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1. NacimientoCuando nació, su padre decidió que ella sería el niño que había perdido, y que su mellizo sería la niña que falleció en el parto.Su padre les pagó a todos los médicos mucho dinero, para guardar el secreto de todo y realizar los papeles necesarios para lo que había decidido desde que le informaron que su mellizo es el que había nacido muerto, después de nacer ella.Al igual que contrato a alguien para que cuidara en los primeros meses a su hijo. Su querida esposa estaba en coma y su hija mayor estaba estudiando en un internado, fuera del país sin conocimiento completo de que su madre tendría dos hijos y ella dos nuevos hermanos.Así que, con toda la legalidad del mundo, enterró a su hija Helga Geraldine Pataki sin hablar más de él y registro el nacimiento de su hijo al que llamo Helmut Gauti Pataki, quien fue criado de aquel modo sin cuestionarse nada, hasta que sus dos mejores amigos varones, empezaron a actuar extraño alrededor de él, cuando cumplió los 12 años, y comenzó a llamar la atención de chicas y chicos por igual.
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2. MamáDesde el primer día que llegó al mundo lo creo como varón. Las ropitas de niña que había comprado junto a su esposa, las guardo en lo más profundo de su casa.La enfermera que cuidaba a su hijo, vestía con conjuntos masculinos a la niña, Bob Pataki la había contratado para cuidar aún niño, así que ella no cuestionaría nada, le pagaban una suma considerable de dinero.En un abrir y cerrar de ojos, pasaron 6 meses en los que su esposa nunca despertó, al parecer desde ese día que perdió a su hija, también la había perdido a ella. A su hija Olga solo la saco del internado para que asistiera al funeral de su madre, después de eso la vuelta de nuevo a ese lugar, su hija estaba lista, lo que menos necesitaba era que cuestionara por qué había enterrado a una hija y no a un hijo. El no renunciaría a su amado hijo.Un año pasó, esa enfermera se encariñó con su hijo, y Bob Pataki comenzó a mirar a la mujer diferente. Su hija siguió viviendo en el internado, la iba a visitar cada vez que había eventos, junto a la enfermera y a su amado hijo Helmut. Empezó a notar que esa mujer rubia también era amable con su hija Olga, aparentemente se había ganado su cariño.Cuando su hijo Helmut cumplió 3 años, Olga regresó a la casa, por petición de Mirian, aquella mujer que se había logrado ganar el corazón de toda su familia y de la cual se había enamorado, cortejándole por un año. Ese año, antes de que su hijo entrara en el preescolar, se casó con Miriam, a quien su familia ahora llamaba mamá.
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3. Miriam Pataki En ese momento estaba con su esposa conversando, sus hijos dormían. Miriam había hecho cambiar al gran Bob Pataki, y antes de oficialmente aceptar tener una relación sentimental con él, le confisé que nunca podría darle hijos propios, a él no le importa eso tenía a su princesa Olga y su príncipe Helmut.-Bob, ¿seguirás con esto?, Hel entrará en el jardín de infantes en dos meses, sabes que ella necesita crecer como lo que es -susurraba para que sus hijas no la escucharan.-Él es mi hijo, Miriam, cuando entraste a esta casa te lo dije, aún ahora eso no cambiará, cuando tenga la edad suficiente comenzará con el tratamiento hormonal -comento. Ella cada vez que podía le decía que estaba haciendo mal, desde que empezó con lo del tratamiento empezó a preocuparse por la pequeña, el amor que sentía por aquella criatura era lo que había terminado aceptando los sentimientos de Bob, engañándole conque haría lo que él quería, nunca le daría las hormonas a esa niña, por lo que había logrado convencer a Bob para empezar a estudiar medicina para que ella en el futuro fuera quien le recetara los medicamentos.-De acuerdo, entonces, iré a hablar con el director para comentar el caso de Helmut -respondió amablemente.-No sé qué haría sin ti mujer -dijo abrazando a la mujer rubia con amor.-Creo que serías un gran ogro amargado -respondió recordando cómo era al inicio. -Iré ah arropar a los niños, descansa -comento depositando un beso en los labios contrarios. El gran Pataki, sonrió, aquella mujer tenía un carácter que sabía mantenerlo en su lugar, pero estaba en extremo amorosa con sus hijos.Miriam fue al cuarto de Olga, esa señorita que la amaba, a la que había empezado a criar para que tuviese su propia voz, que no fuera una chica sumisa que acaba todo sin cuestionar nada.-Olga, querida ya es hora de dormir, mañana iremos a pasear con tu hermano, apaga la luz -decía arropando a la joven.-Mamá, eres un ángel, que llegó a nosotros, gracias -respondió abrazándola.-Y tú y tu hermano son mis angelitos, siempre los protegeré, así que no tengas miedo de decir lo que piensas -respondió acariciando su cabeza para besar su frente con amor.-Te quiero mamá -contesto acomodándose en su cama.-Yo también mi niña -agrego otorgando otro beso, dejó la luz de la mesita encendida y salió de aquella habitación rosa. Camino hasta llegar a la habitación de Helmut.Muy por el contrario, esta era de color blanca, Miriam había convencido con mucho esfuerzo, para que el hombre no interviniera por lo menos en esa habitación, junto con las cosas que esta tenía. Había abogado por sus dos hijas, para que eligieran cómo tener su pequeño lugar de descanso de la forma en que quisieran.-Buenas noches Hel -comentó cerrando la puerta.-Buenas noches Miriam -respondió una vocecita, que estaba sentada en la cama esperándole con emoción; Miriam sonrió, la pequeña Helmut parecía un niño pequeño, tenía un pijama de carros, que muy a su pesar, Hel había elegido; por más que ella intentaba mostrarle cosas de niña que le pudiesen gustar, a sus casi 5 años Hel siempre dijo fuesen lindas, le desagradaba el color rosa, al final había decidido no hacer lo mismo que Bob, querer imponerle lo que para ella era lo que a una niña debería gustarle. Se acercó sentándose en la cama, a pesar de la edad de la pequeña, esta sabía hablar muy bien, sin embargo, casi siempre estaba callada y fruncía la cara en molestia pareciendo estar enojada; en definitiva, se parecía demasiado al Gran Bob Pataki, quien parecía estar molesto siempre.-Amor, mañana iremos aún lugar muy especial, dentro de poco entrarás al preescolar, ¿te gusta la idea? -pregunto sonriendo, encantada de ver esa carita alegre a la que había estado enseñando hasta ahora.-Sí, Miriam, quiero aprender jujui -dijo aquella niña rubia.-¿Qué es eso Hel? -pregunto la mujer consternada.-Es el jujuisu -trató de decir correctamente, fallando en sus intentos.-Ay mi amor, no te entiendo, pero dime qué es -comentó siendo comprensiva. Helmut apenas tenía 4 años y medio, y empezaría el segundo año de preescolar.-Es como el karate, Miriam, pero yo quiero aprender juijuisu -comentó la pequeña.-Oh, creo que ya te entendí. Le comentaré a tu padre, y buscaré algún lugar para que comiences – dijo siendo abrazada con amor.-Gracias Miriam, descansa -hablo dándole un beso en la mejilla a la mujer, quien estaba feliz.-Descansa Hel -contestó arropando a la pequeña para darle un beso también. Al salir de aquella habitación se dirigió a la recámara que compartía con Bob, al ingresar este ya dormía, sonrió para ingresar a la cama en donde se durmió después de un agotador día.
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A la mañana siguiente Miriam se levantaba para preparar el desayuno de su familia, quienes despertaban sin la necesidad de que ella los fuese a buscar, Bob a pesar de todo, siempre iba por Helmut para que no bajara las escaleras solo, aún tenía 4 años y medio, y no quería cargarle la responsabilidad a su hija Olga; así fue como después de tener todo listo e iba por las bebidas, toda su familia ya estaba sentada en el comedor, esperándole.-Buenos día Mirian/Buenos días mami/Buenos días querida -hablaron 3 voces al unísono.-Buenos días mis amores -respondió terminando de servir el café y los jugos de naranja; para sentarse a comer. Bob les preguntaba a sus hijos sobre qué les gustaría hacer en la tarde, por su esposa, habían tomado días de la semana para hacer actividades con sus pequeños.-Papi yo quiero ir por helados -comentó Olga Pataki.-¡Yo quiero ir a ver luchas! -exclamo el pequeño Helmut.-Haremos los dos, en familia -respondió viendo la felicidad en sus hijos.-Amor, Hel quiere ir a clases de jujitsu -dijo viendo a su esposo que mostraba un rostro de felicidad.-¿Quieres aprender Helmut? -pregunto mirando a su hijo.-Si Bob -respondió, feliz, a pesar de las veces que se le había dicho, explicado y pedido que dijese papá y mamá, Helmut llamaba a sus padres por sus nombres.-De acuerdo, indagare lugares en donde acepten niños de tu edad o si no bien podemos contratar un instructor para que te dé clases particulares; Olga, tú también las tomarás, no hagas esa cara señorita, me interesa que aprendas a defenderte pronto cumplirás 16 años, eres muy hermosa y hay gente tan mala, en tu caso buscaré que la misma persona te enseñe defensa personal -comentó sonriendo, tenía el suficiente dinero en inversiones, y negocios, que le había sugerido Miriam, al igual que le había aconsejado, ser discreto y moderado, para que no les pasara nada a sus hijos, algún posible secuestro por estar hablando de más, los bippers solo eran el negocio que todos los demás conocían y que le habían dado el inicio para expandirse a cosas futuras.-De acuerdo papi -dijo Olga, sonriendo.-Bueno, entonces Olga después de comer iremos a checar el kínder al que ingresará Helmut; Amor, después de eso, iremos a buscar opciones de maestros, ¿quieres acompañarnos para que te pasemos a buscar antes? -pregunto la segunda esposa de Bob.-No, vamos todos juntos de una vez, solo necesito que pasemos al negocio antes para dejar encargada a Luci, de ahí nos vamos al kínder, ya me quedo con Olga en el carro y bajas con Helmut para que conozca el lugar -termino de decir el patriarca.-Está bien Amor -comentó levantando los platos, para ver cómo le seguía la más pequeña de las niñas, queriendo ayudarle.-Olga ayuda a tu madre, Helmut ven aquí -dijo tratando de no sonar brusco.-Si papi -respondió Olga, sin darse cuenta de nada, Miriam solo suspiro.-Toma Olga -fue lo que dijo Hel, entregándole el plato para dirigirse hacia su padre.-Bueno campeón, te acompañaré para que te laves los dientes -dijo el hombre, para ver cómo su hijo subía las escaleras con cuidado, mientras él iba detrás; al poco tiempo ya estaba lavando sus dientes el pequeño.
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Después de aquello, la familia de 4 salió de la casa listos para dirigirse a su destino, el kínder del Hillwood, en donde comenzaría el más pequeño, una vez las vacaciones terminaran, Olga estaría con ellos también disfrutando a su familia, ya que pronto se regresaría al nuevo internado para chicas que había escogido por voluntad propia, que le gustaba demasiado en comparación a donde estuvo cuando su madre Lucilla murió.Cuando Miriam bajo con el pequeño Helmut, Olga se quedó con su padre platicando sobre la escuela en donde pasaba la mayor parte del tiempo, aprovechando al máximo las oportunidades que tenía. Los pasos sobre aquel lugar se escuchaban, al día siguiente empezarían las vacaciones, por lo que las aulas se encontraban llenas de niños en sus respectivas clases, así que se dirigieron a su destino, la dirección de aquel lugar, una vez ahí, el hombre platico con la rubia, quien mencionaba y alzaba lo bueno que era el lugar, Helmut empezaba ah aburrirse, cuando Miriam, supo que era hora de hablar con verdades a medias y mentiras reales, le pregunto al director si podría llevar su secretaria a su hijo a conocer el lugar, este termino aceptando, Helmut se paro emocionado, listo para conocer la clase en donde empezaría el ciclo siguiente, cuando la puerta de aquel aula fue abierta, todos los pequeños giraron a ver al niño, Helmut a pesar de estudiar en casa, no se sentía nervioso, muy por el contrario estaba emocionado.-Buenos días Sr. Gilson, el director Roberson, me solicito traer al pequeño, el ciclo escolar siguiente comenzará el segundo grado en este grupo, ¿puedo dejarlo con usted, en lo que su madre terminaba de conversar con el director? -pregunto la mujer, sabiendo que tenía algo de trabajo.-Claro que si Sra. Turner, no tardara en sonar la campana, así que no veo el problema para que pueda convivir con sus futuros compañeros -concluyo el hombre.-Muchas gracias, pasa pequeño, te quedas en buenas manos -dijo la mujer, dándole paso al niño con una sola ceja para después retirarse. La clase se miraba intrigada, aquel niño no parecía tener miedo.-¿Cuál es tu nombre pequeño? -pregunto el hombre con cuidado pensando que el chico era tímido.-Me llamo Helmut, Helmut Gauti Pataki -respondió, escuchando la campana sonar.-Es un placer Helmut, ahorita será la hora del receso, por lo que espero que todo el salón te de la bienvenida -dijo sonriéndole al pequeño, para ver como sus alumnos se acercaban al niño, preguntándole sobre su vida, de repente se escuchó un estruendo.-Estoy bien -respondió un chico pelirrojo, con las rodillas peladas y restos de comida en su vestimenta.-Eugene, otra vez tú, bueno, vamos, te llevare con la enfermera, niños por favor no quiero otro accidente -dijo el hombre, ayudando al pequeño para salir de ahí y dejar a los pequeños solos. Helmut conversaba amigablemente hasta que diviso aun niño grande y gordo, molestar a dos chicos, uno moreno de cabello esponjado y negro y otro rubio con una cabeza en forma extraña y una pequeña gorrita, que le era quitada, aquella actitud del niño que se miraba mayor le molesto, por lo que se disculpo con el resto y se fue acercando hacia allá, escuchando las risas de burlas del sequito del chico.-Oye tu niño obeso, devuélvele su gorrita al chico de cabeza de balón -expreso ceñudo.-No te metas niño enclenque -respondió el chico obeso molesto porque le dijeran obeso.-No esta bien que hagas eso, ¿acaso el melenudo te molesto? -pregunto el rubio, sin darse cuenta que ahora toda el aula los rodeaba en un círculo, observando la conversación.-Eso no es de tu incumbencia cejotas -expreso burlón el chico, escuchando las risas de sus compinches.-Se nota que no eres muy listo niño marranito -expreso serio, escuchando como todos se reían por como le había dicho ah aquel niño gordito.-¡Me llamo Harold! -exclamo, soltando la gorra para abalanzarse ah golpear al rubio, todos se preocuparon quedando en aula en silencio, listos para ver como el niño nuevo lloraría, pero nadie espero que este se movería al último momento y vieran al gran Harold caer en suelo llorando, Helmut se acerco al niño obeso, quien con miedo pensó que le atacaría aquel niño rubio, sin embargo, este se acerco y le tendió la mano para ayudar a levantarlo, dudoso acepto, sorprendido por la fuerza.-La próxima vez que seas grosero te golpeare -expreso, soltando la mano, para dirigirse hacia la gorra tirada en el suelo, la cual levanto para acercarse hasta el niño con forma de cabeza de balón. -Creo que esto es tuyo cabeza de balón -dijo colocando la gorra en aquella extraña cabeza.-Se llama Arnold -respondió el niño moreno.-Lo siento cabeza de cepillo -dijo sonriendo burlonamente, al ver la molestia del chico moreno.-Gerald, esta bien -respondió Arnold, a nada de darle las gracias, la puerta fue abierta, todos giraron sus rostros para ver a una mujer rubia de lentes.-Por fin te encontré Hel, es hora de irnos, tu hermana y papá deben de estar desesperados -expreso la mujer sonriendo. -Ven es hora de irnos, cariño -agrego.-Voy Miriam -expreso, caminando hacia la mujer, luego giro sonriendo. -Hasta luego -expreso, para salir de ahí, después de aquello regreso el maestro con su compañero pelirrojo, para ahora llevarse a Harold, al ver sus rodillas lastimadas.-Ese niño es genial -comento una voz.-Y también es muy lindo -hablo una niña, varias voces comentando sobre el nuevo compañero que tendrían una vez regresaran de vacaciones.-Mmm, no se porque dicen eso, es obvio que será igual o peor que Harold -respondió Gerald Johanssen. -¿No crees Arnold? -pregunto girando a ver a su amigo, preocupado al ver su cara sonrojada. -Rayos Arnie, creo que te enfermaras, y apenas empezaran las vacaciones mañana. -Arnie -comento, colocando su mano para hacer reaccionar a su mejor amigo.-¿Eh? -expreso contrariado el chico rubio, aun con su rostro ligeramente sonrojado y su corazón latiendo demasiado rápido.-Se que Jessica es bonita amigo, pero ella también se intereso en el chico nuevo -comento molesto.-Helmut -susurro Arnold, recordando aquella bonita sonrisa.-Si el chico Pataki -comento Gerald.-Es genial -expreso Arnold, sonriéndole a su mejor amigo, quien no pudo evitar hacer una cara de desagrado nuevamente.-Si tu lo dices Arnie -soltó para luego agregar. -Vayamos a comer, mamá hizo mi preferido -dijo, sin notar la tristeza en el rostro del rubio, al mencionar aquella palabra.
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En el pasillo Miriam, empezó a preguntarle a Hel, como le había ido, escuchando atentamente como su hijo comentaba lo que había pasado en aquella aula.-Y eso fue lo que paso Miriam, no le digas a Bob, me dirá porque no lo golpee -agrego el rubio.-Vale Hel, cualquier cosa que pase, no dudes en decirme a mi -expreso, escuchando un sí; al poco tiempo subían al auto observando como conversaban Olga y Bob, sobre nuevos negocios, sin haberse dado cuenta del tiempo que había pasado. -Listo amor, ya podemos irnos, ya quedo todo resuelto -comento la mujer sabiendo que en la noche su esposo le preguntaría sobre aquello.-Bueno es hora de irnos, pero antes, les tengo una sorpresa -expreso sonriendo Bob, al escuchar a su hijo emocionado.-¿Cuál Bob? -pregunto eufórico Hel.-La siguiente semana, nos iremos por tres semanas de vacaciones a una casa que rente en la playa, solo nosotros cuatro, sin interrupciones de trabajo -comento el señor Pataki, escuchando la emoción de sus hijos.-Entonces necesitamos ir a comprar lo necesario -expreso Miriam un poco preocupada, sería la primera vez que saldrían fuera de la ciudad. Al poco tiempo se retiraban de ahí, un par de horas más tarde los niños del kínder salían eufóricos porque comenzaban las vacaciones. El abuelo de Arnold, dejaba a su nieto en la casa de su mejor amigo, para irse a la pensión.-No se preocupe Sr. Shortman, yo lo llevaré más tarde, váyase con cuidado.-Muchas gracias Sra. Johanssen, nos vemos luego hombre pequeño -expreso el hombre mayor, subiendo a su auto, después de llevar a la señora, su hijo y nieto a la casa del niño pelinegro. Ambos pequeños empezaron a jugar, un par de horas después Arnold comía con la familia de su mejor amigo, quienes empezaron ah hablar sobre lo que harían en estas vacaciones; e inevitablemente Gerald, interrumpió a sus padres.-¿Puede ir Arnold con nosotros? -pregunto inocentemente, su amigo se avergonzó, mientras que sus padre se miraron entre sí, hasta que el patriarca hablo.-Hablaremos con el Sr. Shortman, sobre la posibilidad, pero no es algo seguro Gerald, no sabemos si ellos ya tengan planes, y nosotros nos iremos el lunes -termino de decir el hombre.-Esta bien papá -respondió entusiasmado el pelinegro.-Perdón Sr. Johanssen -dijo aun cohibido el rubio.-No tienes porque pedir disculpas Arnold -comento sonriendo al pequeño, para luego hablar sobre lo que había hecho cada uno de sus hijos, a las 4 de la tarde su papá llevaba ah Arnold a Sunsent Arms y el lo acompañaba esperanzado, cuando llegaron al lugar, la abuela de Arnold les abrió diciendo palabras que el señor Johanssen no comprendió pero que hizo reír a los menores.-Gertie cariño, ¿qué haces? -pregunto el abuelo de Arnold, al no encontrar a la mujer en la cocina, hasta que llego a la sala, viendo a su nieto, su mejor amigo y al padre de este.-Buenas tardes, disculpe la molestia Sr. Johanssen, mi esposa, suele jugar -dijo viendo como la mujer se retiraba para seguir haciendo lo suyo.-No se preocupe Sr. Shortman -respondió el hombre sonriéndole.-¿Sucedió algo? -pregunto el anciano un poco preocupado, al ver a su nieto nervioso.-O no, solo venia a ver si había alguna posibilidad, para que Arnold nos acompañara a nuestras vacaciones -dijo el hombre, para luego agregar. -Estaríamos viajando el lunes y regresaríamos a la ciudad una semana antes de que los niños regresen a clases -agrego, sin notar la sorpresa de los dos niños, quienes ahora estaban seguros que no se podría realizar aquello, mostrando un rostro de tristeza, el cual fue notado por el anciano.-Entiendo, pero será algo imposible, iremos a ver al primo de Arnold -expreso, escuchando el ruido que hizo su nieto no muy alegre. -Pero si me proporciona la dirección de la playa, quizás podamos ir una semana y media después para alcanzarles -expreso, recibiendo un abrazo de los dos niños emocionados porque si pasarían juntos las vacaciones.-Claro que si Sr. Shortman -expreso sonriendo el padre de Gerald, para sacar un bolígrafo y escribir la dirección al lugar al que irían, el abuelo de Arnold, sonrió al conocer el lugar. -Gracias, los veremos ahí -comento, para luego despedirse de padre e hijo.-Gracias abuelo -expreso Arnold abrazando nuevamente al chico.-De nada hombre pequeño, ahora sube a hacer tu maleta, mañana viajaremos a casa de tu primo y lleva de una vez ropa para la playa, de ahí nos lanzaremos a pasar lo que resta de vacaciones con tu amiguito y su familia -comento el anciano, para ver como el rubio corría por las escaleras.
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En la noche, cuando las dos pequeñas dormían, Miriam le conto la mentira al director, quien entendió y acepto, que Helmut, era un niño diferente al resto, sin imaginar la realidad.-Bueno, entonces todo estará bien mujer, así que no te preocupes, ya está todo listo para que convivamos con nuestros hijos, antes de que Olga regrese hasta navidad y tu continues con tus estudios, yo con el trabajo y Helmut con el kínder y las clases de jujitsu -externo acercando a la mujer rubia a quien empezó a besar hasta que consumaron su amor.A la mañana siguiente, Miriam Pataki despertaba para comenzar su día, su esposo iría a trabajar aquel día y el domingo, por lo que se había ido muy temprano dejando el desayuno para su familia; la rubia sonrió al ver hot cakes, por lo que despertó a sus hijas.-Olga, Hel; despierten, su padre les dejo hechos hot cakes y no tardaran en enfriarse -expreso teniendo ambas puertas abiertas para ser escuchada, viendo como las mencionadas se levantaban, empezando a bajar la mayor de sus hijas, se acerco para ayudar a Hel.-Puedo bajar solo Miriam -expreso ceñudo Helmut, su padre era muy protector a veces.-Claro cariño -comento sonriendo, para ver a la pequeña Hel, bajando sin ninguna dificultad.Las tres féminas se sentaron a desayunar y Helmut, ayudo a Miriam, ahorita que no estaba su padre.-Olga, sube a alistarte, y empieza a hacer tu maleta; en dos horas, saldremos a buscar lo que consideres te haga falta para la playa -expreso la mujer.-De acuerdo mami, vamos Helmut, te ayudaré a bañarte -comento la joven, tratando de ayudar a su madre, en aquel momento Miriam reacciono.-Olga, querida, no te preocupes por Hel, yo lo ayudaré -expreso girando para ver a sus dos hijas.-No te preocupes mami, puedo hacerlo -expreso Olga, sin notar nada extraño, sin embargo, Helmut podo notar que Miriam lucía algo nerviosa.-Yo no necesito que nadie me bañe, puedo hacerlo solo -expreso la pequeña rubia cruzando sus brazos. Olga Pataki no sabia lidiar con la actitud de su hermano menor, por lo que se quedó callada, preocupándose.-Lo se cariño -expreso Miriam, luego giro a ver a la adolescente. -¿Puedes ayudarme con lo que hace falta nena? -pregunto la rubia.-Claro que si mami -expreso nuevamente feliz la chica, tomando aquel lugar, para ver como Miriam Pataki, le decía a su hermanito menor, que empezara a subir, mientras ella le seguía detrás, para ver como el pequeño, buscaba ropa en los cajones, colocándola en la cama, hasta que reunió todo.-¿Estas seguro de poder Hel? -pregunto levemente preocupada Miriam.-Si, si necesito ayuda te gritare Miriam -expreso, llevando todo al baño para cerrar la puerta como lo hacia su madre. 25 minutos después salía Helmut, bañado y vestido, como si siempre lo hubiese hecho el solo. -Listo -expreso el oji azul, viendo a su madre sonreír.-Vale, ¿quieres escoger tu mismo también la ropa para el viaje? -pregunto la mujer.-Si, la pondré en la cama, me harán falta bañadores y mi ropa para las clases de jujijijtsu -expreso serio.-Al igual que bloqueador solar y para insectos -dijo la mujer rubia, escuchando un de acuerdo del chico, quien después de eso, empezó a buscar cosas que creía necesarias, Miriam se retiró de ahí para arreglarse, dándose cuenta que su hija Olga apenas había ingresado a bañarse, se apuró ah alistarse, para luego regresar con Helmut, quien ya tenia todo listo. Poco después salían de la casa al centro comercial, comprando todo lo que haría falta para aquellas tres semanas que estarían lejos de Hillwood.
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El día domingo fue mucho más tranquilo para todos, por lo que se durmieron temprano, para llegar antes del medio día a la casa en donde se quedarían estas tres semanas, por otro lado, la familia Johanssen viajaría el mismo día más tarde.A las 4 de la mañana la familia Pataki despertaba lista para partir en sus primeras vacaciones fuera de la ciudad, Bob Pataki conducía animado, conversando con su esposa, mientras sus hijos dormían, a las 11 de la mañana por fin llegaban, hambrientos.-Por fin, muero de hambre -expreso Helmut, haciendo reír a todos.-Tranquilo príncipe, solo hay que bajar las cosas, saldremos a comer y ver en donde queda la escuela de jiu-jitsu, después de eso, regresaremos y podrán ir a la playa -comento Bob, para luego bajar entre todos las cosas y así terminar mas rápido.Después de comer y encontrar el local en donde empezarían a tomar las clases, eligiendo la clase de las 7 de la mañana, para luego vagar en aquella ciudad, por fin regresaban a las 8 de la noche a la casa, viendo un carro estacionado y unas luces encendidas en lo que parecía ser el dúplex de la casa contraria.-Parece que otra familia tuvo la misma idea que nosotros -expreso Bob Pataki, esperando que no fuesen jóvenes universitarios que arruinarían las vacaciones con su familia. -Bueno vayan a descansar, mañana empezaran sus clases desde temprano -agrego el hombre, viendo como sus hijos iban a sus respectivas habitaciones. -Vayamos a descansar nosotros también Miriam -comento el gran Bob Pataki.-Si amor -respondió la mujer de lentes, dirigiéndose al cuarto con su esposo quedándose dormidos al poco tiempo.En la otra casa los Johanssen salían a cenar, después de haber guardado sus cosas, notando un vehículo y las luces apagados en la otra casa.-Bueno al parecer tendremos vecinos, chicos -expreso Martin Johanssen.-Tapate la boca al bostezar Jamie O -dijo la Sra. Johanssen.-Lo siento mamá, tengo algo de sueño -expreso el chico de casi 12 años.-Yo también, pero igual tengo hambre -respondió el pequeño Gerald.-Suban al auto, solo cenaremos y regresaremos a descansar, mañana podrán desempacar -comento el patriarca, para ver como todos subían al vehículo y se retiraban de ahí.Dos horas después regresaban, la Sra. Johanssen cargaba a su hijo mas pequeño mientras su esposo cargaba al adolescente; ambos se habían quedados dormido en el trayecto; después de colocarlos en la habitación, se retiraban también a dormir.Al día siguiente ambas familias conocerían a sus respectivos vecinos.
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Eran las 4:30 de la mañana cuando el pequeño Helmut se despertó para buscar su ropa interior e ingresar a bañarse, colocándose su traje para jui-jutsu al salir, empezó ah acomodar sus cosas, cuando estaba por terminar, su madre ingreso sorprendida.-Buenos días Hel, ¿ya estas listo? -pregunto la mujer de ojos azules.-Si, ya me bañé Miriam y antes de que preguntes, si lo hice bien ahí también -expreso serio, viendo a la mujer sonrojada.-Entiendo cariño, bueno ... -fue todo lo que logro decir antes de ser interrumpida.-Se las reglas Miriam, no necesito que me las repitas, no soy tonto, ni estúpido, lo que dijo aquel doctor aquella vez lo entendí -soltó, viendo a su madre ligeramente alterada, suspiro. -Se que soy un niño diferente, por eso nunca has dejado que Olga me bañe o limpie, al igual que la regla de cuando tengo que orinar, si tu no me acompañas; y por eso es que apenas ingresare al prescolar, así que deja de preocuparte, no voy a enseñarle a otros niños que no soy normal -termino de decir, para sentir como su madre le abrazaba.-Claro que eres normal Hel -respondió con la voz quebrada, sin atreverse a decirle a la pequeña, que ella en realidad era una niña.-Lo sé, ahora suéltame Miriam, eres demasiado empalagosa para mi gusto -expreso Helmut, tratando de apartar a su madre, quien se empezó a reír.-Bueno bajemos a desayunar cariño, tu hermana, no creo que tarde en bajar, tu papá estará preparando wafles -expreso la Sra. Pataki.-Bob solo sabe cocinar lo mismo siempre, ¿crees que me deje aprender más adelante?, no quiero ser un inútil como él, cocinando los mismos desayunos hasta estar panzón -expreso mordaz, haciendo reír a Miriam.-Ya hablaremos con tu padre para que no se enoje -comento la rubia, sin recibir respuesta de su pequeña, salieron de aquella recamara, hasta llegar al comedor.-Buenos día Helmut, ven siéntate y desayuna mi pequeño muchacho, necesitas alimentarte bien -expreso el gran Bob Pataki, dejando un plato con 5 wafles, tocino y huevos estrellados, Helmut entrecerró los ojos y soltó sin más sus pensamientos.-Oye Bob aprecio el desayuno, los wafles me gustan con todo esto, pero, ¿harás todos días el desayuno? -pregunto viendo emoción en su padre, Miriam abrió sus ojos, sin poder evitar que su esposo respondiera.-Claro que si campeón, los hare estas tres semanas que estaremos aquí -expreso, sin notar el horror en la cara de su esposa, ni el de su hija Olga.-Eso es genial Bob, pero no será wafles, hot cakes y huevos siempre, ¿verdad? -pregunto comiendo lo que su padre le había servido para luego continuar. -Necesito comer desayunos variados, no solo quiero aprender jujisu, así que necesito tener buena condición desde pequeño -giro para ver el rostro de su padre pensativo. -No crees que seria buena idea si fuésemos los dos a clases de cocina, así no tendré que depender de Miriam, ni de ti o una persona desconocida, una vez que ambos estén ocupados en sus trabajos y tareas -termino de decir, comiendo nuevamente. Las otras dos mujeres esperaban la molestia del gran Bob Pataki, quien aún seguía en silencio pensando. -No quiero a una persona desconocida bañándome, que ande de entrometida luego -agrego, viendo como su padre por fin salió de su estupor.-Tienes razón chico, no es mala idea inscribirnos ambos en clases de cocina, así igual ayudo a tu madre para que termine mas rápido sus estudios y tu puedas encargarte de ti mismo, después de sus clases podemos checar algún lugar -expreso sirviendo otro wafle a su hijo, quien sonrió satisfecho.-Yo también quiero estar con ustedes papi -expreso Olga emocionada.-Me parece bien Princesa, así cuando despegues del nido, sepas valerte por ti misma -externo, sentándose a desayunar también; Miriam Pataki hizo lo mismo, no era posible que una niña de casi 5 años, hubiese manipulado a un hombre mayor; dejo de pensar aquello y comió disfrutando de su familia.
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Al poco tiempo, salían todos de la casa, para dirigirse a las nuevas clases de los niños Pataki.A lado la familia Johanssen seguía durmiendo.Cuando dieron las 9 de la mañana, la familia Pataki, salía del Dojo, el pequeño Helmut, había demostrado que era un deportista innato, sorprendiendo al maestro, a la clase entera, pero sobre todo a sus padres y hermana; quien para ser su primer día se sentía cansada, mientras el pequeño de casi 5 años parecía seguir con energía.-¡Ese es mi muchacho! -exclamo Bob Pataki, cargando a su hijo para ponerlo en sus hombros, Helmut inevitablemente se carcajeo. Olga Pataki sintió un poquito de envidia, al recordar su niñez y la falta de felicidad que su padre demostraba a su alrededor.Helmut pudo notar que su hermana se miraba decaída, entrecerró sus ojos teniendo una idea.-¿Qué tan fuerte eres Bob? -pregunto el rubio.-Muy fuerte -respondió sin dudarlo el gran Bob Pataki.-¿Enserio? -soltó, viendo con Miriam iba a lado de su hermana mayor.-¿Dudas de tu padre chico? -preguntó seriamente Bob Pataki.-Entonces, carga a Olga como lo haces conmigo Bob -dijo Helmut, sintiendo como su padre se detenía, por lo que agrego. -¿O es que no eres fuerte Bob? -pregunto sonriendo, al sentir como le bajaba el hombre.-Claro que lo soy -afirmo el patriarca, para luego expresar. -Mira lo fuerte que es tu viejo muchacho.Helmut, solo vio como el gran Bob Pataki, sin previo aviso hacia lo mismo que había hecho con él a su hermana Olga.-¡Papá! -exclamo sorprendida y avergonzada la rubia mayor.-Agárrate bien princesa -respondió Bob, al sentir como su hija se movía.-¡Bob! -exclamo Miriam, sorprendida e intrigada, para girar a ver que la pequeña Hel, ya estaba a su lado.-Wao Bob, sí que eres fuerte -respondió Helmut, para ver a su hermana sonrojada y feliz; y a su padre altivo.-Claro que lo soy -dijo orgulloso, para seguir caminando con su hija de quince años, alejándose con ella en los hombros aún.-Eso fue muy lindo de tu parte Helmut -dijo la mujer de lentes, viendo a la pequeña.-No sé de qué hablas Miriam -respondió el rubio, aceptando la mano de la mujer para seguir caminando.Cuando llegaron hasta su padre y hermana mayor, está ya estaba en el suelo, abrazando el brazo de Bob, para decirle que lo quería mucho, el hombre se miraba feliz, mientras le decía a su hija que igual la quería; y de nuevo siguieron caminando para buscar un lugar para aprender a cocinar, cuando dieron con el lugar, el gran Bob Pataki, se inscribía con sus hijos, mientras Miriam sonreía, después de eso iban a comprar los ingredientes que necesitarían para las clases que se tomarían aquel día a las 6 de la tarde, pero los siguientes en las mañanas.Casi al medía día regresaba la familia; Olga Pataki se alistaba para salir a la playa con su hermano, mientras sus padres se quedarían en la casa. Del otro lado un niño pequeño hablaba.-¿Ya podemos ir a la playa? -pregunto Gerald emocionado, no tenía mucho que habían terminado de desayunar.-Tenemos que ir por despensa cariño -respondió su madre, sin embargo, su esposo hablo.-Tranquila mujer, vamos tú y yo, creo que Jamie O, puede estar pendiente de su pequeño hermano, ya lo ha hecho antes -dijo el Sr. Johanssen.-Gracias papá -respondió feliz el menor de la familia.-De acuerdo amor -dijo la Sra. Janine para girar a ver su hijo mayor. -Jamie O, recuerden no meterse al agua; hasta que regresemos lo podrán hacer -agrego, para ir a cambiar a Gerald.-Ok mamá -respondió el adolescente.Afuera en la playa los hermanos Pataki construían juntos un castillo de arena. Media hora después salía la familia Johanssen de la casa, para subirse los padres en el auto, mientras sus hijos estaban tomados de la mano despidiéndose.-No te preocupes mujer, todo estará bien -dijo el Sr. Johanssen.-Tienes razón -respondió su esposa.Cuando sus padres se fueron, Jamie O soltó la mano de su hermano menor.-Bueno Gerald, vayamos a ver que hay en la playa -respondió recogiendo las cosas que le había dado su madre, cuando llegaron había familias, Gerald Johanssen entrecerró los ojos cuando le pareció notar al chico nuevo, movió la cabeza, no era posible que estuviese en aquel lugar también, por lo que siguió caminando a lado de su hermano. -Listo, aquí nos quedaremos, ayúdame Gerald -soltó el adolescente, aun sentía sueño, así que aprovecharía a tomarse una siesta; cuando terminaron de colocar la sombrilla y las toallas el mayor de los hermanos se sentó, viendo como su hermano se miraba emocionado por querer ir a jugar con los niños que se miraban un poco más grandes que él. -Termina de ponerte el bloqueador Gerald y puedes ir a jugar, solo recuerda lo que dijo mamá, no te metas al agua -comento Jamie O.-Lo sé -respondió girando sus ojos Gerald, para ponerse el bloqueador. -Listo -expreso al sentir por fin aquella crema blanca seca en su piel.-De acuerdo, tomare una siesta, cualquier cosa me despiertas -respondió el mayor de los hermanos Johanssen, viendo como asentía su hermano menor, para levantarse y correr hacia aquellos otros niños, alejándose a jugar, por lo que luego se acostó a dormir.Cuando casi faltaba una hora, los niños más grandes que Gerald lo terminaron convenciendo para que entrara a nadar, mientras con las hermanas Pataki, Helmut, había convencido a su hermana Olga, para que fuera a buscar cosas para decorar el gran castillo que habían hecho.
----- CHAPTER BREAK -----
-¿Estás seguro que estarás bien en lo que regreso hermanito? -pregunto dudosa Olga.-Si, no soy estúpido Olga -respondió serio, viendo a su hermana. -¿Quieres que se mire mejor el castillo sí o no? -pregunto molesto.-Vale, no tardaré -respondió Olga, alejándose.No pasaron ni 10 minutos, cuando Helmut, diviso como gritaban unos niños enfrente de donde él estaba, hasta que noto el porqué; sin pensarlo mucho Helmut Pataki, fue a sacar al niño que parecía tener su edad, al ver que ninguno de esos niños mayores hacia nada.-¿Está muerto? -pregunto el niño más grande al ver como aquel chico rubio dejaba al niño moreno en el suelo.-¡Hay que llamar a un adulto! -exclamo otro, mientras seguían hablando alterados varias voces sin hacer nada.-¡Pueden callarse! -exclamo harto Helmut, para realizar respiración boca a boca, de lo que recordaba de aquella serie guardianes de la bahía, Gerald empezó a toser, expulsando agua, para empujar al rubio, sonrojado de que le había besado los labios.-¡Esta vivo! -corearon varias voces-¡Que asco, porque me besaste! -comento Johanssen aun sonrojado. Helmut se levantó del suelo molesto.-De que hablas cabeza de cepillo -soltó, sin darse cuenta que conocía al chico, luego escucho la voz de su hermana mayor. -Da igual, quítense -expreso el oji azul.-Oye no quieres jugar con nosotros, eres genial -expreso uno de los chicos mayores, olvidándose del niño que casi se había ahogado, quien se estaba levantando del suelo, siendo ignorado por todos aquellos niños con los que había jugado al inicio.-No, no deseo morir aun -expreso, hasta llegar al castillo, para que su hermana no tardara en sentarse a su lado con muchas cosas que había traído con ella.-Perdón por tardar Hel -respondió la mayor de las Pataki.-No importa Olga -expreso, buscando entre lo que había llevado su hermana, la oji azul, le termino preguntando si no quería irse a jugar mejor con aquellos niños, que ya se iban alejando.-No, prefiero jugar solo, o contigo Olga -termino de decir, sin notar que el niño que había salvado se había quedado ahí parado. Gerald Johanssen, había terminado escuchando por los niños más grandes, como es que aquel niño rubio que le caía mal, lo había terminado salvando, y que él había sido un grosero, al final ya no quiso seguir jugando con los niños que lo habían convencido de entrar al agua, en donde le había dado un calambre, después de 10 minutos se acercó hacia donde estaba el chico nuevo, quien sería su compañero regresando. Olga vio al pequeño niño moreno acercarse, por lo que hablo.-Hola, ¿necesitas algo? -pregunto educadamente, aquellas palabras, hicieron que girara a ver con quien hablaba su hermana mayor, frunció el rostro, suspirando.-¿Quieres jugar con nosotros cabeza de cepillo? -pregunto siendo regañado por Olga, al decirle así al chico.-Si -respondió aun avergonzado Gerald, sin tocar el tema de lo que había pasado, aceptando como le llamaba el chico que le había salvado, notando lo que sus compañeras habían dicho de él, era bonito, volvió a sonrojarse al recordar que se habían juntado sus labios.
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Las horas pasaron, hasta que se acordó de su hermano, al escuchar que lo llamaban preocupado.-¡Jamie O! -grito fuerte para ver el alivio de este, quien se acercó con sus cosas hasta su hermano menor.-Por fin te encontré, llevo rato buscándote, escuché de unos niños, que un chico se estaba ahogando y pensé que habías sido tu -respondió alterado, sin notar a los dos rubios. Olga hablo al ver que el más chico parecía querer llorar.-No deberías gritarle -soltó Olga molesta-Tu no ... -lo que iba responder quedo sin más, al girar a ver a la persona de aquella voz, sonrojándose al notar a una hermosa chica rubia.-Genial -respondió Gerald, al ver que su hermano parecía haberse enamorado de la hermana de su compañero, antes de decir algo, los padres de cada uno de los chicos, los fueron a llamar.-Olga, Helmut, ya es hora de regresar -expreso Bob Pataki a lado de su esposa.-Gerald, Jamie O, ya es hora de regresar -expreso el señor Johanssen al mismo tiempo, que aquel hombre; su esposa y la otra señora al parecer rieron, al ver como los hijos de cada uno giraban a verlos sincronizadamente.-Vamos Olga, guardemos las cosas, muero de hambre -dijo el rubio, empezando a recoger lo que habían colocado en el castillo, Gerald termino ayudando al chico Pataki; después de eso, su hermano quiso ayudar a la rubia; sin embargo, el chico de su edad, termino llevando las cosas y el ayudo sin dudarlo.-Gracias hermanito y amiguito -respondió Olga Pataki, ignorando al hermano mayor del amiguito que había hecho su pequeño hermano. Cuando llegaron junto a sus padres, Helmut hablo.-Muero de hambre Bob -expreso seriamente.-No te preocupes campeón, hicimos suficiente comida, para un ejército -dijo recordando que es lo que había dicho que quería comer su hijo, por lo que ayudo a su esposa, para consentir a su primogénito.-Podemos invitarlos a todos entonces -comento, recordando lo que había dicho el niño con cabeza en forma de cepillo, sobre que sus padres habían ido a comprar despensa, para luego descubrir que ya se habían conocido antes. Los Johanssen, estaban por hablar, ubicaban perfectamente al gran Bob Pataki y lo que menos deseaban era tratar con él.-Por supuesto, es más que bienvenido tu amiguito y su familia -respondió, sorprendiendo a los padres de Gerald.-Vamos Geraldo -expreso Helmut Pataki, el mencionado le siguió sin dudarlo; aquello les sorprendió a sus padres, a quienes no les quedo de otra que terminar aceptando; caminando detrás de los niños, junto a los señores Pataki. Cuando llegaron a la casa, el chico Johanssen hablo.-¡Te quedas a lado Pataki! -afirmo sorprendido el pelinegro.-Oh, así que ustedes son los vecinos -comento Helmut; sin notar la emoción del chico moreno.Los padres de ambos llegaron también, aquella tarde fue amena para ambas familias.
----- CHAPTER BREAK -----
-Oye Pataki, ¿quieres ir a jugar? -expreso Gerald Johanssen después de haber terminado de comer, sus padres hablaban con los de su nuevo amigo, notando como su hermano parecía humillarse con la hermana de Helmut, el oji azul se levantó, para ingresar a la casa, seguido del chico. Helmut noto la hora faltaban casi dos horas para la primera clase de cocina.-Será después Geraldo -expreso Hel, empezando a buscar su ropa.-¿Qué haces? -pregunto Gerald, consternado.-Busco la ropa que usare, me bañare -respondió sin más.-Podemos bañarnos juntos -dijo entusiasmado el pelinegro de poder convivir más con el rubio.-No me gusta bañarme con gente -respondió serio, notando la tristeza en aquel chico, pensando que podría hacer para animarlo, recordó lo que hacía Olga antes. -(Quizás eso lo alegra) -pensó, sabiendo que a él no le gustaba, por lo que se acercó sentándose en su cama, para poner su mano en el hombro contrario y hablar. -Tal vez cuando regrese con Bob y Olga podamos jugar, te prometo que iré a buscarte -dijo recordando lo que hacia su hermana cuando era más pequeño.-¿Lo prometes? -pregunto mirando al oji azul.-Lo prometo Geraldo -respondió Helmut.-Tienes que sellar tu promesa -comento el pelinegro, listo para hacer la promesa de meñiques, abriendo sus ojos al sentir que dejaban un beso de piquito en sus labios.-Listo -comento soltando el hombro de su nuevo amigo, quien aún se encontraba sonrojado y tocaba sus labios. -Andando Geraldo, tengo que ir a recordarles a Bob y a Olga -respondió como si nada, sin entender el sonrojo del pelinegro, hasta que este se levantó sin decir más. Cuando llego con los mencionados, estos se despidieron de la familia Johanssen, quienes decidieron invitarles al día siguiente.La mamá de Gerald, reviso a su hijo cuando ingresaron a la casa, este aún seguía rojo del rostro por aquel casto beso, sin embargo, su madre lo atribuyo a insolación.Con la familia Pataki, está ya estaba teniendo su primera clase para aprender a cocinar, Miriam Pataki se quedó en la casa de la playa a estudiar, disfrutando aquel momento que le había regalado la pequeña Helmut.Cuando Bob Pataki regreso con las niñas, su hijo Helmut, le comento que iría un rato a jugar con su vecino Geraldo, su padre no se opuso, así después de todo, la rubia cumplía su promesa con el chico Johanssen, quien se olvidó de su amigo Arnold en todo aquel tiempo, sin ser muy consciente que siempre pedía sellar sus promesas con Helmut, el cual le daba piquitos en los labios, al pequeño Hel le iba creciendo cada día más su cabello, quien había convencido a su padre de no cortarlo, al mencionarles grandes peleadores varoniles y singulares. Olga y Helmut ya eran buenos peleadores en jui-jutsu, y como cocineros no se quedaban atrás con su padre, quien había encontrado que le relajaba cocinar.Los padres de Gerald, no se preocupaban cuando el pequeño rubio y su hijo salían a jugar, sabían por conversaciones de los padres del pequeño que este aprendía un arte marcial y que al parecer era tan bueno que había vencido a niños mayores que él, aparte de notar que era demasiado listo para su edad el pequeño.Eran casi las 2 de la tarde, cuando Arnold, llego con sus abuelos, demasiado feliz, preguntando por su mejor amigo.-Buenas tardes, señores Johanssen -comento el pequeño rubio.-Buenas tardes Arnold -respondió la Sra. Janine, viendo la emoción del pequeño oji verde, esperando ver a su hijo salir, pero quien termino saliendo fue su hijo Jamie O.-Lo siento enano, Gerald está jugando con su novio -hablo burlón, siendo regañado por su madre, ya que su padre había ayudado al abuelo Phil, con las maletas que había llevado.-¿Novio? -pregunto contrariado el pequeño rubio.-Ignora a Jamie O -comento la mamá de su amigo Gerald. -El salió a jugar con el vecinito, deben estar por la playa -respondió la Sra., viendo como su hijo parecía que se iba lentamente de ahí. -Jamie O, ayuda a la abuela de Arnold con sus cosas -dijo seria, escuchando las quejas de su primogénito, quien se cayó cuando menciono su madre el nombre de Olga. -Arnold, puedes ir todo derecho, hasta que llegues a la playa, por allá suelen jugar ese par -termino de decir, para quitarle su maleta al pequeño rubio. -Yo la llevare Arnold, ve, se emocionará Gerald al verte -dijo sonriéndole para ver la felicidad del pequeño, sin dudar más, el chico con la pequeña gorra se encamino hacia donde decía la señora Johanssen. Así que cuando escucho la voz de Gerald, se acercó más rápido.-¿Enserio me enseñaras a jugar beisbol? -pregunto la voz de su amigo.-Si Geraldo -respondió Helmut, para Arnold aquella voz se le hizo conocida.-¿Lo prometes Pataki? -pregunto ansioso el pelinegro, el pequeño rubio con cabeza de balón, ahora podía ver a su mejor amigo con aquel niño que entraría a clases con ellos.-Si lo prometo, cabeza de cepillo -respondió dejando un beso en los labios de Gerald Johanssen, quien inevitablemente se ruborizo, Arnold igual lo hizo, sorprendido, sin entender porque hacia aquello el rubio de ojos azules, y que su mejor amigo no lo apartara, el niño Pataki se giró, agachándose.-Ahora Geraldo, ayúdame a buscar más conchitas -expreso seriamente Helmut, Arnold, solo podía ver como su mejor amigo parecía un robot haciendo aquello sin rechistar; a pesar de aun no poder comprender nada, termino por empezar a llamarlo.-¡Gerald! -grito eufórico, viendo como su mejor amigo giraba sonriéndole, cuando estuvo más cerca, noto que el chico rubio tenía el cabello un poco más largo y se preguntó si en realidad era una niña, embobándose levemente; a Gerald Johanssen, no le sentó bien al notar aquella cara que solía hacer su amigo, por alguna niña.-¡Arnold! -expreso emocionado a pesar de todo, empezando a hacer su saludo con el mencionado. Helmut solo se quedó viendo a ese par, giro sus ojos; cuando se separaron, el chico en forma de cabeza de balón hablo.-¿Eres Helmut? -pregunto el rubio.-Si, ese es mi nombre, no lo malgastes melenudo -expreso con los brazos cruzados, el rubio esperaba algún comentario como aquel día en el salón, pero Gerald no dijo nada más. -Bueno, seguiré buscando -expreso para agacharse y continuar con aquello, todos los días, solían ir a esa hora a buscar, Gerald, sin necesidad de más palabras hizo lo mismo, Arnold a pesar de saber lo que hacían pregunto.-¿Qué buscan? -dijo agachado igual que ellos.-Conchitas/Conchitas -respondieron los dos niños, Arnold sintió raro, movió la cabeza.-Les ayudare también -expreso sin más, aquel día encontraron mucho más, por lo que se levantaron los tres al mismo tiempo, Helmut llevaba su cubetita con conchitas, empezando ah adelantarse, Arnold se contrario más al ver como corrió el pelinegro detrás del otro niño.-Yo lo llevare Pataki -dijo, sujetando el balde, hasta que después de mucho discutir, el rubio por fin lo soltó.-Ok Geraldo -dijo, para luego sentir como sujetaba su mano. -Eres demasiado empalagoso Geraldo -respondió, empezando a caminar tomado de la mano del chico Johanssen. Arnold veía a su amigo feliz, olvidándose de él. -Oye Futboll head, apúrate -expreso Pataki, el rubio corrió hacia Helmut, quien inevitablemente se acordó de su hermana, cuando Bob, le ponía atención a él; así que sin mas le sujeto la mano al otro niño. -Necesitamos apurarnos, muero de hambre -comento sin notar como aquel par le veía.Después de comer, entre todas las familias, los chicos siguieron jugando, sin embargo, Arnold podía notar como su mejor amigo actuaba extraño con aquel chico.
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Después de dos días, Arnold Shortman se armó de valor para preguntar porque de su actitud, cuando despertaron ambos temprano y Gerald, dijo que quería ir a buscar conchitas.Así que ahí estaba con su mejor amigo, recogiendo conchitas en aquel lugar al que iban con el otro niño.-¿Gerald? -pregunto el rubio.-Si -expreso el pelinegro girando a ver a su mejor amigo.-Pensé que no te agradaba Pataki -soltó viendo como su amigo se sonrojaba.-Y no lo hacía -respondió en automático, para luego suspirar y contarle ah Arnold, como aquel chico lo había salvado.-Oh, entiendo -respondió el rubio, admirando más al joven.-Solo no se lo menciones a nadie Arnold, este es el secreto de los tres -expreso el pelinegro.-De acuerdo, no diré nada -comento Arnold, para sonreír y seguir ayudando a su amigo. -¿Se las daremos a Helmut? -pregunto Shortman.-No, quiero hacer un collar para él y para ti, ambos son mis amigos -respondió, para luego agregar. -Y quizás hacer algún regalo también a mis padres y al tonto de Jamie O, para navidad -dijo recordando porque lo hacia el oji azul.-Entonces, yo igual lo hare -comento emocionado Arnold.Cuando llegaron a la casa, les comentaron a los abuelos de Arnold lo que querían hacer para su nuevo amigo, la abuela Pookie fue quien dijo que los ayudaría.Cuando se reunieron ambas familias para comer, los dos pequeños se preocuparon al ver un golpe en la cara del rubio, quien ahora tenía amarrado su cabello, no comentaron nada, hasta que estuvieron los tres solos, aun preocupados.-¿Que te paso Pataki?/¿Te pego tu papá? -preguntaron ambas voces al mismo tiempo.-No, Bob no me pego, solo me caí -expreso alzando los hombros sin tomarle importancia. -Por cierto, Geraldo, Bob ya me consiguió las cosas para que te enseñe a jugar beisbol -soltó, sin inmutarse al ver a ambos niños sonrojados.-Pensé que lo habías olvidado Pataki -expreso el pelinegro.-Yo nunca falto a mis promesas cabeza de cepillo -sonrió seguro, escuchando a su hermana llamarle. -Ya vuelvo, ayudare a Olga -expreso yéndose de ahí.Los días pasaron, entre juegos y diversión, hasta que un día Arnold termino recibiendo el mismo trato que recibía Gerald, cuando el rubio prometía que cumpliría, disfrutando aquello sin decirle al pelinegro, haciendo lo mismo que su mejor amigo. Y así paso el resto de las vacaciones, hasta que se tuvieron que separar.-Geraldo, Arnoldo; ya suéltenme, los vere de nuevo en el kínder -expreso, teniendo aquel par abrazándole, moqueando en sus hombros, mañana se irían, ya que viajarían en tres días para pasar el otro mes con Olga, en el país en donde estudiaba, pues está ya entraría a clases.Los dos chicos se limpiaban los rostros, hasta que se miraron listos para darle algo, cuando giraron hacia el chico Pataki, esté tenía cajitas para cada uno.-Les tengo algo -soltó Pataki.-Nosotros también/Nosotros también -respondieron al unisonó, entregando al mismo tiempo collares casi iguales.-Gracias -expreso el oji azul sonriéndoles, para colocarlas en su cuello.-¿Serás nuestro mejor amigo? -dijo Geraldo.-¿Para siempre? -pregunto Arnoldo.-Si -respondió escuetamente, sacando las pulseras que había hecho, con los nombres que le decía, aquel par ni se había dado cuenta aun de las pulseras, solo hablaron al mismo tiempo inconscientemente.-¿Lo prometes?/¿Lo prometes? -preguntaron al unisonó.-Lo prometo -respondió, dejando un beso primero en los labios de Gerald, para luego hacer lo mismo en Arnold, colocándoles sus pulseras, para luego mirar sus dos collares y expresar. -¿Puedo unirlos? -pregunto viendo ah aquel par ido. -Geraldo, Arnoldo -expreso gruñón, viendo como aquellos dos salían de su estupor.-Si/Si -dijeron para luego por fin notar sus pulseras.-Esta genial Pataki -expreso Johanssen.-Si, ¿Quién te ayudo? -pregunto Arnold.-Nadie, yo las hice -expreso sin darle importancia, aquel par se sorprendió más; sin tocar el tema de que les había besado Helmut Pataki, aquello sería algo que harían siempre. -Bueno ya me tengo que ir, mañana nos levantaremos temprano -expreso parándose, para retirarse de ahí.
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Para @Fio_chanAl día siguiente Helmut Pataki y su familia se levantaban muy temprano, listos para irse de ahí, cuando salieron, no se imaginaron que sus nuevas amistades se levantarían temprano, prestos para despedirse nuevamente, inevitablemente todos los adultos rieron al ver como Gerald y Arnold, eran quienes lloraban, mientras el pequeño Helmut, fruncía sus pequeñas cejas; al final diez minutos después, era hora de partir, su vuelo saldría en un par de horas más, para pasar el resto de las vacaciones con su hermana mayor.-¡Nos vemos luego! -expreso el rubio ah aquel par, sentado en el automóvil.-¡Adiós!/¡Nos vemos pronto! -respondieron dos voces al mismo tiempo. Después de aquello el auto partió a su destino.Horas después, cuando llegaron al lugar en donde se quedarían con su hermana, los días que pasaron fueron buenos, Helmut apreciaba y toleraba el estar con sus padres y su empalagosa hermana; así que a 25 días de haber llegado a aquel lugar había hablado con Bob Pataki para sugerirle sutilmente que saliera con Miriam aquella noche, mientras Olga Pataki le secundaba, diciéndole que ella se encargaría de cuidar a su hermanito.-Vamos Papi, la sugerencia de mi hermanito es buena, salgan a divertirse ustedes dos solos, sin nosotros, demuéstrale a Mami, cuanto la amas -dijo soñadoramente la mayor de las Pataki.-Necesitan aprovechar el tiempo, luego ambos estarán muy ocupados -soltó seriamente el pequeño niño rubio, comiendo una barrita de apio.-Mmm, no sé si sea buena idea dejarlos solos aquí a ustedes dos -contestó seriamente Bob, pendiente de si llegaba su esposa, ya que esta había salido cerca a comprar unas cosas.-No creo que Olga me mate, Bob -respondió el pequeño oji azul, viendo como su hermana abría sus ojos ofendida por aquellas palabras.-¡Hermanito bebé, nadie sabía que eras alérgico a las fresas! -exclamo avergonzada Olga.-Bueno ahora lo sabemos -respondió asqueado por cómo le había dicho la rubia mayor. -En el remoto caso que me de fresas nuevamente Olga, ahí está el estúpido autoinyector -agrego señalando el aparato.-Carajo Helmut, deja de decir groserías; no se dé donde has aprendido a ser tan grosero hijo -comento seriamente a pesar de sentirse muy orgulloso de su pequeño que cada vez era el hijo que siempre había soñado tener.-¿Enserio Bob?, mi entorno es muy limitado sabes -hablo, viendo como su padre se avergonzaba. -Al diablo, deja de preocuparte, Olga no es tonta, solo sal con Miriam y hagan las cosas que los adultos sin hijos hacen -expreso abriendo el refrigerador, sin notar como su padre y su hermana se ponían rojos, cuando giro vio que aquel par ni se miraba. -¿Qué mosca les pico? -pregunto cruzando los brazos.-Nada hermanito bebé -dijo Olga Pataki, sin inmutarse por la cara de asco de su hermano menor.-Bueno, confiare en ambos, cualquier cosa, no dudes en hablarnos hija y no se les ocurra salir de aquí -dijo recibiendo un abrazo de su hija mayor.-Gracias por confiar en mi Papi -exclamo emocionada la rubia mayor, lista para ir a abrazar a su hermanito.-¡Ni se te ocurra hacerlo! -exclamo Helmut, parando de inmediato a su hermana, para alejarse de ahí.-¿A dónde vas Helmut? -pregunto el gran Bob.-Al baño -respondió dirigiéndose a su habitación para encerrarse, cuando salió de hacer sus necesidades, regreso a la sala encontrando a Miriam, al parecer feliz, giro sus ojos y decidió acercarse a ayudar a cocinar a su familia. Dos horas después jugaban un aburrido juego, pero podía observar las sonrisas de aquellos tres; al final para sorpresa de todos, había ganado de nuevo, a pesar de todo se preguntaba porque les extrañaba aquello.
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Cuando dieron las 7 de la noche, Bob y Miriam se despidieron de ambos; mientras Olga y Helmut, veían un documental a petición del menor, hasta que esta termino.-Iré a calentar la cena hermanito, te llamo cuando este -comento levantándose de aquel sillón, el pequeño oji azul, al ver a su hermana parada empezando a alejarse, noto una mancha rosada en su falda completamente blanca, giro la cara al mueble y noto que en este no había nada que pudiera haberla dejado de aquel modo, así que sin entender muy bien la situación hablo.-Oye Olga -expreso, viendo como la rubia giraba.-¿Sucede algo hermanito bebé? -pregunto contrariada la mencionada.-Tu falda tiene una mancha rosada en la parte de atrás -respondió, viendo como su hermana se sonrojaba y empezaba a llorar corriendo a su habitación, hasta que escucho que la puerta era azotada. -¡Quién sabe que carajo le pasa! -expreso para cambiar los canales de la televisión, hasta que 30 minutos después el hambre que sentía le hizo cabrearse, así que se levantó para calentar los alimentos que la rubia mayor calentaría pero que aún no regresaba para hacerlo, así que entro a la recamara de su hermana, donde la única puerta cerrada, era la del sanitario, desde fuera podía escuchar el llanto. -(Dramática) -pensó para tocar.-Snif..., snif..., ¿Qué paso hermanito bebé? -pregunto entre lágrimas, Olga había corrido al baño sin llevar una toalla sanitaria y para su mala suerte, no había cerrado su habitación, lo que menos quería era que su hermanito llegará de la nada y le viera.-Ya sal para que cenemos, muero de hambre Olga -dijo todo gruñón el oji azul, sin entender los balbuceos de su hermana. -Olga no te entiendo un carajo, solo sal ya para que cenemos, tu estúpida falda se puede lavar -dijo nefasteado.-No es la falda lo que me tiene así, snif... -respondió hipando más tranquila la mayor de las Pataki.-¿Entonces? -pregunto impaciente el pequeño rubio.-Es porque me manche de s... -susurro lo último sin ser entendido por Helmut.-No te entendí ni un carajo -respondió desesperado, escuchando más palabras que no comprendía por aquel llanto. -¡Olga, la cena se enfriará, habla bien, no puedo leer tu mente! -grito para escuchar silencio.-¡Me bajo mi periodo! -exclamo llorando más fuerte.-No sé qué es eso, solo dime que necesitas para que dejes de berrear como animal herido y ya salgas por fin, para que podamos cenar -contesto harto Helmut, guardando esa palabra en su cabeza.-Lo siento hermanito bebé, snif..., en mi maleta debe haber una bolsa con varios paquetitos morados, solo pásame la bolsa y déjala en la entrada de la puerta del baño, sal de la habitación y cierra por favor -dijo lo más tranquila posible, a pesar de aún seguir llorando.-De acuerdo -respondió el pequeño niño rubio, para buscar en donde le había dicho su hermana, sin embargo, no encontró nada, más que un paquete vacío que leyó que decía toallas sanitarias, de nuevo se acercó a la puerta y grito. -¡Encontré la bolsa que dices, pero no hay ningún paquete del que mencionaste, solo un juego de calcetas moradas! -termino de decir, harto.-No..., no..., ¿Qué hago? -pregunto para sí misma la adolescente y empezó a hablar alterada.-¿Bob no tienen de esas cosas? -pregunto gritando Helmut, para ser escuchado.-No, los hombres no usan de eso, solo las mujeres -respondió llorando nuevamente, diciendo cosas, sin escuchar las preguntas que decía el pequeño Hel; quien harto, se dirigió a la habitación de sus padres para buscar lo mismo o algo parecido a lo que había solicitado Olga, encontrándolo en el baño, agarro un paquete cerrado y se dirigió a la habitación; golpeando la puerta del baño nuevamente para hacer reaccionar a su hermana.-Ahí te dejo afuera lo que encontré, cerrare la puerta de la habitación, ya no tardes, muero de hambre Olga -dijo haciendo lo dicho, para volver a calentar los alimentos, mientras se guardaba la bolsa vacía y extraña en sus pantalones, 10 minutos después salía por fin la mayor de las Pataki, con la cara toda hinchada de tanto llorar.-Gracias, hermanito bebé -expreso corriendo para abrazar al mencionado.-¡Sin abrazos! -exclamo parando a la mayor, quien se detuvo, y se sentó para comer, cuando terminaron, Helmut le dijo que le tocaba lavar los platos y luego se sentó en el sillón para preguntar desde ahí que era todo lo que había pasado, mientras Olga Pataki, aun se sentía avergonzada. -¿Y entonces por qué sangras? -pregunto, viendo más roja a la rubia. -¿Y porque Miriam también lo hace? -pregunto para ver a su hermana boquear. -Me dirás o le pregunto a Bob -expreso molesto con los brazos cruzados.-No, a papi no le preguntes -dijo con temor y vergüenza, su padre aun no sabía, solo su mamá.-Entonces suelta la sopa -dijo, para escuchar atentamente la explicación de su hermana mayor, cuando esta termino, solo respondió. -Ok, no le diré nada a Bob ni a Miriam de lo que paso, y si ella te pregunta, solo dile que fuiste tu quien agarro ese paquete, este será nuestro secreto, ahora ten un control de lo que te sucede para que no te pase con desconocidos, yo ya me iré a dormir -respondió tajantemente haciendo lo mencionado.-¡Gracias hermanito bebé! -exclamo abrazando al pequeño Gauti.-¡Ya suelta! -grito, para escuchar la risa de su hermana y sentir que por fin le dejaban. -Hasta mañana -soltó para cerrar la puerta de su habitación bruscamente. Ninguno de los dos contó nunca lo que sucedió en aquella ocasión; y unos días después Helmut Gauti Pataki regresaba a Hillwood con sus padres, junto a la bolsa vacía que oculto.
