Actions

Work Header

A Bad Liar SKAM AU

Entire Work

Work Text

Domingo 20 de septiembre; 04:44
Los chicos de la plaza no tenían ningún tipo de prejuicio con ella. Tampoco sabían todo, siquiera lo preguntaban. No les importaba. Eran todos varones, sí, pero su última amistad había acabado en desastre y se juraba así misma que de esa forma era mejor. A pesar de no coincidir al cien por ciento con ellos, o no entrar en algunos de sus planes, se divertía lo suficiente. Se divertía tanto como sus permisos y nuevas limitaciones la dejaban.Esa madrugada de domingo, cuando se suponía que estaba en otro lugar, llegaba a su casa junto a Jonas Vásquez, que se había ofrecido a acompañarla. Aunque intentaban hacer silencio, las risas resonaban en el vecindario. Iban en sus skates, intentando pasarse, haciendo una carrera. No está demás aclarar que iban un poco locos.  — Sh… shh —siseaban mutuamente, agarrándose, intentando tumbar al otro, riéndose a carcajadas cuando lo lograban.Las medias de Mia ya estaban rasgadas y tenían más de un agujero, sobre todo en las rodillas, mientras que las palmas de las manos de Jonas pedían desinfectante y banditas adhesivas.Quince minutos habían pasado desde que miraban dubitativos hacia la ventana de la habitación de Mia, que estaba en el segundo piso de la casa.— No vas a poder treparla —susurró él después de pensarlo por un buen rato—. Definitivamente no vas a poder.— Si bajé, puedo subir.— Saltaste.— Pero trabé mi puerta desde adentro —se rio—, tengo que trepar, Jonas.A él se le escapó una carcajada por la garganta, obligándose a callar tapándose la boca con el reverso de su mano.— ¿Por qué hiciste eso?— Porque mi hermano hizo una fiesta, y no quería que nadie entrara. A ver, pone tus manos como escalón…Aguantando las risas, Jonas le hizo caso, ayudándola a treparse, utilizando las piedras sobresalientes de la pared como escalera. Increíblemente, lo logró.— Bien… adiós. Gracias.— Shhh… —agregó él, montándose nuevamente en su skate, riéndose. 
Más tarde…
El sol que entraba por la ventana fue lo que la despertó. Se había olvidado de cerrarla. Quejándose, y tapándose la cara con el brazo, decidió levantarse.Se rio mientras se sentaba y se desperezaba, preguntándose cuánto habría dormido y si serviría para remediar los dos días de gira que se había pegado con los chicos de la plaza. Deseaba no tener las ojeras tan grandes ni oscuras. Con la coleta de su muñeca se ató todo el pelo en una coleta baja, despeinada y dura, y finalmente se paró. Tenía que hacerlo. Sus padres llegarían ese mismo día y no podían encontrarla hecha un desastre, cuando debería haberse quedado en casa como la santa que era desde el accidente.Su habitación era un caos de ropa. Ella olía a cenicero de bar. Y a un alcohólico de ese mismísimo bar.Tenía que darse una ducha de inmediato. Se quitó la ropa que llevaba puesta y se cambió a una remera vieja que le había robado a su hermano en algún momento, que probablemente también estaba sucia, por si se lo cruzaba en el pasillo. Él no se había percatado de su escapada, claramente, o tendría más de mil mensajes y llamadas. Arrastró los pies con mucha fatiga hasta llegar al final del pasillo, preparando su Playlist.Al girar el pomo de la puerta y abrir, gritó.Había un hombre en su baño. Y no era su hermano, tampoco su papá. Cerró de repente, repitiendo ‘‘perdón’’ hasta que se dio cuenta de que perdón nada. ¿Qué hacía ahí? ¿Habría más amigos de su hermano por la casa?Deseaba que la casa no fuera el gran desorden que ya se imaginaba. Pero, al bajar las escaleras, fue una decepción. Mínimo, diez personas dormían en la sala de estar, junto a botellas vacías y vasos de plástico doblados; en serio quería pensar que lo del jarrón de cerámica no era vómito.Su hermano, con mucha paz, dormía sobre la alfombra en el suelo. Lo pateó una, dos, tres veces.Él gruñó y se quejó, pero no se despertó.Plan B, pellizcarlo. Gritó, sobándose el brazo.— ¡MIA! —chilló.— No seas bebé. ¡Qué carajos ocurre aquí! ¿Qué hiciste? —y su hermano se rio mirando a sus alrededores, hasta que dejó de reír.— Ay, por Dios. ¿Cuándo llegaron? ¿Van a matarme?— ¿De qué hablas? Aún están en viaje. Mamá me envió un mensaje, pero no tardarán mucho más —suspiró—. Échalos. Ya. En serio.Él se rio, y Mia le dio otra patada.— ¡Basta! —le gruñó amenazador, parándose de una vez, quedando varios centímetros más alto que ella— ¿Entonces qué haces tú aquí? — ¿Cómo qué hago aquí? Es mi casa.— No, pero... ¿no habías viajado con ellos? —él arrugó sus cejas— ¿Mimi, adónde estuviste el...?— Van a venir y nos van a matar a los dos. Saca a tus amigos de acá, hay que limpiar, ¡ya!— ¡Está bravísima hoy! —se burló uno de los chicos, asomando su cabeza por encima del respaldo del sillón.  LINK del tablero: https://ar.pinterest.com/LaFrutillaAgria/a-bad-liar-skam-fanfic/

----- CHAPTER BREAK -----

Martes 22 de septiembre; 14:32
En el patio exterior del colegio secundario Hartvig Nissen, en Oslo, sentada sobre un escalón, Eva observaba sin gracia a su novio, Jonas, y a su mejor amigo, Isak, que insistían en que les dijera su nota en el examen para así poder comparar resultados, o por el simple hecho de que les gustaba presumir de sus buenas calificaciones.Rendida, antes de contestar, soltó aire.— Bien. Tuve un cuatro menos —mintió, pero le creyeron.Tal como temía, ambos hicieron muecas y comenzaron a burlarse de ella. No obstante, al notar su cara, Jonas enumeró la cantidad de habilidades en las que sobresalía. Habilidades que ningún infante podría envidiarle. Eva le hizo burlas, y miró a un lado, dónde iban caminando Ingrid, Sarah y el resto de su grupo de amigas. Siendo cuestión de segundos para que casi fueran atropelladas por una desconocida en skate. Eva se rio, llamando la atención de Jonas e Isak, que también viraron su atención a la escena.La chica de cabello rosa estaba de espaldas a ellos tres, insultando a aquellas chicas como respuesta, y, antes de seguir con su camino, ignorándolas, o no tanto, les mostró ambos dedos del medio.Luego, haciendo caso omiso de todos los ojos que la observaban en ese momento, con uno de sus pies se impulsó nuevamente y rodó en dirección contraria a la salida. Eva no podía sacarle la mirada de encima, no la había visto antes en el colegio, y no parecía alguien que pasara desapercibida. Llevaba un buzo extra grande del merch del nuevo álbum de The Weeknd, con medias rotas de color negro, y sobre su cabeza, pero mal puestos, tapando una sola de sus orejas, un par de cascos. Eva volvió a la realidad cuando aquella chica levantó su mano y la agitó con una sonrisa en su dirección. Casi cae en la tentación de imitarla, cuando de reojo vio a quiénes había saludado realmente. Jonas e Isak habían imitado su gesto, hablando del golpe que casi le da a Sarah, riéndose. La chica siguió de largo y fue regañada por un profesor que la obligó a bajarse del skate.— ¿Quién era esa?— Pregúntale a Isak —respondió Jonas con una sonrisa juguetona.Isak lo miró con reproche.— Es Mia.Jonas volvió a reír.— Mi-Mi-Mia —se burló. Eva también rio, pero más bajo por respeto a Isak—. Es Mia, la chica del parque, la que está con Elías.— Ahh, sí. No dijiste que venía a Hartvig.— No está con Elías —decía Isak al mismo tiempo.— Eso dijo Elías.— Exacto.— Elías habla mucho —concordó Eva con Isak.— Bien. No lo sé… —rio— Ha comenzado ayer aquí, a mitad de curso porque la expulsaron de su antigua escuela, que era un instituto privado, —hizo muecas y rio— aunque el que nos contó eso fue Elías, puede no ser real. En cuanto a Mia, no habla mucho, no de la escuela, al menos.— Ya deberíamos irnos —interrumpió Isak mirando su reloj.Jonas asintió.— ¿A dónde? — A casa de Elías —respondió, dándole un beso corto en los labios—. Nos vemos más tarde.

----- CHAPTER BREAK -----

Viernes 25 de septiembre; 22:04Para Eva Kviig Mohn con tan solo asistir a aquella fiesta ya habría sido más que suficiente, pero ahí estaba, seguía en el club nocturno, en medio de una ardua búsqueda del tesoro.Comenzó después de su discusión con Ingrid, luego de que la insultara y tratara pésimo, además de la extraña introducción a una tal Noora. Al ir al baño, escuchó el llanto de una chica dentro de uno de los cubículos. Preocupada, le preguntó si todo estaba bien, qué podría hacer por ella. La respuesta fue: ‘‘Busca a Chris’’.¿Quién rayos era Chris? Se preguntó Eva, pasando por la puerta en busca del mismo... o la misma. Pasaron, al menos, veinte minutos hasta que finalmente alguien le dijo dónde podría estar, y otros cinco hasta que otra persona se lo señaló.  Chris estaba cerca del escenario, junto a los parlantes, envuelto en un grupo de gente. Rápidamente reconoció a la chica que estaba a su lado, reconoció el cabello rosado. Mia, que para nada llevaba esa ropa holgada del otro día, parecía estar enojada, estaba hablándole aireada, revoleando sus manos, con el ceño fruncido, mientras él bailaba a su alrededor y se reía jugueteando con ella. Se acercó a su rostro, chocando nariz con nariz, y con ambas manos le dio suaves palmadas en las mejillas, terminando de enfurecerla. Mia lo empujó y giró, alejándose de él, siendo agarrada por otro chico, comenzando a quejarse de Chris con éste otro.Aquella había sido la señal de Eva para llamar a Chris, pero temía que Mia la viera llevándoselo al baño y mal entendiera la situación. Creería que esa chica no preguntaría detalles ni temblaría para pelear. Mientras daba pasos torpes hacia Chris, miraba a Mia de reojo, ya no parecía interesada en hacerlo entrar en razón, estaba yendo hacia la barra más próxima.— ¿Chris? —le preguntó, y él se acercó. No la había escuchado— ¿Eres Chris?Él la miró de arriba abajo con una sonrisa coqueta e hizo un pequeño movimiento de cabeza, afirmando que sí, que se trataba de él. Eva se acercó a su oído para comentarle la situación del baño. Antes de seguirla, alzó su cabeza entre la gente, como si buscara a alguien. Lo primero que pensó Eva fue en Mia, en que se estaba asegurando que ella no estuviera por ahí.Nuevamente en el baño, la llorona, que ya no lloraba, hablaba con una chica robusta, mientras ésta intentaba calmarla, aunque se le escapaban pequeñas risas por el escándalo, o porque estaba ebria. Chris y Eva observaban la situación en silencio hasta que ella decidió carraspear, ya quería irse a casa y no pisar nunca más una fiesta, además de que Chris no respetaba mucho su espacio personal, y había intentado besarla.— ¡Es papel higiénico, Vilde! —exclamó la castaña mientras se reía.— No vamos a usar tanto...Eva hizo unas muecas.— No quiero interrumpir, pero aquí está Chris —avisó, señalándolo con el pulgar.Chris sonrió divertido.— ¡Aquí estoy!Todos intercambiaron miradas incómodas.— Eh… no. Ella es Chris —respondió Vilde, señalándola.— ¿También te llamas Chris?— Sí… ¡Oh! ¡Gemelos de nombre! —exclamaron y chocaron los cinco entre risas.De nuevo, hubo un silencio lleno de miradas tensas y sorbidas de nariz por parte de Vilde.— Nosotras... estábamos en medio de algo —murmuró con la voz cortada, jugando con sus dedos y mirando al suelo.— Sí, claro —respondió Eva—. Adiós. Eva, sin más, dio media vuelta y salió.— ¿Entonces me vas a dejar así? ¿¡Ey, a dónde vas!? —gritó el falso Chris con algo de molestia y confusión.Eva caminó, ignorándolo.— Oh, vamos. No seas una idiota calienta...  — ¡Christoffer! —gritó Mia, chocando a Eva por el hombro, molesta.Eva giró la cabeza una vez más, viéndolos pelear.— ¡Hoy estás insoportable! —escuchó que le dijo luego de apartarla para pasar.

----- CHAPTER BREAK -----

Viernes 2 de octubre; 17:30Jonas los había invitado a pasar el finde de semana en una cabaña cerca del lago. Isak, Elías e incluso Eva, la novia de Jonas, estarían ahí. Quién fuera que sea esa tal Eva. Mia llegaba un día después de lo pactado junto a Elías, aun preguntándose cómo es que había logrado que le dieran aquel permiso. Ilusionada de haber recuperado la confianza de su familia, era un montón, y creía que nada podría salirle mal.Deseaba no cagarla.Acababan de llegar, pero todavía no lo avisaban. Porque, primero, Elías quería jugarles una broma a sus amigos. La había encargado de llevar las mochilas mientras que él iba recolectando rocas por el camino hasta llegar a la entrada de la cabaña dónde le ordenó que se ocultara. Elías revoleó las piedras para hacer ruido, algunas contra el techo, otras en el piso de madera, una en la puerta, hasta que escuchó ruidos desde dentro y corrió a esconderse junto a Mia. Ella lo miraba de lado con gracia, él estaba extasiado, como si aquella fuera la mejor broma inventada por el hombre. Jonas fue el primer en salir, y tenía algo en sus manos.— ¿Quién anda ahí? —gritó, y Elías le hizo muecas a Mia.Iba a asustarlo cuando pasara por el escondite, solo era cuestión de segundos. Jonas caminaba con cuidado y seguía preguntando si había alguien. Mia viró los ojos, no era tan difícil imaginar quién podría ser, ya que se suponía que ellos llegaban a la tarde ese mismo día, pero quién era para juzgar una mala jugada del inconsciente. Asimismo creía que sería mucho más divertido si salía ella del escondite y arruinaba todo el plan de Elías. No lo hizo, pero una sonrisa maliciosa se le escapó de los labios.Elías saltó, gritó y cumplió con su cometido. Asustó a Jonas, que casi le pega con el palo. Eso también hubiera sido divertido. Un poco.— ¡Maldita sea, Elías! —exclamó. Elías seguía riéndose mientras hicieron un saludo.Mia salió un segundo después, lentamente, e hizo un saludó con su mano junto a una pequeña sonrisa. Por la terraza se asomó Isak. Detrás de él, Eva. Una Eva no muy contenta, por lo que parecía.— ¿Encontraron bien el lugar?Subían las escaleras, hasta encontrarse con Isak y Eva en la terraza.— Sí. Sí. Usamos GPS.Mia miró por un momento detenidamente a la novia de Jonas, preguntándose si ya la conocía, pero, en el mismo instante, se dio cuenta de que aquella chica no se veía muy contenta.Ya estaba ahí, qué más podía hacer…— Holu, soy Mia —saludó, acercándose a ella para comentarle en un tono más bajo: — Elías y Jonas me invitaron, espero que esté bien… — Eva —respondió, asintiendo, sin resentimientos por el empujón de la fiesta—. Un gusto.Jonas seguía parloteando con Elías en su propio mundo e Isak había quedado en medio, sintiendo la gran tensión que se había formado. Elías finalmente saludó a los dos restantes, cosa que resultó muy incómoda para todos, menos para él, que estaba más allá de este mundo.Eva no podía mirar peor a Jonas.— Muy buen lugar. Buena atmosfera —comentó Elías—. Será una fiesta. ¿Dónde dormiremos Mía y yo? —preguntó a Jonas.— Dónde dormiré yo y dónde dormirá él —corrigió Mia sin pestañear, haciendo reír a Isak rio por lo bajo.— Tú en la habitación con Isak, y, Mia… ¿no te molestará un buen sillón, verdad?Como respuesta, levantó los dedos pulgares, risueña.— ¿Dormiré con el gay?Mia le lanzó una mirada a Eva, y al mismo tiempo, la colorada hacía lo mismo. Las dos tenían sentimientos semejantes por Elías.— ¿Por qué todos me llaman gay?— Porque lo eres —afirmó Elías.— Bien. Entren, debemos cocinar o nadie comerá esta noche.Primero dejaron pasar a Mia, que fue seguida por Isak y Elías (quien se quejaba de lo que comerían). Por otra parte, Jonas y Eva tardaron unos minutos en entrar.  19:04Eva, que no había dicho palabra desde la llegada de los invitados de Jonas, preparaba la salsa para los fideos que cenarían. Isak y Mia se encargaban de poner la mesa, después de haber acomodado los bolsos y camas. En su propio mundo, Jonas y Elías se habían tirado en los sillones a cantar y tocar la guitarra, sin ayudar al resto.Mia bufó alto. No tenía que mirar a Eva o Isak para saber que los tres estaban pensando en lo mismo, y no era nada bueno. Unas pequeñas ganas de irse a su casa comenzaban a abrírsele paso. Todo el ambiente estaba tenso y hasta un poco depresivo. Nada que ver a como se lo habían pintado los chicos.Se acercó a Eva. — ¿Necesitas ayuda con eso? ¿O con algo más? —Negó, pero le regaló una sonrisa, que sacó de inmediato al acercarse Jonas.Él probó de la salsa y miró por arriba, como verificando que estuviera todo bien. O, quizás, es que Mia lo sintió así porque ya estaba irritada, no descartaba esa opción. Cuando Jonas hundió la cuchara ya lamida nuevamente en la olla, Mia no pudo disimular su cara de disgusto.— ¡Qué rico! Fideos con tu baba —le dijo muy seria, pero después se regañó a sí misma y se rio para relajar, parecía una desagradecida, ellos la habían invitado al menos podría no ser tan asquerosa.Además, había hablado con Isak más temprano, él le había comentado que las cosas entre Jonas y Eva ya estaban medio raras desde el día anterior, y que no siempre eran así.Podría ser peor...Y lo fue.Antes de hablar, Jonas tomó aire. O sea, ya sabía que lo que fuera que iba a decir la molestaría. También cruzó miradas cómplices con Elías, que le dio cierto aliento mientras se acercaba al resto del grupo junto a la estufa de cocina.— Iremos a fumar —le avisó.Eva lo miró, fulminante.— ¿Fumar?— Sí, fumar.— Tú no fumas.— Pero es una fiesta —acotó Elías.— Exacto. Es una fiesta —repitió Jonas, dándole un beso entre sonrisas. Eva no dijo más nada mientras que los chicos salían, incluido Isak.— ¿Vienes? —preguntó Elías a Mia, asomando la cabeza por la puerta.Ella miró a Eva.— ¿Tú no fumas? —negó— Mhmm. Me quedaré aquí con Eva.— Como quieras —dijo, y se fue sin más.Eva la miró.— No hace falta…— No voy a dejarte sola. Vinimos en grupo, deberíamos quedarnos así —subió los hombros. Eva le sonrió de costado, un poco agradecida porque se hubiera quedado—. ¿Cómo es tu arroba? —preguntó abriendo Instagram en su teléfono.— Evamohn2.— ¿Te molesta que suba una foto? Eva negó, y de hecho, posó. Luego se tomaron una juntas y Mia las subió mientras se sentaba sobre la mesada de la cocina, y se la enviaba a su madre.— Además —murmuró acercándose a Eva, comenzando con el cotilleo—, Elías me desespera con mucha facilidad.Las dos se rieron.— Bienvenida al club.Para los minutos siguientes, Elías, debía tener las orejas coloradas.— Sin ofender, pero… ¿qué haces con él?— Agh. No lo sé —se miró las uñas, pensativa—. Supongo que es la única persona que conozco, o que conocía, en Hartvig Nissen.— Siento la necesidad de rescatarte —contestó.— Te lo suplico —rieron.20:36Las risas de las chicas fueron cesando en lo que el sol se ocultaba. La comida, ya lista, se enfriaba sobre la mesa y los chicos no volvían de caminata. Eva gritó sus nombres reiteradas veces, saliendo a la terraza y por la ventana de frente, pero nada. Ni siquiera atendían los teléfonos.Estaba furiosa.— Mira, ¿quieres que llame a mi hermano? Estoy segura de que vendrá por nosotras —propuso Mia dejándose caer en una silla luego de que le marcara a Elías y la mandara directo al contestador—. O por lo menos, ¿quieres comer? Que se jodan.Apretando su mandíbula, Eva se sentó, pero no comió ni un solo bocado. Estaba decidida a esperarlos, quizás, como una prueba de fuego hacia Jonas. Pero no llegó a pasar un minuto cuando se levantó y salió a la terraza nuevamente. Mia la miraba, escuchándola gritar el nombre de su novio con la voz entrecortada.— ¡JONAS!Suficiente.Mia se levantó y se encerró en una de las habitaciones, en la que tenía dos barras de señal. Llamaría para que la fueran a buscar… rescatar. Sonó, sonó y sonó hasta que finalmente le respondió.— Holu. ¿Qué estás haciendo? —le preguntó, inocente, escuchando la música y los murmullos de fondo.Era viernes. Su hermano estaría en una fiesta.Estaba en una fiesta.— Si no tienes ganas no, pero… ¿crees que puedes venir a recogerme? Te envié la ubicación, no es muy lejos, pero es que… —rogó y él la llenó de preguntas sin dejarla terminar de hablar, el ruido a su alrededor se apagó; se habría metido en alguna habitación o el baño— No… No pasa nada. Estoy bien. Sí. Nada, no tomamos nada. Es algo tranquilo, pero es que… ¿Me dejas hablas? —bufó.Mia comenzó a morderse las uñas, impaciente, virando los ojos mientras lo escuchaba que le explicaba a alguien lo que pasaba. A él. A su mejor amigo.— Escucha. Te lo explicaré bien después… Es que… No, no me metí en ningún lugar raro. Son… Como quieras. Sí. ¿Pero… y cómo…? Ok. ¿Y qué dice?Sonrió al escuchar la afirmación del otro lado.Irían a buscarla.— Pero… espera. Solo si no han tomado nada —agregó, preocupándose—. Está bien. Gracias, llámenme cuando están cerca.Colgó la llamada y suspiró con alivio, al salir de la habitación se topó con los chicos, que acababan de entrar. — ¿Quién era? —curioseó Elías.— Mi hermano. Dice que viene a buscarme. Pasaron cosas en mi casa y bueno mi madre… —viró los ojos sin finalizar la excusa.Se sentaron y lo siguiente fue terrible. Comenzando con que Jonas mostró su plato vacío para que Eva le sirviera, seguido del estallido de su discusión, la cual contenía de todo un poco: celos, sospechas de infidelidad y molestias de que su fin de semana en pareja se hubiera convertido en  un finde con los amigos de Jonas, los cuales dejó en claro que no soporta mucho, sobre todo a Elías, y luego se encerró en la habitación sin comer.— ¿Quieres que vaya a hablar con ella? —preguntó Isak.— Ella debe relajarse, mejor comamos.— Eres un GRAN idiota —le dijo Mia.El silencio fue dueño de la cabaña y nadie habló hasta que a las 2:20 de la mañana Jonas y Elías acompañaron a Mia hasta la salida a la carretera. Por otro lado, Isak intentaría hablar con Eva en lo que ellos volvían.— ¡Qué coche! —exclamó Elías, admirándolo, ignorando al hermano de Mia, que fumaba apoyado en este mientras las la esperaba.— Sí, bueno, quédense acá. Gracias por acompañarme —dijo, besándoles las mejillas— Adiós.Al verlo a él solo, frunció su ceño.— ¿Dónde está…?— Muy borracho —respondió.— Dije que no vinieran si habían tomado.— Yo no tomé. Súbete.Ya de camino, luego de superar la incomodidad, le explicó lo que había pasado: su amiga había invitado al novio y él se comportó como un tonto, además de que llevó a un amigo que a la amiga de Mia no le caía nada bien, por eso los aires estaban muy tensos y prácticamente todos habían discutido. Quizás había maquillado y enredado la verdad, pero eso no era mentir.— ¿Y… comiste? —lo miró de reojo.— Sí, fideos.De vuelta en la cabaña, a Eva le habían llegado algunas gratas notificaciones:Facebook (Eva.kviig.mohn): Noora Saetre ha aceptado tu solicitud de amistad.
Instagram (evamohn2): notyoursatall ha comenzado a seguirte.
Instagram (evamohn2): notyoursatall te ha etiquetado en una publicación.
Instagram (evamohn2): notyoursatall ha aceptado tu solicitud de seguimiento.

----- CHAPTER BREAK -----

Martes 6 de octubre; 11:50
Eva se había cruzado a Mia más de una vez por los pasillos de la escuela, e incluso en alguna de sus clases, pero nunca se decidía a saludarla, poniéndose las excusas más tontas que pudieran ocurrírsele. Una vez estaba escuchando música, otra vez hablaba con Elías, otra estaba por entrar a clases, y así con lo que fuera. Aquel martes, por el contrario, se la vio mientras bajaba las escaleras, y estando con Jonas e Isak se le haría más ameno, sentía más confianza. Iba distraída, con los cascos puestos, tarareando una canción de los Arctic Monkeys. Eva la saludó agitando su mano, y Mia le regaló una sonrisa ancha.— Buenass —le dijo dejando caer los auriculares a su cuello para saludar a uno por uno, dejándoles escuchar segundos de Fluorescent Adolescent al estar a centímetros de sus oídos— ¿Qué onda?— Tenemos examen de historia —respondió Isak, volviendo a sus apuntes.— Fue de opción múltiple. Lo tuve recién —les comentó.— ¿Te acostumbras al colegio o…?— Es tremendo. Enorme. Me pierdo cuatro veces por día…— Hola —saludó una chica a la que Mia no conocía, pero con la que había compartido las clases anteriores.Sin embargo, saludaba a Eva, no a Mia. Detrás, se paró otra, que sí conocía por las veces que le llamaban la atención. Christina Berg.— Hola. ¿Cómo estás?— Bien… quería agradecerte por lo del otro día. No recuerdo si lo hice correctamente. Estaba un poco fuera de mí —explicó entre muecas algo tímidas, aunque con una sonrisa—. Soy Vilde. Ella Chris, pero creo que lo sabes… —se rieron excepto Mia, Jonas e Isak que estaban completamente fuera de esa conversación.  — Soy Eva. Ella Mia —presentó.Mia hizo un saludo de manos con Chris y sonrió a Vilde, que rápidamente volvió a dirigirse a Eva.— Fue muy amable que me ayudaras.— No fue nada.— También... nosotras nos preguntábamos si ya tenías un Russ Bus —dijo, y le lanzó una mirada a Mia—. Si ya tienen uno…Ambas negaron y la sonrisa de Vilde se hizo muy ancha.  — ¡Eso es excelente! Nosotras acabamos de estrenar un bus completamente nuevo. Realmente queremos que te unas, y si tú también quieres, sería fantástico.— No había pensado nunca en eso.— Pero es importante, digo, si es que quieres estar en uno. Hay que empezar a planificar muy tempano, aquí en Oslo. Porque no querrás quedar en un mal russ… o no quedar en absoluto. Mia miró a Jonas de reojo, compartiendo una mirada un poco graciosa por las palabras de Vilde, que hablaba sobre el russ bus con brillo en los ojos.— Es que lo importante es estar unidos, ser sociables. Vilde dio un codazo a Chris, que giró asintiendo.— Es como estar en una secta. Una vez dentro, no puedes salir. Terminará en un suicidio colectivo.Mia se rio, aunque a Vilde no pareció gustarle mucho la idea de Chris, lanzándole una mirada intensa, siguió hablando:— Bueno... Chris bromeaba... ¿quieren venir a nuestra reunión de bus este viernes?Eva miró a Mia, y fue asintiendo lento.Ambas asintieron.— Sí, está bien. Sí.— ¡GENIAL! Si tienen más amigas, llévenlas. ¡Nos vemos! —se despidió arrastrando a Chris de un brazo. Jonas e Isak pegaron grandes carcajadas. — ¿QUÉ DIABLOS FUE ESO?   Miércoles 7 de octubre; 17:45Al escuchar el estruendo de aquel portazo, él, giró rápidamente la cabeza para husmear de quién se trataba. Era Mia, que acababa de llegar a su casa, con ropa deportiva y completamente sudada. Estaba aburrido, así que decidió seguirla hasta la cocina. Mia aún no notaba su presencia, cantaba suave mientras rellenaba su botella de agua.— That's the little story of the girl you know… Relying on the kindness of strangers, tying cherry knots, smiling, doing party favours. Put your red dress on, put your lipstick on. Sing your song. Now the camera's on.>> And you're alive agaaain —giró y chilló.Él, por su parte, se rio.— Qué linda —dijo, apoyado en el umbral de la entrada. Mia le sonrió falsamente, debido a que probablemente estaba burlándose de ella—. ¿Qué?— ¿Acaso no tienes una casa?— Me gusta más la tuya…Mia no le respondió nada, agarró su botella y le pasó por al lado para irse, pero él la tomó del brazo.— ¿Volviste a bailar? —preguntó, mirándola suave.— No. Bueno, no volví al ballet, si es lo que preguntas —respondió con los ojos puestos en esa mano, y murmuró: — No me dejan.— Tiene el culo muy gordo para volver al ballet —comentó su hermano entre risas, llegando con las bolsas en sus manos, sin haber escuchado lo último que Mia había dicho.Como respuesta, Mia le mostró el dedo del medio, sin embargo, era verdad que desde que dejó de hacer tantos esfuerzos en su dieta de la academia había ganado más peso y se había distribuido sobre todo por sus caderas y muslos.— Ey, estaba bromeando —le dijo chasqueando sus dedos, recuperando la atención de Mia, que estaba puesta en el reflejo del vidrio de la ventana.Tomó aire y lo soltó enseguida, haciendo sonar la botella de vidrio con sus uñas largas de gel. Carraspeó.— Me invitaron a un russ bus, las chicas de mi año —se rascó la nuca, encogiéndose de hombros, apretó sus labios mientras esperaba que dijera algo. No lo hizo, así que agregó— ¿Puedes ponerte de mi lado cuando lo hable con mamá y papá?Su hermano se rio.— Estas chicas se ven…— El problema eres tú. No con quienes estés.— No le hables así.— Buenísimo, tú ponte de su lado. — No necesito que tú me defiendas, y tú vete a la mierda —le gruñó, virando los ojos y yéndose finalmente de la cocina.— ¡MIA! —llamó, pero no obtuvo respuesta. Del que sí obtuvo una, fue de su amigo, que tenía una mueca de reproche.— No le hace mejor que no la apoyes en nada.— Increíblemente, tiene razón. No te metas

----- CHAPTER BREAK -----

Jueves 8 de octubre; 12:13— ¡Mia!, ¡Mia! —llamaba Vilde por el pasillo, pero Mia tenía los auriculares puestos.Pudo alcanzarla al llegar a su casillero.— Holu —le dijo muy sonriente, guardando sus libros, agarrando unos nuevos—. ¿Cómo van las preparaciones de tu russ?— Nuestro —corrigió—. Y sobre eso venía a preguntarte. Viste que la reunión iba a ser en casa de Chris, bueno, resulta que ya no puede y en la mía es imposible porque mi…— Mhmm. Lo siento, en la mía tampoco, ¿hablaste con Eva?— No, estaba buscándolas a ambas. Pero… okey, está bien. Enviaré un mensaje al grupo ni bien sepa del lugar. Debo correr al otro edificio.— Adiós.— ¡Bye![NUEVO MENSAJE] Vilde Lien Hellerud a GRUPO: Eva no te olvides de mandar la dirección.
- Mia, finalmente será mañana en casa de Eva.
[NUEVO MENSAJE] Chris Berg a GRUPO: Vilde, agrega a Sana y Noora!!!   Viernes 9 de octubre; 18:30La última en llegar a la casa de Eva fue Mia, que al salir de la escuela se fue con Elías, Jonas e Isak a patinar y se le pasaron las horas. Antes de golpear se echó un poco de perfume y se comió un chicle de menta para disimular aquel aroma. Mientras entraba le envió la ubicación a su madre, diciéndole que antes se había olvidado de hacerlo, pero que era una reunión tranquila, y que la mamá de Eva estaba allí. — Hola, ¿cómo va? —saludó al aire, llamando la atención de las cuatro, sonriéndoles ancho a las dos chicas que aún no conocía— Soy Mia.— Noora, un gusto.— Yo Sana —se presentaron las ‘‘nuevas’’.Después de saludar y disculparse con Vilde debido a la tardanza, tomó asiento en el sillón individual que habían dejado; entre Eva y Noora que estaban enfrentadas a Chris y Vilde, compartiendo sillones dobles, mientras que Sana estaba en uno individual. Sobre la mesa ratona, Eva, dejó una bandeja de pastelitos y bebidas.Finalmente, ya estando todas en sus lugares y haciendo silencio, Vilde se levantó de su asiento, repartiéndoles fotocopias de un Excel que había hecho con demasiado detalle. Todas leían en silencio, pero sus muecas decían bastante.— Tenemos una gran ventaja sobre los otros buses. Compré mucho papel higiénico.Chris se rio.— Básicamente, lo que pasó fue que Vilde se las arregló para gastar 40mil de papel higiénico con una tarjeta de crédito del otro bus —explicó, y Vilde la miró severa.Chris decidió tapar su boca con uno de los pastelitos antes de que Vilde la asesinara.— Nos deja con una ganancia de 60mil kroner —siguió, repartiendo nuevas hojas—. De acuerdo al presupuesto, necesitaremos 50mil junto a las ventas del papel higiénico.Mia dejó la hoja a un lado, mirándola fijamente, preguntándose si literalmente estaba hablando de ESA cantidad de papel higiénico o si era que ella seguía poco lúcida. Viendo al resto, confirmó lo primero. Vilde seguía explicándoles cada casillero, hablaba y hablaba, hasta que Sana terminó captándole la atención. Había aclarado su garganta exageradamente, acomodándose en el sillón, demostrando su poco acuerdo a las palabras de Vilde.—… así que necesito un plan individual de cada una de ustedes sobre cómo ganar ese dinero —finalizó, mirándola de reojo.Sana volvió a mostrar su disconformidad con muecas y sonidos de su boca. — Creo que Sana quiere hablar —advirtió Mia sin pena.Sana le dedico una sonrisa corta.— Perdemos el tiempo en el papel higiénico. No es suficiente para el bus.— Es importante que tengamos… —intentó hablar, pero nuevamente la interrumpió.— Escucha, ya somos un grupo de perdedoras. Si no queremos terminar siendo el bus de las perdedoras, necesitamos una estrategia.— No somos perdedoras.— ¿No te expulsaron del otro bus?— No realmente.— Sí, fue exactamente eso —confirmó Chris.— Vilde, será más fácil si lo admites. Somos unas perdedoras.— ¿Eso piensas de ti misma?Sana rio.— Soy una chica musulmana en un país sin fe. Soy la mayor perdedora de aquí.Chris, con la boca abierta, le dijo:— Wow. Eres demasiado madura, es una locura.— Gracias —respondió sin poder evitar sonreír, y luego volvió a Vilde—. Primero, deberíamos ser más, y me refiero a chicas geniales.Mia se rio, alto, acomodándose para mirarla de frente.— ¿Y cómo, el grupo de las perdedoras, lograríamos eso? —le preguntó con una ceja en alto. Vilde asintió, con la misma mueca.Sana volvió a suspirar.— Ellas vendrán a nosotras —Mia intensificó sus gestos, interrogante— Pero, ¿alguna conoce a alguien del 97?Todas negaron, excepto Mia, que la observaba con un poco de burla, imaginaba por dónde iría.— Bien, entonces, necesitamos averiguar cuál es el russ más popular del 97 y nos hacemos invitar a sus fiestas y a los buses. ¿Alguna idea de cómo hacerlo?De nuevo, nada.Miraban a Sana en silencio.— Tienen que coquetear con ellos. Ligar, o lo que sea.— ¿Es en serio? —preguntó Eva.— ¿Tienen?— Sí, yo no ligaré con nadie.— Bien, ¿y cuál será tu aporte entonces?— ¿Bromeas? Nos estoy rescatando con una gran estrategia, y te preguntas cuál es mi aporte. ¿Alguna tiene novio? —Eva levantó su mano, algo nerviosa por lo que podría seguir— ¿Qué edad tiene?— Es del 99.— Bótalo.— Es un montón —dijo Mia con las cejas arriba buscando apoyo en las chicas.— No habla en serio —respondió Noora, riéndose, creyendo que estaba bromeando.— Eva es la que cumple más reglas de la hegemonía aquí. Es un desperdicio si tiene novio.Eva tensionó su rostro cuando vio cambiar el de Mia, y le hizo señas a Noora, quizás, tendrían que separarlas.— ¿Qué? ¿No te gusta mi idea? —le preguntó, directa, al notarla.— No. Ni un poco. Me parece una pelotudez de grados inter dimensionales —escupió mirándola de arriba abajo, masticando chicle, sin bajarle los ojos, dejándose caer en el respaldo del sillón.— Entonces te sugiero que encuentres una mejor idea antes que criticar la mía.— Le estás pidiendo que deje a su novio, ¿me estás jodiendo? —volvió a hablarle mal, irguiéndose, señalándose la cabeza, manteniendo el ceño fruncido.— No puedes pedirnos que prácticamente nos vendamos a cambio de ir a fiestas —discutió Noora.— Estás loca —agregó Mia.— No, soy honesta. Las chicas noruegas cambian su sexualidad por dinero, popularidad y reconocimiento todos los días —respondió mirando directo a Mia, y después siguió, pero mirando a Noora—. Puede que discrepemos en valores, pero no es una noticia para ti. Es tu cultura. En vez de criticarlo, intenten cambiarlo.Rascándose detrás de la oreja, con algo de timidez, Vilde dijo:— Es mucho pedirle a Eva que deje a su novio, ¿no crees?— Era una sugerencia. Puede hacer lo que quiera.Se formó un silencio inquietante en la sala de Eva. Sana las observó a todas, asintiendo.— Creo que salió bien. No pasó mucho más. La reunión incluso concluyó mucho antes de lo especulado

----- CHAPTER BREAK -----

Lunes 12 de octubre; 15:47Cuando salía de la escuela, en el patio externo, antes de bajar las escaleras, Eva se cruzó con Mia; la chica de pelo rosa iba a pie, pero tenía su skate con stickers de mariposas azules en manos. Al verla, se dio cuenta de por qué no lo había hecho en toda la mañana. Iba con ropa deportiva por los menos dos talles más grandes del que debería y de color negro, con gorra y la capucha de la campera ocultándole más de la mitad de su rostro. Eva se rio sola, y le dijo:— ¿Te ocultas de Vilde?— Quizás —respondió entre risas, tomando a Eva del brazo—. De hecho, dormí mal. Va, no dormí en absoluto. No estoy muy…— ¡Mia, Eva!, ¡Las estuve buscando! —dijo Vilde, alcanzándolas— Tengo una pregunta que hacerles… ¿de verdad piensan que Sana debería estar en nuestro russ?— Bueno, es un poco molesta, pero…— Dijo que terminaras con tu novio.— Su sugerencia si fue algo pasada de mierda —soltó Mia entre muecas—, pero también pienso que hay que hablarlo. No me cae mal, digamos.— Pero, quiero decir… ella no encaja mucho con nosotras.— ¡Oigan! —llamó Chris, acercándose junto a Sana—. Sana se preguntaba algo.— Sí. ¿Cuántos rollos de papel higiénico tienes?— ¿Por qué?— ¿Quieres deshacerte de ellos o no?Vilde ladeo su cabeza, y no pudo evitar mirar al suelo dando su respuesta, murmurándola:— Ocho palets.Las cuatro la miraron con pasmo, sin pestañear. ¡OCHO PALETS! Vilde se encogió de hombros, e iba a defenderse cuando un desconocido, no tan desconocido, pasó junto a ellas y miró a Eva.— Hola —saludó, siguiendo de largo, aquel chico al que Mia reconoció enseguida. Chris. Christoffer.Todas, menos Mia, lo siguieron con sus cabezas mientras se alejaba, hasta que Sana pasó sus ojos interrogantes hacia Eva.— Dijiste que no conocías a nadie del 97 —acusó.Eva se rio, nerviosa, volviendo al grupo.— Es que no conozco a nadie.Sana se rio, incrédula, hasta que asumió que Eva no estaba mintiéndoles, que realmente no sabía quién era.— Él que te saludó es Chris, del 97.— Pero no… yo lo vi solo una vez.— Él está en el bus con William —agregó Sana, sonriendo con ambición, habiendo hecho muy bien su trabajo de investigación para el plan.— ¿Quién es William? — ¿No sabes quién es William? —preguntó Vilde como una ofensa, abriendo bien grandes sus ojos celestes.— No.Antes de contestarle, Vilde, suspiró, enamorada.— Es el chico más apuesto de todo el tercer año, el más genial —habló mientras miraba a la nada, sonrojándose.— Mira. Es ese —apuntó Mia con la cabeza con gracia, esperando ver la reacción de Vilde—. Ese es William.William acababa de salir de uno de los edificios del colegio, seguido de otros dos de sus amigos, directo a juntarse con Christoffer, que ya los esperaba en el patio.— A mí me recuerda a Alex Turner —comentó Mia, que seguía mirándolo—. A una versión muy barata de Alex Turner —agregó volviendo a sus amigas, negando lento, aclareciendo su cabeza.Vilde le hizo una mueca.— ¿Sigues a Chris en Instagram? —le preguntó Sana a Eva.— No.— Hazlo.— ¿Por qué lo haría?— Así lo puedes conocer —respondió Vilde.— Les recuerdo que Eva tiene novio —dijo Mia, intensa, y Eva la miró entrecerrando sus ojos, con el ceño fruncido. Recordó.— Espera… ¿por qué no le hablas tú? —preguntó, y la cara de Mia pareció palidecer, además, levantó una ceja, interrogante.— ¿Por qué le hablaría Mia si te saludó a ti? —preguntó Sana, confundida.— Porque ella lo conoce. Lo conoces.Mia se hizo la desentendida, negando con los labios fruncidos. Eva comenzaba a molestarse.— Estás mintiendo. Te vi en esa fiesta, lo recuerdo… y hablabas con William. Juro que sé lo que vi.Vilde clavó sus ojos en Mia.— ¿Con William?— No, yo no… Yo…— Miren. Como sea, cualquiera de las dos, no tienen que ligar con él, o con ninguno, solo hagan que nos inviten a una fiesta —rogó Vilde, cambiándose de bando, sonriéndole a Sana. Mia se rio irónica.— Eres tremenda. Debo irme —dijo, pasando entre medio de ellas para llegar a la salida. Eva la seguía con sus cejas arrugadas, segura de que la había visto con ellos en la noche de la fiesta. Mia había discutido con Chris.— ¡MIA! —llamó, pero ya baja las escaleras, ignorándola— Ella los conoce —afirmó, mirando a las demás.— Dame tu celular —ordenó Sana, sacándoselo de las manos y metiéndose a Instagram.— ¿Y tú sabes con es su insta? —preguntó Vilde sin sacar su sonrisa.— Ni siquiera debes mentirle a tu novio, puedes decirle que le hablas para ir a una fiesta —propuso Chris, levantando sus hombros.— Si, él estará súper de acuerdo —respondió, irónica, y miró a Sana, que seguía tocando la pantalla de su teléfono— ¿Qué es lo que haces?No respondió, puesto a que estaba muy ocupada siguiendo y dando like  a cada foto de Chris.— Listo. Eso ya es suficiente.— Cuando te envíe un mensaje, coquetéale.— ¿Por qué me enviaría un mensaje? —preguntó verificando si Mia seguía a Chris.No lo hacía.— Solo hazlo. Me tengo que ir. Adiós. Y Chris tampoco seguía a Mia.Bufó.

----- CHAPTER BREAK -----

Jueves 15 de octubre; 12:10
En el receso, Noora, Sana, Vilde, Chris y Mia se encontraban en el patio exterior, sentadas sobre un banco bajo del sol acogedor del mediodía, debatiendo.— No, no es eso. Es baile urbano, no soy una stripper o algo así —argumentó.— Dijiste que hiciste twerk.— ¿Qué tienen de malo las strippers?— Sí, tuvimos una clase, pero no quiere decir que…— ¡Adivinen quién está invitada a la fiesta de los Penetrators! —exclamó Eva, acercándose con el celular en sus manos.— ¿De verdad, Eva? —chilló Vilde.Mientras Sana y Chris chocaban los cinco. El plan había funcionado a la perfección.— Compruébenlo —dijo entregándoles el teléfono.Primero lo agarró Chris, leyéndoles en voz alta.— ‘‘Fiesta Penetrator, en cada de Borkis, el viernes’’. Y Eva le pregunta, ‘‘¿Puedo llevar amigas?’’. ‘‘Él dice, ‘‘¿Están buenas?’’.— ¡Claro que sí! —exclamaron Vilde y Chris, riendo.— Relájense —ordenó Sana—. Hay que estar tranquilas.— ¡Por Dios, hay que conseguir alcohol!— Puedo llamar al hombre de la cerveza —propuso Chris, riendo.— ¿Alguna más?— ¿Me miras a mí? —preguntó Sana— ¿Me veo como alguien que toma alcohol?Vilde pasó sus ojos a Noora, que también negó.— ¡Qué grupo asombroso! —exclamó Mia, riéndose alto— Yo consigo.— ¡Sí! —festejó Vilde, abrazándola por los hombros.— Te pagaremos —agregó Eva.— ¿Qué les gusta? —preguntó, y sonó la campana— Okey… Luego me dicen, bebes. Nos vemos —les lanzó besos y se alejó, apurada, tenía la próxima clase en el último piso del edificio.— Ahora quizás no veas tan raro que ella sepa bailar…— ¿Deberíamos pedirle algún consejo?— Sí, yo quiero aprender el de Miley Cyrus —respondió Chris—, ¿sabes cuál? El que va así…Eva miró a Noora.— ¿De qué…?— Mia, Mia toma clases de bailes urbanos, incluido el twerk.— Oh… supongo que sería divertido —afirmó mirando a Vilde, riendo. 
Viernes 16 de octubre.
Antes de la fiesta, se reunieron en casa de Eva para así maquillarse, cambiarse e ir todas juntas.— ¿Saben? Las chicas no solo son ‘‘cool’’ por salir con los populares —dijo Mia mientras delineaba a Eva.— ¿Me suena a que tienes otro plan? —preguntó Sana con una sonrisa satisfecha.— No otro precisamente, pero podríamos acoplarlo al tuyo —respondió guiñándole un ojo—. Redes sociales, amores. Instagram es un mundo de falsas vidas envidiables.— No todas tenemos 3.6k de seguidores —acotó Eva.— ¿Tienes tres mil seguidores? —preguntó Vilde con asombro.— Sí, pero eso no viene al caso. Todas tenemos gente de la escuela, o de otras escuelas, demostremos lo lindas y geniales que podemos ser con fotos. Hay que armar escenarios. Hay que posar. Por ejemplo, aquí podríamos bajar las luces, poner música y pegarnos para que no se noten espacios libres; ahí tienen una previa copada.Y así fue que lo pusieron en práctica, abriendo la primera botella de vodka y preparando chupitos con lima, filmando y sacándose algunas fotos que subirían al otro día para que no se perdieran con las subidas por otra gente ese mismo viernes por la noche. Además, llegarían -a propósito- un poco más tarde a la fiesta.Bienvenida a su nueva reputación, y también al grupo.Era la casa de Borkis, pero quién les abrió fue Christoffer.La primera en entrar, y la que dirigía al grupo, fue Vilde. La seguían Noora y Sana, que iban tomadas de la mano, luego Chris y Eva, logrando que se distrajera y que casi no notara a la última de la fila. No se salvó, Christoffer la agarró del brazo, frenándola.— No recuerdo haberte invitado —le dijo.— De hecho, sí. Soy una de las amigas lindas de Eva —respondió, soltándose y dándole una de las botellas, apoyándosela brusca en medio del pecho. Sonrió ancho y agregó: —. Es vodka.— Te llevo yo… cuando termine. Me esperas.— Como sea —hizo muecas, y él volvió a agarrarla.— No era una pregunta… —lo interrumpió al ver a Noora, que estaba esperándola antes de doblar hacia el pasillo.— ¿Puedo entrar? —Christoffer se hizo a un lado, suspirando alto, siguiéndola con la mirada hasta que se encontró con Noora y se perdieron al doblar.Las luces estaban bajas, pero no tanto como a Mia le hubiera gustado. La música también. Notó que varios giraron sus caras para reírse, otros murmuraron, y también hubo algunas miraditas sobradas. Ya que tanto miraban, mejor darles contenido. Se sacó la campera, dándoles outfit.— ¿No van a bailar? —preguntó a las chicas, animándolas a no quedarse en aquel rincón. Agarró a Chris del brazo y la tironeó al centro de la sala, exhibiéndose mientras sonaba un slow versión de una canción Rihanna. — Ella ya es una chica genial —le informó Noora a Sana.— Entonces vayan y aprendan de ella —contestó dándole un empujón a Vilde, notando que William estaba cerca.Mia, por su parte, también sabía que William estaba ahí. Entonces, cuando llegó Vilde, puso en marcha la segunda parte del plan. Al igual que la canción, le indicó que bailen en cámara lenta, moviendo solo las caderas, los brazos y que dejara llevar la cabeza al ritmo de la música. Junto a Chris, las tres, iban para adelante, para atrás, para abajo. Lo habían practicado en casa de Eva, y les salió maravilloso. Hasta que Vilde blasfemó debido a la presencia de un par de chicas a las que Mia no conocía, o bueno, sí. Eran aquellas chicas a las que casi atropella andando en su skate.Se confundió cuando Vilde giró y se acercó muy risueña a saludarlas. Miró a Chris, que alzó sus hombros, y ambas siguieron bailando. Al alzar la vista, se dio cuenta de que William seguía mirando, se incomodó y volvió junto a Eva y Noora, sacándole el vaso de las manos a Eva, tomándose todo su contenido.— No hay problema, no tenía sed —comentó ésta. En algún momento determinado de la noche, no mucho después de su llegada, y por su propia cuenta, Vilde llegó a ligar con William. Se besaban.La intro de Hotline Bling de Drake sonó y Mia tuvo el impulso de buscar a Christoffer, cuando él hacía exactamente lo mismo. Se rieron de esto, acercándose mientras hacían la mímica de un teléfono con sus manos, moviéndose de un lado a otro mientras cantaban la canción.— Así que Eva… ¿están en el mismo russ?— Sí, pero Eva tiene novio.— No soy celoso —respondió con una carcajada corta.— ¿Y tu novia?— ¿Y mi novia? —repitió haciéndola girar y decidió empujarla por la espalda e ir con Eva, que al fin se había quedado sola.Sana también aprovechó el momento de soledad, acercándose para interrogarla, para preguntarle por qué les había mentido.— Ese era P-Chris —apuntó. Mia asintió, obvia—. Ah, entonces sí lo conocías por el mismo nombre que nosotras.  ¿Por qué…?— Vilde es una zorra —dijo Sarah, captando la atención de Mia y Sana, que estaban a sus espaldas.— Acaba de irse con William.Mia tomó aire y la dio vuelta, apretándole el brazo.— ¿Qué carajos te pasa? ¿No tienes los ovarios para encararlo tú y por eso te crees que puedes insultar a la que sí, amor, o cuál es tu maldito problema? —preguntó con una sonrisa, pero con sus dos ojos azules fulminándola.— Como si tú pudieras decir mucho —respondió Ingrid, poniendo la cara por Sarah, que se había intimidado. Mia se rio.— Y bueno, si queres no digo nada y lo arreglamos de otra manera.— Además de yonqui, marimacho —escupió y Sana le lanzó todo el contenido de un vaso en la cara.Ingrid gritó, llamando la atención de todos. Cuando Mia reaccionó, luego de escuchar como la había llamado, empujó a Sarah, que intentaba defender a Ingrid de Sana, agregando un par de armónicos insultos.En el sillón, sin saber quiénes eran las que peleaban, Christoffer se rio de aquel caos, hasta que Eva se levantó con preocupación, yendo hacia el lugar. Él lanzó una blasfemia, parándose para ir a separarlas.— ¡MIA! —le gritó, empujando gente para pasar.Eva y Noora estaban ahí, pero no se animaban a meterse, y las otras chicas no dejaban de provocarlas. Finalmente, fue Christoffer quien las apartó, precisamente a Mia, empujándola de ambos brazos, acercándosela después para hablarle cara con cara.— Agarra tus cosas. Nos vamos. Ya.Enojada, lo empujó a él también. Yéndose de ahí, ignorando tanto a Christoffer como a las chicas, aunque estas la siguieron a la salida. Al verlas, Chris dejó a su ligue para ir con ellas, notándoles las caras que llevaban. Mia le dio un empujón a la puerta de la entrada para abrirla, haciendo que se golpeé completamente con la pared del otro lado, casi dándoles a Vilde y William, que se besaban contra esta. Ambos las miraron confundidos. Sana no dejaba de quejarse alto, furiosa. Mientras que Mia estaba al borde del llanto, sorbiendo su nariz.— ¿¡Qué pasó!? —preguntó Vilde, pero ninguna le respondió.— ¿Mia? —preguntó William, haciendo a Vilde, que puso sus ojos sobre él, a un lado. Decidió besarlo una última vez y siguió a sus amigas.No muy lejos de la casa de Borkis, Mia, había dejado salir su llanto, sentándose en el cordón de la vereda, tapándose la cara con ambas manos.— ¿Te ha amenazado? ¿Qué que ha dicho P-Chris? —preguntaba Noora, entre preocupada y enfadada.— Carajo, Mia. Dinos cuál es tu relación con él. ¡Deja de mentir! —gruñó Eva.Mia la miró, tenía todo el maquillaje corrido, cayéndole gotas negras por las mejillas.— Es mi hermano. Christoffer es mi hermano.

----- CHAPTER BREAK -----

Sábado 17 de octubre; 10:33
Los sábados es el único día en el que está toda la familia en casa, por ende, los Schistad reservan el horario del desayuno para hacerlo todos juntos. A pesar de que Viggo, el padre de Christoffer y Mia, ese sábado no estaba, los tres restantes se encontraron de igual manera en el comedor. Aunque fue sorpresa para su madre que Mia se hubiera levantado, siendo la última en llegar a la mesa; arrastrando los pies por el suelo y sintiendo los ojos pesados por haber estado llorando. En ningún momento Christoffer dejó de observarla con el ceño fruncido. Todavía estaba molesto por aquel show que había dado en casa de Borkis. — Ay, Mimi —murmuró su mamá, sonriéndole con serenidad—. Creí que no ibas a despertarte, amor, ya traigo tu taza.Sin decirles ni buen día, se sentó en su silla de siempre, mirando directamente al espacio vacío de la mesa hasta que su mamá dejó la taza rosada bajo sus ojos.— ¿Qué quieres que te sirva? ¿Leche? ¿Café? ¿Un té?— Un té —murmuró pellizcándose un brazo, aún sin levantar la mirada, sintiendo la de su hermano.Silje le sirvió agua caliente y luego le pasó el colador con forma de flor con las hebras dentro. Después, sin decir nada, le acercó una tostada a la que Mi no le prestó ni un poco de su atención.— Cómela —agregó suave, pero autoritaria. Finalmente Mia la miró, aunque fue por un solo segundo y volvió a su té—. Mia...Agarró la tostada, le dio vueltas, la apretó, la olió, pero nunca la acercó a su boca. Aun observándola, Christoffer viró los ojos y soltó aire.— ¿Cómo dormiste? —preguntó con cierto tono de voz, alzando una de sus cejas. Ella no le respondió, en cambio, siguió toqueteando la tostada— La está destrozando —avisó, y ella lo pateó por debajo de la mesa.— ¡Mia! —regañó Silje, alzando el tono de su voz. — ¡Voy a comerla —chilló.— ¿Sí? ¿Cuándo?— Basta, Christoffer —le gruñó entre dientes, y él lo sintió como un reto.— ¿Sabías que Mia está en un russ bus?Soltó aire, tirándose hacia atrás en la silla. Silje la miró.— Tranquilo. Ya no sé si sigo estando —viró los ojos.— Y no, si anoche casi te agarras a las piñas en una fiesta.— ¿Es necesario?— Sí —afirmó— ¿Mamá? —acusó, y ambos la miraron.Silje se rio, lo cual descolocó a Christoffer.— ¿Qué te pasa?— Estas alterado, hijo.— ¿CÓMO NO VOY A ESTAR ALTERADO? —replicó soltando bruscamente su cuchara, chasqueando la lengua.Silje negó hacia él y volvió a Mia, que nuevamente se estaba pellizcando los brazos mientras miraba fijo la taza. Apoyó su mano sobre la de su hija, apartándosela para que dejara de lastimarse. Christoffer las miraba fijo, sin gracia.— Ya sabía que Mia salió anoche porque con tu padre le dimos el permiso, y también sé que se peleó con alguien en la fiesta.  Me lo dijo cuando llegó a casa, mientras que tú... —hizo una pausa entre gestos de reproche— Christoffer, llegaste hace cinco minutos.— Yo no soy ella.— Obviamente —murmuró Mia, y sorbió de su té. — ¿En serio estás de acuerdo con que vuelva a…? —lo interrumpió.— No veo el problema. Tú sales también. — Sí, pero yo no tuve una sobredosis. Entendes lo probable que es que tenga una recai…¿PUEDES comerte la maldita tostada?! —le gritó, interrumpiéndose al escuchar el ruido de cuando la quebraba en dos.Los labios de Mia temblaron y sus ojos se llenaron de lágrimas.— Te odio —llorisqueó mientras se paraba para irse a su cuarto, mientras Christoffer se percataba de lo que había dicho.Estaba helado. Tragó saliva, virando sus ojos hacia su mamá, la cual estaba al borde del llanto.— Yo… Yo no intentaba que… Perdón.— Junta la mesa, por favor —pidió levantándose, dejándolo solo para ir a tranquilizar a Mia.El teléfono de Mia no había dejado de sonar durante todo el día, pero ella no lo chequeó. Sabía que serían ellas, y no tenía ganas de dar explicaciones. No  en ese momento. Más tarde, a mitad de la noche, los leyó y les envió: ‘‘El lunes en la escuela les explicaré todo. Mejor hacerlo cara a cara, ¿no? Lo siento’’. Sin embargo, les mintió otra vez, sabía muy bien que no iría al colegio sino hasta el miércoles o jueves.

Martes 20 de octubre; 17:21

Llevaba días encerrada en su habitación, sin humor para ver ni hablar con nadie. Pero, en algunos momentos, le era imposible no hacerlo. En medio del pasillo, camino al baño, se encontró con William, que salía de este.Él la observó de arriba abajo, con un poco de disgusto en su mirada. Cómo no, si llevaba unas pintas terribles. Todo comenzaba en su cabello enmarañado, agarrado con una coleta que en cualquier instante caería, bajando a su rostro con ojeras marcadas y oscuras debajo de los ojos hinchados y colorados, por último, lo que llevaba puesto: una remera vieja, con agujeros y manchada que le llegaba hasta las rodillas, con el pantalón del pijama de Barbie, y en los pies medias de distinto color. William apretó sus labios para no reírse, pero perdió la batalla cuando Mia lo miró.— ¿Hace cuánto no te bañas? —le preguntó con burla.— En serio que no tengo ganas de hablar contigo ahora mismo —murmuró con la voz ronca—. Solo quiero ir al baño y volver a mi cuarto.Él asintió, levantando ambas manos, dejándola pasar, hasta que habló de nuevo, comentándole que…— Chris dijo…— No me importa —lo interrumpió, lanzándole una mala mirada.— Auch —se quejó, agarrándose el pecho y haciendo una mueca de dolor. Finalmente, haciéndola reír. Con una mueca burlona le demostró que lo había notado, y ahí iba otra sonrisa para William Magnusson.— Déjame en paz.Entre risas, y siendo golpeado por ella, le respondió— Pero no estoy haciendo nada. ¿Él que hizo? —señalando con la cabeza la puerta de la habitación de Christoffer.— Ser un gran tonto.— Sí, eso suena a Chris. ¿Qué hizo? —repitió.— ¿Qué me ibas a decir? —preguntó con las cejas fruncidas, creyendo que William iba a defender a Christoffer.— ¿Sobre la fiesta de Halloween…?— Oh…— ¿Qué creíste…? —tomó aire y ladeó la cabeza— ¿Se pelearon?— Tiene la lengua muy larga.— Es un pasillo muy pequeño, al igual que el ancho de las paredes, no finjan que no lo saben —gritó el susodicho desde su habitación.Entonces, la táctica de William y Mia fue hacerle burlas con mímica, hasta que las risas los vendieron. Al salir del baño con una idea, se metió en la habitación de su hermano, encontrándose con que estaban estudiando. Sorprendiéndose porque estaban estudiando. Juntos.— Quiero que mañana te vayas —le dijo muy exigente.Él y William la miraron de repente, casi espantados y totalmente desorientados.— ¿Qué? —había escuchado, pero no entendido muy bien su petición. ¿O si lo había hecho?William se rio mirándolos de lado, pasando de uno a uno.  — Sí. Vete, a cualquier lado, no me importa. Quiero invitar a mis amigas y que tú no andes por aquí.— No quiere que este cerca de su amiga Eva —le explicó, más relajado, con gracia.— La verdad es que no, y ella tampoco te quiere cerca. ¿Te irás?— Yo puedo invitarte a casa —le propuso William.— Bien, pero tú y yo quedaremos en zona de paz.— En zona neutral.— Hecho.Mientras salía de la habitación de Christoffer, escuchó nuevas risas de William, diciéndole entre estas:— Creí que te estaba echando.|21:30| Mensaje de Mia a grupo: 📍UBICACIÓN - Es mi casa. Lo siento, no pude ir a la escuela, estuve enferma. Ya estoy mejor… ¿quieren venir mañana después de la escuela? Así me disculpo correctamente por mis mentiras, ah, y me dan mi parte del papel higiénico para secarnos las lágrimas.

----- CHAPTER BREAK -----

Miércoles 21 de octubre; 20:05
Así como Christoffer, Viggo y Silje Schistad también habían salido para dejarles la casa completamente a las chicas, depositando así toda su confianza en Mia después de un largo tiempo de no hacerlo. No obstante, esperaron a que todas llegaran y se presentaron con las nuevas amigas de su hija para quedarse más tranquilos. Cocinaron juntas, también charlaron un montón, de todo, menos de lo importante. O tal vez sí, porque Vilde le contó a Mia que se acostaría pronto con William, que no habían dejado de hablar desde la fiesta.Eva, Sana y Chris ayudaron a poner la mesa, mientras que Mia y el resto terminaban de arreglar el desorden de la cocina. Luego, todas juntas, se sentaron a comer. Mia les había preparado canelones.— Me mandé una gran cagada, y quiero conquistarlas desde el estómago —confesó poniendo la bandeja en medio de la mesa.— Hecho —afirmó Chris, sirviéndose.Noora se rio, pasando de tema.— Lastima que te perdiste la visita al doctor.— Sí, debiste ver la cara de Vilde cuando sacó el condón —comentó Eva.— Y luego no podía ponerlo en el dildo —recordó Chris entre risas.— ¡Eso fue terrible! Mia se rio y miró a Vilde con curiosidad.— ¿Es tu primera vez? —ella asintió— Es bueno hacerlo con alguien que tiene experiencia, aunque también deberías saber que... —la interrumpió.— Gracias. Aprendan de Mia —respondió, mirando a Noora y Eva—. Ella sí me apoya.— Solo le dijimos que por ahí le convenía esperar, conocerlo un poco más… O…Mia se rio, un poco más de lo que debería, preocupándolas.— ¿A William? —preguntó con las cejas en alto, negando— No creo que él quiera algo serio. Pero… ¿cuándo será?El viernes. Nos juntaremos en casa de Eva, para prepararme. ¿Puedes llevar alcohol?Mia miró a la anfitriona— ¿Puedo?— Sí, sí. Está bien…Noora y Sana negaron, no estaban de acuerdo con que lo hiciera de aquella manera.Después de un momento de silencio, Mia sintió que era hora de hablar, pero antes de hacerlo, se tapó la cara con ambas manos, avergonzada.— Lo que hice fue realmente estúpido —soltó de una vez—. Pero sí tengo un motivo. Uno malísimo, pero… ¡Dios! Y sin decir que no sé qué imaginaba, ¿que nunca sabrían mi apellido? —se rio de ella misma— Cuando Sana nos dio su estrategia, cuando preguntaste si conocíamos a alguien del 97, me lo imaginé. Imaginé que querrías que habláramos con los Penetrators.— ¿Los Penetrators? —preguntó Noora.— Así se llaman. Su grupo —respondió con gracia, negando—. Creí que si les decía que Chris era mi hermano solo iban a estar ahí por la estrategia, no porque yo les cayera bien, o…— ¿O si te usábamos? ¿Para ir a unas estúpidas fiestas? —preguntó Noora con un movimiento de cejas, incrédula— Yo nunca haría eso.— Bueno, pero yo ya dije que era algo muy tonto —se defendió, con las mejillas ardiéndole—. Lo siento, pero es que no las conocía, y mis experiencias anteriores… —viró los ojos, decidiendo callar— No importa, la verdad es que lo siento. Solo eso. Yo solo quería que supieran que sí, que tengo un hermano genial, pero yo soy mucho más genial que él —rieron.— En serio no puedo creer que pensaras eso. En serio —chilló Eva.— Todo hablado. Coman —les ordenó queriendo dejar de hablar del tema, poniéndosele toda la cara roja.Vilde la miraba atenta, acercándose un poco más a ella.— ¿Cuánto de mucho conoces a William?— Nosotras también mentimos. Vilde sí te usará —bromeó Sana—. No deberías haber pasado tu dirección. 
Viernes 23 de octubre; 19:47
Dicho y hecho. Todo el grupo esperaba a que William recogiera a Vilde en casa de Eva. Esperaban y esperaban, pero el mensaje estaba tardando en llegar más de lo esperado. Noora practicaba con el cabello de Mia un peinado, a un lado de ellas, sobre la cama, Vilde observaba los condones de lado a lado, nerviosa, mientras bebía vino blanco.Tomó aire profundamente y lo soltó.— Sean honestas, ¿qué tan doloroso es? —preguntó mirando a cada una de ellas.— Yo no recuerdo nada de mi primera vez —confesó Chris, riéndose. Mia la miró de costado, ella recordaba cada detalle, y a veces hasta la volvía a estremecer, en cambio, otras veces quisiera no recordarlo.— Tomate eso y así no sentirás nada —agregó Chris, y le sirvió más vino.Mia negó, acercándose a Vilde, pensativa.— Como una vacuna, o… o como un tatuaje —dudó.— Yo no tengo tatuajes, Mia.— Es cierto, pero de todas formas, no creo que se pueda comparar con algo que ya conozcas.Vilde volvió a suspirar y le dio un sorbo largo al vino.— ¿En serio quieres estar tan ebria que no recuerdes nada? —preguntó Noora.Vilde le hizo una mueca y miró a Eva.— ¿Estabas ebria tu primera vez?— No.— Quizás… pellizca mi brazo. ¿Cuánto duele?Mia y Noora se rieron, incrédulas.Eva la pellizcó fuerte, haciéndola chillar.— ¿En serio?Todas se rieron mientras Eva negaba con burla.— Mia tiene razón. No se puede comparar, menos con un pellizco.— ¡Ya sé! —exclamó Mia— Puedes usar vaselina, o algún otro lubricante. Eso ayudara.— ¿Y de dónde saco…? —se quedó callada al verla revolviendo su bolso, con un gesto de disgusto, comenzando a negar cuando le ofreció un tarro de vaselina sólida.— Tranquila. La uso cuando se me paspan la nariz o los labios y la unto con hisopos nuevos cada vez. Está limpia y puedes quedártela. Te la regalo.Rieron de nuevo.Vilde comenzó a observar la vaselina, preguntándose cómo es que la usaría, pero no quería hacer la pregunta a Mia, ya que no sabía si quería una respuesta explicita, que no dudaría en responder con detalles.— La untas en tu entrada —y ahí estaba la respuesta, sin preguntarle, con mímica incluida.— Sí, y también relájate, eso ayuda —agregó Noora.— ¿Qué sabes tú? No has tenido sexo.Chris sirvió más vino en el vaso de Mia. Mucho más vino.Eva suspiró, levantándose de la cama.— Okey… William tiene que llegar ya. ¿Qué fue lo último que te escribió?— Te recogeré a las siete. Encontraremos algo.— ¿No puedes llamarlo?— No me quiero ver desesperada.— ¿Pero qué si no te envía un mensaje?— Lo hará —confirmó Mia, virando los ojos—. Créeme. — Bueno… quizás… quizás si no me envía un mensaje estaré aliviada —confesó, y todas giraron hacia ella.— Vilde, no tienes que tener sexo con él si no quieres.— Sí quiero. Pero no quiero que duela.— Tienes que relajarte. ¿Qué es lo que te enciende de él? Lo que te gusta. —preguntó Noora.— ¿Enciende?— Lo que te calienta.El celular de Mia comenzó a sonar, así que mientras Noora ayudaba a Vilde a excitarse, ella respondió, perdiéndose el show. Era Elías, diciéndole estaban esperándola para irse.— No. No, los veré a allá. Todavía estoy con… Iré de Isak. ¿Cómo que no va? Okey… envíame la ubicación —viró los ojos, notando que Eva la miraba muy atenta.— ¿EVA? —llamó su mamá.Eva suspiró. Esa noche, la madre de Eva conocería personalmente y con el título de novio a Jonas. Por otro lado, no tenía idea de que aquellas chicas habían irrumpido en su casa, y mucho menos que tenían una botella de vino para cada una.— ¡Voy! —gritó, y miró a las chicas, paranoica— Bien, se tienen que ir ahora.— No podemos irnos. Él aún no me envía un mensaje.— Entonces ve a tu casa.— No puedo. Estoy ebria.— ¿No podemos quedarnos aquí? Estaremos calladas —aseguró Noora.Eva tomó aire, indecisa, pero asintió.— ¡EVA!— ¡VOY! —se paró— Tienen que quedarse muy calladas. En serio. Salgan por la ventana. Más tarde…Ocho y diez, aproximadamente, William le envió un mensaje a Vilde. Ya estaba allí, en la puerta, esperándola.Al no salir, él mismo decidió bajar del coche y golpear la puerta de la casa. Quien le abrió no fue Vilde, sino a quién podía reconocer como ‘‘Eva’’, gracias a Christoffer y Mia.Entrecerró sus ojos, esperando alguna explicación, pero de pronto una mujer adulta apareció y lo saludó muy amable y alegre, presentándose. Eva la apartó, diciendo que él no era su novio, que era el novio de Vilde. Sonrió por cortesía, aunque muy incómodo, mientras Eva le explicaba a su mamá que Vilde era una de sus amigas.— Él pensó que estaba aquí, pero no está. Por lo que se va —dijo haciéndole una mueca intensa. Supo que tenía que seguirle la corriente y no decir nada para no delatarla.Sin embargo, no pasó un segundo cuando unas carcajadas se hicieron presentes, proviniendo de la parte trasera de la casa de Eva. Cuatro chicas, que parecían borrachas, intentaban callarse entre sí, una de ellas era Mia.También estaba Vilde. William le lanzó una mirada a Eva, que no sabía dónde meterse ni qué decirle a su madre. Ésta, no dejaba de interrogarla.— ¡Chris, Noora, Vilde, Mia! ¿Qué hacen aquí? —actuó Eva, queriendo que se la trague la tierra.Ellas dejaron de reír. Los ojos azules, para nada inocentes, de Mia se clavaron en los marrones e interrogantes de William. Ella le sonrió, y él tuvo que reprimirse el gesto, ladeó su cabeza y la movió lento como negación.— ¿Recuerdas la chaqueta que me prestaste? —recordó Noora, la que parecía estar totalmente sobria—. Bien, te la trajimos.— Sí, pero no estabas en tu sótano, así que la amarramos a una bolsa. Está en tu ventana —agregó Mia, y todas señalaron en la dirección por la que venían.— Sí, gracias. ¿Pero no tenían que irse?— Sí, sí. William nos trajo... por la lluvia —respondió Mia, señalando al cielo—. Y ahora nos llevará a casa. Es un amor, siempre preocupándose por los demás, cuando hablamos de tu chaqueta no pudo resistirse y se ofreció al toque.William trató de no reírse. Quería matarla, en realidad.— Sí. Sí. Ahora... tenemos muchas más chaquetas que entregar —agregó Chris, y Mia pegó tremenda carcajada, ganándose un golpe de Noora para que se callara.— Nos vemos.— Vamos.Eva miró a su mamá, que estaba perpleja.— ¡Adiós! —les dijo cerrando la puerta, cabizbaja.William giró lento, metiéndose las manos en los bolsillos en lo que se acercaba a ellas, con sus ojos puestos en Mia. Olvidándose de Vilde por un segundo.— ¿Irás a tu casa? —interrogó a Mia.— No —respondió, dándole un pequeño empujón a Vilde hacia los brazos de William—. Iré a casa de Noora —agregó, tomándola de la mano, apretándosela. William dudó, sospechando de su tono de voz.— Adiós, diviértanse.

----- CHAPTER BREAK -----

Lunes 26 de octubre; 14:15Receso. Y aún mejor, solo les faltaba una clase para irse a casa, acabándose así otro terrible lunes.Sentadas en el cantero, bajo un gran árbol, Vilde les contaba su gran noche con William como por octava vez. Desbordaba de felicidad y enamoramiento, incluso llevaba el buzo que William le había regalado puesto. Mia y Noora escuchaban con atención, más no Eva, que estaba sumergida en la discusión a distancia y por textos que estaba teniendo con Jonas a unos metros de ellas.— Creo que tenemos algo, pero la diferencia de edad es bastante —dijo, y Mia la miró con inseguridad.— ¿Tú crees? —preguntó sin sonar muy mal, rascándose la nuca. Vilde asintió.No quería romperle las ilusiones. No aún.No quería creer que debía hacerlo.— Sí, enserio, de verdad puede haber algo entre nosotros. Dijo que era especial, y yo estoy lista para eso. Para una relación.Noora le lanzó una mirada perspicaz a Mia; se había dado cuenta que la peli-rosa no estaba tan de acuerdo con las cosas que decía Vilde. Sabía más.— ¿Ya les conté que tuve un orgasmo?Mia volvió a mirarla, esa vez, con una sonrisa.— ¿Sí? ¿Y cómo fue? —preguntó Noora.— Como estornudar, pero por abajo —respondió, haciéndolas reír.— ¡Vilde, qué dices! Definitivamente es mucho mejor que estornudar —afirmó Mia, y Vilde asintió.— Creo que sé por qué todas tienen orgasmos con él.— ¿Por qué? —preguntó Mia un poco incómoda.Vilde hizo un gesto, inclinándose hacia adelante, como cerrando la ronda, por lo que Noora y Mia se junaron para escuchar bien.— Porque la tiene muy grande —confesó en un susurro, midiendo con sus manos.Mia la empujó.— ¡Vilde!—chilló, descostillándose de la risa.Vilde se rio incluso más alto.Noora negó.— No puedes ir por ahí comentando el tamaño de los genitales de las personas, Vilde.— ¿Por qué no?— Porque es la parte más vulnerable del cuerpo, la más íntima.— No parecía nada vulnerable.— ¡Ahhh! —exclamó Mia, tapándose la cara, riéndose.De hecho, las cuatro rieron, incluyendo a Eva.— Seguro él hablara de mí con sus amigos. Es lo que ellos hacen, y nosotras también deberíamos. Yo apoyo la igualdad y el feminismo.— Okey. No. Vilde, eso no es… Eso está mal. Ellos, los varones, son idiotas —dijo Mia, muy seria. Noora asintió.— No deberíamos rebajarnos a su nivel. Además, el tamaño no tiene nada que ver con los orgasmos.— Whatever…— Pero… si fue bueno, está perfecto. Eso es lo importante.— Sí. Cierto. Felicidades, ¿deberíamos hacerte un pastel de ‘’perdí mi virginidad’’? —rieron— Lo vi en Tumblr, es muy gracioso y otra oportunidad para hacer una fiesta. ‘‘Perdí mi virginidad y no quedé embarazada’’ —se autocorrigió, asintiendo.Vilde hizo una mueca.— ¿Usaste condón, cierto? —hizo otra mueca, siendo esta la delatora.La miraron tanto y de tal manera, que terminó confesándose.— Él dijo que usualmente no lo usa…— ¡Vilde!— Él es un idiota —le dijo Mia, seguido de un bufido.— ¿Qué mierda es eso? —preguntó Eva, con grata sorpresa, mirando hacia la entrada.Sana y Chris iban sobre unos patines eléctricos.— ¿De dónde sacaron eso?— Sana conoce gente.— Es para llevar el papel higiénico.— Aún no me hacen el pago…— Así no es como funciona… —respondió y se fueron, rodando. No sin antes, Chris, hacerles una demostración de giros.Mia había apoyado su cabeza en el hombro de Noora, cuando pasaron los Penetrators. William les lanzó unas miradas, con un hola casi inaudible, aunque fue suficiente para querer que se las tragué la tierra. No saludó a Vilde apropiadamente. Ni siquiera podía contarse como un saludo. En cambio, Christoffer sí se detuvo y besó la mejilla de cada una.— Hola —dijo, obviamente a Eva, y después miró a su hermana, arrugando las cejas, con algo de gracia, comentándole: — Estás rojísima.Noora se rio alto, mientras Mia se escondía en su cuello.Maldita Vilde, tan bocona que tenía que ser.— Recuerden que el viernes es la fiesta de Halloween. ¿Vienen, verdad?— Sí, quiz…— Sí. Iremos —afirmó Vilde.— Genial.— ¡Adiós!  Jonas no dejaba de mirar, y Eva sonrió para sí misma. Más tarde…Noora y Mia tenían que hacer un trabajo practico juntas, por lo que luego de la escuela decidieron reunirse en casa de los Schistad. Pero, como Noora se quedaría a dormir allí, y aún era muy temprano, todavía no lo empezaban.Estaban en la vereda, sentadas sobre el cordón. Mia acababa de caerse de su skate y le sangraba la rodilla. Noora había dejado de reírse hacía unos minutos, la miraba fijo, con ganas de preguntarle algo muy serio. Carraspeó. Mia, que se dibujaba un ojo en el brazo con un indeleble, le prestó toda su atención.— Así que… ¿Qué piensas de la situación ‘‘Vilde-William’’?Mia frunció su ceño, dejando el marcador de lado.— No lo sé. ¿Qué piensas tú?— Pienso que conoces lo suficiente a William como para darle un buen consejo a nuestra amiga Vilde.— Bueno… sí… Eeh… Sé que William no busca nada serio, o no lo creo. Pero eso ya lo dije —se encogió de hombros  y miró al suelo, llevándose la mano al brazo—. Y tampoco veo muy coherente que ella esté tan ilusionada como lo está, él no se lo daría a entender, lo sé. Pero lo está, y yo no quiero romper esa burbuja, o más bien, no sé cómo.— ¿Por qué te pellizcas? ¡Vas a lastimarte! —regañó.— Es un tick… Lo hago cuando estoy nerviosa. Lo siento —respondió sin mirarla—. Volviendo a  Vilde… ¿Tú qué…?— Hay que decirle. Encontraremos la manera de hacerlo suave.— Tal vez se dé cuenta sola de que no.Noora hizo una mueca.Miércoles 28 de octubre; 22:22Viggo y Silje estarían fuera de la ciudad hasta el domingo. Los amigos de Christoffer, los Penetrators, estaban prácticamente viviendo en la casa de los Schistad.Ese día se habían pasado la tarde organizando su tan esperada fiesta de Halloween, pero, pasadas las nueve, pidieron pizza y compraron cerveza para cenar mientras jugaban al FIFA entre apuestas. Mia, por su parte, y como era costumbre, se la pasaba metida en su cuarto. Aunque tenía que estar presentable, por lo que andaba peinada y el pijama de Barbie solo se lo ponía para dormir. Christoffer la invitaba a comer con ellos para poder asegurarse de que lo hiciera, no hablaba mucho, pero esa noche no pudo evitar burlarse de lo mal que jugaban algunos y murmurarles desde su distancia que eran unos muertos. Por ende, terminó metida en las apuestas, jugando contra el mejor de ellos. William.— ¡Demonios! —gritó él luego de que Mia lograra meter un segundo gol.Ella se burló de William sin sacar los ojos de la pantalla.Christoffer, tal entrenador, metía cerveza en la boca de su hermana, o eso intentaba. Al igual que Seb lo hacía con William. Había más cerveza en el piso que pasándoles por la garganta.— Es demasiado buena —comentó Borkis, algunos otros asintieron, pero William lo miró muy mal—. ¡NO TE DISTRAIGAS! Le hizo otro gol, digno de una carcajada llena de malicia y un insulto, preguntándole si tenía las manos quebradas.— Está poseída.— ¡CALLENSE! —les gritó.— ¡William, son mis malditos ahorros! —gritaban a él— ¡Haz algo, carajo!William la miró de reojo e intentó empujarla.— ¡No hagas trampa! —también lo empujó, y él le pellizcó las piernas, haciéndola reír debido a las cosquillas que allí tenía. Ese fue el primer gol de William.Pero, al instante, ella metió otro. Giró hacia él, muy cerca, y se lo gritó en la cara.— Gol. Gol. Gol —repetía entre muecas, rozándole la nariz con la suya, abriendo sus ojos intensamente.El partido acabó. Mia ganó; se paró entre gritos, saltando con el control en sus manos.— ¡Tomá, Magnusson! —le dijo, y les mostró el dedo del medio a todos los Penetrators, que ahora tendrían que pagarle las bebidas para la fiesta de Halloween a ella y sus amigas.Entre risas llenas de odio e irritado por haber perdido, William, la tomó por sobre las caderas, casi de la cintura, con ambas manos, tirándola hacía atrás, intentando sentarla nuevamente a su lado. Mia cayó sobre sus piernas, y rápido la empujó al asiento, con un escalofrío bajándole por la espalda. Mia lo miró de reojo, los dos se habían olvidado que había más gente a su alrededor. Que Christoffer estaba ahí. — Revancha —dijo intenso.   Antes de responderle, tuvo que hacer una pausa para que la voz no le temblara, pero cuando lo hizo, sonó muy convencida.— ¿Estás seguro?

----- CHAPTER BREAK -----

Jueves 29 de octubre; 14:30Al final de la jornada escolar, pero antes de salir hacia la casa de Eva, las chicas se encontraron en el baño del edificio B. Sana le pintaba los labios a Chris con el pinta labios rojo de Noora mientras ella estaba en el baño, al igual que Eva, mientras que Vilde y Mia se arreglaban frente al espejo; la segunda repitiendo lo que había practicado de decirle en su mente, pero Vilde no dejaba de hablar sobre él y lo magnifico que era.— Y él es un chico muy…— ¿Mia, cómo va el alcohol para la fiesta? —preguntó Chris, interrumpiendo a Vilde.— Está bien, Christoffer lo pondrá por nosotras —rio para sí misma, sin ponerlas al tanto de la apuesta, ya que al perder dos veces más, fue William el que se ofreció a pagar todo. — ¡Ay, qué bueno! Porque yo le había enviado a William si podía conseguirlo por nosotras y… —tomó aire— Y no ha respondido. Está muy ocupado. Está en tercero, es el jefe de su bus. Tiene tanto que pensar, aún no hemos hablado apropiadamente desde la última vez.Sana notó la cara no tan discreta que había puesto la peli-rosa, y comenzó a sospechar, o más bien, a confirmar sus propias sospechas.— Igualmente, mantenemos contacto por Snapchat —miró a Mia—. ¿Sabes lo que hice ayer?— ¿Qué?— Le envié un nude.— ¿Qué?La única que lo festejó fue Chris.— ¿Qué hizo qué? —preguntó Noora, sumándose al salir del cubículo.— Solo se veían mis pechos. A William le gustan las chicas confiadas.— ¿Y qué te respondió? —preguntó Eva, riendo.— No respondió directamente, pero le hizo una captura.— Es más tarado de lo que pensaba —gruñó Mia, furiosa, y se rio incrédula—. Escucha, Vilde, William es un imbécil.  Él…— No está interesado —intervino Sana.Y la reunión del bus se fue a la mierda. De hecho, no hubo tal reunión.Más tarde…Fueron los portazos e insultos lo que advirtieron a Christoffer de que su hermana ya estaba en casa. Mia subía las escaleras con pisadas fuertes, encontrándose con la sonrisa de Christoffer en medio del pasillo al levantar la vista.— Ey, ¿qué tal la reunión de su bus? —preguntó—William trajo tu pedido, está en el patio, encárgate tú de ponerlo a enfrí... ¿Qué te pasa?La notó enojada. Sus ojos estaban en llamas.— Él —respondió señalando a William, que estaba apoyado contra el marco de la puerta de la habitación de Christoffer.Pareció sorprenderse.— ¿Yo?— Sí. Eres desagradable. En serio que lo eres. Repugnante, ¿cómo puedes dormir tranquilo?Se rio debido a la confusión. Christoffer también.— En serio te golpearía ahora mismo, así que no te rías —agregó, amenazante, señalándolo, antes de encerrarse en su habitación.

----- CHAPTER BREAK -----

Viernes 30 de octubre; 22:36Los Penetrators la habían petado con la fiesta de Halloween. La casa de Borkis era un espectáculo de luces, tragos temáticos, sangre falsa y decoraciones muy al estilo de película yankee.Cada una de las chicas había llegado por su cuenta, y con disfraces muy distintos entre sí, porque nunca pudieron ponerse de acuerdo con algo que les complaciera a las seis. Mia iba de Tiffany, la novia de Chucky; con un vestido ajustado, corto y de color blanco, con medias de red y borcegos negros. Para completar su look agregó una peluca de rubio platino, un maquillaje exagerado (con labios rojos y un gran delineado negro) y, por supuesto, no podían faltar los detalles más icónicos: el lunar sobre el labio y el tatuaje de corazón a la izquierda de su pecho.Acababa de llegar cuando Chris le ofreció un vaso, rebalsando de un líquido rojo.— No. Hoy no beberé nada —Noora y Sana cruzaron miradas, haciéndola reír—. Tengo que volver con Christoffer, gracias, amigas —explicó.— Admite que fue extraño. Vamos… —las cuatro rieron y siguieron bailando.Algunos gemidos de satisfacción se dejaron escuchar cuando la intro de Work sonó. A quién no le produce eso Rihanna. Sobre todo a Mia, que se había pasado HORAS practicando los bailes de Riri frente al espejo.Todas estaban bailando, incluso Noora y Sana, todas menos Eva.Eva se había sentado en el sillón más cercano a sus amigas, pero no tenía ganas ni humor. Mia sabía que las cosas con Jonas seguían tensas, pero no tenía toda la información ahora que era amiga de ambos. No había caso, no podían animarla ni haciendo el ridículo mientras sonaba la mejor canción del momento. Las chicas se distrajeron con Vilde, que había cambiado su cara a una muy próxima a la de Eva, mientras que ella se distrajo con Ingrid, que no estaba lejos.Al otro lado de la habitación, William conocía a una muy linda y rubia Minnie Mouse. Más bien conocida como Sarah.  A su lado, Christoffer miraba con recelo a sus amigos que no dejaban de halagar a su hermana. No que fuera celoso, para nada. Pero a ellos los conocía muy bien. Por lo menos, las chicas se habían ganado pasajes directo a las fiestas de los del 97. Eva ya no tendría que seducir a Christoffer… ¿EVA?Lo siguiente que sonó fue My House de Flo Rida. Después Hey Mama. Un par más antes de volver a Rihanna con Needed Me. Tanto como a Eva, habían perdido a Vilde. Mia levantó la cabeza entre la gente, parándose de puntas de pie, para encontrar sus ojos con los de William, mientras Sarah le besaba el cuello. Por un segundo la atrapó con su disfraz de American Psycho, fue como si todo se paralizara y el mismísimo Christian Bale estuviera allí. Al notar un escalofrío bajándole por la espalda, viró los ojos y le mostró el dedo del medio. Sí, seguía molesta con él. William agarró a Sarah del cuello con una mano y la besó. Lo peor de todo es que Mia acababa de encontrar a Vilde, estaba junto a él, mirándolo con más tristeza de la que podría entrarle en el cuerpo.Y como si fuera chiste, Starboy fue la canción que sonó a continuación.P-Seb caminó hasta ella, la tomó de una mano y la hizo girar para dejarla frente suyo, de espaldas. Un remix de Safari sonaba cuando se giró y lo besó, sorprendiendo un poco a sus amigas, que bailaban detrás.— Voy a tener que llevármela —se lamentó P-Seb con las chicas, tirando del brazo de Mia. Ella se rio y lo siguió sin ningún problema.— A la cocina —le dijo al oído, P-Seb asintió mientras caminaba bailando delante de ella, haciéndose paso entre la gente.Había bastante gente en la cocina, pero el lugar que él había pensado no. P-Seb la subió a la mesada y la besó con mucha más intensidad, perdiendo toda la timidez que un par de manos podrían tener para con un cuerpo.— ¿Lo trajiste? —le preguntó, y ella asintió sacando el porro de su escote. Lo puso entre sus labios y lo prendió, soltándole el humo en la cara a P-Seb, después volvió a besarlo.Más tarde...Sana, Noora y Chris entraron a la cocina en busca de un vaso de agua, llevando a Vilde casi a rastras, con tirones. Estaba muy ebria, llorando. Mia soltó el humo hacia un costado y le pasó el porro a Seb, acercándose a ellas, preguntó que pasaba aunque fuera obvio.— Nosotras ya nos vamos —le advirtió Noora, mirando de lado a Seb.— Bien. Yo debo volver con Christoffer, así que… ¿Y Eva?— Creemos que ya se fue. Ni ella ni sus cosas estaban dónde las dejamos.— Ok.— Ey, cuídate —ordenó Sana, apuntándola con un dedo.— Claro que sí —rio, muy achinada—. ¿Me avisan cuando llegan?— Tú igual.Jacob, Mari y Andreas llegaron minutos después, los tres le pagaron a Mia y ella les dio una bolsa con éxtasis y otra con flores, que había comprado al dealer de Elías.— ¿Schistad es la nueva florista? —preguntó Jacob, riéndose.— No. Ni lo piensen. Fue un favor para Mari, nada más —respondió muy seria, dando otra seca antes de pasárselo a la aludida.Andreas les ofreció de su vaso mientras armaba un porro. Seb tomó sin dudarlo, en cambio, Mia, miró y olfateó qué era. Tenía un olor muy dulce, tal vez por las gomitas que le habían puesto, y era de color violeta. Antes de dar un sorbo, vaciló.Abrió sus ojos, mirando fijo a Andreas con una sonrisa, los dos rieron.— Está muy bueno —afirmó y tomó un poco más. Bastante más que antes—. Es muy dulce.Nunca había probado algo así.— Es por la Sprite y los caramelos —respondió Jacob.— Y cuidado porque pega —advirtió Mari al verla dar otro sorbo más largo.La música sonaba cada vez más alta, y las luces parecían más fuertes y cegadoras. Los cinco se tomaron una foto con el celular de Jacob.— Tenes que aceptarme así te etiqueto —le dijo a Mia, y ella dudó.No quería tener a los amigos de Christoffer en sus redes sociales, solo tenía a Mari y a Seb, pero, por otro lado, ni siquiera la seguía William. Lo dejó pasar y los aceptó y siguió a los dos, luego compartió las fotos en su perfil también. Notando el primer efecto extraño, la luz de la pantalla le había hecho picar los ojos, y eso que estaba al mínimo.— Uf. Esto está buenísimo —afirmó Jacob—. Pasame el contacto, Schistad.— Sí —rogó Mari—. Así no te molestaremos más.Mia asintió, no estaba mirándolos, tenía los ojos puestos en la nada misma. Lo cual le pareció muy lindo a Seb y volvió a besarla, pero, al instante, notó que en serio tenía la mirada perdida. Chasqueó sus dedos frente a sus ojos, ella lo miró y se rio.— Perdón —dijo confundida. Comenzaba a escuchar la música de una manera diferente, como si la escuchara en 8D, en otra sintonía. Cada beat cada sonido cada letra de cada palabra. A su alrededor todo se movía lento, distorsionado y los colores se veían alterados. De pronto casi se cae, tuvo que agarrarse del brazo de Seb. Se rio.— ¿Qué tenía eso? —bromeó señalando el vaso de litro de Andreas, que ya estaba vacío.— Codeína.La sonrisa se le borró de repente.— ¿Qué? —ellos se rieron, el corazón de Mia latía rápido, sentía que el pecho se le iba cerrando de a poco.— Sí, ya habíamos tomado.— En la fiesta de navidad, be, ¿no te acordas? —preguntó Mari, riéndose— La del año pasado —aclaró. No. No se acordaba. ¡Pero no se acordaba nada del año anterior! Mucho menos de las fiestas. Se rio nerviosa, rascándose el cuello. — Ahora vengo —dijo al grupo.No podía alarmarlos. Mucho menos que se sentía así. Que estaba desesperada.Iban a matarla. Literalmente iban a matarla. Tomó aire profundo, tenía que pensar, era difícil, pero tenía que hacerlo antes de que fuera peor. Christoffer. No tenía otra solución que buscar a su hermano.El calor le subía de pies a cabeza, estaba sofocándose. Christoffer no aparecía por ningún lado, y si sí, no lo había visto.— Siri, llama a Chris —dijo.Marcó, pero no a su hermano. <<Llamando a Chris Berg>>. Quería gritar. No podía alterarse. No en ese momento. Tenía que calmarse, tenía que respirar y beber agua. Pero no quería volver a la cocina.Se sentó en el sillón, dejándose caer contra el respaldo. De pronto sí estaba tranquila, ¿realmente importaba? Christoffer aparecería en algún momento, después de todo, tenía que volver con ella a casa. Con una sonrisa en su cara, y silencio en su cabeza, cerró los ojos.Pero los abrió. Tan callada no se había quedado su mente.Se levantó, iría a recorrer las habitaciones.— Siri, llama a Chris —repitió.<<Llamando a Chris Berg>>.— ¡NO, NO! —gritó a su pantalla, colgando la tercera llamada a Chris, apagando sin querer su celular.Trataba de disimularlo, pero sabía muy bien que cualquiera que la mirara por más de dos segundos lo notaría. Principalmente porque se olvidaba de pestañear. Las náuseas se abrían paso con las luces de colores que giraban y apuntaban en forma de láser.Encontró una botella de agua mineral, que estaba cerrada, y no lo resistió por un solo segundo. Tenía muchísima sed. Bebió, bebió y bebió hasta verle el fondo. Sabía que vomitaría en cualquier momento. Sería mejor encerrarse en el baño.Inspiró al verlo pasar estando de la mano con aquella chica. Él era su única salida. Tenía que alcanzarlo antes de que se fueran.

----- CHAPTER BREAK -----

Sábado 31 de octubre; 00:05William no se esperaba que sus planes dieran tal giro.La primera vez que lo llamó, no la había escuchado, él se estaba yendo de la fiesta de Halloween junto a Minnie Mouse. Tres, cuatro veces había gritado su nombre, golpeándose entre la gente, contra los muebles, hasta que escucharon el portazo tras ellos. Primero Minnie se había dado vuelta, luego él.— ¡William! —resopló Mia, quedándose a unos metros. Ya estaban fuera de la casa, la música no se había apagado del todo, pero ya no aturdía.Primero se rio. Era la primera vez que le hablaba en días, desde que había decidido enojarse con él por alguna razón. Iba a burlarse, pero al mirarla algo le chocó. Algo lo preocupó. Mantenía la cabeza gacha y se pellizcaba las piernas. Definitivamente algo le pasaba, pero no se lo decía. Se había quedado callada, encogida de hombros. Cuando intentó dar un paso, sintió el tirón del brazo, recordando a la chica estaba a su lado; ella lo miró confundida, casi molesta. Se le cruzó por la mente que tal vez Mia estaba jugando con él. Que era parte de su venganza o lo que fuera. La observó un poco más, y fue cuando levantó la cabeza y le vio la cara que tenía. Los ojos de sapo, el cuello arañado y el tambaleo.— ¿Viste a Chris? —preguntó esforzándose demasiado para hablar.— No —respondió con el ceño fruncido de preocupación.— ¡Mierda! —murmuró Mia y giró, dando traspiés, intentando entrar por la puerta que había cerrado.Minnie bufó.— William, es solo una yonqui. No le des importancia —dijo, riéndose—, se la pasa volada.Y a William no le hizo ni un poco de gracia; la aniquiló con la mirada, soltándose del agarre bruscamente.— ¿Qué?— Creo que deberías irte —escupió mostrándole la calle con una mirada, y luego volvió a Mia. Que se tambaleaba hacia los lados y hacia atrás, sostenida del pomo de la puerta.La giró, siendo él mismo el nuevo sostén que tenía para no caerse, con la mano libre, la obligó a que lo mirara a la cara. Tal como sospechaba, estaba drogada. Sus pupilas estaban dilatadas, su mirada perdida. Pero lo que realmente lo alarmó fue que estuviera temblando, con la respiración agitada. Le costaba respirar.— Voy a vomitar —advirtió, arrodillándose en el suelo, hacia un lado, donde estaba el césped. Con mucho disgusto, pero también con mucha atención, la ayudó. La sostuvo y le sobó la espalda, y luego se agachó a su lado cuando escuchó el llanto. William bufó, negando lento.— ¿Qué te metiste? —preguntó. No quería enojarse en ese momento en el que necesitaba estar con alguien, pero no podía evitarlo.— Llama a Christoffer —ordenó, e ignoró.— Mia.— Por favor, llama a mi hermano.— Date cuenta de cómo estás, tu hermano te va a matar. Créeme que no quieres que lo llame. Decime qué te metiste, qué te tomaste.— ¿Crees que no sé eso? —gritó, soltando más lágrimas, agarrándose de él para no perder el equilibrio— Pero, William, tengo que ir a mi casa. Mis papás…William respiró profundo por la nariz. Asintió, se paró e intentó comunicarse con Christoffer, sonó varias veces, pero nunca contestó. Maldijo. Mia lloraba sentada en el suelo, con la cabeza entre sus piernas flexionadas.— ¿Qué tomaste? —repitió, agachándose a su lado, mientras seguía marcándole a Christoffer.— Yo no sabía, William.— ¿No sabías qué? ¿Qué tomaste?— Codeína. Jarabe para la tos… Con gomitas, Sprite… ¡Te juro que no sabía que era eso! —llorisqueó mirándolo a la cara para que se diera cuenta de que no estaba mintiéndole. Él asintió, pero se dio cuenta de que algo no estaba contándole cuando viró la vista a un lado. Carraspeó, y ella murmuró— También fumé. Un poco.— ¿Y si sabías?— Vete a la mierda —respondió, intentando pararse.— FUCK —gritó William a su celular con la llamada de Chris desviada— ¿Tus amigas?— Se fueron.— Vamos al baño —dijo agarrándola del brazo.— ¿Para qué? —preguntó, tropezándose al caminar.— Para que nadie más te vea. No lo vi salir, debe estar… Chris…— ¿Cogiendo?— Sí —suspiró, y Mia se rio.La arrastraba directo hacia el baño del segundo piso, el cual estaba prohibido para cualquier invitado a excepción de los Penetrators.— William —susurró. Él acercó su oído, porque aparentemente no iba a elevar el tono de su voz, y, entre risas, confesó—, no sé si podré subir las escaleras.Y era totalmente cierto. Si no podía ni caminar. Apretó su mandíbula, analizando lo que haría a continuación: la agarró y la alzó sobre su hombro, asegurándose de que nadie viera de que nadie pudiera sacarlo de contexto, tapando el final de su vestido con una mano, arriesgándose a que le vomitara la espalda. Mia no se movió ni siquiera un poco, dejando caer sus brazos y cabeza.Una vez arriba, se encerró en el baño con ella, dejándola junto al inodoro. Mia se sentó, apoyándose en la pared.— No te duermas.— ¿Y… qué hago?— Vomita.— ¿De nuevo? —se quejó.— No sé. ¡No sé qué hacer contigo! —exclamó pasándose las manos por el pelo, marcando otra vez a Christoffer. Agarró el vaso de los buches para cuando te lavas los dientes y lo llenó de agua, obligándola a que se la tome.— Tengo nutricionista el miércoles. No quiero bajar de peso, William —llorisqueó, mojándose.— Planeo llenarte de carbohidratos luego, pero ahora creo que es lo más rápido para salir de esta situación. ¿Por qué tomas de vasos de desconocidos? —preguntó agachándose a su lado— ¿EH? Es lo más estúpido que podrías hacer. Lo sabes.— Sh. SH —siseó empujándole la cara con una de sus manos.William tuvo que morderse la lengua para no ponerse a gritar ahí mismo. Sabía que ella estaba más allá del baño y de él y de esa dimensión.— ¿William?— ¿Mhm?— Yo no puedo meterme los dedos —dijo mostrándole las uñas en punta—. Voy a lastimarme.— Entonces toma más agua —ordenó, porque no iba a meterle los dedos en la garganta.Tampoco estaba seguro de que si serviría.Agarró su celular, apoyado contra el lavamanos, y googleó sobre el Lean/Codeína; Entre sus efectos se encuentran: euforia, aturdimiento, pérdida de la noción del tiempo, somnolencia, mareo, lentitud en los movimientos, visión borrosa y hasta alucinaciones y convulsiones. — ¡Genial, Mia! —soltó irónico, y ella alzó sus dedos pulgares, sin entender el tono con el que él lo decía.Sin querer, se le escapó una risa. Y ella lo miró con gracia.— ¿Cómo te sentís? —preguntó. Mia volvió a alzar sus pulgares.Después vomitó, inducido por la gran cantidad de agua.  Adiós peluca rubia.Con desagrado, William ahora le sostenía el cabello.— Sácate eso —ordenó tirando de la espalda de la campera de cuero que llevaba.La ayudó a pararse. Ella quería lavarse la cara, los dientes, atarse el pelo. Agarrada con ambas manos de la bacha, al verse en el espejo, comenzó a reírse. Cruzó miradas con William mediante el espejo, y él no pudo evitar hacerlo también. Era un desastre; ella, la situación, que estuvieran encerrados en el baño, todo. — ¿Qué voy a hacer contigo? —murmuró.Mia lo miró por encima del hombro, sus labios temblaron hasta que dejó de reprimir el llanto. William murmuró una blasfemia y la abrazó por los hombros.— ¡Ya sé que soy un asco! —le dijo, y él la apretó más, abrazándole la cabeza con una de sus manos y la espalda baja con la otra, increíblemente, olía a frutas— Podes irte, si queres.— No voy a irme.— Déjame sola.— No —se rio—. No. Si decís que no sabías, si es verdad, no voy a dejarte sola. Y así… — ¿No me crees? —murmuró limpiándose las lágrimas.William dudaba de la completa veracidad de los hechos.— Sí, te creo.Mia lo miró hacia arriba, separándose unos centímetros. Ella sospechaba.— ¿Crees que deberías dormirte?— ¿Aquí?— No. Claro que aquí no —se rio—. Puedo llevarte a casa.— No puedo ir a mi casa.— No tú casa. A la mía, y allí esperemos a Chris. Más tranquilos —dijo, pero se dio cuenta de que ya no le prestaba atención— ¿Qué…?— Colores. Los colores —se rio.— ¿Colores?— ¿No los ves? Todos se mueven —dijo, y William le metió un vaso de agua de prepo en la boca.— Deberías bañarte, quizás.— Mhm… No voy a bañarme contigo.William se rio, mirándola a través del espejo. Estaba parado detrás de ella.— No, claro que no —respondió, y ella alzó el pulgar, bebiendo más agua.— Bueno, salí.— No te vas bañar ahora. Cuando llegues a casa, y planeo que sea en veinte minutos, o menos.— Quiero usar el baño.William se rio.— Literalmente ahora te estás agarrando de mí —señaló con los ojos su mano, de la cual ella estaba tomada— ¿Cómo crees que te sentarás allí, sola? Y ahí estaba, después de dos minutos de discutir, sentada en el inodoro, con William de espaldas frente a ella, mientras Mia se aferraba a su espalda baja para no caerse.— No mires —chilló por tercera vez.— No…— No voy a poder. No me va a salir el chorrito… —y William pegó una carcajada.— ¡MIA!— Abrí la canilla.Sin dejar de reírse, le hizo caso.   Más tarde…Se había rendido. Ya no intentaría llamar a Christoffer, él mismo tendría que llevarla. Directo del baño, fueron al Porsche de William. Antes de arrancar, dio unos golpes al volante, pensativo. La miró, tomó aire, e inclinó su cuerpo para abrocharle el cinturón. Ella se quejó, pero no luchó. Unos minutos pasaron hasta que William habló, seguían en la calle de la casa de Borkis, estacionados.— ¿Qué vamos a hacer ahora? —preguntó, cansado, de nuevo revolviéndose el cabello.Mia sonrió.William hizo una mueca con las cejas.— Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky, tratar de conquistar el mundo —murmuró, citando aquella caricatura.— Voy a matarte. Juro que lo haré.Mia se rio alto.— Me siento como el orto —confesó. William hizo una mueca.— ¿Sigues viendo colores?— Como esas lámparas. ¿Sabes cuáles?— ¿Las de lava? —se imaginó, ella asintió riéndose, sin dejar de mirarlo.— Y lento… Como la escena de Matrix… Pero estoy bien —murmuró, poniéndole una mano en la pierna, la cual sacó rápidamente, sin respirar.William la miró de reojo y después su pierna, sintiendo el fantasma de aquella mano. Tragó grueso, y antes de hablar carraspeó:— Te llevaré a mi casa, nos quedaremos ahí en lo que Chris me responde —avisó, ya arrancando.Mia lo agarró del brazo con fuerza, negando.— A tu casa no.— Mia…— No.— Sabes que no habrá nadie en casa, y es un lugar seguro.— ¿No habrá nadie?— No.Mia asintió, insegura, pellizcándose de nuevo los brazos. Apoyó la frente a la ventanilla y ahí se quedó por un rato, en silencio. Sofocada, sabiendo que cada vez estaba más cerca de la casa de William, bajó la ventanilla. Pudiendo respirar al fin, había cerrado los ojos, intentaba calmarse. Lo había logrado.Él, cada tanto, la chequeaba para asegurarse de que estuviera viva.La última vez le había picado una pierna, y ella lo miró, luego al estéreo, exclamando al subir el volumen. Era 505, de los Arctic Monkeys. Los Arctic Monkeys, recordó y el calor le subió.—… Stop and wait a sec. Oh, when you look at me like that, my darling, ehat did you expect? —canturreó Mia, y ambos de miraron de reojo— I'd probably still adore you with your hands around my neck or I did last time I checked. No podía estar haciéndolo a propósito. No, se decía. — ¿Alguna vez te dije que me haces acordar a él? —él alzó una ceja, con una sonrisa incrédula, y ella aclaró:— A Alex Turner.Lo había tomado por sorpresa, y casi se le ríe en la cara.— Ah. ¿Sí? —murmuró. Definitivamente, estaba drogada— ¿Recuerdas el concierto? Fue una locura.Mia carraspeó, para luego murmurar, demasiado bajo:— Me acuerdo...—William se tensionó, apretando con fuerza el volante del coche. Un segundo de silencio tenso después, ella agregó más alto— Recuerdo que él traspira sexo en vivo.— ¿Qué? —se rio, confundido, relajándose.— Que está buenísimo, William.En algún momento, Mia se había desabrochado el cinturón; seguía bailando y cantando la canción.¿Chocar o mirarla? Esa era la cuestión. Le lanzó una mirada fugaz y volvió al camino, aunque estiró su brazo hacia ella, siendo consciente de lo que Mia estaba por hacer. Sacó su cabeza por la ventanilla, reposándola allí. Luego subió un poco más, apoyando su espalda alta en la ventanilla y dejando su cabeza en el aire, con el cabello revolviéndosele con el viento. Él creyó que le entrarían nauseas, pero no. Se reía, mientras seguía cantando muy alto 505. William se rio, y agarrándola de una de sus piernas, o más bien sus muslos, también gritó la canción, aumentando un poco la velocidad:— I'm going back to 505. If it's a seven hour flight or a forty-five minute drive. In my imagination you're waiting, lying on your side with your hands between your thighs and a smile…505 terminaba, Mia, con sus manos, imitaba la batería. Sólo faltaban unas pocas calles para llegar a su casa... se hacía esa idea, con otra en mente: dar vueltas manzana hasta el amanecer con la playlist de los Arctic Monkeys en bucle; cantando los dos a los gritos, despertando a todos los vecinos.

----- CHAPTER BREAK -----

Sábado 31 de octubre; 01:46Ya se encontraban en casa de William. Solos.Le había costado unos minutos, pero finalmente logró convencerla de que se diera una ducha. Mientras tanto, él rellenaba botellas de agua y preparaba café y panqueques. Los carbohidratos siempre son buenos para absorber, se decía. No confiaba para nada en el equilibrio de Mia, pero ella no quería que se quedara en el baño para supervisar que no se partiera la cabeza, sin embargo, logró que accediera a dejar la puerta abierta. Por otra parte, Christoffer seguía sin contestar llamadas ni los mensajes.— ¡William! —gritó ella, y él dejó todo para socorrerla— No hay toalla. ¡NO MIRES!— No miro, pero es que están ahí —señaló el cajón de la mesada. — Decimelo y list¡AY! —chilló y comenzó a reírse. William dedujo, gracias al chirrido del suelo, que se había patinado.— ¿Estás bien?— Sí —respondió seca, escuchando la risa burlona de William.— Dejé ropa sobre mi cama, puedes ponértela.— No voy a ponerme nada que alguna de… ‘‘tus chicas’’ se haya olvidado aquí. Es un asco.— Es todo mío.— No sé si eso debería reconfortarme.Incrédulo, soltó una risa, negando con las manos apoyadas en sus caderas, le respondió:— ¿Mia, puedes no comportarte como una perra mientras estoy ayudándote? —ella subió sus ojos ya no tan perdidos hacia los de William y se rio.— Podría intentarlo.— Bien. Ve a cambiarte. Gracias.— No hay de qué —respondió con ironía y giró, abandonando el baño hacia la habitación de William.Con una de sus manos agarró ambas tazas de café, con la otra el plato de panqueques, y suponiendo que ella ya estaría cambiada, golpeó la puerta con el nudillo de la mano menos cargada. No respondió, espero un segundo y entró sin dudar.Mia se miraba en el espejo, de lado. Llevaba puesto el buzo de los Penetrators y un bóxer (sin uso) de William.— Te queda mejor que aquel vestido con olor a vómito —comentó, recibiendo una de sus miradas llenas de odio y fulminantes. Se rio, dejando sobre la mesa de luz todo lo que había llevado. Mia miró de reojo con el ceño fruncido—. ¿Cómo te sentís? —preguntó parándose a su lado, dándole una coleta (que sí era de alguna chica que había pasado por allí), y ella la tomó sin problemas, amarrándose el pelo en un rodete bajo. Suspiró.— Sigo un poco mareada.— Deberías comer.— Ya vi —murmuró, agarrando el panqueque que él le alcanzó de sopetón. Lo mordió, siguiendo a William hasta sentarse en la cama, cerca suyo, dejando un lugar a su lado— ¿Cómo me queda?— ¿Mhm?  Mia se señaló, posando. William se rio por lo bajo, negando.— Ahora soy una de tus chicas. ¿Qué es lo que hacen usualmente? —William no respondió, mientras Mia daba vueltas por su habitación, investigando. Lo miró de pronto— No vienen aquí. Claro que no.— Comete eso y deja de parlotear.— ¿Qué? —provocó, acercándose— ¿Te pone nervioso? —se inclinó, quedando frente con frente, con las cejas arriba, después arrugó su nariz, con burla— Nada pone nervioso a William Magnusson… Así que… ¿Te da vergüenza ser tan patán?— Patán —murmuró, haciendo un juego con sus cejas.— Idiota.— Tal vez…— A veces —afirmó corriéndole el cabello de la cara, luego acariciándole la mejilla, armando un camino hasta su cuello. William tragó grueso—. Deberías bañarte, estás lleno de sangre falsa —dijo, y William soltó una risa nerviosa.Mia se apartó, mirándolo de reojo, y se sentó a su lado, agarrando la taza de café.— Gracias —le dijo finalmente y le dio una mordida al panqueque sin hacer ninguna mueca. Mia apoyó su cabeza en el hombro de William, terminando el panqueque sin destrozarlo ni olerlo, ni jugar con él.— Chris nunca respondió —comentó mirando su teléfono. Bufaron al mismo tiempo.— Me van a matar —recordó.— O a tu hermano, es su culpa... —se rio— Él se olvidó de ti, y tú te fuiste con tus amigas por eso…   Mia lo miró con una sonrisa ancha.— Es cierto. Es cierto. Lo había olvidado —bromeó, riéndose. Después de haber dejado la taza de lado, Mia, se dejó caer en la cama, con las piernas colgando. Soltó aire.— Bien, acuéstate. Iré a ducharme.Mia lo miró, cansada.— ¿No tienes sueño? —preguntó, y ella hizo una mueca.Temía dormirse, no quería hacerlo.— Estaré aquí de nuevo en un minuto —dijo él al notarlo.Mordiéndose la piel del labio, nerviosa, se acostó en el lado izquierdo de la cama, de lado, con las manos entre sus piernas, y, cuando William abandonó la habitación, no pudo evitar llorar. Sentía mucha culpa. Muchísima. Odiaba haberlo puesto en esa situación, odiaba haberse puesto en esa situación, incluso a su hermano. Todo acabaría siendo una mentira inmensa. William volvió y ella simuló estar dormida, no obstante, no pudo hacerlo hasta rato después, sintiéndolo a su lado, sintiéndose segura a su lado.Sábado 31 de octubre; 08:43Mia ya se encontraba despierta, pero aún no abría los ojos. Tenía frío, dolor de cabeza y sentía revuelto el estómago. Eso significaba resaca y no quería afrontarla. No quería afrontar aquel día. Se le escapó un gemido de queja y se movió, notando un cuerpo a su lado. Por un momento se paralizó completamente, no movió un solo músculo, no respiró. Qué había hecho. Y, de repente, algunos recuerdos se le aparecieron en la mente. William.Abrió los ojos. Estaba en su habitación. En la habitación de William, en la casa de William. Inhaló, soltando una exclamación aguda, que la obligó a sentarse en la cama. Le dolía en pecho, se le cerraba. Intentando respirar, se pellizcaba los brazos. El aire parecía no entrar, ya se mareaba, y el latido agitado de su corazón no la dejaba concentrarse. Sintió una mano apoyada en su hombro y se dejó caer, llorando.— No respiro —dijo con dificultad.— Sí, sí respiras. De a poco —murmuró William con la voz raspada—. Inhala, exhala.Sentía sus manos húmedas, comenzaba a traspirar, tenía calor. Mucho.William saltó de la cama y se agachó en el suelo para quedar frente a ella. Él le mostraba como respirar. Qué cosa más estúpida, se insultaba, cargándose más culpa, sintiéndose terrible, no dejaba ir. Soltó aire y se abalanzó hacia él, abrazándolo por el cuello, sintiendo como con ambas manos le acariciaba la espalda. Mia quería escuchar su respiración, imitarla, pero también se sintió bien envuelta ahí. Cerró los ojos, quizás pasó un rato, no lo sabía con seguridad, pero el ataque de pánico había pasado.     William creyó que con un té y paciencia todo pasaría a estar mejor. Sin embargo, no se sentía tan seguro dejándola sola en la habitación, aunque se tratara de cinco minutos. ¿¡Desde cuando el agua tardaba tanto en hervir!?Por otra parte, Mia intentaba hacer memoria una y otra vez de todo lo que habita pasado. Tenía lagunas, según ella, bastante claras (no). Lo que sí tenía claro era que debía haber vuelto a casa y que no había llamado a su madre ni a sus amigas para avisar sobre su mentira, pero no tenía su celular. Revisó la habitación de William, pero solo encontró el de él. Y no tenía clave…Antes de llamar a Christoffer, e ignorando los mensajes que le llegaban, se metió en la galería, directo a las capturas de pantalla. ¡Ay, Vilde! Suspiró, no estaban. No había ninguna nude en sus capturas. Papelera… allí había un par de cosas que preferiría no haber visto, pero… ¿cuál sería Vilde, cierto? Borró todo sin pena. Si estaba en papelera, William no lo necesitaría. De hecho, era horrible, así que hizo muchos favores.— ¿Mia? —preguntó.Con su peor cara de póker, lo miró, y luego sonrió, inocente.— Quería llamarme. No encuentro mi celular. ¡Es Christoffer! —exclamó al ver que estaba llamando, y le pasó el celular a William.No era tonta, había borrado las pestañas recientes. Lo miró con atención, mordiéndose las uñas, mientras hablaban. Christoffer parecía estar exaltado, desesperado.Al despertarse, Christoffer se había percatado de aquel detalle. Se había olvidado que debía volver a casa con Mia. Se había ido bastante temprano de la fiesta junto a Iben, su novia, recordando recién al despertarse que no volvió con su hermana. Recordándolo al ver los mensajes y las llamadas; de William y DE SUS PADRES.— No. Eres un imbécil —le decía William—. Ella está bien. Sí, pero no tenía con quién irse… sus amigas ya no estaban. Tienes… tienes suerte de que me quedé hasta tarde, hermano, ella… —la miró e hizo una pausa, no iba a contarle nada— ella me pidió que… que la lleve a tu casa, pero…William estaba balbuceando demasiado. Mia se levantó y le sacó el teléfono de las manos.— William me llevó hasta casa, pero allí recordé que no me dejaste llevar las llaves para no tener excusas de no volver contigo, estúpido. ¿Y te imaginas despertar a mamá y a papá diciéndoles que William tuvo que llevarme? Te salvé el trasero…William asintió, apretando sus labios para no reírse.[Christoffer] — Bien. Bien. Sí, la cagué. Estoy llegando a casa, asumiré que fue mi culpa, diré que me diste tu celular para que lo guarde y que me fui con Iben… que tú volviste con tu amiga, con… Noora. — Bien. Bien… me ducharé, estoy llena de maquillaje e iré.William arrugó sus cejas. Mia colgó la llamada y suspiró.— Mis papás se van a las 11, el lunes tienen una reunión en Estados Unidos. Se darán cuenta —explicó señalándose la cara—, debo dilatarlo…— No puedo creer que seas tan rápida para mentir e inventar excusas —rio. Mia alzó los hombros.Práctica.Después de un momento largo de silencio y miradas incomodas, William habló:— ¿Vamos a desayunar?— No tengo ropa, a dónde quieres ir.— A mi cocina.Eso era aún peor.— ¿No hay nadie? —William arrugó las cejas. Nunca había nadie en su casa.— ¿No?— ¿No? —él soltó una risa.— No. Sabes que no —agregó. Ella se rascó la nuca, encogida de hombros.Más tarde, 11:11Hacía frío. William conducía a casa de los Schistad con Mia de copiloto una vez más. Aún llevaba puesto su buzo, y un pantalón de deporte, además de unas gafas oscuras que había encontrado en el coche. El disfraz lo llevaba dentro de una bolsa de residuos negra, junto a las botas manchadas; la peluca le había quedado de recuerdo a Borkis en el baño. Acordaron que no le contarían nada a Christoffer ni a nadie mientras que lo que haya dicho Mia sobre no saber qué tenía aquel vaso fuera la verdad. Ella volvió a jurarle que sí.Mia lo observaba conducir. Lo hacía con una mano sola, muy relajado, golpeteando la parte baja del volante con la otra al ritmo de las canciones. Era el álbum AM, que ella había elegido. Precisamente, R U Mine?    𝐔𝐧𝐟𝐚𝐢𝐫 𝐰𝐞'𝐫𝐞 𝐧𝐨𝐭 𝐬𝐨𝐦𝐞𝐰𝐡𝐞𝐫𝐞 𝐦𝐢𝐬𝐛𝐞𝐡𝐚𝐯𝐢𝐧' 𝐟𝐨𝐫 𝐝𝐚𝐲𝐬. 𝐆𝐫𝐞𝐚𝐭 𝐞𝐬𝐜𝐚𝐩𝐞, 𝐥𝐨𝐬𝐭 𝐭𝐫𝐚𝐜𝐤 𝐨𝐟 𝐭𝐢𝐦𝐞 𝐚𝐧𝐝 𝐬𝐩𝐚𝐜𝐞. 𝐒𝐡𝐞'𝐬 𝐚 𝐬𝐢𝐥𝐯𝐞𝐫 𝐥𝐢𝐧𝐢𝐧𝐠, 𝐜𝐥𝐢𝐦𝐛𝐢𝐧' 𝐨𝐧 𝐦𝐲 𝐝𝐞𝐬𝐢𝐫𝐞… Al escucharla susurrar la letra, mirándola de reojo, se rio, obligándola a poner la atención intrigante en William. Él señaló el estéreo.— Alex Turner —comentó aun con una sonrisa burlona sobre los labios. Mia arrugó sus cejas.— Sí… lo sé —dijo todavía más confundida—. Quisiera ir a verlos de nuevo.— Sí, verlo traspirar sexo en vivo…— ¿Qué? —preguntó con una sonrisa divertida. William se rio.— Que está buenísimo —Mia se rio, él también.— ¿Qué…?— Anoche dijiste eso.—Oh...— Sí… ‘‘oh’’. Y que te hace acordar a mí —soltó mirando al frente.No necesitaba verla a ella para saber que intentaba meterse dentro de sus propias manos. William se rio alto con tan solo imaginárselo.— ¿Dije eso? —asintió.— Sí, aunque esperaba que…— Me recuerdas a una versión barata y machucada de él.— Eso no decías anoche.Mia separó sus labios con sorpresa, completamente ruborizada, golpeándole el brazo con uno de sus puños, lo que hizo que riera más fuerte.  — También has arruinado a los Arctics para mí, quédate tranquila —bromeó, y luego silencio…Ambos habían bajado. Mia tocó timbre y pasaron unos helados minutos hasta que Christoffer abrió.— Al fin —dijo—. Me dejaste aguantarlos solo. Mamá no quería irse. Tienes suerte que no tenía el número de Noora, porque la hubiera llama… ¿qué tienes puesto? —preguntó subiendo sus ojos a William, que palideció mientras negaba. Mia pasó, y Chris la siguió con la mirada, viendo el nombre de William marcado con rojo en su espalda.  Apretó su mandíbula y volvió a William.— No —afirmó William—. No.  Mia giró, confundida.— ¿Mia, te podes sacar ahora ese buzo? —ordenó entre dientes, fulminante con sus ojos clavados en William.— ¿Qué? —preguntó ella, aún más perpleja— No tengo… Literalmente no tengo nada debajo, Chris.Christoffer se rio irónico, reprimiendo un poco de su ira al chasquear la lengua contra sus dientes. Tomó aire.— Sácatelo —la miró por encima del hombro, apretando la puerta con fuerza.— Chris… Ey —dijo William con calma—. No pasó nada, solo se bañó y…  — Bien, bien —se rindió ella sin entender nada, sacándose el buzo y tapándose con las manos—. ¿Contentito?Christoffer le lanzó el buzo a William.— Métetelo en el orto —le dijo y le cerró la puerta en la cara.𝐀𝐥𝐥 𝐈 𝐰𝐚𝐧𝐧𝐚 𝐞𝐯𝐞𝐫 𝐬𝐚𝐲 𝐢𝐬 𝐚𝐫𝐞 𝐲𝐨𝐮 𝐦𝐢𝐧𝐞?𝐖𝐞𝐥𝐥, 𝐚𝐫𝐞 𝐲𝐨𝐮 𝐦𝐢𝐧𝐞? (𝐀𝐫𝐞 𝐲𝐨𝐮 𝐦𝐢𝐧𝐞 𝐭𝐨𝐦𝐨𝐫𝐫𝐨𝐰?) 𝐀𝐫𝐞 𝐲𝐨𝐮 𝐦𝐢𝐧𝐞? (𝐎𝐫 𝐣𝐮𝐬𝐭 𝐦𝐢𝐧𝐞 𝐭𝐨𝐧𝐢𝐠𝐡𝐭?) 𝐀𝐫𝐞 𝐲𝐨𝐮 𝐦𝐢𝐧𝐞? (𝐀𝐫𝐞 𝐲𝐨𝐮 𝐦𝐢𝐧𝐞 𝐭𝐨𝐦𝐨𝐫𝐫𝐨𝐰?) 𝐎𝐡, 𝐈 (𝐎𝐫 𝐣𝐮𝐬𝐭 𝐦𝐢𝐧𝐞 𝐭𝐨𝐧𝐢𝐠𝐡𝐭?)

----- CHAPTER BREAK -----

Lunes 2 de noviembre; 07:15
Mia llegó a la puerta del colegio e hizo un panorama, repasando lo que les diría a sus amigas. De ninguna manera estaba en sus planes contarles sobre sus aventuras con la codeína o con William. Aún no era el momento de confesarles por lo que había pasado el año anterior, no se sentía tan segura haciéndolo, y tampoco quería que pensaran cualquier cosa al decir que pasó la noche en casa de William. Solos. Siquiera aunque jurara que nada pasó. Porque nada pasó, se repetía una y otra vez a ella misma como si quisiera convencerse. Esa noche nada pasó. Vilde podría ponerse muy triste, podría pensar cualquier cosa y desconfiar de Mia. No quería eso, porque por más loco que pareciera, sí que le caía bien.Tomó aire. La historia era muy sencilla: se quedó en casa de Borkis hasta la una, muy aburrida y solitaria, cuando Christoffer decidió que era hora de irse. Pero sí, en algún momento, perdió su celular y por eso no habló con ellas en todo el fin de semana. Lo último era verdad. No tenía idea de dónde había quedado su celular.No subió las escaleras de la entrada y su mentira había caído como telón. Por culpa del mismísimo William.Se había topado con Noora ni bien bajó del coche de Christoffer; él siguió su camino al volante, hacia el estacionamiento. Ellas se quedaron allí, hablando en lo que se hacía hora de entrar. Noora le había hecho cien preguntas, todas las que Mia había imaginado. Respondió cada una con mucha seguridad. También se enteró que no fue la única que no había contestado los mensajes. Vilde no había dado señales de vida. Nada, remarcando que había estado muy triste por ver a William y Sara en la fiesta. Mia se sintió un poco terrible, queriendo confesar que nada pasó entre William y Sara finalmente, pero no lo hizo. Simplemente negó con los labios apretados. De todas formas, William no tenía interés en Vilde. Decir que no se acostó con Sara no arreglaría nada, y hasta quizás le daría una pizca de esperanza. No querían eso.De frente, Mia vio a Elise acercándose con una sonrisa ancha, mostrándole una bolsa blanca. Noora se intrigó al ver como la mueca de Mia cambiaba, se había emocionado, y la curiosidad la obligó a girar sobre su hombro.— ¡Felicidades, número 3! —exclamó, abrazando a Mia por los hombros.— ¿¡SÍ!?— ¡Sí!Noora miraba sonriente a ambas, sin entender de qué hablaban y qué festejaban.— Bien, debería ir… —señaló el patio— Después le diré a la admin que te agregue al grupo y allí estarán todos los horarios.— Buenísimo.— Bye…Noora y Mia la siguieron con la mirada. Elise se dirigía a saludar con la misma emoción que llevaba a un grupo de chicas de segundo año, su mismo año, cuando Mia se percató de un detalle nada menor que le robó toda la atención. Elise llevaba el buzo de Los Penetrators, en la espalda, dónde estaba el listado de los integrantes del bus, llevaba un nombre marcado en rojo. Borkis… Borkis, el penetrator con el que Elise estuvo en Halloween, lo recordaba porque recordaba haber saludado a ambos al llegar (cuando estaba muy sobria). Aquello la dejó pensando. Curiosa, negó volviendo a tierra cuando Noora chasqueó los dedos frente a sus ojos .  — ¿Qué es eso?— Oh, el uniforme de vóley. Entré al equipo —alzó los hombros, restándole importancia. Noora hizo una mueca graciosa, ladeando la cabeza.— ¿Tienes tiempo de respirar? ¿Cuántas cosas haces…?— Prefiero tener la mente ocupada para que… —fue interrumpida.— Buen día —le dijo al oído con la voz adormecida, soplándole en el lugar para molestar, haciéndolas sobresaltar a las dos.Era William, con una sonrisa perezosa, muy abrigado, con los ojos casi cerrados como si siguiera envuelto en sus sábanas. Como si realmente hubiera despertado hacía dos minutos. Probablemente era así.  Pasó a saludarlas con besos en las mejillas, muy lento, apoyando una de sus manos en la cintura de Mia para acercarse aun cuando saludó a Noora.— ¿Cómo estás? —le preguntó directo, mirándola a la cara, con la voz ronca. Luego rio— Te envié, creo, mínimo diez mensajes hasta que recordé que yo me quedé con esto —del bolsillo de la campera sacó el celular de Mia, moviéndoselo frente a sus ojos.Sentía un cosquilleo. Sabía que Noora tenía sus ojos clavados en ella. Asintió con los labios apretados mientras agarraba el celular, después se rascó el cuello, murmurando casi inaudible un ‘‘gracias’’. Él no se fue, no parecía que fuera a hacerlo tampoco.— Y… —agregó, pasando su mochila al frente, abriéndola para sacar la campera de cuero— La dejaste en mi coche. — Gracias, William —le dijo entre dientes, haciendo señas disimuladas con sus ojos, para que él se diera cuenta de que tenía que irse ya. William se rio con malicia.— Puedes quedarte con el bóxer… —agregó, y se alejó de ellas luego de guiñarle un ojo a Noora.Con los puños, ojos y labios apretados, metiéndose entre sus hombros, Mia, fue girando de a poco hasta quedar frente a Noora.— Mentí.— Lo sospechaba.Y le contó todo. Incluso sobre el error con la codeína. Llegando a la parte del buzo, cuando Christoffer la obligó a quitárselo, que se había puesto furioso con William por eso. Entre las dos tenían una teoría. Teoría que Mia se encargaría de afirmar con William. Lo buscaría luego.
Más tarde, 11:32
En el horario del almuerzo, las seis se habían reunido en el comedor. Todavía ninguna sacaba aquel tema con Vilde, aunque no podrían haberlo hecho aunque quisieran. Vilde hablaba sin parar del bus russ y no comía. Jugaba con la comida de su plato, y la única que parecía notarlo era Noora.Y hablaba. Y hablaba. Ya todo el grupo la veía fijo, casi sin pestañear, un poco cansadas de los datos sobre Coca-Cola y Pepsi que nunca pidieron.— O, en lugar de Los Juegos del Hambre, diremos Los Juegos de la Sed. ¡Los Juegos de la Sed! Porque tomamos, saben, y no PepsiMax. ¿NO?Mia golpeó su cabeza contra la mesa, gruñendo.Sana y Chris se rieron.— ¿Qué haces con tu plato, Vilde? —preguntó Noora, aprovechando la distracción.— Solo clasifico mi ensalada.— Así está bien. Cómetela —le dijo, y todas la miraron.Mia se dio cuenta que llevaba el buzo de Los Penetrators. Tomó aire y lo soltó, en realidad, no quería confirmar nada. No quería creerlo, hacerlo cargo de aquello tan atroz, de lo que su hermano formaba parte también. Le daba nauseas. Si Mia y Noora estaban en lo correcto, el nombre de William estaría marcado en rojo en la espalda de Vilde.  Se paró y giró alrededor de la mesa, en silencio, Sana y Eva la observaban con las cejas fruncidas. Llegando notó la mueca cuando Vilde metió un pedazo de tomate en su boca, aquella mueca de la que su mamá siempre se quejaba.— ¿Cuándo hablaremos de lo que pasó en Halloween? —preguntó Noora, lanzándole una mirada cómplice al resto. Vilde giró sobre sus hombros, mirándola fijo a los ojos, un poco juiciosa, mientras le preguntaba:— Sí, Mia, ¿tú fumas?  Noora levantó una ceja.— De que Sara y William ligaron… —aclaró. Mia hizo una mueca; ella sabía que a las demás tampoco les habría agradado tanto encontrarla con un porro, pero era cierto que el tema central del día era Vilde.— ¿Quiénes son ellos? —preguntó con gracia, intentando ocultar sus verdaderos sentimientos.— ¿No estás triste?— No, Dios. Era una fiesta para ligar. Es completamente normal. Todos ligaron con alguien. P-Henrik ligó con otra de primero. Mia con P-Seb —la señaló—, y se dice que también con P-Jacob… ¿Estuviste con ambos? —la miró con los ojos entrecerrados y una sonrisa pequeña. Mia negó, alzando una ceja un tanto amenazante— Bueno, como sea, P-Borkis con una tal Elise. Chris también ligó con alguien… y luego William y Sara.— Chris, ¿con quién ligaste? —preguntó Eva, riéndose.— No. No. Me refería a P-Chris.— ¿Qué? ¿C-con quién ligó él? —preguntó nuevamente Eva, aunque sin una sonrisa, pero sí muchos nervios que el resto notó.— Con su novia, Iben… —contestó Mia, riendo con obviedad—. Claramente. Ella está loca, Christoffer no se arriesgaría a que lo mate si lo ve con otra —bromeó.Eva fue la única que no se rio. Se comportaba extraña, y fue aún más notable cuando llegó Jonas. Eva se lanzó a sus brazos y lo besó de una forma muy francesa y explicita, resultando incómodo para el resto del grupo e Isak, que lo acompañaba.— ¿Qué harás esta tarde? —le preguntó.— Patinaremos, de hecho, Mia venía a pedirte…— ¿Y puedo ir? —preguntó. Jonas arrugó las cejas, y rio.— ¿Desde cuándo te gusta verme patinar? —se encogió de hombros y volvió a besarlo— Bien. Sí… ¿Mia? —hizo una mueca y se alejaron de las chicas para hablar.
Más tarde, 13:13
Se encontraba en una de las salas de estudios. Lo reconoció estando de espaldas, se acercó con sigilo, tapándole los ojos con ambas manos.— ¿Quién soy? —preguntó con gracia.William subió su cabeza, riéndose medio confundido, y Mia entreabrió sus dedos para que la viera. Arrimó una silla y se sentó a su lado, con las piernas flexionadas, sin dejar espacio entre silla y silla, robándole todo el espacio personal que podría tener.— Hola —le dijo con una sonrisa, asintiendo.— ¿Hola? ¿Qué hiciste ahora? —rio.— No hice nada —chilló, empujándolo de un hombro. William arrugó sus cejas, lanzando una mirada a una cámara invisible—. Solo… solo que tengo una pregunta. Y necesito que seas realmente sincero conmigo.William se dejó caer en el respaldo, poniéndole atención, llevándose la lapicera a la boca con el otro brazo cruzándole el pecho.— Siempre soy sincero contigo —observó. Mia asintió, dándole la razón.No hablaba. William hizo una mueca con las cejas, curioso.— ¿Qué significan los buzos? —preguntó en voz baja, bajando los ojos a sus uñas, jugueteando con éstas. Definitivamente no quería confirmar nada. No quería. Inhaló por la nariz.— Son buzos —respondió William.Mia lo miró. No tuvo que mencionar de qué buzo hablaba.  — Me diste uno.William apretó sus labios, golpeándolos con aquella lapicera por un momento, después la apuntó con la misma, ladeando la cabeza mientras negaba.— No. No fue…— Podrías haberme dado cualquier cosa de tu armario —remarcó—, pero me diste un buzo con tu nombre marcado. ¿Quisiste marcarme?— ¿De dónde sacast…? No. No, Mia. No te di ESE buzo.— ¿Y por qué no? ¿Qué significaría? —entrecerró sus ojos. William suspiró.— Mia…— William.Viró los ojos y dejó caer las manos sobre la mesa, apretando la mandíbula. Ya no la miraba a ella.— Es lamentable —le gruñó, él solo hizo una mueca, moviendo sus hombros. Mia bufó y se fue.En vez de buscar a Noora, solo le envió un mensaje, confirmándole que sí, que los buzos eran la prueba que necesitaban Los Penetrators para tener un ganador a fin de año. Sabía que no llegaría a su última clase. Se encerró en uno de los cubículos del baño, sentada en el piso, pellizcándose las piernas, con la cabeza metida entre las rodillas, se puso a llorar.  El martes por la mañana, sin haberla visto durante todo el día, Mia recibió un mensaje de Noora: ‘‘Se lo dije. No puede seguir creándose falsas esperanzas con ese cerdo. Fui dura, creo, pero debíamos ser directas para que lo entendiera’’.

----- CHAPTER BREAK -----

Jueves 5 de noviembre; 13:25
No la habían visto el miércoles, tampoco en lo que llevaban del día. Vilde había desaparecido por completo luego de ver la verdad sobre William. Nuestras cinco chicas restantes estaban en el patio, pasando el último receso del día sentadas debajo del sol que les calentaba las narices congeladas, se reían bien alto.— No puedes comprar Uggs rosados —se rio Eva, seguida por las demás, excepto Chris.— Uggs en general —agregó Noora.— No, espera, Noor. Son buenas como pantuflas… así para estar en casa —intervino Mia. Noora hizo una mueca y volvieron a reír.De pronto, apareció Vilde. Con mucha decisión, apoyó el buzo de los Penetrators sobre la mesa, mirándolas con la cabeza muy en alto, diciendo:— Ya sé qué le voy a decir a William.— ¿Decir?— ¿De qué hablan?— De mi integridad —le respondió a Sana.— No tienes, siguiente tema.— ¿Y qué le dirás? —preguntó Noora, lanzándole una mirada severa a Sana.— Le diré que no puede tratarme así.— ¿Qué?— Y le devolveré el buzo.Mia quiso decir algo sobre esto último, pero Sana la interrumpió.— No puedes hacer eso.— ¿Por qué?— Finalmente estamos en su grupo, llegamos al objetivo. No puedes joderlo.— No puedes hablar en serio —bramó Mia, virando los ojos.— ¿Además, tú? Tú fuiste quien arruinó todo en la primera fiesta… —respondió Vilde; Sana y Mia se miraron por un segundo, eso no era del todo cierto.— Sana, es bueno que Vilde le explique a William que no puede tratarla como la mierda.— Pero…— ¡No, no puede decirle! Tiene que mantenerse cool.— Pero…— Podemos ser cool y hablar de frente.Sana suspiró.— ¡EY! —gritó Mia, aplaudiendo con fastidio para que le prestaran atención— Tengo otro plan para ese buzo. Quería mostrarles lo que hice cuando estuviéramos…— Ahí está —interrumpió Vilde, otra vez. William salía del edificio B, seguido de algunos de los Penetrators.— ¿Se lo dirás ahora?— Sip.— Está con sus amigos…— Me importa una mierda —le respondió, agarrando el buzo y comenzando a caminar hacia él.Las demás se miraron con desespero, tomando sus cosas al pararse y apresurándose para alcanzar a Vilde. Ella llegó a William, furiosa, pero impoluta. Le dejó el buzo en las manos sin dejar de mirarlo a los ojos, mientras le decía:— Si crees que caminaré como tu trofeo viviente, estas muy equivocado.Las chicas se quedaron detrás, pero junto a Vilde, apoyándola. El resto de los Penetrators comenzaban a prestar atención.William la observó con confusión y un poco sobrado.— No, no te hagas el desentendido. Sabes exactamente a lo que me refiero.Él se rio con arrogancia.— ¿Cuál era tu nombre? —preguntó.Mia dejó las sus esperanzas allí. William sí que era un completo idiota desalmado, que acababa de romperle el corazón. Una mala persona. Comenzó a sentir como el cuerpo se le mecía en el aire, la angustia tomaba fuerzas dentro de ella nuevamente. Tomó la muñeca de Sana para tranquilizarse, inconscientemente, apretándola.Sana la observó por un segundo, ¿por qué era Mia la que estaba a punto de llorar? ¿Qué era todo aquello que Mia les ocultaba? Cruzó miradas con Eva cuando la peli-rosa sorbió su nariz, devolvía las lágrimas a su lugar, apretó la mandíbula, pasaba a estar furiosa. Fue un segundo largo, silencioso, del cual podían rescatarse cientos de emociones que provenían de cada uno de los presentes, hasta que finalmente Vilde respondió.— Vilde —habló, con otra voz, más insegura y rota.— Okey… Vilde. Primero, respira profundo — Vilde lo hizo, imitando su burla asquerosa—. Creo que aquí hubo un problema de comunicación. Estoy seguro de que es mi culpa. Si crees que te veo como un trofeo viviente, estás muy equivocada. No eres lo suficiente buena —escupió, mirándola fijo a los ojos, y Vilde -con la cabeza gacha- se fue de allí.Ni siquiera los amigos de William dijeron una palabra ni un gesto ni un sonido. Definitivamente se había pasado y, al parecer, todos allí estaban conscientes de eso. También, el tiempo, fue largo y lento para William al posar sus ojos en los de Mia. Lo miraba con gran decepción, en la sala de estudios estaba enojada, pero no allí. No estaba enojada, no lo miraba con odio, y eso era peor. Realmente la había cagado, claro que él lo sabía, cómo no, pero era la única manera que encontraba para que Vilde entendiera que no existía nada entre ellos dos. Mia no le sostuvo la mirada, la apartó enseguida, pellizcándose un brazo, de pronto, una de sus amigas se paró frente de él.— ¡Eres impresionante!— ¿Y tú qué? —preguntó con fastidio, virando los ojos.— ¿Qué te hizo tener este gran complejo de inferioridad, que tienes que pisotear de esa forma los sentimientos de una chica de primero para sentirte cool? ¿No te validaron de pequeño o…?Noora estaba poniéndolo en su lugar de una vez por todas.— Lo que sea que fuera, deberías comenzar a superarlo, y quizás comportarte como una persona —lo miró de arriba abajo y se fue tras Vilde.Eva, Sana y Chris siguieron a Noora. Mia se quedó en el lugar, frente a ellos. Christoffer le hizo una mueca con sus manos, buscando una explicación de lo que acababa de ocurrir.— Lindas amigas —rio, golpeando el hombro de William con burla.— Ahora tengo prácticas de vóley, luego iré al parque de skate, llegaré tarde a casa. ¿No quieres llevarme la mochila? —le pregunto sin esperar una respuesta para dejarla en manos de su hermano, luego pasó sus manos al cierre de su campera— Ah, y esto también. No quiero dejarla tirada por ahí —agregó, quitándosela, dejando a los Penetrators con las bocas abiertas.Debajo de la campera de abrigo llevaba un buzo. El buzo de los Penetrators. Entre ellos, cruzaron miradas, intrigados de quién sería el afortunado.— Gracias, Chris —le dijo dándole un beso ruidoso en la mejilla. Su hermano siquiera se movió, procesaba que llevaba puesto el buzo. Que alguno se lo había regalado—. En cuanto a ti, no creí que tu ejemplo a seguir fuera Niko. ¡Qué bien! —exclamó irónica con los pulgares arriba. Sabía dónde darle a William, y aquel postre tenía cereza. Giró y siguió el camino de sus amigas, mostrando la espalda de aquel buzo que había refaccionado. ‘‘THE PENETRATOR’S (2016) SMALLEST DICK…’’ con el nombre de William marcado en rojo.

----- CHAPTER BREAK -----

Viernes 6 de noviembre; 8:22Ese día, William había llegado tarde al colegio. Lo suficientemente tarde como para que todos hubieran visto el escrache de su casillero. El bóxer fue lo primero que vio, luego las bonitas inscripciones que le habían dedicado: ‘‘¿Por qué se rumorea que eres una puta cuando ni siquiera supiste hacerme venir?’’. Arrancó el bóxer bruscamente, dejando solo el grafiti. No tenía dudas de quién lo había hecho, e iría a buscarla. Soltó aire por la nariz antes de tocar la puerta de su salón, tenía que parecer relajado. El profesor lo hizo pasar enseguida.— ¿Sí, señor Magnusson? —preguntó.Mia, que estaba casi al fondo, dibujando la mesa con la evidencia y arma homicida, levantó la mirada.  — Buscan a Mia Schistad en dirección —dijo muy seguro.— Mia... ve.— Pero no entiendo los algoritmos. La directora va a entender por qué…— Dijo que era algo urgente —agregó William sin mirarla, con los ojos puestos en el profesor.— Mia, por favor.La peli-rosa, inhalando, se levantó de su asiento, mirando a Sana de reojo, que estaba observándola. Tomó todas sus cosas con una de sus manos y pasó al frente, cruzando finalmente miradas con William; ningún directivo estaba llamándola y él había visto finalmente su bello poema. Con toda la satisfacción que podía entrarle, le sonrió mientras que salía primera. William fue quien cerró la puerta. Caminaron en silencio, el pasillo estaba desierto, él iba detrás, hasta que la agarró fuerte del brazo y la obligó a meterse en el cuarto del conserje.— ¡Me lastimas! —gruñó, soltándose.— ¿Puedes parar con esto? —bramó, alto y enfadado, pero ella se rio.— ¿Con qué? —se burló.— Basta. Ya cobraste tu venganza, que ni siquiera era tuya, así que basta.— No… ni un poquito. Y un poco personal sí que se siente. ¿Me sacaste de clases para esto? ¿No podías decírmelo por mensaje? O… ¿rendirte? Sabes muy bien que yo lo haré cuando me aburra.— No es… —se interrumpió, virando los ojos, su cabeza.— ¿Qué?William la miró, preguntándose por qué simplemente no podía leerle los pensamientos. No sabía cómo encarar aquella conversación en voz alta. Ella lo miraba atenta; si no se había ido aún, era porque lo esperaba. William lo sabía muy bien. Se conocían lo suficiente. O no tanto… O sí. Lo enojaba que no fuera tan simple. Mia no dejaba quietos los labios, como que si lo hiciera las palabras saldrían y no quería. Tampoco los ojos, que lo recorrían desde el cabello hasta su quijada, intentando analizarlo, descubrir qué más quería. Después sintieron que estaban mucho más cerca que antes, cuando los nudillos de sus manos se rozaron. Mia negó corto, rindiéndose tal vez. Agarró el pomo dispuesta a irse al fin, pero William apoyó su mano sobre la de ella. Mia apretó con fuerza el pomo al igual que sus ojos.— Ok. Lo diré yo, entonces —murmuró, pero alto como para que la escuchara, siguiendo con el mismo tono de voz delator de una mentira—. Ojalá pudiera olvidarme, ojalá no hubiera pasado nunca, ojalá no te viera más y no sintiera tal culpa que me hiciera creer que queda algo, que me debes algo.No espero respuesta. Salió.  Más tarde; 14:02— Y entonces me delató con la directora —viró los ojos, terminado de contarles a Chris, Noora, Vilde y Sana por qué William la había sacado del salón.— No debiste haberlo hech…— Maldita sea, estuviste muy bien ayer —interrumpió Eva, dirigiéndose a Noora y todo lo que le había dicho a William el día anterior.— Noora legendaria.— Y tú… ¿ese buzo?Vilde se acomodó el cabello, que le caía sobre la cara ocultando la tristeza que relucía en sus ojos azules. Nadie había sacado el tema aún.— ¿Estás bien?— Sí. Sí. Lo he superado por completo.— Qué bien.— Mereces a alguien mejor —afirmó Mia.— Espera, pero… ¿de dónde sacaste el bóxer? —preguntó Sana, volviendo al tema que tanto la intrigaba.— ¿Era realmente suyo? —agregó Chris. Noora la miró, negando con gracia, aunque ella sabía muy bien que había algo entre Mia, William y un bóxer que él había dejado que se quedara.— Bueno… eeeh… ¿por qué nunca dudaron que fui yo?— Nadie es tan malvado como tú.— Y es tu letra —agregó Eva—. ¿Quién sigue escribiendo en cursiva? Solo tú y los niños de primaria, que son obligados.Mia le mostró su dedo del medio con una sonrisa ancha y falsa, después se rieron.— De todas formas a nadie le importó —intervino Vilde—. Están todos hablando sobre tu hermano y los rumores…— Ah, sí.— ¿Qué rumores hay sobre Chris? —preguntó Eva, atenta.— Bueno… parece que engañó a Iben, su novia, y ella...  — Dijiste que no fue Chris —gritó Eva a Vilde.— Yo lo vi —repuso Sana—. Fue en las escaleras.— ¿Las escale…?Las miradas de las cinco se habían puesto a espaldas de Eva, obligándola a interrumpirse. Todas tenían el ceño fruncido y no pestañeaban. Tenía a alguien detrás, y no pasó un segundo hasta que la tomó del cabello, tirando con fuerza para girarla, dejando su cara expuesta para el bofetón que Iben quería darle. Y que le dio al son de un ‘‘Zorra’’. Sus amigas estaban con ella, respaldándola con otros insultos hacia Eva. Primero fue una sorpresa, después Mia fue la primera del grupo en reaccionar, enredando cabellos largos en su mano para que el tirón doliera más y no pudiera escaparse, dando así el primer puñetazo, perdiendo una de sus tan queridas uñas de gel, rompiendo otras. Los gritos de ambos grupos de chicas llamaron la atención de la gente y tardaron un poco en comenzar a separarlas.— ¡Maldita puta! —gritó Iben ya rendida, yéndose de allí.Noora se acercó casi corriendo a Mia, y a su nariz sangrante, con un pañuelo preparado, mientras Eva lloraba en el hombro de Chris y Vilde le sobaba la espalda con apoyo. Luego las suspendieron. INSTAGRAM #1
stas_a_vaere_chris ha compartido una imagen:

👤 @/NotYoursAtAllstas_a_vaere_chris: ultraviolencia. #deberiasvercomoquedóelotro #catfight #selerompieron3uñas

----- CHAPTER BREAK -----

Lunes 16 de noviembreLuego de la pelea, la dirección se había comunicado con cada uno de los padres de las chicas involucradas; tanto como con los de las  de segundo como con los de las de primero. Estuvieron suspendidas una semana.Para Mia, cada día fue más caótico que el anterior. Una semana infernal. Silje y Viggo temían que Mia volviera a ser la de antes. Temían que volviera con sus malos hábitos y amistades. En busca de pruebas que lo confirmen, dieron vuelta su habitación y su teléfono también; lo único que encontró, y que llamó la atención de su madre, fue una conversación un poco sospechosa con William.  Nada parecía alarmante, a excepción de que siempre fue así, y eso lo volvía aún peor.Silje y Viggo volvían a desconfiar de Mia porque ella sabía exactamente como mentirles, era una mente maestra cuando se trataba de ocultar cosas, y tenía experiencia en hacerlo.El miércoles 11, Viggo, se pidió el día en el trabajo y se aseguró de llevarla  a terapia y de nuevo a su casa. Retomaría las sesiones semanales, y Chris estaba obligado a obligarla a ir. En esos días, no habló con las demás chicas, pero sí leyó los mensajes que llegaban, incluso unos de William. Ignoró todo. Solo quería estar en su habitación, a oscuras y sin moverse de la cama, sin dejar de ver reality shows.El lunes 16 volvían a la escuela. Todas. Chris llevaría a Mia en las mañanas, y, cuando sus horarios de clases coincidieran, volverían juntos a la casa. Los dos sabían que no duraría mucho aquella última regla, pero igualmente era un dolor de cabeza. Sobre todo para Chris, que no tenía la culpa de nada.Mia no había dicho ni una sola palabra en el desayuno, tampoco en el coche, dónde llevó los auriculares puestos durante todo el camino. Su ropa iba con su estado de ánimo, llevaba todo ancho y oscuro, con la capucha tapándole el rostro, las ojeras. Al bajar dio un portazo. No a propósito, pero no podía evitar los movimientos bruscos y malas contestaciones. Resultando todo aquello en una discusión con Chris desde el estacionamiento hasta el patio del colegio, donde cada uno fue por su lado.— Hey —saludó Noora—. ¿Qué tienes ahora? —señaló los edificios.Mia le sonrió, quitándose los auriculares para responderle.— Tengo que ir a dirección, tienen que firmarme unos papeles...— Acabo de ir, pero te acompaño —asintió, tomándola del brazo, antes de caminar hacia el edificio, llegó Vilde.— Hola, Mi. ¿Cómo estás?— Bien… ¿Por qué estaría mal? —se rio. Vilde se encogió de hombros.— No lo sé. Tenías un gran moretón, pero ya estás bien. Tu cara ya no está verde —las tres se rieron.Hace una semana que no se reía. Se sintió bastante bien.Suspiró con pesadez de nuevo, recordando.— El primer día fue terrible. Me dolía tanto que no pude dormir.— Dejaste peor a la otra.— Eso me reconfortaba —respondió.Y a lo lejos vieron a Eva, recién llegaba. Las tres se acercaron a ella, que si se veía realmente mal, y ella no lo disimulaba para nada.La abrazaron como consuelo.— Si yo estuviera en tu situación, estaría muy alterada. Dicen que fue la novia de Chris la que les contó a todos.Eva arrugó un poco sus cejas, pensativa.— ¿Chris a dicho algo? —le preguntó a Mia.— No he hablado con él. Pero no lo creo… él no…— Era el único que sabía.— Pero Chris…— Es un Penetrator.Mia subió los hombros.No pondría las manos en el fuego por su hermano. No cuando se trataba de chicas, al menos.— Mucha gente está diciendo que eres una puta.— ¡Vilde!— Solo digo la verdad. Es lo que oí; rumores de que las chicas de tercero te han puesto es su lista negra.Mia se rio.— ¿Lista negra?— Es algo serio.— Es estúpido.— ¿Pero qué significa eso? —preguntó Eva. Noora y Mia tampoco lo sabían.— No estoy segura, pero Tiril de segundo fue puesta en una el año pasado y le cortaron el cabello.— Basta —suspiró Noora.— Es lo que oí —chilló nuevamente.— Eva. Nosotras estamos aquí—habló Mia, apoyándole una mano en su brazo, virando los ojos hacia Vilde.Escucharon unas risas altas. Ingrid, Sara y las chicas de Pepsi-Max hablaban con Iben y las otras chicas de tercero.— ¡Qué bien, Eva! —dijo Sara, pasando junto a ellas.— ¿Discúlpame? —habló Noora, seria.— ¿Disculparte por qué?Mia las repasó con sus ojos. Acaba de volver de una suspensión no podía ganarse otra tan rápido.¿O si podía?— ¿No se ven muy encantadoras? —preguntó Noora a Mia, riéndose. Mia las miró de arriba abajo y se rio con soberbia, un poco burlona.— Qué dulce. Cómo te defienden —dijo Ingrid a Eva, que estaba muy callada junto a Vilde—. Se ve que son todas muy cercanas. Ojalá ella no decida arruinarles la vida pronto. Entonces, dejarán de ser encantadoras con ella.Ingrid, dejándolas llenas de intriga, caminó. Sara, miró con gracia a Mia, después a Vilde, y se rio.— También me cuidaría de la yonqui —susurró mientras se iba.— No —susurró Noora, tomándola de la mano, cuando Mia hizo ademan de dar un paso.Eva no podía ni mirarlas a la cara.— ¿Qué quiso decir con eso?— Intentaba alterarnos. Solo eso.— No, Mia, hay algo más. ¿Ingrid y tú eran amigas?— Hace mucho —respondió Eva.— ¿Por qué nos arruinarías la vida?— No sé.— Debe haber algo.— No. Mia tiene razón, lo dijo para crear drama, y lo logró. Mirate.Vilde se encogió de hombros, callando, y asintió. Martes 17 de noviembre; 16:57 Como si su castigo ya no existiera, Mia, fue a pasar la tarde en el parque de skate. Él estaba ahí. Jonas. No lo había visto luego de que se enteraron sobre Eva y Chris. Mia ni siquiera había pensado en EVA Y CHRIS, acababa de darse cuenta. ¡Su hermano! Debió poner una cara rara, porque Jonas le hizo muecas y llamó la atención moviendo sus manos, ambos rieron por un segundo ante la reacción. Se montó en el skate y patinó hasta él.— No quiero ser ESA persona, pero… ¿cómo estás?Jonas subió los hombros. Estaba como se suponía que debía estar.— Qué mierda —soltó, negando—. ¿Y qué harás?— ¿De qué?— No lo sé… ¿hablarás con ella?Respondió con una mueca, virando los ojos, se impulsó y patinó.— ¡Jonas!— No hablaré de eso contigo.— No preguntó por ella, ey, pregunto por ti. ¡Somos amigos! —gritó.La miró, rendido.— Aún no. Estoy enojado.— Imagínate ella. Creía que hacías lo mismo.— No la defiendas. Ella creyó mal y lo hizo. Yo no.— Pero le mentiste —Jonas viró los ojos, rondando cerca de Mia, alrededor de ella—. Pero… no estoy aquí para juzgarte, yo miento todo el tiempo. Y ya que estamos… —agregó sacando algo de su sostén— ¿Tienes fuego?— Siempre.— Ey, no es por volver a Eva, pero… ¿estas chicas… Ingrid y Sara, qué con ellas?Jonas, que tenía el porro entre sus labios, la miró mientras lo prendía.— ¿No les ha contado? —preguntó después dar una pitada y soltar humo. Mia negó— Pues yo no lo haré.— Son muy bichas.Jonas se rio, subiendo los hombros, rodando nuevamente en el skate. No mucho después llegaron Isak, Elías y Magnus, sumándoseles y ya no hablaron más del tema.— El flip, pero el de reversa.— Te vas a matar —le dijo Mia.— El que tenga miedo a morir que no nazca —respondió Elías, haciéndolo. Mia se rio alto.— Inténtalo —negó—. Da. Te ayudo.Elías volvió a hacerlo, demostrándoles los movimientos paso a paso. Primero lo hizo Jonas, casi se cae. Isak se cayó. Magnus lo hizo bien. Llegó el turno de Mia, y, cuando se cayó, su grito se escuchó hasta el otro lado del país.En el suelo, se agarraba la pierna, el pie. Las lágrimas caían por su mejilla, una detrás de otra. Los cuatro chicos corrieron a auxiliarla, parecía serio, ella no solía hacer estamentos por caídas y soportaba golpes; sus rodillas, sus codos y manos tenían raspones. Intentó pararse, pero no podía apoyar el pie.Jonas corrió hasta su mochila en busca del teléfono de Mia, desbloqueándolo para llamar a su madre.— No. No. Mis papás no están. Christoffer, márcale a Christoffer —pidió, y Jonas la miró irónico, soltando aire por la nariz.— Deja. Yo lo llamo —dijo Isak, sacándole el teléfono de las manos.Jonas decidió irse de allí antes de que el hermano de Mia llegara, escuchándola gritar una vez más mientras agarraba sus cosas. Elías le había apretado el tobillo en busca de huesos rotos y Mia le pegaba en el brazo como respuesta.Esguince de grado dos, y Silje y Viggo volvieron a enfadarse con ella, pues... debía estar en su casa y no en la pista de skate.

----- CHAPTER BREAK -----

Jueves 19 de noviembre; 15:01 — Y todo el papel higiénico ya está en la caja… —decía Chris cuando Mia llegó a la biblioteca.— Hola —saludó, sentándose sobre la mesa, entre Sana y Noora—. ¿Creen que esta reunión extraordinaria dure mucho? Christoffer está esperándome, y no lo hará por mucho…— Espero que no —respondió Sana, las demás subieron los hombros.Ninguna sabía de qué se trataba.— ¿Y Vilde recibió el dinero?Sana asintió, anotando en la libreta.Vilde, finalmente, llegó.— ¿Qué ocurre? —le preguntó Mia, recostada en una de las muletas. Vilde llevaba una mueca extraña, con una mezcla de enojo y preocupación, notó— ¿Qué hizo esta vez?— Como todos saben, Eva tuvo un incidente desafortunado en la fiesta de Halloween. Muchos están molestos y varios buses la agregaron a sus listas negras.— Entonces, los agregaremos a todos en nuestra propia lista negra. Sana, anota —ordenó Mia, riendo y señalando los papeles sobre la mesa.— Esto es serio, Mia. Tuve una llamada muy desagradable de las chicas Rad ayer…— ¿Quiénes? —preguntó Mia. Chris hizo una mueca de confusión.— Dijeron que si estamos en el mismo bus que Eva, nosotras también estaremos en sus listas negras.Bufaron. Deberían acomodarse en sus asientos, esa reunión extraordinaria podría llevarles un buen rato. Noora se rio.— ¡Chicas, vamos, esto no es un chiste! —llorisqueó— El año pasado le cortaron los frenos a un bus. Pudieron morir.— Vilde, no tenemos un bus.— No, pero pueden hacer cualquier cosa. No sabemos hasta dónde llegarían.— Son chicas de secundaria, no la mafia, Vilde.— Tenemos que hablar sobre esto.— Estamos hablando.— No. No. Es injusto que nos pase esto solo porque Eva es una zorra.— Wooow —se rio Mia, con una mueca amenazante, girando hacia Vilde.— Alguien que se denomina ‘‘feminista’’ llama a otra mujer ‘‘zorra’’, que interesante —agregó Noora.— No es verdad, también creo que P-Chris es una zorra. Es muy injusto que a él no le hagan una mala reputación. Ambos tienen la culpa. Pero no yo. Yo no tengo la culpa.— Alguna cállela, por favor —pidió Mia apretándose las sienes para no darle un muletazo.— Chris no tiene ninguna reputación porque entre ellos no van insultándose, Vilde. Si crees que es injusto, deja de llamar a otras ‘‘zorras’’.— No me griten. No he terminado de hablar.— ¿No?— No. Porque esa no es la única razón por la cual la están llamando zorra. Hay más —cruzaron miradas entre ellas, y Vilde, sinvergüenza, siguió: — No es la primera vez que arruina una relación.— Vilde, eso es entre Ingrid y yo —contestó ella, muy calmada.— En realidad, no es tan simple, Eva. Porque Ingrid le dijo a Iben y a las otras chicas lo que hiciste —y le lanzó una intrigante mirada a Mia—. Ellas hablan. Lo que hiciste, nos afecta a todas.— En lo absoluto, me afecta —intervino Mia.Vilde abrió de nuevo la boca, pero Sana la interrumpió.— ¿De qué estás hablando?— Ingrid y Jonas antes eran novios, e Ingrid y Eva mejores amigas, pero Eva le robó a Jonas.— ¿Robó? ¿En serio? No puedes robarte a una persona, Vilde.— Eva se ha puesto en el lugar que está por sí sola. Es muy jodido lo que hiciste, Eva.— ¿A vos qué carajos te importa? —le gritó Mia, golpeando la mesa.— ¿Tú quieres tener una amiga que te robe a tu novio?— Sí. Más que a una que me llame zorra basándose en rumores.— No es un rumor. Es la verdad.— ¿Por qué atacas a Eva cuando ellas son el enemigo? —preguntó Sana— Si intentan algo, se lo devolvemos. — Eso quizás funcione en tu mundo de gangsters musulmanes, pero no en el mundo real.— No oiré esto —sentenció Noora; levantándose de la silla, agarrando sus cosas.— Quizás oigas los rumores sobre Mia, entonces —agregó.— ¿Qué mierda te pasa?— Iben lo contó todo —Mia soltó aire, furiosa, sin imaginarse de qué hablaba—. No me sorprendería que robes la plata de nuestro bus para comprar heroína o cualquiera de las drogas que te metes, ¿sabes por qué se cambió de escuela? ¿Por qué no nos ha dicho nada? ¿Por qué está tan jodidamente demente como tú? —señaló a Sana, mientras Noora salía por la puerta, furiosa—  ¡Están locas, quisieron pegarles a Sara e Ingrid!Sana se levantó, apoyando una de sus manos en la espalda de Mia, que se había tapado la cara para que no la vieran llorar.— Vámonos —le murmuró, ayudándola con las muletas—. Peleamos con Sara e Ingrid porque las escuchamos llamarte zorra al irte con William. Porque así es como funcionan las cosas en nuestros mundos. No juzgamos a nuestros amigos, los defendemos sin importar qué. Eva, Vilde y Chris las miraron irse en silencio, con los sollozos de Mia haciendo eco por toda la habitación.Bajaban las escaleras. Sana hablaba y hablaba, estaba enojadísima con Vilde, pero también se preguntaba por qué les había hablado así, por qué parecía tan enojada, ciega y sorda con sus amigas. Siempre le había preocupado la reputación del grupo, pero también ellas. Quiso comentarlo con Mia, pero se dio cuenta de que ella se había sentado en uno de los escalones. Mia seguía llorando. Sana no sabía por qué, pero comenzaba a sospecharlo. No preguntó, no era el momento. Ahí, Mia necesitaba consuelo. Un abrazo.— No tiene derecho a decirlo. No puede hacerlo —se quejaba con la voz quebrada, sacudía sus manos. No dejaba de llorar.— No…— Pasó hace mucho, Sana, no mucho… pero pasó. Ya no. Ya no… Ni siquiera era hero…— No me importa —murmuraba con la cabeza apoyada en la suya.— No quería decírselos así. No se habla, en mi casa no se habla de esto… En ningún lado. Ella no puede… —cruzó sus brazos sobre sus piernas y metió la cabeza entre estos, soltando un gemido.Por la puerta, vio entrar a Christoffer y William, buscaban a alguien, probablemente a Mia.— ¡Chris! —lo llamó. Los dos miraron, los dos subieron hasta la mitad de la escalera. Mia se levantó y se colgó de su hermano, lloró en su hombro.William miró a Sana en busca de información, pero ella no sabía qué decirle.[NUEVO MENSAJE] Sana Bakkoush: William acaba de enviarme un mensaje por Instagram.[NUEVO MENSAJE] Sana Bakkoush: Ese chico se preocupa demasiado por ti.[NUEVO MENSAJE] Sana Bakkoush: No le dije nada. Bueno, no sabía qué decirle.[NUEVO MENSAJE] Sana Bakkoush: ¿Estás bien?

----- CHAPTER BREAK -----

Domingo 29 de noviembre; 21:35Mia, después de remarcar que Christoffer no estaba en casa, las invitó a cocinar y hacer maratón de películas. Todas respondieron. Todas menos Vilde, y ya parecía costumbre que no lo hiciera. Las ignoraba completamente desde la pelea en la biblioteca. Eva, Noora, Sana y Chris habían llegado a las siete de la tarde, pero con el tiempo que les llevó ponerse al día con sus vidas, comenzaron a cocinar a las nueve y media de la noche. Más bien, Noora cocinaba, pero porque ella misma se había ofrecido. Chris, Sana y Eva estaban sentadas en las sillas altas, apoyadas en la mesa desayunador y Mia sobre la mesada junto a las cebollas y Noora, que las cortaba en plumas finas con mucha paciencia y sin llorar. Seguían hablando de ese día y de Vilde, que ya no estaba en el bus con ellas.— Estoy furiosa. Y tengo derecho a estarlo —afirmó Mia con mucha seguridad, y Noora estaba de acuerdo hasta que agregó: — Si la veo, la mato.Eva y Sana rieron por lo bajo, sin querer, por la forma en la que lo había dicho.— Sí, bueno, ella actuó muy mal.— Actuó espantoso y dijo cosas horrendas, Noora.— Nos expuso  con…— Algo está muy mal —intervino Sana—. Es cierto que en la reunión fue muy mala. Y Vilde no es una mala persona.Noora y Eva se miraron con sorpresa. No Mia.— ¿Qué?— ¿Acabas de defender a Vilde? —preguntó Noora, sonriente.— Solo digo que algo está mal. Deberían prestarle más atención, somos sus amigas…Mia viró sus ojos, respondiéndole:— No voy a tenerle empatía. Lo que hizo está muy mal.— Es cierto, no la está pasando bien —comentó Chris, apretando sus labios, muy seria y bajo para tratarse de ella.— Eva tampoco.— ¿Y tú? —preguntó Sana.— Ahí está. Yo. Y por su culpa.— No me refiero a…— Ya hablé con Christoffer. No sé qué tenía que andar contándole a su estúpida novia, encima, su excusa pelotuda fue: ‘‘No te encontraba, no contestabas el celular y yo estaba muy borracho… y preocupado, ella quería entender por qué’’.— Mia, no te lo preguntamos por chismosas. Eres nuestra amiga, nos preocupas. Sana dijo que lloraste, y como tú tienes derecho a enojarte con Vilde, yo tengo derecho a preguntar. A preocuparme. Nos preocupamos por ti, nos interesamos en que estés bien y quizás Vilde lo dijo para eso. Para que nos preocupemos.— Sí, seguro —fue sarcástica, muy malhumorada—. Nos atacó porque sabe que no tiene razón.— No digo que la tenga, pero… —decía Sana, pero Mia la interrumpió.— Ella no sabe una mierda. Si estuviera preocupada, no hubiera usado lo de la heroína, lo cual fue completamente falso, porque fueron pastillas. Si estuviera preocupada de verdad, no me lo hubiera tirado en la cara de esa manera, si supiera el peso que tiene. No creo que realmente le importe. ¿Saben qué es lo que a ella le importa? Que Sara le contó que me fui de la fiesta de Halloween con William, quizás se nos vio subir a las habitaciones juntos.Eva, Sana y Chris se sorprendieron e intrigaron, ellas no sabían esa última parte.— Estás cambiando de tema —remarcó Noora.— Ahora mismo, esto no se trata de Vilde.Sacando conclusiones, Sana confirmaba sus teorías. Eva también. ¿Alguna sería verdad?Mia soltó aire.— Tenía quince años, llevaba una vida monótona, aburrida… era miserable.La miraron. ¿Realmente se acabarían los misterios de Mia Schistad?— Supongo que algún día lo sabrían. No tenía muchos amigos en Montessori, vivía por y para el ballet. Era lo único que quería, o eso pensaba.Incrédulas, ninguna se esperaba que bailara ballet.— Tenía que ganarme una beca, así que mis notas eran las más altas. Y si quería el solo en la obra de navidad, si quería ser Clara en el Cascanueces, tenía que bajar cuatro kilos. Ahí comenzó todo. Comenzó el día que mi profesora comenzó a presionarme con mi peso. Comencé a buscar modos de bajar rápidamente, pero sin llegar a un TCA. En mis búsquedas, descubrí esa parte de Tumblr. Resumiendo, podría llegar con laxantes, y con otros tipos de drogas. Pero, ¿cómo iba a conseguirlas si no conocía a nadie? Ni siquiera las chicas de la escuela de ballet eran mis amigas.>> Fue hace un año y media, y… y antes que intenten sacar cuentas, es importante que sepan que repetí un curso, soy del 98. Christoffer estaba en segundo, yo en primero. Una noche, le pregunté si podía ir a una de sus fiestas. A una de las fiestas que organizaban los del último año de su colegio, las fiestas de las que él y sus amigos, ahora conocidos como Los Penetrators, no dejaban de hablar. Me dijo que sí, amenazándome con que no se volvería antes por mi culpa y qué se yo. No confiaba en que me gustaran las fiestas, pero yo tenía que llegar con el dealer. >> Como esperaba, la fiesta sí me pareció una mierda, pero cumplí con mi objetivo. Entonces salí, iba a esperar a Christoffer afuera. Era un edificio, así que esperé en las escaleras. Fue cuando conocí a Katrina; ella iba a mi escuela, pero era una de las ‘‘chicas cool’’ —se rio de ella misma; haciendo comillas, virando los ojos—. Nunca habíamos hablado hasta esa noche. Bajaba las escaleras con sus zapatos en las manos, llorando, con todo el delineador corriéndole por las mejillas.Mientras revolvía las verduras del wok para que no se quemaran, Noora, prestaba mucha atención, pero al mismo tiempo pensaba que ninguna de las seis se conocía en lo absoluto. No realmente. Nunca habían mantenido conversaciones profundas.— Lo primero que hice fue preguntarle cómo estaba, qué había pasado. Me dijo que odiaba a los hombres, que estaba ebria y que no tenía idea de cómo volver a su casa; Katrina vive del otro lado. Descubrió a su novio engañándola esa misma noche, había sido él quien la había llevado. Ella era un gran desastre, y yo lo sabía. Con mi cabeza prejuiciosa, no quería ni acercarme. Pero la empatía ganó, y mi casa no quedaba lejos y sabía cómo llegar. La fiesta fue en casa de William, la organizaba su hermano —explicó—. Katrina siempre me vio y me trató de la misma manera en la que nosotras tratamos a Vilde, como yo lo hago.Ninguna comentó nada, habían entendido exactamente a qué se refería.— El resumen es que nos hicimos amigas. Mejores amigas. Al principio solo era para pasar el rato, distraernos. Éramos tan distintas que nos completábamos. Conocí la vida más allá de mi burbuja, me gustó el modo en el que ella la vivía. Empecé a ir a fiestas, conocí mucha gente, y, lo mejor de todo, empecé a bajar de peso tal como quería. Creí que mi vida no hacía más que mejorar. Quería más. Lo quería todo.>> Semanas después, Katrina fue la primera en darse cuenta de lo que hacía. Dormía de día para engañar al estómago, y si de noche no salía y bailaba hasta el amanecer, me llenaba con agua y cigarrillos. Le dije que lo hacía por el ballet, por mi profesora, y ella le pinchó las llantas y le raspó todo el coche al día siguiente. Yo estaba fascinada, mi mejor amiga era la mejor del mundo. La admiraba. Sin embargo, me echaron del ballet una semana después porque me encontraron vomitando en el baño. No… miento. Me suspendieron por eso, me sacaron el papel a dos días de la obra y yo lo dejé por completo. Ahí desbarranqué.>> Como dije, nos complementábamos. Nos equilibrábamos. Sacábamos lo mejor de la otra. Pero eso fue al principio, antes que yo absorbiera toda su vida. Estar con Katrina era como estar con Serena Van der Woodsen, era estar con Kate Moss. Ella era iridiscente y yo la bola de espejos que la reflejaba. Quería ser ella; que todos me miraran cuando caminaba por la calle, que me dijeran cosas, que me vieran. Katrina tenía el cabello naranja, entonces yo me teñí de rosa. Después me corté el pelo. Sé que es tremendo. Ahora lo sé.>> Conocí a Stefan, estudiaba aquí en Hartvig, era amigo con derechos de Kat. Él era el verdadero fiestero; por él conseguíamos las invitaciones, el alcohol, las drogas. Empezamos a salir todos los días, éramos amigos de los del último año. Era el sueño de Vilde hecho realidad —suspiró—, pero resultó en pesadilla.— ¿Tus papás? ¿Christoffer? —se animaron a preguntar.— Mmm… mis papás siempre trabajaron mucho, viajan todo el tiempo. Podía mentirles a mi gusto porque no desconfiaban de mí, sé que en algún momento odiaban mi ropa, mi pelo, pero los reproches se los llevaba Chris y sus primeras borracheras y vómitos. Quizás lo tomé como un reto, pero, una vez, alguien me dijo que si seguía saliendo con ellos terminaríamos muertos. Comencé a llenar mi vida de mentiras con más mentiras para tapar esas, era un bucle infinito. Pero era una chica cool.>> Nos conocían. ¿Entienden eso? Sabían cuánto nos divertíamos, querían salir con nosotros. He ido con quince años a más fiestas de buses de russ de los que podría contar. Respondiendo a lo de Christoffer, la mayoría de esas fiestas eran organizadas por Niko Magnusson. O sea, Christoffer no estaría ahí. No molestaría.— ¿Por qué…?— Porque William no… él no iba a salir de fiesta con su hermano. Por lo tanto, Chris tampoco.Les notó en las caras que querían preguntar sobre eso, pero no las dejaría. No hablaría de William o Niko.— Vivíamos salteándonos clases, fumábamos porros en la escuela, pero en la fiesta era keta, pastis, lo que sea, lo que nos dieran. Nikolai Magnusson organizó mi cumpleaños de dieciséis años; fue en un bar de mala muerte, a las afueras de la ciudad, pero se habían encargado de decorarlo con colores rosas. Todos fueron vestidos de rosa. Fue divertido. Lo que me acuerdo fue muy divertido. ¿Conocía a todos? No, pero fue divertido.>> Y lo mejor es que yo estaba con el chico más cool de todos. Me hacía sentir importante, no él sino salir con él. Ni siquiera me gustaba tanto. Si estaba sobria, me molestaba. Pero si los demás decían que era cool, lo era.>> Una noche, él, que no temía a nada, incitó a que nos coláramos en un hotel del centro. La piscina quedó llena de glitter y… y él y yo… lo hicimos ahí, frente a todos. Frente a la gente que tenía cámaras.Tomó aire. Dejó de hablar para limpiarse una lágrima. Sana le alcanzó un vaso con agua.  — Gracias. Con él fue todo peor que  Vilde-William. William le puso un límite, él dejó de contestarle, este chico… no. Me utilizó y manipuló hasta que se cansó de mí. Siempre terminábamos en su casa porque nunca había nadie, casi nunca. Los after parties siempre eran ahí, siempre eran grandes y caóticos, incluso caía la policía y por eso acababan. Yo despertaba en su casa con lagunas y resaca, a veces él no estaba y me iba a hurtadillas, las veces en las que sí estaba me invitaba a irme.  Mia no las miraba todo el tiempo, a veces, solo para reírse de ella misma debido a la vergüenza que sentía.— Sé que he sido muy hipócrita con Vilde —confesó—. He hecho más de la mitad de las cosas que ella, muchas más. Yo no tuve una Sana que me dijera que no me quería. Tenía una Kartina que se reía y alentaba a que le enviara nudes. Nunca me imaginé que todo el tercer año vería esas fotos, e incluso le creí cuando dijo que le habían robado el teléfono. Juró que no las mostró.>> Él podría haberme convencido de cualquier cosa… bueno, lo hizo. Me tuvo así por varias semanas, tal vez meses. De todas formas mi cara no se veía mucho y no sabían mi nombre, me conocían como NotYoursAtAll, como sabrán, mi usuario de Instagram —se rio alto, rascándose la frente—. Es patético. Lo sé. Pero… yo sí sabía que era yo de la que hablaban y ya no me gustaba tanto que lo hicieran. Ni hablar de cómo estaban las cosas en mi casa o la escuela, pero no me importaba realmente. Peleaba con todos. Todo el tiempo. >> Llegó un momento en el que yo ya no quería aguantar nada. Mi vida era un asco, y me estaba dando cuenta de eso. Si estaba sobria, me daba cuenta de todo. Entonces, nunca estaba sobria. Mis papás sabían del TCA, entonces comenzaban a controlarme más, pero nunca era lo suficiente. Además, no los dejaba, no quería que nadie se metiera en mi vida. ¿Sabes de quién era amiga también? —se rio mirando a Eva.Negó, curiosa.— Del hermano de Ingrid, por él conocí a Elias y con el tiempo a Jonas e Isak y finalmente a ti, en la cabaña. Había dejado de ir a tantas fiestas y me la pasaba en el parque de skate. No sé si era mejor —confesó, porque no lo era—. Me la pasaba en el parque, no iba a la escuela, y si iba no era para estudiar. Para nada. No me importaba, digo… no fue mucha sorpresa que repitiera el curso. Desaparecía durante todo el día, desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde, pero creían que estaba en la escuela y luego en las clases de ballet (mis papás no sabían que lo había dejado porque me servía de cuartada para no estar en casa).  >> Todo empeoró cuando parecía que estaba mejor. Salía de fiesta solo los fines de semana porque me gusta bailar, solo que no sabía hacerlo sin los excesos, y claramente seguía siendo amiga de mis amigos y saliendo con él. O creyendo que salía con él  —hizo una mueca y se rio de sí misma de nuevo— ¡Qué estúpida!>> Me había escapado de casa, últimamente siempre lo hacía porque mis papás ya no confiaban en nada que yo dijera. Y bien que hacían, era una mentirosa de mierda y tenía bocado para cada cosa. Esa noche, la última noche que los vi; a él, a Katrina, a Stefan y al resto del grupo. Esa noche me pasé. Ni siquiera era tan de noche… creo. Me pasé con todo. Todo. Y perdí la conciencia.Mia detestaba la forma en la que la miraban. Detestaba que se estuvieran compadeciendo de ella.Ya no había vuelta atrás. Tragó saliva y siguió:— Nada pasó. Bueno, nada extremo, o sí… si consideras eso extremo —se rascó la nuca—. Estaba viva. Me dejaron en la puerta de mi casa, desmayada en la puerta de mi casa, y ni siquiera tocaron el timbre. Me encontraron Chris y William al llegar, estaba algo consciente, sentada en uno de los escalones, pero nada lucida.>> No recuerdo cómo entré a casa y tampoco la pelea de la que Chris me contó; estaba eufórica y fuera de mí. Aunque no me dijo todo lo que pasó, eso lo sé. Chris no quería que lo supiera, pero sé que hice algo terrible… y estoy segura que lo hice porque no me importaba nada.>> Sí recuerdo que leí unos mensajes en el baño, cuando me encerré. Él, mi chico, me había dejado por mensajes porque ‘‘Era una puta, una drogadicta. Una nena inmadura que lo hacía pasar vergüenza’’. Empecé a llamarlo sin parar hasta que me bloqueó. Entonces llamé a Katrina, llamé a Stefan. Todos me bloquearon. Lo siguiente fue el video de Facebook. Se estaban besando, riéndose, mientras Stefan les decía: ‘‘Saluden a NotYours’’.Mia subió ambas piernas a la mesada, flexionándolas para abrazarse a sí misma mientras contaba la peor parte de su historia:— En las películas nunca dicen que después de tragarte varías pastillas, tu cuerpo mismo pide que pares. Nadie te dice que cuando vomitas seguido, cuando te lo inducís, vomitas con mucha más facilidad. Intenté hacerlo… ya saben qué, y no me funcionó. Obviamente.>> Me desperté días después en el hospital con suerte, solo mi mamá estaba ahí. Christoffer y mi papá estaban enojados conmigo. De hecho, Chris no me habló durante un mes. Ninguno fue al hospital… ¿saben quién sí? —las miró y se le escapó una sonrisa— William. El imbécil me visitó más de una vez.>> Él siempre estuvo para mi hermano. Como debería ser. Como hacen los amigos —tragó saliva, comenzando a pensar en Vilde, comenzando a analizar la situación—. Aprendí muchas cosas a partir de ahí, pero también pasé por más. Un poco de terapia, rehabilitación y mierda y mierda. Y no tenía amigos, nadie en quién sostenerme más que los chicos del parque, que eran bastante copados y me distraían. Y ellos no tenían idea de nada porque poco y nada les importaba ‘‘el grupo de frente’’.  — ¿Esos serían Jonas e Isak? —preguntó Eva, con un pequeña sonrisa.Mia asintió.— Jonas, Isak y Elías. Ellos fueron los que influyeron en que entre a Hartvig Nissen cuando se enteraron que no conseguía bacantes en ningún lado; ya era 2016, mayo. Imposible conseguir lugar en ningún lado.— ¿Cuándo repetiste?— Me expulsaron; no por la sobredosis sino porque no iba nunca y mis notas eran pésimas. Stefan se había ido de la ciudad (me enteré por Facebook, y ya lo eliminé, ahí tenía a toda esa gente) —se defendió antes de que preguntaran algo—, los de tercero terminarían ese año y mis padres no dudarían en cambiar la idea de mandarme con mi abuela porque Christoffer estaría ahí.>> Sin embargo trabajé muchísimo para recuperar a mis papás, su confianza y la relación familiar, pero seguía odiándome por lo que hice  —agregó pellizcándose los brazos, dejando en claro que aún se odiaba mucho por aquello—. Fui una persona, hija y hermana terrible. Toda mi vida por un chico. Por un idiota que puse primero que a mí misma, que hubiera puesto por delante de cualquiera, incluso por delante de Katrina, que de hecho puso al mismo chico delante de mí. Porque éramos así, quizás somos así… Las mujeres.  Los hacemos prioridad porque no nos enseñan a amarnos lo suficiente. O quizás yo sola soy así. Soy así, o era así…Tomó aire profundo viendo a Noora negar con el ceño fruncido.— No eres así.— Le tiré mucha mierda a Vilde con William. Nunca la apoyé en nada de lo que decía y hasta me reía de ella.— Pero tenías razón.— Es que…ojalá no, ojalá me hubiera equivocado. Ojalá él me hubiera cerrado la boca, pero no. William es exactamente… Es… Él… es lo que se podía esperar. — No creo que lo esperaras de él. De hecho, el día que Vilde lo confrontó te veías bastante decepcionada —comentó Sana.— Algo en mí decía que él era mejor, pero estaba equivocada. Es mejor conmigo porque no f… no soy una de sus… chicas. Porque soy la hermana de Chris. Solo por eso —decía mientras negaba lento y no las miraba—. Quizás… quizás mi enojo con Vilde se resume en eso. En que yo esperaba otra cosa. No quería que nosotras termináramos como Katrina y yo. No quisiera que nuestra amistad se vaya a la mierda por otros, por un chico, esperaba que todas nos apoyáramos entre todas.— Lo hacemos.— No Vilde, pero tal vez, no debí amenazarla, quizás debimos explicarle… Debí. Apoyarla, decirle que William ya iba a pasar y que no valía la pena. Yo misma pasé por algo así, debí imaginar el infierno por el que está pasando. Cómo se debe estar sintiendo —dijo agarrándose la cabeza con una mano, seguía negando, como si en ese mismo momento se diera cuenta de las cosas.Las miró.— No apoyamos a Vilde. No del todo. Yo no lo hice.Noora la miró sonriente, al final, sacar su experiencia, decirlo en voz alta, había resultado en una catarsis y análisis. — Pero hicimos lo que pudimos —debatió Eva.— Yo no. Yo nunca le dije: ‘‘Vilde, lo único que William busca en esta vida es coger’’. No lo hice y lo sabía. Lo sé —viró los ojos con disgusto.— Deberíamos buscarla.INSTAGRAM (NotYoursAtAll): @/MagnussonWilliam ha solicitado seguirte.

----- CHAPTER BREAK -----

El hermano de Sana, Elias, tenía que pasar a recogerla por casa de Mia, pero se había retrasado un poco. Solo quedaban Mia y Sana, y como Silje y Viggo habían llegado, ambas subieron a la habitación de Mia.— Tu habitación es exactamente como la había imaginado —comentó.— ¿Sí?— Un caos. Sí —rio.— En mi desorden, yo me entiendo.Sana observaba las cosas de Mia, precisamente una foto en la que estaban ella, Chris y William. La despegó del espejo y se la mostró.— Ese día vimos a los Arctics.— Algo pasó entre ustedes.— ¿Eh? —preguntó tan agudo y con tal cara que se delató.— Entre William y vos —agregó, como si hiciera falta.Mia la miró en silencio por un momento, mordiéndose las mejillas.— Sí —soltó mirando a un lado, nerviosa.A pesar de estar segura, se sorprendió cuando Mia se lo confirmó.— Fue ese día, de hecho —agregó señalando la foto—. SANA, no lo sabe nadie. Nadie.— ¿Me veo como alguien que lo postearía?Mia suspiró, negando.— Tengo que preguntar… ¿Él era…?— ¿Mi novio? No. No era William —interrumpió y se rio, llamándole la atención a Sana, que la miró como si estuviera loca—. Podría decir que engañé a mi novio con William. Fue para mi cumpleaños, Chris y William me regalaron la entrada y el pasaje para el concierto de los Arctic Monkeys en Londres.— Sí que se lo agradeciste… —bromeó.— Nos quedábamos en la casa del papá de William. Después del concierto, tomamos algo. Chris fue el primero en dormirse. William y yo no teníamos sueño y todavía quedaban botellas de vino. Botellas de vino baratas, que si su papá las veía, nos mataba por asquerosos —se rio, recordándolo—. Era un asco. Estábamos sentados en el suelo, él tocaba la guitarra y cantaba ‘‘Suck it and see’’ mientras yo, apoyada contra su brazo, le acercaba la botella de vino a su boca simulando un micrófono.Sana la escuchaba con atención, pero no podía evitar perderse y curiosear acerca de la sonrisa boba que tenía Mia en cara mientras le relataba esa noche; se reía sola, con la mirada perdida. Finalmente, volvió a Sana. Se mordió el labio inferior y negó.— Sin querer, torcí la botella y lo manché de vino. Una cosa llevó a la otra y nos terminamos besando.— ¿En la sala?— Con Chris durmiendo en el sillón.— ¡MIA!— No pasó nada ahí. ¡NO! —exclamó muerta de la risa, ruborizada— Nos estábamos besando, intercambié mi lugar con la guitarra. Sobre él, no imaginamos que iba a pasar, incluso lo analizamos por un momento, lo pensamos —volvió a reírse— pero fue inevitable. Como pudo, y agarrándome, fuimos a la habitación.— No necesito los detalles.— No. Lo sé… al otro día, cuando me desperté, él no estaba ahí. Desayunaba con Chris en la cocina porque no había pasado nada, ¿entiendes? Y así siguió, nunca más hablamos de eso ni lo comentamos de ninguna forma.— Como si nada hubiera pasado.— Exacto. Nada pasó. Fue un error.— ¿Segura? —interrogó con una ceja en alto.Mia subió los hombros.— Digo, es todo tenso cuando estoy con él. La mayor parte del tiempo. Y… y hoy… me siguió en Instagram, mira.— ¿Y es raro porque…?— No lo sé. No me seguía… nunca antes. Nunca.— Se preocupa por ti, y eso lo hemos notado todas. Pero, indudablemente, tienen una charla pendiente.— No lo… —la notificación en el celular de Sana llamó la atención de ambas.Era su hermano. Esperaba en la puerta.  Bajando las escaleras, vieron dos cabezas en el sillón y el televisor prendido. Dos cabezas masculinas. Eran Christoffer y William.— ¿Chris? —preguntó alto, con un tono intranquilo— ¿No fueron a un partido?— Noup —respondió despreocupado. Sana y Mia se miraron.— ¿Estuviste aquí todo este tiempo?— Sep. Pero, tranquila, cuando vi que estabas con tus amigas nos encerramos en mi habitación. No te alteres —respondió con burla, virando los ojos.El celular de Sana sonó otra vez.En silencio, pero hablando con muecas, las dos se acercaron a la puerta.— No creo que hayan escuchado nada. No los escuchamos por el pasillo, y Chris estaría alterado por lo que no pasó.— Espero que sea así.— Nos vemos en la escuela.Mia asintió y se despidió de ella. Tomó aire y volvió a entrar a su casa.— ¿Por qué no fueron al partido?— Porque le rompieron el corazón —respondió William.— Ja. Ja.— Sí… escuché que Iben terminó contigo —comentó entre risas—. Te lo merecías. Al igual que la paliza que te dio Jonas en las escaleras.— ¿Eres chismosa? —preguntó algo molesto mientras William y Mia se reían.Se rieron hasta que cruzaron miradas y Mía giró hacia las escaleras.— Veremos una película. American Psycho, ¿puedes creer que nunca la vio?— Sí, lo creo. Chris no tiene cultura de cine.— ¿Me rompen el corazón y ustedes osan burlarse de mí?— Ni tú te crees eso. Pero… no, tengo tarea que terminar.— Ni tú te crees eso —dijeron ambos al unísono.Después de darse una ducha, de cambiarse y de sacar toda la ropa que estaba sobre su cama, se tiró sobre ésta a scrollear en redes sociales. Una publicación de Instagram llamó su atención. Era una publicación de William. Ella no seguía a William. Se metió a su perfil, y resultó que no solo él la seguía sino que ‘‘ella’’ también había aceptado la solicitud. ¡SANAAAAAAAAAAAAAAA!

----- CHAPTER BREAK -----

Viernes 4 de diciembre; 19:52Las cinco estaban en la fiesta sin varones que había organizado Iben.Aunque, en realidad, el ‘‘sin varones’’, era completamente mentira. Sí habían invitado a los varones de primero. Mia miraba fijo, sin pestañear, incrédula, al chico que estaba haciendo freestyle. Eso, solo podía soportarse con cerveza. Pero, sacando ese momento raro, la fiesta no era mala.Se tiró sobre las piernas de Noora y tomó una selfie de ellas dos con los gorros rojos de navidad.— ¿Saben algo de Vilde? —les preguntó Sana, sacando las caras feas que hacían para la foto de Snapchat, negaron.— ¡Han llegado más chicos de primero! —exclamó Iben y todas lo vitorearon. Entre ellos estaban Isak y Magnuss.No pasaron muchos minutos hasta que el timbre volvió a sonar. Esa vez, era Vilde. Había llegado, pero muy ebria. Menos tiempo pasó hasta que se desmayó.— ¿Qué pasó?— ¡Vilde!, ¡Vilde!— Entró, se tambaleó y luego se desmayó. No responde —le explicó Mia a Eva, alterada.Pasaba de nuevo. Vivía lo mismo desde otra perspectiva. Cómo no alterarse.— ¿Tu mamá está en tu casa? —le preguntó Sana a Eva.Eva negó. Entonces, entre todas la levantaron y la llevaron a casa de Eva. Vilde no reaccionó sino hasta que Sana le metió los dedos hasta la garganta, hacían todo como les indicaba la operadora del número de emergencias. Luego vomitó a Sana y se rieron, todas menos Mia, que estaba pálida debido a la preocupación.La acostaron en la cama de Eva, todas se acomodaron como pudieron para poder dormir, y cuando ya habían apagado las luces, Vilde dijo:— Creo que mate al bebé de William esta noche.Volvieron a prender las luces, mirándose las unas a las otras. ¿Qué iban a hacer? Sábado 5 de diciembre; 10:21Vilde de despertó última, pero justo para desayunar. Noora terminaba de preparar los panqueques. Todas se sentaron en la mesa del comedor, intentaban que la tensión no se notara, pero no tenían idea de qué decir o por dónde empezar.— ¿Quieres jugo? —negó.— ¿Mia?— Comeré uno, gracias —pasó su plato y Noora le sirvió—. ¿Alguna quiere té?Vilde no hablaba, no reaccionaba.— ¿Quieres mermelada? —le preguntó Noora.— No recuerdo nada de ayer —dijo al fin.Después de un segundo silencioso, Noora apaciguó sus preocupaciones:— No pasó nada. Estuvo bien.— Los blackout son la manera que tiene Dios para decirte que no te preocupes de nada, Vilde —agregó Chris, llevándose miradas negativas de todas.— No. Son la manera en la que tu cuerpo dice basta, Vilde. Pero… de todas formas, es cierto, nada pasó —intervino Mia—. Nada especial. Al llegar a casa de Iben, te desmayaste y nosotras te trajimos aquí.— Además, cualquier chica que se respete ha tenido un blackout alguna vez —dijo Eva, llevándose las mismas miradas que Chris.— Gracias —respondió casi en susurro—. Es en serio.— No tienes que agradecernos. Para eso estamos en un bus juntas. Para ayudarnos.— Somos amigas —agregó Mia a lo que decía Sana.— ¿Aún me quieren en su bus?— Tú eres la jefa de nuestro bus. Además, ¿crees que alguna más se encargará del presupuesto o las finanzas? —todas rieron. 
 
 Lunes 7 de diciembre; 11:26El timbre había sonado. Todos salían de sus salones.En el pasillo, Noora guardaba libros y cuadernos en su casillero, justo después de haber escuchado casi por cinco minutos a los organizadores de eventos de la escuela. Que, ahora, habían atrapado a Sana y Mia; quienes también intentaban llegar a sus propios casilleros para hacer el intercambio de útiles para la siguiente clase que tenían. Mia agarró el folleto invitación a la iluminación del árbol de navidad y pasó de largo sin escuchar el discurso que tenían.Al llegar junto a ella, Noora se rio.— Tienes un súper poder para esquivarlos —comentó Sana.— Sí, son un dolor de cabeza. No se callan.— Mente en blanco y vas pa… ¡ay, imbécil! —gritó, viendo como todas las hojas de su carpeta volaban por el pasillo.Se trataba de Chris, corriendo de nada más ni nada menos que de William. William, que también empujó a Mia.— ¡Ven aquí, Chris!Christoffer se rio a carcajadas y siguió con su camino, esquivando gente, tropezando con otros.— ¡Son dos tarados! —les gritó.William se detuvo al girar la cabeza por encima de su hombro y ver todo el lío que le habían armado a Mia, aunque no pudo evitar reírse. Intentó explicar por qué quería atrapar a Christoffer, pero Mia, con cara de perro, no lo dejó.— Tengo que entregarlo en diez minutos y ahora está todo desordenado.— Podrías haber enumerado las hojas.— Podrías no correr por el pasillo, pero sí, es más fácil a tu manera.— Podríamos culpar a Chris…— Sí, échale la culpa al otro. Uno más en tu lista.William viró los ojos, fastidiado, e intentó irse.— ¿William? —llamó.— ¿Qué?Con una ceja en alto, Mia, le señaló el suelo.Sonrió, incrédulo, creyendo que se estaba riendo de él, pero no era ninguna broma. Mia no sonrió siquiera un poco. En serio esperaba que le levantara todas las hojas. William arrugó los labios, con gracia, totalmente rendido, inclinándose en el suelo para levantar cada uno de los papeles que Christoffer le había hecho tirar. Por supuesto que en ningún momento atinó a bajarle la mirada.Detrás, Christoffer -que había vuelto por William- no podía creer lo que estaba viendo. Tuvo que reírse.— Si quieres, luego puedes pasarte por casa y limpiarla también —comentó, llevándose una linda visión del dedo medio de William.Levantó todo y las ordenó en vertical, quedando así todas ordenadas.— Ahí tienes.— ¿Están en orden?Con una expresión que mezclaba la sorpresa y la amenaza, se fijó papel por papel, número por número y se lo acomodó, entregándoselo enseguida en su estado más perfecto.— La próxima puedes utilizar un folio. O ganchos —propuso.Sin decirle nada, Mia, revisaba su trabajo.— ¿‘‘Gracias, William’’? —dijo él.— ¿Por qué te daría las gracias si fue tu culpa?William le lanzó miradas inquietantes a Noora y Sana, que estaban atentas a todo, y de vuelta miró a Mia. Soltó aire, harto, y luego, muy cerca, le dijo:— Lo siento… ¿Sí?Mantuvieron la vista puesta en el otro por un segundo. Ella asintió.— De todas formas fue Chris el que me empujó.— ¿Ni una sonrisa?— Quizás, si fueras lo suficientemente decente como para también disculparte con Vilde… Quizás.  Entrecerró sus ojos, pensativo— Lo pensaré.— ¿Eso es posible? Que pienses, digo…— Ja ja… —caminando hacia atrás, le hizo burlas con muecas, y, antes de desaparecer por el pasillo, le guiñó un ojo, regalándole una sonrisa ancha.Las risas de Sana y Noora la devolvieron a la realidad.

----- CHAPTER BREAK -----

Viernes 11 de diciembre; noche— ¡Y diviértanse! —gritó Silje cuando Christoffer ya había cerrado la puerta de la entrada. Le sacó la alarma al coche y ambos subieron. Mia iba de copiloto.Irían a la fiesta del árbol de navidad juntos y allí cada uno se encontraría con sus amigos, luego, tal vez, escaparían a las fiestas de trasnoche. Sentía la mirada de su hermana clavada sobre él hacía rato, al verla, notó que tenía una mueca pensativa.— Tengo ganas de comer papa fritas —comentó—. ¿Crees que haya?— No sé.— O sea, no las de paquete. Quiero papas papas. De verdad.Chrostoffer se rio, mirándola de reojo, realmente parecía decepcionada. — Podemos pasar por el AutoMc. Me como una hamburguesa y te doy mis papas —propuso.Abrió los ojos como dos platos, asintiendo.— Hace como mil años que no… ¡Sí, dale! —dijo con cierto grado de emoción, arrodillándose en el asiento, apretándole el brazo que tenía sobre el volante— Pero… pero quiero un cuarto de libra, con papás.— ¿Y doble queso? —preguntó sonriendo. No podía creer que Mia realmente quería comer en McDonald’s. No podía creer que Mia quisiera comer algo de tal magnitud calórica por su cuenta.— Y doble queso —afirmó.Dio una vuelta en U sin importarle en absoluto que se perdieran de ver como enchufaban un árbol de navidad ni la multa por doblar en U. Pidieron la comida para llevar y se lo tragaron todo en el estacionamiento, se habrían perdido un poco más de una hora de la fiesta antes de llegar.Instagram (notyoursatall ): chrisschistad ha solicitado seguirte.Instagram (notyoursatall ): chrisschistad ha comenzado a seguirte. Instagram (notyoursatall): chrisschistad te ha etiquetado en una publicación.
INSTAGRAM #2
chrisschistad ha compartido una imagen:

👤 @/NotYoursAtAll chrisschistad : All i want for christmas is doble de queso y carne.Mia y Christoffer tuvieron que chocar los cinco muy orgullosos de su plan porque en la fiesta solo repartían café y chocolate caliente. Después de dar un par de vueltas por el lugar, encontró a sus amigas. A tres de ellas. A Sana, a Chris y a Vilde.Vilde chillaba y saltaba, feliz, apretándolas. Al ver a Mia corrió y la abrazó.— William. William —repetía.Mia respondió al abrazó con confusión.— ¿William, qué? —preguntó soltándose entre risas.— Se disculpó con ella —comentó Sana.— ¿En serio?— No solo eso. No. Él dijo que fue un estúpido al decir que no fui lo suficientemente buena. Dijo que sí lo soy. ¡OMG!— Alguien dígale Cristobal Colon porque todas ya sabíamos eso, Vilde. Eres increíble —le dijo, intentando disimular la sorpresa.Cuando Vilde corrió a contárselo a Noora, Mia, buscó a William. Pero, al encontrarlo y pararse frente a él, se quedó congelada. No sabía realmente qué decir.William tampoco dijo nada, la observaba con una mueca burlona.— ¿Y…?— Fue lindo que te disculparas con Vilde.William arrugó sus cejas y se rio.— ¿Te sorprende?— Un poco…— Tú me lo pediste.— Pero… pero tú no te disculpaste con ella porque yo… —dejó de hablar al verle las muecas— Bueno, pero dijo que fuiste lindo con ella, y eso no te lo…— Mia. Le pedí disculpas porque a ti te importa. No a mí.— ¿Y eso qué? ¿Qué tiene que ver lo que a mí me importe?— Que me importas tú. Y si disculparme con Vilde por lo que dije hará que dejes de tratarme mal… lo hice.Entre balbuceos casi inaudibles, Mia le contestó:— Pero debías disculparte por sentirlo en serio no porque yo…— ¡Ey! ¡FELIZ NAVIDAD! —gritó Christoffer abrazándolos por los hombros a ambos, juntándolos en medio de su pecho. Estaba borracho. Allí, cerca, Mia y William se miraron, ella no pudo evitar susurrarle ‘‘gracias’’ aunque no había sido realmente sincero.

↑ Top · Fandoms