Actions

Work Header

sempiterno

Entire Work

Work Text

sempiterno

(adj.) que durará siempre; que, habiendo tenido principio, nunca tendrá fin

A escasos tres días del gran día —entiéndase como gran día una boda completamente falsa y hecha únicamente para promocionar su tercer disco—, Damiano ha acompañado a Victoria a la prueba de su traje. El diseñador aún tiene un par de dudas con la pedrería y ha decidido vérselo puesto antes de coser, para confirmar que su idea queda tal y como la tiene pensada. Ella no le ha pedido expresamente que vaya, en realidad, pero él tiene muchas cosas de las que hablar y poca gente en la que poder confiar las mil dudas que lo acompañan en las últimas semanas.
 
Sentados en una terraza escondida del Trastevere, él da una calada a su cigarro, más larga de lo normal, y después suspira mientras se frota la cabeza con la mano que tiene libre. Victoria sabe muy bien, en ese momento, que va a tener que decir las tres palabras que le advirtió en Madrid.

— Te lo dije.

— ¡Aún no he dicho nada! —exclama Damiano, frunciendo ligeramente el ceño.

— A ver, desembucha. Tienes cara de alguien que se está pillando y no sabe qué hacer al respecto.

— Lo que sí sé es que odio que me conozcas tan bien, rubia.

— A veces me gustaría no hacerlo tanto —dejando las bromas a un lado, le pone la mano en el hombro a su amigo—. Va, cuéntame. ¿Todo bien con Ethan?
 
Tan sólo escuchar el nombre del batería se le ilumina la mirada, y no es algo en lo que Victoria se fije demasiado como para poder contrastarlo; es algo que se nota a la legua. La sonrisa se transforma en una totalmente diferente, y sus ojos castaños adquieren una totalidad algo más clara, mucho más brillante que en cualquier otro momento del día.
 
— Va perfecto, claro que sí. Pero yo me siento estancado cuando él quiere avanzar más. Y yo también quiero avanzar… aunque no sale de mí, ¿sabes?

— Siempre te ha gustado que sea la otra persona quien proponga y tú aceptar, ¿no?

— Exacto… Porque me da miedo, sobre todo con Ethan, proponer algo y que sea rechazado. Yo le voy a decir que sí a todo lo que me pida porque es lo más maravilloso que me está pasando ahora mismo, pero no quiero pedir yo algo y que me lo niegue. Me hundiría. Se acabaría todo. Puf —hace un gesto con las manos que quiere mostrar que algo se desvanece— el barco David hundido por el iceberg de los sentimientos.
 
La rubia no puede evitar reírse ante tal comentario, parando en cuanto ve al cantante fruncir el sueño, quizá algo molesto.
 
— Perdón, perdón. Pero es que me parece absurdo, Damiano. ¿Cuándo has tenido tú miedo de algo?

— Cuando ese algo implica un corazón roto y haberme pillado por el batería de mi banda.

— Pero es que Ethan no te va a romper el corazón. A no ser que estés pensando en decirle que os caséis de verdad, ahí igual sale corriendo y se nos va la banda a la mierda.
 
Damiano se queda callado, desvía la mirada hacia otro lado y se muerde el labio inferior. Nunca ha sido un chico inseguro respecto a sus sentimientos o relaciones amorosas y / o sexuales, pues ha tenido la comodidad de apenas tener que buscarlo y nunca tener que trabajar por ello. Su experiencia más larga en el amor había sido una modelo y activista que, acordando no tener nada serio, le creó una escena de celos hasta vergonzosa.
 
Con Ethan, sin embargo, todo había sido diferente.
 
Una escapada de unas horas antes de su actuación en el festival de Madrid de septiembre, una conversación repleta de dudas y un acuerdo sexual en que prometían exclusividad sin demasiadas complicaciones. “¿Acaso la exclusividad no es una complicación?”, le había preguntado Ethan, con una ceja alzada pero los labios a escasos centímetros de los ajenos. “No, si evitamos decir “te quiero”. El batería aceptó.
 
— Es que… quiero hacer algo. Que vea que yo también me implico. Estamos de puta madre, pero sé que está rayado porque siempre es él quien propone las citas, las escapadas, el más detallista… Yo digo a todo que sí, porque me apetece, pero…

— Entonces no entiendo que estés dando vueltas a la cabeza. Es tan fácil como proponer algo tú y listo.

— ¿Y si el acuerdo que tenemos se va a la mierda o se asusta o…?

— Él propone cosas y todo sigue bien, ¿no?

— Sigue muy bien. Pero es que yo no quiero proponer una salida o algo así. Lo que quiero es decirle que le quiero y que no salga corriendo, porque eso no estaba dentro de nuestro acuerdo.

— Ay, cielo… Pero es que el amor funciona así. Tienes que arriesgarte, y si sale bien es una maravillosa, y si no, duele un poquito y en seguida se pasa.

— Con Ethan me da mucho miedo que duela, porque lo hará hasta desgarrar.
 
Ella le sonríe, queriendo darle ánimos entonces y rodeando su cuerpo con un brazo. Él, con los ojos cerrados, apoya la cabeza en su pecho y suspira. Intenta relajarse, y lo consigue gracias a que hablar con la bajista y expresar sus sentimientos le ha ayudado a verlo todo mucho más claro y más fácil. También el hecho de saber que tiene su apoyo, de que no se va a quedar solo aunque cometa la mayor cagada de su vida.
 
— Lo que puedes hacer, entonces, es tantear el terreno. No se lo digas de golpe, pero sí empieza a proponer cosas que sean especiales. Alguna cita que nazca de ti, alguna sorpresa… que vea que también estás implicado y que lo vuestro no es solo sexo y exclusividad en la cama.

— Has hablado con él, ¿verdad?
 
Ella hace una mueca y se encoge de hombros como respuesta. Él suspira, pero en segundos sonríe y la mira a ella, con los ojos brillantes. Ha tenido la mejor idea del mundo, aunque suponga una gran locura.

ethan ❤️‍🔥

09:35 pm | feo, feo

09:35 pm | acabo de llegar del gimnasio

09:35 pm | pensé que estarías en casa
 
Ah, sí, otro dato que ni siquiera Victoria sabe. Cada uno tiene las llaves de la casa del otro.

damiano

estoy en un atasco increíble | 09:54 pm

pero llego como en diez minutos, y llevo la cena | 09:54 pm

tengo una sorpresa para ti, cariño | 09:54 pm

ethan ❤️‍🔥

10:01 pm | ¿una sorpresa para mí?

10:01 pm | me das mucho miedo, que lo sepas

10:01 pm | y eres el mejor por la cena, me muero de hambre
 
Damiano sonríe en ese momento, a la vez que un coche detrás del suyo le pita para que avance en el semáforo. Mira de reojo por el retrovisor, frunce el ceño y de nuevo arranca entonces, pero más despacio de lo que debería solo por fastidiar. En el asiento trasero del coche, un ramo de flores rojas y azules y un sobre con un título más que elegante:

un viaggio di nozze perfetto.

— ¡Ya estoy en casa!
 
Dice Damiano al entrar, asegurándose de sujetar bien las flores y que no se le note demasiado que se muere de los nervios. Está seguro de que Ethan no se imagina las dimensiones de la sorpresa que le tiene, y es por eso que el cantante siente temblar hasta partes del cuerpo que no sabía que podía sentir. 
 
— ¡Salón!
 
Ah, sí, claro. Él lleva la cena que se ha dejado en el maletero del coche. No importa, se repite, lo más importante es lo que tiene que decirle, lo que tiene que enseñarle. Respira profundamente dos veces y camina por fin hasta el lugar donde proviene la voz, con el ramo de flores por delante y el sobre escondido en el bolsillo trasero de su pantalón negro. Ethan, al verlo, esboza una de las sonrisas más brillantes que le ha regalado nunca, mostrando todos los dientes, y se levanta del sofá para acercarse a él.

— ¿Y esto?

— ¿Un chico no puede tener un detalle romántico con su chico o qué?

— Oh, ¿soy tu chico? Suena interesante.
 
El batería le da un pico en los labios, con los ojos cerrados.
 
— Me encantan, Dami. Son preciosas.

— No es lo único. Esto… ¿Podemos sentarnos?

— Claro, amor. Espera, voy a ponerlas en agua.
 
Coge el ramo de flores y rápidamente busca un jarrón con detalles egipcios que tiene vacío para echar un poco de agua y colocar ahí el ramo, no sin antes olerlas ligeramente. A Ethan le encanta el olor de las flores, y de la naturaleza en general, ya que le recuerda a una de las etapas más felices de su vida: cuando vivió en Costa Rica. Otra de esas etapas tiene que ver con Måneskin y su banda, por supuesto, pero sobre todo con Damiano. Y ha sabido juntarlo todo en uno. Joder, cómo no se iba a enamorar del chico.
 
Cuando ha dejado el jarrón en un sitio visible, se sienta frente a Damiano en el sofá.
 
— Dime.

— A ver… El jueves nos casamos. Porque sí, nos casamos y no pienso dejar que me digas lo contrario —el de pelo largo se ríe y luego asiente—, y… hay algo que todas las bodas tienen y que deberíamos cumplir a rajatabla.

— Bueno, ya vamos a tenerlo todo, ¿no? Una ceremonia, unos anillos, el velo, un banquete, una banda que hace música…

— ¿Y no crees que falta algo muy importante?

— Si me quieres besar allí yo no me voy a negar, que lo sepas.

— Cuando quieres eres un poco tonto, ¿te has dado cuenta?

— Es que no sé a qué te refieres.
 
Damiano suspira. Ha llegado el momento de decírselo, de proponer algo abiertamente por primera vez en lo que llevan de relación, si es que se puede llamar así —claro que se puede, porque lo único que falta es la etiqueta, pero ambos son reacios a verlo de esa forma—. Se levanta ligeramente para sacar el sobre y se lo tiene a Ethan, por la parte en que se puede ser

un viaggio di nozze perfetto.

— Antes de que digas nada… Sé que piensas que nunca tengo detalles, o que no tengo iniciativa para nada, pero es que lo quiero hacer todo contigo. Me gustas muchísimo, siento muchas cosas por ti y me encanta lo que tenemos, lo que pasa es que a veces me asusto de pensar que se puede acabar, o que puedo estropearlo todo como casi siempre pasa. Y sé que no va a ser así, que estamos en el mismo punto. Y quiero que tú también lo sepas, que te quede claro. Y… el caso. Lo que le falta a la boda es un viaje de novios, ¿vale? Y es nuestro viaje de novios, Ethan, porque te quiero y quiero tenerlo y vivirlo todo contigo. ¿Qué me dices?
 
Damiano ha obviado que el destino elegido es Costa Rica.

↑ Top · Fandoms