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Capítulo 1. Lejos del paraíso: bienvenido al infierno—¿Lo llevas todo? —pregunta su madre volviendo a entrar en su habitación. Realmente Taehyun ha perdido la cuenta de los paseos que ha dado.Taehyun asiente y no se molesta en emitir ningún sonido cuando es perfectamente consciente de que su madre no está viéndolo, saliendo en cambio de su habitación para volver a entrar con las mismas manos vacías de las cinco veces anteriores y mirar en su maleta que parece que nunca va a cerrarse. Taehyun se sienta en la cama y el colchón rebota un poco, haciendo que le preste atención. Se limpia los ojos, tiene la tonta necesidad de llorar un poco por su habitación. Acaricia con amor la tela del edredón y sorbe por la nariz, su madre entra una vez más y esta se detiene en sus pasos agitados, ver a su hijo tan falto de vida hace que se preocupe, así que rodea la cama para mirarlo.—¿Has mirado si estás admitido? ¿Llevas los papeles?Taehyun sinceramente esperaba otra cosa, pero solo es más mierda histérica de su madre histérica. Asiente con los ojos fijos en las tablas del suelo y desbloquea el móvil, duele incluso ver la foto de su mejor amigo que tiene de fondo de bloqueo. Para tranquilizar a su agitada madre busca el PDF con la lista de admisiones y exclusiones y le enseña la pantalla, ella realmente está comprobando que su hijo está presente en la lista incluso cuando ya lo tienen todo preparado. Por no decir que las listas salieron hace un mes.—Bien, vale. ¿Llevas ropa de abrigo? ¿El cargador?Taehyun asiente, se sigue cuestionando esto que está pasando.—No tardes mucho o perderás el tren —dice su madre dirigiéndose hacia la puerta.Taehyun asiente en automático y cierra los ojos. Al abrirlos, se queda mirando su propio nombre en la lista. Todavía no puede creerse que su sueño esté ahí delante, lleva años intentando entrar en esa escuela de arte y al final consiguió ser admitido. De aquella Taehyun quería irse como fuera, ahora parece que todo duele un poco. Dejar su habitación, la casa donde creció, su barrio, a su mejor amigo. Daegu, dice en su cabeza, Daegu, se repite una vez más acariciando la pantalla del móvil con el pulgar. Es todo lo lejos que tendrá que ir por perseguir su sueño, uno que no puede alcanzarse en la capital.—¡Taehyun! —llama su madre a voces desde la planta de abajo.Taehyun cierra los ojos y se tira hacia atrás en la cama. Cuando tenía catorce, quince, quería estudiar allí desde que escuchó a unos chicos hablar maravillas de ese lugar. Ahora que ha crecido y su sueño está a punto de cumplirse no hay cosa que más quiera que quedarse en su confortable casa para siempre. Daegu está simplemente muy lejos. Cuando se levanta, se queda mirando su reflejo en el espejo de cuerpo entero de la puerta del armario abierta y, de repente, no se siente cómodo consigo mismo. Observa los pantalones, se toca el pelo, Taehyun se pregunta desde cuando no tiene confianza en sí mismo. Quizá debería teñirme. Es una escuela de arte, Taehyun es un chico fino de capital, se está preguntando si ese es su lugar.—¡Taehyun! —llama su madre por segunda vez.Mamá no se enteraría, piensa como un chico travieso. Mira en el armario, los pantalones que lleva puestos siguen sin convencerle. Se despidió de Kai ayer, ninguno quería una despedida mala apresurada, queda mucho para el tren, todavía puede replantearse si quiere cambiarse de pantalones o no. Al final, se aleja del espejo y cierra la puerta del armario, su repentina disconformidad se diluye un poco cuando las fotos que tiene pegadas en la otra puerta le arrebatan una sonrisa. Cosas que le gustaban al Taehyunie de la secundaria, el Taehyun que está saliendo del nido ahora. Cuando cierra el armario, todas las dudas se quedan ahí guardadas y todavía sonriendo se dirige a la maleta para comprobar por sí mismo si está todo lo que necesita. Es probable que vuelva en dos semanas, quizá en un mes, su madre lo necesitará. Coge el móvil y le teclea a Kai que está saliendo, después lo guarda en el bolsillo trasero de los pantalones y saca la maleta de la habitación. Taehyun mira hacia atrás, hacia su paraíso adolescente, el hogar confortable donde todo era territorio seguro y conocido, entonces cierra la puerta. Volveré en dos semanas, se dice a sí mismo para hacerlo menos dramático.—Vas a perder el tren —le advierte su madre mirándolo desde abajo.Taehyun se gira hacia ella con una perfecta cara inexpresiva y baja las escaleras. Taehyun podría haber sobrevivido sin el viaje hasta la estación de tren lleno de su madre dándole advertencias y diciéndole que no se junte con malas compañías, que no se meta en problemas, que no siga modas extrañas, que llame a casa, que sea un buen chico. Eso es todo lo que su madre tiene que decirle cuando su hijo está yendo hacia su sueño. Resopla con cuidado por décima vez y entonces sus ojos se iluminan, su madre tarda un poco en darse cuenta de que su hijo ya no camina a su lado.Kai es fácilmente reconocible en la distancia. Una persona alta, con un físico potente incluso si no lo trabaja y con una sudadera con la capucha calada llama mucho la atención y Taehyun estaba buscando desesperadamente algo con lo que poder ignorar a su madre. Taehyun, tan pequeño y adorable, termina de acortar la distancia que lo separa de su mejor amigo con unos saltitos que hacen a Kai sonreír, que hacen que Taehyunie parezca un niño. Sus brazos van solos y a partir de ahí es muy difícil distinguir donde hay dos personas de donde hay una.—¡Kai-yah! —exclama Taehyun feliz contra su hombro.Kai lo acoge casi como a un niño envolviéndolo completamente. Se abrazan durante un rato sin decir nada y al final se miran a los ojos. Es cierto, se despidieron ayer, Kai solo quería abrazarlo una vez más. Su supervivencia en las próximas semanas depende exclusivamente de cuánto dure en él la sensación de un abrazo de Kang Taehyun.—Te avisaré en cuanto llegue —dice Taehyun yendo hacia atrás un poco.Kai asiente y le desea un viaje seguro, está altamente preocupado por ese viaje en tren. Taehyun camina hacia atrás, le pide que le escriba acerca de cualquier cosa, no quiere que dejen de contarse las cosas y que como en las películas luego sean incapaces de mirarse a la cara. Taehyun ha visto muchos dramas desde que conoce a Kai. Da otro paso más y la conexión entre sus manos desaparece, así que caen como pesos muertos. Se miran a los ojos, se dicen adiós con los labios y ondean las manos, Taehyun camina hacia la vía donde cogerá su tren, ignorando completamente a propósito a su madre y eso no es algo nuevo para ninguno. Mientras espera su turno en la cola, mira hacia Kai, que sigue moviendo la mano. Kai le hace un corazón, le guiña el ojo, le dice que ya le está echando de menos y con la última sonrisa que Kai verá Taehyun entra en el tren camino de su sueño.+×+Taehyun apaga el reproductor y suspira mirando hacia la ventana. Adora escuchar música, va a ser artista, pero este viaje simplemente se está haciendo demasiado largo. Tuvieron una parada ciertamente larga debido a una avería y ahora nubes oscuras se ciernen en un cielo que no conoce. El tren se mueve despacio, ha comenzado a efectuar paradas, así que deben de estar cerca. Su destino llega en treinta minutos más porque el tren no era capaz de ir más rápido y casi tampoco podía detenerse del todo, así que una vez se baja Taehyun se estira y respira profundo por primera vez en ese lugar. Daegu. Mira alrededor, la estación es muy diferente de la de Seúl, pero los carteles brillantes todavía le hacen recordar su hogar. Aquí es donde mi sueño va a comenzar. Se queda algo en shock cuando su teléfono tarda bastante en encontrar señal, necesita orientarse para llegar a la escuela. Por un momento se queda atónito con esta ciudad, con luces brillantes y espacios grandes, gente moviéndose de un lado a otro y se pregunta si en una de las averías el tren no puso rumbo a Seúl de nuevo. La vibración frenética de su móvil lo trae de vuelta al mundo real y atiende la llamada de Kai.—¡Taehyunie! —exclama Kai un poco histérico— ¿Estás bien?A Taehyun le gustaría gastarle una broma, pero supone que no es momento para ello. Con una bonita sonrisa comienza a caminar hacia una calle cualquiera.—Tuvimos que lidiar con un repentino asalto zombi, pero he sobrevivido.—¿Seguro que no le ha pasado nada malo al tren? —insiste Kai totalmente serio.—Estoy bien, Kai, solo un par de averías.A pesar del bullicio, Taehyun puede escuchar con claridad el suspiro de alivio de su mejor amigo.—¿Puedes hacerme de guía? Te diré la calle —dice Taehyun parándose al lado de una farola.Kai dice que sí y entre los dos y con una señal un tanto inconstante intenta llegar a la escuela.—Al menos tengo una excusa para no llamar a mamá —intercala Taehyun mientras Kai busca la siguiente calle por la que debería ir.—Si no la llamas tú, me llamará a mí. Ahórrame eso, por favor.Taehyun suelta una risa agradable que inyecta cien años de vida en Hueningkai, pero de repente ya no es capaz de oír nada y baja el teléfono. Su pantalla está oscureciéndose y Taehyun no puede creerse que su móvil haya muerto. Supongo que por andar buscando señal. Mira alrededor, no está seguro de hacia dónde debería ir ahora, así que se queda un momento quieto. Tiene miedo de parecer demasiado un turista y que lo atraquen. Da una vuelta sin alejarse mucho de la última indicación que obtuvo de Kai y entonces ve a un grupo de chicos sentados dando la espalda a una tienda abierta 24 horas. Taehyun quiere acercarse, por un momento le inspiran confianza, pero después se da cuenta de que están haciendo mucho ruido y de que están bebiendo en la calle. Cuando quiere dejar de mirarlos es demasiado tarde, alguien del grupo se ha dado cuenta de que los está mirando y no parece muy contento. Taehyun mantiene la cara de póker pero realmente su cuerpo tiembla un poco cuando ve a un par de chicos levantarse.Decide caminar alejándose de ellos, buscar a alguien más amigable a quien preguntar la dirección a seguir, pero esos chicos están decididos a ir detrás de él. Taehyun mantiene los ojos en ellos, alguien sale de la tienda y parece que pertenece al grupo de los chicos que beben cerveza en la calle, Taehyun ya está lejos de donde lo vieron parado, pero alguien lo está señalando y cuando terminan de hablar, la persona que salió de la tienda, también con la capucha puesta, corre hacia él. Es una carrera suave, pero definitivamente hace a Taehyun sentir que están yendo a por él y nada de eso se siente bien.Es uno, se dice a sí mismo, puedo contra uno. Taehyun se ejercita, esa persona que viene a por él no parece tener la misma complexión fuerte que los demás que todavía lo miran.—¡Eh! —lo llama la persona que viene detrás de él.Taehyun se detiene, no tiene ningún sentido que siga fingiendo que eso no va con él. Por el tono grave deduce que es un chico, espera a que lo alcance, pero no mira más allá del suelo, de repente Taehyun tiene la misma cero confianza en sí mismo que cuando se miró al espejo antes de dejar su hogar. Esta es una de las cosas más absurdas y surrealistas que le han pasado nunca. Hay unas deportivas negras con lazo blanco al lado de las suyas y una respiración algo agitada. Taehyun espera a que diga algo.—¿Qué pasa?Y la pregunta que el desconocido le formula es la guinda de este momento absurdo. Taehyun no comprende por qué se quedó mirando tanto tiempo, por qué decidieron ir a por él y por qué, de hecho, lo persiguieron, pero lo que menos entiende es esa pregunta definitivamente amable en una voz extrañamente dulce. Taehyun suspira, no sabe por qué este miedo, por qué esta cero confianza, y por un momento va a levantar los ojos hacia el desconocido, pero luego piensa que está mejor mirando al suelo. Mueve el brazo, es demasiado tarde para pensar que en la creciente oscuridad ese gesto puede ser malinterpretado, pero el otro chico espera quieto sin hacer nada más que respirar suave. Taehyun le enseña su móvil muerto.—Estoy intentando llegar a un sitio, pero mi móvil se quedó sin batería y me he perdido. No pretendía-—Está bien, tranquilo. Ellos solo quieren pelea.Taehyun está mucho más que sorprendido por ese tono de voz, su corazón está vibrando, esa voz profundamente grave y extrañamente dulce ha traspasado sus oídos de forma tan física como lo haría un bastoncillo.—¿A dónde quieres ir? —se interesa el desconocido acercándose un poco más. Está intentando que Taehyun lo mire.Taehyun no va a mirarlo, no se está sintiendo bien. Está conociendo toda la inseguridad que hay fuera de su hogar y ya no puede encontrar al chico fuerte y decidido que solía ser.—A la escuela de arte. ¿Sabes dónde está? —pregunta Taehyun subiendo un poco los ojos. El otro chico lleva unos pantalones negros, rasgados a la altura del muslo.—Ahh sí, ¿se te da bien seguir indicaciones?Taehyun no es un chico espeso, sabe lo que está diciendo con esa pregunta y la respuesta es no, no va a dejar que lo acompañe, que lo lleve a ningún sitio. Incluso si vuelve a perderse, Taehyun necesita alejarse de chicos que parece que quieren abrirle el cráneo.—Sí —responde de forma escueta.El chico de la capucha saca el móvil y el brillo de la pantalla los hiere a los dos por un momento. A Taehyun le entran ganas de preguntarle qué compañías telefónicas dan señal en esta zona, pero al darse cuenta de que empieza a encontrarse cómodo lo descarta totalmente. Parece que el desconocido ha terminado de buscar. Se gira hacia Taehyun y se acerca un poco más, tocando su deportiva con la propia. Taehyun se gira hacia la dirección que señala el brazo del chico y por un momento se queda en shock al ver lo pálido que es.—Perdona, ¿podrías repetir eso? No te he entendido.Por un momento, ante el silencio del desconocido, Taehyun está a punto de girarse, pero el lado racional de su mente lo trae de vuelta a la tierra y descarta la idea. Hay una inesperada risilla y Taehyun cree que acaba de avergonzar al chico. Quizá fui demasiado directo.—Per-—Tienes que seguir en línea recta toda esta calle —lo interrumpe el chico y Taehyun se da cuenta de forma evidente de cómo se está esforzando por pronunciar con más claridad—, luego, antes de un paso de peatones muy grande, tienes que ir hacia la… la derecha, ¿la derecha?Hay un pequeño silencio y Taehyun realmente quiere girarse, el chico es cómodo, es seguro, pero no quiere que lo engañen, acaba de descubrir que lejos de su hogar el mundo es muy diferente. O quizá solo es Daegu. Si Taehyun se girara, podría ver al chico siendo la cosa más adorable del mundo frunciendo sus labios mientras piensa.—La derecha —confirma finalmente—, seguir esa calle todo recto hasta que la veas. Ahora está un poco oscuro, pero es un edificio grande y alargado y probablemente estén encendidas las luces de la residencia. ¿Lo has cogido?Taehyun asiente, le da las gracias y aprieta el mango de la maleta. Y, de repente, hay una mano grande cubriendo la suya, paralizándolo con un escalofrío.—Eres de la capital, ¿verdad?Taehyun es incapaz de moverse, no hay nada en esa voz que se parezca a la dulzura de antes. Taehyun se da cuenta de que está de espaldas y el escenario que contempla ahora mismo es que lo apuñalen. ¿Cuándo su sueño se volvió algo tan oscuro y dramático?—Ten cuidado —susurra el desconocido y suelta a Taehyun.Taehyun juraría que ha sentido ese susurro flotando muy cerca de su oreja, tiene la piel erizada y su corazón todavía vibra por la resonancia de esa voz grave. Venciendo su miedo gira la cabeza y solo puede ver una figura oscura alejándose. Taehyun mira hacia delante, cuestionando el lugar donde su sueño debería comenzar. Frente a él, un cartel brillante va pasando en la fachada de un edificio y Taehyun simplemente por primera vez desde su débil adolescencia quiere llorar.<Welcome to Daegu>.

----- CHAPTER BREAK -----

Capítulo 2. Ojalá tus mundos fantásticos existieran en mi vida miserable—Quizá estuvieran borrachos —Kai se ve obligado a seguir hablando para pisar a Taehyun y su pánico—. Dijiste que estaban bebiendo en la calle, probablemente estuvieran borrachos.A Taehyun sigue sin valerle esa explicación, sigue dando vueltas por su nueva habitación y sigue teniendo el mismo pánico que no le ha dejado dormir. Cuando por fin pudo instalarse en su habitación y poner el móvil a cargar, se lo contó todo a Kai y ahora que tiene que empezar las clases están volviendo a hablar de ello porque Taehyun tiene cero confianza en entrar ahí.—De todos modos —continúa Kai tras suspirar y decirse a sí mismo que es momento de consolar a Taehyunie—, eso pasó en la calle, no tiene nada que ver con la escuela. Estarás bien, Taehyun.Taehyun quiere creerle, pero por alguna razón le está costando mucho, quizá sea porque en su cabeza no deja de rebotar esa voz profundamente grave adivinando que es de la capital, diciéndole que tenga cuidado.—Venga, sal de la habitación, llámame luego —soluciona Kai, pensando que esta situación es un poco ridícula. El Taehyun que conoce es un Taehyun que no tiene miedo.—Vale —acepta Taehyun rindiéndose un poco.Taehyun empieza a reflexionar, a pensar que quizá haya sido un poco exagerado. ¿Por qué sentir tanto miedo? ¿Por qué no puede sacarse de la cabeza esa voz? Eran chicos en la calle, estaban borrachos, se dice a sí mismo para sentirse mejor, pero sabe de sobra que no tiene sentido engañarse de esta manera.—Te llamo luego —se despide sentándose en el colchón.—Todo irá bien, Taehyunie. Ten un buen primer día, adiós.La risa suave de Huening le sienta bien a su cuerpo que no ha dormido. Tras colgar, deja el teléfono a un lado y cierra los ojos, se cubre la cara con las manos por un minuto realmente largo, Taehyun se está preguntando a sí mismo qué es este miedo tonto de abrir la puerta e ir a clase.—Esto es ridículo —concluye levantándose.Se asegura de llevar una batería portátil encima y está a punto de salir de la habitación, pero es inevitable detenerse al ver su reflejo en la puerta abierta del armario. ¿Está bien así?, pregunta aunque no haya nadie que vaya a responderle. Se retoca el flequillo y estira la camiseta, hay algo en los pantalones que no le convence, hay mucho en su aspecto que definitivamente no le gusta y, cerrando los ojos, sale de la habitación.—Buenos días. Tú eres el nuevo, ¿verdad? Kang Taehyun.Taehyun, que ni siquiera se ha dado la vuelta, se siente abrumado por esa ráfaga de palabras que lo ataca apenas ha cerrado la puerta. Se gira pretendiendo que tiene confianza y afronta la cara de un chico joven perfecta y ridículamente arreglado.—Sí, soy Kang Taehyun —confirma Taehyun sereno, pero su corazón todavía no ha encontrado el camino de vuelta al pecho.—Oh, bien. Yo soy Jing Suwoon, estoy a cargo de los chicos nuevos como tú.Taehyun piensa que eso último no era nada necesario, tampoco la forma en que lo ha mirado de abajo arriba. Taehyun nunca creyó que fuera de su casa se sentiría tan inseguro.—Toma, tu horario. Esto es un pequeño plano. Ten, aquí se habla sobre el edificio residencial —va explicando el chico según le entrega los papeles—. Vamos, te llevaré a la cafetería. Tienes que desayunar, ¿verdad? Luego iremos a clase.Taehyun no quiere ser rudo, pero no es ningún crío. No es Kai, él sí tiene sentido de la orientación, puede llegar perfectamente a clase con un mapa. Taehyun todavía no sabe que se está poniendo a la defensiva.—Gracias por su amabilidad, pero puedo hacerlo por mí mismo —declina con educación. A Taehyun no le gusta nada cómo cambia la cara de ese hombre.—No es amabilidad, es mi trabajo. No hay nada como la amabilidad aquí.Le enseña a Taehyun una sonrisa desagradable y unos ojos malévolos y Taehyun simplemente no quiere estar más ahí, así que se inclina en señal de despedida y sale de ese pasillo lo más rápido que puede. Taehyun se está preguntando una vez más qué lugar es este, ese donde debería estar cumpliendo un sueño.+×+Taehyun necesita tan fuertemente llamar a Hueningkai que es ridículo, todo es ridículo en este maldito lugar. Se siente inseguro, raro, torpe, se está preguntando por qué está pasando esto, por qué no puede sentirse bien y todo le parece tan raro. Es una escuela de arte, se nota en el ambiente, hay música sonando, hay notas de instrumentos que vienen desde todas las direcciones, hay mucha gente navegando, hay tanta vitalidad y tanto brillo que Taehyun se siente abrumado, pero no se siente bien, no se siente bien lejos de su casa. Camina hacia el baño, todavía no puede llamar a Kai, está en un descanso corto, así que lo empleará para relajarse un poco, echarse agua. Debería amar cada centímetro de este lugar, debería estar saltando de emoción, está aquí, está cumpliendo su sueño, ha pasado al fin los exámenes. Sin embargo, Taehyun no ha encontrado ni una sola cosa que le agrade, no ha encontrado la manera de sentirse a gusto consigo mismo.Su cuerpo se detiene por sí mismo, movido por una alarma. Taehyun quiere avanzar, la forma en que se ha parado de repente es un poco tonta, pero nadie se ha dado cuenta, todos los demás siguen caminando de un lado a otro muy ocupados hablando de sus cosas de baile y música. Taehyun intenta pensar por qué se ha parado, mira hacia el baño abierto y el que haya una persona mirándose en el espejo de los lavabos lo explica todo. Aunque Taehyun se está preguntando si eso puede considerarse una persona.¿Los príncipes también son personas? Desde que llegó a Daegu, todo es tan surreal que Taehyun no deja de cuestionar el mundo en el que ha crecido. Se siente como si Daegu y Seúl no pertenecieran al mismo planeta. Taehyun no puede evitar quedarse mirando como un chico tonto al chico que está frente al lavabo y, de repente, ese chico mira a Taehyun a través del espejo y Taehyun piensa que definitivamente está entrando en otra dimensión, chicos tan guapos no pueden ser de este mundo.El chico del baño, vestido como un príncipe que se ha escapado de algún cuento con su chaqueta azul larga, su camisa blanca, pantalones negros y botas altas, ya no mira a Taehyun, pero su mirada todavía se reproduce en la cabeza del moreno. Agacha la cabeza y lleva un poco más de agua a su rostro, mira su reflejo y continúa limpiándose una pequeña herida que tiene cerca de sus brillantes y bonitos labios. Taehyun se da cuenta entonces de que esa cara preciosa tiene que estar maquillada, esos ojos claros tienen que ser lentillas, debajo de ese traje de príncipe tiene que haber un chico real o Taehyun se sentirá muy estúpido por atontarse con un ser sobrenatural.El chico del baño mira a Taehyun una vez más a través del espejo y Taehyun lo mira de vuelta, no encuentra ninguna razón para apartar los ojos y todo se siente tan fantástico que Taehyun se siente idiota. ¿No es algo surreal?, se pregunta el pequeño Kang Taehyun racional, estoy mirando a los ojos a una persona a través de un espejo en un baño. ¿Qué tiene esto de fantástico? Taehyun se queda mirando la forma en que se limpia y le entran unas ganas muy, muy tontas de ayudarlo. Es una pequeña herida que sangra cerca de su boca, está a punto de caminar hacia él, pero su alarma se dispara de nuevo y se queda quieto. Hay una persona, un ser humano común y corriente, que acaba de pararse en la entrada del baño.—Eh, ¿cómo va eso? ¿Has acabado? Kisung y los demás están preocupados. Ya sabes, tienes una cara muy bonita.Hay muchas cosas de esa forma de expresarse que Taehyun no entiende, se pregunta si esta forma de ser es habitual aquí, los chicos de su clase también hablan de forma extraña, no parecen preocuparse si pasa algo, más bien solo quieren asegurarse de que ya estás bien para que veas cómo se ríen de ti. El príncipe del baño rueda los ojos y se seca la cara y, cuando sale del baño, mira a Taehyun y Taehyun tiembla entero, tiembla tanto que apega los ojos al suelo incapaz de sostener esa mirada extraña, de alguna manera profunda.—Tío, ¿cómo dejaste que Kisung te pegara? Es más, ¿cómo Kisung te ha hecho sangrar? Si es un débil, no tiene fuerza ni para levantar a una chica —va diciendo el chico rudo al príncipe del baño mientras se alejan.Taehyun intenta descubrir cómo respiran los seres humanos mientras en su cabeza la imagen de ese ser sobrenatural mirándolo a través del espejo no deja de danzar al son de una tonta canción pop.+×+Taehyun está hablando con Kai, lo hacen tres veces al día todos los días: Kai le da ánimos para afrontar el día cuando Taehyunie se despierta, Taehyun le actualiza a media mañana y después, de noche, reflexionan juntos sobre lo que ha pasado en el día, hablan en voz baja y se dicen lo que se echan de menos, cómo están yendo las cosas en Seúl y cómo Daegu es tan surreal que Taehyun todavía no puede acostumbrarse. Sin embargo, Taehyun no le ha dicho a Kai acerca del príncipe del baño, de ese acontecimiento extraño de hace unos días. Es cierto, han pasado un par de días, pero Taehyunie todavía no puede sacárselo de la cabeza. No volvió a ver un traje azul aquel día, no ha sido capaz de encontrar al chico que se escondía debajo por ningún lado, quizá si no va así vestido no es capaz de reconocerlo y, a pesar de todo, Taehyun no deja de darle vueltas, de reproducir en su cabeza la forma en que se miraron a través del espejo del baño. Es todo tan absurdo, la forma en que su corazón se dispara es demasiado absurda.—Oye, Kai —lo interrumpe Taehyun mientras se echa el pelo hacia atrás. No hay ningún motivo por el que no deba contárselo—. Hay algo que quiero decirte.Cuando Taehyun está a punto de soltarlo, escucha una llave en la cerradura de su habitación y su corazón se dispara tanto y tan rápido que está a punto de colapsar. Taehyun retrocede hasta quedar sentado contra el cabecero de la cama y espera a que pase algo, Kai está llamándolo pero es incapaz de hablar. La puerta se abre y la cara familiar de Jing Suwoon le provoca puro pavor.—Ah, Taehyun, estás despierto. ¿No crees que los chicos buenos deberían irse pronto a la cama? No importa. Estábamos comprobando que funcionan las llaves. Toma, te dejaré tu copia. ¿Cómo va todo? Dime.Taehyun todavía no puede acostumbrarse a su ráfaga de palabras, la forma en que siempre habla, a pesar de que se hablan más que el número de mensajes que se envía con Kai. Jing ha entrado y dejado unas llaves en el escritorio, lo está mirando con esa cara tan desagradable que le pone siempre, su sonrisa fea y sus ojos diabólicos, está esperando una respuesta como un ave espera su comida.—Bien —suelta Taehyun fingiendo que no está atemorizado.—Deberías dormir pronto. En esta escuela tenemos un ritmo muy frenético, no me gustaría que te quedaras atrás. Buenas noches, Taehyun.Taehyun ni siquiera es capaz de responder, no le gusta la forma en que pronuncia su nombre, la forma en que se dirige a él, en la que siempre parece que tiene que controlarlo todo.—¿Taehyun? —suena Kai preocupado en su oído y Taehyun conecta de nuevo.—La señal, ha estado yendo mal. Hablamos mejor mañana, buenas noches Kai —suelta apresuradamente Taehyun y pulsa el botón de colgar, dejando a Kai en un estado de desconcierto absoluto.Taehyun está temblando, está procesando que Jing ha hablado de copia, lo que quiere decir que él tiene las llaves originales, tiene las malditas llaves de su habitación y eso lo inquieta profundamente, tanto que su corazón acelerado no le permite dormir. ¿Por qué todo tiene que ser tan oscuro y dramático? ¿Por qué su sueño tiene que dar tanto miedo? A Taehyun le gustaría volver a encontrar al príncipe del baño, entrar en esa dimensión mágica que crean sus ojos, pensar por un momento en mundos fantásticos donde no se sienta tan aterrorizado e inseguro. Taehyun está deseando volver a casa.+×+—Quizá sea un crush a primera vista.A Taehyun le suenan tan remotas las palabras de Kai que se ríe y eso inesperadamente le sienta muy bien. Hacía mucho tiempo que no se reía de esta forma, despreocupado, ligero. Taehyun le ha contado acerca del príncipe del baño, ese ser fantástico al que no ha dejado de buscar, incluso aunque no sea consciente, sus ojos siempre han estado buscándolo en cada pasillo, en cada esquina, pero no lo ha encontrado y su corazón palpita desesperado cada vez que piensa en él, en la forma en que se miraron ese pequeño instante, pero que sea su crush es una posibilidad tan remota que lo hace reír.—Solo tengo curiosidad, Kai —le explica a Kai. Sí, es esa la explicación, se dice a sí mismo.—Es una escuela de arte, estoy seguro de que hay mucha gente peculiar, pero él es el único al que has seguido buscando. Es un crush, Taehyun, no tiene nada de malo admitirlo.A Taehyun le encanta el tono juguetón de Kai, esta conversación tonta le está sentando bien a su cuerpo molido y su cerebro agobiado, sin embargo, el descanso se acaba y Taehyun tiene que volver a sus clases, así que justo cuando pulsa el botón de colgar toda la ansiedad y el miedo vuelven a él. No es agradable que Jing esté delante de su puerta todas las mañanas, que vaya a su habitación todas las noches preguntándole si está bien. No hay nada que se sienta bien cuando siente que hay alguien que está observándolo mientras va de una clase a otra, mientras vuelve al edificio residencial. Taehyun baja las escaleras con algo de prisa, se ha equivocado de dirección y ha tenido que dar la vuelta, así que va un poco tarde. Quizá es la velocidad, quizá es que hay demasiada gente, de alguna manera Taehyun tropieza con algo después del último escalón y sale despedido hacia delante y todos pueden oír el impacto de su cuerpo contra las taquillas de metal. Taehyun se queda tan quieto que algunas personas se acercan.—Eh, chico, ¿estás bien? —pregunta una voz dulce de mujer.Taehyun ha dejado de respirar.—No tiene buena cara. ¿Te duele mucho? —pregunta otra chica.Taehyun abre los ojos despacio, la mitad superior de su cuerpo palpita a toda potencia de puro dolor. Hay algunas chicas mirándolo con atención, no queda nadie en un pasillo que siempre está lleno de gente que va de un lado a otro. Se despega con cuidado de las taquillas e intenta que no aflore la expresión de dolor que quiere formarse en su cara, las chicas dan unos pasos hacia atrás.—Sí, estoy bien —consigue formular Taehyun y cierra los ojos, necesita recuperar el sentido y ubicarse, está llegando tarde a clase. A su cerebro le está costando un gran esfuerzo volver a coordinar.—Mmm, bueno, deberías pasar por la enfermería —aconseja una de las chicas y, tras observar preocupada a Taehyun, se va con las demás.Taehyun sacude la cabeza, quiere creer que no acaba de tener una conmoción cerebral, quiere pensar que frenó el impacto con sus brazos, pero le está costando mucho ubicarse. Despacio, pone rumbo hacia su clase, pero en algún punto del camino decide que no se siente como para ir a clase, así que va hacia su habitación y se echa casi fuera de sí en la cama. Taehyun todavía no puede comprender qué acaba de pasarle.

----- CHAPTER BREAK -----

Capítulo 3. Insoportable—Todavía se habla de lo de la taquilla.Beomgyu levanta la cabeza y recibe el vaso que Moon le pone en la mano.—¿Todavía? —pregunta repitiendo eso que no puede creerse— Creí que ya habrían encontrado otra cosa con todo lo que le están haciendo.Moon hace una sonrisa incómoda y se sienta en frente del pelinegro. Bebe con incomodidad de su vaso y sigue sin encontrar nada que decir. Nadie con dos neuronas puede funcionar con normalidad frente a Beomgyu cuando deja de ser un gato dulce e inofensivo.—Realmente no están haciendo mucho, ya sabes —intenta romper la incomodidad Moon, pero los ojos de Beomgyu lo derrotan por completo—. Quiero decir, de lo contrario harías algo, ¿no? Lo de la taquilla fue serio.Beomgyu lo atraviesa con ojos afilados y duros, Moon se arrepiente de haberlo acusado de estar permitiendo esto. Beomgyu bebe en el silencio incómodo y cargado y mira hacia un lado mientras habla. No hay nadie más en ese salón.—No hice nada porque no estaba. De hecho, te apuesto veinte de estos —señala Beomgyu alzando el vaso— a que solo le hacen daño cuando no estoy.—¿Por qué ese chico? —pregunta Moon despacio, dejando a Beomgyu interpretar eso como quiera.—Porque es de la capital.Moon jadea y Beomgyu vuelve a mirarlo directo a los ojos, retándole a decir algo.—Pobre chico —es todo lo que puede decir Moon. Beomgyu chasquea la lengua y se levanta—. ¿Dónde vas? ¿A casa?—¿Qué más le han hecho?Moon al principio se queda bloqueado, no acaba de conectar con Choi Beomgyu ahora mismo, no acaba de comprender por qué siempre le pregunta qué le están haciendo a ese chico como si fuera su espía.—Mmm, bueno, algunos empujones por las escaleras —Moon se detiene de repente. Acaba de encontrar lo incómodo que es decirle esto a Beomgyu cuando es evidente que está tan cabreado—. Nada serio, nada tan fuerte desde lo de la taquilla.Beomgyu está por decirle que si esto no le parece serio, pero se calma. Moon no es la persona a la que debería estrellarle el vaso en la cabeza, su guerra es con una persona muy diferente, una que está demasiado lejos para que un simple vaso la alcance. Beomgyu deja el vaso en la mesa y coge su chaqueta, Moon comprende que va a volver a casa y ninguno le dice adiós al otro. Al fin y al cabo así es como funcionan las cosas con una bestia llamada Choi Beomgyu.+×+Al principio, a Taehyun le costó decirle a Kai que había encontrado a un ser sobrenatural en el baño, ahora no está diciéndole que le están pegando, primero tiene que preguntarse a sí mismo por qué está pasando esto y por qué ni siquiera puede pararlo. Creyó que el salir disparado contra la taquilla fue una torpeza, un accidente tonto y al azar, cuando fue empujado duramente contra la pared en las escaleras pensó que es que había demasiada gente, que era normal. Después casi se dislocó la muñeca agarrándose a la barandilla, estaba a punto de caerse un par de pisos cuando un empujón lo desvió hacia el borde. Ayer de noche, cuando regresaba de las instalaciones deportivas, estuvo a punto de abrirse la cara en una esquina al tropezar con algo. Taehyun no es tonto, nunca fue tonto, y todos esos tontos y pequeños accidentes sumados le llevan a la conclusión de que definitivamente hay alguien que está yendo a por él, todos los moratones de su cuerpo son una prueba demasiado física para ignorarlo, así que no se lo ha dicho a Kai, no hay forma en que salga de su garganta. Taehyun desearía encontrar un flotador en el océano de ansiedad en el que se está ahogando.Es lo suficiente tarde para que haya alguien en el pasillo, Taehyun va completamente a oscuras, solo le dan la bienvenida las luces de emergencia. La escuela cuenta con un amplio número de instalaciones variadas, Taehyun les está dando un buen uso. Camina despacio, alerta, ya no es ningún ciervo desprevenido. Dobla las esquinas a una distancia prudencial de la pared y su cuerpo se tensa tanto que puede sentir sus heridas restallar. Enseguida localiza a alguien que está viniendo enfrente y Taehyun mira al suelo, si no lo mira quizá no lo reconozcan. Sin embargo, la forma en que su cuerpo pierde toda la tensión por su cuenta hace que levante la cabeza, quizá sea un profesor, otro alumno, alguien que no le hace daño. Taehyun sería capaz de reconocer esos ojos incluso si pasan un par de años. Quiere pararse, quedarse quieto hasta que lo alcance, quiere aprovechar cada milisegundo de este momento para entrar en esa otra dimensión, en los mundos fantásticos que crean los ojos del príncipe del baño.Es él, dice una voz en la cabeza de Taehyun y Taehyun siente una estúpida alegría, se siente tan tonto y tan bien que quiere reírse de sí mismo, ni siquiera está contemplando a la persona que camina hacia él bajo las tenues luces de emergencia. Es la primera vez en días que lo ha vuelto a ver, Taehyun ni siquiera sabía que incluso sin el traje y sin el maquillaje sería capaz de reconocerlo, pero esos ojos están demasiado grabados como para que pueda ignorarlo. Taehyun camina de nuevo, no encuentra la forma de parar la sonrisa tonta y feliz que está haciendo. Se siente tan bien, tan feliz, tan seguro, no hay nada de su corazón desesperado y ansioso cuando se cruzan y se miran a los ojos. Están tan cerca que Taehyun deja de respirar impactado por su serena belleza. Quizá no era maquillaje, quizá los príncipes existen. Cuando el príncipe termina de pasar, se lleva su estela mágica con él y Taehyun es expulsado de ese mundo fantástico donde se sentía feliz.+×+—Oh. ¿Te vas, Taehyun?Taehyun, demasiado sin dormir y demasiado estresado, está por explotar en un arrebato de ira, rabia, frustración, ansiedad, estrés y mucho, mucho sueño. Por alguna maldita razón, Jing Suwoon está en la maldita puerta de su habitación increpándole por qué se está yendo y Taehyun piensa que no le importa una mierda si se va de esa maldita escuela o no. Taehyun odia cada centímetro de la forma en que pronuncia su nombre.—Sí, volveré a casa este fin de semana —responde, aunque Jing no tiene ningún derecho a saberlo.De alguna manera, irse también aterra a Taehyun, sobre todo porque se va sabiendo que Jing tiene la llave de su habitación. Realmente ahí no hay nada, no va a dejar dinero ni su portátil, no tiene ningún instrumento preciado ni ningún objeto de valor sentimental, va a volver a llevar todas esas pequeñas cosas a la habitación de Kai. Vuelve a Seúl, pero no a su casa, no ha llamado a su madre sino a Kai. Taehyun no tiene ninguna gana de aguantar a su madre ahora que tiene el estrés disparado.—Vaya. ¿No te parece un poco pronto para volver con mamá? Solo han pasado dos semanas. ¿Echas de menos tu casita?Taehyun estruja en su mano el cargador del móvil, está pensando seriamente lanzarse al cuello de Jing y ahorcarlo. Lo que Taehyun no sabe es que Jing ama la forma en que su espalda está completamente cuadrada de la tensión, la crispación que exuda Taehyun como el olor de comida recién hecha.—Bueno, lo entiendo —continúa Jing mirando alrededor, entrando un poco en la habitación—, eres demasiado joven, es comprensible que añores a tu madre. No te preocupes, Taehyun —Taehyun escucha sus pasos cada vez más cerca, sus nudillos se están poniendo blancos de toda la presión que ejerce en su mano cerrada—. Yo cuidaré de tu habitación hasta que vuelvas.Cuando Jing coloca la mano en el hombro de Taehyun, Taehyun no encuentra la forma de parar el salto de pavor que le provoca, el escalofrío que lo sacude entero como un horrible terremoto, el sudor frío que está volviéndolo blanco, muy blanco. Taehyun lo mira de reojo, Jing tiene la sonrisa más fea que le ha puesto nunca y Taehyun se siente completamente desarmado, débil, si Jing lo golpeara ahora, se caería en la cama como un muñeco. Taehyun quiere llorar, solo quiere que se aleje de él.—Eh, Suwoon, hay un problema en la 113.Jing chasquea la lengua y gira la cabeza, pero no quita su mano de Taehyun. Taehyun agacha la cabeza, mira fijamente al colchón, su mano está demasiado entumecida para que pueda abrirla y terminar de guardar el cargador del móvil.—¿De qué se trata, Moon? —pregunta Jing con falsa amabilidad y una sonrisa igualmente falsa.Moon está intentando no ahogarse con todo el aire que no le deja respirar. Alguien como él no puede enfrentarse a Jing Suwoon, pero Suwoon sabe que no puede tocarlo si no quiere despertar a una bestia, sin embargo, jugar al borde del fuego siempre es divertido.—Tienes que venir, es tu trabajo, vamos —insiste Moon. Tiene que alejarlo de ese chico, tiene que hacerlo como sea, así que camina un par de pasos.Jing suspira y se gira hacia Taehyun, aprieta su hombro.—Ten un viaje seguro, Taehyun. Nos vemos el domingo, saluda apropiadamente a tu madre, ¿de acuerdo? Sé un buen chico.Taehyun no sabe por qué pero asiente, no puede evitarlo, siente que tiene que portarse bien para que lo deje en paz. ¿Por qué no puede ignorarlo? ¿Por qué tiene que sentirse tan manipulado, tan débil? El Taehyun de Seúl no dejaría que nadie lo manejara, no se dejaría golpear tampoco, pero el Taehyun de Daegu ya no puede encontrar a ese chico fuerte que partió en tren hacia el sueño de toda una vida.Cuando Jing sale de la habitación, Taehyun respira y el aire huele tanto a él que le da una arcada, después otra y Taehyun no comprende qué son estas ganas tan reales de vomitar, se agarra al colchón fuerte, su mano duele. Taehyun solo quiere volver a los abrazos de Kai, a su hogar seguro y conocido, al pequeño paraíso donde creció. Tiembla un rato de rodillas, completamente pálido, cierra los ojos y se echa el flequillo hacia atrás, sorprendiéndole lo pegado que lo tiene, lo empapado de sudor que está y Taehyun admite que no se encuentra bien, nada bien.+×+Taehyun abre los ojos, hay un sol agradable que calienta la parte derecha de su rostro. Echa un vistazo al móvil, pasa un par de canciones y baja el volumen, el tren apenas emite un suave ronroneo. Responde mensajes de Kai, Taehyun no ha sonreído tanto en su vida por recibir tontos corazones, Taehyun lleva sin sonreír de esta forma desde que abandonó Seúl. Bloquea el móvil, se quita la chaqueta y se acomoda en el asiento, todavía quedan muchos kilómetros para llegar. Mira por la ventana, el sol es realmente agradable, se siente como si todo fuera agradable lejos de esa escuela, lejos de Daegu. Mira el móvil cuando pasan tres buenas canciones, Kai no ha respondido, lo bloquea de nuevo, estira el cuello y, mientras tiene la cabeza ladeada, se queda enganchado mirando a una persona que está caminando por el pasillo con un equilibrio envidiable. Taehyun admira esas piernas que caminan con soltura, tiene algo de gracilidad la forma en que se está moviendo. De repente, Taehyun recuerda lo que ocurrió el primer día en Daegu, lo que pasó por quedarse mirando a un grupo de personas, pero cuando quiere dejar de mirar es demasiado tarde, ese chico está mirándolo también.¿Por qué siempre me quedo mirando? Taehyun sabe la respuesta de sobra, es algo que siempre ha hecho y nunca ha tenido nada de malo, siempre suele quedarse mirando a Kai, sus bonitos ojos, sus lunares, la forma en que teclea en el móvil, en que desordena la mesa, la forma en que gesticula mientras habla, la forma en que se acerca y lo abraza, ¿por qué de repente es algo malo? ¿Por qué su vida ordinaria y común es algo que solo le causa dolor en ese otro mundo que está esperándolo en el andén de Daegu? Esa persona sigue caminando hacia él, sin temblar a pesar de la ligera inestabilidad del tren, y Taehyun se encuentra a sí mismo atrapado en unos ojos que no puede olvidar.Es él, dice de nuevo esa voz en su cabeza. Taehyun quiere decirle que ya lo sabe, que deje de ser tan evidente, quiere preguntarle a ese Taehyun extraño dentro de él por qué de repente se siente tan feliz, por qué de repente todo parece mejor. Porque estás entrando en otro mundo donde nadie te hace daño, le responde. Taehyun sonríe un poco, quiere dejar de mirarlo, dejar de ser tan evidente, pero necesita ir a esos mundos fantásticos aunque solo sea unos segundos.El mismo chico guapo, el mismo chico del baño. Taehyun empieza a ser consciente de que no es ningún príncipe, de que esa es su cara bonita incluso sin maquillaje, pero esos ojos oscuros siguen creando magia cada vez que se miran. Quizá sea tan alto como yo, piensa mirándolo despacio, pasando desde sus piernas bonitas enfundadas en jeans negros hasta el pecho, cubierto por una chaqueta cerrada solo hasta la mitad, una camiseta roja debajo, el pelo negro con flequillo sobre unos ojos tan, tan preciosos. Taehyun no puede encontrar palabras humanas para describir a ese ser sobrenatural que sigue mirándolo, que pasa a su lado y pasa de largo por el pasillo de un tren que está llevándolo a Seúl y se pregunta qué hace el príncipe del baño aquí. Taehyun ha visto la cara del humano que hay debajo a plena luz del día y quizá, solo quizá, solo como remota posibilidad, tenga que reconocerle a Kai que tiene un crush.Porque Taehyun no encuentra otra razón para la revolución que hace temblar cada centímetro de su piel herida, no hay ningún motivo lógico para este cosquilleo y esta extraña felicidad. Un crush, piensa cerrando los ojos al sol, se siente bien tener un crush.+×+Kai coge a Taehyun como si fuera un pequeño animal, Taehyun realmente se queda muy pequeño en el pecho de Kai. El moreno no tenía ninguna intención de hacer nada escandaloso, nada como saltar como un koala a la cintura de su mejor amigo y, de hecho, es Kai quien ha cogido sus piernas y lo ha subido, así que ahora el pequeño Taehyun está refugiado en su cuello. Kai sabe que, de alguna manera, Taehyun se lo agradece, a veces es un poco ridículo todo lo que ha crecido Kai. Cuando Taehyun decide salir del escondite, Kai lo mira a los ojos y los dos sonríen.—Bienvenido a casa, Taehyunie —dice Kai con cariño, bajando a tierra a Taehyun.Taehyun sonríe un poco avergonzado y asiente mirando hacia abajo, a continuación enlaza su brazo al de su mejor amigo y Kai lo acepta en silencio, sonriendo de nuevo y saliendo de la estación juntos. Van a casa de Huening, Taehyun no tiene ninguna intención de avisar a su madre de que está en Seúl. Taehyun va dejando los objetos que más aprecia en la habitación de Kai y Kai no dice nada, pero Taehyun sabe que debería decirle lo que le está pasando, sabe que Kai va a ser un gran apoyo para su mente destrozada. Taehyun suspira de espaldas, coloca despacio los últimos objetos, una medalla que aprecia muchísimo y un peluchito que le regaló Hueningkai, se da la vuelta y mirando al suelo va caminando hacia la cama. Desde que lo vio, Kai no ha preguntado nada acerca de esa actitud cansada y extraña que emana el moreno. Taehyun se sube al colchón, gatea hasta Huening y se acurruca contra su costado, encoge las piernas. Kai pasa el brazo por detrás de él y coloca despacio la mano en su pequeña espalda, lo empuja un poco contra él y Taehyun cierra los ojos contra su camiseta.—Kai —pronuncia Taehyun como un niño asustado. Ante su repentino temblor, Kai acaricia su espalda de forma reconfortante—. Creo que están yendo a por mí.Kai está a punto de besar su cabeza cariñosamente, pero se queda tan paralizado que su cuerpo no se mueve. Taehyun sale del escondite, abre los ojos y mira a su mejor amigo, después avanza sobre sus rodillas hasta el centro del colchón y, dándole la espalda, se saca la camisa. Kai no sabe cómo debería tomarse esos moratones que tienen tan mal aspecto en la piel de Kang Taehyun. Kai siempre creyó que Taehyun era invencible.Taehyun le va contando todos esos pequeños tontos accidentes, le cuenta todo lo que no puede dormir, toda la ansiedad y el agobio que está sintiendo en ese maldito lugar y Kai muy despacio coge sus brazos y lo atrae hacia sí para abrazarlo, le dice que debería buscar ayuda en la escuela, que debería contarlo y cuando Taehyun intenta sacar de su garganta el nombre de Jing Suwoon recuerda su desagradable sonrisa y no puede contarlo, no puede hacer más que sentirse débil y cansado y sin ganas de parar esto, le dice a Kai que no sabe cómo parar esto y que no sabe qué está pasando, Kai lo escucha en silencio, acariciando su espalda herida y, finalmente, le dice que quizá debería salir de ahí, pero Taehyun ya está dormido.+×+Es muy tarde en la noche para andar por algunos lugares de Seúl, pero Seúl es un patio de niños comparado con las noches salvajes de Daegu. Beomgyu ni siquiera sube la cremallera de la chaqueta que no deja de resbalar por sus hombros, solo aprieta las manos dentro de los bolsillos de la cazadora de chico malo que lleva encima. No lleva nada, no lleva cartera ni llaves, no es tan tonto para llevar cosas tan importantes a territorio de su mayor enemigo, tampoco quería llevar móvil, pero no le gustaría verse a sí mismo golpeado y sangrando en una calle vacía sin posibilidad de pedir ayuda. Mira a los lados y cruza una calle que huele a droga, de reojo ve a una chica siendo follada contra una sucia pared, la música alta le está rompiendo los oídos. Pasa de largo de una mujer mayor que le ofrece sexo bueno y barato, baja las escaleras de un edificio para llegar al sótano y todos reconocen su cara, así que celebran que en los próximos minutos va a haber fiesta.—¿Qué les has dicho que hagan? —escupe Beomgyu entrando en una sala pequeña y casi por completo a oscuras, solo hay un par de turbias luces rojas que se pierden entre el humo.—Ohh, hermanito, ¿tú en Seúl? Y sigues vivo.—Nadie me golpea si tú no dices que lo hagan —escupe el pelinegro de nuevo y da unos pasos. A ninguno de los dos les importa que haya una pequeña orgía en la sala, dos mujeres están acostándose frente al mayor de los Choi, otra está comiéndose toda su polla, otras dos chupan y acarician su torso desnudo—. ¿Qué están haciendo por ti?—¿Mmm? No sé nada de tu tonta escuela. ¿Por qué no te largas? ¿No ves que estoy muy ocupado?Beomgyu quiere golpearlo, quiere descargar su ira contra su maldita cara, pero tiene las de perder, así que solo entrecierra los ojos y lo taladra.—¿Por qué no bebes algo? Ya que has venido hasta aquí —sugiere su hermano removiéndose en el sofá, empujando su polla contra la boca de la chica.—Es Suwoon, ¿verdad? —insiste Beomgyu acercándose. Si al menos tiene un nombre, puede ir a por él.—Ah, déjame en paz, niñato, o de verdad haré que te golpeen.No puede asustarlo con amenazas como esas, al fin y al cabo crecieron juntos, el cuerpo de Beomgyu tiene más que asimilado el dolor. El pelinegro se adentra un poco más, escupe al suelo, el humo se cuela en su garganta y se marea por un momento. Beomgyu nunca soportó la droga.—¿Suwoon? —repite su hermano sentándose apropiadamente, parece que de repente tiene interés en hablar. Se levanta y sin guardar su polla salivada e hinchada se acerca a Beomgyu, que no se mueve ni un milímetro— ¿Suwoon está haciendo algo por mí? Debería habérmelo dicho, así podría premiarlo —hace una sonrisa lasciva que Beomgyu no soporta y termina de acercarse, trayendo con él todos los olores desagradables. Sin dudar, coge el pelo de Beomgyu y tira de él—. Dime, ¿qué está haciendo?—Suwoon solo quiere comerte la polla —suelta Beomgyu mirándolo a los ojos—. Sabes de sobra qué es lo que está haciendo. ¿Quieres joderme? ¿Quieres hacer la guerra?Beomgyu lo desafía sin temblar ni un solo ápice, pero está empezando a costarle respirar, procesar con coherencia. Beomgyu está teniendo desagradables recuerdos de palizas y drogas.—Sí, siempre quiero eso —responde su hermano acercándose un poco más, tirando del pelo de Beomgyu un poco más—. Ojalá Suwoon te joda mucho, hermanito, entonces voy a premiarle muy bien.Beomgyu le escupe en la mejilla y se suelta por su cuenta. Esto es todo a lo que ha venido, a ponerle un nombre real al gilipollas que está yendo detrás de él. Camina hacia la salida sin darse la vuelta ni una sola vez, así que no puede ver la sonrisa de pura satisfacción de su hermano.—Que te vaya bien con tu chico de Seúl.Y Beomgyu no sabe cómo parar las ganas que tiene de golpearlo, así que se lanza a su cuello, pero su hermano coge antes el suyo. Los dos Choi se miran a los ojos.—¿Es eso? —pregunta el mayor sonriendo— ¿Un chico recién sacadito de la capital es tu punto débil? ¿Por qué no le digo a Suwoon que le joda? ¿No es una gran idea? Mis chicos están haciéndolo bien. Ni siquiera puedes hacer nada, ¿verdad? Solo eres uno.—Y tú eres un gran gilipollas.Beomgyu le suelta un puñetazo en la cara que lo desequilibra y hace que lo suelte, pero enseguida ve volar una silla hacia él. Las chicas gritan, no saben a dónde correr y el humo lo hace todo más difícil de distinguir, así que sabiendo que tiene las de perder Beomgyu se desliza hacia la salida. Esto es la guerra, se recuerda a sí mismo en la calle, respirando un aire que le trae muchos recuerdos, su cuerpo responde solo a la permanente sensación de dolor que se ha creado en su piel, pero en su mente flota como una burbuja irreal e inestable la imagen de un chico bonito bañado por la luz del sol de la tarde, un chico que no dejaba de mirarlo. Un chico al que están poniendo en medio. Al fin y al cabo así han sido siempre las guerras entre los hermanos Choi.

----- CHAPTER BREAK -----

Capítulo 4. Quiénes somosTaehyun ha estado haciendo un esfuerzo por conseguir algún amigo, pero es demasiado débil para intentarlo si no le sale bien a la primera. Siempre hay chicas agradables por supuesto, hablar un poco con los compañeros de clase es fácil, pero Taehyun quiere algún amigo real, alguien con quien ir de una clase a otra o algo que haga el estar en esta escuela una experiencia bonita. En charlas superficiales e intercambios rápidos en los descansos le han recomendado que se meta a ayudar a los de actuación cuando preguntó si no había algún deporte que pudiera hacer. La escuela cuenta con unas instalaciones muy buenas y Taehyun quiere hacer algo más que ejercicio nocturno para mantener la forma. No le acaba de convencer la idea, pero al menos va a intentarlo. Entra con algo de timidez en una de las gigantescas aulas reservadas para los alumnos de actuación y sus ojos se vuelven grandes ante las cosas casi de otro mundo que ve. Hay mucha gente de un lado a otro, gente con papeles, gente que arrastra percheros, que mueve focos, gente que habla, que se viste, que actúa frente a un decorado, gente que ríe, gente que hace ejercicio tumbada sobre una colchoneta. Hay tanta vitalidad que Taehyun es capaz de olvidar sus desgracias por un momento. Avanza despacio, mira a todos lados y, de repente, no es capaz de mover la cabeza a ninguno cuando sus ojos se atascan como una pieza vieja.Ahí está, el chico del que no sabe su nombre pero acerca del que Kai le ha interrogado extensamente y Taehyun encontró que no tenía mucho que decir pero que estaba profundamente maravillado por él, se encontró a sí mismo fantaseando con esos ojos oscuros, su cara bonita, su aspecto de príncipe incluso cuando sabe de sobra que es un maldito humano común y corriente. Está lejos, todo está casi a kilómetros en esa aula gigante, pero Taehyun está atascado en sus ojos, en su traje bonito de beret, chaleco y camisa, un pendiente largo y enfrente una chica maquillando su cara con una brocha. Alguien se acerca a Taehyun, le pregunta si necesita algo, Taehyun solo está viendo a ese chico surreal caminar por el lugar, mirarlo de vuelta y Taehyun sale del aula. En ningún mundo va a meterse ahí si su crush también está.—¿Por qué no? —le pregunta Kai cuando se lo comenta— Te sentará bien.—No, no creo que sea la mejor idea.—¿No decías que no era tu crush? Estarás bien, tiene pinta de ser divertido.Kai insiste, quiere que Taehyun encuentre algo que lo mantenga ocupado, algo que sea increíble en esa escuela donde iba a cumplir su sueño, pero Taehyun ni siquiera le habla de sus propias clases. En cambio, le ha contado que lleva unos días encontrándose con ese chico surrealmente guapo, que se lo está encontrando mucho, que también lo han golpeado mucho estos días incluso si tiene cuidado.—¿De verdad es tan guapo? —pregunta Kai un poco burlón.Taehyun sonríe, cierra los ojos, recuerda los bonitos trajes con los que lo ha visto estos días, la magia de sus ojos cuando se quedan mirando al otro, todo lo guapo que es y que no puede superar.—Ni siquiera sé cómo se llama. ¿No es un poco tonto? —pregunta Taehyun sintiéndose tranquilo, sintiéndose bien solo por pensar unos segundos en ese chico misterioso.—No hay nada de tonto en un flechazo.Taehyun se ríe, se acuerda de cuando lo vio en el tren, de lo bien que le sentaba la camiseta roja en un atuendo todo negro.—Creo que voy a dormir ya, Kai. Te llamo por la mañana —dice después de un rato, realmente no quiere pensar mucho en ese chico, solo es una cara bonita, un príncipe inalcanzable.—Buenas noches —responde Kai con afecto.—Buenas noches.Taehyun se asegura de que la alarma está puesta, deja el móvil y, antes de apagar la luz, mira hacia la puerta. Cuando cae la noche, Taehyun nunca se siente seguro en su habitación.Taehyun no sabe muy bien qué está pasando cuando se siente arrastrado, no sabe si está teniendo un sueño o si es real, si acaso está durmiendo, pero tiene algo de frío y siente el suelo y se siente tan real que abre los ojos. Su cuerpo se rindió al cansancio, a noches y noches sin dormir, así que ahora está intentando conectar con el mundo real otra vez y le cuesta demasiado, todo duele demasiado. Cree que se golpea la cabeza, no lo sabe, no sabe muy bien qué está pasando, su cuerpo se está desplazando en contra de su voluntad y no hay nada que salga de su garganta por mucho que intente procesar algo. No está viendo nada más que oscuridad, todavía piensa que es un sueño, no tiene miedo, no hay ninguna alerta disparada en su cuerpo, no entiende muy bien qué está pasando hasta que el frío definitivamente es muy real y abre los ojos, intenta recuperar el control de su cuerpo, pero está siendo tan golpeado que no tiene fuerzas.Las esquinas de los escalones se van clavando contra su piel y cree que está sangrando, Taehyun recupera la conciencia cuando siente mucho frío y, al abrir los ojos, está atado a algún lugar y una veintena de chicos están dispuestos alrededor. Taehyun está realmente confuso y dolido, sus piernas duelen mucho, definitivamente está sangrando. Parpadea un par de veces, empieza a sentir algo de coherencia volver a él, pero todavía no puede sentir miedo, solo demasiado surrealismo. Acaban de secuestrarlo, atarlo a un poste en el sótano del edificio residencial. ¿Qué más tiene que pasar? Y ninguno de esos chicos vestidos de negro y con capuchas parece que vaya a moverse. Taehyun tiene mucho frío, ahí abajo hace mucho frío y se siente tan cansado que incluso si le dan una paliza podría caer inconsciente al primer golpe, siente la sangre resbalar hasta sus tobillos y muchas zonas palpitando en su cuerpo.Debería tener miedo, pero está muy cansado, entonces no entiende por qué su cuerpo se tensa ahora, de repente, cuando escucha vagamente una puerta, el sonido de alguien acercándose. Taehyun aterriza en el mundo real a la fuerza cuando sus ojos van solos a esos que conoce tan bien y los chicos se acercan a él con sonrisas desagradables, con ganas ansiosas de golpearlo. ¿Por qué él?, se pregunta Taehyun completamente despierto. Taehyun quiere no hacerle caso a su cerebro, quiere no pensar en que todo esto, todos estos malditos golpes han sido organizados por ese chico bonito, por su tonto flechazo, pero parece tan real que Taehyun se siente dolido, perdido, con ganas de intentar revolverse y escapar. No puede admitir que todos esos empujones y todas sus noches en vela han salido de la mente del príncipe del baño. ¿Cómo pensar que un chico tan bonito podía ser el origen de todos sus males? No hay otra razón por la que esté aquí, ahora, al menos Taehyun no puede encontrarla.Taehyun lo mira aterrado con sus grandes ojos, los chicos se han acercado a él presumiendo como si hubieran cazado a un animal en el bosque y Taehyun, si lo piensa, se siente como uno, lo han tratado como uno, sacándolo de su hábitat y arrastrándolo por el suelo hasta este lugar, atándolo como si fueran a sacrificarlo. Los chicos grandes lo sacuden, les dan algunos empujones a sus hombros maltratados y Taehyun está a punto de gruñir, de lanzar mordiscos, el Taehyun de Seúl quiere parar esto ahora, su cerebro no está funcionando correctamente.Los chicos están esperando a golpearlo, aprietan sus puños conteniendo el hambre, están esperando a que ese príncipe humano haga algo primero y lo que hace es avanzar hacia Taehyun, pararse justo enfrente y mirar hacia el suelo, hacia la sangre que hay en sus tobillos. Chasquea la lengua, Taehyun se da cuenta de que esta es la primera vez que está tan cerca, la primera vez que no se están mirando a los ojos y a Taehyun le conmociona profundamente lo dulce que huele. Deja de respirar cuando se acerca un poco más, cuando se pone de lado y Taehyun se pregunta por qué siente un inesperado chispazo en las manos, por qué se siente como si hubiera algo tocándolas. Taehyun quiere girar la cabeza, encontrar la razón por la que los chicos grandes parecen tan enfadados de repente, hay algo muy suave acariciando sus manos, Taehyun no puede procesar esta forma tan dulce de ser tratado, este es el toque más cariñoso que ha recibido su cuerpo desde el último abrazo de Hueningkai. Su cuerpo va solo hacia delante y Taehyun tarda un poco en comprender que su ser sobrenatural favorito acaba de soltarlo. Aparece de nuevo en su campo de visión, se sitúa enfrente y ladea la cabeza señalando hacia la salida. Y Taehyun como un chico tonto y confuso sonríe mucho, casi como un maniaco.Pasa entre todos esos chicos sin comprender, no puede tampoco dejar de sonreír, de sentirse revolucionado, de sentirse tonto, sus piernas están sangrando y no sabe hacia dónde está caminando en mitad de la madrugada, se siente como en trance, como que nada de esto es real, es mejor pensar que nada de esto está pasando, pero sus muñecas no van a poder olvidar el tacto gentil que cuidó de ellas.+×+Un Taehyun muchísimo más despierto reflexiona sobre esa cosa extraña que le ocurrió en mitad de la madrugada. El sol cálido de la tarde baña su perfil mientras toma un café en la cafetería de la escuela. Curar sus piernas fue doloroso, encontró su propia sangre casi en cada esquina de las escaleras y había algo de revuelo en la residencia, nadie podía comprender por qué había sangre, pero tampoco nadie se despertó de noche cuando un cuerpo siendo arrastrado no es un evento silencioso. Taehyun se ha estado alejando de Jing, emana como radiación un humor horrible, como un perro insoportable. Taehyun sigue pensando acerca de esta escuela, de los días y días que lleva siendo golpeado sin razón aparente. No va a contárselo a Kai, no se encuentra con las ganas suficientes para hablar de esto con nadie, quizá pueda salir por sí mismo. Taehyun tiene que pensar qué significa que ese chico estuviera ahí, que haya estado casi en cualquier lugar donde va él. Es cierto, lo ve al menos una vez al día y siempre con trajes bonitos. Taehyun no sabe a qué clase pertenece, qué es lo que estudia, cuál es su nombre o su edad, solo su cara bonita.—Taehyun, ¿todo bien? ¿Tienes algún problema?Taehyun pega un bote, no esperaba compañía, estaba demasiado absorto en sus pensamientos y, de repente, la mano de Jing está en su hombro y su cuerpo inclinado en su dirección. Aprieta su brazo herido, pasa a sentarse enfrente sin permiso y le pregunta de nuevo. Desde la distancia hay una bestia taladrando su cráneo con la mirada como si pudiera traspasar su cerebro.—Deberías partirle la cara —dice Moon detrás de su vaso de plástico. No sabe qué otra cosa decir ante el evidente cabreo de Beomgyu.Beomgyu piensa que tiene las de perder, así que arroja su lata a la papelera y sale de la cafetería, dejando a Moon el trabajo de vigilar a Taehyun. Beomgyu tiene que empezar a pensar un plan real, de lo contrario nunca podrá ganar la guerra.+×+Taehyun todavía no ha encontrado la respuesta, todavía no sabe por qué ese chico bonito estaba ahí aquel día, por qué los matones lo sacaron de su habitación y lo arrastraron al sótano para enseñárselo al príncipe del baño, pero a medida que pasan los días Taehyun solo tiene más dudas. Algunos chicos pasaron por su mesa en la cafetería a molestarlo casi al final de la tarde y el ser sobrenatural pero humano pasó de largo y los espantó. Han vuelto a golpearlo, realmente no han dejado de hacer eso, Taehyun sigue sin comprender qué está pasando, debería volver a Seúl de nuevo, pero siente que si se monta en el tren no habrá viaje de vuelta. Camina por los pasillos a las tres de la tarde, una hora que sinceramente aprecia, es un momento de pura tranquilidad en la escuela, puede caminar sin tener miedo a que el solo roce con un grupo de personas le haga tanto daño como para dejar de respirar. En mitad de la quietud una vibración inesperada atraviesa su corazón. Taehyun podría reconocer ese sonido incluso en medio de un pasillo bullicioso. Al principio su cuerpo no responde a ningún movimiento, está paralizado por los recuerdos de su primer día en Daegu, cuando todo comenzó a ser dramático y oscuro, pero consigue desplazarse cuando su mente se da cuenta de que no hay forma en que ese chico le haga daño, el chico al que no pudo mirar y el que le dio las instrucciones para llegar aquí, el que adivinó que era de la capital y le dijo que tuviese cuidado. Él me dijo que tuviese cuidado, recuerda Taehyun caminando.Taehyun es un chico inteligente, pero en ningún cálculo podría haber sumado que el dueño de la voz profundamente grave es el mismo que el príncipe del baño, el mismo humano que es su crush y el mismo chico bonito que no deja de estar en todos lados, que de alguna manera no puede comprender y siempre espanta a los chicos malos. Taehyun quiere reír, todo es siempre tan surreal en ese lugar que se está volviendo loco. El chico bonito camina en línea recta en un pasillo vacío, una capucha ensombreciendo su rostro y una de sus manos sosteniendo papeles, la otra en la cara calentando las cuerdas vocales. Ese chico está cantando, se dice a sí mismo Taehyun. Por segunda vez, el desconocido de la calle no lo mira a los ojos, solo se aleja por el pasillo calentando las cuerdas vocales. Taehyun se golpea el brazo y duele, duele mucho, así que esto es real. Algo en su cerebro se desconecta y en la soledad de un pasillo desierto Taehyun se ríe como un auténtico loco. Taehyun está perdiendo la cabeza poco a poco.+×+—¿Qué tienes ahora? —pregunta Kai en un intento más de que Taehyun le hable de sus clases, pero ninguno tiene éxito.—Voy a ir a actuación.Kai se queda tan sorprendido que no sabe qué decir. A pesar de que se llaman tres veces al día todos los días Kai tiene la sensación de que no sabe ni un tercio de las cosas que hace o que le pasan a Taehyun en esa escuela del demonio. Le ha preguntado si va a volver a Seúl, que su madre no deja de llamarlo a él porque Taehyun no responde. Taehyun solo ha dicho que le dé unos días más aquí, que sigue adaptándose a la escuela. Esta mintiendo, si no vuelve a Seúl es porque quizá no sea capaz de regresar a Daegu para cumplir su sueño.—Quiero intentarlo, voy a ver qué se puede hacer allí —añade pasando la mano por la nuca.Taehyun está mintiendo de nuevo. Si va a intentar meterse a actuación es porque realmente necesita hacer ejercicio, ir de noche a las instalaciones deportivas ya no es una opción desde que se encontró a sí mismo aterrado de estar a solas en la oscuridad. Taehyun en realidad también quiere enfrentarse a su crush, poder comprender todas las cosas que ahora no entiende.—Diviértete —le desea Kai todavía algo conmocionado.Se despiden, Taehyun mira la imagen que tiene de fondo antes de guardar el móvil y le pide disculpas a su mejor amigo. Taehyun es perfectamente consciente de la persona en la que se está convirtiendo, alguien demasiado aterrado para parar este daño y demasiado mentiroso para confesar que las cosas no están yendo bien a pesar de que finge que todo va bien. Cierra los ojos, suspira, camina hacia el ala de actuación. Se trata de ayudar llevando cosas de un lado a otro, él está matriculado en canto, no tiene matrícula en actuación, pero quizá pueda ayudar en algo más deportivo, algo más físico, quizá haya algo para él. Quizá ese chico está en actuación, piensa sonriendo un poco. Eso explicaría todos los trajes bonitos con los que lo ha visto. Abre las puertas grandes y, aunque quería superarlo, se queda quieto mirando todas esas cosas fantásticas que no son de este mundo.De nuevo gente de un lado a otro, de nuevo focos, percheros, gente haciendo ejercicio sobre colchonetas, gente colocando decorados, arreglando ropa, y ese chico no parece estar por ningún lado. Taehyun traga saliva, camina hacia delante y choca con una chica que tiene prisa, que mantiene en un rápido equilibrio un estuche abierto de maquillaje, que sonríe de forma agradable antes de que el moreno pueda disculparse. Sonríe avergonzado, escucha a alguien avisar de que cuidado con la luz del foco, hay risas donde las personas hacen ejercicio y Taehyun se siente jodidamente bien, se siente estúpidamente reparado, toda esa vitalidad, todo ese brillo está desvaneciendo lo miserable que no ha dejado de sentirse desde que llegó a esta escuela, a Daegu, el lugar donde al fin cumpliría su sueño.—Emm hola, disculpa —empieza algo torpe, hablándole a la única persona que ha visto quieta entre tanta multitud en movimiento—. Soy… emm, yo…Taehyun se siente algo torpe, muy torpe y tonto, y no sabe cómo decir que es de primero de canto y está ahí por hacer algo de ejercicio. El chico al que le ha preguntado se da la vuelta y descubre al moreno a su espalda y Taehyun intenta no reírse al ver su expresión de sorpresa. Después de la sorpresa, hace una sonrisa amable y se quita los cascos. Taehyun definitivamente se siente muy tonto.—¡Hola! —saluda amigablemente el otro chico— Dime, ¿qué puedo hacer por ti?Taehyun se siente demasiado conmocionado por esta explosión de vitalidad y esta voz amable y esta sonrisa brillante que solo quiere salir corriendo. Hasta ahora solo había conocido los empujones imprevisibles y el poco amor hacia sus estudios, hacia el camino que le llevará a su sueño.—Soy de canto —consigue decir Taehyun y sigue atropelladamente antes de perder la llama— y me gustaría hacer algo para hacer ejercicio, así que me dijeron que viniera aquí.Taehyun no se esperaba que el otro chico se riera tanto y tan alto y la razón es que Taehyun le parece adorable, tan tenso y asustado como un niño en su primer día de colegio. Si supiera la realidad tras esa forma de ser aterrada, no le haría tanta gracia. Aprieta el hombro del moreno y empieza a caminar hacia el centro del aula.—Mira, puedes llevar esas cajas al armario, pero puedes dejarlas ahí si no puedes levantarlas. Pregunta, chico, aquí siempre hay muchas cosas que hacer, a cualquiera le vendría bien un par de manos.Taehyun asiente como un buen chico y el otro lo suelta para que vaya por ahí y haga lo que quiera hacer. Taehyun respira despacio, intenta no parecer tan asustado, tan tenso, pero Jing lo acostumbró demasiado rápido a no fiarse de nadie, a no relajarse ante nada. Saluda educadamente a todas las personas que pasan por delante de él y se agacha para deslizarse debajo de una escalera. Mira alrededor para localizar el armario y se maravilla una vez más ante el ambiente de relajación, de vitalidad, de bullicio que hay resonando hasta el techo. Taehyun cierra los ojos y piensa que quizá no esté tan mal estar aquí. Levanta una caja, es tan ligera que la coloca encima de otra y levanta las dos para llevarlas al armario. Repite el proceso, algunas personas lo ven y le piden que lleve este o lo otro. Taehyun se siente bien, se siente demasiado bien, se encuentra a sí mismo sonriendo, hablando con una chica que está subida a una escalera, aupando a una maquilladora a una plataforma elevada.—Eh, chico, ¿cómo estás? No hace falta que te esfuerces tanto, hombre. ¿Cómo te llamas?Taehyun se gira limpiándose la frente, es el mismo chico de hace una hora y Taehyun siente que se está preocupando por él de verdad, así que sonríe mirando hacia el suelo.—Taehyun —responde sintiéndose tranquilo. Quizá la escuela no es tan terrible.—Taehyun. Yo soy Kiwoo. ¿Te lo has pasado bien? He visto que no dejabas de llevar cosas de un lado a otro.—Sí, ha estado bien —responde Taehyun algo avergonzado.Se siente como un chico tonto por pasárselo bien llevando cajas de un lado a otro.—Bueno, no te lesiones tampoco, no hace falta que hagas todo lo que te dicen, algunos son un poco aprovechados —susurra Kiwoo con un tono juguetón y guiñando el ojo, haciendo que Taehyun sonría como un niño—. Hacia el final de la tarde, si estás libre, puedes volver por aquí, es cuando más cosas hay que recoger.Taehyun asiente, se siente bien en este lugar, siente que no hay forma de que nadie le haga daño aquí. Se despide y algunas chicas con las que ha hablado a lo largo de la jornada le sonríen con amabilidad. Cuando Taehyun cierra las puertas, siente con perfecta claridad que acaba de salir de un mundo fantástico que solo existe en otra dimensión, así que camina en silencio y completamente alerta por un campus iluminado por la luz del sol.

----- CHAPTER BREAK -----

Capítulo 5. Un tigre hambrientoTaehyun se ha animado un poco a contarle cosas a Kai, le ha dicho que ha hecho progresos en su clase, que quizá no es todo tan oscuro. Taehyun solo estaba mirando al suelo. En realidad hay mucha gente amable, lleva unos cuantos días yendo a mover cajas a actuación y Kiwoo le regala batidos desde que le ha dicho cuál es su favorito. Kai está muy feliz de escuchar ese tono de voz en Taehyunie, de oír que las cosas van mejor y que sus heridas están curando, que no ha vuelto a ser empujado. Ahora va con una chica de un pasillo a otro, tiene algún número de teléfono con el que hablar. Taehyun se siente bien, cree que ahora puede aprovechar todo lo que debería ser estar estudiando en la escuela de sus sueños. Es incluso divertido, se está integrando en ese ambiente de vitalidad, de ruido, de amabilidad. Se siente mucho mejor en su mente, pero sigue sin poder verse al espejo, sigue pensando que debería cambiar algo en su aspecto físico.—¿Has vuelto a verlo? —pregunta Kai sintiendo que hablar de eso es un poco arriesgado. Todo le va bien a Taehyun, no hay necesidad de engancharse de nadie.—Sí, de hecho creo que lo estoy viendo muy a menudo.Taehyun lo dice como si le molestara, pero la verdad es que Taehyun lo que no puede soportar es ver al menos una vez cada día sus bonitas piernas, realmente tiene unas piernas muy bonitas, sus trajes de vaquero o de cuento, sus ojos oscuros que incluso si están lejos puede volver a ver. Taehyun está deseando volver a oír su voz grave, dulce, volver a ver sus muñecas blancas. Taehyun todavía no puede creer que sea el mismo chico que lo ayudó a llegar aquí y, si lo piensa, esos chicos que querían pegarle quizá sean los mismos que lo llevaron al sótano.—¿Quieres hacer algo?—Sí, ahora debería ir a clase.Taehyun se ríe, Kai también, ha sido un cambio de tema muy evidente, pero a Kai le vale, no quiere que Taehyun se haga daño a sí mismo. Lo que Kai no sabe es que Taehyun tal vez ya esté demasiado enganchado de ese chico, pero todavía no lo sabe. Se despiden, acuerdan llamarse de noche, Taehyun va a clase, descansa en su habitación un rato de tarde y, cuando está a punto de levantarse de la cama para ir a actuación, la puerta se abre. Al otro lado está la siempre desagradable sonrisa de Jing Suwoon.—Taehyun, me he enterado de que estás ayudando en actuación, ¿cómo te va? ¿No estás muy cansado?Jing se adentra en la habitación unos pasos, mira a los lados, acaricia la mesa con la punta de los dedos y vuelve a mirar a Taehyun y Taehyun no entiende esos ojos dulces. Su cuerpo se paraliza, su cerebro entra en un poco de pánico, no sabe el momento en que Jing ha casi cerrado la puerta. Retrocede por la cama hasta el cabecero, quiere creer que Jing no se ha dado demasiada cuenta.—No, estoy bien —responde con la voz trabada.A unos metros de la habitación de Taehyun hay alguien caminando por el pasillo, alguien que escucha la voz de Suwoon y absolutamente la detesta, pero lo que más le jode es que no puede entrar ahí, él no, y ahora mismo no tiene a nadie. Chasquea la lengua, piensa rápido, busca una alternativa, abre una puerta sin llamar con el dedo sobre los labios y el chico que está dentro lo mira con los ojos muy abiertos.—Vete a llamar a Suwoon, yo voy a desorganizar un poco esto, dile que has perdido las llaves de la habitación. ¿Puedes hacerme este favor?El chico, aunque confuso, asiente. Se limpia la boca, ya que estaba cenando, y sacude las manos bajándose de la cama. Le da las llaves a Beomgyu y, tras guiñarle un ojo, va a hacer lo que le han dicho. Su hermano tendrá matones, tendrá chicos sin neuronas que harían cualquier cosa por él, tendrá a Suwoon, pero Beomgyu tiene muchos amigos que harían cualquier cosa por él sin dudar, sin cuestionar, y siempre dando más de lo que el tigre ha pedido. Beomgyu va despacio, todavía está muy lejos de ganar esto y lleva unos días pensando acerca de ese pobre chico que está en medio, no le gusta pensar demasiado en el moreno, en la forma en que se miran, en que siempre está mirándolo, no le gusta cuestionarse por qué está haciendo esto.Sacude la cabeza, desordena la habitación teniendo mucho cuidado con los objetos más preciados de su amigo, deja algunas cosas en el suelo. Beomgyu sabe de sobra cómo fingir esta situación. Escucha la desagradable voz de Suwoon, mira una vez más alrededor y sale de la habitación, sale corriendo hacia las escaleras y, desde la distancia, todavía puede oír a Suwoon quejarse de que son unos críos que no dejan de molestarlo. No vas a tocarlo conmigo aquí, le responde Beomgyu bajando deprisa los escalones. Está huyendo de las ganas que tiene de ir a comprobar que el chico está bien.Taehyun no acaba de procesar lo que acaba de pasar, quiere no leer tan bien las intenciones que tenía Jing antes de salir a ayudar a un alumno. Taehyun definitivamente no va a dormir esa noche ahí. Con el corazón acelerado sale disparado al aula principal de actuación, aunque suene tonto necesita mover cajas urgentemente, necesita rodearse de brillos y gente ruidosa, gente que necesita que los aúpen o sostengan estuches de maquillaje, máscaras, trajes pesados. La preocupación se dispara en cada centímetro de la cara de Kiwoo al verlo tan nervioso y acelerado.—Eh, tranquilo, ¿qué pasa?Kiwoo hace un intento de ofrecerle un abrazo reconfortante, pero Taehyun lo empuja hacia atrás. Está fuera de sí. La gente se acerca, están preocupados, están viendo la escena y la confusión de Kiwoo, el dolor del rechazo grabándose en su cara.—Dejadlo, dadle su espacio un rato —soluciona Kiwoo y da unas palmadas para indicar a la gente que se aleje.Taehyun se queda como ido, se queda intentando respirar por un momento y ni todas las cajas del día lo ayudan a superar el agujero que Jing está creando en su mente.+×+Taehyun ha dormido muy bien, ha dormido muy lejos de Jing, de cualquiera, su cuerpo duele un poco de estar encogido, pero el día ha ido bien, casi ha olvidado ya que lo golpeaban, que todo era dramático y oscuro, pero Jing persiste en su mente, sus sonrisas feas, su voz, la forma en que pronuncia su nombre, no hay manera de que se saque nada de eso de la cabeza.—¡Taehyun!Taehyun escucha su nombre pronunciado de forma amable y lanza una respuesta indicando que está escuchando. Su voz es tan dulce y tan bonita que le sienta mal a alguien que está en el escenario, mirando hacia allí como si pudiera verlo a través del armario.—¿Puedes sacar uno de los bastones que hay ahí? Están plegados. ¿Puedes verlo?Taehyun busca con precisión entre todos los objetos que se despliegan en las baldas, mueve algunas cosas con cariño, teniendo cuidado al ser objetos preciados para otras personas. Ha llevado muchas cosas a ese armario, pero no es capaz de encontrar algo como unos bastones plegados, nunca los ha visto, y cuando una de las chicas con las que habla habitualmente está a punto de acercarse, Taehyun lo encuentra. Sonríe como un niño, sale un poco del armario asomando la cabeza y el brazo al otro lado de la puerta y está dispuesto a lanzarlo, pero la fuerza le falla y sale despedido débilmente.Todo el cerebro de Taehyun está reseteando y al final solo queda un fondo blanco. Está aquí, él está aquí. La última vez que vino a ayudar a actuación no pudo verlo por ningún lado y ahora está ahí, a solo unos metros, brillando más que el resto, como si tuviera una especie de halo mágico, fantástico. Para Taehyun la magia está en la forma en que hace girar un bastón entre los dedos, la forma en que si da unos pasos, puede respirar su mismo aire, admirar de cerca lo guapo que está con una cinta en el pelo y dos pequeños aros de plata acompañando al piercing de la oreja izquierda.Tan maravillado, tan lejos en ese mundo fantástico, que olvidó que el bastón fue lanzado sin fuerza hacia el escenario y su chico favorito está yendo hacia delante para atraparlo, pero ahí delante no hay nada y el pánico sacude a casi todas las personas que nunca dejan de estar de un lado a otro.—¡¡Beomgyu!!Cinco o seis personas corren a toda velocidad hacia el escenario y se preparan casi sin frenar para coger al pelinegro, pero Beomgyu salta hacia abajo sin mayor peligro y el suspiro de alivio es generalizado, incluso Kiwoo se acerca a comprobar qué acaba de pasar mientras estaba en el almacén. Solo cuando el pánico se diluye, Taehyun procesa que ese es el nombre del príncipe del baño, el chico en el que no ha dejado de pensar y al que todavía no puede entender.—Eh, ¿qué pasa? —pregunta Kiwoo acercándose a la carrera.Taehyun está a punto de explicarlo, ya está casi preparado para inclinarse a modo de disculpa, pero Beomgyu lo mira directamente a los ojos por primera vez en días y ya no sabe cómo sacar las palabras de su garganta. Taehyun no sabía que necesitaba esos ojos oscuros como si fueran oxígeno.—Esto, resbala un poco —explica Beomgyu señalando con la cabeza el escenario.Kiwoo se preocupa y se sube para comprobarlo, no quiere que haya accidentes tontos y mientras todos los demás regresan a las cosas que estaban haciendo, Beomgyu mira a Taehyun y Taehyun jura que el mundo se acaba de parar, definitivamente se acaba de parar. No puede comprender la intensidad de esta mirada, no hay forma en que Taehyun sepa las ganas que tiene Beomgyu de guiñarle el ojo. Beomgyu, piensa Taehyun con las mejillas algo rosas, volviendo a esconderse entre las puertas del armario, se llama Beomgyu. Está muy seguro de que en su vida ha oído un nombre como ese. Taehyun cree que tiene la mejor hora de su vida cuando de vez en cuando echa un vistazo al escenario y ve a Beomgyu practicando un número de baile con un bastón, pero solo lo mira una décima de segundo, sus mejillas no pueden soportar más que eso. A veces mira hacia los giros que hacen sus bonitas piernas, a veces a la forma en que se echa el pelo hacia atrás, a veces hacia los giros del bastón entre sus dedos, a veces simplemente a sus muñecas blancas.—Taehyun —lo saluda Kiwoo acercándose a él—. ¿No tienes clase ahora?Taehyun saca el móvil del bolsillo trasero de los pantalones y comprueba que, de hecho, su hora mágica está a punto de terminar. Asiente, Kiwoo le sonríe y le dice que le ha comprado un batido para el camino de vuelta.—¿Cómo estás? ¿No te duelen los brazos? —pregunta preocupado. Kiwoo quiere tener un toque reconfortante con él, pero sabe de sobra que es mejor mantener la distancia.—No, estoy bien.No hay nada de mentira en la sonrisa de Taehyun, tiene unos ojos preciosos, grandes, brillantes, Kiwoo quiere revolverle el pelo, está de alguna manera feliz de ver a este Taehyun, tan diferente de aquel niño nervioso y completamente asustado de las primeras veces. Taehyun ha terminado por comprender que ahí dentro nadie va a hacerle daño, es diferente cuando cruza las puertas y el mundo fantástico se cierra a su espalda.—Bueno, está bien, pero no hace falta que te esfuerces si no quieres.Kiwoo le sonríe con amabilidad, quiere darle una amistosa palmada en el hombro, pero incluso ese tonto gesto es algo que tiene que contener. Taehyun regresa al armario, una chica lo llama y le pide que la ayude mientras se sube a unas escaleras, tiene que descolgar una cosa. Desde la distancia, Beomgyu sentado en el borde del escenario con las piernas colgando lo está mirando, se está preguntando qué cojones le pasa con ese chico. Beomgyu se dice a sí mismo una vez más que solo está haciendo esto para ganar la guerra, no hay ninguna otra pretensión. Es eso, se repite una vez más alejando los ojos de Taehyun, de lo bonito que se ve cuando no está aterrorizado, cuando Suwoon no le destroza el cerebro. Pensar en Suwoon le trae de nuevo las ganas de romperle la cara. Taehyun regresa al armario de siempre, tiene algunas cosas que guardar, ninguna de sus alarmas le dice que un tigre se está aproximando a su espalda, que está de puntillas detrás de él subiendo sus brazos pálidos a sus lados, construyendo la cárcel más bonita que Taehyun verá. Taehyun solo se da cuenta cuando un olor dulce comienza a flotar a su alrededor, un olor casi familiar y, cuando está intentando reconocerlo, ve unas muñecas blancas llevando un objeto a una de las baldas superiores y Taehyun se incendia como un chico tonto. Se siente como si en esa pequeña hora mágica se hubieran cumplido todos sus tontos sueños. Desde su voz hasta sus ojos, sus muñecas blancas y su olor dulce.Beomgyu mira hacia abajo, hacia su pelo moreno y lo quieto que se ha quedado y tiene miedo de haberlo asustado, de producirle daño, así que se aleja. Solo estaba guardando algo en el armario, solo vio a Taehyunie ahí, en su lugar de siempre, y pensó no esperar, pensó acercarse. Beomgyu no quería paralizarlo de miedo, pero Beomgyu no sabe que no es nada de eso, que Taehyun solo ha dejado de respirar porque su crush está justo a su espalda, oliendo tan dulce que cierra los ojos. Cuando Beomgyu se aparta, puede ver las mejillas rojas de Taehyun y está a punto de reírse, necesita un mecanismo que lo ayude a liberar pronto los sentimientos que le genera la imagen, lo dulce y adorable que le parece. Beomgyu empieza a admitir muy despacio que es un chico mono, agradable, pero que tiene la mala suerte de estar en medio de dos hermanos que se odian, así que al fin y al cabo solo es el campo donde se celebra la guerra. Nada más, se dice a sí mismo. Nada más.Cuando Beomgyu está lejos, Taehyun se gira y se fascina con su perfil, está hablándole a alguien, el pelo mojado sobre la cinta, el sudor hace brillar su piel incluso en la distancia y se ve tan, tan fuera de este mundo que Taehyun no puede quitar sus ojos de él. Y, por primera vez, piensa que tener un chico al que buscar en cualquier lugar se siente jodidamente bien, se siente como si fuera todo lo que necesitara.+×+—¿Beomgyu? —repite Kai inseguro de haber oído bien.Taehyun lo confirma, tiene una sonrisa muy tonta, lleva horas con una sonrisa muy tonta que no sabe cómo parar. Deberían llamarse de noche, cuando están en la cama, es su hora usual, pero Taehyunie no podía aguantar por más tiempo las ganas que tenía de contarle a Kai los progresos que ha hecho, el nombre del chico que quizá, quizá le guste.—¿Beom como en tigre? —pregunta Kai una vez más. No hay ningún nombre más extraño que el suyo, pero ese que le ha contado Taehyun es bastante inusual.Taehyun confirma de nuevo con un pequeño ruido, no se ve capaz de decir en voz alta el nombre de ese chico sin que la tonta emoción burbujee a toda potencia en su garganta.—¿Sabes algo más de él? ¿Sabes si es mayor que tú?—Ni siquiera sé lo que está estudiando.Taehyun se muere de ganas por hablar un poco más del número del bastón, pero no cuando está caminando por la calle. Solo cuando pasaron dos clases, Taehyun pudo procesar lo que habían visto sus ojos y confirmar así que definitivamente esa aula de actuación es la puerta a otro mundo. No había nada de humano en la forma en que el príncipe del baño se movía con ese maldito bastón, Taehyun tiene tan grabada la secuencia como si estuviera reproduciendo un DVD en su cabeza. Hablan un poco más, Taehyun le va describiendo a Kai la ciudad. A decir verdad, ahora que Huening encuentra a Taehyun más animado le ha recomendado hacer algo de turismo. Taehyun todavía tiene algo de miedo, así que lo llamó, se siente un poco más seguro si Kai, de alguna manera, está con él. De todos modos, Taehyun no está haciendo turismo, no va a arriesgarse a volver a perderse con un móvil que puede morir. De hecho, lo que Taehyun está haciendo es encaminarse a su compañía telefónica.—Beomgyu-hyung —dice Kai en su oído y por alguna tonta razón las mejillas del moreno se ponen rosas—. ¿No es algo complicado?Taehyun no va a pronunciarlo, no es algo para lo que esté listo, no hoy, así que dice que todavía no sabe si es mayor que él, aunque su lado racional le dice que con toda probabilidad lo sea. De repente, todas y cada una de sus olvidadas alarmas se disparan, no hay nada que duela en su cuerpo curado, pero todo en su mente está agitado y no le gusta el caos mental que ni siquiera le deja pensar. Su cerebro entra en bloqueo y Taehyun se queda quieto, pero cuando un autobús pasa enfrente desaparece, su cuerpo es capaz de desplazarse muy lejos de ahí. Taehyun está tan fuera de sí que podría correr hasta Seúl. Taehyun creía que esos chicos habían quedado atrás.⁙Beomgyu mira por la ventana, ha oscurecido ya, pero no habrá comida caliente esperándolo en la mesa. Se sacude el pelo y se queda un rato mirando hacia abajo, olvidando cosas viejas. Algunos de sus amigos se despiden, Beomgyu cierra los ojos. Desde que ha comenzado una nueva guerra no puede dejar de pensar en algunas cosas.—¿Vas a casa ahora? —le pregunta uno de sus amigos, acercándole su bolsa y su botella de agua.Beomgyu asiente, sonríe en agradecimiento, habla un poco con él hasta la salida del edificio, donde mira el móvil, y, ante la forma en que cambia su bonita cara, su amigo se preocupa.—¿Pasa algo? —le pregunta a un Beomgyu que va deslizando rápidamente el dedo por la pantalla.Beomgyu tiene el ceño fruncido, se está preguntando por qué tiene mensajes tan raros de una de sus amigas. En ellos le ha escrito que ha visto a los amigos de su hermano merodear por ahí, a continuación hay un archivo de voz que reproduce empezando a caminar. Los dos escuchan la voz algo agitada de la chica que va narrando dónde los vio, que cree haber visto también a ese chico tan adorable que lleva cajas en actuación.—¿Crees que le han hecho algo? —pregunta su amigo. Beomgyu cierra los ojos y se para en la calle, se pasa las manos por la cara.—Sé que le han hecho algo.Su amigo le frota la espalda, nadie quería un nuevo enfrentamiento entre los hermanos Choi y a nadie le gusta que ese chico que colabora en actuación, ese niño tan adorable y brillante que ha robado un pedazo de corazón a todo el mundo, esté en medio. Beomgyu resopla. Meterse con él en la calle es ir muy lejos, es tocarle muchísimo la moral. Dejaron de tocarlo en la escuela porque de alguna manera Beomgyu siempre estaba ahí y Suwoon debió darse cuenta. Beomgyu nunca pensó que Suwoon algún día lo jodería tanto.—¿Quieres que vaya contigo? —ofrece su amigo realmente preocupado.—No. Si ellos siguen ahí, no hay mucho que puedas hacer. Vete a casa, hablamos mañana.Su amigo está conmovido por la dulzura de Beomgyu. Beomgyu no es un tigre hambriento todo el tiempo, ellos lo conocen, pero en este momento donde la tensión crispa cada uno de sus músculos es ciertamente inesperado. Se despiden, Beomgyu echa a caminar escuchando de nuevo el archivo de voz, llama a su amiga de actuación, le pide más detalles.—¿Por qué estáis haciendo esto? —pregunta ella casi desesperada.—Porque no pueden soportar que sea un chico de capital —escupe Beomgyu caminando deprisa—. Estoy llegando, luego te escribo.Ella acepta, necesita que le asegure que ese pequeño niño está bien. No le entra la idea de que alguien quiera hacerle daño, un chico tan brillante que nunca se ha negado a subirla a todos los sitios que le ha pedido, pero todo cobra sentido si se trata de ese hombre innombrable. Beomgyu mira alrededor con cuidado, igual lo han colgado de alguna valla o lo han lanzado desnudo a algún callejón. Está muy cerca de donde su amiga le informó que había visto a los matones de su hermano, vio al chico adorable también y preocupada se lo escribió todo a Beomgyu.—¡Taehyun! —grita Beomgyu y su voz suena atronadora.Si lo piensa, esta es probablemente la primera vez que lo llama por su nombre. No han hablado ni una sola vez, de hecho ni siquiera se han presentado, pero Taehyun se ha convertido en el nuevo trabajo de Beomgyu.—¡Taehyun!Taehyunie a decir verdad no está muy lejos de ahí, pero sí en un sitio que Beomgyu no verá fácilmente. Taehyun parpadea un par de veces, su conciencia está casi en otro lugar. Se acuerda vagamente de estar de vuelta de la compañía y se le había hecho muy tarde, así que estaba un poco oscuro. Los chicos aparecieron, dijeron algo, lo empujaron sin piedad como una mochila de instituto y entonces Taehyun recuerda de nuevo la sensación de caerse, de que dolió mucho y todo era negro antes de que su conciencia empezara a sentirse inestable, pero ahora hay una voz atronadora llamando su nombre, una voz que incluso en otro mundo podría reconocer. Taehyun quiere moverse un poco, responder a esa vibración que traspasa cada centímetro de aire que los separa y también su corazón. A Taehyun le parece increíble la forma tan física en que siente la voz de Beomgyu.—¡Taehyun!El príncipe está viniendo a por mí, ese chico está viniendo a por mí, dice una voz en la cabeza mareada de Taehyun, que encuentra débilmente la forma de llamarlo, de indicarle que está ahí, aunque ni siquiera sabe dónde está. Beomgyu sigue mirando a todos lados, está a punto de volver a empezar desde la línea de salida, no ha encontrado ningún sitio donde hayan podido dejarlo y, de repente, se pregunta por qué está haciendo esto. Ha perdido, ya ha perdido esta batalla, esos chicos lo han tocado, a él solo le queda recoger la basura de chico que habrán dejado. ¿Por qué estoy haciendo esto?, se pregunta sin detenerse y se dice que es parte de la guerra, no quiere admitir que ya ha perdido esta batalla. Se sigue iluminando con la linterna del móvil y ve un maldito agujero en el suelo, está tan lejos de ser una zona transitable que no le parece extraño, pero quiere romper su mano contra algo, quiere no creer que el chico está ahí dentro, no puede creerse que lo hayan tirado a un maldito agujero.—¡Voy a por ti! —responde incluso si Taehyun no ha sido capaz de decir nada.Beomgyu corre hacia allí, Taehyun se siente especial, jodidamente especial, su crush ha dicho que va a por él, no hay forma de no sentirse especial, de que algo cálido se extienda por su corazón y bañe las heridas que llevan palpitando desde que cayó ahí dentro.—¡Ya voy! —anuncia Beomgyu a tan solo unos pasos y Taehyun se estremece entero cuando escucha su respiración acelerada. ¿Ha estado corriendo por mí? ¿De verdad ha hecho esto por mí? Taehyun también se pregunta por qué sabe que estaba en la calle, tirado en un agujero en la oscuridad. Taehyun sigue sin comprender a ese chico bonito del que, de alguna manera, se ha enganchado irremediablemente— Cierra los ojos.Taehyun obedece, Beomgyu dirige la luz de la linterna al agujero para situar a Taehyun y aprieta los dientes cuando descubre que no hay forma de que hubiera salido de ahí por su cuenta.—Ábrelos, voy a sacarte de ahí.Esta es, probablemente, la mayor cantidad de palabras que le ha oído a Beomgyu y Taehyun no puede cansarse de su voz, no deja de fascinarse con la forma en que la vibración de su tono grave se mete en sus oídos y resuena en su corazón. Taehyun obedece, abre despacio un ojo para no sorprenderse demasiado por el brillo potente de la linterna, después mira hacia Beomgyu y no puede con esa imagen, es demasiado sobrecogedor la forma en que está preparado para sacarlo de ahí, la mano extendida, toda la concentración de su cara bonita, sus preciosos ojos entrecerrados. Taehyun se atonta con su jersey rosa, el pendiente que cuelga en el lugar del piercing. Lo vio de esta manera en el pasillo, después de su hora mágica en actuación, y no sabía cómo parar lo rojo que se estaba poniendo. Taehyun no puede manejar el que Beomgyu lleve un jersey rosa, no puede con lo que bien que le queda, con su cara perfecta incluso sin maquillaje.—Ven aquí —dice Beomgyu al ver que Taehyun no se mueve. Beomgyu cree que está demasiado aterrorizado para confiar en él.Taehyun intenta ser racional, al menos neutral, pasar por encima de toda la revolución que ese ser sobrenatural le está provocando. Se da cuenta de que ya ni siquiera siente miedo, nada de las desagradables sensaciones que hicieron brotar en él de nuevo esos chicos. Coge su mano, pero entonces ve que tiene algunas heridas, así que se retracta. No va a apoyarse en él si está herido. Sin embargo, Beomgyu se arrodilla y se arremanga, le ofrece la mano de nuevo mientras con la otra mantiene la luz de la linterna. Taehyun no puede procesar que todo esto sea para él. Beomgyu realmente se está esforzando, se acaba de arrodillar para sacarlo de ese maldito agujero, así que Taehyun agarra su muñeca blanca. Cuando Beomgyu cierra los dedos en torno a la suya, Taehyun ya no es capaz de pensar racionalmente. Beomgyu tira de él, Taehyun intenta impulsarse con la otra mano y cuando piensa que, como en las películas, acabará encima de Beomgyu, definitivamente se sonroja. Beomgyu no está pensando en nada de eso.Pone tanto empeño en sacar a Taehyun de ahí que se cae sobre la espalda y, cuando se incorpora, Taehyun está adorablemente de rodillas frente a él, realmente cerca, tan cerca que le cuesta mucho más de lo que debería alejar de sí el deseo de acariciar su cara de niño. Taehyun está completamente idiotizado con los ojos oscuros del tigre. Se quedan un rato mirándose a los ojos, el móvil iluminándolos débilmente porque Beomgyu en algún momento apuntó la linterna hacia abajo, contra el suelo, lejos de ellos. Taehyun empieza a creer que nada de esto es real, es el encanto de Daegu, se trata de eso, esto está pasando en un sueño, no está a escasos centímetros de la persona que inesperadamente le gusta. ¿Por qué siquiera le gusta? ¿Por todos esos trajes bonitos con los que lo ha visto? ¿Por sus ojos oscuros, su mirada profunda? ¿Por su aspecto surreal de príncipe de cuento? ¿Por qué me gustas?, le pregunta Taehyun en secreto a Beomgyu. Si lo piensa, es tan mágico que en el mundo real no tiene sentido, pero desde que llegó a Daegu nada ha sido muy real, así que está bien tener un crush que parece fantástico. Cuando Taehyun sonríe avergonzado por todo esto, por el tiempo que llevan mirándose, Beomgyu considera que esto es suficiente, que no tiene que preocuparse tanto. Solo es un medio, Taehyun solo está en medio, solo eso. Beomgyu termina de estabilizar su respiración, tose y la vibración de su voz es como una mariposa que se posa en el corazón de Taehyun. Taehyun quiere que viva ahí por siempre.Beomgyu se levanta, le ofrece la mano a Taehyun y a continuación se agacha un poco dándole la espalda. Taehyun no comprende bien, nunca entiende del todo a Beomgyu.—Sube, te llevaré a la escuela.Taehyun intenta negarse, pero no hay nada que salga de su garganta, así que ante el silencio dubitativo Beomgyu se gira y lo mira a los ojos.—Te han hecho daño, ¿verdad? Si caminas ahora, no podrás levantarte mañana.Beomgyu quería decir algo más suave, quería haber dicho déjame llevarte a la escuela, deja que me encargue de ti, pero no hay forma de que se relaje, no con todas las ganas que tiene de ir a romperle cada uno de los dientes a Suwoon. Beomgyu se pregunta desde cuándo los chicos de su hermano le hacen caso a esa rata. El gesto de Taehyun cambia, no quiere recordar las cosas que trae consigo la palabra daño, agacha la cabeza y asiente débilmente. Después del miedo y la efervescencia Taehyun se siente muy cansado, se siente desanimado. No quiere dormir en su habitación, no quiere volver a ver moratones en su desagradable cuerpo, no quiere afrontar la idea de que los golpes volverán de nuevo. Taehyun todavía no ha sido capaz de superar aquella vez que salió despedido contra las taquillas de metal.Beomgyu lo mira, se ve tan pequeño y débil delante de él que quiere abrazarlo, pero eso probablemente no sea lo mejor. No puede pretender consolarlo si realmente no lo siente, no puede tampoco decirle no pasa nada, está bien, no hay forma de que le asegure que esto no volverá a pasar porque va a volver a pasar. Viajar a Seúl no es la solución, Beomgyu tiene que empezar a pensar un plan real. Despacio, casi a cámara súper lenta, coloca la mano en el pelo de Taehyun y lo acaricia con un cariño que ninguno de los dos esperaba.—Déjame llevarte a la escuela, por favor.Taehyun levanta la cabeza, está pasando por alto el gesto de cariño que está teniendo Beomgyu, le supera mucho más esa voz jodidamente dulce que ha usado, nada que ver con el tono enfadado, violento, agresivo de antes. Esta es la primera vez que Taehyun observa la dulzura del humano surreal que se esconde bajo un tigre siempre hambriento. Asiente, a partir de este momento no va a importarle nada. Beomgyu es demasiado precioso, demasiado sincero, cierra los ojos y al abrirlos se sube a la espalda del pelinegro, quien lo asegura con firmeza agarrando sus piernas. Taehyun se permite esconderse en su hombro, cerrar los ojos. No hay nada bueno en el lugar al que lo está llevando, todavía no puede comprender por qué esto le está pasando a él, cuál es el papel de Beomgyu en todo esto, pero por ahora todo lo surreal de este mundo va a quedar guardado, Taehyun está viajando en un mundo fantástico donde nada le hace daño, rodeado del olor dulce de un príncipe, su tacto cálido extendiéndose por su cuerpo como un baño reparador, su jersey rosa mullido parece casi una cama perfecta.—¿Hyung? —lanza Taehyun a punto de desaparecer de la realidad.—¿Tienes menos de veintiuno? —pregunta Beomgyu de vuelta, sonriendo, sintiéndose bien. Ese chico que lleva en la espalda es como un niño.—Veinte, sí. ¿Está bien llamarte hyung?Beomgyu asiente, todo de él es como una droga para Taehyun, que se va desvaneciendo debido a una sobredosis.—Gracias.El susurro de pura sinceridad y dulzura de Taehyun destroza desde dentro el corazón de Beomgyu, como un intruso, y, confuso, avanza a través de la noche de Daegu. Beomgyu siente que ya no puede repetirse que Taehyun solo es un medio.

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Capítulo 6. Lo que me has dejadoLa puerta golpea con fuerza el marco donde se encaja y nadie cuestiona nada, ni siquiera se estremecen ya. Hace mucho tiempo que Beomgyu los acostumbró a esto, a su hambre, al ser oscuro en que su hermano lo convirtió. Para los amigos de la infancia del pequeño Choi es un tabú hablar de aquellos tiempos en los que Beomgyu era un chico dulce. Nadie va detrás, nadie se molesta en correr detrás del pelinegro y preguntarle, nadie intenta ya ofrecerle algo de amor. Hace mucho tiempo que Beomgyu ya casi nunca es esa persona. Beomgyu camina con tanta furia que su propia bolsa va golpeándole la pierna, pero no le importa. Está bastante cansado de no poder hacerlo bien en esa maldita clase. Está tan cabreado que está a punto de ir a partirle la cara a Suwoon. Va a casa, se ducha y, cuando está dando vueltas por la habitación llevando cosas de un lado a otro, sus ojos caen solos en el jersey rosa que está tirado de cualquier forma en la mesa. Beomgyu se acerca despacio, como si fuera la puerta a otro mundo, un ser mágico en su habitación, y lo coge, lo lleva a la cara y cada fibra le trae recuerdos de la otra noche, de un niño encogido en su espalda, llamándolo hyung como un niño llama a su padre.Beomgyu abre los ojos y lo tira al suelo, se pregunta qué cojones está haciendo. Se aleja de la mesa, caminando de espaldas hacia la cama mientras se frota la cara. Lleva días preguntándose a sí mismo qué es este apego por ese chico, por qué se siente tan raro, tan confuso. Es el medio que está usando su hermano para hacerle la guerra, es el blanco perfecto de esos matones descerebrados que no soportan a un chico de capital. Él solo tiene que ganar esta guerra, nada más. Beomgyu abre los ojos, empieza a verse superado por imágenes que no quiere recordar, alguien dentro de su cabeza le está diciendo que está salvando a ese chico porque le recuerda a él. Incluso con los ojos abiertos, en las retinas de Beomgyu persiste la imagen del cuerpo pálido de un chico pintado de decenas de tonalidades diferentes. Beomgyu se mira las muñecas, parpadea, en su mente está el recuerdo de una fuerza que no podía superar tirando de ellas, arrastrándolo hacia un lugar al que no quería ir. Sus muñecas duelen, duelen ahora como si estuviera sucediendo de nuevo, pero la realidad es que en su frágil cuerpo se ha grabado una sensación de dolor permanente.Su madre no dice nada cuando sale a la hora de la cena, no importa, probablemente lleven sin dirigirse al otro unos cuantos años ya. Ese chico no es como yo, se dice Beomgyu a sí mismo. Taehyun jamás va a experimentar las marcas que dolerán todos los días de su vida en su cuerpo. Beomgyu va a parar esto, va a ganar esta guerra, tiene que encontrar la forma de hacerlo, pero por alguna razón Suwoon no deja de ir detrás de él, acosando al chico cuando no lo ve. Beomgyu todavía no puede entender el que lo tiraran a un puto agujero en el suelo. Da algunas vueltas, cierra los ojos cuando se marea, cuando en las calles de determinado lugar todavía puede oír el eco de una voz de niño resonando.Sin que tenga tiempo de pensarlo su cuerpo se detiene. Su mente siempre encontró formas de llevarlo lejos, muy lejos del dolor. Beomgyu sacude la cabeza, se está diciendo a sí mismo lo increíble que le parece esto. Guarda las manos en los bolsillos y con una sonrisa tonta observa desde la distancia al chico al que sus ojos se han ido solos. Beomgyu se pregunta cómo es que todavía hay pistas de patinaje abiertas si ya es primavera.Taehyun, a pesar del terror que han hecho florecer de nuevo en él, decidió hacerle caso a Kai e ir de turismo. A decir verdad de camino a la compañía telefónica descubrió algunos sitios a los que realmente le gustaría ir, la pista de patinaje fue un amor a primera vista. No le ha dicho a Kai que lo tiraron a un hoyo, quiere hacerle creer que todo va tan bien como le dijo la última vez. Taehyun ha recuperado mínimamente algo de su seguridad, pero solo cuando las luces son brillantes y a su alrededor hay sonrisas amables. Estos días ha intentado concentrarse en sus clases, en hablar con sus compañeros, en ayudar en actuación, en beber los batidos y los cafés dulces que Kiwoo le compra. Ha seguido viendo a su príncipe favorito, siempre lo ve en algún lugar, pero cuando descubrió que seguían practicando el número del bastón se limitó a ir media hora en el momento de recoger en lugar de su hora mágica habitual. Para Taehyun es completamente insano ese Beomgyu que sus ojos insisten en perseguir. Se sienta a descansar un poco, los niños que patinan sin descanso le sonríen en cada vuelta. Echa la cabeza hacia atrás, respira una gran bocanada. Debería irse ya, no se había dado cuenta de lo oscuro que se ha puesto y el miedo dilata sus ojos, el nerviosismo se dispara como un chispazo por todo su cuerpo. Taehyun de un momento a otro no se siente nada bien.—Se te da bien.Taehyun está a punto de gritar, le está preguntando a su propio cuerpo dónde están las malditas alarmas, por qué no fue capaz de ponerse en tensión y decirle que alguien se aproximaba, que alguien iba a hablarle justo a su espalda, pero ¿cómo avisarle? Su cuerpo ya no considera al tigre un peligro, una fuente de daño, nadie del que deba huir, así que le ha dejado ser un chico normal unos segundos más. Taehyun se gira un poco, Beomgyu ya camina lejos de él, las manos en los bolsillos, y Taehyun no puede comprender esta actitud, esa forma de ser como si no le importara pero al mismo tiempo estando en todos lados, estando cuando lo llevaron al sótano y cuando lo tiraron a un hoyo, y tiene entonces las mismas dudas. ¿Cómo sabía dónde estaba? ¿Por qué siempre viene a salvarlo? Taehyun se pregunta cuál es el papel del pelinegro en todo esto, quién es Beomgyu en realidad. Cuando aterriza en este mundo surreal, su corazón late tan rápido que cree que si tose, podría escupirlo y Taehyun nunca ha sido un chico de exageraciones.Beomgyu intenta controlar su expresión incluso si ya está muy lejos, pero las comisuras de sus labios no dejan de temblar. Ha sido un poco travieso, está seguro de que ha disparado el corazón de ese niño, ¿cómo evitarlo? Se estaba moviendo tan bien, tan grácilmente, que Beomgyu se encontró a sí mismo caminando hacia allí, tenía que decirle lo bien que lo estaba haciendo, era una necesidad que no podía mantener más tiempo dentro de sí. Por una fracción de segundo piensa que le encantaría darle más sustos como esos, en la fracción siguiente su expresión es mucho más seria y Beomgyu vuelve a ser ese tigre siempre hambriento. Ese chico es un medio, se repite, y aprieta los puños dentro de los bolsillos, la cara de su hermano flotando entre el humo ante él. Voy a ganar esto, yo voy a ganar esto. Pero incluso si se miente, la mente de Beomgyu no puede estar tranquila ya.+×+Taehyun mira con extrema precaución la puerta de su propia habitación. Está completamente a oscuras de pie al lado de la cama y sus ojos son realmente grandes. Taehyun tiene muchísimo miedo. Jing ha entrado un par de veces a lo largo del día, Jing sigue sonriéndole con su sonrisa fea todos los días. Lo ha invitado a desayunar, estaba ahí cuando salió de la biblioteca el otro día, siempre le pregunta cómo le está yendo en actuación y el agujero en el cerebro de Taehyun es tan grande que no puede dormir ni una sola noche más en su propia habitación, pero al mismo tiempo tampoco puede huir. Tiene un miedo atroz de que Jing lo vea y entonces Taehyun no sabe qué podría pasar. Da unos pasos hacia delante, cree que es el momento, pero entonces oye algo, o quizá solo es una invención de su mente, pero ya no se siente capaz de avanzar. Espera un rato con el corazón completamente desbocado, los ruidos que cree oír lo están volviendo loco. En un arrebato sale disparado y no mira atrás mientras no deja de correr por el pasillo. No hay forma en que duerma ahí, en su cerebro roto se ha formado con perfecta claridad la idea de que no es nada seguro estar en el mismo sitio que Jing cuando no hay luces brillantes que lo protejan, que disipen el lado oscuro de esta escuela. Taehyun sigue corriendo, ya no es capaz de parar incluso si ve a alguien en la distancia y esa distancia se evapora en una décima de segundo ante los ojos borrosos del moreno. Esa persona que parece un fantasma en mitad de un pasillo vacío actúa como freno y ni siquiera rebota. Taehyun, aterrorizado, levanta los ojos, creyendo que es aquí donde se acaba su historia. En ningún mundo había estado tan aterrorizado, probablemente no recuerde ni por qué corre.Unos ojos oscuros y profundos lo atraviesan de parte a parte de forma tan física que puede sentirlo, así que jadea. Beomgyu no sabe qué hacer con esa masa histérica de nervios que está frente a él, le está sentando muy mal el aspecto aterrorizado que tiene Taehyunie, lo preparado que está para salir corriendo si lo toca, si dice cualquier cosa. Solo estaba de camino a algún lado y de repente algo potente y rápido impactó contra él sin que pudiera haberlo oído siquiera, pero no le duele, a Beomgyu ya no puede dolerle nada.—Bamgyu-hyung.Beomgyu no puede controlar a tiempo todo lo que se desboca su expresión, Taehyun está tan alterado que ha distorsionado un poco la pronunciación y lo que no sabe es todo el daño que acaba de hacerle al pelinegro, que mira hacia abajo como si pudiera enterrar en ese momento la avalancha de recuerdos que desestabiliza su cerebro, pero es demasiado tarde, va demasiado rápido, y a Beomgyu solo le queda rendirse ante imágenes de unos niños que corrían felices sin ser conscientes de que esas serían las últimas veces que se reirían, no había manera de saber que algún día uno de esos niños caería en una adicción muy oscura, una que hizo conocer al otro niño lo que era crecer asfixiado por el humo y un dolor que parecía interminable. Beomgyu abre los ojos, en todos los mundos ese nombre siempre le traerá recuerdos de cuando las cosas estaban bien, recuerdos de tiempos felices antes de que su hermano se viera arrastrado por las drogas y con ellas arrastrara también a Beomgyu.Taehyun mira alrededor, Beomgyu no está diciendo nada, Taehyun quiere correr de nuevo, cree que en cualquier momento Jing aparecerá y le dirá cosas que no quiere oír, hará una de sus mejores sonrisas para él. Taehyun es una masa de nervios mayor porque no sabe cómo explicar que ha sido un error de pronunciación, que lo siente, no entiende por qué la cara del príncipe ha cambiado de forma tan drástica, qué es este ambiente extraño. Está a punto de hiperventilar. Beomgyu lo mira a los ojos, intenta suavizar la mirada, y creyendo que es una especie de toque mágico coloca muy despacio la mano en el pelo de Taehyun. Beomgyu cree que es lo que funcionó la última vez. La última vez, piensa. La última vez llevaba un jersey rosa y ese niño absolutamente lo amaba, Beomgyu podía leerlo en cada centímetro de su cara.—No quiero dormir en mi habitación —suelta Taehyun a toda pastilla.Beomgyu puede leer con claridad el terror en sus ojos, intenta con todas sus fuerzas no apretar los dientes, no mostrarse tan fiero como quiere hacerlo. No quiere espantarlo, al contrario, Beomgyu siente que debe cuidar de ese niño. Creyendo que, de nuevo, está demasiado asustado para confiar en él, lleva la mano muy despacio a la muñeca del moreno y la rodea gentilmente con sus dedos. A pesar del miedo, Taehyun se estremece entero. El tacto amable de Beomgyu expande por todo su cuerpo una sensación agradable, como si estuviera durmiendo envuelto en su manta favorita.—Ven conmigo —pronuncia Beomgyu tan bajo que la vibración de su voz es como un pequeño terremoto. Taehyun se siente como si acabara de ser sacudido entero.Beomgyu se pregunta por qué se está haciendo cargo de él, por qué quiere hacerse cargo de él. Taehyun debería preguntarse qué hace Beomgyu en mitad de un pasillo cualquiera en mitad de la madrugada. Beomgyu lo lleva despacio hacia algún lugar, mirando cada poco hacia atrás para comprobar que Taehyun sigue ahí. La piel de Beomgyu es tan insensible que le cuesta demasiado sentir la muñeca del moreno entre sus dedos. Taehyun camina detrás de él empezando a sentirse ligero, hay algo bonito en la espalda del pelinegro, en su nuca y el pelo largo, en el piercing que lleva. Taehyun se pregunta dónde están sus otros pendientes. Baja los ojos hasta sus brazos, la forma delicada en que Beomgyu lo agarra, su radiante muñeca blanca. Taehyun se queda unos segundos atontado con su piel pálida y, cuando vuelve a este mundo, su corazón todavía late un poco más rápido de lo normal, pero todo en su mente se siente en calma.Taehyun se pregunta qué ha sido ese pequeño momento, se siente como si realmente acabara de venir de otro mundo. Un mundo donde existen los príncipes fantásticos, piensa con una sonrisa bonita, una sonrisa tonta. Sin saber de esta tranquilidad Beomgyu sigue conduciéndolo a uno de los estudios de baile, uno pequeño que conoce bien, que es casi suyo, al que nadie entrará a primera hora de la mañana. Taehyun lo sigue como un perro a través de los pasillos oscuros y no dice nada cuando salen del edificio residencial, cuando han bajado las escaleras de la mano porque estaba empezando a dolerle el hombro. Taehyun ha ido muy lejos atreviéndose a coger la mano de ese chico surreal y Beomgyu ni siquiera se ha inmutado, o eso es lo que ve Taehyun.La realidad es que Beomgyu sigue preguntándose por qué se está encargando tan bien de él, tal vez es porque va muy en serio con eso de que Suwoon no va a tocarlo mientras esté él. Beomgyu sabe perfectamente por qué Taehyun no quiere dormir en su habitación, así que va a encargarse de él. Solo es un paso para ganar la guerra, se dice como si pudiera creerlo. Beomgyu prefiere tomarse a Taehyun como un trabajo antes que permitir que alguien reviente la tapa de su hermético corazón. Su hermano no solo le dejó una infancia llena de traumas y colores, sino también una piel insensible y un corazón incapaz de sentir emoción por nadie. Al final de su adolescencia, Beomgyu nunca se dio cuenta de que su corazón había dejado de latir.Beomgyu abre el estudio, al fin y al cabo es donde iba a practicar, deja a Taehyun pasar primero y ese es el primer momento donde se sueltan sus manos. Beomgyu mira hacia sus muñecas cuando por un pequeño segundo percibe una extraña sensación en ellas, pero pasa tan rápido que no puede procesarla.—¿Quieres que encienda la luz? —pregunta de forma amable.Taehyun no sabe qué decir, empieza a comprender el lugar donde lo ha traído mientras camina hacia el espejo que cubre una de las paredes. Hay una luz muy tenue viniendo de algún lugar, es la que le permite intuir los altavoces en las esquinas. Termina por concluir que es un estudio de baile y para entonces Beomgyu ya ha cerrado la puerta y se ha sentado en el suelo, observando a Taehyun como un depredador.—¿Vas a bailar hyung? —pregunta Taehyun acercándose, pero mantiene la distancia. Por alguna razón se está poniendo nervioso.Beomgyu sacude la cabeza, se levanta y camina hacia algún lugar. Taehyun no puede ver bien, pero cree intuir unas colchonetas, así que rápidamente se acerca a Beomgyu.—No, no, no hace falta hyung, puedo dormir en el suelo.Beomgyu se gira para mirarlo, quiere burlarse de él, preguntarle si sabe lo duro que está ese suelo, pero cuando se encuentra con los ojos de Taehyun ya no es capaz de encontrar ni una sola de las cosas que tenía en mente. Están muchísimo más cerca que las otras veces, más cerca que en el pasillo aquella vez y más cerca que en el suelo después de sacarlo del agujero y Beomgyu mira tan de cerca los ojos grandes de Taehyun que por un momento siente que está en otra dimensión, que solo existen esos ojos. Cuando quiere recuperar la racionalidad, ya ha alzado la mano y casi, casi está tocando su preciosa cara de niño, están tan ridículamente cerca que es lo que debería hacer, acariciar sus malditas mejillas de una vez, quizá besarlo. ¿Besarlo?, se repite Beomgyu confuso y parpadea, cierra los ojos para procesar y salir del hechizo de Taehyun, de la atracción que le está generando, y así pasa a su lado. Beomgyu estaba tan enganchado que ni siquiera se dio cuenta de que Taehyun no estaba respirando.—Te dolerá la espalda —dice Beomgyu, preguntándose a sí mismo qué ha sido eso, qué cojones le está pasando a su cerebro.Es ese niño. Ese niño pone mi cerebro en blanco. Beomgyu no es un chico duro a propósito, solo es así, es la naturaleza que su hermano forzó en él, pero Taehyun lo hace ser de una manera que casi todos han olvidado ya, que incluso el propio Beomgyu ha olvidado. Beomgyu tiene amigos, muchos amigos, Beomgyu es capaz de ser amable, pero Beomgyu nunca ha tenido nadie de quien encargarse y eso está haciendo las cosas muy diferentes.—Está bien, puedo vivir con eso —acepta Taehyun girándose, tiene una sonrisa preciosa en la que Beomgyu se queda atrapado.Taehyun camina un poco, encuentra un lugar donde tumbarse y no molestar, Beomgyu se pregunta si Taehyun realmente cree que se va a poner a bailar con él ahí. Lo observa un buen rato en la distancia, inesperadamente siente algo muy dulce en su corazón que le hace sonreír. Se acerca, va a burlarse de él, Taehyun no ha dejado de variar el ángulo de sus brazos buscando una postura cómoda. Beomgyu se sienta al lado de su cabeza y Taehyun se queda quieto, como si pudiera ocultar todos los minutos que ha estado moviéndose. Taehyun se siente muy avergonzado de que Beomgyu haya visto todo eso.—¿Puedes venir aquí? Será más cómodo para ti.Taehyun levanta la cabeza, busca a Beomgyu y la luz tenue le permite ver su sonrisa burlona, la forma en que intenta disimularlo, pero sus labios tiemblan. Cuando se da cuenta de que Beomgyu le está ofreciendo sus piernas, el que tiembla entero es todo el cuerpo del moreno. Beomgyu lo mira a los ojos, tiene unas ganas muy tontas de acariciarle la cabeza como si así lo comprara. Está bien, solo está cuidando de mí, siempre está ahí, de alguna manera, quizá todo es un sueño, nada de esto importa, nada de esto tiene sentido aquí, piensa Taehyun en una secuencia que no tiene sentido. Se arrastra un poco sobre el suelo duro y con mucha timidez coloca su cabeza en el regazo del pelinegro.—¿Está bien así? —pregunta Taehyun atreviéndose a mirarlo a los ojos desde esa postura.Beomgyu asiente. A su corazón no le sienta bien la dulzura en la voz de Taehyun, en general ese niño no le está sentando bien, no le sienta bien pensar que la otra postura era abrazarlo, empujarlo contra su pecho y dormir como una pareja feliz que no tiene ningún maldito problema. Beomgyu se saca el jersey ante los ojos abiertos de Taehyun y lo coloca de almohada, después se echa. Quiere alejar pronto la imagen de la vergüenza floreciendo en las mejillas de Taehyun, lo insanamente adorable que es. ¿Por qué todo le está sentando tan mal a su indiferente corazón? ¿Por qué este apego? Taehyun no necesita muchos minutos para dormirse, todo se siente en paz ahora y realmente no quiere seguir dando vueltas en torno a lo que significa esto, por qué de alguna manera Beomgyu siempre está ahí, por qué siempre cuida de él. Cuando Taehyun se duerme, Beomgyu se incorpora y mira atentamente su dulce expresión y no puede evitar que sus dedos se vayan solos a su pelo suave. No ha pasado mucho tiempo desde que lo recogió en el pasillo, desde que vio el terror impreso en sus grandes ojos y ahora simplemente está durmiendo en su regazo, siendo tan inocente, tan dulce, tan el chico de capital que se perdió el primer día, el chico que patinaba sin ninguna preocupación, el chico sonriente que siempre está llevando cajas de un lado a otro, así que Beomgyu se pregunta una cosa, una que nadie va a responderle. ¿Qué le estás haciendo, Suwoon?

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Capítulo 7. PerdiendoBeomgyu se mira el espacio de torso que no cubre la camisa abierta. Suspira y piensa que probablemente no es el mejor día para llevar camisa. La abotona despacio y mete los bajos por dentro del pantalón. Definitivamente no es el mejor día para llevar ropa ajustada, para tener que pasar una tonta evaluación en la que todos estarán mirándolo. Se arregla el pelo, busca sus pendientes. Beomgyu se queda un rato mirando sus propios ojos en el espejo. Su cuerpo dispara un chispazo que le hace apretar los dientes y alejarse del borde del lavabo. Idiota, se llama a sí mismo. Es cierto, ya casi no puede sentir los golpes, pero no es una buena idea apretar su abdomen colorido contra nada. Vuelve a la habitación, se asegura de llevarlo todo y sale de casa. Su madre ni siquiera está en la cocina, simplemente no parece que esté en algún lado.Beomgyu no lleva del todo mal el día, no es difícil fingir que todo en su cuerpo funciona correctamente incluso si no lo hace. Va a sus clases, bebe el café de siempre y charla con sus compañeros, quedan un par de horas para la evaluación y Beomgyu no puede soportar por más tiempo la presión de la ropa sobre sus heridas. Decide perder un poco el tiempo en actuación, distraerse un rato, quizá ver a ese chico, aunque no es ninguna de las horas a las que suele ir. Beomgyu no estaba preparado para encontrarse a Suwoon y cuando Suwoon le sonríe, Beomgyu casi no puede contenerse a sí mismo de saltar a su cuello y destrozarlo como la bestia que es. Taehyun tiene miedo de las sonrisas de Suwoon, pero Taehyun todavía no ha visto su verdadera forma.—Beomie —saluda Suwoon acercándose.Los dos saben que Suwoon no tiene ningún derecho a ser así de cariñoso, Beomgyu no tiene a nadie que lo controle, pero no tiene derecho a lanzarse a matarlo, su cuerpo le lleva recordando todo el día lo que puede pasarle si no tiene cuidado.—Tan bonito como siempre —le regala Suwoon acercándose un poco más.Suwoon está tentándolo, está llevando a Beomgyu al límite sabiendo que no puede tocarlo, pero cuando toca la mejilla de Beomgyu, el pelinegro se desata y agarra la muñeca de Suwoon con fuerza. Suwoon sabe que si Beomgyu la dobla, puede partírsela.—No importa lo mucho que te arrastres, rata, nunca vas a comerle la polla a mi hermano —le suelta Beomgyu a escasos centímetros de su cara. La intensidad de sus ojos oscuros es una que nadie podría soportar.—Ohh, ¿qué hay con esas palabras, niño? Deberías medir lo que sueltas por esa boquita.Suwoon levanta la otra mano y atrapa la barbilla de Beomgyu con dos dedos. Beomgyu está a punto de abrirle la cabeza con la rodilla, ahí mismo, delante de unas puertas que cualquiera podría abrir.—Ya me ha golpeado, no puede hacerme más que eso. ¿Por qué te está salvando el culo?—Oh, vaya, ¿te hizo mucho daño? —pregunta Suwoon con una sonrisa maquiavélica que no intenta disimular, lleva los ojos por toda la carita de Beomgyu y sonríe un poco más— Cuánto lo-Beomgyu tira de la muñeca de Suwoon para estrellar su maldita cabeza en su rodilla, pero de repente sale despedido hacia atrás y Beomgyu necesita unos buenos segundos para comprender qué mierda acaba de pasar. Cuando procesa, Kiwoo está juzgándolo con unos ojos que solían ser amables y Beomgyu se lanza al maldito cuello de Suwoon, no puede soportar por más tiempo su sonrisa, pero es que Suwoon no puede dejar de sonreír si ha hecho caer en su pequeño juego psicológico a la bestia de Choi Beomgyu.—¡Beomgyu, Beomgyu! —grita Kiwoo intentando tirar del pelinegro hacia atrás.—Suéltame, voy a partirle sus malditos dientes.—¿Qué pasa, gatito? —se burla Suwoon acercándose— ¿Todo por ese chico de capital? Es él la razón por la que tu hermano ha vuelto a golpearte, no yo.Beomgyu no va a tolerar que Suwoon hable así de Taehyunie, así que está a punto de golpear a Kiwoo para soltarse. Beomgyu está muy fuera de sí ahora mismo. Para suerte de Kiwoo se acercan algunos chicos más, todos amigos de Beomgyu, y entre los cuatro que son retienen al pelinegro. Suwoon se planta frente a la cara de Beomgyu y lo mira directamente a los ojos. Todo de su sonrisa dice el monstruo que es Jing Suwoon.—Tú pierdes.Beomgyu le escupe a la cara. Está tan retenido que ni siquiera puede darle una patada.—Te voy a matar —le devuelve a Suwoon, quien se aleja después de limpiarse el escupitajo de Beomgyu.Como un animal, el pelinegro se queda un rato más agarrado, mirando al suelo hasta enfriar su cabeza y, cuando Suwoon está muy lejos, lo sueltan. No muchas personas pueden contar que han parado a Choi Beomgyu y sobrevivido después.—¿Qué te está pasando, tío? —le pregunta uno de ellos— Estás buscando que tu hermano te mate.—No puedes tocar a Suwoon —le recuerda otro.—Beomgyu —interviene Kiwoo con una voz más amable—, yo me encargaré de Taehyun, ¿de acuerdo? Solo te estás buscando problemas. Tu hermano está aquí ahora, ¿verdad? —Beomgyu asiente todavía mirando al suelo— Será mejor que te alejes de Taehyun hasta que vuelva a Seúl. Nosotros vigilaremos a Taehyun, tienes a Moon también, ¿sabes? Confía en nosotros, lo trataremos bien.Los demás lanzan sonidos para corroborar las palabras de Kiwoo y Beomgyu sabe de sobra que ninguno de sus amigos le haría daño a Taehyun, pero quizá nadie pueda estar todo el tiempo vigilándolo. En secreto, Beomgyu está aterrado ahora que su hermano está aquí, en Daegu. Beomgyu está muy seguro de que si va a por Taehyun, él va a perder todas las correas que atan al tigre y eso no acabará bien para ninguno de los tres.—¿Te ha hecho mucho daño? —pregunta Kiwoo apretando su hombro en un gesto reconfortante.Beomgyu recuerda los puños americanos que al final no usaron, su hermano sentado casi en un trono todo el rato enfrente, sonriendo con cada golpe. Beomgyu recuerda también todos y cada uno de los golpes, las varas, las voces, la cara de su hermano, sus órdenes, la forma en que de repente estaban golpeándolo en la oscuridad de Daegu, pero esta vez no hubo ningún mechero.—Estoy bien —resume Beomgyu, alza la cabeza y va tirando de la camisa hasta sacarla de los pantalones. Kiwoo redirige su atención al vientre blanco de Beomgyu, pero ya no puede encontrarlo blanco—. Solo tengo esto y algunos en los brazos.Kiwoo solo confía en Beomgyu a la mitad, pero tampoco va a presionarlo. Le revuelve el pelo como solía hacer en aquellos tiempos felices y le aprieta el hombro.—¿Venías a ayudarnos? Tenemos principiantes en esto del bastón —se ríe Kiwoo.—¿Está Taehyun?Kiwoo no puede entender el tono débil, el por qué Beomgyu lleva diez minutos pareciendo un cachorro.—No, vendrá más tarde —responde confuso.A Beomgyu eso le vale, así que pasa a su lado y empuja las puertas. Kiwoo mira a los demás y todos tienen los mismos ojos. Ninguno puede comprender por qué esta actitud, por qué el mayor de los Choi ha venido desde Seúl para golpearlo, y todos pueden ver que quizá Beomgyu no vaya a ganar esto.+×+—Te lo estoy diciendo en serio, tu madre no deja de llamarme. Me pregunta todos los días por qué todavía no has vuelto a casa. Por favor, cógele el teléfono, aunque solo sea una vez.Taehyun decide rendirse, Kai ha llegado al punto de suplicarle. Es cierto, debería volver a Seúl, hace muchas semanas que llegó a Daegu. Taehyun se pregunta desde cuándo no quiere volver a Seúl, desde cuándo pensar en Daegu no le causa dolor. Todavía tiene miedo de dormir en su propia habitación y sigue temblando cada vez que Jing le habla, tiene miedo cuando está solo en la escuela, cuando va de una clase a otra, pero ahora hay mucha más luz que cuando llegó, ahora se rodea de gente que brilla y de sonrisas amables, ahora es un ambiente sano para su mente desequilibrada.—Se lo cogeré, pero no va a preguntarme qué tal me va —responde Taehyun al final.Kai sonríe, eso es cierto, los dos saben cómo es la señora Kang, pero Kai no puede aguantar ni un solo día más las decenas de llamadas que le hace preguntándole por qué Taehyun no la llama.—Así que, ¿cómo es eso de que no has vuelto a verlo? —Kai saca a la luz un tema que Taehyun abrió en mensajes pero que no han tenido tiempo de explorar.Taehyun repentinamente se pone nervioso y se pasa la mano por la nuca. Está caminando de un edificio a otro, a plena luz, hay mucha gente que podría ver el rojo de sus mejillas, así que intenta calmarse.—Creía que tu príncipe estaba en todos lados para ti —se burla Kai y Taehyun, de forma infantil, le dice que la próxima vez no le dice nada. Desde hace un tiempo Kai no deja de referirse al pelinegro como su príncipe—. Oh, venga, dime, ¿por qué no está? ¿Lo has espantado?Taehyun definitivamente se sonroja. En su mente ha aflorado la imagen de una espalda bonita, un brazo blanco guiándolo en la oscuridad y la forma en que sus manos encajaban una en la otra bajando las escaleras. Beomgyu ofreciéndole sus piernas para dormir, el jersey de Beomgyu debajo de su cabeza cuando se despertó y el pelinegro no estaba por ningún lado.—Taehyunie~ —pronuncia Kai de forma juguetona. Taehyun lleva un rato sin responder a ninguna de las cosas que le está diciendo.—No lo sé, pero ya no lo veo.—Quizá es eso, que tú no lo ves —sugiere Kai. A Kai empezó a parecerle un poco sospechoso el hecho de que Beomgyu estuviera en todos lados, así que cree que Beomgyu sigue en todos lados, solo que Taehyun no lo ve.—Quizá está ocupado, Kai, hay otros muchos chicos que tampoco he visto estos días.El aire frío eriza la piel de sus brazos y Taehyun mira al cielo oscuro. Desde hace unos días un clima horrible golpea las ventanas de la escuela.—Voy a entrar en la biblioteca, te llamo de noche ¿vale? —dice Taehyun con una voz dulce.Kai está de acuerdo y se despiden, Taehyun pone el móvil en silencio entrando en la biblioteca. Acordó hacer un trabajo con una de sus compañeras, así que está haciendo su parte de investigación. El viento fuerte no deja de golpear las ventanas y hay una lluvia desagradable que no para mientras Taehyun camina entre las estanterías, cuando se detiene a leer extensamente alguno de los libros. De repente, hay un sonido potente que Taehyun no puede comprender y las luces temblequean de forma real, como si un pequeño temblor sacudiera el edificio entero. Las luces parpadean, Taehyun mira por la ventana y el cielo es aterrador, pero entonces algo gris se desliza por el cristal hasta cubrirlo y la oscuridad se cierne sobre la biblioteca. Taehyun entiende que se ha ido la luz, pero no comprende qué es eso que suena y las cosas que van tapando las ventanas. El generador de emergencia activa las pequeñas luces que están colocadas de forma estratégica sobre algunas estanterías, Taehyun camina en busca de una cara conocida, quizá algún otro compañero también se encuentre realizando el trabajo. No tarda mucho en desistir y una ligera incomodidad baña su cuerpo tenso como sudor frío. Taehyun no se siente nada cómodo cuando este mundo surreal no irradia brillo.Taehyun se asusta como un niño cuando ve aparecer a Beomgyu a su lado, realmente acaba de hacer su aparición como un fantasma y el cuerpo de Taehyun nunca avisa a su dueño de que un tigre se aproxima a su espalda. Lleva días sin ver al pelinegro y ahora simplemente se ha dejado caer por ahí con la capucha de la sudadera calada y las manos en los bolsillos. Taehyun siempre se atonta cuando ve a Beomgyu caminar de esa forma, sin embargo, es capaz de percibir que algo no va del todo bien, Beomgyu no está mirándolo aunque se acerca a él y se sienta en el suelo, hay algo extraño emanando del pelinegro y a Taehyun no le gusta esta rara sensación de incomodidad. Creía que con su príncipe surreal se sentía seguro. Beomgyu se echa, Taehyun no puede comprenderlo. Taehyun no va a saber que Beomgyu está cruzando la línea por él, que está maldiciéndose por ponerlos en peligro a los dos pero sobre todo a Taehyun.—Hyung —llama Taehyun sentándose—. ¿Qué es eso que ha sonado?Es muy tonto, pero Taehyun estaba teniendo un debate importante dentro de su cabeza pensando cómo podría preguntárselo. Beomgyu, aprovechando que le está dando la espalda, sonríe. Taehyun le parece encantador, adorable y encantador, y se pregunta si ese niño nunca deja de preguntar. Taehyun siempre está preguntándole todo tipo de cosas a Kiwoo.—Es el sistema de protección ante temporales de la escuela —responde de forma escueta. Beomgyu tiene que ocultar lo bien que le está sentando la voz dulce de Taehyun.Taehyun lo mira y de repente siente que duele. Es algo que ha pasado otras veces pero que ha ignorado y en esta ocasión no puede ignorarlo porque se siente débil, inseguro, desprotegido. Hace tiempo que Taehyun se pregunta por qué Beomgyu tiene estos cambios de humor tan extremos cuando se trata de él, por qué a veces actúa indiferente y otras es dulce y lo cuida. La primera vez que se encontraron, sin saber quién era el otro realmente, en la cabeza de Taehyun se produjo una gran conmoción: ese chico que lo ayudaba era tan dulce y tan amable y cuando estaba a punto de irse lo retuvo y le dijo que era de la capital, que tuviera cuidado, y lo dijo con una voz completamente diferente. Ahora que sabe que el desconocido y el príncipe del baño son la misma persona Taehyun atraviesa la misma confusión e intentaba pasar por encima, ignorar que le hacía daño, pero ahora que se siente tan vulnerable le está haciendo mucho daño y no encuentra las fuerzas para hacer como que no nota sus cambios en la forma de tratarlo.Taehyun se abraza las rodillas, todavía puede oír el viento golpear muy fuerte las paredes del edificio, Beomgyu está echado justo ahí, de lado, dándole la espalda, Taehyun todavía piensa acerca de su indiferencia, otros días su dulzura. ¿Por qué a mí? Taehyun se pregunta de nuevo las mismas cosas que en sus primeros días y recuerda una vez más el momento en que se estrelló contra las taquillas de metal, los empujones en las escaleras, las sonrisas de Jing. Taehyun tiembla un poco, se mira los tobillos. Su cuerpo recuerda las sensaciones que experimentó mientras lo arrastraban al sótano, lo que pensó cuando vio a Beomgyu ahí, por qué estaba Beomgyu ahí. ¿Por qué está en todos lados? Ahora que lo tiene tan cerca quiere preguntarle, quiere sacar de su garganta las dudas a las que nunca ha dejado de dar vueltas, pero en lugar de eso el agobio y la inseguridad sacan un sonido extraño, un sollozo quizá, y Taehyun empieza a llorar.Beomgyu podría haberse dormido incluso si el viento suena como si ahí fuera hubiera un huracán. La biblioteca, aunque a oscuras, sigue siendo un lugar cálido y su cuerpo todavía duele mucho, duele más cada día que pasa, así que lo que le sorprende es seguir despierto. A Beomgyu no le está sentando bien el silencio incómodo, esta forma de tratar al niño, y su mente no puede descansar porque no deja de pensar que está poniéndolo en peligro, pero lo vio desde lejos y no vio a nadie que pudiera hacerse cargo de él, sí en cambio a las ratas tontas seguidoras de Suwoon, la rata mayor. Beomgyu sigue despierto e incluso aunque el ruido que está haciendo Taehyun sea casi imperceptible Beomgyu puede escucharlo llorar y en su cabeza se abre un gran debate acerca de si debería reconfortarlo o no. Beomgyu no quiere abrazarlo y podría fingir que está dormido, que no se está enterando, pero su corazón no puede pasar por encima de esto.Sin decir nada, se incorpora haciendo el menor movimiento posible y pasa el brazo por los hombros de Taehyun, le frota el brazo muy, muy despacio. Beomgyu siempre ha tratado a Taehyun muy despacio. Taehyun se sobresalta, nunca está preparado para que el pelinegro intervenga en su espacio, y se tensa muchísimo. Beomgyu está a punto de alejarse, Beomgyu siempre cree que aterroriza demasiado a Taehyun. El pelinegro gira la cabeza, mira al moreno bajo su ala, viéndose tan pequeño como aquella vez frente al armario, y le entran unas ganas que no sabe cómo frenar de apretarlo contra él, besar su pelo suave. Besarlo, se repite, es la segunda vez que pienso eso. Cuando Beomgyu está confuso consigo mismo, Taehyunie levanta la cabeza y definitivamente no puede con la belleza surreal del tigre. Busca sus ojos, necesita sus ojos oscuros como oxígeno y cuando Beomgyu lo mira, el mundo de Taehyun se para y Taehyun encuentra toda la calma que necesitaba.Beomgyu está cayendo en un pozo y mentirse no va a salvarlo esta vez.Taehyun cree que lo han conectado a un enchufe y ni siquiera se ha enterado, por alguna razón de repente siente decenas de chispas saltando en su piel como conejos y electrificarlo entero. Se siguen mirando a los ojos, Taehyun conoce esos ojos, así que no debería ser esa la causa de su revolución. A Taehyun le lleva casi todo el momento comprender que Beomgyu está acariciando su mejilla con el pulgar y con ese tonto gesto Beomgyu los está condenando a los dos. Cuando el pelinegro se ve superado por el bonito calor que acaricia su dedo, aparta la mano de la carita de Taehyun y también los ojos. El tigre siempre hambriento no encontraba la manera de no tocar sus malditas mejillas si estaba tan cerca, si no dejaba de mirarlo con esos ojos grandes que lo meten de cabeza en un agujero negro del que no sabe salir.—Gracias —pronuncia Taehyun tímidamente y quiere acurrucarse contra el hombro de Beomgyu como haría un animal agradecido por el cariño de su dueño.Beomgyu no puede aceptar que le dé las gracias cuando está creando todo un infierno para él. No quiere separarse de forma brusca, pero tiene que separarse de forma urgente de lo adorable que es ese maldito niño, de sus mejillas rosas, del cosquilleo que le produce su voz dulce, así que deja caer el brazo a su espalda y se aleja un poco, se levanta. Beomgyu no puede soportar los ojos con los que Taehyun lo mira.—Esto durará un tiempo —dice retrocediendo unos pasos, mirando hacia las ventanas tapiadas para evitar sus ojos.Taehyun ni siquiera asiente, está confuso de nuevo, Beomgyu estaba siendo un chico terriblemente dulce, ¿por qué se aleja? ¿Por qué esta indiferencia? ¿Por qué te vas? Le pregunta a un príncipe que ya le da la espalda. Taehyun no puede apartar sus ojos de él, sigue intentando comprenderlo, Taehyun se siente inseguro de nuevo. Beomgyu es perfectamente consciente de que acaba de alimentar a esas ratas, de que le ha enseñado a todo el mundo todo lo que le importa ese chico. Todo lo que me importa, se repite. ¿Por qué me importa? Beomgyu recuerda que estaba en una guerra, de repente parecía que lo había olvidado, que los ojos de Taehyun realmente lo habían transportado a otro mundo. Beomgyu se aprieta el abdomen y duele tanto que deja de respirar. La guerra. Ese chico solo es un medio y lo he lanzado al campo contrario, estamos muertos, tengo que hacerlo mejor. A Beomgyu no le importa que su hermano vuelva a golpearlo, no importa si vuelve a dejarlo tirado en la calle como basura, sangrando e incapaz de levantarse, es diferente si tocan a ese chico y Beomgyu les ha enseñado a todos cómo hacerle perder la guerra.

----- CHAPTER BREAK -----

Capítulo 8, pt1. No te entiendo: quiero parar esto—Cálmate, tus amigos irán, ¿verdad? Ellos podrán cuidarlo.A Beomgyu eso no le vale, se está preguntando desde cuándo necesita proteger tan fuerte a ese niño. Sigue dando vueltas por su habitación, esa que lleva sin pisar días, pero en la que todo sigue igual. Después del pequeño y tonto evento de la biblioteca, Beomgyu no abandonó la escuela, no quería arriesgarse a que su hermano lo cazara en la noche de Daegu. Beomgyu no le tiene miedo, pero su cuerpo débil no podría defenderse y no está para más golpes. Kiwoo mira a Beomgyu caminar de un lado a otro, no sabe qué más decirle para que se tranquilice.—Suwoon no tiene tantos amigos en canto y danza —prueba con una cosa nueva y Beomgyu se para.—Suwoon solo necesita pagarles para que le hagan caso. ¿Por qué cojones tiene que ir esa rata?Beomgyu da una patada a uno de los muchos trastos que ocupan espacio en el suelo de su desordenada habitación. Se sienta en la cama un rato, se ha mareado y necesita pensar con la cabeza fría. ¿Por qué ni siquiera ha sido capaz de pensar ni un solo plan desde que comenzó esto? Solo se ha limitado a proteger a Taehyun y de todos modos siempre llega tarde.—Tu hermano ha vuelto a Seúl, no puede pasarle nada malo a Taehyun —interviene Kiwoo una vez más acercándose a Beomgyu.—Puede pasarle de todo. Son tres malditos días en un lugar mucho menos controlado que aquí.Kiwoo le da la razón en eso. En los campamentos siempre suceden cosas desagradables. Beomgyu ni siquiera pensaba ir este año, pero tres días de jornadas intensivas de canto y danza es un evento que no puede desaprovechar.—Probablemente esté con sus amigos, no va a pasarle nada —sigue diciendo Kiwoo—. Vamos, levántate, tienes que arreglarte un poco.Kiwoo se acerca y, cuando le pone la mano en el hombro, Beomgyu se derrumba sin que lo esperara. El pelinegro agacha la cabeza y la hunde entre sus piernas, enterrando también las manos en el pelo. Kiwoo le acaricia la cabeza como solía hacer y se queda en silencio, esperando a que Beomgyu le cuente sus problemas como el chico perdido que siempre fue.—No consigo pensar nada para acabar con esto —suelta Beomgyu desesperado, tirándose del pelo. La imagen de Taehyun le da mucho dolor de cabeza—. Quiero que Suwoon deje de cargárselo y que esos imbéciles dejen de golpearlo, pero solo estoy vigilándolo y siempre llego para recoger la basura que han dejado. Dime —suplica Beomgyu levantando la cabeza, buscando en Kiwoo la guía que siempre fue—, ¿cómo paro esto? Estoy perdiendo, no se me ocurre nada, nada.—Shh.Kiwoo se va agachando y cubre a Beomgyu en un abrazo protector. Kiwoo probablemente sea la persona que más detesta al mayor de los Choi, él convirtió a Beomgyu en esto, en una bestia violenta que cuando pierde su piel, deja detrás de sí a un chico jodidamente dulce y profundamente perdido. Desde que se encendió el primer mechero, Beomgyu siempre ha estado perdido.—No puedo tocar a Suwoon o estaré muerto —continúa Beomgyu agarrando con fuerza la espalda de Kiwoo—, no sé por qué Suwoon se ha convertido en alguien tan intocable para mi hermano, pero si no puedo tocarlo, no puedo hacer nada, no puedo ganar esto, estoy muerto.La voz de Beomgyu se va cortando y va soltando su miedo a cachos. Kiwoo se muerde el labio. Esto es lo que ha dejado un hermano que se perdió en la adicción.—Encontraremos la manera, vas a ganar esto, ¿vale? Esto se va a acabar.Kiwoo le acaricia la cabeza a Beomgyu, lo dice en serio, lo desea de verdad y no se refiere a esta tonta y complicada guerra, sino a todas las guerras. A Kiwoo le gustaría encontrar la forma de parar los enfrentamientos entre los hermanos Choi porque de alguna manera siempre acaban con alguien sangrando.—Me acerqué a él, estamos muertos —relata Beomgyu agónicamente, empezando a ahogarse con la mezcla de su respiración desesperada y el agua de sus lágrimas.Kiwoo sigue acariciándolo, Kiwoo muy a menudo se pregunta por qué el mayor de los Choi encuentra la mayor diversión de su vida en torturar a su hermano pequeño, en hacerle la vida imposible. ¿Por qué ir a por Taehyun? ¿Por qué torturar así la mente de Beomgyu? Por qué truncar la vida de un niño que solía ser el ser más dulce del universo, pero nadie puede responderle a eso.+×+Mientras hace la maleta Taehyun piensa que quizá debería volver a Seúl, no hay casi ningún objeto personal en su habitación y ahora las cosas parecen estar bien, así que quizá debería decorarla un poco. También debería renovar el armario, pero cuando piensa en su madre ninguna de esas cosas importa. Con una sonrisa de genuina felicidad cierra la maleta y mira alrededor. Es increíble lo que está a punto de pasar. ¿Tres días en un campamento para aprender de reconocidos profesionales? Esto es su sueño, está ahí delante otra vez. De repente ya no es eso tan oscuro y dramático en lo que se convirtió al llegar a Daegu.—Taehyun.O quizá estaba equivocado, quizá todo era tan fantástico que olvidó las sorpresas que esconde este mundo surreal.—¿Ya estás listo?Taehyun se gira, no quiere hacer la pregunta obvia de si Jing también va, pero necesita asegurarse. Jing tiene una sonrisa radiante esa mañana.—Tengo que asegurarme de que ya estáis todos.Quizá no venga, quizá solo está despidiéndonos, piensa Taehyun y finge que está bien y que puede sonreír.—Sí, ya estoy listo —responde. Quiere pasar a su lado, dejarlo plantado en el pasillo, pero Taehyun jamás pasará justo al lado de Jing. Tiene la sensación de que Jing lo empujará contra la pared.—Perfecto. Vámonos entonces.Taehyun está a punto de repetir ¿vámonos?, pero ni siquiera es capaz de hablar, está procesando que Jing va a ir a un campamento intensivo de tres días, que Jing va a atormentar sus noches tres días más. Taehyun tiene una idea de cómo es un campamento, un espacio abierto, habitaciones compartidas, mucho, mucho espacio sin control, sin lugar para esconderse y Jing realmente está yendo. Taehyun está a punto de colapsar.—¡Taehyun! —exclama una alegre voz femenina desde el otro lado del pasillo.—Las chicas no pueden entrar aquí —responde Jing contrariado.Jing se estaba alimentando como sádico de la cara blanca de Taehyun.—Tontas formalidades, solo venía a recogerlo —dice ella aproximándose y cuando está a punto de coger el brazo de Taehyun, Jing le da un manotazo.—Las “tontas formalidades” te van a costar una sanción. Cuando volvamos, tendrás el parte debajo de la puerta —suelta Jing incapaz de lidiar con su propia voz. Está tan, tan molesto que un simple manotazo no le basta, necesita hacer algo más grande para liberar su energía.—Vale bien, haz lo que quieras, pero ahora nos vamos —sentencia ella y tira de Taehyun, quitándolo de delante de Jing—. ¿Has cerrado la puerta, Taehyunie? —pregunta con amabilidad.Taehyun sacude la cabeza, está en shock todavía. Ella palpa amistosamente su ropa y se detiene cuando avista las llaves sobre el escritorio, así que entra en la habitación, se hace con ellas y cierra la puerta, después coge el brazo de Taehyun y se aleja con él. Jing simplemente no puede esconder su cara de demonio contrariado.—¿Te estaba molestando? —pregunta ella de camino al ascensor— No le hagas caso, es un pesado.Taehyun sonríe, pero ya no puede estar tranquilo. Había pensado en esos tres días como una ocasión para desconectar, para poder volver a dormir bien, para estar alejado del daño que Jing le hace, que otros chicos le hacen, pero ahora Jing también va a ir al que sería su paraíso y Taehyun no sabe cómo tomárselo.—¿Quieres que nos sentemos juntos? —pregunta ella de forma amable. Su brazo sigue enlazado al de Taehyun y caminan como una dulce pareja hacia el autobús. Sus amigas están esperando el momento para preguntarle de dónde ha sacado semejante bombón.Taehyunie asiente, se va sintiendo mínimamente mejor. Tiene que mentalizarse de nuevo para aprovechar esto, pero su mente ya está acostumbrada a tenerle miedo a Jing, así que no puede avanzar.—¿Sueles escuchar música? —pregunta ella mientras esperan su turno para guardar el equipaje.Taehyun asiente, piensa que tiene que empezar a entablar conversación de forma apropiada. Es cierto, le tiene miedo a Jing, pero siempre le tiene miedo y si mira alrededor el sol está brillando y hay mucha, mucha gente reunida alrededor de los autobuses, hay muchas conversaciones, mucha gente que tiene ganas de empezar esto, de pasárselo bien, así que en este mundo brillante Jing, ahora, no va a darle miedo. Por primera vez mira a su amiga, una compañera de clase y con quien está haciendo el trabajo que lo llevó a la biblioteca aquel día. Sonríe, se echa el pelo hacia atrás y se suelta para quitarse la chaqueta. Esa preciosa sonrisa de un chico bonito acaba de matar a todas esas personas que lo estaban mirando.—Podemos hablar si lo prefieres —sugiere Taehyun mirándola a los ojos.Hablan un poco mientras siguen esperando, probablemente haya muchas personas celosas de ella. Tiene toda la atención de un chico bonito que se ríe de vez en cuando, que se va a sentar junto a ella en un viaje que durará un par de horas, que está interesándose por sus gustos musicales y lo que espera de este campamento, la lista de cosas que le gustaría hacer, pero entonces Taehyun levanta la cabeza por primera vez y ya ni siquiera puede llegarle la voz de la chica, se siente como si todo se ensordeciera y ya no pudiera percibir nada de este mundo. A lo lejos, cerca de otro de los autobuses, el sol está pegando en unos brazos pálidos y lo hace parecer un vampiro, la camiseta holgada negra los hace todavía más blancos, como a Taehyun le gusta, y Taehyunie piensa que es la primera vez que lo ve con pantalones deportivos. No, se corrige inmediatamente, la segunda. Taehyun recuerda que la primera fue en la biblioteca, cuando estaba echado a su lado, cuando me abrazó. Sus mejillas quieren ponerse algo rosas, un poquito más si piensa que recuerda todos los trajes con los que ha visto a Beomgyu, todos los conjuntos están pasando por su cabeza mientras lo ve brillar bajo el sol como el príncipe que conoció en un baño.Ahí, lejos, de perfil, con su ropa cómoda y una bolsa colgando de su hombro, las manos en los bolsillos, puede ver la forma de su bonita garganta porque tiene la cabeza ligeramente apuntando hacia arriba. Como si esperara a alguien. Y entonces Taehyun cae en la cuenta de que está ahí, al lado de un autobús, de lo que significa eso, y sus mejillas se encienden tontamente. Taehyun recuerda que siempre está en actuación, pero este campamento solo es para canto y danza, recuerda también que cuando descubrió que era el mismo desconocido del primer día estaba cantando.—Taehyun, ¿me oyes? Voy a guardar tu maleta, ¿vale?Taehyun conecta de nuevo con este mundo y asiente confuso, ni siquiera ha ubicado la cara de su amiga, que lo deja perdido en sus cosas mientras guarda las maletas de ambos. Una vez acomodados en sus asientos, ella le da un codazo amistoso y emplea un tono juguetón para preguntarle.—¿Qué mirabas?—No, nada —miente Taehyun apoyando el codo en la ventana, cubriendo su mejilla rosa con la mano.Intenta localizar a Beomgyu, pero desde ese ángulo no puede verlo.—Si me lo dices, quizá pueda ayudarte —insiste ella abrochándose el cinturón. Taehyun la mira con curiosidad—. He invertido bien estas semanas y ya conozco a mucha gente en esta escuela, así que ¿quién es? Dime. Quizá la conozca.Taehyun se lo piensa, pero al final lo descarta. No va a hablar del chico que le gusta en un autobús lleno hasta el techo.—¿Es un chico? No voy a juzgarte, puedo ayudarte también. Conozco a los mejores chicos de este lugar —dice ella más bajito y acercándose un poco.Taehyun la mira sorprendido, pero todavía no hay confianza para hablar de estos temas, así que le pregunta si está bien escuchar música un rato. Taehyun también rechaza su ayuda por otra razón: el misterio de ese príncipe tiene su encanto. Antes de cerrar los ojos vuelve a verlo, hay una chica que se ha lanzado a él y está rodeando su cuello con sus pequeños brazos, está muy de puntillas y no lleva ninguna maleta. Taehyun sonríe, no le molesta, no. Bueno, quizá un poco, quizá se está preguntando cómo es ser abrazado por ese chico, sentir toda su calidez, recibir un abrazo abierto. Taehyun ha estado en su espalda, ha dormido en sus piernas, ha estado bajo su brazo, pero después de esos cariñosos contactos Beomgyu es indiferente, así que quedan algo empañados, duelen un poco en el necesitado corazón de Taehyun. Cuando el autobús arranca, Taehyun tiene los ojos cerrados. Tres días, se dice a sí mismo, déjate llevar solo tres días. Su cerebro se va apagando, esta es la primera vez que duerme apropiadamente desde aquella noche en un pequeño estudio de baile.+×+Taehyun se tira en la cama agotado. Solo pudo entrar para dejar la maleta, luego pasaron todo el día fuera haciendo actividades, atendiendo a clases y aprendiendo la mecánica del campamento. Su adorable cabaña está en uno de los extremos y tiene la suerte de que le ha tocado una de las pocas que es individual, aunque Taehyun no sabe si considerarlo suerte. Está solo, alejado de sus conocidos en una cabaña solo para él y está seguro de que Jing tiene las llaves, al fin y al cabo está ahí para cuidar de los alumnos. Taehyun se sienta, mira alrededor, alcanza el móvil de la mesita y le escribe unos mensajes a Kai resumiendo un poco lo increíble que ha sido el primer día. Taehyun no esperaba que ya el primer día empezaran tan fuerte, pero ahora entiende el nombre de jornadas intensivas. El día ha estado bien, ha hecho un sol brillante, pero ahora que la oscuridad está al otro lado de esa puerta se siente un poco inseguro. Mira hacia ella, está pensando cómo puede bloquearla, no hay ningún sitio al que pueda huir para dormir. Taehyun se pregunta desde cuándo tiene este miedo cuando cae la noche y piensa que quizá desde que lo arrastraron a un sótano y lo ataron. Está tan cerca de la puerta que se asusta cuando alguien llama. Taehyun definitivamente no va a abrir esa puerta.—Taehyun, ¿puedes abrirme?Taehyun siente con perfecta claridad cómo todas sus venas se agitan y piensa que no puede abrirle la puerta a su crush con las mejillas rojas. Beomgyu, una vez más, piensa que Taehyun tiene demasiado miedo para abrirle, apenas pudo verlo un par de veces en todo el día y han sido muchas horas sin ese chico dulce. Beomgyu, en mitad de sus clases, se dio cuenta de que necesitaba a Taehyun y justo ahora delante de su puerta quiere abrazarlo. Beomgyu solo se siente muy débil, todas las sonrisas de Taehyun que pudo ver eran como flechas directas a su corazón desangrado, todo lo feliz y cómodo que estaba, su bonita voz, sus adorables saltitos, su forma de llevarse el pelo hacia atrás, de dejar la chaqueta resbalar por sus brazos. Beomgyu se da la vuelta, está bien si no quiere abrirle, quizá debería ser más amable, la próxima vez debería decirle que solo quiere encargarse de él. Cuando Taehyun deja de estar paralizado, se da cuenta de que acaba de no abrirle la puerta al chico que le gusta, así que se pregunta qué coño está haciendo. Cuando la abre, Beomgyu ya camina lejos.—¡Beomgyu-hyung! —llama Taehyun saliendo un poco— ¡Hyung!Taehyun lo llama de forma tan adorable que Beomgyu se está arrepintiendo de haber ido. Se gira, se acerca caminando con las manos en los bolsillos, haciendo un verdadero destrozo en las neuronas de Taehyun y, sobre todo, en su capacidad de procesamiento.—¿Puedo pasar? —pregunta parándose a unos cuantos pasos del moreno.Una alarma se dispara de forma tardía en el cuerpo de Taehyun, pero no porque le tenga miedo a Beomgyu, sino porque no podría soportar estar en un espacio tan pequeño con él. Sin embargo, el cerebro de Taehyun ya no funciona correctamente y entra en la cabaña, indicándole así al pelinegro que puede entrar. Cuando Beomgyu entra, se siente como si acabara de meter al lobo feroz en casa.—¿Te has duchado? —pregunta Beomgyu.Taehyun no puede mirarlo bien, está algo cohibido, y desde luego no puede entenderlo. ¿Por qué nunca puedo entenderte? Taehyun se pregunta qué hay con este tema de conversación.—No, iba a hacerlo ahora —responde muy perdido.Beomgyu camina hacia el baño. Está ahí para encargarse de Taehyun, solo que no sabe expresarlo. Quiere quedarse con él para que nadie le haga daño, quizá dormir juntos en esa cama. Quizá abrazarlo de verdad, piensa arrepentido de lo que ocurrió en la biblioteca. En realidad Beomgyu se ha dado cuenta de que no tiene caso estar alejado de ese niño si empieza a gustarle mucho verlo, disfrutar de su compañía. Han sido muchas semanas de cuidar de un chico herido y Beomgyu nunca ha cuidado de nadie, así que empieza a rendirse al apego. Cuando Beomgyu entra en el baño, Taehyun es una masa de nervios detrás de él.—Puedes dejar la ropa ahí —indica Beomgyu señalando una cesta.Taehyun agradece que alguien le explique cómo va esto, nunca ha ido a un campamento, así que no sabe muchas cosas, pero al mismo tiempo se está preguntando si Beomgyu pretende que se duche delante de él. Beomgyu sale un momento, se queda de espaldas. Taehyun se pregunta si esto va en serio. Beomgyu tiene los ojos clavados en la puerta, esperando el momento en que Suwoon entre. No le importa si su hermano lo mata, pero mientras viva no va a dejar que Suwoon se acerque a Taehyun, nunca más.Taehyun comienza el proceso para ducharse, se siente tan extraño, como si empezara a flotar hacia otro mundo. Mientras el agua baja por su cuerpo mantiene los ojos clavados en Beomgyu, paseando por su bonita espalda. Taehyun empieza a pensar que es una de las más bonitas que ha visto en su vida. No puede ver sus brazos blancos, lleva un cárdigan que le queda jodidamente bien, pero sí puede ver su pelo largo, los pendientes, el piercing y hay algo muy surreal en estar duchándose con el chico que le gusta ahí enfrente, de espaldas. Taehyun se pregunta qué está pasando por la cabeza de Beomgyu.Taehyun cierra el grifo, se seca ahí mismo y se pone la ropa interior, se está preguntando qué viene ahora. Pasa al lado del pelinegro de camino a la habitación y le entran muchas ganas de tocarlo, de pasar la mano por su espalda, y es tan difícil contenerlas que pasa casi corriendo. Se va vistiendo demasiado avergonzado, siente una rara tensión en el aire, que Beomgyu lo está mirando de reojo, y antes de que se dé cuenta hay una lenta caricia dibujando formas en su espalda y Taehyun prefiere dejar de respirar a sentir la revolución que parte desde el toque de Beomgyu hacia cada rincón de su cuerpo. Taehyun se pregunta por qué de repente el pelinegro está acariciando su espalda, así que se gira para mirarlo, no puede con los escalofríos que le producen los dedos de Beomgyu jugando con el agua que se desliza por su piel. Taehyun necesita comprender por qué está pasando esto, quiere que deje de hacerlo si luego va a ser indiferente, pero ni siquiera puede encontrarse a sí mismo cuando mira hacia atrás y se encuentra el rostro de Beomgyu cerca, tan cerca que Taehyun pierde por completo el sentido. Beomgyu sigue trazando formas mientras se miran a los ojos y Taehyun se queda completamente enganchado de su belleza surreal, de sus largas pestañas, sus grandes, oscuros y profundos ojos, sus labios rojizos. Beomgyu lo está mirando con tanta atención que Taehyun se queda atrapado como en un laberinto. ¿Por qué yo? Por qué ese chico que nunca pudo comprender se ha fijado en él, por qué está pasando este momento, por qué esos ojos oscuros son para él, por qué, por qué, por qué. Taehyun se está perdiendo en el laberinto que ha creado su tonto flechazo.Pero Taehyun mira hacia delante de repente y estornuda y el momento pasa y Beomgyu lo agradece. Como un idiota estaba enganchado del moreno. ¿En qué momento no pudo resistir más las ganas de jugar con el agua de su espalda? Es más, ¿en qué momento le entraron ganas de acariciarlo? Beomgyu estaba viendo las marcas de los moratones y quería tocarlo, quería cuidarlo. No esperaba que el moreno se girara, no esperaba que ese niño bonito algún día se le pusiera tan cerca y es todo un milagro que Beomgyu no haya acariciado sus mejillas de nuevo, que no lo haya besado. Se levanta de la cama, estaba sentado en su maldita cama detrás de él acariciando su espalda, y camina hacia la puerta. Beomgyu se pregunta a sí mismo qué le está pasando. A Taehyun le vuelve el miedo y quiere pedirle que se quede, pero le da demasiada vergüenza. Beomgyu quiere encargarse de él, pero está yendo demasiado lejos demasiado rápido.—Buenas noches —dice y casi dice Taehyunie, pero lo guarda a tiempo.—Buenas noches, hyung —responde Taehyun empezando a sentirse abandonado—. Y gracias —añade deprisa.Beomgyu cierra la puerta y se sienta justo delante y eso es algo que Taehyun no va a saber. Cierra los ojos, agacha la cabeza, por primera vez está pensando que quizá, quizá un poco de humo es todo lo que necesita para sacarse a ese niño de la cabeza.

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Capítulo 8, pt2. No te entiendo: quién hace daño a quién—¡Eh, mira eso! Podríamos ir allí, ¿qué te parece?Taehyun hace visera con su brazo desnudo, sigue la dirección que indica su amiga que, de hecho, ya está corriendo hacia allí. Es el segundo día, el día grande, están en un pequeño descanso donde pueden hacer esas cosas de su lista de deseos. Ninguno de los dos ha ido antes a un campamento y este es tan especial que definitivamente hay muchas cosas que quieren hacer. Se alejan con precaución de la zona de las cabañas, internándose en el bosque, Taehyun mira cada poco hacia atrás, no le gustaría alejarse demasiado. De todo el rato que lleva ahí ha pasado el noventa por ciento junto a esa chica y Taehyun cree que ya puede afirmar que es su primera amiga de verdad de Daegu. Ella no es de Daegu, es de Ilsan, y está en esa escuela cumpliendo un sueño también. Han hablado sobre su novio, sobre cómo lo dejaron, sobre música, sobre lo que quieren ser. El resto de sus amigas todavía le tienen envidia y es completamente normal. Puede que Taehyun no lo sepa, quizá no sé de cuenta, pero Beomgyu no es el único chico surreal.—¿Puedes subirme? —pregunta ella mirando hacia Taehyun. Tiene la sensación de que el moreno está en sus mundos una vez más. Muy a menudo se pregunta qué son esos mundos.Taehyun enfoca de nuevo, observa el árbol y asiente, así que se acerca para ayudarla a subir. Ella realmente no tiene ninguna intención con el moreno, se da cuenta de lo bonito que es, de lo agradable que es y a veces no puede manejar su dulzura, pero eso es todo. Cada vez que lo ve sonreír se acuerda de ese chico callado de las primeras clases, lo asustado y nervioso que parecía por todo. Es difícil asimilar que es el mismo chico que está subiéndose a un árbol junto a ella, disfrutando de la calidez del sol y de una experiencia única. Cuando están sentados en la misma rama, observan el campamento y Taehyun no puede describir la sensación que experimenta su corazón. Es tan agradable ver todo ese suelo ahí abajo lleno de gente corriendo, bebiendo, charlando, caminando, gente desperdigada sentada, compartiendo experiencias acerca de cómo está siendo esta oportunidad única, gente conociéndose, gente besándose, gente cantando, practicando, hablando un poco más con los amables profesionales que responden a todo el nerviosismo de unos chicos jóvenes que sueñan con un futuro brillante.—Se está bien aquí —dice ella cerrando los ojos a la suave brisa que les viene de frente.Taehyun la mira detenidamente un par de segundos, asiente despacio y saca el móvil.—¿Te apetece escuchar una canción? —pregunta mirándola de nuevo.Ella abre un ojo, asiente, se relaja de nuevo escuchando el suave sonido del aire correr entre las hojas. Realmente es muy agradable estar ahí. Taehyun saca los cascos que siempre lleva en el bolsillo delantero de los pantalones, con cuidado coloca uno en la mano de Yuna y ella automáticamente lo coloca en su oído, no pasan muchos segundos hasta que la música comienza a sonar.—¿El volumen está bien? —pregunta Taehyunie de forma amable.Ella asiente, en este momento no le importa si le rompe el tímpano. Los dos cierran los ojos, escuchan la canción que escogió Taehyun y Yuna sabe por qué le preguntó si quería escuchar una canción de repente: es simplemente una canción perfecta para este momento. Sienten a alguien pasar corriendo debajo de la rama en la que están sentados, todavía pueden oír todo el bullicio del campamento. Taehyun abre los ojos, si tan solo pudiera encontrar a Beomgyu sería fantástico, pero incluso aunque pueden ver todo el campamento desde ahí no puede encontrarlo, no puede verlo por ningún lado. Taehyun ha intentado no pensar demasiado acerca de lo que ocurrió anoche.—¿Qué hacéis ahí arriba? Es muy peligroso. ¡Yuna te voy a sancionar! ¡Bajad ahora!Taehyun casi se cae de cabeza, está temblando de la cabeza a los pies al reconocer inmediatamente la voz de Jing y, al abrir los ojos, lo ve mirándolos con una cara muy desagradable desde abajo.—¡El descanso se ha terminado! ¿Me has oído Yuna?—Qué pesado —dice ella en voz baja y abre los ojos, lo primero que mira es a Taehyun—. No le hagas caso, es un amargado.Taehyun intenta sonreír, de alguna manera le encanta la personalidad de su amiga, pero aunque Yuna sea tan desenfadada nunca sabrá cómo es Jing Suwoon bajo la máscara.—Intentaré bajar yo primero —le dice a Taehyun y le devuelve el casco—. Me ha encantado la canción. ¿Me la pasas luego?Taehyun asiente, ve cómo se empieza a desplazar para bajar del árbol y Jing no hace nada por recogerla cuando no se agarra adecuadamente y casi se cae directamente al suelo, pero acaba aterrizando en los brazos de un chico que literalmente ha aparecido de la nada. Yuna abre los ojos y ve al chico guapo que la ha recogido. Está bastante bañado en sudor, pero su pecho amplio huele muy bien.—¿Ya habéis acabado de hacer el tonto? —pregunta Jing al recién llegado mientras este baja a Yuna al suelo.—Deberías agradecérnoslo en lugar de decir que hacemos el tonto. Podríamos habernos quedado aquí y atronar a todos con la música.Taehyun, empezando a bajar del árbol, está maravillándose con todas esas personas que son capaces de replicarle a Jing. El chico deja a Yuna a salvo y se echa el pelo sudado hacia atrás. Música, sudor, ropa holgada y una pequeña cadena como collar es todo lo que necesita Taehyun para pensar que quizá sea de danza. Taehyun resbala en el mismo punto que Yuna, quizá un poco más cerca del suelo, y Jing se lanza a poner sus manos en el bonito cuerpo del moreno, pero alguien lo empuja con fuerza hacia atrás al chocar con él y Yuna ya ha ido rápido a sostener a Taehyun mientras recupera el equilibrio.—Ah, Suwoon, siempre en medio como la mierda —dice el chico que ha empujado a Jing.—¿Puedes bajar, chico? —pregunta otro acercándose.Taehyun asiente, solo necesitaba recuperar el equilibrio.—Mierda la que vais a fumaros al río —replica Jing liberando su demonio interior. Estaba a punto de tocarlo, era la ocasión perfecta, pero esos chicos a los que tanto odia tuvieron que aparecer en el momento preciso.—Bueno, como la que tienes tú en el antro que tienes por habitación —le replican y se escuchan unas cuantas risas.Taehyun se pregunta si esto está pasando de verdad. Termina de llegar al suelo con la ayuda de Yuna y mira alrededor. De la nada, hay un grupo numeroso de unos nueve chicos en ese espacio concreto, todos sudados hasta arriba y con ropa holgada.—Si encuentro un solo plástico de vuestra mierda os sancionaré —dice Jing y pierde todo el control cuando Beomgyu termina de llegar—. Vaya, pero si el capo estaba con vosotros también.Jing está golpeando donde más duele y por eso tres o cuatro chicos avanzan hacia él, para interponerse entre su sonrisa de puro odio y los ojos oscuros del tigre. Taehyun mira alrededor un poco confuso, se está poniendo tenso al notar el cambio en la atmósfera y Yuna está a punto de agarrar su mano. Los dos perciben con claridad el clima de enfrentamiento y, entonces, Taehyun ve a su pelinegro favorito y todo de su aspecto está matándolo, definitivamente su cerebro no va a sobrevivir a esto. Manos en los bolsillos, cabeza ladeada y una cinta en su pelo largo, húmedo, su lengua asomando entre los labios rojos, toda la palidez de sus brazos expuestos embobando a Taehyun.—Eh —dice uno de los chicos que se ha acercado a Jing, empujándolo un poco con el pecho—, no te pases.—¿Qué pasa? ¿Ahora tienen que defenderte, Beomgyu-yah? —escupe Jing.—Taehyun, vámonos de aquí —pide Yuna en voz bajita. No le gusta lo que está a punto de pasar.Beomgyu empieza a caminar con las manos en los bolsillos, se acerca a donde Taehyun y Yuna presencian incómodos el enfrentamiento entre un monstruo y una bestia y pasa muy, muy cerca de su niño bonito, tanto que cuando Beomgyu lo mira Taehyun entra en modo automático porque no puede funcionar por sí mismo. Taehyun nunca va a poder con la belleza surreal del tigre. Jing mira a Beomgyu, lo reta, está provocándolo mucho más de lo que Beomgyu puede aguantar y precisamente lo hace porque sabe que puede hacerlo.—¿Ni siquiera puedes decir adiós? Niño maleducado —lanza Jing y su sonrisa se expande tanto al oler cómo Beomgyu revienta que no puede controlarla. Taehyun está viendo por primera vez al verdadero Jing Suwoon.Los amigos de Beomgyu también lo notan, Jing está yendo demasiado lejos, así que caminan muy rápido hasta la espalda del pelinegro y lo empujan hacia delante para evitar lo que es evidente que está a punto de pasar.—Vámonos —dice Yuna y coge la muñeca de Taehyun, aprovechando este momento para escapar de Jing.Taehyun simplemente necesita procesar muchas cosas.Un par de horas después y muchas cosas en las que mantener la cabeza ocupada Taehyun está sonriendo de nuevo. Bebe su batido dulce a través de la pajita y se ríe de nuevo, están en una charla abierta acerca de canto, técnica vocal, improvisación. Yuna sonríe a su lado. Están en un pequeño grupo, es una actividad optativa, hay muchos otros que han tomado este momento como tiempo libre. Taehyun ha intentado no pensar en lo que ocurrió en el bosque, no quiere procesar el hecho de que Jing y Beomgyu tienen algún tipo de relación por cómo Jing le ha hablado, Taehyun no quiere volver a recrear esa sonrisa de Jing. Yuna tiembla de repente a su lado y centra su atención en ella.—¿Tienes frío? —le pregunta Taehyun en voz baja.—Está un poco fresco.Taehyun se quita la chaqueta y se la ofrece, ella la coge pero mira a Taehyun, le pregunta si está bien, Taehyun dice que sí. Cuando Yuna se está cubriendo las piernas con la chaqueta larga de Taehyunie, al moreno le llega el turno para cantar un poco y, apenas a unos metros de ahí, a su espalda, hay un chico dulce mirándolo. Beomgyu descansa apoyado contra un árbol sin ningún disimulo, va bebiendo de la pajita de su vaso mientras escucha la charla destinada a los alumnos de canto. Beomgyu está realmente cansado, sus amigos lo ayudaron a que los monitores de las actividades no descubrieran esos momentos en los que simplemente no podía respirar. Han bailado muchísimo hoy, han tenido muchas pruebas físicas y muchas prácticas, pero es una gran oportunidad. A veces hay profesionales que vuelven a por un determinado alumno justo cuando acaba los estudios. El aire frío revuelve su pelo recién lavado y abre su chaqueta larga, Beomgyu va vestido como todo un chico dulce. Cierra los ojos, Taehyunie está cantando, así que por un instante va a dejarse llevar por su voz dulce, estable, impresionante. Beomgyu siente todo lo que se ha erizado su cuerpo.—¿Estás vigilándolo? —pregunta alguien a su lado— Realmente deberías hacerlo. Suwoon está muy raro hoy.Beomgyu abre los ojos, bebe su café y mira a su amigo, también duchado y cambiado, los de danza todavía tienen más actividades después de la cena. Beomgyu ve también el mechero y el cigarrillo.—¿Puedo? —pregunta su amigo siendo muy delicado— Puedo hacerlo más tarde, ya lo sabes.—No, está bien, creo que me vendrá bien —responde Beomgyu cansado y mira hacia Taehyunie de nuevo.Pero su amigo ya no tiene ninguna gana de encender el cigarrillo. Al contrario, mira muy preocupado a Beomgyu y le aprieta el hombro.—Eh, ¿estás bien? ¿Te duele mucho?Su amigo mira a Beomgyu detenidamente, Beomgyu suspira y se apoya contra el árbol, cierra los ojos. La verdad es esa, que le duele mucho, pero que también está muy perdido.—Solo estoy cansado. Enciéndelo por favor.Incluso aunque Beomgyu diga que está bien si lo enciende, no quiere encenderlo, fumar no es la mejor idea cuando se trata de Beomgyu, pero se rinde ante su aspecto cansado y lo frágil que parece. Después de escuchar el mechero, Beomgyu se llena los pulmones de un humo que siempre odió.—¿De verdad no podemos cargarnos a esa rata de mierda? —pregunta su amigo, arrojando la ceniza a un lado como si escupiera.—Mientras no toque al chico, va a seguir vivo.—Ya, ¿y si lo toca? Tú lo has visto, nosotros lo sabemos. Lo está destrozando.Beomgyu hincha sus pulmones, necesita mucho más humo, empieza a marearse, su cabeza empieza a flotar, a moverse, a sentirse rara, en realidad se siente como en casa. Su amigo nunca debió encender ese cigarrillo. Beomgyu recuerda sus propios chillidos, la sensación de su piel siendo quemada, sus débiles muñecas siendo arrastradas. Las varas, los puños, el daño. Incluso aunque su amigo lo intenta, Beomgyu ya no puede volver aquí.<Tú pierdes>. <Eh, ¿qué es eso?> <¿Lo quieres? ¿Quieres probar? Toma, pruébalo>. <Pruébalo>. <Pruébalo>. <¡¡Aléjate de eso!! ¡¿Qué coño te crees que estás haciendo, pedazo de mierda?! ¡¡Es mío!!>. Todo es tuyo, siempre te lo has llevado todo. Todo. Siempre te lo has llevado todo. Siempre soy yo el único que pierde. Todo, te lo has llevado todo.+×+Taehyun termina de ducharse, es inevitable recordar lo que ocurrió hace veinticuatro horas, cuando Beomgyu apareció en su puerta y le enseñó a ducharse, cuando se sentó detrás de él y comenzó a jugar con el agua de su espalda, cuando se miraron a los ojos tan cerca que podrían haberse besado. Se sienta en la cama, mira alrededor, esta es la última noche aquí. Le escribe a Kai, tiene que contarle lo increíble y fantástico que ha sido su día, se pasa la camiseta por la cabeza. Es lo suficiente tarde para ir directamente a dormir. Han tenido algunas actividades extra y ha dado un paseo con Yuna para ver las estrellas. Taehyun recuerda con una sonrisita esos segundos que estuvo esperándola frente a la puerta de su cabaña mientras se cambiaba con unos pantalones largos. Mira hacia la puerta e inesperadamente se encuentra a Jing. Jing está dentro de su cabaña. Taehyun se pregunta cuándo ha entrado de lleno en una película de terror, no puede explicar el miedo que siente de repente viendo a Jing entrando tan cuidadosamente en su cabaña. Un escalofrío recorre toda la espalda de Taehyun y lo deja paralizado.—¿Por qué esa cara? —pregunta Jing acercándose— Solo venía a comprobar que estabas bien. ¿Cómo va el campamento? Los de canto tenéis un día ajetreado.Jing avanza, el miedo no deja a Taehyun pensar racionalmente. Jing tiene una sonrisa que no puede esconder, los de danza están muy ocupados con sus actividades nocturnas, no habrá nadie que salve al moreno ahora, nadie que lo humille e interrumpa sus planes. Jing no ha podido sacarse de la cabeza la imagen de Taehyun bajando del árbol, el lugar donde él iba a poner su mano. Taehyun no puede creerse que esto le esté pasando a él. Empezó a verlo, quizá más bien a intuirlo, tenía una ligera intuición de lo que Jing quería hacerle, la razón por la que la mente de Taehyun empezó a considerar no seguro dormir en su propia habitación.—¿Te has quedado ronco? —pregunta Jing mirando alrededor— ¿Hay algo que no vaya bien?Jing se afloja la corbata, Taehyun piensa que esto definitivamente no está pasando, no puede ser cierto, todo este tiempo su corazonada no podía ser cierta, no puede ser eso lo que Jing quiera de él. Completamente en pánico Taehyun contempla a Jing avanzar hacia él. Jing no tuvo en cuenta la otra cara del miedo. Como un animal que sabe que está a punto de morir, Taehyun sale disparado sin ver nada y Jing casi lo agarra. Jing no puede creerse que Taehyun haya sido capaz de moverse. Taehyun no sabe a dónde está yendo, corre en línea recta hacia el bosque, está completamente fuera de sí y Jing, como el depredador que es, está corriendo detrás a toda velocidad, persiguiéndolo en una noche realmente oscura. Taehyun no está viendo nada, pero oye los pasos de Jing detrás de él, escucha voces en algún lado y no para incluso si distingue como una especie de muro al que se va acercando a toda velocidad. Taehyun está absolutamente aterrado.—¿Qué es eso?—¡Beomgyu, cuida-!Beomgyu recibe todo el impacto de un cuerpo que ha ganado muchísima velocidad y cada uno de sus coloridos moratones rompe de nuevo la conexión que lleva el oxígeno a sus pulmones. Beomgyu se queda en blanco por unos segundos muy largos y lo increíble es no haberse caído, pero está agarrando muy fuerte la espalda de un niño aterrado.—Corre, llévatelo de aquí —dicen sus amigos, colocándose delante de ellos a modo de barrera.Beomgyu asiente, coge la mano de Taehyun y se lo lleva corriendo, Taehyun sigue corriendo detrás de él. Beomgyu no comprende, está corriendo hacia su cabaña sosteniendo la mano de Taehyun muy fuerte, no sabe por qué Taehyun está tan en blanco, de dónde venía corriendo en mitad de la noche. Cierra la puerta con llave, enciende la luz y sin pensarlo mucho coge la carita de Taehyun entre sus manos y mira hacia sus ojos desenfocados.—Taehyunie —pronuncia con muchísima dulzura—. Yo no voy a hacerte daño. ¿Me oyes?Beomgyu piensa que si Taehyun está demasiado aterrado, tienen un problema. Mira detenidamente sus ojos y sin poder pararlo acaricia sus mejillas con los pulgares.—Ven aquí, conmigo —pronuncia Beomgyu en voz baja, sumergiéndose en sus ojos—, aquí estás a salvo, te lo prometo.Beomgyu se va inclinando, acaricia sus suaves mejillas y lo mira profundamente a los ojos.—Taehyunie —pronuncia una vez más, cada vez más bajo.La mente de Taehyun regresa a un estado normal y es una sensación tan rara que Taehyun jadea, parpadea, por primera vez ve lo que tiene delante y sus mejillas explotan de un momento a otro. Se está preguntando por qué la cara de Beomgyu tiene que estar tan, tan cerca. La suavidad de su tacto, lo bonito de sus ojos. El corazón de Taehyun se siente tan cálido, son todo sensaciones tan agradables que Taehyun encuentra el camino hacia la calma de nuevo.—Aquí no va a pasarte nada —dice Beomgyu una vez más, controlándose todo lo que jamás se ha controlado en su vida, pero es por el bien de Taehyun. Es insano ese aspecto, el rojo de sus mejillas, su carita de niño, Beomgyu tiene que retener las ganas que tiene de ir un poco más lejos.Taehyun asiente, se acerca un poco más, Beomgyu intenta no alejarse de forma brusca, intenta con todas sus fuerzas dejarle hacer lo que necesite hacer. Taehyun va a parar a su hombro, rodea la espalda de Beomgyu con sus brazos. Beomgyu mira al niño que está abrazándolo y cierra los ojos. Se está rindiendo justo ahora. Acaricia con cariño el pelo de Taehyun y apega su cabeza a la del moreno. Por este momento, solo por este momento, se dice a sí mismo como una excusa tonta. Solo está recogiendo lo que han dejado, una vez más, empieza a cansarse de esto, se está preguntando seriamente por qué no puede ir a por Suwoon.—Lo siento. Siento que siempre tengas que encargarte de mí, hyung.Beomgyu creía que su corazón era a prueba de daño, pero esa voz de Taehyun lo rompe en trozos y Beomgyu se deja llevar por sus emociones desbordadas. Aparta a Taehyun hacia atrás con delicadeza y acuna su cara de nuevo.—No lo sientas, no dejes de venir a mí, yo no voy a hacerte daño.Taehyun sonríe, mira hacia abajo, le hace gracia pensar que su belleza surreal le hace bastante daño, el no entender sus cambios de humor también le hace daño, su indiferencia, cuál es su papel en esto, así que pensando en esas cosas Taehyun retrocede y por primera vez es el pelinegro quien no puede comprender. Jing le hace daño, Jing le causa auténtico pavor, pero pensar en que después de esta dulzura Beomgyu va a ignorarlo de nuevo es algo que no puede afrontar, así que necesita alejarse de él.—No te preocupes, hyung, estaré bien ahora. Adiós, buenas noches.Taehyun quiere salir, pero Beomgyu ha cerrado con llave.—¿Hyung? —pregunta Taehyun girándose y ve a Beomgyu completamente quieto.Beomgyu está procesando que ese chico acaba de hacerle daño. Beomgyu ha descubierto que su corazón no era invencible.—¿Quieres salir ahí fuera? —pregunta Beomgyu con una voz baja, oscura, y empieza a caminar hacia Taehyun.Taehyun tiembla un poco. Por alguna razón se siente inseguro y eso lo descoloca. Creía que con Beomgyu estaba a salvo.—¿Quieres salir? —pregunta Beomgyu de nuevo cuando Taehyun no responde.Taehyun se encoge un poco contra la puerta. Beomgyu le está dando miedo.—Por favor, quédate aquí esta noche.Taehyun quiere llorar, es todo tan surreal. ¿Por qué esos ojos?, se pregunta, ¿por qué me está pidiendo esto? Taehyun intenta comprender por qué esa voz, por qué esta actitud débil, necesitada, por qué Beomgyu le ha cogido la mano con tanta delicadeza que es simplemente precioso. ¿Por qué está haciendo esto? En su confusión Taehyun asiente y se deja llevar por Beomgyu, que apaga la luz al lado de la puerta. Lo que Taehyun no sabe es que Beomgyu está tan perdido que necesita ahogar este tonto ser emocional en un humo mucho más potente que el de un simple cigarrillo, uno que solo se encuentra en Seúl.

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Capítulo 9. TúTaehyun se deja caer en la cama, está algo cansado de dar vueltas por su habitación. Escucha en silencio lo que Kai está diciendo, Kai sabe que está escuchándolo. Taehyun suspira, se sienta, mira hacia la puerta y la mesa que ha puesto delante.—Deberías intentar preguntarle, Taehyunie. Esta confusión solo te hace daño.—No sé si quiero seguir detrás de él, Kai.—Escúchame —suelta Kai casi a bocajarro, no le gusta cómo de roto suena su dulce Taehyunie—. Solo intenta preguntarle, quizá no es lo que pare-—¿No es lo que parece? Tiene que haber una razón para que siempre esté ahí y no creo que sea por casualidad.Kai suspira, resopla un poco, no sabe cómo hacerle ver a Taehyun que solo tiene que preguntarle, solo tiene que intentarlo. Kai realmente cree que Beomgyu no es un mal chico, no es el origen de todo el daño de Taehyun en esa escuela. Taehyun simplemente ya no quiere saber nada, nada de su indiferencia, de por qué siempre está allí donde mira, de cuál es su relación con Jing, por qué Jing sonríe así, por qué Jing estaba en su habitación la segunda noche del campamento.—¿No te gustaría tener un poco más de su lado dulce?—No —responde Taehyun casi cortante, totalmente seco. Cierra los ojos, por alguna razón se está frustrando demasiado, su príncipe surreal le hace algo más que daño—. Kai, él me ignora. Cree que puede tratarme bien cuando él quiere y luego está en todos lados y siempre me pegan por su culpa.Taehyun acaba gritando y Kai no reconoce a ese chico que está perdiendo los papeles por completo.—Taehyun —pronuncia Kai con una voz más baja—, duerme un poco, te vendrá bien. Te llamo luego.Sin darle un segundo más a esta llamada, Kai pulsa el botón de colgar y deja a Taehyun respirando fuerte solo al otro lado. Taehyun mira el móvil, bufa, lo arroja a algún lado del colchón y luego se arroja él con frustración, el móvil bota y Taehyun lo escucha caer al suelo y le da sinceramente igual. No quiere esto, no quiere seguir huyendo de Jing, no quiere más noches donde tiene que ir a dormir lejos de su propia habitación. Quizá debería volver a Seúl, piensa volviendo en sí, quizá me vendría bien alejarme de esto unos días. Taehyun abre los ojos, se queda mirando al techo, lo que no quiere decir en voz alta es que necesita alejarse de la belleza surreal de un príncipe que conoció en un baño, alejarse también del daño que le hace un tigre que no puede comprender. Cierra los ojos despacio. Seúl. Taehyun se esfuerza, pero ya no puede recordar a qué olía Seúl. En su mente persiste el dulce olor de un chico del que debería desengancharse pero del que realmente no quiere alejarse.+×+Taehyun se detiene, tiene que parar un poco antes de seguir bajando las escaleras de camino a la lavandería de la residencia. Debería tener más cuidado, debería hacer la colada de día, pero si Jing abusa de él encima de una lavadora ya no puede importarle. Continúa, su cuerpo es tan traidor que ya ni siquiera dispara alarmas. Taehyun lo agradece, no puede soportar una sola sensación más sobre su piel. Incluso aunque todo le da muy igual ahora mismo, se asoma con cautela antes de entrar a la lavandería y realmente, realmente tiene muchísimas ganas de arrojar la cesta o quizá golpear su maldita cabeza contra la pared, pero en cambio cierra los ojos, hace un esfuerzo por calmarse y respira despacio. Después, va directo a una lavadora. Va a ignorar que Beomgyu esté bailando en la maldita lavandería. No habrá sitios, piensa Taehyun completamente enfadado. Quiere estar enfadado, pero saber que su chico favorito está ahí bailando le pone flojo.Beomgyu mira sus papeles, retoma algunos pasos y de vuelta a los papeles, su música es la única lavadora en marcha en toda la lavandería, al menos hasta que ve pasar como una mancha a un chico moreno que va directo a encender otra. Beomgyu no le quita los ojos de encima, no puede si aparece de repente y lleva esa actitud, una bonita chaqueta larga. A Beomgyu realmente le desagrada la forma en que Taehyun lo ignora, Beomgyu ya no sabe cómo sentirse si se trata de ese chico. No hay forma en que Taehyunie lo sepa, pero no es el único que necesita volver a Seúl.Taehyun se queda de pie en frente de la lavadora y sabe de sobra que se ve ridículo, pero no quiere mirar a Beomgyu, no quiere ni sentirlo, escucharlo bailar, no se merece su atención. Beomgyu no va a dejarlo escapar tan fácil, está clavando sus ojos oscuros en su perfil, como si Taehyun tuviera la culpa de algo. Estos no son ojos dulces, Beomgyu no está siendo ese chico que podría ser el novio perfecto, pero no está acribillando a Taehyun, solo está descargando su rabia contra los moratones que sabe que hay debajo de esa preciosa chaqueta. Sabe eso que ocurrió hace unos días, Moon se lo dijo, y Beomgyu tuvo que ser encerrado en su propia habitación para no ir a destrozar el cuello de Jing Suwoon. Taehyun no está llevando nada bien los ojos de Beomgyu sobre él.—¿Han vuelto a golpearte? —escupe Beomgyu de la nada.Y Taehyun quiere chillarle, arrojarle la maldita cesta a la cabeza. Taehyun ha perdido la suya por completo. En su mente cree firmemente que Beomgyu no tiene ningún derecho a preguntar eso cuando es su culpa, si volvieron a golpearlo después del campamento es por algo que ha hecho el pelinegro, Taehyun está convencido, así que al borde de soltar toda su historia recapacita lo mínimo para ignorar a Beomgyu. Beomgyu lo sigue observando, necesita que le diga que sí, que lo verbalice, no sabe de dónde sale esta tonta necesidad. Cuando Beomgyu se levanta, Taehyun se tensa muchísimo, como si Beomgyu fuera Jing, como si fuera uno de los chicos que lo golpearon. Desde hace unos días estar detrás del príncipe del baño ya no es una cosa bonita, Taehyun ya no lo quiere.Taehyun cierra los ojos, tiene muchas ganas de golpear a Beomgyu, pero cuando Beomgyu se acerca, se pone demasiado flojo, su corazón podría oírse por encima de la vibración de las lavadoras. Beomgyu es un chico surreal, seguro que puede oír cómo ha puesto a Taehyun. El moreno casi jadea, de un momento a otro las manos del pelinegro están quemando toda la piel de sus hombros y bajando por los brazos al igual que su preciada chaqueta. Cuando cae al suelo, Taehyun está temblando entero, se ha erizado por completo. Si Beomgyu lo toca ahora, probablemente desaparezca de este mundo.Beomgyu observa los feos moratones que se esparcen por cualquier lado en la piel del niño bonito, Moon intentó suavizarlo con la versión que le dio. Aprieta los dientes, quiere tocarlo, acariciar esas marcas que duelen tanto, delinear cada uno de los colores que tiñen sus preciosos brazos, pero cuando ve su propia mano a punto de alcanzarlo, se agacha y recoge la chaqueta. Beomgyu es consciente de que si permanece más tiempo cerca de ese chico perderá la cabeza. Le devuelve la chaqueta, vuelve a su sitio, a seguir practicando sus pasos mientras se hace la colada de un amigo que le prestó ropa. Taehyun lo mira completamente en shock, no comprende nada de lo que acaba de pasar y probablemente nunca comprenda los complejos pensamientos que atraviesan la mente del pelinegro, pero esto acaba aquí, Taehyun está mandando esto a la mierda justo ahora.—¿Por qué yo? —pregunta al borde de las lágrimas volviendo a centrar su atención en la ropa que gira— ¿Por qué me está pasando esto a mí? ¿Por qué estás en todos lados? —pregunta casi gritando, mordiéndose el labio para no llorar. Taehyun ya no puede controlar esto más tiempo.Cierra los ojos, se limpia los párpados aguados y mira a Beomgyu de frente. No quería saberlo, no quiere conocer ese lado dulce con el que Kai lo tentó. Taehyun no necesita un chico que solo es dulce cuando tiene el día mientras a él lo golpean y acosan sin que todavía pueda comprender, pero al final no puede retenerlo dentro de sí más tiempo, llegó a su límite después del último golpe. Taehyun de alguna manera se había acostumbrado a los empujones y el terror que le produce Jing, pero nunca podría aprender a manejar una paliza tan concentrada y cruel.Taehyun va directo a esos ojos que creía que conocía, que le atontaban, pero ahora dan el mismo miedo que los de Jing y Taehyun no conoce esos ojos hambrientos que lo taladran de parte a parte.—¿Eres tú quien me está haciendo esto?De alguna manera, Taehyun lo suelta y cuando Beomgyu se queda tan parado que ni siquiera reacciona Taehyun echa a llorar. Está hasta los cojones de este mundo surreal. Taehyun pasa, pasa de esto y piensa que volverá a por la colada cuando acabe, no importa si Jing abusa de él en mitad del pasillo oscuro, si lo golpean y lo dejan abandonado como mierda, nada de eso importa. A Taehyun le duele demasiado este caos de emociones que lo desborda y simplemente pasa de esta mierda, pasa de los ojos oscuros de Beomgyu y su reacción que no entiende y va a la salida de la lavandería.Beomgyu procesa muy despacio lo que acaba de pasar y lo que está pasando. Ese niño fue golpeado una vez más, Suwoon fue demasiado lejos vengándose y Beomgyu solo puede recogerlo una vez más, pero ahora Taehyun está llorando frente a una lavadora a medianoche preguntándole cosas que ni siquiera sabe si debería responder, si para Taehyun realmente es bueno saber por qué le está pasando esto, pero cuando piensa que tiene derecho, Taehyun ya está caminando lejos, fuera de su alcance, y como una bestia se abalanza hacia él y Taehyun ni siquiera puede salir corriendo, los golpes también destrozaron todas sus alarmas.Beomgyu coge su muñeca frenando la fuerza en el último segundo y Taehyun se gira por defecto y aunque no quiere mirarlo, acaba yendo directo a esos ojos oscuros que se mueven inquietos de un lado a otro en su preciosa cara de niño, pero Taehyun no va a comprar esto, no fue capaz de decírselo de inmediato, ahora solo va a mentirle.  Taehyun tira un poco, no quiere saber nada de esto y de repente está siendo llevado con fuerza hacia atrás y se encuentra a sí mismo casi subido a la mesa. No es el momento para fascinarse con la belleza de Beomgyu, pero por alguna razón vuelve a estar muy cerca, innecesariamente cerca y Taehyun está a medio sentar en la mesa, una de sus piernas subidas, los dedos de Beomgyu calentando su muñeca y disparando una sensación sofocante por todo su cuerpo. Cuando la señal llega a sus mejillas, Beomgyu quiere pausar este momento y acariciarlas, quiere perder por completo la cabeza, cuidar de él. Beomgyu odia que Taehyun actúe como si él fuera a hacerle daño, él no es como esa mierda de Suwoon. Beomgyu se pregunta desde cuándo la preocupación pasó a interés, Taehyun se está perdiendo en su bonita cara.—Hay dos razones por las que está pasando esto —dice Beomgyu y su voz es tan baja que estremece el desprevenido corazón de Taehyun—. Eres de la capital, nadie de aquí soporta a la gente de Seúl.¿Por qué esa voz? ¿Por qué esos ojos?, se pregunta Taehyun admirando la forma en que ha sido esculpido cada rasgo facial en la preciosa cara del pelinegro. Definitivamente no es humano. La postura es incómoda, Taehyun no está del todo subido a la mesa y su pierna sigue hacia arriba, Beomgyu sigue agarrando su muñeca y mirándolo tan innecesariamente cerca, Taehyun intenta no pensar en lo caliente que siente su propia cara, en lo que quiere mandarle hacer a sus caderas. Este es el peor momento para ponerse cachondo.—Y eres lo que está usando mi hermano para hacerme perder la guerra.Taehyun vuelve aquí porque nada de esa frase tiene sentido, absolutamente nada. ¿Tiene un hermano? ¿Guerra? ¿Usando? ¿Quién me está usando? Taehyun tiene algo de miedo, su cerebro le está diciendo que no quiere saber nada de esto y más allá de eso le hace darse cuenta de que ese chico que lo tiene embobado es, en verdad, el origen de todo su dolor. Taehyun no se encuentra bien, empieza a agobiarse, quiere salir de aquí, quiere que deje de tocarlo, su cerebro está pensando lo mismo que aquel día en el sótano cuando todos esos matones lo estaban entregando a su príncipe del baño.Es él, dice una voz en su cabeza, siempre ha sido él. Y Taehyun se siente tan golpeado que pierde el control sobre sí mismo.—Déjame ir —dice con una voz muy débil y ya no mira a los ojos a Beomgyu.Taehyun no hace ningún movimiento, su cerebro se ha quedado en blanco para no procesar que tiene que alejarse de Beomgyu, que él siempre fue la causa de todo su dolor en este lugar donde cumpliría su sueño. Beomgyu abre los dedos, solo eso. Taehyun se baja de la mesa y aunque demasiado afectados ninguno puede ignorar el chispazo que ataca sus caderas cuando chocan y Beomgyu cierra los ojos, no quiere ver cómo Taehyun se aleja de él una vez más. Taehyun pasa a su lado en silencio, sale de la lavandería y se convierte en un zombi en un pasillo lleno de fantasmas, atrás queda una bestia que, por primera vez en mucho tiempo, pierde su piel y revela al humano débil que se esconde debajo.

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Capítulo 10, Beomgyu ver. El humano que hay debajoEsto no es Seúl, pero es incluso más sórdido. Beomgyu justo ahora es como su hermano, espera sentado con los brazos extendidos por el respaldo del sofá y hay una excitante bebida a su lado, solo le falta alguien que le chupe la polla pero, a decir verdad, hay mucha gente en ese antro a la que le gustaría hacerlo y Beomgyu intenta no pensar que en realidad quizá necesite eso. Beomgyu sigue esperando con las piernas cruzadas, los brazos extendidos, una mirada oscura directa hacia la entrada. Se ha dado cuenta de que no puede conseguir nada si no es como su hermano. ¿qué coño estaba haciendo siendo un pastelito? Tiene que ser rudo, oscuro, violento, tiene que mostrar otra vez el tigre hambriento que siempre dio miedo.—¿Necesitas algo? —le pregunta una chica.El tono ha sido algo rudo, pero no puede esconder de ninguna forma las ganas que tiene de que ese chico inaguantablemente sexy se la coma. Beomgyu dirige sus ojos oscuros hacia ella y la hace temblar de forma física, no solo en su interior. Ella arde toda entera de deseo, de lo cachonda que se pone solo con una mirada y no sabe cómo parar a su cuerpo de arrodillarse frente al pelinegro.—Vete —ordena Beomgyu sin mirarla.Ella podría correrse en ese instante y realmente cree que va a hacerlo, que está teniendo un orgasmo con la forma en que Beomgyu acaba de darle una orden. La sala se llena de chicos grandes y ruidosos y ella ya no tiene más protagonismo, va a saciar su hambre en un rincón oscuro. Beomgyu taladra con sus ojos potentes a todos los gilipollas que están ahí, justo enfrente, todos los que han golpeado a Taehyun. Beomgyu se dice a sí mismo que tiene que calmarse, que no puede mostrar debilidad porque de lo contrario no podrá parar esto. Los súbditos de su hermano, ajenos a los complejos pensamientos de Beomgyu, hacen ruido y beben por todo el antro.—Eh —dice uno de ellos dirigiéndose a Beomgyu—. ¿Qué quieres?       Beomgyu chasquea la lengua, no se supone que deban tratarlo así, pero es su culpa, él dejó de ser el líder por ser un chico dulce y débil, así que como la manada que son naturalmente se dirigieron a otro y ese fue Jing Suwoon. Beomgyu sabe que esos idiotas no tienen que pagar por los golpes, es lo único que han hecho siempre, es lo único para lo que valen, Beomgyu tiene que ir a por Suwoon, pero esto se acaba aquí. Él es la única bestia, solo van a obedecerle a él.—Estáis pegando a ese chico porque es de la capital, ¿verdad? —pregunta Beomgyu sin cambiar la postura.Se arma algo de escándalo, siempre son descerebrados ruidosos, vociferan, presumen, se lo pasan bien hablando de la última paliza, de lo divertido que fue. Responden, dicen que ese niño es graciosísimo, que está cagado, que es fantástico golpearlo y meterle miedo. Beomgyu entrecierra sus ojos de tigre y de repente ya no hay más fiesta.—¿Qué? —lanza uno acercándose a Beomgyu.Beomgyu sonríe, hace una sonrisa fea que solo los monstruos saben hacer.—No os habéis dado cuenta, ¿verdad? —comienza Beomgyu expandiendo su horrible sonrisa— No os habéis dado cuenta de lo patéticos que sois por golpear a un chico solo porque es de Seúl. No sabéis que eso os hace inferiores, ¿verdad?El procesamiento tarda en llegar a los cerebros huecos de esa panda de subnormales que hacen cualquier cosa que alguien un poco más fuerte les diga que hagan. Cuando Beomgyu comenzó a no estar con ellos, acabaron obedeciendo a Jing, necesitaban órdenes que los movieran y les dijeran dónde tenían que golpear y Jing siempre estaba hambriento, siempre los hacía felices porque tenían un juguete nuevo. ¿Qué es eso de lo que está hablando Beomgyu? Son idiotas, pero nunca inferiores.—¿De qué hablas? —escupe uno muy airado acercándose a grandes pasos, acaba de lanzar su vaso contra la pared.Beomgyu ni se inmuta, está encantado con esa reacción violenta, no puede tener miedo. Beomgyu lo aprendió de su hermano, los dos son como parásitos, alimentándose de las emociones fuertes que ellos mismos provocan. Suwoon también lo aprendió del mayor de los Choi.—Vamos —dice Beomgyu tan, tan divertido—, ¿sois tan patéticos y no podéis verlo? Estáis golpeando a un chico porque es de la capital, no podéis soportar que sea de Seúl. ¿De verdad no veis que os estáis haciendo de menos a vosotros mismos?Voces, fiesta, animales que se ponen violentos y discusión generalizada acerca de si deberían seguir las órdenes del que siempre fue su líder, al menos así lo interpretan sus poco usados cerebros. No pueden diferenciar a un Choi de otro, así que la conclusión de esto es evidente y a Beomgyu le encanta, le encanta tanto que está a punto de dejar que esa chica tonta le coma la polla. Beomgyu había olvidado lo divertido que es ser como su hermano.—¡No estamos por debajo de un estúpido de capital! —grita uno de los animales y va directo a coger el cuello de Beomgyu.—Siempre estáis por debajo de alguien de Seúl —responde Beomgyu frente a sus ojos sin inmutarse porque lo hayan levantado por el cuello. Su hermano siempre hacía eso.—¿Y qué? —las bonitas mejillas del pelinegro se llenan de saliva y Beomgyu ni siquiera se mueve— ¿Dejamos de golpearlo?—¡Eh! —se suma otro— ¡Es divertido golpearlo!Beomgyu, dentro de su cabeza, empieza a sentirse inquieto. Esto no está yendo como lo planeó, por alguna razón esos chicos no están haciendo lo que les dice y Beomgyu en realidad sabe la razón: la diversión es la mayor droga natural, es jodidamente placentero cuando uno puede llegar a marearse de diversión.—¿Es divertido ser una basura? —lanza Beomgyu jugando con su mente.Hay un poco de silencio, mucha inquietud, Beomgyu está sonriendo de esa forma tan fea y atractiva justo frente a su cara y si fuera otro ya se lo hubiera tragado. Beomgyu sabe que su hermano se lo hubiera comido. Toca el suelo, el animal se aleja.—Vamos, vámonos de aquí —vocifera y todos los demás salen del antro detrás de él.Beomgyu se deja caer en el sofá, cierra los ojos llevando la cabeza hacia la parte superior del respaldo, sus piernas abiertas. Cualquiera perdería la cabeza al verlo así e iría como un salvaje a cabalgarlo. Beomgyu se empieza a reír, es tan divertido, está recordando cosas tan divertidas. Esos idiotas le han hecho caso, Beomgyu sabe que no volverán a golpear a Taehyun. Son idiotas, necesitan golpear, pero Beomgyu les ha sacado del terreno que conocen y ha jugado con sus tontas mentes. Bestias como ellos no quieren sentirse inferiores ante el que consideran su juguete, su víctima. Beomgyu abre los ojos, mira hacia sus propias piernas y empieza a llevar las manos por todo el muslo, cierra los ojos otra vez y apoya la nuca en el respaldo mientras se va acariciando. Tan, tan divertido. Si Kiwoo supiera que Beomgyu está colocado, no lo encontraría tan divertido. En la oscuridad de Daegu solo se escucha la baja vibración de un tigre satisfaciéndose a sí mismo.+×+—No puedes volver a Seúl.Kiwoo repite por décima vez la misma cosa, pero es que tiene que grabarle a fuego en la cabeza a Beomgyu que ir a Seúl no es la mejor cosa que puede hacer. Beomgyu lo mira a través del espejo del tocador, ahora que vive de nuevo en la realidad se siente perdido, miserable, necesita ir a Seúl y olvidar por un maldito momento la imagen de Taehyun huyendo de él, esa es la última vez que vio al niño y Beomgyu no puede superar lo que pasó en la lavandería, sus ojos, el tonto choque de sus caderas, Taehyun medio subido a la mesa, Taehyun huyendo de él.—¿Quieres sexo? —lanza Kiwoo. La chica que está maquillando a Beomgyu intenta no reaccionar, pero sus ojos se agrandan y sus cejas se disparan sin que pueda controlarlo— Necesitas sentirte bien, liberar esa frustración que te traes —sigue Kiwoo mirando el reflejo de Beomgyu en el espejo—. Te buscaré a alguien.Kiwoo lo mira detenidamente, ya está casi por completo maquillado, la chica apenas está dando unos toques de brocha en su piel perfecta y es tan guapo que Kiwoo se pregunta cómo es que no tiene a nadie, ni siquiera una persona fija con la que tener sexo pasajero. Hay decenas de personas en esa escuela que venderían su matrícula solo por tener algo de contacto con Choi Beomgyu, hay una cola larguísima que lo desea y en cambio Beomgyu no tiene a nadie, ni siquiera una chica tonta que sea su novia por lo rudo y malo que es. Kiwoo reconoce que eso es jodidamente atractivo. Beomgyu mira hacia atrás para mirarlo directamente, si no fuera porque Kiwoo lo considera su hermano se pondría a cien. Esos ojos maquillados y preciosos están congelando en tiempo real cada una de sus neuronas.—¿Vas a buscarme a una niña tonta, molesta y ruidosa? —replica Beomgyu.—Eh, sería una buena chica. Sabes que te haría caso.Beomgyu rueda los ojos, solo Kiwoo es capaz de seguirle el juego en una situación así. La chica extiende su brazo pálido para dar los toques de brocha en la otra mejilla de Beomgyu.—Sabes que me gustan los gatos traviesos —responde Beomgyu mirando al frente.—Mmm, también hay chicas revoltosas —sigue Kiwoo—. Vamos, hay decenas de personas aquí que se mueren de ganas por acostarse contigo. Encontraré algo de tu gusto, sé lo que te gusta.Quizá eso no es algo que deba decir un hermano, la chica los mira un poco espantada, Beomgyu se ríe. Eso ha sonado tan mal que le encanta.—Adoro tu dedicación, Kiwoo-hyung, pero no estoy tan mal. No iré a Seúl, tranquilo, bailaré un poco esta noche —responde devolviendo la normalidad a este momento y se levanta, aprieta el hombro de Kiwoo—. Es un poco perturbador eso que has dicho —dice en su oído y camina fuera de esa pequeña sala.Kiwoo respira de nuevo, Beomgyu es un niño muy travieso, nadie podría haber sobrevivido a esa cercanía, a esa voz en su oído y, como una revelación, Kiwoo saca el móvil rápidamente, no puede perder la idea que se le ha ocurrido. Sin embargo, cuando mira el número al que está a punto de escribir, la dulce carita de Taehyun pasa por su cabeza y pierde todo el entusiasmo. Por alguna razón, siente pena. Guarda el móvil, no es una buena idea contactar con esa persona. Pero Beomgyu no tiene nada con Taehyun. El sexo pasajero es sexo pasajero. Aunque piensa eso, Kiwoo ya no puede escribir a la única persona en la Tierra que está por encima de todas las malas adicciones de Choi Beomgyu.+×+Beomgyu no es un chico al que le guste poner la música innecesariamente alta, pero incluso si lo hace su madre no va a decirle nada, su madre es casi un fantasma ahora. Hace rato que terminó el calentamiento, ha preparado cuidadosamente una lista de reproducción y se ha dado cuenta de que su cerebro lo ha manipulado por completo: está llena de canciones que inspiran bailes eróticos, movimientos que siempre vuelan la cabeza de sus compañeros en las clases prácticas. Cierra los ojos, las luces de su habitación son perfectas, ha lanzado el móvil a un lugar donde no pueda verlo y empieza a deslizarse, poco a poco, su cabeza todavía piensa demasiadas cosas.—Solo me llamas para esto, Beomgyu-yah. Estoy triste.La revolución imprevisible que estalla por toda su piel es tan fuerte que se queda paralizado, abre los ojos demasiado conmocionado. Quizá está muy sensible, demasiado jodido, no recordaba que esa voz pudiera hacerle esto. La otra persona que ahora llena su habitación pasa a ocupar espacio en frente de él para dejar sus cosas, su móvil, el casco de la moto, la cazadora. Beomgyu piensa que solo lo llamó para bailar, pero está a nada de saltar a su cintura. Yeonjun se gira, adora el bonito color de sus mejillas, su cara de bebé sorprendido.—Qué —pregunta con un tono suave y se acerca, le acaricia le mejilla al pelinegro con el dorso de la mano.Beomgyu agacha la cabeza, no puede besarlo ahora, tan directo y rápido, no puede creerse lo débil que es de un momento a otro. Beomgyu creía que lo había superado. Levanta la cabeza y mirándolo a los ojos ronronea a propósito. La risa de Yeonjun es muy agradable.—Encantador —dice y deja de acariciar al gatito—. ¿Qué has preparado?Beomgyu señala con la cabeza el ordenador, Yeonjun se acerca allí para echar un vistazo a las canciones y mientras el pelinegro aprovecha para darle un buen repaso a la mejor persona que tiene en su podrido universo. Mirándolo Beomgyu se pregunta cuánto hace que no se ven, dejó de contar, probablemente haya pasado más de un año, quizá sean dos, pero se siente tan cómodo como en aquellos tiempos que creía haber olvidado.—¿Qué es lo que quieres hacer, Beomgyu-yah? —pregunta Yeonjun acercándose.Sus pasos son seguros, confiados, no puede haber dos depredadores en el mismo lugar y Beomgyu se ha convertido en un gatito aquí. No puede apartar los ojos de su ropa negra, los jeans rasgados, la camiseta que hace destacar su pecho tonificado. Beomgyu cierra los ojos, al abrirlos está un poco más arriba, mirando a los de Yeonjun y con la mano le dice que le dé al play. Yeonjun entiende que esto va a ser lo que tenga que ser, pero sabe perfectamente por qué Beomgyu le dijo que volviera tanto tiempo después.—¿Estabas muy lejos? —pregunta Beomgyu haciéndose a un lado, dándole espacio a Yeonjun.—Digamos que probablemente tenga un par de multas cuando vuelva a casa.Yeonjun dice eso sonriendo, haciendo estiramientos. Beomgyu sonríe, sacude la cabeza. Todo se siente tan cómodo con él. Con las mismas canciones Beomgyu va bailando y Yeonjun lo observa mientras realiza el calentamiento, no va a arriesgarse a tener una tonta lesión por muchas ganas que tiene de tocar de una vez el bonito cuerpo de su chico favorito en todo el planeta. Beomgyu hace una onda con su cuerpo tan sexy que Yeonjun silba, necesita tocarlo ya, Beomgyu no puede seguir bailando delante de él haciendo lo que le da la gana. Camina hacia él, lo empuja hacia la cama y Beomgyu está a punto de tirar de su brazo, pero Yeonjun vuelve al centro de la habitación a tiempo.—¿No quieres que te enseñe lo que he aprendido? —pregunta Yeonjun sonriendo, burlándose de las ganas evidentes que tiene Beomgyu de ir más lejos que cuando eran adolescentes.Beomgyu asiente, está jadeando tanto y la canción no ayuda. Yeonjun se suelta, se deja llevar por la imagen que tiene delante, ese chico precioso y hambriento sentado en la cama con las piernas abiertas, la cabeza un poco hacia atrás. Beomgyu bebe tan atragantado que el agua se desliza por su barbilla y baja por su garganta. Yeonjun se acerca y lo levanta de un tirón a propósito, necesita tenerlo cerca, que sus cuerpos se golpeen.—¿Podrás bailar conmigo sin perder la cabeza, cariño? —le pregunta al oído.Beomgyu se pone tan flojo que maúlla y a Yeonjun le encanta ese sonidito. Coge su mano, lo lleva al centro, los dos esperan impacientes uno en frente del otro a que empiece la siguiente canción. Yeonjun acaricia sus mejillas rojas, le sonríe con afecto. Beomgyu ha cambiado mucho físicamente desde aquella vez que estuvieron en la misma situación que ahora. La misma, piensa justo antes de moverse, solo que completamente diferente. Mientras bailan la misma canción, Yeonjun reflexiona sobre el chico que es su pareja de baile. No solo ha cambiado físicamente, hay muchas cosas que no parecen de aquel Beomgyu. Yeonjun se pregunta si seguirá siendo tan sucio y salvaje. Cierra los ojos, recuerda todo de esa vez en la que se enrollaron como si estuviera ocurriendo justo en este momento. La humedad de su boca, lo travieso que era, lo lejos que quería ir, lo cachondo que lo puso un simple niño, sus ojos profundos, su forma de besar, sus gemidos, sus piernas calientes. Yeonjun no ha sido capaz de olvidar ninguna de las sensaciones de aquel tonto día de abril.Cuando abre los ojos, ve la preciosa forma en que Beomgyu está moviendo sus caderas, el dulce movimiento de su pelvis y su bonita expresión, su piel brillante, su pelo húmedo, los labios rojos. Yeonjun camina hacia él. Bailar está bien, es delicioso bailar con un gatito así, pero Yeonjun sabe que Beomgyu lo ha llamado por una razón y se ha cansado de pasarlo mal. Coloca la mano en la cabeza de Beomgyu, que no se detiene pero lo mira jadeando, y Yeonjun tira de su pelo al mismo tiempo que mueve sus caderas tan, tan cerca del cuerpo caliente de Beomgyu.—Yeonjun-hyung...Yeonjun considera que este es oficialmente el momento de hacer la parte más divertida de volver a verse. Se acerca un poco más, lo tienta, juega con él balanceando sus caderas mucho más despacio, rozándolo tan lento. Beomgyu echa la cabeza hacia atrás con otro pequeño gemido mientras Yeonjun tira de su pelo de forma controlada, placentera.—Yeonjun-hyung... —dice de nuevo Beomgyu necesitando que pare esta forma de torturarlo.—¿Qué te pasa, gatito?Beomgyu gime, Yeonjun no puede con ese sonido, así que se aleja de él y al soltar su pelo baja la mano como una caricia suave por su cabeza, un toque de un par de dedos desde su hombro hasta el pecho, rozando con cuidado al límite del pezón, tocando de forma traviesa su cadera y finalmente su muslo, después se aleja, va a beber, a mirar desde lejos al tigre excitado y necesitado que ha dejado. Beomgyu abre los ojos y localiza a Yeonjun, camina hacia él y lo rodea como un animal cortejando, se queda a su espalda y se coloca midiendo cada centímetro, Yeonjun intenta retener el gemido que quiere escapar ante lo delicioso que se siente la polla del pelinegro presionando su culo. Beomgyu hace como que se acerca, pero no hay más distancia, así que solo está pasando poco a poco su polla de un lado a otro sobre Yeonjun, que no puede ver su sonrisa de satisfacción. Beomgyu coloca las manos en las caderas de Yeonjun, se desliza hacia abajo despacio, acariciando el camino hasta sus muslos, colándose entre sus piernas.—No es divertido si solo juega uno —le dice al oído.—¿Dónde has aprendido esto? —pregunta Yeonjun al borde de su respiración.Jamás en su vida deseó tanto y con tanta necesidad que alguien lo tocara, jamás pensó tampoco que ese niño caótico y travieso sería el que años después lo sometería de esta forma tan abrumadora.—¿Te gusta, hyung? —pregunta Beomgyu frotándose un poco más— Puedo hacerlo mejor.Yeonjun gime, la voz de Beomgyu está poniéndolo muy sensible. Se aleja de él, se gira para mirarlo y tiene muchísimas ganas de comerse esa sonrisa tan grande que tiene, de tragárselo entero. Beomgyu aprovecha para beber, el agua se escurre, se pasa la lengua por los labios, está tentando como un auténtico demonio a Choi Yeonjun. Yeonjun camina despacio hacia él, le quita la botella de la mano y coge sus piernas tan inesperadamente que Beomgyu suelta un sonido precioso mientras lo lleva a la mesa y en cuanto lo suelta con cierta pero controlada violencia se lo come, así que Beomgyu gime agarrándose a su espalda mientras Yeonjun se empuja a sí mismo hacia las piernas abiertas de Beomgyu.Se besan como animales hambrientos y sueltan toda clase de sonidos, los maullidos y ronroneos de Beomgyu solo le dan más hambre a Yeonjun, que clava sus manos en los muslos del pelinegro. Beomgyu echa la cabeza hacia atrás, sus piernas abiertas, su respiración acelerada, la cabeza colgando y Yeonjun solo puede gruñir ante el banquete que le está haciendo esperar.—Hyung... ¿por qué-?A Yeonjun no le interesa lo que Beomgyu tenga que decir, coge su cabeza y lo empuja hacia él. Se siente castigado cuando Beomgyu muerde su labio y sonríe encantado, tira de su pelo. Beomgyu cierra las piernas en su cintura, Yeonjun besándolo lo levanta para llevarlo a la cama. Follarse a Beomgyu en la mesa es erótico, pero Yeonjun quiere verlo debajo de él. Lo arroja en el colchón y enseguida se sienta encima para seguir comiéndoselo. Se besan con lengua, Yeonjun se va echando despacio sobre él y Beomgyu se pone realmente caliente cuando sus caderas se encuentran, así que Yeonjun, siendo un traidor, lo besa más despacio, va frotándose sobre él muy lentamente, volando la cabeza de un tigre muy hambriento.—Yeonjun —gruñe Beomgyu desesperado.Yeonjun le da pequeños besos, muy lentos, disfruta tanto con esto.—¿Ya no me llamas hyung? —pregunta dejando de besarlo, mirándolo a los ojos.Beomgyu le bufa, Yeonjun decide provocarlo un poco más. Tiene que vengarse, Beomgyu ha sido muy travieso. Ladea la cabeza para enterrarla en el cuello de Beomgyu y sin mirarlo coge sus muñecas y las lleva hacia arriba, después empieza a besarlo, a morder levemente la piel, baja con la lengua hasta las clavículas. Yeonjun adora la forma en que Beomgyu arquea la espalda, en la que está tan necesitado que abre las piernas, levanta sus caderas. Hace un gemido más prolongado, se retuerce cuando Yeonjun roza con los labios el pezón por encima de la camiseta.—Has aprendido cosas —dice mirando a Beomgyu, tan sonrojado y mojado debajo de él que Yeonjun se lo come con los ojos, está disfrutando muchísimo de la delicia que está debajo de él—, pero yo sé hacerlo mejor.Muerde su pezón con cuidado al terminar de hablar. Yeonjun será rudo, pero siempre tiene un calculado cuidado en cada acción que realiza, no hay ninguna necesidad de hacer daño en el sexo. Beomgyu se retuerce, intenta soltarse, Yeonjun lo suelta porque necesita las manos para bajar las caderas del pelinegro al colchón. Sigue bajando a besos, levanta su camiseta para besar la piel del vientre y Beomgyu creía que pararía al llegar ahí, pero se equivocó. Yeonjun atrapa con los dientes la goma de sus pantalones deportivos, juega un poco con ella, da los primeros besos de camino a las piernas de Beomgyu, que coloca una mano en la cabeza de Yeonjun. Yeonjun la levanta, lo mira preocupado. Beomgyu está bien, se lo hace saber mirándolo a los ojos y Yeonjun entiende perfectamente lo que le está diciendo, así que se adentra en sus piernas abiertas. Desliza una mano por debajo de la pierna flexionada de Beomgyu y comienza a repartir suaves y calientes besos en el muslo. A pesar de la ropa, Beomgyu puede sentir con claridad el tacto de Yeonjun. Cuando lo muerde, los dos se excitan todo lo que se habían calmado. Beomgyu gime, se agarra al colchón, a Yeonjun lo enciende muchísimo ese sonidito que acaba de salir de la profunda garganta del pelinegro.Yeonjun pasa a repetir lo mismo en la otra pierna y hace un camino de besos en línea recta hasta el otro muslo, besando por encima el excitado miembro de Beomgyu, que no puede creerse lo que acaba de hacer. Yeonjun está muy tentado de jugar con él, de tragárselo de verdad, solo de imaginarlo mueve un poco las caderas. Besa su bonito muslo, mira a Beomgyu antes de morderlo y para hacerlo de rabiar hace como que sube hasta su cadera sin hacerlo, pero Beomgyu lo mira tan directo a los ojos que Yeonjun quiere hacer algo más que morder. Profundiza los besos, hace a Beomgyu gemir de seguido, de esa forma prolongada que le gusta tanto, Beomgyu le tira del pelo, quiere algo más, quiere que lo folle de una maldita vez.—¿Quieres algo, tigre? —le pregunta Yeonjun mirándolo a los ojos y en el momento en que Beomgyu hace contacto lleva sus traviesos dedos a su polla y la acaricia muy despacio.Beomgyu se muerde el labio, aprieta los ojos, Yeonjun sigue acariciando contemplando su carita, las expresiones que hace. Yeonjun podría acariciar su polla por siempre.—Beomgyu —lo llama con una voz baja y Beomgyu abre los ojos.Yeonjun sonríe, quiere que vea cómo lo besa, cómo va bajando en una bonita línea recta por su pene demasiado apretado bajo la ropa. Yeonjun lo besa entero, Beomgyu cierra los ojos, está muy acalorado, necesita quitarse algo de ropa pero sabe que si lo hace, solo le daría más ventajas a Yeonjun.—Dime algo, Beomgyu-yah, estás muy callado —bromea Yeonjun provocándolo.—Cabrón —jadea Beomgyu y tira un poco más fuerte del pelo de Yeonjun.Yeonjun se ríe, vuelve a besar despacio el miembro apretadísimo del pelinegro, Yeonjun lo está haciendo como si fuera una chuchería. Beomgyu acaba por relajarse, deja de ser tan caótico por un momento y justo entonces Yeonjun hace besos más profundos que lo erizan entero y lo hacen protestar. Esta vez Yeonjun está yendo en serio. Juega con sus dedos sobre el pantalón, lo tienta rozando su ano y no deja de besar su polla de esa forma.—Oh, joder... —deja ir Beomgyu, empujándola hacia la boca de Yeonjun. Está a punto de quitarse los pantalones por su cuenta, está dejando de sentirse torturado para empezar a disfrutar de verdad— Trágala ya, joder.Yeonjun sonríe, detiene todos los movimientos y mira a Beomgyu.—Qué exigente de repente, Beomgyu-yah. ¿Has vuelto en ti?Beomgyu se ha dado cuenta de lo divertido que sería follarle la boca a Yeonjun. Se incorpora y tira de Yeonjun hacia arriba, que se arrodilla. Yeonjun gime dentro de la boca de Beomgyu, no esperaba que se lo fuera a comer. Se pierde en la forma en que el pelinegro lo besa, se acuerda de aquella vez, aquellos besos calientes, desordenados, aquel Beomgyu perdido y caótico. Este Beomgyu se ha cansado de que jueguen con él y Yeonjun solo vuelve al momento presente cuando un auténtico chispazo lo descoloca. Beomgyu está saltando encima de él. De alguna manera, Yeonjun está sentado con Beomgyu encima y Beomgyu lo está morreando mientras salta y Yeonjun tiene que llevar las manos a sus caderas porque no puede con él.—Beomgyu... —suelta dejando colgar la cabeza.Beomgyu no se detiene, ataca su cuello, lo muerde, salta con ganas, mete la lengua en su boca de nuevo. Yeonjun necesita replicar, necesita metérsela ya y moverse juntos. Yeonjun necesita saber cómo es estar dentro de Choi Beomgyu.—Beomgyu... —gime de nuevo intentando parar el ritmo frenético de Beomgyu— Voy a follarte ahora.Beomgyu sonríe, le muerde el labio, se detiene y juega con el pelo de Yeonjun. Yeonjun abre los ojos y le acaricia la mejilla.—Estoy a punto de reventar —confiesa perdiéndose en la inmensidad de esos ojos profundos.—No vuelvas a jugar conmigo —responde Beomgyu, satisfecho con su venganza.Se baja de la cama, Yeonjun se pregunta si esto se acaba de acabar, no va a quedarse así, Beomgyu no puede ir en serio. Beomgyu empieza a desnudarse y Yeonjun quiere arrodillarse en el suelo y tragarse su polla descubierta. Beomgyu también tiene muchas ganas de eso.—¿Vas a volver a jugar? —pregunta algo ronco.Camina lejos de Yeonjun en busca de la botella, Yeonjun le mira el culo, tiene tantas ganas de apretarlo, de meter los dedos ahí, tiene tantas ganas de hacerle tantas cosas a Beomgyu que cuando el pelinegro vuelve, agarra sus muslos. Beomgyu sonríe llevando la mano a la cabeza de Yeonjun para acariciar su pelo. Yeonjun, de rodillas en el suelo, cumple el primero de sus deseos: besar realmente profundo el muslo de Choi Beomgyu. Beomgyu se agita, gime encantado, Yeonjun pasa la lengua hasta alcanzar su polla y la besa como antes, Beomgyu esta vez puede empujarla dentro de su boca y Yeonjun se deja hacer. Los dos se ponen muy cachondos solo con el contacto de la polla de Beomgyu en la boca de Yeonjun, que no tarda ni medio segundo en empezar a tratarla realmente bien. Beomgyu cierra los ojos, disfruta, le acaricia el pelo y va moviendo la polla suavemente, Yeonjun le acaricia el culo, tentándolo a ser más rudo.—¿De verdad? —pregunta Beomgyu erizándose ante los dedos de Yeonjun cada vez más abajo.Yeonjun lame toda su polla sacándola de la boca y lo mira a los ojos. Yeonjun se ve jodidamente bien en esa posición, con esos labios húmedos, toda la lujuria de sus ojos.—Vamos, dijiste que podías hacerlo mejor —responde jugando con los dedos entre sus piernas.Beomgyu le coge la cabeza y lo empuja y a partir de ahí Yeonjun disfruta muchísimo, Beomgyu libera toda su frustración siendo cada vez más salvaje, empujando cada vez más la polla en la boca de Yeonjun que no se queja, que aprieta su bonito culo y juega a provocarlo con los dedos.—Ya —dice Beomgyu sin haberse corrido pero con la mente en blanco. Se siente tan bien.Yeonjun obedece, la saca de su boca y da algunos besitos más antes de que Beomgyu lo ponga en pie. Beomgyu desabrocha el cinturón de Yeonjun, baja la cremallera, Yeonjun acaricia los muslos del pelinegro, se inclina hacia su cuello mientras Beomgyu lo desnuda. Se besan de pie, muy juntos, casi desnudos por completo. Beomgyu se sube a la cama, flexiona y abre descaradamente sus piernas y Yeonjun dedica unos segundos a mirarlo.—¿Condón? —le pregunta a Beomgyu.Beomgyu mueve la mano, le dice que se acerque. Yeonjun se arrodilla en frente de él, coloca las manos en sus rodillas y las baja por sus muslos. Beomgyu asiente, Yeonjun lo encuentra tan fácil que es increíble y se da cuenta de que esta es la primera vez que se está acostando con Beomgyu y ni siquiera sabe la razón. Beomgyu cierra los ojos, gruñe un poco. Se dedican un tiempo, lo hacen despacio, Yeonjun le besa los hombros. Beomgyu lo abraza de forma holgada por el cuello, pero le está indicando que se acerque. Cuando el tigre comienza a hacerlo como los dos quieren, Yeonjun apoya las manos en la pared y lo empuja fuerte, como a los dos les gusta. Gruñen, gimen, se desean, dejan de ser humanos por un momento. Beomgyu no araña, aprieta, Yeonjun no puede quitar sus ojos de lo precioso que se ve Beomgyu debajo de él, no puede superar lo dulce y delicioso que es esta sensación. Beomgyu cierra los ojos, va despacio, quiere disfrutar esto, necesita que sea mucho mejor que el humo de Seúl y se va relajando, Yeonjun le acaricia el cuello como si le leyera la mente, se besan lento, disfrutando de la golosina que es el otro, lo delicioso que es este momento.Yeonjun llega al fondo, le vuela todos los sentidos a Beomgyu, que con sus gemidos resetea el cerebro de Yeonjun. Se mueven de forma armónica, Beomgyu le acaricia la espalda de forma placentera, Yeonjun no deja de mirarlo, no puede dejar de mirarlo. Van llegando al final, Beomgyu ama la sensación que se extiende por su cuerpo, lo desactivado que se ha quedado su cerebro. Se siente tan, tan bien. Beomgyu creía que nunca encontraría algo mejor que colocarse, eso de lo que Kiwoo cree que lo mantiene alejado, pero esto no hace daño y se siente mejor, es tan dulce, tan... como si pudiera ir a otro lugar, como si estuviera yendo en este momento. Yeonjun adora la relajación de su cara, lo bonito que se ve, lo besa despacio, tratándolo muy bien. Beomgyu se siente cuidado, siente que está bien si solo es un chico normal, si es dulce por un rato. Yeonjun se echa sobre él, Beomgyu lo abraza por el cuello y se siguen besando. Beomgyu siente que, de todas las cosas, esto es lo mejor que ha podido experimentar su piel insensible. Su corazón late en calma como el de un chico que no tiene que esconder sus problemas y adicciones bajo la piel de un tigre siempre hambriento.

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Capítulo 10, Taehyun ver. Como el chico que solía ser—Así que, ¿vuelves a Seúl?Taehyun asiente, Yuna hace una burbuja con el chicle y parece algo diferente ahí en frente de él, Taehyun cree que está molesta por alguna razón. Se están despidiendo bajo una sombra al límite del recinto de la escuela, Taehyun ha logrado escapar con éxito de Jing, de hecho, hace días que no lo ve, pero le ha enviado un documento formal indicando que no estará en la escuela los próximos días. Taehyun le tiene miedo, pero hay formalidades que deben hacerse.—¿Te pasa algo? —pregunta Taehyun nervioso, apretando el mango de la maleta.Yuna lo mira y se ríe, le aprieta el hombro a Taehyun que intenta sonreír.—¡No! —dice riéndose— Por dios, ¿a quién podría pasarle algo contigo? Tengo la regla, eso es todo —explica con naturalidad y sonríe de forma amable— Descansa unos días, pásalo bien en Seúl.Taehyun asiente, se dan un abrazo breve y Taehyun sale de la escuela sin mirarla una vez más. Ha tenido suficiente de este lugar, no le ha dicho a nadie que quizá no coja el tren de vuelta. Está huyendo, las explicaciones de Beomgyu son cosas que nunca hubiera esperado y duele pensar que al final sí era cierto que el príncipe del baño es el origen de todo su dolor, Taehyun no quiere esto, está confuso, no quiere seguir detrás de él, pero su tonto corazón se acelera con tan solo recordar su olor, lo que pasó en la lavandería, las cosas de actuación, su cercanía, sobre todo sus ojos. Taehyun sacude la cabeza, se limpia los ojos, por alguna tonta razón está llorando un poco. Necesita volver con Kai, a Seúl, que alguien lo saque de este enredo.Taehyun pensaba escuchar algo de música, pero solo necesitó una canción para dormirse todo el viaje que lo está devolviendo a su casa. Desde aquella noche con Beomgyu esta es la primera vez que puede dormir de seguido, que puede incluso dormir porque no tiene miedo. Todavía algo adormilado se baja del tren y no tiene tiempo de buscar a su mejor amigo cuando Kai lo localiza antes y va hacia él, envolviéndolo por completo en el abrazo reparador que Taehyunie necesitaba.—Vamos a comer —dice Kai sin separarse.Taehyun asiente contra su ropa. Después de tantas horribles semanas necesitan abrazarse hasta que llegue el siguiente tren procedente de ese infierno.+×+—Parece algo realmente serio, Taehyun.Es la conclusión de Kai tras las cosas que le ha contado Taehyun. Para Kai las palabras guerra y hermano en la misma frase no suenan bien, no suena nada bien tampoco eso de “es lo que está usando”. Taehyun ha terminado de contarle su vida de mierda en esa escuela y ha llorado un par de veces. Huening sinceramente no veía llorar tanto a su amigo desde la adolescencia. Suspira, se echa en el colchón de su propia cama y piensa un poco las cosas. Este es el momento en que tiene que aconsejar a Taehyun.—Beomgyu no ha intentado hacerte daño ninguna vez, ¿verdad? —pregunta mirando a Taehyun.Taehyun sonríe de forma amarga, recuerda lo que pasó en la cabaña, Beomgyu acariciando sus mejillas tan cerca y diciéndole que él no le haría daño. Pero me haces mucho daño. Taehyun no puede sacarse de la cabeza lo que ocurrió en la lavandería, tiene cada pequeño segundo grabado a fuego.—Pero es él quien me está haciendo daño —responde al final desesperado. Taehyun necesita alejarse de él.—No. Te están haciendo daño por su culpa, pero él no te está haciendo daño. De hecho, él intenta salvarte. Siempre está ahí donde miras, ¿verdad?Taehyun se limpia los ojos y mira confuso a Hueningkai, no entiende a dónde quiere llevar esto y por qué no le está diciendo que se olvide de ello y que se aleje de él. Al fin y al cabo, ese era su discurso no hace mucho tiempo. Kai se sienta, Taehyun no entiende nada de su actitud seria.—Dime, ¿te ha pegado alguna vez? ¿Te ha amenazado? —insiste Kai.—Sabes que me hace daño. Solo me trata bien cuando quiere y cuando no ni siquiera me mira. ¿A dónde quieres llevar esto? —pregunta Taehyun herido.Taehyun está encogido como un animalillo, creía que Kai estaría de su parte.—Eso te hace daño porque te gusta, sabes que me pasó lo mismo con aquella chica, pero él realmente no tiene la intención de herirte, puedes ver eso ¿verdad? No lo sé pero no creo que él esté bien con esto, eso de la guerra y su hermano. Me suena a algo demasiado serio.Taehyun lo mira, entrecierra los ojos, está a punto de tener una discusión con su mejor amigo.—¿Me estás diciendo que me ponga de su parte? ¿Que sea bueno y hable con él? ¡Nada de esto me estaría pasando si no fuera por él!Kai se acerca rápido para abrazarlo, ese no es el Taehyunie dulce que dejó Seúl, no se parece en nada al Taehyun que siempre fue. De hecho, es totalmente el Taehyun que lo llamaba asustado de noche y que perdía los papeles al no comprender por qué todos esos golpes. Taehyun se levanta de la cama y se aleja de él.—Taehyun, él intenta ayudarte. ¿Es que no lo ves? Te sacó del sótano aquel día, podría haber dejado que te pegaran. Te explicó incluso por qué te está pasando esto y no creo que tuviera que hacerlo. ¿Y lo del campamento? Cuidó de ti toda la noche.El Taehyun racional que siempre fue no puede negarse a hechos que tienen pruebas tan reales, pero el Taehyun descontrolado que nació en Daegu no quiere oír la voz de su mejor amigo precisamente porque sabe que tiene razón. Si Kai le dijera que debe alejarse de Beomgyu, Taehyun lo haría sin pensar en ello una vez más, pero por alguna razón Kai está a favor de Beomgyu.—Piénsalo. Podría haberte abandonado aquella noche, podría haber pasado de ti y podría no haber puesto tanto esfuerzo en quitarte el miedo y reconfortarte, pero en cambio te cuidó toda la noche y te llevó a un sitio seguro cuando te encontró. ¿Por qué lo niegas? —pregunta Kai con un tono dulce.—No quiero seguir detrás de él, Kai. ¿Por qué me haces ver que quizá no es tan malo?Taehyun se va agachando y se queda pequeño sentado en el suelo. Kai se sienta al borde del colchón y suspira.—Porque creo que él también lo está pasando mal. Creo que se está implicando contigo, siempre te mira desde lejos y te dio explicaciones. Y si como creo está implicado, de alguna forma le afecta lo que te pase. Dale una oportunidad, no creo que sea un mal chico.Como un niño con una rabieta Taehyun quiere protestar de nuevo y repetir que ese chico lo ignora, que solo es dulce cuando tiene el día y Taehyun no quiere seguir enganchado de eso porque duele, pero ve perfectamente que todo lo que dice Kai es cierto y no tiene armas reales para combatirlo. Levanta la cabeza, mira la sonrisa que está haciendo su mejor amigo, se rinde un poco.—¿Crees que debería intentar hablar con él? —pregunta como un niño perdido.Kai resopla, todo este asunto del crush de repente se ha vuelto muy delicado, su papel es muy jodido: si lanza a Taehyun y lo muerden, no podrá vivir con ello el resto de su vida.—Creo que quizá intentaba alejarse de ti para no perjudicarte, quizá esa es la razón de su indiferencia, pero ahora sabes lo que está pasando, así que quizá sea un poco más dulce. ¿No quieres explorar ese lado dulce?Kai juega un poco al final, intenta hacer esto algo divertido, en su cabeza ahora mismo las cosas no van bien. Taehyun se lo piensa, vuelve a mirar al suelo, piensa en esos ojos oscuros, en su belleza surreal, en lo cerca que se le pone a menudo. Sus mejillas se ponen algo rosas. Si ese chico fuera dulce por siempre...—¿Suena bien? —lo tienta Kai.Taehyun se lo piensa en serio. Viajó a Seúl buscando consuelo, escapando de esa escuela infernal y de todo el daño que le produce un príncipe que conoció en un baño, Taehyun quería oír de su mejor amigo que se alejara de él, Kai tuvo esa postura en algún momento, solo tenía que hacer lo mismo. Si le dijera que no lo persiga más, Taehyun le haría caso y tendría la vida arreglada. ¿Por qué en cambio ahora quiere tener toda esa dulzura siempre? Un abrazo, otro abrazo estaría genial. Recuerda aquel día en la biblioteca, esa cabaña sin luces donde pasaron la segunda noche del campamento, el jersey rosa mullido cuando lo sacó del agujero, su olor dulce cuando pulula alrededor en actuación. Su voz, añade su cabeza.—Quizá... —responde Taehyun todavía con dudas— quizá no esté tan mal.Kai se alegra, pero hay más negro que blanco en su cabeza. Si esto sale mal, no tendrá derecho a ser amigo de Taehyun nunca más, pero Taehyun hace una sonrisa preciosa, de esas que pararían el corazón de cualquiera, de esas que solía hacer tan a menudo antes de Daegu, así que Kai acepta esto.—Kai —pronuncia Taehyun con un tono completamente diferente a la miseria de antes mientras se levanta—. Si voy a llamar su atención, ¿no crees que debería ser por algo más que ser el chico al que tiene que salir a defender?Taehyun camina hacia el armario y se mira en el espejo, luego se gira hacia Kai.—¿No crees que debería hacer algo?Taehyun guiña un ojo, el sol de la tarde está tiñendo de dorado su bonita cara y no puede ver bien. Kai lo mira de abajo arriba y piensa que Taehyun no se da cuenta de todo el material que es realmente, pero asiente, apoyándolo una vez más, así que guiñando el ojo de verdad Taehyun sonríe como el niño que Beomgyu no puede sacarse de la cabeza.

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Capítulo 11. ErroresTaehyun le ha dicho a Yuna que está de camino, así que han quedado en la entrada de la escuela para dar un paseo y pasar algo de tiempo juntos. Hace un tiempo tan soleado y brillante que Yuna no quiere desaprovecharlo y sabe que Taehyun, probablemente, tampoco. Sin embargo, hace rato que le envió el último mensaje y Taehyun no responde, tampoco lo ve por ningún sitio por mucho que estira el cuello en todas direcciones. Está preocupada, tiene miedo de que alguien lo haya cogido antes de poder llegar.—¿Qué pasa? ¿Necesitas algo? —le pregunta su acompañante cuando Yuna enciende la pantalla del móvil por quinta vez en dos segundos.Ella lo mira, se siente un poco mal, pero no puede evitar tener esta actitud. Sin embargo, sabe que él no es como esos idiotas que se ven tan a menudo y las traen a todas loquitas. No, es un chico comprensivo y dulce y Yuna todavía no sabe cómo ha conseguido su número y cómo ha conseguido quedar con él. Es el mismo chico de danza que la recogió del árbol aquel día en el campamento.—Oh, lo siento —se disculpa y se coloca el pelo detrás de la oreja—. Estoy esperando a alguien que viene en tren y estoy preocupada.Como esperaba, el chico es comprensivo y sonríe, no hay nada de falso en su cara. Yuna se pregunta cómo existen los seres así.—¿Quieres que te acerque a la estación? —pregunta él de forma amable.—¡Oh, no, lo siento! —dice Yuna una vez más al darse cuenta de que sus tontos nervios son ahora todo el centro de atención. Debería estar más agradecida de que semejante tío bueno esté charlando con ella un rato, todos en la escuela saben que los de danza tienen muchas pruebas estos días— Lo siento, no te preocupes, vendrá en cualquier momento.Yuna intenta sacar tema de conversación, pero sus dedos pican por desbloquear el móvil. El chico se ríe.—No pasa nada. Adelante, míralo —dice sonriendo y Yuna lo mira horrorizada. Cualquier chico se molestaría si la chica está esperando a otro, pero Jimin es diferente—. No pongas esa cara, es tu amigo, ¿verdad? El del árbol. Parece algo despistado, será mejor si lo llamas.Yuna quiere tirarse a su pecho una vez más, está a punto de llorar por lo dulce que es y la honestidad que hay tras cada palabra y cada sonrisa de sus ojos. Lo que Yuna no sabe es que Jimin está haciendo como que no sabe quién es Kang Taehyun en realidad.—Muchas gracias —dice Yuna inclinándose y enseguida desbloquea el móvil y llama a Taehyun.Mientras Taehyun lo coge, Yuna mira a Jimin y Jimin le sonríe de nuevo, caminan otro poco hasta la siguiente sombra. Jimin aprovecha para mirar rápidamente sus propias notificaciones y descubre el dulce aviso de Beomgyu por el chat grupal acerca de estar atentos a la hora de la siguiente prueba. Con un par de emojis pide que alguien vaya con él para poder practicar antes del examen. Jimin se pregunta por qué Beomgyu está de este dulce, por qué tan relajado. A continuación guarda el móvil y dedica toda su atención a Yuna, que se muerde el labio nerviosa.—¿No contesta? —pregunta y hay algo muy sobrecogedor en la forma en que camina mirándola solo a ella. Yuna niega con la cabeza— ¿Quieres que vayamos a buscarlo? También puedo preguntar si alguien lo ha visto.Yuna no duda de que tenga amigos esparcidos por toda la escuela, pero tampoco quiere abusar, ya es suficiente fantástico que sea tan dulce y atento. Baja el móvil, mira al suelo, se siente algo desanimada. Jimin se gira, busca una máquina donde comprarle un refresco y entonces ve a alguien corriendo hacia ellos y algo no le cuadra. No avisa a Yuna, quiere creer que la intención de Taehyun es darle una sorpresa. Si acaso es Taehyun, piensa confuso. Yuna no se percata de que alguien se ha parado a su espalda hasta que unas manos le cubren los ojos. Yuna salta emocionada, coge esas muñecas que reconoce y las baja, tira de una de ellas para poner al chico más dulce del planeta en frente de ella y va a abrazarlo, pero se queda completamente paralizada ante lo que registran sus ojos. Yuna cree que está ante la maravilla cero de este mundo, esa que está antes que cualquiera de las demás.—¿Taehyun? —pregunta en shock. Viéndolo de cerca, Jimin experimenta la misma conmoción que Yuna y piensa con gracia que Beomgyu quizá tampoco pueda superar esto— ¿Eres tú?Cuando Taehyun se ríe y su preciosa sonrisa deja sus bonitos ojos casi cerrados por completo, Yuna es capaz de reconocerlo, así que no lo piensa más y se abalanza a su cuello, estrechándolo con fuerza. Hay algo muy diferente en el Taehyun que vio la última vez y este Taehyun que la abraza de vuelta. Al separarse, Yuna lleva irremediablemente su mano al pelo de Taehyun, como si quisiera comprobar que eso con lo que se maravillan sus ojos es real.—¡Te has teñido! —concluye súper emocionada.Taehyun se avergüenza, sus mejillas se ponen un poco rosas, pero ningún tono que puedan adquirir podría compararse con el rojo intenso de su pelo. Niños inocentes, piensa Jimin viendo su interacción casi de niños de primaria. A Beomgyu le encantaría hacer mucho más que solo tocarlo. Intenta disimular su lado de chico mayor, tiene que seguir sonriendo dulcemente frente a los niños vírgenes. Si Beomgyu te coge, probablemente no te deje ir. Vas a tenerlo muy jodido, Beomgyu-yah, concluye y sonríe de nuevo cuando Yuna lo mira. Yuna se ha dado cuenta de que debería presentarlos, pero no sabe cómo hacerlo sin herir a Taehyun, tiene miedo de que la sola mención del campamento le traiga recuerdos desagradables.—Jimin —se presenta él por su cuenta al leer las dificultades en la cara de Yuna.—Taehyun —dice el ahora pelirrojo de vuelta y estrecha su mano. Si está con Yuna, no hay forma de que sea una mala persona.—Yo tengo que ir a mis terribles pruebas —dice Jimin tras soltarse—. Pasad una buena tarde.—¡Te escribiré luego! —grita Yuna mientras Jimin se va corriendo.Taehyun lo mira, está seguro de que lo ha visto antes, pero no consigue ubicarlo en ningún sitio. Mira a Yuna, deciden ir a por algo de beber y caminar bajo un sol extrañamente cálido mientras se ponen al día.Cuando el sol comienza a bajar, Yuna le propone ir a actuación, seguramente Kiwoo querrá verlo. Yuna nunca ha ido a ayudar ni nada de eso, pero Taehyun a veces le cuenta sobre ello, así que supone que lo habrán echado de menos. Es última hora de la tarde, esa en la que recogen intensamente todo lo que han usado a lo largo del día y si los de actuación también están en periodo de examinarse, habrá muchas cosas que recoger. Taehyun está cansado del viaje, del paseo por la escuela arrastrando la maleta, pero pensar en esa sala que pertenece a otro mundo dispara una increíble emoción por su corazón.—Hola... —va saludando tímidamente mientras camina entre la gente. Yuna ha decidido dejarlo solo aquí, Taehyun tiene derecho a pasar tiempo por su cuenta— Hola.Taehyun camina con cuidado arrastrando su maleta, todas las luces están atenuadas y hay muchísima gente. Puede percibir mucho ajetreo en el escenario, gente gritando, avisando y lo cierto es que no ve a Kiwoo por ningún lado.—Eh, ten cuidado con el cable —le dice alguien y Taehyun se gira para disculparse, entonces Kiwoo se queda perplejo preguntándose si ese es Taehyun, sus ojos son los de Taehyun—. ¿Taehyun?Taehyun asiente algo cortado, se pregunta si teñirse de rojo lo ha transformado tan radicalmente que ya nadie puede reconocerlo. Kiwoo lo abraza con cariño, nada de palmadas fuertes ni un apretón rápido, lo abraza de forma reconfortante y al separarse lo examina con detenimiento.—¿Has vuelto hoy? —le pregunta al ver la maleta. Taehyun asiente— Entonces no recojas nada, que esto es muy caótico.—¿Qué estáis haciendo? —pregunta Taehyun curioso tras beber de su batido.—Una prueba de focos, por eso es caótico. Ven, ponte más cerca.Eso explica el ajetreo del escenario y la casi oscuridad de la sala. Kiwoo lo coge por los hombros y lo lleva al frente de todas las personas concentradas para ver el espectáculo de los focos.—Vete cuando quieras, yo tengo que supervisar aquello —dice Kiwoo y, cuando Taehyun asiente, le da una palmada y se aleja.Kiwoo no está tan seguro de dejarlo solo en la casi oscuridad. Realmente no es oscuridad, se pueden distinguir con claridad las formas de las personas y con algo de tiempo los rostros, parece más ese ambiente que queda cuando se apagan todas las luces del aula y solo queda encendida la pantalla del proyector. Taehyun observa con curiosidad todo lo que se están moviendo las personas ahí arriba, las cosas que gritan y la iluminación repentina del foco que luego se apaga, así que hay muchos improperios sonando y eso hace a Taehyun sonreír. Estar ahí se siente como si estuviera en casa. Cuando le duele el cuello, vuelve a mirar hacia abajo y mira en todas direcciones, hay unos trajes que llaman su atención, gente hablando en voz baja en las colchonetas. Taehyun piensa que siempre hay gente en las colchonetas.Su cabeza ni siquiera puede decirle la tonta frase de siempre porque directamente no puede pensar nada cuando ve a Beomgyu a lo lejos, muy cerca del escenario. ¿Es real?, se pregunta en cambio. Taehyun cuestiona una vez más si ese chico es de este mundo cuando ve sus brazos completamente expuestos. Beomgyu solo lleva un chaleco y no hay nada debajo. Taehyun se enciende rapidísimo, la oscuridad lo pone tonto, le sudan las manos y aprieta más fuerte el mango de la maleta para sentirlo. Incluso aunque quiera mirar a otro lado, tiene los ojos pegados en ese Beomgyu que no lleva nada debajo del chaleco hacia el final de la tarde de un día extraordinariamente caluroso.Lo que Taehyun nunca podría imaginar es que él es el verdadero objeto metálico, Beomgyu no puede superar la atracción que está sintiendo por ese niño cuando en una lluvia rápida de luz se da cuenta de que ahora es pelirrojo y Beomgyu sabe que ese chico definitivamente es el demonio y es una comida muy tentadora para un tigre que siempre está hambriento.+×+Beomgyu se está ahogando, es tan fuerte su incapacidad para respirar que cuando consigue llegar al escritorio se agarra muy fuerte con una mano, con la otra se está agarrando el abdomen. Se ahoga, jadea, no es capaz de respirar, rebusca entre los objetos de su mesa y hace más desorden en el caos, aprieta los dientes, se pregunta por qué duele tanto y tiene la respuesta correcta: simplemente se está exigiendo demasiado. Encuentra algo que ha quedado descubierto en una pequeña superficie despejada de la mesa, cierra los ojos. Dentro de su cabeza le dice al otro Beomgyu que le dijo a Kiwoo que no lo haría y sabe que su cuerpo probablemente no lo aceptaría. Vuelve a la cama, se echa despacio en el colchón y se queda mirando al techo. Después de un rato, se da cuenta de que no es el abdomen lo que le duele y sonríe con los ojos cerrados. Beomgyu aprendió a encontrar gracia en lo miserable que le hace sentir su hermano y esa es la razón por la que está presionando dos dedos con toda su fuerza contra una tonta cicatriz.+×+—¡Lee Jimin!Jimin se levanta después de mirar a Beomgyu, que solo mirándolo a los ojos le dice todas las cosas que necesita oír en un momento tan complicado. Jimin sonríe, se alisa el traje bonito y camina con confianza hacia el centro despejado de la sala. Casi todos los profesores son profesores que alguna vez les han dado alguna clase, así que no debería ser tan imponente, pero están siendo tan exigentes que a todos los alumnos les tiemblan las piernas. Han sido demasiadas horas para estos tres minutos. Beomgyu cambia de postura, lleva demasiado rato sentado en el suelo de la misma forma, pero cuando flexiona el abdomen casi se marea, así que decide que es mejor quedarse como estaba. La música empieza a sonar, Beomgyu se concentra en Jimin, en cómo desarrolla esa coreografía que han practicado tanto tiempo. Por alguna razón, se acuerda de Yeonjun. Beomgyu no se puede creer que después de esa noche todavía necesite descargar la parte más salvaje que vive dentro de él y la que desde hace unos días lo está comiendo desde dentro.Con ojos atentos examina cada paso de su amigo y advierte algunos fallos, posiciones que no deberían de ser esas y pies torpes que no se coordinan, gestos de manos que no son los ensayados y pocas miradas al espejo como practicaron. Beomgyu, sin comprender, le está preguntando por qué no mira a los profesores como lo miraba a él todas esas noches que ayudaron al otro con esto. La valoración general llega a ser positiva, pero ellos también han tenido en cuenta todos esos fallos invisibles y alguno más que Beomgyu no pudo advertir. El aprobado queda suspendido en el aire. Jimin, con la cabeza baja, vuelve a sentarse al lado de Beomgyu y Beomgyu le acaricia la espalda. Ninguno dice nada mientras los turnos van pasando.—Necesito una chica —dice Jimin bajo música electrónica sonando a todo volumen.—¿Una novia o una chica? —pregunta Beomgyu mirando al frente.—Una novia que sea una chica.Beomgyu sonríe, los dos saben de lo que están hablando. Él también necesita un chico, pero no un novio.—Si no fueras tan hetero, podríamos tener algo —dice Beomgyu juguetón.—¿Contigo? No, nunca.Los dos se ríen, el turno de Beomgyu llega después de eso. Jimin no se da cuenta y ninguno de los profesores puede verlo, pero Beomgyu ejecuta su trabajo completamente mareado. Cada vez que lo ven bailar los demás alumnos saben que tienen mucho que aprender de él. Apenas hay valoración, es tan excelente que no saben qué decir, alguien habla de su traje bonito, Beomgyu piensa que ayudar en actuación tiene sus ventajas. Cuando intenta sentarse, casi colapsa y es tan difícil esconderlo que por un momento ve pánico en los ojos de Jimin. Jimin sabe que tiene que sacarlo de ahí, así que sin decir nada lo coge y salen. El aire fresco resulta brutal para un Beomgyu que apenas está consciente y se sienta en el primer lugar que distingue.—¿Qué te está pasando? —pregunta Jimin— Sabes que no tienes que pasar por esto, ¿o eres idiota? ¿Quieres morir?Las palabras de Jimin no son una amenaza vacía, al contrario, ha perdido la cuenta de las veces que Beomgyu podría no seguir viendo el sol salir cada mañana. Beomgyu resopla, o se supone que lo hace, no es capaz de procesar nada ahora mismo, se siente realmente lejos del mundo real.—Eh, Beomgyu —lo llama Jimin sacudiendo su hombro y empieza a entrar en pánico cuando Beomgyu está muy, muy quieto—. ¡Beomgyu! ¡Oye, idiota! Dios, mierda, ¡joder!La cabeza de Jimin es un caos debatiéndose sobre si ir a por Kiwoo o sacar las pastillas mágicas que nunca deben tocarse, se está preguntando también por qué esto está pasando, qué es lo que ha llevado a Beomgyu al límite. Beomgyu no debería de ser capaz de morir tan fácil, no después de todo lo que ha pasado por él.—¡¿Por qué coño estás así?! —le chilla Jimin con el teléfono al oído.—Porque estoy yendo demasiado lejos —responde Beomgyu vagamente.—Y si lo sabes, ¿por qué lo haces, idiota?—Porque es más fácil no pensar en nada.Jimin lo mira horrorizado y justo Kiwoo le coge el teléfono. Beomgyu se está levantando.—Cuélgale, dile que no pasa nada —le dice a Jimin.Jimin lo mira con los ojos muy abiertos, Beomgyu parece que acaba de regresar del otro mundo. Baja el móvil despacio y cuelga.—¿Te has estado drogando? —pregunta fuera de sí.—No. Le dije a Kiwoo que no lo haría. Solo es el cansancio, sabes que estoy-—No estás bien —replica Jimin y tiene tantas ganas de golpear a Beomgyu que no lo frena y le da una bofetada—. Para esto de una puta vez, joder. Siempre dices que no quieres perder y tu hermano te está matando. Piérdete en actuación, necesitas ver a ese chico. Si dices que no quieres pensar en nada, vete a verlo, él hará eso por ti.Beomgyu se queda mirando todo el rato en la dirección que lo ha dejado el bofetón de Jimin. Jimin suelta otro joder y se larga, Beomgyu entiende perfectamente su actitud, pero no está en condiciones de afrontar a Kiwoo, tampoco de ver a ese nuevo niño teñido de rojo. Cierra los ojos. Es cierto, reflexiona, tengo que empezar a parar esto. A su cabeza viene la dulce calidez de un niño adorable y Beomgyu se rinde, por primera vez en toda su vida en su mente ya no hay imágenes de un chico mayor gritándole, golpeándolo, de repente todos esos gritos y esas imágenes crueles desaparecen y solo está Taehyun. Taehyunie. Beomgyu abre los ojos y se mira los brazos llenos de cicatrices que solo él puede ver, después mira al sol. Hazme parar esto, por favor. Beomgyu desearía poder abrazar con dulzura toda la calidez del sol todos los días de su vida, pero nunca hubo ningún paso estable por donde empezar. Por favor.+×+—¡Deja de reírte, esto es desastroso!La escandalosa risa de Beomgyu sube hasta el techo alto y junto a ella la exasperación de Kiwoo, un hombre muy ocupado arreglando todas las desgracias que están ocurriendo en actuación.—Que si los focos, que si los trajes, que si los cañones, que si el otro no viene cuando tiene que venir —va enumerando Kiwoo recogiendo cables de un lado y de otro.Beomgyu se ríe un poco más y a Kiwoo sinceramente le encanta oírlo. Hace semanas que no ve este humor en Beomgyu y los dos han decidido pasar adelante e ignorar esa llamada perdida de Jimin. Beomgyu se va contento a molestar a otro lado y cuando no puede ver, Kiwoo sonríe como un padre alegrándose de corazón por ver que su hijo se ha recuperado tras una larga enfermedad. Pero eso es mentira, piensa volviendo a los cables, solo son días. Beomgyu nunca ha superado esto, no lo haría de repente. Kiwoo se entretiene, da la bienvenida a Taehyun, hablan un poco de las clases, los cañones siguen funcionando mal y Kiwoo tiene que ir a revisarlo, dejando a Taehyun riéndose. Taehyun encuentra mucha diversión cada vez que entra en ese mundo mágico. En nada se ve a sí mismo ayudando cada vez que pronuncian su nombre y charlando con las maquilladoras en los cinco minutos que toma de descanso.—¡Ten cuidado cuando bajes de ahí! —grita Kiwoo de repente y Taehyun levanta la cabeza hacia el escenario. Kiwoo está mirando hacia arriba, donde todavía se trabaja con la iluminación.—¿Y si salto?El corazón del pelirrojo se dispara como un coche yendo a toda velocidad en una carretera recta. El tono divertido de Beomgyu resuena como eco.—¡Si sobrevives, te mataré! —sentencia Kiwoo y eso hace reír inmensamente a Beomgyu.Taehyun no puede con esa risa encantadora. Beomgyu baja a toda velocidad hacia el escenario poniendo de los nervios a Kiwoo, que se lanza a golpearlo en cuanto llega abajo, pero Beomgyu escapa correteando. El cerebro de Taehyun se cortocircuita al ver al chico que le gusta actuar como un crío. Todo eso es algo muy nuevo y que jamás habría esperado, hasta ahora el único Beomgyu que conocía era un Beomgyu mayor, adulto, a veces dulce. ¿Quién eres?, le pregunta y al mismo tiempo recuerda su conversación con Kai. Taehyun dijo que llamaría su atención, pero pensarlo es infinitamente más fácil que hacerlo, así que se limita a pulular alrededor completamente incapaz de concentrarse de la forma eficiente de siempre. Kiwoo al final castiga a Beomgyu obligándolo a ponerse justo al lado de uno de los cañones y a Beomgyu no le importa porque llevan todo el día sin funcionar. Taehyun se detiene y mira hacia el escenario, por alguna razón no quiere perderse esto y no le importa ser totalmente descarado.—¡Cierra los ojos! —grita Kiwoo.A Taehyun le parece surreal lo precioso que se ve Beomgyu, solo en el escenario, las manos en los bolsillos y los ojos cerrados, los hombros relajados, una sonrisa temblando en sus labios oscuros.—¡Fuego! —exclama Kiwoo emocionado.Y, contra todo pronóstico, los cañones lanzan una cantidad descomunal de confeti que llueve sobre Beomgyu como si fuera su boda. El que se ríe tanto que acaba en el suelo es Kiwoo y Taehyun tiene la boca abierta, se está preguntando cómo alguien puede ser tan maravilloso sin hacer nada. Es la magia de que te guste, dice el Kai que siempre está en su cabeza.—¡Chang Kiwoo! —chilla Beomgyu sacudiéndose como una adorable mascota.Salta del escenario y golpea a Kiwoo que ni siquiera se defiende, está teniendo el momento de su vida. Beomgyu lo maldice, suelta todo el confeti encima de él y se pierde en algún lugar indignado.—Beomgyu-yah~ —intenta suavizarlo Kiwoo yendo detrás de él una vez se ha recuperado.Taehyun sonríe, quiere contarle a Kai lo tonto que es esto, lo bien que se siente en este momento, todo lo que está saltando su corazón emocionado. No ha visto nada más que una auténtica lluvia de confeti sobre el chico que le gusta y eso le ha parecido maravilloso. Taehyun de alguna manera se siente mejor, desde que regresó a Daegu la intranquilidad ha vuelto a instalarse en su mente, a Taehyun le inquieta sobremanera no ver a Jing por ningún lado. Cuando está a punto de irse y terminar por hoy, Beomgyu reaparece, su corazón se encarga de decírselo antes que cualquiera de sus sentidos. Taehyun mira hacia allí y se queda enganchado de su sudadera negra, la forma de su espalda, la línea de sus hombros. Taehyun realmente se queda tonto mirando los hombros de Beomgyu. Toma la iniciativa, dice el Kai que vive en su cabeza, haz algo, este es el momento. Taehyun le pregunta qué momento. Sus ojos captan algo de confeti en el pelo negro de Beomgyu y Taehyun se dice a sí mismo que ni loco va a hacer eso, ni loco. Sin embargo, cuando Beomgyu coge su bolsa las cosas son diferentes.Taehyun camina hacia él, al verlo cualquiera se preguntaría a por quién está yendo con esa fuerza. Taehyun se está esforzando por no pensar en nada, está tratando de estar fuera de sí. Cuando está a la espalda de Beomgyu tiembla entero y sin querer detenerse porque sabe que en el momento en que lo piense un poco va a echarse atrás alza el brazo y le quita confeti del pelo. Taehyun, inesperadamente, se relaja muchísimo tocando el suave pelo de Beomgyu y se pregunta si alguna vez lo ha tocado antes, ahora mismo no es capaz de pensar nada coherente, Taehyun no es capaz de ser funcional. De alguna manera, vuelve en sí lo suficiente para tratar con más gentileza el pelo de Beomgyu y quita un poco más de pequeño confeti con delicadeza y en mitad de la operación que está llevando a cabo con tanto cuidado Beomgyu se gira y a Taehyun se le para cada célula que se esforzaba por ser funcional.Beomgyu lo mira a los ojos y Taehyun se queda hipnotizado con sus largas pestañas, confirmando una vez más que no es real, un chico de este mundo no tiene esas pestañas. Taehyun baja el brazo y siente unas enormes ganas de disculparse, todo lo lanzado que estaba siendo le llueve como agua fría y se siente avergonzado, pero entonces Beomgyu sonríe tan dulcemente justo frente a su cara que sus mejillas se encienden, pero ya no es vergüenza. Agacha la cabeza, intenta decir algo pero su garganta no quiere colaborar. Taehyun no sabe que está haciéndoselo pasar realmente mal a Beomgyu. Está bien si agacha la cabeza y no lo tortura más con la visión de unas mejillas rojas y dulces que no puede tocar, pero a cambio le está dando unos labios jodidamente apetecibles que tiemblan porque intenta hablar. Beomgyu está a punto de acariciar su cabeza para reconfortarlo, pero en el último segundo lleva la mano a su hombro y de repente se está quemando, Beomgyu se pregunta qué es esta sensación que pica tanto cuando lo toca pero aun así sabe que esto es infinitamente mejor que acariciar su pelo. Beomgyu sabe que si pone la mano en ese pelo rojo, con toda seguridad no pueda salvarse.Al ser tocado, Taehyun levanta la cabeza y dispara una bala fatal al cráneo de Beomgyu, que no puede con su maldita carita de niño. Taehyun se pregunta por qué sus labios se ven de semejante rojo oscuro que atrae su atención cada vez que la desvía.—No voy a morderte, b- chico —Beomgyu se muerde el labio. ¿Realmente iba a llamarlo bebé? Taehyun le hace sentirse demasiado cómodo— ¿Todavía quedan?Deja de apretar su hombro y agacha la cabeza, Taehyun no se puede creer que le esté dando esta oportunidad. Los dos están actuando ignorando lo que pasó en la lavandería. Beomgyu no quiere entender el Taehyun que huyó de él y este Taehyun que ha vuelto pelirrojo, que lo miraba de esa forma en la prueba de los focos, que mira alrededor en los pasillos como si lo buscara. Beomgyu se ha rendido a estas extrañas sensaciones, la verdad es que no quiere saber más. Cierra los ojos y Taehyun no puede ver su expresión de gato complacido cuando le acaricia el pelo. Taehyun se fuerza a relajarse, acaricia el pelo de Beomgyu como si fuera el pelaje de una mascota, como si estuviera jugando con Huening, enreda algunos mechones en el dedo para apartarlos y bucear por confeti. Los dos están disfrutando mucho más de lo que quieren mostrar con este tonto momento.—Creo que ya está todo —dice Taehyun y quiere ir un poco hacia atrás, su corazón no está listo para la cercanía que sabe que se producirá cuando Beomgyu levante la cabeza, pero es incapaz.Beomgyu percibe con nitidez el momento extraño que se produce cuando alza la cabeza: Taehyun se le queda mirando en silencio y lo ve tan tranquilo que su corazón roto se conmueve. Taehyun está admirando lo precioso que es Beomgyu con sus labios oscuros, el pelo ondulado y una sudadera negra. ¿Por qué si es todo tan normal?, se pregunta. ¿Por qué lo haces todo maravilloso?—Gracias —dice Beomgyu de repente. Beomgyu se está sintiendo torpe por primera vez y no sabe qué hacer—. Le diré a Kiwoo que te pague el siguiente batido de mi cuenta.Beomgyu quiere tocarlo, hacer algo, decirle que se ven mañana, está sintiendo una tonta revolución que lo confunde. Al final, solo pasa al lado del pelirrojo conteniendo las ganas de llamarlo Taehyunie y Taehyun ni siquiera se gira, se queda frío mirando en blanco el escenario. Se pregunta qué acaba de pasar, a dónde se fue la magia, por qué tiene que ser tan radical, tan indiferente de un momento a otro. Taehyun, muy confuso, tiene cero ganas de volver a tomar la iniciativa y ahora mismo necesita irse corriendo a su habitación y llamar a Kai. Taehyun sinceramente creía que, esta vez, Beomgyu iba a ser diferente, pero se equivocó.

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Capítulo 12. Siempre donde estésTaehyun sale de su clase de canto principal riéndose, Yuna y él comparten anécdotas y momentos divertidos mientras se dirigen a otra aula a lo largo del pasillo que siempre rebosa vitalidad. Se detienen cerca de los baños, Yuna entra corriendo, Taehyun mira alrededor y después se apoya casualmente contra una pared, mete las manos en los bolsillos de sus bermudas, parece que le falta algo. Se rasca la ceja, vuelve a mirar alrededor y Yuna sale, Taehyun le pregunta si pueden ir a por algo de beber. Salen del edificio, el sol caliente brilla sobre el intenso rojo del cabello de Taehyun y él mismo guiña un ojo porque no puede ver apropiadamente. La intensidad de su bonito pelo vuelve loco a Jing. Yuna y Taehyun se dirigen a una máquina expendedora después de estar de acuerdo en que probablemente la cafetería esté hasta arriba. Hace mucho calor, Taehyun se sacude la camiseta y en el intervalo entre un vuelo y otro puede verse la cinturilla de su ropa interior y es tan sexy que Jing lo devora. La piel que asoma también es exquisita. Alcanzan la máquina, seleccionan las bebidas hablando de algo que los hace reír a los dos. Taehyun se ve tan inocente con los ojos casi cerrados, pero ese color de pelo es demasiado tentador, demasiadas ganas de quitarle la inocencia y Jing piensa que no estaría tan mal, que, de hecho, es justo lo que se merece.Taehyun se agacha para recoger las bebidas, Jing se fascina con su postura, sus piernas flexionadas, su cabecita alzada para dirigir toda su atención a Yuna. A Jing le molesta muchísimo esa chica, siempre tan maleducada y siempre en medio, esos ojos solo deberían mirarlo a él. Caminan de nuevo, Taehyun se ajusta la camiseta tironeando del cuello y Yuna lo ayuda, Jing puede ver con divina claridad los dedos de ese estorbo rozando la piel de ese niño del pecado. El sol brilla intensamente sobre el pelo rojo de Taehyun hasta que entran en el edificio, Yuna coge el brazo de Taehyun para permanecer juntos en la riada de gente que inunda el pasillo principal. Yuna se ríe, tanto que incluso se inclina sobre el pecho de Taehyun y la cara de Taehyun dice que está en shock, sus ojos grandes, la boca abierta, Jing no puede quitar los ojos de sus deliciosos labios. Giran la esquina, ya no hay gente pero Yuna no se suelta, de repente levanta la mano y peina el pelo de Taehyun, Jing taladra con sus ojos esa mano que resbala por la cabeza de Taehyun. Los pierde de vista cuando finalmente llegan a su siguiente clase y se acomoda para esperar la hora que van a tardar en salir.Cuando salen, Taehyun está sacudiendo la camiseta de nuevo, esta vez por el cuello, creando ondas por toda la tela. Sale bebiendo su lata y, lamiéndose los labios, la tira a la primera papelera que alcanzan. Se despide de Yuna, tienen cosas diferentes que hacer ahora. Jing sabe que esta es la hora en que Taehyun va a ayudar en actuación y sabe de sobra que él ahí no puede ni acercarse, pero puede continuar siguiéndolo hasta allí. Desde ahí actuación está en la otra punta. Taehyun mira el móvil, camina llevándoselo a la oreja, empieza saludando con una voz muy, muy dulce, una que Jing quiere que baje por su garganta. Habla completamente relajado y con un tono cariñoso con la otra persona, le está contando su día, Jing piensa que si tiene pareja va a destruirla. Taehyun se lame los labios despacio bajo el sol ardiente, ahora son incluso más rosados, brillan un poco, como si hubiera usado bálsamo o algún otro producto labial. Asiente, escucha atento, sus ojos se vuelven grandes y dice que eso no es así, se emociona como un crío, su voz es simplemente preciosa mientras protesta de forma infantil. Su boca abierta, su pataleta, se echa el flequillo hacia atrás y bufa, sus labios formando un puchero son un ataque fatal, todo está siendo fatal para su observador.Más tono cariñoso, Taehyun se va acercando a actuación, cuelga y mirando el móvil dice “tonto”. Sonríe, se mira en la pantalla y se arregla el pelo, haciendo que Jing tenga muchísimas ganas de hundir su mano en él, tirar con fuerza y escucharlo aullar mientras se lo folla. Taehyun mira hacia atrás, su perfil pensativo es precioso, es tan inocente... Después, entra en actuación. Jing solo tiene que esperar una hora, y así sucede. Taehyun sale extraordinariamente contento, tiene una pajita entre los labios, se gira un poco sacándola de la boca y se despide con entusiasmo, a continuación emprende su camino hacia otro lado. Bebe a ratos, camina a paso ligero, Jing se deleita con el aspecto de presa inocente que tiene, sus labios más que brillantes, sus ojos de niño, su pelo intensamente rojo. Jing quiere golpearlo y oírlo chillar. Jing se da cuenta de que no come, acude a un par de clases más, va a la biblioteca. Jing encuentra una gran excitación en perseguirlo entre las estanterías sin que lo vea.Taehyun se sienta en el suelo al lado de una gran ventana, descansa un rato con las piernas estiradas, cierra los ojos. Jing aumenta el zoom de la cámara, amplía la zona de sus bonitas piernas, sus caderas, Taehyun tiene la mano apoyada en el muslo, Jing se relame. En su cabeza tiene toda la escena montada, está masajeando la polla de Taehyun y lamiéndola enterita, el pelirrojo está todo mojado y gimiendo por más, Jing se lo come, lo hace chillar, lo tiene entero para él para siempre. Oh, si pudiera hacérselo así por siempre. Jing tiene la urgente necesidad de tocarse, ahí, mientras mira a Taehyun a través de la pantalla de su teléfono móvil. Acaricia el trozo aumentado que le muestra con nitidez sus piernas, Jing ladea el dedo como si pudiera ir entre ellas, empieza a tragar toda la ingente saliva que está produciendo y siente con la misma nitidez que tiene la imagen lo apretado que está. Sin poder pararlo, empieza a tocarse, piensa en ese culo precioso y en su cabeza recrea lo apretado que puede ponerlo, el sonido que soltaría la carne al ser golpeada con fuerza. Azotarlo, chuparlo, comerlo entero, piensa Jing frotando con más fuerza, más salvaje, pero al acabar necesita mucho más.Taehyun sale de la biblioteca, cena en solitario en la cafetería, Jing tiene todo un festín de sus expresiones al comer y se excita como toda una bestia cuando Taehyun camina hacia el edificio residencial. La oscuridad de los pasillos nubla el cerebro de Jing, que tiene los ojos atascados en su culo. Tiene tantas ganas de tenerlo desnudo para él y azotarlo, tantas... Taehyun introduce la llave en la cerradura y, antes de entrar en su habitación, mira hacia el pasillo vacío. Jing gruñe hambriento ante la mirada directa de esos ojos de niño. Sin darse cuenta de nada, Taehyun simplemente entra y Jing camina en silencio hacia la puerta cerrada. Baja el móvil. No hay nadie. Es un buen momento para azotar a un chico que ha sido muy travieso. Con una sonrisa lasciva Jing coloca la mano en el pomo. Desde que lo conoció, siempre quiso torturar personalmente a Taehyun, no a través de esos descerebrados matones, así que esto empieza hoy.+×+Beomgyu tiene los ojos vendados, está desnudo de cintura para abajo y sentado al borde de un colchón con las piernas abiertas, una prostituta está haciendo delicias en su polla. Lo trata gentilmente, sabe hacer bien su trabajo, Beomgyu gime porque es una desconocida, no es ningún juego, no tiene que esconderlo para provocar más. Como acordaron, sin que Beomgyu se haya corrido, ella pasa a sentarse encima y ella solita, de alguna manera, se mete la polla de Beomgyu dentro. Beomgyu siente un chispazo que no es normal cuando los muslos delgados de la prostituta se aprietan contra sus propias piernas, cerca de las caderas. Se sienten tan bien, Beomgyu sabe que tiene unos muslos bonitos y en su cerebro medio en blanco consigue pensar que quizá le gusta tanto la sensación porque le recuerda a Taehyun. Taehyun. Ella comienza a saltar delicadamente, Beomgyu piensa que definitivamente ha sido una buena elección, sabe hacer muy bien su trabajo, y sonríe. Su hermano se rodea de mujeres tontas y necesitadas, él, siendo de la misma forma, ha conseguido una prostituta de lujo que se ha amoldado a todo lo que pidió. Ninguno habla, de forma natural van follando como si se conocieran, Beomgyu quiere tocar sus piernas, pero eso está prohibido, quiere dejar de pensar en Taehyun. Aumentan el ritmo, ella quiere hacer algo con la bonita garganta del pelinegro, pero acordaron solo una mamada y penetración, nada de tocarse ni nada de besarse. Todo va bien pero no es suficiente, Beomgyu no deja de pensar en Taehyun, no puede liberar su maldita frustración, Beomgyu sigue en shock después de darse cuenta de que incluso tras Yeonjun necesita más sexo. Y a Beomgyu todo le da igual, así que gime el nombre del pelirrojo, lo llama de esa forma que nunca lo ha llamado porque siempre se contiene. El orgasmo es jodidamente bueno, muslos delgados apretados contra sus caderas, todo le recuerda a Taehyun. Beomgyu quiere parar esto.+×+Kiwoo mira a Beomgyu, lo ve tan tenso y enfadado que no sabe muy bien qué decirle. Beomgyu le ha contado que sigue follando, como le dijo, pero que tiene incluso más mierda acumulada y no puede con ello, no lo quiere.—Mmm, quizá deberías buscar sexo bueno —sugiere Kiwoo. Beomgyu lo mira como si quisiera matarlo—. Admítelo, eres muy exigente. Quizá al final sí que tenga que buscarte a-—Follé con Yeonjun —lo corta Beomgyu y Kiwoo se queda con la boca abierta.Por la cabeza de Kiwoo pasan pensamientos complejos. Beomgyu le dijo que ha estado teniendo sexo, pero no con quién. Yeonjun hace las cosas completamente diferentes. Kiwoo recuerda aquel día que iba a llamarlo pero no lo hizo porque Taehyun le daba pena y al final Beomgyu folló con él pero eso no ha servido. Kiwoo se pregunta por qué no ha funcionado y mira a Beomgyu casi horrorizado.—¿Te has preguntado de dónde sale tanta rabia? —pregunta con delicadeza— Ya has tenido enfrentamientos con Suwoon antes.Beomgyu no responde, no quiere decirlo en voz alta, pero incluso así Kiwoo lo adivina y lo dice con tanto cuidado como si de repente esta conversación fuera un campo de minas.—Es por Taehyun, ¿verdad? Ese chico te tiene muy jodido —dice y a modo de consuelo acaricia la espalda de Beomgyu—. ¿Por qué no intentas empezar algo? Quítate a Suwoon de en medio, nosotros te apoyaremos.—Si toco a Suwoon, mi hermano me matará —Beomgyu mira a los ojos a Kiwoo y después mira al suelo de nuevo, se mordisquea el labio. Kiwoo le acaricia mucho más la espalda, en sus ojos Beomgyu es un niño—. Esta vez está yendo muy en serio. Todavía no sé qué es lo que debería hacer.Kiwoo lo piensa en silencio, educar a Beomgyu siempre fue un trabajo muy delicado.—Vamos a hacer una cosa —pronuncia con cierta alegría y Beomgyu lo mira con sus grandes ojos como si realmente le fuera a dar la solución mágica que lleva meses buscando—. Hazle un poco más de caso al chico, a Taehyun, ¿de acuerdo? Sientes algo por él, no vamos a ponerle nombre —dice deprisa antes de que Beomgyu lo interrumpa—. Es un buen niño, ¿verdad? Puedes intentar conocerlo, eso no es ningún delito. Nosotros lo protegeremos si Suwoon hace algo y si realmente nos tenemos que quitar a Suwoon de en medio lo haremos. Yo voy a estar siempre contigo, Beomgyu —suaviza el tono y apega su frente a la del pelinegro—. Tu hermano no va a matarte, te lo juro.Beomgyu lo mira a los ojos y, después de tres segundos, cae contra el hombro de Kiwoo profundamente agradecido. Beomgyu ya no se siente perdido. Kiwoo le acaricia la cabeza con cariño.—Taehyun puede curarte, te lo prometo, él puede curarte, así que conócelo. Él va a salvarte, es todo lo que necesitas. No te sigas alejando a ti mismo de esto, Beomgyu.Beomgyu se deja querer, llega a dormirse sobre Kiwoo y Kiwoo simplemente lo coloca cómodamente para que tenga un descanso pacífico, después se queda mirando al cielo. Ojalá al final el único Choi que quede seas tú, Beomgyu. Porque Kiwoo sabe que si el mayor de los Choi va a por Beomgyu, se demostrará que todas sus promesas eran de mentira.+×+Kiwoo y Beomgyu volvieron a hablar en un ambiente menos trágico, Kiwoo insistió en buscarle a alguien decente para tener sexo y todas las bromas se acabaron cuando Beomgyu le confesó que Taehyun le da hambre y Kiwoo comprendió entonces que quizá lanzar al tigre contra una presa indefensa no es lo mejor que podría haber hecho. Pensando sobre esa conversación, sobre su confesión, Beomgyu camina por los oscuros pasillos de la residencia. Físicamente se encuentra mejor, Kiwoo está controlando su alimentación y sus prácticas, la temporada de pruebas no parece acabarse nunca, de hecho, Beomgyu apenas acaba de llegar de una, así que ni siquiera se ha cambiado y camina como todo un modelo con sus pantalones negros y su camisa blanca. Sencillo pero atractivo. Al cambiar de pasillo encuentra a otra persona vagando por la oscuridad y su corazón decide saltarse unos cuantos latidos y después caer en picado. Beomgyu razona que la habitación de Taehyun está en la dirección contraria a la que está caminando, así que se pregunta si se trata de Suwoon de nuevo.Taehyun va mirando al suelo, está completamente concentrado en oír cualquier cosa que le avise de que alguien va detrás de él. A pesar de que lleva huyendo semanas enteras, siempre tiene miedo de que Jing lo descubra. Camina despacio en torno a la esquina y a lo lejos ve unos zapatos. Taehyun no se relaja, pero se alivia mínimamente. No sabe quién es, pero al menos no es Jing: Jing nunca ha llevado esa clase de zapatos. De hecho, ¿quién llevaría unos zapatos que solo combinan con un traje elegante? Taehyun tiene curiosidad, pero no levanta la cabeza. Camina alerta al pasar cerca del otro fantasma y casi quiere desmayarse cuando su olor le llega. El jadeo de Taehyun puede oírse con claridad en un pasillo vacío cuando una mano blanca coge su muñeca. Taehyun no puede levantar los ojos del blanco inmaculado de la camisa.Beomgyu lo ve completamente congelado y tenso a su lado, Beomgyu realmente no quiere asustarlo, solo está jodidamente preocupado. Con delicadeza flexiona el dedo índice y lo coloca bajo la barbilla de Taehyun, que se deja alzar la cabeza dócilmente. Sus ojos se encuentran, Taehyun se engancha tan rápido que su cerebro olvida el miedo. Un pendiente largo, camisa blanca desabotonada ligeramente y una cara bonita, maquillada como aquel primer día. Taehyun no se cree que esté tan cerca de semejante ser, ama tanto sus ojos que ni siquiera puede sentir cómo le quema su roce, cómo de rojas se han puesto sus mejillas. Beomgyu es un hombre débil por esas mejillas.—¿Puedo encargarme de ti? —pregunta gentilmente.Taehyun quiere decir que no por muchas razones, porque su débil condición humana no puede soportar durante mucho tiempo la cercanía y la visión de un ser sobrenatural, porque no quiere hacer que Beomgyu se encargue de él una vez más. Le dijo a Kai que tomaría la iniciativa, se tiñó para llamar su atención por algo más que ser el chico al que tiene que defender, pero Taehyun asiente, negarse a una proposición tan amable, a la dulzura de Beomgyu, es un crimen tan grande que no le dejaría dormir en ese lugar secreto en el que duerme.Beomgyu está a punto de acariciar sus mejillas para premiarlo, Taehyun realmente es un buen chico, pero lo único que hace es sonreír agradecido y cambiar la mano con la que coge la muñeca de Taehyun. Beomgyu se siente muy bien cuando lo sostiene de esta forma. Taehyun recuerda aquella vez bajando las escaleras, cuando de alguna manera se atrevió a coger su mano y se pregunta de dónde coño sacó el atrevimiento. Sonriendo avergonzado por ese Taehyun del pasado, observa la bonita espalda de Beomgyu, su pelo liso, el pendiente largo combinando con un piercing, la camisa blanca. Y se da cuenta de que esta vez están subiendo escaleras.—¿Hyung? —pregunta Taehyun haciendo algo de fuerza en el brazo para crear resistencia. De repente se siente inseguro. A Taehyun nunca le gustaron los cambios de Beomgyu.Beomgyu se para y mira hacia atrás, hacia Taehyun, que parece que no quiere seguir subiendo. Beomgyu lleva una mano hacia él y Taehyun quiere hacer como que no se encoge, pero es inevitable. Sin embargo, Beomgyu acaricia con dulzura su suave pelo rojo y tiene que controlar muchísimo su expresión para que no se dispare todo lo que le gusta la sensación que se expande desde la punta de sus dedos por cada centímetro de su piel, haciendo burbujear su corazón.—No te mereces seguir durmiendo en el suelo —responde acariciando su cabeza. Sintiéndose reconfortado, Taehyun relaja los músculos—. Con tantas habitaciones siempre hay algunas que se quedan vacías.Taehyun no está del todo convencido. Seguir en la residencia, ahí donde está Jing, le hace mantener el miedo, pero al menos camina dócilmente detrás de Beomgyu. Se atreve a jugar un poco con los dedos del pelinegro cuando le hace comprender que está bien si suelta su muñeca, va a seguir detrás de él, y es una sensación tan agradable que enseguida se convierte en adicción, jugando como un gato. Beomgyu sonríe, lo encuentra adorable. Llegan a la planta ático, Beomgyu camina con seguridad hacia una puerta y por ir un poco más rápido de repente Taehyun tiene que corretear y atrapa sus dedos y es tan infantil que extiende algo de calor en el corazón maltratado del pelinegro. Cuando Beomgyu abre la puerta sin más, toda la burbuja tonta de Taehyun explota y mira con una inseguridad increíble a Beomgyu una vez dentro, después mira hacia el escritorio.—Aquí nadie va a encontrarte —susurra Beomgyu con una voz tan dulce que quiere hacer llorar a Taehyun.Taehyun camina hacia él y extiende los brazos, los cuela entre los de Beomgyu rozando sus costados y estrecha su espalda. Beomgyu acaricia su cabeza. Cada vez que Taehyun lo abraza de esta forma lo ablanda por completo, le hace bajar todas las armas y ser solo un chico normal.—Tengo muchos amigos, todos son buenas personas, podrías dormir en sus habitaciones, ninguno de ellos te haría nada y Suwoon no te encontraría —dice Beomgyu acariciando su nuca en un toque casi fantasma.Taehyun levanta la cabeza, está tan agradecido que sus ojos llegan a llorar un poco, Beomgyu le sonríe con dulzura y Taehyun sabe que este es el momento de alejarse de él. Camina hacia la cama, se sienta en el blando colchón y balancea las piernas, mira alrededor. No hay ni un solo objeto decorativo, solo una increíble sensación de antigüedad y el mobiliario básico, pero Taehyun tiene la sensación de que en realidad esta habitación no está tan abandonada como parece, Taehyun cree que pertenece a alguien. Mira a Beomgyu, que no se ha movido de la puerta, y se siente tremendamente cálido al verlo ahí parado, recordándole que está cuidando de él una vez más. Taehyun intenta alejar de su cabeza esa voz que le dice que después de esto solo será indiferente, como siempre. Quiere aprovechar este momento, disfrutar esta noche extraña en una habitación escondida.—¿Hyung viene de algún sitio? —pregunta tras mirar de abajo arriba a Beomgyu. Probablemente es uno de sus conjuntos favoritos. Taehyun puede recordar con nitidez todos los trajes con los que ha visto a Beomgyu hasta la fecha.—Sí, sigo con exámenes —responde Beomgyu pasándose la mano por la nuca. Se resiste a ir hacia la cama. Esa habitación es mucho más pequeña que las estándares.—¿No estás cansado?A Beomgyu le parece adorable la forma en que Taehyun pronuncia las palabras y, vencido, sonríe mirando al suelo.—¿Te sobra energía? —pregunta a cambio señalando hacia las piernas del pelirrojo, Taehyun no ha dejado de balancearlas ni un momento— Deberías descansar.Taehyun, inesperadamente, se sienta al fondo de la cama y mira a Beomgyu con unos ojos que resultan devastadores.—Tú también hyung, ni siquiera tienes ropa cómoda para dormir —dice sintiéndose culpable. Está convencido de que Beomgyu iba a algún sitio y ahora está cuidando de él, dándole una cama y dándosela solo para él. ¿Qué iba a hacer en la residencia de noche si no es tener algún plan?Beomgyu finalmente se acerca, una mano en el bolsillo, Taehyun entra en un pequeño pánico cuando lo ve apoyar una rodilla en el colchón e inclinarse hacia él, con la mano libre le acaricia el pelo de forma muy cariñosa, después se aleja y da unas palmadas en la almohada.—No te preocupes. Descansa, por favor.La voz dulce de Beomgyu derrite el cerebro de Taehyun, que quiere lanzarse a él, coger su muñeca y tirarlo a la cama. No puede permitir que Beomgyu duerma en el suelo de esa pequeña habitación por su culpa.—Hyung —pronuncia Taehyun y haciéndole caso al Kai de su cabeza coge la muñeca de Beomgyu. Beomgyu no puede con ese niño pelirrojo arrodillado al borde del colchón—. Si está bien para ti, podríamos dormir juntos. La cama no es muy amplia, pero es demasiado grande para mí solo.Beomgyu se rinde, lo ha dicho de forma tan bonita que accede. Beomgyu no quiere preguntarse qué coño está haciendo, esto solo se ha vuelto muy complicado de repente. Sí tenía planeado acercarse a él, pero poco a poco. Si después de esto tiene que mantener el ritmo, no va a poder.—¿Qué lado prefieres? —pregunta Beomgyu abriendo solo un botón más.Taehyun tiene razón, no es la ropa más cómoda para dormir, pero es que no pensaba dormir, solo iba a sentarse en el suelo y ver a Taehyun dormir pacíficamente. Está hasta los cojones de que Suwoon le arrebate noches de sueño tranquilo. Pensándolo mejor, ni siquiera estaba aquí por esto, iba a encontrarse con sus amigos y ahora ni siquiera los ha avisado de que no aparecerá. Deja el móvil en la mesita y se echa al lado de Taehyun una vez el pelirrojo se acomoda. Los dos completamente rectos y mirando al techo es tan ridículo que se ríen a la vez y se miran y, cuando se miran, dejan de reírse. Tienen tan cerca al otro, echados en el mismo colchón en una habitación pequeña donde nadie los encontrará, que Taehyun decide voluntariamente dejar este mundo de mierda que lo hace temblar cuando la oscuridad cae. Se encoge y se acurruca contra el pecho de Beomgyu, escondiéndose de todo lo que le hace daño. Beomgyu mira hacia abajo y cierra los ojos con una sonrisa. Se siente como un chico normal, tan normal que se siente raro porque no sabe sentirse cómodo si no está escondido bajo la piel de un tigre. Flexiona un brazo y lo coloca detrás de su cabeza y deja caer con naturalidad la otra mano en la cintura de Taehyun. Solo está durmiendo con ese niño que le recuerda tanto a él, que quiere proteger tanto, ¿por qué le hace sentir tan bien? ¿Por qué es tan especial? ¿Por qué, de entre todas las personas, Taehyun es el único que consigue que deje la piel del tigre atrás?—Buenas noches, Taehyunie —pronuncia con muchísimo afecto y dejándose llevar besa su cabeza.—Buenas noches, Beomgyu-hyung.Beomgyu sonríe revolucionado y Taehyun se duerme completamente en paz escuchando su corazón.

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Capítulo 13. Demasiado de tiHay muchas cosas que Taehyun no comprende. En este momento se le ocurren tres. La primera, por qué no han vuelto a golpearlo. Eso ya pasó antes, dejaron de golpearlo unos días, pero luego volvieron y la verdad es que de alguna forma Taehyun intuía que volverían a golpearlo, sin embargo, esta vez se siente extrañamente intranquilo. Tiene la extraña certeza que ni siquiera sabe de dónde sale de que eso se ha acabado y no sabe por qué, no puede asumir del todo que puede disfrutar de una vida escolar normal. Bueno, normal. Todavía tiene que seguir mirando dónde duerme. La segunda cosa que no comprende es cómo funciona actuación. Él siempre va a ayudar y siempre, siempre hay una cantidad ingente de cosas que llevar de un lado a otro, siempre hay un humor rebosante de vitalidad y siempre hay gente en las colchonetas, pero son pocas las veces que ha visto clases reales de actuación. Taehyun piensa que si hubiera clases, él probablemente no estaría por ahí moviendo cajas. A esto se suma el que sigue sin comprender por qué el chico que le gusta está siempre ahí y casi siempre sin hacer nada productivo. La tercera cosa que Taehyun no comprende es por qué ahora mismo está en medio de la obvia cita de Yuna con Jimin.—Vaya, ¿y sabes cuándo os dan las notas? —pregunta Yuna.Hasta ahora Jimin ha estado contando cómo fue su desastrosa coreografía en una de las infinitas pruebas que tienen los de danza. Taehyun quería aprovechar el buen tiempo y el tiempo libre y pasear por la escuela junto a Yuna, Yuna le dijo un lugar donde verse y al llegar solo encontró a Jimin, así que Taehyun se siente confuso y raro y sigue pensando una excusa para quitarse de en medio. Es más que evidente el tono afectuoso de Yuna y sus intenciones, ¿por qué le dijo entonces que se sumara a la cita?—En un plazo máximo de diez días —responde Jimin.Taehyun encuentra divertido cómo, pareciéndose tanto a Beomgyu y caminando con las manos en los bolsillos, no encuentra a Jimin atractivo. Ronda la estatura de Beomgyu, es delgado, tiene el pelo negro, viste con ropa holgada y tiene piercings, rasgos afilados. ¿Por qué le parece un chico de lo más normal? ¿Qué hace a Beomgyu diferente? Los dos son chicos dulces, raros de encontrar.—Perdón —interrumpe Taehyun. Ha terminado de pensar la excusa—. Tengo que hacer una llamada, seguid, os alcanzaré más tarde.Yuna lo mira sorprendida, pero Taehyun parece realmente preocupado, como si esa llamada fuera de extrema urgencia, así que lo compra sin saber que es mentira y sigue caminando junto a Jimin. Taehyun se aleja llevándose el teléfono a la oreja, pero en cuanto Yuna y Jimin parece que no van a girarse, se da la vuelta y echa una carrera hasta actuación. El calor empieza a ser sofocante y esa situación de cita le estaba superando. Dentro de unos minutos tiene que escribirle un mensaje a Yuna diciendo que no podrá volver con ellos, que el asunto es muy grave y requiere toda su atención. Taehyun sabe que después tiene que contarle la verdad a Yuna, no hay ninguna necesidad de crear una tonta y complicada mentira. Taehyun entra con una sonrisa brillante en su sala mágica favorita y los pequeños jadeos que estaba soltando por la carrera bajo el sol se vuelven auténticas exclamaciones cuando ve el gran caos que hay ese sábado. El escenario parece completamente diferente, como preparado para una obra de carácter fantástico. En las colchonetas hay gente golpeando con las piernas sacos de boxeo, Taehyun escucha a alguien cantar, ve percheros cargados hasta arriba pasar a toda velocidad. Huele bien, huele como a magia, a decenas de colonias diferentes, a cosas de maquillaje y peluquería.—Hola, hola —saluda como un chico educado y recibe respuesta aunque todos parezcan muy ocupados.Una escalera plegable se cae de repente y suena tan fuerte al impactar contra el suelo del escenario que los hombros de Taehyun van hacia arriba del susto. Empiezan a preguntar a voces si todos están bien, afortunadamente ni nadie estaba subido ni nadie estaba cerca. Entonces Taehyun ve a Kiwoo aparecer desde la parte trasera y se ríe al ver cómo resopla y se lleva el pelo hacia atrás. Con el paso del tiempo Kiwoo se ha convertido en un agradable hermano mayor para él, así que para hacerle sentir bien va a saltitos hacia él con una brillante sonrisa y a Kiwoo se le pasa todo el estrés al ver a semejante niño mono yendo hacia él.—¡Kiwoo-hyung! —exclama Taehyunie feliz y abraza a Kiwoo.Kiwoo le da unas vueltas en el aire, Taehyun es un peso muy ligero, y al bajarlo a tierra lo mira unos segundos largos. Lo ve tan feliz y tan bonito que se pregunta si algún hechizo de cuento de hadas ha borrado del mapa a Suwoon.—¿Qué haces aquí un sábado? —pregunta con afecto— ¿Hace mucho calor ahí fuera?Taehyun asiente y añade que además estaba en mitad de una cita. Kiwoo sonríe y cogiéndolo por los hombros empieza a caminar.—Oye, dijiste que querías hacer deporte, ¿no? —pregunta mirándolo detenidamente— ¿Qué tal si dejas de mover cajas y haces cosas más divertidas? ¿Qué dices, eh?Taehyun se inquieta un poco, no sabe cuál es la definición de Kiwoo de cosas divertidas. Kiwoo nota su ligero nerviosismo y termina el paseo delante del escenario.—Verás, hay un imbécil que sigue de vacaciones y lo necesitábamos para asegurarnos de que funciona el mecanismo para la actuación. Tienes más o menos su complexión, así que ¿qué te parece probar? —propone Kiwoo y señala hacia el escenario. A Taehyun no le gusta nada lo que ven sus grandes ojos— Tranquilo, estarás a salvo, incluso si falla no te harás daño, te lo prometo. ¿Te apetece intentarlo?La respuesta de Taehyun es un claro no. No va a tirarse desde esa altura que le señala Kiwoo para comprobar si funciona el sistema de suspensión del arnés.—Está bien, no te estreses —dice Kiwoo y se separa de él—. Aun así, puedes intentar ayudar a los chicos de aquí con sus actividades. Mover cajas es malo para la espalda y te aseguro que harás más deporte de la otra forma. Date una vuelta si te apetece, yo estaré intentando que me hagan caso ahí atrás.Kiwoo se despide con una sonrisa afable y vuelve a la parte trasera, parándose en el camino a hablar con alguien que parece que tiene mucha prisa. Taehyun mira una vez más eso que tienen montado con las cuerdas y las colchonetas. No quiere decepcionar a Kiwoo, Kiwoo ha hecho muchas cosas por él, le permite estar aquí y siempre lo ha reconfortado, Taehyun seriamente debería hacer algo a cambio y sobre todo si Kiwoo parece tan estresado incluso si sigue sonriendo y tratando amablemente a todo el mundo. Pero eso... da mucho miedo, realmente mucho miedo. Taehyun se sube al escenario y camina como un niño que sabe que se ha metido donde no debería estar, al menos quiere comprobar por sí mismo si parece tan imponente desde cerca.—Cuidado, cuidado —escucha Taehyun y se aparta cuando pasan unas chicas sosteniendo un decorado que parece pesado. En ese momento Taehyun se fija en que, en una esquina del escenario, hay un grupo de cinco personas practicando caídas y le parece maravilloso.Se acerca con cautela al lugar desde el que alguien va a tener que tirarse, aprieta las cuerdas que están suspendidas y da una vuelta alrededor. Quizá si piensa que es divertido... quizá si piensa en esto como una experiencia nueva... Taehyun también toquetea las colchonetas que deberían protegerlo si el sistema de suspensión falla. Al final, se acerca a la escalera que se cayó antes. Hay un grupo reducido trabajando a toda potencia desmontando y montando decorados.—Hola —saluda Taehyun amigablemente y sonríe. Está venciendo la vergüenza que le da conocer gente nueva en esta escuela—. ¿Puedo ayudar?Taehyun está un poco tenso, un poco encogido, no quiere que le traten mal. Las chicas sonríen y dicen que claro, que haga esto y aquello, enseguida empiezan a conversar sobre la última tendencia en peinados masculinos a raíz del color intenso de Taehyunie. Taehyun se siente cómodo, sostiene firmemente la escalera, ayuda a bajar a las chicas, desmonta algunos decorados aparatosos.—Taehyun-ssi —escucha Taehyun detrás de él y se gira. Hay una cara que le suena y que parece que ha corrido una maratón.Taehyun asiente y el otro chico le da un batido y algo muy, muy cálido se extiende en su corazón. Está tan abrumado que ni siquiera lanza un gracias. Taehyun procesa entonces de qué le suena esa cara y es la persona a la que Kiwoo paró cuando iba tan de prisa. Cierra los ojos, al abrirlos mira alrededor y se da cuenta de que es el único pelirrojo en toda la sala, su corazón late un poco más deprisa al darse cuenta de que es importante para alguien. El batido tiene una nota pegada, en ella su nombre aparece escrito de una forma tan adorable que es imposible que un chico escriba así, debajo hay un número de teléfono y las palabras “para que puedas avisarme la próxima vez”. Taehyun quiere llorar un poco, se siente conmocionado y si lo piensa, piensa que no tiene apenas números de teléfono nuevos, no tiene casi contactos en esa escuela y el Kai que vive dentro de él le dice que sería fantástico tener el de Beomgyu.—Disculpad, ¿os importa si voy a probar aquello? —dice Taehyun señalando hacia las cuerdas.Ellas dicen que no y le sonríen con muchísima sinceridad, haciendo que Taehyun se pregunte dónde han estado estas personas todos esos meses en los que todo daba muchísimo miedo. Taehyun sabe que la pregunta correcta es dónde estaba él. Va correteando con su batido por el escenario hasta las escaleras, quiere buscar a Kiwoo y decirle que hará esto y, entonces, ve a Kiwoo aparecer desde la parte trasera, pero no va solo y el corazón de Taehyun se siente incluso más cálido, sus mejillas se colorean de un rosa adorable.—Eh, Taehyun, ten cuidado, este suelo resbala mucho —le advierte Kiwoo acercándose, Beomgyu ha ido en otra dirección.—Muchas gracias por esto —dice Taehyun con una gran sonrisa y se inclina.—Que vengas por sorpresa no significa que no tengas tu bebida como siempre. Ah, no es nada, chico.Kiwoo le da unas palmadas en la pierna. No puede hacer otra cosa si Taehyun no se ha bajado del escenario. Beomgyu vuelve y, de hecho, está caminando hacia allí abriendo una botella de agua. Se para al lado de Kiwoo y mira directamente a Taehyun. Taehyun no puede procesar algo tan natural, Beomgyu caminando hacia él y mostrando interés. Beomgyu siempre ha huido cuando están en público, es diferente en esas noches donde nadie los ve.—Creo que voy a intentarlo —dice Taehyun y suena totalmente como un niño y eso le sienta fatal a Beomgyu, que bebe para disimular todo lo que quiere sonreír.—¿El qué? —pregunta el pelinegro y Taehyun no se cree que se acabe de dirigir a él, que todo sea tan normal.—No, no hace falta. Es mejor si lo hace alguien de aquí, podrías hacerte daño —responde Kiwoo y empieza a caminar hacia las escaleras.Taehyun se da la vuelta para seguir viéndolo y frunce un poco los labios. Quería hacerlo, Kiwoo ha hecho muchas cosas por él. Kiwoo resopla, no se quiere dejar vencer por lo adorable que es el gesto de Taehyun.—Es peligroso, Taehyunie. No te preocupes, alguien más se encargará. No debí sugerírtelo en primer lugar —responde Kiwoo y al final Beomgyu comprende.—Ese imbécil no va a venir pronto, lo sabes Kiwoo.Taehyun literalmente pega un bote cuando escucha la profunda voz de Beomgyu casi en su oído. Al girarse, Beomgyu está justo detrás de él. Se ha subido al escenario desde ahí y ahora está tan guapo con su ropa holgada y su botella de agua al lado de Taehyun. Taehyun cree que le va a dar un pequeño infarto al ver ese pelo negro ondulado y largo tan jodidamente cerca. El agradable olor de Beomgyu está haciéndolo caer en una adicción peligrosa.—Estáis hasta el cuello, Taehyun está aquí, déjale intentarlo, se parece mucho a Chan —sigue Beomgyu, que juega distraídamente con la botella.—No, no, la caída es peligrosa —Kiwoo se aleja del increíble poder de persuasión que sabe que tiene Beomgyu.—Yo lo cogeré —a Taehyun se le sube el corazón a la garganta y Kiwoo lo mira con grandes ojos—. No pongas esa cara, sabes que puedo hacerlo. Puedes hacerlo —se dirige a Taehyun y Taehyun cree que le ha absorbido el alma con esos ojos oscuros, la poquísima distancia que los separa—. ¿Puedes confiar en mí? Si eso se rompe, yo te cogeré, ¿de acuerdo?Y su voz es tan dulce que al aceptar Taehyun cree que acaba de venderse a un demonio. Beomgyu le sonríe y es una sonrisa que Taehyun ha visto antes: Beomgyu está premiándolo por ser un buen chico. Con Kiwoo todavía inseguro caminan hacia la zona de la catástrofe. Kiwoo sabe con casi certeza que el sistema de suspensión no funciona adecuadamente, así que tienen que probarlo antes de la próxima función y el idiota que va a usarlo no tiene pinta de volver hasta el día-d, pero ahora que es el adorable y dulce Taehyun Kiwoo ya no quiere probarlo, está casi seguro de que algo va a ir mal y habrá un accidente que uno de actuación o de danza podría librar, pero no un niño como Taehyun. Sin embargo, Beomgyu ha dejado su botella y está totalmente serio viendo cómo Taehyun sube la escalera, así que Kiwoo tiene la total seguridad de que pase lo que pase Taehyun no sufrirá ningún daño y eso, de algún modo, lo calma. Lo calma porque Kiwoo jamás ha visto a Beomgyu cuidar de nadie y en cambio con Taehyun todo es diferente y serio.—¿Estás listo? —pregunta Kiwoo a voces mirando hacia arriba.Taehyun mira hacia abajo y le tiemblan tanto las piernas que casi se cae. Cierra los ojos, al abrirlos mira alrededor, las colchonetas, las chicas montando decorados, la gente ensayando peleas, dando patadas más lejos del escenario, gente siempre moviéndose y siempre sonriendo y, entre todos ellos, Beomgyu destaca como si hubiera un brillo real alrededor de su figura. Tiene las manos en los bolsillos, las mangas de su camiseta negra algo dobladas y un gesto muy serio que realza lo afilado de sus rasgos, pero sus ojos no dan miedo, de hecho, Taehyun está listo para saltar porque ver a Beomgyu ahí abajo le da muchísima confianza. <Beomgyu no ha intentado hacerte daño ninguna vez, ¿verdad?>.—Cuando estés listo, salta hacia delante, quiero ver si la tensión funciona —grita Kiwoo.Taehyun cierra los ojos, da unos pasos hacia atrás y se lanza sin pensar en nada. Se siente como si se lanzara al mar, como si se quisiera matar. En unos pequeños segundos por su cabeza pasan imágenes de vacaciones en el mar, de tonterías de verano que hizo junto a Hueningkai, de helados, carreras en la arena, chapuzones y piensa que Kai le ha dado los mejores años de toda su vida. Pero esos pequeños segundos de pura liberación que crean una sonrisa gigante en sus bonitos labios desaparecen cuando Taehyun se siente flojo e inestable de repente y pierde el control en el aire. Kiwoo está gritando mientras ve uno de los tirantes del arnés rasgarse de una forma que no debería. Taehyun entra en un pánico que no sabe cómo calmar mientras se siente súper inestable y en mitad de su vuelo descontrolado más allá de las colchonetas Beomgyu aparece debajo de él y atrapa sus piernas con un salto de un auténtico felino. Kiwoo se para en mitad de su carrera acelerada. Su cuerpo se ha detenido solo ante la belleza de un tigre salvaje. Con toda la fuerza de una bestia Beomgyu baja al suelo a Taehyun, que en cuanto se ve un poco más cerca de tierra firme coloca las manos en los hombros de Beomgyu. Apenas las puntas de sus pies dejan de estar en el aire, lo abraza por el cuello necesitando esconderse un rato, calmar el pequeño miedo que acaba de atravesar y Beomgyu acaricia su cabeza, lo estrecha contra su pecho con el otro brazo.—Tranquilo, ya está, ¿vale? —susurra Beomgyu contra su pelo. El tono dulce vibrando con su voz grave arrasa todo el corazón acelerado de Taehyun— Ya está, tranquilo, ya está, pequeño.Kiwoo no puede asimilar el Beomgyu que están viendo sus ojos, en ningún mundo podría creerse que ese chico delgado que está arrullando con amor en su pecho a un niño asustado es el mismo tigre perdido y abusado que todos ven todos los días, sin excepción. Pero quizá Taehyun es la excepción. Kiwoo vuelve a reproducir la carrera de Beomgyu, su velocidad de depredador, la belleza de su salto y, si lo piensa, es la primera vez que ve a Beomgyu usar su lado de bestia para algo bueno, algo que no sea fingir que es como su hermano. Kiwoo finalmente sonríe. Taehyun ha hecho lo más grande, pasar a través de una piel inquebrantable, ahora solo queda conocer al chico que hay debajo. Y ojalá nunca lo conozcas del todo. Por muy dulce que parezca Taehyun, Kiwoo sabe que nadie aceptaría todos los lados de Choi Beomgyu.Taehyun sale del escondite cuando su corazón ya no late desbocado por el miedo. Al levantar la cabeza se encuentra con los ojos dulces de Beomgyu y tiene muchas ganas de esconderse otra vez. Pequeño, procesa admirando cada centímetro de la cara preciosa de Beomgyu, me ha llamado pequeño. Taehyun se separa, probablemente no sea el mejor lugar para tener este tipo de escena pero, por alguna razón que no comprende, el pulgar de Beomgyu roza su mejilla y el toque es tan fantasmagórico y extraño que Taehyun cree que su piel se lo ha inventado.—¿Qué fue mal? —pregunta separándose un poco más de Beomgyu. Entonces piensa que ni siquiera le ha dado las gracias.—Se ha roto uno de los cables —responde Kiwoo y le revuelve el pelo—. Te dije que no debías hacerlo.—Pero Beomgyu-hyung me cogió como dijo que haría —dice Taehyun girándose hacia Beomgyu—. Gracias, hyung.Beomgyu ha tenido suficiente de Taehyun. Beomgyu simplemente no puede admitir más desborde de inocencia en su corazón, que sigue sin encontrar el freno.—Siempre cumplo —dice y camina hacia el borde del escenario—. No hagas más locuras por hoy. Nos vemos mañana Kiwoo.Kiwoo asiente, Taehyun lo mira irse. Taehyun necesita un manual que le explique paso a paso por qué se producen estos cambios y qué hay que hacer en consecuencia. Kiwoo le dice algo, le quitan el arnés, pero Taehyun no puede procesar mucho, tiene la mente algo saturada, la espalda delgada de Beomgyu se va alejando y en los oídos de Taehyun todavía resuena la melodía que vibraba desde su pecho cálido. Justo como en aquella habitación.

----- CHAPTER BREAK -----

Capítulo 14. Asalto. ObsesiónTaehyun y Yuna caminan separados por una larga estantería, pero siempre se ven al final antes de comenzar la siguiente, están en la biblioteca buscando la sección donde están los libros que necesitan para el trabajo. Tienen suficiente tiempo libre, la lluvia es un poco desagradable, así que decidieron retomar el trabajo. Taehyun se para de vez en cuando, entra en el pasillo y echa un vistazo a algunos libros, Yuna lo espera al otro lado.—¿Has encontrado algo interesante? —le pregunta acercándose.Taehyun sacude la cabeza, devuelve el libro a la estantería. Yuna le aprieta el hombro de forma reconfortante, no sabe por qué pero Taehyun se ve decaído, no ha sonreído en todo el día y no parece que tenga mucho ánimo. Taehyun simplemente tiene el día un poco gris, pero ha cumplido religiosamente con las llamadas a Kai.—¿Quieres estar solo un rato? —ofrece Yuna en voz bajita.Taehyun sacude la cabeza y le indica con la mano que sigan buscando. Le duele un poco la cabeza, está algo cansado, desearía poder volver a dormir en un lugar cálido. Taehyun no se da cuenta de que lo que verdaderamente necesita es el cariño de Beomgyu, ese al que se acostumbró demasiado rápido. Taehyun simplemente tiene mono de su adicción favorita y no lo sabe. Yuna lo ve mirar hacia el lado opuesto de las etiquetas que señalan qué libros contiene esa estantería, espera unos segundos pero Taehyun parece tan concentrado que se acerca a mirar lo que está mirando. Taehyun tiene los ojos un poco entrecerrados, está escuchando voces en un sitio tan silencioso y camina hacia allí movido por la curiosidad, Yuna lo sigue. Al girar en una estantería hay un espacio despejado y en él se sitúa un semicírculo de chicos y un adulto enfrente está explicándoles algo. Taehyun se asoma apoyando su carita contra la estantería, quiere saber de qué se trata. No es extraño ver en la biblioteca grupos de trabajo con un profesor, Taehyun solo necesita algo interesante con lo que sentirse mejor por un momento.—¿Qué hacen ahí? —le pregunta a Yuna cuando esta se detiene a su lado. Taehyun le pregunta directamente porque por alguna razón Yuna siempre lo sabe todo.—No lo sé —responde contra todo pronóstico—, pero son de danza.Taehyun la mira, Yuna parece estar muy segura de su afirmación y cuando termina de examinar a los chicos asiente y sonríe, está segurísima, así que vuelve a buscar los libros que necesitan para el trabajo. Taehyun, algo perplejo, mira hacia el grupo de nuevo. Danza, se repite. Incluso si puede que no se trate de Beomgyu, su corazón late emocionado. En algún punto indefinido Taehyun dio por sabido que definitivamente Beomgyu pertenecía a danza, aunque todavía no ha sido capaz de establecer por qué siempre está en actuación. Mira con sus grandes ojos a cada chico del semicírculo, estira un poco el cuello. Si alguien lo viera espiar de esa forma, lo encontraría adorable. Chicos rubios, chicos con el pelo azul, chicos con el pelo morado, altos. Taehyun se rinde, asume que no siempre que es danza tiene que estar Beomgyu. Pero entonces sus ojos se conectan solos a esa mirada que abandona al profesor y vaga alrededor. Ojos afilados, una gorra blanca y un aro de plata pequeño, pelo negro y camiseta negra. El chico del que está enganchado irremediablemente. Taehyun sonríe avergonzado, un poco de rosa en sus siempre irresistibles mejillas y agacha la cabeza, se va de ahí como un niño que ha sido pillado pero ha obtenido lo que quería al final.Beomgyu, por mucho que lo intenta, no puede volver a conectarse a la explicación del profesor, su cabeza no quiere dejar ir la imagen del niño bonito espiándolo al borde de una estantería.+×+Hace calor, pero es soportable. Taehyun y Yuna han avanzado considerablemente con el trabajo, así que están disfrutando del tiempo libre paseando por la escuela. Los dos se han acostumbrado mucho a hacer eso y a Taehyun sinceramente le recuerda a Kai y piensa que debería volver a Seúl, lo echa de menos.—¿Pasa algo? —pregunta de repente Taehyun.Yuna lo mira casi sobresaltada, estaba muy concentrada en el móvil, quizá por eso no se ha dado cuenta de que todo el tiempo Taehyun la ha estado observando hasta el desenlace con un resoplido y un bloqueo furioso de pantalla.—Los chicos, que desaparecéis de repente —responde Yuna y se cruza de brazos.Taehyun sonríe y es una sonrisa gigante. Escuchan música, Yuna no le da mayor importancia, en esa escuela siempre se escucha música desde algún rincón, pero suena mucho y muy cerca y Taehyun, niño curioso por naturaleza, quiere saber de qué se trata. Yuna se rinde y camina detrás de él. La verdad es que le hace gracia cómo Taehyun siempre camina en trance hacia el motivo de su curiosidad.—Los de danza. Otra vez —responde Yuna antes de que Taehyun pregunte y al fin se relaja. Ahora entiende por qué Jimin lleva horas sin responder a sus mensajes—. Suelen hacerlo, bailar por ahí fuera.Taehyun a menudo se pregunta cómo Yuna sabe tantas cosas si lleva el mismo tiempo que él en la escuela. Los de danza están reunidos en un espacio amplio y parece que están bailando por turnos. Quizá estén ensayando, piensa Taehyun viendo cómo sale un chico al centro y cambia la música. Taehyun probablemente no se esperaba que Beomgyu también saliera en ese momento y definitivamente no está listo para verlo bailar. Taehyun recuerda la lavandería, el bastón en actuación, lo recuerda con nitidez porque todavía no ha sido capaz de superarlo.—Parece que van en serio —comenta Yuna comenzando a grabar.Taehyun mira alrededor, hay muchos estudiantes observando, hay gente sentada como si fuera un espectáculo con entrada gratuita, cuando vuelve a mirar a Beomgyu se fija en que no lleva su usual ropa holgada, tampoco unos simples vaqueros y una camiseta. Nada de eso. Beomgyu va tan arreglado como aquel príncipe que conoció en un baño. A Taehyun lo salva la distancia y está muy agradecido. Si estuviera más cerca, probablemente no podría con sus preciosos ojos maquillados, su pelo suave y bonito, ondulado, la forma en que la ropa lo hace todo un chico bonito y fuera de este mundo, pero, si lo piensa, Beomgyu no necesita nada de eso para parecer surreal. Siempre está donde estoy, siempre me hace algo cuando me mira, siempre habla de una forma extraña. Taehyun está convencido de que la dulzura de su voz no podría encontrarla en ningún otro hombre.Vestido con su traje bonito de pantalones negros, botas altas y camisa blanca de época ceñida con un cinturón bajo este sol caliente Beomgyu permanece en solitario de pie frente a los demás bailarines, el otro chico, ese que salió a poner la música, está de rodillas detrás de él. Taehyun se siente completamente absorbido por el espectáculo. El chico que no conoce comienza a subir sus manos por las piernas de Beomgyu, la música es un poco tétrica, se va intensificando poco a poco, Taehyun se tensa un poco, no se siente del todo bien viendo cómo esas manos siguen subiendo y aprietan al llegar a los muslos. Ya de pie, las coloca en el torso de Beomgyu, que todo este tiempo sin hacer nada se veía maravilloso, como toda una pieza de arte en sí mismo. Las manos acarician de forma sensual ese pecho cálido que Taehyun ha tenido un par de veces. El pelirrojo se acuerda de aquella habitación y su mente va más hacia atrás todavía, rebobinando hasta cuando Beomgyu lo detuvo en aquel pasillo vacío. Y, viendo esas manos tocar todo ese pecho y Beomgyu retorcerse de forma dramática, Taehyun se da cuenta de que está celoso, de que definitivamente no le agrada nada eso que está viendo. Sabe de sobra que esto es normal, que no es de verdad, que no hay ninguna intención sexual, pero incluso sabiéndolo se molesta un poco, se pone un poco tonto y su cabeza se nubla. Taehyun está celoso de que las libertades de ese chico le están poniendo cachondo.Beomgyu aparta las manos una a una, de forma dramática, el baile claramente escenifica a unos amantes en conflicto: están peleados, uno quiere la reconciliación, el otro casi cae ante ese toque que solía adorar pero vuelve en sí y se aparta, no lo quiere. Todos los bailarines observan atentamente, Beomgyu es el mejor chico que verán nunca, es como un pedazo de otro planeta que ha caído en esta tierra llena de gente común y aburrida. Taehyun solo lo ve a él cuando se aleja, está tan ensimismado que Yuna graba su reacción antes de devolver la cámara a ese Beomgyu que vuelve corriendo hacia el otro chico y le salta encima, a todas luces esto se ha vuelto peligroso, enlazan una combinación de piruetas que atrapan los ojos de todos los que pasean alrededor. Incluso aunque no puede ver bien debido a la distancia, Taehyun no puede dejar de mirar las expresiones faciales del pelinegro porque es una maldita joya. Esto no es real, él no es de aquí, se repite Taehyun enganchado en cada forma de su cuerpo, en los giros de sus piernas, la expresividad de su cara. Y, por encima de todo, Taehyun se siente jodidamente caliente.La música se detiene, la historia que estaban contando a través de la danza se acaba y los aplausos y vítores se extienden hasta la persona más alejada que estaba viendo semejante pieza de arte. De repente, esto es una de esas cosas que tienes que ver antes de morir. Los aplausos no se detienen incluso cuando los dos bailarines han vuelto a integrarse en el círculo. Beomgyu sonríe, sonríe como un chico bueno avergonzado por la atención, reconoce que se ha venido muy arriba, camina un poco acercándose a las botellas de agua que están en la sombra junto al resto de las pertenencias. Beomgyu está haciendo como que no lo ha visto, pero la verdad es que tiene muchas ganas de comerse a Taehyunie. Tan hechizado y quieto, destacando a metros y metros de distancia con su pelo rojo, su cara de niño que ha visto una nueva maravilla en su pequeño mundo. Beomgyu cierra los ojos, se apoya sin respiración contra el árbol, se siente como si tuviera las costillas perforadas, pero puede soportarlo un rato. En cambio no hay forma de que soporte la inocencia y la pureza de ese chico, así que finalmente se da la vuelta y camina muy lejos del espectáculo de baile gratis. Beomgyu todavía no ha encontrado la forma de calmar esta nueva adicción, tan insana como todas las demás.+×+Jing está mirando por la ventana de su privilegiada habitación y tiene un cóctel en la mano, el sol produce un brillo potente en su copa. Está descansando, podría hacer algo divertido con Taehyunie ahora que los de danza se han ido unos días, pero está cansado por el momento. Todos esos estúpidos niños tontos de la residencia le dan demasiados problemas. Cierra los ojos, bebe y mira al exterior, las hormigas correteando de un lado a otro. Sonríe, desde ahí se siente como un hombre señorial. De alguna forma, Jing siempre tiene el control. Piensa de nuevo sobre los de danza, adora que tengan tantos viajes, piensa de nuevo en que Taehyun está desamparado, aunque Beomgyu siempre tiene amigos que se quedan en la escuela, esa es la razón por la que sus intentos siempre fracasan y el de la última vez hubiera sido tan delicioso...Jing mira su cóctel rojo, sonríe de forma lasciva y coge uno de los cubos de hielo que todavía flotan intactos, lo examina a la luz brillante del sol. Su sonrisa se deforma en algo que los niños nunca deberían ver, comienza a bajar la mano y sin dudarlo se la mete por dentro de los pantalones. Cierra los ojos, busca una postura cómoda mientras el hielo hace su camino hacia la punta de su polla. En cuanto hace contacto Jing gime sin pudor y presiona, gime de nuevo, comienza a subir el cubo despacio. Jing se está imaginando a Taehyunie debajo de él, el hielo recorriendo su vientre plano y toda la extensión de su deliciosa polla. Taehyun se retuerce, es demasiado sensible para ese contacto despiadado. Sus mejillas ya están rojas, llama a Jing débilmente, intenta librarse de esta tortura. Jing comienza a frotarse todo el hielo con velocidad, su cabeza está en otro lugar.Rodea con la lengua la punta de la hinchada polla del pelirrojo, la saborea, juega con el hielo en su boca, Taehyun alza las caderas violentamente y se agarra con fuerza a las sábanas, gime como un bebé hambriento, desesperado, quiere más. Jing va más abajo, se deleita con la visión de sus nalgas, lo rosa que es la zona, y empuja el hielo en el ano del pelirrojo. Taehyun hace una serie de sonidos preciosos, nada coherentes, se retuerce mucho, Jing quiere azotarlo, tragárselo entero, empuja su lengua ahí dentro, tiene mucha hambre, lo quiere más rudo, Taehyun le da muchísima hambre, quiere cabalgarlo hasta partirle la espalda, pasar su polla necesitada por todo ese cuerpo pálido, delicioso, hacer que se la coma. Jing está haciendo eso, está golpeando su polla contra la boca de Taehyun.El Jing que está masturbándose se excita violentamente ante la fantasía que ha generado en su cabeza y ahora necesita hacérselo a Taehyun de verdad, la violenta y rápida fricción de su mano no es suficiente, tiene hambre real, necesita meter su polla en algo urgentemente. Jing está tan cegado por el hambre salvaje que se pone a empotrar la mesa y no puede importarle menos. Embiste el mueble desesperadamente y gruñe, necesita mucho meterla, muchísimo. Abre la puerta de su habitación cuando se siente demasiado frustrado y sale al pasillo con toda su depravación expuesta, su sonrisa macabra, su cabeza volada en fantasías que lo vuelven un auténtico loco. Al fondo del pasillo hay un pelirrojo y Jing, en trance, camina hacia allí, hacia su comida. Su polla palpita mucho, necesita meterla en algo ya y su mano aprieta con demasiada fuerza una muñeca blanca, lo arrastra a la fuerza a su habitación y lo lanza muy violentamente a la cama. Jing se deshace de la ropa, mete su polla y gritos de un humano profundamente herido se escuchan hasta en el último metro cuadrado del edificio. Jing embiste entusiasmado, no le importa nada, su polla se siente completa en un agujero que ha desgarrado por completo.Jing, cegado por su abrumante necesidad, es incapaz de ver que ese pelirrojo no es su mayor obsesión y, sin saberlo, viola despiadadamente a una presa inocente.+×+Beomgyu camina rápido, intranquilo, la noche se despliega sobre una escuela dormida, en su cabeza no deja de reproducirse la inesperada conversación que empezó Kiwoo. <Beomgyu, hubo una redada en Seúl>. <Hubo una redada en Seúl>. Beomgyu está jodidamente tenso, sabe lo que significa eso, en lo que se traduce. Kiwoo también lo sabe, así que le hizo prometer que no saldría de noche. Beomgyu no puede cumplir eso, tiene algo más importante que hacer. La probabilidad de que su hermano esté en Daegu es altísima y Taehyun siempre cruza la escuela de noche para ir a dormir lejos de Suwoon. Beomgyu tiene que protegerlo y Beomgyu está siguiendo la corazonada que le dice que Taehyun duerme en las instalaciones deportivas. Está acercándose allí, lleva la capucha de la chaqueta calada y, entonces, sus instintos de depredador le avisan de que hay alguien en la entrada de la escuela que está donde las instalaciones deportivas. Beomgyu mira hacia allí y ve a Suwoon, no tiene tiempo para pensar qué hace Suwoon ahí a esas horas cuando se da cuenta de que no está solo y su corazón se dispara muchísimo. Beomgyu ve humo y sabe que esa pose al fumar solo pertenece a una persona. Su cerebro entra en bloqueo, no puede procesar el hecho de que su hermano está en la maldita entrada de la escuela.Cuando el pánico se dispara por cada uno de sus huesos, una voz en su cabeza llama el nombre de su niño favorito y Beomgyu la gira, entonces ve a un pelirrojo caminar hacia las instalaciones deportivas. Beomgyu cierra los ojos, tiene la capacidad para enfriarse en segundo y medio. Esto es por Taehyun. Esta es la situación más peligrosa para los dos de todas las que ha intentado evitar y en las que siempre ha acabado metido de cabeza. Beomgyu camina tranquilo, normal, su hermano es un depredador como él, podría detectar cualquier movimiento sospechoso. Camina justo en frente de Taehyun para cubrirlo, su maldito pelo rojo llama demasiado la atención. Con el índice sobre sus propios labios y el otro brazo extendido el pelinegro se va acercando a esa carita de sorpresa y, al llegar, le cubre la boca y coge su muñeca, ese lugar que empieza a ser el segundo favorito de su cuerpo. Taehyun se deja manipular por completo, obedece dócilmente a Beomgyu, que lo lleva hasta las sombras que proyectan los edificios, donde se quita la chaqueta y se la pone a Taehyun, le pasa la capucha por la cabeza con sorprendente delicadeza. Beomgyu está muy, muy tenso, eso que ha hecho ha sido como pasar por delante de una fila de fusiles.La capucha acaricia gentilmente el pelo de Taehyun, que está mirando atentamente los ojos concentrados de Beomgyu. Beomgyu coge su muñeca de nuevo, comienza a llevarlo a algún sitio. Taehyun no tiene ni idea de por qué esto está pasando de repente, ni siquiera se molesta en rebelarse cuando Beomgyu lo está llevando de vuelta a la residencia. Taehyun sabe que Beomgyu no lo llevaría de cabeza al peligro. Taehyun se da cuenta perfectamente de que el chico que le gusta lo está secuestrando y ni siquiera se sonroja porque nota igual de perfecto lo tenso que está el pelinegro. Le está apretando la muñeca con un poco más de fuerza de la necesaria, pero Taehyun no dice nada, sube las escaleras detrás de él como un buen chico, se está preguntando qué está pasando por la cabeza de Beomgyu. Llegan hasta la planta ático, hasta la misma habitación de aquella vez y, a pesar de todas las cosas, Taehyun está súper tranquilo. Es de noche, está en la residencia, pero no puede tener miedo. Su estado de calma le permite apreciar que Beomgyu abre la puerta de forma diferente al resto de las habitaciones y Taehyun piensa que quizá eso explique por qué aquella vez Beomgyu dijo que ahí no lo encontraría nadie.Beomgyu pasa, tira del brazo de Taehyun y cierra, necesita verlo enfrente, saber que sigue ahí, entero, su corazón simplemente ha explotado incapaz de mantener el ritmo histérico de las pulsaciones. Beomgyu no le tiene tanto pavor a su hermano, pero el que Taehyun esté en medio hace las cosas muy diferentes. Si su hermano lo hubiera visto, habría ido a por él y Beomgyu sabe que no habría encontrado la forma de pararlo. Solo de imaginar a Taehyun sangrando en el suelo su corazón estalla en palpitaciones nerviosas. Mira a Taehyun muy detenidamente, no ha soltado su muñeca. Taehyun se acerca, vence la sensación de surrealismo que le produce la cercanía de Beomgyu y lo abraza casi con devoción, con muchísimo amor. No le importa por qué este secuestro, a su corazón le duele mucho más ver lo tenso e intranquilo que está el pelinegro.Beomgyu mira a ese chico adorable enterrado en su pecho, Taehyun siempre lo abraza de esta forma, y al fin echa todo el aire fuera, aterriza en este mundo de nuevo y solo entonces se da cuenta de cuánto estaba apretando su muñeca. Lo suelta para envolverlo por completo entre sus brazos, le baja la capucha acariciándole con cariño la cabeza y besa su pelo.—Lo siento —susurra profundamente arrepentido y algo se rompe cuando Taehyun niega frotando la cabeza contra su camiseta—. Taehyun.Taehyunie levanta la cabeza y lo mira a los ojos tan de cerca con su carita de niño que duele. Beomgyu no comprende qué son estos sentimientos extraños.—No tienes que explicar nada, Beomgyu-hyung —dice de una forma tan adorable que Beomgyu siente como si acabaran de lanzar su corazón desde la ventana hasta el suelo—. Estoy bien.Beomgyu no sabe cómo Taehyun sabe que realmente necesitaba oír esas palabras y sus ojos se mueven de un lado a otro debido a la conmoción. Taehyun sonríe y se ve precioso, se esconde de nuevo en su pecho favorito y estrecha un poco más la espalda del pelinegro. Beomgyu lo mira, realmente quiere explicárselo, necesita explicárselo. ¿Por qué a Taehyun no le importa si siempre le chilla porque necesita explicaciones? Baja las manos por su pequeña espalda, apoya la cabeza contra la del pelirrojo.—Gracias por confiar en mí —susurra y cierra los ojos.De alguna forma, Beomgyu se siente curado y recuerda las palabras de Kiwoo, acaricia con afecto la espalda del chico que está entre sus brazos tan cómodamente. Su cabeza está en calma y todos sus instintos se apagan, todo el sistema de un tigre feroz se va apagando y, cuando no queda ninguna luz encendida, Beomgyu lleva a Taehyun a la cama para dormirse abrazados como hacen los chicos normales.

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Capítulo 15. Fantasmas, siempre como fantasmasTaehyun, como no podía ser de otra manera, le ha contado su última aventura con su crush a Kai. Kai sinceramente no lo encuentra muy divertido, todo sigue siendo demasiado serio, pero Taehyun se ve capaz de llevarlo adelante, así que en lugar de desalentarlo sigue empujándolo hacia Beomgyu. Todo pinta demasiado mal, pero por las cosas que Taehyun le dice Beomgyu no le parece un mal chico. Al contrario, según Kai lo ve hace muchas cosas dulces por Taehyun, más de las que el propio Taehyun ve.—Eh, eh, Taehyunie escúchame un momento —lo interrumpe Kai—. ¿Por qué no intentas hacer las cosas en orden por una vez? ¿Qué tal si al menos le preguntas su comida favorita? O su cumpleaños, o su apellido —sugiere.A Kai le parece increíble eso de andar de la mano de noche y dormir juntos pero nada de preguntarse cosas tan normales como mascotas o incluso el nombre completo. A Taehyun también le gustaría saber un poco más de su príncipe fantástico, Beomgyu está siendo muy dulce y llevan un tiempo interactuando como personas normales. O eso es lo que cree su mente. Taehyun a veces está confuso.—¿Tú crees que saldrá bien? —pregunta Taehyunie preocupado.—Puedes intentarlo, aunque no creo que sea buena idea intentarlo con mucha gente delante, ¿me entiendes?Básicamente Kai está alentándolo a adentrarse en los pasillos fantasmagóricos para encontrar a un ser sobrenatural. Kai también puede ver que Beomgyu es algo diferente de día que de noche y eso no le acaba de convencer, pero si Taehyun se esfuerza por conocerlo quizá los dos puedan comprenderlo. Kai no cree en que esto tenga que ser tan innecesariamente complicado.—¿Qué debería preguntarle? —pregunta Taehyun nervioso y Kai se ríe.—¡Taehyun, por dios! Lo normal cuando quieres hacerte amigo de alguien. Música, comida, mascotas... esas cosas, vamos.Taehyun protesta. Desde su punto de vista Kai no entiende que se trata de una persona especial, las preguntas comunes no tienen efecto. Taehyun solo está sobredimensionando las cosas.—Vale —acepta sin estar muy convencido. Han pasado muchas semanas desde que uno entró en la vida del otro, Taehyun no quiere parecerle un tonto de repente.Si lo piensa, va a hacer un esfuerzo por conocer a su crush y eso le parece tan raro que se lo piensa un poco más. Taehyun está convencido de que a Beomgyu va a parecerle raro este repentino acercamiento, pero las cosas han sido un poco diferentes desde las primeras semanas en que lo ayudaba y después huía, Taehyun de verdad cree que hay algo diferente pasando con Beomgyu. Lo que Taehyun no sabe es que eso se llama hambre.—Te llamaré luego —se despide Taehyun dando vueltas a algunas cosas.Kai acepta y todavía se está riendo mientras cuelga. Taehyun se echa en el colchón. Algunas cosas no son tan fáciles. De hecho, cuando se trata de Beomgyu nada es fácil. Hay muchas cosas que Taehyun todavía no comprende y realmente ya no las quiere comprender. Beomgyu no estuvo durante un par de días en la escuela, la última vez que lo vio fue en la biblioteca y después aquella noche. ¿Cómo lo encontró? ¿Cómo sabía que estaba ahí? ¿Por qué tan alterado y llevándolo a aquella habitación? Taehyun está cien por cien seguro de que Beomgyu estaba protegiéndolo, de nuevo, pero Taehyun nunca lo ha visto tan tenso, ni siquiera con Jing era ese Beomgyu que incluso lo cubrió con su chaqueta. Taehyun, enredado en pensamientos complicados, sonríe ladeando la cabeza. Desde ahí puede ver la chaqueta del pelinegro colgada en su armario. Probablemente debería encontrar a otro del que engancharse que sea menos complicado, pero tiene que haber una razón por la que Beomgyu lo cuida de esta forma. Si sin tantos problemas Beomgyu lo cuidara de esa forma, Taehyun está dispuesto a atravesar este infierno desnudo y vendado.+×+Son las dos de la mañana, Taehyun sonríe mirando la pantalla del móvil y la verdad es que está sonriendo como un chico travieso. Atraviesa la escuela con cautela, acaba de salir de su escondite y está muy despierto a pesar de la hora. Es lo suficiente tarde como para que Beomgyu esté en algún lugar. Este es el tercer intento a lo largo de la semana que hace por encontrarlo. No quiere que sea en el pasillo y tengan que huir, Taehyun quiere hacerlo un poco diferente esta vez. Su corazón late nervioso mientras se da unos segundos para recomponerse, tiene la mano suspendida en el aire a punto de tocar en la puerta. Taehyun ha ido hasta aquel pequeño estudio donde Beomgyu lo llevó una vez. Por alguna razón Taehyun quiere encontrarse con él ahí, por eso este es el tercer intento.La música suena demasiado fuerte como para que Beomgyu oiga nada y está tan concentrado practicando sus pasos frente al espejo que, incluso sin música, no podría oírlo. No necesita exigirse tanto y si Kiwoo lo supiera, lo ataría a una silla y solo le permitiría tomar tres comidas al día. Kiwoo nunca soportó muchas de las obsesiones de un niño enfermo. Beomgyu se cabrea, ha pensado en cosas que no debería pensar por unos segundos y se ha desconcentrado, mira con mala cara su propio reflejo. Quiere golpear el espejo, sacar esto de dentro, pero sabe de sobra que si da el primer golpe, nadie va a pararlo. Cientos de problemas acosan su mente, dejar a Suwoon con vida es uno que lo devora cada día.Beomgyu todavía piensa acerca de Taehyun, acerca de si está haciendo lo correcto acercándose tanto a él. Cuando están juntos, Taehyun es lo único que necesita, de alguna manera calma el dolor constante que arrastra, pero cuanto más tiempo están juntos, más hambre le da y Beomgyu ya no puede ni aguantarse a sí mismo. No deja de enseñarles a todos cómo hacerle daño, de alguna forma ese niño se ha convertido en un tonto punto débil, y está poniéndolo en peligro, su hermano en la escuela le ha recordado a Beomgyu su lugar en esto pero incluso si intenta parar esto ahora, ya están metidos de cabeza, así que solo le queda no pasarse de su propia línea y la verdad es que está a punto de rebasarla.Una vez que se ha calmado, decide descansar un momento, baja el volumen de la música y se acerca a coger su botella de agua, entonces escucha unos sonidos muy bajos viniendo de la puerta y Beomgyu se pone un poco a la defensiva. Su línea está a punto de irse a la mierda cuando abre la puerta y ahí está el niño bonito con una sonrisa preciosa, una carita de ángel pero todo el brillo de un demonio en sus ojos grandes.—¡Beomgyu-hyung! —exclama Taehyun alegre y vuela todo el cerebro de Beomgyu— ¿Está bien si estoy aquí un rato?Taehyun no quiere perder el ímpetu, pero ve a Beomgyu tan congelado que está a punto de irse como si esto no hubiera sucedido y solo fueran fantasmas en las mismas noches vacías de siempre. Inesperadamente Beomgyu asiente, se ha tragado el nombre de Suwoon. Si Taehyun quiere estar ahí, que esté, ya todo le da igual. Cuando se aparta y cierra la puerta, Taehyun se pregunta cómo debería empezar esto. En silencio camina hacia las colchonetas y se sienta como un buen niño. Beomgyu lo mira, no puede con esa actitud y quiere reírse, quiere echarlo, no estar muy cerca de él. Taehyun confunde seriamente el cerebro poco funcional de Beomgyu.—No quiero molestar a hyung —dice Taehyun y es tan adorable ahí sentado que a Beomgyu se le quitan las ganas de bailar.Apaga la música, se acerca y se sienta enfrente, le acaricia el pelo con cariño, sin pensarlo realmente. Ese pelo rojo es oficialmente otra mala adicción más y Beomgyu puede vivir con ello.—¿Quieres dormir aquí? —pregunta con un tono dulce, haciendo que Taehyun se diga a sí mismo que no se deje superar por esto. Las cosas siempre son raras con Beomgyu.—No —Taehyun deja ir lo primero que pasa por su cerebro, agacha la cabeza sacudiéndola de forma jodidamente adorable—. En realidad quería preguntarte algunas cosas.Beomgyu sonríe, intenta no cuestionarse otra vez esto que está haciendo. Es de noche, aquí nadie va a enterarse y tiene muchísimas ganas de dejarse ir con ese niño, pero todavía no es el momento.—¿Cuándo es tu cumpleaños? —lanza Taehyun y levanta un poco la cabeza. Beomgyu lleva una camiseta de manga corta negra, una cadena, pantalones deportivos grises. Se ve tan real ahí sentado enfrente acariciando su cabeza que es raro, es fantástico.—En marzo. ¿Te has traído tus notas para apuntar? Parece que vas a hacerme una ficha.Taehyun levanta la cabeza del todo sorprendido por ese tono y esa actitud que se burla de él. Es todo tan extraño que no se lo cree. Ofendido, va hacia atrás alejándose del tacto del pelinegro y lo mira con los ojos y la boca bien abiertos. Beomgyu encuentra en su adorable reacción la diversión de su vida.—¿No? —sigue jugando con el pelirrojo— Creía que eras un buen chico que siempre tomaba sus notas. ¿Solo me estabas engañando?Taehyun definitivamente se vendería por conseguir el manual que le explique cómo funciona Beomgyu. Ha visto su lado agresivo, su lado aterrado y tenso, su lado dulce y su lado indiferente, su lado normal aquel día en la prueba del arnés, ve su lado sexy y surreal todos los malditos días, ve su actitud juguetona con Kiwoo a menudo, pero Taehyun nunca pensó que compartiría esta clase de minutos con el chico que le gusta. Nunca han hablado demasiado, han tenido momentos raros, lo sacó de un agujero, lo conoció en un baño y lo subió a una mesa en la lavandería. ¿En qué momento iba a estar sentado en unas colchonetas en un pequeño estudio de baile sufriendo las burlas de su crush?—Soy un buen chico, hyung —responde al final y vuelve a acercarse, se acomoda—. Siempre te he seguido, ¿verdad?Beomgyu asiente y lo mira tan intensamente durante un periodo de tiempo muy corto que Taehyun se da cuenta de que quizá ha ido muy lejos con eso.—¿Qué color te gusta? —pregunta bajando la cabeza.Beomgyu apoya las manos detrás de sí mismo, va a divertirse un rato.—El rojo insano de tus mejillas —lanza y no tarda ni medio segundo en procesar que quizá está dejándose llevar demasiado.—¿Tienes mascotas, hyung?A Beomgyu le sorprende que Taehyun haya pasado por encima de su respuesta, así que se siente mal. Se sienta apropiadamente y se inclina hacia delante, le acaricia la cabeza con dulzura al pelirrojo. Taehyun se siente abrumado por esto, está a punto de levantarse e irse, no puede manejar este Beomgyu.—No tengo un color favorito en concreto, aunque negro y blanco son buenos básicos —responde el pelinegro con una voz un poco más baja. En la quietud del estudio está escuchando la ansiedad del pelirrojo, así que quiere calmarlo—. ¿Mascotas? No, no tengo.Taehyun asiente dos veces, despacio, cierra los ojos, se va calmando bajo el toque dulce de Beomgyu. A Taehyun le están entrando ganas de dormir en su regazo.—¿Te gusta alguna estación en particular? —pregunta mirando fijamente la colchoneta. Se ve incapaz de mantener esta conversación mirándolo directamente.—No.Beomgyu en realidad es muy indiferente a todo. Desde que su hermano encendió el primer cigarrillo, ya no pueden importarle muchas cosas, simplemente dejaron de tener sentido, el mundo ordinario empezó a quedar muy lejos de su pequeño mundo. Entonces llegó Taehyun y cambió la forma en que solían ser todas las cosas. ¿Por qué tú?, se pregunta Beomgyu viendo su figura encogida.—¿Tienes algún plato preferido? —pregunta Taehyun. Se está quedando sin ideas.Beomgyu se levanta, Taehyun lo mira caminar por el estudio y volver poniéndose una chaqueta, se sienta enfrente y se miran a los ojos antes de que a Taehyun le dé tiempo a agachar la cabeza y de repente se siente seguro.—Tteokbokki —responde Beomgyu y Taehyun asiente, desvía la mirada.Taehyun se queda un rato en silencio, Beomgyu simplemente lo mira en silencio, ha perdido la cuenta de los minutos que ha estado observando su cuello. Beomgyu siente una tonta necesidad de tocar a ese chico, una necesidad muy tonta pero lo está comiendo. Taehyun vuelve a mirarlo, lleva un rato sintiendo la intensidad de la mirada de Beomgyu y no debería haber visto cómo lo está mirando el pelinegro. De un momento a otro hay algo muy raro y espeso en el estrecho espacio que comparten.—Tengo que devolverte tu chaqueta, hyung —dice Taehyun desafiándose a aguantar sus ojos profundos sobre él—. ¿Puedo preguntar por tu apellido?—Choi.Beomgyu responde en modo automático, no puede quitar sus ojos de la piel de Taehyun, es abrumador todo lo que necesita acariciarlo y Taehyun casi logra que se dispare cuando lleva los ojos de los suyos a aquello que está mirando. Beomgyu se tensa, no puede retener las ganas que tiene de acercarse al niño bonito que le enseña su perfil, el rostro ladeado intentando saber qué es lo que mira Beomgyu.—¿Hyung tiene habitación en la residencia?Taehyun vuelve a mirarlo despacio, Beomgyu cierra los ojos y se sienta un poco más atrás. Definitivamente la mejor idea no es estar cerca de Taehyun cuando puede disparar su hambre tan fácil. De verdad, ¿por qué tú?—Vivo fuera —responde y se echa.Taehyun lo observa unos segundos, se siente un poco raro, el ambiente ha vuelto a cambiar, necesita ese manual. Quiere echarse a su lado, apoyarse contra él, son unas ganas muy tontas, Taehyun está cansado de que las cosas solo funcionen a medias. Cierra los ojos, a veces le dan ganas tontas de llorar, todo es complicado y no quiere eso, no lo entiende. Se levanta, tiene sus preguntas, no necesita pasar por esto. Beomgyu se incorpora más rápido de lo que Taehyun parpadea y atrapa su muñeca en un tacto suave.—¿Puedes dormir conmigo? No quiero que salgas ahora —suelta Beomgyu y cada palabra hace daño en el sensible corazón de Taehyun.Si lo piensa, es increíble todas las veces que ha dormido con Beomgyu, incluso parece que esa es la parte fácil, muchísimo más fácil que comunicarse y mucho más fácil que estar juntos. Taehyun asiente y se deja sentar de nuevo, se encoge contra el costado de Beomgyu, se siente como si no necesitara más pero la realidad es que necesita mucho más, necesita empezar a comprender esto. Taehyun no sabe que la cabeza de Beomgyu es un caos que bombardea daño en cada una de sus neuronas cuando piensa en Taehyun.—¿Algo más que añadir al informe? —pregunta Beomgyu juguetón.Taehyun tiene una pregunta más, pero no cree que hablar de asuntos familiares sea lo correcto con el pelinegro. En cambio quiere preguntar otra cosa, una que todavía es menos correcta pero que necesita sacar de sí.—¿Por qué es todo tan complicado?Beomgyu se queda frío, esa voz baja y dulce ha sido devastadora para todos los problemas que tiene. Taehyun se sienta y se abraza las rodillas. Hasta aquí es a donde puede llegar.—Si esto no está bien para ti, por favor no vuelvas a acercarte a mí. Puedo ver que siempre pasan cosas extrañas cuando los dos estamos juntos, así que si eso te trae problemas, no te acerques. Puedo arreglármelas por mi cuenta, no hace falta que cuides más de mí. Solo te he dado problemas y siempre tienes que encargarte de mí. Lo siento. No volveré a darte problemas. Gracias por todo, hyung. Buenas noches.Taehyun camina con cierta dignidad y sale del estudio. Esto es demasiado complicado para él, debería encontrar alguien de quien engancharse y que sea normal. Tener un crush no debería ser tan complicado, no debería traer tantos problemas, Taehyun acaba de lanzar de una patada sus tontos sentimientos a la papelera. No puede comprender a Beomgyu, esto no está bien. Taehyun atraviesa la escuela llorando, ya no queda nada de aquel chico travieso que solo quería conocer al chico que le gusta. En el fondo Taehyun no puede aceptar el mundo oscuro que trae consigo un tigre llamado Choi Beomgyu.

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Capítulo 16. A partir de ahoraEs una mañana de sábado tranquila, será porque Suwoon no está en la residencia. Una cálida luz dorada inunda los pasillos vacíos y corre una brisa fresca, el olor a comida pasa por cada puerta a medida que Beomgyu va pasando. Se detiene frente a una puerta, mira el móvil y le dice a Kiwoo que va a hacerlo. Kiwoo volvió a decirle que se acerque a Taehyun, que arregle esto, le hizo ver a Beomgyu que está haciéndole mucho daño al pelirrojo con este juego que se trae. Taehyun puede ser el comienzo de muchas cosas buenas, le dijo Kiwoo, tiene que dejarlo entrar, tiene que conocerlo como una persona normal. Kiwoo le dijo que no volviera a aproximarse a él como el tigre silencioso que siempre caza de noche. Si Suwoon se vuelve demasiado peligroso, se lo cargarán, Kiwoo volvió a prometérselo, pero tiene que conocer a Taehyun, ya están metidos en esto, ya no importa mucho lo peligroso que sea. Beomgyu guarda el móvil, da dos golpes en la puerta, espera con el desayuno a la espalda. Suwoon no está en la residencia, Taehyunie tuvo que haber dormido en su maldita cama.Durmiendo por primera vez en su cama en mucho tiempo Taehyun está demasiado espeso como para despertarse tan fácil, sin embargo, ese ruido extraño se repite tanto que poco a poco va llegando al mundo real. Abre los ojos, se gira para dar la espalda a la ventana y al sol brillante. Todavía tarda un minuto muy largo en comprender que eso que suena son golpes en la puerta. Se pasa las manos por la cara, se sienta y da unas palmadas en el edredón varias veces en trance, todavía no está coordinando bien. Los golpes no han dejado de sonar a intervalos. Taehyun deduce que es necesario que abra, pero no urgente, no están intentando tirar la puerta. Se baja de la cama y se enreda con el edredón, de alguna forma está todo retorcido sobre el colchón. Gruñe, la luz es demasiado fuerte, busca las llaves en la mesa. Jing no está, pero no es tan idiota como para dormir con la puerta abierta. Bosteza mientras mete la llave en la cerradura. Lleva tanto tiempo sin dormir apropiadamente que le está costando todo un mundo despertar.Beomgyu está casi entrando en trance con su propio golpeteo rítmico, Taehyun despeinado y con su carita de sueño lo mete de cabeza en otro. Beomgyu sonríe, está a punto de acariciar su cabeza pero no lo hace, quiere hacer las cosas bien por una maldita vez. Taehyun abre los ojos de golpe, hay muchas cosas que no le cuadran y no sabe si quiere tener a Beomgyu en su habitación.—Quiero explicarte las cosas. ¿Es demasiado tarde? —pregunta Beomgyu.Taehyun lo ve débil ahí parado, nervioso, lo ve raro, normal, humano. Le parece tan sencillo que lo deja pasar. Taehyun necesita comprender, no es tan fácil mandar a la papelera al mejor crush que ha tenido en toda su vida. Taehyun olfatea comida y mira a Beomgyu con los mismos ojos grandes de antes. Beomgyu sonríe como antes y le enseña la bolsa que escondía a la espalda.—Buenos días —dice juguetón.Todo empieza a parecer tan surreal como siempre. Taehyun coge la bolsa, echa un vistazo y a continuación levanta la cabeza hacia Beomgyu y lo mira con una carita de niño.—Gracias, hyung. Buenos días.Beomgyu pasa a su lado, mira alrededor. La habitación está tan ordenada como se la imaginó, pero también tan vacía como cuando se reciben los dormitorios por primera vez. Pasa los dedos por el escritorio, ahí debería haber alguna taza, algún libro, algún objeto que te traes de tu habitación porque no puedes vivir sin él y en cambio no hay absolutamente nada y eso está haciendo a Beomgyu tener ganas de romperle el cráneo a Suwoon una vez más. Cuando se da la vuelta, Taehyun se ha acomodado y está desayunando en la cama. Beomgyu se sorprende, no creía que Taehyun fuera de esos.—Mi padre se fue de casa, mi madre es como un fantasma y mi hermano vive en Seúl. Eso era lo que querías preguntar la otra vez, ¿no? Suele preguntarse por la familia cuando conoces a alguien —empieza Beomgyu.Se cruza de brazos, está apoyado contra la mesa. La verdad es que se siente vulnerable, demasiado expuesto, no sabe por dónde debería empezar.—En la lavandería te dije que eras lo que estaba usando mi hermano para hacerme la guerra, creo que quizá debería habértelo explicado bien aquella vez.Ante los ojos atentos y tranquilos de Taehyun, Beomgyu se sienta en la mesa y mira al suelo, cierra los ojos, al abrirlos se queda mirando sus propios brazos. Siempre los mira cuando su cabeza empieza a irse hacia esa historia y todavía es capaz de ver cada cicatriz que no ha quedado.—Mi hermano y yo llevamos enfrentados años. Él...Beomgyu se detiene, realmente nunca ha tenido que hablar de esta mierda con nadie, Kiwoo lo sabe, los demás lo saben, todos crecieron rodeados de esta historia. Sacar esto es una de las cosas que no ha dejado de martillear su cerebro. Taehyun come en silencio, no deja de mirarlo. Beomgyu se acaricia el antebrazo blanco, suspira. Esta no va a ser la conversación más normal del mundo.—Se enganchó a la droga y es algo que cada vez fue a más. Perdió el control, dejó de ser un chico normal y empezó a abusar de mí, me convirtió en su máxima diversión y para cuando crecí era aquel al que disfrutaba hacerle la vida imposible. Se fue a Seúl, desde entonces siempre hemos tenido guerras y no las he ganado todas —Beomgyu cierra los ojos, por su cabeza pasa rápido una imagen que creía haber olvidado. Beomgyu quiere parar esto antes de que esa pesadilla vuelva a aparecer cada noche—. Él solo quiere hacerme daño y tú eres con lo que va a hacérmelo.Beomgyu no es capaz de mirar a Taehyun, Taehyun no es capaz de seguir desayunando.—Al principio se metían contigo porque eres de la capital, te lo dije la primera vez que llegaste aquí, pero el gran problema de todo esto es Suwoon, ese gilipollas solo quiere joderme para ganarse la atención de mi hermano, no sabes todo lo que quiere comerle la polla. Suwoon sabe que si me jode, a mi hermano va a gustarle y la forma de joderme es abusando de ti. Suwoon sabía que yo iba a caer por un chico inocente, sabía que vería en el ti golpeado el que yo fui, así que no quería acercarme demasiado a ti, solo te pondría en peligro. Pensaba que si no me acercaba, estarías bien, pero quería protegerte tanto que tenía que estar siempre cerca de ti, esa es la razón por la que estoy en todos lados.Beomgyu levanta la cabeza por primera vez y mira a Taehyun y entra en shock al ver que está llorando. Las lágrimas corren silenciosas por sus bonitas mejillas y su cara de niño devastado. Beomgyu piensa que tiene que terminar esto.—Mi hermano es muy peligroso, Taehyun. Podría matarte a ti y a mí si no lo hago bien, quería hacerlo bien pero solo te he ido poniendo en peligro cada vez más, así que es una tontería estar alejado de ti. Él estaba aquí el otro día, cuando te llevé a la habitación. Quiero estar cerca de ti y protegerte, ya les he enseñado a todos cómo hacerme daño. Esto es una guerra abierta y si soy sincero las cosas pintan realmente mal para mí. Hay droga, Taehyun, hay un hombre que realmente podría matarte. Piensa si me quieres tener cerca.Beomgyu se baja de la mesa. Podría haber sido más dramático, su cuerpo es una obra permanente de las mejores cosas que sabe hacer su hermano. Podría haber hablado un poco más de su mundo oscuro y siniestro, pero para nunca haber sacado nada de esto ha estado lo suficiente bien.—Estas son las explicaciones que te debía —pronuncia y camina hacia la puerta. Taehyun va a necesitar un tiempo para procesar este bombardeo de información.Taehyun mira su espalda delgada. Beomgyu le está dando todo el tiempo del mundo para decidir si quiere meterse en esto, pero Taehyun siente que tiene que responder ya y no hay ningún Kai que le diga si esto está bien. A todas luces no está bien y no debería cometer locuras solo porque Beomgyu le parezca surreal, extraordinario, sin embargo, hay algo dentro de él que está tirando, animándolo a adentrarse en ese mundo del que seriamente debería mantenerse en el otro extremo. Beomgyu ha dicho muchas cosas significativas que ha retenido, ha dicho cosas como protegerlo, como estar cerca. Beomgyu de la nada se ha abierto y ha hablado de drogas, de abuso, de un hombre peligroso y una infancia que ha desatado sus lágrimas. Taehyun comprende ahora porque siempre parece un animal salvaje, cualquiera tendría el derecho de serlo si solo lo han tratado como a uno. No hay Kai, se dice a sí mismo bajándose de la cama, no deberías meterte ahí, por nada del mundo, responde el Taehyun racional. Taehyun se limpia las manos en los pantalones. No es porque le guste Beomgyu. Taehyun ha visto algo que no puede explicar en esos minutos en los que el pelinegro le contaba sus problemas. Taehyun se ha sentido especial, ha sentido algo nuevo, como que quiere cuidar a ese chico dulce y abusado, quiere enseñarle cosas bonitas. Beomgyu quiere estar cerca de él, él quiere estar cerca de Beomgyu. Están mirando en la misma dirección, ¿por qué ser un idiota y decir que no? Es cierto, es lo más peligroso que ha experimentado en su vida perfecta y siempre bajo control, pero ya han empezado esto. Beomgyu nunca le haría daño, Kai se lo dijo, Beomgyu siempre cuida de él, ¿por qué no, al menos, intentar ser amigos? ¿Por qué no curarlo?, se pregunta Taehyun. Taehyun cierra los ojos, se imagina a sí mismo dos segundos en el futuro aceptando esto y sonríe emocionado como un niño.Pero Taehyun no es ningún niño, nunca va a tomarse esto como una aventura de película. Si Beomgyu va a ponerse delante, Taehyun va a ponerse a su lado. Coloca la mano en el brazo de Beomgyu, la puerta abierta hace que la corriente del pasillo golpee la cara de Taehyun. Beomgyu lo mira, él también necesitaba tiempo para superar que va a tener que mantenerse alejado del niño bonito. Taehyun tiene una sonrisa que contrasta con su aura lúgubre y a Beomgyu se le dispara tontamente el corazón cuando ve al pelirrojo extender la mano.—Kang Taehyun, encantado de conocerte.Beomgyu no puede explicar la mierda que está sintiendo porque jamás ha sentido algo tan raro como esto. Mira la mano de Taehyun, sus ojos, su sonrisa. Beomgyu no sabe si quiere meterlo en esto, pero tiene que aceptar la decisión que ha tomado Taehyun. Extiende su mano, coge la de Taehyun y el contacto de sus palmas atonta todo su cerebro.—Choi Beomgyu.Se miran a los ojos, Taehyun sonríe con cierto orgullo, está jodidamente orgulloso de esta decisión. Beomgyu sonríe avergonzado, Taehyun se encarga de empeorar esto. Baja el brazo sin soltar su mano y como el niño encantador que es abraza a Beomgyu de esa forma que siempre vuela el pequeño trozo funcional de la cabeza del pelinegro. Pasa el brazo por su costado y estrecha su espalda, apoya su cabeza contra el pecho de Beomgyu y cierra los ojos, quiere escuchar su corazón. Taehyun ha llegado a la conclusión de que es su sonido favorito en el mundo. Beomgyu mira hacia abajo, su pelo despeinado, lo adorable que es cuando se esconde de esta forma, y estrecha a su pequeño niño con el brazo libre, besa su pelo como siempre suele hacer. En el umbral de una habitación sin estrenar sigue siendo una calurosa mañana de sábado, pero quizá a partir de ahora las cosas sean un poco diferentes.

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Capítulo 17. Empezando a cuidar de ti: no siempre soy yo

Taehyun se siente un extranjero en su propia habitación. Ha pasado tanto tiempo que no es capaz de sentirse familiarizado con ninguna de sus pertenencias incluso si todavía es capaz de recordar la historia de cada objeto. Como un fantasma pasa los dedos por su escritorio polvoriento y sin darse cuenta sus ojos se aguan mientras recoge con amor una de sus medallas de la estantería. Hay algo en su corazón que no se siente bien y por alguna tonta razón su cerebro le hace imaginar lo genial que sería tener a Beomgyu aquí, en su habitación. Dibuja una sonrisa de chico tonto y se limpia los ojos, devuelve la medalla a su sitio. Su habitación no es tan extravagante como la del adolescente promedio, incluso la de Hueningkai es más atrevida, él apenas tiene un par de objetos como medallas y recuerdos de sus viajes con Kai, tiene el corcho obligatorio con fotos y decorado como un chico que le tiene muchísimo aprecio a su mejor amigo. Es una habitación muy recogida y muy normal pero incluso así cualquiera podría decir que es de Taehyun, excepto el propio Taehyun. Se siente tan raro ahí delante del espejo del armario. Estira el borde de la camiseta, cambia la dirección de los mechones rojos. Sería increíble si pudiera parecer más bonito para Beomgyu, lanza su traicionero cerebro. Taehyun sonríe de nuevo, agacha la cabeza. Su mente está llena de Beomgyu.

Prepara la nueva maleta en silencio, su madre está extraordinariamente cabreada. Esta es la primera vez que vuelve a casa en semanas y encima con el pelo rojo, así que su madre estuvo a punto de no dejarle entrar, pero al final solo lo hizo para gritarle. No está nada contenta con que no vuelva a casa ni coja sus llamadas. Taehyun se detiene un par de segundos a contemplar cada prenda que dobla para guardar en la maleta, siente que debería hacer algo con su armario, que realmente tiene que hacer algo para atraer a Beomgyu. Él es el único idiota que se atonta con cualquier pequeña cosa del pelinegro. Hay veces que Taehyun no puede sacarse de la cabeza sus ojos por días, otras son sus pendientes, otras sus muñecas blancas, otras sus trajes bonitos o su ropa casual y está muy seguro de que nada de él deja una impresión en Beomgyu, así que tiene que cambiar eso, quiere ser un chico bonito para conseguir que le guste. ¿Podría gustarle a Beomgyu? Taehyun se queda flojo y la camiseta se desdobla entre sus brazos quietos. ¿Podremos ser amigos siquiera?

Mira hacia la ventana, le echa de menos, cierra los ojos pensando en su olor dulce, sus pequeños detalles, la de veces que le ha dejado abrazarlo. Taehyun se pregunta cómo cojones consigue abrazarlo. Taehyun necesita el cariño de Beomgyu una vez más. Termina de hacer la maleta y, a punto de abandonar el que siempre consideró su paraíso, mira hacia el escritorio una vez más y piensa que quizá debería llevarse algunos objetos, quizá debería recoger los que dejó en la habitación de Kai. Beomgyu parecía buscar algo en su habitación en la residencia y sus ojos parecían tan tristes al no encontrarlo. Taehyun sonríe, las cosas pueden ser diferentes ahora.

+×+

Kai y Taehyun siempre ejercieron como el mayor pilar del otro, aquel al que buscaban cuando tenían un problema o cuando necesitaban palabras divinas para hacer esto o lo otro. Kai ha tenido una postura un tanto cambiante con todo este asunto del crush de Taehyun y ahora es el momento en que definitivamente para esto, ¿qué clase de amigo lanza a su mejor amigo a un mundo tan oscuro? La palabra drogas no ha dejado de saltar en su cerebro desde que Taehyunie la mencionó y Kai sabe que absolutamente nada de esto está bien y no entiende lo feliz y contento que se ve Taehyun, como si esos días en los que tenía miedo y lo golpeaban hubieran sido borrados con magia. Ahora es cuando más aterrado debería estar y por nada del mundo debería ir detrás de Beomgyu, no ahora, debería habérselo pensado un poco más, aceptar la distancia y pasar estos años en la escuela lo más alejado posible de semejante persona. Sin embargo, a Kai le ha descolocado profundamente saber que Taehyunie está feliz porque ha aceptado ser su amigo, seguir en esto juntos. Kai debería decirle que se aleje, que esto no pinta nada bien, que hay más personas de las que engancharse y pasar un buen rato, en cambio Kai está haciendo algo muy diferente y es que siempre ha apoyado a Taehyun en todo lo que ha decidido hacer.

—¿Y cómo piensas ser su amigo? —pregunta burlándose un poco de Taehyun.

Kai tampoco ha dicho nada acerca de que Taehyun haya guardado en la maleta esos objetos tan preciados que trajo de vuelta de la residencia.

—No lo sé, intentaré hablar con él. ¿Me ayudas a teñirme luego?

Kai asiente. Sabe de sobra los problemas que inesperadamente está teniendo Taehyun acerca de su aspecto físico.

—¿Cómo? ¿En actuación? ¿Delante de todo el mundo? —sigue Kai disfrutando un poco con esto— ¿Has pensado en conseguir su número?

Taehyun abre mucho los ojos como si no lo hubiera pensado y sacude las manos nervioso, balbucea que es pronto, que ya se dará la ocasión. Kai se ríe fuerte.

—¡Es solo su número! Vamos, pídeselo. Es lo más normal del mundo —Kai deja de reírse y entrecierra los ojos— ¿Estás planeando algo para dárselo?

Taehyun mira a otro lado. Kai jamás había visto este lado tan adorable de Taehyun, tan avergonzado por cualquier cosa. Se ríe de nuevo, se tira en el colchón. Beomgyu le está sentando bien, le está haciendo ser de una manera que nunca fue: tímido, inseguro, extremadamente adorable y aterrado, le está haciendo querer verse bonito, teñirse por primera vez, cambiar sus prendas de siempre, pasar por cosas que no debería pasar como los golpes y el miedo a dormir, pero en el otro lado del medidor está lo seguro y lo bien que se siente Taehyun cuando está con Beomgyu, calmado, dulce. Kai desearía que fuera algo más estable, es capaz de ver que Beomgyu llega a ser un chico muy dulce, nunca ha intentado hacerle daño a Taehyun. Si Taehyun pudiera tener eso por siempre... Kai desea que sea de esta forma.

+×+

Nuevamente teñido y con la seguridad de que Kai lo apoya Taehyun regresa a la escuela, pero todo lo bien que se estaba sintiendo va directo a la papelera cuando ve a Jing justo al lado de la puerta de su habitación y todo de su actitud dispara alarmas en el cerebro del pelirrojo, que quiere echar a correr. Jing lo ve, se acerca a él, Taehyun se ha quedado estático en mitad del pasillo apretando débilmente el mango de la maleta.

—¡Taehyun-ah! No sabía que volverías a casa. ¿Qué tal con mamá?

Al llegar, coloca la mano en el hombro de Taehyun. Taehyun necesita un tiempo para procesar esto, desde cómo lo ha llamado hasta el hecho de que le está hablando. Hacía muchísimo que Jing no se dirigía a él y ahora Taehyun, aterrado, no puede comprender. Jing, cómodamente, le pasa el brazo por los hombros y empieza a caminar hacia la habitación. Taehyun camina como si alguien estuviera caminando por él, se siente muy fuera de su mente.

—Sabes que debes notificarme estas cosas mediante un escrito, ¿verdad? Creía que eras un buen chico, Taehyun.

—Soy un buen chico —responde Taehyun en automático.

A Beomgyu le gusta cuando soy un buen chico

.

—¿Sí? ¿No crees que deberías demostrármelo?

En la soledad de un pasillo soleado Taehyun está abandonado y asiente vencido por el miedo que durante semanas Jing Suwoon se ha encargado de calar en sus huesos. Con una sonrisa macabra que Taehyun no puede ver Jing abre la puerta y se asegura de cerrar rápido para que nadie vea cómo está llevando a un niño inocente al infierno. Jing no puede contener su hambre más tiempo, la presa está ahí, justo ahí, y sus enormes ganas de azotarlo disparan su polla hacia arriba. Se relame contemplando al pelirrojo, no sabe por dónde debería empezar. Quiere tanto golpearlo, hacerle mucho, mucho daño, oírlo chillar, tiene tanta hambre. Taehyun levanta la cabeza, está empezando a procesar dónde está y qué está pasando y cuando ve la sonrisa monstruosa de Jing sale corriendo. Esto es igual a aquella segunda noche en el campamento, la diferencia es que es de día y Taehyun sabe hacia dónde está corriendo.

Sus piernas tiemblan tanto que casi se cae por las escaleras, bajándolas todo lo deprisa que puede. Atraviesa el campus y hace tanto calor que no hay nadie ahí fuera que pueda salvarlo. Taehyun está a nada de escupir su corazón cuando llega a actuación y ve que está cerrado porque es domingo. Jing está a punto de alcanzarlo, corre demasiado rápido, Taehyun no sabe a dónde ir, nunca se preguntó dónde está Kiwoo cuando no está ahí, no sabe dónde está Beomgyu. Su mente empieza a entrar en un bloqueo que le impide echar a correr a tiempo. Taehyun, desesperado con Jing a punto de comerlo, choca violentamente con alguien y mira con sus grandes ojos hacia arriba. Por un momento cree que es Beomgyu, pero al segundo siguiente procesa que es Jimin.

—Eh, ¿qué pasa chico? —pregunta Jimin muy calmado para haber recibido tal impacto.

Sin que Taehyun tenga tiempo para responder, Jing los alcanza sin frenar y Jimin sin pensar pone a Taehyun detrás de él con una mano mientras que con la otra le estampa un puñetazo muy fuerte en la cara a Suwoon. Sin embargo, Suwoon está tan ciego por su hambre que se revuelve y Jimin y él se ven envueltos en una auténtica pelea.

—¡Vete de aquí! ¡Corre! —le grita Jimin a Taehyun.

Taehyun, paralizado, sin poder creérselo, alterna sus ojos entre esa bestia incontrolable que es Jing y Jimin, que sigue respondiendo a sus golpes. Cuando Jimin lo mira otra vez, Taehyun sale corriendo. No tiene ni idea de dónde está yendo, no sabe dónde esconderse, no sabe dónde puede encontrar a Beomgyu un domingo de tarde pero necesita verlo, lo necesita muchísimo. Corriendo bajo una calurosa tarde de domingo Taehyun sigue corriendo por el campus sin encontrar a su príncipe favorito.

+×+

—Tenemos un problema —sentencia Beomgyu.

—Por esto no tenemos un problema —rechaza Kiwoo frustrado—. Suwoon no es tan nenaza como para llorarle esto a tu hermano. No todo son problemas, Beomgyu, lo sabes —Kiwoo mira al pelinegro y después bufa, se tira del pelo—. Dios, Suwoon está tarado de la cabeza. ¿Cómo puede estar tan loco?

—Obsesionado —matiza Beomgyu y alcanza su botella de agua.

Están en un descanso, Beomgyu está ayudando con una escena de baile a los de actuación, Kiwoo ya sabe todo sobre la pelea entre Jimin y Suwoon. Pegándole muchas veces Jimin consiguió que Suwoon volviera al mundo real y entonces dejaron de pegarse, pero para entonces era tarde y había sangre en el suelo de un domingo que ya no era soleado. Taehyun nunca encontró a Beomgyu y pasó la noche más histérica de su vida.

—Dios, está fatal —sigue Kiwoo—. Eso sí es un problema. ¿Por qué no te llevas a Taehyun a casa?

Kiwoo sabe que la señora Choi es como un fantasma en esa casa, lleva años sin verla, que Taehyun viva ahí no hará la gran diferencia. Beomgyu lo mira como si se le hubiera ido la cabeza.

—Sabes que eso es peor.

Kiwoo asiente rindiéndose, hay cosas que a veces olvida. Por sus cabezas pasa el recuerdo de aquella vez que los mejores hombres del mayor de los Choi entraron en casa y se divirtieron con Beomgyu un rato. Kiwoo intenta abrazar a Beomgyu, esa fue una de las peores veces, pero Beomgyu ya tiene la piel del tigre encima y reacciona mal, se aparta. Kiwoo lo comprende, no dice nada cuando Beomgyu vuelve al escenario. Esa fue una de las peores veces, se repite Kiwoo y tiene unas ganas enormes de lanzar a volar de una patada el foco que está a sus pies.

Beomgyu llega a caerse del escenario, no está coordinando bien, necesita perder la cabeza un rato, gritar, golpear, morder, sacar todo lo nocivo que ha vuelto a florecer en su cerebro. Beomgyu consigue olvidar algunas cosas, pero a veces vuelven y, como las había olvidado, se siente doblemente traumatizado. Practica incansablemente, intenta no reventar si alguien se tropieza con él. Kiwoo lo ve al borde de uno de esos ataques tan peligrosos y sabe que tiene que sacarlo de ahí. La verdad es que Beomgyu está al borde desde hace mucho tiempo.

—¡Descanso! ¡Diez minutos! —grita Kiwoo. Va a parar esto.

Sin embargo, tarda un rato en moverse, está vigilando a Beomgyu, lo ve caminar de un lado a otro intentando recuperar su respiración y, entonces, una cabeza de pelo rojo avanza hacia el escenario sin dudar. Kiwoo no encuentra la fuerza para pararlo. Taehyun ha visto todo el ensayo y es un momento que debería haber disfrutado hasta el punto de olvidar la cara de Jimin, Taehyun se fascina siempre que ve a Beomgyu bailar, pero esta vez pudo ver que algo no iba bien, Beomgyu no dejaba de caerse, resbalar, equivocarse. Taehyun quiere reconfortarlo, quiere ser capaz de hacer eso él también. Taehyun no sabe que solo su presencia cura por completo a Beomgyu. Kiwoo lo ve ir, lo ve seguro y siente tanta admiración porque no le tenga miedo a Beomgyu. Beomgyu lleva años con los mismos amigos, nadie volvió a acercarse a él desde que su hermano lo convirtió en esto porque todos tienen miedo de esa aura de tigre hambriento y Taehyun simplemente quiere estar cerca de él, muy cerca, quiere darle cariño, enseñarle cosas bonitas. Taehyun sabe muy bien que debajo de esa piel hay un chico muy real.

Beomgyu apoya las manos en el escenario, ha vuelto a caerse y le ha dado igual, está casi mejor abajo, casi tiene esto bajo control, casi ha vuelto a dormir a sus pesadillas y, en mitad del caos que es su cabeza, se crea una nueva imagen, una cosa bonita. Sus ojos están enviando una señal nueva, en su campo de visión ha entrado una botella de agua y un brazo que es capaz de reconocer. Se gira, su corazón late acelerado, pero de una manera nueva, rara. Enfrente, muy cerca, está Taehyun, que sonríe y su sonrisa sin miedo dispara una sensación extraña por la piel de Beomgyu, se siente como si alguien lo estuviera acariciando, como si alguien lo estuviera abrazando y diciendo que todo estaría bien. Eso es lo que solía hacer Kiwoo.

—Beomhyung.

Es todo lo que dice Taehyun para acompañar a su sonrisa y el gesto que ha tenido. Beomgyu no ve nada más que eso, pero por dentro Taehyun es todo nervios e inquietud, se está preguntando si esto está bien. Cómo han cambiado las cosas desde aquella conversación que tuvo con Kai diciendo que era imposible que alguna vez lo llamara así. Taehyun espera impaciente una reacción, algo dentro de él necesita oír que ha sido un buen chico, necesita ser recompensado. Beomgyu finalmente sonríe y Kiwoo no puede creerse esa sonrisa avergonzada y esa cabeza de pelo ondulado que apunta al suelo. Taehyun siente algo de decepción, esperaba que le revolviera el pelo, que se fijara en que ha renovado el color, pero no es momento de ser egoísta, este momento no va de él.

—Gracias —responde Beomgyu tironeando con nerviosismo de la etiqueta de la botella.

A continuación levanta la cabeza y lleva la mano a la de Taehyun, que tiene que retener las ganas de agacharla como un perro dócil, pero es la única forma de esconder su gran sonrisa. Taehyun se relaja completamente cuando por fin llegan las caricias de Beomgyu y Kiwoo los ve tan relajados y tan tranquilos que le dan ganas de cargarse a Suwoon, eliminar también del mapa al mayor de los Choi. Kiwoo haría lo que fuese para que esos dos fueran así por siempre, sin miedo, delante de todos. Taehyun se inclina educadamente para despedirse como un buen chico y retoma sus tareas habituales. Beomgyu se sienta en el borde del escenario, abre la botella y mira al pelirrojo. Para Beomgyu acariciar su pelo rojo sigue siendo tan increíble como la primera vez, es una sensación que todavía no ha podido superar, su mano siempre hormiguea después de hacerlo. Sonríe, las pesadillas están durmiendo de nuevo.

+×+

Yuna siente que hay algo que no sabe y solo espera que Taehyun esté bien. Estaban enviándose mensajes, poniéndose un poco al día y hablando de las clases, del trabajo, entonces Yuna comentó que los de actuación están hasta arriba con eso que están preparando, después de soltar su privilegiada información Taehyun se despidió deprisa y no se ha vuelto a conectar. Taehyun se siente un poco tonto con la chaqueta de Beomgyu en la mano, está seguro de que el pelinegro llevará una, aunque las noches sean algo cálidas Beomgyu tiene que llevar chaqueta, así que Taehyun se está replanteando ponérsela, pero el solo hecho de tenerla entre las manos ya lo revoluciona. Si lo piensa, es bastante increíble que la llevara puesta, que la haya tenido en su armario. Taehyun siente su piel erizarse, todavía recuerda la sensación que experimentó cuando Beomgyu pasó la capucha por su cabeza con tanta delicadeza. Mira el móvil, espera otro rato más, se siente algo inseguro ahí fuera, siente que en cualquier momento alguien se abalanzará sobre él.

Mantiene la cabeza apuntando al suelo, pero su pelo es demasiado rojo incluso si es de noche, así que no hay forma de que pase desapercibido. Escucha ruido, varias voces que empiezan a flotar sobre la quietud de una noche vacía. Taehyun mira hacia allí, ahora mismo, pensando un poco más su plan, le da muchísima vergüenza acercarse y devolverle su chaqueta al pelinegro. Taehyun está convencido de que tiene que estar ahí ayudando a los de actuación como se estaba esforzando tanto esta mañana. Da unos pasos tímidos, se lo piensa otro poco más, las voces se esparcen, toman direcciones diferentes. Taehyun mira la chaqueta entre sus manos, cierra los ojos y suspira. Solo va a devolverle su chaqueta, los amigos hacen estas cosas. En realidad no, se corrige. Él todavía tiene ropa de Kai que Kai nunca reclamó. Camina con cierta seguridad, pretendiendo que no está temblando entero por tomar la iniciativa, por esperar ahí hasta que Beomgyu salga para devolverle su chaqueta. ¿Y luego qué? En realidad la chaqueta solo es una excusa, podría esperarlo sin ella, Taehyun solo quiere pasar algunos minutos con él, especialmente hoy. Taehyun no puede olvidar todas esas caídas y ese comportamiento desconcentrado.

Beomgyu está raro, ni siquiera se da cuenta de que ese niño pelirrojo camina hacia él hasta que entra en su campo de visión más cercano. Beomgyu se detiene, los demás siguen caminando y despidiéndose, hay un ambiente general de cansancio. Beomgyu mira a Taehyun, que se detiene. Está ahí, como el fantasma que suele encontrarse por los pasillos. Tiene una sonrisa bonita, lleva algo en las manos, le sienta bien estar ahí fuera, bajo un cielo oscuro, tranquilo. Beomgyu lo mira en silencio, de repente se siente un poco más calmado, todos esos sentimientos nocivos que lleva cargando todo el día han dejado de devorarlo por un instante. Las cosas parecen diferentes ahora que han decidido voluntariamente seguir al lado del otro.

—Hyung —empieza Taehyun nervioso—, tu chaqueta —sonríe avergonzado y se la tiende—. Dije que tenía que devolvértela.

Beomgyu sonríe. ¿Por qué es tan adorable? ¿Por qué todo le parece tan adorable? Definitivamente Taehyun es una debilidad. ¿Por qué a Suwoon le gusta aterrado?, se pregunta recogiendo la chaqueta. Es precioso cuando está bien.

—Gracias —dice poniéndosela. Está demasiado cansado para cargar con ella—. Se la podías haber dejado a Kiwoo, no tenías porqué haber estado esperando ahí.

Hay algo diferente en la voz de Beomgyu, suena a un Beomgyu mejor que el de esta mañana. Beomgyu se está sintiendo tontamente bien. Taehyun está ahí, caminando a su lado, es de noche. Hay muchas cosas agradables ahora mismo.

—¿Vas a casa ahora? —pregunta Taehyun mirando al frente. Está tan cerca de Beomgyu que mirarlo no es una opción.

—Sí, estoy cansado.

Beomgyu lo mira, se da cuenta de que Taehyun es casi tan alto como él, se pregunta entonces por qué siempre le parece tan pequeño, por qué parece que se inclina cuando le acaricia las mejillas, por qué de hecho Taehyun es capaz de abrazarlo apoyándose en su pecho. Taehyun lo mira de vuelta, nunca fue bueno soportando las miradas intensas del pelinegro. Beomgyu se para, Taehyun naturalmente se detiene también y casi tiembla como un flan cuando ve la mano del pelinegro ir hacia él. Beomgyu acaricia la parte trasera de su cabeza, sigue hasta la nuca y empieza de nuevo. Taehyun mira hacia los ojos bonitos que están vagando por su pelo rojo.

—Creo que estás haciendo que tenga una predilección por el rojo —le regala Beomgyu y eso a Taehyun le va directo al corazón—. ¿Te dejo ir a tu lugar secreto?

Beomgyu mira a los ojos a Taehyun, hay algo coqueto y juguetón en su voz. Taehyun no puede con esta cercanía, con esas caricias y mucho menos con su voz. Taehyun empieza a desarrollar una insana obsesión por la voz grave de Beomgyu, que pasa a través de sus oídos a todo su cuerpo de una forma increíblemente física. Taehyun, idiotizado, está a punto de pedirle que no le deje ir.

—Tú también deberías irte, hyung —dice en cambio. Ha tenido que procesar tres veces lo que iba a decir antes de soltarlo. No está coordinando bien.

Beomgyu deja de acariciarlo, es demasiado adictivo, demasiado. Cierra los ojos y se acerca un poquito más, a Taehyun se le va todo el aire. Ve los brazos de Beomgyu ir a su cuello, todo su dulce olor y su calor corporal se acoplan al cuerpo de Taehyun de una forma tan abrumadora para el pelirrojo que tarda unos segundos en comprender que Beomgyu lo está abrazando. A Taehyun le cuesta tanto porque se acostumbró rápido a tomar la iniciativa. Como si no fuera real lleva despacio sus manos a la espalda de Beomgyu y, en cuanto hace contacto, la estrecha. Beomgyu lo está abrazando muy cálidamente, así que no puede responder de otra forma. Beomgyu sigue con los ojos cerrados, se pierde un rato en el niño bonito. El roce de su piel blanquea todo su cerebro y nada se siente mejor que eso. Taehyun no va a saberlo, pero esta es la vez que Beomgyu más lo necesitaba y simplemente estaba ahí, esperándolo. A ninguno de los dos les importa en realidad la chaqueta. Beomgyu no quiere soltarlo, no quiere ir a encontrarse con sus pesadillas en la soledad de su habitación, no quiere que este Taehyun en esta noche tranquila se acabe, no quiere que Taehyun deje de acariciar de esta forma tan dulce su espalda, pero no hay ningún motivo real para permanecer abrazados tanto tiempo. Al separarse, Beomgyu intenta con toda su alma no acariciar sus malditas mejillas, pero Taehyun se ve tan bien, tan sano y tranquilo que no puede parar a su mano de acoplarse a la mejilla del pelirrojo y en nada ya la está acariciando con el pulgar, pero Taehyun siempre encuentra la forma de destrozar hasta la última de sus neuronas. Ladea mínimamente la cabeza, actúa como un animal buscando la fuente de cariño, entrecierra un poco sus preciosos ojos.

—Taehyun —pronuncia Beomgyu a modo de advertencia.

Beomgyu tiene miedo de engancharse demasiado de ese niño. En realidad sabe que ya no tiene remedio. Taehyun entiende lo que está pidiéndole con ese tono autoritario y la verdad es que lo comprende. Quizá fue demasiado lejos aprovechándose del gesto del pelinegro. Da unos pasos hacia atrás, los suficientes para que desde lejos esa distancia sea considerada de amigos, sonríe, aunque no lo sepa ahora se está portando realmente bien.

—Buenas noches —pronuncia Beomgyu.

—Buenas noches, hyung.

Con eso dicho Beomgyu pasa a su lado y se encamina hacia la salida del campus. Nada le gustaría más que asegurarse de que Taehyun está a salvo, iba a proponerle dormir con él, ir con él, pero al mismo tiempo que Taehyun borra todos sus traumas es de lo que se está enganchando mucho ahora, así que es mejor si solo toma pequeñas dosis. Taehyun ve la forma en que se aleja y no duele, hoy ha comprendido que a veces no se trata de él y su tonto crush, ahora Taehyun comprende algunas cosas, puede empezar a hacerlo un poco diferente. Beomgyu tiene que dejarlo, Taehyun tiene que acostumbrarse. Taehyun tiene muchas ganas de simplemente sentarse ahí y ya, no le apetece volver a su escondite, quiere borrar un poco su cerebro lleno, todo de su cuerpo hormiguea y tiembla tanto que acaba sentándose. Beomgyu lo ha abrazado, Beomgyu ha compartido cosas de su vida con él, Beomgyu lo está dejando entrar. Taehyun se siente un poco mareado, siente que está lleno de Beomgyu, que tiene mucho más de lo que esperaba. Cierra los ojos, cuenta las pulsaciones, Beomgyu se va borrando de su cabeza hasta que Taehyun ya no es capaz de seguir contando. Ahí fuera, en una noche tranquila, un niño inocente se ha quedado dormido y la noche transcurre con todos los demonios durmiendo.

----- CHAPTER BREAK -----

Capítulo 18, pt1. Tteokbokki: alguien—¿Pero cómo se te ocurre? —pregunta Kai por tercera o cuarta vez a punto de morir de risa.Taehyun protesta por tercera o cuarta vez muriéndose de vergüenza y dice muy bajito que se supone que tiene que ayudarlo, no burlarse de esta forma. Kai lo encuentra tan divertido que hace tiempo que olvidó que tenía que arreglar su desastre a doscientos kilómetros de distancia.—Así que sí tenías algo planeado —sigue Kai. Es imposible ayudarlo cuando es tan divertido reírse de él. Jamás había visto a Taehyun ser tan adorable y eso lo descoloca.—¡No! Bueno. Bueno, solo es algo que se me ocurrió —admite a medias Taehyun y vuelve a la carga—. ¡Pero fui un tonto! ¿Qué hago si no lo encuentra? ¿O si lo encuentra pero no lo acepta y se lo vuelvo a dar? Quedaré como un idiota.—¿Ves, Taehyunie? Era más sencillo dárselo sin más, ¿por qué tuviste que meterlo en la chaqueta?—¡Ya lo sé, Kai! —exclama Taehyun desesperado. Se siente muy estúpido, muy, muy estúpido y Kai no ayuda— Solo ayúdame, ¿qué hago ahora?—Solo espera, actúa normal. Ya te he dicho que parece un buen chico, no rechazaría tu número a propósito. O puede que esté pensando el primer mensaje, eso pasa a veces.Taehyun intenta creerlo y lanza algunos sonidos de conformidad mientras lo procesa, pero en su cabeza se sigue llamando idiota por creer que era buena idea meter una nota con su número de teléfono en el bolsillo de la chaqueta que le devolvió a Beomgyu.—Kai —pronuncia un poco más tranquilo—, ¿no encuentras nada para ti?Taehyun se siente algo culpable, cada vez que viaja a Seúl solo llora sus problemas en la escuela y cada vez que hablan por teléfono siempre tiene alguna tonta crisis con su crush que contarle. Desde hace mucho tiempo Taehyun se ha convertido en el centro de todas las conversaciones y eso no está bien.—¿Ahora mismo? —pregunta Kai y escucha a Taehyun confirmar— Una chaqueta. Luego te envío foto.—¡Kai! —chilla Taehyun frustrado.Pero es completamente justo que Kai juegue con él. Taehyun ha sido egoísta por demasiado tiempo. La verdad es que desde aquella chica que le rompió el corazón Kai no ha vuelto a tener interés en una pareja, los dos han estado bien siendo solo ellos dos. La diferencia es que ahora Taehyun sí tiene a alguien.—No hay nada, Taehyun. Chicas guapas y con un corazón dulce no aparecen en los baños de aquí —bromea Kai.Taehyun se ríe, pero también siente amargura. De alguna forma, Kai le ha recordado la suerte que tiene de encontrar a alguien como Beomgyu, le ha recordado que tiene que hacerlo mejor.—Tu hermana tiene muchas amigas, ¿no te interesa una chica un poco mayor? —insiste Taehyun.Taehyun, sentado en el colchón de su cama y abrazando la almohada una tarde cualquiera, no tiene nada mejor que hacer. Kai, de compras, está esperando a una distancia prudencial a que otro chico termine de mirar las chaquetas de otro perchero. Kai quiere comparar la que ha cogido con otras, pero es demasiado tímido como para entrar en el espacio personal de nadie.—Son agradables, pero creo que no encajaría con ninguna —responde Kai. A Taehyun le sorprende que no le importe la edad.—¿Por qué no?—No habría ninguna diferencia entre ser el hermano de su amiga y ser su novio, me seguirían tratando como un bebé.Taehyun cree que hay algo un poco agresivo en el tono de Kai, quiere creer que no está llevando el tema demasiado lejos. A Kai todavía le duele si piensa en aquella chica.—No tiene nada de malo que a uno lo traten como a un bebé. Quiero decir, incluso para mí es difícil no tratarte como uno —sigue Taehyun ya un poco preocupado por este estado negacionista de Kai.—Taehyun, hay una diferencia grande entre ser el bebé de alguien y ser tratado como un auténtico bebé. ¿Me entiendes?Taehyun por fin lo procesa y se disculpa, piensa por dónde seguir el tema. Kai lleva un rato largo mirando al otro chico tantear las chaquetas, ni siquiera era consciente de que todo este tiempo mientras hablaba con Taehyunie lo estaba mirando, de hecho solo se da cuenta cuando el otro chico levanta la cabeza y ve a Kai mirarlo tanto y, cuando se avergüenza y deja el perchero, Kai acaba de entenderlo y quiere acercarse y disculparse, pero es demasiado tímido.—¿No hay ninguna chica de tu edad en el trabajo? —dice Taehyun.—Sí. ¿Por qué quieres que tenga novia con tantas ganas? —pregunta Kai al fin acercándose al perchero. Antes de que toque la primera chaqueta, el suave olor del chico que estaba antes lo rodea y, por un segundo eterno, Kai se siente confuso.—Hace mucho tiempo que no cuido de ti, Hueningie. Me siento mal.Kai se queda quieto escuchando el tono sincero y arrepentido de Taehyun, acaba de terminar de superar el shock de ese olor suave. Hasta donde Kai sabe los hombres siempre se echan colonias masculinas y fuertes.—No te preocupes, Taehyunie. Me cuidaste mucho después de... No te preocupes, estoy bien así. Aunque si tanto insistes... ¿por qué no te traes a Beomgyu-hyung a Seúl?Taehyun se ríe, dice que ni de broma, Kai es hetero de todas formas. Los dos se ríen un poco, hablan bastante más que esos escasos minutos en las tres reglamentarias llamadas diarias, Kai termina de escoger chaqueta y todavía siente un tonto resquemor, de verdad quería haberle dicho a ese chico que siente haberlo mirado tanto, eso puede llegar a ser maleducado.—Te llamaré antes de dormir —dice Taehyun. Debería hacer alguno de los muchos trabajos pendientes.Kai está conforme, se despiden, cuelgan, Kai siente la necesidad de echar un vistazo general a la tienda, su buena educación le impide encontrarse bien si no ha sido capaz de disculparse. Si estuviera con Taehyunie, las cosas serían diferentes. Se dirige hacia la caja mirando hacia atrás y no tiene el miedo de Taehyun, así que no hay ninguna alarma que le avise de que está a punto de chocar con la espalda de alguien, por lo que choca. Kai inmediatamente va hacia atrás y se disculpa en automático, todo su cerebro se pone en automático cuando le llega el mismo olor suave y extraño, agradable. Levanta la cabeza, es el mismo chico de las chaquetas y es sorprendentemente guapo. Alto, se corrige Kai, sorprendentemente alto.—No es nada —responde el chico, sonríe y recoge su bolsa, después abandona la caja y deja a Kai tonto.Kai necesita que alguien le diga qué es esto tan raro que le está pasando. Sorprendentemente guapo, con una voz grave y una estatura fuera de la media, todo vestido de negro y con el pelo negro. En tan solo unos segundos Kai ha registrado toda su cara y sería perfectamente capaz de reconocerlo si lo vuelve a encontrar. Confuso, Kai deja la ropa en el mostrador y mira por encima de la dependienta como si la pared fuera a resolver el caos de su cerebro.+×+Una vez se han dado cuenta de que tienen una montaña de trabajos encima, Yuna y Taehyun han acordado limpiar todos los que puedan en el menor tiempo posible, esa es la razón de pasar una tarde entera en la biblioteca como dos buenos ratoncitos. Los dos están altamente concentrados, hablan en voz baja para poner en común las cosas y se meten de lleno de nuevo en los libros y el ordenador. A veces Yuna se levanta, cambia algunos libros, otras teclea contenta en el móvil. Taehyun la ve trabajar tan rápido que siente curiosidad acerca de cuál es su motivo para querer salir deprisa.—He terminado mi parte —sentencia súper feliz y se estira, baja la tapa del portátil y mira a Taehyun—. Cuando acabes no hagas nada, me lo pasas y ya lo pongo yo bonito, ¿vale? No te esfuerces de más.Tan dulce como siempre, piensa Taehyun. Yuna se levanta, se acomoda el pelo largo y aprieta el hombro de Taehyun en un gesto cariñoso para despedirse.—¿Puedo saber por qué estás tan contenta? —pregunta Taehyun algo avergonzado. A veces Yuna es demasiado abierta y eso todavía abruma al pelirrojo.—Jimin me prometió quedar. No sabes la de tiempo que lleva diciéndome que está muy ocupado —confiesa Yuna como era de esperar.—Oh. Me alegro. Pásalo bien.Taehyun ondea las dos manos de forma adorable haciendo a Yuna querer darle un besito por ser un bebé, pero solo ondea su mano y se va súper contenta. Taehyun la mira hasta que desaparece de su campo de visión y se concentra de nuevo en el trabajo. Se siente un poco desanimado ahora que se ha quedado solo, trabajar con alguien siempre es más divertido. Lo que no sabe es que Yuna lo ha dejado a solas con su depredador. Taehyun se levanta, busca algún libro para distraerse del trabajo un rato, él tenía su parte más abandonada que Yuna y, de hecho, debería trabajar hasta la madrugada para hacer gran parte de las tareas. Taehyun no sabe en qué punto se le fueron tanto los días. Lee un libro sobre el espacio apoyado contra la estantería, vuelve a su mesa, trabaja otro rato. Taehyun todavía no se da cuenta de los ojos que llevan todo el rato sobre él.Se levanta cuando acaba lo suficiente para poder seguir en su habitación o en sus ratos libres, quizá debería dejar de ir a actuación. Recoge sus cosas, camina hacia la sección de física, le gustaría leer algunas cosas más antes de irse, pero a través de los huecos en una estantería ve a Jing y Taehyun se paraliza. Piensa en salir corriendo, salir de la biblioteca, pero ahí fuera estaría completamente solo y expuesto, aquí al menos con tanta gente no le hará nada, o no debería. Taehyun recuerda su sonrisa monstruosa, la depravación que emana, sus ojos maquiavélicos, así que tiene muchas dudas acerca de si realmente no le hará nada incluso en un sitio como ese.Se mueve despacio y ve perfectamente cómo Jing lo sigue, Taehyun tiene mucho miedo de que Jing corra hasta la esquina, se meta en ese pasillo y lo atrape, es un miedo casi de película. De todas las veces que ha estado en la biblioteca sabe que Beomgyu no va mucho por ahí, así que tiene que encontrar otra manera de estar a salvo. Tiene mucho miedo de llegar a la esquina de la estantería, Jing no deja de caminar en su misma dirección. Taehyun arranca un papel de su libreta, escribe el nombre de Beomgyu y lo coloca contra el libro, a la vista de todo el mundo. Sabe que eso va a gritar todo lo que necesita ayuda. No gira la esquina, sigue recto, tiene un miedo atroz de que Jing se abalance sobre él. Pasa una chica con un carro, Taehyun aprovecha, pasa corriendo mientras el carro está justo delante de Jing, que pierde de vista el pelo rojo de Taehyun. Taehyun busca desesperadamente una ayuda, Beomgyu le dijo que tenía muchos amigos, ¿por qué no puede encontrar a ninguno? Escucha a Jing caminar detrás de él, lo siente, Taehyun se eriza entero, Jing está yendo demasiado rápido. Taehyun sigue caminando en línea recta, se pregunta por qué nadie puede ver sus ojos grandes y sus pupilas agitadas. Jing está a punto de agarrar su hombro, ¿por qué debería parar su hambre? Taehyun no deja de excitarlo huyendo de él.—Perdona.Taehyun casi chilla, está tan sensible que es muy difícil retenerlo, alguien ha aparecido de la nada frente a él y Taehyun no soporta estar quieto, está muy seguro de que Jing está a punto de comerlo.—¿Puedes indicarme dónde has encontrado este libro? Hace tiempo que quiero leerlo.Taehyun lleva sus ojos inquietos a la persona que le está hablando, entonces se da cuenta de que tiene la mano en el papel que puso contra el libro y Taehyun comprende la señal, sonríe débilmente, intenta actuar normal.—Ah, es por aquí, en esta sección —responde aterrorizado.Cuando se da la vuelta para indicar el camino, Jing no está por ningún lado y Taehyun quiere creer que no se lo ha inventado todo su cabeza. Sigue actuando, se aleja con el otro chico hacia la sección de física, muy lejos de donde terminó la caza y, al llegar, Taehyun se inclina extremadamente respetuoso.—Muchas gracias —pronuncia al borde de las lágrimas.—Tranquilo, no es nada.El otro chico tira suavemente de sus hombros para incorporarlo y no lo deja solo hasta que Taehyun llega a actuación, es el único lugar donde quiere estar. No importa si estaba a salvo, Taehyun no se sentía seguro, sigue sin sentirse seguro. Si no es Beomgyu, no hay forma de que se sienta completamente seguro. Pero Beomgyu no aparece por ningún lado y el miedo acompaña a Taehyun hasta el final del día.+×+Taehyun estira un poco el brazo, mira el móvil y la luz azul ilumina toda la oscuridad en la que intenta dormir. Si alguien pudiera verlo, vería a un niño devastado y eso es algo que ningún corazón puede soportar. Taehyun sigue muy intranquilo, su pecho duele, hay algo que no se siente bien, quizá tiene algo de ansiedad. Taehyun piensa que es increíble todo lo que necesita a Beomgyu. Son las dos de la mañana, lleva horas dando vueltas en su pequeño escondite que Jing todavía no ha sido capaz de encontrar. Cree que está viendo mal cuando una de sus notificaciones es un mensaje de un número desconocido, el mensaje es un emoji de un osito de peluche. El corazón de Taehyun palpita tantísimo que se convierte en un zumbido insoportable. Acelerado, se sienta y desbloquea el móvil, entra al chat. Es solo eso: un número que no tiene agregado y un emoji de un oso de peluche, pero para Taehyun significa muchísimo, su corazón late tan rápido que le pide que se calme para poder pensar. Le tiemblan tanto las manos mientras teclea que casi se le cae el móvil al suelo varias veces, pero es urgente que responda un gracias, es extremadamente urgente que llame a Kai. Son las dos de la mañana pero Taehyun tiene que decirle a su mejor amigo que su crush acaba de enviarle un maldito abrazo de la forma más tierna que nunca podría imaginar. Beomgyu ha sido dulce otras veces, esto es demasiado dulce para lo que Taehyun puede procesar.—Lo siento muchísimo, Hueningkai, pero hay algo que tengo que decirte —suelta Taehyun a toda pastilla.—Sí, claro, adelante —concede Kai que ni siquiera sabe por qué ha cogido el teléfono.—Beomgyu-hyung acaba de escribirme un mensaje.Kai intenta despertar a sus neuronas todo lo rápido que puede para que empiecen a procesar. Taehyun está muy alterado por un mensaje del chico que le gusta, más de lo que debería, así que se preocupa. En un segundo plano procesa que entonces Beomgyu sí encontró la nota en la chaqueta y que, como suponía, solo estaba pensando un bonito primer mensaje. Kai lo intuyó por la personalidad dulce que parece tener Beomgyu. Desde lejos Kai ve muchísimas más cosas de las que Taehyun ve.—Me ha... —Taehyun suspira y siente que el corazón se le va con el aire— me ha enviado el emoji del oso de peluche.Kai intenta que Taehyun no lo escuche bufar. No puede creerse que haya cogido el teléfono a las dos de la mañana para esto, pero se trata de Taehyun, así que es importante.—Quiere abrazarte —dice Kai con un tono cariñoso—. Se ha enterado de lo que te ha pasado y quiere abrazarte, creo que es eso.Kai se la juega una vez más a interpretar el comportamiento de Beomgyu, pero si suma uno más uno la respuesta solo puede ser dos. Taehyun le contó lo de la biblioteca, le dijo que no encontró a Beomgyu en todo el día. Kai sabe que Beomgyu siempre se entera de todo o que siempre está en todos lados. Taehyun le ha hablado muchas veces de los abrazos, algo que a Kai le parece sinceramente increíble. ¿Cuál es el significado más tradicional de un oso de peluche? Kai piensa sorprendentemente rápido para ser las dos de la madrugada.—Dios —suelta Taehyun muy, muy feliz.Kai termina de procesar que le ha llamado a las dos de la mañana para contarle que Beomgyu le ha enviado un abrazo porque no pudo abrazarlo en el momento. Kai tiene que repetirse que quiere a Taehyun porque tiene muchas ganas de no hablarle en unos días.—¿Es muy tarde para encargar tteokbokki?Kai estaba pensando que Taehyun verdaderamente le importa a Beomgyu para llegar a enviarle ese mensaje que significa tanto para los dos. Beomgyu debe apreciar mucho a Taehyun para intentar reconfortarlo incluso si no están juntos. Los amigos se consuelan, piensa Kai con los ojos abiertos del todo al fin, pero con palabras superficiales. Ningún amigo común lo primero que hace es enviar un abrazo, de hecho nadie se abrazaría tanto antes siquiera que hablar de gustos personales. Kai no quiere ir lejos, no quiere soplar demasiado aire en las frágiles alas de Taehyun, solo conoce a Beomgyu de lo que le cuenta el pelirrojo, pero algunas cosas se salen un poco de lo común. Desde el principio Beomgyu no parecía común.—Espera, ¿has dicho tteokbokki? ¿Para qué quieres tteokbokki ahora Taehyun? —pregunta Kai cuando la pregunta de Taehyun lo alcanza.—Beomgyu-hyung me dijo que le gustaba el tteokbokki y suele estar practicando en el estudio de madrugada —responde Taehyun deprisa. Todo su cerebro está funcionando a toda potencia.—Espera, espera. No vas a pedir tteokbokki a las dos de la mañana, ¿no crees que es demasiado fuerte? Puedes cenar con él otro día y pedir tteokbokki.A Taehyun se le baja toda la efusividad de golpe y en el silencio Kai lo nota y se siente algo mal. Taehyun se veía muy ilusionado.—¿Sabes si le gusta picante? A ti no se te da bien la comida picante —retoma Kai con dulzura.Taehyun se ilusiona de nuevo, pero menos. Se lo piensa, quizá no debería ser tan lanzado y plantarse con tteokbokki en el estudio a las dos de la mañana, quizá Beomgyu ni siquiera esté.—No lo sé, solo me dijo que era su plato preferido.Kai piensa que el tteokbokki ni siquiera es un plato, pero lo deja pasar, tiene que animar de nuevo al pequeño Taehyun.—Encárgalo —dice con seguridad y sabe que los ojos del pelirrojo se han vuelto grandes—, vamos, si no pruebas no vas a saberlo. Pídelo con un punto de picante, eso puedes soportarlo, ¿verdad? Si a él no le gusta el picante no será el gran drama, vamos pídelo. Puedes pedir helado también, ¿no crees?Taehyun se emociona del todo, está viendo que es posible, que puede llevar a cabo su plan. Tiene muchas ganas de abrazar a Kai y decirle lo buen mejor amigo que es.—Ya me contarás por la mañana, buenas noches Taehyunie —interrumpe Kai antes de que Taehyun profiera en una efusividad de agradecimientos.—Gracias, Kai, te quiero, buenas noches.Kai sonríe, cuelga, intenta volver a dormir. Se duerme sonriendo pensando que Taehyun es como un niño. Y sería fantástico si alguien lo cuidara como se merece. Taehyun ha entrado en la fase de suicidar de nuevo su móvil porque no deja de temblar, está demasiado emocionado por un plan que tiene muchos huecos para convertirse en un desastre.

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Capítulo 18, pt2. Tteokbokki: más picante que el tteokbokkiBeomgyu nunca se da por vencido, pero sabe reconocer cuándo las cosas no van bien, así que se frustra, golpea el espejo y lanza un sonido ronco desde el fondo de su garganta seca. Da un par de vueltas, parece totalmente un tigre enjaulado, deseoso de salir al mundo real. El mundo real, piensa con la cabeza dando vueltas. Beomgyu a menudo se pregunta qué es el mundo real, si esto es lo que le ha tocado vivir en el mundo real. Beomgyu a menudo prefiere pensar que solo está viviendo una pesadilla interminable, es cien veces mejor que pensar que esto está pasando en la vida real, que esto es lo que la vida tiene para él. Ahogándose, se concede un momento para sí mismo y se sienta en el suelo apoyando la espalda contra el espejo. Ni siquiera ha apagado la música, pero su respiración suena mucho más fuerte. Beomgyu se pregunta por qué hace esto, por qué sigue bailando hasta las tantas, por qué sigue huyendo de su hermano, del idiota de Suwoon. Su cabeza siempre trabaja demasiado de noche y sus pensamientos siempre lo devoran como parásitos.Se levanta, suficiente descanso, Beomgyu baila para que su cabeza se sobrecaliente y no pueda conectar los recuerdos que se reproducen constantemente, así que debería estar bailando justo ahora. Inspira una gran cantidad de aire, sus pulmones duelen, de hecho todo duele, pero es que siempre ha dolido, así que puede pasar por encima de ello. Está tardando demasiado en empezar a moverse de acuerdo con la canción, así que un destello pelirrojo pasa a toda velocidad por su mente y Beomgyu cierra los ojos. Al abrirlos, mira al Beomgyu del espejo y se recuerda que también baila para que ese niño no aparezca por su cabeza. Taehyun solo es un problema más. Intenta bailar, pero su cuerpo no quiere funcionar, hay una señal débil que le quiere decir algo y Beomgyu se deja llevar hasta la puerta. Es demasiado tarde cuando quiere parar a su brazo de abrirla, sus ojos están viendo a su nuevo problema.—Beomgyu-hyung —saluda Taehyun con una sonrisa adorable.Beomgyu no va a preguntarse qué hace Taehyun en la puerta de su pequeño estudio a altas horas de la madrugada, de verdad que no quiere preguntárselo. Taehyun tiene una lucha parecida: no quiere verse superado por ese chico guapo bañado en sudor jodidamente caliente jadeando. Sí, eso es todo lo que es Beomgyu ahora. Ya no queda nada del príncipe bonito del baño, ahora es un jodido chico caliente que le está creando muchos problemas a Taehyunie.—Me preguntaba si... —empieza Taehyun vacilante y se rasca la cabeza, mira al suelo. Beomgyu está a punto de levantar su carita de niño por la barbilla— Si podríamos comer tteokbokki.Beomgyu se le queda mirando. Taehyun no está hablando de comer maldito tteokbokki de madrugada, desde luego que no. Taehyun levanta sus ojos y mira a Beomgyu con todas las dudas del universo. Beomgyu en ningún mundo podría encontrar la forma de decir que no a esa propuesta, pero quiere decir no a meter a Taehyun ahí en su estado actual. No de noche, no a solas, no cuando tiene que liberar tanta toxicidad.—¿Por qué tteokbokki a estas horas, Taehyunie? —dice Beomgyu burlándose mientras lo deja pasar. Al segundo siguiente procesa cómo lo ha llamado y se arrepiente.Taehyun pasa, sostiene firmemente la comida como si eso pudiera salvarlo del hambre de Beomgyu, como si arrojándola ganara tiempo para escapar, pero la verdad es que nadie va a salvar a Taehyun esta noche. Se acomoda en el suelo y mira a Beomgyu, que va a bajar el volumen de la música.—Pensé que quizá necesitarías recargar energías —responde el pelirrojo viendo con sus grandes ojos todos los movimientos del pelinegro.—¿Es picante? —pregunta Beomgyu antes de echar la cabeza hacia atrás para beber agua.Tú sí que eres picante, se dispara en la cabeza de Taehyun, que al sentir sus mejillas explotar ha optado por el inteligente movimiento de agachar la cabeza y fingir que hay algo interesante en el suelo. Se está arrepintiendo mucho de haber ido ahí. Ha visto a Beomgyu otras veces siendo sexy, sudado, tan caliente, salvaje, pero todo eso esta vez se siente mucho más intensificado y Taehyun empieza a arder seriamente por dentro.—No mucho, no sabía si te gustaba picante, hyung —responde Taehyun abriendo la comida.—Me gusta picante —confirma Beomgyu acercándose.Sus ojos se conectan y Beomgyu tiene que atar muy firme al tigre para no abalanzarse sobre Taehyunie y lo avergonzado que lo ha puesto. Se sienta en frente de él aparentando que todo está bien, pero sigue respirando fuerte y Taehyun no puede con sus mangas dobladas hasta el hombro, exponiendo absolutamente todo el brazo. Su garganta es jodidamente sexy, sus labios. Taehyun no quiere estar aquí.—¿A ti? ¿Cómo te gusta? —pregunta Beomgyu colaborando con abrir los envoltorios.—La verdad es que no se me da bien lo picante.Justo cuando Taehyun termina de hablar sus dedos rozan los de Beomgyu cuando van a abrir por el mismo lado y es casi hasta gracioso cómo Taehyun los aparta como si quemara, así que Beomgyu se ríe un poco, el resto lo intenta disimular y carraspea. Taehyun está muy avergonzado de nuevo.—¿Y? —inicia Beomgyu la conversación. Taehyun levanta la cabeza y justo va a mirar cómo abre los palillos con los dientes. Taehyun se está poniendo muy caliente— ¿Qué hace un niño bueno como tú por ahí a estas horas?Un niño bueno como tú, repite Taehyun y pasea los palillos por el tteokbokki.—El mensaje es tuyo, ¿verdad? Al verlo pensé que sería buena idea comer tteokbokki contigo, me dijiste que era tu plato favorito —suelta en un chorro de sinceridad.Beomgyu lo mira, se muere de ganas por acariciarlo como a un buen perro y el tigre está tan suelto que se deja ir, pone la mano en la cabeza de Taehyun y acaricia su pelo extra suave, baja hasta la nuca. Taehyun se siente demasiado bien para ser considerado normal.—Quieres completar el informe, ¿verdad? —lo provoca Beomgyu juguetón después de retirar la mano.—Estaría bien —le sigue el juego Taehyun y levanta la cabeza para mirarlo.Beomgyu sonríe, sacude la cabeza para apartar el flequillo y le indica a Taehyun con los palillos que adelante. Taehyunie no puede con esa sonrisa de un tigre jodidamente divertido.—¿Eres de aquí entonces, hyung? —empieza Taehyun, pisando con mucho cuidado.Beomgyu asiente, le parece tan divertido que no puede hablar sin romper en una sonrisa.—¿Hay alguna forma en la que te gustaría que te llamara? Quiero decir —añade deprisa al darse cuenta de cómo se puede interpretar eso. Beomgyu disfruta mucho con la masa de nervios que es el pelirrojo—, si te gusta que- —Taehyun se frustra y suelta un ruido adorable— ¿Cómo debería llamarte?—¿Quieres llamarme de alguna forma? —se burla Beomgyu con la punta de los palillos en la boca— Creo que ya has hecho eso un par de veces.—¡Lo siento! —casi chilla Taehyun en su nivel máximo de nerviosismo— Yo...—Eh, Taehyun, está bien.La voz dulce y la forma en que pone la mano en su cabeza rompen todas las conexiones del cerebro de Taehyun, así que se rinde y deja de trabajar. ¿No está siendo demasiado evidente? Debería relajarse un poco, disfrutar esto. Está comiendo tteokbokki a las dos de la madrugada pasadas con el chico que le gusta en un lugar al que no irá nadie. Tras analizarlo de esta forma, Taehyun sonríe. Definitivamente tiene que aprovecharlo.—¿Qué hay de ti? —pregunta Beomgyu— ¿Algo especial?Me gusta cuando me dices que soy un buen chico, responde demasiado rápido el cerebro no funcional de Taehyun. Taehyun se ha dado cuenta de lo ronca que es la voz de Beomgyu y ahora no puede evitar fijarse con cada sílaba que pronuncia y eso está dando auténticos martillazos en su cordura. Sacude la cabeza, come en silencio, siente los ojos de Beomgyu sobre él.—¿Sabes bailar? —pregunta de nuevo Beomgyu.—Creo que podría aprender si fuera necesa- ah, ah —Taehyun suelta los palillos para sacudir la mano, eso que acaba de comer está realmente caliente y picante.Beomgyu al principio lo mira sorprendido porque de repente esté dando chillidos con una voz aguda, luego no puede soportar ni medio segundo más al pelirrojo ahí enfrente soltando pequeños gemiditos. Eso son auténticos gemidos, piensa el cerebro distorsionado de Beomgyu. Beomgyu se levanta, va en busca de una botella de agua nueva y se la tiende a Taehyun, se acuclilla muy cerca esperando a que beba y se le pase. Tan cerca que se queda idiotizado con su garganta y su pelo rojo. Taehyun lo mira intensamente después de beber y Beomgyu quiere creer que es por el picante.—Desde luego, no sabes manejarlo —se burla alejándose de él. Beomgyu empieza a tener sobredosis de Taehyun, llevan demasiado tiempo juntos en ese pequeño espacio y demasiado tiempo escuchando su voz, viendo su cara de niño.Taehyun, indignado como un niño al que no creen, recoge algo más de tteokbokki de esa zona del infierno y se lo ofrece a Beomgyu, que primero mira a Taehyun y después a los palillos y se da cuenta de que Taehyun realmente no está procesando. Se lo come y mastica mirando a Taehyun a los ojos, enseñándole a aguantar el picante. Al fin y al cabo, tiene que aguantar a ese niño dulce corretear de un lado a otro en actuación. Tteokbokki picante no puede compararse con eso.—¿Ya está? —pregunta Taehyun entre decepcionado de sí mismo y alucinado.Beomgyu abre la boca para que vea que está vacía y a continuación se relame. Taehyun definitivamente quiere dejarse ir, Beomgyu ha terminado de volar hasta el último rincón racional de su cerebro.—Yo me comeré eso —anuncia Beomgyu.Taehyun todavía necesita algo más de tiempo para pensar algo que pueda decir. Comen en silencio, la música no ha dejado de sonar y a Taehyun le vuelven los problemas cuando se concentra demasiado en ella y se apodera de él un ritmo caliente, erótico. Taehyun tiene que salir de ahí.—Hoy has sido bueno —menciona Beomgyu dejando los palillos—. No me has acosado demasiado.Taehyun lo mira, se recrea con sus labios húmedos, oscuros, sus ojos igualmente oscuros y su sonrisa divertida, su belleza surreal. A punto de acercarse en trance, conecta mínimamente con la realidad.—Soy un buen chico, hyung. ¿Cuántas veces te lo he dicho?—¿No has oído eso de actos, no palabras?<¿No crees que deberías demostrármelo?>. El miedo se lleva todo el calentón y Taehyun se queda paralizado mirando el suelo. La voz de Jing rebota en su cabeza, sus ojos, su sonrisa de monstruo, la forma lasciva y sucia en que lo mira, todo el peligro que emana como una bestia de película. Tiembla un poco, cree que está ahí con él. Beomgyu se da cuenta del cambio de actitud de Taehyun de un momento a otro y despacio coloca la mano en su hombro. Taehyunie se encoge, en su cerebro confuso no es capaz de distinguir el tacto cálido de su príncipe del toque violento de ese depredador. Beomgyu acaricia gentilmente su cuello hasta la línea de la mandíbula y sostiene su barbilla. Como un buen chico Taehyun obedece y lo mira, entonces cae en esos ojos oscuros y preciosos que se llevan todo el miedo.—Taehyunie, estás conmigo, con Beomgyu, estás a salvo —pronuncia Beomgyu muy bajito muy cerca de su carita.Taehyun asiente y busca refugio en el hombro del pelinegro, que le acaricia la cabeza. Taehyun se queda escondido un rato hasta que procesa lo que está haciendo, entonces se avergüenza y retrocede. Beomgyu no puede con esa carita tan cerca pero sabe que si cede y le acaricia la mejilla se lo tragará entero.—Creo que deberías dormir —sugiere Beomgyu tomando distancia.—Sí, iba a irme ahora.A Beomgyu no le gusta la idea de que vaya por la escuela a estas horas, pero no se siente con fuerzas para decirle que se quede ahí dentro. A pesar del momento dulce Beomgyu siempre es un tigre hambriento. Recogen los envoltorios, se ponen en pie y lo llevan a la papelera. Beomgyu piensa que a decir verdad Taehyun no le ha preguntado muchas cosas, pero este momento tan extraño ha estado bien. Hasta cierto punto, matiza. Cuando mira a Taehyun, lo ve parado donde la puerta, como si esperara algo, y Beomgyu se acerca sonriendo.—¿No crees que te consiento demasiado? —pregunta parándose enfrente.Taehyun se pregunta si desde el principio Beomgyu era este tipo de persona. O quizá es la hora. De nuevo hace demasiado calor en un estudio de baile pequeño. Taehyun se acerca y tímidamente pasa sus brazos por los costados de Beomgyu, mientras lo hace se pregunta a sí mismo cómo coño lo está haciendo y se queda frío cuando siente las manos de Beomgyu coger sus brazos. Taehyun lo mira confuso.—¿Por qué me abrazas de esta forma? —pregunta Beomgyu mirándolo a los ojos y sosteniendo sus brazos. La piel de Taehyun está caliente— Me he dado cuenta de que casi medimos lo mismo, ¿por qué te agachas?Taehyun traga saliva, no es fácil hablar en esta posición, tan cerca, con su corazón a toda potencia martilleando sus oídos, con todo el calor de su cuerpo nublando su cabeza.—Porque me gusta oír tu corazón —responde muy bajito.Taehyun no puede ver cómo Beomgyu cierra los ojos, solo siente el tirón de sus brazos y se encuentra a sí mismo viendo lo que hay detrás de Beomgyu. Cuando todavía intenta comprender, siente la cabeza de Beomgyu apoyarse contra la suya y Taehyunie cierra los ojos sin comprender a qué viene esta clase de abrazo pero sintiéndose muy feliz. La calidez de las manos del pelinegro pasa por su espalda en una caricia muy larga, como si buscara una posición en la que asentarse, y Taehyun, empezando a procesar, abre los ojos, ve sus propios brazos en torno al cuello de Beomgyu, Beomgyu tiene la cabeza apoyada contra la suya, todo su olor ahora mismo tan cerca es abrumador, así que al terminar de procesar se pone hiper nervioso e intenta alejarse, parar esto, es tan idiota que está a punto de romper el primer abrazo en condiciones con su crush y Beomgyu no está lo suficiente en este mundo para seguir a Taehyun, así que se enredan, Taehyun está muy nervioso y trastabilla, pierde el sentido del equilibrio y Beomgyu intenta sostenerlo.A Taehyun la cabeza le da vueltas cuando sus ojos registran a Beomgyu chocar con la pared y soltar un sonido ronco desde el fondo de su maldita garganta. El cuerpo atlético de Taehyun hace uso de los reflejos que siempre tuvo y le hace poner una mano en la pared para frenar de tragársela con la cara y ahora está mirando la de Beomgyu insanamente cerca. La música sigue sonando, Taehyun tiene unas ganas enfermizas de besar a Beomgyu. Beomgyu deja de acariciar su espalda y levanta la mano, Taehyun se atonta con la palidez de toda la piel expuesta. Beomgyu le acaricia la cabeza, intenta calmar todo lo acelerado que se ve el niño hoy y piensa que Taehyun se lo está poniendo muy difícil. Lo acaba de empujar contra la pared y tiene su maldito brazo al lado de su cabeza, su cara de niño, su pelo rojo. Beomgyu está teniendo problemas serios pero todo lo que hace es acariciar su pelo, caer más profundo en la adicción. Por primera vez toca su nuca de verdad y Taehyun suelta un suspiro que es casi un gemido, un ronroneo, algo que dice todo lo que le ha encantado ese roce.—Taehyun —pronuncia Beomgyu advirtiéndole de que están cruzando la línea. Beomgyu tiene demasiada hambre ahora y la comida está justo delante.Pero Taehyun se siente cómodo, Beomgyu está relajándolo muy bien, esas caricias suaves en su nuca están mandando chispazos por toda la columna y, cerrando los ojos, vuelve a envolver el cuello del pelinegro con los brazos, que no le queda de otra que abrazarlo. Sin embargo, Beomgyu no está dispuesto a comprar la forma en que muy despacio el pelirrojo va pegando su cuerpo al suyo. Beomgyu traga el gruñido, acaricia con cariño su espalda como si no pasara nada, pero es muy difícil no arañarla y coger sus piernas, levantarlo del suelo, dar la vuelta y empotrarlo contra la pared. Taehyun está a punto de jugar con su pelo como un gato, pero se lo ahorra. Taehyun está tan ido porque cree que Beomgyu está siendo muy dulce. Se aparta un poco, al ver su carita Beomgyu casi lo morrea. Taehyun lo contempla, sudado, caliente, contra la pared, el mejor escenario que tendrá nunca. Taehyun no sabe qué hacer.—Buenas noches —dice primero Beomgyu conteniéndose para no hundir la mano en el pelo de Taehyun. Tiene tantas ganas de comerlo que ni siquiera puede mirarlo a los ojos. Hacía muchísimo tiempo que no sentía este deseo, tan fuerte, esta necesidad abrumadora de tocar a alguien.Taehyun lo mira un poco más, quiere acariciar toda la extensión de sus brazos pálidos y casi, casi lleva la punta del índice al hombro descubierto de Beomgyu, pero piensa que quizá ha ido demasiado lejos por hoy.—Buenas noches, hyung. Tú también deberías descansar, por favor.Beomgyu asiente y, dejándose llevar, acaricia su mejilla con el pulgar. Taehyun intenta no cerrar los ojos y dejarse vencer por ese gesto. En cambio, hace una sonrisa dulce y se aparta.—Avísame cuando llegues, por favor —dice Beomgyu de repente alejándose de la pared. Ni él mismo sabe cómo ha sido capaz de sacar eso de la garganta con lo ronquísimo que está.Taehyun asiente y sale del estudio. Ninguno de los dos sabe cómo han salido de la tensión sexual que ellos mismos han creado. Beomgyu gruñe, golpea el espejo y, mirando su propio ser tan necesitado, le pide a Taehyun que no le haga esto.

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Capítulo 19. No vayasSuwoon aprieta fuerte el móvil en la mano, se siente tan frustrado, no quiere quedar como un inútil ante esa persona que ha escuchado en silencio las cosas que tenía que contarle. Ahora Suwoon espera inquieto una respuesta, el cálido sol de la tarde calienta su perfil, ya no queda hielo en su cóctel.—Así que no deja de escapársete —es lo primero que dice el mayor de los Choi.Suwoon se muerde el labio, quiere intentar que no lo oiga gemir por esa risita que ha echado.—¿Qué puedo hacer? —pregunta masajeándose la polla despacio.—Realmente no hay nada que te impida aprovecharte de él, ¿verdad?Suwoon suspira, se siente tan bien su voz. Cierra los ojos, se acomoda en el sillón de su habitación, acaricia muy despacio su polla. No quiere acelerar esto.—Siempre acaba pasando algo —responde frustrado y gruñe cuando el placer comienza a extenderse por su cuerpo en olas.—Ah, Suwoon-ah, ¿tengo que encargarme de esto?Hay algo muy divertido en el tono de voz de ese hombre y Suwoon lo adora, adora este juego que tienen desde hace un tiempo. Cada vez está más cerca. Encantado aprieta su polla y libera un largo ronroneo.—Por favor —gime aumentando el ritmo.—Tienes que romperlo bien después de esto.—Sí, amo.A continuación Suwoon sigue todas sus indicaciones, la forma en que debe tocarse y lo que debe hacer, la forma en que debe gemir y el tiempo va pasando entre dos hombres depravados.+×+Beomgyu mira hacia atrás incluso si acaba de cerrar la puerta de casa, pero es que lleva todo el día con la molesta sensación de que lo están observando. Cierra los ojos, está muy cansado, esta es la única noche que se va a permitir dormir en casa y dormir hasta tarde. Kiwoo dijo que quería verlo pasado el mediodía, que solo va a necesitarlo a esa hora. Kiwoo quiere esconderlo unos días en su guarida esperando que eso lo calme, no reconoce al Beomgyu que ven sus ojos. Kiwoo está a punto de llamar a Yeonjun y no quiere hacerlo, llamar dos veces a Yeonjun tan seguido nunca fue necesario pero es que Beomgyu nunca ha estado así. Kiwoo desde hace un tiempo se pregunta por qué Taehyun lo tiene así, en sus ojos no hay forma de excitarse con un niño como él, es demasiado adorable para interpretarlo de otra forma pero, al igual que Suwoon, Beomgyu empieza a estar obsesionado.Demasiado cansado para tener ganas de nada apaga la luz que encendió en automático y está a punto de pasar de largo de la cocina, pero atisba correo y está a punto de ignorarlo pero es un sobre abultado, así que se pregunta si es una de las tantas cosas que sus amigos siempre encargan a su dirección. Sin embargo, cuanto más se acerca más sospechoso le parece el sobre, no parece un sobre de correo regular y, empezando a tensarse, lo rasga. Saca deprisa su contenido y el mundo de Beomgyu se vuelve un auténtico tiovivo, su oxígeno se dispersa por toda la cocina y ya no vuelve a entrar en sus pulmones. Beomgyu se agarra a la mesa, necesita parar el mareo dos segundos para pensar. Frente a él ha quedado una solitaria cinta de vídeo y con las manos temblando Beomgyu la examina, necesita que no haya una etiqueta con números, está a punto de salir corriendo a reproducirla. Su corazón no puede soportar ver una foto del niño pegada en la cinta. No son números, es una foto de Taehyun sentado en la biblioteca y Beomgyu sale disparado, sabe perfectamente lo que significa.—¡Kiwoo! ¡Kiwoo! —grita en el milisegundo en el que Kiwoo acepta la llamada— ¿Sigues en la escuela?Kiwoo, ahora que están tan ocupados en actuación, le dijo que se quedaría hasta tarde recogiendo cosas. Beomgyu va pasando a toda velocidad las calles.—No. Salí hace rato. Eh, ¿qué pasa? ¿Dónde estás, Beomgyu? —pregunta preocupado al leer el pánico en la voz acelerada del pelinegro.—Van a por Taehyun.Beomgyu ya no puede frenar cuando se da cuenta de que el semáforo está en rojo y simplemente sigue corriendo creando miedo entre los demás viandantes. Su maldita casa no está tan lejos de la escuela, ¿por qué cojones le está costando tanto llegar?—Eh, eh, para, explica eso —le pide Kiwoo pensando si debería volver a la escuela.—La cinta —escupe Beomgyu sin aire—, me ha llegado una cinta a casa.—¿Qué? —escupe Kiwoo en un auténtico shock.Kiwoo se ha quedado tan congelado como si estuviera en una nevera. Eso que dice Beomgyu no puede ser cierto. Aprieta el borde del colchón hasta que su mano se vuelve blanca, pero ni siquiera lo siente.—Tengo que ir a por Taehyun —sigue Beomgyu precipitándose a sí mismo hacia delante. Sus piernas arden, así que tiene que empujarse a sí mismo para seguir corriendo.—No, para, espérame —Kiwoo conecta de nuevo y se levanta deprisa, camina alrededor, es muy difícil pensar bien ahora—. Para, Beomgyu, no puedes ir solo.Kiwoo se traga su propio escritorio, no puede coordinar bien, hay un pensamiento que ocupa gran parte de su cerebro, impidiendo que pueda ocuparse de otra cosa. En su cabeza se ha quedado fija la imagen de la estantería de Beomgyu llena de esas cintas que grabó su hermano, cintas que Beomgyu ve de vez en cuando, cintas en las que se ve a sí mismo humillado, maltratado, golpeado, drogado, abusado. Kiwoo nunca comprenderá quién creó esa mente retorcida en el mayor de los Choi, para él eso que le hace a Beomgyu es tortura psicológica y es ir demasiado lejos para ser considerado un ser humano.—No, no puedo, ya estoy aquí —dice Beomgyu y se para tres segundos para pensar. Necesita un maldito plan que no puede inventar ahora.—¡Para, joder! —grita Kiwoo pero en realidad grita para despertarse a sí mismo del shock— Joder, van a matarte, para por favor —pide en un tono más bajo.—No, no puedo. Tú sabes lo que va a pasar si encuentran a Taehyun, los dos lo sabemos, tengo que encontrarlo.Antes de que pueda replicarle, Beomgyu cuelga y piensa si debería escribirle a Taehyun, pero no tiene mucho sentido, tiene que invertir todas sus neuronas en pensar qué cojones puede hacer para librar esto. Si se trata de esos hombres de nuevo, están muertos. Beomgyu se mira los brazos y piensa que, en realidad, hay algo peor que estar muerto y es lo que va a experimentar Taehyun si no lo encuentra. Corre un poco más despacio hacia las instalaciones deportivas, si se mueve demasiado pueden verlo, mira alrededor, está seguro de que están aquí. Como un tigre entrenado, enseguida ve a uno de esos hombres y cierra los ojos, pisa dentro de su cerebro recuerdos que no pintan nada ahora, sus hombros lanzan pinchazos de repente, Beomgyu se muerde el labio, todavía se oye gritar a sí mismo. Camina con cautela, gira despacio las esquinas y logra adentrarse sin que lo vean. Ellos no son como su hermano y él, solo saben cazar si la presa está ahí. Una vez dentro, Beomgyu rastrea con cuidado, busca el lugar más pequeño donde Taehyun pueda esconderse y piensa que quizá no sea tan mala idea quedarse ahí dentro, pero conoce lugares que nadie más conoce, que son mejores. Al fin y al cabo esa escuela es un edificio demasiado viejo y Beomgyu ha jugado mucho.Sigue su instinto, abre armarios, permanece atento, Taehyun se esconde realmente bien. Beomgyu nunca tuvo que encontrarlo aquí, de esta forma. Cree ver algo blanco muy a lo lejos, como caminando, y se acerca corriendo suave. Taehyun se estaba desplazando incapaz de dormir, por alguna razón está demasiado inquieto. Beomgyu atrapa la tela blanca y tira con fuerza, atrayendo a Taehyun hacia él, que al ser cogido de repente quiere chillar y Beomgyu quiere besarlo, realmente quiere hacerlo, pero acaba tapándole la boca con la mano y sin ella podrían haberse besado, eso es todo lo cerca que están. Taehyun al principio está confuso, su espalda arde debido a la mano que lo ha atrapado y sus labios están contra algo, los ojos de un tigre familiar están demasiado cerca para que su cerebro pueda funcionar.—A partir de ahora no vas a decir absolutamente nada, ni siquiera vas a chillar, no vas a soltarte de mí y vas a hacer todo lo que yo te diga que hagas, ¿de acuerdo?Taehyun asiente. Taehyun hubiera asentido incluso con menos. Beomgyu está por apartar la mano y besarlo, de verdad está hablando contra su propia mano, están muy cerca, pero esta no es la forma en que debería ser. Se aparta y, sin soltarlo, mira alrededor, después mira a Taehyun y chasquea la lengua. ¿Por qué tiene que llevar algo tan llamativo? Taehyun lleva una camisa que le queda extraordinariamente grande, es blanca, una camisa formal para una espalda más ancha. Beomgyu suspira, tiene que pensar una forma de salir de ahí, de llevarlo hasta el sitio que ha pensado. Taehyun no hace nada, está ahí quieto mirándolo sin quejarse de que quizá le está haciendo algo de daño en la espalda, ni siquiera le acaricia que es lo que más le apetece hacer. Quiere tranquilizarlo, pasar la punta del dedo por ese brazo pálido, precioso, pero Taehyun va a ser un buen chico y como no tiene permitido hacer nada de eso no lo hará. Parece que Beomgyu termina de pensar, vuelve a mirarlo, suelta su espalda y coge su muñeca y comienza a caminar.Taehyun camina a su mismo ritmo obedientemente, no protesta cuando Beomgyu juega con su muñeca de una forma que duele, no es ningún niño, no va a quejarse incluso si Beomgyu sigue cambiando de dirección de una forma tan brusca. Beomgyu tiene todos los sentidos al máximo, necesita sacar a Taehyun de ahí y acaba de localizar al otro sujeto. No verlos a los dos en el mismo marco lo pone nervioso, tiene miedo de que aparezca por detrás. Está tan concentrado que ha dejado de sentir a Taehyun y se gira asustado. Taehyun no reconoce esos ojos, pero sonríe, intenta tranquilizarlo.—Aprieta —le dice Beomgyu—. Hazme daño.Taehyun pierde la sonrisa, Beomgyu está esperando a que le clave las uñas. Taehyun no quiere hacerlo, pero dijo que sería un buen chico, así que aprieta la muñeca desnuda de Beomgyu. Cuando el pelinegro está satisfecho, camina de nuevo. Se agachan, caminan despacio siguiendo las paredes, Beomgyu conoce a esos hombres. No van a poder huir si los ven, así que no pueden verlos en primer lugar. Casi a punto de salir con éxito, Taehyun tira de la muñeca de Beomgyu hacia abajo y Beomgyu, tan tenso, casi lo golpea al girarse, pero vuelve en sí al ver la cara seria de Taehyun, al ver que es Taehyun. Taehyun señala su propia boca y Beomgyu asiente.—He visto a una persona ahí fuera —dice muy, muy bajito. Beomgyu se acerca para que le hable al oído y Taehyun, al abrir la boca, siente el metal de su piercing—. Hay alguien ahí fuera, creo que deberíamos intentarlo por la otra salida. Sé un camino desde aquí.Beomgyu se separa y lo mira a los ojos, alza la mano y la lleva a su cabeza, quiere decirle que se está portando bien. Asiente, va a confiar en Taehyun y, después de pensarlo al menos diez veces en los últimos dos segundos, lo deja ir delante. Beomgyu se siente inseguro al pensar que estaba a punto de salir sin darse cuenta de que había un hombre justo ahí. Con Taehyun yendo delante Beomgyu se siente un poco raro, siente esto un poco diferente y se da cuenta de todo lo fuerte que lo estaba apretando, afloja la presión, acaricia su brazo por encima de la camisa extragrande con el pulgar. Taehyun se detiene, se acerca a Beomgyu e invade su espacio personal sin dudarlo, va directo a su oído. Beomgyu, por alguna razón que desconoce, coloca la mano libre en su cintura, como un impulso. Sus cuerpos están demasiado cerca para pensar bien.—Después de aquí es a la derecha. ¿Puedes ir delante ahora, por favor?Beomgyu cierra los ojos, no es el mejor momento para pensar acerca de lo jodidamente bien que se siente la dulce voz de Taehyun en su oído, su susurro erizando toda su piel insensible. Beomgyu asiente, cambian las posiciones, Taehyun estaba haciendo como que no se daba cuenta de que Beomgyu había puesto la mano en su cintura. Beomgyu camina con cautela, giran despacio en las esquinas y casi parece hasta increíble que están a punto de salir, pero esa puerta hace demasiado ruido y Beomgyu escucha una voz. Señala el suelo, Taehyun se agacha mientras él mira por la ventana. Pueden salir por ahí, ese hombre no está ahí. Beomgyu abre la ventana, se siente tremendamente inseguro cuando suelta la mano de Taehyun, que debe de sentirlo porque se agarra a la pierna del pelinegro. Beomgyu lo levanta, mira de nuevo afuera y, sin que Taehyun pudiera verlo venir, lo sube a la mesa del pequeño puesto que está ahí montado. Taehyun lo mira con unos ojos en los que Beomgyu se pierde. Le acaricia el pelo, casi está a punto de bajar por su cuello, pero vuelve en sí a tiempo. Se sube a la mesa también y alcanza la ventana, pasa al otro lado, mira de nuevo, después mira a Taehyun y le indica que haga lo mismo.—¡¿Dónde está?! Dijiste que estaría por aquí. Voy a abrir tu cabeza con esto en lugar de su culo.Beomgyu se tensa, eso ha sonado demasiado cerca, Taehyun baja al suelo sin hacer ruido y enseguida busca la muñeca de Beomgyu como un niño busca la mano de su madre. Sin estar de acuerdo con ello le clava las uñas, tiene que hacer que el pelinegro vuelva en sí. Taehyun hace rato que comprendió la gravedad de esto. Beomgyu lo mira, vuelve a mirar al frente, tiene que encontrar la forma de salir de esta zona y la salida trasera de la escuela está ahí, podrían salir de la escuela, ir a su casa, estar en otro lugar, pero tiene la sensación de que ahí fuera estará lo peor esperándolos. Mira a Taehyun y se frustra. Tiene el pelo rojo, una camisa blanca súper grande. ¿Cómo van a salir de esta? Sus sentidos de tigre le avisan de que alguien se acerca, Beomgyu se siente atrapado y el tigre comienza a soltarse. Si golpeara a uno de ellos, podrían escapar mejor, pero no puede hacer eso. Entonces se le ocurre un plan. Se acerca a Taehyun, Taehyun cierra los ojos cuando siente caricias lentas en la parte trasera de su cabeza, se siente diferente a las otras veces. ¿Por qué Beomgyu tiene que hacer eso cuando está tan cerca?—Esto no va a gustarte —le dice al oído.Taehyun solo tiene miedo si Beomgyu va a hacerle algo y lo mira algo inquieto y asustado cuando el pelinegro se aparta. Caminan de nuevo, se dirigen a la salida trasera, Taehyun no acaba de comprender pero no ofrece resistencia. Beomgyu se detiene, insta a Taehyun a agacharse y encogerse, a Taehyun le entra un miedo insoportable cuando Beomgyu se aleja. Beomgyu atisba a una persona vigilando, un chico al que podría matar, jovencísimo, delgado, muy inquieto. Arroja cabello pelirrojo donde pueda verlo, Taehyun ni siquiera se dio cuenta de que le arrancaba pelo. Se esconde, el chico va a examinar eso que ha aparecido y Beomgyu se acerca por detrás y le tapa la boca. Taehyun cierra los ojos, no quiere verlo, se queda encogido y apretando fuerte los ojos hasta que Beomgyu vuelve. Beomgyu coloca la mano en su hombro, lo levanta y coge su muñeca. Taehyun se sorprende cuando se da cuenta de que están pasando por delante del chico y él está bien y no dice nada. Taehyun creía que Beomgyu le abriría la cabeza. Él dijo que no iba a gustarme, piensa mirando la nuca de Beomgyu. Entran por la entrada principal, Beomgyu enseguida corretea hacia un lado, escondiéndose cada vez más, a partir de aquí sabe que estarán a salvo.Taehyun lo sigue incondicionalmente, caminan dentro de edificios oscuros y pisan lugares que nunca había visto. Beomgyu está dispuesto a llevarlo innecesariamente lejos porque no van a encontrarlo, nunca podrían encontrarlo ahí. Beomgyu suelta a Taehyun, que inmediatamente se agarra a su camiseta, Beomgyu empuja con las dos manos una puerta que no se abre a menudo y a continuación coge la mano de Taehyun como un instinto, como algo que su cuerpo está acostumbrado a hacer. Taehyun casi estornuda, hay demasiado polvo en el aire y está tan oscuro que no sabe dónde está caminando, pero Beomgyu está seguro.—Escaleras —pronuncia muy, muy bajo y a Taehyun le retumba todo el corazón.Taehyun se pregunta si hay que ir tan lejos, no sabe dónde está, duda mucho que esos hombres sí. Sube las escaleras detrás de Beomgyu, que se detiene después de otro rato y lo suelta, se agacha. Taehyun se pregunta cómo conoce tan bien este sitio. Siente una corriente de aire, esto empieza a ser tan fantástico como siempre fue. Beomgyu desaparece, baja una escalerilla y enciende una luz tenue que le permite ver a Taehyun lo que tiene que hacer ahora. Están en un escenario, frente a una trampilla, Beomgyu le está indicando que baje la escalerilla y Taehyun obedece. Beomgyu sube para cerrar la trampilla y mira a Taehyun. Taehyun se pregunta si ahora puede hablar, están tan lejos y tan escondidos que siente una tonta y extraña emoción sacudir su columna. Beomgyu lo lleva de la mano en un paseo accidentado lleno de objetos muy viejos con los que Taehyun se fascina, es un lugar tan remoto que parece que están en un mundo mágico. Hay trajes que parecen muy pesados, vestidos muy antiguos, objetos muy raros, Beomgyu lo está llevando de la mano cálidamente, sin hacer daño, el aire huele diferente en este lugar. Beomgyu se detiene, se gira y lo mira. Es increíble que Taehyun lo haya seguido tan dócilmente, realmente debería premiarlo y premiarlo de verdad. Se acerca despacio, la luz amarillenta parece especial, Taehyun sigue el movimiento de su mano e inmediatamente apoya la mejilla contra ese pulgar que la acaricia, cierra los ojos, Beomgyu por esta vez lo deja hacer.—Ya puedes hablar —pronuncia en voz baja acariciando su garganta.Taehyun abre los ojos, lo mira a los suyos de una forma profunda, intensa, le están sentando demasiado bien esas caricias.—¿Por qué no iba a gustarme? —pregunta en voz baja y su voz es tan dulce que Beomgyu tarda en comprender a lo que se refiere.—Porque pensaba abrirle la cara contra el muro, pero luego vi que solo era un niño.Taehyun asiente, nada puede parecerle mal si Beomgyu lo acaricia de esta forma, pero entonces Beomgyu se aparta y deja de tocarlo por completo y Taehyun siente que le falta algo. Beomgyu camina un poco más en ese pasillo retorcido, Taehyun lo sigue, suben un par de escalones, Beomgyu vuelve a pararse, a mirarlo, se acerca despacio, casi como un gato coqueteando. Coloca las manos en la cintura de Taehyunie, que cierra los ojos abrumado por la sensación. Todo se siente mágico en ese lugar escondido. De repente Beomgyu lo aúpa, Taehyun intenta encontrar su nuevo lugar en ese sitio al que lo está subiendo. Taehyun tiene demasiado por hoy de Beomgyu subiéndolo a sitios. Beomgyu pasa las manos por sus piernas a medida que Taehyun se va alejando de él y lo electrifica entero al tocar sus muslos. Taehyun se acomoda, encoge las piernas, mira a Beomgyu y empieza a darse cuenta de que Beomgyu no va a quedarse con él. Taehyun no quiere que salga ahí fuera.Beomgyu lo contempla un rato, no puede cansarse de su cara, le intriga esa camisa grande blanca y tiene que apartar los ojos cuando ve a Taehyun llevar sus manos cubiertas hasta los nudillos por las mangas a la cara. Parece tan niño, tan, tan adorable ahí subido, encogido, con esas mangas y esa cara que Beomgyu no quiere irse, en verdad no hay ninguna necesidad de salir ahí fuera cuando aquí nunca nadie va a encontrarlos, pero su cuerpo de tigre lo obliga a salir, a espiar a esos hombres, ver lo lejos que pretendía llegar su hermano.—¿De quién es eso? —pregunta Beomgyu mostrando su perfil. De verdad es incapaz de mirar a Taehyun ahora.—¿La camisa? De mi mejor amigo.Con todo lo que acaba de pasar Taehyun piensa que quizá no ha sido la mejor noche para llevar la camisa de Kai. A Taehyun simplemente le apetecía dormir con ella puesta.—No te vayas, por favor hyung —pide Taehyun estirando el brazo.Aunque solo sea una vez, quiere acariciar a Beomgyu. Beomgyu está debatiéndose sobre si acercarse o alejarse.—No salgas ahí. Aquí estamos bien, ¿verdad? —insiste Taehyun. Beomgyu se muerde el labio, no hay ninguna necesidad de buscarse tener los huesos rotos, pero es lo que siempre ha hecho, así que naturalmente quiere salir, entonces Taehyun se baja y coge delicadamente su muñeca— No te vayas, por favor.Beomgyu agacha la cabeza, ese tono ha sido demasiado para él, para todo lo que necesita a Taehyun y quedarse. Muy débilmente, con miedo, Taehyun traza una pequeña línea recta hasta el codo y Beomgyu quiere concentrarse en su tacto, pero solo está sintiendo cosas desagradables, así que se aleja.—Gracias por seguirme —pronuncia sintiéndose débil. Beomgyu, de espaldas, no ve todo lo que Taehyun quiere abrazarlo. Taehyun ni siquiera necesita ya ser premiado—. Kiwoo te recogerá, no salgas de aquí hasta entonces, por favor.Taehyun asiente, quiere insistirle una vez más, pero se rinde. Intenta subirse por su cuenta a ese lugar en el que Beomgyu tenía especial interés por dejarlo.—Gracias por cuidar de mí —dice con dulzura.—Solo te estoy jodiendo la vida —murmura Beomgyu antes de darse la vuelta.Se acerca a Taehyun, coloca de nuevo las manos en su cintura pero esta vez no lo sube de inmediato, pausa el momento, lo mira a los ojos. Beomgyu se acaba de dar cuenta de lo bien que se siente esto. Taehyun le sonríe, quiere acariciarlo, pero supone que no tiene el derecho, así que solo espera paciente a que lo aúpe. Beomgyu se asegura de dejarlo cómodo en su sitio y, desde abajo, ve a un niño precioso que no se merece nada de esto. Taehyun nunca lo sabrá, pero la piel de Beomgyu, allí donde lo tocó, sigue hormigueando.—Intenta dormir aquí, por favor. Buenas noches —dice suavemente y se aleja.—Buenas noches, Beomhyung.Taehyun se echa, cierra los ojos, escucha los pasos de Beomgyu, la luz se apaga, escucha tenuemente la trampilla y, solo entonces, rompe a llorar porque Beomgyu ha ido a encontrarse con esos hombres.+×+Kiwoo no puede dejar de tocar a Beomgyu, necesita asegurarse de que es real ahí a su lado y de que sigue vivo, no deja de subir las mangas de su chaqueta para comprobar que sus brazos siguen siendo blancos y no están rajados nuevamente. Siguen hablando de anoche incluso sentados en la parte trasera de actuación donde cualquiera podría oírlos pero lo cierto es que Suwoon no tiene ratas ahí. Kiwoo frota el hombro de Beomgyu, necesita mucho cuidar a su niño, necesita sacarle de la cabeza la idea que tiene.—¿Por qué hace esto? —insiste Beomgyu. Kiwoo vuelve a decirle que no lo sabe— ¿Cómo sabía que estaría ahí?—Olvídalo, no van a volver a hacerlo.Beomgyu lo mira con cero confianza. Sabe lo que ha visto, siguió a esos hombres hasta muy entrada la madrugada, eran más de los que fueron a por él y a Beomgyu no le gusta lo que vieron sus ojos, la clase de cosas que llevaban. Eso es ir tan lejos que tiene miedo.—Voy a ir a Seúl —repite por décima vez y Kiwoo lo estrecha—. Solo quiere joderme, pues que me joda, pero que se aleje de Taehyun.—No, no, no.—Tú lo sabes —dice Beomgyu separándose—. Si se divierte conmigo dejará en paz a Taehyun.Kiwoo está por preguntarle a Beomgyu si es consciente de lo que está diciendo que hará por Taehyun. Kiwoo tiene que cargarse a Suwoon, hacer algo, esto ha empezado a ir demasiado lejos. Taehyun no debería ser el protagonista de ninguna de esas cintas y si de verdad llegan a hacerle algo de lo que le hicieron una vez a Beomgyu, Beomgyu perderá la cabeza. Kiwoo todavía no entiende por qué esta vez está yendo todo tan lejos.—No vayas a Seúl —dice alguien más y los dos miran hacia allí.Sorprendidos, Kiwoo y Beomgyu ven una cabecita de pelo rojo asomar y quedarse ahí, apoyado, mirándolos. No hay ninguna necesidad de preguntar si Taehyun estaba escuchando, cualquiera puede oírlos. Taehyun solo está mirando a Beomgyu.—No te vayas —repite y su voz suena como si estuviera a punto de romperse—. No te vayas, por favor hyung.Taehyun hace ruido con la nariz y mira al suelo, se muerde el labio, vuelve a mirar a Beomgyu. No quería dejarlo salir, pero le está saliendo todo lo que en verdad le duele esto. Ya no llora porque no lo comprenda, Taehyun llora porque se da cuenta de lo serio que es esto. Están hablando de morir, Beomgyu estaba hablando de venderse para ahuyentar a los hombres malos un tiempo. Taehyun no tiene ni idea de cómo es ese hombre que es su hermano pero en ningún mundo va a dejar que se venda por él. Se despega y entra del todo, se acerca a Beomgyu y muy despacio coge su muñeca.—No lo hagas. Te dije que estaría contigo, ¿verdad? Estamos juntos, hyung, no hagas esto por mí, por favor —Taehyun es incapaz de mirarlo a los ojos pero se obliga y siente con claridad cómo su corazón se rasga de parte a parte al caer en los ojos brillantes de Beomgyu. Beomgyu está al borde de las lágrimas—. Vamos a pasar esto juntos, así que no vayas a Seúl, por favor, por favor no vayas.Taehyun mira hacia el brazo pálido de Beomgyu, intenta acariciarlo, pero recuerda su reacción anoche, así que se limita a trazar casi invisibles caricias con el pulgar en la muñeca. Beomgyu mira hacia abajo, hacia su cabeza de pelo rojo y atrae a Taehyun por la nuca, lo envuelve con el brazo libre y besa su pelo. Taehyun se apoya en su hombro y estrecha su espalda.Kiwoo los ve ahí y quiere tanto protegerlos. Desearía que fueran una pareja normal, que Beomgyu pudiera cuidarlo como un novio normal haría. Kiwoo está seguro de que Beomgyu tiene algunos sentimientos por Taehyun, ya no se trata de la guerra, de su hermano, de que le recuerde a él. Beomgyu está siendo de una forma que solo ha visto con otra persona y esa persona es oficialmente muy importante para Beomgyu, tanto que viven vidas diferentes. Incluso si lo compara con Yeonjun, es capaz de ver que esto es diferente. Beomgyu está cuidando de Taehyun, se está encargando de él. Beomgyu jamás ha dejado su piel de tigre por nadie. De hecho, desde que perdió a Yeonjun, Kiwoo perdió toda esperanza de ver una mínima dulzura en él y todavía sigue tratando de averiguar qué hay en Taehyun que le da tanta hambre, que lo atrae tanto constantemente hacia él, qué es este miedo de perderlo de vista, de perderlo del todo. Kiwoo se pregunta si esta es la irracionalidad del amor invadiendo a un tigre siempre calculador.

----- CHAPTER BREAK -----

Capítulo 20. Aquí otra vezEl suave zumbido de la lavadora no distrae a Taehyun, de hecho, está haciendo que entre en un trance increíble. A Taehyun siempre le gustó la lavandería de la escuela, de alguna manera lo siente como un lugar especial. Para llegar tiene que bajar unas escaleras y todo es pura oscuridad hasta que entra en la lavandería y ese pequeño cuarto se ilumina de blanco y es reluciente. A Taehyun le recuerda mucho a esos anuncios de bebidas que salen de lugares fantásticos. Sin embargo, no todo es agradable en la lavandería, recuerda estar a medio centímetro de la cara de Beomgyu y medio subido a la mesa antes de ir a llorarle a Kai a Seúl. Suspira, debería seguir concentrado en su centenar de trabajos. Taehyun realmente no tiene ni idea de cuándo las cosas se le fueron tanto de las manos.Taehyun no es consciente de lo adorable que es, solo en un sitio tan blanco y su pelo rojo claro, una camiseta igualmente blanca y una cara bonita de severa concentración. Taehyun está tan concentrado que cuando una risa fuerte estalla de repente en esos pocos metros cuadrados se le cae el corazón encima del teclado de su portátil. Asustado, levanta la cabeza y busca desesperado. Esto es lo más rápido que ha latido su corazón en su vida. Taehyun creía que el susto era lo peor, pero no hay nada peor para su agitado corazón que la imagen de un tigre salvaje ahí parado. De repente el chico que le gusta está ahí, compartiendo su mismo espacio, y el pelo negro ondulado y despeinado está haciendo mucho daño en la capacidad operativa de Taehyun. Lleva una camiseta de manga corta, una chaqueta larga y pantalones deportivos, todo negro. Taehyun puede ver muchos más pendientes de los que nunca le ha visto y está intentando procesar esto. Beomgyu, todavía riéndose, va a preparar una lavadora y luego se sienta en frente del pelirrojo con toda la mesa separándolos.—¿De verdad siempre eres así de bueno? —pregunta Beomgyu.Taehyun termina de bajar a este mundo de nuevo y mira a los ojos a Beomgyu, luego a la lavadora. Taehyun cree recordar que Beomgyu le dijo que vivía fuera.—¿Qué hace hyung aquí? —pregunta a cambio después de asentir.—La lavandería es el mejor sitio para estudiar —responde el pelinegro y levanta unos papeles—. ¿Tú?—Yo haciendo trabajos.Beomgyu asiente y deja a Taehyun tranquilo, pero los dos encuentran difícil concentrarse. Beomgyu escucha el ritmo al que teclea Taehyun y le entra una pequeña e intermitente risa floja que Taehyun encuentra imposible de ignorar, pero los dos fingen un rato que siguen estudiando. Taehyun se siente tontamente revolucionado. Beomgyu está ahí, en la lavandería donde discutieron y donde le preguntó si seguían golpeándolo. Mira hacia abajo, es increíble que todas esas cosas pasaran, ahora solo tiene que seguir huyendo de Jing e incluso por un momento piensa que prefiere eso. Acordarse de los golpes le produce un repentino temblor que Beomgyu no ignora. La realidad golpea de nuevo a Taehyun cuando percibe todo el olor característico de Beomgyu concentrado a su lado y hay algo mullido que se ha posado sobre sus hombros. Cuando levanta la cabeza, ve a Beomgyu comprobando la lavadora, pero su chaqueta ha desaparecido. Beomgyu sabe que Taehyun no tembló de frío, su expresión era mucho más oscura para tratarse de eso, dejarle su chaqueta solo era un pretexto para acercarse a él y apretar su hombro, una forma de reconfortarlo que no fuera demasiado invasiva y directa.—¿Quieres que haga una colección de tus chaquetas, hyung? —pregunta Taehyun algo juguetón. Es abrumador todo lo bien que se siente el tener esa chaqueta por encima.—No creo que puedas aguantar, siempre me las devuelves.Taehyun se pregunta si Beomgyu va en serio con lo de dejarle su ropa. Está bien, piensa intentando calmarse, yo tengo ropa de Kai.—¿Puedo quedármela entonces? —se atreve Taehyun y se muerde el labio. Se acaba de atrever a ir tan lejos.Beomgyu levanta la cabeza, quiere chasquear la lengua y negarse, esa es una de sus chaquetas favoritas y la verdad es que ya tiene unos años, fue un regalo, pero ve los ojos brillantes y preciosos de Taehyun y ya no tiene sentido negarse, así que asiente e intenta concentrarse en estudiar. En el silencio y la quietud que se crea los dos se toman un poco más en serio eso a lo que fueron hasta allí, aunque Taehyun tiene muchas ganas de hacerle muchas preguntas a Beomgyu, pero es consciente de que de verdad necesita limpiar esos trabajos lo antes posible. Beomgyu estaba bien estudiando, había logrado ignorar lo llamativa que siempre es la presencia del niño, pero su mente nunca lo deja tranquilo, así que lleva un rato dándole vueltas al gesto que ha tenido de regalarle esa chaqueta que le gusta tanto. Hace tiempo que Beomgyu quiso rendirse a cuestionar por qué hace las cosas que hace por Taehyun, ya no es porque le recuerde a él, sabe que tampoco le gusta, ¿por qué hacer esto? Beomgyu recuerda cómo corrió desesperado a la escuela después de recibir la cinta, cómo de desesperado estaba por ir a Seúl.Mira a Taehyun pensando que sorprendentemente no tiene hambre, ese es otro de los muchos problemas que le da Taehyun. ¿Por qué Taehyun? ¿Por qué nunca se sintió de esta forma? Siempre tan hambriento, tan incompleto. Beomgyu empieza a pensar acerca de lo que Taehyun hace en su corazón insensible, las veces que hizo hormiguear sus muñecas que duelen constantemente. Desbloquea el móvil, necesita parar un momento, su mente está yendo demasiado lejos. Acaricia la pantalla viendo fotos viejas, muy viejas, Su garganta empieza a sentirse pesada, hay algo que es incapaz de tragar. Recorre muy despacio la silueta de las figuras que aparecen sonrientes en la imagen, cierra los ojos. Beomgyu ha tenido suficiente de este tonto viaje a un momento en que las cosas parecían ir bien. Pero te encargaste de quitármelo todo. Camina hacia la lavadora, se limpia los ojos y desearía tener la chaqueta para fingir que solo está cerrándola y no abrazándose a sí mismo. Beomgyu quiere golpearse la frente contra la lavadora, necesita una forma de parar todas esas imágenes que vuelan en su cabeza, necesita algo que pare este viaje a aquel día en el que la persona que lo hacía sentir el ser más especial del universo tuvo un accidente. Siempre me lo quitas todo, piensa a punto de golpear la lavadora con la mano, pero entonces hay algo muy suave y cálido en su espalda y se siente tan bien que se asusta.Beomgyu olvidó que todo este tiempo Taehyun lo estaba mirando y Taehyun no es tan tonto como para no saber cuándo el mundo interior de alguien no va bien. Taehyun ha visto a un Beomgyu a punto de llorar y cuando se levantó vio la oportunidad de acercarse y reconfortarlo, atreverse a apoyarse en su espalda con las manos en sus hombros con la excusa de ver qué es eso que está estudiando. Taehyun sabe que probablemente no pueda ir tan lejos con Beomgyu, en su mente solo hay recuerdos de Beomgyu controlando cuándo y dónde se produce el contacto físico. La única vez que lo tocó libremente todavía recuerda su cara y su gesto de desagrado, así que Taehyun tiene mucho cuidado, pero él también quiere hacer algo por Beomgyu.—¿Quieres conducir? —pregunta Taehyun curioso una vez comprende de qué van los papeles del pelinegro.Beomgyu cierra los ojos de nuevo, es enfermizo el efecto que produce la dulce voz de Taehyun cerca de su oído, su tacto, Beomgyu se siente raro si no controla esto, está demasiado sensible recordando momentos tontos de su adolescencia que había olvidado y esa es la razón por la que de repente comprende por qué su piel insensible reacciona a Taehyun y Beomgyu no lo quiere, no quiere un tacto cariñoso de nuevo, Kiwoo le dijo que protegerían a Taehyun pero Beomgyu sabe lo lejos que puede ir su hermano sin previo aviso, así que regresa a la silla. Quizá debería parar de acercarse tanto al pelirrojo. Asiente, no se siente con ganas de hablar, todavía hay algo atascado en su garganta. Inesperadamente Taehyun se sienta mucho más cerca que su sitio de antes y Beomgyu no puede manejar su inocencia tan cerca.—Hyung —llama Taehyun y Beomgyu no levanta la cabeza—. ¿No te duele?Beomgyu esta vez lo mira y ve a Taehyun señalar sus propios labios, Beomgyu sigue sin comprender pero la mejor idea del mundo no es quedarse mirando los rosados y sanos labios del pelirrojo. Sanos. Cuando Beomgyu lo piensa por segunda vez, comprende a lo que se refiere y piensa que no le duele, a Beomgyu casi nada le duele ya, así que no es nada nuevo que sus labios tengan mal aspecto porque nunca deja de mordérselos. Niega con la cabeza, va a ignorar el hecho de que Taehyun no deje de mirarlo y no haya dejado de mirar sus labios. Taehyun está a punto de rendirse, intenta cambiar el humor triste de esto, pero Beomgyu está especialmente cerrado.—¿Tu mejor amigo pertenece al reino de los gigantes?Llevaban tanto tiempo en silencio que Taehyun da un bote en la silla. La voz de Beomgyu es demasiado grave para que pueda sentarle bien. Mira al pelinegro muy descolocado por su pregunta y tampoco puede comprender esa pequeña sonrisa de burla que tiene. Taehyun no sabe que Beomgyu no ha dejado de mirarlo, que no ha dejado de pensar en el esfuerzo evidente que ha estado haciendo por ser un niño dulce y transmitirle su calor, así que finalmente se dio cuenta de que Taehyun no se merece que sea tan rudo incluso si su cabeza sigue maltratándolo. Beomgyu puede soportar eso, de todas formas nunca han dejado de reproducirse imágenes del abuso que sufrió porque nunca conoció otra cosa.—Digo, la camisa te quedaba un par de tallas grande —sigue Beomgyu, echándose hacia atrás en la silla e intentando no sonreír demasiado.—Ah —suelta Taehyun cuando por fin comprende—. Mmm bueno, tenemos físicos muy diferentes.—¿Cómo se llama?Taehyun se siente tan raro. Beomgyu es el que está preguntando esta vez y aunque claramente quiere burlarse de él de alguna manera también parece interesado. Ahora que lo ve un poco más relajado se permite contemplarlo con detenimiento y se fascina una vez más con todos los pendientes que lleva. Taehyun nunca lo había visto con pendientes en la oreja derecha. Conecta de nuevo con la pregunta de Beomgyu y frunce el ceño, se pregunta cómo debería decirlo y finalmente Beomgyu se ríe.—¿Ni siquiera sabes cómo se llama tu mejor amigo? Guau.—¡No! ¡Sí! —exclama Taehyun atontado— ¡No, espera! —grita intentando frenar las risas del pelinegro— Es extranjero, ¿vale?Beomgyu deja de reírse y pronuncia una larga exclamación de sorpresa que Taehyun no puede manejar. Taehyun nunca comprendió por qué la voz de Beomgyu entra en su cuerpo de una forma tan física que realmente vuelca su corazón.—O sea, no del todo —intenta explicar Taehyun y luego piensa que no tiene sentido contar esto—. Huening. Kai —pronuncia a destiempo y Beomgyu espera a que le dé un nombre definitivo—. ¿Hueningkai? —duda Taehyun y Beomgyu se ríe.—Hueningkai —repite y a Taehyun le suena rarísimo en la voz y el acento de Beomgyu.Después de eso Beomgyu se acomoda de nuevo y estudia en silencio. Empieza a sentirse bien este momento de quietud con Taehyun. Está a punto de pedirle que le toque el brazo, ha estado meditando sobre ello los últimos minutos masacrándose con los dientes el labio y mirando a Taehyun, pero Taehyun se levanta a mirar su lavadora, así que Beomgyu ya no lo saca de su garganta. Taehyun creía que su lavadora había terminado, pero ha vuelto a girar, así que se apoya contra la mesa. Beomgyu comprueba también la suya y Taehyun ve incrédulo cómo devuelve la ropa a la cesta.—Todavía tienes muchas cosas que aprender —dice Beomgyu sin mirar a Taehyun. Taehyun no puede con esa sonrisilla traviesa.Beomgyu se acerca y con la cesta bajo el brazo se queda al lado de Taehyun. Taehyun finge que está molesto y cruzando los brazos mira en dirección contraria, pero es difícil mantener su protesta de niño cuando Beomgyu se acerca un poco más y empieza a jugar con su pelo. Taehyun no puede controlar el calor que aflora en sus mejillas.—Deberías teñirte de nuevo —dice Beomgyu en voz baja, perdido en el pelo suave que se escurre entre sus dedos.Taehyun lleva la mano también para echarlo hacia atrás y roza la de Beomgyu, pero lo que le sorprende es que Beomgyu la mantenga. Taehyun se decide a mirarlo a los ojos y pierde la cabeza en cuanto lo hace. Demasiado cerca, demasiado un Beomgyu que nunca ha visto y demasiada preciosidad concentrada en esos ojos casi de ciervo.—Sí —confirma, luchando por estarse quieto y por mantener las manos quietas también. Todo de Beomgyu está gritando que lo acaricie—. Voy a volver a Seúl a ver a Kai, así que me teñiré también.—Puedo ayudarte yo —dice Beomgyu en el momento exacto en el que redirige sus ojos a los de Taehyun.Taehyun no tiene ninguna neurona operativa para responder a eso, siente la mano de Beomgyu bajar hasta su nuca y está a punto de cerrar los ojos, pero no quiere perderse lo precioso que es Beomgyu tan cerca.—Avísame cuando acabe esa lavadora —dice Beomgyu apartándose y Taehyun siente como si alguien hubiera cortado la magia. Taehyun creía que estaba a punto de suceder algo—. Buenas noches.Beomgyu acomoda la cesta y camina lejos de él, Taehyun no puede creerse que lo deje solo en la lavandería, que no se quede con él como parecía que iba a hacer.—¡Beomgyu-hyung! —exclama correteando detrás de él.Beomgyu se para y espera a que lo alcance, Taehyun se coloca enfrente y sinceramente Beomgyu lo ve lo suficiente adorable como para darle un besito, pero espera en relativa calma a que Taehyun haga algo primero.—¿Puedo abrazarte? —pregunta Taehyun con la voz más dulce del universo entero y Beomgyu está al borde de fragmentarse en muchos más pedazos de los que puede recoger. Beomgyu se siente estúpidamente sensible hoy.Camina lejos de Taehyun y Taehyun lo observa con atención. Beomgyu deja la cesta, los papeles y el móvil en la mesa y se acerca de nuevo, se coloca enfrente y Taehyun con una sonrisa muy grande cuela los bazos entre los suyos y los costados pero Beomgyu los atrapa y los alza hasta su cuello. Taehyun no quiere abrazarlo inmediatamente, quiere detener este momento un poco más, tener sus brazos sobre los hombros de Beomgyu y estar mirándose así de cerca, sentir las manos de Beomgyu viajar por su espalda. Taehyun cree que podría besarlo, se siente en calma, se siente muy diferente a las otras veces. Taehyun quiere acariciar su cara, cuidarlo. Beomgyu lo está mirando tan profundamente que Taehyun cree que ha encontrado su alma. Taehyun empieza a darse cuenta de que quizá ya no siente una tonta y burbujeante atracción, quizá empieza a querer a Beomgyu.—¿Por qué te gusta oír mi corazón? —pregunta Beomgyu en esta distancia íntima, sin cerrar el abrazo todavía. Está acariciando dulcemente la espalda del pelirrojo.—Porque me gusta el sonido.Beomgyu sonríe, se acerca a Taehyun y apoya la cabeza en su hombro, estrecha su espalda. Abrazar a Taehyun es jodidamente reconfortante.—Eres adorable —le dice al oído y Taehyun no cree que sea real la agitación eléctrica que sacude todo su cuerpo hasta el punto de erizar su piel.Beomgyu lo estrecha, cierra los ojos, Taehyun también los cierra. El zumbido constante cesa y Beomgyu sonríe, retrocede un poco, se da cuenta de todo el tiempo que ha estado perdido en el calor de Taehyun. Alza una mano, pero no la lleva a la cabeza del pelirrojo, sino que la coloca en un lado de su garganta, la acaricia un par de veces con el pulgar. Eso es un nivel intermedio entre su pelo y sus mejillas. Taehyun sonríe, agacha la cabeza, está avergonzado y Beomgyu se acerca un poco más y besa su pelo. Taehyun se lo había regalado.—Buenas noches, Taehyunie.—Buenas noches, Beomhyung.Beomgyu recoge sus cosas y sale de la lavandería. Taehyun prefería el suave zumbido de la lavadora al insoportable ruido de su corazón, se siente incluso mareado, así que va a sentarse en la mesa. Todo se ha sentido diferente esta vez, realmente diferente y Taehyun piensa que Beomgyu le deja hacer muchas cosas, que ya ni siquiera se pregunta por qué pasó a ser dulce de repente. Respira hondo, siente que se ahoga de lo bien que se siente, hay algo en su pecho que necesita sacar. Se pregunta si esto de verdad está pasando, si puede acercarse a Beomgyu silenciosamente de esta forma. Taehyun cierra los ojos y sonríe feliz sin saber que ha sido capaz de ver al chico normal que hay debajo de un tigre muy golpeado.

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Capítulo 21, pt1. No nos conocemos, pero los ángeles existenTaehyun quiere creer que a más de doscientos kilómetros de distancia todo está bien con Hueningkai, pero le cuesta mucho creérselo. Taehyun intenta no ver malhumor en el tono de su mejor amigo, pero Kai se lo pone muy difícil. Le habló todo ilusionado de ir a Seúl el fin de semana para teñirse y nunca hubiera esperado que su mejor amigo le rechazara. Huening le dijo que estará muy ocupado, así que no pueden pasar tiempo juntos. Algo descolocado y nervioso Taehyun está mordiéndose el labio mientras habla con mucha cautela sobre Beomgyu. Por alguna razón, tiene el presentimiento de que no es buena idea hablar de Beomgyu con ese Kai que está tan raro.—Taehyun, creo que no estás viendo lo que es eso en realidad —dice Kai y su tono de voz cada vez es peor.—¿El qué no estoy viendo?Taehyun no quería ponerse a la defensiva con Hueningkai, pero llevan un buen rato hablando en círculo acerca de Beomgyu y a Taehyun no le gusta la manera en que Kai habla de su crush. Taehyun sabe las distintas posturas que ha tenido Kai respecto a Beomgyu pero esta no acaba de entenderla y empieza a enfadarse un poco.—¿No te das cuenta de que eso es dependencia? —suelta Kai y Taehyun escucha algo caer. Taehyun no puede ver cómo Kai, en su puesto de trabajo, acaba de tirar un montón de papeles a la mesa— No puedes creer en serio que algo de eso es amor. A ti te gusta, pero no creo que a Beomgyu le gustes.Eso que acaba de soltar su mejor amigo ha sido muy cruel y ni el propio Kai entiende lo que está circulando por su cerebro. Él siempre dijo que Beomgyu es un chico dulce y que hace muchas cosas por Taehyun que Taehyun no ve, pero ahora Kai ha visto algo diferente y le parece increíble que Taehyun viva tan feliz en una burbuja.—Dime, ¿alguna vez le has visto cuando tú has querido? ¿Para qué tienes su número? No habláis ¿verdad? Taehyun, es él el que siempre te encuentra y no dejas de estar metido en cosas peligrosas cuando él está cerca. ¿No ves que siempre lo necesitas demasiado?  ¿Que siempre tienes que ir a él? Te estás apoyando demasiado en una persona que solo está cuando quiere estar y que no te deja hacer nada de lo que tú quieres hacer. ¡Eso no es ninguna relación! ¡Ni siquiera sois amigos, Taehyun!Taehyun traga todo el daño que le está haciendo justo ahora Kai sin entenderlo. ¿De qué está hablando Kai? Nada de eso es verdad. Él aceptó voluntariamente estar al lado de Beomgyu incluso cuando le avisó de las cosas malas que le ocurrirían y Beomgyu siempre cuida de él. Nada de lo que dice Kai es cierto.—¡Eso no es verdad! —chilla enfadado. Taehyun no entiende por qué Kai tiene que decir esas cosas— Soy yo el que estaba equivocado queriendo hacer cosas que no podía hacer. Como con todas las personas hay cosas que no puedo hacer y cosas que sí pero es porque estoy respetándolo, no porque él no-—Taehyun, ¿te has parado a pensar por qué le haces caso en todo siempre? ¿Por qué si no es él nadie te hace sentir seguro? ¿Por qué siempre estás buscándolo? Lo mires por donde lo mires nada de eso es sano, Taehyun, y deberías empezar a darte cuenta. Beomgyu solo está cuando él quiere estar y solo cuando te pasa algo. ¿Lo ves en algún otro momento que no sea de noche? Ni siquiera sois amigos, no conoces nada de él. ¿No te das cuenta de que estás desarrollando dependencia?Kai ha rebajado un poco lo agresivo de su tono, está cansado de ignorar algunas cosas en favor de que luego en realidad Beomgyu parece un chico realmente dulce que nunca le haría daño a Taehyun, pero ya no puede seguir negando que Beomgyu solo está metiendo en problemas a Taehyun, que de hecho solo aparece cuando a Taehyun le pasa algo. Y lo que menos puede soportar Kai es esa forma insultante en que Taehyun le hace caso en todo y nunca hace las cosas que quiere hacer, como simplemente acariciarlo. Kai ha estado recopilando todos esos pequeños detalles que Taehyun le cuenta en cada llamada y ha dicho hasta aquí, así que cuando Taehyun replica, cuelga y arroja el móvil sobre los papeles que tiró antes. Kai no se encuentra bien, no lleva bien esa vida de mentira que está viviendo Taehyun. Es increíble que el siempre razonable y lógico Kang Taehyun esté detrás de un chico que literalmente arruina su vida.Se pasa las manos por la cara hasta el pelo llevándolo hacia atrás y levanta la cabeza. Taehyun, la cantidad de trabajo que le han cargado, demasiado estrés para una persona que siempre ha vivido de forma despreocupada. Kai está demasiado alterado para manejar de forma correcta la situación en la que de repente está de lleno. Quiere hasta reírse, pero no tiene ninguna gracia real el tener su peor día y al chico de las chaquetas delante, justo delante. ¿Por qué está aquí?, se pregunta pensando a toda velocidad algo que decir. Se están mirando a los ojos y todo es un poco incómodo. Kai dijo que podría reconocer su cara si lo volviese a ver y realmente no necesitaba quedarse con ella si su olor suave iba a volver a confundirlo de la misma manera.—¿Puedo ayudarte en algo? —pregunta Kai de la forma más formal que puede soltar en este momento e intenta hacer una sonrisa cordial, pero todo dentro de él es un puto desastre.—Solo estoy esperando a alguien —responde el otro chico con un tono de voz suave, intentando que esa masa de nervios y caos que tiene delante no se preocupe.Va a hacer como que no ha presenciado nada de una conversación telefónica descontrolada y una expresión facial airada con un móvil volando como conclusión. Kai intenta ordenar la mesa, es gracioso que haya tenido que sustituir a la recepcionista cinco minutos y le pase esto. Tiene tantas ganas de largarse y desaparecer de la vista de ese chico pero solo sería peor, sería bastante maleducado actuar de esa forma pero está pasando demasiado tiempo y el chico está ahí enfrente todavía, con los brazos a la espalda y una cara neutral.—Lo siento —dice finalmente Kai y se inclina avergonzado.Poco a poco ha conseguido volver en sí y disculparse era el camino correcto para hacer que este momento sea menos incómodo y raro.—No, no te preocupes —dice el chico de las chaquetas y sacude la mano. No hacía ninguna falta que ese chico llegase tan lejos—. Todos tenemos un mal día.Huening levanta la cabeza justo a tiempo para ver la sonrisa del chico y sus hoyuelos, su cara neutral descompuesta en una de honesta preocupación. Avergonzado, Kai se pasa la mano por la nuca. No sabe qué debería decir ahora.—¿Puedo preguntar a quién esperas? Puedo avisarle de que estás aquí, quizá esté en un estudio y no se dé cuenta de la hora —sugiere Kai. Por alguna razón siente que debe decir algo para llenar el silencio.Kai no recuerda haber discutido tan seriamente con Taehyun nunca, así que está descolocado, todo dentro de él está algo roto y aunque pasan los minutos no encuentra las conexiones para volver a unir las piezas. Solo está preocupado por esa sumisión de Taehyun, es increíble que Taehyun no vea cómo siempre le hace caso en todo a Beomgyu como un perro dócil, que nunca haga las cosas que quiere hacer y diga que está respetándolo. Así no es como se conocen las personas, piensa Kai calmándose y entonces se da cuenta de que quizá fue cruel, quizá fue demasiado lejos.—Kim Dongyoung.El chico de las chaquetas estaba barajando seriamente si decirlo o no, no le importa estar esperando, ni siquiera es la hora y ese chico de enfrente, el mismo de la tienda, tiene algo bonito que atrae sus ojos. Sin embargo, le preocupa un poco eso que dijo de que si está en el estudio puede no darse cuenta de la hora. Sabe que siempre tiene el móvil en silencio, así que no respondería a sus mensajes si está concentrado trabajando.—Mmm —murmura Kai repasando la tabla de turnos en un lado del mostrador. Es súper conveniente estar en la recepción justo ahora, aunque de todos modos Kai sabe dónde está Dongyoung, son bastante cercanos.—¡Kai! Perdona, me llevó más tiempo del que creía. ¡Lo siento! —exclama de repente la recepcionista acercándose— De verdad, lo siento mucho, sé que tienes mucho trabajo.—No, no te preocupes Mina. ¿Se arregló bien? —pregunta Kai dulcemente saliendo del mostrador.—Sí, sí, todo salió bien. Pero fue un susto terrible. Disculpe, ¿puedo ayudarlo en algo? —pregunta refiriéndose al chico de las chaquetas, que ha retrocedido unos pasos disimuladamente ante la repentina aparición de la mujer. Intenta fingir que no se ha asustado.—Está esperando a Dongyoung, pero creo que puedo acompañarlo si está de acuerdo —responde Kai.El chico de las chaquetas asiente todavía algo cohibido y la recepcionista también está de acuerdo. No es guarda de seguridad, pero también debe asegurarse de que todas las personas que pasan del mostrador están acreditadas. Sin embargo, el chico que tiene enfrente no parece nocivo de ningún modo, así que lo deja ir detrás de Kai. Enseguida se adapta al paso de Huening y Huening sonríe un poco, le encuentra algo de gracia a este tonto momento, el suave olor del chico sigue confundiendo su cerebro. A Kai le sigue sorprendiendo lo alto que es teniendo en cuenta lo alto que es él mismo.—Este es el de Dongyoung —dice Kai acercándose a la puerta. Toca dos veces y luego introduce el código. Son tan cercanos que los números son su fecha de cumpleaños, pero Kai jamás ha visto al chico de las chaquetas con Dongyoung. Será porque nunca he estado en la recepción—. ¡Dongyoung-hyung! —exclama alegremente y asoma la cabeza para comprobar la situación dentro del estudio— ¡Hueningie está aquí!El chico de las chaquetas no deja de sorprenderse por la cantidad de tonos de voz que ha escuchado en ese chico y se pregunta cómo puede haber tanto contraste entre ellos. Kai empuja un poco la puerta y se cuela, se acerca a la silla donde Dongyoung está escuchando música y se agacha para abrazarlo, haciendo que abra los ojos.—¡Kai! —exclama sorprendido y alegre Dongyoung y acaricia los brazos de Kai fraternalmente— ¿Ha pasado algo?Kai se incorpora y retrocede, Dongyoung se gira para mirarlo atentamente.—Hay alguien esperándote —responde Kai y señala con la cabeza la puerta.—¿Alguien? —pregunta Dongyoung confuso y mira la hora en el móvil— ¡Se me había olvidado! ¿Está aquí?—Está fuera, en el pasillo —responde Kai después de asentir.—Vale, salgo ahora. Ah, si no llegas a venir ni me entero. Gracias, siempre mi ángel Hueningie.Dongyoung le acaricia la cabeza afectuosamente y se gira de nuevo hacia el ordenador. Kai sale del estudio y casi se ríe ante la expresión de confusión del chico de las chaquetas. Necesita procesar muchas cosas y la primera de todas es comprender que ese ángel del que Dongyoung suele hablar es real y no producto de las cervezas que suelen tomar los domingos.—Sale ahora —informa Kai, que al fin se siente totalmente bien.Ahí enfrente y con las manos en los bolsillos el chico de las chaquetas lo mira un poco más y se pregunta cuántos años tiene, de dónde ha salido. Hay algo que no deja de atraerlo, quizá su pelo largo a dos tonos, quizá su complexión fuerte, quizá su cara inocente. Viéndolo ahí delante con esa sonrisa y esos ojos inocentes cree también que los ángeles existen. Dongyoung termina de recoger, apaga las luces y sale del estudio.—Te acabo de enviar las pistas, si algo no te termina de convencer ven aquí y haz los arreglos que quieras —le informa a Kai y luego mira al otro chico que está apoyado en la pared de enfrente.—¿Este es tu ángel? —se adelanta y Kai se sonroja de verdad, pero de vergüenza.—No pongas esa cara —le dice Dongyoung y lo golpea amistosamente—. ¿Cómo iba a hablar de ti en otros términos? Eres mi ángel, Huening, lo sabes.Avergonzado, Kai asiente mirando al suelo. Quiere responder que los dos se salvaron mutuamente, pero no es lo más adecuado en un espacio público y con un chico que no conoce ahí también, aunque intuye que probablemente sepa algo de eso.—En realidad quería presentaros desde hace tiempo, pero aquí mi Hueningie nunca quiere salir conmigo a beber —dice Dongyoung y acerca a Kai pasándole el brazo por los hombros.—Soy menor, hyung —responde Kai en automático incluso si no es del todo cierto.—Pero puedo invitarte a un zumo. Como sea, este es mi ángel Huening. Huening, este es mi dongsaeng favorito Choi Soobin-ah.Kai y Soobin se miran a los ojos y estrechan la mano y los dos sonríen cómplices porque es ahí donde se dan cuenta de que el otro está tan nervioso como uno mismo.—Encantado —dice Kai inclinando la cabeza un poco.—Igualmente —responde Soobin inclinándose también.—Bueno, pues ya os conocéis. Si necesitas algo escríbeme, te veo mañana —dice Dongyoung y le revuelve el pelo a Kai.—Hasta mañana. Pásalo bien.Soobin se despide con la mano al pasar y Kai se pone algo tímido con esa sonrisa que tiene el pelinegro y todavía está avergonzado cuando se queda solo. El pasillo está lleno de su olor suave y Kai quiere quedarse un rato más ahí, así que se sienta en el suelo y piensa en Taehyun, en la postura que realmente debería tomar acerca de Beomgyu. Las relaciones no deberían ser tan complicadas, pero al menos deberían ser sanas. Kai cierra los ojos, no puede evitar acordarse de esa chica que le gustaba, sus dedos todavía recuerdan la sensación de su pelo suave, Kai todavía la recuerda sonriendo con el uniforme. Incluso si no es convencional, no debería ser dañina y Taehyun tiene que ver eso, concluye levantándose y abandonando un pasillo que todavía huele a un chico sorprendentemente guapo.

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Capítulo 21, pt2. No nos conocemos, no es amorTaehyun está haciendo algo que técnicamente no es legal, pero todo le da un poco igual desde que discutió con su mejor amigo. Taehyun tiene una crisis y si no puede consultarlo con Kai, espera que Yuna se la resuelva. Yuna siempre ha actuado como Taehyun esperaba.—¡Taehyunie! —exclama Yuna tras abrir la puerta.Todo de la forma en que Taehyun entra en su habitación le dice que hay algo que no está bien con él. Taehyun se sienta en la silla porque en la cama hay unas maletas.—¿Y eso? —pregunta Taehyun con un tono de voz súper apagado.—Me voy de finde con mis amigas, iba a decírtelo luego. Dime —dice Yuna con un tono de voz suave—, ¿qué te ha pasado?Taehyun resopla y se lleva el pelo hacia atrás, no viene a hablar de Kai, necesita palabras divinas para una cosa muy tonta que ha pensado. Quiere demostrarle a Kai que no es como él piensa y, sin embargo, le está dando la razón porque necesita a Beomgyu.—¿Cómo puedo pedirle quedar a alguien?—¿Te gusta? —pregunta Yuna a bocajarro doblando camisetas.—Sí.La información ni siquiera ha pasado por el cerebro de Taehyun, no se ha cuestionado qué debería responder a eso o si es relevante, solo lo ha soltado. Taehyun se pregunta si de verdad podría quedar con Beomgyu una tarde como hacen los amigos normales, está seguro de que nada de lo que dijo Kai es cierto, quiere creer que si necesita a Beomgyu, él va a estar, pero hay algo que no puede sacarse de la cabeza y es porque sigue tratando de encontrarle la respuesta. <¿Te has parado a pensar por qué le haces caso en todo siempre?>.—Mmm —piensa Yuna y se para un momento, ve a ese Taehyun pequeño y demolido sentado en su silla morada—. ¿Por qué no lo haces de forma especial? Hazle ver que es único. ¿Compartís algo especial?Taehyun intenta buscar, pero su cerebro se siente demasiado pesado para ello. Nunca pensó que discutiría con Kai de esta forma, que algo de Huening le dolería tanto. Taehyun empieza a darle algo de razón, quizá hay cosas que no ve, pero Kai tampoco ve que Beomgyu y él son amigos, de alguna forma, que si no lo toca es porque lo respeta. Beomgyu no solo lo mete en problemas, de hecho, es Beomgyu quien lo saca de ellos. <¿Por qué le haces caso en todo siempre?>. Taehyun, por alguna razón, no puede pasar de ahí.—Bueno, puedes hacerle ver que hay algo especial, que vuestra relación es diferente. No le pidas quedar como lo harías con cualquiera de tus amigos, tiene que haber algo que sea diferente, así todo será un poco más especial desde el principio —sigue Yuna y se acerca a Taehyun, quiere reconfortarlo, se ve realmente en la mierda, pero supone que esa persona que le gusta lo hará mejor—. ¿Qué quieres hacer?—¿Has ido a la noria? —pregunta Taehyun mirando hacia el suelo. Aunque lo intenta, no puede sentirse mejor.—Ah, ¡sí! —responde emocionada— Jimin me llevó el otro día. Es súper especial, con eso ya lo tienes todo ganado.Yuna le guiña el ojo, Taehyun se levanta. Yuna le ha resuelto la crisis, ahora solo tiene que pensar un poco, intentar de verdad sentirse mejor y no ir todo deprimido a una supuesta cita con el chico que le gusta. <Caso en todo siempre>.—Gracias, pásalo bien —dice Taehyun y sale de la habitación.En realidad tiene muchas ganas de llamar a Kai, hablar bien las cosas, pero cuanto más lo piensa más razón tiene Kai, así que Taehyun necesita tiempo para pensar qué está haciendo él realmente en todo esto.+×+Taehyun tiene un pánico muy tonto, uno muy diferente del que Jing le hace sentir, casi podría llamarlo un pánico adorable. Se siente algo mejor, algo más animado, no ha vuelto a hablar con Kai, es la primera vez que se dan esta clase de tiempo. Taehyun ha terminado de procesar que hay cosas en las que los dos se equivocan y cosas en las que los dos tienen razón, pero es pronto para hablar de eso, Taehyun quiere que la próxima vez que lo llame pueda contarle cómo ha hecho una cosa normal con Beomgyu, de hecho, esa es la razón por la que tiene un pánico adorable. Le hizo caso a Yuna, le dio un par de vueltas a eso especial que puede haber entre Beomgyu y él y encontró algunas cosas, pensó pedírselo con un abrazo, pero le daría tanta vergüenza que está muy seguro de que nada hubiera salido de su garganta y, de todos modos, lleva unos días sin ver al pelinegro, así que decidió enviarle un mensaje, un tonto mensaje que lo tiene en pánico desde el mismo instante en el que se dio cuenta de lo que había escrito. Taehyun tecleó el emoji de la noria y una hora al lado, pero no dijo día ni tuvo en cuenta si Beomgyu podría y se siente mal y sobre todo en pánico, así que haciéndole caso a su propio mensaje está cerca de la noria un viernes a las cinco de la tarde y está sudando tanto que le preocupa la impresión que vaya a dar si Beomgyu realmente viene.En su punto máximo de nerviosismo, pánico y preocupación la confusión le revienta el cerebro cuando algo cubre sus ojos oscureciendo los puestos de algodón de azúcar que estaba viendo y hay algo físico y cálido a su espalda, un olor que distingue con divina claridad por encima de todas las demás colonias y olores de comida y Taehyun está a punto de derretirse tontamente.—¿Jugamos a las sorpresas, Taehyun-ah?Y Taehyun no sabía que le quedaba lo mejor, su cerebro es un caos de chispazos porque se acaba de cortocircuitar. La voz grave se le ha metido hasta el corazón y baja peligrosamente más allá de su vientre, hay algo que le hace cosquillas en la oreja y cuando el frente deja de estar oscurecido sigue sin poder ver los puestos de algodón de azúcar porque sinceramente no puede quitar los ojos del chico que tiene enfrente. Taehyun apenas puede conectar en segundo plano que eso que le hacía cosquillas era el pelo largo de Beomgyu. Taehyun está a punto de soltarle que no es real.—Hubiera llegado a tiempo pero has escogido el día de la semana que viene más gente —suelta Beomgyu juguetón, manteniendo una distancia social normal que resulta ridícula después de lo que ha hecho.Taehyun no supera su cara inocente, los jeans negros y la cadena de su cuello. Se empieza a preguntar si esto está pasando de verdad.—¿Vamos? Empieza a crecer la cola —sigue Beomgyu acercándose y una alarma se dispara en Taehyun, así que aterriza. Beomgyu resulta inesperadamente peligroso de esa forma.Beomgyu se ríe, es muy graciosa la forma en que Taehyun se aleja un poco de él espantado. Se suman a la cola, Beomgyu vuelve a mirar a Taehyun con las manos en los bolsillos, después mira alrededor. Ha pasado un tiempo desde que vino aquí.—¿Qué tal estos días? —pregunta mirando al frente. Todo es mejor que mirar a Taehyun tan cerca— Kiwoo me ha dicho que actuación es un poco desastre.¿Cómo puede decir que no somos amigos?, se pregunta Taehyun mirando el perfil de Beomgyu. Taehyun sabe lo que ven sus ojos, se acuerda de Beomgyu dejándose conocer cuando apareció en el estudio a las dos y media de la madrugada llevando tteokbokki, se acuerda de lo dulce y juguetón que fue en la lavandería. ¿Por qué esto es malo? Beomgyu-hyung hace mucho más por mí de lo que yo hago por él. Y Taehyun tiene eso claro en su mente.—Sí, un poco. Creo que intentan aprender una coreografía —responde perdido en las largas pestañas del pelinegro—. ¿Dónde ha estado hyung estos días?Taehyun está preparado para cualquier cosa menos para que responda Seúl, así que aprieta un poco las manos. Taehyun está jodidamente nervioso.—Trabajando —responde Beomgyu y mira a Taehyun y se da cuenta de las ganas que tiene de acariciar su pelo desteñido—. ¿Vas a volver a Seúl?Está preguntando por mí, pero no puedes verlo, le dice Taehyun en su cabeza a Kai. Taehyun se desplaza y Beomgyu camina marcha atrás porque no quiere dejar de mirarlo. Taehyun sacude la cabeza y mira hacia los puestos de algodón de azúcar, después la agacha un momento. Iba a mencionar a Kai, pero su garganta se ha cerrado. Los amigos discuten, pero Taehyun está muy afectado porque Kai y él jamás han discutido y si lo piensa ha sido algo realmente muy tonto porque Beomgyu no es como Kai lo describió. Perdido en sus pensamientos, nota vagamente un toque cariñoso en su cabeza y cuando conecta de nuevo Beomgyu está pagando las entradas.—¡Hyung, no-! —intenta protestar Taehyun apresuradamente.—Shh, soy el hyung, tengo que pagar esto —lo interrumpe Beomgyu y tira de su muñeca sin siquiera guardar la cartera.Taehyun se atonta como siempre con su brazo pálido y recuerda a Kai diciéndole que nunca puede hacer lo que quiere. Taehyun le respondió que respeta a Beomgyu y eso es cierto, está incluso orgulloso de su comportamiento porque antes forzaba a Beomgyu sin conocerlo. A Taehyun le llevó algo de tiempo comprender que no siempre se trata de él y Kai no puede echar por tierra eso.—¿Entonces vas a pagar todo lo que quiera? —pregunta Taehyun juguetón entrando en la cabina.Taehyun se ha venido tan arriba que pierde el equilibrio y casi sufre un accidente peligroso, pero Beomgyu lo sostiene por la cintura y lo empuja a la seguridad de la cabina, entrando él después y cerrando la puerta. Las mejillas de Taehyun están de un rosa notable.—Acabo de cobrar —dice Beomgyu y guiña un ojo.Taehyun termina de avergonzarse y desvía los ojos hacia el cristal. Cualquier cosa es mejor que seguir jugando con Beomgyu.—¿Está bien esto? —pregunta después de un rato. Se siente mucho más calmado.—¿El qué? —pregunta Beomgyu acercándose un poco. Su tono de voz dulce y bajo provoca un escalofrío en Taehyun.—Que estés aquí, a las cinco, en una noria. Conmigo —Taehyun añade eso último después de una breve pausa y mira a Beomgyu.Beomgyu deja de mirarlo, mira al frente y guarda las manos en los bolsillos. Es increíble todo lo que necesita acariciar al pelirrojo. Beomgyu no es tonto, es perfectamente capaz de ver que a Taehyun le pasa algo y precisamente por eso quiere ir un poco despacio.—No te preocupes. Una noria no va a matarme —responde y mira a Taehyun de reojo.Su cabina empieza a subir, despacio, Taehyun no se siente bien, pero al menos ha calmado toda la revolución que le provoca Beomgyu. Hay algo especial formándose en la cabina, el cielo tiene un color bonito y los dos, sin saberlo, relajan el cuerpo. Están solos, alejados del suelo, nadie puede alcanzarlos ahí dentro y se siente tan especial que Taehyun piensa que si algún día le pide salir, lo traerá aquí. Beomgyu sigue mirándolo de reojo, está seguro de que Taehyun no se da cuenta de lo precioso que es y despacio saca el móvil, toma un poco de distancia para hacerle una foto y el corazón de Taehyun se dispara como si hubiera saltado fuera de la cabina. ¿En qué mundo su crush iba a hacerle una foto? De hecho, si lo piensa mejor, no hay ningún mundo en el que pudiera estar en una noria con su crush. La noria parece que se para cuando su cabina llega arriba, o quizá solo va tan despacio que son incapaces de apreciar el movimiento. Beomgyu se acerca, Taehyun intenta hacer como que no está súper nervioso.—Taehyun —lo llama Beomgyu y su voz llena toda la cabina y revoluciona a Taehyun.Taehyun lo mira, quiere no entrar en pánico cuando ve a Beomgyu girar hasta posicionarse de frente, Taehyun se gira también y los dos se miran a los ojos, pero es inevitable bajarlos cuando Beomgyu extiende los brazos. Taehyun primero se pregunta en silencio qué quiere, pero cuando lo entiende, no cree que esto sea real, definitivamente está soñando y en realidad nunca ha salido de la residencia. El cielo es precioso, están tan lejos del suelo, en el punto más alto de una noria y Beomgyu, el chico que le gusta, está invitándole a tocar esos brazos pálidos que nunca ha sido capaz de sacar de su mente. Si esto es la realidad, Taehyun se pregunta qué son los sueños.Taehyun quiere preguntarle si está seguro, quiere ir despacio, puede sobrevivir sin acariciar esa maldita fantasía que son las muñecas pálidas del pelinegro, pero tiene miedo de que si habla, toda la magia se esfumará como polvo, así que antes de que el momento pase extiende la mano y muy despacio coloca dos dedos en la muñeca de Beomgyu, que por reflejo cierra los ojos. Taehyun, sin dejar de mirar la cara preciosa de Beomgyu, sube poco a poco y está a punto de parar por su cuenta cuando la cara de Beomgyu dice todo lo que no puede con esto, pero entonces abre los ojos y mira a Taehyun. Necesita ver que es Taehyun, que no es nadie que vaya a hacerle daño. Despacio, lleva la mano a su cabeza y acaricia con cariño su pelo rojo claro, así que Taehyun baja los ojos y sigue el recorrido de sus propios dedos hacia el codo, colándose tímidamente bajo la manga. Bajo esa luz de primavera y en ese lugar lleno solo de ellos dos Taehyun se da cuenta de que los brazos de Beomgyu no son tan pálidos y perfectos como siempre los vio y se pregunta por qué nunca fue capaz de ver las pequeñas marcas y manchas oscuras que destrozan una piel de cuento.Beomgyu no le deja pensarlo mucho más cuando coge su brazo gentilmente y también el otro y los lleva a su cuello, después lleva las manos a la cintura del pelirrojo y Taehyun siente toda esa electricidad de las otras veces de nuevo. Beomgyu se esconde en su hombro con los ojos cerrados, acaricia la espalda de Taehyun que también se apoya en el hombro contrario y se abrazan sin decir nada mientras la noria desciende muy despacio.—¿Estás bien? —pregunta Taehyun en voz baja, luchando consigo mismo para mantener las manos quietas. Beomgyu le ha dado un pedazo más, él no puede abusar. Taehyun no tiene ni idea de qué ha pasado por la cabeza de Beomgyu para dejarle hacer esto.Beomgyu asiente, acaricia con mucho cariño la espalda de Taehyun. Beomgyu le está haciendo caso a Kiwoo, pero necesita ir a su ritmo. No es tonto, era imposible no ver lo especial que estaba siendo ese momento subiendo hacia lo más alto de la noria. ¿Por qué no hacer algo igualmente especial? ¿Por qué no dejar a Taehyun entrar? Beomgyu sabe que en realidad solo está alimentando su propia adicción. Creía que no sentiría nada más que dolor, pero quería ponerse a prueba y Taehyun, una vez más, le recordó el efecto que las personas especiales tienen en él. Su piel muerta fue capaz de sentir algo de nuevo y Beomgyu va a tener que vivir con ese hormigueo toda la tarde. Beomgyu dijo que debía alejarse de él, que debía parar esto de que Taehyun fuera especial, pero a veces se pregunta si tiene sentido ir en contra de algo que está yendo enfrente. Al separarse, los dos se quedan lo suficiente cerca del otro como para besarse y Beomgyu, rindiéndose un poco, acaricia la garganta de Taehyun. Taehyun en serio debería darse cuenta de lo precioso que es.—¿Por qué haces eso? —pregunta Taehyun en voz baja y le sale algo rota.—Porque tus mejillas son mi debilidad —responde Beomgyu mirándolo a los ojos.Taehyun los desvía, se siente cuidado en esas caricias gentiles de Beomgyu, que termina de acercarse y besa su pelo. Taehyun deja de respirar, eso es mucho mejor que inhalar todo el aire que huele a Beomgyu. Cuando pisan suelo firme de nuevo, los dos se tensan, sienten el peligro palpitar en cada metro cuadrado allá donde caminan y a pesar de que juegan alrededor del otro las cosas no acaban de sentirse bien. Taehyun mira hacia la noria y piensa que quizá sea la puerta a otro de esos mundos fantásticos de donde salió Beomgyu. Para Taehyun, Beomgyu sigue sin ser real y probablemente, incluso aunque ha visto cosas humanas en sus brazos pálidos, nunca lo será.—Nada del azúcar que te compré te ha animado —dice Beomgyu de repente. Está oscuro, están sentados lejos de todos los seres humanos, así que no tiene sentido seguir ocultándose detrás de máscaras tontas—. ¿Ha pasado algo en Seúl?Taehyun cierra los ojos, cada vez que Beomgyu le pregunta es demasiado para él, es inevitable acordarse de las primeras veces. Taehyun se siente revolucionado cada vez que comparte un pequeño momento con Beomgyu, pero inesperadamente también se siente tranquilo, cada vez se siente un poco más cómodo a su alrededor y Beomgyu ha estado toda una tarde haciendo y comprando todo lo que ha querido. Taehyun se pregunta por qué recibe tanta dulzura.—Discutí con mi mejor amigo. Él y yo nunca hemos discutido —se sincera Taehyun pensando que quizá lo mejor sea contárselo a Beomgyu. ¿No ha sido todo increíble? Beomgyu ha hecho todo esto por él—. ¿Crees que dependo mucho de ti?Beomgyu no sabe cómo tomarse eso si además Taehyun lo mira a los ojos. Mira al frente y respira hondo.—Creo que tu mejor amigo tiene razón si te dice que esto no es lo correcto —responde y deja a Taehyun sin palabras.—Pero cuidas de mí. Eso es cierto, ¿verdad?—Otro podría cuidar de ti mejor de lo que yo lo hago, Taehyun. Con ninguna otra persona tendrías miedo cuando duermes y tu vida no estaría en peligro. Realmente mereces algo mejor, Taehyun.Su tono de voz es tan suave que le hace daño a Taehyun y cuando se acerca para acariciar su mejilla Taehyun se aleja de su tacto y agacha la cabeza.—No me importa nada de eso —dice Taehyun y aprieta el abrazo en torno a sus rodillas—. Acepté pasar por esto contigo. Es verdad, con nadie más tendría que pasar por esto pero quizá nadie más se preocuparía por mí como tú lo haces, creo que nadie sería tan dulce como tú, Beomgyu-hyung, y Kai no tiene razón cuando dice que ni siquiera somos amigos y que siempre te hago caso, que nunca puedo hacer nada de lo que quiero hacer. Eso no es verdad. No me importa nada de esto, pero eso no es verdad.Beomgyu lo escucha en silencio. No importa las veces que trate de alejar a Taehyun de esto, él siempre va a volver, es algo en lo que se reafirma escuchándolo, pero por alguna razón Taehyun está debatiéndose internamente, Beomgyu puede ver eso en la forma en que parece tan pequeño y herido abrazándose a sí mismo.—Pero siempre me haces caso —bromea un poco Beomgyu.—Porque sé que nunca me harías daño —responde Taehyun serio.Y Taehyun recuerda el shock que le supuso darse cuenta de que en realidad el chico que le gusta es el origen de todo su dolor. Taehyun levanta la cabeza y mira a Beomgyu, que se acerca y le pasa el brazo por los hombros.—No deberías discutir con tu mejor amigo por mí cuando las cosas son tan claras. Si me permites ser honesto, no creo que los amigos deban ser así, pero si me esperas, creo que podemos ser amigos normales. Cuando tu vida no esté en peligro, podremos ser normales, pero hasta entonces tu amigo tiene razón y no deberías discutir con él por eso.Cada palabra de Beomgyu destroza a Taehyun, que sinceramente quiere echarse a llorar ahí mismo, mandarlo a la mierda y salir corriendo, pero en cambio se siente bien el calor de Beomgyu en su costado, su voz flotando sobre su cabeza en una noche de primavera en Daegu. Taehyun estaba dispuesto a darle la razón a Kai en algunas cosas, pero incluso en las que él creía que estaba equivocado Beomgyu dice que es cierto, así que está jodidamente dolido.—¿No somos amigos? —pregunta Taehyun con la voz muy trabada.—No deberías querer algo como eso.Taehyun se pregunta entonces qué son todos esos momentos tontos en actuación, qué fue eso del tteokbokki y la lavandería. Taehyun realmente no quiere tener otra tonta crisis con Beomgyu.—¿Por qué me dejas hacer entonces todo lo que quiero hacer? ¿Por qué me dejaste acariciarte? ¿Por qué el tteokbokki?Beomgyu le acaricia el brazo, no quería decirlo en voz alta pero llegados a este punto Taehyun está llorando, así que no puede esconder las respuestas para sí mismo.—Porque me he vuelto adicto a ti.Y Taehyun se da cuenta de que Kai siempre tuvo razón cuando le decía que había algo en esto que no era del todo sano, que debería alejarse. Taehyun levanta la cabeza y mira con sus grandes ojos a Beomgyu. Beomgyu no quiere mirarlo, pero no sabe que lo que quiere hacer Taehyun es echarlo y besarlo. Taehyun no sabe cómo hacerle ver que quiere pasar por esto junto a él, que todo le importa una mierda.—No voy a alejarme de ti —sentencia Taehyun y se coloca sobre sus rodillas para mirar apropiadamente a Beomgyu—. Nada de esto me importa, no me importa lo que me pase. Quiero ayudarte a salir de esto, no creo que te merezcas nada de esto, tú también deberías poder ser normal, así que hasta que podamos ser normales, voy a estar a tu lado siempre que me dejes estarlo. Llámalo adicción o llámalo dependencia, me da igual si es malo o merezco algo mejor, yo he decidido esto y voy a seguirlo hasta el final.Beomgyu redirige sus ojos a los de Taehyun y su expresión se endurece. Taehyun no tiembla.—Eres consciente de que eso no es sano, ¿verdad? —pregunta y Taehyun asiente— ¿De verdad eres consciente?—No te mereces tener la vida truncada a los veinte, no hay nada más insano que la vida que tienes, así que si con mi dolor puedo librarte del tuyo, lo haré.Taehyun está a punto de cortarse para hacer esto más macabro y firmar con sangre. No sabe cómo hacerle ver a Beomgyu que hará cualquier cosa para acabar con esto y es algo que ha decidido por sí mismo. Taehyun ve que no es sano, nada de Daegu es normal, nada está bien desde que llegó, así que es más práctico entregarse y acabar con esto. Beomgyu no debería estar solo en esto, Taehyun no es ninguna princesa de cuento.—Estás loco, niño —responde Beomgyu acercándose y Taehyun se esconde en su cuello cuando lo abraza.A Taehyun ya no le importa si es amor o si ni siquiera son amigos. Ha visto lo que hay en realidad en esos brazos imperfectos, así que ya nada de su vida perfecta puede importar.

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Capítulo 22. Cómo llegar a ser un tigreTaehyun sigue dócilmente a Yuna, tiene cero dudas respecto a que Yuna sabe perfectamente dónde está yendo, desde que la conoce no hay cosa que Yuna no haya sabido, realmente no ha habido momento en el que Yuna no haya actuado exactamente como esperaba, así que ahora la sigue a través de zonas en las que nunca ha estado. Es de día, es la única razón por la que Taehyun no tiene miedo. Desde hace unos días Taehyun nota un ambiente extraño en la escuela, sobre todo a su alrededor, no quiere ponerse paranoico pero tiene la sensación de que están yendo a por él otra vez. Cuando Yuna se detiene, también se detiene la corriente de pensamiento que estaba teniendo Taehyun.—Técnicamente debería ser aquí, pero quizá me he equivocado de pasillo —dice Yuna y saca el móvil del bolsillo trasero de sus pantalones cortos.Taehyun alza la cabeza y busca alguna indicación sobre cómo llegar a la zona de música, el lugar al que les han mandado ir, pero a su alrededor solo hay numerosas entradas a pasillos amplios y ningún cartel por ningún lado.—Jimin —escucha Taehyun y se gira hacia Yuna, entonces ve que está hablando por teléfono—. Estamos donde el punto central que hay muchos pasillos. ¿Cómo llegamos a la zona de música? —Yuna mira alrededor y le sonríe a Taehyun— Sí, sí, nos han dicho que tenemos que pasar al lado del piano.Taehyun se aleja un poco, si afina el oído cree oír algo que suena como un piano, así que coge la muñeca de Yuna y tira de ella hacia un pasillo, Yuna todavía habla con Jimin. Desde que Beomgyu lo escondió en una sala de actuación olvidada Taehyun se pregunta cómo de grande es la escuela. Después de colgar, Yuna confirma que están yendo por el pasillo correcto y entonces Taehyun mira hacia la derecha cuando el sonido cesa y se abre un nuevo pasillo, pero no es un pasillo. En un espacio amplio hay un piano en soledad y contra las teclas una cara familiar y Taehyun quiere pararse y hacer que este momento no pase. Es una cosa muy tonta, pero Taehyun se siente maravillado. Cuando ya no puede seguir viendo esa carita sobre el teclado de un piano grande, Taehyun se pregunta si hay algo que su príncipe no sepa hacer y lo cierto es que todavía no lo ha encontrado.+×+Con los ojos cerrados Taehyun siente que este es un día de verano. Hace un calor que no es de primavera y a través de la ventana abierta corre un aire que revuelve las decenas de papeles que habitan en una habitación que jamás ha visto. Huele a pintura y Taehyun se marea de vez en cuando, y ahora también huele a peluquería. Taehyun nunca ha olvidado lo surreal que es este mundo, en esta escuela, así que sonríe relajado ante la situación que está viviendo. El chico que le gusta está tiñéndole el pelo en la habitación de un desconocido y no hay nada que dé miedo en eso, de hecho, Taehyun se está durmiendo, las manos de Beomgyu son demasiado gentiles con su pelo para resistirlo.—Taehyun —pronuncia Beomgyu y su voz suave suena por encima de la música que lleva sonando desde que entraron—. ¿Crees que podrías aprender a bailar?Taehyun asiente, se siente demasiado adormilado para enunciar algo coherente. Beomgyu acaricia su cabeza cada vez que extiende el tinte y todas las sensaciones que esta habitación dispara en su cerebro son tan fantásticas que se siente relajado, se siente casi flotando en otro lugar. Taehyun no recuerda el momento en que empezó esto, cuándo Beomgyu lo trajo aquí para teñirlo.—Tengo que arreglar el desastre de actuación —sigue Beomgyu, que desearía tener las manos limpias para acariciar el cuello del pelirrojo. Taehyun se ve demasiado bien ahí sentado, con los ojos cerrados— y pensé que podrías ayudarme con la coreografía.Taehyun asiente de nuevo, no está procesando que Beomgyu le está proponiendo aprender a bailar con él. Desde el momento en que Beomgyu apareció para teñirlo Taehyun ha abandonado un poco este mundo, Taehyun piensa que, al igual que en la noria, quizá está soñando, quizá todo esto es un sueño muy agradable, pero un sueño. Beomgyu se ríe muy bajito pero en realidad nadie ama más que él lo atontado que está Taehyun. Quizá es la música, quizá el calor o el olor a pintura, pero Taehyun se ve jodidamente bien y eso a Beomgyu le encanta porque sabe todo lo que significa. Poco a poco Beomgyu va cayendo en la fase de simplemente cuidar y dejarse cuidar, esa que tenía tan olvidada que creía que nunca había cuidado de nadie. De hecho, si lo piensa, nunca fue él el que cuidó del otro. Solo lo cuidé al alejarlo de mí, piensa deteniéndose y mirando hacia el techo. Cuando vuelve a mirar al pelirrojo, se da cuenta de que Taehyun se ha dormido y Beomgyu termina su trabajo en silencio, escuchando las canciones que siempre han sonado en esa habitación.Taehyun tiene la boca un poco seca, le duele algo la cabeza y está muy, muy desubicado, tanto que se asusta. Siente algo envolviéndolo, algo en la espalda y su propio cuerpo contra algo, así que algo asustado abre los ojos y un sol fuerte le hace algo de daño. Intenta mirar alrededor confuso, reconoce vagamente canciones extranjeras y un olor muy potente. Se incorpora un poco, alrededor todo huele raro, las sábanas, todo de ese lugar y entonces enfoca a Beomgyu durmiendo al lado, pacíficamente. Taehyun parpadea, procesa que estaba acurrucado contra el costado del pelinegro, que de hecho Beomgyu tiene una mano en su espalda. Taehyun mira hacia la habitación, la ventana abierta, todos los dibujos que se extienden por las paredes y siguen por el suelo, casi todo retratos. Empieza a preguntarse en qué momento llegó aquí, pero se siente inesperadamente bien en esa cama blanda, en una habitación tan personal, Beomgyu está acogiéndolo justo al lado. Taehyun sonríe, cierra los ojos ante la brisa que eriza su piel, deja de preguntarse sobre este momento surreal. Taehyun solo se pregunta si esta habitación es otra de esas puertas a mundos fantásticos, como la noria, como actuación, como la habitación secreta. Lugares donde nadie puede hacerle daño.Todavía sonriendo abre los ojos y solo entonces ve a un hombre sentado en una esquina dibujando, mirando hacia la cama. Taehyun siente algo de miedo, mira a Beomgyu creyendo que todo se transformará en una horrible pesadilla y despacio pasa el brazo por su cintura, preguntándose si puede hacer eso. En cuanto la calidez del cuerpo del pelinegro se extiende por su piel se siente curado. Es increíble que Beomgyu no esté haciendo nada pero ya no sienta miedo, es increíble estar tan relajado en un lugar extraño con la persona que le gusta. Taehyun cierra los ojos y se olvida del hombre que está dibujándolos, encoge las piernas y se hace pequeño contra el costado de Beomgyu. Este es uno de esos lugares que pertenecen a otra dimensión, Taehyun lo sabe porque se siente jodidamente bien, así que ahí dentro nadie puede hacerle daño, así que vuelve a dormirse como solo ha podido hacer siempre que Beomgyu está al lado.+×+—¿Qué le habéis dado? —pregunta Beomgyu por cuarta vez y da una patada un poco más fuerte a sus piernas.Jimin lo mira, se está poniendo algo inquieto, no le gusta lo agresivo que se está poniendo Beomgyu. Jimin está ahí para que Beomgyu no se pase, pero esas ratas son tan idiotas que a este paso acabarán con las piernas rotas. Beomgyu alcanza su límite mucho antes de lo que Jimin hubiera esperado, así que se ve obligado a moverse mucho más rápido que un tigre enfadado para evitar que literalmente le abra la cabeza contra la pared.—Eh, eh, para —dice Jimin sujetando los brazos blancos de Beomgyu.Beomgyu le hace caso a medias, soltando con fuerza a uno de los súbditos de Suwoon haciendo que se haga mucho daño al chocar con el suelo. Jimin está acostumbrado a esto, a los gritos, las caras deformadas que sangran, pero incluso así aparta la cara porque nunca soportó ver a Beomgyu hacer estas cosas. Es peor cuando la rata cree que todavía puede escapar y Beomgyu no se controla a tiempo cuando le mete una patada que probablemente le haya reventado algo por cómo sale rodando.—Beomgyu, para —pide Jimin reteniéndolo por detrás—. Da igual, vamos a encontrarlo. Lo haremos vomitar y ya está —dice con una voz suave cerca de su oído mientras forcejean. Beomgyu quiere soltarse y acabar esto, hace demasiado tiempo que no puede golpear de esta forma.—¿De dónde lo habéis sacado? —pregunta Beomgyu ignorándolo y se suelta de Jimin.Camina hacia el chico que no ha vuelto a moverse y lo levanta con violencia. Jimin se queda quieto, mira de reojo a la primera rata que pagó la ira desmedida de Beomgyu. Beomgyu tiene derecho, pero esto solo es así de violento porque lleva mucho tiempo asustado, escondiéndose, y Beomgyu siempre ha estado hambriento y simplemente llevaba demasiado tiempo sin alimentarse de eso a lo que su hermano lo acostumbró.—¿Puedo abrirle la cabeza? —pregunta Beomgyu de repente mirándolo.Jimin se pregunta en serio qué debería decirle, hay algo macabro en los ojos de Beomgyu y en su cara y su cuello salpicados de sangre.—¿Te lo ha dicho? —pregunta al final. Beomgyu asiente, todavía sostiene por el cuello a ese chico al que ya no puede distinguirle la cara— Haz lo que quieras, voy a llamar a Yuna.Jimin se da la vuelta y sale de ahí. Esas ratas deberían haber sido menos escandalosas, Suwoon olvidó que Beomgyu todavía se droga. Cuando se da cuenta de todo lo que le tiembla el móvil entre las manos, cierra los ojos e intenta respirar. No es que nunca haya visto esto o que no sepa manejar a un Beomgyu descontrolado, es que parecía que Beomgyu se había dulcificado un poco, pero entonces comenzó a sospechar de que había algo raro ocurriendo entre las ratas de Suwoon, Beomgyu sabe que estos días ha habido bastante movimiento de drogas en Daegu, sabe que hay días de esos y Suwoon olvidó que Beomgyu todavía visita ese mercado, y entonces el tigre hambriento regresó cuando conectó las palabras Suwoon y droga. Jimin todavía está llamando a Yuna cuando Beomgyu aparece a su lado y Jimin se acerca, lleva la mano a su barbilla sin tener miedo y mueve su cara hacia los lados, limpia algo de sangre con su saliva. A Jimin no le gusta esta oscura tranquilidad del pelinegro.—¿Te ha dicho dónde está? —pregunta Beomgyu cuando Jimin guarda el móvil.—Me ha dicho la clase que debería tener, pero que Taehyun no se encontraba bien así que probablemente haya ido a dar un paseo.Beomgyu empieza a correr suavemente y Jimin lo sigue, se separan en algún momento sin decir nada y se vuelven a juntar. A Jimin cada vez le gusta menos la calma de Beomgyu y tiene miedo de encontrar a Suwoon en algún pasillo porque sabe que por su cuenta no podría retener a Beomgyu y no puede dejar que Beomgyu mate a Suwoon delante de toda la escuela a plena luz del día, pero Suwoon ha ido demasiado lejos drogando a Taehyun. Vuelven a encontrarse en un pasillo, Jimin le dice que no lo ha visto, que de hecho nadie ha visto a Taehyun y Beomgyu chasquea la lengua, se pregunta si es demasiado tarde, dónde podría haberlo llevado Suwoon y a punto de separarse de nuevo ve un punto rojo brillante al final del pasillo y echa a correr como una fiera haciendo que Jimin se mueva por instinto. Recién teñido Taehyun se ve desde cualquier lugar, pero Taehyun no ve venir del todo a Beomgyu. Beomgyu, casi sin frenar, alcanza a Taehyun y lleva las manos a su garganta, asustándolo. Jimin espera inquieto, tiene miedo de que Beomgyu no se dé cuenta de la fuerza que está aplicando. Beomgyu solo quiere centrar la atención de Taehyun.—¿Has tomado alguna pastilla? —pregunta Beomgyu mirándolo a los ojos. Taehyun tiene las pupilas dilatadas y Beomgyu no necesita nada más.—Sí —responde Taehyun. No es capaz de conectar del todo desde hace un rato, así que no se está cuestionando qué hace Beomgyu ahí o por qué tiene las manos en su cuello—. Me encontraba mal así que tomé algo.—Hay que hacerlo vomitar —dice Jimin y aleja a Beomgyu—. Vamos por el método rápido, ahí hay un-—No —niega Beomgyu interrumpiéndolo y girándose para mirarlo—. Taehyun no es como yo, vamos a hacerlo vomitar de otra manera. ¿Tienes agua?Jimin asiente, compró una botella una de esas veces que se separaron. Beomgyu coge entonces la muñeca de Taehyun y lo arrastra hasta el baño más cercano. Jimin no puede verlo, pero tiene cada músculo tenso y es un poco debido al efecto que le ha producido oír a Jimin hablar del método rápido. En la cabeza de Beomgyu no hay algo como golpear a Taehyun en el estómago hasta hacerlo vomitar, Taehyun no es como él, no soportaría un método como ese y, de todas formas, tampoco se lo merece.—Tienes que vomitar —le indica Beomgyu a Taehyun.—¿Qué pasa? —pregunta Taehyun atontado.Beomgyu mira a Jimin preocupado. Los dos se dan cuenta del estado casi inconsciente de Taehyun, así que se preguntan cómo de fuerte era la droga para estar así si ha tomado la pastilla hace poco. Beomgyu termina de lavarse las manos y mete dos dedos en la boca de Taehyun, que retrocede sorprendido, pero Beomgyu lo atrae y lo retiene sosteniendo su muñeca.—Jimin —dice Beomgyu metiendo más los dedos—, dile a Moon que busque a Suwoon, quiero saber a dónde iba a llevarlo.Taehyun mira con ojos suplicantes a Beomgyu, no puede más con esto pero no se encuentra lo suficiente bien como para pararlo. Sintiéndose extrañamente débil lleva la mano a la muñeca de Beomgyu y tira para intentar sacar la mano de su boca. Beomgyu le hace caso y en otras condiciones sería jodidamente caliente ese niño con su pelo rojo intenso y los labios húmedos, igualmente rojos, la saliva escurriéndose, pero Taehyun está drogado y nada de esto le sienta bien a su cuerpo y a su cabeza, así que Beomgyu presiona el pulgar contra la comisura de su boca para limpiarla y lo mira a los ojos antes de intentarlo de nuevo. Jimin, a lo lejos, escucha las arcadas de Taehyun y quiere taparse los oídos, le recuerdan mucho a las de Beomgyu y él no es tan sensible como Kiwoo, pero ninguno de los chicos que vivieron aquello podría soportar esto. Con los ojos cerrados y apoyado contra la pared escucha a Taehyun vomitar violentamente y de fondo una vibración muy baja, la dulce voz de Beomgyu reconfortándolo.—¿Sabes algo? —pregunta Beomgyu apareciendo después de mucho rato. Jimin abre los ojos y lo ve caminar hacia los lavabos. Al mirar hacia las cabinas ve las piernas de Taehyun asomar desde una.—Está en ello. En ese estado no creo que vomitarla haya servido de algo. Estaba bastante drogado.—Vomitarla siempre es mejor que sentirse así.Jimin mira al suelo, los playeros de Beomgyu caminan hacia él y con los ojos cerrados siente su calor y sus brazos en su cuello. Jimin corresponde el abrazo acariciándole la espalda.—Gracias —pronuncia Beomgyu estrechándolo.—Siempre —responde Jimin envolviéndolo cálidamente.Al separarse, Beomgyu regresa a la cabina y sale con Taehyun en brazos. Jimin no puede evitar acariciar la frente del pelirrojo.—¿Qué vas a hacer ahora? —pregunta mirando a Beomgyu.Beomgyu tiene los ojos clavados en el Taehyun que drogaron mientras creían que no miraba, pero Beomgyu nunca dejó de ser un tigre.—Cuidar de él —responde alzando los ojos a Jimin.Sin decir nada, Jimin abre la puerta del baño y se queda ahí viendo a Beomgyu caminar con Taehyun en brazos. ¿A dónde más quieres ir, Suwoon? Estás subestimando a un tigre criado por la bestia más violenta. Suwoon quizá creía que Beomgyu huiría, que tendría miedo de nuevo como cuando le hicieron daño a Yeonjun y Beomgyu se rindió y lo dejó ir, pero Jimin ve que este Beomgyu no es aquel Beomgyu, no es ningún crío desordenado y, sobre todo, Taehyun no es Yeonjun. Beomgyu está yendo todo lo lejos que va Suwoon. Así que Jimin se pregunta cuál es el límite hasta el que puede llevarlo antes de que haya sangre. Porque todo siempre acaba con sangre.+×+A Taehyun le duele la mejilla, es la primera cosa que nota en cuanto su cerebro se pone a funcionar, la segunda es la cálida sensación que transmite a todo su cuerpo eso que está paseándose por su nuca. Taehyun se relaja un poco, se despierta otro poco, definitivamente hay algo acariciando su nuca y eso le hace sentir muy bien, se pregunta por qué está echado boca abajo, qué es este sol y este lugar. Poco a poco se gira hasta quedar sobre la espalda y abre los ojos, reconoce su habitación y confuso mira hacia un lado y otro y entonces ve a Beomgyu sentado en su colchón, mirándolo. Taehyun necesita un poco más de tiempo para comprender.—Necesito asegurarme de que eres completamente consciente de lo que haces —dice Beomgyu alejándose y pasa a situarse en frente de la cama—. ¿Cómo te llamas?—Kang Taehyun.Taehyun se frota la cara y se sienta, se echa el pelo rojo hacia atrás y parpadea varias veces. Le duele la cabeza y se siente un poco pesado, pero sobre todo confuso.—¿Cuántos años tienes? —pregunta de nuevo Beomgyu observando cada pequeño gesto que hace Taehyun.—20.—¿Dónde vives?Taehyun se pregunta si esto de verdad es un test de consciencia porque todo va en automático, aunque piensa dos veces si realmente va a decirle su dirección a su crush, pero finalmente acaba diciéndolo.—¿Cuánto es 27+13?Taehyun lo mira preguntándose si va en serio. Beomgyu entrecierra los ojos. Ha tenido un poco más de tiempo para investigar incluso si ha estado toda la noche cuidando de Taehyun y su fiebre, así que sabe algo acerca de lo que consumió y cómo lo consumió, así que sabiendo la gravedad de la pastilla que tomó creyendo que arreglaría su pequeño malestar se pregunta si de verdad no quedan rastros. La verdad es que Taehyun no puede conectar tan rápido y tan pronto en la mañana una operación matemática.—¿40? —responde finalmente y Beomgyu camina hacia él despacio.Beomgyu todavía tiene un test más, pero es el más difícil y no tiene ni idea de cómo probar que Taehyun está completamente bien para salir ahí fuera y que no abusen de él. Suwoon fue demasiado, demasiado lejos drogándolo y todo es un poco peor cuando Moon le llamó y le dijo lo trastornado que estaba Suwoon, excitado en niveles obsesivos con el rojo intenso del tinte renovado de Taehyun. Beomgyu no colgó incluso cuando Moon le estaba diciendo cómo Suwoon hablaba sobre lo exquisito que era el niño. Beomgyu se sube a la cama y gatea hacia Taehyun, que termina de despertarse. Se acuerda de que se encontraba mal para ir a la siguiente clase, alguien le ofreció un medicamento, después de eso hay un gran vacío hasta despertarse en una cama en la que nunca duerme con Beomgyu acariciándole la nuca. Beomgyu coloca despacio la mano en su rodilla y sube hasta el muslo en una caricia desprevenida que eriza a Taehyun. Beomgyu no quería hacer esto, no quiere hacer esto con Taehyun y no cree que el plan funcione precisamente porque se trata de él, pero tiene que intentarlo. Cuando acaricia casi de forma imperceptible su cadera, Taehyun suspira e intenta ir hacia atrás.—Beomgyu-hyung...—Dime que no.Taehyun lo mira a los ojos, Beomgyu sabe que eso es más peligroso. Ordenar a Taehyun es algo peligroso sabiendo que va a hacerle caso en lo que sea. Taehyun encuentra más fácil bajarse de la cama, pero tiene que hacerle caso, él tampoco quiere hacer esto de esta forma con Beomgyu.—Para. Por favor —añade deprisa sintiéndose culpable.Beomgyu deja de acariciarlo, pero mantiene la mano en su cadera.—¿De verdad quieres que pare? —pregunta buscando los ojos de Taehyun.Taehyun se pregunta por qué lo está llevando al límite de esta manera.—Sí, para por favor hyung. Es una decisión que tomo plenamente. Quiero que pares.Taehyun mantiene la mirada, siempre le hará caso a Beomgyu y, de hecho, está obedeciendo una vez más, pero por sí mismo no quiere ir a este ritmo. Le asusta un poco el vacío de acontecimientos, le confunde un poco el comportamiento de Beomgyu, pero Beomgyu nunca le haría daño, así que Taehyun no va a llorar y protestar como el crío de antes, solo espera paciente una explicación si Beomgyu quiere dársela. Beomgyu retira la mano de su cadera y la coloca despacio en su mejilla, sostiene la cara de Taehyun de forma cariñosa y Taehyun siente una calma casi espiritual mirando a los ojos a Beomgyu. Beomgyu termina de comprobar el estado de sus pupilas y retrocede a una distancia normal y, tras acariciar una sola vez la cabeza de Taehyun, le cuenta una historia horrible que rellena el inexplicable vacío de su cerebro.

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Capítulo 23. Cuando nadie más puede verEn la tenue oscuridad de un pequeño estudio de baile un tigre hambriento golpea sin cesar un saco de boxeo. Sus fuertes piernas lo dejan balanceándose sin cesar y los puños todavía lo alcanzan incluso si va muy lejos. No hay música, solo se escucha su respiración fuerte, el sudor bajando desde la frente hasta la línea de la mandíbula y hacia la camiseta empapada. Beomgyu todavía no ha sido capaz de pasar del hecho de que drogaron a Taehyun, no hay forma de limpiar la toxicidad que llena su maldito cerebro. Ha perdido la cuenta del tiempo que lleva haciendo esto en la oscuridad de una madrugada desierta, pero en su cabeza persiste la imagen de Taehyun. Taehyun llena por completo cada esquina de su mente torturada y Beomgyu no sabe cómo salir. Taehyun en la noria, Taehyun llorando, Taehyun vomitando de rodillas, Taehyun diciéndole que pare, Taehyun aprendiendo a bailar en esas colchonetas en las que nunca ha dejado de haber gente. Beomgyu golpea fuerte, necesita descargar lo idiota que fue diciéndole a ese niño que lo ayudara a arreglar el último desastre de actuación.Beomgyu cierra los ojos, no puede parar todas esas imágenes de Taehyun sonriendo, de Taehyun viéndose bonito, de lo brillante que se ve esa hora que comparten en actuación bailando delante de todo el mundo. Taehyun se ve bien, Taehyun le dijo una vez más que aceptaba todo esto, pero Beomgyu se pregunta a dónde más va a ir Suwoon, si simplemente no puede ir ahora mismo a por su cabeza y abrírsela en dos. Sin aire, frena el incesante balanceo del saco de boxeo y camina hacia el espejo y cuando ve su reflejo tiene unas ganas enormes de estampar el puño contra el cristal, pero al final solo le da la espalda y alcanza su botella de agua. Beomgyu solo tiene que calmarse, alejarse otro poco de Taehyun. Le gustaría escapar de Kiwoo e ir a Seúl, el tigre se está descontrolando más de lo que puede retener porque tiene mono. Beomgyu simplemente tiene demasiadas adicciones y cuanto más se acerca a Taehyun más las necesita.Se acerca al saco de nuevo, su cerebro está tan lleno que no es capaz de pensar un maldito plan para acabar esto. Beomgyu lleva un tiempo preguntándose por qué no puede adelantarse a los movimientos de Suwoon, por qué siempre tiene que perder primero y encargarse del Taehyun que han dejado. ¿Drogarlo?, se pregunta de nuevo. Eso es ir demasiado lejos, Suwoon. Demasiado lejos. Cuando sus brazos están chillando desesperadamente que pare, Beomgyu tiene la cabeza lo suficiente fría y despejada para repasar los movimientos de Suwoon y lo cierto es que no le gusta lo obsesivo que se está volviendo. Piensa que tampoco le gusta su propio comportamiento dulce y relajado, se llama estúpido a sí mismo por olvidar cómo ser la bestia que su hermano educó.Yeonjun. Beomgyu lanza un puñetazo salvaje contra el saco y le pregunta a su mente por qué tiene que hablar de eso. Taehyun se va a convertir en Yeonjun y vas a perder a Taehyun como perdiste a Yeonjun. ¿Es que no puedes hacerlo mejor? Beomgyu sabe que esa es la voz de su hermano metida hasta el tuétano en sus huesos y siente tanto descontrol que casi, casi estrella el puño en el espejo, pero alguien está tocando en la puerta y Beomgyu se queda completamente quieto. Es lo suficientemente inteligente para darse cuenta de que en ese estado de completo descontrol no puede recibir a Taehyun. Los golpes cesan después de un rato, Beomgyu se queda mirando la puerta.—¿Hyung? ¿Te apetece comer helado?Beomgyu se tira del pelo, Taehyun está volviéndolo loco, no hay forma de que reciba su maldita dulzura e inocencia ahora, pero Taehyun se ha convertido en su adicción favorita, así que necesita abrirle, lo necesita de verdad y no puede pararlo. Beomgyu no es del todo racional cuando se trata de Taehyun, tal vez esa es la razón por la que todavía no ha sido capaz de pensar nada para parar a Suwoon. Camina despacio hacia la puerta, las alarmas de Taehyun nunca funcionan cuando se trata de Beomgyu, así que nada le está avisando de la auténtica bestia que se está acercando desde el otro lado de la puerta y Taehyun no sabe qué debería hacer con ese pelinegro que está justo enfrente. Taehyun ya no tiene alarmas, pero todas sus neuronas le dicen que debería largarse de ahí, cualquiera podría ver lo que significa el estado salvaje en el que se presenta Beomgyu.—La verdad es que me preguntaba si podríamos practicar algo más ahora —se sincera Taehyun sin ser capaz de mirar a los ojos a Beomgyu—, pero creo que es mejor si seguimos mañana.Taehyun deja el helado a los pies de Beomgyu y tiene toda la intención de irse, Beomgyu nunca le dará miedo, pero incluso aunque es su crush Taehyun puede ver lo peligroso que es Beomgyu ahora. Taehyun está viendo algo que no le gusta del todo y casi entra en pánico cuando Beomgyu coge su muñeca, pero Beomgyu la coge con sorprendente delicadeza. Por mucho que intente ir en contra siempre acaba siendo débil con Taehyun.—¿Puedes quedarte? —pregunta Beomgyu controlando su fuerza.Taehyun lo mira a los ojos. Beomgyu nunca le haría daño, pero hay tantas cosas que parecen no estar bien en él que Taehyun no sabe si realmente quiere quedarse en un estudio pequeño con ese tigre hambriento y, a pesar de todo, Taehyun no ha visto el peor lado de Choi Beomgyu.—No creo que sea buena idea estar ahora de noche en un estudio pequeño contigo, hyung —dice Taehyun tranquilo y se sorprende de sí mismo. Las cosas no solían ser así.Beomgyu no quiere soltarlo, lo necesita tanto, pero aunque nada de su relación haya sido normal y sano Beomgyu no lo obligaría a hacer algo que realmente no quiere hacer, así que despacio abre la mano y recoge el helado del suelo.—Gracias por el helado. Hasta mañana —dice entrando en el estudio.Y Taehyun se cuestiona si de verdad debería dejarlo solo en ese estado.—¡Beomgyu-hyung!Taehyun cruza el umbral y abraza a Beomgyu aceleradamente. Taehyun se ha dado cuenta de que abandonar a Beomgyu no es lo correcto. Las cosas nunca fueron sanas en primer lugar, piensa estrechando la espalda sudada del pelinegro.—Está bien si no quieres estar aquí, Taehyun —dice Beomgyu con un tono suave. Beomgyu no lo está tocando.Taehyun sacude la cabeza y se separa un poco. Quizá sea mejor separarse un poco más cuando el chico que acelera su corazón está tan guapo tan cerca tan surreal como todas las otras veces.—Nunca te pregunté tu sabor favorito de helado, así que compré una tarrina con cuatro sabores diferentes —dice alejándose un poco más y entonces ve el saco de boxeo. Taehyun se pregunta qué más necesita Beomgyu para parecer incluso más el chico malo de una película.—Eres un chico inteligente —responde Beomgyu juguetón yendo a encender la luz.A pesar del aspecto salvaje de Beomgyu, el tiempo transcurre con Taehyun rellenando el supuesto informe y Beomgyu riéndose un poco con cada pregunta, con la timidez del niño bonito, con su vergüenza y sus mejillas rosáceas y, mirándolo, Beomgyu se pregunta si no puede hacerlo mejor por él, si no puede hacer de esta la última guerra. Beomgyu se pregunta por qué no pudo enfrentarse apropiadamente a su hermano aquella vez, por qué simplemente dejó que fueran a por Yeonjun, alejándolo de él para siempre, y Beomgyu entiende que solo era un crío desordenado, pero ahora es un tigre adulto y puede hacerlo mejor, realmente tiene ganas de hacerlo mejor por ese pelirrojo que vino aquí para cumplir un sueño y fue arrastrado a una pesadilla interminable. Mirándolo también piensa que Taehyun no va a saber que este helado es lo más decente que ha entrado en su estómago en los últimos días y agradeciéndolo sonríe.Mirándolo, Taehyun se pregunta por qué esa horrible persona tuvo que enterrar la dulzura de un chico muy normal bajo el aspecto de un tigre fuera de este mundo, un príncipe surrealmente guapo y siempre distante pero en todos lados, siempre inexplicablemente lejos pero jugando a ser un gato dulce cuando nadie más puede ver. Taehyun se pregunta por qué Beomgyu no puede ser de esta forma siempre, por qué ser normales solo les trae problemas, por qué Beomgyu fue condenado a vivir esta pesadilla de la que nunca ha intentado salir. Taehyun no entiende cómo Beomgyu le ha seguido las peleas a ese hombre sin pararse a preguntarse si eso conduce a algo. Mirándolo, Taehyun también piensa que esos ojos cerrados y esa risa fuerte le están ayudando a olvidar que todavía no ha vuelto a hablar con Kai y olvidándolo un rato más se lleva la última cucharada de un sabor que Beomgyu adora.+×+Los ojos de Taehyun vagan sin poder detenerse en un sitio fijo, todo de la cara preciosa que tiene tan cerca le fascina, ¿por qué siempre le fascina como la primera vez? Taehyun observa con detalle los pendientes, el pendiente largo y los piercings, el pelo ondulado. Está tan guapo que Taehyun no puede diferenciar si lleva maquillaje o no. Beomgyu hace una sonrisa que conoce bien, a medias traviesa y a medias burlándose de él, Taehyun quiere rodar los ojos y dejar de mirarlo, pero simplemente no puede. Beomgyu sonríe un poco más cuando la intensidad del rojo va aumentando en las adorables mejillas de Taehyun. Taehyun se muerde el labio, no quiere suspirar por algo tan tonto, pero lo cierto es que no tiene nada de tonto que ya no queden botones por deshacer en su camisa. Beomgyu sonríe un poco más burlón que travieso, le hace gracia lo poco relajado que está Taehyun cuando acaricia sus hombros retirando la camisa. Le dice algo bonito, le dice que lo mire a los ojos y al fin los de Taehyun encuentran algo en lo que quedarse fijos. ¿Cómo escapar de esas estrellas tan brillantes que siempre lo miran de forma tan profunda? Desde la forma de sus ojos de tigre pasando por las largas pestañas hasta todas las emociones que llega a sentir viniendo de ellos. Beomgyu le acaricia la mejilla con el pulgar, le encanta esa tonta devoción de Taehyun. Se inclina hacia su cuello para besarlo en un gesto de pura dulzura líquida y Taehyun al fin cierra los ojos, el calor de Beomgyu es agradable.Pero entonces Taehyun se encuentra a sí mismo chillando y un dolor atroz dispara calambres hasta su hombro, se aparta asustado sin comprender tambaleándose y sus ojos se vuelven grandes cuando la sonrisa más fea de Jing se despliega ante él y en sus ojos hay esa mirada monstruosa y depravada. Taehyun intenta salir corriendo, pero Jing lo agarra con violencia y loco de hambre lo arroja sobre la mesa y un pánico tan atroz como el dolor de cada uno de sus huesos inunda a Taehyun, que no puede comprender y solo chillar.Pero en realidad Taehyun no está chillando, no puede hacer nada de ruido en su pequeño escondite cuando se despierta de su horrible pesadilla y está tan alterado que no puede controlar todo lo que su cerebro se agita de un lado a otro. Cierra los ojos, aprieta los puños, necesita calmar la ansiedad y su respiración disparada, pero no importa si las palmas ya duelen, no consigue frenar esto. Taehyun se siente muy perdido ahora mismo y mínimamente calmado se pone en pie y sale de su escondite. Se pregunta si debería seguir llamándolo escondite cuando Beomgyu lo encontró. Con pasos temblorosos y nada seguro abandona las instalaciones deportivas y cuando mira hacia el edificio residencial un terremoto sacude hasta la última de sus células. Taehyun se siente completamente aterrado. Era un sueño, pero su cuello duele de una forma muy real. Tiene un miedo atroz, pero en la residencia está el único lugar en el que quiere estar ahora mismo. Beomgyu le dijo que esa madrugada no estaría en el estudio, así que solo le queda un único lugar donde sentirse a salvo.Mirando a todos lados preso de una paranoia muy normal entra en la residencia de nuevo y quiere correr desesperadamente como un loco hacia ese pequeño mundo donde va a sentirse bien, pero tiene miedo de que si hace ruido, el monstruo de su pesadilla vendrá a por él, así que extremadamente alerta pisa cada escalón hasta el piso superior.  Taehyun sabe que Jing tiene ojos en todos lados, así que sus manos sudan litros cuando abre la puerta de la pequeña habitación donde solo ha estado dos veces y siempre con Beomgyu y cuando se sienta en la cama todo se siente en calma. Taehyun suelta mucho aire, inspira de nuevo, abre despacio las manos y mira hacia la puerta y sorprendentemente no se siente inquieto, de hecho, tiene la absoluta certeza de que nadie va a entrar, entonces mira alrededor. La misma habitación pequeña y vacía de las otras dos veces pero Taehyun sigue sintiendo que le pertenece a alguien. A Taehyun le sigue fascinando la forma diferente en que se abre, en que es totalmente uno de esos mundos fantásticos que están tan escondidos. Cierra los ojos, se acuerda de la noria, y muy despacio se echa en el colchón. Desbloquea el móvil, se queda mirando esa foto de él y Kai que tiene de fondo y piensa que debería volver a Seúl. Las cosas han cambiado un poco. Y Taehyun quiere enseñarle eso.Navega por su móvil, se siente seguro pero con cero ganas de dormir. Lo bloquea y lo deja sobre su estómago, piensa un poco, lo coge de nuevo, se queda mirando el chat con Beomgyu. Si lo piensa, es increíble tener su número, compartir mensajes, es increíble todo lo que está pasando. Taehyun es consciente de que en realidad no está viviendo ningún sueño, pero aun así todas las cosas con su crush están ahí y se sienten tan mágicas como si fueran personas normales. Taehyun todavía no ha podido superar ese momento en la noria y no cree que pueda hacerlo alguna vez. Las palabras de Kai vuelven a su cabeza y su dedo tiembla sobre el icono de llamada. ¿Por qué no puedo hacerlo?, se pregunta con los ojos clavados en el emoji del oso de peluche, no hay ninguna razón por la que no pueda hacerlo. Presiona el icono con los ojos cerrados y se lleva el móvil al oído. Las cosas son diferentes, Kai. Y Taehyun sinceramente desea que pudiera verlo.—¿No puedes dormir? —escucha en su oído y al principio Taehyun se asusta, pero luego hace una sonrisa larga. Inesperadamente está jodidamente encantado con eso que ha oído.—No —Taehyun estaba a punto de decir que tuvo un mal sueño, pero pensándolo mejor no tiene derecho a decir algo como eso—. Perdón, no quiero molestarte.—No, está bien.Taehyun se eriza entero cuando escucha a Beomgyu gruñir y luego viene algo que suena como a sábanas, como si estuviera girándose. Taehyun se muerde el labio, está contento, está sintiéndose un chico tonto. Ya no queda nada de una horrible pesadilla en su cerebro tranquilo.—¿Fue demasiado malo? —pregunta Beomgyu.Taehyun se pregunta si es tan fácil de leer.—No —miente Taehyun y lleva un brazo a la nuca—. ¿Por qué estás despierto?—Porque creo que puedo decir que duermo peor que tú —Beomgyu lanza una sonrisilla antes de enterrar la cabeza en la almohada.—¿Tú también tienes malos sueños?Taehyun se muerde el labio, se siente tan revolucionado que le cuesta no sonar emocionado, le cuesta mucho parar de sonreír como un chico que está hablando con la persona que le gusta.—Siempre tengo de esos —responde Beomgyu y echa un vistazo a la hora, después empuja la cara de nuevo contra la almohada. Beomgyu está muy cansado de que Taehyun no pueda dormir como las personas normales—. ¿Quieres hablar?El corazón de Taehyun deja de latir por un segundo muy, muy largo y juraría que hasta el último de sus huesos se ha derretido con el tono dulce que ha usado Beomgyu. Quizá es la hora, la hora tiene que ser la explicación para esa combinación de voz grave y tono dulce, pero ninguna explicación puede resetear a Kang Taehyun y hacer que vuelva a la vida.—Intenta pensar en algo bueno, mira algún vídeo, eso lavará la pesadilla —sigue Beomgyu cuando Taehyun no responde—. De hecho, creo que tengo algo para ti.Taehyun frunce el ceño, mira confuso hacia el techo.—¿Qué hay de ti? —pregunta en el largo silencio— ¿Eso te ayuda? ¿Puedo hacer algo? Siento haberte llamado a las-—Shh, cállate Taehyunie —lo corta Beomgyu y hay algo tan especial en su tono que Taehyun se sonroja tontamente—. No hay nada que haya sido como un sueño en mi vida, así que puedo sobrevivir una noche más.Taehyun cierra los ojos. ¿Por qué, a pesar de todo, Beomgyu es tan dulce? ¿Por qué lo trata de esta forma cuando no ha hecho nada para merecerlo? ¿Por qué Beomgyu-hyung es tan especial conmigo? Taehyun recuerda las primeras veces, la indiferencia que no podía comprender y se arrepiente mucho de ese comportamiento infantil. ¿Cómo iba a acercarse a mí si podían matarlo? Beomgyu está perdido en recuerdos que debería superar, tal vez no es cierto que nunca hubo sueños, quizá es que hace tanto que se convirtió en una pesadilla que ya no se acuerda de lo dulce que se sentía. Sueños, piensa mirando hacia algún rincón de su habitación. Taehyun es como un sueño también.—Quizá deberías intentar dormir ahora —pronuncia Beomgyu en voz baja.Taehyun asiente dejándose llevar por la dulzura que ha fundido todo el camino desde su oído hasta su corazón débil.—¿Podrías dormir tú también? —pregunta girándose hacia un lado y encoge las piernas.—A veces es mejor estar despierto. Intenta dormir, buenas noches, hasta mañana.Taehyun quiere añadir algo más, intentar hacer algo por Beomgyu, intentar reconfortarlo aunque sea un poco, pero finalmente solo dice buenas noches y baja el móvil después de que Beomgyu cuelgue y Taehyun quiere llamarlo de nuevo, se siente un niño inútil que nunca paga de vuelta cuando tiene un mensaje nuevo de Beomgyu y es una maldita foto, una jodida y preciosa foto de Beomgyu que Beomgyu le envió hace un rato. Taehyun rebobina la conversación y se pregunta si esto es lo que Beomgyu puede hacer por él para lavar sus pesadillas. Definitivamente Taehyun no va a superar esa fotografía en toda la noche, Beomgyu es tan radiante que no hay espacio para las pesadillas. Taehyun pierde la cuenta del tiempo que se queda admirando la imagen y, cuando cierra los ojos, en su cerebro se ha grabado una copia fiel de un chico precioso escondido entre los reflejos del sol poniéndose en una playa.+×+Los adorables aullidos de Taehyun suenan en cada centímetro del estudio y Beomgyu se acerca corriendo mientras se lleva el pelo hacia atrás. Taehyun mira hacia él en cuanto ve que le ofrece la mano y a pesar del golpe todavía puede quedarse tonto con que la chaqueta esté deslizándose por el brazo del pelinegro.—¿Estás bien? —pregunta Beomgyu preocupado poniendo en pie al pelirrojo.Taehyun asiente y se masajea las rodillas, después sonríe y coloca adecuadamente la chaqueta de Beomgyu, haciendo que sonría él también.—Quizá te lanzo con demasiada fuerza —comenta Beomgyu yendo a bajar el volumen de la música.—No, creo que sigo sin colocar bien las piernas —dice Taehyun caminando hacia el espejo, donde dejaron las botellas de agua.Esta madrugada es muy diferente de aquella noche en la que Beomgyu realmente podría haberlo comido, así que están practicando la coreografía. Beomgyu nunca esperó que Taehyun se lo tomara tan en serio y el resultado es que ya ha perdido la cuenta de las veces que Taehyun ha salido volando.—¿Podemos hacerlo al revés? —pregunta Taehyun entre trago y trago.Beomgyu asiente y sigue echándose el pelo hacia atrás. A pesar del empeño de Taehyun, Beomgyu suda más que él y la verdad es que el calor concentrado en ese pequeño estudio se ha vuelto un poco insoportable. Taehyun camina hacia él y sin que Beomgyu vea ningún rastro de duda en sus ojos se coloca a su espalda y deja caer las manos en sus caderas.—Creo que puedo levantarte —dice Taehyun y Beomgyu se sorprende, pero le deja intentarlo.Cuando Beomgyu se ve a sí mismo dejando de tocar suelo, se pregunta cómo es que Taehyun no usó esto ninguna vez todas esas que lo golpearon. Mirándose en el espejo y sobre todo mirando al pelirrojo a través de él se coloca en la postura que Taehyun todavía no consigue realizar y Taehyun, sosteniéndolo, se fija en cada detalle. Beomgyu no cree que ninguno de esos tontos locos de actuación lo intenten tan en serio, pero empieza a creer que simplemente Taehyun ha encontrado algo que le gusta mucho.—Lánzame —pide Beomgyu todavía con los ojos clavados en Taehyun.Taehyun deja de grabar en su cerebro la posición de las piernas de Beomgyu y se pone recto, lo levanta por tercera vez y el movimiento que no logra ejecutar se desarrolla en cadena frente a sus ojos maravillados y Beomgyu hace un aterrizaje perfecto y desde ahí le sonríe a Taehyun y todavía sonriendo se acerca y siendo travieso toca su cuello en un roce casi fantasma antes de ponerse a su espalda. Taehyun, paralizado, se pregunta qué ha sido eso. Hay algo bajando peligrosamente por su espalda hasta sus caderas y Taehyun se da cuenta de que hace demasiado calor esa madrugada.—Mira hacia el espejo —ordena Beomgyu un segundo antes de colocar la mano en la cadera de Taehyun y a continuación baja por su muslo.Taehyunie está a punto de decir que no, no hay forma de que pueda con este Beomgyu esta noche. Beomgyu, con una sonrisa traviesa que no puede parar, manipula al pelirrojo como quiere durante unos minutos que se hacen insoportables para un Taehyun demasiado joven para jugar de esta forma.—Mantén la postura —ordena de nuevo Beomgyu.Taehyun se mira a sí mismo en el espejo, cierra los ojos e intenta no pensar en el hormigueo que recorre sus piernas hasta el punto de hacerlo temblar. Sus mejillas están insanamente rojas. Beomgyu se sitúa apropiadamente y Taehyun no puede con su respiración agitada tan cerca, está poniéndose más cachondo de lo que puede esconder. Beomgyu deja caer gentilmente las manos en sus caderas y Taehyun intenta mentalizarse para el movimiento.—¿Estás listo? —pregunta Beomgyu cerca de su oído.Beomgyu no sabe cómo parar de jugar con Taehyun, Taehyun no debió tomarse esto tan en serio. Cuando asiente, Beomgyu lo lanza y corre a continuación para intentar frenar su caída, pero Taehyun consigue desarrollar el movimiento de la forma correcta e incluso aterriza, pero el aterrizaje es débil y Taehyun pierde el equilibrio, pero Beomgyu coge sus muñecas y lo atrae hacia él y Taehyun casi no puede pararse a sí mismo de besarlo. Beomgyu, sosteniendo amablemente sus muñecas, lo mira a los ojos y Taehyun se deja llevar por esos ojos maquillados que lo miran como si mirara una maravilla por primera vez.—¿Quieres descansar un rato? —pregunta Beomgyu en voz baja.Taehyun no encuentra voz en su garganta para responderle, no sabe salir de la magia que crea Beomgyu cuando está tan insanamente cerca. Asiente y Beomgyu libera sus muñecas, pero entonces lleva una mano a su carita de niño y le acaricia la mejilla con el dorso con una ternura que para Taehyun es demasiado. Todo este Beomgyu esta madrugada es simplemente demasiado. Taehyun cierra los ojos y a Beomgyu casi se le va hasta la última neurona cuando Taehyun está ahí enfrente tan relajado, tan seguro y tranquilo. Taehyun a menudo se pregunta por qué toda esta dulzura es para él, pero la verdad es que Beomgyu no encuentra otra forma de tratarlo y Beomgyu sabe que no debería relajarse tanto, así que de alguna manera es capaz de escapar de la magia de este momento y alejarse de Taehyun.Comentan la coreografía un rato sentados contra el espejo, Beomgyu le pregunta por qué lo hace tan en serio y Taehyun responde que realmente le gusta esto de bailar, Taehyun le pregunta por qué siempre baila de noche y Beomgyu responde que no puedes mejorar si estás durmiendo. Pasan un rato en silencio, después se entretienen cuando Taehyun comenta algunas anécdotas de una vida que solía ser perfecta y Beomgyu llega a llorar de lo divertido que le parece, tanto que le empieza a molestar en sus ojos maquillados e intenta limpiárselos con el puño de la chaqueta, pero solo acaba manchándolo.—¿Puedo ayudarte? —pregunta Taehyun siguiendo el movimiento del brazo de Beomgyu que baja hasta las piernas de nuevo. Él también ve el puño manchado.Beomgyu se deja hacer y Taehyun intenta controlar el temblor desquiciado de su mano cuando aproxima el índice a los ojos siempre encantadores del tigre. Beomgyu guiña el ojo y Taehyun intenta limpiar el párpado para que no le moleste, pero algo frustrado se detiene.—¿Puedes cerrar los ojos? —pide y Beomgyu obedece tan fácil que lo abruma un poco.No hay nada más extraño que acariciar los párpados de otro chico en la soledad de un pequeño estudio de baile y Taehyun siente un poco que no tiene sentido, pero Beomgyu recibe muy bien el tacto cuidadoso del pelirrojo, que de vez en cuando le pide que abra los ojos para comprobar si le sigue molestando.—Creo que ya está —dice finalmente.Beomgyu abre despacio los ojos y Taehyun sonríe con cierta timidez, mirando enseguida hacia abajo. Beomgyu extiende el brazo y muy despacio reparte caricias llenas de afecto por su cabeza. Taehyun cierra los ojos. Después, dejan pasar otro momento de silencio y Taehyun empieza a encontrar paz en esos instantes en los que deja de cuestionarse si las cosas tienen sentido o no, si significan algo o no. En Daegu las cosas nunca han tenido sentido. Cuando mira a Beomgyu, lo ve bostezar de nuevo y Taehyun se ríe un poco: Beomgyu no ha dejado de parecer un gatito adorable los últimos diez minutos, cerrando y abriendo los ojos despacio y agitando los brazos cada vez que abre la boca. Taehyun se levanta para apagar el equipo de música y la luz y se sienta al lado de Beomgyu de nuevo, pero Beomgyu apenas deja que se acomode porque coge sus hombros y lo tumba en sus piernas.—¿Buenas noches? —pregunta Taehyun a medias sorprendido y a medias gracioso.Beomgyu asiente y hace un bostezo más largo, al abrir sus ojos de gato cae directo en los de Taehyun y gentilmente le acaricia la frente.—Buenas noches, Taehyunie —pronuncia dejando al tigre atrás por completo.—Buenas noches, Beomgyu-hyung.Taehyun sonríe y cierra los ojos y piensa que, a veces, cuando nadie más puede ver, las cosas simplemente son diferentes y no significan nada y entonces será de día de nuevo y comenzarán a preguntarse si algo de anoche estuvo bien, pero ahora, en este momento, es una de esas noches surreales en la que nadie puede ver a dos chicos normales durmiendo en paz en un estudio de baile cerrado.

----- CHAPTER BREAK -----

Capítulo 24. Animales distantesBeomgyu vaga por su casa como un fantasma, está muy seguro de que si se encuentra a su madre probablemente no la reconozca y pase a su lado sin verla siquiera. Beomgyu a veces se pregunta cuánto tiempo hace que no la ve, pero tampoco importa, incluso cuando podía verla ella siempre actuó como un fantasma. Inesperadamente su brazo tiembla un poco cuando está a punto de abrir la habitación de su hermano, cierra los ojos, se dice a sí mismo que no hay absolutamente nadie en esa casa, pero cuando abre la puerta se acuerda de los cristales rotos y de sí mismo corriendo desesperadamente intentando huir. Beomgyu respira, el olor en ese lugar es tan familiar que acaba rindiéndose a los recuerdos, se sienta en el suelo y sus pantalones se llenan de polvo. Alza los brazos hacia el techo y entonces se acuerda de Taehyun. Beomgyu creía que había conseguido dejar de pensar en él. Se levanta, necesita esconder la imagen de un niño pelirrojo por un poco más de tiempo, necesita cubrirse otra vez con la piel del tigre y dejar de ser tan débil. Porque matarán a Taehyun. ¿Recuerdas? Todavía hay sangre debajo de la ventana, hay una foto que asoma cerca de las patas del escritorio. Beomgyu se sienta en la cama, inhala de nuevo, abre el cajón de la mesita. <¡¡Quémalo!! ¡Quémalo, quémalo!> Se queda mirando el paquete de tabaco en su mano mientras su cabeza se llena de gritos. Beomgyu se pregunta si todavía puede hacerlo bien. Taehyun, pronuncia de repente.Por primera vez en muchos años hay humo de nuevo en una habitación abandonada.+×+Taehyun no tiene ninguna intención de entrar en casa, solo está vagando por las calles de Seúl, sintiéndose raro. Taehyun no sabe cómo caminar como una persona normal, se acostumbró demasiado rápido a tener miedo y a estar alerta, pero en el fondo de su cerebro sabe que Seúl es diferente, Seúl es real y tiene sentido, nadie va a echar a correr hacia él. Cierra los ojos, sonríe débilmente al acordarse de su primera vez en Daegu. Las cosas han cambiado un poco. Taehyun no deja de hablarle al Kai de su cabeza acerca de cambios, pero la verdad es que todavía no ha sido capaz de mentalizarse para hablar con el Kai de la vida real. Taehyun se está ahogando, estas últimas semanas en Daegu han sido como una soga alrededor de su cuello, si lo piensa ni él mismo sabe cómo ha sobrevivido después de que lo drogaran, después de la noria. No tener a Kai es asfixiante también, pensar en cómo discutieron hace que quiera llorar. Taehyun se detiene frente a una máquina expendedora, se limpia los ojos, se está haciendo tarde, pero las noches de Seúl nunca podrían darle miedo. Taehyun también necesitaba volver a Seúl para pensar acerca de Beomgyu, de las noches en el estudio, del chico al que por primera vez está conociendo. Por primera vez Taehyun se pregunta si estuvo bien decirle que sí una vez más. ¿De verdad es esto lo que quieres hacer?, le pregunta el Kai de su cabeza. ¿De verdad no puedes simplemente parar, pasar el resto de los años viviendo una vida normal? ¿De verdad necesitas a ese chico? Taehyun se detiene en lo alto de un puente, mira a su querido Seúl, su paraíso, y piensa en el tigre que conoció en Daegu y con ojos entrecerrados se cuestiona por primera vez por qué Beomgyu, por qué quiere seguir incondicionalmente a su lado y por su cabeza pasan esas veces en las que lo secuestró, la lavandería, las veces que huyeron, la noria, el tteokbokki, actuación. Porque no hay nadie como él, responde al fin y sigue caminando con un corazón que late en quietud.+×+—¿Qué haces viendo eso? Apágalo.Beomgyu se sobresalta, el tigre estaba durmiendo tranquilo una calurosa tarde de domingo, no esperaba que nadie fuera a verlo pero ahora Jimin está justo detrás de él con una cara que dice que si no le hace caso le romperá el televisor. Muy despacio, Beomgyu coge el mando y pausa la cinta, después mira a Jimin.—Quítalo —ordena de nuevo Jimin pronunciando cada sílaba de forma separada.Beomgyu no le hace caso, solo lo mira impasiblemente, pero cuando Jimin camina furioso hacia el televisor con toda la intención de sacar la cinta y partirla en dos Beomgyu pulsa el botón de apagar y Jimin se detiene, se gira y lo mira a los ojos de brazos cruzados.—¿Por qué estabas viendo eso? —pregunta con el mismo tono oscuro y agresivo de las veces anteriores.—Sabéis que las veo —es todo lo que responde Beomgyu porque en verdad no le importa.—¿Por qué ahora? Voy a atarte ahora mismo si piensas volver a Seúl.Beomgyu suspira, se rinde, echa la cabeza hacia atrás y apoya la nuca en lo alto del respaldo. Jimin lo observa en silencio, sus ojos serios pasan por los brazos no tan blancos de Beomgyu y hace una mueca de desagrado, se acerca y se sienta a su lado quitando el móvil que Beomgyu no se molestó en coger las diez veces que lo llamó.—Beomgyu —pronuncia Jimin con cariño y despacio coloca su mano en el antebrazo herido de Beomgyu—. Kiwoo dice que estás ignorándolo. ¿Qué estás pensando?Inesperadamente Beomgyu se mueve hasta encogerse sobre el regazo de Jimin, que comienza a acariciar su pelo ondulado por defecto y piensa que Beomgyu se ve realmente pequeño y herido, se pregunta por qué tuvo que quemarse de nuevo y ponerse a ver esa cinta en la que unos hombres entraron salvajemente por la ventana de la habitación de su hermano. Jimin quiere vomitar cuando recuerda ese día. Jimin a menudo se pregunta cómo una persona tan vil puede existir tan cerca de ellos. Al igual que Kiwoo, muy a menudo se pregunta por qué el mayor de los Choi se convirtió en un villano que ni siquiera puede encontrarse en las películas.—Quiero rendirme —pronuncia Beomgyu débilmente. Jimin baja los dedos hasta el hombro y le acaricia el brazo de forma lenta y reconfortante.—Podemos matar a Suwoon, Beomgyu, podemos hacerlo por ti —asegura Jimin totalmente serio. Para los chicos de Daegu hablar de matar es ir completamente en serio. Saben que podrían hacerlo, simplemente llevan demasiado tiempo queriendo hacerlo—, pero entonces tu hermano vendrá aquí y no... Kiwoo no quiere que te enfrentes a él, Beomgyu. Sabes que no podrías ganar.Beomgyu asiente, frota la mejilla contra las piernas de Jimin. Jimin se pregunta qué debería hacer con el cachorro que está refugiándose en su regazo, hace demasiado tiempo que no veía al Beomgyu más humano, al chico de verdad que quedó enterrado bajo la piel de un tigre.—Si no puedo hacer nada cada vez que Suwoon va tan lejos, entonces debería rendirme, pero alejarme ahora no tendría sentido, Suwoon simplemente abusaría de él y Taehyun no podrá vivir después de eso. Suwoon solo quiere hacerle lo peor y no puedo pararlo y no puedo hacer nada pero rendirme tampoco sirve de nada. Quiero matarlo, quiero que pare, ¿por qué tengo que seguir aguantando? Quizá la próxima vez no encuentre a Taehyun, quizá no pueda seguir salvándolo. ¿Por qué tengo que parar de acercarme a él? Suwoon va a hacerle daño igual me aleje o no. ¿Y si fuera a Seúl? Quiero parar esto, Jimin.Jimin escucha en silencio el lamento prolongado de un tigre herido y comprende que Beomgyu simplemente está perdido, no tiene ni idea de la dirección que debería tomar y todas las cosas que dice tienen sentido. Realmente el único camino es matar a Suwoon, piensa enredando los dedos en el pelo suave de Beomgyu. Pero podemos seguir aguantando, Suwoon en verdad no tiene tan fácil acercarse a Taehyun.—No vayas a Seúl, quédate aquí, Beomgyu-yah —pide Jimin y acaricia tenuemente su mejilla—. Vamos a superar esto, te lo prometo, te prometo que a Taehyun no va a pasarle nada. Sabes que puedes estar cerca de él, ahora ya todo da igual.—Van a destrozarlo —susurra Beomgyu con los ojos perdidos en algún lugar de la alfombra—. Van a cogerlo y destrozarlo delante de mí.Jimin susurra que todo estará bien, que no se aleje de Taehyun, que es el único al que necesita. Jimin sabe que todo eso es mentira, que solo es peor, que solo está hundiendo a Beomgyu en la adicción para olvidar todas las demás. Al igual que Kiwoo, desearía que Beomgyu nunca hubiera tenido que vivir esto, desearía que pudiera acabarse. Beomgyu cierra los ojos, le gustaría tanto alejarse de Taehyun, le gustaría dejar de pensar en él, dejar de necesitarlo tanto, tanto. Beomgyu quiere parar de recordar a su persona favorita ensangrentada y rota en el suelo, pero se rinde porque eso es algo que jamás se ha ido de su cabeza. Taehyun, piensa adormilado. Quiero hacerlo mejor por ti, Taehyun. Pero siempre me lo quitaron todo, todo. Todo.+×+Kai y Taehyun se miran a los ojos y son incapaces de reaccionar, es como si no reconocieran al otro. Por supuesto, no hay ningún cambio en Hueningkai, Taehyun solo está parado en la puerta de su casa porque sinceramente mirarlo a los ojos le ha recordado cuánto echaba de menos a su mejor amigo. Es diferente desde el punto de vista de Kai, quien intenta analizar qué es lo que está viendo. Sin escuchar su voz, Kai tiene la sensación de que está ante ese Taehyun que solía ser racional y maduro, hay algo en sus ojos tranquilos que le recuerda a esa época.—Hola —saluda Taehyun en primer lugar—. ¿Salías?Kai todavía se queda en blanco unos segundos más, luego se relaja y hace una sonrisa floja. Se le está haciendo raro no abrazar a Taehyun, realmente no hay nada por lo que deban tratarse como si se odiaran.—Taehyunie —pronuncia Kai y decide abrazarlo.Es cierto, discutieron, Kai fue cruel, pero Kai no sabe manejar estar en malos términos, ir por las malas. Taehyun corresponde, cierra los ojos, se siente un poco como que el mundo se ha parado por un rato. Al separarse, la sonrisa de Kai es un poco más auténtica y se hace a un lado, invitándolo a pasar.—Está bien si tienes que ir a algún sitio, puedo venir en otro momento —dice Taehyun sin moverse.—No, pasa, de todos modos todavía era pronto.Taehyun pasa entonces, respira hondo, al contrario que en Daegu aquí todo huele bien y es familiar y todo parece de algodón. Taehyun piensa que no hay forma de que nada de Seúl pueda hacerle daño alguna vez. Caminan en silencio hasta la habitación de Kai, Taehyun coge la silla del escritorio y Kai se sienta en la cama.—Lo siento —dice primero Kai—. Siento haber dicho las cosas que dije de esa forma, pero Taehyun, estoy preocupado. Me he dado cuenta de hay algunas cosas de tu relación con Beomgyu que no están bien y quería que lo vieras. Es peligroso si solo haces lo que él quiere y cuando él te deja.—La verdad es que no es así, Kai —Taehyun se pone nervioso de repente, la seguridad que lo acompañó por las calles de Seúl se ha quedado en la puerta de entrada—. Quiero decir, sé que parece totalmente eso, pero Beomgyu-hyung cuida de mí, de hecho fui yo el que le dijo que seguiría a su lado, él quería apartarme.—¿Por qué dijiste que sí? —pregunta Kai con un tono serio y busca los ojos de Taehyun.Taehyun mira a lo largo de todo el parqué, hasta llegar aquí tenía preparado exactamente lo que iba a decir, había ordenado todo lo que quería explicar, pero no puede encontrarlo ya.—Taehyun, incluso aunque cuide de ti, te apoyas demasiado en él. Te va a meter en cosas muy peligrosas. Por favor, dile que no. Todavía puedes vivir tranquilamente en esa escuela —insiste Kai.Kai necesita que le dé una razón sólida de por qué seguir a Beomgyu. A Kai no le vale que le diga que cuida de él y que es dulce, eso puede verlo él también, pero es que hay más personas que podrían tratarlo así. Taehyun está pensando que jamás podría vivir tranquilamente en Daegu, los ojos retorcidos de Jing aparecen en su mente y lo hacen temblar.—Le quiero —dice al final y se arrepiente un poco. Eso no es lo que tenía preparado.De repente su corazón late muy fuerte y Kai suspira.—Taehyun, no puedes hacerlo todo por amor, por favor, quiero que te des cuenta de que encontrarás a otra persona como Beomgyu y que no te meterá en tantos problemas. Todavía puedes parar esto. Incluso aunque le quieras, es mejor si paras esto.Taehyun no puede enfadarse, no va a protestar como un crío, está totalmente tranquilo y sabe que Huening tiene toda la razón del universo, al fin y al cabo Kai pasó por eso, sabe exactamente de lo que está hablando y Taehyun lo comprende, pero aun así tiene que ser Beomgyu.—No existe nadie más como Beomgyu —afirma y levanta la cabeza—. Existen las personas dulces, pero nadie como Beomgyu. Tiene algo, Kai, y nunca más voy a encontrar ese algo en nadie, tiene que ser Beomgyu. No me importa lo que pase, quiero ser capaz de sacarlo de la pesadilla que está viviendo, mis sentimientos no tienen nada que ver, quiero que tenga a alguien, quiero encontrar la forma de que esto se acabe. Y Kai, de verdad me gustaría que estuvieras ahí. No puedo vivir sin ti. Me estaba ahogando en Daegu sin ti.Kai mira a los ojos serenos de Taehyun, tan bonitos y tranquilos como los que siempre solía tener antes de ir a Daegu y empezar a tener miedo, inseguridades. Kai los cierra, necesita pensar. De verdad quería que Taehyun parara esto, todavía podía salir antes de acabar como él, pero Taehyun quiere seguir y quiere que esté ahí. Kai abre los ojos, los mejores amigos solo tienen un trabajo al que apegarse para toda la vida, así que se levanta y camina hacia Taehyun, lo pone en pie.—Nunca voy a dejarte solo, Taehyunie. Sin ti no sería la persona que soy ahora. Yo tampoco podría vivir sin ti.A continuación abraza a su mejor amigo y Taehyun sonríe con los ojos cerrados sabiendo todas las cosas que Hueningkai no ha pronunciado pero que están ahí. Muy bajito le susurra un gracias y se aferra a su espalda. Su corazón da pequeños botes sintiéndose cálido.+×+Kai se está ahogando un poco, hace demasiado calor y llega tarde, así que está avergonzado. Después de dejar a Taehyun durmiendo en su habitación, algunos pensamientos dan vueltas en su cabeza, cuestionándose cuánto tiempo podrá fingir que ha sellado este pequeño episodio y no guarda sentimientos nocivos que puedan estallar en el peor momento. Dongyoung no reconoce la cara angustiada del ángel que alcanza su mesa.—¡Hueningie! —exclama entre preocupado y alegre y lo abraza de inmediato.—Lo siento, surgió algo en casa —se disculpa Kai sentándose y pide un zumo frío.—No te preocupes, solo van dos cervezas —bromea Dongyoung—. ¿Es algo serio? No tienes buena cara.—No, no, es solo que hace mucho calor.Dongyoung sabe que le está mintiendo, la cara de Kai es demasiado seria para que realmente solo se trate del calor, pero lo deja pasar. A veces no es buena idea presionar a Hueningkai, los ángeles también pueden enfadarse. Comparten una media hora que poco a poco se va llenando de risas y buenos momentos, Kai nunca aceptó tomar algo los domingos pero le está sentando bien, todavía se cuestiona si dejar a Taehyun seguir adelante ha sido buena idea, Kai tiene sentimientos encontrados y casi se le escapa la verdadera expresión que debería tener una tarde horrible como esta pero entonces un olor ya familiar aparece a su alrededor como una nube rápida y Kai mira en todas direcciones confuso.—¿Os habéis puesto de acuerdo para darme plantón? Qué feo eso, Soobin-ah.—Estaba pensando justamente eso mientras no podía resolver la última pregunta.Dongyoung le hace burla a Soobin mientras este pide un té, así que Dongyoung se queja de que encima de que llegan tarde lo dejan bebiendo cerveza solo. Kai todavía está confuso cuando Soobin se sienta a su lado.—Hola —saluda Soobin con una voz extradulce y cuando sonríe, Kai piensa que quizá sí existan los seres sobrenaturales de los que tanto hablaba Taehyun.—Hola —saluda de vuelta y se avergüenza un poco por su cercanía.Cuando el té aparece, Soobin ya está hablando con Dongyoung y Kai se queda en silencio en una mesa de tres incapaz de escapar de los encantadores hoyuelos de un chico sorprendentemente real.

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Capítulo 25. Re: caminando hacia atrás—¡¡Taehyun!!Yuna se abalanza efusivamente sobre el pelirrojo en cuanto lo ve, haciendo que al menos diez personas se giren para mirar la escena de reencuentro. Taehyun no puede frenarla y después tampoco le dice que hace mucho calor y que lo está ahogando. En cambio le ofrece una sonrisa preciosa en cuanto se separan y Yuna lo abraza de nuevo.—¡No me dijiste que no vendrías el domingo! —exclama un poco enfadada y se cruza de brazos, pero no puede evitar sonreír un poquito cuando mira de reojo lo adorable que es Taehyun. Para Yuna es increíble haberlo extrañado tanto en solo tres días.—Iba a volver ayer, pero se me hizo tarde y no quería venir de noche —responde el pelirrojo y comienza a caminar arrastrando su maleta. Taehyun le ha cogido algo de cariño a pasear escuchando el ruido que hacen las ruedas—. ¿Qué tal en clase?—No te has perdido la gran cosa. ¡Escúchame! —exclama Yuna entusiasmada y clava el índice en el brazo de Taehyun, que se ríe encantado. Hay algo demasiado bonito en los dientes adorables y afilados que asoman— Vas a venir de compras conmigo.—¿Y eso?Taehyun se pregunta si es que Jimin y Yuna no se hablan otra vez, pero sonaría muy cruel decirlo en voz alta.—Por no venir ayer —dice Yuna frunciendo los labios como si estuviera enfadada, pero a continuación enlaza su brazo al de Taehyun—. Es verano, necesitas comprarte ropa bonita.Taehyun asiente todavía sonriendo, se siente extrañamente burbujeante y radiante, quizá porque es de día, quizá porque está en Daegu de nuevo a punto de volver a ver al chico que le gusta. Taehyun tiene cero intención de entrar en clase, quiere ir a actuación. Se pregunta entonces a dónde lo está arrastrando Yuna.—¿Quieres comprar algo? —pregunta Yuna ahora que se parado a comprar un batido.—No —Taehyun sacude la cabeza de forma adorable, su pelo rojo se mueve a un lado y a otro—, estaba pensando ir a actuación.Yuna lo mira espantada, hace un puchero y luego deja de mirarlo. Taehyun se pregunta si se ha enfadado de verdad.—Vale —dice Yuna de forma seca en el silencio incómodo.—¿Te has enfadado? —pregunta Taehyun algo tímido.Yuna recoge su batido y Taehyun, que está mirando al suelo, no comprende a qué viene el golpe que le da en el hombro.—¡Claro que no! Pero veo que soy una gran actriz. Pero ten cuidado, al parecer están liando una buena, no han dejado de sacar y meter cosas todo el finde.Taehyun sonríe, asiente y se va feliz con su maleta. Viéndolo Yuna hace una sonrisa un poco diabólica y se lleva la pajita a los labios pensando que Taehyun no sabe lo que le espera. Trastos no es lo único que ha visto Yuna este fin de semana. Con un corazón emocionado Taehyun empuja las puertas de su mundo fantástico favorito y se lleva el susto del día cuando hay literalmente un monstruo a punto de salir. El chillido que pega hace que gran parte de la sala mire hacia la entrada y el primero que va corriendo hacia allí es Kiwoo.—Qué, qué pasa —pregunta aceleradamente. Kiwoo tiene demasiados problemas como para encargarse de un accidente. Y entonces ve a Taehyun y su mundo se para.El mal llamado monstruo se quita la cabeza del traje y la chica que está dentro se disculpa al menos cinco veces antes de salir. Con el corazón desbocado Taehyun mira a Kiwoo y la sonrisa que hace podría paralizar a cualquier monstruo de verdad.—¡Kiwoo-hyung! —exclama yendo a abrazarlo.Kiwoo lo recibe entre sus brazos afectuosamente.—¿Cuándo has vuelto? —pregunta al separarse y aparta a Taehyun de la entrada. Hay todo un desfile que quiere salir.—Mmm ahora. ¿Qué estáis preparando?—Espera —dice Kiwoo y se aleja un poco para gritar un nombre—. ¡Cómprale un batido a Taehyun!Taehyun se avergüenza de inmediato. Kiwoo de verdad se siente como un hermano mayor.—Es una gran función que nos han endilgado. Es una colaboración con otras escuelas. Es horrible. Bueno, yo me tengo que ir, ya sabes, nunca nada puede funcionar bien —Kiwoo resopla por segunda vez y le da una palmada suave a Taehyun—. Puede que la música suene de repente a veces y haya mucha gente con trajes pesados. Ten cuidado.Taehyun asiente como un buen chico y pasea con su maleta como un turista en un mundo nuevo. Lo primero que hace es mirar hacia las colchonetas, se sentiría decepcionado si no hubiese nadie, pero como siempre hubo hay dos personas practicando patadas. Taehyun deja paso a una mujer con un vestido muy ancho y después pasa por debajo de una escalera que están transportando con una sonrisa rebelde. Taehyun se siente mejor después de haber ido a Seúl. Taehyun dijo que lo haría mejor por Beomgyu. La música suena de repente como Kiwoo advirtió, pero está tan alta que aun así se asusta, se queda quieto, hay demasiada gente circulando. Despacio, se acerca a las maquilladoras y habla con ellas, les pregunta si necesitan algo, Taehyun las ve muy ocupadas haciendo pruebas, pero todavía juegan un poco, una de ellas da un toque de brocha en las suaves mejillas del pelirrojo y le hace cosquillas, charlan sobre bálsamo de labios y otras cosas que aplicar cuando de repente en el escenario hay una colisión frontal terrible y la música se detiene.—No te preocupes, llevan así todo el finde —dice enseguida una de ellas y pasan a comentar qué maquillaje le sentaría bien a los bonitos ojos de Taehyun.Las colisiones se repiten a menudo, hay gente que enlaza los tobillos con los de otros en el cambio de formación y se caen, una chica casi se precipita del escenario. Taehyun está sentado tranquilamente en una de las cómodas sillas de los tocadores bebiendo su batido. Hay demasiada gente como para que le entren ganas de pulular y, de todas formas, está concentrado buscando a Beomgyu, pero no puede encontrarlo por ningún lado.—¡Kang Taehyunie! —exclama una voz femenina desde algún lugar y Taehyun se despide de las maquilladoras, se lleva su maleta hasta el otro extremo.Y cuando está pasando aproximadamente justo en frente del centro del escenario se tropieza con un cable grueso y la música se detiene abruptamente. Taehyun está preparado para disculparse, está convencido de que ha sido su culpa, pero entonces se queda enganchado de la persona que está en el centro del escenario en primera fila con los brazos en jarra mirando al frente como si buscara alguna respuesta. Taehyun no se da cuenta de que tiene la boca abierta, de que está parado delante de esa persona a una distancia insana. Beomgyu. Lanza su cabeza en medio de la confusión, pero Taehyun insiste y dice que no otro rato más, no hay forma de que esa persona sea su crush o Taehyun nunca estará bien después de esto.—¡Lo sentimos, lo sentimos! —exclaman en el escenario y tratan de llamar la atención de la persona que se ha quedado ida mirando al frente— Beomgyu, lo haremos nosotros solos a partir de ahora, lo sentimos, lo aprenderemos.Beomgyu. Como aquella vez. Taehyun sabe que tiene que avanzar y dejar de llamar tanto la atención parado en mitad de la sala, mirando como un idiota a Beomgyu, pero Taehyun acaba de aprender que es imposible que lo haga mejor por él, que alguna vez haga algo por él si Beomgyu es tan increíble en las cosas más sencillas, si Beomgyu es capaz de volar su cabeza solo porque lleva una camiseta sin mangas. Y porque está teñido, porque se ha cortado el pelo, porque está ondulado, porque está ahí en el centro, mirándote. Taehyun parpadea y cierra la boca. Los ojos oscuros del tigre están sobre él y cuando Beomgyu guiña, Taehyun se desplaza a toda velocidad avergonzado. Beomgyu piensa que ha tenido su dosis de mejillas rojas por ahora, así que puede seguir intentando no perder la cabeza con esos idiotas que no pueden hacer la coreografía bien.+×+A Beomgyu le gustaría que Jimin fuera más rápido, pero entiende que no puede ir a toda hostia con la moto por el centro de la ciudad, así que se concentra en disfrutar las escasas veces que cogen varios semáforos abiertos. Hacía mucho tiempo que Jimin no cogía la moto y ahora los dos están haciendo el tonto una tarde un poco oscura. Beomgyu levanta la cabeza, es divertido pasar a toda leche por las mismas calles de siempre, se para a pensar cuánto hace que no pasa por el centro, cuántas semanas lleva encerrado en la escuela. Beomgyu se pregunta si era tan divertido. Y entonces sus poco normales sentidos le advierten que debería mirar a un sitio muy exacto y Jimin siente con claridad dos palmadas en la espalda, así que procede a buscar un sitio donde estacionar. Fue Kiwoo quien enseñó a Beomgyu a decir para.—¿Qué has visto? —pregunta Jimin con un tono divertido ante la sonrisa traviesa de Beomgyu, que se revuelve el pelo tras quitarse el casco.Beomgyu simplemente se va corriendo con la gracia de un animal. Tremendamente divertido, azotado por uno de esos extraños saltos en su humor, se acerca sonriendo a la espalda de un pelirrojo inocente parado en la calle. Beomgyu se pregunta cómo debería asustarlo.—¿Qué haces por aquí, Taehyun-ah?Taehyun da un bote gracioso que no podría pasar desapercibido para nadie y agarra fuerte la bolsa que sostiene con las dos manos. Beomgyu sabe que solo es un perdedor en su propio juego cuando Taehyun se ve tan bonito y no puede tocarlo. Le queda insanamente bien ese conjunto de pantalones negros y camisa blanca con su pelo rojo, su carita adorable y dos pequeños aros.—Estoy de compras —responde Taehyun, que intenta no vomitar su corazón cuando abre la boca—. Hyung se ha teñido.Beomgyu asiente, guarda las manos en los bolsillos, se queda mirando a Taehyun en frente de él. Por un momento parecen dos chicos normales encontrándose en la calle.—No vuelvas tarde —pronuncia Beomgyu con dulzura y Taehyun asiente, se balancea sobre sus pies y agacha la cabeza dócilmente cuando Beomgyu acerca la mano. Beomgyu seriamente debería parar de acariciar su maldito pelo rojo.Viendo a Beomgyu irse Taehyun sonríe tontamente y piensa que es mejor si no se cuestiona si esto estará bien mañana.+×+—¡Taehyun!—¡Voy! —exclama el pelirrojo en automático, pero aunque dice eso no puede ir.Es de tarde, Taehyun ha asistido a sus clases regularmente y se ha puesto al día, ha pasado tiempo con Yuna, han vuelto las llamadas reglamentarias con Kai, todo es un poco exactamente como antes, lo único que no es igual es que Taehyun no ha vuelto a ver a Jing y Taehyun sabe de sobra que este es el momento en que más miedo siente, así que sigue durmiendo en algún lugar que no es su habitación, pero no ha habido más noches en el estudio junto a Beomgyu desde que volvió a Daegu. De hecho, apenas ha visto a Beomgyu estos días, incluso ahora que está yendo de un lado a otro en actuación no ve el pelo gris de su crush por ningún lado. Para Taehyun todavía es difícil localizarlo con ese nuevo estilo, siente que cada vez que lo hace diez neuronas más pasan a mejor vida.­—¡Taehyunie! —exclaman de nuevo y Taehyun corre hacia allí adorablemente.Viéndolo Kiwoo se pregunta una vez más qué hay en semejante niño que destroza cada una de las cuerdas que mantienen atado al tigre. Taehyun ayuda a desplazar objetos pesados, da un par de viajes a la parte de atrás e inevitablemente se para cuando escucha la risa de Beomgyu. Taehyun sabe que tiene que salir de ahí ya cuando ve a Beomgyu sin ninguna prenda que cubra su torso, pero no puede moverse, Beomgyu es precioso cuando se ríe tan fuerte y echa la cabeza hacia atrás. Taehyun tarda en comprender que hay una chica intentando tomarle las medidas, pero cada vez que toca el cuerpo blanco de Beomgyu, este va hacia atrás. Acaba cogiéndole las manos a la chica y echa su aliento, entonces Taehyun comprende que deben de estar frías para Beomgyu. Un poco después y al no haber nadie requiriéndolo decide asomar la cabeza.—Hola —saluda sosteniendo la cortina bajo la barbilla.—Oh, Taehyun, hola —saluda ella. Probablemente no haya persona que no conozca al dulce chico pelirrojo que se pasa por ahí todos los días.Beomgyu le indica que se acerque y Taehyun, con pasos inseguros, va. El cuerpo de Taehyun está acostumbrado a dejarse hacer cuando Beomgyu está alrededor, pero es algo diferente si es de día y hay alguien más detrás de ellos, si están en un sitio lleno de gente y Beomgyu literalmente está desnudo de cintura para arriba, pero Taehyun no puede frenar cuando Beomgyu coge gentilmente su muñeca y lo atrae hacia él sin dejarle tiempo para pensar qué quiere cuando apoya su mano en su vientre blanco. Tan cerca, tocándolo por primera vez de esta forma y en un sitio tan público las mejillas de Taehyun se incendian y Beomgyu solo lo hace peor cuando lo mira a los ojos y por un momento parece que están en el estudio. Si estuviéramos en el estudio, las cosas serían diferentes, piensa Taehyun y se acalora un poco más. No hay ningún mundo en el que esto pudiera pasar en el estudio, de noche, a solas. Baja los ojos, pero no retira la mano incluso si el contacto con la piel de Beomgyu le está haciendo entrar en combustión.—Dale la cinta, tiene las manos calientes —dice Beomgyu mirando hacia un lado de Taehyun buscando a su amiga y Taehyun lo mira alarmado preguntándose si se ha vuelto loco.Taehyun desearía haber aprendido a decir que no, nada de hacer algo como esto en un sitio con tanta gente puede salir bien.—Pero no sé qué es lo que tengo que hacer, puedo ir a-—Tranquilo, es fácil —lo interrumpe ella.Taehyun acaba de perder la única oportunidad que tenía de parar esto. Mira a Beomgyu de nuevo y Beomgyu sinceramente lo pasa jodidamente mal cuando todo lo que quiere hacer es acariciarle la garganta, hacer algo con ese niño bonito que tiene literalmente pegado. Taehyun recibe la cinta y toma algo de distancia, escucha atentamente como un buen chico las instrucciones que le da ella, que recoge su libreta para anotar las medidas. Beomgyu quiere reírse cuando ve que Taehyun está totalmente concentrado. ¿Por qué Taehyun? ¿Por qué un buen chico? Mirándolo Beomgyu se pregunta por qué Suwoon se ha obsesionado con él, pero no puede juzgarlo cuando Taehyun es su peor adicción. Taehyun lo mira a los ojos, ha aprendido lo que tiene que hacer, pero se pregunta si Beomgyu está listo de verdad para que lo toquen.—Hyung —lo llama en voz baja y deja ir sus ojos por el cuello de Beomgyu, sus clavículas. Una vez más se da cuenta de que nada es perfecto en su piel de príncipe—. ¿De verdad puedo hacerlo? Puedo ir a buscar guantes para tu amiga.Beomgyu coge su barbilla y lo obliga a levantar la cabeza. Taehyun se pregunta cuánto tiempo más podrá sobrevivir tan, tan cerca de él.—Quiero que lo hagas —responde Beomgyu en voz baja mirándolo a los ojos.Taehyun los baja de nuevo, este momento no debería ser tan íntimo si en cualquier momento podría entrar alguien, si esa chica está detrás, si después de esto algo malo podría estar esperándolos la próxima noche. Despacio, Taehyun extiende la cinta e intenta no tocar el cuerpo de Beomgyu, realmente no quiere forzarlo a esto, se concentra en tomarle las medidas exactamente como ella le explicó. Beomgyu quiere cerrar los ojos, se ha dado cuenta de que en verdad no puede con esto, pero quiere ver a Taehyun, quiere ver todo lo que se está esforzando en ir extremadamente despacio para no tocarlo. Taehyun. ¿Qué vas a hacer después de esto Suwoon? ¿Qué quieres hacer ahora? Taehyun piensa con gracia que hubiera pagado por una oportunidad como esta hace un tiempo, cuando era un crío llorica, ruidoso e infantil, pero ahora está haciendo lo imposible por no perturbar a Beomgyu incluso si sus mejillas arden y sus dedos hormiguean. Taehyun está intentando ignorar esa peligrosa sensación que está bajando por su espalda, pero lleva demasiado tiempo demasiado cerca de alguien tan surreal como Beomgyu.—¿Puedes girarte, Beomgyu? —pregunta de repente ella y al obedecer Beomgyu salva a Taehyun unos minutos más.Taehyun creía que lo tendría más fácil con las medidas de la espalda, pero hay algo demasiado erótico en su forma, en la nuca, el pelo ondulado y gris. Taehyun se pregunta si está teniendo una fantasía de día, justo ahora.—Vale, ¡gracias! —exclama ella en cuanto Taehyun le devuelve la cinta y los deja solos.Taehyun quiere irse corriendo también.—Lo siento —dice en cambio mientras Beomgyu se gira.Beomgyu lo mira y se acerca, estaba yendo en busca de su camiseta pero acaba de abandonar la idea. Taehyun baja los ojos, no está recuperado para tener al mismo Beomgyu otra vez igual de cerca. Beomgyu acaricia un lado de su garganta con el pulgar y eso le hace sonreír, cierra los ojos un momento.—No me has tocado —susurra Beomgyu, que se deja ir y acaricia casi como no fuera real la nuca del pelirrojo.Taehyun abre los ojos y mira directo a los de Beomgyu, que los tiene perdidos en cada detalle del chico bonito que tiene delante.—Hyung, no he vuelto a ver a Jing.Beomgyu se aparta, se pasa la camiseta, no quiere decirle a Taehyun todo lo horrible que es eso, en cambio se detiene enfrente una vez más y Taehyun huye de lo serios que son sus ojos, así que se fija en marcas recientes en sus brazos de fantasía.—Gracias por hacerlo bien para mí —pronuncia Beomgyu y simplemente sale.Demasiado rápido, Beomgyu se ha dado cuenta de que estaba yendo demasiado rápido, demasiadas cosas ante los ojos de cualquier rata y aun así Taehyun fue más listo y no puso la mano ni una sola vez sobre su piel, no le ha pedido que le premie, no ha hecho absolutamente nada cuando lo ha tocado y Beomgyu quería acariciar su pelo al final, quería haber estado a solas, quería que no hubiera sido ahí, pero Beomgyu es incapaz de pensar una sola cosa cuando ve a Taehyun y recuerda todo el miedo que tiene de que lo toquen, así que al final siempre acaba yéndose abruptamente. Al final, siempre fue un tigre cobarde.

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Capítulo 26. Fuego. Acércate a míSopla un aire caliente agradable y de hecho hace demasiado calor para que Beomgyu vaya tan vestido, Taehyun se pregunta por quinta vez al menos si se encuentra bien con toda esa ropa bonita puesta, pero verlo así le hace entender al fin por qué ha visto a Beomgyu tan poco estos días. Taehyun solo espera que su trabajo no haya sido en Seúl. De repente Beomgyu coge su muñeca tan gentilmente como suele hacer y lo conduce hacia otro lugar, desviándose de la tonta línea recta en la que estaban caminando. El pelirrojo mira a Beomgyu y después hacia donde lo está llevando y distingue las puertas de actuación bajo la luz naranja que inunda todo el campus.—¿Pasa algo? —pregunta Taehyun incapaz de ponerse tenso. Sabe que si está con Beomgyu solo tiene que hacer exactamente lo que le diga.—Creo que a Kiwoo le pasan factura los años —responde Beomgyu juguetón.Taehyun sonríe, se deja llevar, es una noche agradable para pasear con el chico que le gusta que parece recién salido de una portada de Vogue. Taehyun nunca podría cansarse de ver a Beomgyu vestido con trajes bonitos, tampoco puede superarlo nunca. Beomgyu empuja una de las dos puertas y todavía sostiene la muñeca de Taehyun cuando entran. El sonido de la risa jovial de Taehyun inunda cada metro cuadrado en esa soledad y hace a Beomgyu sonreír mientras camina hacia el escenario.—Luego se queja de que los focos no funcionan —lanza Beomgyu antes de chasquear la lengua.Beomgyu se está preguntando por qué tiene que encargarse de las mierdas de actuación cuando es tan tarde, pero si deja los focos encendidos toda la madrugada sabe que a Kiwoo le va a explotar medio cerebro en la mañana y no va a haber quien lo aguante. Taehyun se acerca correteando cuando Beomgyu se quita su americana que chilla lujo en cada centímetro y la recoge antes de que Beomgyu termine de sacar los brazos. Mientras retrocede doblándola cuidadosamente, Beomgyu se sube al escenario y se dirige a las escaleras casi invisibles que conducen a la zona de iluminación.—¡Hyung! —exclama Taehyun haciendo visera con la mano libre cuando mira hacia arriba— ¿No pueden apagarse desde el cuadro de la luz?—¡No, son manuales! Esta escuela es demasiado vieja, chico.Taehyun se ríe de nuevo, haciendo que Beomgyu disfrute con el sonido, pero mientras va subiendo, Taehyun mira hacia atrás repentinamente inquieto, de repente una pequeña alarma ha saltado y hay algo oscuro viniendo de la puerta que han dejado abierta. Solo en el suelo Taehyun se siente tremendamente inseguro.—¿Hyung? —llama cuando no puede ver al tigre blanco por ningún lado.Taehyun de repente quiere echar a correr, ya no queda nada de la tonta noche en la que comenzó a pasear con Beomgyu cuando se encontraron de camino a lugares diferentes, pero entonces Beomgyu aparece caminando como si no tuviera en cuenta el sitio peligroso en el que está y mira hacia abajo y Taehyun sonríe para él. Si Kiwoo viera a Beomgyu ahí subido sin arnés probablemente le gritaría. Beomgyu apaga los focos y la oscuridad los traga, entonces se ríe. Olvidaron por completo encender las luces cuando entraron.—¡Iré a encender la luz, no te muevas hyung! —exclama Taehyun.Pero en cuanto empieza a corretear en la oscuridad el miedo le muerde y una sensación asfixiante sube hasta su garganta. Taehyun se queda completamente paralizado mirando hacia las luces naranjas que inundan el exterior, siente que hay algo ahí fuera y no puede evitar sentirse inquieto. Taehyun realmente no ha vuelto a ver a Jing desde que regresó de Seúl, no está absolutamente en ningún lugar y tiene un miedo terrible de que la próxima vez que lo vea nadie vaya a salvarlo de sus ojos horribles y sus sonrisas de monstruo.—Taehyun —pronuncia Beomgyu suavemente a su espalda y despacio coloca una mano en su hombro.Taehyun se gira, puede ver parcialmente a Beomgyu en frente de él y se pregunta si de verdad tiene algún tipo de magia para estar ahí, es imposible haber caminado toda la estrecha fila de los focos y bajar las escaleras en la oscuridad. Beomgyu hace una sonrisa pequeña y acaricia su brazo a medida que baja despacio la mano.—¿Cómo lo has hecho? —pregunta Taehyun retrocediendo. Quiere salir del hechizo, quiere parar a Beomgyu cuando hace esto por él y no están solos.Beomgyu arquea las cejas y recupera la americana.—Bajar a oscuras.—Ah —comprende Beomgyu y cierra la puerta, caminan de nuevo en una noche que ya no parece tranquila—. He jugado mucho en esta escuela.Taehyun lo mira, pero es una mala idea cuando Beomgyu lo está mirando de forma tan traviesa con sus encantadores ojos de bestia. Taehyun se queda colgado de verdad por unos segundos muy largos.—Deberías ir a dormir —dice Beomgyu mirando al frente. Es terrible seguir mirando a Taehyun si lo está mirando de esa forma.—¿Hyung va al estudio?Hay algo que suena a ilusión en el tono de Taehyun y Beomgyu odia explotar el globo en su cara, pero simplemente debería parar de acercarse tanto a Taehyun porque no tiene ni idea de en lo que está metido Jing Suwoon.—No —y Beomgyu iba a añadir que solo iba a beber con sus amigos, pero por alguna razón no puede soltar eso frente a los ojos inocentes de Taehyun—, no, de momento no tengo que encargarme de ningún proyecto.Taehyun asiente comprendiendo, Beomgyu se pregunta cuántas veces le ha mentido.—Buenas noches, hyung —pronuncia primero Taehyun con un tono que le sienta muy mal a Beomgyu y es peor cuando lo ve tomar distancia de forma adorable.Es mejor, lanza su cabeza siempre enferma, Taehyun te lo está poniendo jodidamente fácil. Taehyun no es el niño escandaloso que fuiste tú, pero no estás haciendo nada por él.—Buenas noches, Tae.Alejándose, Beomgyu se pregunta cómo Taehyun es capaz de ponérselo tan fácil. Cómo puede portarse tan bien si solo estoy destrozando su vida. Honestamente Beomgyu ahora mismo tiene mucho miedo de Jing Suwoon, nunca se creyó las amables palabras de Kiwoo cuando le dijo que protegerían a Taehyun porque sabe que nadie puede proteger a nadie de bestias como ellos. Cuando mira hacia atrás, Taehyun sigue ahí de pie mirándolo y Beomgyu quiere correr hacia él y tragárselo. ¿Por qué estás haciéndolo tan bien? Beomgyu mira hacia delante camino de una vieja adicción que consiga esconder al tigre otro rato más.+×+Jing mira hacia abajo mientras aprieta fuerte el cinturón, no puede parar la sonrisa macabra y hunde el dedo en el ano de la persona que yace inconsciente en la cama. Jing lo mete hasta el fondo, lo agita violentamente, su polla quiere ponerse recta otra vez, pero al final lo saca y lo chupa, se retuerce ante el escalofrío que le eriza la piel. Abre los ojos, mira de nuevo la polla que está frente a él y tiene tantas ganas de hacer todas esas cosas que siempre pasan en Seúl, pero su cara se transforma en una expresión de asco cuando ve la saliva pegada en la cara de su víctima y su expresión de absoluto horror incluso cuando ha perdido la consciencia. Jing de repente quiere pegarle una patada y sacarlo volando, quiere cortarle la polla por haberse desmayado y chillar tanto. Jing seriamente no comprende por qué tenía que chillar tanto. Hace una llamada breve, le pide a alguien que limpie la habitación y se deshaga de esa persona defectuosa que no lo ha satisfecho y antes de irse finalmente le da una patada en la cadera que lo manda al suelo de cara.—Mierda débil —le dice al chico que sangra sin parar y escupe encima de su cuerpo desnudo y abiertamente maltratado.Más cabreado que tranquilo se lava las manos y sale al pasillo, probablemente tenga que encargarse de al menos doscientos problemas diferentes porque esos niños de la residencia no saben hacer nada bien. Jing tiene una mañana realmente ocupada, está hasta los cojones de llevar su americana en un día que hace tanto calor, se mira al espejo antes de salir del baño. Tiene una sonrisa feísima, pero es que acaba de tener una comida con altos cargos de la escuela, así que no puede esconderla. Toda esa gente le enferma, siempre tiene que fingir lo bien que le caen todos esos estúpidos señores. Jing desearía tener una posición más elevada que encargarse de niños lloricas pero si lo piensa estar cerca de tantos niños en realidad es un gran premio. Cierra los ojos, tiene que calmarse antes de salir ahí fuera, entonces su teléfono suena.—¿De verdad quieres hacerlo así? Hay otra forma mucho más sencilla, así podría vernos —es lo primero que le sueltan al oído y Jing chasquea la lengua y comienza a caminar.—No me importa. Es a ti a quien va a ver, no a mí.Y cuelga, resopla, se pregunta por qué la gente es tan inútil. Consigue algo de tiempo libre de tarde, pasea ocioso por una residencia tranquila, todo puertas cerradas y silencio, el calor corriendo por un pasillo vacío. Jing desearía encontrar a alguien, la comida de antes solo lo ha dejado más insatisfecho. Entra en su privilegiada habitación y lo primero que hace es deshacerse de la americana, a continuación se prepara un cóctel y se apoya en la pared mirando por la ventana. Desde ahí puede ver la gran parte del campus, esta habitación es otro de los premios que tiene cuidar de tantos niños molestos. Lo cierto es que bajo este calor apenas se ve a nadie, pero un destello rojo llama incontrolablemente su hambre. Echa la cabeza hacia atrás cuando le agita un escalofrío que es casi un orgasmo. Hambriento, sonriendo como un depravado, clava sus ojos en el pelirrojo inocente que adora más de la mitad de la escuela. Jing odia que toda esa gente de mierda pronuncie su nombre. Jing odia más todavía ver la forma en que Taehyun está pasando la mano por la espalda de Beomgyu, que descansa con la cabeza apoyada sobre sus propios brazos en el merendero en el que está pasando la tarde con sus amigos. Jing se pregunta si Beomgyu ha olvidado cómo son las normas del juego.—Pero no vas a poder escapar de mí esta vez —susurra con la copa pegada a los labios.Aprieta los dientes, se hace daño, está viendo cómo Taehyun dibuja lentamente en la espalda del tigre. Jing no puede parar el odio que siente y arroja el cóctel con fuerza por la ventana apuntando a la cabeza de Beomgyu, después se calma y sonríe.—Esta vez no, esta vez no —canturrea y clava de nuevo los ojos en ese niño del pecado.+×+La respiración descontrolada de Beomgyu llena su habitación más alto que la música, cada vez que toca el suelo se pregunta cuánto hacía que no hacía ejercicio de forma apropiada en casa. Termina por el momento, quiere tomar un pequeño descanso, sigue sin comer lo suficiente bien para permitirse hacer tanto esfuerzo, pero hay muchas ofertas de trabajo y tiene que presentar un cuerpo bonito. Se levanta a bajar la música y coger la botella de agua y sentándose otra vez desbloquea el móvil. Llamadas de Jimin, mensajes de Jimin, demasiados mensajes de demasiados grupos, chicas, Kiwoo y entonces una sola llamada perdida de Taehyun. Beomgyu mira la hora, es una tarde calurosa, ¿por qué tiene una llamada de Taehyun? Bebiendo, pulsa el icono para devolverla y espera.—¿Taehyun?El nombre del pelirrojo se desliza sin aire en sus pulmones y Taehyun tontamente quiere colgar, está tan erizado que no podría decir nada coherente. Beomgyu acaba de batir el récord de cuánto tiempo puede tardar en ponerlo cachondo. Taehyun creía que tenía suficiente esas veces que solo sus ojos encantadores lo vuelven loco.—¿Taehyun? —pregunta Beomgyu antes de beber de nuevo. Hace demasiado calor para haber pensado que era el mejor momento para hacer ejercicio.Taehyun simplemente no puede aguantar ni un segundo más escuchar a Beomgyu llamarlo de esa forma, respirar de esa forma, oírlo tragar.—Hola —suelta al final con toda la inocencia de siempre—. No, no ha pasado nada —se adelanta—. Solo que... bueno...Taehyun se calla, iba a ser honesto y decir que no lo ha visto mucho desde que volvió de Seúl. Ya no importa si no hay más madrugadas insoportables en el estudio, si no tiene tiempo para él en actuación, es que ni siquiera está viendo su nuevo pelo gris lo suficiente para que pueda acostumbrarse y Taehyun se preocupa cada vez que Jimin le dice que solo está trabajando, pero confesar eso sería ser muy infantil, como antes, así que necesita tiempo para expresar de otra forma que solo quiso llamarlo como hacen las personas normales. A pesar de haberlo solucionado con Kai, Taehyun todavía quiere demostrarle que no tenía razón.—Solo dilo —lanza Beomgyu y Taehyun no necesitaba haber conocido nunca cómo es Beomgyu cuando ordena con una voz como esa.Taehyun se pregunta si no está siendo demasiado tonto poniéndose cachondo con tres palabras.—¿Hyung está muy ocupado? Hace días que no te veo regularmente en actuación.Taehyun se arrepiente enormemente de lo que acaba de decir, no hay nada que haya sonado bien o amable en sus palabras, así que se muerde el labio indeciso preguntándose cómo arreglarlo.—La verdad es que sí, estoy recibiendo muchas ofertas estos días —responde Beomgyu, que ya ha estabilizado gran parte de su respiración—. No te preocupes, te dejaré rellenar el informe de forma extra la próxima vez.Taehyun se sonroja, está muy seguro de que Beomgyu acaba de guiñar.—¿Por qué gris? —pregunta intentando no sentirse muy abrumado.—Llevaba demasiado tiempo sin estropear mi pelo.—¿Hyung se ha teñido antes?—Estás tomando esa vez extra por tu cuenta, ¿eh? —bromea Beomgyu y se ríe echándose.Taehyun balbucea algo, Beomgyu desearía poder ver su cara.—Taehyun, es mejor si no nos vemos un rato —confiesa al final, de repente.Beomgyu lleva un tiempo preguntándose si debería decirle la verdad o seguir fingiendo, pero recuerda la patética forma en que fue a beber, en que Taehyun lo estaba acariciando mientras se dormía bajo el sol en el merendero. Taehyun está haciéndolo demasiado bien para que no le pague de vuelta. Hay un silencio denso, Beomgyu aparta el teléfono y comprueba que Taehyun no le ha colgado, pero entendería que lo hiciese.—Está bien —acepta Taehyun y sonríe aunque Beomgyu no pueda verlo—. Gracias por llamar, hasta luego hyung.Taehyun cuelga, Beomgyu se queda mirando al techo, se pregunta cómo podría hacerlo realmente bien, en qué momento Taehyun simplemente decidió aceptarlo todo cuando no está haciendo nada por él. Beomgyu se tapa los ojos con su antebrazo herido, desearía poder escapar de Kiwoo e ir Seúl, intentar ganar aunque siempre haya sido un perdedor. Taehyun le hace querer ir y ganar, pero Kiwoo nunca le dejaría ir.—Lo siento, lo siento —pronuncia un tigre jodido y lágrimas desesperadas bajan hasta colarse en sus oídos.+×+Taehyun se tapa los oídos absolutamente aterrorizado, de repente la gente está chillando y hay un sonido horrible que perfora sus tímpanos y no sabe de dónde sale, pero hay algo que huele realmente mal y todo el mundo está corriendo. Todavía tapándose los oídos se incorpora porque le da más miedo ser arrollado por la masa incontrolable que se dirige a las puertas. Empieza a ver humo y toda esa gente corriendo lo agobia. Taehyun mira alrededor, a nadie le importa llevar trajes pesados y raros mientras corren sin parar hacia la salida. Taehyun comprende al fin que ese sonido agudo y atroz es la alarma de incendios. Las maquilladoras recogen deprisa intentando salvar sus preciados útiles, la gente que trabaja en los decorados intenta llevarlos a la salida, pero hay demasiada gente y el sitio está empezando a colapsar. Taehyun está en shock después de ver cómo su lugar favorito se ha transformado en un escenario de pesadilla de un segundo a otro, a su alrededor todo es pánico y caras deformadas por el miedo. Beomgyu, Beomgyu, lanza su mente y Taehyun corretea un poco intentando escapar de la masa que lo rodea.—¡Taehyun! —exclama una voz conocida.Taehyun no se detiene, empieza a agobiarse, están chillando demasiado. Jimin coge su brazo parándolo a la fuerza y Taehyun confuso se pregunta quién es, todavía no se acostumbra a que Jimin se haya teñido de rubio.—Vete a la salida, nos encargaremos de esto —le dice, pero Taehyun se suelta y se va corriendo.Beomgyu, Beomgyu, es todo lo que está persiguiendo. No hay ninguna razón por la que deba irse de este lugar si todavía no ha visto a Beomgyu y hay fuego real expandiéndose por un lugar en el que todo puede incendiarse con facilidad. Jimin lo persigue, pero le dijo a Kiwoo que ayudaría a evacuar, así que se rinde en favor de hacer un poco de orden. Todo el mundo está corriendo desesperadamente y este es el peor momento para actuación cuando hay tanta gente trabajando al mismo tiempo. Taehyun encuentra a Beomgyu, que está intentando apagar el fuego porque todavía es pequeño, y Beomgyu lo mira y hay algo en sus ojos que echa a Taehyun para atrás, quizá un Choi Beomgyu que todavía no había visto.—¡¡Vete de aquí!! —le grita Beomgyu y hay tanta rabia en su voz raspada que Taehyun huye en automático.<Caso en todo siempre>. <Siempre>. <Siempre>. La voz de Kai suena como un eco en su cabeza y aterrorizado corre hacia la salida intentando olvidar a toda pastilla eso que acaba de presenciar, esos ojos oscuros que miraban con odio, esa voz violenta. <Es mejor si no nos vemos un rato>. Taehyun, por primera vez, no quiere volver a acercarse a Choi Beomgyu. Taehyun creía que estaba listo para aceptarlo todo, pero se equivocó. Al mirar atrás, ve salir disparado a Beomgyu de una forma que probablemente nunca haya visto y romper una ventana con una fuerza abrumadora. Taehyun se pregunta quién es esa bestia que acaba de ver, Taehyun tiene tanto miedo como los primeros días y desearía poder correr a llorar a los brazos de Kai. ¿Por qué decir que sí parecía tan fácil? Y entonces alcanza la salida y hay unos ojos desquiciados justo frente a él y alguien lo agarra y Taehyun está tan aterrorizado que cree que se va a desmayar. Incluso el único lugar en el que estaba a salvo de repente se ha transformado en una pesadilla y el monstruo que dejó de venir a por él lo está arrastrando ahora mismo a una de esas noches de las que tanto ha estado huyendo.

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Capítulo 27. Escapa de esta pesadilla ahoraTaehyun está sentado en un sofá rojo, la luz ámbar y las paredes oscuras lo hacen todo un poco más asfixiante. Hay un té delante de él que no ha tocado y una persona que no conoce pero que quiere sonarle, pero la verdad es que Taehyun lleva unas cuantas horas desconectado de este mundo surreal. Despertó de repente echado en un sofá rojo y lo único que ha hecho ha sido incorporarse. Al otro lado de la mesa de café hay otro sofá y en él está Choi Beomgyu, Taehyun no ha sido capaz de levantar los ojos del té desde que comenzó a tener el cerebro un poco más despierto.—¿Qué hiciste con él?La voz grave de Beomgyu resuena demasiado alta y Taehyun tiembla, todo es tan oscuro y tenso en esa pequeña habitación que tiene un miedo incontrolable.—Lo devolví a su habitación —responde la única persona de la sala que no conoce.—Deberías haberlo tirado a la carretera —dice Jimin de brazos cruzados.—Ya es suficiente que lo golpeara —difiere Kiwoo.—¡Iba a abusar de él! —se defiende el desconocido— Estaba fuera de sí, no tenía otra forma de pararlo.—¿Tenías que haberlo hecho sangrar? —insiste Kiwoo con un tono que Taehyun jamás ha escuchado.—Si hubiera sido Beomgyu, Jing probablemente no estaría vivo.—Y es lo mejor que nos podría pasar —interviene otra vez Jimin.—¡¿Es que no veis la de problemas que le estáis trayendo a Beomgyu?!Taehyun levanta mínimamente la cabeza al oír a Kiwoo chillar.—Déjame ir a Seúl.Escuchar de nuevo esa voz oscura de Beomgyu hace a Taehyun mirarlo aunque sea a escondidas. Beomgyu tiene sangre en la cara, marcas negras en sus brazos blancos y perfectos.—Lo siento —pronuncia Taehyun y todas las miradas están puestas en él. Kiwoo da unos pasos para reconfortarlo, pero Jimin no lo deja avanzar cuando pone el brazo delante.Kiwoo piensa que Taehyun está traumado, pero Taehyun está disculpándose por ser un niño infantil una vez más. Este no es el camino para hacerlo mejor. Al moverse por primera vez en horas su cuerpo se resiente y su bonita cara se arruga en una mueca de dolor incluso si solo avanza hasta el borde del sofá. No hay ninguna emoción en Beomgyu cuando lo mira a los ojos.—Voy a ir a Seúl —continúa Beomgyu y mira a los ojos a Kiwoo—, te guste o no. Lo drogó, incendió actuación para hacerlo huir y que cayera en sus brazos. No voy a esperar a que haga algo más. No voy a perdonarle que provocara ese incendio.Taehyun comprende un poco más por qué Beomgyu se transformó en una auténtica bestia, se acuerda de sus risas, de cómo le dijo que la escuela era muy vieja, de que había jugado mucho, se acuerda de cuando lo escondió en aquella pequeña sala llena de objetos muy antiguos llenos de polvo. Taehyun comprende ahora que actuación era un lugar muy especial para Beomgyu.—Beomgyu —pronuncia Kiwoo de forma amable y se acerca un poco—, todo está bien, arreglaremos la ventana y seguiremos trabajando allí, todo está-Beomgyu le pega un manotazo cuando Kiwoo está a punto de acariciarle la cabeza y le dirige una mirada tan dura que sinceramente duele. Kiwoo creía que podía esconder al tigre para siempre, pero ahora mismo no puede encontrar ninguna diferencia entre este Choi y el hombre horrible que vive en Seúl.—Deja de mentirme —escupe Beomgyu, que simplemente se ha cansado de llorar como un cachorro inútil—. No me dejáis tocar a Suwoon, pues iré a Seúl.—¿Y qué? —le replica Jimin— ¿A qué vas? ¿A que te mate?Taehyun los mira alternativamente, no puede reconocer a este Beomgyu entre ninguno de los Beomgyu que ha visto, no hay nada viniendo de él, es como si solo fuera una escultura, un maniquí tal vez.—Al menos si me mata no habrá ninguna razón para perseguir a Taehyun.Nadie en esa sala podría haber esperado una respuesta como esa y Kiwoo se pregunta si Beomgyu se ha parado a pensar por qué quiere morir por Taehyun, por qué está llevando tan lejos eso de que no lo toquen. Taehyun mira con los ojos muy abiertos a Beomgyu, pero no le sale pedirle una vez más que no vaya a Seúl, Taehyun no sabe cómo funcionar después de haber oído algo como eso.—No puedes cambiar el hecho de que Jing está obsesionado con él —dice en un tono más suave el desconocido.—Mátalo. Si no vuelvo de Seúl mátalo.Taehyun no puede creer que Beomgyu haya dicho eso de forma tan fría. Se cuestiona si de verdad este es el mismo chico de fantasía del que se enganchó tontamente. ¿Por qué tiene que dar tanto miedo? Taehyun también se pregunta quién era el chico dulce con el que subió a una noria una tarde tonta de viernes.—Va-vale —exclama Taehyun de repente, pero aunque es débil todos lo están mirando de nuevo—. Vale, yo estoy bien, no matéis a nadie por favor, estoy bien. Me iré de Daegu.—Qué —escupe Beomgyu en automático.—Dejaré la escuela.Kiwoo lo mira horrorizado, Taehyun tiembla un poco cuando Beomgyu lo mira directamente a los ojos.—Aunque te vayas, esto no va a terminar y si estás lejos de mí perderé esto por completo. No sabes las cosas que pueden hacerte en Seúl, no te vayas de aquí.El corazón de Taehyun late tontamente, este es el chico por el que dijo que sí, el que le da tanto miedo y el que le está diciendo que no se vaya. En ningún mundo Taehyun podría haber esperado que Beomgyu alguna vez le dijera que no se vaya. Para, salta su lado racional de repente, esto es una pesadilla. ¿No te das cuenta? Esto no va a acabarse nunca, escapa de esta pesadilla ahora.—Si yo no puedo volver, no te vayas tú tampoco —dice a cambio Taehyun y Kiwoo quiere parar esto, pero es demasiado débil para darle una vida mejor a Beomgyu. Kiwoo nunca pudo parar al mayor de los Choi y ahora es el monstruo que convirtió a Beomgyu en un niño abusado y perdido.Beomgyu mira a los ojos a Taehyun y se promete que la próxima vez matará a Suwoon. Incluso si tengo que pasar por encima de Kiwoo, pero esto acabará. Por primera vez, Beomgyu quiere que esta sea la última guerra, aunque sabe que él nunca volverá.+×+—¿Es guapa? —lanza Taehyun de repente y Yuna no es nada discreta cuando lo mira.Están en un pequeño descanso, Taehyun lleva una semana repleta hasta arriba, así que las tres llamadas reglamentarias con Kai se han transformado en llamadas de unos pocos minutos desperdigadas a lo largo del día. Kai está terriblemente disperso, así que Taehyun piensa que al fin se trata de una chica y ahora que Kai ha suspirado aprovechó para colarla.—¿Quién? ¿Qué? —pregunta Kai descolocado y confuso y deja de fingir que está concentrado moviendo archivos porque va a acabar metiendo canciones de otros artistas en el disco que se supone que está preparando.—La chica en la que estás pensando.Kai definitivamente para el ratón, no es nada normal la forma en la que estaba a punto de responder que es un chico y que de todas maneras no se trata de eso, es solo que está en la fase final de muchos proyectos al mismo tiempo y hace mucho calor, así que no puede concentrarse.—Creo que no debería dejarte llamarme en horario de trabajo —responde levantándose—. Te llamo luego.Taehyun no entiende la forma abrupta en que le acaba de colgar su mejor amigo y al mirar a Yuna perdido en su confusión Yuna estalla en carcajadas muy escandalosas.—La peor forma de aproximarte —le dice a Taehyun, pero es Taehyun quien la salva de que se coma una esquina—. Si de verdad le gusta alguien, deberías intentarlo de otra forma.—No sé si es de verdad, pero lo parece. Está muy distraído y suspira mucho.—Sí, sois mejores amigos, sois iguales.Taehyun se avergüenza y dice algo con la pajita en la boca, así que no se le entiende nada. Con Yuna riéndose de nuevo entran en clase, pero Taehyun está preocupado. Ha pasado un tiempo desde que Kai está algo diferente y si se trata de que hay alguien Taehyun necesita saberlo. Kai sale de verdad de su pequeño estudio en busca de algo que beber y prácticamente al abrir la puerta localiza en el pasillo una figura ya conocida. Frunciendo el ceño se aproxima y es tan silencioso que cuando la otra persona se percata de su presencia exclama asustado y se aleja con una mano en el pecho.—Oh, lo siento, lo siento —se disculpa Kai y espera a que se le pase el susto para continuar—. ¿Puedo preguntar qué haces por aquí?Soobin no lleva un pase colgado al cuello, así que a Kai le preocupa que eso le traiga problemas. Soobin termina de tranquilizarse y camina al lado de Huening, haciendo una pequeña sonrisa que realmente no puede parar cuando su cuerpo se siente cómodo. Apenas lo conoce, pero Soobin empieza a creer que Huening de verdad tiene algo mágico a su alrededor.—Vine a ver a Dongyoung para recordarle que habíamos quedado, pero me dijo que todavía le faltaba mucho para terminar, así que quise salir pero me acabé perdiendo.Adorablemente confuso, Soobin se rasca la cabeza y hace a Kai sonreír.—Lo entiendo, los pasillos están un poco mal señalizados —dice Kai para aliviar lo torpe de la situación y Soobin sonríe.En un silencio agradable Kai lo conduce hacia el ascensor más cercano. Los dos se han dado cuenta de que en verdad no necesitan decir nada, se sienten extrañamente cómodos, Kai incluso ha olvidado que iba a buscar algo de beber.—Al salir solo tienes que ir recto —explica Kai pulsando el botón del ascensor.Soobin asiente, ahora que están quietos vuelve un poco la sensación de torpeza.—Choi Soobin —pronuncia Kai y Soobin lo mira atentamente, entonces Kai sacude la cabeza—. No, nada.Soobin se ríe un poco, eso ha sido adorable y tonto. Soobin no tiene forma de saber que Kai quería comprobar su apellido para conseguirle un pase de visitante.—Gracias por encontrarme y acompañarme —dice Soobin después de entrar en el ascensor.Kai sacude la mano restándole importancia y sonríe, quiere no pensar mucho en lo bien que suena ese gracias por encontrarme. Soobin sonríe también y Kai bendice que las puertas del ascensor se cierren antes de que Soobin pueda ver cómo se desmorona al ver sus hoyuelos. Kai no quiere volver a querer demasiado nada de nadie y se ha dado cuenta de que quizá le gusten demasiado las sonrisas de ese chico amable que ha salido de la nada. Girándose, piensa que no necesita nada de eso de vuelta. No necesito ninguna relación, se repite, nunca más. Pero sabe que quizá ya es demasiado tarde para parar las ganas que tiene de conocer a un chico tan real.+×+Taehyun mira como un tonto el chat con Beomgyu, no deja de deslizar el dedo arriba y abajo maravillado por el gesto, eso significa que hay algunos mensajes acumulados. Son las dos de la madrugada pasadas, está balanceando las piernas al borde del colchón en la habitación secreta que se ha permitido decorar un poco. Taehyun todavía no está listo para poner sus pertenencias en su propia habitación incluso si definitivamente Jing ha desaparecido, Taehyun simplemente no está listo para dormir en su habitación como si nada. Las cosas van despacio con Beomgyu, quizá están volviendo a arrancar, quizá han conseguido volver a eso poco que habían construido, Taehyun dijo que quería verlo, el chico de pelo gris también ha desaparecido mucho estos días, Beomgyu le propuso dormir juntos en la habitación de la planta ático, así que ahora el pelirrojo está esperándolo nervioso con una sonrisa enorme. Es un poco más grande cuando mira a un lado y ve la ropa limpia que trajo preparada en cuanto Beomgyu le escribió que vendría de trabajar y quiere dormir en algo cómodo. Taehyun cree que está viviendo una fantasía. Han pasado casi dos semanas desde el incendio de actuación, intenta ir todo lo despacio que puede, intenta hacer lo mejor que puede todo lo que Beomgyu necesita. Todavía no ha encontrado la forma de hacerlo mejor. Escucha el sonido familiar de la puerta, su corazón se dispara emocionado, pero también hay un miedo ligero de ver la cara deformada de Jing. Nada le aterrorizaría más que eso, sin embargo, quiere desmayarse cuando ve un traje rojo en su chico favorito y la forma en que camina. Taehyun piensa que esto no es real.—¿Y esa cara pálida? ¿Tan feo estoy? Ah, se llama trabajar. Lo siento chico.Taehyun quiere reírse, pero realmente no puede superar el Beomgyu que acaba de entrar en la habitación. Taehyun simplemente no tiene nada que decir. Beomgyu hace su sonrisa traviesa de siempre, las cosas van un poco mejor ahora que ha asumido que no importa cuál sea la siguiente porque Suwoon no va a sobrevivir. En realidad Beomgyu siempre supo que no podía estar lejos de Taehyun, eso le da más problemas que estar cerca, justo como ahora, viéndolo tan adorablemente quieto sentado al borde del colchón. Taehyun examina cada acción que realiza, cómo se va quitando los anillos finos y después procede a hacer lo mismo con los pendientes, con un ligero puchero Taehyun se pregunta por qué y entonces Beomgyu le guiña un ojo y manda a volar su cerebro. Cada vez que esos ojos afilados lo miran de esa forma Taehyun piensa que las maquilladoras saben exactamente lo que hacen. Beomgyu se acerca, recoge la ropa y Taehyun inmediatamente mira al suelo. No es tan idiota como para quedarse mirando a Beomgyu mientras se desnuda.—Esto es mío —dice Beomgyu confuso.—Hyung me avisó con tiempo, así que hablé con Kiwoo-hyung.Beomgyu sonríe, Taehyun no puede dejar de ser adorable y de hecho ha comenzado a balancear las piernas otra vez. Quiere preguntarle por qué tan nervioso, pero la verdad es que Taehyun siempre se ha puesto nervioso a su alrededor. Beomgyu mira alrededor mientras se desabotona la camisa, se acaba de dar cuenta de todas las cosas bonitas que decoran la habitación, que no pueden pasar desapercibidas para unos ojos que siempre quisieron verlas, así que camina despacio hacia la mesa y una sonrisa casi nostálgica asoma cuando muy despacio acaricia la medalla que cuelga desde la estantería. Taehyun ni siquiera ha limpiado el polvo, quería mantener la esencia original, pero ahora sus pequeñas cosas decoran una habitación que por primera vez en muchos años pertenece de nuevo a alguien.—Puedo llevármelas si-—A veces deberías quedarte callado —lo interrumpe Beomgyu mientras acaricia con muchísimo cariño el morro de un oso de peluche.Todo es tan adorable y tan real que quiere llorar un poco. Beomgyu se siente estúpidamente sensible, está viendo la parte más humana y más real de Taehyun, justo ahí, pruebas de que de verdad alguna vez tuvo la vida que se merece, llena de cosas de adolescentes normales, de viajes, de cosas que hacer todos los días. Como debería de ser, piensa perdido en cada objeto. Beomgyu también piensa que él solo tiene cintas a cambio.—Hyung —lo llama Taehyun preocupado.Beomgyu se limpia los ojos, se da la vuelta con la camisa desabotonada y mirando a los ojos a Taehyun termina de quitársela y Taehyun lo odia por eso, quiere protestar, pero no quiere alimentar todo lo que Beomgyu se reiría de él. Sin embargo, la risa de Beomgyu resuena igual en una habitación solo para dos. Se pasa una de sus propias camisetas, se cambia de pantalones mucho más rápido que la tortura de la camisa y lo dobla todo correctamente en la silla. Ese traje simplemente vale demasiado dinero y entonces Taehyun se pregunta cómo debe de ser encontrarse a Beomgyu en la calle vestido de esa forma a estas horas.—¿Algo que quieras preguntar? —se burla Beomgyu acercándose. No le preguntes si es real , lo detiene su propia cabeza y Taehyun sonríe. Ese ha sido un movimiento inteligente de la única y pequeña parte de su cerebro que es racional. Sacude la cabeza y se desplaza al fondo de la cama.—Gracias por venir aquí —dice en cambio.Taehyun intenta recordar cuándo fue la última vez que durmió aquí con Beomgyu, está seguro de que no han sido más de dos o quizá ni siquiera hayan sido dos pero por alguna razón le parecen muchas y cuando ve a Beomgyu apoyar una rodilla en el colchón se pregunta si esto es real y está pasando de verdad.—Qué —pronuncia Beomgyu muy bajito y es tan evidente lo travieso de sus ojos y la sonrisa que baila en sus labios que Taehyun quiere golpearlo.Beomgyu se acomoda a su lado todavía sonriendo, pero al cabo de un rato mira a Taehyun porque no se ha encogido contra su costado.—¿Enfadado? —pregunta y está tan cansado que acaba de golpear cada conexión de Taehyun con su acento. Taehyun creía que se había acostumbrado, pero se equivocó de nuevo.Sintiéndose débil y vencido se arrima despacio al costado de Beomgyu, todas las escasas veces que lo ve últimamente siempre tiene una herida nueva, así que no quiere presionarlas. Beomgyu pasa el brazo por sus hombros y deja caer la mano en algún lugar de su espalda, invitándolo a acercarse.—¿Está bien? —pregunta Taehyun muy bajito, casi perdido en la suave camiseta de Beomgyu— ¿No te duele?Beomgyu presiona su espalda para que se acerque y Taehyun se deja hacer, se siente cálido y cómodo y de repente solo quiere dormir, perderse un rato largo en esta sensación de seguridad. Siente a Beomgyu besarle el pelo y después una oscuridad absoluta que no da ningún miedo. Beomgyu. Podemos ir despacio. Beomgyu.

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Capítulo 28. El lugar que solía serBeomgyu camina en soledad terriblemente pronto por una residencia que huele a cansancio. No se sorprende cuando encuentra a uno de sus muchos amigos superficiales viniendo enfrente con una clara borrachera encima, pero todavía se saludan. Beomgyu sonríe, de repente eso le ha traído recuerdos de lo maravillosa que es esta escuela y desearía que Taehyun alguna vez pudiera experimentarla tal y como él la conoció. Pero solo hay bestias obsesionadas. Sube despacio los escalones y cuanto más se acerca a la planta de destino más traviesa es su sonrisa. Otro pasillo vacío, no se escucha nada en un día que acaba de comenzar. Beomgyu se siente tontamente feliz disfrutando de la escuela que conoció.—¡Taehyun-ah! —exclama alegremente tocando en la puerta de una habitación que Taehyun nunca usa, pero no estaba en la habitación de Yeonjun ni en las instalaciones deportivas— ¡Beomgyu-hyung está aquí para secuestrarte!Beomgyu se ríe, se pregunta si no está siendo demasiado escandaloso, si de repente no está yendo muy rápido, pero de verdad parece que alguien se ha llevado a Suwoon muy lejos de ahí. Fue a su habitación, estaba completamente desierta y lo más sorprendente es que estaba abierta. Beomgyu se pregunta si Suwoon está en Seúl.—¡Taehyun-ah! —llama de nuevo y golpea la puerta. Está convencido de que acabará despertando antes al resto del pasillo.Beomgyu comprueba si la puerta está abierta, pero Taehyun debió cerrar con llave. Mira alrededor, saluda a una chica que absolutamente no debería de estar ahí, de repente se pregunta qué ha hecho con su móvil, tiene una laguna en la que aparece Jimin riéndose. El sonido de la cerradura lo hace mirar al frente de nuevo y le cuesta mucho esconder todos los problemas que le causa este Taehyun. Beomgyu creía que había calmado un poco su hambre.—Hyung —dice Taehyun ronco entre saludo y pregunta.Beomgyu piensa que Taehyun seriamente no debería abrir la puerta con la camisa abierta. De hecho, ¿por qué una camisa tan elegante? ¿Por qué esos abdominales? Beomgyu nunca pudo comprender por qué si Taehyun tiene este cuerpo nunca se defendió. Después del repaso descarado, alza la mano y la deja caer en su cabeza despeinada, moviendo los mechones pelirrojos al lado en el que deberían de estar.—¿Has salido a beber siendo tan joven? —se burla Beomgyu.Taehyun bosteza con los ojos cerrados, hace un par de horas que cayó en la cama, está siendo un infierno despertarse tan rápido.—No fue alcohol —es todo lo que puede responder y entra de nuevo en la habitación.—¿Por eso estás aquí? —pregunta Beomgyu desde la puerta. Entrar no es una opción con un Taehyun que acaba de caerse de cara en el colchón.Taehyun responde algo inentendible, escucha vagamente a Beomgyu reír. La verdad es que se permitió echarse a morir en su cama porque le dijeron que Moon siempre está vigilándolo. Taehyun no tiene nada que decir a que Beomgyu haya puesto a alguien protegiéndolo todo el rato.—Taehyun —lo llama Beomgyu cuando el pelirrojo no se mueve.Se acerca despacio, acaricia su cabeza de nuevo, Taehyun gira la cara para mirarlo y Beomgyu desearía que no hubiese hecho eso. Es tan malditamente adorable que es imposible alejarse de él. Taehyun se arrodilla, se tapa la cara con las dos manos y hace un sonido que le hace parecer un gato. Beomgyu no puede quitar los ojos de su cuello, quiere acariciarlo despacio, quiere que Taehyun le haga dejar de perder la cabeza de esta forma.—Ducharme y después eso —dice Taehyun sin coherencia alguna y casi se cae al bajarse de la cama.Beomgyu se ríe, se echa y cierra los ojos. Es insano pretender que duerme en un lugar que huele a Taehyun incluso si Taehyun nunca está, pero a Beomgyu siempre se le dio demasiado bien ahogarse en la adicción, hacer todo lo contrario a escapar de ella. A su cabeza regresa el olor de Yeonjun, Yeonjun dejándole su chaqueta, su cazadora favorita, en su cabeza está jugando de nuevo con el chico que lo hacía sentir normal, especial, humano, lo provocaba, Yeonjun siempre se reía y hacía esa cara de que no podía vencerlo, pero al final acabó sentado en una mesa. Aquel día llovía. Recuerda escuchar la lluvia golpeando la ventana que estaba a su espalda, recuerda cada sensación mientras Yeonjun lo comía, recuerda caricias lentas en sus brazos. Fuiste tan especial. Beomgyu se pregunta cómo pudo encontrar a alguien como Choi Yeonjun. Eras mi estrella. Y Beomgyu creía que podría orbitar a su alrededor eternamente. Pero siempre me lo quitaste todo, todo. El hospital, Kiwoo alejándolo, Yeonjun yéndose para siempre. Beomgyu recuerda el miedo que tuvo de haberle quitado su futuro para siempre, el pánico que sintió cuando creyó que Yeonjun no podría bailar nunca más. Los bailes. Beomgyu se acuerda de esos tontos bailes que hacían, la razón por la que está estudiando danza en una escuela tan especial. Gracias por enseñarme tanto, Yeonjun-hyung. La sonrisa macabra de su hermano aparece flotando en su mente torturada cuando se rio de él mientras Yeonjun sangraba. Todo, me lo quitaste todo y no fui capaz de hacer nada, nada. Lo siento, Yeonjun, lo siento tanto.—Hyung.Beomgyu no abre los ojos, pero la voz de Taehyun para por un momento todos los malos recuerdos y Beomgyu adora la forma en que se paraliza cada conexión y ya no puede circular nada. Se incorpora como si no hubiera pasado nada, pero Taehyun no cree que pueda vivir después de ver sus ojos llenos de agua. Beomgyu sonríe y es una sonrisa tan real y triste que Taehyun se mueve hacia él. Beomgyu se limpia los ojos, se queda mirando sus brazos, hormiguean un poco cada vez que piensa en Yeonjun. Gracias por haber sido tan especial. Yeonjun fue la primera persona que le enseñó a sentirse humano, la primera vez que había algo de cariño en su universo. Kiwoo siempre tenía esa cara de lástima incluso si lo quería.—Taehyun, no puedes evitar que alguien muera —dice de repente con un tono roto y Taehyun lo escucha atentamente sin comprender—. Incluso si no te gusta oírnos, en Daegu hay más gente sin tumba de la que podrías llegar a imaginar. Te juro que la próxima vez que Suwoon se mueva será la última y si no es suficiente iré a Seúl.Taehyun lo contempla en silencio, solo puede ver una cabeza de pelo gris ondulado apuntando hacia abajo. Beomgyu a menudo se queda mirando sus brazos, Taehyun ha visto eso antes y aunque ahora sabe que no son perfectos, no puede encontrar todas las marcas que le dejó ver una tarde tonta en una noria.—¿Por qué es tan cruel? —pregunta Taehyun, que ha parado de acercarse— ¿Por qué te hace daño de esta forma? Debería de estar en la cárcel.—La cárcel es un lugar demasiado amable para alguien como él —Beomgyu hace una sonrisa llena de recuerdos amargos y levanta la cabeza—. No lo sé, Taehyun. Me gustaría comprenderlo, pero no lo sé. Quizá es porque nunca está sobrio.Beomgyu se levanta, todavía es un poco raro tener estas conversaciones con Taehyun. Taehyun no mueve ni un músculo cuando Beomgyu camina directo hacia él y se detiene más cerca de lo que puede soportar. Esta es la primera vez que sus mejillas se mantienen estables cuando Beomgyu acuna una de ellas y la acaricia lentamente con el pulgar. Beomgyu se ve tan diferente, tan mayor y sereno de repente.—Aunque vaya a morir, me aseguraré de que nunca te toquen. Te lo prometo.Y, por primera vez, Beomgyu besa su frente y Taehyun cierra los ojos. ¿Por qué Beomgyu?, le pregunta al Kai de su cabeza, porque nunca podría sentirme querido de esta forma incluso si encontrara otro príncipe mirándome a través del espejo en un baño.⁙Taehyun maúlla detrás de Beomgyu y Beomgyu se ríe de él, ha perdido la cuenta de las veces que se ha reído de Taehyun esta mañana incluso si la mañana empezó siendo tan tétrica en una habitación casi sin estrenar. Taehyun chilla una protesta infantil y adorable porque hyung lo ignora y echa a correr hacia él con las fuerzas que en verdad no tiene para colgarse de su cuello.—¿Quieres hacerme tener entrenamiento de peso también? —pregunta Beomgyu sin frenar pero frenando las ganas que tiene de colocar su mano encima de los antebrazos de Taehyun.—Solo llévame hasta allí —pide Taehyun ahogándose, extendiendo el brazo para señalar una farola.A Beomgyu no le sienta bien tener al chico bonito pegado a su espalda, abrazando su cuello y hablándole al oído de esta forma, absolutamente sin aire, así que echa a correr hacia la farola y Taehyun le suelta un puñetazo en el hombro, después se deja caer al suelo. Lleva unos días corriendo por la mañana con Beomgyu, pero hoy no puede seguirle el ritmo, no después de haber dormido tan poco y haber gastado tanta energía en la madrugada. Beomgyu se detiene cuando se da cuenta de que el pelirrojo ha desfallecido y se acerca ligeramente preocupado, pero es insano verlo respirar de esa forma, así que aprovecha para recuperar el aire a una distancia prudencial. Realmente Beomgyu no se pone cachondo tan tontamente como Taehyun, pero todo de Taehyun es su debilidad, así que tiene miedo de morder demasiado rápido. Era más fácil cuando solo tenía que dejarse querer, es diferente si siente que debería querer a Taehyun.—Realmente niño —lanza Beomgyu y Taehyun se sienta—, ¿qué hiciste anoche?—Salí con Yuna —Taehyun respira hondo y tose—. La peor idea de mi vida.Beomgyu se ríe, se acuclilla y se queda mirando a Taehyun, que todavía intenta recuperar su pulmón perdido, entonces Beomgyu le da la espalda y Taehyun tiene recuerdos de un jersey rosa mullido.—Está bien, ya puedo seguirte —dice algo avergonzado y se pone en pie.Beomgyu se levanta, lo mira y se acerca a él, vuelve a darle la espalda a esa cero distancia y cuando tiene toda la intención de coger sus piernas, Taehyun retrocede. Antes de que Beomgyu pueda enfadarse, coloca las manos en sus hombros y le parecen tan ligeros que se pregunta si de verdad tiene el cuerpo que vio aquella vez que le tomó las medidas. Es peor cuando recuerda sus ojos maquillados y las manos traviesas que retiraron una camisa de lujo desde unos hombros blancos. Taehyun concluye que definitivamente Beomgyu tiene un cuerpo de fantasía, necesita que le digan cómo olvidar cada pequeño segundo de ese momento en el que el tigre lo engañó para desnudarse frente a sus ojos. El tigre de ahora coge sus piernas y Taehyun se acomoda en su espalda, se pregunta cuánto tiempo podrá aguantar el intenso hormigueo que sube por sus muslos y atonta sus caderas.—¿Seguro que no bebiste? —pregunta Beomgyu caminando tranquilamente. Es muy pronto en la mañana, pero comienzan a verse algunos corredores con ropa realmente chillona.—Yuna no necesita darme alcohol para agotarme —Beomgyu se ríe y Taehyun espera un poco antes de continuar—. ¿Hyung ha bebido?—Mucho antes de que fuera legal.Taehyun se calla, Beomgyu también, no debería contarle a un chico inocente nada de todas las cosas que no debería haber hecho. Taehyun presiona un poco más los brazos contra el pecho de Beomgyu y después mira su cuello, su perfil surreal de príncipe.—¿Por qué hyung está en danza?Beomgyu desearía tener una respuesta normal que dar, pero desde hace un tiempo todo vuelve a doler como si fuera la primera vez.—Alguien me enseñó a bailar, me gustaba mucho entonces. No creo que pudiera haber hecho otra cosa —responde Beomgyu y hace a Taehyun saltar un poco cuando refuerza el agarre en sus piernas.—¿Qué hay de ser modelo? ¿Hyung no podría hacer solo eso?Taehyun está preocupado por todo lo que se esfuerza Beomgyu. Piensa que ya se ha recuperado y debería caminar por su cuenta, pero probablemente Beomgyu no le deje bajar, así que sigue en la espalda del chico que le gusta camino de la escuela.—Sería muy aburrido pasar toda mi juventud estando quieto frente a una cámara, pero diría que sí por el dinero —se sincera Beomgyu haciendo a Taehyun reír.Taehyun tiene muchas más preguntas, pero si no pisa con cuidado la bomba podría estallarle en la cara.—¿Siempre te quedas toda esa ropa bonita?Beomgyu asiente, quiere apartarse el flequillo pero recuerda que no puede soltar a Taehyun. Por alguna razón, le gusta mucho llevarlo de esta manera. Tímidamente, Taehyun retira el flequillo con el índice y Beomgyu tiene que agachar la cabeza para que no lo vea sonreír.—¿Por qué canto? —pregunta de vuelta.—Quiero ser artista, es por lo que vine a Daegu. En realidad no pasé los exámenes el año pasado, así que estaba muy contento por haber logrado entrar este. Ser artista es mi sueño y cantar es realmente lo único que sé hacer.Taehyun explica largamente su pequeña historia y se calla de repente sintiéndose nervioso.—Me gusta tu voz —confiesa Beomgyu en el silencio.Taehyun está a punto de decir que hyung también sabe cantar, pero sonaría como un acosador confesar eso cuando lo vio a escondidas. Taehyun está convencido de que no hay nada que Beomgyu no sepa hacer.—Beomgyu-yah, ¿nuevo trabajo desbloqueado? —se burla Jimin en cuanto los ve aparecer por el campus.Beomgyu le lanza una patada después de chasquear la lengua y Taehyun avergonzado salta al suelo.—¿Vienes a desayunar? —le pregunta Jimin a Taehyun. Beomgyu hace como que huye, pero Jimin lo agarra por los hombros y lo atrae hacia sí— ¿Dónde vas, idiota?Beomgyu se ríe como un crío, Taehyun sonríe frente a ellos y se acerca a Beomgyu cuando este le hace un gesto con la mano. Viendo a Jimin y Beomgyu pegarse y caminar frente a él le hace pensar que esto es lo más parecido a personales normales que han sido y deja de sonreír porque sabe que cuando desaparece el horror, siempre vuelve con su peor cara.+×+Taehyun se deja caer cansado en una de las cómodas sillas de los tocadores y bebe su batido dulce después de resoplar, pero entonces sonríe. Taehyun creía que esta escuela solo sería un infierno, pero cada vez empieza a parecerse más al lugar con el que siempre soñó. Daegu, piensa mirando alrededor y en lugar de gente riéndose en las colchonetas ve a los chicos que lo persiguieron el primer día, esto es por lo que he venido hasta aquí.—¡Taehyun! —exclama una de las maquilladoras y tiene toda la atención de sus bonitos ojos de niño— ¿Nos dejarás maquillarte alguna vez?Taehyun se ríe, dice que sería divertido probar antes de meter la pajita en la boca. La sala se recuperó, la ventana también, toda esa gente con sus trajes europeos antiguos va de un lado a otro, hay gente cosiendo, gente montando y creando decorados, gente peleando, gente echada en las colchonetas hablando, gente en el escenario, luz repentina de focos, música alta. Taehyun se pregunta si podría haber algo mejor.—¡Taehyunie!En cuanto el pelirrojo escucha la palabra mágica se despide educadamente de las maquilladoras y se va con su batido a otro lugar, correteando delictivamente a través de la sala con su sonrisa preciosa. Viéndolo cualquiera se preguntaría cómo es que no tiene más acosadores que Jing. ¿Cómo no querer algo de semejante niño inocente y adorable? Taehyun espera paciente su tarea y deja su batido, se pone a mover cajas y a llevar y traer cosas de los armarios. A pesar de que siempre ha hecho las mismas cosas, Taehyun jamás podría cansarse de este mundo fantástico, la única luz que encontró en medio de la interminable oscuridad. Va a la parte de atrás, tiene que llamar a alguien, camina con cautela bebiendo a sorbitos su batido, se asoma despacio y al menos veinte neuronas se quedan en la sala principal, incapaces de seguir este momento en el que su príncipe lleva una camisa con puños y cuello de volante, ajustada como un corsé.—¡Taehyun! —lo llama Kiwoo apareciendo por detrás de Beomgyu— Ven, termina tú esto por favor, yo probablemente tenga que encargarme de algo.Taehyun va como un buen chico, pero al pasar al lado de Beomgyu quiere salir corriendo en dirección opuesta. La forma en que ladea la cabeza, la sonrisa traviesa, el pendiente largo y un ojo guiñado de forma coqueta, todo su olor y su calidez haciendo una gran nube alrededor. Taehyun todavía no ha encontrado la forma de no atontarse con cada pequeña cosa de Beomgyu, pero no puede encontrar una cura normal para los efectos de un chico surreal.—Toma, desátala, estaré ocupándome de algo —le indica Kiwoo antes de salir corriendo.Taehyun se queda con los cordones en la mano completamente bloqueado.—Solo tienes que deshacerlos —dice Beomgyu y su voz debería haber sonado menos oscura, pero es imposible cuando sabe el niño nervioso que tiene detrás.Taehyun respira hondo, deja su batido sobre una pila de cajas cerca de ellos, donde también hay ropa que huele a Beomgyu. Coge de nuevo los cordones, la camisa es realmente como un corsé. Taehyun sigue sin saber qué función están preparando, pero como siempre son muchas semanas extrañas y luego una corta actuación que nunca sabe cuándo es pero simplemente pasa y se ponen a preparar la siguiente y se la vuelve a perder.—Hyung —llama Taehyun experimentando con los cordones—. ¿Esto va a ser habitual?Beomgyu se ríe. En su cabeza no hay algo como un Taehyun picante, pero tampoco puede olvidar aquella vez que acabó contra una pared en el estudio.—Puedo hacerlo por ti las veces que quieras —responde mirando hacia la entrada.Taehyun tira del cordón en el sentido que no es y aprieta la espalda de Beomgyu, que gruñe sin ser capaz de morderse el labio a tiempo.—Pero quizá quieras empezar por pasos pequeños —sugiere haciéndole gracia la cara que posiblemente tenga Taehyun ahora mismo.—Perdón.Beomgyu se ríe una vez más, Taehyun va haciendo camino deshaciendo todos los cordones, se ha dado cuenta de que lleva demasiado tiempo fijándose en la forma que le hace la camisa corsé a los costados de Beomgyu. Taehyun quería parar, pero no puede evitar acariciar con el índice una marca que acaba de ver, parece una cicatriz larga de alguna herida profunda. Beomgyu se eriza y desaparece toda la diversión de su cara, sabe exactamente dónde está la mano de Taehyun y no puede dejarlo. Taehyun se ha quedado algo tonto contemplando la espalda bonita de un tigre feroz, así que se asusta un poco cuando el tigre se gira y coge su muñeca, solo entonces aterriza.—Lo siento, lo siento, lo-—Shh —lo corta Beomgyu y acaricia su muñeca antes de soltarla—. Está bien, ya está.Taehyun, arrepentido, mira al suelo y se disculpa otra vez. Olvidó completamente dónde están los límites.—Mírame —ordena Beomgyu y Taehyun obedece automáticamente.Taehyun también se deja hacer cuando Beomgyu coge sus muñecas y las lleva hasta sus hombros. Cree comprender y se pregunta si va en serio, Beomgyu no puede querer torturarlo de esta manera. Entonces Beomgyu se inclina hacia su oído y Taehyun desearía estar en cualquier otro lugar en vez de aquí derritiéndose instantáneamente.—Hazlo habitual, Taehyun-ah.Taehyun no sabe cómo esconder todo lo cachondo que lo ha puesto eso y piensa en todo lo que odia la forma en que la voz de Beomgyu entra en su oído y baja por todo su cuerpo tan peligrosamente. Al apartarse, Beomgyu está sonriendo como solo debería hacerlo en el estudio. Taehyun se pregunta por qué está haciendo esta escena de día, en un lugar lleno de gente. Lo que está haciendo en realidad es pedirle a Beomgyu que no le haga pasar por esto más, Taehyun es solo un niño débil pero aun así y con sus preciosas mejillas a punto de estallar baja suavemente las mangas desde sus hombros de ensueño por los brazos de fantasía y se queda con la camisa en las manos sin saber cómo continuar. Beomgyu ha vuelto a perder, porque le ha dejado con unas ganas insaciables de besarlo, comerlo entero justo en este momento. En cambio, sonríe un poco más de esa forma que Taehyun no soporta y acaricia de la misma forma traviesa el cuello del pelirrojo, permitiéndose esta vez rozar su clavícula. Taehyun no puede esconder el escalofrío que lo hace temblar y suelta un maullido débil cuando Beomgyu pasa a su lado. Beomgyu intenta ponerse la camiseta como si no pasara absolutamente nada con sus instintos de bestia salvaje.—Taehyun —pronuncia Beomgyu sacando cada letra de lo más profundo de su garganta y se acerca a la espalda indefensa de Taehyun, entonces rodea su cuello con los brazos y apega peligrosamente sus labios húmedos a su oreja—, creo que sabes que no soy ningún cachorrito, así que la próxima vez pregúntate dos veces si quieres ser comido por un tigre porque voy a dejarlo suelto.Es preciosa la forma en que Taehyun traga completamente encarcelado y Beomgyu quiere morder su cuello, pero lo libera antes de que se le vaya demasiado la cabeza y sale hacia la sala principal sin volver a mirar al niño que ha estado a punto de devorar.

----- CHAPTER BREAK -----

Capítulo 29. Bestias enfermas y heridasBeomgyu y Jimin están jugando juntos como los amigos traviesos que son, la diferencia con sus juegos habituales es que se han escapado y están mintiendo, pero Beomgyu siempre supo que nunca mantendría sus palabras, así que caminan entre risas tontas por las oscuras calles de Seúl. Los dos se sienten un poco más sueltos y salvajes ahora que han vuelto al lugar al que pertenecen. Respiran hondo al mismo tiempo, inhalando el aire enfermizo de la capital, y se ríen como chicos tontos, se dan codazos y caminan con su ropa delictiva hacia un lugar donde soltar todo lo poco humanos que son, pero las risas se acaban en cuanto los dos ven una escena incómoda que no pueden ignorar. Se miran a los ojos, se hablan de esa forma y entonces Beomgyu camina con las manos en los bolsillos hacia el trío de atracadores que está acosando a alguien. Beomgyu todavía no sabe si es un chico o una chica, pero animales como él tienen que morder a estúpidos como esos, esa es la razón por la que Jimin lo ha dejado ir. Hace demasiado tiempo que Beomgyu no puede golpear apropiadamente, tampoco follar, así que se merece un premio por guardar al tigre tanto tiempo. Beomgyu solo va a espantarlos, probablemente sean tipos estúpidos que han visto a alguien muy indefenso con el que pasar un buen rato, pero en cuanto sorprende a uno de ellos de una patada comprende que no puede espantarlos con tanta facilidad. La víctima indefensa es un chico que se asusta mucho cuando Beomgyu aparece de la nada y le pega tremenda patada a uno de los atracadores. Ninguno tiene la intención de correr y en cambio los tres se giran para golpear a Beomgyu. El chico huye sin tener ninguna intención de recuperar sus pertenencias.Jimin observa desde lejos la forma en que Beomgyu golpea sin piedad a esos tres hombres y saca el tabaco. Por esta vez va a dejar a Beomgyu abrirles la cabeza. Por un rato largo se escuchan sonidos horribles de gente agonizando, cuerpos en los que se rompe algo, hombres chillando cuando Beomgyu les hace auténtico daño. En verdad no quería hacerles nada, solo espantarlos, creía que serían atracadores mediocres que solo querían revender el móvil y llevarse cuatro billetes, por la pinta el chico parecía un estudiante, así que no puede llevar mucho más, y en cambio son tipos realmente agresivos que no deberían andar sueltos. Sacan una navaja, Beomgyu no tiembla cuando le da una patada en la muñeca al hombre que aúlla y cuanto más los destroza más piensa que jamás debería dejar a Taehyun conocer esta parte de él. Cuando el festín acaba, Beomgyu se mira las manos y después busca a Jimin, necesita que lo limpie como siempre y sonríe adorando al rubio cuando lo localiza fumando apoyado contra un edificio. Beomgyu sacude la cabeza, se limpia de forma tosca en el interior de la camisa y recoge el móvil y la cartera del suelo, camina un poco acercándose a Jimin, que mueve la cabeza señalando detrás de él. Beomgyu se gira, ahora mismo parece un asesino de película con toda la sangre en su cara bonita y serena. Sonríe un poco cuando el chico está corriendo hacia ellos suavemente y situándose a una distancia muy prudencial se inclina hasta los 90º.—Muchas gracias, gracias —dice varias veces.Beomgyu se acerca bajo los ojos atentos de Jimin, que siempre se encarga de domar al tigre, pero el tigre parece haber comido por ahora, así que lo deja avanzar hacia el chico. Beomgyu extiende el brazo con sus pertenencias, una sonrisa bonita aparece en sus labios cuando piensa que esa carcasa blanca y decorada es adorable.—¿Estás cerca de casa? Es muy tarde para andar solo a estas horas.Jimin mira a Beomgyu y quiere carraspear para indicarle que es suficiente, pero se queda quieto al ver que el chico se incorpora. Hay algo extraño en el momento en que mira a Beomgyu a los ojos. Incluso antes de ir a esconderse, creyó que era un chico demasiado guapo apareciendo de la nada, pero ahora definitivamente está ante un chico precioso con unos ojos que lo tienen atrapado. Soobin probablemente jamás ha visto a un chico tan, tan guapo. No tiene palabras que puedan describirlo.—¿Po-podríais acompañarme? Por favor —pide temblando.Jimin se pregunta si va en serio, si es que no acaba de ver a Beomgyu abrir tres cabezas, de hecho los cuerpos ensangrentados de esos chicos están justo ahí. Jimin no sabe que Soobin tiene muchísimo miedo, jamás habían intentado atracarlo con tanta violencia desde que vive en Seúl.—Sí, iremos detrás de ti —confirma Beomgyu y da unos pasos hacia atrás hasta ponerse al mismo nivel que Jimin.Soobin se inclina de nuevo en señal de profundo agradecimiento y comienza a caminar. No puede darle miedo enseñarle dónde vive a ese chico tan bonito si acaba de defenderlo de esa forma. De verdad, Soobin está preguntándose de dónde ha salido un chico tan fuera de lo común. Beomgyu le arquea las cejas a Jimin cuando comienzan a caminar detrás del pelinegro, preguntándole qué le pasa. Jimin rueda los ojos cansado del tigre que se burla de él y va a encender otro cigarrillo, pero se detiene. No sería nada educado cuando hay otro chico aparte de ellos. Soobin camina diligentemente hacia casa sin mirar atrás, comprueba en un pequeño segundo que su móvil sigue vivo y es que se perdió ese momento en el que Beomgyu se aseguró de que sus pertenencias estuvieran a salvo. Soobin se detiene y se da la vuelta y al ver al dúo todavía detrás de él se inclina de nuevo, Beomgyu ondea la mano a modo de despedida y a Soobin le cuesta superar su cara serena y sus ojos bonitos cuando se incorpora, pero finalmente entra en el edificio y Jimin le mete tal codazo a Beomgyu que lo mueve de su sitio.—¿Qué haces? —le chilla en voz baja el tigre. Está jodidamente divertido.—¿Tienes que ligar con todo el mundo? Para al menos una vez, bestia.Beomgyu empieza a correr riéndose y Jimin lo persigue. Son niños tontos de nuevo en Seúl. Jimin enciende otro cigarrillo, se acuerda de la sangre de Beomgyu cuando se encaminan hacia una calle llena de locales no aptos para ningún humano corriente y coge sus hombros y lo gira con fuerza para ponerlo frente a él. Beomgyu arquea las cejas de forma provocativa mientras se muerde el labio.—Eso no ha sido muy heterosexual por tu parte, Jimin-ah —se burla y Jimin le da una palmada en el culo.Beomgyu aúlla juguetón con una voz jodidamente aguda y cuando Jimin se chupa el dedo para limpiarle la sangre de la cara, Beomgyu se inclina hacia delante para quitarle el cigarrillo, pero Jimin eleva el brazo.—Estate quieto —le replica y Beomgyu rueda los ojos mientras le limpia la mejilla—. En serio, ¿tú viste la cara del chico? Deberías replantearte dejar de ser tan guapo.Beomgyu se ríe, Jimin se encarga de él prácticamente con sus caderas tocándose y desde cualquier ángulo no hay nada de heterosexual en eso y a Beomgyu le encanta. Cuando el rubio termina, Beomgyu le pone ojitos y hace puchero, mira hacia el cigarrillo, pero Jimin se aparta de él.—Pórtate bien —le ordena golpeando su culo perfecto de nuevo.Beomgyu se ríe una vez más como si estuviera colocado y caminan como dos chicos tontos hasta un local y después otro y cuando están a punto de entrar en el tercero Beomgyu está tan tranquilo que Jimin sabe todo lo malo que es eso, pero están en Seúl otra vez, esta noche, así que va a dejar al tigre suelto, al menos hasta que ve que lo va a meter de cabeza en un pub solo para gais.—Eh, eh, gatito, para —dice Jimin agarrando su brazo y lo gira con la misma fuerza de siempre que la cara insanamente preciosa del tigre está a la distancia perfecta para morderlo. Beomgyu no frena y apega los labios al vaso que se ha llevado Jimin del último local, así que con naturalidad Jimin lo inclina dándole de beber—. Sabes que no soy gay, ¿eres tonto? ¿Por qué me estás metiendo ahí?Pero incluso aunque oficial y declaradamente no es gay, hay algo jodidamente erótico en la forma en que inclina el vaso cada vez más y Beomgyu su cabeza para beberlo todo y su preciosa garganta está toda expuesta chillando que le haga algo. Jimin acaba de olvidar lo que estaba diciendo. Beomgyu termina de beber y se pone recto en un movimiento violento y hay algo insoportable en sus labios mojados.—Porque estamos buscando a Suwoon y ese lugar está lleno de niños. Ahora vamos, heterosexual de pega —responde Beomgyu y se gira arrastrando a Jimin.—¿Cómo que de pega? —replica Jimin.Beomgyu se para abruptamente y Jimin se lo traga entero y no soporta su sonrisilla.—He visto la forma en que me mirabas. Y honestamente Jimin, sé que es imposible no ponerse cachondo conmigo.Jimin tiene unas ganas horribles de asfixiarlo. Beomgyu le guiña el ojo y le sonríe como un chico ganador, después se mete en el pub todavía con Jimin agarrándole el brazo. Incluso si Jimin no supiera que es un bar gay, se hubiera dado cuenta si alguna vez entrara por error. Camareros hombres, todo hombres, todo huele a hombres homosexuales. Hay algo muy perturbador en esos sofás, en las luces, en la forma en que lo mira absolutamente cada persona en el local y Jimin se siente raro, se inclina hacia la oreja de Beomgyu que sigue caminando libremente hacia la barra.—Si no fueras como eres, aquí podrían violarte.Beomgyu se ríe, se para al alcanzar la barra y mueve los labios diciendo que lo sabe, así que Jimin sonríe. Piden algo ligero, caminan hacia algún lugar y Beomgyu casi pierde a Jimin en cuanto se queda atrapado entre dos hombres que tienen unas intenciones muy claras.—¿Te sientes incómodo? —le pregunta Beomgyu preocupado.Jimin hace un gesto con los dedos para indicarle que un poco y Beomgyu le acaricia la espalda. En verdad está muy agradecido de que Jimin siempre lo siga a todos lados.—Sí que hay niños —confirma Jimin y Beomgyu asiente bebiendo.—¿Estarás bien si te dejo solo? —pregunta Beomgyu, que lleva un rato con los ojos fijos en algún sitio. En cuanto Jimin lo mira espantado, Beomgyu se levanta y a continuación se sienta en su regazo y lo mira a los ojos. Jimin lo deja actuar y, si lo piensa, podría besarlo— Diles que estás conmigo.Jimin mentiría si dijera que está perfectamente bien ahora mismo, el susurro oscuro del tigre se le ha metido mucho más adentro de lo que su heterosexualidad debería permitir y es enfermiza la forma en que Beomgyu ha llevado los brazos a su cuello. Desde cualquier lugar parece que se están enrollando. Beomgyu se aparta un poco para mirarlo a los ojos y Jimin seriamente se pregunta en qué mundo podría haber acabado en un pub gay con Beomgyu sentado encima de él rodeando su cuello. Es simplemente una escena que jamás podría haber imaginado. Asiente, Beomgyu entonces se levanta y Jimin tontamente acaricia sus muslos a medida que lo hace. Beomgyu guiña uno de sus preciosos ojos oscuros y se pierde entre todos los chicos que se han puesto jodidamente cachondos con la escena que acaban de ver. Jimin mira hacia abajo, casi se traga todo el vaso de golpe y después quiere otro, pero ni muerto se levantaría y cruzaría todo ese mar de homosexuales que están muy, muy calientes.Beomgyu camina tranquilo hacia los baños, hay una persona que ha visto en todos los locales. Le está mintiendo a Taehyun otra vez, está en Seúl bebiendo como si no pasara absolutamente nada, como si no le importara ese niño, así que tiene que averiguar si Suwoon está aquí de verdad o no. Para Beomgyu es imposible que Suwoon haya desaparecido de la escuela de un momento a otro sin dejar ningún rastro, su habitación estaba vacía y abierta. Sabe que no puede irse, a pesar de todo tiene un cargo importante, debería de mentir para dejarlo y venir a Seúl e incluso así ningún permiso le dejaría estar tanto tiempo fuera. ¿Por qué su habitación estaba abierta? ¿Por qué me estás dejando seguirte tan fácil? Sabe que Suwoon es exactamente como él, así que está convencido de que tiene que estar en Seúl. Al fin y al cabo, Beomgyu también necesita algo más fuerte para intentar cubrir todo lo que en realidad necesita a Taehyun.Cuando entra en el baño, agradece mucho que la música suene tan lejos porque está tan ido que podría acabar enrollándose con Jimin. Pero no estaría tan mal. Sonríe y sin darse cuenta baja la guardia, así que de repente alguien lo coge y lo sube a los lavabos. Beomgyu lanza una patada en automático, pero la mano que se calca en su muslo le hace mucho daño. Aprieta los dientes, mira con odio a la persona que está encarcelándolo. Todos esos sonidos de gente follando y el aspecto sucio y asqueroso del baño debería de ser gracioso, pero no hay nada de gracia en ver a esta persona de nuevo.—No vas a abusar de mí —escupe Beomgyu. Debería dar miedo ver la cara de un tigre liberado, pero la persona que está enfrente solo sonríe como un monstruo.—¿De verdad, Beomgyu? No hay nada que puedas hacer contra mí.Beomgyu lo sabe y odia eso, lo odia más cuando la mano que estaba apretando su muslo sube peligrosamente para retorcer su polla. Beomgyu se impulsa y aunque su tobillo arde cuando lo agarra logra empujarlo hacia atrás golpeando su estómago con ambos pies. Después viene la insoportable sensación de ardor en sus hombros tras agarrarse muy fuerte al lavabo.—Quédate ahí —amenaza, y no parece haber estado bebiendo las últimas horas.—Estás buscando a Suwoon, ¿verdad? ¿No sabes que no deberías acercarte a él, niño?Hay tanta lascivia viniendo de él que hace a Beomgyu recordar aquel día que fue a por él y lo persiguió por toda la casa. Beomgyu se desabrocha el cinturón.—¿Mi hermano te mandó seguirme por Seúl? —pregunta y despacio se lo va quitando— ¿Estás salvándole el culo a Suwoon?—¿Vamos a jugar a eso, Beomgyu-yah? Si juegas así, no podré evitar abusar de ti —el hombre lo mira a los ojos y se relame—. Me das hambre.—Haré esto por ti, así que habla y ni se te ocurra tocarme porque te mato, te juro que te mato Dan.Hay algo terriblemente serio en la voz ronca y rota de Beomgyu, hay tantísimo odio en sus ojos que el hombre lo disfruta como una bestia sedienta. Son incontrolables las ganas que tiene de volver a jugar con el cachorro menor de los Choi, pero las cosas parecen un poco diferentes a aquella vez. Beomgyu se está poniendo el cinturón alrededor del cuello.—Estás en Seúl, es lógico que no ibas a poder caminar libremente —empieza a responder y se agarra a la puerta que tiene detrás—. ¿Suwoon? No, él no necesita que lo defienda, no vas a tocarlo, ¿verdad? Tienes mucho miedo de lo que te haría tu hermano luego —se burla el hombre y se relame de nuevo, pero entonces afila los ojos y examina a Beomgyu duramente—. Abre las piernas —exige y Beomgyu intenta no pensar en nada cuando le hace caso—. Delicioso. ¿Qué haces en Seúl? ¿Qué quieres de Suwoon?Beomgyu se quita los zapatos, comienza a desabotonar la camisa.—Suwoon ha venido a Seúl, así que me pregunté qué hacía aquí, pero supongo que comer. ¿En qué está metido Suwoon, Dan? —Beomgyu pregunta de forma coqueta y se pasa las manos por el pecho de forma sugerente— Tú sabes lo de la droga y el incendio, ¿verdad? Le ayudasteis. ¿No vas a decirme qué va a hacer ahora?—No me dejas meterte la polla, no esperes que de verdad te ayude, Beomgyu. Suwoon anda por ahí, siendo la puta de tu hermano para variar. Suwoon va a hundirte, ya no es solo por ese niño.Beomgyu se quita la camisa de repente, acaba de hablar de Taehyun, por Taehyun iría hasta donde fuera.—Pero no esperes que si lo dejas solo, Suwoon no vaya a aprovecharlo. Deberías tener cuidado —el hombre rompe las normas y se acerca y Beomgyu agarra el cinturón con fuerza—. Quizá Suwoon te mate a ti antes de que puedas matarlo.El hombre hace un movimiento rápido hacia su polla, pero Beomgyu le da un latigazo en el brazo con el cinturón. Se baja del lavabo, se pone mal los zapatos y recoge la camisa y amenazándolo sale del baño. Beomgyu sinceramente nunca creyó que alguna vez podría ganar al hombre que lo rompió tanto y tantas veces, pero ahora le ha dado mucho más de lo que estaba preguntando. Termina de vestirse con un corazón acelerado y desde la barra localiza el pelo rubio de Jimin y camina hacia él y Jimin no ve venir al tigre asustado que se acerca y se sienta en su regazo, abrazándolo con un vaso en cada mano. Jimin se asusta, pero automáticamente acaricia su espalda. Está escuchando el corazón de Beomgyu rebotar contra su propio pecho.—Beomgyu-yah, ya está —dice de forma reconfortante y lo abraza por completo.Beomgyu siente que quiere llorar un poco, creía que lo había vencido, pero se siente sucio y expuesto, el dolor de aquella vez palpita de nuevo en cada centímetro de su piel y lo hace temblar. Jimin besa su hombro y lo abraza un poco más fuerte, se aparta un poco y coge uno de los brazos blancos y siempre heridos de Beomgyu para ver la bebida que trae.—¿Este es para ti? —pregunta con una ternura que ha salido sola.Beomgyu niega, Jimin no soporta ver sus preciosos ojos inundados de esta forma. Devuelve su brazo a donde estaba y coge el otro, le quita el vaso de la mano y lo pone contra los labios de Beomgyu, que abre la boca. Con la otra mano le acaricia el pelo y al final la deja quieta en su nuca a medida que Beomgyu bebe. Jimin adora la forma en que Beomgyu está bebiendo sentado encima de él, echando la cabeza hacia atrás, y piensa que tiene ganas de morderlo. Jimin a menudo se pregunta por qué no puede ser completamente heterosexual cuando está cerca del tigre. Beomgyu coge su muñeca para que pare y baja la cabeza y Jimin sin pensarlo acaricia con el pulgar sus labios mojados y la sonrisa que hace Beomgyu le hace sonreír también.—Quieres follarme, ¿verdad? —pregunta Beomgyu divertido.Jimin niega agitando un dedo y se hace con el otro vaso o lo intenta, porque Beomgyu quiere jugar un rato con él, pero Beomgyu no podría haber esperado nunca que Jimin lo hiciese saltar, así que como está desprevenido el rubio consigue hacerse con el vaso.—Es divertido cuando puedes perder —comenta Jimin antes de beber, pero Beomgyu se inclina sobre él y lame su cuello y Jimin no puede esconder el escalofrío—. Beomgyu-yah —dice a modo de advertencia.Beomgyu se aparta y le enseña su sonrisa divertida antes de bajarse, después coge su mano mientras todavía bebe y lo conduce hacia la masa de homosexuales para perderse un rato. Jimin no sabe por qué tiene que pagar estar un rato pegado a Beomgyu, a la horrible y peligrosa forma en que mueve sus caderas, cómo bailan sonrisas traviesas en sus labios, pero lo volvería a pagar si así no tiene que verlo llorar. Beomgyu está otra vez mirando fijamente algo, pero en esta ocasión Jimin ha entrelazado sus manos para no dejarlo ir y así los dos beben en silencio mirando hacia el frente, hacia la barra. Han pasado más horas en ese pub gay que en los locales anteriores y Jimin ha terminado por acostumbrarse a las luces perturbadoras.—Creo que Suwoon quiere violarme.—¿Estás borracho? —escupe Jimin y lo mira incrédulo.Beomgyu señala con la cabeza hacia delante y Jimin se pregunta si el que está borracho es él cuando ve a Jing Suwoon en la barra. Jimin no quiere creer que todo este tiempo Suwoon ha estado ahí mirándolos. Beomgyu y Suwoon se miran intensamente a los ojos a través del local y pasan tanto tiempo haciéndolo que Beomgyu cree que empieza a entender algunas cosas, pero Suwoon está enfermo, así que no cree poder comprenderlo del todo. Sin embargo, ese hombre le dijo cosas que no podría haber esperado, que hacen un poco diferente lo que debería de hacer ahora con Taehyun. Taehyun. Beomgyu vuelve a tener en la cabeza la imagen de un niño pelirrojo bonito y cierra los ojos, no tiene ni idea de lo que debería hacer después de esto. Seúl, ese baño, Suwoon. Tiene que limpiarse antes de tocar a Taehyun, se siente jodidamente asqueroso. Jimin lo saca del local y sentir el aire otra vez es tan duro que siente que despierta de un sueño muy extraño. Jimin lo lleva de la mano mientras compra algo que rellene sus estómagos y todavía de la mano se sientan en cualquier lugar.—Creo que deberíamos follar —suelta Jimin mordiendo su sándwich y Beomgyu se ríe y se cae sobre la espalda, entonces Jimin lo golpea—. Cada uno por su cuenta, perturbado.—No puedo creerte después de todos los repasos que me has dado —dice Beomgyu incorporándose.—¿No sería muy raro hacerte algo? Soy hetero.Beomgyu lo mira y mastica despacio, quiere responder seriamente, pero apestan a alcohol y a bar y han bebido demasiado y hay sangre y saliva en Beomgyu y todavía tienen calor así que hay algo muy divertido en todo esto, comiendo sándwiches sentados en un parque vacío en las primeras horas de una mañana silenciosa en Seúl.—Puedes hacerlo, sé que quieres hacerlo Jimin, de verdad que sé la forma en que me mirabas, puedes dejar de esconderlo por hoy.Beomgyu lo mira a punto de reírse comiéndose su sándwich pero de repente Jimin está inclinándose hacia él, ha puesto una mano a su espalda y se ve tan varonil cuando se acerca y coge su barbilla que Beomgyu sinceramente se dejaría hacer cualquier cosa. Jimin lo mira a los ojos, está intentando averiguar qué tienen esos ojos que incluso encandilaron al desconocido al que salvaron, pero se aparta antes de caer más en ellos.—Por un momento creí que iba a pasar algo —confiesa Beomgyu volviendo a morder su sándwich.—De verdad debería buscarme una chica —dice Jimin y suspira, se echa sobre las piernas de Beomgyu.—¿Qué hay de Yuna? —Beomgyu sacude las manos antes de abrir otro sándwich.—No podría acostarme con ella.—¿No te gusta? Deberías decírselo. A ella le gustas.Si no lo conociera lo suficiente, Jimin podría pensar que Beomgyu no se está tomando esto en serio, hablando de esas cosas mientras come ferozmente unos sándwiches que probablemente acabe vomitando.—Ya sé que le gusto, pero no sé, es un poco raro cuando estoy con ella —Jimin mira hacia arriba y piensa de nuevo acerca de Beomgyu—. Debería acostarme con alguien, es imposible seguir viviendo así.Beomgyu se ríe y con las mejillas llenas le pregunta por qué no se masturba. Jimin suspira otra vez.—Tú lo sabes, follar de verdad llega a ser una necesidad —responde y cierra los ojos. Por alguna razón, Beomgyu está resultando devastador.De repente Jimin se acuerda del gatito adorable y ruidoso y feliz que se convirtió en un tigre feroz. Solo que han pasado algunos años y es más guapo. Beomgyu no se da cuenta de lo terriblemente adorable que está siendo incluso si está borracho comiendo sándwiches en un parque vacío diciendo cosas sin sentido.—Pero Jimin, existen las putas —suelta Beomgyu y Jimin abre los ojos—. Tú sabes que puedo pagarte alguna, pero lo que quería decir es que si de verdad no te interesa Yuna, deberías hablarlo con ella. Habéis tenido algunas citas, le haces bastante caso. Pregúntate un poco si de verdad no te interesa y entonces díselo.Jimin cierra los ojos, a veces él también se siente abrumado por los recuerdos, especialmente desde que apareció Taehyun y Beomgyu empezó a cambiar, a dejar de esconderse bajo la piel de un tigre. A Jimin nunca le gustó la piel del tigre porque realmente no salvó a Beomgyu de nada. De nada.—Deberíamos volver a Daegu. ¿Sabes algo de Suwoon?Jimin abre los ojos de nuevo y alza la mano, acaricia la mejilla de Beomgyu, se está preguntando cómo puede verse tan adorable comiéndose unos sándwiches. Beomgyu asiente, termina de comer, se queda mirando al frente. Jimin no necesita preguntar nada más.—¿Crees que podría acabarse? —pregunta Beomgyu al cabo de un rato. Tiene las piernas un poco flexionadas como si Jimin no estuviera ahí y para Jimin son la almohada más cómoda del mundo— ¿Crees que la guerra podría acabarse?Jimin lo mira a los ojos y después los baja por sus mejillas, su cuello. De cerca Beomgyu no es un chico surrealmente perfecto que viene de un mundo fantástico. Beomgyu es probablemente la persona más real que ha conocido nunca y Jimin puede encontrar cada herida que alguna vez destrozó su piel de cuento.—Creo que esta podría ser la última, pero solo si uno de los dos muere.Beomgyu mantiene los ojos en algún lugar de Seúl, pensando en alguna de las muchas cosas que nunca han dejado su cabeza tranquila.—Lo sé, Jimin, lo sé.Beomgyu lo mira a los ojos por primera vez y hace una sonrisa jodidamente triste y Jimin, aunque no lo quiera, piensa que a veces lo mejor que podría pasarle a Beomgyu es morir. Mucho mejor que vivir toda la vida lleno de traumas incurables. Jimin también piensa que nadie se ha parado a pensar en que si Beomgyu sobrevive, los hombres de su hermano van a perseguirlo incansablemente. La imagen de Taehyun aparece de repente en su cabeza y Jimin acaricia de nuevo la mejilla de Beomgyu.—Te quiero, Choi Beomgyu.La sonrisa de Beomgyu termina de romperse y finalmente llora. Su corazón devastado no tiene espacio para una sola herida más y ahora que el tigre ha crecido no puede dejar de pensar en las cosas que ocurrieron cuando solo era un cachorro. Lo que hubiera podido cambiar para que siguieras a mi lado. Beomgyu chilla y desearía que alguien lo atravesara de parte a parte, que esta pesadilla se acabara. Desearía llamarte y decirte que la guerra ha terminado, pero probablemente en esta vida nunca más podremos volver a estar juntos. Y pensándolo una tristeza profundamente azul revienta cada centímetro de su corazón y lo deja sangrando interminablemente.

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Capítulo 30. Y si no vemos—¡Kang Taehyun!Taehyun se levanta y camina con una cara tranquila hacia el centro de la sala, debería estar algo más nervioso ante un examen tan importante, pero ha aprendido a controlar un poco las emociones extremas desde que llegó a Daegu y, de todas formas, no hay nada que pueda ponerlo más nervioso que estar cerca de un príncipe. Cierra los ojos un segundo, respira hondo y después se hace con el micro, dice con voz clara lo que va a cantar y durante un instante se expande un ruido desagradable por el aula: todos están comentando la canción extranjera que el pelirrojo va a cantar, llena de notas altas que probablemente nadie pueda realizar estudiando durante tan pocos meses. Taehyun no está nervioso del todo, así que no comete demasiados errores, de hecho, la profesora no puede encontrarle ninguno incluso si quiere ser estricta, así que se pregunta si tiene una especie de talento natural o es que ha practicado incansablemente. Taehyun espera inquieto la valoración, tiene también un miedo ligero de ser perfecto de nuevo y recibir comentarios desagradables como en evaluaciones anteriores.—Taehyun —comienza la profesora examinando las notas que acaba de tomar y comparándolas con las fichas de evaluaciones anteriores—. Observo que estás intentando probar cosas nuevas en las que aplicar las cosas que os enseñamos. Es bueno tener esa iniciativa, descubrirás en qué estilo puedes desarrollar mejor tu potencial.Taehyun asiente, la profesora habla de su evolución, pero también apunta que en un futuro podría pulir totalmente la canción escogida, comenta entonces pequeños pero importantes detalles que debería tener en cuenta la próxima vez, halaga su pronunciación y el cuidado que puso en la entonación, habla de un gran control del ritmo pero también cómo se notó aquella vez que no pudo mantener las notas altas y su voz decayó, pero era una elección arriesgada y logró hacer lo mejor de sí mismo con lo que sabe por ahora, así que le felicita y con las mejillas tenuemente rosas Taehyun regresa a su sitio, donde Yuna le aplaude un poco y también lo felicita. Taehyun mira un poco alrededor, tiene miedo de ser el mejor. Llega el turno de Yuna, que se pasa las manos por los muslos y se echa el pelo hacia atrás. Taehyun frunce el ceño al ver cómo le tiemblan las piernas. La voz de Yuna suena clara en el silencio de la sala, pero entonces desafina y se calla, se avergüenza y pide perdón y dice que está nerviosa, entonces la profesora la deja empezar de nuevo con ojos severos. La segunda vez que lo intenta no resulta mejor, Taehyun conoce la canción y se da cuenta de que ha mezclado la letra en partes diferentes, también pierde el ritmo. Yuna intenta no echarse a llorar cuando recibe la valoración y se sienta en silencio al lado del pelirrojo con la cabeza baja. Taehyun coge su mano y pasan así el resto del examen.—Voy al baño —indica Yuna adelantándose al tocar el timbre y corretea hacia la salida.Taehyun camina despacio con una cara llena de confusión. No se trata del examen, Yuna tiene un humor diferente desde hace unos días. Taehyun espera cerca del baño y mira alrededor, a cada persona que recorre los pasillos en una dirección diferente y piensa que ya no se siente tan inquieto, pero podría vomitar su corazón si ve a Beomgyu. Beomgyu. Sigue sin verlo como solía hacer y piensa que quizá se acostumbró demasiado rápido a tener su atención. Simplemente se ha acostumbrado a todo en Daegu porque al contrario que en Seúl las cosas nunca son estables y siempre traen consigo un poco de miedo. Taehyun se fija entonces en que Jimin está en la esquina mirando hacia allí y se pregunta si debería saludarlo.—Ya estoy. ¿Qué miras? —pregunta de repente Yuna en frente de él y Taehyun la mira y mira a la esquina de nuevo pero ya no puede ver a Jimin.—No, nada.Yuna simplemente empieza a caminar y Taehyun sabe que algo está mal porque la Yuna que conoce hubiera insistido. Hace un calor horrible y Taehyun se detiene al ver toda una masa de gente en el campus, ni siquiera hay caminos abiertos entre tanta gente, así que le lleva algo de tiempo avanzar. A pesar de que la cafetería también está hasta arriba, Yuna se sienta en una mesa pequeña rodeada de un montón de gente que grita. Taehyun está nervioso, se siente incómodo, pero se acaba sentando en frente de ella con un batido de fresa.—Yuna —la llama suavemente y Yuna no lo oye porque hay muchísimo ruido. Taehyun toca su brazo—. Yuna, ¿te pasa algo?Yuna está por espetarle que no quiere hablar de la mierda de examen que acaba de hacer, pero al mirar a Taehyun a los ojos se da cuenta de que no sería justo tratarlo así.—Odio a los hombres —responde y mira por la ventana. Es increíble la cantidad de gente que desfila ahí fuera—. Alguien debería controlar eso.Taehyun se acuerda de Jing, de la forma en que ha desaparecido y a nadie parece importarle en la residencia y como siempre le entra un escalofrío.—Hace mucho calor. Me voy a mi habitación, ya te veo —dice de repente Yuna y se levanta dejándolo solo en mitad de tanta gente.Taehyun la mira irse y se pregunta por qué Yuna nunca fue capaz de decirle nada cuando es evidente que su problema se llama Jimin. Deja pasar la mañana refugiándose del calor y de la gente en su habitación. Se sienta adecuadamente en la silla y ordena sus trabajos, practica para sus siguientes exámenes y cansado y hambriento se va a echar en la cama a hablar con Kai, se le hace tan raro estar tanto tiempo en su habitación que tiene la necesidad de escapar. Taehyun realmente nunca ha usado esa habitación y considera automáticamente una pésima idea echarse en la cama cuando parece que Beomgyu está ahí abrazándolo, así que mareado escapa hacia la ventana. Taehyun creía que había alcanzado esa fase en la que está en calma alrededor de Beomgyu, pero su corazón está corriendo tontamente.—¿Estás trabajando? —pregunta amablemente.—Puedo descansar un rato —responde Kai y de hecho quita la mano del ratón—. ¿Qué tal?Como solían hacer antes de atravesar su primera crisis se van contando las pequeñas y tontas aventuras de cada segundo que ha transcurrido desde la última llamada, pero Kai no es tonto y se da cuenta de que ya casi no le habla de Beomgyu.—Oye, Taehyun. ¿Cómo empezó a gustarte Beomgyu?Kai no quiere alimentar las sospechas de Taehyun de que hay alguien, pero tiene dudas muy tontas que solo Taehyun puede solucionar. Taehyun frunce el ceño, todo le parece confuso hoy.—Lo vi —responde y cierra los ojos, suspira, sonríe como un chico tonto. Siempre que piensa en Beomgyu piensa en todas las cosas que ha hecho por él, su dulzura, la forma en que sus ojos de tigre lo miran tan profundamente, su risa, su piel perfecta, su voz.Kai espera pacientemente algo más que parece que no va a llegar.—¿Te gusta porque es guapo? —pregunta cuando se da cuenta de que en efecto Taehyun no va a decir nada más.—Tú preguntaste cómo empezó y empezó cuando lo vi en el baño. Tenía algo, no sé, sus ojos, todo empezó porque me miró a los ojos.Taehyun deja reposar su respuesta, se muere de ganas por preguntarle a Kai si hay alguien, pero lo está guardando.—¿Y después? —pregunta otra vez Kai. Sin darse cuenta, está jugando nervioso con la almohadilla del ratón.—Su voz.Y Kai se da cuenta de que debería parar la honestidad de Taehyun, hay algo que lo hace sentir raro, algo extraño que está subiendo desde algún lugar y yendo a otro.—Su olor, su dulzura, la forma en que siempre cuidaba de mí —continúa Taehyun, que camina hacia la cama y se deja caer en el colchón.Cierra los ojos con una sonrisa tonta, hincha los pulmones para inhalar todo eso que huele a Beomgyu a su alrededor y por su cabeza pasa su tacto gentil, sus ojos, siempre sus ojos. ¿Cómo no gustarme? Hay tantas cosas que ha hecho por mí. La lavandería, el campamento. Taehyun quería centrarse solo en la dulzura de Beomgyu, pero es inevitable acordarse del tteokbokki, de las madrugadas en el estudio y una revolución incontrolable lo sacude rápidamente y quiere hacerlo chillar, necesita sacar toda la emoción que flota en su pecho y hormiguea todo su cuerpo. El jersey rosa, los pendientes, sus trajes bonitos, su forma de mirar. Su forma de confiar en mí. La noria, las cosas que le explicó, las veces que lo protegió.—Creo que debería colgar, tengo mucho trabajo acumulado —dice Kai y se despide de forma apresurada.Kai estaba a punto de confesar, pero recuerdos de promesas de amor eterno cruzan su cabeza y lo paralizan, así que cuelga. Ese chico no es nada como eso, no hay nadie tan dulce, no se trata de eso, solo quiere conocerlo, pero Kai no encuentra una explicación para todo lo cómodo que se siente a su alrededor. Taehyun, confuso una vez más, mira el teléfono para comprobar que efectivamente Kai le ha colgado. Taehyun quiere creer que no está recibiendo un castigo de un ente superior, así que se encamina hacia actuación. No puede haber nada malo con Kiwoo, Taehyun se agarra con fuerza a esa convicción. Todavía hace calor, pero ya no hay tanta gente y está sonriendo sin saberlo cuando empuja la puerta y un mundo lleno de luz y vitalidad estalla ante sus ojos de niño.—¡Cuidado, paso!Taehyun no puede avanzar mucho, un perchero pasa ante sus ojos, las maquilladoras corren de un lado a otro y lo saludan apuradas, un gran decorado, uno monumental, cae desde la zona de iluminación y hace un ruido fuerte cuando se estrella contra el escenario y de milagro no impacta contra la única persona que está ahí subida con las manos en los bolsillos de su pantalón de chándal negro. Hay algo que no es de este mundo en cómo le queda la simple camiseta negra metida por dentro. Taehyun se pregunta a sí mismo si es idiota.—¡Taehyun! —exclama Kiwoo y la convicción de Taehyun se hace añicos cuando ve que lo conduce hacia la salida— No hay nada para ti aquí ahora, hay muchísimo que recoger, así que descansa que hace calor.Taehyun, con el ceño fruncido, se desliza fuera del brazo de Kiwoo sobre sus hombros. Se siente incluso herido y Beomgyu probablemente sufriría una sobredosis fatal si viese su cara ahora mismo.—¿Por qué no puedo estar aquí? —pregunta y hay algo extremadamente adorable en la forma en que pronuncia.—Es demasiado trabajo, ya nos encargamos nosotros.—¿Por qué no dejas a nuestro Taehyunie venir esta noche? Será más llevadero si está por aquí —opina una de las maquilladoras al pasar, juzgando a Kiwoo con su mirada seria y los brazos cruzados.Kiwoo resopla, está a punto de inventar otro argumento, pero no podría vencer los ojos ilusionados de Taehyun con nada, así que acaba aceptando.—Vale, puedes venir a recoger esta noche. Es horrible hacer trasnochar a un niño como tú —se queja Kiwoo y termina de conducir a Taehyun hacia la puerta—. Ven a cualquier hora, desmontar todo esto llevará un tiempo.Taehyun asiente como un buen chico y se encamina felizmente hacia otro lugar. Kiwoo se pregunta si esta es la mejor idea que ha podido tener.—Tú solo quieres juntarlos —le dice a la maquilladora y hace un intento de juzgarla, pero no le sale.—Sí —confirma ella, que satisfecha vuelve a encargarse de una de las cien mil cosas que tiene que hacer.Kiwoo, parado en la entrada, resopla y se queda mirando la espalda de Beomgyu, pidiéndole perdón por todas las cosas que puedan pasar esta noche.⁙Taehyun resopla y suena como un animal agotado, así que las chicas a su lado sueltan risitas y Taehyun sonríe de una forma preciosa. Realmente no podría haber nada mejor que esto. Maravillado, mira alrededor y jamás podría cansarse del brillo de este pequeño mundo, todos están ocupados llevando cosas de un lado a otro y hay vestidos bonitos que se rompen, trabajo de semanas que se estrella contra el escenario, gente que resbala, que todavía baila y canta. Taehyun descubrió que la función tuvo lugar mientras él tenía su examen, así que se la perdió de nuevo y todo lo que queda ahora es recoger para poder empezar a preparar la siguiente cuanto antes. Desde su cómodo asiento frente a los tocadores observa a un tigre subir con agilidad las escaleras que conducen a la zona de iluminación y Kiwoo le chilla como de costumbre y sonriendo Taehyun se levanta. No podría haber nada mejor que ver a Beomgyu desplazarse atléticamente sin parar. Taehyun da algunos paseos, lleva cajas en sus manos, pero de repente Kiwoo chilla de verdad y hay gente corriendo y cuando mira, Beomgyu está colgando desde ahí arriba y su corazón se salta latidos constantemente.—¡¡Te dije que te ibas a caer!! ¡Imbécil! —chilla Kiwoo mientras algunas personas mueven colchonetas rápidamente hacia el escenario.Beomgyu suelta una mano y le saca el dedo antes de auparse y subirse en la estrecha fila de los focos. Kiwoo tiene ganas reales de golpearlo. Después del pequeño susto, Taehyun está sentado en el suelo doblando y guardando trajes en cajas y Beomgyu todavía sigue soltando decorados.—Taehyunie —al escuchar su nombre Taehyun despega sus grandes y bonitos ojos de la ropa—. ¿Podrías llevar esto al almacén?Taehyun asiente y recoge de los brazos de una chica una caja pesada y diligentemente va a la parte de atrás, donde pasa gran parte del tiempo ordenando todas las cajas que se han ido acumulando. Taehyun camina hacia atrás buscando un lugar desde el que comprobar los espacios que quedan para nuevas cajas y siente que choca con alguien, así que se gira rápido pero cogen sus muñecas y ya no puede escapar, realmente nunca ha habido forma de escapar de esos ojos.—Hyung podría haberse caído —dice Taehyun mirando hacia abajo, hacia la forma en que Beomgyu sostiene delicadamente sus muñecas.—Nunca me hubiera caído de ahí —responde Beomgyu con una voz baja y tranquila y suelta una de las muñecas de Taehyun para acariciar su pelo muy despacio—. ¿No estás cansado?Taehyun sacude la cabeza y antes de que se le pase el impulso se deja caer hacia delante y se apoya en el hombro de Beomgyu, que dulcemente besa su pelo.—¿Te gustaría venir al estudio? —pregunta Beomgyu sobre su cabeza— Creo que he terminado por un tiempo con lo de trabajar.Taehyun asiente, no quiere que vea todo lo ilusionado que está.—Hyung —pronuncia como un niño y se aparta. Beomgyu no puede con sus ojos—. ¿Por qué Jing no aparece?Beomgyu tiene que mirar a otro lado, no puede hablarle de las cosas feas de Seúl. Beomgyu se está esforzando mucho para que nadie se dé cuenta de que ha caído en viejas adicciones otra vez.—Probablemente haya pedido un permiso —responde y al final se aparta de todo el daño que le hace estar cerca de Taehyun—. No tienes que estar aquí toda la noche, lo sabes.Taehyun asiente mientras Beomgyu le revuelve el pelo y cuando Beomgyu desaparece, se pregunta si algo tan íntimo acaba de ocurrir, pero su cuerpo hormiguea en cada centímetro, así que retoma el trabajo con un corazón emocionado. Vuelve a la sala principal, descansa, charla un rato, no necesita que pase realmente nada con Beomgyu incluso si comparten el mismo espacio durante tantas horas, Taehyun ha aprendido muchas cosas en Daegu, cosas que probablemente nunca hubiera conocido en su adorable paraíso. Beomgyu, piensa como un chico tonto mientras baja cosas del escenario. Taehyun a menudo se pregunta si no está viviendo un sueño, si en la realidad pueden existir chicos como Beomgyu, si no está en coma en un hospital porque aquel primer tren se descarriló. Están haciendo algo con los focos, incluso aunque no hay mucha luz ese pequeño mundo no deja de girar y entonces alguien le chilla y Taehyun, asustado, se tropieza y se precipita de espaldas fuera del escenario porque hay un decorado que está a punto de caerle encima. Taehyun comprende ahora por qué Kiwoo siempre está tan estresado. Asustado, aprieta fuerte los ojos y es fuerte también la manera en que impacta contra algo, así que no los abre.—Está bien, está bien —anuncia la voz familiar de Beomgyu sobre él—. Taehyunie —pronuncia más bajo y con una dulzura que no debería de ser real.Taehyun abre los ojos despacio y no puede creer la forma en que Beomgyu lo mira y se acuerda de Kai preguntándole cómo empezó todo. Beomgyu lo sostiene entre sus brazos bajo luces rosas que atraviesan la oscuridad de una gran sala y hay algo que se siente diferente, que lo golpea de una forma extraña, que le trae recuerdos de otros ojos y otra cara, pero hay algo especial y brillante en los ojos de Taehyun y Beomgyu no cree que pueda salir esta vez. Beomgyu está a punto de pedirle que cierre los ojos y hacer un poco de magia, pero simplemente está demasiado atrapado.—Beomhyung —pronuncia Taehyun.Beomgyu desearía que el resto del mundo tuviera sus ojos cerrados, que solo existieran Taehyun y él en este pequeño mundo y pensándolo así se da cuenta de las ganas que tiene de darle un pequeño mundo mejor a Taehyun, al niño adorable que se ha llevado toda la piel del tigre y nunca la ha devuelto. Despacio, lo deja en el suelo y están tan cerca que Beomgyu acaricia su mejilla como el fantasma que siempre ha sido olvidándose de que algo más existe. Beomgyu está completamente en trance y entonces Taehyun camina hacia atrás y alejándose de él hace desaparecer toda la magia, pero las luces rosas siguen iluminando un mundo que no se ha parado a mirarlos.—Gracias —pronuncia tímidamente Taehyun y sale corriendo antes de decirle “a veces creo que me quieres”. Su corazón siempre lo ha traicionado desde que llegó a Daegu.Beomgyu mira alrededor y sintiéndose idiota camina hacia la noche caliente que está al otro lado de las puertas. Beomgyu necesita tiempo para procesar que Taehyun no deja de alejarse de él.—Creo que Kiwoo-hyung te necesita.—Creo que Kiwoo puede ingeniárselas por su cuenta.Ahí fuera, en un campus lleno de farolas naranjas, Taehyun se conmociona cuando ve a Beomgyu apoyado en la pared sosteniendo un cigarrillo. Taehyun está a punto de vomitar su corazón. Ha pasado un tiempo desde que Beomgyu desapareció y Taehyun solamente fue a buscarlo, pero ahora está muy quieto procesando que el príncipe hace este tipo de cosas humanas, pero el cigarrillo ni siquiera está encendido. Sin saber qué hacer ahora y sintiéndose extraño Taehyun camina de vuelta adentro, pero Beomgyu coge su muñeca. Beomgyu siente que esta noche debería pasar de los límites.—Cierra los ojos.Taehyun frunce el ceño, se siente confuso, nervioso, pero nunca aprendió a decir que no y la voz de Beomgyu siempre lo puso débil, así que obedece. Están solos ahí fuera, al otro lado de un mundo fantástico, solo hay una noche vacía y caliente dispersándose alrededor y Beomgyu lo atrae hacia él, contempla cada detalle de la carita de Taehyun y se pregunta si realmente podría hacerlo ahora que nadie más puede ver. Beomgyu cierra los ojos, se pregunta qué podría pasar si ellos tampoco ven y el tigre sale adelante en su lugar. Taehyun aguanta sin respirar incluso cuando siente que algo está a punto de comerlo y todo el aire sale como una explosión cuando los brazos de Beomgyu rodean su cuello. Beomgyu se acaba de dar cuenta de que a menudo cruza todos los límites y de que a veces simplemente desearía no ver todas las cosas que lo devuelven a la línea que no puede pasar.

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Capítulo 31. Entre nosotrosJimin y Beomgyu descansan en la cafetería y cualquier víctima inocente caería en los encantos de dos jóvenes bailarines que huelen a ducha reciente y se ven tan llamativos sentados a solas en una mesa al lado de la ventana. Beomgyu hace rato que terminó su primera comida del día y espera en silencio a que Jimin empiece a hablar, cosa que no parece que vaya a ocurrir hoy.—¿Crees que tengo tacto?Beomgyu sonríe y no intenta esconderlo, por alguna razón eso le ha hecho muchísima gracia aunque el tono de Jimin dice todo lo que está en la mierda. Beomgyu hace una broma de esto y coge la mano del rubio para ponerla sobre la propia y Jimin por un momento alza los ojos de la mesa para mirar a los del tigre y realmente no tiene ganas para replicarle a su sonrisa traviesa, en cambio acaricia débilmente la mano de Beomgyu y empieza a bajar hasta la muñeca.—Hablé con Yuna —sigue y acaricia un par de veces la línea de la muñeca antes de ir hacia la primera herida—, le dije que me diera unos días pero creo que no lo dije de la mejor forma, la veo y está toda nerviosa y atacada.Jimin no levanta los ojos de las cicatrices de Beomgyu y las va persiguiendo una a una.—No lo sé, me siento raro —continúa hablando el rubio y sigue la forma circular de una vieja quemadura y Beomgyu aprieta los ojos por un segundo—. No la he rechazado de plano, pero actúa como si lo hubiera hecho. Necesitaba unos días en los que no me hablara para poder pensar pero no dejo de pensar en lo nerviosa que la veo.Jimin acaricia despacio los pequeños centímetros que no fueron heridos alguna vez y hace una sonrisa triste que Beomgyu no comprende. Desde hace unos días, la cabeza de Jimin es pura confusión y caos y no sabe cómo salir. Si lo piensa, quizá todo siempre fue caótico, pero ahora que se ha parado a pensar en alguien que está fuera de su órbita se ha dado cuenta de que no puede manejarlo.—Te acabarás aclarando —dice Beomgyu, con los ojos fijos en el recorrido que está haciendo el rubio—. A veces solo tienes que dejar de pensar del todo.Beomgyu dice algo que nunca ha logrado conseguir, pero Jimin no es tan complicado como él, así que debería de funcionar. Sonríe un poco más, coge la mano del rubio y entrelaza los dedos elevándola.—Jimin-ah, solo necesitas follarme, puedo volar tu cabeza y arreglarlo.Jimin no soporta su tono burlón y su mirada picante, a decir verdad no soporta nada de la cara que está haciendo Beomgyu, pero cuanto más lo mira más siente que se pierde en sus ojos oscuros y Jimin no se da cuenta de lo que se está acercando hasta que Beomgyu hace amago de morderlo, entonces se aparta hasta apoyarse en el respaldo de la silla y bufa, mira hacia la ventana. La risa de Beomgyu podría oírse al otro lado del cristal, está diciéndole de nuevo que es imposible no querer follárselo, pero la verdad es que Jimin ha empezado a pensar más seriamente acerca del chico junto al que creció.+×+—Hyung, ¿haces alguna actividad aparte de bailar?La voz de Taehyun suena tan adorable como todas las veces de antes, las cinco o seis preguntas que ha podido realizar, su forma de pronunciar es definitivamente algo que Beomgyu nunca había visto. Taehyun espera algo inquieto, piensa a toda velocidad la siguiente pregunta, pero le cuesta un poco concentrarse ahora que está en el estudio de nuevo de noche después de tanto tiempo. Beomgyu se para a pensarlo de verdad y piensa que desde hace un tiempo toda su vida es esta escuela. Beomgyu se da cuenta de que ya ni siquiera camina por Daegu como solía hacer, ya casi no ve a todos esos chicos que formaban parte del mismo grupo. Simplemente todos los días de su vida transcurren en la relativa seguridad de una escuela con la que solía soñar.—Arreglar cada uno de los desastres de Kiwoo —dice al final y nada más soltarlo se acuerda de su habitación, de días de sol en los que siempre hacía algo, de su vieja cámara y de correr, de hacer ruido—. ¿Cuándo dejaste de competir?Beomgyu se echa el pelo hacia atrás y mira a Taehyun, deja la cuchara clavada en el bote de helado que trajo el pelirrojo. Beomgyu ha preferido preguntar por la medalla que colgaba en solitario de la estantería en la habitación del ático antes que seguir pensando que solía tener una vida relativamente típica.—No, en realidad no competía de verdad, solo me apuntaba a campeonatos de vez en cuando. Mi entrenador decía que era demasiado bueno, así que quizá debería probar a competir —responde Taehyun en calma y hace una sonrisa bonita, se acuerda de que al salir de la piscina siempre estaba Kai diciendo palabras amables.—¿Deporte?—Ah, natación.Beomgyu asiente, apoya las manos detrás de la espalda y mira hacia el espejo, sonríe pensando que es agradable volver a estar aquí, a solas, en el lugar al que parece que pertenecen.—¿Hay algo que a hyung le gustaría hacer alguna vez? —pregunta Taehyun con su forma inocente de siempre, pero hay algo que cambia en la cara perfecta del príncipe, entonces siente la necesidad de arreglarlo— Quiero-Taehyun se calla, se siente un poco confuso. Beomgyu se acaba de levantar y está caminando hacia la puerta, cuando apaga las luces Taehyun corretea detrás, está un poco confuso pero cree que Beomgyu está jugando con él como suele hacer, quizá vaya a bailar de nuevo. Beomgyu apaga la música también y entonces Taehyun lo alcanza protestando, desde hace un tiempo siente que puede protestar cómodamente, incluso atreverse a golpear los hombros duros de Beomgyu. Sabe que aceptar correr con él por la mañana ha hecho un poco de magia. Taehyun piensa que las cosas son más fáciles desde que dejó de correr desesperadamente y ahora solo tiene que quedarse esperando, es más fácil esperar a Beomgyu.—¡Hyung!Pero de repente Beomgyu se gira muy rápido y coge su muñeca y lo hace tan fuerte como las veces en las que tenían que escapar de algo, Taehyun no puede pensar en nada cuando dobla su propio brazo a su espalda y lo lleva hacia atrás tapándole la boca con la otra mano. Delante de él, en la oscuridad de un estudio de baile familiar, hay un tigre que ha dejado de dormir. Beomgyu empuja a Taehyun contra la pared reteniéndolo de esta forma y deja ir completamente su cuerpo, así que quiere gruñir un poco cuando se apoya demasiado en el pelirrojo bonito que se está dejando hacer. Taehyun respira despacio, a pesar de todo quiere calmar un poco todo lo tenso que está Beomgyu de un momento a otro, pero Taehyun lo tiene difícil si lo acaba de empujar contra una pared y está tan cerca que si tuviera un corazón débil probablemente hubiera pasado al otro lado.Beomgyu no suelta a Taehyun, mira hacia atrás y deja a Taehyun contemplar todo lo agresivo que se ve su perfil. Mira hacia la puerta y no recuerda si la cerraron, pero está seguro de que hay alguien al otro lado, pudo oírlo incluso por debajo de la música y la voz dulce de Taehyun. Mira alrededor, no hay nada como un arma potencial ahí dentro, ningún sitio tampoco donde esconder a Taehyun, que respira despacio contra su mano y no se queja incluso si su hombro ha empezado a doler. Beomgyu espera en silencio, intenta concentrarse pero puede sentir demasiado bien el cuerpo caliente del niño, así que gruñe. A Taehyun le gustaría llamarlo, es enfermizo lo tonto que se está poniendo, pero no puede hacer nada si Beomgyu le está ordenando de esta forma.—Hyung —pronuncia al final en un susurro ahogado y ronco y Beomgyu no quiere hacer caso a la extraña sensación que lo sacude.Mira hacia Taehyun, su pelo rojo y sus ojos bonitos y se da cuenta de lo insanamente cerca que está, de todo lo que se ha apoyado en él, de lo que realmente es esta escena y Beomgyu se muerde el labio. De repente el tigre quiere salir a comer, Beomgyu se siente raro ahora que ha recordado el hambre que siempre tuvo. Despacio, empieza a soltarlo, pero incluso para Taehyun suena clara la forma en que algo hace ruido al otro lado de la puerta. Beomgyu cierra los ojos, Taehyun lo está atontando demasiado. Al abrirlos lo suelta del todo y Taehyun se queda donde está, mirando sin reclamar la espalda perfecta que le hace la camisa corsé. Beomgyu le dijo que había tenido el examen, pero que no se la quitó después. Beomgyu camina en soledad con sus manos desnudas hacia la puerta y Taehyun de repente recuerda el cigarrillo, la forma en que le dijo que no iba a gustarle, sus ojos llenos de odio cuando incendiaron actuación, pero a pesar de todas las cosas no puede tener miedo, es diferente cuando Beomgyu está a punto de abrir la puerta. Taehyun ha estado esperando inquieto este momento, Jing no podría permanecer alejado por siempre, pero incluso si lo ha estado esperando no está listo para tener que correr.Beomgyu abre la puerta y se queda quieto, escucha atento, mira despacio a los lados y mira hacia arriba, pero no hay absolutamente nadie. Sin embargo, no pueden esconder el olor que flota por todo el pasillo. Beomgyu está a punto de alejarse, pero entonces piensa que quizá quieran alejarlo, que incluso si cierra la puerta van a ir a por Taehyun. <No esperes que si lo dejas solo, Suwoon no vaya a aprovecharlo>. Beomgyu mira hacia atrás y Taehyun mentiría si dijera que todo está bien. A Taehyun no le gustan esos ojos que lo hacen todo un poco más tétrico en esta oscuridad, pero cuando Beomgyu le indica que se acerque, obedece automáticamente y pierde toda la voluntad en cuanto coge su muñeca como siempre ha hecho. Beomgyu da unos pasos fuera del estudio, se acerca hasta la esquina del pasillo y mira atrás, está siguiendo el olor como la bestia que su hermano educó, pero todo se difumina en el aire caliente del exterior y Beomgyu, confuso, mira hacia arriba. Está empezando a llover.Como si nada hubiera ocurrido, vuelven al estudio y despacio Beomgyu enciende la música, empieza a bailar mientras Taehyun se sienta enfrente, apoyando la espalda en el espejo. Beomgyu tiene los ojos cerrados, la puerta también está cerrada ahora, sabe de sobra que había alguien ahí fuera y si se esfuerza podría terminar recordando a quién pertenece ese olor, pero por el momento solo se acuerda de los pequeños intentos, las pequeñas cazas y pequeños sustos que hicieron aquellos hombres antes de intentar matar a Yeonjun. Beomgyu sonríe un poco. Si Suwoon se está acercando, entonces esto podría terminarse. Sonríe un poco más, siempre quiso destrozar con sus manos a Jing Suwoon, quitarle a su hermano algo que le sirve para tanto, hacerle sentir que ha perdido un poco una parte de él. Suwoon es solo una rata para su hermano, pero definitivamente sentiría algo. No hay nadie como Suwoon a tu lado, nadie como Suwoon en este mundo y puedo quitártelo, voy a quitártelo, al fin puedo quitarte algo. Taehyun contempla en silencio su sonrisa retorcida y sus ojos cerrados e intenta apartar a Kai de su cabeza. Beomgyu nunca le haría daño, eso es todo lo que puede importarle, pero a veces Taehyun se pregunta hasta dónde realmente podría llegar.Beomgyu camina cansado a apagar la música, se deja caer en el suelo y Taehyun observa sin moverse la forma en que respira. Beomgyu se sienta, bebe rápido, atragantado, Taehyun debería ser inmune, acaba de tener a Beomgyu bailando delante de él por segunda vez en la misma madrugada, pero Taehyun está tan fuera de sí porque no puede manejarlo y no quiere ser un niño cachondo ahora, en este estudio.—Taehyun.Lo llama Beomgyu, y Taehyun siente con claridad la forma en que vuelve a este lugar, se da cuenta de que de verdad llevaba un tiempo ido. Taehyun no ha podido funcionar correctamente desde que volvió de Seúl y no había más madrugadas en este estudio. Mira inmediatamente a Beomgyu con sus grandes ojos y sus mejillas se ponen un poco rosas ante su sonrisa burlona. Taehyun sabe que no está preparado para lo que sea que venga ahora.—Dijiste que era habitual, ¿verdad?Beomgyu comienza a acercarse a él y su sonrisa es un poco más traviesa, Taehyun no puede vencer el encanto de sus ojos, es incapaz de escapar de lo peligroso que es ahora mismo un tigre juguetón. Beomgyu se coloca sobre sus rodillas y lo mira a los ojos intensamente, arquea las cejas invitándolo a jugar. Taehyun se levanta, pasa a ponerse a la espalda de Beomgyu y tontamente empieza a temblar cuando coge los cordones y sus ojos automáticamente se quedan fijos en los costados que le hace la camisa corsé. En todo lo que le hace. Taehyun levanta la cabeza con toda su inocencia desplegada en su carita de niño, quiere mirar a Beomgyu a través del espejo y cuando Beomgyu lo encuentra, Taehyun se esconde. Deshace tímidamente los cordones acordándose de aquella primera vez, de su traje de príncipe, de la única cosa fantástica que mantenía su cabeza cuerda en medio del caos. Beomgyu relaja los hombros, mira la cabeza pelirroja que asoma detrás de él y de repente siente una vergüenza tonta y mira hacia abajo, la camisa va quedándose floja y al final Taehyun intenta no acariciarlo, no quiere ir hasta donde todavía no puede ir, pero Beomgyu se ha quedado tan quieto que cree que está dejándolo, así que despacio apoya el índice en su piel blanca y Beomgyu no reacciona, así que con suavidad se atreve a ir a por esa cicatriz tan grande y esta vez Beomgyu lo deja ir.De rodillas y con la cabeza apuntando al suelo Beomgyu parece que está listo para morir y se siente un poco como si el tigre muriera cuando deja entrar a Taehyun de esta forma, pero le dijo a Kiwoo que lo haría. Taehyun avanza como un explorador cauteloso hacia los hombros y empuja tenuemente la camisa hacia delante para poder rozar la piel y Beomgyu todavía se deja hacer. Beomgyu está dejándose ir, se está perdiendo en la sensación de que todo se está callando en su cabeza y está en completo silencio cuando Taehyun alcanza su nuca. Beomgyu no sabe dónde está, pero no hay nada que duela por primera vez en tanto tiempo y el tigre de repente no está ahí, siente que no tiene hambre, ganas de ver sangre o de llorar, cada uno de sus músculos siempre duros se queda flojo y se permite sentir el dolor de su huesos cansados, su piel hormiguea, pero no hay absolutamente nada en su cabeza. Taehyun recorre en soledad toda la espalda desprotegida de un chico normal y la madrugada corre en silencio hacia su final y cuando el sol brille de nuevo parecerá que nada de esto ha ocurrido y toda la magia se dispersará como polvo en un pequeño mundo solo para dos.+×+Taehyun solo quiere encontrar un lugar donde descansar la espalda e intentar dormir, ha tenido demasiados sobresaltos en un espacio de tiempo muy corto y sobre todo está cansado de intentar animar a Yuna si Yuna sigue sin afrontar su problema. No quiere enfadarse con ella, pero tampoco puede dejar pasar tan fácil la tarde tonta que le ha hecho tener porque no respondía a nada de lo que le decía. Taehyun empieza a preguntarse hasta dónde fue su problema con Jimin. No hay nada que hacer en actuación por el momento y en realidad debería invertir el tiempo en preparar sus trabajos y sus exámenes, ha pensado también en hacer algo de turismo de nuevo. Camina sin hacer ruido por los pasillos de la residencia y está tan cansado que no tiene preparada la alarma para salir corriendo. Por alguna razón Taehyun se ha rendido un poco con lo de que Jing vuelva, hay otro chico encargándose de ellos y a pesar del incidente del estudio no tiene la sensación de que haya algo extraño pasando, antes podía sentirlo. El sonido fuerte de un trueno lo pilla desprevenido y hace que levante la cabeza. Había olvidado la tormenta que hay ahí fuera. Suelta un chillido ahogado cuando de repente cogen su muñeca y tiran de él y Taehyun busca confuso y asustado la persona que lo arrastra pero no hay nada que quiera funcionar cuando sus ojos van solos al sombrero que no ha dejado de ver estos días. Taehyun piensa que esto no puede estar pasándole a él, este Beomgyu que va con un sombrero todo el tiempo no puede estar secuestrándolo. La tormenta suena más fuerte cuando salen y Taehyun deja ir risas tontas cuando corren bajo la lluvia fría hasta otro edificio y todavía corretean un poco por los pasillos.—¿Quieres bailar? —pregunta Beomgyu cuando cierra la puerta del estudio.Se quita el sombrero y se revuelve el pelo y cuando mira a Taehyun y su radiante carita de niño se ríe un poco y agacha la cabeza. Beomgyu sabe de sobra lo absurdo que ha sido eso pero Taehyun compraría cualquier cosa surreal que pueda encontrar en este mundo sin sentido. Taehyun asiente y da unos saltitos y Beomgyu se muerde el labio encantado. Beomgyu simplemente tiene un humor diferente estos días, ha pensado un poco en que podría hacer algo agradable por Taehyun en medio de la incertidumbre y nunca ha resistido bien la necesidad de secuestrar al pelirrojo siempre que lo ve deambulando por los pasillos. Taehyun mueve un poco el cuerpo, espera inquieto a que suene la música. Esta madrugada tienen un poco más de luz y los truenos siguen dando miedo.—¡Hyung! —lo llama Taehyun por encima de la música y cuando Beomgyu lo mira, no puede evitar sonreír— ¿Por qué el sombrero?Taehyun estaba a punto de añadir que no ha dejado de verlo con él, pero de nuevo solo sonaría como un acosador, así que lo guarda. Beomgyu se acerca, está tan tontamente emocionado que su respiración es un poco irregular.—Es por la siguiente coreografía que estoy preparando —responde y comienza a calentar al lado de Taehyun.Beomgyu no va a admitir que su cambio de humor se debe a las compras que hizo de sombreros. Taehyun lo encuentra gracioso, ya no recuerda que solo quería dormir. Beomgyu bloquea la puerta, empieza a bailar a modo de calentamiento y aunque Taehyun no sabe demasiado pasan un rato siguiendo la música. Salta la canción que prepararon juntos y Beomgyu se acuerda de lo mala que fue la representación de actuación y el dolor de cabeza que le dieron, pero su cuerpo está siguiendo los movimientos y entonces se acerca a la espalda de Taehyun con una de sus mejores sonrisas traviesas. Taehyun lo mira a través del espejo y se congela por completo. A nadie debería quedarle tan bien un sombrero con un atuendo deportivo, nadie debería ser tan guapo y ser real y nadie más podría mirarlo de la forma en que Beomgyu lo hace, respirando tan cerca de él y mirándolo a los ojos intensamente a través del espejo.—¿Todavía te acuerdas? —pregunta Beomgyu y deja caer las manos en las caderas de Taehyun, que no puede evitar tragar saliva.Asiente, cree que podría intentar hacerlo, pero no espera aterrizar. Esperan quietos hasta que suena la parte correcta y Beomgyu lanza a Taehyun como practicaron en otras madrugadas y corre a continuación, pero se desliza por el suelo y aunque llega a rozar el brazo del pelirrojo acaba cayendo y Taehyun, al perder el sentido del equilibrio, lo sigue y tirados de cualquier forma se ríen. Taehyun se incorpora y gatea hasta Beomgyu, que no cree que pueda superar alguna vez la forma en que esa carita aparece en su campo de visión y lo mira con unos ojos adorables, preciosos. Beomgyu quiere acariciarlo.—¿Te has hecho daño? —se adelanta, porque Taehyun es incapaz de hablar ahora que está viendo al chico más surreal del universo mirándolo profundamente con sus ojos oscuros.Sacude la cabeza, Beomgyu se sienta y deja que Taehyun lo ponga en pie, pero están demasiado cerca para que pueda frenar hacer algo que no debería, pero de repente suena un trueno demasiado fuerte y Taehyun da un bote antes de esconderse por reflejo en su hombro.—¿Tienes miedo a las tormentas? —pregunta Beomgyu suavemente empezando a pasar despacio la mano por la cabeza de Taehyun.Taehyun niega, espera un rato a calmarse mientras inhala todo el olor de la camiseta de Beomgyu y entonces sale del escondite y toma distancia inmediatamente, así que pasan otro rato más siguiendo la música, Beomgyu le enseña siempre que se fascina con algún movimiento. Taehyun se divierte, su risa suena más alta que la música, no está pensando nada acerca de lo que está haciendo con el chico que quiere, está perdiendo la cabeza en algo que es realmente divertido en un mundo como Daegu, así que toma la iniciativa y coge las muñecas de Beomgyu, dan algunas vueltas, Taehyun hace intentos de hacer algo interesante, pero se pone tímido y quiere apartarse, ir a esconderse en algún lugar, Beomgyu está a punto de girar de nuevo y Taehyun estaba a punto de soltarse, así que se enredan y ninguno puede pensar en lo familiar que es esto cuando todo pasa demasiado rápido y la espalda de Beomgyu se estrella contra la pared como aquella vez, pero ahora tiene a Taehyun entre sus brazos porque intentaba protegerlo del golpe. Taehyun abre los ojos, suena un trueno que asusta, pero se acaba de perder en los de Beomgyu en esta cero distancia, el calor de Beomgyu está empezando a quemar su espalda ahí donde lo está agarrando.—Hyung... —deja ir Taehyun.Ahora que están quietos, el calor se está acumulando en su pequeño cuerpo y Taehyun está algo tenso, está intentando no aflojarse y apoyarse en Beomgyu. Los ojos de Beomgyu bailan incesantes por cada detalle de la carita del pelirrojo. Beomgyu se está preguntando por qué simplemente no puede hacerlo ahora, Taehyun no sabe cómo salir de este momento en el que quiere ir un poco más lejos. Beomgyu lo suelta pero solo para llevar las manos a sus mejillas calientes. Mirándolo a los ojos quiere preguntarle por qué él, por qué un niño que es tan inocente y que realmente no tiene nada, que podría haber cumplido su sueño sin mayores problemas, pasar por esta escuela solo como un alumno más que quizá nunca podría haber encontrado por el campus. Beomgyu nunca ha dejado de preguntarse por qué Taehyun es la persona que escogió su hermano. Taehyun intenta no suspirar cuando Beomgyu comienza a acariciar despacio sus mejillas con los pulgares, pero siente que su cabeza está muy lejos de ahí. Demasiado de un Beomgyu como este contra la pared del estudio, demasiado de esta tormenta de madrugada. Cierra los ojos, su cuerpo entero quema. Quiere decirle a Beomgyu que haga lo que quiera con él.—Taehyun-ah —pronuncia Beomgyu y su voz es devastadora para cada uno de los nervios dañados de Taehyun—. Estoy a punto de dejar al tigre suelto. ¿Quieres seguir tentándome?Taehyun no puede con el deje ronco y oscuro de su voz, con sus caricias y sin darse cuenta se ha dejado caer contra él. Cuando abre los ojos, Beomgyu está a punto de morderlo.—Hyung... —dice débilmente y un trueno suena asustándolo, así que clava las uñas muy cerca de la cadera de Beomgyu, que mira hacia abajo y después a Taehyun— De todas formas, esto va a quedar entre nosotros, ¿verdad? —se atreve Taehyun y mira tan directo a los ojos a Beomgyu que Beomgyu se declara perdedor— Al otro lado de esa puerta nadie va a saberlo.Siendo un Taehyun que nunca es, cierra los ojos y va hacia delante y mirándolo Beomgyu se pregunta si realmente deberían hacer algo como esto, incluso si nadie va a enterarse. Pero Taehyun está cachondo, probablemente se arrepienta. Y Beomgyu sabe que si lo deja seguir, no va a parar nada de lo que su cuerpo va a pedirle después, así que coge los brazos de Taehyun y lo gira antes de que siga inclinándose. El sonido que suelta el pelirrojo cuando se estrella contra la pared es letal para su hambre y Beomgyu se aleja antes de que su cerebro tenga tiempo para formar la imagen de Taehyun apoyado en la pared con unas mejillas a punto de estallar.—Taehyunie —pronuncia Beomgyu cariñosamente, caminando cada vez más lejos—. Creo que podrías arrepentirte.Taehyun abre los ojos despacio y desde la distancia mira a Beomgyu y piensa que aceptaría cualquier cosa si es de Beomgyu, pero como si nada hubiera ocurrido se desliza hasta el suelo y se queda mirando a Beomgyu bailar, pero Taehyun se pregunta una vez más hasta dónde realmente podría llegar.

----- CHAPTER BREAK -----

Capítulo 32. Ahora que eres mío, pt1Al otro lado de la puerta está la sonrisa monstruosa de Jing Suwoon.+×+Es una tarde gris de viernes, Taehyun acaba de volver de hacer algo de turismo en soledad. Invitó a Yuna, pero su humor solo parece empeorar día a día, así que Yuna ni siquiera le contestó. Taehyun se pregunta si fue tan grave como para ir tan lejos, esta Yuna no se parece en nada a la chica sonriente y enérgica que solía prestarle atención. Cansado y después de ducharse se deja caer en la cama de una habitación que cada vez ha estado usando más. Juega con su propio pelo mojado, deberían preocuparle un poco más sus sábanas, pero recientemente se ha dado cuenta de que no tener preocupaciones es lo mejor que puede pasarle, así que se esfuerza por no retener nada, nada de las últimas noches en el estudio con Beomgyu, nada de perder la cabeza hasta el punto de querer besarlo como si no importara nada. Taehyun siente que se ha traicionado a sí mismo, parece que le ha pegado una patada a todo ese tiempo que invirtió en acercarse despacio. Cansado de todo un poco como aquellos primeros días deja ir un suspiro profundo y alcanza el móvil de la mesita, pierde el tiempo mirando algunas cosas y de vez en cuando levanta los ojos hacia la puerta. Por alguna razón, hay algo inquietante viniendo de ella.—¿Huening? —pregunta llevando el móvil a la oreja. Al mirar la pantalla, le estaba entrando una llamada de Kai.—Hola —saluda Kai contento—. ¿Qué tal el turismo?Taehyun sonríe. Es cierto, la última llamada con Kai fue hace muchas horas y le dijo que de tarde estaría fuera, visitando algunos sitios.—Estuvo bien. Si las cosas fueran de otra manera, me gustaría hacerlo contigo —se sincera y mira de nuevo hacia la puerta—. ¿Todavía tienes mucho trabajo?Kai examina una vez más el interior del estudio para comprobar que todo está debidamente apagado y que no olvida nada, entonces cierra la puerta y camina hacia la recepción.—Sí, pero me dijeron que hoy podía salir antes, así que estoy saliendo ahora. Ha hecho buen día hoy. ¿Hace calor allí? —se interesa, saluda inclinando la cabeza cada vez que se cruza con un compañero.—No, hoy no —Taehyun gira la cabeza y mira hacia la ventana. Debería cerrarla, pero el colchón es demasiado blando como para querer abandonarlo—. Kai, ¿te acuerdas de Yuna?Huening hace un ruido afirmativo y alcanza recepción, se acerca a dejar algunas cosas que Mina debe distribuir a otros empleados y Mina a su vez lo carga con una bolsa, parece un regalo y Huening sonríe a modo de agradecimiento cuando percibe olor dulce.—Tiene un problema con el chico que le gusta, pero ha llegado a un punto que no sé qué-Taehyun se calla cuando escucha que tocan en su puerta e inquieto se sienta, Kai casi ha alcanzado la salida pero como la voz de Taehyunie ha desaparecido de repente se para y comprueba que la llamada no se ha cortado.—¿Taehyun? —pregunta caminando de nuevo.—Sí —conecta de nuevo Taehyun, que camina hacia la puerta. Está completamente rígido cuando se detiene frente a ella—. Un momento, acaban de llamar —le dice a Kai y casi temblando la abre. No puede relajarse cuando al otro lado está el nuevo encargado de la residencia con dos hombres detrás—. ¿Sí?Taehyun intenta sonar natural, este nuevo encargado no es ni de lejos tan escalofriante como Jing, pero hay dos figuras detrás de él con monos de trabajo y maletines y le inquieta sobremanera no ver la cara de uno de ellos porque lleva gorra y mira hacia abajo. Taehyun casi había olvidado el miedo, pero la paranoia se alojó muy pronto dentro de él y esa persona se parece tanto a Jing que confuso mira hacia el encargado, todavía sostiene el móvil contra la oreja.—Estamos revisando las instalaciones de agua y luz de las habitaciones. ¿Pueden pasar ahora? —le pregunta amablemente el encargado. Todo es de verdad en su tono y su sonrisa amigable.Taehyun se lo piensa, mira hacia atrás, entra a cerrar la ventana y sale con una chaqueta, mete las llaves en el bolsillo y asiente mirando al encargado, que entonces le hace un gesto a los hombres.—No tardarán mucho si todo está en orden —le informa a Taehyun y está a punto de preguntarle cómo le va, pero ve el teléfono, así que retrocede hasta la pared en frente de su puerta y permanece en silencio.Taehyun camina hacia las escaleras buscando un nuevo sitio desde el que seguir su conversación con Kai, se siente incómodo e intranquilo, no cree que pueda pisar de nuevo su habitación hasta mañana.—Kai —dice para avisar a Huening de que ya pueden seguir hablando.—¿Qué era? —pregunta Kai inmediatamente, que todo este tiempo se ha quedado quieto justo al lado de la entrada.—Están revisando el agua y la luz de las habitaciones.Al decirlo en voz alta suena un poco más creíble, pero Taehyun no puede olvidar la inquietud que lo atravesó cuando vio a ese hombre. Se sube la cremallera hasta arriba e intenta retomar el tema de antes.—Yuna tiene un problema con el chico que le gusta —Taehyun sabe que a Yuna le gusta Jimin, pero no sabe en qué momento comenzó a asumirlo con naturalidad—, pero no sé exactamente qué ha pasado, la cosa es que Yuna cada vez está más enfadada y no sé qué debería hacer.—Si no te lo ha contado aún es probable que ya no lo haga.Taehyun suspira. Yuna tiene amigas, estará bien, pero le gustaría que volviera a prestarle un poco de atención. Le pide entonces a Kai que le cuente cosas de Seúl, espera que su voz de ángel diluya la sensación de inquietud que lo sigue acosando y Kai acepta, habla de las cosas que podrían hacer cuando vuelva, de los locales nuevos que han abierto o de viajar a algún parque de atracciones y Kai está tan ensimismado riéndose de viejas historias del instituto que cuando se calla de golpe la risa de Taehyun le hace un poco de daño en el oído. Kai está intentando procesar desde la distancia por qué Soobin está ahí y se ve tan abandonado y solo en una tarde calurosa de Seúl que no puede evitar acercarse. Soobin levanta la cabeza del móvil y al ver a Kai caminando hacia él piensa que de verdad parece un ángel acercándose. Lo saluda tímidamente cuando se da cuenta de que está hablando por teléfono. Kai sinceramente quiere abrazarlo, Soobin se ve como alguien que necesita ser reconfortado.—Taehyun —interrumpe Kai mientras intenta mirar a los ojos a Soobin, pero Soobin mira al suelo—. ¿Puedo llamarte luego? Ahora tengo que colgar.Soobin levanta la cabeza al escuchar eso y sacude las manos, hace amago de irse, pero Kai coge su brazo a la altura del codo. Cuando Taehyun acepta, cuelga y todavía con el móvil en la pantalla de contactos centra toda su atención en Soobin.—Sé que no es educado, pero ¿ha pasado algo? —pregunta sin soltar el brazo del pelinegro y Soobin no puede hacer más que sentirse tímido frente a esta atención hacia su persona.Kai suena seguro, directo, pero en su tono también puede oír una disculpa por todo lo brusco que pueda ser esto.—Dongyoung y yo habíamos quedado para tomar algo.Soobin da una explicación escueta y aleja los ojos de Kai, no hace nada tampoco por soltarse. Soobin ha omitido toda esa parte en la que lleva unos días malos, sus amigos lo dejaron de lado y Dongyoung se ofreció a animarlo, pero Soobin lleva esperando ahí fuera dos horas y Dongyoung ni siquiera coge el teléfono, así que se siente completamente solo y hundido.—¿Dongyoung? —pregunta Huening confuso y deja caer la mano que agarraba el brazo de Soobin— Dongyoung-hyung no está aquí, se fue hace horas.Soobin se ahoga y no puede retener por más tiempo las lágrimas. Avergonzado y sintiéndose miserable se pasa la manga del cárdigan por las mejillas y le da la espalda a Kai. Quiere irse a casa ahora. Kai se queda estático viendo a Soobin alejarse, puede oírlo llorar y desoyendo todas las cosas que se dice a menudo da un par de pasos para alcanzarlo y abraza su espalda. Kai siempre se comunicó mejor cuando no tiene que hablar.—Lo siento si esto no es apropiado —dice contra el hombro de Soobin.Soobin se detiene, mira hacia abajo y es demasiado bonita la forma en que las manos de Kai caminan por su vientre hasta enlazarse, toda su agradable calidez envuelve su espalda y en un gesto tan tonto Soobin se siente extrañamente querido, la disculpa de Kai hace rebotar su corazón. Kai da unos pasos hacia atrás después de un rato y espera quieto a que pase algo. Soobin se da la vuelta, pero todavía tiene dificultades para mirarlo a los ojos.—Gracias —murmura con la voz un poco rota y cuando se da la vuelta, Kai no hace nada, solo se queda ahí, sin pensar en nada, viéndolo ir.+×+El humo del cigarrillo de Jimin se extiende detrás de ellos a medida que caminan de vuelta a casa, están en silencio después de hacer el tonto un rato, es una madrugada llena de ruido en Daegu y a Jimin le sorprende ver a Beomgyu tan relajado a su lado, pero si lo piensa es que quizá han bebido demasiado. Al menos no ha habido bar gay esta vez, piensa y lo encuentra tan gracioso que sonríe de repente. Beomgyu se deja hacer cuando Jimin coge su brazo y lo gira, simplemente apoya la frente en su hombro. Su cabeza da muchas más vueltas de lo que le gustaría admitir en voz alta.—Tengo que acabar este —explica Jimin antes de seguir caminando a su casa y fuma despacio parado en la calle con Beomgyu respirando contra su camiseta—. ¿Se te ha subido a la cabeza?Beomgyu asiente, se aparta, respira hondo. Quizá ha bebido más de lo que puede aguantar, pero entre todos estos días siempre sale a beber con Jimin y creyó que estaría bien, los dos tienen demasiados problemas que esconder. Cuando el rubio arroja el cigarrillo, caminan otra vez hacia su casa, que permanece en completo silencio rodeada de oscuridad. Mira a Beomgyu, duda de sus capacidades ahora mismo para subir la escalera que está apoyada contra la pared de atrás, pero en ningún mundo piensa entrar en su casa por la puerta principal a estas horas borracho y trayendo a Beomgyu.—Sube —le dice a Beomgyu dándole la espalda.Beomgyu lo mira como si el alcohol lo hubiera dejado sin neuronas. Golpea su hombro con fuerza y comienza a subir, Jimin lo mira preocupado. Beomgyu sube hasta la ventana de la buhardilla sin mayor problema y la empuja, Jimin siempre la deja un poco abierta, de lo contrario no tendrían otra manera de entrar. Entrar por la puerta principal no es una opción. Cuando Jimin sube, ve a Beomgyu ya acomodado en uno de los sofás y le entran ganas de reírse de lo miserable que se ve, con los ojos cerrados y la nuca apoyada en el borde del respaldo.—Creo que no están, Jimin —dice Beomgyu al oírlo pasar detrás de él—. El coche no está.—¿Y dónde iban a estar a estas horas? —le replica Jimin camino de la pequeña nevera. Jimin invirtió mucho tiempo en convertir esa buhardilla en un sitio del que nunca tenga que salir.—Yo qué sé.Jimin saca algo de comer, pone una Coca-Cola en la mesa en frente de Beomgyu y se sienta, se pregunta si Beomgyu tiene que hacerse el muerto con las piernas abiertas.—¿Quieres que vaya a mirar? —pregunta Beomgyu y se atraganta por hablar con la cabeza así.—Estoy seguro de que te caerás por las escaleras.Beomgyu le saca el dedo y abre los ojos, no va a preguntarle por qué está comiendo pasteles.—Creo que voy a hablar con Yuna —dice el rubio y le pregunta a Beomgyu si quiere alzando el plato—. Me he cansado un poco de la rabieta que se ha cogido.—Me parece bien —opina Beomgyu y realmente parece que no le importa por la forma en que lo ha soltado y ha vuelto a apoyar la nuca en el respaldo.Jimin lo mira despacio, parándose en cada lugar. La mayor bestia de Daegu está sentada con las piernas abiertas en un sofá viejo de una buhardilla cómoda y toda su bonita garganta está gritando una vez más que le haga algo, es delictiva la forma en que sobresale ahora que Beomgyu está mirando al techo dejándose ir.—¿Tienes hielo? —pregunta Beomgyu sin moverse.Jimin se levanta después de meterse en la boca el último trozo de pastel y da una vuelta en busca de algo, Beomgyu lo escucha con los ojos cerrados y cuando los abre Jimin está pasando por detrás con la bolsa de hielo, así que abre la boca. Jimin se queda quieto, hay algo que no le ha sentado bien de eso. Su mano actúa por su cuenta cogiendo un cubo y acercándose mucho a Beomgyu se lo mete en la boca y Beomgyu sonríe cerrándola. Jimin quiere decirle que no diga nada, pero se lo merecería. Se sienta enfrente, Beomgyu baja la cabeza y lo mira mientras deshace el hielo y Jimin despacio escapa de sus ojos oscuros para caer en sus labios húmedos.—¿Todavía no te has acostado con nadie?A la pregunta de Beomgyu sigue el crujido del hielo rompiéndose y Jimin se pregunta por qué no puede cerrar las piernas. Beomgyu coge otro cubito, se lo mete despacio en la boca mientras espera una respuesta.—Iba a hacerlo, pero al final no vino y no me apetecía ir hasta Seúl otra vez —responde el rubio al final y va en busca de más pastel.—¿Con quién? —lanza Beomgyu estrechando los ojos.Jimin se gira porque eso ha sonado un poco amenazador y se pregunta a qué viene lo agresivo de sus ojos. Regresa con calma con otro pequeño pastel, no recuerda cuándo los metió en la nevera pero quedarse unos días en casa por una indigestión no suena tan mal.—Yuta —suelta mirando a Beomgyu a los ojos y Beomgyu resopla y deja caer con fuerza la nuca contra el sofá.Pasa un rato, Jimin se pregunta si se ha dormido porque no ha vuelto a acercarse a por el hielo, su pecho se mueve despacio y apreciando la calma que nunca ha existido en una casa como esa se levanta para prepararse algo fuerte que beber. Nadie dijo que tuviera que parar de ahogar su miseria en alcohol cuando llegara a casa. Pasa por detrás de Beomgyu, cree que está dormido, apoya las manos al lado de su cabeza y lo mira, está a punto de acariciarle el pelo.—Qué —ladra Beomgyu y Jimin se pregunta por qué está tan molesto.Se hace con la bolsa de hielo y saca un cubo pequeño, a Beomgyu le da un escalofrío cuando lo pone contra sus labios pillándolo desprevenido, pero abre la boca y lo traga, Jimin se queda mirándolo como si esperara algo.—Sabes lo que puedo hacerte con el hielo, ¿verdad? —pregunta Beomgyu.Jimin sonríe y sacude la cabeza divertido, hay algo que ha sonado mejor en su tono.—Sabes lo que puedo hacerte con la nata, ¿verdad? —le devuelve.—No voy a decir que no.Jimin se ríe, la madrugada es mejor ahora que han pasado unas horas haciendo el tonto, reencontrándose con lugares de Daegu que olvidaron. Está a punto de irse, pero Beomgyu abre los ojos y lleva los brazos a su nuca. Jimin quiere parar el chispazo que lo atonta cuando la piel caliente de Beomgyu entra en contacto con la suya.—Me tienes aquí, a solas, en tu buhardilla. ¿Cuánto más puedes fingir que no me necesitas? —lanza Beomgyu.Jimin no puede vencer lo coqueto de su tono y de sus ojos, pero sabe que Beomgyu está muy borracho, así que no puede ceder.—Qué pasa si te dejo suelto —pregunta Jimin a cambio.Jimin lo conoce, pero nunca adivinaría que Beomgyu está jodidamente enfadado porque iba a follar con Yuta. Una niña tonta japonesa con gustos extraños, piensa Beomgyu empujando suavemente a Jimin hacia él.—Solo voy a comerte la boca, puedes pararme después de eso —responde Beomgyu, que no oculta la diversión que baila en sus ojos y en sus labios.Jimin honestamente se pregunta cuándo empezó toda esta tensión extraña entre él y Beomgyu, le gustaría poder seguir diciendo que es heterosexual.—Si quieres pararme —añade entonces Beomgyu y se pasa la lengua despacio.Jimin está a punto de dejarse tragar, está demasiado cerca como para salir del agujero negro que es Choi Beomgyu, pero va hacia atrás de un movimiento rápido y vuelve a sentarse en el sofá de enfrente.—No creo que deba enrollarme contigo, Beomgyu.Beomgyu solo cierra los ojos. Ya todo le da igual en esta madrugada tonta de viernes, borracho, cansado, perdido, su cabeza no deja de dar vueltas alrededor de Taehyun incluso si bebe, si vuelve a quemarse, si va hasta Seúl rompiendo promesas a su espalda. Beomgyu lleva demasiado tiempo solo caminando hacia delante sin ver, ya todo da completamente igual. Jimin mira el hielo, pasea los ojos por las piernas abiertas de Beomgyu, sus bonitas caderas, su pecho, su cuello y de repente se imagina manchándolo de nata, se acuerda del pub gay, de ese Beomgyu sentado en su regazo. A Jimin también le gustaría que las cosas fuesen menos complicadas, que pudiera seguir acostándose con mujeres y pasando los días en la escuela sin pensar mucho acerca de quién es su mejor amigo, la sangre, las quemaduras, la droga, aquellos días que parece que no se acaban. Cierra los ojos, quizá si deja de ver a Beomgyu, deje de imaginarse a sí mismo sentado encima de él con Beomgyu paseando un cubo de hielo por su pecho.—Beomgyu-yah —llama en el silencio de todo un barrio.Beomgyu lo ignora, Jimin lleva un rato preguntándose cómo sería jugar con él, quiere dejar pasar esto, dormir, pero lleva demasiado tiempo atascado en el pensamiento de cómo sería ser comido por Choi Beomgyu mientras tiene hielo en la boca. Jimin recoge algo de nata de su pastel abandonado, bebe su cóctel malhecho y se sienta encima de Beomgyu, que no hace absolutamente nada. Jimin cree que se ha dormido, pero aun así pasea el dedo manchado de nata por su malditamente apetecible garganta. Jimin se ha rendido a que si tiene que pasar, simplemente es mejor que pase. Beomgyu está medio ido, está muy acostumbrado al abuso, así que casi no puede sentir a Jimin en su regazo, pero la nata paseándose por su cuello le produce un escalofrío, otro más, y sin abrir los ojos coge un poco y se chupa el dedo. Jimin se acaba de ir a otro mundo solo con eso.—Tu última oportunidad, Jimin-ah —advierte Beomgyu abriendo los ojos—. Si no te bajas cuando termine de contar, no vas a pasar de esta noche.Jimin se inclina hacia atrás, hunde los muslos en el sofá al lado de las piernas de Beomgyu, esto es con toda seguridad lo más homosexual que hará nunca, pero no puede seguir escapando. Beomgyu empieza a contar, cierra los ojos, Jimin se hace con un cubo pequeño y cuando Beomgyu está a punto de decir el último número se lo mete en la boca y Beomgyu simplemente coge su nuca y lo empuja hacia él. Jimin desearía haberle dicho a Kiwoo algunas palabras bonitas que grabar en su tumba porque literalmente acaba de morir. Jimin jamás hubiera imaginado que besarse con Beomgyu traería todas estas sensaciones complejas y deliciosas, es tan jodidamente bueno que no puede ser real y cuando siente el hielo y la lengua de Beomgyu le da completamente igual comenzar a gemir por unos simples besos. Beomgyu lo calma, lo besa más despacio, sus labios son suaves y húmedos y aceleran su corazón a muchas más revoluciones que un coche de carreras y a pesar del alcohol, la nata y el hielo y el sabor reseco de su bálsamo hay algo muy adictivo en cómo saben esos tontos besos que lo tienen más allá del cielo. Beomgyu se aparta, jadea en frente de él, lo deja respirar.—Joder, Jimin, cualquiera diría que eres virgen —le suelta Beomgyu, que tampoco puede procesar del todo lo cachondo que lo ha puesto esa tanda salvaje y frenética.—Soy virgen con hombres —Jimin se hace el gracioso y admira a un Beomgyu que jamás fue para él.—No es realmente diferente besar a hombres que a mujeres —replica Beomgyu, que comienza a acariciar despacio la nuca del rubio.Jimin cierra los ojos y se inclina hacia delante, Beomgyu no esperaba que de verdad fuera a por algo más que un par de besos caóticos, pero no va a decir que no, así que baja las manos a sus caderas mientras le deja empezar este y despacio Beomgyu va poniéndolo cachondo, muy cachondo, Jimin oficialmente no soporta la forma que tiene de torturar y cuando Beomgyu lo muerde, después tiene que callar el gemido que suelta.—Si no fuera porque de verdad lo sé, creería que me has mentido y eres jodidamente virgen. ¿Nunca te han mordido? —pregunta Beomgyu, que intenta ir despacio, pero Jimin se lo está poniendo difícil.Beomgyu ni siquiera está pensando por qué se está enrollando con su mejor amigo declaradamente heterosexual.—Nunca me has mordido —corrige Jimin, que se ha quedado quieto.Beomgyu sonríe divertido, agita un poco las piernas haciéndolo saltar y le encanta la forma en que Jimin se muerde el labio.—¿Quieres más? —pregunta acariciando despacio sus caderas— Porque puedo acabar follándote.—Estás borracho —lo acusa Jimin, que suspira casi desesperado deseando que Beomgyu deje de hacerlo saltar.—Tú también.Beomgyu le coge la mano y la lleva a su cuello, Jimin recoge la nata que queda y dudando un poco empezando a pensar qué está haciendo lleva el dedo a los labios de Beomgyu, que se lo mete en la boca mirándolo a los ojos y vuela cada rincón de su cerebro cuando comienza a chuparlo. Jimin solo puede dejar ir un joder entre dos suspiros y sin ser capaz de pensar más en lo que está haciendo se saca la camiseta para parar la forma tan lenta en la que el tigre estaba arañando su cadera.—Fóllame —le pide a Beomgyu, empujándolo por los hombros contra el respaldo del sofá para pararlo por completo.Beomgyu se ríe y cerrando los ojos se acerca de nuevo. Beomgyu sabe que debería pararlo, que Jimin probablemente se arrepienta, pero en verdad no puede importarle si es capaz de comer después de tanto tiempo. Desde Yeonjun, lanza su cabeza enferma y debajo se cuela la imagen de un niño dulce y Beomgyu intenta alejarla mordiendo a Jimin. Solo esta noche, solo déjame esta noche. Pero sabe que no tiene excusa para todas las promesas rotas.

----- CHAPTER BREAK -----

Capítulo 33. Ahora que eres mío, pt2Taehyun abre los ojos confuso, se despierta de repente y todo a su alrededor es pura oscuridad, tiene un sabor extraño en la boca y algo muy espeso en la garganta que es muy difícil de tragar. Sus músculos están rígidos, su espalda está completamente entumecida y despacio empieza a abrir la mano. Taehyun se pregunta si esto es un sueño. Abre y cierra los ojos varias veces, intenta tragar, se siente raro y paralizado, no sabe si está moviendo las piernas como intenta decirle a su cerebro que haga. Cuando siente el tirón en los brazos, da por recuperados sus músculos. Está completamente perdido y desorientado y no hay ninguna luz. Tantea el suelo, podría reconocer si es el de las instalaciones deportivas, pero se detiene cuando roza algo muy afilado. Intenta alcanzar sus propios tobillos cuando logra incorporarse, toda su espalda duele como si estuviera plagada de contracturas. Taehyun se pregunta si le dieron una paliza y es que no es capaz de recordarlo. Toca sus tobillos, los masajea, se pone sobre sus rodillas con mucho esfuerzo. Realmente todo duele tanto que está sin aire y hay algo muy asqueroso atascado en su garganta. Jadeando se pone en pie y se tambalea, quiere no perder el equilibrio, tiene miedo de caer, pero entonces tropieza y su cuerpo inestable y rebelde choca con algo que revienta cada músculo de su maltratada espalda. Taehyun se queda apoyado intentando respirar, tantea entonces su ropa, no es capaz de recordar qué lleva puesto.Ahora que está algo más despierto se da cuenta de que hay un agujero enorme en su cerebro aún no funcional. No encuentra el móvil y el miedo le muerde de repente. Tiene miedo de que aparezca un monstruo en esta oscuridad. Con sus piernas torpes y las manos por delante intenta guiarse hacia algún sitio, está completamente a ciegas y perdido y lo primero que hace es chocar con lo que parece una estantería. Toca despacio y con cuidado lo que parece la balda de madera, tiene la sensación de que está sangrando, y cuando llega al final no sabe a dónde debería ir. Tiene miedo de que este lugar sea demasiado grande y nunca encuentre algo parecido a la luz o una salida, incluso una ventana. Taehyun se tiraría por la ventana si pudiera encontrarla. Intenta respirar, odia eso que tiene metido hasta el fondo en la garganta y que llena sus pulmones. Huele entonces el aire y está a punto de estornudar después de aspirar todo el polvo de la estantería, pero esconde la cara en el brazo. A pesar de su respiración fuerte, tiene miedo de hacer ruido. Polvo, estantería, sin luz, suelo roto, repasa forzando a su cerebro a ponerse a funcionar. Da unos pasos inseguros mientras todavía agarra la estantería. Se para otra vez, huele, su cerebro está muy atontado. Las puntas de sus dedos encuentran la siguiente superficie, pero no parece una pared, así que Taehyun se queda congelado. Está aterrado de que haya alguien ahí, viéndolo de alguna forma.Con los ojos cerrados y apretando los dientes tantea la superficie rugosa, apoya las dos manos, la sigue despacio y casi se hace mucho daño al chocar con algo duro de repente que se clava en la piel de su muñeca. Taehyun quiere chillar, su brazo arde. Pasa muy despacio las puntas de los dedos y eso le libra de volver a sangrar cuando toca cosas metálicas y casi queriendo rendirse sigue el recorrido. Taehyun está llevando al límite su sentido del tacto. Termina por concluir que es la puerta cuando después de un rato choca con la misma superficie dura. Al lado de la puerta suele estar la luz, razona y su cabeza duele. Tantea con precisión, si la luz no está ahí va a rendirse hasta que haya claridad, está seguro de que no hay luz porque es de noche, pero tiene una sensación de extrañeza tan grande que no recuerda el último sitio donde estaba o la última conversación. ¡Luz!, chilla su cerebro, que ha empezado a pensar más sobre el hecho de que no tiene móvil. Taehyun reza con fuerza deseando que funcione, pero se le olvidó rezar para que no haya ningún monstruo. Una luz amarillenta enfermiza chispea desde el techo y se despliega a su espalda y Taehyun mantiene los ojos apretados. La forma en que ha sonado le ha dado auténticos escalofríos. Se gira lleno de miedo y abre un ojo despacio y lo que tiene enfrente es desolador.Bajo esa luz pobre se examina el cuerpo, no recuerda por qué lleva una camisa, su dedo está sangrando y la piel de su muñeca está de un rojo insano. Taehyun se palpa, se sube la camisa, no hay absolutamente nada, ninguna herida, ningún moratón, pero todos los músculos están entumecidos. Levanta los ojos, esa luz le está haciendo mucho daño pero puede ver la sala pequeña en la que ha acabado de alguna forma, la estantería a la izquierda detrás de la que debía estar, hay otro grupo de estanterías enfrente, taquillas viejísimas. Todo es viejísimo aquí, piensa completamente abandonado. Se da la vuelta, la puerta es rara, vieja, hay tablas que sobresalen a cada lado clavadas con clavos medio sacados. Se aleja, tiene cero fuerzas para intentar abrirla y de todos modos en este punto todo parece un poco evidente. Su cuerpo se para solo y mira en todas direcciones, sus ojos viajan a toda velocidad por cada objeto de museo de esa pequeña sala sin ventanas. Sin ventanas, repite y mira hacia arriba y se da cuenta de que en efecto no hay ni una sola ventana, tampoco parece que haya ventilación. Tampoco parece que nadie haya venido aquí en años. De repente la luz parpadea y Taehyun le pide aterrado que no se apague y cuando mira hacia abajo distingue algo rojo al otro lado de la estantería, puede verlo a través de un hueco en la última balda. Taehyun está a punto de salir corriendo y golpear desesperadamente la puerta, no quiere estar aquí.Extremadamente despacio camina hacia la estantería, piensa que quizá haya algún arma potencial en alguna de las decenas de cajas que la abarrotan. Aprieta los puños, pero al tensarse la piel de su muñeca se resiente. Camina rígido hacia la mancha roja, se esfuerza por recordar algo en su cerebro lento, pero todo se queda a medio camino cuando sus ojos dan forma a eso rojo tan llamativo.—¡Beomgyu-hyung! —chilla y su garganta duele tanto que aprieta los dientes. Taehyun se arrodilla al lado de Beomgyu, la luz parpadea. Sacude sus hombros, pero no responde— ¡Beomgyu!Taehyun chilla otra vez, su cerebro le pide que pare sus manos frenéticas, así que cuando le hace caso, se queda respirando como un motor viejo. Sin fuerzas examina con más delicadeza su cara de príncipe, ladea su cabeza mirando su cuello, levanta su camiseta roja para observar la piel blanca y no hay nada por lo que sonrojarse esta vez. Taehyun está en pánico, Beomgyu está completamente inmóvil. Tira de ella hasta por encima de los pezones para observar todo su pecho y esa acción le roba el poco aliento que había recargado. Se inclina entonces, está en pánico porque su pecho no se mueve, apega la mejilla contra su piel fría y se queda sin sangre corriendo cuando no puede escuchar su corazón. Asustado, baja la camiseta después de no encontrar ninguna herida y pulsa los dedos contra su cuello, lo intenta en su muñeca y al final le da la vuelta, pero no hay nada tampoco en su espalda. Taehyun empieza a preguntarse si es un muñeco muy real, si esto es una pesadilla o si en cambio es una broma horrible.—Beomgyu-hyung —lo llama de nuevo y lo sacude.Taehyun no comprende qué está pasando. Se da la vuelta, tiene la sensación de que alguien va a clavarle un cuchillo a continuación. Palpa la cabeza de Beomgyu y su tacto más que explotado no puede recrearse con la sensación de su pelo suave. Taehyun intenta oír su corazón de nuevo. Está a punto de darle un ataque muy real. Sin que pueda verlo, Beomgyu abre los ojos tan despacio que parece un tigre al sol, pero la luz es enfermiza y se siente mareadísimo, en el milisegundo que puede mantener los ojos abiertos ve un borrón gigantesco sobre él y a Beomgyu todo le da igual, solo quiere que le tape la luz hasta que pueda respirar y al contrario que Taehyun lleva su cuerpo hasta un límite que parece que ha sobrepasado hace tiempo para tirar de él. Taehyun no puede evitar chillar.—¿Hyung? —pregunta e intenta apartarse, pero Beomgyu aprieta su camisa y Taehyun se queda estático.Taehyun espera completamente quieto en la posición en la que Beomgyu lo puso y pasa tanto tiempo que pierde un poco la conexión con este sitio sacado de la mejor pesadilla. Beomgyu sabe de sobra qué es esta sensación y la odia tanto, su cabeza no deja de dar vueltas y se siente tan débil y miserable que quiere dormir otro rato, pero por alguna razón un Taehyun al borde del llanto estaba encima de él. Beomgyu parpadea, sabe que no va a poder hablar en un rato y probablemente tampoco pueda moverse, pero está Taehyun y tiene que empezar a pensar por qué Taehyun está ahí. Lo empuja hacia atrás, Taehyun se sienta sobre sus tobillos y sus ojos se vuelven grandes cuando ve a Beomgyu incorporarse como si no le doliera nada. Beomgyu mueve el cuello a los lados, duele como el infierno, pero Beomgyu ha conocido algo peor que el infierno, así que está bien. Se mira los brazos despacio, pero ve cinco en lugar de uno, así que rinde y se echa de nuevo. Beomgyu odia esto. Da unos toques en el suelo para atraer la atención de Taehyun y con los ojos cerrados escribe letras despacio.—¿Pinchazo? —pregunta Taehyun y se queda mirando otro par de veces, pero Beomgyu asiente— ¿Tengo que buscar marcas de pinchazo? —Beomgyu asiente otra vez— ¿En ti?Beomgyu asiente, realmente le gustaría poder dormir, pero si se duerme no hay muchas posibilidades de que Taehyun sobreviva y Beomgyu necesita saber por qué está drogado y qué hace Taehyun ahí. Taehyun se dispone a obedecer automáticamente y bajo la luz amarillenta comienza a examinar centímetro a centímetro los brazos blancos de Beomgyu.—No hay nada, hyung —concluye cuando termina de repasar desde el hombro hasta la muñeca.Beomgyu está seguro de que le han pinchado, no hay nada extraño en su garganta. Señala entonces su cuello, su abdomen y sus piernas, aunque es mucho menos probable. Beomgyu necesita asegurarse y así está esperando encontrarse lo suficientemente mejor para comenzar a procesar. Las manos calientes de Taehyun ladean su cabeza, Taehyun se esfuerza por examinar cada centímetro de su cuello y de su nuca y cuando de repente palpa, Beomgyu quiere gruñir.—Esto está hinchado, hyung —dice Taehyun suavemente, que acaricia la zona disculpándose.Beomgyu asiente, Taehyun levanta su camiseta de nuevo y mientras Beomgyu comienza a recordar. Jimin. Después de Jimin, le pide a su cerebro dañado. Un golpe viene a su cabeza, algo lacerante en su pierna y de repente el pinchazo, se acuerda de su chillido, su respiración ahogada, caras borrosas. Dejándose llevar coge la muñeca de Taehyun, que entra en modo automático, y la guía a lo largo de su abdomen y por primera vez en este lugar Taehyun siente algo de calor, se permite atontarse un poquito con la forma en que Beomgyu está llevando su mano hacia algún lugar de su piel blanca y cuando lo suelta, Taehyun se permite encontrar la marca a través del tacto. Beomgyu está muy lejos de aquí, pero todavía es capaz de sentir algo cuando Taehyun acaricia suavemente su vientre, sus costados.—Creo que es esto.Taehyun se pregunta cuánto miedo tenía antes si no fue capaz de registrar una herida tan fea como esa. Beomgyu suspira aliviado, solo quería encontrarla. Escribe entonces sobre su propio vientre, las cosas empiezan a armarse en su cabeza.—¿Dónde? —lee Taehyun y no acaba de comprender hasta que Beomgyu estira el brazo envolviendo la sala— Ah, es una sala pequeña, hay mucho material viejo, hay unas taquillas, hay muchas estanterías.Taehyun se pregunta si eso es de ayuda, pero Beomgyu asiente.—¿Taquillas? —Taehyun mira hacia ellas después de leer— ¿Hyung quiere que mire?Beomgyu asiente, se siente inseguro si no puede ver a Taehyun, pero su bolsa debería de estar por algún lado. Las cosas empiezan a tener sentido, no siente el móvil en los bolsillos del pantalón, sabe en qué lugar están, solos él y Taehyun. Beomgyu cree que lo tiene todo. Taehyun hace ruido, no es capaz de abrir las taquillas incluso si solo tiene que empujar, jadea, está muy cansado.—Tae —lo llama Beomgyu y esa única sílaba duele tantísimo que quiere morir. Beomgyu definitivamente va a matarlo, va a matarlo.Taehyun va correteando y se arrodilla a su lado. Lee en silencio las palabras que Beomgyu escribe para él.—Si dejo la luz encendida, es probable que se funda —responde cuando Beomgyu le pide dormir.Aunque recuerda y conecta cosas, Beomgyu en este estado es incapaz de hacer nada, absolutamente nada.—Sí, creo que podría volver si la apago —responde Taehyun.Taehyun no se da cuenta del tremendo esfuerzo que está haciendo para seguir a Beomgyu, cree que solamente está obedeciendo. Asustado, camina hasta la luz y la apaga, entonces regresa con las manos por delante, pero tiene miedo de pisar a Beomgyu.—Hyung, ¿puedes alzar el brazo? —pide quedándose quieto agarrado a la estantería.Beomgyu obedece, Taehyun tantea hacia delante sin mover los pies y encuentra su mano y apoyándose en ella sortea el cuerpo que no ve hasta arrodillarse y como si en verdad esto no estuviera pasando se encoge contra su costado para dormir. La respiración de Beomgyu es extremadamente lenta de nuevo. Beomgyu reconoce que ya está en un estado en el que puede comenzar a ser operativo cuando se despierta y todo duele de un modo mucho más familiar, pero odia el hecho de que no pudo echarlo y su cuerpo lo asimiló. Se tantea el costado, mete los dedos bajo la camiseta y le da un escalofrío cuando toca la costra que se ha formado. Beomgyu piensa que no necesitaba otra cicatriz. Deja caer la otra mano en la espalda de Taehyun y después de acariciarla se sienta despacio. Taehyun. Esto es lo más lejos que vas a llegar Suwoon. Camina sin miedo hasta la luz y mientras se enciende da un tirón a la puerta, pero no se abre. Como era de esperar. Beomgyu se pregunta si Suwoon los ha encerrado en serio, si lo ha drogado y los ha tirado ahí dentro sin teléfonos móviles. Cuando camina hacia las taquillas siente el latigazo de su pierna y levanta la pernera, pero la baja enseguida pensando que no puede dejar que Taehyun vea eso. Arranca como una bestia salvaje las puertas de las taquillas y hace tanto ruido que al otro lado de la estantería Taehyun se despierta y mira confuso alrededor.—¿Hyung? —llama débilmente.Sin fuerzas, gatea hasta la esquina de la estantería y sus ojos siguen solos la trayectoria de la puerta de una taquilla que vuela hacia atrás e impacta contra las mesas viejas. Taehyun quiere esconderse. Beomgyu encuentra su bolsa y espera que Suwoon no haya sido tan inteligente como para vaciarla, así que sonríe un poco demente cuando la abre y encuentra todas sus cosas. Era evidente que Suwoon no podría cargar con su bolsa por el campus sin que alguien lo viera. Busca a toda pastilla algo de agua y comida, esas cosas que siempre lleva pero nunca consume y al final saca cada objeto y lo coloca encima de la bolsa. Cuando encuentra comida, va hasta la estantería y ve a Taehyun sobre sus rodillas espiando como un niño. Beomgyu le acaricia la cabeza y lo mira a los ojos. Taehyun se pregunta si esta es la misma persona que estaba fuera de sí arrancando puertas.—Toma, desayuna, sea la hora que sea —dice Beomgyu con cariño. Taehyun quiere acariciar su cara maltratada, suavizar un poco la locura de su sonrisa, pero solo se sienta y acepta la comida, devolviendo la mitad—. No, come.Beomgyu la empuja de vuelta y está a punto de levantarse, pero ve la sangre seca acumulada en el dedo de Taehyun y la piel ennegrecida de su muñeca y es difícil guardar la ira cuando cree que le han hecho daño para meterlo aquí. Con suavidad coge su antebrazo y lo examina bajo esa luz que le va a explotar la cabeza.—Ah sí —dice Taehyun masticando despacio—, ten cuidado con la puerta hyung, me lo hice al chocar con ella.Beomgyu acaricia despacio la zona que acabará poniéndose violeta y Taehyun cierra los ojos.—¿Y esto? —se interesa Beomgyu cogiendo su mano accidentada.—Creo que me corté con una baldosa rota, cuando desperté estaba allí —señala con la cabeza el otro grupo de estanterías.Beomgyu deja un beso en su pelo antes de levantarse, tiene que encontrar la forma de salir de aquí. Suwoon debe estar riéndose de mí si cree que no puedo salir de aquí. Beomgyu se sube a las mesas, palpa el techo, conoce de sobra las partes más viejas de esta escuela.—Hyung —llama Taehyun acercándose.—Come y quédate ahí. Pienso sacarte de aquí —lanza Beomgyu acuclillado encima de la mesa.Mira alrededor, se detiene en la bolsa, realmente no hay muchas cosas con las que puedan sobrevivir. Mueve la mesa, lo intenta con cada metro de techo y lanza un puñetazo cuando no queda más por mirar y no ha encontrado ni un solo punto blando que pueda romper. Cansado, se queda sentado en la mesa y mira a Taehyun, que se ha sentado contra las taquillas para mirarlo. Taehyun tiene algo de frío en esa sala abandonada, pero no piensa decirlo incluso si hay una chaqueta entre las demás pertenencias esparcidas sobre la bolsa.—Hyung, ¿puedes descansar un momento? Come algo, por favor.A Beomgyu le preocupa más esa luz de mierda que va a fundirse en cualquier momento, así que se baja de la mesa y la apaga, después camina hacia Taehyun, que alza el brazo para que le sirva de guía. Beomgyu se sienta contra las taquillas pegado a su hombro.—¿Estás bien? —pregunta en el silencio después de estabilizar su respiración. Coloca la mano en la rodilla flexionada de Taehyun.—Sí, yo estoy bien —miente el pelirrojo.Beomgyu acaricia despacio su muslo de la forma en que se acaricia perezosamente a una mascota.—¿Qué recuerdas? —pregunta permitiéndose dar un pequeño trago de agua.Beomgyu está seguro de que al menos llevan un día ahí, entre lo que tardaron en despertar y lo que durmieron más las horas que lleva intentando encontrar una forma de salir. Beomgyu empieza a pensar que Suwoon solo quiere matarlos, que su intención nunca fue dejarlos salir aunque sea aprovechándose de Taehyun. Beomgyu cree que todo esto es por Taehyun.—No lo sé, estoy confuso, los recuerdos no vuelven —responde Taehyun, que todavía no sabe dónde estaba o qué estaba haciendo para llevar camisa.Beomgyu le revuelve el pelo intentando tranquilizarlo, le ofrece comida en la oscuridad, Taehyun duerme un poco contra su hombro, tiene frío, tiene hambre y el dolor se ha acumulado en su cuerpo. Cuando se despierta, la chaqueta de Beomgyu es su nueva almohada y la luz está encendida, Beomgyu está intentando romper la puerta a puñetazos.—¡Hyung, hyung! —exclama Taehyun y corretea hacia Beomgyu intentando pararlo— Te vas a hacer daño.Intenta apartar a Beomgyu tirando de sus hombros hacia atrás, pero no logra moverlo ni distraer su atención de la puerta y Taehyun se pone nervioso, hay sangre fresca corriendo por sus brazos pálidos, así que arriesgándose a ser duramente golpeado se cuela por debajo y se pone a sí mismo contra la puerta, justo en frente de un tigre desesperado.—Beomhyung —llama de nuevo con una voz dulce—, hyung para por favor.Beomgyu solo quería arrancar los clavos con sus manos desnudas para usarlos para aflojar las bisagras. Mira a Taehyun en frente de él y apoya la frente contra la suya, cierra los ojos. Taehyun se permite acariciarle la nuca y cree que es la primera vez que puede hacer algo como esto, entonces se acuerda de aquella madrugada en el estudio, de Beomgyu de rodillas mirándolo a través del espejo. Beomgyu coge su muñeca, lo obliga a sentarse encima de la mesa y le da algo más de comida y agua, se va a deambular entre las estanterías en busca de algo que pueda servirle y Taehyun quiere llorar un poco cuando lo ve irse con los brazos sangrando. Beomgyu no ha parado de intentar sacarme de aquí. Beomgyu se para a leer papeles casi borrados que hablan de cosas de hace treinta años, comienza a arrojar cosas contra el techo y contra la puerta después de asegurarse de que Taehyun está a salvo y cuando Taehyun quiere ayudarlo, Beomgyu lo hace retroceder.—No te canses, la comida no va a durar para siempre —suelta Beomgyu.Taehyun obedece, no sabe que Beomgyu quiere que se mantenga intacto por lo que pueda pasar. Él hace rato que rompió los límites que están detrás de los límites y la única razón para seguir moviéndose es ver a Taehyun. Beomgyu nunca había intentado algo tan desesperadamente. Cede a comer mínimamente, apagan la luz, descansan en silencio.—Hyung —suelta Taehyun tímidamente. La mano de Beomgyu descansa en su rodilla—. Jing ha hecho esto, ¿verdad?—Sí, es muy probable que sí.Taehyun asiente, cierra los ojos cuando Beomgyu se apoya en su hombro y comienza a acariciar su muslo. Taehyun siempre supo que Jing acabaría volviendo, pero quizá esta vez no puedan salir de la pesadilla. En otro mundo estar encerrado con su crush debería ser más fantástico, debería ser exactamente como en las películas y los libros para adolescentes, pero solo de pensar que eso siempre acaba con los encerrados follando sus mejillas se ponen lo más rojas que han podido ponerse hasta ahora y Taehyun fue capaz de sobrevivir a ver a Beomgyu sentado en una mesa jadeando con una camiseta roja y su pelo gris ondulado.—¿Quiere matarnos? —pregunta dejándose llevar por las caricias que de vez en cuando alcanzan la otra pierna.—Creía que quería un chantaje sucio, pero ahora ya no sé si va a volver —Beomgyu hace una pausa y mira a Taehyun como si de verdad pudieran verse—. ¿Estás bien?Beomgyu realmente necesita que Taehyun esté bien.—Tengo frío —acaba por sincerarse y es que ha llegado a un punto en que es insoportable.Beomgyu se aparta y cuando no hay nada de él que esté en contacto con Taehyun, Taehyun estira la mano y sostiene su cadera porque se está inclinando, también porque está alejándose de él. Beomgyu le coloca la chaqueta sobre las rodillas y Taehyun se la pone, sube la cremallera hasta arriba, enlaza su brazo al de Beomgyu y se apoya en su hombro.—Me disculpo por a lo que pueda oler —dice Beomgyu para hacerlo reír.Y Taehyun se ríe, cierra los ojos, intenta envolverse por completo en el calor de Beomgyu.—¿Hyung está bien? —pregunta levantando la cabeza y si Beomgyu pudiera ver, no habría mundo en el que soportase su extrema dulzura.—Sobreviviré —dice por toda respuesta y coloca de nuevo la mano en la rodilla de Taehyun—. Si todavía tienes frío, puedo darte calor de otra manera.Taehyun se pregunta si eso va con el sentido que cree que va y no puede ver la acostumbrada sonrisa traviesa de Beomgyu que se lo confirma.—Te lo diré.Beomgyu se ríe encantado, pero al final solo se acaban durmiendo. Cuando Taehyun despierta, no hay nada firme a su lado y entra en pánico, abre los ojos asustado, pero Beomgyu está delante de él intentando desarmar un globo terráqueo. Al ver al pelirrojo despierto, se acerca y le acaricia el pelo, no le gusta lo pálido que se ve, así que toca su frente y sus mejillas, después le da lo último que queda de comida.—No, hyung no ha comido nada —rechaza Taehyun y lo empuja hacia él.—Puedo comerte a ti —responde Beomgyu juguetón y le guiña el ojo.Se aleja, se sube a la mesa para seguir desarmando el globo esperando que le dé una herramienta con la que enfrentarse a la puerta de nuevo. No ve a Taehyun comer, de hecho es probable que se haya enfadado.—Si te pido que corras, probablemente no puedas hacerlo —dice Beomgyu sin mirarlo.Taehyun se lo piensa, pero Beomgyu ha golpeado su mayor punto débil, ese en el que tiene que hacerle caso en todo siempre, así que come despacio, pero se niega a beber el poco agua que queda. Taehyun es perfectamente consciente de que Beomgyu le ha dejado la mayor parte sino la totalidad de toda la comida y la bebida que había en la bolsa, le ha dejado su chaqueta, sigue intentando encontrar una forma de salir. Taehyun mira hacia el suelo a punto de alcanzar su límite, se pregunta por qué no es capaz de hacer nada, por qué siempre Beomgyu tiene que encargarse de todo incluso hiriéndose. Cuando hace un pequeño ruido, Beomgyu mira hacia él y se arrodilla enfrente a toda velocidad, Taehyun huye de su contacto y de que quiera que lo mire.—Taehyunie —pronuncia Beomgyu cariñosamente—, ¿te duele algo? ¿Qué pasa?Taehyun sacude la cabeza y se limpia las mejillas frustrado. Hasta aquí es a donde puede llegar, no puede seguir soportando ver todo lo que le pasa a Beomgyu por él, Jing incendió actuación por su culpa, Jing hizo que tuvieran que escapar, que tuviera que encargarse de él por las noches, que lo encerraran aquí.—¿Por qué tienes que pasar por todas estas cosas solo por mí? —pregunta entre sonidos agudos y lágrimas. Taehyun está al borde.Beomgyu levanta su cara y la acuna, acaricia sus mejillas con los pulgares y se desafía a aguantar ante esos ojos preciosos llenos de agua. Beomgyu puede ver que Taehyun está completamente perdido y desesperado. Como yo.—No, no, eres tú el que está pasando por todo esto —dice y lo obliga a mirarlo presionando sus suaves mejillas—. Podrías haber tenido una vida normal pero estás aquí encerrado y te golpearon. Tú eres el único que no debería pasar por esto, Taehyun.Beomgyu besa su frente y lo empuja contra su hombro, acaricia su nuca mientras Taehyun agarra su espalda con los puños.—Te prometo que esto acabará —dice Beomgyu sobre su cabeza.Beomgyu despliega todo el cariño que ha estado guardado durante años en un baúl olvidado y acaricia afectuosamente su cabeza, su nuca, su espalda, lo envuelve entre sus brazos hasta que deja de llorar y al final le hace beber y después de beber Taehyun se da cuenta de que no hay más.—Hyung...—Shh. Ahora solo tengo que sacarte de aquí.Beomgyu besa su cabeza una vez más antes de emprenderla a patadas contra la puerta. La ha maltratado tanto que por cojones debería caerse, pero es la única maldita cosa que a pesar de ser vieja sigue en pie, todo lo demás son añicos que ha barrido cuidadosamente para que Taehyun no se haga daño. Taehyun mira la botella vacía en su mano, mira a Beomgyu de nuevo, que descansa porque se lo pide. Mirándolo Taehyun se pregunta cómo no se ha desmayado todavía y una parte de su cabeza responde que intente imaginar por qué Beomgyu es capaz de llegar tan lejos. Beomgyu se levanta, va camino de apagar la luz, pero entonces escucha algo por primera vez en el pasillo que está al otro lado y mira hacia atrás, Taehyun lo mira de vuelta preguntándose si tiene que ponerse de pie, esconderse. Haría cualquier cosa que Beomgyu le dijera. Beomgyu le hace el gesto de silencio y se queda en completa quietud. Alguien se ha parado al otro lado de la puerta.—Beomgyu-yah.Taehyun simplemente deja de respirar, no recordaba que la voz de Jing fuera tan espeluznante, que sonaba de esta forma. Beomgyu espera en silencio sin moverse absolutamente. El tigre está a punto de reventarlo y salir a comerse a Suwoon.—Beomgyu-yah, no vas a darme a Taehyun ¿verdad? Nunca voy a tenerlo ¿no? ¿Por qué no sales y nos divertimos? No es divertido si soy el único que no puede tenerlo, será realmente divertido si tú tampoco puedes.Beomgyu se queda paralizado, comprendiendo la otra mitad que no pudo comprender en el pub, cuando encontró a Suwoon y se miraron a los ojos a través de todo el local. Beomgyu comprende ahora que quizá nunca se trató de Taehyun, que Taehyun no era realmente el objeto de su insana obsesión sino solo un medio. Siempre fue un medio, piensa caminando hacia Taehyun. <Creo que Suwoon quiere violarme>. Taehyun lo mira, está dispuesto a obedecer cualquier orden y cuando Beomgyu se planta enfrente, Taehyun no puede ver nada del chico que le gusta, solo un tigre hambriento y desesperado. Beomgyu deja caer las manos en sus hombros, se inclina hacia su oído.—¿Confías en mí?Taehyun asiente, Beomgyu desliza despacio la cremallera de la chaqueta. Su cerebro ha gastado toda la energía en escupir un plan con el que ganar esto, así que ahora solo se mueve como una bestia. Beomgyu dijo que sería la última, se prometió que hiciese lo que hiciese Suwoon no pasaría de esta, pero está tan débil que si logra escapar, piensa hibernar. Beomgyu jamás había ignorado tanto sus límites, pero Taehyun todavía está delante de él, así que tiene que seguir empujándolos un poco más. La chaqueta cae al suelo, Taehyun lo mira a los ojos, siente el roce de sus dedos en su cuello cuando se inclina hacia su oído de nuevo.—Solo tendrás que correr.Beomgyu está a punto de morder, retrocede, deshace un par de botones y desearía que la situación fuese diferente, que pudieran estar haciendo esto en otro lugar por otra razón. Revuelve su pelo, Taehyun está casi a punto de verse como lo necesita, pero falta lo más importante y Beomgyu levanta su cara y Taehyun no tiene tiempo para pensar si va a besarlo cuando siente la punta de la lengua de Beomgyu pasearse por sus labios. Beomgyu no puede manejar al Taehyun que ha comenzado a temblar delante de él y es horrible pensar que es parte del plan, pero ya tiene los labios húmedos y las mejillas rojas y Beomgyu desearía que fuese para él. Esconde a un Taehyun que ha dejado de funcionar a su espalda y piensa que es un milagro que todavía lo siga. Está a punto de mirar atrás, pero sabe que perdería esto completamente, así que lleva la mano hacia atrás para coger la de Taehyun y toca una sola vez la puerta que no ha dejado de intentar vencer. Taehyun está increíblemente nervioso, Beomgyu lo ha puesto tan fuera de sí que está listo para salir corriendo hasta Seúl si se lo dijera. Cierra los ojos, respira hondo, solo tiene que correr. Suenan pasos, los abre.Al otro lado de la puerta está la sonrisa monstruosa de Jing Suwoon.Taehyun sale disparado en cuanto Jing no puede procesar la delicia que acaban de ver sus ojos de depredador y no puede ver cómo Beomgyu sale detrás y le mete una patada en los huevos que podría romperlos para siempre. Beomgyu acaba de soltar ahí todos sus años de abuso, toda la mierda que ha tenido que pasar por su culpa, toda la vida de Taehyun que echaron a perder y sobre todo el Taehyun que ha tenido que inventar para salir de aquí. Beomgyu pensó que incluso si solo quiere abusar de él, nunca podría superar el Taehyun que ideó su mente, la comida más apetecible que Suwoon tendrá nunca enfrente y Beomgyu está tan ido que podría matarlo justo ahí, pero está tan débil que casi no puede salir corriendo cuando Suwoon empieza a chillar como un auténtico animal. Taehyun, Taehyun, lanza su mente mientras sus piernas se desgarran, ya no queda nada de sus pulmones. Taehyun está bien. Y es todo lo que Beomgyu necesitaba, así que cuando su corazón dispara el último latido acelerado, cae al suelo bajo un sol demasiado brillante en medio de una multitud que empieza a chillar.

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Capítulo 34. Aléjame de ti: el final de un sueñoBeomgyu se despierta, sabe que lo hace porque las sensaciones que percibe no estaban en la oscuridad de la que acaba de salir, pero no abre los ojos, espera un rato, tiene que poder sentirse más despierto que esto o realmente parecerá que ha muerto. No va a dejar a su cuerpo llegar solo hasta aquí. Despacio, escenas confusas van a su cabeza, horas en una habitación pequeña intentando escapar, la sensación de haber sido drogado, los chillidos de Suwoon. Abre los ojos, no hay ninguna luz fuerte que duela, de hecho las luces que están sobre su cabeza le resultan tremendamente familiares y Beomgyu se pregunta cuánto hace que no dormía en su propia cama. Ladea la cabeza buscando a Kiwoo, puede olerlo, pero sus ojos pasan a través de las dos personas que permanecen de pie cerca del colchón y van solos al pelirrojo que está sentado en la silla del escritorio. Su corazón late a un ritmo que no puede manejar, toda la ira de un tigre vaciado sube hasta su cerebro y dirige sus ojos oscuros a Kiwoo, pero antes de chillarle si es imbécil mientras se tira a su cuello procesa lo que le hizo a Suwoon, lo que realmente le ha hecho a Suwoon, así que la ira desaparece como si nunca hubiera crecido. Después de eso solo me queda ir hacia delante.—Eres el único tigre que conozco que puede hibernar, felicidades.La voz de Jimin es lo único que suena en una habitación que parece un mundo aislado. Todo de ese lugar le ha dicho a Taehyun muchas más cosas de las que jamás podría haber imaginado preguntar. Beomgyu nunca le habló realmente de la vida que hay detrás de un tigre hambriento y a pesar de su dulzura Taehyun nunca creyó en una habitación decorada de esta forma. Sin embargo, lleva horas viviendo en el verdadero mundo de Choi Beomgyu y Taehyun desearía no salir nunca.—Va a seguir hibernando —dice Kiwoo y su tono está muy, muy lejos del Kiwoo que se queja en actuación todos los días.Taehyun despega los ojos de la guitarra apoyada al lado de un espejo de cuerpo entero rodeado de fotografías. Kiwoo ha sonado como si amenazara a Beomgyu.—Suwoon ha desaparecido —dice Jimin, que mira a Beomgyu como si fuera un milagro en sí mismo—. No está aquí ni en Seúl.Beomgyu desearía que se fueran, que dejaran de juzgarlo y decirle cosas que ya sabe. Beomgyu sabe perfectamente que ha firmado su final. Pero así es mejor. Y se promete de nuevo que esta será la última. Cierra los ojos, quizá si hiberna desaparezcan. Beomgyu está muy cansado de las mismas cosas de siempre. Cuando vuelve a abrirlos, no hay rastro de Kiwoo ni de Jimin y su cerebro sale de la oscuridad para comenzar a funcionar. Taehyun sigue sentado en la silla del escritorio y Beomgyu sinceramente se pregunta qué cojones hace ahí. Hace un gesto indicándole que se acerque y tira de su pierna cuando ve que tiene toda la intención de quedarse ahí de pie. Profundamente tímido Taehyun se sienta al borde de la cama del chico que le gusta.—¿Por qué estás aquí? —le pregunta Beomgyu. Por el momento le cuesta mantener los ojos abiertos, así que los abre perezosamente de vez en cuando. Taehyun se ve mucho más saludable que la última vez que pudo verlo.—Kiwoo-hyung me trajo aquí cuando te trajeron.Beomgyu tiene recuerdos confusos sobre la última parte, después de golpear a Suwoon. Se acuerda de desabotonar la camisa de Taehyun, de lo ido que estaba y lo lejos que fue, incluso ahora en su cama es incapaz de sentir su propio cuerpo, y entonces se acuerda de sus mejillas rojas, de lo que le hizo y abre los ojos. Taehyun está sentado al borde de su cama vestido con una camiseta gris y unos pantalones negros mirándolo con la misma atención de siempre. Beomgyu no sabe por dónde debería empezar a disculparse.—Lo siento —dice desde el fondo de su garganta y le gustaría jugar con su mano, pero ya no tiene derecho a tocar a Taehyun—, no debería haberte hecho eso para salir.Ya no es solo eso que hizo yendo tan lejos, si lo piensa puso a Taehyun delante cuando Suwoon abrió la puerta. Pensando en ello ahora se pregunta cómo fue capaz de hacer algo como eso. Pero Taehyun está en casa ahora. Beomgyu sabe que eso significa que ya no existe salvación alguna, solo el fin de la guerra para uno de los dos. Cierra los ojos, desearía pedirle a Taehyun que se fuera, no puede lidiar con esto ahora, se siente tan cansado de estar corriendo todo el rato y ahora su corazón también duele inexplicablemente.—No, hyung —dice Taehyun y Beomgyu se odia por haberlo convertido en alguien que es incapaz de desobedecerlo. Justo como mi hermano—. Hiciste todo lo que pudiste para sacarme de ahí, yo-—No me lo agradezcas, Taehyun, por favor —le pide desesperado y gira la cabeza para mirarlo—. Te usé, estás aquí ahora donde podrían entrar y matarte como regalo porque lo que quieren hacerte es cien veces peor. Por favor —Beomgyu se sienta y se jura que esta va a ser la última vez que toca las mejillas suaves de Taehyun—, aléjame de ti.Taehyun lo mira a los ojos. Debería sentirse dolido por todas las cosas feas que Beomgyu acaba de decir, debería no volver a hacerle caso después de que lamiera sus labios de esa forma y lo pusiera frente a Jing con todo el miedo que le tiene, pero Taehyun dijo que lo ayudaría a salir de esta pesadilla, así que va hacia delante y besa a Beomgyu con los ojos cerrados, pero Beomgyu no los cierra, se acaba de quedar completamente paralizado.—Hyung —pronuncia Taehyun cuando se aleja, las manos de Beomgyu siguen en sus mejillas porque Beomgyu está en shock—. Si al final voy a morir, quiero estar hasta el último segundo intentando devolverte la vida que deberías tener, así que no hay forma de que pueda alejarte de mí.Taehyun no puede ver que todo dentro de Beomgyu está colapsando, están cayendo todas las torres construidas con recuerdos dolorosos y el tigre ni siquiera se atreve a salir, Beomgyu ni siquiera puede encontrarlo. Necesita parar el tormento que se acaba de desatar en su cerebro enfermo ahora que Taehyun acaba de besarlo. Beomgyu no sabe que esto que está atravesando se llama sentirse humano.—Vete —pide dejando caer las manos y mirando hacia abajo—. Vete de aquí.Taehyun se levanta, no hay nada que duela. Taehyun podría esperar a Beomgyu eternamente, así que sale de su pequeño mundo sin mirar atrás.+×+Beomgyu no debería estar a solas, pero cuando Kiwoo intentó amenazarlo de nuevo, Beomgyu casi lo golpea, así que no puede acercarse a él. Beomgyu finalmente está haciendo eso que se lleva repitiendo tantos meses, eso de que está mejor lejos de Taehyun pero ahora que lo está haciendo se ha dado cuenta de que no hay nada como estar mejor. Creía que su cerebro pararía de bombardear imágenes de ese chico adorable y relleno de inocencia, su forma de sonreír, sus ojos, sus abrazos, pero su cerebro siempre se encargó de retorcer el daño, así que le está recordando constantemente cada segundo de la escena en la que Taehyun lo besó. Beomgyu todavía no puede pasar de que Taehyun lo besara en su cama. Pero alejarme de él es lo mejor que podría pasarle. Beomgyu lo dice consciente de la forma en que le ha quitado toda la voluntad al pelirrojo. Un niño como él no debería aceptar cosas que no merece. Beomgyu se acuerda una vez más de sus ojos, del cariño que puso en cada caricia. Y tú te encargaste de destrozar su sueño, de que conociera el terror y los demonios que viven en este lugar, donde lo perdiste todo. ¿Por qué se lo estás quitando todo?Beomgyu lanza otro puñetazo desesperado al saco de boxeo. No hay música, solo oscuridad, una madrugada que lo caza en soledad en su peor día. Beomgyu se está encerrando a sí mismo, tiene miedo de no poder controlar esto y salir ahí. Volver a por Taehyun. Han pasado unos días, se dice que lo está haciendo bien, que esta es la forma en que debe de ser. Solo tengo que encontrar a Suwoon y terminar esto. En el segundo que tarda en dar el siguiente golpe una voz enferma suena de nuevo en su cabeza caliente. ¿Y luego qué? Nada va a devolverle las ganas de cumplir su sueño. Tú hiciste de este lugar una pesadilla para él. Beomgyu se acuerda de aquella vez que tuvo que salvarlo de esos idiotas sin cerebro, se acuerda del sótano y de su jersey rosa, de sus tímidas interacciones en actuación, de la lavandería, de cómo Taehyun empezó a abrazarlo y a hacerle caso, de cómo se convirtió en su peor adicción.Su voz, piensa parándose a respirar. Beomgyu se pregunta si puede seguir viviendo de esta forma, mintiéndose diciendo que solo tiene que ir a por Suwoon. Beomgyu sabe que nunca se le dio bien estar lejos de la adicción. A punto de salir corriendo y buscar a Taehyun en una madrugada solitaria como esta se fuerza a sí mismo a sujetar el saco, atarse a algo, repetirse que esto es lo que debe hacer, que al final ha conseguido alejarse de él. Beomgyu se deja caer al suelo y empieza a llorar. Se siente tonto, raro y cada vez que respira su corazón palpita dolor. ¿Por qué duele?, le pregunta a su cerebro traidor. No puedo ir a por él. Se tapa los ojos, tiene recuerdos de otras cazadoras, de otras caricias, el sonido de una risa divertida, unos ojos siempre entrecerrados de forma sugerente. ¿Por qué no puedo avanzar? ¿Por qué no sé cómo salir? Beomgyu, en este tonto momento de debilidad, le pregunta a su otro yo por qué todavía no ha superado la forma en que su corazón latía por un chico que se lo daba todo, todo. Si cierra los ojos, se ve a sí mismo en un lugar soleado, hay un chico provocándolo, riéndose de él. Beomgyu se acuerda de sus abrazos, de la forma en que todo era mucho más fácil. Solo era un niño. Se acuerda de teñir a Taehyun, de pasear bajo luces naranjas, de burlarse de él y avergonzarlo, de su docilidad, su cara de niño, de su forma de pronunciar y de aceptar.Taehyun. Beomgyu se queda mirando el techo de un estudio de baile que se siente incompleto, el agua está pegada en sus mejillas y su corazón sigue doliendo con cada respiración. Taehyun, voy a acabar esto para ti. Espero que algún día puedas cumplir tu sueño, pequeño. Beomgyu desearía que esta también fuera la forma de salir que ha estado buscando por tanto tiempo.+×+Taehyun siente que ha echado todas las cosas a perder, sentado en la sala de espera de dirección. Besó a Beomgyu y su primer beso con el chico que le lleva gustando desde que vio sus ojos no debería haber sido tan desesperado. E inútil, piensa y abre y cierra el puño manchado todavía de sangre seca. Taehyun siente que se ha perdido a sí mismo también. La secretaria lo vigila con unos ojos exageradamente abiertos, es incapaz de creer que un niño que se ve tan educado haya estampado el puño en la cara de una persona, pero es que Taehyun ya no puede funcionar desde que Beomgyu lo obligó a alejarlo de él. Taehyun simplemente no sabe cómo avanzar. Esto es la verdadera pesadilla, piensa mirando su propia mano. A Taehyun se le fueron las cosas de las manos. Yuna definitivamente dejó de hablarle, sin más, y ha dejado de llamar a Kai porque no se siente capaz de hablarle ahora a su mejor amigo sin estallar. Acabó sus exámenes, salieron las notas y como temía fue el mejor, así que alguien se metió con él, pero Taehyun ya no es él mismo desde aquel beso en un mundo único, así que simplemente lo golpeó. Taehyun está muy cansado del daño, de la soledad, del miedo.—¡Kang Taehyun! —lo llaman formalmente.Taehyun lo explica todo paso a paso con una cara impasible y le da absolutamente igual si lo mandan de vuelta a Seúl. Ya no tiene nada aquí en Daegu, realmente todo ha dejado de importarle si no puede buscar a Beomgyu, la primera cosa maravillosa que encontró que hacía este mundo oscuro y surreal un poco mejor, más fantástico y dulce. Se sentía genial tener a alguien que buscar en cada lugar, pero ya no queda nada de eso. Cuando confiesa que se metieron con él y a pesar de su cara de ido sigue aparentando ser un niño dulce, lo dejan pasar, incluso quieren darle unas palmadas. Taehyun simplemente va en busca de un lugar en el que echarse a morir.Si lo piensa, está siendo muy exagerado, el Kai de su cabeza se lo dice, pero Taehyun no quiere esto, nunca quiso un mundo en el que no estuviera Beomgyu. Cada día en esta miserable escuela ha intentado conseguir su atención con los detalles más pequeños, ha intentado escuchar su voz y tener sus ojos oscuros para él, ha intentado acariciar su piel de fantasía y su pelo extra suave, ha intentado mucho no dejarse caer en sus traviesos encantos, en sus juegos, sus sonrisas burlonas y sobre todas las cosas se ha esforzado por llegar hasta él, por superar toda esa incomprensión de un príncipe distante pero dulce cuando nadie más puede ver. ¿Y todo para qué?, se pregunta frustrado. Para llegar aquí. Ni siquiera es otra casilla de salida, esto es un pozo al que Beomgyu lo tiró sin cuerda y Taehyun aceptó, como todas las cosas. Golpea la almohada, le prometió incontables veces que todo le daba igual, que solo quería estar a su lado, enseñarle el lado bonito de las cosas, darle la vida que parece que no tuvo, pero entonces se acuerda de su bonita habitación y golpea la almohada más fuerte, se siente como si Beomgyu le hubiera estado mintiendo todo este tiempo. Recuerda las fotografías, la guitarra, las luces sobre la cama, el submundo que es el escritorio, la cámara. ¿Por qué Beomgyu tiene esta vida? Taehyun solo recuerda a un chico herido y roto escondiéndose debajo de la piel falsa de un tigre.Se gira, mira el techo, le gustaría parar de llorar de esta forma, pero se siente engañado, siente que Beomgyu se ha alejado de él sin tener razón y sin darle opción. Taehyun puede esperarle, podría hacerlo por siempre, no hay ningún otro mundo donde pueda encontrar a alguien como Beomgyu, pero Taehyun tiene claro en su cabeza que esta es la casilla de llegada, que no hay más hacia donde avanzar. Este no es el final que estaba persiguiendo yendo tan despacio, saltando media casilla cada vez, pero es a donde han llegado, de donde no puede pasar. Si volviera a empezar, si de verdad pudiera volver a empezar, haría las cosas diferentes. Si mira atrás, no cree que alguna vez librara a Beomgyu de la permanente sensación de pesadilla que trastorna lo dulce que ha nacido para ser. Este es el final, se repite y mira alrededor, encuentra su maleta. Quizá ahora debería volver a Seúl. Fugazmente tiene la misma sensación que aquellas veces, cuando pensaba que si iba a Seúl, no sería capaz de regresar a Daegu. Y realmente no hay nada por lo que volver.Taehyun vino hasta aquí para cumplir el sueño de su corta vida, pero encontró otro que jamás podría haber soñado y ahora que solo es una pesadilla interminable no tiene más razones para permanecer aquí, así que baja los pies al suelo y camina hacia la maleta. Seúl. Puedo comenzar otra vez en Seúl. Taehyun desearía comenzar de cero en un lugar donde jamás pueda soñar con príncipes que solo existen en mundos fantásticos.

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Capítulo 35. Nunca fuimos nosotrosHa pasado casi la mitad de las vacaciones de verano, Taehyun no recordaba que el verano en Seúl fuera tan agradable y se permite pensar que Daegu era asfixiante, después vuelve a cerrar el candado para que no pueda pensar más en Daegu. Desde que volvió a Seúl ha recuperado muchas de las cosas que solía hacer con su mejor amigo y de hecho se están quedando sin planes después de agotar casi todas las cosas que habían escrito que deberían de hacer juntos. Taehyun sonríe de forma relajada, es agradable sentir este aire, comer helado, el simple hecho de caminar al lado de Hueningkai.—¿Qué es eso? —pregunta apuntando con el brazo estirado mientras lame la parte más derretida de su helado de fresa.Kai sigue la dirección, pero incluso sin ninguna dirección podría verlo. Unos metros más adelante hay una gran conmoción por alguna razón, hay mucha gente apiñada alrededor de algo. Taehyun está a punto de evadirla, pero tiene demasiada curiosidad y sus reflejos atléticos aparecen por su cuenta cuando coge en perfecta sincronización el helado que Kai empuja hacia su mano sin mirar. Taehyun procesa despacio la forma en que Huening de repente se está haciendo paso a través del círculo que se ha reunido en torno a algo y piensa que quizá debería intervenir porque Kai se va a acabar convirtiendo en un problema público si sigue empujando así a la gente. Huening les pide que se dispersen, dice algo más que suena a que está agobiado y Taehyun ve cómo se acuclilla, hace algo y entonces se da cuenta de que todo este tiempo la gente había formado un círculo alrededor de una persona tendida en el suelo. Kai lo alza en brazos y Taehyun piensa que debe de ser una persona joven o una chica pero entonces Kai empieza a corretear hacia una zona de sombra con un chico casi tan grande como él en brazos. Taehyun desaparece del parque en busca de un lugar donde comprar una bebida fría, quizá algo de hielo también.—¿Hielo? ¿Tenéis hielo? —pregunta haciendo auténtico arte para sacar la cartera y pagar el batido extra frío que acaba de conseguir.—No, se han agotado las existencias, lo sentimos.Taehyun se mete todo el helado en la boca y sale correteando hacia el parque con el helado derretido de Kai y un batido congelado en la otra mano. Huening está que no se lo cree mientras hace todo lo posible por traer a Soobin de vuelta, refrescándolo con el agua de la fuente más cercana. No puede creerse que haya encontrado a Soobin mientras paseaba en un día de verano con Taehyun. Huening recupera lo que queda de su helado cuando Taehyun lo encuentra y automáticamente coloca el vaso de plástico en la frente del pelinegro mientras Taehyun le explica que no quedaba hielo.—No te preocupes, se recuperará dentro de poco. Gracias Taehyunie.Taehyun asiente y se sienta al lado del pelinegro desconocido.—¿Lo conoces? —pregunta turnándose para sostener el vaso contra su frente.—Mmm sí, es amigo de Dongyoung-hyung.Taehyun asiente, el candado es tan fuerte que no puede conectar los puntos. Taehyun ha bloqueado por completo cualquier cosa que tenga que ver con conocer personas especiales, personas que realmente no pueden encontrarse en un mundo normal. Siguen hablando de las cosas que estaban hablando antes de encontrar la conmoción pública, así que pasa desapercibido que Soobin abre los ojos despacio y al girar la cabeza lo primero que ve es una cabeza rosa, así que está muy confuso. Prueba a mirar al otro lado y cierra los ojos cuando nada sigue siendo real porque acaba de encontrar a un ángel.—¿Huening? —pregunta casi en modo automático. Su cerebro ha automatizado que si ve a un ángel, debe llamarlo Huening.Kai mira a Soobin y al verlo con los ojos cerrados mira a Taehyun, preguntándole si también lo ha oído o se lo acaba de inventar, pero Taehyun asiente.—Sí, estoy aquí —responde con una voz dulce.Soobin abre los ojos de nuevo y se sienta, vuelve a mirar esa cabeza de pelo rosa.—Gracias —dice un poco mareado y mira hacia Kai otra vez y Kai se ve como si siguiera soñando. Nadie debería verse tan bien en un día como este—. Gracias.—No es nada, hyung. ¿Ibas a algún lado?Taehyun los ve interactuar mientras se le congela la mano que sostiene el batido y recuerdos vagos golpean los barrotes del candado. <¿Cómo empezó a gustarte Beomgyu?>. <¿Y después?>. <Su voz>. <Creo que debería colgar>. En frente de él el desconocido pelinegro y Huening hablan de forma amistosa y cordial y Taehyun se ve a sí mismo fuera de la burbuja, se queda perdido en la forma en que Kai lo mira, en que lo atiende y se interesa. <No hay nada, Taehyun. Chicas guapas y con un corazón dulce no aparecen en los baños de aquí>. Cuando el pelinegro se incorpora, encuentra algo inquietante la forma en que Taehyun se le ha quedado mirando, completamente ido, y Kai siente que tiene que arreglar esto.—Te compramos algo —dice quitándole el batido de la mano a Taehyun—. Ten cuidado en el camino.Soobin asiente y se inclina en señal de despedida y también de agradecimiento y camina por la sombra hasta que se acaba.—Es él, ¿verdad? —pregunta de repente Taehyun con su mirada inquietante clavada en el frente— Es él a quien encontraste.Kai se pregunta si Taehyun lo está acusando de algo, lo ha hecho sonar como si estuviera mal o como si le hubiera mentido. A Kai no le gusta lo extraño de la atmósfera. Incluso aunque Taehyun se ha esforzado en sonreír para él todo este tiempo, llegó de la nada a pasar las vacaciones en Seúl y se dejó el pelo rosa, no ha dicho absolutamente nada de Daegu y hay algo de mentira en cada una de sus sonrisas, algo extraño en la forma en que mira.—Lo siento —se disculpa al final Kai.En verdad no le ha mentido, Kai no quería hacer caso a sensaciones complejas, recuerdos de un amor que parecía para siempre, pero ahora solo puede disculparse porque es cierto que al final se dejó arrastrar mientras le decía a Taehyun que debía salir. Taehyun se levanta y camina lejos de él sin volver a mirarlo, sin decir nada más y Huening, confuso, se queda mirando la espalda de un mejor amigo que ya no puede reconocer.+×+Huening está demasiado concentrado como para oír algo y al otro lado de la puerta Soobin es demasiado tímido para esforzarse más en llamar su atención. No va a admitir que está huyendo de Taehyun y su cumpleaños de repente es una cosa que no quiere que se acerque. Taehyun no estaba en casa cuando fue a buscarlo y sinceramente no ha intentado ponerse en contacto con él. Todavía permanece la sensación de inquietud de aquel día en el parque, así que está de vuelta en el estudio trabajando en los próximos lanzamientos, escuchando pistas que le han pedido que revise y comprobando si todo está como en las guías que le pasaron. Sube un poco más el volumen, aprieta los cascos, la próxima vez que mira el reloj han pasado cuarenta y cinco minutos y tras enviar el archivo se levanta y se estira, piensa que debería salir un poco y buscar algo de beber. Cuando abre la puerta, todos los planes se quedan dentro del estudio, no se le ocurre ninguna razón por la que Soobin deba estar ahí.—Hola —saluda Soobin tímidamente. Intenta que no se note lo dolido que está por llevar esperando ahí fuera tanto tiempo.Kai levanta los ojos del pase de visitante con una sonrisa y mira a los de Soobin.—Hola —saluda alegremente.—Quería agradecerte por lo que hiciste el otro día.Soobin está a punto de añadir que realmente es un ángel, pero eso es algo que haría Dongyoung, no alguien como él que no se atreve ni a llamar a la puerta, así que solo deja de esconder una bolsa bonita a su espalda para ponerla ante los ojos atentos de Kai.—No, no es nada, de verdad —intenta rechazar amablemente Kai—. De verdad, no fue nada.Soobin solo quiere que lo acepte, ha estado esperando ahí fuera todo este tiempo esperando poder verlo, pero se avergüenza cuando intenta empujar la bolsa hacia él.—Por favor —pide mirando al suelo.Kai la acepta por lo débil que ha sonado eso y se pregunta por qué Soobin se ve tan a punto de llorar desde hace un tiempo. Kai piensa que quizá es porque Dongyoung se mudó a otro lugar de trabajo. Abre la bolsa y una sonrisa aparece sola cuando el olor dulce de la caja que hay dentro lo ataca y casi no necesita abrirla para saber lo que contiene. Kai mira a Soobin preguntándose si estaría bien abrazarlo, necesita agradecerle esto de la única forma que sabe.—Muchas gracias, Soobin-hyung.Soobin, para ser modesto, está a punto de añadir que le dijeron cuál era su dulce favorito, pero el brazo de Kai se está acercando a él y termina en su cuello, empujándolo a un abrazo cómodo y suave. Soobin tiene la necesidad de cerrar los ojos y abrazar su espalda, Huening se siente como una almohada a la que puede decirle los muchos problemas que tiene. Kai rompe el abrazo, que acaba siendo un contacto breve, y agradece una vez más. Soobin lo ve feliz de verdad.—¿Puedo invitarte a algo? —pregunta Kai, empezando a caminar.—Era un regalo de agradecimiento, no tienes que hacer nada a cambio.La voz de Soobin suena a cachos porque tiembla y mirándolo Huening se pregunta dónde se escondió el chico confiado y seguro que le seguía el juego a Dongyoung, pero entonces se acuerda del Taehyun del que está huyendo y sacude la cabeza mirando al suelo. A veces, en realidad, las personas no son lo que siempre fueron. Incluso aunque comienzan a hablar de lo que podrían tomar, en la cabeza de Hueningkai persiste la imagen de una chica bonita que desapareció cruelmente con la cara de una mujer aterradora y fría.+×+Taehyun levanta la cabeza hacia el calendario y una sonrisa a medias triste y a medias nostálgica aparece ante la hoja que marca el tercer mes del año. Deja la maleta abandonada en la cama y se acerca, está a punto de arrancar todas las hojas, pero sus dedos tiemblan y no puede hacerlo, en verdad le gustaría estar atascado en marzo, desearía encontrar la oportunidad para volver a empezar. A pesar de haber agotado sus vacaciones de verano en Seúl, no ha dejado de pensar en Daegu, en el final que escribieron por él. Taehyun desearía encontrar la forma de volver atrás. ¿Volverías a conocer a Beomgyu?, le pregunta su cabeza mientras acaricia débilmente y con cariño cada uno de los días de marzo, cuando empezó a perderlo todo, su sueño, a sí mismo, el lugar con el que había soñado. Volvería a enamorarme de él, responde al final y regresa a la cama para terminar de preparar la maleta.Beomgyu siempre le advirtió de los riesgos que corría si iba a Seúl, siempre le dijo que no se fuera, que no podría verlo y prometieron que no irían. Pero las promesas también se acaban. Se sienta cansado en la cama, se pregunta una vez más si realmente quiere volver a Daegu, si podría empezar ahora la vida relativamente normal que debería haber tenido en la escuela de sus sueños. Sin Yuna, sin Beomgyu. Todo desde cero. Se acaricia la cabeza, tironea del pelo rosa y piensa que debería volver al marrón, dejárselo crecer, volver a poner todas las cosas a cero en el marcador y salir de nuevo desde la primera casilla, hacer como si todo eso nunca hubiera pasado. No volver a actuación tampoco, solo cumplir mi sueño, pasar por la escuela como un estudiante normal. Se levanta, camina hacia el espejo y se levanta la camisa y un suspiro tonto corre por toda la habitación cuando se acuerda de Beomgyu lamiendo sus labios, de sus ojos oscuros mientras se desnudó en aquella habitación, de sus manos en sus piernas y sus caderas mientras le enseñaba a bailar, de su mano guiando la suya por todo un vientre blanco de ensueño.—Beomgyu... —suspira siguiendo con los dedos cada una de las líneas de sus abdominales.Se acuerda de tomarle las medidas, de acariciarle el cuello en aquella sala sin ventanas, de quitarle la camisa corsé que apretaba tanto sus costados. Taehyun cierra los ojos. Si todo eso se ha acabado, no debería volver a pensar en ello. Solo fue un sueño, nunca salí de Seúl, esto empieza ahora. Cierra el armario y esconde el espejo como si pudiera borrar todos los recuerdos, pero echa de menos cada una de esas pequeñas interacciones, las decenas de veces que Beomgyu acarició su pelo rojo, las veces que sostuvo su muñeca, la forma en que jugaba sobre su muslo mientras estaban sentados en la oscuridad apoyados contra unas taquillas muy viejas. Te echo de menos. Cierra la maleta, el sonido de la cremallera le hace un daño inesperado, suena como si volviera a la realidad, una en la que tiene que volver a Daegu y fingir que empieza de cero, como si fuera marzo otra vez. Pero me alejaste de esto, responde al final el lado racional que fue destruido por los ojos oscuros de un príncipe que encontró en un baño, así que baja la maleta al suelo y solo se da la vuelta en el umbral y mira hacia el calendario, exactamente como la primera vez que abandonó su pequeño paraíso. Es mi sueño, estoy yendo hacia mi sueño, esto empieza de nuevo. Al cerrar la puerta, Taehyun camina hacia Daegu con su pelo rosa inventando que esta es la primera vez.

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Capítulo 36. No matarásYuna no volvió a Daegu y ya nunca más volverá. Cuando Taehyun piensa en ello, el primer semestre cada vez parece más un sueño porque ahora que han pasado las vacaciones de verano y empieza el segundo no hay ninguna de las cosas que había. Honestamente le sorprendió recibir un mensaje de la que solía ser su única amiga en este lugar de pesadilla, pero enseguida comprendió que no podría responder todas las cosas que le hubiera gustado explicar. Yuna le pidió que no respondiera, le dijo que borraría su contacto después de explicarle que su abuela había fallecido, que todo este tiempo estaba pendiente de su delicado estado de salud y no supo manejarlo, le dijo también que sentía mucho haberlo dejado solo, pero que ya no puede continuar persiguiendo su sueño en Daegu, así que quiere olvidarlo todo porque duele mucho dejar ir su sueño de esta forma. Yuna le dijo que deseaba de verdad que él lo cumpliera y entonces desapareció para siempre.Taehyun suspira, se esfuerza por olvidar todo eso, ha guardado las fotos que se hizo con Yuna en otra carpeta para que no pueda verlas tan fácilmente. Quiere empezar de cero, fingir que es la primera vez que está en la escuela de arte de Daegu, está usando su habitación en la residencia como un estudiante normal, se ha interesado en posibles excursiones o cualquier cosa con la que pueda aprender, ha vuelto a las tres llamadas diarias con Kai en las que todavía hablan de su cumpleaños y del pelo rosa de Taehyun. Levanta la cabeza, es incapaz de concentrarse en el libro y sus ojos van solos a la medalla que cuelga solitaria de la estantería al lado del escritorio. El sol de una tarde de septiembre la hace brillar un poco. Escucha cómo llaman a la puerta, así que camina tranquilo hacia ella como un estudiante normal. Taehyun se repite 24/7 que nada de eso ha pasado, nada, esta es la primera vez en Daegu, pero hay cosas que simplemente siguen estando ahí y Jimin es una de ellas.—¿Puedo pasar? —pregunta el rubio manteniendo una distancia casi exagerada.Taehyun asiente. Jimin se ha convertido en una especie de mensajero desde que volvió de Seúl y desde que no volvió a actuación. Jimin cierra la puerta y se apoya contra ella, mira alrededor, la habitación de Taehyun se parece cada vez más a la de un estudiante típico ilusionado con su primera experiencia de residencia, después mira a Taehyun y todavía no se acostumbra a su pelo rosa a pesar de que estos días de septiembre ha interactuado con él más que todos esos meses de primavera.—Es sobre Suwoon —empieza y se arrepiente un poco de no haberle traído un batido.Se siente algo incómodo lanzando de repente el nombre de Suwoon a este Taehyun que parece tan indiferente a todo. Taehyun va a sentarse otra vez en la silla del escritorio y espera paciente a que continúe.—¿Está bien si te usamos de cebo? —lanza Jimin y casi no puede mirar a Taehyun a los ojos.Decir las cosas directamente es más fácil que engañarlo, quiere añadir que puede decir que no, pero Taehyun da tanto miedo como Beomgyu ahora. Jimin tiene miedo de que hayan destruido a un niño dulce e inocente, pero en verdad ya no hay nada en este Taehyun que se parezca al Taehyun que solía ser.—Si caminamos por Daegu, es probable que Suwoon salga. Todavía no hemos vuelto a verlo —sigue Jimin ante el silencio de Taehyun, que lo mira a los ojos con los brazos cruzados—. No te va a pasar nada, en cuanto Suwoon salga nos encargaremos de él.Taehyun mira a otro lado cansado del discurso proteccionista, suspira. No cree que haberlo alejado sea precisamente la forma de protegerlo, odia cada segundo en el que ya no puede intentar dulcificar la vida de un tigre extraordinariamente salvaje. Taehyun se está esforzando en no encontrar a Beomgyu en ningún lugar, en dormir como un buen chico a horas saludables en la habitación que le corresponde. Nada de pasillos donde habitan fantasmas, nada de estudios de baile escondidos del resto del mundo.—Puedes pensarlo —dice Jimin y se da la vuelta. Desde que comenzó septiembre, estar a solas con Taehyun siempre ha sido incómodo.—Lo haré.Jimin casi jadea en shock. Se gira un poco espantado, a pesar de la proposición enfermiza que acaba de hacerle Taehyun ha aceptado. Es muy tonto actuar de esta forma cuando vino buscando a Taehyun para ser un cebo, pero lleva algo de tiempo procesar esas veces en las que a Taehyun todo le da completamente igual.—Taehyun...—Ven a buscarme cuando me necesites —lo interrumpe Taehyun y se gira hacia el escritorio para seguir estudiando, como si no acabara de aceptar ser la comida de un monstruo llamado Jing Suwoon.Jimin quiere decirle que lo siente, siente cada uno de los días en los que estropearon su vida y lo convirtieron en esto. El Taehyun que ve ahora parece un niño vacío sin sentimientos. Taehyun mira hacia la puerta después de que Jimin la cierre y suspira. Desearía que Jimin comprendiese que haría cualquier cosa por acabar con esto. Beomgyu le dijo que si lo esperaba, podrían ser personas normales. Incluso en la casilla de salida de un tablero donde no está Beomgyu, Taehyun va a seguir avanzando como si pudiera cambiar el final. Como si al final todavía estuvieran todas las promesas que rompimos.+×+Jimin no sabe qué debería decir para romper el silencio incómodo que actúa como la tercera persona en un paseo de dos. Taehyun habló con Kai sobre si volver a teñirse de rojo, en ningún mundo iba a hablarle de cómo se ofreció a ser el cebo que atraiga a un hombre enfermo y depravado, Kai dijo que el rojo estaba bien, pero que decidiera por sí mismo. Taehyun todavía se lo está pensando, para empezar de cero de verdad debería ser su color natural, así que de momento sigue rosa y no es tan llamativo como para sacar a Suwoon de su cueva secreta, pero Jimin no va a decir nada. La combinación fresa-plátano pasea por calles desconocidas de Daegu en una tarde medio caída de septiembre, Taehyun sigue dócilmente a Jimin, Jimin se está arriesgando llevándolo por sitios en los que todo podría salir mal.—¿Puedes caminar hasta allí? Te estaré viendo desde aquí, no te preocupes.Taehyun empieza a caminar antes de que Jimin añada esa estupidez que ha dicho después de la petición. Taehyun está hasta los cojones de que le digan todo el rato que lo están protegiendo. Desde que llegó no ha dejado de fingir que se siente seguro ahora que sabe que Beomgyu no está ahí, no estará en los pasillos o en las calles de Daegu cuando hace turismo, no está en la lavandería, simplemente no está en ningún lugar y si no puede verlo, Taehyun se está esforzando en demostrarle a Kai que nunca fue como él lo vio, Taehyun le está tirando en la cara que puede vivir sin Beomgyu, que no tiene que ir a él, que no es dependencia. Taehyun es perfectamente consciente de que está mintiendo, pero va a seguir fingiendo.Camina despacio con naturalidad hacia el poste que Jimin señaló, va un poco más lejos, hay algo muy inquietante en esas calles, Taehyun quiere ser todo lo llamativo que pueda. Se echa el pelo rosa hacia atrás varias veces, se apoya contra una farola y mira el móvil. En realidad está desafiando a Jimin, quiere que pruebe que puede protegerlo. Después de perder a Beomgyu, Taehyun se ha vuelto un chico caprichoso. Pasa un rato respondiendo mensajes de Kai, le dice que no puede escuchar las canciones que le mandó, aunque tiene muchas ganas de llevar al límite la paciencia de Jimin y sentarse en el bordillo a oírlas. Da la vuelta todavía tecleando, sonríe, se lleva el pelo hacia atrás. Levanta la cabeza cuando regresa al lugar donde Jimin se esconde débilmente y siente con perfecta claridad cómo su corazón cae fuera de su cuerpo hasta el suelo y se destroza.Jimin agacha un momento la cabeza, debería preparar los brazos delante de la cara pero se merece totalmente que Beomgyu se la rompa porque lo engañó, igual que a Taehyun, y Jimin nunca podría explicar que en realidad es un plan de Kiwoo. Kiwoo solo quiere que esto se acabe y obligar a Suwoon a salir hará las cosas más fáciles para Beomgyu. Kiwoo sabe que es horrible, en sus ojos Taehyun es un niño y él mismo ideó un plan que lo convierte en la comida de alguien como Suwoon, pero Kiwoo solamente quiere acabar esto para Beomgyu.—¡Beomgyu! —exclama Jimin cuando Beomgyu se aleja con las manos en los bolsillos.A Taehyun todavía le dura la conmoción como para seguirlos, esta es la primera vez que ve a Beomgyu desde antes de las vacaciones. Te alejé de mí, hice exactamente lo que me pediste, así que no puede comprender por qué estaba ahí y despacio procesa que Jimin lo engañó. Corretea detrás de ellos, Jimin sigue intentando explicarle las cosas a Beomgyu, pero no quiere decir en voz alta nada de lo que Kiwoo le pidió porque sonaría horrible.—Cállate —le ordena al fin Beomgyu y mira atrás para comprobar dónde está Taehyun.Taehyun no quería que todo su sistema dedicado a querer a Beomgyu se reactivara con el simple gesto de Beomgyu indicándole que se acerque. Sus ojos oscuros de nuevo sobre él, su voz grave, el pelo gris arreglado y sus piercings, su bonita garganta, su cara de príncipe. Es él, dice esa voz tonta de todas las primeras veces y Taehyun se siente golpeado por todas las sensaciones que no ha dejado de intentar bloquear.—Quizá tengas que cavar tres tumbas hoy, subnormal —le escupe Beomgyu a Jimin y se asegura una vez más de que Taehyun los ha alcanzado.Taehyun empieza a temblar, todo de este momento le está superando mucho, mucho y debería darle miedo el Beomgyu agresivo y autoritario que camina al otro lado de Jimin, pero     su cerebro se ha inundado de sensaciones que solían dormir al otro lado de los barrotes de un pequeño candado. Sin medir la violencia, Beomgyu coge los hombros de Jimin y lo quita de en medio y está a punto de coger la suave muñeca de Taehyun para moverlo también de sitio, pero acaba pasando por detrás. Beomgyu no está fingiendo, está cabreado de verdad. Jimin le mintió, le dijo que si paseaban por Daegu y se lo pasaban bien, pero en realidad lo trajo hasta aquí para ver a Taehyun y si de verdad tiene que protegerlo, definitivamente no es su mejor día. Taehyun, lanza su cerebro siempre lleno cuando mira al chico de pelo rosa que camina a su lado. Si es por Taehyun, sobreviviría de nuevo incluso aunque no pueda respirar. Beomgyu mira al frente, pero sigue siendo jodidamente difícil dejar de pensar en lo mucho que quiere tocar su pelo rosa, llevarlo de la muñeca, parar la avalancha que se está llevando por delante todo el sistema de un tigre feroz.Taehyun mira a Beomgyu de reojo, se siente incómodo yendo en medio de dos personas que parece que van a pelearse en cualquier momento y es un poco peor cuando Jimin pone el brazo delante de él para intentar coger el de Beomgyu y frenarlo, no le gusta la seguridad con la que se está dirigiendo hacia cierto lugar, pero Beomgyu le pega un manotazo sin mirarlo. Caminan en un silencio muy incómodo, a Taehyun se le han quitado las ganas de ser llamativo, Beomgyu mira hacia atrás un momento y al siguiente agarra la muñeca de Taehyun y echa a correr como una bestia, empujando también a Jimin. Taehyun intenta seguirlo, pero en su vida ha corrido tan rápido y siente que en cualquier momento acabará siendo arrastrado, entonces Beomgyu lo suelta y lo lanza hacia Jimin.—¡¡Cuídalo!! —chilla con toda la gravedad de su acento y sin frenar cambia la dirección en la que estaba corriendo.Jimin no agarra a Taehyun a tiempo porque se asusta de verdad cuando algo suena muy fuerte detrás de ellos y de repente hay fuego y por su cabeza pasan muchas cosas que no puede conectar, pero Taehyun está corriendo detrás de Beomgyu, así que se lanza a por él. Jimin en un segundo plano termina de conectar que la persona que está viendo y a la que Beomgyu persigue salvajemente es un Suwoon que acaba de intentar matarlos. Jimin esperaba algo completamente diferente. Alcanza a Taehyun y coge su muñeca roja para llevarlo a un sitio seguro, pero Taehyun se revuelve mirando cómo Beomgyu se desliza por debajo de una puerta de garaje que se cierra justo cuando entra derrapando.—¡¡Beomgyu-hyung!! —chilla lo más fuerte que puede desde el fondo de su garganta.Jimin termina de arrastrarlo a un lugar seguro y lo gira para que lo mire. Él también está asustado hasta morir pero ver el diluvio de lágrimas que moja las mejillas rojas de Taehyun es probablemente lo más devastador que ha visto nunca.—Eh, eh, escúchame —intenta llamar su atención cogiendo sus mejillas, soltando su muñeca más que herida en este punto—. Va a estar bien, ¿vale? No te vayas de aquí, por favor.Jimin no cree nada de lo que él mismo ha dicho, no cree que Beomgyu pueda salir de ese garaje después de ver que Suwoon realmente quería matarlos. Matarnos, repite y empuja a un desconsolado Taehyun contra su hombro, susurrándole otra vez que va a estar bien.Beomgyu persigue sin ver a la persona encapuchada que lanzó un cóctel explosivo directamente hacia la cabeza rosa de Taehyun y se desliza sin pensar en nada bajo una puerta de garaje automática que está casi por completo cerrada, pero sus ojos están completamente abiertos cuando se cruzan con los de Suwoon y toda la rabia estalla en su cuerpo, todas las veces que deseó que esto acabara, que deseó inútilmente que Taehyun tuviera una vida mejor, todas las veces que prometió que sería la última disparan como un cañonazo la adrenalina en su cuerpo y se lanza a por Jing Suwoon y todo el odio de todos estos años toma el control cuando le estrella la cabeza contra la pared, cuando le coge la nuca y lo estrella contra el coche. Beomgyu no es él mismo cuando empieza a darle patadas sin soltarlo, sin importarle los golpes que lanza Suwoon.En su cabeza persisten sus gritos agudos cada vez que su hermano lo quemaba, persisten las imágenes de cuando lo arrastraba a aquel lugar donde no había nadie más que hombres fuertes y depravados que abusaban de él. Yeonjun, piensa su cerebro a toda velocidad cuando Suwoon consigue soltarse y Beomgyu realmente no ve cuando va a por él a pesar de que Suwoon tiene un arma potencial en las manos. Por todos los años que nos quitasteis. Todo, todo, nos quitasteis todo el futuro que teníamos por delante. Sin darse cuenta, el agua de sus lágrimas salta junto a la sangre mientras golpea con sus puños desnudos, Suwoon se estrella contra el coche nuevamente. Beomgyu golpea más fuerte cuando su cerebro recrea la imagen del chico con el que había planeado toda una vida tendido en la carretera, todos los huesos que movía enérgicamente mientras bailaba inútiles para siempre, toda la sangre en su bonita cara, sus ojos mirándolo como si fuera la última vez que pudiera hacerlo.—¡¡Me lo quitaste todo!!La risa cruel de su hermano, cada una de las cintas, cada una de las palizas, la droga que es incapaz de dejar, el humo que odia. La vida maravillosa que podría haber tenido junto a Yeonjun, la estrella más brillante de su universo sin luz. Beomgyu está en el suelo rompiendo hueso a hueso las piernas de Suwoon. Se acuerda de la habitación en el ático, de su risa de adolescente enamorado, de todo lo maravillosa que parecía cada cosa junto a la persona que le regalaba paz en su mente inestable. Suwoon todavía intenta golpearlo, pero Beomgyu le tira del pelo para levantarle la cabeza y estrellarla contra la pared. Taehyun llorando, un niño dulce recién llegado a Daegu sufriendo de esa forma, perdiendo todas sus noches, el sueño que había venido a cumplir. El miedo de sus ojos, su forma torturada de mirar, de caminar, la persona que acarició su brazos heridos de nuevo, la que le trajo tteokbokki y lo invitó a una cita en la noria, la que corretea y pronuncia su nombre de forma adorable, la que haría cualquier cosa por él y a la que tuvo que pedirle que lo alejara. Cuando piensa en la vida que Taehyun debería haber tenido, el futuro de Yeonjun que podrían haber roto para siempre, levanta a Suwoon y lo estrella repetidas veces con todo lo que encuentra y Beomgyu no sabe que no ha dejado de chillar.Cuando el tigre termina de comer y todo su cerebro está en blanco, el chico que hay debajo se detiene y se queda sentado en el suelo. Parpadea despacio y mira alrededor. Hay tanta sangre que se sorprende un poco, mira sus manos, toda la sangre de sus brazos y al lado hay un cuerpo realmente irreconocible que parece que no pudo defenderse cuando un animal salvaje entró en su garaje y lo devoró, pero en realidad Beomgyu tiene muchas más heridas de las que puede notar. Se acabó, suena una voz solitaria en su cabeza, se acabó Beomgyu. Beomgyu se da cuenta de todo lo que le tiemblan las manos y a punto de reventar en histeria la lleva al cuello de Suwoon. Beomgyu se jura que si se mueve como un desquiciado, le partirá los dientes que puedan quedarle. Deja caer las manos al suelo frío. No hay pulso, no parece que sea una persona. Despacio comienza a pensar que acaba de matar a alguien, que probablemente haya matado a alguien de verdad. Suwoon. La risa de su hermano regresa por un pequeño segundo, la imagen de cómo se reía de él mientras Yeonjun estaba más muerto que vivo. Es lo justo Beomgyu. Se lo has quitado, por fin le has quitado algo. Esto se acabó. Si piensa que Jing Suwoon solo era un demonio escondido a plena luz, puede volver a la realidad.Hay tanta sangre que no importa si intenta limpiarse en la camiseta y después de encontrar el móvil mira alrededor, probablemente haya un fregadero en algún lugar.—Jimin —pronuncia y es increíble todo lo que le duele la garganta. Beomgyu no registró todos los aullidos desesperados que soltó—. Ven a por mí, esto se acabó.Cuelga, baja el brazo, se tira del pelo, aprieta los dientes, apoyado contra la pared salpicada de sangre de un garaje y clavando el codo en su rodilla flexionada empieza a cuestionarse si acaba de hacer lo correcto, si no podría haber habido otra solución. Soy exactamente como tú, pero encontré a Taehyun. Se levanta en busca de un fregadero y entonces los calambres lo paralizan, sus piernas arden de una forma familiar pero es mucho peor el dolor de su abdomen y Beomgyu no está preparado para lidiar con otra herida como esa cuando levanta la camiseta. Se limpia lo mejor que puede, mira a Suwoon como si fuera a levantarse. Beomgyu no puede recordar la mitad de lo que le hizo. Reconoce que tiene heridas graves en los brazos, quizá en el hombro, en el abdomen. Sus piernas probablemente estén moradas. Taehyun, dice su cabeza por encima del sonido del agua. Si es por Taehyun, Beomgyu podría sobrevivir a cualquier dolor. Se rinde con lo de limpiarse, intenta presionar las heridas un rato más, Jimin puede encargarse de él, cierra los ojos parado frente a la puerta del garaje. Suwoon está muerto, se repite y suspira antes de pulsar el interruptor.La puerta se abre exasperadamente despacio para los nervios rotos de Taehyun, al que Jimin quiere sujetar en caso de que deba protegerlo de lo que sea que vaya a salir de ahí. Beomgyu lo llamó, pero esa voz no sonaba como la de Beomgyu ni en sus peores días. Jimin es el único que no estaba preparado para esto porque Taehyun sale corriendo. En la puerta del garaje de una casa más lujosa que la media hay un chico de pie lleno de sangre, mucha más de la que Jimin ha visto nunca y su cara es tan serena que parece que va a colapsar en cualquier momento. Este era el plan de Kiwoo, pero Jimin realmente desea que no haya acabado de la forma en que quería.Beomgyu no puede detener a Taehyun cuando lo abraza sin frenar, agarrándose fuerte a su cuello haciéndole mucho daño en su hombro herido, pero le preocupa millones de veces más que se está apegando a él que está lleno de sangre. Tironea levemente de su camiseta intentando que se aparte y cuando obedece, Taehyun intenta mirar detrás de él hacia el garaje, entonces Beomgyu coloca la mano en su nuca.—No mires —le pide empujándolo hacia su hombro sano.Taehyun se agarra a la parte baja de su espalda y llora como un niño que ha estado a punto de perderlo todo. Por encima de su cabeza de pelo rosa, Beomgyu mira a los ojos a Jimin y mueve los labios diciendo se acabó. Jimin está atascado en las incontables veces que Kiwoo le repitió a Beomgyu las mismas palabras cada vez que lo recogían después de que su hermano hubiera terminado con él y se pregunta a dónde se fueron, pero solo Kiwoo tiene la culpa de esto.<Tú nunca lo harás, no eres como él. No matarás>.

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Capítulo 37. Caos: todo lo que mientoBeomgyu no recordaba que existieran formas de despertar como esta, así que sonríe sin abrir los ojos y despacio comienza a extender caricias por la espalda de Taehyun. Espera un rato a sentirse algo más despierto, ladea la cabeza para encontrar al niño bonito que duerme encerrado entre sus brazos. Intenta dejar de sonreír, cualquiera podría decir que parece tonto con esa sonrisa boba. Juega un poco con el pelo rosa de Taehyun, se pregunta si volverá a teñirse, pero si lo piensa es casi más soportable el rosa. Beomgyu prefiere morir por una sobredosis de lo adorable que es Taehyun antes que seguir sufriendo por verlo actuar tan dócilmente con el pelo rojo. Suwoon, lanza su cabeza en cuanto recuerda a Taehyun pelirrojo. Todo eso se ha acabado ahora, responde y cierra los ojos. Imágenes del campamento, de los primeros días en la residencia, de noches en las que se encontraba a otro fantasma en los pasillos. Suwoon quería comerlo, lo quería solo para él. Recuerdos del incendio y de hablar con Moon, de la droga. Suwoon está muerto ahora, todo está mejor ahora. Beomgyu abre los ojos y hace una sonrisa que Taehyun no podría entender. Beomgyu se alegra de que Suwoon no tenga a nadie que pueda ir detrás de él ahora, solo su hermano. Esto podría acabarse, es más fácil si solo es él. Beomgyu le da la razón, es más fácil enfrentarse a uno que huir de diez.Taehyun de repente hace ruido y se estira, amenaza con rodar pero al sostener sus muñecas se detiene y abre los ojos confuso y Beomgyu adora cómo su expresión cambia y se avergüenza, se esconde despacio, poniendo extra cuidado. Taehyun no ha tardado mucho en procesar dónde está y por qué está ahí y se arrepiente de moverse de esa forma.—Lo siento —murmura.—Buenos días —responde Beomgyu sobre su cabeza y a continuación deja un beso suave en su pelo.—Buenos días, hyung —dice de vuelta Taehyun y sale del escondite—. ¿Has podido dormir?—Estás conmigo. No hay nada que me quite el sueño ahora.Taehyun quiere esconderse pero quiere también seguir mirando los ojos oscuros de Beomgyu, perderse un rato en este momento en el que puede volver a estar así de cerca de la persona que le gusta, tener sus ojos profundos de nuevo sobre él, sus caricias. Taehyun se está esforzando por no suspirar cada vez que Beomgyu juega con su pelo. Hicieron muy difícil la parte de alejarse, es cien veces más fácil la parte de seguir desde la casilla del pozo. Jimin se encargó de Beomgyu, Taehyun solo estaba ahí intentando no perder la calma cuando vio el cuerpo blanco de fantasía de Beomgyu abierto de esa forma y al final decidieron dormir juntos, mandar a la mierda todo eso de fingir que pueden sobrevivir sin el otro, que pueden volver a empezar y hacerlo mejor y de esa forma también se ha ido a la mierda todo el esfuerzo que puso Taehyun en pretender que esta era la primera vez en Daegu, que jamás había conocido a un príncipe en un baño, que jamás había estado ahí antes, que este era el lugar con el que soñó y finalmente estaba ahí. Taehyun volvería a desperdiciar sus esfuerzos si Beomgyu nunca se va de su lado.—¿Puedo hacerte el desayuno?Beomgyu se pregunta cómo Taehyun tiene una voz tan adorable si acaba de despertar de un largo invierno. Es muy probable que los dos hayan dormido una cantidad surreal de horas.—Es fácil —responde y Taehyun no sabe qué esperar cuando ve asomar su sonrisa traviesa—, solo tienes que quedarte aquí y dejar que te coma poco a poco.—¡Hyung! —protesta y hace a Beomgyu reír.Beomgyu lo deja ir cuando hace como que está indignado pero una sensación de miedo aparece de repente y lo inquieta. Beomgyu había olvidado que Taehyun está en una casa maldita. A punto de intentar levantarse, se produce un ruido fuerte y escucha el agua correr y luego otro y se relaja sobre el colchón con una sonrisa realmente tonta, pensando que ese niño lo conoce bien. Taehyun no tiene nada que lo ayude a calmarse, a ahuyentar las ganas de mirar hacia atrás todo el rato. Si no puede ver a Beomgyu, se siente inseguro desenvolviéndose en una cocina llena hasta arriba de polvo. Diligentemente primero se encarga de fregarla, después intenta hacer un desayuno abundante con lo poco que puede encontrar. En ningún momento se le ocurre encargar algo, Taehyun se está esforzando en hacerlo bien para Beomgyu. Como un buen chico vuelve a dejarlo todo como estaba y mirando la encima sin polvo ahora se pregunta si vive alguien ahí. Está a punto de protestar en modo automático porque Beomgyu no descansa en la cama, pero su cerebro lo olvida todo en cuanto su cuerpo se para solo para que pueda apreciar al chico surreal que se mira las heridas en el espejo.Taehyun deja la bandeja en la cama, camina despacio hacia la espalda de Beomgyu y conociendo los límites se queda quieto, mirando lo que él mira a través del espejo. Dudando lleva la punta del índice a su hombro sano y en cuanto Beomgyu asiente, recorre en una caricia lenta su piel suave hasta el vendaje que cubre su abdomen. Taehyun quiere alejarlo, esta es una forma de martirizarse que no puede consentir, tampoco se acostumbra a esto, a todas las vendas, la imagen de Beomgyu cubierto de sangre parpadea en su cabeza. Atreviéndose a ir un poco más allá de los límites apoya los labios en su hombro sano y presiona un beso suave. Debería de odiar a Beomgyu, probablemente debería hacerlo, debería echarle en cara todo el dolor que atravesó, cada día de verano que se esforzó en bloquear Daegu tras un candado débil, debería abandonarlo por obligarlo a alejarlo de él, pero Taehyun simplemente no puede hacerlo. Jamás podría encontrar a alguien como Beomgyu, jamás podría sentir esto en ningún otro mundo.—Deberías volver a la cama —le pide a esa persona que lo hace sentir tan especial.Beomgyu acepta y tiene la necesidad de sostener su muñeca aunque su cama esté a unos pasos. El pánico cruza rápidamente la cara de Taehyun cuando Beomgyu no puede sentarse por sí mismo porque se hace daño y Taehyun está aterrado de que esas heridas tan grandes se abran otra vez.—Shh, shh, despacio —intenta calmar a Beomgyu porque no soporta ver su ceño fruncido de esa forma.Taehyun se las arregla para acomodarlo y de rodillas sobre el colchón a su lado le pasa la camiseta por la cabeza y los brazos, la coloca adecuadamente por él y después se sienta con la bandeja de desayuno sobre sus propias piernas. Jimin y Taehyun también vieron sus piernas increíblemente amoratadas pero Jimin le dijo que, a diferencia de las heridas con sangre, eso es soportable para Beomgyu. Taehyun odia que algo como eso sea algo que pueda soportar, es enfermizo el color que tinta la palidez de su piel de cuento.—¿Está bien? Puedo intentar-—Todo lo que hagas siempre estará bien, niño —interrumpe Beomgyu a Taehyun.Beomgyu se asegura de comer incluso aunque no pueda empujar más por su garganta porque no quiere seguir preocupando a Taehyun, pero sabe de sobra el aspecto que tiene, así que no puede hacer mucho más. Si lo piensa, esta es la primera vez que se está dejando cuidar, que se ha molestado en descansar y el milagro se llama Taehyun. Taehyun le da las pastillas que Jimin preparó y aún estando en contra las acepta y abre la boca para enseñarle que las ha tragado.—Estoy seguro de que tú harías más efecto que las pastillas —lanza mientras Taehyun lo ayuda a echarse.Le guiña el ojo y esperaba que se avergonzara y huyera, no que se quedara mirándolo con toda la luz haciendo sombra a su espalda. No es una pared, está echado en su propia cama con Taehyun sobre él de esta forma y sintiéndose atrapado acaricia su mejilla.—¿Vas a besarme otra vez? —le pregunta.Taehyun sabe que tendría que caminar mucho para alcanzar ese límite, pero de repente este momento parece como la noria otra vez, parece algo que si deja pasar, nunca volverá a ocurrir y cuando acabe pensará que realmente no ha ocurrido, que nunca se despertó en la cama de Beomgyu y tiene que hacerle el desayuno otra vez. Taehyun ya no podrá cumplir el sueño de toda una vida, la primera vez debería haber sido inolvidablemente mágica, pero puede cumplir estos pequeños sueños que nunca podría haber imaginado, que probablemente nunca hubiera encontrado en su pequeño paraíso en Seúl. Cierra los ojos acercándose a Beomgyu, esto es un sueño, no tiene que preguntarse si es lo correcto. Taehyun desearía que ser besado de esta forma por la persona que quiere fuera un sueño eterno.Es el primero en apartarse, pero todavía permanece sobre Beomgyu, que lo mira a los ojos como se mira a las estrellas. Acaricia su mejilla, Taehyun no podría encontrar algo más bonito que su sonrisa. En sus labios persiste la sensación de un beso mullido como aquel jersey rosa, cada uno de los trozos de su corazón quemado late imparable. Rindiéndose se echa a su lado y acomoda las sábanas, Beomgyu entrelaza sus manos despacio y Taehyun lo mira, pero tiene los ojos cerrados. Está a punto de decirle que le quiere, pero solo se apoya en su hombro sano con los ojos cerrados también.+×+Kiwoo todavía no sabe qué hacer con el Beomgyu que, rompiendo las normas, ha ido hasta su casa y Kiwoo se pregunta cómo, a pesar de todo, Beomgyu sigue dando tanto miedo, por qué sigue pareciendo un tigre hambriento. Kiwoo no le tiene miedo, pero este momento en el que Beomgyu está ahí de pie en su salón es muy incómodo.—¿Por qué usaste a Jimin y nos engañaste? —escupe Beomgyu con los brazos cruzados.Kiwoo no podía seguir huyendo por siempre de las consecuencias, pero esperaba que Beomgyu no se volviera contra él de esta forma. Se siente estúpido, creía que el cachorro del que cuidó nunca lo mordería incluso cuando se convirtiera en adulto, pero al final un tigre no es una mascota que vaya a obedecer. Kiwoo suspira, se mueve un poco y Beomgyu casi se lanza a por él creyendo que va a huir.—Quería acabar esto para ti —responde y camina un poco hacia atrás.—Tú no acabaste nada para mí, me hiciste a mí acabarlo.Kiwoo suspira otra vez y aparta los ojos del Beomgyu que parece dispuesto a golpearlo.—Si seguías esperando pasivamente, esto no iba a acabarse —dice Kiwoo, que no ve los ojos enfurecidos que se clavan en él—. Esto tiene que acabarse, Beom-—Nos mentiste, ¿no te paraste a pensar que podría haber salido mal? Suwoon intentó matarnos, quería matar a Taehyun. ¿Pensaste en eso? ¿No se te ocurrió que Suwoon sabría hacer algo? Mi hermano le enseñó, joder Kiwoo.Kiwoo quiere disculparse, pero tampoco cree que deba hacerlo. Quería acabarlo, sabía que Beomgyu podría acabar esto si viese a Taehyun una vez más. Taehyun dejó de ir a actuación, estaba actuando como si no conociera a nadie.—Beomgyu, tienes que dejar de huir.Sin pensar, Beomgyu coge el vaso que descansa en la mesa de café y lo arroja hacia Kiwoo. Kiwoo lo mira con los ojos muy abiertos.—¡No tenías derecho a hacer eso! —le chilla Beomgyu, completamente fuera de sí— ¿Crees que no me jode? ¿Crees que no quiero hacerlo mejor por Taehyun? Crees que no hago nada porque tengo miedo, ¿no? Lo crees ¿verdad? Fue muy fácil poner a Taehyun en la calle y hacerme protegerlo, pero no tienes ni puta idea de en lo que nos acabas de meter.Beomgyu se acerca con toda su capa de bestia por encima y coge a Kiwoo por la camiseta.—Eres una mierda, Kiwoo —le escupe y escupe de verdad en su cara. Kiwoo no sabe quién es este Beomgyu que se ha lanzado a su cuello. Él siempre cuidó de Taehyun—. Nunca hiciste nada por mí, nunca hiciste nada por parar a mi hermano, por mantenerme a salvo y lanzaste a Taehyun directo al loco de Suwoon y dices que solo querías acabar esto por mí.Beomgyu lo lanza al sofá. Kiwoo no puede comprender que Beomgyu está dejando ir todo el rencor que ha ido acumulando contra la única persona adulta que podría haber hecho algo para acabar su infierno. Beomgyu no ha olvidado que fue Kiwoo quien alejó a Yeonjun de él para siempre, quien propuso que era mejor si no volvían a verse, si hacían como que en esta vida jamás se habían encontrado.—Nunca hiciste nada, nada, Kiwoo, solo me quitabas la sangre y decías que no hiciera nada, que no era como él. Me decías que nunca mataría y me obligaste a matar a Suwoon.Kiwoo quiere que se calle, quiere seguir haciendo como que esas cosas no pasaron, como que no escondió a Beomgyu de ser poseído por sentimientos tan nocivos. Quiere protestar y decir que no lo obligó a matar a Suwoon, pero realmente era el único final posible de su plan.—¿Te das cuenta de que he matado a alguien? ¿Puedes procesar eso? Eres un cerdo —le escupe de nuevo y se aleja, se pone detrás de la mesa de café de nuevo—. Enhorabuena, maté a Suwoon, ya puedes proteger a Taehyun con tu vida.Kiwoo lo mira a los ojos. Al fin comprende a este Beomgyu, pero creía que lo había adormecido bien todos estos años. La realidad es que Beomgyu solo estaba engañándolo.—Taehyun es todo lo que tengo ahora, si le pasa algo, vas a reencontrarte con Suwoon en la otra vida. Te lo juro, Chang Kiwoo. No juegues conmigo otra vez.Kiwoo lo ve ir y cuando escucha la puerta, cierra los ojos. Beomgyu y él siempre se mintieron a la cara. Beomgyu lo dejó adiestrarlo, Kiwoo hizo como que no se daba cuenta de hacia dónde estaba creciendo y ahora, en la vida real donde el cachorro del que cuidó se ha convertido en una bestia salvaje, Beomgyu no lo soporta ni un día más y Kiwoo sabe que debería haber intentado más que no viera todas las cosas de las que lo alejó. Lo siento, Beomgyu, lo siento de verdad. Desearía no ser un hombre cobarde y haber sido un hermano responsable, desearía haber podido pararlo, pero tenía miedo, todavía tengo miedo. Creí que podíamos huir por siempre, creí que si hacía que dejaras de huir, yo también podría dejar de esconderme, pero te he dejado ir solo, como todas las otras veces. Lo siento, yo todavía tengo miedo. Lo siento, Beomgyu. En la soledad de un salón acogedor un hombre arrepentido llora tan fuerte como aquel niño por el que nunca hizo nada.+×+Taehyun piensa que está viviendo una película, hay muchas cosas que se parecen, Beomgyu es un chico que es imposible que exista en la vida real. El saco de boxeo, su atención, su cuerpo y toda la parte en la que hay un hombre terrible al otro lado y ahora el set de guardaespaldas que Beomgyu le ha puesto. Taehyun no tiene nada que decir, Jing lo acostumbró al sentimiento de ser vigilado y seguido y tener a chicos que lo siguen a cualquier parte es muy de película. Daegu es el mismo sitio surreal de la primera vez y en un mundo como este Taehyun es incapaz de acostumbrarse a su encanto si todos los días hay algo nuevo esperándolo. Escucha a alguien correr hacia él y aunque se tensa un poco, sabe que esos chicos se moverían si fuera algo malo, así que mira con calma por toda la cafetería hasta localizar a Jimin viniendo hasta su mesa.—¿Has visto a Beomgyu? —le pregunta acelerado y apoya las manos intentando respirar.Taehyun sacude adorablemente su cabeza de pelo rojo. Ha pasado un tiempo desde lo de Jing, Taehyun cuidó a Beomgyu como un enfermero leal hasta que Beomgyu dejó de fingir que necesitaba que lo cuidaran. Beomgyu no es tonto, todos los días que él esté en pausa son días que su hermano está planeando cómo hacerle daño, así que retomó su vida diaria después de que Jimin revisara sus heridas. Taehyun intentó mantener los ojos en todos esos cortes rosas y negros y ahora es una imagen que persiste en su cerebro.—Mierda —exclama Jimin y mira alrededor, registra de un vistazo todos los chicos que se encargan del pelirrojo—. No me contesta al móvil, ¿puedes llamarlo?Taehyun no se molesta en preguntar qué pasa, al final siempre le explican las cosas cuando se las tienen que explicar, no necesita preocuparse por eso. Saca el móvil, Jimin se sienta enfrente y da un trago largo al batido dulce de Taehyun.—No sé cómo no engordas con tanto dulce —dice el rubio mientras Taehyun tiene el móvil en el oído. Jimin frunce el ceño cuando lo baja después de esperar un rato—. ¿Qué? ¿No lo coge?Taehyun niega, bebe por la pajita y espera en silencio como un buen chico mientras revisa sus notificaciones. Cuando Jimin se levanta, Taehyun alza la cabeza confuso, no ha podido despedirse, pero Jimin solo ha ido hasta los chicos que lo protegen para mandarles buscar a Beomgyu y luego se sienta en frente del pelirrojo otra vez.—¿Qué tal estos días? —le pregunta como si no pasara nada y ordena su pelo despeinado.—¿Está bien si salgo de la escuela? Hay algunos viajes interesantes.Jimin se pregunta muy a menudo cómo Beomgyu ha encontrado a un chico tan adorable y dócil. Taehyun siempre obedece y no se queja y todavía puede apreciar su personalidad dulce y a veces inestable.—Claro hombre, aprovecha las-—¿Qué haces tú solo con mi niño?Jimin suelta un chillido agudo porque está realmente asustado, nada de Taehyun en frente de él le advirtió del tigre juguetón que se acercaba a su espalda y que ahora lo abraza por el cuello. Sin cuestionar Jimin se rinde al cosquilleo tonto que le produce el olor de Beomgyu, el contacto con su piel. Jimin creía que solo se trataba de atracción sexual, pero algunos problemas no se han ido.—Más importante —cambia de tema y tira de su brazo para ponerlo a un lado y poder verlo—. ¿Dónde coño estabas?—En clase idiota, tengo clases extra.Jimin había olvidado que Beomgyu tiene que recuperar lecciones que no ha dejado de perder aunque todavía no pueda bailar demasiado. Beomgyu frunce el ceño, mira alrededor y se acerca a Taehyun, que pasa a sentarse en la silla de al lado para que Beomgyu se siente en frente de Jimin.—Moon está en el hospital —responde el rubio antes de que pregunte y alza el brazo para que no lo interrumpa—. Está bien, cálmate, unas personas intervinieron y llamaron a emergencias.Beomgyu tiene muchas cosas que procesar, Taehyun permanece en silencio escuchando atento, mira a Beomgyu, se asegura de que tiene buena cara. Nada le aterraría más que volviese a bailar antes de lo que le prometió.—Jimin —dice al fin Beomgyu y se echa el pelo hacia atrás, resopla—. ¿Me explicas cómo unas personas normales ahuyentan a los matones de mi hermano?—No lo sé, solo sé que son turistas.Beomgyu se ríe, sacude la cabeza y mira a otro lado. De repente es una situación muy graciosa.—¿Anoche? —pregunta volviendo a mirar a Jimin y extiende el brazo por el respaldo de la silla de Taehyun.—Sí, anoche, pero no era muy tarde. Lo cogieron al salir de su trabajo de medio tiempo en el bar, pero está bastante bien. Hablé con él —Beomgyu entrecierra los ojos, después mira a Taehyun y se pregunta si un niño como él debería escuchar lo que cree que viene ahora.—Tápate los oídos.Jimin mira a Beomgyu que mira a Taehyun y Taehyun obedece, mira hacia la mesa, entonces Jimin le cuenta lo horrible que podría haber sido eso para Moon teniendo en cuenta las armas que llevaban.—Tengo que encontrar a esos turistas, son como superhéroes —dice Beomgyu y se echa hacia atrás—. Iban a matarlo. Pero deberían haber esperado a otra hora, son idiotas.—Sabes que Moon está en casa pronto y con todo eso no pueden entrar en un bloque de apartamentos a darle una paliza. ¿Sabes por qué fueron a por él?Beomgyu asiente y mira a Taehyun, le acaricia la cabeza, Taehyun no se mueve.—Sí, pero no esperaba que fuera eso sinceramente —Beomgyu suspira y mira por la ventana—. Creía que iría a por Taehyun, sería lo justo. Suwoon es para él lo que es Taehyun para mí pero en cambio ha reducido a Suwoon a solo su espía y ha ido a por el mío. Tú sabes todo lo que Moon siguió a Suwoon. No esperaba que hiciera esto.—Porque no tiene sentido —interviene Jimin después de escuchar atentamente—. No te hace daño con lo de Moon y ya no va a espiar más por ti.—Me haría daño, Jimin. A pesar de todo sería una persona que muere.Jimin mira hacia la mesa, estira la mano para coger la de Beomgyu.—¿Y ahora qué? —pregunta sin alzar los ojos de su brazo blanco todavía vendado.—Tengo que ir a Seúl. Que haya ido a por Moon no significa que vaya a parar. Puede ir a por ti o a por Taehyun.—Todavía no, no vayas a Seúl todavía. Ni siquiera puedes bailar. Si vas con todos esos cortes, lo primero que va a hacer será abrírtelos. Vamos a pensar y a protegernos un poco más, por favor. Si vas así ahora, te va a matar en la puerta.Beomgyu no quiere admitir que tiene razón, pero en cuanto coge la muñeca de Taehyun para indicarle que las baje piensa que no haría nada por él si va ahora a Seúl, así que al final asiente.

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Capítulo 38. Caos: todo lo que tengoDebería ser ilegal la forma en que Beomgyu camina con una sonrisa traviesa, un sombrero y las manos ocupadas por los pasillos siempre vacíos de una residencia tranquila. Es demasiado pronto en la mañana, es fin de semana, probablemente no haya nadie despierto. Probablemente no haya nadie en su habitación, piensa un demonio caminando en soledad hasta que se encuentra con el nuevo encargado, que lo saluda de forma cordial inclinando la cabeza y continúa hacia el lugar al que se dirige. Hay una puerta abierta hacia el final, corre una brisa agradable, huele a otoño fresco hasta en el último rincón. Beomgyu se detiene a apreciar el olor a lluvia y calles mojadas antes de picar en la puerta. Empuja hacia abajo la manija, le sorprende un poco que la puerta esté abierta, se siente un poco otra vez como aquel chaval que podía hacer lo que le diera la gana. Beomgyu quiere reír, pero solo sonríe encantado ante la visión de un niño revuelto de cualquier forma entre las sábanas. Cierra la puerta, deja el desayuno y se sienta en un hueco del caótico colchón.<Taehyun es todo lo que tengo ahora>. <Te lo juro>. <No juegues conmigo otra vez>. Despacio, acaricia su cabeza de pelo rojo y se apoya contra la pared, suspira y con los ojos cerrados piensa un poco en todas las cosas que han pasado desde marzo. Beomgyu necesita este momento de absoluta quietud para parar lo rápido que va todo. Es fácil ahora, piensa una vez más y ladea la cabeza abriendo los ojos para mirar a Taehyun, juega perezosamente con el pequeño aro de su lóbulo. Solo tengo que seguir hacia delante. Beomgyu cierra los ojos de nuevo, se acuerda de que Taehyun volvió a besarlo, de que esta vez lo besó de vuelta. Se pregunta cómo debería hacerlo mejor por él, si realmente esto está bien para Taehyun. Todas las veces que lo acaricia, que coge su muñeca, las noches en el estudio, en la habitación, en su cama. Beomgyu sabe que las personas normales necesitan estabilidad y poner nombres a las cosas, pero si lo piensa, no sabe si tiene un nombre para Taehyun. Beomgyu no quiere pensar más en eso, está muy cansado de todos esos recuerdos, de que todavía no ha sido capaz de superar a la persona que constituyó todo un universo nuevo para él.
Es diferente esta vez. Taehyun está ahí haciendo todo lo que le digo que haga, se esfuerza en portarse bien incluso cuando tiene miedo. Taehyun hace que quiera cuidar de él. No me enseñaste eso, solo vivía despreocupadamente a tu lado, no sé cómo se cuida de alguien, hasta dónde debería llevarlo o dejarlo ir. Te echo de menos, hay veces que te echo de menos, pero tengo que cuidar de Taehyun. Quizá pueda aprender de nuevo todo eso que me enseñaste si me quedo a su lado, pero es difícil si es tan bueno. Siento que debería pagarle todo lo que hace por mí, lo fácil que hace todas las cosas cuando es tan difícil acercarse a mí. Lo siento, tengo miedo de estropear su futuro. Desearía que las cosas fueran diferentes, desearía haberte conocido en otra vida, de otra forma, desearía darte todo lo que te mereces, pero en esta vida solo puedo intentar que se acabe. Taehyun no merece esto, debería poder cumplir su sueño. Siento no haberlo hecho bien por ti, pero todavía puedo hacerlo bien para Taehyun, ¿verdad? Puedo aprender. Gracias por ser el primero, yo todavía-
—¿Hola?La voz algo estropeada de Taehyun suena tan fuerte que trae de vuelta a Beomgyu, que solo entonces se da cuenta de las lágrimas tontas que se le estaban escapando. Se limpia las mejillas y los ojos a toda velocidad y sonríe un poco, espera alguna reacción más del niño confuso y adorable que lucha por abrir los ojos teniendo la ventana enfrente. Beomgyu empieza a divertirse y se inclina un poco para soplar en su nuca desprotegida. Taehyun hace todo un escándalo que no esperaba y se revuelve y patalea como un crío. Se siente confuso y atacado y cuando planea todo un ataque infantil contra su agresor invisible Beomgyu coge sus muñecas y lo deja quieto. Taehyun sacude la cabeza para apartar el flequillo y toda la respiración abandona sus pulmones. Taehyun tiene la tonta necesidad de preguntarse si es real, si esto le está pasando a él. Es imposible que todas esas cosas que parecen de la mejor película le ocurran a él, como un Beomgyu con sombrero reteniéndolo contra su propio colchón.—Hyung... No deberías esforzarte tanto —coordina después de suspirar.—Parar a un niño como tú no es un esfuerzo, Taehyun —se burla Beomgyu.Taehyun realmente quiere golpearlo, pero está preocupado y tampoco puede hacerlo, así que solo bufa. Beomgyu se aparta, se baja de la cama mientras Taehyun se sienta e intenta procesar.—¿La puerta estaba abierta? —pregunta al final antes de entrar en el baño. Si su crush está en su habitación, debería al menos lavarse la cara. Cuando vuelve, corretea en modo automático para parar a Beomgyu de ordenar el caos en su cama— ¡Hyung! No soy un niño, no hagas-Beomgyu se gira hacia él de repente y lo manda callar chistándole, después lo empuja suavemente para hacerlo caer en el colchón. Taehyun gatea hasta la almohada para acomodarse, bufa otra vez y se cruza de brazos. Protestar como un niño es todo lo que puede hacer cuando Beomgyu juega con él. Despacio empieza a pensar y se pregunta por qué el sombrero, mira el día en el móvil. Beomgyu le prometió una fecha concreta en la que volvería a bailar.—Sí, la dejaste abierta —responde Beomgyu, que se sienta al pie de la cama y le da el desayuno al pelirrojo—. No me responsabilizo si está frío.—¡Desayuno en la cama! —exclama alegremente Taehyun pero Beomgyu rueda los ojos al notar cierto sarcasmo— No podría haber pedido algo mejor, gracias hyung. Eres mi hyung favorito.—¿Quién iba a ser? ¿Jimin?Beomgyu ataca inmediatamente a este Taehyun que está juguetón y hace una sonrisa de mentira con los ojos cerrados.—Podría serlo —replica el pelirrojo, disfrutando de su desayuno frío.Beomgyu bufa y se cruza de brazos. Ahora que Jimin no es tan heterosexual podría quitarle a Taehyun. Si lo piensa, sería un final gracioso, así que sonríe y vuelve a mirar la escena adorable que tiene lugar a escasos pasos.—¿Saliste anoche? —pregunta volviendo al tema de la puerta abierta.—Sí, volví un poco tarde. Hay cosas interesantes en Daegu de noche.Beomgyu podría replicar, pero lo deja ser. Taehyun es demasiado inocente para saber cómo son las verdaderas cosas interesantes en Daegu de noche. Taehyun no le pregunta si no come, es algo que haría antes, pero no tiene sentido presionarlo cuando Beomgyu tiene su propia forma de funcionar, así que en cambio le habla sobre lo que hizo anoche, los recitales varios a los que fue, las cosas bonitas que encontró, la chaqueta que compró de madrugada en una tienda oscura. Beomgyu se alegra de que Taehyun encuentre diversión en Daegu lejos de noches llenas de bestias y alcohol.—¡Au! —exclama de repente Taehyun y Beomgyu lo mira un poco asustado por cómo ha sonado eso que acaba de morder.Taehyun se acaricia la mejilla adolorido, sabe que probablemente no sea nada, pero Beomgyu gatea por el colchón hasta alcanzarlo y le pide que abra la boca cuando termina de tragar. Taehyun no puede hacer nada si Beomgyu se comporta como un gato atrevido. Taehyun no es consciente de que él hace esas cosas a menudo. Beomgyu se asegura de que el niño y sus bonitos dientes están en perfectas condiciones y Taehyun creía que acabaría ahí, pero entonces toca sus colmillos afilados. Beomgyu piensa que es fascinante cómo parecen pequeños colmillos de algún animal. Taehyun piensa que es divertido si le muerde, pero Beomgyu lo hace perder cuando no hace absolutamente nada más que mirarlo a los ojos a esa distancia insana.—¿Me estás retando, gatito?Taehyun desearía no estar ahí ahora mismo, en el momento en que Beomgyu lo ha puesto a cien y parece que se lo va a tragar. La verdad es que Beomgyu no sabe cómo pararse a sí mismo si las mejillas suaves de Taehyun están tan cerca tan rojas. Divertido, decide rendirse por el bien del pelirrojo y regresa al pie de la cama.—El desayuno te aportará los nutrientes que necesitas para crecer, no yo —dice burlándose de él una vez más.Taehyun le arroja comida y quiere decirle que lo odia, pero Beomgyu hace que lo olvide todo en cuanto atrapa con lo boca lo que le ha lanzado, sosteniendo el sombrero con una mano cuando echa la cabeza hacia atrás. Taehyun, atrapado en sus encantos, se pregunta si Beomgyu es consciente de todo el daño que le hace a sus conexiones cerebrales. A este paso probablemente no vaya a sobrevivir ninguna.—¿Eres un tigre que se ha escapado de un zoo? Debería llamar y devolverte. Los tigres son animales peligrosos.Beomgyu lo mira incrédulo y tiene muchas ganas de reírse muy alto, no sabe qué pasa con este Taehyun que está tan juguetón, pero le divierte mucho, mucho y en secreto adora que Taehyun juegue de esta forma. No hay nada que le haga más daño que ver a un niño dócil siguiéndolo fielmente sin preguntar. Beomgyu desearía que Taehyun tuviera otra vida, pero lo que no sabe es que Taehyun obedece siendo consciente. Incluso aunque ya no hablan de ello, Taehyun se esfuerza en demostrarle a Kai que no se trata de dependencia, que no hay nada de malo. Taehyun repetirá incansablemente que él fue el único que aceptó todo esto, al igual que aceptó cuando Beomgyu lo obligó a alejarlo de él.—No creo que puedas llamar si no te doy tiempo —devuelve Beomgyu, que lo mira a los ojos y se relame despacio—. ¿Alguna vez te he dicho las ganas que tengo de comerte?Taehyun quiere arrojarle algo a la cabeza, no debería ser real la vergüenza que está pasando, y finalmente Beomgyu se ríe tan fuerte que casi se cae de la cama de espaldas y riéndose le dice a Taehyun que no intente volver a jugar con él si no quiere perder. Taehyun desearía atreverse a decir que está bien si lo come, que probablemente sea mejor que sufrir tanto las decenas de veces que lo lleva al límite, pero al final mientras Beomgyu se ríe tanto que llora él solo come su desayuno pacíficamente.+×+Bajo una luz escasa y sentados hombro con hombro Beomgyu mira a los ojos a Taehyun por nada en especial, solo de repente, porque quiere mirar al niño bonito, así que hace que se avergüence y agache la cabeza, pero su hoyuelo asomando lo delata y Beomgyu le acaricia despacio la cabeza como si recompensara esa sonrisa tonta. Nadie los está mirando, la veintena de personas que ocupa ese pequeño espacio al aire libre en una noche fresca de otoño en Daegu está ocupada divirtiéndose, enseñando sus mejores trucos de baile en una improvisada batalla callejera.—Tienes el pelo largo ya —susurra Beomgyu, deleitándose con la suavidad del pelo largo de Taehyun.—Sí, debería ir a cortarlo —admite el pelirrojo, que echa el flequillo hacia atrás mientras levanta la cabeza.—Está bien, a mí me gusta.Beomgyu deja de acariciarlo como si fuera un gato y baja el brazo, lo deja caer a un lado de su cuello por el pecho. Taehyun se siente cálido y juntos animan a Jimin que está intentando presumir entre todos esos chicos de Daegu que alguna vez estuvieron juntos y que luego tomaron caminos diferentes. Le piden a Beomgyu que baile, Beomgyu dice que al final o de lo contrario los humillará, se ríen, Jimin se sienta al otro lado de Taehyun. Beomgyu, que no puede dejar de mirar al pelirrojo que está cómodamente encarcelado, nota que no deja de mirar alternativamente y se pregunta qué puede querer y cuando mira alrededor, Taehyun se levanta y camina inseguro.—¿Va a bailar? —pregunta Jimin acercándose a Beomgyu.Beomgyu ni siquiera había pensado en eso, pero le encantaría. Sin embargo, sonríe encantado por otra razón cuando descubre qué es lo que quería Taehyun y Jimin desearía sacarle una foto a Beomgyu ahora mismo, pero no puede salir de lo adorable que es mientras sigue a Taehyun con los ojos. Jimin fue el primero que se sorprendió cuando Beomgyu apareció con Taehyun y todavía no ha encontrado la ocasión para explicarle a Taehyun todo lo que significa que Beomgyu lo haya traído a su viejo mundo, el único que existía antes del calvario. Beomgyu entonces se levanta al rescate del pelirrojo, que a este paso va a acabar dándose con los dientes en el bordillo.—Hyung... —dice Taehyun cuando ve a Beomgyu enfrente con las manos en los bolsillos y su sonrisa más bonita.Beomgyu le ofrece entonces las dos manos y cuando Taehyun coloca las suyas encima, Beomgyu aprieta suavemente recogiéndolas y un calor agradable se expande hasta el corazón de Taehyun. Taehyun consigue subirse al monopatín y Beomgyu deja caer las manos cuando Taehyun avanza por su cuenta y se mueve tan increíblemente bien que comienza a grabarlo, Jimin silba todavía sentado en el bordillo, la gente anima y siguen bailando y la nostalgia ataca furiosamente a Beomgyu, que no deja de grabar. Así es como todo esto solía ser. Taehyun se agacha, da la vuelta, hace un zigzag, Beomgyu no puede quitar los ojos de su cuerpo, de lo jodidamente bonito que se ve. Quiero darte lo que te mereces, tener esta vida normal, aquí, en Seúl, donde quieras estar. Quiero que solo seas este niño hasta que tengas que crecer. Y, por primera vez, Beomgyu deja ir los latidos de su corazón. Por un solo segundo se imaginó a sí mismo cuidando de Taehyun en su cama, abrazándolo, y Beomgyu se ha dado cuenta de que, debajo de una piel muy gastada, está volviendo a querer.—¡Hyung, hyung! —exclama Taehyun y su sonrisa de niño es devastadora— ¡No puedo frenar!Cualquiera de esos chicos podría ser su freno, cualquiera está dispuesto a ayudar al niño extremadamente dulce y adorable que trajo Beomgyu, pero al venir con Beomgyu no se atreven a tocarlo. Jimin va al rescate cuando parece que Beomgyu no va a moverse, Taehyun dirige el curso del monopatín hacia Beomgyu y cuando Jimin está a punto de llegar preocupado de que Taehyun tenga una colisión dolorosa porque Beomgyu permanece inmóvil, Beomgyu coge a Taehyun en marcha, levantándolo del monopatín que rueda hasta que alguien lo para. Taehyun se ríe en medio de su respiración acelerada y Beomgyu lo deja en tierra firme.—¿Ha estado bien? —pregunta cogiendo su muñeca para volver al bordillo.Taehyun dice que sí todavía riéndose escandalosamente y una vez sentados con Jimin exactamente como antes Beomgyu mira al pelirrojo con esa cara que le dice que está a punto de burlarse de él.—¿Ves cómo soy tu hyung favorito? Cómo iba a ser Jimin.—Perdona, no tengo nada de malo —replica Jimin cuando se ve involucrado en la conversación.—Eres heterosexual —le lanza Beomgyu y le saca la lengua.Jimin quiere replicarle otra vez, pero siempre pierde todas las batallas que tienen que ver con su heterosexualidad. Satisfecho, Beomgyu desliza despacio los dedos por su cuello como si se acariciara la garganta y no esconde la sonrisa malévola cuando consigue su objetivo de molestar a Jimin, que mira hacia el frente.—¿Sabes manejarlo pero no subirte? —se interesa Beomgyu dirigiéndose a Taehyun.—Es un poco diferente a los que usaba.—¿Cuándo aprendiste?—Mi padre me regaló uno cuando era pequeño.Taehyun agacha la cabeza y se queda ausente un rato, Beomgyu le acaricia la espalda, habla con Jimin para ahuyentar el tema. Jimin vuelve a bailar, hace el tonto con Beomgyu en el círculo mal hecho de espectadores, Beomgyu enseña movimientos siempre que se lo piden y cuando se sienta otra vez al lado de Taehyun, Taehyun inmediatamente cae contra su hombro temblando.—¿Tienes frío? —se preocupa Beomgyu, que se inclina buscando ver su carita. Taehyun asiente un par de veces— ¿Quieres volver?—No, no. Es divertido hyung.Beomgyu se asegura de que lo dice en serio, Taehyun ha levantado la cabeza para mirarlo a los ojos, así que lo compra, deja que se esconda un rato en su costado, le rodea la espalda y frota su brazo, pero Taehyun sigue temblando contra él. Taehyun lo siente moverse y confuso levanta la cabeza, Beomgyu se está quitando la chaqueta y Taehyun no puede evitar sonreír, se pregunta quizá por millonésima vez por qué toda esta dulzura es para él. Beomgyu lo trajo aquí, a este lugar tan divertido y ruidoso y lleno de movimiento, se interesó por él, está cuidando de él. Taehyun ve con sus propios ojos que no hay nada de malo en esto.—Realmente tú y mis chaquetas estáis destinados —bromea Beomgyu, poniéndosela a Taehyun.Taehyun se ríe y se acurruca otra vez, sentados en el bordillo de una acera por donde no pasan coches una madrugada fría de otoño en Daegu. No hay nada mejor que esto, piensa y se acuerda de cómo su habitación en su cómoda casa de Seúl solía ser su paraíso. Paraíso. Creo que existe algo un poco mejor que eso. Mirando a Beomgyu reír, Taehyun desea que esto no se acabe de nuevo, que no tenga que fingir que empieza de cero, hacer como que nunca conoció a un príncipe en un baño. Podría esperarte por siempre, pero no podría empezar de cero siempre. Solo es un comienzo si estás tú. No hay nadie como tú en ningún mundo, no quiero empezar en un mundo nuevo si no es contigo porque te quiero. Te prometo que te lo devolveré, te juro que lo cumpliré. Cuando seamos personas normales, te daré todo lo que tengo si en esta vida puedo hacer que puedas tener una. Te quiero, no importa lo despacio que tenga que ir si al comenzar puedo seguir viéndote. Te lo prometo. Te lo prometo, se repite un niño que jamás ha perseguido tan incansablemente un sueño que nunca soñó.

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Capítulo 39. Yo, ahora, oficialmente...Beomgyu encuentra graciosa la forma en que Taehyun intenta comer gusanitos sin hacer ruido, lo que es realmente imposible, pero Taehyun intenta hacerlo posible porque es un poco inquietante la manera en que suenan los crujidos en la soledad de una noche cálida. Beomgyu no puede controlar bien todo lo que se estira su sonrisa y se muerde el labio para parar. Taehyun sube los pies al sofá, se acomoda un poco más cuando la película se pone interesante, la banda sonora suena alta en una escena clave. Beomgyu extiende el brazo por el respaldo y mira hacia atrás, todavía es un poco extraño cuando Taehyun está en su casa. Se acaban los gusanitos, Taehyun mira atento la televisión con la lata de Fanta pegada a los labios y, cuando la película acaba, es el propio Taehyun quien se hace con el mando y apaga el televisor y Beomgyu encuentra adorable la forma en que llora con los brazos cruzados y todo su enfado infantil por encima. Riéndose un poco, limpia su mejilla con el pulgar y le revuelve el pelo.—¿No te gustó? —pregunta y Taehyun se deja caer contra su hombro como una ficha de dominó.—No quería que acabara así —protesta y se limpia la cara.Beomgyu le acaricia el brazo despacio y cuando Taehyun se da cuenta, le da un escalofrío, sale del escondite y se queda mirando la pantalla negra de la televisión. Ahora que la rabieta se ha ido, quiere llamar a Kai y decirle que hace cosas normales con su crush, que desde hace un tiempo todo lo que hace es hacer cosas normales y sinceramente quiere decirle a Beomgyu que pare, que no tiene que hacer esto, que puede esperarlo.—Taehyun —llama Beomgyu, que también mira al frente—. Voy a ir a Seúl.Taehyun no reacciona, Beomgyu espera un rato más pero Taehyun sigue estático mirando el televisor. Taehyun no tiene nada que decir, las cosas ya no son como antes, ya no tiene por qué llorar como un crío, presionarlo, decirle lo que tiene que hacer. Él rompió la promesa primero y Beomgyu hace esto por él, no tiene derecho a decir nada.—Quiero abrazarte antes de que te vayas.Beomgyu lo mira, es lo único que ha dicho Taehyun como respuesta y podría sonar ridículo, podría parecer que a Taehyun no le importa que se vaya, pero realmente es lo único que quiere Taehyun. Es cierto, pasa mucho tiempo junto a Beomgyu estos días, Beomgyu lo llevó a esa batalla de baile, lo invitó a ver una película en su casa, a dormir, esto es probablemente lo más cerca que han estado desde que se miraron a través del espejo en un baño, pero simplemente hace mucho tiempo que no puede abrazarlo de forma apropiada.—Me iré mañana por la mañana, los chicos no van a dejarte solo —continúa Beomgyu después de asimilar la petición de Taehyun y entonces coge su muñeca y hace que lo mire—. Prométeme que no vas a escaparte, pase lo que pase.Taehyun mira a los ojos a Beomgyu, están demasiado cerca en un sofá viejo, le entran unas ganas tontas de acariciar sus mejillas. Si lo piensa, probablemente hay muchos lugares que jamás ha tocado.—Lo prometo.Es Taehyun quien enlaza sus meñiques todavía mirándolo a los ojos y sin romper el enlace Beomgyu lo empuja hacia sí por la nuca y le da un beso en la frente. Taehyun no miente, no podría hacer nada incluso si todo sale mal, de hecho, lleva un tiempo intentando prepararse para esto, para el último día en que vaya a ver a Beomgyu. Taehyun todavía no está listo, pero se ha agotado el tiempo.—Deberíamos ir a Busan —lanza Beomgyu en el largo silencio que se ha creado. Está mirando al techo, dejando salir al chico normal que vive en el fondo de una cueva oscura—. Deberíamos ir a la playa. ¿Qué opinas? Quiero llevarte a Busan.—Si me dejas llevarte a Seúl. Quiero que conozcas el Seúl que conozco.Beomgyu se ríe y acepta, Taehyun golpea débilmente su pierna, le pregunta como un niño si tiene que burlarse de todo. A Beomgyu le hace gracia que quiera hacerle conocer Seúl. Pero suena dulce. Su Seúl probablemente sea diferente del mío por completo. Taehyun piensa que si Beomgyu habla de Busan, eso quiere decir que habrá vida después de Seúl. Podremos volver a empezar, en este lugar, de otra manera. Podremos ser personas normales, podremos volver a la noria y decirte que te quiero. Seúl, por favor, acábate, acaba esta pesadilla. Podemos volver a empezar. Con toda la revolución de un corazón reparado de nuevo Taehyun no se da cuenta de que ya está dormido en un lugar que probablemente nunca hubiera conocido si su vida siguiera siendo perfecta.⁙Beomgyu entra en la habitación de nuevo, pero esta vez Taehyun está de rodillas al pie de la cama, mirando hacia la puerta como una mascota que espera a su dueño pacientemente. Beomgyu no puede evitar sonreír, Taehyun dormía pacíficamente antes de salir. Se acerca y mientras camina se pregunta dónde debería dejar caer las manos. Todo es demasiado adorable en ese Taehyun que parece tan despierto. Beomgyu se pregunta qué debería hacer si esta es la última vez que puede verlo. La última vez. Su corazón rebota de forma extraña, da una voltereta y aterriza mal, le duele como esas veces en las que tontamente creyó que podía alejarse de Taehyun. Conmocionado le ofrece la mano y Taehyun se pregunta qué más necesita para confirmar que es un príncipe. Se pone en pie y no tarda mucho en procesar que Beomgyu le está dejando hacer lo que quiera en cuanto lo suelta y se queda quieto enfrente. Cierra los ojos, pasa las manos por sus costados. Taehyun quiere abrazarlo como un niño y Beomgyu rodea su cuello en modo automático.Beomgyu lo estrecha, no se había parado mucho a pensar que podría ser la última vez, que podría salir mal y no volver a ver a un niño tan bonito. Todavía hoy se pregunta si Taehyun se da cuenta de lo bonito que es. Besa su cabeza, probablemente Taehyun pueda oír el dolor de su corazón. Beomgyu no quiere quitarle esto, pero se aparta primero cuando procesa que podrían estar así por siempre. Coge las mejillas del pelirrojo y levanta su carita, lo mira a los ojos tan profundamente como siempre hizo porque no hay otra forma en que pueda mirarlo.—Kang Taehyun, mañana comenzará el sueño con el que soñaste. Desearía que todo hubiera salido bien a la primera, que no hubieras pasado por nada de esto y desearía haberlo hecho mejor por ti. Lo siento, lo haré bien hoy. Nunca dejes de ser un niño bonito, por favor.Taehyun deja que cada palabra entre hasta su corazón como un dardo y caiga al fondo, sus manos descansan en las caderas de Beomgyu. Mirándolo a los ojos se pregunta una vez más cómo en esta vida ha sido capaz de encontrar a un chico tan surreal, tan precioso y dulce, alguien que le ha permitido estar cerca y que ha hecho tantísimas cosas por él, que se ha convertido en el único sueño que quiere cumplir. Taehyun se pregunta si debería decirle que le quiere si esta va a ser la última vez.—Choi Beomgyu, siento haberte dado tantos problemas, siento que tuvieras que estar pendiente de mí, encargarte de mí, siento que tengas que ir a Seúl para que mi sueño pueda comenzar. Voy a esperarte por siempre, incluso si no hay nada después de Seúl, te esperaré hasta que pueda verte en otra vida. Quiero poder encontrarte si tuviera que vivir de nuevo.Beomgyu pronuncia un gracias solo moviendo los labios. Está a punto de llorar, es solo un chico débil si Taehyun dice eso. Beomgyu no merece que Taehyun lo espere por siempre, es solo la persona que arruinó su vida perfecta y lo arrastró a una pesadilla. Un niño como él nunca debería de haber conocido el dolor, la parte más oscura de Daegu. Despacio Taehyun camina hacia atrás, dejando caer sus manos y haciendo caer las de Beomgyu. Quiere decirle que le quiere, pero su corazón no quiere dejarlo ir. Mirándolo alejarse Beomgyu desearía haber actuado de otra forma, todavía se imagina la forma en que podría cuidar de él, pero sabe que hay muy pocas posibilidades de que vuelva de Seúl, pero aun así quiere intentarlo hasta el final, esta es la forma en que puede hacerlo bien por él. Pasa a su lado, sale de su propia habitación y mira una última vez las fotos que hacen compañía al espejo. Quizá esta también sea la última vez que pueda pensar en cómo de diferentes podrían haber sido las cosas si no hubiera sido un niño despreocupado.⁙Beomgyu no creyó que tendría este miedo de nuevo, un terror tan absoluto que ni siquiera puede escapar. Estas son las cosas que Seúl tiene para él, pero incluso si estaba bien con no volver a Daegu, Beomgyu no está listo para morir de esta forma. Beomgyu puede ver qué es lo que le espera en los ojos de ese hombre y no puede correr. Su hermano no estaba pasando el rato en aquel sótano como suele hacer, así que tuvo que buscarlo por los peores sitios de Seúl hasta acabar en este bar, lleno hasta el techo de humo y ahora todos esos hombres que alguna vez abusaron de él lo están mirando mientras se relamen, su hermano está un poco sorprendido, pero Beomgyu está aquí, rodeado de todas estas bestias, no podría haber pedido nada mejor, no podría haber pensado que su venganza sería de esta forma.—Mirad quién ha venido a vernos —proclama su hermano y se levanta despacio.Beomgyu alterna los ojos entre todos esos hombres. Está absolutamente aterrado.—¡Beomgyu-yah! —exclama Dan, que ya tiene la mano lista sobre el cinturón— Podemos extender ahora el encuentro de la última vez, ¿no crees?Todos ellos se ríen muy fuerte y muy alto y Beomgyu está a punto de chillar. No quería morir de esta forma pero si huye, será cazado como un animal y al final le esperará algo peor que la muerte.—Vengo a por ti —dice al fin Beomgyu y al soltarse, casi empieza a temblar.—¿Qué tiene de malo divertirnos un poco? —responde su hermano y se acerca, se escuchan risas otra vez— ¿No te divertiste mucho con Suwoon? Creo que es justo si hacemos lo mismo, hermanito.Beomgyu detesta el cambio de sus ojos, la forma en que camina más rápido. Desearía que esto solo fuera una pesadilla y pudiera despertar, pero esto es de nuevo lo que le ha tocado vivir en el mundo real.—Mataste a Suwoon, hijo de perra, no esperes que sea bueno contigo.Beomgyu se agacha antes de que su hermano le rompa los dientes con toda la fuerza de su puño, pero no le deja respirar cuando le mete una patada como si solo fuera un balón ligero y lo estrella contra la puerta. Beomgyu, que no esperaba esa, no puede evitar soltar un quejido ahogado y entonces su hermano lo levanta por el cuello.—Mírame, puto cerdo —le escupe a Beomgyu y con la otra mano tira de su pelo—. ¿Era lo que querías? ¿Era eso? Alguien tan débil y asustado como tú. Después de acabar contigo iré a divertirme con tu chico. Me encargaré personalmente de que conozca las mismas cosas que te hice conocer a ti. Quizá hasta te arrastre para que puedas verlo.Beomgyu mira a los ojos a esa persona que es su hermano y viendo esos ojos que lo odian tanto se pregunta si realmente la droga puede hacer esto, convertir a alguien en un ser tan depravado y enfermo. Su hermano sigue mirándolo sin decir nada y al final lo lanza contra la puerta como si fuera basura.—Divertíos con él —ordena.Han pronunciado el nombre de Taehyun, así que Beomgyu ha recordado que es un tigre y que puede correr, que debe ganar. La espalda de su hermano va quedando enterrada entre esos hombres grandes que se acercan con sus sonrisas enfermizas y sus ojos lascivos, agitan cinturones en sus manos sucias. Ninguno podría comprender la sonrisa de Beomgyu, arrinconado contra la puerta y todavía mirando a su hermano.—¿Cómo se siente perderlo todo? —pronuncia alto, despacio, disfrutando cada sílaba.Sonríe como un chico enfermo y su hermano se gira con toda la cara transformada en un gesto desquiciado. Beomgyu ha esperado este momento tanto tiempo.—¡¡¡Hijo de puta!!! —chilla su hermano rompiendo cada una de las cuerdas vocales y como un loco se lanza a por Beomgyu.Beomgyu sale corriendo, esta es la forma en que va a ganar esto. Dos bestias enfermas y rotas cruzan calles prohibidas de Seúl a toda velocidad. Beomgyu está tan feliz que está a punto de reír. Ese momento que ha esperado por tanto tiempo ya no es un sueño. No tienes nada, nada. Dejaste que Suwoon significase mucho para ti y te arrastraste solo a sentimientos que no podrías manejar, que ni siquiera sabes. Nunca sabrías todo lo que duele cuando explota el universo, pero finalmente he logrado que lo sepas. Nunca creíste que podría hacer algo y todo este tiempo me estabas dando la forma. Quizá solo debía hacer eso desde el principio, quizá podría haberlo parado antes. Lo siento, Taehyun. Siempre hubo una forma de hacerlo mejor. Beomgyu es arrollado de repente y sale expulsado por todo el suelo haciéndose daño, pero está bien, aquí no va a llegar nadie. Su hermano está a punto de sentarse encima y destrozarlo, pero Beomgyu estira la pierna en un movimiento rápido que lo pilla desprevenido y golpea su mandíbula, entonces se levanta y aprovechando el momento en que su hermano aúlla le roba las peligrosas armas que lleva siempre encima, echando a correr de nuevo para arrojarlas lejos, donde no pueda recuperarlas.Su hermano lo alcanza de nuevo y Beomgyu no entiende nada de esta pelea desesperada, de la expresión de ese hombre cruel que se lo arrebató todo, que hizo de su vida una pesadilla atroz y de la vida de Yeonjun un futuro incierto. Por cada uno de sus huesos, piensa destrozando sus nudillos con cada golpe, por cada una de las lágrimas de Taehyun, por cada uno de sus moratones, cada una de sus noches sin dormir. Beomgyu golpea, golpea, su hermano es la persona que hace más daño, a la que nunca podría vencer y su cuerpo le avisa de que ya duele más de lo que puede soportar. Por todas las veces que Suwoon intentó abusar de él, por la vida que podrían haber tenido si nunca me hubieran conocido. Beomgyu se queja sin escucharse a sí mismo cuando su espalda golpea el suelo duro de un lugar abandonado en Seúl. Su hermano lo retiene sentado de cualquier forma encima de cada una de las heridas que le ha hecho y sostiene su puño duro sobre él. Beomgyu se atreve a sonreír cuando ve toda la sangre en su cara, su aspecto desesperado y perdido.—Si te doy aquí, morirás —dice su hermano sosteniendo el puño sobre su pulmón. Beomgyu lo sabe, pero no está haciendo nada por escapar. Su cuerpo simplemente no funciona y todo lo que quería en esta vida era ver a su hermano perder. Beomgyu no necesita más—. No estás listo para eso.Y de repente se quita de encima y le da una patada casi infantil en la cadera. Beomgyu ladea la cabeza para ver cómo se marcha, todavía sonríe como un maníaco.—¿No vas a matarme? —pregunta. Está divertido, está muy divertido. Quizá su cerebro se ha estropeado— Maté a Suwoon, maté a esa rata de mierda. ¿No quieres matarme? ¡Mátame, perdedor!Su hermano se detiene, se da la vuelta para ver a Beomgyu sangrando en el suelo y hace una sonrisa que Beomgyu no conoce. Tarda unos segundos en procesar que esa sonrisa pertenece al pasado, a esos años felices y soleados que apenas recuerda.—No estás listo para morir, Beomgyu. Si solo quieres morir, dile a Kiwoo que te deje suicidarte. Morir así es patético.—Sabes que podría matarte, es por eso que te vas —lanza Beomgyu, que sigue tirado en el suelo. No puede procesar el tono casi afectivo de esa persona que lo vendió a los peores hombres de todo el país.—No, no puedes matarme, nunca podrías hacerlo. No puedes matar. Suwoon cruzó la línea, es por eso por lo que pudiste hacer algo. Vuelve a Daegu, vive tu vida feliz con ese chico y cuando estés listo de verdad vuelve a Seúl.Beomgyu se sienta, ha terminado de aterrizar desde ese mundo en el que se sentía un poco borracho.—Estás sobrio.En un lugar abandonado de Seúl dos hermanos se miran a los ojos, llenos de sangre y de golpes que le ha hecho el otro, casi sin respiración, y por un momento parecen otra vez aquellos niños despreocupados que solían quererse, pero han pasado muchos años y esto es a lo que han llegado, el final de una pesadilla que parecía eterna.—Vas a olvidar todo esto y volver a perseguirme. Vas a hacerme la vida imposible otra vez, es lo único que sabes hacer. ¿Por qué me dices todo eso? ¿Crees que voy a creerte? Suwoon está muerto y a ti voy a matarte también. Si me dejas ir ahora, volveré aquí y te mataré. No vas a estropear la vida de nadie más.—¿Todavía no me has perdonado? —lo corta su hermano de repente. Beomgyu está de pie y lo mira incrédulo. Está a punto de ir y rescatar la navaja— Lo de Yeonjun. ¿Aún no me has perdonado? Hice lo mejor para ti. Yeonjun merecía empezar otra vida lejos de ti.Beomgyu se pregunta a sí mismo qué le detiene de ir y abrirle la garganta con los dientes. Está a punto de entrar en el mismo estado en el que fue capaz de matar a Suwoon, está completamente al borde, su cabeza repite de manera incansable el nombre de Yeonjun y a punto de perder el control sale corriendo en dirección contraria con todo su cuerpo malherido y, por primera vez, la risa cruel de su hermano no suena por encima. Beomgyu sabe que todo eso es mentira, que lo olvidará, que volverá a perseguirlo. Beomgyu no deja de correr incluso si su cuerpo quiere desfallecer, va llorando hasta lugares más amables de Seúl. Es tan débil, le costó tanto despedirse de Jimin, de Taehyun, le dijo que su sueño comenzaría mañana y, sin embargo, vuelve a Daegu dejando a ese hombre respirar un día más el humo enfermizo de Seúl. ¿Cómo puedo volver? ¿Cómo puedo prometerte que esto acabará si nunca lo termino? El Seúl que conoce va quedando atrás, atrás y a punto de arrojarse a sí mismo en frente de un autobús el nombre de Taehyun aparece en su mente. Taehyun. De rodillas mira hacia el cielo que empieza a clarear. Taehyun. Si me esfuerzo un poco más, puedo volver y hacerlo bien. Ya no te va a pasar nada, déjame cuidar de ti y volver a Seúl. De alguna manera, Beomgyu tiene la certeza de que la pesadilla se ha terminado, solo queda ganar la guerra.Taehyun, haré todas las cosas que quieras que haga. Yo, ahora, oficialmente te quiero.

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Capítulo 40. Para tiTaehyun se ha rendido, pero podría correr de nuevo si tuviera el nombre de Beomgyu. Ha pasado el suficiente tiempo como para asimilar que el tablero se ha acabado, que no hay más casillas a las que pueda ir. Si lo piensa, esos días en los que estaban juntos de nuevo parecen un sueño. Beomgyu fue como un sueño, piensa un chico muy normal que nada tranquilamente en una piscina vacía. Taehyun solo va a pasar por esta escuela, ya está, no tiene que hacer nada. No hay nada después de Seúl, no habrá Busan. ¿Por qué seguir fingiendo? Taehyun ya no tiene ningún motivo aquí. Saca la cabeza al final del largo como si Kai estuviera ahí sonriendo para él, pero no hay absolutamente nada, así que cambia de dirección y sigue nadando. Taehyun se pregunta cuántos años hace que no nadaba. No hay nada, nada, no hay vida después de Seúl, no me quedan casillas, no sé a dónde debería ir ahora si no puedo verte. Taehyun desearía poder creerse que este es realmente el final que han escrito para él. El final de un sueño que jamás podría haber soñado. Los príncipes no existen. No podría encontrar a nadie como Beomgyu. Desearía seguir viviendo ese sueño.Por costumbre levanta la cabeza, está un poco cansado y se frota los ojos, cree que hay alguien caminando hacia él, pero le dijo a Jimin que no lo necesitaba. Camina rápido, Taehyun podría reconocer esa forma de caminar entre cien personas y su corazón corre tontamente, haciendo que duela otra vez. El sueño se había acabado, piensa el pelirrojo confuso y apoya los brazos en el borde. Desearía que dejaran de hacerlo correr siempre que parece que se ha acabado. Taehyun desearía también poder decir que no lo conoce, pero su mente nunca ha dejado de avisarle. Es él, es él otra vez. Antes de que Taehyun pueda ladrar herido, Beomgyu está ahí, está a solo unos pasos, Beomgyu otra vez, el Beomgyu que conoció, el chico de pelo negro que parecía de otro mundo, que debía venir de otro mundo porque era imposible que fuese real en este mundo de humanos, y Taehyun deja ir lo que quiera hacer su cuerpo, necesita dejar de pensar si esto es un sueño, si no se quedó dormido pacíficamente en su habitación. Beomgyu es como un sueño porque Taehyun no cree que esto es lo que tenga que vivir cuando está despierto.Acelerado y confuso Taehyun rodea el cuello de Beomgyu y es tan repentino que Beomgyu no tarda mucho en perder el equilibrio y caer al agua. Le gustaría reír, pero Taehyun parece tan aterrado e histérico que si lo hace podría estallarle medio cerebro. Beomgyu no juega con él, nada de esto es una broma, no debería haber tardado tanto en volver si al final volvió de Seúl, pero Beomgyu simplemente no quería aparecer como un moribundo perdedor en esta escuela. Intenta apartar ligeramente al pelirrojo que lo asfixia en una piscina oscura y vacía y Taehyun se aparta del todo con la misma violencia con la que lo abrazó y sin que Beomgyu pueda pensar nada ve cómo le quita la camiseta y la lanza lejos y Taehyun, todavía acelerado y fuera de sí, examina detenidamente cada centímetro de su piel ahora expuesta.Beomgyu mira también con detenimiento a Taehyun, Taehyun probablemente no sepa que su corazón late más rápido que el suyo. Está en Daegu de nuevo, pueden seguir empezando, está viendo a su niño favorito de nuevo, puede volver a abrazarlo, a burlarse de él, acariciar su pelo rojo y sus suaves mejillas. Beomgyu sonríe, le ha llevado un tiempo darse cuenta de que si puede ver a Taehyun una vez más, podría sobrevivir al fin de cualquier mundo. Taehyun respira un poco más despacio, le ha costado un poco superar las marcas rosáceas que le dejó Jing. La piel de Beomgyu nunca fue de cuento, pero para Taehyun su piel blanca sigue siendo perfecta. Mira entonces a los ojos a Beomgyu. Es real, está ahí, no hay ninguna herida. Su pelo negro, su sonrisa, sus ojos oscuros. Taehyun presiona las mejillas del pelinegro por primera vez, quiere atascarse en sus ojos, no poder salir de su encanto, quiere que lo haga todo fantástico como aquellas veces en las que solo era un chico miserable.Beomgyu definitivamente quiere reír, Taehyun está siendo adorablemente exagerado, y creía que habría terminado de hacer todas esas cosas que hace para asegurarse de que es real, pero entonces Taehyun tira de su muñeca y lo obliga a subirse y sentarse en el borde de la piscina. Beomgyu sabe que este es el momento en que lo detiene y le explica las cosas, empieza a preocuparle este nivel de histeria en el pelirrojo, pero pierde por completo cuando Taehyun lo besa y Beomgyu no puede hacer nada cuando lo morrea, solo llevar la mano a su nuca y enterrar los dedos en su pelo, seguirle el juego lento. Beomgyu no se da cuenta de que ha olvidado cada uno de sus límites y que realmente no hay nada que duela. En esta piscina solitaria un niño pelirrojo está haciendo un poco de magia borrando todos esos años en los que un tigre corría imparablemente, volviendo al tiempo en que un niño despreocupado estaba aprendiendo a ser querido. La mente de Taehyun se reinicia por completo, vuelve a cero, está en blanco por completo. Esta es la primera vez que puede enseñarle a Beomgyu todas las cosas bonitas que la vida tiene para él.—Shh, shh —lo calma Beomgyu presionando la mano en su garganta para pararlo.Taehyun va hacia atrás, respira hondo, Beomgyu acaricia su mejilla débilmente.—Shh.Beomgyu lo empuja contra sí y Taehyun vuelve a abrazarlo. Ni siquiera puede llorar.—No vuelvas a mentirme —se queja y se limpia la cara—. No vuelvas a hacerme creer que tengo que volver a empezar sin ti. Puedo esperarte, pero tengo que verte, tengo que saber que si te espero, vas a volver. Si me dices que te vas para siempre, tengo que hacer como que ya no puedo esperarte. Deja de hacerme volver a empezar.—Lo siento —dice Beomgyu y lo dice de verdad. Aprieta el brazo que rodea los hombros de Taehyun y besa su pelo, cierra los ojos un momento. Es abrumador todo lo que ha sentido con eso. Taehyun se siente como el hogar seguro que alguna vez tuvo—. Lo siento, no pude acabarlo. Quería hacerlo bien, pero solo soy un perdedor. Quería hacerlo bien por ti.Taehyun no sabe cómo tomarse que Seúl no se ha acabado, que Beomgyu volverá de nuevo. Se empuja a sí mismo un poco más contra él y parece totalmente un gato frotando la cabeza contra su dueño. Taehyun sonríe un poco pensando que en otro mundo, en uno menos complicado, le encantaría ser una mascota y Beomgyu su dueño. Probablemente no necesite más.—Se acabará, hyung, tu Seúl se acabará. Gracias por intentarlo, gracias por todas las cosas que has hecho por mí. Gracias, nadie más haría por mí todo lo que tú haces.—Nadie debería arruinar tu vida como yo lo hago, niño —responde Beomgyu, incapaz de soltarlo incluso si no lo merece.Taehyun quiere protestar, pero no importa las veces que diga que Beomgyu no ha arruinado su vida, Beomgyu seguirá maltratándose a sí mismo de esta forma, así que el silencio pasa entre ellos en una madrugada extraña de otoño.+×+Taehyun se ha convertido en la risa instantánea de Beomgyu desde que se ha empeñado en bailar. Beomgyu lo hace parecer tan fácil que creyó que si veía algunos vídeos, podría copiarlos, pero se equivocó y su espectáculo es tan vergonzoso que Beomgyu no deja de reírse apoyado contra el espejo. Como si Seúl nunca hubiera existido, están de nuevo en su pequeño estudio.—Puedes parar —le dice al pelirrojo exhausto—. Está claro que bailar no es para lo que has nacido.—Hyung tiene la culpa —protesta Taehyun y se deja caer a su lado—. Lo haces parecer muy fácil.Beomgyu se ríe, le alcanza una botella de agua. Hablan un poco, Taehyun le cuenta su día, Beomgyu dice a cambio que está buscando una chica para Jimin. Taehyun le pregunta por qué lleva guantes, Beomgyu dice que no quiere hacerse daño ahora que está practicando muchos movimientos en los que se apoya en el suelo. Taehyun quiere encontrar la forma de decirle que intente ser normal, que deje de atontarlo con las cosas más simples, pero Beomgyu ha nacido para ser extraordinario.—Hyung. El pendiente es bonito.Beomgyu le dice entonces que ha estado mirando trabajo de nuevo, Taehyun piensa que eso explica las horas que estuvo ausente. Antes de que pueda levantarse para seguir haciendo el ridículo, siente la suavidad de los guantes negros de Beomgyu acariciar la forma de su oreja, bajar despacio hasta el lóbulo y el escalofrío es tan intenso que no puede esconderlo. Beomgyu intenta quitar el aro que lleva Taehyun, pero enseguida comprende que nunca podrá conseguirlo con los guantes, así que tira de ellos con los dientes y sonríe encantado ante lo maravillado que está Taehyun tan cerca de él. Acaricia su oreja de nuevo, completa el proceso de ponerle su pendiente largo y Taehyun se gira para mirarse en el espejo.—Hyung... no vas a regalármelo, ¿verdad?—Te queda bien —es todo lo que dice Beomgyu antes de levantarse.Camina hacia la música, se pone los guantes, Taehyun se sienta apropiadamente para verlo. Es otra madrugada más, hay tormenta, el pelirrojo no esperaba que la primera nota fuera tan intensa, así que el movimiento afilado de Beomgyu lo pilla desprevenido. Beomgyu desencadena para él toda una secuencia de movimientos que estarán por siempre atrapados en su cabeza. Taehyun se pregunta si Beomgyu lo hace a propósito, si sabe la forma en que juega con él. El pelinegro descansa un poco, le indica al pelirrojo que se acerque con otra canción sonando. Coge sus muñecas, acaricia delicadamente la piel, Taehyun se queda mirando el contacto.—Quiero bailar contigo —explica Beomgyu.Taehyun asiente, pero sabe que realmente no tiene opciones, realmente nunca ha escogido nada con Beomgyu, excepto morrearlo en la piscina sin camiseta y es algo de lo que no han hablado. Taehyun solo se estaba dejando llevar como lo está haciendo ahora. Se mira a sí mismo en el espejo, la forma en que la suavidad de los guantes del pelinegro se desliza por su piel, Beomgyu respirando tan cerca de él, la música nubla su cabeza, vuelven recuerdos confusos del tteokbokki. Se han besado salvajemente en una piscina, ¿por qué tiene que jugar de esta forma? Cuando Taehyun está por completo lejos de aquí, un trueno suena más alto que la canción y al no esperarlo se asusta y busca como un niño el pecho cálido de Beomgyu para refugiarse.—Shh, shh —susurra Beomgyu sobre su cabeza y sin parar de respirar de esa forma lo envuelve entre sus brazos y se mece—. Shh, tranquilo.Besa su pelo de forma reconfortante, lo sostiene entre sus brazos incluso cuando su corazón está a punto de explotar. Beomgyu sabe lo lejos que estaba llevando esto, pero es divertido empujar a Taehyun hasta sus límites. Despacio, Taehyun saca la carita del escondite y Beomgyu acaricia su pelo de camino a sostener sus mejillas.—¿Quieres intentar dormir? —le pregunta dulcemente.Taehyun asiente, no sabe cómo ha pasado de estar perdiendo la cabeza a sentirse tan inseguro, pero lo que tiene claro en su mente es que Beomgyu va a cuidar de él, así que se deja hacer cuando Beomgyu lo prepara todo para dormir, Taehyun solo tiene que esconderse en su pecho. Beomgyu-hyung, piensa después de pronunciar las buenas noches. No hay más palabras, solo una progresiva oscuridad. Beomgyu es todo su mundo, no importa si esto es una pesadilla, Beomgyu siempre va a cuidar de él y Taehyun todavía intenta demostrarlo.+×+—¿Vuelves el domingo o el lunes? —pregunta Jimin de brazos cruzados examinando cada movimiento que hace Taehyun.—Probablemente el domingo de madrugada, así que eso es el lunes.Jimin asiente, por alguna razón está vigilando a Taehyun mientras prepara la maleta para irse el fin de semana a otra excursión más. Taehyun no ha dejado de apuntarse a todos los viajes posibles y Jimin se alegra. Por primera vez, Taehyun está aprovechando todo lo que esta escuela tiene. Taehyun se gira tan rápido al cambiar de dirección que pierde el equilibrio y cae en la cama y es tan adorable que Jimin se ríe. Viéndolo Jimin puede llegar a comprender por qué Beomgyu se ha levantado todas esas veces en las que antes solo se hubiera escondido.—Jimin-hyung —pronuncia Taehyun y pilla a Jimin por sorpresa. Probablemente sea la primera vez que es llamado de esta forma, tan extremadamente adorable y encantador—. ¿Beomgyu-hyung vendrá?Jimin mira el móvil, suspira y después mira hacia el pasillo lleno de alboroto y prisa.—No creo que le dé tiempo a volver —responde al final.Taehyun asiente, ya sabía que Beomgyu está lejos trabajando, pero todavía tenía alguna pequeña esperanza de verlo antes de irse. Pero está bien, se dice a sí mismo. Taehyun se ha acostumbrado a no verlo siempre, está bien, no lo necesita de todas formas, ya no es un niño quejica. Taehyun también quiere enseñarle a Kai todo lo que Beomgyu le ha hecho mejorar. Alguien entra, avisa a Taehyun de que deberían ir saliendo, Jimin lo acompaña y se sorprende un poco cuando el pelirrojo coge su mano y pone en ella las llaves de su habitación.—¿Se las doy a Beomgyu? —pregunta confuso.El autobús y toda la cola de estudiantes emocionados están detrás de ellos. Taehyun sacude la cabeza, su pelo rojo se mueve de un lado a otro y Jimin tiene que frenar las ganas de acariciarlo. Es cierto, no hay chicos como Beomgyu, pero tampoco hay niños como Taehyun.—Pásalo bien —dice cuando comprende que las llaves son para él—. Disfruta, niño.Jimin le ofrece un abrazo, la cola avanza y los chicos buscan un asiento en el autobús, Taehyun siempre sufre unas ganas tontas de llorar cuando piensa que ya no habrá más viajes con Yuna. Todavía ahora piensa que le gustaría llamarla, pero todo eso ha desaparecido como si nunca hubiera pasado. Nadie habla ya de esa chica tan resuelta y cotilla, como si nunca hubiera estado en esa clase. Taehyun se despide con la mano después de romper el abrazo y camina con su maleta hacia el autobús, charla con sus compañeros al llegar a la cola. Si no existiera un monstruo en Seúl, Jimin podría pensar que esto solo es una situación normal, que Taehyun solo está viviendo una vida pacífica y rutinaria en una escuela de arte. El aire que provoca alguien que pasa corriendo a su lado lo pilla desprevenido y hace que frunza el ceño confuso, pero enseguida sonríe. Realmente nunca podría ser normal si sois tan trágicos y cuando no haya monstruos, seguiréis sin ser normales si seguís haciendo al otro vivir un sueño. Jimin también puede ver cómo esa relación tan complicada es como un sueño porque los dos se esfuerzan en crear todo un mundo mágico para el otro.Taehyun hace una sonrisa triste una vez acomodado, mira por la ventana la tarde que se va oscureciendo sobre un campus familiar. Siempre piensa en Yuna, pero también se acuerda de su primer viaje, del campamento, de cómo encontró a Beomgyu y de la forma en que no podía ser real cómo el sol iluminaba toda la palidez de sus brazos de fantasía. La chica colgándose de su cuello, el momento en que comprendió que si estaba ahí, es porque iría al campamento. Taehyun también recuerda esa noche horrible en la que atravesó la oscuridad sin ver huyendo de un monstruo llamado Jing Suwoon. Cuando está a punto de cerrar los ojos, ve a una persona corriendo y le dan ganas de levantarse y bajarse del autobús, sus manos tiemblan nerviosas buscando el cinturón, pero el vehículo ya está en marcha y no importa lo mucho que corra Beomgyu, todo lo que Taehyun golpea débilmente el cristal, están saliendo del campus una tarde de jueves y pasarán tres días hasta que regresen. Taehyun todavía se retuerce para mirar atrás y Beomgyu sigue corriendo, despidiéndose y al final Taehyun deja de golpear la ventana y un poco avergonzado se sienta apropiadamente. No tiene forma de esconder sus mejillas rosas, su corazón emocionado, la escena de película adolescente que acaba de protagonizar. En este mundo el chico que le gusta ha corrido detrás de su autobús para despedirse, ha hecho todo el camino hasta aquí incluso si estaba ocupado trabajando. Por cosas como estas Taehyun no quiere abandonar este mundo nunca.Jimin alcanza a Beomgyu caminando tranquilamente, su risa es agradable, hace al pelinegro sonreír y Beomgyu se sienta en el suelo y se quita la chaqueta, respira fuerte y sacude la cabeza para apartar el flequillo mientras mira hacia arriba.—Eres el novio perfecto —le regala Jimin al alcanzarlo—. ¿Cuánto has estado corriendo?—No lo sé... —Beomgyu se da un momento, pero sigue jadeando— Un rato.—¿Con ese traje? No hay ningún cuento en el que aparezcan príncipes como tú.Beomgyu se ríe, se levanta y mira hacia la entrada, se pregunta si no ha avergonzado mucho a Taehyun.—Solo quería verlo —murmura y tose, después mira a Jimin.—Anda, vamos a tomar algo.Jimin le pasa el brazo por los hombros, lo arrastra a algún lugar a la sombra, está haciendo como que no ha visto este momento adorable, esa voz dulce y el pequeño puchero de disconformidad. Jimin se pregunta si Beomgyu se da cuenta de las cosas que hace por Taehyun, si ha pensado en ello, pero probablemente sea incapaz de notar que ha corrido incansablemente a través de Daegu solo para ver a Taehyun una última vez antes de embarcarse en su aventura de tres días. Si nunca os hubierais conocido, probablemente toda vuestra vida se sentiría como a la mitad. No hay nadie que no pueda ver cómo habéis nacido literalmente el uno para el otro. Y en esta vida Lee Jimin se alegra de que Beomgyu haya podido conocer a su mayor razón para querer vivir.

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Capítulo 41, Beomgyu ver. Egoísta: felicidades, este es tu sueño—¡Beomgyu-yah, Beomgyu-yah!La risa de Beomgyu resuena tan alta que podría golpear cada hueso de todos los chicos que están ahí, dando vueltas, hablando, pasando el rato como solían hacer. Jimin llama a Beomgyu de nuevo con el mismo tono alegre, Beomgyu se sigue riendo como un niño despreocupado y al final Jimin se rinde y deja de decirle por dónde tiene huecos para avanzar hacia la portería. Sentado contra el pilar que sostiene un puente para los vehículos sobre sus cabezas Jimin no cree que este momento esté pasando, no es verdad que todos esos chicos que ahora tienen vidas diferentes se hayan reunido para jugar a fútbol en el mismo campo resbaladizo de su infancia. Llueve un poco, cada vez que alguien se cae suena como un objeto cayendo a un charco, todos ellos están sucios hasta en la cara y siguen divirtiéndose, olvidando por un momento las vidas frías de adultos que ahora tienen que llevar. Se siente como si celebraran algo, como si todo eso que alguna vez vivieron se hubiera acabado.Jimin se queda mirando a Beomgyu cuando se queda tirado en el suelo como una estrella de mar mientras el equipo contrario corretea celebrando el último gol. El pelo negro corto pegado a la nuca y la frente, sus pequeños aros de siempre, su camiseta de manga corta negra y sus bonitos brazos blancos, los ojos cerrados, una sonrisa en sus labios. Beomgyu es perfecto, piensa Jimin admirándolo. Realmente parece que no han pasado los años, que solo son críos jugando al fútbol pasando la tarde, como todas las tardes, bajo la lluvia o bajo un calor insoportable, huyendo de sus hogares disfuncionales. Jimin mira hacia atrás, todo es tan igual que tiene que mirar hacia arriba de las laderas que conducen al campo para asegurarse de que Yeonjun no está ahí, de que no ha venido a ver a Beomgyu y en cualquier momento bajará deslizándose con una pose cool con su ropa estilosa y se unirá al equipo contrario. Cuando mira hacia delante, todavía puede ver a Yeonjun haciendo cosas increíbles con el balón, las protestas infantiles de Beomgyu. Solo éramos niños.Jimin mira hacia arriba, es la única forma de dejar de ver a Beomgyu, de parar las lágrimas que quieren salir a toda velocidad. Todo era como un cuento aquellos días, tenía que haber salido del mejor cuento ese chico mayor, travieso, gracioso, ese que apareció un día por aquí y hacía de la vida de Beomgyu un lugar tranquilo. La única persona que le daba una vida normal. En medio del caos Yeonjun apareció como un ángel dispuesto a llevarse a Beomgyu a casa, pero incluso los ángeles pierden sus alas y ninguno de los dos pudo volar lejos de aquí. Todos esos días se sienten como si hubieran sido años, pero también como si nunca hubieran ocurrido. Después de ver morir a un ángel, Beomgyu comprendió que las cosas buenas no eran para él, no tenía derecho a ser querido si el amor terminaría en sangre y un dolor incurable, así que se escondió para siempre bajo una alfombra de imitación. Todos estos años Beomgyu se ha esforzado en fingir que es un tigre feroz, pero solo es un crío que no tiene ninguna motivación para parar su pesadilla. Beomgyu cree que es el único que merece vivir eso. Beomgyu empezó a castigarse a sí mismo para que nadie más pudiera ser alcanzado por el monstruo que acosa sus noches.Los chicos paran, se sientan bajo el puente en un círculo mal hecho y se miran a la cara, se ríen, se burlan de la vida en la que ha acabado el que está en la universidad o por qué ahora otro vive en la capital, preguntan por Japón a aquel que fue allí por cuestión de estudios o cómo es el extranjero a otro que tuvo la oportunidad de viajar. Lejos de Daegu parece que la vida ha sido un poco mejor pero de nuevo en Daegu solo son los mismos chicos despreocupados que solían pasar sus días sobreviviendo, preguntándose acerca de si sus tontos sueños podrían cumplirse. Se llaman ricos unos a otros, se burlan de Beomgyu y su trabajo de modelo, intercalan relaciones pasajeras, arrojan el resultado del partido cada vez que alguien intenta presumir de otra cosa. Viéndolos realmente nadie podría imaginar de dónde han salido todos estos chicos ruidosos y felices. Hablan de ir a beber, pero finalmente son demasiado adultos y han aprendido a preocuparse, así que se despiden como aquellos chicos jóvenes que se verían al día siguiente, pero saben que esta vez simplemente no van a volver a verse.Beomgyu se acomoda al lado de Jimin, le duele la espalda, le duele incluso la cara de todo lo que se ha reído, se termina su lata de Coca-Cola y mira al rubio pensando que ese viaje a un mundo fantástico le está durando. Sonríe, sacude la cabeza. Está feliz, está increíblemente en paz, Beomgyu no sabía que estas tardes tontas todavía eran para él, que todavía podían comportarse como niños despreocupados.—Beomgyu —lo llama Jimin e inevitablemente el nombre del pelinegro sale algo ronco. Demasiado tiempo pensando en él, tanto que olvidó hablar con los que solían ser sus amigos—. ¿Por qué no haces una tregua? Necesitas un tiempo para prepararte de verdad. ¿Por qué no-?—Porque nunca está sobrio, Jimin —lo interrumpe Beomgyu y se pregunta si Jimin está aquí, por qué parece que ha olvidado cómo funcionan las cosas—. Me perdonó, podría haberme matado y me dejó ir, me dijo que no estaba listo para morir, que volviera a Seúl cuando estuviera preparado de verdad, pero probablemente olvidara todo eso cuando entró en el club de nuevo. No puedo pedirle nada, Jimin, no va a mantenerlo.Beomgyu mira hacia el puente sobre sus cabezas, cierra los ojos. Tardes como las de antes también le han hecho recordar tiempos como los de antes. Jimin no es el único que se imaginó a Yeonjun deslizándose por la ladera, correr con su chaqueta de cuero y unirse naturalmente al partido, marcar un par de goles y hacer poses de chico ganador. En los ojos de Beomgyu, Yeonjun parecía que había nacido para ganar, era como el chico perfecto que podría ser el modelo ideal de cualquiera.—Es patético pensar que tengo que volver a Seúl y esta vez debería hacer algo en serio por acabarlo. Taehyun no merece vivir todos sus días bajo una amenaza constante.—¿Y qué va a pasar cuando tu hermano no esté? ¿No crees que todos sus matones irán detrás de vosotros?Jimin aprovecha el momento, realmente no hay muchas veces en las que Beomgyu haya aceptado hablar en serio sobre su hermano. Porque Beomgyu ni siquiera había pensado que esto podría terminarse, que su hermano alguna vez encontraría de nuevo a alguien como Yeonjun para hacerle daño. Y, por primera vez, Jimin se pregunta si Beomgyu en verdad quiere a Taehyun, si no está haciendo todo esto, intentarlo al menos, porque no pudo salvar a Yeonjun a tiempo.—No. Esa gente tiene el cerebro comido, pero al final son solo matones, encontrarán a otro que les pague o incluso se alegrarán de ser libres. Me preocuparía más Dan, bueno todos esos hombres en general, pero no hay ninguna razón para volver a por mí si mi hermano no está. Si realmente lo mato, creo que pensarán de otra manera acerca de mí. Ellos no son tan horribles-—¡Beomgyu! —chilla Jimin interrumpiéndolo inmediatamente y lo mira con los ojos muy abiertos.—Eran hombres enfermos y alguien les puso comida delante, pero personalmente nunca fueron a por mí, solo fueron todas esas veces que mi hermano les prometió comida. Son personas horribles, es cierto, abusarían de cualquier niño si lo tuvieran delante, pero mi hermano ha hecho cosas peores.Jimin no compra su discurso, no quiere pensar que ese hombre horrible le ha comido tanto la cabeza como para hacerle pensar que las personas que abusaron de él no son tan malas, que ni siquiera son malas.—Jimin —lo llama Beomgyu y se gira para mirarlo. Jimin desearía no encontrar sus ojos tan preciosos, desearía no seguir pensando tanto en el chico junto al que creció—. Realmente me pregunté si podría matarlo. Creo que no puedo hacerlo. No hay forma en que pueda ganarle. No importa si entreno, si espero, tengo que volver a Seúl y hacer algo para acabar esto, pero creo que esta es la primera vez que no quiero volver a Seúl.Beomgyu, mirando al suelo, no puede ver cómo se sorprende Jimin. Jimin simplemente no puede encajar esa información, se siente como un hueso deformado que no quiere volver a su sitio. Beomgyu siempre menciona a Taehyun, ha hecho todas esas cosas que nadie podría soportar por Taehyun. Logró escapar de ese sitio viejo y abandonado, logró seguir adelante con cada paliza, logró controlarse cada vez que Taehyun lo volvía loco, fue capaz de matar por Taehyun. ¿En qué mundo Beomgyu dejaría de intentarlo? ¿En qué mundo Beomgyu dejaría de querer ir a Seúl?—¿Por qué? —es lo único que consigue soltar Jimin.—Porque no puedo hacerlo.Jimin espera algo más, pero enseguida comprende que el sistema de Beomgyu está apagado por completo. Jimin en verdad no puede ver ninguna luz encendida.—No has dejado de decir que lo harás por Taehyun. ¿Por qué no puedes hacerlo ahora?—Porque quiero una vida junto a él.Jimin no escupe un qué de milagro, pero le frena el darse cuenta de que eso es lo más romántico que jamás ha dicho Choi Beomgyu. Beomgyu levanta la cabeza y hay algo en sus ojos tan nuevo que Jimin casi se ahoga. De repente, Beomgyu ha crecido ante sus ojos y parece un chico mayor, un adulto que haría cualquier cosa por la persona con la que está casado. A Jimin este Beomgyu le recuerda mucho a algunas películas.—Beomgyu —pronuncia despacio. A pesar de este momento, Jimin necesita preguntarlo—. ¿De verdad quieres a Taehyun? Creía que estabas haciendo todo esto porque no pudiste hacerlo con Yeonjun. Darle una vida mejor, quiero decir.Jimin se arrepiente profundamente después de decir el nombre de Yeonjun. Quería soltarlo, de verdad necesitaba preguntarlo, pero delante de él Beomgyu parece muy herido, mira hacia abajo de nuevo y balancea los dedos sobre la hierba húmeda.—A Taehyun no le importa nada de esto, él me quiere a mí. Lo he visto todas las veces que me he ido. Él no quiere que vaya. Si yo soy lo que quiere, tengo que dárselo. Si voy a Seúl y no estoy listo o si voy para no hacer nada, Taehyun no podrá volver a verme y eso le haría mucho más daño que toda esta mierda que le ha pasado. No quiero hacerle daño, no quiero que llore toda su vida como yo todavía lo hago.Jimin escucha en silencio mirando también hacia abajo. Es incapaz de mirar a su mejor amigo después del daño.—Y honestamente, Taehyun me ha dado muchas cosas, me gustaría ser egoísta y quedarme a su lado, quiero sus abrazos, escuchar su voz, quiero seguir riéndome de él para verlo protestar. Le quiero, quiero que siga haciéndome sentir un chico normal.Beomgyu levanta la cabeza, Jimin lo copia por reflejo y cuando se miran a los ojos, también parece que han pasado muchos años entre dos niños que vivieron la misma pesadilla y que soñaron el mismo sueño. Beomgyu lo encontró y lo perdió, Jimin solo creció.—Dime, ¿cómo volver a Seúl? —le pide Beomgyu y su voz suena algo rota, desesperada. Jimin quiere dejar de mirarlo antes de llorar— Solo soy un perdedor, Jimin, tener a Taehyun me da fuerza pero ningún superhéroe podría vencer a un villano que ni siquiera aparece en una película.Jimin guarda silencio, no puede soltarle que encontrará la manera.—Si no puedes ir a Seúl, haz de cada día en Daegu cien días de película.Jimin se levanta, reconoce que está siendo cruel, pero acaba de comprender que ya no tiene ningún papel en este cuento. Al fin y al cabo, este es el sueño de Beomgyu, él simplemente nunca lo ha encontrado. O quizá es que mi sueño es imposible. A veces los sueños siempre serán sueños. Jimin se aleja en una tarde que ha desaparecido, que solo fue como las de antes por un momento, como una ilusión. Jimin ha crecido, los sueños no están hechos para los adultos.

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Capítulo 41, Taehyun ver. Egoísta: ¿por qué no puedes verlo?Taehyun no quiere molestar a nadie a semejantes horas de la noche, pero no puede evitar reír rodando por la cama si Kai le acaba de contar su cita-no cita con ese chico en una librería. Kai insiste en decir que solo han mirado algunos libros, charlado sobre libros y tomado algo en una cafetería tranquila. Taehyun insiste en hacerlo de rabiar diciendo que es una cita. Kai en verdad no quería hablar de Soobin, no después de ese momento tan inquietante de verano en el que Taehyun lo juzgó y lo acusó de haber encontrado a alguien, pero este Taehyun se parece más a su mejor amigo y no a aquella persona desconocida y fantasmagórica.—¿Por qué no me hablas de la excursión, eh? —intenta pararlo Kai.—¿Y? ¿Tienes su número? Es solo un número, ya sabes cosas normales entre amigos.Kai quiere protestar, pero en realidad es gracioso cómo Taehyun le devuelve las cosas que alguna vez le dijo, así que al final hablan un rato más sobre Soobin, el trabajo de Kai, sobre Beomgyu. Taehyun tiene que demostrarle que Beomgyu es el único para él, necesita decirle que nunca le haría daño, que se encarga muy bien de él.—Kai —pronuncia Taehyun más tímido—, ¿te gustaría conocerlo?Hay un gran silencio y Taehyun se muerde el labio, está muy nervioso, pero tenía muchas ganas de preguntarlo.—He pensado en ir a ese centro deportivo, los tres, en Seúl. ¿Estaría bien? —prueba de nuevo— No ahora, dentro de un tiempo.Taehyun sigue añadiendo cosas porque Kai no responde a nada, no hace ningún ruido. Taehyun mira alrededor, está muy inquieto. Creía que no sería tan mala idea, pero quizá se haya equivocado.—No lo sé, Taehyun —dice al final Kai. Ha usado al máximo todos estos segundos para pensar en todas las cosas que tiene que considerar—. Sabes que no estoy de acuerdo con muchas de las cosas que dices que hace, dije que te apoyaría, pero creo que no estoy preparado para verlo enfrente.Taehyun traga eso de la mejor manera que puede, pero no puede esconder en absoluto el golpe tan bajo que ha supuesto saber eso. Taehyun no sabe cómo reaccionar ahora que sabe que en realidad todos sus esfuerzos nunca sirvieron de nada, todas las cosas que contaba con cuidado, objetivamente, todos los detalles. Taehyun quería que su mejor amigo reconociera el esfuerzo que hace Beomgyu por acabar esta pesadilla para él, pero al final Beomgyu sigue siendo el chico distante e indiferente que lo metió en todo esto y esa imagen que tiene Kai a Taehyun le duele profundamente.—Quiero que puedas decir que es tu novio.Taehyun quiere colgar, no esperaba que Kai lo rematara. No está enfadado, no puede enfadarse, pero tampoco hay una emoción que describa todo el dolor que siente. Quiere llorar como un niño. Todo este tiempo no lo has visto, no lo has visto. ¿Por qué no puedes verlo? ¿Por qué nadie puede ver que Beomgyu es la única persona que se esforzaría por parar esto? Nadie más se ha fijado en mí, nadie se ha preocupado tanto por mí en esta escuela. ¿Por qué todavía no puedes verlo? Taehyun le contó sobre el autobús y ahora parece que todas esas cosas nunca importaron.—Huening —pronuncia Taehyun, que solo entonces se da cuenta de que está temblando—. ¿Por qué tengo que forzarlo? ¿Por qué tengo que ponerle una etiqueta? Dime, ¿de verdad no ves que cuida de mí? ¿Que se preocupa? ¿A quién le importa si puedo decir o no que es mi novio?—Taehyun, no puedes quererlo toda la vida de esta forma sin sentirte correspondido. ¿No ves que cuida de ti porque él te metió en esto? Sería una persona muy desagradable si te abandona cuando tienes tantos problemas. Si de verdad te quiere y realmente hace esas cosas que dices que hace por ti, tráelo a Seúl y dime que es tu novio. No es complicado.Taehyun simplemente cuelga. Quiere pensar que no ha oído todas esas cosas. Kai no puede haber estado mintiendo en su cara todo este tiempo. Eso no es verdad, se dice a sí mismo y Taehyun invierte toda la noche en hacer que esta conversación en realidad nunca ha existido y al final se da cuenta de que quizá esté en ese momento del cuento en el que tiene que elegir entre el príncipe y su mejor amigo. Beomgyu no le ha forzado a escoger, Kai parece que en realidad todo este tiempo ha sido otra persona. Taehyun sigue sin poder creer que nunca creyera sus palabras y le duele profundamente que no reconozca el esfuerzo de Beomgyu. Beomgyu. Taehyun abre los ojos y mira al techo que no puede ver. Su compañero en esta habitación de hotel hace un pequeño ruido al respirar, Taehyun debería intentar dormir, estarán todo el día fuera. Beomgyu o Huening. Alcanza el móvil de la mesita, tiene algunos mensajes del pelinegro, pero si responde ahora a estas horas lo preocupará. Suspira. Nunca había imaginado una vida en la que Kai no estuviera apoyándolo, pero parece que necesita que traiga a Beomgyu como su novio para creerlo. ¿Por qué? Es solo una etiqueta, es un nombre para llamar algo que puede no ser verdad. ¿Por qué obligar a Beomgyu a esto? ¿Qué haría diferente la palabra novio? Beomgyu-hyung cuida de mí. ¿Por qué necesitas oírlo? ¿Por qué todo este tiempo no me has creído, Kai?+×+Taehyun no quería tener otra crisis con Huening, así que iba a escribirle que está dolido y hablar sobre lo que realmente le está pidiendo, la manera en que despreció todos los esfuerzos de Beomgyu, pero fue incapaz de teclear nada, de hecho estuvo a punto de bloquearlo, pero al final solo se entretuvo con otras cosas. Necesitaba centrarse en algo más para que su cerebro pudiera dejar de dar vueltas enjaulado. Taehyun se despide amigablemente de sus compañeros, declina con educación pasar con ellos el rato libre que tienen. Necesita algo de tiempo para sí mismo y poder descansar tranquilo, así que pasea con su batido dulce en busca de un lugar donde sentarse al fin y una vez acomodado llama a Beomgyu.—Hyung —dice a modo de saludo.—No soy Beomgyu-hyung, pero Jimin-hyung es mejor.Taehyun se alegra de no haber dicho nada más que hyung, hubiera sido vergonzoso lidiar con las consecuencias de cualquier otra cosa. No le agrada del todo la idea de que Jimin haya cogido el teléfono de Beomgyu porque sabe que lo habrá hecho sin su permiso y Taehyun realmente quiere hablar con Beomgyu. Está cansado, no ha podido responder apropiadamente a sus mensajes y necesita oír su voz. Taehyun lo echa de menos desde que el autobús salió del campus. Ya no el contacto físico, solo verlo, poder mirarlo.—¿Qué haces? ¿Quién es? —escucha Taehyun en medio de su suspiro y sonríe inmediatamente. Su corazón se siente aliviado, emocionado. Esa es la voz de Beomgyu-hyung.—Tu niño —responde Jimin con un tono de burla.Taehyun espera con cierta impaciencia a que Beomgyu recupere su teléfono, mira preocupado alrededor, no tiene demasiado tiempo libre y no quiere soltar su irritación contra Jimin.—Hyung —pronuncia de nuevo.—Hola —saluda Beomgyu y todo de su tono dulce derrite su estrés, el cansancio, los pensamientos sobre Kai que no han dejado de correr—. ¿Qué tal todo por ahí? ¿Va bien?Más emocionado, Taehyun le cuenta a Beomgyu cómo va la excursión, la de cosas que está aprendiendo, se ríe de vez en cuando, Beomgyu se burla de él, también le habla de la escuela, de que en realidad no está pasando nada interesante, está trabajando, invirtiendo su tiempo al completo en eso ahora que el pelirrojo no está.—¿Cómo sigue el programa? —se interesa Beomgyu mientras pasea con Jimin, al que le ha prohibido hablar mientras dure la llamada.Taehyun le cuenta las actividades que quedan con el panfleto en la mano, mira hacia arriba, puede ver a grupos de clase movilizarse, así que es probable que su pequeño momento con su crush esté a punto de acabarse.—¿Un evento sorpresa? —pregunta Beomgyu en cuanto Taehyun dice que el programa no desvela quién es el invitado.—Sí, el programa no dice nada y el cartel que está en la sala donde se celebra tampoco lo dice, pero creo que sé quién es. Mis compañeros han empezado a hablar sobre ello porque dicen que lo han visto por el hotel.—¿A quién? ¿Al invitado?—Sí. Al parecer es alguien famoso y de hecho lo busqué, pero yo no lo conocía.Algo en el tono de Taehyun suena a arrepentimiento y tristeza y Beomgyu desearía poder volar los kilómetros que los separan para abrazarlo. Es increíble todo lo que le duele el imaginarse a sí mismo tocando a Taehyun cuando no puede hacerlo.—Pequeño detective —lo llama de forma juguetona—. Está bien, no tenemos por qué conocer a todos los famosos que existen. Dime, ¿quién es? Quizá yo tampoco lo conozca.—Bueno, es bailarín, es probable que lo hagas, hyung. Eso es precisamente lo que no termino de comprender, pero he visto algunas de sus actuaciones y son... guau, realmente me gustan, son poderosas. También rapea.Taehyun está todo emocionado hablando de un artista increíble lleno de carisma y talento, pero Beomgyu está un poco mareado, Jimin lo obliga a sentarse cuando ve el color de su cara y la forma en que ha empezado a costarle respirar. A Beomgyu le está dando un ataque de ansiedad muy real y si no fuera Taehyun, Jimin colgaría el teléfono.—¿Quién es? —pregunta Beomgyu y suena tan débil que carraspea e intenta un tono más afectivo— Dime, ¿quién es? Suena como un gran artista.La realidad es que Beomgyu tiene miedo de conocerlo bien. Hay muchos bailarines famosos, hay otros raperos que bailan. Está bien. No va a decirte su nombre. Por una vez su maldita cabeza enferma le dice exactamente lo que quiere oír.—Mmm se llama... ¡Sí, voy! —Beomgyu escucha a Taehyun corretear, se muerde el labio. Desearía que Taehyun se portara bien, necesita que saque esta ansiedad de él— Perdona hyung, ya tengo que volver. Se llama Choi Yeonjun. ¿Lo conoces, hyung?El mundo de Choi Beomgyu se cae desde el lugar más alto y sacude a Beomgyu con tanta fuerza que lo deja sin respiración. Jimin intenta coger el teléfono para acabar esto, sea lo que sea, pero Beomgyu le da un manotazo. Taehyun está esperando a que responda.—Sí.—¡Hyung! —protesta Taehyun y es extremadamente adorable, pero Beomgyu solo quiere terminar de apagarse— ¡Debiste hablarme de él! Se ve realmente increíble. ¿Es tu modelo? Te pareces un poco a él. Sí, ahora que lo pienso bailáis un poco parecido. ¿Hyung puede rapear? ¿Está bien si te llamo de noche? Si lo conoces, me gustaría hablarte del evento. Mmm tengo que colgar. Hasta luego hyung.La dulce y emocionada voz de Taehyun desaparece de un momento a otro y con la misma inmediatez Beomgyu podría desmayarse. Nunca podría haber imaginado que sus dos mundos fueran a conocerse alguna vez y ahora parece que él está colapsando como resultado de la colisión. Intenta decirse que es solo un evento, solo un encuentro formal en el que ni siquiera van a mirarse, pero de repente tiene miedo y por encima de todo el caos tiene unas ganas horribles de ir corriendo hasta allí, de correr hacia el nombre de Yeonjun y Beomgyu se siente miserable por eso. <¿De verdad quieres a Taehyun?> aparece de nuevo cuando mira a Jimin a los ojos.—Taehyun va a conocer a Yeonjun.Beomgyu cierra los ojos y se deja caer sobre las piernas de Jimin, que no puede procesar esa información. Para Jimin tampoco hay ningún mundo en el que las vidas de esos dos fueran a cruzarse y ahora que se encuentran parece como si el destino se riera de ellos.+×+—Yeonjun-nim fue increíble, hyung, es una persona increíble —es lo primero que dice Taehyun cuando vuelve a llamar a Beomgyu, acomodado en su cama de hotel.Beomgyu también está echado en su cama, bajo sus luces favoritas, tiene música sonando de fondo, muy bajita, hay una botella de alcohol en la mesita. Beomgyu no puede pasar por esto solo e incluso si se emborracha es difícil que Taehyun se dé cuenta.—Es muy gracioso y es súper atento, se preocupó de que todos pudiéramos preguntar si queríamos, incluso le dio agua a algunos compañeros.Beomgyu escucha en silencio, bebe un poco. No quiere pensar en ello, pero hay algo insoportable en la voz emocionada de Taehyun. Intenta decirse a sí mismo que solo es su niño conociendo a una persona famosa, que en realidad no es ningún drama que Taehyun y Yeonjun se hayan conocido, pero no puede asumirlo.—Hyung, deberías haber visto la forma en que nos miraba, nos dijo que éramos adorables-—Lo eres —interrumpe Beomgyu, que todavía bebe. Taehyun prefiere seguir hablando antes que pararse a pensar en su tono oscuro.—No puedo explicarlo. Habla muy bien también, se explica muy bien y deberías ver su ropa, se supone que nos hablaría de otras cosas, pero no le molestó cuando alguien le preguntó sobre su ropa.—¿De qué color tiene el pelo?—Qué —suelta Taehyun atónito. Está muy emocionado, así que la voz oscura y sin vida de Beomgyu lo descoloca mucho.—Su pelo. De qué color es.—Ah. Azul.Azul. Azul otra vez. Taehyun no ha respondido tan emocionado, puede sentir que está pasando algo y se pregunta si debería seguir hablando del chico extradulce y amable y atento que conoció hoy, que no parece un famoso. Taehyun creía que no existía nadie como Beomgyu en este mundo, pero Yeonjun parece del tipo que también haría cualquier cosa. Si lo piensa mejor, no tiene palabras para explicarlo porque la única palabra es Beomgyu. ¿Cómo pueden parecerse tanto? Se pregunta de repente. Taehyun no puede olvidar la forma en que Yeonjun miraba a cada una de las personas presentes en el evento.—¿Y? ¿Qué más? —pregunta entonces Beomgyu.—Eso. Respondió a todas las preguntas e hizo muchas demostraciones, nos habló de cómo es ser artista, bromeó con nosotros. Es muy modesto también. Es una persona agradable hyung.—¿Lo grabaste?Beomgyu sabe que debería parar de tirarse a sí mismo de cabeza, que está bien ahora, con Taehyun, que casi ha ganado esto, que ha hecho promesas, pero si se trata de Yeonjun todo va en automático. A pesar de todo, todavía ahora Beomgyu desearía tener la vida que planearon. Teníamos todo planeado, teníamos una vida perfecta por delante, podría haber crecido como he crecido pero a tu lado, siempre a tu lado. ¿Por qué irme? No pensaba que algo podría alejarme de ti, pero hay sueños que simplemente no están hechos para durar, simplemente a veces solo son pesadillas enmascaradas.—Sí, nos dejó grabar alguna de sus actuaciones. Es realmente impresionante. ¿A hyung le gustaría verlo? Tengo wi-fi aquí en el hotel para enviártelo.—Sí, hazlo, por favor.Taehyun habla un rato más de él, de Yeonjun, de que desearía haberlo conocido antes, de que ahora lo sigue en sus redes sociales. Le habla del turno de preguntas, de cuando preguntó su nombre y lo llamó por él para dirigirse a él. Como un fan que todavía no se cree que ha conocido a su famoso favorito le dice cómo Yeonjun lo llamó Taehyunie con un tono afectivo. Beomgyu bebe tragos más largos cada vez, piensa si debería decirle quién fue Yeonjun en realidad, pero luego recuerda que esta vida jamás va a compartirla con Yeonjun de nuevo, así que no tiene sentido. Taehyun probablemente lloraría después de contarme todo esto.—Me abrazó.Beomgyu se queda tan quieto que deja de respirar. Hasta ahora estaba bien con la parte en la que le contaba lo maravilloso que es Yeonjun durante un evento profesional, es muy diferente si ha habido un contacto personal, hace las cosas muy diferentes en la inestable cabeza de Beomgyu, que olvida todo lo que estaba bebiendo y se atraganta.—¡Hyung! —exclama preocupado Taehyun— ¿Estás bien?—Perfectamente.Y por un segundo Taehyun tiene miedo, eso ha sonado como el tigre agresivo que ha visto otras noches.—Sí bueno —intenta justificarse Taehyun, que no tiene ni idea de cuál es el verdadero problema—, tenía interés en nosotros y nos trató como hermanos pequeños adorables, así que nos abrazó.Taehyun iba a añadir que se siente bien, pero ya no hay llamada, Beomgyu acaba de colgar. Taehyun mira confuso la pantalla, por un momento quiere llorar, pararlo es mucho más difícil de lo que creía. No sabía que volvería a atravesar la incomprensión de las primeras veces y como la había olvidado duele mucho, mucho. Beomgyu hace grandes esfuerzos por no reventar cada cosa de su cómoda habitación y precisamente no quiere hacerlo porque le tiene cariño a cada pequeño objeto, pero guardar esto más tiempo le va a hacer perder la cabeza. Se acerca al espejo y sin poder controlar su cuerpo acaricia las fotos. <Me abrazó>. <Me abrazó>. <¡Debiste hablarme de él!>. <¿De verdad quieres a Taehyun?>. <¿Es tu modelo?>. <Te pareces un poco a él>.—Te quiero —pronuncia débilmente, roto, llorando tontamente mientras acaricia la misma fotografía una y otra vez—. Yo te quiero, te seguiré queriendo hasta que deje de doler. ¿Por qué no me enseñaste a dejar ir? Desearía saber cómo dejar ir este sueño. Déjame planear un futuro nuevo, por favor, deja que me vaya.Beomgyu cae de rodillas frente al espejo y se ve tan miserable que llora más fuerte. Taehyun es su mundo ahora y realmente, realmente quiere a Taehyun, si puede ver a Taehyun, si solo lo tiene delante, podría incluso encontrar la manera de volar. Nunca antes encontró nada por lo que salir de esta pesadilla, nunca, nunca nadie fue capaz de hacerle querer intentar algo mucho más allá de sus límites y Taehyun en verdad se merece que lo adoren. Beomgyu simplemente tiene un problema y se llama Chang Kiwoo porque fue él quien alejó a Yeonjun de él, quien decidió por los dos que debían vivir en adelante como si jamás se hubiesen conocido. Si Beomgyu pudiera cerrar la puerta inclinándose con educación, podría empezar toda una casa con Taehyun, desde cero, sin arrepentimientos, pero Kiwoo entró de repente en la estructura de una vida perfecta y le pegó una patada que derrumbó cada soporte, así que esa puerta que Beomgyu debería haber cerrado suavemente permanece enterrada entre los escombros.¿Podría hacerlo por mí? ¿Podría ser egoísta y querer terminar esto para mirar una vez más a través de lo que pueda quedar? Quiero volver a verte, desearía no haberte llamado aquella vez porque no puedo dejar de pensar en ti y en mí, en el sueño eterno que podríamos haber vivido. Ahora solo te echo de menos. Puedo hacerlo, este puede ser el último Seúl, por Taehyun, por cada hueso que te rompieron, para poder ser yo la persona que te diga adiós y que sea realmente para siempre. Ese podría ser nuestro único para siempre. ¿Puedo ser egoísta esta vez? Gracias, te prometo que esta va a ser la mejor vida que puedo darte porque tú todavía eres mi sueño.

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Capítulo 42. Mordido y sangrandoBeomgyu mira aburrido el techo de la buhardilla de Jimin, se pregunta si es verdad eso de que quería ir a comprar tabaco. Incluso aunque sus padres no están, Jimin nunca ha fumado ahí arriba. Todo es tan viejo que podría prender fuego a toda la casa, piensa Beomgyu, que se levanta del sofá en busca de algo con lo que entretenerse, ronda por el preciado mundo de Jimin como si fuera el suyo. Beomgyu y Jimin no son como Huening y Taehyun, si guardaran cada pequeña cosa, no serían capaces de mirarse a la cara en las próximas tres vidas. Jimin debería haber mandado a Beomgyu a la mierda por cómo lo trató cuando lo engañó para encontrar a Suwoon, Jimin debería estar más resentido porque Beomgyu ha encontrado de nuevo un sueño que vivir mientras él solo ha crecido, debería odiarlo por hacerle caer en sus encantos y hacerle perder su heterosexualidad en ese maldito sofá, pero simplemente han aprendido a vivir con las heridas abiertas, es la única forma de que curen de verdad. Taehyun y Huening son incapaces de acercarse cuando uno de los dos ha mordido demasiado en serio.Beomgyu encuentra unas cartas, echa un vistazo a algunos libros y mira hacia la ventana. Jimin está tardando demasiado, es evidente que ha vuelto a mentirle. Podría haber pensado una excusa mejor, piensa frustrado. Se aburre tanto que comienza a ponerse las chaquetas del rubio que cuelgan de un perchero de madera, está convencido de que alguna es suya y nunca se la devolvió. Jimin no tiene gusto para comprar algo como esto. Mete las manos en los bolsillos, está a punto de sonreír por lo gracioso que resulta con esa combinación de ropa pero entonces encuentra algo y lo saca y sinceramente suspira cansado, devuelve la chaqueta a su sitio y se sienta en el sofá. Con el paquete de tabaco en la mano y el móvil en la otra decide llamar a Jimin, pero no contesta.—Para lo que sea que estés haciendo, idiota —murmura a medida que escribe.A Beomgyu no le agrada la idea de un encuentro extraño como ha hecho otras veces, pero le confunde el hecho de que sea aquí, en esta buhardilla. Jimin nunca ha traído a nadie aquí. Sacude la cajetilla y busca un mechero, se queda mirando el cigarrillo entre los dedos. Kiwoo se lo prohibió, como le prohibió tantas otras cosas, pero ahora Beomgyu ha echado un poco a Kiwoo fuera de su vida. Quizá no debería odiarlo tanto, quizá debería ir y buscarlo, hablar honestamente con él, pero Kiwoo le ha mentido tantas veces en la cara que solo plantarse delante se sentiría como si se riera de él. Beomgyu enciende el mechero, lo piensa otro rato. Realmente hace mucho tiempo que no fuma, sabe de sobra que no debería hacerlo, que está perfectamente bien. ¿Cuándo fuiste capaz de superar una sola adicción? , lanza su cabeza y Beomgyu le da la razón. No lo ha superado, solo estaba obedeciendo, pero Kiwoo ha perdido todo el derecho a que vuelva a hacerle caso alguna vez, así que enciende el cigarrillo y cierra los ojos antes de fascinarse un poco más con la llama. Apoya despacio la nuca en el borde del respaldo del sofá viejo y mullido de siempre, se siente como en un lugar tranquilo ahora, todo es agradable, hay una brisa suave corriendo por toda la buhardilla, la manta en sus piernas, el tabaco de nuevo, el silencio.—¡Estoy de vuel-!Beomgyu mira hacia la ventana dispuesto a soltarle el primer insulto que cruce su cabeza, pero lo único que quiere hacer ahora es estrangular su maldito cuello. Los ojos oscuros de Beomgyu van de Taehyun a Jimin y otra vez a Taehyun. Es más fácil creer que el mundo ha avanzado mucho y es un holograma a admitir que Jimin ha traído al pelirrojo aquí, a este maldito lugar. El humo todavía flota alrededor de Beomgyu y los dos pueden ver el cigarrillo en su mano. Jimin y Taehyun tienen exactamente la misma expresión.—Si no te alejas ahora de la ventana te juro que te voy a tirar, Jimin —amenaza Beomgyu, entrecerrando los ojos—. ¿Por qué lo has traído aquí? ¿Quieres que vuelvan tus padres y lo vean? No pienso rescatar tu maldito culo.—Hyung, hyung —interviene Taehyun y camina hacia Beomgyu interponiéndose en el campo de visión en el que amenazaba a Jimin—. Está bien, no hagas eso por favor.—No, no está bien —replica Beomgyu y le gustaría apartar a Taehyun, pero no va a tocarlo de esa forma tan violenta—. ¿Eres tonto o qué te pasa? Deja de engañarme cuando quieres que nos veamos. Taehyun probablemente esté cansado.Mientras Beomgyu sigue quejándose de todo, Taehyun avanza hasta alcanzar el sofá y coloca una rodilla para después inclinarse hacia Beomgyu y abrazarlo y Beomgyu se pone un poco nervioso porque su niño favorito está demasiado cerca de su rabia y de un cigarrillo. El calor de Taehyun es jodidamente reconfortante, la suavidad del contacto, su olor y cuando Beomgyu está a punto de apartarlo porque ni siquiera puede corresponder de forma apropiada, Jimin pasa por detrás y le quita el cigarrillo, así que finalmente Beomgyu encierra entre sus brazos al pelirrojo y le besa el pelo como si fuera ya reglamentario. Jimin fuma lo suficiente lejos para que el humo no les moleste, pero todavía puede ver cómo al final terminan cayendo y es adorable cómo Beomgyu está echado sobre su espalda con Taehyun reposando encima de él y de la manta como un animal bien domesticado.—¿Estás cansado? No deberías dejar que Jimin te arrastre si no quieres —pregunta Beomgyu acariciando su cabeza despacio.Taehyun no tiene ninguna intención de apartarse, en cambio acomoda los brazos de forma que pueda apoyar la barbilla en ellos y así admirar a Beomgyu. Quería verlo, es lo único que no ha dejado de necesitar cada segundo del viaje. Taehyun no sabe todo lo brillantes que son sus ojos de niño.—No, estoy bien hyung. ¿Está bien que esté aquí? —pregunta preocupado y empuja un poco su carita contra la mano de Beomgyu cuando le acaricia la mejilla.—En realidad no, pero Jimin es idio- Shh, ¿dónde vas?Beomgyu no deja escapar a Taehyun, coge sus brazos cuando tenía toda la intención de levantarse. Una vez más Beomgyu agradece lo increíblemente buen chico que es Taehyun. Es realmente increíble haber encontrado a alguien como Taehyun.—Estás aquí ya y sabes que nunca dejaría que te pasara algo, tranquilo, quédate aquí —susurra Beomgyu y todo es tan dulce en su voz que Taehyun asiente hechizado y agacha la cabeza hasta apoyarla en sus brazos.Taehyun duerme un rato sobre Beomgyu, cuando se despierta juega a las cartas con Jimin, hacen un poco de ruido, Jimin le da pastel, Beomgyu le pregunta por qué guarda tanto pastel y cuando Beomgyu se levanta para ir a cerrar la ventana, Taehyun no puede evitar quedarse mirando y es un poco peor cuando Jimin silba. Taehyun está maravillado de que debajo de la manta mullida y suave Beomgyu escondiera que lleva pantalones cortos.—¿Qué te pasa? —escupe Beomgyu desde la ventana— ¿Me quito la camiseta?—No sé, díselo a tu chico.Beomgyu sonríe, Taehyun se sonroja avergonzado. Mirando a Beomgyu dirigir las cartas de Taehyun, Jimin sonríe y piensa que Beomgyu es la única persona que ha traído paz a un lugar como este. Al igual que a Beomgyu, nadie salvó a Jimin de las llamas que siempre arden en su casa, pero al menos tiene a Beomgyu y solo por eso la vida no parece tan mala. Mirándolos en frente de él sonriendo, jugando entre ellos, riéndose, Jimin también piensa que es hora de dejar su sueño ir. Al igual que Taehyun, Jimin nunca imaginó que podría soñar un sueño como este y se pregunta desde cuándo lo tiene, quizá desde que Beomgyu es la única persona que creció a su lado, pero finalmente no puede cumplirse y aunque se hubiera dado cuenta antes, nunca sería capaz de crear el cuento que Beomgyu merece.+×+Taehyun aprovecha la oportunidad que ha buscado tanto tiempo cuando Beomgyu tiembla un poco en una noche cubierta por temperaturas diferentes a las que anunciaron. Gentilmente coloca su chaqueta sobre los hombros de Beomgyu y reza con todas sus fuerzas para que no se la devuelva porque Taehyun siempre ha estado buscando el momento para cuidar de Beomgyu. Beomgyu, como era de esperar, no va a aceptar algo que perjudique al propio Taehyun, no está bien caminar en manga corta en una noche como esta.—Hyung, por favor —pide Taehyun, al que le gustaría disfrutar del resto del paseo hasta el campus sin tener que lidiar con el lado más protector de Beomgyu.—Estoy bien, tú no puedes ir en manga corta. Ten, póntela.Taehyun coge la muñeca blanca de Beomgyu y lo mira a los ojos, no hay mucha gente paseando por ese lugar a estas horas. Taehyun solo quiere un paseo tranquilo, como esos que solían tener en noches más cálidas bajo luces naranjas.—Por favor —pide otra vez—. Ni siquiera me has dejado pagar a medias la cena.—Porque tengo una fuente de ingresos y tú dependes de tu familia y en cualquier momento podrías tener una emergencia.Taehyun no tiene nada que decir a la forma de replicar de Beomgyu, pero se queda más contento cuando lo ve ponerse su chaqueta y al final revolverle el pelo. Hablan de exámenes, de las próximas pruebas de Beomgyu, de sus coreografías y las canciones que prepara Taehyun estos días y Taehyun se esfuerza en no pensar que no sirve de nada que vuelva a esforzarse, que no tiene a nadie a quien demostrarle sus esfuerzos. No han vuelto a hablar, Taehyun todavía no ha sido capaz de asumir que todo este tiempo a Kai le daba igual.—Taehyunie —lo llama dulcemente Beomgyu y se detiene por completo. De repente ha lanzado el corazón de Taehyun a una carrera frenética—. Deberíamos ir a mirar las estrellas.Taehyun lo mira, su bonito perfil, con su chaqueta, su cabeza alzada, su bonita garganta, después mira hacia abajo, está avergonzado. A veces parece que esto no es para él, que todos los pequeños momentos con Beomgyu no son reales. Taehyun todavía hoy piensa que Beomgyu no es real.—Hyung —lo llama a cambio, pero Beomgyu sigue mirando el cielo oscuro de Daegu.Beomgyu no debería intentar planear toda una vida si en su vida actual existen los monstruos, pero no puede evitar soñar con las cosas bonitas que quiere enseñarle a Taehyun. Beomgyu quiere construir todo un mundo para él. ¿Cómo no verlo antes? ¿Cómo gruñirle y rechazarlo? Taehyun es jodidamente adorable, es la definición literal de un buen niño, pero solo quería protegerlo. Si lo piensa, nunca podría haber sido de esta manera al principio porque es Taehyun el único que poco a poco trajo de vuelta al chico normal que fue alguna vez. Beomgyu tampoco sabía que podía usar al tigre para algo bueno, simplemente no tenía un propósito.—Yo ya las veo en tus ojos —continúa Taehyun.Beomgyu sonríe, sacude la cabeza. No esperaba eso y se ríe un poco. Taehyun es realmente increíble.—Verlas de verdad, en un mirador. ¿Qué piensas?Taehyun se pregunta si debería confiar, si habrá Busan, si debería soñar con un futuro al lado de Beomgyu. Un futuro al lado de Beomgyu, repite. Su corazón late un poco más despacio, el lado racional le está pidiendo que se calme, que quizá esto no es lo que la vida tiene para él, que quizá puede desaparecer.—Estaría bien, hyung, pero no voy a encontrar estrellas más bonitas que las que hay en tus ojos.Beomgyu se ríe, le pregunta qué libro ha leído recientemente, de dónde ha sacado estas frases cursis, Taehyun aprovecha y se atreve a preguntar si lo ha revolucionado, pero sabe que ha perdido cuando Beomgyu ladea la cabeza y lo mira con sus ojos encantadores.—Te aseguro que puedo revolucionarte de verdad, niño.Taehyun quiere protestar, incluso patalear y golpear el suelo como un niño con una rabieta, pero Beomgyu coloca el índice sobre sus labios y gentilmente, como siempre ha hecho, coge su muñeca para conducirlo en silencio por los pasillos oscuros de la residencia. Taehyun se revoluciona solo tontamente porque de alguna manera le guarda cariño a estos pasillos donde siempre encontraría a Beomgyu como si solo fueran fantasmas que nadie más podría ver. Taehyun abre la puerta de su habitación, Beomgyu le devuelve la chaqueta y espera pacientemente en el umbral, en silencio, con su sonrisa traviesa que hace de rabiar a Taehyun.—¿No pasas? —pregunta Taehyun acercándose.Beomgyu arquea las cejas, se pregunta si Taehyun acaba de invitarlo a dormir. Sonríe un poco más y se inclina hacia su oído.—¿Por qué te haces perder a ti mismo de esta forma?—¿Realmente podría ganarte de alguna manera? —pregunta a cambio Taehyun con la misma voz baja.Beomgyu se aparta, se apoya en el marco y se cruza de brazos. No puede evitar sonreír encantado, por alguna razón todo es muy divertido con Taehyun.—No fui yo quien te sentó al borde de la piscina y te comió la boca.Taehyun infla las mejillas y mira a otro lado, si Beomgyu no estuviera en el umbral cerraría la puerta. Nunca hablaron de eso, ¿por qué usarlo ahora? Beomgyu se acerca, coloca una mano en su suave pelo rojo, que está un poco ondulado. Cuando lo mira, no puede evitar pensar en todo lo que ha cambiado Taehyun. Todo es mejor ahora para los dos.—De hecho, ¿no has sido tú quien ha empezado siempre los besos?Taehyun se pregunta por qué tiene que burlarse de él de esta forma. Quiere protestar que todas las veces que lo besó fue porque no estaba siendo él, había una fuerza mayor funcionando en su lugar. ¿Cómo podría atreverse a besar a Beomgyu siendo racional? Beomgyu sigue siendo el mismo ser sobrenatural que apareció ante él en este mundo cruel y surreal. ¿Cómo alguien tan humano como él podría ir tan lejos? Beomgyu sostiene su barbilla con el tacto de un ángel pero para Taehyun es un demonio por mirarlo de esa forma en esta distancia inexistente.—¿Me dejarías besarte esta vez? —pregunta el pelinegro y Taehyun realmente no necesitaba ese tono de príncipe.<Quiero que puedas decir que es tu novio>. En medio de las dudas Taehyun asiente, pero no hay cosa que Beomgyu no pueda ver, así que sosteniendo sus mejillas se inclina para besar su frente y Taehyun lo mira confuso.—Hyung...—Shh, está bien, Taehyun, puedes decirme que no. Descansa, buenas noches.Beomgyu deja caer las manos y sale al pasillo, le guiña el ojo antes de echar a andar y Taehyun quiere corretear detrás y explicárselo, al menos decirle buenas noches, pero solo se queda quieto a unos pasos de la entrada de su habitación. Kai, nombra su cabeza y el pensamiento que sigue a continuación es tan venenoso que Taehyun se pregunta si se está convirtiendo en la persona correcta. Estás destruyendo esto. Al cerrar la puerta, ya nadie puede ver cómo, por primera vez, Taehyun no es el niño pelirrojo extremadamente adorable que encandila a todos con su voz dulce y sus ojos bonitos. En esta vida que podría compartir con Beomgyu, Taehyun no va a dejar que nadie escriba el final nunca más. Nunca más.

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Capítulo 43. Consentido—¿No deberías hacer la compra con Taehyun?Beomgyu se gira con dos marcas diferentes del mismo producto en las manos y mira a Jimin con esa cara que dice que está llamándolo tonto. Jimin rueda los ojos y levanta las manos en son de paz y Beomgyu vuelve a mirar la nevera.—Iremos a comprar —responde inesperadamente Beomgyu—, pero solo lo que necesite. No voy a hacerle cargar todo esto.—¿Y a mí sí? —protesta el rubio mirando la mitad del carro llena. De hecho, ni siquiera sabe por qué conduce él el carro a través del supermercado— Oye, deja de protegerlo tanto, puede hacer cosas por sí mismo.—Lo sé.—¿De verdad lo sabes? —Jimin ataca inmediatamente, lo que hace a Beomgyu volver a girarse.—Sí, lo sé. Pero de verdad que no es necesario que haga esto conmigo.—¿No crees que le haría ilusión?Beomgyu está a punto de soltarle si Taehyun es su novio, pero escucha su propio teléfono y acerca el brazo a Jimin en un movimiento rápido, pero Jimin cree que lo va a golpear así que se aparta.—Ven, dame mi móvil, está sonando —se rinde Beomgyu que todavía no se ha decidido por una de las dos opciones que tiene en la mano.Jimin saca el móvil de Beomgyu de la chaqueta y se lo da, aprovecha para examinar los productos por si puede resolver la crisis existencial que Beomgyu tiene desde hace al menos diez minutos. Hablando por teléfono sobre lo que parece trabajo avanzan en busca de la siguiente cosa de la lista, la que también tiene que cargar Jimin porque Beomgyu no lleva ropa con bolsillos. Ve a Beomgyu fruncir el ceño y es adorable la forma en que se tantea buscando el móvil que ha olvidado que tiene en la oreja. Jimin enciende la pantalla del suyo, hace tiempo que, de alguna manera, aprendió a leerle la mente a Beomgyu y Beomgyu solo frunce más el ceño.—¿Incheon? —escucha Jimin y mira a Beomgyu antes de abrir la nevera.Beomgyu suspira, cuenta con los dedos, mira el carro para asegurarse de que están haciendo bien la compra. Cuando aparta el móvil, Jimin lo mira paciente.—¿Cuándo teníamos la clase con el señor Minsoo?—El miércoles. Acaba a las cinco.Beomgyu suspira otra vez y al final acepta la oferta, después resopla y le da el móvil al rubio, repasa el contenido del carro con la lista en la mano.—¿Por qué sigues trabajando? Si debes de ser rico ya —dice Jimin mirando directamente a Beomgyu, que tiene la cabeza agachada concentrado en comprobar la lista. Jimin no quiere pensar en que se ve extraordinariamente guapo con esa ropa cómoda y el pelo ondulado.—Porque el dinero se acaba, Jimin —responde al final Beomgyu levantando la cabeza.Jimin todavía tiene algo que protestar, pero Beomgyu recupera su móvil y hace otra llamada mientras empuja el carro.—¿Dónde están las bebidas? —le pregunta a Jimin y Jimin encuentra adorable su confusión. Debería de ser algo normal, ir a hacer la compra, pero Jimin no recuerda la última vez que Beomgyu se molestó en llenar un carro de forma apropiada.Sonriendo, Jimin conduce el carro también para guiar a Beomgyu y Beomgyu mientras habla sobre una reserva y unos billetes, se frustra, se echa el pelo hacia atrás, Jimin acaricia su espalda. Sabe de sobra que la verdadera respuesta es que sigue trabajando para darle una gran vida a Taehyun, pero lo cierto es que Beomgyu, a pesar de todo y de su juventud, tiene el suficiente dinero como para vivir cómodamente un tiempo largo. Beomgyu sigue haciendo llamadas, desaparece de repente correteando y vuelve con algo dulce o una bebida especial y Jimin se pregunta qué podría ser más adorable que esto, que un Beomgyu sano como este comprando todas las cosas que le recuerdan a Taehyun. Jimin encuentra extremadamente gracioso que añada un paquete de tinte rojo.—¿En serio? —le pregunta antes de que vuelva a llevarse el teléfono al oído.—¿Se me olvida algo? —pregunta a cambio Beomgyu.Jimin revisa el carro, hay cafés y batidos dulces, hay fresas, el tinte rojo le hace reír, al final sacude la cabeza y pasean tranquilamente por el supermercado. Es inevitable que alguien se quede mirando a dos chicos tan iguales pero con colores de pelo y conjuntos completamente diferentes que empujan un carro bastante lleno. Jimin va hacia la caja, Beomgyu lo redirige.—Moon. ¿Qué pasa? ¿Taehyun está bien?—Eres demasiado protector —dice Jimin en voz baja.Beomgyu se pone en la cola de la panadería después de dar algunas vueltas, Jimin espera paciente, revisa las notificaciones que inundan la pantalla de su teléfono, Beomgyu está de vuelta con unos pasteles.—Taehyunie va a venir con varios kilos de más —suelta Jimin al verlos.—Son para ti, idiota. No quiero que le falten a tu nevera mágica.Jimin lo mira con los ojos bien abiertos, está sorprendido de verdad. Beomgyu le revuelve el pelo como un afectuoso hermano mayor y sigue hablando con Moon sobre que Taehyun se fue a dar una vuelta, de hecho fue el propio Taehyun quien se acercó a Moon y se lo dijo y esperó como un buen chico todas las veces que Moon necesitaba alcanzarle el paso. Taehyun ya no es ningún niño tonto, si tiene que obedecer, obedecerá.—¿Y? —pregunta Jimin cuando Beomgyu arroja el teléfono en su chaqueta— ¿Se acaba el mundo? Pareces un hombre de negocios.—En chándal —replica Beomgyu preguntándole así al rubio si va en serio.—Eres guapo, eres joven y tienes dinero. ¿Cómo se llama la película?Beomgyu bufa, mira hacia el lado contrario y cuando Jimin cree que ha ganado, Beomgyu se inclina hacia su oído mientras se pasa la lengua por los labios.—La heterosexualidad que perdiste en el sofá.El susurro oscuro del pelinegro en su oído y los ojos traviesos que lo miran tan cerca cuando se aparta son completamente insanos para la sensibilidad de Jimin, que se queda atontado de verdad.—Yo iría a verla —continúa Beomgyu, a una distancia un poco más sana y mirando al frente—, parece que el protagonista es muy guapo. Ah bueno y el otro actor es muy realis-—Cállate ya.Jimin golpea el brazo de Beomgyu porque no puede más con este nivel de vergüenza y Beomgyu se ríe encantado, le habla entonces de que tendrá que salir corriendo el miércoles tras la clase especial del profesor Minsoo, que tiene una oferta muy buena en Incheon.—Podemos ir al garaje de mis tíos esta noche —sugiere Jimin una vez fuera del supermercado. Es increíble todo lo que han comprado.—Pero no tenía sofá, ¿verdad?Jimin le lanza una patada y Beomgyu se aleja riéndose. Jimin se arrepiente de haberle dado algo con lo que burlarse de él todo el camino en el que lo acompaña a casa, pero no se queda a vaciar las bolsas. Beomgyu tira de su brazo, quiere que se quede otro rato, quiere molestarlo un poco más. Jimin lo mira esperando lo que sea que vaya a soltar.—No te sale. A ti no te sale —habla al final primero porque Beomgyu solo está mirándolo con su sonrisita.—¿El qué?Es el turno de Jimin para sonreír, Beomgyu está confuso de verdad. El rubio sacude su propio brazo haciendo temblar el hombro de Beomgyu, que solo lo sujeta débilmente, entonces se suelta dejando caer la muñeca y en la misma fracción de segundo coge el brazo del pelinegro con la misma fuerza de las otras veces, así que naturalmente Beomgyu queda a escasos centímetros y Jimin se arrepiente mucho de haber hecho eso cuando tiene este Beomgyu tan cerca.—Ah, eso que siempre haces —dice y para la sorpresa de Jimin se aleja—. Para algo que tienes, sería muy feo quitártelo ¿no crees?Jimin se ríe y sale diciendo que irá a encontrarse con sus putas, que al menos alguien va a quererlo por un rato y Beomgyu le desea que se coja lo peor, las risas de dos mejores amigos inundan toda una casa que lleva años en silencio.⁙Los jadeos rápidos de Beomgyu queman todo el aire encerrado en un garaje poco iluminado. Echa la cabeza hacia atrás y se frota el pelo húmedo con una toalla, sacude la camiseta pegada al pecho y hace un poco más de ruido, camina tambaleándose hacia atrás incapaz de sostenerse a sí mismo durante este momento, pero todavía sonríe cuando encuentra los ojos de Jimin y ve que no es el único que está muriéndose.—¿Paramos? —pregunta Jimin y Beomgyu adora su tono burlón y su sonrisa.—No —deja ir jadeando y da un par de saltos, se acerca—, otra, todavía puedo otra más.—Como desees, gatito.Beomgyu se ríe incluso si no puede respirar y se acerca rápido, pero Jimin va antes y casi le hace tragarse un puñetazo de verdad. Jimin entra en un pequeño pánico, pero Beomgyu sonríe para tranquilizarlo y se pelean como niños que han crecido otro rato más. Beomgyu practica un poco con el saco de boxeo viejo y desgastado para que Jimin pueda descansar. Jimin le habla de sus putas entre que bebe y recupera el aire, sabe de sobra que esa es una gran motivación para Beomgyu, pero cuando parece que Beomgyu no va a descansar, Jimin utiliza su técnica favorita, esa que a Beomgyu no le sale, pero hay muchas cosas que son diferentes esta vez. Los jadeos del pelinegro, sus ojos fieros, todo lo salvaje de su expresión y su cuerpo bañado en sudor.—¿Vas a suplicar que no te coma, Jimin-ah? —pregunta Beomgyu— Porque tus ojos dicen exactamente eso.—Porque es exactamente lo que pienso.Beomgyu se ríe, sacude el brazo para decirle que lo suelte porque a decir verdad es lo mejor que puede hacer Jimin y Jimin camina hacia atrás, le lanza otra botella de agua.—Me has quitado mi heterosexualidad, príncipe, ¿qué más quieres de mí? —pregunta fingiendo un tono desesperado pero en realidad no hay nada que sea mentira en su voz.—Follarte cada vez que te me pones delante.—Beomgyu-yah.Beomgyu bebe tranquilo, eso ha sonado demasiado honesto para alguien que solo ahora ha descubierto cuál es el sueño que le gustaría cumplir y que nunca podrá hacerse realidad. Beomgyu usa la parte baja de la camiseta para limpiarse, Jimin inevitablemente se queda mirando su vientre blanco coronado con abdominales bonitos, pero también con las cicatrices todavía rosas que le dejó Suwoon y Jimin sinceramente quiere acariciarlas.—¿Lo dices en serio? —pregunta Jimin apartando los ojos.De repente se siente frágil y confuso, tiene ganas tontas de envolver a Beomgyu entre sus brazos. Beomgyu tiene muchas cicatrices, algunas más pequeñas, otras más grandes, tiene marcas de colores feos porque nunca curaron adecuadamente, Jimin ha visto al peor Beomgyu que probablemente Taehyun jamás vaya a conocer, ¿por qué las heridas de Suwoon son diferentes? ¿Por qué duelen tanto incluso si no son suyas? Jimin podría volver a ver abierta la gran cicatriz de su espalda, pero esas marcas rosáceas en su abdomen son insoportables y cada vez que se encuentra con ellas recuerda que Beomgyu sigue adelante, que Beomgyu fue capaz de matar, de sobrevivir al daño sin poder sentirlo siquiera. Jimin realmente se pregunta cómo es que Beomgyu no ve que la palabra héroe se le queda pequeña.—¿No piensas lo mismo cada vez que me ves? —devuelve Beomgyu en el silencio y mira a Jimin cuando baja la camiseta— Jimin.—Te he preguntado si va en serio.Beomgyu frunce el ceño ante ese tono y ante el hecho de que Jimin no le está mirando.—A veces —responde y se acerca con cautela—. ¿Qué pasa? ¿Te parece raro porque he crecido contigo? Eres guapo y eres encantador y realmente me gustó mucho follarte. ¿Vas a alejarte de mí ahora?Jimin sacude la cabeza y espera a que Beomgyu termine de acercarse para abrazarlo suavemente. Beomgyu enseguida comprende lo afectivo de este abrazo y cierra los ojos, rodea la cintura del rubio y acaricia tenuemente su espalda.—¿Has pensado en Taehyun? —pregunta Jimin sin soltarlo— Todavía piensas en Yeonjun y si me dejara, volverías a acostarte conmigo. Dijiste que lo querías, pero ¿has pensado en que quizá a él le duela si te acuestas con otro?Beomgyu suspira y empuja la mejilla un poco más contra el hombro reconfortante de su mejor amigo, estrecha su espalda. Beomgyu ni siquiera puede mantenerse en pie después de haberse dado de hostias con Jimin en el garaje de la casa vacía de sus tíos, pero no renunciaría a este abrazo cálido y suave, lleno de cariño hasta en el último centímetro.—Es muy probable que no le guste del todo —responde despacio y extiende una caricia lenta por la espalda de Jimin—, pero para sus sentimientos sería mucho más soportable acostarme contigo que pensar en otro de la forma en que pienso en Yeonjun. ¿Sabes? Soy una mierda. Cuando dijo que conocería a Yeonjun, te juro que quise plantarme allí.—Shh —lo consuela Jimin y acaricia su cabeza—, está bien. Si algún día le contases lo que pasó, estoy seguro de que lo entendería porque probablemente te quiere de la forma en que quisiste a Yeonjun. Es diferente si omites los detalles de la historia, entonces es normal que se sintiera dolido.Beomgyu asiente, cierra los ojos, podría incluso dormir en este contacto tan lleno de amor.—¿Entonces te acostarías conmigo?—¿Vas a ir a Seúl?Beomgyu se aparta para no reírse tan fuerte en el oído de Jimin y Jimin también se ríe muy alto porque los dos han hablado a la vez y no han entendido nada. Jimin coge la muñeca preciosa y blanca de Beomgyu para acercarlo aunque todavía se ríe.—¿Qué has dicho? —le pregunta y acaricia su mejilla con el dorso para limpiarla. No se puede creer que Beomgyu esté llorando de la risa.—Tú primero.—No, dime qué has dicho.Beomgyu mira a otro lado, después agacha la cabeza y coge la mano de Jimin.—¿Te acostarías conmigo? —repite y Jimin lo obliga a levantar la cabeza sosteniendo su barbilla.—¿Tienes hambre?—¿Cuándo he dejado de tenerla? Ahora qué has dicho tú.Jimin se pregunta si no necesita que le responda de verdad y es su gran oportunidad para dejar esto pasar como debió dejarlo pasar aquel día en la buhardilla, donde simplemente debería haberse dormido, pero Beomgyu se ve tan normal y tan sereno que siente un poco que tiene que cuidar de él, consentirlo, aunque si lo piensa, siempre ha consentido a Beomgyu.—Ahora que lo has dicho, será más fácil dejarlo ir cuando te pones insoportable —responde y acaricia su mejilla de nuevo—. Te pregunté si irás a Seúl.—Sí, creo que debería ir. Ya tengo la compra hecha y también la reserva, así que iré justo después.—Podrías acostarte con él, no le dejes solo incertidumbre cada vez que te vas.Beomgyu suelta una risa suave y se acerca para apoyarse de nuevo en su hombro, Jimin le acaricia la espalda con la mano libre.—Taehyun es incluso peor que tú, pero no sé si sería capaz de llegar hasta el final.—Entonces acuéstate conmigo.Beomgyu se ríe, lo empuja, se ha cansado de estar de pie y se sienta en el suelo, espera a que Jimin se acomode para usarlo de almohada y es jodidamente placentera la forma en que Jimin comienza a jugar con su pelo.—Soy como una puta. Después de un fin de semana romántico con Taehyun voy y me acuesto contigo. Por favor, Jimin, ¿y mi dignidad?—No sé, aquí no está, búscala en otro lugar.Beomgyu se ríe, le pregunta un poco más bajito si de verdad cree que podría hacerlo esta vez. Ha pasado un tiempo, Beomgyu no ha dejado de invertirlo en cuidarse apropiadamente por primera vez en años, se ha ejercitado también, ha pasado el suficiente tiempo como para pensar que la paz está durando demasiado, que no hay noticias de su hermano, no hay cazas ni accidentes. Beomgyu sabe que, aunque no esté listo, su destino final es Seúl. Seúl otra vez. Pero duele pensar en de nuevo Seúl cuando la dulce imagen de Taehyun aparece por un segundo, parpadeando en medio del caos que habita su cabeza. Cuando piensa en la sorpresa que va a hacerle. Si va a ser la última vez, si de verdad esta va a ser la última, esta quiere hacer algo de la vida que tenuemente han empezado a planificar.

----- CHAPTER BREAK -----

Capítulo 44. No desaparecerásBeomgyu espera con paciencia, Jimin mira el reloj por él. Se acerca la hora en que debería terminar la clase especial, pero parece que todavía queda más de la mitad. Park Minsoo, la eminencia que han logrado traer a la escuela de arte de Daegu para que imparta una clase única, sigue sacando alumnos al frente para que ejecuten sus ejemplos y todavía le queda más de la mitad del programa porque corrige hasta la más mínima desviación. Es una lección única en la vida, pero todos están de acuerdo en que podría haber una mejor manera de impartirla. Jimin suspira, mira una vez más la hora de forma discreta y se inclina hacia el oído de Beomgyu.—¿Por qué no se lo dices? Si no sales ahora, no llegarás a Incheon.—Porque es el señor Minsoo —replica Beomgyu y echa la cabeza hacia atrás para mirar al rubio.Jimin puede ver lo cansado que está de esto. Beomgyu se cruza de brazos y piensa si sería demasiado maleducado salir sin más, pero inesperadamente el señor Minsoo corta la clase cuando llegan las cinco y, a pesar de que los alumnos no estaban disfrutándolo, protestan un poco. No es fácil conseguir una lección del señor Minsoo y él es el único culpable de ni siquiera haber alcanzado la mitad de las cosas que iba a enseñarles y ahora finaliza la lección porque tiene una agenda que seguir. Beomgyu se recupera rápido del shock, deja de arquear las cejas en incredulidad y se despide enseguida para salir corriendo, Jimin está a punto de seguirlo, pero el señor Minsoo empieza a hablar de ofertas de trabajo, alguna colaboración, así que se queda a escucharlo.—Siento mucho no haber podido enseñaros todas las cosas que había planeado —se disculpa con su voz inconstante debido a la edad—, pero espero que comprendáis cuántos alumnos más quisieran recibir estas lecciones. Antes de irme, me gustaría comentaros brevemente una posibilidad que está abierta para que cualquiera de vosotros pueda enseñar su danza. El bailarín Choi Yeonjun ha abierto una plaza buscando un compañero, quiere colaborar con algún joven bailarín. No estáis graduados y aún os quedan muchas cosas por aprender, pero es una gran oportunidad. Podréis aprender de esta experiencia al lado de uno de los mejores bailarines reconocido a nivel internacional. Él mismo presidirá la audición. Aquí, aquí —indica sacándose un papel doblado del bolsillo del pantalón— podéis ver los detalles.El señor Minsoo continúa despidiéndose y hablando de algunas cosas, Jimin se ha quedado estático viendo al resto de sus compañeros reunirse en torno al papel y hablar del sueño que ha aparecido enfrente. El bailarín surcoreano más famoso de los últimos años que reside y trabaja en Estados Unidos está buscando una colaboración con un nuevo talento, él mismo ha decidido esto. No pueden dejar de temblar mientras sostienen el papel y Jimin se acerca con grandes pasos y le saca una foto, sale corriendo en busca de Beomgyu. Probablemente no debería decírselo, pero es absolutamente imposible que no se entere. Jimin sabe de sobra que todos en danza van a estar babeando los próximos días y de repente se pregunta una cosa, ahora que ha terminado de procesar y, confuso, sacude la cabeza. ¿Estás buscando a Beomgyu? No, no deberías acercarte a él. ¿Por qué abrir una audición de esta forma? Ni siquiera hemos terminado los estudios. Jimin mira la foto, está abierto a todo Corea del Sur. Quizá solo es algo profesional, quizá no quiere seguir estando solo. Jimin no ha dejado de preguntarse qué piensa Yeonjun de que Beomgyu haya decidido estudiar danza en esta maldita escuela.Jimin no es tonto, sabe que Yeonjun no ha dejado de mirar a Beomgyu, que todo este tiempo ha seguido cada uno de sus pasos, que incluso si está prohibido, se han visto dos o tres veces en los últimos años. Beomgyu nunca pudo superarlo, ¿cómo evitar llamar de nuevo en la puerta de su universo cuando todo va mal? Pero Beomgyu nunca debió llamarlo para acostarse con él porque desde entonces Yeonjun se ha grabado en su piel y Beomgyu nunca encontrará la forma de curarse.—Espero que estéis decentes —anuncia hablando alto cuando entra en casa de Beomgyu.Beomgyu podría haber dejado sus cosas listas en actuación, como siempre ha hecho, pero Beomgyu es como el hijo que se ha escapado de casa. Jimin avanza allí donde escucha ruido y se tapa los ojos cuando localiza el pelo rojo de Taehyun. Sonríe un poco, intenta esconderlo, todavía no se acostumbra a ver a Taehyun en esa casa.—¿Y Beomgyu? —le pregunta acercándose.Taehyun acaba de saludarlo adorablemente con su mano y su sonrisa bonita, es jodidamente encantador sentado de rodillas al borde del colchón. Jimin cada vez más comprende las sobredosis de Beomgyu. Con Taehyun todo se siente demasiado. Jimin se acerca y está a punto de acariciarle la cabeza, no puede evitarlo si Taehyun realmente parece un animal adorable, pero se detiene mucho antes de levantar el brazo. No hay ninguna razón para tocar al pelirrojo de esta forma, Jimin debería comenzar a aprender cómo alejarse de los hombres de nuevo. Cuando Taehyun termina de explicar que Beomgyu está dando vueltas, Beomgyu aparece a toda pastilla y Jimin piensa que acaba de despegar hacia otro planeta. Se siente estúpido, siempre ha visto a Beomgyu, lo ha visto de casi todas las formas posibles, ha visto cientos de cosas más de las que Taehyun verá, de hecho Taehyun podría tardar años en ver algunas de esas cosas o podría no verlas nunca, ¿por qué entonces ahora se siente tan idiotizado? ¿Por qué no puede escapar de los encantos del tigre? Por qué Beomgyu es tan jodidamente atractivo ahora. El pelo negro mojado, la toalla al cuello y la camiseta blanca le hacen mucho daño, sus cejas arqueadas. ¿Por qué es tan bonito? ¿Por qué ahora?—Hyung —pronuncia Taehyun en medio del silencio y Beomgyu se pone en marcha otra vez. Jimin no podría saber el sentimiento extraño que ha atravesado el pelinegro al cruzar sus ojos con los de su mejor amigo en su habitación y el niño al que quiere arrodillado en la cama—. Creo que tu vida social te reclama. Tu móvil no ha dejado de brillar.Beomgyu le dice a Jimin que mire si algo es importante y sale de la habitación.—¡Págame, cerdo! —le grita Jimin pero coge el teléfono igual— ¿Qué tienes esta semana?Taehyun le habla de los eventos y las clases mientras Jimin borra las notificaciones y piensa que debe de ser un dolor de cabeza ser Beomgyu. El grupo de clase no ha tardado mucho en hablar de Yeonjun y a Beomgyu podría explotarle el cerebro si el nombre de Yeonjun aparece tantísimo en su pantalla, pero la gran sorpresa es la llamada perdida de Kiwoo.—¿No te duelen las piernas? —le pregunta a Taehyun mientras piensa si devolverla o no.En realidad Jimin no puede más con el carácter sexual de la postura de Taehyun. Jimin ha visto demasiadas putas arrodilladas al borde del colchón. Taehyun sacude la cabeza y espera pacientemente a que Beomgyu termine de hacer las cien cosas que está haciendo a la vez.—¿Algo interesante? —le pregunta Beomgyu a Jimin cuando entra ya para despedirse.—Sí, pero no es urgente. No hace falta que lo mires ahora. ¿Por qué no tienes silenciado el grupo?—Me entretienen. Entonces, ¿qué es? —Beomgyu se da la vuelta y busca algo en la mesa, Jimin no responde, así que mira hacia atrás— ¿Quieres que te traiga algo Taehyun?—No, hyung, no hace falta.Beomgyu suspira y se acerca a la cama, le acaricia despacio la cabeza a Taehyun y recupera su móvil de un Jimin que parece una estatua, enciende la pantalla y todo el tiempo que ha invertido en entrenar sus emociones es extremadamente útil ahora cuando hay una gran notificación que a Jimin no le dio tiempo a borrar. Como si no pasara nada, guarda el móvil y mira a Taehyun.—Jimin, estaría bien si no te quedaras mirando como voyeur.Jimin acaba reaccionando ante lo expresivo de la cara de Beomgyu y se ríe.—No tengo ningún interés en las cosas que haces, pero no quiero oíros.—No puedo prometer nada —responde Beomgyu juguetón y Taehyun lo mira avergonzado, así que se ríe.En cuanto Jimin sale, Beomgyu rodea el cuello de Taehyun con los brazos de forma holgada y tímidamente Taehyun coloca las manos en la cintura de Beomgyu.—¿Sabes cuándo podrías volver? —pregunta Taehyun, que quiere ronronear un poco ante las caricias lentas de Beomgyu en su nuca. Sin darse cuenta tiene los ojos un poco cerrados y una expresión devastadora para un Beomgyu que tiene demasiados problemas de nuevo.—No, no sé cuándo acabará, pero quizá el sábado haya terminado.Taehyun asiente, se acerca hasta apoyarse en el hombro de Beomgyu y abraza cálidamente su espalda, Beomgyu también lo estrecha y hace una sonrisa traviesa cuando por su cabeza pasa el pensamiento de morder su cuello para fastidiar a Jimin. En realidad sería una escena graciosa. Y Beomgyu no ha dejado de pensar en cómo sería morder la piel suave del pelirrojo y aunque iba a ser una broma, ahora piensa en serio en ello mientras acaricia su nuca. Está tranquilo, puede predecir la reacción de Taehyun y sabe que haga lo que haga tiene que controlarse, que no puede tumbarlo en la cama y comerlo despacio, no ahora, aquí, pero el pensamiento de morderlo persiste. Nunca fue tan fuerte las otras veces que abrazó a su niño, nunca quiso tanto llevarlo a cabo como en este instante tonto. En su cabeza vuelan demasiadas imágenes de todas las veces que se quedó mirando la inocencia de Taehyun desplegada.—¿Puedo hacerte algo? —pregunta suavemente cerca de su oído.Beomgyu quiere enseñar a Taehyun a decir que no, pero Taehyun asiente sin pensarlo siquiera. Beomgyu realmente quiere tener su consentimiento sincero, está un poco aterrado de estropear las cosas de nuevo. No puede vivir sin Taehyun, nunca ha muerto de hambre tan fuerte como las veces que lo alejó, pero no puede dejar pasar este momento, no consentir la necesidad abrumadora que lo acosa, así que despacio abre la boca y como si solo fuera una fruta deliciosa atrapa suavemente la piel dulce de Taehyun, que ante el inesperado contacto aprieta la camiseta de Beomgyu entre los dedos y suspira, aunque para Beomgyu suena más como un gemido lleno de ansiedad. Beomgyu está a punto de pasar la lengua, pero consigue pensarlo un poco antes de hacerlo. Se llama a sí mismo estúpido por creer que podría controlarse aun sabiendo exactamente cuál iba a ser la reacción del niño. El pelirrojo se agarra a su espalda, necesita parar como sea el calor irreal que sube hasta su cabeza, el escalofrío intenso, todo lo increíble que se ha sentido eso. Vuelve un poco a la realidad cuando Beomgyu se aparta porque eso significa que no tiene escondite para sus mejillas rojas y sus pupilas dilatadas, sus ojos brillantes y Beomgyu lo hace incluso peor cuando acaricia muy despacio el lugar donde lo ha mordido, así que deja ir el suspiro, echa la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados.—No hagas más difícil las ganas que te tengo —susurra Beomgyu, que se aproxima peligrosamente a su garganta.—Beomgyu...Beomgyu aprieta los dientes. Taehyun nunca lo llama por su nombre, ¿por qué ahora? ¿Por qué de esa forma? Beomgyu cree que podría perder la cabeza.—Beomgyu, vas a perder el-Jimin deja de hablar, pero camina más rápido hasta Beomgyu y lo echa hacia atrás cogiendo sus hombros y Beomgyu tiene muchísimo que agradecer a su mejor amigo. De repente el rubio ha ascendido a la categoría de ángel. Jimin cree que nunca va a poder olvidar este Taehyun arrodillado al borde del colchón con la espalda arqueada, las mejillas rojas y una evidente expresión de deseo en cada centímetro de su carita de niño.—Venga, te llevo. Vuelvo ahora Taehyun —se despide apresuradamente Jimin sacando a Beomgyu y su maleta de la habitación.Taehyun se deja caer hacia atrás y se siente como si cayera en una piscina envenenada, pero es una sensación tan dulce que su cabeza da vueltas y su suspiro hace eco en cada rincón. Deja de jugar conmigo, ¿por qué no puedes ver las ganas que tengo? Dime cómo puedo hacerte ver que puedes llevarte todo de mí. Y Taehyun dice eso completamente en serio. Si es Beomgyu, Taehyun entregaría todo lo que tiene.+×+Taehyun no puede ver cómo Jimin y Moon intercambian miradas desde rincones opuestos de su habitación, pero siente la extraña tensión que han creado. Moon mira una vez más lo que puede ver del pelirrojo, tapado con la manta hasta los ojos, y después suspira, mira el móvil indeciso y Jimin descruza los brazos, se acerca a Taehyun y retira el paño de su frente para poder poner el dorso de la mano contra ella. Él también suspira y va al baño para humedecer de nuevo el paño. Cuando se mira en el espejo del lavabo sonríe. Está haciendo su mejor trabajo como niñera. Beomgyu debería pagarme, en serio que debería hacerlo. Desde la paliza que se metió en todas esas horas de conducción hasta tener que encargarse del resfriado de Taehyun y lidiar con todos sus compañeros extra enérgicos y excitados por el asunto de la colaboración. Se mira el perfil, mete los dedos en el pelo, quizá debería dejar de renovar el tinte rubio. Tras suspirar otra vez más regresa a la habitación y Taehyun ladea la cabeza abriendo los ojos cuando lo escucha acercarse al colchón.—¿Cómo estás? ¿Tienes hambre? —le pregunta Jimin casi en voz baja y acaricia su frente.—Tengo frío.Jimin mira a Moon, que lo mira de vuelta con las cejas arqueadas. Jimin bufa.—Trae el edredón de Beomgyu —le explica. Creía que Moon podría entenderlo a la primera.Y así se abre de nuevo el debate silencioso que tienen desde hace un día. Jimin le pone el paño en la frente a Taehyun y se acerca a Moon para hablar en voz baja.—Tenemos que decírselo a Beomgyu —empieza Jimin y mira a Taehyun—. Míralo, ¿tú ves que vaya a estar bien cuando Beomgyu vuelva?—¿Para qué quieres decírselo? Se va a preocupar y tiene que trabajar.—¿Quieres aguantar a Beomgyu después? Yo no. Va a enfadarse, Moon, y te acordarás de mí.—Beomgyu —escuchan desde la cama y Jimin se acerca después de echarle una última mirada a Moon—. Tenéis que llamar a Beomgyu. A él le gustaría saberlo.Jimin mira a Moon con esa cara de te lo dije y Moon se acerca después de suspirar.—Taehyun, él se preocupará.—Sabes que va a enfadarse —replica Jimin—. Sabes que es exageradamente protector.—No hay nada que pueda hacer, ¿qué más da si se entera ahora que está trabajando que cuando vuelva?—Llamadlo por favor —pide débilmente Taehyun con su voz ronca y tose un poco.Jimin sonríe como un chico vencedor y saca el móvil, Moon sacude la cabeza y mira de nuevo a Taehyun.—Realmente Beomgyu lleva esto muy lejos —se queja y mira a Jimin.—Ya, pero tienes que entender que probablemente ni siquiera es consciente de lo que controla la vida de Taehyun —Jimin baja el móvil y mira a Taehyun, que duerme casi pacíficamente—. Beomgyu tiene miedo, necesita que Taehyun esté bien para poder seguir adelante.—Lo entiendo, pero sigue siendo demasiado. Desde fuera Beomgyu parece un chico controlador y esos chicos nunca son buenos. ¿Has pensado en la familia de Taehyun? ¿Alguna vez ha hablado de ello? Probablemente solo puedan vivir en el paraíso mientras estén en esta escuela donde nadie puede verlos.Jimin suspira y mantiene los ojos sobre Taehyun.—Todo este tiempo Taehyun se ha portado como un niño obediente, pero en realidad también tiene problemas —y al final vuelve a mirar a Moon y levanta el móvil—. Beomgyu aprenderá a ser menos restrictivo, pero eso puede que lleve mucho tiempo. Primero tiene que creer que nada de esto desaparecerá.—¿Estás seguro? ¿Beomgyu va a ir contra su hermano de verdad?—Beomgyu va a quedarse en el intento. Tiene que ocurrir un milagro para que Beomgyu gane y viva para contarlo.Moon asiente, quería comprobar si Jimin es realista o un ciego por Beomgyu. Jimin siempre lo ha visto pero todavía le hace ver a Beomgyu que cree en él. La realidad es que jamás podría vencer al monstruo que encarna cada uno de sus miedos. Beomgyu no ve que ya es una victoria enfrentar la persona que ha plantado tanto dolor en su mente y su cuerpo. Beomgyu ni siquiera sabe dejarse querer, no sabe cómo ser una persona normal que no tiene que controlar dónde está o qué le pasa a su chico, pero va a ir hasta allí a mirar a los ojos a ese monstruo y ese será el final de la película. Y pensando en Taehyun piensa que todavía es joven y tiene toda la vida por delante para que su corazón marchitado pueda florecer de nuevo. A veces los sueños pueden comenzar de nuevo, a veces puedes encontrarlo de nuevo. ¿Quién podría no quererte? Tendrás toda la vida para ser amado de nuevo, pero primero tendrás que afrontar que esa película se acabó. Se acabó. Y Jimin sonríe pensando que él será el primero en intentar usar de nuevo los tickets viejos.

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Capítulo 44, hidden track. No me dejes decir que sí—No hagas más difícil las ganas que te tengo —susurra Beomgyu, que se aproxima peligrosamente a su garganta.—Beomgyu...Beomgyu aprieta los dientes. Taehyun nunca lo llama por su nombre, ¿por qué ahora? ¿Por qué de esa forma? Beomgyu cree que podría perder la cabeza.—Beomgyu, vas a perder el-Jimin deja de hablar, pero camina más rápido hasta Beomgyu y lo echa hacia atrás cogiendo sus hombros y Beomgyu tiene muchísimo que agradecer a su mejor amigo. De repente el rubio ha ascendido a la categoría de ángel. Jimin cree que nunca va a poder olvidar este Taehyun arrodillado al borde del colchón con la espalda arqueada, las mejillas rojas y una evidente expresión de deseo en cada centímetro de su carita de niño.—Venga, te llevo. Vuelvo ahora Taehyun —se despide apresuradamente Jimin sacando a Beomgyu y su maleta de la habitación.Jimin sabe que no lo está dejando solo, de hecho le dice con un gesto a Moon que entre cuando sale con Beomgyu, al que toquetea un par de veces para comprobar que lleva todas las cosas que necesita. Jimin sabe que Beomgyu ha comprado un billete, pero está a punto de conducir hasta Incheon solo por él.—No me folles cuando te meta en el coche —le dice a Beomgyu mientras lo lleva de la muñeca y hace malabares para conseguir un coche.Jimin tiene una idea aproximada de las cosas que cruzan su cabeza, pero también sabe que probablemente eso solo sea una estrella de toda la galaxia. Pone algo de música cuando consigue un coche, es un poco ridículo cuando tiene que ponerle el cinturón a Beomgyu y Beomgyu empieza a reaccionar bastante tarde.—¿Qué haces? ¿A dónde vamos? Tengo-—Te estoy llevando a Incheon. Cállate —lo interrumpe Jimin y sube un poco el volumen de la música.—¿Qué? No. Para. ¿Por qué vas a conducir tanto?—Por ti.Jimin lo mira rápidamente antes de concentrarse en la carretera de nuevo, Beomgyu no encuentra nada que pueda decir en las próximas cinco o siete canciones.—¿Por qué eres tan dramático? —le pregunta Jimin, conduciendo rápido pero con cuidado un coche viejo y cómodo que le prestó un amigo. Jimin realmente no hay cosa que no haría por Beomgyu— Podrías acostarte con él. ¿Sabes todo lo que te ha durado? He conseguido este coche mientras.—Creo que Taehyun es demasiado —responde Beomgyu conmocionado y mira por la ventanilla.—Es virgen, ¿verdad? Es normal que tenga esas reacciones, lo que no es normal es que a ti se te vaya tanto.Beomgyu suspira, apoya el brazo en la ventanilla y la cara en la mano.—Lo sé —responde al final y cierra los ojos un momento—. No sé, no era el momento. Quiero hacerlo despacio, tratarlo bien, es algo de lo que me di cuenta cuando me abrazó.—Está bien, no pienses más en ello, tendréis vuestro fin de semana romántico.Beomgyu asiente, cierra los ojos para disfrutar del viaje en silencio. Es agradable sentirse querido de esta forma. Jimin siempre ha hecho lo mejor por mí. Está a punto de sacar el tema de la colaboración con Yeonjun, pero se lo guarda. Beomgyu necesita este tiempo para pensar un poco, calmarse. Habla con Taehyun cuando ve el mensaje que le escribió disculpándose, Beomgyu le pregunta si de verdad estuvo bien morderlo, Taehyun dice que sí, admite que se sintió bien por lo inesperado que fue, Beomgyu le recuerda que puede decir que no y se disculpa por haberse ido de esa forma, Taehyun se disculpa otra vez por sus reacciones exageradas y esta Beomgyu simplemente bromea, le dice que en realidad le encanta, graba una nota de voz solo para avergonzarlo y Taehyun juega a dejarlo en visto, así que bloquea el móvil y lo deja en el asiento entre sus piernas abiertas. Jimin lleva un rato parado en una pequeña retención y cuando Beomgyu ladea la cabeza para mirarlo, Jimin copia el movimiento y coloca la mano en el muslo de Beomgyu.—No me oíste, pero una de las razones por las que te metí en el coche era por si necesitabas soltarlo.Beomgyu se ríe y sacude la cabeza, vuelve a la posición de antes.—Deja de pedírmelo, Jimin. Voy a pensar que estás enamorado de mí. Te lo dije el otro día, sería como una puta si suelto contigo todo lo cachondo que me puso Taehyun.—Hubiera estado bien enrollarnos en el coche.Beomgyu se ríe, pero mirando hacia abajo admite que hubiera estado bien. Jimin arranca, Beomgyu cierra los ojos de nuevo. No tiene problemas con las cosas que Jimin pide o hace, lo haría incluso si quiere a Taehyun, son cosas diferentes, Beomgyu no dejó de buscar comida incluso cuando ya estaba claro que Taehyun sentía apego por él, pero Beomgyu está más preocupado por Jimin, por la forma insistente en que lo pide cuando desmontó la heterosexualidad de toda su vida hace unos días.—Si quieres que nos enrollemos en el coche, vete a un aparcamiento o algún sitio vacío —concede antes de dormirse.Jimin lo mira brevemente y algo en su cabeza grita muy alto que debería dejarlo pasar, que está bien, que pare ya. ¿Por qué ahora no puedo escapar de sus encantos? Beomgyu ha sido siempre este chico guapo y provocador. A Jimin le gustaría encontrar a aquel que rompió los muros fuertes de su heterosexualidad. Creció con Beomgyu, Beomgyu ha nacido para Taehyun, ¿por qué le siguen acosando estos pensamientos? Déjalo pasar, Beomgyu tiene muchas cosas en las que pensar. Beomgyu no siente nada, es cierto, lo estoy convirtiendo en una puta, solo quiero estar satisfecho. Jimin apaga el motor suavemente, las tenues luces verdosas del aparcamiento le permiten ver la cara de ángel que tiene Beomgyu y sin poder frenarlo acaricia su mejilla suave con el dorso de la mano. Para. ¿Por qué haces esto tan complicado?—Beomgyu-yah, hemos llegado —susurra moviendo un poco su hombro—. Beomgyu.A Beomgyu le lleva un buen rato despertar del todo, Jimin solo lo mira en silencio. Beomgyu mira alrededor, después a Jimin.—Anda baja, tendrás cosas que hacer —dice el rubio y Beomgyu no comprende su tono de voz. Suena un poco raro, como si hubiera llorado.—¿No vas a hacerlo?—No creo que deba seguir haciéndolo.—Jimin —Beomgyu se quita el cinturón y se acerca, coge la mano de su mejor amigo—. Está bien si es lo que quieres, realmente no me importa las veces que lo pides. Has conducido hasta aquí por mí, salvaste a Taehyun. Si de verdad lo quieres, deja de pensar en el niño, en si eres hetero o no. Yo también haría cualquier cosa que me pidieses.Jimin agacha la cabeza, tiene que dejarlo ir. ¿Por qué no puedo dejarlo ir? Los bonitos ojos oscuros de Beomgyu son para él con una mirada llena de cariño y dulzura, están solos en este coche, en este lugar y entonces Beomgyu abre la puerta y se baja y Jimin mira casi en shock la puerta cerrada, el Beomgyu que se aleja. Este momento simplemente se acaba de ir y Jimin no se acaba de creer que lo necesitaba de verdad, pero ahora que se siente dolido se arrepiente de tener tantos malditos problemas y la cabeza llena.—Ha sido divertido el experimento —dice de repente Beomgyu a su espalda y Jimin se gira para ver la puerta abierta, ni siquiera puede decir algo entendible cuando Beomgyu lo saca del coche y lo mete en la parte de atrás—. Tienes cero experiencia en la vida Jimin. ¿Cómo pretendías que nos enrolláramos con la palanca de las marchas en medio? Es un pésimo sustituto de cualquier polla.Beomgyu cierra las puertas con seguro y mira alrededor, después se acerca a Jimin y se ríe un poco pensando en el dueño del coche, pero los asientos son demasiado mullidos para desaprovechar la ocasión. Jimin todavía no ha encontrado algo que decir cuando Beomgyu empieza a besarlo suavemente y Beomgyu juega con él un rato, le da pequeños mordiscos, no deja de sonreír y poco a poco se acomoda sobre él, lleva las manos del rubio a sus muslos.—Jimin, de verdad, mírame. Me tienes encima de ti, ¿ni siquiera vas a besarme?Jimin cierra los ojos, tiene que dejar de mirar lo bonito que se ve Beomgyu sentado encima de él. Se acuerda del pub, de verlo beber encima de él y Jimin también recuerda las sensaciones que despertó Beomgyu a medida que acariciaba su piel en la buhardilla. Simplemente no sé cómo dejarlo ir. Atrae al pelinegro por la nuca y comienza a besarlo despacio, saboreando sus labios suaves y dulces, pero Beomgyu es un chico travieso que comienza a acariciar su garganta, baja hasta sus clavículas y hace a Jimin gruñir cuando roza los pezones.—Beomgyu-yah...—Ya no eres virgen, Jimin, no puedes tener esas reacciones.Jimin toma la iniciativa para castigarlo, le saca la camiseta y acaricia sus hombros, se inclina para comenzar a besarlos bajando desde su bonito cuello y tiene a Beomgyu suspirando cuando va acariciando su espalda. Deja caer las manos por sus caderas y sus muslos cuando muerde suavemente y Beomgyu echa la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados, así que besa su garganta, sus clavículas. Después de la piel blanca de Beomgyu, Jimin no puede encontrar algo más delicioso. Beomgyu sonríe cuando Jimin muerde su cuello mientras siente su mano deslizarse hacia la parte interior del muslo.—¿Estás tomando la iniciativa? —pregunta con un tono burlón y mira al rubio a los ojos, que está besando su piel de una forma jodidamente placentera, lenta, estirando el contacto.—Ya sabes, no es muy diferente tratar con hombres que con mujeres.—¿Entonces me follarías?Jimin se acerca para besar sus labios después de asentir y Beomgyu, divertido, se ríe un poco, acaricia la nuca del rubio, que lo trata gentilmente hasta que lo muerde y Beomgyu realmente no esperaba esa, Jimin es una persona completamente diferente ahora que ha empezado a excitarlo poco a poco. Recorre su boca despacio con la lengua, acaricia su espalda blanca y la araña a propósito haciendo a Beomgyu arquearla porque no espera ninguno de estos contactos.—¿Has aprendido todo eso la última vez? —pregunta incrédulo.Empieza a sofocarse, su respiración va un poco más rápida y se siente un poco extraño ante la sensación de hormigueo que flota allí donde Jimin ha besado o mordido. Beomgyu no va a admitir que tampoco puede soportar su mirada profunda.—Enseñas bien —responde Jimin confiado y hace una sonrisa que Beomgyu se encarga de borrar.Despacio, Beomgyu se echa y Jimin se queda un rato enganchado de esa preciosa imagen sentado en el otro extremo. Sin camiseta, con todo su torso blanco y herido expuesto de una forma que duele por lo bonito que es, el pelo negro corto algo salvaje y sus pendientes, sus ojos oscuros mirándolo con hambre, el color de sus labios. Jimin está a punto de echarse atrás cuando piensa que esto no debería de ser para él pero su cabeza le empuja a seguir cuando le recuerda todas las personas indignas que han tenido esto. Se quita la chaqueta y se inclina hacia Beomgyu. La primera vez fue caótica, esta quiere aprovechar la oportunidad para cuidar de Beomgyu. Jimin quiere recordarle a su piel lo que es ser amado. Lo tortura de nuevo cuando besa sus hombros, baja hasta sus clavículas y Beomgyu se avergüenza cuando suspira tontamente porque Jimin sigue bajando por su pecho. La última vez él se encargó de todo y Jimin le dio mucho trabajo, pero ahora se siente abrumado por esta delicadeza, la suavidad de los contactos, lo despacio que está yendo. Jimin lo revoluciona de nuevo cuando alcanza su ombligo y reparte besos cálidos en su vientre maltratado y comienza a ir peligrosamente hacia sus muslos.—Jimin... —suspira y cierra los ojos cuando Jimin sigue adelante.Beomgyu quiere callarse todas las cosas que le ha hecho sentir ese mordisco un poco menos suave en el muslo, pero Jimin merece oírlo, así que deja ir sus maullidos, sus gemidos y Jimin se alimenta tanto de ellos que no quiere que se calle, así que siendo cruel se echa sobre Beomgyu frotando su polla muy despacio y coge sus manos para ponerlas encima de su cabeza.—Jimin... Joder, yo no fui tan malo.Jimin lo ignora, comienza a besarlo con los labios húmedos de la misma forma lenta en que ha hecho cada cosa en su cuerpo y lo peor viene cuando se balancea hacia delante y hacia atrás. Beomgyu no puede controlar eficientemente su cuerpo adormecido, así que arquea la espalda sin tener más opción y gime como un gatito alejándose de los besos del rubio, que sonríe mirando la forma en que Beomgyu sufre debajo de él.—No hagas... —Jimin le provoca otro gemido, Beomgyu se muerde el labio— eso, por favor, Jimin, no hagas esto-Ni siquiera puede terminar cuando Jimin va más despacio, frotando su polla tan lento que quiere matarlo. Con las manos encima de la cabeza y sufriendo de esta forma Jimin todavía muerde su hombro y Beomgyu sinceramente está a punto de estallar.—Creo que tienes algunos problemas, ¿verdad, gatito? —pregunta Jimin y Beomgyu lo odia un poco más por su tono burlón, por morder su oreja.Jimin se queda mirando a Beomgyu cuando deja de morderlo y simplemente no quiere acabar esto nunca, desearía que esta imagen fuera eterna. Este Beomgyu desesperado que arquea su espalda y gime, sus piernas abiertas y flexionadas, el insano color de sus mejillas y el sudor que baña su cuerpo de príncipe. Jimin quiere comerlo, quiere disfrutar un poco más de este sueño, así que pasa la lengua por la curva de su cuello, presiona un poco más su polla y Beomgyu suelta un sonido precioso y todo es tan delicioso que Jimin baja de repente a su vientre, muerde la cinturilla del pantalón. Beomgyu está haciendo que reviente, cada cosa de este Beomgyu lo está volviendo loco y a Jimin le encantaría si perdiera la cabeza de esta forma.Incluso sin retenerlo ya Beomgyu se queda con las manos por encima de la cabeza, baja la espalda de nuevo, intenta respirar un poco ahora que Jimin se ha quedado quieto. Podría haberlo perdido todo si Jimin hubiera seguido haciendo eso, pero Jimin no puede resistir besar sus piernas, ir un poco más allá del vientre ahora que está desnudo por completo y Beomgyu alcanza otro planeta cuando muerde su muslo con tanta adoración. Abre los ojos para ver a Jimin después de tanto tiempo, se está quitando los pantalones y de repente Beomgyu se avergüenza. Va a ser follado en un coche por su mejor amigo y ha dejado que lo torturara de las peores formas, pero al final se empieza a reír. ¿Cuánto hacía que no le pasaban cosas como estas? ¿Cuánto de la última vez que alguien se tomó el tiempo adecuado para cuidar de él? Beomgyu se tapa la cara y cierra las piernas, de repente ha descubierto que esto se llama sentirse feliz.Jimin besa sus rodillas y se apoya en ellas para mirar al Beomgyu que se esconde. Al final, de alguna forma alguna parte de su sueño puede cumplirse pero por encima de eso Jimin está inmensamente feliz de haber sido capaz de recordarle a Beomgyu cómo se siente ser apreciado y amado.—¿Qué pasa? —le pregunta suavemente, con cariño, y besa su pierna de nuevo— ¿Quieres que lo deje aquí?Beomgyu sacude la cabeza y abre las piernas, sigue escondiéndose. Jimin sonríe y despacio comienza a acariciar la polla de Beomgyu, le hace pasar el mal rato de siempre mientras se coloca dentro de él, pero en verdad hay algunas cosas que a Beomgyu ya no pueden dolerle. Es Beomgyu quien empieza esto, todavía avergonzado y escondiéndose y sonriendo Jimin se acerca y retira sus muñecas gentilmente, lo besa despacio. Cuando Jimin entrelaza las manos por encima de su cabeza, el miedo ataca a Beomgyu y por un momento casi se detiene por completo. Jimin me está haciendo el amor. Porque para Beomgyu esta forma lenta de ir, de besar y sus manos entrelazadas son demasiado y de repente está asustado, su cabeza siempre lanza recuerdos olvidados en el peor momento y Beomgyu experimenta viejas sensaciones, otro tacto recorriendo su piel, otros besos, la misma forma de ser amado.—Shh —pronuncia Jimin de repente. Por alguna razón Beomgyu está sufriendo—, mírame, abre los ojos.Pero eso que ha pedido es devastador cuando se hace realidad. Beomgyu está a punto de llorar y Jimin suelta sus manos para abrazarlo.—Shh, tranquilo.Jimin acaricia su cabeza y besa su pelo. Sin darse cuenta ha dejado su sueño a un lado por completo. No hay manera en que pueda ser egoísta si Beomgyu está llorando. Beomgyu lo empuja para poder mirarlo, sostiene su cara con ambas manos, se fuerza a sí mismo a creer que estos ojos son diferentes, que este momento es diferente, que nada de esto va a desaparecer mañana. Beomgyu nunca ha pensado en lo que podría pasarle si Jimin se convirtiera en una víctima de su hermano. Quizá incluso podría incendiar el mundo. Jimin recoge el agua que se desliza imparablemente por sus mejillas y lo mira con extrema atención y hay tantísimo cariño en cada una de sus acciones que Beomgyu no puede dejar de llorar.—Hazme vencer el miedo —susurra a cachos y Jimin se inclina para besar sus labios temblorosos.Despacio, entre besos llenos de un amor profundo que no encaja en ninguna palabra Jimin va curando las heridas de Beomgyu que se han vuelto a abrir y al final esto ya no es más el sueño de Jimin sino la cicatriz que Beomgyu ha necesitado todo este tiempo.

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Capítulo 45, pt1. Dilo más alto: di que me quieresJimin, siempre Jimin que piensa de sí mismo que esa relación también es suya, intenta no reírse mucho de Taehyun, pero es difícil, así que todos los intentos que hace por taparse la boca para que no lo vea sonreír son fallidos. De repente el pelirrojo lo mira y suelta un bufido adorable, como un gato insatisfecho. Jimin decide que este es el momento en que lo ayuda como la niñera que es.—Creo que deberías devolver la mitad de eso al armario —sugiere y se acerca para echar un vistazo a la maleta vacía.—Hyung debería haberme dicho algo más —se frustra Taehyun y se sienta con una camisa de cuadros en la mano—. ¿Tú lo sabes?—Sí, lo sé, pero es otoño en todo el país, eso no cambia mucho las cosas, ¿no crees? De todas formas —Jimin comienza a separar el caos de prendas que Taehyun ha ido tirando al colchón en la última hora—, sabes que Beomgyu te compraría algo si lo necesitaras.Esas son las palabras que Taehyun necesitaba para levantarse e intentar hacer la maleta de nuevo. No va a permitirse ser un niño problemático y desorganizado para Beomgyu. Mira cuidadosamente todas las prendas que puedan salvarle del otoño, pero incluso si es otoño en todo el país, no está seguro de que sea el mismo otoño en todos lados. Beomgyu solo le dijo que hiciera una maleta para un fin de semana, Taehyun no puede hacer muchas cosas con eso.—Esta me gusta, ¿por qué no la llevas? —sugiere de nuevo el rubio y rescata la camisa de cuadros roja que Taehyun tenía en las manos hace un momento.Jimin se acerca y la pasa por sus brazos, manipula sus hombros para ponerlo de cara al espejo. Jimin no tiene una palabra que describa el trabajo que hace y tampoco tiene una razón, quizá es porque Taehyun es como una abeja y no puede escapar de su dulzura. En algún momento Jimin comenzó a verse afectado por su extrema inocencia.—Gracias —admite Taehyun y se la quita—, no es una mala idea.Jimin también le recomienda un jersey blanco mullido con mangas que alcanzan sus nudillos y unos pantalones negros rasgados. Conoce el plan de Beomgyu, así que intenta convencer a Taehyun de llevar esto o lo otro sin que se dé demasiada cuenta. Una bonita chaqueta larga, un pijama suave. El rubio empieza a avergonzarse un poco de vender a Taehyun de esta forma, pero entonces localiza una chaqueta negra debajo de un par de jerséis.—Esto es de Beomgyu —es lo único que es capaz de procesar porque no puede comprender cómo Beomgyu fue capaz de darle un regalo tan especial y todavía preguntarse si quiere a Taehyun.—Creo que le gusta darme sus chaquetas.Taehyun responde tranquilo, pero nunca va a admitir la de veces que ha dormido con ella. Dormir, piensa por segunda vez y casi se sonroja tontamente al pensar que podría dormir todo el fin de semana con Beomgyu. De hecho, va a pasar un fin de semana con Beomgyu en algún lugar. ¿En qué mundo podría haberle pasado esto? Cierra los ojos un momento, todavía es capaz de recordar todos los pasos que le han llevado hasta aquí y de repente se pregunta si este viaje significa algo.—¿Debería llevar algo más? —le pregunta a Jimin antes de poder pensar un poco más en el viaje.—¿Cargador del móvil? ¿Algo con lo que entretenerte? Beomgyu duerme mucho.Taehyun piensa que ese es el menor de sus problemas. No hay ninguna necesidad de abandonar la cama si Beomgyu está al lado. Revisa una vez más la maleta con Jimin, prepara la ropa para el viaje y al final el rubio lo invita a tomar algo. En algún momento Jimin se convirtió en una persona muy especial para Taehyun.+×+Beomgyu está ansioso, está muy seguro de que el tren no ha pasado, pero llevan casi media hora esperando en un andén viejo y vacío y Taehyun, pegado a su costado bajo su brazo, no deja de temblar. Taehyun no tiene nada de lo que quejarse, realmente no le importa si se ha levantado extremadamente pronto y parece que están yendo a un rincón escondido en algún lugar del país. Está con Beomgyu, Taehyun sabe que siempre estará a salvo con Beomgyu. Este será el segundo viaje en tren, el primero fue cómodo y estuvo bien, después caminaron hasta este andén que no ha sido revisado en décadas. Tiene su encanto, el olor a lluvia y a naturaleza, el aire fresco, la soledad. Está bien en realidad. Por sí mismo nunca hubiera sido capaz de ver un lugar tan bonito.—¿Tienes mucho frío? —le pregunta Beomgyu y frota su brazo cálidamente.Taehyun sacude la cabeza, llena sus pulmones de este aire limpio y refrescante, Beomgyu se está estresando mucho, su elaborado plan nunca incluyó que algo saliera mal. Taehyun suelta la maleta y pasa el brazo por la cintura de Beomgyu, abrazándolo, y Beomgyu lo mira preguntándose si necesita algo. Fue Beomgyu quien pagó el desayuno después de salir tan pronto de la escuela. Las vías enfrente empiezan a chirriar de forma desagradable, haciendo al pelirrojo taparse los oídos, pero el tren que frena bruscamente saca su mejor sonrisa de niño.—¡Hyung! —exclama contento mientras se acercan a las puertas— Parece un tren histórico.—Realmente es un tren histórico. No han mandado trenes nuevos en años.—¿Hyung ha estado aquí antes? —pregunta Taehyun curioso mientras avanzan por el vagón.—No, pero llevo años mirándolo.Taehyun agacha la cabeza. Beomgyu acaba de decirle de forma implícita que es especial porque está yendo con él a un lugar que siempre quiso ir. El tren, que tiene sus encantos con su interior de madera y sofás verdes como asientos, arranca torpemente y se produce un desequilibrio importante que hace a Taehyun pensar que si llegan a salvo lo considerará milagro. Taehyun pierde el equilibrio ante la inesperada sacudida, pero Beomgyu detrás de él suelta una de las dos maletas que lleva y lo retiene abrazando su pecho. No hay nadie a la vista, es algo de lo que se da cuenta Taehyun cuando se recupera, que a pesar de la constante inestabilidad del tren quiere recorrerlo entero porque jamás podría estar en un tren de película como este.—Hyung —llama con su forma adorable de siempre y se gira—. ¿Podemos ver el tren?Beomgyu asiente, no necesita que añada nada más. Pasa a su lado para situarse enfrente y llevando las dos maletas avanza con seguridad, Taehyun va detrás agarrado a su chaqueta y sin pensarlo realmente se acuerda de aquella vez que no pudo evitar quedarse mirando al chico del conjunto negro con camiseta roja que caminaba por el tren dirección Seúl con un equilibrio surreal. Taehyun graba una parte del recorrido, todos esos sofás verdes son fascinantes, los vagones parecen del siglo anterior, los marcos de madera alrededor de las ventanas. De repente ve a Beomgyu inclinar la cabeza y se asusta un poco cuando encuentra a una persona en todo el tren, pero después también lo saluda con una sonrisa bonita porque ese hombre mayor con traje, sombrero y una cadena que parece ser de un reloj es exactamente el tipo de viajero que encajaría en un tren como este. Se sientan en un lugar al azar después de recorrer todos los vagones y una vez acomodados buscan los ojos del otro en modo automático y sonríen por haber pensado lo mismo. Beomgyu alza la mano, la deja caer por el pelo desteñido de Taehyun.—¿Está muy lejos? —pregunta Taehyun parpadeando como un gato complacido.—El tren tardará un poco en llegar.Siguiendo el capricho que aparece en su cabeza Beomgyu presiona un beso suave en la frente de Taehyun y apoya la espalda contra el respaldo del sofá verde, Taehyun se acomoda en su hombro con los ojos cerrados. Se le escapa una sonrisa cuando piensa que son como protagonistas huyendo en una película. Ojalá no nos encuentren nunca. Beomgyu se encarga de él cuando llegan, Taehyun está un poco adormilado caminando por el andén pero todavía se emociona y lo graba. El tren histórico parece conectar lugares abandonados, mágicos. Caminan por una carretera maltrecha, son de nuevo como fantasmas, los mismos fantasmas que se encontraban en los pasillos, ahora están caminando solos en una mañana fría de otoño. Taehyun no quiere pensar en la forma natural en que se han dado la mano, Beomgyu va un poco delante tirando de él y Taehyun no puede quitar los ojos de su espalda y su cazadora negra, su pelo corto, los pendientes, la forma en que lo lleva de la mano. ¿Realmente estoy caminando de la mano con Beomgyu en un sitio tan olvidado?, se pregunta. La calidez que recorre su brazo es real, el aire frío es real, pero todavía parece un sueño. Taehyun mira el cielo azul, el aire alborota su pelo rojo claro, eriza su piel. ¿Realmente no es un sueño? Han salido de la escuela, pero esta escena es tan surreal como el mundo que conoció en aquel infierno. Y, al final de todo, está caminando de la mano con el chico que nunca pudo olvidar en una carretera vacía un día frío de otoño.Beomgyu mira hacia atrás y después a Taehyun, que frunce el ceño cuando percibe una vibración de fondo.—Voy a correr hasta la parada, dame tu maleta. Pararé al bus —le explica Beomgyu cogiendo su maleta gentilmente.Taehyun ni siquiera tiene tiempo para protestar cuando Beomgyu sale corriendo a toda velocidad. Desde que conoció a Taehyun, ha aprendido un poco a domesticar al tigre. Beomgyu nunca pensó que ser de esa forma podría servir para algo bueno, para algo diferente que ser como su hermano. Taehyun corretea suavemente, sabe que a Beomgyu no le gustaría si se esfuerza demasiado. El autobús pasa a su lado levantando todo el polvo y la arena de la carretera y lo hace toser y al frente Beomgyu sigue acercándose a la parada a toda pastilla tirando de las dos maletas. Taehyun se recupera lo suficiente para corretear de nuevo cuando Beomgyu logra parar al bus y cuando lo alcanza hay una bonita sonrisa de Beomgyu para él, quien también le revuelve el pelo afectivamente. Taehyun sube los pequeños escalones y lo primero que reconoce es que el conductor no es coreano, así que se pregunta si después de tanto viaje están en otro país. Beomgyu sube las maletas y paga los billetes, sigue a Taehyun hasta el fondo después de agradecer al conductor haberlos esperado. Taehyun mira alrededor con sus grandes ojos de niño. Hay unas cinco personas más, ninguna prestando atención a lo que sucede en el bus. Taehyun cree que ha entrado en un sueño.—¿Estás bien? —le pregunta Beomgyu, que se apoya en el respaldo sin aire.Taehyun asiente adorablemente, sigue mirando con curiosidad. Es un autobús que nunca verá en el mundo moderno que está al otro lado de este sueño. Hay un hombre y una chica sentados juntos, una mujer pelirroja apoyada contra la ventana en otro asiento, un chico joven leyendo un libro y otro más cerca de ellos. Taehyun se pregunta por qué ninguno de ellos parece coreano. Mira hacia atrás cuando el autobús arranca, ve la parada alejarse y al frente solo hay una carretera vieja que se extiende infinitamente bajo un cielo azul de otoño.—Hyung —llama en voz baja, preocupado de perturbar el sueño eterno de los demás pasajeros. Hay una radio sonando débilmente y Taehyun piensa que es un sonido reconfortante—. Gracias.Los ojos oscuros de Beomgyu están estáticos en los suyos, después ladea la cabeza hacia el otro extremo y sonríe con los ojos cerrados.—Ni siquiera hemos llegado, niño.Taehyun no puede evitar quedarse mirando a este Beomgyu. Fantasmas, siempre hemos sido como fantasmas. Nada de esto podría ser real si fuéramos solo humanos.—¿Por qué hyung nunca ha venido aquí? Nunca podría encontrarte —pronuncia un poco asustado acomodándose apropiadamente en el asiento.—Porque nunca pensé que algo de eso importara —Beomgyu responde con los ojos cerrados—. Creía que esa era la vida que me había tocado. Vivir en Daegu, que me golpeara. No había ninguna razón para querer que algo fuera diferente. No había pensado que podía acabarse si me esforzaba.Taehyun asiente aunque Beomgyu no pueda verlo. Beomgyu ha respondido a una de sus preguntas, Taehyun tiene suficiente para el resto del viaje.—¿Te gustaría vivir aquí? —pregunta entonces Beomgyu— Aquí no podrías cumplir tu sueño, no hay nada aquí.Por alguna razón la voz de Beomgyu suena melancólica, suena como un Beomgyu devastado que se ha rendido porque no tiene esperanza. No quiere decirle a Taehyun que esto es como esas películas en las que al protagonista solo le quedan tres días de vida. Beomgyu quiere soltarlo todo para luego ir en paz a la guerra. Taehyun mira a Beomgyu, no puede soltarle que él es su único sueño, que podría vivir para siempre en este mundo escondido si nunca se va de su lado.—Es bonito —responde al final y suspira, mira por la ventana. Sigue siendo el mismo cielo azul y la misma carretera—. Podría vivir aquí cuando haya debutado y sea rico.Beomgyu se ríe, puede imaginar la vida exitosa que tendrá Taehyun.—Suena como un gran plan de vida —admite y abre los ojos para ver al niño más bonito de todo el universo y todo es tan precioso que golpea un poco su corazón abierto—. Este lugar no desaparecerá.Cerrando los ojos de nuevo coge la mano de Taehyun. El conductor dice las paradas en voz alta cada vez que se aproximan, pero no parece que alguien vaya a abandonar el autobús y Taehyun se pregunta cuál es el destino final de toda esta gente. Beomgyu conduce a Taehyun hacia la salida y Taehyun mira alrededor después de que el autobús se aleje con las mismas personas que lo ocupaban al principio. Hay un camino, parece que van a entrar en un bosque. Taehyun se pregunta cuántas horas les está llevando llegar, pero Beomgyu lo ha mantenido alimentado.—¿Llegaremos después de esto? —pregunta empezando a caminar.—Sí, está un poco más adelante. ¿Estás cansado?Beomgyu acaricia su cabeza con cariño, Taehyun niega y acepta la mano de Beomgyu cuando se la ofrece, así que caminan de nuevo de esa forma hacia un destino desconocido. Si lo piensa, no está listo para recorrer de nuevo esta aventura a la vuelta.—Hyung. ¿Sería cruel pedirle a Jimin que nos venga a recoger?—Jimin acabaría en el mar si se lo digo. No hay buenas conexiones, pero el domingo podemos tomarlo con más calma. Solo quiero llegar lo antes posible.Taehyun asiente, se deja llevar. Es un poco graciosa la imagen de dos chicos tan parecidos recorriendo un bosque con maletas modernas que tropiezan con cada piedra del sendero.—¿Podría atacarnos algún animal? —pregunta Taehyun inquieto mirando alrededor.—Sí, podría.—¿Por qué hyung siempre ha querido venir? ¿Cómo lo encontraste?Hay un pequeño silencio. Beomgyu no quiere responder por dos razones. Nunca va a decirle a Taehyun que una vez tenía una vida planeada que nunca podrá hacerse realidad y no quiere estropearle la razón por la que le hace pasar por todo esto.—Lo sabrás cuando lleguemos —inventa al final.Beomgyu mira al cielo, él también se pregunta si de verdad está aquí. Si cierra los ojos, todavía es aquel niño despreocupado que miraba maravillado todos esos caminos que los han conducido aquí. Camina más despacio, se pone al lado de Taehyun, quiere ver su reacción cuando una casa bonita aparece al fondo de un jardín de hierba natural. Beomgyu se apresura en grabar su cara de sorpresa y la forma en que camina en trance hacia la casa y se gira a mitad de camino para mirar a Beomgyu, que sonríe detrás del móvil.—¡Hyung! —exclama Taehyun y corre contento hacia Beomgyu, que lo acoge entre sus brazos.Taehyun no sabe cómo quejarse por todo esto, todo lo que Beomgyu ha hecho por él. De un momento a otro ha olvidado los viajes en tren, el autobús, el bosque. Taehyun se separa un poco para mirarlo y protestar, pero no puede concentrarse más en lo que estaba haciendo cuando Beomgyu lo mira a los ojos tan cerca, tan profundo como todas las veces. Beomgyu acaricia su mejilla.—¿Qué tal si echamos un vistazo? —pregunta casi en un susurro.Taehyun asiente y se aparta. Está seguro de que estaba a punto de ocurrir algo, pero no importa. Delante de él hay un fin de semana con Beomgyu en un sitio como este y esta es con seguridad la vez que más van a estar escondidos. Aquí nadie podría encontrarnos, nadie va a mirarnos. ¿Por qué me ha traído aquí? Tan lejos. ¿Por qué hacer ahora algo que siempre ha querido hacer? Taehyun pregunta, pero su lado racional tiene la respuesta y Taehyun la guarda un poco más como si no la hubiera visto. Beomgyu abre la puerta de la casa de cuento para él, deja a Taehyun desaparecer en cada rincón explorando una casa tan pequeña y acogedora, corretea hacia el jardín, mira alrededor, hace unas fotos, Beomgyu ya ha dejado las maletas en la habitación y cuando sale, se apoya en la puerta. Taehyun está corriendo como un niño y Beomgyu desearía darle esta tranquilidad por siempre. Mira al cielo, tiene miedo de que acabe lloviendo y se estropee todo por lo que ha venido aquí. Taehyun vuelve y lo abraza de nuevo, no lo suelta en un rato largo.—¿Quieres ducharte? Haré algo de comer —sugiere Beomgyu con una voz dulce.Taehyun asiente y corretea de nuevo hacia el interior. Beomgyu necesita un momento para creerse esto, estar aquí, Taehyun. Pero luego te irás, lanza su cabeza. ¿No lo has hecho un poco peor? Vas a darle todo esto y luego se lo quitarás. Simplemente vas a morir y Taehyun será acosado toda su vida, quizá también lo quemen. Eres horrible. Beomgyu suspira, vuelve dentro. Sí, quizá soy egoísta, pero Taehyun tendrá un bonito último recuerdo. Taehyun guarda la ropa en el armario, comprueba el colchón y es tan mullido que podría dormir si permanece en él un par de segundos más. Cuando lo piensa, ninguna de sus citas con Beomgyu ha sido convencional. Se acuerda de Jimin mientras se pone la camisa roja de cuadros y los pantalones negros rasgados, intenta arreglar su pelo mojado y no puede creer del todo sus propios ojos, la forma en que brillan, pero lo cierto es que no ha dejado de tener una sensación burbujeante atrapada en la garganta. ¿No es como una aventura mágica? Podría ser una gran película, es el mejor sueño que nunca hubiera imaginado. Taehyun todavía piensa que chicos como Beomgyu no existen en la vida real, que viven en el mismo mundo que los seres humanos ordinarios como él. Sonriendo, aparece por la cocina y este Beomgyu en manga corta que cocina para los dos es como una maravilla legendaria, imposible de ver en una vida común. No importa todas las veces que lo repita, Beomgyu nunca será real.—¿Está caliente el agua? —pregunta Beomgyu echándole un vistazo— Deberías secarte el pelo, vas a enfermar.—Sí, está caliente. Es agradable. ¿Puedo hacer algo?—Secarte el pelo.—¡Hyung!Beomgyu suspira y deja de cortar las verduras, mira a Taehyun y necesita cerrar los ojos un segundo, realmente lo necesita. Jimin cree que no es consciente, pero Beomgyu se da cuenta perfectamente de lo sobreprotector que es y quizá este es el punto en el que está invalidando a Taehyun.—Ven, puedes terminar de cortar esto, el agua debería hervir en unos minutos.Taehyun asiente y se acerca con una sonrisa bonita a hacer la tarea que le ha dado. Beomgyu quiere disculparse, pero no sabe cómo hacerlo, así que solo sale de la cocina y sube las escaleras. Es adorable la forma en que Taehyun ha puesto sus cosas en la habitación y abrir el armario ocupado con su ropa es un poco abrumador. Beomgyu suspira y se sienta en la cama. Este era un sueño, en realidad era un plan de su vida perfecta, pero ahora que se ha hecho realidad se siente un poco superado. Realmente quiere hacerlo bien para Taehyun, pero ha perdido el rumbo. Beomgyu ahora no sabe si debería decirle que le quiere cuando este es el final del camino.Después del descanso que ha supuesto una comida mucho más deliciosa de lo que esperaba Beomgyu, están paseando alrededor de la casa, casi llegando al río. Ahora que ha comido, Taehyun se siente más operativo y quiere preguntar por qué están aquí ahora, pero tiene miedo de lo que pueda responder. No quiere que le diga la respuesta que ya tiene su cabeza. Caminan de la mano sobre un tronco atravesado en la corriente, para Beomgyu todo esto también es nuevo. Sus pulmones dañados probablemente nunca han inhalado un aire tan agradable, los pájaros no han dejado de cantar.—¿Hace cuánto que cerraste el informe? ¿No es muy corto? —pregunta de repente Beomgyu y Taehyun lo mira sin comprender— Está bien si preguntas, Taehyun.Taehyun tiene más miedo que antes, pero todavía no va a hacer la pregunta estrella, en cambio cruza el bosque de la mano con el príncipe que conoció en un baño. Taehyun al final ha conseguido asumir que este es el final y es devastador saber que nunca habrá una noria en la que poder decirle que le quiere, decirlo mucho más alto de lo que nunca podría expresar con sus abrazos, sus ojos brillantes. ¿Puedo creer que este es el final del sueño? No quiero despertar. Si no es con Beomgyu, Taehyun no quiere vivir esta vida ordinaria.

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Capítulo 45, pt2. Dilo más alto: di para siempreTaehyun se está dejando llevar, ahora que ha asumido que este es el final está yendo a donde Beomgyu quiera llevarlo. Jugar en el río, rodar por el jardín, una barbacoa para cenar y ahora lleva un rato sufriendo en la cama porque Beomgyu le está haciendo cosquillas como castigo por haber perdido en todos los juegos que han jugado después de cenar.—¡Hyung, basta, basta! —pide una vez que comienza a llorar.Beomgyu lo deja tranquilo entonces, ha tenido suficiente dosis de la risa de Taehyun y está cerca de ser la hora perfecta para enseñarle la razón de por qué lo trajo aquí, qué están haciendo en un lugar tan olvidado aparte de jugar como niños.—Ven, ven aquí —le dice a Taehyun ofreciéndole la mano.Taehyun va y sigue sin pensar en nada cuando salen de la habitación y van a un punto muerto del pasillo, pero entonces Beomgyu empuja lo que parecía una tabla normal y corriente y hay unas escaleras y al final el sitio más bonito que Taehyun verá después de la habitación de Beomgyu. Taehyun mira con detenimiento con sus grandes ojos muy abiertos, pero todavía no comprende por qué están aquí, en este lugar, esta casa de cuento, esta buhardilla acogedora en la que todo parece suave y mullido. Beomgyu lo suelta, avanza con seguridad y empuja una de las ventanas, tira una manta fuera y entonces mira a Taehyun.—¿Quieres ver por qué te he traído aquí?Taehyun asiente, se acerca mientras Beomgyu desaparece por la ventana. Se sube a la misma silla que el pelinegro y sale al tejado con su ayuda, deja que lo acomode. Taehyun podría tirarse de un tejado, pero cuando Beomgyu ya no esté. Abre los ojos una vez envuelto en la manta, echado en el tejado de este pequeño lugar mágico y deja ir toda su fascinación en una exclamación, parpadea varias veces pero no parece que vaya a desaparecer y cuando mira a Beomgyu echado a su lado, Taehyun desearía poder besarlo. No hubo Busan, pero Beomgyu ha cumplido una cosa tonta que lanzó paseando una noche cualquiera.—¿Son más bonitas que las que hay en mis ojos? —pregunta Beomgyu burlándose de él.—No —responde enseguida Taehyun—, pero son bonitas. Gracias por-—Shh. Ya está, Taehyun, ya está.Bajo la manta Beomgyu entrelaza sus dedos suavemente, despacio pero encuentra la forma correcta enseguida, como la pieza correcta que cae al lado de su pieza pareja. Pasa un rato, Taehyun observa en silencio las estrellas bonitas que cubren todo el cielo, Beomgyu le explica algunas cosas, le enseña sus nombres y Taehyun empieza a llorar un poco, en silencio, porque esto es lo que está al final del paraíso. Taehyun no está listo para caer al infierno de nuevo.—¿Por qué me besaste en la piscina?La pregunta pilla por sorpresa a Taehyun. Ha pasado un tiempo, creía que ya no hablarían de eso. Beomgyu espera en silencio una respuesta que Taehyun no tiene, el aire fresco de otoño golpea sus caras desprotegidas, pero es agradable.—Creía que hyung no volvería. No estaba pensando mucho cuando te vi.—¿Qué pensaste cuando me viste fumando?Taehyun se siente raro porque en el mundo que conoce él es el único que hace baterías de preguntas. Es un poco peor cuando se da cuenta de que no tiene respuestas apropiadas para ninguna de ellas.—No me importa. Hyung es adulto —es todo lo que responde.¿Por qué se siente tan raro? ¿Por qué parece que de un momento a otro esto no es agradable?—No creo que por ser adulto puedas hacer todas las cosas que quieras —replica Beomgyu y es increíble que alguien como él diga eso, pero Jimin no puede verlo.Taehyun no intenta explicar lo que quiso decir, intenta volver al momento en el que solo estaban viendo las estrellas y que esto era todo por lo que lo trajo aquí.—Hyung va a ir a Seúl, ¿verdad? —pregunta. Si todo esto es raro, qué más da si lo suelta.Beomgyu asiente, no tiene sentido esconderlo. Probablemente lo sepa desde que llegamos aquí, quizá desde que hizo la maleta. Eso es todo lo que Taehyun necesitaba para comenzar a asumir que no habrá una noria, que debería hacerlo aquí, en este tejado, que quizá debería intentar preguntar todas las cosas que quiso preguntar alguna vez.—Hyung, nunca hice nada por ti. ¿Por qué vas a morir por mí?Beomgyu ladea la cabeza para mirarlo. Al final Taehyun nunca se dio cuenta de lo precioso que es.—Porque tú eres mi motivo, Taehyun. Tú me enseñaste que si no hacía nada, mi hermano seguiría ahí estropeando la vida de alguien más, me enseñaste que esto no es lo que la vida tiene para mí porque estás tú. Desearía que esto fuera para siempre, pero el paraíso no puede existir mientras mi hermano esté ahí.Taehyun mira a Beomgyu a los ojos. ¿Cómo convertirse en su motivo si no ha hecho nada? ¿Cómo pudo enseñarle todas esas cosas de las que habla? Taehyun es incapaz de verse a sí mismo como Beomgyu lo ve.—Incluso si tu hermano no está, no va a haber paraíso mientras no estés tú —responde y su voz sale un poco trabada. Taehyun empieza a tener algo atascado en la garganta.Quiere decirle que le quiere, quiere sacarlo, quiere decir para siempre, pero las palabras de Kai persisten en su cabeza, el daño, todos esos meses en los que caminaba tan despacio para llegar aquí, todas las veces que alguien escribió el final por él. Todo es tan inútil que Taehyun comienza a llorar. ¿De qué ha servido? ¿De qué sirve esto si va a morir? Va a morir por mí, es a lo que le he llevado. ¿Por qué no puede haber otro final? ¿Por qué perderlo todo de esta forma? Antes de que Beomgyu pueda consolarlo, Taehyun se mueve hacia él y empieza el cuarto beso que han tenido y los cuatro los ha empezado él, el chico tímido y adorable que caminó con pasos pequeños para llegar a un punto muerto. Si no hay Beomgyu, Taehyun nunca podría encontrar la meta. Con las lágrimas y el dolor de por medio Beomgyu sigue el beso desesperado de Taehyun, que se acaba convirtiendo en besos lentos, dulces, Beomgyu acaricia su mejilla y al final sonríe para él.—Niño, es increíble que siempre los hayas empezado tú.Taehyun quiere echarle en cara que él es el único que siempre ha empezado todo, el que empezó a caminar con miedo, el que fue golpeado, perseguido y acosado para que Beomgyu sea la persona que siempre termina todo por él y no es justo, nunca fue justo solo tocarlo cuando Beomgyu lo decidía, no fue justo todas las cosas que Beomgyu pagó, no fue justo que mintiera y fuera a Seúl como un héroe trágico pero al final volvió, nunca fue justo la forma en que lo miraban esos ojos encantadores de tigre, la forma en que él era el único que perdía y lloraba e intentaba olvidar a un príncipe que no era para él, pero Taehyun no puede decirle nada de eso. Ha crecido, no es el niño infantil y quejica que explotaba sin control, el que creía en su mejor amigo. No, ahora es esta persona serena que mira a los ojos de un fantasma que desaparecerá en unos días llevándose este sueño también.—Bésame —pronuncia desafiante, sus mejillas húmedas y sus ojos serios.Beomgyu podría reírse, probablemente se hubiera reído antes, cuando siempre se quedaban en la superficie y bromeaban, se burlaba de un niño extremadamente adorable, pero ahora están casi al fondo de este sueño, así que debería tomárselo en serio. Va a quitárselo todo a Taehyun, Beomgyu debería convertirse en un perro obediente, así que se acerca, inesperadamente se encuentra a sí mismo nervioso. A pesar de todas las veces que estuvo a punto de perder el control, esta es la primera que va a besar a Taehyun, pero no es un crío torpe e inexperto, así que los nervios se diluyen justo antes de tocar sus labios suaves. Taehyun lo sigue obediente hasta el sexto beso, el séptimo, no hay un calor tonto, en cambio esto es lo más tranquilo que se ha sentido nunca al lado de Beomgyu. Besándolo de esta forma parece que lo está llevando a casa y Taehyun no quiere salir.—Si sigues besándome de esa forma tendré que llevarte a la cama —dice Beomgyu apartándose.Hay muchas más cosas de las que deberían hablar, hay más cosas que podrían hacer y el cielo estrellado es un paisaje que deberían aprovechar pero como todas las veces anteriores a Taehyun no parece importarle nada de eso pero Beomgyu todavía quiere decirle que le quiere, le gustaría decir para siempre y decirlo alto. Si puede pensar en un para siempre al lado de Taehyun, podría ganar aunque haya nacido para ser un perdedor.—Llévame.Beomgyu mira a Taehyun con los ojos bien abiertos, no puede ir en serio.—Taehyun. No deberías hacerte esto. ¿De verdad quieres esto sabiendo que después iré a Seúl? Pregunta ahora todas las cosas que quieras, pero no me hagas hacerte eso.Taehyun no entiende el tono de Beomgyu, por qué le está pidiendo algo como eso. ¿Qué tiene de malo hacer eso ahora? ¿Qué más da si va a Seúl? Beomgyu siempre miente, podría volver. Taehyun quiere hacer ahora en este sueño todas las cosas que nunca podría hacer en Daegu y cuando está a punto de ser honesto, aterriza aquí otra vez y se da cuenta de que estaba yendo fuera de los límites, de que no puede decirle que sea su novio, de que nunca podrá decirle a Kai que es su novio y pensar en todos sus esfuerzos, en todas las discusiones, en el Seúl al que volverá sin Beomgyu lo hace estallar. Todo este tiempo no ha dejado de correr y de perder su sólida amistad con su mejor amigo, ¿pero de qué va a servir cuando vuelva a Seúl? Llorando se esconde en el pecho de Beomgyu.—¿De verdad no vas a volver? —pregunta en medio de su llanto tonto— Si no vuelves, todo lo que he intentado será inútil. ¿Sabes? Kai nunca me creyó, me esforcé por demostrarle que eras bueno pero me dijo que solo me creería si te llevaba a Seúl y decía que eras mi novio. No quiero volver a Seúl. Quiero quedarme contigo en Daegu para siempre. Incluso si no es Daegu, quiero que sea para siempre contigo.—Lo siento. Iré a Seúl y no volveré hasta que mate o muera, lo siento Taehyun. No tengo derecho a ningún para siempre mientras ese hombre viva.Antes de que pueda levantar la carita de Taehyun, Taehyun deja de esconderse y lo besa de nuevo por sorpresa, empieza dos o tres besos más, quizá hayan llegado a diez y en algún momento sonríe. Todo ese camino solo para ver las estrellas y al final debajo de ellas hay algo más bonito, algo que encontró en Daegu. Taehyun no ha dejado de pensar ni un segundo en lo precioso que se ve Beomgyu echado en este tejado, a su lado, bajo las estrellas. Nunca podría encontrar algo más bonito que sus ojos oscuros, su cara de príncipe, la forma en que lo quiere. Porque los príncipes no existen en la vida real. Cuando se aparta, coloca una mano en la mejilla del pelinegro y la acaricia despacio.—Te quiero y este sentimiento será para siempre, eres el sueño que nunca podría haber soñado y del que no quiero despertar. Desearía soñar eternamente, desearía que fuéramos para siempre, pero vas a morir por mí, así que no puedo ser egoísta. Gracias por todo lo que me has dado, todo lo que has hecho por mí. Gracias por dejarme acercarme a ti.Beomgyu cierra los ojos, no puede seguir mirando a Taehyun después de eso. Taehyun lo abraza de la misma forma cálida de siempre, la que poco a poco entró en la cueva del tigre y rompió su corazón hermético. Taehyun desearía que hubiese sido en la noria, desearía haberlo podido decir de otra forma pero ahora, después de todo el ruido, su corazón late en calma, como si no necesitase latir más. Cierra los ojos, ha llegado a él la certeza de que este es el final del sueño.

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Capítulo 46. Solo uno de los dosEs una buena tarde para morir. La luz dorada del sol, el aire de otoño, el bullicio de siempre. Beomgyu nunca tuvo un día tan bueno las veces que planeó algo. Camina deprisa como la gente de Seúl, tiene una pequeña sonrisa, está seguro. No ha dejado ningún arrepentimiento, esto es lo que siempre ha estado al final de la guerra. ¿Cómo pudo pensar que dejar que lo golpeara era la solución? Solo era lo más fácil. Beomgyu era un tigre débil, nunca podría haber ido en contra de su hermano. No era fuerte y tenía miedo, no había ni una sola razón para creer que la vida podía ser diferente. Entra en el club de siempre, pero solo está el camarero limpiando las copas.—¿Dónde están todos? —pregunta Beomgyu descolocado.—Todavía no hemos abierto, señor. ¡Señor!El camarero grita persiguiéndolo cuando Beomgyu pasa y va hasta la habitación roja de siempre, pero no hay humo ni mujeres y el sofá está vacío.—Señor, por favor abandone el local.Beomgyu está a punto de preguntarle dónde están, pero probablemente no lo sepa, así que sale hacia otro club. Quizá es muy pronto, quizá está durmiendo en algún lugar. Beomgyu prueba en alguno de los burdeles en los que solía encontrarlo y al final se rinde, se para a pensar qué más sitios le quedan por mirar.—¿Buscas a tu hermano? —pregunta una mujer a su lado fumando. Uñas largas, pelo rojo. Beomgyu la conoce, así que asiente— Dijo que no estaría hoy, que tenía una cosa que hacer.—¿El qué? —Beomgyu entrecierra los ojos, empieza a ponerse nervioso.—No lo sé, pero dijo que se lo pasaría bien. Dijo que echaba de menos Daegu.—¿Está en Daegu? —escupe Beomgyu atónito. Ella asiente como si no fuera la gran cosa, pero Beomgyu sale corriendo.Todos sus planes acaban de romperse en su cara. Beomgyu no se puede creer que haya sido tan cerdo, que esto esté pasando. No puede ser verdad. Desesperado llama a Jimin y lo llama hasta cinco veces como un maníaco, pero no coge el maldito teléfono. Beomgyu mira alrededor, intenta recordar un solo nombre, alguna persona que pueda llevarlo hasta Daegu lo más rápido posible. Por un momento piensa en Yeonjun, quizá siga en Seúl, pero no puede hacer eso, no tiene derecho. Marca otras siete llamadas y se jura que va a colgar a Jimin. Se acuerda entonces de Taehyun, Taehyun siempre responde, pero es otra llamada perdida y Beomgyu empieza a perder la cabeza. Piensa en las horas que tardó en llegar, en las que tardará en volver y en su mente aparece el pensamiento de que Taehyun será un desperdicio de sangre y huesos rotos. ¿Por qué? ¿Por qué? Eres un maldito cerdo, jugaste la mejor carta en el peor momento. De alguna forma, Beomgyu creía que ya no iría a por Taehyun, pero nunca debió creerle.Llama a Moon, tampoco responde. Beomgyu quiere mandarlos a todos a la mierda, todavía busca una forma rápida de llegar a Daegu y entonces se llama estúpido a sí mismo y sale corriendo hasta el burdel de nuevo, el hombre de recepción se asusta un poco cuando una bestia está tan fuera de sí tan cerca.—Yukinora, llama a Yukinora. Me da igual si está ocupada, si no la llamas la buscaré yo.—Eh, shh, cálmate tigre —dice una mujer a su espalda y Beomgyu se acerca—. ¿Qué formas son esas, eh?—¿Dónde está Yukinora? —pregunta Beomgyu mordiéndose el labio. La mujer sonríe, lleva al límite su paciencia— ¡Dónde está!Pero cuando Beomgyu chilla, el juego pierde su gracia y da unos pasos hacia atrás.—Mira, mi hermano está a punto de matar a alguien, necesito que Yukinora me lleve a Daegu. Sabe conducir, solo necesito eso por favor, por favor os pagaré.La mujer le hace un gesto al hombre de recepción, saca a Beomgyu del burdel antes de que alguien más los oiga. Son las putas de su hermano, pero son mujeres adultas que comprenden el dolor de Beomgyu. Nadie podría considerar al mayor de los Choi un ángel, no cuando siempre está tan drogado pidiendo las cosas más extrañas.—Beomgyu —pronuncia ella con un tono suave y pone la mano en su hombro—. Daegu está a casi trescientos kilómetros de aquí. Espero que esa persona sepa esconderse. ¿Por qué has venido aquí?—Porque creí que aquí podría terminarlo, pero ha jugado conmigo de la peor forma.Beomgyu está a dos horas de Taehyun incluso si van rápido y su hermano podría estar a unos minutos. El resto de la historia está escrita. Beomgyu se gira cuando escucha unos tacones, la figura bonita de Yukinora no tarda en aparecer. El mismo pelo largo negro de siempre, su kimono corto y sus medias hasta el muslo, sus zapatos bonitos. La única mujer que su hermano no ha podido tener jamás.—Yukinora —pronuncia Beomgyu y se acerca.—Shh, iré a sacar el coche.Beomgyu mira entonces a la otra mujer, una de las madres que gobierna este lugar, y saca la cartera, pero ella la empuja de vuelta y Yukinora regresa con el coche haciendo ruido, Beomgyu se inclina en señal de agradecimiento y sin acabar de ponerse el cinturón Yukinora presiona el acelerador.—Incluso aunque me pagues todas las multas, no podremos llegar en menos de dos horas.—Lo sé, Yuki, lo sé.Pero Yukinora revienta el coche para poder llegar a Daegu. No hay música, no hay ventanillas bajadas, no hay ningún viaje que disfrutar. Beomgyu podría sangrar de todo lo que se ha mordido el labio.—¿Va a matarlo? —pregunta Yukinora. Daegu está cada vez más cerca.—Matarlo sería lo más bonito que puede hacer.Yukinora presiona el pedal, Beomgyu no quiere mirar el indicador de la velocidad, los riesgos que están corriendo. No puede tampoco dejar de pensar en la imagen de su niño recién teñido sufriendo, chillando, sangrando. ¿Por qué has hecho esto? ¿Por qué cuando no puedo verlo? Solo quieres verme llorar como cuando encontré a Yeonjun. Yeonjun. No hay día que Beomgyu no piense en todo lo que debió sufrir, en todo lo que debió chillar cuando rompían sus huesos y atravesaban la carne. Pero ahora Yeonjun es la estrella más brillante. No queda nada de nuestra vida planeada, pero no pudiste romper para lo que ha nacido Yeonjun. En sus ojos Yeonjun todavía es su modelo, su artista perfecto, un sueño que nunca podrá hacerse realidad.—Quiero que vuelvas a Seúl, vas a tener que pagar la gasolina, las multas y el taller, ¿entendido? Maldito niño rico —bromea Yukinora después de un frenazo—. Vamos, lárgate.Beomgyu sale disparado, no quiere mirar cuánto ha tardado, pero debería haberle agradecido llegar en dos horas y no haber muerto. Te voy a matar, desgraciado, no voy a morir hasta que mueras cerdo, se jura corriendo por los peores sitios de Daegu. Está a punto de ir a la escuela, pero sus instintos mueven su cuerpo en otra dirección y no tarda mucho en abalanzarse sobre alguien familiar, apretar su cuello como si solo fuera una almohada.—¡Hijo de perra! ¡Cerdo! —le escupe en la cara.Su hermano le da una patada y espera un rato antes de acercarse. Beomgyu odia tanto, tanto su sonrisa de monstruo.—Ohh, fue divertido jugar, pero es una pena que no pudieras oírlo.—Dónde está —exige Beomgyu apretando los dientes, los puños, se acerca despacio— ¿Qué le has hecho?Otra sonrisa desagradable, su hermano se detiene, espera a tener toda la atención de un tigre fuera de control.—¿Sabes todo lo que te gustaba cuando te hacían esas cositas? —y para él es jodidamente satisfactorio cómo cambia la cara de Beomgyu, cómo se pone recto y abandona su posición de ataque, sus ojos se han vuelto muy grandes y de repente parece que se ha quedado flojo— Sí, eso. Pero esta vez solo estábamos él y yo.—¡¡Mientes!!Beomgyu chilla y se abalanza sobre él y no puede ver la navaja, la mano que va a su cuello y lo levanta del suelo. Beomgyu lanza patadas que parece que tienen daño cero, la sonrisa de su hermano está tan cerca que es enfermizo.—Hijo de perra —escupe Beomgyu y golpea el brazo que lo asfixia con toda la fuerza de sus puños, pero parece un niño—. Me mentiste, aquella vez en Seúl me mentiste.—Hermanito, solo quiero hacer lo mejor para ti. Como Yeonjun. ¿Por qué no puedes agradecérmelo? Dímelo, ¿por qué eres tan ingrato? —sacude a Beomgyu con violencia pero después se calma y levanta la navaja— ¿Por qué deberías tener a un chico como ese? No es divertido, mereces algo mejor. ¿Por qué deberías parar esto? ¿No nos divertimos? Dime, ¡¿por qué coño ibas a ir contra mí?!Beomgyu no puede pensar cuando la navaja se clava en algún lugar y después cae al suelo, recibe una patada que podría reventarle algún órgano y luego otra, su hermano está gritando, escupiendo, golpeándolo sin parar y Beomgyu se ha encogido con los ojos cerrados. Este es el miedo que siempre ha tenido, su hermano se está encargando de recordarle cuál es la vida para la que ha nacido mientras grita y Beomgyu ha olvidado su motivo, realmente en medio de este daño no puede recordarlo, su cabeza lo ha dejado solo, pero escucha de nuevo ese sonido y rueda sobre todas sus heridas para alejarse.—No —pronuncia temblando. Detrás de la llama está la sonrisa distorsionada de un monstruo que ninguna película podría crear—. No, aléjate de mí. ¡Aléjate de mí!—Hermanito, pero si siempre nos divertimos. Dime, dime, vamos dime —se va acercando un paso con cada orden, Beomgyu solo camina hacia atrás—. ¡¿Qué coño tiene ese maldito niño?! ¡¿Qué coño tiene?!Taehyun. <Kang Taehyun, encantado de conocerte>. <Tú eres mi motivo>. <No va a haber paraíso mientras no estés tú>. Taehyun. No puede verlo, Taehyun no está delante y quizá sea verdad lo que dijo su hermano, quizá ya no haya Taehyun, quizá esta vez ir a Seúl fue lo peor que pudo hacer, pero Taehyun siguió corriendo incluso cuando solo le gruñía y lo alejaba. ¿Por qué no puede intentarlo incluso si no tiene la certeza de que volverá a ver a Taehyun? Para siempre. Los fantasmas que se encontraban en pasillos oscuros, los que jugaban en madrugadas escondidas. Para siempre. Beomgyu abre los ojos y frente a él está la persona que podría destruir otro sueño, el monstruo que hizo a Taehyun conocer el miedo, la bestia que podría haberle arrebatado un futuro brillante a Yeonjun, y Beomgyu echa a correr hacia él. Este es el final, se promete. Solo puede quedar uno de los dos y lo siento, he nacido perdedor, pero ya no tengo nada, ya no puedes quitarme nada.—Sí, diviérteme, ¡diviérteme! ¿Cómo pensaste que podías alejarte de mí? No eres nada sin mí.Beomgyu le da un puñetazo, lo intenta de nuevo cuando lo desequilibra. A Beomgyu realmente no puede importarle si tiene una navaja, la fuerza de cien animales, ya no tiene nada, ¿qué más da si rompe sus huesos, si sangra? Al menos Beomgyu quiere intentarlo hasta el final, en su cabeza persisten cien imágenes de Taehyun, el pensamiento de un para siempre. Beomgyu recibe mucho más daño del que podría hacer, ya no tiene nada que inventar y casi no puede respirar, pero en su mente continúa su vida arruinada, los años de abuso, las veces que lo arrastraba a aquel lugar y lo quemaba, lo humillaba, todos los hombres malos de Seúl. Su hermano apagó la única luz encendida en todo el universo y Beomgyu cayó en una oscuridad infinita. Taehyun es todo un mundo que no puede dejar morir.—Vamos, vamos, ¿qué te pasa? ¿Por qué haces esto? —su hermano tira de su pelo con fuerza y lo lanza al suelo, ensarta la navaja llena de sangre en su espalda y el chillido de Beomgyu es tan satisfactorio, su cara manchada, su cuerpo roto, que está a punto de meterla de nuevo— Eres una mierda —pero al final solo lo aleja de una patada y escupe—. ¿No lo ves? Esto es todo lo que puedes hacer ahora. Vamos, levántate. ¡Levántate!Su hermano chilla cuando Beomgyu no responde, tiene los ojos cerrados.—Vamos, levántate, no he acabado con ese niño, ¿no sería divertido si lo hacemos todos juntos? Ya sabes, todas las cosas que te gustaban. ¿Llevas cinturón? Te gustaba mucho, mucho, siempre gritabas muy alto.Beomgyu se hace el muerto hasta que se acerca incluso si se está ahogando con su propia sangre.—¿Sabes? Creo que todavía no hemos probado todas las cosas que le gustaron a Yeonjun. Gritaba más que tú. Ah, era satisfactorio. ¿Ves? Al final hice algo que le gustó. ¿Por qué me odias?Beomgyu podría reventarle la pierna de la patada que le mete y luego aplasta su muñeca, le quita la navaja y está a punto de clavársela, pero lo piensa un segundo de más y ya ha recibido una patada que lo tiene tosiendo a unos metros.—Estás enfermo —escupe Beomgyu, que tiene una navaja pero es incapaz de mantenerse en pie.Tiene un poco de miedo de su propia forma de respirar, de lo mareado que camina, pero tiene que acabar esto, como sea, no puede haber otro Seúl. Esta tiene que ser la última guerra, Beomgyu no podría encontrar un motivo de nuevo. Taehyun es demasiado especial. Existen los chicos dulces, pero si no es Taehyun, ninguna otra persona sería capaz de hacerme ver que esto puede acabarse, que realmente la guerra puede terminar. Beomgyu lo tiene claro porque hasta antes de Taehyun todavía creía que esta era la vida que le había tocado vivir, no había ninguna razón para esforzarse incluso si Kiwoo o Jimin hablaban de ello. Amó a Yeonjun, era un niño problemático que no había recibido cariño de forma apropiada en un tiempo y Yeonjun apareció como un ángel frente a él y se convirtió en su universo. La estrella más brillante. Pero viví despreocupadamente y te arrastré a la vida enfermiza con la que me castigaron y el universo explotó, desapareció, no había rastro de la vida perfecta con la que soñábamos, así que tampoco había más razones para mí, simplemente no había nada, nunca me preocupé y desapareciste. Entonces Taehyun vino y me enseñó que estaba bien si no mordía todo el tiempo. ¿Cómo vencer esa dulzura? Era un niño lleno de inocencia y su sueño fue destruido por mi culpa pero no dejó de perseguirme, de intentar enseñarme. ¿Cómo no volver a soñar con un futuro bonito? Taehyun me hizo intentar ser un ganador cuando solo he nacido para perder. Me gustaría ganar esto por ti, Kang Taehyun. Me haces creer que puedo hacerlo.Beomgyu no se ha dado cuenta de que solo es un zombi en mitad del fin del mundo. No puede respirar apropiadamente, ni siquiera puede ver, la sangre se ha pegado y sus brazos parecen rojos, en este punto está más muerto que vivo pero todavía balancea la navaja, todavía golpea a ciegas y como ciego no puede ver que quizá pueda ganar esto, que solo tiene que asestar el golpe en el sitio correcto, pero Beomgyu no es un asesino. A pesar de todas las cosas que su hermano grabó en él, Beomgyu no quiso matar a Suwoon, no es capaz de matar. Parpadea, en su estado zombi percibe luces azules, luces bonitas que disipan todas las sombras en este sitio tan oscuro, hay mucho, mucho ruido y Beomgyu sonríe, abre bien los ojos, su hermano delante de él ni siquiera puede correr cuando hay al menos una decena de brazos alzados apuntándolo.—¡Arriba las manos! ¡Arriba!Beomgyu alza los brazos por encima de su cabeza, la navaja se sostiene débilmente y en medio de toda la sangre y el daño mira a los ojos a la persona que lo educó, la que empezó a jugar con su hermano pequeño ciertos juegos de mayores y los juegos se convirtieron en abuso y el abuso en una pesadilla interminable, palizas, miedo, batallas que siempre perdía porque solo era un niño confuso y perdido y las batallas se convirtieron en una larga guerra que solo podía ganar uno de los dos y, al final, en esta vida que siempre le ha castigado, en la que ha nacido para perder, Beomgyu es el único que queda en pie.

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Capítulo 46, Jimin ver. Todo siempre acaba con sangre—No eres muy competitivo, ¿eh? —pregunta Jimin sentado un poco más allá del borde de la piscina.Jimin de nuevo está haciendo su mejor trabajo de niñera y desde hace un rato se pregunta por qué Taehyun nada cuando Beomgyu se despide. Taehyun nada rápido un largo, da la vuelta, lleva un rato nadando de forma bonita sin cansarse. Jimin solo está ahí porque no tiene otra cosa que hacer, porque en realidad siente que debería estar con Taehyun aunque Moon está fuera. Jimin desearía haberle preguntado si los conjuntos que le preparó funcionaron, se pregunta si se acostaron, pero ninguno de los dos dijo nada del viaje a ver las estrellas.—¿Por qué lo dices? —pregunta Taehyun cuando saca la cabeza del agua, se echa el pelo recién teñido hacia atrás y se pasa las manos por la cara.—Porque no estás cronometrando el tiempo a pesar de que nadas tan en serio.—Competí en natación, pero ahora no tengo ningún interés en los tiempos.Jimin asiente, deja que se hunda en el agua otra vez y nade de un extremo a otro, es casi relajante verlo nadar, así que no puede evitar dar un bote asustado cuando las puertas exteriores impactan contra las paredes. Taehyun saca la cabeza del agua, se pregunta quién podría entrar de una forma tan brusca y no reconoce a ese hombre, así que mira a Jimin, pero le desconcierta profundamente su cara de pánico, la boca abierta.—¿Jimin-hyung? —pregunta Taehyun nadando despacio hacia el borde. Tiene la sensación de que en cualquier momento ese hombre dejará de mirarlos y avanzará y Taehyun empieza a creer que no será agradable.—¡Corre, sal de ahí! —chilla Jimin de repente y en cuanto se levanta el hombre se acerca y se acerca rápido y parece un camión avanzando hacia un pequeño coche.Taehyun maúlla un poco ante el tirón que le da Jimin cuando lo saca a la fuerza de la piscina y descalzo, mojado y sin camiseta es arrastrado por el rubio hacia las puertas que conectan con el resto de las instalaciones. Jimin corre rápido y Taehyun no puede seguirlo tan de repente, su mano empapada empieza a deslizarse. Jimin sigue corriendo desesperadamente, de un momento a otro tiene al menos cien cosas que pensar. ¿Qué coño hace aquí? ¿Por qué está aquí? En Daegu. Daegu. Cuando piensa que justo Beomgyu se ha ido a Seúl, se pregunta si ese hombre es tan inteligente o solo demasiado cruel. Este es el peor momento. Yo no puedo proteger a Taehyun. Jimin también tiene miedo de exponer al peligro a todos los estudiantes que deberían andar por el campus una tarde como esta. El pánico lo azota de nuevo cuando no puede sentir a Taehyun y se gira para verlo un poco más atrás intentando respirar.—Eh, eh, eh —dice en voz baja acercándose y se quita la chaqueta, se la pone a un Taehyun que no tiene pulmones y sube la cremallera, aprovecha para sostener su cara—. Escúchame, ese es el hermano de Beomgyu. Está aquí y yo no puedo enfrentarme a él, ¿entiendes? Te protegeré, pero tienes que seguir corriendo. ¿Vale? Por favor, Taehyun.Taehyun asiente un par de veces, se calza mientras Jimin todavía sostiene su cara. Jimin solo pudo coger sus playeros antes de salir corriendo, los móviles se han quedado abandonados encima del resto de la ropa. Taehyun respira hondo, entrelaza su mano con la de Jimin, asiente, entonces Jimin lo lleva corriendo de nuevo. Tiene que haber un lugar donde pueda mantenerlo a salvo. Si permanecemos en la escuela, destruirá a cualquiera que se le plante delante. ¿Qué fue de Moon? Estaba en la puerta. Jimin de repente piensa que son como animales enjaulados, ya debería haberlos alcanzado pero no viene detrás, probablemente esté esperándolos en la puerta principal, por donde van a salir, y Jimin se desespera, no tiene ni idea de cómo escapar de aquí, llegar hasta algún lugar de Daegu donde no pueda hacerle daño a nadie.—Hay otra salida —dice Taehyun a su espalda y pasa a tirar de la mano de Jimin.Taehyun ha hecho esto antes, ha escapado de ese hombre antes, de otros hombres y de nuevo su pelo está recién teñido, pero Taehyun se pregunta otras cosas. Beomgyu-hyung fue a Seúl a por él. ¿Por qué está aquí? ¿Por qué es tan cruel? Taehyun se pregunta qué hubiera pasado si hubiese estado solo. Ese hombre ha venido hasta aquí a por él. Jimin apenas aterriza en el suelo después de saltar por la ventana cuando la cara de ese hombre está extremadamente cerca y casi se lleva un puñetazo que podría sacarle el cerebro. Jimin tiene auténtico pánico cuando esa bestia está respirando sobre él, pero entonces Taehyun tira de su mano y sale corriendo. Taehyun fue deportista una vez y tuvo demasiado miedo también, podría perder a Beomgyu, es un poco invencible ahora. Porque todo da igual. Jimin lo saca de la escuela, corre delante, Taehyun todavía deja un rastro de agua. Taehyun se pregunta si Daegu es tan extraño que nadie se inmuta cuando dos personas pasan corriendo a toda velocidad con alguien que los persigue aún más rápido. Jimin da algunos giros, hace a Taehyun subir al tejado de una casa pequeña, parece una oficina modesta, lo hace bajar por el otro lado y pasan por el espacio estrecho entre dos edificios y al final se agachan detrás de unas cajas. No hay nada detrás de ellos más que un muro, solo podrían salir subiendo al tejado o por el mismo pasillo estrecho, podrían intentar entrar por la puerta trasera de uno de los dos edificios. Jimin necesita pensar. Taehyun es tan pequeño que puede esconderlo aquí hasta que pueda respirar.—Escucha —susurra Jimin en su oído—. Si Beomgyu lo sabe, tardará dos horas en llegar como mínimo. Ese hombre está loco, puede hacerle daño a cualquiera hasta encontrarte y no tengo muchos sitios donde esconderte, así que tendremos que jugar al gato y al ratón un rato.—¿Va a encontrarnos aquí?Jimin asiente, respira hondo y justo entonces el mayor de los Choi pasa corriendo delante del pasillo estrecho. Jimin sabe que tienen que salir de ahí. Espera un rato, se pregunta a dónde lleva la entrada principal del local que tiene puerta trasera justo detrás de ellos, pero como no es seguro lo descarta.—Beomgyu va a matarme si te haces daño, pero tendrás que hacerlo lo mejor que puedas. Tienes que saltar de un tejado a otro, ¿vale? No hay mucha distancia.Taehyun mira hacia arriba, asiente, de hecho no podría haber entrado ahí si no fuera tan pequeño. Jimin sube a las cajas, desaparece en el tejado y Taehyun lo imita, salta al otro edificio detrás de él y tras aterrizar, mira alrededor, todo lo que puede ver de Daegu en una tarde a la que no le queda mucha luz. Jimin también se pregunta a dónde podría llevarlo.—Vamos —dice cogiendo la mano del pelirrojo sin tener idea.Taehyun últimamente pensaba que esto era como una película y esta persecución es de película también, pero ya no quiere soñar con películas, quiere que le digan por qué ese hombre ha jugado tan sucio y venido hasta Daegu solo para matarlo en el momento exacto en el que Beomgyu ha ido hasta Seúl a por él. Beomgyu-hyung tardará más de dos horas en volver. No podemos huir durante dos horas. Taehyun lo sabe con certeza porque sabe lo que ha visto en los ojos de un hombre que apareció de repente en la piscina. Llegan a la calle de nuevo, intentan caminar tranquilamente y no parecer que huyen de un psicópata, pero es difícil cuando vuelven a verlo mucho más cerca de lo que debería estar.—Maldita sea —gruñe Jimin, que comprende ahora por qué Beomgyu nunca intentó escapar.Jimin se está quedando sin ideas, hay mucha gente ahora en la calle que vuelve a casa después del trabajo, no puede simplemente salir ahí y seguir corriendo. Tiene entonces una idea, pero está a punto de hacer como que no la ha tenido cuando mira a Taehyun, que está haciéndolo lo mejor que puede. Taehyun arquea las cejas, espera quieto como un buen chico el momento en que Jimin eche a correr de nuevo y al final Jimin cierra los ojos. Es el mejor sitio a donde puedo llevarlo, pero también todo puede salir peor. Beomgyu, ¿cómo cojones lo hiciste tan bien todo este tiempo? Yo tengo miedo y sigo corriendo. Jimin se pregunta si Beomgyu está un poco más cerca de Daegu.—Vale, escucha —decide acercándose al pelirrojo—. Voy a llevarte a los peores sitios de Daegu, nosotros crecimos ahí. No hay gente a la que pueda herir y hay muchos sitios donde puedo esconderte, pero también todo puede salir peor.Taehyun asiente. Parece que va a morir de todas formas, así que no tiene un motivo para decir que no. Jimin corre con un poco más de confianza, en este punto sus piernas arden y no podría ir a toda velocidad si lo intentara. Probablemente Taehyun esté más al límite que yo, estuvo nadando como si compitiera durante un buen rato, pero sea como sea lo único que tengo que hacer es evitar que nos encuentre. Si me alcanza, Taehyun estará solo. Yeonjun fue suficiente. Tengo que proteger a Taehyun como sea, Beomgyu lo ha hecho todo este tiempo, tiene que servir para algo.—Jimin-hyung —pronuncia Taehyun muy bajito, están escondidos de nuevo y Taehyun necesita respirar, pero el aire huele fatal—. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Beomgyu-hyung podrá llegar?—¡Dame al niño! —escuchan de repente y Jimin mira alrededor.No puede verlo, pero su voz ha resonado por cada metro cuadrado. Aprieta la mano de Taehyun. Si no pueden salir corriendo, se enfrentará a él y Taehyun podrá huir.—Sé qué estáis ahí, tú lo sabes Jimin, puedo sentiros. Dame al niño, me estáis aburriendo. No querrás agotarme, ¿verdad? Si me aburro mucho, luego tendré que divertirme más. ¡Jimin, dame al puto niño ahora!Taehyun tiembla. Creía que Jing daba miedo, que Jing era el peor monstruo, a veces cuando cierra los ojos se acuerda de su sonrisa. Todavía recuerda su voz, sus ojos, pero este hombre le provoca terror. Taehyun se pregunta cómo de retorcida está su mente para esos cambios de tono, de una voz casi juguetona y tranquila a gritar violentamente. Jimin le hace un poco de daño cuando aprieta un poco más su mano, también está apretando los dientes. Se pregunta si debería salir.—Beomgyu vendrá, ¿cierto? —insiste el mayor de los Choi— Vamos, haznos felices, Beomgyu se alegrará cuando sepa que me he divertido. ¿O quieres que solo me divierta con Beomgyu? Ah, necesito divertirme mucho, Jimin.Jimin lo escucha un poco más cerca, está seguro de que está casi encima de ellos, mira alrededor. Tiene un último plan. Taehyun no esperaba que salieran corriendo de esta forma, pero no puede maullar herido ante el tirón que agita su brazo hasta el hombro y enseguida son perseguidos por una bestia hambrienta. Beomgyu, Beomgyu, ¿dónde estás? Aquí puedes encontrarlo, sabes que estará aquí, aquí podrías verlo, dice Jimin mientras corre hacia un lugar vacío, oscuro, demasiadas sombras donde poder engañarlo. Jimin está seguro de que no falta mucho, quiere creer que Beomgyu aparecerá en cualquier momento. Jimin no podía esperar que ese hombre enfermo les lanzara piedras. Taehyun chilla y casi se cae, pero como Jimin sigue corriendo lo arrastra un poco hasta que se da cuenta, pero las rodillas desnudas del pelirrojo ya están sangrando, su tobillo también.—Dios, mierda —Jimin intenta levantar a Taehyun, mira hacia atrás.—Divertido —pronuncia el mayor de los Choi, caminando despacio y lanzando al aire su colección de piedras.Jimin sabía que podía salir mal, traer a Taehyun aquí complicaría las cosas, pero todavía pueden escapar. Taehyun tiene una brecha, eso no va a dejar de sangrar. Jimin ve volar otra piedra y gruñe cuando impacta contra el brazo que ha puesto para proteger a Taehyun. Está a unos metros, caminando despacio con su séquito de piedras afiladas. Probablemente es lo que estaba haciendo antes, mientras hablaba. El tobillo de Taehyun sigue sangrando, el brazo de Jimin también, Taehyun respira mal.—Taehyunie, por favor, por favor, tenemos que salir de aquí o nos matará, este es el único sitio donde podemos escapar.Jimin lo mira preocupado, Taehyun asiente y el mayor de los Choi ya no esperaba que se levantara, así que pierde el control y arroja toda su mano de piedras afiladas contra ellos y Jimin nunca podrá olvidar el chillido de Taehyun.—¡¡Dame al niño!! —exclama el mayor de los Choi cuando empieza a correr.—Mierda, mierda, mierda.Jimin coge a Taehyun en brazos mientras maldice y Taehyun maúlla débilmente, hay más sangre de la que a Jimin le gustaría ver, pero este es el único lugar donde pueden escapar, donde realmente podrían hacerlo, así que corre hacia la oscuridad y se permite sonreír cuando todo es negro y ya no puede oírlo. Este fue siempre el único lugar.—Lo siento, Taehyun —pronuncia profundamente arrepentido dejando al pelirrojo en el suelo—. Eh, eh, mírame, abre los ojos.Jimin le da unas palmadas extra suaves en las mejillas, necesita que lo mire porque realmente está sangrando mucho pero están demasiado lejos de cualquier médico, no hay ningún móvil con el que llamar, solo están ellos dos solos en medio de la oscuridad.—Shh, shh, ¿te duele mucho? Háblame, por favor —le pide al pelirrojo una vez que abre los ojos—. ¿Estás mareado? Necesito que te sientes, tengo que mirarte la espalda.Taehyun se incorpora con su ayuda, se arrastran hasta el bordillo, hay una farola sucia a unos metros, así que Jimin puede ver un poco mejor su espalda cuando le quita la chaqueta. Suspira aliviado, no son heridas graves, deberían dejar de sangrar pronto.—Esto te dolerá, pero necesito presionarlas, ¿vale?Taehyun asiente, Jimin sabe que Beomgyu nunca va a perdonarle que dejara que Taehyun fuera herido, las cicatrices que tendrá ahora por su culpa. Y sabe que lo peor fue enfadarlo tanto, ahora Beomgyu estará solo frente a esa bestia que siempre lo aterrorizó. Jimin está a punto de llorar, ahora se da cuenta de que podría haberlo hecho mucho mejor desde el principio. Taehyun se muerde el labio, Jimin está presionando los cortes de su espalda y al final le pone despacio la chaqueta otra vez, mira su tobillo. Tiene un aspecto horrible y es más horrible aún pensar que la sangre seca tapará la herida por ahora cuando probablemente esté infectada. Jimin sabe que debería intentar ir a un médico, pero están mucho más lejos de lo que pueden llegar.—Intenta mantenerte despierto, ¿vale? ¿Cuándo competiste en natación?Taehyun puede escuchar el tono nervioso de su voz y está muy cansado para contar ahora nada sobre natación, en cambio empieza una cuenta numérica y despacio se acaba apoyando en el hombro de Jimin, que termina abstrayéndose con la imagen estática de un barrio silencioso frente a él. Cree que alucina, está viendo el balón rodar, está viendo a Beomgyu sangrar cuando aparecieron esos hombres y lo empujaron, se divirtieron con él un rato de repente y lo humillaron frente a todos los demás niños. Niños, éramos solo niños. ¿Cuánto hace que ha perseguido esto? ¿Cuánto tiempo ha soportado esto? Imágenes de Yeonjun, de un Beomgyu sonriente y feliz, imágenes de los pequeños besos dulces que Yeonjun le robaba, la forma cariñosa en que lo mantenía bajo su brazo. Ojalá no te hubieras ido nunca.Busca despacio la voz de Taehyun, que vuelve a ir por doscientos, realmente no sabe lo que ha contado. En el instante en que Jimin aterriza de nuevo en este momento en el que dos chicos sangran miserablemente en el bordillo de una acera desierta la noche del Daegu que conocieron está llena de luces azules, luces bonitas que nunca vieron, que nunca pertenecieron a esta oscuridad, a este lugar, así que se levanta casi poseído y empieza a correr, mira a todos lados preso de un sentimiento nuevo y Taehyun camina errático detrás. Luces, luces azules es todo lo que ve Jimin, se graban en sus ojos abiertos y desconcertados, está completamente conmocionado y sigue corriendo desesperadamente hacia el ruido. ¿Por qué no puedo encontrarlo? ¿No es verdad? ¿Dónde estáis? ¿Es verdad que estáis aquí? Quizá es un sueño. Pero su cuerpo frena solo. Están ahí. De verdad están aquí. Y, a pesar de la cinta, Jimin camina en trance hacia el centro, de verdad hay policías examinando, apuntando en sus cuadernos y haciendo fotografías, pero Jimin no puede avanzar más cuando ve la sangre.Hay sangre, hay mucha sangre y Jimin no es consciente de que colapsa. Todo siempre acaba con sangre.

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Capítulo 47. Diles que la guerra ha terminadoHay sangre, hay mucha sangre, Beomgyu puede verla incluso si solo es un zombi a punto de morir. El mundo se está sacudiendo mucho, hay ruido, muchos ruidos extraños que no conoce, Beomgyu se siente en un lugar en el que nunca ha estado pero es agradable, es incapaz de sentir dolor.—Preparen el quirófano.—Doctor, no llegaremos a tiempo, no lo conseguirá. Hay que hacer algo ahora.—¡No puedo intervenir ahora! La anestesia no ha hecho efecto.—Pero doctor, no llegará al hospital.Beomgyu cree que tiene los ojos abiertos, eso debe de ser su torso, toda esa sangre debe de ser suya y sinceramente jamás había visto tanta sangre. Hay mucha, mucha y antes de desaparecer como un fantasma piensa en Taehyun. Taehyunie. Taehyun ahora puedes comenzar en un mundo nuevo. Lo siento.—¡Doctor, doctor, se nos va, se nos va!—¡Más rápido! ¡Vayan más rápido! Maldita sea. Vamos, ayúdame a presionar aquí.—Doctor...—¡Hazlo! Todavía-—Doctor, el paciente ya ha fallecido. Por favor, doctor, no podemos hacer nada.⁙Beomgyu conoce este sentimiento de extrañeza, así que se deja llevar, sabe que al final encontrará el camino para volver a casa, así que camina despacio. Nunca le gustó esta sensación, nunca fue tan agradable, es un poco raro, se pregunta débilmente por qué ahora se siente así, pero acaba encontrando el camino a casa y muy despacio abre los ojos, se siente como si cada centímetro de su cuerpo pesara cien veces más. Los abre por completo, requiere mucho esfuerzo, lo intenta un par de veces y el sentimiento familiar se diluye en uno que no conoce. Beomgyu reconoce este lugar, pero no sabe lo que se siente al despertar en un hospital. Está solo, huele a otoño porque la ventana está abierta, también la puerta. Beomgyu no puede mirar mucho alrededor, pero cuando levanta el brazo todo es blanco ahí también. Está lleno de vendas, conectado a un gotero, puede sentir algunos aparatos más a medida que es más consciente y al llegar al otro extremo de la habitación, ve a dos policías apostados en la puerta. Beomgyu se pregunta si podrá hablar, lo intenta, pero acaba tosiendo, su garganta está muy cerrada. Beomgyu conoce todas estas cosas, pero parece que están al límite. Ve a los agentes girarse, mirar dentro y luego hablar entre ellos. Uno de los dos desaparece, Beomgyu empieza a abrir y cerrar el puño, se siente demasiado inmovilizado y de repente se da cuenta de una cosa cuando un niño pelirrojo aparece en su cabeza. Estoy vivo.—Beomgyu-ssi, buenos días, ¿hace mucho que ha despertado? —pregunta amablemente una enfermera que acaba de entrar junto a un hombre mayor, que se acerca a la ventana mientras ella revisa los datos que arrojan los aparatos— Ten, bebe un poco. ¿Cómo te encuentras? ¿Sientes dolor? ¿Tienes frío? ¿Necesitas alguna cosa?Beomgyu sonríe y la enfermera casi llora. Es un paciente que no conoce de nada, pero desde el primer momento fue un caso especial. Los policías, toda la sangre, los gritos de los médicos, la operación interminable, el pequeño estado de coma. Beomgyu no sabe que es un milagro, que estaba casi muerto en la ambulancia, que podría haber muerto de verdad esta vez, y ahora descansa pacíficamente lleno de cuidados en un hospital y está sonriendo. Ella quiere acariciarlo afectivamente. Beomgyu bebe despacio, ella lo ayuda a desentumecer el cuerpo, pero no puede mantenerse sentado. Con la voz más estropeada que nunca ha tenido dice que quiere comer, así que ella sale enseguida. Beomgyu supone que ese otro hombre le explicará todo lo que quiere saber y, de hecho, ese hombre acerca el sillón de la esquina y se acomoda cerca de la camilla.—Me alegro de que hayas sobrevivido —pronuncia el hombre y parece que es sincero, su expresión es suave y también su tono de voz—. Soy el inspector de policía Choi Dongsuk y estoy a cargo de la investigación acerca de Choi Seunghan.Beomgyu atraviesa otro sentimiento de extrañeza, ahora que está un poco más despierto hay algunos recuerdos que pululan por su cabeza. Hacía mucho tiempo que no escuchaba el nombre de su hermano, ha necesitado unos segundos para procesarlo.—Beomgyu —pronuncia el hombre y se acerca un poco, la enfermera decide no entrar por ahora. Beomgyu se pregunta por qué este tono afectivo—, tu hermano irá a la cárcel para siempre, te lo juro, voy a encargarme de que nunca salga de ahí. Esto se acabó.Beomgyu lo mira a los ojos y no se da cuenta de que llora, sus ojos se llenan por completo y el inspector se levanta para acariciar su cabeza. Estas eran las palabras que Beomgyu ha deseado oír desde hace mucho tiempo y sin saberlo es algo que siempre ha deseado, aunque nunca lo intentara, pero es que era débil y no podía hacer nada más que desear todos los días que se acabara, que alguien lo terminara.—Ya está, ya está —pronuncia el inspector.—¿D-de verdad? —pregunta Beomgyu a punto de estallar.—Te lo juro.El inspector se arrodilla y debería contarle un poco más sobre la investigación que perseguía a su hermano desde hace años, debería preguntarle algunas cosas, debería decirle algo más importante, pero solo deja a Beomgyu llorar lágrimas suficientes por todas las vidas que ha sobrevivido para llegar hasta aquí.⁙Beomgyu no tiene explicaciones, solo un teléfono en la mano. Sigue solo en este hospital, durmió de nuevo, probablemente no pueda llorar en años después de eso. Tiembla un poco, en realidad está temblando mucho, está muy nervioso, pero él pidió esto antes de que el inspector vuelva, antes de ver a nadie. El número ya está marcado, pero es incapaz de pulsar el botón para iniciar la llamada. Lo pulsa a ciegas, puede escuchar los latidos ansiosos de su corazón roto en cada centímetro de su cuerpo. La llamada está en curso, Beomgyu está nervioso, está a punto de colgar, quizá todo es mentira y no se ha acabado, quizá todavía no tiene el derecho a llamar en la puerta de lo que queda de una casa que solía estar perfectamente construida. Beomgyu se pregunta si lo cogerá, si realmente esto está pasando y puede hacer esto. Beomgyu nunca dejó de soñar con este momento y sonríe un poco cuando se da cuenta de que es como si no hubiera pasado el tiempo, solo están enlazando de un hospital a otro, del lugar en el que alguien los separó al lugar en el que Beomgyu llama tímidamente para despedirse por su cuenta. Como debería haber sido. Incluso si no podía volver a verte, quería haberlo hecho por mí mismo, verte una última vez, tener una mejor última imagen que toda la sangre en el suelo, tu cara de agonía. ¿Me dejarías entrar? ¿Todavía puedo entrar?—¿Sí?Beomgyu desearía no tener corazón para no sentir este dolor de nuevo.—¿Hola?—Hola.Hay un silencio que dispara su histeria, Beomgyu cierra los ojos. Incluso aunque lo llamó para acostarse con él, incluso aunque se han visto dos o tres veces en los últimos años, todavía parece la primera vez que vuelven a encontrarse desde que la luz se apagó. Beomgyu siempre recuerda la forma en que todo su universo explotó de un instante a otro, pero quizá nunca haya pensado demasiado en los sentimientos de Yeonjun, cómo fue para él ser torturado de esa forma y luego alejado de su pequeño niño, de su chico favorito. Yeonjun solo tiene arrepentimientos. Desearía haber podido ser la luz de Beomgyu un poco más, incluso después de que su hermano fuera a por él, Yeonjun podría haber seguido iluminando su oscuridad, estaba bien, pero llegó un hombre y los separó y Yeonjun deseó cada día en el hospital que al abrir los ojos Beomgyu estuviera ahí, pero Beomgyu nunca vino.—Beomgyu-yah —llama Yeonjun esparciendo amor en cada letra.Va a intentar que no se note todo lo que está temblando, lo incapaz de funcionar que es ahora mismo, en esta tarde de otoño donde volvía a casa.—La guerra ha terminado.Y en cuanto acaba de pronunciarlo, Beomgyu llora desconsoladamente y Yeonjun necesita un tiempo para volver a respirar. Ninguna noticia podría conmocionarlo tanto, Yeonjun no esperaba escuchar eso algún día porque eso significaría que la luz volvería a encenderse y podría caminar hacia ella, poco a poco podrían construir de nuevo un universo y sobre todas las cosas el infierno se acabaría para un niño llamado Choi Beomgyu, pero ahora ha pasado demasiado tiempo y Yeonjun sabe que ya no se cumplirá ninguna de esas cosas. Yeonjun intentó rendirse, pero nunca fue capaz de dejar de pensar en enseñarle a Beomgyu todas las cosas bonitas que debería tener.—Beomgyu-yah —pronuncia temblando.Yeonjun ha dejado de ir a casa, está apoyado contra una pared en un lugar tranquilo, se ha deslizado hasta el suelo. Todo este tiempo en su vida profesional ha fingido que lo tiene todo, que está bien, que cumple sus sueños infantiles todos los días, pero antes de dormir recordaba al niño del que una vez pudo cuidar y se preguntaba si algún día lo llamaría, si algún día todas esas cosas podrían acabarse y ahora que el día que más ha soñado ha llegado no se siente real. Simplemente no puede ser real.—Al final de la guerra yo todavía te quiero —confiesa y se permite llorar como si fuera el eco de Beomgyu.Solo lloran, no quieren decir en voz alta que algunos sueños no pueden cumplirse.⁙Cuando Beomgyu despierta, es una agradable mañana de otoño y charla un poco con la enfermera cuando revisa los aparatos. Después del desayuno el inspector aparece y se acomoda en el sillón, Beomgyu solo lo ha visto a él, la enfermera le ha explicado que las visitas están muy restringidas, que en realidad aunque no lo sienta está muy delicado y aunque no quería acabó diciéndole que estuvo en coma, así que Beomgyu está ansioso, no puede evitar pensar en Taehyun. A Beomgyu todavía le parece increíble haber ganado esto, haber ganado la guerra interminable que sacudió toda su adolescencia, y ganó porque se imaginó un para siempre al lado de Taehyun, pero todavía no ha visto a Taehyun. Beomgyu se dijo que debía ganar incluso si no podía verlo, si no tenía la certeza de que estuviera sano y salvo y su hermano le mintió, le dijo esas cosas que le hizo a Taehyun para sacar lo peor de él y ahora Beomgyu sabe que no era verdad, que solo quería hacerle daño, retorcer su mente. La enfermera le habló sobre el niño pelirrojo que no ha dejado de venir al hospital, que también lo atendieron por unas heridas leves, pero que está bien. Ahora que sabe todo eso, Beomgyu quiere verlo. Quiere que Taehyun también lo vea. Porque probablemente no ha dejado de llorar.—¿Por qué esperasteis tanto tiempo? —pregunta Beomgyu después de que el inspector le haya dicho un poco más de la investigación. Los años, las pruebas, los cargos.—Todas esas pruebas son sólidas, pero de alguna forma son cargos menores comparado con la persona que es en realidad, así que necesitábamos una prueba contundente que enseñara el abuso que sufres y que sufriste. Pero me arrepentí —el inspector se gira y camina desde la ventana hasta el sillón—. Tu corazón se detuvo en la ambulancia, los médicos dijeron que eres un milagro.—No soy un milagro —replica Beomgyu y se cruza de brazos—, he sobrevivido más veces a esto.—Lo siento.El inspector suena arrepentido de verdad, deja caer un rato de silencio e intenta una cosa que no ha podido mencionar hasta ahora.—Beomgyu, tu hermano irá a la cárcel de por vida, pero necesito que me cuentes sobre los abusos que sufriste para que todos esos hombres vayan a la cárcel también.Beomgyu lo mira enseguida, sus ojos bien abiertos, el inspector no entiende la conmoción y nadie podría entender que Beomgyu no puede decirlo. Beomgyu mira hacia abajo, a sus brazos cruzados, debajo de las vendas están todas las razones por las que es incapaz de hablar y cuando cierra los ojos, se acuerda de las quemaduras, las risas, el cinturón, las caras de todos esos hombres crueles, la sangre.—Beomgyu... —pronuncia el inspector suavemente acercándose.—No. No puedo.Beomgyu sacude la cabeza. Nunca pudo contarle a nadie las cosas que ocurrían en la vida que le había tocado, nadie podía salvarlo, ¿para qué decirlo? Los que lo sabían no hacían nada por él, ¿de qué servía contarlo? No servía para nada y esos hombres siempre eran peores la siguiente vez y peores cada vez. Ahora que ha crecido, es simplemente incapaz de hablar de algo de eso. Es lo que la vida tenía para mí, ¿por qué decirlo? El joven Beomgyu veía que nadie más hablaba de sus vidas ordinarias, ¿por qué iba a hablar él de la suya? En el fondo Beomgyu creía que hablar de las cosas normales que pasaban en el día a día no tenía ningún valor.—Por favor, Beomgyu, esas personas deben ir a la cárcel —le pide el inspector.Beomgyu sacude la cabeza con los ojos apretados, está tan tenso que algún aparato pita fuera de control y entra corriendo un grupo de enfermeras, el inspector abandona la habitación. Poco a poco va diciendo las cosas que debería decir, pero quizá nunca pueda hablar de la más importante.⁙Beomgyu mira nervioso hacia la puerta, le han confirmado que pasará un tiempo en el hospital, de hecho, ha tenido una charla muy larga con varios médicos especialistas. Le hablaron sobre la operación, las cicatrices, la recuperación, las partes de su cuerpo que nunca volverán a estar bien, pero es un milagro. Ninguna otra persona podría haber sobrevivido y mucha gente ahí fuera tiene una salud muchísimo mejor que la suya. Beomgyu asumió el diagnóstico con mucha más serenidad de la que habían esperado, al fin y al cabo ya sabía que algunas cosas estaban estropeadas desde hace tiempo. Jamás pisó un hospital, no importaba el tamaño de la herida, la brecha de la espalda que podría haberlo matado también la curaron con otros medios, así que no es ninguna sorpresa saber que sus pulmones estarán dañados para siempre, algunas zonas de su piel, muchas otras cosas a las que Beomgyu solo asintió y ahora está esperando nervioso su primera visita real.Despacio, un niño pelirrojo se asoma entre los policías apostados en la puerta y da pasos pequeños hasta situarse en el umbral y se queda completamente quieto. El aire fresco de otoño alcanza a revolverle el pelo, pero no perturba sus ojos brillantes y aguados. Es él. Y es real. Taehyun tuvo la certeza de que habían alcanzado el final del sueño en aquel tejado, bajo las estrellas, ahora tiene la certeza de que este es el punto donde comienzan y es golpeado sin piedad por un recuerdo que ha persistido en su cabeza: cuando Beomgyu prometió que si lo esperaba, podrían ser personas normales y Taehyun, como un buen chico, dijo que podría esperarlo eternamente y ahora Beomgyu está ahí y todavía es un príncipe ante sus ojos, en un sitio tan blanco, su belleza encantadora, su pelo negro corto, el mismo Beomgyu del principio, viéndose de la misma forma que en aquel baño a través del espejo. Se están mirando como si fuera la primera vez y Taehyun comienza a caminar. Esta es la primera vez. No es un sueño, esta es la vida real. Somos personas normales en un mundo real. Acercándose, mirándose a los ojos son como fantasmas que han abandonado un sueño eterno.Taehyun se detiene a un lado de la cama, extiende el brazo en un solo movimiento seguro. En sus ojos hay un chico real que no podría encontrar en ninguna otra vida.—Kang Taehyun, encantado de conocerte.Beomgyu mira a los ojos a un niño adorable y sereno, un niño muy normal que sería incapaz de encontrar aunque viviera cien vidas. Extiende el brazo, quiere decir gracias por haberlo esperado, quiere decirle muchas cosas, pero al final solo estrecha su mano y el sentimiento que alcanza su corazón le hace sentir humano. Beomgyu desearía haberse despedido del tigre, pero el tigre murió en la ambulancia, así que solo puede intentar vivir por su cuenta la vida normal que estaba al final de una pesadilla interminable.—Choi Beomgyu.Esta es la primera luz encendida en un universo nuevo.

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Epílogo. Al otro lado del sueño

[9 meses después]

—¿Por qué no venís, vagos? —grita Jimin y todo en su tono es juguetón— ¡No es divertido si solo somos nosotros!Beomgyu sonríe, sacude la cabeza. Es divertida la imagen de Jimin intentando mirarlo con el ojo guiñado debido al sol que tiene enfrente y Taehyun no tiene piedad cuando aprovecha la ocasión y golpea el volante, marcando otro punto. Beomgyu mira hacia abajo todavía sonriendo, Jimin se está quejando de fondo y la risa del moreno es agradable. Da unas palmadas en el muslo de Yeonjun, que abre un ojo tras las gafas de sol y luego suspira.—Déjalos, se están divirtiendo bien —protesta solo porque no quiere abandonar el cómodo lugar bajo la sombrilla.Beomgyu le da la razón, mira hacia el mar azul de Busan, Jimin todavía se está quejando de fondo. Se echa algo más de crema solar en sus piernas pálidas, se encoge un poco huyendo del sol y hace a Yeonjun reír, así que mira hacia él para protestarle como un niño, pero entonces ve el móvil de Taehyun iluminarse.—¡Taehyun, Kai te llama! —dice en voz alta y Taehyun va después de asegurarse de que el punto es suyo. Jimin simplemente es demasiado malo en bádminton.Taehyun corretea hasta la cómoda zona bajo la sombrilla donde Yeonjun descansa tumbado y Beomgyu está sentado al lado, los dos con la camiseta puesta por diferentes razones. En cuanto Taehyun se arrodilla al lado de Yeonjun buscando un hueco en la sombra Yeonjun abre los ojos y le arregla los mechones que se escapan de la gorra, Beomgyu lo mira atento. Taehyun intenta hablar con Kai, pero se frustra y aparta el móvil, mira a Beomgyu y a Yeonjun en busca de ayuda.—Huening es un desastre con las direcciones —explica antes de que pregunten.Yeonjun pide entonces el teléfono y se echa tranquilamente de nuevo sobre la toalla, Beomgyu coge la muñeca de Taehyun y lo hace sentarse delante de él, abraza su cintura y apoya la mejilla en su espalda. Yeonjun conoce Busan, explica con calma y al final devuelve el teléfono de Taehyun a donde reposaba.—Llegarán —afirma y cierra los ojos, disfruta del aire de Busan en silencio, el sonido del mar.—Voy a entretener a Jimin —le dice Beomgyu a Taehyun. Taehyun asiente y saca su batido dulce de la nevera portátil, ve a Beomgyu alejarse hacia Jimin, decirle algo con su acento de siempre.Taehyun no está tan seguro de las palabras de Yeonjun cuando Kai tarda mucho en llegar desde que lo llamó, mira inquieto alrededor, Beomgyu y Jimin regresan buscando un poco de sombra.—¿Está bien si dos celebridades están juntas en el mismo sitio? —bromea Jimin, que roba el sitio al lado de Yeonjun.—Yeonjun-hyung es el único famoso aquí, Jimin —responde Beomgyu, que se queda de pie mirando hacia la entrada principal de la playa.—Oh vamos, eres famoso. La colaboración ha despegado tu carrera.—Yeonjun ha despegado mi carrera —corrige Beomgyu y mira a Yeonjun, que se sienta y sube las gafas al pelo.—Lo hubieras conseguido por tu cuenta, Beomgyu-yah —interviene Yeonjun y mira a Beomgyu con detenimiento, le guiña el ojo haciendo que finja estar molesto porque mira a otro lado—. ¿Vienen? —pregunta levantándose y cambiando así el tema.Pasa a situarse al lado de Beomgyu y coloca el brazo sobre sus hombros, no hace falta empujarlo hacia él cuando Beomgyu se acerca en automático porque el toque de Yeonjun siempre fue cálido y reconfortante. Jimin y Taehyun también se acercan y cuando los cuatro están mirando al frente ven a dos personas aparecer, empezar a caminar como asustados y es una escena muy graciosa, pero Taehyun acaba sacudiendo el brazo para que Kai lo vea y a medida que se distingue más a su acompañante es inevitable para Jimin y Beomgyu mirarse, se miran a los ojos al mismo tiempo y asienten y mientras intentan no reírse por esta coincidencia, Yeonjun se da cuenta de que su recién teñido pelo rosa no es la mejor primera impresión. Kai y Taehyun se abrazan como si no se hubieran visto todos los días de las vacaciones, después Kai se presenta animadamente y todavía se inclina ante Yeonjun aunque ha tenido la oportunidad de trabajar para él y Yeonjun lo considera un hermano adorable.—Beomgyu —se presenta primero el pelinegro ante esa persona que no es desconocida.Y cuando Soobin lo mira a los ojos no puede esconder los segundos que tarda en salir de ellos. El mismo encanto de aquel tigre que una vez lo salvó de unos atracadores violentos una noche normal de Seúl. Ha pasado mucho tiempo, pero Soobin nunca podría olvidar esos ojos.—Soobin.Y Soobin no lo tiene mejor cuando justo al lado hay un chico guapo con el pelo rosa intenso largo, que le guiña el ojo para hacerlo sentir más cómodo mientras dice su nombre. Después de las presentaciones, extienden la zona donde descansar ahora que son seis y pasan un rato hablando para hacerlo menos incómodo. Es la primera vez de Soobin con la mitad de estas personas y la primera de Kai con Jimin. Jimin y Yeonjun se quedan solos en la sombra mientras los otros cuatro van a jugar al agua y los dos están sonriendo.—Son como niños —comenta Jimin.Yeonjun asiente, se ríe cuando ve a Beomgyu saltar de un lado a otro, su risa descontrolada es como una medicina dulce, su expresión de gatito complacido, radiante, feliz, sus brazos blancos al sol, sus ojos cerrados. Ha pasado mucho tiempo, Beomgyu-yah. Yeonjun le pregunta entonces por la escuela como si no se llamara con Beomgyu todas las noches, le pide reacciones a la colaboración, vuelven a ver los vídeos que Jimin grabó desde su asiento privilegiado y realmente hay algo impresionante en la actuación, hay algo muy, muy adictivo en ver a dos bailarines perfectos con el pelo negro y preciosos conjuntos negros. Sus movimientos, la sincronización, sus voces. Viéndolos cualquiera podría afirmar que son la mitad que ha nacido para el otro porque no hay ni un solo fallo. Yeonjun sonríe orgulloso mientras ven las fotos, los vídeos de los camerinos con Beomgyu preparándose. Hay algo demasiado precioso en esa foto en blanco y negro de Beomgyu poniéndose la camisa encima de todas las cicatrices. Fue la primera actuación de Beomgyu, la preparó muy despacio al lado de Yeonjun, que cuidó de él y de su tiempo de recuperación y así una vez más ayudó a Beomgyu a crecer, volvió a convertirse en una estrella para él, pero en una que brilla menos. Pasar de nuevo todo ese tiempo juntos es lo que los ha acercado de nuevo y la verdad es que ahora hay muchas cosas que funcionan mejor que cuando solo se querían despreocupadamente.—¿Queréis jugar a fútbol? —pregunta Kai con una sonrisa que brilla más que el sol de Busan en verano y justo mientras habla, Soobin se deja caer exhausto en una toalla libre.—Creo que alguien necesita pilas nuevas —bromea Beomgyu, que se sacude el pelo mojado—. Voy a correr un rato.Yeonjun asiente y lo mira con ojos llenos de un amor que nunca pudo superar, no podría parar la energía inagotable de este Beomgyu, que parece un gato que ha vuelto a nacer, un pequeño cachorro libre en un mundo nuevo. Taehyun se apunta, corretea detrás hasta alcanzarlo, Huening se sienta al lado de Soobin, que coge su mano como si se conectara a un enchufe para recargarse, y empieza una conversación con Jimin y Yeonjun. Taehyun y Beomgyu corren a buen ritmo por la orilla, sortean toda clase de balones perdidos y restos de castillos bonitos, niños que corren de repente hacia el mar. El aire fresco y agradable recarga sus pulmones cada vez que inhalan, corren en silencio sonriendo, dando los mismos pasos cada vez, pero Beomgyu frena de repente porque ha empezado a ahogarse.—¡Hyung! —exclama preocupado Taehyun y retrocede, hace a Beomgyu sentarse en la arena y se arrodilla enfrente, coge su cara de príncipe. Taehyun no puede soportar su expresión de agonía, pero necesita que lo mire a los ojos— Shh, mírame, despacio, respira despacio.Todo era tan perfecto que Beomgyu olvidó que sus pulmones no pueden seguirlo. Taehyun acaricia su espalda en círculos y respira lento para que lo imite.—Shh, shh, ¿hay algo más que te duela? —pregunta Taehyunie dulcemente.Beomgyu sacude la cabeza y se echa despacio, todavía no puede respirar y esta sensación duele, hacía un tiempo que no tenía esta reacción, hasta hoy nunca había olvidado que sus pulmones ya no pueden funcionar por completo. Beomgyu era demasiado feliz. Taehyun se preocupa, está durando demasiado, pero antes de que pueda girarse Yeonjun está ahí, levanta a Beomgyu en brazos después de llamar su nombre suavemente. Soobin está confuso, Jimin está un poco alarmado, Kai le da la mano a Taehyun para reconfortarlo.—Solo necesita oxígeno —explica Yeonjun, que acaricia la frente de Beomgyu mientras coloca un aparato en su boca.Soobin dirige sus ojos confusos a Kai, pero cuando el rubio sonríe, Soobin sabe que todo está bien. Beomgyu se recupera al lado de Yeonjun, empiezan a comer y Beomgyu encuentra adorable que intenten entre todos devolverle la energía. Hablan de algunas cosas que todos pueden comentar, a lo que se dedican, planes en un futuro cercano. Taehyun y Beomgyu se miran a los ojos y sonríen, aprietan un poco sus manos entrelazadas.—Yeonjun, es increíble —comenta Jimin haciéndose con un poco más de sandía—, eres un sex symbol y el único que no tiene pareja.—Lo tuyo es temporal —critica Beomgyu.Soobin se pone un poco tímido, no se acostumbra a una etiqueta como novios. Realmente con Huening las cosas son muy naturales, fue el único que lo ayudó a encontrar el camino a ser como solía ser antes de tocar fondo. ¿Cómo un humano podría decir que es novio de un ángel? Soobin no se acostumbra a esa palabra.—Me gustaría tener una pareja que no viniera porque soy un sex symbol —responde Yeonjun y se mete una uva en la boca. Jimin tiene que pensar un poco más qué puede responder.—Pero es un plus —inventa al final y hace a todos reír.Taehyun y Kai empiezan un partido de bádminton cuando hace menos calor y no hay posibilidad de vomitar la comida y Yeonjun y Jimin se unen un rato después, así que Soobin y Beomgyu se despiertan solos en la cómoda zona de sombra y los dos se miran a los ojos al mismo tiempo. La sonrisa cálida de Beomgyu es muy agradable para Soobin.—¿Quieres beber algo? —pregunta Beomgyu acercándose a la nevera portátil.Soobin se acerca, pero cuando está demasiado cerca de la piel blanca de Beomgyu se pregunta si lo incomoda, así que se aleja torpemente y espera a que Beomgyu termine de decidir. Beomgyu se aparta con una sonrisa que intenta disimular, se acomoda de nuevo en la toalla y se pone la chaqueta de Taehyun, espera a Soobin mirando hacia el mar claro de Busan con las piernas flexionadas.—Eres agradable, Soobin-hyung —pronuncia Beomgyu cuando Soobin se sienta a un tonto medio metro—. Está bien si te acercas, no me va a faltar el aire por eso.La broma relaja el ambiente todo lo que Soobin necesitaba y Soobin sonríe avergonzado cuando Beomgyu lo mira y extiende su lata y Soobin choca su batido después de acomodarse un poco más cerca. Dejan que el aire revuelva un rato su pelo, Soobin se pone la sudadera de Huening y entonces intenta preguntarlo.—Beomgyu —llama afectivamente—, ¿eres el mismo chico que me salvó de los atracadores en Seúl? Fue hace mucho tiempo.—¿Cómo puedes acordarte de mí? —pregunta Beomgyu riéndose un poco. Lo encuentra muy gracioso— Estaba oscuro y ni siquiera tenía el pelo negro.—Tus ojos —responde Soobin con sinceridad y no hay nada que tiemble en su voz como antes—. Tienes unos ojos bonitos.Soobin quería haber dicho encantadores, pero quizá hubiera sido demasiado. Beomgyu acepta el cumplido, bebe en silencio. Sabía que Kai tenía pareja, algunas veces Kai no podía quedar cuando Taehyun y él iban a Seúl porque tenía planes con su pareja, siempre solían ser noches de ver películas y acurrucarse en el sofá.  Desde que Kai y él se aceptaron mutuamente, Beomgyu no ha dejado de pensar en su pareja misteriosa y no ha dejado de desear que sea otro ángel extraviado del cielo y realmente no podría haber nadie mejor que Soobin. Beomgyu puede ver sus alas bajo este sol brillante de Busan.—Oye —Jimin aparece de repente y los juzga por llevar algo más que la camiseta, pero no dice nada—, los niños quieren jugar a fútbol.—¿Puedes hacerlo? —pregunta Soobin amablemente.A Beomgyu le conmociona su genuina preocupación. Soobin no sabe nada y nadie va a explicárselo en verdad, pero a partir de ahora no va a dejar de preocuparse con lo poco que sabe. Beomgyu asiente con una pequeña sonrisa, se quita la preciada chaqueta de Taehyun y le ofrece la mano a Soobin cuando se pone en pie. Soobin no puede evitar fijarse en sus brazos blancos y piensa que es incorrecto, así que aparta los ojos torpemente.—Está bien —susurra Beomgyu y enlaza su brazo para caminar hacia los demás—. No tienes que preocuparte por eso.A Soobin le gustaría decirle que es como un ángel, pero se sentiría avergonzado.—Bien, hagamos los equipos justos —pronuncia Beomgyu y quiere lanzar la pelota contra Yeonjun cuando ve cómo le guiña el ojo y pasa a situarse automáticamente en el equipo contrario.Nunca cambias. Pero en realidad la diferencia es que no hay más tardes lluviosas en Daegu donde sangraba cada vez que se caía o donde Yeonjun simplemente aparecía deslizándose por la ladera. Parece que esta es una vida nueva en un andén olvidado.—Jimin, ven aquí —ordena Beomgyu y camina lejos con Soobin, que lo mira con los ojos abiertos—. Tú quédate conmigo, vamos a darles una paliza.—¿Seguro que quieres hacerlo así, bebé? —pregunta Yeonjun y consigue la atención de Beomgyu inmediatamente y Beomgyu desearía no haber caído en su sonrisa traviesa— Será tu responsabilidad si hay divorcios.Beomgyu se ríe, no se había dado cuenta de que ha enfrentado a las dos parejas.—Intentadlo mejor —es todo lo que dice.Taehyun y Yeonjun resultan una combinación inesperada de chicos ganadores y Beomgyu se pregunta cuándo Jimin perdió tanta habilidad y por qué Soobin se asusta de la pelota. Kai simplemente no tiene que hacer nada más que reírse del desastre. Beomgyu quizá debería pensar un poco más en esta escena, en este partido de fútbol en la soñada playa de Busan, en las risas que se expanden desde un chico feliz a otro, pero el Beomgyu que volvió a nacer en un universo nuevo ya no se pregunta si esto es para él, si esto es real. Los chicos normales no viven sueños, tienen vidas reales. Esta es la vida real, simplemente la vida real.—¡Descanso! —anuncia Yeonjun y va a por Beomgyu, lo encierra bajo su brazo y le revuelve el pelo como a un niño, le recuerda el cinco-dos con el que va perdiendo— Quizá al menos deberías intentar el empate, ¿no crees? —se burla soltándolo.Beomgyu bufa, intenta hacer una estrategia con su equipo, Taehyun y Yeonjun hablan relajadamente sobre la tarde que todavía les queda por delante. Podrían ir al hotel, dejar las cosas, salir a tomar algo, dar un paseo. Taehyun se quita la gorra, Yeonjun le ayuda a echarse agua en la nuca, le dice que deberían ir más suave porque van a ganar de todas formas. Beomgyu se acerca entonces, bufa, Yeonjun arquea las cejas mientras intenta atarse el pelo y al final Beomgyu se arrodilla detrás y le quita la goma. Viéndolos Taehyun debería ponerse celoso, pero en sus ojos Beomgyu es como el adorable hermano menor de Yeonjun y Taehyun tiene muchas cosas que agradecerle a Yeonjun, quien invirtió horas durante meses en la recuperación de Beomgyu. De hecho, Yeonjun se encargó de todos los pagos necesarios, de preparar la colaboración de tal forma que ayudara a Beomgyu a crecer de nuevo, a aprender a caminar desde cero, y Yeonjun siempre lo trata con todo el amor que merece, creando un espacio sano para él. Sí, Taehyun tiene ojos, puede ver los guiños, las miradas, las sonrisas, las veces que caminan de la mano, pero nada de eso importa. Al final del día, cuando no queda ninguna luz encendida, es él quien sigue iluminando las noches de Beomgyu.Beomgyu termina de atarle el pelo rosa a Yeonjun, juegan el segundo tiempo y al final Beomgyu hace como que nunca han jugado a fútbol, todo lo que queda es una tarde agradable, nombres escritos en la arena, promesas que hacen de la mano mirando al mar y, cuando nadie más puede ver, Beomgyu conduce la carita de niño de Taehyun hacia él sosteniendo su mejilla y empieza un suave beso dulce que resetea todo el universo y lo hace empezar de nuevo porque si están juntos, si tan solo pueden ver al otro, podrían empezar de cero en cualquier mundo.
FIN

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