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UNA RAZON PARA VIVIR

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Angel Dust siempre buscó llenar su vaso vacío. Bien, finalmente éste se había derramado, esta fue la gota que lo derramó.  Fat Nuggets. ¿Que era Fat Nuggets, para Angel Dust?  Este pequeño lechón que lo esperaba con alegría y amor cada noche, después de una larga   y agobiante jornada filmando, sin importarle cuan destruido y drogado llegase, un ser ansioso por lanzarse a sus brazos y acurrucarse entre sus piernas, sin sentir asco o repulsión, ignorando el hecho de que la araña se encontrara bañada en semen de quien sabe cuantos malparidos.  A Nuggs no le importa la basura que fue como ser humano y mucho menos la basca adicta que era hoy en día.  Fat Nuggets lo amaba, un amor puro y verdadero, como nadie podría amarlo alguna vez. Y Angel le ama aún más, el cerdito es su razón para seguir adelante y buscar ser una mejor alma. Pero su inmenso amor por Fat Nuggets también tenía otra razón  que se anidaba en su corazón, pero ese era un pequeño  secreto, sólo entre Nuggsi y Angel.  El cerdito representaba aquel amor o al menos en la actualidad, los resquicios del amor que  Valentino, sintió alguna vez, por la araña. Pero ese amor... Está muerto. 
Un sólo disparo fue suficiente para destrozar dos corazones y sentenciar dos almas. 
  —¡¿Crees que yo quería hacerlo?! Maldita sea Vox, ¿Sabes el dinero que gasté en conseguir al estúpido  cerdo? ¡Y así es como me lo paga esa PUTA! No es que a Vox le importe un comino lo que acontece con el actor y bailarín o su entorno, sin embargo, al ser también, el dueño de una mascota amada, no podía evitar sentir la abrumadora sensación de ¿Empatía, lastima? —¡Val!— el grito con estática, interrumpe el despotricamiento de la polilla. El demonio televisor ha visto algo y quiere poner toda su atención al monitor. El maltrecho cuerpo albino se dirige hasta el armario de armas del Overlord. —¿Es en serio?— dice Vox, con burla.  —¿Pero qué demonios creé que hace?— Valentino pega la mirada a la pantalla, aprieta los colmillos con rabia y da media vuelta. —Tal parece que no aprendió su lección — masculla. —¡Valentino!, ¿A dónde vas?, ¡Tiene el arma de Carmila!— advierte Velvette, pero es ignorada. —No puedo creer que fuese tan estúpido como para dejar el arma al alcance de Angel, después de matar a su mascota. —Valentino confía demasiado en la "sumisión" de Angel— murmura Vox, sin apartar la mirada de la pantalla.  Oh, Amorcito~— la gélida voz melosa produce un escalofrío que recorre la adolorida columna vertebral de Angel, si es que aún es capaz de sentir algo. Lentamente, el pequeño pecador gira sobre sus talones, con sus brazos inferiores presiona el cuerpo inerte de su porcino bebé, contra su pecho agitado; con una de sus manos superiores, frota su cara y peina hacia atrás los cabellos sudorosos que caen en su rostro empapado en lágrimas y con la otra mano, apunta en dirección a Valentino. —Cariño, ¿Qué mierda, piensas que estás haciendo?— Valentino se acerca lentamente, con una enferma sonrisa socarrona. —Esa cabecita tonta, tuya. Vamos bebé, ven a los brazos de papá— La polilla extiende sus largas extremidades, en señal de un abrazo y continúa avanzando. —No tienes que estar enojado, te lo advertí. Todo esto es tu culpa, tú eres el único responsable. Me duele tanto como a tí, pero si te portas bien, podemos negociar el comprar otro cerdito— la voz de Valentino, suena amistosa, falsamente amistosa. Esa maldita voz cínica le causa náuseas a Angel. El perturbado pecador arácnido avanza hasta el Overlord, pero sin bajar el arma, sus piernas tiemblan dolorosamente, todo su cuerpo está temblando; la adrenalina del momento, causada  por la rabia o quizá por el miedo absoluto, le impide detenerse y razonar con claridad.  ¿Qué sigue ahora? no hay un plan, nunca lo hubo, con Valentino nunca se sabía cuál sería el siguiente movimiento. Tendría que improvisar. —Oh, Angel Cakes~ ¿Vas a dispararme? ¿Y qué harás después? No olvides a Vox y Velvette— A pesar de la advertencia, Angel no se detiene, esto irrita de sobremanera a Valentino, ¿Qué es lo que más le molesta a la polilla?, ¿La desobediencia? O quizá, la sensación de incertidumbre y ¿Miedo? que le causa la repentina explosión de valentía en su irracional esclavo. —Tú, inútil zorra decrépita, ¿Qué harás, contra tres Señores Supremos?  Angel está lo suficientemente cerca de Valentino,  para disparar sin errar, aunque realmente la distancia nunca sería un inconveniente, Angel, el hijo de la mafia, tenia un excelente manejo de armas, sin importar el calibre, tamaño o clasificación, esos escuálidos prazos tenian la suficiente fuerza para controlar el retroceso de cualquier arma y sus ocho ojos le brindaban el mejor enfoque hacia sus objetivos. —No eres nadie sin mí, Angel, me necesitas. ¿Qué harás después?, ¿Volver a las calles para malbaratar tu culo flaco? —Angel, ¡Angel!— Las palabras de Valentino  no están surtiendo el efecto deseado. Pero no está todo perdido o al menos eso cree Valentino. —Ay, pobre Cherri. ¿Piensas abandonar a esa perra, dejarla a su suerte?— finalmente  una reacción, el ojo negro de Angel se contrae.  ¡Bingo!  —Esa maldita tiene tetas grandes, ¿Sabes? Me viene a la mente una idea genial. Una película snuff, su debut y despedida, ¡sería un éxito! —¡No te atrevas!— grita Angel. —Angie, sólo empeoras las cosas— la voz de Valentino se vuelve peligrosamente baja —Ahora, baja la jodida arma y arrastrate a los pies de papá y discúlpate—Angel ni se inmuta  —¿A cuántos más piensas sacrificar, por tus berrinches, Angel?   Valentino tenía razón, todo era su culpa.  Finalmente Angel cae de rodillas, ¿Cómo pudo ser tan estúpido, sólo a su cabeza drogadicta se le podía ocurrir el intentar confrontar a un Overlord. En su mente ahora todo era confusión, se sentía mareado, necesitaba poner un alto a todo esto. Mientras su mete lo tortura, ya no es consiente de su entorno, Valentino aprovecha y se acerca hasta el perturbado Angel rodeándolo con sus brazos, superiores mientras que con uno de los inferiores, cuidadosamente le quita la pistola. —Mi pobre putito, idiota— de repente la risa se apodera del gran demonio. —Ésta ni siquiera es Money Shot, ésta pistola no tiene balas santas. Valentino presiona con fuerza el cuerpo de Angel, puede sentir como la pelusa de su cuello se va empapando con el llanto amargo e impotente de la vulnerable araña. —No existe escapatoria, Amorcito. Un disparo.   Atónitos miran los monitores de vigilancia, Velvette corre hasta el ascensor, mientras que Vox se transporta como rayo, en un micro segundo, a través de las cámaras de seguridad. La polilla con rostro empapado en sangre y estado de shock, se aferra al cuerpo sin vida, de Anthony.  Angel Dust había muerto y Anthony era libre. La araña siempre supo mentir, era el mejor actor del infierno, no sólo  podía fingir orgasmos, era un experto haciéndole creer a Valentino que había ganado. Era verdad, no había escapatoria, no dentro del infierno. Ya le había permitido matar a Fat Nuggets, no le daría el placer de verle sufrir por nadie más, porque ese era el alimento del demonio polilla, el dolor ajeno. Valentino no tendría el privilegio de matarle. También a él.  Sin una razón para vivir, no tenía sentido seguir soportando la infamia de Valentino.  El Overlord de la prostitución se pone de pie, con Anthony en brazos y abandona el lugar, Money Shot cae al suelo. El señor de los medios de comunicación y la reina de las redes sociales, observan con ojos incrédulos, en silencio.  Angel Dust había escondido el arma Santa entre su tercer par de brazos.  Una semana ha pasado desde el deceso de la araña. Una semana en que Valentino no había abandonado su habitación, se había encerrado con los cadáveres del pecador y el cerdito. —Val... Valentino. No va a despertar, está muerto. Era una bala santa— dice Vox desde el marco de la puerta, la situación ya era insostenible, el negocio se estaba yendo en picada, sin nadie que se hiciera cargo del estudio porno. Vox no recibe respuesta, el demonio eléctrico se acerca para comprobar que la polilla se encuentra aún con vida, la suave respiración se lo confirma sin embargo nada está bien.  El demonio azúl arrebata el teléfono móvil de Valentino, la polilla está mirando un video, el video de la muerte de Angel Dust, la escena  se reproduce una y otra vez. Alguien había filtrado las morbosas imágenes a las redes sociales. De inmediato abandona el piso de Valentino y corre hasta Velvette. Los gritos no se hacen esperar. —¡¿Y qué crees que he estado haciendo?! Imbécil. Velvette no quería comentarlo, pero tenía días intentando borrar el maldito video, pero de inmediato el video era resubido.  ¡Era  una puta tendencia! —¡Tienes que dar de baja los servidores!— Velvette lanzó su móvil contra la pared. —¿Cómo mierda ocurrió esto? —Uno de tus jodidos empleados debió robar la grabación, Vox. El caos sólo estaba por comenzar.  El teléfono de Vox no paraba de sonar, el Overlord lo ignora lo más que puede, ahora no tiene tiempo para las tonterías de su asistente, sin embargo, el ruido ya lo tiene aturdido. —¡¿Qué quieres?! —¿Quién? —¡No, no lo dejes entrar! —Pero que modales, mi viejo amigo. —¡Alastor!  —El mismo que viste y calza. —¿Pero qué mierda? —Yo sabía que te encantaría verme—  la voz con estática radiofónica retumba en la sala de los Vee's. —Sin embargo, no vengo a socializar. ¿Sabes? Hace unos días nos enteramos de la trágica noticia.  Ninguno en el hotel lo tomó nada bien, especialmente una de mis almas.  Seguramente lo recuerdas, el Señor de las apuestas y juegos de azar.  —Husk se ha olvidado de sus obligaciones en el hotel. —Así que como puedes entender, las nefastas acciones de tu "socio",  han causado caos a mis negocios, Vox.  —Valentino no hizo nada, fue Angel quien actuó sin razonar— protesta Vox, en un intento por proteger a Valentino. La televisión ya sabía a lo que había venido el demonio de la radio. —¿Dónde está Valentino? —Ni se te ocurra, no tienes oportunidad contra nosotros— amenaza Velvette. —La muñeca de aparador, tan engreída como siempre. Será mejor que no intervengan o los gritos de los tres, formarán parte de la transmisión de esta tarde. —Ahora, Valentino. Por favor.  ... No hizo falta que los Vee's lucharan contra Alastor.  Si Valentino decía amar tanto a Angel Dust, si la araña era su favorito, ¿Por qué era tan cruelmente despiadado e inhumano? Ni siquiera Valentino sabía la respuesta. Si no era capaz de explicárselo a sí mismo, cómo se lo explicaría a algún tercero. Esa tarde, el infierno completo, los  siete anillos, sintonizaron atentos la transmisión de Alastor. El ruido de la carne siendo desgarrada, el chapoteo de la sangre exprimida de cada órgano, los huesos astillados, cada sonido en la más alta calidad auditiva, pero había algo que no cuadraba, los gritos, los gritos y alaridos que se escuchaban, no pertenecían al Overlord Valentino. La polilla aceptó su muy merecido castigo, en silencio. Los gritos provenían de dos voces distintas. Vox y Velvette, impotentes fueron obligados a observar el morbido espectaculo. Tentáculos les retienen para que no puedan ayudar a su infame amigo, mientras este es sanguinariamente descuartizado. Un sólo disparo fue suficiente para destrozar 5 vidas. Anthony y Fat Nuggets y los Vee's. ... —¡Alastor! Espera, Angel y Nuggs están, bien...— las puertas de la torre V son abiertas con violencia, dando paso a Charlie y Vaggie. —Angel fue... Redimido...— murmura la princesa para ser de inmediato envuelta en un abrazo protector por Vaggie, en un intento de evitarle ver la sangrienta y vomitiva escena. —Oh, vaya noticia, más emocionante~— dice Alastor con una gigantesca sonrisa de satisfacción. —Hay que brindar, Husk estará muy felíz por la arañita suertuda. Alastor termina su transmisión y como si no se tratase de nada serio, da la vuelta sin mirar atrás, liberándo finalmente a Vox y Velvette, quienes se arrastran hasta los restos de Valentino.

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