Actions

Work Header

SEXO SAIYAJIN

Entire Work

Work Text

Vegeta quiere sexo.Y no sexo con su esposa, sexo con alguien más.Bueno, sí quiere sexo con su esposa, pero ella ya está harta.Ama mucho a su mujer, al adora demasiado y está eternamente agradecido de tenerla a su lado como pareja. Bulma ha sido y ha demostrado ser alguien digna de robarle su corazón terco, resentido, lleno de odio y orgullo; tenerla de su confidente, su protección, la única que sabe sus secretos más oscuros y los más puros. Es la mujer que le ha dado una casa, un lugar seguro donde pueda relajarse, descansar, entrenar. La que ha arreglado sus trajes de batallas un millón de veces con todo y quejas, pero siempre haciéndolo e incluso regalándole uno en especial. La mujer que ha dado la vida a sus dos retoños más queridos donde él sería capaz de sacrificarse por segunda vez por ellos y por su amada Bulma. En serio, Vegeta se siente sumamente agradecido con ella, no se podría imaginar una vida sin la presencia fémina, juraría que moriría de la soledad, de la tristeza si llegara a faltar un día.Sólo que...Su mujer no siempre puede cumplir un caprichito en específico.
Tener sexo a cada rato.
La raza saiyajin siempre ha estado acostumbrada a tener jornadas de sexo imparables, por días, semanas, a cualquier puta hora; más o menos cuando los animales están en celo y necesitan coger porque su instinto lo pide, para ellos, al ser conscientes de lo que hacen, lo necesitan para estar aliviados y porque les gusta. Cuando el planeta Vegeta seguía vigente, era muy natural tener casas especiales que servían para pasar el rato con personas desconocidas fornicando a lo desgraciado, era común ver como un gran número de personas alojaba una sola habitación sólo para satisfacer sus necesidades. El género no importaba, les valía un comino quien estuviera dentro, nada más querían saber si todo el grupo estaba dispuesto a hacerlo o no. Por eso mismo siempre habían equipos para ir a conquistar planetas, no sólo para que las fuerzas aumenten e intimidar a los habitantes que residen, sino también, para solucionar sus problemas acalorados.Era tan difícil mantener a un saiyajin quieto en un solo lugar que no pensara en sexo y pelea, culo y teta, ano y vagina, pene y vulva.Y claro, así como la clase baja y la media tenían una sexualidad muy activa, la clase alta era peor. Pareciera como si no pudieran vivir con un pene pegado a sus agujeros, o el pene hundido en las paredes calientes y babosas o calientes y apretadas. Con frecuencia el Rey Vegeta salía con las piernas temblando, apenas sosteniéndose con la ayuda de las paredes y sus sirvientes, o, también era normal que saliera bien vigorizado, con una sonrisa de oreja a oreja luego de haber follado y esparcido su esperma por las vaginas y anos de sus mismos sirvientes o guerreros en específicos. El príncipe Vegeta estaba consiente de ello, de todas las participaciones activas que tenía su padre al encerrarse en las habitaciones especiales del castillo, sin embargo, no podía participar en aquel movimiento sexual, puesto que los saiyajines eran muy estrictos con sus reglas: menores no, mayores sí. Y si encontraban a uno rompiendo esa regla importante, el pueblo se uniría y no tendrían compasión con aquellos pecadores.Así que, luego de que surgió la destrucción del planeta a manos de Freezer y por órdenes de Bills, el dios de la destrucción, los pocos sobrevivientes que estaban esparcidos por el espacio y haciendo de las suyas en varios planetas: Nappa, Raditz y el príncipe Vegeta, se tenían así mismos para satisfacerse, una vez que los jóvenes cumplieron la edad exacta.Como el príncipe es muy exigente, cada que terminaban de conquistar una tierra lo festejaban con horas de sexo intenso. Era de ley que sus dos fieles seguidores tuvieran que cumplir el deseo del príncipe, el cómo quería que se lo hicieran, quien iba a bajo y quien iba arriba, quien observaría y quien actuaría; a veces Nappa lo consentía con embistes bestiales a su pobre ano hasta dejarlo hinchado; o Raditz se abría las piernas, bien ofrecido para que ese falo despierto se adentrara con todo y sin lubricación. Sin embargo, los mejores momentos y las mejores folladas eran cuando los tres se unían al juego delicioso del calor: Nappa cogiendo a Vegeta, Vegeta cogiendo a Raditz; Vegeta recibiendo ambos penes, tanto en su boca como en su agujero, las semillas saliendo y manchando su hermosa cara y culo, bañado de semen tanto como a él le encanta. Ninguno de los tres se quejaba del ritmo que han estado llevando desde aquella tragedia, hasta les gustaba salir juntos porque serían recompensados con horas de buen ejercicio.La dinámica se distorsionó al momento que Raditz decidiera salir de la madriguera para poder ir a buscar a su hermano menor que se encontraba en la tierra y traerlo con ellos. El príncipe no tenía tantas esperanzas sobre aquel guerrero de nivel inferior, no serviría para casi nada, sería un simple estorbo en sus conquistas, traerían problemas con el temible de Freezer, serían mucho más excluidos de lo que ya eran, pero tal vez se divertirían con él al domarlo y humillarlo por ser un completo patán. Pero cuando ocurrieron tantas cosas que él creyó inimaginables que un simple guerrero de clase baja tuviera tan alto poder, una pequeña sonrisa torcida y un pensamiento travieso se cruzaron justo al ver el brillo cegador de aquello que se creía una leyenda.
"Quiero que me coja con ese pene de super saiyajin"
Sólo que no tomó en cuenta, o más bien se le olvidó, que este hombre ya pertenecía a alguien más, a una terrícola que es capaz de domarlo con una simple mirada, un simple gesto o su propia presencia. Poco le importaba irrumpir en aquel matrimonio de chafa, tenía la certeza que aquella mujer no podía satisfacer el deseo calenturiento de una raza tan enérgica como la suya. Ese hombre necesitaba a alguien de su misma especie, por lo que trató de insinuarse, coquetearle, tirar indirectas, que captara los movimientos necesitados de su cuerpo...pero era el saiyajin más bruto que había conocido y que no reaccionaba a ninguno de sus intentos, decidió mirar a otro lado y enfocarse en aquella peli celeste, sin creer que formaría un vínculo muy bello con ella.Aunque claro, al ser una mujer de la tierra, no podía seguir el ritmo exigente que Vegeta tanto añora. Por lo que Bulma buscó alternativas para bajarle el calor a su pareja, pero ninguna de las cosas que hiciera funcionaba, sólo empeoraba más la situación entre ellos dos al momento que estaban en la cama, hasta que llegó al punto donde ella no podía más:--¡Ya no puedo más! ¡Ya basta, Vegeta! -- su cara fue apartada de aquellas piernas llenas de sus marcas. Bulma hizo todo lo posible para quitar a su pareja de su intimidad, ya harta de ser despierta con un oral mañanero que antes amaba con el corazón, pero ahora odia con el alma. Pues obvio, la monotonía sexual ya la tiene fastidiada.
--Es suficiente, la vagina ya me duele, ya no siento placer, ahora estoy incómoda. ¡Pareces un maldito animal!
--Pero Bulma, si no satisfago mis necesidades sexuales, podría morir. ¡¿Sabes lo vergonzoso que sería morir por falta de sexo?! Yo, siendo un guerrero que ha combatido con todo, ha muerto y ha resucitado nuevamente para seguir luchando, ¡¿Dejó este mundo por no coger?!

--¡Pues ese es ya tu problema! No puedo creer que una raza tan fuerte como la de ustedes necesite de tanto sexo para poder sobrevivir. Ya ni el humano es tan insistente con esto, si coges a cada rato, a cada hora y no te tomas un descanso por lo menos de una semana, ya ni sientes nada. Hasta llegas a fingir que te gusta, lo cual lo hace incómodo y para nada placentero.

--¿Y tú has fingido conmigo?
--¡Sí, Vegeta! ¡Sí! He fingido hasta mi orgasmo con tal de que le puedas parar ya. ¿Sabes lo cansado que es tener tu pene moviéndose a cada rato sin control dentro de mí? --el hombre negó, ella resopló.
--Si tanto quieres follar, porque no vas y te unes con alguien más. Yo ya no puedo, además, debo de estar cuidando de Bra, mi mamá no se puede hacer cargo siempre, ella también merece un respiro. --Bulma se levanta de la cama para quitarse lo poco que le queda de ropa, tirarla al suelo e irse al baño.
--Busca a alguien que esté dispuesto a complacerte todos los días, yo necesitaré aproximadamente...un mes o dos meses de descanso. Tal vez más.
--Pero sólo tú puedes aguantar mi ritmo. Los demás serán pura basura y ni estaré complacido.

--Por favor, Vegeta. Seamos sinceros. Conmigo te contienes, tu propia fuerza podría matarme. Lo que yo propongo es que te vayas de aquí, vueles hasta la Montaña Paozu y visites a Goku.
Un sonrojo se apoderó de sus mejilla. --¡Ni sueñes que iré con ese cabeza hueca a pedirle ayuda!--¿Por qué no? Goku también es un saiyajin, él podrá soportarlo. Ahora, si quieres algo más brusco, ahí está el señor Bills, y si no quieres con él, también está el señor Whis. Tú decides.
--Y se encerró en el baño.El recuerdo de aquella conversación le caló las entrañas, ya sabía que su mujer tenía toda la razón. Si de por sí él es un hombre muy enérgico y poderoso por la sangre guerrera que irradia en si genética, al haber entrenado más, haberse convertido en un Super Saiyajin y luego al Super Saiyajin Dios y los que le siguen, si dejara escapar un poco más de su fuerza, Bulma se desintegraría en ese momento. Sin embargo, no quería acudir a aquella ayuda de su propia raza, porque cree
-cosa tonta- que su orgullo se rebajaría por completo. Una cosa era Nappa y Raditz, sus fieles seguidores que murieron por causas "estúpidas", ellos estaban más o menos a la altura de su nivel de poder y podría decirse que sí eran dignos de complacer al príncipe de su raza; pero un completo saiyajin de clase baja, es una aberración.Y sí, antes quería que ese hombre le hiciera caso, quería que lo penetrara con todo su poder y lo dejara sin caminar, pero las cosas ya son distintas. Aquel sentimiento calenturiento hacia ese sujeto se ha esfumado con el pasar de los años y las convivencias que ha tenido con él. Ya no le importaba si Goku lo había superado desde hace mucho, simplemente no está dispuesto a dar y rebajar su culo a ese idiota.

----- CHAPTER BREAK -----

Goku quiere sexo.Y sexo con su esposa, no con alguien más.Bueno, sí quiere sexo con alguien más, pero no quiere traicionar a su mujer.Al ser un hombre que llegó de un lugar diferente, que al principio ni sabía de su existencia, no comprendía los cambios y las necesidades que su cuerpo requería una vez que se volvió un adulto. Después de darse aquel golpe en la cabeza cuando era un chiquillo, y que su actitud de guerrero sádico y sediento de sangre desapareciera, varios factores que resaltaban a su distinguida raza también se encerraron en una cápsula. A parte de haber sido criado por un anciano muy querido y haber tenido los conocimientos en otras áreas y no en la sexual, es normal que Goku fuera... hasta cierto punto, ignorante sobre las cosas que lo rodean, lo que ha logrado que actúe de forma desinteresada o tonta. Por eso mismo, cuando volvió a ver a aquella chica, ya hecha una mujer, había hecho una promesa que antes pensó que se trataba de pura comida, pero luego cayó en cuenta que no era comida, si no, una promesa de matrimonio. Sin embargo, no le importó tanto, puesto que aun así tendría toda la comida que él quisiera y en compañía de alguien más.Goku había creído que el matrimonio solo se refería a pasar tiempo con esa persona, traer el alimento a la casa, hacer los quehaceres, entrenar, bañarse, dormir; todo lo que hacía antes, pero con una segunda persona en el hogar. Asimismo, cuando Milk se desvistió en frente de él, pensó que se iban a bañar junto como casi siempre solían hacer... nunca pensó que esa mujer se lanzaría sobre él como una fiera en la cama, rodeándolo con sus piernas para no tuviera escapatoria. Esa fue la primera vez que este hombre probó lo que tanto escuchaba de su maestro, donde pudo sentir varias sensaciones casi iguales a la de una pelea: placer, emoción, júbilo, felicidad, adrenalina, éxtasis, clímax, gozo. Milk le enseñó algo que no conocía y eso hizo clic en su cabeza. Aquel despertar sexual que tenía dormido, una característica muy importante de su raza saiyajin, volvió a nacer.
Sexo.

Sexo.

Sexo.

Y más sexo.
Era lo que pedía su cuerpo. A cada rato tenía una erección.No le bastaba con reventar la vagina de su esposa hasta dejarla bien llena de esperma y esta rebozara aun en los empujones; aparte de que también tenía que contener su fuerza para no ocasionar un descuido en ese cuerpo tan delicado, no lograba sentirse satisfecho. Claro, Milk siempre terminaba fascinada por las revolcadas que se daban, le gustaba que su esposo siempre quisiera más y más de su cuerpo, sin importar la hora que estuvieran, a ella le encantaba tener a su hombre como una bestia en cada embiste, pues la hacía sentir tan deseada y tan sexy a sus ojos. Se sentía la mujer más privilegiada, dichosa, amada. Pero Goku...Al hacer sus entrenamientos fuera de casa, su pene no paraba de molestarlo, a cada rato se levantaba como un campeón quien busca con anhelo el trofeo para tomarlo y llevarlo a la cúspide. Se las arreglaba con masturbaciones horribles, imaginaba a su mujer cabalgando sin control su duro y largo falo, tragándoselo hasta lo más profundo de su garganta, acariciándolo con esas manos tan delicadas y rudas que ella posee.Cuando veía a la gente pasar, solo pensaba tirarlos al suelo y cogérselos ahí mismo hasta el amanecer, pero sabe muy bien que es poco ético hacerlo, además que ni siquiera conocía a esas personas que caminaban tranquilamente por las calles. Pensó pedirle ayuda a Bulma, que por favor solucionara su pequeño problema de sexo insatisfecho con una máquina científica o su propio cuerpo, pero no quería incomodarla y romper aquella linda amistad que había forjado al pasar los años; también pensó en Krillin, Yamcha, Ten Shin Han, pero ellos tenían intereses por otras partes. Quiso tener una charla amena e informativa con el Maestro Roshi, pero fue la peor decisión que pudo tener en toda su vida.A la llegada de su disque hermano a la tierra, que primero lo estaba obligando a irse con él para seguir forjando la raza saiyajin casi inexistente, y luego de ver su negación tomara a su hijo, al momento que estaban luchando y ver con más claridad la vestimenta extraña que estaba llevando ese hombre, sus ojos se enfocaron nada más y nada menos que en esas montañas regordotas que se movían con cada paso brusco que hacían al luchar. Le quedaba tan bien ese calzoncillo negro que resaltaban aquellos grandes atributos sagrados, que le dieron unas ganas de follárselo, domarlo ahí mismo en el suelo a la vista de Piccolo. Sería más excitante tener a un tercero que se involucrara a la diversión del calor. Tal vez el namekiano se dejara tocar por las manos de Goku en su raja húmeda
-que aún no encontraba un buen funcionamiento-
y necesitada de una masa de carne más apropiada y proporcionada y mejor que sus simples dedos.Pero pasaron muchas cosas.Murió al defender a su pequeño Gohan, estuvo en el camino de la serpiente, conoció el infierno, volvió al camino y luego estuvo por fin en el planeta del Kaio del Norte. Afortunadamente su lívido sexual estaba apagado, tal vez se debía a que estaba muerto y todo deseo carnal se hubiera esfumado de su ser, o tal vez se debía a la dedicación que sentía en su pecho por defender a sus seres amados y a la tierra, bueno, quien sabe. La cuestión es que volvió a revivir, se fue a la tierra, la mayoría de sus amigos murieron por haber luchado con el saiyajin que se creía el más fuerte de todos, el cual él mismo hizo papilla y luego su compañero lo mató sin ningún esfuerzo.Es ahí donde conoció a ese enano malhumorado llamado: Vegeta.Con el pasar de los tiempos ha captado muy bien los coqueteos que éste le tiraba, los movimientos, las insinuaciones, las indirectas, esos toques en su hombro, esos golpes en su pecho, esas sonrisas, esas miradas, esas mordidas de labios... Todo lo ha captado, todo lo ha guardado. Vegeta quería con él, más él no le hizo caso por el respeto que tiene a su mujer. Estaría cometiendo un pecado muy grande estar teniendo placer por otros lados que no fuera su esposa, aunque él más quisiera meter su miembro en cada agujero de sus compañeros, y específicamente en ese hombre gruñón. Tenía a Milk para solucionar sus necesidades sexuales, pero solucionaba más lo de ella que el suyo propio, así que solo se conformaba con jalar el ganso con el pensamiento del cuerpo de Vegeta haciéndole un buen trabajo manual.Que estrés... que tensión... que inconformidad...Milk ya ni quería sexo con él... un rotundo NO descarriló todo su organismo y raciocinio... y todo por su culpa. Había propasado su poder al domarla en la cama... ¡Le había roto la maldita cadera! Se le olvidó que esta mujer era muy delicada, muy frágil, que era una bendita terrícola; no es un saiyajin, no es un namekiano, no es un guerrero de otro universo, no es un dios, no es un ángel, ¡es una simple humana!
--Por favor Milk, vamos, una vez más. ¡Te prometo que pararé cuando tú me lo pidas!

--No.

--Anda, Milk. Si es por lo de hace cuatro meses, te juro que ya no lo volveré a hacer. Sé que me pasé, pero no fue mi intención.

--¡Ya te dije que no! ¡Y me dolió mucho!

--Pero teníamos una semilla del ermitaño.
--¡Que no! --se refugió en las mantas, el hombre hizo pucheros y le seguía implorando.
--Además, estoy bien cansada. Mañana tengo que acompañar a Videl y a Pan de compras. Tengo muchas cosas importantes que hacer, así que duérmete o vete a entrenar, has lo que quieras.--Milk... por favor... estoy bien duro y mis manos ya no me complacen, necesito de tu cuerpo...
--posicionó su mano en la manta abultada para presionar la nalga de ella.
--Vamos... un rapidín, solo un rapidín.--¡Ya te dije que no! --lo pateó con fuerza haciendo que él se cayera de la cama.
--¡Si tanto quieres sexo, ve y busca a alguien! Yo no estoy dispuesta a que me rompan la cadera u otra parte. ¡Encuentra a alguien que sí pueda soportar tu estúpida fuerza de gorila bruto! --volvió a refugiarse en las sábanas. Goku dejó de joder. Ya la tenía cansada.Fue lo que le comentó a Piccolo, el suceso que padecieron tanto su esposa como él, y el cómo ya lleva días sin actividad sexual, lo que ha prolongado que su humor se vuelva mucho más irritante y caprichoso que antes. No es lo mismo complacerse con las manos que con un agujero cálido, estrecho, húmedo, oloroso. El saiyajin de la tierra se la ha pasado merodeando por las montañas con la intención de calmar las ansias de coger, ni iba a su casa porque sabía en el lío que se metería si sucumbía a sus instintos primarios; prefería mantenerse alejado de su familia y de toda persona para no caer a la terrible tentación. Sin embargo, Goku había encontrado al guerrero namekiano meditando y entrenando alejado de todos, como siempre ha solido hacer, y este, al ver a un debilitado saiyajin, fue a socorrerlo para luego escuchar sus lamentos.

"Deberías buscar a Vegeta"

Le dijo al ver su estado.

"Ambos son saiyajin puros, él sabrá qué hacer. Y créeme ese idiota también lo necesita"

El problema es que Vegeta es demasiado orgulloso... y con trabajo lo ha aceptado y soportado en algunas cosas, pero algo íntimo... sería imposible. Preferiría mil veces que lo matasen, que relacionarse con él en el sexo. Y aunque él siempre le ha tenido unas ganas, y el príncipe también ha mostrado ese sentir... bueno, fue hace mucho tiempo...

↑ Top · Fandoms