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Parte Única.
Gráficas, estados de cuenta, estadísticas y demás se mostraban sobre la pantalla; la luz de la misma reflejándose en la cara de Louis y en sus lentes.
Restregaba sus ojos ante la incomodidad de haber pasado tantas horas frente a la computadora con el brillo alto y el cansancio que sentía después de haber tomado una ducha previo a meterse bajo las sábanas a trabajar.
Decidió que era suficiente trabajo por hoy, lo que faltaba lo terminaría mañana cuando tuviera más energía.
Cansado, apagó la computadora y la dejó en su regazo para luego recostar su cabeza en el marco de la cama, calmando un poco su mente y dejando las estadísticas y tablas de lado.
Después de unos cuantos minutos, sintió un peso al lado suyo y una respiración cerca de su cuello que, inmediatamente, fue reemplazada por unos pequeños besos en la misma zona.
—Me haces cosquillas, ¿sabes?— Le dijo soltando pequeñas risitas.
—Lo sé, me gusta ver cómo te retuerces por eso.
—Mmm, eres malo.
—Ven aquí. — Le dijo el de ojos verdes mientras se sentaba a su lado, recostado al borde de la cama y abriendo sus piernas para que el castaño se colocara entre ellas.
Louis recostó su espalda en el pecho del menor y dejó que éste le acariciara su cabello.
—¿Cansado? —Preguntó Harry.
—Algo. Después de nuestro viaje me ha tocado ponerme al día con bastantes asuntos de la oficina, nada urgente, pero sabes que no me gusta tener cosas acumuladas.
—Como buen jefe responsable.—Le dijo besando su mejilla.
Se quedaron en esa posición un rato. Louis disfrutando de las caricias de Harry en su cabello y en su pecho o de sus brazos envolviéndolo después.
Harry sabía que, aunque no había urgencia en los deberes que Louis tenía en su trabajo, éste repasaba, constantemente, toda la información necesaria hasta agotarlo mentalmente.
Llevaban alrededor de media hora en esa posición y cómodo silencio lleno de caricias y pequeños besos. El menor dándole el espacio suficiente al mayor para que ordenara todos sus pensamientos.
—Harry.— Le dijo volviendo a ver hacia arriba, puesto que su cabeza se encontraba recostada en el pecho del rizado.
Éste bajó su mirada conectando aquel jade con el tranquilo zafiro.
—Hmmm.
—Te quiero.— Bingo. Con eso le bastaba para saber que su pequeño ya estaba relajado.
—Y yo te amo, muñeco.
Louis sonrió ante el apodo que tanto le gustaba y le dio pequeños besitos en la quijada a Harry.
Delicadamente, las manos de Harry empezaron a deslizarse por el pecho del mayor haciendo que éste sonriera mientras continuaba con su cadena de besos.
—Cosquillas.—Dijo el ojiazul.
—Lo sé. — Le dijo con esa sonrisa socarrona que tanto enloquecía a Louis.— Ven.—Le ordenó dándole a entender que se colocara sobre su regazo, pecho con pecho.
Ya mejor acomodados y con Louis sentado sobre los muslos del más alto, continuaron besándose lento, pero fuerte a la vez. El menor tenía sus manos en la parte baja de la espada de Louis presionándolo lo más cerca suyo mientras que este otro tenía sus brazos alrededor del cuello del más alto.
Separándose para tomar un poco de aire, Louis aprovechó el momento para mirar, fijamente, a los ojos a Harry. En cuanto lo hizo, sus mejillas se tornaron de un delicado color rojo; tanto tiempo juntos y todavía se cohibía un poco cuando estaban en la intimidad.
Un tanto avergonzado, escondió su rostro en el cuello del menor lo cual, hizo que éste sonriera con ternura ante la reacción típica del ojiazul.
—¿Qué es lo que quieres, Lou? Dímelo. —Le dijo acariciándole la espalda delicadamente.
Louis sintió que sus mejillas se sonrojaban más y se limitó a tomar una mano de Harry y deslizarla por su espalda hasta llegar dentro de sus bóxers y hasta que sus dedos índice y central presionaran cerca a su entrada.
—Aquí. — Dijo en un pequeño y tímido susurro.
—¿Quieres que te estimule con ellos?— Preguntó Harry más con curiosidad en vez de lujuria o morbo.
—Por favor.— Le respondió el otro escondiéndose más en el cuello del rizado.
Como era de costumbre, Harry tomó el lubricante de la mesa de noche y cubrió sus dedos con el líquido para después, de forma delicada, ingresar su dedo índice en Louis. Metiendo y sacándolo de forma suave porque sabía que así era como le gustaba más a su pequeño.
Sentía como, incluso con un único dígito dentro, el castaño presionaba sus músculos alrededor como reacción de placer.
—¿Otro? — Le preguntó antes de dejar un beso suave sobre los labios del más bajo.
Con un ligero movimiento de cabeza aceptó; ganándose que Harry ahora insertara su dedo del centro. Sin embargo, sabía que Louis disfrutaba más que siguiera ingresando y sacando sus dedos de forma lenta o bien, que los moviera en su interior tal como si le estuviera haciendo una señal para que se acercara.
Louis era delicado, podía ser ruidoso, busca pleitos cuando molesto, malhablado y travieso la mayoría del tiempo, pero, cuando de intimidad con Harry se trataba, era un chico al que le gustaba ser cuidado y mimado. Le gustaba el sexo suave y las caricias, el morbo expresado de diferentes maneras más que en un sexo rápido y duro. Le gustaban los besos apasionados, pero lentos, las palabras coquetas y un tanto obscenas susurradas en su oído y la dominancia de Harry al manejarlo con aquel cuerpo, claramente, más grande que el suyo.
Dejando salir pequeños gemiditos contra la piel del cuello del rizado, Louis empezó a subir y bajar su cuerpo como si montara los dedos de Harry.
—Bésame. — Le pidió Harry fascinado antes las acciones del mayor, lo cual causaba que sus bóxers se sintieran ya bastante apretados.
Obedientemente, Louis hizo lo pedido, besando suave, pero de forma más rápida, los labios de Harry.
Aún extasiado por aquellos dedos moviéndose placenteramente en su interior, tuvo que cortar el beso. — Quítate la camiseta, quiero tocarte.
Siguiendo aquellas órdenes, Harry sacó sus dedos de Louis provocando que éste se quejara un poco, pero debía hacerlo con tal de desprenderse de aquella prenda de forma más rápida.
Con la tela ya fuera de su cuerpo, inmediatamente, sintió las manos de Louis abandonar su cuello para ubicarse en sus pectorales, los cuales fueron, ligeramente, apretados por las manos más chicas.
—Mío. — Susurró Louis antes de acercarse al pectoral derecho de Harry y morder en él dejando marca. — Sólo yo toco, sólo yo veo, sólo yo admiro.
A Harry le encantaba el modo egoísta y consentido que Louis podía demostrar al tener sexo con él siempre que se trataba de su cuerpo. Era como un niño pequeño que odiaba compartir su juguete favorito.
—Así es, mi amor. Solo tú, sólo tú me tocas, sólo tú me besas, sólo tú puedes hacerme lo que quieras.
Louis sonrío y le besó de nuevo. Restregando su trasero, aún cubierto por su ropa interior, sobre la entrepierna del menor donde ya se sentía una fuerte erección.
Decir que Louis también estaba excitado era poco, el mayor sentía que su cuerpo ardía, pese a que no habían hecho nada muy apasionado aún, pero así era siempre que Harry le tocaba. Porque él sabía cómo y dónde tocar, cómo tratarle, cómo decirle que le ama y le desea sin palabra alguna.
—Te gusta lo que te hago ¿verdad, mi amor?— Preguntó mirando aquellos safiros.— Sólo mira, estas húmedo ya, todo mojado en tus bóxers y no hemos ni empezado. — Comentó señalando y haciendo presión sobre la mediana mancha de pre semen que se notaba en los bóxers grises del mayor, justo en la punta del pene de éste.
—H... Harry. —Fue lo único que pudo decir en respuesta.
—Dímelo, Lou. Quiero escuchar qué quieres y qué te gusta.
—Tócame ahí. —Le dijo tomando la mano de Harry e introduciéndola en su bóxer hasta que ésta cubriera su miembro. —Se siente rico. — Prácticamente susurró.
—Rico. ¿Huh? ¿Y si hago esto? —Preguntó y, seguidamente, con su pulgar empezó a trazar círculos en la cabeza del pene de Louis.
—Ahhh.— Fue lo único que salió de la boca de Louis mientras que apretaba más fuerte las caderas de Harry con sus piernas ya que seguía sentado sobre su regazo.
—Dímelo, Louis.
—Tó... T... Tócame, Harry. Tócame como quieras, hazme el amor como quieras.
—Siempre, bebé.— Le respondió trazando figuras en aquella misma zona erógena.
Empezado otra sesión de besos, Harry seguía estimulando el pene de Louis, tocaba su punta, le masturbaba apretando bastante su longitud tal como a Louis le gustaba e, intercaladamente, tomando en su mano los testículos de Louis ganándose que el beso se cortara para liberar eróticos gemidos.
—Hazz, para... Tus dedos... Méteme tus dedos de nuevo, quiero correrme así.
Sin tardar, Harry introdujo, de una vez, los dos dedos que antes había insertado en Louis.
—Mierda. — Gritó Louis con voz ronca echando su cabeza hacia atrás ante la ola de placer que sintió por tal acto. —Otro, méteme otro, un poco más duro.
Harry adoraba cómo Louis, poco a poco, subía el nivel de intensidad, pero sabía que su bebé estaba cansado hoy así que le daría orgasmos aún más placenteros torturándolo con movimientos no tan bruscos.
Enfocado en los tres dedos de su interior, lo único que podía hacer Louis era morder su labio y cerrar sus ojos, su mente no daba para más. Basta decir que dicho escenario era de lo mejor que Harry podía contemplar, más aún con los lentes que Louis todavía tenía puestos.
—Ni se te ocurra quitarte esos lentes. —Le dijo prácticamente un gruñido.
Louis abrió los ojos y sonrió pícaramente para luego acercarse al oído de Harry a susurrar de la forma más sensual e inocente: —¿Por qué? ¿Te exito así acaso?
El rizado no respondió, sino que se limitó a insertar un cuarto dedo y penetrar al chico en su regazo ahora de forma más dura, pese a que seguía manteniendo un ritmo lento.
Poco tiempo después Louis sentía cómo, poco a poco, alcanzaba el clímax.
—Huh, huh. —Gemía bajito. —Harry. —Susurró en un hilito de voz hasta que se levantó un poco y se corrió manchando el interior de sus bóxers.
—Niño travieso, mira qué desastre has hecho.
Con su respiración agitada miró a Harry y luego se escondió en el cuello de éste murmurando algo que no fue entendible.
—¿Ah? ¿Qué dijiste?
Louis lo repitió un poco más fuerte y, esta vez, Harry sí lo entendió. "Una putita." Fue lo que su amado le acaba de susurrar.
—¿Con que así son las cosas? ¿Hoy eres una putita sucia?
Louis presionó sus labios contra los de Harry y de esa forma le dijo: —La putita sucia de Harry.
—Ugh, me vas a matar, muñeco. Quítate esto, ya. —Ordenó dado que, a pesar de todo, Louis seguía con su ropa interior puesta. Igual que él.
Louis se levantó del cuerpo de Harry y procedió a quitarse la prenda.
—La camisa también.— Comentó el ojiverde.
—No. Me vas a follar con ella puesta.
Y sin esperar algún otro comentario, se inclinó hacia la entrepierna de su pareja y le quitó los bóxers negros que mostraban una tienda gracias a aquella erección que rogaba ser atendida.
Apenas se deshizo de aquella prenda, Louis pudo jurar que vió cómo el pene de Harry se movía ante la necesidad de ingresar en él.
Tratando de devolverle el favor, ya que él se había corrido una vez y se veía que el otro chico lo estaba deseando más que nada en ese momento, tomó el pene de Harry y le empezó a dar pequeñas lamiditas a la punta con tal de provocarlo. Sabía que Harry sería más intenso con él si le molestaba un poco.
—Louis, más te vale meterlo todo en tu boca o juro que no respondo. —Le dijo necesitado y en un modo tan autoritario que Louis sintió cómo su propio pene volvía a endurecerse.
Ignorando las indicaciones que le dieron, empezó a lamer desde la base hasta la punta, sintiendo las venas de aquel miembro contra su lengua.
Podía observar cómo Harry empezaba a gemir más fuerte y tenía en puños las sábanas a su costado de lo fuerte que las agarraba.
Concentrado en su labor, decidió que era hora de provocar más al menor, así que insertó en su boca toda la longitud de Harry succionado fuerte, pero lentamente.
—Sigue, Lou. Más. — Le ordenó tomando el cabello de Louis y empujándolo hacia abajo para que lo tragara todo causando pequeñas arcadas en el castaño.
Desesperado por ser follado, decidió provocar una última vez a Harry; así que sacó el pene de su boca para luego acercar sus labios a la punta y dar una pequeña mordida en ella.
—¡Mierda, Louis! —Fue lo único que pudo gritar Harry antes de correrse en los labios y cara de Louis ante la mezcla de dolor y placer.
Con su cara cubierta en tiras de blanco y algo espeso semen, Louis abanicaba sus pestañas mientras veía a Harry recomponerse de su orgasmo, tomando grandes bocanadas de aire.
Un poco más calmado, Harry abrió los ojos y contempló la vista frente a él. Un Louis coqueto y jugando de inocente con sus pestañas y un puchero en sus labios rojos y cubiertos de semen, esperándole sentando en su regazo a que hiciera lo que quisiera con él.
Mirando directamente a aquellos ojos verdes, Louis sacó su lengua y limpió aquellos fluidos en su piel, tragándolo para sentir aquel sabor salado al que ya estaba acostumbrado.
—¿Te gustó lo que te hice, Hazz? —Comentó acercándose a Harry para besarlo y dejarlo saborear un poco aquellos restos del líquido que quedaba cerca de su boca. — ¿El señor Styles está complacido?
—Joder, Louis. Eres toda una putita traviesa. Ven aquí.
Y jalándolo hacia sí, empezaron una nueva sesión de besos apasionados donde sus lenguas se rozaban una contra la otra. Tan desesperados que no les importaba si su piel se llenaba de la saliva que compartían.
Harry acariciaba el suave trasero de Louis, apretándolo después con sus grandes manos causando que Louis cortara el beso para soltar aquellos agudos gemidos que le excitaban rápidamente.
Mientras, Louis jalaba el cabello de Harry al tener sus manos en la parte de atrás de su cabeza, le gustaba dominar un poquito al hombre que amaba y, aunque no se lo había comentado a Harry, le excitaba bastante la idea de someterlo ante él y puede que se haya masturbado varias veces pensando en aquello.
—Harry... Quiero montarte. —Le dijo en un susurro para después lamer, seductoramente, su cuello. —Quiero montarte hasta correrme...
Harry ladeó una sonrisa y tomó a Louis de sus nalgas para alzarlo un poco y colocar la punta de su pene contra su entrada.
—Te voy a joder tanto que mañana no vas a poder caminar, Tomlinson.—Inténtelo. Hágame suyo, señor Styles.— Le dijo con toda la intención de iniciar un juego de roles que sabía que a ambos los excitaría montones.
Harry sintió cómo su pene se endurecía más ante aquellas palabras. —No tienes idea de lo que te espera... Muñequita. —Le dijo con sorna y erotismo.Sin decir más, tomó a Louis de las caderas y lo empujó hacia abajo haciendo que su pene entrara completo en el ano de Louis.
—Si eres tan sucia para hablar, demuéstrame que eres igual en la cama... Móntame, Tomlinson... Enséñame lo mucho que te gusta sentirme dentro.
Louis sentía que todo sus cuerpo ardía de placer ante la repentina intromisión en su cuerpo, pero eso no le impidió empezar a montar a Styles.
Inició subiendo y bajando sobre el falo en su interior, tomando las manos de Harry para llevarlas bajo su camisa y luego a sus pezones para que éste los pellizcara, acción que el otro entendió y obedeció.
Apretando con fuerza aquellas zonas, Louis se excitaba más, por lo cual contraía más sus músculos encerrando con más fuerza el miembro de Harry.
—¿Le gusta eso, señor Styles? ¿Le gusta tocarme? ¿Le gusta oírme gemir? ¿O le gusta más cuando hago... esto? —Le dijo levantándose lo más que podía hasta dejar solo la punta de aquel pene en su interior y luego sentarse en él de un solo golpe.
—Ugh, Louis me voy a correr rápido si sigues haciendo eso.
—¿Louis? ¿Quién es Louis? —Susurró contra su oído mientras repetía aquella acción.
—Mierda, muñeca. Te la estás buscando.—Dijo Harry con los ojos cerrados sólo sintiendo los movimientos de su muñeca.
—Por favor, señor Styles. Usted sabe lo que me gusta follarme yo solito. Sólo me estoy divirtiendo un poco.—Coqueteó colocando aquellas grandes manos de nuevo sobre sus pezones que esta vez fueron tomados con más fuerza.
—Diviértete entonces, muñeca.
Y como la muñeca obediente que era, Louis empezó a dar brinquitos sobre el pene de Harry; cada vez aumentando la velocidad hasta el punto donde sentía su propio miembro chocar contra su abdomen en cada movimiento.
En uno de esos tantos brincos, Louis encontró el movimiento exacto que lo hacía estimular su próstata, enviándole una corriente de placer tan fuerte que tuvo que detenerse un momento y respirar profundo.
—Mírate, muñeca. Toda excitada por estar montándome, tocando ahí dentro.— Le dijo levantando sus caderas para volver a tocar aquella zona dentro de Louis.
—Mmmhhhm. —Fue lo único que Louis pudo decir antes de empezar a brincar más rápido sobre el pene de Harry.— Tóqueme, señor Styles, quiero que me toque.—¿Dónde quieres que te toque? ¿Aquí?—Le preguntó colocando su mano en la mejilla del castaño, haciendo que éste negara.—¿Aquí?— Preguntó de nuevo ahora con su mano en el pecho del otro, a lo que obtuvo otra negación de Louis mientras se seguía follando.
—Señor S.... Styles, por favor.— Le rogó Louis mientras tenía los ojos cerrados y su cabeza echada hacia atrás gracias al placer que estaba sintiendo.
—Ya sé, es aquí. ¿Verdad? —Le preguntó tomando el pene de Louis y rozando su dedo pulgar contra la punta nuevamente.
—Ah, ah. —Gemidos bajitos salían de la boca de Louis. —Sí, más, ahí.
Y Harry se dedicó a seguir tocándolo y a deslizar su mano por toda aquella longitud.
Louis, por su parte, cambió los movimientos y ahora se movía de atrás hacia adelante, teniendo todo el pene del rizado dentro suyo.
—Muñeca, si sigues moviéndote así me voy a correr ya. —Prácticamente le gruñó ante el placer que estaba sintiendo e hizo que dejara de estimular a Louis.
—Córrase para mí, señor Styles, quiero que me llene.— Le dijo en un susurro al oído.
Y eso fue todo lo que bastó, Harry embistió a Louis como respuesta a esa frase y unos segundos después estaba corriéndose dentro de Louis.
—Mmm, lleno, muy lleno.—Gimió Louis aún moviéndose en búsqueda de su segundo orgasmo.
Aún recuperándose del clímax, Harry pensó en algo que quería probar desde hace un tiempo y sabía que sería lo que llevaría a Louis al tope; así que pegó su mano contra el trasero del más pequeño dejando una gran marca roja en la piel y el grito que Louis soltó fue la señal suficiente para saber que se había corrido. Eso y el semen derramado en el pecho del ojiverde y la camisa que el de ojos azules no se quitó.
Recuperando su respiración, Louis se acostó sobre el pecho de Harry, aún con el miembro de éste en su interior.
—Me encantas, Lou.— Le dijo acariciando el cabello sudado del mayor.— Y te amo, mucho, mucho, siempre.
Y Louis sólo sonrió y levantó la cabeza de aquel pecho que era su refugio para darle un lento beso a Harry.
—¿Me vas a decir qué fue todo esto de llamarnos con otros términos?—Le comentó levantando una ceja y haciendo que Louis se volviera a acostar en el pecho de Harry como si quisiera esconderse.
—Tengo mis fantasías, déjame, Styles.
—Fantasías... ¿Y estoy yo en más de ellas?
—Sí, muchas. Todas. —Le contestó en un tono bastante tímido.
—¿Y te tocas pensando en ellas y en mí cuando no estoy?
—Mmmpfff. —Gruñó Louis escondiendo más su rostro, había vuelto a ser el tímido y consentido Louis que aparecía en el sexo.
—Lou...
—Sí... Me toco... Y me corro. —Dijo eso último en un susurro casi inaudible.
—Travieso, me quitas la diversión. —Le respondió dejando otro beso en su cabello. —¿Crees que pronto podremos cumplir otra de ellas?
Louis se quedó unos segundos pensando en la respuesta.
—No sé, me gusta que me hagas el amor lento y bonito. Suavecito e íntimo... No siempre me gusta este tipo de sexo.
—Está bien, será a tu tiempo, muñeco.
—Gracias.— Le contestó y le dio un beso en el pecho.— Tengo sueño.
—Limpiémonos y acomodémonos para dormir, entonces. Debemos madrugar mañana.— Comentó tratando de moverse para sacar su miembro del interior de Louis.
—No... Te quiero así, dentro...
—No, pequeño. Debemos limpiarnos y descansar bien. —Si traigo un paño húmedo, ¿me limpias? Estoy cansadito. —Eres todo un consentido, pero anda, está bien. Louis bajó de la cama y acomodó su camisa, que de pie le cubría un poco más abajo de los glúteos, y después de ingresar al baño trajo el paño como había dicho. Quitándose los lentes y acostándose boca bajo sobre la cama, Harry tomó la tela y limpio los restos de semen en la piel de Louis para luego hacer lo mismo en su cuerpo. Dejando aquella pieza de lado, acomodó su cabello en una cola y colocó la sábana sobre ellos para disponerse a dormir. Louis se acercó a Harry e inició un largo, suave y lento beso.
—Harry, ¿me amas?— Preguntó al terminar aquella muestra de afecto.
—Hoy, mañana y siempre, muñeco.
—Yo te amo con mi vida entera, cada día un poco más que el anterior.
—Eres mi vida entera, no lo olvides. Ahora duerme, pequeño.
Y después de unos minutos, casi cuando ya estaban a punto de estar, completamente, dormidos, Louis dijo en voz baja:
—¿Harry?
—¿Mhhhm?
—Me gustó lo de la nalgada. —Dijo en el tono más bajo de voz.
—Cuando quieras... Muñeca.
