado. Y el sentía de nuevo necesidad de él y no sabía ni disimular ni quería hacerlo. Sólo quería que él volviera a abrazarlo y a hacerle el amor.—Mira, a lo mejor yo... estoy un poco c...—Cachondo.—Iba a decir confundido —gruñó ofendido por sus palabras.—Ahora estás cachondo —le dijo en tono hiriente, —y quieres que te toque ¿verdad? Pero, cariño, es sólo algo físico, como tú bien dices... una reacción que seguro —se burló incrédulo— te puede despertar otro. No seré yo quien te quite esa ilusión.Sus palabras eran un chorro de agua fría. Hoseok bajó la mirada a su cuerpo expuesto y se puso el bóxer lo más rápido que pudo, ante los ojos duros de Taehyung. Nunca había sentido vergüenza de su cuerpo. Ahora, sí.—Necesitas una ducha fría, Hoseok.¿Cómo podía ser tan cruel? Hoseok sentía la necesidad de estar con él físicamente, de unirse a su cáraid. Pobrecito, pronto lo estaría deseando tanto que hasta le dolería el cuerpo por ello y él era un completo novato en esto. Inconscientemente se le había ofrecido en bandeja, pero por esa misma razón lo había rechazado. Está bien, también quería devolverle el golpe, pero Hoseok tenía que saber que aparte de esa unión sexual había algo más fuerte. Taehyung lo sabía y él también tenía que saberlo.Hoseok apretó los dientes. Se puso la camiseta y los téjanos. Pero no dejó de mirarlo en ningún momento, aguantando como un campeón el bochorno. Estaba rojo como un tomate y sentía un poco resquebrajado el corazón. Bueno, ya sabía lo que se sentía el ser rechazado. ¿Así se habría sentido Taehyung?Taehyung no entendió muy bien todo lo que salió de su boca una vez lo vio vestido. Pero fueron palabras que hubiera deseado no decir jamás, palabras escogidas para lastimar a personas orgullosas y hermosas como él. Palabras que ningún cáraid quisiera oír y menos uno con sangre berserker en sus venas.—¿Creías que iba a caer a tus pies, bonito? ¿Qué no me iba a poder resistir? —frunció el ceño. —Te sobrevaloras demasiado —se estaba pasando. —¿Me crees un animal salido, Hoseok? Sí, ya veo. Uno que al verte desnudo se hubiera arrodillado ante ti y hubiera olvidado todo lo que has propuesto sólo para poder follarte. Soy un guerrero, guapo —dijo con desprecio— y no me gusta que me vapuleen —plantó toda su altura ante él y lo obligó a que echara la cabeza hacia atrás para mirarlo. Los colmillos de Taehyung sobresalían de su labio superior. —Así que, ya ves. De nada te ha servido actuar como un «calientapollas». No he caído —sonrió orgulloso. —A lo mejor no eres tan irresistible como te piensas. Bueno, nunca es tarde para que te pongan los pies en el suelo. Vaya... —puso un gesto teatral de asombro— esto me hace pensar... A lo mejor no eres tú mi cáraid y nos hemos equivocado rotundamente, ¿acaso no es eso lo que crees? —lo tomó de la barbilla para asegurarse de que veía sus ojos cuando le soltara la última puñalada. —¿Dime Hoseok? Porque a lo mejor tienes razón ¿sabes?.. Mi cáraid —señaló— tiene que tener más carácter, no un niño caprichoso y miedoso. Tiene que tener mucho más poder sobre mí, volverme loco de deseo, ser más valiente y tú hoy —sonrió con malicia— no me has demostrado eso. Aunque tienes un buen polvo ¿sabes? —sonó el timbre de la casa. —Salvado por la campana, ¿eh Hoseok? Tu abuelo ya está aquí.Se apartó de él, pero no lo suficientemente rápido como para no ver que por las comisuras de sus ojos lilas, descendían los lagrimones más grandes que él había visto en su extensa existencia. Era ruin hacerle eso, sobre todo cuando él sabía perfectamente que Hoseok estaba confundido, como muy bien había querido decir el.Por ahora, eso era lo mejor. Si tenían que verse, y no poder estar juntos, al menos si ambos se distanciaban después de esa humillación, las cosas podían ser más fáciles.—Dile a mi abuelo que aho... ahora subo —su voz estaba entrecortada por los sollozos silenciosos.Taehyung apretó tanto el mango de la puerta que iba a volar por los aires. Hoseok lloraba como un niño pequeño, herido de verdad. Lo miró por encima del hombro. Se había tapado la cara, estaba sentado en la cama, y sus hombros no dejaban de temblar.Inspiró profundamente y salió de la habitación como alma que lleva el diablo. Sí, mejor así.Hoseok tenía ganas de gritar, de arrancarse el corazón por lo mucho que le dolía. No la habían preparado para ese tipo de dolor, de desplante. Taehyung lo había humillado, horas después de hacer el amor. Se había burlado de él, ensañado como si no valiera una mierda. Y todo porque le había dicho que no quería acostarse con él de nuevo. Él le había querido devolver la jugada, pero se la había devuelto con creces. Además, estaba a punto de corregirse, de decirle que puede que se sintiera confundido respecto a Taehyung y a él, a su relación. Ya no importaba. No tenía más valor si le había dicho eso por sentirse rechazado, por venganza o por si realmente lo sentía. Esas palabras no se le decían a una pareja. Jamás. Y eso él lo sabía por el diario de Seokjin y también por los instintos que tenía. Seokjin dijo que el rechazo de una pareja, de un cáraid, era una herida abierta y sangrante, y que ese era el mayor dolor que se podría infligir. Jungkook también se lo había dicho. Toda su naturaleza berserker y vaniria se había despertado con sus palabras. Estaba enrabiado, pero también hundido.
De nada te ha servido actuar como un «calientapollas». A lo mejor tú no eres mi cáraid... Mi pareja tiene que tener más carácter... y tú hoy no me has demostrado eso.
Oyó la voz de su abuelo y se levantó de la cama de un brinco. Estaba muy cabreado y como no lo viera pronto iba a ocurrir algo muy feo. Se metió en el baño y se enjuagó la cara con agua helada. La secó con la toalla y corrió hasta abrir la puerta y aparecer en el comedor. Taehyung no iba a verlo llorar de nuevo. Ni hablar.
----- CHAPTER BREAK -----
—Por Odín, Taehyung —Siwon olisqueaba al vanirio con el rostro desencajado por la furia. —¿Qué has hecho con mi nieto? ¿Lo has vuelto a marcar? Hueles a él por todas partes... —No lo he obligado a nada, Siwon.—No te acerques a él, ¿me has oído? Todavía está superando la conversión como para que tú ahora lo reclames. Déjale disfrutar un poco —su tono perdió el tono imperativo y se quedó en una súplica paternal. —Tiene que estar muy confundido ahora. Hay que dejar que se adapte, ¿entiendes?Taehyung miró al suelo avergonzado. Siwon se comportaba como un padre iracundo con su hijo. Era curioso ver ese comportamiento hacia él.—¿Dónde está? —exigió saber.—Aquí, abuelo —dijo una voz al otro lado del salón.Taehyung ni se giró, pero Siwon le miró a la cara consternado. Hoseok parecía indefenso, aunque seguía demostrando la determinación y el porte de un berserker. Sin embargo, la luz de sus ojos violeta ya no estaba. Se acercó a su abuelo y le rodeó la cintura con los brazos.—¿Qué ha pasado? —su mirada helada sobre Taehyung.Taehyung enderezó los hombros y miró hacia otro lado.—Nada que no tuviera que pasar, abuelo —restregó la cara en el pecho del hombre. Quería oler a él y quitarse la esencia de Taehyung de encima.—Tú no estás bien, cariño —lo tomó de la cara. —Mira tus ojitos, están hinchados...—Es sólo que estoy cansado —explicó. —Estos días están siendo agotadores y ayer hubo una pelea y... —¿Te hicieron algo? —preguntó tenso. —Envié a los pelotones de Kai y Chanyeol a la zona donde ibas a estar.—Sí, Siwon —comentó Taehyung. —Ellos vinieron a echarnos una mano. Te lo agradecemos.Siwon ni lo miró. Tenía los ojos protectores sobre el rostro de Hoseok. —¿Qué haces aquí, abuelo? —le preguntó jugando con su camisa.—Estaba preocupado por ti. Quería verte. Vente a mi casa a vivir, no tienes que quedarte aquí —no le gustaba que el vanirio se lo llevara tan pronto y de una manera tan fulminante de su lado.Taehyung admiró la facilidad con la que el berserker revelaba sus sentimientos. No los tenía que ocultar, decía lo que decía porque así lo sentía. Tal vez por eso tenía esa expresión de paz en el rostro.—Tranquilo, abuelo Siwon. Ayer estuve en la casa de mi padre, que ahora es mía ¿sabes? Mis amigos Baekhyun y Yongguk están aquí, él los trajo —señaló a Taehyung sin mirarlo.—¿Por qué hiciste eso? —preguntó asombrado. —Primero el perro, ahora esto...Taehyung miró a Hoseok, pero éste no le devolvió el gesto.—Creí que se sentiría mejor con ellos aquí. Ya sabes, no tan solo.—Aha —lo miró extrañado. —Todo un detalle. ¿Entonces te gusta tu casa, pequeño? —le volvió a sonreír.—Es demasiado para mí.—No lo es. Tú tienes lo que te mereces. Pero te lo repito: puedes vivir conmigo. Me gusta que estés en casa y además no quiero que estés solo. Necesitas protección.Por una de las puertas de la casa, aparecieron Jimin y Yoongi, ambos con su pelo rubio y sus caras de pecado, vestidos de riguroso negro. —¿Qué pasa, amigos? —preguntó Taehyung.—Te traigo el estudio de todo lo que obtuviste del camión —dijo Jimin entregándole un amplio dossier con tapas negras.Yoongi miró a Hoseok y a Taehyung intermitentemente. Inhaló el aire, pero frunció el ceño. No había el nudo emocional entre ellos. Sí una vinculación física, pero no estaban vinculados realmente todavía.—Habla, Jimin. Es bueno que Siwon esté aquí para oírlo todo. Sentémonos, por favor —dijo Taehyung censurando a Yoongi con la mirada.—Estamos enfrentándonos a hombres que saben lo que se hacen —Jimin entrelazó las manos y se inclinó sobre la mesa. —Ya no se trata de los típicos grupos con crucifijos, ajos y estacas. Nosotros no somos vampiros, así que esos utensilios no nos afectan. Sin embargo, estos hombres son expertos en la ciencia y la medicina y saben muy bien como aplacarnos —puso una bolsa negra sobre la mesa de diseño y sacó de ella todos los artilugios.Hoseok abrió los ojos para ver todo lo que había allí. Sprays, perdigones, balas con puntas en forma de erizo, bolsas aislantes de la luz...—Empieza Jimin —sugirió Taehyung.—En este frasco —tomó uno rojo metálico con el pitorro negro, —hay componentes fenólicos y terpénicos: tinol, carvanol, geraniol, linalol y terpinerol.—Estos potes —dijo Hoseok observándolo con atención— son los que se utilizan en las salas de operaciones para esterilizarlas. Es como un desodorante. Yo he vendido estos productos.Jimin alzó las cejas y asintió.—Tú lo has dicho —le dijo Taehyung. —Es lo que crees, sólo que se utilizan para otros medios. Lo usan para disimular nuestros olores cuando expectoramos. Nuestro sudor, nuestro olor corporal es muy fuerte, que no desagradable. Si están haciendo daño a alguno de los nuestros, nuestra nariz lo detecta, pero si camuflan el olor con esto... no olemos nada. Son sustancias que eliminan los olores. Desodorantes, como indica la palabra. Las salas donde hacen las operaciones están selladas herméticamente para que no transpire el olor. Por eso, aunque haya una sede aquí de Newscientists y hayan cogido a uno de los nuestros, nosotros no lo hemos notado. No podemos olerlos. Rocían los cuerpos con esto, y voilá. Si a esto le sumas que como dijo el chucho...—Kai —corrigió Hoseok reprochándolo.—Perdona... que como dijo Kai —corrigió— tienen cuerpos criogenizados en los laboratorios, ¿cómo íbamos a detectarlos? El cuerpo congelado no huele.—Pero encontraron a mi padre —dijo Hoseok.—Lo encontramos porque alguien quiso que así fuera —explicó Taehyung sin mirarlo. —Su cuerpo había sido criogenizado y cortado a trozos. Parte de los miembros tenían resto de congelación... Es como si lo hubieran sacado de la nevera a propósito. Lo pusieron en un container público en la calle Oxford. Eso es algo ridículo, impensable, a no ser que... —Una provocación —siseó Siwon.—O tal vez no. Lo colocaron ahí para que lo encontráramos. Su cuerpo, particularmente un sello que tenía en el brazo, nos llevó a la sede oficial en Barcelona. Allí fue estudiado y luego lo reportaron aquí, pero no llegó al edificio de la calle Oxford. Nosotros no sabíamos que en el mismísimo Londres teníamos otros laboratorios Newscientists. Lo teníamos enfrente y no nos dimos cuenta. Lo que me hace pensar que alguien ha querido destapar el tinglado dejando el cuerpo a la vista de todos.—¿Alguien les ha querido ayudar? —susurró Hoseok.—Puede ser... no lo sabemos con seguridad. Lo único que sí sabemos es que la noche que sacaron el cuerpo de Namjoon, los dos mejores rastreadores del clan —dijo Jimin, —que son Taehyung y Sehun, estaban de guardianes. Lo olieron y lo descubrieron. El cuerpo no olía a berserker ni a nosferátum, sólo a humano. Eso, por eliminación, ya daba una pista sobre quiénes lo habían tocado.—¿Qué más hay? —preguntó Siwon memorizando toda la información.—Esta crema que hay aquí es la antítesis del desodorante —señaló Jimin frotando parte de la crema entre su dedo índice y el pulgar. —Feromonas.Los hombres se echaron para atrás e intentaron no inhalar.—De las dos especies —concretó Jimin. —Imagínense que desaparece un berserker. Al cabo de un tiempo aparece muerto con este olor por toda su piel. Huele —ordenó a Taehyung.—No hace falta —dijo él, —lo huelo desde aquí. Huele a vanirio.Siwon inhaló y asintió.—Durante mucho tiempo los berserkers han creído que tras las muertes de sus miembros estábamos nosotros detrás. ¿Cómo no iban a creerlo? Eso les decía su nariz.—Y a nosotros nos ha pasado lo mismo —afirmó Yoongi mirando a Siwon.—¿Y que son estos perdigones? —preguntó Hoseok.—Son cápsulas con Pentotal y Propofol. Se deshacen en el torrente sanguíneo una vez perforan la piel. Se utilizan en las anestesias intravenosas y balanceadas. Nos disparan con esto y si aciertan, nos dejan en alfa. Tienen dosis muy altas, capaces con sólo una de ellas de tumbar a un elefante. Éstas de aquí —señaló unas minúsculas de color amarillo— contienen ácido. Deshacen el músculo y la carne una vez te perforan.—Señor —suspiró Hoseok abrazándose.Taehyung lo miró de reojo y sin poder evitarlo se acercó queriendo transmitirle calor. Hoseok lo vio y se movió contra su abuelo, alejándose de él. Así estaban las cosas.—Más cosas... —Jimin cogió un sobre plateado, lo abrió y sacó un pañuelo húmedo. —Paños con halotano, isoflurano, desflurano... es una variedad de morfina. La inhalas y caes en redondo hasta que se te aparece Moisés. Y éstas de aquí —señaló las jeringas y los frascos, —fentanilo, succinilcolina... Morfina intravenosa y relajantes musculares. Esto lo utilizan en las carnicerías que hacen con nosotros, seguro.—¿Cómo actuamos contra todo esto? —preguntó Siwon señalando el arsenal de la mesa.Jimin alzó los hombros y las cejas al mismo tiempo.—Contra las balas de ácido, lo único que te protege es que no te den. Contra todo lo demás... sólo se me ocurre que llevemos encima, el tratamiento de los contrarios. Desbloqueantes. Droga —aclaró. —A un humano lo mataría, pero a nosotros, no. Sólo nos puede dejar un poco excitados.—¿De qué estás hablando? —dijo Siwon removiéndose en la silla.—El único modo de que nada de esto nos afecte es llevar en nuestro cuerpo una sustancia que nos excite y nos ayude a eliminar lo que sea que nos meten. Es como una terapia de choque. Se elimina a través del sudor, del orín y del... sexo.—¿Qué estás insinuando? —dijo Siwon frunciendo el cejo.—Afrodisíacos y estimulantes. Sólo si nos alcanzan —puntualizó Jimin seguro de sí mismo. Sacó una pequeña bolsa negra de tela y la abrió. En ella había un pote de pastillas de color morado y unas minis jeringuillas. —Aquí hay la dosis justa para que no nos dé un colapso, las he preparado yo mismo. Cada uno de nosotros llevará esto encima, en sus guardias. Si vienen a por nosotros y nos alcanzan, tendremos que ser bólidos para inyectarnos éstas de aquí o ingerir éstas otras — miró las pastillas y las jeringas.—¿Efectos secundarios? —preguntó Taehyung tomando la jeringuilla.—Bueno —sonrió Yoongi, —después de la guerra necesitarás desahogarte o te dolerán tanto los huevos que no podrás sentarte. El veneno sale del cuerpo cuando las glándulas apocrinas que segregan el sudor se ponen en funcionamiento. La ansiedad y el dolor que sentiremos sólo se verán calmadas a través de la estimulación sexual. Pero ninguno de nosotros tiene problemas para encontrar a una hembra o macho dispuestos —sonrió con vehemencia. —Sólo que no podremos conformarnos con uno.Siwon y Jimin se rieron abiertamente.Hoseok sintió que su corazón era pasto del dolor y de la ira. Taehyung iba a querer a más de uno si se inyectaba eso. Y puesto que le había dicho que no era suficiente, seguro que él no iba a hacerle falta.Taehyung lo miró desafiante, y parecía que se burlaba con la mirada. Hoseok apartó los ojos con resentimiento.—¿Qué hay dentro de las jeringas exactamente? —volvió a preguntar Taehyung.—Latrodectus mactans mezclado con metanfetamina, veneno de la viuda negra con un poco de droga. Si no nos inyectamos esto, probablemente nos caigamos desplomados al momento que una de estas preciosidades —cogió una bala— nos atraviese la piel.—Está bien, Jimin. Prepara una bolsa de éstas para todos los guerreros berserkers y vanirios — ordenó Taehyung pasándose la mano por el pelo rubio. —¿Alguna cosa más que debamos saber?— Por mi parte eso es todo.—¿Y qué hay de lo que has obtenido tú del disco duro? —Siwon pasó el brazo por los hombros de Hoseok y lo abrazó con posesividad.Taehyung gruñó. Mío. Agitó la cabeza intentando alejar aquellos pensamientos posesivos y se dispuso a hablar.—La empresa tiene una intranet conectada únicamente para ellos —explicó mirándolo de reojo. —He obtenido códigos de acceso, contraseñas para entrar en la base de datos...Hoseok se cruzó de brazos y apoyó la cabeza sobre el hombro de Siwon, gesto que agradó sobremanera al berserker. Mientras Taehyung explicaba cómo había asaltado el sistema de seguridad de Newscientists y había adquirido todos los emails enviados y recibidos entre toda la corporación, Hoseok pensaba en lo mucho que le dolía el pecho.Ésa misma noche había hecho el amor y había sido increíble. Se había sentido poderoso, hermoso... adorado. Miró las manos del vanirio, que gesticulaban abiertamente. Esos dedos habían estado dentro de él y habían agarrado sus nalgas para acompasarlo a sus movimientos, lo habían acariciado con una reverencia exquisita. Los labios de Taehyung habían repasado su cuerpo, besado y mordido... y sus ojos de aquel verde tan intenso lo habían amado y admirado sin reservas. ¿Y ahora?Taehyung exigía una relación con él, le exigía al doscientos por ciento, cuando Hoseok nunca había estado atado a nadie. El vanirio lo quería a su lado, y no sólo las veinticuatro horas del día, sino para toda la eternidad. Y después de eso, de demandarle todas esas cosas... lo había vapuleado, y todo porque lo había ofendido con su negativa a ceder.Era normal que Hoseok se asustara. Aunque su naturaleza híbrida le había enseñado a sobrellevar lo de la sangre de un modo natural, había cosas a las que no era fácil acostumbrarse. Desde que había tomado de su cuello, no había pensado más en lo que había hecho. Es más, estaba deseando volver a hacerlo. Miró los cuellos fuertes y bronceados de Jimin y Yoongi, incluso el de su abuelo. La más absoluta indiferencia para ellos. Sin embargo, era mirar la yugular de Taehyung, su piel, sus músculos, sus ojos, oír su voz y, de repente, los colmillos le volvían a hormiguear.Taehyung era toda una sorpresa para él. El mismo era toda una sorpresa para su propia conciencia. Los tres vanirios también lo eran.Beber de la sangre de Taehyung no sólo lo había confortado sino que además le había revelado información sobre el resto de vanirios.Jimin era el médico, el cirujano, se había aficionado a las artes sanadoras. Yoongi era el druida por excelencia. Por lo visto tenía gran poder. Y Taehyung era el guerrero más temido, el líder respetado.Jungkook era todo una incógnita. Lo protegían como si fuera algo muy valioso para ellos. Sabía luchar, pero era muy especial en el clan. ¿Por qué?Jimin tenía hospitales y clínicas. Un buen cirujano, un buen sanador, eso es lo que era.Yoongi era dueño de dos centros de investigación para la energía alternativa y propietario de centros de orientación espiritual.Y Taehyung se había vuelto millonario gracias al boom de la informática. No sólo era fuerte y un excelente luchador, sino que además era todo un cerebrito. Había trabajado en Microsoft, ideado programas para protección de datos y él había sido uno de los precursores de las páginas web. Tenía una empresa privada que vendía indistintamente a Apple y a Microsoft, ideando todo tipo de programas. De ahí que pudiera hacer virguerías con el Pen Drive que había conseguido Hoseok. Era el mejor hacker del mundo, no había nadie que tuviera más experiencia que él.Taehyung seguía hablando, explicando qué tipos de emails había encontrado y descodificado. Había vídeos de toda índole, grabaciones en directo de las operaciones a las que eran sometidas las especies que capturaban.—Había un enlace oculto con un vídeo de Seokjin y de Namjoon —masculló Taehyung entre dientes. — Incluso en los archivos personales de la cuenta de Choi encontré vídeos de Hoseok —informó sin mirarlo, como si no existiera. —Su crecimiento, su progresión conforme iba cumpliendo años. Les aseguro que no hay nombre para definir lo que esos desalmados hacen con todos nosotros. Han cogido a muchos y creo que algunos siguen con vida todavía. Hay que localizarlos, coger al cerdo de Choi y averiguar dónde se encuentran para liberarlos.Hoseok palideció al oír eso. Si él había estado en su cabeza, ¿cómo había hecho el vanirio para ocultarle esa información? ¿Por qué no le había dicho nada? Sintió un chispazo dentro del estómago y luego como un sudor frío recorría toda su piel. Lo vio todo rojo. Eso quería decir que entre cáraids no había una confianza mental total, no al menos entre ellos dos porque como él bien le había dicho, a lo mejor no era su cáraid ¿Por qué Taehyung se había guardado eso? «Me he abierto a ti con todas las consecuencias, no quería reservarme nada. Quiero que me conozcas.» Mentiroso. Se trataba de sus padres, de él mismo y de todos los demás. Habían tenido suficiente intimidad como para que él le hubiera dicho todo lo descubierto, pero no para qué. Era mejor desahogarse con su cuerpo, follarlo y beber de él, no era necesario hacerlo partícipe de nada. Él había utilizado su cuerpo y por lo visto sólo compartido lo que le interesaba. Estaba decepcionado con él y consigo mismo por permitirse pensar que había algo un poco mejor que eso entre ellos. Él había podido saquearlo telepáticamente entrando en sus lugares más recónditos y viendo hasta los detalles más vergonzosos de su vida. Y él podía reservarse lo que quisiera. No era justo.Quería estrangularlo con sus propias manos, pero sobre todo quería aprender a bloquear su mente para que él no volviera a entrar nunca más. Explotar todo su potencial para saber defenderse no sólo de él, sino de aquellos que querían hacerle daño.Se sentía estúpido y utilizado.—¿Por qué no me has contado nada de eso? —rugió Hoseok con la voz vacía.Todos se quedaron en silencio, incómodos por el tono del chico. Yoongi y Jimin miraron para otro lado y Siwon se irguió en el asiento al oler el enfado de Hoseok.—Iba a hacerlo —contestó Taehyung sin dar importancia a su reproche.Lo habría hecho si no hubiesen discutido. Lo habría preparado en la cama, sacándole el tema, y luego mientras se duchaban juntos y él le enjabonaba, se lo habría explicado todo y habrían acabado abrazados y arrullados con la misma toalla, mientras él lo consolaba. Pero no había sido así y él, ofendido como estaba, había decidido no decirle nada hasta ahora.—Mentira... —golpeó la mesa con los puños y se puso de pie, hecho un manojo de rabia incontrolada.Taehyung se apoyó en el respaldo de la silla y lo miró sin inmutarse.—¿Quieres discutir aquí, Hoseok? —señaló al resto presente. —Deberías comportarte, se te está dando la posibilidad de que formes parte de esto. Te estoy haciendo partícipe de nuestra reunión, no hagas que me arrepienta. Para mí sería mucho más fácil encerrarte en un lugar seguro y no sacarte de ahí hasta que esto acabe, créeme. Todos estaríamos más tranquilos y no serías una preocupación constante, pero no tengo potestad sobre ti todavía, así que debo comentar todas mis ideas con tu abuelo, que tiene tu custodia al cincuenta por ciento.¿Qué? Hoseok tuvo que cerrar los ojos para contener las lágrimas que rugían rabiosas por derramarse. ¿Era un incordio para él? ¿Para todos? ¿Le estaba molestando?—Deberías habérmelo contado, Taehyung —murmuró con la barbilla temblando y los ojos vidriosos.Siwon iba a levantarse para tranquilizarlo, pero allí había mucho más que un enfado por ocultar información. Era una discusión de pareja en toda regla, lo percibía en Hoseok y en el lenguaje no verbal de Taehyung. Sí que habían intimado, pensó, más de la cuenta.—No veo porqué —contestó él indiferente y cruzándose de brazos. —Has dicho que no eras mi chico. Entonces tengo que darte el mismo trato que a los demás.Aquello fue como una bofetada. Taehyung tenía la sensibilidad en el culo y no se daba cuenta de lo mucho que lo estaba avergonzando ante todos.Yoongi y Jimin se levantaron de la mesa, dispuestos a irse.—No, no se molesten —les dijo Hoseok sin apartar los ojos de Taehyung. —Nada de esto me incumbe al parecer, así que seré yo el que se va ya que parezco molestar. Soy como una especie de florero ¿verdad? —le preguntó a Taehyung. Los ojos del vanirio chispearon, pero no alteró su pose. —Me necesitas para hacer tu casa un poco más bonita, tu vida algo más acogedora —susurró con desprecio. —Soy un alimento. Y tú eres un cerdo.—¿DE QUÉ TE ESTÁS QUEJANDO AHORA? —gritó él golpeando la mesa también. —¿POR QUÉ TE HACES EL OFENDIDO? ALLÍ ABAJO ME HAS DEJADO LAS COSAS MUY CLARAS.Hoseok alzó el mentón, y se puso recto. Él también le había dejado las cosas claras.—Y tú también a mí. Esto es una mierda, una gran mierda —repitió más para sí mismo que para ellos. —Abuelo, me voy a mi casa. Ya me dirás qué es lo que deciden hacer conmigo. Si quieren, claro.—Te acompaño, cariño —su abuelo se dispuso a dejar la reunión pero él lo detuvo.—No. Tú te quedas aquí y acabas de perfilar las cosas —su mirada violeta lo paralizó. — Necesito ver a mi amigo Baekhyun y a Yongguk. Y quiero estar a solas, ver la luz del sol —miró de reojo a Taehyung, que lo seguía con los ojos y tensaba los músculos de la mandíbula. —Hay demasiada oscuridad aquí.—Maldita sea. No se te ocurra salir de mi casa, Hoseok —la voz glacial de Taehyung resonó por todo el salón.—¿Qué vas a hacer sino? ¿Detenerme? Estoy harto de tus amenazas —lo desafió sabiendo que a él no le podía tocar el sol. —Que te den, Taehyung —respondió dirigiéndose a la puerta.El vanirio se levantó con tanta fuerza que la silla salió despedida hacia atrás, pero cuando se dispuso a correr hacia él el brazo musculoso de Siwon le prohibió el paso.—Lo siento, muchacho —le dijo con serenidad. —Cálmate o no te acercarás a mi nieto.—Siwon, no puedes dejarlo solo por ahí, y lo sabes —gruñó él.—No está solo. Kai y Chanyeol están afuera. No lo dejarán solo —susurró para que su nieto no lo oyera.—Abuelo, los he olido antes de que tú picaras a la puerta. Sé que están ahí —inhaló con indiscreción. —Me gusta el perfume que se ha puesto Kai —sonrió mirando a Taehyung. —Huele muy, muy bien.Los cuatro se quedaron parados ante el potencial de Hoseok. Taehyung apretó los puños frustrado y encolerizado por ese comentario.—Antes de que tú me dijeras que venía mi abuelo —explicó con desdén— yo ya percibía que venía hacia aquí.¿Con cuánta antelación había sabido Hoseok que Siwon y sus dos perros se acercaban a su casa? Taehyung estaba asombrado ante los sentidos tan desarrollados de Hoseok.—Jimin —dijo Hoseok abriendo la puerta de la calle, —Taehyung necesita que le extraigas sangre, ponlo en una botellita —echó un último vistazo a Taehyung y se fue. —Agradecería que alguien me la llevara a mi casa.Taehyung apretó la mandíbula y miró impotente como Hoseok se iba de su casa sin él y lo peor era que se iba acompañado de esos dos enormes berserkers que olían tan bien, según él.Jimin miró a Taehyung y mostró preocupación por él. Aquello era muy triste para un vanirio. Hoseok no quería a Taehyung y por lo visto Taehyung tampoco a éste. Pero eso no era lo que decía la tensión sexual entre ellos.—Hijo —dijo Siwon mirando a Taehyung con ojos amenazadores. —No sé lo que ha pasado entre ustedes, pero si veo a mi Hoseok de nuevo con esos ojos tristes y descubro que el culpable de su pena eres tú —masculló tomándole del cuello de la camisa, —te arrancaré los colmillos, Taehyung, y te los meteré por el culo. Sin importarme pactos de clanes ni cojones de pato.Taehyung lo agarró de las muñecas.—No volverás a verlo así —las apartó bruscamente. —Y ahora suéltame, Siwon, te tengo respeto suficiente como para pelearme contigo.Siwon le alisó el cuello de la camisa y le dio una palmada en el hombro.—Espero que el corazón de mi nieto no salga magullado ¿me entiendes?—Perfectamente. —No debes dudar de mi protección hacia él, Taehyung. He tardado mucho tiempo en recuperar un trozo de mi familia. Ahora que Hoseok está aquí, mataría a todo aquel que le hiciese daño. No es que le deje hacer lo que le venga en gana. Él me ha contado cómo vivía con Choi y ese hombre era un demonio prohibitivo. Hoseok tiene que sentirse bien aquí con nosotros, libre pero a la vez seguro. Si me comporto con el como lo hizo ese indeseable se alejará de mí y eso no me lo puedo permitir. Es parte de mi hijo y nieto de mi mujer. Sangre de mi sangre. Tengo que darle espacio —lo miró fijamente, exigiéndole al vanirio que él hiciera lo mismo. —Él es muy especial —se sentó de nuevo. —Es dulce y cariñoso y no está preparado para alguien como tú todavía.—Y tiene un carácter de perros —comentó Taehyung exasperado. —Y puede que esté más preparado de lo que crees —recordó cómo se aferró a él mientras hacían el amor. —Tiempo al tiempo.Siwon alzó las cejas y sonrió.—El carácter de perros lo lleva en la sangre —sus ojos chispearon. —Y está muy disgustado contigo, por cierto. Y —puso las botas sobre la mesa— eres un completo memo si tú eres la causa de su tristeza.—¿Has acabado Siwon?—¿Te molesta que te digan la verdad, Taehyung?—No me molesta, pero Hoseok es mi pareja y tú lo sabes. Todos los berserkers saben que él es mío, está marcado para que quede bien claro —advirtió. —Agradezco tus consejos, pero creo saber cómo controlar la situación.—Muchacho —bostezó Siwon, divertido. —No tienes ni idea de cómo tratar a alguien como mi nieto. Él no tiene claro que tú eres su pareja y por lo visto no sabes demostrárselo. Yo tardé tiempo, sudor y lágrimas hasta que comprendí a la mía. Tú tardarás lo tuyo, chico.—Bien —contestó Taehyung queriendo acabar con el tema. —Sentémonos entonces y sigamos conversando como hasta ahora —propuso amigablemente. —No quiero seguir hablando de mi Cáraid.Siwon era más maduro, ponía el toque necesario de responsabilidad entre esos vanirios. Con el ambiente enrarecido, siguieron hablando sobre todo lo descubierto por Taehyung. Pero Taehyung aunque estaba en cuerpo, parte de su alma había salido por la puerta. Su cáraid se la había llevado.
----- CHAPTER BREAK -----
Chanyeol Y Kai miraban por el retrovisor como Hoseok sollozaba en silencio. Los dos berserkers estaban tensos, sobre todo el de pelo platino. ¿Qué le había hecho el colmillos esta vez?—¿Quieres hablar de ello? —le preguntó Kai preocupado.Hoseok lo miró por el retrovisor y negó con la cabeza.—Puedo patearle su bonita cara, si quieres —le dijo apasionadamente.Él sonrió entre lágrimas y volvió a negar con la cabeza.—No, gracias. Kai... ¿está todo bien entre tú y yo?Kai lo observó con ojos afables.—Se lo merecía, Hoseok. Sé que te dolió, pero sabes que merecía un castigo. No estoy enfadado contigo.—Yo sólo un poco. Pero se me está pasando... —sonrió divertido y vio como Kai se reía también.Chanyeol miraba el paisaje pensativo. Kai ya había notado que desde la noche anterior su compañero estaba más callado de lo normal.—¿Cómo está tu amigo? —le preguntó Chanyeol mirando al frente.Hoseok se aclaró la garganta, sorprendido por la pregunta.—Creo que bien. Está con Jungkook, el hermano de Taehyung. Quiero ir a verlo ahora.—Ah —contestó él con sus ojos negros mirando al frente, sin inmutarse. —Uno de esos lobeznos lo hirió en el abdomen —su voz destilaba rabia.Hoseok sintió que el corazón se le colocaba en la garganta. ¿Baekhyun, herido? Agarró su bolso y sacó su iPhone. Marcó el nombre de Jungkook.—Hola Hoseok —contestó la voz al otro lado.—¿Cómo está Baekhyun? —sorbió por la nariz. —La herida está bien. Es impresionante lo rápido que sana...—¿Dónde vives, Jungkook? Voy para allá.—Espera Hoseok. Hay un problema con Baekhyun...—¿Qué... qué sucede?—No puedo cambiarle los recuerdos. No puedo obligarle a recordar otro tipo de cosas... no se olvida de lo que sucedió y su mente no me deja entrar. Con Yongguk no ha habido problema, pero con el sí.Hoseok se quedó mirando al frente, con los ojos muy abiertos.—¿Me estás diciendo que Baekhyun ya sabe lo que soy? ¿Qué no hay modo de hacerle olvidar?—No. Yo no puedo, lo siento. Por supuesto, Jungkook no vivía en un piso humilde. Su casa era igual que la de Taehyung, sólo que los colores que la decoraban eran lilas y amarillos. Colores armónicos que combinaban muy bien y relajaban a todo aquel que los observaba. Aunque la casa era cubital por fuera, las habitaciones y salas internas eran circulares, como las de su hermano.Las puertas de la casa se habían abierto solas al verlos llegar. Ahora subían las escaleras hacia una de las habitaciones superiores donde estaban Baekhyun y Yongguk.Yongguk fue hacia el cuándo entró en la habitación. —Hoseok... —lo abrazó y le besó en la mejilla.Él tuvo que esforzarse al máximo para no echarse a llorar ahí mismo. —¿Y Baekhyun?—Cuando te fuiste con Taehyung ayer por la noche —le explicó Yongguk completamente convencido, —Baekhyun y yo nos quedamos con Jungkook, el rubio que no lo deja tranquilo y Yoongi. Bebimos más de la cuenta y a Baekhyun le sentó algo muy mal y ahora está intoxicado. Menos mal que Jungkook —lo miró con adoración cuando el vanirio apareció en la puerta con cara de preocupación— tuvo la amabilidad de traernos aquí.Hoseok tragó acongojado y miró a Jungkook.—Yongguk —susurró Jungkook con voz hipnótica, —ve abajo a tomarte un refrigerio.—Claro —contestó él asintiendo como una momia.Hoseok cada vez se sentía más asqueado de sus propios poderes. Si Yongguk se enterara algún día de lo que el dejaba que le hicieran y que además el mismo le había hecho, acabaría asqueado también de él.—Ven —Jungkook tomó la mano de Hoseok, lo atrajo hacia él y lo abrazó. —No tienes buena cara, Hoseok.Hoseok dejó que la fortaleza del hermano de Taehyung lo abrigara.—Espero que no te importe que Kai y Chanyeol se queden en tu jardín. Creen que me voy a escapar o algo parecido y mi abuelo me está vigilando así que los tengo de carabinas. Siwon teme por mi seguridad.Jungkook asintió sin darle importancia a esos hechos.—¿Y mi hermano?—No me hables de él —dijo resentido. —Quiero ver a Baekhyun —musitó.—No puedo entrar en la cabeza de Baekhyun, Hoseok —explicó Jungkook preparándolo. —Es realmente muy fuerte. Es extraño en un humano que pueda cerrar la mente a un Vanirio de ese modo. ¿Acaso Baekhyun tiene algún tipo de don?—¿Baekhyun? —repitió sorprendido. —No. No que yo sepa.Jungkook se le quedó mirando por un momento y finalmente asintió.—Ven —le acarició la cara y lo acompañó a la habitación.Baekhyun yacía en la cama, con las rodillas cogidas y la cara hundida entre ellas. Su cuerpo temblaba.—Dios... Baekhyun —susurró Hoseok yendo hacia él.Baekhyun alzó la cabeza y vio que Hoseok se acercaba a la cama.—ALÉJATE... —gritó Baekhyun saltando de la cama y arrinconándose contra la pared. —NO TE ME ACERQUES... —los ojos rasgados y de color ámbar lo miraban aterrorizado.Hoseok se detuvo a medio camino. Paralizado, percibió el miedo de Baekhyun. Su mejor amigo le tenía miedo.—Baekhyun, soy yo... tu amigo —le dijo con la voz rota.—TÚ NO ERES MI AMIGO. ERES UN MONSTRUO. —le gritó.—No es verdad —murmuró. —Baekhyun, nos conocemos desde que éramos niños...—¿Qué le has hecho a Yongguk? ¿Por qué actúa como si estuviera drogado? —le dijo con desprecio.—No le he hecho nada. No soy lo que tú crees, Baekhyun. Yo no...—Eres como ellos. Has cambiado. Tus ojos, tus colmillos... ¿Crees que no me había dado cuenta? Eres distinto. Había intentado quitarle hierro al asunto, me intentaba convencer de que no te pasaba nada... Y mira como estoy ahora... Ya no eres mi amigo. No sé lo que eres... Ni siquiera llevo un crucifijo —murmuró con la mirada ida y llevándose la mano al cuello.—Déjame ver tu estómago, Baekhyun. Ayer te hirieron...—¿QUÉ QUIERES VER? —gritó furioso con los ojos de oro llenos de lágrimas. —MIRA... —se alzó la camiseta y mostró los arañazos que aunque estaban sanando, todavía los tenía inflamados. —ESTO ME LO HICIERON TUS AMIGOS...—Lo que te atacó no son amigos míos. Tú, sí. Y Yongguk, también —contestó acercándose con sigilo. —Taehyung te salvó la vida...—Es un vampiro, maldita sea... Como tú... Como el... —señaló a Jungkook. —Por Dios si hasta tienen colmillos... Fue una carnicería y actúas como si tal cosa —meneaba la cabeza incrédulo. — No, no te acerques a mí —puso las manos para detenerlo.—Ellos son buenos, Baekhyun. Protegen a los humanos de lo que te atacó a ti.—No...—No te haría daño por nada del mundo, Baekhyun —tenía las mejillas húmedas de tanto llorar. Los ojos lilas clamaban por un poco de comprensión de su amigo.—No quiero que me toques, por favor —le escupió. —Creo que estoy trastornado... —cerró los ojos y se apretó la cabeza con las dos manos.Hoseok se obligó a sí mismo a relajarse. No podría soportar que las dos únicas personas que quería se alejaran de él. Era demasiado doloroso. Ya había tenido suficiente con el rechazo de Taehyung.—Baekhyun... —dijo en voz baja. —Es verdad. Tendría que haber sido sincero con ustedes...—Hoseok... —dijo Jungkook advirtiéndole del peligro que había en revelar su naturaleza— no deberías.—Por supuesto que debo —contestó con un gruñido.Baekhyun tragó saliva y dejó que los brazos cayeran a cada lado de su cuerpo.—¿Qué es verdad? —preguntó mirándolo de hito en hito.—Yo... ya no soy... como tú —agachó la mirada avergonzado.—¿Por qué? —exigió saber sin delicadeza. —¿Qué rayos eres, Hoseok? ¿Me vas a morder? ¿Quieren matarme? —miró a Jungkook, que se tensó al oír las palabras.—Si quisieran matarte, ya estarías muerto. Pero te aseguro que antes tendrían que pasar por encima de mí para llegar a tocarte. Te lo juro.Aquellas palabras eran muy obvias. Baekhyun relajó los hombros y por primera vez dejó que la imagen de su amigo del alma, volviera a construirse ante sus ojos. Su pelo azabache y brillante. Sus nuevos ojos lilas no lo miraban, sino que miraban al suelo. Sus pestañas negras estaban húmedas de las lágrimas y encima sorbía la nariz como un niño pequeño al que le habían quitado el mejor de sus juguetes. Era Hoseok. No llevaba capa negra, ni tenía los ojos blancos, ni le chorreaba sangre de la boca. Su cuerpo era el mismo, su voz también, y su mirada, aunque no era azul, seguía transmitiendo cariño y bondad a raudales. Cariño por él.Baekhyun se echó a llorar. Era Hoseok, pero ya no era el mismo. Estaba preocupado por él. Se alejaba de su vida unos días y cuando volvían a verse estaba convertido en un Dios de ojos lilas con colmillos.Hoseok levantó la cabeza al darse cuenta que los gemidos no venían de él, sino de Baekhyun. Dio dos pasos hacia delante y lo rodeó con los brazos, echándose a llorar también.—Baekhyun, por favor... no te haría daño nunca. No llores. Yo te quiero. Por favor, no me dejes de lado. Por favor.Baekhyun se agarró a él y correspondió al abrazo.—¿Qué te ha pasado, Hoseok? ¿Qué está sucediendo?—Es una historia muy larga...—Me importa un comino. Cuéntamelo todo ahora mismo —susurró contra su hombro. Baekhyun era un poco más bajito que Hoseok.Hoseok asintió y, mientras lo guiaba a la cama y se sentaban juntos, sintió como una losa de cientos de kilos liberaba parte del dolor de su espalda.—Y entonces, Jungkook me ha dicho que no reaccionabas a sus coacciones mentales. Me he asustado y he venido corriendo. No sabía lo que pensabas de mí y sabía que estabas aterrado.Después de haber escuchado durante una hora larga y tendida las explicaciones de Hoseok, Baekhyun asentía como un niño obediente y jugaba con el borde de su camiseta. Hoseok se lo había explicado todo, hasta los detalles más morbosos y más vergonzosos. Todo.—¿Qué opinas de lo que te he contado? —preguntó Hoseok temeroso de la respuesta.Baekhyun lo miró y sus ojos sonrieron. Observó su cara, sus labios, su barbilla, su pelo negro azabache... Sí, sin lugar a dudas seguía siendo su mejor amigo. Apoyó su cabeza sobre las piernas de Hoseok y se quedó estirado sobre ellas durante un largo rato, sin decir nada.Hoseok alzó la mano y le acarició el pelo, como siempre solían hacer cuando estaban a solas y se contaban sus secretos más íntimos.—Lo siento, Hoseok —murmuró Baekhyun contra sus muslos.La mano de Hoseok se detuvo sobre su cara y le apartó un mechón de pelo rizado de un caoba precioso que había caído sobre sus ojos. Baekhyun era un chico muy sexy, pero no era su belleza lo mejor de él, sino su corazón tan puro y compasivo.Hoseok agradecía al cielo tener un amigo como Baekhyun. Era fuerte y pizpireta, lleno de humor y de alegría.—¿Qué tú lo sientes? —repitió Hoseok emocionado. —Yo lo siento por haberte ocultado todo.—No, Hoseok —le cortó. —Yo lo siento por ti. Te han pasado muchas cosas estos días y has estado solo. Siento no haber estado a tu lado —se lamentó dándole un beso en la rodilla.—No digas eso, Baekhyun. No lo sabías.—Igualmente, lo siento, cariño. Siento no haber sido yo el que te reconfortara.—Lo haces ahora al no rechazarme. Esto significa más para mí que cualquier otra cosa que me hayas podido dar con anterioridad. Tú y Yongguk son mi familia.Baekhyun se incorporó, lo miró y le tomó la cara con ambas manos. Suspiró.—¿Quieres morderme? —preguntó el chico divertido.—No... —contestó Hoseok sin alejarse de sus manos. —Tú, no me gustas —sonrió.—Puedes salir a la luz del sol, puedes comer lo que yo, sigues teniendo un gusto exquisito por la ropa y además eres guapo, rico e inmortal. Transfórmame aquí mismo, por Dios —dijo teatrero.—Para Baekhyun —se echó a reír.—Lo de los colmillos tiene solución —continuó Baekhyun murmurando para sí mismo. —Los limas y punto. Pero bien mirado, son super sexys —alzó las cejas repetidamente.—¿Lo dices en serio lo de transformarte?—Depende ¿me crecerá un rabo y pelos en las piernas?—Baekhyun... —le recriminó Hoseok sin aguantarse la risa.—No, no hablo en serio. Aunque no lo creas —se serenó, —estoy asustado de todo lo que te rodea. Pero no te tengo miedo, ahora que sé que eres tú, mi loco corrupto, compañero de juegos y aventuras. Sigues siendo mi persona favorita, Hoseok.—¿Entonces, no te doy miedo? Antes sí que me temías...—Antes estaba completamente desquiciado. Entiéndeme, ayer me atacó un perro que se levantaba sobre las patas traseras, más alto y feo que Cuasimodo y encima con la rabia. ¿Qué esperabas? —alzó las cejas.Hoseok intentó aguantarse la carcajada que le nacía en la garganta, pero no lo pudo evitar y se echó a reír con él. Cuando se calmaron, Baekhyun pegó su frente a la del híbrido.—Escúchame bien. Te conozco desde que éramos unos renacuajos. Tienes que contar conmigo siempre. Puedes hacerlo. Todavía no sé cómo le irá a mi mente saber que existen estos... vanirios y demás... pero si tú estás bien y sigues siendo el mismo, yo estaré a tu lado.—Gracias, Baekhyun —murmuró Hoseok.—Pase lo que pase, estés donde estés, para siempre tú serás mi hermano del alma —susurró Baekhyun tragándose las lágrimas.—Pase lo que pase, estés donde estés —Hoseok abarcó la mejilla de Baekhyun con la mano, —para siempre tú serás mi hermano del alma.Salió sin pensar. Instintivamente. Baekhyun y Hoseok se acercaron a la vez y se dieron un casto, pero hermoso beso vinculante en los labios.Jungkook que estaba viendo aquella imagen tierna, sintió que la piel se le erizaba y se apartó de la pared para acercarse a ellos.—¿Dónde han aprendido eso? —preguntó con los ojos iluminados.Hoseok y Baekhyun sonrieron con complicidad y se abrazaron. Luego se apartaron y se encogieron de hombros.—No sé, me ha parecido lo correcto —contestó Baekhyun echándose el pelo hacia atrás.—¿Nunca antes lo habían hecho?—¿Darnos besos? Sí, son piquitos de amigos —contestó Hoseok sonriendo.—No —replicó Jungkook. —Lo que han hecho aquí y ahora es un juramento antiguo. Lo hacían las sacerdotisas, cuando se recibía o se nombraba a alguien nuevo en la hermandad. El juramento piuthar. El juramento de las hermanas —explicó sorprendido. —¿De dónde lo has aprendido, Baekhyun?Baekhyun frunció el ceño. Tenía razón ¿De dónde le había salido eso? —No lo sé —contestó aturdido. —Me salió así. —Ya. Te salió así —repitió Jungkook inconforme.El vanirio se cruzó de brazos y repasó a Baekhyun de arriba abajo. Hoseok también miró a Baekhyun con curiosidad.—Ha sido una coincidencia, eso es todo —dijo el chico quitándole hierro al asunto. —Vamos Hoseok, tienes algo que contarle a Yongguk antes de que se nos quede vegetal e inservible con sus artimañas mentalistas.—¿Que le cuente todo?—Sí —Baekhyun lo cogió de la mano y tiró de él. —O se lo cuentas tú o lo hago yo. Y créeme que mi versión no le va a gustar nada. Además, Yongguk hizo un crédito de dioses mitológicos, no sé si lo recuerdas —tiró de él. —Cuando le digas que son reales, le va a dar un pasmo.—¿Y si me rechaza?—¿Eres tonto? Yo no lo he hecho, porque te quiero. Y él te adora. Con esas palabras, salieron de la habitación guiados por Jungkook. En el salón, sentado en la barra americana y tomándose un cocktail, estaba Yongguk con la mirada un poco perdida.Hoseok se acercó a él y se sentó a su lado. Baekhyun hizo lo mismo.—Jungkook —dijo Hoseok. —Quiero que Yongguk lo recuerde todo —exigió con dulzura mirando a su amigo.—¿Seguro? —preguntó el vanirio.—Sí. Enséñame.—Está bien —se colocó detrás de Hoseok. —Es sencillo. Concéntrate en su entrecejo —Hoseok obedeció. —La mente adapta formas en su interior. Cuando uno no quiere que se la lean, el que intenta interceder en ella se encuentra con un muro. Cuando uno quiere confundir al intruso, el intruso verá niebla, bruma o incluso un laberinto en el que si se es muy hábil el intruso se acaba perdiendo y no sale de él hasta que tú lo decides, con lo cual se tornan las cosas. En el caso de Yongguk —puso su elegante mano sobre la nuca del chico, —se le ha hecho un pequeño borrado. En realidad, los recuerdos siguen ahí, en algún lugar, pero están bajo llave. Te encontrarás con una puerta cerrada. Para abrirle los recuerdos tienes que visualizar una llave maestra, una que abra todas las cerraduras. Ahora concéntrate.Hoseok dirigió los ojos lilas al entrecejo de su amigo, que lo miraba extrañado. Entró en su mente con mucha facilidad. Al principio, todo era oscuro. Luego se materializó un pasillo donde se reflejaban varias imágenes de su vida, como diapositivas. Algunas en movimiento, otras congeladas. Hoseok no podía percibir nada emocional, sólo se limitaba a observar y a vagar por la mente de su mejor amigo. Había imágenes de él y de Baekhyun, de la Universidad, de sus padres, del día en que casi se mata en un accidente de moto... y al final del pasillo, de repente, se iluminó algo. Era una puerta cerrada. Hoseok se concentró en la cerradura y visualizó una llave maestra, que entraba en la cerradura y abría la puerta.Hoseok se echó hacia atrás y dejó que las imágenes salieran.—Sal de ahí, Hoseok —ordenó Jungkook.Hoseok salió de la cabeza de Yongguk y cuando volvió a focalizar la mirada, Yongguk lo observaba con las pupilas dilatadas y la mandíbula pétrea.El chico miró a Baekhyun y frunció el ceño. Saltó de la butaca y le levantó la camiseta. Entonces abrió los ojos y su rostro palideció.—Jesús... Pasó en realidad —murmuró.—Yongguk —le dijo Baekhyun poniéndole la mano en la mejilla.—¿Te encuentras bien? —preguntó Hoseok con inseguridad.—¿Que si me encuentro bien? —repitió furioso. —¿Qué fue lo que sucedió ayer por la noche? ¿Qué eran esas cosas con colmillos y pelo en la cara?— apartó la mano de Baekhyun. Zarandeó a Hoseok y luego lo abrazó. —Dios, Hoseok... Baekhyun... —lo abrazó a él también y los apretó a ambos contra él. —Están bien... me siento raro.Hoseok asintió.—Tengo algo que contarte.Y procedió como había hecho con Baekhyun. Yongguk tuvo que sentarse en la silla para no caerse de bruces. Después de gritar a Hoseok y encararse con Jungkook por lo que le había hecho, intentó serenarse dando un trago largo de la botella de whisky de la vitrina. Se secó la boca con la manga, dejó la botella y tomó a Hoseok de la mandíbula.—Si esto es una broma, te mato —le dijo rabioso.— No es ninguna broma —replicó.Yongguk le levantó el labio para arriba y vislumbró los colmillos, puntiagudos pero no muy largos.—Joder, Hoseok —los estudió girándole la cabeza de un lado al otro. —Tienes colmillos de verdad.—Para morderte mejor —bromeó.—No digas eso —se puso serio y dejó su boca tranquila.—Nunca te mordería —dijo poniéndose serio también. —Como le he dicho a Baekhyun, sólo me apetece darle una mordida al insufrible de Taehyung. A nadie más. No soy un vampiro, ni un hombre lobo. Soy una especie de híbrido, pero sigo siendo el mismo de antes, Yongguk.Yongguk entristeció la mirada y un halo de dolor apareció en sus ojos.—Procura no hablarme de él ahora —graznó Yongguk irritado. —Lo odio por lo que te hizo y cuando lo vea me lo cargaré.Hoseok sintió una punzada de dolor al oír esas palabras. Él también lo había odiado, pero ahora ese sentimiento estaba un poco borroso por la intromisión del deseo que sentía por él.—¿Creías que iba a dejarte de hablar por lo que te había pasado? —le dijo él abrazándolo.—Si... —murmuró contra su hombro.—Eres como un hermano para mí. Te quiero y te querré con todas las consecuencias, y bajo todas las circunstancias.—Yongguk —se abrazó fuerte a él. —Doy gracias a Dios por tenerlos conmigo.Jungkook miraba la escena y sonreía con complicidad. Sin duda, la amistad que ellos se tenían podría con cualquier cosa.—Y a ti —le dijo Yongguk frunciendo el ceño y mirando a Jungkook. —Puedes ser muy guapo, pero estoy cabreado contigo. Nunca más entres en mi cabeza.Jungkook sonrió conforme y asintió, alzando una ceja. Mientras Yongguk y Baekhyun revisaban juntos un libro de los que tenía Jungkook en su librería sobre mitología escandinava y él le explicaba al pelirrojo cómo iba el árbol familiar de éstos, el vanirio y Hoseok hablaban en una esquina.—Jungkook... ¿cómo puedo cerrar voluntariamente mi mente a la intromisión? —preguntó Hoseok decidido.Jungkook lo miró de reojo e hizo un mohín.—¿Te has enfadado con mi hermano?—Tengo que aprender a protegerme, no es sólo porque me haya enfadado con él.—Entonces, te has enfadado con él —resumió sonriéndole comprensivo. —Mi hermano no está acostumbrado a tratar a las personas. —¿No me digas? —murmuró sarcástico.—Él no es malo ni cruel, Hoseok. Creo que está tan asustado como tú. Ahora dependen el uno del otro.—No veo porqué —se cruzó de brazos mientras miraba a Baekhyun y a Yongguk. —La dependencia de la sangre no tiene que ir ligada con la entrega del corazón ni del cuerpo —dijo intentando convencerse a sí mismo.Jungkook abrió la boca asombrado.—¿Le has dicho eso a Taehyung? —le preguntó horrorizado.—Sí, se lo he dicho —movió los brazos haciendo aspavientos. —¿Qué pasa? ¿Tú también crees que es un «obligado»?—Es tu alma gemela, tu cáraid. Sólo a él puedes entregarle tu alma y tu corazón completamente. Por Odín, no puedes decirle eso a un vanirio, Hoseok.—¿Por qué? —preguntó furioso.—Si rechazas el contacto íntimo con él, morirá de la pena. Si no puede compartirlo todo contigo, tu mente, tu alma, tu corazón y tu cuerpo —enumeró, —lo matarás de la tristeza. Los dioses nos hicieron así de apasionados, así de dependientes, tanto a hombres como a mujeres. No hay remedio para eso. Oh... —resopló poniéndose la mano en la frente, —no quiero imaginarme el dolor que debe estar padeciendo el pobre.—¿Dolor? —gruñó poniéndose tenso. —Doloroso es ver que un día te despiertas después de que te hayan golpeado y medio violado, y descubres que ya no eres humano. Doloroso es darte cuenta de que tu familia no era tu familia en realidad y que, de repente, te ves privado de tu dependencia, de tu libertad como persona, porque hay alguien que tiene tanto poder sobre ti que casi no puedes ni respirar si él no está cerca —los ojos se le llenaron de lágrimas. —Doloroso es descubrir que ese alguien no te entiende y... y que además te desprecia y se ríe de ti, te ningunea justo después de haber hecho el amor —se giró para que sus amigos no lo vieran llorar. —Y que encima no te cuenta todo lo que sabe y que puede ocultar información mental importante para mí y además lo hace a propósito —temblaba de la ira.Jungkook se enterneció por él y lo abrazó.—¿Eso ha hecho mi hermano? —susurró sobre su cabeza. Hoseok asintió mientras se tragaba las lágrimas. —Qué bruto es... está asustado, Hoseok. No se lo tengas en cuenta.—Yo... le dije que quería averiguar si él era mi verdadera pareja.Jungkook se estremeció. La mayor humillación a la que se podía someter a un guerrero vanirio era al rechazo abierto de su cáraid. Taehyung era muy orgulloso y ardía en deseos de Hoseok. Sabía perfectamente lo mal que lo estaba pasando su hermano. Dejando atrás recuerdos hirientes, se concentró en tranquilizar al joven cachorro que tenía en brazos.—Y entonces, me encontré deseándolo nuevamente, con más fuerza que antes... y caí en la cuenta de que a lo mejor tenía miedo de la fuerte energía que sentía entre nosotros y que podía estar confundido y decidí entregarme a él de nuevo, le insinué que sólo estaba confundido... y él... entonces él... él me dijo que a lo mejor yo tenía razón. A lo mejor yo no era su cáraid porque no tenía carácter... Y me acusó de...—¿De qué?—Me acusó de... Da igual —exhaló frustrado, —es una palabra asquerosa.—Sí, mejor no me la digas —Jungkook podía imaginarse lo que Taehyung le había dicho. Cuando su hermano se sentía maltratado podía ser muy hiriente. —Hoseok... —lo apartó para limpiarle la cara. Su hermano no tenía tacto.—No, Jungkook, tú no lo entiendes —le apartó las manos. —Estoy harto de llorar. Harto. Llevo diecisiete años de mi vida, herido y triste porque aquél que creía mi padre no me quería. Viviendo bajo su supervisión, sin poderme mover con libertad porque él me seguía a todas partes, como una lapa. Mucho tiempo sintiéndome culpable por la muerte de una madre que no existió. Me han engañado y no recordaba ni quién era, hasta hace unos días. Y justo cuando empiezo a aceptar que soy diferente, Taehyung me requiere de una manera igualmente posesiva, o más. ¿Cómo no voy a estar aterrado? —abrió los brazos. —Últimamente, me vienen imágenes de mis padres, de cómo eran conmigo... —señaló pellizcándose el puente de la nariz.—¿Te vienen imágenes de Namjoon?—Sí. Y recuerdo, vuelvo a sentir —especificó, —lo mucho que los quería. De repente, mi mente y mi cuerpo están volviendo a esos sentimientos que han sido aletargados tantos años. Siento el amor de ellos dentro del pecho, como si fuera ayer —susurró, —y cada vez que cierro los ojos y me concentro los vuelvo a ver con claridad. Para mi corazón, para mi mente, es como si todavía estuvieran aquí. Pero no están —maldijo entre dientes. —Los arrancaron de mi vida. Y el único que sabe lo que hicieron con ellos es Taehyung —se encogió de hombros. Estaba abatido y muy dolido con él. —Y me ha privado esa información, Jungkook. Yo me he abierto a él, sin reservas, y él se permite el lujo de ocultarme cosas.—Pero Hoseok...—No —lo detuvo alzando la mano. —Quiero aprender a protegerme de él. Si él puede hacerlo conmigo, yo también quiero poder hacerlo con él. Quiero dejar de quejarme y para ello necesito el control de mis poderes.—Me estás pidiendo que los destroce, Hoseok. Son pareja. Es muy doloroso no abrirse el uno al otro ¿sabes? No lo puedes comprender, todavía eres muy joven, como un bebé, como un cachorro. Si él te ha marcado y tú le has correspondido, se van a necesitar tanto el uno al otro que si no se tienen, enloquecerán. No me pidas que te ayude a hacerlos daño, por favor. No me lo pidas —le rogó.—Me dijiste que serías mi amigo —le dijo serio. Jungkook asintió avergonzado. —Esto es lo que hacen los amigos entre ellos. Y te pido que me ayudes a recuperar las riendas de mi vida, a ser fuerte y no doblegarme ante nada ni nadie.Jungkook apartó la mirada. Él no tenía amigos, amigos verdaderos. Su hermano, junto con Jimin y Yoongi, lo tenían tan vigilado y era tan preciado por los del clan que lo habían privado de muchas cosas, como por ejemplo, de dedicarse a las amistades.Dentro de su clan, Jungkook era un vanirio respetado y adorado por todos. Sobre él, caía una antigua profecía que lo nombraba como la esperanza ante el día de la puerta. El día que se abriera la puerta dimensional que conectaría los mundos, él sería el escudo que no permitiría que el mal entrara. Desde entonces, era protegido allá donde iba. Nadie sabía a ciencia cierta cuándo iba a llegar ese día. Sólo importaba que él estuviera a salvo.Sentía afinidad con Hoseok. Afinidad con la situación que le había tocado vivir y afinidad con la que le estaba tocando en ese momento. Jungkook sabía perfectamente cuál era el dolor del cáraid. Tragó saliva y se alejó de los recuerdos y de las heridas que todavía supuraban abiertas.Hoseok lo miraba con sus increíbles ojos llenos de esperanza y algo se removió en su interior, algo parecido a la lealtad. Suspiró y al final cedió a esos ojos lilas suplicantes.—Está bien.Hoseok sonrió abiertamente y lo abrazó con fuerza.—Gracias —susurró.—No es tan difícil como crees —le dijo. —Sólo te hace falta desearlo. Antes te dije que la mente obedece a unos patrones. Imagínate una pared de hormigón. Cuanto más duro sea el material, más difícil será que entren en ti. Es así de fácil.—¿Y así debo actuar con todo? ¿Ya está? —preguntó incrédulo.—Sí —contestó Jungkook. —Cuando quieras mover cosas, visualiza ese objeto ya en movimiento y dirigiéndose a donde tú lo quieres llevar. ¿Quieres hablar con los animales? Visualízate a ti mismo como uno de ellos y háblales. Corre y salta como desees. Llegarás tan alto como necesites y tan rápido como imagines. No es tan difícil porque está en nuestro código genético, son nuestros dones. Los vanirios que instruyen a los pequeños tienen que enseñarles todo tipo de códigos morales para que no abusen de sus poderes y no se vayan al otro lado. Sin embargo, tú no necesitas esas directrices.—¿Pueden los humanos como Yongguk y Baekhyun tener dones mentales, como ustedes? — preguntó Hoseok con curiosidad.—Sí, claro que sí. Sólo que ellos tienen que esforzarse mucho más, prepararse con fuerza y creer que se puede hacer. El problema con los humanos es que son miles y miles de años de haberlos hecho creer que no pueden desarrollar su potencial mental. Son sencillos, llanos como una tabla. Han moldeado su mente, su cerebro, la capacidad de cambiar su físico, su código genético, de moldearse a sí mismo y hacerse un arma potente. Pero les han enseñado a no creer.Hoseok asintió pensativo. Cuando era humano no creía posible nada de lo que vivía en ese momento y sin embargo... ahí estaba. ¿Cuánto de lo que le habían enseñado era cierto? La sociedad, la religión, la educación... no mencionaban nada sobre el potencial psíquico del ser humano. Como pedagogo que era, debía pensar en ello.¿Así que era así de fácil? Taehyung iba a saber lo que es bueno y él le iba a demostrar unas cuantas cosas, como por ejemplo que sí era dueño de su vida y de sus elecciones.Si podía hacer todo eso, también podría atreverse a hacer otras cosas, como ir a buscar a Sehun durante el día. Era un buen rastreador, lo sabía. Su padre Namjoon lo era. Llevaba su sangre. Y si Sehun había podido encontrar a Namjoon porque eran hermanos, él podría encontrar a Sehun porque, aunque le repugnaba la razón, él era su tío.Algo atravesó su mente en ese momento. Algo peligroso que encogió su estómago y aceleró su corazón.—HOSEOK, CORRE...Un grito desgarrado de dolor cruzó la estancia. Era la voz de Kai.—¿Qué ha sido eso? — preguntó Yongguk cogiendo a Baekhyun de la mano y corriendo hacia ellos.—Jungkook —advirtió Hoseok con todos sus sentidos en alerta, —son lobeznos y están en el jardín —se acercó a la ventana y miró el espectáculo.Kai y Chanyeol permanecían inconscientes en el suelo mientras unos lobeznos enormes los pateaban.El cristal de la ventana reventó, y Hoseok con unos reflejos sobrehumanos se abalanzó sobre Jungkook y lo cubrió de los rayos del sol.—MALDICIÓN... —gritó Jungkook. —NO DEJES QUE ME ALCANCE EL SOL, HOSEOK.—No te muevas —lo abrazó fuertemente. —Yongguk, corre. Tráeme la sábana negra para taparlo. ¿Cómo saben que estamos aquí?—No tengo ni idea —contestó Jungkook hundiendo la cara en el hombro de Hoseok. —No dejes que me toque el sol, por favor. No puedo utilizar mis poderes si hay sol directo cerca.—Tranquilo —susurró Hoseok. Miró al cielo. Nunca había visto un día tan despejado. —Mierda.—¿Qué hacemos? —preguntó Baekhyun histérico.Los lobeznos estaban derribando la puerta de la entrada, y algunos escalaban por la pared dando saltos imposibles y subiendo casi como roedores. Se dirigían hacia donde ellos estaban.—¿Cuántos hay? —preguntó Jungkook.—Son siete.—¿SIETE? —gritó Yongguk. —VAMOS A MORIR, JODER...—No... —espetó Hoseok. —Ustedes dos cubran a Jungkook. Yongguk y Baekhyun taparon a Jungkook con la manta, y lo cubrieron a la vez con sus cuerpos.—¿Qué vas a hacer, Hoseok?Hoseok miró al primer lobezno que estaba de cuatro patas mirándolo a su vez encima de la ventana. Tenía pelo negro en la cara deformada, los ojos rojos y los dientes puntiagudos y amarillos. Echó mano a la daga de su padre y se colocó en posición de defensa.Pensó en Taehyung. Con el sentido de la responsabilidad y del deber que él tenía tan arraigado, si le pasaba algo a su hermano, él no lo superaría. Se echaría la culpa de todo y eso él no lo permitiría. Taehyung llevaba sufriendo más de dos mil años por algo en lo que él no tuvo nada que ver, por algo que él no pudo controlar. No quería que Taehyung sufriera de nuevo, porque su sufrimiento le dolía. Le dolía porque le importaba. Le dolía porque lo... quería.¿Qué estás diciendo? Se reprendió. Apenas lo conoces. Sólo hace seis días que él está en tu vida.Sí, pero vaya días. Se acordó de un pasaje del diario de su papá Seokjin.
Me enamoré de él desde el primer momento en que lo vi. Fue instantáneo y, aunque fueron sólo unos segundos que nuestros ojos cruzaron las miradas, supe que él era para mí. Ahora, con mi hijo en brazos, reconozco que hubo momentos muy difíciles entre Namjoon y yo, pero lo que sentí en esos primeros segundos jamás me engañó. El amor no entiende de tiempo. Cuando llega, llega, y no importa que conozcas a esa persona desde hace cinco años o de sólo un simple cruce de miradas. Porque el amor es algo tan poderoso que escapa al control del tiempo, simplemente porque es algo que no se puede medir con nada.
—Voy a pelear —contestó finalmente enfocando los ojos de nuevo.—HOSEOK, CUIDADO. —gritó Baekhyun.El lobezno saltó encima de Hoseok, dispuesto a golpearlo, pero el con un movimiento grácil, se apartó y a su vez, cuando éste pasó por delante dándole la espalda, apretó con fuerza el mando del puñal y se lo clavó en la nuca, retorciéndolo luego para cortar la carótida.El lobezno cayó de rodillas y murió desangrado.Hoseok miró la hoja de la daga, llena de sangre. Lo había matado. Malo o bueno, había quitado una vida.Dos lobeznos más aparecieron por la ventana y miraron el cuerpo sin vida de su compañero.—La muy puta lo ha matado —dijo el más feo de los dos. Ciertamente todos los lobeznos tenían la desgracia de no sólo ser malos, sino, además de malos, feos y hediondos.—¿Éste es el híbrido? Vaya, vaya... Así que está aquí —dijo el más corpulento, pasándose la lengua por los dientes amarillos y desiguales. —Entonces matemos dos pájaros de un tiro. Nos los llevaremos a los dos.¿A los dos? Hoseok apretó con más fuerza la daga de Namjoon. En ese momento recordó a su padre, por la noche, practicando con la daga. Su cuerpo musculoso y moreno, haciendo sus ejercicios, moviéndose como una pantera. Unos pasos hacia delante, una voltereta por los aires. Toques secos.
—Siempre toques secos y concisos, cielo —decía su padre mientras él lo miraba ensimismado. —Recuerda, puntos vitales. Atraviésalos por ahí. El entrecejo, el cuello, las axilas, las ingles, los tobillos y el plexo solar. Clava el puñal en uno de esos lugares. Los engendros de Loki, al menos los lobeznos, mueren si sabes dónde hay que lastimarlos. No son tan fuertes como nosotros.
—Hay que acercarse mucho, para eso, papá —había dicho el echándole los brazos para que lo levantara.
—Tú puedes. Eres tan rápido como yo, o más —le besó la mejilla y le sonrió, —porque tu papi corre como un lobo.
Hoseok volvió de su recuerdo, con los ojos brillantes de la emoción.Los lobeznos lo rodearon. Uno de ellos se le echó encima por la espalda, pero él se agachó y le hizo la cama, haciendo que cayera de espaldas. Con una velocidad inusitada y difícil de percibir incluso para el lobezno, Hoseok clavó su puñal en el plexo del monstruo y este murió casi al instante.El otro lobezno le dio una patada en la cara y Hoseok cayó de espaldas. Se le desenfocó la visión y un dolor criminal le atravesó la mejilla y el labio. Saboreó el gusto a hierro de su propia sangre.El lobezno se sentó a horcajadas sobre él, y cogió el puñal de Namjoon.—¿Así que te gusta jugar duro, eh? —murmuró alzando el puñal para clavárselo.Hoseok apartó la cabeza a tiempo y el puñal se clavó en el suelo a un lado de su cara. Entonces cogió las muñecas del lobezno, alzó las piernas hasta pasarle las rodillas por el cuello y lo impulsó hacia atrás, inmovilizándolo. Cogió el puñal y se lo clavó en los testículos, haciendo que el lobezno se desangrara y gritara como un animal. No era uno de los puntos que su padre había dicho, sin embargo, sabía que era uno muy importante.Cuatro lobeznos más entraron.El primero miró la sangre del suelo, y se dio cuenta apesadumbrado de que toda era de los suyos.Baekhyun y Yongguk no querían ver más. Se abrazaron mientras cubrían a Jungkook y se echaban a llorar. Iban a morir.Hoseok sintió que las manos le ardían, le picaban. Hubo una presión fuerte en su entrecejo y de pronto supo lo que tenía que hacer.Observó el puñal que todavía estaba clavado en la entrepierna del lobezno y con una orden mental lo mandó volar al entrecejo del cuarto lobezno que quedó fulminado en el acto. Corrió hacia él y al mismo tiempo que saltaba para darle una patada en la cara al quinto arrancaba el puñal del cráneo del cuarto y lo lanzaba al corazón del sexto, haciéndolo retorcerse para causar más dolor. Uno de ellos, el quinto, al que le había partido la nariz y sangraba como un descosido, lo inmovilizó por la espalda y le mordió en el hombro, desgarrando toda su carne y provocándole una herida profunda.Hoseok gritó de dolor con todas sus fuerzas.—Eres sabroso —murmuró mientras le laceraba la piel con los dientes.Gruñendo de rabia e impotencia, miró alrededor de la habitación y observó los cristales de la ventana que yacían en el suelo.Al momento, dos cristales afilados y acabados en puntas desiguales, salieron volando y se clavaron en las sienes del lobezno que lo había mordido, matándolo en el acto.—¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO? —gritaba Jungkook nervioso y aterrado a la vez.Baekhyun y Yongguk no tenían palabras para explicar lo que Hoseok estaba haciendo. Era increíble.Respirando pesadamente y limpiándose las lágrimas de dolor de los ojos, Hoseok se giró lentamente hasta el séptimo y último lobezno, que lo miraba temeroso.—Me cago en la puta... —escupió intentando infringirse valor a sí mismo. —Eres muy fuerte, zorrita.Hoseok no apartaba los ojos de él. Los cristales del suelo se levantaron y levitaron hasta colocarse detrás de Hoseok. Parecía una imagen sacada de Matrix.El lobezno miró a las tres personas que yacían en el suelo, acurrucadas. Se abalanzó sobre ellos y cogió la manta negra para apartarla del cuerpo de Jungkook.—QUÉMATE VIVO, PUTA —gritó esperando destapar a Jungkook.Hoseok hizo que todos los cristales cayeran sobre él, descuartizándolo. Baekhyun y Yongguk cubrieron a Jungkook en todo momento, pero la sábana negra los tapó a los tres por una orden mental de Hoseok impidiendo que los rayos del sol alcanzaran al vanirio y la sangre del Lobezno manchara la piel inocente de sus amigos.Todo había acabado. Sintiéndose débil de repente, caminó tambaleándose hasta sus amigos y cayó de rodillas ante ellos.Puso una mano, sobre los bultos que ocultaba la sábana negra.—¿Están bien?—Santo Dios... —suspiró Baekhyun temblando. —Hoseok... increíble... ha sido...—¿Estás bien, tú? ¿Estás bien? —preguntó Jungkook.Hoseok miró a la ventana por donde entraba toda la luz perjudicial para el vanirio.—Quédense aquí —les ordenó, levantándose el también. —Ya no hay nadie. Tenemos que desplazarnos hacia un lugar de la casa donde no dé el sol. Voy a echar un vistazo.—Llévenme al subterráneo —sugirió Jungkook.—No, Hoseok. No te vayas, puede ser peligroso —Yongguk quería salir de debajo de la sábana.—No levantes la sábana Yongguk —dijo con cautela. —Jungkook puede resultar herido. Ahora vengo. Ya no hay nadie.Sus instintos así se lo decían. Su sexto sentido resultaba ser un radar demasiado perfecto para no fiarse de él.Salió de la habitación. Toda la casa estaba iluminada por el sol. Los cristales opacos, habían sido rotos, y ya no había nada que impidiera que la luz del día entrara en aquella mansión.Salió al jardín. Kai y Chanyeol permanecían con los ojos abiertos, los cuerpos boca arriba. Tenían algo clavado en el cuello. Como unos dardos. Sí. Los había visto antes, en la casa de Taehyung. Eran inmovilizantes. Pero ellos estaban conscientes.—¿Hoseok? Por Odín... —gruñó Kai al verlo. —Te han hecho daño.—Créeme, yo les he hecho más.—¿Dónde están todos? —preguntó Chanyeol con esa voz ronca de barítono.—Los lobeznos, muertos —arrancó los dardos de los cuellos de los berserkers. —Los demás están en la habitación. Jungkook no puede salir de allí. Está cubierto por una sábana negra, pero si sigue picando el sol de esta manera, pronto empezará a enfermar por la cercanía del sol. Da de lleno en toda la habitación. Hay que llevarlo a otro sitio.—No podemos movernos —dijo Kai.—Lo sé —contestó apesadumbrado. —Tendría que haberme cogido una de esas bolsas que ha preparado Jimin... Voy a llamar a mi abuelo. Le diré que venga y que traiga remedios para ustedes.Entró en el Hummer, y cogió el iPhone de su bolso.—Hoseok estaba preocupado por ti —dijo Siwon nada más al descolgar. —Taehyung estaba muy inquieto y no paraba de dar vueltas. Decía que algo no iba bien. Les he estado llamando muchas veces y nadie me cogía el teléfono. Estábamos a punto de coger el coche...—Abuelo, escúchame —ordenó Hoseok con un tono que en otras condiciones jamás se hubiera atrevido a emplear con él. —Nos han atacado.Hoseok pudo percibir como Siwon se quedaba sin aire.—¿CÓMO? ….TAEHYUNG, ESPERA.—Estamos bien —aclaró Hoseok antes de que Siwon se volviera loco. —Kai y Chanyeol han sido alcanzados por uno de esos chismes con veneno inmovilizante. Jungkook está cubierto con una sábana negra, han roto todos los cristales de la casa y ahora lo voy a llevar al subterráneo. Tienen que venir a recoger a Kai y a Chanyeol, ellos no se pueden mover y el veneno tardará en desaparecer si no se trata.—Voy ahora mismo para allá. ¿Tú estás bien, cariño?—Rápido abuelo. Venían a por alguien y volverán. Colgó el teléfono.Al momento sintió como su cabeza quería estallar. Se apretó la cabeza con las manos y cerró los ojos con fuerza.Un muro. Un muro. Tenía que ser un muro.Sin embargo, la fuerza no desaparecía. Quería derribar su protección, de un modo agresivo y sin inflexiones. Hoseok empezó a temblar. No había ninguna duda. Taehyung quería entrar en contacto con él. Estaba asustado. Aterrorizado, mejor dicho. Pero él no iba a dejarse amilanar. No, esta vez.Acababa de hacer desaparecer a siete lobeznos el solo. Se sentía poderoso, fuerte y... terriblemente dolorido. El hombro le quemaba y el dolor le bajaba por el brazo y le subía hasta el cuello. Sentía el labio partido, palpitando e hinchándose por momentos. Y el pómulo lo sentía abierto. ¿Por qué no cicatrizaba?La sangre. Necesitaba la sangre de Taehyung.Taehyung podía hacer que ardiese Troya si le daba la gana, pero no iba a entrar en su cabeza. Nunca más sin su permiso.—Aguanten un rato más —les dijo agachándose para cogerles las manos. —Voy a por Jungkook y los demás. Hay que esconderlos, por si vuelven.—Y tú, Hoseok, tú también tienes que esconderte —le recriminó Chanyeol.—Sí —replicó agotado, —ahora mismo. Cuando mi abuelo los haya recogido y todos estemos más seguros.Sin decir nada más, volvió a entrar en la casa. Llegó otra vez hasta ellos y los ayudó a levantarse.La melodía de un móvil desconocido empezó a sonar. Hoseok buscó a tientas entre los cuerpos en estado de putrefacción avanzada de los lobeznos. Metió la mano en un tejano y sacó un Nokia plateado.
Número privado.
Hoseok descolgó y una voz se oyó al otro lado.—Todavía estoy esperando tu llamada. ¿Tienes al hermano? Hoseok se puso blanco. Corrió hasta donde estaba Yongguk, puso el manos libres y esperó a que volviera a hablar. —¿Estás ahí, idiota?Hoseok asintió con la cabeza e instó a Yongguk a fingir que era el lobezno.—Sí.—¿Lo tienes? —Sí.—Espero que no le hayas hecho mucho daño. El jefe quiere al híbrido y el hermano será una buena moneda de cambio. Si lo entregamos en mal estado... —Está bien.—Entonces, te veo esta noche en The Ivy. Tráemelo, y acuérdate de drogarlo. El vanirio es poderoso y muy importante para el jefe. A las nueve. Y no te retrases.—Sí.—Ah... se me olvidaba. Ven decente, recuerda que hay hombres poderosos y de etiqueta. No queremos a pordioseros. El hombre colgó.Hoseok se guardó el móvil, todavía con las manos temblando por la sensación inequívoca de recordar esa voz. Porque recordaba esa voz. Era Wonho.—¿Qué ha sido eso? —preguntó Jungkook.—Acabamos de quedar con los capos, para esta noche —contestó Hoseok con determinación. — Vamos.Los tres estaban cubiertos por la misma sábana y se dejaban guiar por las manos de Hoseok.—Cuidado con el escalón... así... otro más... muy bien a la derecha... derecha Baekhyun no izquierda... ahí...—No me pises Yongguk —dijo Baekhyun todavía con la voz temblorosa.—Mierda, no veo nada —contestó él.—¿Jungkook? —preguntó Hoseok. —¿Estás bien?—Estaré bien en cuanto me esconda del calor del sol y mi piel deje de sudar. Me estoy deshidratando.Llegaron a la puerta que conectaba con los pasillos subterráneos.Hoseok tomó la mano de Jungkook y la cubrió con la suya para que ni un solo rayo rozara su húmeda piel. Puso la mano en el identificador y la compuerta se abrió.—Hogar, dulce hogar... —murmuró Jungkook.Una vez dentro, sólo las antorchas iluminaban el pasillo de piedra. Jungkook se quitó las sábanas de encima y miró con ojos rojos e inmensos a Hoseok.—Oh Dios, Hoseok... —se acercó a él con lástima y le tomó la barbilla con delicadeza. —¿Te duele? Hoseok, TU HOMBRO ESTÁ DESGARRADO... —gritó con sorpresa.Hoseok dirigió sus ojos a la fea herida e hizo una mueca de disgusto.—Mi hermano tiene que ayudarte.—No —lo cortó con decisión. Ni hablar, se sentía orgulloso de sí mismo por lo que había hecho sin ayuda de nadie. Ahora no quería volver a sentirse frágil con el vanirio, que no confiaba en él, que no se abría a él, que no lo entendía. No estaba dispuesto a hablar con él.—Hoseok... —murmuró Jungkook.—Lo que has hecho allí arriba, tú solo... —reconoció Yongguk ensimismado. —Ha sido... bueno... fue... no tengo palabras. Eras Lara Croft versión hombre poseído por la niña de «El Exorcista». Eras un dibujo manga en acción.En el exterior resonó un sonido de coches aparcando.—Mi abuelo ya está aquí —les dijo ligeramente abatido. —Quédense aquí.Al salir al jardín, se encontró a Siwon administrando una inyección a Chanyeol y a Kai. Al ver a Hoseok se levantó de golpe.—¿Pero... qué te han hecho? —lo cogió del hombro bueno y lo abrazó con fuerza.—Me pondré bien —dijo contra su pecho.Hoseok le explicó todo lo que había pasado. A Siwon se le puso la piel de gallina al escuchar los sucesos. A lo mejor Taehyung tenía razón con eso de encerrarlo y vigilarlo hasta que toda esa pesadilla pasara.—Hoseok, llevas sangre guerrera en las venas. Eres muy fuerte. ¿Esto quiere decir que ya estás aprendiendo a desarrollar tus habilidades?—Estoy en ello —se apartó de su abrazo, —aunque ninguno de ustedes me haya querido asesorar —añadió resentido. —Lo he tenido que hacer solo.—Temo por ti. No quiero verte metido en batallas de ningún tipo.—¿Y no crees que es inevitable, abuelo? ¿No crees que sería mejor que yo supiera manejar mis dones al cien por cien y estar preparado para días como los de hoy?—Hoseok... —volvió a abrazarlo. —Lo hemos hecho mal. Taehyung y yo acordamos que sería mejor tenerte protegido. Nada de luchas, nada de golpes. No estás hecho para pelear.—Y una mierda, abuelo... Ya has visto que sí.—No me hables en ese tono, jovencito.—No me digas lo que tengo que hacer...Estaba muy alterado. La adrenalina todavía recorría su sangre y las manos aún le hormigueaban.—Tú eres diferente. Tú eres de verdad poderoso, Hoseok. Casi no tienes debilidades. Has adquirido la fuerza y los dones de un vanirio y los instintos y la velocidad de un berserker. Sin embargo, no has heredado ninguno de los inconvenientes de ser de una u otra especie. Has tenido que proteger a Jungkook de la luz del sol, ya lo has visto, él tiene una gran debilidad. Y te aseguro que si en vez de ser un híbrido hubieses sido un berserker de pura cepa, puede que no estuvieras vivo ahora mismo.—Yo sí que tengo debilidades —aclaró.Un hombre alto, rubio y con los ojos más verdes del mundo. Un hombre que acababa de llegar con su Porsche Cayenne.Hoseok tragó saliva. Aunque los cristales eran oscuros sabía perfectamente que lo estaba mirando fijamente. Sus ojos lilas brillaban furiosos. Estaba tan enfadado con él que la misma furia hacía que tuviese ganas de llorar.Taehyung lo observaba con el cuerpo temblando de ira. Iba a matarlos a todos. Habían hecho daño a su cáraid y eso no lo podía perdonar. Apretó la mandíbula al ver que le habían partido el labio, tenía un corte en el pómulo y el hombro abierto y destrozado por una mordedura.Sí. Los iba a matar a todos.—Ve a hablar con él —le sugirió Siwon. —No he visto a alguien más preocupado en mi vida.Algo se removió en su interior al oír esas palabras y deseó que fuera verdad que a él le importara, pero lejos de pensar románticamente lo hizo de un modo práctico.—Soy su comida —contestó con frialdad. —¿Cómo no iba a estar nervioso?Taehyung se crispó al oír esas palabras. Él podía oírlo. ¿Acaso lo olvidaba? ¿O era consciente de ello y por eso hablaba de ese modo? Cogió su iPhone y le llamó.Hoseok cogió el teléfono sin apartar la mirada del puesto de piloto del coche.—Entra en el coche —ordenó Taehyung bruscamente.—¿Qué pasa, Taehyung? —contestó con sorna. —¿No puedes hablar conmigo telepáticamente?—Tú no me dejas —gruñó. —¿Quién te ha enseñado a protegerte? Entra en el coche, Hoseok.—No. Y no me hables así —sintió que las lágrimas se acumulaban hasta hacerle un nudo en la garganta. ¿Es que no pensaba reconocerle lo que había hecho por su hermano? ¿No pensaba decirle que estaba preocupado por él? ¿No iba a disculparse por lo que le había dicho en la habitación? ¿Ni por no hacerle partícipe de los vídeos que había descubierto de sus padres?—No hagas que me enfurezca, Hoseok.—No me das miedo.—Deberías temerme. Estoy muy cabreado contigo.—Pues si esperas oír que lo siento, te van a dar las doce. ¿Tiene Jimin la dosis preparada? — preguntó consciente de la frialdad de sus palabras. —Empiezo a tener hambre.—No.—¿No? —se obligó a mantener el tono de falso control de la situación. De verdad que tenía hambre, pero sólo de él, y no sólo de su sangre sino también de su cuerpo y de algo más difícil de reconocer. Su... corazón.—Si tienes hambre ya sabes lo que tienes que hacer, pequeño —le dijo dulcemente.—¿Morder algún cuello? —alzó las cejas, consciente de herirlo en su orgullo.—HOSEOK, DEJA DE MOSQUEARME Y VEN AQUÍ —gritó furioso al imaginarse a Hoseok bebiendo de otro. —ESTÁS HERIDO Y ME NECESITAS.—No te necesito. No me da la gana. Sal tú. La línea se quedó silenciosa.—¿Qué te pasa Taehyung? ¿No puedes salir? —sonrió con malicia sintiéndose fuerte para continuar. —Hoy hace demasiado sol ¿verdad? Puede que yo no sea tu cáraid, pero un monstruo como tú no puede ser el mío. Mi pareja —repitió con el mismo tono hiriente que había utilizado él en la habitación— no puede privarme de la luz del sol y lamentablemente, Taehyung, es una de las cosas que tú me quieres quitar sin dar nada a cambio. Sólo quitas, nunca das. Exiges, nunca pides. Ni siquiera hoy me has podido proteger... No puedes ser mi pareja, no puedo necesitar a alguien como tú.De repente sintió frío en el corazón. No estaba orgulloso de hablar así, nunca lo estaría, pero se sentía tan enfurecido con él, tan necesitado de hacerle daño como él se lo había hecho, que no lo pudo evitar. ¿Se habría sentido mal Taehyung al decirle esas horribles cosas después de hacer el amor? El sí que se sentía mal por decirle todo aquello.Siwon se movió violento al presenciar esa conversación. Su nieto tenía el mismo carácter orgulloso que había tenido su hijo Jin. A algunos eso les parecía muy sexy, sin embargo, él no desearía jamás estar en la situación de Taehyung. Habiendo visto la preocupación en los ojos del orgulloso vanirio, juraría que él estaba más enamorado de su nieto de lo que deseaba estarlo de nadie.Taehyung estaba pálido en el interior del auto y agradeció que los cristales estuvieran ahumados.Con un juramento entre dientes, encendió el motor y dio marcha atrás.—Hasta esta noche —se despidió con dureza.Hoseok miró como el coche se alejaba y a la vez se le formaba un nudo en la garganta. Quería ir tras él y decirle que se quedara. Quería ir tras él y pegarle y echarlo a los lobos. Era todo un mundo de contrariedades y sentimientos turbulentos hacia el vanirio, pero lo peor de todo, lo que más rabia le daba, era que se daba cuenta de que sentía cosas por él y que eso lo ponía en inferioridad de condiciones. Taehyung tenía el poder de hacerle daño y eso no lo podía consentir. Antes atacaría él.Siwon cogió a Kai y a Chanyeol y los cargó como sacos de patatas.—¿Qué vas a hacer, cariño? —preguntó Siwon una vez montado a los chicos en el coche.Baekhyun y Yongguk salieron al encuentro de Hoseok corriendo.—Jungkook ha sido raptado por Jimin en el subterráneo —murmuró Baekhyun entre jadeos. —Lo ha cogido en brazos y se lo ha llevado. Ha sido espectacular, no sé porque Jungkook peleaba con él así.—El pobre estaba aterrado por Jungkook —explicó Yongguk. —Nos ha dicho que nos fuéramos contigo y que descansáramos, que Jungkook iría a casa de Taehyung.Hoseok asintió con la cabeza y miró a su abuelo.—Me voy a mi casa.—Entonces, te enviaré una patrulla de berserkers para que vigilen la zona. Yo iré con ellos.—Gracias, abuelo —le explicó, —pero no tienes que cuidar tanto de mí. Ya has visto que me sé valer por mí mismo.—Hoy has ganado tú —contestó él con severidad. —Mañana... nunca se sabe. No te moverás de ahí hasta que esto acabe. En tu casa estarás más seguro.—Esta noche voy a ir a The Ivy, abuelo, cuenten conmigo o no. Ya puedes encerrarme donde te dé la gana —lo desafió. —Encontraré el modo de escapar.—No lo harás Hoseok.—Claro que lo haré. No puedes controlarme, llevo demasiado tiempo encarcelado.—¿No lo entiendes? Nos preocupamos por ti.—Soy adulto. Soy un hombre, aunque tú y Taehyung se empeñen en contradecirme. No voy a esconderme de nadie ¿me entiendes? Soy dueño de mi vida y único juez de mis decisiones.Eso sí que no lo podía negar. Su nieto era un luchador real. Un guerrero.—Hoseok —lo tomó de los hombros. —Esta noche es muy peligrosa. Estarán Wonho y Choi allí. ¿Crees que irán acompañados de simples humanos? No. Seguramente lobeznos y nosferátums los acompañen. Habrá una guerra.—Ya he estado en una.—Sí, pero esta vez irán a por ti si te ven. Tú mismo has dicho que iban a por Jungkook para hacer un cambio. El por ti. No se imaginaban que tú pudieras estar aquí con él y mucho menos que fueras inmune a los rayos del sol.—Ni tan fuerte —dijo orgulloso.—Sí, ni tan fuerte —sonrió su abuelo. —Pero tenías a tu favor el factor sorpresa, cariño. Si te presentas en el restaurante, irán a por ti. Esta noche somos nosotros los que necesitamos el factor sorpresa. Vamos a interceptar a los dos peones y a descubrir qué pretenden hacer con toda esta caza y captura hacia nosotros y, si deseas saberlo, necesitamos que te mantengas al margen, porque si interfieres nos descentrarás.Hoseok apretó la mandíbula y apartó la mirada en un claro gesto de frustración.—Los estorbo —concluyó decepcionado.—No nos estorbas —lo tomó de la barbilla y le acarició el hoyuelo tan característico de su familia. —Simplemente eres algo tan valioso y te has hecho tan importante para nosotros en tan poco tiempo que tememos por ti y lo último que deseamos es que te pase algo. No estamos dispuestos a poner tu vida en peligro, porque no queremos perderte. Yo te quiero. Yo te quiero — confesó con los ojos llenos de cariño y sinceridad. —No quiero que te pase nada ¿entiendes?Hoseok se emocionó y sintió de nuevo ése ya tan familiar en los últimos días, nudo en la garganta.—Por favor, no confundas nuestra protección con una cárcel—le suplicó.—No lo hago, abuelo —susurró con la voz quebrada. —Pero me siento al margen de todo lo importante, de todo lo suyo. Desearía que confiaran en mí, que me dejaran participar. Yo necesito vengarme por todo lo que me han hecho... —las lágrimas no le dejaron continuar.Siwon hizo un gesto de dolor con la boca.—Hoseok, déjanos esta noche —le dijo con decisión. —Y después de hoy, hablaré con Taehyung para ponerte en las patrullas y para que vengas con nosotros.Hoseok se enfureció al darse cuenta de que incluso su abuelo había cedido parte de su potestad a Taehyung. Como si todos ya admitieran que él era del vanirio y que nadie más decidía sobre él.—¿Por qué tienes que preguntarle a él? —gruñó secándose las lágrimas de un manotazo...—Porque es tu pareja —contestó su abuelo cortante. —Y porque estamos poniendo paz entre los clanes después de una guerra que ha durado más de dos mil años. No ayudaría a conseguir esa paz que un berserker y un vanirio se pelearan sobre la custodia de un híbrido.—PERO YO SOY TU NIETO... —gritó herido.—Y también eres su Cáraid, desde el mismo momento en que te marcó— lo tomó de la cara con cariño. —Puede que las cosas sean difíciles entre ustedes ahora. Tú lo rechazaste y él está herido.—Y luego él me rechazó a mí de un modo cruel. ¿Eso no te lo ha dicho?—Es una riña de enamorados —sonrió quitándole leña al asunto.—¿Enamorados? Él no está enamorado de mí... —dijo nervioso. —Sólo es un dependiente, porque yo soy su menú diario.—Dudo mucho que una carta de menú ilumine los ojos de un vanirio, especialmente de éste tan taciturno, cómo lo haces tú. Incluso estando peleados Taehyung se iluminaba cuando te miraba y se erguía orgulloso en la silla. Dudo mucho que una carta de menú pueda preocupar tanto a un hombre como a Taehyung. Tendrías que haberlo visto en cuanto le di la noticia de que te habían atacado. Se puso pálido y hervía de furia, más de lo que lo hace habitualmente. Antes de que nos diéramos cuenta, ya había cogido el coche para ir a buscarte.Hoseok se imaginó a Taehyung actuando de ese modo tan impulsivo por él.—Ponte en sus manos —sugirió Siwon. —El cuidará de ti como nadie, estoy seguro. Y vuelve a compartir tu mente con él, Hoseok. Él habría venido volando, si le hubieses dicho qué te estaba pasando. Piensa en tu seguridad.No podía. ¿Ponerse en sus manos? ¿Más aún? No. No si Taehyung lo tomaba todo de él y él no le daba nada.Asombrado y asustado a la vez por esa revelación, entendió que necesitaba que Taehyung también se pusiera en sus manos. Que lo quisiera con toda su alma y le entregara su corazón. Necesitaba que él lo amara.Se cubrió la cara con las manos y negó con la cabeza, incrédulo al darse cuenta de que si exigía eso de él era porque estaba dispuesto a darle a él lo mismo. Porque estaba enamorado de él. No podía ser.—Me siento enfermo... —dijo.—¿Te sientes mal? —preguntó Siwon preocupado.—Sólo necesito estar en mi casa.
----- CHAPTER BREAK -----
—JIMIN, DÉJAME EN PAZ! —gritó Jungkook al vanirio cuando no dejaba que diera un paso sin que estuviera detrás de él. —No me grites —replicó él con calma. —Después de lo que nos has contado, no dudes ni por un minuto de que puedas librarte de nosotros.—Taehyung, se están pasando —Jungkook miró a su hermano que estaba impertérrito observando los jardines a través de la ventana de su salón. De ahora en adelante lo iban a vigilar muy de cerca, pues sabían que también corría peligro.—Olvídame, Jungkook —dijo su hermano muy tenso apoyándose en el sofá. —Por tu culpa Hoseok no habla conmigo. Le has enseñado a protegerse y...—¿Perdona? —dijo su hermano asombrado cortándolo. —Hoseok no te quiere hablar porque eres un bruto, no porque yo le haya enseñado nada, hermanito. Yo también estaría muy mosqueado contigo si mi cáraid fuera un mandón dictatorial como tú que además me oculta cosas y no tiene paciencia conmigo.Taehyung no respondió.Ya había atardecido y desde que Taehyung había llegado de ver a Hoseok no se había movido de la butaca. Llevaba horas oyendo discutir a Jungkook y Jimin por lo mismo.Jimin iba a ser su guardaespaldas particular y Jungkook no lo quería tener a menos de dos metros, mientras que Yoongi se reía entretenido de verlos enfurecidos el uno con el otro.Taehyung, sin embargo, tenía la mente en otro sitio. Pensaba en Hoseok.Cuando había llegado con el coche y lo había visto en el jardín de la casa de Jungkook de pie, bajo la luz del sol, herido y con los ojos llorosos, algo se deshizo en su endurecido corazón. Quería consolarlo y cuidar de él. Hoseok había demostrado ser valiente y muy protector de los suyos, incluyendo a Jungkook en ese grupo de personas.Él solito, sin ayuda de nadie más, había cuidado de su hermano, peleado como un tigre y además sangrado por él. Y él no había hecho nada para prepararlo, ni siquiera para explicarle la clase de poderes que poseía. No, no lo había hecho porque no lo quería peleando a su lado. No se lo perdonaría nunca si resultase herido o muerto en una batalla y él no hubiese podido salvarle. Como pasó con su padre, su madre y con Namjoon. Pero mira por dónde, había resultado herido igual.No dejaba de pensar en él. Lo admiraba. Admiraba su coraje para luchar por lo que era justo según sus principios y, por lo que le había demostrado, tenía unos principios muy valiosos. Para un hombre como Taehyung, uno que mandaba sobre los demás, uno que tenía siempre la última palabra, que era respetado y querido por su clan, encontrarse con Hoseok no sólo era aterrorizante sino que además era subyugante. Sólo podía hincarse de rodillas ante él y ponerse a su entera disposición. El, con su carácter desafiante, con sus caricias y su aceptación, con sus sermones y sus riñas, le estaba devolviendo parte de la humanidad que había ido perdiendo con los siglos. Y sí, estaba asustado. Asustado porque todos aquellos a los que había estado ligado y había querido por encima de sí mismo habían desaparecido, y él, con toda su fuerza, con todo su poder, no había podido hacer nada para evitarlo.Si perdía a Hoseok, se volvería loco. Él estaba en su piel, en su sangre, en su corazón. Y lo estaba por méritos propios.Jungkook se había salvado por él. Y resultaba turbador, darse cuenta de que su pareja, había dado la vida por alguien de su familia. Hoseok ahora era su familia. Su vida. Su compañero.Lo quería. Quería a Hoseok. Era un adicto a él y no por el sabor de su sangre sino por todo lo que venía en el paquete. Su compasión, su sentido de la justicia, su lealtad, su sentido del humor... su calor.Se levantó del sofá y se acercó al ventanal. El sol ya se había escondido y sólo quedaban en el cielo los colores eléctricos de un precioso atardecer.Hoseok estaba muy enfadado con él. Y no era para menos. Se comportaba como un egoísta y no estaba siendo comprensivo. Hacía sólo cinco días que se había convertido, era un cachorro, un bebé necesitado de mucho cariño y arropo, y él sólo le exigía cosas, como muy bien le había echado en cara.Esa actitud defensiva y posesiva se lo provocaba el miedo a perderlo. Desde el momento en que lo había visto, aun sabiendo que era su enemigo —o al menos creyéndolo entonces, —El joven lo había encarado y lo había puesto en su lugar más de una vez y, desde que se cruzaron sus miradas, él lo había deseado y reclamado como suyo.Y ahora que había estado en su cabeza, que se conocían más íntimamente, todo le gustaba de él. Incluso cuando se enfadaba con él y se ponía como una fiera, eso no sólo le gustaba sino que lo ponía erecto como un mástil.Pero cómo reconocer todas esas cosas, cómo admitirlas. Taehyung no se atrevía a ceder el control a nadie y menos a aquel que más poder tendría sobre él, Hoseok.¿Podría confiar en el como para entregarse por completo? Y lo más importante: ¿Podría Hoseok llegar a amarlo y confiar en él?Seguro que no, si seguía siendo un hombre manipulador, cruel y posesivo. No le extrañaba nada que no quisiera ser parte de él, debía recordarle a Choi.Soltó un gruñido de impotencia. Sehun seguía sin aparecer. Choi seguía vivo y según había contado Jungkook, Wonho había hablado por teléfono con Hoseok. Perseguían a su cáraid, le atacaban y encima sabían dónde vivía su hermano. ¿Y ellos a cambio qué tenían? Nada.Con más rabia de lo que quería admitir, Sehun cada vez parecía más sospechoso. Tenía el presentimiento de que esa noche, en dos horas exactamente, todo empezaría a aclararse. Pero ¿qué pintaba Sehun en todo eso exactamente?Se aclararía incluso su relación con Hoseok. Sobre todo su relación con ese descarado de ojos lilas que no hacía más que decirle cosas feas y dolorosas, y que lo enfurecía y lo debilitaba por igual en un abrir y cerrar de ojos. Después de lo que habían planeado para The Ivy, iría a ver a Hoseok. María curaba las heridas de Hoseok con mimo y determinación. El joven hacía esfuerzos por no quejarse y asustarla, pero cada puntada de la aguja en su hombro era tan lacerante y dolorosa como la anterior.—Yongguk y Baekhyun se han quedado dormidos. Les di un té relajante, receta de mi madre, que es mano de santo.—Gracias, María, por todo —agradeció con sinceridad.—No se merecen, niño. Tus amigos te quieren mucho y creo que esta visita a Londres no la van a olvidar nunca. ¿Se va a quedar aquí para siempre, joven Hoseok?No lo sabía. De hecho, tenía varias propiedades interesantes que ver. Sin embargo, aunque ahora corría peligro estando allí, Londres no le desagradaba. A excepción del clima, la ciudad le encantaba.—Sí, por ahora —contestó frunciendo los labios para no gritar de dolor.—Me alegra oír eso. Me gusta verlo aquí. Santa madre de Dios, chiquito —murmuró la mujer muy preocupada. —Su padre venía con estas heridas y a veces pensaba que lo que fuera que hiciese por las noches debería de ser muy importante para que valiera la pena ser maltratado de ese modo.—Llámame Hoseok. Tutéame, por favor. ¿Tú... lo curabas?—Huy, sí —contestó María dando otra puntada. —Aunque no servía de mucho mi ayuda, porque después de dormir todo el día, sus heridas habían cicatrizado completamente como por arte de magia. Deseo, mi niño, que a usted... que a ti te pase lo mismo porque esto tiene que dolerte.Hoseok apretó la mandíbula para soportar la última estocada. No, a él no le pasaría lo mismo hasta que Taehyung no lo alimentara. Su padre había sanado porque hasta entonces todavía no había conocido a su papá y no habían realizado el perteneciente cambio de sangre para la vinculación. Hoseok sí. Y lo necesitaba con todas sus fuerzas. Deseaba tomar a Taehyung y morderle por todo el cuerpo, beber de él, de todos sitios. Al imaginárselo desnudo y el encima de él saboreándolo, sintió que los pezones se le endurecían. Maldiciendo entre dientes se levantó de la silla del tocador y dejó a María con el hilo y la aguja en la mano.—¿Qué te sucede, pequeño? —preguntó la mujer.—Necesito un baño... —susurró acalorado apartándose el pelo de la cara.—Está bien —asintió recogiendo el botiquín de enfermería. —¿Quieres que te prepare la bañera?—No, me apetece estar solo. Muchas gracias.—Como quieras —se acercó a él y sin mediar palabra lo abrazó y lo besó en la mejilla. —Yo cuidaré de ti mientras él no lo haga.Hoseok dio un respingo entre los brazos de la mujer.—Soy una mujer vieja, mi niño —le explicó acariciándole la cara. —Y percibo muchas cosas.Hoseok apartó la mirada, más avergonzado de lo que deseaba.—Taehyung te necesita y tú lo necesitas a él. Es muy sencillo.—No lo es.—Claro que lo es —insistió ella. —No se puede luchar ante el verdadero amor. Por él, se arriesga todo, todo —repitió María misteriosamente.—Eres una mujer muy extraña, María —la miró fijamente a los ojos y entonces percibió algo de ella. Había sido hermosa y todavía lo seguía siendo. Sus ojos negros parecían infinitos y eran realmente magnéticos. —¿Qué eres, María? ¿Quién eres? Tú... sabes cosas. No me engañas.—Sólo soy una mujer que ha aceptado todas las realidades que conviven en nuestro mundo. No me da miedo lo que eres, como tampoco me dio miedo tu padre. Supongo que he aceptado que humanos y seres de otras procedencias viven juntos y que lo único importante a saber sobre ellos es la verdadera naturaleza de su corazón. No me parece nada descabellado saber que hay muchas razas de seres. ¿Y a ti? —arqueó las cejas amagando una sonrisa de complicidad. —Tampoco tengo interés en saber qué eres tú. Sólo me importa saber que estás en el bando de los buenos. Yo lo estoy —le guiñó un ojo. —¿Lo estás tú?Hoseok entendió que María iba a ser muy importante en su vida y deseó tenerla a su lado para siempre. Agradecido por aquellas palabras, la abrazó con ternura.—Sí, por supuesto. Eres un regalo, María. Entiendo que mi padre confiara tanto en ti.María asintió y sonrió. —Nunca te traicionaré, Hoseok. Podrás confiar siempre en mí. Ahora — le tomó la barbilla con dulzura — te llenaré la bañera, le pondremos sales arrutadas y descansarás en tu camita.—Pero no puedo... —replicó el. —Tengo que salir esta noche.—Ni hablar, jovencito —lo recriminó ella. —Ahora mismo te metes en el jacuzzi y luego a la cama.—No lo entiendes. Tengo que ir al centro de Londres. He quedado allí con...—No has quedado con nadie. Taehyung ha llamado —lo empujó suavemente hasta hacerle entrar en el baño y abrió el agua. —Nos ha prohibido que te dejemos salir.—¿QUÉ...? —gritó enfurecido. —Taehyung puede decir misa, pero yo...—Hoseok —María lo tomó dulcemente de la cara— no lo contradigas en eso. Lo primero es tu seguridad.A Hoseok le temblaba la barbilla de la impotencia. Taehyung estaba empeñado en controlarlo y parecía que todos le obedecerían antes que a él.—Pero... esta noche —susurró acongojado— va a haber una pelea... y quiero estar ahí.— Tranquilo, niño —lo ayudó de un modo maternal a descalzarse y a quitarse los pantalones. — No le va a pasar nada. Es muy fuerte.—No me preocupo por él —se apresuró a contestar. María alzó las cejas con incredulidad y sonrió.—Eres orgulloso como tu padre y muy cabezota, pero no me engañas. Sólo estás resentido con él por algo que te ha hecho, pero sé que lo quieres, La primera noche que llegaste aquí —recordó meneando la cabeza con gesto risueño— lo supe. Él te miraba como si fueras lo más hermoso del mundo y tú a él lo mirabas de un modo... ufff... Tendrían que haberles hecho una foto.—Te equivocas.—No, cariño, no lo hago —una vez desnudo le ayudó a meterse en la bañera de hidromasaje. — Con cuidado no resbales. Así, muy bien —le dio al botón de encendido y el agua empezó a burbujear. Seguidamente tomó sales de baño de aroma afrutado y lo vertió dentro de la bañera.El cuerpo de Hoseok se estremeció ante el agua caliente, pero enseguida pudo estirarse sin que el hombro se sumergiera del todo y al instante se relajó. El olor a frutas subió hasta su nariz. María pasó una esponja de agua caliente por el rostro de Hoseok y limpió la sangre seca de su cara.—Taehyung ha mandado a diez hombres hasta aquí. Ahora están vigilando la casa entera. Yo tengo órdenes estrictas de cuidar de ti hasta que todo se solucione.Taehyung no se fiaba de él y Hoseok sonrió al darse cuenta de que lo empezaba a conocer bien. Era él el que no lo conocía del todo. Frustrado por no poder desafiarlo ni doblegarlo con ninguna de sus decisiones, graznó como un animal.—Estúpido —golpeó el agua con el puño cerrado. —Estúpido. Estúpido. Yo tenía que estar ahí... Esta noche se van a pelear por mí, maldito arrogante... Cuando lo coja lo mato... —gruñó entre dientes. —Voy a cogerle esa cara tan bonita y se la voy a aplastar... AAAAARG —gritó rendido.María lo miró mientras sostenía la esponja en el aire. Entonces estalló a carcajadas intentando coger aire a cada bocanada.—Jesús, niño —rió María. —Vaya carácter.Hoseok se obligó a tranquilizarse, pero permaneció callado pensando mentalmente en lo que iba a hacerle a ese hombre cuando volviera a verlo. Tenía que beber de él y él de Taehyung. Pensó que Jimin vendría antes del anochecer para sacarle sangre y traerle la de Taehyung, pero se angustió al ver que eran las ocho y media de la tarde y nadie había aparecido por su casa. Vestido sólo con una larga bata de seda amarilla, su pelo descansaba seco y reluciente.Cruzado de brazos, miraba a los berserkers y vanirios que rondaban los alrededores de su casa y pensó en Taehyung. Lo mantenía encerrado. ¿Y si...? ¿Y si Taehyung no venía esa noche a buscar su sangre? ¿Y si se atrevía a beber de otro?Apretó la mandíbula ante esa dolorosa idea. No. No aguantaría que Taehyung se acercara a él con el olor de otra persona.Más preocupado de lo que le apetecía estar, se vio sentándose en el saliente interior de la ventana, cogiéndose las rodillas y apoyando su frente en el frío cristal.Rezó para que Taehyung regresara a salvo y rogó que nadie más que él pudiera alimentarlo. Pero sobre todo imploró por la fuerza necesaria para no ceder ante el deseo persistente, la necesidad abrumadora de contactar con su mente. Habían decidido no comunicarse entre ellos como hacían las parejas, había sido el deseo de Taehyung, y antes tendrían que matarle para romper ese pacto. Si cedía, lo dejaría más a la merced del vanirio. Era el débil. Taehyung parecía el fuerte. Si Hoseok no le demostraba que también podía ser fuerte, entonces estaba perdido y tenía que marcar su territorio con Taehyung, porque si no, un hombre como él lo ocuparía todo.Le empezaban a sudar las manos, el corazón corría con la intención de salírsele del pecho y tenía el estómago encogido por un dolor sordo y agonizante que no le dejaba siquiera respirar sin aliviar un sollozo.Lo necesitaba. Dependía de él. Estaba enamorado y ya no podía negarlo por más tiempo. Pero debía luchar contra eso porque no era aconsejable entregarle el corazón a alguien tan posesivo y abusón como él.Nunca se lo entregó a Choi cuando creía que era su padre, nunca luchó por su amor. Y mucho menos iba a hacerlo ciegamente con alguien a quién sí anhelaba porque entonces Taehyung lo anularía y sería infeliz.Pero ese hombre estaba debajo de su piel, dentro de su alma y poco a poco robaba parte de su corazón. Una noche compartida con él había sido suficiente como para rendirse a todos sus encantos.Él le había traído a su perro y a sus amigos. Había volado con él, lo había hecho rico e independiente. Había hecho el amor con él y no dejaba de pensar en volver a hacerlo.Sentía que con sus cuerpos entrelazados, Taehyung dejaba caer todas sus barreras y se mostraba como el hombre de buen corazón, dulce y tierno que era. Un hombre que lo quería, lo deseaba y lo protegía por encima de sus propias necesidades. Y el anhelaba reencontrarse con esa parte otra vez.Sin embargo... el día había ido a peor y Taehyung le había ocultado lo más importante para él desde su conversión: saber qué les había pasado a sus padres. Y Taehyung lo había engañado al decirle que se había abierto a él por completo. No era cierto.Pero incluso ahora, herido tanto por fuera como por dentro como se encontraba, deseaba perdonarle y dejar que él le diera consuelo. Que lo abrazara, lo besara y lo acariciara para calmarlo. Sin duda estaba teniendo un ataque de ansiedad. Era como tener el mono de una droga, pero la droga era Taehyung.Exhalando un suspiro trémulo, hundió la cara en sus rodillas y dejó de luchar contra él. Iba a ser una noche larga y dolorosa y su único pensamiento cuerdo entre todos los temblores físicos que provocaba la necesidad de estar con su cáraid era que regresara a él. Su único deseo, que Taehyung no resultara herido y que volviera a buscarlo.
Covent Garden, Restaurante The Ivy. 20:50 h.
Taehyung y Siwon miraban a través de la ventana de la cocina del restaurante como la mesa reservada seguía sin llenarse. Hacía una hora que habían llegado. Tras ellos, estirados en el suelo de la cocina, estaban los camareros y el chef del solícito lugar, dormidos plácidamente unos encima de los otros. Nada más llegar, Jimin los había incitado a que cerraran los ojos, de ese modo ellos tendrían la cocina para observar todo cuanto acontecía en el comedor.El restaurante The Ivy, de primera clase, albergaba a los clientes más selectos de la ciudad. Se necesitaban casi tres meses de antelación para adquirir una mesa. Actores y actrices populares así como importantes diseñadores estaban entre su clientela más habitual. Ya había gente sentada en las mesas, esperando a que los sirvieran. Estudiaban las cartas con gran entusiasmo. Las puertas del restaurante se abrieron y dos parejas más, los hombres visiblemente mayores que las mujeres, dejaron que el recepcionista, previamente hipnotizado por Taehyung, guardara sus abrigos y los guiara a sus reservados.Yoongi se colocó detrás de Taehyung y Siwon estudió la situación cruzándose de brazos.—Tienen que estar al caer —murmuró.Taehyung asintió sin mirarlo.—¿Mi hermano está bien?—Jimin no lo deja ni a sol ni a sombra —contestó con una sonrisa de suficiencia.Taehyung apretó la mandíbula. Su hermano no tendría que estar corriendo peligro alguno y sin embargo estaba allí. En teoría sólo tenía que estar allí para que los lobeznos pudieran asegurar al oler su esencia que él estaba presente.Ni Wonho ni Choi aparecían todavía, pero después de todo lo que le habían hecho a su Hoseok no creía poder controlarse muy bien cuando los viera.Todos se habían rociado con sprays que anulaban sus olores peculiares, de ese modo no podrían detectarles. Si aquellos humanos venían acompañados de lobeznos y nosferátums como se esperaba, no podrían rastrearlos. Gracias a Jimin y al estudio que había hecho previamente sobre los artefactos que utilizaban contra ellos para darles caza, ahora ya sabían que esos mismos artefactos podían utilizarlos en su contra. Y así habían hecho. Cada uno de ellos llevaba una bolsa negra anudada en el cinturón del pantalón, donde guardaban remedios de urgencia a utilizar si los alcanzaban con alguna de sus sustancias.—Hay que evacuar el restaurante —ordenó Siwon. —Hay muchos humanos.—Yo los evacuaré —dijo Yoongi alzando una ceja arrogante. —Los atraeré mentalmente hasta la salida del restaurante y los sacaré de aquí, pero tenemos que esperar hasta que ellos entren.Siwon miró hacia atrás para asegurarse que entre berserkers y vanirios los ánimos estaban calmados. Diez de cada clan, unos a un lado y otros al otro, delineando por una línea imaginaria su separación, esperaban las órdenes de atacar de sus líderes. Para los berserkers, Siwon. Para los vanirios, Taehyung.Al fondo, se oía la aireada discusión de Jimin y Jungkook, como única nota discordante de aquel sepulcral silencio en la cocina.—No te me acerques mucho más, Jimin —siseó Jungkook seriamente irritado.—Deja de comportarte como un niño ¿quieres? —contestó Jimin cruzándose de brazos delante de él. —No intentes alejarte, no podrás escapar. Te estoy protegiendo. Todos aquí lo hacemos. Así que intenta no echar el plan por tierra.—No necesito tu protección. No te aguanto —giró la cabeza hacia otro lado.Jimin lo miró de arriba abajo y dibujó una sonrisa torcida con sus labios.—En realidad te gusta que esté pendiente de ti —aseguró él alzando la barbilla y animándole a negar lo que decía. —Así puedes vengarte —susurró en su oído. —Me rechazas una y otra vez, me hablas mal, me insultas, me tratas con desdén... eso es porque todavía sientes algo por mí. Te tengo calado, Jungkook.Jungkook apretó la mandíbula y cerró los ojos con fuerza.—Eso es lo que tú quisieras —contestó más indignado de lo que le hubiera gustado parecer. — Tenerme detrás de ti, como antes... Como un niño estúpido, ingenuo e infantil que velaba los vientos por ti. ¿Te acuerdas? —le preguntó achicando los ojos con resentimiento. —Era tonto. Un estúpido. Babeaba con sólo verte y pensaba que tú... que entre tú y yo... —volvió a apretar la mandíbula para no decir las palabras que empujaban a través de sus dientes. Resopló y relajó los hombros. Lo miró con una total inexpresión. —Por suerte, eso ya pasó. Tú te encargaste de quitarme la venda de los ojos.Lo miró desafiante y observó con satisfacción como a Jimin le palpitaba un músculo de la barbilla.—Pronto dejaré de molestarte —sentencio Jimin. Si Jungkook lo oyó o no, no le importó. Se apartó de él lo suficiente como para dejarle un metro de espacio.—Silencio —la voz de Taehyung se alzó entre todos ellos, ni muy floja ni muy fuerte, pero con el tono necesario para hacer callar a un coliseo completo.Jungkook y Jimin obedecieron a regañadientes, aunque el rubio no le quitó los ojos de encima ni un solo instante.Por la puerta del restaurante entraron un grupo de diez hombres, de piel pálida, ojos grandes y negros, y pelo negro muy corto. Todos ellos vestidos solemnemente con ropa oscura, con amplias gabardinas de Armani y zapatos negros brillantes y lustrosos.—Joder... —murmuró Siwon. —Vampiros.—¿Y quienes vienen detrás? —susurró Yoongi excitado por las ansias de pelea.Tras ellos, vestidos elegantemente, aparecieron dos personas más.Un joven azabache con gafas, vestido con traje y chaqueta negra y camisa blanca.A su lado, un hombre de melena blanca, con labios finos y mirada aguileña. Corpulento y seguro de sí mismo, revisaba el restaurante de cabo a rabo y se relamía los labios al posar sus ojos sobre los humanos.—Choi —murmuró rabioso Taehyung, apretando los puños hasta hacer petar los huesos.—¿Me equivoco o Choi ahora tiene colmillos? —preguntó Yoongi alzando las cejas.—Jimin, llévate a Jungkook —ordenó Taehyung. —Los vampiros ya saben que está aquí. Lo acaban de detectar —afirmó mientras observaba como alzaban la barbilla los diez hombres para husmear a su hermano. Sí. Lo habían detectado.Jimin agarró a Jungkook de la muñeca, abrió la puerta del sótano y se lo llevó a la fuerza de allí.—TAEHYUNG, TAMBIÉN PUEDO LUCHAR!... —gritaba queriéndose zafar de las manos de Jimin. Él era un guerrero como él. Había visto a Hoseok pelear. No podían relegarlo de esa manera.Taehyung lo ignoró y dejó que Jimin se lo llevara.—Yoongi, cuando lleven a esos desgraciados a su reservado, ordenas a todos los humanos del salón que se vayan del restaurante.—Enseguida, Taehyung. Por cierto ¿puedo preguntarte algo?Taehyung lo miró y asintió.—Tú y Hoseok todavía no están vinculados —observó mirándolo fijamente. —Pensé que al haber pasado la noche juntos, ya se habría aparecido el comharradh (señal). —Tenemos problemas —contestó receloso.—¿Necesitas algún consejo? Sé que no soy el más indicado...—Tú eres un libertino, Yoongi. ¿Qué sabrás de parejas? —rió más relajado.—Poco —se encogió de hombros. —Pero sé que todos buscan lo mismo, y te aseguro que no es sólo lo que tenemos entre las piernas.—Ya lo sé. Gracias por la información.—Te digo esto —insistió— porque a ojos de los demás Hoseok no tiene la marca de exclusividad que debería tener, por lo tanto, todavía no está del todo emparejado y Hoseok es... cómo lo diría... una bomba que además llama mucho la atención. —¿Crees que no lo sé? —gruñó furioso. —Yo tampoco tengo la marca y estoy deseando que nos sellen de una vez mañana, en las hogueras. No dejo de pensar en él, sólo respiro tranquilo cuando lo veo, no soporto que otros se le acerquen... y... quiero... necesito que me acepte. Él ahora lo es todo para mí.—Así que va a venir a las hogueras —repitió divertido. —Le va a gustar.—Eso espero.—El amor, hombre... —le dio una palmada compasiva en la espalda, —vaya mierda.Taehyung asintió algo derrotado y Yoongi decidió dejarlo solo para recuperarse.El recepcionista les indicó a los vampiros el salón privado reservado sólo para ellos, y una vez los llevó ahí se dirigió hacia la cocina. Con una orden mental, el joven metre cogió su chaqueta y salió por la puerta de entrada del restaurante y así le siguieron los demás clientes dejando las mesas solas y vacías.El restaurante su sumió en el más pesado de los silencios. Taehyung empujó las puertas de la cocina con furia y se adelantó con paso seguro hacia la habitación privada.—Vamos —ordenó haciendo que su pelo ondeara a cada zancada decidida. Choi fruncía el ceño observando todo cuanto lo rodeaba. Tenía mucha hambre, demasiada a su parecer, y no había nada que pudiera llenarle el estómago ni siquiera cinco minutos. Estaba desesperado.Sólo la sangre humana parecía calmar sus apetitos, pero ni así. El beber ese líquido rojo lo instaba a seguir anhelando más y más, hasta que cada cuello latente que pasara por su lado se convertía en un menú delicioso y suculento.Se pasó la lengua entre los dientes hasta rozar con ella sus colmillos. No le desagradaban, esa era la verdad. Desde que había sufrido la conversión su vida no había cambiado en demasía. Seguía siendo igual de oscura que siempre, sólo que la luz del sol era mortal para él y que morder cuellos era lo único que podía darle un poco de paz ante la vida sobrenatural que se erguía cada noche ante sus ojos. Sí, aquella era su nueva vida. Su cojera había desaparecido.Su conversor le había dicho que al ser transformado por alguien que no iba a ser su pareja, él carecería de alguien fijo que lo alimentara. El hambre lo obligaría a beber sangre de otros cuellos y cuando rebasara la cantidad de su propio peso se convertiría en un vampiro.Pero antes, esperaba encontrar aquella solución mágica que pudiera curar esas debilidades. Por eso, aquel desgraciado lo había transformado. Le había dicho que llevaba demasiado tiempo trabajando para él y que sin embargo no había encontrado esa vacuna mágica que haría de los vanirios seres invencibles. Entonces el individuo en cuestión lo había convertido, excusándose en el hecho de que si él sufría en sus propias carnes cuáles eran las debilidades de esa raza, antes encontraría la solución.Su conversor lo había hecho por eso y porque si no, lo hubieran matado y no podían permitirse el lujo de perder al mejor científico que tenía la organización.—Él está aquí —susurró Choi entornando los ojos. El perfume corporal de ese vanirio era algo irresistiblemente enloquecedor para sus recién incorporados sentidos. —¿Dónde está el lobezno?—Ahora mismo tiene que llegar —contestó Wonho moviéndose inquieto. —Se ha oído la puerta de la calle varias veces. Seguramente esté dirigiéndose hasta aquí.Oyeron varios pasos acercarse con paso ágil y determinado. Los vampiros se pusieron de pie a la vez, alargando sus colmillos y ennegreciendo por completo sus pupilas.—¿Qué les pasa? —preguntó Wonho agrandando los ojos y poniéndose alerta.Choi se levantó poco a poco de la silla y colocó las manos sobre la mesa.—Son vanirios —dijo uno de los vampiros.—Y berserkers —susurró otro con la voz teñida de asco, como si pronunciar esas palabras le ensuciara el aliento de por vida.La puerta salió despedida y tras ella apareció el cuerpo inmenso y amenazador de Taehyung seguido de Siwon y Yoongi.En ese momento los vampiros sacaron sus pistolas y se pusieron a disparar a diestro y siniestro.Uno de ellos se abalanzó sobre Taehyung, pero éste le dio una fuerte patada en el estómago. Taehyung se echó una mano detrás del pantalón, desenfundó su daga y colocándose detrás de él le rebanó la garganta tirando de su cabellera con fuerza y separándole la cabeza del cuerpo. Su cara fue salpicada con la sangre del vampiro. Inmediatamente tomó la daga por el mango y la lanzó contra el cuerpo de Choi con tanta fuerza que al clavársela en el hombro lo lanzó contra la pared.Choi gritó de dolor y alargó sus dientes.El resto de vampiros disparaban a los demás, mientras estos se protegían cómo podían de las balas. Ya habían sido informados por Taehyung de lo que contenían las balas y a ninguno de ellos les apetecía tener que someterse a una terapia de choque de ese tipo.Siwon gritó con todas sus fuerzas y se transformó. Sus músculos crecieron, sus huesos se desarrollaron dándole la apariencia de un gigante. Uno de los vampiros se quedó sin munición y el berserker se lanzó de un salto a por él, hundiéndole un puño en el corazón y arrancándoselo al momento.Choi miraba con ojos fríos todo lo que se estaba desencadenando en ese lugar, mientras se arrancaba no sin esfuerzos la daga del cuerpo. Ese vanirio rubio y de ojos increíblemente verdes salpicados de odio lo buscaba como un perro rabioso y lo había alcanzado con su puñal. Estaba maravillado por la fuerza bruta que contenía ese espécimen. Si tan sólo se lo pudiera llevar a su laboratorio... Tuvo que recordarse a sí mismo que él también era uno de ellos ahora.Mesas y sillas volaban y chocaban contra las paredes de la sala. Los cuchillos salían volando dirigidos a los cuerpos de unos y de otros.Su convertidor ya le había mencionado que los vanirios y los vampiros tenían poderes telequinésicos muy fuertes. Choi lo intentó, pero no le salió nada. Él era más débil.Wonho corrió a esconderse debajo de la única mesa que estaba vacía y se tapó la cabeza con las manos, acuclillándose en el suelo.Entonces, una mano fuerte lo alzó del cuello de la camiseta.—Boo —dijo Taehyung maliciosamente.Wonho lo miró de hito en hito.—Por favor... no me mates... yo...—Cállate —espetó Taehyung con el rostro pétreo.Miró hacia donde estaba Choi resguardado por tres vampiros que todavía seguían en pie intentando protegerle.Yoongi se dirigió hacia uno de los vampiros y éste saltó hacia él como un gato a punto de arañar. Yoongi se impulsó también hacia arriba y los dos cuerpos colisionaron en el aire, pero el cuerpo más poderoso del vanirio lo acabó anclando a la pared y con un movimiento ágil de su daga deslizó la hoja hasta alcanzarle el corazón. El resto de vampiros habían muerto a manos del resto del pelotón.Choi, al verse herido y obviar que iban a ir a por él y que no se iba a librar de morir allí mismo, metió una mano en el bolsillo del pantalón y sacó un cilindro de cristal. Lo agitó y apretó un botón.—Te toca Choi —dijo Taehyung con la mirada llena de odio mientras mantenía sin esfuerzo el cuerpo en vilo de Wonho.Los dos vampiros que quedaban se agazapaban en el suelo, dispuestos a pelear como fieras.—Así que eres Taehyung... —dijo Choi afirmando en vez de preguntarlo.—¿Quién te ha convertido? —preguntó Taehyung con un gruñido. —Deberías estar muerto. Te vimos morir en Barcelona.—En cierto modo lo estoy ¿no crees? —alzó las cejas ligeramente canosas. —Ahora soy como tú.—No es verdad —dijo él negando con la cabeza. —Estás tomando sangre humana para paliar el hambre. Pronto serás un vampiro. Lo que me hace pensar que quién te ha transformado no tenía intención de emparejarte a él o a ella. ¿Quién lo ha hecho? ¿Ha sido Sehun? Él te mordió.Choi husmeó agitando las aletas nasales y sonrió como si tuviera un as en la manga.—Se han echado mis propios productos para confundir su olor. Pero hueles a él. Hueles a Hoseok.Taehyung gruñó como un tigre con ansias de liberación. No permitiría que ese animal lo nombrara siquiera. Hoseok era suyo. Y Choi tendría que lavarse la boca antes de pronunciar su nombre.Siwon gruñó detrás de él y le enseñó los dientes deseosos de acabar con él.—No te atrevas a nombrarlo. Vales menos que nada — graznó Taehyung dando un paso hacia él y deteniendo a Siwon.Choi negó con la cabeza reprendiendo su lenguaje tan hosco.—Por fin ha hecho su transformación. Pensé que no lo haría nunca — murmuró Choi para sí mismo.—No te importó nada drogarlo cuando era sólo un niño. No querías que recordara quién era —recriminó un Taehyung cada vez más furioso.Choi se encogió de hombros en un gesto indiferente y sonrió. Se puso unas gafas de sol con mucha rapidez, cuqueó el botón del cilindro de cristal y una luz tan potente como el sol iluminó todo el restaurante. La luz salía a través de las ventanas del edificio como si fuera un faro.Todos se cubrieron con las manos y Choi corrió a través del salón aprovechando el factor sorpresa, no sin antes decirle a Taehyung.—Te lo quitaremos, Taehyung. Él será nuestro y no te imaginas como lo vamos a disfrutar. Ahora ya no soy su padre, así que no habrá incesto. En fin, como si eso me importara.—ERES HOMBRE MUERTO —le gritó él intentando palparlo, dando golpes al aire con su brazo libre. Wonho bailaba colgado de su otro brazo de un lado al otro. —TE MATARÉ ANTES. ¿ME HAS OÍDO?—CHOI, NO ME DEJES AQUÍ —Wonho sacó una pequeña pistola de dardos de su cinturón y disparó a Taehyung en el pecho.Éste sintió el pinchazo y lo tiró por los aires haciéndole caer en cualquier dirección. Se oyó un chasquido. Y después de eso, silencio.Al cabo de unos segundos la luz desapareció, pero no así sus efectos. Taehyung estaba con una rodilla clavada en el suelo, frotándose los ojos. Siwon mantenía sujeto el puente de su nariz y agitaba la cabeza intentando enfocar la vista.—Me cago en la puta —musitó Yoongi entrando a trompicones y a tientas en el salón. —¿Taehyung?—¿Y Wonho? —murmuró Taehyung que poco a poco recuperaba la visión.Yoongi miró a la pared de enfrente y se encontró a Wonho con el peroné de su pierna derecha desplazado y el rostro pálido compungido de dolor. Sus gafas estaban rotas en el suelo.—Creo que le has roto la pierna, pero lo tenemos vivo —contestó orgulloso.—¿Choi ha escapado?—Ese tipo es como McGyver. Tiene unos aparatos increíbles —comentó Yoongi tirando su pelo liso y azabache hacia atrás.—Joder, no siento las manos —Taehyung intentaba mover los dedos pero no lo lograba.—Déjame ver —lo inspeccionó Yoongi. —Mierda, Taehyung. Te han disparado —retiró el dardo de su pecho.—Dame esa mierda, Yoongi, la terapia de choque. —No creo que sea bue...—Cállate y dámela. Hoseok necesita protección y yo no me puedo quedar como un vegetal. Rápido, dámela —le instó con una mano.Siwon se acercó a ellos, con la vista parcialmente recuperada.Yoongi se agachó, tomó la bolsa de remedios del vanirio y sacó una jeringa pequeña. La clavó en el cuello de Taehyung.—Pronto te recuperarás —Yoongi asintió mirando con preocupación a su amigo.—Las balas han alcanzado a tres de mis chicos —dijo Siwon. —Se acaban de inyectar el veneno que nos recomendó Jimin —le ayudó a levantarse.—¿Se encuentran mejor? —preguntó Taehyung frotándose la nuca.—Van a necesitar una serie de atenciones para expulsar el veneno... ya sabes — murmuró algo avergonzado. —El veneno es muy excitante.—Está bien, Siwon —Taehyung no quería saber más.Yoongi sonrió y le dijo:—Tenemos a Wonho. Lo vamos a hacer cantar como a un soprano — palmeó su espalda con camaradería. —Vete a descansar, Taehyung. Necesitas alivio —miró a su entrepierna ahogando una carcajada. —Siwon y yo nos encargamos del restaurante y de Wonho.Taehyung miró como su verga empezaba a palpitar y un hormigueo cálido recorría su columna vertebral. Intentó controlarse y cerró los ojos.—No lo intentes, chaval —sugirió Siwon compadeciéndose de él. —Cuando recogí a Kai y a Chanyeol esta mañana, a duras penas podía retenerles en el coche para que no saltaran encima de cualquiera. Nunca había visto a unos hombres sufrir tanto por una liberación. Hoy no han venido hasta aquí porque todavía están en faena.Taehyung apretó la mandíbula. Pero es que él no quería a cualquiera para liberarse. Él quería a Hoseok, a él y a nadie más. No le hacía falta tener ese veneno pululando en su sangre para excitarse por él, pero si además de su apetito sexual por su cáraid se le añadía un afrodisíaco, entonces la mezcla era explosiva.—Aprovéchalo, Taehyung —rió Yoongi cogiendo a Wonho por los hombros y alzándolo como un saco de patatas. —Tú tienes un cuerpo calentito esperándote.—Cuidado —le amenazó Siwon. —Estás hablando de mi nieto. —Nos vemos más tarde —murmuró Taehyung saliendo del restaurante. —ESO SÍ SOBREVIVES... —gritó Yoongi divertido.Taehyung no contestó a ninguno de los dos. Ya no los escuchaba. Lo único que deseaba era hundirse en el cuerpo de Hoseok. Tomarlo de todas las maneras posibles. Calmar el hambre y la sed que tenía de él.Sólo pensaba en eso cuando se alzó sobre las nubes. Sabía cuál iba a ser la reacción de Hoseok al verlo.Aunque Hoseok estaba enfadado con él, también tenía hambre y seguramente estaba sufriendo por ello. Pero también estaba dolido por todo lo que había pasado esa mañana entre ellos.Él lo había rechazado y le había ocultado lo que había descubierto sobre sus padres. Pero le daba igual que estuviera furioso con él, Hoseok podía canalizar esa furia en la cama, pero tenía que rendirse antes. Para eso tenía que domar a la fiera.Se tensó más dentro de los pantalones hasta provocarle dolor. En su estado ni él mismo podía controlar sus apetitos por él, pero tenía que conseguir a Hoseok, Hoseok debía entregarse a él.Con esa fijación en mente aterrizó sobre la planta superior donde dormía su pareja, su compañero. Sólo lo quería a él.Sobreexcitado como nunca, descubrió que una de las amplias ventanas de su dormitorio estaba ligeramente abierta.
----- CHAPTER BREAK -----
Era la tercera ducha fría que tomaba esa misma noche. Volvió a ponerse la bata de seda de color amarillo delante del espejo. El hombro le martilleaba y el labio le escocía. Pero eso no era impedimento suficiente como para no sentir el volcán que rugía en su interior. Un volcán hecho de deseo. Sentía la piel hipersensible, la tela rozaba sus pezones y su miembro y los acariciaba como si fueran alas de mariposas. Se sentía arder y los colmillos le dolían.No había podido dormir nada. Pensaba en Taehyung a cada segundo, a cada minuto, a cada hora.Lo había intentado. Durante cinco minutos se había sentado sobre la cama en posición de loto y había intentado meditar, dejar su mente en blanco para no pensar en él. El resultado fue humillante. Había acabado hecho un ovillo sobre la cama ahogando los silenciosos sollozos en la colcha y con el cuerpo temblando de frío.¿Y si le habían hecho daño? ¿Y si lo habían herido? ¿Qué había descubierto? Estaba absoluto e irremediablemente perdido. El descubrimiento de que sin él, no iba a poder ni sentir ni vivir ni querer... lo descolocó.¿Y si no era su cáraid? ¿Y si él estaba en lo cierto? ¿Qué iba a hacer entonces? ¿Debería reclamarle? Sabía mejor que nadie que si hubiese sido el vanirio quién se le hubiera ofrecido, habría saltado sobre Taehyung y lo habría violado. Lo deseaba. Anhelaba el contacto con su cuerpo casi tanto como el de su mente.Cuando habían hecho el amor había descubierto algo inquietante. Y esas horas sufriendo y pidiendo a gritos su compañía le habían abierto los ojos.El momento más completo y feliz de sus 22 años lo había encontrado en brazos de ese celta. Ese momento de mutua entrega había sido pura luz, pura energía, pura simbiosis entre dos almas. Y pedía a Dios, si es que Dios estaba allí arriba en el cielo, que nada hiciera daño a Taehyung y que regresara a él, aunque sólo fuera para alimentarse.¿Estaba enamorado entonces? Conectar con él a los niveles en que lo habían hecho había creado un vínculo muy fuerte entre ambos. O al menos eso creía, porque al parecer Taehyung no lo había visto así después.Sin embargo, también tenía su orgullo y no iba a suplicarle nada. Si él quería pedirle algo, adelante, él se lo iba a dar, pero si Taehyung no le iba a dar nada a él, entonces él no le iría detrás.Al menos con la sangre del vanirio, él podría ir tirando, porque, de hecho, se habían vinculado y ya no había marcha atrás. Pero no se imaginaba compartiendo su cuerpo con nadie más que no fuera él. Y herviría de celos si Taehyung tocara a otro como le había tocado a él horas antes.¿Y entonces? ¿Se iba a pasar la eternidad sin disfrutar de Taehyung? ¿Deseándolo?Hoseok, ¿es que no tienes dignidad? Te llamó calienta pollas. Te dijo que no eras suficiente. Despierta.Hoseok salió del baño. Se abrazó el cuerpo intentando calmar los estremecimientos que sentía. Su pelo húmedo humedecía parte del cuello de la bata. Una ráfaga de aire le erizó la piel, cosa que agradeció porque la piel le quemaba como si estuviera a cuarenta de fiebre.Pero, ¿de dónde venía el aire? Había cerrado todas las ventanas y entonces lo vio.Taehyung. Estaba agazapado en el balcón, casi a cuatro patas, el viento removía su cabello rubio y la mirada de depredador estaba fijada en él, como un animal. Su rostro estaba tenso, sus impresionantes músculos se marcaban bajo la camiseta de tirantes negra que llevaba. Los bíceps, el pecho, los hombros dignos del mejor y mayor boxeador del mundo. Sus ojos verdes destilaban pequeños centelleos y lo repasaban ávidamente de arriba abajo. Hoseok era una fantasía andante. Material de revista. Y lo tenía todo para él.A Hoseok se le secó la boca. Taehyung era una amenaza en el más literal de los sentidos. Exudaba peligro por todos los poros de su piel.Estaban a casi cinco metros de distancia en una habitación donde la única claridad que entraba era la de las lámparas del jardín y los reflejos de la luna y, aun así, pudo observar cómo Taehyung tenía la boca entreabierta y pasaba la lengua por sus colmillos. Luego este lo miró y sus ojos contactaron.Entonces Taehyung alzó la comisura de sus labios y sonrió como si fuera el ganador de un premio.Hoseok no estaba preparado para verlo ni tampoco para sentir que algo se relajaba por completo en su interior. La preocupación había desaparecido dando paso a una alegría y a una excitación desmesurada. Pero junto con eso, otros sentimientos contradictorios colisionaron y lo obligaron a dar un paso hacia atrás.A Taehyung se le fue la sonrisa de la boca cuando vio la duda y el retroceso en la actitud de él. Una sombra cruzó su mirada. Dio un salto digno del mejor antílope y lo acorraló contra la puerta de la habitación.Hoseok miró sorprendido su nueva ubicación. Hacía un segundo había distancia entre ellos y ahora estaba contra la pared y con las manos de Taehyung a cada lado de su cara, encarcelándolo.Hoseok tragó saliva y Taehyung siguió con concentración el movimiento de su garganta.—¿Qué haces aquí? ¿Ha ido todo bien? —preguntó con voz débil. Taehyung parecía no escucharle, pero finalmente asintió. —¿Está bien mi abuelo? —Sí.—¿Y Kai y Chanyeol? —Sí.—¿Y... Jungkook?—También.Se quedaron en silencio. Taehyung detuvo su mirada en la herida de su hombro y en su cara magullada.—¿Te duele? —preguntó con preocupación sin retirar los ojos de su pómulo y de sus labios. Luego deslizó los nudillos por su cuello, hasta rozar el hombro magullado. Lo miró a través de sus espesas pestañas negras. Había pesar y dolor en sus verdes ojos. —Nene...
Iba a matarlos a todos.
Hoseok se estremeció ante la caricia. No sabía qué hacer con las manos, así que para reprimir las ansias de tocarlo, las colocó detrás de su espalda y las dejó aprisionadas por su propio cuerpo contra la pared. No quería contestarle, pero entonces Taehyung volvió a dejarle otra vez sin guión. Hundió su cara en su cuello y soltó un gemido de lamento, de reprobación hacia sí mismo. Si hubiera estado con el seguramente no le habrían herido.Hoseok sentía el aliento de Taehyung en el cuello y se obligó a cerrar los ojos y a recordarse que debía respirar. ¿Le parecía o Taehyung estaba temblando también?—Hemos cogido a Wonho —le explicó él rozando su garganta con los labios. —Mañana lo vamos a interrogar.Hoseok lo escuchaba con atención. Dios mío. Wonho.—¿Y Choi? —no pudo evitar que le temblara la voz y las rodillas se le aflojaran cuando él le acarició de ese modo.—Choi iba con él pero se ha escapado —se apartó de su yugular para ver la reacción de Hoseok. El chico lo miró con sus ojos lilas pidiendo más información. —Él ya no es el mismo. Él... Hoseok... Alguien ha convertido a Choi. Ahora es como yo.A Hoseok se le cortó la respiración.—¿Qué quieres decir?—Alguien lo ha mordido y ha hecho un intercambio de sangre con él. —¿Quién? ¿Sehun? —susurró ahogadamente. —Es posible —dijo él dándole la razón. —¿Estaba él allí?—No. Pero esperamos interrogar a Wonho para averiguar hasta qué punto Sehun está involucrado en todo esto. Sé que él es el responsable de todo.—Lo sé. Pero ¿por qué? O ¿para qué? Hay que averiguarlo.Hoseok apretó la mandíbula y a Taehyung se le tensó más el pantalón si cabía.Madre del amor hermoso... Hoseok era un dios lleno de carácter y fuerza. Volvió a apretarse contra él y se frotó descaradamente contra su sexo.—¿No vas a preguntarme como estoy yo? ¿Tengo que soportar como preguntas por todos menos por mí? —comentó irritado.Hoseok sintió su frustración. Lo estudió.—Tienes sangre en la cara —observó no sin preocupación. —Nosferátum —murmuró él y se limpió rápidamente y entre maldiciones con el dorso de la mano.Hoseok lo observó intentando reprimir la excitación sexual que él activaba en todo su cuerpo.—Estás temblando, vanirio —le dijo en un susurro ronco que no pretendía expresar.—Tengo frío. Dame calor —le pidió él.—¿Qué estás haciendo? —dijo intentando apartarse y retirando la cara.—He venido a alimentarte —susurró él contra su oído.—¿Me has traído... la botellita? —preguntó con ciertas reservas e intentando simular indiferencia.Taehyung hundió los dedos en la pared haciendo profundos boquetes y se enderezó como si le hubiesen dado un latigazo.—¿Es eso lo que quieres? —contestó sin apartar la cara de su cuello.—Quedamos en que ése sería nuestro modo de beber el uno del otro.—No, Hoseok... —levantó el rostro y lo miró rozando con su nariz la de él. —Así quedaste tú, yo no di mi aprobación. Si tienes hambre ya sabes dónde tienes que clavar los colmillos —se quitó la camiseta de un solo tirón dejando todo su torso al descubierto y se acercó a él, aprisionándolo con su cuerpo contra la puerta.Hoseok empezó a respirar descontroladamente. Su pecho subía y bajaba a destiempo y miraba el pectoral, el cuello y el rostro de Taehyung como si fuera lo más importante en la vida.—Muérdeme —le ordenó él.—No —contestó con debilidad. Le costaba el más grande de los sacrificios no acariciarlo.—Muérdeme, Hoseok —pasó una de sus fuertes manos alrededor de su nuca y lo acercó a él hasta que su cara se hundió en su pecho. Taehyung sabía que él estaba sintiendo los golpeteos de su propio corazón. ¿Sabría lo mucho que lo deseaba? ¿Sabría cuánto lo necesitaba o todavía lo vería como un déspota dictador? Con todo el deseo frenético que sentía en sus venas, antes de hacerle nada, antes de arrancarle esa provocadora bata, esperaba que el bebiera lo suficiente como para que cicatrizaran sus heridas.—No —murmuró Hoseok con un gemido, frotando su nariz contra su pecho. Olió su piel, buscando inconscientemente rastro de otros. No percibió nada, sólo el olor afrutado de Taehyung. Se regocijó en ello y sintió alivio por la revelación.—Quiero que me escuches —susurró sobre su cabeza. —Si quieres saber todo lo que he descubierto sobre tus padres, todo lo que ha pasado hoy en el restaurante, sólo tienes que beber de mí.—Bebí de ti antes y me ocultaste cosas. Ahora también puedes hacerlo.—Hoseok —murmuró él con los labios acariciándole la coronilla. —No estuvo bien, lo sé —Taehyung apretó toda su virilidad contra la de Hoseok y este murmuró algo ininteligible contra su piel. — Nene, ahora estoy muy descontrolado y tienes que recuperarte de tus heridas. Bebe —ordenó sin inflexiones.Hoseok tragó saliva con dificultad e intentó zafarse de la mano que le tomaba por la nuca.—No voy a beber —peleó con él.Taehyung gruñó y se apartó para no tener que violarlo contra la pared.—No lo hagas más difícil —suplicó pasándose las manos por la cabeza y tirándose del pelo desesperado.—¿QUÉ DIABLOS QUIERES AHORA? —explotó realmente enfurecido. No lo entendía, no entendía a Taehyung y eso lo frustraba. —Yo no soy tu cáraid —levantó la barbilla de modo desafiante y sus ojos lilas se humedecieron y brillaron con la luz de la luna que entraba por las ventanas. —Así que por muchas ganas que tenga de hacerlo, no voy a morderte.Esa negación rebeló a Taehyung lo dolido que estaba su pareja con él por haber puesto en duda su pertenencia y su exclusividad. Él había querido hacerle ver lo doloroso que era que entre compañeros se negaran el uno al otro. Ahora se reprendía al verlo tan vulnerable y tan ofendido.Hoseok sí era su cáraid y él se lo haría ver.—No. No vas a morderme —insinuó él provocativo. —Te voy a morder yo. Con estas palabras Taehyung se cernió sobre él y lo inmovilizó echándole los brazos a la espalda y obligándolo a inclinar el cuello.—¡NO, PARA! —gritó Hoseok desgarrándose la garganta.A Taehyung se le helaron todos los sentidos al oír la súplica de Hoseok. Quien permanecía con el cuello echado hacia atrás. Los ojos cerrados no habían logrado encarcelar las lágrimas que ahora se deslizaban por sus mejillas. Taehyung se retiró y poco a poco lo soltó.Plan B. Tendría que provocarle. Cogió el puñal del pantalón y se cortó en el cuello. Hoseok agrandó los ojos al ver la sangre deslizarse hasta su pecho y más abajo, llegando casi al ombligo.—Bebe... —Tenía que beber para que todo su cuerpo se resarciera de la paliza que le habían dado y él entonces pudiera hacerle el amor como realmente deseaba. —Esta mañana me dijiste que no eras mi pareja ¿Tú lo puedes decir y yo no? ¿Es eso, Hoseok? —le preguntó acercándose a él con cautela. —Yo sólo me limité a repetir lo que tú decías, cariño.—¿Te limitaste? —repitió con los ojos oscurecidos y perdidos en el hilo de sangre que recorría su pecho. —No, Taehyung. Yo no diría que te limitaras mucho. Esta mañana te has cebado conmigo —recriminó con tono amargo.—Entonces... ¿No te ha gustado lo que te he dicho? ¿Por qué no? Pensaba que te alegraría oír lo que tú mismo afirmabas con tanta seguridad.Hoseok alzó la mirada con serias dudas sobre cómo debía actuar. Taehyung parecía acorralarle para que volviera a humillarse, a entregarse a él. Para que declarara lo herido que se sentía por lo que él le había dicho y entonces pudiera volverse a reír de su debilidad. Para que confesara la necesidad tan fuerte que sentía hacia él, de sus ganas de acariciarlo, de abrazarlo, de besarlo y de compartir con él, sólo con él, todo lo que tenía.—¿Me quieres avergonzar otra vez? —preguntó lleno de incertidumbre.—¿Qué? No, yo no... —Taehyung frunció el ceño. No esperaba que contraatacara con esa pregunta.—¿Quieres insultarme? ¿No has tenido suficiente humillándome esta mañana? —repitió con los ojos lilas llenos de dolor.—No, Hoseok...—No, claro. Tú nunca tienes suficiente —se apartó de su lado y corrió a coger una copa de cristal de bohemia. El corazón le dolía tanto que le costaba hasta respirar. —Olvidaba que eres un auténtico cabrón saboteador —se cortó la muñeca con los dientes ante la mirada atónita de Taehyung y empezó a llenar la copa con su sangre. —Acabemos con esto rápido... —sentenció con un siseo de dolor y de horror ante lo que estaba haciendo. —No vas a reírte más de mí —cuando la copa estuvo suficientemente llena, miró a Taehyung y sintió una punzada de arrepentimiento al verlo con tan poco autocontrol.A Taehyung se le oscurecieron tanto las pupilas que el verde amarillento de sus ojos se tornó esmeralda. Aquello era doloroso y ruin a partes iguales. Furioso con él y consigo mismo, apretó los puños con fuerza cuando Hoseok le ofreció la copa con su sangre vital.Hoseok estaba tan o más nervioso que él.—¿Crees que esto va a calmarme? —gruñó él entre dientes.—Debería —afirmó con todo el temple del que fue capaz. —No hay nada por lo que puedas descontrolarte, Taehyung. No entiendo qué puedes querer más de mí si, como bien has dicho esta mañana, soy sólo un niño caprichoso y miedoso, uno que se ha sobrevalorado mucho, que me creo irresistible y que por lo visto no tengo lo que hay que tener para hacer que te caigas de rodillas ante mí. Seguro que no soy tu cáraid entonces —se encogió de hombros aparentando indiferencia.Taehyung dejó escapar un largo suspiro y todo su cuerpo empezó a temblar.Hoseok observó cómo todo él se estremecía, como si estuviera a punto de estallar y liberar algo muy peligroso.—Me dijiste que estaba cachondo y que actuaba como una... como una... —cerró los ojos y tragó saliva. Era incapaz de repetir todas las palabras venenosas que él le había escupido.La copa de sangre desapareció de sus manos para ir a parar directamente a la boca de Taehyung. Éste cerró los ojos de modo placentero y disfrutó al sentir que el sabor de Hoseok se deslizaba por su garganta. Se relamió y tiró la copa con furia contra la pared, por lo que se rompió en pedazos diminutos.—A la mierda el vaso.—TÚ... MALDITO HIJO DE... —gritó Hoseok enfurecido con él.Taehyung tomó a Hoseok por los hombros y lo llevó a rastras hasta la otra esquina de la habitación. Hoseok intentó soltarse, pero Taehyung no le dejaba. Cuando lo aplastó contra la pared, lo obligó a darse la vuelta con brusquedad y lo dejó de espaldas a él.Hoseok sintió cómo Taehyung se aplastaba contra él y deslizaba una de sus enormes manos por sus muslos para cerrarla sobre la bata amarilla y alzarlo con descaro.—¿Qué haces? —susurró. No tenía miedo, no estaba asustado.Sólo sentía que la ira lo arrollaba con una pasión fogosa que corroía sus entrañas. Lo odiaba. Y, sin embargo, deseaba todo lo que él pudiera darle.—No te he dado las gracias por salvar a mi hermano. —No lo he hecho por ti...—Hoseok... —ronroneó Taehyung contra su oído mientras apretaba su verga contra las nalgas prietas de él. —Ya lo sé. Hoy me han dado con uno de esos paralizantes de los que hablamos esta mañana —le explicó hundiendo la nariz en su pelo. Hoseok se quedó quieto ante la noticia. — Señor, que bien hueles —coló su inmensa mano por debajo de la bata, recorrió todo su muslo hasta la cadera en una larga y lánguida caricia. Tocó su piel suave y tersa, levantó la prenda con ese movimiento y hizo que se arremolinara toda sobre su cintura.Taehyung quería verle las nalgas desnudas pero se encontró con un pequeño bóxer del mismo color que el de la bata.—Suéltame, Taehyung...—le chilló desesperado. —No... no me hagas esto, por favor.Taehyung no atendía a nada que no fuera el cuerpo de aquel chico. Le acarició las nalgas con posesividad y sonrió. Él era el dueño de esas carnes tan bien puestas. Él era el único que podía disfrutar de Hoseok.—Por suerte —continuó sin dejarle de acariciar, —tu abuelo me administró el otro veneno de choque.—¿El otro...? —susurró Hoseok frunciendo el ceño y envarándose al recordar. —Madre mía... Suéltame ahora mismo!—Sí. Podría ir a desahogarme con cualquiera. Pero estoy aquí porque el único en quién puedo pensar y el único a quién deseo eres tú —coló los pulgares entre el bóxer y lo deslizó poco a poco por sus piernas, dejando al aire ese trasero tan sexy y respingón. Su respiración se dificultó. —Cálmame, Hoseok. Alí... alíviame... Demuéstrame que eres mi cáraid —rozó con los dientes su garganta. —No me queda autocontrol —apoyó la cabeza en la nuca del chico. —Sé que tú también me deseas, Hoseok. Con una fuerza que incluso asusta. Lo sé porque a mí me pasa lo mismo. Quiso salir de ahí antes de que fuera tarde, pero Taehyung lo aprisionó con más fuerza. Con un movimiento rápido se mordió la parte interna del antebrazo y la colocó delante de Hoseok.Hoseok se quedó paralizado ante la visión y sintió cómo los colmillos se agrandaban en su boca.—Cuidado, Taehyung. O soy un niño o soy un hombre. Elige, no puedo ser las dos cosas. También me dijiste que no tenía carácter y eso te convierte en un pederasta, ¿sabes?—Eres mi chico. Te necesito.—Pero según tú, yo sólo estoy cachondo —recordó con despecho. —Necesito unas cuantas duchas frías.—Sí —contestó él acercando el antebrazo a los labios de Hoseok. —Y has seguido mi consejo. Tienes el pelito mojado y la piel fresca y... y suave... —gruñó para sí cuando deslizó el bóxer por los tobillos y se las tiró a un lado. —Pero no es suficiente. Me necesitas a mí, Hoseok — pronunció su nombre con un lamento doloroso y frotó su nariz contra el hombro sano.—¿Qué quieres que haga? —graznó el inclinándose hacia su antebrazo.Su sangre, su olor, su fortaleza, su voz... todo en él lo hechizaba y lo doblegaba a su voluntad.—Bebe de mí. Por favor... Por favor, Hoseok... —suplicó deslizando el otro brazo por su estómago y apretándolo contra él. —Estás herido y quiero curarte. Déjame entrar en tu mente, no te cierres a mí. No lo soporto.—Y yo no te soporto a ti —contestó como una fiera.—Por favor...Hoseok negó con la cabeza. El nudo que tenía en la garganta le dolía incluso al tragar saliva. El torso de Taehyung desprendía calor y calentaba su espalda.—No soy un calientapollas, ¿me oyes?— Sí, te oigo. Lo sé.—Dilo.—No eres un calientapollas.—Me has hecho sentir sucio, Taehyung.Taehyung apoyó la frente en su hombro y se lo besó con dulzura. —Perdóname. Quería molestarte porque me estabas rechazando. No pensaba nada de lo que dije.Hoseok cerró los ojos e inspiró.—Bebe, mi chico hermoso. Toma lo que es tuyo —rogó él.No fue consciente del hielo que se había depositado en su corazón hasta que Taehyung, con esa voz grave y seductora, le había dicho eso. Todo el hielo frío se había deshecho ante su reclamo.Su mente se trasladó a los recuerdos de Namjoon y Jin.Una noche los espió haciendo el amor. Namjoon le susurraba eso al oído de su papá Jin. Mi chico hermoso. Su chico hermoso. Él era el de Taehyung, pensó mientras él lo abrazaba rodeándole el vientre con más fuerza.Su cuerpo entró en calor. Su mente contactó con su cuerpo y con su corazón y se deshizo en los brazos duros y llenos de promesas sensuales de Taehyung. Todas las barreras mentales desaparecieron cuando Taehyung le habló y entonces se fundió con él. Sintió que su hogar regresaba, que retomaba sus orígenes y que, por fin sabía, a quien pertenecía.—¿Qué quieres de mí, Taehyung? ¿Qué? —susurró abatido, pasando los labios por la sangre del antebrazo de Taehyung. Cómo le gustaba su sabor. Cómo lo necesitaba.Taehyung cerró los ojos y suspiró de placer cuando el lamió descaradamente la marca de sus incisivos.—Todo precioso mío.—¿Todo? Pero yo no soy lo que tú quieres —musitó contra la herida, contrariado por lo que deseaba hacer y por lo que suponía que no debería hacer.—Basta, Hoseok —le pidió con la voz desgarrada. —Olvida lo que te he dicho esta mañana. Sé muy bien quién eres y qué significas para mí, pero tienes que demostrártelo a ti mismo —lamió el lóbulo de su oreja y lo mordisqueó provocando que se estremeciera. —Necesito que me calmes, porque esta mierda que me han dado —deslizó la mano del vientre hasta uno de sus pezones y lo cubrió por completo hasta que se le hinchó y se le endureció, —me está volviendo loco. Y yo sólo puedo pensar en meterme dentro de ti —le masajeó el pezón con la mano y luego la deslizó hasta su cadera. Allí tomó la bata, que estaba arrugado sobre su cintura, la desató y la deslizó por sus hombros mientras besaba la piel que poco a poco se iba descubriendo.A Hoseok le costaba respirar. Taehyung lamía y besaba su espalda y a él le temblaban las piernas. Un beso en el coxis, otro en la columna, un lametón en la espalda, un pequeño mordisco en la nuca.Taehyung acabó de quitarle la bata y dejándolo completamente desnudo delante de él. Volvió a apoyar la mano derecha en la pared y acercó su pecho a la espalda de él.Hoseok dirigió sus labios a la herida sangrante de Taehyung. Sabía que estaba desnudo de espaldas a él y no se atrevía a girarse y encararlo. Estaba completamente vulnerable y sensible a cualquiera de sus acciones.Taehyung se deleitó en las curvas de su cuerpo, en su piel y gruñendo de placer se apretó contra él.—Deseo ser parte de ti —murmuró deslizando la mano izquierda hasta su vientre. —No quiero volver a pelearme contigo porque eso me destroza. Voy a ser paciente y comprensivo. Quiero aprender a estar junto a ti. Ha sido tanto tiempo sin depender de nadie, tanto tiempo tomando yo todas las decisiones, que me cuesta compartir, me cuesta delegar. Pero quiero hacerlo contigo, quiero hacerte feliz... y voy a luchar por ello.—Taehyung...—Y para empezar, quiero llegar hasta donde me deje tu cuerpo, hasta donde tú me permitas — deslizó los dedos hasta su miembro y jugó con él. —Darte un placer sublime, ese placer que sólo se consigue entre las parejas vanirias. ¿Me dejas entrar?Hoseok inspiró profundamente y le acarició el antebrazo con la mejilla. ¿Qué podía hacer ante él, ante sus súplicas sinceras? Sintiéndose impotente y completamente a su merced le clavó los dientes en la parte interna de la muñeca y bebió de él sin ser gentil ni delicado.Toda la rabia, todo el dolor por ser tan débil frente a él fue expresado en ese mordisco.Taehyung sintió que su erección crecía tanto que hasta le dolía. Tensó la mano sobre el sexo de Hoseok y lo apretó, jadeando de placer y haciendo que él se quejara al sentir el tirón.Hoseok dio un respingo al sentir cómo él lo apretaba y decidió beber más, tirando de su piel y clavando los colmillos con más fuerza, reteniendo el brazo de Taehyung con sus manos. Mientras bebía, sentía cómo el hombro cicatrizaba por sí solo y cómo la mejilla y el labio dejaban de escocerle. Taehyung lo estaba curando.Taehyung gimió y apartó el antebrazo. Se hizo un desgarro y provocó que Hoseok casi sollozara de la frustración. Lo seguía teniendo cogido por su erección, pero esta vez había deslizado la mano y extendido uno de sus dedos por su entrada.Hoseok sentía que palpitaba y le dio igual. Necesitaba a Taehyung.Taehyung se echó la mano a la bragueta del pantalón y liberó su pene, que palpitaba y señalaba las nalgas de Hoseok como si fuera Colón el Conquistador. Deslizó la mano del brazo herido, que todavía palpitaba por el furioso mordisco de Hoseok, y lo dirigió por detrás de sus muslos, alzando su pierna derecha en un ángulo de noventa grados respecto a su pierna izquierda, mientras que con la otra mano seguía preparándolo.—Poco a poco, mi nene. Sé que estás enfadado. No pienses que te privo de mí —le dijo dulcemente. —Pero no puedes beber demasiado ahora, cariño —se apretó contra él y colocó la punta de su pene en la entrada de Hoseok. —El veneno corre por mi sangre y no quiero que te sientas tan mal como yo. Necesito que tú me mantengas en tierra, ¿me entiendes?Hoseok se apoyó con las dos manos en la pared y dejó caer la frente hacia delante. Así logró permanecer en equilibrio, pues sólo se sostenía con la pierna izquierda. Intentó tomar aire de manera trémula.—Estás enojado. Yo también lo estoy conmigo mismo, ¿sabes? —lo acarició con el glande.—¿Por qué? —Se sentía inseguro en esa posición. Así lo hacían los animales, no parecía muy decoroso. —Taehyung... ¿qué me haces?—Porque eres lo más bonito que me ha pasado en toda mi larga existencia y no sé cómo hacerte sonreír. No dejo de estropearlo todo y quiero que tú te sientas bien conmigo.Hoseok quiso llorar al oír su declaración.Taehyung alzó un poco más su pierna, se pegó a su espalda y lo empaló de un solo empujón.Hoseok ahogó un grito y colocó una mejilla contra la pared. Seguro que no era decoroso, pero en esa posición lo sentía hasta en el estómago y el placer venía acompañado de ligeras punzadas rozando el umbral del dolor.Taehyung le dio pequeños besos calmantes en la barbilla, en la ceja, en la comisura de los labios. Tenía que acostumbrarse a él.—¿Te sientes bien? —se apretó más contra él, deslizándose hacia fuera y metiéndose de nuevo. —¿Te duele en esta posición? —Taehyung le seguía acariciando y lo penetraba a la vez con su sexo ardiente y lujurioso.—No... No me duele —inspiró larga y profundamente.Taehyung profundizó más la embestida y casi lo levantó del suelo. Hoseok dejó caer la cabeza hacia atrás y se apoyó en el hombro de él.—No sé si me puedo controlar —susurró Taehyung acariciándole el pelo con la mejilla. Estaba temblando de la agonía y necesitaba liberarse. —El veneno me hace pensar en cosas... me nubla la razón.Hoseok lo miró a los ojos por encima de su hombro.Él estaba cogiendo grandes bocanadas de aire, moviéndose en su interior y frunciendo el ceño para controlarse. Estaba sufriendo y no le gustaba verlo así. La agonía de él era también la suya.Hoseok cerró los ojos y supo qué tenía que hacer. Derribó sus barreras mentales para que ambos compartieran sus pensamientos y lo dejó entrar en su cabeza. Taehyung rugió de satisfacción al poder iniciar de nuevo la comunicación mental con él.Por el amor de Dios... Ese vanirio atrevido se lo quería comer entero. Sólo pensaba en vaciarse dentro de él, en practicar el kamasutra por completo.Taehyung intentó salir de su mente al ver que se asustaba ante lo que él estaba pensando, ante la fuerza de lo que sentía. Era consciente de que su mente conjuraba con crudeza todo tipo de imágenes lujuriosas, el veneno lo mantenía sobreexcitado. Para calmarse, se mordió él mismo en el brazo. El dolor lo mantendría cuerdo e impediría que hiciera daño a Hoseok con su comportamiento un tanto depravado.—Quieto... —le suplicó tomándolo de la cara y obligándolo a que lo mirara. —No te hagas eso.Tenía los labios manchados de su propia sangre y sus ojos verdes lo miraban desesperados por advertirlo del peligro que corría en sus manos.—No quiero hacerte daño... yo... yo te deseo demasiado, Hoseok. Y tú no sabes nada de sexo. Te... te asustarás —meneó la cabeza con impotencia.—Ese veneno te está haciendo daño a ti —murmuró acariciándole la mejilla. —Tu mente es un infierno de perversión, Taehyung —confesó Hoseok con una chispa de diversión y preocupación en los ojos.Taehyung quiso retirarse de su mirada oscurecida de anhelo. Seguro que le desagradaba por completo lo que había visto. Seguro que él le disgustaba.Tampoco podía sentir qué era lo que veía en él, porque el afrodisíaco lo tornaba un egoísta y hacía que sólo se interesara y se centrara en sus necesidades.—Hoseok. Aún estás a tiempo. Si te avergüenzo sólo tienes que rechazarme abiertamente y...Hoseok tensó todo su cuerpo y lo atravesó con la mirada.—Chist —ciego de dolor por la insinuación de Taehyung, cubrió su boca con la mano. —No me avergüenzas. Eso nunca.Taehyung sonrió y sus ojos verdes se oscurecieron y brillaron victoriosos. Hoseok lo deseaba. Tomó la mano de Hoseok y la retiró de su boca para guiarla a la pared. Hoseok miró estupefacto cómo entrelazaba sus dedos con los de él y apoyaba la mano sobre la suya, encarcelándolo en la pared.Si Taehyung lo provocaba para saber si sentía algo por él, él había caído como un tonto.—Apóyate bien, pequeño —susurró él mientras se clavaba más adentro.Hoseok apretó los dientes para no insultarle y decirle todo tipo de soeces verduleras. Aquello era una invasión en toda regla, sólo que esta vez, aceptaba todo lo que él pudiera darle.—Ya has decidido —dijo él acariciándole un pezón con una mano. —No hay vuelta atrás. Ahora vas a aliviarme. ¿Vas a demostrarme que eres mi cáraid, mo carbhaidh? —lo embistió de nuevo.Hoseok buscó la mano que él tenía en su pecho y entrelazó los dedos con los de él para llevárselos a la boca. Lo había llamado caramelo mío.Taehyung lo observó hipnotizado. Hoseok lamió y besó sus dedos, uno por uno y él volvió a penetrarlo con más dureza, sin perder de vista sus propios dedos largos y morenos que desaparecían en la hermosa boca de Hoseok. Luego le plantó un beso tierno y lleno de admisión en el centro de su masculina mano para llevarla definitivamente sobre su pecho, a la altura del corazón, y mantenerla cautiva. Cerró los dedos con la mano de Hoseok encima de la suya.Taehyung comprobó que su mano casi lo doblaba en tamaño y se sintió inmenso y bruto a su lado.—Hoseok —se movía más rápido en su interior. —Lo quiero todo, ¿me oyes? Tómame como quiero.—Toma todo lo que quieras de mí, Taehyung. No me voy a romper y no te tengo miedo. Me entrego todo. Te lo doy todo. Todo. Liuthad —repitió en gaélico mientras dejaba que él lo invadiera de un modo profundo y frenético. —Sé que no me harás daño, así que... hazlo, Taehyung—ordenó moviendo las caderas para acoplarse a su ritmo. —Beag is beag.Santo Dios... Hoseok le ordenaba que lo tomara «mordisco a mordisco». Taehyung hundió su cara en el cuello de él, liberó la mano de Hoseok que sostenía contra la pared y deslizó la suya por debajo de su rodilla levantando la otra pierna y abriéndolo más a su violenta invasión.Taehyung gemía descontrolado, se hundía en el de un modo rudo y posesivo. Hoseok lo aceptaba y lo dejaba hacer, siguiendo sus embestidas, arqueándose en el momento adecuado, apretando cuando tenía que apretar. No era suave ni tierno, sino duro y castigador. Pero a él le gustaba, lo encendía como una llama.El calor llegó a su interior, un cosquilleo placentero. Luego la explosión que tensó sus cuerpos por completo y los liberó de cualquier inhibición.Taehyung clavó sus colmillos en el hombro sano y completamente cicatrizado, y lo sostuvo dominante como un animal mientras seguía embistiéndolo. Hoseok gritó de dolor y de placer y se dejó caer hacia atrás hasta apoyarse en el amplio y sudoroso cuerpo de Taehyung. Él ardía y Hoseok también.Taehyung soltó su pierna y llevó su mano a su vientre, apretándolo y obligándolo a sentir cómo él se movía a la altura de su ombligo, obligándolo a sentir sus propios espasmos musculares. Taehyung no cesaba en su ritmo, no parecía agotarse, y Hoseok se sentía sensible. Desclavó los colmillos del hombro de Hoseok, liberándolo, pero no detuvo sus envites.Hoseok siseó y volvió a apoyar la cabeza en el hombro de él. Tomó la mano de Taehyung que seguía sosteniendo sobre su corazón y la llevó hasta su entrepierna. Inclinó la cabeza hasta el mentón obstinado del vanirio y deslizó sus labios suavemente hasta su boca entreabierta buscando un beso.Él giró la cabeza en su dirección y rozó su mejilla con la nariz. Hoseok tomó aire. Taehyung estaba sacudiendo su cuerpo tenía un animal afrodisíaco en su sangre, pero Taehyung seguía ahí intentando ser tierno, intentando darle placer. No le haría daño. Eso le tranquilizó.Hoseok guió la mano de Taehyung hasta su miembro y lo instó a que lo acariciara. Al mismo tiempo, levantó un poco la cabeza y apresó su labio inferior, lamiéndolo y succionándolo. Taehyung abrió la boca y le ofreció la lengua perversamente y él aceptó también ofreciendo la suya. Luego los labios se juntaron y se unieron en un beso húmedo y arrollador que los llenó de más inquietud y anhelo.Hoseok se apartó para poder respirar y reclamó su atención con los ojos entrecerrados, moviendo las caderas para frotar su glande contra los dedos de él.Taehyung, que seguía moviéndose sin tregua en su interior, alzó una ceja divertido, pero no movió ni un solo dedo.—¿Qué quiere mi guerrero? —su voz sonaba enronquecida por el placer.—Acaríciame —musitó contra sus labios sin ninguna vergüenza. —Acaríciame aquí —apretó la mano de él contra su miembro.Taehyung se deshizo ante su ruego.—Lo que tú desees —lo besó con tanta fuerza que creyó que iba a perder el conocimiento. Su mano lo frotó. —Todo lo que desees, todo, te lo daré.Hoseok gimió y permitió que él entrara aún más profundamente. Las llamas recorrieron su cuerpo.El viento entró a través de las ventanas y los refrescó, pero no había nada que pudiera detenerlos, nada que pudiera apagar el fuego de sus cuerpos acoplándose.Los músculos internos de él palpitaron con tanta fuerza en su orgasmo que provocaron que Taehyung eyaculara violentamente. Gritó contra la espalda de Hoseok y a ambos les flaquearon las rodillas. Se deslizaron de la pared al suelo, todavía unidos.Hoseok permanecía sentado sobre los muslos de Taehyung. Estaba dentro de él como una estaca y respiraba agitadamente contra su espalda. Tenía las dos manos apretándole la cintura de manera acaparadora, casi cruel.Hoseok respiraba fuertemente, intentaba recuperar el conocimiento con el cuello echado hacia atrás y apoyado por completo en el hombro de él. Abrió los ojos y vio los ojos famélicos e implorantes de Taehyung que lo miraban pidiendo más.Se meció de nuevo en su interior, sin pedirle permiso, simplemente tomando de el cuánto quería, y él se rindió.Taehyung deslizó una mano de nuevo hasta su entrepierna y volvió a frotarlo, pero el siseó al sentirlo demasiado estimulado.—Espera —le pidió deteniendo su mano.—No puedo —contestó levantándose con el encima y llevándolo al baño. Con una orden mental abrió el agua de la ducha de multichorros y lo metió dentro.Con cuidado dejó que hiciera pie en el suelo y se salió de su interior exhalando el aire dolorosamente. Hoseok se apoyó en la pared y dejó que el agua humedeciera todo su cuerpo, pero los chorros lo estimulaban más que lo relajaban. Estaba demasiado excitado.Oyó a Taehyung tirar algo al suelo. Se giró para verlo y se encontró con el pecho de él a un centímetro de su cara. El agua corría por su piel, como la corriente de un río sobre las rocas. Volvía a arrinconarlo contra la pared y su erección seguía como un mástil impertérrito, tocando su ombligo. Hoseok sonrió. Era como un león, no dejaba a su presa hasta que acababa con ella.Él lo miró de arriba abajo, como quién ve un pastel y no sabe por dónde empezar a comérselo. Lo apresó por la cintura y lo alzó.—Taehyung... —gimió cuando lo levantó y le obligó a rodearle la cintura con las piernas.—Ya no tengo pantalones —susurró él colocándolos a los dos en un chorro que los bañaba de arriba abajo. Lo abrazó con fuerza y apoyó su frente en el cuello de el para pedirle consuelo. Cómo le gustaba sentir la piel de Hoseok contra la suya, completamente abrazados.Hoseok se quedó sin habla. Levantó una mano y le acarició el pelo rubio, húmedo y liso. Lo mimó y lo acarició.Taehyung seguía temblando.Hoseok deslizó sus labios por la curva de su cuello y llegó hasta su oreja. Sabía lo que le estaba pidiendo el vanirio. Sonrió al darse cuenta de que él lo reclamaba de nuevo. Era completamente insaciable.—¿Qué quieres? ¿Quieres más? —preguntó seductor plantando un dulce beso en su oreja.Taehyung levantó la vista y juntos volvieron a enardecerse con sólo mirarse.—Más... más... —dijo él recorriendo sus muslos con las manos. Pasó los antebrazos por debajo de sus rodillas y colocó las manos bajo sus nalgas, reteniéndolo. Aquella posición lo alzaba más y colocaba su cuerpo en una mejor inclinación para la penetración.—Taehyung... —gimió dejándose invadir y mordiéndose el labio mientras se estremecía. —Con cuidado...—Tsss... tranquilo, pequeño —murmuró él sobre su boca. Él mismo lo movió arriba y abajo con sus propias manos y, orgulloso, sentía cómo Hoseok se cerraba en torno a él y respondía con descaro a sus penetraciones. —Te tengo.Hoseok enredó los dedos en su pelo, se enderezó pegando su pecho al de él y lo besó. Fue un beso que implicaba la entrega absoluta de una pareja y él le respondió con el mismo ímpetu.—Sí... me tienes... —susurró deslizando los labios por su mandíbula y llegando a su cuello. —Y yo te tengo a ti —jugó con su lengua sobre la carótida y lo mordió, apretándolo contra él, tirándole del pelo exigente, necesitado de la fortaleza y el cobijo de su pareja.Taehyung gruñó de placer, clavó los dedos en sus nalgas e imprimió un ritmo devastador a sus caderas, hasta que los dos a la vez volvieron a correrse.Hoseok desclavó los dientes y sollozó echando la cabeza hacia atrás, dejando que el agua mojara su rostro.Taehyung se quedó muy quieto en su interior y volvió a apoyar a Hoseok de nuevo contra la pared mientras se deslizaba más a poco a poco.Se maravillaba de lo receptivo que era su chico, de lo bien que lo acariciaba con sus paredes y lo ordeñaba. Estaba fascinado por cómo él lo aceptaba y le agradaba estar dentro de él, de hecho, era el mejor lugar que él podía visitar. Su casa. Su hogar. Hoseok.—¿Me quieres matar? —preguntó Hoseok abrazándolo y hundiendo la cara en su cuello. Estaba temblando.—Perdona —musitó él besándolo en el hombro. —Ven, vamos a secarnos.Sin soltarlo, salió de la ducha y tomó una toalla enorme de color amarillo. Se fue hacia la cama, dio un salto y los colocó a ambos sobre ella. De repente, él se arrodilló y se sentó sobre sus talones. Hoseok seguía rodeándole la cintura con las piernas y seguía ensartado por él.Taehyung pasó la toalla por su espalda y los tapó a ambos con ella.Hoseok se movió incómodo, intentando salir de él, pero entonces Taehyung lo apresó de las nalgas manteniéndolo en el mismo sitio.—No —dijo con un tono de soberanía.Hoseok deslizó la mirada hacia abajo y luego volvió a mirarlo a él interrogándolo con sus ojos lilas. No podía ser que quisiera más.—No te salgas de mí, por favor —le pidió él más suave.—Taehyung, no creo que pueda otra vez... yo... estoy un poco dolorido...—Sí puedes —lo animó moviéndose en su interior. Esta vez con lentitud y paciencia. —Lo haré con cuidado. Sí. Así, cariño. No, no te cierres seré... suave.Hoseok cerró los ojos, apoyó la frente en la de Taehyung y dejó que él con su fuerza manipulara su cuerpo.—Dame un descanso —pidió abatido. Pero él ya lo estaba haciendo llegar al límite de nuevo con sus movimientos.—Voy a entrar un poco más... —pidió él contra su cuello.Hoseok tuvo ganas de echarse a reír. Cómo si hubiese podido negarse... Nada le gustaba más que hacer el amor con él.Taehyung colocó los antebrazos debajo de sus rodillas y embistió con dureza hacia dentro.Hoseok volvió a gemir y se le saltaron las lágrimas. Nunca se había sentido tan tenso, tan lleno.Esta vez la profundidad de sus embestidas era casi desgarradora. Justo cuando creía que él no podía llegar más lejos, la estocada era más profunda.—Hoseok —Le apartó el pelo de la cara y lo besó entrelazando la lengua con la de él. — Siento haberte mentido.Hoseok abrió los ojos y vio cómo Taehyung estaba realmente arrepentido.—¿Me perdonas? —preguntó sin dejar de mirarlo.Hoseok tragó saliva y exhaló el aire trémulamente.—No vuelvas a hacerlo —sugirió abrigándolo más con la toalla y respondiendo a sus embestidas.—Y siento lo que te he dicho esta mañana. También te mentí —lo apretó más contra él y mordió suavemente su labio inferior.Hoseok sacudió la cabeza y rozó sus labios con los de él.—No... no vuelvas a insultarme. Y no vuelvas a reírte de mí —susurró acongojado sobre su boca.—No, nunca más. No lo haré. Tú me heriste al rechazarme.—No te quiero rechazar.—Bien —Taehyung le miraba la boca hipnotizado ante sus labios hinchados por los besos.—Yo también te he mentido —cogió aire. —También he protegido a Jungkook por ti. No quería que... —se mordió el labio y cerró los ojos para no ceder al placer. No antes de decirle lo que quería. —No quería que te hicieran daño y, si hacen daño a Jungkook, también te lo hacen a ti.Taehyung no lo dejó hablar. Lo besó hasta dejarlo casi sin respiración. Con dificultad, Hoseok se retiró para tomarle la cara con las manos.—Y ahora dime en qué me has mentido exactamente antes de que muera por combustión espontánea. De todas esas horribles cosas que me dijiste... — perdió el hilo de sus pensamientos cuando él lo tomó de las axilas y lo levantó ligeramente para poder morder a placer uno de sus pezones. Morder, no besar.Taehyung succionó y lamió. Hoseok siseó y gritó de placer. Luego volvió a penetrarlo.—Mírame —le ordenó él tomándolo del pelo con dulzura.Hoseok pensó que iba a morir si ese hombre seguía invadiéndole y haciéndole el amor de ese modo. Lo miró a los ojos y volvió a ver deseo irrefrenable en ellos. Se estremeció de nuevo.—Me tienes de rodillas, Hoseok. Míranos —recorrió sus cuerpos con los ojos. Sí, él estaba de rodillas y él estaba encima de él. —Tú eres el único que puede tener ese poder sobre mí. Y ahora quiero que me escuches y que me creas cuando oigas todo lo que quiero decirte. No eres ningún niño, sino todo un hombre —le acarició el pezón con reverencia para acabar rodeándole la cintura con los brazos y darle un abrazo protector. —Un hombre que me vuelve loco y me quita el aliento con sólo mirarlo. No eres ningún cobarde, sino todo lo contrario. Has salvado a mi hermano cuando yo no podía hacerlo y te has entregado a mí cuando menos razones tenías para ello. Eres valiente y hermoso. Y me estás... me estás volviendo loco...Hoseok no podía hacer otra cosa que mirarle los colmillos y los ojos mientras él se sinceraba.—¿Me crees? —preguntó él sobre su boca.Hoseok sin parpadear, completamente a su merced, asintió lentamente con la cabeza.Después de esa confesión, volvieron a sucumbir al placer y llegaron juntos de nuevo al éxtasis. Besándose, aferrándose el uno al otro, acariciándose.Taehyung quedó tumbado de espaldas con Hoseok encima, recostado sobre su pecho. Apenas tenían fuerzas para seguir respirando.Taehyung buscó su cara con las manos y tiró de ella hasta ponerlo a la misma altura que sus ojos.Hoseok lo miraba con las pestañas húmedas. Había llorado en el último orgasmo y se veía lánguido y quebrado en sus brazos.Taehyung le acarició con los labios la ligera hendidura, tan sexy, de su barbilla y luego lo besó en la boca.Hoseok se incorporó ligeramente, para poder devolverle el beso con más comodidad.—Dame una oportunidad —le sonrió dulcemente mientras acariciaba su espalda, lo abrazaba con ternura y le daba toda su protección. —Dilo.—Está bien, Taehyung —estaba abatido.—No vuelvas a alejarte de mí, pequeño. Puede que discutamos más de una vez, pero no voy a permitir que te largues de nuevo.Hoseok lo miró a los ojos y luego a la boca. Estaba sopesando lo que él decía.—Entonces no vuelvas a hablarme del modo en que lo has hecho esta mañana, Taehyung. No lo permitiré. Si vuelves a hacerme daño, si vuelves a herirme de algún modo, vanirio abusón, te mataré —dejó caer su cabeza sobre el cómodo pecho de Taehyung y frotó su nariz como un gatito saciado y feliz.Taehyung sonrió y la habitación se iluminó.—Hoseok, quiero que te duermas así, conmigo dentro —murmuró sobre su pelo.—Así no voy a poder —besó su pezón con plena confianza y volvió a mirarlo a los ojos. — ¿Todavía no te he saciado?—Me siento pleno y lleno de ti —sonrió.—No, cariño —dijo arrastrando las palabras dulcemente. —Yo sí que estoy lleno de ti —levantó la ceja y sonrió ampliamente. —Muy lleno de ti... —susurró escondiendo la cara en su pecho. —Me gustaría ir a limpiarme.—¿Te sientes sucio? —preguntó él a la defensiva.—No, Taehyung —volvió a alzarse y a besarlo en los labios, mordiéndolos y succionándolos a placer. —Estás muy susceptible —bromeó al besarle la nariz. —Pensaba que querrías...—No —contestó él masajeándole la espalda. —Me gusta tenerte así. Si te noto rodeándome, siento alivio, precioso —posó sus inmensas manos sobre sus nalgas y lo apretó contra él. —No me eches.—¿Es una orden? —preguntó acariciando su piel con los labios y alzando sus perfectas cejas para mirarlo.—No. No lo es —él lo miró a su vez. —Te lo estoy rogando. Hoseok, por favor...Hoseok alargó su mano y colocó los dedos sobre su boca para silenciarlo. Si tuvieran más luz, Taehyung habría jurado que él se mordía el labio para no echarse a reír.—Cállate, pequeño —le espetó imitando su modo de hablar. —Nunca he dormido así, no sabía ni que se podía realmente, pero creo que nada me gustará más que dormirme contigo en mi interior, tonto.Miró directamente las ventanas y ordenó que se cerraran. Luego ordenó a las persianas que se bajaran por completo.—No queremos que el sol de la mañana te achicharre, ¿verdad? —le susurró con una sonrisa. Le dio un ligero beso en los labios y se apoyó en él.Hoseok cerró los ojos sobre su pecho y, aunque Taehyung no le hubiera dejado, el tampoco sintió ganas de apartarse de él. Taehyung los tapó a los dos con la sábana, sonrió al oír las palabras de Hoseok teñidas de satisfacción sexual, le besó en la coronilla y sucumbieron al sueño. Quedaban dos horas para el amanecer. Taehyung no dejaba de observar a ese chico temperamental y hermoso que tenía entre sus brazos. Seguían unidos, pero de lado, uno enfrente del otro. Una de las firmes piernas de Hoseok descansaba sobre la cadera de Taehyung.Él lo miraba embobado. Jugaba con un mechón de pelo negro entre sus dedos. Inclinó la vista hasta sus pezones. Estaban rojos por la fricción y los besos, y el izquierdo tenía delineadas las hendiduras de sus colmillos. Sopesaba si cerrarle esa marca territorial con su propia lengua o si debía dejarla semi-cicatrizar. Le gustaba la idea de que Hoseok llevara en su cuerpo restos de la pasión que compartían. Era suyo, maldita sea.Hoseok tampoco le había cerrado las heridas, pero él no sabía que su saliva era cicatrizante si lamía el cuerpo de su pareja con esa intención.Él sí. Deslizó el índice por el hoyuelo de su barbilla y sonrió con orgullo. Quería que llevara sus mordiscos, pero antes le preguntaría. En otros tiempos, él hubiera decidido sin preguntar, pero ese chico era tan importante para él que no permitiría que su arrogancia y sus ganas de dictarlo todo estropearan la pequeña confianza que parecía haberse forjado entre ellos en aquel interludio amoroso.Nunca había tomado a nadie de ese modo, tan avaro y codicioso. Pero él le había correspondido en cada uno de sus movimientos. Se había desinhibido con él. Sólo de pensar en las veces que se habían corrido a la vez, sintió que se le ponía dura de nuevo. Sus gemidos, el modo de morderse el labio, su tono de voz turbio por el deseo. Menudo chico...Acercó el cuerpo de Hoseok al de él, aunque tuvo que apretar la mandíbula cuando el interior de él lo aferró de nuevo en un gesto inconsciente. Taehyung ahogó una carcajada gutural.Todavía dormido, su cáraid no quería que se apartara de él. Una ola de satisfacción y algo parecido a la más profunda ternura lo abrigó. Se sentía vivo de nuevo.
----- CHAPTER BREAK -----
Quedaba poco para la salida del sol. Hoseok abrió los ojos y se encontró con el pecho de Taehyung. Hundió su nariz en él, como si fuera la más normal de las cosas, y la frotó cariñosamente mientras inhalaba todo su aroma. Por el amor de Dios, olía tan bien... La mano enorme de él descansaba sobre su muslo derecho, que estaba apoyado por completo en la cadera de Taehyung.Su propia mano estaba posada en la nalga de él, amarrándolo para que no se saliera. Se sonrojó al recordar todo lo que había pasado entre ellos.Hacer el amor era algo increíble. Era la primera vez que confiaba plenamente en alguien. No sólo había entregado a Taehyung su cuerpo, su alma y más de la mitad de su corazón, sino todo.Hoseok lo observó dormido. Su barbilla no tenía ese gesto severo y mandón que tanto lo sacaba de sus casillas. Estaba relajado y sus labios semi-abiertos eran los más apetecibles que jamás había visto.Cómo lo habían besado, qué sinceras habían sonado todas las palabras dichas de esa boca. Apretó los músculos internos y lo acarició en toda su largura. Seguía dentro de él. Se estremeció cuando se dio cuenta de que incluso relajado era enorme.Cómo lo había mordido. Menuda noche... Menuda verbena de San Juan... Esa noche con Taehyung, rindiéndole homenaje a su cuerpo, había visto los mejores fuegos artificiales de su vida.Suspiró más que satisfecho, rozó con sus dedos aquellos labios de pecado y perfiló su forma y su silueta.Sí, menuda noche... Justo cuando creía que él iba a volver a derribarlo, que iban a volver a reñir, Taehyung lo volvió a sorprender con todas esas declaraciones. Pero no podía sorprenderse, porque sentía la misma necesidad por él. Y ya le daba igual si era por algo genético o por algo espiritual o emocional. Taehyung había confesado todo lo que él también pensaba.Sonrió y volvió a agradecer haber vivido una noche tan explosiva. Sí.Entre sus brazos podía degustar la seguridad y la protección de aquellos músculos fuertes y grandes. Podía degustar la calma y la serenidad que otorgaba un verdadero abrazo. Un abrazo de oso como el de Taehyung. Volvió a sonreír. Pegó su cara a su pecho, inhaló y se dejó envolver por el aroma del vanirio.Menuda noche...Sintió la caricia de Taehyung. Le acariciaba el pelo con la vista clavada en su cara. Hoseok era una bendición y todavía no podía creer que le perteneciera, que lo tuviera relajado sobre él. Estaba lo suficientemente confiado como para yacer desnudo semi-apoyado en su cuerpo y adormecido.Hoseok se desperezó como un gatito, acariciando conscientemente el pecho de Taehyung con la mejilla. Se encontró con la mirada concentrada de él. Sonrió y le besó el pezón como si ese gesto fuese lo más normal del mundo con él.—¿Hora de levantarse? —preguntó Hoseok con voz ronca.—Sí. Ahora viene cuando me dices que no quieres saber nada de mí y que lo que hay entre nosotros no es tan importante, bla bla bla —gesticuló de manera cómica.Hoseok se apoyó en el codo y lo miró con unos ojos que mezclaban la diversión y la aflicción.—No lo diré —negó mirándolo con ternura. —No te pongas nervioso.—¿No lo dirás?Hoseok negó con la cabeza y se acercó para besarlo en la mejilla.—No estoy nervioso —sentenció él intentando parecer fuerte.Hoseok sintió que algo se deshacía dentro de él. Sí que estaba nervioso. Había sentido lo doloroso que es el rechazo entre parejas y estaba segurísimo de que Taehyung no quería sentirse tan vulnerable. Pero lo era. Lo era por él.—Claro. No te diré nada de eso, guerrero. En cambio... —susurró mientras ascendía hasta su oreja y lamió su lóbulo, mordisqueándolo juguetón. —Mmm... sabes tan bien... Te daré los buenos días. Buenos días —descendió hasta besarle el pulso acelerado de la garganta y la marca de los colmillos que le había dejado.—¿Me has marcado? —preguntó Taehyung con la voz débil. Nunca había amanecido de una manera más dulce.Hoseok observó orgulloso su marca en la piel de Taehyung.—Sí. Tú también me has marcado a mí —replicó.Taehyung levantó una mano y rozó con los dedos la señal que le había dejado en el pecho y en el cuello.—¿Quieres que te las quite?—No —dijo ofendido y se llevó una mano al cuello para proteger la marca.Taehyung sonrió, esperó un momento y alzó las cejas.—¿No me vas a preguntar si yo quiero llevar tu marca?—La vas a llevar digas lo que digas —salió de la cama tan rápido que a Taehyung no le dio tiempo de retenerle. Se metió en el baño. —NO QUIERO QUE TE LA QUITES —gritó en voz alta.Taehyung sonrió y entrelazó sus manos detrás de su nuca. Se quedó mirando al techo un buen rato, pensando en lo posesivo que iba a ser Hoseok.
—¿Crees que soy posesivo?
—Creo que sí.
—¿Y no te gusta?
Taehyung no contestó y Hoseok se tensó. Salió del baño con las manos en las caderas, mirándolo amenazadoramente.—Te he hecho una pregunta, Taehyung.—Ven aquí y comprueba tú mismo si me gusta o no —lo provocó con una sonrisa ladeada apartando la sábana de su cuerpo de un solo tirón.A Hoseok no le hacía falta acercarse. La erección de Taehyung demostraba lo mucho que lo deseaba así.—¿Cómo puede ser que todavía tengas ganas? —le preguntó fascinado por su cuerpo.— Tú te mueres de ganas de tocarme.—Sí, pero si tuviésemos que ceder a nuestros instintos, estaríamos en posición horizontal la mayor parte del tiempo —se echó el pelo hacia atrás y con una sonrisa le ofreció la mano. —Ven conmigo.—¿Y qué hacemos con esto? —miró su erección.—Ignórala un ratito —le dijo extendiendo la mano hacia él. —Siempre quiere ser el centro de atención —bromeó.—¿Adónde me llevas?Taehyung entrelazó los dedos con los de él, maravillado por la paz que lo embargaba con su sólo contacto.Hoseok lo guió hasta el baño.—He preparado un baño aromático —dijo seductoramente arrastrándolo hacia el inmenso jacuzzi.Taehyung se perdió en la piel lisa, tersa y suave de Hoseok y dejó que lo sumergiera poco a poco. El agua estaba caliente, pero él era un volcán. Lo miró de arriba abajo y no pudo evitar un ronquido de deseo.—Es tan grande que parece una piscina —comentó Hoseok ajeno al modo en que él lo miraba. — Esta casa es espectacular y no me puedo creer que sea mía.Taehyung dio un paso hacia él y se pegó a su cuerpo por la espalda. Hoseok apoyó el peso en él y dejó que lo acariciara y lo tocara a su antojo.—Es toda tuya, Hoseok. Te has convertido en un hombre rico —lo besó en el cuello con dulzura.—Es extraño —murmuró cerrando los ojos, preso del deseo.—¿El qué? —Taehyung pasó los pulgares por sus pezones y después le lamió el hombro.—Mi nueva vida. Esta intimidad... —Hoseok se giró y se agarró a sus hombros. —Todo lo que nos sucede a ti y a mí cuando estamos juntos.—Es natural entre aquellos que están destinados a compartirse —Taehyung sonrió y le rodeó la cintura para alzarlo y besarlo a placer. El cuerpo de Hoseok reaccionaba al suyo con tanta naturalidad que lo tenía fascinado. Le pasó la lengua por los labios, más blandos después del beso.—Entonces... —desvió la mirada para no enfrentarse a sus ojos inquisidores. —¿Vamos a compartirlo todo, dices?Taehyung lo miró fijamente e intentó adivinar por qué la cautela teñía su voz.—Lo quiero compartir todo contigo, sí.—Te acompañaré a interrogar a Wonho.—Contaba con ello —dijo él rindiéndose.—Bien. Es un buen comienzo —aseguró sonriéndole complacido. —Pero quiero algo más.—Sí. ¿Qué quieres, Hoseok?—Comparte lo que viste en los vídeos de las bases de datos de la empresa de Choi —lo abrazó con más fuerza al ver que tensaba la espalda. —Enséñame lo que le hicieron a mis padres, Taehyung.—No.—¿No? —un brillo de advertencia iluminó los ojos violeta de Hoseok.—No, Hoseok. No me hagas esto —dijo con la voz desgarrada por la preocupación. —No quiero mostrarte algo así.—Pero yo quiero verlo —suplicó sin inflexiones en la voz. —Eran mis padres, Taehyung.—Te hará daño —hundió su cara en su cuello y acarició su espalda para consolarlo. —Y no lo puedo permitir. Se supone que estoy aquí para protegerte y no para...—Basta, Taehyung. Soy adulto —su voz era en sí un desafío. —Si me niegas esto, no nos llevaremos bien —deslizó la mano hasta su entrepierna y sintió cómo él se endurecía al contacto. —Déjame entrar. Ahora —lo miró fijamente y entró en su mente como un invasor.Taehyung alucinaba. Hoseok estaba arrasando con su cabeza y con su sentido común. Lo tenía en sus recuerdos y él estaba literalmente en sus manos. Se había apoderado de su mente y de su cuerpo, y se sentía violado.
Iba a matar a su hermano.
—Joder, Hoseok... —Era muy fuerte y no podía sacarlo de su cabeza.—No te cierres —susurró aplastándose contra su cuerpo y enredando su otra mano en el cabello de él. Se puso de puntillas y lo besó, introduciéndole la lengua de una manera agresiva.Taehyung se encontró con que no podía resistirse a él. Era un torbellino. Hoseok estaba dentro de él, hurgando en sus recuerdos, en sus sentimientos. Estaba en su nariz, su olor lo enloquecía y su contacto era apabullante.Hoseok seguía masajeando toda la largura de Taehyung, pero no disfrutaba del contacto, él iba a lo que iba. Encontró una puerta mental cerrada y la empujó, pero él se resistía.—Detente, cariño... —le pidió él.—Déjame, Taehyung. Quiero verlo —gruñó furioso y le mordió el labio mientras movía la mano sobre su verga más rápidamente.Taehyung cerró los ojos e intentó echar la cabeza hacia atrás para gemir de placer, pero Hoseok lo amarraba del pelo para exigirle obediencia.—Deja de resistirte, por favor... —rogó soltándole los labios teñidos con dos puntitos de sangre que él le había hecho.—Estás jugando duro —dijo Taehyung excitado por la pequeña batalla de voluntades.A Hoseok le entraron ganas de gritar al ver cómo Taehyung se atrincheraba para él. Aquello no era confianza y en ese momento él no quería su protección, sólo quería que le mostrara la verdad.La puerta mental estaba ahí. Si la derribaba él no podría hacer nada, así que sin pensárselo dos veces lo agarró de los testículos y los apretó. Taehyung estaba vulnerable, entregado a los mimos de Hoseok, pero en cuanto lo agarró de ese modo él se puso en tensión y abrió los ojos para mirarlo sorprendido.Entonces el, pidiéndole disculpas con la mirada, hundió los dientes en su cuello y finalmente Taehyung quedó derrotado y todo, absolutamente todo, se abrió para él. Lo vio todo.
A su papá tirado en una mesa metálica, llorando, gritando el nombre de Namjoon, mientras otros lo hacían sangrar con todo tipo de instrumentos. Vio a Namjoon, gritando y golpeándose contra las paredes metálicas, con los ojos enrojecidos de dolor por la necesidad de proteger a su cáraid.
Separados, cada uno en una sala contigua, oyendo los gritos y los sollozos del otro, sin poder protegerse, sin poder darse calor.
Su papá muerto. Su padre enloquecido. Y finalmente...
Hoseok desclavó los colmillos y tragó con fuerza y con la mirada perdida. No notó que Taehyung agarraba su muñeca y la apretaba para que lo soltara. Taehyung tenía los ojos brillantes enrojecidos también por el dolor.Hoseok miró su mano que apretaba a Taehyung con tanta fuerza que tenía los nudillos blancos. Blancos por la tensión y por el sufrimiento del que él había sido presente, a pesar de haber escuchado las advertencias de Taehyung. De repente tuvo ganas de vomitar, no sólo por lo que había visto, sino por lo que le había hecho a él para que finalmente cediera.—Taehyung, yo... —no parpadeaba, le temblaban los labios y las lágrimas caían con fuerza por sus mejillas. Estaba horrorizado, él no era así.—¿Ya has visto lo que querías? —Taehyung le retiró la mano y siseó al notar cómo sus testículos luchaban por recuperar la normalidad.—Sí —contestó arrepentido.—Espero que te sientas mejor... —susurró sumergiéndose en el agua. Taehyung era don cabreo.Lo había excitado para derribar sus murallas y luego, cuando más entregado estaba, lo había lastimado.Hoseok vio cómo Taehyung salía a la superficie con la musculosa espalda más recta de lo normal e intentando simular una normalidad que no existía. Cogió el jabón de frutas y se llenó las manos de él, pero en vez de aplicárselo él mismo, se giró y encaró a Hoseok.—Ven —le ordenó. —Quiero lavarte.—¿Qué?—Que vengas.Hoseok dio dos pasos titubeantes y se puso delante de él.El cuerpo de el temblaba todavía por la impresión de lo que había visto y las lágrimas no dejaban de resbalar por sus mejillas. Y, además, se sentía fatal por haberle hecho daño a Taehyung. Ésa había sido una parte mezquina de sí mismo.—¿Cómo te encuentras? —Taehyung apretó tanto la mandíbula que tarde o temprano iban a saltarle los dientes.—Mal —apartó la mirada de sus ojos verdes y furiosos.Taehyung explotó.—¿Por qué crees que no quería enseñarte nada? ¿Eh? Responde...—Yo...—Mírate... ¿Crees que me gusta verte así?Hoseok sacudió la cabeza en un gesto que indicaba negación. Sólo quería llorar y que él lo consolara.Taehyung lo cogió de los hombros siguiendo sus instintos, ya que no podía leer su mente si no le dejaba, y entonces lo abrazó sin dejar partes de su cuerpo sin contacto con él. Le acarició la espalda con las manos enjabonadas y procedió a masajearla mientras él mismo se reprochaba su mal humor.Hoseok hundió la cara en su hombro y empezó a sollozar de un modo hiriente y desgarrador. Las caricias de Taehyung le daban consuelo.—Chist... Tranquilo, pequeño. Ya está —lo mecía como a un niño. —No quería chillarte.—Está bien, Taehyung. Me lo merezco... pe... pero necesitaba saber... —cogió aire entrecortadamente.—No hacía falta eso.—Cla... claro que sí. Eran mis pa... padres —le rodeó la cintura con los brazos y lo abrazó. — Es horrible. ¿Cómo son capaces de hacer algo así?—El mal adopta muchas formas, Hoseok. Tú sólo has visto una de ellas.—Los mataron. Los torturaron. No les dieron clemencia... —su voz estaba teñida de ira.—Lo sé, pequeño —apoyó la barbilla sobre su cabeza y le acarició el pelo.—Quiero que vayamos a ver a Wonho.—Iremos hoy mismo.—Quiero verlo ahora —exigió sin apartarse de su cuerpo.—Nos encargaremos de Wonho juntos —se apartó de él y le alzó la barbilla para limpiarle las lágrimas con los pulgares. —Tú y yo. Nos iremos de aquí a un rato. Ahora relájate y déjame acariciarte.Hoseok sintió cómo la mirada de Taehyung lo llenaba de calor. Con él estaba seguro y protegido. Algo en el interior de su pecho se expandió al darse cuenta de que entre sus brazos conseguía la calidez de un hogar que nunca había tenido.—No puedo leerte, Hoseok —llevó una mano llena de jabón hasta su entrepierna y la acarició suavemente, excitándolo con total deliberación. —Eres muy fuerte. ¿En qué estás pensando ahora? —preguntó intrigado al ver el brillo de sus ojos.Pensaba decirle que lo necesitaba y lo quería a su lado para siempre. Pero la fuerza de ese sentimiento, de esa revelación que era una verdad, lo hizo recular.—En que lo siento. Siento haberte hecho daño —se mordió el labio para no gemir de placer ante lo que Taehyung le hacía allí abajo. Tomó su muñeca y la apartó de él.—Has sido un gran estratega —sonrió Taehyung, pero sus ojos no reían. —Hacerme creer que me deseabas y luego... —estaba dramatizando más de la cuenta, pero le gustaba ver a Hoseok arrepentido.—Y te deseaba.—No es verdad. Lo has hecho para sacar tu beneficio —deslizó las manos hasta su cuello y rozó la yugular con el pulgar. Sintió orgulloso cómo el corazón se le aceleraba ante ese roce.—No —negó con la cabeza. Hoseok hizo un mohín sincero. —Ya te he dicho que lo siento — susurró. —Quería tocarte como tú me tocas a mí, pero me daba rabia que no cedieras a lo que te estaba pidiendo. Fui cruel.—¿Y entiendes ahora por qué no quería ceder, Hoseok?Hoseok asintió en silencio, pero no se amilanó. Alzó la mirada y clavó sus ojos en los suyos con una chispa de algo que Taehyung no supo qué era.—Por una vez, yo he hecho de Taehyung. He sido egoísta, cruel y malo. Muy malo. Taehyung 10 - Hoseok 1. Todavía ganas por goleada.Taehyung lo miró amenazadoramente, pero tenía razón. Había sido así con el al principio.—Pero puedo arreglar el daño que te he hecho —murmuró Hoseok sin una pizca de vergüenza.Taehyung tuvo que coger aire para no ceder al relámpago de deseo que recorrió su ingle y su columna vertebral.—¿Qué me vas a hacer? —preguntó ahogadamente.Hoseok alargó la mano hasta acariciar otra vez toda la longitud de Taehyung. Estaba dura, caliente y mojada por el agua. Él dio un respingo en sus manos para hacerse más grande.—Te puedo acariciar, si quieres.—¿Me vas a estrujar como antes?—No —gimió Hoseok con pesar. —Ven —lo besó dulcemente en la mejilla para borrar esa parte. —Lo que quería decir es... Te puedo acariciar así —susurró hundiendo la boca en su cuello mientras lo masajeaba arriba y abajo.—Ah...—¿Te hago daño? —deslizó la lengua hasta su mandíbula y se puso de puntillas para besarle en los labios y lamer la sangre que ya se había secado. Luego se retiró con fuego en la mirada.—Por los dioses, Hoseok, ah...—¿Ah...? ¿Qué quiere decir eso? —preguntó divertido sobre su boca. Deslizó la otra mano por su espalda y descendió hasta clavar los dedos en las nalgas. —Me gusta que crezcas en mis manos, Taehyung. Me encanta —inclinó la cabeza hasta meterse un pezón de Taehyung en la boca. Lo mordía y lo lamía como se lo hacía a él. —Así me siento cuando me besas tú aquí. Es como si el mundo desapareciera.Taehyung que hasta entonces tenía cerrados los ojos, los abrió mostrando un brillo sensual en la mirada. Lo arrinconó contra la pared del jacuzzi y lo besó en los labios de manera insaciable abriéndole la boca y metiéndole la lengua como un conquistador.Hoseok sonrió mientras se dejaba avasallar por él.Seguía mimándolo con las manos y él se mecía de manera descarada y sin reparos, sacudiéndose entre sus dedos. Disfrutaba de su actitud, de su total abandono.A aquel hombre le gustaba el sexo con él y era incapaz de disimularlo. Tomaba lo que quería y a él le tenía fascinado, porque ese mismo anhelo era el que lo ponía a él de rodillas cada vez que lo veía. Sólo que ahora, junto con el deseo, había un vínculo más fuerte. Más poderoso. Algo que podría mover cualquier cosa, cambiarla, regenerarla o destruirla, y eso le atemorizaba más que nada.—Hoseok, tus amigos están aquí abajo esperándote —el comunicador se activó y se oyó la voz de María.Taehyung y Hoseok miraron desorientados el comunicador de mesa a la vez.—No contestes —susurró él poniéndole las manos sobre los pezones. Los masajeó y los miró cómo si fueran una tarta.Hoseok tuvo que hundir el rostro en el pecho de Taehyung para que no le oyera reírse. Taehyung sonrió al sentir que a él le temblaban los hombros de la risa.Miró a Hoseok y luego observó cómo él seguía meciéndolo en su mano.—Me quiero quedar aquí contigo —susurró en su oído. —Y que me toques así toda la vida.—Hay que bajar, Taehyung —se puso de puntillas y le dio un beso suave y provocador en los labios. —Querrán ver si sigo vivo.—¿Por qué iban a dudarlo?—Ayer no estabas muy manso —alzó una ceja negra y sonrió. —Quizá creen que me has comido.Taehyung lo miró de pies a cabeza y su mirada se oscureció. —No, todavía. Pero puede que esta noche...—Para o no saldremos de aquí —lo regañó apartándolo para salir de la bañera.—Espera —lo tomó del brazo para que se girara. Le cogió del mentón y lo alzó hacia él. —No te he dado las gracias, Hoseok.Hoseok se tensó. ¿Gracias? ¿Gracias por los servicios?—¿Cómo dices? —le tembló la voz.Taehyung entendió que el temía sus palabras. Seguramente pensaba que lo volvería a herir.—Te doy las gracias por aceptarme. Ayer, cuando el dolor carcomía todo mi cuerpo, tú fuiste mi cura —él lo miraba con los ojos grandes y lilas más abiertos que nunca. —Y quiero que sepas que fue un regalo para mí, de hecho, el mejor que nunca he recibido. Eres lo más importante que tengo, cáraid, y quiero que sepas que voy a cuidarte —Hoseok tragó saliva sin saber muy bien qué decir. Taehyung lo besó con intensidad, lo abrazó fuertemente y él respondió echándole los brazos al cuello y apretándolo contra su cuerpo. Sus labios eran pura miel para el vanirio.—¿Bajamos? —preguntó Hoseok emocionado. No estaba seguro de decir nada más porque sólo tenía ganas de llorar y reír de alegría. Yo también quiero cuidarte, pensó enternecido. Taehyung asintió y le ayudó a salir del baño. Cuando bajaron al salón, Taehyung iba adelante y lo llevaba cogido de la mano con los dedos entrelazados. Los dos llevaban ropa informal. Él unos téjanos desgastados y camiseta negra. Hoseok unos pantalones negros ajustados de cintura baja y una camiseta blanca apretada que se fundaba a su vientre plano, el hueso de su cadera y su cintura delgada.Hoseok tenía el corazón hecho un lío. No entendía muy bien cómo esa sensación de cariño y anhelo por él podía crecer a cada minuto, estuvieran juntos o separados.Taehyung lo miró de reojo y alzó la comisura de sus labios en una sonrisa arrebatadora y provocadora.—Me gusta llevarte de la mano, Hoseok. Me hace sentir bien.Le gustaba porque era como un símbolo de propiedad. Hoseok era suyo y quería que todos lo supieran.—¿No dices nada? ¿No me respondes? —le preguntó él falsamente ofendido.—No —se aclaró la voz. —No sé qué quieres que diga.—Quiero que empieces a decir en voz alta lo que yo te hago sentir —se paró ante él y lo tomó de los hombros. —Me gustaría mucho escuchar cosas bonitas de tus labios. El simpático de mi hermano te ha enseñado a protegerte y ahora te cierras a mí continuamente. No tendría problemas en entrar en tu mente si no fueras medio berserker, pero lo eres y eso lo hace todo mucho más difícil, pues tus patrones mentales son parecidos a los de ellos y un vanirio no los puede leer. A no ser que tú te abras a mí... Y no lo haces. Así no sé si lo estoy haciendo bien o no —confesó afligido. —¿Vas a dejarme fuera para siempre?Hoseok se lo quedó mirando intensamente. Realmente parecía triste. Taehyung quería oír cosas bonitas de su boca, quería compartir sus pensamientos.—Necesito un poco de intimidad y tú tampoco me abres tus secretos especialmente —replicó cerrándose en banda.Se miraron el uno al otro en silencio, estudiándose sin saber muy bien quién era la presa y quién el cazador. Había un problema de confianza y ambos lo sabían.—Quiero que confíes en mí —susurró él levantándole la barbilla con una mano.—No es fácil, Taehyung. Tú sabes muchas más cosas que yo, cosas que eran importantes para mí y no me las has dicho porque...—Porque quería protegerte —se defendió él.—Confundes la protección con el hecho de mantenerme al margen. A veces la información nos ayuda a estar más preparados, a ser más fuertes —levantó una mano y le acarició la mejilla. — Entiendo que es su manera de comportarse. Son así. Pero, Taehyung, no estás tratando con alguien de tu clan. Te estoy pidiendo que me dejes formar parte de tu mundo y eso implica contármelo todo. ¿Entiendes? Enseñarme lo que tú sabes.—Tienes una manera de pensar muy distinta a la mía, Hoseok —él se frotó en su mano como un perrito. —Si te enseñara, tú querrías acompañarme, vendrías conmigo. Eres así, lo he visto en tu interior. Me asusta ponerte en peligro. Yo querría tenerte sólo para mí —lo abrazó como si no quisiera dejarlo escapar nunca. —Guardarte en un lugar donde nadie pudiera hacerte daño.—Si me relegaras, me harías daño —su voz sonó amortiguada por el pecho de él.—Pero no te mataría.—Hay muchas maneras de morir —susurró. —No soy frágil.—No —dijo orgulloso y prendado de el. —No lo eres. Eres como mi hermano. El siempre insiste en venir, en acompañarnos, y no es consciente de lo peligroso que es para nosotros poder perderlo. La guerra no está hecha para algo tan bello como ustedes. No nos entienden... son lo más valioso para nosotros. ¿Cómo creen que podríamos mantenernos en el buen camino si a ustedes les hacen daño? ¿Quién nos iluminaría luego?—Pero aunque no luchemos, hay otras maneras de ayudarles, otro modo de colaborar con ustedes —replicó apasionado. —Nos sobreprotegen demasiado. Yo... no podría estar contigo si tú me tratas así, Taehyung —apartó la mirada para que él no viera el brillo de las lágrimas asomar por sus ojos. Le dolía el corazón al verse en ese dilema.—Tienes razón —contestó él inesperadamente. No podía leerle la mente, pero las parejas eran empáticas y sí que sentía su aflicción. —Veré lo que le puedo hacer. Lo intentaré —lo tomó de la cara y lo besó con una ternura tan intensa que él tuvo que agarrarse a la pechera de su camiseta para no caerse. —¿Lloras por qué te dolería apartarte de mí si así fuera? —le preguntó juntando su frente con la de él.Hoseok tragó el nudo que tenía en la garganta y lo miró con los ojos implorantes.—No sé por qué lloro —negó con la cabeza. —Me descolocas, Taehyung.—Yo sí que lo sé. Lloras porque te dolería —puso los dedos sobre sus labios para acallarlo. —Te dolería porque me...—Por fin, Taehyung —la voz de Jungkook cortó la conversación de cuajo.Taehyung y Hoseok se giraron para mirarlo un poco avergonzados por su melosa actitud.Jungkook advirtió las lágrimas de Hoseok y frunció el ceño.—He interrumpido algo. Lo siento.—No, tranquilo —Hoseok se limpió las lágrimas en un gesto rápido. —Ya bajábamos.—Hoseok —Taehyung lo tomó de la muñeca.—Luego, Taehyung —le advirtió en un tono que sólo él podía oír.—Pero yo...—Luego. Esta noche —le repitió mentalmente.Taehyung asintió. No se le daba muy bien esperar, la paciencia no era precisamente una de sus virtudes.—Esta noche entonces —entrelazó los dedos con los de él y bajaron juntos las escaleras.Se habían reunido todos en la inmensa cocina. Jungkook miraba a su hermano y a Hoseok como si quisiera averiguar por qué el lloraba.Jimin y Yoongi no dejaban de arrasar el frigorífico ante la mirada de asombro de Baekhyun y Yongguk. María preparaba unos gofres para intentar saciar el apetito de todos. Kai y Chanyeol acababan de llegar. Kai se había sentado sobre la encimera de la cocina y Chanyeol estaba apoyado en la mesa al lado de la silla donde Baekhyun había tomado asiento.En realidad, todos intentaban fingir que no querían asegurarse de que Hoseok estaba bien, entero. Querían cerciorarse de que la nueva pareja, como mínimo, no reñía.—¿Cómo estás, Hoseok? —preguntó Baekhyun preocupado. —Ya sabes... ¿Estás... bien?—Sí —dijo María. —¿Cómo dormiste, jovencito?Hoseok intentó no sonreír al ver cómo todos esperaban una respuesta. Taehyung estaba divertido ante tanta preocupación. Yongguk, sin embargo, lo miraba exigiendo venganza.—Bien —contestó Hoseok sonriéndole para tranquilizarla. Tomó un mango, lo peló, lo cortó y le ofreció un trozo a Taehyung sin ser consciente de lo íntimo que eso era ante los ojos del resto. — Dormí muy bien, aunque me costó conciliar el sueño.Taehyung lo miró divertido y sus ojos verdes se encendieron de calor. Lo tomó de la muñeca, acercó su mano y se metió los dedos con la pieza de fruta en toda la boca. Hoseok entreabrió los labios cuando sintió que él le relamía uno a uno los dedos y luego le plantaba un beso en toda la palma.—Mmm... Qué bueno... —sonrió él pícaramente.—Taehyung... Compórtate... —le ordenó.
—¿Me das comida de tu propia mano y me dices que me comporte? Eso es muy erótico, pequeño.
—Basta, no seas absurdo. A ti te parecería erótico hasta ver cagar a un cerdo.
Taehyung soltó una carcajada. Una de las auténticas, de ésas que nacen en el estómago y te hacen cosquillas en la garganta. Fue una risa sincera que sorprendió a su hermano y a sus amigos y a ellos también les hizo sonreír y mirar a Hoseok complacidos, aprobando al joven cáraid de Taehyung.—Pues sí —dijo Baekhyun alzando las cejas y mirando a su amigo con aprobación. —Sí que estás bien.—Entonces... ¿Han dormido bien? ¿No te duele nada, Taehyung? —preguntó Yoongi cruzándose de brazos y sonriéndoles. —Ayer estabas bastante indispuesto.Hoseok lo miró echando fuego por los ojos.—Muy bien, Yoongi —contestó Taehyung repasando a Hoseok con ojos hambrientos. —Ya no me duele nada.—¿Qué le dolía, señor? —preguntó María untando los gofres de chocolate.Jungkook se aclaró la garganta al ver las marcas de los incisivos, ligeras, pero marcas al fin y al cabo, en sus cuellos. Aquella conversación se estaba saliendo del tiesto.—Los huevos —comentó Jimin haciendo que todos se partieran de la risa.—¿Perdón? —dijo María agrandando los ojos de una manera no demasiado inocente.—Huevos —corrigió él. —¿Podría hacerme unos huevos fritos, también?—Claro —contestó María achicando los ojos. —Joven Jungkook, ¿me acercas los huevos de Jimin?Aquel comentario tomó a todos desprevenidos y de repente estallaron a carcajadas. No se podían aguantar.Jungkook lo miró de reojo de un modo desafiante. Cogió dos huevos de encima de la mesa y el mismo se encargó de partirlos y echarlos a la sartén.—Dos huevos, muy hechos. Tostaditos a poder ser —sugirió Jungkook.—Chaval... —susurró Yoongi limpiándose las lágrimas de tanto reírse. —Qué crudo lo tienes.María se fue de la cocina y los dejó solos.Jimin no contestó. Sus ojos estaban clavados en Jungkook. En su manera de moverse, en ese porte elegante y sexy que lo hacía parecer inaccesible.Baekhyun miró a Jimin y a Jungkook con ojos de alcahueta. Luego sonrió al ver a Hoseok, tan cómodo y a gusto con la cercanía de Taehyung. Y finalmente tuvo que girarse a mirar a los dos berserkers. Kai era todo porte. Chanyeol, el que tenía al lado, parecía ocupar todo el espacio y el aire de alrededor.Chanyeol lo miró. No le sonrió, no le hizo ningún gesto para que se sintiera cómodo. Simplemente lo miró cómo si no hubiese nadie más en la cocina, sus ojos de obsidiana eran todo un espectáculo.—Bueno —Kai se apartó del respaldo de la puerta, —ya veo que estás bien, Hoseok. Me alegro.Hoseok se sonrojó pero no lo suficiente para apartar la mirada.—Gracias. ¿A eso han venido todos? —preguntó mientras cortaba otro trozo de mango y se lo metía en la boca. —¿A ver si sigo vivo?—Antes de contestar —dijo Chanyeol, —¿hasta qué punto ellos pueden escuchar? —señaló a Baekhyun y a Yongguk.—¿Perdona? —dijo Baekhyun girándose hacia él con los ojos de color ámbar refulgiendo de incredulidad. —¿Crees que no me acuerdo de lo que pasó la otra noche? ¿Te enseño las marcas que me dejaron en el estómago? —irritado se levantó la camiseta negra que llevaba y les enseñó a todos una fantástica porción de su estómago plano y del diamante que tenía en el ombligo. Las marcas ya casi habían desaparecido. —Sé muy bien de lo que van a hablar aquí así que no me intentes apartar.Chanyeol gruñó extrañamente y se cernió sobre el para encubrirlo ante los ojos de los demás. Eso le obligó a retroceder.—Y yo sé muy bien lo que te pasó. Cúbrete —contestó con un tono frío. —Yo estaba allí. Todos estábamos allí. Es sólo que... —no le salían las palabras y se giró para hablar con Hoseok. —Son humanos.—Premio para el niño —soltó Yongguk. —Relájate, no es para tanto.—Hola, estoy aquí —dijo Baekhyun ofendido al sentirse ignorado.—No está bien que ellos sepan nada de esto. Nunca ha sido así —continuó el berserker.—Demasiado tarde —murmuró Baekhyun. —Ya lo sabemos todo.—Es peligroso que ellos —siguió Chanyeol sin hacerle caso— sepan de nuestra existencia. Nos pondrán en peligro. —Oye, guapo —dijo Baekhyun encarándolo, —¿crees que estamos tan locos de airear lo que vimos? Mi amigo es un medio hombre lobo con colmillos. ¿Crees que lo pondría en peligro? No soy tan tonto como para revelar nada de esto.—Me fío de mis amigos, Chanyeol —dijo Hoseok caminando hacia ellos. —Jamás dirán nada.—¿Estás seguro? —preguntó él mirando a Baekhyun de un modo que al chico no le gustó nada. — Éste es distinto. Lo puedo oler.—No te pases —advirtió Yongguk señalándolo con el dedo.—¿Que me puedes oler? —repitió Baekhyun poniéndose a un centímetro de su apuesta cara. Era guapo. Muy guapo. —Chucho, cuidado con lo que dices, no me gusta cómo me hablas.—¿Cómo me has llamado? —dijo él divertido ante el atrevimiento de Baekhyun.—Chucho.—Paren ya los dos —ordenó Hoseok sorprendido ante la actitud de Chanyeol y Baekhyun. —Mis amigos se quedan, Chanyeol. No los voy a echar de mi vida.—Sí, me quedo. Digo, nos quedamos —Baekhyun miró a Yongguk. —Nos hemos pasado la noche hablando de lo que hemos vivido aquí. Queremos ayudarles en su misión de ahuyentar a los vampiros y a los lobeznos.—Tú no puedes ahuyentar a nadie. Eres un imán para los problemas, bonito —lo cortó Chanyeol.Baekhyun lo miró extrañado, sin entender muy bien a qué venía esa actitud agresiva hacia él.—¿Qué pasa contigo? ¿Hoy no te han dado tu ración de Royal Canin? Pobrecito —musitó Baekhyun desafiante. —¿Es que no tiene correa? —miró a Kai enfurecido.—Claro —contestó Chanyeol atravesándolo con las palabras. —¿Quieres unos azotes?Baekhyun palideció al oír ese comentario. Miró a Chanyeol como si él supiera cosas de su vida que había intentado enterrar. Como si él lo conociera.—Chanyeol —Hoseok corrió a abrazarlo al ver lo lívido que estaba Baekhyun. Sólo él conocía los detalles escabrosos de la vida de Baekhyun y no permitiría que nadie volviera a herirlo así. —¿Por qué has dicho eso?Baekhyun se apartó de su abrazo. La vulnerabilidad se reflejaba en el temblor de sus labios, pero sus ojos de ámbar almendrados volvieron a desafiarlo.—Bobby, perro bonito —tomó una naranja, miró a Chanyeol y la tiró al comedor haciendo que volara y luego rodara por el suelo. —Busca.Kai agrandó los ojos sorprendido. Ese chico era el primero que desafiaba a su amigo de un modo tan abierto.Chanyeol tensó los músculos de la mandíbula hasta hacerlos palpitar.Los vanirios miraban la escena sin poder creérselo.Taehyung se tensó al sentir la alarma de Hoseok ante las palabras del berserker.—¿Qué les pasa a los de Barcelona? ¿Son todos tan atrevidos?—Si nos tocan las narices, sí —contestó Baekhyun alzando la barbilla.Chanyeol lo miró fijamente y luego miró a Hoseok.—Traerá problemas —y dicho eso, les dio la espalda y se fue.Kai se lo quedó mirando. Lo estudiaba. Nunca había visto a su amigo perder los nervios.—Hoseok, te llamaré —dijo Kai disculpándose.—Dile a mi abuelo que estoy vivo —ordenó mientras acariciaba el pelo de Baekhyun.—Sí —Baekhyun se frotaba los brazos, todavía un poco consternado por el comentario de Chanyeol— y, de paso, le dices que saque a ese desagradable a pasear más a menudo. Está muy tenso.—Cuidado, chico —advirtió Kai dándole la espalda. —Hay que tener mucho cuidado con Chanyeol.Hoseok esperó a escuchar la puerta de la entrada cerrarse. Luego se volvió a mirar a Baekhyun.—¿Qué quieres decir con que quieren ayudarnos?—¿Cómo no íbamos a quererlo? —repitió Baekhyun abriendo los brazos. —¿Cuántas veces tiene una persona de vivir lo que hemos vivido nosotros en dos días que llevamos aquí? Es algo impensable. Cuando éramos pequeños jugábamos a los superhéroes, ¿te acuerdas?—Sí —asintió Hoseok y sonrió con melancolía.—Tú puedes ser un héroe con tus dones, Hoseok. Yo lo puedo ser con mis acciones. Quiero quedarme aquí y ayudarlos, como sea. No puedo seguir siendo indiferente a todo esto. Dime ¿con qué cara volverías a retomar tu vida si supieras de esto? Y sé sincero, Hoseok —le señaló con un dedo desafiándolo.—Pero, Baekhyun...—Nada de peros. Lo tengo decidido. Aquí nos quedamos —lo cortó su amigo alzando el mentón. —Ahora lo único que tienen que decirnos es cómo podemos ayudarlos.Hoseok miró a Yongguk con la boca abierta.—No pueden hablar en serio. Tienen una vida en Barcelona, tienen...—Nimiedades —contestó Yongguk metiéndose un cacho de gofre en la boca.—La familia no es ninguna nimiedad —dijo Hoseok frunciendo el ceño.—La familia es la que te toca. Y tú conoces bien cómo es la mía —le dijo Baekhyun cruzándose de brazos. —Sabes perfectamente que si por mí fuera elegiría una nueva.—Se pondrán en peligro y no quiero que les hagan daño —confesó como último recurso mirando a Taehyung. —Diles algo.—No puedo decirles nada, Hoseok. Son sus decisiones y creo que a ti te hará bien tenerlos cerca. Además, tienen razón. Necesitamos ayuda —se encogió de hombros. —Y ellos necesitaran protección y nosotros se la daremos.—¿Qué? —preguntó en un susurro. —Taehyung, no.—Necesitamos ayuda —repitió él acercándose a Hoseok. —Las cosas tienen que cambiar y nos vendrá bien tener un apoyo humano. He estado pensando en ello y creo que sé cómo pueden ayudarnos. Ya no están a salvo. ¿Quieres llevar todo este caos a Barcelona?—No, no quiero. Pero... —rebatió. —Son frágiles y, además, son los únicos amigos que tengo. No soportaría que les hicieran daño.—Harán todo lo posible para alcanzarte a través de ellos y querrán cazarlos. Desde la noche en el pub, se han convertido también en objetivos. Tarde o temprano lo habrían sido. Choi y Wonho los habrían utilizado en tu contra y lo sabes —Taehyung le puso las manos sobre los hombros para tranquilizarlo. —Por eso los traje aquí. Nosotros podemos darles la protección y ellos pueden echarnos una mano.Hoseok lo miró unos segundos y finalmente bajó los hombros. —Tienes razón... Creo.Taehyung sonrió y Baekhyun abrazó a Hoseok para tranquilizarle. —No nos pasará nada —le aseguró. —¿Y a qué les vamos a ayudar? —preguntó Baekhyun excitado.
----- CHAPTER BREAK -----
Mientras iban en el Cayenne de Taehyung, Hoseok lo miraba impresionado por lo rápido que cavilaba su mente. Era un visionario, un hombre terriblemente inteligente y lleno de iniciativa.Taehyung iba a montar una página web. Algo relacionado con la tradición celta, una página informativa sobre la cultura ancestral de Britannia. Sin embargo, la página tendría unos tribales simbólicos que sólo los vanirios puros y los que fueran descendientes podrían reconocer. La web tendría también un foro, por supuesto. Taehyung tenía la esperanza de que en el foro encriptado todos los vanirios esparcidos por el mundo volvieran a entrar en contacto.Él estaba convencido de que el celta vanirio, al ver los tribales y las palabras antiguas reflejadas en la página, se identificarían con ellas e intentaría entrar en contacto con los responsables.Taehyung había decidido que era momento de unirse, de reencontrarse y de trabajar codo con codo. Habían sido muchos años de guerras, de enfrentamientos con vampiros y lobeznos, pero también de terribles desavenencias entre ellos y los berserkers, y de indiferencia ante la posibilidad de conocer a los que eran como ellos y estaban fuera de Inglaterra.La indiferencia era lo peor. Si se hubieran interesado un poco más tal vez tarde o temprano habrían sabido de esas sociedades que los capturaban y los torturaban.Hoseok observó su mano grande y fuerte coger el cambio de marchas automático y sintió deseos de acariciarlo.Taehyung había querido que Baekhyun y Yongguk fueran los responsables de mantener la página actualizada y que fueran también los moderadores de los foros con el único objetivo de observar y avisar en cuanto alguien interesante se pusiera a hablar con ellos.En ese caso, Taehyung y los demás entrarían en contacto con los que pudieran ser vanirios perdidos o hijos de vanirios.La cuestión era cerrar filas, agrandar el grupo e informar de las sociedades de humanos que trabajaban con vampiros y lobeznos para desgracia de berserkers y vanirios. Todos debían saber la verdad, todos debían aprender a defenderse como ellos estaban aprendiendo ahora. Todo se tenía que saber. Desde las ubicaciones masivas de esos malditos, hasta el radio de acción de raptos, ataques, violaciones y asesinatos que pudieran utilizar para su beneficio. La cuestión era organizarse y estructurarse por grupos de trabajo. Estaba convencido de que la página serviría para ello. La página sería el medio para que todos se unieran y se reconocieran de nuevo.Baekhyun y Yongguk serían los enlaces y, por supuesto, se les pagaría por ello. Ése iba a ser ahora su trabajo.Hoseok puso su mano más pequeña sobre la de Taehyung. Taehyung abrió los dedos para que entrelazara los suyos con los de él y los cerró para mantener su mano pegada a la suya. Luego lo miró con dulzura y le sonrió.—Taehyung lo que has hecho hoy... —Hoseok meneó la cabeza. No le salían las palabras.Él tragó saliva y algo incómodo apartó la mirada. La lluvia golpeaba con fuerza el cristal delantero del coche. Encendió el limpiaparabrisas. —No he hecho nada.—No es cierto —repuso girando el cuerpo para mirarlo directamente. —Hoseok...—¿Te estás poniendo colorado? —dijo divertido. —Para.—Escucha... — se acercó a él y le puso la mano sobre el mentón para obligarle a mirarlo.—Así no puedo conducir.—Ambos sabemos que puedes conducir sin manos y con los ojos vendados si quisieras —miró como sus labios intentaban no sonreír. —No te hagas el duro. —Nene... Estoy duro siempre que estás a mi lado.—Oh, cállate, estás enfermo —se inclinó hacia delante y lo besó en los labios mientras Taehyung sin ningún problema dirigía el coche a su antojo. Ambos volvieron a sentir el latigazo de deseo en sus cuerpos. Era tocarse y la piel se les ponía de gallina.—Quítate la ropa —le dijo él con voz ronca mordiéndole los labios. —Los cristales son opacos, nadie te verá, sólo yo y...—No pienso quitarme la ropa, Taehyung —contestó con la risa en la voz. —Te he besado porque he querido, no para seducirte.—Un beso tuyo para mí es como un afrodisíaco. Siempre quiero más.—Pervertido —pero lo dijo riendo.Hoseok quería agradecerle el detalle que había tenido con Baekhyun y Yongguk. No sólo les estaba dando la posibilidad de trabajar, sino que les había abierto la puerta de su clan, confiando en ellos sólo porque eran sus mejores amigos y también porque él estaría más feliz con alguien cercano a su lado. Y, además, les había ofrecido su protección y él nunca los traicionaría.Pero es que no sólo había hecho eso. Taehyung no había tenido ningún problema para darles una de sus casas para que vivieran en ella. Una casa en Notting Hill, con servicio y chóferes que los llevaran y los trajeran a dónde y de dónde ellos quisieran.Sus amigos estaban encantados con la idea. A Hoseok no dejaba de sorprenderle lo dispuestos que estaban para ayudar a la causa.Baekhyun lo veía así: Había dos equipos. Uno formado por los berserkers y los vanirios, y otro formado por los vampiros, los lobeznos y los humanos malos, como muy apropiadamente los había bautizado. En medio de los dos equipos se encontraba la humanidad ignorante. Unos la protegerían y los otros la acecharían. Yongguk había dicho que estaban dispuestos a equilibrar la balanza, a hacer de humanos buenos y unirse a los berserkers y a los vanirios en la lucha por el bien de la humanidad.—Esto es un trabajo trascendental, uno existencialista, uno importante —había dicho Baekhyun emocionado. —Y no la mierda que me ofrecerían en otro lugar por unos miserables euros.Taehyung les iba a pagar muy bien. Él era muy generoso aunque no lo quisiera reconocer y, en realidad, no le importaba el dinero. Hoseok pensó en su nueva situación y lo entendió. Cuando tienes tanto dinero, deja de ser importante, ya no se convierte en una prioridad para sobrevivir. Ahora viviría para la supervivencia de otros.Sonrió en su interior. Estaba contento, terriblemente asustado por ellos sí, pero egoístamente contento porque iban a vivir cerca suyo.Volvió a mirar a Taehyung mientras seguía tomándolo del mentón y supo que nadie podría haberle hecho un regalo mejor. Embobado, miró sus rasgos masculinos, sus ojos verdes que lo devoraban y lo mimaban por igual y entonces lo entendió. Estaba perdidamente enamorado de él.Rendido ante la evidencia, le soltó la barbilla, se apartó de él y volvió a acomodarse en su butaca mirando por la ventana para distraerse.—¿Estás asustado por algo? —le preguntó él. Se había dado cuenta de su cambio de actitud.—No —contestó rápidamente.—Sí. Estás preocupado —refunfuñó él. —Y yo me siento fatal porque no sé lo que estás pensando. ¿Tampoco me lo vas a decir?—No hay nada que decir —intentó aparentar normalidad.—Respecto a lo que hablamos antes... ¿por qué te empeñas en cerrarte a mí? ¿No entiendes que es lo natural entre nosotros? Tu mente y la mía se tienen que fundir siempre, no sólo cuando a ti te apetezca.—No puedo... aún.Taehyung lo miró con desesperación y volvió a centrarse en la carretera, enfriando así el ambiente entre ellos.Hoseok no lo permitiría. Deslizó una mano sobre el muslo musculoso de Taehyung y la dejó ahí, dejando que su calor traspasara el pantalón y calentara su piel.Taehyung apretó la mandíbula, estaba cansado de quedarse al margen. Así no eran las parejas vanirias. Pero no pudo contenerse al sentir su tacto dulce y cariñoso. Cubrió su delicada mano con la de él, la levantó, la giró y la besó en el interior de la muñeca murmurando sobre su piel.—Poco a poco, pequeño. A tu ritmo.No le soltó la mano durante todo el trayecto. La casa donde se encontraban formaba parte de un complejo residencial de Dudley. Territorio vanirio.—Tranquilo...—No...—Tranquilo...—Pero, Taehyung —respiraba agitado en sus brazos mientras miraba con odio a Wonho, —se han reído de mí.—Lo sé. Pero lo pagarán.—¿Hoseok? —preguntó Wonho con engañosa voz melosa. —¿Hoseok, eres tú? —Sí, desgraciado. Soy yo.—Hoseok ha habido un malentendido. Yo... yo no tengo nada que ver con esto. Yo quería decírtelo, pero... pero Choi me hubiera matado...—Cinco años... Cinco años engañándome...—No te engañaba. Cuidaba de ti. Yo... no, no... yo te habría protegido... te habría llevado conmigo a algún lugar...Taehyung gruñó y se acercó a la camilla. Le dio a una palanca y Wonho pasó de estar en horizontal a estar en vertical. Taehyung le quitó la venda de los ojos y lo miró fijamente.—Basta —ordenó el vanirio con voz cortante.Wonho achicó los ojos para acostumbrarse a la tenue luz de la sala y luego miró a Hoseok.—Impresionante... —susurró con un brillo lascivo en la mirada.Taehyung le dio un fuerte puñetazo en el estómago y lo dejó blanco y sin respiración durante un largo minuto. Lo agarró del pelo y le susurró al oído.—No te atrevas a mirarlo.—Has... —Wonho tosió para coger aire. —Estás... Hoseok, eres espectacular.Hoseok se acercó a él, intentando sostener a los demonios que lo animaban a arrancarle los ojos.Wonho no vio llegar la primera bofetada.—Ésta por engañarme —susurró fríamente. —Y ésta —Wonho tampoco vio llegar la segunda bofetada. La cara le fue de un lado al otro —por disparar a Taehyung y querer hacerle daño.Taehyung tuvo ganas de abrazarlo, sacarlo de allí y llenarle de mimos durante todo el día. Nadie lo había protegido nunca de ese modo.—Cuéntame, Wonho —dijo Hoseok con voz melosa y atrayéndolo con sus ojos. —Cuéntamelo todo. ¿Para quién trabajas?Wonho lo miró embobado y Taehyung se limitó a admirarlo, aunque no le gustaba que bajara su tono de voz con nadie más que no fuera él.—Trabajaba para el servicio de inteligencia del estado. Detectamos a personas con poderes extrasensoriales, las estudiamos y averiguamos qué es lo que las hacía distintas, más evolucionadas. Un proyecto subvencionado entre otras cosas por el departamento de defensa. Jung Choi, Lee Rae y Shin Eun son los cabecillas del proyecto. Una noche Choi, me encontró y me dijo que tenía algo espectacular entre manos —la mirada perdida. La voz monótona y sin emoción. —Me dijo que había un grupo de personas, que trabajaban en algo parecido a lo que yo, pero mucho más secreto. Investigaban a seres que no eran humanos —se quedó callado. —Pero que era secreto de estado y no podía decir ni una palabra de ello a nadie.—Continúa —Hoseok se cruzó de brazos.—Estos seres tienen poderes extraordinarios. Unos mutaban a animales y otros controlaban todo a su antojo. Estos últimos tienen una debilidad. El sol. Como vampiros y hombres lobos. Sólo que no son nada de eso, ¿verdad?— ¿Y estas tres personas se encargan del proyecto por completo? ¿No hay nadie que...?—Hay cinco hombres más. Ellos son los que realmente dan el visto bueno general a lo que se hace allí. Tres de ellos son vanirios, creo, pero la sed los perdió. El último cayó hace dos días.—¿Quién? —preguntó Taehyung con un gruñido.—Sehun.Hoseok se tensó y Taehyung golpeó con tanta fuerza la camilla que ésta dio una vuelta entera de campana. Wonho chilló por la impresión.—¿Qué? ¿Qué pasa? No... no me maten —se había despertado del hechizo de la voz de Hoseok y tenía los ojos brillantes.—MIERDA! —gritó Taehyung. —ÉL ERA EL HERMANO DE NAMJOON. Su hermano... ¿Cómo fue capaz? No me lo quería creer, pero es cierto.Wonho se echó a reír como un histérico.—Ninguno de esos cinco psicópatas tiene remordimiento alguno —afirmó. —Hoseok —movió su mandíbula, —pegas de maravilla. Si... si me sueltan los ayudaré a encontrarlos. Sé dónde se esconden...—No nos vas a comprar. Quiero sus nombres ahora —Taehyung lo agarró de la pechera y lo sacudió.—Lu... Lucio, Seth y el... el otro ya sabes quién es. Sehun.Hoseok se frotó los brazos con la mirada perdida. Sehun se había convertido.—¿Qué te han ofrecido a cambio por venderle tu alma al diablo, Wonho? —sus ojos eran dos líneas lilas.Wonho apretó la mandíbula en un intento por evitar que sus palabras salieran de su boca.—Contéstale —Taehyung le dio una cachetada en la cara.—La... la inmortalidad. Seré como ustedes. Fuerte, longevo y poderoso. Hay muchos humanos que trabajan para ellos. Hay grupos de cazadores que los persiguen porque creen que son vampiros y están dispuestos a clavarles una estaca en su corazón. Los toman y los torturan. Hay otros que sólo son esclavos. Los proveen de alimento con su propia sangre. Luego están los que son como Choi. Los iniciados, los recién transformados. Yo seré uno de ellos.—Serás estúpido —espetó Taehyung con una fría sonrisa. —Parece que a todos les atrae que los conviertan, pero lo que no se dan cuenta es que la persona que te convierte se convierte en tu banco de sangre. ¿Crees que Sehun estaría dispuesto a alimentarte? Yo creo que no.—Lo ha hecho con Choi.—Créeme. Choi ayer estaba muerto de hambre. Creo que ya le ha negado la primera toma.—Pero si no se alimentan —susurró Hoseok, —morderán a los demás y acabarán de convertirse en animales sin escrúpulos como los nosferátums.—Serán nosferátums, porque Sehun ya lo es. Está provocando el caos.—Pero seré poderoso y longevo de todos modos —replicó Wonho.—¿Quiénes son los otros dos? —preguntó Taehyung tirándole del pelo.—Un par de berserkers renegados que también están mutando a la gente, ¿saben? No se llevan muy bien con los otros tres que mueven todo el cotarro, pero también tienen a su prole. Creo que se llaman Strike y Hummus.—Estás acabado —musitó Hoseok incrédulo.—Y tú te follas a un vampiro —Wonho escupió al suelo con asco. —No hay diferencia.—No es verdad —le dijo Hoseok alzando la barbilla indignado. —Los vanirios no son vampiros — Taehyung sonrió ante su respuesta. No negaba lo que hacía con él. —Estás muy equivocado. Además, tú eres cómplice de un terrible genocidio contra una raza distinta a la tuya. Eres más monstruo que ellos.—Cuando Sehun te coja, Hoseok, vas a llorar tanto... Te arrancará de cuajo toda esa humanidad que dices tener y te obligará a ver cómo se come el corazón de este idiota —señaló a Taehyung con un gesto despectivo de su barbilla. —Y de tu abuelo y de todos esos que...—Cállate o te corto la lengua y se la tiro a las ratas —susurró Taehyung rodeando su garganta con los dedos.Taehyung miró a Hoseok, soltó una maldición al verlo pálido y asustado, se alejó de Wonho y lo abrazó, acariciándole el pelo con la mejilla.—Escúchame, precioso, no te va a pasar nada. No temas.—¿Y a ti? —preguntó con la voz temblorosa. —También irá a por ti.Taehyung se apartó para mirarlo a la cara. No estaba preocupado por sí mismo, sino por él. Sintió que la preocupación de él lo abrazaba dándole calor y fuerzas. Sin duda era afortunado de tenerlo.—Wonho, ¿Quién dejó a mi padre en el container? —Hoseok lo miró de reojo.Wonho echó la cabeza hacia atrás y soltó una cínica carcajada.—Tu antiguo doctor.—¿Qué? —estaba pálido de nuevo.—En algún momento recuperó los escrúpulos y dejó a Namjoon a la vista de los vanirios para darles pistas sobre cómo encontrarnos. Él también trabajaba para ellos. Choi y Sehun lo mataron. Era un traidor. Él quería sacarte de esa casa y dejar que vivieras tu propia naturaleza. Viejo cabrón... por su culpa los vanirios han llegado a nosotros.—Hijos de puta, son unos cobardes... —susurró Hoseok lleno de pena por el señor Seung.—Sehun está esperando el momento adecuado —susurró Wonho con odio. —Irá a por éste y lo matará —sus ojos destellaban odio al mirar a Taehyung. —Maldito cabrón. ¿Ya te has acostado con él? El... Hoseok... Tú eres mío... Yo estaba ahí para ti. Protegiéndote... Esperaba que llegara tu conversión. Zorra... Tendrías que haberme esperado...Taehyung lo soltó, y soltando una maldición sin pensárselo dos veces, con un rápido movimiento se colocó delante de Wonho, lo arrancó de las correas y lo lanzó dando volteretas por los aires hasta que su cuerpo chocó contra la pared e hizo un boquete en el hormigón.Dio un salto y voló hacia el cuerpo que yacía dislocado en el suelo. Wonho seguía vivo, pero a su ya malograda pierna se le añadía un hombro desencajado, la mandíbula partida y una de las costillas sobresalía por su cuerpo.—Taehyung, espera... —susurró Hoseok asustado y tembloroso. —Taehyung.—Él no es tuyo, ¿me oyes? —Taehyung no lo oía. Se disponía a darle un puñetazo letal.—Taehyung. No...—Sehun me vengará —Wonho lo amenazó. —Sehun irá a por ti, porque te... te has apropiado de lo que él quería. Como hizo Namjoon.—¿Cómo? —preguntó Hoseok corriendo a arrodillarse al lado de Wonho. —Contéstame.—Se... Sehun se enamoró de Jin. Él lo quería, pe... pero tuvo que ver como su hermano se lo llevaba en su lugar.—No lo llegó a conocer para enamorarse de él... —susurró Hoseok negando con la cabeza. — No puede ser.—Hacía tiem... tiempo que lo deseaba. Sehun llevaba más de veinte años intentando desentramar la disposición genética de las especies, porque intuía que la sangre berserker les daría suficiente fuerza como para resistir al... sol. Experimentó con la sangre de berserkers, pero no lograba nada. Después decidió desistir en sus experimentos porque todos fracasaban —intentó tomar aire. —Pero un día lo vio. Se enamoró de ese berserker. Quería tener a Jin, se enamoró, se obsesionó. Pero Namjoon se cruzó y le privó su principal anhelo. Lo apartó de él. Sehun quería todo lo que Namjoon tocaba y eso sólo aumentó su deseo y sus ansias de venganza hacia ellos.—¿Sehun quería a Jin? —repitió Taehyung absorto.—Él los vi... vigiló durante los años que estuvieron fuera. Se llenó de ra... rabia y rencor y esperó a vengarse. Además, des... descubrió que la sangre berserker no lograba los resultados adecuados, no... no les hacía nada. Muerto de odio y frustración hacia los berserkers y hacia Jin, arrancó a Hoseok de sus brazos y a ellos dos los torturó, durante... durante años. Ahora desea a Hoseok y no se detendrá hasta que lo tenga.—Tendrá que pasar por encima de mi cadáver antes. ¿Y por qué siguen raptando a berserkers y a vanirios? ¿Han descubierto algo? —preguntó Taehyung sorprendido por aquellas revelaciones.Wonho cerró los ojos y escupió sangre.—No... Aún no... —Taehyung lo sacudió.—Es una manera de mermar sus fuerzas y un modo de seguir haciendo experimentos, porque final... finalmente, después de décadas de experimentación... él... él descubrió algo hace poco.—¿Qué? —preguntaron los dos a la vez.—Hoseok... tu... —espiró una última vez, se ahogó con su propia sangre y murió.Hoseok lo miró horrorizado. Se dio cuenta que se le empañaba la vista hasta que comprendió que lloraba por él. Por los recuerdos que tenía, que aunque eran falsos, seguían ahí.—¿No estarás llorando por este asesino, verdad? —preguntó Taehyung furioso.—Tienes que controlarte, Taehyung —sugirió limpiándose la humedad de las mejillas. — Deberíamos haberlo interrogado y lo has matado.—Él... ha dicho —su voz afilada salió disparada. —Ha dicho que eras suyo.—¿Y QUÉ? —le gritó levantándose furioso.¿Y qué? Que no había podido aguantar oír esas palabras.—Que no es verdad... —él también se levantó cerniéndose sobre éste.—Podría habérnoslo dicho todo y tú lo has echado a perder... —tenía los puños apretados a ambos lados del cuerpo.—Sí... Lo he echado a perder... Y me he sentido mejor al reventarle la columna a ese asesino... ¿No te gusta lo que ves? Pues escucha esto. Yo soy así, soy un destructor, Hoseok... Acostúmbrate —lo agarró de los brazos y lo apretó con fuerza. —Soy un guerrero, un cazador, ¿entiendes? No soy gentil.—Me haces daño —le advirtió obligándolo a que aflojara las manos. —No, no eres gentil. Eres un bruto y no tienes autocontrol. Por tu culpa ahora no sabemos nada más.Se dispuso a darle la espalda pero Taehyung con un gruñido de frustración lo agarró del codo y lo obligó a que lo mirara.—Nadie te hablará así mientras yo esté delante. ¿Me has oído? —le cogió la cara con ambas manos y juntó su frente a la de él. —Lo mataría otra vez, Hoseok —declaró desesperado. —Y tampoco me arrepentiría. Tú no eres de él.—No soy una propiedad, Taehyung —contestó cautivado por el dolor que teñía la voz del vanirio. —Tienes que dejar de verme como una posesión. No es sano.—Lo... lo sé —confesó Taehyung cerrando los ojos y agitando la cabeza. —Pero te siento como si fueras mío, parte de mí. No voy a permitir que nadie te hable así.—Taehyung... —le echó los brazos al cuello y lo abrazó. No estaba enfadado con él, sólo tenía miedo de lo que había dicho Wonho. ¿Y si hacían daño a Taehyung? ¿Y si... lo mataban? —Sólo estoy asustado. Abrázame.Taehyung lo abrazó y lo alzó del suelo meciéndolo con él.—No me pasará nada —lo tranquilizó. —¿De verdad tanto te preocupa lo que me pueda suceder?Hoseok apretó su cara contra el cuello de él ocultando su expresión, protegiéndose de su vulnerabilidad. Taehyung no debía saber lo importante que ahora era para él.Taehyung se arrepintió de todo lo que había pasado entre ellos. Si desde el principio hubiese sido distinto, en ese momento Hoseok podría haber reconocido abiertamente lo mucho que le importaba él. Pero él no confiaba, todavía.Aún no. Le había dicho en el coche.Inspiró cansado por esa situación. Era difícil para un hombre como él, esperar y reconocer que su felicidad y su humor, dependían de ese chico que tenía entre sus brazos. De si algún día le decía que lo necesitaba o que le importaba o que lo quería.Él lo quería. Lo amaba. Obligándose a apartar de su mente esa sensación dolorosa de rechazo, lo abrazó con más fuerza.—¿Lo sabías? —le preguntó él al cabo de un rato. Hundió su cara en la curva del hombro de Hoseok. —¿Sabías que él te deseaba? ¿Qué te quería?—Creo... creo que sí.—Cerdo —gruñó él. —¿Y tú eras confiado con él? ¿Le contabas todo? ¿Y él iba a tu habitación cada noche? —Sí.—¿Y tú lo dejabas entrar? ¿Ibas tapado? ¿Te tocaba?—¿Cómo? —se apartó lo suficiente como para mirarlo a los ojos. Estaba resentido y el sorprendido. —No puede ser que estés celoso.—Contéstame —ordenó él admirando la piel de su garganta. —¿Él te tocaba? ¿Te sacaba sangre?Hoseok se sintió extraño y le entraron los calores de la muerte.—Sí —se mordió el labio. Ahora le parecía horrible y algo muy íntimo ese gesto de sacarse sangre ante otro hombre.—Maldición —Taehyung apretó la mandíbula. —Estoy furioso, Hoseok. Creo que voy a patearle el cráneo para asegurarme de que está muerto.—Taehyung, míralo. Lo está —Hoseok le colocó un mechón de pelo rubio detrás de la oreja. —Odio lo que me han hecho —reconoció. —Estoy enfadado —volvió a enterrar la nariz en su cuello. Su olor lo reconfortaba.—No me arrepiento de lo que he hecho, pequeño. No sirve de nada que me sermonees — murmuró él. —Lo habría matado mucho antes.—Lo sé —besó su cuello con dulzura. —No estoy enfadado contigo, Taehyung. Sólo me impresionó lo que hiciste y, además, estaba disgustado por todo lo que estamos descubriendo. Además, ¿quiénes son Lucio y Seth?—Seth es un originario. Había crecido con nosotros, de hecho, quería emparejarse con mi hermano.—¿Con Jungkook? —preguntó sorprendido.—Sí.—Pero no lo hizo.—No. Mi hermano no lo quería. Hace cinco siglos que no sabemos nada de él, no esperaba que se convirtiera, es una noticia terrible. —¿Y el otro?—Lucio —su voz se tornó peligrosa. —Sí.—Era un guerrero poderoso, pero ya de humano se le veía que disfrutaba matando. A mí nunca me gustó. Nada más convertirse se alejó del clan y nunca supimos de él. Aún no me lo puedo creer —le acarició la espalda. —Son peligrosos. Los tres. Pero yo te protegeré. Hablaremos con Siwon para que nos diga quiénes son los otros dos. A ver si él los conoce.—¿Y quién cuidará de ti? —preguntó besándole en la mejilla. Deslizó su boca hasta la comisura de sus labios y lo besó allí también.—¿Qué ha pasado? —preguntaron Jimin y Yoongi mientras miraban divertidos la escena.—Taehyung me estaba protegiendo —contestó Hoseok mirándolos con una ceja levantada.—Sehun se ha convertido —anunció Taehyung dejándolo de nuevo en el suelo. No le quitó las manos de encima. —En resumidas cuentas. Sehun busca una cura que le permita salir bajo la luz del sol. Creía que la sangre berserker podría paliar ese defecto. Quiso probar su teoría con Jin, de quién estaba enamorado, pero Namjoon se adelantó al reclamarlo como su cáraid. Furioso, los persiguió por todo el mundo jurando venganza, pues consideraba que Namjoon le había robado a su compañero. Cuando los halló, los separó de Hoseok y los torturaron durante años. Descubrió algo... pero no hemos sabido qué era.—Joder—dijo Yoongi serio. —¿Cómo no pudimos darnos cuenta de nada?—¿Cómo íbamos a saberlo? —reprochó Taehyung. —Otra cosa. Los fundadores de la secta que nos persigue son Sehun, Lucio y... Seth. Se han convertido en vampiros.Jimin se envaró al oír ese nombre y en su cara se posó una determinación absoluta.—¿Sehun se ha convertido? —la voz de Yoongi se tornó hielo.—Hay que dar caza a Sehun y Choi. No quedaran libres de esto —sentenció Taehyung. —Hay dos berserkers más que mueven el cotarro junto con los otros tres. Barreremos las casas de Sehun y destruiremos las sedes de Newscientists de todo el mundo. Sehun se esconde en algún lugar y nos está vigilando. Debemos localizar las guaridas de Seth y Lucio. Hasta ahora éramos cautelosos, pero esto ya se ha acabado. Vamos a muerte. Avisaré a Siwon para que ponga en alerta a los suyos.—Hoy mismo haremos redadas —Yoongi cogió el iPhone y se puso a hacer llamadas telefónicas.—Daremos con ellos. Por cierto, Tae —antes de dar media vuelta, Jimin lo miró, —seré el guardián de tu hermano y, si me lo tengo que llevar a otra parte, que no te quepa duda de que lo haré.Taehyung sonrió con sarcasmo.—¿Me estás pidiendo permiso?—No, no te pido permiso. No si tiene que ver con su seguridad. Pon a tu hermano en aviso — ignoró el comentario. —No le gustará.—¿Pero tú no te echarás atrás, verdad?—Jamás —dijo solemne. —Deberías saberlo, Taehyung.—Lo sé, Jimin —sonrió comprensivo.Jimin salió acompañado de Yoongi y dejaron a Hoseok y a Taehyung solos.—Quiero irme de aquí, Taehyung —pidió Hoseok mirando a su alrededor asqueado.—Como desees. Todavía tengo cosas que enseñarte. Taehyung miró a Wonho y, al cabo de un segundo su cuerpo hizo combustión, como si alguien lo hubiera rociado de gasolina y hubiera echado una cerilla encima. Abrazó a Hoseok y, ante el asombro del joven, salieron de la sala volando. No podía creérselo. Su coche. Su BMW estaba aparcado delante del jardín de la que era su nueva casa. Impoluto. De un azul eléctrico hermoso. Perfecto.—Mi coche... —susurró Hoseok caminando delante de Taehyung. Tenía los ojos abiertos y la mandíbula desencajada. —Es mi coche.—¿Te hace ilusión tenerlo aquí, precioso? —le preguntó él ilusionado caminando con las manos detrás de la espalda.—¿Lo has traído para mí? —se giró para mirarlo a los ojos.—Supuse que era algo que te había costado pagar y que te gustaría conservar. Así que pensé...—¿Lo has traído para mí? —repitió esperando a que él lo reconociera.—Bueno... supongo que sí.—¿Supones?—Sí. Lo he traído para ti.—Gracias, gracias, gracias —lo besó las tres veces y él se quedó con ganas de más. —¿Por qué?—Ya te lo dije.—Dímelo otra vez. Ya no me acuerdo —se puso de puntillas para estar a la misma altura de sus ojos. —Tengo memoria de pez.Taehyung se paró en seco y le dio un empujón mental para que pudiese entrar en sus pensamientos.—No, Taehyung —frunció el ceño enfadado. —No quiero que entres.—¿No te fías de mí, todavía? Quiero estar dentro de ti —gruñó con impotencia.—No, hasta que yo lo decida.—Hoseok, tienes que parar esto. Tienes que enlazarte conmigo. Por favor. —Antes contéstame—le ordenó agarrándole dulcemente de la pechera. —No quiero —ahora Taehyung estaba enfadado.Hoseok se dio cuenta de que le sentaba realmente mal que él le negara las cosas, así que reaccionó utilizando su poder. Le acarició los labios con la yema de los dedos, se los delineó y se aupó un poco más para rozar su boca con la de él. Un roce suave.—¿No quieres? —preguntó con la voz enronquecida.—No me vaciles, Hoseok —murmuró él comiéndose los labios rosados de Hoseok con los ojos. Su cuerpo estaba tenso y tenía los puños apretados. —Eres peligroso.—No lo hago, Taehyung.—¿Y qué quieres entonces? —meneó la cabeza confundido por su actitud.—Que reconozcas las cosas —se volvió a aupar y le besó en la comisura de los labios, apoyando su peso en el pecho de Taehyung.—No me lleves al límite, nene. Ninguno de los dos sabrá cómo reaccionaré —era una amenaza.—No te gusta ceder terreno, ¿eh, Taehyung? Si las cosas escapan de tu control, te pones nervioso.—Esto no es un juego. Estarás más seguro si tú y yo mantenemos nuestro enlace mental. Y deja de provocarme. Ya te he dicho que mi carácter es muy explosivo desde que te conozco. Me tienes completamente desequilibrado.—Entonces, únete al Club de los desequilibrados. Esto tampoco es fácil para mí. Tú has hecho que me comporte así y tú eres el culpable de que ahora me quiera proteger de tu intromisión mental —relajó las puntillas de los pies y se alejó un paso. —¿Quieres que confíe en ti? Entonces, contesta a mis preguntas con sinceridad. Sólo son preguntas.—Son preguntas que muestran muchas debilidades a los enemigos —contestó dando un paso hacia él y arrinconándolo entre él y su BMW. —Nos persiguen. Te persiguen, Hoseok. ¿Eres consciente del peligro que corremos?Hoseok sintió el frío de la carrocería en los riñones.Sí. Era consciente del peligro que el vanirio podría correr. Y estaba muy preocupado.—¿Taehyung? —Jungkook apareció por la puerta. —Un coche precioso, Hoseok —se cruzó de brazos y los miró divertido por su actitud. —Caramba, hermanito... Vas a detalle por día.—Ahórrate los comentarios —contestó él cogiendo a Hoseok de la mano bruscamente. —¿Te han contado?—Sí.—¿Y qué te parece? —preguntó extrañado por la calma de su hermano. Jungkook miró a Hoseok y sonrió con complicidad. Hoseok resopló entornando los ojos.—¿Entonces ya te has preparado? —continuó Taehyung. —Jimin vendrá a...—Jungkook alzó una mano para que él se silenciara.—¿Se está portando bien mi hermano? ¿Es demasiado para ti, Hoseok? —le dijo el joven caminando hacia ellos.—Tranquilo. Lo tengo controlado —respondió Hoseok mirándolo de reojo.—No los entiendo a ustedes. Pueden estar aquí ahora, vigilándonos, y están así de tranquilos.—No somos estúpidos, Taehyung. Nuestro radar va tan bien como el suyo —replicó su hermano. —Si tu no sientes peligro, nosotros tampoco. Ahora no hay nadie que nos esté acechando y lo sabes.Taehyung gruñó.—Jungkook, se trata de Lucio y Seth. Seth estaba obsesionado contigo. Jungkook lo miró fijamente. —¿Y qué? No me dan miedo.—Ni a mí tampoco, joder —replicó él cada vez más frustrado. —Pero ustedes tienen que estar protegidos. Son importantes.—Qué astuto —musitó Hoseok intentando liberar su mano de la de él.—Jimin te llevará con él —continuó Taehyung. —Él te protegerá, siempre lo ha hecho y me fío de...—Estaremos donde creamos que más se nos necesite —contestó Jungkook altivo. —Y te aseguro que esta noche no nos la va a estropear nadie. Por eso estoy aquí, vengo a por Hoseok. Y Jimin no se va a atrever a acercarse a mí, tenlo claro —pero lo dijo nervioso y sin convicción.—¿Qué pasa esta noche? —preguntó Hoseok mirando a Taehyung con curiosidad y tranquilizando así el ambiente entre los hermanos.—¿No le has contado nada, Taehyung? —alzó las cejas divertido. Miró a Hoseok— Es la noche de las hogueras. 24 de Junio.—Eso he oído. ¿Y qué pasa esta noche? Donde yo vivo es San Juan, pero no tiene nada especial a excepción de que ese día no se trabaja.Jungkook resopló robando la mano de Hoseok de la mano enorme de Taehyung.—Déjamelo un ratito. Ya no se va a escapar —lo miró por encima del hombro. —Ponte guapo, hermanito y alegra esa cara de cabreo.Hoseok siguió a Jungkook mientras lo llevaba cogido de la mano. Miró a Taehyung con preocupación que observaba con el rostro ensombrecido como las dos cabezas morenas se juntaban para cuchichear.—Lo verás a la noche —le aseguró Jungkook dándole una palmadita en el dorso de la mano. — Tampoco se va a escapar. Tranquilo. Él ya sabe lo que tiene que hacer.—Está molesto —aseguró lleno de remordimientos. Él lo había llevado a ese estado.—Ya va bien que por una vez tenga a alguien que le baje los humos. No te preocupes por él ahora. Vamos a ponernos guapísimos. —¿Para qué?—La noche de las hogueras es como el baile de la rosa del principado de Mónaco. Sólo que nosotros lo hacemos de un modo celta. Y este año tenemos invitados berserkers.—Tu hermano no me había dicho nada —volvió a mirarlo por encima del hombro. El enfadado ahora era él. —A lo mejor no quería invitarme. A lo mejor él...—Tranquilo, cariño. Su actitud es propia de un hombre nervioso y asustado. —¿Por qué? —frunció el ceño de nuevo. —Vamos dentro y te cuento.Taehyung observó a los dos chicos de su vida. Se llevaban bien y nunca había visto a Jungkook tan entretenido con nadie. Trataba a Hoseok como si fuera un juguete preciado para él, como un hermano pequeño. Hoseok miraba encantado a Jungkook y agrandaba los ojos en señal de sorpresa ante las cosas que el vanirio le estaba explicando.La noche de las hogueras. Estaba muy nervioso porque era especial y sería la prueba definitiva para él y Hoseok.Por la noche, si los dioses estaban de acuerdo con su relación, los marcarían anudándolos para siempre.¿Cuál iba a ser la reacción de su joven pareja?
----- CHAPTER BREAK -----
Hoseok observaba su reflejo en el espejo. Su cabello estaba peinado hacia atrás, dejando ver su sexy frente. Llevaba una camisa de vestir de color rojo, un saco negro, pantalones de vestir ajustados del mismo color y zapatos negros. El traje marcaba su cuerpo a la perfección.Jungkook se le acercó por detrás y admiró su obra. —Cielo, esta noche vas a ser el rey de las llamas. —¿Crees que le gustaré a Taehyung? —se pasó las manos por encima del saco en un gesto de agitación.Jungkook lo miró con incredulidad.—¿Me tomas el pelo? A mi hermano le gustarías incluso cubierto de escupitajos.—Eso es asqueroso.—Cierto —se echó a reír.—Tú también estás muy guapo, Jungkook —reconoció.—Gracias —asintió con modestia el vanirio.El llevaba una camisa de vestir del mismo color, perfectamente abotonada, encima un saco negro, pantalones de vestir ajustados del mismo color y zapatos negros de punta cuadrada. Por último, su cabello estaba acomodado de costado haciéndole ver aún más guapo.—Nos vestimos así en recuerdo a nuestros rituales celtas. La noche de las hogueras es realmente toda una declaración de intenciones. Mi hermano no habrá querido agobiarte más de lo necesario, por eso no te ha contado nada.—¿Tú crees? —se giró para mirarlo a los ojos.Jungkook le había explicado que esa noche, los celtas se enlazaban a través de una ceremonia a aquellos que escogían como parejas. El símbolo del fuego representaba el alma y la pasión, de ahí que esa noche se llamara de las hogueras, porque todo se relacionaba con ese elemento que hace que todo arda.—Cuando los dioses nos transformaron, la muy zorra de Freyja conjuró que si alguna vez un vanirio encontraba a su pareja, no se vincularían totalmente hasta que llevaran el sello divino. Y ellos otorgan ese sello.—¿Cómo es eso? —le había preguntado Hoseok con un estremecimiento.—Es una marca sobre la piel. Un tatuaje de color marrón que sale en una zona representativa del cuerpo, un lugar especial que simbolice algo de su relación. El sello es definitivamente lo que te pone el rótulo de «No tocar» a ojos de los demás.—¿Me van a tatuar?—Nadie lo hará. El símbolo aparecerá sobre tu piel—No estoy seguro de querer llevar un tatuaje. —No puedes hacer nada al respecto.—Ya, claro, como no... —exhaló con irritación mientras Jungkook sonreía por su actitud. —¿Y únicamente sale esa marca de vinculación en esta noche?—No. En realidad, debería salir a la tercera vez que se vinculan íntimamente, con el intercambio de sangre incluido por supuesto —se ruborizó.Hoseok pensaba sobre eso, de pie ante Jungkook, observándolo con admiración y reconocimiento por haber encontrado a alguien amigable que le contara las cosas con conciencia y paciencia. Lo trataba con cariño, como bien podría hacerlo Baekhyun. Sí, iba a ser un gran amigo.—Yo no lo tengo y te aseguro que...—Más de tres veces, supongo —Jungkook supuso correctamente. —Sí —asintió mirando a otro lado.—Es porque no te estás dando a él al cien por cien. ¿Todavía le privas tu mente?—No quiero ser tan transparente cuando él no lo es. Y no creas que no tengo ganas de abrirme a él, pero si me vuelve a ocultar algo o a engañar, no podré volver a hacerlo de nuevo. Las emociones aquí son muy fuertes y, por ahora, no puedo con ellas.—Taehyung está arrepentido por todo.—Lo sé.Jungkook asintió.—Todo saldrá bien, pero se tienen que arriesgar.Hoseok pensó en Taehyung y sintió su corazón calentarse. Arriesgar. Como si ya no fuera un suicida en lo que a el vanirio respectaba. Se aclaró la garganta. —¿Cómo es el tatuaje que nos sale?Jungkook inclinó un extremo de su labio en una tenue sonrisa. —Es un nudo perenne. —¿Un nudo?—Es un símbolo celta. El nudo perenne nunca se deshace y representa el complemento, el apoyo incondicional, la fuerza y la fusión de la pareja. Los celtas lo intercambiábamos con los amantes demostrando así que esa relación era para siempre. Supongo que a Freyja le gustó esa idea romántica, así que decidió marcar a aquellos que se vinculaban con el mismo símbolo.—Vaya con la diosa...—Es una gran cabrona. Fastidia a las parejas y les hace pasar las de Caín sólo porque el salido mental de su marido era un asalta-camas. Aún no entiendo cómo Morgana no ha salido en nuestra defensa y le ha pateado su bonito culo.—Así que no te gustó lo que hizo con ustedes —se echó a reír. —Ya sabes... los colmillos, el cambio de color de los ojos, la sed de sangre y, por supuesto, la exigencia de saber que si no encuentras realmente a tu pareja, no puedes ser feliz.—Es una vinculación muy exigente y muy dura. Creo que no siempre se puede encontrar a tu media naranja, ¿sabes? A veces puedes equivocarte cuando crees que la has encontrado... —sus ojos se tiñeron de tristeza, pero cambiaron tan rápido de expresión que Hoseok creyó que se lo había imaginado. —Pero no deberían cerrarnos las puertas ante la posibilidad de intentar ser dichosos con otras personas. Nosotros somos un clan poderoso, intentamos cuidar de la humanidad y nos pasamos la vida ocultos, para que no sepan que existimos.—se retiró un mechón de pelo negro— Las mujeres y otros hombres estamos muy protegidos y no tenemos mucha libertad. Así que siempre estamos rodeados de los mismos, de manera que no se nos da la posibilidad de encontrarnos con nadie que pueda estimularnos, alguien que nos fascine... como, por ejemplo, le ha pasado a Taehyung contigo.—Así que está fascinado conmigo —susurró divertido.—Tienes a mi hermano en un estado de atontamiento muy preocupante, chico.—Me gusta —dijo orgulloso.Jungkook se echó a reír.—¿Tienes tú un nudo perenne en tu piel?—No.—¿Por qué no tienes pareja? —le dijo Hoseok de sopetón.Jungkook tomó el lápiz de ojos negro y lo hizo rodar entre sus dedos mientras se pensaba la respuesta.—Mi corazón está... está herido de muerte —se encogió de hombros. Nunca le había sido tan fácil hablar con alguien como lo hacía con Hoseok. El muchacho le inspiraba confianza. —Mírame, te voy a repasar.—¿Estuviste enamorado?A Jungkook le entraron ganas de reír. ¿Enamorado? Él había vivido, respirado y luchado por otra persona durante muchos años, en su juventud. No había estado enamorado, sino completamente abducido por él. Luego, todo cambió.—Lo estuve muchísimo tiempo —contestó con pena.—¿Qué pasó?—Elegí mal —hizo una mueca con los labios.Hoseok siguió con atención las expresiones de Jungkook mientras le pintaba los ojos.—¿Tú y Jimin siempre se han llevado tan mal?Jungkook dio un respingo. Hoseok era muy directo y tenía que acostumbrarse. Los de su clan habían aprendido a hablar lo justo y con sabiduría, pero eso había quitado espontaneidad y autenticidad a sus actos. Hoseok conservaba todo eso y le gustaba.Jungkook devolvió el kohl a su lugar.—¿Es él verdad? Él te ha roto el corazón —inquirió Hoseok.—Es difícil... Él y yo...—Puedes hablar con él. A veces se hacen cosas horribles creyendo que es lo que se debe hacer —lo tomó de la mano apretándosela con dulzura. —Esas decisiones hacen daño tanto al que las toma como a quién sufre las consecuencias y entonces te llenas de odio y rencor y crees que jamás volverás a creer en esa persona que tanto te ha hecho sufrir. Pero hay que saber perdonar, porque si no lo intentas, si no consigues transmutar el dolor en aceptación y en amor, te privas de la posibilidad de ser feliz. Sólo aquéllos a los que más quieres y que más te quieren son los que nos harán más daño.Jungkook agrandó los ojos ante las palabras de Hoseok.—También eres sabio, Hoseok, y un gran orador. Me gustaría que otros pudieran escucharte —le apretó la mano en reconocimiento.—No sé qué te hizo, pero...—Hoseok, no —le dio un beso en la mejilla. Estaba acongojado y realmente parecía sufrir con ese tema. —Ya has dicho mucho y yo todavía no estoy preparado para hablar de ello.—Está bien. Pero recuerda lo que me ha hecho a mí tu hermano. Y mírame ahora... He tenido que perdonarle, Jungkook, porque el odio me carcomía y me hacía sufrir y porque sentía algo mucho más fuerte por él de lo que nunca he llegado a imaginar que fuera posible.—Pero todavía no lo has perdonado del todo. No estás marcado y es porque no confías en él —señaló Jungkook con suficiencia.—Me está costando, Jungkook. No es fácil. Pero, en fin, creo que tampoco soy el más idóneo para dar consejos. Mi cabeza es un caos.—Tú lo has dicho —sonrió comprensivo. —Aun así, tu caso y el mío... son diferentes. Pero estoy orgulloso tanto de ti como de él. Ha sido valiente por su parte. Mi hermano ahora está rodeado de luz y nunca lo había visto tan cautivado. Vuelve a estar vivo.—Tú también volverás a estarlo —Hoseok estaba convencido de ello. Un hombre como Jungkook encontraría el amor. Debía ser amado.—No lo veo tan claro. Una vez viví bajo el sol, pero ahora me hace daño.—Jungkook...—Vamos —lo tomó de la mano y tiró de él. —Cuando mi hermano te vea, va a sufrir un colapso.Hoseok asintió. Esperaba de corazón que Jungkook sanara sus heridas. Le había cogido mucho cariño y deseaba que Jimin y él arreglaran sus desavenencias, porque si veía algo claro en su historia, era que Jimin había sido el culpable de herir de muerte a su corazón. Cuando Taehyung lo vio aparecer entre las hogueras que rodeaban el bosque de Kilgannon, sencillamente sufrió un colapso. Hoseok vestía como los celtas, se veía incluso mejor que todos los de su clan y su porte denotaba la misma actitud. Un hombre celta, orgulloso, hermoso y muy consciente de su magnetismo. Su cabello negro peinado hacia atrás mostraba su tierna y sexy frente, dejando admirar su atractivo rostro.Jungkook hablaba con él y ambos sonreían. Taehyung no podía dejar de mirar al hijo de su mejor amigo. Era todo un espectáculo de luz y colores para él.—Hoseok —le dijo Jungkook entre dientes. —Ahí está mi hermano. Tienes que ver la cara que pone nada más mirarte.Hoseok alzó la mirada y buscó con los ojos a Taehyung. No le hizo falta buscar mucho. Ya lo olía y, además, Taehyung era el hombre más atractivo que había en aquel inmenso bosque rodeado de hogueras cercadas con piedras. Su pelo rubio medio alborotado y sus ojos verdes lo estaban evaluando centímetro a centímetro.Taehyung lo miró fijamente. Hoseok lo miró a él. Y el fuego de las hogueras alcanzará cuotas altísimas con sus llamas.—Vaya, Tae —le dijo Yoongi con una mirada de admiración a Hoseok. —Tu cáraid puede dejar a un hombre sin aliento —Taehyung no apartó la vista de su chico y no contestó a Yoongi. —¿Verdad, Jimin?Jimin estaba apoyado en un árbol mirando fijamente al chico que acompañaba a Hoseok. Su pelo azabache estaba acomodado de costado y tenía dos rayas negras sobre la mejilla derecha.Yoongi alzó las cejas y se echó a reír.—Por favor! —exclamó exasperado. —Mírense... Dan pena. Embobados por dos chicos. Juro por Odín que esto no me sucederá a mí —burlándose de ellos se dio media vuelta y se fue a rondar a los que estaban allí reunidos.Jimin se acercó a Taehyung y se cruzó de brazos para ver cómo se acercaban los chicos.—Si en algún momento percibimos algo extraño...—Tranquilo, Jimin. Estamos todos en alerta. Si fuera por mí, ahora no estaría aquí, sino que estaría en un lugar más seguro con Hoseok. Pero es la única fiesta que realmente celebramos, es parte de nuestra cultura y una de las noches en las que se pueden emparejar todos.Jimin apretó la mandíbula.—Si se atreven a atacarnos esta noche...—No. No esta noche. No tan pronto. Ya saben que los hemos descubierto y, además, han sitiado las propiedades de Sehun. Estará muy entretenido ahora ocultándose y reorganizando su secta.—No es sólo él quien me preocupa.—Seth y Lucio no están en Inglaterra. Tenemos vigilancia en todo el país y, de momento, no hay noticias de ellos.—Seth vendrá —aseguró con vehemencia. —Lo presiento.—Puede ser. Les acabamos de declarar la guerra. Ahora sabemos quiénes son y qué hacen, y nosotros nos estamos uniendo para combatirlos. No se quedarán de brazos cruzados mientras los saboteamos.Jimin miró a Jungkook y asintió con decisión.—Hay que vigilarlo, Taehyung.Taehyung lo miró de reojo y asintió con un leve gesto de la barbilla. —¿Qué tienes pensado?—Me lo llevaré. No sé ni cuándo ni cómo. Sehun conoce la profecía que recae en Jungkook —se encogió de hombros. —Seguramente ha informado a los demás sobre él. También irán por él.—Sé que lo protegerás, Jimin. Es muy importante para nosotros.—Nunca lo deseó —sonrió amargamente. —Freyja lo marcó para siempre.—Jungkook tiene mucho poder en su interior. Los dioses sabían lo que debían de hacer. Es el ungido.—No le preguntaron.—No tenía opción —replicó Taehyung mirándolo comprensivo. —Estás preocupado por él.—Sí.—No tienes que preocuparte por él, amigo mío. Debes ocuparte de él.Jimin se sorprendió al oír hablar a Taehyung de aquel modo. Hoseok lo estaba cambiando, lo serenaba y lo llenaba de paz, de ahí que surgieran sus sabios consejos. Más que nunca admiró a Hoseok por hacer de su amigo un hombre feliz y admiró a Taehyung por no haberle temido al amor y al poder que éste despierta en el interior de las personas cuando se comparte con la pareja perfecta.Jungkook y Hoseok llegaron a su misma altura y Jimin retrocedió un paso hasta volver a apoyarse en el mismo árbol donde estaba anteriormente. Miró a Jungkook con un falso gesto indiferente y éste lo miró a él durante unos largos segundos que parecieron eternos y luego saludó cariñosamente a su hermano, como si nunca se hubiera fijado en Jimin.Cuando Taehyung miró a Hoseok para piropearlo, Jisoo y Hero que se acercaban a ellos con las manos entrelazadas, se adelantaron.—Hoseok, estás precioso —le dijo Jisoo saludándolo cariñosamente y besándolo en la mejilla. Miró a Taehyung y los ojos le brillaron de complicidad. —Me alegra que compartas esta noche con nosotros —reconoció la hermosa mujer volviéndolo a mirar.—Gracias —contestó el joven sonrojándose ligeramente. Parecía que todos allí sabían lo que iba a suceder entre Taehyung y el.—Taehyung —dijo Hero desviando la atención. —Siwon y sus chicos ya están aquí.—Gracias por invitarlos, Taehyung —le dijo Hoseok agradecido.—De nada —asintió él.—De hecho, ahora están tomando un poco de nuestro preciado hidromiel —comentó Hero complacido.—Entonces tendrán que disculparme un momento —resopló Taehyung pesaroso. —Yoongi preparó esta vez todo el proceso y creo que lo dejó fermentar demasiado... Está muy fuerte y hay que advertirles.—¿Hidromiel? —preguntó Hoseok.—Es nuestra bebida predilecta en noches de solsticio y rituales —contestó Jisoo.Tomó del brazo a Hoseok y Jungkook y se los llevó con ella.Taehyung y Hoseok se miraron fugazmente y el habría jurado que Taehyung se disculpaba por no poder atenderlo personalmente.—¿Qué es? —inquirió Hoseok centrándose en Jisoo.—Está hecha de agua de lluvia y miel —le dijo la alta y azabache mujer. —¿Quieres que vayamos y la probemos?—Sí —soltó Jungkook. —Será divertido.—¿Lleva... lleva alcohol?—Es como vino... y sí —asintió Jisoo divertida. —Se te sube a la cabeza.—¿Ustedes se emborrachan? —dijo un escéptico Hoseok dejándose arrastrar hacia la zona donde bebían las mujeres.Todas ellas estaban ataviadas con vestidos helénicos, el pelo suelto y sandalias planas con tiras hasta las pantorrillas. Hoseok admiró tanta belleza femenina junta. Las mujeres eran preciosas, esbeltas y con cierto aire aristocrático.El mundo vanirio era un mundo visceral y nocturno. Sin embargo, todo en él estaba impregnado de belleza.Todas lo miraron y le sonrieron dándole la bienvenida. Hoseok enseguida se sintió cómodo, pero cuando creyó que le faltaba su mejor amigo, Baekhyun apareció de en medio de ellas.—¿Baekhyun? —exclamó Hoseok feliz.—Dios mío, Hoseok... — Baekhyun estaba tan bonito. Incluso a él le habían vestido, llevaba una camisa roja con la parte de arriba sin abotonar dejando ver sus clavículas y parte de su pecho, encima un saco de color negro, pantalón negro muy ajustado, zapatos negros y su pelo caoba brillaba como si fuera fuego. —Este vino lo carga el diablo.Los allí presentes se echaron a reír ante la ocurrencia de Baekhyun. Hoseok admiró la facilidad que tenía su amigo para contactar con la gente.—¿Qué haces aquí? —preguntó.—Jungkook es misericordioso —contestó Baekhyun sonriendo al hermano de Taehyung. —Nos dijo que nos vendría bien despejarnos y conocer mejor su mundo. Además, tu querido novio es un nazi, ¿lo sabías? Ya nos está dando trabajo que hacer y pretendía que nos quedáramos encerrados en la casa de Notting Hill. Lo ha dispuesto todo para que estemos allí y tenemos guardaespaldas que no nos dejan a sol ni a sombra. Sólo llevamos unas horas en esa mansión y ya me estaba ahogando — sorbió cerrando los ojos con placer. —Qué bueno está esto!... Por cierto, la casa es tan grande que voy a necesitar un mapa para no perderme.—¿Yongguk también está aquí? —Hoseok miró a los alrededores.De repente se oyeron vítores y carcajadas al otro lado, donde bebían los hombres de los barriles. Allí, un Taehyung muy divertido golpeaba la espalda de Yongguk para que no se ahogara con el hidromiel. No le fue difícil imaginarlos hace dos mil años con las caras pintadas, las espadas y los escudos en mano, vitoreando y chillando de alegría cuando ganaban una batalla.Hoseok sintió fuego en las entrañas cuando miró el inmenso cuerpo del vanirio junto al de su mejor amigo, y eso que Yongguk era grande.Cuando se giró para mirar a Jungkook, éste ya le ofrecía la primera copa de hidromiel.—Por ti, Hoseok. Bienvenido a casa.Al mirar a las vanirias, todas tenían una copa en la mano y lo miraban esperando que el bebiera. Baekhyun volvió a llenar su copa del barril y alzó el brazo preparado para brindar.Hoseok inspiró profundamente y al exhalar dijo.—Por ustedes.Vaciaron sus copas de golpe y Hoseok siguió su ejemplo. Cuando aquel gustoso y dulce líquido se deslizó por su garganta, se relajó por completo maravillado por el regusto que dejaba en su lengua y en el paladar.—Madre mía... —susurró. —Esto hay que comercializarlo, porque nos haríamos ricos.—Está bueno, ¿verdad? —Jisoo le pasó un brazo por encima. El hidromiel desinhibía a todos.—Por eso los romanos luchaban contra Asterix. Querían su pócima —sonrió aceptando otra copa que le ofrecía Baekhyun.—Que no decaiga... —musitó Baekhyun pasándose la lengua por los labios.—Huele bien, brilla como el oro y es buenísimo.—Amén —exclamó Jungkook bebiendo de su segunda copa.—¿Y Yoongi ha hecho esto? —preguntó un incrédulo Hoseok al aceptar la segunda copa de Jisoo.Algunas suspiraron al oír el nombre de Yoongi.—Uff, ese hombre las pone cachondas, querido —murmuró Baekhyun mirándolas de reojo. —La verdad es que está muy bueno.Se echaron a reír ante el atrevimiento de Baekhyun.—Yoongi es un terrible mujeriego —dijo Jungkook observando a lo lejos al susodicho. —Pero sabe cómo hacer una buena fermentación alcohólica de la miel... —bebió de un trago su segunda copa y le dio el vaso a Baekhyun para que se lo llenara. —Y su hermano es un inepto. Quiero otra copa.—Vaya turca vas a coger, Jungkook —comentó Baekhyun mientras le volvía a llenar la copa.—Bienvenida sea —alzó la copa de nuevo , todas las vanirias, incluido Hoseok lo imitaron. —Por un mundo sin trípodes que nos amarguen la vida —exclamó mirando a los hombres que reían y jugaban entre ellos.Jisoo se echó a reír con Jungkook y entonces, cuando abrazó al hermano de Taehyung muerta de la risa, Hoseok divisó su tatuaje. En el hombro derecho, había un precioso tribal circular de color marrón oscuro, del tamaño de una moneda. En el centro del intrincado dibujo había una especie de gema de color amarillo. Sin duda era un sello hermoso.—¿Te gusta su tatuaje, Hoseok? —preguntó Baekhyun observando el diseño.Jisoo se giró hacia ellos y sonrió orgullosa.—Es mi sello.—¿Hero lo tiene igual? —preguntó Hoseok maravillado por el dibujo.—Oh, sí —asintió Jisoo mirando a Hero a lo lejos. Hero percibió que Jisoo lo observaba, se giró y le guiñó un ojo. —Él me pertenece.Hoseok miró a la pareja y sintió un poco de envidia por la aceptación que había entre ellos.—Creo que llevan muy lejos lo de la pertenencia —musitó Hoseok por encima de su copa.—A ti también te sucederá —Jisoo se encogió de hombros y bebió de su copa. —¿No estás marcado aún?—No.—¿No me quieres preguntar nada? —lo miró de reojo con complicidad.—No sé...—¿Quieres saber si te dolerá?—¿Me dolerá? —frunció el cejo oscureciendo sus ojos lilas.—Sí —intentó no echarse a reír.—Fantástico —replicó desganado. —¿Y a él?—Oh, a él también. Pero se les pasará.—Basta, no los aguanto —les dijo Jungkook. —Tomen otra copa por los que no tienen a nadie a quien arrimarse, me están dando ganas de vomitar. Brindemos por mí —levantó su copa de nuevo y todos lo imitaron.—¿Es un club nuevo? —preguntó Baekhyun. —¿Me puedo apuntar? —miró de soslayo al grupo de hombres formado por berserkers y vanirios. Entre ellos estaba el desagradable de Chanyeol. —¿No traen a sus parejas?—¿Quiénes? ¿Los berserkers? —dijo Jungkook señalándolos con la cabeza. —No pueden. Es luna llena y necesitan descansar para lo que les espera. —¿El qué? —preguntó Hoseok curioso.—Son noches de acoplamiento. ¿Es que no te ha contado nada tu abuelo? —No sobre eso.—Cuenta, Jungkook —Baekhyun lo animó a proseguir mientras miraba divertido al enorme berserker que ahora lo miraba a él con desdén. Baekhyun parecía caerle tan bien como el vanirio a él.—De hecho, es todo un detalle que estén hoy aquí. Supongo que se irán porque sus parejas los necesitan. Necesitan acoplarse con ellos, culpa de la luna —se encogió de hombros y el mismo volvió a llenarse un nuevo vaso de hidromiel. —Se pasan toooodo el día cardando —sonreía divertido.—¿Y tú cómo lo sabes? —preguntó Jisoo intrigada.—Una noche vi a una pareja en acción —confesó algo avergonzado. —Hace años. Era luna llena. No se pueden imaginar lo salvajes que son...—¿Ah, sí? —Baekhyun alzó una ceja y volvió a mirar a Chanyeol desde lo lejos. Éste lo observó completamente quieto mientras vaciaba su hidromiel. Devolvió el vaso a Taehyung, le dijo algo y el vanirio volvió a llenarle el vaso.—Cariño —Jisoo puso una mano sobre el hombro de Jungkook, —cuando encuentres a tu cáraid verás que los vanirios no es que estén muy domesticados en ese aspecto —luego miró a Hoseok y le guiñó un ojo.Hoseok sonrió mientras bebía y luego controló los movimientos de Taehyung. Quería verlo. Quería estar con él.Allí estaba ese hombre, haciendo de anfitrión de los que hasta hacía unos días eran aciagos enemigos de su raza. Kai le había golpeado y, sin embargo, ahora hablaba con él y el berserker parecía que le prodigaba un enorme respeto.Los coches rodeaban el claro del bosque donde estaban celebrando. Yoongi se dirigió al suyo, abrió la puerta del piloto y encendió su equipo de música.Inmediatamente la canción No fear, de The Rasmus, sonó alto y claro, a una gran escala de decibelios.—QUE EMPIECE LA FIESTA!... —gritó eufórico con el cuello echado hacia atrás.Hoseok sintió una profunda emoción al ver lo que allí sucedía. Vanirios y Vanirias corrieron para ubicarse en el centro de las hogueras y empezaron a mover sus caderas sinuosamente. No atendían a los de su alrededor, les daba igual si los miraban.Estaban disfrutando de su sensualidad y no se avergonzaban ante el público.Los berserkers miraban embobados ante su coqueta desinhibición.Baekhyun no tardó en unirse.—Ven, Hoseok... —lo animó.Hoseok observó a Taehyung a lo lejos y pudo comprobar que él lo controlaba de reojo mientras hablaba con Chanyeol.—Sí, ahora iré —le contestó mientras se acercaba al corrillo entre los que se encontraba él.—Vale... —inmediatamente un enorme berserker tomó a Baekhyun de la mano para que bailara con él. Era atractivo. —No hace falta ni que me lo pidas, guapo —le sonrió encantadoramente mientras se cogía a sus hombros y se dejaba llevar.Hoseok se echó a reír al ver a su mejor amigo tan divertido. A medio camino su abuelo Siwon se detuvo a saludarlo.—¿Lo pasas bien, pequeño? —le preguntó.Hoseok se alegró al verlo en un momento tan animoso y lo abrazó.—Hola, abuelo —frotó su mejilla contra su pecho. —También has venido.—Taehyung nos invitó a tomar hidromiel. No podía rechazar la invitación —lo tomó de la cara con ambas manos. Sus ojos parecían desafiantes. —¿Te está tratando bien, Hoseok? Si no es así, dímelo y yo...—No, no, abuelo —se apresuró a cortarlo. —Él... La verdad es que sí.—Yo no quería forzarte a que estuvieras con él. ¿Me crees? No quería obligarte, pero... Es un tema delicado y él realmente es tu pareja y yo...—Abuelo —tomó su inmensa y callosa mano entre las suyas, —lo comprendo. Me está costando entender este mundo. No es sencillo. Me educaron como a un humano y tengo unos patrones mentales muy cerrados, pero...—¿Sí?—Pero también está en mi naturaleza aceptar todo lo que me sucede ahora. Yo formo parte de esto —miró encantado todo lo que les rodeaba. —Rituales, hechizos, dioses, magia, guerra... colmillos. No me parece tan descabellado y, cada día que pasa, lo entiendo mejor.—Entonces, no es tan horrible, ¿no?—No —contestó mirando a Taehyung, que ahora tenía los ojos velados de incertidumbre. ¿Desde cuándo se mostraba tan transparente con él? —Creo que no.—Tenía miedo de que estuvieras resentido conmigo por imponerte tu relación con él —Siwon se giró y lo saludó con un gesto de la cabeza. —Es un hombre de honor, Hoseok. Él te tratará como te mereces y yo estaré tranquilo si permaneces a su lado.—Abuelo —se abrazó a él. —No puedo estar enfadado contigo ni siquiera con él —se sorprendió al reconocer eso en voz alta. —Todo lo que me ha pasado me ha revelado quién soy.—Eres valiente —dijo con admiración. —Como tu papá lo fue al arriesgarse por amor.—Tú... ¿Tú lo has perdonado?Siwon apretó la mandíbula y bajó la mirada.—El huyó de mí porque temía que no entendiera su relación con Namjoon. Lo que más odio es reconocer que Jin tenía razón. Yo lo habría castigado y repudiado por ello, Hoseok. Entonces no sabíamos nada de lo que sabemos ahora —suspiró y observó a su nieto con ojos llorosos. —Él fue valiente al luchar por lo que quería, se dejó de objeciones sociales entre nosotros, de prejuicios y racismo, y al final su valentía dio un fruto maravilloso.Hoseok tragó saliva para aliviar el nudo que sentía en la garganta.—Tú, Hoseok—prosiguió, —nos has abierto los ojos y nos has dado la posibilidad de hacernos más fuertes. Eres el recuerdo viviente de mi hijo y te quiero por lo que estás consiguiendo y por el hombre que eres.—Gracias —se abrazó fuertemente a él. No quería llorar y le costó mucho encarcelar a las lágrimas para que no se derramasen sobre sus mejillas. —Gracias.—A ti, cariño —besó su cabeza y se alejó un poco. —Entonces, ya me voy —sonrió avergonzado. —¿Vas a estar bien, verdad? —Sí. Estaré bien.—Cualquier cosa, ya sabes dónde estoy. —Sí, pesado —se echó a reír. —Bien —sonrió abiertamente.—Bien —le dio un beso en la mejilla. —Anda, vete.Siwon se alejó de él. Le dio la mano a Taehyung para despedirse, le dijo algo al oído y éste asintió solemnemente para luego mirarlo a él con ojos encendidos.Hoseok sintió un escalofrío al ver a Taehyung acercarse. Grácil, seguro y elegante. Poderoso, pensó mientras pasaba alrededor de las llamas que cercaban la zona.El vanirio no le quitaba los ojos de encima. Hacía rato que quería escoltarlo toda la noche, explicarle qué significaba un día así para ellos, pero todos se lo robaban.Cuando no le quedaba más que cinco pasos para llegar, Kai se cruzó en su camino.Hoseok agrandó los ojos al verlo y le regaló una enorme sonrisa de complacencia.—¿Bailas conmigo? —le preguntó el berserker haciéndole una reverencia.Hoseok se puso de puntillas para mirar a Taehyung. Éste frunció el ceño.—Pues es que...—Es sólo un baile, Hoseok. Luego me iré —Kai inclinó el cuello a un lado y le sonrió pícaramente. —Por favor.Hoseok sacudió la cabeza y sonrió.—Está bien, sólo uno.Taehyung se apartó mientras ambos iban juntos a esa pista improvisada donde todos bailaban desinhibidos. No se hubiera imaginado que unos seres tan letales y agresivos pudieran tener tanto sentido del ritmo.Sonaba de fondo la canción de All Good Things Come To An End. Kai lo cogió de la cintura mientras se movían al son de la música con gracia y elegancia.—Y dime —le susurró Kai al oído, —¿cómo te va con el colmillos?Hoseok se aclaró la garganta.—Bien, gracias. Se llama Taehyung.—¿Te trata bien? —le dio una vuelta para luego volver a cogerlo de la cintura. —¿Es bueno contigo?—Es muy bueno —lo miró censurándolo.—¿Todavía sigues enfadado conmigo por lo que le hice?Hoseok recordó con amargura los latigazos que prodigó Kai a Taehyung.—Debía de haber un castigo por lo que te hizo, Hoseok. ¿Me entiendes? —sus ojos lo miraron rogando perdón.—No me apetece hablar de eso ahora. —¿Y bien?—No. No estoy enfadado. No apruebo esas acciones. Me... me sacude por dentro tanta violencia.—Lo hice por ti —ahora Kai lo mecía más suavemente con sus manos dulces y ligeras.—Bueno... no sé si darte las gracias —apoyó una mano en su hombro para guardar las distancias.—Cuando llegaste a la manada...—Cuando me recogieron, hace apenas unos días —rectificó Hoseok dulcemente. —No somos animales, recuérdalo.—Sí. Pensé que ibas a ser para mí. Mi... pareja.Hoseok se paró en seco y lo miró asombrado.—Sigue bailando —lo animó él arrastrándolo. —Yo creí que era mi momento de emparejarme —se encogió de hombros. —Y de verdad que no me importaría hacerlo contigo.—Kai, yo...—Pero creo que Taehyung ha llegado antes que yo, ¿verdad? —le sonrió con tristeza.—Sí.—No has dudado ni un segundo —hizo una mueca de disgusto.—No, no he dudado —afirmó observando el bello rostro de su amigo.—¿Lo amas?—¿Mmm?—Lo amas.—Yo no he dicho...—Bien —exhaló el aire bruscamente. —Ahora que estoy seguro de que estás convencido ya me puedo ir de esta fiesta de borrachos. Pero, Hoseok...Hoseok todavía estaba confundido por la afirmación tan rotunda de Kai acerca de sus sentimientos por Taehyung.—¿Qué?—Si te cansas de él, siempre puedes venir a mí —un brillo de diversión relampagueó en sus ojos ambarinos.—Oh, cállate —le golpeó en el pecho con fuerza.—Tienes mi número —le hizo el gesto del teléfono con las manos. —Llámame, cariño.—Seguro —levantó el dedo corazón.Cuando Kai se fue, arrastró con él a Chanyeol, que seguía mirando furioso a Baekhyun, y éste lo despedía besando su dedo corazón y deletreando la palabra idiota con los labios mientras meneaba el trasero rozando la entrepierna de uno de los de su manada.Hoseok hizo negaciones con la cabeza. Se odiaban.Luego observó a Jungkook, que bailaba rodeado de vanirios. Intocable. Lejano. Inalcanzable para todos. Y Jimin no le sacaba el ojo de encima. Qué complicado parecía todo entre ellos.Más tarde, sus ojos se detuvieron ante el espectáculo que ofrecían Jisoo y Hero. Aquello era sexo implícito en cada uno de sus movimientos. Hero dejaba que ella se agitara y se moviera entre sus brazos, él aprovechaba y le olía el pelo, le besaba el cuello, le lamía la oreja... Él quería tocarla, pero ella no le dejaba. Mantenía sus manos lejos de ella y lo provocaba. Y cuando se miraron, no sólo había deseo, sino adoración. Habían perdido a dos niños por el camino, pero tenían una vida inmortal juntos para resarcirse. Ambos se amaban y su amor era más fuerte que nada.Un amor como el que sentía por Taehyung. Sí. No iba a negarlo más. Hoseok buscó al vanirio con los ojos y lo vio alejándose de las hogueras y cruzando unos matorrales que lo ocultaron por completo.Hoseok aceleró el paso y lo siguió. ¿Por qué se iba?Cuando cruzó los matorrales, se encontró en una planicie oculta por árboles, en cuyo centro había unas piedras enormes a modo de altares. No había rastro de Taehyung.—¿TAEHYUNG? —preguntó alzando la voz.—¿Te estás divirtiendo, ángel?La voz venía de su espalda. Cuando se giró lo encontró a apoyado en uno de los árboles con las manos en los bolsillos de sus pantalones negros de piel. La cintura del pantalón le quedaba por debajo del ombligo y su piel dibujaba todos los músculos a la luz de la luna. Su torso desnudo, como el de otros vanirios en una noche como ésa. Su pelo rubio alborotado. En su mejilla derecha, tres líneas perfectas de igual medida resaltaban de color negro y hacían que sus ojos parecieran mucho más claros de lo que ya eran.Hoseok lo miró de arriba abajo y se quedó hipnotizado. Pero cuando se centró en sus ojos esmeraldas, tembló de emoción, de anticipación ante lo que podría suceder entre ellos.—Hoy todos querían hablar contigo, por lo visto —se acercó a él pero no lo tocó.—Sí.—Y tu abuelo Siwon… Y Kai —murmuró entre dientes.—Sí, Kai también —contestó achicando los ojos. No parecía muy tierno, precisamente.—Has bailado con él y te has reído con él —le levantó la barbilla.—¿Por eso te has ido?—Me he ido para dejarles intimidad. Parece que la necesitaban. Dime, Hoseok, ¿él te gusta? Si yo no hubiera estado aquí, ¿te habrías ido con él?Hoseok sintió cómo si alguien le echara un cubo de agua helada por encima.—No me lo puedo creer... Claro —le espetó provocándolo. —En cuanto te dieras la vuelta — levantó la barbilla desafiándolo. Los ojos le brillaban por las lágrimas. La rabia se dejaba ver en sus palabras.—Dímelo, Hoseok. Y no juegues conmigo —lo cogió de los brazos apretándolos con fuerza. —¿Es por eso? ¿Por eso no me dejas entrar en ti? No sé ni lo que piensas ni lo que sientes por él. Dímelo... Sé que a él le gustas.—JÓDETE, TAEHYUNG. TE ODIO. TE ODIO... CERDO... TE ODIO... —le golpeó el pecho con fuerza para alejarlo de él.¿Cómo se atrevía a insinuar algo así? ¿Cómo podía siquiera pensarlo?—Por favor, Hoseok —lo apretó contra él abrazándolo con fuerza. Hoseok seguía peleando con él,— Me estoy volviendo loco. Necesito el contacto contigo y no sé si lo que me dices es verdad. No tengo modo de comprobarlo.—Entonces, confía en mí... —volvió a golpearlo en el pecho. —No puede ser tan difícil... —Pero...—Tienes que confiar en mí, Taehyung... Tienes que hacerlo... Si no... Si no me respetas y no aceptas este desafío, nada funcionará entre nosotros —le dijo desesperado sin ninguna posibilidad de detener el torrente de lágrimas. —Tienes que esforzarte igual que yo me esfuerzo en comprenderte.—Hoseok, no está en mi naturaleza hacer las cosas así.—Sí lo está... Jodido cobarde... ¿Crees que yo no quiero fundirme contigo? —sus mejillas estaban rojas de la ira y la frustración.—¿Lo quieres? —preguntó él tembloroso.—Claro que lo quiero, Taehyung... Pero necesito saber hasta qué punto puedo confiar en ti otra vez. Necesito estar seguro de que no te guardas nada para ti.—Pero lo de anoche...—Anoche fue genial —replicó apretando los puños. —Pero no es suficiente. No para mí. Tú te abres mientras me manoseas y te corres... pero sólo lo haces en ese momento. Ayer, además, estabas drogado. Cuando todo eso se te pasa, luego, vuelves a desconfiar de mí. A guardarte cosas. Esta mañana has vuelto a hacerlo y me he visto obligado a tratarte mal, Taehyung, y no me gusta.—Pero a ti te gusta lo que te hago. Disfrutas conmigo.—Tenemos que separar lo que sucede entre nosotros en la cama de lo que sucede fuera de ella. Tienes que ser mi mejor amigo, no sólo mi amante —se puso la mano sobre la frente y exhaló con fuerza. —Quiero un compañero que no dude en dármelo todo, porque yo no dudaré en dártelo todo.—Hoseok...—Jungkook me dijo que tenías muchas corazas. Es cierto —le señaló con el dedo obligándolo a que él retrocediera. —No quieres que nadie escarbe en ellas, que nadie las derrumbe, porque crees que eso te hace vulnerable. Pero yo no soy tu enemigo, Taehyung. ¿Me entiendes? NO SOY TU ENEMIGO —gritó furioso clavándole el dedo índice en el pecho. —No voy a ceder hasta que vea que realmente te abres a mí. Esfuérzate. Háblame y explícamelo todo. Y hazlo no sólo porque yo me meta a la fuerza en tu cabeza y averigüe las cosas, sino porque realmente te apetece decirlas.Taehyung temblaba de la ira y la impotencia que lo recorría.—Pero no somos humanos —gruñó. — Las parejas vanirias no se comunican así.—A la mierda las parejas vanirias... Vas a tratarme como yo me merezco, como yo te digo... Has sido horrible, Taehyung. Desde el principio. Tú apareces, coaccionas y lo ocupas todo. Y el único que ha cedido y es flexible aquí soy yo. Yo... yo no puedo respirar.—YO TAMPOCO —explotó. —¿Crees que me gusta ver cómo otras parejas se sienten tranquilas entre ellas porque tienen un contacto del que me priva mi chico? Lo odio... Me has vuelto loco... Tú, brujo insoportable... No puedo pensar —se tiró del pelo y caminó hacia él. —Todo eres tú. Mire donde mire, ahí estás tú, aquí dentro —se golpeó la cabeza. —Y no sé qué hacer... Soy idiota y torpe. Me siento estúpido... Me has vuelto un inútil. Así... yo... no puedo protegerte. Yo no tengo nada bueno que darte... Estoy podrido... Llevo muchos años peleando... Yo sé de guerra, no sé de... no sé qué es... Pero tú estás ahí... estás aquí —se golpeó el pecho— como un torniquete, haciéndome sangrar a cada momento. Y no sé cómo hacer que tú... que puedas... porque yo realmente quiero... —realmente estaba agobiado y por fin revelaba algo más de sí mismo. — Déjalo —se dio media vuelta abatido y murmuró. —Kai sería mejor que yo.Hoseok sintió que algo explotaba en su interior al oír su rendición.—COBARDE... VEN AQUÍ... ERES UN COBARDE —le gritó entre lágrimas. Corrió hacia él y lo golpeó en la espalda. —¿QUIERES QUE ME VAYA CON ÉL? ¿DIME? ¿SERÍA MÁS FÁCIL PARA TI? TE ODIO, TAEHYUNG...Taehyung se giró y lo cogió de las muñecas para que dejara de golpearlo.—¿Te irías con él? —le preguntó desolado y triste. Desesperado porque no sabía cómo hacerle ver lo que el significaba en su vida. —Si eso te va a hacer feliz, hazlo. Yo sólo...— ¿Tú qué? — Sollozó—Mas fheárr leat Kai, Gabh e, leannán (Si prefieres a Noah, cógelo, mi dulce corazón). Hoseok cerró los ojos y negó con la cabeza.—Deja de tratarme así. No puedes provocarme tanto... —gimió rogándole. Lo estaba volviendo loco. —Por favor, Taehyung.—¿A quién prefieres? ¿Con quién te irías? —lo zarandeó levemente. —Él seguramente es más compatible contigo de lo que yo lo soy —cada palabra que decía en favor del berserker le desgarraba el corazón. —Yo sólo quiero dejar de hacerte llorar... y Odín sabe que yo no soportaría saber que otro te toca, pero, si eso va a ser mejor para ti...—GUR FUATHACH LEAM DO THU! (TE ODIO!) —le dijo con rabia agarrándole del pelo.—Hoseok —lo tomó de la cara. —Sólo contéstame. Déjame oírlo. Necesito oírlo.—THAGH MI THU! (TE ELIJO A TI!)...—le gritó. Lo miró desesperado y hundió su cara en el pecho de él y arrancó a llorar como un niño. —Bruto insensible...Thagh mi thu... —golpeó su pectoral rendido y abatido.Él lo observó temblar sobre su pecho. Lo rodeó con sus brazos y lo abrazó. Sabía que lo había llevado al límite, pero no sabía hacer las cosas de otro modo. Sin embargo, se dio cuenta de algo valioso para él. Algo que nunca había sentido. Le creía. Creía en Hoseok. Confiaba en sus palabras. Confiaba en él. Y del mismo modo deseó... No. Del mismo modo quería que Hoseok confiara en él. No estaba preparado para decirle que lo amaba, pero lo amaba. Lo amaba. Como no supo decírselo, hundió el rostro en el hueco de su cuello y lo besó dulcemente.—Thagh mi thu, Hoseok —le susurró apasionadamente.— Cha deán (Déjame en paz) —contestó él entre sollozos intentando apartarse. —No es verdad. Me estabas entregando a otro cuando yo...—Sí, lo sé, mi dulce corazón. Mi Leanndn —quiso besarlo pero Hoseok le apartó la cara. —Ven, no te apartes.—¿Carson? (¿Por qué?) —exigió mirándolo con los ojos arrasados en lágrimas. —¿Por qué me eliges ahora?—Porque necesito esto para empezar a cambiar... —le tocó los labios y deslizó la punta de sus dedos por su cuello hasta llegar al lado izquierdo de su pecho. —Sólo esto —le puso la mano sobre el corazón. —Soy todo tuyo, Hoseok. Tha thu mo leanndn (Tú eres mi dulce corazón) y te necesito.—No —sollozó.—Sí. Ven —abarcó su cara con las manos.—¿Intentarás confiar en mí? Te lo he dicho esta mañana. Esto no funcionará si no nos abrimos. Sólo inténtalo, te lo suplico.—Mírame. No estoy drogado ni bajo presión. Te estoy hablando desde dentro —le acarició la mejilla y se inclinó para besarlo. —Aquí el único que debe suplicar por ti soy yo. Te demostraré que soy de fiar, que puedo entregarme por completo y que puedes confiar en mí. Yo ya confío en ti, Hoseok. Pero yo soy el problema. Verás que podrás confiar en mí —le mordió los labios y Hoseok tembló entre sus brazos.—¿Carson? —Se puso de puntillas y no pudo resistir besarlo con dulzura. Realmente Taehyung se estaba abriendo. Lo sentía en su interior, como si entre ellos fluyera una energía poderosa e inquebrantable que no había fluido antes, y le gustaba.—Tha mi gu tinn á t 'aonais—lo cogió en brazos y lo besó como si fuera a comérselo.Hoseok tuvo que hurgar en su memoria para recordar qué significaba eso. —¿Te pones enfermo sin mí? —se abrazó a él y besó su cuello. —Sí — Taehyung lo abrazó con fuerza y él se dejó mimar. El cuerpo de ese chico era un bálsamo de luz y de paz para él.—Estás celoso de Kai, ¿por eso me has hablado así? —Sí —reconoció besándolo de nuevo.—Pero sabes que yo no podría dejarme tocar por nadie que no fueras tú. Lo sabes, ¿verdad?—Sí, te creo cuando lo dices —reconoció humildemente.—¿Y por qué me presionas de esta manera? Me acorralas constantemente.—Porque él es más amigo tuyo que yo. Con él estás tranquilo y relajado. Conmigo nunca estás así.—Entonces relájame, Taehyung. Tranquilízame —le pasó la mano por su espeso cabello y lo atrajo hacia su cuerpo. Lo besó de un modo que era pecado. No había un lugar de su boca que su lengua no acariciara. —Nunca le he hecho esto a él. ¿Qué crees que querrá decir? —preguntó sobre sus labios.—Por la Morrighan... y te mataré si se lo haces —se pasó la lengua por los labios y saboreó a Hoseok. —¿Quieres... quieres bailar conmigo?Hoseok miró sus cuerpos. Le colgaban los pies porque Taehyung lo tenía aupado con todo su cuerpo en contacto con el de él.—No aquí —le dijo el vanirio con la voz ronca.—¿Dónde?—Tú sólo dime si aceptas. ¿Vendrás conmigo, mi sol?—Sí. Me voy contigo —sonrió y se agarró mejor a él. —Pero sólo porque me has llamado mi sol.—¿Te gusta que te diga mi sol? —lo abrazó mejor.—Me gusta todo lo que me dices cuando te pones tierno —acarició su nariz con la suya.—Y a mí me pones a mil cuando me hablas en gaélico.—Bien —susurró al sentir el deseo en su sangre. —Llévame a bailar, Taehyung.—Agárrate, pequeño.De un salto se impulsó con él hacia el cielo y salieron como una bala del espeso bosque inglés donde se encontraban. A sus pies, seguía la fiesta, corría el hidromiel, se agitaban los cuerpos y danzaban las hogueras.Pegado a su cuerpo Hoseok sintió una extraña sensación en su cuerpo, como si se le deslizara miel líquida. Taehyung se apretó más a él y acunó su erección entre las piernas de éste.—Taehyung —gimió. —Estoy ardiendo.—Y yo, nene —gimió él también acelerando el vuelo. —Me muero de ganas de...—No, estoy ardiendo de verdad. Me quema —esta vez su voz sonó desesperada.—¿Qué te quema cariño? —preguntó preocupado.—Abajo —musitó apretando la cara contra su cuello. —Y... ah...—¿Qué?—No sé qué me pasa, pero... me duele. —¿Te duele? Aguanta, ya llegamos a casa.—No. No lo aguanto —se abrazó más fuerte a él y le rodeó la cintura con las piernas apretando fuertemente erección con erección.
----- CHAPTER BREAK -----
—HOSEOK... —le costaba mantenerse en el aire. Divisó su casa de Dudley y descendió hasta llegar al balcón de su habitación. —Me duele —exclamó frotando sus piernas.Taehyung lo dejó encima de la cama y observó su cuerpo. Hoseok estaba sudando y hecho un ovillo, y él sabía el porqué. Rápidamente se quitó los pantalones y quedó desnudo, observándolo embobado y orgulloso. Su erección también ardía y clamaba por él. Hoseok lo observó con el rostro perlado en sudor.—Taehyung...—Chist —Taehyung lo acomodó sobre la almohada. —Tranquilo —sonrió con ternura. Exhaló frunciendo el ceño y cogiéndose el pene con la mano.—A ti también te duele —notó Hoseok abriendo los ojos.—Sí. Ven aquí —Taehyung tiró de sus piernas y lo puso a su altura. Le quitó el saco y la camisa con manos temblorosas y se lo quitó con delicadeza e hizo lo mismo con los pantalones. Hoseok estaba desnudo ante él y él sonreía con adoración. Puso una mano a cada lado de su cabeza.—Cariño... Has bailado sin boxers con Kai —murmuró alzando una ceja.Hoseok gimió poniéndose la mano en su abertura. Le quemaba y le palpitaba como si necesitara algo duro y grande dentro. Lo miró pidiéndole con los ojos que lo calmara.—¿Qué nos pasa? —preguntó tragando saliva compulsivamente. —Taehyung, ven a mí. Entra en mí —quería abrirse de piernas pero él estaba encima, a cuatro patas, arrinconándolo.—Nos van a sellar, precioso —soltó orgulloso y apartándole el pelo que le cubría la frente.—¿Como a Jisoo y Hero?—Sí. Oh... joder —exclamó entre dientes. —Como a ellos.Hoseok casi gritó en el último espasmo. Le dolía el pene y los pezones.—Tócame, hazme algo —le pidió tirando de él.—Calma —llevó una mano de el a su pene. Hoseok lo masajeó de arriba a abajo mientras él deslizaba una inmensa mano a su entrepierna y le acariciaba. Hoseok alzaba las caderas y él aprovechó y con la otra mano deslizó un dedo dentro de él. —Precioso... Me matas —juntó su frente a la de él y lo besó con dulzura mientras le metía y le sacaba el dedo.—Me voy a correr —casi lloró de alivio al decirlo.—No, espera —le pidió él. Sacó su dedo y le metió dos a la vez. Disfrutó de la sensación de notar cómo le apretaba los dedos. —Pobrecito, ¿te duele mucho?—Sí —levantó sus caderas mordiéndose el labio. —Lléname, Taehyung.—¿Así? ¿En esta posición? —preguntó contrariado. No quería asustarlo.Hoseok ni siquiera había notado que estaba de espaldas y con él encima.—Taehyung —lo tomó de la cara con la otra mano. —No te tengo miedo. Estoy confiando en ti. Venga, aplástame —lamió su cuello y besó su hombro.—Sí. Te aplasto —se colocó entre sus piernas y guió su pene a su dilatada entrada. —Poco a poco— se introdujo lo justo para hacerlo temblar.—Más.—Espera.—No quiero que te controles, Taehyung. Te... necesito ya —levantó las caderas pero él se apartó para que no se empalara con violencia.Taehyung gruñó, lo tomó de las caderas y lo clavó en la cama.—Tranquilo, nene —lo tranquilizó con besos dulces. —¿Lo quieres duro? —le costaba respirar, necesitaba zambullirse en el como un desesperado. —¿Cómo lo quieres? —se introdujo poco a poco, apretando los dientes para no soltar obscenidades por la boca.—Taehyung... —echó el cuello hacia atrás y lo agarró de las nalgas empujándolo hacia él.—Está bien —de un empujón se impulsó hacia delante y se la clavó hasta lo más hondo. Hoseok gritó y lo arañó. —Sí, yo también lo quiero así contigo —le separó más las piernas con las manos y lo penetró más deslizando las palmas por sus nalgas y apretándoselas para acercarlo más a él. El interior de Hoseok estaba ardiendo. Hoseok no se podía mover porque él lo tenía apresado.—Me gusta —exhaló.—No te quiero hacer daño.—Sujétame bien, Taehyung. Está bien.Taehyung tomó sus muñecas y se las alzó por encima de la cabeza. Él lo miró y sus ojos brillaron desafiantes.—No te da miedo, ¿verdad? —preguntó con cautela. Volvió a impulsarse profundamente en él.—No. Pero no me ates. No me gusta —sus ojos brillaban porque el placer se los humedecía.—No te voy a atar. Ni te voy a lastimar.—Lo sé. No me das miedo —se alzó y lo besó. Le mordió el labio y tiró de él.—Hoseok, voy a hacer que te corras tantas veces que luego no sabrás ni quién eres —inclinó su cabeza y se llevó un pezón a la boca. Lo devoró literalmente. Lo chupó y lo mordió haciendo oídos sordos de las súplicas de Hoseok.—No lo soporto... muévete.—¿Quieres esto? —meció sus caderas brutalmente. Entrelazó los dedos con él y lo besó. Fue un beso arrollador. Mientras le hacía el amor Hoseok se retorcía de placer, aplastado por su cuerpo y sin poder mover los brazos. Abierto para él e indefenso. —Mmm... eres puro fuego.—La muñeca... —susurró Hoseok escondiendo la cara en su pecho. —La muñeca me arde. No pares.Taehyung miró su muñeca y lo vio. El nudo perenne aparecía en el interior de su muñeca derecha. Un nudo perenne precioso y perfecto, quemándole la piel ligeramente, y en el centro una gema de color verde. El color de ojos de él.Hoseok empezó a llorar y quiso soltarse de su amarre, pero él se lo impidió.—Me duele... —sollozó.Taehyung lo penetró aún más. A él también le estaban sellando la misma muñeca, sólo que su gema era lila, como los ojos de Hoseok.—Ya está, cariño —lo consolaba mientras lo estiraba hasta el límite. —Ya está... ya no duele.—Sí.—No —repuso él buscándole la boca. El dolor había desaparecido. —Ya está, cielo —cuando Hoseok lo miró entre las lágrimas entendió que ambos habían ganado algo en ese interludio. — Hoseok... mi Hoseok. Eres tan bonito... Tan suave... No llores.—Taehyung, me estás haciendo enloquecer —se miraron el uno al otro. Reconociéndose. Midiéndose. Aceptando humildemente lo que había entre ellos. Él le besó las lágrimas y este le dio un beso ligero como una mariposa en la mejilla.—Tú me estás enseñando a sentir —le susurró clavándose de nuevo y quedándose quieto en su interior.—¿Y te gusta? ¿Es bueno?—Sí —sonrió abiertamente y ese gesto iluminó la habitación. —Me gusta.—Bien —entrelazó los dedos con fuerza a los suyos. —No pares, nene —le pidió poniéndose tenso y alzando las caderas.—No —Taehyung no le soltó las manos mientras se movía más y más rápido y los hacía llegar a los dos a una escala de deseo y placer más allá de lo que era posible.Hoseok clavó sus colmillos en su cuello y se convulsionó a su alrededor y Taehyung se corrió con él, llenándolo con su simiente. Cuando cedieron los temblores y Taehyung se desplomó sobre el ambos respiraron agitadamente. El aliento de él en la oreja derecha de Hoseok. Los corazones de ambos resonaban en sus cabezas.Hoseok inclinó la cabeza hacia el oído de él.—Ha sido increíble.Taehyung alzó la cabeza.—No hemos acabado —le dijo él saliéndose poco a poco. —¿No?—No, cariño. No te muevas —le ordenó. Hoseok resopló extasiado.—Como si pudiera moverme —murmuró mirándose la marca que tenía en la muñeca. Era tan bonita. Y era suya.Taehyung entró en el baño y trajo una toalla húmeda con él. Se arrodilló entre sus piernas y lo empezó a limpiar y a acariciar.—¿Qué me haces? —preguntó Hoseok sonrojándose.—Ahora nada. Pero quiero hacerte algo —lo cogió por las rodillas y le dobló las piernas hacia arriba. —No, Taehyung.—Te gustará, cariño. ¿Te da vergüenza que te vea así? A mí me encanta. Dame el gusto.Hoseok miró como él volvía a estar erecto. —No es eso, es que...No pudo seguir hablando. Taehyung bajó la cabeza y empezó a lamerlo con la lengua. Hoseok intentó apartarlo, pero cuando él le metió la lengua se dejó caer en la cama y lo cogió del pelo, atrayéndolo a su cuerpo.—¿Qué... me estás haciendo? —preguntó sollozando. Jamás se imaginó que pudiera sentir tanto placer.—Lo que deseé hacerte el primer día que te vi. Saborearte —Pasó a su miembro y le dio un largo lametón de arriba a abajo y el apretó su pelo más fuertemente. Luego succionó y lamió el glande alternativamente y Hoseok se rompió en mil pedazos en su boca.—Te has desecho en mi boca... —dijo incorporándose complacido. —Esto te lo haré cada día —aseguró girándolo y poniéndolo boca abajo.Hoseok estaba rendido. Desecho encima de la cama.—Podría hacerte cualquier cosa, ahora —le susurró él colocándose a su espalda y abriéndole ligeramente las piernas. —Estás dócil y sumiso. ¿Qué quieres que te haga, Hoseok?—Todo lo que se te ocurra. Me fío de ti —acertó a decir.Taehyung se sintió bien ante esa respuesta.—Eres tú. Tú me haces ser insaciable. Quiero que me tomes tan profundamente que una parte de mí se quede siempre en tu interior —murmuró él mordiéndole las nalgas. —¿Quieres? ¿O furrainn? (¿Puedes?).—Sí puedo —le aseguró.—Muy bien —le dijo él incorporándose y cogiendo una almohada. — Levanta la barriguita —colocó la almohada bajo sus caderas y eso alzó más sus nalgas. Taehyung asintió y besó su trasero. —Me encanta tu culo.Se colocó detrás, lo tomó de las caderas y lo penetró con rapidez.—Más.—¿Beil feum agad air? (¿Es esto lo que necesitas?) —Lo necesito —Hoseok sintió el pecho de él en su espalda y notó como dejaba caer todo su peso sobre él. —Oh sí. Tha feum agaim air a sin (Esto es lo que necesito).—¿Cómo lo necesitas? ¿Cómo lo quieres? —Taehyung seguía entrando más a fondo. Acarició su nuca con su nariz. —¿Puedes más? —Gobha (Más profundo) —ordenó moviendo las caderas.—¿Más hondo? —Taehyung tenía ganas de aullar. Pasó un brazo por debajo de su cadera y le acarició el pene mientras lo penetraba. La otra mano apresó un pezón y lo masajeó.Hoseok respiraba y gemía, sólo podía hacer eso. Lo sentía muy profundo. Él lo abrazaba tan fuerte que casi no podía respirar. Taehyung se hacía paso entre su conducto y llegaba con sus empujes hasta donde nadie podría haber llegado jamás.Hoseok alzó sus brazos y le rodeó el cuello con ellos.Taehyung hundió sus colmillos en la yugular. Se corrieron tan fuertemente que cayeron rendidos al instante. Sin duda, pensaba Hoseok mientras cerraba los párpados satisfecho, una noche de fuego y hogueras. Pasadas unas horas, Taehyung apoyado sobre su mano, miraba a Hoseok dormir. Le acariciaba la piel, el pelo, los labios y él sonreía cuando movía la boca al notar su leve contacto.Hoseok ahora era su mundo, su vida, su existencia. Todo.No iba a permitir que nada ni nadie lo hiriera, él lo iba a cuidar y a proteger. Tomó su muñeca y delineó el nudo perenne con el que les habían marcado.En la muñeca. Para recordarle lo mal que él se portó con él al principio.Había sido arrogante, intransigente y brutal. Pero Hoseok le había devuelto la cordura, la ternura, todo aquello de lo que él se había autocensurado sólo para proteger a los suyos. Sólo para no volver a cometer errores, para no volver a fallar.Eras sólo un niño, le había dicho Hoseok. El con sus palabras había empezado a sanar su dolor, a redimirlo, y sólo por lograr algo así él lo amaría toda la vida.Besó el sello y colocó la mano de Hoseok sobre su mejilla para que lo acariciara. Se sentía fuerte y poderoso siempre que su sol lo alimentaba.No podía vivir pensando que Sehun y Choi todavía seguían con vida, que lo perseguirían. Eso sólo podía solucionarlo de una manera. Encontrándolos y matándolos, acabando con la vida de esos indeseables que se habían pasado al lado maligno de la existencia.Una luz parpadeó sobre la mesilla. Su iPhone. Taehyung frunció el ceño. Era Yoongi. Descolgó el teléfono.—¿Qué pasa, Yoongi?—¿Por qué me hablas tan bajito?—Yoongi... —medio sonrió. Su amigo era un provocador. —Dime. —Acabamos de descubrir la morada de Sehun. Taehyung se tensó y esperó no haber despertado a Hoseok. —¿Dónde?—En las cuevas de Glastonbury. ¿Y sabes una cosa? —Suéltalo.—Choi está con él y con algunos secuaces más. Es un aquelarre. —¿Dónde estás tú? —De camino.—Bien. Nos vemos allí en media hora. —Hasta ahora. Llamaré a Jimin. —Bien.Sí. Ya los tenía. No iba a dejarlos escapar esta vez. Ni hablar. Contempló a Hoseok una vez más. Se colocó los pantalones y las botas. Luego volvió a inclinarse sobre él. Señor, era precioso. Seguramente se enfadaría con él si al despertarse no lo encontrara a su lado. Pero estaba bien. No quería importunarlo. Se sentía mejor que nunca, capaz de todo y en cuanto cogiera a Choi y a Sehun ambos ganarían en tranquilidad. No temería por Hoseok y Hoseok tampoco lo haría por él. Problema resuelto.Lo acarició y lo besó en la mejilla dulcemente para luego susurrarle al oído.—Esto que voy a hacer lo hago por nosotros, precioso. Chain eil fhios a chaoidh dhut air meud mo ghaoil dhut (Nunca sabrás lo mucho que te quiero en realidad). Se dio media vuelta y saltó por la ventana en busca de sus enemigos. Sobresaliendo del paisaje llano de Glastonbury se hallaba la colina llamada Glastonbury Tor. Sehun había elegido muy bien donde esconderse ya que en un pueblo tan lleno de mística y de leyendas como era ése un personaje gótico y misterioso pasaría inadvertido. La gente del pueblo estaba acostumbrada a ver a frikies disfrazados de caballeros de la mesa redonda, y sacerdotisas, y todo porque decían que en esa colina se ocultaba el Santo Grial y también porque las leyendas ubicaban la puerta de entrada a Avalon en ese lugar. Por lo tanto, Sehun y su aquelarre tampoco desentonaría en ese ambiente.Llegó al suelo y pisó con fuerza para no resbalar. Todo estaba sumido en la calma más absoluta y eso le extrañó. Esperaba percibir a Yoongi y a Jimin, pero por el momento ni el aire les traía su aroma. De hecho ellos deberían haber llegado mucho antes que él y allí, a excepción de un ave solitaria, no había nadie más.Pensaba en lo raro que parecía todo cuando oyó una risa diabólica a su espalda. Taehyung tensó su cuerpo y se giró de golpe para encarar, con sorpresa, a Sehun.No pudo enlazar un pensamiento seguido con otro, pero de lo primero que fue consciente era de que le habían tendido una trampa. Lo segundo, que Hoseok estaba en peligro. Y Jungkook también.—Hola, Taehyung —la voz de Sehun era fría, sin ningún tipo de entonación.Taehyung levantó el labio superior, le enseñó los incisivos y gruñó como un león. Quería arrancarle la cabeza de cuajo por traidor. Saltaba a la vista que Sehun se había convertido en un vampiro. Sus ojos se habían vuelto rojos, la piel había perdido coloración, su pelo estaba blanco como la nieve y las venas se veían azules a través de su cara. Y apestaba. Apestaba a huevos podridos, a azufre.—Supongo que ya debes saber que no has hablado con Yoongi —sonrió con suficiencia enseñándole su teléfono móvil. —Lo bueno de que no hablen telepáticamente entre ustedes por miedo a que los detecten otras ondas vampíricas es que se ven forzados a utilizar estos artilugios, y por suerte siempre se pueden manipular —señaló un aparato parecido a un micro que estaba enchufado al iPhone.—Un transmutador de voz —murmuró Taehyung maldiciéndose mil veces.—Chico listo. Dime, Taehyung. ¿Había interrumpido algo cuando te he llamado? ¿Ha disfrutado Hoseok contigo esta noche? ¿Cuántas veces te lo has tirado, ya?El simple hecho de que Sehun pronunciara el nombre de su cáraid lo enloqueció. Se abalanzó sobre él y sacó su daga del pantalón para clavársela en el corazón. Hoseok se incorporó de golpe en la cama. Estaba sudando y se sentía nervioso. Inquieto. Buscó con la mano a Taehyung, pero sólo tocó el cubrecama. Tenía ganas de abrazarse a él y relajarse, pero él no estaba.Observó la habitación y se dio cuenta de que las ventanas del balcón seguían abiertas. Se tocó la piel fría y la frotó para entrar en calor. Se levantó y se puso un camisón de seda color borgoña.—¿Taehyung? —preguntó extrañado volviéndose a sentar en la cama.—¿Sí, cariño?Hoseok se cubrió con la sábana y se puso de pie, dando vueltas sobre sí mismo, buscando el origen de esa voz. Porque ése que le había contestado no era Taehyung.Choi estaba allí con él. Achicó los ojos y lo vio. Estaba sentado en la cómoda, oculto entre las sombras, con algo en la mano que apuntaba hacia él.—Sonríe a la cámara, hijo mío —le ordenó burlándose. —Taehyung te está mirando.Antes de clavarle la daga y dejarlo completamente indefenso y reducido a cenizas Sehun fue lo suficientemente hábil para poner su iPhone delante de él y enseñarle en directo el vídeo que le había pasado Choi.—Alto, Taehyung. O tendrás que ver cómo le corta el cuello a esa preciosidad.Taehyung, todavía encima de Sehun, miró la pantalla y se le congeló el corazón. Choi había cogido del pelo a Hoseok y lo zarandeaba con violencia. Hoseok no se rebotaba porque Choi le decía algo que lo reducía.—Ni se te ocurra, guapo —decía Choi. —Tenemos a Taehyung y como intentes volverte contra mí lo mato. ¿Me has oído? —le lamió la cara con lascivia y Hoseok la apartó cerrando los ojos con fuerza.—Sí, te he oído —susurró entre dientes. —¿Dónde está? ¿Dónde lo tienen?—Lo tenemos en buenas manos.—Choi, hijo de puta! —lo encaró con valentía.—No insultes a tu abuela —se echó a reír con maldad. Lo tomó de la muñeca y tiró de ella, pero Hoseok aulló de dolor. —¿Qué es esto? —miró el sello. —¿Te has hecho un tatuaje? ¿Te has convertido en un hijo rebelde? —meneó la cabeza haciendo negaciones. —No, no, cariño. Papá te pondrá recto.—Es un nudo perenne —sonrió un hombre apoyado en el balcón. —Ya están sellados.—Tú... —exclamó Hoseok. —Eres Dubv... del consejo de Walsall.—Sí, perra. Un diez para ti.—Cobarde traidor... —lo insultó dejando que sus incisivos se alargaran.—Tiene carácter — murmuró otra voz.—Fynbar —espetó Hoseok. —¿Cómo han podido? ¿Dónde está Taehyung? —Eso no importa —se encogió de hombros.—¿Dónde está?.. —sus ojos lilas se oscurecieron y su energía explotó haciendo que las ventanas estallaran a añicos.—Rápido. Llevémonoslo de aquí —ordenó Choi asombrado.Choi lo empujó hacia Fynbar y éste, nada más agarrarlo, saltó por el balcón.
----- CHAPTER BREAK -----
—Ya está. Ya se está despertando.Oía esa voz en la lejanía. Quería moverse pero no podía. Tenía frío y se sentía drogado. ¿Dónde se encontraba? ¿Dónde estaba Taehyung? ¿Qué habían hecho con él? ¿Si él estuviera muerto lo sentiría físicamente?Agitándose, intentando recuperar la movilidad, se percató de que estaba atado. Una luz potente lo iluminaba y quiso abrir los ojos, pero esa luz lo cegó. —Levanta la lámpara — ordenó otra voz.¿De qué le sonaba? No. No quería que fuera cierto. Era Sehun. Inspiró trémulamente, como si hubiera estado llorando durante horas, y olió a podrido. Esa peste insoportable provenía de él.Tenía la boca pastosa y sabía perfectamente que lo habían drogado y que además estaba atado sobre una mesa metálica y muy fría.—Hola, sobrino —Sehun sonrió con cinismo. —Te hubiera llevado a una de mis casas, pero tus amigos las han cercado y las han quemado muy amablemente. Incorpórenlo —ordenó.La mesa metálica giró ciento ochenta grados y lo dejó en posición vertical, como si estuviera de pie. Los brazos extendidos a los lados y las piernas abiertas.Hoseok miró a Sehun. Era un vampiro. Pálido, con los ojos ojerosos y rojos, los dientes amarillos y los labios morados.—Suéltame —murmuró intentando vocalizar lo mejor posible. Sus músculos se despertaban poco a poco. —¿Dónde estoy?Sehun se echó a reír.—Míralo, Taehyung. Está aquí por tu culpa.—En Glastonbury Tor, precioso —murmuró Taehyung. Cuando Hoseok oyó esas palabras supo que Taehyung estaba con él y que si podía hablarle era porque seguía vivo. La alegría y la esperanza se desbordó en su interior.—No has sabido protegerlo, como tampoco hiciste con nosotros hace tantos años.—No... —gimió Hoseok intentando enfocar la mirada. No permitiría que hiciera culpable a Taehyung de eso. Ni hablar. Suficiente acarreaba Taehyung con sus recuerdos.Hoseok se esforzó un poco más para ver dónde estaba. El suelo empezó a delinearse. Un suelo grisáceo, sucio. Alzó la vista y vislumbró una madera clavada en el suelo. Unos centímetros más arriba unos pies sucios y sangrantes estaban clavados por el empeine con una estaca a la madera. Hoseok apretó la mandíbula al ver esa imagen. Siguió ascendiendo y sintió que el corazón se le partía a cada milímetro. Unos pantalones negros cubrían unas piernas poderosas, pero ahora, sin embargo, indefensas y en muy mala posición. El torso desnudo tintado con churretes de sangre por doquier que empapaban el pantalón y los brazos abiertos en cruz se sostenían porque las muñecas estaban clavadas a la madera con unos clavos. Pensó que si seguía subiendo se echaría a llorar si además de todo eso le hubieran colocado una corona de espinas. Pero aunque el rostro de Taehyung, porque era Taehyung, estaba teñido de sangre y lleno de cortes no tenía ninguna corona de espinas.Cuando lo miró a los ojos empezó a sollozar abatido.—Taehyung... ¿Qué te han hecho?—No llores, querido —le dijo Sehun cogiéndole bruscamente del pelo. —Se lo merecía. Ha matado a más de quince de mis hombres él solo y además te ha puesto en peligro después de decirle que si se resistía a mí te mataría.—Taehyung... ¿Estás... estás...? —Hoseok ignoró su comentario.—No te preocupes —susurró Taehyung forzándose a sonreír.Sehun se giró y le dio un puñetazo en el estómago. Taehyung expulsó el aire bruscamente y se quedó lívido.—PARA, MALDITO CERDO!!!... —gritó Hoseok.Sehun lo miró con los ojos encendidos de rabia.—Ni una palabra más ¿Me has oído? A no ser que quieras que lo desfigure ante tus ojos.Hoseok frunció los labios. Haría lo que fuese con tal de que no le hicieran más daño.—¿Qué quieres de nosotros, Sehun? —preguntó Taehyung recuperando el aire.—Ya te lo dije, perdedor. En realidad nada. Sólo quiero demostrar lo que he descubierto y para eso lo necesito a él. Una vez muestre que mis sospechas son ciertas a ti ya no te necesitaré, pero me quedaré con Hoseok.Taehyung gritó y aulló como un animal herido, sacudiéndose, intentándose desclavar él mismo de la cruz, pero a cada tirón su carne sufría nuevos desgarros.—Taehyung... —sollozó Hoseok. No por él, sino por ver a Taehyung tan desesperado.Hoseok cerró los ojos e intentó entrar en comunicación mental con él, pero cuando lo intentó Sehun lo agarró y le dio un puñetazo en plena mejilla.—CABRÓN, HIJO DE PUTA —gritó Taehyung ofendido y dolido por Hoseok. —TE MATARÉ SI VUELVES A TOCARLO...Hoseok, que escupía sangre por el labio partido, miró de reojo a Sehun. Sehun sacó una daga de su pantalón oscuro. Su puñal distintivo. Le puso la punta dos centímetros por encima del ombligo a Hoseok y esperó a ver la reacción de Taehyung. Hoseok tomó aire y metió la barriga para adentro y Taehyung enseguida se serenó.O eso. O ver como Sehun hacía daño a Hoseok.—Bien —sonrió Sehun. —Veo que entienden qué idioma hablo. Dejen de estimularse, Hoseok —lo miró recriminándole. —No se te ocurra entablar comunicación con él. Ni con él ni con vanirios, ni con berserkers, ¿me entiendes? Yo hablo en esa frecuencia y puedo detectarlas. Si intentas alertar a alguien de lo que está pasando simplemente lo mataré —se encogió de hombros. —Pero sería una pena porque entonces no podrá ver lo que te vamos a hacer.Choi apareció justo al lado de Sehun. Llevaba una maleta negra consigo y estaba pálido y ojeroso. Hoseok no había sido fácil de reducir y puesto que Sehun no lo alimentaba, se veía forzado a beber sangre de humanos. La sangre lo mantenía vivo, pero al no ser el tipo de hemoglobina que él necesitaba para mantener las características vanirias lo estaba mutando a pasos forzados en un vampiro.—¿Por qué haces esto, Sehun? —preguntó Hoseok acongojado y asustado.—Puede que esté hastiado de todo —contestó llanamente. —Abre la maleta, Choi. Puede que me harté de vivir a la sombra de la vida, esclavizado por un ser mucho más débil y menos poderoso que yo. ¿Qué sentido tiene? Llevo tantos siglos en vida que me ha dado tiempo de ver el esplendor del ser humano, y estoy harto de proteger a algo tan estúpido, ignorante y vanidoso. La raza humana debe llegar a su fin.—¿Así que quieres acabar con todos los humanos?—No —sonrió sin que le llegara a los ojos. —Una de dos: o acabo mejorando la raza o simplemente los haré desaparecer.—No eres Dios —replicó Hoseok.—No. Pero gracias a él, a mi Dios, hoy soy lo que soy.—Un asesino —replicó esta vez Taehyung.—Un visionario. Taehyung —se agachó y observó los instrumentos que disponía Choi en su maleta. —¿Qué has logrado desde que te transformaron? ¿Has pensado alguna vez en eso? ¿Sirve de algo tantos siglos de hambre y de sufrimiento para que luego no salgas ni en los libros de Historia?—No necesito ser recordado por nada cuando yo mismo soy más longevo que la memoria de los demás. ¿No crees?Sehun apretó la mandíbula ante su respuesta.—Pero no te engañes, Sehun —continuó Taehyung. —Siempre quisiste tener el protagonismo. Siempre quisiste ser el líder y sin embargo nunca te eligieron. Un hombre que es tan vanidoso y tan egoísta no puede pensar en los demás. ¿Qué bien podrías haber hecho tú, aparte de llevarnos a guerras y más guerras entre clanes y seguramente al final entre nosotros y los humanos? Nunca fuiste conciliador y tuviste siempre una lucha particular. No odias andar bajo la sombra del ser humano. Ni odias andar baja la noche. Odias andar bajo la sombra de un hombre que fue mejor que tú en todo, tú no le llegabas ni a la suela del zapato, de ahí tu rabia. Namjoon siempre fue el mejor de nosotros y eso te corroía las entrañas. Eres un jodido traidor. Sehun arqueó las cejas y lo desafió con la mirada.—Yo les pude haber ofrecido muchas más cosas de las que Namjoon les dio. Tenía conocimientos, estaba investigando sobre nosotros, sobre nuestra maldición.—No. No es una maldición —aseguró Taehyung mirando fijamente a Hoseok.Sehun miró a Hoseok con sus ojos casi blancos y le acarició una mejilla. Este se encogió esperando recibir otro golpe y Taehyung se tensó creyendo que llegaría.Taehyung odiaba no poder protegerlo. Necesitaba tiempo para sacarlos de allí. ¿Cómo iba a hacerlo?—Ahora no lo ves así porque has encontrado algo que te calmará por la eternidad —ronroneó Sehun. —Qué suave es... Es realmente hermoso. En fin, yo esperaba encontrar al menos una fórmula para que nos permitiera salir bajo la luz del sol —Choi le ofreció un bisturí y él lo aceptó sin inmutarse.—¿Qué vas a hacer? —preguntó Taehyung entre dientes. —No le hagas nada, por favor. Si tienes que hacer algo házmelo a mí.—Oh, cállate. Das pena —le espetó Sehun furioso señalándole con el bisturí. —Sabía que la sangre guarda fórmulas, rompecabezas que si se consiguen descifrar pueden reconstituir aquello que ha sido malogrado. Como nosotros. A nosotros nos mutaron.—Asesinaste a berserkers, torturaste a vanirios. A niños y niñas. Mataste a Namjoon y a Jin — Hoseok le sentenció tirando de su amarre y la camilla se agitó. —No te escudes en tu afán de encontrar una cura para tu defecto. No te cree nadie.—Ése no era el fin. El objetivo era encontrar la fórmula perfecta que reconstituyera nuestro ADN y rectificara nuestra deficiencia. El fin era convertirnos en el clan más poderoso del mundo una vez pudiéramos salir también bajo la luz del sol. Seríamos invencibles. Seríamos reyes.—Loki te ha tentado y no te has podido echar atrás, ¿verdad? Lo hiciste por avaricia. Todo lo has hecho por avaricia —Taehyung le escupió. —Un hombre que no puede ganarse el respeto de los demás a través de su actitud y sus palabras siempre quiere hacerlo al final a través de la extorsión. Cobarde genocida. Namjoon era el líder y tú quisiste su puesto, Namjoon se enamoró y quisiste a su pareja. Namjoon tuvo a un hijo y ahora quieres a su hijo. Es triste ir siempre detrás de todo aquello que no puedes tener...—¿Quién te ha dicho que no puedo tener a Hoseok? Mírate —se acercó al joven y le puso una mano sobre el pecho, apretándoselo. —Lo estoy tocando y si quiero ahora mismo le subo el camisón y me lo follo delante de tus ojos. No podrías detenerme ¿Te gustaría?Hoseok se asqueó ante lo que le hacía Sehun. Le hacía daño en el pecho, era brusco y su aliento apestaba. Supo que aquello no acabaría bien si no sucediera algo que realmente sorprendiera a todos y les hiciera bajar la guardia lo suficiente como para que el pudiera entrar en contacto con alguien... No podía hablar con vanirios ni con berserkers, sólo tenía... a Baekhyun. Baekhyun era especial. Lo había dicho tanto Jungkook como Chanyeol. Ambos coincidían en que era poderoso mentalmente. ¿Habría una posibilidad? Y María... Aquella mujer tenía un sexto sentido para las cosas. ¿Y si lo intentaba también con ella?Hoseok observó a Taehyung. El irradiaba odio por sus ojos verdes y además se sentía impotente e indefenso.Sí, Baekhyun. Se anclaría a esa única salvación. Cerró los ojos con fuerza y se aisló de lo que le estaba haciendo Sehun que ahora le clavaba las uñas. Le estaba lastimando.—Baekhyun, soy Hoseok... y están a punto de matarnos... Baekhyun acababa de despertarse rodeado por dos berserkers. No estaba desnudo, simplemente dormía apoyado, o mejor desmayado, sobre el pecho de uno de ellos.Alrededor, varios miembros del clan también se despertaban. Jungkook se acercó por detrás y le dio la mano para que se levantara.—Chico, ese hidromiel es... —comentó Baekhyun aceptando la mano de Jungkook. Se puso una mano sobre la cabeza y apretó los ojos con fuerza. —Siento que me va a estallar la cabeza.—¿A sí? —sonrió Jungkook. —Serías la primera persona que conozco al que le da resaca el hidromiel.Baekhyun sonrió y se limpió la ropa con las manos.—Me pitan los oídos —murmuró meneando la cabeza.Jungkook se extrañó al oír eso.—¿Y Hoseok? —preguntó Baekhyun acomodándose el pelo. —Debo de estar hecho un guiñapo.—No estás en tu mejor momento y llevas dos chupetones en el cuello — señaló Jungkook cruzándose de brazos. —Hoseok desapareció tras esos matorrales de allí —señaló con el dedo, — siguiendo a mi hermano, por supuesto.—Por supuesto —puso los ojos en blanco. —Ah, joder...—¿Tan mal te encuentras? —Jungkook lo ayudó a sentarse. Baekhyun se tambaleaba.—No, nunca me había pasado.—¿Qué sientes?—Es el pitido este... me molesta mucho —se tapó los oídos. —Un pitido...—Es como si algo quisiera entrar en mi cabeza. Es como si... —Baekhyun...—Jungkook —susurró Baekhyun. —Siento la voz de Hoseok...—¿Qué? —Jungkook se alteró.—Baekhyun... Sehun nos ha capturado a Taehyung y a mí. —¿Qué? Hoseok. Es la voz de Hoseok —repitió Baekhyun sosteniéndose la cabeza con dos manos.—Escúchame, Baekhyun. Tienes que avisar a mi abuelo y a Jungkook ¿Me oyes? Nos han capturado. Estamos en Glastonbury Tor, creo que estamos en unos túneles... Quedan pocas horas para amanecer y si no se dan prisa nos van a matar. Ayúdanos, Baekhyun. Avisa a la gente.Baekhyun se levantó como alma que lleva el diablo y cogió a Jungkook por los hombros.—¿Qué sucede, Baekhyun? No me asustes.—HOSEOK... TAEHYUNG... LOS HAN CAPTURADO. HAY QUE AVISAR A LOS BERSERKERS Y DARSE MUCHA PRISA ANTES DE QUE SALGA EL SOL. LOS VAN A MATAR!!! La mano de Sehun le había subido el camisón y arañado el estómago. El vampiro se pasó la lengua por los labios morados y admiró la escultural figura de Hoseok.—¿Quieres ver lo que le hago, Taehyung? Me lo voy a tirar aquí delante de ti, sólo para verte sufrir. ¿Te gustaría? —sus ojos blancos e inyectados en sangre.Taehyung a duras penas se controlaba. La cruz en la que estaba clavado temblaba debido a la fuerza que contenía el vanirio.—A mí sí —contestó Hoseok poniéndose una máscara de indiferencia. Necesitaba tiempo.Taehyung entornó los ojos hacia él.—No, Hoseok. ¿Qué haces?Sehun lo miraba asombrado y Hoseok tenía una mirada fría y calculadora. Si no lo conociera, Taehyung pensaría que hablaba en serio. Sin embargo, confiando en el como ahora confiaba... Hoseok tramaba algo. Pero eso lo pondría en peligro y él no lo podría permitir.—Basta, Hoseok.—Cállate. Eres penoso, Taehyung. Y ya me he cansado de ti.Sehun soltó una carcajada de incredulidad.—Siempre igual —continuó. —Eres débil y cometes muchos errores. ¿Por qué hoy me has dejado solo? Sabías que nos iban detrás y me has abandonado. Ni siquiera me has avisado de dónde ibas. Lo has vuelto a hacer, Taehyung —a Hoseok se le rompía el corazón al ver la cara de dolor de su pareja.Taehyung gimió. Un puñetazo en el estómago no lo habría sorprendido más. ¿Hoseok estaba actuando, verdad? Ya no estaba seguro.—¿Tú me habrías dejado solo hoy, Sehun? —lo miró seductoramente.—Sehun, cuidado... —murmuró Choi atónito ante la actitud de Hoseok.—Cállate —ordenó Sehun. —No te habría dejado solo —afirmó negando con la cabeza. —Yo soy un buen líder. No cometo errores.—No lo dudo. Te ves seguro y firme. Dime, Sehun. ¿Por qué soy importante para ti? —le preguntó ronroneando.Sehun dudó. ¿Hoseok estaba jugando?—¿Qué te propones? —Sehun achicó los ojos y dejó de manosearle el estómago.Taehyung observaba la escena como si aquello no fuera con él. Pero sí que iba con él. Se trataba de su cáraid. Y su cáraid estaba coqueteando ahora con el asesino de su padre, y lo estaba rechazando a él.—Choi, explícaselo —ordenó Sehun. —Tu padre te lo dirá.Hoseok se mordió la lengua. Tenía muchas cosas que decirle a su «padre».—Hace dos semanas, en la última extracción de sangre que te hicimos, nos dimos cuenta de que tu ADN empezaba a mutar. Ésa era la conversión que esperábamos desde hacía años. Sehun ha ido probando tu sangre religiosamente...—Deliciosa, por cierto. ¿No estás de acuerdo, Taehyung? —Sehun encaró a Taehyung y se echó a reír.Taehyung ya no hablaba. Simplemente se limitaba a escuchar.—La última extracción que te hicimos confirmó nuestras sospechas — explicó Choi. — Después de años de búsqueda y de experimentos por fin lo tenemos.—¿El qué?—Tu sangre es un antídoto a nuestra foto-dermatitis —dijo Sehun centrándose de nuevo en él.—¿Mi sangre? —repitió sin poder creerse lo que intentaban decir.—Experimenté con berserkers. —Sehun volvió a levantar su camisón y acarició sus muslos. — Ellos no eran humanos y sin embargo podían salir de día. Pensé que su sangre podría darme las respuestas que necesitaba —acercó su cara a su estómago e inhaló. —Hueles tan bien...—Continúa, por favor —suplicó Hoseok todavía seduciéndolo.—Los berserkers no nos dieron los resultados que buscábamos —aseguró Choi observando la piel de alabastro de Hoseok.—Experimenté con humanos —Sehun lamió la zona del ombligo de Hoseok y este dio un respingo que él malinterpretó como placer. Sonrió complacido. —Los humanos son más débiles que nosotros, su sangre no nos potencia los poderes, simplemente nos sacia el hambre. Entonces, cuando ya estaba en un estado de desesperación absoluto, apareció Jin —Sehun acarició la mejilla contra el interior del muslo derecho.—Mi papá —asintió Hoseok.—Ya sabes la historia. Wonho tuvo que contártela antes de que lo mataran.—¿Te enamoraste de él?Sehun dudó en la respuesta.—Jin me tenía la mente comida. Era tan seductor. Su manera de caminar, de sonreír, de apartarse el pelo de la cara. Su tono de voz, lánguido... arrastraba las palabras. Yo lo espiaba. Lo seguía. Lo escuchaba a escondidas. Me volvió loco.—Pero apareció mi padre —dijo Hoseok alzando las cejas y observando la reacción de Choi.—Ese mal nacido de Namjoon... —musitó Sehun soltando su pierna con un gruñido. —Se lo quedó él.—Jin lo escogió, dirás. Tú nunca te presentaste. Nunca te hiciste conocer. Fuiste un cobarde.—Es su manera de actuar —contestó Taehyung desafiándolo.Sehun cogió el bisturí y sin avisar se lo clavó en el muslo a Hoseok. Éste se tensó, apretó los ojos y gritó hasta que no le quedó voz ni aire.—DÉJALO, SEHUN... TE MATARÉ —gritó Taehyung.—Te he dicho que no juegues conmigo, Taehyung. No tengo paciencia. Esto es por desafiarme antes—retorció el bisturí en la pierna de Hoseok. —Choi, inyéctale un tranquilizante.Hoseok apretó los labios. No quería darle el gusto de que supiera que estaba haciéndole muchísimo daño. Choi se acercó a Taehyung y le clavó con rabia una aguja en el centro del pecho.—Se... Sehun —le dijo Hoseok entre labios. —Déjalo. Es... es un necio y un perdedor. No me castigues a mí por sus errores.Sehun alzó la vista y quiso averiguar si Hoseok decía o no la verdad. Le desclavó el bisturí y observó ensimismado como su sangre salía a chorros de su piel.Choi gruñó ante el olor, pero Sehun lo advirtió con la mirada de que si intentaba probarlo antes que él era hombre muerto.—Cuando Jin y Namjoon huyeron yo los seguí. Más tarde descubrí que estaban esperando un niño. Me lo dijeron los humanos que tenemos trabajando en los Cárpatos. Quise llevarte conmigo nada más nacer, pero los clanes de allí estaban muy bien organizados y gozabas de la protección de todos sus miembros. Namjoon se enteró de todo lo que había alrededor de los vanirios y los berserkers. Descubrió nuestra organización y regresó decidido a advertir a los clanes y a unirlos a todos. Por suerte, los intercepté antes.—Yo los intercepté —rectificó Choi.—Eso no importa —aseguró Hoseok. —Los mataron.—Con el tiempo —explicó Sehun. —La primera extracción de tu sangre me dio una pequeña muestra de lo que podrías hacer cuando mutaras.—¿Qué puedo hacer?—Así que viendo que Jin y Namjoon habían creado algo como tú —ignoró su pregunta. Realmente hablaba orgulloso de sus proezas, —los obligué a tener más niños mientras estaban en cautividad. Ambos se negaban con uñas y dientes, nunca mejor dicho. Quería verificar lo que tenía entre manos y a ti podría pasarte cualquier cosa, así que... ¿Por qué no hacer más Hoseoks?—No pudieron —las lágrimas inundaron sus ojos lilas.—No. No pudieron —afirmó como si diera la hora. —Cuando me encargué de Jin personalmente intenté acostarme con él, él no me dejó y yo simplemente me descontrolé. Sólo recuerdo que había hundido mi puñal en su vientre. Después de eso no pudo volver a tener hijos.—¿Qué... qué puede hacer mi sangre? Dímelo.—Como ellos ya no me sirvieron —prosiguió haciendo oídos sordos, —tenía que encontrar la manera de engendrar más híbridos. Por eso rapté tanto a vanirios como a berserkers y los obligué a mantener relaciones. Nacieron cinco híbridos más y los separamos de sus padres para estudiarlos. No aguantaron las pruebas. Simplemente murieron a los pocos días.Ni Hoseok ni Taehyung podían creerse lo que oían. Aquello era horroroso y estremecedor. Taehyung dejó de moverse. Sus músculos ya no respondían. Sus ojos era lo único que podía utilizar.—¿Qué descubriste la primera vez que... que tomaste de mi sangre? — tenía ganas de vomitar.—Pude salir bajo el sol unos cinco minutos —aclaró él mirando de reojo a Taehyung.—Dios mío... ¿Y qué crees que hará ahora mi sangre?—Tu sangre, Hoseok, nos inmuniza ante el sol —explicó finalmente. —Contigo podemos volver a salir de día siempre que nos alimentes como es debido.Taehyung abrió los ojos con sorpresa y buscó la mirada de Hoseok. Cuando entraron en contacto un millón de palabras atropelladas se quedaron por el camino.Sehun cogió el bisturí ensangrentado y le hizo dos cortes verticales en ambas muñecas. La sangre empezó a manar de ellas y Choi se encargó de poner recipientes que la recogieran.Hoseok sintió la piel lacerarse, había hundido tanto el bisturí que seguramente había cortado un tendón. Le dolía hasta el hueso.—Vamos a hacer la prueba —Sehun apretó más las muñecas.—Pero yo... —los cortes le dolían. —No soy suficiente para todos.—No lo eres. Pero tu sangre será suficiente ahora para mantenernos bajo el sol y hacer lo que queremos hacer. Está a punto de amanecer y los vanirios no pueden salir. Los berserkers todavía duermen y descansan después de la luna llena. Los niños son nuestros. Ellos serán los próximos que nos suministren la sangre que necesitamos. Los educaremos y cuando sean suficientemente mayores como para tener hijos los utilizaremos para conseguir a los híbridos que nos mantengan de día. Seremos invencibles.—NO... —gritó Taehyung explotando, viendo como desangraban a Hoseok. —NO LO PERMITIRÉ... —el suelo tembló ligeramente. Una sacudida pequeña pero notable.—Taehyung, detente...—¿Cuántas veces hay que repetírtelo? —preguntó Sehun riñendo a Hoseok rabioso. Agarró el puñal y se dirigió a Taehyung. Tres estocadas firmes en el estómago. El puñal se hundió hasta la empuñadura las tres veces y Taehyung quedó sin respiración.—NO, NO, TAEHYUNG... —Hoseok lloraba y gritaba, pero no había modo de librarse de todo aquello. Era una pesadilla.—¿No me habías dicho que querías que yo te lo hiciera delante de él? — Sehun lo agarró del pelo y tiró de él con fuerza. Hoseok echó el cuello hacia atrás y Sehun inclinó la cabeza hacia su pecho. Lo mordió con dureza y al sacar los colmillos lo desgarró.Hoseok quedó tembloroso y pálido al sentir lo que le hacían los dientes.—Así aprenderás —le escupió Sehun. —No llores. Luego yo te curaré.—Vas a morir, Sehun —le pronosticó Taehyung con la lengua casi dormida. —Yo te mataré. Lo juro —su voz llena de fuerza y afilada como sus colmillos que habían explotado en su boca.—¿Lo matamos ya? —preguntó Choi llenando el décimo vaso.—No, espera. Me gusta ver cómo sufre por él.Hoseok estaba perdiendo el conocimiento y su piel palidecía por segundos. Sus ojos lilas se quedaban sin expresión y sus labios que antes eran rosados y suculentos ahora estaban morados y secos.—Hoseok... —Taehyung lo llamaba dolorido por las puñaladas. —Aguanta, Hoseok...—Llévate a veinte de mis hombres. Dales de beber. Dentro de media hora —le dijo Sehun a Choi— saldrá el sol. Su sangre nos cubrirá unas dos horas, más o menos, debemos darnos prisa.Choi asintió.—¿Puedo beber yo? —preguntó Choi mirando hambriento uno de los vasos llenos.—Puedes —le dio la espalda y procedió a desatar a Hoseok, que cayó sobre su hombro como peso muerto.—Baekhyun... Baekhyun... Los niños. Protejan a los niños. Llévenselos de allí —no sabía si lo que enviaba a Baekhyun le llegaba de alguna manera. Pero lo que sí supo fue que aquel iba a ser el último mensaje mental que iba a enviar en su vida si no llegaba un milagro. Tras ese pensamiento se desplomó y todo se volvió negro.—¿Y qué hacemos con él? —Choi que tenía los labios rojos de beber sangre señaló a Taehyung con un gesto despectivo de su cabeza.—Está debilitado, no podrá escapar. Además, vamos a dejar que se regodee en su desgracia unos días más.Taehyung tenía la cabeza hundida y los hombros le temblaban de ira o de llanto. Ninguno de los dos supo qué provocaba que su cuerpo se sacudiera. Y tampoco les importó.Choi avisó a los secuaces, entre ellos Dubv y Fynbar, y cuando bebieron todos salieron de aquel lugar dejando a Taehyung clavado en la cruz como un mártir al que Dios le había dado de lado.Sehun volaba con Hoseok colgado del hombro. El vampiro podía sentir el amanecer en su cara y sin embargo después de dos mil años la piel no le ardía ni le quemaba.Choi volaba a su lado y el aquelarre iba tras de ellos.Choi cargaba con una bolsa llena de bolsas de depósito negras para cubrir a los niños vanirios con ellas y así evitarles quemaduras por el sol.—En cinco minutos me reúno con ustedes —dijo Sehun a Dubv y a Fynbar.Estos asintieron y se dirigieron hacia Dudley sin rechistar.Sehun se desvió y llegó adquiriendo una velocidad de vértigo a la costa inglesa. Descendió hasta la playa con Hoseok en brazos y se internó en una cueva rocosa. Una gruta.La marea subía poco a poco, pero eso a él no le importó porque él llegaría antes de que el mar se lo llevara.Estaba medio muerto, casi completamente desangrado. Su camisón roto y ensangrentado. Su piel cerúlea no ocultaba las finas y delicadas venas que se asomaban por debajo, trémulas intentando bombear una sangre que ya no estaba.—Te dejo aquí sólo un rato, Jin —le acarició los labios resecos. —Vendré a buscarte en cuanto hayamos hecho todo lo planeado —sonrió y observó la fea herida que le había hecho en el pecho. —Vas a ser mío —luego acarició el sello de su muñeca. El bisturí no había logrado cortar ese trozo de carne. Sehun gruñó. —Esta marca se te irá. Aunque tenga que cortarte la mano para ello.Sacó su puñal. Estaba ido y malhumorado. Puso la hoja sobre la frágil muñeca del joven. Pero mientras lo cortaba lo pensó mejor.No había tiempo que perder. Tendría la eternidad para castigar a Jin por lo que le había hecho. Porque no era Hoseok. No para él. Hoseok ya no se movía. Tenía el cuello echado hacia atrás en muy mala posición, los brazos extendidos hacia los lados.Sehun se incorporó y salió corriendo de la gruta.
----- CHAPTER BREAK -----
Taehyung se estremecía de dolor. No era una agonía física lo que sentía, sino un vacío, una nada que amenazaba con comérselo internamente. Las entrañas le quemaban como ácido, más por lo que había visto que le hacían a su cáraid que por los tres cuchillazos que recibió del asesino de Sehun. Y él no había podido protegerlo. Desde que lo vio llegar, intentó introducirse en su mente, pero esa defensa que Hoseok había creado ante su intromisión no dejaba que le dijera nada. Siempre que lo había intentado llegaba una paliza tras otra y no podía volver a ponerle en peligro.La ira lo consumía. La rabia le daba fuerzas. Debía ir a por él. Hacía casi media hora que se habían ido.—Debe de ser por aquí... ¿Taehyung? —se oyó una voz lejana. Taehyung creyó que estaba delirando.—¿Taehyung?.. Mierda, Taehyung —se oyeron pasos que corrían hacia él. Un hombre alto de pelo rubio platino muy corto se colocó enfrente de él y lo tomó de la cara. Lo sacudió para espabilarlo. — Pásame la bolsa, Yongguk.Taehyung estaba completamente grogui, pero consciente al cien por cien.—Ya está, colmillos —sintió que le pinchaba en el hombro. La sustancia corrió rápido por su sangre, estimulándolo, dilatando sus pupilas y alargando sus incisivos. —Bien. Estás despertando.—¿Kai?—Sí, colmillos. Espera, vamos a sacarte de aquí.—¿Sacarme?Taehyung tembló y se agitó como un animal encarcelado. Con un grito arrancó una mano del clavo. Luego con la mano liberada se arrancó el otro. Dobló el torso, ajeno al dolor y a la sangre que corría por su cuerpo, y se arrancó la estaca de los empeines. Cayó de rodillas al suelo. Su espalda subía y bajaba debido a la respiración. Su piel cubierta en sudor. Su sangre brillaba y chorreaba hasta el suelo. Daba igual. Nada de eso le importaba.—¿Cómo... cómo has sabido dónde estaba?—Hoseok se comunicó con Baekhyun —Kai lo tomó por debajo de las axilas y lo ayudó a levantarse. —El vino a buscarnos a Chanyeol y a mí y nos dijo lo que había recibido.Vaya. Su cáraid era poderoso y tenía muchos recursos. Al no poder comunicarse ni con berserkers ni con vanirios lo hizo con humanos. Sin embargo, Taehyung sabía que para que un humano pudiera recibir ondas mentales de otras entidades y comunicarse con ellas ese humano debía ser igualmente diferente. Más evolucionado. Por lo visto Baekhyun era algo de eso, consciente o inconscientemente.Cuando se levantó se estiró. Los huesos hacían chasquidos.—Se lo han llevado, Kai —la voz de Taehyung era fría e irradiaba un profundo dolor. —Y van a por los niños. Quieren...—Lo sé, Taehyung —aseguró Kai. —Baekhyun recibió el mensaje de proteger a los niños. Los hemos puesto a cubierto. Están todos en guardia.—¿Sabe Siwon que...?—No lo hemos localizado. Pero todos los berserkers están ya en sus puestos, dispuestos a proteger lo que es nuestro. Chanyeol lleva el escuadrón de Wolverhampton y hay otros berserkers que se han desplazado hasta Dudley con Jungkook, Jimin y Yoongi. Si no pueden luchar al sol, nosotros lo haremos por ustedes.Taehyung lo miró con respeto y admiración.—Entonces te debo mucho —lo agarró de la nuca.—No hemos hecho nada todavía. No me debes nada.—Bien, escúchame. Sehun sabe dónde están nuestros pequeños y él llevaba a Hoseok con él. Yo voy a Dudley. Si los pequeños ya están a cubierto, entonces hay que proteger a los demás.—Taehyung... es de día.—Lo sé. ¿Los llevo conmigo? —les preguntó. —No puedes salir —replicó Yongguk. —Te quemarás. —Es una historia muy larga... —contestó Taehyung. —Pero sé que no me quemaré.—Irás más rápido sin nosotros —le aseguró Kai. —Yo me hago cargo de Yongguk.—Está bien. Gracias, chucho —le guiñó un ojo y salió corriendo de allí, desapareciendo tras la oscuridad de aquel túnel. Estaba volando. Los rayos no le quemaban. Estaba volando y era de día. Su Hoseok no sólo le había devuelto su corazón, sino que también le había regalado el sol. Su sangre, su vinculación, le daba la posibilidad a él de recuperar parte de su vida humana.La tierra bajo horas diurnas era muy diferente, no tan mística y tan misteriosa que cuando estaba bajo la luna, sin embargo sí más pura y más vital. El sol teñía todo lo que tocaba de vivos colores, difíciles de clasificar para él ya que algunos ni los reconocía.Su Hoseok le regalaba todo eso y él sólo dolor y sufrimiento.Lo había dejado solo, desprotegido. Si no se daba prisa, seguramente lo acabarían matando por su culpa. Y si Sehun huía con él al final acabaría haciéndole cosas peores.Aceleró la velocidad y llegó a un cerro montañoso en Dudley. Allí, en el interior de la montaña, los vanirios habían creado una escuela y un modo de vida eficiente para sus hijos, tan débiles y vulnerables al sol. Necesitaban mucha más protección que ellos. Y el vampiro de Sehun iba a por ellos. No eran más que cinco niños indefensos. Los vanirios no tenían muchos niños en el clan, pero sabía que los berserkers sí. Ellos criaban camadas. No quería ni imaginar lo que harían con ellos si los cogían.Divisó a un grupo de berserkers luchando con otro grupo de nosferátums, justo a la entrada de las cuevas subterráneas.Lo que le había inyectado Kai encendía todo su poder interno, pero también lo descontrolaba.Cuando cayó, toda la furia que sentía por lo que les habían hecho recayó sobre dos nosferátums.Los aplastó con su peso y en un arranque de furia endemoniada les arrancó la cabeza a ambos con las manos. Los nosferátums y los berserkers se quedaron asombrados ante el grito desgarrador tanto de Taehyung como de los dos cadáveres que ahora se incendiaban ante su mirada.—Lo que es del infierno al infierno va —se levantó poco a poco para parar un nosferátum que corría hacia él cogiéndolo del pescuezo y levantándolo. Clavó sus dedos en su garganta y le arrancó la tráquea. Lo hizo sin el mínimo esfuerzo y con unos ojos verdes y sin expresión.Taehyung miró alrededor y dos nosferátums más se abalanzaron sobre él. Uno lo inmovilizó por la espalda y le mordió en el cuello, pero Taehyung lo cogió del pelo, se agachó y le hizo la cama. Una vez en el suelo levantó su pie y le aplastó el cráneo de una pisada.El otro nosferátum, al ver lo poderoso que era el vanirio, quiso huir corriendo, pero Taehyung no lo permitiría. Con el odio que sentía no iba a dejar a ninguno impune ante sus actos.Dio un salto, le puso una mano en la nuca y lo impulsó hacia delante hasta que se clavó una rama de uno de los árboles en el ojo y le traspasó la cabeza. El nosferátum se convulsionó y murió.Taehyung dio media vuelta y vio que los berserkers vencían a los nosferátums. El clan de Siwon estaban luchando por ellos y eso lo agradecería siempre. Pero de nada serviría si no cogía antes a Sehun y recuperaba a Hoseok.—¿Dónde están? —preguntó a un berserker enorme que acababa de ensartar con un palo a un nosferátum.—Adentro. Hace un rato que han entrado en la cueva.Se internó en la montaña y entró en la cueva. El suelo húmedo. La oscuridad lo recibía, pero a lo lejos varias antorchas iluminaban ya el camino.Descendió por un túnel totalmente vertical y aterrizó a cuatro patas sobre una inmensa sala. Varios berserkers mantenían a raya al grupo de Sehun y entre ellos Jimin y Yoongi luchaban codo con codo aun sabiendo que un paso en falso podría provocar que un vampiro los alzara y los llevara al exterior para que murieran quemados. Pero esos eran sus amigos, guerreros inquebrantables que nunca daban su brazo a torcer. Una oleada de orgullo lo invadió. Él se encargaba personalmente de dos de ellos.Taehyung buscaba con ahínco a Hoseok, pero ni lo veía, ni lo olía ni lo percibía. Su corazón latió desbocado ante la posibilidad de que se le hubiera arrebatado para siempre. Nunca se lo perdonaría. Si eso había sucedido, él mismo se entregaría al amanecer.Al fondo, una puerta metálica de color plata era la única separación entre los niños y los vampiros.Sehun se giró y al verlo agrandó los ojos con asombro.Taehyung sonrió fríamente y corrió hacia él como alma que lleva el diablo. Cuando Choi llegó a Wolverhampton con el aquelarre de vampiros y lobeznos no pudo imaginarse que un grupo que igualaba su número en berserkers estuvieran esperándolos con los brazos abiertos, dispuestos a arrancarles las cabezas a todos.Ni los lobeznos ni los vampiros les habían olido. Ni siquiera él.Se habían rociado con los productos que él un día creó para sus propios beneficios. Todo se volvía en su contra.Los berserkers, descalzos, todos vestidos con camisetas blancas de tirantes y pantalones anchos y negros tenían unas hachas extrañas en las manos. Eran enormes y gruñían como perros salvajes.Chanyeol señaló al grupo de Choi con el hacha en mano, aulló como un lobo y entonces se desató la guerra.Los cuerpos salían despedidos a cada golpe de hacha que estos daban, partidos, sangrantes y lacerados.Aquel grupo formado por vampiros y lobeznos no tendrían ninguna posibilidad ante aquellos guerreros natos y temibles.Choi veía asustado cómo su única posibilidad de ser normal otra vez, de caminar a la luz del sol de nuevo se le escurría por los dedos. ¿Cómo podían saber lo que ellos iban a hacer? ¿Cómo, si ni Hoseok ni Taehyung podían dar ningún mensaje mental?Se acababa su tiempo. Lo tenía tan claro como que Sehun no lo iba a alimentar nunca más, él ya era un vampiro y había demostrado no tener ninguna intención para con él. Había sido un estúpido por creer que la inmortalidad lo iba a hacer más feliz y más poderoso.Ante sus ojos cayó un lobezno con la garganta abierta y los ojos que se le salían de las órbitas.¿Qué hacía él allí? Iba a morir.Como un cobarde reculó. Cada paso disimulado lo llevaba a una posible salvación. Incluso ¿podría huir? Ya tendría otras oportunidades de cogerlos desapercibidos... Y si no le gustaba estar con Sehun entonces podría acudir a Seth y a Lucio. Sí. Debía huir.Sus ojos se fijaron en Chanyeol, que se incorporaba lentamente y no le perdía de vista. Aquel hombre daba miedo. Miedo de verdad.Chanyeol asintió. Parecía que le daba el beneplácito para que huyera y Choi sonrió agradecido en respuesta hasta que chocó contra algo mucho más duro.Un gruñido lo despertó de su falsa ilusión.Tras él, un berserker intimidante de barba negra y pelo largo lo miraba con odio en sus profundos ojos verdes.—Tú debes de ser Choi —dijo secamente.Choi alargó sus incisivos y sus ojos se tornaron blancos y sanguinolentos. Intentaría luchar. Las uñas se le alargaron. Iba a atacarle cuando aquel berserker se le adelantó, dándole un puñetazo en plena mandíbula que lo hizo volar por los aires y chocar con el tronco de un árbol. Después del aturdimiento, se dio cuenta de que no era un árbol, sino un tótem. Un tótem con la cabeza de un lobo mirando al frente.El berserker lo agarró del cuello y lo alzó con una sola mano.—Soy Siwon, el padre de Jin y el abuelo de Hoseok.El rostro de Choi se contorsionó por el miedo. Aquellos ojos eran también los del berserker que estaba emparejado con el vanirio.—Bá... bájame. Te diré todo lo que necesites saber...—¿Me devolverás a mi hijo? —le apretó más del pescuezo. —¿Dónde está Hoseok?—No... no lo sé. Se la llevó Se... hun. Tú hijo... Yo... yo no quería.—No creas ni por un momento que quiero escuchar tus explicaciones. Sólo me he presentado para que te lleves al infierno el nombre del hombre que acabó con tu mísera vida. Esto es por Jin.Choi gritó y pataleó intentando liberarse de aquel amarre.Siwon alzó el brazo con su hacha de guerra y sesgó de un único movimiento el tronco de Choi.Choi abrió mucho los ojos y miró hacia abajo. Ya no tenía piernas. Aquel berserker le había cortado medio cuerpo por debajo del ombligo y ahora sangraba como una cascada.—No me importa nada de lo que me cuentes. Mírame bien a los ojos — le ordenó.Choi en sus últimos segundos de vida perdió todo el orgullo y miró suplicando a Siwon.—Les vamos a dar caza a todos. Sectas, sociedades, lobeznos y vampiros. Los encontraremos y los devolveremos al agujero podrido del que nunca debieron de haber salido. Han empezado una guerra. Aténganse a las consecuencias. Esto, por Hoseok.Lanzó el cuerpo de Choi al cielo y cuando cayó y estuvo a su altura le cortó la cabeza, haciendo un movimiento con sus brazos digno del mejor bateador de la Historia.Siwon miró el cuerpo descuartizado de Choi y luego buscó a Chanyeol con la mirada. Asintió con la cabeza y se unió a la matanza que iba a favor de los berserkers desde que había empezado. Taehyung corrió y placó a Dubv y Fynbar que ahora protegían a Sehun. Su fuerza se había multiplicado, la rabia lo alimentaba.Dubv y Fynbar se levantaron algo aturdidos, pero ni así pudieron parar el torrente de golpes que caían sobre ellos, y sólo venían de Taehyung.En uno de esos golpes Taehyung golpeó el pecho de Dubv y lo dejó sin respiración. Dirigió dos dedos a su cara y le vació los ojos.El vanirio gritó de dolor y se llevó las manos a la cara.Fynbar lo atacó por detrás, pero Taehyung se apartó y detuvo la muñeca que empuñaba una daga. Le dio un codazo en la cara y le partió la nariz al tiempo que le quitaba la daga a Fynbar y daba un salto seguidamente para acabar clavándosela en el centro del pecho y con el impulso de la caída rajarlo de arriba a abajo. Taehyung se incorporó, introdujo una mano dentro de su pecho y le arrancó el corazón.Fynbar murió en el acto.Dubv seguía convulsionando de dolor. Taehyung se plantó enfrente de él. De un golpe seco introdujo la mano en el interior de su pecho, traspasó las costillas y llegó hasta la columna. Tiró de ella hasta que se la partió, quedándose con un trozo en la mano. Lo tiró sin inmutarse.Sehun intentaba abrir la compuerta con la contraseña. Pero alguien la había cambiado. Alguien misericordioso, pensó Taehyung.Sehun ponía ahora un dispositivo en la compuerta. La haría volar en pedazos. Taehyung lo cogió por la camiseta negra y lo echó hacia atrás.—¿Cómo coño estás aquí? ¿Cómo lo sabían...? —su rostro transformado por el odio y la confusión.—¿Dónde está Hoseok? —Taehyung con sus colmillos alargados, los ojos casi completamente negros y su cuerpo sudoroso desprendía un aura de poder a su alrededor difícil de ignorar.—Te han dado un estimulante —susurró entre dientes.Taehyung gritó y lo cogió de una pierna, pero Sehun lo golpeó con la otra libre. Sacó su daga y se dirigió hacia el vanirio.—Voy a arrancártelo todo —le espetó Sehun. —Tu novio está bueno y sabe muy bien. Lo haré mío, se volverá como yo. Y tú no vas a poder ver todas las cosas que quiero hacerle a su cuerpecito.Taehyung lo escuchaba sin inmutarse. Nada de lo que le decía Sehun le importaba. Él tenía un objetivo y era descubrir el paradero de Hoseok. Por ahora sabía que estaba vivo.—Le voy a cortar ese tatuaje que les han regalado los dioses. Jin es para mí.—Has enloquecido, Sehun. Jin te odiaba y nunca se fijó en ti. A Hoseok le das asco y déjame decirte que estás lejos de complacerle.Se impulsó hacia atrás y lo golpeó con las dos piernas juntas. Sehun voló hacia atrás pero Taehyung fue hacia él. Arrinconó el cuerpo de Sehun contra la pared y le puso el antebrazo en la garganta.—Mira a tu alrededor, vampiro —Taehyung juntó su nariz a la suya. —Has perdido. Nadie de los tuyos está en pie.Sehun hizo caso a Taehyung. Berserkers y centinelas vanirios procedentes de los túneles se hallaban de pie, mirando aquella pelea personal entre ambos. Yoongi y Jimin se situaban enfrente de la compuerta por si acaso. Sehun se echó a reír presa del histerismo.—¿Qué crees que solucionas matándome? Esto no ha acabado. Seth y Lucio, incluso Hummus y Strike, los berserkers. Todos buscamos lo mismo. Todos queremos el poder. Esto no ha hecho nada más que empezar. Y son muchos los humanos que les apoyan. Humanos poderosos, Taehyung. Yo quiero la sangre de los híbridos para salir al sol. Lucio y Seth querrán otra cosa, pero el objetivo es el mismo. Quieren el control de este mundo. Loki está de nuestra parte.— No te preocupes, Sehun. Tú no podrás ver lo que les vamos a hacer a ellos cuando los encontremos. Porque te aseguro que vamos a dar con ellos.—¿Por qué insistes en proteger a la humanidad? La humanidad debería servirnos a nosotros. Somos hijos de los dioses ¿Recuerdas?—Y llegará un día en que los humanos también lo sean y se reconozcan por ello. Pero mientras tanto alguien tiene que velar por ellos.—Tú desde luego no. Hoseok morirá, tú te volverás loco y te convertirás. Loki se encargará del resto.—¿Dónde está Hoseok?—Jódete, Taehyung. Se está muriendo.—¿Dónde está?..—Seguro que está húmedo y pasando mucho frío... —rió como un demonio. Era un demonio.Taehyung le apretó el cuello con el antebrazo. Cogió su daga y le abrió la garganta con ella.Sehun se llevó las manos al cuello para detener la sangre, pero Taehyung ya deslizaba la daga por sus huevos y se los clavaba vaciándoselos. Sehun ya no sabía dónde taponar. Cayó de rodillas.Taehyung, fríamente, lo levantó de nuevo. Sehun temblaba y se había meado encima.Con su mano atravesó el pecho del vanirio y le arrancó el corazón. Le mostró el órgano latiente a Sehun. Se lo puso enfrente de sus ojos.—Mira, ¿ves? Es tu corazón —le susurró en el oído. —Voy a encontrar a Hoseok. Lo curaré y los vanirios y los berserkers nos encargaremos de proteger a todo aquello que los vampiros y los lobeznos reclamen. No les vamos a dar cuartel. Te quedan pocos segundos de vida y tu piel ya arde como la de un vampiro. Namjoon fue mejor que tú en todo. Namjoon se llevó al hombre que tú creías que querías porque él simplemente le pertenecía. Namjoon tuvo un hijo que es una bendición para ambas razas. Y él traerá una paz que tú nunca pudiste conseguir. Ahora... vete al infierno, Sehun.Taehyung reventó el corazón de Sehun en su propia mano. Se dio media vuelta y se dirigió a la compuerta.—¿Cuál es la contraseña, ahora?Preguntó a sus amigos. Jimin la abrió, mirando a Taehyung con respeto.Parecía no haber nadie.—¿Hola? —preguntó Taehyung.—¿Taehyung? — era la voz de Jungkook.De entre la oscuridad apareció Jungkook con su melena negra y los ojos almendrados claros y azules. Llevaba en brazos a un vanirio de ojos de color miel y pelo azabache, de tres años. Sus colmillos se habían alargado por el miedo y parecía que se acababa de despertar.Tenía cogido de la mano a una niña de ojos negros y enormes y pelo rizado de siete años. Detrás de él tres pequeños más lo secundaban.—¿Te hacías cargo de ellos? —preguntó Taehyung acongojado.Jungkook asintió y se fundió en un abrazo con su hermano.—Bratháir —sollozó.—Entonces no podían estar más seguros —lo besó en la coronilla.—¿Y Hoseok?—Voy en su busca —lo besó en la mejilla y desapareció de allí.—Nosotros también lo buscaremos, bratháir —exclamó Jungkook. Surcando el cielo que de nuevo volvía a nublarse, algo característico de las highlands, Taehyung se dejaba guiar por la intuición. Enviaba empujones mentales a Hoseok, pero nadie le respondía. Debía obligarlo a reaccionar, a despertarse para que hablara con él. La resistencia era mínima, pero ahí estaba, y eso le impedía internarse en sus pensamientos.El nudo perenne le picaba. Sintió que debía de ser como un radar, algo que le indicaba si su pareja estaba o no cerca.Miró hacia abajo. Playas y rocas dibujaban la costa inglesa. Hacía mala mar.Está húmedo y tendrá frío, eso le había dicho Sehun.—Hoseok, háblame.Centró todas sus fuerzas en derribar esa defensa mental que había creado para protegerse de él. Hoseok sentiría la intromisión fuerte y dolorosa. Él lo podría haber hecho antes, pero no podía defraudarlo de nuevo. Sin embargo, ahora, con su joven vida en peligro, no iba a tener piedad.Mientras se concentraba en hacer estallar sus defensas seguía mirando pensativo la costa. El nudo le quemaba cada vez más y parecía que...No... Se estaba desvaneciendo...Algo en su corazón se resquebrajó y entonces descendió hasta la playa.Se silenció y se concentró en los sonidos que le envolvían. A lo lejos unas gaviotas, las olas chocando contra las rocas, los peces chapoteando en la superficie, el viento meciendo el mar, un cangrejo caminando por las rocas e introduciéndose en una gruta... Silencio.
Bum.
Un latido lento y candente. Un latido sin apenas vida, pero que luchaba por bombear en un cuerpo maltratado. Volvió a silenciarse temeroso de sólo habérselo imaginado.
Bum, bum.
Era un latido, no había duda. Un latido humano. Inhaló profundamente y percibió ligeramente un olor a fresa... A pastel que en vez de recién horneado se estaba quedando frío y seco.Se internó en una gruta. De allí venía el corazón. El agua estaba inundando la cueva y, flotando en el interior, un cuerpo de piel pálida y camisón de color borgoña chocaba contra las rocas cada vez que entraba una nueva ola.Taehyung corrió como un lobo desesperado y sacó el cuerpo inerte de Hoseok del agua.—Dios mío... Hoseok... mi sol... —lo abrazó y lo meció como a un bebé.Puso una mano sobre su frente y se internó en su cabeza.—Hoseok... Sé que estás ahí, ángel. No te rindas. Lucha por mí. Por los dos. Sé que me escuchas —lo sacó de la gruta y voló con él por los cielos, a sabiendas que cada segundo que corría en el reloj era un segundo menos de vida para Hoseok.
----- CHAPTER BREAK -----
Tres días. Tres días sin que Hoseok reaccionara. Baekhyun, María y Yongguk cuidaban de el por la mañana. Jungkook, Jimin y Yoongi lo hacían de noche.Su abuelo y los berserkers lo visitaban a diario y siempre se iban tristes y cabizbajos al ver que el joven no mejoraba.Taehyung descansaba en la habitación contigua, Jimin se encargaba de darles alimento intravenoso, pero ambos sabían que Hoseok estaba en algún lugar mucho más tranquilo y debía de haber algo fuerte que lo trajera de vuelta. Permanecía más de setenta y dos horas en coma profundo.Taehyung ordenó, antes de sumirse en un sueño profundo, que le extrajeran toda la sangre que pudieran para dársela a Hoseok. No dormía. No lo hacía desde que los cogieron a los dos y los llevaron a su casa para cuidarlos.Taehyung permanecía el día en horizontal, con los ojos cerrados, a oscuras —ya que sin que Hoseok le alimentara no podría soportar de nuevo el sol— y no hablaba con nadie. Ni siquiera con Jimin, que se encargaba de limpiar y desinfectar las heridas y de extraerle la sangre.En su habitación, Taehyung intentaba como siempre darle fuerzas a Hoseok. Hablaba con él de todo, hacía tres días que había derribado sus barreras bruscamente en Tintaghel y no tenía fuerzas para resistirse. Sabía que su cáraid estaría perdido, levitando entre este y el otro mundo, y él sería su ancla para que volviera.Le contaba todo lo que él había visto desde su transformación, cómo era antes de que los dioses acudieran a ellos en Stonehenge. Le contó como hacía enfadar a su hermano cuando eran niños y cómo este lo hacía rabiar a él. Le explicó cómo se sintió la primera vez que lo vio a través del cristal de su casa de Barcelona. Lo arrepentido que estaba de haberlo tratado tan mal. Lo arrepentido que estaba de no haberse abierto a él como se merecía.Hoseok había dado una razón de vivir de nuevo a todos los inmortales que estaban hastiados de su longeva existencia. Una nueva razón para rechazar a Loki y sus tentaciones. Hoseok había demostrado que la gente puede cambiar, que puede unirse y luchar juntos por algo bueno en común, aun tratándose de clanes que habían estado eternamente enfrentados. Hoseok les demostró, que el amor no conoce de barreras ni de leyes ni de razas. Y que además todo era posible.—Yo estaba muy unido a Namjoon —le explicaba. —Él era un modelo a seguir para mí y aunque el clan nos respetaba tanto a él como a mí yo todo lo que sabía lo aprendí de él. Tú eres como él, Hoseok. No puedes rendirte. Porque sé que he cambiado estos días, y todo lo bueno que han empezado a ver los demás en mí te lo debo a ti. Tú me has hecho un hombre mejor y siento que ya no podré continuar mi vida si tú no estás. ¿Puedes llegar a imaginar el don que me has regalado? Puedo volver a caminar bajo el sol, precioso. Tú eres mi mejor regalo, mi mayor sorpresa. ¿Y yo cómo te lo pago? Cayendo en una trampa y poniéndote en peligro. Soy un inepto.
—¿Taehyung?
Taehyung se quedó inmóvil. Hoseok le estaba hablando.—Taehyung, no pares. Sigue hablándome. ¿Eres tú, verdad? —Sí, mi sol —tenía los ojos cerrados pero las lágrimas salían igual.
—No sé... no sé cómo encontrarte. Tú voz es como un bálsamo.
—¿Hoseok? ¿Dónde estás? ¿Por qué no vuelves conmigo?
—No sé cómo hacerlo. Enséñame. Guíame.Taehyung se esforzó en levantarse de la cama. No iba a perder el contacto mental ni loco. Abrió la puerta de la habitación contigua y tambaleándose se internó en ella. El cuerpo de Hoseok yacía inmóvil y pálido en la cama. Las sábanas blancas no disimulaban su cuerpo esbelto y precioso. Había perdido algo de peso, pero a él le siguió pareciendo hermoso.Se arrodilló a su lado y cubrió su mano con las de él. Apoyó su frente en ella.
—Hoseok, haz un esfuerzo por mí. Te necesito. Sigue mi voz.
—Tengo frío.
—No, cariño. Mi voz te dará calor. Yo te daré calor.
—Estoy en un pasillo y no sé qué puerta escoger... Estoy perdido.
—Elije la mía. Mi puerta.
—¿Cómo es esa puerta?¿Qué hay detrás?
Taehyung tenía desgarrado el corazón. Vio que dos lágrimas caían sobre la sábana blanca e impoluta. Eran de él.
—Tras la puerta está mi corazón.
—¿Tu corazón? No te puedo ver.
—Sí. No hace falta que me veas. Sólo siénteme.
—¿Qué más hay en esa puerta?
—Hay un enorme letrero que pone AMOR. Yo te daré el amor más sincero, el más profundo y vinculante. Elígeme, Hoseok. Yo... yo... —tragó saliva. Qué poder tenía esas palabras que le hacían sentirse diminuto y terriblemente frágil. —Yo te amo. Lucharé por ti, por lo que tenemos. No lo entendía antes. Pero tú me has abierto los ojos a un mundo lleno de emociones. Ven a mí. Déjame compensarte. Elígeme. Te quiero. Taehyung esperó temblando una respuesta de Hoseok, arrodillado, humilde y sincero como nunca lo había sido. Subyugado a él.—¿Hoseok? —alzó los ojos para ver el rostro amado.No contestaba. Miró su nudo perenne. Volvía a picarle. Miró el de Hoseok por encima de sus cicatrices que poco a poco y con el tiempo se sellaban. Maldito Sehun. No podía quitarse de la cabeza todo el sufrimiento que le había provocado a Hoseok.—Hoseok, por favor... No me dejes. Quédate conmigo.Tras esas palabras, Taehyung se desmayó y cayó al suelo. —¿Cuándo podré verlo? —preguntó Hoseok acomodándose la almohada detrás de los riñones.—Espera a mañana, don impaciente —lo reprendió Jungkook quitándole la venda del muslo. — Mi hermano quiere estar fuerte para ti y antes de que te despertaras cayó desmayado al suelo. Llevaba tres días sin dormir y había perdido mucha sangre.—Él me trajo de vuelta —murmuró Hoseok mirando por la ventana. Sí lo trajo de vuelta con sus palabras. El dolor quedaba atrás, pero no las ansias de volver a oír de su boca las palabras que él le había dicho mentalmente. —¿Cuándo se despertará?—Pronto. ¿Todavía te duele la cabeza? —le preguntó admirando la fina cicatriz que le quedaba en el muslo. —Chico, qué rápido te curas.—Es tu hermano. No entiendo cómo permitió que Jimin preparara tantas botellas llenas de su sangre para mí. Y sí. Aún me duele un poco.Claro que le dolía. Taehyung había fundido su muro defensivo haciéndolo estallar por los aires. Pero nunca, jamás, se lo reprocharía. Gracias a él vivía.—Tú has hecho posible que hoy estemos a salvo, Hoseok —le comentó Jungkook. —El ataque no nos cogió por sorpresa y aunque cayeron en la lucha unos cuantos de nosotros, la mayoría sobrevivió. Gracias —le apretó la mano en un gesto de sincero agradecimiento.Hoseok le sonrió y asintió inclinando la barbilla.Baekhyun asomó la cabeza por la puerta y tocó con los nudillos.—¿Se puede?Los dos se alegraron de verlo. A Jungkook le dio un beso en la mejilla y luego se lo dio Hoseok. Baekhyun llevaba una caja de bombones para ellos.—¿Cómo te encuentras hoy? —le preguntó Baekhyun.—Ya estoy bien. Necesito salir de aquí. Sácame.Baekhyun sonrió y miró a Jungkook.—No puedo —se encogió de hombros.—Baekhyun —le dijo Hoseok quitándole la caja de bombones de las manos. La abrió y los invitó a que comieran con él. —Tenemos que hablar de tus... aptitudes. Ayudaste a salvar tanto a vanirios como a berserkers.—No —contestó Baekhyun negándose como un niño mientras masticaba un bombón. —Fue casualidad.—No digas estupideces. ¿A qué le tienes miedo? Baekhyun, sólo quiero saber de dónde vienen tus facultades para poder hablar mentalmente con la gente.—Oye, mira. No quiero ser un conejito de indias, ¿vale? Ustedes aprovechen de esto que me pasa siempre que quieran, pero déjenme tranquilo. Suficiente tengo con todo lo que nos encargó hacer el nazi de tu novio como para tener que someterme a pruebas de ningún tipo.—¿Yongguk se encuentra bien? —preguntó Hoseok preocupado.—Sí. Acompañó a Kai para encontrarlos. Él estaba desesperado por verte otra vez en plenas condiciones. ¿Sabes que con la sangre se marea? Pues cuando vio el suelo de ese lugar tintado de rojo casi se desmayó.—Me ha venido a ver esta mañana. No paraba de abrazarme —pobre Yongguk. Cuánto miedo había pasado por su culpa.—Me voy. Cuando Taehyung se recupere quiero que vea que tengo listo todo lo que me pidió, si no tanto yo como Yongguk nos iremos de cabeza a un campo de concentración —le sonrió maliciosamente a Hoseok.Definitivamente para Baekhyun, Taehyung era un dictador. Pero Hoseok sabía que Baekhyun ya le tenía cariño.—Baekhyun, no deberías esconderte —espetó Jungkook.—¿Qué? No me escondo.—Eres especial. ¿Qué hay de malo en eso? —le preguntó Jungkook saboreando un bombón de almendras.—Todo. Mira en qué mundo estoy. Hombres lobo, vampiros... Y yo con un supuesto don para comunicarme con ustedes. Soy humano, por Dios, no tendría que hablar de esto con nadie.—Por eso. Eres humano, Baekhyun. Un nuevo paso para la evolución. ¿No te parece?—Basta. No quiero oír más —los reprendió con la mirada. —Por cierto, he visto a tu abuelo comiéndole la boca a María —lo soltó como quien no quería la cosa. —¿Quieres que hablemos de eso?Hoseok y Jungkook se rieron a carcajadas.—¿Sabes cómo mi abuelo supo lo que estaba sucediendo y se preparó antes de que nadie le avisara para estar en Wolverhampton? —le dijo Hoseok tomando aire.—Ilumíname —puso los ojos en blanco ante el delicioso sabor de un bombón de chocolate negro.—Porque estaba con María cuando yo me comuniqué con ella.—¿En la cama?—Aha —Hoseok alzó las cejas.—Entonces María pasa a ser tu abuela —comentó Jungkook.—No. María será María, para mí. Mi María —comentó Hoseok sin querer pensar en que tuviera una relación con su querido abuelo Siwon.—Entonces tienes que preguntarle a María por qué pudo recibir tu mensaje mental como yo, ¿no?—No hace falta —sonrió Hoseok. —Ella ya me dijo que tenía un don. Tú no.—Bueno, chicos. Ya no quiero oír más, me ponen la piel de gallina — Baekhyun se levantó agitando su cabello del color del fuego. —Además, tengo que ir a esclavizarme de nuevo.Jungkook y Hoseok sonrieron y lo despidieron con amplias sonrisas.—Cuídate, Hoseok. Y coge fuerzas porque cuando Taehyung te coja...—Baekhyun… Eran las doce de la noche. Hoseok se moría de ganas de ver a Taehyung y el maldito todavía no se había despertado.Había tomado la decisión de despertarlo el mismo. Sí, señor. Se había puesto una bata de color blanco hasta los tobillos. Debajo nada. Sólo piel.Pensaba a cada minuto sobre todas las cosas que Taehyung le había revelado. Cómo lo había mantenido en su paso entre los dos mundos. Cogido de la mano, no lo había soltado en ningún momento.Realmente se reprochaba el tener que ir a despertarlo, Taehyung debía descansar, pero su necesidad de él lo animaba a seguir con su propósito. Hoy él iba a ser el cazador y Taehyung el cazado.Abrió la puerta con cuidado y se deslizó dentro como una serpiente.La habitación olía a él. A mango sabroso y suculento. Enseguida sintió cómo le hormigueaban los colmillos.Taehyung llevaba días sin alimentarse como era debido y aunque Jimin sacara sangre de el para transferírsela no era suficiente como para que recuperara toda su fuerza.Se acercó a la cama. Ya le habían retirado las sondas. Su cuerpo, algo más delgado pero igualmente musculoso, se delineaba a través de las sábanas.Hoseok se quedó inmóvil al ver su rostro. Estaba tan enamorado de él que le dolía el pecho al verlo tan desprotegido.Se inclinó para darle un beso inocente en la frente y lo observó anonadado mientras le acariciaba el pelo sedoso y dorado como el oro.—Hola, nene... — se acarició el nudo perenne de su muñeca y se le erizó todo. El nudo había recuperado su color y su tonalidad natural. Se veía perfectamente.Por mucho que lo deseara no podía abalanzarse sobre él. Taehyung necesitaba un poco más de descanso. Y decidió que se lo iba a dar por sacarlo de la oscuridad y por decirle que lo amaba.Porque habían pasado horas después de eso, y estaba seguro de que él se había confesado. Quería creer que le había dicho eso.Suspiró. Esperaría hasta mañana para oírlo de su boca. Pero tenía tantas ganas... Todos lo habían puesto al día de los acontecimientos y de las proezas de Taehyung. De cómo había luchado. De cómo todos se habían replegado.Se dio media vuelta para salir de la habitación, tontamente deprimido por no poder calmar el ardor que sentía en el cuerpo y en el corazón.Intentó abrir la puerta pero esta no se abrió. Parecía atrancada. Con un poco más de fuerza intentó sacudirla de nuevo. Nada. Miró hacia arriba y vio la poderosa mano de Taehyung, que sostenía la puerta para que él no saliera de allí.Hoseok se giró bruscamente y chocó contra su pecho desnudo y duro.—¿A dónde crees que vas, nene? —su voz ronca y seca después de no ejercitarla en días.—Yo... no quería despertarte. Y entonces... me... —demonios, ¿por qué estaba tan nervioso?—Estaría loco si dejara que te marcharas ahora mismo, pequeño.Él lo estrechó entre sus brazos con tanta fuerza que a Hoseok le costaba respirar. Hundió la cara en su pelo e inhaló cerrando los ojos de placer.—Carbhaidh... —murmuró con ternura y deseo.—Taehyung.Hoseok le rodeó el cuello y lo abrazó también con fuerza hundiendo el rostro en su cuello. Taehyung lo alzó y lo llevó a su cama.—Estás, estás temblando —Hoseok enredó sus dedos en su cabello rubio.—Y tú, cariño. Y tú —musitó él.Hoseok sonrió y dejó que él lo subiera a la cama y lo dejara de pie, allí. No parecía que quisieran hablar de nada. Todo lo que podían decirse se lo dirían con gestos, con caricias, besos y con gemidos.—¿Tienes hambre? —le preguntó Hoseok poniendo las manos sobre su pecho y jugando con sus pezones.Taehyung asintió como un animal que necesitara su ración diaria. Lo atrajo hacia él cogiéndole de las caderas.—Me muero por ti, Hoseok. Nunca más vuelvas a asustarme de esta manera. ¿Me oyes?Hoseok casi se echa a llorar. Le empujó el pecho y lo apartó ligeramente. Lo miró a los ojos y se quitó la bata como un seductor.Taehyung gruñó y pasó su mirada por el cuerpo maravilloso de Hoseok.—No me provoques —le advirtió él.—No lo hago, mo duine (Mi hombre) —dio un paso hacia él y se pasó la lengua por el labio inferior.Aquello fue suficiente para Taehyung. Lo atrajo hacia él y saqueó su boca con pericia y dedicación. Lo estiró en la cama, debajo de él. Su boca y su lengua arrasaron con toda la razón de Hoseok, excitándolo y atormentándolo. Con los pulgares tocó sus pezones y los acarició con reverencia.Hoseok no podría amar a aquel hombre más de lo que lo amaba. Quería gritarlo y decirlo en voz alta.Taehyung se quitó los pantalones de un tirón y su pene saltó en toda su gloria. Se colocó entre sus piernas y dejó caer todo su peso sobre el joven.—Hoseok, me haces tanta falta... No me dejes nunca más —le suplicó con los ojos llorosos.—No —contestó mirándolo fijamente a los ojos.—¿Estás enfadado conmigo? —lamió su garganta como un gato.—¿Enfadado?—He vuelto a entrar en tu cabeza. La otra noche me fui sin avisarte, sin...—Chist —le puso un dedo en los labios. —Tú no has hecho nada mal, Taehyung. La otra noche te engañaron. Yo y cualquiera podría haber caído ante esas artimañas. Sin embargo, nadie habla de eso ahora. Todos dicen que no hay guerrero más poderoso y más mortal que Taehyung de Britannia. Eso está en boca de todos. Sean vanirios o berserkers. Y yo como tu cáraid me enorgullezco de ti. Luchaste por mí. Peleaste por mí. Y me salvaste. Y entraste en mi mente otra vez a la fuerza. Gracias a eso, yo estoy aquí contigo, de nuevo. ¿Cómo podría enfadarme? Quiero que recuperes el contacto mental conmigo. Fundámonos, Taehyung— Hoseok abrió un poco más las piernas para acomodar las caderas de Taehyung. —No se me ocurre otro lugar mejor en el que estar que aquí, a salvo, contigo.—Hoseok, me gusta tanto lo que me dices.Taehyung inclinó la cabeza y lamió sus pezones. Temblaba por el deseo tan poderoso que sentía por él. Divisó una ligera cicatriz sobre el montículo izquierdo.—Él te mordió aquí —gruñó como un perro herido.—Sí —Hoseok tragó saliva.—Yo te borraré ese recuerdo, mi precioso —abrió la boca y le succionó ese punto dolorido. Lamiéndole y besándole con cuidado y dedicación.Hoseok movía las caderas ante el placer de su boca. Quería que él entrara de una vez por todas.Deslizó su mano entre sus cuerpos y tomo el pene de Taehyung. Éste brincó en su mano. Estaba ardiendo, suave y duro.—Taehyung...—Cariño —le tomó de la muñeca apartándole la mano de su verga. —No me hagas esto o no duraré nada.—No pasa nada —contestó.—Sí que pasa —deslizó la boca por el valle de su pecho y descendió dándole sensuales besos hasta el ombligo. —¿Qué más te hizo Sehun?—Na... nada más —estaba caliente y duro y él lo iba a enloquecer.—No soporto que él te haya hecho daño —susurró contra su estómago.—Taehyung, no me duele lo que él me hizo. Tú me has curado.—¿Yo? —siguió deslizándose. —Dime cómo. Lo único que he hecho ha sido estropearlo todo contigo una y otra vez.Hoseok lo miró, expectante ante lo que él iba a hacerle.—Pero ya se acabó —aseguró Taehyung mordiéndole suavemente en el interior del muslo.—¿El qué?—Vivo para servirte, amor —separó más sus piernas y colocó los hombros entre ellas para que no las pudiera cerrar. —No hay nada que yo no vaya a hacer por ti. Nada —sonrió e inclinó la cabeza para acariciar su pene con la lengua.Hoseok movió la cabeza de un lado al otro, agarrándolo del pelo. Se le hacía difícil tomar aire. Gemía de placer emitiendo ruidos de desesperación con la garganta.—Quiero oírte gemir, Hoseok.—Taehyung, ya... ya lo hago...—No es suficiente —lo devoró con la boca, los labios, los colmillos y la lengua. Hoseok estaba tan húmedo que creía que se estaba deshaciendo. Ondeaba las caderas de arriba abajo, y cuando llegaba ya al clímax... Taehyung alargó más los incisivos y lo mordió, clavándolos profundamente.Hoseok lo agarró y tiró de su pelo, clavó los talones en el colchón arqueándose contra él y soltó un grito de sorpresa y liberación.Taehyung absorbía sediento todo lo que le daba, su miel y su sangre. Y Hoseok sentía como él se fortalecía con cada sorbo y el saber que lo revitalizaba lo excitó muchísimo más.Para Taehyung, darle placer a su cáraid y ver cómo este se desinhibía con él lo llenaba de dicha y de alegría.Lo lamió hasta que los espasmos de su orgasmo cedieron. Luego pasó la lengua para limpiar un hilo de sangre que corría y cerró así la incisión de sus colmillos.Se incorporó y se acomodó entre sus piernas.—¿Te ha dolido, precioso?Hoseok todavía regresaba del cielo cuando él le preguntaba eso.—No... no. Sólo me ha impresionado —tragó saliva y lo observó detalladamente. —Taehyung, tienes muy buen aspecto, ahora.Taehyung sonrió entregado a él por completo.—Tú me das vida. Me das la luz del sol. Yo siento que nada que pueda darte o hacerte se podrá comparar con el regalo que tú me has dado a mi —lo besó y juntó la frente con la de él. —Yo era un hombre entregado a una causa. A la guerra —empujó entre sus caderas y deslizó la punta de su miembro entre la abertura de Hoseok. Hoseok tembló y él también. —No sabía lo que era amar.—¿Y... ahora lo sabes? —acarició la nariz de él con la suya en un gesto cómplice y cariñoso.Taehyung asintió como un hombre que estuviera sufriendo.—Méteme dentro de ti, cariño —le ordenó tomando su cara entre sus manos. Las manos de un guerrero, llena de cicatrices, se veían mucho más poderosas ante un rostro tan bello y frágil como el de Hoseok.Hoseok asintió con los ojos inundados en lágrimas. Lo tomó con una mano y lo guió hasta su entrada.—Tómame —le dijo Taehyung mientras se introducía hasta lo más hondo.Hoseok abrió más las piernas para acomodarlo mejor y facilitarle el acceso. La sensación de sentirlo rozando y frotando todo su interior lo volvió loco. Le rodeó las nalgas con sus manos y le clavó las uñas ante la sensación de plenitud y fragilidad que sintió bajo su peso y sus estocadas potentes.—¿Lo sabes, Taehyung? ¿Sabes lo que es el amor? —le preguntó besando su barbilla entre temblores estremecidos.Taehyung le impedía que girara la cara o desviara la vista. Quería verlo mientras lo tomaba.—Sí.—¿Por qué? ¿Cómo lo sabes?—Porque... porque yo te amo, Hoseok. Tú me has enseñado cómo hacerlo.Hoseok tuvo que cerrar los ojos para que las lágrimas pudieran deslizarse y dejar de empañarle la vista. Taehyung era hermoso. Sujetó su pelo rubio con una mano mientras con la otra le acariciaba la mejilla.—Dilo otra vez.—Te amo.—Otra.—Te amo, cariño. Te quiero. Te necesito. Te adoro —las embestidas eran más y más fuertes.—Te amo, Taehyung —le dijo Hoseok atrayendo su cara a la de él. —¿Cómo puede ser?—Tiene explicación. Estoy loco —sonrió mordiéndose el labio. —Dilo otra vez. —Te amo. Te...El beso que entonces se dieron fue casi criminal. No se podían dar más de lo que se daban en ese momento. Taehyung le mantenía la cara cogida. —Estoy a punto... —le dijo riendo y recuperando el aire. —Sí. Y yo... —Hoseok también se rió.—Aliméntate, cáraid —lo embistió más duro, pues sabía que ya estaban al límite.A Hoseok se le oscurecieron los ojos y dilataron las pupilas. Tiró de su pelo atrayéndolo hacia él, frotó su nariz a su yugular para marcar el terreno. Taehyung tembló de anticipación. Hoseok clavó los colmillos en su piel y bebió de él, y ambos se corrieron a la vez. Sus mentes se abrieron, compartieron pensamientos, necesidades, anhelos, sueños y deseos.Aquello era una verbena de orgasmos. Se sucedieron uno tras otro, y los elevaron hasta cuotas indecibles de placer.Taehyung seguía meciendo sus caderas, más suavemente, calmándose uno al otro con palabras cariñosas y besos dulces. Arrullándose con mimos.—No te has cerrado a mí —le dijo Taehyung asombrado. —Ni tú tampoco.—Estás loco por mi —alzó una ceja pirata y Hoseok estalló a carcajadas. —No lo olvides.—No seas presumido.—Yo estoy loco por ti, pequeño, y no lo voy a olvidar.—Entonces... ¿se acabaron las peleas? — preguntó acariciándole el mentón.—No lo sé. Me gustan las reconciliaciones... —susurró mordiéndole el lóbulo de la oreja.Taehyung deslizó un dedo desde su entrecejo, pasó por su nariz, acarició sus labios y se detuvo en el hoyuelo rebelde de su hermosa barbilla.—Is caomh lium thu, mo ghraidh (Te quiero, mi amor) —le dijo Taehyung dándole un beso en los labios.—Is caomh lium thu glé mhor, mo ghraidh (Te quiero mucho, mi amor) —respondió Hoseok aceptando el beso.—¿Para siempre?—Lo que dure la eternidad.Al amanecer, Taehyung lo cogió en brazos, cubiertos sólo con las sábanas de la cama. Volaban juntos a través de un cielo claro, despejado y azul. El sol les bronceaba la piel cuanto más alto se impulsaban.Hoseok se abrazó a él sin perder un solo detalle de su vuelo con él. Los ojos de Taehyung parecían ahora mucho más claros con la luz diurna.Taehyung podía salir bajo la luz del sol, y eso se lo había dado el.—Sí, cariño. Tú me los has dado, todo —le susurró al oído.Hoseok sonrió con ternura.—¿A dónde vamos?—Quiero enseñarte cuál va a ser tu función en nuestra comunidad. —¿Me has buscado trabajo? —le dijo incrédulo. —No. Simplemente he pensado en todas las cosas que me has dicho — descendieron en un cerro montañoso rodeado de vibrantes flores silvestres.Hoseok miró el lugar asombrado. Era precioso. —¿Qué hacemos aquí?—Aquí —le explicó él abrazándolo por la espalda, —se va a construir tu escuela.—¿Qué?—Imagínate un edificio hermoso, de colores que vayan acorde con el ambiente y los alrededores. Y en el interior, un montón de niños que estén deseando escuchar a su nuevo profesor.—Pero Taehyung — se giró y lo tomó de la barbilla. —Yo no puedo dar clases a niños normales. No... no puedo. Se necesitan permisos... los padres podrían sospechar de mí. Mis colmillos, el color de mis ojos... No...—Chisss —le puso el dedo sobre sus labios. —No te hablo de niños humanos —Taehyung se divirtió al ver la cara de confusión de Hoseok. —¿Te acuerdas cuando me comentaste que si pudieras realizar un trabajo de conducta con la sociedad empezarías por nosotros?—Sí.—Tenemos niños y niñas, Hoseok. Y necesitan de nuevos valores. Te los confiaríamos a ciegas si tú les educaras. Quiero traer aquí a los niños de los berserkers y que se mezclen con los nuestros.—Taehyung...—Tú puedes transmitirles nuevos principios. Tú eres el ejemplo perfecto para ellos. Eres la mezcla de ambos. No somos incompatibles, ni debimos ser nunca enemigos. Tú puedes resarcir todo el daño que nos hemos hecho entre clanes, si empiezas uniendo a nuestros hijos. Ellos crearán una nueva sociedad, si te siguen. Odín sabe que yo te seguiría a ciegas.—Taehyung, yo... no sé qué decir.—Di que sí —acarició su mejilla. —Este es el proyecto que esperabas. Démosle una lección a los dioses y a nuestros verdaderos enemigos. Enseñémosles que de ahora en adelante somos uno. Sus niños son los nuestros, nuestra tierra también es de ellos. Sé el pilar de esta iniciativa, mi amor.—¿Ya has hablado con mi abuelo?—Por supuesto. No me atrevería a proponer nada así sin su beneplácito. Él me ha dicho que estaba orgulloso de mí —asintió emocionado.Hoseok no se lo podía creer. Su proyecto. Su ilusión, seguía estando ahí. Y se la ofrecía un vanirio, bruto y rudo, pero con un inmenso corazón que lo amaba más de lo que creyó posible. Las lágrimas se deslizaron por sus mejillas.—Espero que sean lágrimas de alegría —susurró Taehyung.—Lo son —dijo limpiándoselas con la mano. —Lo son.—¿Entonces? ¿Sí aceptas?—Sí... Por Dios, claro que sí... —se cogió a sus hombros, saltó sobre él, y rodeó su cintura con sus piernas, sentándose a horcajadas sobre su pelvis. —Sí, Taehyung —lo besó en los ojos, las mejillas, la barbilla, las cejas.Taehyung cerró los ojos extasiado ante tanta dulzura.—Hay mucho trabajo por hacer —le dijo arrancando la sábana de un tirón y colocándola en el suelo a modo de cama improvisada. Lo besó profundamente tomándole de las nalgas y acariciándole entre las piernas.—Mucho trabajo por hacer... —repitió Hoseok en tono desenfadado.—Sí. Y debemos estar listos para cualquier cosa —aseguró él cayendo de rodillas sobre la sábana con su sol en brazos. Lo dejó estirado y dócil y él se colocó encima. —Ha empezado una batalla. Y necesitamos del apoyo de todos para que llegue a un buen fin.—Sí —tiró de él y lo besó. —Cállate, Taehyung... ya me hablarás luego de lo difícil que va a ser. Tú estás aquí y me haces feliz, mo duine. Es de día y nadie vendrá a molestarnos. Hazme el amor y ya nos ocuparemos luego de todo lo demás, mi amor.—Como desees, mi Hoseok. Como desees.Se besaron con dulzura e hicieron el amor con absoluta dedicación.Nadie los molestó.
♥FIN♥
MUCHAS GRACIAS POR LEER♥
----- CHAPTER BREAK -----
Ál: Joven y adorableAtalayas: Los 4 guardianes de los elementales. Uno por cada punto cardinal.Beat: MordiscoBerserkers: Guerreros convertidos por los Dioses, sus características se asemejan a un hombre lobo cuando van a batallar. Pueden caminar a la luz del sol, si caen ante Loki pueden convertirse en lobeznos.Bratháir: HermanoCáraid: ParejaCarbaidh: CarameloCianoil choin: Perro asquerosoComharradh: La señal (nudo perenne)Doch: TruenoDuine: HombreHoseok: El que está lleno de luz Jimin: El que puede sanarJisoo: La que da vida Jungkook: El elegido y venerado Keltoi: CeltaLeannán: Dulce corazónMada-ruadh: ZorraMadadh-allaidh: Bestia-loboMamaidh: MadreMaru: GrandePeanás Follaiseach: Castigo público.Piuthar: HermanaRix: ReyTaehyung: El guerrero valienteVanirios: Guerreros que fueron convertidos en inmortales por los Dioses con el fin de defender a la humanidad de los Jotuns que son los vampiros, lobos, etc. Liderados por el dios Loki. Tienen diferentes poderes como también debilidades, como no poder vivir bajo la luz del sol y necesitan alimentarse de sangre, principalmente la de su Cáraid. Sino la encuentran pueden caer ante Loki por la necesidad de sangre y convertirse en vampiros. Wicca: tradición neo-pagana de magia y brujería.Yoongi: El poderoso en la batalla
FRASES GAELICAS
Cha b· éid mi, athair: Ellos no son como yo, papá Carson: ¿Por qué?Gobha: Más profundoBeat is beat: Mordisco a mordisco Tha mi gu tinn á t· áonais: Porque me pongo enfermo sin tiMas fheàrr leat .... , gabh e, leannán: Si prefieres a ... , tómalo, mi dulce corazónGuir fuathach leam do thu: Te odioThagh mi thu: Te elijo a tiCha dèan: Déjame en pazTha thu mo leannán: Tú eres mi dulce corazón Ó furrain: ¿Puedes?Mo ghraidh: Mi amor
Peanás Follaiseach
Cuando un guerrero somete, maltrata, hiere o calumnia a otra persona injustificadamente, paga su error con el castigo público.El castigo público se trata de una flagelación ante los ojos de todos los miembros del clan.El que recibe el castigo, sufrirá en su cuerpo tantos latigazos como años tiene la persona agraviada. Las cuerdas castigadoras están hechas de cuero y tienen sus extremos untados de cristales rotos.Si el guerrero sobrevive a las heridas y a la posterior infección, obtiene el perdón del clan. Si muere, se considera muerte justa.
El comharradh
El sello. Las parejas celtas se entregaban antiguamente un nudo perenne en señal de amor eterno. A Freyja (la diosa que hace a los vanirios dependientes de sus parejas) le encanta esa tradición tan romántica de los celtas y decide sellar a todas las parejas vanirias que se han vinculado en cuerpo, mente y alma, con una réplica del nudo perenne tatuada en sus cuerpos.
La noche de las hogueras
Así es como conocen los vanirios a la noche de San Juan. En sus rituales, saltan, bailan y beben hidromiel alrededor del fuego.En la noche de las hogueras los vanirios pueden encontrar a su pareja e incluso si han hecho la vinculación propicia pueden ser sellados por los dioses.Para los celtas-vanirios, es una noche muy especial porque a través del fuego (considerado símbolo sagrado para ellos) pueden quemar el pasado y esperar un nuevo futuro.
