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Vendido a un alfa

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-¡VENDIDA!, AL PARTICIPANTE N°24-Gritó el encargado por el micrófono en su mano de dirigir la subasta de omegas.
 
La omega que estaba en el escenario vestida con un vestido blanco y esposada de pies y manos estaba hecha de puro músculo, se notaba que entrenaba duro y el alfa que la había comprado por la suma de 5 millones de dólares era muy lindo y de mirada tranquila, subió a reclamar lo que compró. La tomó de la mano y se fueron por un pasillo ubicado a la izquierda del atril donde el alfa gerente del sitio.
 
A pesar de los alfas de ese sitio pudieran lucir miradas de compasión o incluso amabilidad, todos tenias muertos en el placard, habían desde ceos de empresas que tenían vidas dobles, políticos corruptos, jefes de mafias y los clásicos nepo millonarios que se complacian comprando personas como esclavos.
 
El alfa que compró a la omega de pelo corto y alta era dueño de una cadena de parques de inversiones y hoteles que estaban esparcidos por toda Asia.
 
-¡El próximo omega es algo mayor, pero todavía puede entrar en celo!- Hizo un gesto con la mano y un beta con un traje simple trajo de las cadenas de las manos al omega aterrado, lo ubico en el medio del escenario y se marchó .
 
Horas antes:
 
-Así que..¿Si me vendo puedo ser capaz de pagar mi deuda?- Pregunto Gi-Hun al alfa más alto de cabello negro, que parecia que en cualquier momento sacaria un arma para comenzar a jugar la ruleta rusa.
 
-Si señor Seong, el dinero que obtenga va a ser depositado en su cuenta bancaria una vez que el alfa lo compre- Le dedicó una sonrisa demasiado amable para ser sincera.
 
El omega se había quedado sin opciones, su trabajo no le daba lo suficiente para pagar la deudas de 500 mil dólares que tenía y como si fuera un milagro del cielo este hombre apareció en el andén del tren que estaba esperando para volver a su casa con esa propuesta.
 
Y ahí estaba en esa oficina con decoración excéntrica, escuchando como este alfa que se presentó con el nombre “El reclutador” le hablaba sobre el contrato para que la venta sea “legal” y como es que el alfa que lo compraría iba a hacer el pago, mas cuales iban a ser los posibles roles del omega que debía cumplir con su amo.
 
Sacó su teléfono y vio una foto de su hija, fue todo lo que necesito para firmar el contrato, se tomaron de las manos sellando el destino del omega- Fue un placer conocerlo Seong Gi-Hun.
 
El nombrado trago saliva, esperando que el alfa que lo compre sea alguien medianamente decente.

Volviendo al presente, Gi-Hun estaba parada bajo la luz del reflector del escenario, vestía una camisa blanca que le llegaba a los muslos, descalzo.

No pudo ver con claridad a ninguno de los alfas de la sala, el olor de sus feromonas lo mareaba y podía sentir las miradas de curiosidad sobre él.
 
-¡Comenzaremos con la cifra de 500 mil!- Dijo el encargado.
 
-500- Gritó uno cerca del escenario.
 
-1 millón- Se escuchó uno a un par de filas de distancia.
 
-¡1 millón!¿Alguien da 2?.
 
-2 millones- Se oyó muy cerca del omega.
 
Gi-hun respiró tranquilo, era más que suficiente para saldar su deuda y enviarle el resto a su hija.
 
-¡2 millones!¿Quién ofrece más?- Alentó el alfa con el micrófono en la mano.
 
-4 millones- Gritó uno cerca de la puerta de entrada, se oyeron murmullos de todos los alfas.
 
-¡Guau 4 millones!, pero creo que pueden ofrecer más, ¿Alguien da 5?- Preguntó sonriendo el alfa.
 
-5 millones- Dijo uno que estaba sentado en la primera fila, Gi-Hun no entendía como seguían pujando por él, ya tenía 52 años y el paso de la edad se notaba visiblemente, hasta tenía algunas canas en su cabellera negra.
 
-5 millones a la 1, a las 2, a las- Fue interrumpido por una voz profunda y autoritaria.
 
-10 millones- Los susurros no tardaron en aparecer.
 
-¡10 millones!, una suma que será difícil de superar, 10 millones a la 1, a las 2, a las 3-Gritó- ¡VENDIDO AL PARTICIPANTE N°1! 
 
Gi-Hun escuchó la cifra con ojos exorbitados, era demasiado dinero. Le rezaba a los dioses que el alfa sea decente, aunque considerando el lugar sabía que allí el dinero tapaba las miserias humanas.
 
El omega estaba tan asustado que su olor a caramelo se volvió agrio y quemado, observó como un alfa de estatura promedio se levantó de su asiento y caminó hacia el.
 
Se quedó sin aliento al ver lo atractivo y dominante que se veía, el traje confeccionado a medida y el pelo peinado hacia atrás le daba un aire majestuoso al alfa, la mente de Gi-hun iba a 1000 km por hora tratando de comprender cómo alguien así lo compraria por esa suma ridícula.
 
El alfa lo miró lo miraba con expresión neutra, aunque sus ojos eran gélidos, le encogió el alma esa mirada- No tienes que temer, omega mio.
 
Le extendió la mano bien cuidada de forma elegante, Gi-Hun la tomó temblando de miedo aun y con lentitud se fueron por el mismo pasillo que se fue la anterior omega.
 
-Soy Hwang In-Ho- Se presentó el alfa mientras lo conducía por una serie de pasillos que él no había visto- ¿Cual es tu nombré? 
 
-Seong Gi-Hun- Respondió suavemente, no quiso decir más nada por miedo a molestar al desconocido.
 
Se detuvieron frente a una puerta- Espérame- Gi-Hun asintió en silencio, el alfa entró y en menos de 2 minutos salió con algo que reconoció el omega, su teléfono que se lo habían quitado cuando le sacaron la ropa y le dieron esa única prenda. 
 
El aparato fue entregado al dueño que estaba en un estado de shock, así que no pudo agradecerle al alfa, no pensó tenerlo de nuevo en sus manos.
 
In-Ho no insistiendo en seguir hablando, llegaron a lo que era el estacionamiento del sitio, el alfa camino hasta un jeep negro y le abrio la puerta del acompañante como todo un caballero- Gracias- Dijo timido Gi-Hun.
 
-¿Quieres pasar tu casa para buscar ropa y algunas pertenencias?- El alfa sabía por su madre omega que ellos necesitaban cosas impregnadas de su aroma para estar tranquilos y cómodos en un nuevo ambiente.
 
Gi-Hun que hasta en ese momento desprende un aroma de azúcar quemada lo miró con asombro- ¿De verdad podemos ir? -Quiso que su voz no saliera tan esperanzada pero falló.
 
Se notaba a leguas de distancia que Gi-Hun no esperaba un trato decente de parte de ningún alfaque lo comprase, lo cual In-Ho desgraciadamente le tendría que dar la razón, él no se consideraba una buena persona por el tipo de negocios que tenía pero era el más razonable de los participantes de la subasta.
 
No iba a ser fácil ganarse la confianza del omega, menos con la forma en la que se conocieron así que tendría que ser amable y gentil, dos adjetivos que la mayoría de las personas no serían capaces de asociar con el.
 
-Claro que sí, dime la dirección, después iremos a mi casa, también deberías ponerte más ropa- Respondió amable mirando las piernas desnudas del omega a lo que este se puso de un rojo carmín.
 
El omega le dio la dirección, vivia en una area residencial de clase media a unos 40 minutos del edificio, el viaje fue silencioso y se podía sentir dentro del auto la combinación del aroma a caramelo de Gi-Hun y el whisky de In-ho, una combinación que a primeras no pegarian tan bien.
 
-Disculpa el desorden, salí apurado en la mañana- Comentó el omega antes de abrir la puerta, el olor del omega estaba muy concentrado y le llenó las fosas nasales al alfa que iba detrás de la delicada y a la vez masculina figura de Gi-Hun.
 
El hogar era modesto, pequeño pero muy acogedor, In-ho vio como el omega iba directamente a una habitación ubicada al lado de la cocina/comedor, escuchó el leve movimiento de cosas moviéndose y el ruido de una maleta abriéndose.
 
Mientras esperaba husmeo un poco, su vena curiosa le picó, caminó por el pequeño lugar y vio los utensilios de cocina, las ollas, especias, libros sobre el sillón, un par de juegos de mesa en una estantería al lado del mueble de una tele, donde habían fotos del omega con una señora mayor y una niña de 8 años aproximadamente.
 
En ese momento el omega apareció con un bolso de mano y una maleta, se había cambiado a un pantalón azul, camiseta blanca y una camisa negra gruesa con zapatillas de tela blanca, muy casual y cómodo. La mirada de Gi-hun paso del alfa a la foto y una expresión de melancolía atravesó sus facciones.
 
Se acercó dejando las cosas sobre el sillón- Es mi hija- Confesó con mucho sentimiento.
 
In-ho lo volteo a ver, no tenía la apariencia de haber pasado por un parto, aunque si tenía ese aura maternal que poseían todos los omegas- Es igual a tí- Dijo el alfa- Llevate todas las fotos - Le aconsejó.
 
Gi-Hun las tomó a todas y las metió en el bolso de mano,suspiró y miró el lugar, como tratando de grabarlo a fuego en mente sabiendo que sería la última vez que estaría allí- Ya estoy listo- Comentó en voz baja.
 
Hwang asintió y se llevó la maleta a la camioneta, comenzando un nuevo capítulo para ambos.
 
La vivienda del alfa era una casa ubicada en las afueras de Seúl, con hectáreas de campo y una casa muy moderna, el omega se sintió muy fuera de lugar entre tanto lujo.
 
-Tu habitación estará junto a la mía- Le informó In-Ho, le hizo un recorrido rápido por la casa de dos pisos- Dejó su maleta sobre la cama tamaño queen size, la habitación contaba con un baño en suite y un gran guardarropa, además de un escritorio y una silla- Ponte cómodo y luego baja, necesitamos charlar.
 
Gi-Hun asintió y el alfa lo dejó solo para que pueda llenar de feromonas la habitación a su gusto, se sentía tan irreal la situación en donde se encontraba.
 
Siendo comprado por un alfa millonario y muy guapo, no es que Gi-hun se considera a sí mismo como alguien feo, tuvo muchas oportunidades con alfas, betas e incluso omegas pero genuinamente no tenía deseos de estar en pareja, no después de todos los problemas que tuvo con su hija y su ex-alfa, que ahora ella tenía la custodia completa.
 
Guardó la ropa y colocó las fotos sobre el escritorio, dejó su teléfono sobre la gran cama y se preparó mental y emocionalmente para lo que el alfa le pediría que haga.
 
En el primer piso buscó al alfa y lo encontró en la cocina preparando café en una cafetera de émbolo, levantó la vista de su tarea y el omega podría jurar que esos ojos oscuros brillaron un segundo.
 
-Toma asiento por favor- Pidió con calma, el omega se sentó frente a In-Ho, este le entregó una taza de la bebida y una azucarera.
 
-Gracias- Respondió educado Gi-Hun.
 
-¿Te estarás preguntando por qué no es así?- El alfa bebió un poco de su propia taza.
 
-Si, desde el primer momento- Dio un sorbo a su taza- Yo realmente no entiendo qué esperas de mi, soy muy mayor para que me quieras de compañero de unión y soy bastante torpe en el restos de la cosas-  Bajo la mirada apenado.
 
-Te vi y puede sentir que estabas en una profunda soledad- Dijo In-ho- Reconozco a una persona sola y tuve el presentimiento de que nos llevaríamos bien.
 
Gi-Hun levantó la cabeza y conectó la mirada con la del alfa y pudo ver a lo que se refería, la soledad que lo envolvía estaba ahí, el aura de alguien que pasó mil noches en silencio absoluto.
 
-una manera inusual de hacer un amigo- Comentó seco Gi-Hun bebiendo más del café que estaba muy bueno.
 
-Mis decisiones no siempre son las más correctas- Admitió In-Ho- Pero me llevaron a estar donde estoy ahora- Se movió para sentarse al lado de Gi-Hun- ¿Cómo es que las tuyas te llevaron a esa subasta?- Se giró para mirarlo.
 
-Mi hija hace unos años se enfermó gravemente y con mi ex-novia no contábamos con el dinero suficiente para las cirugías y tratamientos- Se le quebró la voz con la última palabra y su olor se quemó- Le pedí un préstamos a las personas equivocadas y con los intereses aumentó la cantidad.
 
In-Ho entendió a la perfección lo que hizo Gi-Hun, el amor hacia los hijos te llevan a tomar todo tipo de decisiones para verlos bien.
 
-Ayer el hombre que se presenta como “El reclutador” me ofreció el trato de venderme en ese lugar, así que acepté y aquí estoy- Terminó la taza de café, pero la seguía sosteniendo entre sus manos, volteo a ver al alfa y le impactó algo, In-Ho no se asombró con su historia, sino que estaba sopesando algo en su mente.
 
-¿De cuanto era tu deuda?
 
-500 mil, por cierto fue demasiado lo que gastaste en mi- In-Ho nego.
 
-Eso no es nada, 10 millones es lo que gano en un dia- Gi-Hun lo miro descolocado.

-¿De qué trabajas?- Preguntó Gi-Hun.
 
-Digamos que tengo negocios en distintas áreas, tengo un socio que me invitó a la subasta- Dijo como si nada In-Ho, Gi-Hun en ese momento creyó que la gente con dinero es rara.
 
-Volviendo al tema del porqué estoy aquí- Tomó aire y suspiró-¿Voy a estar encerrado aquí?, ¿Voy a poder ver a mi hija y a mis amigos?, ¿Voy a poder seguir trabajando?
 
In-Ho no le respondió en seguida sino que lo miro por lo que parecían horas, estudiando y analizando sus palabras, hasta que hizo un movimiento que no esperó el omega, le acaricio la mejilla, lento y medido, para que Gi-Hun sea consciente del toque en cada momento, dejando que el olor a whisky invada su sentido del olfato.
 
-Primero me gustaría que te adaptes a nuestra casa, porque ahora vivimos los dos aquí- Dijo con una voz algo seductora, haciendo que la piel de Gi-Hun se erice- Vas a poder ver a tus amigos e hija con mi permiso, ¿Sí?- El omega asintió tragando saliva - Con respeto al trabajo no te preocupes por ello ahora, vas a conseguir algo mejor- Le dio una sonrisa picara.
 
Gi-hun cada vez entendía menos al alfa que tenía al lado- Está bien In-Ho.
 
El alfa lo miró de una forma indescifrable cuando lo llamó por su nombre- ¿Vamos a dormir?, ya es de madrugada- Bostezó levemente y Gi-Hun lo imitó.
 
-Si, fueron demasiadas emociones- Se levantó tomando las tazas y la cafetera llevarlas a lavar, In-Ho quiso detenerlo pero el omega ya se puso en ello.
 
-No tenias que lavarlos, podría hacerlo yo.
 
-Es lo menos que podía hacer- Tomó un año limpio y se secó las manos- Ahora si estoy listo para ir a dormir- Sonrió levemente.
 
Ambos emprendieron el rumbo hacia sus cuartos y antes de entrar se miraron.
 
-Buenas noches Gi-Hun.
 
-Buenas noches In-Ho.

Se sumergieron para dormir y poder enfrentar el mañana.

----- CHAPTER BREAK -----

A medida que pasaban los días, la convivencia de ambos pasó de ser tensa, la atmósfera cargada de dudas por parte de Gi-Hun y el escrutinio en la mirada de In-ho, ambos ahora trabajaban como un equipo de amigos que parecían que se conocían de toda la vida.
 
Se complementaban muy bien, tenían opiniones similares con respecto a la vida, a lo que esperaban de ella, In-Ho era metódico y calculador llevando una rutina diaria a la que Gi-Hun se adaptó muy bien y agregó pequeños momentos en donde el alfa debía volver a la tierra, conectando con las personas y con sus emociones positivas.
 
Los dos cocinaban muy bien y eran ordenados, mientras que el alfa se especializaba en platillos salados, el omega le encantaban los dulces, Gi-Hun descubrió que el alfa tenía un toc con ordenar sus zapatos de modo que todos quedaran en una fila perfecta.
 
Mientras que In-Ho secretamente adoraba la compañía del omega, demostró ser muy inteligente cuando le comentó sobre un trato de unos de sus clientes que quiso más de lo que habían acordado, Gi-Hun le sugirió que acepte pero con la condición de que el cliente ceda la mitad de su empresa. Una idea brillante.
 
Pocos días después de eso Gi-Hun consiguió un empleo en una oficina siendo contador, lo mejor de todo es que estaba cerca de la villa de In-Ho así que el alfa podía llevarlo y traerlo.

Pudo traer de visita a Sang-Woo y Jung-Bae una vez después de dos semanas de convivencia, a tomar el té y comer mochis caseros hechos por él, In-ho obviamente estuvo en la reunión para supervisar que todo esté en orden.
 
-Esta casa es magnífica señor Hwang- Comentó Jung-Bae después de tragar un pedazo del postre, Sang-Woo asintió combinando con su amigo beta.
 
-Muchas gracias Jung-Bae- Dijo modesto Hwang- Dime In-Ho por favor, tenemos casi la misma edad, se sentó cómodamente en unos de los sillones individuales del living, los amigos de su omega estaban compartiendo uno mientras que Gi-hun se sentó en otro individual ubicado justo frente a él.
 
In-Ho podía ver como la sonrisa de Gi-Hun era mucho más resplandeciente ahora que lo veía interactuando con gente de su confianza, su postura era más desenfadada y el aire maternal lo rodeaba al omega,  el alfa no pudo elegir una persona mejor para estar a su lado.
 
Aunque luchaba constantemente con su lado territorial, él era uno de los alfas más posesivos que había y a pesar de que le gustaba ver a su omega feliz con sus amigos, su lado salvaje odiaba compartirlo con alguien más que no sea la hija de este.
 
Dejó que la conversación entre los amigos fluyera con naturalidad, aportando solamente cuando le preguntaran algo, quería seguir disfrutando del increíble olor dulce que emanaba Gi-Hun, enseñar de estar en absoluta calma y confianza.
 
Notaba que el alfa Sang-Woo y su aroma a menta era ligeramente marchito, también como ese amigo lo miraba de reojo estudiando, el pobre idiota creía que no lo había notado, le había dicho a Gi-Hun que lo presente como su compañero y que no diga nada de la subasta por obvias razones.
 
Seguramente ese alfa esté dudando de la veracidad de lo dicho por su amigo de la infancia, notaba en el otro alfa una astucia que él mismo poseía desde que tuvo uso de razón y por eso mismo refino su actuación como el alfa guapo, millonario, dulce, apacible y encantador que se enamoró a primera vista del omega. Ocultando su obsesión, locura, posesividad y ganas de asesinar a quien sea que le hable a Gi-Hun.
 
-¿Cuándo vas a ver a tu Ga-Yeong?- preguntó Sang-Woo de repente al omega.
 
Ese nombre corresponde a la hija de Gi-Hun, el alfa vio los videos y fotos que Seong le mostró un día de tormenta y se sentía vulnerable, así que busco su compañía por voluntad propia, fue un momento muy agradable para Hwang, quedó encantado con la chiquilla valiente y fuerte sobreviviente a una enfermedad tan cruel.
 
Ya la veía como a su propia descendencia también.
 
-En un par de meses viene a Corea a visitarme- Respondió el soñador Gi-Hun- No puedo esperar para abrazarla y mimarla.
 
-Es una chica tan tenaz y llena de vida, igual que tu- Dijo el beta con la melancolía impregnada en su semblante.
 
El grupo de amigos suspiró, recordando viejas épocas- Que viejos nos volvimos- Mencionó el omega- Pensar que antes nos emborrachábamos los viernes y ahora nos cuidamos el estómago por la acidez- Él y su amigo beta estallaron en una carcajada, Sang-Woo río por lo bajo e In-Ho esbozó una mueca divertida.
 
Hablaron un poco más hasta que el sol se estaba poniendo, Jung-Bae agradeció infinitamente a In-Ho por estar a su lado y lo abrazó como un amigo más, In-Ho al principio se puso tenso pero después le dio una palmadas amistosas en la espalda.
 
Sang-Woo por su lado le estrechó la mano- Cuídalo bien, es importante para muchas personas Gi-Hun- El tono podría ser cordial, aunque In-Ho detectó una muestra de inseguridad en sus palabras.
 
-Voy a cuidarlo como si valiera 10 millones de dólares- Respondió solemne y con una sonrisa practicada.
 
Después de que se fueron los amigos la casa se sintió muy silenciosa- Tus amigos te quieren mucho- Dijo In-Ho lavando las tazas y los platitos, lo quería hacer Gi-Hun pero el alfa se le adelantó.
 
-Si, son como mis hermanos- No necesito verlo para ver la sonrisa gigante que tiene Gi-Hun, la alegría inundaba la habitación cuando el omega estaba ahí.
 
-¿Eres el mayor del grupo?- Se volteó para ver al omega, que se había reclinado sobre la mesa, doblando su esbelto y apetecible cuerpo.
 
-Si, Jung-Bae tiene 50 y Sang-Woo 51.
 
El alfa se apoyó contra la mesada, secándose la mano con un trapo limpio.
 
-Eso significa que soy el más joven de todos- Gi-Hun se enderezó enseguida.
 
-¿En serio?- Pregunto con algo de burla.
 
-Si, tengo 49 años- Gi-hun se rio ante el descubrimiento, In-Ho lo miro con la ceja alzada.
 
-Lo siento, lo siento es que Jung- Bae me mandó un mensaje y dijo que tenías el carácter de su padre- Se agarró el estómago cuando una nueva oleada de carcajadas lo atravesó, In-Ho volteo los ojos ante el comportamiento infantil.
 
-Que elocuente- Respondió tocándose el pelo dramáticamente, Gi-Hun se limpio las lagrimas y se acercó alfa.
 
  -No te enojes, francamente yo también creí que eras al menos un par de años mayor que nosotros.
 
In-Ho aprovechó la distancia corta para tomar de la cintura del omega y pegarlo a su cuerpo, Gi-Hun tardó un segundo en procesar la acción y luego vino la vergüenza de estar así con el alfa.
 
No es que no tengan contacto físico, In-Ho al día siguiente de comprar al omega lo tocaba cada vez que podía, acostumbrando al omega a su presencia física, liberando sus feromonas para que se combinen con las de Gi-Hun, todas las veces Gi-Hun se comportaba muy tierno y adorable, desviando la mirada, sus mejillas y cuello poniendo rojos como una manzana madura lista para devorar. No parecía un hombre que ya había tenido una tierna hija de 9 años, esa inocencia y bondad que tenía el omega eran refrescantes para él.
 
In-Ho alzó su cabeza, enterrando su nariz en el cuello del más alto, olfateando directamente desde la glándula olfativa, el aroma era diferente, más dulce y almizclado, Gi-Hun jadeo sintiendo la respiración del alfa en esa zona tan sensible de su anatomía.
 
-¿Me vas a dejar ir ahora?- Preguntó nervioso Gi-Hun, su lado omega se estaba removiendo inquieto por esta cercanía tan íntima.
 
-Solo un poco más- Se pegó aún más y cerró los ojos, concentrando en aspirar unas cuantas veces más ese olor que tanto adoraba.
 
-Me está doliendo la cintura- Se quejó el omega.

-No eres tan viejo para quejarte de eso- Dijo In-Ho.
 
-Prueba con parir a otro ser humano y después trabajar de oficinista casi 3 décadas.
 
El alfa lo soltó de mala gana lo suficiente para que ambos se miraran a los ojos- El viernes tengo una reunión con algunos socios y quiero que vengas conmigo.
 
Gi-Hun se puso un poco nervioso, sentía que no sabía si se iba a comportar bien con los socios del más joven, In-Ho vio las dudas en la mente de Gi-Hun- Lo vas a hacer muy bien, tienes unos excelentes modales, además de tu asombrosa inteligencia.
 
Las palabras del alfa hicieron efecto rápidamente, el omega se relajo y asintió-Iré con mucho gusto- El sonido de su teléfono hizo que Gi-Hun se suelte finalmente y fuera a atenderlo.
 
In-Ho estaba feliz de que el omega aceptase ir con él, necesitaba presumir delante de todos a la grandiosa compañía que tenía todos los días.
 
Gi-Hun volvió tocándose la nuca molesto- ¿Podrías llevarme a mi trabajo?, un idiota tipeo mal un porcentaje y necesitan mi ayuda para calcular todo de nuevo.
 
-Si, no hay problema alguno- Tomó las llaves del jeep, buscó un abrigo y salió de la casa, Gi-Hun fue a su habitación a tomar su maletín, un abrigo formal y fue en busca de In-Ho.
 
El omega estaba muy contento con el trato recibido por In-Ho, creyó que sería tratado como un esclavo por él y no fue así, tenía voz y voto en la residencia, podía traer a sus amigos aquí y el alfa incluso quería conocer a su hija.
 
La deuda que tenía ya fue pagada en la primera noche que llegó a la casa antes de dormir, envío una transferencia al prestamista que le debía, sus hombros estaban mucho más livianos y sus dolores de cabeza ya no eran tan intensos al pensar en cómo pagaría las cosas.
 
Necesitaba ropa para el viernes, así que mañana después del trabajo iría a comprar algo que impresione, lo único complicado es que necesitaba una excusa para que el alfa no vaya a buscarlo.

-In-Ho necesito quedarme haciendo horas extras hoy- Gi-Hun siempre fue un pésimo mentiroso y su olor lo delataba, lo mejor que se le ocurrió fue llamarlo en su descanso del almuerzo- Después iré en taxi a casa.
 
-Gracias por avisarme Gi-Hun- Parece ser que el alfa le creyó- No vemos más tarde, que tengas un buen día en el trabajo.
 
-Nos vemos, que también tengas un buen dia!- Colgó y se tiró contra el respaldo de su silla, sin creer que In-Ho su mentira había funcionado.
 
-Señor Seong!- Gritó Dae-Ho, un alfa joven de actitud enérgica, era como un cachorro que le habían dado de comer hace unos momentos y su aroma a cerveza siempre te daban ganas de ir a un bar a beber una. Trabajaba como secretario.
 
 -Hola- Saludo gentil.
 
-¿Hoy no lo vienen a buscar como todos los días?- Además era muy directo, incluso más que In-Ho.
 
-Tengo un evento y quería ir a conseguir algo.
 
-¡Oh!, ¿Quiere que lo acompañe?, siempre es bueno tener una opinión- El omega asintió feliz aceptando la ayuda, caminaron juntos hasta la zona de tiendas, entraron en una donde vendían ropa elegante, habían trajes, vestidos, zapatos, accesorios, ambos se quedaron algo mareados por la cantidad de cosas que había para ver. Por suerte Gi-Hun ya sabía lo que quería, así que fue rápidamente a la sección de vestidos, pasó las perchas buscando el que tenía en su mente y al no encontrarlo él y el alfa se fueron a la siguiente.
 
Visitaron 4 tiendas y en el medio se compraron un café, charlaron de cosas triviales y pasaron un buen momento, hasta se consideraron amigos ahora y se intercambiaron números de teléfono, Gi-Hun se sintió realizado, pudo comprar exactamente lo que quiso y conoció a una nueva persona, este pequeño alfa se llevaría bien con Jung-bae pensaba.
 
Estaban tan en su mundo que no se dieron cuenta que alguien los vigilaba.
 
Cuando llegó a su casa Gi-hun vio que el alfa estaba sentado bebiendo un té de menta leyendo un libro, este paró su lectura y lo vio con una sonrisa pequeña- ¿Cómo fueron las horas extra?
 
Gi-Hun ahora que ya tenía su atuendo decidió ser honesto con el alfa, odiaba mentirle a las personas que le importaban- En realidad fui de compras con un amigo de la oficina- Se sentó en uno de los sillones individuales.
 
-¿Por qué no me lo dijiste desde el principio?, te podría haber acompañado- El tono era calmo, pero el olor de whisky se intensificó levemente, signo de que estaba con mal humor.
 
-Quería que fuera sorpresa mi atuendo para mañana- Dijo con honestidad Gi-Hun, su aroma seguía siendo el mismo, decía la verdad.
 
In-Ho se frotó las sienes con sus dedos, evaluando lo que diría a continuación- ¿Estuviste solo o con alguien más?
 
-Mi plan era ir solo, pero me acompañó Dae-Ho, un alfa de mi oficina- Confesó.
 
In-Ho lo miró como el primer día que se conocieron en la subasta- ¿El esta interesado en ti?
 
Gi-Hun lo miró con el ceño fruncido- No, él está interesado en una omega femenina de nuestra oficina- In-Ho lo observó todavía con dudas- No estoy mintiendo, de hecho me pidió consejos para acercarse a un omega y que no salga corriendo, casi toda su familia son alfas.
 
Un suspiro salió de la boca del alfa y su olor se aligeró, sus ojos ya no eran tan duros y su expresión se suavizó-  Hiciste de cupido- Una suave risa escapó de sus labios.
 
El cambio de humor tan drástico lo dejó mareado al omega, pensó que era raro pero un tipo decente.
 
El día terminó bien para ambos, Gi-Hun le prometió al alfa nunca mentirle más.
 
El tan ansiado viernes llegó, Gi-Hun se estaba preparando en su habitación, se había duchado y arreglado el pelo lo mejor que pudo, se colocó una fina cadena dorada en el cuello, unos anillos y pulseras, desenvolvió el vestido rojo con la espalda descubierta y escote en forma de corazón, se lo puso lentamente sintiendo la fina tela acariciando su piel, tenía un tajo en la pierna izquierda así se le hacía fácil caminar con él, lo combinó con una botas de tacón bajo que le llegaban hasta el tobillo.
 
Se miró al espejo y le fascinó el resultado, pero sentía que le faltaba algo, observó su rostro limpio y supo que era, sacó un gloss transparente y se lo aplicó, tomó un bolso donde guardo el gloss y el teléfono.
 
Salió de la habitación justo cuando In-Ho también lo hizo, el alfa dejó escapar una bocanada de aire al ver al omega vestido así, Gi-Hun se quedó asombrado de ver lo bien que le quedaba el traje blanco y camisa negra al alfa, nunca estuvo más consciente del gran atractivo de In-Ho.
 
 -Te ves increíble In-Ho- Dijo contento Gi-Hun.
 
-Tú también, el rojo realza tu tono de piel- El omega se sonrojo ante el halago, de hecho se sentía un poco sofocado, lo adjudico al nerviosismo por la velada de esta noche.
 
In-Ho levantó su codo, el omega entendió ese gesto y pasó su brazo por ese espacio tomando el bíceps muy musculoso del alfa- ¿Listo?
 
-Si-Dijo el omega.

La reunión estaba saliendo muy bien, el dúo de amigos dio de qué hablar desde que todos vieron al omega llegar con ese impresionante atuendo, charlaban y bebían diversos tragos de forma medida.
 
Gi-Hun sentía que había una tensión creciendo, no en el lugar, los invitados y la organización fueron muy educados y cordiales entre todos, pese a la amplia diversidad de alfas, omegas y betas no hubo ningún incidente entre nadie, lo el omega presentía es un cambio dentro del mismo.

El alfa noto como el omega se volvía cada vez más silencioso y como su olor se tostó, se disculpó con los socios que estaba hablando y sutilmente caminaron hasta una zona poco concurrida del lugar- ¿Esta todo en orden?- Pregunto algo nervioso el alfa, tal vez estar entre tanta gente le hastío o alguien le hizo algo.
 
-Si es solo qu- No pudo completar la frase, un fuego interno se apoderó de su cuerpo, su piel ahora estaba tan sensible que hasta la fricción de la tela del vestido le enviaba oleadas de placer a su cerebro, su olor se volvió más intenso, dulce y hasta picante.
 
Ese olor le lleno a las fosas nasales del alfa y gruño, ese aroma era una invitación a tomar todo lo que quisiera del omega tan hermoso que tenía delante, lo tomó de la cintura y escuchó un gemido bajo proveniente de Gi-Hun- Así que es por eso estabas tan callado- Dijo con voz ronca In-Ho- Entraste en celo.
 
-In-Ho por favor, vamos a casa- rogó el omega con las mejillas rojas llenas de sangre, Dios se veía tan apetecible que el alfa no le importaría anudarlo ahí mismo delante de todos sus socios.
 
Se escuchó un carraspeo de alguien más e In-Ho pudo recobrar el sentido, volteo y a unos pasos de ellos estaba parado muy recto, con su uniforme bien puesto un ayudante de la organización- Disculpen caballeros por interrumpirlos, se habilitó una salida alternativa para ustedes.
 
Gi-Hun miro a la persona extraña, muerto de vergüenza- Perdón por esto.
 
 El amable hombre que había resultado ser un beta negó con la cabeza- Esto pasa todo el tiempo señor, la salida se ubica pasando por el pasillo que tienen al lado y girando a la derecha- Después de las indicaciones el ayudante se marchó.
 
In-Ho levantó en sus brazos al omega al notar que sus piernas temblaban, escuchó un jadeo del más alto cuando puso su nariz en la glándula olfativa del alfa, siguió las indicaciones y estuvo fuera del salón de eventos.
 
Rodeó el edificio y llegó al estacionamiento, busco su vehículo y colocó al omega en asiento de pasajero, se subió rápidamente y condujo hasta su villa.
 
En el camino In-Ho conducía lo más rápido que el límite de velocidad le podía, era millonario pero no era una excusa para estar pagando una multa innecesaria.
 
Gi-hun estaba tan perdido en las sensaciones que gimió cuando unos brazos fuertes lo tomaron, percibió el movimiento hasta que estuvo envuelto en el olor a whisky del alfa, bajo suyo había una cama increíblemente cómoda para su vieja espalda.
 
Unas manos calientes y hábiles lo tocaban en cada rincón que podían, haciéndolo enloquecer aún más y sollozando por más, su vestido fue rápidamente arrebatado junto con su calzado y pudo escuchar un sonido gutural, volteo en su dirección y vio como el alfa lo miraba de forma oscura y hambrienta.
 
-Que omega tan descarado- In-Ho se quitó el saco y la camisa en un segundo- Yendo por ahí usando lencería- Bajo su pantalón y la ropa interior, los zapatos y las medias

se perdieron en algún lugar, el omega vio cómo el pene del alfa reposaba sobre su estómago, erecto y lleno de sangre, la circunferencia era gruesa y la longitud más grande que el promedio y Gi-Hun quería cada centímetro de eso dentro de él.
 
En un movimiento guiado por el puro instinto de reproducirse abrió sus piernas, dejando expuesta la humedad de sus muslos internos a causa del lubricante natural, la tanga negra estaba completamente empapada de sus propios fluidos.
 
El alfa no pudo soportarlo y se abalanzó hacia el omega, aprisionando su cuerpo con el de él, besándolo con ferocidad e intensidad, sus lenguas y saliva se mezclaron catapultando al omega en un estado más allá de la felicidad, las manos del alfa tomaron sus pezones tirando de ellos, apretándolos hasta que estos estuvieron duros y de un color oscuro.
 
-Más, más, necesito más In-Ho- Imploraba el omega cuando el beso finalizó por ahora escurriendo saliva de su boca- Te necesito adentro mío.
 
Escucho al alfa gemir antes sus palabras, su escasa lencería fue arrancada de su cuerpo dejando a la vista sus pene bañado en pre semen liberando un aroma almizclado por toda la habitación. Sintió dos dedos entrar en su cavidad bien preparada, Gi-Hun gimió con los ojos cerrados disfrutando del masaje en sus paredes- ¿Se siente bien omega mío?
 
-Si, sigue así- Dijo el más alto entre jadeos 
 
El alfa se agacho para chupar la hombría del omega mientras lo embestía con sus manos, lo chupaba con gula, pasando la parte plana de su lengua por la parte inferior, rodeando la cabeza, sacando y volviendo a succionar moviendo la cabeza, ambas estimulaciones lo hicieron temblar y en escasos minutos alcanzo el orgasmo, llenado la boca del alfa con su semilla que fue rápidamente tragada. 
 
El alfa sacó sus dedos del omega y ante la mirada atenta de este hizo algo que Gi-Hun soltaba un gruñido.
 
Lamio sus dedos de la forma más pornográfica posible.

In-Ho se subió para besarlo de nuevo mientras levantaba una pierna del omega y alineaba la cabeza de su pene con la entrada, rompió el beso para besar el cuello antes de ponerse recto- ¿Listo para lo que sigue?
 
el omega asintió frenéticamente-Si, si ,si quiero sentir tu pene anudando dentro de mi ahora- El celo lo volvió desinhibido, el alfa asintió y comenzó la penetración, lenta para que el omega sienta cada centímetro dentro de él.
 
Lágrimas de placer surcaban el rostro del omega, se sentía tan lleno, tan completo del pene del alfa que se lo estaba cogiendo ahora, desde el celo que pasó con su ex-esposa que dio como resultado a su hija no se sentía tan pleno.
 
El alfa soltó un gemido largo cuando su pene estuvo metido hasta el fondo, el calor de las paredes y lo apretado de estas lo estaban matando de placer, comenzó a moverse con pequeñas vueltas de su cadera, obteniendo dulces gemidos y suspiros del omega, que lo miraba con ojos vidriosos, estiró sus manos para acariciar los antebrazos del alfa que estaban firmemente sujetados a su cintura.
 
-Mar fuerte- Pidió el omega, el alfa obedeció con gusto al pedido y aceleró sus embestidas.
 
Un coro de distintos sonidos vocales y el choque de los testículos de In-Ho contra el culo de Gi-Hun fueron lo único que se escuchaba, ambos se entregaron al placer y en lo único que pensaban es estar unidos físicamente.
 
Un tiempo después el omega se vino por segunda vez y el alfa anudo, la base del pene hinchado que actuaba como tapón le resultaba doloroso a Gi-Hun, In-Ho lo abraza propiciando caricias- Tranquilo, en unos minutos se desinflamara, ¿Cómo estas?.
 
-Bien por ahora- Respondió Gi-Hun con voz algo ronca.
 
-¿Quieres descansar o seguimos con otra ronda?- Pregunto de forma melosa el alfa.
 
-Podemos seguir, voy a estar por dos días más- El alfa lo beso suavemente.
 
-Lo que tu quieras se hará realidad Gi-Hun.
 
El omega le sonrió con dulzura y lo besó- Te amo.
 
 -Yo también te amo- Respondió In-Ho con una sonrisa espléndida.

In-Ho bajo a preparar té, dejando al omega dormido en su cama, estaba tan feliz de al fin tenerlo para sí mismo.
 
Fueron muchos meses de espera, pero valieron completamente la pena, se había enamorado completamente de Gi-Hun cuando lo vio saliendo de su antiguo trabajo, luciendo tan encantador y dulce que no pudo resistir en seguirlo hasta su casa, había averiguado todo de él, sabiendo incluso hasta la deuda y entonces maquino un plan en su cabeza. 
 
El día de la subasta no fue como un invitado de un socio, él era el organizador de esas subastas, Gi-Hun fue solicitado exclusivamente para él y el reclutador tenía la orden de convencer al omega de venderse.
 
Estaba extasiado de que todo haya salido tan bien, tuvo que usar un gran autocontrol para no tomar al pobre omega la misma noche que se lo llevó a su casa.
 
Volvió a subir a su habitación con las tazas, entró con cuidado de no despertar al omega cansado, lo habían hecho sin parar y en todas las posiciones posibles, de solo pensar en eso su pene cobraba vida.
 
La visión que tuvo a sus ojos le fascinó, el omega dormido y cubierto con sus sábanas solo de la cintura para abajo, dejando a la vista la espalda cubierta de chupones y la marca de sus dientes que le hizo en el segundo día.
 
Dejó las tazas en la mesita de luz, se inclinó para besar el pelo y aspirar ese aroma que lo volvía loco, se sentó con las piernas cruzadas al lado del omega para observar al hombre dormir plácidamente.
 
-Nunca te dejaré ir, te mataría y me suicido después- Murmuró.
 
Y Dios estuvo de su lado, porque el omega se despertó minutos después, mirándolo con amor- Buenos días In-Ho.
 
-Buenos días cariño.
 
El omega se sonrojo ante el apodo tierno, se levantó con una mueca de dolor.
 
In-Ho le pasó una taza- Muchas gracias- Le dio una mirada dulce.
 
Se quedaron ahí, en su propia burbuja privada alejados del mundo, deseando no salir de ella, el alfa se aseguraría de eso.

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