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Smash Infection Lucas X

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Una vez más, era hora de un nuevo torneo de Smash. Los luchadores que habían estado desde el primer evento fueron los primeros en enterarse, y también los primeros en viajar a esa dimensión donde las competiciones siempre se llevaban a cabo. Usaban portales, que permitían a los luchadores llegar y salir de sus respectivos mundos con facilidad.La isla, completamente aislada y rodeada de agua por todos lados, era el hogar temporal de todos los participantes. Cada luchador tenía su propio espacio para descansar, grandes cabañas privadas que podían personalizar a su gusto. Este era el lugar donde pasaban su tiempo hasta que fueran eliminados del torneo.Pero eso era antes. Desde que el número de luchadores creció exponencialmente, las cabañas ya no eran exclusivas para cada uno. Ahora, debían compartir sus espacios con otros, lo que no era del gusto de todos. Sin embargo, había algo positivo: cada quien podía hacer su elección de con quién convivir, e incluso formar parejas si lo deseaban.Cuando se introdujo la idea de compartir habitaciones, muchos no estaban contentos con ello. Hubo quejas, discusiones y una gran resistencia al cambio, lo que al principio generó tensión entre algunos de los luchadores. Ness, siendo uno de los que le gustaba mucho meterse en polémicas, decidió no quejarse. A pesar de todo, lo aceptó. Al final, sabían que era inevitable; había demasiada demanda de espacio, y aunque la isla era grande, Master Hand prefería no gastar millones en construir nuevas instalaciones. Al final, él siempre tenía la última palabra.Ahora, Ness se encontraba esperando a Lucas en esa inmensa habitación, llena simplemente de portales que conectaban con todos los mundos. Sentado en el suelo, hacía círculos de aburrimiento mientras observaba los portales parpadear en la distancia.-¿Por qué tardará tanto? - Gruñó, frustrado. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫Cuando Ness llegó por primera vez, solo eran unos pocos luchadores, alrededor de doce, contando a él mismo. Todo era sumamente tranquilo, con un ambiente casi familiar, donde todos se conocían y no había espacio para tensiones. La convivencia era fácil, casi como si fueran una pequeña comunidad, y no había malos rollos.
A la hora de las comidas, todos se reunían en una gran mesa circular, donde conversaban animadamente. Al parecer, todos ya se conocían entre sí, excepto Ness, que observaba el ambiente con cierto miedo. Al final, él era solo un crío, el nuevo en ese lugar.Mario, siempre atento a los demás, notó la incomodidad de Ness. Aunque el chico intentaba esconderlo, su rostro mostraba claramente que no se sentía en su lugar. Sin dudarlo, Mario le hizo un gesto amistoso, levantando la mano en su dirección con una sonrisa amplia, tratando de ofrecerle algo de tranquilidad. Ness lo miró, algo sorprendido, pero agradecido por el gesto. Era su primera vez en la isla, completamente solo, sin sus amigos ni su familia. Se sentía aislado, como si estuviera en un mundo completamente diferente, rodeado de personas que no conocía.Con los años, había cambiado. De ser el chico tímido y callado que había llegado hace tiempo, a dia de hoy había evolucionado a alguien más extrovertido y algo nervioso.En medio de la cena, Mario levantó su copa, mirando a todos los presentes con una sonrisa genuina.-Bueno, parece que tenemos a alguien nuevo entre nosotros. -Dijo en voz alta, atrayendo la atención de todos. Todos se callaron y miraron a Ness, quien sintió una mezcla de incomodidad y curiosidad.

Mario continuó, sin perder su sonrisa, consciente de que la situación podía ser un poco abrumadora para el chico.-Este es Ness, un buen chico. No se dejen engañar por su cara de poco hablar, que en el fondo tiene mucho que ofrecer.- Dijo Mario, con tono amistoso, buscando hacer sentir a Ness menos presionado.Donkey Kong, que estaba sentado al lado de Ness, le dio un pequeño codazo amistoso, como animándole a que hablara. Ness miró rápidamente a DK, algo sorprendido, pero su expresión se suavizó al ver la calidez de su gesto.- ¡Vamos, no seas tímido! -dijo DK con una sonrisa gigante, casi contagiando su energía a Ness. El chico levantó la vista, algo sorprendido, y vio la sonrisa de Donkey Kong.-Bueno… no soy muy bueno con las palabras, pero... gracias por la bienvenida. Es raro estar aquí, pero... lo agradezo.A medida que Mario, Donkey Kong hablaban, otros luchadores empezaron a notar que Ness aún se sentía algo fuera de lugar. Roy, al ver que el chico seguía algo nervioso, decidió intervenir.- Eh, no te preocupes demasiado -dijo Roy con una sonrisa amigable, mirando a Ness desde su asiento-. Todos pasamos por lo mismo cuando llegamos aquí. Al principio, todo parece gigante y raro, pero después te acostumbras. Esta isla se convierte en casa.Ness asintió, sintiendo que las palabras de Roy le daban algo de esperanza. Aunque seguía un poco tenso, su nerviosismo comenzó a disiparse.Fox, que estaba al final de la mesa, escuchó la conversación y decidió añadir su opinión.- Lo que dice Roy es cierto -comentó Fox, con su tono relajado pero firme-. Todos hemos sido nuevos alguna vez. Y aunque al principio parece una competencia sin fin, en realidad, estamos todos en el mismo barco. Aquí cada uno tiene su papel, y nadie te va a juzgar si no eres perfecto.Falcon, que estaba justo al lado de Fox, dio un golpe en la mesa con entusiasmo, interrumpiendo un poco.- ¡¡Eso es, Ness!! ¡¡Ahora eres parte del Smash!! -dijo, su voz llena de energía-. Aquí no hay espacio para los débiles, pero hay un montón de oportunidades para crecer. ¡Eso es lo que nos hace fuertes!La intensidad de Falcon hizo que Ness sonriera, un poco desconcertado por su energía, pero sintiéndose más animado.- Gracias, Falcon. -respondió, un poco más relajado-. Creo que con el tiempo me acostumbraré a todo esto.Justo entonces, Samus, que había estado observando en silencio, inclinó ligeramente la cabeza hacia adelante y habló en su tono sereno pero firme.- Cada quien tiene su propio ritmo, Ness. -dijo ella con una calma inquebrantable-. No te apresures. Aquí estamos todos para aprender. Si alguna vez necesitas ayuda, no dudes en preguntar. No somos tan diferentes, al final.Ness la miró y asintió, notando que sus palabras, aunque suaves, estaban llenas de verdad. Samus siempre había sido alguien distante, pero ahora sentía que podía confiar en ella.Mientras tanto, Mario observaba la interacción entre los luchadores y Ness, con una sonrisa satisfecha en su rostro. El joven chico ya no se sentía tan solo. Había encontrado su lugar, aunque fuera solo por ese pequeño gesto de apoyo.La mesa, antes llena de miradas curiosas, se había convertido en un espacio cálido y acogedor. Los luchadores se habían unido para tranquilizar a Ness, y el chico comenzaba a sentir que, aunque fuera un novato, ya era parte de algo mucho más grande. Le hacia feliz.Mucho tiempo después, Mario anunció publicamente que se aprximaban nuevos combatientes para la siguiente oleada.Ness estaba en su cabaña, jugando a la DS mientras comía algun que otro snack. Alguien tocó al timbre, por lo que con pereza y refunfuñando fue a ver quien era. Por su sorpresa era Mario, alegrandose instantaneamente tras verlo. Mario era un tio que caia bien a todo el mundo, aunque fuera el mandamas del lugar, se comportaba bien con todos.-¡Marío, que gusto verte!- Dijo Ness, limpiandose la boca ya que aun tenia restos de patatas fritas.Mario saludó al chaval sacuciendole el pelo, dejandole la gorra desmoronada.-¿Qué tal estás? Tengo buenas noticias para tí.- Diria el fontanero, con su tipico accento italiano.Ness se puso nervioso, siempre que Mario venia a visitarle era para contarle algo de su gusto o pasar un rato con el mismo.-¿Buenas noticias? - Preguntó Ness, levantando una ceja y sintiendo algo de inquietud.Mario, sin dejar de sonreír, cruzó los brazos y se inclinó ligeramente hacia adelante, como si fuera a contar un secreto.
-Pues sí, parece que alguien de tu dimensión vendrá a unirse a nosotros. Alguien con... poderes similares a los tuyos - explicó Mario, mirando a Ness con una mirada significativa. - De hecho, será tu compañero de casa durante el tiempo que esté aquí.Ness se quedó en silencio por un momento, procesando lo que Mario acababa de decir. La idea de tener a alguien más con poderes PSI en la isla le causaba una sensación extraña, algo que no lograba identificar. Además, la mención de que esa persona sería su compañero de casa no le agradaba del todo.-¿Compañero de casa? - Repitió Ness más para si mismo, frunciendo el ceño, y dando unos pasos hacia atrás, tratando de disimular la incomodidad que comenzaba a invadirlo. - Pero... ¿y si no me llevo bien con él?Mario soltó una pequeña risa y le dio una palmada en la espalda.
-¡No te preocupes, Ness! Estoy seguro de que os llevareis bien, parece buen chico. Además, lo importante es que ahora tendrás alguien con quien compartir más cosas. Es bueno tener un compañero en esta isla, ¿no?Aunque las palabras de Mario eran reconfortantes, Ness no podía evitar sentirse algo reticente. Nunca le había gustado la idea de compartir su espacio personal con alguien más, mucho menos con alguien tan parecido a él como Mario decia. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫Fue cuando el portal empezó a parpadear, mostrando descellos. Ness se levantó rápidamente, eufórico.El portal brilló con un destello cegador, y de repente, una figura salió disparada de él, aterrizando de pie con bastante estilo… durante dos segundos. Antes de que Ness pudiera siquiera aplaudir, el chico rubio dio un mal paso y tropezó, cayendo de cara al suelo.Lucas levantó la cabeza con un leve quejido, apoyándose en las manos mientras trataba de procesar lo que acababa de pasar.-Ay… no esperaba que fuera tan… rápido. -Lucas se sentó en el suelo, pasándose una mano por el cabello alborotado mientras miraba a Ness, que ya estaba agachado frente a él riéndose.-Si por rápido te refieres a casi besar el suelo, entonces sí. -Ness le guiñó un ojo, divertido, mientras le ofrecía una mano para ayudarlo a levantarse.Lucas aceptó, poniéndose de pie con algo de torpeza y frotándose las manos para quitarse el polvo.-Genial, la primera impresión ya quedó arruinada. -Dijo Lucas con una mezcla de vergüenza y humor.Ness dejó escapar una pequeña risa mientras miraba a Lucas de arriba abajo, y sin pensarlo dos veces, se acercó para abrazarlo con entusiasmo. Desde el momento en que lo conoció, Lucas había ocupado un lugar especial en su vida, convirtiéndose en su mejor amigo casi de inmediato. Verlo siempre lograba ponerlo de buen humor, incluso si no había pasado mucho tiempo desde la última vez.Lucas, sorprendido al principio, sintió cómo sus mejillas se sonrojaban ligeramente, pero pronto correspondió al abrazo con una sonrisa tímida.Cuando se separaron, Ness sonrió de oreja a oreja y señaló las maletas de Lucas.-Bueno, empezamos bien, ¿eh? Llegas tropezándote, y encima traes media casa contigo. ¿Qué llevas ahí? ¿Un piano?Lucas soltó una pequeña risa nerviosa mientras se agachaba a recoger su equipaje.
-Solo cosas que pensé que podría necesitar... aunque tal vez empaqué de más.-¿"Tal vez"? Lucas, eso parece el inventario completo de un RPG. Anda, déjame ayudarte, no quiero que termines con un deslocamiento el primer día. -Ness tomó una de las maletas, haciendo un esfuerzo exagerado como si pesara toneladas.Lucas rió más relajado y negó con la cabeza.-No es para tanto. Eres tú quien tiene que ponerse en forma.-Dijo bromeando, empezando a caminar.-Oye! Yo estoy en perfecta forma... para jugar a la DS en el sofá. -Dijo lo ultimo entre susurros.Lucas agarró sus maletas con algo más de confianza mientras seguía a Ness, quien caminaba con energía hacia la cabaña.-Por cierto. -Dijo Ness, mirándolo de reojo-. ¿Es cosa mía o estás más delgado que la última vez que te vi?Lucas se encogió de hombros, algo incómodo.-Supongo que he estado... ocupado. Ya sabes, entrenando y todo eso.Ness se detuvo de repente, girándose hacia él con una expresión incrédula.-¿Entrenando? ¿De qué sirve entrenar si estás tan flojucho que casi te tropiezas contigo mismo al salir del portal?Lucas gruñó, claramente ofendido, pero Ness se le adelantó, riéndose mientras le daba un ligero golpe en el hombro.-Tranquilo, solo bromeo. Aunque, en serio, deberías comer más. Te llevaré con Kirby a su "buffet personal".Lucas sonrió, algo aliviado por el cambio de tema.-¿Crees que me pondré en forma comiendo como él?-No, probablemente acabarás rodando en lugar de caminar, pero oye, sería un cambio interesante.Ambos rieron mientras retomaban el camino hacia la cabaña. Al llegar, Ness abrió la puerta y señaló con un gesto dramático.-Bienvenido a nuestro humilde palacio. Como te dije, nada nuevo, pero al menos este año no lo compartimos con alguien más... aún.Lucas entró, observando el lugar con curiosidad. Dejó las maletas al lado de la puerta y suspiró.-Supongo que está bien. Al menos no tengo que dormir en el sofá.-¡Exacto! Aunque si sigues tan flojucho, tal vez te gane la cama en una pelea.¡Eso no va a pasar!- Dijo Lucas, con una chispa competitiva en los ojos que hizo reír a Ness.-Eso quiero ver. Pero primero, desempaca.Lucas sonrió mientras comenzaba a abrir su maleta, sintiendo que, aunque no era la primera vez durmiendo en aquella cabaña, con solo Ness a su lado las cosas parecían un poco menos intimidantes.La cabaña era impresionante, más espaciosa de lo que cualquiera hubiera esperado. Podría haber albergado a tres elefantes cómodamente y aún habría espacio de sobra. Como miembros del Smash, contaban con ciertos lujos, y aunque les tocara compartir vivienda, al menos podían disfrutar de tranquilidad y privacidad dentro de su propio espacio.Las habitaciones estaban en la planta superior, y aunque la cabaña tenía dos disponibles, tanto Ness como Lucas preferían dormir en la misma. Después de todo, iban a pasar un buen tiempo allí, así que mover un par de muebles, como las camas, para acomodarse no era problema.Ambos desempaquetaban sus cosas en silencio, cada uno centrado en lo suyo. Fue Ness quien rompió la quietud con una risa ligera, claramente recordando algo gracioso.-¿Te acuerdas cuando Falco decidió montar una fiesta en su cabaña?Lucas, al oírlo, suspiró profundamente. No era precisamente un recuerdo que quisiera revivir.-¿Cómo olvidarlo? Todavía no entiendo cómo terminé durmiendo en su sofá… y, para colmo, con Donkey Kong roncando en mi oreja.Ness se dejó caer sobre una de las camas, riendo a carcajadas.-¡Porque bebiste demasiado! Nunca había visto a nadie confundirse con esa mezcla de Bowser.Lucas dejó de doblar una de sus camisetas para mirarlo con el ceño fruncido, aunque una sonrisa se le escapó inevitablemente.-Tú tampoco estabas muy sobrio. ¿O ya se te olvidó cuando intentaste ligar con Bayonetta y ella te rechazó en toda la cara?Ness se incorporó de golpe, rojo como un tomate.-¡Eso no pasó así!Lucas cruzó los brazos, disfrutando el momento.-Claro que sí. ¿No le dijiste algo como, "me gustan las chicas maduras"?Ness le tiró un cojín, entre risas nerviosas.-¡No fue tan ridículo como suena!Lucas no pudo contenerse y se echó a reír.-¿Ah no? Porque ella te miró y dijo, "lo siento, niño, eres muy joven". Y luego se rió en tu cara.La risa de Ness explotó en la habitación, incapaz de mantenerse serio.-¡Maldita sea, Lucas! No me recuerdes eso, todavía me avergüenza.-Bueno, al menos no te quedaste dormido con Donkey Kong roncando en tu oreja.-Tienes razón, eso es peor. Pero, ¿sabes qué? Deberíamos organizar otra fiesta. Aunque esta vez mantendré las distancias con Bayonetta.-Sí, hazlo. -contestó Lucas entre risas.-Porque la próxima vez no voy a salvarte de un segundo rechazo.Ness se levantó rápidamente, fingiendo estar ocupado para disimular su vergüenza.-Bueno, basta de humillarme por hoy. ¡Tenemos que ir al comedor antes de que Mario nos mande un comunicado oficial o algo!Lucas se levantó también, todavía sonriendo por la conversación.-Espero que nadie me haga tantas preguntas.-Ah, claro. -Ness se giró hacia él con una sonrisa pícara. Porque seguro que nadie querrá saber por qué trajiste más maletas que la princesa Peach.-¡Oye! -Protestó Lucas, dándole un ligero empujón.Ambos salieron de la cabaña riendo, dejando atrás el caos de su equipaje. La caminata hacia el comedor estuvo llena de comentarios burlones por parte de Ness y respuestas ingeniosas de Lucas, pero finalmente llegaron.

----- CHAPTER BREAK -----

≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫

Muchos concursantes estaban en aquella sala. Master Hand siempre hacía una conferencia para inaugurar la nueva temporada antes de la primera cena grupal. Se podía ver a Kirby saludando a Samus o a Wario charlando con Link; era un barullo de voces. Lucas seguía a Ness desde detrás, aunque este ya conocía a todos por haber luchado más de una vez. Sentía un poco de vergüenza a comparación de su amigo, que caminaba decidido.

Fue cuando alguien le tocó la espalda a Lucas, haciendo que este se girase instantáneamente.

-Hola, Lucas -dijo Peach, con su característica sonrisa amable.

Lucas parpadeó, sorprendido de que alguien como Peach quisiera hablarle directamente. Se quedó en silencio por un momento, luchando contra el leve sonrojo que ya subía a sus mejillas.

-H-hola Peach.-murmuró, bajando la mirada por un instante antes de alzarla tímidamente.

-Quería saludarte. Eres uno de los pocos que no conozco muy bien. ¿Te importa si charlamos un poco?

Lucas sintió un pequeño nudo en el estómago, pero asintió con un movimiento breve.

-Claro, no me importa.

Peach le sonrió y le hizo un gesto para que la acompañara. Ambos se movieron hacia un rincón menos concurrido de la sala.

-¿Qué tal te sientes con todo esto? -preguntó ella con tono amable-. Sé que puede ser un poco abrumador al principio de cada temporada.

Lucas titubeó un momento antes de responder.

-Es… un poco intimidante, creo… -admitió, mirando a su alrededor-. Pero también emocionante.

Peach asintió, entrelazando sus manos frente a sí.

-Es normal sentirse así. Yo también lo estaba mis primeras veces. Pero aquí somos como una gran familia, ¿sabes? Además, Ness parece cuidarte mucho.

Lucas asintió rápidamente, una pequeña sonrisa asomando en sus labios.

-Sí, Ness es… increíble. Siempre está ahí para mí.- Se le quedó viendo durante unos segundos, embobado.

Peach lo observó con interés, su sonrisa tornándose más cálida.

-Es bueno tener a alguien así -comentó-. Pero tú también eres muy fuerte, Lucas. He oído historias sobre todo lo que has enfrentado. Eso dice mucho de ti.

Lucas bajó la mirada, incapaz de ocultar el rubor que volvió a teñir sus mejillas. Antes de que pudiera responder, un fuerte sonido resonó en la sala, llamando la atención de todos. Master Hand flotaba sobre la multitud, indicando con un gesto que guardaran silencio. La conferencia estaba por comenzar.

-Hablamos más tarde, ¿de acuerdo? -dijo Peach, despidiéndose con una sonrisa antes de alejarse hacia el grupo principal.

Lucas se quedó en su lugar por un momento, con el corazón latiendo rápidamente. Finalmente, regresó junto a Ness, que lo miró con una sonrisa divertida.

-¿Haciendo nuevos amigos? -bromeó Ness, arqueando una ceja.

Lucas se tapó la cara, encogiendose de hombros mientras la sala quedaba en completo silencio. La nueva temporada estaba a punto de empezar.

Master Hand flotó en el aire, su imponente figura destacándose sobre la multitud. Un silencio pesado invadió la sala, mientras todos los concursantes se reunían en torno a él, listos para escuchar su acostumbrada conferencia. El ambiente estaba cargado de expectativa, como si cada palabra de Master Hand fuera una orden divina que marcaba el rumbo de lo que vendría.

Lucas, todavía sonrojado por la conversación con Peach, se ubicó junto a Ness. A pesar de la tensión que sentía, trató de centrarse en la charla que estaba a punto de comenzar.

Master Hand levantó un dedo, llamando la atención de todos los presentes, y comenzó a hablar con su voz profunda y autoritaria.

-Bienvenidos a todos una vez más a esta nueva temporada. Ya saben lo que esto implica, ¿verdad? -dijo, su tono solemne resonando en la sala-. Nuevas batallas, nuevos retos, y, por supuesto, nuevas alianzas. Para algunos de ustedes, este será un viaje lleno de sorpresas. Para otros, será una oportunidad para demostrar su poder.

Todos prestaron atención, como siempre, mientras Master Hand continuaba su discurso.

-No todos saldrán victoriosos de esta temporada. Eso está garantizado. Pero a todos les ofrezco una oportunidad. La oportunidad de luchar, de crecer y de enfrentarse a lo que más temen. Así que, disfruten mientras puedan, porque las reglas han cambiado.

Un murmullo recorrió la sala mientras los concursantes intercambiaban miradas nerviosas. Lucas, aunque acostumbrado a las amenazas, no podía evitar sentir un nudo en el estómago. ¿Qué nuevas pruebas les esperaban?

Master Hand hizo una pausa, dejando que la tensión se acumulara en el aire. Luego, con un gesto de su mano, apareció un holograma en el aire mostrando una lista de nombres. Los concursantes fueron divididos en equipos, aunque no todos conocían a sus compañeros aún.

-Y ahora, vamos a formar la primera ronda, la cual será de practica.-dijo Master Hand, señalando los nombres que se iluminaban en la pantalla. La sala estalló en un murmullo de voces, todos ansiosos por descubrir con quién les tocaría luchar.

Lucas observó la lista en el holograma, tratando de identificar su nombre. Cuando vio su propio nombre, se dio cuenta de que estaba emparejado con Peach, lo que le causó un leve sobresalto. Su rostro se sonrojó nuevamente al ver el nombre de su compañero.

Ness, que se había dado cuenta de la expresión de Lucas, le dio una palmada en el hombro, sonriendo.

-Parece que te tocó con Peach, ¿eh? -bromeó, sin poder ocultar la diversión en su tono.

Lucas asintió rápidamente, un poco incómodo.

-S-sí... parece que sí.

Peach, que estaba cerca, se acercó a él con una sonrisa cálida.

-Parece que estamos juntos, Lucas -dijo con un tono alegre-. Estoy segura de que será una gran temporada para nosotros.

Lucas solo pudo sonreír tímidamente, sintiendo un calor en su pecho que no podía explicar del todo.

Master Hand levantó su dedo una vez más, reclamando la atención de todos los presentes.

-Mañana a primera hora, cada equipo deberá dirigirse a los portales asignados. Allí comenzará su primera prueba -anunció con su voz firme-. Esta temporada será diferente, así que preparaos para lo inesperado. Por ahora, disfrutad de la cena grupal. Será la última oportunidad de relajarse antes de que todo comience.

Un murmullo recorrió la sala, y los concursantes comenzaron a dispersarse hacia el enorme comedor contiguo. Las largas mesas ya estaban dispuestas, cargadas de una variedad de platos que olían delicioso. Lucas siguió a Ness, que parecía hambriento.

Mientras se acomodaban en sus asientos, Lucas notó que Peach también se sentaba cerca, en el mismo extremo de la mesa. Por alguna razón, eso solo lo ponía más nervioso. Ness, por su parte, estaba en su elemento, charlando animadamente con Captain Falcon, quien estaba frente a ellos.

-¿Qué tal los portales? ¿Emocionado por enfrentarte a lo desconocido otra vez? -preguntó Falcon con una sonrisa confiada.

-Claro que sí -respondió Ness sin dudar, mientras agarraba un pedazo de pan-. Lo desconocido siempre es emocionante, ¿verdad, Lucas?

Lucas, sorprendido de que Ness lo incluyera en la conversación, asintió rápidamente, aunque con menos entusiasmo.

-S-sí, supongo que sí... -murmuró, jugueteando con un tenedor.

Peach, que estaba a su lado, lo miró con amabilidad.

-Será divertido, Lucas. Estoy segura de que haremos un buen equipo. Además, no hay nada que temer. Los portales suelen ser emocionantes, no aterradores.

Lucas intentó sonreírle, aunque no estaba completamente convencido. Había oído rumores de que las pruebas de los portales podían ser impredecibles y, a veces, peligrosas. Pero no quería parecer débil frente a todos.

-Gracias, Peach... eso ayuda un poco -dijo con voz suave.

Mientras la conversación fluía a su alrededor, Lucas apenas comió. Sus pensamientos estaban llenos de preguntas: ¿qué tipo de prueba les esperaría? ¿Podría ser útil para Peach o sería una carga para ella? Aunque Ness intentaba incluirlo en el ambiente animado, Lucas se mantuvo en gran parte callado, observando cómo los demás disfrutaban de la cena.

Desde la otra punta de la mesa, un fuerte sonido de risas atrajo su atención. Wario estaba contando una historia absurda que hacía reír incluso a los personajes más serios, como Samus. Kirby parecía encantado con la comida, devorando un plato tras otro con su apetito insaciable. A pesar de la calma momentánea, Lucas no podía evitar sentir que era el preludio de algo mucho más complicado.

-Parece que estás pensando demasiado -comentó Ness de repente, inclinándose hacia él-. Relájate un poco, Lucas. Todo estará bien.

Lucas lo miró y asintió lentamente. Intentó concentrarse en su plato y dejar de preocuparse, pero su mente no podía ignorar la sensación de que las cosas estaban a punto de cambiar radicalmente.

-Siento que algo no va del todo bien. -Dijo mirando su plato, serio.

Ness dejó bajó el tenedor y miró a Lucas con una ceja levantada aun con la boca llena.

-¿A qué te refieres? -preguntó, inclinándose un poco hacia él.

-No lo sé… -Lucas suspiró, revolviendo un poco la comida en su plato-. Es solo una sensación. Como si algo estuviera mal, pero no puedo explicarlo.

Ness le dio una pequeña palmada en la espalda, sonriendo de forma tranquilizadora.

-Eso es porque piensas demasiado. Relájate, Lucas.

Antes de que Lucas pudiera responder, una voz cercana interrumpió el momento.

-¿Alguien más vio a Luigi? -preguntó Toon Link, sentado un par de lugares más allá. Su tono era de curiosidad, pero también de extrañeza-. Parecía raro… como si estuviera enfermo o algo.

El comentario atrajo la atención de varios en la mesa. Algunos comenzaron a murmurar, mirando hacia la puerta por donde Luigi había salido hacía unos momentos acompañado de Mario. Lucas giró la cabeza justo a tiempo para notar cómo Peach se levantaba de su asiento, con una expresión preocupada.

-Debo ir a ver qué sucede -dijo, su tono amable ahora teñido de seriedad.

Ness observó cómo Peach se dirigía hacia la salida y luego miró a Lucas.

-¿Te fijaste en Luigi? -le preguntó en voz baja-. Ahora que lo mencionan, sí parecía estar algo pálido. Pero Mario no, solo lo acompañó.

Lucas negó con la cabeza.

-No me di cuenta… pero si está enfermo, ¿no debería comunicarlo?

Ness frunció el ceño, claramente más atento al asunto ahora.

-Quizá no quería preocupar a nadie. Pero sí es raro. Especialmente si Peach está lo suficientemente preocupada como para ir detrás de ellos.

La sala comenzó a recuperar su barullo habitual, aunque algunos seguían murmurando sobre lo que Toon Link había mencionado. Sin embargo, para Lucas, la inquietud que había sentido antes ahora era más fuerte. Miró hacia la puerta por la que Peach había salido y luego bajó la mirada a su plato nuevamente, perdiendo por completo el apetito.

Lucas miró a Ness por un momento, indeciso. La sensación de inquietud era demasiado fuerte para ignorarla. Dejó el tenedor en el plato y se levantó lentamente.

-¿A dónde vas? -preguntó Ness, arqueando una ceja.

-Al baño -respondió Lucas, intentando sonar casual, aunque su tono lo delataba.

Ness lo observó por un segundo antes de encogerse de hombros. Lucas caminó hacia la salida de la sala, pero en lugar de dirigirse hacia el baño, dobló por el pasillo donde había visto irse a Peach momentos antes.

El corredor estaba en penumbra, silencioso en comparación con la animada sala de cenas. Lucas avanzó con pasos cautelosos, escuchando voces más adelante. A medida que se acercaba, los sonidos se volvían más claros, y algo en ellos le hizo detenerse.

-¡Déjame en paz! -la voz de Luigi era tensa, casi un gruñido.

Lucas se asomó con cuidado desde detrás de la esquina y vio la escena frente a él. Luigi estaba sentado en un banco, pero su postura era tensa, su cuerpo rígido. Sus manos temblaban ligeramente, y su rostro estaba pálido, con los ojos enrojecidos. Mario estaba junto a él, tratando de calmarlo.

-Hermano, tranquilízate… Peach solo quiere ayudarte -dijo Mario con suavidad, aunque la preocupación en su rostro era evidente.

Peach estaba frente a ellos, inclinada hacia Luigi, pero había dado un paso atrás, su rostro mostrando una mezcla de preocupación y alerta.

-Luigi, por favor, solo quiero asegurarme de que estés bien -dijo Peach con voz calmada.

-¡Te dije que estoy bien! -gritó Luigi, poniéndose de pie bruscamente. Su tono era más agresivo de lo que ninguno de ellos había esperado. Mario intentó sujetarlo por el brazo, pero Luigi se lo sacudió de un tirón.

-¡No necesito que nadie me cuide!

Lucas sintió un nudo en el estómago al ver el comportamiento errático de Luigi. Nunca lo había visto actuar así. Se apoyó contra la pared, tratando de decidir qué hacer, cuando una mano se posó de repente en su hombro.

-¿Qué haces aquí? -susurró Ness, haciendo que Lucas casi saltara del susto.

-¡Ness! -murmuró Lucas, girándose hacia su amigo-. Pensé que estabas en la sala.

Ness lo miró con los brazos cruzados y una ceja levantada.

-No me engañaste con lo del baño. Sabía que ibas a seguirlos. ¿Qué pasa?

Lucas señaló hacia adelante.

-Mira… Luigi no está bien.

Ness asomó la cabeza y frunció el ceño al ver la escena. Luigi estaba ahora caminando de un lado a otro, respirando con dificultad, mientras Mario intentaba calmarlo. Peach, aunque preocupada, parecía estar manteniendo la distancia, evaluando la situación.

-Esto es raro… -murmuró Ness-. Luigi nunca actúa así.

-Debería ir a la enfermería -dijo Peach finalmente, intentando razonar con Luigi-. Por favor, solo queremos ayudarte.

-¡Ya dije que no! -rugió Luigi, golpeando una pared cercana. Mario dio un paso al frente, poniéndose entre su hermano y Peach.

-Tranquilo, Luigi. Vamos juntos, ¿sí? Solo para asegurarnos de que todo esté bien.

Luigi respiró pesadamente por un momento, mirando a Mario como si estuviera considerando algo. Finalmente, asintió con un movimiento brusco, aunque su expresión seguía siendo oscura.

Mario le puso una mano en el hombro y comenzó a guiarlo hacia el pasillo. Peach los siguió de cerca, sin quitarle los ojos de encima a Luigi.

Desde su escondite, Ness y Lucas observaron cómo los tres se alejaban. Ness miró a Lucas con seriedad.

-Esto no es normal -dijo en voz baja-. Luigi parecía… diferente.

Lucas asintió lentamente, todavía procesando lo que acababa de presenciar.

-No sé qué le pasa, pero… -hizo una pausa, susurrando casi para sí mismo-. Algo está mal. Muy mal.

Ness suspiró y comenzó a caminar de regreso.

-No podemos hacer mucho por ahora. Vamos antes de que alguien note que nos fuimos.

Lucas asintió, aunque mientras seguía a Ness de vuelta a la sala, no podía sacarse de la cabeza el rostro descontrolado de Luigi. Una sensación de inquietud creciente se instalaba en su pecho.

Mientras Lucas y Ness caminaban por el pasillo en dirección al área privada, una sensación extraña se apoderaba de ellos. Lucas sentía la necesidad de asegurarse de que Luigi estuviera bien, y Ness, aunque más calmado, también parecía preocupado. Ambos sabían que algo no estaba bien con él, y aunque no querían romper las normas, la situación parecía ser más importante.

Mientras Lucas y Ness caminaban por el pasillo en dirección al área privada, una sensación extraña se apoderaba de ellos. Lucas sentía la necesidad de asegurarse de que Luigi estuviera bien, y Ness, aunque más calmado, también parecía preocupado. Ambos sabían que algo no estaba bien con él, y aunque no querían romper las normas, la situación parecía ser más importante.

De repente, una voz grave y autoritaria resonó en el pasillo, deteniéndolos en seco.

-¿Qué están haciendo aquí?

Master Hand apareció flotando frente a ellos, su expresión seria y su tono tajante.

-¿No sabían que este lugar es privado? -preguntó, dejando claro que no toleraría ninguna excusa.

Lucas, como siempre, bajó la mirada, sintiendo la culpa en su pecho. Ness, por su parte, intentó mantener una postura firme.

-Sólo queríamos asegurarnos de que Luigi estuviera bien. Hemos visto cómo se ha estado comportando, y no parece estar en su mejor estado. -respondió Ness, con su voz llena de calma, pero dejando claro el malestar por la situación.

Master Hand los observó un momento, sus ojos mirando fijamente a Ness.

-¿Y tú, Ness? ¿De verdad no sabes que las normas existen por una razón? -dijo, con una ligera tensión en su tono-. Como veterano, deberías entender las consecuencias.

Ness no dijo nada, pero su expresión se endureció, sabiendo que las palabras de Master Hand eran una reprimenda directa.

-Tú, Lucas, no eres nuevo aquí -continuó Master Hand, girando hacia él-. No importa la razón por la que estés aquí. No puedes simplemente saltarte las normas cuando te plazca.

Lucas, con el rostro aún avergonzado, murmuró:

-Lo siento...

Master Hand suspiró, claramente irritado, y continuó:

-El castigo será el mismo para ambos. Ninguno de los dos podrá asistir a las prácticas mañana. Tendrán que quedarse en sus recintos y reflexionar sobre lo ocurrido. Nadie está por encima de las reglas, sin importar cuán preocupados puedan estar por un compañero.

El castigo fue duro, y aunque Ness no parecía completamente sorprendido, Lucas no pudo evitar sentirse culpable.

-Esto no es sólo por salir sin permiso, chicos -continuó Master Hand, su voz más firme que nunca-. Es por poner en riesgo el orden de la competencia. Si algo malo ocurre, podría afectar a todos. ¿Lo entienden?

Ambos asintieron, aunque ninguno de los dos parecía satisfecho con la situación.

-Vuelvan a sus cabañas ahora -ordenó Master Hand-. Y si vuelven a quebrantar las normas, habrá consecuencias mucho más graves.

Antes de que pudieran decir algo más, Master Hand desapareció, dejando a los dos en silencio.

Ness miró a Lucas, suspirando con frustración.

-Esto fue un error. Sabía que no deberíamos haber ido, pero... quería asegurarme de que Luigi estuviera bien.

Lucas asintió, también molesto consigo mismo.

-Esto es mi culpa... -dijo finalmente-. Por traerte aquí. Ahora estamos los dos castigados.

Ness negó con la cabeza, pero no pudo encontrar las palabras adecuadas.

-Nah, yo también tuve parte de culpa.

Ness lo miró por un momento, antes de apartar la vista.

-Ya no hay nada que podamos hacer ahora. Mejor volvemos y tratamos de tomar esto con calma. No podemos hacer nada más.

Ambos se dirigieron hacia sus cabañas, el castigo pesando sobre sus hombros. Ness caminaba con paso firme, pero Lucas no podía dejar de pensar en Luigi y en cómo todo estaba comenzando a volverse más complicado de lo que imaginaban.

Por el camino de regreso, se cruzaron con Toon Link, quien también iba hacia su respectivo recinto. Su expresión relajada y la energía juvenil que siempre lo caracterizaba parecían iluminar el ambiente, y al ver a Ness y Lucas, su rostro se iluminó aún más.

-¡Hey, chicos! -saludó animado mientras corría hacia ellos-. Qué raro veros tan temprano. ¿Ya habéis acabado de cenar? -añadió, mirando directamente a Ness-. Sobre todo tú, Ness. Me sorprende que no te quedaras hasta el final.

Ness soltó una risa suave, encogiéndose de hombros, mientras que Lucas esbozó una tímida sonrisa.

-Bueno, tuvimos un pequeño... incidente con Hand -respondió Ness con tono despreocupado-. Ya sabes cómo se pone con las normas y esas cosas.

Toon alzó una ceja, intrigado.

-¿Qué habéis hecho ahora? -preguntó, girándose hacia ellos con evidente curiosidad.

Ness ajustó su gorra, como si estuviera preparándose para dar una respuesta ingeniosa, pero Lucas lo interrumpió antes de que pudiera decir algo.

-¿No has notado algo raro con Luigi? -soltó Lucas de golpe, su voz cargada de preocupación.

Ness bufó, rodando los ojos con un toque de frustración.

-Aquí vamos otra vez...

Toon frunció el ceño, su actitud habitual de despreocupación desapareciendo por un momento. Miró a Lucas con seriedad, claramente reflexionando sobre sus palabras.

-Bueno... ahora que lo mencionas, sí noté algo extraño -admitió Toon después de una breve pausa-. Luigi estaba más agresivo de lo normal. Eso no es propio de él. De hecho, cuando intenté acercarme para ver si necesitaba ayuda, Hand apareció de la nada y prácticamente me ordenó que volviera a la mesa.

Lucas lo miró con ojos grandes, como si esa confirmación hiciera que su mal presentimiento creciera aún más.

-¿Lo ves? No es sólo cosa mía -dijo, dirigiéndose a Ness-. Hay algo que no está bien con Luigi, y Hand está actuando... extraño también.

Ness se cruzó de brazos, aunque su postura despreocupada comenzaba a ceder ante las palabras de Toon y la insistencia de Lucas.

-Está bien, reconozco que suena raro, pero eso no significa que sea algo grave -respondió Ness, aunque su tono tenía un matiz de duda-. Hand siempre ha sido un poco controlador. Quizá simplemente quiere evitar rumores o algo así.

Toon negó lentamente, su expresión volviéndose más seria.

-No lo sé, Ness. He estado aquí mucho tiempo, y nunca lo había visto actuar así. Hay algo en esto que no me da buena espina.

Lucas miró a Toon, agradecido de que alguien más compartiera su preocupación, mientras Ness suspiraba pesadamente.

-De acuerdo, si tanto os preocupa, mantendremos los ojos abiertos. Pero por ahora, volvamos a nuestras cabañas antes de que Hand decida añadir más castigos -concluyó Ness, señalando el camino.

Toon asintió, pero su expresión seguía siendo pensativa.

-Cuidaos, chicos. Si notáis algo más raro, avisadme. Esto podría ser más serio de lo que parece.

Lucas y Ness continuaron caminando hacia su cabaña, pero justo cuando Toon estaba a punto de irse, Ness pareció recordar algo importante. Se detuvo abruptamente y lo llamó.

-¡Toon, espera un segundo!

Toon se giró con curiosidad, levantando una ceja mientras Ness esbozaba una sonrisa cómplice.

-¿Te acuerdas de la fiesta de Falco del año pasado?

Toon entrecerró los ojos, como si estuviera evocando los recuerdos, y luego soltó una pequeña risa.

-¡Claro que me acuerdo! Fue un caos, pero de los buenos. ¿Por qué lo preguntas?

Ness se ajustó la gorra con un gesto entusiasta.

-He estado pensando... ¿y si hacemos otra? Algo para empezar esta temporada con buen pie. Ya sabes, música, algo de comida, y un rato para relajarnos antes de que todo se vuelva serio.

Toon ladeó la cabeza, claramente intrigado por la idea, y luego asintió con entusiasmo.

-¡Esa es una gran idea! Además, estoy seguro de que a los demás les encantaría. ¿Quieres que empiece a correr la voz?

Ness asintió, satisfecho con la respuesta.

-Sí, coméntaselo a los demás y vemos qué opinan. Estoy seguro de que Falco estaría encantado de repetir su papel de anfitrión si lo convencemos.

Toon rió y dio un par de pasos hacia atrás, listo para irse.

-Perfecto, pues cuenta conmigo. Seré el primero en aparecer cuando lo organicéis. Nos vemos mañana, chicos.

Ness alzó la mano en un gesto de despedida, mientras Toon se alejaba con paso animado.

Cuando finalmente retomaron el camino hacia su cabaña, Lucas lo miró de reojo, sin poder evitar sonreír ante el entusiasmo de su amigo.

-¿Crees que Master Hand estará de acuerdo con una fiesta? -preguntó Lucas, medio en serio, medio en broma.

Ness se encogió de hombros con aire despreocupado.

-¿Y qué puede hacer? Claramente no le gustará, pero si no se entera... Además, a veces necesitas una buena fiesta para que las cosas se sientan más normales.

Al llegar a la cabaña, ambos soltaron un suspiro de alivio. La atmósfera dentro era acogedora, el lugar parecía un refugio perfecto para relajarse y desconectar de todo lo que había sucedido. Ness dejó caer su gorra sobre una silla cercana.

Como la idea de descansar no parecía tan tentadora aún, ambos decidieron juntar las camas en la esquina de la habitación. Así, tendrían más espacio para jugar cómodamente o simplemente pasar el rato juntos. Las camas se alinearon de forma improvisada, creando un pequeño rincón donde podían compartir el tiempo sin sentirse atrapados en la rutina. A pesar de la quietud de la habitación, se sentían en su elemento, como si esa sencilla acción de reunirse allí les trajera una sensación de normalidad.

-¿Película o videojuego? -preguntó Ness, sacando un control y alzándolo con una ceja arqueada.

Lucas lo pensó por un momento, pero finalmente sonrió.

-¿Por qué no los dos? Jugamos un rato y luego vemos algo.

Ness sonrió de vuelta y conectó la consola. Ambos se acomodaron mientras el juego cargaba. A medida que pasaban los minutos, la tensión del día comenzó a desvanecerse. Lucas se dio cuenta de lo cómodo que se sentía en ese momento, sentado junto a Ness, escuchando sus bromas y sintiendo que, al menos por un rato, el mundo fuera de esa cabaña no importaba.

En medio de una partida particularmente intensa, Ness pausó el juego de repente y miró a Lucas con una sonrisa traviesa.

-Oye, ¿te has enterado de lo de Falco y Fox?

Lucas lo miró, confundido.

-¿Qué pasa con ellos?

Ness se inclinó hacia atrás, cruzando los brazos detrás de la cabeza con una risa ligera.

-Al parecer, están teniendo algo. Una aventura o algo así.

Lucas parpadeó, procesando la información.

-¿En serio? No lo sabía.

Ness asintió, divertido.

-¡Sí! Me lo contó Shulk. Se supone que es algo privado, pero ya sabes cómo se corren los rumores por aquí. Al parecer, son gays o algo así.

Lucas lo miró con un toque de curiosidad, esperando detectar cualquier tono raro en su comentario, pero Ness se veía completamente relajado, sin ninguna malicia en su tono.

-¿Te parece raro? -preguntó Lucas, inseguro.

Ness negó con la cabeza rápidamente, volviendo a concentrarse en la pantalla.

-Para nada. Cada quien hace lo que quiere, ¿no? Mientras estén felices, me da igual. Solo que, bueno, nunca me los imaginé así. Pensé que eran simplemente buenos amigos.

Lucas asintió, sintiéndose un poco más tranquilo con la respuesta.

-Es bueno que pienses así.

Ness le lanzó una mirada divertida.

-¿Qué? ¿Creías que me iba a quejarme? Por favor, Lucas, dame algo de crédito.

Lucas rió, sacudiendo ligeramente la cabeza mientras sus ojos volvían al juego. Sin embargo, Ness parecía tener otra cosa en mente. Aprovechó una pausa en la partida para girarse hacia él con una expresión curiosa.

-Oye, hablando de estas cosas… -empezó Ness, con un tono que indicaba que se venía algo incómodo-. ¿Qué pasa con Peach? Te vi muy sonrojado cuando hablaste con ella.

Lucas sintió como si el calor subiera rápidamente a su rostro.

-¡¿Q-qué?! -balbuceó, intentando no sonar tan nervioso.

-Oh, vamos -continuó Ness, divertido-. Admito que es guapa, pero… ya sabes que está con Mario, ¿no? Así que si tienes algo en mente, mejor lo descartas.

Lucas bajó la mirada, incómodo.

-N-no es eso… -murmuró, apretando el control entre las manos-. Es solo que… bueno, sí, me parece guapa, pero es demasiado mayor para mí.

Ness rió, sacudiendo la cabeza mientras lo observaba.

-Eso pensé. Además, Peach siempre ha sido más como… una madre para todos nosotros. Aunque entiendo que te intimide.

Lucas se relajó un poco al escuchar eso, pero no pudo evitar sentirse expuesto por la forma en que Ness lo estaba analizando.

-Vale, vale. Cambio de tema -dijo Ness de repente, con una sonrisa más pícara-. Pero ahora me has dejado con curiosidad. Si Peach no es tu tipo, ¿quién lo es?

Lucas levantó la vista, confundido.

-¿Eh?

-Lo que oíste -insistió Ness, alzando una ceja-. ¿Hay alguna chica que te guste aquí? O bueno, ¿te gustan los chicos?

La pregunta cayó como un balde de agua fría, y Lucas sintió que el calor regresaba a sus mejillas. Abrió la boca para responder, pero las palabras no salían. Ness, al notar su reacción, levantó las manos en un gesto de paz.

-Tranquilo, lo pregunto solo porque nunca te he visto interesado en nadie. Y oye, no tiene nada de malo quien te guste.

Lucas bajó la mirada, jugueteando con sus manos.

-N-no sé… -admitió finalmente, con un hilo de voz-. Nunca he pensado mucho en eso.

Ness asintió, respetando su respuesta.

-Eso está bien. No tienes que saberlo ahora mismo. Solo quería que supieras que no importa. Seas lo que seas, sigues siendo mi mejor amigo.

La sinceridad en las palabras de Ness hizo que Lucas levantara la vista y lo mirara con una pequeña sonrisa.

-Gracias, Ness. Eso significa mucho para mí.

Ness sonrió y le dio un golpe amistoso en el hombro antes de volver al juego.

-Bueno, basta de momentos cursis. ¡Ahora sí, prepárate para perder!

Lucas soltó una risa más genuina esta vez.

Ness dejó caer el control sobre la mesa tras la última partida, estirándose perezosamente mientras lanzaba un suspiro exagerado.

-Bueno, creo que ya es suficiente de esto. -dijo, señalando la consola con un movimiento de cabeza-. ¿Qué tal si vemos algo ahora?

Lucas asintió, aunque estaba un poco distraído, pensando en qué tipo de película elegir.

-¿Tienes alguna recomendación? -preguntó Lucas, mirando la pantalla en blanco mientras Ness manipulaba el menú de la televisión.

Ness se rascó la cabeza, pensativo

-Hmm... ¿Qué tal una de acción? Estoy en el mood para ver algo de peleas y explosiones.

Lucas sonrió levemente.

-¿Peleas, eh? Yo pensaba más en algo relajante, tal vez una comedia romántica...

Ness hizo una mueca de asco.

-No sé si podría sobrevivir a otra de esas. Vamos con algo más épico, ¿no?

Lucas se encogió de hombros, un poco divertido, y cedió.

Está bien, tú mandas. Pero no digas que no te avisé si luego te aburres.

La película comenzó a reproducirse, y Lucas se acomodó en el sofá. Sin embargo, la temperatura en la cabaña había bajado un poco, y un aire fresco se colaba por las rendijas de las ventanas. Sintiendo un leve escalofrío, Lucas se acercó un poco más a Ness, buscando un poco de calor.

Ness, concentrado en la pantalla, no lo notó al principio, pero cuando Lucas se acercó más, se dio cuenta.

-¿Tienes frío? -preguntó, mirando de reojo a Lucas, que ya estaba un poco más cerca de él.

Lucas asintió, sintiendo que el frío le calaba hasta los huesos. No quería interrumpir demasiado, pero no podía evitarlo.

-¿Te importa si me acerco un poco más? -preguntó Lucas, algo tímido.

Ness sonrió y se movió un poco, haciendo espacio para él en el sofá.

-No hay problema. Ven, si tienes frío, te dejo acercarte.

Lucas se acomodó más cerca de Ness, sintiendo una extraña mezcla de nerviosismo y consuelo. Había algo en el aire, algo que había estado creciendo desde hacía algún tiempo. Últimamente, Lucas se encontraba más consciente de cada pequeño detalle de la presencia de Ness: la forma en que se movía, el tono de su voz, hasta el ligero olor a fresco que parecía acompañarlo siempre. Ese olor lo tranquilizaba de una manera que no lograba comprender del todo, pero que, en momentos como este, lo hacía sentirse… bien.

Al acercarse más, su corazón latió un poco más rápido de lo que esperaba. Estaba seguro de que Ness no lo notaría, pero el calor de su cuerpo, tan cercano, le daba una sensación de seguridad y, al mismo tiempo, algo más. ¿Era algo más? ¿O era solo el frío que lo hacía buscar refugio junto a él? Lucas no podía evitar preguntárselo, pero se obligó a centrarse en el momento. No podía complicar las cosas ahora, y menos con su mejor amigo.

Se quedó mirando la pantalla por un momento, aunque realmente no estaba viendo la película. Su mente volvió a lo que Ness había dicho sobre Fox y Falco. La idea de que ellos pudieran estar juntos, algo que nunca había considerado, hizo que su estómago se revolviera ligeramente. No porque lo encontrara raro, sino porque no estaba seguro de lo que pensaba sobre eso. La idea de estar con alguien… de esa manera… ¿Era algo que él podría llegar a sentir alguna vez?

Con mucha suavidad y cuidado, Ness deslizó su brazo por detrás de Lucas, dejándolo caer sobre sus hombros para que estuviera más cómodo, asegurándose de que su amigo estuviera lo mejor posible. La cercanía de Lucas ya no le resultaba extraña, sino que se sentía natural, como si siempre hubiera sido así. El leve gesto de acomodar a Lucas hizo que Ness sintiera un calorcito en el pecho, un sentimiento de protección y cariño que lo reconfortaba.

Últimamente, se había vuelto una costumbre compartir el espacio al dormir, ya fuera relativamente cerca o incluso juntos. Para Lucas, esa cercanía le proporcionaba tranquilidad, mientras que Ness encontraba algo reconfortante en la calidez que su amigo irradiaba. No lo hacían con intenciones románticas claramente, pero la rutina había terminado por instalarse entre ellos de manera natural siempre que dormían juntos.

Era una especie de secreto compartido, algo que nunca habían discutido abiertamente, pero que ambos parecían entender sin necesidad de palabras. Si se detenían a pensarlo en algún momento del día, o si imaginaban que alguien más se enteraba, probablemente sentirían una mezcla de vergüenza y nerviosismo. Si alguien se enteraba, no tardarían en asumir cosas o los señalara como pareja, algo que ninguno de los dos estaba preparado para explicar.

Mientras la película seguía en la pantalla, Ness mantuvo la mirada fija en ella, aunque su atención ya no estaba completamente en el film. La sensación de tener a Lucas tan cerca, la suavidad de su respiración y el sonido tranquilo de la habitación lo hicieron sentir en paz. Poco a poco, el sueño comenzó a apoderarse de él también. Su cabeza se sintió más pesada, y sus párpados comenzaron a cerrarse con lentitud. Finalmente, sin poder evitarlo, Ness dejó que el cansancio lo invadiera y también se quedó dormido, abrazando a su amigo en el silencio de la noche, ambos en un descanso compartido, rodeados por la calma y el consuelo de la compañía mutua.

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----- CHAPTER BREAK -----

El aire en la cabaña estaba cargado de una calma extraña, casi pesada. Ness estaba sentado en su cama, sosteniendo su teléfono con una sonrisa de satisfacción mientras Lucas lo observaba desde la suya, con una mezcla de curiosidad y timidez.

-¿Al final sí decidió hacer la fiesta? -preguntó Lucas en voz baja cuando Ness le mostró la pantalla.

El mensaje era claro y directo: "¡Fiesta esta noche en mi casa! No faltéis :) – Fox"

Ness asintió con entusiasmo. -Sí, y parece que esta vez será incluso mejor que la anterior. Fox siempre sabe cómo animar las cosas.

Lucas no estaba tan seguro. Recordó las palabras de Falco días atrás, susurradas como si temiera que alguien más pudiera oírlas: "Algo no está bien en esta isla. No sé qué es, pero siento que Fox sabe más de lo que dice."

-No sé, Ness... -dijo Lucas, apartando la mirada hacia la ventana. La luz del atardecer se colaba entre las cortinas, pero en lugar de calidez, le daba al ambiente un matiz extraño, casi inquietante.

Ness frunció el ceño, dejando el teléfono sobre la mesa. -¿Otra vez con tus dudas? Lucas, va a ser divertido. Comida, música, todos estarán ahí. Además, ¿qué podría salir mal?

Lucas se mordió ligeramente el labio, intentando disipar el peso que se alojaba en su pecho. Observó a Ness, que ya parecía mentalmente en la fiesta, enumerando en voz alta posibles combinaciones de ropa como si estuvieran en un desfile y no en una isla que se sentía cada día más extraña.

-No es solo eso… -murmuró Lucas, mirando sus manos.

Ness dejó de hablar y lo miró. Su sonrisa despreocupada se suavizó un poco, volviéndose más comprensiva.

-Mira, Lucas. Si algo raro pasa, lo enfrentamos juntos. Pero no puedes dejar que esa sensación te robe la oportunidad de divertirte un poco. A veces, desconectar también es importante, ¿sabes?

Lucas levantó la vista y encontró los ojos de Ness, que tenían esa chispa tranquilizadora de confianza que siempre lograba calmarlo. Vaciló unos segundos antes de suspirar y asentir.

-Está bien, iré… pero solo porque tú estarás ahí -dijo, su tono una mezcla de resignación y sinceridad.

Ness sonrió ampliamente, como si hubiera ganado una pequeña batalla.

-¡Sabía que dirías que sí! -exclamó, poniéndose de pie de un salto.

Justo cuando Ness y Lucas acababan de hablar, un fuerte golpe en la puerta los hizo sobresaltarse. Ambos se miraron, Lucas con una mezcla de alarma y curiosidad, y Ness con un encogimiento de hombros antes de caminar hacia la entrada.

Cuando abrió la puerta, Toon estaba allí, su expresión seria y sus manos apretadas en puños a los lados. Algo en su postura alertó de inmediato a Ness. Había llegado corriendo, con el pecho agitado.

-Toon, ¿qué pasa? -preguntó, frunciendo el ceño mientras Lucas se acercaba lentamente detrás de él.

-¿Se enteraron de lo de Luigi? -dijo Toon en voz baja, casi como si no quisiera que nadie más lo escuchara.

El corazón de Lucas se encogió al oír el nombre. Ness ladeó la cabeza, desconcertado.

-¿Pasó algo? Desde que lo vimos hace unos días no sabemos nada mas, pero tampoco era nada grave, ¿no?

Toon tragó saliva, su mirada bajando hacia el suelo. -No es el mismo de antes. Está… está muy mal.

Lucas frunció el ceño y dio un paso más cerca. -¿Qué quieres decir con "muy mal"?

Toon suspiró, levantando la vista hacia ellos, pero evitando los ojos de ambos. -No lo vi directamente. Me dijeron que no dejan entrar a nadie que no sea Peach, Mario, Yoshi, Bowser o... él mismo. Dicen que el cambio físico es devastador. Que apenas parece él.

-¿Qué tan mal puede estar? -preguntó Ness, cruzándose de brazos, su tono incrédulo.

Toon apretó los labios, su voz temblando ligeramente. -Dicen que ha perdido mucho peso, que está pálido, con ojeras tan profundas que parece que no ha dormido en semanas. Incluso su piel... me dijeron que se ve grisácea.

Un escalofrío recorrió la espalda de Lucas. La descripción era inquietante, y su imaginación no le estaba haciendo las mejores jugadas.

-¿Y qué le está pasando? -susurró, casi sin atreverse a preguntar.

-No lo sé -admitió Toon, pasándose una mano por el cabello. -Solo sé que algo anda muy mal. Todos lo dicen. Pero nadie más que ellos lo sabe realmente. Ni siquiera quieren preguntar.

Ness miró a Lucas, buscando alguna señal de qué hacer, pero el rubio estaba inmóvil, procesando la información. Después de un momento, Toon respiró hondo y se enderezó.

-Fox sigue insistiendo con la fiesta, como si nada de esto estuviera pasando.

Ness negó lentamente con la cabeza. -Fox es así. Siempre busca que todos estén entretenidos, aunque a veces no es el mejor momento.

Lucas no estaba tan seguro. La idea de ir a la fiesta ahora parecía incluso más inquietante, pero algo en la mirada de Toon le decía que necesitaban saber más, aunque fuera por su cuenta.

-Gracias por avisarnos, Toon -dijo Lucas finalmente, su voz seria pero agradecida.

Toon asintió antes de dar media vuelta y caminar de regreso por el sendero. Antes de desaparecer, giró la cabeza una última vez.

-Si sabéis algo no dudéis en decírmelo. -Y esbozó una sonrisa.

Y con eso, se fue, dejando a Ness y Lucas de pie en el portal, con la sensación de que todo en la isla estaba empezando a cambiar de forma irrevocable.

-¿Sigues queriendo ir a la fiesta? preguntó Lucas después de un largo silencio.

Ness no respondió de inmediato. Cerró la puerta con cuidado y miró a su amigo.

-Sí. Y creo que deberíamos ir juntos, sin separarnos ni un solo segundo.

El aire se volvió aún más pesado, y Lucas supo que, aunque fueran a la fiesta, las cosas no serían las mismas a partir de ese momento.

≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫

Cuando cayó la noche, llegó la hora de dirigirse a la fiesta. Debían ser extremadamente cautelosos, moviéndose con sigilo y evitando cualquier ruido que pudiera delatar su presencia hasta llegar al lugar. Si Hand llegaba a enterarse, las consecuencias serían desastrosas para todos. La reputación del campeonato era su prioridad absoluta, y bajo su estricta vigilancia, las normas eran absurdamente rígidas. Lo que se suponía que debía ser un paraíso para los concursantes a menudo se sentía más como una prisión.

Por eso no era raro que algunos se las ingeniaran para introducir alcohol y otras sustancias estrictamente prohibidas, buscando algún tipo de escape. Era un secreto a voces que esas cosas estarían presentes en la fiesta, y el alcohol, en particular, seguramente no faltaría. Después de todo, había quienes aprovechaban la demanda para sacar algún beneficio personal.

Lucas tocó suavemente la puerta, y en cuestión de segundos, los ojos agudos de Falco aparecieron tras la rejilla, evaluando con rapidez quién estaba del otro lado. Tras un breve vistazo, cerró la rejilla y abrió la puerta con una sonrisa despreocupada.

-¡Ness, Lucas! -exclamó, inclinándose ligeramente hacia ellos-. Me sorprende veros por aquí después de lo del año pasado.

Ness frunció el ceño, aunque no pudo evitar que una sonrisa ligera cruzara su rostro.

-No me lo recuerdes -murmuró, fingiendo irritación.

Falco dejó escapar una carcajada breve antes de echar un vistazo rápido hacia ambos lados del exterior, asegurándose de que no hubiera nadie con autoridad cerca. Una vez satisfecho, les hizo un gesto con la mano para que entraran.

-Vamos, rápido antes de que algún soplón nos vea.

La cabaña de Falco tenía el mismo estilo básico que la suya, aunque con una disposición distinta. Había decoraciones desordenadas aquí y allá, un par de luces tenues que creaban un ambiente relajado y un ligero eco de música proveniente de algún lugar más abajo.

-Este año no vamos a repetir el mismo error -dijo Falco, cerrando la puerta tras ellos-. La fiesta está en el sótano, bien escondida. Si queréis bajar, sois bienvenidos. Pero cuidado, las cosas aquí se ponen serias rápido.

Falco soltó una risita y, con la confianza que lo caracterizaba, se dirigió hacia una mesa cercana donde había una bandeja con vasos llenos de un líquido oscuro que brillaba bajo la luz tenue.

-No os preocupéis. Esto es solo para empezar la noche. -Tomó dos vasos y se los ofreció con un gesto casual-. Vamos, ¿qué sería de una fiesta sin un poco de alcohol? Esta invito yo.

Lucas tomó uno de los vasos, pero al acercarlo a su nariz, el aroma fuerte lo hizo retroceder inmediatamente. Arrugó la nariz y negó con la cabeza, colocando el vaso de vuelta en la bandeja con evidente disgusto. Parecía ser vino.

-No... no quiero. -dijo, su tono suave pero decidido.

Ness tomó el otro vaso, mirando primero a Lucas y luego al líquido con algo de indecisión. Su amigo lo observaba de reojo, y eso hizo que vacilara más. Después de unos segundos, Ness suspiró y le devolvió el vaso a Falco con una sonrisa ligera.

-No esta noche, Falco. Creo que voy a pasar.

Falco se encogió de hombros, su actitud relajada como siempre.

-Como queráis, chicos. Pero no digáis que no os ofrecí la experiencia completa. -Bromeó, tomando uno de los vasos para sí y dirigiéndose hacia las escaleras que llevaban al sótano. -Bajad cuando os sintáis listos.

Ness miró a Lucas y le dio un suave codazo.

-Bueno, al menos ya estamos dentro. -dijo con un tono tranquilizador.

Al bajar las escaleras, la escena se desplegó como un caos cuidadosamente organizado. Las mesas habían sido desplazadas para hacerlas funcionar como improvisadas barras, mientras que las sillas estaban agrupadas aquí y allá, formando pequeños círculos de amigos inmersos en conversaciones y risas. La música llenaba el ambiente, aunque no lo suficiente como para opacar el bullicio de las voces.

Fox, el anfitrión de la fiesta, estaba en el centro de la atención. Rodeado de un grupo animado, sostenía una copa en la mano y parecía haber bebido más de la cuenta. Sus movimientos eran tambaleantes, balanceándose de un lado a otro con una sonrisa amplia pero algo desorientada. La gente a su alrededor no parecía darle importancia, riéndose de sus comentarios y brindis. Mientras tanto, algunos rostros conocidos, como Mario, Peach y compañía, brillaban por su ausencia. Era evidente que estaban ocupados cuidando de Luigi, quien probablemente no estaba en condiciones de unirse al bullicio de la fiesta.

Al cabo de unos minutos, Falco apareció en la sala, avanzando con su característico aire despreocupado. Sin dudarlo, se unió al grupo de Fox, donde rápidamente le hicieron espacio junto al anfitrión. Fox lo recibió con un abrazo efusivo, claramente emocionado de verlo, mientras Falco soltaba algún comentario que provocó risas a su alrededor.

Ness y Lucas recorrieron la sala con la mirada hasta que divisaron un rincón más tranquilo. Allí, un pequeño grupo estaba reunido: Toon, Kirby, Yoshi, Pit y Mega Man parecían estar pasando un buen rato, riéndose y charlando animadamente.

-Ahí están -murmuró Ness, señalándolos con la cabeza antes de comenzar a caminar hacia ellos.

Cuando se acercaron, el grupo los recibió con sonrisas y saludos cálidos. Toon fue el primero en hablar, alzando una mano para llamar su atención.

-¡Eh, chicos! ¡Por fin os dejáis ver! -dijo con una sonrisa amplia, mientras Kirby asintió rápidamente, saludándolos efusivamente, como si respaldara sus palabras.

Ness y Lucas se unieron al círculo, sintiéndose más cómodos al instante. Aquí, lejos del caos principal, parecía un buen lugar para pasar la noche.

El ambiente en el rincón seguía siendo relajado. Todos estaban riendo, disfrutando del momento, y la música sonaba a lo lejos. Toon, con su típica sonrisa, hizo un gesto para que se unieran al grupo.

-¿Qué tal, chicos? -preguntó Yoshi, inclinándose hacia ellos mientras tomaba un trago de su bebida.

-Todo tranquilo -respondió Ness, acomodándose en una silla vacía.

Lucas, aún un poco desconcertado, miraba a su alrededor. Aunque todos parecían disfrutar de la fiesta, el ambiente seguía siendo algo pesado para él. Sin embargo, se sentó junto a Ness, buscando sentirse parte del grupo, aunque sus pensamientos seguían algo nublados.

Pit, sentado junto a Kirby, levantó una botella y les ofreció un trago.

-¿Quieren algo? -preguntó con una sonrisa.

Lucas echó un vistazo a la botella y frunció el ceño. A diferencia de la mayoría de las bebidas que circulaban, esta parecía algo más fuerte.

-¿De dónde sacaste eso? -preguntó Ness, curioso pero con un dejo de desconfianza en su voz.

Pit sonrió de forma un poco traviesa, sabiendo que la pregunta llegaría tarde o temprano.

-Oh, Snake las está vendiendo. Un buen precio, la verdad. Dicen que tiene un montón de estas cosas por ahí, y esta es de las mejores- dijo, agitando la botella con un gesto relajado.

Ness lo miró por un momento, pensativo. La idea de conseguir algo que estaba fuera de las estrictas reglas del lugar tenía su atractivo, pero una vez más, sus ojos se posaron en Lucas. La mirada de su amigo, que claramente se sentía incómodo con la situación, lo hizo vacilar. Aunque la tentación de seguirle la corriente estaba ahí, algo dentro de él le decía que debía pensar dos veces antes de involucrarse en algo así.

Miró la botella, luego a Lucas, que lo miraba con una pequeña sonrisa de lado, y finalmente suspiró.

-No, mejor no -dijo finalmente, dándole la espalda a la oferta con una sonrisa tranquila.

Pit, que había estado esperando una respuesta, simplemente se encogió de hombros.

-Eh, como quieran -respondió, antes de volverse con Kirby.

Ness miró a Lucas y vio que este lo observaba en silencio, quizás sin entender completamente su decisión, pero al mismo tiempo reconociendo el gesto de apoyo. Ness asintió en silencio hacia él, como si con esa pequeña acción quisiera asegurarse de que todo estaba bajo control.

Toon, con una sonrisa traviesa en su rostro, no pudo evitar soltar la bomba. Se acercó a su amigo.

- Oye, Ness -dijo, casi en un susurro, pero lo suficientemente alto para que Lucas escuchara-, Bayonetta preguntó por ti. Dijo que quería verte.

Ness, que había estado distraído con la conversación, de inmediato levantó la vista, sorprendido, pero también visiblemente feliz por la noticia. Su rostro se iluminó, y una sonrisa genuina apareció en su rostro.

- ¿De verdad? -preguntó, su tono de voz algo más animado de lo habitual. Lucas notó cómo sus ojos brillaban, una chispa de emoción en ellos que no podía disimular.

Toon, notando la reacción de Ness, dejó escapar una pequeña risa.

-Sí, parecía bastante interesada. Dijo que te buscaba, ¿eh? -añadió, casi disfrutando de la incomodidad que provocaba el hecho de que todos sabían de la atención de Bayonetta hacia Ness. -Capaz este año si consigas algo después de todo.

Ness no parecía sentirse incómodo en absoluto. De hecho, se veía encantado. Se rió ligeramente y miró a Lucas, como si buscara alguna reacción, antes de volver su atención a la zona donde estaba Bayonetta.

-Pues si quiere hablar, yo no voy a negarme. -dijo con una sonrisa amplia, y sin pensarlo dos veces, comenzó a caminar hacia donde ella estaba. Estaba claro que estaba emocionado por la oportunidad de hablar con ella, tal vez un poco más de lo que Lucas hubiese esperado.

Lucas, por su parte, observó cómo Ness se alejaba. Un extraño nudo se formó en su estómago mientras veía la figura de Bayonetta saludando alegremente a Ness. Esa pequeña chispa de felicidad en los ojos de su amigo lo hacía sentirse… raro. No entendía por qué, pero algo no le gustaba. El hecho de que Ness estuviera tan emocionado por hablar con Bayonetta lo dejó pensativo, y no pudo evitar preguntarse por qué le importaba tanto.

Ness llegó finalmente junto a Bayonetta, quien le ofreció una sonrisa coqueta, como si lo estuviera esperando.

A pesar del bullicio y el sonido de la música que llenaba la sala, las voces de Ness y Bayonetta se perdían entre la multitud, como si estuvieran en su propio pequeño mundo. El ruido de la fiesta, las risas, las conversaciones, y la música se mezclaban en un ambiente caótico, pero parecía que a ellos no les importaba. Lo único que importaba era lo que sucedía entre ellos, aunque, en realidad, Lucas no podía oír una palabra de lo que se decían.

Ness estaba claramente nervioso, y eso no pasó desapercibido. Se podía ver en cómo sus mejillas se coloreaban de rojo cada vez que Bayonetta le dirigía una mirada o decía algo. Su voz, por lo general segura, temblaba ligeramente mientras respondía, como si su presencia lo hiciera sentir algo diferente. El hecho de que Bayonetta estuviera tan cerca, observándolo con esa mirada intensa y cautivadora, parecía hacer que la energía de Ness cambiara por completo.

Bayonetta, por su parte, era una figura inconfundible: alta, elegante y absolutamente segura de sí misma. Su presencia era imposible de ignorar, y su estilo, sumamente atractivo, captaba la atención de todos a su alrededor. Su cabello oscuro caía en cascada, y su ropa ajustada, siempre de colores llamativos y con un toque de sensualidad, resaltaba su figura curvilínea. Su porte era sofisticado, pero también insinuante, algo que no pasaba desapercibido para quienes la observaban. Bayonetta no solo era bella, sino también poderosa, una mujer que sabía cómo usar su atractivo para dominar cualquier habitación en la que estuviera. Todo en su comportamiento, desde la forma en que se movía hasta la manera en que hablaba, tenía una sensualidad natural y calculada, como si tuviera todo bajo control.

Aunque nadie sabía exactamente qué estaba pasando entre ellos, la atmósfera en torno a Bayonetta y Ness era electrizante. Lucas los observaba desde lejos, sintiendo que algo no encajaba bien en su pecho, como si un vacío se estuviera formando. Sin embargo, no pudo evitar notar cómo Ness parecía estar disfrutando de la atención de Bayonetta. Cada vez que ella lo miraba o sonreía, el sonrojo de Ness se hacía más evidente. Algo en su rostro mostraba que no podía evitar sentirse atraído por ella, como si la proximidad de Bayonetta lo hiciera sentirse un poco perdido.

Después de unos momentos de conversación, Bayonetta se inclinó hacia Ness con una sonrisa seductora, y en un tono bajo, lo invitó a un espacio más privado, lejos del ruido y la multitud. El gesto fue claro, un toque en su brazo y una mirada profunda. Ness, visiblemente más nervioso de lo habitual, asintió rápidamente, su rostro ya completamente ruborizado.

Lucas observó cómo Ness seguía a Bayonetta hacia una parte más alejada de la fiesta, una esquina apartada donde podrían hablar sin ser interrumpidos. Algo en el interior de Lucas lo hizo sentirse incómodo, aunque no sabía si era celos o simplemente la sensación de que algo no estaba bien. No pudo evitar seguirlos con la mirada hasta que desaparecieron detrás de una cortina, y en su pecho, esa sensación extraña no hizo más que crecer. ¿Por qué le importaba tanto?

Mientras Lucas se quedaba allí, observando en silencio la dirección en la que Ness y Bayonetta se habían ido, la incomodidad en su pecho no dejaba de aumentar. No era solo celos, sino algo más profundo.

Ness siempre había sido su mejor amigo, y nunca antes lo había visto de esa manera. A medida que la angustia se apoderaba de él, Lucas intentó disimular su inquietud, pero no pasó desapercibido para los demás.

Algunos de los chicos en la fiesta comenzaron a notar su actitud nerviosa y tensa. Toon, Kirby, y Pit, entre otros, intercambiaron miradas y se acercaron un poco más a Lucas, quien estaba claramente distanciado del grupo. Se le veía incómodo.

-¿Todo bien, Lucas? -preguntó Toon, levantando una ceja mientras observaba la expresión de su amigo.

Lucas intentó esconder su nerviosismo, pero no pudo evitar el tono tenso de su respuesta.

-¡Claro! No pasa nada. -trató de mantener una fachada tranquila, pero su voz sonó algo forzada, y su mirada no podía evitar dirigirse hacia el lugar donde Ness y Bayonetta se habían ido.

Kirby, con su usual curiosidad, se acercó un poco más.

-¿Estás seguro? Pareces... incómodo. -dijo con una sonrisa inocente, pero claramente algo lo notaba en el aire.

Lucas tragó saliva y luego resopló, molesto, como si su propia frustración fuera difícil de contener.

-¡No me parece bien! - exclamó finalmente, sin poder retener más sus pensamientos. - ¿De verdad está tan cómodo con eso? Ella... es una adulta, y él... es solo un chico. ¡¿Qué intenta hacer con un menor?! - Lucas se quejó, su voz llena de desdén mientras miraba hacia el lugar donde Ness había desaparecido.

Los otros lo miraron sorprendidos, sin saber si había algo más que una simple preocupación por su amigo en sus palabras. Pit levantó una ceja.

-¿Por qué te preocupas tanto? -preguntó, un poco confundido.

Lucas resopló, sintiendo que sus palabras salían con más rabia de la que pensaba.

-¡Ella no es... no es buena influencia! Sabemos lo que quiere hacer con él, ¿verdad? Es obvio.

El resto del grupo comenzó a mirarse entre sí, ya empezando a hacer sus propias conjeturas. Aunque no lo decían en voz alta, todos intuían lo mismo: Bayonetta no estaba buscando solo una charla amigable. Había algo más en su mirada, algo que no dejaba lugar a dudas. La forma en que había tocado el brazo de Ness, esa sonrisa juguetona y su tono bajo, sugerente... todo apuntaba a que sus intenciones eran claras.

-Lucas, tal vez estás exagerando... -Pit intentó tranquilizarlo, aunque su voz también sonaba un poco insegura. -Pero sí, parece que ella realmente está interesada en él.

-¡Exacto! -Lucas apretó los puños, frustrado. -Y Ness... él no sabe lo que está pasando. Está tan emocionado por la atención que ni siquiera lo ve. ¡¿Qué si ella solo lo está usando?!

Ness había siempre sido su amigo, y aunque a veces Lucas no entendiera todos sus sentimientos, siempre había sentido una conexión fuerte con él. La idea de que Bayonetta, con su carisma y su poder de seducción, pudiera alejarlo o manipularlo de alguna manera le producía una rabia inexplicable.

El silencio se instaló un momento. El grupo observó a Lucas, dándose cuenta de que su malestar iba más allá de la preocupación genuina por su amigo.

-¿Entonces qué piensas hacer? - preguntó Toon, sus ojos mostrando una mezcla de curiosidad y algo de diversión al ver la intensidad de Lucas.

Lucas se quedó en silencio por un momento, mirando de nuevo hacia donde Bayonetta y Ness se habían ido. Sintió una presión en el pecho, un nudo en el estómago que no podía explicar del todo.

-No lo sé... - murmuró finalmente. - Tal vez solo tengo que esperar.

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Pasó un buen rato sin que Ness apareciera, y la inquietud de Lucas crecía con cada minuto. No podía sacarse la imagen de Bayonetta y su manera de mirarlo a él de la cabeza. Había algo que no le gustaba, una sensación incómoda que no podía dejar ir. Finalmente, decidió que ya no podía esperar más. Se levantó de un salto, buscando disimular el nerviosismo en su rostro.

Toon, que lo había estado observando, se dio cuenta al instante de lo que iba a hacer.

-¿Vas a buscarle, no? -preguntó Toon con una sonrisa cálida. - Te acompaño.

Lucas no dijo mucho, pero asintió sin dudar. A pesar de que no quería que la situación se volviera más incómoda, no podía quedarse allí sentado sabiendo que algo no estaba bien.

Cuando Toon empujó la puerta del baño, lo que vio fue mucho más de lo que esperaba. Ness, por su parte, parecía perdido en el momento, con un sonrojo intenso en su rostro y los ojos entrecerrados, completamente embelesado, disfrutando de su pequeño momento con Bayo.

El impacto de la escena hizo que Toon retrocediera bruscamente, su rostro se encendió de un rojo intenso, y cerró la puerta de golpe. Cuando giró hacia Lucas, este lo miró confundido, notando de inmediato la expresión ruborizada y atónita de su amigo.

-¿Qué pasa? ¿Qué viste? -preguntó Lucas con preocupación.

Toon se puso las manos en la cara, claramente nervioso, y balbuceó. - No... no debería haber visto eso... -dijo en un tono apenas audible, evitando la mirada de Lucas.

-¿Qué fue lo que no deberías haber visto? -insistió Lucas, ahora más inquieto.

Pero antes de que Toon pudiera responder, la puerta del baño se abrió. Bayonetta salió primero, caminando con esa gracia provocativa que parecía parte de su naturaleza. Su sonrisa era amplia, casi triunfante, y llevaba una expresión relajada y confiada. Tras ella apareció Ness, que tambaleaba ligeramente, con la ropa mas suelta de lo habitual y con un vaso en la mano que parecía contener algún tipo de alcohol. Su rostro estaba aún más rojo de lo normal, y había algo en su andar que no cuadraba: un leve desequilibrio que sugería que había estado bebiendo más de la cuenta.

Lucas lo miró con los ojos entrecerrados, notando cómo Ness intentaba parecer casual, pero fallaba miserablemente. El brillo en sus ojos y la forma en que se apoyaba ligeramente en el marco de la puerta lo delataban. Estaba ebrio, o al menos lo suficientemente afectado como para que no pasara desapercibido.

-Ness… ¿qué estás haciendo? -preguntó Lucas, su voz cargada de una mezcla de preocupación y algo más que no podía identificar del todo.

Ness lo miró, con una sonrisa nerviosa y torpe. -Nada, Lucas.... no te preocupes… solo estaba… hablando con Bayonetta. Nada más. -Su tono era arrastrado, como si incluso las palabras le costaran un poco.

Lucas no pudo evitar sentir una punzada de frustración al ver a su mejor amigo en ese estado. Lo que lo preocupaba aún más era la forma en que Bayonetta lo miraba, como si estuviera disfrutando de su pequeña presa.

-¿Hablar, eh? -Lucas cruzó los brazos, lanzándole una mirada de incredulidad tanto a Ness como a Bayonetta. -¿Y eso incluye que él termine con un vaso de… lo que sea que esté bebiendo?

Bayonetta se encogió de hombros con una sonrisa despreocupada. -Solo está probando cosas nuevas. No seas tan duro con él, querido. Es un chico curioso. -Su tono era casi burlón, y eso solo alimentó la incomodidad de Lucas.

Toon, que aún estaba demasiado ruborizado como para intervenir, miraba a Ness con una mezcla de sorpresa y vergüenza. No podía creer lo que había visto, pero sabía que no era momento de decir nada al respecto. Por otro lado, Lucas intentaba contener la creciente molestia que sentía. Ness nunca había sido así. ¿Qué estaba pasando con él?

-Vámonos, Ness -dijo Lucas finalmente, dando un paso hacia su amigo e ignorando deliberadamente a Bayonetta. -Necesitas un poco de aire fresco.

Ness negó con la cabeza, todavía aferrado a su vaso. -Estoy bien, Lucas. De verdad. Solo… estaba pasando un buen rato. No es para tanto.

Lucas apretó los puños, su frustración cada vez más evidente. Pero antes de que pudiera replicar, Ness, tambaleándose un poco, dejó salir algo que hizo que la sangre de Lucas hirviera.

-Llevo esperando esto mucho tiempo, Lucas -balbuceó Ness, esbozando una sonrisa que intentaba ser convincente. -No arruines esto, ¿vale? Estoy bien.

Lucas lo miró incrédulo, su respiración pesada mientras su mente procesaba esas palabras. ¿No había superado ya a Bayonetta? Se mordió el labio, su interior lleno de una mezcla de enojo, decepción y algo más que no quería admitir.

Bayonetta le lanzó una mirada a Lucas, claramente entretenida con el intercambio, antes de tomar a Ness del brazo con un gesto suave pero firme. -No te preocupes tanto, cariño. Yo lo cuidaré -dijo, guiñándole un ojo a Lucas mientras se llevaba a Ness de vuelta al baño.

Lucas sintió que algo dentro de él se rompía. Se giró de inmediato, dándole la espalda a la escena, mientras Toon lo seguía rápidamente.

-Lucas… -empezó Toon, claramente queriendo consolarlo, pero Lucas levantó una mano para detenerlo.

-No importa. Vamos. -Su tono era frío y cortante, muy distinto al Lucas habitual. Toon, incómodo pero preocupado, asintió y lo siguió de regreso a la sala principal.

Una vez en la sala, Lucas se dejó caer en una silla con un bufido, cruzando los brazos y mirando al suelo. Toon lo observaba de reojo, notando la tensión evidente en su rostro.

-Sé que estás molesto- dijo Toon en voz baja, sentándose junto a él. Pero… Ness solo está siendo… bueno, Ness. No creo que lo haga para herirte.

Lucas levantó la vista, con los ojos llenos de emociones contenidas.

Toon suspiró, pensando en qué decir, pero antes de que pudiera continuar, la voz de Wario resonó en la sala, fuerte y despectiva.

-¡Dos maricones dandose besos! Que asco.-soltó, con una quejido que resonó entre el ruido de la fiesta.

Lucas levantó la mirada justo a tiempo para ver a Fox tensarse y girarse hacia Wario con una furia evidente en su rostro.

-¿¡Qué dijiste!? -gritó Fox, dando un paso adelante con las orejas erguidas y los dientes apretados. La mirada de Fox ardía con una intensidad que hizo que varias personas a su alrededor retrocedieran, mientras Falco, que estaba justo detrás de él, bajaba la vista, claramente afectado por las palabras de Wario, sin mirar directamente al barullo.

Wario, sin embargo, no parecía intimidado. Se encogió de hombros con una sonrisa despectiva. -Lo que oíste. Qué patético. Un zorro y un halcón… además de que son dos machos. Es asqueroso.

La mandíbula de Fox se tensó, y antes de que alguien pudiera detenerlo, avanzó hacia Wario y lo empujó con fuerza en el pecho. -¡Cállate de una vez, imbécil! -rugió, su voz resonando por encima de la música. -No tienes ni idea de lo que hablas.

Falco, que había estado en silencio, finalmente levantó la cabeza, pero no dijo nada. Su expresión era una mezcla de tristeza y humillación, claramente afectado por las palabras de Wario y la reacción de Fox.

Lucas observó la escena con una mezcla de sorpresa y rabia. No conocía bien a Fox ni a Falco, pero algo en la forma en que se defendían le hizo sentir un nudo en el pecho. Era otra señal más de que esta isla, este supuesto "paraíso", no era lo que parecía. Nadie estaba realmente a salvo, ni siquiera de los demás.

La tensión en la sala se disparó cuando Fox, con los dientes apretados y las orejas hacia atrás, dejó salir un gruñido bajo antes de lanzarse contra Wario. Pero no fue un simple empujón esta vez; Fox mordió el brazo de Wario con una fuerza inesperada, haciéndole sangrar, como si hubiera dejado salir su instinto animal. Wario soltó un alarido de dolor, sacudiéndose con fuerza para intentar liberarse.

-¡Suéltame, cabrón! -gritó Wario, retrocediendo torpemente mientras intentaba apartarse de las mandíbulas de Fox.

La multitud se congeló por un instante, hasta que Donkey Kong se acercó apresurado, envolviendo sus grandes brazos alrededor de Fox para intentar separarlos. Fox, sin embargo, no cedía fácilmente, y DK tuvo que usar toda su fuerza para sujetarlo y arrastrarlo hacia atrás.

-¡Ya basta, Fox! -gritó DK, su voz grave llenando la sala. -No vale la pena. ¡Cálmate!

Pero Fox seguía forcejeando, intentando liberarse de los brazos de DK, con los ojos brillando de furia.

Mientras tanto, Falco permanecía en el fondo, mirando la escena con una mezcla de vergüenza y dolor. Era evidente que las palabras de Wario lo habían golpeado profundamente, y ver a Fox reaccionar de esa manera no hacía más que agravar su incomodidad.

Fue entonces cuando Samus entró en acción, avanzando con paso firme hacia Wario. Su mirada era gélida, y su tono, aunque calmado, estaba cargado de autoridad.

-Cierra la boca, Wario. Ahora. -La cazadora se plantó frente a él, cruzando los brazos mientras lo miraba fijamente. -Eres patético si crees que tu homofobia es algo que vamos a tolerar.

Wario, aún masajeándose el brazo donde Fox lo había mordido, frunció el ceño. Pero el peso de la mirada de Samus, junto con la creciente murmuración de la multitud, parecía estar haciéndole perder confianza.

Fue entonces cuando Sonic apareció entre la multitud, con las manos en los bolsillos pero con una expresión seria, muy distinta a su actitud habitual.

-¿En serio, Wario? -dijo, sacudiendo la cabeza con desdén. -Pensé que ya eras lo bastante desagradable, pero esto es un nuevo récord, incluso para ti.

La sala comenzó a llenarse de murmullos. Muchos de los presentes estaban claramente en desacuerdo con Wario, y la atmósfera se tornó cada vez más incómoda para él. Finalmente, bufó con frustración y se giró hacia la salida.

-¡No vale la pena estar aquí! -gruñó antes de marcharse, empujando a algunos mientras se abría paso.

Cuando Wario desapareció, Samus suspiró y se giró hacia Fox, quien finalmente parecía estar calmándose en los brazos de DK.

La sala comenzaba a calmarse tras la salida de Wario. Fox, liberado finalmente por DK, respiraba con dificultad, mientras Falco le murmuraba algo al oído, intentando consolarlo. Samus, aún de pie en el centro de la escena, observaba a todos con la misma intensidad fría de siempre, pero Lucas ya no estaba prestando atención.

-Lucas… -susurró Toon, tirando suavemente de su manga. -Mira quién viene.

Lucas levantó la vista y vio a Ness tambaleándose hacia ellos, apoyado fuertemente en Bayonetta. Su camisa estaba completamente arrugada y mal colocada, como si alguien la hubiera tirado a un lado y luego la hubiera puesto de nuevo de forma apresurada. Su cabello estaba revuelto, enredado de una manera que Lucas no podía recordar haber visto antes. Y su rostro… rojo como un tomate, pero con una sonrisa tan amplia que no parecía haber espacio para la vergüenza.

Ness no caminaba por sí mismo; era evidente que Bayonetta estaba prácticamente cargándolo. A cada paso, Ness soltaba risitas tontas, claramente ebrio, mientras murmuraba algo que Lucas no lograba entender del todo.

Bayonetta, por otro lado, lucía impecable, como si nada fuera capaz de desordenarla. Al llegar frente a ellos, arqueó una ceja al notar la expresión de Lucas y Toon, y con una sonrisa ligeramente burlona y habló.

-Creo que nuestro querido Ness ha tenido una… experiencia reveladora esta noche. Pero no se preocupen, está de una pieza. Solo necesita un poco de reposo.

Lucas la miró con incredulidad, sus ojos oscilando entre el rostro risueño de Ness y la expresión tranquila de Bayonetta. -¿Reposo? -repitió, su voz teñida de frustración contenida. -¿Qué le hiciste?

-Oh, nada que no haya querido -respondió Bayonetta con un tono juguetón. -El chico solo está explorando nuevas emociones, nuevos placeres… cosas naturales a su edad. Simplemente digamos... que perdió bastante "PSI".

Lucas apretó los puños. -No está en su sano juicio. Está ebrio.

Bayonetta soltó una carcajada suave, aparentemente divertida por la preocupación de Lucas. -Cuando empezó no lo estaba en absoluto.

Toon, incómodo con la tensión creciente, dio un paso hacia Lucas. -Oye… tal vez deberíamos llevarlo a casa. Necesita descansar, como ella dijo.

Ness, todavía tambaleándose, levantó la vista hacia Lucas con una expresión soñadora y, aunque le costaba hablar, logró balbucear algo: -Lu… Lucas… ¡Fue… increíble! ¡No sabes cuánto… esperé… por esto!

Esas palabras hicieron que Lucas sintiera una punzada en el pecho.

-Vámonos -dijo finalmente Lucas, su voz más fría de lo habitual.

-Como quieras, cariño. -Bayonetta soltó a Ness, dejando que Toon y Lucas lo tomaran de los brazos para cargarlo.

-Cuidadmelo bien... -Bayonetta les lanzó un guiño antes de alejarse, perdiéndose entre la multitud con su característico andar elegante.

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De camino a casa, Ness seguía murmurando cosas incoherentes, alternando entre risas tontas y balbuceos sobre lo genial que era Bayonetta. Lucas, con los labios apretados y la mirada al frente, no decía una palabra. Toon intentó aligerar el ambiente con pequeños comentarios, pero no sirvió de nada. La tensión entre ellos era palpable.

Cuando finalmente llegaron, Lucas dejó a Ness sobre su cama y se giró hacia Toon. -Quédate con él. No quiero verlo ahora mismo. -Y sin esperar una respuesta, salió de la habitación, cerrando la puerta con fuerza detrás de él.

Toon suspiró, observando a Ness, quien ahora dormía profundamente, con una sonrisa en su rostro incluso en sueños. -Te metiste en problemas, amigo -murmuró Toon en voz baja.

----- CHAPTER BREAK -----

Ness se despertó con un dolor punzante en la cabeza, claramente era una resaca. Se sentía agotado y confundido. Se giró en la cama buscando a Lucas, pero no estaba. Eso le pareció raro, ya que normalmente Lucas siempre estaba ahí, despertándolo o esperando a que se levantara.Con algo de esfuerzo, Ness se incorporó y miró su cuerpo. Su cara se puso roja al ver las marcas que tenía: chupetones, mordiscos, arañazos. Todo eso le recordó lo que había pasado la noche anterior. De inmediato, apartó esos pensamientos con un gesto nervioso, intentando no darle más vueltas.Decidió bajar las escaleras con algo de prisa. Quería ver a Lucas, hablar con él, como siempre hacían. Pero cuando llegó a la sala, lo encontró sentado en el sofá, desayunando y mirando la televisión. Ness se detuvo un momento, notando que Lucas no reaccionaba a sus pasos, aunque era obvio que lo había escuchado.Ness se acercó con una sonrisa forzada, tratando de mantener las cosas normales. Intentó abrazarlo, como hacía siempre por la mañana, pero Lucas no reaccionó. No se movió, no dijo nada, solo siguió mirando la televisión como si Ness no estuviera ahí.Después de unos segundos, Lucas rompió el silencio, aunque su voz sonaba fría.-En 5 minutos me voy. Tengo un smash. Más tarde estaré con Toon Link, así que búscame luego si necesitas algo.Ness lo miró confundido. Algo en el tono de Lucas no era el de siempre. Había algo raro en todo eso.-¿Es por lo de anoche? -preguntó Ness, tratando de aclarar las cosas. -Sé que te prometí no beber, pero… ya sabes cómo se dieron las cosas con...Lucas lo interrumpió antes de que pudiera terminar la frase. Giró la cabeza hacia él, y Ness pudo ver que estaba molesto, mucho más de lo que pensaba.-Pensé que ya la habías superado -dijo Lucas con seriedad. -Y, para colmo, te dejaste manipular por ella. ¿No te das cuenta de lo que pasó? Ella solo jugó contigo, y tú lo permitiste.Ness se quedó helado, sin saber qué decir. Abrió la boca, pero no logró encontrar palabras. Todo lo que quería decir sonaba mal en su cabeza, así que simplemente se quedó en silencio, con la mirada baja.Lucas suspiró, se levantó del sofá y dejó el plato a un lado. Caminó hacia la puerta sin mirar atrás.-Cuídate, Ness. Si necesitas algo, ya sabes dónde buscarme -dijo antes de salir, cerrando la puerta tras él.Ness se quedó ahí, en medio de la sala, sintiéndose más solo que nunca. El sonido de la televisión era lo único que rompía el silencio, pero eso no hacía que el nudo en su pecho fuera más fácil de llevar.Se quedó parado en la sala durante unos segundos, como si su mente estuviera congelada. La ausencia de Lucas dejaba un vacío en el ambiente que parecía más grande de lo normal. Tragó saliva, tratando de apartar la incomodidad que lo invadía, y se dejó caer en el sofá donde su amigo había estado sentado momentos antes. Sus dedos tamborilearon sobre sus piernas mientras intentaba encontrarle sentido a todo.“¿Superar a Bayonetta?” pensó, frotándose las sienes, donde el dolor de cabeza seguía martillando. “¿De verdad Lucas cree que me importa tanto?”Miró hacia la televisión, que seguía encendida. Ni siquiera entendía lo que estaba pasando en la pantalla; su mente estaba demasiado ocupada procesando la reacción de Lucas. Estaba claro que algo iba mal, pero no sabía cómo arreglarlo.De repente, un fuerte pitido rompió el silencio. El teléfono de Ness parpadeaba con un mensaje de alerta. Lo sacó del bolsillo y leyó el texto con los ojos entrecerrados, el brillo de la pantalla molestándole por su malestar.“ATENCIÓN: Luigi ha desaparecido. Si alguien tiene información sobre su paradero, por favor repórtelo de inmediato.”Ness parpadeó un par de veces, incrédulo. Luigi, siempre tan reservado y tranquilo, no era el tipo de persona que desaparecía sin avisar. Debía ser realmente preocupante sea lo que tuviera.Sin pensarlo dos veces, salió de la casa y comenzó a caminar en dirección al estadio, donde sabía que Lucas estaría. Su cuerpo todavía estaba agotado, pero su preocupación lo empujaba a seguir avanzando. No sabía qué esperar, pero necesitaba hablar con él, asegurarse de que todo estuviera bien… o al menos intentarlo.Cuando llegó al estadio, el sonido de una intensa batalla llenó sus oídos. La pantalla gigante mostraba a Lucas en medio del escenario, enfrentándose a Ridley, y la escena le dejó helado.Lucas no parecía el mismo. Su postura era más agresiva de lo habitual, y sus ataques PSI eran tan poderosos que iluminaban todo a su alrededor. El PK Fire estallaba con una intensidad cegadora, y el PK Thunder retumbaba como si hubiera ganado una fuerza descomunal.Lucas estaba devastado, golpeando a Ridley con una precisión casi aterradora. Ness podía ver la furia en su rostro, como si estuviera descargando toda la frustración y el dolor acumulados en ese combate.Ness tragó saliva, sintiéndose inquieto. Había visto a Lucas pelear muchas veces, pero esto era diferente. Había una rabia cruda en cada movimiento, algo que nunca había asociado con su amigo, que solía siempre estar relajado.Ridley lanzó un rugido mientras intentaba contraatacar, pero Lucas lo esquivó con una velocidad impresionante, respondiendo con otro PK Freeze que explotó contra el cuerpo del dragón, enviándolo al suelo con un estruendo. La multitud vitoreaba, pero Ness apenas podía escuchar el ruido. Su mirada estaba fija en Lucas, quien respiraba agitado, con los ojos brillando de energía PSI.Finalmente, el combate terminó. Ridley desapareció del escenario con un destello, y Lucas levantó la mirada hacia la multitud, aunque su expresión seguía siendo sombría. No parecía satisfecho con su victoria; si acaso, parecía aún más cansado.Ness aprovechó el momento para correr hacia la entrada del área de peleadores, donde sabía que Lucas saldría. Pasaron unos minutos antes de que Lucas apareciera, su cabello despeinado y el sudor cayendo por su rostro. No se sorprendió al ver a Ness ahí, pero tampoco se detuvo.-Lucas… -empezó Ness, pero su amigo pasó de largo sin mirarlo.-Estoy ocupado, Ness -dijo Lucas con frialdad, limpiándose la frente con la manga de su camisa. Pero Ness no se rindió y lo siguió.-Escucha, sé que estás enfadado conmigo, pero ahora no se trata de nosotros. Es Luigi. Desapareció en el hospital. ¿No crees que deberíamos hacer algo? -La voz de Ness tenía un tono desesperado, pero Lucas seguía caminando.-¿Qué más quieres de mí, Ness? -espetó, su voz quebrada por el enojo- ¡No puedo con esto ahora mismo!Ness se quedó sin palabras, mirando a Lucas con los ojos abiertos. Nunca lo había visto tan furioso, y no sabía cómo responder.Toon Link apareció en ese momento, con una expresión de preocupación. -Lucas, cálmate. Si Luigi desapareció en el hospital, tal vez deberíamos empezar ahí. No tiene sentido pelear entre vosotros.Lucas cerró los ojos por un momento, inhalando profundamente para calmarse. Luego, miró a Ness, aunque su expresión seguía siendo dura.Lucas apretó los puños antes de hablar, su voz aún cargada de tensión, pero ahora algo más controlada.-Está bien -dijo con un suspiro-. Si Luigi desapareció en el hospital, alguien tiene que investigar. Pero yo no puedo hacerlo ahora. Tengo otro combate en un rato, y no puedo faltar.Toon Link dio un paso adelante, intentando suavizar el ambiente.-Yo me quedaré con Lucas, también me toca una pelea ahora.-dijo con un tono calmado, mirando a Ness con una pequeña sonrisa tranquilizadora- Tú ve al hospital y averigua qué está pasando.Ness asintió, aunque aún sentía el peso de la mirada de Lucas.-Iré ahora mismo -dijo, su voz firme pero con un toque de inquietud-. Nos vemos después entonces...Sin decir más, Ness se dio la vuelta y salió apresuradamente. Mientras corría hacia el lugar, no podía evitar sentir que algo estaba fuera de lugar, no solo con Luigi, sino también con Lucas. Esa furia descontrolada en su amigo, esa intensidad en su pelea con Ridley… debía solucionar las cosas con él. Lucas siempre había evitado las peleas cuando podía, prefiriendo resolver los problemas hablando y buscando una solución pacífica. Verlo tan enfadado, tan cargado de emociones intensas, le preocupaba profundamente y sabia que tarde o temprano acabaría haciéndose daño a el mismo.Cuando llegó al hospital, la atmósfera lo recibió con un aire extraño. El lugar estaba en silencio, demasiado para ser un hospital. La recepción estaba vacía, y las luces parecían parpadear ligeramente, como si algo estuviera interfiriendo con la energía. Una sensación incómoda recorrió su espalda mientras avanzaba por el pasillo principal.Cada paso que daba hacía que esa sensación de inquietud creciera. Había algo en el aire, una energía que no podía describir pero que hacía que sus poderes PSI hormiguearan ligeramente en sus manos. Ness se detuvo frente a una puerta, sintiendo un escalofrío que lo obligó a retroceder por un instante.-¿Qué demonios está pasando aquí? -murmuró para sí mismo, apretando los puños mientras trataba de calmarse.Al entrar en una de las habitaciones, notó que todo estaba desordenado: papeles tirados por el suelo, muebles volcados y una camilla vacía con las correas cortadas como si alguien se hubiera liberado a la fuerza. Esa energía extraña era más intensa aquí, casi palpable.Ness cerró los ojos con fuerza, intentando despejar su mente y concentrarse. Extendió su percepción PSI, abriendo su conciencia en busca de alguna señal, cualquier pista que pudiera ayudarle a entender lo que había sucedido con Luigi. Fue entonces cuando una imagen fugaz apareció en su mente.Vio a Luigi, pero no era el Luigi que conocía. Su figura estaba distorsionada, como si algo hubiera ido terriblemente mal. Estaba cubierto de sangre, sus articulaciones deformadas, y sus ojos, vacíos y sin vida, parecían mirarlo directamente. La mandíbula de Luigi se extendía de una manera antinatural, como si algo lo estuviera controlando desde dentro. La imagen era perturbadora, inquietante. Lo peor era que parecía reciente, como si todavía estuviera ocurriendo. Y lo más aterrador de todo: parecía saber que alguien lo estaba observando, mirando directamente a la cámara con una expresión vacía y desconcertante.El corazón de Ness se aceleró. -Luigi… ¿Qué te pasó? -pensó para sí mismo, el miedo apoderándose de su pecho.La sensación de pavor se intensificó mientras la imagen seguía ardiendo en su mente, como una pesadilla que no quería soltarlo. Ness apretó los puños, sintiendo un escalofrío recorrerle la espalda. Esa visión era demasiado clara para ser una simple alucinación. Algo estaba terriblemente mal, y debía encontrar respuestas rápidamente.Sintió que el aire a su alrededor se volvía pesado, como si una presión invisible lo estuviera aplastando. No podía quedarse ahí.Con un último suspiro de determinación, Ness abrió los ojos. -Debo irme… ya. – Pensó, sabiendo que el tiempo era crucial y que cuanto más tardara, más peligroso podría ser.El sudor le perlaba la frente mientras trataba de calmarse. Pero la sensación de peligro seguía en el aire, esa inquietante presencia que lo hacía sentir como si alguien o algo lo estuviera observando. No podía quedarse allí más tiempo. Sabía que debía marcharse, encontrar respuestas, pero algo lo mantenía pegado al suelo.Entonces, de repente, un crujido resonó en el pasillo. Un ruido bajo, casi imperceptible, pero lo suficientemente claro como para que Ness se girara con la adrenalina al tope. El crujido se repitió, esta vez más fuerte. Como si algo se estuviera arrastrando por el suelo, acercándose lentamente. Ness sintió que su corazón latía a un ritmo frenético.Entonces, lo escuchó. Un susurro apenas audible, pero lleno de desesperación: “Ness…”La voz, aunque distorsionada y rasposa, era claramente la de Luigi. El horror se apoderó de él. ¿Qué había pasado? ¿Por qué Luigi estaba… así? ¿Dónde se contraban Mario y los demás? Sin pensarlo, Ness se giró y comenzó a correr hacia la puerta, tratando de ignorar los sonidos que ahora parecían venir de todos lados: arrastramientos, pasos pesados, algo que lo seguía, lo acechaba. Pero no se atrevió a mirar atrás.Los pasillos del hospital parecian ser eternos, los ecos de sus propios pasos eran lo único que rompía el silencio. Pero los ruidos de algo más, algo que no debía estar allí, parecían seguirlo de cerca. Un golpe, un crujido, una respiración que no pertenecía a nadie en ese hospital. Cada sonido aumentaba su ansiedad, y el miedo se apoderaba más de él con cada paso que daba.Finalmente llegó a la salida, su respiración entrecortada. Al mirar atrás, todo estaba oscuro, la sombra de lo que fuera que lo perseguía ya no estaba allí. Pero Ness sabía que no podía quedarse más tiempo, no cuando había algo tan extraño y peligroso acechando en ese hospital.Con un esfuerzo, empujó la puerta y salió al aire libre, respirando profundamente, tratando de calmarse. El sol brillaba sobre él, pero la sensación de peligro no desaparecía. ¿Qué acababa de presenciar?Ness se quedó unos segundos en la entrada del hospital, mirando al frente, respirando pesadamente. El sol estaba alto, iluminando todo a su alrededor, pero algo en su interior le decía que ese día no sería como cualquier otro. La sensación de peligro seguía en su pecho, como un peso que no podía sacudirse. ¿Qué había sido eso? ¿Cómo podría Luigi haberse convertido en… eso?Sacudió la cabeza, intentando calmarse y sin pensarlo más, Ness empezó a correr de nuevo hacia el campo de batalla, debía informarle a Lucas lo que acababa de presenciar. Cada paso que daba lo alejaba del hospital y de los espantosos recuerdos de lo que había presenciado. Pero aún así, el sonido de los pasos arrastrándose, de la respiración ajena, parecía seguirlo, resonando en su mente.El camino al campo estaba desierto. Los árboles a ambos lados de la carretera se balanceaban suavemente con la brisa, pero Ness no podía dejar de sentir que alguien o algo lo observaba. Miró hacia atrás varias veces, pero no vio nada. El hospital había quedado atrás, pero el miedo no lo dejaba. Cada crujido de las hojas bajo sus pies lo hacía saltar, y cada sombra en los árboles le parecía más siniestra que la anterior.Ness llegó al estadio, donde la multitud estaba emocionada viendo el combate entre Lucas y Dedede. El ambiente era tenso, pero lo que realmente llamó la atención de Ness fue cómo Lucas luchaba. Estaba dando más de lo que su cuerpo podía resistir, desbordando energía PSI como nunca antes. Cada golpe de PK Fire que lanzaba parecía más potente que el anterior, pero también más descontrolado. Los ataques de PK Thunder explotaban con una furia inusitada, iluminando la arena con cada impacto.Era evidente que Lucas no estaba en su mejor estado. Sus movimientos, aunque efectivos, eran más erráticos de lo habitual, y su respiración se volvía cada vez más pesada. Cada vez que utilizaba sus poderes PSI, su cuerpo parecía agotarse aún más, como si estuviera forzando sus límites. A pesar de todo, Lucas seguía luchando con una intensidad casi desesperada.Finalmente, después de un último esfuerzo, Lucas consiguió derribar a Dedede con un potente golpe de PK Thunder, dejándolo fuera de combate. La multitud estalló en vítores, pero Lucas no parecía tan feliz como los demás. Cayó de rodillas, agotado, su rostro empapado en sudor.Ness corrió hacia él, preocupado, pero antes de que pudiera decir algo, Lucas se levantó con dificultad y le hizo un gesto para que se apartara.-Estoy bien... -dijo Lucas, respirando con dificultad pero con una mirada decidida. - No necesito que me ayudes. Tengo que ir con Toon Link.Ness lo miró sorprendido. - ¿Ahora? ¿Después de todo eso? ¡Necesitas descansar, Lucas!Pero Lucas negó rotundamente con la cabeza. - No, Ness. Voy a ir a buscar a Toon Link, necesito despejarme.Ness intentó detenerlo, pero Lucas ya comenzaba a alejarse, claramente más enfadado y decidido que nunca. Su cuerpo aún temblaba de agotamiento, pero su actitud seguía siendo obstinada.Lucas comenzó a caminar hacia la salida del estadio, pero sus pasos eran inestables. Su cuerpo ya no respondía como antes. Se tambaleó, y antes de que pudiera dar un paso más, perdió el equilibrio y cayó. Ness corrió hacia él, sintiendo una mezcla de frustración y preocupación que lo invadía.-¡Lucas! -gritó mientras se arrodillaba junto a él. El chico estaba exhausto, respirando con dificultad, sudando a chorros. Pero a pesar de su agotamiento, Lucas seguía manteniendo la mirada fija al frente, evitando a toda costa mirar a Ness.-Estoy bien... -dijo Lucas, su voz ronca, como si intentara convencerse a sí mismo de algo que no era verdad. - No necesito ayuda.Ness, preocupado, no se apartó. Lo observó fijamente, molesto por ver a su amigo tan fuera de sí, pero también sintiendo un dolor punzante en el pecho. Aquel comportamiento no era normal, no de Lucas. Algo lo estaba consumiendo por dentro, algo que ni siquiera él parecía querer admitir.-¡Lucas, basta! -dijo Ness, con los nervios a flor de piel. - ¡¿Por qué sigues ignorándome?!Pero Lucas no respondió, solo bajó la cabeza, evitando la mirada de Ness. Cada vez parecía más distante, más cerrado. Sus ojos mostraban una rabia contenida, algo que Ness nunca había visto en él.Con esfuerzo, Lucas se levantó, tropezando ligeramente al ponerse de pie.-No quiero hablar de esto ahora. -dijo con voz fría, como si tratara de poner un muro entre él y Ness. - Tengo que encontrar a Toon Link. Ya hablaremos de esto más tarde.Ness se quedó en el mismo lugar, inmóvil, viendo como su amigo se alejaba lentamente.≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫ Lucas caminó rápidamente, con el corazón agitado y el cuerpo aún débil por el esfuerzo de la pelea, pero algo más lo mantenía en movimiento. Necesitaba estar lejos de Ness, necesitaba un respiro, aunque no sabía cómo explicarlo. La tensión se apoderaba de él mientras se dirigía al parque central de la isla, el lugar donde había quedado con Toon Link.Al llegar, Lucas vio a Toon sentado en el césped, absorto en el paisaje mientras alimentaba a un grupo de palomas que revoloteaban a su alrededor. Al notar su presencia, Toon se levantó y lo saludó con una ligera sonrisa. Lucas, respirando de forma entrecortada, intentó mantener la calma, pero la tensión emocional seguía oprimiéndole el pecho. Estaba ansiado, aunque no entendía del todo la razón, y sabía que necesitaba hablar con su amigo para aclarar lo que sentía.-¿Te encuentras mejor después de la pelea?Lucas asintió, pero su rostro seguía tenso, cargado de pensamientos. Intentó parecer relajado, pero lo único que sentía era un nudo en el estómago.-Sí, sí… -dijo Lucas con voz baja, evitando mirar a Toon. - Solo… me gustaría quitarme algunas dudas de encima.Toon lo miró en silencio por un momento, reconociendo en Lucas era esa persona que escondía sus emociones. Con una leve inclinación de cabeza, le hizo un gesto para que se sentaran y pudieran hablar con calma.-Cuéntame entonces. -preguntó, esta vez más directo, con un toque de preocupación. - ¿Es por lo de Ness?Lucas se tensó al escuchar el nombre. Por un momento, desvió la mirada hacia el suelo, tratando de ordenar sus pensamientos.-No sé qué me pasa, Toon... -dijo Lucas, sus palabras llenas de frustración. - Yo… estoy enojado con Ness, pero no sé si es en realidad enojo. Quiero gritarle, decirle lo que siento, pero también tengo miedo de que me odie si lo hago.Toon lo miró fijamente, sin juzgarlo, simplemente escuchando. No necesitaba palabras complicadas, solo estar allí para Lucas. Después de un largo silencio, le preguntó suavemente:-¿Y qué sientes por él, Lucas?La pregunta de Toon era simple, pero fue suficiente para hacer que Lucas se quedara en silencio por un momento. Sentía un nudo en el pecho, algo que había estado reprimiendo durante tanto tiempo. Frente a Toon, no pudo evitarlo más.-No sé… -respondió, su voz titubeante, como si ni siquiera él pudiera entender sus propios sentimientos. - Pero cuando lo veo… cuando lo escucho, hay algo dentro de mí que se quiebra. Es raro… no sé cómo explicarlo.Toon lo observó atentamente, dándose cuenta de que Lucas, aunque aún confundido, había dado el primer paso para reconocer lo que sentía. No todos eran capaces de ser tan honestos consigo mismos, y eso era un avance importante.-Parece que tienes algo claro ahora… -dijo Toon con una ligera sonrisa. Pero Lucas, aún con el ceño fruncido, se sintió incómodo y decidió cambiar de tema, buscando una respuesta a lo que lo había estado molestando.-¿Sabes? -dijo Lucas, casi como si hablara consigo mismo, pero mirando a Toon. - Lo de Wario… me molesta mucho. ¿Por qué se ve mal que un chico sienta algo por otro? ¿Qué pasa con eso?Toon lo miró en silencio por un momento, entendiendo perfectamente lo que Lucas sentía.-¿Por qué? -dijo Toon, sonriendo con suavidad, como si la respuesta fuera obvia. - Porque algunos simplemente no entienden que lo que siente uno no tiene por qué seguir las reglas de lo que está “bien” o “mal”. Pero al final, no tiene sentido preocuparse por lo que otros piensan, Lucas. Todos se han enterado de lo de Fox y Falco. Mucha gente los apoyó, y ellos tampoco se detuvieron por lo que pensaran los demás.Lucas lo escuchó en silencio, pero seguía sintiéndose algo presionado, como si las expectativas de los demás pudieran interferir en lo que él sentía.-Entonces… ¿por qué parece tan difícil? -preguntó, con un suspiro frustrado, frotándose las manos.Toon se encogió de hombros, con una expresión relajada.-Es difícil porque la gente siempre va a opinar, pero eso no debe importar. Lo que importa es lo que tú sientas y cómo decidas enfrentarlo. Nadie más puede decirte qué hacer con tus propios sentimientos.Lucas reflexionó sobre eso, sintiéndose un poco más aliviado, pero aún con dudas. Entonces Toon lo miró fijamente y le hizo otra pregunta.-¿Alguna vez has sentido algo por alguien más, más allá de la amistad? -preguntó, con una mirada inquisitiva pero amable.Lucas se quedó pensativo, tratando de recordar. La respuesta le vino a la mente rápido, pero le resultaba difícil compartirla.-Pues… -empezó, sonrojándose ligeramente. - Kumatora, en algún momento, me pareció bonita. Pero… eso pasó rápido, ni siquiera sé por qué.Toon sonrió. Sabía que Lucas no estaba del todo seguro de lo que sentía, pero al menos había comenzado a ser honesto consigo mismo.-No te preocupes por eso, Lucas. -dijo Toon, con una voz suave y tranquila. - A veces no entendemos todo lo que sentimos de inmediato. Pero lo importante es que ya has dado el primer paso al reconocerlo.Lucas suspiró, sintiendo que el peso de la incertidumbre era un poco más ligero. Al menos había hablado con Toon y dejado salir algunas de sus dudas.-Gracias, Toon... -dijo en voz baja, mirando al frente con una ligera sonrisa. - Creo que necesito tiempo para pensar en todo esto.Toon le dio una palmada amistosa en el hombro antes de levantarse.-Tómate el tiempo que necesites, pero recuerda que no tienes que hacerlo todo solo. Y cuando estés listo, puedes hablar con Ness. Estoy seguro de que él lo entenderá. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫Tras una larga conversación, Lucas y Toon empezaron a caminar de regreso a casa. El aire fresco de la noche les rodeaba mientras avanzaban por las calles tranquilas de la isla. El sonido de sus pasos resonaba en el silencio, y aunque el día había sido agotador, Lucas sentía que algo en su interior había cambiado.-Gracias por todo, Toon -dijo Lucas de nuevo, sin poder evitar una pequeña sonrisa, como si el peso de sus pensamientos se aliviara un poco más con cada palabra. Se había relajado bastante con la charla.Toon caminaba a su lado, sin apresurarse. Sabía que Lucas aún estaba procesando todo lo que había hablado, pero confiaba en que el joven empezaría a comprender sus propios sentimientos en su propio tiempo.-¡No hay de qué! -respondió Toon, manteniendo la mirada al frente mientras caminaban-. Todos necesitamos hablar de vez en cuando, y a veces un poco de perspectiva es todo lo que necesitamos.A medida que se acercaban a la casa, algo en su interior le recordaba que había una conversación pendiente. La conversación con Ness. Aun si no se sentía completamente listo, sabía que no podría seguir ignorando lo que estaba pasando entre ellos.-Oye, Toon -dijo Lucas después de un rato de caminar en silencio-, ¿crees que Ness me entenderá? No me gustaría perder a nadie más.Toon lo miró de reojo, levantando una ceja antes de responder con una ligera sonrisa.-Lucas. Estoy seguro de que lo hará. Lo único que necesitas hacer es ser sincero con él.Lucas se quedó en silencio por un momento, procesando las palabras de Toon.-Bueno, Lucas, aquí estamos -dijo Toon, deteniéndose frente a la puerta y dándole una última mirada-. ¿Te sientes mejor?Lucas lo miró, una pequeña sonrisa dibujada en su rostro. A pesar de todo, sentía que estaba un paso más cerca de resolver lo que tanto lo atormentaba.-Sí... un poco más. Gracias, Toon. En serio.Con un último gesto de despedida, Toon dio un paso atrás, listo para irse, mientras Lucas tomaba aire y se acercaba a la puerta. Había una conversación que debía tener, pero sabia que necesitaba reflexionar para explicárselo a Ness.Lucas abrió la puerta de la casa con cuidado, el interior estaba en completo silencio. Todo parecía en calma, pero algo llamó su atención en la mesa del comedor: un plato perfectamente colocado con una torre de pancakes. Sobre ellos, un poco de miel goteaba suavemente, y a un lado había una pequeña nota doblada.Con curiosidad, Lucas se acercó y tomó la nota. La letra inconfundible de Ness decía:"Siento si te he enfadado :( Estaré en la habitación si quieres hablar."Lucas no pudo evitar sonreír de lado. Ness siempre sabía cómo reconfortarlo, y esos pancakes eran un gesto demasiado dulce, literalmente. Le encantaban desde que era pequeño; los desayunos en Tazmily solían ser simples, pero su madre los preparaba con especial cariño en los días importantes. Eran como un recordatorio de casa. Se comió lo que parecía ser su cena y dejó la nota sobre la mesa y subió las escaleras, sintiendo un leve calor en el pecho. Al llegar a la habitación, empujó la puerta con suavidad y lo encontró allí, sentado en la cama, absorto en su Nintendo DS. Ness levantó la mirada al escuchar la puerta, y su rostro se iluminó al ver a Lucas.-¿Cómo estás? -preguntó Ness con una sonrisa tranquila, dejando a un lado la consola.Lucas no respondió de inmediato. Caminó hacia él y se sentó frente a la cama, justo delante de él, cruzando las piernas. Por un momento, el silencio llenó la habitación, pero esta vez no era incómodo. Ness lo miraba con paciencia, esperando a que Lucas hablara.Finalmente, Lucas tomó aire y lo miró directamente a los ojos.-Ness... creo que tenemos que hablar.

----- CHAPTER BREAK -----

Lucas iba a hablar, pero Ness lo interrumpió antes de que pudiera decir una palabra.

-Tenías razón con lo de Luigi. -dijo Ness, su voz era baja, pero cargada de seriedad.

Lucas parpadeó, confuso. - ¿Qué? Pero yo…

-No importa lo que dijeras anoche. -continuó Ness, sin dejarlo terminar-. Vi algo en el hospital. Algo que… no puedo explicar, pero tú tenías razón. Luigi está… cambiado, como si algo terrible le hubiera pasado.

Lucas intentó interrumpir nuevamente, pero Ness siguió hablando, como si necesitara sacar todo de una vez.

-Y sobre lo de anoche… siento mucho cómo me comporté. Tú me importas más que cualquier pelea, más que Bayonetta o cualquiera. Me dolió verte tan molesto, y no debería haberlo dejado pasar.

Lucas, aún sorprendido por las palabras de Ness, sintió que el nudo que había tenido en el pecho todo el día empezaba a deshacerse. Sin decir nada, se acercó y le tomó una mano con delicadeza, bajando la mirada por un momento antes de alzarla de nuevo, con una pequeña sonrisa.

-Gracias… Ness.

Ese gesto sencillo, la suavidad en la mirada de Lucas, bastó para que Ness sintiera que al menos una parte de la distancia entre ellos se había reducido. Por primera vez en días, parecía que ambos estaban empezando a entenderse de nuevo.

Ness apretó ligeramente la mano de Lucas antes de soltarla.

Lucas iba a hablar, pero algo en su interior le hizo frenar. Mejor dejar lo de sus sentimientos para otro momento, pensó. Lo de Luigi era lo urgente, lo que necesitaba abordar primero. De alguna manera, tenía que averiguar qué estaba pasando con él, antes de intentar resolver sus propios sentimientos. Después de todo, el misterio que envolvía a Luigi parecía mucho más grave que cualquier otra cosa.

De repente, la casa se sumió en la oscuridad. La luz se apagó sin previo aviso, dejando todo en un silencio inquietante. Ness y Lucas se miraron sorprendidos, con una leve sensación de incomodidad. ¿Qué estaba pasando? Ambos se quedaron quietos, esperando que la luz volviera, pero nada sucedió.

-¿Un apagón? -dijo Lucas, su voz baja y un tanto desconcertada.

Ness miró alrededor, también confundido, y se levantó del sofá. - Esto es raro. -murmuró mientras daba unos pasos, buscando algo que pudiera explicar lo que estaba ocurriendo.

En ese momento, ambos recibieron un mensaje en sus teléfonos. Lucas vio que el mensaje era de Toon, y que el resto del grupo también estaba al tanto.

Toon: ¿A vosotros también os falló la luz?

Lucas levantó la vista para mirar a Ness, quien también había recibido el mismo mensaje. Ambos intercambiaron una mirada preocupada.

Kirby: ¡Sí! ¿Qué está pasando?

La respuesta de Kirby solo aumentó la sensación de extrañeza en el aire. Un apagón no era algo que sucediera sin razón, y el silencio que lo acompañaba era más profundo de lo habitual. Un escalofrío recorrió la espalda de Lucas al leer los mensajes, y no pudo evitar sentirse más inquieto por la situación.

Pit: Debe ser un fallo en el sistema, la infraestructura de la luz es bastante antigua.

Ness, que aún tenía la mano de Lucas en la suya, se quedó un buen rato sin soltarla. La cercanía, le dio algo de consuelo, aunque la sensación de incertidumbre seguía ahí, acechando. Él tampoco podía entender qué estaba ocurriendo. La oscuridad del cuarto les envolvía, pero algo en la presión del momento los mantenía juntos, sin decir nada más, solo en silencio, con las manos entrelazadas.

-No me gusta esto... -dijo Lucas, su tono grave y pensativo. La incomodidad del momento comenzaba a pesarlo, y la oscuridad lo hacía sentir aún más vulnerable.

-¿Qué crees que está pasando, Lucas? ¿Solo un fallo eléctrico? -preguntó Ness, mirando la oscuridad alrededor, su tono incierto.

La luz regresó de repente, iluminando el cuarto, pero la extraña sensación que había dejado el apagón seguía presente. Ness, que aún tenía la mano de Lucas en la suya, no la soltó inmediatamente. El silencio era denso, y ambos sentían cómo algo no estaba bien.

Lucas suspiró, pero no tuvo una respuesta clara. En su mente, todo se sentía confuso. Algo en la atmósfera no encajaba. Fue entonces cuando Ness, apretando su mano con suavidad, decidió hablar.

-Necesito contarte algo... -dijo Ness, con un leve titubeo en su voz. Sabía que lo que estaba a punto de contarle podría ser difícil de creer, pero no podía guardárselo más. - En el hospital… vi algo raro. Vi a Luigi, pero no era él. Estaba… deformado, como si algo lo estuviera controlando. Sus ojos, Lucas… sus ojos no eran los de Luigi. Estaban vacíos, como si estuviera siendo manipulado por algo más.

Lucas lo miró, desconcertado y preocupado, intentando procesar sus palabras.

-¿Deformado? ¿Qué quieres decir con eso? -preguntó, su voz algo temblorosa. No quería que lo que estaba escuchando fuera cierto, pero la seriedad en los ojos de Ness lo hacía dudar.

Ness apretó la mano de Lucas, como si buscara fuerzas en ese gesto, y continuó con su relato.

-No sé cómo explicarlo, pero… estaba diferente, Lucas. No se movía como siempre. Como si su cuerpo no le perteneciera. Y luego, desapareció. Como si nada de eso hubiera pasado.

Lucas no dijo nada por un momento, la incredulidad y la preocupación se apoderaban de él. Esa visión, aunque aterradora, lo dejaba sin palabras.

-¿Entonces... Luigi está... cambiando? -preguntó Lucas, sintiendo un nudo en el estómago. No podía creer lo que escuchaba.

Ness asintió, una sombra de duda en sus ojos.

-Sí. Algo lo está transformando. No sé qué es, pero estoy seguro de que lo que viste… era solo el principio de algo mucho peor. No puedo quitarme esa sensación de que algo más grande está pasando.

Lucas miró fijamente a Ness, un pensamiento recorriendo su mente. No estaban equivocados; todo estaba fuera de lugar. Y si algo más estaba sucediendo, debían estar listos para enfrentarlo.

-Tenemos que descubrir qué está pasando, Ness. No podemos quedarnos con los brazos cruzados.

Ness apretó nuevamente la mano de Lucas, esta vez con más determinación, como si eso les diera fuerzas para seguir adelante.

Lucas respiró profundamente, el peso de todo lo que habían descubierto recayendo sobre él. La situación con Luigi, la inquietud por lo que estaba pasando… Todo eso lo mantenía alerta, pero, al mismo tiempo, el cansancio se hacía más evidente en su cuerpo. Miró hacia la puerta, luego hacia Ness, y con un bostezo suave, dijo:

-Creo que es hora de irse a dormir... -dijo Lucas, con  un leve bostezo. El cansancio de todo el día lo invadía poco a poco.

Ness lo miró, asintiendo lentamente. Antes de que cualquiera pudiera decir algo más, ambos se dieron cuenta de que sus manos seguían entrelazadas. Fue un momento fugaz, pero en cuanto se dieron cuenta, ambos se sonrojaron al instante. Un rubor cálido invadió sus mejillas, y por un momento, el mundo pareció detenerse, solo para que pudieran procesarlo.

Lucas apartó la mirada, el corazón acelerándose en su pecho. Aquel pequeño gesto, tan simple, se sentía como algo más grande de lo que debía ser. Instintivamente, intentó soltar la mano de Ness, pero al hacerlo, su rostro se sonrojó aún más.

-Lo siento... -murmuró Lucas, mirando al suelo, avergonzado.

Ness, igual de sonrojado, sonrió con suavidad. No estaba molesto ni incómodo, simplemente compartían esa comprensión mutua hacía que todo se sintiera más íntimo. Sus ojos brillaban, pero no podía dejar de reír un poco por la incomodidad del momento.

No pasa nada... -dijo Ness, con una sonrisa cálida y un tono lleno de ternura.

Lucas soltó una risa suave, su rostro aún sonrojado pero con una sonrisa sincera. La calidez de Ness lo hizo sentir más tranquilo, y ese pequeño momento de vulnerabilidad entre ambos era lo que realmente los conectaba.

Sin decir mucho más, Lucas se tumbó en su cama, que estaba justo al lado de la de Ness. Como las camas estaban tan juntas, apenas tuvo que moverse para acomodarse. Miró hacia su derecha, donde Ness seguía sonriendo tímidamente, y sintió una extraña paz en su pecho. No era solo la cercanía física, sino cómo, de alguna manera, esos pequeños momentos los hacían sentir más cercanos.

- Buenas noches, Ness... -dijo Lucas con voz suave, casi como un susurro, mientras se acomodaba en la cama de esa forma que siempre hacía, como un gato buscando su lugar.

Ness apagó las luces y se acercó a él, tumbándose a su lado.

Dormir tan cerca ya se había vuelto algo normal para ellos. Ness pasó el brazo por los costados de Lucas, acurrucándose más, disfrutando del calor que el rubio desprendía siempre. Todo se sentía en calma, como si no hubiera nada más importante en el mundo en ese momento.

Lucas, por su parte, se sentía increíblemente bien cuando Ness lo abrazaba así al dormir. Después de cada temporada de Smash, cuando regresaban a sus hogares, a menudo le costaba conciliar el sueño durante días. Se había acostumbrado tanto a la presencia, al calor y al suave aroma de Ness, que cuando se quedaba solo, todo eso parecía faltar. El simple hecho de estar cerca de él lo relajaba de una manera que no podía describir.

Sabía que tarde o temprano tendría que hablar con Ness, aclarar sus dudas, pero una pequeña parte de él sentía miedo. Miedo de lo que pudiera descubrir, o de cómo las cosas podrían cambiar entre ellos si se atrevía a dar ese paso.

≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫

Por la mañana, el sonido insistente de el móvil despertó a Lucas, quien parpadeó lentamente, acostumbrándose a la tenue luz que entraba por la ventana. Con cuidado, se movió para sentarse al borde de la cama, sin querer molestar a Ness, que todavía parecía profundamente dormido, aún sintiendo el calor del brazo de este alrededor suyo. Sin embargo, cuando el sonido volvió a sonar, Ness dejó escapar un quejido, hundiendo el rostro en la almohada.

-¿Qué hora es? -murmuró Ness con voz somnolienta, sin molestarse en levantar la cabeza.

Lucas tomó su telefono de la mesita y revisó el mensaje. -Son las siete. Parece ser que Master Hand nos quiere mandar a una reunión de emergencia.

-¿Siete? -Ness levantó la cabeza lo justo para mirarlo, con el cabello completamente revuelto y los ojos todavía medio cerrados-. ¿Quién en su sano juicio hace una reunión a las siete? Esto es una tortura.

Lucas reprimió una sonrisa, sacudiendo ligeramente la cabeza mientras se levantaba. -Vamos, Ness. No es para tanto. Además, si es una emergencia, debe ser algo importante.

Ness se dejó caer de nuevo en la cama, cubriéndose la cabeza con la almohada como si eso pudiera protegerlo del peso de la realidad. -Importante o no, las emergencias deberían esperar hasta después del desayuno.

Lucas soltó una pequeña risa antes de dirigirse al armario para buscar su ropa. Mientras se vestía, echó un vistazo a Ness, quien seguía en su batalla contra las ganas de levantarse. -Si no te apuras, te dejaré aquí y le diré a Master Hand que sigues hibernando.

-Eso no suena tan mal… -respondió Ness con un tono perezoso, aunque finalmente se sentó con un suspiro, rascándose la cabeza y ajustándose la gorra que estaba tirada a un lado de la habitación. -Está bien, está bien. Pero espero que al menos haya café en esa reunión.

Lucas ya estaba listo y esperó pacientemente a que Ness terminara de ponerse los zapatos. Juntos salieron de la habitación, yendo así al complejo. Aunque la conversación entre ellos seguía siendo ligera, Lucas no podía sacudirse una creciente sensación de inquietud. Las reuniones tempranas nunca anunciaban nada bueno.

Cuando llegaron a la sala principal, varios luchadores ya estaban allí. Toon dormitaba en un rincón con su gorro cubriendo su cara, mientras Samus y Snake hablaban en voz baja, sus expresiones tensas. Kirby flotaba cerca de la mesa principal, comiendo una galleta que parecía haber sacado de quién sabe dónde. Link estaba afilando su espada, como si estuviera listo para cualquier cosa.

Master Hand apareció de repente en el centro de la sala, flotando con una calma que, absurdamente, hacía que la tensión aumentara. Su voz grave resonó en el espacio, captando la atención de todos. Su tono era firme, casi grave.

-Buenos días a todos. Lamento haberlos llamado tan temprano, pero enfrentamos un problema serio que no puede esperar.

Las conversaciones se apagaron. Lucas notó que incluso los luchadores más relajados, como Lucario, parecían tensos. Ness, junto a él, cruzó los brazos y escuchó con atención.

-He convocado esta reunión porque Luigi ha desaparecido. -La declaración cayó como una bomba. Los murmullos se intensificaron, y Lucas sintió que su pecho se tensaba.

-Desaparecido, ¿cómo? -preguntó Roy, inclinándose hacia adelante.

-Fue visto por última vez en el ala médica anoche. Las cámaras de seguridad no muestran absolutamente nada. Lo que sí hemos detectado es una anomalía en los portales interdimensionales. -Master Hand hizo una pausa, como si eligiera cuidadosamente sus palabras-. Creemos que su desaparición podría estar relacionada con estas fallas.

Ganondorf dejó escapar un gruñido, interrumpiendo. -¿Y cuál es la causa de estas "fallas"? ¿Sabotaje? ¿Un error tuyo? ¡Explícalo!

Master Hand giró hacia Ganondorf. -Eso es precisamente lo que estamos investigando. Las anomalías podrían deberse a un virus en el sistema, un problema técnico o incluso otras cosas. Lo que es claro es que estas fallas son peligrosas para quien los utilice.

Zelda alzó una ceja. -¿Cómo de peligrosas?

-El problema no es solo la inestabilidad de los portales. Hemos detectado una energía que parece afectar la conducta de los que se exponen a ellos. -Master Hand giró lentamente, como si quisiera asegurarse de que todos comprendieran-. Luigi mostró signos de desorientación y agresividad antes de desaparecer.

El silencio que siguió fue aplastante. Lucas intercambió una mirada rápida con Ness, que ahora parecía completamente despierto.

-Adicionalmente, debo informarles que los portales quedarán inhabilitados hasta nuevo aviso. No podemos correr riesgos mientras no sepamos cuál de ellos está comprometido. Esto significa que no habrá viajes ni traslados hasta que sea completamente seguro.

De inmediato, una ola de quejas llenó la sala.

-¿Qué? ¿Cómo se supone que cumplamos nuestras misiones? -preguntó Fox, claramente molesto.

-Eso nos deja atrapados aquí. -protestó Snake, cruzando los brazos con el ceño fruncido.

-¡Es absurdo! -exclamó Ganondorf, alzando la voz-. Tu incompetencia nos está poniendo en peligro y ahora pretendes encerrarnos como a animales.

Master Hand hizo un gesto autoritario para calmar el bullicio. -Entiendo su frustración, pero esto no es negociable. Hasta que resolvamos las fallas y la causa de las anomalías, no habrá viajes. Esta es una medida para protegerlos a todos.

Lucas observó a su alrededor, sintiendo la tensión aumentar en el aire. La mayoría de los presentes parecían inquietos o molestos, pero su mirada volvió a centrarse en Mario. El fontanero tenía la cabeza baja, los hombros ligeramente encorvados, como si estuviera cargando un peso invisible. A su lado, Peach intentaba consolarlo, aunque también parecía triste. Mario siempre había sido el optimista del grupo, el que mantenía la calma incluso en los momentos difíciles. Verlo así, tan abatido, era algo completamente fuera de lo común.

-Ness… -susurró Lucas, dándole un leve codazo-. Mira a Mario.

Ness lo observó, frunciendo el ceño. -Debe estar pasándolo terrible.

Antes de que pudieran levantarse, Master Hand alzó la voz de nuevo, deteniendo cualquier acción. -Desde ahora, el cuartel estará en cuarentena. Nadie puede abandonar las instalaciones hasta nuevo aviso. Además, queda estrictamente prohibido recorrer los pasillos de noche. Si escuchan ruidos o notan algo extraño, deben informarlo de inmediato.

Master hizo una pausa, dejando que sus palabras calaran hondo en todos los presentes. La atmósfera se volvió aún más pesada, y las quejas comenzaron a ser más intensas.

-¿Qué? ¡No podemos quedarnos aquí todo el tiempo! -protestó Fox, su tono sarcástico reflejando su frustración.

-¿Y qué pasa con el entrenamiento? ¿No podemos hacer nada? -preguntó Link, mirando a Master Hand con una expresión de desconcierto.

Capitán falcon, evidentemente furioso, gruñó en voz baja. -Esto es una locura. Todo esto no hace más que limitarnos.

Pero fue Mario quien rompió el silencio, levantando la cabeza lentamente, sus ojos entrecerrados por el cansancio y ojeras notables. -Por favor, tranquilos… -su voz sonó suave, pero cargada de un dolor oculto. Nadie había hablado, pero todos sabían lo que significaba la situación para él. Luigi, su hermano, desaparecido y posiblemente en peligro.

Peach apretó su mano, mirándolo con tristeza. No era solo la preocupación por el hermano de Mario lo que pesaba sobre él, sino también la incertidumbre de lo que estaba ocurriendo con los portales y lo que implicaba para todos. Mario siempre era el pilar, el que nunca se rendía, pero ahora parecía ser el que más necesitaba apoyo.

Ness, al notar la atmósfera pesada, se giró hacia Lucas. -No sé cuánto más podrá aguantar Mario así… -murmuró, sin saber qué decir más.

Fue entonces cuando una voz rota por el sarcasmo interrumpió el silencio. Ganondorf, que había estado callado, se acercó a Mario con una mirada burlona.

-¿Vas a quedarte ahí lamentándote, Mario? -dijo, su tono cargado de veneno. -¿Crees que tus lágrimas van a hacer que tu hermano vuelva? No eres más que un hombre patético, incapaz de salvar a los que más amas. Tus intentos de ser el héroe solo te han traído más dolor.

Lucas apretó los dientes al escuchar las palabras de Ganon. Era como si lo que decía le atravesara, reviviendo el dolor que sentía al pensar en Claus. Recordó los momentos con su hermano, cuando todo era más sencillo, cuando pensaba que podría protegerlo. Pero la realidad fue muy diferente. La pérdida de su hermano aún lo perseguía, y ahora, escuchar esas palabras, le hizo sentir el peso de la culpa otra vez. No había nada que pudiera hacer para traerlo de vuelta, y eso lo hacía sentir más pequeño, más inútil. Pero no iba a dejar que eso lo derrumbara por completo.

Mario levantó la cabeza lentamente, pero sus ojos estaban vacíos, como si las palabras de Ganondorf le hubieran golpeado más fuerte de lo que quería admitir. No dijo nada, pero el dolor era palpable en su rostro.

Lucas apretó los puños, acercándose furioso, su rostro enrojecido por la ira. Ness intentó detenerlo, pero el moreno no pudo evitar que se adelantase. Con los ojos brillando de furia, miró fijamente a Ganondorf. -¡Basta! -gritó, su voz cargada de rabia-. Eso es demasiado. No tienes derecho a hablar así.

Ness miró a Mario, preocupado por la reacción de su amigo. No entendía cómo alguien podía ser tan cruel en un momento como ese, pero algo en su interior le decía que las palabras de Ganondorf solo habían intensificado la angustia de Mario.

El eco de las palabras de Ganondorf parecía persistir en la sala, pero Mario, aunque visiblemente afectado, no hizo ningún movimiento para contradecirlo. Por un momento, todos se quedaron en silencio, hasta que las conversaciones empezaron a disiparse.

-Volviendo a lo que estábamos diciendo… -dijo Master Hand, con un tono más serio para cortar el mal ambiente-. Les he dado una directiva. Ahora, como una muestra de cortesía, les invitaré a un desayuno. Todos deberían comer algo. Sé que muchos de ustedes no están contentos con las circunstancias, pero por favor, mantengan la calma. No podemos hacer nada si no hacemos algo juntos.

Master Hand observó a todos en silencio, asegurándose de que el mensaje hubiera quedado claro. -Les he dado una directiva. Ahora, como una muestra de cortesía, les invitaré a un buffet de desayuno. Todos deberían comer algo. Sé que muchos de ustedes no están contentos con las circunstancias, pero por favor, mantengan la calma. No podemos hacer nada por ahora.

Al principio, muchos no respondieron, pero algunos otros empezaron a moverse, más por costumbre que por el deseo de realmente participar.

Ness, sin embargo, parecía tener hambre, y al ver que Lucas aún estaba inmóvil, lo empujó suavemente con el codo. -Vamos, Lucas, no tenemos todo el día. Quizás haya algo bueno para empezar el día.

Lucas no pudo evitar sonreír ante la insistencia de Ness, y sin decir mucho más se unió a él. Aunque la situación seguía siendo incierta, el deseo de compartir un momento sencillo como el desayuno con su amigo, aunque breve, le brindaba un poco de consuelo.

Mientras se dirigían hacia la zona del desayuno, Lucas observó que Mario ya había comenzado a caminar con paso lento, y Peach seguía cerca de él, intentando ofrecerle algo de consuelo. Aunque el ánimo de todos era bajo, sabían que en los próximos días las cosas serían aún más difíciles.

Cuando llegaron, Lucas se quedó un momento mirando la mesa. Mientras que algunos de los luchadores parecían haberse servido con moderación, Ness había aprovechado la oportunidad para hacer una montaña de comida. Había apilado todo tipo de platos, desde enormes montones de panqueques hasta huevos revueltos y bacon, y para acompañar, había traído una exagerada cantidad de cafés, como si estuviera abasteciendo un ejército.

-¿Te vas a comer todo eso? –preguntó Lucas, levantando una ceja mientras observaba cómo Ness ya había empezado a comer con entusiasmo, sin preocuparse por la cantidad.

-¡Claro que sí! –respondió Ness, con la voz llena de confianza mientras ya se servía otra taza gigante de café–. No hay mejor forma de comenzar el día que con un buen desayuno.

Lucas se sirvió una simple tostada con mermelada y un vaso de zumo de naranja. No tenía mucho apetito, pero no quería perderse la oportunidad de compartir un momento sencillo con Ness, sabiendo que esos momentos eran los que hacían más llevadera la situación.

-¿No crees que te vas a atormentar con tanto café? –dijo Lucas, observando cómo Ness tragaba una taza tras otra.

-¡Nunca es suficiente café, Lucas! –respondió Ness con una sonrisa, mientras tomaba otro sorbo de su bebida y se servía más panqueques, cubriéndolos con una capa generosa de sirope.

Lucas se sentó junto a él, tomando un sorbo de su jugo y mirando la exageración de su amigo. No podía evitar reírse ante la cantidad de comida que había acumulado, pero al menos eso hacía que el ambiente fuera un poco más ligero. En medio de todo lo incierto que enfrentaban, esos momentos sencillos con Ness le daban algo de normalidad en un día que prometía ser todo lo contrario.

-Te va a doler el estómago si sigues comiendo así –dijo Lucas con tono burlón, viendo cómo Ness seguía comiéndose su montaña de comida con total entusiasmo.

-¿Y qué? –respondió Ness, entre risas. –. Me dolerá, pero valdrá la pena.

Justo en ese momento, un ruido fuerte y seco reverberó por todo el comedor, interrumpiendo la conversación y el bullicio del desayuno. Fue como si algo pesado hubiera golpeado una pared. Todo el comedor se quedó en silencio, todos los ojos se volvieron hacia la puerta, donde parecía provenir el sonido.

Lucas frunció el ceño, tensándose de inmediato, y vio cómo el resto de los luchadores también reaccionaban. Algunos, como Snake y Fox, se levantaron con rapidez, adoptando posturas alerta. Ness, por su parte, dejó de comer y miró hacia la entrada con una expresión confusa, sin saber qué pensar.

-¿Qué fue eso? –murmuró Lucas, aún sin poder creer lo que había oído. El desayuno ya no parecía tan importante en ese momento.

El ruido se repitió, más fuerte esta vez, y seguido de un susurro bajo que resonó por todo el lugar. Era un sonido casi inquietante, como si algo o alguien se estuviera moviendo de manera extraña cerca de las paredes.

-Será alguna broma.–dijo Snake, mientras miraba hacia la puerta. Todos se levantaron de sus asientos, moviéndose en silencio, esperando alguna señal.

Lucas se levantó lentamente, mirando a Ness, quien ya se había puesto de pie también, su expresión ahora más seria, como si su apetito hubiera desaparecido de golpe.

-Deberíamos averiguar qué es ese sonido.–dijo Lucas, su tono más grave.

Ness asintió, aún con una ligera mueca de preocupación en su rostro. -¡Me ha cortado el desayuno!

Antes de que Lucas pudiera responder, el sonido volvió, esta vez más cerca. Todos los ojos se dirigieron hacia la puerta, con la tensión palpable en el aire. El ambiente se había transformado de la calma momentánea a la alerta total.

De repente, un grito resonó a lo lejos, seguido de un fuerte impacto. Los luchadores intercambiaron miradas rápidas antes de que Lucas tomara la iniciativa, corriendo hacia la fuente del ruido.

El sonido resonó con fuerza, provocando que las luces parpadearan violentamente, creando una atmósfera aún más tensa. Ness se tensó de inmediato, sus ojos se agrandaron al reconocer el ruido. Algo en su interior lo dijo con claridad: no era un sonido cualquiera. Era el mismo que había escuchado en el hospital, el mismo que había acompañado la presencia de Luigi. Algo no estaba bien, y la sensación de que la amenaza estaba cerca se intensificó rápidamente. La alarma de emergencia comenzó a sonar, un zumbido constante que llenaba el aire de tensión.

-Es él... es Luigi –murmuró Ness, con la garganta apretada y los ojos fijos en la puerta de la sala. Un escalofrío recorrió su espina dorsal. Sabía lo que eso significaba. Durante unos segundos, la imagen de un Luigi distorsionado volvió a su mente. Podía ver su rostro retorcido por el sufrimiento, como si cada minuto de vida le causara un dolor insoportable.

Lucas miró a su amigo, confundido. –¿Luigi? ¿Pero cómo…?

Antes de que pudiera terminar de hablar, las luces volvieron a parpadear, y un sonido metálico retumbó en las paredes del cuartel general. El ambiente se volvió opresivo, y el aire se cargó de una tensión palpable.

-¡Tenemos que salir de aquí! –dijo Ness, con urgencia en su voz, su tono grave y decidido. Sus ojos recorrían rápidamente la sala, buscando una salida, una manera de escapar antes de que todo se desbordara. Pero algo en el aire, una sensación extraña, los envolvía, algo que no podía identificar, pero que lo sentía en sus huesos. Sabía que no tenían mucho tiempo.

La puerta, que en otro momento podría haber sido una salida segura, ahora no era una opción. Luigi los encontraría en cuestión de segundos si intentaban salir por los pasillos, lo sabía. El ambiente estaba cargado de una energía inquietante, y cualquier movimiento en falso podría ser fatal.

Ness giró rápidamente sobre sus talones, buscando desesperadamente una alternativa. Entonces sus ojos se posaron en el gran ventanal frente a él. A través del cristal, la isla se extendía ante ellos, tranquila, imponente… como una línea entre la seguridad y la libertad. No había duda, no había tiempo para más. El ventanal era su única salida.

-Ahí. -dijo con decisión, sin vacilar. -¡Por ahí!

Era su única opción. Sin pensarlo dos veces, corrió hacia el ventanal, sabiendo que allí estaría su escape.

Fox, siempre el más confiado en los momentos de crisis, dio un paso hacia adelante, sus ojos brillando con determinación.

-Pero, ¿y si podemos enfrentarnos a él? –dijo, levantando una mano en señal de desafío. –Quizás si nos unimos podríamos…

Pero Ness no tardó ni un segundo en interrumpirlo, su tono lleno de desconfianza y miedo.

-¡Imposible! Lo vi con mis propios ojos. Ya no es Luigi, es algo más, un ser despiadado –dijo, apretando los dientes con fuerza, su mirada fija en la ventana, como si estuviera buscando una forma de escapar. –¡Tenemos que largarnos ahora!

La insistencia en la voz de Ness hizo que varios de los luchadores se callaran. El ambiente, ya tenso de por sí, se volvía aún más sofocante. Algunos vacilaron, dudando por un momento si debían quedarse o irse. Sin embargo, en ese instante, alguien más se adelantó:

Wario, con su arrogancia habitual, levantó la cabeza, mirando la puerta con desprecio.

-¡Yo no huyo de nada! –gruñó, levantándose y avanzando hacia la entrada con una sonrisa desafiante. –Si ese es Luigi, yo le doy una lección de humildad. ¡Yo me encargaré de él!

Ness lo miró, con los ojos llenos de frustración. –¡Eres un idiota! –gritó, sin poder soportarlo más. –¡Este no es el momento para tu cabezonería, Wario! ¡Morirás!- Dijo este ultimo mientras intentaba romper el cristal junto con unos cuantos más.

Pero Wario no hizo caso. Con una sonrisa de suficiencia, avanzó, abriendo la puerta de golpe.

-¡Si no quieres seguirme, quédate aquí! Pero yo no voy a quedarme escondido mientras ese tipo anda suelto –dijo Wario con desdén, moviendo su cuerpo como si fuera el más grande de los héroes.

Ness, furioso y con la adrenalina corriendo por sus venas, miró a Lucas. –Los demás, no podemos quedarnos ¡tenemos que irnos ahora!

Ambos corrieron hacia el gran ventanal que daba al exterior, buscando una salida. Las luces seguían parpadeando, y el sonido seguía retumbando como un eco lejano de lo que estaba por venir.

De repente, el ventanal se rompió. Un destello cegador iluminó la sala, seguido de una sombra que apareció de la nada. Una figura conocida, pero distorsionada por la oscuridad. Luigi, o lo que quedaba de él, apareció en el marco de la puerta, su cuerpo rígido y sus ojos desorbitados. Ya no había nada de la calidez y la alegría del Luigi que conocían. Frente a ellos había algo que solo podía describirse como una amenaza.

Luigi dio un paso hacia adelante, sus ojos vacíos de emoción, y antes de que alguien pudiera reaccionar, se lanzó hacia Wario con una fuerza descomunal. En un movimiento brutal, lo golpeó de lleno, enviándolo al suelo con tal fuerza que el impacto resonó por toda la sala. El cuerpo de Wario chocó contra el suelo con un ruido sordo, y su rostro quedó deformado por el dolor. La fuerza del golpe fue tan intensa que Wario quedó momentáneamente inconsciente, su cuerpo retorciéndose mientras trataba de reaccionar, pero era inútil. No podía levantarse. Posiblemente se habría roto algo.

Luigi se acercó a Wario, su mirada fría y calculadora brillando con una intensidad perturbadora. La sala, antes llena de risas y camaradería, se había convertido en un escenario de terror. Wario, aún aturdido por el ataque inicial, intentó levantarse, pero sus movimientos eran torpes, como si una fuerza invisible lo mantuviera en el suelo.

Sin previo aviso, el de verde se lanzó sobre él, sus garras aferrándose a la camiseta de Wario. Con un movimiento brutal, rasgó la tela, exponiendo la piel pálida del corpulento rival. La risa de Luigi resonó en el aire, una risa que helaba la sangre, mientras sus ojos brillaban con una locura insaciable.

Con un gesto rápido, Luigi preparo sus garras, que relucían con un brillo siniestro, y el aire se volvió pesado con la anticipación del horror que estaba por venir. Wario, ahora consciente del peligro, intentó luchar, pero Luigi lo inmovilizó con una fuerza sorprendente.

–¡No, Luigi, por favor! –gritó Wario, su voz llena de desesperación, pero con un toque de indignación. –¡No me hagas esto, no soy tan fácil de vencer!

El pánico que normalmente no mostraba en su rostro se mezclaba con su habitual arrogancia. Pero, a pesar de sus palabras, su cuerpo no reaccionó. Los demás salian de uno en uno, huyendo del terror que se desataba a su alrededor, buscando escapar lo más rápido posible. Finalmente, solo quedaron Lucas y Ness en la sala, paralizados por la situación, el eco de los pasos apresurados de los demás desvaneciéndose en la distancia. La tensión en el aire era palpable, y la sensación de estar atrapados en una pesadilla se hacía cada vez más fuerte.

Pero Luigi no mostró compasión. Con un movimiento preciso, hundió sus afiladas armas en el abdomen de Wario, penetrando la carne con un sonido sordo del que posiblemente Lucas tendría pesadillas en los próximos días. La sangre brotó en un chorro, manchando el suelo y salpicando el rostro de Luigi, quien parecía disfrutar de cada segundo. La expresión de Wario se transformó en una mezcla de horror y dolor, sus ojos abiertos de par en par mientras la vida se escapaba de su cuerpo.

Luigi, con una sonrisa macabra, comenzó a abrir el cuerpo de Wario, desgarrando la piel. La carne se separó con un crujido repugnante, y el interior de Wario se expuso, un caos de vísceras y sangre. El olor metálico llenó la sala, y el sonido de los órganos siendo desgarrados resonó en el aire, un sinfín de gritos ahogados que solo Luigi podía escuchar.

–Mira lo que hay dentro de ti, Wario –murmuró Luigi, su voz un susurro lleno de locura. Con cada corte, se deleitaba en el sufrimiento de su rival, como si cada grito de dolor fuera una sinfonía que lo alimentaba.

Wario, atrapado entre la agonía y la desesperación, intentó gritar, pero solo un gorgoteo salió de su boca, mientras la sangre brotaba sin control. Luigi continuó su macabra tarea, sacando órganos y arrojándolos al suelo como si fueran desechos, disfrutando de la carnicería que había desatado.

La sala se llenó de un silencio mortal, interrumpido solo por el sonido de la respiración entrecortada de Wario y la risa maníaca de Luigi. Finalmente, cuando el cuerpo de Wario yacía inerte, despojado de su vida y su esencia, Luigi se levantó, cubierto de sangre, con una mirada de triunfo en su rostro.

–Ahora eres solo un recuerdo –dijo Luigi, mientras se giraba, dejando atrás el horror que había creado, su risa resonando en las paredes como un eco de locura.

Lucas estaba completamente paralizado, sus ojos fijos en el lugar donde Luigi se había detenido, incapaz de procesar lo que acababa de presenciar. La figura de Luigi, ahora irreconocible y llena de una maldad palpable, se alejaba, y la risa que surgió de su boca retumbó en la sala, como un eco de algo que no era humano. La locura se desbordaba en el ambiente, y Lucas apenas podía asimilarlo.

Ness, sin embargo, no podía permitirse ese lujo. Al ver la expresión de Lucas, supo que no podían quedarse ahí. Con un movimiento rápido, le agarró del brazo, y sin pensarlo dos veces, lo tiró hacia el gran ventanal que se encontraba a su lado.

–¡Vamos, Lucas! –gritó Ness, con urgencia en su voz, mientras corría hacia el ventanal.

Ambos saltaron al vacío, cayendo en picado hacia el suelo. El aire les azotaba la cara, pero no podían preocuparse por eso, la única opción era huir. La escena de Wario y la maldad de Luigi aún retumbaban en sus mentes, y no podían quedarse ni un segundo más en ese lugar.

Cuando finalmente aterrizaron, el aterrizaje fue brusco pero no fatal. Ness se levantó rápidamente, ayudando a Lucas a ponerse de pie, pero Lucas, con la imagen de la brutalidad aún grabada en su mente, comenzó a temblar. Su respiración se volvió errática y su cuerpo se tensó, siendo incapaz de calmarse.

–Lucas, tenemos que seguir moviéndonos. –Ness intentó mantener la calma, pero su voz traicionó una ligera preocupación.

Lucas no respondía, temblando, sus ojos fijos en el suelo. Sentía que el peso de todo lo que acababan de presenciar lo aplastaba. La ansiedad se apoderó de él, y a medida que intentaba ponerse de pie, su cuerpo no respondió. Con un fuerte suspiro, cayó de rodillas.

–¡Lucas! –Ness se agachó rápidamente, tomándole los hombros. –¡No ahora, por favor!

Pero Lucas no podía dejar de temblar. La sensación de terror seguía golpeándolo, como si una sombra lo estuviera devorando por dentro. Sus respiraciones eran entrecortadas, su pecho se sentía apretado, como si no pudiera obtener suficiente aire. La angustia lo estaba ahogando.

En ese momento, Fox y Bowser llegaron corriendo, atraídos por los gritos de Ness.

–¡Lucas! –exclamó Fox, con una mezcla de preocupación y urgencia en su voz. –¡Tienes que respirar, amigo!

Bowser, aunque más rudo en su naturaleza, se acercó con cautela y se arrodilló al lado de Lucas, mirando al pequeño con una expresión seria, pero no desprovista de empatía. Aunque su actitud normalmente era de fuerza bruta, en ese momento era evidente que intentaba calmar la situación.

–¡Cálmate, chico! –dijo Bowser, con una voz grave pero suave para lo que era su tono habitual. –Aquí no te dejamos solo.

Ness, al ver el pánico en los ojos de Lucas, no perdió tiempo. Tomó su rostro entre sus manos, buscando capturar su atención.

–¡Mirame, Lucas! –dijo con firmeza, pero con una calidez en su voz. –Estamos aquí para ti, todos estamos aquí. Respira, ¿sí?

Lucas seguía temblando, su respiración irregular, como si el pánico lo consumiera por dentro. Pero las palabras de Ness y la presencia de los de su alrededor empezaron a calmar un poco el torbellino en su mente. No fue fácil, pero poco a poco empezó a enfocarse en lo que podía controlar. Aunque la ansiedad no se desvaneció completamente, algo en su interior lo impulsó a intentarlo.

–Ness… –susurró Lucas, su voz quebrada por la angustia. –No me encuentro bien...

Ness sintió su corazón romperse al ver a su amigo en ese estado, pero no podía permitirse quebrarse ahora. No podía dejar que Lucas se hundiera más en ese abismo. Con el rostro lleno de determinación, apretó más fuerte las manos de Lucas, sin mostrar ni un ápice de duda.

–Lo siento tanto, Lucas… –susurró con la voz rota por la culpa, su rostro reflejando la angustia que sentía. –No quería que tuvieras que ver eso. Nadie debería haber pasado por lo que acabamos de ver. Pero lo que importa ahora es que estamos juntos. Estamos aquí. Yo estoy aquí para ti.

Lucas levantó la mirada tras escuchar la última frase de Ness. Sus pupilas se dilataron al verle, como si todo lo demás a su alrededor hubiera desaparecido. La intensidad en su mirada era palpable, un reflejo del caos interno que aún no lograba controlar, pero también de una conexión inexplicable con Ness. Parecía atrapado en una mezcla de vulnerabilidad y desesperación, como si, en ese preciso momento, el mundo entero dependiera de las palabras que su amigo pudiera decir.

Un suave temblor recorrió sus manos mientras intentaba procesar lo que sentía, el miedo y la confusión combinándose con la necesidad urgente de ser comprendido, de ser visto en su totalidad por alguien, y en ese momento, todo su ser parecía enfocarse en Ness.

Fox colocó una mano en el hombro de Lucas, buscando tranquilizarlo y asegurarse de que estuviera bien. Lucas intentó levantarse, cortando el rollo entre él y Ness, tratando de volver a la realidad. Su cuerpo seguía temblando, y el pánico aún lo acechaba, pero con esfuerzo logró mantenerse en pie, aunque su mente seguía atrapada en el caos de lo que acababa de vivir.

–Lo siento… –murmuró Lucas, su voz apenas un susurro. –No puedo controlarlo…

–No tienes que disculparte. –Ness le dio una palmada en la espalda. –Lo importante es que estás aquí. Ahora tenemos que irnos de este lugar.

Con el apoyo de sus amigos y el impulso de seguir adelante, comenzaron a moverse rápidamente hacia un lugar más apartado. A pesar de estar afectado, Lucas sabía que no podían detenerse. La carga emocional de lo sucedido lo pesaba, pero tenía claro que debía continuar, aunque el miedo y la angustia siguieran acompañándolo.

----- CHAPTER BREAK -----

El primer día que Ness conoció a Lucas no parecía especial al principio, pero con el tiempo se convertiría en uno de esos momentos que marcan el inicio de algo grande. Ambos habían sido seleccionados para participar en aquel extraño torneo, un lugar donde lo extraordinario era la norma. Ness ya era un veterano; para él, este torneo era como volver al colegio tras unas vacaciones. Pero para Lucas, todo era completamente nuevo.

En la recepción del complejo, Mario y Ness esperaban al recién llegado. Mario, siempre con su inquebrantable sonrisa, revisaba un pergamino que parecía contener una lista interminable de nombres. Ness estaba a su lado, mordisqueando un helado de vainilla con aire despreocupado.

–Recuerda, Ness –le dijo Mario sin levantar la vista–, este chico será tu compañero de cuarto. Haz que se sienta cómodo.

–Sí, sí –respondió Ness, lamiendo su helado. –Soy genial en eso.

Mario suspiró con una sonrisa. Fue en ese momento cuando el portal deslumbró, dejando entrar a un chico rubio con una camiseta amarilla a rayas. Lucas parecía fuera de lugar, con la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo y sus manos agarrando la mochila como si fuera su único refugio.

–¡Lucas! –dijo Mario, alzando la voz para captar su atención.

El joven levantó la vista tímidamente, avanzando con pasos pequeños hasta detenerse frente a ellos. Mario lo presentó rápidamente.

–Ness, este es Lucas. Lucas, Ness.

Ness dio un paso al frente, extendiendo la mano. –¡Encantado de conocerte!

Lucas tardó un momento en reaccionar antes de estrechar su mano con una tímida sonrisa. –Hola.

–Ahora, chicos, me tengo que ir –anunció Mario, enrollando su pergamino y dándole una palmada en el hombro a Ness. –Ness, enséñale la isla. Aún quedan más luchadores por recibir.

Cuando Mario se fue, Ness giró hacia Lucas con una sonrisa amplia. –¿Listo para un tour?

Lucas asintió en silencio, siguiéndolo mientras comenzaban a caminar.

–Entonces, ¿de dónde vienes? –preguntó Ness mientras jugueteaba con su helado, ya medio derretido.

Lucas tardó en responder. –De Tazmily... Es un pueblo pequeño en el sur. No creo que lo conozcas.

–¿Tazmily? ¡Eso suena genial! –dijo Ness con entusiasmo. –Yo soy de Onett. Un poco más al norte. Es pequeño también, pero tiene su encanto. Aunque, claro, hay muchas cosas raras que pasan ahí. ¿Tu pueblo es tranquilo?

Lucas dudó antes de responder, su mirada fija en el suelo. –Solía serlo, por suerte se está volviendo a recuperar.

Ness percibió el cambio en su tono. Decidió no insistir demasiado, pero no pudo evitar preguntar: –¿Lo era? ¿Qué pasó?

Lucas apretó su brazo, desviando la mirada. –Hubo… alguien. Cambió todo. Manipuló a la gente y convirtió el pueblo en algo irreconocible. Pero ese alguien ya no está, por suerte.

Aunque Lucas no dio detalles, Ness no pudo evitar recordar a alguien. Su mente saltó inmediatamente a un nombre que prefería no pronunciar, pero guardó silencio. –Eso suena horrible –dijo finalmente. –¿Y cómo terminaste aquí?

–Mi padre decía que debía buscar fuerzas en algo más. Me sugirió que viniera. Supongo que solo estoy intentando encontrar mi lugar.

Antes de que Ness pudiera responder, una voz chillona interrumpió la conversación.

–¡Miren nada más! –exclamó alguien desde el pasillo. Era Iggy Koopa, balanceándose de un lado a otro con su característico caminar exagerado. A su lado estaban un Goomba y un Koopa, que reían como si todo lo que Iggy decía fuera un chiste privado.

Lucas se encogió al instante, su postura volviéndose aún más retraída. Ness, en cambio, cruzó los brazos y puso los ojos en blanco.

–¿Un veterano y su nuevo amiguito? Esto parece un programa de televisión barato –dijo Iggy con una sonrisa burlona.

–¿No tienes algo mejor que hacer? –dijo Ness con calma, aunque su tono tenía un filo evidente. –Yo podría conseguirte consecuencias si lo quisiera, Iggy. No olvides que, aunque recién llegaste también, el torneo tiene sus reglas.

Iggy se detuvo un momento, su sonrisa ligeramente tensa. No era la primera vez que se encontraba con alguien con poder en el torneo, pero no le gustaba la idea de estar tan cerca de alguien con tanta autoridad como Ness.

–¡Vaya, vaya! ¡Miren esto! El chico se cree el jefe aquí! –respondió Iggy con sarcasmo. –Este torneo es una locura, todo lleno de pirámides de poder. Pero me alegra ver que al menos hay alguien con algo de valor. Sin embargo… –se acercó a Lucas, sonriendo de manera maliciosa–, eso no significa que seas más que un peón en el tablero.

Lucas bajó la cabeza, apretando los labios sin saber qué decir. Ness, al notar cómo las palabras afectaban a su nuevo compañero, dio un paso al frente, poniéndose entre él y Iggy.

–No ganas nada molestando a alguien.

Iggy levantó las manos con una sonrisa arrogante. –Bueno, bueno, no te pongas tan serio, Ness. Solo estoy calentando. Pero lo que dices tiene algo de razón… O tal vez solo me dé la vuelta y me ponga en otra pelea donde mi energía sea mejor aprovechada.

–Me parece bien –respondió Ness, cruzándose de brazos. –Me ahorrarías un montón de tiempo.

Por un momento, Iggy pareció dudar, pero finalmente retrocedió, sin poder evitar lanzar una última mirada desafiante. –Está bien, como quieras. Pero no te acostumbres demasiado, novato –añadió, mostrando los colmillos al dirigirse hacia Lucas. –Aquí no hay lugar para los débiles.

Cuando Iggy y su grupo se alejaron, Ness se giró hacia Lucas, que seguía mirando al suelo, claramente afectado.

–Oye –dijo Ness, poniendo una mano en su hombro–. No dejes que tipos como ese te afecten. Siempre habrá gente así, pero lo importante es que no les des el gusto de verte caer. Y créeme, aquí hay un par de reglas que no deben romperse. No dejes que te tomen por tonto.

Lucas asintió lentamente, su voz apenas un murmullo. –Gracias, Ness.

–¿Sabes qué? Vamos a hacer algo más divertido –dijo Ness, con su energía habitual regresando. –Ven, quiero enseñarte algo genial.

Lucas lo siguió en silencio, aunque esta vez con un pequeño rastro de alivio en su expresión. Quizás, pensó, este lugar no sería tan malo después de todo.

≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫

Tras escapar del peligro inmediato, el grupo se encuentra a salvo, al menos por el momento. El aire fresco y la quietud del entorno contrastan con el caos que acababan de dejar atrás, pero la tensión sigue en el aire. El miedo sigue rondando, y la pregunta es clara: ¿qué deben hacer ahora?

Snake, como siempre, se mantiene calmado pero pragmático, y finalmente rompe el silencio.

–¿Qué tenemos que hacer ahora? –pregunta, mirando a todos, mientras respiraba agitado. –¿Volver a escondernos o debemos hacer algo más?

Fox se adelanta, su rostro aún reflejando la ansiedad por todo lo vivido.

–¡Tenemos que movernos ya! –dice, su voz llena de urgencia. –No podemos quedarnos aquí mucho más tiempo, Luigi sigue ahí, y capaz ahora mismo está rastreandonos.

Dededw, siempre más desconfiado, cruza los brazos y grita para interrumpir.

– ¡¿Y qué? ¿Creéis que vamos a estar a salvo en otro sitio? ¡Nada nos garantiza que no nos atrape en cualquier momento! Si seguimos huyendo sin pensar, al final solo vamos a terminar atrapados como ratones.

La discusión crece rápidamente, con cada uno de los presentes defendiendo su punto de vista.

Pero en medio del caos, las palabras de Lucas rompen el ruido de la discusión, como un susurro bajo que, aunque casi imperceptible, atrapa la atención de todos.

–No es seguro estar en ningún lado...

El susurro es tan bajo que nadie lo había notado al principio, pero de repente, el sonido de su voz hace que todos se callen, quedándose en silencio. Los ojos de cada uno se dirigen hacia él, y aunque no lo dice con mucha fuerza, las palabras se sienten como una verdad amarga que cala hondo en todos.

Ness es el primero en reaccionar. Se acerca a Lucas, con una mezcla de preocupación y apoyo.

–Lucas… –susurra, con un tono más suave, como si estuviera tratando de consolarlo, pero también buscando un poco de calma para todos. –Lo sé, lo sé. Pero tenemos que hacer algo, no podemos quedarnos sin hacer nada.

Pero las palabras de Lucas ya flotan en el aire, y la atmósfera se siente más pesada. El grupo, aún dividido en opiniones sobre qué hacer, parece más consciente de la gravedad de la situación. La pelea de antes ya no es solo sobre escapar, sino sobre lo que significa realmente estar a salvo. El miedo a Luigi y a su violencia, se ha instalado en cada uno de los presentes.

La discusión sigue, pero ahora con más reticencias. Algunos, como Kirby, intentan mantener la calma, mientras que Fox sigue presionando por moverse rápidamente. Dedede, aunque más relajado en cuanto a la acción inmediata, se mantiene firme en su postura de que no hay garantías de seguridad en ningún sitio.

La división es clara, pero las palabras de Lucas lo cambian todo. Nadie quiere aceptar que realmente no están a salvo en ningún lado. Y aunque aún no saben lo que les depara el futuro, especialmente a la amenaza que representa Luigi, les consume.

Finalmente, Snake vuelve a hablar, más autoritario, intentando imponer algo de orden en la caótica situación.

–Lo que sea que decidamos, debemos hacerlo rápido –dice, cruzando los brazos. –Y no podemos seguir perdiendo tiempo discutiendo. Luigi no va a esperar.

En medio de la creciente incertidumbre, Bowser, quien había estado observando la dinámica del grupo con atención, se hizo un paso al frente. Su presencia imponente era difícil de ignorar, pero hoy, en medio de toda la tensión, su tono era sorprendentemente calmado, aunque firme.

–Escuchad –dijo Bowser, captando la atención de todos gracias a su elevado tono de voz. –Sé que esto no es fácil, pero creo que tenemos que reunirnos en un lugar más seguro hasta que tengamos una idea. Mi fortaleza está adaptada a mi tamaño, así que hay espacio para todos, y además está en una zona alejada de la multitud, en una zona rocosa y volcánica. Es nuestra mejor opción por ahora.

Los murmullos llenaron el aire mientras todos procesaban lo que acababa de proponer. La idea de mudarse a un lugar más alejado parecía sensata. Los volcanes y las rocas podrían ser el refugio temporal que necesitaban, además de ofrecerles más privacidad para discutir lo que realmente estaba sucediendo.

–Y no solo eso –agregó Bowser, con un leve tono de seguridad en su voz. –Está lo suficientemente lejos de la multitud para que podamos comunicarnos sin preocupaciones. Podemos hacer una llamada y asegurarnos de que todos estén al tanto de lo que ha pasado. Si nos ayudamos, podremos coordinarnos mejor.

El grupo avanzaba con paso firme, dejando atrás la vegetación de la isla. A medida que el terreno se volvía más árido, la vegetación desaparecía, y el ambiente se tornaba hostil, un paisaje rocoso de tonos oscuros se extendía bajo un cielo teñido de calor.

Era un lugar en el que pocos querrían quedarse, pero Bowser caminaba al frente con aire decidido, como si estuviera regresando a su propio reino. Como este era de sangre fría, el calor no le molestaba como a los demás.

–Esto parece más una zona de castigo que un refugio. -Concluyó Fox.

–¡Ja! Claro que lo es –respondió Bowser con una sonrisa satisfecha. –A los débiles les molesta el calor, así que mi castillo es perfecto. Es mi hogar en esta isla. Lo suficientemente grande para un rey como yo y suficientemente lejos para que los llorones no me molesten.

Samus, caminando junto a Lucas, escaneaba el terreno con su visor. –Tiene razón en una cosa –dijo con tono neutro–. Este lugar es inaccesible para la mayoría. Las temperaturas son altas, y el terreno rocoso haría difícil moverse para cualquiera que no esté preparado. Es estratégico.

Diddy Kong, balanceándose con agilidad entre las rocas, trataba de aliviar la tensión con su habitual energía. –¡Un poco de calor no nos hará daño!

Bowser dejó escapar una risa gutural, pero no respondió. Algo en su mirada parecía distante, como si su mente estuviera en otro lugar. Lucas, que había estado observándolo con curiosidad, finalmente se atrevió a acercarse.

–¿Estás... bien? –preguntó Lucas con suavidad, mirando al imponente rey Koopa desde abajo.

Bowser se detuvo un momento, dejando que los demás siguieran caminando unos pasos más. Bajó la vista hacia Lucas, y su expresión, aunque aún severa, tenía un atisbo de vulnerabilidad.

–Estoy pensando en mi hijo –admitió Bowser en un tono más bajo de lo habitual. –Ese mocoso siempre anda metiéndose en problemas, pero ahora… no puedo evitar preocuparme. ¿Dónde estará? ¿Está bien? ¿Habrá hecho alguna tontería?

Lucas asintió lentamente, comprendiendo el peso de esas palabras. Aunque Bowser era conocido por su fuerza y arrogancia, en ese momento se veía como un padre preocupado.

–Es fuerte, como tú –dijo Lucas, intentando sonreírle con sinceridad. –Seguro que está bien.

Bowser le dedicó una sonrisa torcida y palmeó suavemente la cabeza de Lucas con una garra enorme, aunque tratando de no lastimarlo.

–Gracias, chico. No estoy acostumbrado a que alguien me diga eso... Pero lo agradezco.

El grupo siguió avanzando hasta que, finalmente, la silueta de la fortaleza de Bowser apareció en el horizonte. Decir que era una cabaña era quedarse corto: la estructura era un pequeño castillo de piedra volcánica, con torres robustas y detalles de pinchos que recordaban el clásico estilo del rey Koopa. Vapor escapaba de algunas grietas en el suelo, y el calor era tan intenso que parecía emanar directamente del magma subterráneo.

–Es más un sauna con pinchos. -Dijo Fox con un suspiro.

–¡Es perfecta! –respondió Bowser con orgullo, abriendo las grandes puertas de piedra con un empujón. –Aquí estaremos seguros. Espaciosa, resistente y lejos de cualquier otra cosa en esta isla.

El interior era sorprendentemente cómodo. Aunque las paredes de roca daban un aspecto rudo, había un esfuerzo evidente por hacerlo habitable: alfombras gruesas cubrían el suelo, y los muebles estaban adaptados para alguien del tamaño de Bowser.

El interior era sorprendentemente cómodo. Aunque las paredes de roca daban un aspecto rudo, había un esfuerzo evidente por hacerlo habitable: alfombras gruesas cubrían el suelo, y los muebles estaban adaptados para alguien del tamaño de Bowser. El calor del ambiente parecía filtrarse incluso dentro de la cabaña, pero no era insoportable, y el lugar tenía un aire imponente pero acogedor, una mezcla extraña que solo Bowser podría lograr.

Ness, como de costumbre, no podía quedarse quieto. Estaba curioseando por absolutamente todo, desde las antorchas en las paredes hasta los adornos de piedra en forma de caparazones que decoraban las esquinas.

–Es... impresionante –admitió Lucas, observando abolutamente todo.

Bowser estaba intentando establecer contacto con alguien. Cada sonido que hacía el dispositivo lo mantenía en tensión.

–Vamos, ¿qué pasa con esta cosa? –gruñó Bowser mientras ajustaba los controles. El nombre de Mario estaba claramente seleccionado en la pantalla, pero no había respuesta.

–¿Todavía nada? –preguntó Snake, apoyándose en una pared cercana, con los brazos cruzados.

Bowser negó con la cabeza, frustrado. –Nada. Ese fontanero siempre anda metido en cosas raras, pero nunca ignora una llamada mía.

El grupo guardó silencio. La ausencia de respuesta de Mario empezaba a sembrar inquietud en todos.

–Intenta con Peach –sugirió Fox, quien observaba el comunicador con gesto analítico.

Bowser gruñó, pero obedeció, marcando el nombre de Peach en la interfaz. Pasaron unos segundos de espera hasta que finalmente una imagen holográfica se proyectó frente a ellos. Peach apareció en la pantalla, luciendo tranquila aunque un poco preocupada tras ver la expresión seria de Bowser.

–¿Bowser? –preguntó Peach, parpadeando al notar al resto del grupo detrás de él. –¿Qué ocurre?

–Peach, ¿has visto a Mario? –preguntó Bowser sin rodeos. –Le estoy llamando y no contesta.

Peach ladeó ligeramente la cabeza, pensativa. –No, no lo he visto desde hace un rato. Dijo que quería dar un paseo solo, así que lo dejé ir. Me pareció raro, pero no pude detenerle.

El aire en la sala se tensó de inmediato. Los presentes intercambiaron miradas, algunos con preocupación evidente. Ness dejó de curiosear y caminó lentamente hacia el comunicador.

–¿Un paseo? –repitió Snake, arqueando una ceja. –Eso no suena bien.

Bowser apretó los dientes, tratando de mantener la calma. –¿Estás con alguien más?

–Sí, estoy en el estadio –respondió Peach. –Hay prácticas y estoy observando algunos combates.

–Escucha, Peach –dijo Bowser, adoptando un tono más autoritario–. Necesitamos hacer otra reunión de emergencia, y la haremos aquí, en mi castillo lo antes posible.

Peach parpadeó, confundida. –¿En tu castillo? ¿Qué está pasando, Bowser? ¿Y por qué tanta urgencia?

Bowser bufó, impaciente. –No puedo explicarlo todo ahora. Solo trae a todos los que puedas. Cuanto antes lleguen, mejor.

Peach asintió, aunque aún parecía desconcertada. –De acuerdo. Avisaré a los demás. Pero... ¿está todo bien?

–No –respondió Bowser con una seriedad inusual en él. –Nada está bien.

La conexión se cortó, dejando al grupo en un silencio pesado. Bowser miró al resto, sus ojos reflejando preocupación.

–Bien, sentios como en casa. –dijo con un tono que no admitía discusión. –En unas horas, este lugar estará lleno de gente. Más vale relajarse hasta entonces.

Lucas se acercó a Ness, quien estaba mirando las paredes del castillo como si buscara algo que hacer con sus manos inquietas.

–¿Crees que Mario estará bien? –preguntó Lucas en un susurro.

Ness no respondió de inmediato, pero finalmente intentó mostrar algo de confianza, aunque su expresión también estuviera teñida de incertidumbre. –Seguro que sí, Lucas. Es Mario, nada le detiene.

Ness trataba de mantener la calma, esforzándose por no mostrar la inquietud que lo invadía. Sabía que Lucas ya había visto demasiado y lo último que quería era transmitirle aún más preocupaciones. Necesitaba mantenerse firme, ser un punto de apoyo para su amigo, aunque por dentro sintiera el peso de la incertidumbre.

Para él, Mario siempre había sido más que un líder del Smash: era un ejemplo a seguir, alguien en quien podía confiar sin dudar. A lo largo de los años, había desarrollado una relación cercana con él, basada en una mezcla de admiración y amistad genuina. Cada vez que Ness volvía a la isla, Mario solía buscarlo enseguida.

–¡Ness! –le decía con entusiasmo al encontrarlo. –Vamos a la cafetería, ¿te parece?

Siempre compartían un rato agradable, hablando de sus mundos, de las aventuras y desafíos que enfrentaban en sus respectivas dimensiones. Mario tenía esa habilidad única de hacer que todo pareciera más sencillo, como si ninguna carga fuera demasiado pesada cuando él estaba cerca. Y pese a ser el representante del torneo, siempre buscaba un hueco para hablar con el chico.

Ness confiaba en él plenamente. Sabía que Mario no era alguien que actuara sin pensar o que se dejara llevar por impulsos. Era un líder que cuidaba de todos y siempre encontraba la manera de resolver cualquier problema. Por eso, aunque la situación actual lo inquietaba, Ness se aferraba a esa imagen de Mario que tenía en su mente: alguien confiable, alguien incapaz de cometer una locura.

Lucas asintió, aunque no parecía del todo convencido. Su mirada vagó hacia el suelo, pero Ness, decidido a romper la atmósfera tensa que se había instalado y le dio un suave codazo en el costado.

–¿Qué te parece si exploramos un poco? –preguntó Ness con una sonrisa juguetona, inclinando la cabeza hacia uno de los oscuros pasillos que se extendían más allá del salón principal.

Lucas lo miró con una mezcla de sorpresa y duda. –¿Explorar? ¿Aquí? ¿Ahora?

–Vamos, Bowser está ocupado con todo esto, y nadie nos va a echar de su castillo. Además –añadió Ness, dándole un pequeño empujón hacia adelante–, no me digas que no tienes curiosidad por ver qué secretos esconde este lugar.

Lucas soltó un suspiro resignado, pero no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa. –De acuerdo, pero solo un rato. No quiero que nos metamos en problemas.

–Eso depende de cómo definas "problemas" –bromeó Ness mientras comenzaba a caminar en silencio por el pasillo, echando una rápida mirada hacia atrás para asegurarse de que nadie los seguía.

Los corredores eran amplios y oscuros, con antorchas que proyectaban sombras danzantes sobre las paredes de roca. El calor aumentaba a medida que avanzaban, y de vez en cuando podían escuchar el sonido distante de burbujas de lava. Lucas se frotó las manos, algo inquieto por el ambiente, mientras Ness seguía adelante con paso seguro, como si estuviera en una misión.

–Esto parece más un laberinto que una casa –murmuró Lucas, mirando a su alrededor.

–Es un castillo, Lucas –corrigió Ness, volviéndose para dedicarle una sonrisa divertida–. ¿Qué esperabas, una simple cabaña con un par de habitaciones?

Lucas bufó, pero no pudo evitar sonreír también. Sin embargo, su sonrisa desapareció cuando Ness se detuvo de repente frente a una enorme puerta metálica con un diseño intrincado que parecía un rostro de Bowser tallado en relieve.

–¿Qué crees que hay aquí? –preguntó Ness, inclinándose hacia la cerradura como si pudiera mirar a través de ella.

–No sé… y tampoco estoy seguro de querer averiguarlo –respondió Lucas, cruzándose de brazos.

Ness giró hacia él con una ceja levantada. –¿Miedo?

–No –se defendió Lucas rápidamente, aunque su tono no era del todo convincente.

–Pues entonces, ábrela. –Ness dio un paso atrás y acercó al rubio, invitándolo a intentarlo.

Lucas lo miró incrédulo. –¿Por qué yo?

–Porque yo fui el de la idea –replicó Ness con una sonrisa maliciosa–. Y porque no quiero que digas que no te doy oportunidades para ser valiente.

Lucas apretó los labios, frunciendo el ceño, pero finalmente dio un paso hacia la puerta. –Si algo salta de aquí, tú serás el primero en lidiar con ello.

Ness se rió en voz baja. –Trato hecho.

Lucas empujó la puerta con ambas manos, pero esta no se movió. Miró a Ness, quien alzó las cejas y señaló su una gran palanca a un lado.

–Oh, claro –murmuró Lucas, sintiendo cómo el calor subía a sus mejillas.

Cuando finalmente activaron la palanca, la opuerta se abrió lentamente con un crujido que resonó por todo el corredor.

El sonido de la puerta metálica se desvaneció mientras se abría, revelando lo que parecía una bodega. Las estanterías de madera crujían levemente bajo el peso de las numerosas botellas, cada una más llamativa que la anterior. Algunas tenían etiquetas brillantes, otras eran frascos opacos con inscripciones que Lucas no reconocía. A pesar de que la habitación estaba casi en penumbra, las antorchas del pasillo iluminaban las estanterías de una forma cálida y misteriosa.

–¿Te imaginas qué tipo de vinos tiene Bowser? –comentó Ness con una sonrisa traviesa mientras se acercaba a una estantería, examinando las botellas como si fueran tesoros escondidos.

Lucas miró a su alrededor, aún dudoso, mientras seguía a Ness en silencio. –No sé si deberíamos estar aquí, Ness. ¿Y si nos descubre?

–No te preocupes, Lucas. Si Bowser se enterara, no sería la primera vez que nos metemos en algo que no deberíamos –respondió Ness, dándole un codazo juguetón en el costado. –Y además, ¿quién podría resistirse a esto?

Lucas se encogió de hombros, pero no pudo evitar sonreír ante el entusiasmo de Ness. A pesar de su cautela, la curiosidad lo invadió.-Desde luego que tú no.

Ness se detuvo frente a una botella especialmente decorada, con una etiqueta dorada que parecía muy antigua. –Mira esto, Lucas. Seguro que Bowser no se da cuenta si tomamos una para llevar. Y no es como si fuera a beberla de todos modos, ¿verdad?

Lucas dudó por un momento, sus ojos se desviaron hacia la botella, observando el brillo de la etiqueta bajo la luz tenue de las antorchas. Una parte de él sentía que estaba cometiendo un error, pero otra no podía evitar sentirse atraído por la idea. En su mente, sentía una mezcla de incertidumbre y la tentación de hacer algo un poco más atrevido, algo que nunca habría hecho de no ser por Ness.

–No sé... –murmuró Lucas, mirando a Ness de reojo, que ahora le sonreía con una expresión burlona. -Tiene pinta de coleccionarlas.

Ness observó a Lucas con una sonrisa divertida, y aunque la duda en los ojos del rubio le daba a entender que no estaba totalmente convencido, no podía dejar pasar la oportunidad. Se acercó a la botella de etiqueta dorada con una mezcla de desdén y emoción en su rostro, como si estuviera desafiando tanto a Lucas como a las reglas escritas del lugar.

–Vamos, Lucas –dijo Ness mientras estiraba la mano para tomar la botella–. Una sola no hace daño. Y quien sabe, podríamos incluso encontrar algo interesante para hacer después. ¿Te atreves?

Lucas se quedó mirando a Ness con algo de sorpresa, dudando, pero la actitud decidida de su amigo lo hizo vacilar. Una parte de él se preguntaba si estaba tomando la decisión correcta, pero otra parte, más impulsiva, estaba empezando a ceder ante el encanto de Ness. Finalmente, suspiró y asintió, aunque aún con un poco de reparo.

–Está bien… pero solo una, ¿vale? No quiero que nos metamos en más problemas.

Ness le lanzó una mirada juguetona antes de girarse hacia el mueble. La botella parecía perfectamente colocadao en una de las repisas más altas. El problema era que estaba algo alejada y Ness no iba a dejar que un simple obstáculo lo detuviera.

–Es más fácil de lo que parece, Lucas. No te preocupes –dijo con una sonrisa confiada, y antes de que Lucas pudiera protestar, ya estaba subiendo al mueble.

El mueble estaba cubierto de una capa ligera de polvo, con varias botellas alineadas perfectamente en las estanterías. Ness subió con agilidad, moviéndose con la confianza de siempre. Lucas, al principio, no se dio cuenta del peligro que acechaba. Pero cuando Ness extendió la mano para alcanzar la botella dorada, el mueble comenzó a crujir.

–¡Ness, ten cuidado! –exclamó Lucas, alarmado, mientras sus ojos se fijaban en cómo el mueble empezaba a tambalear.

No fue suficiente. Con un sonido fuerte y repentino, el mueble cedió bajo el peso de Ness, y el suelo tembló cuando varias botellas cayeron al suelo, estrellándose con un sonido ensordecedor. Ness, en su intento por mantenerse equilibrado, perdió el control y, sin querer, acabó cayendo hacia atrás.

Lucas reaccionó al instante, corriendo hacia él para intentar evitar el desastre. Cuando Ness perdió el equilibrio, Lucas alcanzó a sujetarlo, pero el peso de ambos combinados provocó que cayeran juntos al suelo.

El contacto fue inmediato, y de alguna manera, el caos de la caída hizo que sus cuerpos quedaran casi entrelazados. Ness estaba ahora sobre Lucas, mirando fijamente sus ojos. Había una quietud en el aire, una extraña calma que se instaló después del accidente. Ambos se quedaron inmóviles por un momento, respirando de forma algo agitada, sin querer separarse de la cercanía que había surgido de forma accidental.

–Vaya, esto… –comenzó a decir Ness, su tono un poco más suave, aunque todavía se podía escuchar el rastro de su habitual confianza. –Parece que nos metimos en un pequeño lío, ¿eh?

Las caras de Ness y Lucas se acercaban cada vez más, el silencio entre ellos solo interrumpido por el sonido de sus respiraciones. Lucas podía sentir el calor de su cercanía, y aunque no entendía completamente lo que estaba sucediendo en su interior, la tensión en el aire era inconfundible. Ness, en cambio, parecía no darse cuenta de la magnitud de lo que estaba pasando, aunque la cercanía también lo afectaba de alguna manera.

Pero justo cuando sus rostros estaban a punto de estar tan cerca que un simple movimiento podría haberlo cambiado todo, un sonido rompió la quietud. Pasos se escuchaban en el pasillo, acercándose rápidamente. Parecía ser que alguien había escuchado el estruendo.

Ness reaccionó de inmediato. Se separó de Lucas con rapidez, como si hubiera sido golpeado por una ráfaga de aire frío. Miró a su alrededor, tratando de no mostrar ningún signo de incomodidad, antes de dirigirse hacia la salida.

–Vamos, rápido –susurró Ness, lanzando una mirada hacia la puerta por donde provenían los pasos. Lucas asintió rápidamente, también recuperando el control de la situación. Ambos salieron apresuradamente de la sala, sin querer llamar la atención, el corazón de Lucas aún latiendo con fuerza por lo sucedido.

Escaparon rápidamente, pero no sin llevar consigo un pequeño recuerdo de lo sucedido entre ellos.

Corrieron hasta la esquina del pasillo, agazapándose, esperando que ya no hubiera más problemas para salir.

De repente, se escuchó un quejido fuerte y rasposo, seguido de una maldición. –¡Maldita sea, ese maldito mueble! –gritó Bowser desde la habitación. –¡Mi colección!

Ambos se miraron rápidamente, conteniendo una risa nerviosa.

El silencio los envolvió nuevamente, pero el eco de sus corazones palpitando rápidamente permaneció, el único sonido en aquel pasillo vacío.

Lucas se quedó mirando a Ness, notando cómo sus corazones palpitaban más rápido de lo que deberían. Había algo en la cercanía que lo hacía sentirse inquieto.

–¿Estás bien, Lucas? –preguntó, sin dejar de sonreír.

Lucas, aún con el latido acelerado en su pecho, asintió rápidamente, aunque no pudo evitar sentirse un poco desorientado por la cercanía y la intensa mirada de Ness. La tensión que había quedado en el aire no se disipaba con facilidad, y a pesar de lo sucedido, algo en él seguía inquieto, como si todavía estuviera atrapado en el momento, en el roce accidental, en el calor que ambos compartieron al caer juntos al suelo.

–Sí, estoy bien –dijo Lucas, intentando sonar natural, pero su voz sonó más suave de lo que pretendía. Evitó mirar a Ness directamente, pues sabía que si lo hacía, volvería a ponerse nervioso.

Ness observó a Lucas durante un momento, una sonrisa juguetona curvando sus labios. No parecía percatarse de lo que realmente había sucedido entre ellos, o si lo hacía, prefería no decir nada al respecto.

–Me alegra escuchar eso –respondió Ness, su tono ahora más tranquilo, aunque aún se notaba el destello de su humor característico. Se cruzó de brazos, mirando a su alrededor, y luego, como si fuera lo más normal del mundo, agregó–: ¿Quién diría que una simple expedición se convertiría en un momento tan... interesante?

Lucas frunció ligeramente el ceño, su mente todavía atrapada en el recuerdo de ese instante. No pudo evitar recordar lo cerca que habían estado, lo fácil que había sido perderse en la cercanía de Ness, en el peso de su respiración compartida. Algo en su interior parecía desconcertado, como si todo lo que había sucedido no tuviera en su cabeza.

–No es eso lo que me preocupa –respondió finalmente Lucas, mirando de reojo a Ness mientras intentaba aclarar su mente. Sus palabras salieron de forma lenta, como si estuviera buscando el momento adecuado para ser completamente honesto, aunque todavía sin saber exactamente lo que sentía. –Es... no sé. Es extraño, Ness. Esto se siente... extraño, ¿verdad?

Ness dejó escapar una ligera risa, como si no estuviera completamente seguro de lo que Lucas quería decir. No había duda de que la atmósfera entre ambos se había vuelto más pesada de lo que solían ser sus interacciones. Sin embargo, en su voz había una curiosidad suave, y al mirarlo de nuevo, Lucas vio algo que no esperaba: una chispa de vulnerabilidad en los ojos de Ness, que nunca antes había notado tan claramente.

–¿Extraño? –preguntó Ness, acercándose un paso más hacia él, sus palabras sin prisa, como si estuviera probando cada una antes de que fueran escuchadas. –¿Por qué lo dices?

Lucas suspiró, sintiendo que su cabeza estaba llena de pensamientos que no podía ordenar con claridad. De alguna manera, estaba buscando algo en las palabras de Ness, una señal, una indicación de que tal vez... tal vez ambos compartían el mismo desconcierto.

–Es solo que... no sé cómo sentirme respecto a lo que pasó antes. –Lucas no quería parecer débil o vulnerable, pero la honestidad parecía ser la única respuesta. –Tú y yo... nunca hemos estado tan cerca de esta forma antes. Y es raro. Pero no lo digo como algo malo, sólo que... no sé si sabes lo que quiero decir.

Ness, sorprendentemente, se quedó en silencio por un momento, sus ojos entrecerrados mientras lo observaba. La atmósfera estaba cargada, y Lucas pudo sentir el peso de la tensión en el aire entre ellos, como si todo estuviera a punto de cambiar. Ness no se apartó, su expresión de siempre ahora un poco más suave, como si intentara comprender algo más profundo de lo que Lucas estaba diciendo.

–Creo que lo entiendo –dijo Ness, su voz más baja, sin la habitual picardía que siempre lo caracterizaba. –A veces... las cosas no tienen que tener sentido. A veces solo... suceden. Y nosotros, bueno, solo tenemos que dejar que todo pase, ¿no?

Lucas se quedó callado, observando a Ness. Por alguna razón, el silencio que siguió a sus palabras fue más cómodo de lo que habría imaginado. Tal vez Ness tenía razón. Tal vez no necesitaban entender todo en ese momento.

–Sí, supongo que tienes razón –respondió Lucas, finalmente relajándose un poco. Se sintió un poco más ligero al escuchar esas palabras. Como si no todo tuviera que ser resuelto de inmediato. Como si, tal vez, las cosas podían simplemente ser lo que eran, sin necesidad de explicaciones.

Ambos se quedaron en silencio por un momento, las sombras del pasillo envolviendo sus figuras, pero por dentro, algo había cambiado. Había una comprensión, una cercanía que ninguno de los dos había anticipado, pero que ahora parecía estar en el aire, palpable, entre ellos.

Finalmente, Ness rompió el silencio con una sonrisa torcida. –¿Vamos? No quiero quedarme aquí mucho más tiempo antes de que Bowser descubra lo que hicimos.

Lucas asintió, dejando escapar una pequeña risa. –Claro.

Al llegar, trataron de pasar desapercibidos. Ness, como si nada hubiese pasado, se acomodó en una de las sillas con su usual postura relajada, cruzando los brazos con una sonrisa sutil. Lucas, por otro lado, se quedó de pie por un momento, observando la sala y el ambiente que comenzaba a cambiar a medida que llegaban los demás.

–Todo parece estar en orden –comentó Ness con tono despreocupado, como si la pequeña "escapatoria" no hubiera sido más que un juego.

La sala comenzó a llenarse poco a poco. Roy llegó primero, con su semblante serio y su espada descansando sobre su hombro. Dio un leve asentimiento en dirección a Bowser, pero no dijo nada. Parecía confuso por la repentina reunión.

Daisy fue la siguiente en entrar, con su característico andar energético, pero esta vez su expresión estaba teñida de intriga.

–¿Otra reunión? ¿Qué está pasando ahora? –preguntó, mirando a Bowser y luego al resto de los presentes.

Bowser, quien seguía intentando contactar con Mario, levantó la mirada brevemente. –Ya se explicará todo. Espera a que lleguen los demás.

Daisy frunció el ceño pero no insistió. Se acomodó en una de las sillas, cruzando los brazos con una mezcla de paciencia y curiosidad.

Toon Link apareció poco después. Entró corriendo con pasos ligeros. Al principio, parecía igual de desconcertado que los demás que acababan de llegar, pero cuando sus ojos encontraron al chico de la gorra y al del tupé, su expresión cambió por completo.

–¡Ness! ¡Lucas! –exclamó con entusiasmo, corriendo hacia ellos sin dudarlo.

Ness sonrió al verlo, levantando una mano en señal de saludo. –¡Ey, Toon!

Toon Link detuvo su carrera justo frente a ellos, casi tropezando con sus propios pies. Su energía desbordante contrastaba con la seriedad del resto de los presentes. –¡Estaba empezando a pensar que no volvería a veros!

Lucas no pudo evitar devolverle una sonrisa. Había algo en la alegría inocente de Toon Link que aliviaba ligeramente la presión del momento.

–Nos alegra verte también –respondió Lucas, su tono tranquilo pero sincero.

Toon Link asintió con entusiasmo, aunque pronto su expresión se volvió algo más seria al mirar a su alrededor. –Pero... ¿qué está pasando? ¿Por qué otra reunión de la nada?

Ness se encogió de hombros y miró a Lucas.

Bowser carraspeó desde el frente de la sala, llamando la atención de los presentes. –Bien, los que vayan llegando, que se sienten y que mantengan la calma. Esto es importante.

El resto de los presentes comenzó a entrar en la sala, cada uno con expresión de confusión. Aunque nadie sabía exactamente de qué trataría la reunión, una cosa era segura: algo serio había ocurriendo, y lo descubrirían a continuación.

De repente, la puerta se abrió y una figura pequeña entró corriendo. Era Bowser Jr., que, al ver a su padre, dejó escapar un grito de alivio y corrió hacia él con los brazos abiertos. Bowser, sin pensarlo, se agachó y lo recibió con un abrazo fuerte, casi protector, como si no quisiera soltarlo nunca. El pequeño Bowser Jr. se aferró a él, con una sonrisa en su rostro.

–¡Papá! ¡Te estaba buscando! –dijo Bowser Jr. entre risas, y Bowser, por primera vez en mucho tiempo, sonrió suavemente.

–Estaba ocupado, hijo –respondió Bowser con voz baja, acariciando su cabeza. –Pero ahora estoy aquí. No te preocupes.

Lucas, de pie a un lado, observó en silencio la escena. Un sentimiento cálido se instaló en su pecho al ver esa interacción entre padre e hijo. A veces, incluso los más grandes monstruos podían tener un lado más agradable.

Pero en su interior, Lucas también sentía una punzada. Echaba de menos a su propio padre.

La sala se llenó rápidamente, hasta que casi no quedaba espacio libre. Los concursantes tomaron asiento o se apoyaron contra las paredes, formando un círculo improvisado alrededor de Bowser, que parecía estar pensando en cómo empezar. Ness, mientras tanto, se mantuvo de pie al lado de Lucas, pero algo en su interior lo impulsó a acercarse a Bowser.

–¿Te importa si te ayudo? –preguntó Ness en voz baja, mirando a Bowser con seriedad.

El Rey Koopa lo miró por un momento antes de asentir con un gruñido. Aunque era inusual para Bowser aceptar ayuda, parecía apreciar la iniciativa de Ness.

Bowser permanecía al frente, imponente y rígido. Su mirada recorría la multitud con severidad, como evaluando quién estaba preparado para escuchar lo que estaba por venir. Ness, por su parte, se colocó a su lado, con una postura que intentaba reflejar confianza. Sabía que tenía que hablar, aunque el recuerdo de aquella mañana aún lo hacía sentir un nudo en el estómago. La gran sala, normalmente iluminada por antorchas titilantes, parecía aún más sombría bajo la tensión creciente.

Toon Link, que se había sentado entre Lucas y Kirby, lanzó una mirada rápida a Ness, escuchándolo atentamente. Lucas, sentado a su lado, apretó las manos sobre sus rodillas, intentando mantenerse calmado.

Cuando la última persona tomó asiento, Bowser carraspeó levemente, haciendo que el bullicio se extinguiera al instante, reemplazado por un silencio tenso.

Tomó aire y dejó que el peso de su presencia marcara el inicio de la reunión–. Lo que pasó esta mañana no es algo que podamos tomarnos a la ligera. Lo que tenemos entre manos… es algo peor de lo que cualquiera de nosotros esperaba.

La sala permaneció en silencio por unos segundos, aunque se escucharon pequeños murmullos cuando Bowser hizo una pausa deliberada.

Ness se adelantó un poco, jugando con sus manos. Su tono era más serio de lo habitual, aunque trataba de mantener la calma. –Escuchad, algo realmente malo pasó hoy. Luigi... –se detuvo un segundo, bajando la mirada como si le costara pronunciar el nombre–. Luigi ya no es él. Lo que vimos... –apretó los labios, su voz apenas un susurro, pero lo suficientemente clara para que todos lo oyeran– es algo que no debería existir.

–¡¿Qué demonios significa eso?! –gritó Roy de repente, rompiendo el silencio como un trueno. Sus ojos ardían de furia, y su voz retumbó en la sala, haciendo que varios a su alrededor dieran un pequeño respingo. –¡Ya van dos reuniones hoy, y nadie entiende nada! –continuó, mirando directamente a Bowser y luego a Ness, como si esperara que ellos tuvieran las respuestas. ¿Qué demonios están cultándonos?

Ness apretó los labios, sintiendo las miradas clavarse en él como cuchillos. Antes de que pudiera decir algo, Bowser se adelantó con un rugido que resonó aún más fuerte que el grito de Roy.

–¡Silencio! –rugió Bowser, con tal fuerza que las paredes temblaron. Sus ojos encendidos de ira se fijaron en el espadachín. –Él no tiene la culpa de nada, ¡así que no vuelvas a gritarle!

El aire se cargó de tensión, pero Bowser se giró hacia Ness, su semblante suavizándose levemente. –Vamos, chico. Cuéntales tu punto.

Ness respiró hondo y dio un paso adelante, sus ojos recorriendo la sala mientras reunía el coraje necesario. No quería recordar lo que había pasado, pero sabía que no podía evitarlo. Sus palabras eran necesarias.

–Hoy por la mañana –comenzó, su voz firme aunque geralmente tensa–, Luigi apareció mientras estábamos desayunando. Pero no era el Luigi que conocíamos. Su cuerpo… estaba deforme. Más alto, retorcido… su piel parecía desgarrarse con cada movimiento. Era una pesadilla andante.

Algunas personas se agitaron en sus asientos. Daisy llevó una mano a su boca, incapaz de ocultar su horror. Toon Link parecía querer decir algo, pero la mirada de Lucas, seria y contenida, lo detuvo.

–Wario fue el primero en reaccionar –continuó Ness, apretando los puños–. Como siempre, no quiso pensar antes de actuar. Decía que podía enfrentarlo, que no era nada más que Luigi… –Se detuvo, tragando saliva–. Pero lo que ocurrió no fue una pelea. Fue una masacre. Luigi lo destrozó. Sin piedad.

Un murmullo aterrador recorrió la sala, acompañado de jadeos ahogados y miradas incrédulas. Alguien al fondo dejó escapar un grito ahogado, mientras Zelda, de pie junto a Link, cruzaba los brazos con firmeza para no mostrar su propio temor.

–¡m¿Y dónde está Luigi ahora? –preguntó Cloud, con tono exigente.

–No lo sabemos –respondió Bowser, cortando cualquier especulación–. Nosotros escapamos del lugar, y aunque suene crudo, eso significa que todos estamos en peligro ahora mismo.

La tensión en la sala alcanzó su punto máximo. Toon Link, con el rostro pálido, miró a Ness,  con sus ojos grandes llenos de preocupación. Lucas no dijo nada, pero su mano se deslizó hacia la mochila de Ness, como buscando alguna señal de seguridad.

–Lo más preocupante –añadió Bowser, inclinándose sobre la mesa– Es que no sabemos si sea lo que tenga puede afectarnos a nosotros también. Así que a partir de ahora, nadie irá solo a ninguna parte. Siempre en grupos. Y si ven algo extraño, se reporta ¿Está claro?

La sala permaneció en silencio absoluto. Solo el sonido de las antorchas llenaba el aire, pero la atmósfera era sofocante. Finalmente, Zelda habló, su tono bajo pero cargado de autoridad.

–Necesitamos más que vigilancia. Si esto es algo que puede propagarse, debemos estar preparados para cualquier cosa.

Bowser asintió, aunque su mirada se endureció. –Lo sé. Por eso esta reunión es solo el principio. Aquí no hay héroes ni villanos. Solo sobrevivientes. Y más vale que trabajemos juntos, o ninguno saldrá vivo de esto.

Ganon estuvo observando a Ness fijamente desde ya hacia un buen rato. Con una sonrisa burlona asomándose en su rostro se levantó de su sitio, que fue tomado rápido por Diddy Kong. Su tono era ácido, lleno de desconfianza.

–Esta mañana dijiste que ya lo habías visto –Atacó con su voz cargada de desdén. –¿Por qué no dijiste nada entonces? ¿A qué diablos estabas esperando? ¿A que hubiera una muerte?

Ness, visiblemente incómodo, apretó los dientes. Sus ojos destellaron con una furia reprimida mientras intentaba encontrar las palabras correctas.

–No lo entendía… –dijo con voz tensa, mirando al suelo por un momento. –Fue una visión, una especie de... percepción a través de mi PSI. No sabía si era real, si estaba viendo las cosas bien. Nunca imaginé que… acabara siendo algo así.

Ganon soltó una risa burlona, interrumpiendo las palabras de Ness.

–¡Una visión, claro! –exclamó con sarcasmo, cruzando los brazos. –Vaya excusa. ¿Y ahora qué? ¿Quieres que creamos que fue una simple suposición? Supiste lo que pasaba y no informaste en absoluto.

La burla de Ganon caló hondo, y Ness apretó los puños con fuerza, sus ojos ardiendo de furia.

–¡¿Qué demonios estás diciendo?! –gritó Ness, el poder de su psi vibrando en el aire como un trueno retenido. –¡No podía decírselo a nadie porque no estaba seguro de lo que estaba viendo! ¡Y Wario fue el primero en enfrentarlo, por su maldita terquedad!

La sala comenzó a llenarse de murmullos nerviosos. El rostro de Ganon se torció en una mueca burlona, disfrutando de la incomodidad de Ness.

–¡Vaya, qué conveniente! –Ganon se cruzó de brazos, sonriendo con sarcasmo y viendo al demás elenco. –¿Visiones, eh? Eso suena como una excusa para no haber hecho nada cuando pudiste haberlo evitado. No me vengas con ese cuento.

–¿Insinúas que yo tuve algo que ver con la muerte de Wario? –espetó Ness, su voz cargada de rabia contenida. Dio un paso hacia Ganon, quien seguía con su sonrisa burlona.

Ganon soltó una carcajada, cruzándose de brazos como si no le importara la reacción de Ness. –No estoy insinuando nada, chico. Lo estoy afirmando.

La tensión se hizo insoportable, y el aura de Ness brilló más intensamente, como si estuviera a punto de estallar en cualquier momento. Los ojos de todos los presentes estaban fijos en él, esperando que el joven se descontrolara. Pero antes de que pudiera decir algo más, Lucas reaccionó rápidamente. Corrió hacia Ness, dándole un abrazo para intentar calmarlo.

–Ness, tranquilo –dijo Lucas, su tono suave pero firme. –No tienes que darle explicaciones a él. Nadie sabe como funciona nuestro PSI.

Pero incluso con la calma de Lucas, la energía de Ness seguía vibrando en el aire, y las miradas no dejaban de ser suspicaces. La situación iba a desbordarse.

Las palabras de Ganon cayeron como piedras en la sala. Ness apretó los puños, y su aura PSI chisporroteó más fuerte. Daba la impresión de que en cualquier momento perdería el control. Lucas, alarmado, sigió calmándolo.

–Ness, no lo hagas –dijo Lucas en un tono bajo, pero urgente. Su voz era suave, intentando tranquilizarlo. –No vale la pena. Está esperando a que llegues a esto.

Ness lo miró de reojo, respirando con fuerza. La rabia hervía en su interior, pero Lucas tenía razón. Si perdía el control, la situación solo empeoraría. Aun así, las palabras de Ganon seguían calando hondo.

–¡Oh, miren esto! –dijo Ganon con una sonrisa maliciosa, señalando a Lucas y Ness. -La eterna parejita al rescate. ¿Qué sigue? ¿Van a pelear juntos también? Los tres mosqueteros: Ness, Lucas y… –se giró hacia Toon Link, que también se había puesto al lado de Ness–. ¡Ah, claro! Aquí está el tercero. Qué conmovedor.

Toon Link, que hasta entonces había permanecido en silencio, dio un paso adelante, fulminando a Ganon con la mirada.

–¡Cierra la boca, Ganon! –exclamó con una firmeza que no era común en él. –No tienes ni idea de lo que estás diciendo. Ness no tuvo la culpa de nada. ¿Crees que es fácil ver algo como eso y saber qué hacer? ¡Él hizo lo mejor que pudo, y tú solo estás buscando a alguien a quien culpar porque no tienes ni idea de cómo lidiar con esto!

La valentía de Toon Link pareció inspirar a otros. Fue entonces cuando Sonic, quien había atento desde el costado, saltó al frente.

–Vaya, vaya –comenzó Sonic, caminando hacia el centro de la sala–. ¿De verdad estamos haciendo esto? ¿Vamos a lanzarnos unos contra otros cuando claramente ya tenemos problemas mucho más grandes?

La sala se quedó en silencio por un segundo, pero Sonic no perdió el ritmo.

–Escuchad, sé que estamos asustados, y con razón. Pero, ¿acusar a Ness? ¿En serio? Vamos, este chico no tiene ni un hueso malvado en su cuerpo. Si está diciendo que lo vio como una visión, lo creo. Él no haría nada por maldad, y si no pudo avisar antes, ¿quién demonios podría haberlo hecho mejor?

Sonic giró sobre sus talones, señalando hacia Ganon, con una sonrisa que, aunque ligera, estaba cargada de firmeza.

–¿Y tú, Ganon? ¿De verdad crees que atacarlo va a solucionar algo? Porque a mí me parece que solo estás buscando alguien a quien culpar porque tienes miedo.

El comentario provocó una risita entre los presentes.

Zelda también intervino, su tono frío y autoritario. –La prioridad ahora es comprender lo que está pasando, no buscar culpables. Si alguien aquí no entiende eso, tal vez debería reconsiderar su papel en esta reunión.

Ganon observó a los demás, su sonrisa desapareciendo poco a poco al ver cómo todos comenzaban a respaldar a Ness. Aunque algunos permanecían en silencio, era evidente que la mayoría estaba del lado del chico.

–¿Eso es todo? ¿Un club de fans? –murmuró con desdén, girando los ojos. Dio un paso hacia atrás, levantando las manos en señal de rendición. –Bien, seguid con vuestro espectáculo. Pero cuando las cosas vayan de mal en peor, no vengáis llorando.

Con esas palabras, Ganon se giró y salió de la sala, seguido por un par de figuras que compartían su escepticismo. El silencio se asentó brevemente, roto solo por el crujido de la puerta al cerrarse detrás de ellos.

Ness bajó la cabeza, todavía con los puños apretados. Lucas le dio un ligero apretón en el brazo, mientras Toon Link se acercaba más, ofreciéndole una sonrisa tranquilizadora.

–Tranquilo, Ness –dijo Toon Link. –Al menos sabes que no estás solo.

Sonic chasqueó los dedos. –Exacto. Y que no se te meta en la cabeza lo que dijo ese tipo.

Ness asintió lentamente, dejando escapar un suspiro pesado mientras su aura finalmente se disipaba.

----- CHAPTER BREAK -----

Mientras la reunión se disolvía, el sol terminaba de ocultarse tras el horizonte, dejando al castillo de Bowser envuelto en una penumbra inquietante. Las antorchas encendidas en las paredes apenas lograban disipar la oscuridad creciente. Las conversaciones entre los presentes se apagaban poco a poco, hasta quedar solo un murmullo bajo.

Bowser, que permanecía cerca de la mesa central, observó cómo los presentes comenzaban a dispersarse. Algunos intercambiaban palabras en voz baja, mientras otros simplemente salían en silencio, intentando procesar lo que habían escuchado. El rey de los Koopas dio un paso adelante y levantó una mano, capturando nuevamente la atención de quienes quedaban.

–¡Escuchad! –gruñó con su habitual tono grave, aunque esta vez su voz contenía un matiz inesperado de preocupación. –Se está haciendo tarde, y después de todo lo que ha pasado, no voy a dejar que un montón de cabezas huecas vaguen por ahí en la oscuridad.

La declaración tomó a algunos por sorpresa. Incluso Sonic levantó una ceja, pero no dijo nada, dejando que Bowser continuara.

–Si os vais ahora, no puedo garantizar que lleguéis enteros a donde sea que tengáis pensado ir –continuó, cruzando los brazos con firmeza. –Así que, mi castillo está a vuestra disposición esta noche. Puede que no seaun hotel de cinco estrellas, pero al menos es seguro. Decidid lo que queráis, pero no digáis que no os lo advertí.

Ness intercambió una mirada con Lucas, que parecía tan dubitativo como él. Aunque la idea de quedarse en un lugar tan intimidante como el castillo de Bowser no era precisamente tentadora, ninguno de los dos ignoraba el peligro que suponía salir al exterior en plena oscuridad.

Antes de que Ness pudiera decidir, Toon Link se adelantó, con sus ojos brillando de entusiasmo. –¡Yo me quedo! –dijo, casi dando un salto. –Vamos, chicos, pensadlo. Podría ser divertido. Cómo una especie de pijamada improvisada.

Ness levantó una ceja, claramente desconcertado por el entusiasmo de Toon Link. –¿Pijamada? ¿Aquí? –preguntó con incredulidad.

Toon Link asintió rápidamente, girándose hacia él y Lucas. –¡Sí! Tal vez algo de diversión nos ayude a despejar la cabeza. Además, seguro que este castillo tiene un montón de cosas geniales. ¿Quién no querría explorar un lugar como este?

Lucas y Ness cruzaron miradas, y ambos no pudieron evitar que un leve sonrojo se asomara en sus rostros al recordar lo ocurrido anteriormente en la bodega de Bowser.

El rubio, aunque aún dudoso, sonrió ligeramente ante el optimismo del hyliano. –Bueno, no suena tan mal –dijo con suavidad, mirando a Ness en busca de aprobación.

Ness suspiró, rascándose la nuca mientras consideraba sus opciones. No podía negar que la idea de quedarse parecía más segura que la alternativa, pero no estaba completamente convencido. Finalmente, dejó caer los hombros con resignación. –Supongo que no tenemos otra opción –murmuró.

Toon Link sonrió de oreja a oreja. –¡Sabía que dirías eso! –exclamó, girándose hacia Bowser. –Gracias, grandullón. Y no te preocupes, prometemos no causar problemas.

Bowser soltó un gruñido bajo, aunque había algo de diversión oculta en su expresión. –Eso espero, enano. No tengo paciencia para niñerías esta noche.

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Cuando finalmente llegaron a una habitación amplia con una sola cama, Bowser señaló el interior con un gesto brusco, con una expresión seria como siempre.

–Aquí podéis quedaros. No será lo mejor del mundo, pero es mejor que quedaros ahí fuera. Ahora, dejadme dormir tranquilo. Y os advierto: si hacéis ruido, os aseguro que lo lamentaréis.

La cama en el centro de la habitación era descomunal, claramente diseñada para adaptarse al imponente tamaño de Bowser. Con ese espacio, no habría problema para que los tres se acomodaran cómodamente y sobrara espacio.

Toon Link fue el primero en entrar, lanzándose a la cama con una sonrisa de oreja a oreja. –¡Esto es genial! –dijo, mirando a su alrededor con curiosidad. –Oye, ¿os imagináis las historias que podríamos contar después de esto? “Pasamos una noche en el castillo de Bowser”. ¡Sería increíble!

El de la gorra sonrió levemente desde el otro lado mientras se dejaba caer pesadamente, apoyando las manos detrás de su cabeza. –Sí, claro –respondió con un deje de ironía en su tono–. Porque dormir en el castillo de un tipo que secuestra princesas es lo que todos sueñan.

Lucas y Toon se rieron. Sabían que el "trabajo" de Bowser consistía en raptar princesas, era prácticamente su oficio, pero detrás de todo eso, la relación entre Bowser y Peach era sorprendentemente buena. En realidad, parecían más amigos de trabajo que enemigos acérrimos.

Lucas, sentado al borde de la cama, observó a sus amigos con una sonrisa tenue. Aunque aún podía sentir el peso de lo ocurrido más temprano. –Bueno, al menos estamos juntos. Eso ya es algo, ¿no?

Toon Link se giró hacia ellos con entusiasmo. –¡Exacto! Por eso digo, hagamos que esta noche sea memorable. Nada de pensar en “cosas aterradoras”. ¡Hablemos de algo! Tal vez algún chisme.

Ness rió suavemente pero de repente, una chispa traviesa apareció en su rostro. –Por cierto, ya que quereis chisme… ¿Adivinad quién me ha escrito?

Toon Link, ya tendido en la cama, miró a sus amigos con una sonrisa divertida. Tras un momento de pensar, como si estuviera procesando algo, soltó una pequeña risa. –A ver, me imagino que fue Bayonetta, ¿no? –dijo, sin más, mientras se acomodaba.

Ness levantó la vista rápidamente, un poco sorprendido por el comentario, pero sin dejar que su incomodidad se notara demasiado. –¿Bayonetta? –repitió, una ligera sonrisa tonta asomándose en su rostro. Se sintió algo tenso al recordar lo que había pasado entre ellos. –No, no fue ella... es Paula. –dijo rápidamente, mirando el móvil en su mano como si estuviera buscando una excusa para evitar más preguntas.

Lucas, que estaba observando en silencio, no pudo evitar sonreír.oun poco. –¿Paula, eh? –dijo en un tono algo juguetón. –Como que sois "muy amigos" ahora, ¿no?

Ness frunció el ceño, sintiendo el calor subir a las mejillas. –Sí, bueno, después de todo lo que hemos pasado juntos, ¿qué esperabas? –respondió rápidamente. –Hemos tenido unas cuantas aventuras más después de lo de Gygas, y... pues, nos hemos vuelto más cercanos.

......................

–¿Amigos, eh? Claro, claro. Eso explica por qué aquella vez desaparecisteis un buen rato durante esa expedición "accidental". –dijo, con un tono juguetón, mientras le lanzaba una mirada significativa. –Seguro que solo estabais "explorando", ¿verdad?

Ness dejó escapar un suspiro, llevándose una mano a la nuca mientras desviaba la mirada, claramente incómodo. –Bueno... supongo que no puedo negar eso. –admitió con un tono bajo, aunque una pequeña sonrisa nerviosa apareció en su rostro. Se encogió de hombros, intentando restarle importancia. –Fue cosa del momento. Paula... ya sabes cómo es. Siempre tan directa, y bueno, digamos que no me dejó mucha opción para pensar.

Lucas lo miró con una mezcla de sorpresa y diversión, aunque no pudo evitar reír ligeramente. –Así que no estabais "explorando" el terreno, sino algo más. –bromeó, aunque su tono no tenía malicia.

Ness agitó la mano rápidamente, tratando de detener la conversación antes de que se descontrolara. –¡Ya, ya! Pero eso fue hace mucho, y no pasó a más. Los dos sabíamos que no teníamos tiempo para algo serio, así que... lo dejamos ahí. Ahora solo somos buenos amigos, ¿vale?

Toon Link sonrió, inclinándose un poco hacia adelante con curiosidad. –Buenos amigos que de vez en cuando se mandan mensajes para “darse una vuelta”... –dijo, imitando el tono de Ness, quien rodó los ojos y se dejó caer de espaldas sobre la cama con un gruñido frustrado.

Luego, de repente, como si algo le viniera a la mente, se incorporó en la cama, apoyándose sobre los codos. –Oh, por cierto, casi se me olvida. Bayonetta preguntó por ti, Ness. Otra vez. –Soltó el comentario con total calma, como si no acabara de lanzar una noticia impactante.

Ness se tensó al instante, girándose hacia Toon Link con los ojos muy abiertos. –¿Qué? ¿Qué quería? –preguntó con un tono que intentaba sonar despreocupado, pero el leve rubor en sus mejillas lo traicionó.

Lucas, que hasta ese momento se había mantenido tranquilo, alzó una ceja y cruzó los brazos, mirando al joven hyliano con cierta incomodidad.

Toon Link se encogió de hombros con una expresión de falsa inocencia, pero su sonrisa maliciosa lo delataba. –Es evidente, ¿no? –dijo, inclinándose un poco hacia adelante, como si estuviera revelando un secreto importante. –Quiere repetir lo de aquella noche en la fiesta de Falco.

Ness sintió como su rostro se encendía de golpe. –¡¿Qué?! –exclamó, llevándose las manos a la cabeza. –¡No digas eso tan casualmente, Toon! –Intentó sonar indignado, pero el tartamudeo en su voz no ayudaba.

Lucas, por su parte, no encontró la situación nada divertida. Frunció el ceño, mirando a Toon Link con una mezcla de molestia y reproche. –Eso es... asqueroso. –dijo con firmeza, su tono más frío de lo habitual. –Literalmente está haciendo esas cosas con un menor, Toon. ¿Te parece bien eso?

Toon Link levantó las manos en señal de rendición, sintiéndose incómodo con la acusación directa. –Ey, ey, tranquilo. No es que me parezca bien. Solo estoy diciendo lo que escuché, nada más. –Se dejó caer de espaldas sobre la cama, evitando la mirada de Lucas mientras miraba al techo como si quisiera evitar la conversación. –Pero tienes razón, Ness debería aclarar las cosas. No creo que Master Hand se tome muy bien todo esto si se llegara a enterar.

Ness se incorporó un poco, mirando fijamente a a ambos, con una mezcla de desafío y cansancio. –Soy yo quien decide lo que quiero hacer, Lucas –dijo con calma, pero con una firmeza que dejaba claro que no estaba dispuesto a ceder. –No es asunto de nadie más.

Lucas se quedó en silencio por un momento, miró a Ness, y por un instante, su rostro pasó de una expresión de reproche a una de duda. Luego, sin pensarlo demasiado, las palabras salieron de su boca. –¿Por qué te importa tanto? –le preguntó, frunciendo el ceño, buscando una respuesta que no lograba encontrar. –Es... solo que no entiendo por qué sigues insistiendo con ella.

Ness quedó quieto, sorprendido por la pregunta, pero al mismo tiempo comprendiendo. No dijo nada de inmediato, y Lucas, al darse cuenta de lo que acababa de decir, se quedó callado, pensativo. Las palabras flotaban en el aire, y la verdad era que Lucas sabía, aunque no quisiera admitirlo, que una parte de él sentía celos.

Y tenía sentido. Bayonetta era una mujer increíblemente sexy. Su confianza, su forma de moverse, e incluso su ropa llamativa hacían que casi todos los ojos se fijaran en ella. Era imposible no notarla, y muchos en la isla se sentían atraídos por ella. Cualquiera podría caer por alguien como Bayonetta.

Ness se incorporó un poco, mirando fijamente a Lucas con una mezcla de desafío y cansancio. –Soy yo quien decide lo que quiero hacer, Lucas –dijo con calma, pero con una firmeza que dejaba claro que no estaba dispuesto a ceder. –No es asunto de nadie más.

Toon Link, que había estado observando en silencio la conversación entre los dos amigos, se dio cuenta de la creciente tensión. Su expresión pasó de una ligera sonrisa a una más seria, y decidió intervenir antes de que la situación empeorara. Se incorporó de la cama y, con un tono más ligero, intentó cambiar el rumbo de la conversación.

–¡Eh, eh, chicos! –dijo, levantando una mano, como si intentara suavizar el ambiente. –¿Qué tal si dejamos ese tema por ahora? No va a llevarnos a nada bueno seguir por ahí.

Ness, al escuchar la interrupción de Toon, dio un suspiro de alivio, y en un intento de despejar la tensión en el aire, sacó una botella de su mochila la cual había estado ocultando.

–¿Alguien quiere un trago? –dijo con un tono burlón.

Lucas, al ver la botella, levantó una ceja, algo sorprendido. –¿Cuándo…? –comenzó a preguntar, mirando a Ness, claramente desconcertado por cómo había logrado conseguirla sin que él se diera cuenta.

Ness, con un brillo en los ojos, respondió con una sonrisa más amplia. –No te diste cuenta. La cogí antes de salir. Creo que es hora de relajarnos un poco.

Toon Link, que había estado observando todo en silencio, alzó una ceja con curiosidad. –Espera, espera… ¿cómo que "antes de salir"? ¿Qué me perdí exactamente?

Ness y Lucas se miraron brevemente, ambos con un rubor evidente en las mejillas. Ness, tratando de mantener la compostura, respondió rápidamente mientras se rascaba la nuca. –Ah, nada importante… Solo que encontramos una sala extraña de mientras dábamos una vuelta por el castillo. Fue idea de Lucas. –Dijo, lanzando una mirada de complicidad hacia el rubio.

Lucas abrió la boca para protestar, pero al ver la expresión de Ness, decidió seguirle la corriente, aunque todavía estaba levemente rojo. –Eh… sí, algo así.

Toon Link no le dio mucho mas revuelo. Miró la botella con cierto escepticismo, finalmente decidió probar un pequeño sorbo. Al principio, su rostro mostró una expresión de curiosidad, pero luego se arrugó ligeramente al notar el sabor. –Ugh, no es para mí –dijo, dejándola enfrente de ellos. –No sé cómo te gusta esto, Ness. Es... raro.

Ness, sin darle mucha importancia a la reacción de Toon, la tomó con una sonrisa más amplia y dio un sorbo grande, disfrutando del sabor con una expresión relajada. –A mí me gusta –dijo, con una sonrisa satisfecha. –No es la mejor bebida, pero tiene lo suyo.

Lucas observaba la escena con algo de duda, su mirada fija en la botella. No estaba seguro de si debía unirse a ellos. Se cruzó de brazos, pensativo, dudando entre probar o no. Finalmente, y más por curiosidad que por ganas, tomó la botella con algo de vacilación. Dio un sorbo, notando el sabor fuerte que le recorrió la garganta. Al principio se sintió algo sorprendido, pero en cuanto la sensación se asentó, se dio cuenta de que no estaba tan mal.

Aún así, no quería mostrar demasiado entusiasmo frente a los demás. Mantuvo la botella cerca de su pecho y le dio otro sorbo, pero esta vez más calmado, casi como si quisiera mantener su aprobación en secreto. –Hmm… está... no está mal –murmuró, mirando hacia otro lado para evitar que los otros notaran demasiado su sorpresa. Pero, por un momento, una leve sonrisa apareció en su rostro, casi imperceptible.

Toon Link, que ya había decidido que la bebida no era para él, se recostó en la cama con los brazos detrás de la cabeza. –No entiendo cómo pueden tomar eso tan tranquilos. –murmuró, mirando a Ness y Lucas con cierta incredulidad. –Aunque, bueno… parece que a ustedes les está encantando.

Lucas, con las mejillas ya bastante coloradas, dio otro sorbo pequeño y soltó una risa tonta. –No está tan mal… –dijo en voz baja, intentando no delatar que, en realidad, le estaba gustando bastante. Se encogió de hombros, mirando a Ness, quien le devolvió una sonrisa divertida.

–Sabia que te gustaría. Te estás volviendo fan de mis malos ejemplos, Lucas. –bromeó Ness, dándole un codazo mientras le pasaba la botella.

Toon se rió para sí mismo, pero luego se incorporó de repente, como si recordara algo emocionante. –Oh, hablando de cosas interesantes, ¿Os habéis enterado de lo que pasó con Pit y Palutena hace unos días?

Ness levantó la mirada, curioso. –¿Pit y Palutena? ¿Qué pasó ahora?

–Esto es buenísimo. –dijo, emocionado por compartir el chisme. –Resulta que Pit estaba en la sala principal, intentando impresionarla con sus "habilidades" en arco y flecha. Quería demostrarle que podía disparar con los ojos cerrados. ¿Y qué creen que pasó?

Lucas, que ahora estaba mucho más animado, gracias a la bebida, alzó una ceja, intrigado. –¿Le salió bien?

Toon soltó una carcajada. –¡Claro que no! –exclamó. –Falló por completo y terminó disparando una flecha que rompió uno de los adornos favoritos de Palutena. Era una especie de reliquia sagrada o algo así.

Ness estalló en carcajadas, golpeando suavemente la cama con la mano. –¡No puede ser! ¿Y qué hizo ella?

Toon Link hizo una pausa dramática antes de continuar. –Bueno, en lugar de enfadarse, simplemente lo miró con esa sonrisa tranquila que siempre tiene y le dijo: "Pit, si tu objetivo era romper algo, lo lograste perfectamente".

Lucas soltó una risa tan genuina que su rostro se encendió aún más.

–Lo mejor es que Pit intentó disculparse de mil maneras después, pero terminó tan nervioso que casi tira otro adorno en el proceso. –Toon se rió más fuerte, incapaz de contenerse. –Ahora anda siguiéndola a todas partes como un cachorrito arrepentido, ofreciéndose a hacer todo lo que le pida para compensarla.

Ness tomó la botella, aún riendo, y dio otro trago antes de pasarla a Lucas. –Pit nunca cambia. Siempre se mete en líos sin darse cuenta.

Lucas, todavía riendo un poco, miró la botella y luego a Ness antes de tomar otro pequeño sorbo. Esta vez, su expresión cambió, mostrando un gusto más evidente.

–Vamos, Lucas, si te gusta tanto, no pasa nada. Admítelo, aquí nadie te va a juzgar. -Y soltó una sonrisita.

Lucas, con los ojos entrecerrados y las mejillas más coloradas que nunca, le devolvió una sonrisa relajada. –Para ser idea de Ness… tengo que admitir que no estuvo nada mal. –dijo en un tono suave, casi como si estuviera dejándose llevar.

Ness arqueó una ceja, fingiendo estar ofendido mientras apoyaba la botella en su pecho con exageración dramática. –¿Cómo que “para ser mi idea”? –replicó, cruzando los brazos con una sonrisa traviesa. –Mis ideas siempre son las mejores. Si no fuera por mí, estaríamos aquí sentados y aburridos, hablando de... no sé, la colección de espadas de Toon.

–Oye, mis espadas son interesantes –protestó el rubio desde su cama, aunque su tono era más despreocupado que molesto.

–Claro, claro –dijo Ness, haciéndole un gesto con la mano antes de mirar de reojo a Lucas, inclinándose un poco hacia él. Sus ojos brillaban con una mezcla de picardía y el efecto del alcohol que ya empezaba a notarse en su comportamiento. –Pero bueno, Lucas… si tan buena fue mi idea, deberías compensarme de alguna manera, ¿no crees?

Lucas, algo más relajado por la bebida, ladeó la cabeza mientras lo miraba, como si no entendiera a dónde quería llegar Ness. –¿Compensarte? ¿Y qué se supone que quieres?

Ness se encogió de hombros, fingiendo pensar mientras una sonrisa astuta se dibujaba en sus labios. –Oh, no sé... algo simple. Quizás otro trago... o un agradecimiento adecuado.

Lucas dejó escapar una risa suave, apoyando el codo en la rodilla y la barbilla en la mano, claramente sintiéndose más cómodo. –¿Y cómo sería un “agradecimiento adecuado” para ti, Ness?

Ness levantó la botella en un gesto dramático y se inclinó un poco más hacia Lucas, sus mejillas ya rojas tanto por el alcohol como por la situación. –Uno que sea tan memorable como mi idea. ¿Crees que puedes lograrlo?

Toon los observaba desde su cama con una mezcla de curiosidad y confusión, pero decidió no meterse. Al final, se giró hacia un lado, murmurando para sí mismo: –Definitivamente huele a alcohol aquí... y a hormonas.

Ambos chicos ignoraron el comentario de Toon, demasiado concentrados en sus propios intercambios para notar que el ambiente comenzaba a calentarse aún más.

Toon Link dejó escapar un largo bostezo mientras se frotaba los ojos. –Chicos, creo que ya tuve suficiente por hoy. Si seguís bebiendo, hacedlo en otro lado. Necesito dormir antes de que mañana Bowser nos eche a patadas. –dijo, acomodándose bajo las mantas con un gesto despreocupado.

Lucas y Ness intercambiaron una mirada, ambos con las mejillas encendidas por la bebida y la risa fácil. Ness levantó la botella casi vacía y sonrió. –Bueno, supongo que no queda tanto. Podríamos terminarla rápido… pero no aquí.

Lucas asintió, aunque al intentar levantarse se tambaleó un poco, necesitando apoyarse en la cama para recuperar el equilibrio. –Sí, mejor en otro sitio. No quiero que Toon se enfade. Ya tiene bastante con lo que le hacemos aguantar.

Ness soltó una risita y se acercó para ayudarlo a estabilizarse, con la botella todavía en la mano. –Ven, vamos. Seguro encontramos un lugar tranquilo. Además, no quiero que Bowser nos pille y decida que somos "su problema".

Ambos salieron sigilosamente de la habitación, cerrando la puerta con cuidado para no molestar a Toon Link, que ya estaba tumbados. Los pasillos del castillo de Bowser, iluminados por las antorchas de la pared, se veían más grandes y un poco más tétricos de lo habitual, pero los dos chicos apenas lo notaron en su estado.

–Ness, este lugar es enorme –dijo Lucas, mirando a su alrededor mientras seguían avanzando. –¿Cómo saben los Koopa dónde está todo? Es como un laberinto.

Ness se encogió de hombros, dando un pequeño trago a la botella antes de hablar. –Tal vez tienen mapas… o están acostumbrados. Aunque seguro que más de uno se pierde a veces. ¿Te imaginas a Bowser gritando porque alguien se equivocó de sala? –Se rió, su voz resonando más de lo que pretendía.

Lucas no pudo evitar reír también, cubriéndose la boca para tratar de contenerse. –Seguro que los pone a cargar ladrillos como castigo.

Después de caminar sin rumbo por unos minutos, encontraron un pequeño balcón cubierto que daba al exterior. La brisa caliente de la noche les golpeó la cara, despejándolos un poco, pero no lo suficiente para quitarles las risas tontas. Desde ahí, el paisaje era impresionante y un poco inquietante. El cielo oscuro estaba teñido de rojo por el reflejo del fuego y los ríos de lava que brillaban más abajo. Pequeñas partículas flotaban en el aire, iluminándose con el resplandor, mientras charcos de lava burbujeaban entre las rocas.

El calor era fuerte, pero la vista lo valía. Se sentaron en el suelo de piedra caliente, apoyándose contra una pared ennegrecida, con el sonido de la lava hirviendo a su alrededor. Ness miró hacia el cielo con una sonrisa relajada, mientras Lucas, más callado, observaba el horizonte rojo, con las estrellas brillando como pequeños puntos perdidos en el caos del volcán.

–¿Sabes algo, Ness? –dijo Lucas después de un rato en silencio, pasando la botella a su amigo. –Esto es raro. Raro, pero divertido. No sé si alguna vez me habría imaginado haciendo esto.

Ness tomó un sorbo largo antes de responder, apoyando la cabeza contra la pared y mirando al cielo. –Es que no todo tiene que ser aventuras o salvar el mundo, ¿sabes? A veces está bien hacer cosas normales. O no tan normales.

Lucas lo miró, su expresión iluminada por una mezcla de reflexión y el efecto de la bebida. –Supongo que tienes razón… –Se quedó callado un momento antes de soltar una risa tonta. –Pero no creo que beber en el castillo de Bowser sea "normal".

Ness le devolvió la botella con una sonrisa. –Bueno, al menos estás conmigo. Eso lo hace mejor, ¿no?

Lucas se sonrojó ligeramente, pero no respondió de inmediato. En su lugar, tomó un sorbo de la botella, ocultando una leve sonrisa que no podía controlar.

Este bajó la botella tras un sorbo largo, dejando escapar un leve suspiro mientras la apoyaba en el suelo. Sus mejillas estaban más coloradas que antes, pero ya no sabía si era por el alcohol o por la presencia de Ness a su lado. Miró de reojo a su amigo, que seguía contemplando el cielo con una expresión relajada, casi despreocupada.

–¿Sabes? –dijo Lucas de repente, rompiendo el silencio cómodo entre ambos. –Tienes razón… está bien hacer cosas como esta de vez en cuando. Es como si… no sé, me olvidara de todo lo que está pasando allí afuera.

Ness giró la cabeza para mirarlo, con una pequeña sonrisa en su rostro. –Eso es lo bueno de momentos como este, Lucas. No tienes que pensar en nada. Solo disfrutar. –Se estiró, dejando caer la cabeza hacia atrás mientras soltaba un leve suspiro. –Aunque… me alegra que seas tú el que esté aquí conmigo.

Lucas lo miró sorprendido por un instante antes de que una sonrisa nerviosa se dibujara en su rostro. –¿Por qué dices eso?

Ness giró la cabeza para mirarlo de nuevo, con los ojos brillando bajo la luz de las estrellas. –Porque siento que contigo no tengo que pretender nada

El rubio, con la mirada algo perdida por la bebida, miró a Ness con una sonrisa tonta en su rostro. Capaz soltaría algo de lo que se arrepentiría en un futuro, pero simplemente estaba borracho.
 
–Sabes Ness… –dijo en voz baja. La suavidad de su tono contrastaba con la ligera torpeza de sus palabras. –Tengo un secreto para ti… –agachó la cabeza un momento, como si estuviera buscando la mejor forma de decirlo, antes de mirarlo fijamente.

El moreno, aún un poco confundido por la situación, lo miró con curiosidad. –¿Un secreto? –repitió con una leve risita, sin saber bien a qué se refería su amigo, pero algo en su voz hizo que se sintiera algo nervioso. –¿Qué tipo de secreto?

Lucas no respondió de inmediato. En lugar de eso, se acercó más a él, lentamente, como si todo estuviera sucediendo de una manera casi inconsciente. Cuando finalmente llegó lo suficientemente cerca, posó una mano en la mejilla de su amigo y sin previo aviso, lo besó en los labios.

El beso fue breve, pero dulce. Ness se quedó completamente paralizado, sus ojos bien abiertos, incapaz de reaccionar. No era solo la sorpresa por lo que había ocurrido, sino el hecho de que Lucas había ido directo, sin importar la confusión o la situación. El calor en su rostro aumentó, y se preguntó si debía empujarle o si simplemente debía dejar que todo pasara.

Cuando Lucas se separó, lo miró a los ojos con una mezcla de nerviosismo y una sonrisa tonta. –Ese fue mi primer beso. Eso… eso era el secreto. –dijo, respirando más rápido de lo normal, pero sin arrepentirse.

Ness no sabía qué decir. Su mente estaba en caos, y su corazón latía más rápido de lo que debería. –L-Lucas… –musitó, tocándose los labios como si aún pudiera sentir el calor del beso. –No sé qué decir… 
 
El dulce aroma a canela de los labios de Lucas quedó impregnado en la memoria de Ness. A su amigo le fascinaba cualquier cosa que llevara canela, y no era raro verlo comiendo algo con su sabor en los momentos más inesperados.
 
Lucas solo lo miró, con su sonrisa aún presente pero un poco más tímida ahora, como si estuviera esperando alguna reacción. Al final, todo lo que Ness pudo hacer fue mirarlo de vuelta, todavía sin palabras y totalmente como un tomate.

Sin pensarlo más, Ness se lanzó hacia Lucas. No hubo palabras, solo un impulso, una necesidad de más. Lo besó con más fuerza, más pasión, como si intentara expresar todo lo que no podía decir. La energía entre ellos era palpable, el aire cargado con la tensión que se había acumulado.. Ness lo tomó de las muñecas, inmovilizándolo suavemente, antes de empujarlo contra la pared. Lucas se quedó allí, sorprendido al principio, pero pronto respondió al beso con la misma intensidad.
 
Era la primera vez que Lucas se encontraba en una situación así, y no le molestaba dejarse llevar por la fuerza de Ness, a lo que solo encendía aún más al moreno.

El contacto entre ellos era eléctrico, como si el mundo exterior no importara. La respiración de ambos se aceleraba, y Ness no podía creer lo que estaba pasando, pero tampoco podia detenerse. Se apartaron brevemente, con sus frentes tocándose mientras trataban de calmar sus respiraciones agitadas.

–Lucas… –susurró Ness, su voz temblorosa pero llena de algo que no podía describir. No necesitaba decir más. La conexión entre ellos hablaba por sí sola.

La mano de Ness ahora recorría el torso delgaducho y afeminado del rubio por debajo de su camiseta, sus dedos trazando patrones aleatorios sobre la suave piel.
Ness dejó escapar un gemido ahogado cuando en uno de sus besos, Lucas mordisqueó su labio inferior con fuerza, lo suficientemente duro como para dejar una marca.

Ness gruñó, con voz ronca y cargada de deseo. - ¿Qué estamos hacie- - Su pregunta se ahogó cuando Lucas movió las caderas hacia arriba, presionando su miembro ahora duro contra el de Ness a través de la tela de sus pantalones.

El contacto intenso hizo gemir a Ness, su respiración entrecortada se mezclaba con la de Lucas. Sus cuerpos se movían en sincronía, creando una deliciosa fricción entre sus partes, mientras el calor creciente entre ellos los envolvía por completo. Cada roce encendía aún más la pasión, haciendo que el deseo se intensificara con cada movimiento.El torso pálido y delicado de Lucas quedó expuesto, su piel cremosa luciendo jodidamente perfecta a la luz de la luna.

–Dime que lo deseas tanto como yo... –susurró Ness con voz entrecortada, y mirada fija en los ojos de Lucas con una intensidad que casi dolía. Sus mejillas, teñidas de un rojo brillante debido a los efectos de la bebida y en parte de la situacion, lo hacían parecer aún más vulnerable y sincero.

Lucas asintió, tragando saliva con dificultad. -Lo deseo...lo deseo muchísimo, Ness...

La respuesta fue suficiente para Ness, que atacó de nuevo la boca de su compañero con renovado fervor mientras sus manos recorrían posesivamente el cuerpo delgaducho de Lucas. Al mismo tiempo, Ness movía sus caderas con más urgencia, su erección frotándose contra la de Lucas en un vaivén desesperado.

Un gruñido animal escapó de la garganta de Ness cuando sintió humedad de la excitación en su parte baja. Una sensación que sólo avivaba más el fuego de su lujuria.

-Necesito tocarte...

Ness llevó sus manos hacia el cierre de los pantalones de Lucas. Lo abrió lentamente, torturándose a sí mismo con la espera. Con un gruñido impaciente, bajó la cremallera de un tirón y deslizó su mano dentro. El calor que emanaba de entre las piernas de Lucas casi quemó su piel. El rubio jadeó, arqueando la espalda cuando los dedos de Ness rodearon su erección. - ¡Ah! ... ¡Ness!-
 
Lucas parecía increíblemente nervioso. Ness nunca se habría imaginado verlo tan animado, un contraste absoluto con su carácter usualmente tímido y reservado. Se detuvo a pensar en cuántas veces —o más bien, en ninguna— había escuchado a Lucas hablar sobre estos temas.

Y entonces empezó a mover su mano arriba y abajo, bombeando con fuerza el miembro de Lucas. Sus pulgares presionaban la punta sensible en cada pasada, extendiendo la humedad pre-seminal que ya estaba comenzando a formar. Este se retorcía debajo de él, sus gemidos roncos y guturales llenando el aire nocturno. Sus manos se aferraban a los hombros del moreno, y las uñas dejaban rastros de medias lunas en la piel expuesta.

Ness clavó su mirada en los ojos de Lucas, su voz cargada de deseo y un toque de suavidad.

-¡Para! Voy... voy a acabar.-Lucas jadeó, enredando sus dedos en el cabello moreno del otro chico. Su espalda se arqueó, presionando su entrepierna con más fuerza contra el agarre de Ness.

Al sentir la mano de Ness tocándolo con tanta experiencia y atrevimiento, Lucas soltó un gemido estrangulado. Su espalda se arqueó, presionando su entrepierna con más fuerza contra el agarre de Ness.

En ese momento, Lucas lanzó la cabeza hacia atrás con un fuerte gemido, estremeciéndose de pies a cabeza mientras se corría en las manos de su amigo, manchándolas de líquido espeso y caliente. Sus piernas temblaban incontrolablemente, cayendo levemente por la falta de fuerza.

Antes de que pudiera recuperarse de su intenso orgasmo, Ness lo agarró del pelo con firmeza y le guió la cabeza hacia su erección. Lucas soltó un pequeño gemido ahogado al verlo.

Al rubio se le hizo un nudo en el estómago. Miró a su compañero con una mezcla de excitación y temor. Nunca había hecho algo así antes. Con mano temblorosa, agarró el miembro de Ness y lo guió a sus labios. Abrió la boca y rodeó la punta con su lengua.

Ness siseó entre dientes ante la sensación. Agarró con más fuerza el pelo dorado de Lucas y empujó sus caderas hacia adelante, introduciendo su todo hasta lo más profundo de la garganta. Haciendo que este se atragantara incansables veces.

Un momento después, las caderas de Ness se sacudían con violencia mientras se derramaba en la boca de Lucas con un fuerte gruñido. El sabor amargo y salado de la semilla de su compañero inundó la lengua de Lucas, haciéndolo toser ligeramente pero sin apartarse. Tragó instintivamente, aunque unas gotas de semen escaparon por las comisuras de sus labios.

Ness soltó un largo gemido, su cuerpo entero estremecido por el orgasmo. Lentamente retiró su miembro, soltando el agarre en el pelo de Lucas. Ambos estaban jadeando, con la piel enrojecida y cubierta de un ligero brillo de sudor.

Lucas levanto la mirada hacia Ness, con los ojos brillantes y una sonrisa perezosa en los labios.- Eso fue... increíble. -Susurro. - Nunca antes me había sentido así.

Ness, todavía recuperándose de los espasmos del orgasmo, acarició suavemente la mejilla de el rubio y vió que este tenia sus ojos todavía brillando por lo sucedido, con una sonrisa soñadora en sus labios.

Ver a Lucas así se le hacía realmente lindo y inofensivo. Pero no quería admitirlo.

Aún con la respiración agitada y la mente nublada por el alcohol, el moreno retiró lentamente la mano del rostro de Lucas, desviando la mirada para evitar encontrarse con la suya. En ese instante, una sensación incómoda comenzó a instalarse en su pecho, entrelazada con la confusión por lo que acababa de suceder. Hasta donde él sabía, hacer aquello estaba mal.Con dificultad, Ness se levantó, tambaleándose un poco mientras se ponía nuevamente la ropa. –Tengo... tengo que irme –murmuró sin mirarlo, su voz seca y sin rastro de la calidez de hace unos minutos.

Lucas frunció el ceño, parpadeando lentamente mientras lo veía apartarse. –¿Qué? –preguntó, su tono lleno de sorpresa y una pizca de angustia–. Ness, ¿hice algo mal? ¿No te gustó?

Ness se detuvo un momento, dando la espalda aLucas, mientras apretaba los puños. –No es eso... Solo... solo que hasta donde yo sé no soy gay. Hagamos como que esto... no ocurrió. -Dijo con un tono de voz confuso.

El silencio que siguió fue ensordecedor. Lucas se sentó allí, aún medio desnudo y vulnerable, procesando esas palabras que se sentían como una bofetada inesperada. –¿Entonces por qué…? –comenzó a decir, su voz temblorosa, pero Ness no dejó que terminara.

–No lo sé, ¿vale? Fue el alcohol, el momento, lo que sea. Pero esto no significa nada. –contestó Ness con un tono defensivo, como si intentara convencer tanto a Lucas como a sí mismo. Sin decir nada más, salió del lugar con pasos apresurados, dejando a Lucas solo, confundido y herido en medio del silencio de la noche.

Ness entró al cuarto con pasos pesados, cerrando la puerta con cuidado para no hacer ruido. En la cama más cercana, Toon Link dormía profundamente, hecho un ovillo bajo las mantas. Su respiración tranquila llenaba el silencio de la habitación, y por un momento, Ness deseó poder sentirse igual de en paz.

Se acercó al espejo junto a la pared y, al mirarse, un profundo suspiro escapó de sus labios. Su cabello estaba despeinado, más desordenado de lo habitual, y los rastros de lo ocurrido eran imposibles de ignorar. Cubrió su rostro con una mano, sacudiendo la cabeza con frustración y vergüenza.

–¿En qué demonios estaba pensando? –murmuró para sí mismo, sintiendo que el peso de sus propias acciones comenzaba a aplastarlo.

El leve chirrido de la puerta volviéndose a abrir lo sacó de sus pensamientos. Al girarse, vio a Lucas entrar lentamente. Su cabello estaba igual de revuelto, pero lo que llamó la atención de Ness fueron sus ojos, rojos y húmedos. El rubio apenas logró cerrar la puerta antes de alzar la voz, aunque su tono era entrecortado, lleno de emociones contenidas.

–¿Esto era para desquitarte? ¿Es eso lo que querías? –preguntó Lucas, su voz cargada de una mezcla de tristeza y rabia que no podía controlar.

Ness frunció el ceño, llevándose un dedo a los labios para hacerle un gesto rápido. –¡Shh, Toon está durmiendo! –susurró con urgencia, señalando la cama del joven hyliano.

Pero Lucas no parecía dispuesto a calmarse. Se quedó donde estaba, respirando agitadamente mientras intentaba no dejar que las lágrimas volvieran a brotar. –¿Es eso lo que fue para ti, Ness? ¿Solo... un calentón? ¿Algo para olvidar lo que sea que tienes en la cabeza?

Ness desvió la mirada, sintiendo que las palabras de Lucas lo atravesaban. No sabía qué responder; todo lo que tenía en mente eran fragmentos de lo ocurrido y la culpa que ahora pesaba sobre sus hombros.

–Lucas… yo… –intentó decir algo, pero las palabras se le atoraron en la garganta.

El rubio dio un paso adelante, con los puños apretados, aunque no parecía estar dispuesto a llegar más lejos. –Si de verdad no significó nada para ti, entonces mírame a los ojos y dímelo. Dime que todo esto fue solo un error, algo que hiciste porque estabas estúpidamente cachondo, o porque no sabes qué demonios quieres.

Ness finalmente alzó la mirada, pero al cruzarse con los ojos heridos de Lucas, sintió cómo su garganta se cerraba.

Ness abrió la boca para decir algo, cualquier cosa, pero no pudo. Las palabras se quedaban atoradas, y todo lo que consiguió fue un débil suspiro que parecía sólo empeorar la situación.

Lucas lo miró durante unos segundos que se sintieron eternos, su rostro mostrando una mezcla de decepción y dolor. Su cuerpo temblaba levemente, ya no sabía si por la rabia, la tristeza o los efectos del alcohol que aún corrían por su cuerpo.

–Eso pensé… –murmuró, dando un paso atrás. Su voz se quebró al final, pero rápidamente apartó la mirada, como si con eso pudiera ocultar lo que sentía.

Antes de que Ness pudiera reaccionar, Lucas dio media vuelta y salió corriendo de la habitación, con el sonido de sus pasos y sollozos alejándose rápidamente por el pasillo. La puerta quedó abierta de par en par, dejando entrar una corriente de aire frío que hizo que Ness sintiera un escalofrío recorrerle la espalda.

Se quedó ahí, de pie, inmóvil, con la vista fija en la entrada vacía. Su mente estaba en blanco, pero su pecho se sentía cada vez más pesado. Todo lo que podía escuchar era el eco de las palabras de Lucas resonando en su cabeza, junto con el suave murmullo de la respiración de Toon Link, que seguía dormido.

Por un momento, pensó en ir tras él, en intentar arreglar las cosas, en explicarle lo que ni siquiera él entendía todavía. Pero sus pies no se movieron, y al final, lo único que hizo fue soltar un suspiro cansado mientras cerraba la puerta lentamente.

Se apoyó contra la pared, deslizando las manos por su rostro.

Toon Link se removió entre las sábanas, soltando un pequeño gruñido mientras abría los ojos lentamente al escuchar la puerta cerrarse con fuerza. Se frotó los ojos y levantó la cabeza, enfocando a Ness, que seguía apoyado contra la pared con las manos sobre el rostro.

–¿Ness? –preguntó con voz ronca, todavía medio dormido. Su tono estaba cargado de curiosidad y un toque de preocupación. –¿Qué pasa? ¿Estás bien?

Ness no respondió de inmediato, solo soltó un largo suspiro.

Toon frunció el ceño, sentándose en la cama mientras lo observaba con atención.

–Oye… –dijo en un tono más serio mientras arrugaba la nariz ligeramente–. Apestas a alcohol. ¿Qué demonios pasó, Ness? ¿Y por qué estás tan… raro?

Ness finalmente levantó la cabeza y lo miró, pero no dijo nada. La culpa y la confusión eran evidentes en su rostro, algo que Toon no estaba acostumbrado a ver en él.

–Vamos, dímelo.–insistió Toon, ahora más despierto, al notar los hombros tensos de su amigo. Fue entonces cuando su mirada captó los detalles: el cabello de Ness completamente desordenado, el cuello cubierto de marcas rojizas y el fuerte olor a alcohol que impregnaba el aire.

Toon frunció el ceño. –¿Estás borracho? –preguntó, con incredulidad mezclada con preocupación. Se levantó de la cama y se acercó, intentando entender qué había pasado.

Ness soltó un suspiro largo, como si todo el peso del mundo estuviera sobre sus hombros, y caminó hasta el espejo de la habitación. Allí se detuvo, mirando su reflejo. Tocó una de las marcas en su cuello y chasqueó la lengua, frustrado consigo mismo.

-No es asunto tuyo, Toon –murmuró Ness, finalmente, con un tono apagado.

–¿Cómo que no es asunto mío? –Toon cruzó los brazos, claramente molesto pero más preocupado que enfadado. –Llegas aquí oliendo a alcohol, con el cuello lleno de… –Hizo una pausa, sus mejillas enrojeciendo ligeramente. –Bueno, ya sabes. Y encima actúas como si todo estuviera bien. Ness, mírate.

Ness apretó los labios, girándose de espaldas a Toon. –Solo quiero dormir, ¿vale?

–No, no vale. –Toon negó con la cabeza, dando un paso más cerca de él. –Sé que seguiste bebiendo. Y, por cómo luces, parece que no fue solo eso. ¿Qué hiciste?

–No importa. –La voz de Ness salió más cortante de lo que pretendía.

Toon Link frunció el ceño al ver cómo Ness evitaba responder, su silencio era tan revelador como si lo hubiera dicho en voz alta. Dio un paso más cerca, cruzándose de brazos frente a él.

–Ness… ¿fue Lucas? –preguntó nuevamente, con el tono más bajo, casi como si temiera la respuesta.

Ness dejó escapar otro suspiro largo y cansado, apoyándose contra la pared con los ojos cerrados. Se pasó una mano por el cabello desordenado antes de finalmente hablar.

–Sí... –admitió en voz baja, su tono cargado de vergüenza y confusión. –Fue Lucas.

Toon parpadeó, claramente sorprendido, pero no dijo nada, esperando que Ness continuara.

–Pasaron… cosas –confesó Ness, su voz apenas un murmullo, pero suficiente para que Toon lo escuchara. –Yo... estaba borracho. Y él también. Y... –Se detuvo, frotándose las sienes como si el peso de las palabras fuera demasiado para soportar.

El silencio que siguió era tan denso que parecía llenar toda la habitación. Toon simplemente lo miraba, su rostro oscilando entre incredulidad y desconcierto.

–¿Cosas? –repitió al final, su voz un poco más alta de lo que pretendía, con los ojos muy abiertos. –¿Quieres decir que... tú y Lucas...?

Ness asintió lentamente, sin mirarlo. –Sí.

Toon dio un paso atrás, llevándose una mano a la frente como si intentara procesar lo que acababa de escuchar. –Esto... esto es mucho para asimilar. –Admitió, su voz cargada de una mezcla de shock y preocupación.

Ness abrió los ojos y miró a Toon, notando su expresión atónita. –No lo entiendes, Toon –dijo, su voz quebrándose un poco. –No sé qué pasó. No sé por qué lo hice.

El silencio se hizo pesado en la habitación. Toon lo rompió después de unos segundos, con un tono que mezclaba incredulidad y un poco de nerviosismo. –¡¿Pero cómo llegasteis a eso?! –exclamó, bajando la voz al final al recordar que no quería despertar a nadie más. –Ness, ¿de verdad? Tú… y Lucas…

–No estaba planeado –dijo Ness rápidamente, como si intentara justificarse. –Fue la bebida, y… yo…

–Ness... –dijo lentamente, buscando las palabras correctas. –No te juzgo, ¿vale? Pero esto... esto no es algo pequeño. ¿Cómo te sientes con todo esto? ¿Y Lucas?

Ness negó con la cabeza, claramente frustrado consigo mismo. –No lo sé. Me siento como un idiota. Le dije que no soy gay, que no me gustan los chicos, pero... pero hice eso con él. ¿Qué clase de persona hace algo así?

Ness no respondió, simplemente se dejó caer en la cama, mirando al techo con una expresión de cansancio y confusión. Toon, todavía en shock, volvió a su cama, lanzando una última mirada a su amigo antes de apagar la luz. Se quedó callado por unos segundos, mirando a Ness con una expresión difícil de leer. Finalmente, suspiró y habló, su tono más serio que de costumbre.

–¿Dónde está Lucas ahora? –preguntó, con preocupación evidente en su voz.

Ness negó con la cabeza, sus manos temblando ligeramente mientras las apoyaba en sus rodillas. –No lo sé… salió corriendo, pero no creo que haya ido muy lejos. No en el estado en el que está…

–¿Y piensas dejarlo así? –Toon lo miró fijamente, incrédulo. –Ness, Lucas no es de piedra. Ya tiene bastantes problemas cargando con todo lo que pasó. Esto… esto podría ser demasiado para él y más si estás tú de por medio.

El rostro de Ness se endureció por un instante, pero pronto se desmoronó bajo el peso de las palabras de Toon. Bajó la cabeza, frotándose la cara con ambas manos.

–¿Qué esperas que haga? –preguntó con un hilo de voz. –No sé qué decirle. No sé cómo arreglar esto. Ni siquiera sé cómo se supone que debería sentirme…

–Pues empieza por hacer algo –respondió Toon, dando un paso adelante. –No importa si no sabes qué decir. Lucas confía en ti. Más de lo que confía en cualquiera. ¿De verdad quieres dejarlo solo después de todo?

Ness apretó los puños, claramente frustrado. Sabía que Toon tenía razón, pero el miedo y la vergüenza lo mantenían paralizado. Aun así, una idea no dejaba de rondar en su cabeza: Lucas estaba solo, y él era el responsable.

–Tienes razón –murmuró finalmente, poniéndose de pie. –Tengo que encontrarlo.

Toon asintió con firmeza, pero no dejó que Ness avanzara más allá de la puerta.

–No vas a ir solo –dijo, sujetándolo del brazo. –Si Lucas está molesto, lo último que necesita es que tú te pongas a tropezarte con tus palabras. Yo también iré. Si las cosas se complican, al menos seremos dos.

Ness lo miró sorprendido, pero no tuvo fuerzas para discutir. Simplemente asintió con la cabeza, agradecido en silencio.

Ambos salieron al pasillo en la oscuridad del castillo, avanzando en silencio mientras Ness intentaba ordenar sus pensamientos. No podía sacarse de la cabeza la imagen de Lucas llorando, su voz quebrada cuando había exigido respuestas que él no pudo darle.

–¿Por dónde crees que pudo ir? –preguntó Toon después de un rato, mirando a Ness de reojo.

Ness tragó saliva y señaló hacia uno de los pasillos que llevaban a los jardines exteriores del castillo. –Lucas siempre busca lugares alejados cuando necesita estar solo… creo que está por ahí.

–Bien. Pero si lo encontramos, más te vale hablar con él –dijo Toon, con un tono de advertencia. –Lucas no necesita más dudas. Necesita que seas claro.

Ness no respondió, pero asintió lentamente. Su pecho se apretaba más con cada paso que daban.

----- CHAPTER BREAK -----

La brisa caliente de la cima de la torre apenas lograba desviar el calor sofocante del paisaje volcánico. La lava iluminaba el cielo con un resplandor rojizo, y el aire estaba cargado de pequeñas partículas flotando a su alrededor. Ness y Toon finalmente llegaron a la torre más alta, jadeando después de haber subido todas esas escaleras. Allí, sentado en el borde de las almenas, estaba Lucas, con las piernas colgando sobre el abismo, mirando hacia el horizonte como si todo lo demás no existiera.El corazón de Ness casi se detuvo. Algo en la postura de Lucas, en su forma de estar tan quieto, le hizo comprender de inmediato lo que pasaba.–¡Lucas! –gritó Ness, comenzando a avanzar, pero Lucas levantó una mano sin siquiera girarse, su voz baja y cortante los detuvo.–No te acerques. Si lo haces, salto.Ness se congeló en seco. El sudor frío bajaba por su espalda a pesar del calor del lugar. Toon, detrás de él, lo miró con los ojos muy abiertos, pero no dijo nada.–Lucas, no hagas esto –dijo Ness, con un tono entre suplicante y desesperado. Dio un pequeño paso hacia adelante, con las manos levantadas en señal de paz.Lucas giró la cabeza ligeramente, su rostro iluminado por el resplandor de la lava. Sus ojos no mostraban lágrimas, pero había una tristeza tan profunda que parecía que estaba viendo a través de todo. –¿Por qué estás aquí, Ness? –preguntó, su voz apagada, casi como si no tuviera energía para discutir. –¿Qué sentido tiene que intentes detenerme?–Porque me importas –contestó el moreno rápidamente, sin dudarlo. –No sé qué está pasando por tu cabeza, pero sé que no quiero perderte.Lucas soltó una risa seca, una que no tenía nada de alegría. –¿Perderme? ¿Ahora te importa perderme? Después de todo... ¿ahora vienes a decirme que me necesitas?Toon intervino con cautela, dando un pequeño paso adelante. –Lucas, por favor, no hagas esto. Sabes que esto no es la respuesta.Pero Lucas no pareció escucharlo. Su mirada seguía fija en Ness. –¿Sabes qué, Ness? Estoy cansado. Cansado de perder todo lo que me importa. Claus, mamá, ahora tú... siempre pierdo. Y estoy harto de seguir aguantando.–No tienes que aguantar solo –dijo Ness, con un nudo en la garganta. Dio otro paso, pero Lucas volvió a levantar la mano, deteniéndolo.–¡No te acerques! –gritó Lucas, esta vez con más fuerza, su voz temblando. –No puedo... no puedo soportar que me digas algo más que me rompa. ¡Solo vete!Ness apretó los puños, su respiración pesada mientras trataba de encontrar las palabras adecuadas. Su mente estaba hecha un lío, pero no podía permitir que esto terminara así.–No voy a irme –dijo Ness finalmente, con firmeza. –Lucas, sé que he sido un idiota. Sé que te he lastimado más de lo que puedo imaginar. Pero no puedo dejar que hagas esto. Tú... tú significas demasiado.Lucas bajó la mirada hacia sus propias manos, apoyadas en la fría piedra de las almenas. Su voz salió en un susurro, apenas audible. –No significa nada, Ness. Nada de esto importa.Toon miró a Ness con nerviosismo antes de volver a intentar razonar con Lucas. –Lucas, por favor, escúchame. Sé que has pasado por mucho. Sé que duele. Pero terminar con todo no es lo que ellos habrían querido. No es lo que Claus hubiera querido.El cuerpo de Lucas se tensó al escuchar ese nombre, y su mandíbula se apretó. Cerró los ojos con fuerza, como si estuviera luchando contra algo dentro de él.–¿Qué sabes tú? –murmuró Lucas, con una voz quebrada.Su pecho subía y bajaba lentamente mientras procesaba todo lo que sentía. El aire cálido agitaba ligeramente su cabello, pero él seguía inmóvil, como si el peso del mundo estuviera sobre sus hombros.Entonces, delante de él, apareció algo que lo dejó sin aliento. Dos figuras comenzaron a formarse, iluminadas por el resplandor de la luna. Hinawa, su madre, y Claus, su hermano. Lucas parpadeó, creyendo que su mente le estaba jugando una mala pasada, pero allí estaban, observándolo con expresiones llenas de amor y tristeza.–Lucas... –La voz de Hinawa era suave, tan cálida como siempre la recordaba. Dio un paso hacia él, arrodillándose a su lado. –Mi pequeño... ¿qué estás haciendo?Lucas tragó saliva, sintiendo cómo su garganta se apretaba. –Quiero estar con vosotros... –susurró, sin apartar la mirada. –No puedo más. Perderos fue... demasiado.Claus se adelantó, su expresión seria pero llena de cariño. –Lucas, no puedes hacer esto. No es el camino. Tú... tú eres más fuerte que esto.Lucas negó con la cabeza, su voz quebrándose. –No lo soy. Todo el mundo piensa que soy fuerte, pero no puedo seguir. Claus, te perdí. Perdí a mamá. Todo lo que amo desaparece, y... Ness... –Su voz se apagó al mencionar su nombre.Hinawa puso una mano en su mejilla, aunque él no podía sentir su tacto. –¿Y qué hay de tu padre, Lucas? –preguntó con dulzura, pero también con firmeza. –Si haces esto, ¿cómo crees que lo soportará? Ha perdido tanto como tú, y tú eres lo que le da fuerzas para seguir adelante.Las palabras golpearon a Lucas como un martillo, haciéndole temblar. En su mente, recordó el rostro de Flint, la forma en que había cambiado después de perder a Hinawa y a Claus. Su padre había aguantado tanto, y ahora él estaba a punto de hacerlo pasar por lo mismo.–Y Ness... –continuó Hinawa, su voz ahora más suave. –¿De verdad crees que a él no le importas? Ese chico te quiere más de lo que puedes imaginar. Él está aquí, Lucas. Luchando por ti. No puedes abandonarlo.Claus se inclinó hacia él, su voz firme pero cargada de emoción. –Lucas, si haces esto solo causarás más dolor a quienes aún te aman. A papá, a Ness, Duster, Kumatora y mucha más gente. No puedes rendirte ahora.Las palabras de su madre y su hermano se grabaron en su mente, pero el vacío que sentía seguía allí, fuerte como siempre. Cerró los ojos, respirando profundamente. –Lo siento... –murmuró.Y antes de que nadie pudiera reaccionar, Lucas se dejó caer, haciendo que sus visiones se conviertan en una triste ilusión.–¡Lucas! –gritó Ness, corriendo hacia el borde.La sensación de caer al vacío le había hecho cerrar los ojos con fuerza, buscando el final que tanto ansiaba. El aire caliente y denso de la zona volcánica lo rodeaba mientras la lava abajo brillaba, prometiendo una caída fatal. Pero justo algo pasó.La Serpicuerda, apareció de su manga en el momento justo. Con rapidez y precisión, se deslizó alrededor de su cuerpo, aferrándose a sus brazo derecho y utilizando su mandíbula para engancharse en las piedras del borde donde Lucas se habia tirado. No lo dejó caer, ni un centímetro más.El tirón fue abrupto y doloroso para ella, pero la serpiente no lo soltó. Lucas quedó suspendido en el aire, con las piernas colgando, luchando por mantener la calma mientras sentía la presión de la cuerda sobre su torso.–¿Por qué... no me sueltas? –murmuró con dificultad, el miedo y la desesperación en su voz, mientras la cuerda lo mantenía firme, como si tuviera vida propia. La Serpicuerda, apretando con más fuerza, le respondió, aunque su voz era baja y amortiguada por la presión.–Lucas, debes seguir adelante. Es mi deber protegerte en estas circunstancias.La imagen de Hinawa y Claus se desvaneció, y lo único que quedaba era esa advertencia.–Déjame... –le susurró él, luchando por soltarse, pero la cuerda no cedía, apretando cada vez más.Con un tono grave pero lleno de determinación, le habló a Lucas, cuyas fuerzas comenzaban a flaquear.–No. Tienes que seguir luchando. Esto es solo un impulso, una reacción al dolor. Estás herido, pero eso no significa que debas rendirlo todo. No dejes atrás lo que aún puedes vivir.En ese momento, Lucas sintió una presencia más cercana. Miró hacia arriba, viendo cómo Ness, corriendo junto a Toon, llegaba corriendo. La desesperación en los ojos de su amigo lo atravesó como una flecha.–¡Lucas, agárrate! –gritó Ness mientras se lanzaba al borde, mirando cómo la cuerda lo sostenía con firmeza. –¡Te vamos a subir, sólo aguanta!–¡No te sueltes, Lucas! –dijo Toon con firmeza.Ness extendió la mano, pero sabía que no podría alcanzar a Lucas con facilidad. Sin pensarlo, cogió de la serpicuerda con toda su fuerza.–¡No me hagas esto, Lucas! –gritó Ness, con lágrimas en los ojos. –¡No voy a dejarte ir!La Serpicuerda, en ese momento, pareció tensarse aún más en el brazo del rubio, haciendo todo lo posible por evitar que Lucas cayera. Finalmente, con un esfuerzo conjunto, Ness y Toon lograron tirar con suficiente fuerza para que Lucas subiera hasta el borde. Sus manos, débilmente extendidas, fueron tomadas por sus amigos, y juntos lo arrastraron de vuelta a la seguridad de la torre.Lucas, al ser arrastrado hacia arriba, soltó un suspiro profundo, su cuerpo agotado por el esfuerzo y la tensión, y su mente aún en shock por lo que había intentado hacer.–¿Por qué...? –su voz estaba rota, pero no pudo terminar la frase.Ness, al sentirlo ya seguro, lo apretó contra su pecho. –Porque no quiero perderte, Lucas. No quiero que te vayas. –Dijo, casi rogando, mientras las lágrimas caían de sus ojos. –Te necesitamos aquí, por favor, no vuelvas a hacer algo así.–Gracias... –susurró Lucas, pero sus palabras estaban llenas de dudas y dolor.Ness aún no soltaba a Lucas, aferrándose a él como si temiera que pudiera desaparecer en cualquier momento. Toon se dejó caer junto a ellos, mirando al rubio con el ceño fruncido, pero sin emitir juicio. Sin decir nada más, dejó caer la cabeza, incapaz de mirarlos a los ojos. Solo se escuchó el sonido de su respiración entrecortada, mientras la serpiente aún descansaba cerca de él, parecía haber hecho su tarea.El moreno finalmente se apartó un poco, dejando sus manos en los hombros de Lucas, pero creando suficiente distancia para poder observar mejor. Su mirada bajó lentamente hasta los brazos del rubio, quedándose aún más atónito.Sus ojos se ensancharon al ver las marcas que recorrían la piel de su amigo. Las líneas irregulares y aún rojizas de los cortes más recientes parecían hechas con desesperación, con prisa, como si fueran el resultado de un momento de dolor abrumador. Pero lo que lo golpeó aún más fueron las cicatrices antiguas, esas que ya habían perdido su color rojizo y se habían fundido en un tono más pálido, casi del color de la piel. No eran nuevas, no eran casuales. Eran las huellas de una batalla interna que Lucas llevaba librando en silencio, y Ness no había hecho nada para detenerla porque ni siquiera se había dado cuenta.–Lucas... –susurró Ness, con la voz quebrada. Alzó una mano temblorosa hacia uno de los brazos, pero se detuvo en el último momento, como si tocarlo pudiera romperlo aún más. –¿Cuánto tiempo...?El rubio desvió la mirada, con sus labios apretados en una línea tensa. No dijo nada, pero su silencio lo decía todo.El pecho de Ness se apretó al imaginar todo lo que Lucas había soportado solo. Cada corte, cada cicatriz, era un recordatorio de las veces que Lucas había sentido que no podía recurrir a nadie, ni siquiera a él. Un nudo se formó en su garganta mientras trataba de encontrar palabras que pudieran aliviar lo que veía, pero nada parecía suficiente.Toon, aún con las manos en las rodillas, observó la escena con incomodidad. Quería decir algo, hacer una broma para aliviar la tensión, pero sabía que este no era el momento. En lugar de eso, se levantó lentamente.–Voy... a buscar un botiquín. –dijo en voz baja, dándoles espacio.Cuando el hiliano desapareció por las escaleras, Ness y Lucas quedaron solos. La brisa cálida seguía agitándoles el pelo, pero ninguno parecía notarlo.–No quería que lo vieras –murmuró Lucas finalmente, con la voz tan baja que Ness apenas pudo oírlo. –No quería que nadie lo supiera.Ness se tragó el nudo en su garganta. No sabía cómo reaccionar, cómo actuar frente a algo tan doloroso. Quería consolarlo, decirle que todo estaría bien, pero eso no sería suficiente.–Lucas, yo... –intentó hablar, pero las palabras se le escaparon, dejándolo en un silencio torpe.El rubio apretó los puños, con los hombros temblando ligeramente. –¿Te asusta? –preguntó de repente, su voz tensa mientras señalaba los cortes en sus brazos.Ness negó con la cabeza rápidamente, aunque la verdad era que no sabía qué sentía. No era miedo exactamente, sino una profunda tristeza y un dolor que se le clavaba en el pecho.Lucas levantó la vista, y sus ojos brillaban con lágrimas que aún no caían. –No me aterra morir, Ness –dijo en voz baja, pero con una sinceridad que lo dejó helado. –Vi a toda mi familia morir delante de mí. A mi madre... a Claus... –Hizo una pausa, con la voz quebrándose al mencionar sus nombres. –Después de eso, ¿qué más podría asustarme?Su voz se apagó un instante, y su expresión se ensombreció aún más. –Y ahora Wario… –murmuró.El recuerdo de Wario destrozado por las manos de Luigi lo golpeó de repente. La sangre, los gritos, la mirada aterrorizada de Wario antes de que todo terminara en un instante. Lucas tragó saliva, sintiendo el nudo en su garganta hacerse más fuerte.El corazón de Ness se rompió al escuchar esas palabras. Quería acercarse, abrazarlo, pero no estaba seguro de si Lucas lo aceptaría.–Lucas... –murmuró, su voz temblando.–Siempre intento ser fuerte, ¿sabes? –continuó Lucas, dejando escapar un suspiro tembloroso. –Para que nadie se preocupe, para que nadie cargue con lo que yo siento. Pero... a veces, simplemente, no puedo más. Esto me dolió bastante.Ness lo miró, sus ojos llenos de culpa. –No tienes que ser fuerte todo el tiempo –dijo finalmente, con un tono suave pero firme. –No tienes que cargar con todo tú solo. Estoy aquí para ti, Lucas. Siempre lo he estado.Lucas lo miró directamente por primera vez en toda la conversación. Sus ojos estaban llenos de una mezcla de duda, dolor y algo que Ness no pudo descifrar.–¿Siempre? –preguntó Lucas, su voz apenas un susurro. –¿Incluso después de lo que pasó hace unas horas?El corazón de Ness dio un vuelco. El recuerdo de esa noche, los besos torpes y los gestos a consecuencia de la bebida, volvió a él con una claridad dolorosa. No sabía cómo responder, pero sabía que no podía esquivar la pregunta.–Sí, incluso después de eso –admitió Ness, su voz apenas un susurro. –Lo que pasó... fue confuso, y tal vez no lo manejé bien. Pero no cambia lo que siento por ti. No cambia cuánto me importas.Lucas lo miró fijamente, como si intentara descifrar si sus palabras eran sinceras. Finalmente, cerró los ojos y dejó escapar un suspiro tembloroso.–No sé si puedo creerlo, Ness –dijo, su voz cargada de cansancio. –Pero... gracias por intentarlo.Ness sintió que se le rompía el corazón, pero decidió no presionarlo. En lugar de eso, se acercó más y tomó su mano con cuidado, como si fuera algo frágil.–No tienes que creerlo ahora –dijo Ness con suavidad. –Solo... dame una oportunidad para demostrarte que no estás solo.Lucas se quedó en silencio por un momento, con sus ojos fijos en el suelo, evitando mirar a Ness. Sus manos estaban tensas a los lados de su cuerpo. Las palabras parecían atorarse en su garganta, como si una fuerza invisible lo estuviera reteniendo. En su mente, los recuerdos de esa noche seguían dándole vueltas, atormentándolo. No era fácil hablar de ello, no cuando todo había sido tan confuso, tan caótico, y él mismo no entendía completamente lo que sentía.Finalmente, levantó la vista lentamente. Sus ojos, normalmente brillantes y llenos de confianza, ahora reflejaban una mezcla de incertidumbre y vulnerabilidad. Se encontró mirando a Ness, con el corazón acelerado. Había estado evitando este momento durante un tiempo, temeroso de lo que podría pasar, pero sabía que no podía seguir callando. Tenía que ser honesto, aunque eso significara que las cosas cambiarían para siempre.Respiró profundamente, sintiendo cómo el aire le quemaba en los pulmones, y finalmente abrió los labios para hablar, aunque su voz sonó mucho más débil de lo que había esperado.–Ness… –Dijo más suave de lo que él mismo esperaba. –La verdad es que... me gustas. Y más de lo que debería.Ness se quedó inmóvil, su corazón dio un brinco al escuchar aquellas palabras. Lucas, ¿el Lucas que siempre había sido su amigo? ¿El mismo que compartía tantas cosas con él? Las palabras no salían, su mente estaba en un caos, y antes de que pudiera reaccionar, Lucas continuó, sin mirarlo directamente, con un leve rubor.–No quería que lo supieras... ni siquiera yo mismo entendía lo que sentía. Pero esta noche, en la terraza... –Lucas hizo una pausa, como si las palabras le costaran más de lo que pensaba. –No fue solo un beso, Ness. No fue solo eso. Hubo... más. No solo besos. Cosas que no debieron pasar. Y ahora me siento... perdido.El aire entre los dos se volvió pesado, y Ness sentía que el suelo bajo sus pies se desvanecía.–No sé qué pasó, Lucas… –dijo Ness, su voz temblando, mientras su mente se trataba de ordenar todo lo que había ocurrido en esos momentos. –Yo... no lo sabía. No sabía lo que sentías, y todo fue tan confuso... Me dejé llevar.Lucas, con los ojos cerrados, negó lentamente.–No quiero que me mires como si fuera un error, Ness –dijo, su voz quebrada. –Lo que pasó, pasó. Y no es algo que yo pueda borrar. Pero ahora, después de todo, no sé qué hacer con esto. No sé qué hacer con lo que siento.Ness tragó saliva, sin saber cómo manejar lo que acababa de escuchar. El recuerdo de la noche lo perseguía, los besos robados y los toques que fueron más allá de lo esperado. Pero, al mismo tiempo, sentía un nudo en el estómago. No estaba seguro de qué sentía, y las palabras de Lucas lo dejaron aún más perdido.–Yo... no sé cómo reaccionar, Lucas. No sé si me siento igual, o si lo hice solo porque estaba confundido, porque... no sé. Todo fue raro, y ahora todo esto me está aplastando –dijo Ness, sintiendo una presión en su pecho mientras se apartaba un paso.Lucas asintió, sus ojos reflejando una tristeza profunda, como si todo lo que había intentado ocultar finalmente hubiera salido a la luz.–Lo entiendo –murmuró, su voz cargada de cansancio. –Sé que fue demasiado rápido, y no quiero presionarte. No quiero que sientas que esto tiene que ser algo más, pero... no puedo seguir sin ser honesto contigo.Ness sintió el peso de las palabras, y su mente luchaba con la idea de lo que podría haber significado todo eso. No sabía si quería corresponder a los sentimientos de Lucas, o si debía alejarse para entender qué estaba pasando.Lucas, sintiendo la tensión en el aire, cerró los ojos y suspiró profundamente.–Creo que necesito tiempo, Ness. Todo esto me ha superado, y no sé cómo manejarlo. Necesito estar tranqt, pensar en todo esto y darme espacio para saber qué siento realmente.El de la gorra lo miró, sintiendo cómo su pecho se apretaba con fuerza. No quería alejarse de Lucas, no cuando todo parecía tan confuso y frágil. Quería decirle que no importaba, que estaría a su lado sin importar qué pasara, que no necesitaba ese espacio porque él siempre estaría dispuesto a escuchar. Pero no podía. Lucas lo necesitaba, y él tenía que respetarlo.–Si... si eso es lo que necesitas –dijo Ness finalmente, su voz temblando levemente. Hizo una pausa para tragar saliva, tratando de calmar el nudo que se formaba en su garganta. –Está bien. Tómate el tiempo que necesites, Lucas. Pero quiero que sepas que... yo estaré aquí. No importa cuánto tiempo pase, no importa lo que decidas.Lucas lo miró con una mezcla de gratitud y tristeza. Asintió lentamente, dejando escapar un suspiro que parecía aliviar, aunque solo un poco, el peso que cargaba.–Gracias, Ness –murmuró, sus palabras apenas un susurro. –De verdad... gracias por entenderlo. Sólo necesito pensar. Poner en orden todo lo que siento... todo esto.Ness quiso acercarse, decir algo más, pedirle que no se fuera, pero sabía que sería egoísta de su parte. Lucas necesitaba este espacio, y aunque doliera, Ness no podía ser un obstáculo para él. Así que solo asintió, apretando los puños para no dejar que su voz traicionara sus emociones.El rubio se echó para atrás, aun sentado. Como si necesitara marcar la distancia, aunque su mirada se quedó fija en Ness por unos segundos más.Sin embargo, antes de que cualquiera pudiera decir algo más, una pequeña figura apareció a la distancia, avanzando a paso rápido. Toon Link llegó corriendo, con el botiquín en la mano, y una expresión de total concentración en su rostro.–¡Eh, chicos! ¡Encontré un botiquín! –dijo Toon, levantando el botiquín como si fuera un trofeo. –¡Por fin algo útil en este lugar! Ya estaba empezando a pensar que íbamos a tener que curar a Lucas con hojas y barro.Lucas y Ness se miraron, un poco sorprendidos, pero agradecidos por la distracción. Al parecer, Toon no tenía ni idea de lo que había ocurrido entre ellos.–Eso es... –dijo el rubio, sin saber muy bien cómo reaccionar. –Sí, gracias. Es... útil.Toon, sin perder su entusiasmo, se acercó rápidamente a Lucas. Estaba tan enfocado en el botiquín que no se dio cuenta de la tensión que se había instalado en el aire.–Deja esto en mis manos –Dijo Toon mientras abría el botiquín con una sonrisa confiada. Sacó vendas, alcohol y algunos apósitos. –No soy médico, pero he visto suficientes heridas en mis aventuras como para saber cómo funciona esto. ¡Confía en mí!Lucas miró a Ness, claramente incómodo, pero al ver la energía despreocupada de Toon, decidió no protestar. Al menos, no quería hacer más grande la escena. –Está bien... pero ten cuidado –murmuró, extendiendo el brazo con cierta resignación.Toon asintió, serio por un instante, y empapó un algodón con alcohol. –Esto puede doler un poquito... –dijo con un tono cantado antes de presionar el algodón sobre uno de los cortes.–¡Auch! –se quejó Lucas, retirando el brazo instintivamente.–¡Te dije que dolería! –Toon rodó los ojos, pero siguió trabajando con cuidado, limpiando cada herida como si fueran rasguños que había visto cientos de veces. Aunque su actitud despreocupada parecía un alivio, Ness no podía apartar la mirada de las cicatrices. El peso de la culpa seguía aplastándolo. Todo esto había pasado delante de él, y nunca lo había notado.Toon tarareaba algo mientras terminaba de limpiar las heridas, tratando de envolver las vendas de forma apretada pero cómoda. –¿Ves? Como nuevo –dijo con una sonrisa triunfal. –Si alguien pregunta, les diré que salvé a Lucas de un monstruo gigante. Suena mejor que "ayudé a limpiar cortes".Lucas no pudo evitar sonreír levemente ante el comentario. –Gracias, Toon. De verdad.–No es nada –respondió el hiliano, encogiéndose de hombros. Luego, giró hacia Ness y lo señaló con la mirada. –Y tú, ¡deja de mirar como si se hubiera quedado sin brazo! Está vendado, ¿vale? Todo bajo control.Ness no pudo responder. Su garganta se sentía seca, y el nudo en su pecho solo parecía crecer. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫Cuando finalmente aprovecharon para dormir el poco tiempo que quedaba, el silencio en la habitación se volvió sofocante. Ness se acostó, esperando que Lucas se acomodara a su lado como tantas otras veces. Pero esta vez, Lucas no lo hizo. En lugar de eso, se deslizó hacia el otro extremo de la cama, dándole la espalda. La distancia entre ellos nunca había sido tan grande.Ness tragó saliva. No era solo el espacio físico lo que lo golpeaba, sino lo que significaba. Lucas siempre había dejado que él lo abrazara al dormir. Al principio, quizás solo por la comodidad, por el calor en noches frías. Pero con el tiempo, había parecido natural. Instintivo entre ellos. Ahora, esa ausencia se sentía como un abismo.Se quedó acostado boca arriba, mirando el techo sin verlo realmente. Cada tanto, giraba la cabeza hacia Lucas, esperando encontrar algún indicio de que solo estaba incómodo, que tal vez se giraría de nuevo y se acurrucaría contra él como siempre. Pero no pasó. Lucas permanecía inmóvil, su respiración apenas audible en la quietud de la habitación. Parecía dormido, pero Ness sabía que probablemente no lo estaba.Quería hacer algo. Tocarle el hombro, murmurar su nombre, decirle que no tenía que alejarse. Pero algo dentro de él le decía que no tenía derecho a pedirle eso. Lucas necesitaba espacio, y él... él debía respetarlo, aunque doliera más de lo que quería admitir.Cerró los ojos, intentando dormir, pero su mente se negaba a detenerse. Recordaba todas las veces que se habían dormido juntos sin pensar en ello, sin preocuparse por lo que significaba. Lo recordaba acurrucándose contra Lucas sin siquiera pedir permiso, y a Lucas aceptándolo sin rechazarlo nunca.Las horas pasaron como una tortura lenta. Ness se removió varias veces, incapaz de encontrar una posición cómoda sin Lucas a su lado. Su cuerpo lo extrañaba tanto como su mente. Sentía frío, aunque las mantas cubrieran su cuerpo. Se sentía solo, aunque Lucas estuviera a unos centímetros de distancia. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫Cuando el amanecer comenzó a filtrarse por la ventana, tiñendo la habitación con una luz tenue, Ness seguía despierto. No había dormido ni un segundo. Su mirada estaba fija en Lucas, en la forma en que su cuerpo desnudo de cintura para arriba se iluminaba bajo la suave claridad matutina.Sus ojos recorrieron su espalda, deteniéndose en los rastros que quedaban en su piel. Marcas rojizas cruzaban su torso y su brazo: que ahora estaba vendado. Ness tragó saliva con dificultad. Lo que había sucedido esa noche no era solo un recuerdo vago o una sensación borrosa; estaba grabado en la piel de Lucas, visible como prueba innegable de lo que había pasado.Su pecho subía y bajaba con cada respiración, lenta y pausada, pero su postura rígida le decía a Ness que el sueño de Lucas no era del todo tranquilo. Se había acostado de lado, encogiéndose sobre sí mismo, como si quisiera desaparecer en la inmensidad de la cama. Sus brazos estaban doblados frente a su pecho, abrazándose a sí mismo en vez de permitirle a Ness hacerlo. Eso dolía más de lo que quería admitir.Bajó la vista, notando la curva de su espalda, la forma en que su piel pálida se tensaba con cada mínimo movimiento. Recordaba haber sentido ese cuerpo contra el suyo apenas unas horas antes, haber recorrido con sus manos y labios cada rincón que ahora evitaba tocar. Pero todo había cambiado.Ness apretó los labios, sintiendo su propia respiración entrecortarse. Nunca se había dado cuenta de cuánto necesitaba esa cercanía hasta que se la arrebataron. Se movió un poco en la cama, acercándose apenas unos centímetros, pero Lucas no reaccionó. No iba a reaccionar. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫Cuando Lucas se despertó, el silencio que había llenado la habitación hasta ese momento se rompió con los suaves movimientos del rubio. Ness, se tensó al instante, sus ojos clavados en él como si no pudiera apartar la mirada.Lucas se incorporó, pasándose una mano por el rostro con una ligera mueca de cansancio, mientras sus ojos aún luchaban por abrirse completamente. Ness observó cada uno de sus movimientos, como si estuviera viendo a alguien distinto, como si, por primera vez, se fijara en detalles que antes no notaba.El cuerpo de Lucas, delgado y marcado por la palidez de la noche, parecía aún más frágil bajo la tenue luz del amanecer. Las marcas en su piel, eran imposibles de ignorar.Ness sintió un nudo en el estómago, pero no fue solo por la tristeza o la culpa. Había algo más, una sensación extraña que no entendía bien. El cuerpo de Lucas, tan cercano a él y tan ajeno al mismo tiempo, le resultaba atractivo de una manera que no podía negar. La forma en que su piel se estiraba al moverse, los músculos sutiles de su torso, todo parecía llamar su atención, casi sin quererlo.Lucas, al darse cuenta de que Ness lo observaba, se estiró un poco más antes de agacharse para recoger su camiseta. Ness desvió la mirada por un instante, pero su curiosidad era más fuerte.El chico que había conocido desde siempre parecía ahora un desconocido, o quizás, alguien que había estado ahí todo el tiempo y él nunca lo había visto de esa manera.Su mente daba vueltas, y antes de que pudiera procesar lo que sentía, el rubio ya había terminado de prepararse.Lucas se sentó al borde de la cama, mirando su móvil. Ness, que aún no podía dejar de pensar amargamente en lo ocurrido, sintió una extraña punzada de incomodidad. Fue entonces cuando Lucas levantó la vista, interrumpiendo sus pensamientos.–Mega Man me ha escrito otra vez –dijo Lucas, con tono casual, casi distraído, mientras deslizaba el dedo por la pantalla de su móvil.Ness frunció el ceño. No sabía por qué, pero algo en su interior se retorció. En su mente, las preguntas comenzaron a formarse, una tras otra, rápidas e implacables.–¿Mega Man? –respondió Ness, tratando de sonar indiferente, aunque no podía evitar que su voz sonara un poco más cortante de lo que pretendía.Lucas asintió, todavía absorto en la pantalla de su teléfono.–Sí, ¿No te he contado que últimamente ha estado contactándome mucho? No sé, parece que... le interesa hablar más conmigo –dijo, sin mirar directamente a Ness, como si no quisiera ver lo que su amigo podría estar sintiendo.Ei comentario, tan casual, lo golpeó de una manera inesperada. ¿Mega Man? ¿Le interesaba hablar más con Lucas?–Vaya... –respondió Ness, tratando de ocultar lo que realmente sentía. –No sabía que fuerais tan cercanos.Lucas, sin notar la tensión que comenzaba a formarse entre ellos, dejó escapar un suspiro y se recostó nuevamente en la cama, deslizando el dedo por la pantalla.–La verdad, me ha estado escribiendo mucho. Dice que le gustaría quedar conmigo algún día, probar algo... diferente, no sé –comentó Lucas, como si fuera algo trivial.Lucas deslizó el dedo por la pantalla, ignorando momentáneamente la presencia de Ness. La incomodidad entre ellos seguía ahí, palpable, pero Lucas se sentía más firme, más seguro de sí mismo. En cambio, Ness... sentía una presión desagradable en el pecho, algo entre celos y rabia contenida.–¿Vas a quedar con él? –preguntó el moreno. Su mirada se clavó en el teléfono de Lucas, notando el ligero temblor de sus propias manos.Lucas levantó la vista, observándolo con calma. –No lo sé –dijo con un encogimiento de hombros. –Mega Man ha estado insistiendo mucho... y creo que quiero ver qué pasa.Ness apretó los dientes de mientras miraba a Lucas, incapaz de disimular la incomodidad que le provocaba la situación.–¿Y qué piensas hacer? –preguntó Ness, tratando de mantener la calma, aunque su voz sonaba más tensa de lo que hubiera querido.Lucas se encogió de hombros, todavía concentrado en su móvil. -Tal vez quede con él. No veo por qué no.Ness apretó los puños, sintiendo cómo la rabia y los celos se mezclaban en su pecho.–¿Y eso es lo que quieres? –preguntó el moreno, incapaz de contener el tono de reproche en su voz. –¿Ir con Mega Man?Lucas finalmente levantó la vista, mirándolo directamente. Sus ojos parecían fríos, distantes. –¿Te importa? –respondió, con una calma que resultaba exasperante. –No es como si tú y yo tuviéramos algo claro, ¿verdad?Era verdad, lo sabía, pero eso no hacía que doliera menos. –Lucas, no puedes simplemente... –comenzó a decir, pero las palabras se le atascaron en la garganta. No sabía cómo expresar lo que sentía sin sonar egoísta, sin parecer que solo quería retenerlo para sí mismo.–¿No puedo qué, Ness? –preguntó Lucas, con una mezcla de desafío y cansancio en su voz. –¿No puedo intentar ser feliz? ¿No puedo buscar algo que me haga sentir bien, aunque no sea contigo?Ness se quedó en silencio, sin saber qué responder. Lucas tenía razón, y eso era lo que más dolía. No tenía derecho a reclamarlo, no después de haberlo lastimado tanto. Pero aún así, la idea de verlo con alguien más le resultaba insoportable.–No es eso –murmuró finalmente, bajando la mirada. –Solo... no quiero que te alejes.Lucas lo miró por un momento, como si estuviera evaluando sus palabras. Luego, suspiró y se levantó de la cama, alejándose un poco. –Ness, no puedo quedarme aquí esperando a que decidas qué es lo que quieres. Necesito... necesito hacer algo por mí mismo. Y si eso significa ir con Mega Man, entonces lo haré.Ness sintió que el suelo se le escapaba bajo los pies. Sabía que no podía detenerlo, pero tampoco podía quedarse de brazos cruzados. –Lucas, espera –dijo, levantándose también. –No tienes que hacer esto. Podemos... podemos hablar. Podemos resolver esto.Lucas se detuvo, pero no se dio la vuelta. –¿Resolver qué, Ness? –preguntó, con una voz que sonaba más cansada que enojada. –¿Qué es lo que quieres resolver? Porque yo ya no lo sé.Ness abrió la boca para responder, pero las palabras no salieron. No sabía qué decir, no sabía cómo arreglar algo que ni siquiera entendía del todo. Solo sabía que no quería perderlo.–No lo sé –admitió finalmente, con un susurro. –Pero sé que no quiero que te vayas de mi lado.Lucas se quedó en silencio por un momento, como si estuviera considerando sus palabras. Luego, sacudió la cabeza lentamente. –No puedo quedarme aquí esperando, Ness. Lo siento.Este guardó su móvil en el bolsillo, con la misma calma con la que se había puesto la camiseta momentos antes.Ness no apartaba los ojos de él, todavía con las manos apretadas en puños, sintiendo una mezcla de rabia y celos que le quemaba por dentro.Justo en ese momento, Toon Link se removió en la cama y soltó un largo bostezo. Parpadeó un par de veces, visiblemente desorientado.–Mmmh… ¿Qué hora es? –murmuró, incorporándose con dificultad.Lucas desvió la mirada hacia él, su expresión suavizándose apenas.–Temprano –respondió, con un tono mucho más natural que el que había usado con Ness.Toon se frotó los ojos y bostezó. –¿Y qué hacéis despiertos? Pensé que dormiríamos hasta que nos echaran a patadas.Lucas soltó una leve risa, pero no respondió de inmediato. En su lugar, caminó hasta la puerta, como si ya tuviera decidido irse.–Nos vemos luego –dijo con un tono neutro, sin el mismo calor de siempre tenia.Ness sintió un pequeño nudo en el estómago, pero antes de que pudiera decir algo, Lucas desvió la mirada y se giró hacia Toon Link, quien aún estaba estirándose en la cama.–Nos vemos, Toon –dijo con más naturalidad, incluso con una pequeña sonrisa.Toon Link alzó una mano en un gesto de despedida. –¡Nos vemos, Lucas!El rubio asintió una última vez y salió de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.Ness se quedó mirando la puerta cerrarse, el peso de la despedida de Lucas aún colgaba en el aire. Su pecho se sentía oprimido, como si algo dentro de él estuviera ardiendo, pero sin encontrar una salida.Toon Link, todavía enredado en las sábanas, observó la escena con una ceja en alto. No era tonto. A pesar de su sueño, había captado la tensión en la habitación desde que despertó. Se desperezó con un bostezo y luego se inclinó un poco hacia Ness, con una expresión curiosa.–Vaya, parece que alguien se ha levantado con el pie izquierdo –comentó con una sonrisilla.Ness apenas reaccionó. Seguía clavando la vista en la puerta, con los puños apretados a los lados del cuerpo.Toon frunció el ceño y se sentó más erguido. –Eh, Ness, ¿pasó algo más?Ness suspiró pesadamente y, finalmente, desvió la mirada. Aún sentía el calor de la rabia y los celos en su interior, pero sabía que no servía de nada desquitarse con Toon. Se pasó una mano por el cabello, intentando ordenar sus pensamientos.–Lucas tiene planes –dijo al fin, con un tono seco.Toon Link parpadeó, todavía algo lento por el sueño. –¿Planes?Ness asintió con desgana. –Sí. Con Mega Man.Hubo un breve silencio antes de que Toon Link soltara una risita.–¿Y... Ocurre algo?Pero Ness parecia serio a lo que Toon lo notó enseguida y su sonrisa se desvaneció. Se inclinó un poco más hacia él, examinando su expresión.–Oh… espera… –Toon Link entrecerró los ojos, como si estuviera resolviendo un acertijo. –No me digas que... ¿te molesta?Ness no respondió de inmediato, pero la forma en que evitó su mirada lo dijo todo.Toon dejó escapar un silbido bajo y se cruzó de brazos.–Vaya, vaya... así que es eso.–No es “eso” –gruñó Ness, tensando los hombros. –Solo… no sé.–Claro, claro –dijo Toon con sorna, antes de suavizar su tono. –Pero, en serio, Ness, ¿qué te preocupa tanto? No es como si Lucas se fuera a evaporar de tu vida.Ness frunció el ceño. –No lo entiendes.Toon apoyó una mano en su rodilla y lo miró con seriedad. –A ver, Ness, ¿realmente crees que Lucas va a reemplazarte?La pregunta le dio de lleno. Ness entrecerró los ojos, mirando al suelo.–No lo sé –admitió, con una voz más baja de lo que le gustaría.Toon lo estudió un momento y luego sonrió con ligereza.–Escucha. Puede que Lucas tenga sus cosas y ahora quiera pasar tiempo con Mega Man, pero eso no significa que te vaya a dejar de lado. Tú eres importante para él. Lo sabes.Ness se mordió el labio, aún sin convencerse del todo, pero las palabras de Toon hicieron que el ardor en su pecho se apagara un poco.Toon le dio una palmada en la espalda, más fuerte de lo necesario.–Vamos, anímate. Además, ¿qué es lo peor que puede pasar?Ness no respondió, pero en su cabeza, la pregunta tenía demasiadas respuestas. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫El ambiente en la isla había cambiado. Ya no era solo el peligro constante de los infectados, sino el miedo creciente dentro del propio elenco.Los días pasaban y nadie mencionaba a Luigi. Su desaparición se había convertido en un tabú, como si pronunciar su nombre pudiera traer algo peor. Lo de Wario también estaba enterrado en el silencio, pero todos lo sentían en el aire, en la forma en que ya nadie miraba a los demás con la misma confianza. Algo en ellos se estaba quebrando.Nadie salía por la noche. O, mejor dicho, los pocos que lo hacían lo hacían en grupo, porque los sonidos que se escuchaban en la oscuridad eran insoportables. Gritos lejanos, crujidos extraños, golpes en lugares donde no debería haber nadie. Los que volvían nunca querían hablar de lo que habían oído o visto.Se creó la paranoia.La gente empezaba a desconfiar unos de otros. Pequeñas discusiones escalaban a peleas. Susurros en rincones oscuros. Acusaciones sin fundamento. ¿Y si alguien estaba infectado sin saberlo? ¿Y que tal de los traidores?Master Hand no había aparecido. Su ausencia pesaba en el ambiente. Antes, incluso con todo lo que pasaba, su presencia había sido un símbolo de control, aunque fuera un control frío e impersonal. Ahora, se había escondido. Y eso hizo que muchos empezaran a odiarlo.–Nos trajo aquí y nos dejó morir –se escuchó decir a alguien en voz baja, pero nadie lo desmintió.Pero lo peor no era la paranoia. Lo peor era lo que algunos empezaban a convertirse.King K. Rool empezó a actuar extraño. Nadie sabía qué había comido, qué había tocado, pero ya no era él mismo. Se movía de forma errática, su respiración era pesada, sus ojos brillaban con un tono enfermizo. Cuando hablaba, su voz parecía más arrastrada, más forzada. Algunos lo notaban, pero nadie decía nada. Tal vez porque no querían aceptar lo obvio.Y luego estaba Pac-Man.Al principio, solo parecía enfermo. Mareos, temblores, un hambre que no se le iba. Pero pronto su cuerpo empezó a cambiar. Algo estaba mal. Sus movimientos eran torpes, y su forma empezó a deformarse, su boca se abría más de lo normal, sus ojos perdían su expresión. Ya no era el Pac-Man que todos habían conocido.Lo dejaron atrás. Nadie lo dijo en voz alta, pero lo hicieron. Cuando él se dio cuenta, pidió ayuda. Pero nadie se detuvo. Todos sabían que era demasiado tarde y arriesgado.Uno a uno, los pocos que quedaban con cordura se estaban volviendo monstruos de otra manera.Los lazos entre los campeones se habían tensado al límite. Lo que antes eran simples alianzas ahora eran pequeñas facciones, unidas por confianza... o conveniencia.Algunos grupos cooperaban en silencio, compartiendo recursos y protegiéndose entre sí. Pero otros eran un nido de tensión y sospechas, donde cada movimiento se analizaba con cautela y la traición podía surgir en cualquier momento.Ya no solo luchaban contra la amenaza exterior. El verdadero peligro podía estar al lado, en aquellos que, por desesperación o supervivencia, estaban dispuestos a hacer cualquier cosa.Además, desde la desaparición de Mario, nadie había tenido noticias suyas. Al principio, algunos pensaron que simplemente se había alejado por un tiempo, que regresaría cuando menos lo esperaran. Pero los días pasaron, luego semanas, y la incertidumbre se convirtió en preocupación.Nadie sabía qué le había ocurrido. No había señales, ni pistas, ni siquiera rumores sobre su paradero. Los que lo conocían bien intentaron buscarlo, pero era en vano. Era como si se lo hubiera tragado la tierra.Con el tiempo, su ausencia dejó de ser solo una preocupación y se convirtió en una herida abierta para muchos. Sin Mario, el grupo había perdido no solo a un líder, sino también a un símbolo de esperanza. Y aunque algunos intentaban seguir adelante, en el fondo todos sabían que algo estaba terriblemente mal.Mega Man y Lucas se habían vuelto inseparables. A donde iba uno, el otro lo seguía, y aunque no lo decían en voz alta, el ambiente entre ellos tenía algo distinto. No era solo que pasaran tiempo juntos, sino la forma en la que se hablaban, en la que Lucas sonreía ante los comentarios de Mega Man o cómo este parecía siempre encontrar una excusa para estar a su lado. O almenos así lo sentía Ness.Lucas llevaba días sin hablar directamente con su amigo. No es que lo ignorara por completo, pero cada vez que Ness intentaba acercarse, Lucas encontraba una razón para alejarse. Respondía con frases cortas, desviaba la mirada o fingía estar ocupado. Era sutil, pero constante, y Ness lo notaba en cada interacción, en cada intento fallido de recuperar la normalidad entre ellos. Al principio, había tratado de convencerse de que solo estaba imaginando las cosas, pero con cada día que pasaba, la distancia entre ellos se hacía más evidente.Ness no lo soportaba. No sabía si lo que sentía era tristeza, rabia o simplemente frustración, pero cada vez que veía a Lucas con Mega Man, algo dentro de él se retorcía. Había pasado de la tristeza al enfado sin darse cuenta, y ahora su humor era más cortante que nunca. Pasaba el día entero con una expresión sombría, respondiendo de mala gana a quienes le dirigían la palabra. Toon Link, que solía ser quien lo sacaba de esos estados con alguna broma o comentario despreocupado, pero últimamente no tenía tanta suerte. Ni siquiera él lograba que Ness soltara una risa o relajara el ceño.A pesar de todo, su grupo se mantenía unido. Con el tiempo, habían formado un pequeño equipo de supervivencia, compuesto por Toon Link, Ness, Pit, Aldeano, Lucas, Mega Man, Kirby y Red. Se llevaban relativamente bien, o al menos lo suficiente como para confiar unos en otros cuando las cosas se ponían difíciles. Sin embargo, dentro del grupo, se notaban ciertas divisiones. Lucas y Mega Man, por ejemplo, pasaban tanto tiempo juntos últimamente que parecía que estaban en su propio mundo, apartados pero sin dejar de estar ahí. Tonteaban entre ellos de una manera que era imposible no notar.Habían logrado encontrar un refugio: una cueva oculta en una de las montañas. No era un lugar ideal, pero en un mundo donde nada era seguro, al menos les proporcionaba algo de resguardo. Durante el día, el lugar era lo bastante discreto como para que nadie los encontrara con facilidad, y durante la noche, aunque el frío era intenso y se filtraba hasta los huesos, era mejor que quedarse al aire libre. No tenían muchas opciones, y por el momento, esa cueva era lo mejor que podían conseguir.Habían dejado todo atrás. No podían cargar con más de lo necesario, así que llevaban solo lo justo: algo de ropa, agua cuando podían conseguirla y cualquier alimento que lograran encontrar. Incluso habían agarrado algunas que otras cosas de las cabañas cercanas, como mantas o objetos que les resultarían útiles. La idea de instalarse en un refugio permanente no les convencía del todo, porque en el fondo, todos querían creer que tarde o temprano alguien o algo vendría a rescatarlos. Que esto no podía durar para siempre.Pero mientras tanto, sobrevivir era lo único que importaba. Se buscaban la comida como podían, a veces recolectando frutas y otras cazando pequeños animales cuando tenían la oportunidad. Había días en los que no comían nada, y la falta de energía se hacía evidente en sus cuerpos, en la forma en la que algunos se volvían más irritables o simplemente más callados. El frío nocturno tampoco ayudaba. La cueva los protegía del peligro exterior, pero no de las temperaturas heladas que los obligaban a dormir juntos para conservar algo de calor.No era una vida fácil, pero de momento, era todo lo que tenían. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫La noche avanzaba lentamente en la cueva, dejando que el frío se filtrara en cada rincón. Ness se removió entre las mantas, incapaz de encontrar una posición cómoda, pero sabía que su incomodidad no se debía solo a la temperatura.A unos metros de él, Lucas y Mega Man estaban juntos, demasiado juntos. Ness desvió la mirada con un suspiro pesado. No tenía sentido seguir mirando. Se sentía atrapado entre el agotamiento y la inquietud, y quedarse ahí solo lo hacía sentir peor.Con cuidado de no despertar a nadie, se levantó y salió al exterior. La brisa helada lo recibió de inmediato, despejando un poco su mente. Frente a él, el mar se extendía bajo la luz de la luna. Se frotó los brazos, perdido en sus pensamientos.-¿Otra vez aquí? -preguntó una voz a su lado.Ness giró ligeramente la cabeza y vio a Red, observándolo con la misma calma de siempre. No supo cuánto tiempo llevaba allí, pero no le sorprendía. Red era de los que sabían moverse sin llamar la atención.-No te ves muy bien -comentó el entrenador Pokémon, cruzándose de brazos mientras miraba el horizonte. -Llevas ya unas cuantas noches pasando desapercibido.-No necesito que me lo digas. -respondió Ness en voz baja, lanzando una piedrecilla hacia la nada.Red no dijo nada enseguida, pero tampoco se marchó. Solo se quedó ahí, tranquilo, como si le estuviera dando a Ness la oportunidad de hablar si quería. No lo presionó. Eso era lo bueno de Red: entendía que a veces no hacía falta decir demasiado.-Es normal sentirse así -dijo finalmente, sin mirarlo-. Todo se ha vuelto raro últimamente. Nadie sabe qué pasará mañana. Es como si estuviéramos esperando algo, pero sin saber qué.Ness apretó los labios. Sabía que Red se refería a la isla, al caos en el que estaban atrapados, a la incertidumbre que pesaba sobre todos. Pero no era eso lo que lo tenía así. Sí, la situación era mala, pero… no era lo que más le preocupaba en ese momento.Se quedó callado, sin saber qué responder. No podía decirle la verdad. No podía explicarle que, de todas las cosas que estaban mal, lo que más le afectaba era ver a Lucas cada vez más lejos. Que lo que realmente lo carcomía por dentro no eran los peligros de la isla, sino el vacío que sentía cada vez que Lucas evitaba su mirada, cada vez que lo veía tan cerca de Mega Man y tan distante de él.-Sí… supongo. -murmuró al final, encogiéndose de hombros. No quería sonar desinteresado, pero tampoco quería dar pie a más preguntas.Red inclinó un poco la cabeza, observándolo con discreción. No parecía del todo convencido, pero tampoco lo presionó.-Al menos aquí puedes pensar con más claridad -dijo, mirando el mar-. A veces, cuando las cosas se complican demasiado, ayuda tomar un respiro.Ness asintió, aunque sabía que por mucho que mirara las olas, su cabeza no iba a despejarse.-Supongo… -repitió, con un suspiro.Red se quedó en silencio un momento y luego le dio una leve palmadita en el hombro.-Si alguna vez necesitas hablar, aquí estaré.Ness apenas reaccionó, pero dentro de él sintió un ligero alivio. No porque Red pudiera hacer algo para arreglar lo que sentía, sino porque al menos alguien estaba ahí. Aunque nunca le contaría la verdadera razón de su inquietud, en el fondo le agradecía el gesto.Se quedó mirando el mar unos minutos más, escuchando el sonido de las olas romper en la lejanía. No sabía cuánto tiempo más podría soportar esa sensación de que algo se rompía dentro de él, pero por ahora… al menos tenía ese pequeño momento de calma. La mañana apenas había comenzado, pero la atmósfera dentro de la cueva ya estaba cargada de tensión. Todos se preparaban para salir en busca de comida, aunque cada vez era más difícil encontrar algo que realmente valiera la pena. La falta de provisiones y el agotamiento comenzaban a hacer mella en el grupo, pero había una tensión aún más palpable entre Ness y Lucas. Llevaban días arrastrando un resentimiento silencioso que ahora amenazaba con estallar.-Podríamos ir juntos. -soltó de repente el moreno, dirigiéndose a Lucas.El rubio, que estaba ajustando su calzado, levantó la mirada con una ceja arqueada.-¿Juntos? -repitió con una sonrisa que tenía un matiz burlón-. ¿Ahora quieres mi ayuda?Ness frunció el ceño.-Solo lo decía porque… bueno, tú eres bueno cazando.Lucas se levantó, apoyando una mano en la cadera y dejó escapar una risa breve.-Oh, claro. Porque sin mí probablemente no atraparías nada.El comentario hizo que un tic de rabia cruzara el rostro de Ness.-No empieces con tus tonterías, Lucas. -respondió en seco, intentando mantener la calma, aunque su ceño fruncido lo delataba.Pero Lucas no se detuvo. Se acercó un poco más.-Digo que si te dejo ir solo, seguro que vuelves con las manos vacías. Otra vez.Las palabras de Lucas fueron como un chispazo en pólvora. Ness sintió cómo su rabia estallaba sin control, y en ese momento, cualquier intento de ignorarlo quedó en el olvido.-¡Solo quiero que todo vuelva a ser como antes!- gritó de repente, su voz sonando más desesperada de lo que le hubiera gustado. Haciendo que algunos que estaban cerca se girarán a verlos.Lucas parpadeó, sorprendido por el arrebato,pero enseguida su expresión se volvió más dura.-¿Como antes? ¿Cuando fingíamos que nada pasaba? -soltó con sarcasmo-. Pues adivina qué, Ness, las cosas han cambiado.El comentario le caló hondo, y sin pensarlo, Ness avanzó un paso más, quedando peligrosamente cerca.-¡Claro que han cambiado! -gritó Ness, su voz apenas contenida, la rabia nublando su juicio. Avanzó otro paso, ahora tan cerca de Lucas que casi podían sentir la electricidad entre ellos-. ¡Eso es lo que intento arreglar, maldita sea!Lucas, en lugar de retroceder, lo miró fijamente, su rostro marcado por una mezcla de dolor y frustración. Con una mueca de irritación, levantó la mano, casi como si quisiera hacer un gesto para calmarlo, pero lo que hizo fue más bien un desafiante empujón hacia el pecho de Ness.-¡Tú no entiendes nada! -respondió Lucas, con la voz quebrada.- ¡Las cosas ya no son las mismas entre nosotros! ¡Y tú sigues empeñado en ignorarlo!Ness, cegado por la ira, no pensó en nada más. En un rápido movimiento cerró los ojos y le empujó de vuelta. Pero Lucas, ya cansado de las actitudes de Ness, reaccionó con un puñetazo en el rostro de su amigo.-¡Basta, Ness! -gritó Lucas, y el golpe, aunque no muy fuerte, le dio de lleno. Ness tambaleó un poco, sorprendiendo a ambos. El fuego en sus ojos solo se avivó más con la acción.Pero en cuanto vio la furia en los ojos de Ness, un escalofrío recorrió su espalda. Sabía que había cruzado una línea, pero también sabía que el chico delante de él estaba al borde de perder el control.Ness, sacudido por el golpe, no dudó en contraatacar. Sin pensarlo, lo empujó de nuevo, esta vez con más fuerza, haciendo que Lucas perdiera el equilibrio y se golpeara contra la pared cercana.Lucas dejó escapar un gruñido de dolor al sentir el impacto contra la pared. Su cuerpo temblaba, pero no era solo por el golpe. La ira que llevaba acumulada, la confusión y el resentimiento hacia Ness ardían en su pecho como una llama incontrolable. Su respiración era errática, y cuando levantó la mirada, vio a Ness acercarse con una expresión de furia pura en su rostro.Algo dentro de Lucas se rompió en ese momento. Estaba harto. Harto de que Ness actuara como si nada hubiera pasado, como si él no tuviera derecho a sentirse herido, confundido o traicionado. Harto de que, a pesar de todo, una parte de él aún deseara que todo volviera a ser como antes.Con los puños apretados, Lucas se lanzó hacia Ness, con la intención de golpearlo de nuevo. No pensó en las consecuencias, solo quería hacerle sentir aunque fuera una fracción del caos que lo atormentaba. Pero esta vez, Ness reaccionó más rápido.Antes de que Lucas pudiera alcanzarlo, Ness agarró la parte delantera de su camiseta, justo en el cuello, y tiró de él con una fuerza desmedida. Lucas sintió el aire escaparse de sus pulmones cuando su cuerpo fue levantado del suelo.-¡NO PUEDO MÁS, LUCAS! -rugió Ness, con la voz cargada de rabia.Los pies de Lucas apenas tocaban el suelo mientras las manos de Ness apretaban su ropa con una fuerza implacable. El corazón de Lucas se aceleró al ver la expresión de su amigo; ya no era el Ness de siempre, aquel que le sonreía de forma despreocupada o lo molestaba con bromas tontas. No, el Ness que tenía delante estaba cegado por una ira que no había visto antes.Lucas llevó las manos a las de Ness, intentando soltar su agarre, pero era inútil. El agarre era firme, implacable. Sus ojos se abrieron con pánico cuando sintió la tela de su ropa clavarse en su piel, haciendo que le costara respirar.-Ness… no puedo respirar… -jadeó el rubio, su voz apenas un susurro entrecortado.Pero Ness no lo soltó. Ni siquiera lo escuchó.Sus manos temblaban, pero no aflojaban el agarre. Veía a Lucas forcejear, su respiración entrecortada, sus dedos intentando aferrarse a los suyos para apartarlo. Sabía que lo estaba asustando. Sabía que lo estaba lastimando.Y aun así, no lo soltó.-¡Dímelo! -exigió, su voz rugiendo de rabia y desesperación-. ¡Dime qué demonios hice para que me odies tanto!Lucas apenas podía hablar. El agarre de Ness era fuerte, demasiado fuerte.-No… no te odio… -susurró, con los ojos entrecerrados por el dolor -. Pero… suéltame…Ness respiraba agitadamente, sintiendo su corazón latir con fuerza en su pecho. No quería seguir. Quería soltarlo. Pero sus manos no le obedecían.Lucas sollozó.Y Ness sintió un escalofrío.Sus dedos se aflojaron de inmediato, y Lucas cayó de rodillas al suelo, jadeando, con las manos temblorosas agarrando su cuello.El silencio fue sepulcral.Lucas no levantó la cabeza. Sus hombros se sacudían, su respiración era inestable. Y entonces, Ness vio las lágrimas rodar por sus mejillas. Se quedó inmóvil.El nudo en su garganta le impidió hablar. Quiso estirar una mano hacia él, pero algo dentro de su pecho se apretó con fuerza.Y cuando finalmente levantó la mirada… Ness sintió que algo dentro de él se rompía.Lo miraba con miedo. Como si fuera un monstruo.-No… -murmuró Ness, con la voz apenas audible.Dio un paso hacia él, con las manos abiertas, con la culpa marcada en cada rasgo de su rostro.Lucas reaccionó al instante. Se echó hacia atrás de golpe, alejándose, con el cuerpo aún temblando y con lagrimas en los ojos. El moreno sintió un vacío en el pecho.-Lucas… -intentó de nuevo, su voz apenas un hilo.Pero su amigo no se quedó a escuchar.Se levantó con torpeza y salió corriendo, totalmente asustado.-¡Lucas! -Toon Link reaccionó antes que nadie y fue tras él.El silencio que quedó atrás era pesado, denso, insoportable.Cuando Ness alzó la vista, sintió el peso de todas las miradas sobre él.Ness se quedó quieto, la respiración aún agitada, con los puños cerrados y la mente nublada. Sentía todas las miradas sobre él, juzgándolo, pero la que más le dolía era la de Lucas antes de desaparecer por la salida.-¿Qué demonios te pasa?Mega Man fue el primero en hablar. Su voz era firme, pero no sonaba alterado. Solo lo miraba con seriedad, como si realmente esperara una respuesta.Ness chasqueó la lengua, apretando los dientes.-¿Por qué le haces esto a Lucas?El moreno alzó la mirada con furia.-¡PORQUE TÚ ME LO ROBASTE! -soltó sin pensar.Mega Man frunció el ceño.-¿Robado?-¡Desde que empezó a juntarse contigo apenas me habla! ¡Ya ni siquiera me mira igual!Mega Man guardó silencio unos segundos, como si analizara sus palabras.-Lucas está preocupado por ti. -dijo al final, sin levantar la voz-. No sabe qué hacer contigo.Ness apretó los puños con más fuerza.-¿Ah, sí? ¿Y qué te ha contado exactamente?-No mucho. -Mega Man lo miró fijamente. -Pero lo suficiente para saber que lleva días dándole vueltas a algo. Algo que tiene que ver contigo.Ness sintió un nudo en el pecho.-No es asunto tuyo.-Tienes razón. -admitió el androide. -Pero lo que sí sé es que llora por las noches.Ness sintió otro golpe en el estómago.-… ¿Qué?-Por tu culpa. Porque no sabe qué hacer, porque no sabe qué pensar de ti.El peso de esas palabras fue más fuerte que cualquier golpe que le hubieran dado. De repente, la rabia que lo había consumido se disipó, dejándolo solo con una sensación de vacío en el pecho.El silencio en la cueva era asfixiante. Todas las miradas estaban clavadas en ellos, como si el aire mismo se hubiera detenido, esperando a ver cuál sería el siguiente movimiento. Pero Ness no veía nada más que rojo. Su respiración era pesada, su corazón golpeaba con fuerza contra su pecho, y su cuerpo, aún tembloroso por la pelea con Lucas, se movió antes de que su mente pudiera procesarlo.Con un gruñido furioso, levantó el puño, listo para golpear al robot. No le importaba nada en ese instante. Todo lo que sentía era rabia, rabia por cómo lo miraban, por cómo Lucas había huido, por la sensación de vacío que le carcomía el pecho.Pero antes de que pudiera hacer contacto, una presión firme detuvo su movimiento en seco.Mega Man había atrapado su muñeca en el aire.El agarre era de hierro, inamovible, tan firme que un escalofrío recorrió el cuerpo de Ness. Su primer instinto fue intentar liberarse con un tirón brusco, pero no sirvió de nada. Mega Man no lo soltó.Ness alzó la mirada, encontrándose con esos ojos fríos, inquebrantables, que no mostraban ni un ápice de miedo.-No. -dijo el androide con voz firme.Ness volvió a intentar zafarse, gruñendo con frustración.-¡Suéltame!Mega Man no lo hizo. Ni siquiera titubeó.-¿Para qué? ¿Para que sigas comportándote como un idiota?El comentario hizo que Ness apretara más los dientes, pero lo que más le enfureció fue el tono en que lo dijo. No había burla, no había reproche ,solo seriedad, como si realmente estuviera esperando que recapacitara.-No sabes nada. -espetó Ness con dureza, aún forcejeando.Mega Man lo observó con atención por un segundo más, y luego, con un movimiento calculado, lo empujó apenas un poco hacia atrás, lo suficiente para que Ness sintiera que ya no tenía el control.-Tienes que pensar. -dijo con firmeza, sin apartar la mirada de él.Mega Man lo observaba en silencio, con una mirada que lo atravesaba. No era fría ni distante, sino casi... comprensiva. Ness lo miró, sintiendo que algo en su interior se estaba abriendo lentamente.-Lucas está sufriendo, Ness. -dijo Mega Man, esta vez sin la dureza de antes, pero con una seriedad que dejó claro que lo decía en serio. -Y tú lo estás empujando más lejos.Las palabras lo golpearon como una avalancha. Ness sintió un nudo en la garganta, y por un momento, todo lo que pudo hacer fue quedarse en silencio. La furia que lo había envuelto poco a poco fue dando paso a un abismo de culpabilidad. La imagen de Lucas, aterrado, llorando, intentando soltarse de su agarre, volvió a su mente con la misma intensidad con la que lo había vivido.-... - Intentó hablar pero su voz temblaba, como si de repente se diera cuenta de la magnitud de lo que había hecho.Mega Man no lo soltó. Lo mantenía firmemente en su lugar, pero sin la agresividad de antes, como si esperara que finalmente lo entendiera.-Recapacita, Ness. No puedes seguir así. No puedes seguir destruyendo lo que tienes. Especialmente a Lucas.Las palabras del robot fueron como una ráfaga de aire fresco que lo despertaba de un sueño perturbador. Ness parpadeó varias veces.-Lo... lo perdí. -Ness apretó los dientes, su voz temblando con la frustración y la culpa-. ¿Qué más puedo hacer si ya lo perdí?Mega Man lo miró con una mezcla de compasión y firmeza, como si estuviera viendo a través de él, entendiendo todo lo que no era capaz de verbalizar.-No lo has perdido, Ness. -La respuesta de Mega Man fue directa, sin dudar-. Pero si sigues actuando de esta manera, si sigues cerrándote y dejando que la ira decida por ti, lo perderás de verdad. ¿Lo entiendes?Ness se quedó en silencio, sus ojos fijos en el suelo, incapaz de enfrentar la mirada de Mega Man. Los golpes emocionales que había recibido en tan poco tiempo lo hacían sentirse tan pequeño. La idea de que podía perder a Lucas, de que ya casi lo había hecho, le resultaba insoportable.-Yo... no sé cómo... -Ness finalmente habló, con la voz quebrada por el dolor. Era como si el simple hecho de decirlo lo estuviera desgarrando. ¿Cómo había llegado a este punto? ¿Cómo había dejado que sus sentimientos y sus inseguridades destruyeran tanto?Mega Man, al ver la vulnerabilidad en sus palabras, aflojó su agarre lentamente, pero no dio un paso atrás. Se quedó allí, cerca, sin apartar la mirada, esperando, vigilante, sin necesidad de decir más.-No se trata de saber cómo, Ness. -La respuesta de Mega Man fue casi en un susurro, pero firme. -Se trata de tomar responsabilidad. De reconocer lo que has hecho, y luego... de intentar solucionarlo. No todo está perdido.Ness levantó la mirada, aún con los ojos llenos de dudas y miedos, pero con una chispa de algo más en su interior. Sabía que no podía seguir así, no podía quedarse atrapado en su propio rencor.El silencio reinó un momento más, cargado de pensamientos y emociones no expresadas. Finalmente, Ness suspiró, una exhalación profunda, como si de alguna manera todo ese peso comenzara a desmoronarse, poco a poco.-Tienes razón. -La voz de Ness sonó baja, cargada de arrepentimiento. Las palabras que había estado evitando salir finalmente escaparon de sus labios. Él sabía que no podía seguir huyendo de lo que había hecho. -He estado tan cegado por todo que no me he dado cuenta de lo que estaba destruyendo.El robot no dijo nada, pero sus ojos brillaron ligeramente con la aprobación de haberlo comprendido. Ness suspiró profundamente, como si el peso sobre sus hombros se aligerara un poco.-Voy a arreglar esto. -Ness levantó la cabeza con mirada decidida. -Voy a encontrar a Lucas.Sin esperar una respuesta, dio un paso hacia adelante, impulsado por una necesidad urgente de buscar a su amigo. El eco de sus pasos resonó en la cueva mientras salía de la sala. Sabía lo que tenía que hacer. Lo que había dicho.Al llegar a la entrada de la cueva, Ness se detuvo por un momento, el viento frío soplando con fuerza. Miró hacia el horizonte, la oscuridad de la noche apenas iluminada por las estrellas. Lucas había salido corriendo, pero ¿dónde habría ido? Ness respiró hondo y, sin pensarlo dos veces, salió al exterior, comenzando a caminar con rapidez.No era solo el arrepentimiento lo que lo impulsaba ahora. Era la necesidad de hacer las paces, de mostrarle a Lucas que realmente lo sentía, de que lo valoraba más que nada. Sabía que no podía dejarlo ir. No esta vez.Ness corrió por el camino, su mente fija en Lucas, su única prioridad. Pasaron minutos, aunque para él parecieron horas. Cada rincón oscuro, cada sombra que cruzaba su camino lo hacía preguntarse si Lucas estaba allí, escondido, lejos de él. Se detuvo un momento, mirando a su alrededor, sintiendo una punzada de desesperación. Pero algo en su interior le decía que tenía que seguir buscando, que no podía rendirse.A lo lejos, escuchó algo. Un sollozo bajo, un sonido familiar, y su corazón se aceleró. Era Lucas. Sin pensarlo, se apresuró en esa dirección, sin importar el cansancio que comenzaba a pesar sobre él.Finalmente, lo vio. Lucas estaba cerca de un árbol, acurrucado, con las manos abrazándose las piernas. Pero no estaba solo. A su lado, Toon Link permanecía en silencio, sentado junto a él. No decía nada, solo estaba ahí, ofreciéndole su presencia como apoyo.El corazón de Ness se detuvo por un momento. El chico que tanto había herido estaba allí, temblando, con los ojos perdidos en el suelo. Se veía frágil, más de lo que jamás lo había visto. Y Toon Link, aunque no intentaba hablar, le daba suaves palmadas en la espalda de vez en cuando, como si quisiera recordarle que no estaba solo.Ness tragó saliva y dio un paso adelante. Al notar su presencia, Toon Link levantó la mirada. Sus ojos no eran hostiles, pero sí serios, como si le estuviera advirtiendo que tuviera cuidado con lo que fuera a decir. Después de unos segundos, suspiró y se puso de pie, dándole un último vistazo a Lucas antes de apartarse un poco, dándoles espacio.Lucas, sin embargo, no se movió. Siguió con la cabeza gacha, como si no quisiera enfrentarlo. Y Ness sintió cómo su pecho se oprimía aún más.

----- CHAPTER BREAK -----

Ness se dejó caer junto a Lucas, con el peso de la culpa hundiéndolo más que cualquier pelea que hubieran tenido antes. No dijo nada al principio, solo bajó la cabeza, observando sus propias manos mientras su mente trataba de encontrar las palabras adecuadas. La atmósfera era pesada, casi asfixiante.Lucas seguía abrazando sus rodillas. Su cuerpo temblaba levemente, y aunque había dejado de sollozar, las lágrimas aún caían silenciosas por sus mejillas. No lo miró. Ni siquiera podía mirarlo después de todo lo que había pasado.Ness mantuvo el silencio durante unos segundos más, como si el mero hecho de estar allí ya fuera una penitencia autoimpuesta. Pero Lucas no parecía dispuesto a iniciar la conversación.Finalmente, Ness abrió la boca, aunque su voz apenas fue un susurro.-Lucas… lo siento. De verdad.El rubio no respondió de inmediato. Dejó que el aire cargado llenara el espacio entre ambos, mientras su mente se debatía entre el dolor y la incredulidad. Finalmente, habló en voz baja, casi con miedo.-¿Has venido a romperme más?Las palabras golpearon a Ness como un martillazo en el pecho. Levantó la cabeza de golpe, con sus ojos oscuros llenos de culpa.-¡No! Lucas, nunca más… te lo prometo. No quiero hacerte daño otra vez. No sé por qué fui tan idiota antes. Solo… me dejé llevar por todo lo que sentía, y no vi lo que estaba destruyendo.Lucas alzó un poco la mirada, aunque aún había desconfianza en sus ojos.-Siempre haces lo mismo, Ness. Siempre te dejas llevar y… yo acabo pagando por ello.-Lo sé… -Ness cerró los ojos con fuerza, intentando evitar que las lágrimas que amenazaban con salir lo hicieran. Se llevó las manos a la cara, desesperado-No sé cómo puedo arreglar esto, Lucas. Pero quiero un intento más. Te necesito en mi vida… más de lo que había querido admitir.Lucas dejó escapar un suspiro largo, cargado de emociones. Sus manos seguían abrazando sus rodillas con fuerza, pero en su interior se sentía dividido. Por un lado, estaba el recuerdo de la amistad y los buenos momentos que siempre había tenido con Ness. Por otro, el dolor que había sentido tantas veces.-Y si vuelves a hacerme daño, ¿qué? -preguntó Lucas en voz baja, sus ojos llenos de una mezcla de tristeza y miedo.Ness apretó los labios, sintiendo un nudo en la garganta que le dificultaba hablar. Pero no podía seguir escondiendo lo que realmente sentía, ni evitar las preguntas difíciles. Respiró hondo, reuniendo toda la fuerza que pudo.-Si te vuelvo a hacer daño... -dijo, con la voz rota pero firme-. Si te vuelvo a hacer daño, perderé algo que no podré recuperar nunca. Y lo sé. Pero te prometo que haré todo lo que esté en mis manos para que eso no pase. Porque no puedo imaginar mi vida sin ti.Por primera vez, Lucas alzó la cabeza y lo miró directamente. Sus ojos estaban rojizos de tanto llorar, pero había algo diferente en ellos ahora. No solo era tristeza o miedo. Era sorpresa, quizá incluso un destello de esperanza.-¿Por qué ahora? -preguntó Lucas con un tono más suave, pero aún dudoso-. ¿Por qué esperaste hasta que todo estuviera quebrado para decírmelo?Ness tragó saliva, sintiendo que cada palabra era un paso hacia un acantilado del que no sabía si saldría bien. Respiró hondo, reuniendo todo el valor que tenía, y se colocó frente a Lucas. Sus manos temblorosas se posaron en los hombros del rubio, sujetándolo con firmeza pero sin dureza, como si temiera que se alejara. Sus ojos, decididos, buscaron directamente los de Lucas, conectando con una intensidad que lo decía todo antes de que saliera palabra alguna.-Porque tenía miedo. -Su voz tembló, pero no apartó la mirada. -Tenía miedo de admitir que lo que siento por ti es más fuerte de lo que pensaba. Siempre me he sentido... raro. No sabía si estaba preparado para que me juzgaran por lo que soy. Ni siquiera sabía qué era lo que sentía exactamente. Pero lo único que sé ahora es que...te quiero. Y no quiero que ese miedo vuelva a interponerse entre nosotros.Lucas parpadeó, dejando caer más lágrimas por sus mejillas, aunque esta vez no eran solo de dolor. Había algo más en su interior, una mezcla confusa de emociones que ni siquiera él mismo podía entender del todo.-Ness... -dijo, con su voz temblando ligeramente. No sabía qué decir exactamente, pero algo dentro de él quería confiar. Quería creer que este Ness era diferente. Que iba a ser como antes.Con un suspiro profundo, Lucas soltó sus rodillas y permitió que Ness sostuviera sus manos por completo. Era un gesto pequeño, pero para ellos significaba mucho.-No te prometo nada... pero te estoy escuchando. -Lucas lo miró de nuevo, su voz frágil pero decidida. -Si vas a quedarte, quédate de verdad. No me hagas trizas otra vez, Ness.El moreno asintió con fuerza, con determinación.-No lo haré. -repitió Ness, su voz más firme. -No sé cómo demostrarte todo lo que siento de golpe, pero voy a quedarme. Pase lo que pase.Lucas observó a Ness con una mezcla de vulnerabilidad y sorpresa. Nunca había visto a Ness tan abierto, tan dispuesto a admitir sus sentimientos. Esa dureza que solía tener siempre parecía haberse desmoronado por completo.El de la gorra bajó la mirada por un segundo, pero esta vez no se apartó. Mantuvo sus manos entrelazadas con las de Lucas, aferrándose como si fueran su única ancla.-¿Sabes? No quiero tener miedo. -confesó Ness. -Estoy cansado de esconder lo que siento, de fingir que solo somos amigos cuando no puedo dejar de pensar en ti. Me he pasado demasiado tiempo dudando de mí mismo, y esa duda me hizo alejarme de ti. Pero ahora lo sé. Te quiero, Lucas. Siempre lo he hecho, aunque me costara aceptarlo.Lucas sintió cómo su corazón se encogía y luego latía con fuerza. Había esperado escuchar esas palabras durante tanto tiempo que casi parecían irreales, y al ver la sinceridad en los ojos de Ness, supo que eran ciertas.-¿Y si te equivocas? -Lucas aún tenía miedo, miedo de volver a romperse si las cosas no funcionaban.-Entonces me equivocaré a tu lado. -dijo Ness sin dudarlo. Luego, con un leve apretón en las manos de el rubio, añadió: -Pero no lo haré. No esta vez.Lucas dejó escapar un suspiro largo, cargado de todas las emociones que había estado guardando. Se permitió sentir la calidez de las manos de Ness y la cercanía de su presencia.-Está bien... -murmuró Lucas. -Pero iremos despacio, Ness. No puedo manejar otra caída ahora. Además de contar todo lo que está ocurriendo en la isla.Ness asintió rápidamente, con una sonrisa suave y esperanzada en sus labios.-Lo que tú quieras, Lucas. Te seguiré el ritmo.El silencio repentino se apoderó del ambiente, esta vez cargado de nerviosismo. Ninguno sabía qué decir, y aunque ya no había tensión como antes, la incomodidad de lo recién confesado flotaba en el aire. Sus manos seguían entrelazadas, pero ambos parecían demasiado conscientes de ello. Ness apartó la mirada un momento, sintiendo cómo el calor le subía al rostro, mientras Lucas jugueteaba con los dedos en la mano de su ahora algo más, sin saber qué hacer con tanta emoción acumulada.El rubio, sin embargo, no podía evitar sentir cómo el calor le subía a las mejillas. Ness estaba ahí, con una expresión que nunca había visto antes: vulnerable, pero también decidido. Y entonces, sin poder evitarlo, una pregunta incómoda pero necesaria se escapó de sus labios.-Entonces... ¿eso nos hace novios? -preguntó Lucas, ladeando la cabeza con curiosidad genuina, aunque sus ojos todavía reflejaban cierta timidez.Ness, que ya estaba algo sonrojado, prácticamente se incendió. Sus ojos se abrieron de par en par y, por un momento, pareció como si el cerebro le hubiera hecho cortocircuito. Tragó saliva y trató de no parecer tan nervioso, pero las palabras simplemente se le atascaban.-Eh... sí... o sea... si tú quieres... -balbuceó Ness, intentando mantener la compostura. -Porque yo sí quiero. Es decir, quiero que seamos... eso. Novios.Lucas parpadeó y dejó escapar una pequeña risa, ligera pero sincera.-Te vas a atragantar si sigues hablando así. -comentó con una leve sonrisa.-¡No es tan fácil decirlo! -protestó Ness, llevándose una mano a la nuca y revolviéndose el pelo, como hacía cada vez que se sentía incómodo. -Esto es más complicado que cualquier pelea de Giygas, ¿vale?Lucas no pudo evitar reírse un poco más ante la comparación, aunque el sonido era suave, casi como una brisa que disipaba la tensión.-Bueno, si sobrevivimos a todo eso, supongo que podemos manejar esto. -dijo Lucas, encogiéndose de hombros.Ness sonrió ampliamente al escuchar eso, su confianza regresando poco a poco. Y antes de que Lucas pudiera decir algo más, Ness apretó ligeramente sus manos y, mirándolo a los ojos, añadió:-Lucas, gracias por darme esta oportunidad. No voy a decepcionarte.Lucas desvió la mirada un segundo, sus mejillas aún ruborizadas, pero su sonrisa ya no se escondía.-Tienes suerte de que me caigas bien, Ness... aunque seas un idiota a veces.El moreno soltó una carcajada acercándose un poco más al rubio. Sin pensarlo demasiado, le acarició suavemente la mejilla, disfrutando de la suavidad de su piel. Lucas lo miró sorprendido por un segundo, pero antes de que pudiera decir algo, Ness se inclinó hacia él.El momento parecía detenerse por un segundo, el aire se espesaba con la cercanía, hasta que, finalmente, Ness presionó sus labios contra los de Lucas en un beso suave, tímido, pero lleno de significado. Fue un beso que hablaba de todo lo que no se habían dicho hasta ahora: la culpa, el arrepentimiento, el miedo, pero también la esperanza, el cariño y el deseo de un futuro mejor.Lucas se quedó en shock por un instante, sin saber muy bien cómo reaccionar. Su corazón latía rápidamente, pero una pequeña sonrisa comenzó a formarse en sus labios, esa sonrisa tonta que había aparecido tantas veces en su vida cuando estaba con Ness. Podía sentir la sinceridad de Ness, podía leer en su gesto que no se trataba solo de una respuesta impulsiva. Era algo real, algo que ambos necesitaban en ese momento.Cuando Ness se separó ligeramente, mirando a Lucas con una expresión vulnerable, Lucas no pudo evitar acercarse un poco más, como si su cuerpo respondiera de manera instintiva. Aún con el rostro enrojecido, Lucas miró a Ness con una mezcla de asombro y emoción.-Eres un idiota… pero también eres mi idiota. -dijo con una sonrisa cómplice.Ness se rió suavemente, sin dejar de mirarlo a los ojos.-Puedo serlo por siempre… si eso te hace feliz. -respondió, su tono más suave ahora, más relajado.Lucas se quedó en silencio por un momento, su corazón latiendo con fuerza. Ambos habían dado un paso hacia adelante, dejando atrás la duda y el dolor, y lo que quedaba por delante ya no parecía tan aterrador. Con una sonrisa tímida en los labios, lo abrazó con fuerza. Un gesto impulsivo, pero lleno de sinceridad. Ness se quedó quieto unos segundos, sorprendido por el abrazo de Lucas, pero rápidamente se dejó llevar por el momento, rodeándolo con ambos brazos y apretándolo contra su pecho.El rubio, aunque aún un poco avergonzado, no podía evitar sentirse bien en ese abrazo. El contacto, el calor, la cercanía, todo parecía perfecto en ese instante.Ness, al sentir la suavidad de sus cabellos contra su rostro, no pudo evitar sonreír. El abrazo se alargó, sin prisas. Ninguno de los dos quería que se terminara. En ese espacio entre ambos, en ese pequeño mundo que habían creado, las palabras sobraban. Solo quedaba el consuelo de saber que el otro estaba allí, y que, por fin, la distancia que había existido entre ellos se desvanecía.Pero finalmente, después de un par de minutos de quietud, Lucas dio un pequeño empujón en el pecho de Ness, como para liberarse de la presión.-¡Ness! -dijo Lucas entre risas. -¡Me estás aplastando! No soy de hierro, ¿sabes?Ness se apartó un poco, aún con una sonrisa tonta en el rostro, y miró a Lucas a los ojos, buscando algún vestigio de incomodidad, pero lo único que vio fue una paz genuina en los ojos del rubio.-Lo siento, no podía resistirme... -respondió Ness, un poco avergonzado, pero manteniendo esa sonrisa traviesa en los labios.-No pasa nada, solo que... -Lucas se llevó la mano a la cabeza, rascándola como si intentara buscar una excusa, pero no lograba dejar de sonreír. -Es solo que... ¡no puedo respirar!Ness soltó una pequeña carcajada, antes de dar un paso atrás para mirarlo bien, notando cómo sus mejillas seguían rosadas, esa calidez que hacía que todo se sintiera tan bien.-Bueno... -dijo Ness, tomando aire mientras se separaba un poco más. Luego, con una mirada algo juguetona, se acercó ligeramente-. Hueles bien... como a canela... o algo así.Lucas lo miró confuso, sin entender muy bien de qué estaba hablando, mientras su cara se ponía aún más roja.-¿Canela? -preguntó, sin saber si tomárselo en serio o como una broma. -¿De qué hablas?Ness se encogió de hombros, haciendo una mueca divertida.-No sé, es solo que... huele bien. -contestó con un tono relajado, buscando aligerar el ambiente con su usual forma de ser. -Como si fueras un pastel de esos que mi madre hacía cuando era pequeño.Lucas lo miró un momento, un poco confundido, pero al final se echó a reír, negando con la cabeza.-Eres raro, Ness... -dijo, pero su tono no era de reproche, sino más bien de cariño.Lucas sacudió la cabeza suavemente, aún sonriendo por el comentario absurdo de Ness. Sin decir nada más, se levantó y le ofreció la mano al moreno para ayudarle a ponerse de pie.-Venga, Ness, será mejor que volvamos antes de que piensen que nos ha pasado algo. -dijo, intentando sonar despreocupado.Ness tomó la mano de Lucas y se levantó de un tirón, quedando muy cerca de él por un momento. Ambos se miraron, todavía con las mejillas ligeramente enrojecidas. Ninguno de los dos quería romper la calma del momento, pero tampoco querían hacer que todo se volviera incómodo otra vez.Comenzaron a caminar hacia el refugio. El viento frío seguía soplando, pero ya no parecía tan molesto como antes. La compañía del otro hacía que el aire helado fuera mucho más soportable.Por el camino, una figura familiar apareció en la distancia: Toon Link. El joven espadachín había estado dando vueltas por la zona para asegurarse de que todo estuviera en orden. Al verlos, alzó una mano y corrió hacia ellos.-¡Eh! ¿Todo bien? -preguntó con una sonrisa curiosa al acercarse, deteniéndose frente a ellos y mirando a ambos con atención.Ness y Lucas intercambiaron una mirada rápida. Ambos se sonrojaron un poco al recordar la conversación que acababan de tener, pero decidieron no soltar más detalles de los necesarios.-Sí, todo bien. -respondió Ness, forzando una sonrisa despreocupada.-Solo hablando como... buenos amigos otra vez. -añadió Lucas, intentando sonar casual, aunque su tono delataba cierta incomodidad.Toon Link los observó durante unos segundos, su mirada traviesa saltando entre ambos. Aunque no dijo nada, era evidente que sospechaba que había pasado algo más que una simple charla casual. Sin embargo, fiel a su carácter, decidió no hacer preguntas incómodas.-Bueno, entonces mejor volvamos rápido. Han traído algo de comida a la cueva, y os estábamos esperando para comer todos juntos. Kirby ya está intentando no devorar todo él solo.Los tres comenzaron a caminar juntos hacia el refugio. Toon Link lideraba el camino, mientras Ness y Lucas se quedaron unos pasos atrás.Al entrar en la cueva, la risa y el bullicio se desvanecieron casi al instante. Todas las miradas se posaron en ellos, cargadas de curiosidad y cierta tensión. La última vez que habían visto a Ness y Lucas juntos, la situación había sido todo menos pacífica. Ahora, el aire estaba cargado con preguntas no dichas.Kirby, que estaba a punto de devorar un par de arándanos, detuvo su mano en el aire, observándolos con sus grandes ojos brillantes. Mega Man, sentado al lado de Pit, cruzó los brazos y levantó una ceja, claramente interesado en lo que iba a pasar. Red, con su squirtle a sus pies, miró a Lucas con una expresión de expectativa, mientras que Aldeano simplemente masticaba una manzana, esperando pacientemente.Toon Link entró detrás de ellos, pero no dijo nada. Solo se sentó con los demás y dejó que Lucas y Ness se encargaran de romper el hielo.Lucas dio un paso hacia delante, tomando aire antes de hablar.-Ya está todo arreglado entre nosotros. -dijo, mirando al grupo directamente. No había más detalles ni explicaciones, pero su tono era firme. No estaba dispuesto a que nadie presionara o pensara más en el tema.Ness, que estaba detrás de Lucas, agachó la cabeza ligeramente, incómodo bajo las miradas inquisitivas. Sabía que su reacción anterior no había sido la mejor, y ahora solo quería evitar cualquier conflicto innecesario.El silencio duró unos segundos más, hasta que Pit se levantó de su lugar y se estiró.-Bueno, eso es un alivio. Menos drama para todos, ¿no? -dijo con una sonrisa despreocupada, rompiendo la tensión de golpe.Mega Man observó a Lucas un momento más antes de asentir ligeramente.-¿Entonces vamos a comer o qué? -interrumpió Kirby con impaciencia, claramente ansioso por empezar.Lucas se volvió hacia Ness, con una pequeña sonrisa. Ambos sabían que no todos los problemas estaban completamente resueltos, pero al menos habían dado el primer paso. Sin decir nada más, se unieron al grupo, sentándose cerca uno del otro mientras el ruido y las conversaciones volvían poco a poco a llenar la cueva. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫El grupo comía en silencio, cada uno centrado en su plato, intentando recuperar algo de normalidad después de tanta tensión acumulada. Kirby, como siempre, era el único que parecía despreocupado, devorando su comida sin reparo alguno. Mega Man lanzaba miradas ocasionales al resto, mientras Pit jugueteaba con su comida, aparentemente distraído.-Por cierto. -dijo Pit de repente, con un tono que no reflejaba del todo la gravedad de lo que iba a decir. -King K. Rool mordió a Zelda.La cueva quedó en un completo silencio durante unos segundos.Ness dejó caer el trozo de carne que tenía en la mano. Lucas, que había estado a punto de llevarse un bocado a la boca, se detuvo, mirándolo como si no hubiese oído bien. Incluso Kirby, a mitad de masticar, dejó caer su comida.-¿Cómo que "por cierto"? -dijo Ness, claramente incrédulo. -¿Qué estás diciendo?Pit se encogió de hombros, como si no fuera gran cosa.-Lo que oís. King K. mordió a Zelda. Ahora ella está infectada. -repitió, su tono sorprendentemente relajado, aunque había un trasfondo de preocupación en sus palabras. -Al parecer, todavía confiaban en él y no se daban cuenta de la gravedad de su estado. En un arrebato, se lanzó sobre ella.-¿Y cómo lo lleva Link? -preguntó Ness, con la voz algo más elevada de lo que pretendía, con preocupación claramente reflejada en su rostro.Pit dejó escapar un suspiro, dejando caer los hombros.-Mal. Obviamente mal. Está hecho polvo. Sabe lo que significa, ¿no? Zelda está en fase 0, pero tarde o temprano... bueno, todos sabemos lo que acabará pasando.El ambiente en la cueva cambió por completo. La noticia cayó como una losa sobre todos. Mega Man frunció el ceño, Kirby dejó escapar un pequeño gemido de preocupación, y Aldeano miró a su plato, incapaz de levantar la mirada.Ness apretó los dientes, la impotencia era palpable, pero de repente una idea brotó en su mente. Se giró hacia Lucas, sus ojos brillando con determinación.-¿Y si pruebo con mi PK Healing? -sugirió en voz alta.Las miradas se volvieron hacia él de inmediato, todas llenas de sorpresa. Lucas ladeó la cabeza, confundido.-¿Tu PK Healing? ¿Crees que eso podría funcionar con... una infección de estas? -preguntó con cierta duda, pero también con un rayo de esperanza en su voz.Ness se encogió de hombros.-No lo sé, pero podemos intentarlo, ¿no? No podemos simplemente quedarnos quietos mientras... ya sabes. Si hay alguna posibilidad, aunque sea pequeña, de detenerlo, quiero probarlo.Pit alzó una ceja, apoyando un codo en su rodilla mientras lo observaba.-¿Y si no funciona? Link no va a tomárselo bien. Ya está destrozado con la idea de perderla.-Prefiero intentarlo a no hacer nada. Si no funciona, al menos sabremos que hicimos lo posible -respondió Ness, firme.Mega Man asintió lentamente.-Tiene sentido. Si puedes intentarlo, deberíamos hacerlo. No hay nada que perder.Kirby murmuró un leve "sí" mientras asentía con energía, aunque su expresión reflejaba cierta preocupación. Red no dijo nada, pero asintió también, como mostrando su apoyo silencioso.Lucas lo miró directamente a los ojos, como si estuviera evaluando su determinación. Finalmente, con un ligero asentimiento, habló:-Estoy contigo. Si hay alguna posibilidad de salvarla, hay que hacerlo.Ness se cruzó de brazos, pensativo.-Entonces, iremos esta misma tarde. No podemos perder el tiempo.Nadie objetó. No era la mejor idea, pero tampoco tenían otra mejor. Así que, con el plan más o menos decidido, todos volvieron a centrarse en la comida.Sin embargo, en medio del bullicio de platos y murmullos, Lucas notó algo. Giró la cabeza y vio a Toon Link, que había dejado de comer. Su mirada estaba fija en un punto cualquiera de el suelo, pero había algo en su expresión… algo apagado.Lucas frunció el ceño y, con cautela, le dio un pequeño codazo en el brazo.-Toon?El hyliano parpadeó y bajó la vista, como si le hubieran pillado en algo. Apretó los labios y tardó unos segundos en hablar, pero cuando lo hizo, su voz sonó más baja de lo normal.-Yo… la quería como una madre.Lucas sintió cómo un nudo le apretaba el pecho. No había forma de ocultarlo: por mucho que intentara mostrarse indiferente, a Toon Link le dolía. Y le dolía mucho. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫El sol ya estaba empezando a descender cuando el grupo se preparó para salir. La luz anaranjada teñía el cielo, pero eso solo significaba una cosa: no tenían demasiado tiempo antes de que la noche cayera por completo, y con ella, el peligro aumentara.Pit se ajustó la diadema mientras esperaba a los demás.-Deberíamos movernos rápido. No me haria mucha gracia que nos pillara la oscuridad por ahí.Ness asintió, asegurándose de que su bate estuviera bien sujeto a su espalda. Lucas hizo lo mismo con su rama. Sin embargo, su atención se desvió hacia Toon Link, que seguía en silencio, con la mirada baja, aunque su expresión era firme.-No tienes que venir si no quieres. -Lucas le dijo con suavidad, aunque en el fondo ya sabía cuál sería la respuesta.Toon Link apretó los puños y levantó la cabeza.-Quiero verla.Lucas no insistió más. Entendía lo que estaba sintiendo, aunque le preocupaba cómo podría afectarle todo esto.El aire era más frío cuando finalmente salieron de el refugio. Los caminos ya no eran seguros a esas horas, y ellos lo sabían. Pero a pesar de la tensión en el ambiente, no había vuelta atrás.Pit tocó la puerta con un par de golpes secos.-Hey. Soy yo.Se hizo un silencio. Pasaron unos segundos antes de que alguien descorriera la tranca y abriera con cautela.Snake.El hombre los miró con expresión seria, el cigarro apagado entre los labios y los brazos cruzados. Su ojo se deslizó de Pit al resto del grupo, evaluándolos con rapidez.-Po alguna razón, intuía que vendríais. -murmuró, apartándose para dejarles pasar. -Entrad, pero no hagáis ruido.El interior del refugio estaba en mejor estado de lo que esperaban. Era una estructura sólida, probablemente un antiguo edificio de oficinas que había sido reforzado con barricadas de muebles y tablones clavados en las ventanas. Sin embargo, el ambiente estaba cargado, pesado.Los pocos ocupantes del refugio estaban dispersos por la sala principal, cada uno ocupado en lo suyo. Samus revisaba su equipo en una esquina, con la mirada fija en su cañón, mientras que Lucina estaba sentada cerca, afilando su espada en silencio. Pero lo que más llamaba la atención era la ausencia de Link.Y entonces la vieron.Zelda estaba sentada sobre una cama improvisada, con una manta pulcra cubriéndola. Habían colocado ese espacio para ella, algo más cómodo que los demás. Parecía tranquila, pero la palidez de su rostro y la manera en que tenía las manos entrelazadas sobre su regazo decían lo contrario.Toon Link se quedó paralizado durante unos segundos. Sus ojos se abrieron un poco más y, sin dudarlo, corrió hacia ella y la abrazó.Intentó hablar, pero su voz tembló.Ella alzó la mirada y, por un momento, su expresión se suavizó al ver al joven hyliano. Esbozó una pequeña sonrisa, aunque era evidente que le costaba mantenerla.Toon Link se detuvo justo frente a Zelda, con los puños apretados a los lados. Su respiración era agitada.Ella lo miró con dulzura, aunque sus ojos reflejaban agotamiento. Su piel estaba más pálida de lo normal y tenía la respiración un poco pesada Pero aun así, le mostró una pequeña sonrisa.-Mi pequeño héroe… -susurró con ternura.Toon Link apretó los labios, bajando la cabeza un momento. Pero no tardó en volver a levantarla con determinación.-Pensé que estarías peor… -dijo en voz baja.Zelda ladeó la cabeza, como si intentara restarle importancia a su estado, pero no pudo evitar que la sonrisa en su rostro se sintiera un poco forzada.Mientras tanto, Pit se apartó un poco y llevó la vista hacia Palutena, que se encontraba más atrás, observándolo con calma.-¿Y Link? -preguntó sin rodeos.Palutena suspiró y se cruzó de brazos.-No está de humor para ver a nadie. Está en la sala de al lado.Pit chasqueó la lengua.-Claro que no lo está...Antes de que alguien más pudiera decir algo, Ness tomó la iniciativa y comenzó a caminar hacia la otra habitación.-Yo hablaré con él. -dijo con simpleza, metiendo las manos en los bolsillos. Ness entró a la habitación en silencio, cerrando la puerta tras de sí sin hacer ruido. La habitación estaba en penumbra, con solo un pequeño rayo de luz filtrándose por una rendija en la pared. No había mucho dentro, apenas un par de cajas apiladas y una manta tirada en el suelo.Ness entró a la habitación en silencio, cerrando la puerta tras de sí sin hacer ruido.Link estaba de pie junto a la ventana, con los brazos cruzados y la mirada fija en el exterior. La luz de la tarde se filtraba a través del cristal sucio, proyectando sombras alargadas en el suelo. No hizo ningún gesto al notar la presencia de Ness. Ni siquiera parpadeó.El chico de la gorra no dijo nada al principio. Simplemente se apoyó contra la pared, dándole su espacio. A veces, la gente hablaba cuando no se sentía presionada.Pasaron unos segundos. Luego, Link suspiró.-¿Sabes? -murmuró, sin apartar la vista del horizonte-. Esto no va a terminar bien.Ness ladeó un poco la cabeza, pero no interrumpió.-Todos nos estamos aferrando a algo que ya está condenado. -Link apretó los labios-. Podemos escondernos, pelear, intentar salvar a los nuestros... pero al final, todo se desmoronará. Es cuestión de tiempo.Ness parpadeó, sin perder su expresión calmada.-¿Y tú? -preguntó Link, aunque su voz sonaba más como si hablara consigo mismo-. ¿De verdad crees que esto tiene solución? ¿Que algún día despertaremos y el mundo volverá a ser lo que era antes?Ness desvió la mirada un momento, pensativo. La verdad era que no tenía todas las respuestas. Nunca las había tenido. Pero él no era del tipo que se rendía solo porque las cosas parecían imposibles.Link cerró los ojos por un instante y dejó escapar una risa seca, sin humor.-El Héroe de Hyrule... -susurró con burla-. Siempre optimista, siempre listo para luchar.Ness, finalmente habló en voz baja.-¿Qué pasó con ese héroe?Link abrió los ojos, pero no se giró. Solo sonrió con ironía.-Se perdió, supongo. -respondió con pesimismo-. Igual que el resto del mundo con todo esto.El silencio se instaló en la habitación, pesado, opresivo. El viento afuera silbaba entre las rendijas de la ventana, como un eco lejano de todo lo que habían perdido.Link exhaló lentamente, pasándose una mano por la frente antes de murmurar.-Por cierto, ¿Por qué habéis venido? ¿Sabeis que bastante peligroso salir a estas horas, verdad?Ness levantó la cabeza, como si estuviera esperando esa pregunta.-Vinimos para intentar salvar a Zelda.Link finalmente se giró para mirarlo, la incredulidad cruzando su rostro.-¡¿Salvarla...?!Ness asintió con tranquilidad.-Bueno... tengo PSI curativo... Tal vez podria funcionar.Fue como si todo el aire se hubiera ido de la habitación de golpe.Link se quedó completamente quieto, con los ojos bien abiertos, como si no hubiera escuchado bien.-...¿PSI?Su voz sonó más alta de lo esperado, casi con urgencia. Dio un paso adelante, mirándolo fijamente.Ness no se inmutó.-Sí. Mi PK Healing.Por primera vez desde que entró en la sala, Link parecía... distinto. Sus hombros se tensaron, su mandíbula se apretó y su respiración se hizo más rápida. No era emoción, no exactamente. Era algo más complicado. Algo entre la desesperación y la duda.-¿Ese poder...? ¿Realmente... puede...?No terminó la frase. Sus propias expectativas parecían atragantarse en su garganta.Ness se encogió de hombros.-No lo sé. -admitió con franqueza-. Pero si hay una posibilidad, quiero intentarlo.Link apretó los puños. Su mirada bajó por un momento, como si estuviera procesando la información. Luego, dejó escapar una risa breve, entrecortada, casi histérica.-No puede ser... -susurró-. ¿Un poder así realmente existe...?Era difícil saber lo que estaba pensando. Su rostro mostraba una mezcla de emoción contenida y miedo. Miedo de creer. Miedo de que todo fuera en vano.Se apoyó contra la pared, pasándose una mano por el cabello antes de mirarlo otra vez.-No digo que vaya a funcionar... -murmuró con una voz rasposa-. Pero si de verdad puedes hacer algo...Se quedó en silencio, sin saber cómo terminar la frase.Ness lo entendió de todas formas.Cuando Link y Ness regresaron a la sala principal, las voces se apagaron poco a poco.Todos se quedaron mirando a Link con expresiones difíciles de descifrar. Era raro verlo así. Su rostro estaba pálido, sus ojeras marcadas, y su postura, aunque firme, se notaba más tensa que de costumbre.Pit fue el primero en romper el silencio con una sonrisilla ladeada.-Vaya, Link. Pareces sacado de un anuncio de "antes y después", pero sin la parte del después. -Y soltó una carcajada.Link le lanzó una mirada afilada a respuesta.-Vete a la mierda, Pit.El ángel solo se encogió de hombros con una sonrisita, pero no insistió más.Ness, sin darle más vueltas al tema, miró a Lucas. El rubio ya estaba observándolo, como si esperara alguna señal.Lucas respiró hondo y, tras unos segundos de duda, asintió.Eso era suficiente para Ness.Con paso firme, se acercó a Zelda, que seguía sentada en la cama. Se veía cansada, pero aun así, alzó la vista cuando Ness se paró frente a ella.El chico tragó saliva.-Bueno... vamos a intentarlo.Zelda lo miró en silencio, con una mezcla de esperanza y resignación en su expresión. No dijo nada, solo asintió levemente.Ness tomó aire y colocó sus manos sobre la mordedura de la princesa. Su piel estaba fría, lo que solo aumentó la inquietud en su pecho.El resto del grupo observaba en completo silencio. Lucas, a un par de pasos de distancia, mantenía la mirada fija en el moreno.Ness cerró los ojos y dejó que su energía fluyera.PK Healing.Una tenue luz azul comenzó a emanar de sus manos, expandiéndose lentamente por el cuerpo de Zelda. La princesa respiró hondo, pero no hizo ningún movimiento brusco.El aire se volvió denso, vibrante. La energía de Ness se derramaba en ella, buscaba algo, intentaba sanar.Pero no era suficiente.Ness frunció el ceño y apretó los dientes. Más poder, más concentración.La luz azul se intensificó, palpitando como si algo dentro de Zelda estuviera reaccionando. Pero el virus seguía ahí. Pegajoso, aferrándose como una sombra que se negaba a disiparse.Ness sintió que su cuerpo se tensaba. Su respiración se volvió errática. No estaba funcionando del todo y su psi se estaba agotando.Lucas notó cómo Ness temblaba y en un instante comprendió lo que pasaba. Sin pensarlo más, avanzó y colocó sus manos también sobre el brazo de la princesa, canalizando su propia energía.PK Healing.Una segunda luz, más suave pero igual de firme, se unió a la de Ness. Sus energías se entrelazaron, y por un momento, el aura en la habitación cambió.Todos lo sintieron.Zelda cerró los ojos con fuerza. Algo dentro de ella estaba luchando.La luz alcanzó su punto máximo, iluminando la sala con un resplandor azul.Hasta que, de repente, parpadeó.Y se apagó.Ness respiraba agitadamente, sintiendo un fuerte mareo. Lucas apenas logró sostenerlo antes de que perdiera el equilibrio.Zelda se llevó una mano al pecho, sorprendida.Algo había cambiado.Lucas miró a Ness, buscando su reacción.-¿Cómo te sientes? -preguntó, tanto a él como a Zelda.La princesa tardó un momento en responder.-Diferente. -Su voz sonaba más clara, pero la sombra en su mirada seguía ahí. -No estoy segura.Ness no contestó de inmediato. Su cuerpo aún temblaba por el esfuerzo.Link, que estado callado y mirando atentamente, avanzó un paso con el ceño fruncido.-¿Funcionó o no?Ness levantó la vista, aún intentando recuperar el aliento.-No lo sé.La tensión en la sala seguía siendo palpable. Zelda frunció el ceño, pasando una mano por su frente.-¿Pero cómo pasó? -preguntó Pit, rompiendo el silencio.Zelda tardó un momento en responder. Su voz sonó más firme esta vez, pero aún llevaba el peso del cansancio.-Fuimos a hacer intecanvios con otro grupo. -dijo simplemente-. K. Rool estaba con ellos. Al principio parecía normal… bueno, dentro de lo que es normal para él.Snake bufó por lo bajo.-K. Rool nunca ha sido normal.-No así -Zelda negó con la cabeza-. Se veía mal. No sé cómo explicarlo… no estaba en sus cabales.Lucas cruzó los brazos, analizando las palabras.-¿Dices que estaba desvariando?Zelda asintió.-No paraba de hablar sin sentido. Decía que estaba bien, que no le pasaba nada, pero sus ojos... -hizo una pausa, recordando la escena-. Estaban inyectados en sangre. Parecía que estaba luchando contra algo en su cabeza.-Pero si estaba así, ¿por qué os acercasteis? -preguntó Pit, confuso.-No parecía agresivo, no al principio. Y necesitábamos los suministros. Pensamos que solo estaba enfermo o agotado, pero… -Zelda se frotó la frente-. En un segundo estaba balbuceando, y al siguiente saltó sobre mí.Todos la miraron con gravedad.-Fue demasiado rápido. No tuve tiempo de reaccionar. Me mordió el brazo, y luego se derrumbó al suelo, como si él mismo no entendiera lo que había hecho.-¿Y los demás no hicieron nada? -intervino Ness, con un deje de incredulidad.-La mayoría se asustó y nos dejaron marchar. -explicó Zelda-. No querían problemas con nosotros, y por sus reacciones, dudo que siquiera supieran el grado de K. Rool.Hubo un momento de silencio mientras todos procesaban la historia.-Quizás la infección no avanza igual en todos -murmuró Toon. -Si K. Rool estaba consciente pero actuando errático, eso significaría que algunos pueden resistirse… hasta que dejan de poder hacerlo.-Eso no importa -cortó Snake con firmeza-. Lo importante es que sigue infectado.-Podríamos probar con él -sugirió Palutena-. Si Ness y Lucas lograron aliviar a Zelda, tal vez puedan hacer lo mismo con K. Rool.Snake negó de inmediato.-No.Palutena arqueó una ceja.-¿Por qué no?-¿Por qué sí? -replicó Snake, con tono seco-. Si el tipo estaba desvariando al punto de atacar a Zelda, significa que ya no es seguro. Si sigue consciente, podría fingir que está bien y luego atacar cuando menos lo esperemos.Palutena no pareció del todo convencida.-Pero si existe la posibilidad de que se cure…-Si intentamos curarlo y no funciona, ¿qué pasa? -Snake la miró fijamente-. ¿Lo dejamos suelto para que muerda a alguien más? ¿O lo matamos?El silencio que siguió a su pregunta lo decía todo.Ness frunció el ceño, sintiendo un peso en el pecho. No le gustaba la forma en que todos hablaban de K. Rool como si ya estuviera perdido.-No tiene por qué ser así -dijo finalmente, con la voz firme.Todos lo miraron.-Si hay una posibilidad de curarlo, deberíamos intentarlo -continuó, sin apartar la vista de Snake-. No sabemos si lo que hicimos con Zelda fue temporal o no, pero si funcionó una vez, entonces hay una oportunidad.Snake suspiró, masajeándose el puente de la nariz.-¿Y si no funciona? ¿Si es demasiado tarde?Ness apretó los puños. No quería pensar en esa posibilidad.-Pero también puede que sí -insistió-. Si simplemente lo dejamos morir sin intentarlo, nunca lo sabremos.Hubo un momento de silencio.-No quiero arriesgar a nadie. -admitió Snake finalmente-. Pero si realmente crees que puedes hacer algo…Pausó, mirando a Ness primero y luego a los demás acompañantes.-Lo intentaremos por la mañana -dijo, con tono definitivo-. Pero si no hay cambios…-Deberíamos matarlo -terminó Link, con frialdad.Ness sintió un escalofrío.-¡No! -replicó de inmediato.-Sí -insistió Link, mirándolo fijamente-. Si sigue infectado, no podemos dejarlo así.-No es tan fácil -intervino Lucas, con incomodidad-. No podemos simplemente decidir…-Y tampoco podemos arriesgarnos a que ataque a alguien más -lo interrumpió Snake-. Si no responde a la... "magia" de Ness, no habrá otra opción.Ness no respondió.-Entonces hagamos un trato -dijo Zelda, llamando la atención de todos-. Si al atardecer sigue igual…Se tomó un segundo para encontrar las palabras.-Lo mataremos.Ness tragó saliva. No le gustaba la idea, pero entendía la finalidad del por qué lo proponían.-Está bien, está bien...-murmuró, con el ceño fruncido.Hubo asentimientos de aprobación.-Saldremos al amanecer -confirmó Snake-. Pero hasta entonces, lo mejor es que os quedéis aquí.Ness levantó la vista.-Snake…-No vais a volver ahora -lo cortó-. Está oscureciendo. No vale la pena arriesgarse en la noche.-Tiene razón -agregó Zelda-. Quedaos. Es lo mínimo que puedo ofrecer por lo que habéis hecho.Ness miró a Lucas, luego a Link, y finalmente asintió.-Por esta noche.Y con eso, el acuerdo quedó sellado. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫La noche cayó con rapidez, envolviendo el refugio en una penumbra silenciosa. El aire dentro era más cálido que fuera, pero aún así, todos se aseguraron de acomodarse lo mejor posible para descansar.No era un lugar amplio, pero al menos había suficiente espacio para que todos durmieran sin estorbarse demasiado. Snake había sugerido que se turnaran para vigilar, pero Zelda insistió en que, al menos esa noche, descansaran. Ninguno discutió demasiado al respecto; el cansancio ya pesaba sobre ellos.Toon Link, sin dudarlo, fue el primero en acercarse a Zelda, jalando suavemente de su ropa como un niño que no quería quedarse solo.-¿Puedo dormir contigo? -preguntó en voz baja, con un tono casi infantil.Zelda, que aún parecía agotada, sonrió levemente y le revolvió el cabello.-Por supuesto.El alivio en el rostro de Toon fue evidente mientras se acomodaba a su lado sin dudarlo. Pero entonces, Zelda levantó la vista y encontró a Link, de pie a un par de pasos, con la mirada esquiva y un leve tinte de incertidumbre en su expresión.Él no pidió nada, ni siquiera intentó acercarse más, pero Zelda lo conocía lo suficiente como para notar la vacilación en sus ojos.Con un gesto suave, movió un poco la manta que había acomodado y le hizo un leve ademán con la cabeza.-Link -lo llamó en voz baja, con esa calidez en su tono que siempre lograba atravesar su muralla de silencio.Él titubeó por un momento, pero luego dejó escapar un leve suspiro y se acercó, dejando caer su peso con cautela junto a ella.El silencio entre los dos no era incómodo; al contrario, estaba lleno de significado. Zelda le dedicó una breve mirada de complicidad antes de cerrar los ojos, y Link, tras un instante de duda, deslizó su mano con suavidad hasta rozar la de ella bajo la manta.Zelda no dijo nada, pero entrelazó sus dedos con los suyos en respuesta.Por otro lado, Ness y Lucas se quedaron quietos en su lugar, observando cómo los demás se acomodaban. Fue solo cuando sus miradas se cruzaron que sintieron algo distinto.Un entendimiento silencioso.Sin decir nada, sin necesidad de confirmarlo en voz alta, ambos supieron que aquella sería la primera noche, después de todo lo que había pasado, en la que podrían dormir juntos otra vez.Lucas le dedicó una pequeña sonrisa, apenas perceptible. Ness desvió la vista por un segundo, rascándose la nuca, pero sonrió también. Sin prisa, se movieron hasta un rincón donde pudieran estar cómodos.Mientras tanto, Pit se dejó caer sobre un montón de mantas, estirando los brazos por encima de su cabeza.-¿Podemos al menos decidir quién ronca más fuerte antes de dormir? -bromeó-. No quiero sorpresas en mitad de la noche.Snake resopló desde su lado de la habitación.-Déjalo, niño. Solo duerme.Palutena sonrió con diversión, acomodándose con elegancia sobre un par de almohadas improvisadas.-Pit, si duermes lo suficiente, tal vez dejes de hablar en sueños -comentó, con tono burlón.-¡Eso no es verdad! -se quejó él, incorporándose un poco-. ¡Yo no hablo en sueños!-Sí que lo haces -respondió Samus, sin abrir los ojos.Pit abrió la boca, dispuesto a protestar, pero luego se cruzó de brazos y se dejó caer otra vez sobre la manta.-Pff... lo dudo -murmuró.Snake negó con la cabeza, apoyando la espalda contra la pared y cerrando los ojos. A diferencia de los demás, no parecía tener intención de acostarse por completo.-Yo me quedaré despierto un rato -anunció en voz baja. -Vigilaré el perimetro.Nadie discutió con él. En su caso, era normal.Ness observó a Lucas, que se acomodaba sobre su pecho, como si buscara un refugio en su cercanía. El sonido tranquilo de la respiración de los demás llenaba la habitación, pero para Ness, todo parecía en silencio excepto por el latido acelerado de su propio corazón.Fue entonces cuando sus ojos cayeron sobre el brazo de Lucas. El vendaje ya no era necesario, pero las cicatrices aún permanecían, suaves, pero visibles. Las marcas de las rajas que Lucas se había hecho, la evidencia de su sufrimiento, ahora parecían ser una parte de él, como si esas cicatrices formaran una historia que él no quería recordar, pero que no podía evitar cargar.Ness frunció el ceño, su mirada llena de preocupación. Sin querer, tocó las cicatrices con la punta de sus dedos, una caricia casi imperceptible, como si al tocarlas pudiera deshacer el daño que había causado el pasado de Lucas.Lucas, al sentir la mirada de Ness sobre su brazo, bajó la cabeza, su expresión esquiva, como si no quisiera que Ness lo viera en ese momento, como si las cicatrices fueran algo de lo que avergonzarse. Pero después de un segundo, levantó la vista, encontrándose con los ojos de Ness. Una pequeña sonrisa, casi tímida, se asomó a sus labios, como si intentara restar importancia a lo que Ness había visto.-No te preocupes, Ness. -dijo en un susurro, aunque su voz sonaba algo quebrada-. Ya no duele.Ness lo miró, su corazón apretado. Sabía que Lucas intentaba tranquilizarlo, pero en el fondo entendía que las cicatrices no solo eran físicas. Había algo más, algo que Lucas guardaba, y eso le preocupaba aún más.Con una mirada suave, Ness levantó su mano, tocando las cicatrices de Lucas con cuidado, como si fueran lo más frágil del mundo.-Prométeme que no te harás nada más, Lucas. -dijo, su voz apenas un susurro. Sus ojos buscaban los de Lucas, llenos de una sinceridad profunda.Lucas, sorprendido por la intensidad de sus palabras, lo miró en silencio por un momento. Sus ojos brillaron, pero la sonrisa nunca desapareció. Finalmente, asintió con la cabeza, la respuesta clara, aunque no fuera fácil de decir.-Lo prometo.Ness, al escuchar esas palabras, no pudo evitar sentirse aliviado. De alguna forma, sentía que esas palabras, aunque sencillas, significaban más que cualquier promesa. Y con un suspiro, se inclinó hacia Lucas, rozando suavemente sus labios sobre las cicatrices, dejando un pequeño beso sobre cada una de ellas. Cada beso era como un pequeño gesto de amor, como si, al tocarlas, pudiera sanar no solo su piel, sino también el dolor que guardaba en su corazón.Lucas cerró los ojos al sentir la suavidad de los besos, una sensación de calidez que lo envolvía. No dijo nada, pero su corazón latía con fuerza. En ese momento, sintió que todo lo que había pasado, todo el sufrimiento, de alguna manera, valía la pena por estar allí, con Ness.Ness se acomodó, rodeando a Lucas con sus brazos, sintiendo su cuerpo cerca. Lucas, lentamente, se recostó más sobre él, buscando su calor. No pasaron muchos minutos antes de que Lucas, agotado por la tensión de todo lo vivido, se dejara llevar por el sueño, su respiración relajada, su cuerpo tranquilo.Ness, con una sonrisa suave, lo abrazó con más fuerza, asegurándose de que estuviera cómodo. Sabía que aún quedaban muchas batallas por enfrentar, pero por esa noche, todo lo que importaba era que Lucas estuviera seguro. Y mientras sentía la suavidad de su respiración y su corazón latir junto al suyo, Ness finalmente se permitió relajarse, dejando que el sueño lo alcanzara también.

----- CHAPTER BREAK -----

La luz del sol comenzaba a filtrarse a través de las rendijas del refugio, bañando con su tibia calidez el interior del lugar. La noche había quedado atrás, y con ella, un breve respiro antes de que la marcha continuara.Ness y Lucas ya estaban despiertos, aunque ninguno de los dos había hablado demasiado desde que abrieron los ojos. Lucas seguía recostado contra Ness, disfrutando del silencio, mientras Ness trazaba círculos distraídamente sobre el brazo de su amigo con la yema de los dedos. No era necesario decir nada. Después de todo lo que habían pasado, momentos como esos se sentían casi sagrados.Fue entonces cuando Zelda se les acercó con paso tranquilo. Sus movimientos eran mucho más firmes que el día anterior; ya no quedaba rastrso de la debilidad que el virus le había provocado. Ness y Lucas levantaron la vista al notar su presencia, y ella les dedicó una sonrisa agradecida antes de arrodillarse junto a ellos.-Gracias, Ness. Gracias, Lucas -dijo con sinceridad, con su mirada reflejando un profundo aprecio. -No sé como habría acabado sin vosotros.Lucas parpadeó, algo sorprendido por la intensidad en su voz.-No tienes que agradecerlo -respondió, frotándose la nuca con cierta vergüenza. -Era nuestro deber intentarlo.Zelda negó suavemente con la cabeza.-Aun así, estoy en deuda con vosotros. Si alguna vez necesitáis algo, lo que sea, os prometo que estaré aquí para ayudaros.Ness sonrió, cruzándose de brazos.-Solo no te sobreesfuerces demasiado. -dijo, sin querer admitir lo aliviado que estaba de verla mejor-. No queremos que vuelvas a estar así de mal.Zelda rió por lo bajo.-Descuida, me aseguraré de que eso no pase.El grupo no tardó mucho en estar completamente listo. Se habían acostumbrado a moverse rápido, sin perder tiempo en preparativos innecesarios.Snake revisó su equipo una última vez, ajustando su bandana antes de lanzar una mirada a todos.-Es un buen trecho hasta donde están esos bastardos. -comentó, agarrando un cigarro, aunque solo lo sostuvo entre los labios sin prenderlo.-¿Y estás seguro de que siguen ahí? -preguntó Lucina con cautela, cruzando los brazos.-Tan seguro como puedo estarlo -respondió él. -King K. Rool y su grupo no son precisamente el tipo de personas que se esconden. Si siguen en su madriguera, será fácil encontrarlos.A su lado, Toon Link miró a Zelda una última vez antes de alejarse con los demás. Aunque no dijo nada, sus ojos reflejaban un leve destello de tristeza.-Cuida de este refugio mientras estamos fuera. -dijo Samus, dirigiéndose a Zelda-. Puede que no tardemos en volver, pero si algo pasa, no dudes en tomar medidas.Zelda asintió.-No os preocupéis. -respondió con calma-. Me aseguraré de que este lugar siga siendo seguro. Además, Link y Lucina están conmigo.Con esas palabras como despedida, el grupo finalmente emprendió la marcha.Toon Link no se movió de inmediato. Mientras los demás avanzaban, él se quedó un momento más, mirando a Zelda con los labios ligeramente fruncidos. Sabía que debía irse, que tenían una misión que cumplir, pero algo dentro de él le hacía dudar, como si al alejarse estuviera dejando atrás su único refugio verdadero.Zelda notó su vacilación y le dedicó una sonrisa suave, inclinándose un poco para quedar a su altura.-Todo estará bien. -le aseguró, con esa misma voz dulce y tranquilizadora que siempre tenía para él.Toon Link bajó la mirada, y sin previo aviso, se lanzó hacia ella y la abrazó con fuerza. Sus brazos rodearon su cintura, buscando el consuelo que solo ella podía darle.Zelda no se sorprendió. Con una ternura casi maternal, le devolvió el abrazo, acariciando su cabeza con delicadeza.Toon Link cerró los ojos por un instante, como si quisiera prolongar ese momento. Pero el grupo lo obligó a separarse.-¡Toon! ¡Nos vamos! -la voz de Ness lo sacó de su ensimismamiento.El hiliano asintió con rapidez y se alejó a paso apresurado, sin voltear la vista atrás. Zelda lo observó partir con un aire de nostalgia. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫El grupo avanzó en formación compacta, con Snake y Samus a la cabeza, guiando el camino. La mañana aún estaba fresca, pero el calor de la isla comenzaba a hacerse notar con cada paso que daban.-¿Cuánto falta para llegar? -preguntó Lucas en voz baja, con curiosidad.-Depende de qué tan rápido nos movamos -respondió Snake sin voltear. -Si mantenemos el ritmo, llegaremos en unos minutos.A medida que avanzaban, el paisaje comenzaba a cambiar. Se alejaban de la relativa seguridad de la zona cerrada y se adentraban en una más abierta, con menos estructuras y más terreno accidentado. Las pocas ruinas que rodeaban el lugar se sentían densa, y aunque el sonido de la naturaleza seguía presente, había un inquietante silencio en el aire.-Esto no me gusta -murmuró Pit, llevando la mano a la empuñadura de su espada.Snake alzó una mano, indicándoles que se detuvieran. Su mirada afilada recorrió el entorno con precisión.El grupo se quedó en silencio de inmediato. El aire se sentía pesado, y aunque la vegetación seguía siendo densa, había un vacío inquietante en el ambiente.Snake entrecerró los ojos, analizando la zona.-Nos están observando -murmuró.Antes de que alguien pudiera responder, un retumbo estremeció el suelo bajo sus pies. No fue un temblor natural; fue algo... diferente. Algo grande.Desde las sombras de los árboles, una figura imponente emergió con paso firme. La presencia que proyectaba era sofocante, casi como si el aire mismo se volviera más denso a su alrededor. Su armadura negra y dorada reflejaba la luz del sol, y su capa roja ondeaba con cada uno de sus movimientos. Sus ojos, ardientes como el fuego, los escudriñaron con una mezcla de desdén y advertencia.Ganon.Se detuvo a bastantes metros de ellos, con los brazos cruzados sobre su pecho. Su mera presencia hacía que el ambiente se sintiera cargado de hostilidad.-Sois unos insensatos -gruñó, su voz profunda y resonante, casi como un trueno lejano-. No es muy inteligente poner un pie en mi territorio sin haberme preguntado antes.Ness y Pit se pusieron defensivos al instante, pero Snake levantó una mano para calmarlos. Sabía que provocar a Ganon sin una razón de peso sería un error.-No buscamos problemas -dijo Snake con voz firme, su mirada inquebrantable. -Solo estamos de paso.Ganon esbozó una sonrisa burlona.-De paso… -repitió con ironía-. Curioso, porque yo lo veo más como una invasión.-No seas dramático -intervino Samus, dando un paso adelante-. Si hubiéramos querido atacarte, ya lo habríamos hecho.El brillo en los ojos de Ganon se intensificó.-¿Atacarme? -soltó una carcajada grave, casi como un rugido contenido-. Mujer, tu arrogancia es casi entretenida.Samus gruñó, pero Snake puso una mano sobre su hombro, indicándole que no entrara en su juego. No era el momento de provocaciones innecesarias.Ness, chasqueó la lengua con frustración antes de dar un paso al frente.-Mira, no estamos aquí para discutir contigo -dijo, su tono más directo de lo usual-. Venimos a ver a King K. Rool.El ambiente pareció congelarse por un instante. Luego, Ganon soltó una nueva carcajada, esta vez más larga y con un matiz oscuro.-Ya veo. Así que ese es vuestro propósito -musitó, su sonrisa transformándose en una mueca burlona. -Me pregunto si seguiréis con esa determinación cuando lo veáis.El grupo se miró con confusión.- ¿Qué quieres decir? -preguntó Lucas con cautela.Ganon los observó por un momento antes de dar un paso al frente, inclinando ligeramente la cabeza.-Se ha vuelto otro como esas cosas. -dijo con desprecio-. Otro de esos asquerosos infectados.El silencio que siguió fue tan pesado como la misma presencia de Ganon.Samus dejó escapar un suspiro, sin mostrar ni un ápice de sorpresa.-Era evidente. -dijo, con la indiferencia de alguien que ya había atado todos los cabos-. Después de atacar a Zelda, estaba claro que algo iba mal.Snake asintió levemente, aunque su expresión se mantenía impasible.-Hay que verlo cuanto antes -declaró, mirando a Ganon con firmeza. -No hemos venido hasta aquí para dar media vuelta.Ganon los contempló por un momento, su ceño fruncido con impaciencia. Luego, tras un breve resoplido, se hizo a un lado, dejando el camino libre.-Adelante, pues. -gruñó. -Pero no lloréis quejéis si llega a pasar algo.Sin más preámbulos, el grupo se adentró en el edificio, un lugar oscuro y húmedo con una atmósfera cargada. A diferencia del refugio de Zelda y los demás, este tenía un aire mucho más descuidado y hostil.Al avanzar, el sonido de cartas deslizándose sobre una mesa improvisada llegó a sus oídos, seguido de un gruñido bajo y una risa socarrona.-¡Ja, otro para mí! -se jactó Wolf, inclinándose hacia atrás con una expresión satisfecha-. Vaya, Ridley, ¿te estás volviendo blandengue o qué?Ridley, con los ojos entornados, deslizó lentamente una de sus garras por la mesa, dejando una marca en la madera.-No cantes victoria todavía -gruñó, su cola agitándose levemente-. Ya veremos en la próxima ronda.Pero la momentánea distensión se rompió en cuanto Ganon carraspeó al entrar en la sala.Wolf giró la cabeza, su expresión de diversión cambiando a una más alerta, mientras Ridley se irguió, con sus ojos brillando con cautela.-¿Y estos qué hacen aquí? -preguntó Wolf con tono indiferente, aunque su mirada evaluadora recorrió al grupo rápidamente.-Quieren a ver a K. Rool -respondió Ganon con su voz grave y pesada.Ridley soltó una carcajada baja, mostrando una hilera de dientes afilados.Pit frunció el ceño, con una incomodidad evidente.-¿Dónde está? -preguntó, cruzándose de brazos con inquietud.Wolf se rió por lo bajo, como si la pregunta le hiciera gracia.-Ah, chico, te aseguro que no está en su mejor momento -respondió con un deje divertido, apoyando un codo en la mesa-. Pero si tenéis tantas ganas de verlo, supongo que Ganon os lo puede enseñar.Ganon no dijo nada, pero con un movimiento de cabeza les indicó que lo siguieran. La atmósfera en el lugar se tornó aún más densa mientras caminaban por los pasillos mal iluminados. El olor a humedad y metal oxidado impregnaba el aire.Finalmente, llegaron a una gran puerta de acero reforzado con gruesas barras de metal cruzadas en diagonal. A su alrededor, la pared estaba cubierta de profundas hendiduras, arañazos y golpes que habían desgastado la superficie.Pit tragó saliva.-Esto no… no parece la celda de alguien que sigue siendo persona. -susurró.Toon Link se acercó con cautela, posando la mano en la puerta.-Está hecha para que no pueda salir. -murmuró, observando las marcas. -Parece que aun así, intentó romperla.Ganon gruñó con impaciencia y, sin más preámbulos, corrió los cerrojos de seguridad con un sonido metálico que retumbó en el pasillo. El grupo se tensó.La puerta se abrió con un rechinido pesado.El interior de la habitación estaba apenas iluminado por una lámpara parpadeante en una de las esquinas. Las paredes estaban aún peor que el exterior: profundas garras habían desgarrado la superficie, dejando cicatrices irregulares en la piedra. El suelo estaba manchado con marcas oscuras, que posiblemente era sangre, algunas recientes, otras secas.El grupo se mantuvo en tensión, observando a King K. Rool desde la distancia. Nadie daba un paso más cerca. Aunque aún podía hablar y pensar, todos sabían que eso no garantizaba nada.Lucas tragó saliva y dio un paso atrás, sintiendo un escalofrío recorrerle la espalda.-Sigue... consciente -murmuró con una mezcla de sorpresa y desconcierto.-A ratos -respondió Ganon con desdén-. No sabemos qué hacer con él.Samus entrecerró los ojos, evaluando la situación.-¿Pensáis matarlo?-Tarde o temprano -respondió Wolf con indiferencia-. Pero aún no ha llegado el momento.-No mientras todavía sea capaz de hablar -agregó Ridley, inclinando la cabeza-. Aunque cada vez lo hace menos.Ness miró a K. Rool en silencio. Habían visto lo que pasaba cuando alguien se convertía completamente en una de esas cosas. No tardaban en volverse irracionales, agresivos... letales. Pero K. Rool aún no estaba del todo perdido. O al menos eso pensaban.Entonces, el cocodrilo gruñó de repente, su voz resonó en la habitación, ronca y entrecortada:-¿Vinisteis... a acabar conmigo...?Ness dio un paso al frente, confiado.-No hemos venido a matarte -dijo con seriedad, sin apartar la vista del enorme cocodrilo.Se tomó unos segundos para acabar la frase:-Quiero saber qué es lo que te pasó. ¿Cómo te infectaste?K. Rool gruñó y ladeó la cabeza. Sus garras se tensaron contra el suelo de piedra antes de resoplar.-Comí algo -respondió con un tono grave y áspero-.Lucas parpadeó, confundido.El cocodrilo soltó una risa seca que pronto se convirtió en un ronco gruñido.-¡Ja! ¿Qué esperabais? Siempre he sido de buen apetito… y cuando llevas días sin nada, no puedes ponerte exquisito.Wolf resopló con sorna.-No me digas que fuiste lo bastante idiota como para tragarte cualquier porquería.K. Rool le lanzó una mirada asesina.-No fue “cualquier porquería” -gruñó-. Eran setas. No olían mal, ni un solo indicio de que estuviera contaminada, todo lo contrario, se veían normales, como cualquier otras.El grupo intercambió miradas inquietas.-Entonces, ¿cómo supiste que estabas infectado? -preguntó Samus con frialdad.El cocodrilo sonrió de lado, mostrando sus colmillos, pero sin rastro de satisfacción.-No tardé en darme cuenta -contestó con amargura-. Unos días después… fiebre, sudores fríos, un dolor en los huesos como si me estuvieran partiendo en dos. Y luego vinieron las voces.Pit frunció el ceño.-¿Voces?-Voces -repitió K. Rool en un tono más bajo-. No eran mías… no al principio. Era como si algo dentro de mí intentara tomar el control.El ambiente se tornó más pesado.-¿Y qué pasó después? -preguntó Toon Link, manteniendo su distancia.K. Rool movió la cola contra el suelo, haciendo un sonido seco.-Perdí la noción del tiempo. -admitió. -Me desperté aquí, encadenado como un animal.Sus garras se aferraron al suelo con más fuerza, y su tono se volvió más sombrío.-No siempre estoy consciente… -murmuró de repente.La frase hizo que más de uno se tensara.-¿Qué quieres decir con eso? -preguntó Ness con cautela.K. Rool cerró los ojos por un momento, como si intentara reunir fuerzas.-A veces… no sé qué hago. Me despierto y las marcas están ahí. -Abrió la boca con un gesto de asco, señalando sus colmillos-. Sé que mordí a Zelda. Lo supe cuando vi la sangre.El grupo se quedó callado.-Por eso me encerraron -continuó, dejando escapar un gruñido-. No podían fiarse de mí.Lucas tragó saliva y miró a Ness, no muy convencido.El ambiente era denso, la gravedad de la situación pesaba sobre todos ellos. Ness y Lucas intercambiaron una mirada silenciosa. Sabían que tenían que hacer algo, pero no estaban seguros de qué tan efectivo sería.Finalmente, Ness dio un paso al frente.-Hemos venido a ayudar. -dijo, su tono firme, pero no exento de preocupación-. Si podemos curarte… tal vez podamos detener esto.K. Rool observó al moreno, con mirada aún llena de desconfianza, pero algo en él parecía rendido, como si hubiera estado esperando este momento.-¿Curarme? -gruñó, casi burlón-. ¿Y qué me hace pensar que podréis con eso?Lucas tomó aire y asintió. Sin decir una palabra, se acercó lentamente, señalando a K. Rool para indicarle que se girara.-Déjanos intentar algo. -dijo Lucas, con voz suave pero decidida.K. Rool, aunque reacio, no hizo nada para detenerlo. Se giró de espaldas, como le indicaron, y se mantuvo quieto, aunque su cuerpo seguía tenso.Ness se acercó con cautela y extendió las manos. Al principio, ambos chicos intentaron concentrarse en su energía PSI, buscando liberar el poder sanador que normalmente sentían al usar PK Healing. El ambiente parecía volverse más pesado conforme lo intentaban, pero en lugar de la reconfortante y envolvente sensación que tenían cuando ayudaban a otros, o como Zelda, algo estaba mal.Ness frunció el ceño.-¿Tú lo sientes? -preguntó Lucas, sintiendo que su PSI no podía conectar de la misma manera que veces anteriores.-No, no lo siento… -respondió Ness, con un tono de frustración en su voz. -¿Por qué no está funcionando?Ambos chicos intentaron de nuevo. El poder PSI comenzó a fluir desde sus cuerpos, pero no era lo mismo. En lugar de sentirse refrescantes, las ondas de energía comenzaron a sentirse erráticas y fuera de control. Ness forzó más poder hacia K. Rool. Sus manos temblaban mientras el esfuerzo de canalizar tanto PSI a través de su cuerpo comenzaba a afectarlo.Lucas, por su parte, ya empezaba a sentirse mareado, por lo que dejó de hacerlo y se puso una mano sobre la frente.-Ness… -dijo, intentando mantenerse en pie, pero su cuerpo comenzó a ceder.Ness no lo escuchó. Su rostro estaba exhausto, sudando por un esfuerzo desmesurado. Su PK Healing, en teoría, debería haber sido algo sencillo, algo que ambos controlaban al 100%, pero la presión, el intento de usar tanto PSI en un rango tan corto de tiempo, estaba agotándolos.-¡Ness, descansa! -gritó Lucas, pero Ness siguió concentrándose, ignorando la advertencia.Finalmente, el esfuerzo fue demasiado. Ness cayó de rodillas al suelo, el sudor empapaba su frente y su respiración era entrecortada.- Lo… intenté… -imurmuró Ness, incapaz de mantener la energía, con la voz débil y quebrada.Lucas se sentó al lado de él, jadeando por aire. Los dos a la vez no habían sido capaz de sanar a K. Rool. Estaban demasiado agotados. El peso del PSI sobre sus cuerpos los había desbordado.K. Rool observó la escena, su expresión algo menos desafiante, aunque no exenta de cierto desdén.K. Rool observó a Ness y Lucas en el suelo, jadeando. Su expresión pasó de la sorpresa a la burla, soltando una carcajada seca que resonó en la habitación.-¿Eso es todo? -gruñó con desprecio-. Vaya panda de inútiles…Toon Link y Pit se giraron hacia él de inmediato, sus rostros crispados por la indignación.-¡¿Qué has dicho?! -exclamó Toon Link, apretando los puños.-¡Ellos intentaron ayudarte! -añadió Pit, señalándolo con enojo-. ¡Podrían haberse desmayado por tu culpa!K. Rool gruñó, entrecerrando los ojos.- ¿Y qué? -rugió, golpeando el suelo con la cola-. ¡No me habéis curado, no habéis hecho nada!- ¡Como si esto fuera tan fácil como atragantarte con comida! -espetó Pit, frunciendo el ceño.- ¿Por qué debería importarme? -bufó K. Rool, mostrando los colmillos-. ¡Si no podéis curarme, entonces no sois más que críos jugando a ser héroes!Toon Link dio un paso adelante con furia.-¡Deberían haberte dejado aquí, entonces! -soltó, sin molestarse en ocultar su enfado-. ¡A ver cuánto tardabas en pudrirte solo!K. Rool le lanzó una mirada asesina, pero no contestó.Samus, que se había agachado junto a Ness y Lucas para evaluarlos, alzó la voz con tono frío y autoritario.-Cállate, K. Rool. Hicieron lo que pudieron. No pueden hacer más ahora -Contestó Samus, sin siquiera dirigirle una mirada a K. Rool-. Si sigues ladrando estupideces, no tendré problema en dejarte inconsciente.K. Rool gruñó con irritación, pero no respondió.Toon Link y Pit, aunque seguían enfadados, optaron por centrarse en Ness y Lucas, quienes aún intentaban recuperar el aliento.-¿Estáis bien? -preguntó Toon Link, cruzándose de brazos con molestia.Lucas asintió levemente, aunque su expresión de frustración hablaba por sí sola.Ness, con los ojos entrecerrados y la respiración pesada, murmuró:- No funcionó… no es como Zelda. Tal vez sea porque está en una fase más avanzada.El silencio se hizo más denso.Ganon, que observaba en silencio, carraspeó antes de hablar con su voz grave y penetrante.-A ver si ahora lo entendéis -dijo con seriedad-. No es tan simple.El grupo intercambió miradas. No solo no habían logrado curar a K. Rool, sino que ahora estaban más confundidos que antes.El ambiente seguía cargado cuando K. Rool bajó la cabeza, gruñendo entre dientes. Su cuerpo temblaba levemente, como si estuviera luchando contra algo invisible dentro de él.- No… -murmuró, su voz ronca y entrecortada-. ¡No me quedaré aquí!Toon Link y Pit intercambiaron una mirada alerta.- Oye… ¿qué le pasa ahora? -susurró Pit, dando un paso atrás.Samus se puso en guardia, sus instintos diciéndole que algo estaba a punto de ir a mal.El rugido de K. Rool resonó en la sala como un trueno. Sus músculos se tensaron, sus ojos se volvieron inyectados en sangre, y su mandíbula se abrió de par en par, mostrando colmillos que goteaban saliva. Su mente se había ido de un momento a otro. Lo único que quedaba era un instinto voraz y asesino. Entonces dejó escapar un rugido gutural que hizo que todos se tensaran.-¡Atrás! -ordenó Snake, su tono firme.Pero K. Rool no les dio tiempo a reaccionar. El enorme lagarto se lanzó hacia Ness con una fuerza inhumana. Sus garras se estiraron, listas para despedazarlo en un solo movimiento. Ness, paralizado por el agotamiento y el shock, solo alcanzó a ver la silueta de la bestia abalanzándose sobre él.Todo pasó en un segundo. Y para Ness parecía haber sido en cámara lenta.Entonces un estruendo retumbó en la sala. Un disparo sonó antes de que pudiera reaccionar.En pocos segundos, gotas de sangre caliente le salpicaron la cara.La cabeza de K. Rool explotó en un estallido grotesco. Fragmentos de cráneo y tejido salieron disparados en todas direcciones, golpeando el suelo con un sonido húmedo y pegajoso. Su cuerpo, aún con el impulso de su ataque, se desplomó pesadamente justo a unos metros de Ness, derrapando por la inercia hasta quedar inerte a solo unos centímetros de él.El charco de sangre no tardó en formarse, espeso y oscuro, empapando las baldosas bajo su cuerpo tembloroso. El hedor a pólvora y carne quemada llenó el aire.Ness no podía respirar.Lucas dejó escapar un sonido ahogado y se cubrió la boca con ambas manos, los ojos abiertos de par en par. Pit y Toon Link dieron un paso atrás instintivamente, con caras pálidas y llenas de horrorSnake bajó su pistola con tranquilidad, con el cañón aún humeante.-Se acabó. -dijo sin una pizca de emoción.Ness miró el cadáver ante él, pero su cerebro se negaba a procesarlo. Las convulsiones residuales aún agitaban el cuerpo sin vida de K. Rool.- Lo… lo habríamos curado -susurró, sin siquiera estar seguro de si lo creía.Snake lo miró de reojo antes de volver a fijar la vista en el cadáver.-No. No lo habríais hecho. -Se acercó y, sin dudarlo, le dio una patada al cuerpo para asegurarse de que no se moviera más. -No hay cura.El sonido de la suela de su bota chapoteando en la la sangre resonó en la sala.-Pero… -Lucas apretó los puños, sintiendo una mezcla de rabia e impotencia. -¡Nosotros…!-Miradlo bien -interrumpió Snake con frialdad, señalando el desastre en el suelo-. ¿De verdad creéis que aún era él?Ness sintió una náusea insoportable, el estómago revuelto por el olor metálico de la sangre caliente.Pit se giró, incapaz de soportarlo-Lo habría destrozado -dijo Wolf con frialdad, con su mirada fija en Ness. -Muchacho, si te hubiera atrapado, no habrías durado ni un segundo.Nadie dijo nada.Lucas tembló al ver el charco de sangre expandiéndose lentamente. Sus labios se separaron, como si fuera a decir algo, pero ningún sonido salió de su boca.Ness, aún en el suelo, sintió como si la realidad lo golpeara con fuerza. No era la primera vez que veía algo así… pero nunca había estado tan cerca de ser la víctima.Snake suspiró y guardó el arma con calma, como si no acabara de matar a alguien.El silencio en la sala era insoportable.Ganon observó el cadáver de K. Rool sin ninguna emoción aparente. Ridley, en cambio, se limitó a soltar un resoplido divertido.Samus cerró los ojos por un momento antes de cruzarse de brazos.-No nos podíamos arriesgar -sentenció, aunque incluso ella parecía algo tensa. -Si no lo hubiera hecho Snake, lo habría hecho yo.Ness sintió un nudo en la garganta.Habían llegado hasta aquí con la esperanza de ayudar… pero lo único que habían hecho era presenciar otra muerte.Y de nuevo, había sido justo frente a ellos.Lucas fue el primero en moverse, aunque apenas pudo hacerlo. Desvió la mirada del charco de sangre que seguía expandiéndose. No podía apartar la imagen de su cabeza. La imagen de K. Rool cayendo, la sangre saliendo de lo que antes era un cráneo, la forma en que su enorme cuerpo se quedó completamente inmóvil en un instante.Ness, aún en el suelo, respiró hondo, pero su pecho subía y bajaba demasiado rápido. Todo su cuerpo estaba tenso, sus manos temblaban sobre las frias losas del suelo. Sus oídos zumbaban por el repentino disparo, y la sensación de peligro seguía agarrada a su pecho.Sabía que Snake tenía razón. Sabía que, si el disparo no hubiera llegado a tiempo, él…Apretó los dientes y agitó la cabeza, sintiendo que le faltaba el aire.Lucas parpadeó rápidamente, tratando de calmarse, pero su mente se negaba a apartar la imagen. Sintió náuseas. Su estómago se revolvió, y en un acto reflejo, giró sobre sus talones y se alejó unos pasos tambaleantes.Ness intentó hablar, pero su voz era demasiado débil.El rubio se apoyó contra una pared, respirando rápido. Trató de tragar saliva, pero solo logró que su estómago se contrajera más. Un segundo después, sintió un espasmo en el pecho y cayó de rodillas, vomitando sin poder evitarlo.Ness apretó los puños.Samus y los demás observaron la escena en silencio. Nadie dijo nada. Nadie intentó detener a Lucas o le dijo que se calmara. No era la primera vez que algo así pasaba.Pit apartó la vista, su expresión rígida. Toon Link se cruzó de brazos con fuerza, cerrando los ojos.-No deberían estar aquí -murmuró entonces Wolf, con su tono autoritario, pero lleno de rabia contenida. -Son solo unos críos.Snake lo miró de reojo, pero no dijo nada.Lucas se obligó a levantarse, temblando. Le ardía la garganta y tenía los ojos llenos de lágrimas involuntarias. Se limpió la boca con el dorso de la mano y miró a Ness.-Tenemos que irnos -susurró, con voz quebrada.Ness asintió lentamente, pero no se movió de inmediato.Ridley bufó.- ¿Os vais a quedar ahí todo el día? -dijo con tono burlón-. Si os vais a desmayar, hacedlo en otro lado.Ganon lo fulminó con la mirada.-Cállate de una puta vez.Ridley soltó un leve gruñido, pero no insistió.Samus suspiró y miró a Snake.-Bueno, ya que no pudimos hacer nada, no deberíamos perder más tiempo aquí.Snake asintió, dándole un último vistazo al cadáver.-Nos vamos.Ness levantó aunque sus piernas flojearan también, pero no quería quedarse ahí más tiempo. Se acercó a Lucas y, sin decir nada, le pasó un brazo por los hombros para ayudarlo a caminar.Lucas no protestó. Solo quería salir de ahí. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫El grupo se disponía a salir cuando Ganon resopló con impaciencia y señaló el cuerpo de K. Rool con un movimiento de la cabeza.- ¿Y vais a dejarnos el cadáver aquí? -preguntó con su voz grave, cruzándose de brazos. -Porque no pienso cargarlo yo.Snake ni siquiera se detuvo.- Entonces no lo cargues -respondió con total indiferencia.-Que se encargue el lagartijo.-añadió Samus, sin molestarse en mirar atrás.Ganon frunció el ceño y miró a Ridley, quien se encogió de hombros con una sonrisa socarrona.- ¿Por qué no lo usas de decoración en tu castillo? Quedaría genial como alfombra.Ganon miró al grupo con una expresión de puro desagrado antes de dar la vuelta con brusquedad. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫El aire exterior era gélido en comparación con el ambiente cargado de adentro. El medio día envolvía el lugar con un silencio inquietante, roto solo por el sonido del viento y sus propias pisadas en la tierra húmeda.Lucas respiró hondo al sentir la brisa helada en su piel. Al principio, apenas sintió diferencia, pero a medida que el aire fresco llenaba sus pulmones, su cabeza dejó de dar vueltas y su estómago se asentó poco a poco.Ness, a su lado, mantenía su brazo alrededor de sus hombros, aunque sin decir una palabra. Su propio cuerpo todavía estaba rígido, y su mente iba a mil por hora, pero al menos Lucas parecía estar mejor.Toon Link se frotó los brazos, mirando hacia otro lado con una expresión seria.Pit, por su parte, no decía nada. Simplemente miraba al suelo con el ceño fruncido, claramente afectado por lo que acababan de presenciar.Ness notó el ambiente pesado entre los cuatro y tragó saliva.-¿Estás mejor? -preguntó en voz baja, dirigiéndose a Lucas.Lucas asintió lentamente, aunque su mirada aún estaba algo perdida.-Sí.-murmuró-. Solo… necesito un momento. Estas cosas me matan.Ness le acarició el brazo.-Tómate tu tiempo.El grupo siguió avanzando en silencio. Snake y Samus iban adelante, liderando la marcha.Pit, con los brazos cruzados, chasqueó la lengua.-Hecho de menos Angel Island...-murmuró, pateando una piedra del suelo.Ness miró de reojo a Toon, esperando que dijera algo, pero el chico seguía con la mirada baja, perdido en sus propios pensamientos.Finalmente, suspiró y se pasó una mano por el cabello.-Yo también echo de menos mi hogar. -admitió-. Sé que no había otra opción, pero…Dejó la frase en el aire, incapaz de terminarla.Lucas bajó la cabeza. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫Cuando finalmente llegaron a una zona más despejada, Snake y Samus se detuvieron.-Aquí nos separamos. -anunció Samus, cruzándose de brazos.Lucas levantó la vista, todavía con la cabeza baja.-¿Vais a volver a la base?-No nos queda de otra. -respondió Snake con su tono indiferente de siempre. -Necesitamos reabastecernos y ver si hay algo útil antes de que anochezca.Ness asintió lentamente. No sabía qué más decir. Por un momento, el silencio volvió a apoderarse del grupo hasta que Snake lo rompió con una sugerencia inesperada:-Podríais venir con nosotros.Todos lo miraron sorprendidos.-Tener un equipo más fuerte os aseguraría una mejor oportunidad de sobrevivircontinuó.- Y no voy a mentir, no todos los del grupo somos agradables, pero sabemos lo que hacemos.Samus no dijo nada, pero tampoco pareció en contra de la idea.Ness intercambió una mirada con Lucas y Toon Link. Pit, aunque estaba en su mundo, los escuchaba atentamente.Era una oferta tentadora. Snake tenía razón. Con ellos tendrían más armas, más protección, más posibilidades de resistir. Pero al mismo tiempo…-No podemos.-dijo Toon Link finalmente.-Tenemos un equipo esperándonos. -contestó Ness, mirando a los demás. -No podemos dejarlos atrás.Lucas asintió con la cabeza.Snake los observó por un momento antes de encogerse de hombros.-Como queráis -dijo con su tono habitual. -Pero si alguna vez cambiáis de opinión, sabéis dónde encontrarnos.-Sí. -añadió Samus. -Si las cosas se ponen feas, más de lo que ya están, podéis venir con nosotros.Ness les dedicó una leve sonrisa agradecida.-Lo tendremos en cuenta.Con eso, Samus y Snake se dieron la vuelta y comenzaron a alejarse.Lucas los observó hasta que desaparecieron de vista.-No sé si hicimos lo correcto…-Lo hicimos. -Afirmó Toon Link sin dudar. -No íbamos a dejarlos tirados.Ness asintió.-Vamos. Tenemos que volver antes de que se haga tarde. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫El camino de regreso al refugio fue largo y silencioso. Ninguno de los cuatro dijo nada, pero la tensión en el aire era evidente. Lo que habían presenciado seguía grabado en sus mentes, y por mucho que intentaran no pensar en ello, las imágenes volvían una y otra vez.Cuando finalmente cruzaron la puerta del refugio, apenas tuvieron tiempo de reaccionar antes de que Kirby se les echara encima.-¡Por fin! -exclamó, flotando a su alrededor. -¡Os habéis tardado un montón!-¿Dónde os habíais metido? -preguntó Red, mirándolos con el ceño fruncido. -Si hubierais tardado más, habríamos salido a buscaros.Mega Man se cruzó de brazos y los inspeccionó con la mirada.-Parecéis agotados. ¿Qué ha pasado?Ness y Lucas intercambiaron una mirada rápida, pero fue Toon Link quien habló primero.-Nos topamos con K. Rool.-¿Y qué? -preguntó Aldeano, inclinando la cabeza.Toon suspiró.-Como sabeis, estaba infectado. Intentamos con nuestro Pk Healing, pero fue imposible.El ambiente cambió al instante. Kirby dejó de flotar, Red tensó los hombros y Mega Man frunció el ceño.-¿Y qué pasó con él? -preguntó Red.-No pudimos salvarlo -dijo Ness, directo y sin rodeos.-Snake lo mató.Por un momento, nadie respondió.-Pero… -Kirby parpadeó un par de veces. -¿No podíais curarlo?Lucas negó con la cabeza.-Lo intentamos. No funcionó.Mega Man bajó la mirada, pensativo.-Así que hay un punto de no retorno…Aldeano no dijo nada, pero su expresión se endureció. Red, en cambio, cruzó los brazos.-¿Cómo de rápido avanza el virus?Ness suspiró.-No lo sabemos.Kirby miró a los demás.-Entonces… si uno de nosotros se infecta…-Habrá que actuar rápido -dijo Mega Man con firmeza. -Antes de que sea demasiado tarde. ≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫≫Mientras los demás seguían hablando sobre lo ocurrido, Ness desvió la mirada hacia Lucas. No había dicho mucho desde que regresaron. Aunque parecía más tranquilo que antes, seguía teniendo esa expresión extraña, como si su mente estuviera muy lejos.Aprovechando que nadie les prestaba atención, Ness le dio un leve empujón en el brazo.-Vamos a descansar un poco.Lucas alzó la cabeza, sorprendido, pero asintió sin decir nada.Se apartaron del grupo y caminaron hacia un rincón del refugio, donde había algunas mantas y sacos de dormir. No era lo más cómodo del mundo, pero al menos podrían sentarse con algo de privacidad. Lucas se dejó caer primero, apoyando la espalda contra la pared con un suspiro. Ness se sentó a su lado, cruzando los brazos detrás de la cabeza.Por un momento, ninguno de los dos habló.-¿Estás mejor? -preguntó Ness tras unos segundos de silencio.Lucas asintió lentamente.-Sí, solo tengo que procesarlo.-Bueno, al menos sigues entero -dijo Ness, encogiéndose de hombros. -No como yo, que casi acabo como desayuno de un cocodrilo.Esperaba que eso sacara al menos una sonrisa de Lucas, pero el rubio simplemente lo miró sin expresión antes de desviar la vista.-No tiene gracia…Ness ladeó la cabeza.-¿Ni un poquito?Lucas negó con la cabeza.-Casi te mata, Ness…-Sí, pero no lo hizo. ¿Eso es bueno, no?Lucas no respondió. Ness lo observó un momento, luego sonrió de lado.-Venga, deja de poner esa cara.Lucas frunció el ceño, confundido.-¿Qué ca—?Ness aprovechó para meterle la mano sobre las costillas y hacerle cosquillas. Lucas soltó un respingo, retorciéndose de inmediato.-¡Para!-No hasta que sonrías.-¡E-Eso es trampa!Lucas intentó apartarse, pero Ness lo siguió, riendo. En cuestión de segundos, Lucas terminó encogido contra la pared, riéndose sin poder evitarlo.-¡V-Vale, ya! ¡Para!Ness se detuvo, satisfecho.Lucas recuperó el aliento y lo miró con un leve puchero, aunque sus mejillas estaban algo rojas por la risa.-Eres un idiota…-Tal vez -dijo Ness, encogiéndose de hombros. - Pero funcionó.Lucas desvió la mirada, pero esta vez, su expresión se veía un poco más ligera. Este, aún recuperándose de las cosquillas, dejó caer la cabeza contra la pared. Su expresión ya no estaba tan tensa, y aunque aún había rastros de cansancio en su mirada, parecía más en paz.Ness lo observó de reojo y sonrió para sí mismo.-Así me gusta. -comentó con tono ligero. -Ya parecía que te ibas a quedar con cara de funeral para siempre.Lucas le dio un leve codazo en el brazo, sin ninguna fuerza real detrás.-Tampoco exageres…Ness se rió un poco, y por un momento se quedaron en silencio, simplemente disfrutando de la tranquilidad del momento.Lucas se giraró hacia Ness con una expresión pensativa. Sin previo aviso, levantó una mano y la apoyó sobre la cabeza del otro, despeinándole el flequillo con un gesto lento y distraído.Ness parpadeó.-¿Qué haces?-No sé. -respondió Lucas con una leve sonrisa. -Te vi y sentí ganas de hacerlo.Ness frunció el ceño con una mueca divertida, tratando de arreglarse el pelo con las manos.-Pues no sé qué tiene de relajante despeinarme -refunfuñó. -Encima me dejas hecho un desastre.Lucas soltó una pequeña risa y volvió a hacer lo mismo, esta vez revolviéndole todo el cabello con más intención.-¡Eh, ya para! -se quejó Ness, tratando de apartarle las manos en modo de juego.Pero Lucas parecía estar divirtiéndose, y cada vez que Ness intentaba detenerlo, encontraba la forma de esquivar sus manos y seguir con su “ataque”.Ness chasqueó la lengua con una sonrisa traviesa.-Vale, Lucas, si querías pelea, podías haberlo dicho antes.Lucas apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que Ness le atrapara por la muñeca y tirara de él con fuerza. El rubio perdió el equilibrio, tropezando hacia atrás en un intento torpe de zafarse, pero Ness lo aprovechó y, en un forcejeo torpe, ambos acabaron enredados y cayendo al suelo con un golpe seco.El impacto les dejó momentáneamente sin aliento. Lucas terminó boca arriba, con Ness encima de él apoyado sobre sus codos, su rostro demasiado cerca del suyo.Por un momento, ninguno de los dos se movió.La respiración agitada de ambos llenaba el silencio entre ellos. La gorra característica de Ness había salido volando en algún punto de su juego, y ahora su cabello oscuro estaba revuelto y desordenado. Lucas parpadeó, sintiendo cómo su propio rostro se calentaba.Algo en la expresión de Ness lo atrapó. Quizá era la forma en que sus ojos oscuros parecían más profundos sin la sombra de la gorra, o tal vez el leve brillo de expectación en ellos.Y sin que ninguno dijera nada, comenzaron a inclinarse el uno hacia el otro.Era algo instintivo, natural. No había ninguna prisa en sus movimientos, solo una necesidad silenciosa que ambos parecían compartir.Sus narices casi se rozaban.-¿Qué hacéis?La voz de Toon Link los hizo dar un respingo.Ness y Lucas se separaron de golpe, como si hubieran recibido una descarga eléctrica. Ness se giró con rapidez y vio al hyliano parado a unos metros, mirándolos con la cabeza ladeada y una expresión de total confusión.-¿Os habéis caído o qué?Lucas aún estaba procesando lo que acababa de pasar, su corazón latiendo con fuerza en sus oídos. Ness, por su parte, reaccionó más rápido.-¡Sí! -soltó con una risa nerviosa mientras se incorporaba de golpe. -Eso, je… me tropecé y arrastré a Lucas conmigo.Toon Link entrecerró los ojos, mirando la escena con escepticismo.-Ajá…Lucas, todavía rojo, se apresuró a asentir frenéticamente.-S-Sí, eso pasó.Toon Link los miró a ambos por un momento más antes de encogerse de hombros.-Vale, bueno… que sepáis que Mega Man ha dicho que iba a cocinar algo, así que si no queréis quedaros sin cena, más os vale no tardar.Ness asintió, demasiado rápido.-¡No tardamos!Lucas se levantó también, evitando mirar a Ness directamente.Toon Link les dirigió una última mirada antes de darse la vuelta y caminar de regreso al refugio.Cuando estuvo lo suficientemente lejos, Ness soltó un suspiro y miró a Lucas de reojo.-Perdón, no me acostumbro...Lucas apretó los labios, sin saber qué responder. Su corazón aún iba demasiado rápido.Ness desvió la mirada, frotándose la nuca.-Bueno, al menos no nos descubrió.Lucas asintió, pero no dijo nada más.Ambos se quedaron ahí un momento más, sin moverse, hasta que Ness suspiró y recogió su gorra del suelo.-Vayamos antes de que Kirby se coma todo. -dijo con un intento de sonrisa.Ness se levantó con rapidez, listo para seguir a Toon Link, pero antes de dar un paso, sintió que algo tiraba suavemente de su mano. Se giró y vio a Lucas mirándolo con una expresión suave, pero decidida.-Espera… -murmuró Lucas.Antes de que Ness pudiera decir algo, Lucas se acercó lentamente y, sin decir palabra, le dio un dulce beso en los labios. Fue breve, suave, un gesto que hacía que el tiempo pareciera detenerse, y cuando se separaron, Ness se quedó allí, callado.El aire entre ellos se volvió denso, pero esta vez, de una forma diferente. Ness sintió su corazón latir con fuerza, y en un momento, su rostro se volvió rojizo.Lucas sonrió levemente, tímido pero contento.-Ahora sí, vamos. -dijo en voz baja, sin dejar de mirarlo.Ness, aún atónito, asintió, sin poder evitar una ligera sonrisa.

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