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Inocencia Vendida

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Historia escrita por LaurielMalfoy7 y beteada por la bella sunnysiide

30 de abril de 2024 (Universo 14)

Katsuki caminaba irritado por las desoladas calles de Tokyo, iba maldiciendo a Kirishima una y otra vez en voz alta. El muy desgraciado infeliz lo había citado para lo que según, y citando sus propias palabras, sería una "tranquila noche entre amigos" que terminó convirtiéndose en una descontrolada y ruidosa fiesta llena de gente y fanáticas gritonas. El rubio odiaba ese tipo de cosas, en especial cuando aquellas perras en celo lo perseguían sin descanso, empeñadas en llevárselo a la cama."Já, como si fuera a coger con una asquerosa prostituta. Maldito y estúpido Kirishima bastardo, ¿no se da cuenta que las muy perras buscan su minutito de fama y llenar sus codiciosos bolsillos?" pensó con desagrado.Katsuki pateó con furia una lata vacía que cruzó su camino. El sonido metálico provocó un repiqueteo molesto en aquella desolada calle. El hombre explosivo gruñó molesto. Si no fuera un héroe, hubiera explotado cosas como tanto le gustaba hacer en su niñez y adolescencia.Suspiró y siguió su camino con las manos en los bolsillos, intentando calmarse, pero le era imposible. Había desperdiciado valiosas horas de sueño y necesitaba aquello con desesperación. El trabajo de héroe resultaba agotador, teniendo que estar constantemente preparado ante cualquier emergencia, básicamente, tenía que dormir con un ojo abierto por las noches. Bufó, maldiciendo mentalmente a Kirishima. Cuando volviera a aparecer frente a él...—Uh, señor —una vocecita chillona lo sacó súbitamente de sus pensamientos asesinos.Katsuki, sorprendido por el repentino sonido, dirigió sus ojos rojos hacia el lugar de donde provenía la misma. A su izquierda, asomándose tímidamente desde un oscuro callejón, había un pequeño de cabello verde, estaba muy sonrojado y su cuerpo temblaba ligeramente.El héroe frunció el ceño y se acercó al muchacho. Lo analizó con sus ojos carmesí, era muy pequeño y flacucho. Una vez a su lado, vislumbró la ropa sucia y maltratada del chiquillo, gruñó.—¿Qué haces tan tarde en la noche, mocoso?— cuestionó, disgustado. Sus ojos miraban fijamente al chico, quien desvió rápidamente su vista.—Yo... Uh...—el pequeño se quedó repentinamente callado unos instantes ante la penetrante mirada de Katsuki, quien comenzaba a impacientarse.—Y bien, maldito mocos...—¿Quiere... comprarme por una noche?—murmuró el chico, interrumpiendo al héroe.Un incómodo silencio se hizo presente. El muchacho de cabello verde estaba completamente sonrojado y con la mirada baja, Bakugou se había quedado congelado y con la mandíbula abierta."Él... ¿dijo lo que creo que dijo?" se preguntó a sí mismo, cuestionándose si el sueño no lo hacía escuchar cualquier cosa.El pecoso mordió sus labios, incómodo, miró al hombre frente a sí e hizo una pequeña reverencia con algo de nerviosismo.—Lamento haberlo molestado, señor...—le dijo y giró para adentrarse nuevamente en aquel oscuro callejón, mas las fuertes manos del rubio lo detuvieron.—Ah, ¿qué hace? —chilló el menor, algo temeroso. Katsuki chasqueó la lengua, volteandolo. Lo levantó y lo sujetó de tal forma, que sus rostros quedaron uno pegado al otro.—Tú vas a venir conmigo, mocoso— le dijo con una seriedad escalofriante.Izuku pataleó para que lo soltase, sin embargo Bakugou, ya cansado, endureció su agarre. El gemido adolorido del muchacho lo alertó, volvió a mirarlo y éste derramaba silenciosas lágrimas, mas había dejado de luchar.Tras una breve caminata de 10 minutos, llegaron a casa del héroe, éste soltó al muchacho y el pequeño contempló el lugar con nerviosismo, tartamudeando le preguntó a Katsuki dónde estaba el baño. Una vez allí se desnudo, su cuerpo estaba lleno de viejas y frescas heridas. Midoriya tembló, mojó su cara con agua helada, observó su pálido rostro en el reflejo del espejo por unos breves segundos, tomó una gran bocada de aire, intentando serenarse y luego abrió la puerta.El mayor enrojeció y pensó que su alma abandonaría su cuerpo en cuanto vio al pecoso salir desnudo.—¡¿Pero qué demonios haces?! — preguntó alarmado y con voz algo chillona.Izuku lo miró dudoso, lentamente bajó la mirada.—Usted me compró, señor...—musitó, arrodillándose, su pequeño cuerpo temblaba pero aun así, Izuku llevó su frente al frío piso, tal como lo habían educado para que hiciera —Puede hacer conmigo lo que desee, amo.—dijo el pecoso en voz bajita.Katsuki lo alzó de un movimiento rápido, lo arrastró hacia el sillón y colocó su cuerpo de espaldas, con cuidado, todo el que su furia le permitía. Izuku cerró sus ojos, esperando el inminente dolor, pero este no llegó.—¿Quién jodida mierda te hizo esto?— gruñó el chico de ojos carmín, viendo la destrozada espalda del muchacho. Katsuki sintió como un fuerte escalofrío recorría su espalda, estaba horrorizado por las heridas de aquel pobre niño.El de pecoso se removió algo incómodo, pero no dijo nada. Por otro lado, el rubio sentía el corazón en la boca y su sangre hervir. Aquel niño tenía la espalda en carne viva, profundos cortes que aún sangraban, algunos de ellos supuraban pus, mientras que otras heridas antiguas constituían el fondo de aquella horrible vista.El pecoso lanzó un gritito de miedo en cuanto el contrario lo volteó. Ahora de frente, sentado en el sillón, el pequeño desvió su mirada, avergonzado. El mayor gruñó aún más furioso que antes, observando atentamente aquel frágil cuerpo. Todas sus extremidades tenían cortes, moretones y quemaduras. Su abdomen tenía una fea y profunda herida, con una desprolija y horrible costura. Katsuki, fuera de sí, abrió más sus piernas, un fuerte gruñido escapó de sus labios al observar dicha zona: sus muslos, entrada y área genital presentaban marcas de mordidas y arañazos. El héroe apretó tanto la mandíbula que pensó que se rompería. Allí, muy cerca de su entrada, el niño tenía dos letras grabadas a fuego, como una vil pieza de ganado.El maldito monstruo había grabado una "T" y una "S" en la suave piel del pequeño.Izuku continuaba mirando el piso, no decía nada, pero el contrario podía sentir los pequeños temblores de su cuerpo, chasqueó la lengua y suavemente pero con firmeza, sujetó el mentón del muchacho y lo hizo levantar el rostro. Ahora podía ver a aquel pequeño directo a los ojos. El miedo, dolor, desesperación y angustia en ellos lo llenaron de la más violenta furia. Quería despedazar al bastardo que había ultrajado tan salvajemente a ese niño.—Tú... vas a decirme quién te hizo esto ahora mismo— le dijo, intentando conservar la calma.El pequeño quiso girar su rostro, pero el agarre del rubio se lo impidió, el joven apretó los ojos con fuerza y comenzó a llorar.—Yo lo siento, señor... ¿No le gustó? Puedo retir...—Katsuki fuera de sí y completamente frustrado lanzó una explosión al piso.Izuku se soltó de un violento tirón a causa del inmenso miedo que se apoderó de él. Corrió a la pared más cercana y se encogió en uno de los rincones. Temblaba hecho una bolita. Un enorme arrepentimiento se apoderó del mayor al ver el estado del muchacho.—Maldita sea— musitó. Muy despacio y con las manos en alto, intentó acercarse al pecoso, pero este parecía querer fusionarse con la pared.El rubio lo miró con angustia y una profunda ira. Tenía que tratar esas heridas.—Lo siento, niño... No era mi intención asustarte. Solo quiero ayudarte ¿sí?— le dijo, agachándose a su lado.El pequeño apenas levantó la mirada, en sus orbes verdes había miedo puro. Katsuki apretó el puño al ver los ojos llenos de lágrimas, ver a aquel muchacho en ese estado le provocaba extraños y encontrados sentimientos... No entendía porqué, pero el mocoso había encendido una llama en él.De un fuerte suspiro sacó su celular, necesitaba ayuda con ese muchacho. *****************************************************************

----- CHAPTER BREAK -----

Historia escrita por LaurielMalfoy7 y beteada por la bella sunnysiide

— ¿Y bien?— preguntó el rubio, impaciente y de forma agresiva.Recovery-girl suspiró. Tenía una triste mirada en el rostro.— Le di unos analgésicos, ahora está dormido. Hiciste bien en traerlo, Katsuki-chan. Si sus heridas seguían sin tratamiento lo más probable es que ese pequeño hubiera muerto— dijo la mujer— pero creo que será mejor hablar afuera.El más alto gruñó, apretó los puños y ambos salieron de la habitación en donde el pequeño dormía plácidamente.En la sala de estar, Aizawa los recibió con su típica mirada seria.—El pequeño se llama Izuku Midoriya. Sólo tiene 14 años y...—Recovery-girl hizo una pausa, afligida— ...es un quirkless— murmuró.Katsuki y Aizawa abrieron muchos los ojos, muy sorprendidos. Los quirkless eran difíciles de encontrar en aquellos tiempos en donde un 97% de toda la población mundial contaba con alguna particularidad. Esto volvía a la gente sin ningún poder verdaderamente rara. Incluso había casos de verdaderos excéntricos que los compraban y poseían como extrañas mascotas o como individuos para experimentación.—¿Sus heridas son a causa de abusos?— preguntó el hombre de cabello largo en tono indiferente. Bakugou lo miró, detrás de toda aquella seriedad podía ver la furia que el hombre sentía.Recovery-girl asintió.— Izuku me dijo que estaba ofreciendo su cuerpo para poder comer —musitó la mujer, conmovida.Katsuki la miró horrorizado, sintió como la bilis subía a su garganta y recordó con angustia como el pequeño le preguntó si quería comprarlo. El rubio no pudo evitar preguntarse, cuántos otros, antes de que él lo encontrara, habían accedido a ello. Su pecho se llenó de ira al recordar la espalda en carne viva y el magullado cuerpo. Apretó con fuerza la mandíbula al rememorar cómo el pequeño se había arrodillado ante él, como un esclavo, como una simple mascota educada para ello, solo destinada a cumplir los deseos de su amo.— ¡¿Con una mierda, aún existe el tráfico de quirkless en nuestra jodida ciudad?! ¡¡Bajo nuestras malditas narices!!— gritó el rubio, furioso.Aizawa lo miró con expresión seria. Recovery-girl se mantuvo silenciosa.—Créeme que tengo incluso más ganas que tú de terminar de una vez y para siempre con esa clase de escoria, pero no tratamos con peces pequeños— le dijo, indiferente. Katsuki chasqueó la lengua.Por supuesto, ese cabrón sin lugar a dudas tenía que ver en eso también. El hijo de puta de All for One no solo se encargaba de capturar personas para experimentar el desarrollo de nuevos y más poderosos quirk sino que también estaba vinculado en el negocio detrás de los quirkless.— Izuku Midoriya queda bajo tu cuidado, Katsuki— el rubio frunció el ceño, mirándolo desconcertado. 
"¿Qué?"
 — ¡¿Ah?!— murmuró, anonadado.Contempló como Recovery-girl y Aizawa se colocaban sus abrigos. ¿De verdad iban a dejarlo solo con aquel niño? ¿A él? Apenas y podía cuidarse a sí mismo en lo que se refería a labores domésticas. ¿Cómo diantres se suponía que tenía que cuidar a alguien más?—¡Oe! ¿Por qué me dejan el mocoso a mí?— se quejó con furia.Recovery-girl volteó a verlo y el rubio no pudo evitar temblar al ver la mirada de reproche de la tierna ancianita. Aquella mujer, si quería, podía poner al mismísimo All Might en su lugar. Katsuki tragó saliva y bajó la mirada, nervioso.—Ese niño necesita ayuda, y tú eres un héroe — dijo, luego su mirada se ensombreció— Tráelo mañana a mi consultorio, quiero hacerle unos estudios más...—murmuró, con semblante preocupado.—¿Le ocurre algo?¿Va a estar bien?— preguntó el rubio de forma inmediata, frunció el ceño en una clara expresión de preocupación y enojo.La mujer suspiró.— No quiero precipitarme en mis observaciones, por eso creo que es mejor que no adelante un pronóstico antes de confirmar mis sospechas... No quiero preocupar a nadie sin tener la certeza— explicó.Asintió, algo desanimado. La expresión de la anciana se suavizó y Aizawa lo miró, regalándole una leve sonrisa.—Vas a cuidarlo bien— dijo Eraser Head, aplacando un poco la preocupación del héroe.Luego ambos se marcharon, dejando al rubio con mil y un pensamientos. Suspiró, dirigiéndose a su cuarto, con cuidado de no hacer ruido, abrió la puerta, asomó la cabeza y vio al pequeño de cabello verde dormir pacíficamente, Katsuki lo observó unos cuantos segundos, algo más tranquilo, cerró la habitación.El héroe estaba muerto de sueño, pero aún así se dejó caer en su cocina. Rebuscó en sus alacenas y heladera, observando los escasos alimentos que tenía."¿De verdad solo tengo esta mierda?" bufó, molesto consigo mismo, aunque viviera solo no podía ser tan desastroso en las labores domésticas. Apenas y sabía cocinar y preparar de forma comestible unas pocas variedades de platillos. Afortunadamente, tenía todo lo necesario para preparar Katsudon, un platillo que más o menos dominaba.El rubio, aún gruñendo, se dispuso a preparar los alimentos, tenía el ceño fruncido y apenas notó la fuerza con la que cortaba los vegetales cuando el afilado cuchillo quedó incrustado en la tabla de madera donde cortaba los mismos. Apretó los dientes, cuando atrapara al bastardo...El chirrido de la puerta lo sacó de sus oscuros pensamientos homicidas. En el umbral de la misma, contempló al pequeño pecoso, éste se había asomado con sigilo, apenas dejando ver los desordenados mechones verdes. Katsuki vio cómo el muchacho metía la cabeza rápidamente al ser descubierto.— Oe, ven aquí— dijo utilizando el tono más suave que su agresivo carácter le permitió dar.Izuku salió lentamente, acercándose despacio y con temor. Katsuki se permitió escanear su delgado y pequeño cuerpo, el cual se veía aún más diminuto envuelto en una de sus camisas. La misma cubría todo su tronco, llegando apenas un poco por encima de sus rodillas.—Pronto estará lista la comida— dijo mirando al muchacho, este permanecía de pie, a unos metros del rubio, tenía la mirada clavada en el piso y apretaba sus manos nerviosamente— Oye, puedes sentarte en la mesa— le dijo, al ver que el joven permanecía tieso como una estatua.—¡Ah, sí!— chilló el muchacho, con nerviosismo y se dejó caer pesadamente en una de las sillas de madera. Katsuki no se perdió la mueca de dolor en el rostro del muchacho.Una vez terminada la cocción de los alimentos, el rubio sirvió dos abundantes porciones de katsudon. El plato del más pequeño, estaba visiblemente más lleno que el suyo. El héroe se acercó a la mesa, y colocó la comida frente a Izuku. Este abrió mucho los ojos, casi podía ver las babas escapar de la boca del muchacho.— ¿Es... pa-ra mí?—murmuró, con voz apenas audible y vacilante.Katsuki lo miró y le dio una sonrisa torcida.—Claro que sí, bastardo, así que más te vale comer— le dijo, sentándose. Lo observó hundir lentamente los palillos en el alimento y sacar una pequeña porción que llevó a su boca, para luego masticar lentamente. Katsuki se alarmó en cuanto los ojos verdes se llenaron de repentinas lágrimas ¿No podía estar tan horrible, verdad? Llevó sus propios palillos para probar el katsudon, sabía normal, no era la gran cosa, pero tampoco era incomible, levantó los ojos y miró al sollozante muchacho.—Oye, si no te gusta, yo...—Está delicioso... En verdad está delicioso, hacía tanto que yo...— lloró, comenzando a comer con avidez. Bakugou lo miró, su corazón se apretó contra su pecho mientras sus ojos recorrían aquel pequeño frágil cuerpo. Observó como Izuku terminaba su porción y le ofreció más.—Come despacio— musitó, al ver como comenzaba a devorar aquella nueva ración— Ya no vas a volver a sentir hambre, nunca más— le dijo con una gentileza que desconocía tener.Midoriya lo observó con sus enormes ojos verdes llenos de lágrimas. El dolor seguía ahí, pero poco a poco el miedo comenzaba a evaporarse, dejando apenas un imperceptible brillo de desconfianza. El pecoso no quería confiarse... aquel rubio, héroe o no, tenía particularidad y el muchacho sabía lo peligroso que estás podían ser, el dolor que podían causar. Tembló, recordando con pesar los días con su amo. Quería creer que el hombre frente a él era diferente, pero una parte de sí, aún tenía inseguridades.La comida siguió en silencio. El más bajo no se sentía tan lleno desde hacía años, se quedó ahí sentado, observando como el contrario recogía la mesa, no sabía qué hacer, ¿tenía que ayudarlo? ¿Se enojaría si se levantaba sin permiso? No quiso arriesgarse, por lo que simplemente se quedó ahí sentado. Katsuki lo miró con el ceño fruncido.—¿Qué haces, enano? Ve a dormir, ya es muy tarde— musitó. Izuku lo miró, se levantó lentamente, pero no avanzó a la habitación—¿A qué esperas?— preguntó el rubio.—Yo... ¿Dónde debo dormir?— preguntó, nervioso. Katsuki frunció más el ceño.—En la cama, por supuesto, mocoso—musitó el héroe, pudiendo ver como el pecoso levantaba la mirada, confundido.—Ah... pero, ¿no es esa la cama del am-?— Katsuki, en un movimiento inconsciente, cubrió su boca antes de que terminara aquella frase. Su estómago se retorció ante la horrible palabra que casi escapa de los labios del muchacho. Izuku lo miró temeroso, su cuerpo temblaba.—No vuelvas a decirme así, ¿entendiste? Yo, no soy tu jodido amo, tú no tienes un amo de mierda, eres una persona, Deku— dijo Katsuki, e inmediatamente se sonrojó.—¿Deku?— preguntó Izuku, confundido.El rubio chasqueó la lengua, estaba algo sonrojado y muy avergonzado—Lo siento, ¡pero me cabreas maldito mocoso! ¡Entiende de una vez que ya no estás con esos bastardos, que eres libre, maldito inútil!— gritó, molesto.Izuku lo miró, abriendo los ojos a su máxima capacidad, ¿él era libre? ¿Existía la libertad para él?"Tú nunca escaparas de mí, Izuku, eres mío para usar a voluntad, y lo que yo desee es lo que harás" le había dicho su amo, innumerables veces. Pero ahora... ese agresivo héroe le decía que era libre, que podía vivir...Los ojos del pecoso se llenaron de lágrimas, era la primera vez, desde hacía años, que alguien lo trataba como un igual y no como un quirkless.—Oye, no llores, yo...—Deku está bien— sonrió levemente, con las mejillas sonrojadas—¿Puedo... ponerte un apodo también?— preguntó, con voz bajita y aspecto avergonzado.Katsuki sonrió, tenía mucha curiosidad por el posible apodo.—Claro que puedes, Deku— le dijo, divertido.Los ojos del muchacho brillaron, adornando su rostro con una enorme y amplia sonrisa, la más bella y gentil que Katsuki había visto, sintió sus pulmones quedarse sin aire ante tan hermosa imagen.—Muchas gracias por ser mi héroe, Kacchan— dijo el muchacho, y el corazón del adulto comenzó a latir desbocadamente, como nunca antes lo había hecho. El rubio lo supo entonces, protegería de cualquier cosa a ese pequeño muchacho.

----- CHAPTER BREAK -----

Historia escrita por LaurielMalfoy7 y beteada por la bella sunnysiide

El héroe guío a Izuku a través del hospital, donde se encontrarían con Recovery-girl para que esta pudiera realizar un chequeo completo al pecoso. El muchacho seguía algo nervioso a Katsuki, mostrándose incómodo y asustadizo en aquel desconocido entorno.Una vez llegaron al consultorio número 47, el más bajo miró al adulto con ojos llorosos, su cuerpo había comenzado a temblar levemente. El rubio, con extremo cuidado, llevó una mano a su cintura, sintió el escalofrío que recorrió al pequeño, y como éste se quedaba tieso como una tabla.—Todo estará bien, Deku—murmuró Bakugou, llevando la mano libre a la espalda del muchacho, poco a poco y con paciencia, fue acercando el pequeño cuerpo contra su pecho. El de mirada esmeralda lanzó un jadeo en cuanto su rostro quedó apoyado en el pecho ajeno, justo sobre el corazón del héroe, el suave y rítmico palpitar de Kacchan le transmitían calidez y seguridad, Deku se acurrucó un poco más, sintiéndose protegido por primera vez.—Katsuki— llamó la voz femenina de la mayor en un tono cargado de sentimientos.El rubio aflojó el agarre sobre Izuku, miró al muchacho y le dió una pequeña sonrisa, muy distinta a las que habitualmente solía dar.—Ve, Deku, Recovery-girl se encargará de revisarte — le dijo, en tono gentil y con voz suave. Nunca nadie había escuchado a Katsuki comunicarse de forma tan delicada y amable.Midoriya se encogió, aferrando sus pequeños puños a la camisa del héroe. La anciana sonrió por aquel gesto.—¿Quieres que Katsuki este a tu lado?—preguntó la mujer, en tono gentil. El pecoso la miró brevemente, asintió con las mejillas sonrojadas y los ojos algo lagrimosos.Katsuki jadeó, adentrándose en aquel consultorio con el pequeño niño. Una vez dentro, la anciana le pidió al menor acercarse a la camilla y quitarse la ropa. El pequeño solo miró a la mujer con algo de nerviosismo. Si bien era la anciana que lo había tratado el día anterior, el pecoso no podía evitar tenerle algo de miedo. Tragó saliva, mirando con algo de desconfianza el delantal blanco de la misma."Los doctores dan miedo" pensó, desviando sus ojos en dirección al héroe, un pequeño sentimiento cálido embargo su pecho "Pero Kacchan va a cuidarme... Él es bueno"Con movimientos lentos, Izuku fue sacándose una a una las prendas de vestir que Katsuki había conseguido para él. Con incomodidad por estar solo en ropa interior, se sentó en la camilla, con la vista clavada en el piso.El héroe sintió su sangre hervir al contemplar nuevamente ese cuerpo. Sabía, que debajo de todos aquellos vendajes, se hallaban horribles y dolorosas heridas, hechas por los más malditos y asquerosos monstruos.— Voy a cambiar los vendajes, ¿sí?— preguntó Recovery-girl, con tono suave y amable.Izuku asintió con timidez. De donde él venía, nunca nadie lo había tocado con tanta ternura y delicadeza. Sus ojos verdes se llenaron de involuntarias lágrimas.—¿Te duele?— preguntó la anciana, preocupada. Negó con la cabeza. Si bien sus heridas si dolían, la abrumadora sensación en su pecho era aún más dolorosa... El trato que la anciana y Kacchan estaban teniendo con él, le hacían sentir cosas que el muchacho pensó olvidadas."Quizás...Yo si pueda ser querido, quizás yo si pueda ser feliz" pensó el pecoso, permitiéndose alimentar la pequeña llama de esperanza que aún tenía en su interior, mas apenas lo hizo, las palabras de su amo acudieron a él, como un eco siniestro cuyo único fin era arrastrarlo a la más profunda oscuridad.
"Tú no puedes hacer nada Izuku, tu vida es inútil, no eres ni serás importante para nadie, estás aquí porque nunca podrás ser capaz de hacer nada... solo aquí podrás servir, solo a mi me eres útil, sin mí tú no tienes propósito, sin mí no serías más que una vida vacía"
—Deku— movió sus ojos en dirección a aquella voz. Katsuki estaba en frente suyo, con una expresión que mezclaba la ira y la preocupación— ¿Estás bien?¿Te duele?— apenas preguntó, Izuku tomó noción de que sus ojos se hallaban llenos de lágrimas y de que su cuerpo sufría violentos temblores.—Yo... solo...—musitó algo avergonzado— recordaba al amo... —dijo bajito.El rubio suspiró lleno de frustración, dirigió su atención a Recovery-girl. La mujer los miró con una sonrisa triste.—Izuku-chan, solo quiero hacerte unas pruebas y preguntas más, si estás de acuerdo, ¿está bien?— preguntó con paciencia y gentileza.El pequeño asintió despacio, Katsuki secó sus ojos con un pañuelo.— Y después de eso, prometo llevarte a comer lo que quieras, enano, ¿sí?— le dijo el héroe, forzando una sonrisa en su rostro.Izuku movió su cabeza asintiendo una vez más, esta vez con algo más de timidez pero con un pequeña sonrisa iluminando su rostro. *** Katsuki bufó con gesto enojado en cuanto tuvo que dejar al pecoso. Deku, algo inquieto, había comprendido que el héroe no podía entrar consigo a la sala en la que le practicaron una ecografía y resonancia magnética, por lo que algo nervioso había accedido a entrar solo.Resignado y algo molesto, el rubio se permitió la ausencia de Izuku para reflexionar sobre las preguntas que Recovery-girl le había hecho al pequeño.La mujer le había mostrado una serie de fotografías de importantes villanos vinculados en diversos crímenes, entre ellos el secuestro, abuso y asesinato de varios quirkless: Himiko Toga y Tomura Shigaraki. Los nombres de aquellos monstruos habían sido los primeros en acudir a la mente de Katsuki al ver las iniciales "TS" grabadas sobre la piel de Izuku. Sin embargo, Deku no había tenido ninguna reacción al ver la fotografía de ambos criminales y negó conocerlos. Eso tranquilizó e inquietó al héroe en partes iguales. Saber que Izuku no había tenido que sufrir de primera mano al asqueroso Tomura y la sádica Toga, era un alivio, pero saber que ninguno de ellos estaba vinculado con el joven, traía otras cuantas incógnitas ¿Cuántos más villanos estaban implicados? Tenía sentido pensar que aquellos monstruos no reunirían a todos los quirkless en un mismo lugar, lo más factible era que contaran con diferentes guaridas, pero, ¿quienes de ellos habían puesto las manos en Deku?¿Cuántos otros quirkless continuaban atrapados, sufriendo horribles experimentos?¿Cuántos otros eran utilizados para satisfacer los enfermos deseos no solo de villanos, sino de ciudadanos desviados, perversos? No quería aceptarlo, pero entendía la actitud de Aizawa, mantener a salvo a la población de personas sin particularidades, no era tarea sencilla. Ni siquiera sabían aún donde buscar.—Bro— llamó Kirishima, sacándolo de sus pensamientos. Katsuki frunció el ceño— ¿Qué haces aquí?¿No deberías estar en la agencia?—preguntó el pelirrojo, con algo de curiosidad. El nombrado notó que a su lado, con expresión vacía, se encontraba Todoroki Shoto. Lanzó un gruñido, ese idiota creído no le caía nada bien desde el maldito instituto.—Pelos de mierda—masculló, en tono furioso. Eijiro tragó saliva, borrando su sonrisa— Bastardo... ¡¡Te dije millones de veces que odio esas malditas fiestas de mierda!!—Pero bro, ¡hay que salir de vez en cuando a socializar!¿O acaso quieres volverte un ogro?— las cejas de Todoroki se alzaron en tono burlón, Katsuki estrechó los ojos, si no estuviera en un hospital...El rubio bufó, repentinamente calmándose. Haber ido a esa fiesta no había sido tan malo... Gracias a ello pudo cruzar su camino con Deku. Una leve sonrisa escapó de sus labios, ante las incrédulas miradas del pelirrojo y el chico de dos colores.—Ahora en verdad estoy horrorizado, bro... —expresó el de puntiaguda dentadura, pálido.Katsuki chasqueó la lengua, estaba por mandar a la mierda a los dos héroes en cuanto unos pequeños y delgados brazos atraparon su espalda. Si esos bastardos no hubieran estado frente a sus narices, estaría muy sonrojado.Todoroki miraba la escena completamente impactado, mientras que Kirishima tenía la boca abierta, ¿un pequeño abrazaba a Katsuki?¿El rubio explosivo... lo estaba permitiendo de buena gana? El mundo debía estar por ser completamente destruido, ¡nadie iba a salvarse!—Deku— musitó, en un tono de voz suave y hasta afectuoso. Kirishima ya no sabía qué pensar— ¿Ya terminaste con Recovery-girl?El pecoso asintió suavemente, frotando su cabecita contra su espalda, un escalofrío recorrió a Katsuki por esa acción.—¿Quién es?— habló por primera vez el heterocromático, observando con interés los mechones verdes que salían detrás de Bakugou.Kirishima esperó en silencio por primera vez, demasiado impactado y curioso como para hablar.Katsuki suspiró, jalando suavemente al más bajito para que saliera de su escondite. Kirishima olvidó su temor, queriendo arrojarse sobre tan tierno niño, ¡se veía tan apretujable!—¡Despacio, cabrón!— lo amenazó, rodeando a Deku de modo protector en cuanto esté comenzó a temblar, algo asustado por la efusividad del pelirrojo.—¡Es adorable!— gritó simplemente Red Riot.Para incomodidad y desagrado del rubio, Shoto no quitaba los ojos del pequeño pecoso. Bufó.—Deku, estos son Red Riot y Hot-Ice— explicó Katsuki— ambos son héroes y trabajan en la misma agencia que yo.Izuku los miró entonces, con algo más de curiosidad, sus mejillas estaban sonrojadas.—¿Cómo te llamas, pequeño?— le preguntó Kirishima, con una enorme sonrisa, intentando darle confianza al pecoso— yo soy Kiri...— Katsuki le dió un fuerte golpe en la cabeza—¡Bro!— gimoteó, adolorido.—Nada de nombres durante el servicio— le recordó Todoroki, con voz aburrida.Kirishima iba a quejarse, hasta que una pequeña risita inundó el lugar. Izuku cubría su boca, intentando ocultar las divertidas carcajadas que querían escapar de sus labios.—Ahh, ¡lo siento!— chilló el muchacho, al notar los ojos sobre él.—No te disculpes con los idiotas, Deku — le dijo el rubio— ¿Qué te gustaría comer?— le preguntó. Izuku bajó la cabeza, con vergüenza, empezó a mover tímidamente sus dedos. Cansado, Katsuki lo tomó suavemente del mentón, elevando su cabeza para que lo viera directo a los ojos— ¿Qué te gustaría?— volvió a preguntarle.— Katsudon...— dijo en voz baja. El héroe le sonrió ampliamente, dándole una palmadita en la cabeza.—Vamos por él entonces, enano— le dijo, tomando su pequeña mano.—¡Oye nosotros también vamos!— se autoinvitó Kirishima. *** Izuku miraba con ojos brillantes el lugar. Había cientos de figuras de acción de diversos héroes en los muchos estantes del lugar. Corrió especialmente emocionado en cuanto vio una versión de Kacchan.—¡Eres tú!— había chillado, feliz, enseñándole a Katsuki su propia figura. El corazón del rubio se apretó dolorosamente al ver la feliz sonrisa del pecoso, emocionarse tanto por algo tan pequeño... ¿Cuánto sufrimiento más del visible habría vivido?—¿Es un quirkless?— preguntó seriamente Todoroki, a su lado, Kirishima se tensó.—Sí, lo encontré a la salida de la fiesta... Él me ofreció su cuerpo— se tensó Katsuki, apretando con fuerza las mandíbulas— Estaba en un oscuro y sucio callejón de mierda, vendiendo su cuerpo por algo que le permitiera comer— dijo furioso.Todoroki endureció la mirada, Kirishima apretó los puños. En aquel pequeño rato que llevaban con Izuku, habían podido ver la pureza y bondad que el pequeño tenía, pese a todo lo que había vivido... ¿Cómo alguien podía dañar a un ser tan puro e inocente?—¿Descubrieron algo más?— preguntó el chico de dos colores. Bakugou lo miró con seriedad.—Aizawa no me permite acceder a la información, ya que cree que por cuidar a Deku puedo dejarme llevar por mis emociones — bufó, furioso. Aquello podía ser verdad, pero aún así... Katsuki quería estar al tanto, no iba a permitir que alguien más volviera a dañar al chico de cabello verde, ni a nadie más. El rubio era un fiel defensor de los débiles y los quirkless no eran la excepción, por más que en la actualidad el propio gobierno los hiciera ver como aberraciones, fallos de la naturaleza. Él era de esa fracción de personas que creían en la igualdad de la gente con quirk y los sin particularidad. Todos eran iguales. Todos merecían los mismos derechos y seguridades.Todoroki miró la ira en los ojos del rubio, él mismo se sintió furioso. Odiaba ese mundo actual, la presencia de Izuku solo agregaba algo más de odio hacia su padre y empatía a Stain: ambos se hallaban en lados opuestos del espectro, su padre, un defensor nato de los intereses de las personas con peculiaridad, y Stain, un héroe renegado que rechazó los estatutos y modelos de gobierno actual. Un sujeto que combatía en pos de recuperar los viejos tiempos, en donde los héroes, eran exactamente eso y salvaban a las personas sin importar qué, porque todos eran iguales.Los 3 héroes miraban al menor observar con entusiasmo todas aquellas figuras, cada uno de ellos perdidos en sus propios pensamientos.La inocencia rota de aquel muchacho los había conmovido y ahora no solo Katsuki iba a protegerlo, porque sin saberlo, Deku acababa de hacerse con dos héroes más, que lo protegerían a costa de su propia vida. *** Recovery-girl miraba con seriedad los resultados de los análisis del pecoso. A su lado, Aizawa no estaba mejor, una clara expresión de furia y odio adornaban su rostro.—No hay dudas... Midoriya Izuku, es una *cápsula— dijo la mujer con tristeza.Aizawa apretó la mandíbula, tenso.—Hay que avisarle a Katsuki y ver la forma de aumentar la protección y vigilancia sobre Izuku, sino...—Estarán en serio peligro— completó Aizawa, sintiéndose impotente y preocupado. No solo el pecoso... su preciado ex-estudiante, también podía correr grave peligro. Y eso, era algo que Eraser Head no iba a permitir. *** El cenizo se sorprendió y sintió algo celoso en cuanto luego de la comida, sus compañeros parecían haberse ganado la confianza del menor, quien ahora les hablaba con ternura y admiración. Parecía ser que a Deku le gustaban mucho los héroes, ya que había quedado embelesado escuchando sobre los quirk del pelo de mierda y el bastardo de dos colores. El rubio bufó, molesto, entornó los ojos con desagrado, ¿cómo diantres había terminado con esos idiotas en su propia casa? No era justo, ese era su santuario, un lugar que solo pensaba compartir con Deku... Katsuki se quedó congelado ante los pensamientos que lo embargaban... No, no podía ser. Se sonrojó furiosamente, apenas captando los débiles murmullos tras él.—¡Adiós servicio! Mi nombre es Kirishima Eijiro— Katsuki apenas escuchó la respuesta de Izuku, demasiado concentrado en sus propios nuevos descubiertos sentimientos.—Yo soy Todoro... 
Deku le gustaba...Le gustaba mucho y...
 Katsuki salió de su propio trance a la fuerza, en cuanto Deku dejó salir un sonoro y horrorizado chillido, intentando alejarse lo más rápido posible de un sorprendido Todoroki. A su lado, Kirishima intentó tomarlo de una mano y calmarlo, pero el pequeño niño solo comenzó a llorar con más fuerza, corriendo torpemente con sus frágiles piernas. Se acercó a la pared más cercana convertido en una horrorizado bola llorosa.—Oye Bro, ¡¿qué ocurre?!Los ojos de Katsuki se llenaron de odio, apenas registraba las palabras de los demás, se sentía un animal enfurecido dispuesto a matar en cuanto volteó hacía Todoroki. La imagen de las horribles iniciales grabadas en aquella suave piel llegó a él.
TS...
—¿Midoriya?Todo estaba claro ahora... Iba a matar a Todoroki.

----- CHAPTER BREAK -----

Historia escrita por LaurielMalfoy7 y beteada por la bella sunnysiide

Los seres humanos, eran seres aberrantes, siempre queriendo ir un paso más allá, siempre buscando las maneras más viles de lograr sus propósitos, manipulando y controlando la vida de otros, jugando a ser Dios...¿Hasta donde?¿Cuán lejos puede ir la maldad humana?
 *** Todo se había salido de control. Kirishima había entrado en desesperación, por primera vez en su vida de héroe, no sabía cómo actuar: por un lado, Izuku permanecía encogido sobre sí mismo, temblando y jadeando sin control, preso de un profundo e irrevocable miedo. Por el otro, Katsuki, su hermano, su amigo desde la academia, su compañero en la agencia, se hallaba sumergido en una profunda e imparable ira. El rubio se había abalanzado sobre Todoroki, en un actitud agresiva jamás vista por el pelirrojo. Dicho comportamiento, también desconcertó al chico de dos colores, quien como podía, intentaba defenderse del enloquecido Katsuki, quien lanzaba ataques de forma violenta y sin control, patadas, puñetazos e incluso explosiones eran arrojadas en un frenesí de furia asesina.—¡Voy a matarte, pedazo de mierda!—bramó, fuera de sí.Kirishima negó inconscientemente, tenía la mente en blanco, más el descontrol de la batalla pronto lo obligaron a accionar. El pelirrojo activó su endurecimiento a su máximo poder, pese a ello, aún podía sentir el sudor cayendo por su piel, tenía que esperar el momento idóneo.Todoroki esquivaba como podía, apenas contraatacando. Temía usar su particularidad con Izuku dentro, además de encontrarse profundamente confundido, ¿Por qué había reaccionado de aquella forma al escuchar su nombre?¿Por qué Bakugou actuaba así? La furia con la que lo miraba, el odio con el que lo enfrentaba... algo no estaba bien.—¡¿Te gusto marcar un pobre niño quirkless?!— gritó Katsuki, concentrando una gran cantidad de sudor en una de sus manos. Ya ni siquiera pensaba, le daba igual volar todo el puto edificio si con eso mataba a ese pedazo de mierda— ¡¿Disfrutaste violando a un crio, maldito enfermo?!Todoroki y Kirishima palidecieron ante sus palabras. El de rojo cabello observó involuntariamente a Shoto. El chico mitad y mitad tenía una expresión descompuesta, e incrédula.Las manos de Katsuki comenzaron a echar chispas. El héroe rubio le regaló una espantosa sonrisa.—Las inmundicias como tú, son lo que más odio en este puto mundo— le dijo, alzando su mano— Solo muérete de una maldita vez, enfermo de mierda— bramó, lanzando el devastador ataque.Una enorme explosión se apoderó del lugar. *** —¿Entonces, es verdad?— preguntó Nezu, con voz extremadamente seria.Recovery-girl asintió, entregándole una carpeta con estudios y variados documentos.—Hace dos meses, en una de las operaciones encubiertas, se descubrió uno de los laboratorios de All for One. Allí, se encontraron los cadáveres de una gran variedad de quirkless, y también... de esas cosas— Nezu observó con atención unas cuantas fotos. Cuerpos maltratados, marcados, mutilados, con enormes heridas abiertas. Y esas cosas: enormes monstruos deformes.—¿Por qué usa a los quirkless?— preguntó, aún observando aquellas horribles imágenes.—Los quirkless... carecen de particularidad de forma natural, y eso, los convierte en buenos recipientes— dijo Recovery-girl, visiblemente incómoda por hablar así de otros seres humanos— la gente sin Kosei, puede aguantar una mayor cantidad de quirk en su cuerpo, sin embargo aquello degrada su genética, corrompe su ADN, borra su humanidad, simplemente los lleva a perder su cuerpo y mente, se transforman en monstruos sin voluntad— dijo, devastada.Nezu se detuvo en una foto en particular, la tomo en manos. La siempre calma expresión de su rostro vaciló.—¿Y esto?La mujer soltó un sollozo; ya sin poder contenerse.—El descenso de quirkless llevó a nuevos experimentos. Muchos creen que la reproducción entre dos personas sin particularidad dan el mismo resultado, sin embargo, del porcentaje total de quirkless, solo 1 de cada 17 es mujer y ellos necesitan grandes cantidades de forma rápida...—la anciana apretó sus puños, sus ojos brillaron con furia— esos hijos de puta, comenzaron a manipular genéticamente a los quirkless y entonces...Nezu volteo la foto, en ella aparecían dos hombres, uno de ellos con el vientre abierto de lado a lado, mientras que el otro tenía el estómago hinchado, muy hinchado. Ambos se veían pálidos, sin vida, rodeados de sangre.—Pueden concebir... todos los quirkless, sean hombres o mujeres pueden dar vida— dijo Nezu.Recovery-girl cerró los ojos y asintió.—Es así, pero eso no es lo peor— dijo la mujer, tomando la imagen, la alzó frente a Nezu y señaló al hombre con el vientre abierto— notamos diferencias entre ambos... uno de ellos, llevaba un embarazo relativamente normal, mientras que el otro se hallaba manipulado genéticamente...— los labios de la anciana comenzaron a temblar— ellos introducen drogas en los cuerpos de los quirkless para manipular el desarrollo del feto... los usan como incubadoras descartables ya que resulta más rentable y beneficioso para el nacimiento de esas aberraciones... ellos crean monstruos, niños inestables, poseedores de múltiples quirk, juegan a ser dios, sacrificando a aquellos inocentes y corrompiendo los niños que traen al mundo... ellos usan a los quirkless como capsulas descartables—Recovery-girl se quedó callada, de sus ojos caían lágrimas.No necesitaba decirlo, Nezu lo sabía bien. La aberración humana, no tenía límites. *** Aizawa se dirigió corriendo al edificio de Bakugou, las noticias habían llegado rápidamente a sus oídos. Un equipo de héroes había acudido al lugar debido a la alerta enviada por los vecinos. Jamás imaginaron encontrarse con un enloquecido y furioso Katsuki Bakugou, y menos esperaban aún, que el blanco de aquella descontrolada y salvaje ira fuera un gran héroe como Ice Hot, lo que llevaba a la teoría de que algún villano o particularidad debía estar afectando al cenizo. Muy pronto había dado aviso a Aizawa con la esperanza de que el mismo pudiera liberar al rubio de aquel quirk.El hombre de cabello largo maldijo, apresurando el paso. Tenía el presentimiento de que algo muy malo iba a ocurrir. *** Kirishima cubrió al pequeño pecoso con su cuerpo activando su quirk en el momento justo que la pared lateral explotó, abriendo un enorme hoyo y causando que un sin fin de cascotes salieran disparados en varias direcciones. El departamento de Katsuki se hallaba en ruinas, aún algo aturdido por el estruendo, Kirishima podía escuchar los alarmados gritos de los civiles que se hallaban en el edificio. Aquello fue más que suficiente para activar el instinto heroico del pelirrojo, quien dejó rápidamente sus preocupaciones a un lado y se ocupó de lo verdaderamente importante. Tenía que sacar a Izuku y aquellas personas de aquel lugar.Con aquel cometido en mente, Red Riot observó con atención al pecoso en sus brazos, quien había perdido la consciencia al momento de la explosión. Kirishima suspiró, aferrando al pequeño con cuidado. Tenía que llevarlo cuanto antes a un lugar seguro para luego ayudar a los demás civiles, luego ya se ocuparía de detener a Katsuki y Todoroki. *** Recovery-girl y Nezu escucharon la puerta de la habitación abrirse.—Lamento la demora, pero un villano se cruzó en mi camino, ¿qué ocurre?— preguntó el recién llegado, con seriedad.Recovery-girl le entrego las fotos de aquellos quirkless. El hombre las estudió detenidamente.— Los encontramos en el laboratorio de All for One... durante este tiempo estuvimos estudiando sus cuerpos, no caben dudas de que han sido genéticamente alterados para concebir— dijo la mujer, afligida.El héroe contempló a la fémina, le entregó la fotografía e hizo una mueca de incomprensión. Recovery-girl suspiró.— ¿Cómo? ¿Es siquiera posible? — preguntó.La anciana suspiró.— Mucho tiempo atrás, cuando la población quirkless aún abundaba, existió un proyecto cuya finalidad era hallar la forma en la que aquellos que habían nacido sin un don pudieran obtener habilidades. Todo el equipo participó activamente, realizando extensas investigaciones que dieran origen a la respuesta de por qué algunas personas no podían tener particularidad... no hubo grandes descubrimientos, hasta que llegó él— Recovery-girl miró detenidamente la foto, una expresión nostálgica pero algo entristecida adorno su rostro — Jamás nadie supo su nombre, pero era un joven brillante. Yo tenía 25 años cuando aquel brillante médico llegó al equipo, pero... — la mirada de la mujer se ensombreció — sus ideas no fueron aceptadas por ser algo extremas. Él quería llegar a un quirk perfecto, fuerte, rápido, invencible. Los altos cargos comenzaron a asustarse por aquellas ideas. El médico no temía recurrir a la manipulación genética, la mutación, él... consideraba que cualquier precio estaba bien, siempre y cuando lograra su cometido.La mujer se dejó caer en la silla frente a Nezu, rebusco entre sus papeles hasta encontrar una foto en especial, se la tendió al héroe. Este pudo observar al que supuse era un quirkless, a su lado, en una camilla cercana, se hallaba lo que parecía ser un puma, o puede que algún otro felino salvaje.— El médico tenía dos grandes hipótesis al respecto: la primera era que por medio de manipulación genética, un quirkless podía ser dotado de habilidades. Aquello podía lograrse de dos formas: la primera, combinando ADN animal. Según sus investigaciones, aquello dotaría al usuario con las habilidades de la criatura de la cual recibiera la información genética, algo similar a los quirk del tipo Mutante. La otra forma, era algo más... — vaciló, algo insegura sobre qué término usar — oscura. Esta segunda manera, era algo más complejo, que requería de otra persona, ¿Por qué si la implantación del ADN animal funcionaba, no lo haría con ADN humano?¿ Por qué no podría pasarse un quirk a otra persona? El médico probó su teoría, trabajando con el ADN humano, y ahí surgieron más preguntas: ¿Qué ocurriría, si se mezclaba más de un ADN, si intentaba combinarse varios quirk? — Recovery- girl sacó otra foto, en ella, había un nomu, inmóvil, muerto — Este es el resultado... la combinación, no, el abuso de la manipulación causa graves mutaciones sobre el cuerpo humano. Introducir particularidad tras particularidad, rompe la mente y aquellos que son sometidos a este proceso, pierden su humanidad. Se transforman en monstruos carentes de voluntad, posibles de ser controlados y seguir la voluntad de su dueño, meras marionetas...— ¿Entonces? — preguntó el héroe, con seriedad.— Los héroes recibieron la orden de eliminar al médico y destruir su investigación — dijo la mujer — Los altos mandos temían lo que podía ocurrir si aquel poder llegaba a ver la luz, pero...desapareció. Se fue, sin dejar rastro, solo dejando tras de sí su investigación — murmuró.— ¿Qué hicieron con ella?— Todo se destruyó, era peligroso que aquellas aberraciones vieran la luz, solo unos pocos se quedaron con aquel conocimiento, pero nadie capaz de practicar algo así...— Ya veo — el enorme héroe depósito la foto en el escritorio, ojeó distraídamente la carpeta — ¿Cuántos lo saben? — preguntó, con calma.Recovery-girl se detuvo a pensar unos segundos.— Con Nezu, Best Jeanist y yo, seríamos tres personas, las cuales tuvimos acceso a los archivos o vimos de primera mano la documentaci... — las palabras de la anciana murieron súbitamente, cuando un devastador y potente puñetazo la alcanzó, justo en el esternón, rompiendo sus huesos y destrozando su corazón por el duro impacto ante la horrorizada mirada de Nezu.— Tú... — dijo el Director, con los dientes apretados por la profunda ira e incredulidad.El héroe sonrió de forma cruel.— Quizás sería momento de comprobar lealtades, Nezu-san... —dijo burlón. *** Aizawa se dejó caer con un suspiro cansado. Se había necesitado la ayuda de un gran número de héroes para tranquilizar al furioso Katsuki y ahora, tras la violenta batalla, tanto él, como un inconsciente Todoroki habían sido transportados al hospital.— Hey — el suave llamado de Kirishima lo alertó, el hombre de cabello largo lo miró.— Me alegra que al menos uno de ustedes mantuviera la calma. Bien hecho, Kirishima — lo elogió. El pelirrojo asintió, mas tenía una expresión triste.— Bakugou nos contó sobre Midoriya. No puedo creer que ese pobre niño viviera algo así — dijo, afligido — Y luego... simplemente enloqueció, acusó a Todoroki de ser responsable, yo... estoy algo confuso, ¡¡Todoroki no pudo haber hecho algo así!! Pero... Bakugou se veía tan seguro. Jamás lo vi tornarse tan violento — musitó, sintiendo un escalofrío al recordar la terrible y funesta sonrisa del rubio — ¡Quiero entender qué demonios esta pasando! — exclamó Kirishima, frustrado.— Créeme que yo también — murmuró Aizawa, en voz baja. Luego miró al pelirrojo — Escucha... hasta que todo se esclarezca, me ocuparé de Todoroki, yo hablaré con él. No le digas a Bakugou su paradero, ¿de acuerdo? — le dijo.Kirishima asintió despacio, volvió a clavar sus entristecidos ojos sobre Eraserhead.— ¿Tú crees que Todoroki pudo ser capaz de algo así? — preguntó, con seriedad.— No, sé que jamás haría algo así — dijo Aizawa, con pura convicción.— Entonces... — Kirishima no pudo terminar su frase, en cuanto el celular de Aizawa comenzó a sonar. El hombre de cabello largo se disculpó y contestó rápidamente la llamada.Sus ojos se abrieron enormemente, a su lado Kirishima se asustó por aquella expresión.— ¡PONGA EL INFORMÁTICO AHORA! — gritó Aizawa, a una enfermera, la pobre mujer, asustada, rápidamente puso el canal solicitado, el celular de Eraserhead cayó de sus manos.— No puede ser... — dijo Red Riot, con expresión devastada, observando aquel horrible encabezado.El director Nezu y Recovery-girl...habían sido asesinados.

----- CHAPTER BREAK -----

Tenía mucho miedo y frío. Mi pequeño cuerpo temblaba, las lágrimas caían de mis ojos, una tras otra, me abracé a mi  inerte madre, buscando un calor que ya no existía. La llamé una vez más, había perdido la cuenta de cuantas veces había intentado hacerla abrir los ojos, solo estaba ahí, quieta, muy quieta. Un pegajoso liquido carmesí brotaba de su estómago.

—¿Mamá?, despierta...— volví a rogar. No tuve respuesta,  me aferré más fuerte, hundiendo mi lloroso rostro en el helado pecho de mamá. Sollocé sin comprender, grité asustado. Aún era pequeño, no entendía porque mamá no se movía. Quería ir por ayuda, pero la puerta de la habitación se hallaba cerrada. Grité con voz rota, rogando por cualquier persona, alguien, quien sea, pero nadie había aparecido.

¿Cuánto tiempo llevaba llorando y gritando?

Me había rendido, aún no sabía que le pasaba a mi madre, pero pensé que quizás, había ido a ese lugar que tantas veces había escuchado nombrar. Lloré más fuerte, elevé mi mirada hacia el techo.

—Vuelve mami...— le pedí con la mirada fija en aquel lugar.

¿Por qué no me respondía?¿No se suponía que ahora...me observaba desde el cielo, como los cuentos decían?

Me acurruqué una vez más contra el cuerpo de mamá, colocándome bajo uno de sus brazos, sollocé cada vez más y más bajo hasta que finalmente un incomodo sueño me alcanzó.

***

Mis ojos se abrieron de golpe a causa de un fuerte portazo. Observé la imponente figura de mi padre e inmediatamente me arrojé contra él. 
  — ¡Papi, papi!— grité en medio del llanto, tironeando de la tela de sus jeans— ¡Mami...!— exclamé, incapaz de hablar, señalé su tieso cuerpo— ¡No despierta!
Mi padre me miró con frialdad, se acercó a la cama en la que yacía mamá, y procedió a envolver su cuerpo con las mantas y sabanas.

— ¡No!— grité, al ver como su cabeza era tapada. Mamá me había dicho que estar cubierto mucho tiempo era malo. Corrí a papá, tironeando una vez más sus pantalones. Él me empujó con fuerza, me caí raspándome las rodillas.

—¡¿No lo entiendes, inútil?! ¡No va a despertarse, tu maldita madre nunca más va a abrir sus ojos!—me dijo, con expresión furiosa— Siempre supe que tenerte iba a ser un error, pero ella...— la voz de mi padre se endureció—  ...insistió e insistió, una y otra vez! —gritó, con los ojos enrojecidos, llenos de odio— ¡Y así es como termino!
— bramó, tirando del envuelto cuerpo de mamá hasta hacerlo caer al piso.

Con miedo, volví a levantarme, forcejeé inútilmente,  grité y lo arañé con enojo. ¡Estaba lastimando a mamá!

— ¡Deja de joderme!— escupió, tomándome con fuerza del cuello. Apretó y apretó, me costaba respirar, me dolía, mi vista borrosa se oscurecía poco a poco.

—Ma-mi...

Cuando volví a despertar, me encontraba en una pequeña jaula que solo tenía una vieja y roída manta, un tazón similar al de un perro con algo de agua. Temblando, me acerqué a la puerta, miré a mi alrededor, a mi lado había otra celda más, y al lado de esa otra, y otra más. El lugar se hallaba lleno de jaulas, la mayoría con niños, unas pocas con adultos. Aterrado, me encogí sobre aquella sucia manta y sollocé en un rincón. 
Tiempo después, supe que mi padre me había vendido a aquellos monstruos, y también entendí que mamá estaba muerta y que ella no podía estar mirándome desde el cielo, porque...¿cómo podía existir un lugar bello y lleno de felicidad cuando mi vida y la de muchos otros se hallaba tan llena de angustia y dolor?  
***

—Vamos, levántate maldito mocoso.  
La vida en aquel lugar, solo podía describirse como el peor de los infiernos. Día y noche nos inyectaban extrañas sustancias y practicaban sin fin de pruebas. A veces, algunos morían convulsionando agónicamente en el piso, dejando escapar espuma por la boca y con las pupilas moviéndose en todas direcciones y mientras aquello ocurría...los guardias y científicos continuaban como si nada. Todos continuaban como si nada...

Tenía 12 años cuando finalmente perdí toda esperanza. Ya no sabía cuanto tiempo había pasado allí, quizás...unos 8 años, pero tampoco podía recordar bien mi edad al momento de llegar, ni tampoco el rostro de mamá. Me sentía vacío y solo deseaba morir porque sabia bien lo que ocurriría conmigo. Los guardias y Dabi me lo recordaban una y otra vez y había alcanzado la edad. Muy pronto sería entregado a un nuevo amo y todo sería incluso peor.

***

Grité con los ojos llenos de lágrimas, mi cuerpo dolía horriblemente. Cada pequeño movimiento me producía el más horrendo e indescriptible dolor, sin mencionar que abría aún más mis heridas. Sollocé especialmente fuerte al ponerme de pie. Sangre tibia se deslizó por mis piernas, mi entrada palpitaba dolorosamente. Me encogí y casi caigo al piso al dar un paso, mas reprimí el grito que quería escapar de mis labios, dando en su lugar un angustiado siseó. No quería...si me escuchaban vendrían por mi, me castigarían, me lastimarían todavía más.

Quería morir, pero todos ellos eran cuidadosos causándome dolorosas heridas pero ninguna de ellas mortal.

"Cuiden al quirkless, hagan como quieran, mientras no lo maten pueden darle el trato que se les antoje" aquellas habían sido las palabras de mi nuevo amo, y así había sido, mis guardianes me violaban, me golpeaban y humillaban, pero siempre se aseguraban de no ir mas allá. Nadie era lo suficientemente tonto para enfrentar la furia del amo.

El sonido de pasos acercarse me hicieron ovillar en el piso, deseando desaparecer. La puerta de mi oscura celda se abrió, contuvé el aliento, me quede extremadamente quieto rogando porque sea quien sea se fuese sin lastimarme.

—Izuku...
—
 el tono lleno de dolor me hizo levantar lentamente la mirada
— ¡¿qué te hicieron?!
— aquella suave voz desencadenó que más y más lágrimas escaparan de mis ojos.

La joven mujer corrió a mi, y yo no pude evitar dejarme caer sobre su pecho, llorando sin parar. Ella era la única, solo ella me trataba como un ser humano más, me cuidaba, sanaba mis heridas. Solo ella me ayudaba a mantenerme en pie, mi salvadora...gracias a ella, pude huir del aquel horrible infierno. 
 
***
   
 "Uhm" Izuku abrió sus ojos con pesadez. Se hallaba confundido y algo aturdido. Miró a su alrededor sin comprender. Estaba recostado sobre una cama, una aguja clavada en su brazo dejaba caer algún tipo de suero en su torrente sanguíneo. El pecoso se tensó repentinamente asustado, sus ojos se llenaron de lágrimas intentando recordar. ¿Dónde estaba?¿Qué había pasado?  Comenzó a jadear, le era difícil tomar aire. —Kacchan...—  masculló, asustado. Abrazó sus piernas, llorando más fuerte. ¿Kacchan lo había abandonado?"No, no, no...él no haría eso, ¡es un héroe!"  El chico de cabello verde intentó tomar pequeñas bocanadas de aire. "Tengo que calmarme..." Poco a poco, las suaves respiraciones fueron serenándolo. Izuku estudió el lugar en el que se hallaba. No se parecía en nada a los sitios en los que había sido llevado en el pasado y eso lo ponía nervioso. El no poder intuir, el no saber que podían llegar a hacerle...
"¡No! Kacchan prometió cuidarme...¡él es un héroe de verdad, no como...!"
El sonido de pasos acercarse dejaron a Izuku completamente congelado. Se encogió en el colchón, alzando las mantas como protección. Podía escuchar voces enojadas del otro lado, inconscientemente empezó a temblar. 
"Por favor, por favor...Kacchan..."
La puerta se abrió, Izuku cerró los ojos con fuerza. — ...hijo de mierda!— exclamó un mujer rubia, con mirada disgustada. Observó en dirección a donde estaba el pequeño oculto bajo las mantas— No grites mocoso, ¡vas a despertarlo!— masculló enojada y en voz más baja, pero aún así algo elevada. —¡¿Ah?! Tú eres la que va a despertar a Deku con esa horrible voz, ¡maldita bruja!— exclamó Katsuki, intentando mantener su agresiva voz en un volumen bajo.Izuku se asomó lentamente para poder ver lanzar un suspiro a un hombre con apariencia amable.— Mitsuki, Katsuki...compórtense— les pidió, con calma. El héroe chasqueó la lengua, acercándose a la cama con pasos suaves y tranquilos. Izuku sintió como la enorme mano del rubio se posicionaba sobre su cabello, regalándole una gentil caricia. — Deku— susurró, con voz suave— Despierta enano, es hora de irnos. El pecoso volteó, mirando al joven adulto con sus brillantes ojos verdes completamente húmedos. Katsuki gruñó, enojado. — Kacchan...— dijo en voz bajita. El rubio se inclinó sobre él, observándolo con atención. Deslizó su enorme mano sobre el rostro de Deku, secando sus lágrimas con suavidad.— ¿Te duele algo?— le preguntó, con el ceño fruncido. Izuku negó, mirando en dirección a los adultos con algo de nerviosismo. El rubio chasqueó la lengua, girando en dirección a sus padres—  ¡Les dije que era mejor que entrara primero!— les dijo, enojado.                 — ¡¿Ah?!¡¿Qué dices, maldito mocoso?!— estalló Mitsuki, asustando aún más al chico de cabello verde— ¡Es tu jodida culpa por destruir el puto edificio, hijo imbécil!     Unas cuantas visibles e hinchadas venas se asomaron en el rostro de Katsuki.   — ¡Ya dije que fue culpa del maldito hijo de put...!— se calló rápidamente dándole una mirada rápida a Deku— Solo déjenme hablar con él— dijo algo mas tranquilo, con voz baja. La rubia miró al pequeño muchacho con interés, se acercó unos pasos, ignorando la mirada furiosa y de advertencia de su hijo. Le sonrió cálidamente al pecoso.— Soy Mitsuki Bakugou, la madre de este infeliz, ¿Cómo te llamas, pequeño?— le preguntó con voz amable. Izuku se sonrojó mirando su regazo, movió nerviosamente sus manos. — Izuku...—dijo con voz baja y avergonzada. De reojo contempló al hombre de cabello castaño y sonrisa amable acercarse a él.— Yo soy el padre de Katsuki, Masaru Bakugou. Mucho gusto, Izuku— sonrió el hombre, acercando su mano al pecoso, este último observó la misma con curiosidad, algo temeroso, deslizó una de sus diminutas manos sobre la del hombre, estrechándola débilmente. Masaru le dio una sonrisa aún más amplia y tranquilizadora— Nos enteramos todo lo ocurrido, y tú y Katsuki vendrán a nuestro hogar por un tiempo— dijo con calma, soltando la mano de Izuku. — Estúpido hijo, encárgate de ayudar a Izuku, nosotros iremos a completar los papeles de alta— comentó la rubia, estrechando su mirada en una clara advertencia que Katsuki comprendió muy bien "no la vayas a cagar, mocoso de mierda". Bufó, observando a sus padres salir de la habitación. Sus ojos carmín se desviaron rápidamente  en dirección a Deku.— Tú...¿en verdad estas bien, Deku?— le preguntó, observándolo con seriedad. Izuku se removió nervioso, muy sonrojado y avergonzado. — Uhm, si. Yo... no recuerdo muy bien que ocurrió, pero...— empezó a decir el pecoso, tartamudeando, se quedo en silencio, sus ojos verdes revoloteaban en todas direcciones, evadiendo aquellos profundos orbes rojos. Katsuki suspiró. — De acuerdo, fue un día largo. Vamos Deku, te ayudare a cambiarte—  dijo algo avergonzado. Izuku asintió, aún algo tembloroso. Se destapó y puso los pies en el piso. Se tambaleó, y casi cae de no ser por aquel fuerte brazo que se deslizó sobre su cintura. — Con cuidado, mocoso—susurró Katsuki, tensó. Rodear la diminuta cintura de Deku, lo hacía sentir un repentino calor en sus mejillas y también en su pecho.    — Uhm...¿Kacchan?— susurró Izuku, observando con ojos grandes y brillantes al rubio. Katsuki lo miró notando aún los surcos rosados bajo sus ojos, acarició su mejilla y luego se obligó a soltarlo. Se sacó su sudadera y la colocó sobre los hombros del pecoso. — Hace frió afuera —  le dijo simplemente, volteando para darle algo de privacidad. El rubio mordió su mejilla al escuchar a Izuku cambiando su ropa tras de sí. "Es solo un niño, un pobre chiquillo abusado" se obligó a recordar. Su estómago se revolvió, su mandíbula se apretó con tanta fuerza que sintió el metálico sabor de la sangre en su paladar "Todoroki Shoto, maldito bastardo de mierda...voy a matarte la próxima vez, maldito hijo de puta" juro. No iba a permitir que ese infeliz volviera a dañar a Deku. ***

4 horas antes...

—¡¡Suéltenme, malditos hijos de puta, los matare!!— bramó el rubio, descontrolado.Afortunadamente, luego de ser sedado y controlado por lo héroes, el magullado rubio había sido trasladado a un hospital. Se le habían colocado unas cuantas restricciones como medidas de seguridad, los médicos y enfermeros que atendían al renombrado y aclamado  ReddoReiji* no podían más que suspirar agradecidos por ello. — Bakugou...— Aizawa ingresó a la habitación junto a Kirishima. El rubio los observó con ojos furiosos y llenos de ansiedad.— ¡¿Dónde mierda esta Deku?!¡¿Dónde mierda esta ese bastardo?!¡Voy a matarlo!— gritó fuera de sí. Kirishima abrió la boca, mas Aizawa le impidió hablar.  — Katsuki —  dijo, y el rubio no pudo evitar estremecerse. Aquel tono solo podía significar la calma previa antes de la tormenta. El héroe tragó saliva, discretamente— ¿ Tienes siquiera una idea de todo el daño que causaste?   Katsuki quiso abrir la boca y rebatirlo, mas la penetrante mirada de Aizawa lo hicieron mantenerse callado. ¿Estaba roto el aire acondicionado? Porque Katsuki podía sentir como el sudor caía por su frente.   — Fuiste afortunado de que ningún vecino presentara una queja, pudiste haber perdido tu licencia de héroe y ser acusado por daños a la propiedad publica y privada...y peor aún, ¡pudiste dañar seriamente a personas inocentes, maldito mocoso estúpido!—  dijo el hombre, comenzando a elevar el tono de voz. Kirishima permanecía callado, removiendo sus manos con algo de nerviosismo— ¿Qué harías si eso ocurriese, eh? ¿Y con Izuku? Te quitarían el cuidado sobre él y...— ¡No! ¡Eso no!—  dijo, recuperando su actitud agresiva. No pensaba dejar que alguien más se llevase al pecoso— Ni siquiera lo piensen, si se acercan a Deku, yo...— Katsuki apretó la mandíbula, clavando los dientes sobre sus labios, dejando escapar un hilillo de sangre. Kirishima abrió mucho los ojos mientras que Aizawa endureció su rostro.   — ¿Eres capaz de desobedecer las directrices que se te han dado por un niño que recién conoces?— preguntó con seriedad. No importaba si apenas conocía a Deku, Katsuki había visto el dolor tras aquellos preciosos ojos verdes, y no pensaba permitir que alguien más dañase a tan tierno e inocente muchacho.Un tenso silencio inundó la habitación. —Sí, lo soy.El pelirrojo dejó escapar un jadeo lleno de sorpresa, mientras que el hombre de cabello largo lanzó un prolongado suspiro. — Katsuki, has tenido suerte que esto no pasara a mayores, aún tienes la misión de proteger a Izuku, pero...— Aizawa lo miró analíticamente— Si vuelves a hacer algo así, seras expulsado de la agencia, y tu licencia de héroe sera revocada de forma permanente, ¿lo entiendes?— dijo con dureza.  — ¡Pero, Aizawa-sensei, Katsuki no...!— intentó defenderlo Kirishima, mas fue silenciado por el rubio. — Lo entiendo— dijo el joven explosivo, con frialdad. Aizawa suspiró, clavó sus oscuros ojos en en Katsuki una vez más. — No sufriste graves daños, por lo que puedes retirarte pronto— le comentó— Izuku aún permanece inconsciente, puedes llevarlo contigo una vez despierte, pero tendrás que dejar una dirección concreta de donde vas a llevarlo.   — Puedo ir con mis padres hasta que encuentre otro piso— gruñó el rubio de mal humor.     — Bien—  musitó Aizawa dándose la vuelta para retirarse—  Ven Kirishima, aún tenemos trabajo por hacer—  musitó el hombre. Red Riot lo miró algo indeciso, dio una rápida mirada al rubio, quien continuaba con expresión seria e iracunda. Lanzó un suspiro, frustrado. — Cuídate, bro—  se despidió, recibiendo un asentimiento por parte de Katsuki. Ambos comenzaron a caminar hacia la puerta. — Aizawa— llamó ReddoReiji. El hombre de cabello largo se detuvo, mas no giro a ver a su antiguo estudiante—  ¿Estas conforme con este régimen? ¿Con el desempeño y directrices de las juntas heroicas?—  preguntó Katsuki, con seriedad. Aizawa volteó levemente, mirando fijamente al rubio.   — Las reglas están para cumplirse—  dijo de forma rígida, mas luego observó el piso con actitud reflexiva, Katsuki casi creyó ver un brillo de dudas en su mentor. — Los héroes salvan vidas, todas las vidas—  dijo el rubio, serio.  — Tienes razón...—Aizawa lo miró, sonrió suavemente, mas luego su expresión se volvió tan estoica como antes— Pero hay reglas a seguir. Si no lo haces...—...eres un villano— susurro Kirishima, cabizbajo.   Aizawa asintió despacio.—Por ello debes seguir las reglas, aunque no te agraden, aunque no sean justas, solo así un día...se hallara la verdadera justicia—musitó, saliendo finalmente de la habitación.Kirishima le dio una suave sonrisa a Katsuki y luego siguió a su mentor. El rubio se quedo observando fijamente el umbral de la puerta, con expresión vacía.—Ja...¿en verdad lo crees? ¿En verdad habrá un día en que exista una justicia justa?—murmuró, una sonrisa fría escapó de sus labios.Era obvio que aquello jamás iba a ocurrir. *** —¡Hogar, dulce hogar!—exclamó Mitsuki, extremadamente feliz. El regreso había sido una locura debido al transito, motivo por el cual todos los presentes se encontraban agotados y algo cascarrabias a excepción de Masaru, quien invitaba al nervioso y tímido Izuku a adentrarse a su hogar.—Oye, mocoso—llamó la rubia a su hijo, con el ceño fruncido—Más te vale ser un buen anfitrión y tratar bien al precioso Izuku, ¿escuchaste?— lo amenazó. Katsuki rodó los ojos, cansado. — Cómo si fuese a descuidarlo...— masculló para sí, dándole algunas miradas al pequeño muchacho, el cual hablaba tímidamente con su padre. Mitsuki suavizó su expresión, dándole a su hijo una palmadita en el hombro. — Me alegra que decidieras cuidar al pequeño, Katsuki— le dijo la mujer rubia para luego unirse a su esposo en la misión de recibir al pecoso. El héroe observo a Deku tartamudear con las mejillas sonrojadas y mover las manos nerviosamente, sacando unas cuantas risas a sus padres. La comisura de sus labios se elevó en una suave sonrisa. Él tambien se alegraba de ser el guardián de Deku. *** Izuku lanzó un gran bostezo, captando la mirada de Masaru.La cena había terminado tiempo atrás, y ahora toda la familia Bakugou se había dejado caer en un enorme sofá junto al pequeño para disfrutar una película todos juntos, mas las emociones del día habían dejado exhaustos al héroe y al adolescente, quienes habían comenzado a cabecear. — Creo que es hora de dormir, mocoso— comentó Mitsuki, observando a su hijo con expresión burlona. Katsuki emitió un gruñido, intentó levantarse causando que Deku, quien se hallaba dormitando sobre su hombro, lo mirara sobresaltado.               — Quédense aquí, hijo. Hoy tuvieron un día agotador—dijo Masaru con una sonrisa cálida. Katsuki volvió a hundirse en el sillón, volviendo a recostar a Deku sobre su hombro— Te avisare cuando la habitación este lista— susurró su padre, Katsuki asintió sin mirarlo, acariciando suavemente la cabeza del adolescente, el cual volvió a cerrar sus ojos, relajado. Poco a poco su respiración fue suavizándose, hasta que el pequeño cayó dormido. El rubio sonrió complacido, permitiéndose cerrar un poco sus ojos, pudo sentir como en sueños, Deku se aferraba un poco más contra su cuerpo.—Kac-chan...— murmuro el pequeño, dejando salir un pequeño y relajado ronquido que le sacó una risita divertida al héroe.   — Hijo, ya dejamos lista tu habitación— comentó su padre, viéndolo con una sonrisa. Katsuki asintió, alzando al pequeño con delicadeza, intentando no despertarlo. El corazón del rubio latió desbocadamente, llenándose de una agradable y cálido sentimiento. Tener a Deku en sus brazos se sentía como algo perfecto y natural, casi como si el pecoso hubiese nacido solo para ello.— Dejamos listo un futón en tu cuarto— dijo su madre, observando al pequeño con cariño— Deja que el precioso Izu duerma bien, mocoso— amenazó su madre. Katsuki rodó los ojos para luego dar rápidamente las buenas noches y marchar en dirección a su antigua habitación. Una vez dentro, el hombre rubio se dejó llenar por la nostalgia. Pese a que todo se hallaba en penumbras, la poca luz que entraba a través de la  ventana dejaba entre ver los viejos póster que el rubio tenía de All Might, el héroe que lo había llevado a ser lo que era. Su admiración por el poderoso y carismático Símbolo de la paz habían llevado a Katsuki a desear superarlo, convirtiéndose en un héroe capaz de salvar a los más necesitados...personas como Deku. Katsuki suspiró, mirando el pequeño rostro de Izuku, lleno de tiernas pecas. El rubio mordió sus labios, acariciando con suavidad sus mejillas, para luego depositarlo delicadamente sobre la cama. Sonrió al verlo acurrucarse contra las abrigadas mantas con expresión complacida. Se aseguró de acobijarlo bien, envolviéndolo de tal forma que solo los mechones verdes quedaban a la vista, luego, el héroe se dejo caer en el futón, con la vista clavada en el oscuro techo. Deku era hermoso, adorable, tierno...era todo lo que Katsuki podía pedir e incluso más, pero...era aún era un niño, un pobre inocente que ya había visto lo peor del ser humano, viviendo en aquel infierno quien sabe cuantos años, sufriendo las más aberrantes y horribles torturas que alguien podía vivir...y él, era un héroe, alguien que debía velar por el bien de los inocentes, luchar por salvarlos, protegerlos.Simplemente no podía enamorarse de Deku.No era justo.Luego de tanto dolor, Izuku se merecía una nueva vida, rodeado de cariño. Merecía crecer, recuperarse poco a poco de todo aquel doloroso pasado y luego, cuando estuviera listo  enamorarse de alguien de su edad. Explorar junto a aquella persona la emoción de una relación. Descubrir, crecer y amarse juntos...sí, Izuku merecía todo eso, pero no con él, nunca con él.Katsuki era mucho mayor, le llevaba 10 años. Muchos dirían que no era nada, mas otros se horrorizarían de tan solo escucharlo.Desde luego, él mismo formaba parte del segundo grupo. En aquellos momentos, pensando siquiera en lo mucho que le gustaba el pecoso, no pudo evitar sentir asco de sí mismo.Él ya era un hombre, y Deku era...un pobre muchacho con la infancia robada.No había manera, no tenía siquiera que pensarlo.Siquiera habían pasado unos pocos días, ese pequeño no podía gustarle tanto.No. No debía.No podía....y sin embargo, sabía bien que ya había caído completamente por él.

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