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Reminiscencia

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Un apartamento frío, un pasillo frío, una sonrisa fría, una familia fría.Eso era todo lo que Hanemiya Kazutora tenía.
Las pocas memorias que tenía de su infancia eran el puño alzado de su padre y la cara asustada de su madre.Sin embargo, a pesar de su padre abusivo, su madre distante y el entorno frío en el que vivía, no se sintió sólo o desesperanzado.
Sí, tal vez de su infancia sólo destacaban remembranzas de miedo y violencia, pero también estaba presente la vaga memoria de unos ojos azules y una sonrisa brillante junto al recuerdo vívido de una extraña pero cálida y reconfortante sensación similar a un abrazo.Kazutora podía no tener mucho, pero siempre hubo algo ahí para él cuando lo necesito: le daría fuerzas cuando se sintiera tan pequeño como una hormiga y sería un balsamo cuando la ansiedad le abrumara, le haría sentir tan fuerte como un tigre y calmaría su corazón inquieto.Sí, había experimentado a una tierna edad la feroz dureza y frialdad de la que podía estar hecho el mundo, pero la calidez de la bondad y el afecto nunca fueron desconocidas para él. Sufrió de la indiferencia y negligencia de sus padres, pero siempre tuvo con él una guía afable y cuidadosa acompañando cada paso, impulsándole a seguir o a retomar el camino correcto cuando fue necesario.Una guía tan fuerte como la intuición.
Como cuando conoció a Keisuke.No comprendía porque palpitó con tanta fuerza en su corazón, empujándole hacía él con ímpetu, un idiota grosero y loco que no había dudado en lanzárseles a los golpes y terminó dándole una buena paliza.Pero no tardó en descubrir por qué.

Por eso seamos amigos...sin ningún interés.
Astuto, fuerte, leal y honesto. Cálido
como esos borrosos ojos azules y el fuego crepitante del auto en llamas. Conocía el verdadero significado de la amistad y no dudo en compartirla con él.Era alguien increíble y un verdadero amigo.Su primer amigo.En cierto modo, los ojos azules en forma de intuición fueron como un mapa del tesoro, siempre llevándole a encontrar joyas y oro en lugares que jamás hubiese pensado.
Como Toman.
O Mikey.

Ahora me perteneces, Kazutora...
Amigos verdaderos que se convirtieron en familia. Su familia. Su tesoro.Sí, estaba herido y traumatizado por una infancia hostil y cruel, pero también
tenía amigos en los que podía confiar y la fugaz memoria de unos ojos azules, que le recordarían lo fuerte y maravilloso que era.Hanemiya Kazutora podía estar herido, pero sobre todas las cosas, era un tigre.Un tigre que había comenzado a sanar.

----- CHAPTER BREAK -----

El olor a incienso y crisantemos, ese es el común denominador entre los hermanos Shiba. El olor persiste en sus mentes, grabado a fuego en sus memorias. El silencio y el pesar se convierten en una constante con la nostalgia y la melancolía reinando en su hogar, a medida que una triste aceptación se abría paso poco a poco en sus vidas. Excepto en Taiju. No en él. No, Taiju está furico. La ira, esa es la constante en Taiju, se asienta en sus viseras cuando todo el mundo sigue avanzando y los deja a ellos atrás. Cuando deja a su madre atrás. ¿Cómo puede? Cómo se atreve después de habérsela quitado. ¿Qué hizo ella?¿Qué hicieron ellos? ¿Porqué les tuvo que dejar solos? ¿Dios les está poniendo a prueba? No entiende. ¿Realmente está mejor en el cielo? ¿Es realmente misericordia?No es justo.
No es justo.

No es justo.

El pensamiento le hace arder, avivando el fuego de su enojo. Pero tiene que seguir adelante, aunque él no quiera, aunque este lejos de estar listo. Después de todo es el hermano mayor, tiene que ser fuerte ¿Quién más les iba a cuidar? Definitivamente no su padre ausente. Esa es la cruz con la que le toca cargar, aunque él no haya pedido nada de eso. Tampoco es justo.La perdida, el peso de la responsabilidad, el no saber qué hacer...Nada de eso lo es y sólo lo hace enfurecer más. Sólo le queda tener fe y soportar lo mejor que pueda.Sus pasos resuenan en el pasillo y a medida que avanza sus puños se aprietan más. Puede hacerlo, no es tan difícil, ya lo ha hecho antes, se dice mientras piensa en los niños del parque y lo obedientes que son después de una paliza, ignorando aquella espina al fondo de su mente que sabe que no es así y sigue adelante, pensando que la violencia a la que se acostumbrado a usar, el único medio que conoce para relacionarse con otros niños, puede servir para criar a sus hermanos. Después de todo, lo único que tiene para ayudarlos es su fuerza.Su mano gira el picaporte y abre la puerta. Taiju sólo planea echarles un vistazo para asegurarse de que están bien y no están haciendo algún destrozo, pero la vista de Yuzuha y Hakkai le recuerda la enorme responsabilidad que ha recaído sobre sus hombros y la sensación de injustica que se asienta en su pecho con cada día que pasa le hace hervir la sangre.Sus dientes rechinan y cuando menos se da cuenta ya ha levantado su mano.Se dice a sí mismo que es necesario. Deben ser obedientes y portarse bien, y él debe poner el ejemplo y hacerles saber quien manda como a los niños del parque.Se dice a sí mismo que les hace un favor, necesitan hacerse fuertes, porque el mundo allá fuera no tendrá piedad de ellos y mamá ya no está para protegerlos. Están solos. El mundo cruel les ha dejado solos. Ellos deben ser fuertes para poder hacer frente al mundo cruel que les ha abandonado.Sin embargo, su puño se detiene a medio camino cuando la visión de unos decididos ojos azules y una pelea llega a su mente. Taiju no entiende mucho del difuso recuerdo que ocupa su cabeza, pero hay palabras que resuenan con especial fuerza.
Nunca golpees a tu hermana menor. No importa que tan mal se comporte, perdónala con una sonrisa. ¡Eso es de lo que se trata ser un hermano mayor...!

...la violencia no lo es todo...

Lo que duele más que nada...

¡es la soledad!
Siente en su mano una calidez, como un amable agarre que le impulsa a bajar la mano lentamente.
Pusiste toda esta presión en ti mismo, has estado solo...

No eres el único que quiere huir. Todos somos débiles, es por eso que tenemos familia.

Seguiré luchando.
Es confuso, todo lo que ve y todo lo que escucha, pero su corazón entiende lo que a su mente no le puede dar sentido.

Usa tu fuerza para proteger, no estás solo...

Eso susurran con calidez los ojos azules en el fondo de su mente.Taiju se lleva la mano a su mejilla, descubriendo que está llorando.Las lagrimas se derraman y corren libres por sus mejillas.Intenta detenerlas con sus manos, pero estas desbordan como una presa que se acaba de romper.Una presa cuidadosamente construida desde que su madre había enfermado.Talla sus ojos bruscamente cuando siente un par de brazos pequeños rodeándolo y luego otro par se une al primero, y Taiju solloza, devolviendo el abrazo, dejando salir todo el dolor y la ira, todo el miedo, toda la confusión. Se permite ser débil y disfrutar del contacto y el afecto de sus hermanos, y no puede evitar equipararlo con un abrazo de mamá. Se pregunta si Yuzuha y Hakkai pensaran lo mismo.Pero si hay un pensamiento que los tres comparten, es que no están solos. Ya no tienen que estarlo, porque se tienen los unos a los otros.Son hermanos.Son familia.Esa noche Taiju promete convertirse en un buen hermano mayor y usar su fuerza para proteger a otros, aunque no puede evitar pensar en aquella extraña visión y esos ojos azules.¿Quién es Hanagaki Takemichi? Se pregunta antes de quedarse dormido.

----- CHAPTER BREAK -----

El mundo de Kisaki siempre se había regido por la lógica, por lo que siempre actuó en función de esta: cada paso, cada una de sus acciones sería premeditada y fríamente calculada. Así fue como aprendió vivir y así fue como vivió.Sus padres no eran muy diferente de él. Eran personas meticulosas y calculadoras cuyas acciones se orientaban hacia la perfección y la excelencia. Personas que le enseñaron a Kisaki sobre astucia, destreza e ingenio. Le prepararon para un mundo cruel y competitivo, donde los más grandes se comen a los mas pequeños, le enseñaron a derribar y manejar a sus oponentes, sin importar el tamaño, a cómo mover las piezas en su tablero para conseguir siempre la victoria.Fueron exigentes. Excelencia y perfección fue lo único que se esperó de él. Y Kisaki siempre cumplió, y siempre fue más allá, y eso pronto se hizo habito. Todo lo que hacía, toda acción, todo lo dirigió hacia esa dirección y todo lo que espero nunca fue nada menos que eso: perfección.A cambio de eso, sus padres le dieron todo lo que quisiera y pudiese desear.Todo, menos tiempo.Eran personas ocupadas y con grandes ambiciones después de todo.Y Kisaki estuvo bien con eso por un tiempo, pero, eventualmente, empezó a desear más, porque Kisaki también tuvo grandes ambiciones, tal vez por herencia o tal vez por esencia, pero Kisaki no sabía precisamente qué era lo que su ser anhelaba.Kisaki podía ser un genio, un niño prodigio. Podía tener una mente brillante y peligrosamente afilada, como la punta de una espada. Podría crear esquemas complejos y resolver complicadas ecuaciones en cuestión de segundos. Kisaki dominaba como rey sobre todo aquello que fuese regido por la razón.Pero Kisaki no conocía de los asuntos del corazón.Y Kisaki no pudo saber lo que anhelaba su corazón, porque no lo conocía.El corazón de Kisaki no sabía como se veía el amor, cómo podía presentarse, sentirse o expresarse. Kisaki sólo conocía la fría lógica y la exactitud de los cálculos, la necesidad de escalar, la satisfacción de estar en la cima y el menester de alcanzar algo que no conocía pero que crecía día con día en su pecho, dejándolo con un vacío, un vacío que no pudo llenar con logros ni regalos caros.Así que la primera vez que Kisaki escucho sobre el amor, pensó que el amor era la cima, lo confundió con la cara fea de la obsesión que perseguía la perfección, y creyó que, como todo lo demás, debía alcanzarse con acciones calculadas y esquemas finamente trazados.La cosa es...así no es como funciona el amor.Pero Kisaki no podía saberlo, porque nunca lo había experimentado. No podía saber incluso si es que sus padres lo amaban, o si había algo que amase.Pero aún así intentó.Y Kisaki, en base a su interpretación, sin saber lo que era lo que era verdaderamente el amor, hizo lo que pudo. Hizo su mejor esfuerzo con lo que tuvo. Lo hizo de la única forma que sabía y siempre hizo las cosas, a través de la lógica y su idea de lo que era la perfección como brújula.Pero por primera vez no fue suficiente y se enfrentó al fracaso.Lo odió.Y su odio creció con cada fallo.El amor se volvió un reto, una dificultad monumental de proporciones colosales.Eventualmente, Kisaki se rindió. El amor y la amistad dejaron de importar, eran cosas en las que no valía la pena mal gastar su tiempo y esfuerzo. Se dijo que no había nada que estos pudiesen ofrecerle, ninguna clase de beneficio. Aunque no podía saber de los beneficios de un amigo, porque no tuvo uno antes.A Kisaki le habían enseñado hacer uso de todo lo que le rodeaba para sus fines, todo era una potencial herramienta que le ayudase escalar a hasta sus metas, incluyendo a las personas. Y era difícil ver a una herramienta como algo más que eso, porque era difícil ver más allá de su función utilitaria. Eso era lo que había importando siempre, el cómo podían servir a Kisaki, y las herramientas, una vez cumplida función, debían desecharse, porque no había sentido en quedarse con cosas que ya no servían.Pero el amor era mucho más complejo y profundo que eso. Y Kisaki no podía hundirse en sus profundidades, porque sólo le enseñaron a pescar, no a nadar.Pero un día las cosas cambiaron. El día que conoció a Hinata Tachibana.

Al principio no pudo evitar pensar que era extraña, incluso molesta.Pero había algo nuevo y refrescante en ella que no le permitía desviar su atención.Tal vez fue porque ella no parecía querer algo de él y no había nada, además de saciar su curiosidad, que él quisiera de ella.Hinata le ofreció cosas raras y maravillosas sin esperar nada a cambio. Hinata le mostró lo que era la dulzura, el cariño y la amistad.Pronto, la curiosidad se convirtió en obsesión, y Kisaki siempre había confundido el amor con la obsesión.Su mirada se posó sobre Hinata Tachibana y no volvió a apartar la mirada.Pronto se descubrió queriendo saber cosas que antes no le habrían interesado antes. Quería saber cosas inútiles como cuál era su color favorito o por qué en todos sus apuntes dibujaba una carita feliz al terminar. Quería saber lo que le gustaba, lo que no, sus miedos e ilusiones. Y también se encontró deseando que Tachibana sintiera lo mismo. Se encontró anhelando su cercaníaKisaki comenzó a desear cosas que nunca antes había querido.Quería que Tachibana lo viera, que le sonriera, quería que le abrazara, que le pidiera ser compañeros en trabajos en equipo y no a la tonta que se sentaba a su lado, quería que volviera a intentar invitarlo a jugar con ella aunque tuviera que soportar la presencia de los otros niños que no merecían su atención. Kisaki quería ser importante, especial para ella, y quería que Tachibana pensará tanto como el pensaba en ella. Quería que Tachibana orbitara alrededor de él, y sólo alrededor de él, como él hacía alrededor de ella. Eso era lo más justo.Pero Tachibana no lo veía tanto como él a ella.Claro, de todos los niños, Hinata era la única que lo veía y se le acercaba, pero qué tan lejos estaba realmente de ser un niño más del montón. A Kisaki no le gustaba ser del montón, él debía estar encima del promedio, el tenía que ser perfecto, ¿cómo podría importarle a alguien más si no lo era? Las comisuras de sus labios se tensaban cuando pensaba que no era perfecto, ¿si no porqué otra razón es que no era la única cosa que fuese importante para Tachibana?¿Cómo podía ser perfecto? ¿Como podía hacer que Hinata lo quisiera más? ¿Qué más tenía que hacer? Kisaki ya era el mejor de la clase, siempre obtenía la máxima calificación y hacía todas sus tareas a tiempo, llegaba temprano y ya había ganado algunos premios de matemáticas y ortografía. Seguro tenía un buen futuro por delante, o eso decían todos los adultos a su alrededor.¿Qué más podrían querer de él? ¿Qué más logros tenía que conquistar?Aún así, Kisaki atesoró y memorizó cada momento que pasaba con Tachibana. Decidió, como en todo lo que había hecho, seguir el camino de la razón y de la ciencia, observaria, lejos o cerca, pero observaria atentamente hasta comprender todas causas, razones y motivos, pero no se acercaría de más, no quería volar y caer como Icaro, no volaría cerca del sol.Entonces las cosas volvieron a cambiar.Hina, con el corazón amable e ingenuo que tenía, pensaba que sería capaz de hacer frente a unos matones que la superaban en número, estatura, peso y fuerza, todo por un animal al que estaban molestando.Completamente ilógico.Y Kisaki se quedó lejos, observando...

...esperando.Su mano estirada, pero nunca alcanzando a Hinata.De alguna extraña e ilógica manera, siempre demasiado lejos de él, aun si la tenía a un lado.Y de pronto...Déjà vu.Una figura borrosa, un borrón pasando por su lado, identificando una borrosa figura infantil de una ondeante capa roja y el destello distante de unos brillantes y decididos ojos azules.

Sintiendo una urgencia de la que no estaba seguro que fuera del todo suya.Sé valiente.No pienses.Hazlo.Y Kisaki, en un momento de locura, corrió tras de ella.Las nubes se movían muy lentamente en el cielo y los rayos de sol de filtraban por las hojas del árbol del parque.

El maltratado cuerpo de Kisaki dolía y sentía una gota de líquido deslizándose desde su nariz, bajando por su mejilla, pero lo único en lo que Kisaki podía concentrarse era en el azul. Evocando esos ojos feroces azules, azules como el cielo arriba de él.Kisaki sintió como si ya no sólo pudiese contar con Hinata.Había algo más allá que no entendía, pero que le hacía sentir seguro y acompañado.Kisaki estuvo bien con no entender algo por primera vez.También sintió que podía contar con él mismo de una manera completamente distinta a como lo hacía antes.Y estuvo bien con fallar y no ser perfecto, con no seguir la lógica.Por que Hina todavía parecía querer ser su amiga aún después de haber perdido (vergonzosamente rápido, aunque el no admitiría eso) y ser completamente machacado.Y Kisaki pensó que tal vez no se tenía que ser perfecto para querer y ser querido por alguien, que tal vez había todavía muchas cosas que tenía que aprender, sobre todo de las cosas ilógicas y del amor.Tomó la mano que Hina extendía para ayudar a levantarse, una calidez se asentó en su pecho, con un destello azul en su mente como diciéndole "Bien hecho, lo hiciste bien."Se sintió como el comienzo de algo nuevo, un nuevo camino, un futuro más amable.Kisaki todavía tenía mucho que aprender sobre las relaciones humanas y el amor, pero parecía como si ya hubiese dado el primer paso y recibido algunas lecciones muy importantes.

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