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Sale el sol en invierno

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Fic breve.Un pequeño infante de nombre Wei Ying, caminaba sobre fría nieve. Él había logrado obtener un bollo fresco de una amable anciana. Ahora estaba buscando un refugio para pasar el día. Encontró un callejón con una caja de madera tan grande cómo para que él cupiese en ella. No era una gran hazaña esa, era muy pequeño, cabía en cualquier lugar.Derribó la caja para meterse dentro. Una vez acomodado y acurrucado comenzó a comer el bollo tibio. Le pareció la cosa más rica para comer. Después de 3 días sin ingerir algo tan limpio y fresco, sentía que estaba probando la mejor de las comidas, era increíble el sabor de los alimentos sin tierra o con cosas raras. Quizás no era la primera vez que comía un bollo, pero así se sentía por la novedad de la frescura, la calidez y el gran tamaño.Wei Ying estaba muy feliz por su gran comida.Cuando estaba terminando el bollo decidió guardar un poco para comer al día siguiente. Eso a pesar de que todavía tenía hambre. No importaba. Cuando comiera el último trozo al día siguiente lo agradecería mucho.Sin nada que hacer, ni nada de que disfrutar, se quedó acurrucado en su lugar. Vio pequeños copos de nieve caer del cielo. Miró hacia este, el día aun era claro y con mucha luz. Pronto cambiaría, haría más frío con la noche y más nieve caería. Había demasiadas nubes gruesas y grises para creerlo.Escuchó un ruido desde la entrada del callejón. Decidió asomar su cabecita para ver que era. Un niño vestido de blanco estaba pasando por el callejón mientras hacia sonar un pequeño tambor. Al pequeño Wei Ying el otro niño le pareció muy limpio, muy arreglado, y muy lleno. De seguro él sí tenía familia, una que le había comprado en juguete.A-Ying decidió dejar de mirar y volvió a acurrucarse en su caja. De repente le dieron ganas de llorar. Intentó contener sus lagrimas, pero no lo logró. A veces casi sin notarlo, algo que le apretaba su pecho hacía que derramara lagrimas. No le gustaba, pero nunca podía evitar sentir eso. Decidía que esos momentos no eran la gran cosa, después o durante esos instantes, sonreía y se sentía mejor. Así que mientras lloraba él sonrió y se dejó sentir el pequeño calor que aun guarda dentro de él que le pertenecía a sus recuerdos de su mamá y papá.En un instante vio unos zapatos pequeños frente a él. Levantó la mirada y vio a un niño, por sus ropas estaba seguro que era el mismo que había visto hacía unos instantes.El otro niño frunció su ceño en preocupación. Él había visto algo al fondo del callejón, una cabeza pequeña. Curioso entró al lugar para encontrarse a un niño acurrucado dentro de una caja. No sabía que iba a hacer con su descubrimiento. No hubo necesidad de eso porque el niño alzó su cabeza y él pudo ver como el otro lloraba, eso lo preocupó y desconcertó por la sonrisa que tuvo al inicio y luego desapareció cuando lo miró a él.El niño de ropa blanca se decidió, estiró su mano y tendió el tambor que llevaba al niño con ropa gris y desgastada. A él le habían comprado el juguete de un puesto en el mercado del pueblo. Lo miró tanto que su familia se dio cuenta que le gustaba. El recibirlo lo hizo feliz. Se lo estaba dando al otro niño para que también se sintiera feliz y no llorara.Al principio el niño en la caja dudó, pero después tomó el juguete ofrecido. Ya en sus manos lo hizo sonar.El pequeño Lan Zhan vio asombrado como la cara del niño se transformaba en un pequeño sol al sonreír. A-Zhan se sintió cálido por dentro, mas allá de que su idea funcionara, fue porque se ganó algo tan preciado a cambio de dar su juguete, una sonrisa maravillosa, preciosa como la luz y cálida como el hogar.Aunque era alguien pequeño y quizás con muchas cosas por aprender y conocer, A-Zhan sabía que nunca podría olvidar aquella sonrisa.El pequeño Lan Zhan se decidió y asintió.Él quería mirar más de esas sonrisas, de ese pequeño y bonito rostro siendo feliz. Después de todo le hacía sentir calidez en su pechito; era una maravillosa sensación.... Primero lo primero. Debía ayudar al pequeño a limpiarse y estar presentable. Estaba sucio y sus ropas rotas no parecía que resistieran el frío que hacía. A-Zhan sabía qué hacer. Si él lo cuidaba y se encargaba del niño por sus propias manos, su hermano mayor y tío, no se opondrían a dejar que el pequeño de bonita sonrisa los acompañara a su hogar. Sabía que cuidar de otro era difícil, por eso, ésta vez, él mismo se encargaría del cuidado del niño. Así no pondría mas responsabilidad en sus familiares, y al ver que no les costaría nada, aceptaría su deseo de tenerlo.-Soy Lan Zhan. -Dijo con la voz clara y suave.-Soy Wei Ying, -el niño sonrió- tú nombre es muy bonito.El pequeño Lan Zhan se sonrojó por muchas cosas a la vez. Por el bonito sonido de la voz de Wei Ying, por el nombre de este que consideró bonito también y por el cumplido a su propio nombre.-Y tú también eres bonito.Eso hizo que la cara, además de las orejas, se sintieran calidas para el pequeño Lan Zhan.-We-Wei Ying también es bonito.-¿Pero no estoy sucio? Los señores que me corren de sus puestos dicen que las cosas sucias son feas, y yo estoy sucio.A-Zhan frunció su ceño. No sabía quienes eran esos señores, pero era obvio que eran malos por decir eso a alguien tan pequeño y que claramente era el ser más lindo.-Wei Ying es bonito.A-Ying se sorprendió un poco, pero de inmediato sonrió.Con sus ojeras rojas de nuevo A-Zhan tendió la mano a Wei Ying.-¿Te gustaría venir conmigo? Wei Ying no tiene que quedarse aquí sólo. Puedes venir a casa conmigo, ayudaré y cuidaré a Wei Ying. Ningunos señores serán malos con Wei ying de nuevo.Después de todo A-Zhan había llegado a la conclusión de que él estaba sin hogar ni padres, si los tuviera, Wei Ying no estaría ahí. Ya que no tenía a nadie, ni nadie cuidaba de él, A-Zhan quería hacerlo, quería tener a alguien tan precioso con él. El pequeño Lan Zhan estaba decidido a ser la familia de Wei Ying, a compartir su hogar y cuidarlo.-¿En serio? -la voz era suave y un poco tímida.El pequeño Lan Zhan asintió.... Dado que tenía que poner muy presentable a Wei Ying para mostrar su compromiso, debía ir a un lugar para bañar y vestir con algo abrigado a su sol. Así, el pequeño Lan Zhan nunca soltó la mano del pequeño mientras los conducía fuera del callejón. Estaba en él mostrar ese compromiso con su responsabilidad de Wei Ying, enseñando primero que podía y cuidaría de él siempre. Lo haría saber a su hermano y tio, y sobre todo al propio Wei Ying.

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