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Era algo que no podía soportar. Ver llorar a Kibum le provocaba un dolor intenso en el pecho y dolía, dolía demasiado. Era fácil, sólo unos pasos y podría alcanzarle y rodearle con sus brazos y susurrarle que todo estaba bien, que ellos estaban bien. Pero no podía, algo invisible ataba sus pies al suelo. Su cobardía, su estupidez.
Cuando le escuchó reír por primera vez Jonghyun supo que era su sonido favorito en el mundo.
Miradas, roces, agarres de manos, cabezas apoyadas en hombros hasta quedarse dormidos, todo llevó a la inevitabilidad de sus labios encontrándose, ambos bebiéndose y respirándose como si nada más importase. Y en ese entonces nada importaba más que ellos.
Sin embargo las cosas se complicaron y acabaron por separarse emocionalmente el uno del otro, ya no había esa conexión entre ellos porque ambos ya no se buscaban. Kibum aprendió a disimular sus ojos hinchados y Jonghyun aprendió qué era tener un corazón roto.
Empezaron a actuar como si nunca hubiesen compartido cama, como si nunca se hubiesen devorado hambrientos el uno al otro porque todo era más fácil así, para ellos y para los otros tres. Parecía imposible pero cada vez se alejaban más aunque muriesen por colisionar. Kibum seguía ocultando sus ojos llorosos y ahora Jonghyun escribía canciones sobre las que arrojar todos esos sentimientos que le oprimían el corazón.
Jonghyun no estuvo ahí para Kibum en momentos importantes. Kibum tampoco para Jonghyun. Y ahora, frente a tantos miles de personas, las emociones los embargaban y sin saberlo ambos pensaban cómo sería compartir esto juntos, no físicamente sino emocionalmente conectados como lo estaban antes hace años. Y Jonghyun se había cansado de canciones tristes, y de noches sin poder dormir porque los brazos de Kibum no le rodeaban y sobre todo de ver al más joven llorar. Levantó un pie y luego otro, un pie y luego otro, y en una rápida sucesión pronto estaba frente a Kibum e hizo lo que siempre supo que se le daba mejor, abrazarle como si Kibum fuese su mundo. Porque lo era. Si Kibum se sorprendió no lo mostró, y rápido sus brazos estaban sobre los lados de Jonghyun, sus manos acariciando su espalda. Y no necesitaban decirse nada porque ese era un abrazo que lo encerraba todo. Perdóname. Lo siento. Fui un cobarde. No quise hacerte daño. Pero sobre todo, en ese abrazo se dijeron lo que siempre quisieron decirse, te quiero.
