Work Text
Era sorprendente lo rápido que a veces avanzaba el tiempo. El cielo azul estaba calmado, con unas hermosas nubes surcándolo con toda la calma del mundo mientras cientos de miles de pajaritos volaban por él con toda la gracia posible mientras se comunicaban entre ellos. El viento era agradable, soplaba de manera que relajaba a cualquiera y eso es lo que estaba haciendo cierto maestro del agua tumbado en la hierba bajo la sombra de la copa de un árbol. Se encontraba acompañado por un maestro del fuego, que se había unido al grupo por su petición y ante la cual no se supo negar.El grupo del Avatar había parado a descansar, y tuvieron la suerte de terminar en una montaña cuya vegetación se extendía a lo largo y ancho de la superficie terrestre. A un par de kilómetros fluía un riachuelo que nacía a través de una enorme pero preciosa y majestuosa cascada de la que no paraba de bajar una gran cantidad de agua. Appa dormía un poco mientras los demás hacían casi lo de siempre. Sokka fue a buscar algo de comida mientras Katara preparaba lo que iban a comer. Aang se había ido por ahí a volar con el planeador, lo cual ya era común para ellos.- Parece que Momo al final te ha cogido cariño. – Habló Frisk con las manos encima de su pecho. Había girado su rostro para ver a Chara, su hermano gemelo.- No sé qué me ha visto esta alimaña peluda y maloliente, pero estoy un poco harto de que me haya convertido en su cama personal. – Se quejaba el chaval con las manos detrás de su cabeza y con sus ojos escarlata cerrados. Extrañamente, se encontraba la mar de tranquilo.- Vamos, es muy tierno verte con Momo.- Yo no tengo nada de tierno.- Por una vez, le doy la razón. – Apareció Sokka de repente. – De hecho es tan tierno que por eso la gente se le acerca, ¿Sabes?- Vete a la mierda, ¿Quieres?- ¿Qué tal si te vas tú? Dicen que te quieren mucho por allí.- No, gracias. Se está mejor en el infierno. ¿Quieres un boleto de viaje? Seré tu guía si lo deseas.- Venga no empecéis a hacer el payaso vosotros dos.- ¿Quién está haciendo el payaso? – Preguntaron al unísono.- Ah Sokka, mueve tu trasero lejos de aquí. – Dijo Chara, a quien ya se le notaba que su paciencia empezaba a terminarse. Últimamente se irritaba mucho y con gran facilidad.- Qué fetichista eres con mi trasero. Ya sé que te gusta, pero no lo hagas tan evidente.- Muérete.El pobre maestro del agua estaba tronchándose de risa. Era algo que no podía aguantarse. Cuando Sokka y Chara se juntaban y permanecían en el mismo sitio, raras veces no salían con algunas de las suyas para enzarzarse en una absurda conversación llena de sarcasmo. De vez en cuando, los chistes que soltaban eran realmente buenos. Toph disfrutaba como una loca de estos espectáculos mientras Katara seguía temiendo que en lugar de considerarles los amigos del Avatar, los fueran a ver como un club de la comedia que viajaba por aquí y por allá.Definitivamente la presencia de Chara había hecho un efecto importante. Lo que más les llamó la atención a ellos fue lo pronto que Sokka y él se hablaban mutuamente aunque fuera para enviarse no directamente a tomar viento fresco. En ocasiones Chara lo hacía por las bravas pero era cuando se enfadaba, por lo demás...Por supuesto, Toph era la primera en emparejarlos. Ella mejor que nadie, con su infalible sentido sísmico era capaz de reconocer las reacciones físicas de cada uno, a través de alguna emoción que las provocara. Eso le sirvió también, cómo no, para reconocer cuándo Frisk se enfadaba. Recordar tan sólo el cómo el corazón del chaval cambiaba su ritmo, todavía la sorprendía bastante. Aunque a ella le encantaba buscar pelea y patear cuatro desgraciados, admitía como el resto, que un Frisk enfadado no era algo agradable precisamente.Aang fue el primero en mantenerse alerta desde que empezó a conocer mejor a Frisk. Y era demasiado evidente porque... Un río manso como lo era el maestro del agua, resultaba ser mucho más peligroso que incluso el propio Chara. Aunque Sokka era el único que seguía creyendo que en estos términos de cólera, los dos gemelos eran prácticamente más idénticos que nunca. En el fondo, el Avatar no era capaz de negarlo... Al menos si tenía presente la tétrica expresión que se mostraba en el rostro de Frisk cuando éste se cabreaba de verdad. Esos ojos... Daban miedo.- Oye Chara. – Lo llamó Frisk una vez Sokka los dejó tranquilos. - ¿Puedo hacerte una pregunta?- ¿No estás haciendo ya una? – Se rio. – En fin, hazla pero es seguro que no te conteste.- A ti... ¿Te gusta Sokka?- ¡¿QUEEEEEEEE?! – Chara no tardó en reaccionar casi violentamente al oír eso. - ¡POR SUPUESTO QUE NO!- Entonces... ¿Por qué estás tan rojo? – Señaló su rostro. – Vamos hermanito, a mí no puedes engañarme.- ¡A mí ese patán no me interesa!- Yo creo que sí, si no... No creo que aún tuvieses guardada esa ropa de lencería que te dio.- ¡¡FRISK!! – Le gritó, casi muerto de la vergüenza. - ¡¡AAH!! ¡Vete a la mierda tú también! ¡Me cago en...! – Se tumbó ahora de medio lado, dándole la espalda.- Vamos no tiene nada de malo, Chara. – Replicó Frisk infantilmente. – Sokka es un buen chico, tiene buenas virtudes.- ¿Buenas virtudes? – Repitió casi de forma irónica. – ¡Claaaaro! ¡Es toooooodo un príncipe azul! ¡Por favor Frisk! ¡¿Qué me estás contando?!- ... ... - Sonrió torpemente. – Chara – lo llamó rascándose la mejilla. – No puedes dejar de ser sarcástico ni siquiera en situaciones normales, ¿Verdad?- ¿Y cuándo no lo he sido?- Ah, cielos... - Llevó su mano a la cara.Frisk suspiró y Chara empezó a reírse antes de tumbarse a su lado una vez más. Estuvieron un buen rato en silencio, oyendo a un Sokka inquieto por la comida mientras Toph le gastaba bromas y se oían de fondo los regaños de Katara. Aang regresó, saludando a todo el mundo. En cuanto le escuchó, Momo se alejó de Chara para acercarse al maestro del aire, que vio juntos a los gemelos. Parecía que la relación de ambos mejoraba y eso le gustaba. Al menos de esa manera, el maestro del agua no luciría tan afligido por las acciones de su único familiar.Se acercó a ellos y se sentó al lado izquierdo de Frisk, que lo recibió contento. Los dos hablaron de cualquier cosa, incluidas las formas de las nubes del cielo. Chara no dijo nada en todo momento, ni siquiera cuando el Avatar intentó meterlo en la conversación o tan siquiera tener el buen gesto de dirigirle la palabra. Chara no parecía mostrar amabilidad hacia él, ni si quiera algo que le demostrara que podían ser amigos.Después de media hora Katara los llamó y acudieron a comer. Chara fue el único que se negó. Sokka le vio algo inquieto pero decidió restarle importancia. De hecho, mejor para él así... ¡Más comida disponible!- Es raro que no hayas salido con alguna de las tuyas hacia Chara, Sokka. – Toph empezaba a meter cizaña para picarlo, a ver si surtía efecto.- No tengo la culpa que ese aguafiestas quiera morirse de hambre.- ¿Será que no se encuentra bien? – Preguntó Katara, quien miró a Frisk en busca de respuestas.- No que yo sepa. – El maestro del agua se encogió de hombros. – Está perfectamente. Quizá no le apetece comer nada.- Bueno en tal caso siempre podemos guardarle algo a él. – Opinó Aang.- ¡¿Bromeas?! ¡Con el hambre que tengo yo como para dejarle algo!- No seas egoísta Sokka. – Lo regañó su hermana.- ¿Qué? Yo no voy a quedarme como un palillo como él. – Señaló al maestro del fuego a la distancia, con el pulgar de su mano derecha.- No lo niegues Sokka, por más que te quejes aquí todos sabemos lo muuucho que te atrae Chara. – Toph comenzó a troncharse de risa mientras Sokka y Frisk escupían la comida al mismo tiempo.- ¡¿Quién te ha dicho eso?! ¡Es mentira! ¡Totalmente mentira!- Claaaro, y por eso le conseguiste esa lencería rosita tan bonita según me ha contado Katara, ¿Verdad?- ¡AAAh! ¡Toph! ¡Todos sabemos echar veneno por la boca!- ¿Lo dices por ti?- La verdad es que es algo evidente, Sokka. – Se atrevió a decir Frisk. – Aunque envidio a mi hermanito... - Rascó su nuca mientras ignoraba la mirada que le lanzaba el Avatar quien al mismo tiempo era asesinado por otros ojos azules de cierta maestra del agua.- ¿Por qué? – Preguntó el moreno.- Bueno... Creo personalmente que Chara tiene un cuerpo más bonito que el mío.- No digas eso. – Intervino Aang de repente. – Sois gemelos idénticos. Uno no es más guapo que el otro. Tú también tienes mucho encanto.- Um... Em... Gra- gracias... Supongo. – Su cara enrojeció como un tomate mientras Sokka se reía.- Ahora que lo recuerdo. – Dijo Katara. – Chara está lleno de cicatrices por todas partes... ¿Tú tienes idea de a qué pueda deberse eso, Frisk?- No pero... Puedo deducirlo. Tal vez sea por lo que nos pasó... Hace tiempo. – Su cara demostró su tristeza.- Katara, mujer... No amargues la ocasión. – Reprochó Aang.Entonces, rápidamente el tema de conversación se volvió otro aunque Aang no pasó desapercibido que Frisk se había quedado más callado de lo habitual. Le inquietó un poco que lo de Katara pudiera haber afectado su estado de ánimo. A pesar de todo, su actual relación con Chara seguía siendo frágil. El maestro del fuego, lo quisieran ellos o no aceptar, continuaba siendo muy distante con todos. Seguía desconfiando del grupo y eso se demostraba claramente con la falta de sueño. En algunas ocasiones... Chara estuvo sin dormir por tres días seguidos. Frisk en su momento ya trató de convencerles que no se trataba por lo que ellos pensaban pero no hubo modo de que lograra eso.Siguieron gastándose bromas y riendo por cualquier cosa. Cuando terminaron, Frisk y Aang decidieron darse un paseo por ahí ellos solos mientras Katara se relajaba un poco y Toph se quedaba tumbada en el suelo. Ninguna de las dos se acercó a Chara, que por su parte estaba echándose una señora siesta. El viento, tan suave y tranquilo, acabó por darle sueño y aunque quiso resistirse, fue inútil. Sus párpados le traicionaron y cerraron sus ojos escarlata. Sintió a Momo encima de su pecho que bajaba y subía pausadamente por su respiración. No le importó que el lémur durmiera a su lado.Momo podía disfrutar de pequeños privilegios como este.- ¿Estás preocupado por tu hermano? – Aang rompió el silencio. Miró al maestro del agua, quien en principio lucía afligido pero el suspiro que soltó hizo que su expresión cambiara a una más normal.- En ese tema no demasiado. Chara siempre ha sido así... Haciendo miles de cosas al mismo tiempo y regresando con rasguños. Su hiperactividad ha cambiado un poco, eso es lo único que admito. Antes no era tan vago como ahora.- Ya veo.Aang permaneció observando a Frisk, quien lucía tranquilo y relajado. Su estado de ánimo mejoró desde que Chara pasó a formar parte del equipo, independientemente de los problemas que había por su falta de cooperación en cuyos casos Frisk se hacía cargo de lo que en teoría Chara debía de hacer. El maestro del agua le miró y le regaló una gentil sonrisa, así que el Avatar sólo pudo responderle con otra.Los dos terminaron en la cascada y se sentaron en la orilla. No tenían necesidad de decir nada. Compartían un mutuo silencio, y también su compañía. Era agradable estar así. Cualquiera que permanecía cerca del maestro del agua no tardaba demasiado en relajarse dado que Frisk solía desprender esa energía de bondad y calma absoluta. A lo mejor por eso Appa lo había aceptado de buenas a primeras desde que empezaron los dos a estar juntos.Aún recordándolo... A Aang le sorprendía mucho la buena mano que Frisk tenía con los animales, y el poco miedo que demostraba ante ellos. Como cuando dijo tratar a un oso, que incluso habiendo sido herido no parecía atemorizado por ello. Esa capacidad de mantenerse tranquilo en ocasiones le daba escalofríos por alguna extraña razón. Él bajo presión no había sido capaz de hacer lo mismo... Llegó a tal extremo de entrar en el Estado Avatar en algún momento.- Oye Frisk. – Lo llamó entonces. – Tú siempre que estás ante un problema... Parece que cuanto más empeora la cosa más eres capaz de despreocuparte. Quiero decir... Sabes mantenerte muy calmado a pesar de todo.- ¿Tú crees?- Lo creo.- Pues no me había dado cuenta de ello, sinceramente. – Respondió. – Desde que fui superando cosas gracias a todos vosotros y vuestro apoyo, es que realmente pude sacar mi verdadera naturaleza. Al menos yo lo siento así. Siempre que me encuentro en algún conflicto o frente alguna adversidad... Solamente me invade el pensamiento de que todo saldrá bien y que de alguna u otra forma se arreglará. Es por eso que tal vez no me preocupe tanto y lo dé todo por hecho, aunque realmente no deba ser así.- ¿Tú siempre... Has actuado así?- No, que va. De pequeño en verdad era bastante pesimista. Le tenía miedo a mi padre porque creía que era la clase de hombre capaz de hacernos daño, era extremadamente inseguro, y un miedoso de la vida. En ocasiones llegaba a pensar que mi hermano era el mayor en lugar de serlo yo. – Rio, rascando torpemente su nuca.Los dos volvieron a permanecer en silencio mientras escuchaban el agua caer de la cascada y seguir avanzando por el riachuelo. De vez en cuando aparecían algunos animales a beber y que rápidamente se marchaban. Sin decir nada, el Avatar miró al maestro del agua. Esos ojos castaños permanecían observando el cielo con una expresión totalmente tranquila aunque Aang no evitó preguntarse qué estaría pasando por esa mente ahora mismo. Le gustaba la compañía de Frisk, disfrutaba mucho de estar a su lado sin que hubiera necesidad de hablar dado la relajada atmósfera que el chico siempre creaba a su alrededor. No obstante, también le daba curiosidad sobre el imaginarse qué pensaba el muchacho.Sin previo aviso, cogió su mano haciendo que Frisk reaccionara de inmediato, clavándole la mirada con mucha sorpresa en ésta. Aang esbozó una sonrisa, mientras el maestro del agua se sonrojaba ligeramente y le respondía con otra suya. Eran momentos como estos en los cuales Frisk deseaba que el tiempo se parase. Las manos del Avatar siempre le habían parecido suaves y cálidas tanto al tacto como a la vista. Y cuando se encontraba entre los brazos de su propietario, solía sentirse protegido y seguro, con una oleada inmensa de afecto atizarle con fuerza desde su interior.Su corazón se estremecía con cada gesto de cariño.Cerró los ojos para relajarse mientras notaba las caricias que el maestro del aire hacía con su pulgar por encima del dorso de su mano. Continuaban sin decir nada, simplemente compartiendo la calma y la mutua despreocupación, no les importaba si las horas pasaban rápida o lentamente. Sólo les importaba estar juntos como ahora mismo.- Recuerdo que hacías lo mismo cuando me quedé ciego. – Habló Frisk de repente, captando la atención del otro. Llevó su mano derecha a su rostro, tocando con sus dedos sus ojos. – Lo hacías para hacerme saber que aún seguías conmigo haciéndome compañía.- Es verdad. En esos momentos sólo quería asegurarme de apoyarte en todo momento y que no te sintieras mal ni en soledad. Aunque no mostrabas demasiado tus emociones, sé que lo pasabas mal.Esta vez no hubo respuesta. Aang permaneció mirándole mientras Frisk bajaba lentamente su mano derecha, pero continuaba con sus ojos cerrados durante al menos unos minutos. Aang no quiso agobiarle y respetó su sosiego.- Tengo que pedirte perdón. – Habló entonces el maestro del agua, pillándole desprevenido. – Fui poco considerado contigo y con los demás en aquellos momentos. No fue nada justo.- No bueno... Es normal. Yo sé que era a causa de lo que sentías y que tratabas de reprimirlo para no hacernos sentir peor. Supongo que quedarte ciego debió ser aterrador para ti.- Un poco, la verdad. – Se sinceró. – Pero alguno de vosotros casi siempre estuvo a mi lado, apenas me quedaba solo así que no fue para tanto. Aún así os debo una gran disculpa.- Nosotros no te lo tenemos demasiado en cuenta, Frisk. Entendimos tus razones. Aunque... Admito que me sorprendió mucho que hicieras eso... El sacrificar tu vista para enfrentar a tu hermano.- Créeme no fue algo que hubiese pensado de antemano. Sólo lo supe cuando Chara en aquellos momentos usaba la luz de su Fuego Control para no dejarme ver adecuadamente. Además, gracias a eso descubrí que puedo usar la tierra.- Ya pero fue a un precio muy alto, ¿No? Los dolores que sufriste debieron de ser fuertes.Frisk no dijo nada una vez más. Esta vez volvieron a quedarse callados de manera prolongada. Sin embargo, ambos continuaron cogidos de la mano. Las horas continuaron pasando sin mayores problemas. Pronto, el atardecer se abrió paso y se reflejó en el cielo que se tornó rojizo con preciosos pigmentos que iban desde el rosado hasta una gama de colores naranjas y tonos salmón, llegando hasta un suave amarillo.Las nubes parecían algodones de azúcar realmente deliciosos.El Avatar pensaba nervioso y de vez en cuando no evitaba mirar a Frisk, que observaba relajadamente los pequeños pececillos que nadaban bajo el agua, algunos de ellos dando vueltas o dando pequeños saltos. El maestro del aire no paraba de recordar todas las tonterías que ocurrieron durante y el después de que Sokka tuviera el gran valor de hacer que Chara usara aquella ropa de lencería. Le quedaba tan bien... Desde entonces, Aang no dejaba de imaginar que a Frisk le sentaría igual o incluso mejor.Nunca se había fijado en exceso pero el pequeño cuerpecillo del maestro del agua tenía sus encantos. No era una mujer pero alguna curva se le notaba. Era bastante adorable porque era de huesos pequeños, y eso se notaba en sus finas piernas y su estrecha cadera. Aunque desafortunadamente Frisk no pensase lo mismo de sí mismo... Quizá por el complejo que tenía con la cicatriz detrás de su hombro derecho, o algunas cicatrices que tenía. O a lo mejor porque él creía que se veía como una mujer, ya que tenía rasgos que haría a cualquiera confundirlo como tal y francamente... Eso ya había pasado en múltiples ocasiones.Su simple apariencia era lo que le hacía bello a sus ojos. Frisk no es que fuera la persona con una belleza envidiable pero francamente... Feo no era, eso estaba claro.- Frisk – lo llamó el Avatar, rompiendo así el hielo por decirlo de alguna manera. – Esto...- ¿Volvemos con los demás? – Se adelantó. – Se está haciendo un poco tarde y Katara seguro necesitará ayuda con la cena y lo demás.- ¿Eh? Ah, sí claro.Casi se sentía decepcionado al no haber sido capaz de ser más rápido para seguir hablando con él. Aunque Frisk tenía razón. Ya transcurrieron muchas horas y seguro los chicos debían estar preguntándose qué hacían o a dónde se habrían metido. Frisk fue el primero en ponerse en pie y tenderle la mano, entregándole una de sus sonrisas más amables y gentiles que Aang no dudó en responder mientras aceptaba la ayuda pero antes de que se pusieran a caminar, aprovechó ese instante para darle un gran e inesperado abrazo que pilló sorpresivamente a Frisk.El pequeño maestro del agua casi se quedaba inmóvil por la impresión que se acababa de llevar pero en cuestión de segundos, sus labios se estiraron en una amplia sonrisa mientras rodeaba al Avatar con sus propios brazos. Ambos permanecieron así unos minutos antes de separarse y comenzar a caminar el uno al lado del otro.Por otra parte, a Sokka y a Chara les había tocado buscar algo de leña para el fuego. El maestro del fuego sólo aceptó a regañadientes, ya que fue regañado por Katara a causa de su tremenda vagancia. De alguna manera, Sokka logró convencerlo y de ahí, a que ahora mismo estuviera a su lado. El silencio entre los dos era incómodo y hasta bastante tenso aunque cuando el moreno se fijaba en él, notaba ausencia en esos ojos escarlata.- Vas a cenar con nosotros aunque sea, ¿No? – Preguntó Sokka, observándole. No obstante, fue evidente que no obtuvo respuesta. – Ya sé que nos odias pero podrías hacer más fáciles las cosas, ¿No te parece? – Casi quiso insistir para llamar su atención. – Oh venga, ¿Qué demonios pasa contigo? Espero que un ratón no te haya comido la lengua.- Pf... - Hizo con la boca, moviendo algunos mechones de su flequillo que cubrían su frente, aunque ésta ya estuviera tapada por unos vendajes que cubrían su marca. – Por qué la gente molesta se cruza siempre en mi destino. Qué vida tan perfecta la mía. – Dijo con su infalible sarcasmo.- ¿Qué? Sólo intento llevar una conversación contigo. ¿Acaso no puedo?- No me gusta hablar con payasos.- Oh, ¡Perdóname por tener mejores chistes que los tuyos!- ¿Perdón? ¿Quién dijo que lo eran? No lo son, ni por asomo.- ¿Ah no? Tenemos a los chicos como testigos. – Llevó hacia atrás sus manos para hacer referencia a Aang y a los demás. – Parece que a ti no se te puede dirigir la palabra.- ¿Para qué sólo me alegres el día? Veeeenga, ¡Venga! – Chara llevó sus manos a los bolsillos curvando ligeramente hacia adelante su cuerpo.- Desde luego cuando te comprenda será el fin del mundo.- Que te calles ya, ostia.Sokka resopló y Chara también. Continuaron buscando leña y entre los dos se apañaron. Afortunadamente tenían buena orientación, por esa causa no se perdían o al menos eso parecía porque Sokka desapareció de la vista de Chara sin que éste se diera cuenta. Él seguía dando vueltas por el bosque, casi hablando solo pensando que su compañero estaba a su lado... Hasta percatarse de un extraño silencio.- ¿Sokka? – Llamó al moreno. Dio una vuelta sobre sí mismo para mirar su entorno. Ni rastro del chico. – Maldita sea, ¿Y ahora me deja solo? Este tío realmente quiere morir joven. – Se cruzó de brazos moviendo una ceja casi intentando aguantar aunque su paciencia se agotaba rápidamente. – A veces me pregunto por qué habré aceptado la petición de Frisk... Estar con esta pandilla de imbéciles me hace ser otro imbécil. – Resopló, moviendo con el aire de su aliento unos mechones de su flequillo que cubría su frente, una vez más. – Ah, si hubiera sabido que esto era tan contagioso me lo hubiera pensado dos veces. Como odio a esta gentuza.Se quejaba y se quejaba sin parar. Inconscientemente ya había empezado a buscar a Sokka. Le ponía intranquilo el hecho de que ese chico tan molesto no deambulase cerca de él soltando estupideces una detrás de la otra como casi siempre solía hacer. Miró el cielo por unos minutos, y se inquietó más cuando vio que empezaba a hacerse de noche. A este ritmo, acabarían por no traer nunca la leña y tal vez eso lograría que ninguno del grupo cenase. A él poco le importaba pero con tal de ahorrarse problemas y poder seguir haciendo el vago, haría lo que fuera necesario.A pesar de que era muy fuerte, le encantaba en la mayor parte del tiempo hacer absolutamente nada. Sin embargo, el hecho de no encontrar a Sokka empezaba a ponerle de los nervios. Fue entonces que vio una pequeña colina que iba hacia abajo y justo al final de ésta, vio unos pies familiares, el resto del cuerpo permanecía oculto por un arbusto. Casi se acercó corriendo aunque acabó rodando por los suelos él también. Cuando esa caída terminó, se puso en pie y reconoció efectivamente al muchacho.- ¡Sokka! – Se acercó, girando su cuerpo porque el chico estaba bocabajo. Lo apoyó en él y en su regazo, manteniéndole sujeto por sus manos y sus brazos, agitándolo ligeramente. - ¡Sokka reacciona! ¡Sokka!Inútil. Parecía que llamarlo era inútil. Eso sólo logró angustiarlo más. Miró de un lado a otro y supo que ponerse a gritar sería en vano y además... Se negaba rotundamente a pedir ayuda. Posó nuevamente sus ojos escarlata sobre Sokka sin saber qué hacer exactamente. Aunque total, tampoco le hizo mucha falta. El chaval despertó por sí solo, aliviando inmediatamente a Chara.- ¿Chara...?- Menos mal... ¿Estás bien? ¿Qué te ha pasado?- Estaba buscando leña y quizá algo para comer que de repente tropecé y no sé cómo acabé aquí.- ¿De verdad que no te has hecho daño? – Quiso cerciorarse y Sokka se lo quedó mirando casi sorprendido.- ... Tú preocupándote por mí... ¿Acaso estoy muerto? ¿Estoy soñando? – Miró de un lado a otro.Chara resopló casi con rabia y dejó caer de nuevo a Sokka al suelo casi de manera brusca, haciendo que el chico se quejara. El maestro del fuego se levantó y empezó a irse, dándole la espalda a Sokka y casi dando pisotones en el suelo como Katara cuando se cabreaba.- ¡E- espera! ¡Estaba siendo sarcástico! ¡No esperaba que te fueras a preocupar por mí!- ¡¡No estaba preocupado!! ¡Así que ni te me acerques!- ¡Eh no! ¡Venga! ¡Perdóname! ¡Es que...! ¡Eh Chara entiéndeme! – Iba detrás del joven. - ¡Es... La primera vez que te preocupas por mí! ¿Acaso no es normal que sea raro para mí?- ¡Muérete Sokka!- ¿Y no es que ya lo estoy?- ¡¿Quieres comprobarlo?! – Se giró a amenazarle con el puño alzado- ¡Noo! ¡No! ¡Gracias! – Puso sus manos por delante.Katara ya miraba algo desconcertada el hecho de que Sokka y Chara tardasen tanto mientras Frisk se había dedicado a mimar a Momo, que nunca dejaba pasar la oportunidad de recibir unas estupendas caricias en sus enormes orejas o en la espalda. El maestro del agua permanecía sentado, apoyado de espaldas a Appa y al lado de Aang mientras Toph también los acompañaba aunque hablara con la chica, diciéndole que esos dos a lo mejor ya se habrían matado y enviado al infierno por lo menos. Sus comentarios hicieron gracia a Frisk.Justo en ese momento aparecieron Sokka y Chara, éste último luciendo más cabreado que nunca con el otro detrás intentando justificarse. Toph arrugó el ceño, desconcertada y preguntando como si nada qué es lo que les había pasado a esos dos mientras Aang y Frisk se miraban mutuamente. Ahora que los chicos estaban distraídos, el maestro del aire no evitó aprovechar la situación a su favor. Horas antes, Sokka le había conseguido lo que le pidió días atrás y hasta este instante, Aang buscó un momento para entregarle su "regalo" al maestro del agua, quien le vio desconcertado al ver que subía en la silla de Appa unos segundos para luego bajar y extenderle una cajita.Frisk la aceptó, mirándola un tanto confundido y más aún porque Aang parecía un tanto avergonzado. Y cuando la abrió, sus propias mejillas se tiñeron de rojo aunque una parte de su interior le traicionó al hacerle sonreír. Casi cuando quiso alzar el conjunto blanco de la lencería, a Aang casi le daba algo por temor a que Katara lo viera y empezara a regañarle. Así que el maestro del agua sólo cogió valor para darle un pequeño beso en los labios que el Avatar no dudó en aceptar.Más tarde y por fin, pudieron cenar, sentados alrededor de la fogata. Momo se había pillado algunos frutos, escupiendo después las semillas. Los chicos compartían alguna que otra historieta o alguna broma, aunque en eso Sokka miró hacia un árbol a la distancia donde Chara estaba apoyado. De nuevo, se había alejado de ellos. Toph se rio del moreno al comentar que nunca paraba de cagarla, y que a lo mejor ese era su gran don. Sokka replicó y el resto se rieron de él sin contemplaciones.Para aligerar un poco el ambiente, que de hecho no era tenso ni mucho menos, Frisk dijo que su hermano aún debía de acostumbrarse a ellos y que sólo necesitaba un poco de tiempo. Aang le observó y vio que el chico estaba la mar de tranquilo, aunque inevitablemente el maestro del aire era incapaz de no imaginarle con la ropa de lencería que le había dado pese a que casi se había estado muriendo de la vergüenza al querer encontrar el momento idóneo. Ahora, sólo buscaba por sí mismo, ver cómo le quedaría. Ya había visto a Chara pero aunque era su gemelo... No era igual.Un par de horas después, siguieron despiertos hasta que decidieron irse a dormir. Apagaron la fogata por si acaso y cada uno se puso a descansar. El silencio entonces gobernó mientras el ambiente se sentía tranquilo. El viento no soplaba, haciendo que todo se mantuviera aún más en esa relajante calma. Solamente se oía cerca el fluir del riachuelo del bosque que inesperadamente tenía una visita. Una sombra se movía entre los árboles, dando pasos suaves sin ser escuchada. Pronto llegó a la cascada, iluminada por la luz de la luna y alguna que otra luciérnaga que pasaba cerca.Aang se removía en su sitio, encima de Appa. A diferencia de los demás, no necesitaba algún saco de dormir o alguna manta para conservar el calor. Se las apañaba con mantener estable su temperatura gracias a su gran dominio con su elemento. No obstante, cuando abrió los ojos notó la ausencia de Frisk. Chara seguía con aquél árbol y pudo ver que aunque continuaba despierto, no se había percatado de que su hermano ya no estaba, o tal vez se habría hecho el tonto, lo cual no sería la primera vez.Desconcertado, decidió esperar un poco. A lo mejor Frisk se habría ido un momento y regresaría pero cuando pasaron alrededor de diez minutos, Aang se impacientó y prefirió irle a buscar. Dejó su planeador dado que no le haría ninguna falta. Entró en el bosque, y aunque apenas había visibilidad salvo por los rayos lunares que entraban por los huecos de los árboles, Aang no se amedrentó y siguió adelante. Le extrañaba que Frisk desapareciera por altas horas de la noche, usualmente si se quedaba despierto lo hacía cerca de ellos, no solía irse o al menos no demasiado lejos.De repente, un pequeño sonido procedente de la cascada llamó su atención. Casi por curiosidad, Aang decidió acercarse y la sorpresa que se llevó fue tremenda. Asomado detrás de un árbol, el Avatar apreció a alguien encima del agua, bailando sobre ella. La luz de la luna, que iluminaba la cascada, era al mismo tiempo reflejada por ésta y eso hacía que la silueta de aquella persona estuviera a oscuras. Sus ojos por alguna razón no fueron capaces de apartarse de aquél maestro o aquella maestra del agua.No sabía si aparte de ellos había alguien más pero, conforme más analizaba la forma de ese grácil cuerpo en una bella danza, Aang más pensaba que podría tratarse de Frisk. Conocía bastante bien las finas piernas del maestro del agua, su pequeño cuerpo, su estrecha cadera y su cabello corto. La sola idea de que fuera él, hacía que algo en su interior se agitase con fuerza.Ciertamente Frisk tenía gusto por el baile, en algunas ocasiones lo había demostrado pero nunca hasta este momento había ido por su cuenta. Parecía que buscaba tener una conexión con su elemento, buscar la manera de establecer el mismo vínculo que tenía el Avatar con el aire. Verlo, era simplemente bello. Aang no se atrevió tan siquiera a acercarse, ya que se imaginaba que si lo hacía, probablemente Frisk saldría corriendo muerto de la vergüenza... Y no deseaba dejar de verlo bailar sobre el agua.La fina capa de hielo que rodeaba las piernas de Frisk apenas era notable o visible a la distancia. Él continuaba haciendo giros suaves, moviendo el agua con sus manos, estirando o no sus brazos a voluntad. El agua casi parecía moverse sola, a su alrededor, creando incluso pequeños destellos, también gracias a la luna que estaba presente. Un viento fresco y marino empezó a soplar por las acciones del muchacho que no paraba de moverse sobre el pequeño estanque de agua que luego seguía hacia esa pequeña vía, formando su riachuelo para quizá acabar en un río mucho más grande.Aang desde su posición, prácticamente estaba maravillado, memorizando casi de manera inconsciente cada uno de los movimientos que sus ojos apreciaban. Justo cuando vio a aquella silueta detenerse, fue que el maestro del aire decidió acercarse lo suficiente y pudo ver que efectivamente se trataba de Frisk pero lo que más le sorprendió al Avatar es que el chico llevaba puesta la lencería blanca y al parecer... Se había puesto a bailar usándola. Aunque no fue en lo único en lo que se fijó.Le quedaba de fábula. A lo mejor Sokka cuando quiso conseguirle el conjunto también estuvo pensando en qué color le quedaría bien a Frisk y francamente... ¿Qué mejor que el blanco? Le daba una apariencia pura e inocente, a pesar de lo provocativo que lucía al mismo tiempo. Frisk al verle casi se puso rojo, seguramente querría hacer como las avestruces y enterrar su cabeza a la tierra sólo para que no se le viera la cara.- Así que eras tú el que bailabas. – Habló Aang en un tono de voz suave una vez quedó al frente del chico. Si por él fuera se tiraría encima aunque fuera para comérselo a besos pero... Con Frisk debía ir despacio si no quería terminar asustándolo. – Debo decir que... Estoy sin palabras.- Uh... Bu- bueno... No sabía que tú... - Bajó automáticamente la mirada. Estaba avergonzado, muy avergonzado. – Sólo... Me apetecía hacerlo.- ¿Te inventaste tú solo esa danza?- Sí, básicamente vine y... Me puse a improvisar.- Increíble. Oye, lo de estar sobre el agua con el hielo de esa manera ha sido muy ingenioso. – Claro, ese detalle tampoco se le pasó por alto. ¿De qué otra forma si no podría un maestro del agua permanecer encima de su elemento?- Mi madre me lo enseñó hace mucho. Ella solía... Em... Hacer demostraciones de Agua Control similares.Aang sólo pudo esbozar una amable pero tierna sonrisa. Ahora mismo Frisk lucía tan adorable y de tantas formas distintas que si empezara a decirlas no terminaría nunca. Esa lencería blanca le quedaba incluso mejor que el propio Chara. Sin decir nada decidió acercarse para abrazar al maestro del agua. Su pequeño cuerpo era cálido y la piel que era capaz de alcanzar con sus manos era tersa y suave. Además, por la cercanía que tenía ahora con él, a su nariz llegaba el agradable aroma que desprendía Frisk.Casi empezaba a sentirse seducido de una forma similar. Esto le gustaba. Le gustaba sentirse así, como si pudiera establecer un vínculo todavía más profundo con su interlocutor, que también le abrazaba con sus finos brazos y esas pequeñas manos. Frisk tenía un cuerpo que muchos e incluso muchas podrían envidiar, independientemente de la quemadura de su omóplato derecho y alguna que otra cicatriz por experiencias pasadas. Nada de esas marcas le importaban, porque cada una de ellas escribía su propia historia en el destino del maestro del agua.Hechizado por estas sensaciones, Aang decidió dejarse llevar. Movió levemente su cabeza para tocar con sus labios el cuello de Frisk, haciendo una ligera presión en un pequeño beso. Sintió al otro estremecerse, y sus manos apretar su espalda. Esa reacción simplemente le hizo saber que físicamente era sensible. Eso solamente le hizo repetirlo de nuevo hasta que sin darse cuenta, sus dientes ya buscaban morderle. En todos estos instantes, Frisk inevitablemente dejaba salir suspiros de su garganta con los ojos fuertemente cerrados, sintiendo todavía más todas y cada una de las acciones del Avatar.Su cuerpo reaccionaba por sí solo. No se molestaba en hacerle caso, yendo por supuesto en contra de su voluntad incluso cuando el maestro del aire comenzaba a ascender sus manos desde su cadera hasta el resto de su espalda. Le acariciaba con las yemas de sus dedos como queriendo así conocer su piel con todo el mimo posible. Ya no se le hacía tan desagradable como algún tiempo atrás a causa del complejo que le creó el tener esa quemadura en su cuerpo.Cuando se separaron, se mantuvieron la mirada el uno sobre el otro casi con la misma intensidad, dado que Frisk permanecía inseguro de todo esto. Quizá ahora entendía por qué a Chara no le convenció tanto el regalito de Sokka hacía días atrás. Esta ropa apenas cubría, aunque a él le resultaba bonita aunque fuera de mujer y al llevarla lo confundieran todavía más con una. Menos mal que ahora mismo sólo estaban Aang y él. Sin embargo eso lo ponía sumamente nervioso.Frisk reunió el valor suficiente para alzar sus manos y ponerlas en las mejillas del Avatar. A los primeros segundos, las acarició con suavidad para luego acercarse y besarle. Por supuesto eso le gustó al maestro del aire que no dudó en corresponderle. Al principio sus labios se tocaban, danzaban unos encima de los otros con calma pero luego no fue así. Esa lluvia de besos pausados y tranquilos fue cambiando a un ritmo más rápido que dio paso a una mayor intensidad de tal modo que torpemente los dos cayeron al suelo que estaba húmedo por la presencia del agua y la poca que Frisk salpicó antes con su baile.Los ojos de cada uno permanecieron fijos en el contrario. Tener justo debajo al maestro del agua, vestido con la lencería blanca y encima con esa avergonzada carita y esa mirada tan brillante... Era una gran tentación para el Avatar. Él sabía que acercarse a Frisk en términos más... Íntimos, le costaba. En ocasiones anteriores había cortado el rollo en seco, casi como rechazando o evitando lo que podría suceder posteriormente. Quizá... Por mera inseguridad.Ninguno dijo nada, solamente se miraban como si las palabras esta vez no hicieran falta.- Deberíamos volver. – Aunque Frisk le pilló desprevenido cuando habló. – Mi hermano seguro sigue despierto, podría preocuparse por mí y si nos encuentra... Así... Te mataría.- Sí, tienes razón. – Puso su mano en su nuca. Se puso de pie y le tendió la mano a Frisk que se levantó tras aceptar su gesto. – Esto... Te queda muy bien.- Ah, gra- gracias. – Se puso rojo de nuevo. – No creí que... Que fueras a regalarme esta clase de ropa.- Bueno, tú la querías, ¿No?- Si pero... Como Chara o Katara se enteren seguro nos vamos a meter en un buen problema.- Katara sólo nos regañará, supongo. – Dijo Aang. – "Seguro me tendrá vigilado..." – pensó imaginándoselo. – Pero tu hermano...- Entonces podríamos... No sé... ¿Mantenerlo en secreto?- ¿Tú crees que sea buena idea?- No estoy seguro pero si ellos no preguntan ni nada... No es como si tuviéramos que decirles todo lo que hacemos o dejamos de hacer, ¿No, Aang?- Supongo que tienes razón. Aunque eso de ocultarles cosas a mis amigos...- Mírale el lado positivo... Tendremos un poco de calma hasta que se enteren.- Pues la verdad sí. – Suspiró. – Entonces, Frisk. – Le miró casi con una boba sonrisa. - ¿Eso quiere decir que seguiré siendo el único con verte así vestido?Al soltar semejante pregunta, la cara de Frisk enrojeció casi de manera salvaje y en lugar de contestarle, sólo aceleró el paso, lo cual sólo hizo reír al Avatar que fue tras él. Guardar un secretillo no estaría mal si con eso conseguía ser la única persona que viera al maestro del agua usando esa ropita de lencería blanca tan mona... Y también provocativa.
THE END
