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Español
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Published:
2024-11-11
Words:
5173
Chapters:
3/?

Los Hijos De Nox

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Work Text

El silencio profundo que habitaba en aquel solitario suburbio, fue interrumpido de manera sorpresiva por el sonido constante de unas pisadas, las cuales retumbaron y se extendieron entre los callejones, adquiriendo una cadencia similar a la de un eco.Los gruñidos de un gato negro se acoplaron al ritmo uniforme que producían los pasos del extraño, dando forma a una nueva melodía, mucho más rara y turbadora que la anterior secuencia monótona de sonidos. El gato; que seguía de cerca a aquel hombre, por alguna razón decidió separarse de él y trepó a través de una casa con muros de piedra ennegrecidos por el hollín. Así lo hizo hasta continuar ascendiendo de forma ágil hacia la parte superior de un elevado techo rematado en pico. Entonces, emitiendo débiles maullidos, el felino se desvaneció entre la densa noche, permitiendo que los graznidos de un cuervo nacido desde las sombras tomara todo el protagonismo. El ave voló formando círculos hasta descender de forma precipitada sobre el hombro del extraño, en donde reposó durante un instante antes de reanudar otra vez el vuelo y desaparecer en la oscuridad.Aquel sujeto presentaba la apariencia de un hombre de no más de veinticinco años de edad. Con una altura superior a la media, se desplazaba de manera apresurada entre las sombras, encorvando un poco su espalda. Solo era visible por momentos cuando las tenues luces de las farolas revelaban su presencia. Poseía una tez pálida, rasgos afilados e iba vestido con un abrigo largo que lo cubría hasta por debajo de las rodillas. Sus ojos estaban ocultos por unas gafas oscuras de cristales redondos que reflejaban la luz de los faros en forma de destellos. Y, en su mano derecha, sostenía lo que parecía ser un antiguo estuche de violín, de apariencia muy deslucida por el paso del tiempo y la falta de un cuidado conveniente. Todos esos elementos le otorgaban al joven un cierto aire sombrío, misterioso y reservado. Pero, al mismo tiempo, al complementarse todas aquellas características entre sí, terminaban confiriéndole a su presencia un peculiar magnetismo.Con cada paso que el extraño daba, en su cara se reflejaba una evidente mueca de dolor. De todas maneras, a pesar de que sufría algún tipo de lesión, siguió avanzando deprisa a través de las calles, sin molestarse siquiera en esquivar los charcos de agua mal oliente que se habían acumulado tras varios días de copiosas lluvias. Luego de seguir andando durante varios minutos, levantó la mirada hacia el cielo y observó que la lluvia caía con mayor intensidad que antes. Por ello; sin detener la marcha, estiró el cuello de su abrigo y dobló la esquina en dirección al cementerio.Una vez que llegó al lugar, atravesó las rejas oxidadas que cercaban todo el terreno y continuó adentrándose más por aquel cementerio poblado con cientos de mausoleos y estructuras góticas. Caminó hasta que se topó de frente con un sendero empinado que se bifurcaba justo antes de llegar al final de su recorrido. El joven se detuvo un momento, pero de inmediato reanudó su camino hacia la derecha, por un sendero que se extendía de forma irregular con incrustaciones de adoquines y porciones de tierra. Aunque su única luz provenía del débil reflejo de la luna, que asomaba de manera cuidadosa entre las nubes de tormenta. Él podía ver en la oscuridad como una más de las criaturas nocturnas que moraban en los alrededores, ocultas bajo el manto de las sombras. Siguió por el sendero que atravesaba lápidas y mausoleos gastados, custodiados solo por la presencia de grotescas estatuas que yacían derruidas. Al final se detuvo frente a una fosa y sin titubear, se adentró en ella. Dicha entrada conectaba el exterior con las catacumbas, las cuales se extendían en forma de túneles subterráneos hasta finalizar del otro lado del cementerio.Una vez dentro, sintió de inmediato el aire denso y enrarecido producto de los olores a tierra mohosa, a carne y a huesos en descomposición. Fetidez que era emanada de antiguas tumbas profanadas hace ya tiempo por las actividades blasfemas de los saqueadores. Mientras atravesaba los oscuros y estrechos túneles, escuchó sonidos rasposos, similares a los que produce una persona que padece un intenso ataque de tos. Sin inmutarse en lo más mínimo, continuó caminando, atribuyéndoles dichos sonidos a algunos de los adictos que, por su dependencia a la flor de esker o al opio, solían recluirse en solitarios lugares para consumir sus drogas. Se abrió paso por el pasillo hasta que se detuvo frente a una tumba antigua que poseía una lápida de mármol en su cara principal, cubierta con símbolos extraños grabados en metal a lo largo de toda la estructura. Uno de los símbolos principales ubicado en el centro de la placa, se encontraba desordenado en distintas figuras geométricas que parecían poder cambiarse de lugar. El extraño apoyó uno de sus largos dedos sobre una de las piezas y comenzó a desplazarlas de un lado a otro, dando forma a otra figura nueva con mucha rapidez, como si ya conociera de memoria la combinación de movimientos necesaria para lograrlo.Cuando finalizó, las piezas entre sí formaban una estrella de siete puntas con pequeñas serpientes grabadas en el interior de cada de uno de los extremos. Ya con la figura completa en frente suyo, el joven sacó una pequeña navaja del interior de su abrigo y la utilizó para infligirse un corte poco profundo en el dedo índice, del cual comenzó a brotar abundante sangre. Con el mismo dedo herido empezó a sobrescribir con sangre los símbolos de la placa, dejando para el último los contornos de la estrella de siete puntas. Una vez que terminó, cerró sus ojos como si necesitara concentrarse y apoyó su palma sobre el grabado, manteniéndola de esta forma durante unos instantes.De repente, se escucharon unos sonidos metálicos provenientes del interior de la tumba, como si algún tipo de mecanismo interno se hubiera desactivado. Entonces, la placa de mármol se deslizó hacia adentro, dejando al descubierto un compartimento que había estado oculto. El extraño metió su mano en el orificio y extrajo del interior un colgante reluciente, comprendido por una cadena de plata adherida a un relicario mediano del mismo material. El joven sosteniendo el amuleto entre sus dedos, remarcó con su sangre uno de los símbolos grabados en el objeto, y luego se llevó el recipiente a la boca. Girando una pequeña perilla que se encontraba en el exterior del relicario, ingirió una extraña sustancia brillante que de inmediato tragó. Un momento después de que tomara la sustancia y que esta llegara a su organismo, comenzó a temblar con violencia durante unos instantes, apretando su mandíbula con fuerza, como si estuviera padeciendo un intenso dolor. Una vez que transcurrieron los minutos, los efectos cesaron de pronto y su aspecto pareció revitalizado por completo. Todas sus heridas habían sanado, y esto mismo también pudo observarse en el tajo que se había auto infligido en el dedo. El corte había cicatrizado de manera asombrosa luego de ingerir el elixir. Quedando como rastro de la herida solo una leve marca rosada sobre la piel. En ese momento observó el colgante que aún sostenía entre sus dedos y se lo colocó al cuello, ocultándolo debajo de sus ropas. Después, de uno de los bolsillos de su abrigo retiró lo que parecía una bolsa con monedas y unos extraños fragmentos cristalinos, los cuales depositó al mismo tiempo en el orificio del compartimento. En ese instante desvío su mirada hacia el suelo cuando algo extraño pareció captar su atención, pero solo notó a una pareja de ratas que se movían con agilidad al ras del muro, hasta pasar por encima de sus botas. Sin más demora, puso de nuevo toda su concentración en lo que estaba haciendo y volvió a colocar la placa de mármol en su posición original. Limpió los rastros de sangre que habían quedado sobre los grabados y luego continuó por los pasillos angostos que daban hacia el final de las catacumbas.Cuando ya se encontraba en el exterior, abandonó el cementerio para retomar otra vez su camino por las calles solitarias.

----- CHAPTER BREAK -----

Pese a que conocía de sobra la clase de seres que habitaban en la oscuridad, prefería recorrer la ciudad bajo el resguardo de la noche. Donde podía moverse con total libertad sin la mirada inquisitiva del común de las personas. Si bien la mayor parte de la ciudad dormía, existían sectores marginados que continuaban activos, rondando las calles en busca de satisfacer sus más viles y oscuras necesidades. El extraño; a pesar de esto, consideraba que lidiar con la presencia de estas bestias de la noche era algo mucho más tolerable... Siempre y cuando sus asuntos no se vieran inmiscuídos con los suyos, por supuesto.Prosiguió caminando con indiferencia, asqueado de todo cuanto lo rodeaba. Cada rincón que observaba le parecía corrompido, sucio, carente de vida, gris. Trató de dar un poco de alivio a su cabeza y para ello se concentró en poner su mente en blanco, ya no quería pensar en nada más. De todas maneras, a pesar de sus intenciones, no lo logró. En pocos minutos los pensamientos se arremolinaron otra vez en su mente como una fuerza imposible de eludir. Se percató entonces de que sus ropas estaban empapadas por la lluvia, al igual que la funda del violín que llevaba consigo:«¿Debía dirigirse hacia a algún sitio en dónde pudiera beber algo fuerte y secar sus ropas junto al fuego cálido de alguna chimenea?» «¿O acaso debía volver a su oscura y solitaria tienda?», pensó él. Esa preguntas dieron vueltas en su cabeza sin respuesta. Recordó entonces todo lo que había pasado. Aquellas terribles horas que habían transcurrido desde el anochecer. Aquel mal insondable al que había sido capaz de sobrevivir. El enorme costo de sus errores, cuyas consecuencias tendría que soportar por el resto de su vida. Finalmente llegó a la conclusión de que no deseaba volver aún, a pesar de todo solo era pasada la medianoche y prefería continuar merodeando sin rumbo fijo por las calles. Cruzó por debajo de un puente en donde dos vagabundos abusaban de una vieja prostituta en estado de ebriedad. Uno de ellos al notar su presencia dejó aquello que estaba haciendo y le exigió algo de dinero. El joven siguió caminando sin dar respuesta alguna, ignorándolos por completo. Y ante la indiferencia de este, los sujetos se enfadaron y lo insultaron repetidas veces, buscando un enfrentamiento. Pero él continuó sin voltearse. Con su mente ausente, poco a poco se alejó del sitio en donde ellos se encontraban. Al final, aquellos hombres desistieron algo desconcertados por su indiferencia y volvieron a lo suyo. Así caminó sin dirección aparente. Como un espectro condenado a vagar por la ciudad sin rumbo alguno. Sentía un vacío en su interior que lo asfixiaba y lo arrastraba hacia las profundidades de una pesadilla.«¿Y si la tendencia natural del hombre sea la de ejercer su voluntad siempre hacia el mal, y cualquier intento de revertirlo es un sin sentido?», pensó.—¡Todo parece una causa perdida! —dijo entre susurros. Sus pensamientos lo atormentaban y lo obligaban a observar todas sus creencias deshechas.De repente, alguien se interpuso en su camino y lo sacó de su ensimismamiento.—¿Necesitas compañía, guapo? —dijo con tono suave una mujer aparecida de forma inesperada desde uno de los callejones laterales.Al observarla con atención, notó que se trataba de una joven atractiva de cuerpo esbelto, vestida con ropas modestas pero también delicadas. Tenía la piel clara y sus cabellos rojizos húmedos por la lluvia, caían en dirección hacia los hombros, cubriéndole además parte de sus pechos. Aunque trataba de disimularlo con una sonrisa, se reflejaba en sus ojos cierto cansancio, como si llevara tiempo sin dormir de manera conveniente.«¿Qué hacía aquella joven en esta parte de la ciudad?», pensó. Y la pregunta le surgió de repente. «Estas callejuelas de los suburbios se caracterizaban por ser poco transitadas o casi desoladas» «A decir verdad, sería uno de los últimos lugares en toda la ciudad que una prostituta elegiría para llevar a cabo su profesión». Luego de observarla con atención, se dio cuenta que algo en aquella joven le despertaba cierta desconfianza, aunque no podía precisar con certeza a que se debía eso. De todas maneras, su intuición le advirtió que algo no encajaba:—¿Cómo te llamas? —preguntó él con aspereza.—¡Para ti, esta noche soy Candy! –respondió ella abriendo y cerrando los ojos de forma sensual—. ¿Y tú, guapo? ¿Cómo te llamas? —le interrogó ella, devolviéndole una hermosa sonrisa mientras se acercaba a él con una mirada felina.El extraño permaneció en silencio, limitándose solo a contemplarla.Ella utilizaba un vestido largo de color claro, con un corset apretado que estilizaba su cintura y daba forma a un escote imposible de ignorar. La prostituta se puso en una pose provocativa en frente del joven y se acercó a él rozando su entrepierna con una mano. Después, lo rodeó por encima de los hombros y tocó con mucha sutileza sus labios con los suyos.—Ahora que te veo de cerca, no me importaría calentar tu cama esta noche por la mitad de precio —dijo ella susurrándole dichas palabras al oído.El extraño se estremeció al sentir los cálidos pechos de la joven junto a su cuerpo. Y sus sentidos se volvieron locos, impregnados con el perfume a lilas de su piel húmeda. Sin dudas, una parte de él la deseaba con intensidad. Ansiaba tomarla con fuerza de la cintura y poseerla allí mismo en uno de esos asquerosos callejones.Candy lo observaba de reojo, sin poder ocultar su curiosidad.—¡Que mala suerte la mía, tal parece que al caballero que vino a rescatarme esta noche, le comieron la lengua los ratones! —comentó la joven y sus labios formaron una sonrisa sarcástica, mientras continuaba aferrada a él del cuello sin dejar de mirarlo.—¿Qué dices? ¿Aceptas pasar la noche conmigo? ¿O no te parezco lo suficiente atractiva? —le interrogó la joven fingiendo estar enfadada—. ¡Es frustrante hablar con alguien sin ver directo a sus ojos! —agregó con cierto aire caprichoso. Y de manera delicada, con sus dos manos tomó sus gafas por los marcos plateados que rodeaban a los cristales—, son extraños pero me gustan como quedan en ti.— La joven sonrió, mientras deslizaba los lentes con cuidado hasta retirarlos del todo.El extraño continuó en silencio. Sabía que debía impedir que la joven le quitara las gafas, pero aún así no la detuvo. Deleitado por su belleza, deseaba que la calidez de su compañía le permitiera olvidar aunque sea por unos instantes lo miserable que se sentía.Candy vio directo a los ojos del joven y pegó un grito ahogado, dejando caer sin darse cuenta las gafas al suelo. Mientras retrocedía, se reflejó en su rostro todo el terror que ella sintió en ese preciso instante. Los ojos del extraño; ante la luz tenue de los faroles, brillaron con un intenso tono violeta, y esto le confirió a su presencia un aspecto amenazador. Como si se tratasen de los iris resplandecientes de un predador nocturno que acecha a su presa desde la oscuridad. La joven, asustada y paralizada por el miedo, reaccionó de manera impulsiva y trató de alejarse de allí en un arrebato de desesperación.—¡Espera un momento, no quiero hacerte daño! —gritó él, al mismo tiempo que trataba de retenerla con sus brazos y buscaba en su cabeza las palabras indicadas para tranquilizarla. Pero la joven logró liberarse de todas maneras y se alejó de allí corriendo por la misma calle en la que había aparecido.Él permaneció inmóvil, observando como se alejaba hasta que la figura de la joven desapareció entre la niebla. Cientos de pensamientos se agitaron en su mente, haciéndole reflexionar por unos instantes sobre como se habían sucedido las cosas en ese breve encuentro con aquella misteriosa joven. Y al final, se culpó a sí mismo por permitir que llegara tan lejos. Recordó la misma historia repetida una y otra vez, pero con el rostro de distintas mujeres de su pasado. Con una sensación de amargura que le oprimía el pecho, se inclinó para recoger las gafas que estaban en el suelo y se las colocó. Después levantó el cuello de su abrigo para protegerse de la lluvia, y en ese preciso momento se dio cuenta de que algo importante le faltaba...Sus sospechas eran acertadas. El encuentro con esa mujer no tenía que ver con cuestiones del destino ni mucho menos. Nada en su vida había ocurrido de esa forma, y tampoco esta vez su acercamiento con ella era una excepción a la regla. Pensó en la hermosa joven. En el dulce perfume de su piel. En sus suaves labios. Pero después de que transcurrieron unos minutos sus pensamientos parecieron aclararse. Entendió entonces que debía llegar al fondo del asunto si quería descubrir en verdad, quién estaba detrás de esto. Ahora, todo lo ocurrido le resultaba muy hilarante. Sin poder contenerse dio una profunda carcajada que retumbó entre las silenciosas calles, y luego continuó caminando por la misma callejuela en la que ella había desaparecido. ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Muchas gracias por leer mi historia, queridos "Hijos de Nox"...Si hasta ahora los primeros capítulos son de su agrado, no se olviden en dejar un like, un comentario o un follow! Eso me motivaría mucho a continuar escribiendo.Hasta entonces! Saludos!

----- CHAPTER BREAK -----

La joven corrió por un pasaje sombrío sin detenerse, hasta que el tacón de uno de sus zapatos se quebró haciéndole perder el equilibrio. Una vez que logró reincorporarse, se sentó en el suelo mojado y se dispuso a quitárselos. Después de hacer aquello, la joven permaneció en el suelo con sus pies descalzos apoyados sobre el húmedo empedrado. Su cuerpo temblaba de manera frenética y esto no se debía solo al aire frío de la noche, sino a la sensación de miedo que le había producido el encuentro con ese hombre. Además de esto, no podía evitar reprocharse a sí misma el haber aceptado un encargo tan peligroso que la había dejado expuesta como si fuera una verdadera novata. Permitir que sus emociones tomaran las riendas de sus actos era un error inaceptable para alguien que hacía del robo su profesión. Y por ello, le era tan difícil reconocer el hecho de que había cometido ese mismo error de principiantes.«¿Quién era ese hombre?» «¿No podía ser humano?» «¿O no debía serlo del todo?», pensó. Estas preguntas se dispararon en su cabeza. Pero, por más que intentaba buscar una explicación lógica al encuentro con ese sujeto, no podía dar con ella.Desde niña se había criado en las calles de Nordham y a medida que creció, fue aprendiendo de la manera más dura sobre la existencia de ciertos estratos ocultos en los bajos fondos de la ciudad, demasiado peligrosos como para tratar con ellos. Con los cuales era mejor mantenerse a cierta distancia si se deseaba conservar la vida o la cordura. El miedo que la invadía era por este motivo, una parte de ella creía que había transgredido el límite, se había metido con lo que no debía:«Debes desconfiar hasta de los trabajos de apariencia más simples»«Siempre debes prever hasta la peor de las situaciones posibles, porque aquellas que consideramos improbables, suelen hacerse realidad»«No existen sumas de dinero, objetos de lujo o joyas preciosas lo suficiente valiosas para poner en riesgo la vida o la libertad», pensó, mientras se repetía una y otra vez dichos principios para sí misma. Esos eran los únicos consejos valiosos que había recibido de su padre, y el tenerlos siempre presentes le habían servido para sobrevivir a la dura vida en las calles. O esto fue así hasta que un maldito día, impulsada por su creciente ego y orgullo, decidió dejar de lado aquellos consejos y terminó aceptando trabajos que en realidad implicaran un desafío para sus habilidades.«Aceptaría de ahora en adelante la clase de contratos peligrosos que hasta los ladrones más experimentados de la ciudad se niegan a aceptar, aunque les ofrecieran por ello cuantiosas sumas de dinero», había pensado ella con ingenuidad. Con esto obtendría la fama que se merecía. Podría coronarse como una de las mejores ladronas en todo Nordham, y se ganaría el respeto de todos. Con suerte en un futuro cercano se retiraría en lo más alto, siendo así capaz de comprarse la vida que se merecía.De pronto, recuerdos que estaban alojados en su inconsciente salieron a la luz. Esas memorias recuperadas estaban relacionadas de forma directa con aquel hombre vestido de negro. Ahora recordaba haber visto a ese tipo de sujetos con anterioridad en solo dos oportunidades. Una de esas memorias era de hace mucho tiempo atrás, cuando tan solo era una niña. Vivía con su padre en un conventillo y uno de estos hombres había pasado junto a ella en el preciso momento que se encontraba jugando en la calle con otra niña de su misma edad. A pesar de que era muy pequeña, recordó la sensación de terror que la había invadido, y también el miedo que causó la sola presencia de aquel hombre en todas las personas que allí se encontraban. La segunda vez en cambio, había sido solo hace dos años atrás en una posada de la ciudad. Estaban dos de ellos situados en el rincón más oscuro y alejado con respecto a las otras mesas. Portaban en sus rostros las típicas gafas negras con las que ocultan sus ojos y no parecían hablar demasiado entre ellos. Solo intercambiaban unas pocas palabras cada tanto mientras bebían. Todas las personas que estaban allí parecían intranquilas con la presencia de ambos, pero lo disimulaban hablando en voz alta, riendo y haciendo bromas sin sentido. Todo transcurría con normalidad hasta que un grupo de rufianes ingresó al bar. Luego de unos minutos, también ellos se percataron de su presencia. Quizás estimulados por el alcohol o por simple estupidez, el grupo de borrachos comenzó a hostigarles, buscando dar inicio a una pelea en repetidas oportunidades. Esto fue hasta que uno de los hombres de negro; cansado de la agresión, golpeó a tres de ellos con la culata de su revólver, dejándolos inconscientes allí en un abrir y cerrar de ojos. Un cuarto sujeto al ver a sus compañeros humillados, se abalanzó con un puñal en mano, pero antes de que pudiera intentar algo, ya se encontraba también inconsciente en el suelo con la mandíbula rota. Los otros que habían quedado de pie observando todo lo ocurrido, prefirieron escapar de forma cobarde antes que enfrentarse con ellos. Luego de esto, los dos hombres de negro pagaron lo que debían y se retiraron sin más, ante la mirada inquieta de la gente que allí se encontraba sin atreverse a decirles nada.Muy pocas cosas se sabían sobre ellos ya que todas sus actividades se desarrollaban en un ámbito de gran hermetismo. Pero el común de la gente decía que eran demonios que usurpaban cuerpos ajenos. Otros sostenían que eran alquimistas negros, sabedores de conocimientos prohibidos. O simplemente se referían a ellos como cuervos de mal augurio, warlocks o cazadores de muerte, ya que siempre se los observaba merodeando por cementerios y se los acusaba de usar cadáveres para fines terribles e inexplicables. También parecían interesados en realizar aquellas tareas de características sobrenaturales que la mayoría de personas ordinarias no podían realizar o que ni siquiera se atreverían a intentarlo. Se rumoreaba que formaban parte de una Orden secreta del rey, y por esto, también se los había observado prestando sus servicios a la guardia de la ciudad en determinados asuntos. El común de la gente comentaba que tenían ciertos privilegios o libertades. Entre ellas se les atribuían la posibilidad de matar si así lo creían necesario para el efectivo cumplimiento de sus misiones. Otro rumor que había escuchado en las calles, era que se podían contratar sus servicios si poseías el tipo de dinero necesaria para ello. Aunque muy poca gente entendía a que se referían los rumores con esto. Lo cierto es que era muy raro verlos por la ciudad y mucho más extraño era toparse con algún cazador de muerte a plena luz del día. Sin embargo; cuando esto de manera excepcional ocurría, se podía observar que siempre iban armados, utilizando sus típicas vestimentas oscuras. Moviéndose la mayoría de las veces en pequeños grupos, y solo intercambiaban algunas pocas palabras con aquellos extraños que estaban relacionados de alguna forma u otra con sus asuntos. A decir verdad, su reputación era peor que la de los verdugos oficiales del rey. La mayoría de las personas les temían y le rehuían a toda costa como si fueran portadores de la peste, prefiriendo siempre mantenerse a una distancia prudente de ellos. Ella, por su parte, siempre había pensado que todas las historias que se contaban sobre los cazadores de muerte eran el resultado de la imaginación y la estupidez de la gente. Pero, después de haber visto directo a los ojos de uno de ellos, estaba segura que no se trataban de humanos normales.A pesar de que se consideraba una profesional del robo, no había actuado de acuerdo a lo planeado. Ahora temía que aquel cazador de muerte estuviera detrás de sus pasos. Estos pensamientos no hicieron más que acrecentar el miedo que sentía, por esta razón se puso de pie de inmediato y revisó dentro de uno de los bolsillos escondidos de su vestido, en donde ocultó el colgante que había logrado sustraerle con éxito. Al entrar en contacto sus dedos con el frío metal, sintió un profundo alivio. A pesar de todo lo ocurrido había logrado cumplir su objetivo. Acercó el collar a su cara para verlo más en detalle y notó que se trataba de uno muy peculiar, confeccionado en su totalidad en plata. El relicario con la forma de triángulo invertido poseía extraños símbolos tallados y, además, estaba rodeado por siete serpientes grabadas con gran detalle. Una de ellas era mucho más grande que las otras, y sellaba el contenido del objeto apoyándose con la boca abierta para exhibir sus colmillos. En uno de los costados del amuleto, había una mancha roja de sangre sobre uno de los símbolos. Quiso limpiarlo con un poco de la tela de su vestido, pero por más que intentaba con insistencia, resultaba imposible quitarla.De repente se escucharon unas pisadas que provenían de la calle contigua, y al percibir que se acercaban hacia ella interrumpió todo lo que estaba haciendo. Aunque se sentía muy asustada, entendió que le quedaban al menos unos minutos y debía actuar rápido. Buscó con la mirada un lugar apropiado para esconder el colgante, y luego de un momento, se decidió por uno de los orificios en la pared que daba al callejón donde ella se encontraba. Después de hacer esto, se ocultó en el oscuro porche de una casa abandonada y allí aguardó expectante hasta que apareció a unos pocos metros de distancia la figura de un hombre que se tambaleaba de un lado al otro como si le costara mantenerse en pie. Aquel sujeto; bastante ebrio, arrojó sin razón una botella hacia la casa, y el objeto impactó de lleno en uno de los muros próximos al sitio en donde ella se ocultaba. A pesar de esto, se mantuvo inmóvil mientras los vidrios le rebotaron, rozándole el hombro y una parte de la cara. Tras unos pocos minutos de espera, el hombre siguió caminando como podía hasta que tropezó con algo que le hizo caer al suelo y quedó tirado allí en un estado de total inconscienciaLa joven aguardó con cautela durante unos minutos hasta que se cansó de esperar y abandonó su escondite. En el callejón recuperó el colgante que había escondido y ya otra vez con el collar en sus manos, decidió que lo más conveniente era resguardarse en su refugio. Allí esperaría hasta la llegada del día para entregar su encargo y así reclamar su merecida recompensa. Mientras se dirigía al hotel en donde había rentado una habitación para pasar la noche, pensó en exigirle el doble del pago a ese fanático hierofante de la Flama Dorada. Quien; con inteligentes artimañas, logró seducirla para que aceptara este trabajo tan arriesgado. Ella había aceptado por una suma de dinero que había considerado muy interesante. Pero ahora, habiendo cumplido ya su objetivo, se encontraba en una posición diferente, en la podía sacar una mayor ventaja, eso es lo que haría sin dudarlo:«¿Cuál será el interés real que tenía aquel hierofante por el colgante de plata?» «¿Y si su valor era mucho mayor de lo que pensaba?» «¿Tal vez aquel hombre desagradable la estaba embaucando?» «¿Quizás dicho objeto poseía algún tipo de valor histórico que ella desconocía?», pensó. Y ante estos interrogantes, la joven llegó a la conclusión de que debía corroborar su valor en el mercado negro antes de tomar cualquier decisión apresurada.Cuando llegó al hotel subió rápido por las escaleras sin hacer ruido, logrando evitar ser vista por el encargado de la recepción. Una vez que ingresó a su habitación, se quitó el vestido mojado que traía puesto y solo con su ropa interior se acostó en la cama. Todavía se sentía alterada, como si algo en su interior hubiera quedado afectado. Cuando cerraba los ojos aún veía la imagen de aquel hombre que la observaba con sus ojos fieros. No era la primera vez que seducía a sus víctimas para el cumplimiento de sus objetivos. De hecho, muchos eran los que habían caído bajo sus engaños y manipulaciones. Siempre se había jactado de su frialdad para actuar indiferente ante los hombres, pero ahora, algo era distinto. Por un lado, sentía miedo que aquel joven fuera en realidad un ser sobrenatural que podría buscar una manera vil de vengarse de ella, haciéndole pagar su ofensa con su propia vida. Pero también una parte profunda de sí misma estaba segura de que no era del todo un ser maligno, a pesar de que le avergonzaba admitirlo, deseaba un nuevo encuentro con él. La posibilidad de volver a verlo la arrastraba a un torbellino de imágenes en las que estaban juntos como amantes, besándose de forma apasionada. Esto le hizo odiarse a sí misma y se sintió también una completa estúpida:«¿Y si en verdad era un demonio, y esto que sentía no era algo real, sino el resultado de un hechizo o algún tipo de encantamiento?», pensó. Al principio le pareció algo absurdo, pero luego de meditarlo un momento creyó que podía ser una posibilidad ya que nunca había sentido algo así por un hombre, y mucho menos por alguien con el que solo había tenido un encuentro. Luego de dar vueltas en su cabeza a miles de posibilidades, cayó dormida bajo un sueño profundo.----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Muchas gracias por leer mi historia, queridos "Hijos de Nox"...Si hasta ahora los tres primeros capítulos son de su agrado, no se olviden endejar un like, un comentario o un follow! Eso me motivaría mucho a continuarescribiendo. Hasta entonces! Saludos!

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