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La luz de los Madrigal

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When I close my eyes
In the darkness, your light woah
Lights the way for me
We can walk forward without fear, you & I, woah

You're my light you're my light
Always shine into my heart
You're my light you're my light
No matter how far apart we are
Your light shines on me

La luz de los Madrigal
—Si The Organization está en búsqueda de las nuevas princesas del corazón, es primordial cuidar nuestros movimientos. Podría significar que ya tienen sus tropas completas.Sora da un bufido cansado, sacando un poco los labios con los brazos cruzados tras su cabeza. El sermón de Yen Sid lo aburre demasiado. La verdad, no dice nada nuevo. El poder del despertar, The Organization XIII causando problemas, aun no sacan a Aqua del mundo de la Oscuridad ¡Ya sabe que hay mil y un problemas! La verdad, se siente tan estresado que tampoco sabe que hacer. Usualmente tiene una idea, pero en esta ocasión no es el caso.Con todo lo que le dicen, con lo que esperan, se pregunta si para empezar, no es a quien buscaban. No es el gran elegido de la Keyblade. La estrellita notable y mejor para esta misión. Pensó que sentirse inútil e irrelevante había sido cosa de hace dos años. Con Riku burlándose de él en el palacio de Maléfica.—Sora—Espabila cuando lo llaman directamente—. Hemos detectado una señal particular de un mundo que hasta el momento, se había mantenido en paz y lejos de estar amenazado por los Heartless. Es tu deber ir a investigarlo. Con suerte, podremos tener en la mira a otra princesa del corazón.— ¿No deberíamos enfocarnos en sacar a Aqua del reino de la oscuridad? —pregunta Sora balanceándose en su sitio. Donald se lleva una mano a la cara. Ahí va de nuevo—. Podríamos acabar con esto más rápido si vamos en grupo a ayudarla—propone Sora con gesto preocupado—. El rey Mickey y Riku tal vez necesiten mi ayuda.—Necesitan que seas capaz de convocar el poder del despertar y nada más.Sora deja caer la cabeza. Si tuvo esa cosa, no sabe cómo fue. El caso es que odia ese poder del demonio. Ojalá tener un manual que le diga cómo obtenerlo de regreso. Ni siquiera considera que tenga que ver con ayudar o no a Aqua. Llega a pensar que nunca lo tuvo, que no es cosa suya tenerlo. Quizá es para otra persona. Riku seguramente puede conseguirlo y usarlo. Él siempre ha sido el prodigio en todo lo que se le cruza. Oscuridad, Keyblade, ser Keyblade Master.O Kairi, es una princesa del corazón después de todo ¿Por qué ella no tendría un poder así para conectar con el corazón de otros? Ellos dos tienen más sentido que su persona. Sora da un suspiro decepcionado. De sus amistades, es el menos especial.Por no decir que no es especial en lo absoluto.Sale del estudio y suspira, recostándose a una pared y dejándose caer sentado. Vienen solo para que lo regañen y le recuerden lo obvio. Está cansado de lo mismo. Si al menos Yen Sid fuese de ayuda, daría igual, pero no es el caso. Goofy y Donald lo ven con cierta preocupación. Es difícil no notar que para este momento, Sora está muy desanimado.Más de lo habitual cuando algo no le sale como le gustaría que fuera.— ¿Creen que podré encontrar el poder despertar a tiempo? —pregunta Sora en voz baja. Goofy asiente dando una risa de las suyas.—No hay nada que no puedas lograr, Sora. Solo es cuestión de confiar más en ti mismo y esforzarnos.—Esforzarte muchísimo, porque claramente no lo haces.— ¡Donald! —reclama Sora. Todo el posible animo que Goofy le dio, se acaba de ir por el caño.—Oh, no.— ¿Pasa algo más? —pregunta Riku con acidez. Aparte de haberse perdido por ¿Quinta vez? En intentar llegar a la playa del mundo de la oscuridad, Mickey no lo ayuda a tener paciencia.Francamente, está harto y casi preferiría llamar a Sora para que venga aquí y de forma mágica, misteriosa y oportuna, consiga llevarlos hasta su destino. Sora siempre ha tenido esa curiosa capacidad de llegar a donde sea incluso si parece ser un laberinto imposible de resolver. Sea suerte, capacidad de ubicación o que la existencia misma tenga preferencia por él, que lo ayude con eso.—Maléfica entró al palacio y causó muchos desastres. Minnie no puede reparar ella sola la defensa del castillo—explica Mickey—. Por no decir que en parte es mi culpa, por no estar ahí desde un principio para ayudar con las defensas. —lamenta. Riku da un discreto suspiro pesado.—Regresemos. Claramente no lograremos llegar ahora y antes que perder a más gente aquí, debemos ayudar como sea—dice Riku desapareciendo su Keyblade—. Vamos.Mickey asiente y con amargura se retiran. Riku tiene esperanza de que la próxima vez que vengan aquí abajo, sea para sacar a Aqua y no regresar. Se sienta incluso extraño, pues la primera vez había un tirón. Una especie de gesto de parte de ella a que la encontraran. Ahora no es el caso en lo absoluto. Es deprimente.El regreso a la torre de Yen Sid vino con toparse a Sora, Donald y Goofy en su camino de salida. El moreno saludo animoso con una amplia sonrisa, corriendo hacia ellos para hablar. Mickey no lo permite decir nada, dirigiéndose con premura a sus dos compañeros.—Tenemos que regresar al palacio. Hay serios problemas que atender y necesito de su ayuda muchachos. —dice Mickey. Donald y Goofy se ponen rectos y saludan militarmente al rey.— ¡Si su majestad!— ¡Oh! ¡Una misión nueva en el palacio! —dice Sora sonriente y animado, cruzando los brazos tras su cabeza—. Andando. Sea lo que sea, lo haremos más rápido si estamos juntos. —propone hacia Riku que niega con la cabeza.— ¿No tenias que enfocarte en el poder despertar? —pregunta Riku y Sora desvía la mirada, tenso—. Tan irresponsable como siempre. —Cruza los brazos y sonríe cínico hacia él.— ¡Igual puedo ayudar! —discute Sora ahora hacia Mickey—. ¿Verdad?—En realidad… Riku tiene razón. Debes enfocarte en tu misión. Es la más importante de todas. —dice Mickey.Para sorpresa de Riku, Sora da un quejido frustrado y molesto, cambiando totalmente a una postura tensa llena de exasperación. Es poco usual que demuestre su desilusión de esa manera. No obstante, para Goofy y Donald luce como algo “normal” o que ya ha sucedido hace muy poco.—Podemos intentar conseguirlo ambos—propone Riku con una mano en la barbilla—. En lugar de perder el tiempo aquí los dos, esperando a continuar, podemos ir a ese mundo nuevo que apareció e intentar que llegues al Poder del despertar. —dice el peliplata tentativo.No saben mucho de ese mundo. Literalmente estaba apartado de todo, como si una barrera muy poderosa lo protegía de todo el problema con los Heartless. Sabe que Sora iba hacia allá o que Yen Sid lo recomendaría ante lo improductivo de su viaje hasta el momento.—A menos que no te guste tenerme de compañero. —añade Riku burlista y Sora aprieta los puños, con gesto enfurruñado.— ¡Claro que si! Nunca somos compañero de nada.—Entonces vamos allá.Sora le sonríe y para junto a él. Mickey asiente, marchándose junto a Donald y Goofy. El segundo despidiéndose animosamente de Sora. El muchacho bate el brazo a modo de despedida y luego va junto a Riku a por la nave. El mundo nuevo está bastante lejos de donde se encuentran ahora. Será un viaje algo largo.— ¿Alguna pista de Aqua? —Riku niega con la cabeza—. Quizá después, pueda acompañarlos.—Si es que consigues el poder de-— ¿Podemos no hablar de eso? De verdad… ¿Podemos no hablarlo?Riku asiente, sorprendido por lo directo e incómodo del pedido. De nuevo, es Sora siendo extraño. Suben a la nave y Sora se pone de inmediato al mando de la nave. La verdad, es la primera vez que lo ve conduciéndola. En persona. Sabe que lo hace habitualmente, mas no ha tenido la suerte de ser el pasajero. Se sienta al lado derecho y apoya ladino.— ¿Ya tienes la ruta?—Nop, pero llegaremos. Si se desveló ahora, es porque pide ayuda y si lo hace, da señales para llegar.— ¿De verdad?—Sí. Así funciona.Riku duda que sea el caso, mas no lo discute. Demoran varias horas en hallar la ruta y cuando la tienen fija, Sora pone en automático la nave. Avanzando entre trozos de roca que flotan por doquier, algún que otro Heartless molesto. Riku se percata de como cabecea y no resiste reírse.— ¿Te estás durmiendo? —Sora sobre salta.—No.— ¿Acaso tienes pesadillas aun?—Tal… vez. —balbucea apenado.—Sora, tranquilízate. Estás demasiado tenso—dice Riku, Sora hace puchero y baja la mirada—. Vamos a lograrlo. No hay manera de que no sea así. Además… Poder o no, eres muy fuerte. Contigo en el equipo, es más imposible que la oscuridad nos gane.Se desliza en su asiento. Quisiera creerle, pero de nuevo ¡Es Riku quien se lo está diciendo! Él si pasó su examen, él pudo salir de la oscuridad por si solo, él ha hecho mil y un cosas que le hacen tan sencillo decir que todo estará bien. Ni siquiera entiende por qué le da tanto crédito. Claramente no se lo merece.Levanta del asiento y se va a sentar en el mismo espacio que Riku. Estrecho e incómodo, recostando la cabeza de él. No puede dormir por la noche, tiene demasiadas pesadillas, inquietudes con respecto a ataques y su “vagancia” viene a estar siempre con poco descanso. Quizá dé una mejor impresión a Riku si logra estar al cien por ciento por una vez.Riku sonríe ladino, recostando la cabeza por igual y tomándolo de la mano. Sora es tan infantil. Es tierno, muy cándido. Es parte de él, en realidad.—Te despierto cuando lleguemos.—Está bien.
Roxas.

Él tiene que estar aquí.

Él podía hacer muchas más cosas.

¿Qué has conseguido tú? Perderte en un sueño.

No eres necesario, no eres fuerte… no eres especial.

Solo eres un niño jugando entre quienes si lo son. Entre quienes tienen milagros y dones que los hacen fuertes ¿Qué hay de ti? ¿Qué te hace merecer tu Keyblade? Tus amistades, tu vida, tu corazón… ¿Qué tiene de especial ese pequeño y débil corazón tuyo?

Cuando lo único que consigue, es quebrarse, esconder a otros e impedirlos vivir.

No eres especial.

No eres nada.
—Ya llegamos.Sora despierta sobre saltado, ve alrededor un instante. Riku de pie frente a él. Guiña repetitivo y se frota los ojos. Se siente incluso más cansado que antes. No debería ser posible. Se pone de pie y bosteza estirando los brazos, todo el cuerpo. Riku le revuelve el cabello con gesto suave y cariñoso antes de inclinarse y darle un beso en los labios apretados.—Oye.— ¿Muy amargado para darme un beso siquiera?— ¡Claro que no! —refunfuña Sora frunciendo las cejas e inflando los mofletes—. El amargado eres tú.—Hoy puedo decir lo contrario.Sora continua refunfuñando. Que mal momento para no estar de animo para nada, ni siquiera para seguir la fingida discusión con Riku.Apenas pone un pie fuera de la nave Gumi, su ropa empieza a despedir destellos. Sora aprieta los ojos. Un animal genial, no un monstruo, no un monstruo, por favor, por favor, por favorrr. Al abrir los ojos se mira a sí mismo, frunciendo las cejas. Toma la tela que cuelga delante suyo, cubriendo sus brazos y dándole un poco de calor.— ¿Qué con esa ropa? —dice Riku bajando de la nave Gumi.—Bueno, mi ropa se adapta al mundo, así que esto debe ser normal aquí—comenta revisando la tela roja con patrones de coronas amarillas. Al levantarlo descubre una camisa gris, pantalón negro con bordados rojos, zapatos rojos con negros y bordado amarillo;su cadena plateada sigue como de costumbre—. Es bonita. —opina jugando con la tela grande.—Hay cosas más extrañas—Da por hecho Riku. La suya no tiene la misma preparación mágica, pues no la necesitaba; por ello no cambia—. Todo luce muy tran-Invoca la Keyblade y rompe la roca que les lanzaron. Enorme y que a pesar de la defensa, derrumba parte de la nave Gumi. Sora da un chillido llevándose las manos a la cabeza. Van a querer matarlo si daña la nave. Riku busca con la mirada quién los atacó, antes de usar magia, se percata de que una mujer se acerca con dos rocas enormes. Tan o igual de maciza que ella.— ¿Quién demonios…?— ¿¡Quiénes son y como entraron al encanto!? —exige saber la mujer con voz gruesa y engolada. Riku frunce más las cejas, decidido a atacarla por la amenaza. Sora se pone delante de él, impidiendo que ataque.—Soy Sora y él es Riku—Presenta—. Vinimos por… Notar problemas—Encoge de hombros con una sonrisa tímida—. ¿Quién eres tú? ¿Eres hermana de Hércules o algo así? Me lo recuerdas mucho.— ¿Problemas? ¿Ustedes saben de las criaturas extrañas que han estado…?—Luisa, enfócate—regaña otra chica, se acerca con gesto altivo y casi disgustado hacia ellos. Viéndolos con asco, empeorando la impresión de Riku en ellas—. ¿Cómo entraron al encanto?— ¿Encanto?—Las montañas, el encanto, nuestro hogar ¿Cómo entraron? —Insiste exigente. Sora y Riku se dan una mirada. Esa es una explicación un poco complicada. Sin embargo, por el lado bueno ¡No tiene a Donald o Goofy para atormentarlo! Sora se aclara la garganta.—Vinimos en esta nave. Puede volar entre mundos… fuera del encanto y hacia adentro—explica Sora—. ¿Ustedes quiénes son? ¿Han tenido problema con los Heartless? —Luisa mira a la otra y luego a ellos. Baja las rocas y Riku desaparece su Keyblade.—Si te refieres a los monstruos extraños que hacen desaparecer a las personas, sí, hemos tenido muchos problemas con ellos… Yo soy Luisa Madrigal.—Un gusto—dice Sora—. ¿Y tú eres…?—A la Abuela no va a gustarle esto. Tienen que irse. Los Madrigal pueden hacerse cargo del problema. —discute ella apartándose. Sora deja ir aire sin cambiar de gesto. Vale, esto va a ser complicado. Con ayuda de Riku pone las partes de la nave Gumi en su lugar y se encaminan junto a Luisa a donde sea que haya algo distinto a árboles y vegetación.Aunque no van a negar que es muy bonito. No es igual a las islas del destino. No da esa sensación de estar en la costa, sino en un lugar diferente. Uno que no han transitado nunca. Llegan a lo que luce como un pueblo y más exactamente, a una casa enorme de múltiples ventanas, puerta enorme y algunas torres dándole más tamaño.Riku puede decir que, aunque es un paisaje hermoso y peculiar, bastante impresionante; lo que más le gusta es el hecho de que Sora se emociona como si no ha visto nada así de fantástico antes. La forma en que sus ojos azules centellan de emoción a cada pequeño tramo de paisaje que es capaz de visualizar.— ¿Quiénes son esas personas?—Luisa, aléjese de ellos, pueden ser peligrosos.—No somos peligrosos. Vinimos a ayudar. —dice Sora con una sonrisa.Por un momento le causa sorpresa que sean tantas personas. No obstante, la casa es grande. Duda que no quepan ahí. Quien más lo intimida es la mujer mayor que los juzga con la mirada, las manos juntas y la notable perturbación. Riku es capaz de distinguir algo en ella, una especie de sombra que la rodea. Tan tenue y lejana que ni siquiera puede interpretar como que es de ella, pero si viene de ella.Es complicado de describir. Al mismo tiempo, puede ser lo que les lleve a lo que causa problemas en este mundo.— ¿Ayudar? —Repite un hombre con gafas—. ¿En qué pueden ayudarnos dos niños? Con uno… vistiendo tan extraño. —Acomoda sus gafas viendo a Riku. Sora le da un vistazo. Francamente, Riku desentona bastante.—En que-Hay algunos gritos, Sora y Riku buscan la motivación por inercia, encontrando a una chica de falda turquesa corriendo de varios Heartless. Algunos normales, otros con armaduras y algunos sin una forma que ellos sepan de que se trata. Ambos hacen aparecer las Keyblade y van directo a ayudarla, más rápido que cualquier otro de esa enorme familia. Sora salta en una roca, activando el flowmotion. Su cuerpo cubierto de destellos azules lo ayuda a ir más rápido y una vez va en picada, causar una onda que los elimina a casi todos.Riku se mueve lo suficientemente rápido hacia cada uno hasta desaparecerlos en una estela oscura y el corazón brillante flotando brevemente. Sora apoya la Keyblade en su hombro y se gira a la muchacha que se cayó. Tiene las gafas torcidas, respira por la boca y la sorpresa marcada en cada facción. Sora le sonríe y ofrece la mano.— ¿Estás bien?—Y-yo… y-yo-— ¡Mirabel!Ayuda a Mirabel a ponerse de pie y ella va con la mujer de vestido turquesa que la revisa. Sora desaparece la Keyblade y cruza los brazos tras sus cabeza. Luisa es la grande, Mirabel la de gafas ¿Quién será el resto? Riku observa los alrededores con ojo crítico. Algo le dice que tendrán que pasar un tiempo importante aquí porque el problema no es tan obvio como quisieran. Como si no hubiera suficientes pendientes ya.La señora mayor se acerca, aun recelosa.—Veo que saben qué hacer contra esas criaturas extrañas, más que nosotros—repone ella. Su voz suave, pero severa, le provoca escalofríos a Sora. Llega a recordarle un poco a Frollo. Espera que no sea mala o algo parecido—. Y… supongo que podemos hablar dentro de la casa, siendo que ayudaron a mi nieta.—Eso sería bueno ¡Así podemos ayudarnos entre todos! —asegura Sora. Riku no está convencido. En lo absoluto.Camina junto a ellos. Mirabel mira a Riku y Sora de reojo. Curiosa por montón. Aparte de ser muy distintos en ropa -Sora resalta a pesar del cambio-, y la forma y color de cabello, tienen algo que los hace ser distintos. Las tejas de la casa saltan y parte de la cerámica igual, sorprendiendo a Sora y Riku.—Hola casita, sí estoy bien. No te preocupes. —Las puertas de la vivienda se abren y cierran hasta agitarse—. Saluda a los invitados casita. —La casa agita las puertas y ventanas. Sora habla sin aire en tono suave, jalándole el brazo a Riku:—La casa está viva. —exclama con emoción contenida.—Has visto tazas, relojes y velas vivientes. —menciona Riku con gesto entre divertido y enternecido.—pero aquí la casa está viva—Insiste más agudo y emocionado—. ¡Hola casita! —saluda por igual batiendo el brazo entero de un lado a otro—. No seas amargado, saluda.—Hola.Mirabel sonríe y entran. El lugar es muy espacioso. No absurdamente inmenso como el castillo de Bestia, también dudan encontrar un cuarto de más de cinco metros de alto siendo una biblioteca, no obstante, para lo que han visto en casas, este sitio es gigante. Las tejas y cerámicas del suelo no paran de saltar. Una especie de saludo y gesto emocionado.Sora se percata de que la misma chica de vestido rosado está haciendo crecer flores, Luisa lleva algunos jarrones rotos, llenos de tierra y plantas a otro lado como si no pesaran nada. Riku por su parte, se percata de que la mujer mayor está hablando con otra persona. Un señor de bigote y sombrero.—Así que ¿Saben que son esas criaturas? —pregunta la misma persona de gafas. Sora asiente—. Y ¿Son muy malas? ¿Comen gente? ¿Qué sucede con…? Oh, lo siento, soy Agustín—Se presenta torpe y tímido—. Y gracias por salvar a mi hija Mirabel.—No hay de que—Sora sonríe con los brazos tras la cabeza—. Y, sí, los Heartless son muy peligrosos. Son criaturas de la oscuridad. Buscan los corazones de las personas—explica sin mucha complicación. Agustín no parece estar entendiendo mucho—. Si uno te ataca, te vuelves un Heartless también ¡Porque robaron tu corazón!— ¡Eso suena terrible! —exclama espantado.—Puede remediarse—Apura a añadir Riku—, pero si encontramos la fuente-—Lo siento, hay muchos problemas en el pueblo y llegan cuando apenas acabamos de desayunar—dice la mujer mayor—. Me temo que nuestra charla tendrá que ser después. Cuando arreglemos lo que sucede en el pueblo… Mirabel, acompáñelos, por favor.—Sí Abuela. —responde Mirabel y Alma se retira, llamando a Luisa e Isabela con ella.—Eh, hola, lo siento, pero ¿Decías algo sobre tragarse corazones? —pregunta una mujer de vestido amarillo y cabello pelirrojo—. Porque si eso pasa… eje… ¿Qué pasa si no encuentro a mi hijo pequeño? Y quizá uno lo… agarró.Sora y Riku se dan una mirada nerviosa. Esa mujer está haciendo una nube sobre ella. Cada vez más gris y con rayos incluidos. No saben como responder. Es una mala señal.—Quizá solo esté escondido. Los niños huyen muy seguido—asegura Sora—. Podemos buscarlo por usted y si está en problema, lo salvamos ¿Le parece…?— ¡Sí! ¡Muchas gracias! —La nube sigue ahí a pesar de que su sonrisa es enorme, Sora siente las manos sudadas de la pelirroja—. Tengo que ir a hacer otras cosas y… Mi mamá no me va a perdonar perder el tiempo—repone cantarina y ansiosa—. Gracias, gracias. Se llama Antonio, es chiquito, una ternura de niño. Mirabel por fa.—Sí tía Pepa… Adiós…—Despide con la mano. Sora sorbe aire, pobre Agustín que va con Pepa, le acaba de pegar un trueno—. Lo lameeeeeeeeeento. Mi tía es un poco complicada con sus emociones.—¿Siempre van así? —Mirabel asiente con los labios apretados—. Oh no, es horrible. —dice Sora.—Bueno, es la costumbre. Entonces son ¿Nuevos en el encanto? —asienten. Sea lo que sea el “encanto”, parece ser muy relevante. Un lugar. Quizá un país o el mundo en sí—. Entonces les explico—Los guía a la cocina de la casa—. Nosotros somos los Madrigal. Somos quienes dirigen este pueblo. Todos a quienes vieron, son mi familia.—Tu papá, tú Abuela, tu tía—murmura Riku viendo el árbol genealógico pintado en la pared de la cocina—. Primos, hermanas… Son muchos.—Sí. Somos varios. —dice Mirabel sonriente.Sora percibe algo extraño. Como si hay magia en todos lados. Da por hecho que es cosa de la casa y al apartarse un poco por curiosidad, se percata de una vela brillando desde una ventana. Lo sorprende que no se apague, la brisa que da es tan fuerte que les agita el cabello y también agita las plantas afuera. Mirabel se asoma a ver lo mismo.—Eso, es nuestro milagro.— ¿Milagro?—Sí. Mi Abuela lo obtuvo al traernos aquí. Es una larga historia—Mirabel le resta importancia—. También nos ayuda a ser de ayuda. Digo, asumo que vite’ a mi hermanita doña perfecta—Entrecierra los ojos con gesto burlista y exagerado—. A Luisa y a mi tía Pepa. Eso e’ nuestro milagro. Un don especial.— ¿Qué don tiene cada uno?Mirabel sonríe con deje emocionado, dando un par de aplausos. Riku se gira alrededor, espantado por el movimiento de la casa. Crea un ritmo muy particular, directamente está haciendo música. Mirabel da un par de vueltas, haciendo que su falda se infle y abra espectacularmente. Sora se sonríe balanceándose, le recuerda un poco a Ariel.
¡Cajones!

¡Pisos!

¡Puertas!

¡De una!
Riku se mantiene a un lado, perturbado de que Mirabel dance y se mueva entre una casa que se mueve y brinca, Sora solo le sigue con la mirada, sin contener la sonrisa y moviéndose ligeramente en relación al sonido.En este hogar vive nuestra descendencia
Hay fiesta y música con ritmazo sin igual
Es mi familia, constelación perfecta
El mundo encantan con su brillo personalCanta Mirabel en el piso de arriba, dando golpes a cada puerta, haciendo que brillen un poco más fuerte.Wow, no hay que olvidar, la abuela lleva el show
Wow, nos trajo aquí y a todos nos cuidó
Wow, y cada año hay más bendición
"No es poca cosa", siempre digo yo, ¡sí!Toma a Sora del brazo y lo lleva consigo, Riku les sigue algunos pasos por detrás, sin lograr entender en qué clase de sintonía entró Sora para seguirle el ritmo ¿Sora sabe bailar?Está es la familia Madrigal
Hogar de mi gente Madrigal, ¡vamos allá!
En donde todos son fantásticos y mágicos
Soy de la familia MadrigalVan dando saltos hasta llegar al pueblo, parándose frente a un mural donde Mirabel empieza a señalar a cada miembro familiar. Empezando por Pepa:Mi tía Pepa, su humor afecta el clima
Si está indispuesta, pues, los tiempos raros son
Mi tío Bruno (no se habla de Bruno)
Podía ver el futuro, él desaparecióRiku se apoya en una pared cruzando los brazos. Ahora quiere saber qué rayos con Bruno. Mirabel se lleva a Sora consigo hasta donde está su madre. Sora abre los ojos y amplia la sonrisa al verla:Oh, ella es mi ma Julieta y sin dudar
Wow, con su comida cura todo mal
Wow, sus guisos son remedios de verdad
Esperen para impresionarse más, ¡ma!Sora toma uno de ellos dulces que Julieta le tiende y siente que el cansancio se le va por completo. Como si hubiera dormido bien. Riku se ve arrollado por gente del pueblo que lo conduce al interior de una casa.Dos tipos que amaban a los Madrigal
Pues, son un par de famosos Madrigal
El tío Felix quiso a Pepa y mi pa quiso a Julieta
Y así, la abuela se hizo una abuela Madrigal (así, así)Sora aplaude y se ríe de la cara de Riku, que tiene una ropa más acorde al lugar. Un pantalón y una camisa blanca junto a botines. Ven a la Abuela de Mirabel pasar delante de ellos, en dirección a unas casas que lucen destruidas y en reparación.Hemos jurado abrir los brazos
Y juntos merecer el gran milagro
El pueblo vibra, el mundo gira
Esfuerzo y alegría encenderán nuestros dones
Y magia encendida tendrán por generacionesMirabel lleva consigo a Riku y Sora para volverlos a poner delante el mural.— ¿Quiénes son tus hermanas?— ¿Y tus primos?—Fácil.Dolores oye hasta a una aguja
Camilo muta, Antonio aun no recibe el don
Mi dos hermanas, Isabela y Luisa
Una con fuerza, la otra es perfección
Isabela, con sus flores van a enloquecer
Isabela es la perfección de pie
Luisa, Luisa, es fuerza irreal
Son músculo y belleza sin parRiku acaba irritado de ver a Isabela a lo lejos. No le extraña que Mirabel la llame doña perfecta. Le queda el apodo. Sora está emocionado por Luisa. Da por hecho que puede ser su amigo ¡Se parece a Hércules! ¡Pueden entrenar juntos!Sabrán mucho más de un Madrigal
Así es nuestra vida Madrigal
En donde todos son fantásticos y mágicos
Somos así en la familia Madrigal (adiós, uh)Mirabel sonríe acabando y Sora en la misma nota emocionada, se le ocurre hacer una desubicada pregunta:— ¿Y qué don tienes tú?—Yo… eh… ¿No quiere mejor un recuento de todos los demás? Saber más de los Madrigal—Ofrece y se la nota nerviosa—. No me gusta ser autobiográfica y-—Mirabel no tiene don. Humn. —Sora deja caer la sonrisa por el comentario tan casual de Dolores, quien solo continua con su camino sin hacer nada en especial. Mirabel aprieta los ojos poco a poco.— ¿Eres la única sin don entre tu familia? Aparte de tu primo. —menciona Riku extrañado.—Sí… Bueno, mi primo lo va a recibir en dos semanas. Cumplirá cinco años y a esa edad obtenemos los dones—explica Mirabel y Sora hace puchero. Qué clase de mala suerte es esa. Todo sonó tan genial y es como una caída horrible—. Si no es que todo explota por los monstruos y- ¿No va a explotar todo verdad? Es su noche especial.—No tendrá noche especial si no lo encontramos primero. —menciona Riku. Mirabel deja caer la cabeza a un lado.—Uste’ sígame.—Antonioooo, ya no hay monstruos. Puede salir.A diferencia del resto de puertas con brillo, detalles y demás, entraron a la puerta más sosa. Da un cuarto mediano con dos camas. Mirabel se agacha a ver debajo de la que está a la derecha, justo delante de una maquina de coser. Bajo la misma está un niño moreno de cabello rizado y redondo.— ¿De verdad se fueron? —pregunta en voz baja.—Sí. Los que estaban cerca de la casa se fueron—responde Mirabel, Antonio luce inseguro—. Y tenemos a dos personas que nos van a ayudar con ellos ¿No los quiere conocer?Antonio sale de su escondite y se los queda mirando. Sora saluda con la mano y expresión sonriente. Amigable y causando que Antonio lo compare con Mirabel. No sabe exactamente cómo, pero él le recuerda a su prima. Mirabel se endereza, sacudiendo un poco su falda.—Antonio, ellos son Sora y Riku. Me salvaron hace rato.—Es un gusto conocerlos. —saluda Antonio, tímido.—Un gusto, Antonio. —dice Sora. Riku se mantiene callado.—Tía Pepa estaba preocupado por usted, no se esconda así, le va a hacer una nevada. —dice Mirabel.—Es que los vi afuera de la casa y… Me asusté Mirabel. —dice Antonio en voz baja.— ¡No te preocupes! Sé que dan miedo, pero ahora que estamos aquí, desaparecerán. Te lo prometo. —Sora se da un par de golpes en el pecho y Riku exhala. Sora el héroe. Quien lo habría visto venir.Riku se da cuenta de que un Heartless corriendo afuera, yendo hacia el pueblo. Antes de decirle a Sora que vayan a enfocarse en lo que sucede con los Heartless, un temblor y una estela de humo en el pueblo los sorprende. Antonio se abraza a Mirabel.—Ustedes quédense aquí. Riku y yo iremos a ayudar. —anuncia Sora. Mirabel asiente.Riku y él salen corriendo a toda prisa al pueblo, pasando por el mismo recorrido inicial y topándose prontamente con un Heartless que golpea las viviendas que topa a su paso. Hasta que Luisa lo toma del puño. Es enorme. Sora da un brinco, corriendo por la pared, invocando la Keyblade y usándola para atacar directamente a la cabeza.— ¡Por aquí! —Riku abre paso entre los Shadow pequeños y salvar a las personas que no saben a donde ir. Utiliza thunder para acabar con la mayoría cercana. Chasquea la lengua con molestia ¿Por qué están surgiendo tantos de la nada?— ¡Lánzame arriba! ¡Con toda tu fuerza!— ¿¡De verdad!? —Luisa se muestra asustad por el pedido de Sora junto a ella. Isabela hace crecer enredaderas fuertes que retienen al Heartless: un Mega Shadow.— ¡Sí! ¡Con confianza! —Le sonríe emocionado.Luisa lo sujeta por debajo de los brazos y lo lanza hacia arriba. Sora da una exclamación de diversión y en su caída libre, asesta un golpe tan fuerte de naturaleza eléctrica que lo hace desaparecer. Tambalea un poco y sonríe de ver el corazón flotando hacia el cielo.— ¡AH! ¡ESO FUE GENIAL! —exclama Luisa acercándose hacia él, medio inclinada y agachada—. ¡No pensé que pudiera hacer eso jamás! Pensé que- ¡UH! —Levanta a Sora del suelo, evitando una bola de fuego lanzada por un Heartless. Sora sonríe amplio. De verdad le recuerda mucho a Hércules. Ya la adora.—Puedes ayudarme con esto. Sígueme el paso. —pide Sora y Luisa asiente.Riku corta escombros que empieza a caer, impidiendo que puedan aplastar a las personas. Enredaderas y flores surgen, sacando a las personas que quedaron atrapadas. Riku asiente a Isabela que continua con ello. Mientras Riku se deshace de los Shadow, deteniendo escombros con magias distintas a su favor, ella salva a los pueblerinos que necesiten ser apartados.Luisa va junto a Sora, golpeando a cada uno de ellos que Sora no alcanza a desvanecer de un golpe o por el contrario, no alcanza debido a la carrera. Se detienen abruptamente. Sora toma la Keyblade con una mano y se lleva la otra al pecho.— ¡Dame fuerza!Luisa se cubre con una mano y antes de darse cuenta, está subida en un león enorme, de pelaje amarillo y fulgor similar al fuego. Se sujeta con fuerza y Sora apunta a la Demon Tower frente a ellos. Simba ruge y se lanza al ataque, tan efectivos y constantes que acaban por eliminar a los Heartless apilados unos con otros. Al desaparecer, levanta el puño cerrado y lo choca con Luisa, apoya la Keyblade en su hombro.—Sep, aquí terminamos… Ufff ¡Eso estuvo difícil! —resopla Sora—. ¡Estuviste genial! —elogia girándose hacia Luisa—. Has estado lidiando con esto ¿Cierto? Es… malo que destruyan los edificios, pero al menos nadie sale herido. Es lo importante.—Sí. Yo ayudaré después a reconstruir ¡Si estuvo bacano! Uste’ me agrada. —Sora se deja cargar y poner en el hombro de la mujer. Le sujeta de la mano, parloteando con respecto a qué otras formas de pelear pueden probar.Sabiendo que quizá tomará un poco más de tiempo de arreglar.Riku se limpia el sudor de la frente y desaparece la Keyblade. Mira a Isabela que se arregla algunos mechones de cabello tras ayudar a un par de personas que se cayeron. Ella le dirige una mirada de soslayo y rueda los ojos con gesto fastidiado antes de irse a seguir con los pueblerinos. Riku respira fuerte, que fastidio.. . .— ¿No estaban aterrorizados y con medio pueblo destruido hace unas horas?—Síp.— ¿Por qué hacen una fiesta entonces? —pregunta Riku en voz baja, genuinamente confundido. Sora niega con la cabeza, tampoco tiene idea de que sucede. Porque parecen así de tranquilos y divertidos haciendo lo que llamaron una “rumba”.—Quizá aquí son así. —asume el moreno.— ¡Oigaaa! ¡No se quede ahí Sora! —Mirabel lo toma de las manos—. Venga baile conmigo, es divertido.—peroperopero ¿No íbamos a…?— ¡Ay eso pa’ mañana! Todos están muy agradecidos por lo que hicieron los dos, así que solo gócelo parcero.Sora arruga la cara, no entiende esas palabras. Sea como sea, le costó un poco entender el ritmo de Mirabel y la música en general, pero al hacerlo, no hay forma de borrarle la sonrisa; mucho menos que se detenga. Riku lo ve desde su lugar. Agradece a Luisa que le acerca de beber y comer. Sabe bien. Es un poco ¿Rara? La bebida, pero no da queja a ello. A lo lejos ve a Alma hablar con Isabela; Agustín bailando con Julieta, Pepa y Felix hablando con Dolores y Antonio. Personas que ríen, conversan y comen como si nada sucedió.Curioso cuando menos. Se aparta solo para buscar más de beber. No se dio cuenta de cuándo la terminó.—Hey parce, con calma, que va a acabar borracho.— ¿¡Tiene licor!?— ¿A poco no se dio cuenta?Riku mira el vaso y luego a Camilo que cambia de forma y lo imita para burlarse de él. Riku resopla y acaba por seguir bebiendo a gusto. Se supone que de estar borracho se nota ¿no? Se siente bien, puede beberlo un poco más. Camilo se cruza de brazos, esperando a que Riku simplemente se desplome por seguir bebiendo ron, chirrinchi y aguardiente con semejante tranquilidad.Camilo se ríe a viva voz cuando Riku se tropieza sin más y casi se cae de boca. Está fatal. Sora llega hacia él, sudado con parte del cabello pegada a su rostro. Lo toma de las manos y jala consigo para unirlo al enorme circulo donde todos bailan.—Nonono, Sora no-— ¡Ven, solo sígueme!Quiso intentarlo, pero se quedó bastante a raya ¿Cómo Sora puede bailar tanto de algo que apenas conoce el ritmo? Con gente desconocida. Primero con Mirabel, luego con Luisa, algunas personas de pueblo que no lo dejaban volver al circulo e incluso Camilo que cambia para verse igual que él. De lo que Riku no pudo huir, es que Sora lo sujete para bailar ambos como pareja y ahí, el peliplata mareado solo se recuesta de él.— ¿Qué tienes? ¿Te cansaste?—Creo que voy a vomitar.—Dramático.A pesar del mareo, las nausea y sentirse más perdido que pez en la jungla, Riku se las ingenio para no verse tan borracho, así como sacarle muchas risas a Sora que simplemente lo guía. Camilo se percata de ellos besos ocasionales que se dan. Discretos y pequeños. Bailando hasta que Sora decide ir a comer sin parar y beber un poco, sintiendo la bebida algo amarga para él.. . .—Mañana durante el desayuno hablaremos sobre estás criaturas que llamaron Heartless. Por ahora, pueden ocupar esta habitación.—Muchas gracias señora.Sora mira la habitación. Es bastante grande y tiene una cama enorme. Luce mucho más grande por dentro que por fuera. Se gira hacia ella con las manos en la cintura, Riku se deja caer de cara en la cama. Alma levanta una ceja, con ligero disgusto por eso.— ¿Cree poder esconder la vela?— ¿Disculpa?—Quizá no es el caso, pero los Heartless buscan luces. Corazones llenos de luz y con la magia que tiene, quizá traten de apagarla—Alma abre los ojos sorpresa y horror—. No entiendo mucho al respecto, pero—Cruza los brazos tras su cabeza—. Es una precaución.—Sí. Gracias por decirla. Que pasen buena noche.— Duerma bien—despide. Cierra la puerta tras verla irse. Va a la cama y se echa boca arriba—. Me encanta este mundo. Es tan colorido, tan feliz tan… ¡Encantador! —exclama Sora y Riku resuella.—Ya me quiero ir…Sora se ríe y le da un golpe en la cabeza. Lo dejaría dormir, por algún motivo está súper amargado.

----- CHAPTER BREAK -----

Toques en la puerta lo hacen levantar la cabeza, mira un momento a Sora, que sigue dormido como plomo al lado suyo. Con mala cara se levanta y va a abrir. Encuentra a Mirabel. Vestida como ayer, sonriente y animada como si fuese una bola inagotable de energía. Cosa que, a Riku, con su dolor de cabeza a irritación en los ojos, causa especial desagrado.— ¡Buenos días! —saluda Mirabel—. Dentro de poco serviremos el desayuno, mi Abuela quiere que nos hablen de los monstruos y todo eso durante la comida así que vine a despertarlos y pedirles que estén listo. —explica la chica y Riku da un bufido con el entrecejo fruncido.— ¿Cuándo?—Ahorita.— ¿Y eso cuánto tiempo es?Mirabel abre los ojos y aprieta la sonrisa. Buena pregunta.—Quizá... ¿Quince minutos? —tienta Mirabel gesticulando y haciendo una mueca divertida. Riku da un quejido y cierra la puerta antes de ir a la cama, mueve un poco a Sora que despierta con mala cara. A pesar del sueño profundo, no parece haber descansado, que irónico.—Vamos a desayunar y a explicar que pasa, vístete.— ¿Por qué?—Solo hazlo.Sora habla puras tonterías cuando se despierta. Se nota que su mente está en otro lado aún. Lo ve vestirse con vagancia y lentitud, saliendo y apenas recobrando su usual forma de ser cuando le da un poco de sol y huele la comida. Riku bosteza cubriéndose la boca con el puño ¿Cómo todas estas personas están tan animadas si se acaban de levantar? Y no va tanto rato desde que se fueron a acostar. Esa fiesta fue eterna.— ¡Anda! ¡Está bien! No vomitó—celebra Camilo llevando platos a la mesa fuera de la casa—. Pensé que iba a ser peor para su primera pea.—Nah, lo aguantó como todo un campeón. —dice Luisa.—Yo lo escuché anoche. Estaba a poco de vomitar. —dice Dolores en voz baja, que acomoda otros platos en esa mesa sin sillas. Mirabel le explica a Sora que puede tomar lo que quiera para desayunar, poniéndolo en un plato y que su lugar es al final de la mesa.—Para alguien tan grande, no tiene casi aguante. De donde vengas, no deben ser muy fuertes. —opina Isabela antes de tomar un plato y empezar a servirse. Sora mira otro sin entender qué son esas cosas. No reconoce nada de esta comida.—Son arepas—dice Mirabel poniendo una en su plato y en el de Riku que sigue fastidiado—. Esta es de huevo, esta de choclo, esta tiene pollo y aguacate por dentro—Pone una de cada una—. Esto es huevo revuelto, esto es ajiaco-—M-mejor solo me llevo esto. —Sora sonríe nervioso y se va con el plato tan alto como está. Mirabel le puso de todo e incluso le dio otro con Sopa. Riku pudo negarse e ir con el que ya tiene.El ambiente es extrañamente tranquilo y familiar. Es en realidad la primera vez que ven un entorno familiar así de unido y cercano. Por lo general solo son hermanos, o padres con sus hijos. No una familia tan enorme. Sora va comiendo de todo. Debe decir, que las arepas se le hicieron un poco extrañas.Principalmente porque tiene la sensación de que algunas deberían tener el relleno adentro y no encima, pero igual se las comió y en su momento de comelona, Alma se aclara la garganta.—Creo que sería un buen momento para saber más con respecto a estas criaturas que ahora recorren el encanto.Sora levanta la cabeza con las mejillas llenas. Mira a Riku, casi esperando que hable el primero. Tiene más de media sopa en la boca. Su pareja, por el contrario, ni siquiera levanta la mirada. Sora traga duro y con dificultad.—Bu-bueno—Se rasca tras la cabeza y se echa atrás en la silla—. Tal como dije ayer, son Heartless. Se tratan de criaturas que toman los corazones de las personas. Lo arrebatan de sus cuerpos-— ¿Nos van a clavar la mano en el corazón? —pregunta Mirabel con espanto, entre confundida y sin saber cuan literal debe tomarlo.—Nono, no ese corazón. Es... tu corazón—No sabe cómo llamarlo. Jamás había sucedido esta confusión—. Es lo que te hace ser tú. Lo que tiene tu luz, tu oscuridad, tu entera esencia. Ese corazón.—Es decir, el alma. —repone Isabela y Sora balancea la cabeza. Si eso les funciona.— ¿Qué sucede con eso?—El cuerpo sin corazón se convierte en un Heartless igual debido a la oscuridad que dejó—Apoya los brazos en la mesa y todos se ven atemorizados—. Hasta que lo tenga de regreso, a veces incluso nacen otras criaturas en consecuencia, pero por suerte no hay ninguna por aquí.Riku exhala. Todo estuvo bastante bueno.—Nuestra misión aquí es encontrar que lo causa, eliminarlo e irnos. No es un fenómeno aislado. Sucede en otros mundos.— ¿Y ustedes son...?—Keyblade master-—Solo él. Yo no. —aclara Sora.— ¿Mundos? O sea... fuera del encanto. —dice Pepa.—Sí. Puede decirse.Alma baja la mirada y aprieta las manos. Riku puede verlo de nuevo. Esa estela negra, esta vez más grande.—Vienen de la oscuridad—aclara Riku repentinamente—. Se ven atraídos por la oscuridad dentro de los corazones y... Cuan más grande sea esa oscuridad: miedo, egoísmo, envidia, odio y tristeza, mayor será el poder que contienen. Algo los atrajo aquí. Algo los hace formarse aquí. Sea lo que sea, debemos eliminarlo o este mundo podría llegar a consumirse en la oscuridad.El silencio en la mesa se corta por un rayo horrible por la nube en la cabeza de Pepa. Félix empieza abanicar para alejarla de aquí antes de que empiece a llover y arruine la comida de su esposa. Sora sorbe aire, eso fue exageradamente pesimista de su parte. Lo hubiera preferido un poco más con tacto. Ya entiende por qué Donald se queja de que es muy directo.— ¡Como sea! —exclama Sora—. Nosotros averiguaremos que pasa. Sería genial que nos muestren el lugar para poder ubicarnos mejor, investigar y bueno, saber un poco. —aclara con una sonrisa amplia.—Pueden acompañar a cualquiera de mis nietos en sus labores. Luisa está muy presente en todo el pueblo. —Luisa asiente con la cabeza y Sora aprieta los ojos por la sonrisa tan amplia. Eso le alegra muchísimo—. Por otro lado, si ella está muy ocupada, Mirabel puede ayudarlos con eso. Tendrá que ser el caso. Las reparaciones tienen que hacerse lo más rápido posible.—Y Luisa tendrá que cargar a los burros de nuevo. —Camilo rueda los ojos con aburrimientos. Esos burros se la pasan perdidos.—Yo los llevo—dice Mirabel—. Venga, vamos. —incita levantándose de la mesa.— ¿Los platos...?— ¡Le toca a Dolores recoger y lavarlos!Riku ve la ligera molestia de la muchacha ante esa aclaración. Porque sí, es su turno de limpiar todo. Sora camina junto a Mirabel y Riku un par de pasos por detrás. Este lugar es muy caluroso.— ¿Hace cuánto están los Heartless por aquí? —pregunta Sora con las manos tras su cabeza.— ¿Una semana más o menos? Empezaron a surgir durante una fiesta de cumpleaños —responde Mirabel—. Y el señor Humberto de repente desapareció. Antes de darnos cuenta, estaban en todo lado. Vienen de repente, destruyen un poco, gente desaparece... No sabíamos que hacer hasta que Luisa aplastó uno con una roca y dimos por hecho que hay que eliminarlos. Siempre es a la misma hora.—Que extraño, no debería ser así. Menos los que vimos—medita Sora viendo el cielo—. Ummmmm—entrecierra los ojos y se detiene—. Quizá los atrajo tu familia.— ¿Disculpa? —Mirabel se sobresalta. Entre ofendida y curiosa.—Bueno, todos ustedes- casi todos ustedes tienen un don mágico ¿Cierto? Son distintos. Tienen corazones fuertes y llenos de luz—relata Sora cerrando un puño frente a su pecho—. Tal vez por esa luz tan brillante, vinieron a buscar consumirla. O quizá hay una sombra que los acecha. El punto, es que lo más probable es que tu familia los atraiga.—Quizá sea ese milagro del que hablaste. —añade Riku y Mirabel se muerde los labios con las manos juntas—. ¿De dónde provino exactamente? —Mirabel toma asiento en un banco. Los tres frente el enorme mural de la familia Madrigal.—Mi Abuela y mi abuelo huyeron cuando mi madre y mis tíos apenas habían nacido. Unas personas querían hacerles daño—explica Mirabel en voz baja, levanta la mirada hacia el dibujo de su Abuela con la vela en las manos—. Mi abuelo se sacrificó por ellos y de repente el milagro surgió. El encanto creó estás grandes montañas que nos cuidan de esas personas y a los cinco años, el milagro nos dio un don.Mira sus manos un instante.—Un bello regalo mágico que debemos usar para ayudar a los demás y así merecerlo. La vela en casa, es nuestro gran milagro: lo que nos hace Madrigal. —concluye Mirabel y Sora mira el mural de regreso.El más pequeño cumplirá años pronto, pero Mirabel ya es mayor y no tiene un don ¿Por qué no lo tiene? Tiene la impresión de que es algo importante o que se trata de un detalle más sutil que debe notar. Su atención se fija en Mirabel que mantiene una sonrisa débil y amorosa hacia ese mural. Hacia su familia. Habla de ellos con tanto cariño y orgullo que se nota el amor tan inmenso que tiene por todos ellos.Incluso a su Abuela que es notablemente distante con ella. Ni siquiera la miro en toda la mañana durante el desayuno a pesar de que saludó a todos. Sora le sonríe y le toma de la mano, dándole un apretón.—Ese milagro, es la luz que tu familia tiene para iluminar la vida de los demás y cuidarlos de la oscuridad hiriente. Es realmente precioso—elogia Sora y Mirabel sonríe encogiéndose de hombros, agradecida—. La oscuridad debe querer que esa vela se apague—opina viendo el mural—. Nosotros la protegeremos ¿Cierto Riku?Riku asiente con la cabeza, cruzado de brazos. Aun le duele un poco la cabeza. El pueblo es más grande lo que parecía en un principio, hay gente pero doquier, con todas las tonalidades de piel que ni siquiera en su mundo había visto.Mirabel les da un recorrido relativamente rápido. Donde está la tienda de telas, donde hacen zapatos, sombreros, comida, herrería, librería, de todo un poco. Acabaron en la plaza donde Julieta da de su comida curativa a todos quienes hacen una fila. La mayoría son heridos de ayer que hasta ahora sí saben de sus heridas. Con el furor del momento y la bebida de la noche, no se dieron cuenta.También resaltan algunos que se han hecho daño en las reparaciones. Sora observa que Luisa llega a mostrarle a Julieta un corte largo en su brazo, una herida grande que incluso mana sangre. Julieta le acerca un bizcocho relleno, metiéndoselo en la boca y luego acariciándole la mejilla.—Ten más cuidado mija, no te esfuerces demasiado. —Le da un beso en la mejilla y Luisa sonríe.—Claro mamá.—Tal vez si vamos al- ¿Sora? —Riku ve alrededor. Lo tenía justo a un lado hace un instante. No sabe qué capacidad mágica tiene Sora para desaparecer de repente. Da un bufido molesto. Pensó que podrían ir al bosque a buscar si está la fuente de los Heartless. No duda que debe haber uno escondido. Grande que atrae a otros.—Quizá fue con Luisa. —propone Mirabel.—Cree que todo es un juego. —refunfuña Riku con los brazos cruzados.—No creo que lo vea como un juego. Yo creo que solo está divirtiéndose un poco ahora que no tiene trabajo—opina la muchacha—. Tengo que ir a comprar tela. Puede ir a donde quiera pa' turistear o solo volver a casa. Yo iré después. —despide Mirabel.Riku mira alrededor. Se siente incómodo estando solo. Todo es bonito, hay una vibra encantadora en este lugar, por ello es hasta anómalo que hayan Heartless. Suelen aparecer en lugares menos armoniosos. La aparición repentina de Sora lo abruma y antes de reclamarle, Sora le saca la lengua y baja el parpado.— ¿Qué te...?—Usted sí que es deprimente parcero—Camilo cambia de forma y Riku se muestra más irritado—. Ni siquiera al pelado le da una sonrisa.— ¿Pelado?—Su novio—aclara con sonrisa pretenciosa y tono irritante—. El bonito que andaba besuqueando en la borrachera—Apoya la mejilla en sus manos y mira arriba—. Todos los vieron y no dejan de hablar de eso.Riku da un bufido. Nunca lo ha molestado mucho. Después de todo, nunca tienen mucho tiempo de estar juntos afuera. Con la gente viendo.— ¿No lo molesta? —pregunta Camilo y Riku niega con la cabeza—. Que extraño. Pensé que sería un poco más trágico. Con ambos siendo hombres. Ya sabe, eso tan feo y prohibido.— ¿Por qué estaría mal? —pregunta Riku en voz baja. Camilo encoge de hombros y va hacia él, apoyándose en su hombro. Es considerablemente más bajo que Riku.— ¿Cómo hace eso? Tener una relación que para los demás no está bien, pero a la larga, de igual—cuestiona Camilo interesado—. O acaso a su familia le encanta.Estuvo tentado a no responder ¿Para qué hacerlo de todos modos? No obstante, Camilo parece del tipo que no deja de fastidiar.—Estuve mucho tiempo negando lo que mi corazón quiso, indiferente a lo que diga el resto, pienso seguirlo escuchando. Me lleva a ser feliz.Camilo se aparta y frunce la expresión antes de marcharse con las manos tras la espalda. Fue un momento ¿Peculiar? Cuanto menos.—Woow~ ¿Cuantos puedes cargar?—No lo sé. Nunca he probado mi limite. —admite Luisa llevando la pila de bloques de piedra a la casa a medio construir. Sora la persigue.— ¿Y si lo probamos ahora? Tal vez podemos hacer una competencia de fuerza y- ¡Uh! ¡uh! Podríamos tener una pelea. Ver quien gana. Será muy divertido.—Ahora mismo estoy ocupada—avisa Luisa y Sora continúa tras ella que toma una gran pared y la levanta sin problema—. Y no sé si podré hacerlo hoy, tengo mucho que hacer. Mi Abuela se decepcionaría si no lo culmino todo.— ¿Qué quieres decir con "todo"?—Arreglar todas las casas.Sora ve alrededor. Si hay quince casas, al menos catorce necesitan reparación. Frunce las cejas y mira a Luisa ¿Tiene que hacerse cargo de todo eso? Pues al parecer sí—. ¡Luisa! ¡Los burros!— ¡El río se salió de cause!— ¡Un árbol cayó sobre mi casa!—Las ovejas se salieron del corral también.— ¡Ya voy! Lo siento, tengo que hace mucho y... y... tal vez después. —Luisa se va a toda prisa y Sora pone las manos en su cintura, con la brisa levantando el poncho rojo con estampado de coronas en el borde.Esto es mucho para una sola persona. Se apura a ir tras ella, sacando la Keyblade y cambiando el llavero de la misma. Usa el que encontró en el mundo de Jack Sparrow. Siendo para mover agua, seguro será más funcional.Luisa apenas se logra dar abasto con todo lo que tiene que hacer. Recogió a los burros, las ovejas, ayudó a construir las casas que están en peor estado, pero todavía le quedan diecisiete más, pues en el lado sur del pueblo pasa lo mismo. Antes de siquiera ir a ayudar con el río, pues podría arruinar las construcciones, se da cuenta de que está bien.¿Las casas? Casi listas, Sora da toques a las gafas rojas que usa. Haciendo a los nanobots construir lo necesario. Pidió que se fueran para dejarlo hacer el trabajo. Así tampoco tiene que explicar qué demonios son nanobots. Hiro seguro lo golpeará por su forma de explicarlo.— ¿Qué haces? ¿Qué...? —Luisa balbucea confusa y sorprendida. Sora se quita las gafas y sonríe.— ¡Te ayudo a reconstruir!—pero es mi trabajo.—Es muuuuucho trabajo—Sora desvanece la Keyblade. Las casas están hechas, falta pintarlas nada más y de eso pueden encargarse los dueños—. As que creí que te hacía falta una mano.—No... No yo... Yo puedo sola, de- Nunca...Luisa está contrariada. Jamás le habían ayudado en hacer sus deberes. Son suyos por una razón y que un extraño venga a hacerlo es abrumador. Sora se acerca a ella con los puños en alto y una expresión llena de ánimo, así como mirada de determinación.—Si acabamos temprano podremos hace lo que te dije y también explorar un poco más juntos. Solo es cosa de hacer trabajo en equipo ¿Qué me dices? —ofrece Sora.Luisa se notó tentada, a poco de aceptar, pero acaba negando con la cabeza. Sora deja caer los hombros, desilusionado mientras marca un puchero. Esperaba que dijera que sí. Luisa se endereza y pone muy tensa por escuchar a su Abuela llegar:— Luisa ¿Cómo van tus deberes? —pregunta alma con las manos juntas.—M-muy bien. Sora me está haciendo compañía si aparecen Heartless de repente. —excusa nerviosa y Alma le da un vistazo breve.—Entiendo... No olvides que el pueblo cuenta con tu ayuda. No los hagas esperar mucho—indica Alma y Luisa asiente—. Sobre ti... Gracias por cuidarla, pero me gustaría que acompañes a mi nieta Isabela. Ella podría estar bajo más riesgo y es incapaz de defenderse. Luisa puede sola.—Claro. Ya voy.Alma se marcha en el mismo paso lento. Sora se gira hacia Luisa que toma materiales sobrantes y se va. No puede ver su cara, pero nota su cuerpo ¿Temblar? Tenso y su cabeza un poco caída. Como si a pesar de la espalda erguida y postura segura, está triste, flaqueando dentro de su porte tan fuerte.Saca su celular y llama a Riku. Seguro él no está haciendo nada. Puede ir con Isabela mientras él sigue viendo qué sucede con Luisa. Porque no duda que algo pasa.. . .—Que extraño, mi Abuela dijo que sería Sora quien vendría. —comenta Isabela agachada y revisando las plantas en el jardín de la plaza. Uno que hizo ayer y fue casi inmediatamente destruido por el Demon Tower.—Está ocupado con otras cosas. —responde Riku de forma escueta.Lo dejó pasar. No lo sorprende que Sora prefiera estar con Luisa. Es parecida a Hércules y siendo Sora como es, seguro quiere ayudarla con todos sus deberes. Da por hecho que eso sucede, a pesar de que su pareja no fue muy comunicativa de por qué no puede estar aquí ahora.Riku no cree que Isabela necesita ayuda en nada. Hace crecer plantas como le plazca. Es imposible que no sepa defenderse en relación a su don. Isabela da una risa simple, inocente y tierna que, para Riku, no es acorde a su verdadero carácter.— ¿Ocupado? Yo diría que está jugando. En ese aspecto, es igual que Mirabel. Se le nota. —burla ella haciendo crecer flores rosadas, purpuras y en el mismo espectro de tonalidad. Anda a medida que las hace crecer por todo el espacio.—Que quieres decir. —murmura Riku con el entrecejo fruncido.—Que, a diferencia de usted, él no tiene nada de especial. Lo dijo el mismo en la mañana. Usted es un Keyblade Master, él no; se enfoca en lo que hay que hacer, él no; usted es fuerte, él no. Mientras él estaba destruyendo casas, uste' ayudaba a salvar a las personas del pueblo y luego acabar con esos monstruos. —dice Isabela.El peliplata se muestra irritado con toda la palabrería que, para él, es absurda.—Y es tan escandaloso. Quienes menos tienen qué mostrar, son quienes más escandalo hacen. Es así de simple. —concluye Isabela acercándose a él. Hace una flor blanca en el bolsillo de la camisa de Riku y pasa a un lado. Riku la sigue, pero ignorando sus tarareos y comentarios sueltos.— ¿Van a hacer una fiesta pronto? —pregunta Sora de ver que hay muchos materiales coloridos que no son para las casas en específico. Luisa sacude las manos y pone los puños en su cintura. Tardó, pero terminó. Pudo hacerlo.Con ayuda de Sora que le ahorró casi tres horas de trabajo. No quiere ni pensarlo.—Dentro de dos semanas es la ceremonia del Don de Antonio. Hay que tener las cosas listas... aunque armemos todo a último minuto. —Luisa sorbe aire con ligero bochorno. Es lo que siempre pasa según ha sabido de su madre.—Oh, así que él va a recibir Don—Sora apoya la mejilla en su mano. Está sentado en el piso, viendo desde su lugar a Luisa trabajar—. ¿Y qué hay de Mirabel? ¿Ella no tiene un segundo intento?—No. Eso no funciona así.— ¿Y cómo fun...?— ¡Luisa! ¡El techo de mi casa se empezó a caer!— ¡Ya voy!— ¡AY POR FAVOR! —reclama Sora en voz alta yéndola ir a toda prisa ¿¡Que nadie aquí sabe hacer sus cosas solo!? Luisa tiene desde temprano en la mañana construyendo y ayudando con reparaciones.Algo fastidiado y aburrido, habiendo aportado lo necesario para acelerar el trabajo de Luisa sin que lo notara -los nanobots son geniales-, se va derecho hacia casita. La saluda animado, recibiendo que las tejas salten y el piso lo mueva hasta le segundo a piso. A donde quería llegar. Entra a la habitación de Mirabel, encontrándola sentada frente a su máquina de coser.— ¿Qué haces? —pregunta asomándose.—Es un regalo para el cumpleaños de Antonio—responde sin dejar de ver lo que parece un animal de felpa—. ¿Qué tal le fue parcero? ¿Le gustó el pueblo? ¿Encontró algo?—Encontré que Luisa hace demasiadas cosas. —responde franco. Se sienta en la cama de Mirabel y ella ríe por la nariz.—Luisa puede con todo—responde Mirabel, casi sin prestar atención. Sora entrecierra los ojos. Es extraño, porque de nuevo tiene la impresión de que hay ¿Oscuridad? Aquí. Lo vio en Alma, lo vio en Luisa y ahora lo nota en Mirabel. Lo distinto, es que mientras en ellas dos es global, en Mirabel se enfoca en sus ojos. Sus gafas. Haciéndolas ver más oscuras—. ¿Tuvo que recoger a los burros?—Sí.—Siempre se escapan. Me pregunto porque no los amarran bien. —Mirabel revisa de derecha a izquierda el muñeco de felpa.Sora queda molesto por ello. No considera que se abueno sobrecargar a alguien de esa manera. Con lo cariñosos que parecen ser todos los Madrigal, es casi anómalo que suceda.— ¿Cómo es la ceremonia del milagro?—Subimos las escaleras, llegamos a la puerta y tomamos la vela un momento, jurando que cuidaremos del pueblo para merecer el milagro—relata Mirabel—. Luego tomamos el pomo y ¡Listo! La puerta demuestra sus dones ¿Se dio cuenta de eso?Sora abre los ojos de par en par y Mirabel se ríe de verlo salir a prisa para revisar. Sora va de puerta en puerta. Algunas son más obvias que otras. Por ejemplo, la de Isabela y Pepa. La de Camilo no tanto y la de Luisa lo preocupó. Tuvo un pequeño momento en que la luz fue menos fuerte. Da por hecho que se lo imagina nada más. Regresa a la habitación.—Cada habitación es especial—comenta Mirabel dejando el muñeco de felpa en la mesa—. Es como sus habitantes... me pregunto cómo será la habitación de Toñito. Cuál será su don...— ¿Qué te preocupa? —pregunta Sora sentándose en la cama de nuevo. Mirabel exhala con tristeza.—Me da... un poco de miedo estar sola en este cuarto de nuevo—Sora ve alrededor. Luce desgastado—. Aquí están los niños sin dones, esperando recibirlo y—Encoge de hombros subiendo sus gafas—. No he salido de aquí a diferencia de mis hermanas o primos.—Suena mal si lo dices mal.— ¿Umm?—Tu habitación, tus cosas, tu tiempo—Sora gira la cabeza a la pared llena de dibujos y demás recuerdos. Cosas pequeñas que adorna—. Quizá no sea una habitación mágica, pero... todo lo que has vivido ha sido aquí. Hay parte de ti en este cuarto ¿De verdad quieres dejarlo?Mirabel da una sonrisa penosa. A este punto, ya no se imagina durmiendo en otro lado. No obstante, la ilusión de tener su propia puerta no se va. Es algo que nunca se hará. Es un anhelo que continua tan vivo desde el primer día en que entendió al respecto.—Hay cosas que no cambiaría por nada en el mundo. Tan solo no sé si este cuarto es una de ellas. —admite Mirabel y Sora le sonríe.— Igual sería genial un cuarto mágico.Mirabel ríe asintiendo.— ¿Qué diferencia hay entre un Keyblade Master y alguien que no lo es? Ambos parecen bastante iguales. —pregunta Agustín sentándose en la mesa para cenar.El desayuno fue enorme, el almuerzo aún más, pero la cena se ve monstruosa. No sabe por qué. Sora de por hecho que es por los postres. No resistió tomar algo de cada cosa. Si no le gustan, se las dará a Camilo que se autoproclamó dueño de lo que no quiera comer. Sora, con las mejillas llenas, ve al señor y balbucea:—Es que pasan un ex—Traga e Isabela lo ve con desagrado—. Pasan un examen de título, sus mentores los ven y determinan si están listos o no dependiendo de las capacidades que demostraran... Riku pudo pasarlo sin problemas ¡Aun sin haber tenido entrenamiento real! Ninguno de los dos. Riku es muy genial. —Festeja sonriente y Riku se nota avergonzado.— ¿Y por qué uste' no pudo? —pregunta Isabela. Riku entrecierra los ojos, juzgándola.—Oh... bueno... Hubo ciertos problemas. —dice Sora, tenso. Mirabel se sienta a la izquierda de Sora.—Entonces si no pasa el examen, es porque no está listo para ser un Keyblade Master. —Resume Agustín.—No es lo suficientemente enfocado para ser uno, supongo. —Añade Isabela.—Ah, qué curioso. —Agustín se lleva un trozo de carne a la boca.—Algunos son nombrados sin necesidad del examen. —Agrega Riku.— ¿Y aun así Sora no es un maestro? —repone Luisa sorprendida.—E-es que hay cosas que pasan. —ríe torpe, encorvado y tenso.—Pfff, con todo lo que hizo y ¿No es un maestro? No quiero imaginar que hace el compadre entonce' —comenta Camilo cambiando a verse como el peliplata—. La belleza y el poder me respaldan. —Se da dos golpes en el pecho con gesto dramático.—Tal vez solo hizo todo su esfuerzo y no fue suficiente. —dice Julieta, casi queriendo cortar el tema. Nota lo incomodo que está Sora. Es imposible no verlo.— ¿Qué importa esforzarse si no lo logras? —cuestiona Pepa sentándose—. Es igual a no haberlo intentao' en lo absoluto.Dolores da un vistazo fugaz a Sora. Su corazón late tan rápido que sobre sale con diferencia a los demás.—O quizá no hay el talento Pepi, el e'fuerzo vale na' si no hay talento—dice Félix junto a su esposa—. ¿Yo? Intenté ser pintor ¿Qué pasó'? ¡Un desastre! Pintura por todo lugar. Hasta donde nadie va mira'. —Pepa se ríe de solo recordarlo. Sora finge reírse.— ¿Por qué es importante el examen? —pregunta Antonio que apenas puede seguir el ritmo de la conversación. Sora se aclara la garganta, moviéndose en la silla.—Tenemos un problema muy serio encima. Si aprobábamos sería lo mejor. Ya sabes, demostrar que hemos aprendido los suficiente—Antonio inclina la cabeza. Aun no lo capta—. ¡Está bien! No me molesta no haber pasado. Es... ¡Da lo mismo! —dice Sora, más para autoconvencerse que a los demás—. Y puedo seguir ayudando tenga título o no.—Ayudar... Es bueno cuando viene de alguien que sabe cómo hacerlo—opina Alma que no comentó nada hasta ahora y al hacerlo, Mirabel aprieta el cubierto en su mano. Ese tono de voz...—. Y por más grandes que sean las ganas, si no hay suficiente capacidad, es mejor no hacerlo y evitar el estorbar—Sora asiente débil a la señora, sintiéndose ¿Pequeño? No puede respirar bien—. Agradecemos todo lo que ha hecho, pero su falta de experiencia se nota en el caos que causaste ayer. Con ese... ¿León? Gigante. Más de la mitad de las viviendas se quemaron.—L-lo siento.—Trate de ser un poco más comedido la próxima vez o déjelo en manos de alguien que pueda hacerlo.Sora apenas se lleva dos bocados más a la boca antes de levantarse—. Voy al cuarto, tengo que revisar una cosa. —dice torpe antes de irse de ahí. Isabela rueda los ojos y continua con su comida. Camilo toma lo que dejó Sora, siendo menos de medio plato y el postre. Riku acaba su comida con rapidez y va tras él.— ¡Sora! ¡Hey! —Lo llama, sin encontrarlo en el cuarto o en ningún lugar—. ¿Sabes dónde esta? —pregunta a la casa, sintiéndose un poco tonto. Varias cerámicas del suelo saltan en una dirección especifica—. Gracias. —Corre a la derecha hacia el jardín y trata de ubicarlo.El moreno está entremetido en la vegetación, sentado y recostado de un árbol. Respira profundo y siente que los ojos se le aguan. No quiere estorbar a nadie. Nunca pensó que hacer todo su esfuerzo fuese ¿Insuficiente? ¿Problemático? Da un sollozo y baja la cabeza, llevando una mano a su pecho y apretándolo con fuerza.Riku y él tienen la misma cantidad de tiempo con la Keyblade. Si es así ¿Por qué no pudo ser como él y aprobar? ¿Por qué no importó su esfuerzo? Debió hacerlo con más fuerza. Con más determinación. Compensar ese talento natural de Riku y ¡No pudo! Quiere ser fuerte y ayudar.Quiere ser talentoso.Quiere demostrar lo que es...Aunque últimamente, se ha dado cuenta de que no tiene que demostrar.Pues últimamente, siente que no es nadie. Como nunca lo había sentido.
Mira el suelo bajo suyo. El enorme vitral que es su corazón. Se lleva una mano al pecho, sintiendo dolor sin razón. Al avanzar un poco más, se percata de que hay una gran grieta que crece muy lentamente. Sus labios tiemblan.

- No eres lo suficientemente fuerte, pero eso ya lo sabías. -

- Existes por una sola razón y esa no es salvar a nadie... No podrías hacerlo incluso si quisieras. -

- ¿No lo notaste? Ni siquiera fuiste un Heartless distinto. -

- Eras pequeño, insignificante y desechable... Porque así has sido siempre. -

- Aun así ¿Qué has logrado? -

Sora hiperventila, cubriéndose la boca con una mano por hallarse a sí mismo en ese pasillo oscuro, donde Axel tuvo que dar todo de sí mismo para salvarlo. Incluso si sabe que está vivo, que está bien... él lo hizo sabiendo que no sobreviviría. Sabiendo que Sora necesitaba llegar a The World That Never Was.

Grita por sentirse caer y al impactar con el suelo de nuevo, no muy lejos ve una armadura desperdigada por doquier. Toma el casco y lo mira, notando su propio reflejo en el metal. No sabe a quién pertenece, al menos no conscientemente.

Tan solo sabe que... es de alguien más.

Lo deja de nuevo en el suelo, viendo sus manos que van siendo cubiertas por espesas sombras que lo consumen más y más. No puede respirar. Le duele tanto el pecho. Su corazón se siente herido, fracturado.
—Oye.Sacude la cabeza y mira a Riku. Sora le da una sonrisa torpe.— ¿Qué tienes? —pregunta Riku. Ambos acostados en la cama. Sora entró por la ventana y fingió estar dormido para cuando Riku entró, agotado y algo molesto de que desapareciera y apareciera como si nada.—No pasa nada. Solo un mal sueño.Riku sabe que no es verdad, pero también sabe que no puede forzarlo a hablar. Sora se gira en la cama y se aprieta el pecho. Aun siente el dolor. Que extraño.

----- CHAPTER BREAK -----

—No les toques la puerta.— ¿Por qué no? El desayuno va a estar listo pronto.—Es mejor no hacerlo. —Dolores junta las manos y da una leve sonrisa a su prima menor. Mirabel no comprende por qué, pero asume que tendrá una razón.Dolores da un vistazo fugaz a la puerta de la habitación de invitados, de donde escucha suspiros y ruidos tenues que no pasan desapercibido para ella por su don. Continúa su camino a la cocina, ligeramente pendiente de eso por curiosidad. Sabe que ellos tienen esa relación, los escuchó besándose desde que llegaron.Mas no está segura de como se lo va a tomar su familia. Principalmente su Abuela. No son tan obvios a pesar de que ella lo tiene así. pasan como buenos amigos. Después de todo, la gente en este mundo es muy cercana e íntima entre sí con los abrazos y formas de hablar.Mientras tanto, lo que escucha Dolores en la habitación es Riku sobre Sora, el peliplata presionando al moreno contra la cama. Ambos bajo la sábana. Sudan de más debido a ello. El esfuerzo y el calor siendo únicamente ayuda a que la temperatura corporal aumente. Sora mantiene la boca cerrada, los labios apretados y los ojos llorosos. Le duele el pecho, tan solo no de manera agónica, sino placentera, igual que la ingle y más partes de su cuerpo.—Pensé que no íbamos a hace nada hasta que terminara todo.— ¿Quién te dio esa idea?—Eso dijiste tú.—Dije que era mejor esperar a tener tiempo libre. Ahora lo tenemos. —justifica antes de tomarlo del rostro con una mano—. Abre más las piernas. —Mete la lengua en la boca de Sora, el más bajo estira más sus extremidades y el gemido se controla dentro del beso.Rasguña la espalda de Riku, sin dejar de lloriquear por el movimiento rápido de meter y sacar el miembro dentro suyo. Riku bufa ligeramente, frunce el entrecejo y se mueve más fuerte, más tosco. Sora lo aprieta con las manos, ansiosos y un chillido agudo se deja oír con ligereza. Acompañado de dos embistes más. Riku jadea con más fuerza y Sora balbucea torpe, dándole palmadas en la espalda.—N-no me despiertes así.Tuerce los labios, sin saber qué sentir al beso que le da Riku en el pecho. Justo donde está su corazón. El peliplata lo mira y se endereza, ladeando la cabeza.— ¿Qué te pasa? ¿Qué con esa cara? —Le toma de la mejilla y le da un tirón. Sora hace puchero, apartándolo con ligera tosquedad.—Nada. Solo tengo hambre.. . .—Pensamos que tendríamos que ir a buscarlos porque se quedaron dormidos—dice Agustín yendo a la mesa para desayunar—. Si no se apuran, no habrá nada.—Hay mucha comida. Deberá- ¿Por qué? —Sora frunce las cejas, confundido. Señala a ¿Sí mismo? Que está tomando comida. Esa persona voltea a verlo con la mejilla llena. Riku los ve alternativamente, más en pánico de lo que debería ¿Qué demonios?No se equivocó de persona ¿¡O sí!?— ¡Camilo! ¡Deje de pretende' que es otro pa' tener má' comida! —regaña Félix desde la ventana. Camilo burla, cambiando a su forma y andando con su plato lleno. Sora siente un tic en el parpado y su gesto tenso, pero sonriente le saca risas a Julieta.—Lo siento, Camilo come mucho. Aprovecha cualquier oportunidad y manera—explica Julieta—. ¿Eh? ¿Se siente mal? Mire que anda pálido. Puedo prepararle algo. —ofrece Julieta de notar a Riku que respira profundo.—Está bien tía. Solo sorprendido—excusa Dolores. Julieta asiente suave y continúa hacia la mesa—. No deberían hacer esas cosas por la mañana. Si no salían, iban a sacarlos. —avisa Dolores tomando dos arepas. Sora se pone rojo y Riku frunce la expresión con molestia.Vale, esto de los dones es más molesto de lo que pensó.Antes de poder tomar nada de la mesa y desayunar, la tierra rompiéndose los interrumpe. Entre exclamaciones y gritos la familia va hacia la casa, huyendo de lo que empieza a salir de las enormes grietas. Shadows que se arrastran por el suelo en dirección al pueblo y un Heartless con forma de un animal desconocido para ellos. parece un ratón gigante, pero sin orejas grandes. Sus ojos caídos con un espiran por iris y el emblema de los Heartless en su morro.Este da un chillido, mostrando dientes enormes y amarillos antes de echar ir a arremeter contra ellos.— ¡Es un Chigüire sin corazón! —exclama Antonio con las manos en las mejillas.— ¡¿DE VERDAD?! —queja Sora invocando la Keyblade.Levanta una torre hielo para evitar que pueda embestir la casa. Camina el enorme muro que se resquebraja a cada choque. Riku pasa la mano por su Keyblade, creando una ligera brisa y ultimadamente, hace que garras de sombra y alas de murciélago se formen en su espalda.Sora se deja caer con todo el impulso que tiene y da a la cabeza con toda su fuerza. El hielo cae y cuando lo hace, Riku se dirige directo a atacar al Heartless por igual. Ambos consiguen herirlo tanto que empieza a huir.— ¡Lánzame! ¡Lo más fuerte que puedas!— ¡Sí!Luisa sujeta a Sora de un brazo y da una vuelta antes de soltarlo. Sora activa el flowmotion, logrando dar más fuerte a su golpe acompañado por los ataques insistentes de Riku. El Heartless cae y se arrastra, hasta desvanecerse por completo. La invocación de Riku termina, poniéndose en postura de combate por ver tantos Shadow, Mega Shadow y varios con insignia: Scarlet Tango, Blue Rhapsody, Yellow Opera y Stealth Soldier.
Por montones.
—Es un buen momento para una de esas invocaciones nuevas que contaste.—B-bueno...Sora ve alrededor. Son pequeños la mayoría. Si usara eso, quizá rompa algo y ¡Ya le dijeron que eso les molesta! Su duda insistente y el hecho de que se reproducen sin cesar y sin motivo, solo causa irritación. Por no decir que un nuevo temblor y el cumulo de oscuridad haciendo surgir lo que es un Dark Follower.— ¡Sora reacciona y hazlo ya! —ordena Riku corriendo para atacar a lo que se le cruce y empezar a ayudar a los pueblerinos.Suelta aire y de él empiezan a manar destellos. Los Madrigal llegan a prisa a ver qué sucede, siendo momentáneamente cegados por la luz que Sora crea. Lo que aparece frente a ellos, no lo entienden. Sora se muestra sonriente, con la atracción formada. Una enorme montaña rusa llena de luces.— ¡Andando! —exclama apuntando al Dark Follower con la Keyblade.Riku usa magia a medida que avanza, formando camino para que la gente del pueblo pueda alejarse y no ser herida. Junto a él pasa la enorme montaña rusa, no resiste sonreír tonto por la emoción de Sora al frente. Aun no le cabe en la cabeza su enorme capacidad para invocar lo que sea que pueda invocarse.Ese don innato a conseguir la magia más espectacularmente divertida y bella posible. Enormes explosiones golpean al Dark Follower y eliminan a los Shadow que invoca, que aparecen sin parar. Teniendo que dar la vuelta, Sora pasa por donde están los Madrigal ayudando. Tomando de la mano a Mirabel para que suba y tener en el siguiente vagón.— ¡Vamos de nuevo! ¡Esta vez desde arriba!Pasa de nuevo junto a ellos, subiendo a Antonio que es sujetado por Mirabel.De repente, la situación ya no es escalofriante o aterradora. Es divertida. Es brillante ¡Espectacular! Riku observa con confusión como algunos Heartless se desvanecen sin razón o de plano se van. No todos, más si muchos de ellos.El siguiente bombardeo, pasando entre este, es como ver fuegos artificiales de primera mano. Antonio levanta las manos y Mirabel se ríe, exclamando de diversión en este momento tan genial. El Dark Follower cae y Sora hace a los rieles formarse entre las casas, acabando así con los Heartless que hay. Riku se sube en el segundo vagón, lanzando hechizos cuando están muy lejos o encima de alguna casa.Es un recorrido largo, rápido, donde Luisa se sube y con su ayuda, Camilo lo hace también. Dolores mantiene sus oídos cubiertos. Es el sonido más horrible que ha escuchado jamás. Alma no deja de ver esto como una autentica desgracia.Las nubes en el cielo se van poco a poco y el ambiente pesado se esfuma. La invocación termina, tal como llegó se fue en una estela de luces. Sora sonríe apoyando la Keyblade en su hombro.— ¡ESO FUE ESPECTACULAR! —exclama Mirabel—. Tiene que hacerlo de nuevo ¡DESDE ARRIBA! Podríamos ver todo el encanto desde ahí y... y... ¡Hasta lanzarnos de ahí!— ¡Otra vez por favor! —pide Antonio yendo directo a tomarle la mano a Sora.— ¿Por qué toda tu magia es tan genial? Y qué más puedes hacer. —cuestiona Camilo apoyándose en el hombro de Sora. Es un poco más alto que él. Luisa carga al moreno y a Riku también.— ¡Antes de desayunar y ya pudieron acabar tan rápido! Eso, es saber trabajar. —felicita Luisa, logrando sacarle una risa tímida a Riku.— ¿Trabajar? ¡Destruirlo todo!Los pone en el suelo y ambos se giran hacia Alma, quien llega con expresión severa y enojada. Sora se rasca tras la cabeza con una sonrisa nerviosa, encogiéndose de hombros.— ¡Todas las casas tienen paredes quemadas! El camino está lleno de zanjas, los techos de las casas están a poco de derrumbarse, los animales se escapan y ¡Toda la zona norte está destrozada! —recuenta Alma. Sora mueve las manos.—pe-pero nadie salió herido. Es-— ¡Lo mínimo! No haga nada como eso de nuevo ¡Jamás! —ordena Alma. Sora se muerde el labio inferior.—Señora, es imposible hacer esto sin ningún daño. Reparaciones de casas importan menos que acabar con los Heartless rápido—expone Riku cruzando los brazos—. Evitando que se creen más en base a la gente sin sus corazones.—Usted no lo hizo. Sea lo que sea que hagan a partir de ahora, que no-sea-así.Sora queda cabizbajo y Riku lo ve con preocupación. Está igual que anoche.
. . .

—Sabes que no importa. No dejes que te afecte.—Quiero ayudar y estoy causando un problema tras otro nada más.—Nos iremos de aquí apenas solucionemos el problema. No tienes que tomarlo tan personal. —dice Riku en voz baja.— ¿Qué importa que nos vayamos? Es... Es importante. Un mundo nuevo, gente nueva, amigos nuevos. No lo trates como una misión a cumplir nada más. —regaña Sora con las manos en la cintura.—Es una misión—Le recuerda Riku, Sora se cruza de brazos—. Enfócate en ella. Enfócate en lo que debes: el poder del-— ¡No lo digas! —chilla tapándole la boca—. No lo digas, no lo digas... ¡UUUGH! Iré a buscar en el bosque lo que pueda causar tanto problema.Riku se lleva una mano ca la cara. Simplemente, no entiende que le pasa a Sora. De haber sabido que tomaba tanta importancia a lo que pasara con la gente de un mundo nuevo, habría intervenido en contra de venir. Duda que así se enfoque en conseguir el maldito poder que nadie entiende.— ¿Sora no está aquí? —Gira hacia Mirabel y le responde que se fue—. Oh, demonios... ¿Puede hacerme un favor? Necesito saber cuál es su animal favorito y... Si tiene algún color en específico que le guste.—Leones y el color rojo ¿Por qué? —La pregunta es anómala cuanto menos. Mirabel junta las manos con deje tímido.—Quiero hacerle un regalo porque... Ya vio cómo es mi Abuela. No quisiera que se sienta mal—explica la muchacha y Riku exhala agotado—. Mi abuela es muy complicada, lo lamento de verdad, pero no lo hace con mala intención. Solo está muy preocupada. Luisa tiene muchísimo trabajo de nuevo, el cumpleaños de Antonio—Pone el codo en su palma y juega con uno de sus rizos—. Isabela se va a casar pronto y... todo eso. Está preocupada.—Eso no la excusa. —replica Riku de mal humor.Mirabel se muestra incluso más tímida que antes y Riku no sabe qué pensar. Para él no importa nada de eso. Cuando se hace mal, está hecho y ella lo hace muy seguido. Incluso si no es con culpa.Sora por su parte camina por la vegetación frondosa y vibrante. Dura muchísimo rato haciéndolo. Sabe que hay algo por aquí escondido, el problema es que no consigue determinar en donde se encuentra. Sobre salta cuando se percata de algo escondiéndose tras una palmera. Da un salto y flota suavemente para llegar hasta donde está esa persona.— ¿Dolores?— ¡HII! Ay... ay...Sora se arrodilla frente a ella que está sentada cubriendo sus oídos. Al apartar las manos, se nota la sangre que sale de los mismos. Tiene el rostro algo hinchado y el claro malestar se expone en su expresión adolorida.— ¿Qué sucedió? ¿Un Heartless te hizo daño? —pregunta Sora preocupado por ella. Dolores niega con la cabeza.—Eso que hizo... el sonido era... muy fuerte y me duele mucho aún. —explica en susurros muy bajos. Sora pone las manos en el suelo y su rostro se llena de miedo. No pensó que algo como eso pudiera pasar.Dolores se extraña de lo que Sora hace, asustada de que sea un nuevo escándalo que la acabe volviendo loca. Por el contrario, lo único que ve son pétalos brillantes caer y el dolor poco a poco se esfuma por completo. Respira con alivio, cerrando los ojos con una suave sonrisa. Sora sonríe tímido a la mujer.—Gracias—dice en un susurro—. La próxima vez, avíseme que hará algo así. —pide con deje juguetón.—No pensé que te haría daño. Lo siento.—No es nada... estoy acostumbrada a tener dolor de cabeza—Sora inclina la cabeza, claramente curioso—. Mi don no se puede apagar. Está ahí. Siempre. Puedo escucharlo todo y en todo momento. Desde lo divertido, hasta lo que más me hiera. —relata Dolores juntando las manos en su regazo.—Pensé que podías decidir qué escuchar y que no. —admite Sora impresionado.—Ay no ¡Ojalá! Lo único que puedo hacer, es enfocarme en un sonido a la vez. Así lo demás, parece estar en silencio... No recuerdo que es eso—menciona levantando la mirada a la vegetación superior—. Cuando obtuve mi don. De repente todo es un escándalo de lo más perro.—Ummm... —Se lleva una mano a la barbilla—. Creo que tengo algo para eso, espera un momento.Sora se aparta y saca las gafas que Hiro le dio. Ordena a los nanobots hacer algo que pueda impedir que Dolores escuche tanto. Si cubre sus oídos, es porque el sonido puede controlarse. Al final, lo que consigue es que hagan unas pequeñas almohadillas de aparente algodón. Usando magia en ello vuelve hacia Dolores que curiosa escuchaba todo ese tintineo extraño.Sora le pone los dos pequeños tapones y Dolores abre más los ojos.—No se oye.— ¡BIEN! —exclama con fuerza y ella misma no se lo cree. Pues eso usualmente la fastidia.¡Fue normal! ¡A un nivel natural!— ¿¡Quieres la montaña rusa ahora!?Dolores asiente emocionada, tomando las manos de Sora que la levanta y con la Keyblade invoca de nuevo la atracción. Sora considera que el corazón de Dolores está aturdido. Está agonizando entre tanto escandalo e información. Necesita algo de paz ¡Algo de diversión! Y ya que debe buscar la fuente de los Heartless ¿Por qué no unir ambas cosas? Ella sube al segundo vagón de la montaña rusa y la emoción llena su ser entero una vez ahí.El espectáculo de luces, el viento, la sensación. Todo es tan alucinante que no la sorprende como Luisa, Antonio, Camilo y Mirabel lo disfrutaron tanto. Se atreve a levantarse, su cabello se suelta por accidente y los rizos densos se agitan a esa marcha precipitada.—Si usas esto, dispara. —avisa Sora al notar lo que surge frente a ellos. Es igual a temprano: Dark Follower que atrae más y más Shadows, dos de esos con forma de chigüire.Dolores toma el cañón y aunque cierra los ojos por inercia, el empuje no es fuerte y el daño que hace, desaparece a muchos Shadow. Sora salta de la montaña rusa y con flowmotion ataca en cadena a los más grandes. Diría que Dolores se divirtió mucho.—Disculpen esto. —avisa antes de clavar su Keyblade en el suelo. Entra en el agujero que hay en el suelo y le hace gestos a Luisa para que cierre, encontrará forma de salir después. Camina por los túneles extensos debajo del pueblo. Ya puede entender porque aparecen allá específicamente. Este lugar es una madriguera enorme. No hay muchas salidas hacia el exterior y cuando encuentra el centro, arruga la cara. Es una especie de crisálida gigante.Lanza un hechizo de fuego directo y tal como pensó, no sucede nada. Ni siquiera causa que más Heartless salgan a enfrentarlo. Se sujeta a la pared, espantado por el temblor ligero y repentino. La crisálida crece apenas un poco.— ¿Cuánto tiempo tiene esto germinándose aquí? —se cuestiona Riku.Asumiendo que crece a la marcha que lo hace, debe tener años aquí enterrada. Ataca utilizando Dark Aura, ocasiona un derrumbe enorme y sale por una pequeña abertura. Lo alivia que el derrumbe no fuese debajo el pueblo. Tan solo es entre la enorme y basta cantidad de vegetación del encanto.— ¡Luisaaaa! Déjame ayudarte. Yo hice este desastre. No es justo que lo hagas sola. —lloriquea Sora abrazado a la cintura de ella, sus pies y parte de sus piernas arrastrándose. Luisa se mueve, indiferente a tenerlo ahí, con pilas de rocas en sus manos.—Es mi deber ayudar con las reparaciones. Solo no se preocupe.—Me preocupo mucho, por favor déjame hacer algo. —insiste quejoso. Luisa da un suspiro. Deja las rocas y sacude sus manos. Sora se para recto en su sitio en espera de lo que ella diga. Asumiendo que aceptó. Se equivocó:—No tiene fuerza pa' hacer nada 'e lo que hace falta pa'repararlo todo. Déjemelo a mí parce. Yo puedo hacerlo—asegura Luisa con postura firme y altiva—. Puedo mover montes, iglesia, no hay nada que me detenga—Sora deja caer los hombros—. Así que vaya a segui' en lo tuyo. No se angustie por esto.—pero es mucho para ti sola. Que tengas mucha fuerza no quiere decir que lo hagas todo—repone Sora preocupado—. Por fis, por fiiiisssss.—Lo siento amiguito. —Luisa le palmea la cabeza y se marcha a seguir en lo suyo. Es bastante avanzada la tarde y bueno, nadie lo nota, pero Sora sí:Luisa tambaleó por el peso de lo que carga.Porque claramente, es mucho para ella.. . .— ¿Qué con esa cara tan larga? —pregunta Mirabel con deje bromista, levanta de su silla y se limpia los hilos de la falda. Esconde algo en el primer cajón del buró junto a la mesa. Sora exhala con deje penoso.—Es que Luisa no me dejó ayudarla. —Mirabel se ríe por la queja de Sora.—Ella es así. puede con todo sola de todos mo-— ¡No puede! ¡Ese es el punto! —quisquilla exasperado—. ¿De verdad no lo notas? —pregunta Sora con los hombros caídos—. Es que no me creo que no lo notes ¡Es muy obvio! —reclama Sora pasando hacia la ventana y viendo a Luisa desde ahí. Es demasiado claro. Mirabel va a ver lo mismo que Sora y ladea la cabeza, frunciendo los labios.Sora abre los ojos con ligereza, notando es bruma oscura que brota simplemente, cubriendo a Mirabel en los ojos. Más específicamente en las gafas. Por inclinarse mucho adelante, Mirabel pierde equilibrio y de no ser por Sora, cae por el techo. Ambos sufren para lograr atrapar las gafas y al hacerlo, Sora las mantiene en sus manos.Las limpia con su poncho y se las pone a Mirabel. Ella guiña repetitivo, como si de alguna manera, realmente necesitaba mucho limpiarlas. Vuelve a ver por la ventana, ajustándolas al nivel ideal.—Pues... Sí carga mucho, pero...—Sora espera justo lo que debería decir—. Ella nunca deja que nadie la ayude y a la Abuela tampoco... no creo que le guste que... no haga sus deberes.— ¿Por qué no? ¿Es tan malo un descanso?—Somos los Madrigal—aclara Mirabel con una sonrisa cansada—. Debemos demostrar que merecemos nuestros dones. Si ella no lo hace ¿Cómo será merecedora de él? O... Cualquiera de nosotros- de ellos—Corrige apretando las manos juntas y sentándose en la cama. Sora lo hace junto a ella—. Demostrar que vale-—No valen por los dones. Todos valen por quienes son—aclara Sora, interrumpiéndola con cuidado y expresión preocupada. Mirabel continúa con la vista gacha y penosa, como si el realizamiento es nuevo y le está sorprendiendo, así como lastimando. Riku no interrumpe, recostado en la puerta escuchando la conversación—. ¿Acaso crees que no vales?— ¡No! ¡Digo! ¡Yo sé que soy de la familia Madrigal! Incluso sin don—asegura apurada y nerviosa—, e-es que... yo...—Tú sabes hacer estás cosas ¿No? —comenta Sora levantando un muñeco de felpa del suelo—. Lo hiciste tú. Quizá no es mágico, pero es un don y al mismo tiempo, demuestra que eres capaz de crear cosas bonitas—Sora sonríe apretando a la figura en forma de chigüire—. Y le hiciste un regalo a Antonio ¿No? Es algo que vale muchísimo—Le entrega el muñeco y recuesta atrás—. Magia o no, está ahí.Riku da una sonrisa suave, Sora siempre empeñado en hacer a todos notar cuánto valen. Es adorable cuando lo hace en gente que apenas conoce, es decir, no debería importarle y ¡Aun así lo hace!Mirabel mira a su máquina de coser, los rollos de tela e hilos nuevos que compró por considerarlos de un color bonito. En su mente surge una idea y no demora en abrazar a Sora, no se le habría ocurrido por... ¿No sabe cómo? Es algo que debió haberle venido a la cabeza antes. De alguna forma, se siente como si él acaba de remover algo que le impedía ver y pensar bien.Sora corresponde el abrazo con gusto y una amplia sonrisa.. . .—Encontré un capullo debajo de la tierra—cuenta Riku a Sora—. Por más que lo ataqué, no pude hacerle nada y crece. Diría que está germinando de la oscuridad de las personas.—pero ¿Cómo lo destruimos entonces? Si no pudiste hacerle nada, incluso si nosotros dos atacamos, dudo que podamos destruirlo—opina Sora pensativo, con las manos tras la espalda—. Siempre que lo hacemos, habíamos podido hacer al menos un poco antes.—Lo sé. Empiezo a creer que el verdadero modo de acabar con el problema, es resolver lo que está causando la oscuridad.—Hay oscuridad en todos.—Pues, hay que reducirla a esa porción normal y no esta que es capaz de asesinarlos a todos. —corrige Riku.Sora se ríe y se recuesta de él, casi tumbándolo. Bromista sin duda. Riku se mantiene firme para evitar que su pareja caiga al piso irremediablemente. Sora se pone de punta y le da un beso en la mejilla.—Eso será fácil. Lo tenemos hecho. —asegura confiado y feliz. Riku asiente de acuerdo, no le toma mucho tiempo abrazar a Sora para besarlo. Un contacto intenso y duradero en el que acaba arrinconando a Sora contra una pared. Es gracioso el que incluso Casita abra un espacio para que pasen y puedan hacerlo en privado. Aunque alguien ya los había visto.
. . .

— ¿Cómo consiguen estar tan confiados besándose en cualquier lugar?— ¿Um?Riku se pregunta por qué parece que Camilo lo persigue. Interesado en sea lo que sea que pase por esa cabeza de cabello rizado. El muchacho también ha sido muy insistente el tema de su relación con Sora.—Mis padres son cariñosos, pero la relación de ustedes es... rara y bueno, está solo besándolo por ahí ¿Cómo lo hace?— ¿Tienes una relación "prohibida" o algo así?Camilo estira los labios y resopla, viendo a otro lado. Pepa le da un par de palmadas en la cabeza antes de ponerle un plato de arequipe al frente. Riku y Sora han visto que Pepa siempre está pendiente de lo que haga su hijo de en medio. Es hasta gracioso como siempre aparece con un dulce, le pregunta que le sucede. Es una especie de satélite en torno a él.—No. Claro que no. La única con novio aquí es Isabela. Su noviecito, el papasito rico del pueblo. —Cambia a la forma de Mariano y Sora escupe parte de lo que bebía, que extraño se siente el cambio de voces y que Camilo en esa forma le lance besos. Ese tipo está enorme y acaba con la cara roja sin querer.Camilo levanta coqueto las cejas a su prima, Isabela le da hace tener flores en la boca y Camilo regresa a su aspecto por eso.—Ese papasito rico no sabe qué le espera. —tararea Mirabel con burla.— ¿De qué hablan? ¿De Agustín? —pregunta Sora en voz baja y Riku niega con la cabeza.—Pensé que tú entendías a qué se referían.— ¿Papasito no es papá?— Yo qué sé. —discute Riku en voz baja.— ¿Disculpa Mirabel? ¿Dijiste algo? —pregunta Isabela. Dolores sorbe aire. Aun con el cabello suelto y los protectores en las orejas.—Nada hermanita. Nada. —responde Mirabel llevándose la cuchara a la boca. Riku detecta la mala sangre.—Ah, claro, con usted nunca es nada. Después de todo, no hace nada.— ¿Yo? ¡Soy la que debe estar limpiando los pétalos que deja en todos lados! Usted es la que no hace nada.—Ayudo a embellecer el pueblo con mi don—aclara haciendo crecer grandes y bellas flores en la mesa, un arreglo floral espectacular saliendo de la madera—. Usted, Mirabel, por otro lado, solo estás aquí... quitando pétalos. —burla enterrando los ojos con una sonrisa cínica. Mirabel da un golpe a la mesa.— ¡Niña malcri...!— ¡Mirabel! ¡Compórtate! —regaña Alma y Mirabel pierde aire. Se vuelve a sentar viendo a otro lado—. Isabela, por favor, no molestes a tu hermana... Hablando de Mariano: pronto te pedirá matrimonio. Recuerda estar lista para eso. —dice alejándose de la mesa. Isabela le dirige otra mirada zalamera a su hermana menor.—Ayudaré a la familia a crecer—Sora abre ligeramente los ojos ¿Por qué hay tanta oscuridad en torno a ella? —. Y los haré mucho más felices que uste'. Que ni siquiera obtuvo don.Mirabel deforma su expresión y Riku da un golpe a la mesa. Sorprende a la familia e incluso a Sora que mira alrededor en genuino pánico. Jala a Riku del brazo.—Cállate ¿Cómo tratas a tu hermana menor de esa manera? —recrimina Riku, Isabela se lleva una mano al pecho—. De todos aquí, eres quien menos merece un don. Por más perfecta que te hagas pintar, eres una autentica infeliz ¿Sabes la realidad? Una flor la hace crecer cualquiera.—Rikuuuu- Lo siento—balbucea Sora y se va tras él—. Oye, oye ¿Por qué hiciste eso? Es-eso fue muy-—Aquí son muy crueles, me importa una mierda—refunfuña molesto—. Vamos, busquemos si hay otros escondidos por ahí y matémoslos de una puta vez.Sora se queda de pie en su lugar. Riku le pide no tomarse muy a pecho lo que sucede, pero él lo hace ¿Quién lo entiende? Por su parte, el peliplata siente que le bulle la sangre. Tan simple como que siente que Isabela es muy parecido a sí mismo y lo irrita. De tantas maneras lo irrita que es desagradable.Estira los brazos hacia arriba. Encontraron más Heartless por el bosque del encanto y los acabaron. Fue rápido y fácil sin nada en medio. Sora se detiene y esconde por ver a Alma peinando a Dolores.—Con el cabello así, cubre sus orejas mija.—Lo sé, Abuela.Dolores se deja peinar por la señora. Aun siendo tan tarde por la noche. Alma se pone delante de Dolores y tiende su mano, Dolores duda antes de quitarse los protectores de los oídos. Es posible ver como al principio, la lastima un poco volver a escucharlo todo con fuerza. Alma le acaricia una mejilla y le da un beso en la frente. Sora ve como la oscuridad parece casi cubrir a Alma y en este gesto, la conduce a Dolores que no la tenía.—Vaya a dormir cariño.—Ya voy, Abuela. Buenas noches. —Corresponde con una sonrisa suave y cariñosa. Besa la mejilla de su Abuela antes de irse a su habitación subiendo las escaleras. Sora se esconde cuando Alma gira. La señora mayor entrecierra los ojos y se dirige a su propio cuarto.— ¿Qué pasa? —pregunta Riku con extrañeza de donde lo ve. Sora se muestra entristecido.—Hay tanto pasando aquí, que no sé si podremos ayudarlo a mejorar.Riku suspira antes de abrazarlo, dándole palmadas en la espalda. En el piso de arriba, Mirabel los observa desde su ventana, habiendo escuchado lo que dijeron. Su atención se dirige al cielo.—No es responsabilidad de ellos si la oscuridad está en nuestra familia. Es nuestra. Nosotros debemos resolverlo. —medita en voz baja.

----- CHAPTER BREAK -----

—Estuvieron hasta tarde eliminando a esas cosas mamá. Dales tiempo. —pide Julieta.Alma la ignora, caminando hacia la habitación de invitados. Es tarde, Riku y Sora no han salido de ahí a pesar de la hora y que deben desayunar para resolver el problema. No se molesta en tocar la puerta y su expresión expone gran sorpresa por lo que encuentra. Esta lista para dar un regaño y despertarlos así como a sus nietos y como a sus hijos en su tiempo.No obstante, lo que encuentra es que Riku está sobre Sora, besándolo. Ambos vestidos por suerte, tan solo besándose. El jadeo sorprendido de Alma hace a Sora abrir los ojos y apartarse de Riku apurado y abochornado, con la cara roja de vergüenza.—Nono esp-Julieta, Pepa, Félix, Agustín e Isabela se asoman a ver que sucede, todo el grupo pasmado por la forma en que Riku continua insistente en el beso. Está más dormido que despierto y solo por eso, no se ha detenido. Aunque de estar totalmente despierto, tampoco le importaría. Solo se están besando.E incluso, de estar haciendo otra cosa ¿¡Por qué debería importarle!? Les dieron este cuarto y la pequeña privacidad que eso significa. No deberían abrir sin tocar mínimo. Sora le da golpes para que reaccione y lo deje tranquilo.—RikuRikuRikudespierta- ¡Riku! —exclama en siseos y el peliplata solo levanta la cabeza, su rostro apretado y enfurruñado.—No me lo puedo creer. —balbucea Isabela. Mirabel se pone roja de verlo, Luisa abre los ojos de par en par; Camilo da risillas traviesas y Dolores permanece con una mano en su mejilla. Sora quiere que la casa se lo trague. En eso cae que...— ¡CASITA AYÚDAME POR FAVOR!La puerta de la habitación se cierra y Sora se cubre la cara con las manos, Riku dormido en su pecho e incluso babeando un poco. Que mierda de mañana. No ha acabado de iniciar y ya es una basura.. . .—La comida está muy rica. —dice Sora con sonrisa tensa y tímida. Julieta le sonríe de regreso con deje más amable.—Gracias Sora ¿Descansaron bien?—Sí, algo así.Riku cabecea mientras come. Aún tiene mucho sueño y no está muy enterado de las malas miradas que recibe. A Mirabel no la sorprende, tan solo la avergüenza un poco haber visto algo que se nota tan íntimo. Ni siquiera sus padres se besan así. Asume que lo hacen en privado.Las reacciones varían. Entre divertidas de parte de Camilo, Dolores y Félix, neutrales y hasta confundidas de parte de Luisa, Agustín y Pepa; la normalidad y hasta ternura de Julieta, acabando en puro recelo y desagrado de parte de Alma e Isabela.—Les tengo que pedir que no hagan nada como eso en mi casa de nuevo. —Es lo único que dice Alma al respecto.— ¿Hacer qué? ¿Lo mismo que us...?Sora le tapa la boca a Riku, sabiendo que diría algo demasiado fuera de lugar. Camilo se ahoga con su comida, sin poder evitar la carcajada horrible y que su aspecto varíe de forma desordenada. Es muy obvio que pensaba decir Riku. Afortunadamente, solo Camilo, Dolores e Isabela tienen la malicia de asumirlo.—E-está bien. No pensamos que le molestaría—dice Sora nervioso—. ¡Encontramos la fuente de lo que pasa! Ayer. Estamos planificando una forma de eliminarlo.—Bien. Espero que sea pronto. No quiero a personas como ustedes en mi hogar.Justo cuando pensaba que no podía salir mal nada más.— Te dije que no es bien visto aquí y aun así le come la boca al novio. Eso sí que es no tener respeto por nada. —burla Camilo caminando junto a Riku que sigue malhumorado. Apenas pudo procesar lo que sucedió temprano.— ¿Y a ustedes que mierda les importa eso?—Bueno, a mi Abuela le importa todo lo que pase en el pueblo. No le gustan esa clase de relaciones. Son... Antinaturales y todo eso—Encoge de hombros y Riku blanquea los ojos. Ambos caminando por la vegetación que está cerca de las montañas que rodean el lugar—. Es profundamente creyente de hacer todo como debe ser. Hombre mujer. Buenos pos-— ¿Por eso tu prima se va a casar?—Es la niña favorita. La niña dorada—repone Camilo con desinterés—. Ese compromiso tiene tiempo siendo planeado. Salen y esas cosas. La Abuela supervisa todo—Riku lo mira un instante. Es anómalo como todos en la familia están rodeados de oscuridad. Sea más o menos densa—, pero ¿A quién le importa? Es su perfecto noviecito. También lo único que le importa a la Abuela. Así habrá forma de hacer perdurar a los Madrigal.— ¿Por qué no perdurarían? Son varios todos ustedes.— ¡Parcero! ¡Mirabel no tuvo un don! La Abuela está caga' de que eso pase de nuevo—repone Camilo con deje alarmado—. Si Isabela tiene un hijo, seguro tendrá don como ella. Mirabel es el caso más extraño 'e la familia—Riku se mantiene pensativo. Con todo lo que ha visto, Alma es muy controladora—. No suelo molestarla con eso. Sé que no le gusta que se lo digan. Aunque mi hermana e Isabela son bastante crueles con eso.—Ummm...—Además, Mirabel es más linda sonriendo.Riku levanta una ceja. Ese comentario y su forma de decirlo es extraño. Muy extraño. Diría que si enlaza todo el interés de Camilo en Mirabel y en preguntarle cómo maneja relaciones "no bien vistas", hay algo mutando ahí. Algo un poco...—Te gusta Mi-Camilo se encoge y chilla del susto por un Heartless que aparece de la nada, embistiendo a Riku que apenas pudo bloquearlo con Dark Aura. Se pone en posición, con Keyblade en mano. Camilo se trepa a la espalda de Riku, siendo el tamaño de un niño de tres años.— ¡Es un tangara gigante! ¡MEZCLADO CON TORO! ¿¡Qué es eso!?Riku chasquea la lengua. Justo lo que le hacía falta, animales mutantes.—Sí, a mi Abuela no le gusta mucho esa clase de relaciones—anuncia Mirabel con deje avergonzado—. Lo siento. Ella no ve dentro de los muros, así que puede seguir como hasta ahora. Solo evita llegar tarde. —repone riéndose y Sora continua con la cara roja como un tomate.—Que vergüenza me dio—lloriquea Sora—. No pensé que fuese un problema aquí. En muchos lugares no lo es... ¡O no lo sé! ¡Casi nunca estoy con él! —Mirabel sigue cosiendo lo suyo, sentada en la plaza junto a Sora.A varios metros está Julieta curando a quienes tienen heridas por las reparaciones que parecen infinitas. Ni siquiera hay explicación de cómo se lastiman tanto si Luisa es la que hace casi todo. Mirabel chupa su dedo índice por haberse pinchado.— ¿No pasan mucho tiempo juntos?—No. Hasta ahora es que estamos bien—hace un puchero, bajando la mirada—. Antes... él se alejó mucho de mi- de todos. Estuve buscándolo por meses—Sora exhala con deje entristecido y Mirabel detiene lo que hace para prestarle más atención—. Tuvimos tantas peleas, tantos desacuerdos y cuando finalmente pudimos estar bien... se hizo una pesadilla. Como si no podía permanecer siendo feliz.—A veces todo simplemente se cae a pedazos ¿Verda'? —Mirabel sonríe triste—. Como si fuite' especial y de repente caes en cuenta de que no lo eres en lo absoluto.Sora dirige la mirada a eso que Mirabel observa repentinamente. Siendo Alma dándole un beso a Isabela en la cabeza. La muchacha hizo crecer árboles y flores en un espacio vacío y nuevo de la plaza. Sora toma la mano de Mirabel y le da un apretón cariñoso.—Sí. A veces se siente así—Coincide y Mirabel devuelve el apretón—, pero ¡Puede mejorar! Hay que pelear por conseguir que mejore. —asegura con gesto encantador y optimista que Mirabel imita.Isabela continúa su camino con Alma, la oscuridad en torno a ella creciendo, siendo flores densas y llenas de espinas que la envuelven, culpa de lo que embarga sus pensamientos. Una emoción dañina en la medida que crece dentro de Isabela. Todo por ver la sonrisa y alegría de Mirabel con Sora, su felicidad y tranquilidad con él.Lo odio...Lo odio tanto...Odio que ███ █████ ███ █████ ████ █████████ ██ █████ ██ █████ ████ █████.Yo (████) haré feliz a la familia y ella (████████ █████) no.██ ███████ ██████ ███ █████Yo también quiero ser libre.██████ ███████ ███ ███ ███████ Quiero casarme██ Quiero ser perfecta. Demostrar que soy perfecta.██ Soy perfecta.Y Mirabel no lo es. ████ ██ █████El temblor en el suelo interrumpe la vivencia cotidiana. Sora invoca la Keyblade y en una burbuja oscura, surgen los Heartless. Sora ve alrededor, se percata de la mirada de Alma encima suya. Lleva una mano a su pecho, el poncho rojo con estampado de coronas revolotea gracias a la brisa que genera.— ¡Dame fuerza!Invoca a Simba, subiendo a su lomo con Mirabel sujetándose de la cintura de Sora. Luisa se apura en lo mismo que Isabela: alejar a las personas de ahí. Sora hace saltar al león de tal forma que acaba haciendo un círculo de fuego en la plaza. Un espacio reducido dónde son incapaces de salir a hacer caos. Si, está zona quedará mal, pero será solo esta zona. En teoría, es mejor y estando lejos de las casas, el único esfuerzo se verá en reemplazar las piedras del suelo.— ¡Prepárate para el rugido final! —anuncia Sora.Mirabel sonríe sin poderlo evitar. Es tan divertido. Es como si los Heartless dieran totalmente igual. Sora acaba la invocación tras el potente ataque y ¡Ya no hay ninguno! El fuego se apaga y no hay mayor evidencia de que lo hubo. Apenas dos o tres rocas chamuscadas. Choca las manos con Mirabel y exclaman satisfechos con los brazos levantados.— ¡No se destruyó nada! Con eso hemos progresado—dice a Luisa con amplia sonrisa—. Esta vez tendrás un poco menos de trabajo. —Cruza la pierna y llena las manos tras su cabeza. Luisa da una risa tímida.—Es lo mínimo que podías hacer después de tanto caos que causan tus formas de pelear. —dice Alma con gesto severo. Consigue disminuir un poco el ánimo de Sora.— Oiga, Camilo ¿Y esa cara? —Pregunta Mirabel a su primo. Camilo llega sudado hasta el punto de gotear del mentón, el cabello húmedo y la cara roja. El adolescente se limpia el rostro con una mano y jadea de cansancio.—Hay ochenta mil de esos bichos por todo el bosque. No sé ni cómo llegue aquí si estaba con Riku.— ¡AY NO!Sora echa a correr en la dirección que vino Camilo. Mirabel decide solo seguirlo, interesada sin más. Camilo blanquea los ojos y va en la misma dirección para guiarlos, aunque sin mucho que hacer en realidad. Alma frunce las cejas y al mismo tiempo, la oscuridad en torno a ella se vuelve mucho más densa.. . .El problema no es que sean fuertes.El problema es que son muchos.Está harto de que, por destruir a uno, aparezcan veinte sin exagerar. Es como intentar tapar el sol con las manos. Lo alivia que, a pesar de todo, ha liberado muchos corazones. Se crean Shadows en su mayoría, no de emblemas. Se prepara para activar por décima vez la habilidad de Rising Wing. Le haría feliz usar el flowmotion, pero la verdad aún no entiende cómo hacerlo fuera del mundo de los sueños. Sora no sabe explicarlo más allá de "solo piénsalo y úsalo". Tenerlo le vendría de perlas.— ¡Heeeey!Gira la cabeza atrás, viendo a Sora acercándose. Da una sonrisa de alivio.— ¿¡Por qué no me llamaste antes!?—No pensé que hiciera falta.— ¿¡De dónde salen tantos!? —chilla Camilo yendo con ellos. Por detrás están rodeados también.—Nunca habían salido tantos. —dice Mirabel temblorosa.— ¿Algo en mente? —cuestiona Riku.Sora sonríe y su Keyblade se ilumina. Hay exclamaciones y al disolverse el brillo, se ven dentro de tazas enormes— ¡Se mueven a donde quieran! ¡Chóquenlas con todo! —. Anuncia iniciando a moverse y ¡Funciona! Camilo y Mirabel se dan un vistazo con la misma enorme sonrisa. Moviendo la rueda central para conducir la taza enorme. Riku se pregunta de todo corazón como Sora consigue darles un uso tan práctico a cosas imprácticas. Ir rebotando a lo tonto elimina a la gran mayoría y para cuando las tres tazan de juntan entre vitoreos de diversión, quedan apenas dos o tres de los más grandes.Riku los elimina sin problema y Sora cruza los brazos tras la cabeza, sin variar su expresión llena de alegría y emoción. Un Heartless surge detrás de Sora, Riku se da cuenta de ello y por inercia, lo jala hacia atrás de él. No le da tiempo suficiente de bloquear el ataque y por ello recibe un golpe en la cara que lo echa atrás. Sora toma la Keyblade de Riku y destruye al Heartless de un golpe.— ¡RIKU!—En realidad no es nada grave. Se ve peor de lo que es—asegura Julieta. Riku no puede abrir un ojo, siente que le baja sangre por el cuello y su cerebro quiere salir de su cráneo—. No tenía nada preparado para esta hora. Lamento hacerlo esperar.—Está bien.Julieta da una risa suave y tenue. Afuera Mirabel y Camilo le explican a Sora cómo se llaman algunas flores y animales. Quieren distraerlo. Después de todo, el muchacho está decaído y se siente culpable por haber bajado la guardia. Julieta presiona sus labios y mantiene las manos juntas, en espera de que la arepa acabe de cocinarse.—Es un muchacho encantador ¿Cierto? Se le nota lo cándido que es—comenta Julieta—. De alguna manera, no me extraña que tengan esa relación. Lo mira de la misma forma que Agustín me veía a mi cuando era más joven.—No creo que eso haya cambiado. —opina Riku. Sí de algo puede dar mérito, es que los matrimonios aquí son bastante atentos. Agustín ayudando y animando a Julieta, Félix venteando las nubes de Pepa, también ser casi el único que no se molesta con ella por causar lluvia de repente.Son relaciones bonitas. Son relaciones fuertes.Tal vez por ello, no hay oscuridad en torno a ellos. Un poco con Pepa, pero estando con Félix, se esfuma.—Lo amo como lo he hecho todos estos años, pero—Toma la arepa de la enorme plancha—. Desde que Mirabel no recibió un Don, han habido algunos problemas. Cuando Isabela y Luisa tuvieron los suyos, pude guiarlas. Ayudarlas—La pone en un plato y pone queso por encima—, con Mirabel ¿Cómo la ayudaba? ¿Cómo evitar que llorara? Mi nena se escondía en su cuarto, pintaba como pudo ser su puerta. Solo Agustín podía estar con ella.Riku toma el plato y al primer mordisco del alimento, todo en su cuerpo vuelve a estar bien. La sigue comiendo con gusto. Tiene un hambre terrible. Julieta se sienta frente a él, la silla vino rebotando de loza en loza hasta ella.—Y no sabe qué hacer para apoyarla. No sabe qué decirle. Porque Mirabel quiere ser como nosotros... No como Agustín.— ¿Por qué no podrías hablar tu?—Mirabel cree que miento o digo cosas por ser su mamá. Nada más. Que la comparo con Isabela o con Luisa, que espero que sea como ellas. Es un poco complicada. —admite con risas perezosas. Riku traga y deja el plato vacío en el mesón.—Tal vez porque no necesita que la consuelen por no tener un don. Tal vez solo necesita que este con ella y la quiera, en lugar de apartarse por miedo ¿No cree? —propone Riku. Julieta lo mira un instante antes de reír suave, cubriendo la risa con su puño.—Sí. Tal vez puede ser eso. O que deba encontrar la realidad ella misma.Riku mira afuera, Sora abrazando un chigüire y parloteando con Camilo y Mirabel. El muchacho se ríe por una mueca de Mirabel y gira la cabeza hacia Riku. Le saluda con la mano y Riku devuelve el gesto. También es cierto... algunas personas necesitan encontrar la realidad ellas mismas. Después de todo ¿Quién puede saber más del alguien que uno mismo? Al mismo tiempo...—Agobia tener que dejar que recorra ese sendero solo y querer ayudar.—Sí, muchísimo. — coincide JulietaNo puede ayudar a Sora a conseguir el poder del despertar, que lo entienda y domine. Es algo que Sora debe tomar por su cuenta. Sin embargo, Riku desearía ayudarlo. Guiarlo o apoyarlo de algún modo. No puede. Yen Sid lo dijo y desde que están aquí, se dio cuenta de que tiene razón. Lo que este sucediendo con Sora, lo impide llegar a ese poder y a pesar de sus anhelos, solo Sora puede domar esa inquietud para conseguir ese poder tan necesario.—No tienes que acompañarme, de verdad.—Es más divertido así.Sora ríe por la nariz mientras camina junto a Mirabel. Solo da una vuelta por el pueblo, asegurándose de que no hay ningún Heartless andando por ahí. En el camino se topan a Julieta, quien se despide de un grupo familiar.—Mamá ¿Qué hacías?—La señora Rodríguez se cayó de la escalera y se rompió la cadera. Ya sabe usted lo torpe que es—comenta divertida—. ¿Vamos a casa? Pepa hizo la cena hoy. Con suerte, no está mojada por algún desastre.—No sea tan mala—pide Sora intentando no reírse de ese chiste cruel—. ¿Se turnan todo?—Síííííí... No. Isabela nunca limpia—Mirabel deja caer los hombros—. La Abuela es quien pone los horarios.—pero lava los platos. —Añade Julieta. Sora silba.—La Abuela Alma sí que pone todo bajo control ¿Eh? —repone Sora, hasta asustado de que ella mande en todo. Julieta encoge de hombros.—Mi mamá es así.— ¿Y que don tiene ella? —Ambas mujeres se ven y luego a Sora—. Todos tienen don ¿No? ¿Cuál es el de ella? —Mirabel niega con la cabeza.—Mi Abuela no tiene don. Ella es quien nos los da con la ceremonia.Sora parpadea repetido ¿Entonces por qué Mirabel es tan "rara" según ellos? Si hay dos personas sin don en la familia. Se le hizo curioso cuanto menos. Julieta va directo a la cocina, Sora y Mirabel se sientan a hablar en el patio de la casa. Alma, disgustada, se acerca a ellos. Interrumpiendo completamente la conversación.—Debería ir a ayudar a arreglar la mesa en lugar de dejarlo todo a Julieta—dice Alma a Mirabel que asiente y se va a ello. Alma se dirige a Sora—. Debo pedirle el favor de que no se acerque más a mi familia.—pero-—Agradezco su atención e intención, pero no considero que sea una buena compañía para ninguno de mis nietos—declara sin traba—. Sería muy amable de su parte, no hacer un acercamiento innecesario. Por favor enfóquese en hacer lo que vino a hacer y márchese lo más pronto posible.—Riku encontró que debajo del encanto hay una especie de crisálida gigante—comenta Sora—. No sabemos cómo destruirla. Solo crece y creemos que, si ayudamos a evitar tanta oscuridad en este mundo, se desvanecerá. Puede que esté creciendo ahí desde hace años—propone el adolescente y Alma luce incluso más a la defensiva—. Quizá si algo va mal con su fam-—No hay nada de malo con nosotros. Somos los Madrigal—afirma Alma con las manos abiertas y gesto grandilocuente—. No hay nada que no podamos manejar ni conseguir. Lo que esté mal, no viene de nosotros.— ¿Cómo lo sabe? Puede que sí. Puede incluso fuese lo que impidió a Mirabel tener un don—Sora se levanta de su lugar, casi discutiendo con ella. Mirabel que venía de regreso se detiene ante esa asunción de Sora. Se esconde tras un muro para poder seguir atenta—. Lo íbamos a hablar temprano, pero se hizo difícil. Sé que quiere cuidarlos. Por eso necesito que me ayude.—No hay nada en lo cual ayudar porque nada malo pasa. Desconozco por qué Mirabel no tiene un don, más no es una forma de manipularme para convencerme. —acusa Alma a la defensiva.— ¡¿Qué?! ¡No la manipulo! ¡Digo lo que creo! —Sora se fija en la derecha, donde viene Riku entrando, sacudiéndose la cabeza llena de hojas. Parece que estuvo peleando antes de venir—. ¡Riku ayúdame con esto!—No necesito oír nada más de esto. Le prohíbo hablar de esto con mi familia. Si lo hacen, me veré en la necesidad de echarlos de mi casa.Y con esa última advertencia, Alma se retira. Riku la observa con recelo por la sombra que continúa rotando a su alrededor. Incluso más densa y oscura que antes. Debe ser una señal terrible. Sora deja caer la cabeza y los hombros con agotamiento.—Esto es horrible. Ella no va a escucharme y si ella no lo hace, los demás no lo hará. —lamenta Sora.—Hay que movernos sin que ella lo sepa. No tenemos más opción si queremos acabar con esto—dice Riku cruzado de brazos—. ¿Encontraste algo? Había montones de nuevo. No sé por qué se generan tan rápido.—Quizá la crisálida está creciendo o se va a abrir. —propone Sora.—Puede ser... Vamos a comer, luego hacemos otra vuelta. —Sora asiente. Mirabel se agacha y mantiene las cejas fruncidas.Tal vez la oscuridad le quitó su don. Quizá eso que está haciendo aparecer a los Heartless, al irse, la permitirá tener un don ¡Y que su Abuela la acepte de nuevo!— ¿Y qué más espiamos?— ¡MALDITA SEA CAMILO! —Chilla cayendo al piso y Camilo se ríe, echándose sobre Mirabel.—Debemos espiarlos más. Sus conversaciones privadas son interesantes.—Qué raro es uste' primo.Camilo se ríe y Mirabel lo empuja para adelantarse.— ¿Me ayuda con esto?Julieta se ríe por ver a Riku con un montón de cortadas encima. Lo claro, es que deben darle otra camisa. La mujer gira las arepas en la plancha y se acerca para ver qué tan mal está el peliplata. Sabía que el bocadillo nocturno iba venir bien no solo a Agustín, sino a alguien más.— ¿Por qué están aquí? ¿Por qué las montañas en realidad? —pregunta Riku tomando asiento. Casita hizo venir la silla. Julieta toma las arepas y la pone en un plato individual cada una.— Cuando mis hermanos y yo nacimos, invadieron el pueblo donde mi madre y mi padre vivían—relata dándole el plato y sentándose junto a él—. Quemaban casas, atacaban a las personas con machetes—suspira con tristeza y niega con la cabeza—. Decidieron huir, escapar antes de que sucediera lo peor... No fue suficiente.Riku se relame los labios y los presiona. Han mencionado mucho al abuelo, pero no tiene una idea clara de qué pasó con él. Tampoco de donde está Bruno. Esta familia tantos secretos como la tradición de los Keyblade master.—Los alcanzaron y mi padre se sacrificó por nosotros. Por todos... Gracias a ese sacrificio, vino el milagro. Enormes montañas, esta bella casa... Mamá nos trajo hasta aquí y nos ha cuidado desde ese entonces. Nos ha mantenido alejados de lo que nos quiso hacer daño. —concluye Julieta.— ¿Y si ya no quiere hacerles daño?—Somos felices en nuestro pequeño encanto ¿Por qué irnos? Incluso si hay más, aquí es nuestro lugar.—Se quedan por miedo. —repone el peliplata.—Nos quedamos porque es nuestro hogar—Posa su mano sobre la de Riku y le da un tenue apretón—. ¿No tienes un lugar así? Al que quieras volver y al cual sabes que perteneces.Abre y cierra la boca, inseguro y sin saber qué decirle, qué responder a eso. Destiny Island, The World of Darkness, Radiant Vergel... ¿A dónde pertenece realmente? Julieta da una risita levantándose.—Lo he pensado mucho. Han pasado muchísimos años desde que eso pasó. Afuera ya no debe suceder nada, pero no quiero irme. Amo a mi encanto y a mi familia—Le da un par de amables palmadas en el hombro—. Esa de ahí es de Sora. Llévasela por favor. Buenas noches.—Buenas noches.. . .— ¿Muy complicado?—Uuunnn poquito—Sora ríe inquieto, con varios moretones. Están más enormes con los minutos. No sabe qué sucede—. ¿Por qué aun despierta? Es tarde.—Porque vine a darle un regalo. Es para disculparme en nombre de mi Abuela. No quiero que se sienta mal.Sora toma la caja de cartón. Con dibujos de coronas y llaves. La abre con curiosidad y sus ojos brillan de ilusión. Incluso si no fue intencional, Mirabel le hizo un león de felpa que se parece mucho a él en esa forma. Tiene un collar de corona y una chaqueta roja puesta. La costura es un poco torpe, pero lejos de hacerlo ver mal, le da mucho más encanto.—También para que pueda dormir mejor. Siempre anda cansado.—Muchas gracias Mirabel.La abraza con fuerza, viendo el muñeco de felpa en su mano. Mirabel se despide y le desea buenas noches antes de ir a su cuarto con ayuda de casita para no hacer ruido o pasar frente a la habitación de Alma. Sora entra a la suya y no deja de mirar el peluche.— ¿Y eso de donde salió? —pregunta Riku cerrando tras él.—Ah, me lo dio Mirabel ¿Verdad que está lindo? —cuestiona mostrándolo. Riku le tiende a Sora la arepa para poder tomar el objeto, examinarlo mejor. Ya tiene sentido la pregunta de hace unos días—. ¿Estabas con Julieta?—Um.—Ellas son muy amables.—Sí... Con eso tenemos dos problema menos.Sora se recuesta en el hombro de Riku, masticando y dormitando al mismo tiempo. Se duerme sin darse cuenta. Riku se ríe, le quita los zapatos, el poncho y lo acuesta en la cama, poniendo debajo de su brazo el muñeco en forma de león. Espera que esta vez pueda dormir. Se come lo que restó de la arepa y acomoda junto a Sora para descansar.

----- CHAPTER BREAK -----

Debido a la constante vigilancia de Alma, no han podido tener mucho tiempo a solas con ninguno de los Madrigal. Ni siquiera con Agustín o Félix. Es agobiante tener que detener todo por culpa de algo que no van a cambiar y que a la larga puede afectarlos a ellos. Sin embargo, algunas cosas fueron posibles de ser notadas en esta pequeña pausa.Para empezar, Alma es insanamente cercana a Isabela, casi llenándole la cabeza con ideas de cómo será su matrimonio con Mariano; usar a Dolores para espiar que hace el hombre, cómo y qué piensan de Isabela; lo exigente que es con Luisa, con Julieta y hasta con Pepa. Si bien es cierto que Sora está preocupado pro Luisa, siendo que trabaja peor que una sirvienta y esclava, lo preocupa mucho Pepa por igual.No la ha visto ni una sola vez sin esa sonrisa nerviosa y tensa en el rostro. Preocupada y angustiada, con su gesto volviéndose uno de miedo cuando la nube está sobre ella y la nube está revoloteando, con peligro de llover ¿Qué sucede entonces?"Pepa, la nube.""Pepa, contrólese""Pepa, es suficiente.""Pepa."Alma le habla con tanta dureza que Sora da por hecho que ella ayuda al crecimiento de la crisálida ¿Cómo lo haría? Con semejante presión encima. De un pasito a la vez, sabe que pueda lograr mucho y decide empezar con la menos obvia de todas: Dolores.La cual se cubre los oídos a cada que hay un Heartless por ahí.— ¿Qué hace parcero?Sora da un grito del susto, volteándose hacia Camilo que está apoyado en la pared. El muchacho se endereza y acerca con gesto pícaro, claramente juguetón y que busca algo con que divertirse. Sora suda frío. no se supone que hubiera nadie en la casa ahora. Necesita entrar en la habitación de Alma.—Yo- Nada, nada de nada. —Sonríe tenso, andando atrás. Camilo se burla y cambia a verse igual que Sora.—Lo ayudo.— ¿Tú qué? —balbucea Sora confundido. Camilo se cruza de brazos.—No quiero más Heartless por ahí y ustedes son bastante divertidos, así que si le ayudo con mi Abuela, debería lograr acabar pronto ¿Cierto? —Sora asiente, aun dudoso—. ¡Bueno! Haga lo que necesite, yo iré al pueblo, fingiendo ser uste' y nadie se dará cuenta de que no está o que hace cosas no tan malas como espiar el cuarto de mi pobre abuelita.—Vas a hacer cosas para hacerme quedar mal ¿Verdad? —pregunta Sora con gesto lloroso—. ¡No lo necesito! ¡Ya peor no puedo estar! Por favor, esto no debería ser tan complicado.—Se lo digo enserio parce. No se me agüe—Le palmea la espalda. Sora sufre escalofríos. Esto de que Camilo sea igual que él es tan extraño—. Uste vaya tranquilito y yo iré a joder por ahí ¿¡Quién me dirá que no!? Con esta cara de guevón inocentón que se carga.— ¿Cara de qué? —repite Sora.— ¡Que le vaya bien! —Camilo le da un sonoro beso en la mejilla antes de irse, deslizándose por el barandal de la escalera. Sora siente que el parpado le tiembla. Algo malo saldrá de esto.Entra a la habitación de Alma y es... Bonita. Es bastante grande, tranquila. No luce especial en lo absoluto. Esperaba algo enorme. No ha entrado a ninguna habitación, Mirabel se lo vendió como algo extraordinario y de momento, es decepción. Incluso en el castillo de Bestia o en Wonderland hay cosas mejores. Rebusca con cuidado en sus cosas hasta conseguir los auriculares.Le llama la atención el retrato en una de las mesas de noche. Asume que es Alma de joven y el hombre de al lado, por el retrato en la escalera, es su esposo. O bueno, el fallecido esposo. Inclina la cabeza, notando que hay oscuridad en esa foto.Pero no es ira.No es mala intención...—Hay tanta tristeza en esa foto, que se hizo oscuridad. —musita Sora con pesar. Un brillo a la derecha lo distrae. Se acerca a la vela que había visto desde tan lejos todo este tiempo.La toca con cuidado y suelta un respiro. Que sensación tan cálida y encantadora produce. Frota el grabado en la cera, la mariposa que repentinamente se forma de fuego, revolotea en torno a él y finalmente se va, siendo mucho más que fuego: es luz. Sonríe débil y se marcha sin mover nada más.. . .—Dol- ¿Qué haces?Sora se esconde con ella para mirar lo mismo, encontrando que está observando a un tipo exageradamente perfecto en su aspecto. Se sonroja por la sonrisa que este le dirige por puro accidente. Se echa a un lado, con una mano en el pecho.—Él es Mariano—dice Dolores retrocediendo—. Ah, estaba en su cita con Isabela.—Oh, cierto que es su prometido—repone Sora chocando el puño con su mano. Mira hacia Dolores—. ¿Y por qué lo espiabas?—La Abuela me pidió hacerlo. —excusa Dolores.Sora inclina la cabeza. No hace falta que lo mire. Puede escuchar cualquier cosa a kilómetros de distancia. Es absurdo. Se levanta de un salto para ir junto a ella que camina en otra dirección. Desilusionada por montón. Sora saca de su bolsillo los auriculares y se los ofrece.—Estoy bien así, gracias. Hay cosas buenas de mi don. Por algo es un milagro.—Te lo creo si me ves a los ojos y me dices que quieres el escándalo de hasta una aguja cayendo—repone Sora y Dolores suelta aire—. Hey~ ¿Qué pasa? ¿Por qué tan triste? —Dolores se detiene y Sora frente a ella—. Acaso... —Entrecierra los ojos—. ¿Te gusta él?— ¿Sabes? Mi tío vio en mi futuro un amor imposible—comenta Dolores con gesto rendido y condescendiente—. Tenía razón, pero... Al menos puedo escucharlo—Junta las manos frente a su pecho—. Y disfrutar de lo mucho que dice.—Eso es... deprimente.—Estoy bien.No lo está y Sora lo sabe. Da un resoplido y le coloca los auriculares el mismo, dándole palmadas en los hombros.—Nop, no lo estás y antes que seguir torturante por algo que jamás tendrás que te hace infeliz y te hace decir "estoy bien", deberías buscar estar de verdad bien—propone Sora y Dolores le sonríe con timidez—. Tú e isabela nacieron el mismo año. Son de la misma edad ¿Por qué no pedirle a tu Abuela que seas tú la que se case?—Oh nono, no podría. Ella no quiere eso. Quiere que sea Isabela. Es su niña perfecta después de todo y con ella, habrá muchos más dones en la familia—repone Dolores con amargura—. Quien sabe qué pasaría conmigo. Además, quiere que sepa que sucede. Eso me entretendría.—Pueeeeeees ve a entretenerte un rato ahora. No sé. Al río, jugar con animales, algo que no hagas por ser escandalosa. Lo que sea ¡No vas a estar de espía todo el tiempo!—Ay Sorita, se nota que no es de aquí ¡Del chisme se vive y el chisme se disfruta! —asegura con una sonrisa genuina y Sora queda con la cara arrugada y la cabeza caída a un lado. No sabe que es un "chisme" ¿Qué es eso? ¿Por qué todo tiene otro nombre aquí? Está confundido, pero si la hace feliz, le basta.Ahora, toca hablar con Pepa. Si no le saca de quicio antes.—Pensé que estarías con Pepa.Camilo se congela. No pensó que iba a cruzarse con Riku. El peliplata tiene una presencia muy aplastante y ante el acercamiento casi predador de este, en el que pretendía besarlo, se le deshace parte de la cara por el susto. Riku frunce el entrecejo, confundido por eso. Camilo se acomoda y exhala con deje agotado.—Creo que sí está con mi mamá. No se—Riku entrecierra los ojos, disgustado por lo que Camilo está haciendo de suplantar a Sora—. ¡No me vea así! Que va a acabar en paila hermano- En serio, deténganse, que cansón que es juzgando.—No se supone que hiciera algo así—repone Riku cruzado de brazos—. ¿Por qué lo hace para empezar?— ¡Porque así puede hacer cada guevonada sin que me regañen! —explica poniendo los brazos tras su cabeza, emulando la postura y sonrisa de Sora. A Riku lo pone de peor humor. Esto no le gusta—. Además, que óigame, así los ayudo. Si necesita estar en otro lao' echándole los perros pa meterle mano al pelado ¡Puedo estar en el quinto coño del encanto fingiendo ser usted! —Cambia de forma a ser Riku—. Y nadie se da cuenta compañero.—No... ¡No entendí nada de lo que acabas de decir!Camilo está confundido también, pues para él no tiene sentido que Riku no entienda algo tan fácil y claro. Riku por su lado, se quiere arrancar el cabello. Aquí hablan tan extraño. Usan mil palabras que nunca había escuchado ¿Pelado?— ¿Por qué quiero tirar perros? ¿Pelado no es alguien sin pelo?— ¡NO! —Camilo se deforma por la risa copiosa—. ¡¿CÓMO LE DICEN EN TU ISLA!? Tu novio, el compañerito especial. —Riku se lleva las manos a la cabeza.Definitivamente se quiere ir de aquí.— ¡Señora Pepa!—Uyuyuyyyyy—chista Pepa—. No me diga señora. Que aún no estoy tan chocha—Sora abre los ojos y frunce las cejas. Ahí va de nuevo. No entiende nada—. ¿Qué pasa parcerito? ¿Necesita algo? —pregunta revisando los enormes sembradíos que hay detrás de la casa.—Quería hablar contigo de algo—Cruza los brazos tras su cabeza—. Es sobre su don y sobre algo que he notado sobre los Heartless. Es- Uy, un momento, yo me encargo. No voy a destruir nada.—Estoy bien. Muy bien. Super bien. Como un día soleado. Soldadito—Pepa habla con voz un tanto aguda y batiendo los dedos mientras la nube se marcha poco a poco. Toma un profundo respiro y continúa viendo las siembras—. Lo siento Sora, pero estoy ocupada y-y—Sé que estás ocupada, pero necesito hablar contigo sobre ti. Atraes a los Heartless—Poco a poco la nube empieza a formarse sobre ella—. Vienen a esta zona por ti—Se está haciendo gris—. Y son Amarillos. Son rayos y también Blue Opereta, hielo. Claramente relacionados contigo—Y un par de truenos iluminan la nube gris. El cielo en sí mismo se está empezando a nublar—. Se puede arreglar. Es tan fácil como-— ¡Hago lo que puedo ¿Está bien?! —chilla Pepa con apuro, Sora se espanta por la cercanía repentina—. Hago todo lo que puedo ¿¡QUÉ MAS QUIERE DE MI!? LO CONTROLO COMO-PUEDO—Sora tiene la sensación de que ni siquiera reclama a él—. TOÑITO TIENE SU NOCHE ESPECIAL EN UNOS DÍAS, ESTAS PLANTAS NO CRECEN, HEARTLESS POR TODOS LADOS Y-Y Soleeaaaaado. Soleaaado. —dice repitiendo lo mismo que hasta hace unos minutos. Sora balbucea con expresión irritada—. Todo está bien.— ¡CLARO QUE NO! —Reclama Sora. Pepa lo toma de los hombros.—Todo está muy bien. No le diga a mi mamá NADA de esto ¿Si? Está preocupada por Toñito, el compromiso de Isa. Esto no sale de aquí. —Le da palmadas en la mejilla y se apura a seguir en lo suyo. Sora la persigue y le impide el camino, Pepa frunce las cejas y la pequeña nube surge por tercera vez.—No.—Sora-— ¡Es suficiente! —exclama apretando los puños—. No voy a permitir que hagas esto ¡Que sigas lastimándote de esta manera! —Pepa lo mira con impresión—. Lo que haces no está bien. Reprimir lo que sientes ¡No está bien! Llena tu corazón de dolor, de angustia, de irá, de tristeza y por eso los Heartless te buscan ¡Quieren consumir una luz tan brillante, fuerte y bella porque la tristeza la consume!Los labios de Pepa tiemblan. Retrocede un paso y lejos de tener rayos, la nube empieza a dejar caer una suave y delicada llovizna sobre ella. Félix al notar el clima tan mal, fue a ver qué sucedía con su esposa. Notar a Sora se le hizo peculiar y antes de saltar a defender a Pepa de los reclamos aparentes, escucha eso último y se esconde para oír más.— ¿No lo entiendes? Lo que te impide estar en paz es la oscuridad agobiándote. Te rodea y tú quieres fingir que no es así. No puede seguir así. Debes dejar de impedirle ser libre. —explica Sora. Pepa junta las manos, bajando la cabeza nerviosa—No puedo mostrar que siento ¿Que no se te da cuenta? Todo se vuelve loco con lo que sea que sienta—dice Pepa señalando la nube sobre ella—. Mi madre no va a querer otro día como el de mi boda donde ¡LLOVIÓ! ¡HUBO UN HURACÁN POR CULPA DE BRUNO! —reclama con repentinos rayos que se calman por sus propios intentos—. Debo permanecer soleada y feliz para que haya un día soleado, soleado, soleaaado. —sonríe con los ojos cerrados. La nube se esfumó y el cielo azul claro lleno de luz son todo lo contrario a tranquilidad.Para Sora, no es más que la falsa tranquilidad de Pepa.—La felicidad no es lo único que se siente—dice Sora con timidez—. También se siente tristeza, rabia, nostalgia... Todos tenemos tanto que sentir. Es parte de ser humano. Es parte de tener un corazón ¿Por qué tú no tienes derecho a disfrutar del todo por completo?Pepa frunce los labios con ojos aguados y apretando las manos en su falda. Sora se acerca y le toma de las manos.—Está bien que sientas. Así llueva, hagan rayos, un huracán, granizo ¡Lo que sea! No debes reprimir lo que sientes por nadie. No tienes que fingir estar feliz todo el tiempo o que no sientes. Eso no es justo para ti—Pepa empieza a llorar, con la lluvia iniciando a un ritmo tranquilo y deprimente—. No permitas que te exijan la forma en que tu corazón debe existir. Es tuyo nada más—Sora le sonríe animado y cariñoso—. Es tu luz la que va a estar en peligro.—No quiero decepcionar a mamá. Ella no va a entenderlo. —solloza Pepa, quebrada y angustiada, con la oscuridad en torno a ella siendo densa y constante.—Quizá no, pero ¡No la tienes solo a ella! Hay gente que te ama sin importar todo lo demás ¿Por qué no fijarte en quien te acepta como eres? Quien aprecia tu luz incluso entre las nubes. —propone Sora.Pepa mira a quien se acerca, siendo Félix que le pone el paraguas encima y se permite empapar por la lluvia. Félix le sonríe con ese deje bromista y cariñoso tan propio de él. Ella moquea y va hacia él para abrazarlo. Félix levanta el pulgar a Sora, asintiendo agradecido. Parte de la oscuridad que rodea a Pepa se disuelve. Da por hecho que al menos ha habido un avance con ella y ¡Lo alegra! No sé imagina que horrible debe ser vivir con esa represión encima.Empieza a preguntarse si Alma es consciente del daño que está haciendo a su familia.—Bueno, avanzamos un poco hoy—dice Riku poniendo una mano en su cintura. La crisálida se nota un poco más pequeña que ayer y eso, es un logro. Uno que personalmente quiere disfrutar—. ¿Pudiste hacer lo que querías?—Una parte, sí. Espero que- ¿¡Qué!? ¿¡Por qué!?Ambos retroceden espantados por el repentino crecimiento acelerado y horroroso de la crisálida. Se apuran a salir a la casa para ver qué sucede. Si disminuyó, es porque algo que Sora hiciera, lo hizo disminuir. Al estar ahí, consiguen que Mirabel está barriendo flores, hay una lluvia torrencial y Alma discute con Mirabel. Incluso si ella no la está mirando.— ¿Qué pasó? —pregunta Sora poniéndose la capucha del poncho. Camilo bufa cruzado de brazos.—Isabela y Mirabel discutieron. No sé por qué, solo que Isabela la sacudió por toda la casa, casita la bajó, siguieron discutiendo y la Abuela regaño a Mirabel... Mi mamá está en crisis, no sé por qué, llegué tarde a esa parte. —Sora deja caer los hombros y la cabeza. Sea lo que sea que haya pasado, acaba arruinando más todo.— ¡POR FAVOR YA DETÉNGANSE! ¡SOLO VAN A ATRAER MÁS HEARTLESS AQUÍ! —chilla Sora exasperado. Alma se dirige a él con mala cara—. ¡Esto es lo que...!—Silencio—ordena Alma—. Todos van a arreglar todo. Dentro de dos días será la ceremonia de Antonio y no podemos tener esta clase de caos—repone Alma en general y se nota el ambiente entristecido—. Debemos rehacer todos los adornos y arreglos ¡No hay tiempo para estos desastres! ¡Tan pronto como la acaben de limpiar el caos que causaron iniciaran con eso! Isabela, ve a tu cuarto, no quiero que se te esponje el cabello ahora.— ¿¡Por qué ella no va a ayudar!? ¡Es su primo también! —reclama Mirabel señalándola con la mano. Riku levanta ligeramente una ceja. Incluso Isabela se nota desilusionada por la decisión de Alma—. ¡Y son flores! ¡Es lo suyo! ¡Puede hacer eso...!— ¡MIRABEL! —Alma interrumpe con severidad—. ¡No quiero más de sus quejas y reclamos hacia su hermana! —regaña gesticulando y Mirabel se encoge ligeramente, frunciendo los labios—. Termine con lo que causó y empiece con las reparaciones- ¡Pepa! ¡QUE DEJE DE LLOVER! ¡AHORA MISMO!—N-no sale, es que-— ¡Que deje de llover ahora mismo Pepa!Sora y Riku retroceden. Ha demasiada presión aquí. Incluso ellos se sienten incluidos en este llamado de atención.. . .—Mi suegrita vino con su mala vibra e' siempre a hacerle entrar en pánico a Pepi—farfulla Félix de mal humor. Sora y Riku fueron a ayudarlo para saber qué sucedió antes. Ellos junto a Agustín dedicados a hacer más adornos de papel. Arruinados por la lluvia—. Diciendo quesi' Toñito no tenía un don y se quedaba como Mirabel, sería una desgracia, que dejaría en ridículo a los Madrigal. Una paila enorme.— ¿Por qué decir algo así? —murmura Sora deteniéndose y su gesto triste—. No tiene sentido y ¿Qué más da si tiene don o no? Ustedes están bien.— ¡Po'que él es Madrigal! —exclama Félix abriendo los brazos—. Otro fallo ma' y ¡TRAAAA! A la mierda la tradición Madrigal.—La tradición no se irá lejos si no solucionamos esto—dice Riku—. Lo que hace crecer y surgir a los Heartless, es lo que pasa dentro de esta casa. Podría decirse que indirectamente, Alma es la fuente.— ¿Podemos ayudar de algún modo? —pregunta Agustín. Sora ladea la cabeza y mira arriba, pensativo antes de cruzar los brazos tras su cabeza—. No tenemos poderes mágicos impresionantes—Agustín ajusta sus gafas—, pero podemos ayudar con lo que haga falta. —asegura con una sonrisa bonachona y Sora corresponde el gesto.—Y eso es todo lo que importa.—Necesitamos que todos en la familia sepan lo que pasa—comenta Riku—. Nosotros no podemos decirlo, pero ustedes sí. Luisa, Julieta, Dolores, Antonio, Camilo... Todos tienen que saberlo para poder llegar a la solución. Enfrentar sus debilidades y así impedir que la oscuridad se esparza más.— ¡Bien! Alma se va a dormir temprano siempre—dice Agustín recostándose en el asiento—. Hablaré con Julieta y las niñas antes de dormir.—Yo con Pepa... en su cuarto, así evitamos desgracias—Sora ríe por la nariz—. Así que, más destalles parcero.Riku y Sora pasaron un largo rato explicando lo que sucede con la crisálida y como ayudar en ello. Agustín y Félix apenas hicieron preguntas, las necesarias para estar mejor situados en lo que será esparcir la información a sus lados de la familia.. . .—Solo vaya hacia allá. Nadie pasa por ahí a esta hora. —dice Camilo señalando hacia la vegetación detrás de la casa. Riku le da un vistazo a Sora que se pone rojo—. No se apene parcero, que nadie se va a dar cuenta de que anda jineteando.Sora se pone incluso más rojo por la forma de hablar de Camilo. Quizá no entiende del todo como habla, pero la forma en que lo hace habla por sí sola. Riku le tira un poco del brazo, sin pensar demasiado. Está estresado hasta no poder más y le dijo claramente a Sora: olvídate de lo que dijo alma, ella no nos va a estar espiando dentro del cuarto para saber qué hacemos o que no. Sora quiere mantener la decencia y también lo que Alma les pidió. Es su casa a final de cuentas.No pensó que Camilo le daría una solución. El cambia formas se da cuenta de que Mirabel está apoyada en el barandal del pasillo. Ella se ríe apretando un poco la nariz.— ¿Y desde cuando usted anda de celestino Camilo?—Primita, hay mucho que no sabe de mi—afirma levantando los brazos con bufonería y sonrisa picaresca—. Cuando el día llegue no se preocupe, que la cubro cuando salga con su pelao.— ¡Ay Camilo! —ríe Mirabel balanceándose en sus pies—. Que sea un trato entonces, que seguro usted tiene a más de una esperando la oportunidad.—Nada interesante. —asegura Camilo.—Mentiroso, primo, mentiroso.Camilo se ríe y continua hacia su habitación. Se despide con la mano y Mirabel dice en voz alta, pero "susurrado" un "buenas noches" antes de ir a su propia habitación a seguir con lo que hacía. Camilo suelta aire, viendo su habitación. El enorme teatro aun misterioso de por qué es así. se detiene una vez está en la tarima. Cambia de forma a ser Mirabel, imitando algunos gestos.—Igual sería complicado cubrir Camilo, si estamos los dos en lo mismo—Aprieta la sonrisa y cambia a su forma original—. Pues sí, sería difícil, pero así ¡Nadie se entera prima! Secreto tras bambalinas—propone a nadie, cambiando de forma de nuevo—. ¿Y qué pasa si alguien se entera? —Regresa a su aspecto—. Ni que fuese malo que te ame tanto prima... ¿Por qué sería malo? —Toma su brazo derecho y se encorva un poco, con el cabello cubriéndole parte de la cara—. Solo sería querernos... si dos hombres se aman y están juntos, si otros tantos primos en el pueblo están juntos ¿Por qué tú y yo no...? UUmm...Exhala y va a su habitación, situada tras la sala de teatro. Se queda un rato viendo el techo. Le da envidia con Sora y Riku. Incluso si los juzgan, a ellos no les importa. Ojalá pudiera sentir lo mismo.. . .—M-más lento-Gime con fuerza, aprieta la tela de su poncho en el suelo y lágrimas brotan de sus ojos. Riku lo mantiene sujeto de la cadera y el ritmo de embiste es inmisericorde, viendo su pene entrar y salir de la cavidad apretada. Sora lloriquea y se eriza por completo cuando la virilidad entra del todo y el semen sale. Respira por la boca y queda recostado en el suelo. Riku lo pone boca arriba, uniendo sus labios con los contrarios. Sora apoya las manos en su pecho.Lo empuja con ligereza y Riku le observa con irritación.—Deberíamos ir a dormir.— ¿De verdad? ¿Dormir? —Repite sin prestarle atención real. Lo abre de piernas, cada mano bajo la rodilla de Sora.—Seguro apar-Frunce los labios y su gesto compungido no expone dolor, expone gusto. Motivo por el que Riku no puede tomarlo medianamente en serio.—Aparecen más y-y y... Riku. —gime con algo de saliva saliendo por la comisura de su labio. Riku apoya las manos a cada lado de su cabeza, la espalda de Sora queda arqueada y sus piernas flexionadas en los costados de Riku.—No te hagas el responsable ahora—exige soltando aire y haciéndose atrás el cabello. Sora tiembla y le mira a los ojos—. Pasando todo el tiempo con estas personas que no conoces.Su pregunta no llega nunca: ¿Acaso estás celoso de Mirabel y los demás? Riku lo abraza, quedando ambos con el pecho junto. Para cualquiera que pasara por ahí por casualidad, sin duda oiría los gemidos agudos e insistentes y a pesar de estar relativamente escondidos, también verían a Riku, las piernas abiertas entre las que está y lo que hace.Cosa que sucede.Alguien los ve ahí.Más de una persona.Sin diferencia en un sentimiento: el morbo y en lo otro, si resalta. Mientras uno, perteneciente a este mundo tan solo lo considera erótico y de lo cual hablar con sus amistades; la otra entidad lo toma como una información útil para utilizar después.— ¿Qué haces?—Es un regalo para mi abuela ¿Qué le parece?Sora palpa la tela rosada con bordado inacabado, pero dedicado y lleno de chispa. La forma de la prenda le recuerda a eso que usa Alma sobre los hombros, ese ¿Chal? Que no se quita nunca. Mirabel sonríe satisfecha de la reacción impresionada y maravillada de Sora. Es tan expresivo, que no hace falta ni siquiera escucharlo hablar algunas veces, sus ojos y su rostro hablan por si solos.—Quiero dárselo durante la noche de la presentación de Antonio—comenta doblándolo con cuidado—. Siempre usa ese Chal negro. Desde que tengo memoria lo lleva puesto. Quizá es tiempo de algo distinto.Sora asiente de acuerdo, recostándose en la espalda de la chica que le aprieta los brazos y mira lo que ha podido lograr estos días. Quiere que sea mucho más delicado y cuidadoso que su ropa, que lo hecho hasta ahora. Es para su abuela. Debe ser la prenda más bonita que jamás podrá hacer. Sora sabe que ese empeño viene por una razón sencilla: no es admiración o ansias de ser notada, sino que el amor que siente por Alma sea tomado en cuenta. Está ahí, existe. Mirabel piensa que, si puede demostrarle cuánto la ama, su Abuela quizá deje de hacerla a un lado.Una manera indirecta y amorosa de exponer el dolor.Sora sabe que funcionara y Mirabel reza por ello.— ¿¡En serio!? ¿Otra vez?—No te dejan respirar.Sora queja en voz alta, yendo a prisa a donde escucha gritos. Mirabel exhala agotada. Desde la madrugada los Heartless han estado molestando. Teniendo el día del don dentro de un día, claramente hay muchos nervios. Empeorando por los Heartless insistentes en aparecer. Riku y Sora se hacen cargo lo más rápido que pueden.Siendo insuficiente. Reaparecen en todo lado. Es un agobio horrible que dura todo el día. Apenas han tenido tiempo para comer algo. Mirabel por su parte pudo terminar el chal y con eso se siente satisfecha y victoriosa por el día de hoy.. . .—Yo voy por ese. —Riku asiente, sudando. Sora con algunos mechones de cabello pegados a la cara apoya la Keyblade en su hombro, corre tras el Heartless que se quiere escapar.Lo persigue hasta muy dentro de la vegetación y estuvo a poco de perderlo de vista. Sintió alivio al poder acabarlo. El corazón brillante empieza a flotar hacia el cielo y se desvanece. Sora da un suspiro y sonríe agotado. Con suerte ya no van a surgir más hoy. Basta con haber casi destruido la iglesia por accidente.Un sonido lo hace girar. Se percata de que hay alguien revisando las flores de un árbol. Al acercarse abr ellos ojos y le cae ligeramente ela mandíbula ¿Qué hace Xehanort aquí? El joven. El que lo estuvo persiguiendo y fastidiando durante su examen de Keyblade Master. Xehanort entorna los ojos hacia Sora y un comentario jocoso sale:—Pensé que estarías revolcándote en el pasto. Parece ser algo muy entretenido para ti— Xehanort gira hacia Sora—. Teniendo un hombre encima tuyo.Sora se pone rojo, bajando un poco la Keyblade. El peliplata da una risa débil, deja a un lado la flor que estuvo examinando. Una flor de jacaranda. El moreno se detiene a un metro de distancia, su habitual gesto de indiferencia reemplazado por esa sonrisa cínica que tanto está incomodando a Sora. La pregunta revolotea en su mente: ¿Cómo dice eso? Está muy seguro de que en el otro bando no saben de su relación. O no lo sabían. Incluso muchos en el lado de la luz no lo saben.—Eres un muchacho tan extraño— comenta Xehanort—. Tan capaz de tanto, al mismo tiempo que tan vulnerable. Me pregunto cuando dejaras de dar abertura a tus sueños.—Eso no te incumbe—Refunfuña de mal humor—. Vete de aquí. No tienes nada que hacer en este lugar.—Es cierto. No lo tengo. Ni siquiera sabía de este mundo hasta hace unos días—Concede Xehanort dando un vistazo alrededor—. Un mundo lleno de luz, pero que la oscuridad es tan densa que puede tragarlo en cualquier momento. Lo que reside en este mundo es fascinante.—No te permitiré hacer nada. —Advierte Sora.— Como bien dijiste, no tengo interés en este lugar—Se acerca a él—. Y aunque sé que hay una pieza importante aquí... No necesito enviar a nadie a qué lo verifique. Eso lo harás tú por mí. —Pone la mano en su pecho, inclinado hacia el muchacho más pequeño.— ¿¡Jamás te...!?Xehanort detiene la Keyblade y la tira a un lado, toma a Sora del rostro y lo junta a un árbol. Acorrala todo en Sora con su cuerpo. El muchacho se remueve sin lograr quitárselo de encima. Xehanort lo toma del rostro, presiona sus dedos enguantados en las mejillas del adolescente. Sora respira con agitación y Xehanort se inclina hacia él.—Si no lo haces, este mundo será consumido por la oscuridad. Sabes bien que debes continuar. Por más que te enoje—musita Xehanort en voz baja—. Aunque, claro, estás tan agobiado... Tan perdido. Resulta curioso como alguien tan capaz, extraordinario y curioso se está destruyendo por dentro.Sora suelta un quejido, con su pecho adolorido. Xehanort presiona más los dedos en él.—La oscuridad en torno a ti es tan fuerte, pero no la tomas. Eres un receptáculo perfecto porque ese quebrado corazón tuyo no tiene oportunidad de seguir.— ¿Qué?Xehanort da una risita por el gesto confundido y atemorizado de Sora. Relaja el agarre en su piel esponjosa, recordando la forma en que lo vio hace unas noches: en medio del pasto, tan desvergonzado como para tener sexo en un lugar así; de gemir tan fuerte a pesar de la posibilidad de ser oído. Sora de por sí es alguien interesante, esto agrega capas a él.—Sea como sea—Xehanort se aparta lentamente de Sora, guarda una distancia leve entre ambos—. Ya tenemos al último guerrero... Ya no nos sirves de nada. No eres especial.Sora abre los ojos y aprieta los puños. Xehanort sabe que esa sería la reacción del adolescente. Su sonrisa no se esfuma. Está ahí constantemente, porque eso es este encuentro: una burla hacia Sora y todo cuanto hace. Xehanort ofrece la mano hacia Sora.—Si quieres huir del dolor que te aqueja, puedes venir. Lo aliviaré por ti—promete Xehanort en voz baja y suave. Un leve susurro seductor que solo causa más dolor en el pecho de Sora, quien se lleva una mano hacia donde está su corazón—. No tendrán a todos los guerreros tiempo ¿Por qué desgastarte y sufrir por algo que no vale tanto sufrimiento? — Sora cierra el puño en tu pecho.—Tu solo has causado sufrimiento. Por eso no te importa y tampoco sabes lo que es vivirlo. Lárgate de aquí, te lo digo por última vez. —Advierte invocando la Keyblade y apuntando con ella. Xehanort da una risa leve, bajando su mano.— Como está previsto del niño de la luz... Déjame darte un regalo.Lanza dos pieza de ajedrez, Sora la atrapa y en verla, no está pendiente de que Xehanort se marcha. Una de ellas tiene la cabeza de un cencerro en la punta, con un brillante color dorado. La otra por el contrario, es plateada y no luce brillante; parece estar llena de oxido, con una corona en la punta.Da un giro brusco, en el pueblo se ve que están destruyendo algo—. ¿¡OTRA VEZ!? —Reclama antes de ir corriendo.—Mi mamá manda esto.—Gracias.Riku toma el pequeño plato lleno de arequipe y lo empieza a comer con lentitud. Quiere ir a dormir. Está a poco de desmayarse de cansancio. Mirabel da una risita y Riku se confunde por ello.—Lo siento, es que es muy raro verlo con la guardia baja. Así tiene más sentido que Sora lo quiera tanto—Riku enrojece ligeramente—. Siempre es tan serio que empezaba a asustarme y pensar que quizá lo tiene manipulao o algo.—La verdad, no creo que haya cosa a la que Sora no pueda amar.— ¿Por qué lo dice? —cuestiona curiosa.—Somos pareja. A pesar de que no siento que lo merezca. No aún. —repone Riku relamiéndose los labios, deja caer los hombros y mira hacia el cielo con pesimismo. Mirabel frunce las cejas.— ¿Por qué no lo merecería? Es raro. Además, han sido amigos desde siempre ¿No?—Sí, pero... La única vez que lo traicioné, nuestro mundo fue tragado por la oscuridad, nuestra mejor amiga perdió su corazón... Él tuvo que sacar el suyo propio... —Apoya los brazos en sus rodillas, con el plato en su mano derecha—. Hice un montón de cosas y a él no le importó para nada.Mirabel estira las piernas y pone las manos en su regazo.—Vagué por la oscuridad por mucho tiempo, quería ayudarlo, no sabía cómo más hacerlo y... A pesar de que intenté hacer de todo por compensarlo, no siento que sea suficiente. Él solo me ama. Eso dice. —Concluye Riku y Mirabel sonríe, balanceando los pies.—Claro que lo hace. Usted se arrepiente y aun con todo el daño que pudo causar, se arrepiente. Es lo necesario... además—Levanta la mirada y Riku la observa sin comprenderla—. Es lo que hacen las familias. Las personas que aman: perdonar y seguir adelante.Riku suelta una risa y se encoge antes de carcajear echando la cabeza hacia atrás. Niega y se levanta.—Tú y Sora son iguales. Ambos están obsesionados con explicar por qué no pueden odiar ni a quien intenta matarlos.Mirabel no sabe si eso es un halago o una burla. Lo tomará como halago. El peliplata borra la sonrisa por completo, jalando a Mirabel con tanta fuerza que la lastima, pero al ponerla atrás suyo, el ataque del Heartless da a su pecho y brazo, no a la mujer. Mirabel abre los ojos de par en par ¿Cómo no notó algo tan grande?El Heartless en cuestión luce como un pájaro. Un gallinazo. Alza las alas y grazna con tanta fuerza que los lanza atrás, rompiendo la pared de la tienda de instrumentos. Riku se logra incorporar y ayuda a Mirabel a hacerlo. Antes de que el Heartless los ataque, Sora llega, despidiendo brillos azules y golpeando al enemigo en la cabeza, lo atonta.—Apúrate. —incita Riku. Mirabel se tropieza, pero logra apartarse lo suficiente para no estorbar. Sora jadea, tuvo que correr mucho para llegar hasta acá.Riku se pone junto a él y ambos combaten al Heartless que es muchísimo más complicado de lo que debería. Siendo alado y pudiendo volar, es casi imposible golpearlo y sus graznidos causan demasiado desastre. Mirabel se percata de que ambos son torpes y poco certeros.Claro, tienen todo el día haciendo esto y ya deberían estar durmiendo. Ni siquiera cenaron para peor. Sora utiliza un hechizo de rayo tan fuerte que sale humo del Heartless que cae al piso. El muchacho jadea, tambaleando. Riku lo ayuda a mantenerse de pie.—Tienes que comer algo, antes de que-Una roca enorme golpea con la cabeza del Heartless, impidiéndole graznar. Riku mira atrás, encontrando a Luisa que carga otra roca y está lista para aventarla si hace falta.—Ha-haré otro así. Ayúdame.Riku asiente. Ambos se ponen de pie, cierran los ojos y convocan el hechizo tan complicado que incluso forma un símbolo de invocación bajo ellos. al dispararse, el Heartless queda inconsciente en el suelo. Mirabel se acerca apurada, ayudando a Sora a estar de pie. Su corazón late tan rápido y él parece sufrir tanto que es imposible no saber que está mal.—Tenemos que llevarlo a casa—dice a Luisa que se acerca a prisa. Está en pijama—. Mamá debe tener algo que darle.—Creo que hay- ¡EP!Los carga a los dos y los aleja de la onda de impacto del graznido. El Heartless se rehúsa a morir. Los deja en el suelo y va a buscar una roca que aventar antes de ir a golpearlo directamente. Nunca lo ha hecho con un ser "vivo", será una experiencia. Mirabel quiso tomar a Sora para llevarlo a casa. No puede pelear más.— ¿Sora?— Ay no... ¡Mirabel apartarte de él!La chica retrocede, sin entender del todo que es lo que sucede. Sora se introdujo en una suerte de agujero negro y sale de él, poco a poco clavando las manos en la tierra. Sus ojos amarillos y redondos, cuerpo negro y presencia la asustan. Queda detrás de Riku, quien mantiene la Keyblade en su mano, custodiando a las personas atrás. Sora tiene algunos espasmos, las sombras que ondulan fuera de él son densas como petróleo. El Heartless ruge a la cara del muchacho, pero es solo un breve instante para que Sora este atacándolo.Nada vistoso, grande o extraordinario, por el contrario, parece una suerte de animal rabiosos que no deja de atacar. Incluso cuando el Heartless con aspecto de ave lo avienta lejos, él solo regresa a combatirlo con todas sus fuerzas. Resulta escalofriante como lo derrota de esa manera.Tan... Salvaje.Cómo si él fuese el enemigo y no un aliado.—Sora, es tiempo de que cambies. Vamos. —dice Riku. Se acerca a él que sigue con esos espasmos ligeros. No lo logra sujetar cuando esté se aparta y agacha, con las manos en el suelo y su cabeza torcida a un lado—. Sora ya terminó.— ¿Qué le pasa? ¿Por qué se ve así? —pregunta Luisa preparada para golpear si hace falta.—Es su Rage Form. Es como una invocación, pero viene cuando no... sabe cómo conseguir otra forma y se siente desesperado—explica Riku desapareciendo su Keyblade—. Ya está todo bien. Podemos ir a- ¿Uh?Se percata de que tiene una herida enorme en el brazo y eso es lo que Sora está mirando. Lo ha visto varias veces así, pero jamás tan denso. Cómo si la oscuridad que lo transforma es más fuerte en esta ocasión. Sucede una anomalía más: ahora tiene boca y lo que sale es un aullido animal desagradable y largo hasta que la cierra.—Sora, reacciona... Sal de ahí. Volvamos a- ¡Sora!El muchacho se va corriendo y en última estancia, saltando por las casas. Riku maldice entre dientes. No entiende que le sucede. Mirabel se acerca a él con gesto preocupado, en espera de un plan o una forma de ayudarlo. Duda que sea buena idea dejarlo de esta manera ¿Qué pasa si no cambia? No hay mucha diferencia entre Sora y un Heartless ahora. Es casi deprimente verlo así.— ¿Ahora que hacemos? —pregunta Mirabel ante el silencio de Riku—. ¿Vamos por él?—Tú te quedas aquí. Luisa, ven conmigo. Tenemos que atraparlo —Luisa asiente con gesto decidido—. Vete a casa. No vayan a aparecer más Heartless aquí.Mirabel los ve marcharse y regresa a casa cabizbaja. Camilo se levanta del escalón y aguarda a qué su prima llegué a la puerta.— ¿Y los demás? ¿Sucedió algo malo? —pregunta Camilo y Mirabel suelta aire de forma tosca.—Quisiera hacer más que ver. Están salvándonos y ahora que hay un problema, ni siquiera puedo estar ahí.Camilo presiona los labios. Percibe tan fácilmente lo frustrada y desilusionada que está Mirabel. Le acaricia las mejillas y junta la frente con ella. Mirabel cierra los ojos. Si fuese por necedad, estaría yendo con ellos, pero se dice a si misma ¿Que voy a hacer yo ahí? No tiene un don. No tiene nada para ayudar. No soy especial ¿Cómo ayudar a gente que si es especial? No sería más que un estorbo. Es hasta desesperante. Sora la ha hecho reír mucho, dar cuenta de cosas que no pensó y ayudado tanto, pero ahora que él necesita apoyo, no puede estar ahí—Podemos quedarnos aquí a esperarlos. No van a tardar. —propone Camilo con expresión tímida. Mirabel asiente. Ambos toman lugar en los escalones y Camilo cubre a su prima con su cobija. Mirabel se recuesta de él y Entrecierra los ojos. Desea que, de verdad, se resuelva rápido.. . .
Aún no tienes el poder del despertar.

Eres tan inútil que aún no lo tienes.

Riku fue herido mientras tú hacías nada.

Eres un total fracaso.

Regresa a tu isla a seguir siendo un don nadie

No quiero ser un estorbo

No quiero que nadie salga lastimado.

Yo sé que puedo hacerlo. Debo esforzarme más.

Si me sigo esforzando, podré hacerlo bien.

Sabes que no importa cuánto lo intentes.

Eres un inútil.

Fracasado.

La Keyblade no te eligió ¡Y lo sabes! Solo eres un medio. Primero iba a Riku, por su problema, acabo en ti después, pero ¡No por ti! Quien anida dentro de ti te hace poder tomarla

Soy un portador.

...

Es lo único que soy.

No. Ni siquiera eres eso.

Eres un niño cobarde y débil que debería volver a su isla a seguir jugando con espadas de madera.
Riku y Luisa pasan por la vegetación que está notablemente destruida. El peliplata camina cada vez más lento, con su expresión llena de sorpresa. Heartless en el suelo que no acaban de desaparecer, sus cuerpos destruidos de forma desagradable dónde se retuerce y agonizan. Todos en un estado similar. Dispara fuego a un árbol y con la luz, puede ver a Sora devorando a un neo sombra. Tiene heridas graves y obvias.— ¿E-está...?—Sora, tienes que reaccionar ahora. —advierte Riku en posición.
Eres un estorbo.

No ██ ███ soy un estorbo.

Luisa tendrá que arreglar lo que rompiste. Riku está aquí teniendo que salvarte. Eres-un-estorbo.

¡No lo hice a propósito!

¿Y? ¿Acaso eres un niño que no controla su poder?

Ah, claro, no es tuyo.

Es mío. Yo sé que ██ es mío.

Ríndete.

Si quieres ser útil, ríndete.

Quizá así, tengas algo tuyo.

Algo de fuerza en este patético corazón tuyo.

Quebrado e insignificante como un vaso sucio.
Riku sobre salta por el aullido repentino, Sora con las manos en la cabeza. Las heridas que se causa son tal, que se cuestiona si todas las demás vienen de él directamente y no los Heartless. Empeora cuando se rasguña el pecho, rugiendo y agonizando al hacerlo. Luisa, sin saber por qué, empieza a llorar. Algo en el sonido que produce la hace sentir tan mal.
Tengo que ██ █████ cuidar a todos.

Ellos confían en mi, pero yo no dejo de decepcionarlos

Tengo que hacerlo, pero no lo consigo.

Tengo que ser más fuerte.

Tengo que ██ █████ ser mejor.

Quiero ser más fuerte ¿Por qué no puedo ser más fuerte?

Quiero que Riku este orgulloso de mi █ ██ ████ ███ ███ ██████████

Soy inútil.

No merezco estar aquí, estar en esta misión.

Quiero ser especial.

Yo solo quiero eso...

Si fuese especial, podría salvar a todos.
— ¡Sujétalo!Luisa consigue atrapar a Sora antes de que siga moviéndose cuál bólido a través de la vegetación del encanto. El muchacho se retuerce y aúlla, aún con copiosas lágrimas saliendo de sus ojos brillantes y la boca de colmillos filosos abierta. Casi amenaza con morderlos a ellos. Riku clava Braveheart en El pecho de Sora y da un giro, haciéndolo calmarse. Poco a poco el Rage Form se desvanece y en el proceso revela a Sora inconsciente con los ojos entreabiertos. Riku lo carga, siente su corazón latiendo muy débil.—T-tenemos que llevarlo a casa. Mamá tendrá algo que darle. —asegura Luisa y Riku asiente. Ambos regresan por dónde vinieron con el moreno inconsciente.. . .Mirabel se levanta de su sitio al ver a Luisa y Riku llegando. Para Camilo es curioso que sea Riku quien cargue a Sora. Bien pudo dejárselo a Luisa. Para ella sería como llevar una pluma. Aun así, es Riku quien quiso tomar ese peso. El peliplata pasa rápido a la vivienda con los tres Madrigal siguiéndolo. Deja a Sora en una silla y revisa cuando daño tiene.—Iré a buscar comida de mamá. —anuncia Mirabel.— ¿Por qué está tan mal? —cuestiona Camilo.—Se lo hizo él solo. —responde Luisa.— ¿¡Qué!?—Algo debió pasar para que estuviera así. Nunca antes estuvo así de errático... Sora, escúchame, tienes que despertar—pide tomándolo de la cara y sacudiéndolo un poco—. Sora ¿Me escuchas?
Sí te escucho.

----- CHAPTER BREAK -----

Riku mira alrededor. Recuerda haber estado en este lugar. También recuerda la armadura que está frente a él. De pie, pero sin amenazarlo o intentar atacarlo siquiera. Es una buena señal. No quisiera repetirlo. La armadura señala a un lado y Riku va en esa dirección, asumiendo que, si está en los sueños de Sora, es por una razón.Aparte de haberse enlazado como sucede a veces. Sora es tan descuidado que lo deja pasar aquí sin siquiera esforzarse. Lo preocupa que un día, suceda con alguien que quiera lastimarlo. El miedo se vuelve más fuerte y real, viendo que, en el suelo, en este enorme y bello vitral, hay una grieta.Una larga y consistente grieta. Encuentra a la armadura a un paso de él, señalando el mismo punto con insistencia.—Los sueños de Sora ¿Están en peligro de nuevo?La armadura niega y lleva una mano a su pecho presionando suavemente esa zona. Riku frunce el entrecejo y regresa la atención a la grieta. Si esto no es un sueño ¿Es el corazón de Sora? ¿Agrietado? Es decir, está roto y luce bastante mal. Lo hace pensar en esos mareos y dolores de pecho que ha sentido su novio últimamente.Niega con la cabeza y se aparta. Debe estar soñándolo nada más. De tanto esfuerzo, el que Sora no despertó después de entrar en Rage Form. Da por hecho que imagina todo esto y Sora está bien. Debe ser así...Es imposible que tenga algo así...¿Cómo puede ser que su corazón esté herido?Y peor aún, cómo se curaría algo cómo eso.Es un sueño...Esto es un simple sueño.—No estás soñando y no, no tiene remedio. —La voz es juvenil y con un ligero eco, parecida a la de Roxas, viniendo directamente de esa armadura.Más a favor. Esto solo es un sueño.. . .—Abuela, anoche hubo mucho alboroto, no puedes pedirles que-—Tienen mis reglas muy claras y si no las respetan, deben irse.Mirabel trata de detener a Alma de entrar en la habitación de invitados, sin embargo, su Abuela consigue hacerse paso. Al abrir la puerta lo que consiguen logra causarle ternura a Mirabel, luego a Luisa y Dolores que se asoman a mirar. Sora ocupa toda la cama, boca arriba con dos almohadas bajo su cabeza y Riku duerme sentado al lado, claramente estuvo supervisando y acabo rendido.Por el sonido, Riku despierta a medias, apenas lo suficiente para recostar medio cuerpo en la cama, palpar la mano de Sora y tomarla. Mirabel cierra la puerta con cuidado y Alma la mira con reprobación.—Están cansados. Pasó mucho ayer.—Y podría pasar hoy, como podría pasar mañana ¡No es tiempo de que duerman! Es tiempo de que pongan todo en orden para la ceremonia de Antonio. —replica la mujer alejándose. Dispuesta a dar treinta minutos más y es todo. Mirabel aprieta las manos con nerviosismo.—Yo haré tiempo—dice Luisa palmeando el hombro de su hermana menor—. Déjamelo a mi y usted trate de despertarlos.—Tengo una mejor idea. —afirma Camilo con las manos tras la espalda y una sonrisa.Se remueve en la cama y abre los ojos, recibiendo un ladrido. Sonríe y se levanta un poco, abrazando al perro que lo olisquea y lame mientras mueve la cola. Riku farfulla y le da palmadas suaves al animal que lo está buscando a él. Mirabel y Camilo chocan las manos. Nunca existirá mejor manera para despertar a alguien que una mascota como un perro o un gato haciéndolo. Sora bosteza y se estira.—Buenos días... ¿Cuándo me dormí? —pregunta con deje medio tonto. Riku responde con una mentira inentendible y el par lo deja así. Dudan que Riku quiera preocupar a su novio diciéndole que fue todo un problema anoche con su Rage Form. El pequeño secreto no va a matarlos.—Hicimos el hechizo, te desmayaste del sobre esfuerzo y te traje cuando estabas inconsciente. —responde Riku sin pensarlo o preocuparse siquiera.—Oh, vale... Tengo la sensación de que no...Sora frunce el entrecejo y se rasca la cabeza. Es difuso, pero en su mente tiene que no pudieron eliminar al Heartless y tuvieron que continuar peleando. Se convence de que quizá lo soñó porque Riku sería incapaz de mentirle. Los dos perros bajan de la cama y corren a la entrada, dónde Antonio les acaricia la cabeza. Sora se ha dado cuenta de que cuando no está con Mirabel, está con animales. Simplemente los adora. Parece que incluso más que a las personas. Camilo le guiña el ojo y levanta el pulgar a su hermano.—Oiga, si está muy cansao se puede quedar a echar motoso mientras Riku va a camellar.Ambos se dan un vistazo. Piensan, con toda seriedad, anotar lo que dicen para darle un significado concreto. Esta retahíla de palabras extrañas sin posibilidad de relacionarlas los está matando.—Es la misma vaina. La abuela se va a molestar si no los ve a ambos y yo no puedo fingir durante una pelea. —refunfuña Camilo. Claro que puede ir con Riku, pero a la vez ¿Qué si hay un pleito real? Sería muy obvio y lejos de ayudar, causaría más problemas en la tensa relación que hay con Alma.—Yo puedo ir. No sé angustien. Solo fue una pequeña sobre carga. Estoy listo para todo. —promete Sora con una sonrisa y los brazos flexionados como Hércules. Riku le da palmadas en la pierna.—Quédate un rato más a descansar y luego ve.Sora sonríe asintiendo. Riku sabe que no va a poder detenerlo, sin embargo, lo que si puede hacer es que se tome al menos veinte minutos más de reposo. Luce bien como siempre. Lo ayuda a dar por sentado que genuinamente, aquello que vio fue un sueño.. . .— ¿Qué haces?—Vigilar a Luisa.— ¿Por qué?—Porque estoy seguro que pasa algo con ella.Mirabel se esconde junto a Sora y pasan algunos minutos mirando a su hermana. Si bien no es claro y demora en pasar, se nota cuando Luisa tiene un problema para cargar una pila de bloques. Su brazo falla y tiene que usar ambas manos para levantarlo. Mirabel frunce las cejas. No esperaba que algo de verdad pasara. Sora y ella retroceden, Riku apoyado en una pared cerca, ojos cerrados y brazos cruzados, en la espera de que Sora termine lo que hace.—No pensé que fuese tan obvio... O tan grave.—Tiene muchísimos días así y estoy seguro de que vi la luz de su puerta bajar por momentos—dice Sora con las manos en las rodillas—, pero aunque se lo diga, ella no me escucha y-— ¿Te olvidaste de que nos dijo la abuela, Mirabel? —Ambos levantan la mirada y Riku observa a Isabela con profunda irritación—. Además, no se entretenga. Al menos ellos tienen algo que hacer.—Hago más que usted solo suspirando por la calle—replica Mirabel en pie, imitando la cara de sueño con la que Isabela suele ir—. ¿Ahora que quiere? Aparte de molestarme.—Solo la cuido hermanita—Le jala de la mejilla—. Y le recuerdo en dónde deberías estar. En la casa. Así que anda, anda anda. —Le da empujones con varios brotes que empiezan a surgir. Mirabel no consigue liberar de ellos. Riku se endereza y toma a Sora del brazo—. No hagan eso en público. A menos que quieran que los echen del encanto por asquerosos. —recomienda Isabela con las manos en su regazo.—Entonces sería divertido ver cómo la oscuridad los consume a todos. Vamos. —incita Riku. Sora le sigue el paso, un poco aturdido. La verdad, le cuesta un poco entender a Isabela.¿De verdad es así de odiosa? Hay algo en ella que no tiene sentido y lo piensa por una razón simple: le recuerda mucho a Riku mientras crecían. Una actitud creída, medio borde y que en el fondo tenía otra motivación. En el caso de Riku, ansias de salir de la isla, de ser fuerte y de que le prestara atención, pues desde la llegada de Kairi la había perdido en gran medida. Siendo así ¿Que sucede con Isabela? Que tiene enormes espinas de sombras en torno a su cuerpo.—Los Madrigal podríamos resolverlo.—Lo han hecho. Claramente.—Un desviado como tú no tiene derecho a burlarse. —afirma con un movimiento de mano que le deja a Riku la boca llena de flores.Sora lo rodea con los brazos, impide que pueda hacer nada por responder a esto. Es curioso como Riku pierde la paciencia con ella a tal velocidad. Él no suele comportarse de esta manera con nadie. A menos claro que hablen de Xehanort o Ansem, aunque ellos son una situación distinta. Isabela se ríe con los ojos entrecerrados y la barbilla levantada.—Nosotros seguiremos por aquííí. Adiós Isa, suerte con tu novio, que vaya bien.Isabela rueda los ojos y los ve marcharse. Sora da un último vistazo atrás. Nota un gesto suave y angustiado en el rostro de la morena, con las flores de oscuridad creciendo en torno a ella. Lo sorprende que hay cierta añoranza en su mirada.
Ellos son asquerosos.

Ellos no son más que desviados...

La abuela dice que está mal (No entiendo por qué está mal)

Los odio...

Ellos pueden salir ███████ (escapar) salir del encanto cuando quieran.

¿Por qué no se van y nos dejan nuestro problemas?

Nosotros podemos con todo.

Luisa puede hacerlo todo.

Ellos estorban y hacen cosas asquerosas (pero los envidio) ████ ███ ███████

████ ███ ██████ ██ █████ ██ ███ ██████

██████ ████ ███████

███ █ █████ ██████

████ █ █████ ███ █████ ██ ██████

██ ██ █████ ███

No importa, ellos son asquerosos ███ ██████ y yo ██ soy perfecta.
Isabela va en dirección a donde está la casa de Mariano, dónde tendrá una pequeña visita para hablar con él y con su madre, nada muy especial. Siente el cuerpo pesado y también como su algo aprieta su cuello.
██ soy perfecta

████ ███ Soy Isabela Madrigal.

Soy ███ █████ la hija perfecta de los Madrigal.

Quien los hará felices ██████ ███████ █ █████ █████
Inhala profundamente con una mano en el pecho, se siente mareado y el pecho le duele. Exclama del susto al ser levantado del suelo, abraza a Riku por el cuello y lo sonríe de par en par.—Andas un poco tonto ¿Eh?—Tengo ganas de hacerlo.—Ay Riku por favor.—Nos estamos tardando mucho, pensé que, para esta cantidad de tiempo, ya estaríamos en Destiny Island. Estoy... un poco cansado.Sora se recuesta de él y Riku lo sigue manteniendo cargado sin mucho esfuerzo. Está más ligero de lo que debería. Le da palmadas en la espalda. Sabe que ya han tardado mucho, pero ¿Qué se puede hacer? No van a adelantarlo solo con quererlo. Aún no han sacado a Aqua del reino de la oscuridad, encontrado a Ventus, Kairi y Lea siguen entrenando. Hay mil obstáculos que impiden que Riku obtenga lo que quiere.Por no decir que, es irónico. Era el más emocionado por salir de la isla y ahora, es el que más quiere regresar.—Esto es karma por haber apresurado salir de allá ¿Verdad? —pregunta Riku en un suspiro cansado.—Tal vez. —afirma Sora bromista—. No te preocupes. Llegaremos antes de que te des cuenta... O iremos a otro mundo para estar los dos.Riku exhala imaginando que la verdad, no le importa mucho el lugar. Quiere estar con Sora y eso es todo. Escuchar su constante corazón y tener su luz cerca. Lo deja en el suelo e invoca la Keyblade. Sora hace lo mismo, viendo ligeramente borroso y con el dolor en el pecho fastidiando.—Espero que no aparezca uno gigante hoy.El pueblo se nota agitado y la casa Madrigal lo está aún más. Es el día en que Antonio recibirá su don. Después de tanto esperarlo. Aunque Riku no está muy interesado, igual se ha tomado el tiempo de ayudar con las preparaciones. Principalmente porque Félix se lo pidió y el hombre le cae bien. Indiferentemente a que lo marea su forma tan animada de ser. Niños ansiosos, flores, arreglos, de todo en todo lugar. Nunca se había sentido tan presionado por una fiesta.—Pepa, Pepa ¡Peeeepa no te alteres! —pide Sora persiguiendo a la pelirroja—. ¡Peeeeeeeeepa que solo está escondió! ¡Tranquila! —lloriquea el moreno. La mujer crea un enorme huracán con su presencia y nervios descolocados.—Mamá, Antonio está en la habitación. Solo está escondido porque está asustado—dice Dolores en voz baja con las manos juntas. Pepa respira profundo y Sora le toma de la mano—. Mirabel ya está con él.— ¿De verdad? ¿De verdad? Antonio no puede hacerme esto. Tiene que estar pendiente, tiene que arreglarse, peinarse, luego-—Pepa, respira. —pide Sora dándole palmadas suaves. La mujer mira a Sora, quien le sonríe amigable—. Todo saldrá bien ¿Sí? No te alteres, disfruta el día ¿Vale? Es el cumpleaños de tu hijo después de todo.—pero ¿Qué pasa si no tiene un don? ¿Qué pasa si es como Mirabel? ¿Y sí...?— ¿Vas a dejar de quererlo por no tener un don?Pepa abre y cierra la boca antes de tomar asiento en una silla que saltó hasta ella. Sora está seguro de que la oscuridad en torno a ella se disipa un poco. Como si nubes de tormenta encima de ella finalmente seden. Ella niega con la cabeza con ojos llorosos.—No, es mi bebito, pero-—Buubpaaphpah, nada de peros. No te angusties. —Insiste Sora.Pepa respira profundo y Dolores le agradece a Sora en voz baja. Sora llega de un salto a la parte superior de la casa y entra a la habitación de Mirabel. No los ve por ningún lado y lo asusta que, por un momento, el lugar esté tan oscuro ¡Es un día brillante y soleado! ¿¡De donde viene tanta sombra!? Al agacharse, los ve debajo de la cama. Mirabel hablando en voz baja Antonio.Sora abre ligeramente los ojos. Curiosamente, mientras toda la habitación está en una penumbra casi similar a una noche sin luna, bajo la cama, donde Mirabel está, hay un cándido y amoroso brillo. Se sienta cerca cuando la nota acabar; atrapa el reloj que saltaba por los tablones.—Oigan, también es mi primera ceremonia del Don y quiero verla. No se tarden tanto. —incita Sora animado. Antonio sale antes que Mirabel y le muestra a Sora el regalo que hizo su prima. Sora muestra el suyo y los choca. Carga a Antonio y sube un pie a la ventana—. ¿Hacemos algo divertido?— ¿Vas a invocar el tren?—Nop. Mucho mejor.Sora sube a Antonio a sus hombros y activa el flowmotion. Un brillante riel de luz se forma. Antonio se sujeta con fuerza a él, pero su sonrisa es enorme por la diversión que le genera estar pasando por toda la casa y el pueblo así, dando saltos y mil piruetas con Sora que lo anima. Estando en el patio de la casa, se deja caer y lo pone frente a Pepa que lo recibe con un abrazo.Cruza los brazos tras su cabeza y sonríe a Riku que hace lo mismo no muy lejos. El peliplata regresa a la cocina. Julieta le pidió que la ayudara con preparar algunas cosas básicas y él solo aceptó.Faltando poco para el inicio de la ceremonia, Sora nota que Mirabel sigue en su habitación. Sube hasta allá de nuevo y la encuentra hablando con alma. No se le complica escuchar lo que dice:—Algunas veces, la mejor forma de ayudar a los demás es hacerse a un lado. Y dejar que el resto de la familia haga lo que hace mejor. —dice Alma con tono condescendiente. Mirabel asiente con una sonrisa triste. Sora se esconde en un rincón para evitar que lo vean. La chica retorna a su habitación y esta vez es Julieta quien habla con Alma.—Mamá, sea amable con Mirabel. Esta noche será difícil para ella. —dice Julieta en voz baja, casi suplicante. Sora se asoma un poco más. Esa oscuridad que rodea a Alma es tan densa que a veces, cuesta verla a ella.—Si la ceremonia del don no funciona, será una noche difícil para todos. —recrimina Alma, casi sin haber prestado atención al tacto que su hija le pide. Sora frunce las cejas y yendo por el techo, se dirige a la habitación de Mirabel.—Oye ¿Estás bien?—Sí. Claro. Por qué no lo estaría. —responde Mirabel sin siquiera dirigirle la mirada. Sora se sienta junto a ella.—Mirabel—llama en voz baja—. Está bien sentirte mal por esto ¿Sabes? —Mirabel suelta un respiro fuerte, sus ojos cerrados y cuerpo tenso.—Ya sucedió. No tengo un don. No tengo una habitación y... creí que ese dolor ya se había ido, pero pienso en eso ahora y... Sé que no quiero que Antonio pase por lo mismo—Sora abre ligeramente los ojos. No esperaba que la preocupación de Mirabel, viniera a preocupación por su primo—. Incluso si a veces deseara que él fuese como yo, tener a alguien más... No puedo desearle ese mal. No puedo—Un quejido débil se le escapa—. Yo de verdad deseo que sea feliz.—Te preocupa estar sola de nuevo.Mirabel asiente y Sora gira la cabeza al frente. Entiende eso. No desearle mal a nadie, tan solo sentirse incluido a pesar de no tener eso que hace a los demás especial. No tiene un corazón de luz como Kairi, no tiene talento e ingenio como Riku; no fue un Incorpóreo que regresó como Lea; no es un mago de la corte como Donald o un guardia real como Goofy; un rey como Mickey; un Keyblade Master como Aqua, un gran aprendiz como Terra y Ventus...Solo es él.Con su débil y quebrado corazón que no deja de doler.Se deja caer en la cama con las manos en el abdomen y Mirabel fija su atención en él, encontrando una suave sonrisa en su cara. Una especie de gesto realizado.—Estarás bien. La verdad, nunca estamos solos—cuenta hacia ella—. Nuestros corazones están conectados, así como el cielo une a todos los mundos. Tu familia te ama y ellos están contigo. Incluso cuando sientas que no—sonríe amplio y Mirabel siente sus ojos aguarse—. Don o no, eres una de las luces más fuertes de los Madrigal.— ¿Lo dice de verdad?—Claro que sí.Se recuesta igual que él y suelta un respiro fuerte. Quizás... sentir su corazón más a menudo podría ayudarla. Pues es cierto, incluso si es diferente, puede sentirlos junto a ella. El problema es que no siente que sea suficiente.. . .—Esto me da nervios.—Un poco. —Coincide Riku.Las luce se fijan en Antonio, que debe dar una camina casi ceremonial hacia la puerta. Riku y Sora decidieron quedarse en el techo para ver mejor. Puesto que Alma los odia y prefiere lejos, no hubo oposición a que no estén entre la gente. Ambos se preocupan un poco de que Antonio no empiece a andar. Sora sonríe, dándole palmadas a Riku para que se fije.Mirabel toma a Antonio de la mano y ambos caminan juntos por las tejas rojas hacia la escalera semi redonda, que acaba en la puerta brillante sin nada fijado. Donde Alma espera con la vela en sus manos. Ambos observa fijamente aquello. Lo perciben de manera peculiar. El hecho de que la vela no es protagonista en sí...Pues Mirabel brilla más que la vela y dirige ese pequeño ser de luz hacia allá. Como un guía. Antonio sostiene la vela por un instante y acto seguido, tomar el picaporte de la puerta. Todos parecen esperar que una bomba explote y por suerte, no es el caso. La puerta desprende una luz incluso más fuerte y al desvanecerse, se ve la madera con Antonio tallado.Un ave pasa por entre medio de Sora y Riku, instalándose en el brazo de Antonio. El niño asiente y exclama—: ¡Si le entiendo! ¡Y si pueden venir!— ¿Habla con un pájaro?—Bueno, con lo rodeado que está de animales siempre, no es muy sorpresivo. —silba Riku.Cuando los fuegos artificiales empiezan a sonar Sora invoca la Keyblade y cambia el llavero. Usa Ever After y dispara al cielo, con más grandes luces adornando el firmamento nocturno. Riku utiliza hechizos de luz. Antonio abre la puerta a su cuarto y entre la gente que exclama sorprendida -asustada-, un jaguar pasa y se lleva al niño en su lomo.— ¡AH! ¡SI ES MÁS GRANDE POR DENTRO! —dice Sora jalando el brazo de Riku. EL peliplata mira con asombro el hecho. Es una jungla enorme aquí. Una especie casa de árbol no muy lejos de la entrada y animales que se van acomodando en el interior.Antonio llega con los demás y Alma le da un abrazo. Sora aplaude animado junto a Riku. Los Madrigal se juntan para tomar una foto y Sora se percata de que, al ponerse en posición, estando listos, no se les ocurre llamar a Mirabel, quien no solo está de frente a ellos, también está cerca observándolo. Mirabel sonríe débil antes de ir a la salida de la habitación. Sora decide ir por ella.Riku entrecierra los ojos. De alguna forma, la oscuridad empieza a consumirlos a todos y en ello, el ambiente mágico parece haberse disuelto para él.— ¡Mirabel!No me lamento, ¿para qué? No me hace daño, seguiré Hey, no importa pues todos somos Madrigal Y estoy bien, sí, muy bien, claro está Desde aquí los contemplo al brillar No es verdad, no es verdadSora se acerca a Mirabel que tararea en voz alta viendo los fuegos artificiales. Ya no hay nadie aquí. Todos dentro de la habitación de Antonio celebrando.Yo no muevo montes No hago palmas florecer Ni tendré otra noche esperando tener Un regalo mágico Yo no doy remedios No controlo el vendaval ni a un huracán Ni a esta pena que empiezo invisible a enfrentar A la espera de algo mágico, sí, mágicoMirabel avanza, jugando su falda mientras el ambiente estruendoso y emocionado desentona con su lamento. Sora la observa con pesar, apretando su brazo. Riku no evita el gesto penoso hacia ella. El cómo recuenta de todo lo que su familia puede hacer y su incapacidad a todo esoSola en el corredor Y el cerrojo no abrió Nadie a mi alrededor Sigo añorando juntos brillar Necesito encontrar Otra oportunidad Y unos ojos que al ver Quieran mirar Ábrelos yaSe fija en la habitación, donde Alma entra tras haber puesto la vela en su lugar. Sora frunce los labios. Mirabel se siente sola, pero no por saber que no están ahí para ella, sino para hacerla valer. Con los desplantes continuos por sus carencias. El valor que Alma le da a todos por sus dones y por ende, Mirabel no tiene don ninguno.Y moveré los montes Flores nuevas sembraré Por favor, que alguien me ayude a entender Si es que en mí hay algo mágico, sí, mágico Sanaré el quebranto Les demostraré valor ¿Lograrán mirar quién puedo ser yo? Lejos de aquel regalo mágico, y aquí estoyMirabel toma la mano de Sora que la ayuda a subir hasta el techo, dando vueltas con ella tomada de las manos. Su amplia sonrisa y animo en ser alguien ajeno que realmente la ve como quien vale tanto. Nadie en el pueblo lo hace. Los que son ajenos a los Madrigal, la tienen como fuente de murmullos, la rara, la normal de los Madrigal.Sora no es así.Él ve su entero potencial.Y por eso puede considerar que es su primer y mejor amigo.¡Muy dispuesta! ¡Véanme, dispuesta! ¡Fui impaciente y no obtuve respuesta!Toda su falda gira, inflándose. Ve hacia el cielo lleno de fuegos artificiales que parecen interminables. Las manos hacia su pecho y soltando todo su aliento. Sora la vuelve a bajar del techo, quedando junto a ella que mira la vela en su pequeño y fijo lugar.Bendiciones te pido, aunque no tenga un don Milagroso y mágico ¿Habrá algo en mí que sea mágico?—Sí lo hay y se los vas a demostrar. —asegura Sora en un susurro. Mirabel lo abraza con fuerza y una sonrisa.—Gracias.Riku se mantiene cruzado de brazos en la entrada de la casa. Es adorable como Sora se hace amigo íntimo de todo el mundo. Admite que le da un poco de celos, sin embargo, no puede controlar a la criaturita tan social y encantadora que es Sora. Sería quitarle parte de lo que lo hace, en su opinión, tan especial.Mirabel baja la mirada por sentir un temblor, se fija en que las cerámicas del suelo están temblando. Mira a Sora un instante y luego al suelo de nuevo. Él también lo nota, quiere decir que no lo está imaginando. Acerca la mano al suelo—. ¿Casita...?Los tres exclaman, una gran grieta en el suelo se abre, extendiéndose más y más hasta la pared y llegando hasta la vela en la parte superior de la casa; las puertas flaquean en su brillo e incluso la vela parece a poco de apagarse. La chica se echa atrás por una teja que se cae y tocarla, se corta la mano. Mirabel es la primera que sale disparada a avisar lo que sucede. Sora retrocede observa alrededor.—E-es... esto es-—Debe ser el Heartless. Ha de estar a punto de salir de la crisálida. —repone Riku con mala cara. La pregunta de Sora enmudece por notar que, en la salida lateral de la casa, Xehanort está de pie, observándolo con una sonrisa pretenciosa.— ¡OYE...!— ¿Sora?— ¡De verdad hay grietas! ¡Estaban aquí! —exclama Mirabel señalando el suelo. Sora y Riku buscan las grietas, pero no están por ningún lado ¿Cómo se repararon solas y no lo vieron? Alma dirige una mala mirada a Mirabel. Riku se fija en que Isabela blanquea los ojos, cruzada de brazos.—Suficiente—dice a Mirabel que respira por la boca. Se gira hacia todos quienes salieron de la habitación de Antonio—. ¡No hay nada malo con la casa Madrigal! ¡La magia está fuerte! —exclama con los brazos en alto—. Y los tragos igual—bromea elocuente—. Pongan música.Luisa corre por el piano y Agustín lo toca apenas está cerca. La música se reinicia y Alma sube las escaleras.— ¡De verdad las vimos!—No alucinamos lo mismo al mismo tiempo. —afirma Riku. Alma los ignora. Mirabel separa las manos, con la cortada fresca ahí.Riku le hace gestos a Julieta, animándola a que vaya con Mirabel en lugar de estar ahí, con esa mirada de confusión y casi pánico e incertidumbre. Sora frunce las cejas, volviendo la cabeza hacia Xehanort que se marcha caminando sin más.— ¿Puedes ir a ver la crisálida? Yo iré a revisar ese nido donde han salido varios Heartless estos días.—Podemos ir los dos.—Estaré bien. Anda a la crisálida. —incita Sora corriendo hacia la salida lateral. Riku frunce las cejas. Es obvio que oculta algo. Al mismo tiempo, debe ir a ver si ha crecido y por eso la casa empezó a agrietarse. Lo duda, más nunca sobra que se aseguren de eso.. . . — ¡Dijiste que nada aquí te interesaba Xehanort!—Dije que solo una cosa me interesaba y solo por ello me mantengo aquí. Me aseguro de que lo consigas—aclara el contrario—. Veo que está en la recta final. A este mundo no le queda mucho tiempo. Tu isla a mitad de la nada es inmensa en contraste con este lugar.—¿Qué quieres decir? — Sora baja la guardia y Xehanort ensancha una sonrisa mordaz.—Este mundo fue creado hace pocos años. Tan pocos, que apenas es considerable un mundo. Surgió a costa de otro muy distinto y ahora están separados—explica Xehanort acercándose—. Si este lugar se sumerge en la oscuridad, será como si nunca hubiera existido.Sora frunce las cejas. Eso quiere decir que el milagro de Alma, lo que sucedió con su esposo, fue la creación de este mundo. El encanto en sí y todo lo que alcanzan a ver ¡Es el mundo! ¡No hay forma de salir a pie! Ya entiende mejor porque se le hizo tan pesado siquiera intentar llegar al final. Es la protección natural a los que recorran el lugar. Es, sin dudas, el mundo más pequeño en el que ha estado jamás.—Por eso se esconde. Es muy débil. —murmura Sora. Xehanort asiente y le muestra algo en su mano.Se trata de un espejo roto. Sora parpadea repetitivo, viendo sus ojos en ese reflejo. Amarillos y brillante como un portador de la oscuridad. El cristal se rompe incluso más y eso lo sorprende. Xehanort guarda los restos del espejo.— Podrías salvarte si aceptas la oscuridad tan ansiosa de darte su poder—No haré tal cosa. Deja de fastidiar.Sora estuvo a poco de irse, Xehanort lo toma del brazo y jala hacia sí mismo, posa la mano en la cintura de Sora y ambos dan una vuelta. Sora lo empuja del pecho con una mano, entre confundido y conmocionado. Xehanort jala un poco más su brazo y suelta un respiro denso.—Te miente ¿Sabes? No te dijo todo el desastre que causaste ayer. Cómo saliste de control ¿De verdad crees que todo fue tan fácil? —Sora va apretando los labios, con la inquietud abundando en sus ojos azules—. De verdad crees que fue un simple y sencillo momento de felicidad por terminar— Presiona el agarre en Sora—. La oscuridad anhela consumirte y va a hacerlo, eventualmente, pero si la controlas ¿Qué no podrías hacer...?El adolescente luce alterado y en última estancia, Xehanort se une a él en un beso suave. Presionar los labios con los de Sora y poco más. La forma en que lo sujeta también se vuelve más íntima, pero no por ello menos firme. Culpa de la sorpresa no es capaz de apartarse de él. Jamás pensó que Xehanort haría algo como esto para empezar. No tiene mucho sentido. Al mismo tiempo, la guerra campal en su mente se desata.¿Riku le mintió sobre lo que pasó ayer? ¿En serio sería capaz de algo como eso? Las dudas solo generan que su pecho duela más. Xehanort es capaz de percibirlo por tanta experiencia acumulada en el: percibe ese sonido de un corazón herido empeorando, como un cristal que se resquebraja un poco más.—Acéptalo, Sora.Su mano sube para ir al pecho del adolescente. Poner su palma en ese adolorido corazón. Un ataque a distancia se lo impide, un disparo de oscuridad certero que, de no haber bloqueado, lo habría lastimado. Sora cae bruscamente en el suelo, sentado y sin salir de su propio pasmo. Riku se coloca en postura defensiva frente a Sora. Se siente como un déjà vu.—No sé qué guardián de la luz me molesta más. Tú o él. Uno por puro, el otro por molesto. —admite Xehanort con gesto gélido. El habitual a ver en él.—Eso no me interesa.Xehanort abre un camino oscuro y se retira sin hacer más.— ¿Estás bien?Sora toma la mano de Riku para levantarse y se lo queda viendo un instante ¿Riku le mintió? Debe ser otra trampa de Xehanort para hacerlo desconfiar. Al mismo tiempo ¿De qué le serviría eso ahora? Para Riku es extraño que Sora no diga nada y por el contrario, esté tan pensativo. Apoya la Keyblade en su hombro y le da en la frente con los dedos.—Acabaremos con esto antes de que tengan tiempo de hacer algo. No te preocupes. —dice Riku con una leve sonrisa en los labios, con su gesto confiado resaltando.—Ayer ¿De verdad pudimos vencer al Heartless con el hechizo? —cuestiona Sora y Riku mantiene el gesto.—Claro que sí ¿Por qué dudas de eso?Sora suelta un bufido y niega con la cabeza. Una vez da la espalda, poniéndose la capucha mientras camina de regreso a la casa, Riku cambia de gesto. Irritado, disgustado y casi rabioso. Xehanort, esa versión de él, es tan molesta. Es la que más lo incordia por encima de las demás. Diría que incluso más que Ansem, lo cual es un logro enorme.La razón es simple: parece ir siempre directo hacia Sora. Es su problema principal, es su objetivo principal. Primero en el examen, durante toda la travesía de Sora para conseguir el Poder del Despertar, ahora diciéndole la realidad de lo que sucedió. Quiere un descanso de Xehanort y todas sus variantes.A pesar de que tanto ellos dos como Mirabel acaban con un mal sabor de boca culpa de lo sucedido, lo que les hizo sentir ligeramente mejor, es que Antonio pudo disfrutar en su plenitud su noche y recibir su don.. . .Riku despierta a media madrugada. Aún el amanecer no se avista y la habitación está a oscuras. Bosteza y se gira a la derecha, dónde Sora duerme abrazando el muñeco de felpa que Mirabel le hizo. Su expresión es una poco gustosa y por el contrario, lleva a Riku a pensar que está en una pesadilla. Se acerca a él y le da algunos besos en la cara y se determina a dormir abrazándolo.Un sonido lo hace levantarse de la cama con prisa. Invoca Braveheart y va hacia la puerta. Hoy duerme con un pantalón nada más. Hace mucho calor. Las tejas del suelo se mueven para guiar a Riku a la fuente del sonido. Siendo en el piso de arriba. Es extraño pues lo deja delante de un cuadro soso y sin nada en particular. El sonido suena a voz muy, muy baja junto a ¿Chillidos? Pequeños. Cómo de un animal diminuto. Guarda la Keyblade y se apoya en el muro.Hay eco.Da golpes y el sonido con resonancia lo lleva a apartarse e ir al cuadro. Tal como imaginó, se trata de un agujero en la pared—. ¿Vas a ver qué hay ahí?Da un tumbo del susto. A su derecha encuentra a Antonio. El niño en ropa de. Dormir y un chigüire acompañándolo. Es difícil decir si tiene sueño o no. Esos animales parecen tener flojera por existir siquiera. El niño espera una respuesta y Riku no tiene más que asentir con la cabeza. Antonio acaricia la cabeza del chigüire.—Hay muchas ratas en las paredes y hablan de que hay alguien ahí—comenta Antonio y Riku mira de nuevo al interior de ese agujero escondido—. Y creo que están buscando algo, pero son muchas y no las entiendo.—Iré a ver. Vuelve a tu habitación.Antonio le da un abrazo antes de irse. Riku queda algo confundido, no esperó eso. Entra volviendo a poner el cuadro en su lugar y camina con precaución. Asume que hay Heartless aquí además de una persona. Que tal vez por ello vieron grietas en la casa. A medio camino se detiene, siendo que hay una pared enorme con grietas, pero llenas de cemento. Cómo si alguien las estuvo reparando. Camina con la guardia baja y llega hasta una puerta.Levanta Keyblade de nuevo y entra ahí. Lo que encuentra es entre cómico y raro: un hombre de cabello negro ondulado, nariz grande y poncho verde comiendo un plato de arepas, acompañado por ratas. Todos en una misma mesa y viéndolo a él. Riku parpadea repetido y confundido a la vez ¿Qué coño...? El hombre mastica lento y se va haciendo atrás en la silla. Riku reacciona y va hacia él, tomándolo del poncho y amenazándolo con la Keyblade.— ¡NONO! ¡NO ME MATE...!— ¿Quién eres y por qué estás aquí? —interroga Riku y el contrario sonríe tenso.—E-es mi casa.Riku estuvo a punto de discutir hasta que ve en la mesa un plato pintado. Literalmente un dibujo en la tabla. Lo resaltante de ello -aparte de ser deprimente-, es que tiene escrito un nombre: Bruno.— ¿Eres Bruno? —murmura Riku en voz baja con gesto sorprendido y volviendo la vista hacia él—. ¿Que no se supone que te habías ido?—Me f-fui y no me fui... Jeh—ríe torpe y nervioso—. ¿Quiiitas eso? M-me estás asustando. — Riku retrocede un poco, aún cauteloso y casi nervioso.La verdad, lo esperaba distinto. Más amenazante tal vez. Quizá su mala racha encontrando gente altísima y de mala cara le pasa factura ahora. Después de conocer a Ansem, todos son enormes: Xemnas, Xaldin, Lexaeus, incluso Lea y Xehanort cuentan en esta categoría. Uno por alto, el otro por ser una molestia absoluta un poco más alto. Sin contar su verdadero ser, edad y cuerpo.Bruno es incluso más bajo que su persona. Encorvado, delgado, con aspecto demacrado y descuidado. Con las manos juntas en un gesto bastante tímido. Riku desaparece la Keyblade.— ¿Y bien? ¿Qué haces aquí...? ¿Estabas robando comida de la cocina? —cuestiona de ver el plato en la mesa y que un par de ratas andan tocando. Arruga la cara con genuino asco de ello.—nadie cocina mejor que Julieta—responde con ligera broma y sin ver a Riku a los ojos en ningún momento—. Crees que... pueda no ¿Decir nada de esto? Mantenerlo en secreto de todos. No es- Digo, ehmm... —Riku se cruza de brazos, permita que siga en sus balbuceos por más molestos que se estén haciendo—. N-no creo que sea bueno que se sepa y la verdad la casa se caería a pedazos si no hago nada por repararla.— Es decir, las grietas que vimos son reales—murmura pensativo con una mano en la barbilla—. Tu don es el de ver el futuro ¿No es así? —Bruno sorbe aire.—Solo verlo, no causo desgracias ni males aunque por mal de males solo es una paila tras otra lo que veo—Riku sacude la cabeza y se revuelve el cabello. Otra vez con las palabras rebuscadas—. Así que uste' sabe, la familia, la imagen y los dones maravillosos no van muy bien con... alguien que solo ve... cosas malas.Da un pequeño paso atrás. Bruno tiene una oscuridad tan densa a su alrededor, pero es una oscuridad deprimente. Distinta a la de todas las demás. Mucho más fuerte y mezclada con él. Como si lo hiciera encorvarse, como si lo hiciera lucir deprimido y peor aun, le provoca estar así.—Por favor no le diga a nadie que estoy aquí. —pide frotando su propio brazo. Riku da un bufido. Mucho se ha dicho de que Bruno no "tenía cariño por la familia" y por eso se fue, que perdió el camino y un montón de cosas más.Sin embargo, sigue aquí, reparando la casa y viviendo tras los muros observando a su familia ser feliz. Su actitud le da pena. Muchísima pena. A la vez, sabe muy bien que esto es lo que ayuda a que la crisálida crezca. Bruno es Madrigal. Lo nieguen o no. Su oscuridad alimenta a esa crisálida y debe remediarlo.Considerando que nada malo puede pasar aparte de ¿Quién sabe qué? Decide hacer una pequeña trampa:—Lo haré bajo una condición: quiero una predicción—Bruno se altera al instante, Riku cruzado de brazos y gesto firme en ello—. De lo que sea que va a pasar conmigo y con Sora.—Nonono ¡Noooo! No, no, no—Rehúsa sacudiendo las manos—. No lo entiende compañero, pero eso no se puede. No voy a buscar hasta el odio de niños intergalácticos o algo así.—Entonces le diré a Alma que estás a-— ¡NOO!Riku tamborilea los dedos en su brazo.—Quiero una premonición de Sora y de mí. Tenla, la dices y yo guardo silencio sobre ti.Bruno da un quejido ahogado y largo, renuente y en pánico porque Riku parece demasiado serio en delatarlo. Es una amenaza genuina. Deja caer la cabeza.—Sígueme. Tenemos que ir a mi torre para eso. —dice Bruno y el peliplata no reprime la sonrisa cínica de triunfo.La habitación de Bruno se le hizo super sosa. Por no decir que es enorme e infinita. Una torre donde deben llegar a la punta por... Por razones. No preguntó nada al respecto, solo lo sigue, teniéndolo ligeramente amenazado a que continúe o va a decirle a todo el mundo que está ahí. Al mismo tiempo se cuestiona: si siempre ha estado metido entre las paredes ¿Dolores no se dio cuenta de que él estaba ahí? Nunca sabrá la respuesta a eso.Hay un puente débil y apenas consistente para acceder a la punta de la torre. Circulan sin problema por un pasillo que parece tener trampas, abrir una puerta de roca muy pesada similar a una bóveda y finalmente llegan a lo que parece una cúpula oscura llena de arena.Riku se mantiene de pie cerca de la entrada y Bruno rebusca alrededor, parece buscar algo superficialmente, pero simplemente no está ahí. Luego toma ¿Sal? y la mantiene en su mano.—Necesito fuego y- ¡AYYY! ¿¡Y CÓMO HIZO ESO!?—Ahí está el fuego. —Desvanece la Keyblade.Bruno da un resoplido, se echa la sal al hombro y toma una pequeña rama de entre la arena, viéndola fijamente hasta que por sorpresa a como sucede, Riku se acerca a él. La arena se levanta poco a poco del suelo, como un enorme remolino de arena que los rodea. Bruno lo toma del brazo un instante.Riku gira en sí mismo, persiguiendo esa imagen de arena verde brillante. Parece ser Sora corriendo por la forma de su pelo. Se desvanece de repente.— ¿Qué...?—No lo sé. Si no lo comprende usted, no voy a poder hacerlo yo. —admite Bruno dando una vuelta—. Ahí está... ¿Conoces a alguna de esas personas?Riku asienta ligeramente. Lea, Kairi... ¿Roxas? ¿Roxas va a poder volver de verdad? Hay demasiadas cosas surgiendo. No alcanza a entender ninguna de ellas y es frustrante. Sobre todo por cuanto debe girar para perseguirlo. Finalmente y cuando se queda quieto, está sonriendo, cayendo en sus rodillas con su pecho explotando, como si un montón de cristales salieron disparados de él.Bruno ataja lo que estuvo a punto de caer al suelo. Frunce las cejas y mueve la placa de esmeralda.—Oye... ¡Está sonriendo! Es la primera vez que tengo una premonición donde alguien sonríe—dice con orgullo al respecto. Riku se acerca con gesto consternado—. Ummm... aunque no entiendo bien qué sucede con él ahí. Parece que hay algo en su pecho ¿Le suena de algo? —Se la ofrece y Riku la toma con manos temblorosas.Es una piedra lisa y curiosamente cálida. La mueve ligeramente, observando el cambio de imagen reflejado. En la primera Sora está sonriendo sin más y en la segunda, algo sale de su pecho. Estando quieto, puede verificar que es efectivamente, un cristal. Al inclinarlo un poco más a la derecha, se da cuenta de que hay una imagen más.Sora tendido en la arena y en su pecho, un enorme agujero con la forma de un corazón. Como si el suyo hubiera salido de ahí y a su lado, están los pequeños fragmentos restantes.—Esto no es cierto. Esto no puede ser el futuro.—Niño, solo es lo que está destinado a pasar. Si lo vi, es porque-— ¡Esto no puede serlo! —Insiste hacia Bruno—. Ten otra. Algo debiste ver mal. Es imposible.—Mira, mira texplico sencillo compañero—Toma de regreso el cristal y Riku permanece a la defensiva y sumamente molesto—. Lo que yo veo es el por venir de lo que ya está pactado en el destino ¿Veo que te caes de las escaleras? Incluso si uste' intentara no acercarse a una escalera, lo más probable es que vaya hacia esa vaina de todos modos. Que la vea de nuevo no hará que cambie-— ¡Entonces viste mal! ¡Hiciste algo mal! ¡Repítelo ahora! —ordena Riku errático, casi histérico Bruno se cubre con la profecía que sigue mostrando a Sora con esa maldita sonrisa de alegría. Como si no sucediera nada.—Dios mío ¿Hasta cuándo veré cosas tan malas que me pongan en esta situación? —lamenta en voz baja, inclinado hacia atrás—. Pu-puedo hacerlo todas las veces que sean, n-no va a cambiar que esto pasará-— ¡SOLO HAZLO!Y no importó cuantas veces Bruno lo intentara, acababa siendo exactamente lo mismo. Detalle más, detalles menos. Lo único cierto es que al final... Sora está muerto, pues su corazón está fuera de él y se rompió de tal manera, que le hizo daño. Riku rompe todas las predicciones, dejando trozos diminutos de todas ellas por la rabia que le provoca.Bruno aprieta las manos en gesto nervioso, encorvado y notablemente entristecido de haber causado esa reacción y en ultima estancia, mostrar algo tan horrible.—Debo cambiarlo.—O-oye, no se cambia. Eso no-—No voy a permitir que suceda. No importa cuánto cueste... no puedo...Da un quejido rabioso, con la sensación fría calándole por la espalda en un recordatorio casi cruel de cómo fue la última vez que dijo hacer cualquier cosa por Sora. Respira agitado, llevando una mano a su rostro, con su cuello dando un pequeño dobles doloroso. Suelta aire y se va sin decir nada más.Bruno baja la mirada y suelta un respiro. Al menos está tan preocupado por eso que no va a delatarlo. Deja los restos de la premonición ahí. Cierra y se marcha. El único problema es que el puente que conduce a esa sala se rompe. Supone que tampoco lo necesita de todos modos.Riku se va a acostar y abraza a Sora sin pensárselo mucho. Sora se acomoda para estar mejor, aun dormido o teniendo una pesadilla. Sea lo que sea que pase con él, Riku quiere creer que es mentira. Que esa profecía no es real o por el contrario, él hará que no sea realidad.

----- CHAPTER BREAK -----

—Tenemos que ir por Luisa.— ¿Eh? ¿Por qué? ¿Qué pa...?—Mirabel.La silla se mueve de estar al lado de Sora a estar casi en la punta de la mesa. Sora se encoge en su asiento, avergonzado e intimidado por el gesto que Alma le dedica. Sora considera que hoy no es un buen día. Aparte de haberse despertado tarde por haber dormido mal, tener a Riku siendo la sanguijuela celosa que no había sido en un buen tiempo y que le duele el pecho, también tiene la impresión de que pasan muchas cosas aquí.Como si de repente está sobre cargado el ambiente.—Familia—Alma empieza a hablar de nuevo—. Todos nos regocijamos por Antonio y su Maravi-Sora reprime reírse, hay tres animales sentados en la silla de Alma. Parecen tejones y le da especial risa por la cara de la señora. La cual claramente no sabe reaccionar. Algo de molestia, algo de ternura, algo de sorpresa. Es una enorme mezcla que crece por lo que dice Antonio, rodeado de todo tipo de animales—: testaban calentando la silla.—Gracias Toñito—dice Alma a regañadientes. Los animales se van y Félix levanta el pulgar a su hijo con deje orgulloso. Sora cruza los pies bajo la mesa mientras Alma sigue hablando—: y pronto encontraremos como aprovechar la bendición que recibió—Arruga un poco la cara ¿¡Ya!? ¿¡tan rápido!? ¡Tiene cinco años! A esa edad apenas era amigo de Riku y sufría para tender su cama—. Después de todo, no podemos dar por hecho nuestro milagro. Así que hoy trabajaremos el doble de duro-— ¡Yo ayudo a Luisa! —exclama Mirabel tratando de levantarse, sin lograrlo. La silla la presiona contra la mesa apenas alma le da un vistazo.—También debo dar un aviso—anuncia levantada—. Hablé con los Guzmán de la propuesta de matrimonio de Mariano e Isabela.Sora se asoma a ver a Dolores, que se inclina un poco más, moviendo la comida en su plato. No puede ver a Isabela, pero ¿Siempre está tan tensa cuando se habla de Mariano? Está seguro de que así no estaba hasta hace unos segundos. Antes de que iniciar la conversación. Alma la sujeta del mentón con cariño un instante, pero tanto Sora como Riku no hacen sino notar que oscuridad fuerte en torno a ellas.Más específicamente, generada a partir del tacto y presión que Alma genera en Isabela. Como si es Alma la que produce enredaderas que la rodean.—Dolores ¿Ya tienen fecha? —pregunta Alma a Dolores que se endereza un poco. Por la mañana no usa los tapones que Sora le dio, de esa manera se entera de los chismes matutinos y cuando se aturde, se los pone.—Esta noche—dice en voz baja viendo arriba—. Quiere cinco bebes.— ¿Ciiinco? —Extiende Sora encogiéndose.Riku parpadea entre confundido y repetitivo. En el cabello de Isabela surgieron varias flores ¿Eso es vergüenza? ¿Es ansia? No sabe que interpretar de eso y tampoco puede ver su cara para saber.— ¡Magnifico! —exclama Alma con gusto—. Un joven tan guapo con nuestra—Alma arranca una de las flores. La única blanca del montón—. Perfecta Isabela—El adjetivo provoca que ambos sientan frío y las espinas en torno a ella se hagan más densas—. Nos va a dar otra generación de bendiciones mágicas. —Le arregla el cabello y...A Riku le extraña lo incomoda que luce. Lo tensa y preocupada. Camilo, siendo él como de costumbre, no resiste cambiar de forma y tontear con Isabela, la cual vuelve a hacer flores en su boca.—La comunidad depende de nosotros—dice Alma con orgullo—. ¡La familia madrigal!— ¡La familia madrigal!—Que incomodo se sintió todo esto. —dice Sora con la cara en sus manos. Riku mantiene su atención en Isabela. Es curioso como ahora es más perfectible algo en ella que no sea su encantadora actitud.— ¡Sora! Vamos-— ¿¡Y a ti que te pasa!? —reclama Isabela a Mirabel por chocarla.— ¡Lo siento! —exclama—. ¡Sora vamos! —incita corriendo. Sora se mete con apuro un poco de comida a la boca y se va tras Mirabel. Riku ayuda a Camilo a recoger los platos de la mesa.— ¿Por qué la cara tan larga eh? —pregunta el cambia formas con interés—. Cualquiera pensaría que le acaban de dar una mala noticia—Riku no responde—. Lo que mi prima vio anoche ¿Es cierto? Sobre las grietas.La pregunta sale tímida y en voz baja. Casi asustada.—Es real—afirma Riku sin pensárselo—. Y solo si hacen algo como familia con quien claramente está causando la oscuridad, podrán evitar esas grietas.Camilo se queda en silencio, incomodo. Si la oscuridad, es decir, deseos insanos y delictivos son los que están causando las grietas en la casa ¿Es su culpa? Quizá la Abuela sea un poco tosca, pero ella los cuida, mientras tanto él está queriendo una relación, aspirando tener de forma romántica y carnal a su prima de sangre. La inseguridad le hace dejar caer uno de los platos por accidente.Lo recoge con nerviosismo y se apura a entrar a la casa para empezar a lavarlo. Riku no tiene cabeza para fijarse en eso de momento. Tiene mayores problemas con entender a Isabela.— ¡Luiiiisa!— ¡Luisa por favor deja de...!— ¡Van a hacer que se me caiga un burro!Sora hace puchero con el entrecejo fruncido. ES muy irónico que sea Luisa la que esté cargando los burros, siendo que usualmente los burros son los que cargan las cosas. Es como si está en un mundo al revés. Por no decir que Alma incentiva que sea de esa manera.— ¡Debe contarnos sobre la magia! —Insiste Mirabel caminando a pocos pasos tras de su hermana mayor. Tanto ella como Sora apenas logran seguirle el paso a Luisa a pesar de todo el equipaje que carga—. ¿Qué está escondiendo? —Logra ponerse a la par.—Te ves nerviosa. Tenías un tic en el ojo desde ayer. —asegura Sora al otro lado. Luisa les huye a ambos la mirada.—Dejen de estorbar, de verdad harán que se me caiga un burro. Tengo muchas cosas que hacer.—Demasiadas, diría yo. —opina Sora.—Tal vez prefieran irse a casa a jugar o a lo que sea. —dice Luisa.—Luisa, mi casa está—La mujer musculosa le da un empujón con el pie a la pared torcida y la pone en su sitio—. Gr-gracias. —balbucea quien pidió el favor.—Dolores dijo que usted tenía un tic. Durante toda la noche—aclara Mirabel caminando hacia atrás con Luisa de frente—. Eso nunca que le pasa ¿Qué le puso tan nerviosa? —Luisa la pasa de largo y con el pie sube a un burro más a la montaña—. ¡UUGH! ¡LUISAAAA! Solo queremos saber que le pasa.— ¡Y así poder ayudarte! ¡A todos en la casa! —afirma Sora siguiendo el paso. Tener a los dos pululando alrededor empieza a estresar a Luisa. No ayuda que sean tan parecidos en presencia y actitud. Es como tener a dos hermanos menores y no solo a una.—Solo diga qué pasa hermanita.— ¡Es muy obvio que algo te preocupa!— ¡Luisa!— ¡Luisa si sabe que daña la magia y luego empeora porque no quiere' decirme que sucede...!— ¡NO PASA NADA!Luisa dio un giro brusco, viéndolos a ambos con expresión de histeria y pánico. Tanto Mirabel como Sora se inclinan hacia atrás, sorprendidos por el grito tan fuerte de ella. Luisa toma un respiro y balbucea viendo alrededor.—A-ay yo... perdón no... no quería gritarles y- Eh- ¡Por qué pasaría algo malo! —dice con falsa tranquilidad, tomando a ambos de un brazo y poniéndolos a un lado—. La magia está bien, la familia está bien, la casita está bien y Luisa está bien—Sora entrecierra los ojos. Qué orden tan peculiar—. No me siento nerviosa. —afirma con los puños en la cadera. Sin embargo, el tic en su ojo es tan fuerte que hace a Sora sorber aire y a Mirabel señalar su ojo.—Hermana, su ojo-
Siempre fuerte, imparable

No habrá un risco en la tierra que aguante

Muevo montes, muevo valles

Y mis músculos, sé lo que valen
Su voz sale contenida, muy gruesa y casi frustrada, pero confiada. Sora sorbe aire por como la piedra se rompe al caer sobre ella y luego, sonríe levantando un pulgar a como muestra sus músculos, Mirabel continua con las manos juntas frente a su pecho y la confusión en su rostro.— ¿Vale? —Mirabel sonríe en crisis tras dar un vistazo a Sora que hace lo mismo. Ambos siguen con la mirada las rocas que golpea con la cadera, se van volando muy lejos.
No pregunto, ejecuto

Mi coraza es del hierro más duro

Rocas, diamantes, se funden, se parten

Yo paso y aplasto si es lo necesario, mas
Ambos dan una exclamación, Luisa los levanta. Cada uno en un brazo y andando por una senda imaginaria. Sora siente que sus brazos tambalean un poco y eso le provoca un poco de miedo.
En lo profundo

Comienzo el truco en la cuerda floja que me marca el rumbo

En lo profundo

¿Alguna vez Hércules dijo: "¡No quiero, renuncio!"?
— ¡La verdad...! —chilla de espanto por ser lanzado arriba y atrapado sin problema. Luisa es tan grande que puede cargarlos en problema. Con esa repentina explosión de exponer lo que pasa por su mente, por su corazón, Sora puede visualizar los escenarios fantásticos y familiares...No quisiera estar frente a Cerbero de nuevo, la verdad. Concluye que es parte del encanto caer en estos escenarios repentinos, como si de alguna forma, también tienen el don de exponer de forma muy vivida lo que piensan, lo que siente.
En lo profundo

Creo que mi esfuerzo es nulo si siento que no ayudo

Escucho un crack, comienza a tronar

Se va a desmoronar, comienza a derrumbarse
Mirabel frunce los labios con las manos en la falda, viendo a su hermana caer y escuchando eso tan triste.
Es peso que con gota a gota lo reventó, whoa

Peso como un tip-tip-tip hasta que haces pop, whoa-oh-oh

Dáselo a tu hermana, pon en sus manos

Todas la tareas que no aguantamos

¿Quién soy yo si pierdo con el balón?
— ¡No tiene nada de malo! —reclama Sora y Mirabel aprieta más las manos. Es lo que él ha estado diciendo casi desde que llegó y no lo había podido notar. Como su hermana mayor está debajo de tanto peso y es...Casi desgarrador escuchar lo que piensa.
Y si cedo al

Peso con presión, presión que jamás soltó, whoa

Peso como un tick-tack-tick antes de una explosión, whoa-oh-oh

Dáselo a tu hermana, que nos demuestre

Como lo resiste, se agarra fuerte

¿Qué si pierdo y fallo al soportar?
Luis los mantiene sujetos, ella agarrada al borde del enrome risco nevado. Sora no consigue hacer fuerza suficiente, cayendo los tres sin remedio.
Si me quiebro

En lo profundo

Algo me inquieta y se empeora, yo debo salvar a todo el mundo

En lo profundo

El barco no vira aún sabiendo el riesgo rotundo
—pero Luisa-
En lo profundo

La imagen que yo infundo se cae en un segundo

Levanto el dominó en alineación

Y el viento resoplando lo derriba sin control
Mirabel atrapa sus gafas que flotan, Sora se logra enderezar y nota a Luisa flotando por ahí, con un gesto calmado y hasta tranquilo que no habían visto en ella hasta ahora. Sora sonríe feliz e incredulo.
¿Podré desvanecer el peso cruel

La expectativa Y vivir solo un momento

De esparcimiento?

Tan simple y bello

En vez del peso

Que va en aumento

No importa, que impongan

Y el resto ignore el
La tranquilidad en la que estaban se ve aplastada de repente, con rocas enormes cayendo sobre Luisa para susto de ambos. Mirabel mira con espanto como una a una rocas garrafales caen sobre su hermana que empieza a tener dificultad por sostenerlas.
Peso que con gota a gota lo reventó, whoa

Peso como un tip-tip-tip hasta que haces pop, whoa-oh-oh

Ella sostendrá todos los cimientos

Ve también si carga nuestros sufrimientos

Verla doblarse y torcerse sin chispar

Sin fallar
— ¡No tienes que hacerlo sola! —dice Mirabel repentinamente, con tanta fuerza y aun así Luisa no es capaz de escucharla. Culpa de la oscuridad que la rodea. Sora siente que el pecho le duele.
Sin peso con presión, presión que jamás soltó, whoa

Peso como un tick-tack-tick antes de una explosión, whoa-oh-oh

Dáselo a tu hermana sin preguntarte

Es que el peso llegará a aplastarte

¿Qué si me desplomo y no llego a ser quien debo ser?
—Debes ser Luisa y nada más. —dice Mirabel en tono quebrado.Luisa jadea con los brazos tensos y los ojos abiertos. Sora le da un empujón a Mirabel, solo para animarla a que no se reprima a hacer lo que pasa por su mente: abrazar a su hermana mayor. Se da cuenta de que parte de eso que la impedía oír, la oscuridad en torno a ella, se diluye suave y lentamente.Como si Mirabel logra disiparla.—Estás cargando demasiado pesAGHHA. —Luisa carga a Mirabel, abrazándola con fuerte.—Sí, es demasiado—admite con tono quebrado, sacándole una sonrisa a Sora. Lo primero es admitirlo. Quiere decir que ¡ALGO! Se logro—. Creo que... deben saber esto—dice en susurros—. Anoche, cuando vieron las grietas yo... me sentí... ¡Débil! —exclama ahogada y aterrada.— ¿Débil?— ¿Cómo débil?—Oye-— ¡LUISA! ¡LOS BURROS!—YA VOY.—No vayas ahora—lloriquea Sora—. No es el momento. Debemos-— ¡Encontrar que daña la magia! Dinos, por favor. —Insiste Mirabel. Luisa toma uno a uno los burros que están desperdigados alrededor.—No sé, pero escuché a nuestros padres hablando—comenta en voz baja—. Hablando sobre el tío Bruno y que tuvo una horrible visión al respecto. —Concluye Luisa.— ¿Tío Bruno?—¿No es ese tu tío desaparecido? —pregunta Sora algo perdido.—pero ¿Qué había en su visión?—Nadie sabe—responde Luisa—, pero si algo pasa con la magia, empieza en la torre del tío Bruno. Ahí encontrarán la visión. —Mirabel y Sora se ven en exactamente la misma línea:— ¿¡Como se encuentra una visión!?—Serán una pareja perfecta.—Tan perfecta.—Le harán mucho bien al encanto.Riku da un bufido. Alma le produce incomodidad. La necesidad que tiene de hablar y recordarle a todo el mundo que hacer es abrumadora. Ella se aleja de Isabela una vez están frente a la puerta de ella. Isabela entra a su cuarto y Alma se aparta. Riku baja del techo y entra a la habitación sin pensárselo mucho, asustando a Isabela.— ¿Y qué hace usted en mi habitación? —pregunta con porte similar al de la mujer mayor. Riku sonríe pretencioso y se cruza de brazos.— ¿No te cansas de ser tu Abuela? Incluso en lo irritante, las dos son exactamente iguales.Isabela no quiso mediar palabra, tan solo haciendo crecer varias enredaderas para que saquen a Riku. Lo que no esperaba es que hubiera una barrera en torno a él que causa a todo lo que haga, marchitarse y desaparecer completamente. Riku suelta una risa incluso más cínica.—No soy tu familia, no me intimidas—asegura en voz baja—. Así que—inclina la cabeza— ¿Y bien? ¿Solo la señorita perfecta? Para ser tan perfecta, eres peor que un dictador— ¿Y a usted quién le pregunto? Quiero que se largue ya de mi habitación. Si lo acuso-—Me da lo mismo, porque nos necesitan y aun si nos echan de la casa, entraremos de nuevo—Interrumpe sin interés e Isabela solo luce más rabiosa—. Hay mucho que necesito entender y entre ello estás tú, como una nube oscura. Tus padres y hermanas no tienen la misma oscuridad en torno a ellas—Entrecierra los ojos, observándola con sospecha—. Por lo que, sea lo que sea que haya contigo, causa que la crisálida cerca de aquí crezca más.—No tengo que escuchar nada que un homosexual asqueroso tenga que decirme. —Isabela sacude la mano y hace levantar una larga cortina de flores. Riku pasa a través de ella y la persigue a propósito.—Ocultas algo—señala Riku—. Y sabes perfectamente que debes decírmelo. A menos que quieras que tu familia se desmorone.No (██) escondo algo.—Lo que te complique, lo crees que pase, al final no será tan grande, pero-— ¿¡Y USTED QUÉ PUEDE SABER DE SI LO QUE ME PASA ES GRAVE O NO!?La alteración repentina hace que Riku se detenga y la mire tan crispada como está. Hace más obvio que sí hay un problema y lo está negando. Haciéndolos "inexistentes". Exhala con mala cara.—Porque tú no haces nada. Solo estás aquí, viviendo en una fantasía idiota. Es obvio que a todos aquí les va peor que a ti.—Usted no sabe nada sobre mi así que deje de ser tan atrevido-— ¿En qué? ¿En decirte la verdad? —tienta. Ambos en tensión y claro malhumor—. En que tratas mal a todos, pensando que son inferiores porque no son lo que tu Abuela dice que deben ser.—Mirabel es inferior. Ni siquiera tiene un don—La mano en el pecho y la sonrisa tensa dan a notar dos puntos. Como la oscuridad está dentro de su boca, controlando su voz y al mismo tiempo, jalan de los extremos de sus labios. Ella no piensa eso. No realmente. Es obvio de la forma en que Riku puede verlo—. Ella no tiene un milagro. Es una don nadie y estorbo en esta familia. Ustedes, son un estorbo en esta casa.— ¿Y tú eres mejor por qué simplemente vas a tener críos con un tipo igual de superficial que tú? No me hagas reír.— ¡Yo salvaré a la familia que Mirabel está malogrando! Serán niños perfectos como Mariano, como yo, como lo que merece esta familia y ese ¡ESE! Es el verdadero peso, el más grande de todos. De mi depende esta-Se traba de tal manera que Riku teme que se ahogue. Incluso logra notar que hay algo materializándose. Estuvo preparado para que un Heartless, causado por la oscuridad de Isabela, surgiera y lo atacara. No fue el caso.—E-esta—Presiona la mano en su pecho con cierto dolor—. Esta maldita familia—Acaba de decir tensa, con algunos mechones de su cabello liso cayéndole por el rostro—. Esta familia que depende- que yo voy a... Yo los salvaré de la ruina. Nadie tiene... ¡Solo yo tengo que hacer todo! —Entre reclamo y angustia sobre salen de Isabela—. ¡Ninguno de ellos tiene que hacerlo ¡SOLO YO! ¡SOLO YO...!— ¿Crees que eres la única con problemas aquí? —cuestiona Riku, genuino en su frialdad y casi desprecio hacia Isabela. La cual respira profundo, hinchando y bajando su pecho con las grandes bocanadas de aire.—Ninguno de ellos tiene que ser perfecto en todo ni salvar a esta familia ¡Nadie tiene que hacerlo! ¡La Abuela solo cuenta conmigo! Los demás son felices, sonriente y ¡Aaay! ¡La familia Madrigal! —canta, burlándose de Mirabel claramente—. Todos...
Todos pueden ser libres.

Todos pueden tener una vida.

Yo (██) quiero una vida perfecta.

Porque (██) soy perfecta.
—Eres una persona horrible—Riku niega con la cabeza, cruzado de brazos—. Despierta del dulce sueño, idiota, que hay gente aquí que lo tiene infinitivamente peor—afirma inclinado hacia Isabela—. Y quizá si lo haces, la oscuridad no te trague viva.—Eso no va a pasar, soy perfecta, no tendría-—Yo también pensé que era perfecto y acabé mal.Isabela abre los ojos ligeramente, con su gesto variando a uno sorprendido. Riku se marcha de malhumor, la mandíbula apretada y el desagrado de sentir que se parecía mucho a Isabela cuando tenía quince-dieciséis años. Es insoportable.—Y para peor, vas a perder a todos quienes te puedan querer.—Oiga-Riku cierra la puerta y se marcha sin más. Puede ver por dónde van los tiros con Isabela, por desgracia. No sabe cómo ayudar con esto. Solo se le ocurre pedirle a Sora que se haga cargo.— ¡Mirabel! ¡Necesitamos que vengas aquí!Mirabel y Sora se dan una mirada nerviosa. Necesitan ir a la torre de Bruno, pero si Alma la llama, podría levantar sospecha que no llegue. Mirabel lo invita a que la acompañe. En el patio exterior de la casa esta toda la familia reunida. Debería estarse sirviendo el almuerzo, pero por contrario, no hay nada. Solo gestos de preocupación de todos.—Por desgracia, la reunión con los Guzmán sucederá mañana—dice Alma con las manos juntas y notoria preocupación—. La Sra. Guzmán se cayó por las escaleras y se dio un golpe severo con uno de los escalones. Mariano se quedó con ella a cuidarla. Me dijeron que para mañana estará bien.—Según el doctor, no pasa nada serio—susurra Dolores inclinada a un lado—. Fue más el susto que el golpe. —concluye la chica. Alma asiente con un poco de tranquilidad.—Tenemos que prepararnos bien. Recuerden que será la mejor noche de Isabela—La nombrada da una sonrisa encantadora y tierna a su Abuela—. En lo cual espero concentración de todos ustedes ¿Vale? —Asienten—. Y de parte de ustedes—Gira hacia Sora, Riku está un poco más lejos, apenas notorio—. Me gustaría que no estén cerca de aquí. Preferiblemente fuera de la casa.— No hay pro-— ¿Por qué? —pregunta Riku brusco—. El problema vine de ustedes, nosotros intentamos remediarlos.—Riku. —regaña Sora.—No quiero la presencia de dos personas como ustedes durante la propuesta de matrimonio de mi nieta—aclara Alma con severidad—. Puedo esperar que controles a... esta persona—Sora asiente con timidez e incomodidad—. ¡Bien! No quisiera tener a dos maricas aquí en ese momento. —Alma se va al interior de la casa, pensando que no pudieron oírla. Sora aprieta las manos bajo su poncho.—Mamá. —Julieta va tras Alma, queriendo pedirle que sea al menos, privada con lo que piensa.—Van a estar preparando todo para mañana—dice Mirabel en voz baja y girando hacia Sora—. Mejor vamos mañana. Temprano. Cuando todos salgan a hacer sus deberes. No nos notaran... ¿Estás bien?—Un poco incomodo, es todo—admite y se soba el pecho—. Voy a hablar con Riku. Te veo más tarde.Mirabel asiente y Sora se va con su pareja, claramente discutiéndole. Mirabel se acomoda las gafas y se sobresalta de tener a Camilo tan cerca. Su primo se ríe y endereza.— ¿Cuándo se va a disculpar prima? —pregunta Camilo con gesto pícaro.— ¿Quéééé? ¿Disculparme de qué Camilo? —replica Mirabel.—Oiga, que esta mañana hubo un—Camilo cambia a verse igual que Mirabel, acercándose a ella para susurrarle al oído—. "Dolores, usted sabe que, de mis primos, usted es mi favorita" —Se aparta y cambia de forma de nuevo—. Y claramente, es una mentira porque su servidor aquí es el primo favorito de uste'. —afirma con una mano en la espalda, inclinado hacia Mirabel que le da un empujón. Lo hace perder el equilibrio—. ¡AY MIRABEL!— ¡Ay pero que insoportable y pendejo que es! Uissh, que necesitaba algo de Dolores—recrimina Mirabel haciendo puchero—. ¿Disculparme por qué o qué? Si usted sabe perfectamente que es mi primo favorito—Añade sonriente y Camilo imita el gesto sin cambiar de forma—. Al más bacano.Camilo sonríe más amplio, viéndola fijamente y por un impulso tonto que Dolores y Antonio ven, Camilo se echa un poco adelante, dándole un beso a Mirabel en la mejilla. La adolescente no le da importancia. No fue en los labios y no fue la gran cosa tampoco. Antonio queda confundido y Dolores sorprendida, casi asustada.—Guardé arequipe de ayer en la noche ¿Quiere comer? —ofrece Mirabel y Camilo asiente.Entrelazan los brazos caminando al interior de la casa y en lo que el almuerzo acaba de hacerse, Camilo y Mirabel comen el dulce escondido en la habitación de la costurera. Camilo se la queda viendo por momentos y Mirabel lo nota.— ¿Me quedó arequipe en el cachete? ¿Qué tanto me ve Camilo?—Que está bonita. Es todo lo que pensaba prima.—Tonto. —burla Mirabel.Camilo mantiene el gesto. Nunca halo toma en serio cuando le dice eso. Después de todo, es su primo. Es natural...
Lo que no es natural es como la estoy viendo.
El cambia formas respira profundo, moviendo el dulce en su plato. Las grietas en la casa, la tensión que hay en la familia, Mirabel y su incapacidad de verlo como le gustaría ser visto... Camilo se siente agobiado de muchas formas que se esconden perfectamente en que ¡Es un cambia formas! No hay mejor actor que él. Siente presión en el pecho, como si hay una mano fría calando en su pecho, tomando y empezando a apretar su corazón, queriendo sacarlo de su pecho.—Oiga, se puso pálido.Mirabel le toca la frente, verificando que no esté enfermo. Camilo pasa de eso y la abraza, metiendo la cara en su abdomen. La sensación se va cuando Mirabel está cerca y solo empeora la tormenta mental. Todo con Mirabel se siente tan bien y... No puede tenerlo. Frustra, molesta, entristece. Mirabel le da palmadas en la cabeza, sin entender qué le pasó de repente.—No puedes comportarte así. Sabes que no le caemos bien y-— ¿Y por eso vamos a permitir que nos trate como una plaga? ¿Cómo si fuésemos peste? —replica Riku con mal humor—. No me importa quien sea ella. —Sora balancea la cabeza con gesto incomodo, Riku es muy poco dado a que lo menosprecien o disminuyan indiferentemente al fundamento que haya para ello.Y con su parca forma de responder, le deja claro a Sora eso: indiferentemente a quien sea ella, no voy a dejar que me trate como basura en algo que no es su problema. Es acertado, no considera que hay que dejarse atropellar. Más como están las cosas, Sora no cree que sea bueno ser tan apáticos hacia Alma. Aun necesitan su apoyo, por no nombrar que es parte del problema. Deben ayudarla a darse cuenta. Si los odia, más de lo que ya lo hace, será imposible progresar.—Ya lo sé, solo te pido... manejarlo con más tacto. —Riku bufa sin siquiera mirarlo, levantado de su lugar para ir a ver cómo está la crisálida. No ha habido más grietas en la casa, por lo que no debe haber crecido o amenazado con abrirse.Sora se recuesta en una de las paredes y resopla con gesto de cansancio. Se lleva una mano al pecho y con gesto adolorido frota la zona. Dormita en su lugar como suele hacerlo sin que se den cuenta de ello. No se da cuenta del tiempo que pasa en eso, hasta el punto en que solo reacciona cuando Camilo le sacude un poco.— ¿Se siente bien? —pregunta el cambia formas confundido. Sora asiente con una sonrisa débil—. Luce un poco enfermo compa.—Estoy cansado, la verdad—responde Sora con franqueza—. Quizá comer me ayude a espabilar—Estira los brazos hacia arriba—. Huele bastante bien des-— ¿Conoce a ese tipo de allá?Sora se gira a donde Camilo señala y logra notar que se trata de Xehanort, entregándole algo a Antonio. El portador de la Keyblade va corriendo en dirección a ellos, apartando a Antonio apenas lo tiene al alcance. Invoca la Keyblade y la apunta al rostro de Xehanort.— Aléjate ahora.—Que poco educado.—Sora—Voltea un instante a ver Antonio, pero no logra mantener la mirada apartada de Xehanort por más de dos segundos—. Él me ayudó. Había un Heartless en forma de perro y yo-—Lo traje hasta acá—Sora frunce las cejas ¿Xehanort ayudando? —. No me conviene que ellos desaparezcan. Aun no tengo claro quién es.— ¿Quién es qué? No-—Deberías saber a qué me refiero. Haz mejor tu trabajo. —Recomienda antes de abrir un camino oscuro y pasar por el mismo. Sora baja el arma y la desaparee con la confusión llenándolo. Lo que ha estado buscando la organización es las próximas princesas del corazón.Lo cual le hace pensar que sospechan que hay una aquí.Mira de regreso a la casa y piensa en quien puede ser. Literalmente podría ser cualquiera de las mujeres. Incluso Isabela y que la oscuridad la confunde, más no la contamina en sí. Su pensamiento más directo es creer que es Mirabel, pero al mismo tiempo ¿Cómo darlo por sentado? Tendría que ver más de ello.—No te acerques a él de nuevo ¿Sí? Toñito—pide Sora agachándose para estar a su altura—. Él no es alguien bueno. No te ayudó porque quisiera, sino para hacerle daño a tu familia.— ¿De verdad? Él parecía muy amable. —dice Antonio, Sora niega con la cabeza con gesto triste.—Ojalá fuese así, pero es alguien que ha hecho mucho daño a personas que conozco—explica con una mano en el pecho—. Incluso a mi—Antonio asiente y Camilo inclina la cabeza, curioso. Quiso acercarse antes, pero estuvo intimidado—. Es triste, pero así como Riku y yo, hay quienes quieren hacer que la oscuridad consuma corazones y mundos desaparezcan. Él es una de esas personas. Si ven a alguien con esa chaqueta negra, huyan lo más pronto posible. No los escuchen... ¿Vale Antonio? —pregunta directo.—Sí. Sí lo entiendo. —asiente y Sora sonríe amplio hacia él antes de levantarse. Antonio se va primero por llamado de su madre, Camilo se rasca la cabeza.— ¿Qué ha hecho? ¿Y qué hace? Quizá ese gamín está causando problema y no nos hemos dado cuenta—propone Camilo—. Puede decirme y yo le contaré a mi papá. Él tiene buena relación con mi Abuela.—Él trata de convencer a cualquiera de que no hay mejor alternativa que la oscuridad. Que debes dejarte dominar por ella—explica Sora cruzado de brazos—. Convence a las personas de que esa será la mejor versión de ellos y... ¡Acaba causando desastres! Que hagan daño a sus seres queridos inclusive. Por su culpa es que la guerra entre luz y oscuridad se lleva a cabo para empezar.— ¿Qué pasa con quienes sucumben a esa tentación? Tienen salvación ¿Verdad?—Hay que recuperar sus corazones, hay que recuperar quienes son... Es un poco difícil a veces—admite Sora—. Sin embargo, siempre hemos podido ayudar a esas personas cuando ha sucedido. Soy experto en el tema—Sonríe con los brazos cruzados tras su cabeza—. Así que no te preocupes por eso.Camilo queda nervioso. Puede esconderlo sin problema. Su capacidad actoral a flor de piel.—También deberías cuidar cuando alguien se comporta extraño. Más de una vez ha tenido otros nombres. Así que no te extrañe si alguien habla sobre oscuridad, no usa la túnica y finge simpatía... o es simplemente molesto. —repone pensativo viendo al cielo.Llega a la conclusión de que no hablará con nadie que no sea conocido del pueblo, así evitará cualquier clase de problema.—Hazlo.— ¿Qué pasa si es mal momento?—Como va a serlo. No seas miedosa y hazlo. —Insiste Sora sonriente.Camilo levanta una ceja. Hasta ahora no se había dado cuenta lo insanamente cercanos que son Sora y Mirabel. Se sentiría intimidado de no ser porque bueno, Sora tiene novio y asume que no le gustan las mujeres. Sin embargo, incluso si no es en ese sentido ¿Qué hablan? Mirabel solía contarle cualquier plan "secreto" que tuviera y parece ser que Sora ocupa su lugar ahora.Y es tan... irritante. Camilo frunce la expresión y frota la mano en donde está su corazón, con una sensación fría y molesta. Decide ir de regreso a su habitación, con sus propios pensamientos poniéndose en contra suya. Mencionando que Mirabel está con Sora todo el tiempo desde que llegó. Sin importar nada trata de ayudarlo, acompañarlo, excusarlo y Sora parece saber cosas de Mirabel que ni siquiera él conoce.¿¡Como puede ser eso!? Ella es su prima-
Te molesta que solo sea tu prima.

Quisieras que fuera otra cosa.

Camilo frunce los labios, viéndose a sí mismo en el espejo tamaño completo de su habitación y escuchando la insistencia de sus cínicos y casi misteriosos pensamientos llenos de malicia.
Y si así lo fuera, no tendrías que preocuparte por nada...

La realidad es que te cambio ¿No te diste cuenta? Se viste como tú, pero es más divertido, tiene un gran poder.

—Yo tengo un don y él no. Qué puede importar. —farfulla Camilo en voz alta.
Tú no puedes hacer nada de eso ¡Eres el don más inútil de lo Madrigal! ¿Por qué nunca estás ocupado? ¿Por qué nunca te necesitan?

Eres el menos interesante de todos en tu familia...

Porque Antonio tiene un poder mejor que tú.

Dolores es todo lo que la Abuela necesita.

Y tú sobras. Siempre has sobrado. Eres una molestia sin cara.

— ¡Ya déjame tranquilo! —Aprieta las manos y se algunos golpes en la frente, harto de escucharse.
Solo a Mirabel le importabas y ahora ni siquiera a ella... No eres nadie.

Camilo exclama, sin comprender como el espejo se rompió frente a él. Los grandes fragmentos que muestran una imagen muy distinta de él. Una grande, una con manos y cabello negro junto a brillantes ojos amarillos. Se gira bruscamente, asustado por lo que se movió y no encontrando lo que parecía un enorme camaleón de colores vibrantes.
Si quieres ser fuerte y tener a Mirabel, solo acéptalo y sé algo más.

En el espejo, su propio reflejo le ofrece la mano y por pánico a ello, se va a toda prisa. Creyendo que así la oscuridad cernida en torno a él, dejaría de molestarlo.. . .— ¿Pasa algo mijo? ¿Se siente mal?—No ma', solo no me gusta mucho la comida de hoy. También quería más aguacate. —excusa Camilo sin siquiera mirar a Pepa que se preocupa por su poco apetito del barril sin fondo que es Camilo.—Ummm... Quizá quiera un chocolatico con queso ¿Le parece? —ofrece con una sonrisa y un par de caricias cariñosas en la cabeza. Camilo asiente antes de recostarse de ella. Su mirada, casi por puro accidente, se desvía a que Mirabel habla y habla con Sora sentado frente a ella.Riku no dice nada. Solo ahí sentado sin decir nada y casi recelo a la insistencia de su pareja en relacionarse con más personas aquí. Da un bufido. Pepa le da un beso en la cabeza antes de levantarse de la mesa e ir a la cocina para prepararle el chocolate con queso.Los pensamientos de Camilo continúan igual caóticos indiferente a que tome su chocolate con queso. No importa cuánto intenta sacárselo de la cabeza. Decide ir al pueblo para jugar con alguien. Debe haber al menos una persona que pueda distraerlo de que siente celos de un desconocido por ser amigo de su prima.En el trayecto se percata de alguien caminando al borde de la selva y que esta persona lo mira de tanto en tanto. Logra reconocerlo, piensa en ir directamente a por Sora para decirle que Xehanort está aquí, pero al mismo tiempo ¿Por qué no ahuyentarlo de alguna forma? Eso podría impresionar a Mirabel. Lo persigue por la vegetación hasta llegar a una zona donde hay varios árboles de jacaranda acumulados.—Así que decidiste venir.— ¿Qué hace aquí? Lárguese, nadie le dio permiso de permanecer en el encanto—dice Camilo cruzándose de brazos—. Sora va a darse cuenta de que está aquí y lo va a sacar a patadas.—Lo dudo. Es tan buen corazón que espera a que yo haga algo antes que atacar primero—ironiza Xehanort tomando una de las flores—. Hay una vegetación preciosa en este pequeño mundo. Lástima que desaparecerá.—No desaparecerá nadie ¿Está pendejo pirobo? —Xehanort ladea la cabeza. Camilo de por hecho que e igual que Riku y no entiende qué dijo. Que gente tan rara que no sabe palabras tan coloquiales—. ¡Como sea! ¡Lárguese!— ¿Por qué "nadie" me lo dice? Que chistoso.— ¡Soy un madrigal! ¿¡A quien llamas nadie!? —reclama casi histérico y crispado. Xehanort se acerca a él.—Y si no estoy mal encaminado, lo que llena tu corazón de oscuridad, no es la sapiencia a tu inutilidad, sino el deseo insano y carnal hacia tu prima... Patético—musita en voz baja—. Sumamente patético.— ¡YA CALLASE!—No hay criatura más triste que un cambia formas. Fingen ser todo el mundo, porque en realidad no existen.Camilo respira profundo y agitado; sus puños apretados y labios fruncidos acompañan el gesto de crisis que genera Xehanort en él. Xehanort lo mira con su aburrimiento habitual. De toda la familia, le parece el menos interesante. A pesar de ser relativamente parecidos, Camilo tiene una insistente corriente por ser bueno.— ¿Quieres a esa mujer? Tómala ¿Deseas poseerla? Hazlo ¿Es tu prima? Eso es problema tuyo. Acepta la oscuridad dentro tuyo—incita Xehanort con una mano en su pecho—. Y así, tendrás lo que deseas.—Deje de molestar. Váyase con sus palias y pendejadas a otro lado, güevón—Escupe Camilo a la defensiva, apenas ocultando su histérica—. ¡Sora me contó! ¡Usted es todos en una organización! ¡Igual que yo toma otra piel! No tiene derecho a reclamar un mierda-—No. No soy como tú—Se aproxima a Camilo y se inclina hacia él. Lo intimida sin siquiera esforzarse—. Ellos son yo—aclara en un rasposo susurro—. Cada uno de ellos, tiene una parte de mi corazón. Cada uno de ellos, dejan de ser "ellos" para convertirse en Mi—pone una mano en su pecho y Camilo siente escalofríos incesantes por toda su columna—. Y por eso, jamás desapareceré.Camilo contiene el aliento cuando Xehanort pone una mano en su pecho, presionando su corazón alborotado y lleno de miedo.—Tu desaparecerás sin siquiera existir. Siendo todos, siendo nadie y sin ser tú.Camilo suelta un quejido ahogado, con los hilos densos y profundos de oscuridad saliendo de él. De dónde Xehanort está tocándole. Hunde un poco más la mano y pronto es oscuridad todo lo que hay.—Veamos que hace la oscuridad en ti.— ¡Abuela!Mirabel va hacia Alma, interrumpiendo su camino a la habitación de Isabela. Sora y Riku en el techo observando. El peliplata está ahí solo porque Sora le insistió en que tenían que ver cómo sería la reacción de Alma. Mirabel sonríe tímida a su Abuela que espera el motivo de su llamado.—Sé que estás un poco ocup- Todos estamos ocupados con el tema de Isabela, que Antonio tiene un don y todo eso—Empieza a divagar alanceándose de adelante a atrás en sus pies. Alma asiente—, pero quería decirte que te amo mucho y-—Ow, Mirabel. Yo también te amo. —Interrumpe con una gentileza que no le habían visto hasta ahora, sorprendiendo a los dos observadores del intercambio.Alma toma a Mirabel del rostro y le da un beso en la frente, provocándole una sonrisa. Alma le arregla un par de mechones y las gafas que le cayeron por el puente de la nariz. Sora frunce las cejas. Alma es... Extraña.Porque siempre la ven a la defensiva y ahora que está con la guardia baja, se ve tan genuina, tan ajena a la oscuridad que suele rodearla. Es curioso y le interesaría saber más de qué sucede con ella. Por qué es así. Por no decir que algo la hizo estar así de tranquila.Tal vez saber que su familia la ama... ¿Tal vez?—Y quise hacerte este regalo. S-sé que no quedó tan derecho como debía, pero e-espero que te guste.Apenas le da oportunidad de acabar de hablar antes de que haya un golpe seco en el techo de la casa. Las tejas hundidas y rotas de repente, como si hay un animal gigante caminando por encima de la casa. Sora y Riku no consiguen ver nada. Riku invoca Braveheart y dispara al cielo un fuego artificial, Sora se coloca las gafas que Hiro le dio.Y solo con eso más los residuos cayendo, alcanza a vislumbrar la enorme figura trepada en el techo de la casa. Mirabel va apurada hacia su Abuela para llevarla a un lugar seguro, viendo algunas tejas cayendo, pero acaba gritando por ser levantada del suelo.— ¡Mirabel...!— ALMA.Sora usa flowmotion para ir hacia ella y atraparla, siendo amortiguado en la caída por una rampa que hace casita. Mirabel apoya las manos en lo que se siente como un objeto escamoso que la sujeta con fuerza. Por más que trata de zafarse, es imposible.— ¿Qué sucede? —pregunta Alma preocupada. Sora se pone delante de ella.—Hay un Heartless, pero parece estar-—Caaaaaamuflado ¡Sí señor!Riku se endereza con expresión impactada y preocupada al mismo tiempo. Lo que sostiene a Mirabel se muestra, siendo un camaleón enorme de escamas de rombos amarillos y el rosto negro; sus ojos anaranjados y colas múltiples que lo sostienen a la superficie.Lo extraño del caso es ver a Camilo haber salido directamente de ese Heartless enorme. El cambia formas está distinto. Mayor, quizá treinta años. Tiene el cabello muy largo y negro igual que su poncho y pantalón, las manos manchadas como si estuvo tocando demasiado carbol y ojos amarillo vibrante.— ¡Camilo!— ¡¿QUÉ LE PASA CAMILO!? ¡¿'E DONDE ELLAGARTO GIGANTE!? —chilla Félix que sostiene a Pepa para que no intente ir por él. El cielo se empieza a tornar gris, culpa de la preocupación de Pepa. Camilo inclina la cabeza en un ángulo casi inhumano.—Ahora, justo ahora, si me están notando ¿Verdad? —recrimina sonriente—. Qué importa. De momento solo me importa-— ¡NONO!— ¡MIRABEL!Sora se cuestiona si atacar o no. Empezando por la edificación, luego que es Camilo y bueno... ¡El Heartless se acaba de comer a Mirabel! ¡Como si nada! Camilo invoca a varios Heartless, Yellow Opera, Blue Rhapsody y cuanto más hay al alcance de su mirada. El cambia formas se introduce en el camaleón y se marcha sin más.— ¡Sora! ¡Ve por él! ¡Yo me cargo aquí!Sora asiente y se va corriendo, Luisa a junto a él y Pepa también, pues Félix no es capaz de detenerla en ello.

----- CHAPTER BREAK -----

— ¡Eso fue asqueroso! —chilla Mirabel parada con los pies cruzados y encorvada con algo de baba encima.—No fue para tanto. —dice Camilo atrás de ella. Mirabel gira hacia él.La vibra que da es tan fría que le parece desagradable. Frunce los labios y antes de reclamar, Camilo se ríe en voz baja, como un siseo extraño. Algunos mechones rizados se le vienen a la cara.—Eres tan rara—balbucea sin razón—. Hay algo muy extraño de uste' que simplemente hace que me guste más prima—Mirabel se aparta de Camilo que intenta tocarla—. ¿Por qué se aleja prima? —pregunta dejando caer la cabeza—. Ahora que Sora está aquí, no está tanto tiempo conmigo ¿Eso es lo que pasa? ¿Lo prefiere a él?—No ¡Por supuesto que no! ¡Usted es mi primo y él es mi amigo! Es-— ¿Para qué necesita amigos si me tiene a mí?Mirabel suelta aire, asustada de tenerlo tan cerca. Camilo la sujeta de las muñecas y las presiona, hace daño casi al instante y sin siquiera proponérselo. Él acerca el rostro a ella y culpa de una llamarada que pasa por encima de ellos, no logra juntar los labios con Mirabel.— ¡Camilo suéltala! —ordena Sora poniéndose a la defensiva instantáneamente. Luisa toma un pedrusco cercano y se prepara para lanzarlo.— Camilo cariño por favor vuelva a la normalidad—pide Pepa apenas llega ahí—. N-no sé qué sucedió, pero por-Sora hace una barrera que impide el enorme rayo que estuvo a punto de golpearlos a todos. Pepa incluida. Ella cae al suelo del susto. Camilo la mira con frialdad.— ¿Qué te importa? Nunca le ha importado realmente—dice Camilo en voz baja y arrastrada. Cruel y ajeno a sí mismo—. Usted solo se preocupa porque seamos lo que la Abuela quiere. No te interesa nada más.— ¡Sabes que no es cierto! —discute Sora al instante—. Sabes que tú mamá te adora y que hace todo por-— ¡POR MANTENERME SIENDO EL MENOS IMPORTANTE ENTRE LOS DONES!El camaleón desaparece y Sora es lanzado lejos de un golpe fuerte y agresivo de su parte. Luisa lanza la roca hacia el camaleón que fue visible por un breve instante. Pepa fuerza su don a funcionar como quiere, haciendo lluvia que salpique en el Heartless y así hacerlo obvio. Mirabel aprovecha la distracción para escabullirse y no ser una obstrucción. Sin éxito pues Camilo esta delante suyo tomándole de la mano.Cambiando su aspecto a ser Sora. Una extraña mezcla entre lo normal y esa versión tan agresiva y destructiva que hubo hace un tiempo.—Si me veo así ¿Me aceptarías?Camilo siente la anómala necesidad de tocar su pecho. No sabe por qué. Es como si algo en él le dice que debe hacerlo para encontrar algo maravilloso. Estira la mano y finalmente cuando él pone la mano encima, Mirabel empieza a gritar de dolor, su corazón adolorido y agonizante con la mano fría que intenta jalarlo hacia afuera.Sora se reincorpora y regresa, atacando directamente al camaleón para noquearlo y así ayudar a Luisa que protege a Pepa. Lo congela con un hechizo y va hacia donde Mirabel por escucharla gritar. La encuentra pálida y a Camilo extrayendo algo de ella. Se apresura en dar un disparo desde su lugar y con ello, evitar que Camilo logre acabar de tomar el curiosamente brillante corazón de Mirabel.La muchacha acaba cayendo desmayada al piso, Camilo mira a Sora con irritación, cambia de forma a Riku y en su mano aparece la Keyblade. Para sorpresa de Sora, Camilo lo ataca con las habilidades que Riku tiene aprendidas. Como si ahora es capaz de imitar incluso su poder.Bloquea y se inclina atrás, con Camilo afincado en él. Sus ojos amarillos recordándole demasiado a las tantas veces en que ha tenido pesadillas sobre Riku. Respira agitado, con su pecho doliendo.—Lo que decían antes cierto. Eres mucho más débil que él.Sora lo empuja con la suficiente fuerza para realizar un ataque de luz directo hacia él. El camaleón chilla agónico, Luisa aprovecha la oportunidad para sujetarlo y empujarlo lejos de Pepa, lejos de Mirabel y lejos de Sora.Lejos de ellos. debe cuidarlos. Incluso a Camilo que está causando todo este problema. Sabe que debe hacerlo ella...Pero pesa tanto.Su fuerza le falla. Como si de repente no tiene don y el camaleón la embiste para alejarla de su camino. Sora invoca a Meow Wow, que salta repetidamente encima del camaleón. Lo atonta y hace lo mismo en Camilo por suerte, quien trata de ponerse de pie y atacar a Sora, pero por lo repetido del daño, no lo consigue. Pepa llega hasta Camilo y lo abraza con fuerza.—Por favor regresa Cami, uste es mi bebé precioso y no eres menos que nadie. Por favor detenga esto... por favor. —Insiste Pepa lloroso y empapada por la lluvia. Camilo la empuja con brusquedad.— ¡No me moleste ahora! ¡Que estoy harto de lidiar con usted! ¡De estar bajo la maldita nube de lluvia todo el tiempo!Luisa corre a cubrir a Pepa, recibiendo directamente el ataque del Heartless que Camilo lanzó hacia ella. El resto de la familia Madrigal se apersona, entre asustada y queriendo ayudar, pero sin saber cómo hacerlo. Isabela sujeta a Camilo con lianas y este cambia de forma de nuevo, viendo Sora y logrando así quemarlas todas al invocar a Simba.Riku se hace cargo de ello, sin cuestionarse cómo es posible que, hasta eso, se posible imitarlo.—Camilo-— ¡NO ME HABLE! —grita a Alma, volviendo a su forma—. ¡NINGUNO DE USTEDES LO HAGA! ¡DESAPAREZCAN DE UNA PUTA VEZ! ¡NO LOS NECESITO! ¡SOLO NECESITO A MIRABEL! Y SIN USTEDES, SIN NINGUNO DE USTEDES, ELLA SERÁ SOLO MÍA.Sora pierde al camaleón de repente, siendo que Camilo lo llamó para atacar a toda su familia. Estando ahí junta, podrá acabarlos.— ¿Qué les importa de todos modos? Ninguno de ustedes me ve. Solo Mirabel lo hace y con Sora, ni siquiera ella... ¡YO VOY A EXISTIR CUANDO USTEDES DESAPAREZCAN!El camaleón estuvo a poco de aplastarlos, de no haber sido destruido en un último golpe de Riku. Sora se coloca frente a Camilo y con la llave espada, da directo a su corazón, abriéndolo. La expresión impresionada de Camilo se acompaña de el torrente oscuro que escapa de él. Sora aprieta el agarre en la Keyblade.¿Cómo tiene tanta oscuridad en él? No lo comprende y empieza a lastimarlo. Cae de rodillas, agotado una vez termina y Camilo queda de pie unos segundos antes de desplomarse, con su aspecto volviendo a la normalidad. Pepa es la primera en llegar hacia él, revisar que no tenga nada malo y Félix lo carga con prisa, queriendo llevarlo a la casa.Mirabel sacude la cabeza, apenas despertando y sin saber qué más pasó. De pie, solo consigue el gesto molesto de Alma, Isabela, incluso Dolores. Alma se acerca ella.—Así que mientras a su primo le sucede todo esto ¿¡Usted no hace nada!? —recrimina Alma—. Dándole la espalda a la familia por prestar más atención a dos desconocidos—Mirabel no logra decir nada—. ¡Evitando que hagan su trabajo y...! ¡MIRE LO QUE SUCEDIÓ! ¡CAMILO PUDO HABER MUERTO!—Y si no distrajeras a quienes arreglan esto, no habría pasado.—Se la pasan hablando, todo el tiempo. Incluso cuando se supone que supervisan.—pe-pero... pero yo-—La familia va antes que todo, pensé que lo sabías bien Mirabel. Supongo que no es el caso.Mirabel respira por la boca y mira al suelo. Mientras toda su familia se retira, incluyendo a Agustín y Julieta que se notan contrariados y temeroso, Mirabel se percata de que, en el piso, entre el fango y demás, está el regalo de Alma. La bolsa destruida igual que el chal.— ¿Está bien? —pregunta Riku a Sora que asiente.—Sí. Sí... solo nunca había lidiado con algo así. Fue un poco extraño. —admite con gesto tímido y nervioso.Riku exhala con cansancio, lo ayuda a ponerse de pie. Lo revisa a un poco, asegurándose de que realmente esté bien y no oculte ninguna herida. Sora sisea adolorido cuando Riku hace presión en su pecho.—Vamos a que comas algo. Debe ser una herida interna—opina Riku—. Quizá Camilo despierte y nos diga que-— ¿Mirabel? —Sora se da cuenta de que ella se sienta en el suelo con el chal arruinado en las manos.—Nunca seré suficiente para ellos... Para ella... Para nadie.Mirabel baja la cabeza y Sora entreabre los labios, su expresión preocupada y entristecida por la chica que ahora llora abrazando sus piernas, sin importarle ensuciarse por el barro en su falda. Se sienta a su lado y acaricia su espalda con suavidad. Riku inclina un poco la cabeza, de algún modo, no lo sorprende que ella atraiga a tantos Heartless -incluyendo a su primo-, con lo sobrecargada que está. Es curioso cómo le recuerda a Kairi y Sora al mismo tiempo. Quizá por ser demasiada luz en alguien, a la vez que exigencias enormes y autoimpuestas.Porque no puede tomarlo como otra cosa tras reclamos sin sentido como los que Alma expuso. Es incongruente culparla por algo así. Es un evento en el que ninguno tiene el control. Solo la persona afectada. Se acerca, sabe que Sora no se va a mover hasta que logren hacer que Mirabel también vaya con ellos.Él toma la tela del chal. Está sucio y un poco arruinado, pero jalando los hilos correctos...—pero... ¿Cuándo ha sido importante ser suficiente para los demás?Mirabel levanta la cabeza, sus gafas torcidas y el rostro enrojecido. Sora baja la mirada un instante y vuelve a verla a los ojos.—Ser buena, bonita... ser suficiente ¿Por qué sería necesario? Son tu familia. Ellos no deben exigirte ser suficiente ni ser de alguna forma o siquiera culparte por cosas en las que no tienes control y que no desearías nunca, deben amarte—Mirabel aprieta los labios, con más lagrimas aglomerándose en sus ojos—. Y ellos te aman. Te aman demasiado—asegura con una sonrisa débil—. Para quien necesitas ser suficiente, es para ti misma y así, dejarás de inundar tu corazón en tristeza.Mirabel da un sollozo quebrado.—No es cierto. Mi abuela-—Todos tenemos oscuridad en nuestros corazones—asegura Riku—. La de ella, la está impidiendo ver. La hace ciega a mucho y la hace pensar un montón de cosas más.—La impiden ver que su familia no necesita más su fuerza, necesita su cariño. Necesita sentir ese corazón que sigue asustado—Da palmadas a la espalda de Mirabel—. No hay oscuridad eterna o tan fuerte que la luz sea incapaz de desvanecer... Y tú eres luz, Mirabel.Sora le tiende la tela arreglada de manera muy torpe, es obvio que hubo un agujero, pero con lavarlo y un par de ajustes más, estaría como antes. El mismo chal rosado con bordado de mariposas amarillas que Mirabel quiso darle a Alma, pero no tuvo tiempo de hacerlo y se dañó en este altercado. Lo aprieta en sus manos.—Eres la luz que puede alejar la oscuridad de tu familia. Solo debes ser fuerte para pelear contra ello. —le acomoda las gafas y aparta mechones—. Si no, nadie más lo hará.—Us... Ustedes de verdad ¿Lo creen?Riku asiente con gesto suave y Sora sonríe amplio, Mirabel respira por la boca y da una risa torpe antes de abrazar a Sora que la apretuja contra sí mismo. Está seguro de lo que dijo. En tantos mundos, ha visto familias rotas, pequeñas y dispersas. Aquí está junta, toda amándose, pero sin darse cuenta entre todos. A veces hace falta un vínculo y Mirabel es la unión en los Madrigal. Milagro o no, Mirabel es la luz más grande de la familia Madrigal y quien puede salvarlos de sucumbir ante tan temibles sombras que destruyen la casa y hoy, casi destruyen a uno de los miembros.El encanto es luz y evitando que se extinga, vencerán a la oscuridad que los hizo venir para empezar.. . .— ¿Luisa? ¿Qué tiene?Mirabel se sienta junto a Luisa que, por algún motivo, está junto a un par de escombros de la casa, sentada en el suelo llorando. Ella niega con la cabeza, sin querer decir que pasa. Riku se percata de que, por el pasillo de arriba, Isabela refunfuña tratando de cubrir un poco el agujero en el techo con flores. Mientras él va hacia ella, Sora va hacia donde están Luisa y Mirabel.Sora se acuclilla frente a Luisa, nota que tiene las manos llenas de rasguños. Como si aun estando aquí, su madre no le ha dado nada para curarse. Cosa imposible. Julieta no la dejaría así. Luisa suelta un sollozo fuerte. Isabela se asoma abajo para pedirle que se apure en devolver los trozos de techo a su lugar.—No puedo... no pude hacer bien mi deber allá—solloza Luisa llevándose una mano a la cara—. Todos corrían peligro, pero yo no fui lo suficientemente fuerte—Sora frunce los labios, poco a poco—. Sentí que no tenía nada. Me sentí cansada, exhausta, sobrecargada. Que era... débil. —quejumbra al final y se encorva más. Mirabel le acaricia la espalda y se recuesta de ella.—Lo hiciste genial hermana. Estamos aquí. Hiciste todo lo que pudiste y más—asegura Mirabel. Sora asiente con una sonrisa. Sin Luisa habría sido muchísimo más complicado de lograr—, pero no puede cargar con todo uste' sola. —susurra Mirabel apretando la mano de Luisa.—Somos un equipo. Juntos somos fuertes—dice Sora que sonríe—. Incluso Hércules necesita ayuda ¿Sabías?Luisa moquea y curva los labios en una torpe y lastimera sonrisa. Isabela se aparta ligeramente del barandal con la impresión plasmada en su rostro. Jamás había escuchado a Luisa hablar con respecto a cómo se siente con todo lo que hace. Con lo que es su deber. Jamás había sucedido que se quejara.Su hermana menor siempre ha sido esa enorme y sonriente figura que no se quiebra jamás en la familia. Sin embargo, ella lleva tanto tiempo quebrada. Frunce la expresión, queriendo autoengañarse. Pensar que quizá escuchó mal. Porque es... Imposible ¿Verdad?Es imposible que Luisa-— ¿Qué alguien tenga cargas mucho más fuertes que tú? Es posible. Demasiado. Quizá si te esfuerzas por abrir los ojos, vas lograr notar que no eres la única que está sufriendo en silencio.El comentario de Riku llega algo acido, pero ligeramente paciente y hasta amable para Isabela que frunce ellos labios, confusa antes de ver abajo. Mirabel mantiene a Luisa tomada de la mano mientras se dirigen a las escaleras frontales y animarla a ir a su habitación. Hablándole en voz baja y acabar en un abrazo muy fuerte.Isabela retrocede y va directamente a su habitación. Riku no menciona más nada. Mirabel entra a la habitación con Luisa y Sora activa los Nanobots con su Keyblade para levantar los trozos de casa que deben ponerse en su lugar.— ¿Crees que haya remedio de verdad? —pregunta Riku apoyado en la baranda. Sora sonríe dándose golpes en el pecho.— ¡Claro que sí! La luz puede ganar cuando desea hacerlo y aquí hay mucha luz queriendo ganar.Riku cierra los ojos y exhala una risa ¿Para qué preguntó? Obviamente Sora respondería con algo así.— ¿Cómo te sientes?Camilo guiña dispar y algo confuso logra distinguir que se trata de Riku junto a su cama. A su lado están Pepa y Félix. Se siente y se frota la cara con ambas manos antes de con un quejido llevarse la mano al pecho. Se siente tan adolorido y con tanto frío que lo lleva a marearse.—Me duele el pecho. —balbucea quejoso. Riku exhala con los brazos cruzados.—Su corazón está bien. Hay que traerle algo caliente. La oscuridad es muy fría. —indica a Pepa que prácticamente se va corriendo a buscar algo para Camilo. Félix se queda con Riku en la habitación—. ¿Recuerdas lo que paso?—Un... ¿Poco?— ¿Cuánto?—Estaba en... un camaleón gigante y... —Se aprieta la cara con las manos—. Todos estaban en el bosque... quería- ¡AY NO...!—Tranquilo mijo, que no pasa na'. No era u'te'—asegura Félix apresurándose a hacerlo permanecer en la cama—. Yo sé que ese no era usted—sonríe cariñoso a su hijo que lo ve casi a punto de llorar—. Nunca le haría daño a nadie ¡Solo fue un mal trago! To' tenemos nuestro peor momento.—pero... pero yo sí-—Peeeppeepe—Lo calla poniéndole un dedo en los labios y luego palmeándole los hombros—. No se culpe Camilo, le digo que lo sé ¡Lo sé mu'bien! Hasta yo he tenido ganas de mata' gente por ahí. El pirobo sin nombre, la doña suegra, mis padres ¡Uy a quien no he querio matar yo! —exclama animado, sentándose en la cama—. Lo que impolta de verdad, es que en el fondo, en este corazón de aquí, mijo no haría nada de eso si no fuese obligao.Camilo acaba llorando, no sabiendo como explicarle que sí quería. Que de verdad se sentía con ganas de matarlos a todos, de acabar con todos en el encanto y dejar solo a Mirabel. Que fuesen ellos dos y nadie más en este espacio. Así ella no se fijaría en nadie y así, sería un ser. Sería alguien completo porque no habría nadie más a quien emular.Quería acabar con todo.Esa es la oscuridad tan fuerte y avasallante que tiene: una ansiosa de deshacerse de los demás para ser el actor principal en esta obra. Nunca lo ha sido. Es un extra, es un apoyo. La oscuridad prometió dárselo a cambio de permitirle entrar y él se dejó llevar sin pensárselo más. Sin pelear siquiera con su voluntad y el sentido común diciéndole que eso no debería ser una opción siquiera.—Lo siento mucho pa—solloza. Félix le da un abrazo y lo palmea en la espalda. Pepa llega con una sonrisa nerviosa y dos enormes tazas. Le da una a Riku y la otra a Camilo que empieza a tomar con lentitud—. También lo siento por lo que le dije mamá.—Ay está bien—ríe Pepa, nerviosa—. No pasa nada... Digo, son cosas que he pensado, pero eh, nunca pensé que- Como sea—tartamudea—. Estaré afuera si me necesitas ¿Sí? Y- Ouh, Antonio te manda esto.Levanta del suelo a un perro que va directo a recostarse de Camilo para que lo acaricie. El cambia formas da un suspiro, frunciendo las cejas. Ahora se siente hasta peor por preocupar incluso a su hermano menor. Félix se lleva consigo a Pepa para que Riku quede a solas con Camilo. El peliplata deja la taza en la mesa de noche con la cara arrugada. No puede creer que esto sea sabroso para nadie.A Sora si le gusta. Cada día su novio se le hace más raro. Toma asiento junto a la cama y se cruza de brazos.—Algo sucedió ¿Qué fue?—Hablé con Xehanort. Estaba caminando por los alrededores del pueblo, quise echarlo, pero-—Te convenció—Concluye Riku, Camilo no dice nada—. A mí me convenció una vez también—admite Riku bajando la cabeza, Camilo lo mira con sorpresa—. Dejé que usara mi cuerpo a gusto y... Sora acabó transformado en un Heartless por eso—Aprieta las manos en sus brazos y se muerde las mejillas un instante—. Lo que importa es saber el error, no caer de nuevo y entender que esa parte oscura en nosotros, estará por siempre. No debemos negarla, solo mantenerla de nuestro lado y no dejarnos dominar.—Fue bueno sentirme así de fuerte. Pensé que podría hacer lo que quisiera. Que podría ser alguien finalmente.Riku mira alrededor. La habitación de Camilo se le hace rara. Está por debajo de la de Antonio. Sigue pensando que es la más bonita de las que ha visto. La peor es la de Bruno. Sin embargo, destaca el hecho de que es un teatro. Lugar donde está un actor, alguien de muchas caras y que, al mismo tiempo, un lugar donde la suya propia no importa, sino el talento para interpretar a otros más. No lo sorprende sus reclamos de anoche con cómo está estructurado este sitio.—Pensar que no eres alguien es lo que ayuda a que la oscuridad te domine.—Soy un cambia formas y nadie me nota a menos que cause problemas ¿Qué pretende usted que haga?Riku se encoge de hombros. Francamente, no es alguien que sepa cómo ayudar con esta clase de crisis existenciales. Por no mencionar que considera que Camilo debe transitar por eso él solo. Lo único que le viene a la mente para aportar algo, es lo siguiente:—Yo creo que tu mamá, tu papá, tus hermanos y primas te notan bastante—opina Riku recostándose del todo en la silla y meciéndola de adelante hacia atrás—. No sé si te sirva, pero descubrí a la mala que no me perciben de la misma manera en que pensaba—Deja caer la cabeza a un lado—. Con mis padres o con Sora... pensaba que me veían como alguien capaz de todo y que, con ello, debía serlo y cuando me di cuenta, estaba haciendo daño a otras personas por querer cumplir con esa imagen falsa.— ¿Cómo?—Le dije a Sora inútil incompetente y estoy muy seguro de que lo hice llorar. Creí que era genial y fuerte. Al final solo ayudó a que nos alejáramos. —relata con desinterés. Camilo bufa recostándose de nuevo en la cama.—Y ¿Cuál era la realidad?—Que no era genial, sino alguien que incomodaba y generaba una competencia que cancelaba la diversión... Es... incómodo mirar a atrás y recordarlo. No dejo de pensar en que era muy idiota y que, de haber sido menos idiota, podría estar mi isla con mi familia y mi novio—concluye Riku—, pero es parte de todo. Caerte para aprender.—Mi caída casi mata a toda mi familia.—Soy alguien muy creyente en el destino. Estabas destino a caerte así y finalmente, darte cuenta de lo que hay dentro tuyo.Camilo exhala con cansancio y mirada apenada hacia el techo. No sabe si pensar que eso es cierto o no, le parece extremo. Riku sabe que lo duda por lo simple: tiene quince. Estando a un par de meses los diecisiete y con lo que ha pasado, no puede sentir más vergüenza por cómo era a esa edad. Es horrible y bien, todos pasan por eso. Quizá Sora no, él ha sido siempre esa cosita comprensiva de buen corazón que acepta en el momento que se equivoca o pensó mal.Luego está Riku, tan necio como nadie, que le tomó el haber enviado su mundo a la oscuridad, mantener secuestrada a su amiga y causar que su ahora novio se sacara el corazón. Más cabeza dura que él, no hay nadie. No importa si Camilo quiere competir por el puesto.— ¿Qué se supone que haga yo? Usted tiene suerte, usted está enamorado de su mejor amigo y yasta', sin tanta pendejada, pero yo estoy enamorado de Mirabel. Mi familia se va a volver loca. —murmura Camilo y Riku abre los ojos.— ¿De verdad?Camilo entorna la cabeza con el entrecejo fruncido.—Pensé que solo eran impresiones mías—admite Riku—. Como sea. He visto cosas raras aquí. Por más raro que sea en este mundo el que dos hombres sean pareja, es normal ver primos juntos. Más o menos.—Eso no quita que mi familia lo odiara.— ¿Y qué tiene que ver eso? Solo debería importarte Mirabel. Ella es a quien quieres. Si te rechaza, lo superas, si quiere hacerlo, adelante ¿Tu familia eres tú? ¿Por qué debe importante en una relación?Mira al techo de nuevo. Riku no lo entiende, pero al mismo tiempo, sí lo hace. Camilo se queda con la respuesta en mente. Incluso si no fuese Mirabel de quienes está enamorado ¿Qué si fuese alguien más y su familia no lo aprueba? ¿Ellos van a vivir por él? Ese pequeño detalle le abre un mundo de ideas que no había considerado. Cada uno más arriesgado y salvaje que el anterior, pero no por ello son malos.Ninguno lo es.Tan solo es borrar el mi familia no... del panorama donde ha reprimido mil cosa por ellos.Riku concluye que al menos algo hizo bien aquí.—Bueno, tenemos que ir ahí.Sora asiente a Mirabel. Ambos entran a la habitación de Bruno para buscar sea lo que sea que Luisa dijo ayer que debían hallar. Ya no pueden perder más tiempo.

----- CHAPTER BREAK -----

—Casita no funciona dentro de las habitaciones, así que no podrá ayudarnos.Sora da un par de vueltas en sí mismo ¿No hay nada? Luce bastante soso de momento. Con una caída de arena. Se cruza de brazos hacia Mirabel y pensando que hay una pared detrás -convierte esto en un Dèjá vú de cuando encontró a Rapunzel-, se va a recostar con una amplia sonrisa.—No creo que haga fal-— ¡SORA!Mirabel cae de boca por la montaña de arena. Sora igual de boca abajo. Ambos tendidos en la arena y escupiéndola al ponerse de pie. Mirabel se quita las gafas y sacude la arena de su cabello, ropa y piel. Sora tose y se sacude la cabeza igual que un animal para sacarse la nieve del cabello.— ¡¿Por qué hay una caída así!? —Queja en voz alta, parado con los puños apretados y los hombros levantados. Mirabel da un par de vueltas en si misma viendo arriba. Sabía que era una torre, pero esto es una exageración ¿Por qué tan alto?—No sé, pero... Hay que subir.—Ya odio este cuarto. —refunfuña Sora viendo el montón de escaleras. Un tucán en una roca da un graznido y vuela hacia arriba, casi burlándose de ellos.—Bueno, es bacano tener un compañero para subir. —ríe Mirabel con torpeza.Sora no estuvo convencido de la subida desde el principio y tras cinco minutos de sentir que no subían en lo absoluto, invoca la Keyblade y apunta uno a uno a los salientes de la pared. Mirabel se abraza a él como se lo pide y grita debido al tirón. Logra poner sus pies en esa línea luminosa que Sora crea con el flowmotion, llegando hasta arriba en la torre en menos de dos minutos.Aunque no impide que se golpee con la pared por accidente. Sora sorbe aire y va hacia ella.—Estoy bien, estoy bien. —balbucea atontada.Mirabel se da cuenta de que hay varias ratas corriendo al interior de la sala de visiones -asume que es eso-. Sora no deja de preguntarse ¿Dónde dormía Bruno? No ve que haya cama en ningún lado y por el contrario a la de Antonio, tampoco hay posibles espacios para usar de cuarto percé. Es solo una torre maligna y aburrida con luz solar filtrándose del techo. Ambos dan un grito de espanto cuando pequeños dardos salen de las paredes y casi los hieren.— ¿¡Por qué esta habitación es tan rara!?—Tal vez el tío Bruno era igual de raro. —dice Mirabel a falta de idea.Al fondo es una bóveda enorme. Dentro de ella, Mirabel se da cuenta de que hay un trozo verde de cristal brillando entre la arena. Recoge el fragmento y para su sorpresa, ve su rostro ahí.—Hay que buscar los demás. —dice Mirabel guardando el fragmento en su cartera. Sora asiente y empieza a escarbar en la arena.Curiosamente, hay fragmentos más grandes que otros, los que son diminutos ni siquiera parecen cuadrar con los más grandes. De todos modos, los guarda en caso de que sea necesario. Mientras la puerta se va cerrando en silencio, Mirabel toma un trozo de cristal que le llama la atención porque puede ver el rostro de Sora ahí.—Oye, este-Giran a la puerta y aparte de empezar a caer más arena, el lugar empieza a derrumbarse.— ¿Sora en dónde está?—No lo sé. Creo que fue a revisar la crisálida—responde Riku a Alma que lo mira con desagrado—. Su nieto está bien. Fue algo casi inevitable-—No me interesa si fue o no inevitable. Lo que me interesa ahora, es que todo con respecto a la pedida de emano de Isabela vaya a la perfección—Ama mira su reloj—. Tengo que ir por los Guzmán y- ¿Mirabel?— ¡ABUEEeela! —exclama Mirabel poniendo el bolso tras sus espalda. Sora tose y saluda con la mano dando una sonrisa nerviosa. Ambos con arena encima. Alma pasa de Riku para ir hacia ella—. ¿Q-qué pasa? ¿Se cancela de nuevo la cena? —balbucea torpe y nerviosa, apretando el bolso. Sora mira abajo y a Riku, queriendo que lo ayude.El peliplata niega con la cabeza ¿Qué se supone que haga?—No, pe- ¿Qué hay en su cabello? ¿De dónde vino Mirabel? —pregunta Alma confundida. Antes de que pueda decirse o no decirse nada, un lloriqueo interrumpe.— ¡Mi don! ¡He perdido mi don! —Los cuatro giran abruptamente hacia las escaleras, pro donde viene Luisa.— ¿Qué?—Mirabel, Sora y yo estuvimos conversando sobre que no debería cargar tanto y en eso pensé que tal vez sí era demasiado todo lo que llevaba entonces decidí hacerlo un poquito más lento para que no fuese tanto—Riku se lleva una mano a la frente, mareado por los quejidos y balbuceos de Luisa. Alma y Mirabel logran seguirle el paso, no así Sora que expone absoluta confusión—, pero entonces me estresé porque esos burros se salieron de nuevo, pero se cayeron y ya no sé qué hacer.Y tal como llegó, se fue, hecha un remolino de llanto y crisis. Alma retorna la atención hacia su nieta, esta vez entre preocupada y apurada.—pero ¿Qué hiciste? ¿Qué le dijiste?—Y-yo solo, bueno, pensé que-—Mirabel—Insiste Alma. Un llamado afuera la desconcentra. Vuelve a ver su reloj—. Ahj, debo ir por los Guzmán... Ustedes dos, deben estar fuera de aquí para cuando ellos lleguen—avisa a Riku y Sora—. Y Mirabel, no hable más con Luisa, yo lo haré después. No podemos tener más problemas esta noche—Camina hacia las escaleras—. Lo que esté haciendo, suspéndalo ya. —dice retirándose.Los tres miran hacia la puerta de Luisa, que tiene muchísimos bajones en su brillo. Mirabel levanta su bolsa y ve los fragmentos adentro. Riku se hace el tonto con lo que ve y en diferencia, suda frío ¿Por qué tienen eso? ¿Qué fueron a buscar allá? Tiene que asegurarse de que no haya nada sobre Sora ahí. Sería problemático.Van a la habitación de Mirabel y ella pone tres fragmentos en la mesa, formando su rostro. Sora, silba, apoyando la barbilla en el hombro de Riku para poder ver. Mirabel habla en voz baja:— ¿Por qué salgo en tu visión tío Bruno...? —chillan de espanto por el sonido de un trueno tan cercano. Riku y Sora levantan la Keyblade al instante. En la puerta, Pepa con una gran nube relampagueando.—Lo siento—Se encoge de hombros con una sonrisa nerviosa—. No quise- ¡Uiisssh! ¡Fuera! ¡Shuu shuu! —Toma la nube y la tira afuera. Riku y Sora siguen en la misma tensa postura, ayudando a que los trozos verdes brillante estén más escondidos por suerte—. Solo vine por las últimas cosas de Toñito, se quedaron desde ayer y ay como pedirle que las busque el solo si anda jugando con su jaguar—Riku y Sora se ven, curioso como en este mundo esto es normal—. Y en eso...—Pepa se gira hacia ellos casi con suspenso. Mirabel guarda los fragmentos en su bolso de nuevo—. Escuché el nombre que no se menciona.Una nueva nube surge encima de Pepa, apagando cualquier luz y energía positiva en el lugar. Riku y Sora niegan con la cabeza.—No.—Claro que no.—Aquí nadie habla de él.— ¿Por qué lo haríamos? —Acaba Sora con una sonrisa nerviosa. Pepa ve con molestia hacia arriba.—Ohh ¡Que perfecto! ¡Bacano y todo! ¡Ahora hice rayos! —queja Pepa empezando a caminar en círculos—. Los rayos llevan a llovizna, luego lluvia y-—Pepa, tranquila por favor. —pide Sora en un lloriqueo.—Sí, sí, calma, solo calma. Respira, no te alteres. —Mirabel no evita una ligera sonrisa.Que busque calma y no que esté soleado es algo que no había pasado hasta ahora. Poniendo el énfasis en el clima y no en ella, demostraba lo mucho que acababa forzando algo irreal como esconder que se preocupaba. La nube se esfuma poco a poco. Toma asiento buscando lo que pertenece a Antonio. Sora y Riku se consiguen relajar finalmente. Todo bien, hasta que Mirabel se siente una bruja llamando la lluvia:—Tía Pepa... —Empieza Mirabel. Riku y Sora niegan con la cabeza. Ambos de ojos abiertos y gesto angustiado. No la provoques, ya estábamos bien—. Si el tío Brrrrr... —La nube surge de nuevo—. Si tuviera una visión sobre una—Mueve la mano, buscando la palabra—. Una persona en específico... ¿Qué significa? —dice directa y tensa.Y llueve.—Aquí no se habla de Bruno. —Pepa retuerce una camisa que se empapa por su lluvia.—Es que es hipotético tía. Si él-—Mirabel, olvídalo ¡Debemos estar preparados para los Guzmán! —Pepa señala la puerta con ambas manos y Sora asiente de acuerdo.—Sísí, los Guzmán. Arreglarse para los Guzmán. Dejemos esta charla para después. —pide Sora. Mirabel lo ignora.—Solo quiero saber si en general era todo malo y picho o bacano-— ¡ERA UNA PESADILLA! —grita Félix interrumpiendo en la habitación. Riku y Sora apuntan a Félix por el susto que les dio. Se nota que estos dos son tal para cual. Pepa regaña a Félix al instante—. Ellos tienen que sabe'lo Pepi, tienen que sabe'lo. E' justo y necesario. —asegura el hombre moreno. Guardan las armas y Félix es interrumpido de nuevo por su esposa.—Nadie habla de Bruno. —pone el dedo índice frente a los labios de Félix.— ¡Siempre tenía visiones horribles! —dice apartando la mano de Pepa—. Y luego ¡Pra! Tititikikití PRA ¡BOOM! —Los tres retroceden, intimidados—. Esta se cumplía. —Riku quisiera creer que es paranoia... pero no. Ya tiene sabido que las visiones de Bruno son malas. Pepa jala de Félix.— ¡Aquí no se habla de Bruno! —insiste Pepa.— ¿Y si solo no las entendían? —repone Mirabel.—Tal vez un mal entendido. —propone Sora.—Entonce' es ma' vale que lo entendiera porque iba a pasarle muy pronto. —afirma Félix y Pepa se interpone.
No se habla de Bruno, no, no, no

No se habla de Bruno, más
Sora y Riku quisieron darse a la fuga, pero de nuevo fueron jalados por esa magia Madrigal que los pone en lo que parece un escenario perfecto. Con Pepa y Félix bailando, estando en su ropa de boda. Sora se muerde el labio ¿Por qué debe causarle tanta rima y ritmo lo que oye?
Justo en mi boda fue (en nuestra boda fue)

Todo estaba listo con un clima precioso esa vez (ninguna nube esa vez)

Bruno con voz misteriosa habló (trueno)

¿Tú cuentas la historia o lo hago yo? (Lo siento, mi vida, hazlo tú)
Riku exhala ¿Por qué no lo sorprende lo complaciente de Félix? Mirabel no deja de ver la forma en que sus tíos se llevan como algo normal. Lo ha visto desde siempre y ahora que tiene esto en frente, jamás ha preguntado por esa fatídica boda. La impaciente porque quiere saber de bruno, sí, pero aun así, hay un poco de intriga.
"Veo que pronto lloverá" (¿qué insinuaba?)

Sabrás que lo tomé muy mal (abuela, ten las sombrillas)

Boda en un huracán (fue un día feliz pero es verdad)
Tambalean en sus lugares, casi llevados por el ventarrón— ¿Por qué nada en esta familia puede ser normal? —queja Riku entre dientes.
No se habla de Bruno, no, no, no

No se habla de Bruno (ey)
Félix gira a Mirabel que es jalada repentinamente por Dolores. Sora nota que una figura casi fantasmagórica se acerca por la derecha, en el piso de debajo de la casa. Se hace atrás por el ligero miedo que le provoca.
Miedo al ver a Bruno balbuceando y tropezando

Siempre lo recuerdo murmurando y farfullando

Su sonido es como la arena al resbalar, tss-tss-tss
Riku se aparta, para eludir la figura brillante y tenebrosa de Bruno que pasa frente a él en el pasillo de la casa.
Raro el don de ir visualizando

Deja a la abuela, como a todos, temblando

Enfrentando profecías sin interpretar

¿Quieres tú intentar?
Los tres se ven en un espacio oscuro y giran bruscos hacia Camilo. Estaba bastante bien cuando Riku lo dejó solo, así que asume que no debe pasar nada.
Terror en su faz, ratas por detrás

Al oír tu nombre no hay marcha atrás
Cambia de forma a ser Bruno y Sora se muerde los labios, apretando la mano de Riku. Esto le empieza a dar miedo. Mirabel se siente mareada y Riku como si ve mala publicidad ¡Bruno no es así! ¡Casi habría preferido que lo fuera!
Grita mientras tiembles al despertar (hey)

No se habla de Bruno, no, no, no (no se habla de Bruno, no)

No se habla de Bruno (no se habla de Bruno)
Caen por un agujero, donde solo Mirabel es atrapada. Camilo la deja en el suelo y señala por donde debe ir. Caminan por un pasillo para salir de la casa. Estando fuera, son casi emboscados por los pueblerinos.
Él dijo mi pez se moriría, y ve (no, no)

Él dijo, "Serás panzón" y justo así fue (no, no)

Él dijo que me quedaría sin pelo y mírame bien (no, no)

Las profecías se cumplen cada vez
—pero son cosas norma-—No lo intentes. —recomienda Riku. Ya ha visto que aquí no hay mucho sentido común. Estar de nuevo en casa los marea y la cara de hastío de Mirabel al ver a Isabela descendiendo lentamente del techo es similar a la de Riku.
Él vio en mí un destino gentil

Una vida de ensueños vendrá
Sora deja caer los hombros. Empieza a creer que de verdad es perfecta. Es la única que ha obtenido una profecía buena hasta ahora.
Y que así el poder de mi don

Como uvas va a madurar (oye, Mariano va a llegar)
Riku bufa con irritación, siendo que ella pasa junto a él. Llena de flores cada pilar que se cruz apara adornarlo. Dolores en el piso de arriba ve a Mariano acercarse, con su Abuela tomada del brazo.Él vio en mí un amor imposiblePactado al fin en lazos con otraCasi lo puedo oír (hey, tú)(De ti ni un sonido saldrá) cual, si lo pudiera oír, yo lo puedo oírIsabela rueda los ojos a Riku y Sora sigue con la mirada a Dolores, preocupado por ella. Mirabel mira el interior de su bolso.
Oh, Bruno, sí, sobre Bruno

Ya digan lo que sepan de Bruno

Denme la pura verdad de Bruno (Isabela, tu amor llegó)

A la mesa
Admiran por un instante como arreglan todo para la comida, suben las escaleras para ir al cuarto de Mirabel. Deteniéndose un momento frente a la puerta de Luisa que no brilla; Sora la ve abajo, intentando mover un enorme florero sin lograrlo; Riku los empuja hacia la habitación. Mirabel suelta todos los fragmentos verdes en la mesa, armando poco a poco el cristal. Sora mueve alguno que otro, Riku toma los que sabe no son de ahí y finalmente tienen la imagen hecha:Mirabel frente a la casa llena de grietas.— ¡Mirabel! ¡¿Lista para bailar!? ¡Ya puedo sentir la...!Los tres giran abruptamente. Riku se pregunta si no hay forma en que la gente deje de entrar sin permiso a los cuartos de otros. Puesto a modo de barrera frente a la visión armada.—Ayyy —queja Mirabel con torpeza y sonrisa nerviosa. Sora saluda con la mano y Riku se lleva una mano a la cara—. Me metí a la torre de Bruno, vi su ultima visión, la familia peligra la magia agoniza la casa se derrumba eldondeluisasepierdeycreoqueesporculpa—Toma aire, mira a su papá antes de levantar los brazos y sonreír de forma tan incomoda y horrible—. ¿Mía?Riku, teniendo la desconfianza por delante, pensó que Agustín iba a reclamarle a Mirabel lo que hizo. Ser un poco rudo con ella por eso. No que simplemente viera la puerta y entrara en sintonía con el pensamiento general:—No digamos nada—dice en voz baja inclinándose hacia Mirabel un instante y luego recoger las piezas en el buró—. La Abuela quiere una noche perfecta. Mientras estén los Guzmán usted nunca entró en la torre de Bruno, la magia no agoniza la casa no se derrumba y eldondeLuisanoseestáperdiendo—Toma aire, moviendo a Mirabel a la puerta—. No pueden saberlo.—Nosotros podemos esconder los fragmentos—propone Sora estirando las manos—. Llevarlos allá podría ser-La puerta se abre y los cuatro miran al frente, donde Dolores observa con deje nervioso.—Yo lo sé.—Ay no. —Queja Sora.—Ustedes quédense aquí, a la Abuela le dará un infarto si se entera de que siguen aquí. —dice Mirabel apurándose a salir junto a Agustín.— ¡La visión...! —Quedan a solas en la habitación. Sora siente que el parpado le palpita—. Justo cuando parecía que algo podía ir bien. —lamenta tenso y casi incrédulo que tanto pueda ir mal.—Vayamos a ver la crisálida. Supervisar que no haya crecido demasiado—dice Riku girando hacia la ventana—. Cuando acaben con todo su evento, podem- ¿Sora? Oye- ¡Oye oye!Sora se sostiene el pecho mientras Riku habla y cuando está a punto de terminar de decir el plan, el moreno desploma en sus rodillas, respirando con fuerza y la mano apretada en su pecho, donde su corazón late. La palidez lo invade y el sudor es profuso. Riku va hacia él y lo atrae hacia él. Lo siente frío y débil. Lo palmea con cuidado y ayuda a tranquilizarse del repentino y confuso momento. Le da un beso en la cabeza y frota el brazo cariñoso.—Tranquilo, podemos ir más tarde. Tranquilo.Sora respira con dificultad, entrecerrando los ojos, con sueño y dolor extremo en su corazón que poco a poco, está más quebrado.

----- CHAPTER BREAK -----

Salen de la habitación de Mirabel por un estruendo. Sora se percata de que hay algo brillante moviéndose, siendo uno de los fragmentos de la visión. Una rata lo lleva en la boca y se dirige hacia un cuadro que se balancea, en lugar de estar fijo en la pared. Gritos, escandalo, un poco de todo en la parte inferior de la casa.Riku entrecierra los ojos, dando por sentado que esas ratas son las que estaban en el agujero donde vive Bruno. Va junto a Sora para alcanza a Mirabel que persigue a los roedores, aparta el cuadro para descubrir el enorme agujero en la pared. Sora inclina la cabeza.— ¿Y eso siempre ha estado aquí?—No que yo sepa.Mirabel pasa primero, Sora después y Riku mira abajo, notando a Agustín y Julieta hablar. El peliplata se va a ver qué fue lo que sucedió, pues cae una tormenta torrencial sin motivo aparente para él. Sora y Mirabel avanzan con lentitud por el pasillo oscuro que hay entre las paredes de la casa.En una esquina, una silueta oscura se encuentra, sosteniendo una de las piezas de la visión. En un trueno, se ve el cambio a verlos. Sora pone a Mirabel tras su espalda. Ella estira el brazo.— ¡La visión!Esa persona huye siguiendo por el pasillo, Sora y Mirabel lo persiguen, corriendo sin pensárselo. Para Sora es mucho más fácil seguir el camino accidentado, claramente tiene más capacidad acrobática. Mirabel lo logra hacer a duras penas. Debido a la enorme caída que ve al frente, da un salto muchísimo más grande, aterrizando a varios metros y escuchando tarde el grito de Mirabel.— ¡AYUDA! ¡CASITA...! ¡AYUD-! A-ay no-Sora se queda en su sitio solo por ver a esa persona desconocida ir a recoger a Mirabel. Se espanta de que ambos caigan y al asomarse, encuentra que en realidad no era profundo. Da un resoplido de pura decepción.—Oh, bueno. —balbucea Mirabel.— ¿Qué no es Bruno?Ambos salen del agujero y estando fuera, Bruno palmea a Mirabel en los hombros—Bien, ahora regresen—. Le da la espalda y empieza a caminar. Mirabel y Sora se dan un vistazo antes de perseguirlo.— ¿No se supone que se habías ido?— ¿Qué hace aquí metido tío? Pensé que- ¿Usted es quien anda arreglando las grietas? —pregunta Mirabel al ver la pared con enormes grietas, pero rellenadas con cemento. Bruno ve a la pared y luego niega.—Uy no, no, me aterran mal esas cosas. Eso lo hace mi parcero Armando.— ¿Arman...?— ¡Soy Armando y no temo a nada! —dice Bruno en voz alta, usando la capucha de su poncho verde. Se la quita tímido, riendo—. T-también soy yo ¡Creía que mi don era ser buen actor!Sora arruga la cara, esto es demasiado extraño. La verdad, de todo lo que dijeron sobre Bruno, esperaba mil y un cosas distintas a esta. Balbucea, señalándolo con un dedo.— ¿Seguro que él es tu tío? —pregunta Sora en voz baja. Mirabel sorbe aire y vuelve la atención a su tío.— ¿Cuánto tiempo tienes aquí?—Soy Jorge, hago la mezcla.Sora se frota la barbilla. Es divertido, eso no va a negarlo. Se da algunos golpes en la barbilla con el dedo. Quizá esto es lo que colabora a que la crisálida crezca. Tienen a un pariente extra ayudando en esa oscuridad. Al mismo tiempo, le genera un poco de preocupación ¿Cómo tratar con alguien de quien no conoce nada a diferencia del resto? Y para peor, lo que sabe son puras malas opiniones. Algunas tontas, otras no. Es complicado.Continúan avanzando hasta llegar al escondrijo que es donde Bruno vive. Sora da una pequeña vuelta en sí mismo. No es un mal lugar, pero no evita sentir tristeza por encontrar que está tras la cocina. Imagina la cantidad de veces que Bruno ha visto a su familia ahí, siendo feliz a la hora de la cena, rehusándose a decir su nombre y tratarlo como un mal recuerdo nada más.Pasa la mano por la mesa, donde hay un plato pintado de forma torpe. Pone "Bruno" en el borde. Da un suspiro, puede imaginar mejor qué es lo que añade Bruno en su silencio. Regresa la atención a la conversación que tienen.— ¿Por qué no se fue tío?—Porque las montañas que rodean el encanto son suuuuuper altas—dramatiza Bruno y suena a una excusa terrible y sin sentido—. Además, aquí hay comida sabrosa gratis. —Toma a una rata y le habla en voz baja. Sora se aparta para permitir a Mirabel ver lo mismo que él acaba de ver.— ¿De verdad es por eso? —pregunta Sora con gesto entristecido. Bruno tiene una postura muy encorvada y sus ojos lucen grandes, aguados y deprimidos. Él entreabre los labios antes de hablar con timidez, sin ver a Sora a la cara.—Mi don... No le servía a la familia—asegura con tanta tristeza y decepción de sí mismo. Sora aprieta los labios. Es igual que mirable—, pe-pero amo a mi familia—afirma con una sonrisa suave, Mirabel se gira hacia él—. Solo no sé qué hacer. No sé... No sé qué hacer. —concluye en voz muy baja.—Estás perdido ¿Cierto? Tú no tienes una luz que te guie. —dice Sora hacia Bruno.El hombre mayor niega con la cabeza, sentándose en el sillón de cojines descoloridos, sucios y rotos. Sora mira alrededor. Es curioso que, a pesar de vivir en torno a un don, con una vela en todo lo alto de la casa, toda la familia Madrigal carezca de una guía que alumbre su camino. Una luz capaz de ahuyentar la oscuridad que ha rodeado a la familia desde el minuto uno.El más perdido es Bruno y seguido de él, Mirabel circula a ciegas el mismo recorrido. Ella se sienta junto a su tío.— ¿Por qué estoy yo en su visión tío Bruno? —cuestiona Mirabel con suavidad—. Yo... yo quiero hacer sentir orgullosa a mi familia. Tan solo una vez y ya—relata sintiendo que él puede entender aquella aspiración—, pero si yo voy a lastimarlos, si yo seré quien les haga más daño, necesito saberlo.—No puedo darle una respuesta... porque yo tampoco lo sé—Saca los fragmentos de la visión y los pone sobre una bandeja, armándola de nuevo. Sora dobla la cabeza. Sigue considerando llamativo como la visión cambia dependiendo de a qué lado la inclines. A la izquierda están las grietas en la casa y a la derecha, se desvanecen—. Tuve esta visión la noche en que tu don no apareció.—Es decir, hace diez años—dice Sora con una mano—. Cuando todo empezó a ser extraño en el encanto. Fue una especie de gatillo—cruza los brazos tras su cabeza—. ¿Qué querrá decir?—Mi mamá me pidió que viera el futuro por ello—explica Bruno—. Saber qué sería del encanto y por qué usted no tiene un don. Lo que vi no lo entendí, era distinto. Ninguna visión antes era así. Como si el destino no estuviera aun escrito—relata el vidente—, pero aunque fuese así, soy Bruno ¡Nadie iba a entenderlo! Así que decidí no mostrarla a nadie.—Es decir, se fue ¿Para cuidar de mí?— ¿Ya ves? Todo a tu familia te acompaña y te ama. —menciona Sora con una sonrisa amplia. Bruno encoge de hombros con timidez.—Debía evitar que sufriera, que se malinterpretara... Creo que lo que esa visión quiere decir es que nuestra familia, la casa, el encanto... al final dependerán de usted Mirabel. —concluye Bruno—. Si es que hay algo que salvar.Permanecen en silencio unos instantes y Bruno lo corta con una exclamación.— ¡O es una estupidez! Esta visión es un pirobo así que mejor fingir que ni existe—concluye Bruno elocuente—. Lamento no poder ayudarlos de ninguna manera. Me gustaría, de verdad me gustaría, pero el futuro es así de difuso. —Poco a poco los empuja a la puerta.—pero puede ser menos difuso con una segunda mirada—propone Sora—. Digo, una sola vez ¿Por qué no verlo dos veces? Quizá haya algo más-— ¡TENGA UNA VISIÓN! —exclama Mirabel a raíz del comentario de Sora—. ¡Una nueva visión que nos ayude a evitar que el milagro se apague! —dice con las manos cerradas en su pecho. Bruno retrocede asustado.— ¡N-nonono! Yo no hago eso, además, ustedes dos tiraron mi torre ¿Cómo se supone que lo haga sin un espacio abierto? —reclama Bruno con las manos en la cintura.—Hay muchos espacios abiertos en el encanto. —dice Sora.—Nono, no sirven. Debe ser-—Pueden usar mi cuarto.Sora señala a Antonio que tiene un par de ratas en la cabeza y una en la mano. El Keyblader sonríe amplio, divertido de la cara de susto de Bruno y de la satisfacción en el rostro de Mirabel.— ¿Pasó todo eso en una sola cena que apenas llevó una hora? —replica Riku impresionado de que tantas cosas pudieran salir mal al mismo tiempo. Agustín asiente, frota su entrecejo con una mano en la cintura.—Lo sentimos mucho Riku, pero debemos encontrar a Mirabel ¿Sabe donde está? —pregunta Julieta preocupada—. Esto es algo que debemos conversar como familia y-—No pueden pretender que esto no pasa. Que es una realidad. Bruno lo vio ¿No? ¿Cuándo una visión no se ha cumplido? —cuestiona Riku, disfrazando su propia inquietud. Julieta niega con la cabeza.—Sus visiones siempre se han cumplido y aunque me asusta el encanto, lo que más me aterra es que por pensar algo que no es, mi niña quede fuera de la familia. Ya es suficiente dolor haber perdido a mi hermano menor—dice Julieta, algo ahogada al hablar—. Sé que debe haber algún truco, algún... algún atajo para arreglarlo.—Lo habrá cariño, lo habrá—Asegura Agustín abrazándola—. Ve a buscarla. Yo me quedaré aquí a verificar que no se haya ido—Julieta asiente y se retira, constipada—. Puedo presentir más desgracias. No había habido un problema como este desde que Bruno habló de lluvia en la boda de Pepa. —Riku sorbe aire.—pero, genuinamente ¿Qué piensan hacer?—Cualquier cosa que haga falta por defender a mi hija. A mi familia—aclara Agustín con firmeza y casi terquedad—. Alma siempre ha sido muy dura con Mirabel y esta vez no voy a dejar que le haga daño. Siempre lo ha hecho y no he sabido hablar—entorna la mirada hacia la vela en la parte alta de la casa—. Esta familia es muy complicada. Yo sabía que sería así desde el momento en que Julieta y yo empezamos a tener una relación.—Y aun así te quedaste. —Señala Riku cruzando los brazos.—Porque la amo y amo a mis hijas—responde con sencillez y una sonrisa encantadora—. Amo a esta familia. Con todas mis fuerzas, pero no es capaz de amar a Mirabel solo por no tener un don—Golpea a palma contra el dorso de su puño un par de veces—. Sé que en mí y en Félix, da igual, no somos "Madrigal", pero me cuestiono una y otra vez ¿Cuándo dejarán de ver a mis hijas como una herramienta? Como algo que debe ser útil para pertenecer y recibir amor... Las apoyo en todo lo que puedo y aun así no es suficiente.Riku mira la vela del milagro. Agustín le expone un punto que hasta ahora no había escuchado. Precisamente por ser el único que quiero nivelar entre la "normalidad" y lo mágico de la familia. Mientras Félix es capaz de vivir y amar hasta el mayor diluvio que Pepa haga, Agustín es capaz de hacer sentir más humanos a quienes están apartados o por el contrario, demasiado inmersos en el don.Recuerda los elogios a Luisa, darle dulce y mimarla como si fuese una niña pequeña; las conversaciones a solas con Isabela prometiéndole su apoyo en lo que necesite; no exponer a Mirabel y por el contrario, querer buscar una solución a lo que se mostró. Agustín no cuestiona, tan solo va directo al apoyo de sus hijas y eso es lo realmente importante aquí.—Mirabel está en la casa aun—dice Riku—. Nosotros nos encargamos.—Gracias. Yo hablaré con Alma apenas regrese. Manténganla escondida un rato más hasta arreglar la situación lo más que se pueda.Riku asiente, de un salto se sujeta al barandal y llega al piso superior. Agustín sale de casita, yendo con Julieta para acompañarla.
. . .

— ¿Ese es Bruno?—Un poco decepcionante en cuanto a lo que dijeron ¿Verdad? —Riku asiente de acuerdo a lo dicho por Sora.Todos metidos en la habitación de Antonio para que Bruno pueda tener otra visión. El hombre respira profundo y de no ser por el repentino temblor en el cuarto, habría continuado. Riku y Sora miran alrededor.—La crisálida. —dicen al mismo tiempo.— ¡A-AY NO...!El árbol se balancea y varios animales se dispersan asustados por ello. Bruno carga a Antonio y corre con él a la entrada. Mirabel se sostiene la falda para que no se le enrede con ninguna rama. Salen de la habitación de Antonio. Bruno se esconde tras un par de plantas y en el cielo se ven a varios Heartless volando hacia el pueblo.— ¡No pueden ser más inoportunos! —reclama Sora hastiado—. Iremos a deshacernos de ellos. No demoraremos-—Mejor vayan a la ratonera y cuando se calme lo intentaremos de nuevo. —dice Riku y Sora muestra confusión ¿Cómo sabe dónde estaba Bruno? No le ha contado sobre eso. Se guarda la inquietud para otro momento. Mirabel baja las escaleras y en el camino ve a Luisa, que estuvo a poco de salir de casa.—Nono, no puedes ir ¡No pudiste cargar el piano! —Mirabel la detiene y ella hace puchero.—pero tengo que-—Yo iré a ayudar. Sé que puedo. Tú quédate aquí y cuida aquí ¿Vale? —Luisa no responde, Mirabel se va a toda prisa tras Sora y Riku.Ella ayuda a los pueblerinos a salir de sus casas y evitar que los Heartless los lastimen. Riku y Sora se encargan de los que surgen de la nada. Cada vez más rápido y más fuerte. Se separan y Sora lanza la Keyblade cuando uno estuvo a poco de atacar por la espalda a Alma. La señora se gira con sorpresa e incredulidad.— ¡No se preocupe! No va a pasarle nada. Solo quédese atrás de mí.—No necesito su ayuda. Luisa ya-Alma retrocede, Sora dispara Piro directo a los animales Heartless que se acercan. Todos como las criaturas que habitan dentro del encanto. Acompañados de sombras y soldados. Toma a Alma de la mano y la jala consigo. La hace apurarse un poco hasta invocar la montaña rusa.— ¡Bájeme de esto! ¡Ahora mismo!— ¡Sora! ¡Aquí!Mirabel levanta los brazos y Sora dirige la atracción hacia ella, ayudándola a subir al primer vagón junto a él. Alma calla sus reclamos, con la brisa dándole en la cara y el vértigo revolviéndole el estómago de forma ano tan escandalosa o extraña. Por el contrario, se siente ¿Bien? Divertido.Sora dispara a todos los cúmulos grandes, Riku sube cuando pasa cerca y se las ingenia para disparar hechizos desde su lugar.El moreno se desconcentra un instante, notando a Xehanort en uno de los techos de la vivienda. Xehanort mueve los labios:
No te queda tiempo. Hoy este mundo va a desaparecer.
— ¡Sora! ¡Regresa! ¡Ahí viene un Darkside!—Agárrense todos.Hace ascender la montaña rusa y desciende de golpe hacia el enorme Heartless que invoca más y más sombras. Alma mantiene una mano sujetando su chal negro y Mirabel mira abajo, el suelo luce oscuro por momento, como si las sombras se lo estuvieran tragando. Sora dispara una última vez y el Darkside empieza a desvanecerse. Pasan a través de esa penumbra y en ello, Sora siente un jalón en el cuello, Xehanort empujando con todo su cuerpo, derriba a Sora de la montaña rusa.— ¡OYE!Riku no ve a donde se fueron, pero para evitar un desastre dirige la montaña rusa hasta acabarla en un lugar seguro. Alma tambalea en su sitio y Mirabel se de a la fuga. No puede estar cerca de ella ahora. Necesita tener una solución primero. Riku intenta encontrar donde cayeron esos dos.. . .—Este mundo va a desvanecerse hoy. Debes apurarte o se va a perder lo importante.— ¡No me interesa nada de lo que puedas ordenarme!— ¿Acaso dejaras morir a estas personas?Sora de un quejido rabioso, pero similar a un berrinche por tener que darle la razón. Xehanort abre y cierra la mano.—Estás quebrándote tan rápido. Me empieza a preocupar que no vayas a ser capaz de llegar hasta la Keyblade War—comenta antes de verlo directamente a él—. ¿Comprendes que tu vida misma está en riesgo?El moreno no responde y Xehanort se acerca a él. Luce como una amenaza al mismo tiempo que una situación casual. Dándole muchísimos más puntos de extrañeza. Xehanort niega con la cabeza al mismotiempo que da un suspiro.—Con lo fácil que sería para ti sobrevivir si aceptaras la oscuridad que te rodea.—Tengo oscuridad, la mía propia y con ella debo vivir. No tengo por qué aceptar nada—replica Sora con firmeza—. Y si mi vida va a terminar por no aceptarla, prefiero que sea de esa manera antes que acabar como tú.—Si acabaras como yo, cuidaría tu corazón. Mucho mejor que quien ya sabe qué pasará con él.Sora da un bufido antes de irse, no necesita seguir hablando con él. Xehanort permanece con el entrecejo fruncido y se retira por un pasillo de oscuridad. El portador de la Keyblade llega al pueblo y no muy lejos nota a Alma que se sacude la ropa mientras camina.— ¿Está bien? —pregunta Sora. Ella la ve con el entrecejo fruncido y asiente—. Me alegra—sonríe amplio, cruzando los brazos tras su cabeza—. Por un momento me preocupé. Lo vi muy cerca.—Y ahora que cumpliste con eso, puede apartarse—dice Alma y Sora para de sonreír—. Su fama es bastante grande a este punto y no puedo permitirme que se me vea hablando tanto con usted.— ¿Por qué le importa tanto lo que piense o no el pueblo? ¿Hay algún momento en que solo le importe usted nada más o su familia?Alma se muestra tan ofendida que Sora sabe que dijo algo malo sin darse cuenta. Lo cual es una desgracia. Sabe que muchas veces se le va la lengua, más no puede evitarlo en casos así. el que alma esté obsesionada con la opinión, el qué dirán y el pueblo en sí mismo es parte de lo que crea oscuridad en ella. Está seguro.Es una inquietud, una inseguridad y un miedo. Uno de ellos tanto que parece esconder la anciana mujer.—La forma en que proteja y dirija a mi familia no es problema suyo—dice Alma con molestia—. Aprenda cuando callar, niño, un día de estos le traerá muchísimos problemas.—Tan solo digo que, debería estar más preocupada por los Madrigal que por lo que se dice de los Madrigal—Insiste Sora gesticulando por lo nervioso que está—. Todos necesitan muchísima ayuda y parece no darse cuenta de ello por querer mantener el nombre en alto. Este mundo está al borde de la desaparición y no le importa más que "Ser la familia Madrigal" —regaña poco a poco—. Por favor, piense más en lo que hace, cómo lo hace y qué es lo que más le importa. Antes de que se dé cuenta, quizá no tenga que cuidar o un mundo al cual pertenecer.Se retira antes de molestarla más. Alma lo ve alejarse corriendo, encontrándose con Riku que exhala de alivio por verlo. Alma junta las manos, pensando y dando mil vueltas a esa idea que Sora dejó caer tan sencillamente:¿Realmente la familia es lo más importante?¿Los he hecho lo más importante...?
Claro que sí. Él está equivocado.

Él no sabe de este mundo, del milagro, de lo que perdimos para poder tener.

Él no sabe nada.

Solo es un pretencioso niño queriendo fingir sabiduría.

Respira con deje tranquilo y entra a donde tratan a Mariano y el golpe que se dio en la nariz.— ¡Es un abrazo!— ¿¡Abrazar a quien!?— ¡Ya casi! ¡Ahí está!— ¡QUIÉN! —Insisten Sora y Riku a la vez, ansiosos por la visión que no acaba de manifestarse. La imagen verdosa en la arena acaba de mostrarse y las reacciones son variadas por el personaje.— ¿¡ISABELA!? —grita Mirabel con expresión rabiosa. La arena cae y Bruno muestra la visión.— ¡Sí! ¡Es su hermana! —dice Bruno emocionado mostrándolo. Sora también sonríe de emoción hasta girar a Mirabel que parece contagiada por la rabia, lo peor del caso es que Riku luce igual de malhumorado—. Ayayaay, siempre lo mismo ¿Hasta cuándo pasara esto? —Tira la visión dejando que se rompa.— ¿No te habrás equivocado? ¿En que un abrazo ayuda a nadie? —pregunta Riku irritado y cruzado de brazos. Sora levanta el brazo.—Tiene más poder del que imaginas así que no lo desmerites.—pero ¡Es Isabela! —quisquilla Mirabel saliendo de la habitación de Antonio para asomarse a la de isabela al otro lado del pasillo—. Digo, supongo que no se han dado cuenta, pero ella no me soporta, es más, me odia—asegura dándose toques en el pecho con las manos—. ¡Ni siquiera sé por qué lo hace! Aunque hoy bueno, le arruiné su cita y propuesta espectacular con el papasito rico del pueblo así que ¡Pufff! ¡Odiemos a Mirabel de nuevo!—Mirabel.—Ni siquiera sé por qué es lo que sucede siempre, digo ¿¡Por qué!?—Mirabel. —llama Sora con más insistencia.—Ella es a la que le salen flores hasta por el-— ¡Mirabel! —llaman los tres a la vez. Bruno se mantiene agarrado y escondido tras unos grandes floreros.—No pareces entender, pero—Bruno ríe nervioso—. Salvar el encanto no depende de Isabela—suelta incomodo—. Sino de ti... y...Los cuatro miran abajo.— ¡Mirabel! ¡Prima! —llama Camilo sin verla por ningún lado—. Mir—Camilo cambia de forma abruptamente. Quedando con un cuerpo adulto, manos de bebé y cabeza de recién nacido—. ¡ᴹᶦʳᵃᵇᵉᵉᵉᵉᵉᵉᵉᵉᵉᵉᵉᵉᵉᵉᵉˡ! —insiste en llamar.Quiere hablar con ella. Ayudarla en lo que sea que esté sucediendo. Sora aguanta reírse.—Y si no te apuras, todo será en vano. Eres justo lo que la familia necesita... Solo debes darte cuenta—concluye Bruno. Mirabel da un último vistazo a la puerta de Isabela—, pero es su destino sobrina, lo notará cuando me vaya. —Empieza a arrimar un florero mientras se mueve a la pared donde está el cuadro mal puesto.— ¿No nos acompaña? —pregunta Sora sorprendido.—Es el destino de Mirabel, su visión, no la mía. —dice grandilocuente. Riku deja caer las cejas.—Le da miedo que lo vea Alma ¿Verdad?—No... Sí, sí es eso también—admite levantado y apartando el cuadro—. Oigan, cuando salven el milagro pueden visitarme. Comer unas arepitas juntos. —propone con deje animado y cariñoso.—Después de salvar el milagro, podrás volver a casa tío. —asegura Mirabel con confianza y una sonrisa. Bruno se despide golpeando el marco de madera y dejándose caer. Se levantan y miran a la puerta de Isabela.—Así que salvas un milagro de la profunda oscuridad con un abrazo. —dice Riku con la mano en la cintura. Sora cruza los brazos tras su cabeza.—Es menos tonto que ganar una guerra pirata con un jarrón de arena. —Riku ve a Sora con asco ¿Cómo que ganar una guerra pirata con un jarrón de arena? ¿Qué tanto ha estado haciendo Sora en los mundos? O mejor dicho, que clase de mundo ha visitado. Cada uno suena más surrealista que el anterior.Entran en la habitación de Isabela y Mirabel se aclara la garganta, juntando todas sus fuerzas en lo que dirá:—Hola Isabelita, hermanita—saluda con sonrisa forzada—. Sé que tenemos nuestras diferencias porque... sí y... ¡Vine a hablarlo! Para empezar a ser una mejor hermana—asegura caminando y viendo alrededor. Sora se distrae enormemente. Nunca pensó ver un lugar en su entereza lleno de flores. Es fascinante—. Así que ¡Démonos un abrazo! —propone Mirabel.—Oye, el punto del abrazo es que-— ¿Abrazarte? —Sora da aplausos pequeños. La cama de Isabela está sujeta por enredaderas. Esta habitación es genial—. Luisa no levanta ni media empanada—dice irónica y contenida, tomando una flor de las enredaderas—, Mariano tiene la nariz aplastada como una papaya—Aplasta la flor en su mano y Riku se cruza de brazos con gesto de total aburrimiento—. ¿¡Acaso perdiste la razón mujer!? —chilla hacia Mirabel. Ella suena los labios y mueve las manos, tentativa y elocuente:—Isa, hermanita, algo me dice que está de malhumor y sé que es horrible, pero ¿Le digo cura pa ese mal humor? ¡Un fuerte abrazo! —propone sonriente y un par de enredaderas le impiden el paso. Sora se lleva una mano a la cara.—Pausa, pausa, empecemos de nuevo porque claramente aquí no se está entendiendo nada—dice Sora acercándose—. Lo que Mirabel quiere decir-—Quiero que salgan. Todos. —ordena Isabela.— ¿Vas a sacarnos tú? —pregunta Riku desafiante. Isabela queja en voz alta.—Todo aquí era perfecto—reclama Isabela andando—. La Abuela estaba feliz, la familia estaba feliz ¿Quiere ser mejor hermana? —interroga directa y a pocos pasos de Mirabel—. ¿De verdad ahora lo quiere Mirabel? Pues hágalo pidiéndome perdón por hacerme daño y arruinar todo aquí—Se inclina a su hermana—. Adelante, pídalo ahora. —susurra con sonrisa prepotente.—Mi-Mirabel-—Yo... lo lamento porque... ¡Tú vida sea tan fantástica y perfecta!—Lárguense.Sora no sabe si sentir sorpresa o solo decepción. Estás dos se llevan peor que una llovizna a un picnic. Es insufrible. Un par de enredaderas surgen del suelo y jalan a Mirabel de los pies para arrastrarla fuerza.— ¡Esta bien! ¡Te pido perdón! —Mirabel se agarra de todo lo que se le cruza.— ¿Puede alguna de ustedes tomarse esto en serio? ¿Qué no ven que la familia se les desmorona? —queja Riku impaciente—. La oscuridad-— ¡La oscuridad surgió cuando Mirabel nació! ¡Desde ese día todo se arruinó! —discute Isabela hacia Riku. Sora se aclara la garganta.— ¡No tenía intención de dañarte la vida!— ¡ES LO ÚNICO QUE HAZ HECHO DESDE QUE APARECISTE! ¡VOLVERME PIROBO TODO LO QUE HAGO! —reclama Isabela y Mirabel consigue romper algunas enredaderas.— ¡Algunos tenemos problemas reales que no son perder una propuesta de matrimonio! ¡Princesita egoísta, malcriada y caprichosa! —dice Mirabel con la cara roja.Isabela jamás le había dicho cosas como esas. Se han peleado mucho a lo largo de los años. Se llevan bastante mal, no obstante, esa clase de comentarios y repelencias no han figurado en la imagen. Quiera que no, es su hermana y a su confusa manera, se quieren.Que Isabela le reclame por incluso nacer es un golpe que no esperó y honestamente, no entiende. Sora se percata que varias flores no están rosadas, purpuras o amarillo pálido: están negras, se están pudriendo por zarzas que crecen por doquier y son las mismas que rodean el cuello de isabela.Como si es por eso que realmente está hablando.—Isabela, espera un momento, tienes-— ¿¡YO EGOÍSTA!? ¡¿USTED QUÉ VA A ENTENDER DE LO QUE ES SER YO!? DE VIVIR MI ASQUEROSA VIDA—Isabela pasa de Sora que aun trata de llamar su atención—. ¡SE ME HA EXIGIDO SER PERFECTA TODA LA VIDA! ¡LO ÚNICO QUE HAS HECHO ES EMPEORARLO TODO Y NO HACER NADA! —Riku está listo para solo cortar la mayoría de flores aquí. Se hartó—. ¡Y LO MEJOR QUE PUEDE HACER ES DESAPARECER DE UNA MALDITA VEZ! ¡No perteneces a esta familia! ¡No eres nadie! ¡NI SIQUIERA TIENES UN DON PORQUE ERES UNA DESGRACIA...!—No lo crees en serio. Deja de permitir que pongan pensamientos en tu mente.Isabela respira profundo, con Riku frente a ella amenazándola con la Keyblade. Sora ayuda a Mirabel a levantarse, con ella acabando en llanto que no logra retener bien. El peliplata niega con la cabeza.—Deja de ser tan necia—regaña leve—. Hay mucho más ahí de lo que estás mostrando. No tienes que retenerlo ni fingir que no existe. No dejas que la oscuridad consuma la luz que tienes dentro de ti.Isabela tirita en su lugar, sin saber qué hacer, cómo reaccionar. Es ofuscante y por más que Riku diga eso, él no lo entiende—Aun puedes casarte con tu novio si tanto te preocupa—. menciona Mirabel entre hipidos.— ¡No quiero casarme con él! ¡LO HAGO POR LA FAMILIA!En un arranque extraño, brota algo en el suelo que los cuatro se quedan mirando. Muy fijamente. Un silencio incomodo y curioso dentro de la habitación.—Hey, es un cactus. —señala Sora.—Que tragedia. —bufa Riku.— ¿Eso es todo lo que te molestaba? Es triste, muy triste—Su capacidad de ser acida ayuda a obviar las ganas persistentes de llorar—. Mejor démonos un abrazo para... ¿Isabela? Eh... ¡IIiisa! —llama con los brazos abiertos.
No esperaba... este efecto.
— ¡AY POR FA...!—Shhhh, déjala, déjala. —Sora jala a Riku, cubriéndole la boca. Riku no consigue soltarse de él y reclamar como quiere ¿¡Por qué todo en esta casa lo cantan!?Isabela da un toque al cactus. Mirabel sigue llamándola sin conseguir que le preste atención.
Forma audaz, que impresión

No es simétrico o perfecto, pero es único

Quien sabrá ¡si es inspiración!
Ella se va con el cactus en las manos, Riku mira mal a su novio que sonríe pícaro. Qué más se puede hacer. Así son aquí y no lo van a cambiar. Mirabel persigue a Isabela tratando de obtener el abrazo por el que vinieron. Sora se dedica a perseguir el suceso por curiosidad. No ha podido hablar con Isabela en buen término en ningún momento, esto es interesante para él.Además, las flores que parecían pudrirse, se recuperan y florecen.—No creo que pintemos mucho aquí-— ¡Claro que sí! ¡Vamos! Hay que ver cuando se abracen. —Sora jala a Riku del brazo para perseguir lo que sucede.
En mis brazos, brotan rosas

Flor de mayo, por el patio

Y mis poses muestro hermosas

La mejor sonrisa en labios
Hay una gran parte de la habitación con arbustos con la forma de isabela. Ella arranca la cabeza a uno y la lanza. Mirabel la ataja, por susto se la tira a Sora y en el mismo estado, se la tira a Riku que queda con ella en la cabeza. Da un suspiro, cruzado de brazos.
¿Qué lograría si creciera el sentimiento del momento?

Lo que yo haría sin tener que ser la hermana perfecta

Lo que en mí va a surgir nadie va impedir
Sora sacude a Riku de un brazo, emocionado de lo colorido y vibrante que se hace el entorno, como si la sombría quietud y perfección se aparta para dar lugar a algo mucho mejor. Más bello y espectacular sin descubrir o cimentarse.
Un huracán de jacarandas

Por subir (¡sí!)

Y enredar (suena bien)

Palma de cera llena el aire

Y va escalando en expansión

¿Será inspiración?
Mirabel es ayudada por Sora a evitar caerse de la vegetación que crece desordenada mientras su hermana canta, soltando algo de sí que ni siquiera ella conocía bien. Riku se sostiene a una liana para subir hasta la parte superior y que ellos lleguen. Sora consigue estar junto a Isabela, aunque Mirabel tropieza. Isabela la ayuda a subir.
Una magnífica, rocío del sol

Pero es carnívora, será con precaución

Yo quiero emocionarme con mi versión

No vas a ser bella, hoy descubriré quien soy
Mirabel mira con pena a su hermana que se lamenta y cae de nuevo en ese vicio. Sora le da un tenue empujón para animarla y comprenda por sí sola que quizá, mucho de lo que causó la rivalidad entre ellas no es todo lo que Isabela tiene para ofrecer.
Hoy tus ojos se abren

Al fin de este sueño podrás despertar

Isabela tiembla lo labios, pensando en que...
Sabré ser original
Se sienta, viendo alrededor. La Abuela no estará feliz con esto. Va a decepcionarlos a todos por no hacer lo mismo de siempre. Lo bello y perfecto. Un toque en la espalda, siendo Mirabel que le ofrece las manos con una sonrisa.
Solo he visto tus flores brotar

Pero adoro mirarte volar

No quiere ser perfecta y así como Mirabel no lo es, pueden estar juntas en ello. La toma de las manos, saliendo de la habitación por la torre.Comienza/comienzo a elevarme hasta el cielo y alcanza al solUn huracán de jacarandasPor subir (¡sí!)Y enredar (crece)Palma de cera llena el aireY va escalando en expansión (¡¿qué más?! ¡¿Qué más!?)Sora se tambalea con una sonrisa, teniendo un montón de flores en la cabeza y el poncho, viendo hacia Riku que está similar. El peliplata da un suspiro, negando con la cabeza mientras sonríe.

Irremediablemente aquí, viviendo ahora en el momento

Aún hay tiempo, es momento

Lo que yo haría al comprender que quiero ser imperfecta

Pero así estaré bien

Hey, todo el mundo venga a ver
Riku se recuesta de un muro, viendo a Sora ir allá a jugar con las dos hermanas. Pateando flores que sueltan pigmentación y les ensucian la ropa. Isabela la toma de las manos, dándole una vuelta y manchándolo de rojo y azul por accidente. Sora la anima a hacer un poco de carrera.Que haga su propia ruta como mejor le parezca. El carril luminoso del flowmotion surge e Isabela hace una larga, pero fuerte raíz que empieza a seguir ese rumbo.Descubro nuevas estructuras (descubrirá, que locuras)Por surgir (por surgir)Por sembrar (terminar)Con claridad ya veo el caminoY tú me has dado direcciónAterriza, viendo a Isabela y Mirabel abrazarse frente a la vela.
¿Será inspiración?

Determinación

¿Será inspiración?

Tú nueva creación

¿Será inspiración?
Ambas caen al piso en un cumulo de flores.— Eres una mala influencia. —acusa Isabela entre risas.— ¡Eso fue genial! —exclama Sora emocionado—. ¿¡Ya viste!? ¡Puedes hacer muchísimas cosas! ¡Eres espectacular! —Elogia sin pensar e Isabela se muestra un poco tímida con él—. ¡Y mira todo lo que puedes hacer! Eres mucho más que la mamá de los milagros y la esposa del guapo del pueblo.—Sora, vas a acabar sonrojándola. —dice Riku bajando al suelo.— ¿Qué? Es la verdad. Digo... ¡Mira todo lo que se ha perdido en la vida! —exclama señalando con los brazos abiertos todo aquello que creció.—pero debo-— ¿Qué quieres? —Corta Riku con brusquedad.Isabela abre y cierra la boca, repentinamente ahogada. Mirabel la toma de la mano y la aprieta con fuerza, queriendo que ella diga esta vez de verdad qué es lo que quiere y no lo que convenga a la familia madrigal.—Y-yo...Yo no quiero ser perfectaNo quiero casarmeQuiero vivir mi vida como quiero y descubrir cuánto puedo hacerQuiero descubrir qué me gusta.Quiero descubrir cuán capaz es mi donQuiero mucho a mi familia... pero no quiero gastar mi vida en lo que me hará infeliz—Solo quiero... No... No ser perfecta.—Eso es fácil—dice Sora sonriente con los brazos cruzados tras la cabeza—. Nadie es perfecto y por eso duele tanto intentar serlo. Así que ahora puede ser tú y nada más ¡Se feliz! Sabrás cómo hacerlo. Siempre tendrás a tu corazón de guía.Isabela se levanta y abraza a Sora, apretándolo un poco. Sora le da palmadas en la espalda y nota lo mucho que brilla la vela. Lo que hicieron con Isabela, lo que han hecho con Pepa, Camilo, incluso Luisa puede funcionar. Tiene fe en que funcione. Al separarse ve a Isabela acercarse a Mirabel para disculparse por lo que le dijo.—Quiero ver bien a esta familia. —murmura Sora a Riku. El peliplata le da un empujón leve.—Lo lograremos. —afirma confiado.— ¿¡QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO AQUÍ!?Se giran abruptamente a la entrada, donde Alma pasa histérica e incrédula. Isabela balbucea, perdida y asustada de que hacer ahora. El cielo se torna gris poco a poco. En esta ocasión, sin ser por Pepa. Sora da un bufido con el entrecejo fruncido.Si no quita la oscuridad que impide a las jacarandas crecer, nunca va a lograr sanar este mundo. Ya perdió la paciencia.

----- CHAPTER BREAK -----

— ¡Abuela! ¡Podemos salvar el milagro! —exclama Mirabel emocionada, levantándose apurada de su sitio—. La magia-— ¿¡pero de qué está hablando!? ¿¡Qué no has visto la casa!? ¡Y a tu hermana! —Señala a Isabela que hace desaparecer parte de lo que creó, asustada y Riku se da cuenta de cómo esas enredaderas de oscuridad crecen de nuevo en torno a ella, presionándola e hiriéndola.— Es que Isabela no se sentía feliz—fundamenta Mirabel—. Ella-— ¿¡Como va a estar feliz!? ¡Usted arruinó su propuesta de matrimonio! —Le recuerda Alma.—Es que se supone que debía hacerlo. Ahora... ahora ¡Mire todo lo que hicimos! Todo- ¡La vela brilló más fuerte que nunca! Las grietas se iban y por eso sé que puedo salvar el- ¿Sora? —Mirabel se extraña de que él se acerque, casi cubriéndola.—No lo intentes—dice Sora—. No va a escucharte, no sé por qué, pero la oscuridad la rodea de tal forma que no la deja oírte. —murmura viendo que Alma es poco más que una sombra enorme.—pero ¡Lo que digo es verdad! La vela brillo, las grietas se fueron y ¡Por eso me vi en la visión de tío Bruno! Por eso yo-— ¡Ya es suficiente Mirabel! —regaña Alma acercándose a Mirabel—. Las grietas empezaron por culpa suya—dice directamente, crispando a todos quienes están ahí—. Bruno se fue por culpa suya. Luisa se queda sin poderes, Isabela está fuera de control por culpa suya—Mirabel retrocede poco a poco, con sus ojos poniéndose aguados—. No sé por qué no recibió un don, pero ¡No es excusa para estar destruyendo esta familia!Mirabel baja poco a poco la mirada.—Y ustedes dos—Mira hacia Sora y Riku—. ¡Fuera de mi casa! ¡Me he cansado de lidiar con dos pestes aquí! ¡Que de seguro ustedes han empeorado todo con su asquerosa presencia...!—¡No vamos a irnos de aquí hasta arreglar el mundo! ¡Todos aquí van a desaparecer si no se hace! —discute Sora al momento, encarándola sin miedo ninguno para sorpresa de Luisa, isabela, Agustín y Julieta—. Lo que está haciendo, lo que no quiere ver- ¡Lo que ni siquiera intenta ver! —Se corrige llevando una mano a su pecho—. Está dañando los corazones de todos, está matando el corazón de esta familia y debe parar ya.—No voy a permitir que un desviado asqueroso como tú me hable así en mi propia casa.—Poco me interesa—Sora la manotea antes de que lo toque—. Tampoco me interesa tener que pasar por encima de usted para salvar a todos aquí. Esta familia está llena de luz, una luz que se muere y no hace nada por sanarla—Alma se ve más molesta a cada segundo que pasa, sin soportar que Sora le hable la verdad—. ¿¡Donde quedó la protección a su familia!? ¡Al milagro! ¡Debería ser lo más importante y ha dejado de serlo!—Nunca voy a ser lo suficientemente buena para ti ¿Cierto? —Alma no responde a Sora por escuchar el murmullo de Mirabel—. No importa... no importa cuánto lo intente. Nunca seré suficiente para ti. —solloza quebrada.—No. Porque todo lo que trae, es desgracia, Mirabel. —responde Alma.Mirabel mira hacia sus hermanas que tienen la cabeza agachada. El suelo se empieza a quebrar y hay temblores ligeros. Riku mira alrededor. Tiene un mal presentimiento sobre esto.—No importa que tanto lo intente cualquiera de nosotros—Expande llorosa—. Luisa jamás lo será lo suficientemente fuerte, Isabela nunca será lo suficientemente perfecta—Ambas dan un vistazo penoso a su hermana menor, incrédulas y hasta enternecidas de que sea ella, la más pequeña, quien las defienda—. Bruno se fue de esta familia porque solo veía lo peor en él.— ¡A él nunca le interesó esta familia! ¡Desde el momento en que su don fue igual de desgraciado que su nacimiento, Mirabel! ¡Él nunca amó esta familia...!— ¡ÉL AMA ESTA FAMILIA! ¡YO AMO A ESTA FAMILIA! —asegura dándose toques en el pecho—. ¡ERES LA ÚNICA A LA QUE NO LE IMPORTA Y POR ESO NOS DEJAS CAER MÁS Y MÁS! ¡NO TE IMPORTA...!Hay grito de todos, pues el suelo se rompe y la casa entera sufre violentos temblores. Un rugido los alerta y del costado de la casa, es posible ver que algo se acerca. Riku da un paso atrás.— ¡CORRAN AL PUEBLO! ¡AHORA...!— ¡LA VELA!La torre donde se encuentra la vela es tirada abajo, pero la vela es sujetada por el enorme Heartless que crece sin parar. Siendo enorme. El cielo se vuelve un vórtice de oscuridad enorme.— ¡MAMÁ! ¡MAMÁ NO!Julieta y Pepa no consiguen evitar que una mano salida de la nada, tome a Alma y se la lleve directo a ese Heartless. La señora lo ve, fijamente. Capaz de distinguir la forma que tiene, su silueta, sus movimientos, sus sonidos. Pierde el aire y el Heartless la mete directo a su boca, engulléndola.— ¡ABUELA! —gritan asustados.— ¡HAY QUE IR POR ELLA!— ¡USTEDES NO! —Sora los empuja atrás—. ¡Los dones no están! —las puertas titilan tan fuerte que es claro que ninguno podrá usarlos—. ¡Vayan al pueblo y quédense a salvo allá!A pesar de que los mayores logran aceptar el pedido y jalar a sus hijos para hacerlo, la puerta es impedida por una barrera oscura con la que rebotan. Agustín sacude la cabeza y Pepa pone las manos en la superficie invisible.— ¿A dónde van?
—Están en casa. Deben quedarse aquí.

—M-mamá-Dolores retrocede, con Félix delante de ella. Una figura oscura igual a Pepa se aproxima a ellos. de brillante ojos amarillos y que acaba creciendo poco a poco, convirtiéndose en una nube de tormenta enorme. Camilo hiperventila, viendo se a sí mismo adulto, subido al lomo de un enorme camaleón: lo que fue cuando la oscuridad lo dominó.—La familia permanece junta... Cuando no estorba—sonríe cínico ladeando la cabeza—. Estemos juntos en la oscuridad. —propone en un siseo.—Va a ser totalmente perfecto. —canturrea la sombra de Isabela, andando por los pasillos de la casa y haciendo crecer oscura y peligrosa vegetación.—Lleno de ruido, de escándalo, de TODO lo que quieran saber. —exclama Dolores en el piso superior, con una sonrisa lunática. Félix aprieta la mano de su hija y Pepa mantiene a Antonio en sus brazos, haciéndolo permanecer sin ver lo que sucede.—Ahí somos más fuertes. Capaces de cualquier cosa. —asegura Luisa con voz lúgubre. Isabela se cubre la boca. Está llorando, pero al mismo tiempo, su cuerpo es tan grande que no parece del todo Luisa.—Vamos. Estemos juntos. —dicen Julieta, Félix y Agustín, extendiendo la mano hacia ellos. Camilo no deja de dar risitas, rodeándolos con pasos lentos de camaleón.— ¡NO SEAS COBARDES GUEVONES! ¡Vaaaaamos! Vengan. —incita y salta del camaleón hacia Camilo—. Si vienes, podremos tener lo que queremos. —Le susurra dando un vistazo al lado, Camilo hace lo mismo, encontrando a Mirabel con expresión horrorizada y llena de miedo.—Esto es muy malo. —dice Sora viendo alrededor. Como la oscuridad de todos se materializó y cambia de forma a una mucho más fuerte, más atacante de lo que les da temor.Pepa es una nube que no deja de soltar rayos, propicia vientos y huracanes.Camilo es un camaleón que quiere saltar por encima de los demás.Dolores causa escándalo y ruido como el que la destruye todo el tiempo.Isabela se convierte en plantas que sujetan toda la casa y flores venenosas que no solo escupen Heartless, también quieren comer todo lo que se aproxima.Bruno levanta enormes cristales verdes con cosas que suceden al instante y las que no, se rompen y los cristales salen disparados por doquier.Luisa es una versión enorme y casi deforme de sí misma.Julieta, Agustín y Félix se mantienen relativamente lejos, como si contrario a todos en la familia, ellos no tienen algo tan fuerte que exponer. Sora no deja de ver el Heartless enorme que tiene la vela del milagro en medio del pecho, casi custodiándola.Ahora en pie, luce como un hombre con una ¿Espada? En la espalda y en un rugido, atrae un caballo al que se sube. Respira agitado, él toma la espada -más bien un machete-, de su espalda y lo levanta para dejarlo caer sobre ellos.— ¡NO!— ¡SORA NO...!Activa el flowmotion y va directo hacia él, dejándose caer de mucha altura para golpearlo en la cabeza. El impacto levanta chispas fuertes y causa temblores en el Heartless. Sora se sujeta como puede para no caerse, tratando de pensar en que hacer ahora. Cuál puede ser su punto débil o por qué se tragó a alma para empezar.Un pequeño pensamiento hace click en su cabeza. Cada Heartless allá, es la sombra de los Madrigal. Lo cual quiere decir que esta es la sombra de Alma.— ¡Riku! ¡Ellos tienen que pelear también! —El peliplata lo ve con molestia—. ¡SON SUS SOMBRAS! ¡DEBEN HACERLO!La verdad, odia tanto cuando Sora tiene razón.Va hacia ellos, asumiendo acertadamente que Sora irá por Alma. Sora clava la Keyblade y logra abrir un agujero por el cual entra. Riku llega hasta ellos y con el hechizo de aire los logra apartar y gira hacia la familia.—Deben enfrentar sus oscuridades. Yo los voy a ayudar, pero deben decidirse verdaderamente a no dejarse caer por ella ¿Entendieron?—N-no tenemos nuestros dones. —balbucea Luisa. Riku apunta al Heartless enorme a lo lejos, donde la vela está.—Si sus dones vienen de ese milagro aun brillante, quiere decir que los tienen. Solo confíen en lo que pueden hacer y peleen.Isabela cierra las manos con determinación y es la primera en ir corriendo hacia donde está la enorme Rocío de Sol y su sombra. Se columpia hacia allá, cayendo al darle una patada y disgustándose por la forma en que se burla—Mira ese vestido, ese cabello, es una chanda horrible ¡Si aceptaras venir seriamos perfectas! ¡Genuinamente perfectas! —Exclama y no logra convencerla. Isabela forma flores llenas de pigmentos y se los lanza a la cara.—Yo no quiero ser perfecta. No voy a caer en ti de nuevo.Luisa toma un profundo respiro, cerrando los puños antes de correr embestir la masa de músculos que identifica sus ganas de ser fuerte, de conseguir todo por sí misma, sentirse grande y poderosa. A pesar de que es muy difícil y siente que no puede, determina que sí es el caso.Porque sabe que su familia no le mentiría. Mirabel le dijo que es fuerte, que es suficiente y que, aunque no debe cargar con todo sola, es capaz de eso y muchísimo más.Pepa se concentra, respirando profundo para forzar a que la nube desaparezca. Son sus emociones. Son sus ansias de forzarse a estar tranquila y soleado. Sabe que no hace falta. Que no lo necesita. Que puede ser un huracán y en este caso, e lo más necesario. Riku continúa recitando un conjuro de defensa para evitar que les hagan daño, ellos no saben de magia y lo malo de estás sombras, es que tienen ese poder.—Hay que ir por la vela.— ¿Eh?— ¡Sin ella no van a tener los milagros! ¡Se está consumiendo!—Nono, oye ¡HEY! ¡NO VAYAS SOLA!Riku la persigue, sin saber cómo piensa llegar hasta allá por sí mismo y cae en cuenta de un detalle ¿La sombra de Mirabel dónde está?. . .Abrirse paso dentro de un Heartless es muchísimo más complicado de lo que Sora pensó. Encuentra raro que, para este momento, no lo haya comido ninguno. Considerando que se ha enfrentado a cosas enormes. Logra llegar lo suficientemente profundo, donde está alma. La mujer mayor en sus rodillas sin ver a nada. Pues no hay nada más que su propia oscuridad en el entorno.— ¿Está bien? ¿Se hizo daño? —pregunta Sora. Ella niega con la cabeza.—Esto... todo esto... es mío ¿Cierto?—Sí. Surgió de ti ¿Por qué? N-no me malinterprete, pero no es el mejor momento para-—Soy la causante de la caída de mi familia... a pesar de que prometí cuidarlos—lamenta ella, encorvada y lastimera en voz muy baja, arrastrada y débil—. Aun cuando mi Pedro nos dio esta oportunidad... yo lo estoy destruyendo con lo mismo que lo destruyó a él.Sora mira atrás un instante, recordando mejor la figura del Heartless. Un hombre a caballo con un machete. No conoce a fondo qué paso, nadie se lo ha contado y bien, tampoco es alguien para preguntar esa clase de cosas. Con lo incomodo que se torna el ambiente de vez en cuando. Se pone frente a Alma, arrodillándose y tomándola de las manos. La fuerza a mirarlo.—Los errores ocurren. La oscuridad está en todos nosotros y lo importante de verdad, es saber reconocerla—explica Sora dándole un apretón débil y afectuoso, Alma entreabre los labios, viéndolo con sorpresa—. Saber aceptarla como parte de uno mismo y que así, nuestra luz salga a flote, porque nunca será más débil que la oscuridad.— ¿Qué no lo ves niño? Todo esto-—Sé que duele, sé que cuesta. De verdad lo sé. Cada día intento convencerme de que puedo hacer las cosas bien, pero—sonríe con la nariz algo roja—. Sé que me exijo demasiado, que no seré como mis amigos, que no seré especial jamás, pero ¡Eso está bien! Y sé que ellos me ayudarán cada vez que falle... Debe recordar que tiene una familia que la va a apoyar cuando tenga miedo. Todo podrá irse, todo podrá faltar y aun así, ellos no lo harán.Alma baja la mirada, regresando el apretón a las manos de Sora.—Tiene que pelear con este miedo. Con su oscuridad. Como lo hacen todos afuera.—No sé cómo.—Quizá ver un poco más allá ahora que podrá.La ayuda a levantarse y toma un profundo respiro. Sabe que Mirabel podrá arreglar esto. Por la discusión acabó de surgir la crisálida, algo en Mirabel y algo en Alma causo la gran explosión que incluso estuvo a nada de derribar la casa. Si llegan a un acuerdo, a entenderse de verdad, la oscuridad se marchará de este mundo.—Vamos a salir, sujétese bien. —anuncia cambiando el llavero de la Keyblade.
. . .

—Uepaaaaa~ ¿A dónde va con tanta prisa mi amor?Mirabel tropieza por el aparecer de Camilo, que hace al camaleón camuflarse en el entorno. Riku logra distinguirlo gracias a la brisa tan fuerte que Pepa está propiciando. Hay hojas y tierra levantándose que lo hacen visible. Toma a Mirabel del rostro, sonriendo y ladeando la cabeza.—No puede irse así como así, no sin darme lo que hay dentro de usted. —murmura extendiendo la mano derecha para ir al pecho de Mirabel.Un temblor lo hace voltear, notando que de la panza del Heartless gigante, suenan golpes insistentes y horribles. Mirabel lo golpea y empuja para ir corriendo, casita arma varias escaleras y Riku que subió al techo, crea algunos escalones más para que ella pueda alcanzar la vela en el pecho del Heartless, consiguiéndolo apenas cuando una burbuja de nanobots sale del monstruo.Riku suelta un suspiro, obviamente Sora haría algo así. El moreno deshace la cúpula y crea la montaña rusa, atrapando a Mirabel en el proceso. Pasa junto a Riku, haciéndolo subir y disparando sin cesar a todo lo que hay en el camino.— ¡Suban suban rápido! —Mirabel toma de la mano a Isabela para que pueda montarse, Alma ayuda a Dolores; Luisa carga a sus padres, Camilo que tiene a Antonio en la espalda, se sujeta al cuello de su prima que da un salto para subir en la enorme atracción. Los últimos en subir son Pepa, Félix y Bruno, con el ultimo habiendo ayudado a su hermana antes de ir él mismo.— ¡Muy bien señores! ¡Es un buen momento para fuegos artificiales! —asegura Sora apuntando al Heartless.— ¡No dejen de recordar que deben dejar de darles fuerza! ¡Que la luz en ustedes los haga débiles para destruirlos!Pepa aumenta el tamaño del huracán, consiguiendo que se trague el camaleón gigante, las plantas, a Luisa, Dolores, Julieta, Agustín y Félix, arrojándolos a todos hacia el Heartless de Alma. No resiste la risa. Nunca había podido divertirse a costa de un desastre como este.Es más divertido de lo que pensó.— ¡ESO MI AMOR! ¡QUE NO QUEDE NAITA AHÍ! —festeja Félix.—A-ay no, nos vamos a-— ¡ESTO ES GENIAL! —exclama Antonio.Agustín está a nada de vomitar, mareado por tanto movimiento y brillo. Julieta le da palmadas en el brazo, pero no deja de ver alrededor. Como pasan bajo esos fuegos artificiales, luces y mil y un cosas que simplemente son maravillosas. Tanto la vista como el vértigo. Es impresionante que pasara de estar aterrada a sentirse tan feliz, tan emocionada.Isabela exclama de alegría junto a Luisa, haciendo enormes plantas y vegetación para que ella pueda lanzar en contra del Heartless. Luisa jamás había visto a Isabela así de emocionada y viva por algo. Como si esto le regresó la vida que nunca pudo explotar. Camilo y Dolores sujetan a Antonio para evitar que se caiga.Alma no deja de estar preocupada, pero Mirabel la toma de la mano y le sonríe, teniendo la vela en la otra mano. Sin embargo, Alma no se fija en eso, se fija en su nieta y como la luz parece manar de ella, no de la vela. Regresa el agarre y para cuando todos se ven obligados a saltar, pues Sora impacta el tren contra el Heartless, la emoción queda a flor de piel.— ¿Crees que con eso basta? —pregunta Riku con la Keyblade apoyada en el hombro.—No, pero ya no debe faltar mu-Es tirado con tal violencia a un lado que hay gritos por ello. Su cuerpo habiendo roto una de las paredes de la casa. Riku bloquea el ataque de Camilo, quien le imita en aspecto. Su gesto menos confiado y errático. Julieta se apura a ir por Sora, buscándolo entre los escombros.—No van a lograrlo. No les dejaré quitarme mi oportunidad. —dice rabioso y entre dientes.Riku no comprende de donde sale Mirabel y mucho menos como toma a Camilo del rostro para besarlo. El muchacho cambia de forma a la suya real viendo con incredulidad. Incluso Mirabel no muy lejos no comprende qué pasa ahí.Sin embargo, al marcar distancia, arruga la cara y Camilo vuelve a su forma natural.— ¡SABE HORRIBLE! ¡QUÉ PIROBO ES ESTO! —quisquilla.— ¡MALDITO CULICA...!Pierde la voz con la Keyblade de Riku atravesando su pecho. Se desvanece y Camilo deja caer los hombros.—Mira que se tardó ¡De nada!. . .— ¿Quién es usted...? ¿Qué hacen ustedes aquí?Julieta no conoce a estas personas.Ambos con abrigos negros, cabello blanco y piel morena.Uno es insanamente alto y el otro, es un adolescente. El alto tiene a Sora en brazos, el muchacho inconsciente con sangre saliendo de su frente, nariz y boca. Los ojos entreabiertos y apagados.—No somos una amenaza—asegura el mayor con voz profunda, acercándose a ella. Julieta retrocede un paso, insegura—. Vinimos para saber si la princesa de este mundo perdularia o por el contrario, perecería junto al mundo.—Tan solo dio la casualidad de que el pequeño guardián está agonizando—dice el otro—. Sería encantador de su parte mantenerlo vivo y bien. Aún tiene un compromiso que atender.Julieta no está convencida. Estás personas no le dan buena espina. El alto da una risa.—Es difícil pelear cuando nuestro corazón se está quebrando. Quien sabe cuánto dure—comenta viendo hacia Sora un instante—. Lo mejor sería ayudarlo. Antes de que empeore.Deja a Sora recostado de un muro, Julieta espera a verlos irse para enfocarse en Sora. Su pulso lento y respiración pobre la preocupan. Sora balbucea algo que solo logra entender si se acerca a escucharlo.—Tengo... qu... e... salvar... los... a to... odos...La mujer entreabre los labios. Este niño tiene la misma edad que su hija menor y no suficiente con todo lo que ha pasado, sigue pensando en ayudar, en ir a pelear a pesar de su cuerpo herido. Si es cierto que su corazón se está quebrando, espera que, con su ayuda, pueda evitar que se destruya.. . .— ¡MIRABEL CUIDADO!Chilla, dándose la vuelta y cubriendo la vela para que no se la quiten. Por el contrario la llevan del todo. El Heartless la pone a la altura de su cara, viéndola fijamente. Mirabel jadea, aferrada a la vela que se encoge poco a poco y sin que se dé cuenta.— ¡No te atrevas a hacerle daño!El Heartless mira a Alma, que le planta cara indiferente a la brisa, el peligro y todo lo que pueda haber en su contra. Si esa es su oscuridad, si realmente esa es ella misma...Se rehúsa a permitir que lastime a alguien más.

----- CHAPTER BREAK -----

—Mamá no-— ¡Te ordeno que sueltes a mi nieta en este instante! —asevera Alma con los puños cerrados, el Heartless parece enojarse más y más por ello—. Has destruido mi casa y asustado a todos, pero ¡No te permitiré que lastimes a nadie!—Siga adelante. —dice Riku, contradiciendo al resto. Poniéndose en posición de ataque. Sabe que es cuestión de tiempo para que la quiera atacar.—Me ha atormentado toda mi vida, me ha impedido disfrutar de mi familia, me ha impedido proteger a mi familia y eso no sucederá ni un solo día más.Riku grita al mismo tiempo que ataca, rompiendo la espada gigante y cortándole el brazo al Heartless. El riel brillante aparece y con ello, Sora en él. Dando algunos tiros de magia al Helarles y acto seguido, cortar su otro brazo.El suelo de la casa se mueve, ondeando para sacar a todos de ahí ahora que pueden escapar. Luisa sujetó a Alma para que no se golpeara. Sora y Riku se ponen alrededor de Mirabel, sin ver como los muebles se juntan para protegerlos de los escombros y el monstruo que cae.El silencio se hace, la brisa se detiene y la gris tranquilidad se hace en el interior del encanto. Mirabel respira profundo, viendo sus manos y la crisis formándose. La vela no está. Se consumió por completo. Sora tose y Riku le palmea la espalda.—A-ay no-— ¿Ahora qué?—No sé, no parece que- ¿Mirabel? ¡Oye Mirabel!La muchacha sale corriendo y por debilidad en las piernas, no logran perseguirla. Sora la sitúa con nanobots, asegurándose de que vaya a estar bien. El Heartless se está desvaneciendo. Muy, muy lentamente. Toda la familia Madrigal luce confundida y preocupada. No es para menos. Su hogar acaba de caer sin más y el cielo sigue sin ser tranquilizador.Cabe agregar que... Ninguno tiene sus dones ahora.— ¿Dónde está Mirabel? —pregunta Agustín a Sora y Riku—. Ella-—Salió corriendo. No pudimos seguirla. Lo siento. —lamenta Riku. Agustín asiente.—Hay que buscarla. —dice Camilo con apuro.—Sí. Hay que encontrarla, pero rapidito que no vaya a aparecer otro bicho o este se despierte pal coño. —apoya Félix. Se organizan grupos de búsqueda. Riku le da otras palmadas a Sora.— ¿Estás bien?—Creo que sí. —responde entre jadeos y se lleva una mano al pecho, apretando los ojos.Se apoya hacia adelante y gime adolorido, su espalda encorvada y cabeza caída. Riku lo hace apoyar la frente en su hombro y le acaricia la espalda con cuidado. Sora quejumbra entre dientes. Le duele muchísimo el pecho. Siente como si algo desde dentro, lo está atravesando.—Respira, vamos... Ya terminó.Por un rato, no son capaces de encontrar a Mirabel. Riku se una a la búsqueda mientras Sora descansa en los escombros de la vivienda. El moreno se fija en Alma, que mira alrededor con gesto indescifrable. Se levanta de su sitio y avanza hacia ella. Ya tiene la ubicación de Mirabel, pero así como el Heartless no desaparece, las inquietudes de Alma tampoco.Hecho que debe hablar con Mirabel. A solas. Justo ahora. Sora hace un gesto a Alma para que lo acompañe.— ¿Qué fue lo que sucedió? —pregunta mientras caminan hacia donde está Mirabel.—Mi vida... se cayó a pedazos luego de ser perfecta—empieza a narrar Alma, con el silencio brindando un aire incluso más deprimente—. Tuve a mis hijos, tres niños hermosos; estaba casada con el amor de mi vida, pero el mundo... La oscuridad tal vez, no fue gentil conmigo.Sora se muerde el labio inferior y frota su pecho, sintiendo más dolor.—Hombres atacaban mi hogar, me forzaron a huir y luego, me quitaron a mi amor.—El encanto-—Surgió de él. Pedro me dio ese milagro y quise protegerlo con todas mis fuerzas tal como nos protegía—relata tomando a Sora de la mano para poder pasar entre los pedruscos, él hace un esfuerzo por no quejarse del dolor que siente—. Lo que él dio, me recompensó y yo sé que debía merecerlo. Para que siguiera protegiéndonos del peligro de afuera.— ¿Está segura de eso? —cuestiona Sora deteniéndose un instante, viéndola a los ojos—. Cree de verdad... que durante tantos años ¿Esa es la manera en que debía vivir? O que... Fue él quien hizo un milagro.Alma no le responde, pensando la pregunta no tan clara, pero que se acomoda fácil en ella: ¿Debes siempre vivir con miedo de perderlo todo? ¿Fue Pedro el único responsable de que existiera un encanto para empezar? Llegan a su destino, Sora suelta la mano de Alma y se aparta para dejarlas tener su tiempo a solas.— ¿Siempre eres tan cuidadoso con los demás, pero arriesgas perder lo que eres?Sora aprieta los puños ¿Por qué Xemnas estaría aquí? Bastaba con tener a Xehanort. Va hacia él para impedir que se acerque a las dos mujeres en el borde del río. Xemnas lo toma del brazo y jala consigo a un pasadizo oscuro. Reaparecen en el rio, un poco más lejos que Alma y Mirabel.—Lo que haces es muy noble—elogia el Incorpóreo—. Sin embargo, peligrar tu existencia por ello escapa de mi comprensión.—Nunca has podido comprender los sentimientos. No me sorprende—admite Sora cruzándose de brazos—. ¿Qué haces aquí? ¿Qué hacen aquí?—Pensé que ya te lo habían dicho.—Aquí no-—Aquí surgió una princesa del corazón—Levanta un dedo y Sora inclina la cabeza—. Y luego, ella dio su lugar a la siguiente en esa línea.Sora se gira, viendo algunas mariposas amarillas revolotear y que el cielo a un paso lento, empieza a aclararse. Abre los ojos de par en par, volviendo la atención a Xemnas, quien sabe que fue entendido.—Este mundo surgió del dolor, de la pena y de la perdida—cuenta con una mano en el pecho—. Es un mundo que surgió de la oscuridad más pura.—Y de la oscuridad, surge la luz—Completa Sora—. Alma fue la princesa del corazón que lo hizo-—Mientras su sucesora lo mantiene en pie. En efecto. —concede Xemnas. Sora frunce las cejas y no logra decir nada por unos instantes.—Este mundo es pequeño.—Diminuto. —clarifica Xemnas.—Aun así, saben lo fuerte que es por haber surgido solo.—Que poca confianza—bromea Xemnas pedante—. No haremos nada a este mundo. No nos interesan esta clase de pequeñeces. Saber qué queremos en realidad... En el peor de los casos, quien nos interesaría es esa niña de allá.—No les voy a permitir hacerle nada. No voy a permitir que dañen este mundo. —promete Sora con firmeza.—Si eso es así ¿Quién impide que seas tú quién desaparezca? Pequeña y finita luz—increpa Xemnas—. Lo sabes ¿Cierto? Lo sientes. A diferencia de mí que tienes un corazón, eres capaz de sufrir por él. Como se quiebra poco a poco y te roba fuerzas.—Incluso así no les permitiría hacer nada.—Ninguna luz es perpetua.—Surgen una tras otra, podré hacerlo. No importa cuánto deba esforzarme. Sé que lo haré.Xemnas da una risita, negando con la cabeza. Sora es tan necio. Es un poco adorable e irritante al mismo tiempo. Tener esta clase de conversaciones con Sora es refrescante. Siempre tendrá un punto de vista optimista, pero no demasiado descabellado o crédulo. Habla escenarios factibles, donde realmente puede ser una luz que siga surgiendo una y otra vez con tal de conseguir su objetivo.—Aunque lamento que no estés de nuestro lado, me genera satisfacción el que estás conversaciones de argumentos infantiles y crédulos se mantienen. —confiesa Xemnas.—Entonces sí puedes sentir algo, Xemnas. Quizá tienes un corazón y estás ignorándolo. —opina Sora balanceándose en sus piernas. Xemnas da una risotada, echando un poco la cabeza hacia atrás. Niega y mira a Sora con burla.—La debilidad que te da tener un corazón, no la poseo. De tenerlo, acabaría prendado de una luz como la tuya.—Hump, que estupidez.Xemnas abre un pasadizo oscuro.—La oscuridad está ansiosa de consumirte. Lo hará una vez sea el momento. Hasta entonces, Sora.Xemnas se marcha y lo deja solo ahí. Sora se sienta y mete las manos en el río, echándose agua en la cara y mirando al cielo que ahora es azul, sin nubes grises que lo opaquen o la advertencia de que la oscuridad se llevará todo lo que aquí existe. Pone una mano en su pecho.—Incluso si caigo, voy a salvar a quienes amo. —murmura a sí mismo a modo de promesa autoimpuesta. Mira su reflejo en el rio, donde muestra su versión oscura. Cuando la ira y la desesperación lo dominan.Duele, su pecho- su corazón duele mucho, pero debe conseguirlo. Durar hasta la última batalla y a partir de ahí... Quien sabe. Parpadea repetido y se ríe por la mariposa que se para en su nariz.Ya no va a pensar más en eso.Ignorará a su corazón doliente un rato más.. . .— ¿Es posible que más mundos se hayan formado de esta manera?—No lo sé. Quizá nunca lo sabremos. Dependiendo de que suceda al final de la Keyblade War, tendremos la oportunidad de descubrirlo.Xemnas se cruza de brazos. Xehanort se ha mantenido muy al pendiente de lo que ha sucedido en este mundo. Es casi exagerado de su parte. No obstante, tratándose de la presencia de una princesa del corazón; un lugar tan poco común y la intervención de dos guardianes de la luz, hace que el interés sea natural y hasta necesario.—Aun faltan dos guardianes—comenta Xemnas descruzando los brazos—. Y puede que falte uno más a este paso. No parece que Sora vaya a aguantar demasiado tiempo. —opina el más alto. Xehanort deja ir una risa cínica, viendo a Sora a lo lejos que sigue sentado al borde del rio.—En lo absoluto, él lo lograra, incluso si se condena a sí mismo a un trágico final—Xemnas levanta una ceja, curioso de la certeza que tiene el más joven al respecto—. Lo peor de los necios y tontos niños como él, es que serían capaces de dar hasta el último trozo de sus corazones a cambio de estar más tiempo. De poder salvar a sus seres amados. No se irá sin pelear e incluso si lo hiciera, hallaría la manera de regresar. Así de molesto llega a ser.—Es una cualidad admirable. Tanta perseverancia. —dice Xemnas.Xehanort se queda un rato viendo al río. Era la principal fuente de oscuridad. Estando fuera, no se daban cuenta de que esto era lo que alimentaba el Heartless. Es un lugar lleno de dolor, lleno de sangre y lleno de tantas cosas que causaron sufrimiento a los habitantes del encanto, que es el principal responsable de haber circundado el espacio mágico con oscuridad.De ahí venían los Heartless. Nunca lo sabrán. Ni Riku, Sora o la familia Madrigal. Quedaría como una situación surgida de repente y de la nada. No por el crecimiento de este cauce.—Sí, por eso es la cabeza de los guardianes de la luz. Solo con perseverancia, son capaces de resistir. Impresionante ¿No? El menos experimentado y el menos destacable, acaba siendo el más especial de todos ellos. —Abre un pasaje oscuro y considera que ya no tiene motivos para seguir observando aquí.Seguro cerraran la cerradura del mundo pronto. No queda mucho más. La oscuridad más grande ya fue derrotada. Quien iba a decir que un espacio tan pequeño podía ser ocupado por tanto. Sabe que Sora saldrá de aquí apenas cierren la cerradura y se verán de nuevo cuando sea el momento de luchar. Si es que ese momento llega...No, llegará. Le tiene mucha fe. Después es todo lo que ha sucedido, es casi un crimen no confiar en que podrá hacerlo. Pasa por el pasillo oscuro y Xemnas se queda mirando unos instantes más. Levantando las sospechas de Xehanort en el camino por la tardanza.Su incorpóreo es bastante ¿Peculiar? Sabe que tiene corazón y que, por ende, es natural que sucedan atracciones, sin embargo, debe admitir que lo suyo ya sale de la regla. Es muy empeñado en Sora. Se cuestiona si de alguna manera desarrollo algún sentimiento hacia él. Le ordenó vigilarlo. Lo tenía puesto en su mente desde el principio. Incluso si lo hacía a través de Roxas, debía vigilar a Sora.—Xemnas, andando. —incita impaciente. Xemnas demora un par de segundos más en avanzar hacia el portal.Tan solo no puede dejar ir la impresión, curiosidad y casi risa que le provoca el comportamiento de Sora. Es tan distinto y lejano a lo que guía el sentido común. Incluso en alguien con tanta luz ¿Cómo es posible tener tanta confianza? Creer tanto. Es incongruente.Y tan fascinante al mismo tiempo.

----- CHAPTER BREAK -----

—Me alegra verlas bien—dice Sora con los brazos cruzados tras la cabeza y una enorme sonrisa. Mirabel corresponde el gesto, acercándose a abrazarlo por un instante—. ¿Y bien? ¿Volvemos a casa?— Sería lo-— ¡YOOO LO HICE!Los tres se giran abruptamente a esa exclamación. Bruno llega en el lomo de un caballo y se cae. Sora sorbe aire, está a punto de pensar que los Madrigal son indestructibles. Reciben una cantidad de golpes casi insana. Alma luce genuinamente impactada de ver a Bruno. Considerando que se escondió otra vez cuando la casa se derrumbó y estuvo buscando a Mirabel por su cuenta, no es de extrañar que la señora no pudiera verlo.— ¡Fue mi culpa! —Levanta del suelo con el brazo en alto. Sora apoya la mejilla en su palma. Bruno es pésimo leyendo ambientes—. Yo le di una visión y ella dijo prrrrrrr—Sora empieza a frotarse la cara—. Solo quería ayudar- ¡No me importa lo que pienses de mí! Pero si usted es demasiado necia-Alma casi arrolla a Bruno en un abrazo y Sora ve con el ojo derecho. A pesar de la sorpresa en Bruno, para Sora es normal. Siguen siendo madre e hijo. No duda que Alma, a pesar de todo lo que sucedió y lo que se pudo haber dicho, extrañaba mucho a su hijo. Alma lo toma de la cara y le da un beso.—Mi Brunito.—Es el menor de los trillizos. —dice Mirabel en voz baja y Sora da un "ah" muy largo.—Como que siento que pasó algo y me lo perdí. —admite Bruno. Mirabel ríe por la nariz.—Vámonos. —incita Mirabel. Sora camina tras ella con los brazos tras la cabeza.. . .Riku toma algo que ve entre los escombros de la casa. Es un trozo de visión. Brillante y verde donde ve el rostro de Sora. Estuvo a poco de romperlo, hasta que escucha a alguien hablando a espaldas suyas:—Esa profecía de mi tío tiene la cara de Sora ¿Por qué? —pregunta Isabela. Riku no responde—. ¿Usted sabía que estaba en la casa?—Apenas ayer—responde seco. Guarda el cristal en su pantalón. Sería muy extraño romperlo frente a Isabela—. De todos modos, dijo tonterías.—TODO lo que él ha visto está destinado a suceder. No creo que importe mucho si es o no en este mundo—opina la morena cruzando los brazos—. Voy a suponer que es una buena visión y por eso la estás guardando. —concluye ella alejándose. Riku se muerde el labio inferior.La casa se derrumbó, el abrazo de Mirabel e Isabela hizo arder más la vela. Todo lo que sabe de Bruno, se ha cumplido de momento. No sabe que pensar al respecto y solo por ello decide continuar negándose a aceptar que la visión pueda ser real. Escucha el caballo galopar y al mismo tiempo, las pequeñas chispas. Va corriendo hacia Sora, agarrándolo antes de que se caiga.—Tranquilo, no me pasa nada. —dice Sora risueño. Riku suspira aliviado y lo mira a la cara.—Pensé que ibas a quedarte a descansar, no que estarías yendo hacia el borde del mundo—Sora encoge de hombros con gesto torpe y algo pícaro—. Sora... —regaña el peliplata.—No pasó nada malo. Solo escuché un poco y hablé otro poco. Nada muy distinto a lo habitual. —Cruza la pierna de pie y Riku sigue negando con la cabeza. Sora es una fuerza insostenible, indetenible e inmanejable. A este punto, no sabe ni por qué se molesta en intentarlo.Sora se para de puntas y le da un beso a Riku en los labios. Muy suave, apenas un suave empujón. Riku se deja apretar la cara por su pareja y lo sigue cuando ambos se dirigen a las ruinas de la casa Madrigal.—Había abejas en TODAS partes. —quejumbra Agustín con la nariz, orejas y manos hinchadas. Riku se acerca y le pone la mano en el hombro para hacer un hechizo de curación. Agustín sonríe torpe a su hija menor—. Estaré bien.—Sí, sí, lo que sea, buenísimo que estará tío, pero no tenemos una casa—Félix le da un codazo a Camilo que se soba la zona—. ¿¡Qué!? ¡No la tenemos! —justifica Camilo—. ¿No quiere que diga la verdad? Eso de ahí, no es una casa. —Señala a los restos de paredes, ventanas y demásMirabel sonríe a su madre y luego a donde estuvo su hogar hace horas. Sube las escaleras y Riku se lleva una mano a la cara. Ya puede sentirlo, lo puede escuchar antes de siquiera iniciar y justamente, ahí viene:
Mira este hogar, aun guarda esperanza

Cimientos nuevos podremos vislumbrar

Y esta familia, constelación que estalla

Esperará su momento de brillar
Sora se inclina a un lado. A pesar de no tener el milagro como tal... percibe magia en el ambiente. Algo que vibra tenue y consistentemente.
Más ardiendo han de alumbrar

Y cambiar de dirección

Debemos despertar

Son más que solo un don
Riku levanta la mirada, encontrando muchas mariposas amarillas que revolotean alrededor de este lugar. Algunas lo hacen en torno a Sora y lo hace ver tan encantador que no deja de pensar en la visión, parte de la cual está en su bolsillo. Como espera que crea algo como eso, teniendo una imagen tan feliz y bella de Sora junto a él.Sora es más que un guerrero.Sora es más que una luz a punto de apagarse.Sora es... muchísimo más.
Y yo me aferraba y fue un error

Mi gran temor los alejó

Aprendo la lección, la magia no es un don

La magia eres tú, solamente tú

La magia eres tú, solo tú, solo tú
— La magia eres tú, Riku. —elogia Sora con deje bromista. El peliplata se enrojece ligeramente, desviando la atención que tenía en Sora.—Entonces, ¿Vamos a hablar sobre Bruno? —pregunta Camilo confundido.—Es Bruno. —Asiente Antonio.
Sí, tanto que decir sobre Bruno

¡Voy yo, muy bien!

Pepa, lamento molestarte y en tu boda preocuparte

Sudabas nerviosa y solo quería ayudarte

Te quiero a ti decir que tu hermano está aquí

Para ti, los demás, al llover, al nevar, no me voy
—Que oportunos... —murmura Sora. Riku se gira, escuchando que hay un sonido fuerte acercándose.— ¿¡Ellos también!?—No seas amargado Riku. —pide Sora. El pueblo se acerca cantando por igual. Riku no puede creer que se posible, Sora solo lo encuentra emocionante.
Hey, hay solución (hay solución)

La ayuda ya llegó (la ayuda ya llegó)

No hay ningún don y somos muchos

Lo haremos juntos con pasión
La gente del pueblo arriba a hacer la casa desde los cimientos. Todos juntos. Sora y Riku se unen a ello, ayudando con las capacidades mágicas que tienen y acelerar lo que sería muy complicado de lograr en un día. Secar fango, tierra, paredes; levantar enormes cúmulos de bloques, un larguísimo etc.Un sin número de cosas suceden en el entretiempo. Desde Isabela, Luisa y Mirabel plantando diferentes tipos de plantas en macetas y jardín. Bruno y su alter ego; Félix molestando a Riku que acaba cayendo en su juego sin poderlo evitar, molestándose mutuamente; Sora ayuda a Alma con lo que puede y finalmente, cuando el atardecer está surgiendo, la casa está lista.— Falta la perilla. —comenta Alma y Antonio se acerca con el pomo dorado. Mirabel lo toma, a su alrededor todos le sonríen con cariño y la animan a que la ponga. La Keyblade se Sora aparece sin sentido ninguno.—Hay que sellar este mundo. Así la oscuridad no volverá a entrar. —dice Riku y Sora mira a su mano.Antes no era visible este mundo, estuvo escondido en un rincón y si lo sella... ¿Volverá a ser invisible? ¿No podrá venir nunca más aquí? Suelta el aliento. Ha estado tan preocupado por el poder del despertar, que ni siquiera podía disfrutar del todo los mundos, considerar que posiblemente será casi imposible volver a ellos. Él volverá a las islas del destino después de todo.No tendrá nave Gumi... a Donal, Goofy... No podrá ver a Hércules, Elsa, Ana, Woody, Buzz, Mirabel, Luisa...Hay tanto que ya no podrá ver. Lleva una mano a su pecho, donde duele y siente que le lastima. Incluso si no puede estar con ellos, el cielo es el mismo. La conexión nunca será cortada mientras se recuerden, mientas se quieran e incluso si es imposible verse cara a cara de nuevo, sabe que la oscuridad no les hará daño de nuevo.Mirabel pone el pomo de la puerta y la cerradura de la casa se hace más grande. Sora apunta con la Keyblade y el hilo de luz va directo hacia ahí. La sostiene con ambas manos y cierra los ojos, con la magia del encanto siendo más y más fuerte, ayudándolo a cerrar el mundo.Toda la casa es recubierta por una capa de luz mágica que la hace cambiar, lucir como lo hizo antes. Exceptuando el detalle de que la puerta de entrada tiene un enorme retrato de toda la familia. Las tejas del techo empiezan a saltar y Mirabel saluda con la mano.—Hola casita. —saluda cariñosa.— ¡WOW!Tanto Sora como Mirabel saltan por las tejas que lo llevan adentro.— ¡Vamos! —incita Mirabel. Las tejas del suelo ondean para hacer entrar a todos quienes están afuera. Riku corre al interior sin esperar, atrapando a Sora y riendo con este sujeto a él.Las puertas brillan en un vórtice de luces, Isabela es capaz de hacer florecer miles de plantas en los muros y suelo, cambiando su vestido de color a un azul rey con salpicones de otros colores; Luisa levanta un tarro con un enorme cactus plantado, siendo empujada a una hamaca pocos segundos después. Sora y Riku sacan la lengua, atrapando algunos hielos del granizo que Pepa hace.Antonio corretea subido a su jaguar, Camilo arremeda a su hermana Dolores que sintió un pequeño pinchazo debido al oído sensible de regreso; al mismo tiempo, le entrega los auriculares para que no se lastime mucho.Sora corre hacia Mirabel y Alma, sacando de debajo de su poncho el chal rosado reparado.—Es un buen momento para volver a traer a colación este regalo. —opina el moreno sonriente. Alma lo toma y lo observa. Deja el suyo de color negro a un lado y se pone el que Mirabel hizo. Sora le sonríe y son jalados con el resto de la familia.—N-no somos Madrigal ¿Por qué estaríamos en la foto? —pregunta Riku aturdido de estar ahí.— ¡Ya son parte de los Madrigal! —afirma Mirabel tomándolos de la mano a cada uno. La cámara rebota hasta estar en posición, con una rata sosteniendo el faro.—A la cuenta de tres... ¡La familia Madrigal! —exclama Alma.— ¡La familia Madrigal!Debido a juegos de la casa, la foto no sale "bien". Con todos movidos. Mirabel sonríe apretando las mejillas, teniendo a Riku y Sora apretujándola, Alma abrazándola por la espalda y aunque ellos no lo pueden ver, hay una nueva vela arriba, observando y dando su tenue, cálida y tierna luz a la familia que vuelve a estar unida. Ahora mucho más grande.¿La gente del encanto se cansa? No, posiblemente la respuesta correcta es un enorme no. Riku quedó anonadado con que de repente empezaran a traer comida, fuegos artificiales, armaron una fiesta de la nada y es un poco agobiante para él. Aguantarlo se le hace complicado aun recuperado por la comida de Julieta. La siente hasta más atenta que su propia madre cuidando que no tenga ningún daño.Sora por su parte hace un buen par con la energía inagotable de este lugar. Lo ve bailando y jugando con cualquiera que se le cruce. Incluso baila con Isabela. Es lo más extraño que ha visto hasta el momento sin excepción. Riku se mantiene algo apartado por hallar paz. Se pone a la defensiva apenas ve a Alma acercarse.—Quería agradecerle su ayuda—anuncia Alma con las manos juntas y el chal rosa puesto. Riku se relaja un poco—. Lamento lo sucedido hasta ahora.—Ya puede notarlo, con eso es suficiente para mi... Vaya a disfrutar con su familia. —anima con una sonrisa leve y suave. Alma se acerca y le toma de la mano, palmeándola con ligero cariño.—Genuinamente lamento haberlos insultado de la manera que lo hice. Si soy sincera, la relación que sostienen no es de mi agrado. Nunca lo vi y toda mi vida lo he pensado un error—admite y Riku aprecia la sinceridad. Por no decir que también lo relata de forma respetuosa—. Sin embargo, en los corazones no reina mucho la razón.— ¿Sora le dijo eso? —pregunta entre risas negando con la cabeza y alma imita el gesto.—Quizá. Tiene razón. Cambiar mi pensamiento costará, pero al menos tengo la evidencia de que puede ser algo bueno.Riku asiente y Alma sigue su camino. Toma un profundo respiro, vuelve a cruza los brazos. Supone que con eso basta y sobra. Tampoco espera que Alma lo digiera con velocidad dado lo opuesto que era el pensamiento hasta hace unos días. Si surge poco a poco, estará fenomenal.Con algunos comentarios de Isabela, no duda que le hará falta la aceptación a Alma de la realidad. Sora se acerca a Riku, casi corriendo. Suda por montón, varios mechones de cabello están adheridos a su frente debido a ello. Toma a Riku de las manos para llevarlo consigo.— ¡Vamos a bailar!—Estoy cansado.—Por fa por fa ¡Será divertido!— ¡Riku! ¡Riku! ¡Riku! —animan todos los que están en medio del patio de la casa. Sora sonríe amplio en todo momento y Riku apenas puede con la vergüenza que le provoca.— ¡VAMO' PARCE QUE USTE PUEDE! —anima Camilo sin dejar de estar al ritmo de la música.Riku niega con la cabeza riéndose, siguiéndole la corriente y causando aplausos de los demás mientras Sora lo guía como puede. Riku se aparta por Mirabel que le quita el lugar, moviendo con energía su falda mientras gira y Sora le sostiene por momentos. Da su lugar a Camilo que imita la figura de su prima por jugar con ella hasta que Agustín lleva a Julieta hasta el medio de ese círculo a bailar.No están seguros de haber visto tan emocionada y energética a Julieta jamás. Riku se percata de que Isabela le hace un gesto con el dedo y aunque él no se mueve, una raíz lo jala hacia el medio y con la cara roja, ojos abiertos y pánico obvio, empieza a bailar con la mayor de la segunda generación Madrigal.—Muévete un poco más—recomienda Isabela—. Siga la música, que en realidad no es tan difícil.—Prefiero matar Heartless. —admite.— ¡JAH! ¡NO TAN VALIENTE! —bromea en voz alta, moviendo la falda de su vestido.Algo ofendido y decidido decide hacer lo que Isabela le dice y ciertamente da el resultado. Hay mucho animo a ello. De alguna forma, se siente como ver a dos personas compatibles por parecerse mucho en un aspecto aparentemente desconocido. Sora le ofrece la mano a Pepa que la toma y hay vitoreos ante lo lanzado que es Sora.Félix silba y aplaude, con Pepa riéndose y disfrutando ampliamente el momento con Sora. El muchacho en parte le recuerda a Camilo con lo juguetón que es. Tan solo un poco más dulce y menos pillo.Pepa es reemplazada por Dolores, que juega muchísimo más con la falda. Sora le sigue el ritmo sin dificultad. Incluso lo hace cuando su pareja de baile se vuelve Luisa. Riku se une a la exclamación colectiva. Solo Sora es capaz de adaptarse tan fácilmente a todos aquí. El peliplata se detiene abruptamente, algo constipado de que Camilo lo copia para bailar con su novio.Sora sabe que es Camilo. Riku jamás haría expresiones como esas. El jugueteo continúa un rato hasta estar con Isabela. La chica lo junta del todo a su cuerpo, ondeando a la misma capacidad que Sora que le sonríe y elogia entre el barullo. Mirabel le da un empujón con la cadera a su hermana para tomar su lugar.— ¿Divirtiéndote con todas tus hermanas adoptivas? —bromea Mirabel. Varios de sus rizos húmedo y pegados a su cuello por el sudor.— ¡Por supuesto!Mirabel lo hace dar la vuelta y Sora acaba junto a Riku que le sostiene la mano y la cintura. El moreno se levanta en sus puntas y le da un beso a Riku que inclina un poco la cabeza hacia él.Quizá ser parte de la inmensa familia Madrigal no esté tan mal.. . .—Alma—La señora se gira a Sora que la llama—. ¿Puedo pedirle un favor?—Podemos conversarlo mañana.—Es que Riku va a estar despierto y quisiera saber desde ahora—Alma lo observa con curiosidad—. Quería saber si nos podemos quedar unos días más porque dentro de un tiempo será su cumpleaños. Es la primera vez en cierto tiempo que estamos juntos—explica tímido—. Y quisiera aprovechar para celebrarlo con él. Aquí sería genial. Ya se nota que le gustó.— ¿Su cumpleaños? Oh, ya veo... Pensé que tenían que irse pronto ¿No tenían prisa?—Eeeeso puede esperar. Digo, no nos llaman aun y dudo que la guerra empiece mañana, así que podemos estar un rato más. —responde y Alma junta las manos.—Si es así, no creo que haya problema. Como te habrás dado cuenta, somos muy dados a las festividades.—Sabía que podía contar con eso. —Cruza los brazos tras su cabeza y sonríe amplio.Va a la habitación. Riku esta tan cansado y dormido tan profundo que ronca. Sora se acuesta en la cama, dejando los zapatos, el poncho y el pantalón a un lado, quedando solo en su camisa. Mira al techo un rato. Demasiadas cosas en un día y para más inri, algunas ni siquiera tienen solución.Frota su pecho y cierra los ojos. El cumpleaños de Riku es una razón real, al mismo tiempo que una excusa. Quiere quedarse aquí un poco más. Sentir tranquilidad y pensar un poco en sí mismo. En qué hará. Descubrir qué sucede realmente en su corazón. Las respuestas siempre están ahí, solo es cosa de encontrarlas.Una pregunta llega a su mente de repente: ¿Qué pasa si no tiene el poder del despertar por culpa de su corazón herido? Puede ser esa una razón. A la vez, solo puede pensar en que eso no puede importarle. Debe obtenerlo incluso si duele, incluso si lo destruye.Y así, como siempre, hay un miembro de la familia Madrigal en problemas. Esta vez, sin ser uno con el apellido oficialmente y que no podrá estar en esta casa para protegerse de su destino incierto.

----- CHAPTER BREAK -----

—Tenemos-que-irnos.— ¡No tenemos! Tampoco podemos. No buscamos los trozos de la nave Gumi que se cayeron cuando llegamos, así que sigue rota. Deben estar por ahí. —excusa Sora y Riku lo mira con severidad, cruzado de brazos. Da un quejido, apretando su entrecejo con los dedos.—Entiendo que te diviertes mucho en este lugar, pero esa no es razón para quedarnos tanto. —regaña Riku y Sora sacude la cabeza.— ¡No es eso! ¡De verdad! Puedes intentar ponerla en marcha, pero no va a funcionar. Ni siquiera lograría llevarnos al castillo de Yen Sid—asegura Sora. Mirabel ve desde arriba de la escalera aquella discusión matutina. Despertó con el miedo de que ambos desaparecieran. Yéndose sin despedirse siquiera. Como si fuese un sueño que tenía que terminar. Afortunadamente, están aquí, peleando por no haberse podido ir a escondidas—. Además, no creo que haya pasado mucho tiempo afuera. No me han llamado, no tengo mensajes, nada de nada. Apenas ha cambiado la fecha.— ¿No?Riku saca su célula y lo revisa. Recuerda muy bien que antes de entrar aquí, era las dos de la tarde y su reloj marca las cuatro de la tarde con apenas un día de diferencia. Frunce las cejas ¿Todo el tiempo hay tanta diferencia entre mundos? No cree que sea así. A la vez, está seguro de que no fue Sora jugando con la configuración del aparato.Básicamente porque apenas sabe contestar llamadas, mensajes y tomarse fotos. Más allá de ahí es terreno desconocido. Exhala con cansancio.—Mickey no habrá terminado el problema en el castillo siquiera—queja en voz baja—. Eso no quita que tienes algo que hacer y de nuevo, como de costumbre, quieres ser un vago al respecto. —acusa directamente el peliplata. Sora sorbe aire.— ¿Puedes dejar de decir que soy un vago? ¡Ni siquiera tú sabes que es el poder del despertar! Empiezo a creer que ni siquiera Yen Sid lo sabe. No me responde nada. —refunfuña cruzando los brazos tras su espalda.—Lo debes descubrir tu solo y jugando por aquí no lo harás.—Ya lo sé.— ¿Entonces porque insistes en retrasar irnos? —replica Riku impaciente—. Debemos salir, debemos encontrar es poder, sacar a Aqua, hay una-— Ya-lo-sé.—No lo parece.—A menos que me digas como conseguirlo, no me reclames al respecto. Ya yo sé que es importante. —Mirabel levanta una ceja y encuentra curioso que el aire juguetón y medio bromista se apaga por completo. Justo a la vez que Sora se molesta.—Ese no es mi deber. Es el tuyo. Es un poder que yo no podría manejar y es por eso que lo debes encontrar tú. —discute Riku y Sora blanquea los ojos negando con la cabeza.—Ay por favor, seguro que sí podrías hacerlo ¿Cuándo no te ha salido lo que quieres? Solo piénsalo, búscalo tú o lo que sea. Sea como sea lo harás mejor que yo.—No te pongas con esa tontería ahora. Tú yo sabemos que eres muy bueno con todo. Con temas así, eres genial-—No lo suficiente para pasar el examen.— ¿Es en serio lo que te frustra? ¿Es por eso que no lo obtienes?— ¡No tiene nada que ver! —responde en voz alta, malhumorando.— ¿¡Entonces qué es lo que sucede!? —reclama saber—. Examen o no deberías tenerlo, deberías haberlo obtenido ya y no retrasar más la situación—Sora se muerde el labio inferior, bajando la mirada—. Podrías haber ido conmigo y Mickey en busca de Aqua si lo tuvieras, pero te desvías jugando. Por eso no te salen las cosas pronto. Porque te distraes. No puedes seguir siendo así.—Eso está un poco intenso allá abajo ¿Eh? —susurra Camilo a Mirabel. Apenas salió de su cuarto escuchó lo que pasaba. Mirabel asiente con la cabeza.—En cada mundo que vas. Donald te lo dice mil veces y nunca le haces caso. Por no mencionar que te inmiscuyes con todo el mundo—Riku empieza a sacar una que otra frustración al respecto. Ni siquiera hace falta saberlo de parte de Donald. Todos saben que Sora se toma ir por los mundos como un juego. No como lo importante que es—. Kairi, Lea, Mickey, el maestro Yen Sid, Donald y Goofy, todos hacen un esfuerzo mientras tú no-— ¡Discúlpame por no ser tan perfecto como tú! ¡Por no poder hacer las cosas de la nada y de repente siendo un maestro con ellas! ¡El elegido siempre has ido tú! No yo, yo obtuve esa Keyblade por casualidad y porque tú estabas siendo un idiota. De no ser por eso, ni siquiera estaría aquí para empezar porque no...Sora da un quejido y acaba pasando de él. Riku lo ve irse. Su expresión entre sorprendida y confundida. No se considera perfecto. Su capacidad de dominar algunos poderes con facilidad es algo que no negara, más no creyó que Sora lo viera de esa manera. Que aun creyera en esa tontería que le dijo hace casi dos años en Hollow Bastion. Maldice entre dientes viendo arriba con mala cara.—Maldita mierda.
. . .

—Poder del despertar, poder despertar. Yo sé que tengo que obtenerlo, pero ¿Cómo lo consigo? ¿Qué se supone que haga para conseguir esa cosa? —gimotea angustiado a este punto. Perdido y contrariado.Le duele el pecho, pensó que sería una mañana menos pesada a la que fue con esa charla matutina. También lo frustra tanto que incluso Riku lo vea como un niño. Como alguien que no se toma en serio lo que hace. Sabe que es serio, sabe que es importante y no lo niega jamás, tampoco se distrae a propósito.Solo está viviendo, convive con esos corazones que se cruza y necesitan ayuda. Que necesitan reír un poco y así enfrentar a la oscuridad que circunda. No comprende qué tiene eso de malo. Porque todos deben decirle que está mal. Moquea y baja la cabeza, encogiéndose de hombros.Teniendo demasiadas ganas de llorar. A cada segundo tiene más la sensación de que ni siquiera debería tener una Keyblade. Que es alguien reemplazable o desechable. Su lugar debería estar ocupado por alguien más. Seguramente Roxas sería mejor para esto. Se recuesta del árbol a su lado y esconde la cabeza entre sus rodillas, sollozando.Tal vez no debería estar aquí para empezar.. . .—Ah, Sora, no estaba en el desayuno.—Quería revisar que de verdad no quedara ningún Heartless en el encanto. Me distraje—excusa Sora sonriente y luciendo como si nada paso esta mañana. Como si ni siquiera estuvo llorando un largo rato—. ¿Me buscabas para algo? —pregunta inclinando el cuerpo.—Sí. La Abuela me contó que habrá algo dentro de poco y quería que me ayudara con eso.Ambos suben las escaleras hacia la habitación de Mirabel. Es más grande que antes. Diría que la casa aprovecho el momento para brindarle un espacio propio a Mirabel. Esta vez únicamente suyo y no un lugar que debería compartir en algún momento. No hay muchos cambios aparte de algunos maniquíes, un escritorio más grande y una pizarra de corcho donde poner dibujos y diseños para su ropa.Mirabel saca de un cajón lo que luce como un muñeco de felpa pequeño de color blanco. Sora no evita reír con una especie de sonrisa torcida. Le recuerda muchísimo a Riku.—Quería hacérselo como regalo. También como agradecimiento. Quizá sea pareja del que le hice a usted—comenta risueña y divertida. Sora asiente animado. No está muy seguro de que a Riku le gusten los peluches. Antes no lo hacía. Quién sabe si cambió de opinión. No obstante, es alguien que aprecia los regalos, así que seguramente estará feliz de tenerlo—. Se supone que es un perro, pero-—Esta genial, tú solo continua—anima Sora—. Puedo dibujarte algo para que le pongas de ropa. —ofrece.Omitiendo el dibujo torpe de Sora, Mirabel pudo hacerse una idea de como es la chaqueta que Sora dibujo.— ¿Qué es ese símbolo? —pregunta curiosa—. No se parece al que vi en los Heartless.—Ah, es de los Dream Eater. Como el perrito azul que invoque una vez. —responde Sora balanceándose en el borde de la cama. Mirabel frunce las cejas y vuelve la vista a Sora.— ¿Por qué lo tendría en su chaqueta?—Nuestro examen consistía en ir por mundos dormidos. Lugares que sucumbieron a la oscuridad y no han podido regresar, están dormidos, descansando y sin poder salir de ese estado... Estábamos dormidos para entrar ahí y me perdí—resume a grandes rasgos, Mirabel acomoda sus gafas—. Caí tan profundo en ese sueño que no iba a poder despertar, pero... ¡Riku me salvó! Él tenía ese símbolo en la espalda, como las criaturas que nos ayudaban ahí dentro. Se comían a las pesadillas que aquejaban esos mundos. Riku se llevó mis pesadillas y me salvó.—Oh... Eso es tierno, aun cuando pelearon esta mañana.—A veces pasa. —Encoge de hombros restándole importancia. No es la primera vez que pelean, tampoco será la última. Es indiferente a este punto.Quiere ignorar que sucedió por la paz. Lo más seguro es que Riku haga lo mismo.. . .—Usted e muy extraño ¿Eh? Mire que decirle a la cara esas cosas al compañerito—Camilo exhala con cansancio, Riku lo mira con irritación—. Es ley básica hermano: no puede hacer algo y lo frustra, no se dice. No se habla. No se toca. Mucho menos con la realidad de por qué se quedan.— ¿Y desde cuando tú sabes?—Los chismosos nacen, no se hacen—asegura Camilo con gesto pícaro—. Y quizá piense en decírselo si promete no andar molestando al pelado hasta que se vayan.Riku blanquea los ojos. A veces Camilo es insoportable. Sacude la mano, queriendo que el cambia formas le diga que pasa. Pensó que todo era una excusa de Sora para seguir jugando por aquí, no que había una razón seria o algo de verdad. Camilo se ríe y baja de donde está sentado.—Le pidió permiso a la Abuela para quedarse unos días porque usted cumple años. Quiere que lo celebren los dos juntos aquí.— ¿Mi cumpleaños? —repite con la cara arrugada—. Mi cumpleaños es-Saca el celular y revisa el calendario. Llevan un mes aquí, lo cual si lo suman a la fecha de afuera... sí, haría que ya dentro de tres días sea su cumpleaños. Lo impacta que Sora se diera cuenta de semejante detalle. Incluso hizo las cuentas. Un milagro de los grandes. Guarda el celular de nuevo y siente molestia.Vale, entonces el reclamo si estuvo fuera de lugar. No se queda a jugar, lo hace por un gesto bonito. Ahora se siente un poco mal. Hubiera preferido saberlo. Lo habría rechazado para que se vayan, excusando perfectamente porque Sora no dijo nada para empezar. Da por hecho que tiene las piezas faltantes de la nave Gumi. Escondidas por ahí para excusar que se queden los dos.—Hablando en serio ¿Qué le pasa? Fue un poco tenso temprano.—Sora nunca baja los pies a la tierra. Se comporta como un niño-—ustedes son niños aun—Le recuerda Camilo—. Quizá usted es mayor, pero a la larga aun no son adultos y cada quien es como es. No puede decir que mi papá sea muy serio—Ambos voltean a la derecha, donde ven a Félix ser correteado por animales mientras Antonio se ríe—. Hay gente que es bromista y ya. Sora es así.—No tenemos tiempo para eso.Camilo encoge de hombros y Agustín se acerca, habiendo escuchado la mayor parte de la conversación por accidente, limpiando parte del destrozo que los animales de Antonio hicieron.—Aquí les dio tiempo—dice Camilo—. Y dudo que fuese sobre cargao todo el tiempo. —Riku se cruza de brazos, sin querer dar el brazo a torcer. Agustín se ríe suave, poniendo una mano en el hombro de Riku.—Ustedes mismos dijeron que tendrán que irse. Si no aprovechan el tiempo que tienen para hacer memorias alegres y divertirse ¿Cuándo lo harán? —Riku abre los ojos y mira hacia Agustín con impresión—. Alma pensó que viviría una vida con el señor Pedro—Ven adentro, donde Alma admira el cuadro en la pared—, pero apenas Julieta, Bruno y Pepa nacieron, lo perdió—Riku vuelve a verlo a él—. Han hecho lo posible aquí en poco tiempo. En el poco que había para jugar y si no lo hacían... Si no jugaban en nada ¿Cuándo lo harían? ¿Realmente es una pérdida de tiempo hacer que tu esfuerzo valga la pena?—Hay una guerra a nada de empezar, hay gente a la que tenemos que salvar. El tiempo no da.—El tiempo se va a acabar y ¿Si esa guerra acaba y, dios quiera que no, él ya no está? —Riku aprieta las manos—. Hay oportunidad para todo. Divertirse, trabajar, llorar, relajarse. Hicieron un gran esfuerzo y ahora, les toca descansar. Divertirse un poco. Pensar en lo que no han podido hasta ahora.Le palmea y se aleja a ir a buscar a Julieta. Riku frunce las cejas y continua con las manos apretadas. Pensando en la maldita visión de Bruno que no deja de surgir a cada posible oportunidad donde no tendría a Sora con él.— ¿Y bien parce? ¿Se calma con el pelado o qué? —cuestiona Camilo, sonriente y divertido.Sora se deja caer en la cama con las manos en el pecho. Sin Heartless, parece que hay muchísima tranquilidad aquí. Parece un mundo distinto y todo. Lo que si notó es que hay un silencio algo incomodo en la casa. Claramente aún están algo contrariados en cómo tratarse, que cambios se hicieron, cuáles no. Un lío en general donde afortunadamente él no tiene nada que ver.Levanta la cabeza por escucha la puerta y la deja caer al ver a Riku. Infla los mofletes y frunce las cejas. Riku suspira, yendo hasta la cama para sentarse al lado opuesto al que ocupa Sora, cruzando los dedos encima de su regazo.—Así que toda tu razón de estar aquí es mi cumpleaños.— ¿¡QUIEN TE DIJO...!? ¡AH! ¡FUE CAMILO! —quisquilla Sora señalándolo y Riku asiente ¿Para qué mentir al respecto? —. Debía ser una sorpresa. Que fastidio. —Se deja caer en su lugar de nuevo con los brazos cruzados.—No hace falta que celebremos eso. Sabes que me da igual.—A mi no. Te lo quiero celebrar y es todo. Antes de tener que ir a morir o algo así. —dice Sora entre dientes y sacando los labios, luce como puchero y no deja de fruncir las cejas. Más que lucir molesto, es como ver a un bebé.—Lo dices como si no podremos hacerlo sin morir.—Ay por favor. Al paso en que voy, es más probable que nos maten y revivamos a que encuentre el poder que no quiere ser encontrado por nadie. —refunfuña Sora disgustado y Riku gira del todo la cabeza hacia él.—No te estreses tanto. Llegará. De tanto que lo buscas llegará. No quería hacerte sentir mal por ello.—Fallaste miserablemente. —informa Sora girando la cabeza a la derecha.Se quedan en silencio unos cuantos minutos donde Riku se muerde el labio inferior. Esto se le da muy mal. Sora suspira con cansancio.—Hago lo que puedo por ayudar a todos. Siempre lo hago. Es... Es a mi manera. No logro ser como ustedes y lo siento.—No tiene por qué cambiarlo. Si no fueses así, no habríamos logrado solucionar lo que pasó aquí—comenta Riku—. Esta familia estaba hundida por pensamientos como el mío y pensamientos como los tuyos fue lo que les hizo salir a flote.—Jah. Claro.—Es la evidencia contra tu poca fe.Sora sigue desanimado y poco convencido. Eso es claro. Riku acerca su mano él y llega a tomar la contraria. El moreno gira a verlo.—Eres quien debe encontrar el poder del despertar porque eres el único capaz de entrar en los corazones de las personas—explica Riku con suavidad—. Eres el único capaz de conseguir entrar en tanta gente y mejorarles la vida. Yo jamás podría hacer algo así. Ni Kairi, Lea, Roxas, Mickey... Solo tú puedes hacer algo así—afirma con tanta certeza que llega a ser hiriente para Sora—. Serás capaz de mucho. Confía en eso y en ti mismo.—pero...Riku se queda esperando el pero. Sora lo completa solo en su mente: pero como va a ser así si mi corazón se está rompiendo. Niega con la cabeza, fingiendo que fue solo una muletilla de sorpresa o algo así. Riku lo deja así y lo atrae para poder abrazarlo. Sora esconde la cara en su hombro.Si es capaz de eso ¿Por qué está así de lastimado? No lo entiende. Poder entrar en los corazones de la gente, sanarlos, darles la forma que perdieron. Aunque la intención de Riku fue buena, Sora lleva sus palabras por otro rumbo, cuestionándose si el sentido es que llega a ser un medio, una herramienta para lograr eso.Lo piensa sin cesar todo lo que resto de día y también por la noche.Los días siguientes se resumieron en hacer los preparativos para el cumpleaños de Riku. Todo lo posible por estar listo. Flores en colores fríos y pálidos, comida que excluyera chocolate con queso y cositas que han notado con el tiempo que le gustan. Mirabel consiguió terminar su regalo, Luisa con ayuda de Sora pudo pensar en algo entretenido para cantar el cumpleaños feliz y cosas así.Por no mencionar que, con su ayuda, la de Agustín y Pepa fue capaz de planificar un regalo para él. Porque de otra manera sería un fracaso en ese punto. Ya por la mera mañana, Riku se siente golpeado con un gon en la cabeza.— ¡FELIH CUMPLEAÑOS MI ESTIMADO COMPAÑERO!— ¡Feliz cumpleaños!—Sería más feliz si no me despertaran. —admite Riku en un gruñido molesto, rascándose la cabeza. Sora se ríe, siendo quien lleva un pastel pequeñito con un dibujo deforme de una cara molesta. Curiosamente parecida a la que Riku hace en este momento.—Julieta te lo manda. Me dejó decorarlo. Le dije qué te gusta así que finalmente algo que conoces.Toma el pastel y se lo come con muchísima lentitud. A los tres les hace gracia como está comiendo más dormido que despierto. Llega a ser muy tierno. Mirabel hoy usa una falda distinta. Esta es roja con negro y azul, bordada de coronas, estrellas, llaves y símbolos que ha visto de Riku y Sora a lo largo de este tiempo.. . .— ¿Cómo está el cumpleañero? —pregunta Agustín cantarín.—Con sueño.—El niño se durmió tarde anoche. —bromea Isabela con acidez. Riku la ve con molestia.— ¿En que tardan en dormirse? —pregunta Pepa poniendo los platos en la mesa.—Me llegó el mensaje de una amiga y tuve que explicarle demasiadas cosas que no sabía cómo explicar. —responde encorvado. Sora asiente.—Kairi no sabía cómo hacer algunos hechizos y pidió ayuda. Iba a ayudarlo, pero me dormí. Me aburrí. —admite Sora desvergonzado con los brazos cruzados tras su cabeza. Riku exhala agotado.—Al menos pudo hacerlo. —Quiere ver el lado bueno por su propia estabilidad mental.—Bueno, es un día de celebración—dice Alma sentándose en la mesa—. Así que trata de disfrutarlo lo máximo posible. Los años no regresan. —Riku entrecierra los ojos. Con la sensación de que le recuerdan, incluso sin querer, lo que estuvo quejando.No hay tiempo para diversión.Mejor dicho, nunca lo hay.Es a lo que hay que hacerle tiempo y vivirlo.Concluye que este día, puede desechar las preocupaciones y solo hacer lo que quiere. Incluyendo tomar a Sora de la cara, darle un beso y seguido sentarse a tomar lo que quiere de desayunar. Alma se hace la que vio nada. Si no los mira, no se queja y nada, todo está bien. Mirabel e Isabela chocan discretamente los puños.Ellas le dijeron que hiciera eso. Funcionó mejor de lo esperado.. . .La música y el escándalo habitual de una fiesta en la casa Madrigal aturde un poco a Riku que ha este punto, se ha acostumbrado un poco. Acepta las felicitaciones, regalos que algunos invitados le dan ¿Por qué vino toda esta gente? Los pueblerinos no pierden oportunidad de asistir a la casa Madrigal y siendo que Riku está en la foto, lo toman como un Madrigal más.—Riku ¿Podemos hablar un momentito? —llama Bruno con el puño cubriendo parte de su boca. Riku asienta y lo sigue a una de las habitaciones vacías. El eco de la fiesta entra hasta aquí. Bruno saca de debajo de su poncho un enorme cristal verde. Otra visión.— ¿Y eso?—Tenía esperanzas de ver algo bueno ahora, quizá una señal bonita por ser su día—explica tímido y Riku ladea la cabeza—. N-no es lo que tenía en mente, pero la verdad, no entendí nada de lo que vi... Tan solo que esto está en tu futuro.Riku toma el cristal. El brillo verde ilumina su rostro y ojos. Lo que hay en el cristal es la sonrisa de Sora. Tan grande y amplia como siempre. Lo inclina un poco, sigue con esa enorme sonrisa, extendiendo los brazos y finalmente, ya no está. Como si de repente desapareció. No lo comprende, pero...—Hoy no quiero preocuparme por nada de esto. Ya será el tiempo de hacerlo. —se lo entrega amablemente y Bruno da una sonrisa tímida.—En realidad, creo que ese es el fin de mi don ¿No crees? Ha-hacer a la gente darse cuenta de que el tiempo se va a acabar—comenta el vidente y Riku imagina con que acabará esa idea—: Y que deben disfrutarlo sin importar que sea bueno o malo.—Sí. Debe ser eso. Es un don muy útil.Bruno asiente y guarda la visión con ayuda de casita que la lleva hasta la habitación de Bruno. Al salir Riku es jalado por Sora para bailar. Ya consideraba que se había tardado en hacer esto. En esta ocasión pudo seguirle la corriente con mucha más facilidad. Con más energía que antes y sonreír más en ello.— ¡Esoooo! ¡Miren al cumpleañero! —exclama Camilo que baila con Mirabel. Riku de una risa avergonzada y Sora salta a abrazarlo pro los hombros.— ¡Esoooo! —exclama por igual, bromeando con él.Pasadas las horas y habiendo cortado el enorme pastel que se cocinó, Agustín se sienta en el piano y Sora llama la atención con timidez.—Sé que te irrita, pero solo pensé en regalarte una canción que se me ocurrió. Lo siento. —balbucea apenado a Riku y el peliplata se hace el que le molesta. Para Sora es obvio que es mentira, para los demás no tanto. Sora se aclara la garganta y Agustín empieza a tocar junto a la banda.Riku no pensó que Sora supiera cantar. Nunca halo había escuchado, en realidad y pensó que sería un poco más sonar:
Dos oruguitas enamoradas

Pasan sus noches y madrugadas

Llenas de hambre

Siguen andando y navegando un mundo

Que cambia y sigue cambiando

Navegando un mundo

Que cambia y sigue cambiando
Sora se relame los labios constantemente. Mirabel le hace gestos de que respire profundo. Sora lo obedece y continua con tono bajo y medio arrastrado, casi triste, pero esperanzado.
Dos oruguitas paran el viento

Mientras se abrazan con sentimiento

Siguen creciendo, no saben cuándo

Buscar algún rincón

El tiempo sigue cambiando

Inseparables son

El tiempo sigue cambiando
Sonríe débil hacia Riku.
Ay, oruguitas, no se aguanten más

Hay que crecer aparte y volver

Hacia adelante seguirás

Vienen milagros, vienen crisálidas

Hay que partir y construir su propio futuro
Levanta poco a poco la voz, más instrumentos se unen a la tonada, haciéndola poco a poco más viva y animada.
Ay, oruguitas, no se aguanten más

Hay que crecer aparte y volver

Hacia adelante seguirás

Vienen milagros, vienen crisálidas

Hay que partir y construir su propio futuro
Camilo le hace coro, sentado a un lado. Félix hace gestos a la gente para que lo acompañen. Riku queda avergonzado y muy tímido. No esperaba algo como esto. La música desciende y de repente es casi un canto deprimente. Sora no deja de pensar en que la idea le vino de repente, pero ¿Por qué?
Dos oruguitas desorientadas

En dos capullos bien abrigadas

Con sueños nuevos

Ya solo falta hacer lo necesario

En el mundo que sigue cambiando

Tumbando sus paredes

Ahí viene nuestro milagro

Nuestro milagro
El cambio, las adversidades, el tiempo, lo que derriba, lo que perdido que se siente a pesar de estar con Riku. Como si ambos estuvieran igual de desorientados. Como si solo son dos pequeñas existencias y cae en cuenta de que sí. Eso es lo que pasa.
Ay, mariposas, no se aguanten más

Hay que crecer aparte y volver

Hacia adelante seguirás

Ya son milagros, rompiendo crisálidas

Hay que volar, hay que encontrar

Su propio futuro
todo cambia. Él ha cambiado, Riku también y seguirá cambiando. Aferrarse a una idea ¿De qué va a servirle? Viven lo mismo que los Madrigal, un milagro inmenso. La diferencia es que el milagro que tienen ellos es haber coincidido en un mismo mundo, haberse hecho amigos, haberse peleado, perdonado, enamorarse.Han transitado- han volado a través de ese milagro tan simple, pero tan grande y especial. Uno obtenido por suerte para él. Como alguien que no es especial. Mira a Riku con ojos aguados.
Ay mariposas, no se aguanten más

Hay que crecer aparte y volver

Hacia adelante seguirás
Y su milagro va a llegar a su fin muy pronto. Ya ha crecido todo lo que pudo, ya voló todo lo que pudo y aunque él no lo haga, Riku si lo hará. Seguirá andando como una brillante mariposa plateada por la vida de otras personas. Él no sabe lo feliz que lo hace, es incapaz de notarlo por lo necio que es.Alguien más tomará su lugar, nunca ha sido indispensable. Todo lo contrario, es desechable. Una vez su misión se cumpla, se irá. Desvanecerá. Está seguro de ello.
Ya son milagros, rompiendo crisálidas

Hay que volar, hay que encontrar

Su propio futuro
Pero ya habrá disfrutado su tiempo. Habrá vivido y amado su corto milagro como si fuese el único en todos los mundos.
Ay mariposas, no se aguanten más

Hay que crecer aparte y volver

Hacia adelante seguirás
Y eso es todo lo que le importa. Lo feliz que llegó a ser, a todos los que logró ayudar, a quienes logró conocer y amar. Eso es lo que le hace sonreír tan grande, siendo que logra una sonrisa en Riku por igual.
Ya son milagros, rompiendo crisálidas

Hay que volar, hay que encontrar

Su propio futuro
Se ríe y frota un ojo, bajando la cabeza de repente por ponerse a llorar. Las exclamaciones y burlas juguetonas a ello no faltan. Riku es el primero en ir a abrazarlo y es lo que a Sora le urge.Abrazarlo tan fuerte que le duela el pecho. Quizá no se abracen así de nuevo nunca más y... Quiere disfrutarlo. Antes de que sus alas se consuman y no sea más que una mariposa cayendo a un abismo.

----- CHAPTER BREAK -----

—Así que, primo ¿Qué obsesión tiene conmigo?— ¿Disculpe?—Oiga, que su Heartless andaba molestando mucho con que me quería con él, luego usted se besó a sí mismo viéndose como yo ¿Qué fue todo eso? —pregunta Mirabel echada en la cama de Camilo. El cambia forma suda frío. No pensó que esta pregunta llegaría jamás y ahora que la tiene, quisiera que no hubiera sucedido para empezar.—Pues que yo la quiero mucho prima. Eso no es un secreto. —responde Camilo elocuente y encogiendo de hombros. Mirabel entrecierra los ojos, gira en la cama y lo señala con un dedo.—No al punto de casi matar a toda la familia. Eso está extraño Camilo, así que dígame ¿Qué pasa con usted? ¿Por qué tanta insistencia? También recuerdo que dijo estar celoso de Sora. Ya sabe, quike él era mi mejor amigo ahora y lo reemplace. Incluso se puso celoso por lo que el dije pensando que era Dolores. —apunta Mirabel y Camilo se rasca el cuello con la diestra.No sabe si decírselo. No ahora que todo esta tan tranquilo y quieren fingir que no les pone tristes que Sora y Riku se van a ir mañana. Se muerde los labios y mantiene una sonrisa incomoda, casi dolorosa. Mirabel inclina la cabeza y se levanta, dándole toques en la mejilla con el dedo.—Dígame. Digameeee. Que ya no hay ganas de matar a todos al menos y es momento de ser sinceros unos con otr-Mirabel se inclina ligeramente hacia atrás, con Camilo apretando los ojos y presionando los labios contra los de Mirabel. La chica parpadea un par de veces y la impresión queda plasmada en su cara aun cuando Camilo se aparta de ella y parece ir disminuyendo de tamaño poco a poco, avergonzado, asustado, no está muy claro. Lo único que si lo está es que, aunque Mirabel esperaba una respuesta directa, no la esperaba física y mucho menos que fuese esa.—Camilo-—N-no me moleste. Solo pasa ¿Vale?Mirabel se arrodilla frente a él que tiene el mismo aspecto de cuando ambos cumplieron cinco años.—No le puedo tomar en serio viéndose así. Lo siento. —comenta incomoda. Camilo regresa a su forma original. Quedándose sentado en el suelo. Se rasca la cabeza y sigue sin encararla—. Camilo ¿Es en serio eso?—Sí. Digo... nos tenemos uno al otro, siempre hemos estado juntos, jugado juntos, contra el mundo entero y bueno, yo a usted la amo y... eso.—Soy tu prima.— ¿Y eso qué? —replica al instante, claramente ofuscado y fastidiado porque obviamente esa respuesta iba a venir—. Si algo entendí de todo esto que pasamos, es que si mi corazón me dice una cosa donde no hay daño y no hago nada malo, lo escuche y lo siga, en lugar de ignorarlo—dice Camilo con total convicción al respecto—. Sora y Riku son ambos hombres y se aman ¿Por qué yo a usted no la podría amar? Somos primos, no hermanos, no padre e hija o madre e hijo. Lo que yo siento no está mal. —excusa con rapidez.Mirabel exhala negando con la cabeza y le aparta un poco del cabello de la cara para que Camilo le mire. Le da un par de palmadas en la mejilla.— ¿Y si yo no soy igual que tú?—E-entonces solo dímelo claro y no sé, supongo que habrá alguien más en mi vida... Solo sé que quiero que sea feliz y verla siéndolo, es una de las cosas que más he amado de esta semana. —Mirabel sonríe débil. Es curioso que no se había dado cuenta de que muchas veces, quien la empujaba a ir a arriesgarse, pero divertirse, era Camilo.Él no se la pensaba en ayudarla, en informarla de lo que pasara y por encima de todo, aunque ella no se diera cuenta, es quien la miraba. Camilo quería estar presente en cada momento que Mirabel disfrutara porque jamás la había visto tan feliz. Jamás la había visto así de radiante y con una sonrisa tan bella.Incluso si lo llevó a consumirse en la oscuridad, todo lo que quería era verla siendo feliz, hacerla feliz por igual. Aunque con lo que dijo Mirabel ahora, da por hecho que, en ese aspecto, no podrá hacerlo.—Sabes que la Abuela se infartará.Camilo abre los ojos de par en par y deja caer la mandíbula.—Sí, d-digo ¿¡Obvio!?—Entonces demos un intento. —le da un beso en la mejilla y Camilo acaba teniendo una especie de torbellino de cambios donde Mirabel se ríe.Es tan ridículo y tierno al mismo tiempo. Lo único que queda claro es que al final, luciendo como él de tres años, se queda abrazado a Mirabel durante toda la noche. No es un sí, no es un acepto que seamos esposos durante toda la eternidad, es un vamos a intentarlo primero y veamos qué pasa.Lo cual lo hace hasta más feliz. No pensó que el suspenso le sería tan satisfactorio. Incluso más que haberlo consolidado como algo serio ¿Por qué? Le da tiempo a ambos de llevar a cabo algunas cosas, probar y confirmar cuán compatibles son, llegar a enamorarse uno al otro; cómo sería a futuro, como será para la familia...Camilo solo concluye que Mirabel es la luz más bella y enorme que podrá ver jamás en su vid ay solo con eso, ya está complacido.—Bueno, aquí acaba nuestra aventura juntos. —dice Sora girando hacia atrás con la nave Gumi ya reparada. Tuvo que darle todos los fragmentos a Riku y que los pusiera él. Básicamente porque no alcanzaba.La familia Madrigal, a saber en qué momento, les hizo una enorme pancarta de despedida. Mirabel se acerca a él y le entrega un brazalete bastante simple de color rojo, ajustable y que, en los pequeños detalles, tiene la cara de ambos sonriendo. Sora sonríe a Mirabel que tiene los ojos aguados.—Gracia por haber venido, Sora—dice Mirabel en voz baja. Sora asienta y la abraza. Mirabel lo aferra con un poco de fuerza—. Eres mi mejor amigo. —El moreno sonríe amplio, palmeándole la espalda. Riku se cruza de brazos, apoyado en la entrada de la nave Gumi.— ¿Volverán en algún momento? Sin que haya problema. —pregunta Luisa con deje entristecido.—Quien sabe si podremos hacerlo. —admite Riku con mala cara—. Esta nave no es nuestra y este mundo estaba tan escondido que solo hasta ahora pudimos verlo. Lo más probable es que quede oculto de nuevo. —Le sabe mal la noticia, porque es una decepción para ellos, pero no puede ser deshonesto al respecto.—pero ustedes también son Madrigal. Tienen que estar en casa con nosotros. —dice Antonio con tono lloroso.—Quizá no entiendan aun todas las palabras, pero casita ya les tiene su cuarto perfectamente acomodado. —afirma Pepa palmeando a Antonio en la cabeza.—Y miren que yo les puedo enseña' lo necesario pa' vivir aquí. Sin problema. —promete Félix. Riku niega con la cabeza.—Incluso si quisiéramos, se trata de que no es tan fácil llegar.—Y ¡No importa si no estamos aquí! —asegura Sora en voz alta y con gran ánimo para sorpresa de ellos—. Nuestros corazones siempre estarán unidos. No importa cual mundo, cual barrera, cual distancia. Lo que hay dentro nuestro siempre nos mantendrá unidos—Promete de forma tan cándida y genuina que solo les hace sentir más triste al mismo tiempo que saber que deben soltarlo—. Al final del día, siempre compartiremos un mismo cielo.Alma se aproxima a él y le da un pequeño beso en la frente. Sora le sonríe.—Además, no nos necesitan más—asegura en voz baja—. Ya pueden ver la luz que tienen con ustedes. Nuestro deber aquí no era alejar a los Heartless, creo que eso pudieron hacerlo solos. Lo que realmente necesitaban, era darse cuenta de lo que tenían.Mirabel aprieta las manos en su falda y exclama cuando una luz empieza a manar de su pecho. Siendo un corazón hecho completamente de cristal que se desvanece tan repentinamente como apareció. Sora le guiña un ojo y le da un par de palmadas a Alma. Sube a la nave Gumi y se despide desde la entrada junto a Riku.— ¡Vuelvan cuando quieran! —dice Julieta en voz alta.— ¡Y cuando vuelvan cuentéennos como fue! —dice Agustín.— ¡Espero que consigas lo que buscas Sora! —anima Isabela.— ¡Que les vaya bien! ¡NO OLVIDEN QUE TIENEN UNA FAMILIA AQUÍ! —grita Camilo por lo lejos que está nave.— ¡CUÍDENSE MUCHO!— ¡PRACTICA EL BAILE RIKU!— ¡SORA! ¡GRACIAS POR VENIR Y SER LO MÁS ESPECIAL QUE PUDO PASARNOS!Sora sacude la mano desde la cabina de la nave y pone en marcha la nave. Al salir del mundo Riku se da cuenta de la forma en que ni siquiera puede verlo desde afuera. Es como si se trata de un espacio vacío. Toma un profundo respiro, la ropa de Sora vuelve a la normalidad y de repente, ya no hay nada a lo que se acostumbraron por casi dos meses enteros. Riku llama a Mickey.—Hola Mickey—saluda tan indiferente como de costumbre—. Ya acabamos con lo que hacíamos.— ¿¡Tan pronto!? ¡Wow! ¡Eso fue bastante eficiente!—Solo porque Riku está con él. Sora no acabaría jamás. —dice Donald. Sora que había estacionado la nave Gumi de inmediato se va hasta atrás para arrancarle el celular a Riku.— ¿¡Que quieres decir con eso!?— ¡Que eres un desastre!— ¿¡Y qué hay de ti!? ¿Ya terminaste lo que tenías que hacer?
—Bu-bueno...
— ¡AHÍ ESTÁ!— ¿Les queda mucho por ahí? —pregunta Riku recuperando su celular. Mickey da un suspiro tan lastimero que dan por hecho la respuesta:—Aún no hemos hecho ni la mitad. Pensé que con un día o dos iba a ser suficiente, pero esto es mucho más desastroso de lo que pensaba—comenta Mickey y a juzgar por la exclamación de Goofy al fondo, si es bastante problemático con lo que lidian—. Quizá nos tome una semana completa.— ¿Quiere que vayamos a ayudarlos? —ofrece Sora preocupado.—Podemos ir. Ahora estamos libres. En teoria. —añade Riku con el mismo tono.— ¡Oh no! ¡Para nada! ¡Estaremos bien! Ustedes descansen. No dudo que haber lidiado con todo eso ustedes dos solos en tan poco tiempo debió ser agotador—Riku y Sora se miran un instante antes de asentir. Sora tiene una incómoda sonrisa en el rostro ¿Como le explican que el tiempo pasaba mucho más rápido ahí? Riku prefiere quedar como que lo hicieron muy rápido—. Pueden ir a la torre de Yen Sid, Destiny Island-
—Su majestad ¿Se acuerda de lo que el maestro Yen Sid nos dijo? Sobre otro mundo raro, ahyo.
— ¿Otro mundo raro? —Repite Riku.—Eh, sí, el Maestro Yen Sid detecto otro mundo parecido al que estuvieron. Es menos grave, no obstante, hay una lectura extraña y no sabíamos de él hasta ahora. Pensaba ir yo mismo, aunque creo que es mejor que lo haga. Ustedes deben estar agotados.—Ummm... estamos bien. Podemos hacernos cargo. Si aún hay tiempo, descansamos en la torre del maestro Yen Sid y vamos allá.
—Está bien. Si eso quieren. Tengan cuidado.
Riku cuelga la llamada y ve hacia Sora que cruza los brazos tras su espalda, viendo hacia afuera en la nave Gumi.— ¿No quieres ir?—Debería hacer otra cosa. Explorar un mundo nuevo no me va a dar el poder del despertar.—O tal vez sí—Riku encoge de hombros—. Habrá que intentarlo y—Se inclina en la silla—. Tal vez sea un poco divertido ver cómo será ese lugar.Sora gira la cabeza y le sonríe a Riku antes de ir hacia él, abrazarlo con fuerza y darle un beso en la mejilla. Riku aprieta la menos en su bolsillo, donde aún tiene ese fragmento de la visión de Bruno. Una que se determina a creer como mentira.Los Madrigal tienen a Mirabel. Ella es su luz.Él tiene a Sora y no va a soltarlo, no va a dejar que ocurra lo que vio a esa visión.Tan solo queda ver cuán lejos irán hasta que suceda. Hasta entonces, tienen otro mundo que recorrer.

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