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Llevaba horas revisando los perfiles de Instagram de tatuadores. No era fácil decidir en manos de quién iba a poner su tersa y lechosa piel, aunque no le importaba el dolor, sólo quería que el resultado final fuese bonito, exactamente lo que se había imaginado y sensual, claro. Se trataría de una serpiente que recorría su columna hasta posar su bífida lengua en una de sus bonitas nalgas.Tras examinar fotos con zoom, observar los trazos, el uso del puntillismo y la nitidez de los bordes de cada uno de los tatuajes que los artistas de la ciudad tenían colgadas en sus perfiles, se decantó por uno y sólo uno. El sujeto se hacía llamar Lou Tattoo Art y aparentemente tenía la mano más precisa de la ciudad. En su perfil dejaba una web con su portfolio y un número de contacto por lo que Harry comenzó a hablarle pidiéndole trabajos y dando mil vueltas hasta decidirse.Harry está nervioso, siempre lo está antes de tatuarse, tiembla en anticipación. Tiene un leve pain kink, no puede ocultarlo, le gusta sentir el golpeteo de la aguja entrando y desgarrando levemente su nívea piel. El ardor, el picor en su epidermis lo ponen durísimo, pero eso nunca representa un problema ni genera escándalos. Harry es pequeño, como MUY pequeño en su entrepierna. Su pene no sobrepasa el tamaño de sus testículos y éstos son bien bonitos y apretados a su cuerpo. Esto se lo ponía difícil a Harry, su autoestima mermaba frente al ideal hegemónico de cuerpos enormes y miembros monstruosos. Cada vez que osaba abrir Grindr en su móvil terminaba desistiendo pues todos parecían burros al lado de la imagen que le proyectaba el espejo.Pero ahora se encaminaba al estudio del tal Lou vistiendo una camiseta y un jogger. Iba a tener que enseñar unos centímetros de nalga y no quería pasar por la incomodidad de tener que quitarse unos vaqueros.Al llegar Lou lo está esperando con el diseño sobre la mesa —joder, es hermoso— dijo Harry pensando tanto en la obra como en el autor. Louis lo había sorprendido por ser un bombón absolutamente caliente, muy tatuado, con los ojos azules más penetrantes que había visto en toda su puta vida. Estos eran los momentos en los que un pene pequeño era una ventaja para seguir siendo un ciudadano funcional en lugar de un depravado denunciable. Pero es que el tal Lou Tattoo Art estaba para venirse en los pantalones a repetición.—Me alegra muchísimo que te guste, Harry, le he dedicado unas cuantas horas al diseño, y dime, ¿estás seguro de hacerlo todo en una única sesión?—Tengo todo el tiempo del mundo, hasta que tus manos se cansen de trabajar en mí— bueno quizás esa no había sido la expresión más sabia para tratar de bajar la calentura, cuando se le cruzaron por la mente varias formas en las que esas manos podían trabajarlo.—Tranquilo que eso no pasará. Por favor desnuda tu torso, no necesito verte el culo, por ahora—  así Louis le dio la espalda para preparar los materiales. Las mejillas de Harry adornadas de un carmín intenso.Puede resultar incómodo tener a un tipo tanto tiempo tocándote la piel sin detenerse. Louis era un trabajador dedicado, no tomaba descansos, se perdía, absorto en su tarea. Pero a Harry ya se le comenzaba a acalambrar el cuerpo y necesitaba estirar un poco las piernas —¿qué tal si bebemos un té?— sugirió luego de unos minutos de silencio.—Como quieras Harry, dime ¿estás dolorido? Porque realmente no te has quejado de nada, para este punto la mayoría de mis clientes ya me ha interrumpido mínimo cinco veces pero tú pareces llevarlo de puta madre— sí, Louis era super profesional pero maldecía como un marinero en alta mar.—Ehhm— Harry se complicaba solo, ¿cómo explicarle que ese dolor era de lo más placentero para él? Sin ponerse rojo como tomate, claro está —no no, tienes muy buen pulso y no eres rudo, sólo que quisiera estirar las piernas y darte un descanso obligado— remató con una sonrisa preciosa que Louis no fue capaz de pasar por alto.—Jaja no eres más que un bastardo encantador, ¿verdad? ¿Qué no puedes conseguir tú con esos hoyuelos?— decía relajado el ojiazul, pero sus palabras sólo expresaban verdad —Venga, vamos por ese té, ¿verde con menta está bien para tí?— el rizado movió su cabeza en signo de afirmación.Compartieron la bebida caliente mientras Harry curioseaba todo el local con la excusa de “estirar sus piernas”. Llegó a la vitrina que contenía los piercings y se quedó embobado con uno de ellos, con una hermosa esmeralda verde en forma de corazón —Louis, una pregunta, ¿tú colocas los piercings también?—Si, ¿quieres hacerte uno?—Mmm no lo sé, tienes uno muy bonito para el ombligo y siempre he deseado uno, pero ¿será que me quede bien?Louis lo miró de arriba a abajo. El rizado sin camiseta era una embajada del infierno en la tierra. Caliente, caliente, caliente —a ver, creo que con ese six pack que te cargas te quedará de muerte, además si no te gusta lo quitas y rápidamente la perforación se cicatriza— intentó convencerlo y por el brillo en los ojos de su interlocutor, lo había logrado.—Bueno será una noche de locuras esta, ¡quiero el del corazón!—Buena elección, déjame lo desinfecto y preparo los instrumentos. Respecto al tatuaje, sólo faltan las sombras, ¿qué te parece si concertamos otra cita para dentro de una semana?—Perfecto Lou, bueno, digo, ¿puedo llamarte así?—Claro hombre, hay confianza, he visto que te depilas el culo, no me ofenderé por un apodo ricitos.—Prefiero que me llames H.—Así será. Ahora acuéstate en la camilla sobre tu espalda para que pueda perforarte.—Y lo dices tan rudo—bromeó Harry.—Jaja, calla rizos.Cuando tuvo la aguja para hacer la perforación lista, se acercó a su cliente cargando una crema anestésica en su mano —te untaré un poco H, aunque no lo creas esto es más doloroso que el enorme tatuaje que te he hecho, agradecerás la anestesia.En realidad no, un golpazo de dolor luego de haber sido tan maltratado por la aguja durante toda la tarde podía significar la estocada final para provocarle una venida fuerte y caliente en sus calzones. Pero no iba a exponerse de esa manera y quedar como una zorra ante su tatuador, por lo que se limitó a asentir.La aguja gruesa atravesó su piel pero casi no lo sintió, fue el frio del acero lo que le hizo pegar un salto en la camilla. El contraste de temperatura con su caliente torso fue inesperadamente placentero, sus pupilas dilatándose a mas no poder.—Ven, mírate al espejo, ha quedado magnífico.Harry se paró de la camilla encaminándose hacia el espejo de pie, se miró la barriga, esa esmeralda contrastaba hermosamente con su piel y ni hablar de la larga serpiente en trazos negros que pudo apreciar al mirarse la espalda. El trabajo de Louis era impecable.—Lou, esto es magnífico, estoy demasiado feliz— y duro en sus joggers, pero nadie lo notaría, sólo el que sentía su miembro latir y llenarse de sangre burbujeante.—Cuánto me halaga lo que dices H, un trabajo bien hecho y un cliente feliz me suben el ego por las nubes realmente.—Bueno, lo mereces.Ambos estaban un poco sonrojados, estaba claro que se atraían pero ninguno de los dos daría un paso. Se despidieron quedando para dentro de siete días cuando Louis finalizaría el tatuaje de Harry y volvería a tener el privilegio de posar sus manos sobre los respingones glúteos del rizado.***Esa semana Harry recapituló una y otra vez lo bien que se había sentido la barra de metal cruzando su abdomen, cuando la movía para hacer las curaciones, cuando se duchaba. Y no pudo evitar preguntarse cómo se sentiría tener uno en su pene, comenzó a visitar páginas web y hacer sus investigaciones. Todas las fotos mostraban hermosos piercings en enormes penes. ¿Acaso él con su tamaño podría hacerse uno? Luego de darle muchas vueltas al asunto decidió llamar a Louis.—Hola Lou, ¿estás muy ocupado? ¿Tienes un momento para mí?—Claro H, dime, ¿te ha surgido algún imprevisto para el sábado?—No, no es eso… quisiera hacerte una pregunta pero me da un poco de pena.—Vamos H, hay confianza. A no ser que sea para decirme que no te has hecho las curaciones, en ese caso eres hombre muerto.Claro que no era eso, Harry era muy dedicado y prolijo con sus cuidados corporales, no había manera que se le pasara una cosa así —jaja— rió incómodo —no es eso Lou, es que..—Dilo.—Quería saber si haces perforaciones de pene.Lou no se sorprendía de nada, el cuerpo humano era para él un lienzo para perforar y dibujar —claro que sí H, ¿es para ti?—No, bueno, sí, talvez—divagó el rizado.—Mira hacemos lo siguiente, me envías una foto de tu pene, no es necesario que esté erecto.—¿Co-cómo?—Me la envías al whatsapp y luego te preparo propuestas para el sábado, realmente hay muchas variantes pero no todas se adecúan a todas las formas y tamaños.—Vale, ehm, me lo pienso mejor.—Anda H, que hay confianza tío, ya te lo he dicho. No publicaré tu polla en las redes, es con fines profesionales. —Mmmh.—Tengo que dejarte que llegó un cliente, espero la foto. Chau.—Chau.Luego de colgar las manos le temblaban, ¿qué había hecho? Ahora le debía una fotopolla a su sensual tatuador quien se burlaría de su tamaño sin pensarlo. Para colmo de males era un experto en ver pollas y tatuarlas o perforarlas. Se encaminó al cuarto y comenzó a pensar cuál sería el ángulo que más lo podía favorecer, para dar la ilusión de unos centímetros más. Se desnudó completamente de la cintura para abajo puso un pie sobre la cama y el otro en el suelo, abrió bien las piernas y comenzó a acariciarse. Los esfuerzos eran en vano, no lograba crecer más que 2 centímetros al estar erecto, pero de todas formas lo haría. Sobó su pene de arriba a abajo hasta que un pensamiento llegó a su mente, Louis atravesándolo con el metal hace menos de una semana. Ya estaba duro, durísimo. Y decidió tomar varias fotos desde sus bolas, para que la longitud pareciera más grande. Estiró todo lo que pudo y se paró en posiciones casi imposibles, pero logró una foto medianamente decente que envió al ojiazul con la esperanza de no recibir burlas por su parte.Cuando llegó el whatsapp de Harry, el tatuador se encontraba en una sesión larga con una muchacha que había ido a cubrir una cicatriz en la pierna con un hermoso árbol de la vida. Louis amaba ese tipo de desafíos y siempre hacía descuentos importantes o en ocasiones ha regalado esos trabajos. Los tatuajes muchas veces son la manera de resignificar las heridas y para el castaño era un honor formar parte de esa transformación en la vida de alguien.Al finalizar el trabajo y despedir a la chica que no paraba de agradecerle y tratarlo como un salvador, Louis sintió su corazón muy cálido, reafirmando su vocación y su arte. Salió de su estado zen para ver que tenía varios mensajes en el teléfono, uno de ellos la foto de Harry. Quiso leerlos en orden pero la ansiedad pudo más, se sentía curioso respecto a cómo lucía el miembro del bonito rizado a decir verdad. De una manera profesional, por supuesto. Le llevó al menos un minuto procesar lo que estaba viendo. Diablos, era pequeño, como muy pequeño, no pequeño de 14 centímetros, era pequeño pequeño. ¿Quedó ya claro que era pequeño? Bien. Tomó una bocanada de aire porque parecía que sus pulmones se habían vaciado por completo, miró la foto una y otra vez, hizo zoom, lo quitó, lo volvió a hacer —¡Puta vida qué pollita más caliente!— terminó exclamando para confirmar en voz alta el hormigeo que sentía por dentro. No entendía cómo había perdido la cabeza por ese pequeño miembro de la foto, pero estaba definitivamente perdido. Y necesitaba poner su cabeza en orden, porque no sabía cómo tratar un pene de ese tamaño. Las barras serían muy largas, las argollas muy pesadas. Todo lo que tenía parecía una brutalidad para ese bonito pene de princesa que se cargaba el rizado entre las piernas.Entonces Louis contacta con su proveedor y le encarga joyas para un clítoris muy grande. El muchacho ya estaba acostumbrado a cualquier tipo de encargo, si le pedían una argolla del tamaño de su cabeza él se encargaba de conseguirla. Al día siguiente, le muestra todo lo que ha podido conseguir y se lo deja en consignación, algo iba a tener que valerle y el resto pues lo llevaba de vuelta. Después de todo, no era normal ver a chicas con un tamaño semejante, por lo que no se podía nunca vender un lote de ese tipo de joyas. A todo esto, ya era viernes y la ansiedad estaba comiéndolos vivos a ambos. Harry porque no había obtenido respuesta alguna a su foto y Louis porque no tenía idea como iba a controlarse cuando el rizado sacara la polla.***Las horas pasan tortuosamente lentas hasta la tarde del sábado. Louis se vistió con una camiseta negra y unos pantalones de polipiel con muy buena sujeción. No podía permitirse unos joggers pues sabía la que se le venía y los problemitas de entrepierna que ya preveía iba a tener. Puntual como siempre el rizado abrió la puerta del estudio y se sentó en uno de los sofás. El castaño se encontraba en el fondo terminando de ordenar todo para su llegada. Al darse cuenta de su presencia se acercó con muy buen semblante —H, ¿cómo has llevado esos cuidados? ¿Qué tal están mis obras?—Bien, bien. Realmente tuve mucho cuidado y ya no me duele.—Perfecto porque hoy volveremos a atacar la zona con las sombras.—Ehm, sí, no hay problema— sin embargo el rizado parecía preocupado, ¿por qué Louis no decía nada de su otro encargo? Prefería ser humillado ya de una vez por la foto enviada que mantenerse en vilo por más tiempo —Mmmm, ¿Lou?—Sí, dime—Recibiste la fotografía, ¿verdad?—Sí, claro, estuve liadísimo y no he podido responderte.—¿Se podrá hacer entonces, con-con mi eeehh tamaño?—Claro hombre, ¿cómo no se iba a poder?—Bueno pues las joyas, algunas son realmente grandes y bueno, como que siento que no irían conmigo.—Iba a hacerlo luego, pero veo que estás ansioso, mira la gran variedad que tengo, todas adecuadas para ti— claramente no hablaría del encargo especial, no quería hacerlo sentir inseguro. Harry casi lagrimea a ver la bandeja de plata llena de joyas preciosas, pero una en particular llamó su atención. Era una barra con extremos de esmeralda —Lou, esta me fascina, dios no me imaginé que habría cosas tan bonitas adecuadas para mí.—Buena elección, ya la separo para más tarde, comenzamos por las sombras del tatuaje ¿verdad?—Si, perfecto.El trabajo era más pequeño y en menos de una hora estaba terminado, no necesitaron siquiera hacer un descanso. La serpiente había quedado preciosa y la espalda del rizado lucía caliente, muy caliente.—Ven, mira en el espejo el trabajo terminado— pidió Louis al rizado invitándolo a levantarse de la camilla. Éste se encaminó a contemplar su reflejo con el jogger a medio subir y sin camiseta.—Madre mía, ¡qué gran artista eres! Es más que lo que había soñado.—Cuánto me alegro H, joder qué contento me pone que te guste. Bueno, ¿me acompañas con un té antes de la perforación?—Si puede ser una tila te lo agradezco, estoy un pelín nervioso.—Ya lo veo, estás temblando, tranquilo que no destrozaré tu pene, solo lo adornaré para que sea aún más bonito de lo que ya es— joder, ¿eso lo dijo o lo pensó?Mierda, mierda, mierda, pensó Harry, ¿acaso ese pedazo de hombre acababa de decir que su ínfimo pene es bonito?Ambos decidieron no decir más nada y sorbieron el té con una tensión imposible de disimular. Al terminarlo, la situación ya no se podía postergar más por lo que el rizado rompió el silencio —¿dónde debo ponerme para la perforación?— preguntó y Louis le indicó un sillón reclinable rojo que se encontraba en el fondo del estudio, cerca de la camilla.Caminaron hacia el sillón y ¡gracias a quien inventó los pantalones con sujeción de polipiel pues la polla del ojiazul ya se estaba poniendo demandante con sólo ver esa serpiente contoneándose y esos joggers que pronto desaparecerían del cuerpo del rizado.—Bien ya está todo listo.—Vale.—Pues hazlo.—¿Qué cosa hago?—Sácala.Y profundamente incómodo Harry la sacó su polla estaba dura y aunque Louis no podía darse cuenta por el tamaño, sí lo hacía por la forma violenta en la que el glande apuntaba al techo y se separaba de las apretadas bolas. Es que las masivas nalgas de Louis eran algo más enfundadas en ese pantalón.—H… sabes, no puedo trabajar mientras te encuentres en ese estado.—Perdona Lou, es que no pude evitarlo.—¿Qué te ha estimulado tanto?—Tú— soltó el rizado sin más.—Si yo no he hecho nada—respondió indignado Louis —y lo que me ha costado contenerme—agregó murmurando entre dientes.Harry abrió los ojos grande, ¿había escuchado bien? —Perdona, ¿qué?—Que me ha costado horrores contenerme en mis pantalones, no sabes lo que tu pequeña polla le hace a mi mente.—Ya sabía yo que empezarían los insultos—soltó decepcionado el rizado —es que me sorprendió que las burlas no llegaran por WhatsApp.Louis flipaba, ¿burlas?, lo único que había deseado era mandarle la ubicación de su casa para follárselo vivo en cuanto vio esa foto. Se acercó mucho más al rizado que aún permanecía en el sillón pero estaba alzándose los pantalones hasta que Louis detuvo su mano.—Por favor H, déjame aliviarte.—¿Estás seguro? Cómo un hombre como tú va a perder el tiempo con algo tan diminuto.—Solamente mírame perder el tiempo con tu pollita precioso— y comenzó a palmearlo tentativamente, en un comienzo estimulándolo con sus dedos pulgar e índice, pero al ver que no lograba grandes resultados inició un estímulo con toda la palma de su mano. De esta manera cubría el pene por completo. Lo masajeó bien como si fuera un clítoris, mientras con la otra mano jugaba con las apretadas bolas deseando ponerlas en su boca o golpearlas con su pene. Harry estaba completamente rojo, jadeaba y unas gotas de sudor comenzaban a perlar su frente, iba a venirse en cualquier momento.—Lou, lo haces tan bien, me encanta que me lo amases así como si tuviera una vagina, tócame el clítoris, siéntelo latir en tu mano— si el castaño estaba como una moto el lenguaje del rizado lo puso como un tractor.—Eres tan sensual, tienes la entrepierna de una muñeca, quiero hacerte llegar, indícame qué hacer con tu dulce coño.—Sigue, tu sigue, sigue que estoy ahí, llego, aaahhh Louuuu— gimió Harry soltando sus jugos sobre la mano de su tatuador. Louis se llevó la mano hacia la boca y lamió cuidadosamente todo el semen que se le había entregado.—¡Joder que son deliciosos tus fluidos H! ¿Los has probado alguna vez?—No, pero ven aquí— dijo Harry tirando de la camiseta de Louis para comerle la boca con ansia y degustarse allí junto a un dejo de tabaco que la saborizaba. Cuando finalmente se separaron del beso, la polla de Harry había vuelto a su tamaño habitual, más pequeña reposando sobre sus bolas —ya estás en tu estado óptimo para la perforación H, ¿estás nervioso?—Te juro que te has bebido mis nervios Lou, procede.—Espera que voy a por la crema anestésica.—¡No!— lo detuvo el rizado —hoy no me privarás de sentir cómo me perforas.Harry tenía un Pain Kink, Lou no lo sabía hasta ese minuto.—Vale entonces voy— dijo, y tomando la piel de su prepucio atravesó la aguja y luego el frío acero de la joya elegida. Unas lágrimas escurrieron de los ojos completamente oscurecidos del rizado.Louis acercó un espejo de mano—¡Mira lo bonita que te ha quedado la polla! Es que dan ganas de comerla a besos.Harry se miró y por primera vez en su vida sintió que su polla era bonita, por esa razón se animó a decir —pues entonces cómetela, no sé a qué esperas.Relamiéndose los labios, el castaño acercó la cabeza a la entrepierna de Harry y con auténtica desesperación se tragó su pequeña polla, besando los vellos púbicos a su paso, dejándo en ellos rastros de saliva pues no se daba un respiro para cerrar la boca. Primero se dedicó a lamer el metal poniéndo la lengua dura y moviéndola frenéticamente. Los sonidos eran demasiado obscenos pero aún no alcanzaban para endurecer la babosa pollita. Aprovechando lo espaciosa que se sentía su boca ante tan poca carne Louis abrió más y con un movimiento ágil fue capaz de ingresar también las rosadas bolas del rizado en su cavidad. Lo estaba comiendo por completo. Pene y bolas dentro de la boca, comenzó a succionar cada vez más intensamente, hasta que Harry se derramó por completo sobre sus propias bolas en el calor acogedor de la boca de su tatuador.  N/A: No practiquen sexo oral hasta que un piercing esté cicatrizado.

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