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Donnie se hayaba buscando materiales nuevamente en el depósito de chatarra de Nueva York, estaba pensando en construir un nuevo artefacto para poder explorar los poderes místicos de Miguel y del bobo que había tenido la amabilidad -porque lo arrastró, mejor dicho- de acompañarlo a recolectar las piezas que necesitaba.
–Dee, ¿esto sirve?– interrogó la tortuga de orejas rojas mostrandole un trozo de metal inusual. Donatello lo tomó para examinarlo mejor.
–Hum, es extraño... no conozco esta clase de metal y este símbolo está... bueno, no, tampoco se de qué es– frunció el ceño curioso y confundido.
–Estaba allí, pero parece que la máquina está totalmente muerta– Leo señaló algo que estaba escondido entre un montón de basura. Don sintió un nudo repentino en el estómago, no sabía por qué, pero esto le estaba dando un mal presentimiento.Sin embargo, guiado por su curiosidad, se acercó a la pila de cosas que cubrían lo que sea que había traído esta pieza extraña, Leo siguió sus pasos y juntos desenterraron un...–¿Un robot? ¿hiciste esto y no nos dijiste nada Donnie?– preguntó con una ceja alzada el mayor de los dos. Donatello no apartó en ningún momento la mirada de la máquina con forma humana que se hayaba en el suelo totalmente apagada. No tardo en colocarse sus googles y examinarla.
–En primera, esto no es obra mía Nardo. El único robot que he construido a sido Shelldon y este-... vaya– se sorprendió al ver las lecturas que sus googles le estaban dando– no es de aquí...
Leo frunció el ceño confundido– ¿A qué te refieres con eso Donnie?– iba a hacer una broma al respecto, pero pudo percibir la inquietud en el de morado, así que mejor optó por entrar en el papel de líder.–Esto es, bueno, la energía que desprende no es de aquí... de este mundo quiero decir. No muestra las lecturas que debería y lo que es aún más extraño, es que puedo detectar dos tipos de corrientes impregnadas en todo su exoesqueleto – murmuró lo último fascinado, viendo como sus lentes recolectaban toda la información y le daban algunas respuestas a las preguntas que se estaban formulando como locas en su cabeza– esto es maravilloso... viene de una dimensión llamada N2K12. Un mundo diferente al nuestro, por Hawking esto solo me hace querer terminar ya mi máquina de teletransporte dimensional.–¿Tu qué? ¿es por eso que estamos aquí? ¿ibas a construir algo tan grande como eso y ni siquiera pensaste en consultarnos?– ahora el deslizador se hayaba con los brazos cruzados, observando a su hermano menor molesto.–¿Desde cuándo un genio como yo le pide permiso a alguien más para avanzar en la ciencia?– cuestionó sarcástico el de caparazón blando, centrando su atención está vez en la estraña pieza de metal que en ningún momento había soltado.–Desde que el Krang quiso apoderarse de esta dimensión porque ellos también venían de otra– Leo señaló con seriedad, su voz tornándose gélida e impostada.Donatello giró tan rápido la cabeza que por algún extraño milagro no se le quebró el cuello, su expresion estaba llena de sorpresa, desconcertado de que su hermano le hablara de esa forma. Sin embargo, esa sorpresa había cambiado a ser un sentimiento de realidad y vergüenza, porque había caído en cuenta de que el hablar de dimensines y crear portales hacia otro universo paralelo al suyo, ciertamente involucraba a los malditos Krangs y su estúpida dimensión prisión, el temor de que eso fuera otro tipo de puerta para que esos seres diabólicos regresarán y tratarán de destruir todo de nuevo era un tema en el que todo su equipo debía de estar informado y él no había tomado a considerar eso, había actuado de forma imprudente y eso solo causo que el sentimiento de culpa se instalara también en su pecho.
–Leo... y-yo no-... yo lo siento– murmuró el de morado bajando la mirada sin poder seguir viendo la seriedad y severidad que había adquirido el rostro de su hermano después de toda esa experiencia.Y era entendible, Leonardo casi muere en una realidad completamente desconocida, una dimensión creada para el sufrimiento eterno y de la cuál habían más probabilidades de que quedará atrapado para siempre ahí.
Dee apretó los labios y se estremeció ante el recuerdo de ese día. El remordimiento se hacía cada vez más grande, sin embargo, los brazos de su hermano mayor envolviendolo en un reconfortante y firme abrazo hizo que sus pensamientos se dispersaran para darle paso a la confusión.
–Estoy molesto Dee, somos un equipo y sabes que tienes que consultarnos cosas así de grandes porque esto puede ser peligroso en muchos sentidos. Como líder es mi deber saber este tipo de cosas, así que, cuando estés pensando en crear algo así de enorme, por favor habla conmigo, con tu equipo y familia ¿de acuerdo?– interrogó siendo está vez más suave, sin embargo, también dando a conocer que no estaba vacilando y hablaba muy en serio. Dee asintió– bien, ahora ¿qué se supone que hace eso?Leon se separó de su gemelo y observó la pieza de metal que tenía en las manos, Donatello se encogió de hombros porque no tenía ni una pista de lo que hacía e iba a seguir analizandola cuando de repente escucharon un ruido sordo provocando que saltarán del susto y ambos sacarán sus armas listos para atacar.
–Miau~– observaron como un gatito de pelaje gris se escabullia después de haber hecho que una esfera algo grande rodará en su dirección.
Leo se destenso y guardo sus katanas recogiendo lo que al principio pensó era una pelota, sin embargo se dió cuenta de que era mucho más solida, liviana y brillante. Ambos observaron el objeto entre curiosos y desconfiados.
Don también guardo su bo y fue en ese instante que se dió cuenta de que la pieza de metal extraño y desconocido no estaba en sus manos, bajo la mirada para buscarla en el suelo, pero no la encontró, así que se giró pensando en que la había lanzado al momento de asustarse y sacar su arma, justamente en ese momento vio como ese mismo aparato sin aparente energía comenzaba a flotar y a brillar del símbolo que tenía en frente, el color turquesa inundo aún más su vista cuando dos pequeñas partes de ese aparato se desprendieron para poder formar un triángulo.–¡Wow! ¡¿qué rayos está pasando?!– chilló sosprendido el mayor de azul, pero Dee no pudo responder por dos razones.
La primera era que no sabía que rayos estaba sucediendo y la segunda fue porque la esfera que Leon tenía entre las manos repentinamente comenzó a emitir ruidos extraños. Ambos gemelos se vieron el uno al otro confundidos y desconectados.–Parece que está tratando de conectarse– comento Don alternando su vista entre la esfera y el triángulo turquesa que estaba a unos pasos de ellos.
–¿Conectarse? ¿con qué o quién?– las preguntas quedaron en el aire cuando una voz femenina se escuchó a través de la esfera. Leo y Donnie jamás iban a olvidar lo que escucharon.»–¡Alfil! ¡Alfil ¿estás ahí?! ¡soy Abril! ¡tenemos malas noticias. La dimensión X de alguna manera pudo fusionarse con nuestro mundo! ¡el Krang invadió la mitad del planeta, nosotros, las tortugas, los poderosos mutanimales y Utroms seguimos peleando para salvar a los humanos!... está vez no pudimos hacerlo a tiempo, pero aun queda la esperanza de reconstruir la traición que sufrimos– la voz de la chica que decía ser Abril se escuchaba determinada, decidida con cada una de sus palabras al final– esperamos encuentres rápido lo que estabas buscando para ayudar a que esto termine pronto, regresa a salvó y... cuídate. Nos vemos– y con eso, la fémina se despidió de Alfil.«
Donatello no tardo en deducir que el robot tirado entre toda la chatarra y basura era a quien llamaba "Alfil", volteó a ver está vez al bot y se fijó en que no era reciente su estadía ahí. Parecía que algo de tiempo ya había pasado sobre esa máquina inerte y por eso mismo, el mensaje que acaban de escuchar se hizo cada vez más tétrico y espeluznante.–Vaya mierda. ¿Qué se supone que tenemos que hacer con todo esto?– cuestionó angustiado e irritado el líder de azul.
–No sé. Esto es... es demasiado ¿siquiera ellos siguen vivos? ¿cuánto paso desde que este tal Alfil quedó varado aquí?– las preguntas eran más para el mismo que para su hermano.
Leo quedó un momento en silenció, sus ojos se desviaron de la esfera en sus manos hacia el triángulo que seguía activo. Dejó la esfera en el suelo y camino con cautela hacia delante. Sin embargo, fue detenido por su gemelo.
–¿Qué rayos crees que haces? eso parece ser la entrada a la dimensión de dónde vino él– señaló al robot– escuchaste lo que Ab-... lo que la otra Abril dijo– el nudo en su estómago se apretó más al pronunciar el nombre de su mejor amiga y pensar en lo que dijo la otra versión de ella. El sentimiento de incertidumbre creció dentro de él– no sabemos que hay ahí, además, tu fuiste el que me acaba de regañar por hacer este tipo de cosas sin consultar al equipo primero, así que da el ejemplo líder– reclamó Donatello cruzado de brazo observando con reproche al mayor.
Leo suspiró, pero Dee tenía razón, no podía actuar solo, no otra vez. No podía cometer el mismo error.
–Bien, bien. Solo hay que cerrar esta cosa y llevar todo a la guarida, tenemos que averiguar si esto también nos incluye a nosotros, este tipo buscaba algo en nuestra dimensión y tenemos que saber que era– sentenció el de orejas rojas, su gemelo asintió y juntos se acercaron está vez al triángulo, cautelosos y alertas con la única intención de cerrarlo.
Pero algo llamo su atención al acercarse lo suficiente, ya no era solamente un color brillante que marcaba una forma geométrica, ahora se parecía más a una ventana donde pudieron ver un cielo azul lo bastante normal y cálido como para sentirse atraídos por el clima, sin embargo, lo que realmente los asustó fue el hecho de que ese cielo azul estaba siendo compartido por una mitad totalmente diferente; esa mitad era rosada combinada con morado, colores que eran bonitos juntos, pero que en ese cielo solo causo que el estómago de ambos espectadores se retorcieran con malestar.
Todo literalmente estaba partido a la mitad. Justo como había dicho la Abril de ese mensaje. El paisaje estaba complementado por un pastizal verde y hondeante a acusa del aire,
árboles frondosos y todo era cubierto por plantas, claro, eso era en solo una mitad, porque la otra estaba llena de cráteres, la tierra divida en grandes zanjas o trozos flotando tan irreal como toda la vista hacia ese mundo, los que parecían árboles no tenía hojas, solo eran ramas hechas, de al parecer cristal y todo parecía estar rodeado de una neblina densa verde.
Por el momento no veían nada más o a alguien, no habían señales de vida humana, mutante, yokai o en el caso del otro lado, alienígena.
–Vaya... demonios, eso se ve aterrador... ¿de verdad vamos a querer entrar ahí?– cuestionó Leonardo sintiéndose inquieto.
–Si es necesario entrar, tenemos que hacerlo Leo– murmuró en un tono inseguro, eso de tratar otra vez con Krangs no le gustaba en lo absoluto y estaba bastante seguro que a ninguno de sus hermanos le encantaría la idea– y tengo preguntas suficientes ahora mismo como para alentarme a cruzar de inmediato está puerta interdimensional y poder resolverlas en este momen~Sus palabras quedaron allí cuando su atención fue llamada por un extraño sentimiento apretando su pecho e instintivamente sus ojos se movieron buscando algo en particular, solo para toparse con unas siluetas a lo lejos saliendo de la parte rosada de ese mundo, perdiendose entre el bosque, siendo demasiado rápido como para que pudieran saber quiénes eran.
–Donnie...– la voz de su hermano hizo que volviera a la realidad y desviará sus ojos de la dirección en la que había visto a ese grupo borroso desaparecer hacia el deslizador.
Donatello se sorprendió al ver a su gemelo.
–¿Por qué activaste tu Nimpo?– cuestionó confundido el de caparazón blando. Leo se veía igual de desconcertado que él.–Yo no. Quiero decir- yo no fui. Solo, estaba normal y ¡puff! de repente comencé a brillar y... tú estás igual– terminó por señalarlo. El científico lo observó aún más escandalizado y luego se vio a si mismo, comprobando que efectivamente, sus marcas brillaban con intensidad.
–Esto es demasiado extraño. Es mejor si cerramos está cosa y luego, bueno...– el de caparazón blando suspiró sin saber cómo realmente sentirse porque estaba sintiendo muchas cosas en ese instante– solo- solo regresemos a la guarida. Mikey y Rafa podrían estar preocupándose de más.El deslizador asintió de acuerdo y se pusieron en marcha para descubrir cómo rayos se cerraba ese portal, cosa que hicieron luego de diez minutos. Tomaron todo lo que habían recolectado ese día y no esperaron más para salir de allí y dirigirse a la seguridad de su hogar e informales a los otros integrantes del equipo todo lo que había pasado y habían visto.

|Continuará.|

----- CHAPTER BREAK -----

–Rayos ¿se supone que debe de pesar tanto?– interrogó entre gruñidos el deslizador tratando de no soltar el robot que tanto había insistido Donnie en traer para terminar de analizarlo, mientras también maniobraba para poder crear uno de sus portales.

–No tengo ni la más mínima idea, la aleación metálica es desconocida para mí. Se ve liviano, pero el pesor es significativo. Puede que se acerque al platino, pero eso se determinará hasta que lo tenga en la mesa de mi laboratorio– sonrió Donnie, sus ojos brillando con casi estrellas reflejándose en ellos, emocionado e inquieto por ya entrar en su espacio de ciencia. Una expresión que Leo reconoció como la de un científico a punto de entrar en la locura desquiciante de querer saber más y más.
O sea, una cara completamente normal en su hermano.–Ajá, ajá. Espero que esto nos salve de ser regañados por Mikey por tardar tanto en el depósito y no respetar la tarde de cine que le prometimos que íbamos a tener hoy– Leon hizo una mueca al imaginarse enfrentando a su hermanito enojado.
–Es muy probable que no. Pero, ve el lado positivo Leo, yo voy a poder investigar más sobre todo esto y las dimensiones alternas, que claramente yo ya sabía que existían, así que no es tan malo– sonrió altanero el de caparazón blando ganandose una mirada fulminante por parte del mayor.
–Eso no me ayuda en nada a mi Donnie– refunfuño el de orejas rojas.
–Es porque nunca dije que fuera bueno para ti exactamente– se encogió de hombros la tortuga de morado aumentando la mirada de odio que su líder le estaba mandando. Se rió un poco y finalmente cayeron dentro de su guarida, el portal azul cerrándose detrás de ellos.
–¡Al fin regresan! Mikey está bastante enfadado porque~ ¿qué rayos es eso?– el más grande de los cuatro interrumpe su propio sermón al fijar sus ojos curiosos en lo que traían cargando Dee y Leo.
–Oh bueno, es el motivo de nuestra tardanza, es un robot que aparentemente vino desde otra dimensión– respondió casualmente la tortuga de azul soltando finalmente el pedazo de metal.–¡Oye! ¡¿por qué lo soltaste tan brusco?! ¡puede ser delicado!– chilló Donatello al ver como su gemelo hacia que la máquina chocará ruidosamente contra el suelo. Leo se encogió de hombros restándole importancia.
–¡Esperen, esperen! ¡¿eso viene de otra dimensión?! ¡¿Qué- cómo es qué-?! ¡¿qué otra dimensión?!– las preguntas del pargo eran cada vez más alteradas– ¡¿y por qué están tan tranquilos?! ¡ni siquiera nos informaron cuando se enteraron de esto!- por cierto ¡¿cómo es que supieron de todo esto?!–¡Wow, wow amigo, está bien!– se acercó inmediatamente la tortuga de bandana naranja, quien a penas estaba saliendo de la cocina cuando escucho las voces de sus hermanos, siendo la del pargo la que lo hizo correr en su búsqueda– shh, hermano mírame- respiremos ¿si?– Miguel tenía las manos sobre las del más grande para que se concentrará en la tortuga más baja.
Mikey inhalaba, sostenía y exhalaba mostrándole al mayor como debía de hacerlo, Rafa no tardo en seguir poco a poco a su hermano menor copiando las respiraciones; su cabeza volvía a donde pertenecía, su entorno ya no era pesado y borroso, sus hermanos estaban allí con él y todo en general comenzaba a sentirse menos abrumador, aunque las palabras que había dicho Leo seguían en su cabeza.
–¿Ya estás mejor grandote?– preguntó el de azul a la par de un sonriente Miguelángel. El de rojo asintió levemente y dando un suspiro profundo, volvió a enfocar su mirada en el de orejas rojas.–Si... si estoy mejor Leo. Gracias Mikey– la tortuga de caja asintió dándole un último apretón reconfortante a sus manos para luego separarse y observar con seriedad a Leo.
–Creo que hay cosas que debemos de discutir ¿verdad?– cuestionó el pargo y el deslizador asintió.
–Si. Donnie tiene algo que decirles– se volteó en dirección del caparazón blando, pero este ya no estaba ahí, Leo jadeo sorprendido y lo buscó con la mirada, pero no había rastros del genio.
Sin embargo, no era tan difícil imaginarse en donde podía estar. Rodó los ojos y devolvió la mirada hacia sus otros hermanos quienes veían expectantes a Leon, esperando por las respuestas a sus millones de preguntas.–¿Saben qué? mejor les explicó todo yo– les sonrió con inocencia el de azul balanceándose sobre sus talones.No tardó más en comenzar a relatarles lo que había pasado, desde su encuentro con la pieza extraña que venía con el bot hasta la activación del portal, qué vieron a través de el y cómo extrañamente su Nimpo había sido activado de la nada y sin -aparente- razón. Las dos tortugas de colores cálidos escuchaban atentos cada palabra que el líder dejaba salir, cada vez más desconcertados e inquietos.
–¿Qué deberíamos hacer?– interrogó Mikey alternando su preocupada mirada entre sus dos hermanos mayores.
–El orbe. Esa cosa redonda que toque... eso tenía un mensaje... un mensaje de la Abril de esa dimensión. Le informaba al tal Alfil, supongo que el nombre del robot- que no habían conseguido detener la invasión del Krang a tiempo... que habían tomado la mitad de Nueva York y que esperaba regresará pronto con lo que buscaba... que ellos iban seguir luchando y protegiendo a los humanos que quedaban, que no iban a rendirse e iban a recuperarse de una tración que habían sufrido...– murmuró Leo sintiendo la amargura de eso último. No sabía por qué, pero había una necesidad desconcertante creciendo en su pecho por querer ayudar a desconocidos que no tenían nada que ver con él o su familia.–Vaya mierda...– suspiró el de manchas naranjas y el de rojo frunció el ceño preocupado.–¡Oigan! ¡vengan aquí, tengo algo que enseñarles!– la voz emocionada de Donnie hizo que la reunión entre Leo, Rafa y Mikey se detuviera.Todos se dirigieron rápidamente hacia el laboratorio del científico, preocupados y curiosos por lo que sea que el de morado haya encontrado.–Bien, ya que finalmente estamos todos aquí. Quiero mostrarles esto– Donatello tocó algo en la cabeza del robot que tenía encima de una mesa de metal y los ojos de la máquina se iluminaron, para luego proyectar un video en la pared de enfrente– parece que grababa todo, pero la memoria de almacenamiento sufrió daños y se perdió gran parte del contenido, sin embargo, podemos ver si queda algo útil por aquí.
–Genial. ¿Entonces que estás esperando?– cuestionó la tortuga de bandana azul sonriéndole con molestia, todavia resentido porque lo había dejado con sus hermanos para explicarles todo el solo. El caparazón blando gruñó y puso los ojos en blanco, pero no dijo nada y le dió comienzo a la grabación de vídeo, pero solo el audio se reprodujo.
Se podía escuchar un gran alboroto, ruido por todos lados, gritos, llantos, voces hablando de muchas cosas a la vez, Dee supuso que eran científicos por la jerga que logro captar, pasos corriendo de un lado hacia el otro, parecía que todo estaba sumido en caos. Todos se escuchaban sumemente desesperados y muy nerviosos, eso no les dió buena señal a ninguna de las tortugas.
› –¡Señor, las tortugas están aquí!– una voz desconocida llamo la atención de todos y los cuatro reptiles se sintieron bastante curiosos por saber cómo se veían sus supuestas contrapartes.
–¡Alfil! ¡¿qué rayos sucede allá fuera?! ¡¿por qué hay un enorme portal en el cielo?!– interrogó una voz severa, la preocupación y el miedo manchando el tono en el que había hablado.

–¡Si! ¡eso parece ser un portal Krang! ¡¿no se supone que nos habíamos desecho de toda esa basura alienígena?!– gruñó otro, sonando muy molesto y alterado.

–Así es Rafael. Sin embargo, este portal no viene solo de la dimensión X. Al parecer~ ‹Las tortugas que escuchaban con bastante atención jadearon sorprendidos y frustrados cuando repentinamente el audio se cortó. Donatello comenzó a teclear en su computadora y logro reconectar otro fragmento del mismo audio.› –¡Esos traidores!– gritó otra voz con una furia genuina y helada que hizo estremecer tanto al pargo como a la tortuga de caja.

–¡Debemos de encontrar una solución!– la voz del primero que había hablado volvió a inundar el laboratorio y Leo se compadeció al escucharlo.

–Hay una forma de que esto termine. Necesitamos una especie de llave dimensional para exiliar de una vez por todas al Krang– dijo Arfil llamando la atención de todos.

–Bien ¿cómo la conseguimos?– interrogó la Abril de esa dimensión.
–No está en esta dimensión. Tenemos que viajar a la oc&$#~gezz— ‹El audio se distorsionó otra vez causando que las tortugas hicieran una mueca fastidiados. Con cada palabra que el robot había dicho, un presentimiento se extendía por el pecho de Leon, tenia la impresión de saber cuál llave era la que necesitaban.› –Pero no podemos dejar al mundo sin protección Alfil, los Poderosos Mutanimales no podrán solos contra el montón de basura alienígena– una voz masculina pero chillona fue quien hablo, escuchándose igual de estresado y molesto que los demás.
–Casey tiene razón. Karai y Shinigami junto al clan del Pie están ayudándolos, todos tratamos de detenerlos pero son mucho más fuertes que la última vez que estuvieron aquí... después de todo, obtuvieron más ayuda...– los cuatro hermanos se estremecieron y se vieron entre si muy sorprendidos al escuchar ese par de nombres que conocían muy bien y con quiénes estaban aliados.

–Entonces iré yo. Los Utroms también estamos en esta guerra y soy el más capacitado para buscarla... sin embargo, si no regresó con ella deberán buscarla ustedes– dijo el robot– se ve así, atrás tiene las coordenadas de las dos posibles dimensiones en las que está– antes de que alguno de ellos dijera algo, la imagen que había estado totalmente en negro en las pantallas del laboratorio se iluminó dándoles a los espectadores una imagen clara de lo que los otros estaban buscando. ‹–Lo sabía...– dijeron Donatello y Leonardo al mismo tiempo, con lo cual el de azul hubiera bromeado, por supuesto... si la situación hubiera sido otra.–Vaya... que- uhum- que casualidad ¿no?– se rascó la nuca la tortuga de manchas naranjas mientras hacia una mueca tensa.–Creo que es el destino de todos los Krangs ser expulsados a la dimensión prisión– hablo el caparazón blando encogiéndose de hombros, sintiendo solo algo de pena por sus contrapartes. Pues sabía lo difícil que había sido lidear con esas masas rosadas asquerosas y malvadas.–No deberían siquiera existir... lo único que buscan es la dominación de planetas y especies... destruir todo a su paso– murmuró él pargo con un nudo apretado en el estómago, sus manos hechas dos grandes e iracundos puños.–Bien, por lo que parece, ellos ya tienen experiencia con estos tipos rosados... no sabemos siquiera sí siguen vivos o sí su dimensión sigue en pie, vimos que hay una división bastante preocupante en ella que realmente no aclara ninguna de nuestras preguntas. Y definitivamente no es nuestro problema...– se encogió de hombros la tortuga de rayas amarillas, tratando de restarle importancia a todo ese asunto. Sin embargo, sus ojos lo decían todo.
–Pero aún así vamos a ayudarlos, ¿no es así Nardo?– se cruzó de brazos el de morado sintiéndose algo escéptico a cerca de meter las manos en algo que no era de su incumbencia. Pero también sentía el ligero peso de la moral de "héroe" en su cabeza.–No los conocemos. No sabemos quiénes son realmente y es totalmente estúpido arriesgar nuestras vidas por algo como esto... pero no podemos dejarlos solos. También son como de nuestra familia- algo así, ¡pero! somos del mismo clan y creo que no soy el único que siente la extraña necesidad de entrometerse en esto... ¿o sí?– Leo observó a cada uno de sus hermanos y estos desviaron la mirada hacia un lado dándole la razón, cosa que le sacó una pequeña sonrisa.–Eres el líder Leo, nosotros te seguiremos si es eso lo que te dice tu corazón. Así que guianos hermano– habló Rafa posando una de sus manos ya relajadas sobre el hombro más delgado del de orejas rojas, dándole un ligero apretón en señal de apoyo.Leonardo le sonrió agradecido y después de suspirar profundamente se dirigió al de morado.
–Bien. Entonces Donnie, tu encárgate de todo esto del viaje dimensional que debemos de hacer, necesitaremos llevar esa llave con nosotros pero no de inmediato, primero tenemos que asegurarnos de que ellos siguen vivos. Mientras tanto, Mikey y Rafa se encargan de llamar a Abril, Casey y Cass para contarles todo esto y nuestro plan, necesitaremos apoyo y Abril nos mataría si no le informamos– ordenó Leonardo sonriendo nervioso por su hermana– y yo hablaré con papá de la situación...– hizo una mueca y se estremeció. Era muy probable que su padre no tomara muy bien lo que iban a hacer, pero igual debía enterarse de eso.–Cass está ocupada con sus niñas exploradoras, no creo que pueda venir con nosotros– se encogió de hombros Mikey y Leo asintió recordando que la chica ex-recluta del pie les había dicho que no iba a estar libre hasta la siguiente semana.–Aún así avísale, es mejor que esté enterada de a dónde iremos y por qué nos llevaremos a Casey con nosotros– ordenó el líder.Su equipo asintió de acuerdo y cada uno inició a cumplir con las órdenes que había dado, mientras él se daba fuerzas y caminaba hacia la sala común donde Splinter se hayaba viendo sus programas, esperando que su padre no fuera inflexible en esta decisión que había tomado y a la que planeaba arrastrar a sus hermanos y amigos.
|Continuará.|

----- CHAPTER BREAK -----

Leonardo había terminado de contarle todo a Splinter y desde hace más o menos diez segundos que la rata mutante se hayaba en silenció. La novela que anteriormente estaba viendo su padre sonaba a sus espaldas, pero no era suficiente para distraerlo de la tensión que sentía en todo su cuerpo, sus labios se hayaban apretados y sus ojos se movían de un lado a otro, se sentía inquieto y estaba seguro de que el suelo ya se había inundado a causa de la excesiva cantidad de su sudoración.Su padre era de todo menos callado y esto realmente lo estaba preocupando. ¿A caso hizo lo correcto al contarle? ¿o tal vez debió omitir todo y solo viajar hacia otra dimensión, ayudar a sus contrapartes y luego cuando volvieran, decirle que había sido todo culpa de Donnie y sus locos inventos?
Si, Leo ahora comenzaba a sentirse arrepentido, pero no había marcha atrás, ya lo había hecho, ahora solo tenía que esperar a que su padre hablara o si quiera hiciera alguna expresión que pudiera decirle en qué estaba pensando antes de que muriera aplastado por la presión que estaba sintiendo.–Esto- mm, esto realmente no es algo fácil de digerir Leonardo– hablo finalmente la rata mutante y el mencionado sintió que el alma le volvía al cuerpo, dejo que el aire que contenía saliera de su cuerpo y se rió sin gracia.
–Lo sé papá. Y también sé que suena realmente loco querer ayudarlos, pero... pero es algo aquí– el deslizador bajo su mirada llevando su mano derecha hacia su pecho, apretando su puño cuando el recuerdo de aquel paisaje realmente desconcertante de esa otra dimensión volvió a su cabeza– siento que debemos de ayudarlos y no sé si ellos harían lo mismo por nosotros, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados. Son parte de nuestro clan, uno alternativo, pero al final del día, estamos para quienes nos necesitan... ¿no es así?– murmuró lo último con una mueca esperanzada, volviendo a ver al mutante más viejo, sonriéndole a su padre con levedad.Splinter observó a su hijo con sorpresa, se sentía orgulloso de las intenciones de Leon pero también muy inseguro e inquieto a cerca de lo que había escuchado sobre la otra dimensión. Suspiró y se removió inquieto sobre su silla, en este tipo de casos no sabía qué hacer o qué decir, sin embargo, la chispa tan temeraria y decidida que lograba ver en los ojos de Leonardo lo hicieron confiar en él.
–Si. Eso es lo que hacemos Azul– se rió levemente la ex estrella de cine. Leo ensanchó un poco más su sonrisa– pero un ninja no se deja llevar por sus emociones. Un ninja siempre debe de mantener la calma, ser paciente y contundente– señaló Splinter poniéndose de pie sobre el sofá para alcanzar el rostro de su segundo hijo mayor y acunar con una de sus patas la mejilla del reptil– sin embargo, yo crié a cuatro tortugas que demostraron ser más héroes que ninjas y por esa misma razón, deben de ir a ayudar a quien más los necesitan.
Leo se inclinó más hacia el toque y suspiró aliviado de que su padre entendiera.
–Gracias papá...– murmuró y Splinter solo asintió.
Confiaba plenamente en sus hijos, en que la tortuga de azul que había nombrado como nuevo líder fuera capaz de cumplir con la misión que se había propuesto y guiará con sabiduría a su equipo.
–Solo cuídense mucho– "y regresen a casa todos juntos..." fue lo que pidió la rata mutante tomando entre sus brazos a Leon y este correspondiendo sin queja alguna.[...]–Muy bien ¿a qué dimensión iremos y por qué debo de llevar mi bate para, según Mikey, patear traseros?– interrogó la chica de lentes rojos y cabello esponjoso adentrándose a la guarida de sus amigos junto a un humano más.–Si... am, lo de las dimensiones extrañas no me parece muy buena idea– mencionó desconfiado el chico del futuro. Mikey apareció por detrás de él con una sonrisa brillante.–¡Vamos Casey! ¿no quieres conocer a nuestras contrapartes dimensionales?– sonrió el de manchas naranjas colgándose del cuello del chico, Casey solo rió.Abril sonrió negando y escucho el saludo colectivo de sus demás hermanos reptiles.–Respecto a tu pregunta Abril, es una dimensión que está aparentemente invadida por el Krang y que según el mensaje que escuchamos de la otra tú en esa dimensión, estaban buscando la llave de la dimensión prisión para desterrar ahí a esas masas amorfas rosadas. Para eso es tu bate– resumió el caparazón blando tecleando algunas cosas en los hologramas que había creado con su Nimpo, el cual se hayaba conectado al teletransportador y terminaba de hacer todos los preparativos necesarios para su viaje.–Si, lo que Dee dijo. Por eso necesitamos de su ayuda, pero entenderemos si no~– Leo no termino de hablar cuando los humanos lo hicieron callar.
–¿Estás hablando en serio?– cuestionó la afroamericana irónica, hasta podría decirse que se hayaba indignada.
–Cuenta con nosotros Leo– dijo decidido Casey. Y el deslizador no evitó sonreírle con cariño.
–Si, después de todo ¿cuántas veces puede sucederte que conozcas a otra versión tuya de una dimensión distopica?– se encogió de hombros la tortuga de caja sobre el pargo.–¡Entonces está decidido equipo!– exclamó la tortuga de orejas rojas observando a su familia con ojos brillantes, una sonrisa determinada extendiendose por su rostro– Donnie ¿está todo listo?– preguntó el de azul.
–Por supuesto, siempre soy puntual– le guiño un ojo a su hermano de azul.–Hay que ser bastante precavidos con esto, no sabemos que hay en esa otra dimensión y la prioridad es encontrar a nuestros otros yo– señaló el pargo y todos asintieron.
–¿Hay algún plan B en caso de qué no encontremos a nuestras contrapartes? ¿o en caso de qué no sean buenos?– preguntó Abril observando al líder y este asintió.
–Si. El plan B es regresar a casa y hacer como si nunca hubiéramos estado ahí– sonrió orgulloso el deslizador causando que la expresión de la chica con lentes rojos cayera, Donnie suspirara y se escuchará una palmada en la frente colectiva.–Te diría que ese no es el plan, pero en realidad si lo es. Es lo más fácil y obvio– se encogió de hombros el caparazón blando y los demás solo se resignaron– bien. Hice lo que pude al prevenir los más probables y posibles contras en esta misión y Draxum está al tanto de lo que estamos haciendo porque él también es parte de los planes de respaldo, así que si sale algo mal, solo presionen el botón de pánico e inmediatamente él abrira el portal que tenemos para traernos de regreso aquí ¿entendido?– todos asintieron y Donatello se sintió satisfecho.–Si estamos todos listos, entonces deberíamos de partir inmediatamente. Cada segundo cuenta– señaló Leon y el de morado asintió dándose la vuelta para poder tomar el teletransportador portátil y activarlo.
Tocó el botón de en medio y las partes de abajo no tardaron en separarse del aparato central para formar un triángulo turquesa. Los humanos, Rafael y Mikey observaron sorprendidos el portal, mientras que Leo y Don solo recordaron la sensación que habían experimentado la primera vez y que en este momento extrañamente no estaban sintiendo.–Tengan mucho cuidado hijos míos, todos por favor. Si las cosas se ponen muy difíciles recuerden que aquí están esta vieja rata y Draxum para ayudarlos. Nunca lo olviden: Anatawa Hitori Ja Nai– Splinter recitó el lema de la familia y sus hijos se lanzaron a abrazar a su padre.–Lo sabemos papá– murmuró la tortuga de rojo suspirando.–Trataremos de mantener contacto contigo– prometió Donnie y la ex estrella de cine se sintió un poquito más aliviado.
–¡Si! ¡no tienes por qué preocuparte tanto papá, ya no somos los de hace un año!– le aseguró Miguelángel y la rata rió. Por supuesto que sus hijos habían crecido mucho.–Te veremos pronto papá– aseguró el deslizador y los cuatro se soltaron del abrazo, se colocaron frente a la rata y se inclinaron como muestra de respeto hacia su maestro.
Asintió viendo a sus hijos enderezarse y comenzar a dirigirse al portal, los humanos se despidieron de él y Abril le aseguro de que iba a cuidar a ese cuarteto de bobos que tanto amaba. Splinter lo agradeció de corazón, todos cruzaron de un salto y el aparato se cerró automáticamente callendo, sin embargo, antes de que tocará el suelo, este se hayaba en las patas delanteras del roedor, quien se aseguro de dejarlo en la mesa de trabajo de su hijo morado. Suspiró y le rogó a sus antepasados para que guiarán, protegieran y cuidaran a sus hijos.[...]

–¡Ka-!–¡Wa-!–¡Bon-!
–¡Ga-!– gritaron de último Rafa, Abril y Casey y aterrizaron de pie sobre el suelo.
Los seis levantaron la vista y se dieron cuenta de que habían caído en la entrada de un bosque, justamente donde comenzaba a pintarse a un lado de la carretera principal un camino de tierra, los árboles eran bastante grandes y frondosos, la maleza, arbustos, plantas y mucha más naturaleza solo le daba un aire misterioso y algo inquietante al paisaje.–Bien, esto es relativamente normal, pero ¿qué hay de eso? ¿qué rayos le pasó al cielo?– cuestionó la de tez negra obsevando el cielo tan desconcertada y sorprendida como lo habían estado Leo y Donnie cuando lo vieron por primera vez.
–Eso es lo que queremos veriguar Abril. Según lo que escuchamos del mensaje de esa esfera y de los audios de la grabación que Donnie logro rescatar de la memoria del bot, esto es resultado de algún tipo de fusión de la tierra con la dimensión del Krang de este universo– respondió el de bandana azul, sintiendo un escalofrío al ver la otra mitad que se encontraba bastante lejos de donde estaban.–Se ve terrible del otro lado... me recuerda a como se veía el cielo en mi hogar– comentó Casey apretando sus puños, los recuerdo golpearon su cabeza pero la voz de Donatello no dejó que inundaran los pensamientos del chico.
–Es mejor si comenzamos a movernos. Algo me dice que nuestras contrapartes están más cerca de lo que pensamos– murmuró el cerebro del equipo observando hacia los lados, se sentía inquieto, sin embargo no era del todo por el lugar en el que estaban, era extraño y no sabía por qué, pero eso lo ponía tensó. No le gustaba no saber o comprender algo.
No protestaron y comenzaron a seguir a Don quien era el encargado de rastrear cualquier indicio de vida por los alrededores. No tardo mucho en comenzar a detectar una señal distorsionada de algo moviéndose realmente rápido a un radio demasiado cercano de distancia de ellos. Paró en secó y su equipo rápidamente se puso en guardia sabiendo el porque Donatello habia dejado de caminar tan abruptamente.
–¿Cuántos son Donnie?– interrogó por lo bajo el de pañuelo rojo y el caparazón blando frunció el ceño.
–No sé. Tsk, algo está interfiriendo con mi señal, marca dos puntos, pero no se mantiene, repentinamente pueden ser cuatro, seis o... solo uno– murmuró lo último desconcertado. Una voz desconocida resonó a su alrededor llamando su atención.–Las tortugas de otros universos no son bienvenidas en esta dimensión. Así que, por el bien de todo su grupo, les sugiero que se vayan de inmediato– los ojos de todos se movieron buscando al dueño de esa advertencia bastante seria y -sorprendemente- amable. Sin embargo, no encontraron nada más que hojas, ramas y troncos.
–No vinimos a pelear, tampoco a hacer daño. Solo queremos ayudar– respondió el pargo apretando los sais entre sus dedos, se hayaba algo nervioso e inquieto, su Nimpo lo sentía como un mar turbulento a punto de desbordarse y no sabía el por qué.
–No necesitamos su ayuda, agradecemos la intención, pero es mejor que se vayan por dónde vinieron– la misma voz demando sin perder la cordialidad en su tono, aún si había una advertencia detrás de sus palabras.–Podemos hacerlo de dos formas. Se van por la buenas o los sacamos a patadas de nuestra dimensión ¿qué dicen?. Yo voto por la segunda opción– una nueva voz mucho más hostil y pesada se hizo presente, causando que el de caparazón blando gruñera confundido porque solo un punto se marcaba en su radar.–No creo que eso sea necesario, amigos. Verán, encontramos esto en nuestra dimensión y creemos que les pertenece– el deslizador alzó la esfera de comunicación que había traído con él para devolversela a sus alternos, también porque era una evidencia crucial para que lo tomarán en serio– Y escuchamos el mensaje que le enviaron a un tal Alfil. Sabemos más o menos lo que está pasando en este lugar y tenemos lo que buscan, solo queremos ayudar– remarcó Leon observando de reojo como tanto él como las marcas de sus dos hermanos menores comenzaron a brillar levemente sin razón alguna.El repentino golpe seco que se repitió cinco veces más llamo totalmente la atención del grupo de siete y voltearon topandose con cuatro tortugas de diferentes tamaños y dos humanos. Los reptiles portaban equipo muy diferente al suyo y las armas no coincidían del todo con las de ellos, solo uno de ellos tenía katanas gemelas. Los seis visitantes dimensionales funcieron el ceño confundidos ¿a caso se habían equivocado de dimensión? o lo más importante ¿cómo iban a saber quién era quién? ¡todos traían un tipo de blanco o gris encima!–¿Dicen la verdad?– la voz seria pero amable de quien les había hablado primero pregunto llamando de nuevo la atención sobre él y Leon iba a responder, pero la voz de una chica impidió que lo hiciera.
–Si... no percibo maldad o mentira en ellos. Están diciendo la verdad– afirmó la chica que supieron identificar como la otra Abril, pues la voz la tenía igual a la de los audios que habían escuchado no hace mucho.–Bien– la tortuga que lidereaba al grupo de esa dimensión asintió y dió un paso hacia adelante, pero la mano de una de las tortugas que estaba a su derecha se aferró a uno de sus brazos.
–¿Estás seguro?– la voz desconfiada y
desdeñosa de la tortuga más baja hizo estremecer incómodamente a los visitantes.–Si. Hay que escucharlos– tranquilizó su líder y la tortuga de temperamento fuerte suspiró con fastidio pero confiando en él. Se volteó hacia el grupo de otra dimensión y está vez no hubo nadie que lo detuviera, quedó frente al de bandana azul– Soy el líder de mi clan y al confiar en su palabra estoy exponiendo a mi familia y la ubicación de mi hogar. Traicionennos y su Splinter no va a volver a saber nada de ustedes nunca más– sentenció en una promesa el reptil más pequeño, sus ojos azules afilados y serios, dándole a conocer a Leon que no estaba bromeando. Este asintió con el ceño fruncido y el contrario relajo su semblante– Bien, con eso claro, vengan con nosotros... no es seguro hablar aquí.

|Continuará.|

----- CHAPTER BREAK -----

Las ramas de los árboles se balanceaban cuando saltaban lejos de ellas, una tras otra, causando que las hojas se enfriaran en protesta por los movimientos fuertes que las hacían sacudirse. El grupo de esa dimensión iba liderando el camino y los más jóvenes seguían sus pasos con algo de dificultad, hasta que la tortuga que iba al frente hizo que todos se detuvieran y bajarán de las ramas hacia un montón de enormes piedras apiladas una sobre otra. Eso confundió al equipo nuevo.–Donnie, por favor– ordenó suavemente la tortuga líder del otro grupo.Todos se sorpendieron al ver que la contraparte de Donatello era el único reptil alto que llevaba una máscara puesta y que no había hablado o hecho algún sonido desde que se habían encontrado, sacó un aparato que tenía forma de caparazón y presionó algo en medio, seguidamente una compuerta muy grande se abrió en el medio de donde estaban parados.–Muy bien, Rafa, tu guialos hasta la base. Donnie y yo tenemos correspondencia que recoger– ordenó el de ojos azules y la tortuga con temperamento fuerte avanzando no muy contento– oh, y ella también tiene que estar presente para saludar a nuestros invitados, así que avísale.
–Como digas, temerario líder. Ni se les ocurrirá tardar– amenazó Rafa y su hermano mayor avanzando.Todo este intercambio siendo observado por siete miradas desconcertadas, confundidas y muy brillantes. El chico amante del hockey que estaba apoyado en la peli-roja rió levemente por las expresiones que los más jóvenes estaban haciendo.–¡Vamos amigo! ¡mi estómago tiene mucha hambre, ellos volverán pronto!– se quedó la tortuga más pequeña y que no había hablado hasta ese momento. Rafa gruñó por lo bajo– ¡vamos, síganme!– Mikey les hizo un ademán a sus alternos con una pequeña sonrisa sobre su rostro animado.Se dejó caer y Casey fue el siguiente en seguirlo empujando levemente a la peli-roja quien solo gruñó, corriendo detrás de Jones decidida a darle una lección a su amigo.–Bien es su turno, así que muevan el caparazón antes de que los empuje yo– amenazó la tortuga de ojos verdes, sonando bastante serio, dándoles un sentido que no estaba bromeando.–¡Rafa!– chilló entre dientes el líder, el mencionado no habló, solo rodó los ojos y se encogió de hombros indiferente. Eso había sido algo grosero, aunque no estaba sorprendida, la tortuga al mando estaba muy consciente de como era la actitud de su hermano menor.–Esta bien, cielos, que impaciente. Deberías relajarte más, pequeño Rafa, esa vena en tu frente está apunto de estallar– se burló la tortuga de orejas rojas tomando la iniciativa dando unos cuantos pasos hacia el frente para seguidamente guiñarle un ojo y dejarse caer dentro del agujero.
–¡Leon!– el chillido entre dientes que se escuchó vino de la tortuga gigante observando con desaprobación al de azul que acababa de desaparecer de su vista.Raph no tardo en darles una mirada abierta a sus contrapartes y un "lo siento" susurrado para luego seguir a su hermano para un seguro regaño. Leonardo era el líder ahora, pero no dejaba de ser su hermano menor y eso había sido bastante descortés.–Te lo buscaste– se burló por lo bajo la tortuga alta con máscara después de que todos sus "invitados" habían bajado por la compuerta ganadose un gruñido– vamos Leo.–Vigilalos bien– ordenó Leo y Rafa dejando de lado su mal humor. El también descendió por el hueco y Donatello cerró la entrada que daba a su nueva guarida.–¿Estás bien Donnie?...– la tortuga más baja de los dos preguntó con suavidad una vez que ambos se hayaban de nuevo sobre las ramas. Comenzaron a saltar de una en una está vez siendo mucho más sigilosos que antes y el de máscara se tomó su tiempo para responder.–Es difícil ver a otro "yo" de nuevo... me siento incómodo con ellos aquí... los recuerdos de la última vez siguen frescos en mi cabeza...– murmuró lo último con amargura. Leo frunció el ceño ante lo que mencionó a su hermano menor.
–Sí, lo sé Donnie. Pero ellos al parecer tienen lo que buscamos desde hace mucho tiempo. Y... y no percibo maldad en ellos– afirmó seguro el de ojos azules, la risa nasal carente de gracia que soltó el menor hizo que la expresión en Leo se desfigura con desconcierto.–Eso fue lo que dijeron la última vez y... mira a tu alrededor Leo... la maldad puede ocultarse siempre...– gruñó Donatello dando un salto mucho más largo dejando a su hermano mayor con la palabra en la boca.Aterrizó sobre el tronco de un árbol mucho más horrible que los otros y metió su mano derecha dentro de un hueco bastante escondido entre la madera y el moho, y sacó de ahí una cajita de metal que se haya sellado en su totalidad y que solo él y un grupo muy reducido de mutantes de su círculo de extrema confianza conocían el cómo abrirlas y extraer la información guardada ahí.-Ya esta. Una vez que lleguemos, te daré la información, así que vamos– guardo el cubo en una de las bolsas pequeñas que había agregado a su cinturón y volvió hasta el árbol donde estaba su hermano mayor.Leo observó con agudeza como el salto, el giro y el aterrizaje de Donnie habían sido muy buenos, notaba con orgullo que su hermanito había estado entrenando bastante y eso cierto también lo ponía bastante inquieto.–Bien, vamos...– murmuró el líder, observando al contrario, suspiró y agarró una de las muñecas de Donnie antes de que saltará– solo- solo da una oportunidad... ¿si?La figura de Donnie era tensa y Leo no tenía ni la más mínima idea de lo que su hermano más alto pensaba o ni siquiera que expresión estaba poniendo, se sentía nervioso, todo lo tenía inquieto, pero no presentaba nada malo, extrañamente la presencia de los desconocidos no le generaba otra cosa que no fuera solo curiosidad. Sus auras no se muestran amenazantes o incluso demasiado misteriosas, al menos no de una forma sospechosa y alarmante. Sin embargo, eso no quería decir que iba a bajar la guardia y no dudaría en acabar con ellos por el bien de su familia.El sospechaba que Donnie dejó salir lo traído de vuelta a la realidad.–Esta bien Leo. Voy a confiar en ti– acercando la tortuga de morado relajando sus extremidades, pero Leo no lo tomó como una buena señal– pero no en ellos y si dan un movimiento en falso, por más mínimo que sea, no voy a dudar en matarlos a todos– su voz era baja y contundente. Donnie se soltó sin brusquedad del agarre de su líder y volteó dándole la espalda– No me perdonaría jamás volver a cometer ese error... otra vez ...– y con esas palabras amargas y mordaces saltó hacia la rama de en frente y el mayor apretó los puños sufriendo en silencio el dolor de los recuerdos.
Siguió a su hermano menor y ambos continuaron el camino en silencio, solo escuchando el leve silbido de las ramas y hojas bajo su peso y los animales de fondo, hasta que Donnie observó el montón de piedras que eran la entrada a su guarida, abrió la compuerta para luego saltar directamente hacia el agujero, cerrándolo una vez que Leo estuvo a la par suya. Donnie observó el largo túnel que aún tenían que recorrer y suspir.–Solo para que quede claro... no estoy molesto contigo Leo...– la voz del ninja de morado sobresalto al de azul y Donnie finalmente hizo a un lado su máscara revelando su cansado rostro, pero la sonrisa leve que le daba era lo que necesitaba Leo para aliviar la pesadez en su pecho– estar nervioso, estresado y sin dormir casi cuatro días seguidos no crean la mejor versión de mi...– se encogió de hombros el menor, luciendo avergonzado. Y Leo no pudo evitar sonreír, a pesar de todo y en momentos como este, Donnie le recordaba que seguía siendo su Donnie.–Esta bien, lo entiendo Donnie– el de azul se acercó al más alto y lo abrazo desde el caparazón para que ambos comenzaran a caminar así. La sonrisa de Donnie relució un poco más– ahora, tenemos que darnos prisa y ver que Rafael no haya ahorcado a ninguno de los otros– Leonardo hizo una mueca y luego susspiró y el de morado resopló rodando los ojos.–Seguramente ya lo hizo, en especial al de azul– Donnie se burló y Leo gimió con pesar– no puedo creer que sea tu.–Bueno... es diferente– se encogió de hombros y su hermano parecido de acuerdo– realmente todos lo son... no se parecen en nada a los que ya conocemos– comentó sintiendose nostálgico. Donnie compartió el sentimiento.–Además, ¿te diste cuenta de que cada uno es de una especie diferente?– Leo notó con diversión como los ojos de su hermanito brillaban levemente, sabía que la curiosidad comenzaba a hacer mella en él– puedo deducir que Leonardo es un deslizador de orejas rojas, Miguelángel una tortuga de caja y Rafael una tortuga pargo... sin embargo, mi contraparte esconde su caparazón detrás de todo ese metal y eso solo me hace generar teorías...– y Leo dejó que el de morado le dijera cada una de ellas porque ciertamente le aliviaba escuchando al Donnie de antes y que muy pocas veces salía a la luz ahora.Su charla fue interrumpida por el alboroto que venía adelante, justo al inicio de la entrada de su nuevo hogar; observaron con sorpresa como sus visitantes alternativos seguían ahí junto a sus dos hermanos y amigos humanos. Donnie se colocó la máscara otra vez y se acercó a Leo para que ambos corrieran cortando la distancia hasta que pudieron escuchar mejor lo que decían.– ¡¿Cómo sabemos que no están con ellos – la voz de una mujer cuestionó, el miedo en sus ojos era evidente, pero la molestia en su rostro lo ocultaba levemente.–¡No lo están! ¡ellos vinieron a ayudarnos!– aseguró Mikey nervioso. Abril se pegó más a él luciendo molesta.
– ¡¿Y si están verdaderamente con el Krang?! ¡¿Por qué deberíamos creerles?! – está vez fue un hombre el que gruñó aterrado con la presencia de los desconocidos. Rafael y Casey fueron a responder pero fueron interrumpidos.–Porque yo les creo– la voz suave pero firme de Leonardo se hizo escuchar entre todo el alboroto y los más jóvenes jadearon sobresaltados, se voltearon y dejaron ver a los hermanos que faltaban.Leo avanzó regalandoles una sonrisa abierta a sus contrapartes, Donnie siguiéndolo por detrás, no pudiendo evitar pensar en lo mismo que esas personas, pero se abstuvo de hecharle más gasolina al fuego.–Miren quien se atrevió a dar la cara finalmente– una mujer de cabello negro en la parte superior y rubio en la inferior, ojos oscuros y labios rojos se hizo camino entre la multitud observando con molestia a una inmutable tortuga– ¿quieres explicarnos a todos? ¿Quiénes son estás tortugas y por qué los trajiste a nuestra guarida, Leonardo?– su tono era mordaz, se cruzó de brazos y observó a los intrusos con seriedad.–No son malos Karai– afirmó en un murmullo el de capucha blanca seguro de sus palabras. Pero su hermana dudo y mucho– ellos realmente vinieron a ayudarnos… tienen la pieza que nos hace falta– ante la mención de este último los ojos de la fémina se abrieron sorprendidos, sin embargo, su escepticismo se mantuvo.–Solo espero que sepas lo que estás haciendo Leo– gruñó suspirando, confiando en el líder. Leo se suaviza levemente y se acerca.Todo esto siendo observado bajo la preocupada e inquieta mirada de los siete nuevos. No sabían quién era esa chica que los veía como si en cualquier segundo fuera a atacarlos y cortarles el cuello, no alcanzaron a escuchar lo que ella y la tortuga edtaban diciendo, tampoco entendían nada de lo que pasaba, las malas miradas, el repudio que les tenian desde ya sin siquiera dejarlos presentarse y el por qué mencionaban tanto que eran aliados dimensionales de esas masas rosadas malvadas, los cuales seguían atormentando en esta dimensión. Y solo les provocaba grandes cantidades de estrés y algunos escalofríos molestos. Se veían el uno al otro inseguros para luego caer todas las miradas en un nervioso deslizador. Dejó que una bocanada pesada de aire abandonará sus pulmones y se volteó hacia su equipo.
–Él ya dijo que confía en nosotros. Y nosotros tenemos que confiar en ellos, así que tranquilicemonos familia– afirmó el de franjas amarillas observando de reojo a su contraparte quien les explicaba la situación a la pequeña multitud de personas y mutantes que se habían reunido para impedirles el paso momentos antes.–Y es mejor que no lo arruinen...– la voz severa de la única tortuga que no había dicho absolutamente nada en su presencia los sobresalto. Observaron como avanzaba algunos pasos solo para voltearlos a ver por sobre su hombro– Síganme. Supongo que debemos acomodarlos, así que vamos.Los siete fruncieron el ceño sintiéndose incómodos y aún más confundidos. Iban a tener que averiguar lo antes posible en lo que se habían metido y si... y si realmente había sido buena idea. Porque ahora, justo en este momento... ya no se sentía como una.
|Continuará.|

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