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INEVITABILIDAD FUNESTO

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UNOEra el primer día de Sean en la Universidad M, que, si bien no era tan prestigiada como Universidad T, sus egresados no tenían problemas para integrarse a la fuerza laboral de una de las ciudades más densamente pobladas de todo el mundo.Sean había llegado a Tokio hacia tres días. Nacido al sureste de los Estados Unidos, pasó sus primeros veintiún años de vida en pequeño poblado rural al norte de Texas. Sus padres se separaron cuando él tenía ocho y aunque intentaron mantener la cordialidad frente a él, el intento solo quedó en buenas intenciones. Como efecto secundario de su vida familiar, se convirtió en un joven retraído, obsesionado con los autos y con la velocidad.Que Sean estuviera en problemas era la regla y no la excepción. Lo suspendieron una docena de veces de la escuela secundaria. En la preparatoria las cosas no mejoraron. La única razón por la que no lo expulsaron fue porque no había otras opciones en el pueblo, y dejarlo sin acceso a la educación sería inhumano.Sus padres peleaban una guerra constante, culpándose mutuamente por el carácter autodestructivo de su hijo. Lo cual solo lo impulsaba a ser más rebelde, como si intentara probar algún punto.Cuando tenía diecisiete años su padre se mudó a Tokio por una oferta de trabajo como mecánico aeroespacial y no había vuelto a escuchar de él hasta hacia hace dos semanas, cuando su madre le dio a escoger entre irse a Japón o a prisión.…Tokio era como un universo distinto. Unos días atrás todo su mundo era el pequeño pueblo donde había pasado toda su vida. Roseville tenía una población de tres mil personas, Tokio y sus treinta y siete millones de habitantes era sobrecogedor e intimidante. Solo la universidad era inmensa, parecía una ciudad dentro de otra ciudad. Los pasillos se llenaban de alumnos e instantes después se vaciaban, todos parecían llevar mucha prisa.La universidad M era un plantel con currículo internacional, clases en inglés y una gran diversidad étnica, dentro de lo que cabe, más de la mitad del alumnado era obviamente asiático. Que su padre pudiera conseguirle un espacio ahí, no fue cuestión de suerte, fue gracias a sus contactos y Sean no podía tirar por la borda esa oportunidad. Se había comprometido con su padre a mantenerse lejos de los autos y de los problemas. Lo que no parecía que fuera a resultar difícil dado que no conocía a nadie y en Japón nadie parecía estar interesado en conducir.Asistió a sus dos primeras clases y en ambas se sentó hasta el fondo, en silencio, observándolo todo. Le parecían ridículamente multitudinarias, cómo se supone que aprendiera algo cuando ni siquiera podía escuchar lo que decía el profesor. Abrió su libreta que seguía totalmente en blanco y empezó a dibujar un Mustang Coupe 1999, que había sido su auto hasta hacia dos meses cuando lo destrozó en una carrera clandestina. Podía dibujarlo de memoria; los faros, la parrilla, la rejilla del cofre… era el auto perfecto, su regalo de cumpleaños cuando cumplió la mayoría de edad. Era una suerte que no se hubiera matado en él y saliera del incidente solo con moretones y un diente roto.Estaba perdido en sus recuerdos cuando escuchó la conmoción al frente del aula. Algunos alumnos se empezaban a poner de pie, había una chica en el suelo, parecía desmayada, no se veía bien.-seguro olvidó tomarse sus inhibidores-- ¿perdón? -Era el joven sentado junto a él.-puedo oler sus feromonas hasta acá. U olvidó tomarse los inhibidoras o ya no le hacen efecto. -Sean no entendía de que hablaba aquel hombre.-es su ciclo. –Entonces su cerebro unió los puntos.- ¡ah! -- ¿acaso vives en la luna? - preguntó su compañero sonriente.-en el lugar de donde vengo solo hay betas. --No imagino un sitio así. Por cierto, soy Twinkie. -- ¿Twinkie? --legalmente soy Michael, pero para los amigos soy Twinkie. –-Sean. -- ¿Cuánto llevas en Tokio, Sean? –-tres días. -- ¿vienes de intercambio? --algo así. –-bueno, si necesitas cualquier cosa házmelo saber. Tengo lo que necesites, literalmente; un celular, una llave maestra, inhibidores, la píldora del día después, rines, bombas de agua y gasolina, transmisiones. –- ¿tú tienes carro? -Twinkie sonrió.…Quedaron de verse durante el almuerzo. Sean esperó junto a la entrada del estacionamiento, pero Twinkie no apareció sino hasta diez minutos antes de su siguiente clase. Venía desalineado y traía el labio partido.-estás bien qué te pasó? --nada, un cliente insatisfecho. – dijo mientras se volvía a colocar la gorra, -pues ya no va a haber tiempo de salir a dar la vuelta, pero deja te muestro a mi bebé. – comentó orgulloso.Sean no sabía que esperar, pero definitivamente no era eso. El elevador giró tres veces y frente a ellos se detuvo un volkswagen beetle en un verde vómito, que le recordaba a la película del exorcista. Su cara no fue para menos.-tienes idea de lo cotizados que son los coches foráneos en Japón? - reclamó Twinkie. -te iba a llevar a tu casa, pero mejor no. –-no es necesario, prefiero irme en tren. – y no mentía. - ¿Qué velocidad puedes alcanzar con esto? Es como un juguete. –- ¿velocidad? --en Texas solía competir en arrancones. Tenía un Mustang coupe del 99.--esto es Tokio, ¿qué vas a hacer, pisar el acelerador por doscientos metros y luego frenar? –El rostro de Sean se llenó de desilusión. Era cierto que el tráfico de la ciudad era distinto al de Texas, las calles estaban llenas de peatones.-ya me voy. Tengo literatura en cinco minutos. – se volvió y vio la decepción también en el rostro de Twinkie. – oye y ¿pasa seguido que tus clientes insatisfechos te golpean? –Twinkie se encogió de hombros - ¿si alguien te ofrece unos Jordans al treinta por ciento del valor de mercado, realmente crees que son Jordans? –-yo solía meterme en problemas todo el tiempo, por pelear. Soy bueno ¿si necesitas una mano? Avísame. -…Llevaba diez minutos intentando encontrar su clase de literatura cuando se dio por vencido y decidió ir a oficina por indicaciones. Se detuvo frente al mostrador esperando captar la atención de alguno de los empleados, que parecían muy ocupados. Tamboreó los dedos sobre la madera como señal de aburrimiento y se giró. Al fondo, en una de las sillas, estaba una chica sentada con un rostro familiar. La mascarilla le cubría la mitad de la cara, pero era imposible no reconocer esos ojos. Se acerco sonriente y la saludó.- ¿cómo estás? -Tenía las mejillas rojas, parecía estar en estado febril y lo miró con confusión.-esta mañana estaba en psicología I contigo. –- ¡oh! - el rostro se le enrojeció más. -lamento mucho lo sucedido, espero puedas disculpar mi descuido. –-no tienes nada de que disculparte. Solo quería saber si estabas bien. –-sí. Gracias. --yo me llamo Sean. --Neela. – dijo con un pequeña reverencia de cabeza, dejándolo con el brazo extendido.-mucho gusto Neela. - contestó imitando su reverencia.
No le parecía japonesa, pero su inglés tenía un ligero acento que no podía reconocer.Lo llamaron del mostrador y le dieron un pequeño croquis con indicaciones para todas sus clases. Mientras el profesor lo atendía, una señora mayor y dos hombres en traje llegaron por Neela. Parecían del servicio secreto, muy intimidantes.
La vio ponerse de pie con dificultad. La señora le pasó una mano por la cintura y le ayudó para que pudiera caminar. Uno de los hombre volteó a verlo con desagrado, el otro caminó detrás de ellas dos sin levantar los ojos de Neela, como si no existiera nadie más.-ya vas veinte minutos tarde para tu clase. - le recordó el profesor.El resto del día se fue brevemente. Para las cuatro de la tarde había concluido con sus clases y tomó el tren de regreso a la casa de su padre.Cuando llegó, la casa seguía vacía con las luces apagadas. Puso agua para prepararse ramen y encendió el televisor. Todo estaba en japones como lo había estado desde el día que llegó, pero seguía olvidándolo. Llamó a su mamá y el teléfono sonó hasta que lo mandó a buzón, posiblemente seguía dormida. La diferencia de hora era algo que también olvidaba fácilmente.Su madre lo había enviado a otro tipo de prisión; no conocía a nadie, no hablaba el idioma, no había nada que hacer. Se sentía miserable.…A la hora del almuerzo subió a la azotea con Twinkie, que vendía cigarros clandestinamente a los alumnos. Era impresionante la cultura del cigarrillo en los jóvenes japoneses. Casi todos fumaban y la azotea era como el área designada para ello, a pesar de que el campus se consideraba una zona libre de humo de tabaco. Incluso había ceniceros improvisados por los mismos alumnos.
Twinkie le comentó que el personal universitario lo sabía, pero se hacían de oídos sordos, era una de esas cosas que simplemente dejas pasar.Se sentaron al fondo a comer los oniguiri que el papá de Twinkie había preparado y Sean le comentó que se encontró a la chica de psicología en dirección.-…pero hoy no vino a clases. --el celo depende mucho del rasgo. Si es dominante va a estar ausente toda la semana, si es recesiva quizá regrese mañana. –- ¿sabes mucho ah? En el sitio donde yo crecí no había alfas ni omegas ni nadie que hablara de eso. Estoy seguro de que en algún punto algún maestro debió haber mencionado algo al respecto, pero realmente no sé nada. Me da vergüenza. –-no hay mucho que saber. Son feromonas. - dijo encogiéndose de hombros como si fuera cualquier cosa. -además si eres beta eso no tiene por qué preocuparte. –- ¿Neela es omega, cierto? –- ¿Neela? --sí, así se llama. –-aléjate de ella. Ni siquiera lo pienses. Es intocable. – dijo Twinkie poniéndose de pie.- ¿por qué? - preguntó incrédulo.-es la novia de DK.-- ¿DK? --Drift King. –Sean lo miró confundido.- ¿recuerdas que te comenté que en Tokio no hay arrancones porque no hay condiciones en las calles para correr?, bueno, los fines de semana por la noche, en algún estacionamiento de la ciudad, compiten los mejores conductores de todo Tokio y DK es el mejor y es peligroso. Su familia es yakuza. – susurró sentándose de nuevo a su lado.- ¿lo conoces? –-no. Es alguien a quien no te quieres acercar, pero lo he visto de lejos. -- ¿entonces cómo puedes estar seguro? --Tengo un conocido que se mueve en su círculo. Le consigo piezas para el taller. –- ¿y él también participa en el drifting? --sí. -- ¿tú crees que podríamos ir? -Twinkie lo miró como quien acaba de caer en su propia trampa.-solo si prometes mantenerte alejado de Neela. –-trato. –

----- CHAPTER BREAK -----

DOSEl viernes tardó una eternidad en llegar. Lo había estado esperando con ansias desde que Twinkie prometió llevarlo a la competencia de Drifting. Y sabía que la mañana se le iba hacer aún más larga. Neela no había regresado a clases desde el lunes.Estuvo revisando su reloj cada diez minutos, era consciente de que eso solo hacia la espera peor. Cuando terminó su curso de filosofía corrió al aula de psicología. Twinkie no estaba por ningún lado, Neela tampoco. Empezaba a sentirse ansioso.
“¿y si solo le dijo que sí, para que dejara de molestarlo? Capaz que ni si quiera se presenta a clase hoy. Y yo estúpidamente emocionado por ir al drifting. Y al final qué, Twinkie dijo que la competencia es hasta la noche y, los viernes mis clases terminan a las dos. ¿qué voy a hacer con las otras ocho horas?”Necesitaba calmarse, pero no podía. Otra vez estaba tamboreando los dedos en el escritorio.- ¡hey, Sean! -Era Twinkie. Respiró.- ¿listo para hoy? -- ¿estas emocionado? --si. – contestó sonriente. -el día se me está haciendo eterno. –-es hasta las diez pm. Dame tu número de teléfono y paso a recogerte a las nueve. --no. Si voy a mi casa ya no salgo. -- ¿tus papás son muy estrictos? --no. Me metí en muchos problemas en mi país, por eso estoy aquí. Tienen muchos motivos para no confiar en mí. -La cara de Twinkie lo dijo todo.-era por las carreras. No me veas así. Destruí mi auto en la última en la que participé cuando choqué con otro corredor. Nadie salió seriamente lesionado, pero yo no tenía seguro. –-recuérdame no prestarte a mi bebé. –-no tienes de que preocuparte. –-pues si quieres puedes acompañarme, voy a recoger mercancía esta tarde. Pasamos a dejar unas cosas a mi casa, comemos y nos vamos al sitio de la carrera de hoy. Esta mañana me enviaron la ubicación. –- ¿lo cambian constantemente? --sí. Cada carrera es en un sitio distinto. –- ¿entonces si son carreras? –- ¡no! Tienes que verlo. -…Después de las clases fueron al puerto a recoger unas cajas. Twinkie discutía en voz alta con un par de hombres. Tenía un carácter fuerte que no se esperaba de una cara tan bonita.
Se sorprendió al admitirlo, pero Twinkie tenía una cara bonita y sus ojos verde olivo resaltaban al contraste con su piel morena.Regresó enojado, abrió la puerta de atrás e hizo espacio para las cajas.- ¿puedes ayudarme? -- ¿todo bien? --no. La mercancía llegó incompleta. Han va a matarme. –Las cajas estaban pesadas, pero lograron acomodarlas sin mayor problema.
Twinkie regresó con aquellos hombres, les gritó un poco más, firmó unos papeles y después regresó al carro.- ¿y ya lo habías pagado? --nah. No es mi primer rodeo, vaquero. -Encendió el coche y se pusieron en marcha.La casa de Twinkie era grande para los estándares de Tokio. Acomodó el carro a la entrada de la cochera y empezaron a bajar las cosas. La cajuela del pequeño beetle estaba a reventar con ropa de diseñador y celulares de dudosa procedencia.- ¿tus papás no te preguntan nada sobre tus negocios? --ya no. Es como la regla de no fumar en la universidad. –Cuando terminaron entraron a la casa y fueron recibidos por un delicioso olor a pan recién horneado.
La casa era amplia, los muebles se veían caros. Twinkie parecía pertenecer a una familia de clase alta ¿Por qué se comportaba como se comportaba? No cuadraba con su imagen.
Había un par de fotografías familiares en los estantes. Sean se acercó y vio a un joven Twinkie, quizá de diez años, posando con dos hombres; uno que parecía japones y el otro de ascendencia africana.-son mis papás. - dijo Twinkie quien se acercó tras de él.El hombre japones salió de la cocina con un mandil aun atado a la cintura. Le regaló una sonrisa genuina que lo hizo sentir seguro instantáneamente. Estiró la mano y se presentó como Haru.-mucho gusto. - contestó Sean estrechándole la mano.- ¿tú eres el americano? --sí. - contestó apenado sin saber porque sentía pena.-el padre de Mikey también es de América. –- ¡papá! - exclamó Twinkie.-bueno, la cena está casi lista. Denme quince minutos y los llamo. –- ¿no vamos a esperar al otro papá de Twinkie? - preguntó un muy apenado Sean.-no. El padre de Mikey está fuera del país por cuestiones de trabajo. Ya se conocerán en otra ocasión. –Haru salió rumbo a la cocina y los dejo solos.-mis padres son alfa y omega. -Sean solo asintió.
-eso fue incomodo tienes que prepararme antes de algo así. Te dije que soy un ignorante ¿y si digo algo grosero? Tienes que enseñarme sobre esas cosas. - susurró.No pudo contener la risa. - ¿qué podrías decir? --no sé, ese es el problema. Nunca antes me había relacionado con alfas y omegas. –-yo soy omega. Recesivo. - admitió Twinkie con seriedad.Sean volvió a asentir en silencio.- ¿supongo que es obvio? –- ¡no! Tal vez, pero yo qué sé. –La conversación se había vuelto incomoda.- ¿Mikey? - preguntó Sean.-Solo mi papá tiene permitido llamarme así. –Cenaron platillos tradicionales, se veían como si fueran parte de la decoración de la casa, olían delicioso y sabían aún mejor. Al principio estuvo nervioso porque desconocía las reglas de etiqueta japonesas. Aun le costaba sujetar los palillos. Pero Haru fue muy amable y lo hizo sentir cómodo probando algunas piezas de suchi, incluso, con las manos. La tarde se fue brevemente y cuando menos pensó ya era hora de irse.Pasaron a la cochera y Twinkie levantó una cobija roja que cubría rines para auto claramente usados. Subieron uno en la cajuela del pequeño beetle y los otros tres en el asiento trasero. Su amigo le aseguró que podían acomodar dos rines en la cajuela, pero Sean no se quiso arriesgar y se apresuró a acomodar los otros tres sin que se tocaran.Condujeron por unos cuarenta minutos, por un área de la ciudad que no había visitado. Había menos gente en las calles, que eran más angostas y estaban menos iluminadas.-se lo que estás pensando -, dijo Twinkie, - pero de la nada te puede salir un peatón y aquí nadie se arriesgaría a atropellar a nadie. -Giraron a la izquierda y unos metros adelante estaba la entrada al estacionamiento que parecía cerrado. Twinkie apagó y encendió las luces haciendo una seña, y la pluma se elevó. Los primeros dos niveles todo era normal como el estacionamiento de cualquier centro comercial, pero al llegar al tercero empezó a escuchar música a la distancia y el sonido de los bajos rebotaba en las paredes.
Cayó en cuenta que, si bien los espacios de estacionamiento estaban llenos, no se veía a nadie.Cuando llegaron al quinto nivel, el volumen de la música era ridículo. Aquello parecía un club nocturno, y la gente bailaba y corría entre los autos. Twinkie a penas si podía avanzar. Su amigo les había reservado un espacio junto a él. Había muchos jóvenes caminando por todos lados con ropa muy atrevida que lo hizo sonrojar un par de veces. Era como si aquello fuera una película futurista de los 90s.Por fin encontraron su sitio de estacionamiento y fueron recibidos por un japones alto con aire relajado que se aproximó a la ventanilla de Twinkie de inmediato. Poseía la sonrisa más blanca que había visto en su vida y preguntó si había llegado la transmisión.-no. Fuimos al puerto, pero no ha llegado el embarque de China. --eso fue lo que me dijiste hace dos días. --y eso es lo que me han estado diciendo toda la semana, pero no puedo ir a descargarlo yo. –-entonces ¿está o no está? --si está, pero dicen que no, porque no van a descargarlo esta semana. –-me estas dejando parado el taller. --Han. – el tono y el rostro de Twinkie mostraban su frustración.El hombre por fin reconoció su presencia.-hey. –-hey. – contesto Sean visualmente incomodo.-él es Sean, un amigo. –- ¿Sean? --es de Texas. –-hi yo, vaquero. –No le causó gracia. Han se retiró de la puerta y Twinkie pudo salir para mostrarle los rines. Sean bajó y se paró junto a él, estaba en modo protector. La actitud del japones no le había gustado.
Twinkie retrocedió y chocó con él.- ¿todo bien? - le preguntó confundido.-si. - respondió Sean manteniendo la vista en Han.- ¡hey! Yo me sé cuidar. –Esa pequeña interacción parecía causarle mucha gracia a Han.-oye, vaquero. Twinkie y yo tenemos una larga relación de negocios. Nos tenemos mutuo respeto. -Quizá sus palabras eran serias, pero su actitud relajada mientras se recargaba en el auto, lo hacían ver arrogante y burlón. Sean no le contestó.-cuatro rines de 19 pulgadas. –-yo solo veo tres. --el cuarto está en la cajuela. –Abrió la puerta del conductor, jaló la palanca y la puerta de la cajuela saltó. Mientras Twinkie y Han se entretenían con los negocios, el rechinar de unas llantas llamó la atención de Sean. De la curva de acenso salió disparado un Mazda RX-8. Era la primera vez que veía un auto derrapar de esa manera. Al volante iba Neela, quien pasó volando frente a él, sin siquiera notarlo.
Se detuvo unos metros adelante y después retrocedió un poco a un espacio de estacionamiento que estaba vacío.
Había prometido a Twinkie no acercarse a ella, pero no era bueno cumpliendo sus promesas.Twinkie observó a Sean alejarse y después vio Neela bajar del coche.- ¡oh, no! -- ¿tu novio te está poniendo los cuernos? --no es mi… sabes qué, que se las arregle él. – sacó las notas de venta de la mochila y se las entregó. -son mil cuatrocientos dólares por los cuatro. Transfiéremelos a la cuenta de siempre. –Han tomó las hojas y las empezó a revisar como si desconfiara de él. La misma actitud de siempre.-se ve bien. – sacó el celular y procedió a realizar la transferencia.De improviso el corazón de Twinkie se aceleró, parecía un episodio de taquicardia. Su sangre debía bombear muy rápido porque los oídos se le taparon. Tuvo que sujetarse del coche para no caer. Han parecía haber notado algo, bajó el celular y lo tomó de los brazos.- ¿estás bien? –La voz se escuchaba muy lejos. Empezó a sudar. Sabía que no podía tratarse de su ciclo porque aún le faltaban dos meses y el malestar llegó a él demasiado rápido. Al ser recesivo solo entraba en ciclo de celo dos veces por año. Algo no estaba bien. Sentía debilidad en las piernas. No podía ser su ciclo, ¡no!- ¿Dónde está Sean? Tengo que irme. – balbuceó como si estuviera ebrio.-olvídalo yo te llevo. –Volteó al sitio donde estaban Sean y Neela, y vio a DK parado entre ellos. Después todo se oscureció.…Cuando abrió los ojos estaba en un sitio que no reconocía. Se asustó y saltó del sofá donde había estado durmiendo. Le tomó unos segundos, pero reconoció el taller de Han.- ¿qué pasó? -- ¿estas bien? – preguntó Han acercándose a él para revisarle la temperatura en la frente.-si. No sé qué pasó, todo se puso negro. - confesó, riendo nerviosamente.-parecía que estabas entrando en estado de celo. Te di unos inhibidores que traías en la guantera, pero no sé si son seguros. –- ¿rosas o blancos? --blancos. – respondió Sean que estaba sentando al fondo. Ni siquiera había notado su presencia.-si está bien, son los reales. -, - Quizá los mezclé en casa, pero no se supone que mi ciclo llegue en estas fechas. – Parecía hablar para sí mismo.Han se puso de pie y se asomó por la ventana.-No creo que haya sido eso, pero es mejor que se vayan. Tengo que salir. –-sí, gracias. – dijo Twinkie poniéndose de pie. Tomó su mochila y se acercó al carro percatándose de que no traía las llaves.-yo manejo. - dijo Sean.-No. - renegó-Todavía no te ves bien. – lo acompañó al lado del pasajero. Aún estaba débil.Salieron del taller de Han y Sean empezó a seguir las indicaciones del GPS.- ¿tienes hambre? --no, de hecho, tengo ganas de vomitar. No sé qué sucedió, nunca me había pasado. – se sujetó fuerte a la mochila que llevaba en los brazos. -no vayas a decir nada frente a mi papá. –-Twinkie, ¿conoces a DK? Dime la verdad. –-solo de vista. –- ¿él es alfa verdad? -- ¿tú crees que fueron sus feromonas las que me pusieron así? --pareciera. –Los comentarios de Sean le causaron gracia.- ¿desde cuándo sabes tanto de alfas y omegas? –-bueno yo qué sé, pero la manera en que te miró fue muy desagradable. –¿la manera en que lo miró? Twinkie no se dio cuenta de mucho, solo alcanzó a verlos por un instante antes de perder conciencia. Lo último que recordaba era Han sosteniéndolo por los brazos, después Sean en una actitud agresiva frente a DK y la preocupación en el rostro de Neela. De DK solo recordaba la silueta. Todo sucedió muy rápido.…Han encendió el carro y abrió la puerta del garaje para salir de inmediato. Una Land Rover negra bloqueaba su paso. Apagó el motor y en el retrovisor vio a DK entrar al garaje. Las feromonas de Twinkie aún estaban por todos lados.-Han, ¿cómo estás? –-Takashi. Todo bien. –- ¿no estás ocupado? --no. – dijo bajándose del auto.Takashi se alejó del carro y se sentó en el sofá donde había estado recostado Twinkie. Han pudo observar cómo sus fosas nasales se expandían inhalando las feromonas que flotaban en el aire. Takashi hizo un recorrido visual del lugar y después de dirigió a Han.- ¿Quién es ese omega que estaba contigo esta noche? --un tipo que me vende refacciones de vez en cuando. –- ¿cuál es tu relación con él? --nada, no lo conozco bien. Le he comprado refacciones un par de veces. -- ¿Cómo se llama? –-no sé. –-no sabía que fueras tan descuidado. – Dijo mientras se acomodaba el saco, -no te lo voy a preguntar dos veces. --solo sé que le dicen Twinkie. – Admitió de muy mala gana.Sabía lo que estaba sucediendo. Las feromonas de Takashi se volvían más agresivas. Le preocupaba Twinkie. Takashi era un hombre violento y peligroso al que no se le debía mentir y él ya lo había hecho dos veces.El silencio se prolongó unos minutos. Han seguía pegado a la puerta del Nissan, con las llaves aún en la mano. Estaba nervioso, pero era indispensable que Takashi no lo notara.-te veo en el casino mañana a las diez. Kamata va a pasar por la tarde y quiere que le entreguemos cuentas. -Han asintió con la cabeza y no fue sino hasta que vio los coches alejarse que pudo respirar. Las manos le temblaban, sentía nauseas. abrió las dos puertas del garaje, las ventanas, incluso tuvo que encender un ventilador para que las feromonas de Takashi se dispersaran. Aquello era enfermizo, insoportable para cualquier otro alfa.
Lo mejor sería mantenerse al margen de la situación, pero para eso ya era bastante tarde.

----- CHAPTER BREAK -----

TRESEl lunes por la mañana Sean se encontró a Neela en el pasillo frente al aula de psicología I. parecía que lo había estado esperando.- ¿podemos hablar? –La pregunta lo tomó por sorpresa.
Fueron a la azotea para tener un poco de privacidad. En el lugar solo había otros dos alumnos que, como ellos, también se habían saltado la clase.-yo sé que tú no eres de aquí y no entiendes cómo funcionan las cosas, pero no puedes confrontar a Takashi. –- ¿quién es Takashi? --DK. -- ¿tu novio? –-sí. - admitió Neela amargamente. -él es un hombre peligroso y es una suerte que el viernes te haya dejado ir sin una advertencia. –- ¿y si es peligroso por qué estás con él? –-solo aléjate de él… y de mí también. – dijo poniéndose de pie. Lo observó como si quisiera decirle algo más, pero guardó silencio y se fue.Sean se quedó solo en la banca del fondo, esperando a que terminara la clase a la que ya no tenía intenciones de atender. Los otros dos fumadores se marcharon poco después.A la hora del almuerzo se encontró con Twinkie en el estacionamiento. Quien de nuevo llegó con un golpe en la mejilla.- ¿y ahora qué te pasó? --gajes del oficio. –Sacudió la cabeza y estiro la mano para sobarle la mejilla, pero Twinkie lo esquivó.-me duele. –- ¿qué es lo que necesitas? –-traigo unas bocinas para Han. Necesito entregárselas hoy, pero me tiene prohibido pararme por el taller. –Sean lo observó confundido.-dice que uno de sus clientes se quejó de unas llantas defectuosas, que supuestamente yo le vendí. El asunto es que no quiere que me pare por el taller por al menos un par de meses, hasta que las cosas se calmen. Me prepuso que te convirtieras en nuestro hombre de en medio. –- ¿y cuánto me va a tocar? –- Hombre de negocios. - añadió con una sonrisa.Acordaron una pequeña suma, que lo hizo sentir estafado. Su amigo tenía un gran poder de persuasión que había estado menospreciando. Se montó en el beetle que había jurado no conducir así le costara la vida, y se fue al taller de Han.
Twinkie le dijo que podía hacer la entrega hasta la hora de salida, pero su día se había arruinado desde la conversación que tuvo con Neela y no quería estar en la universidad.Cuando llegó al taller, encontró a Han debajo de un Mitsubishi. Solo se le veían las piernas que se movían de un lado a otro como si estuviera haciendo mucha fuerza con la parte superior del cuerpo.-entrega de Twinkie- anunció.Escuchó una herramienta caer al piso y después lo miró salir a prisa de debajo del carro. Han lo vio a los ojos como si quisiera devorarlo.-no vuelvas a mencionar ese nombre aquí. -La actitud del mecánico lo enfureció.
- ¿cuál es tu problema, he?, ¿Si tan mal te cae por qué sigues haciendo negocios con él? –Han respiró profundamente y se recargó en el pilar de cemento que estaba junto a él.-no es eso. -, - El viernes después de que ustedes se fueron llegó Takashi. Es una suerte que no se hayan encontrado saliendo de aquí. –- ¿DK? –-Sí. Me hizo toda clase de preguntas intentando averiguar quién era Twinkie. Le mentí diciendo que prácticamente no lo conocía. -, -Takashi entra y sale de este lugar como si fuera su casa, por eso es mejor que Twinkie desaparezca por un tiempo. -- ¿entonces sí fue Takashi lo que lo puso así? –-sí. Parece que sus feromonas son altamente compatibles. – dijo batallando para quitarse los guantes.- ¿y eso qué significa? –Han lo vio con incredulidad.-no sé. – se encogió de hombros, - que son altamente compatibles. – rio ante la redundancia. -significa que provocan cosas uno en el otro, reacciones naturales… ¿entiendes? Reproducción. –Sean se sonrojó.- ¿y qué se supone que haga Twinkie? –-quizá es mejor que no lo sepa. La compatibilidad es inevitable. – sacó un cigarro y lo encendió, - ¿gustas? –-no fumo. –-yo lo había dejado-, admitió sonriendo. -de momento tú vas a ser mi hombre de las refacciones. – le arrojó un celular que se veía viejo y usado. -contesta cuando suene y asegúrate de tener disponibilidad cuando te necesite. Sea la hora que sea. –- ¿y cómo se supone que haga eso? –Ambos voltearon a ver el pequeño beetle de Twinkie.-regresa mañana por este – dijo señalando el Mitsubishi.…A las cuatro de la tarde se encontró con Twinkie frente al estacionamiento. No había asistido a ninguna clase desde su encuentro con Neela.- ¿te dijo algo?, ¿se veía enojado? - preguntó Twinkie ansioso.-No, solo que me asegurara de ir al taller cuando me llame. –- ¡carajo! - renegó molesto. -si tan solo supiera quien abrió la boca contra mí. –-olvídalo, no vale la pena. –-esto no es cualquier cosa. - dijo aproximándose a Sean y arrebatándole las llaves. -más de la mitad de mis negocios son con Han. – avanzó rumbo al estacionamiento y se detuvo. -Gracias por lo de hoy. El viernes te deposito. –…Cuando Sean llegó a su casa, se encontró con su padre quien lo esperaba en la cocina con una taza de té. Se veía cansado y más viejo que de costumbre. Aun no se quitaba el uniforme que olía a combustible y estaba notablemente sucio.
Lo saludó con un gesto de cabeza y siguió rumbo a su cuarto.-siéntate conmigo un momento. - Llamó la voz ronca de su padre.Retrocedió y dejó caer la mochila sobre la mesa. No dijo nada, solo le sostuvo la vista.-sé que no ha sido fácil adaptarte a un lugar nuevo y que yo estoy fuera casi todo el tiempo. Me gustaría que pasáramos más tiempo juntos, salir a comer. Quiero que hablemos. – añadió, pasándole una taza de té. -que me cuentes si ya hiciste amigos, si hay algo que quieras hacer. –Sean observó la taza con precaución, pero no la tomó.-es jazmín. Es bueno para calmar los nervios. –-yo no tomo té. –-hijo. Quiero que forjemos una relación. –-desapareciste de mi vida por cuatro años ¿quieres que pretenda que no sucedió y seamos mejores amigos? –Las palabras hirieron a su padre, quien bajó la vista derrotado y no dijo nada cuando Sean tomó la mochila y se fue a su habitación.Se recostó en el futón y sacó el celular que le había dado Han. Era un modelo viejo de un Nokia, que no reconocía. La pantalla era en blanco y negro y obviamente no tenía conectividad a internet.
Le entró un mensaje y asustado soltó el celular que lo golpeó en la cara.
[10 AM] Eso era todo. Supuso que debía estar en el taller a esa hora.…El martes subió a la azotea buscando a Twinkie, quien estaba en el suelo mientras otros dos alumnos lo pateaban. Golpeó en el rostro, a uno de ellos que cayó a unos metros y el otro se detuvo de manera instantánea. El alumno al que golpeó empezó a escupir sangre y amenazó a Sean asegurándole que bien podía despedirse de la universidad porque se aseguraría de que lo expulsaran.La congregación se dispersó y Twinkie se puso de pie.-ignóralo su padre es un fracasado como él y muy en ello cree que tiene influencias. –- ¿y ahora qué les vendiste? --nada. Quería saber quién estaba esparciendo rumores sobre mí. –Sean por poco pierde la compostura. Le preocupó que Twinkie se enterara de lo de Takashi.- ¿Qué clase de rumores? –-que vendo mercancía robada. No es robada, es pirata. No es lo mismo. –Se recargó en el barandal con vista el estacionamiento del personal administrativo y Sean se recargó junto a él.-Me llamaron del puerto esta mañana, por fin desembarcaron la transmisión de Han. –- ¿y porque te ves tan miserable? –-No sé. A lo mejor todas estos pretextos son una estrategia y en una semana me va a decir que el cliente se está quejando de la transmisión. –-estás sobre pensando las cosas. –-tal vez. – dijo estirándose en el barandal, -pero se siente como esas veces en que una cosa sale mal y después es como una bola de nieve que crece y crece y todo empieza a salir mal. -, -Quizá Han solo está inventando excusas para cortar lazos conmigo. –-Definitivamente no. Me dijo que mientras tú no puedas ir al taller la comunicación va a ser conmigo. Incluso me prestó un carro. –- ¿te prestó un carro? –-el Mitsubishi en el que estaba trabajando. – contestó sonriente. - ¿quieres ir a verlo? –Bajaron al estacionamiento y elevador dejó frente a ellos un Mitsubishi rojo, Lancer evolution IX.- ¡wow! - Dijo Twinkie besando el costado, -mira este trabajo de pintura ¿podemos salir a dar una vuelta? -- ¿quieres que te lleve al puerto? –-olvidaba lo de la transmisión. - dijo revisando su celular. -si quieres vete al taller y yo me voy para el puerto a revisar que todo este bien. te llamo para confirmar y para que pases a recogerla. Han tiene una camioneta para esas cosas. –-ok, entonces me llamas. –Se pusieron en marcha los dos.…Twinkie llegó al puerto poco antes de las dos. Se estacionó lejos de la entrada. El sitio estaba casi vacío. Abrió la guantera y sacó las notas de venta que traía impresas. Una Land Rover que pasaba por el estacionamiento se detuvo frente a él bloqueándole el paso. Las ventanas estaban bastante obscuras y era casi imposible mirar hacia adentro, exceptuando las de la cabina. El chofer seguía con la vista al freten ignorando a Twinkie que le hacía gestos sin salir del carro.Segundos después empezó a tocar el claxon, pero el carro no se movió. Después de unos minutos se atrevió a bajar y golpeó la ventana del pasajero. El asiento estaba vacío. La puerta de atrás se abrió. Una oleada de calor lo invadió, era algo que ya había sentido antes. Eran feromonas. Podía sentir los latidos de su corazón en el pecho, en las manos, en la cabeza. Estaba aterrado. No pudo sostenerse de pie un instante más y todo alrededor de él se oscureció.

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CUATROUno de los guaruras se apresuró a levantarlo y lo subió con delicadeza al asiento de atrás donde estaba Takashi. Lo acomodaron lo mejor que pudieron. La cabeza de Twinkie reposaba sobre el regazó de Takashi y este acarició su cabello como si fuera lo más preciado.Los hombres se acomodaron en la cabina y se pusieron en marcha, dejando el carro de Twinkie abandonado en el estacionamiento.Un celular sonó en la cabina.-señor, es Neela. –-cuélgale. –Continuó acariciando el cabello de Twinkie, no podía levantar la vista de su hermoso rostro. Sus feromonas eran como una droga y lo tenían en un estado de éxtasis. Estaba seguro de que si alguien lo apuñalaba en ese momento, no sería capaz de sentir dolor.…Cuando llegaron al apartamento Neela lo espera en la sala. Estaba molesta y se puso de pie al instante.- ¡Takashi! – la imagen la detuvo en seco.Takashi entró seguido de sus guaruras. Uno de ellos cargaba un rostro conocido a sus espaldas.- ¿es ese Twinkie? –- ¿lo conoces? – preguntó Takashi.-Es un compañero de la universidad. – la voz se le quebró.-irónico. –Sin decir más se dirigió a la recamara, seguido del hombre que llevaba a Twinkie a sus espaldas. Instantes después el hombre surgió del pasillo, solo.El corazón de Neela estaba desbordado. Le preocupaba la seguridad Twinkie. Se dirigió al pasillo y uno de los hombres de Takashi se puso de pie al mismo tiempo haciendo contacto visual con ella. Eso la detuvo y fue hasta entonces que se percató de las feromonas que invadían el apartamento. Tragó saliva, tomó su bolso y salió corriendo.…Sean estaba sentado al volante del Mitsubishi que estaba estacionado dentro del taller de Han. Han estaba en el asiento del copiloto explicándole que, para derrapar, lo que se desliza es la parte trasera del coche, y que lo importante era perder tracción en las llantas de atrás.
Le explicaba apasionadamente como hacerlo y hacía contacto visual con él asegurándose de capturar su atención. Eso lo hizo sentir muy consiente de sí mismo y por ende incomodo.Se escuchó un coche derrapar afuera. El Mazda de Neela se detuvo a la entrada y ambos salieron del auto al mismo tiempo.- ¿Takashi está aquí? - preguntó Han.-no. – la atención de Neela se dirigió a Sean.Sean guardó silencio. Nadie dijo nada por un momento que se sintió largo y desagradable.Neela se acomodó el cabello detrás de las orejas, bajó la vista al piso y admitió en voz baja:
-tiene a Twinkie. –- ¿qué? –
Ese era Sean.-Takashi tiene a Twinkie en el apartamento. –Sean sacó sus llaves, se subió al carro y encendió el motor.- ¿a dónde vas? - le preguntó Han.-no sé, pero no me puedo quedar aquí sin hacer nada. –Han ingresó medio cuerpo por la ventana, apagó el carro y tomó las llaves.- ¿qué estás haciendo? –-salvándote el pellejo. –- ¿y no te importa que Twinkie esté en peligro? –-Takashi es un desalmado, pero no le va a hacer daño. – admitió Neela levantando la vista, -a mí nunca me levantó un dedo. –- ¿y qué se supone que hagamos? –-no sé. – contestó volviendo a bajar el rostro que quedó oculto detrás de su cabello. Parecía que la habían regañado.…Cuando Twinkie abrió los ojos, todo alrededor de él estaba oscuro. Había algo pesado sobre él y le costaba respirar, más no tenía miedo. Por el contrario, quizá nunca antes se había sentido mejor.
Una vez que sus ojos se adaptaron a la oscuridad, notó que un hombre inconsciente lo abrazaba. La sorpresa lo asustó. Gritó, arrojó al hombre a la cama y se puso de pie corriendo a la puerta. Pero el hombre lo detuvo, lo abrazó por detrás inmovilizándolo, y empezó a oler su cabello.- ¿qué haces? – gritó asustado y confundido.La luz se encendió. Feromonas nuevas empezaron a flotar en el aire. Se le erizó la piel. La temperatura de la habitación se elevó y empezó a sentir una erección creciendo en él. Su cuerpo lo estaba traicionando.El hombre que lo sostenía le plantó un beso en el cuello. Pensó que el corazón se le iba a salir por la boca y la única razón por la que no lo maldijo fue porque no podía. Tenía un nudo en la garganta. Estaba aterrado, pero quería girarse, ver el rostro de aquel hombre, abrazarlo, besarlo, sentir piel sobre piel.El hombre lo levantó como si no pesara nada y lo recostó sobre la cama.- ¿DK? –-llámame Takashi. – dijo tomándole las manos y llenándoselas de besos.- ¿qué carajos te pasa? ¡Déjame! –Pero Takashi no escuchaba. Intentó sacarle la camiseta. Twinkie lo detuvo.-desnúdate. – le ordenó.- ¡no! – respondió Twinkie abrazándose defensivamente.Esta vez Takashi intentó sacarle la camiseta con más fuerza. Forcejearon por un momento mientras Twinkie seguía gritando que no. Y en un acto de reflejo le acertó un golpe en la cara.
Ambos se congelaron por un momento. Cuando Twinkie se dio cuenta de lo que acaba de hacer entró en pánico y no pudo contener las lágrimas. Temía que lo mataran.Takashi se sentó al borde del colchón, se sobó la mejilla donde había recibido el golpe y respiró profundamente.Twinkie sollozaba en la cama cubriéndose el rostro. La imagen le pareció desgarradora. Quería llorar también.-lo siento. –Se levantó de la cama, salió de la habitación y lo dejó a solas.…Sean llegó a su casa poco antes del atardecer. Estaba estresado, pero de momento no había nada que pudiera hacer.Su padre aun no regresaba del trabajo y eso le dio tiempo de sentarse a pensar en silencio, pero los malos pensamientos y la preocupación no lo dejaban concentrarse. ¿Debería avisar a los padres de Twinkie?, ¿a la policía? No entendía como Han y Neela se habían resignado tan rápido a que no había nada que pudieran hacer.…Han ofreció Neela la habitación que estaba atrás del taller, para que tuviera un lugar donde dormir mientras resolvía su situación.-Solo asegúrate de que nadie sepa que estás aquí. –-para Takashi ya no existo, si es eso lo que te preocupa. –-no estes tan segura. Puede que ya no te vea como su pareja, pero – se detuvo antes de terminar la oración.- ¿todavía soy de su propiedad? –Han no contestó.-en todo caso el que me preocupa es Kamata. Técnicamente yo vivo en la casa familiar y tarde o temprano se va a dar cuenta de mi ausencia. –-esa explicación la tendrá que dar él. --Kamata es un hombre muy tradicional. La única razón por la que me aceptó es porque Takashi nunca tuvo intenciones de casarse conmigo. Yo era el entremés antes de que conociera a la omega con la se debe desposar. –, -Kamata no va a aceptar a Twinkie. – negó. -antes los mata a los dos. –Han se cubrió la boca y dejó salir todo el aire que albergaba en los pulmones. Con manos temblorosas sacó la caja de cigarros que guardaba en el bolsillo de atrás y encendió uno.-ok. – dijo mientras exhalaba el humo con la vista totalmente perdida.- ¿podrías regalarme uno? –Asintió con la cabeza, pero no se movió.
Neela se puso de pie, camino hacia él. Tomó un cigarro de la cajetilla y se sentó en el piso junto a él. Han se le unió unos segundos después.- ¿tienes forma de ingresar al apartamento? –-me sé la clave. La cambian cada primero de mes. – contestó ella.-ok-…Twinkie se había vuelto a quedar dormido. Despertó cuando uno de los empleados de Takashi entró a la habitación con toallas y un cambio de ropa.-la cena se va a servir en media hora. Puedes bañarte si quieres. -El hombre dejó las cosas sobre una pequeña mesa junto a la pared y salió. Twinkie se quedó en esa misma posición, observando la puerta frente a él, sin saber cuánto tiempo había pasado, hasta que Takashi regresó.
Sus feromonas eran menos intensas, pero seguían sacudiéndolo cada que inhalaba aire.Takashi se sentó al borde de la cama y lo observó desde lejos sin atreverse a tocarlo.-tienes que comer algo. –-no tengo hambre. –-dime qué quieres y te lo hago traer. –-quiero irme a mi casa. –-eso no va a suceder. - dijo girándose y dándole la espalda.-por favor. – suplicó Twinkie, -mis padres deben estar preocupados. –-llámales y diles que estás bien. -Twinkie no contestó. Takashi se levantó y salió de la habitación. Minutos después entró otro de sus empleados con un teléfono inalámbrico en la mano. Se lo entregó y se quedó ahí de pie observándolo.- ¿podría tener un poco de privacidad? –-no. –Llamó a sus padres y dijo que estaba con Sean, que posiblemente no regresaría sino hasta al día siguiente por la tarde porque estaban trabajando en un proyecto para la universidad. Ante cualquier cambio prometió volver a llamar. Haru le creyó y le pidió que se portara bien y respetara la casa donde lo recibían.…De nuevo se quedó dormido, despertó en lo que supuso era en medio de la noche. Takashi estaba acorrucado junto a él, pero sin hacer contacto físico. Dormía tranquilamente, sus largas pestañas brillaban con la tenue luz que se escabullía de algún lado. El aire olía a él y lo hacía asentir seguro, satisfecho, como si hubiera encontrado aquello que había buscado toda su vida sin saberlo. Se sentía completo.
Se giró, quedó frente a frente junto a él, podía sentir su respiración en el rostro y así se volvió a dormir.

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CINCOEsa mañana Sean no escuchó el despertador, abrió los ojos y descubrió un mensaje en su celular que decía [8AM]. Ya iba tarde.Cuando llegó al taller lo encontró cerrado. La cortina metálica estaba abajo y no se veía ni un solo coche afuera. Sacó el celular y llamó al número de donde le llegaban los mensajes. La llamada se cortó ni bien entró. Han salió por el costado del local.-estamos acá atrás. Estaciónate de este lado. -…Neela y Han compartían unas tazas de café.- ¿gustas? – preguntó la joven.-no, gracias. –-ayer estuvimos revisando la situación y llegamos una conclusión. – comentó Han. – Takashi no representa un riesgo para Twinkie, por el contrario, él es su prioridad. Pero mientras estén juntos Twinkie va a estar en peligro. –, - y el otro punto es que Takashi no lo va a dejar ir. –- ¿entonces? –-tenemos que ayudarle a escapar. –-Takashi siempre está acompañado de dos guaruras, pero en el apartamento solo hay una persona, quien es la encargada del aseo y las comidas. – añadió Neela. – podemos suponer que va a asignar a alguno de sus guaruras para la protección de Twinkie, pero no podemos descartar que contrate más personal. --tendremos que montar vigilancia afuera del edificio y esperar a que se nos presente la oportunidad. – complementó Han.- ¿qué oportunidad? –-de que lo dejen solo, y poder entrar por él. -, - si son solo el ama de llaves y un guarura, estaríamos en ventaja. – dijo Han poniéndose de pie.-y suponiendo que todo salga bien ¿Cómo vamos a acceder al apartamento? ¿vamos a llegar a tocar la puerta? –-la clave es 1426. La van a cambiar en seis días. – dijo Neela viéndolo a los ojos.Sean guardó silencio. Era visible en su rostro el proceso de análisis que ocurría, examinando todos los riesgos, las posibilidades de éxito y fracaso.
Han se aproximó a él.-también es importante que consideres las consecuencias de hacer esto. -, -Neela y yo vivimos en este submundo podrido, pero tú no. No sé desde cuando conozcas a Twinkie, pero estas poniendo mucho en riesgo. -, -lo que queremos hacer no es cualquier cosa. Vamos a secuestrar a el omega de Takashi ¿sabes lo que eso significa? –, -piénsalo bien. sí decides mantenerte al margen nadie va a juzgarte. -Sean hacia contacto visual con Han. Bajó la vista y exhalo. La situación se había complicado y era momento de tomar una decisión. Qué tenía que perder, qué podía ganar, qué era lo correcto.-cuenten conmigo. – dijo levantando el rostro.- ¿sabes cómo manejar una motocicleta? – preguntó Han.…Cuando Twinkie despertó estaba solo otra vez. Tomó la toalla, el cambio de ropa y se metió a bañar.Una vez listo esperó, pero no se oía nada afuera. Tomó valor y abrió la puerta, el pasillo estaba vacío. Esperó. Silencio. Caminó hacia el lado de donde provenía la luz y llegó a un área amplia que compartían la sala, el comedor y la cocina. La puerta de entrada estaba a unos metros de él. En la sala estaba Takashi sentado con sus hombres. Había una laptop sobre la mesa de café y ceniceros llenos de colillas de cigarro, aun así, no era capaz de oler el humo del tabaco, porque las feromonas de su alfa lo invadían todo.Los dos empleados recogieron las cosas y se retiraron.Caminó a la sala y se sentó lo más lejos que pudo de él.- ¿quieres comer algo? –-no. –-tienes que comer. –-ayer le dije a mi papá que regresaría a casa hoy. –Takashi lo observaba en silencio. El rostro relajado lo hacía ver como si estuviera ebrio o como si estuviera a punto de quedarse dormido.-necesito ir a mi casa. – insistió.-yo te necesito aquí. –- ¿por qué me haces esto? – preguntó frustrado.- ¿en verdad no lo entiendes? – se puso de pie y se sentó al otro extremo del sofá en el que estaba Twinkie. - ¿tú no sientes lo mismo que yo? –Por supuesto que lo sentía, su respiración estaba agitada, tenía las mejillas rojas y le costaba separar los ojos de él.
Takashi se aproximó sin que Twinkie se diera cuenta. Lo tomó de la mano y todo su cuerpo se sacudió como si le hubieran dado una descarga eléctrica. Tenía los ojos húmedos y, como si estuviera hipnotizado, no dijo nada cuando Takashi lo besó.Cuando recuperó la cordura intentó empujarlo, pero no tenía fuerzas en los brazos. Logró voltear el rostro, pero entonces Takashi empezó a llenarle el cuello de besos. Estaba seguro de que el alfa podría oír su corazón descontrolado. Las manos le temblaban, sentía las rodillas entumidas. Quería detenerlo, pero su cuerpo no cooperaba, su boca se reusaba a pronunciar palabra y cuando por fin la abrió, lo que salió de él fueron sonidos de placer.Apretó los puños que era el poco control que aún le quedaba en el cuerpo y hundió el rostro en el pecho de Takashi.-por favor. – suplicó.Takashi le levantó el rostro.-detente. – imploró con ojos llorosos.-Solo si me prometes comer algo. –Asintió.…Para las diez con treinta de la mañana Sean ya estaba frente al edificio de apartamentos. Había ocultado la moto detrás de un contenedor de basura en un estrecho callejón entre dos edificios. Entró a una vieja librería donde pretendió hurgar entre los libros, mientras su atención se enfocaba en el edificio de enfrente.Para el medio día estaba en el café de a lado, pretendiendo que leía una novela gráfica mientras disfrutaba de un café. La Land Rover salió del estacionamiento subterráneo. Llamó al único teléfono que tenía en su historial, lo escuchó sonar una vez y después colgó.…Neela estaba en la oficina de un dentista. Un edificio alto con una sala de espera moderna frente a un enorme ventanal con vistas a la calle. Estaba sentada en la esquina ojeando una revista sobre comida vegetariana, cuando vio pasar la Land Rover y dio aviso a Han. Como lo esperaban, Takashi se dirigía a la oficina.…Después de recibir el mensaje de Neela, Han entró al casino y se dirigió al segundo piso. Arriba estaban las mesas de juegos donde las apuestas se hacían en los miles de dólares. Al fondo, pasando los baños estaba una puerta que anunciaba “solo personal autorizado”. Detrás había un guardia armado, que saludó a Han con la cabeza cuando lo vio pasar.Morimoto estaba sentado en una silla giratoria con los pies sobre el escritorio.-Han, no te esperaba. –-Las cosas están lentas en el taller, vengo a ver si hace falta mercancía. –-no, todo está bien. –-pásame el inventario. – ordenó ocupando la silla detrás del escritorio.Se entretuvo revisando las cifras que ya conocía, hasta que vio entrar a los guaruras de Takashi. Guardó la compostura. Morimoto era Alfa recesivo y podría oler el nerviosismo en él.Los hombres lo saludaron y se acomodaron en una pequeña mesa de centro donde dejaron un maletín repleto de efectivo y empezaron a hacer cuentas.- ¿Takashi no vino con ustedes? – preguntó Han.-no. - contestó uno de ellos sin siquiera levantar la vista.Han regresó su atención al inventario y pretendió que seguía ocupado, como si aquello no le hubiera quitado el aliento.…Neela llegó con Sean unos veinte minutos después de ver pasar la Land Rover.-eso fue rápido. – comentó sorprendido al verla sentarse frente a él.-me vine en tren. –- ¿lista? -- ¿ya te lo confirmó Han? –-no, pero… --entonces no podemos entrar. – se apresuró Neela.-estamos perdiendo el tiempo aquí. –-tenemos que esperar. No podemos arriesgarnos. –-nos estamos arriesgando a que esta sea nuestra única oportunidad. – Dijo Sean poniéndose de pie.Sin esperar a Neela cruzó la calle y entró al edificio, con la misma seguridad que entraría cualquier otro copropietario. Cruzó por el lobby y llamó al elevador.Neela se apresuró a entrar tras él. Llevaba gorra y lentes.-me asustaste. –-la gente de aquí me conoce. –El elevador empezó a subir. Se detuvo en un piso distinto, que posiblemente había pedido alguien más. Las puertas se abrieron y cerraron sin que nadie apareciera. Por azares del destino Sean recibió un mensaje de texto [NO].Cuando lo vio entró en pánico. Le mostró la pantalla a Neela quien rápidamente dirigió la vista al monitor del elevador. Iban en el octavo piso, presionó noveno y las puertas se abrieron unos instantes después. Salieron y esperaron unos minutos para tranquilizarse.Neela llamó ambos elevadores al mismo tiempo. El del lado derecho seguía subiendo, el del lado izquierdo empezó a subir desde el lobby.-tomemos el del lado izquierdo. –-vámonos por las escaleras. – sugirió Sean.-llamaríamos mucho la atención, además este viene del Lobby. Takashi siempre lo toma desde el estacionamiento. -…Twinkie por fin encontró las ventanas, estaban en la recamara de Takashi que era inmensa. Las cortinas blancas ondulaban en el aire. Estaban entreabiertas dejando entrar la brisa fresca. Takashi apareció del fondo, llevaba en las manos una bolsa de basura.-aún no está lista. No quería que entraras aquí hasta que no hubiera rastro de otro omega. –Twinkie se aproximó a la ventana, pero no demasiado. Tenía miedo de hacer algo que alterara a Takashi. Pudo sentir el sol otra vez, eso lo hizo feliz. Se sentó en la cama, recordó su situación y se volvió a sentir miserable.
Todas esas emociones eran fácilmente visibles para Takashi atreves de sus feromonas.-Michael. –- ¿cómo sabes mi nombre? – preguntó asustado.-lo sé todo de ti. -Twinkie pensó en sus padres de inmediato.-no sé en qué concepto me tienes, pero jamás te haría daño. – admitió un Takashi de ojos tristes.-entonces déjame ir. –-no puedo. –- ¿por qué no? –Dejó caer la bolsa al suelo y se sentó junto a él.-toda mi vida fue planeada para mi desde el día que nací. -, -Kamata, mi tío, nunca tuvo hijos. Mi padre, su único hermano, solo me tuvo a mí. Cada acción, cada decisión que he tomado siempre fue planeado por otros para mí. Solo pensaba en ese destino que ya me tenían escrito. Lo único que me importaba, mi única meta era la familia y mi puesto en ella. -, -odio admitirlo, pero he hecho muchas cosas que no me enorgullecen y me han convertido en enemigo de muchos. Mi cabeza tiene un precio muy alto. –Volteó a verlo. Los ojos de Twinkie estaban llenos de empatía.-nunca, en mis sueños más idílicos, imaginé que iba a conocerte. Nunca se me ocurrió que cada acción que he tomado en mi vida iba a ponerte en peligro. Desearía poder volver el tiempo atrás y vivir una vida digna, y tener un futuro para ofrecerte. –Tomó sus manos y las besó.-pero no puedo hacerlo. Soy consciente de que debo dejarte ir, pero me es físicamente imposible estar lejos de ti. -, -permíteme ser egoísta unos días más. Regálame otras horas de ti. – los ojos se le humedecieron. -te aseguro que se pudrirá mi cadáver antes de que alguien pueda hacerte daño. –Se levantó y recogió la bolsa de basura.-esta tarde yo te llevaré a casa de tus padres para que los saludes y recojas unas cosas. –Twinkie no renegó.

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SEISSe apresuraron de regreso a la acera de enfrente, y Sean corrió al sitio donde había ocultado la motocicleta. Neela apareció frente a él cuando la encendió y saltó al asiento de atrás.
Condujeron a toda prisa al taller de Han. Bajaron la velocidad un par de cuadras antes de llegar, y empezaron a prestar atención a su alrededor, buscando señas de Takashi o alguno de sus hombres que los hubiera seguido o se dirigiera también al taller.Cuando llegaron, ocultaron la moto y permanecieron en la oficina de atrás hasta que llegó Han.…Han entró con el ceño fruncido. Arrojó las llaves a una mesa en el fondo y se encendió un cigarrillo.- ¿qué sucedió? – preguntó Sean.-al parecer no lo va a dejar solo. Al local se presentaron solo sus guaruras. –Neela seguía enojada con Sean. Se levantó de la silla y le arrebató los cigarros a Han.-lo de hoy no se puede volver a repetir. Otro error así nos puede costar la vida a todos. – se encendió un cigarro y le aventó la cajetilla de regreso, después salió al patio de atrás.- ¿qué pasó? –-por poco lo arruino. – admitió Sean. -no esperé tu mensaje e intenté llegar al apartamento por mi cuenta. -Han no dijo nada, exhaló humo y se lamio el labio superior. Lo vio a los ojos.
-quizá es mejor que te mantengas al margen. -- ¡no! –-eres demasiado impulsivo. –-puedo cambiar. –La determinación de Sean lo hizo reír.
-estás arriesgando demasiado ¿qué te impulsa a hacer todo esto? –-Twinkie es mi amigo. –-espero algún día tener el honor de ocupar un puesto en esa lista. – dijo poniéndose de pie. Pasó junto a él, le dio una palmada en el hombro y después de unió a Neela en el patio de atrás.…Twinkie estaba en el elevador junto a Takashi. Esa tarde iban solo ellos dos.
Las puertas se abrieron un par de veces para que subieran otros inquilinos que bajaban al lobby. La salida estaba ahí frente a él, su ruta de escape, pero era inútil siquiera intentarlo. Takashi sabía dónde vivía, sabia todo de él.
Giró hacia el interior del cubículo y en el espejo miró su reflejo, era mejor que ver hacia afuera todo aquello que le era inalcanzable.Takashi rozó sus dedos con la mano y le susurró al oído que todo saldría bien.Cuando llegaron al estacionamiento, lo llevó de la mano hasta el Nissan Fairlady Z33 negro, que le dio el título de DK. Sacó las llaves y se las puso en las manos.- ¿es en serio? –Le plantó un beso en los labios y se fue del lado del copiloto.- ¿es en serio? – repitió Twinkie con una sonrisa.El auto encendió con un gruñido como si se tratara de una bestia y las llantas rechinaron al salir.-no te vayas a arrepentir. – exclamó Twinkie, cuando salieron disparados por la puerta y fueron bañados por el sol.…-se está haciendo tarde. – dijo Sean volviéndose a colocar el suéter. - ¿Quieres que te lleve a recoger el carro? – preguntó a Neela.Seguía molesta.-yo la llevo. – dijo Han.Sean bajó la vista, obviamente se sentía culpable y avergonzado. Recogió la mochila y salió seguido por el mecanico.-parece que sigue enojada, ah. –-al rato se le pasa. –-oye, quería ver si podía llevarme la moto en lugar del carro. No tengo garaje y es más sencillo para mí acomodarla en la casa, además no tengo que preocuparme tanto por el tráfico. –-sí, está bien. – asintió el hombre.Caminó unos pasos, se giró indeciso y se volvió a disculpar.Han estaba de pie junto a la puerta con las manos en los bolsillos. Se acercó a él y le pasó la mano por el cabello.-ya es suficiente. No tienes por qué castigarte. –Sean levantó el rostro. Había algo en Han que le provocaba ansiedad sin llegar a ser miedo. Odiaba sentirse así.
Se alejó de él, encendió la moto y se fue.…En casa de Twinkie solo estaba Haru. Su padre aun no regresaba de su viaje de negocios.Haru los recibió con una sonrisa. Amaba el lado social de su hijo, ese lado que apenas había empezado a aflorar otra vez.-si me hubieras hecho saber que traerías otro amigo hubiera hecho algo de comer. –A Takashi le desagradó el comentario y Haru se dio cuenta de inmediato. Tenía una nariz sensible para las feromonas. Entonces notó también las de su hijo y después pudo ver el estrés en su rostro.- ¿Cómo dices que te llamas? –-Amamiya Takashi. –Haru le contestó con una sonrisa forzada, empezaba a ponerse nervioso.- ¿y de donde se conocen? -, -oh, que grosero soy ¿gustas algo de beber? –-agua está bien. – contestó Takashi.Twinkie subió a su habitación.- ¿me permites un momento? – se disculpó y se fue tras su hijo.-Mikey ¿qué está pasando? – Lo encontró guardando ropa en una mochila. - ¿qué estás haciendo? –-papá. – dijo sonriendo mientras las lágrimas le rodaban por las mejillas. – todo está bien. Me voy a quedar en la casa de un amigo por unos días. --Mikey. – el rostro de Haru se descuadró. - ¿quién es ese hombre? –Takashi apareció tras de él.-soy su alfa. –Twinkie cerró la mochila y salió por la puerta esquivándolos a los dos. Entró al baño del pasillo y empezó a vaciar más objetos dentro de la mochila.-hijo no te puedes ir. Tu padre regresa este fin de semana. –-voy a volver papá. Todo está bien. –Haru volteó a ver a Takashi, quería confrontarlo, pero sabía que no debía entrometerse, podía olerlo. Bajó las escaleras siguiendo a Twinkie y lo jaló de la mochila.-Mikey. – lloraba.-papá, estoy…- la voz se le quebró.-estamos bien. – dijo Takashi abrazándolo. -regresaremos a visitarlos pronto. –Salieron los tres a la calle.- ¡Twinkie! – gritó Sean desde la moto.Twinkie corrió y saltó tras de Sean. Takashi corrió tras ellos, pero no los alcanzó.

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SIETELlegaron a la casa de Sean y dentro estaba su padre quien lo confrontó en cuanto lo vio cruzar la puerta.- ¡Sean! ¿de quién es esa moto?, ¿qué está pasando, estás corriendo otra vez? –- ¿qué haces aquí? – preguntó sorprendido. Aún era temprano para que su padre estuviera en casa.-me lo prometiste. Se lo prometiste a tu madre. – le gritó visiblemente enojado.-es mi culpa. – admitió Twinkie.
Llevaba los ojos rojos y se abrazaba fuertemente a la mochila que cargaba consigo.
-yo soy un omega. Desperté la curiosidad en el alfa equivocado y ahora tengo que huir para no convertirme en la mascota de alguien. –El señor Boswell se le quedó viendo en silencio, intentando procesar las palabras del muchacho que tenía en frente y después amenazó con llamar a la policía.Sean lo detuvo y negó con la cabeza.
-voy a llevarlo a un lugar seguro y regreso en un par de días. –-no te involucres. – suplicó su padre en voz baja.-es lo correcto. –
Le soltó el brazo y siguió directo a su habitación para realizar una llamada.
- ¿Han? Estamos en mi casa. Twinkie está conmigo. –…En la cocina el señor Boswell preparó un taza de té para Twinkie, quien seguía aferrado a su mochila como si fuera un escudo.-en el trabajo hay un par de que compañeros que también son omega. – dijo visiblemente incomodo.Twinkie no contestó.Sean regresó rápidamente con otra mochila en la mano. Tomó a Twinkie del brazo y salieron a prisa.- ¿A dónde van? – preguntó su papá.-no sé. –Sacaron la motocicleta a la calle y se marcharon a toda velocidad.…Cuando llegaron a la estación del tren, Neela y Han los esperaban a la entrada. Han le entregó los boletos.-solo son tres. – remarcó Sean.-yo me tengo que quedar. Si me voy con ustedes sería demasiado sospechoso. –- ¿vas a estar bien? – era notoria su preocupación.-sí. – contestó con la sonrisa relajada que lo caracterizaba. – asegúrate de traer siempre el celular. – Metió las manos a la chamarra y empezó a caminar rumbo al estacionamiento.-asegúrate de contestar. – gritó Sean.-hi yo, vaquero. – y siguió su rumbo sin voltear atrás.…Takashi llegó al taller de Han acompañado de sus guaruras. Lo encontró sentado en el sofá comiendo semillas de girasol.- ¿Dónde está? – gritó levantando por el cuello y poniéndole el frio cañón del arma en la frente.- ¿Quién? –- ¡Michael! –-no sé quién es Michael. –- ¡mi omega! ¡Twinkie! –- no sé – contestó Han.Le pegó con la cacha de la pistola en la cara y le reventó el labio.-más te vale que eso sea cierto. -, -revisen el lugar. –Los hombres empezaron a tira todo por todos lados, buscando cualquier rastro de Twinkie. Han se quedó en el suelo sin decir nada, escupiendo sangre e intentado revisar con los dados la herida que le habían causado.…El viaje en tren duró cuatro horas durante las cuales nadie dijo nada.
Una vez en Hokkaido Neela pidió un taxi y se fueron a la dirección que Han le había anotado en un papel.Llegaron a una pequeña casa de alquiler en medio de la noche. El vecindario se veía desértico.
Ninguno sabía quién rentaba la casa ni quien la había rentado, pero sabían dónde tomar las llaves. Entraron y se acomodaron.Twinkie se fue directo a una de las recamaras y se quedó dormido rápidamente. Sean y Neela se quedaron en la sala.- ¿Qué pasó? – preguntó ella.Sean estiró las piernas y bostezó. -iba para mi casa y decidí pasar por la casa de Twinkie. No dejaba de pensar en su papá. El señor es muy amable. -, - cuando llegué vi el carro de Takashi afuera. No estaba seguro de que fuera él, pero era un carro para drifting. Esperé y los vi salir. –- ¿y así nada más te lo llevaste? –Sean asintió.- ¿Takashi no hizo nada? –-corrió detrás de nosotros. –- ¡wow! – exclamó Neela sin poder contener la risa. -me hubiera encantado ver eso. –Sean la observó con curiosidad.-él nunca haría algo así por mí. No es que yo quiera…- se apresuró a agregar con una sonrisa.- ¿estás bien? –-sí, buenas noches. – se levantó y se fue a dormir.…A la mañana siguiente Twinkie fue el último en despertar. Se veía cansado. Salió de la recamara para desayunar y después volvió a encerrarse.Sean tocó a su puerta y entró antes de darle oportunidad de responder.- ¿cómo te sientes? -Twinkie se encogió de hombros.
-no sé por qué ustedes hacen todo esto por mí y tampoco sé cómo voy a pagarles. --es lo que hacen los amigos. – se sentó en la cama junto a sus pies.- ¿qué le voy a decir a mi papá? –- ¿quieres llamarle? –Negó con la cabeza. -después. –El silencio se prolongó. Sean se levantó rumbo a la ventana con intenciones de abrir las cortinas hasta que el sentido común lo detuvo y recordó que se estaban ocultando.-acompáñanos a la sala, podemos beber algo y distraernos un poco. --estoy cansado. – respondió. -creo que voy a dormir otro rato. –-ok-…Para el fin de semana era obvio que Twinkie no estaba bien. Se había estado saltando comidas y el sábado despertó con fiebre.Neela y Sean discutían la situación en la cocina.-tenemos que llevarlo al hospital. –-es inútil. – respondió ella. -no está enfermo. –-tiene fiebre y no quiere comer. –Neela sacudió la cabeza de lado a lado
-es porque está lejos de Takashi. Literalmente se está desintoxicando de sus feromonas. –- ¿cómo puedes estar tan segura? –-lo huelo en él. –- ¿y por qué a ti no te pasó eso? –-mi compatibilidad con Takashi no es ni remotamente tan intensa. – admitió con amargura. -yo sé que como beta es difícil entenderlo, pero las feromonas son muy poderosas. –- ¿y no hay algo que podamos darle, como inhibidores? –-no. –, -tenemos que esperar y cruzar los dedos para que no entre en shock. –…Para la tarde Twinkie empezó con escalofríos y dolor. Sudaba mientras temblaba envuelto en las cobijas.- ¿qué me está pasando? – lloraba.Seguía negándose a comer.-es sopa de miso. – insistió Neela. -necesitas tener algo en el estómago para poder darte medicamento para el dolor. –-tengo muchas nauseas. –Neela salió de la habitación con el plato aun lleno entre las manos.
Sean la esperaba en el pasillo recargado a la pared.- ¿es esto normal? - preguntó irritado.-no sé. – la respuesta de ella también fue cortante.-voy a llamar a Han. –…Han llegó en medio de la noche. Traía una puntada en la comisura del labio y un moretón amarillo le cubría media mejilla.- ¿qué te pasó? – preguntó Sean al abrir la puerta.-nada ¿Cómo sigue? –-igual. Duerme y despierta quejándose. –Sean seguía con el ceño fruncido examinando el rostro de Han.-En verdad estoy bien. – sonrió el mecánico. -déjame pasar a verlo. –Neela por poco pierde la compostura cuando lo vio, pero no dijo nada y lo acompañó en silencio a la habitación de Twinkie, quien aún dormía en posición fetal. Tenía la frente aperlada de sudor, los dientes le castañeaban como si estuviera congelándose.Han se aproximó y se arrodilló junto a la cama. Lo observó por un momento, podía oler en la habitación lo delicado de su condición. Volteó a ver a Neela quien seguía junto a la entrada, la preocupación en su rostro lo ayudó a tomar una decisión.-Twinkie. – intentó despertarlo revolviéndole el cabello.Se veía muy débil. Abrió los ojos por un momento y después los volvió a cerrar.- ¿Twinkie me escuchas? – preguntó Han.Asintió con la cabeza.- ¿quieres que traigamos a Takashi? –Empezó a llorar sin responder.-espera ¿qué está pasando? – preguntó Sean.-necesita sus feromonas. –- ¿tan así? –-las feromonas son muy importantes para la salud de alfas y omegas. Son como un ADN que se desprende de nosotros con toda nuestra información, y flota en el aire buscando una pareja compatible para reproducirnos. -, -menos preciamos lo que pasó entre estos dos. Su compatibilidad no es común. –-es como encontrar a tu alma gemela. – añadió la joven recargada a la pared junto a la puerta.- ¿entonces por qué carajos los separamos? – preguntó Sean enojado.-No es tan sencillo. – continuó Neela. -a Takashi no solo lo quiere la policía. Otras organizaciones criminales tienen un precio sobre su cabeza. Imagínate lo que harán cuando se enteren de la existencia de Twinkie. –-Twinkie. – Neela se aproximó a él. -si llamamos a Takashi ya no va a haber vuelta atrás. Tú y tus padres van a estar en peligro. -, - ¿entiendes eso? –Twinkie lloró y se volvió a quejar de dolor.- ¿quieres que lo llame? – volvió a preguntar Han.Asintió con la cabeza.

----- CHAPTER BREAK -----

OCHOEn la sala, el nerviosismo era visible en los tres mientras esperaban la llegada de Takashi. Han les pidió que se fueran y lo dejaran solo, él se encargaría de todo.-es obvio que no pudiste haber hecho todo esto sin un cómplice. Que se vaya Sean, yo me quedo aquí. – dijo la omega antes de dejarse caer en el sillón individual.-a mí me vio llevármelo en la moto. - respondió Sean con un gesto de incredulidad. -vete tú, de ti no tiene razones para sospechar. –-no hay nada allá afuera para mí. –- ¡carajo! ¿se van a quedar aquí a que nos mate a los tres? – renegó el mecánico.Ninguno se movió.…Takashi llego antes de medio día. Entró con ayuda de uno de sus hombres, se veía enfermo y débil. Él también sufría por la ausencia de su omega. Sus feromonas parecían diluidas en agua. La imagen casi causaba lastima.Sean y Neela estaban de pie en la sala, nerviosos sin decir nada. La omega bajó la vista cuando Takashi hizo contacto visual con ella.
Han lo acompañó hasta la habitación de Twinkie, quien seguía dormido, temblando mientras sudaba.
Takashi se soltó del hombre que lo cargaba y se arrojó a la cama. Levantó las cobijas de Twinkie y se acostó junto a él. Lo abrazó, le plantó un beso en el hombro y alcanzó a pronunciar su nombre antes de quedarse dormido.-Michael. –Durmieron todo el día y toda la noche.Los hombres de Takashi montaron vigilancia para que ninguno de ellos intentara escapar. Cosa que no sucedió.A la mañana siguiente Takashi surgió del pasillo con Twinkie entre los brazos, este seguía dormido, pero se veía mejor. Pasó frente a ellos y se detuvo antes de llegar a la puerta.-la única razón por la que voy a pretender que este incidente nunca sucedió, es porque sé que hicieron todo esto para protegerlo. Pero si lo vuelven a alejar de mí, yo mismo les cortaré la garganta. –Salió a la calle donde lo esperaba un Toyota y blanco y subió con ayuda de sus hombres. Inmediatamente después se pusieron en marcha.…Permanecieron en silencio en la sala. Habían sacrificado todo por nada. Al final no tuvieron opción.Neela se puso de pie y salió rumbo a su habitación.- ¿vas a estar bien?, tú tenías negocios con él – preguntó Sean.-fue para mejor. Tenía tiempo queriendo cortar lazos con todos ellos. –- ¿crees que intente volver a hacerte daño? –Han sonrió.
-parece que sí estoy en esa lista. –El comentario lo hizo sonrojar.-puede que no tengas feromonas, pero tu rostro dice mucho de ti. -, -voy a salir a fumar. Recoge tus cosas. – dijo poniéndose de pie.…Regresaron a Tokio en tren. Neela se sentó sola al fondo, aprovechando que el tren iba semi vacío. Se colocó los auriculares que había comprado en la estación y no volvió a decir nada hasta que llegaron al taller.-mañana voy a empezar a buscar una habitación en los dormitorios de la universidad. También debería empezar a buscar trabajo. –-a mí me vendría bien un segundo mecánico. – comentó Han.- ¿tú sabes de autos? – preguntó Sean.-puedo reconstruir una transmisión antes de que tú puedas siquiera cambiar una llanta. – respondió la joven caminando a la habitación del fondo.El rostro de Sean lo dijo todo. Han no pudo contener la risa.-es mejor que me vaya. Posiblemente esta sea la última vez que nos veamos. Mi padre de seguro va a enviarme de regreso a Texas. –-te llevo a tu casa. – dijo Han levantando la cortina metálica.Sean se subió al Mitsubishi que había estado manejando unos días atrás. Han subió por el otro lado y se colocó el cinturón.- ¿no vas a despedirte de Neela? –-no. – contestó Sean con una sonrisa.- ¿pasó algo entre ustedes? –-no. Un poco de tensión, pero no pasa nada. Tiene un carácter fuerte. –- ¿ya no te gusta? –-no va por ahí. Solo me llamaba la atención. – admitió manteniendo la vista al frente.-yo podría jurar que estabas enamorado. – dijo con la sonrisa relajada que lo caracterizaba, -creí ver todas las señales. – encendió el motor.El rostro de Sean enrojeció. Le sostuvo la vista por medio segundo y después se giró avergonzado.-para ser un hombre tan valiente te sonrojas muy rápido. –- ¿Quién dijo que soy valiente? – preguntó Sean volviendo el rostro.-yo. –Han le colocó la mano sobre el cuello y lo sujetó por la cabeza deslizando un dedo tras su oreja. Se aproximó a él despacio dándole tiempo de rechazarlo.
La puerta trasera se azotó, ambos se alejaron y Neela apareció de nuevo en el taller.- ¿en serio te ibas a ir sin despedirte?, ¿sigues enojado conmigo? –-no, pensé que tú estabas enojada. –bajó del auto, aun ruborizado. Le dio un abrazo y regresó rumbo a su asiento. -si ya no regresó. Fue un placer conocerte. – dijo antes de subir.-al rato regreso. – anunció Han y salieron del taller.Neela se quedó de pie sin alcanzar a reaccionar.…- ¿así que estos podrían ser tus últimos días en Tokio? – preguntó Han mientras esperaba a que cambiara la luz del semáforo.-si. –- ¿quieres acompañarme por una cerveza? –-ok-…Cuando Twinkie abrió los ojos ya no sentía dolor. Sus ojos tardaron un momento en adaptarse a la blanca habitación en la que se encontraba. No sabía que sucedía, pero no tenía miedo. Le tomó un segundo darse cuenta de que Takashi estaba ahí junto a él, dormido, abrazándolo, con la cabeza sobre su pecho, posiblemente escuchando los latidos de su corazón. Todo la habitación olía a él y estaba agradecido de estar ahí.Peino su cabello con los dedos y lo sintió despertar.-lo siento. – admitió mientras se le escapaban las lágrimas.-hey, no llores. – lo detuvo besándole las mejillas. -todo está bien. –, - tus amigos están bien. Lo juro. –-yo no sé qué voy a hacer. No puedo estar lejos de ti, pero tampoco quiero ser tu prisionero. - confesó avergonzado, cubriéndose los ojos. Le temblaba la barbilla.Takashi le separó la mano de la cara y le plantó otro beso en la frente.
-ok- le sonrió.Las feromonas de Twinkie ventilaban lo que él no se atrevía a decir.-pero ya no estes triste. Voy a encontrar la forma de darte todo lo que quieres y de mantenerte a salvo. -, -lo prometo. –Twinkie aún estaba alterado cuando Takashi se recostó sobre él y lo besó. Eso lo calmó un poco. Se reclinó un poco más y pudo sentir el peso del alfa sobre él, la piel suave, cálida, perfumada a él.
Takashi le besó la línea de la quijada y le susurró al oído que contralora sus feromonas, sino quería que perdiera el control también él. Eso lo hizo sonrojar.- ¿sabes a qué huelen tus feromonas? – preguntó Takashi.-yo no las puedo oler, pero las tuyas sí. –La sorpresa en el rostro del alfa lo hizo sonreír. Bajó la vista apenado, acarició los brazos que lo flanqueaban y le confesó.
-tus feromonas huelen a tierra mojada. –Nunca había visto al alfa reír. Sus ojos realmente se hicieron medias lunas, y sus blancos dientes destellaron. Se veía muy atractivo, tuvo que admitirlo.
Takashi se dejó caer sobre el colchón aun lado de él. Se acomodó el cabello y le preguntó.- ¿huelo a lodo? –- ¡no! – respondió avergonzado. -hueles como las primeras gotas de lluvia que tocan el suelo. Como esas tardes de verano cuando el viento fresco te eriza la piel. Me haces sentir como cuando era pequeño y perseguía luciérnagas. -Volteó a verlo.
- ¿así huelo? –Twinkie asintió. - ¿y yo? –-hueles como el viento de las montañas. Siempre que estoy contigo siento como si estuviera en la casa de mis abuelos. -Twinkie lo observó con curiosidad.-mi madre falleció cuando yo tenía diez años, pero cuando ella vivía, solíamos pasar las vacaciones de invierno en casa de mis abuelos en Nishikawa. Mi madre tenía dos hermanas y tres hermanos y todos ellos tenían familia. Como podrás imaginar la casa siempre estaba llena de gente, y en todos mis recuerdos ellos siempre están felices. Recuerdo el humo de la chimenea, los postres de mi abuela, la crema para manos de mi madre. – le tomó la mano, le acarició los dedos y se los besó. -y siempre que estoy contigo es como estar ahí otra vez. No tengo miedo, ni hambre, ni me siento solo. Tu simple existencia me hace feliz. -Twinkie se aproximó a él y lo besó sin dudarlo. Cuando se dio cuenta de lo que había hecho se alejó y se excusó diciendo que debía llamar a su casa.
Takashi, se estiró sobre él y le pasó el celular que estaba sobre el buró.-regreso en un momento. –Lo vio salir de la habitación y llamó sus padres.-Hola, papá… estoy bien, esta vez es en serio… -

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NUEVEHan y Sean fueron al muelle, a tomarse unas cervezas en un bar que solía frecuentar el mecánico. Era un viejo local poco visitado, en malas condiciones, parecía que hacia años no se le daba mantenimiento.
Los hombres entraron y se acomodaron en la parte de afuera, en una pequeña barra que daba al océano. Bajo sus pies, el agua salpicaba al chocar con la madera.-eso de las feromonas es ridículo ¿no te parece? –Han lo observó confundido, más no dijo nada. Regresó la vista al océano y al sol que se aproximaba al horizonte.-es que no concibo la idea de vivir así. – continuó Sean. -imagina, que te enamoras y empiezas una relación y pareciera que lo tienes todo, solo para conocer a un desconocido con el que eres altamente compatible… ¿qué le dices a tu pareja? -Han volteó a verlo.-parece aterrador, pero lo de Twinkie y Takashi no es nada común. – dio un trago a la botella de cerveza. -en verdad no es algo que suceda todos los días. –Dejó la botella a un lado, subió los brazos a la barra y acomodo la cabeza en ellos como si intentara tomar una siesta.
- apuesto que en momentos como este estás agradecido de ser beta. – añadió con la sonrisa relajada que lo caracterizaba.Sean lo observó sin responder y dio un trago a su cerveza.-No sé si estar agradecido o decepcionado de que no puedas oler mis feromonas en este momento. – añadió.Las orejas de Sean se pusieron rojas, como el sol que estaba a punto de ocultarse. Colocó la botella en la barra y acomodó la mano a unos centímetros de Han, pero no lo tocó.Han levantó la cabeza al tiempo que el sol desaparecía detrás del mar. Deslizó sus dedos entre los de Sean y dio otro trago a la cerveza.…Takashi regresó a la habitación, subió a la cama y se acomodó junto a las piernas de Twinkie.- ¿en qué estábamos? --mi padre regresó al país. Quiere conocerte. –Eso lo detuvo. Se recostó observando el techo, pensativo.-supongo que ya arruiné la primera impresión. –Twinkie se inclinó hacia a él y pasó los dedos por el suave cabello del alfa. Acción que empezaba a disfrutar.Takashi se giró y lo abrazó por la cintura dejándole un beso cerca del ombligo. Las fuertes reacciones del omega incrementaban su libido. Twinkie se estremeció, estaba temblando. El alfa levantó la vista y notó cuan incomodo estaba.- ¿no quieres estar conmigo? –-Tengo miedo. – respondió Twinkie avergonzado.- ¿de qué? – se levantó y se sentó junto a él. -no voy a lastimarte. –-lo sé. –- ¿entonces? –Se encogió de hombros sin responder.Takashi intentaba ser paciente, pero sus feromonas no tenían el mismo autocontrol.Twinkie intentó ocultar su erección bajo las sábanas, lo cual solo lo hizo más obvio.
-no me veas. – dijo dándole la espalda.Esa suplica lo desconcertó, lo abrazó de inmediato. Reposó el rostro en el hombro del omega e inhalo profundamente, intentando comprender aquello que él no se atrevía a decir.- ¿te lastimó alguien? –-no. -, Twinkie se sujetó de los brazos que lo sostenían. Ninguno de los dos soltó al otro.El silencio se prolongó por un momento.-mi despertar como omega fue tardío. Tenía quince años, hasta entonces había vivido como beta y pensé que siempre iba a serlo. Solía ser muy social. La vida era más simple, nadie cuestionaba mis acciones. -,su tono de voz disminuyó, se convirtió casi en un susurro. -nadie me lastimó. Es solo que desde que me manifesté todo mundo me trata distinto. Como si hubiera enfermado, como si hubiera perdido algo muy importante y ahora fuera incapaz de valerme por mí mismo. Una gran parte de mi odia ser omega… estar contigo es confirmar todo eso contra lo que siempre he luchado. –Takashi le plantó un beso en la cabeza. -ser omega no te quita nada, ni te hace menos fuerte. De hecho, creo que eres la única persona en el mundo que puede ponerme de rodillas. –Eso lo hizo reír.- ¿no quieres ser omega? Ok. A mis ojos solo eres Michael y eso es todo lo que necesito. –Twinkie se giró y le dio un beso, pero esta vez no se apartó de inmediato. Dejó sus labios sobre los de Takashi y le permito hacer lo que quisiera. A pesar de su impulsividad seguía temblando.
Se acomodó en el pecho del alfa. La barbilla de Takashi reposaba sobre su cabeza. Podía oír los apresurados latidos de su corazón, él también estaba nervioso.…Cuando Sean llegó a su casa su padre dormía. Despertó cuando escuchó crujir la puerta de la entrada y salió apresurado al encuentro de su hijo.Se vieron en silencio por un momento, hasta que Sean bajó el rostro, dejó caer la mochila al piso y se disculpó.-puedo marcharme cuando quieras. – añadió.- ¿A dónde vas a ir? –-no sé. –Esta vez no se le escuchó desafiante. Su aflicción parecía sincera.-voy a prepararme un té de jazmín, ¿gustas algo? –-té está bien. –El señor Boswell entró a la cocina y puso la tetera en el fuego.- ¿qué pasó con tu amigo? –-enfermó. Tuvimos que llamar al alfa del que estaba huyendo. Yo no sabía que podían enfermar sino recibían constantemente las feromonas de su pareja. –Se sentó a la mesa frente a su padre quien parecía interesado en el tema.- ¿es en serio? –-aparentemente. –- ¡vaya! Afortunados nosotros, ah. –Ambos rieron.La platica se prolongó hasta que el agua empezó a hervir y se extendió mucho después de la segunda taza de té.-me da gusto que tengas amigos. Nunca fuiste muy social. -, -sé que no he sido el mejor ejemplo y que me perdí muchos momentos importantes de tu vida, pero no me parece que esto sea el fin de nuestra relación. Realmente me gustaría comenzar otra vez y que me permitas intentarlo de nuevo. – suplicó con ojos llorosos.
-quiero ser el padre que te mereces. -Sean no pudo sostenerle la vista. Guardó silencio por un instante que se sintió eterno.- ¿no es que yo haya sido fácil de criar, ah? – intentó reír, pero no pudo.Ambos reconocían lo delicado de la situación y querían manejar las cosas con el mayor tacto posible. Y aunque querían abrazarse, permanecieron sentados.-dijiste que querías ir a comer. Creo que me gusta el suchi. -, -el papá de un amigo hace un suchi delicioso, pero yo batallo para sujetar bien los palillos y me da mucha vergüenza ¿podrías enseñarme? –-yo también batallé con eso al principio. – se puso de pie y sacó un par de palillos de una gaveta. -el truco está en colocar el dedo índice en el medio. –
Dijo mostrándole como lo hacía.…Apagó las luces a petición de Twinkie. Podía sentirlo temblar cada que rozaba su piel. Respiraba agitado como si hubiera corrido hasta llegar ahí.
Toda la habitación olía a él. Era fragante. Sus besos eran cálidos y dulces, como si hubiera estado comiendo caramelos todo el día y Takashi no podía tener suficiente de él.
Le costaba creer que todo aquello estaba sucediendo.-relájate. – le susurró. -no vamos a hacer nada que no quieras. –Twinkie abrió las piernas y le permitió acariciarlo. Empezó a temblar con mayor intensidad.Lo besó para ayudarle a calmarse.
A pesar de los nervios, su cuerpo respondía intensamente a cada beso, cada toque, cada movimiento de Takashi.-dime si te duele. – le susurró al oído.Twinkie se aferró a él con más fuerza.-voy a hacerlo despacio. –Se sumergió en él lentamente. Era como experimentarlo todo, de nuevo, por primera vez. Jamás había sentido tanto nivel de intimidad. Estaban unidos como una sola persona. Los latidos de su corazón se sincronizaron con los de él. Sus feromonas se mezclaron y le era imposible distinguir cuales eran alfa y cuales eran omega.Lo volvió a besar e incrementó el ritmo de sus movimientos. Entre lazaron sus manos. Le besó el cuello y después lo embistió con fuerza. Twinkie se estremeció y emitió un quejido.-lo siento. Me deje llevar. –-está bien, no te detengas. – le respondió el omega.…Para Twinkie era una experiencia que vivía por vez primera y aunque le resultaba dolorosa, el placer que la acompañaba era sobrecogedor y hacía que todo valiera la pena.La cálida piel de Takashi sobre la de él, el peso del cuerpo del alfa presionándolo, moviéndose sobre él, su respiración cálida y dulce. La forma en que pronunciaba su nombre.-Michael. –Llamaba por él. Era él a quien quería, su deseo, su hambre era por él.-Michael. –Buscó sus labios. Necesitaba saborearlo una vez más. Se conectaron en un largo beso que los dejó sin aliento y enmudeció el mundo exceptuando los latidos de su corazón.Takashi detuvo sus movimientos y lo abrazó con fuerza. Un fluido cálido desembocó en él, podía sentirlo en sus entrañas, podía sentir al alfa palpitando dentro de él. Deseaba que ese momento se prolongara para siempre porque nunca en su vida se había sentido mejor.- ¿podemos quedarnos así un momento? –-sí. – contestó Takashi besándole la frente, -todo el tiempo que quieras. –

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DIEZUn mes después.Sean llegó al taller y se estacionó junto a la entrada. Adentro el beetle de Twinkie ocupaba su espacio y para su sorpresa lo encontró discutiendo con Han.- ¡que no! – insistió el mecánico en voz alta.- ¿por qué no? No tienes visión. –-te sale más barato rosearlo con gasolina y prenderle fuego. Además, se vería mejor –- ¿qué sucede? – preguntó Sean a Neela, quien trabajaba en otro auto.-nada. Twinkie quiere el peor trabajo de pintura de la historia. –-escuché eso. – renegó Twinkie.
-No les hagas caso. Tengo una visión. Hulk. –- ¡no! – gritó Han mientras se retiraba los guantes de trabajo y los dejaba sobre la mesa de herramientas.
Se aproximó a ellos manteniendo su atención en Sean y después de dirigió a Twinkie.
-además Takashi no va a permitir que te le acerques, en un radio de dos kilómetros, con esa cosa. –- ¿quieres apostar? – respondió Twinkie con seguridad.Justo en ese momento el Nissan Fairlady de Takashi se detuvo frente a la entrada del garaje. Bajó y se recargó en la puerta del coche sin saludar a nadie.-llegaron por mí. – avisó Twinkie saliendo.Se aproximó a Takashi quien lo recibió con un abrazo y un breve beso, después lo acompañó a la puerta del copiloto y la abrió para él.-esto no es estacionamiento. – gritó Han desde el taller.Ninguno de los dos respondió y se marcharon a toda velocidad.- ¿cómo te fue en tu cita? – preguntó Neela.-no fue una cita. -respondió Sean haciendo contacto visual con Han.El mecánico sonrió sin decir nada.-me fue bien. Comimos, platicamos, me pregunto por ustedes. –- ¿por nosotros? – preguntó Neela, acomodando la luz sobre el motor en el que trabajaba.-le dije que tenía amigos. Para él esas cosas son importantes. –-puedes traerlo al taller cuando quieras. – dijo Han. - ¿me dijiste que también es mecánico? –-sí, pero de aviones. De carros no sabe mucho. –- ¿Dónde quedaron las bujías que llegaron esta mañana? – pregunto Neela recorriendo todo el taller con la vista.-revisa en el almacén. –La joven se sacó los guantes y caminó a la puerta de atrás.Han se aproximó a Sean y lo jaló hacia él por la presilla del pantalón. Sean se sonrojó al instante, pero se dejó besar por el alfa.
Han deslizó las manos a los glúteos de Sean y lo atrajo hacia él con fuerza. Había algo posesivo en sus movimientos.Escucharon a Neela aproximarse y ambos se alejaron, pretendiendo que dirigían su atención a otras cosas.La omega se detuvo frente al auto en el que trabajaba, volteó a ver a Han y giró los ojos.-voy a salir a comer. Regreso en una hora. –Dejó la caja sobre el motor, apagó la lampara que estaba utilizando y salió por la puerta de atrás aun con el uniforme puesto.- ¿está enojada? -preguntó Sean.-no sé. –-parece que no le caigo bien. –-no es eso. – contestó el mecánico con una sonrisa, abrazándolo por la espalda y de nuevo jalándolo hacia él. - ¿recuerdas cuando hablamos de las feromonas? –-muchas veces. –-bueno. Tú provocas cosas en mí y aunque tú no puedas oler mis feromonas, otros alfas y omegas si pueden hacerlo. –Sean volvió a sonrojarse. - ¿ella lo sabe? –-soy un alfa dominante. No puedo evitar que mis feromonas se adhieran a ti. – respondió con seriedad.- ¿están en mí? –Han no respondió, pero la vergüenza y la preocupación se manifestaron en su rostro. Se alejó de Sean y fue a la mesa por la cajetilla de cigarros que estaba junto a la bolsa de herramienta. Se giró e hizo contacto visual con él pero no dijo nada.
Sacó uno de los cigarros y se lo acomodó entre los labios.-lo siento. – dijo en voz baja.-no. – contestó Sean, -no me molesta. Me tomó por sorpresa. –Han levantó la vista, se quitó el cigarro de los labios y lo regresó a la caja.
Sean se aproximó a él y se detuvo a un par de pasos de distancia. Han le tomó una de las manos y acarició sus delgados dedos.-puedo disminuir la intensidad y solo alfas y omegas con una nariz sensible se darán cuenta, pero no puedo eliminarlas por completo. –- ¿y cuál es el propósito de que tus feromonas estén en mí? –Han levantó el rostro y dejo escapar una sonrisa coqueta.-le hacen saber a otros alfas que eres mío. – dijo jalándolo hacia él y abrazándolo.Sean se sonrojó, acción que tampoco podía evitar. Lo abrazó y acarició la espalda del alfa.-para el caso… yo ni siquiera puedo olerlas, así que no tienes que cambiar nada. –El mecánico lo vio a los ojos y le plantó otro beso.-vamos arriba. – dijo el alfa tomándolo de la mano, -Neela no va a regresar sino hasta tarde. –…Los días empezaban a sentirse más cálidos.Kamata disfrutaba de una tasa de té con Riku, representante de la familia Nakamura, quien lo visitaba una vez por bimestre para mantener el acuerdo de paz entre ambas familias.Estaban sentados junto al estanque de las carpas koi, orgullo de Kamata. Habían estado hablando de los viejos tiempos y de política. El tema se había agotado y disfrutaban del té en silencio.Kamata alimentaba a las carpas que empezaban a amontonarse frente a él.-corre el rumor de que tu sobrino tiene un omega nuevo. – mencionó Riku.Kamata no dijo nada.-dicen que es otro Gaijin. Parece que para ese sobrino tuyo los omegas japoneses no son suficientemente buenos. –Kamata permaneció indiferente y continuó alimentando a los peces.Riku sacó una fotografía y la dejó sobre la mesa de té que estaba entre ambos. Kamata la observó por un instante, sin dignarse siquiera a reaccionar y de nuevo regresó su atención al estanque.-el té ha estado exquisito como siempre. Debo irme porque mis obligaciones me esperan. Nos vemos pronto. – dijo antes de salir.Kamata permaneció en la misma postura hasta que terminó su té. Entonces se giró y tomó la fotografía con la mano izquierda. En ella Takashi llevaba en los brazos a Twinkie, quien estaba inconsciente, mientras esperaban el tren en la estación de Hakodate.Observó la foto, frunció el ceño y la apretó en el puño hasta que quedó irreconocible.

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