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Ahogandome de Nuevo otro

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Después de la exterminación y una semana de más para poner las cosas en orden, el hotel estaba funcionando perfectamente, incluso mejor que antes. Poco después recibieron la noticia que Sir Pentious había logrado redimir en el cielo, y se extendió cómo una plaga. Y, tras una semana de que la noticia saliera al público, más y más gente llegaba al hotel, buscando una segunda oportunidad.  Lucifer se quedó en el hotel, no porque él quisiera ni por estar más involucrado con el Cielo, pero le prometió a su hija, Charlie, que la apoyaría en lo que fuera y haría todo lo que estuviera en su mano. Después de todo, no se perdía nada en su mansión; tal vez los episodios depresivos en donde no se movía por días, haciendo patitos de goma sin parar o comiendo solo pancakes por un mes entero, pero estaba mejor sin todo aquello.  Aquí, al menos, tenía cosas que hacer, para entretener su mente y escapar de sus emociones. Cocinando pancakes en la mañana, escuchando las ideas de Charlie (y haciendo alguna de ellas), ayudando en las actividades diarias, tratando de socializar con la plantilla del hotel.  Estaba definitivamente mejor aquí. Se estaba sintiendo mejor, ¿verdad? Bueno, realmente no tenía mucho tiempo para pensar en sus emociones ya que el día terminaba siendo tan cansado que prácticamente colapsaba en su cama, pero Lucifer asumió que estaba definitivamente mejor.  ¿Entonces, por qué  no podía moverse ahora? ¿Por qué sentía que pesaba al menos 10 kilos? Lucifer trató de adivinar qué hora era mirando la luz que entraba por las ventanas, pero las cortinas cubrían la luz del exterior. Entonces, movió su cabeza dirección la mesita de noche, echando un vistazo a su teléfono; mierda, ¿por qué incluso el pensamiento de mover su mano lo hacía sentir tan pesado? No lo sabía, ni siquiera había suspirado cuando sintió frustración. Sus ojos quedaron observando el techo una vez más.  Todo se sentía tan mal, tan cansado, tan falso. ¿De que se trataba esto de todos modos? ¿Qué estaba haciendo aquí igualmente? Cerró sus ojos, su cabeza navegando en un mar de pensamientos que había ignorado todo este tiempo. Se sentía tan profundo.  Después de lo que pareció mucho tiempo, una larga suma de minutos con sus ojos cerrados, escuchó a alguien llamando a la puerta. Bueno, ahora sabía que había dormido de más. O tal vez alguien estaba atacando el hotel.  “¿Papá?” No, definitivamente se había dormido. Movió su cuerpo hacia arriba, sentándose lentamente y frotando sus ojos. Tras un borrón oscuro y diferentes colores, allí estaba Charlie, lentamente abriendo la puerta de su cuarto, la luz cegando su vista.  “Charlie!..” Dijo con una falsa esperanza. No quería sonar deprimido como una puta mierda. “Dios mío, ¿me dormí?..”  Pudo ver cómo la expresión de Charlie parecía relajarse; pheew, eso estuvo cerca. “No te preocupes papá.” Ella se quedó allí, observando desde la puerta. “Solo estaba algo preocupada”.  Lucifer intentó sonreír, pero sus labios apenas se curvaron. “Estoy bien, Char-Char. Solo algo cansado.”  “Está bien, papá, puedes tomarte el dia libre” Charlie sonrió; joder, parecía brillar por si misma. Le recordaba tanto a su antiguo yo. A su “puro” yo, antes de ser expulsado del cielo. Tampoco es que se arrepintiera. “..pienso que será una actividad genial.” Mierda, se había hundido en sus pensamientos de nuevo y ahora había perdido algo que su princesita estaba diciendo. “Eso es genial, cariño, pienso lo mismo.” Improvisó, y por la cara de Charlie parece que dijo la respuesta perfecta. Ahora solo tenía que prestar atención a su hija.  “¿Verdad? Y luego iré con Alastor a la Ciudad Canibal..” Ah, ese imbecil. Lucifer odiaba ese puto estupido ciervo. Sabía que Alastor trataba de hacerse de el bueno y divertido hotelero con Char, pero sabe quién que realmente quiere; Lucifer podía jurar que sabía lo que realmente quería. Estaba cansado de verlo, de tener estúpidas peleas verbales con él en donde el único argumento que Bambi tenía era “Podría ser un mejor padre que tú” o “Podría ser mejor dirigiendo el infierno”. Y tal vez tenía razón; Lucifer sabía que no era un buen padre, pero lo intentaba.  Pero eso no quitaba el hecho de que era un mal padre. Mierda, cómo desearía poder volver en el tiempo y hacer las cosas bien esta vez. También intentaría ser un mejor esposo. Tal vez de esta forma Lilith se habría quedado. Pero cuando se fué, él tampoco hizo nada para tener una buena y estable relación con su hija.  “¿Papá?” Escuchó de nuevo, ahora Charlie estaba más cerca, mirando preocupada una vez más.  Él parpadeó escapando de su trance, tratando de hacer que sus ojos tuvieran más vida. “Perdoname, Char-Char, estoy algo cansado hoy.” Lucifer sonrió, por su princesa, por su todo. Ella pareció relajarse, pero él podía decir que había algo más, cómo si ella estuviera esperando una respuesta a algo a lo cual no prestó atención. “¿Pensaré en ello, si?” Y eso hizo su sonrisa aparecer de nuevo. Hoy estaba esquivando los problemas de una forma fantástica.  “Está bien, papá, descansa!” Charlie caminó hacia la puerta, sonriendo felizmente. “Le diré a Vaggie que deje tu desayuno en la nevera, recuerda comer algo!” Ella cerró la puerta y Lucifer se quedó allí, mirando en donde segundos antes su hija había estado, sonriendo.  Sus dedos rozaron el anillo, su anillo de boda. Lilith. Oh, cómo la echaba de menos. Incluso si trataba de mentirse a sí mismo, sabía que no estaba mejor sin ella. Ella había sido su todo; habían hecho maravillas juntos, pero siempre había un hueco dentro de Lucifer. Y mientras el tiempo pasaba, eso solo creció y creció; y en algún punto, Lilith ya no quería saber nada más sobre los episodios de Lucifer. Era lógico, pensó.  Lentamente, se recostó, tumbado una vez más y mirando al techo. Podía sentir sus párpados pesados; no quería seguir llevando la máscara del feliz y carismático rey, pero no quería más gente abandonandolo como Lilith. O echándole de donde era feliz. ¿Cúal era peor?  “¿A quién le importa…?” Murmuró para sí mismo. Entonces realizó que su voz sonaba como una mierda. Y probablemente su cara estaba peor, pero solía ser algo normal para él. No era nada nuevo. ¿Porque se estaba haciendo el inocente cuando había sido así de miserable por al menos ocho mil años? Sí, la revolución había sido intensa, lo había distraído, y hacer las primeras cosas en el Infierno fue increíble, pero al final del día, ese sentimiento de vacío volvía. Y luego de que las cosas empezaran a ir peor y peor, creció más y finalmente él se rindió y Lilith decidió tomar su lugar. Con razón Lilith se había cansado de él, este lugar era literalmente el Infierno y él era una mierda en todas las formas posibles.  Se quedó en silencio, sus pensamientos internos finalmente quedaron callados, solamente quedaron algunos restos de cuán perdido, cuán mierda es él. Cuán triste es. El tiempo pasó lentamente, demasiado lento para él, pero al mismo tiempo todo parecía pasar demasiado rápido. Se sentía cómo se Lilith hubiera marchado ayer, pero ya habían pasado siete años. ¿Cómo había podido estar así por siete años? Esto era patético.  El tiempo pasó, lentamente, pero no es cómo si pudiera hacer algo. Sus pensamientos lo enterraban, su tristeza lo mataba lentamente desde el interior. Pero él no podía hacer nada; ¿por qué no se podía mover? Parecía como si su cuerpo pesara diez veces más, como si todos sus huesos estuvieran aplastados. Se sentía tan cansado, y era algo tan absurdo. No había hecho nada en años, y ahora pasaba dos semanas ayudando a su hija y se sentía como si fuera a morir. No es como si hubiera estado gobernando el Infierno por años porque no lo había estado. Cansado de nada, jaj, dile eso a Charlie, vamos.  Y eso solo lo hacía sentir peor. Tal vez se lo merecía. Todo este sufrimiento dentro de él. Este fuego nunca acaba. Tal vez fue creado para ser la mala suerte. Para hacer a sus amados sufrir. Para hacerse sufrir a sí mismo.  Y finalmente silencio y oscuridad.  Se despierta en el mismo lugar y la misma posición que antes. ¿Por cuánto tiempo ha estado durmiendo? No lo sabe. Lentamente se sienta, su cola saliendo mientras lo hace, haciendo aparición una vez más. Siente un hormigueo a través de sus brazos, ahora mirando a la tela destripada de sus guantes; y la pequeña pero clara imagen del licor dorado le hace saber que ha traspasado la piel. Seguramente estaba sangrando más de lo que parecía.  El final de su mano transformada en una garra; de nuevo. Seguramente causado por una pesadilla. O tal vez había estado disociando demasiado fuerte y se hizo daño a sí mismo, otra vez. Fuera lo que fuera, tenía que, al menos, limpiar la sangre de su piel.  No tenía que encargarse de cuidar la herida, curará por sí misma y bastante rápido, pero le importaba el mínimo de mojarla con agua y jabón. El primer paso era difícil; levantarse. Lucifer movió lentamente su cuerpo hasta el borde de la cama, sus pies colgando. Respiró hondo, un pie en el frío suelo, ahora el otro, y finalmente arriba. Se tambaleó un poco mientras trataba de agarrar equilibrio, pero finalmente caminó, ignorando la ropa esparcida en el suelo; seeh, no era el mejor manteniendo su cuarto ordenado.  Una vez en el baño, tuvo que quitarse el anillo, y los guantes, claramente. Mirar sus brazos solo le hacía sentir peor, si eso era posible. No le gustaba recordar las cicatrices, por eso lo guantes; y para evitar las miradas preocupadas o extrañas. Mientras limpiaba la sangre seca de su muñeca, deseó que esta vez curara rápidamente, o que no dejara una cicatriz. Era raro si él no quería que dejara, pero no imposible. Cerró el grifo, y cuando el sonido del agua corriendo paró, lo escuchó claramente; la estática de una radio.  Su cara ladeó muy rápido, probablemente el movimiento más rápido que había hecho en todo el día; y allí estaba, Alastor. Trató de mantener la calma, de poner su máscara de rey carismático, no dejando que este imbécil lo molestara. Pero ya lo estaba molestando. “Alfredo.” Lucifer simplemente dijo, con una sonrisa de desagrado. Su voz salió en un tono grave, algo demoníaca para su gusto. Trató de hacerla sonar menos agresiva. “¿Te importaría explicar que haces en mí cuarto?” En una voz más suave, algo era algo.  Alastor prosiguió con su usual e imborrable sonrisa; se veía cómo si supiera que tenía al rey en una mala situación. “Disculpe, Su Majestad, pero nuestra querida Charlotte estaba preocupada por usted; una vez más.” ¿Por qué sonaba molesto de que su hija se preocupara por él? ¿Y por qué lo estaba mirando tan intensamente? ¿Qué se cree que es este imbécil?  “¿Entonces por qué estás aquí?” Lucifer preguntó una vez más, apartando su vista de los ojos de ese ciervo, lo estaba comenzando a enfadar.  El rey agarró una toalla, secando sus manos al igual que sus brazos, funcionará cómo una forma de cubrir sus cicatrices del Demonio de la Radio. Sintió la mirada de Alastor caer a sus brazos.  “Bueno, cómo ella ya ha estado aquí esta mañana, y está exhausta luego de nuestra visita en la Ciudad Canibal, le aseguré que yo podía revisar si seguía usted con vida.” Dijo con su molesto filtro de voz de radio.  Lucifer no pudo evitar rodar sus ojos. “Claramente sigo con vida.” Se resbaló de sus pensamientos, ups. De todas formas no importaba. Y la idea del demonio era incluso más estúpida. Y esta estúpida explicación, ¿siquiera era verdadera?“Pero no parece estar en su línea, Su Majestad.” Dijo el ciervo, mirando hacia arriba una vez más. ¿Había algo malo en su cara o este imbécil le estaba jodiendo una vez más? Lucifer lentamente movió sus ojos al espejo más cercano, a la izquierda. Claro, su cola (la cual seguía libre), sus garras que pudo (con un gran esfuerzo) volver en manos normales, y sus cuernos. Para el rey, dejar que el Demonio de la Radio viera el estado de cuándo despertaba de una pesadilla, no estaba en sus planes. Esto era horrible.  Lucifer respiró hondo, haciendo sus cuernos desaparecer lentamente; también escondió su cola. “Estoy bien.” Habló con una voz firme y grave, aunque no tanto cómo que parezca demoníaca, como antes. “Puedes irte y decirle a mi hija que estoy bien.” Lucifer dejó la toalla a un lado y agarró sus guantes, colocándolos en sus manos una vez más; incluso si uno estaba desgarrado. Podía jurar que Alastor miraba atentamente a sus brazos.  Cuando miró de nuevo a Alastor, el ciervo continuaba con su molesta sonrisa y con una mirada malévola. Si siquiera pensaba en decirle algo de esto a su querida Char-Char se aseguraría de romperle el cuello. Y estaba seguro de que Alastor podía ver el odio en sus ojos. “No parece estar bien, Su Alteza. Solía pensar que nadie podía herirlo.” Su sonrisa se ensanchó, Lucifer podía jurarlo.  “Y nadie puede.” El ángel caído aún usaba su voz grave, caminando fuera del baño, empujando a Alastor a un lado. El sonido de estática de radio volvió por unos momentos.  “¿Por qué sigues aquí?” Lucifer preguntó, sentándose en el borde de la cama, dándole a Alastor la espalda.  Escuchó los pasos de Alastor, moviéndose por la habitación y finalmente deteniéndose a su lado. Lucifer no se molestó en mirarlo. Alastor le entregó algo; ¿su anillo? Se lo debió haber dejado en el baño.  Lucifer lo tomó, poniéndolo de vuelta en donde pertenecía. “Gracias.” Dijo simplemente, su mirada se movió de vuelta al suelo, esto estaba agotando incluso más energía, que apenas tenía.“No diré nada, por el momento, Charlotte no merece estar más preocupada por tí.” ¿Qué quería decir con esto? Lucifer no sabía si debía estar agradecido por las palabras de este idiota. “Pero,” Alastor trajo de vuelta la atención de Lucifer. “esta no es la mejor forma de afrontar las cosas, Su Majestad. No te diré que puedes o no hacer, pero dejar cicatrices no solucionará nada.” Lucifer lo miró, apunto de murmurar algo, pero las palabras no le salieron. Alastor se movió alrededor de la habitación, caminando con calma hacia la puerta. Y el ángel solo miró la escena en silencio.  “Y deberías cenar algo; si quieres, tus pancakes aún siguen esperando por ti.” Alastor dijo con su carismática sonrisa, finalmente abandonando la habitación.  Al igual que esa mañana, Lucifer se quedó mirando la puerta, sintiendo un vacío en su pecho. Alastor tenía pena por él, eso era..raro. Y no le gustaba. Pero era definitivamente mejor que tenerlo esparciendo secretos por el Infierno.Suspiró. Entonces su estómago gruñó. Seh, pancakes para cenar sonaba cómo algo bueno.

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