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Llevaba una semana en la villa de su abuelo, pero las cosas se sentían tan tensas como los últimos días que pasó en Hogwarts después de su aventura en la cámara de los secretos.Su madre parecía reticente a decir algo correspondiente a ese momento y su abuelo tampoco parecía querer comentarlo. Draco lo habría dejado pasar si su madre y su abuelo no se la pasarán gran parte de la tarde encerrados en el estudio de Abraxas, y al salir parecían increíblemente turbados, eso no presagiaba nada bueno.También había intentado tener la conversación sobre Tom Ryddle con su abuelo, pero el hombre simplemente parecía desaparecer de la propiedad cada vez que tenía la oportunidad de preguntar. Para este punto, Draco se sentía cansado y frustrado, no era un niño pequeño como para que le tuvieran que estar ocultando cosas, aunque bueno, técnicamente apenas y tenía trece años, una edad que celebró con los regalos de sus amigos, sus serpientes le enviaron varias cosas, incluso Hermione, la sorpresa más grande fue recibir una carta de Harry. Es decir, su aventura definitivamente había roto una barrera, pero Draco jamás creyó que Harry Potter le enviaría una carta.Bueno, luego volvería a eso, el problema con su familia se mantenía, no querían decirle nada y Draco estaba cien por ciento seguro de que se trataba de su padre, el mismo que sospechosamente no había sido incluido en estas vacaciones y que, según su abuelo, tenía que tener un tiempo para reflexionar. ¿Eso que significaba exactamente?Draco solo estaba seguro de una cosa. Si quería conocer las respuestas tendría que buscarlas el mismo, buscar la manera y tal vez eso significaba, hacer algo muy poco digno en palabras de su madre. Tendría que espiar.Esa conclusión lo traía directamente al día de hoy,Su madre y su abuelo no tardaron mucho en adentrarse en el despacho del abuelo después del desayuno y por la expresión preocupada de su madre, parecía ser que hoy Draco tal vez podría descubrir algo interesante.Fingió no preocuparse mucho por la huida apresurada de su abuelo y su madre y espero cerca de veinte minutos antes de escabullirse.Se movió rápidamente entre los pasillos y cuando estuvo lo suficientemente cerca del despacho, con un movimiento de su mano derecha se lanzó a sí mismo un encantamiento super sensorial, para poder escuchar la conversación incluso desde el otro lado de la puerta. Por supuesto, no estaba para nada orgulloso de esto, pero lo estaban obligando a tomar este tipo de acciones manteniéndolo deliberadamente en la oscuridad.Al estar los suficientemente cerca, se inclino y apoyo su rostros de lado sobre la puerta de la habitación.Tardo unos segundos, pero los efectos del encantamiento aparecieron.Escucho el sonido seco y constante, seguramente los libros flotantes que se acomodaban debido a la magia de los elfos, también escucho las sillas moverse y luego…—A fin de cuentas, traer a Draco fue una decisión acertada. —Esa era la voz de su abuelo. —Por una u otra razón, ya fuera o no por el descuidado actuar de mi hijo o… las muy desafortunadas circunstancias que cubren a gran bretaña en estos días.Las cejas de Draco se juntaron debido a la confusión.Escucho un suspiro cansado y luego la tela rozándose entre sí, también podía oler el aroma del perfume de su madre a través de la puerta, agradable y sutil, como ella. —Debo decir que, aunque no fue planeado, en definitiva, la estadía de Draco aquí en estas vacaciones resulto ser un acierto como dices, aunque si la decisión no se hubiera basado en las afirmaciones de un niño de doce años… Tal vez me hubiera sentido menos afectada por lo apresurado de la misma.—No culpes al joven Potter por las terribles decisiones de tu marido Narcissa. Siempre te he considerado una mujer muy perspicaz, debes aceptar que dados los suceso, no tengo ninguna duda de que Lucius hubiera planeado una artimaña como esa. —Un leve crujido se escuchó. —Aunque estoy seguro de que no esperaba que su propio hijo se viera afectado por sus propias acciones, probablemente no fue parte de sus planes.Luego silencio hasta que su madre volvió a hablar. —El joven Potter paso por unas circunstancias ciertamente traumáticas. No pongo en duda sus palabras, seguramente él las puede creer.—¿Y tú no? Conozco a Lucius, Narcisa, puedo leer su expresión como un libro abierto y reacciono tal como lo hacía de niño al verse atrapado.—Ciertamente mi esposo difícilmente actuó de manera adecuada, eso lo aseguro, pero el haber liberado el elfo domestico de otra familia es ciertamente descortés y una afrenta imperdonable. —Señalo su madre, quien parecía tener cierta papel en la manos, según el pasar de las hojas que escuchaba a través de la puerta.—Un desliz comprensible, el chico difícilmente sabe algo de nuestra cultura, no puedes saber de algo si nadie a tu alrededor tiene ese conocimiento. El joven Potter vive con Muggles, ¿qué esperabas mi querida nuera?—No lo sé, quizás algo más cercano a la…—¿Aristocracia?—Es un Potter por Salazar.Luego se escuchó una suave y profunda carcajada. —Podemos nosotros exigirle algo sabiendo que las nuevas generaciones de sangre mágica, difícilmente conocen algo diferente a los discursos propagandistas de cierto mago oscuro. —Nuevamente se escuchó el roce de la tela y el cómo alguien se aclaraba suavemente la garganta. —Oh, no te culpes a ti misma por tu falta de conocimiento Narcissa, Cygnus y Druella ciertamente prefirieron hacer oídos sordos a la sensatez y ya vemos como termino eso para ellos y sus hijas.—No creo que estuvieran totalmente equivocados Padre, la amenaza es constante, nos diluimos y perdemos con el tiempo.—Diluidos por ignorancia, y perdidos por elección Narcissa. —Sus palabras fueron cortantes, pero no frías. —Cuando llegaste a la familia, créeme, no pude estar más feliz debido a que sé cuánto amor hay entre tú y Lucius, todo padre estaría complacido, la nuera perfecta, pero no hay que ignorar los antecedentes de tu familia Narcissa, los Black han perdido la cabeza de generación en generación debido a la magia tenebrosa, típicamente oscuros. Esa misma sangre corre por las venas de mi nieto y ahora, sea que creas o no en lo que es tan obvio frente a ti, necesitare que me asegures que, si un día tienes que elegir entre Draco y lo equivocado de las acciones de Lucius, tomaras la decisión correcta. —Nuevamente silencio. —Yo no estaré aquí para siempre Cissa.—No necesitas recordármelo, Draco siempre ha sido mi prioridad desde antes de que naciera, lo protegeré a como dé lugar, no hay duda de eso.Los ojos de Draco se abrieron levemente al otro lado de la puerta, es decir, su madre difícilmente sonaba tan feroz, podía contar con los dedos de una mano las veces que la había escuchado así, un leve sentimiento cálido se instaló en su pecho. ¿Qué le había paso a ella para que dejara de pensar así? ¿Fueron él y sus malas elecciones? ¿o los fantasmas de la guerra que la reclamaron al final?, no podía saberlo.—Perfecto, entonces asumiré que, con el ataque de Draco en Hogwarts, por algo que posiblemente pertenecía a Voldemort, tus aspiraciones de que Draco termine de su lado son…—Inexistentes padre, no apoyo a alguien que pone en riesgo la vida de mi hijo, incluso esta conversación es altamente innecesaria. —Su madre parecía levemente molesta. —Ahora, regresando al tema principal, Sirius Black. —Ahora el tono de su madre se agrio totalmente.Él recordaba que su madre ciertamente sentía desprecio por Black, un desprecio que mantuvo incluso después de que supieron de su muerte.—¿Supones que será el primero de muchas fugas de Azkaban?Se escucho como si su madre negara. —No, lo de Sirius activo las alarmas, Lucius dice que Azkaban ahora fue reforzada, si antes era difícil escapar, ahora es prácticamente imposible. —Sonó medianamente aliviada.—Eso es bueno, no sirve de nada una prisión terrible si no puede mantener a los reclusos dentro.Un escalofrió recorrió la espalda de Draco, conocía Azkaban, realmente era el infierno en la tierra, no se imaginaba que pudiera empeorar.—Ciertamente. —Acepto su madre.—Aunque, en mi opinión, todo alrededor de tú primo es extremadamente discordante.—No es mi primo. —Dijo ella con voz cansada. —Dejó de serlo hace mucho.Nuevamente silencio.Por un segundo Draco creyó que no seguirían conversando o tal vez el efecto del hechizo estaba pasando, aunque no era posible, no todavía.Volvió a escuchar el leve inicio de una frase, pero justo en ese momento, oyó como alguien se aclaraba la garganta tras él, fue tal la sorpresa que termino moviéndose aún más cerca a la puerta en un salto brusco que basto para que el golpe resonara fuerte y la conversación del otro lado se detuviera por completo.—El joven amo no debería escuchar a escondidas. El amo Abraxas no estará feliz. —Escucho la voz de Nix tras él.Draco no tuvo oportunidad de defenderse, aunque bueno, ¿cómo defender lo indefendible? Antes de que pudiera decir cualquier cosa la puerta se abrió y frente a él y la figura de su madre con una mirada reprobatoria le llego.—¿Se puedes saber que significa esto Draco?Él se encogió en su puesto por el tono usado por su madre, tras ella y aun sentado en el asiento del escritorio, su abuelo lo miraba con seriedad.Draco trago con fuerza mientras juntaba coraje y trataba de erguirse nuevamente, el chasquido de desaparición del elfo también lo alerto de que ahora estaba completamente solo frente a los dos pares de ojos.—Yo… —Bueno, la verdad no sabía que decir, de hecho, había escuchado varias cosas interesantes sin duda, pero que en realidad no poseían ningún contexto, difícilmente resolvían alguna de sus dudas. Es decir, ¿qué había dicho Potter y que tenía que ver eso con su padre y Dobby? y un sin fin de preguntas. —Es que… ninguno de ustedes ha tenido la delicadeza de explicarme absolutamente nada desde que llegamos. —Dijo al final. —Es decir, estoy muy feliz de haber regresado pero su constante actitud de secreto es molesta.Su madre cruzo los brazos con aparente enojo antes de darse la vuelta y caminar hacia el interior de la habitación nuevamente, Draco tomo aquello como una invitación. —¿Y qué crees que ibas a lograr escuchando a escondidas? —Dijo ella mientras se sentaba en uno de los sillones frente a la chimenea apagada. —Ciertamente no es una muestra de que merezcas saber algo más.Los ojos de Draco se abrieron por lo injusto de esa frase y sus manos se cerraron con fuerza. —No es justo. —Se quejo en voz baja mientras daba un paso hacia el frente y cerraba la puerta tras de sí. No tenía intención de que escucharan eso.—Lamento ser yo quien te diga esto hijo, pero en realidad, no tienes que saberlo todo, hay cosas de las que es mejor que no participes.Sus ojos se entrecerraron al adentrarse en la habitación y poco después observarlos. —¿Pero entonces Harry Potter si puede saberlo todo y no yo? —Sus palabras antes de que lo descubrieran y por supuesto, el hecho de que todo tomó lugar mientras él se encontraba inconsciente no dejaban mucho a la imaginación.Eso pareció dar en el blanco ya que su madre se vio incomoda. —El joven Potter…—Harry Potter lo sabe, sabe lo que pasó con mi padre a final del año escolar y eso parece ser la razón por la que no estamos en reino unido ahora ¿No es cierto? —Dijo él, interrumpiendo en cuanto las palabras de su madre parecieron tener la intención de quedarse suspendidas en el aire. Tal vez eran los vestigios de su vida anterior o el simple hecho de que no era justo, pero le molestaba que Harry Potter supiera algo que él no, le molestaba que supiera algo aparentemente importante en su vida y él no lo supiera. Con lo poco que escucho en la conversación antes, definitivamente Dobby había sido liberado, por supuesto que sí, pero había algo más, algo más que incluía a su padre y nadie quería que lo supiera. Su mirada se enfrió. —Es cuestión de una carta, puedo mandarle una carta a Harry Potter ahora mismo. —Su madre no pareció querer que las emociones se filtraran por su rostros, pero claro, tal vez el asunto era tan grave que sus puños se cerraron sobre su regazo y sus labios se apretaron. —O esperar y preguntarle en el expreso de Hogwarts. Como sea, me enterare de la peor manera porque mi madre y mi abuelo decidieron fingir que sigo siendo un niño.¿Que si estaba siendo caprichoso? Tal vez, ¿tenía razones para serlo? Si.Había decidido quedarse en Hogwarts contra su mejor juicio, sintiendo la perdida directa al ya no insistir en volver a Beauxbatons donde realmente podría respirar tranquilidad.La razón de eso se llamaba, Pansy Parkinson, Theodore Nott, Blaise Zabini, Gregory Goyle y Vincent Crabb, Decidió quedarse por ellos, porque no tenían ni idea de lo mal que se pondrían las cosas en unos años y si él estaba aquí y podía ayudarlos a ellos y a sí mismo, lo haría.El problema, en esta semana, descubrió con gran pesar, el gran hoyo negro de información que tenía y no se debía a una pérdida de memoria u otra cosa, se debía directamente a que nunca estuvo del lado correcto en primer lugar.No fue amigo de Harry Potter en la escuela, así que no tiene la más mínima idea de cómo ocurrieron gran parte de los acontecimientos de su lado en la escuela, y los que había comprobado y vivido, siempre tuvieron que ver con Tom Ryddle o mejor dicho Voldemort. Tampoco tenía información de que hicieron en la guerra o como lo hicieron porque, adivinen que, él estaba encerrado en su casa sirviendo a varias de las personas más despreciables de la sociedad mágica, aterrado y rogando no ser el siguiente al que Voldemort apuntara con su varita. No tenía ni idea de que hacia la orden ni antes ni después de que murió Dumbledore, no sabía que había hecho Potter en el tiempo que fue fugitivo, no tenía información de aliados ni nada por el estilo, tampoco sabía cuales situaciones estaban transcurriendo como deberían o si los hechos se desviaban con su intervención, como ya lo había probado con el hecho de la cámara de los secretos, algo que se adelantó y que el mismo quiere creer, el resultado fue total y absolutamente acorde al anterior.Todas estas falencias de información solo empeoraban porque ahora sabía que su propia familia guardaba secretos, muchos secretos y querían mantenerlo en completa oscuridad.Tiene una misión auto impuesta, pero no sabe cómo hacerlo, como salvarlos o en quien confiar para hacerlo, como van las cosas tal vez él sea la única manera directa de lograrlo y esta terriblemente perdido porque no tiene todo el panorama, no necesita más incógnitas, necesitas respuestas.El silencio en el despacho fue simplemente estresante y la única razón por la que Draco no explotó ahí mismo se debió al respeto que guardaba por su madre y su abuelo, pero no mentiría, ahora sabía que Potter definitivamente había estado involucrado con su padre a final de año, enviaría una carta y le exprimiría la verdad, buscaría respuestas en donde pudiera, porque no tenía ni una maldita ventaja en esto y no permitiría que las cosas lo arrastraran al mismo resultado de antes.Los mayores en la habitación lo observaron antes de intercambiar miradas entre ellos, Fue su abuelo quien al parecer dio su brazo a torcer primero y su madre giro su rostro, tal vez preparándose mentalmente para lo que venía.—Draco, sería mejor que te sientes. —Él no dijo nada y tomo asiento en el sofá al lado del de su madre. —Muy bien, en ese caso, antes de decirte cualquier cosa, debes saber que no planeábamos dejarte sin este conocimiento, queríamos esperar a un momento mucho más apropiado.Sus ojos se entrecerraron. —¿Por Sirius Black? —Tenía que ser, de lo contrario su nombre no habría sido pronunciado en su charla previa. —¿Tiene que ver con lo que pasó con la cámara de los secretos?Su madre negó. —No, pero… —No parecía muy cómoda con la situación. —Su fuga de hace unos días ha atraído cierta atención y tención a la familia, y no nos favorece Draco.Tal vez su confusión era demasiado obvia, ya que su abuelo retomo la palabra. —No queríamos decirte todavía porque tú madre piensa, y con razón, que podría afectar tú percepción de Lucius y en estas circunstancias no es bueno que el exterior vea un desacuerdo familiar. —Ahora realmente sentía que lo que fuera que ocurriera en ese tiempo, era una bomba.—Entonces me querían dejar en la oscuridad para guardar las apariencias. —El enojo se filtró por su voz.—Draco, todo se complicó mucho más de lo que cualquiera hubiera previsto. —Dijo su madre.—Es mejor que te expliquemos todo ahora. —Intervino el abuelo. —Cuando llegamos al castillo, una vez Dumbledore nos informó de tu condición y de lo ocurrido, ciertamente quisimos ir a verte después de escuchar la historia, pero tu padre decidió quedarse atrás, al parecer quería verificar con más profundidad los hecho. —Su abuelo se reclino en su asiento. —Después de verificar tu condición yo salí para ir por tu padre, pero ciertamente me encontré con una escena diferente. Tu amigo, Harry Potter decía cosas verdaderamente interesantes y sus acciones, aunque sumamente descorteses fueron, como poco, correctas.Mas allá de poner las palabras “Tu amigo” y “Harry Potter” Juntos, algo más atrajo su atención. —¿Que dijo?Su abuelo y su madre intercambiaron miradas por un segundo, hasta que su abuelo decidido seguir. —Acusó a tú padre de haber entregado el diario que causo todo el problema a la joven Weasley.La habitación cayo en un silencio incomodo y desagradable, pero eso fue poco para el sabor amargo que subió por la garganta de Draco y el latir de su corazón acelerándose.—Yo… Pero… —Las palabras eran incapaces de salir de su garganta mientras pensaba directamente en lo que su abuelo decía. —Potter no… él no me dijo nada. —Bueno, independientemente de la pobre conversación que tuvieron el día que salió de la enfermería, difícilmente había cruzado palabra con él o con el resto, es decir, ahora esa relación era rara, un tanto incomoda, pero en su mayoría cordial, nada más, entonces, conscientemente no podía esperar a que Harry le hablaras de algo como eso, más aún si se trataba de su propio padre.—Y según mi propia percepción del niño, estoy seguro de que, si en sus manos estuviera, seguramente jamás te enterarías. —Dijo su abuelo con una pequeña sonrisa. —En fin, tú padre amenazo a Potter y de no haber sido por Dobby, habría maldecido al chico ahí mismo, algo que seguro lo hubiera enterrado mucho más. —La decepción era obvia. —Aun así, una vez tu padre desapareció de camino a la enfermería, Harry Potter se percató de mi presencia y bueno, tuve la oportunidad de hablar un poco con él, aunque en principio parecía bastante a la defensiva. —Draco podría imaginarlo, por supuesto. —En fin, me conto que tuvo sospechas de como había llegado el diario de Tom Ryddle a manos de Ginevra Weasley, y uniendo puntos fue lógico, aunque aseguró que probablemente tu padre difícilmente creyó que te verías tan involucrado en todo esto.Un carcajada irónica quiso escapar de la garganta de Draco, pero se contuvo, aunque sus palabras después fueron duras. —Casi muero. —Dijo en voz Baja una vez el relato de su abuelo pareció llegar a su fin. —Es decir, mi padre liberó un monstruo en una escuela repleta de niños, solo para despedir al director y claramente perjudicar a sus enemigos, todo eso sin contar que puso en peligro a un montón de niños que, de no haber tenido la suerte de llevar algo reflectante, bien pudieron haber terminado como Myrtle. —Sus palabras se aceleraron al final. Definitivamente si era necesario que se mantuviera sentado. —¡Entrego a todo un castillo lleno de niños a las garras de Voldemort y su basilisco Mascota! —Si se veía un poco neurótico ciertamente tenía derecho, acababa de descubrir que el pensamiento de su padre y su obsesión con todo esto, con Voldemort y sus ideologías eran no solo más profundas, sino que había comenzado a hacer daño desde mucho antes de que Voldemort siquiera hubiera regresado.—Draco, hijo, la verdad es que difícilmente podemos confiar al cien por ciento en las palabras de Harry Potter.—Potter no es un mentiroso, Madre. —Potter era muchas cosas, pero mentiroso no era una de ellas.—Y no digo que lo sea mi Dragon. —Ella parecía un tanto más preocupada que antes, es decir, muy preocupada. —Ustedes pasaron por mucho ese día, tal vez su mente estaba confundida o no tenía todos los hechos. El punto aquí Draco es que, tu padre jamás te haría daño, te ama tanto como yo lo hago.Su abuelo intervino, poniéndose de pie. —Y nadie dice que lo hiciera a propósito Narcissa, pero independientemente de que hubiera o no querido que su propio hijo quedara en el fuego cruzado, ocurrió y no puede ser pasado por alto. Es por eso que estamos aquí Draco, enfrenté a tú padre cuando regresamos a la posada en Hogsmeade y aunque al igual que con el joven Potter, no acepto su culpa, amenace con un proceso de solicitud de custodia permanente sobre ti si no permitía que te quedaras conmigo. —El hombre frente a él no parecía para nada arrepentido. —Es decir, cualquiera se da cuenta que con un proceso así yo tendría que dar mis razones del porque creo que corres peligro, y aunque doy fe de lo excelente madre que es Narcissa, difícilmente se podría debatir si sacaba a la luz todo lo ocurrido y mis sospechas de que tu padre estuvo involucrado, eso conllevaría una investigación del colegio, entrevistas y demás, de comprobarse todo, tú padre bien podría haber llegado a Azkaban. Nunca planee hacer que llegara tan lejos, pero bueno, tu padre tiene tendencia a olvidar las consecuencias de sus actos. Una vez tu madre lo supo y dijo que nos acompañaría en el viaje, Lucius difícilmente tuvo algo más que decir.Todo dicho de esa manera parecía civilizado, aunque Draco estaba muy seguro de que fue muchas cosas menos eso.Bien, ahora Draco difícilmente podía decir que tenía ánimos de regresar a su hogar, es decir, descubrir que su padre era francamente despreciable era una cosa, ya lo sabía, en Azkaban su padre aun pensaba que haber estado del lado de Voldemort fue lo correcto, Pero una cosa era creer que la locura de su padre se había mantenido al margen hasta poco antes del regreso del psicópata, a saber que, incluso con Voldemort lejos, había intentado dañar a un sinfín de inocentes.Si recordaba bien, tal vez esta fue la razón por las que, en cuanto Ryddle regreso como Voldemort, su padre sufrió de un terrible castigo, uno ocasionado porque Voldemort deseaba algo que había encomendado a su padre, Draco nunca supo exactamente qué, pero ahora se daba una buena idea, Por supuesto, un diario tan maligno como ese seguro era de las posesiones importantes para alguien obsesionado con la pureza de sangre.—Dumbledore seguramente ya tomo acciones Draco, pero nada extremo ya que en efecto sería difícil comprobar que fue tu padre, aun así, no hubo objeciones por parte de la junta escolar al expulsar a Lucius.Muy bien, si, todo encajaba, en efecto, había escuchado de que su padre fue retirado de la junta, no solo esta vez sino cuando cursó su segundo año por primera vez, había ocurrido exactamente lo mismo. Todo tenía sentido cuando tenías todas las piezas.—Era lo mínimo que merecía… —De nuevo, solo silencio. Uno que tal vez su madre habría roto antes, pero parecía tan contrariada como él.—Yo… Regresare al Reino Unido en uno días Draco. —Decidió decir su madre en ese momento, tomándolo claramente por sorpresa.—¿Qué?, ¿Por qué?Ella se levantó de su asiento y camino hasta llegar a su lado. —Bueno, Aunque estoy ciertamente enojada y últimamente, en desacuerdo con tu padre, seguimos siendo esposos. Con la fuga de Sirius Black de Prisión, como dije antes, nuestra familia ha atraído cierta atención. —Seguramente no le gustaba esa atención. —Soy una Black y por parte del Wizengamot quieren asegurarse de que no ayude a encubrir a Sirius Black, convino ella.Si, algo de esto lo recordaba, algunas visitas del ministerio y eso fue todo, suponía que esta vez no sería diferente, es decir, sus padres seguían sin soportar una conversación sobre Sirius Black así que probablemente no iría más allá.—Ahora Draco, ¿tienes las respuestas que querías? —Preguntó su abuelo mientras él sentía como su madre acariciaba el dorso de su mano, tal vez para tranquilizarlo o tal vez para tranquilizarse a sí misma.Ante la pregunta, Draco solo pudo recordar las palabras insidiosas de Tom Ryddle en la cámara de los secretos, aun no olvidaba que su abuelo había conocido a Lord Voldemort en la escuela y que por una u otra razón este lo odiaba tanto que lo había atacado a él.Sus ojos pasaron del cuerpo de su abuelo, luego al de su madre y por último de nuevo a su abuelo, considerando si era prudente preguntar por eso en este momento. Tras unos segundos de cuidadosa consideración, decidió que no era lo mejor mencionarlo, su abuelo se había mostrado sumamente cauto con el tema ese día en la enfermería, como si no quisiera que alguien más que ellos lo supiesen, así que por mucho que quisiera conocer la conexión de su abuelo con Voldemort, tal vez lo mejor y más prudente seria aguardar.—Por el momento…Creo que es todo. —Respondió al final, ganando como recompensa una suave sonrisa de Abraxas, quien le dio la espalda y volvió a sentarse.¿Por qué ahora todo parecía ser mucho más complicado y misterioso de lo que recordaba?
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6 julio 1993
Querido Draco.
Es un poco extraño escribir una carta después de todo lo que pasó, pero creo que deberíamos recuperar la costumbre en estas vacaciones.
En realidad, no tengo mucho que decir, si supieras.
No me atreví a contarles absolutamente nada a mis padres sobre lo que pasó en la escuela este año, podrían intentar sacarme y ciertamente me gusta Hogwarts, aunque tenga una infinidad de peligros, en parte a un ruego para que de la escuela no envíen nada referente al problema del basilisco, y si lo hacen que por favor no mencionen a los petrificados.
No sé cómo manejan estas cosas en el mundo mágico y quiero creer que tendrán conciencia y avisarán de esto a los padre, aunque ciertamente estoy contrariada por lo que te mencione antes.
Bueno, creo que divague un poco sobre mi verdadera razón para enviarte esta carta.
Este verano, mis padres y yo hemos organizado un viaje a Francia para finales de Julio y dado que este verano te quedaras con tu abuelo, me preguntaba si era posible que fuera a visitarte unos días, el viaje será de dos semanas y aunque mencioné a mis padres que preguntaría si podemos ir para ver cómo vive alguien totalmente nacido en este mundo y ellos parecen muy abiertos a asistir, es necesario saber si para ti o tú abuelo existe algún problema.
Realmente no quiero incomodar, además, siento que aún tenemos mucho de qué hablar y por lo que no tuvimos suficiente tiempo en Hogwarts.
Esperare con ansias tú carta.
Con cariño.
Hermione.
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11 de Julio de 1993
Querida Hermione.
En realidad, comparto el sentimiento de que esto, después de no haberlo hecho durante un tiempo resulta ser increíblemente incomodo, pero era divertido antes así que espero que la incomodidad sea momentánea.
Con respecto a la escuela, lamento decirlo Hermione, o tal vez, me alegra informarte que en realidad no creo que ningún padre Muggle vaya a ser informado de los ataques en Hogwarts, en general no es un tema que hubiera sido reportado y tampoco alcanzó a ser informado a gran escala por los medios de comunicación, al final ningún estudiante murió y eso, según yo, será aliciente suficiente para que el director no tenga en sus planes informarlo.
No sé si te hará feliz, triste o logre contrariarte esta noticia, pero bueno así funciona el sistema.
Con respecto a tu visita.
No mentiré Hermione, esta visita es la razón por la que he tardado en responder, considerando que tú y yo realmente nos debemos una buena charla, le he pedido permiso a mi abuelo para que tanto tu como tus padres puedan quedarse unos días en la villa y así puedo aprovechar para enseñarte mis lugares favoritos en parís mágico.
Como debes saber, aunque me entusiasma la idea, mi abuelo no es afecto a los Muggles, y antes de que te asustes, la razón va más allá de la intolerancia, en realidad tiene más que ver con lo arcaico y fácilmente asustadizos que son ante sus ojos, aun así, hice la petición y permitió que se queden durante cuatro días. Si tus padres aceptan la invitación, házmelo saber, así como el lugar a donde llegaran, enviara un elfo a recogerlos.
También te informo que esto solo es posible ya que mi madre hoy dejo Francia para regresar al reino unido, dudo mucho que el abuelo hubiera aceptado si ella siguiera aquí. Regresó debido al fugitivo Sirius Black, no sé si lo has escuchado.
En fin, en caso de que acepten quedarse dame la información de su llegada, me encantara pasar más tiempo juntos y poder conversar.
Con cariño
Draco.
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Bueno, en realidad convencer a su abuelo había sido más difícil de lo que se escuchaba en la carta que ahora yacía doblada entre sus manos mientras la estiraba hacia el pico de Orión.La lechuza de pelaje oscuro se estiro hacia las caricias que Draco le ofreció antes de extenderle la carta. —Descansa un poco antes de regresa, Hermione seguro te dejara quedarte una noche. —Con eso, la lechuza no tardo en tomar la carta en su pico y poco después emprender el vuelo.Regresando al intento de convencer a su abuelo de dejar entrar Muggles a su casa, en realidad su abuelo, aunque no parecía alguien a quien le incomodara la convivencia con Muggles, la verdad era que si le incomodaba, según él, los Muggles eran tan increíblemente escépticos con la magia que a la más mínima muestra de esta, tendían a ser incrédulos e intentar cambiar algo que según ellos estaba mal.Draco tuvo que asegurarle que los padres de Hermione no eran de ese tipo de Muggles, todo para que el hombre aceptara y ahora que la mitad de Julio se acercaba, Draco sentía que era momento de al fin poner las cosas en su lugar.Se había propuesto algo y realmente estaba dispuesto a cumplir con su objetivo, pero no podría si no tenía claro de que tenía que cuidarse o que podría ayudarlo.Siendo la segunda semana de julio y aprovechando que su abuelo tenía planeado un viaje a parís mágico, él lo acompaño. Los resultados del viaje fueron la adquisición de un diario, algo simple y sin detalles, no llamaría la atención. Sus guardas estaban cubiertas de piel teñida de un verde oscuro que combinaba bastante bien con el uniforme de Slytherin.Ese día, después de cenar e irse a dormir, en realidad se sentó en el escritorio de su habitación para empezar a llenar las páginas con todo lo que recordaba relevante de sus años en Hogwarts, incluso colocando lo que ya había ocurrido tanto en primer como en segundo año.Por supuesto, no termino de colocar la información esa noche, tenía que tener cuidado de no olvidar algún detalle importante debido a la premura de sus acciones.
Para cuando se hicieron las doce de la noche, Draco apenas estaba empezando a colocar sus recuerdos del tercer año, un año relativamente calmado si sacaba de la ecuación al fugitivo Black, coloco las incógnitas alrededor de Sirius Black, preguntas que se debían al gran misterio a su alrededor, si era aliado o enemigo de la orden en este momento, por supuesto que recordaba la muerte de Black en su quinto año peleando del lado de la luz y esa era una de las grandes incógnitas, ¿Black en realidad alguna vez fue del lado tenebroso?. Mil y un veces en este año, su padre se quejó de lo excelente espía que había sido Black, porque incluso él permaneció ignorante, pensando que siempre estuvo del lado de la orden, es decir, Sirius siempre le desagrado y lo seguiría siendo, pero la dudad de su padre resultaba bastante interesante, además, era bien sabido que Sirius Black nunca tuvo un juicio que probara su culpabilidad, muchos no lo creyeron necesario después de encontrarlo en la escena.Conocía esto último debido a los reportajes escandalosos del profeta.En fin, Black era un misterio, también tenía que tener en cuenta la existencia de Cola-gusano, el patético hombrecito era un traidor, según entendía él había sido amigo de los Potter al igual que Sirius, pero por alguna razón se cambió de bando, ocultándose como rata hasta que Voldemort lo necesitó, las incógnitas no eran tantas, la pregunta de Draco se debía en realidad a las propias palabras de otros Mortifagos hacia él y sus propias afirmaciones, ya que él mismo indicaba que había comenzado su búsqueda para ayudar a Voldemort en forma de rata a mediados de 1994, y es ahí donde surge la pegunta, Cola-gusano lo hizo solo, si Black hubiera sido tan leal, ¿por qué no reunirse y ayudarse mutuamente?Esta era su principal prueba de que Black tal vez nunca estuvo del lado de los mortifagos.De ser un joven normal, con solo el ánimo de estudiar y demás, difícilmente le importaría lo que ocurría, pero tenía un propósito, y para ello necesitaba entender. Ahora sabía que Potter había estado peleando con Voldemort desde antes de que este regresara a la vida después del torneo de los tres magos, había peligros y no quería ser tomado por sorpresa.Pensar en ello, al final solo le ocasiono un incipiente dolor de cabeza, o tal vez también se debía a la obvia falta de sueño, el punto aquí era que tendría que esforzarse este año.—————— Los días siguientes, Draco se mantuvo concentrado en escribir todo lo que pudiera recordar con respecto a Hogwarts, las cosas extrañas que nunca tuvieron lógica, las incógnitas no solo sobre los sucesos, sino también las personas, todo.En algún momento, cuando las páginas se agotaban al igual que las cosas que debía escribir, la urgencia de conocer el pasado común entre su abuelo, Abraxas Malfoy y Tom Ryddle, ahora mejor conocido como Voldemort, regresaron al frente de su mente.La oportunidad se presentó el mismo día que la lechuza de Hermione aterrizo en su ventana por la mañana. Draco recibió la carta y le entrego a la lechuza una golosina antes de dejarla en el escritorio y bajar a desayunar.En la noche había estado pensando, de elegir cualquier momento bien podía hacerlo ahora, eran días relativamente calmados, y su enojo inicial por el hecho de que le quisieran ocultar todo se fue poco después de que su madre los hubiera dejado, además, la situación en reino unido no parecía ir a peor, es decir, Sirius Black aún era un fugitivo, pero no era un problema inmediato el cual tuviera que resolver.Una vez el desayuno se terminó y los platos estuvieron completamente vacíos, antes de que su abuelo se levantara, Draco uso su oportunidad.—Abuelo… —Dijo, observando como el hombre sostenía un periódico en su mano. —Sobre nuestra conversación. —Draco noto como las manos de su abuelo se apretaron sobre el periódico, aunque su rostro no mostro ningún cambio. —Tom Ryddle y tú…Un suspiro escapo de los labios de Abraxas antes de doblar el periódico y dejarlo de lado. Los ojos grises, tan idéntico a los suyos, se centraron en él. —Por un momento creí que realmente olvidarías ese tema.En el rostro de Draco se dibujó una sonrisa suave, una que abraxas respondió de igual manera. —No creo que ninguno de nosotros tenga esa suerte abuelo.Él asintió, sin que la sonrisa desapareciera completamente. —Supongo que una promesa es una promesa, además, te enteraras tarde o temprano y ciertamente no creo que tu padre tenga el coraje de hacerlo por su cuenta. —Comentó Abraxas antes de colocarse de pie, apoyándose en su bastón, luego le hizo una señal para que Draco también se levantara y lo siguiera, algo que no discutió.Mientras salían del comedor y tanto Draco como Abraxas caminaban en dirección a la puerta trasera, las muchas conjeturas que había hecho a lo largo de los días, comenzaron a tomar fuerza nuevamente. Ryddle había hablado de su abuelo relativamente poco, pero eso no hacía que la mención fuera menos importante.La primera vez que vivió, no tenía la más mínima idea de que su abuelo hubiera estudiado con Voldemort y bueno, tenía lógica, tenían edades similares, pero jamás lo imagino, además, su padre nunca menciono la relación de su abuelo con Voldemort, es más, Draco realmente dudaba que su abuelo siquiera supiera algo de Voldemort en primer lugar, aunque eso fue antes, antes de regresar en el tiempo y descubrir que muchas de las cosas que sabia antes, estaban mal, terriblemente mal.Una vez atravesaron la puerta hacia el exterior, el jardín trasero les dio la bienvenida. A diferencia del jardín de la mansión que era cuidado por su madre, este carecía de los colores brillantes de una variedad de flores astronómica, no, este en realidad era un jardín verde, con algunos tintes de blanco y purpura, pero mayormente verde.—Tal como pensé antes, ¿tú curiosidad sobre Tom Ryddle se debe directamente a su encuentro en la cámara?El asintió. —Si señor.Su abuelo pareció reflexionar antes esto mientras se adentraban al camino bordeado por arbustos, un camino que serpenteaba por toda la enorme propiedad. —¿Como fue?Por un instante, Draco no supo muy bien a que se refería su abuelo, aunque tal vez el cambio en su tono de voz fue una pista grande, haba cierta vulnerabilidad en sus palabras, seguía siendo seguro en cada letra que pronunciaba, pero de alguna manera era diferente. Fue después que lo entendió. —Antes de saber quién era, no parecía ser alguien particularmente diferente, pero mientras más seguía hablando, en definitiva, se sentía mal y luego de vez en cuando te menciono. —La mano de su abuelo se apretó sobre el bastón que sostenía. —Era un recuerdo, no parecía tener ningún conocimiento más allá de sus 17 o 16 años, por eso le pidió a Ginevra que le hablara de todo. Nunca supe que un recuerdo pudiera hacer algo como eso.Y era cierto, hasta donde sabia esa magia o era nueva, desconocida o muy, pero muy antigua.—Dijo que me parecía a ti y quiero creer que se debe a cosas buenas. —Intento aligerar el ambiente sin éxito, logrando que su abuelo solo suspirara mientras seguían lentamente su camino, disfrutando de la brisa de verano antes de que el sol infernal llegara y prácticamente les impidiera salir por el calor.—Digamos que Tom Ryddle es por mucho, una de las personas que más aborrezco en esta vida Draco, Tom Ryddle o, mejor dicho. Lord Voldemort como se hizo llamar. —No lo sorprendía que su abuelo supiera la conexión de ambos.—¿Cuándo descubriste que eran la misma persona?—Cuando tuis padres se comprometieron, a mitad de la guerra. —En todo momento Abraxas nunca desvió sus ojos del frente. —No fue un descubrimiento agradable como podrás imaginar, pero fue el cómo lo descubrí la razón por la que desprecio tanto a Ryddle.—¿Que hizo? —Tal vez era mejor preguntar que no habría hecho Voldemort en ese momento, la primera guerra mágica fue por mucho terrible, aunque Draco nunca sabría si llego a ser mucho peor que la que él vivió.—La razón por la que yo aborrezco a Tom Ryddle, mi querido nieto, se debe a que estoy seguro en más de una manera, de que él fue la causa de la muerte de tu abuela. —Los pasos de Draco tropezaron en ese preciso momento, la saliva se atoro en su garganta. La toz fue verdaderamente incontrolable para ese punto, y tanto él como su abuelo se vieron en la necesidad de detener sus pasos, todo debido a tal revelación.Draco negó con la cabeza una vez fue capaz de respirar sin toser. —¿Tom Ryddle asesino a la abuela? —La incredulidad fue imposible de disimular, pero su abuelo tuvo la delicadeza de no demostrar algún tipo de cambio en su miradas. —Pero, Pero…Ante su tartamudeo, su abuelo por fin volvió a mostrar cierto rastro de sonrisa y retomo su caminata. —Creo que antes de contarte que ocurrió con ella, debería regresar un poco. —Draco asintió.Algo le decía que esta historia era mucho más compleja de lo que creyó.
----- CHAPTER BREAK -----
Cuarto año de Hogwarts
Septiembre 1937
La ceremonia de selección terminó minutos atrás y después de las palabras de su director el banquete de Bienvenida le supo mejor que nunca a Abraxas. Había sido un excelente verano, sin duda, pero extrañaba Hogwarts.
En medio de su cena, la que compartía con Morgana a su lado y algunos otros de su grado, las puertas del gran salón se abrieron y por ellas atravesó Cantankerous Nott, o Tanke para sus amigos, que le gustará o no, a Abraxas no le importaba. —¿Alguno de los de nuevo ingreso les pareció interesante? —Preguntó s amigo al sentarse justo frente Abraxas y Morgana, el porqué de su retraso, Abraxas no quería ni tampoco necesitaba saberlo. Conocía a su amigo desde mucho antes de Hogwarts, difícilmente tenía una explicación fiable para todo y si de alguna manera te decía lo que hacía, resultaba ser algo tan extraño que difícilmente se escuchaba lógico.
—Los que importan son Avery, Mulciber y Rosier, todos entraron así que no hubo sorpresas. —Morgana fue la que respondió, al mismo tiempo le robó un pedazo de carne guiñándole un ojo poco después. —Ah y un mestizo, creo que se apellida Ryddle.
—Ryddle —Dijo una nueva voz en la conversación trayendo consigo el sonido de unos platos sobre la mesa justo al lado de Abraxas. —Parece bastante cayado, no está hablando con los otros de primer año.
Los ojos de Nott, se giraron por la molestia al ver la figura más pequeña, de cabellera negra y Ondulada, sentándose justo al lado de Abraxas. —¿Y qué va a decir Black? —La molestia filtrándose. —Solo basta con escuchar su apellido para saber que seguramente se crio con al menos un Muggle.
Abraxas giro los ojos. —Tanke, amigo mío, tan sutil como siempre. —Eso logró que los labios del mencionado se apretaran mientras casi apuñalaba la comida en su plato.
Alphard o Al, su nuevo acompañante, supo contener la risa y se contentó simplemente con intercambiar miradas con Abraxas.
—Pasando a temas más aceptables. Alphard, creí que te quedarías con tu hermana. —De inmediato la sonrisa de este se torció.
—No me la menciones por favor. Wallie ha estado insoportable todo el verano, ya no la aguanto. —En su rostro sus labios se apretaron mientras se estiraba para tomar un poco más de pure de papa. —Me desterró aquí precisamente por eso, dice que es su año de TIMO y debe concentrarse.
Tanto Morgana como Abraxas no pudieron evitar soltar una leve carcajada mientras Cantankerous dejaba escapar un suspiro. —Y es por eso que tenemos a un intruso de segundo por aquí, bello, de verdad bello. —Casi de inmediato Alphard acuchillo al mayor con la mirada.
Para salvedad de esos dos, en realidad Abraxas siempre creyó que había chispas flotando por ahí, no era natural lo tanto que se sentía disgustado Tanke con la presencia de Alphard alrededor, aunque este normalmente no hiciera nada en su contra, siempre parecía tensarse y adoptar una actitud más agresiva cuando aparecía. Al principio difícilmente creyó en los celos de amistad ya que ellos siempre fueron mejores amigos, pero también Alphard, aunque fuera más joven, así que era ridículo. Él año anterior cuando Al fue seleccionado para Slytherin, Tanke fue insoportable y se excusó diciendo que no le gustaba que Alphard siempre estuviera rondando a sus amigos, pero Abraxas no le creyó ni un poco, mucho menos Morgana.
—Te aseguro que a Walburga no le va a gustar escuchar que la sigues llamando Wallie en la escuela. —Acotó Morgana mientras le extendía una servilleta a Alphard al notar como manchaba la esquina de su labio. —Además, tiene mucha razón, los TIMOS son importantes, estaré ahí en dos años y no me lo quiero imaginar.
—¿Significa que también me van a abandonar? —Abraxas se habría sentido mal de no ser por lo forzado y exagerado del puchero en el rostro del menor.
—No, pero no tontearemos contigo, al menos Tanke y yo no lo haremos el próximo año, debemos prestar atención a las clases, pero aun te queda Morgana y tus amigos de segundo. —Respondió Abraxas mientras pensaba en la idea, tal vez se debiera a que Alphard era dos años más joven que ellos, pero con frecuencia era más juguetón e hiperactivo, Abraxas se sentía como una anciano a su lado.
—Ja, ¿tú eres quien para hablar? ¿De verdad vas a necesitar concentrarte tanto? Eres el mejor del año Malfoy, relajarte de vez en cuando no te hará daño. —Dijo Tanke mientras tomaba un poco de jugo de moras.
Abraxas se encogió de hombros y sonrió con superioridad y picardía. —Soy excelente precisamente porque no me relajo como otros.
La realidad académica de Abraxas y su mejor amigo no podía ser más diferente, mientras que él se mantenía a la cabeza, Tanke era un “vago desgraciado”, dicho por sus propias palabras. Y no porque fuera lento o tonto. Simplemente no le gustaba estudiar, no lo suficiente.
Morgana era también la mejor en su año, estaba en tercero ahora, pero tenía un encanto agradable, maternal y juguetón, era muy centrada, eso era lo que más le gustaba a Abraxas de ella y si actuaba como un loco enamorado no le importaba en lo absoluto.
Alphard era increíble, parecía que todo le salía natural, no solía esforzarse mucho en las clases, y lo sabía porque alguna que otra vez, antes de que entrar a Hogwarts presencio varias de sus lecciones privadas cuando iba a visitar a Walburga, era como un pequeño genio, inquieto, pero siempre sacaba buenas notas, por eso no solía entender que no todos tenían esa facilidad innata, le gustaba jugar y Abraxas había llegado a pensar que absorbía conocimiento de esa manera. Era fascinante y aterrador.
—No hablemos de eso por favor, tuve demasiado con Wallie, no necesito que mis amigos me recuerden que seré abandonado el próximo año, los de segundo no son tan interesantes como los mayores, gracias. —Se quejo Alphard sacando una carcajada de todos incluso del gruñón Nott.
Y a partir de ese momento en realidad si dejaron de hablar al respecto, se concentraron en lo que hicieron en las vacaciones.
Su grupo era en realidad bastante diverso en cuestión de edad, más que nada porque en realidad se conocían desde jóvenes, bueno, no Morgana, ella fue una encantadora adición que conocieron en su segundo años, cuando ella ingreso a primero.
Mientras la cena continuo, aunque Abraxas nunca se giró, tuvo la constante sensación de que alguien lo observaba a lo lejos, era extraño y frio, pero trató de no prestar atención.
Marzo 1938
—Es extraño, ¿Por qué siempre se queda mirando cuando pasamos? —Mencionó Alphard una vez estuvieron sentados frente a la chimenea en la sala común.
Desde aquella primera noche en el castillo, Abraxas siempre tuvo la sensación de que alguien lo observaba a la distancia, aunque nunca se dispuso a girarse para descubrir de quien se trataba, por el contrario, fueron Morgana y Alphard quienes descubrieron a quien pertenecía tal mirada. La respuesta fue tanto decepcionante como inquietante.
—Le gusta Malfoy, es obvio. —Tanke fue quien respondió esta vez, observando de manera poco disimulada en dirección al grupo de niños al otro lado de la sala. Casi al instante Cantankerous salto en su puesto mientras Morgana lo miraba con ojos entrecerrados. —¿Qué?, es cierto, ha sido así todo el año y es...
—Perturbador. —Confirmo el propio Abraxas, apartando el pergamino con sus deberes de encantamientos y participando por fin en la conversación.
Abraxas no había querido pronunciarse sobre nada de eso en lo absolutos, no quería tener nada que ver al respecto, si el niño estaba desquiciado o no, si estaba embelesado por él o por algo, no le importaba, pero con el tiempo se hacía molesto, y contradiciendo las palabras de Cantankerous, Abraxas no creí en algo tan sentimental para el niño.
Abraxas era claramente más disimulado que su acosador de once años, pero había notado ciertas cosas. Tom Ryddle, como se había obligado a aprender el nombre del pequeño poco después de enterarse de quien era, resultaba ser alguien bastante diferente a lo que alguien de su entorno seria.
Poco después de su llegada, como a muchos otros mestizos, no les era fácil integrarse a la casa, algunos mayores de sexto año no escatimaron esfuerzos para molestarlo y de alguna manera se filtró el hecho de que era huérfano, su madre, una bruja murió y su padre, claramente un Muggle, jamás se hizo cargo. Un trasfondo bastante desafortunado si le preguntaban a Abraxas, pero en vez de sentirse agobiado y tratar de mimetizarse, como hacían muchos otros mestizos con historias mucho menos oscuras, Tom Ryddle no lo hizo, se destacó y para sorpresa de muchos, incluso hizo amistad con algunos sangre pura, su grupo empezó con Elías Mulciber y poco después, se le unieron Nikolas Avery y Tyrus Rosier, y era extraño, demasiado. Eran familias alineadas muy de cerca con las ideologías de purismo extremas, incluso estaban de acuerdo con Grindelwald si no estaba mal, definitivamente esperaban que la oportunidad de tomar el poder como paso en 1932 volviera a él para ganar o mejor dicho “reencausar este desviado mundo”, No lo dirían en voz alta para el resto de la sociedad, pero Abraxas los había escuchado más de una vez en las reuniones de yule, Samhain, y bueno, absolutamente cualquier reunión social a la que solo familias de sangre pura fueran invitadas.
Es decir, ¿que había de especial en Tom Ryddle como para que pudiera hacerse con tales compañías?, por donde lo viera no tenía lógica, y tal vez nunca lo tendría, lo mejor sería dejarlo ser, de todas formas, siempre y cuando no hiciera más, Abraxas no tenía por qué pensar más allá.
Quinto año de Hogwarts.
Enero 1939
Regresarían a Hogwarts del receso de Yule en dos días y a los adultos se les había ocurrido la excelente idea de hacer una fiesta de campo, bueno, a sus padres más que nada y por eso la celebración se llevaba a cabo en la mismísima mansión Malfoy.
No lo malinterpreten, estaba feliz de pasar el tiempo con sus amigos, pero este era su año TIMO, y con Tanke constantemente respirándole en el cuello para copiarse de todo lo que hacía, más la presión por las notas y por supuesto, el claro cambio de algunos de sus compañeros lo estaba poniendo de nervios.
Era extraño. Tom Ryddle era el problema y ni siquiera sabía por qué, pero había llegado este año con algo diferente, aunque su manía de seguirlo con la mirada seguía ahí y de no ser por ese extraño habito, habría preferido no determinar al ahora estudiante de segundo año.
—Malfoy, no deberías ser tan cabeza dura, es más, tu eres el que dice que deberíamos ser amables con los que nos son de nuestro clase, ahora te estas contradiciendo terriblemente. —Walburga se encontraba sentada justo a su lado y parecía extrañamente insistente.
—El estatus de sangre importa poco, te doy dos simples razones para no querer asistir a las reuniones de un estudiante de segundo año, primero, no hay absolutamente nada que pueda ofrecerme o yo querer y segundo, ya lo dije antes, es un estudiante de segundo año, yo tengo más conocimientos que él. —El fastidio y la molestia lograban filtrarse de sus labios mientras hablaba tranquilamente con sus amigos, aunque ahora esa charla había dado un giro ridículo, centrándose en el grupo de estudio que habían creado los de segundo año.
—Déjalo ya Wallie, nadie aquí quiere asistir. —Alphard, quien parecía más concentrado en robarle parte del postre a Tanke mientras este se veía pensativo, estuvo de acuerdo con él. —Además, estoy muy seguro de que el mocoso te pidió que convencieras a Malfoy de asistir. Te lo digo, el niño tiene una obsesión insana y aterradora.
Hacía mucho dejaron de lado la absurda idea de que algo romántico hacia parte de las intenciones de Ryddle, de alguna manera se había tornado más oscuro que eso.
—¿Mocoso? lo llamas mocoso y solo eres un año mayor que él, ¿te crees con el derecho? —Walburga se defendió. —Y si, tal vez Ryddle menciono que elevaría el estatus del grupo de estudio si estudiantes mayores asistían y algunos profesores aprueban la idea incluso han ofrecido tenerlo en cuenta para las calificaciones como puntos extra, uno de ellos es Slughorne, a nadie le viene mal algunos puntos para ingresar a su club.
Abraxas simplemente giro los ojos y se inclinó hacia atrás, Morgana no tardo ni un segundo en apoyar la cabeza en su hombro.
—Es molesto que esto sea de lo que querías hablarnos Wallie. De verdad, no somos tu grupo de personas objetivo. —Dijo ella mientras cerraba los ojos y le arrebataba a Abraxas una sonrisa de pura satisfacción.
Pasaron tan solo un segundo en silencio y luego, la cosa más loca del planeta ocurrió.
—Bueno… yo creo que no sería mala idea probar, tal vez sirva de algo para nosotros si estudiantes de otros grados van. —La voz cada vez más gruesa de Tanke se dejó escuchar, deteniendo hasta la respiración de una pequeña mosca, la fresa con chocolate que colgaba de los dedos de Alphard se resbalo hacia su plato, los ojos de Morgana se abrieron de sorpresa al igual que los de Abraxas, e incluso Walburga, quien había sugerido su asistencia se quedó con la boca abierta. —¿Qué?, ¿es tan loco que quiera tener buenas notas este año?
Todos intercambiaron miradas y en un grito al unísonos respondieron entre risas —¡Si! —Las carcajadas estallaron con fuerza, atrayendo la atención de algunos de los adultos más cercanos, pero no lo suficiente como para que los reprendieran.
—¡Tú no eres el Cantankerous Nott que conozco, es imposible! —Dijo Alphard mientras saltaba hacia el frente estiraba sus manos para sujetar el rostros de Tanke, estirarlo y bueno, molestarlo. —Es poción multijugos, debe serlo o el mundo se acabará aquí y ahora.
En medio de las risas, aunque Tanke en efecto reacciono como se esperaba, prácticamente alejando a Alphard y hacerlo caer con un empujón, tanto él cómo Morgana intercambiaron miradas entre risas debido al leve sonrojo en las mejillas de Tanke, una vista única y que se perdió rápidamente cuando Walburga se lanzó al rescate de su hermano menor.
Hasta ahí llego el tema del grupo de estudio, y Abraxas lo agradeció inmensamente, Ya verían si realmente ese grupo al menos ayudaba a su amigo a no perder cada uno de sus TIMOS.
Abril 1939
—¡Es el maldito y sangriento descendiente de Salazar Slytherin!, Abraxas, ¿entiendes lo que eso significa? —Todo esto había empezado con Tanke irrumpiendo en su habitación, como si fuera un loco y Abraxas callándolo para poder terminar con sus tareas antes de que tuvieran que salir e ir a cenar.
Literal fue solo que Abraxas cerrara su libro de texto y pusiera sus pergaminos a un lado para que Tanke le soltara esa frase, dejándolo sin palabras.
—¿Que? —Fue lo más inteligente que se le ocurrió decir en ese momento.
—Ryddle es el descendiente de Salazar Slytherin, Malfoy, está garantizado, Lestrange lo confirmo. —Con esta última frase todo la conmocion de Abraxas paso a ser simple incredulidad.
—Tanke, por Salazar, pensé que tenías fuentes más fiables que un niño de primer año.
Pero eso no pareció desanimar a su amigo quien difícilmente se ponía así, es decir, literalmente se sentía como si estuviera hablando con Alphard. —No, no, no, escucha, enserio.
—Ryddle no es el apellido de una familia de magos y brujas reconocidos Tanke, es un apellido Muggle.
Su amigo asintió. —Por supuesto, porque su padre, para sorpresa de todos y nadie, es un Muggle, Malfoy eso ya lo sabíamos, pero eso no le quita la sangre mágica, su madre era, nada más y nada menos que Merope Gaunt y ya sabes quién era ella.
—La hija de Sorvolo Gaunt, por supuesto, pero… ¿Cómo es eso posible?, toda la familia falleció, ahora es un linaje extinto.
Tanke negó. —Lo tuvo antes de morir, obviamente es un mestizo, claro, pero definitivamente es el último descendiente de los Gaunt. Es algo irónico, tan obsesionados que estaban con mantener su familia pura y ahora el ultimo que queda es un mestizo, cuantas vueltas da el destino, ¿no lo crees?
Abraxas tuvo que estar de acuerdo en este caso. —¿Como lo descubrió Raphael Lestrange?, es decir ¿no creo que sea un secreto que alguien quisiera que se revelara? —Preguntó mientras se ponía de pie y caminaba hacia su amigo.
—Ryddle se los contó, a él y a su grupo de amigos más cercanos, es obvio.
—¿Entonces porque Lestrange te lo dijo a ti? —Tenía cierta conjetura colándose por su cabeza.
Desde hacía unos meses, tanto Tanke como el habían comenzado a sospechar de algunas actitudes de Ryddle, pero parecía ser cada vez más obvio al muy estilo de Ryddle.
—Mi opinión es que, de alguna manera querían que te enteraras de que es descendiente de Slytherin. Es lo que te digo, Ryddle parece querer tener a cada una de las familias sangre pura revoloteando a su alrededor, y no le es particularmente difícil, ha tenido bastante éxito hasta el momento. —Dijo Tanke sin prestarle la suficiente importancia, en eso eran muy diferentes, mientras que a su amigo esto le parecía infinitamente normal o de poca importancia, a Abraxas la situación le parecía más y más turbia.
—¿Por qué tanto interés en eso precisamente? —De hecho, con algunas de las conversaciones que tenía con Cantankerous cada vez que regresaba del club de estudio, bien podía asimilar que Ryddle quería estatus y poder. Algo lógico si en verdad es descendiente de los Gaunt.
—Hasta ese punto no he llegado, pero te aseguro, sus mejores amigos, es decir, sus compañeros de grado, en definitiva, parecen cada vez más y más emocionados cuando se trata de algo que lo involucra e incluso algunos estudiantes mayores parecen tenerle aprecio, Walburga es una de ellos, pero parece tenerles especial afecto a sus amigos de grado y al parecer ahora a Lestrange.
Abraxas, escucho con atención, era cierto que poco a poco Ryddle se rodeaba de más y más personas influyentes, o al menos sus hijos, pero parecía más bien alguien que buscaba el poder olvidado de su familia.
Aunque Abraxas tenía un mal presentimiento al pensar en la mirada penetrante de Ryddle hizo a un lado todo eso, en realidad no necesitaba más cosas en las que pensar, si Ryddle en verdad era quien decía ser, bien por él, a fin de cuentas, tenía otras prioridades.
Abraxas se obligó a desechar cualquier idea, su opinión sobre este asunto era irrelevante, no pasaría de no tener una opinión sobre Ryddle a tenerla solo porque era un mestizo que, para su propia suerte, comparte sangre con los Gaunt, estaba mucho más allá del interés que quería dedicarle a este misterio que tal vez no fuera un misterio.
Ambos chicos, caminaron hacia la puerta y rápidamente se perdieron en el pasillo hacia la sala común, era hora de cenar.
Junio 1939
—Mayor, es bueno verlo por aquí, ¿piensa unirse a nuestro grupo de estudio? —Algo en esas palabras provoco un escalofrió en su espalda mientras se obligaba a mantenerse rígido al enfrentar a Ryddle, podría decirse que esta era la primera vez que cruzaron palabras en dos años.
—Lamente decepcionar, pero vine aquí por Cantankerous y Walburga, me dijeron que su reunión se haría aquí y se alargó un poco. —Explicó de manera neutral, ni amable ni completamente fría. —Pero… supongo que es un lugar algo extraño para un grupo de estudio.
Tal vez fue un poco ingenuo, ahora que lo pensaba, estaba aquí, en el séptimo piso y no parecía haber ningún estudiante cerca. ¿lo habían engañado?, tal vez era el caso.
En su defensa, debido a los exámenes había dormido extremadamente poco en los últimos días, se sentía más lento y agotado, pensar era doloroso incluso, así que no le sorprendería que esto fuera una trampa y no se hubiera dado cuenta.
—Debería disculparme también, me temo que sus amigos me hicieron un favor, Mayor, lo lamento. —Abraxas le pregunto a su mente dormida, ¿Por qué no veía ni una pizca de arrepentimiento en el rostro de Ryddle?
Abraxas se mordió el interior de la boca para no soltar un improperio ahí mismo ¿Qué les pasaba a Tanke y a Walburga?, no quería nada que ver con Ryddle y pensó que había sido claro.
—En ese caso, creo que puedo retirarme. —Prefería usar sus tiempos libres durmiendo que perder el tiempo de esta manera. Se dio la vuelta, dispuesto a retirarse directamente del lugar, pero Tom Ryddle parecía Tener otros planes.
—Me pregunto, todos los Malfoy son tan descorteses como usted mayor o simplemente es usted quien parece tener algo en mi contra. —Los paso a de Abraxas Se detuvieron antes de que siquiera los hubiera dado. —La educación dicta que al menos debería escuchar al otro antes de retirarse.
El gris y el negro de sus ojos chocó, mientras que los labios de Abraxas se apretaron por la pura sorpresa y enojo, en su mente, no era posible que alguien contara con tal nivel de descaro. A él fue a quien atrajeron con engaños, ¿cómo es que ahora él era el malo?
—La cortesía normalmente es reciproca, y lo lamento, pero engañar a alguien difícilmente debería ser devuelto con calidez. —Respondió él sin cambiar el tonó de su voz, pero sintiendo el malestar aumentar poco a poco.
—Tiempos desesperados ameritan medidas desesperadas.
—Dudo que ese dicho Muggle aplique para esta situación. —Sin querer hizo énfasis en la palabra Muggle y de inmediato sintió como el aire alrededor de Ryddle se enfriaba, la expresión del más joven difícilmente cambio, pero definitivamente eso lo afecto.
—Imagino que no. —Pareció asentir la final. —La suerte de nacer en el mundo mágico no la tienen todos, no importa que tan dignos sean algunos.
Sus miradas en ningún momento se alejaron una de la otra, como una guerra de miradas en donde el primero que la alejara, perdería mucho más.
____________Sus pasos se detuvieron hacia algunos segundos, tanto Draco como Abraxas ahora yacían sentados en una de las bancas metálicas al costado del camino en el jardín, Draco escuchando con atención y Abraxas recordando de manera terriblemente clara cada detalle hasta que el hombre mayor detuvo brevemente su relato al ver los engranajes trabajando en la mente de su nieto.—Son pocos los que conocían esta historia Draco y me temo que, de ellos, Ryddle y yo somos los últimos que quedan, al menos los últimos que la conocen desde el inicio. —Un suspiro se le escapo, mientras apoyaba sus manos sobre el bastón.Guardaron algunos segundos en silencio hasta que Draco lo rompió. —Ese día, ¿realmente escuchaste lo que Tom quería decirte?Su abuelo simplemente negó. —Me quede y escuche, pero estoy seguro de que lo que Ryddle dijo ese día difícilmente fue la razón por la que creo un plan tan precipitado. En mi opinión, probablemente quiso mostrarme la sala de los menesteres, tal vez como una muestra de lealtad o de alarde, deslumbrando con su poder y habilidad al encontrar una sala tan escurridiza. No mentiré, tal vez en ese momento habría creado cierto impacto, pero no el que él hubiera querido de mi parte.Su abuelo sonreía al recordar eso, por supuesto, tal vez recordar sus memorias de Hogwarts lo hacían extremadamente feliz independientemente de toda la situación de Ryddle.Draco lo pensó por un segundo y aunque él mismo sabía que lo próximo que saldría de sus labio era un imposible, aun así, lo dijo, tal vez para divertir a su abuelo más que para aportar a su historia.—¿Y de verdad nunca creíste que Cantankerous Nott tuviera razón sobre Ryddle y sus sentimientos hacia ti? —A él mismo le parecía imposible la idea y no era el único, su abuelo negó ante esto.—Nunca lo creí ni lo creeré, Tanke era alguien elegante y perspicaz, pero increíblemente obtuso cuando de sentimientos se trataba, confundiría una simple muestra de amabilidad con algo más y una obvia muestra de interés romántico con algo meramente amistoso. —Probablemente lo decía por Alphard Black. — Lo de Ryddle era obsesión y aunque lo identifiqué con claridad años después, desde un principio supe que su interés tenía más que ver con la obsesión que por algo más emotivo. Tom Ryddle es incapaz de sentir algo así Draco, Voldemort es incapaz de sentir amor y eso debería recordarse.Draco asintió, no tenía que recordárselo, había vivido con Voldemort durante más de un año y lo más cercano a las muestras afectuosas que vio, fueron muestras de deseo hacia los mortifagos, más que nada su tía Bellatrix, y algunos jóvenes ya fueran mujeres u hombres, que se apresuraban a su cama para obtener su favor en el tiempo poco después de que hubieran tomado el ministerio y la victoria de Voldemort sobre el mundo mágico parecía innegable.Voldemort no amaba, pero era muy capaz de buscar otras cosas. No hay que mencionar que la única que parecía disfrutarlo plenamente era su tía Bellatrix, a Draco le daba escalofríos, por supuesto.—Entonces, cuando dijo que me parecía a ti…—Probablemente se refería a que no pareces alguien fácil de manipular Draco, no con su encanto y perspicacia que incluso lograban engatusar a muchos de los maestros.La aclaración de alguna u otra forma era halagadora. De hecho, se lo había dejado muy fácil a Voldemort la primera vez que vivió esta vida, aunque más bien, fueron las ideas pre concebidas de él lo que lo llevaron a servirle en un inicio, el encanto se perdió muy rápidamente cuando llegaron la muerte, la sangre y las torturas.—En fin, en esa ocasión, Ryddle solo mencionó el club de estudio y al negarme, la conversación termino, pero no fue el único intento de Ryddle, a lo largo de los años, se hizo más sutil, por supuesto, pero mi respuesta fue siempre la misma. Con el tiempo y aunque yo no me diera cuenta, la influencia de Ryddle en la casa de Slytherin aumento progresivamente, incluso en mi grupo de amigos, Cantankerous, si bien seguía siendo mi mejor amigo, se volvió más cayado y analítico, como si observara a su alrededor buscando una presa, Walburga solo estuvo un años más después de eso, pero fue suficiente para que Tom cerrara sus garras sobre ella también.Draco se imaginaba que tan diferente podrían llegar a ser los que hoy conocían como abuelos, en sus épocas en Hogwarts, era fácil solo imaginarlos como si siempre hubieran sido así, sus abuelos.—Cualquiera diría que la influencia de Ryddle se acabaría una vez dejamos Hogwarts, pero ese fue solo el inicio. —Draco podría ver la tormenta acercarse. —Cantankerous y yo nos graduamos en 1941 y tu abuela, Morgana, se grado al años siguiente, mientras yo comenzaba a hacerme cargo de los primeros negocios que se me permitía tomar para hacerme cargo de la familia llegado el momento, Alphard se graduó el mismo año en que asesinaron a la señorita Warren y poco después se fue a Francia para hacer un aprendizaje de alquimia, todos creímos que Ryddle había salido de nuestras vidas hasta que descubrimos que no fue así. En 1945, con la aprensión de Grindelwald, muchos respiraron, pero otros se lamentaron, ese fue el momento en que comenzó el terror en reino unido.Claro, sin Grindelwald aterrando a todos, las acciones iniciales de Ryddle seguramente tomaron relevancia.—Nunca volvimos a escuchar de Ryddle así que en su mayoría creímos que se habría enfocado en el mundo Muggle, sin embargo, el nombre de Lord Voldemort tomaba más y más fuerza con el paso de los años, la seducción de Ryddle surtió frutos al final, ya que ni Morgana, Alphard o yo sospechamos que hasta cierto punto, Cantankerous y Walburga siguieran en contacto con Rosier, Avery, Lestrange y Mulciber, no hasta ese punto en donde en sus reuniones de fiestas, intercambiaban información sobre las acciones de Voldemort, por supuesto esos cuatro definitivamente sabían quién era Voldemort, fueron sus mejores amigos. En fin, los asesinatos a Muggles e hijos de Muggles crecieron, algunos definitivamente habían comenzado a practicar las artes oscura, la podredumbre se sentía en la piel, la corrosión de la magia tenebrosa y el deseo de ignorar la verdad frente a ti, definitivamente te hace ciego, más aún cuando los que amas están involucrados. Poco a poco nos acercábamos a la aparición de Lord Voldemort hasta que paso, en 1953.
Voldemort 1953
La gala de los Black siempre fue un uno de los eventos a los que se les invitaba por excelencia, bueno, en realidad Walburga exigía la asistencia de Morgana, mientras que Alphard exigía a Abraxas, y bueno después de la boda en 1946, ciertamente se les veía constantemente en las celebraciones.
Y siempre fue un placer asistir, hasta esta noche.
El embarazo de Morgana que en realidad tenía tan solo tres meses, era muy poco evidente, pero la noticia se había esparcido increíblemente rápido y ahora se encontraba rodeada, llena de felicitaciones al respecto, verdaderamente increíble. Abraxas habría preferido quedarse en casa y evitar todo el ajetreo de una gala, pero Morgana jamás rechazaba una invitación de Walburga, jamás, así que asistieron.
Todo parecía ir bastante bien en opinión de Abraxas hasta que cierto invitado apareció, llevando la atención de muchos hacia el salón principal.
—¿Quién llego? —Pregunto Abraxas acercándose a Morgana a quien el mar infinito de señoritas, lentamente fue abandonándola en dirección al salón principal. Alphard no tardo en acercárseles, pero su expresión era más fría y seria de lo que solía vérsele comúnmente, además parecía muy pálido. —¿Alphard?
Cuando su joven amigo llego a ellos, Abraxas noto que traía el abrigo tanto suyo como el de Morgana. —Yo… creo que es mejor que se vayan, ahora.
Tanto él cómo Morgana se miraron, compartiendo la misma expresión de confusión.
—Pero aún no es tan tarde, además dijimos que iríamos contigo y Tanke a… —Empezó Morgana, extendiendo sus manos hacia el abrigo aun sin estar muy convencida, pero Alphard inmediatamente la interrumpió, viéndose apenado, pero increíblemente preocupado.
—Lo siento, pero, el nuevo invitado… Probablemente sea mejor que se vayan, ya.
—¿Qué pasa con el nuevo invitado? —Era inevitable no sentir curiosidad cuando su amigo parecía tan alterado con esta nueva visita, algo muy malo estaba pasando. —Alphard, ¿Qué ocurre? —La voz de Abraxas se tornó más seria y demandante, Alphard difícilmente era alguien a quien le gustaba que usaran ese tono con él, mucho menos sus amigos.
Los labios de su amigo se apretaron y esquivo su mirada, esto definitivamente era algo muy pero muy malo.
—… Es que… no sé quién o como, pero… Les juro que yo no sabía, habría hecho algo para…
El resto de lo que fuera a decir Alphard fue dejado de lado en cuanto Tanke atravesó la puerta de la biblioteca, el lugar en donde se encontraban y el mismo que hasta no hacía mucho, había estado a reventar de invitados.
—¡Aquí están! Por fin los encuentro. —Cantankerous Se acercó rápidamente a ellos y en vez de verse tan afectado como lo hacía Alphard él parecía incluso mucho más alegre y emocionado que antes. —Todo el mundo está en el salón, ¿porque están aquí? —Al acercarse inmediatamente llego al lado de Alphard y su brazo parecía querer rodear al más pequeño, pero se contuvo logrando con eso que el rostro de Alphard se viera mucho más molesto.
—Ellos se van, y yo los acompaño, no sé ni siquiera porque tú y Wallie hicieron esto. —Se quejo Alphard, ayudando a Morgana a terminar de colocarse el abrigo y obligando a Abraxas a tomar el de él, estos últimos definitivamente sintiendo que estaban en medio de una pelea de pareja incipiente.
—¿Que? —Tanke inmediatamente perdió la sonrisa en su rostro y se vio ampliamente sorprendido. —Vamos Al, no puedes hablar enserio. Tu hermana ya lo dijo, fue un invitado de último minuto y lo trajo Mulciber, no podíamos dejarlo afuera sin mostrar un poco de cortesía.
Alphard pareció incluso más enojado. —¡Que te jodan Cantankerous!, nadie podría creer esa excusa. Morgana, Abraxas y yo entendemos que tú y Walburga tengan ideologías diferentes por muy… desagradables que sean, pero una cosa es hablar de ello en privado, entre ustedes, y sin que incluya asesinatos, a traer a un homicida a esta casa.
Los ojos de Morgana y Abraxas se abrieron rápidamente, la realidad y la verdad se revelaron con esas palabras. Abraxas inmediatamente miro con enojo a su mejor amigo, quien había intentado acercarse a Alphard tan solo para ser rechazado mientras este se colocaba su propio abrigo.
—El nuevo invitado es…
—¡Es Voldemort! —Respondió Alphard con pura impaciencia. —Mulciber, trajo a Voldemort a la gala y claro, como si fuera el invitado de honor, Walburga lo dejo entrar. —Alphard ni siquiera los miro mientras observaba a su alrededor hasta localizar la chimenea, incluso ignoro a Tanke. —Y adivina que. ¡Cantankerous al verlo, corrió a saludarlo cual perro necesitado, y no solo él, todos los malditos invitados lo hicieron, como si ya supieran que vendría.
—¡Alphard! —Tanke lo reprendió antes de caminar hacia él. —¡Deberías hablar con más maldito respecto! —Abraxas de inmediato se interpuso entre ambos, entre un alterado Alphard que buscaba entre las cajas en la parte superior de la chimenea los polvos Flu, ignorando a su novio sin más, y un Cantankerous cada vez más molesto, pero al mismo tiempo, a la vista de Abraxas increíblemente contrariado. —No puedes hablar de alguien así.
De alguna manera, Abraxas había notado cierto ambiente cuando llegaron, como expectativas flotando por el aire, pero supuso que se debía a lo esperado de esta Gala, jamás imagino que esto se convertiría en un meeting de Voldemort. Opuso su cuerpo entre Alphard y Tanke, mirando hacia Morgana con algo de impotencia.
—¿Crees que es prudente que uses la red Flu? —Entendía el proceso de pensamiento de Alphard, uno muy lógico en realidad, no podían salir por la puerta del frente, eso implicaría bajar las escaleras y pasar por el salón principal, el mismo que seguramente ahora estaba abarrotado de invitados y el mismísimo Voldemort, ninguno de ellos quería tener nada que ver con este hombre no después de todo lo que había comenzado a hacer.
Morgana coloco suavemente una mano sobre su vientre poco visible y asintió. —El doctor dijo que debería evitarlo a partir del cuarto mes y que todo está normal, solo me preocupare de correr al baño cuando llegue. —Fue inevitable que Abraxas sonriera, era encantadora.
Al principio todos creyeron que era un imitador de Gellert Grindelwald y hasta cierto punto, bien podía ser el caso, pero las acciones de Voldemort, rápidamente se hicieron más terribles, los asesinatos y el uso de magia tenebrosa, aunque no nueva para alguien que profesaba la superioridad de la sangre y por supuesto, un odio hacia los Muggles y los hijos de Muggles, se hicieron rápidamente terribles.
Muchos decían que quería evitar la pérdida de la cultura mágica, una pérdida progresiva a causa del robo de magia, una perdida debido a la clara existencia de los hijos de Muggles o sangre sucia, una clara perdida a causa de la mescla de sangre mágica y Muggle.
Algo que Abraxas y algunos que aun pensaban lógicamente veían como ridículo, la perdida era más un resultado del poco interés de los sangre pura de transferir los conocimientos mágicos a los cada vez más comunes hijos de Muggles, pero las teorías de Voldemort eran más emocionantes, creadas para fomentar el odio y exacerbar el pensamientos de una sociedad en donde ellos deberían estar en la cima.
Muchos decían que no tenía que ser obtenido con sangre precisamente, pero otros… otros si estaban dispuestos a ensuciarse las manos, y era a ellos que Voldemort más buscaba adquirir y adicionar a sus filas de Mortifagos, así los llamaban ahora.
Habían caído en una trampa, increíble en realidad.
—¿En verdad se van a ir por algo tan minúsculo como esto? —Tanke parecía molesto, pero no era todo.
Alphard, quien había terminado de preparar la chimenea, inmediatamente se giró, su rostros infinitamente más molesto que antes, y se dirigió hacia Morgana sin retirar la mirada de Tanke.
—Esto no es solo por el asesino a quien invitaron, ¡Maldición, Tanke! Es sobre tener un mínimo de respeto. No los obligamos a pensar como nosotros y esperamos lo mismo de ustedes, pero…
Las palabras de Alphard fueron interrumpidas cuando, se escucharon algunos pasos, lentos y tranquilos que se dirigían hacia la biblioteca, por un momento Abraxas habría creído que podría ser Walburga, aunque seria verdaderamente imposible, ella era infinitamente más fuerte con sus andar.
Al final no tardaron en descubrirá quien se unía a ellos en la biblioteca. Por supuesto, cuando vieron la figura atravesando el marco de la puerta hacia el interior de la biblioteca, todos, incluyendo las quejas de Alphard, quedaron relegadas a meras respiraciones contenidas.
—Pido disculpas, ¿interrumpo de alguna manera? —La voz, aunque indudablemente humana, siseaba casi indetectablemente al final de las palabras, causando un leve escalofrió, pero eso no fue lo que los impacto a todos.
Mucho se decía de Voldemort, sus objetivos y demás, por supuesto, se hablaba muy vagamente de su aspecto y ahora Abraxas entendía por qué, a quien tenía frente a él era alguien que aunque aun pareciera tener facciones humanas, había cambiado indudablemente, ya fuera por voluntad propia, producto de una maldición o un accidente, Voldemort ya no lucia como un humano normal, tenía los ojos rojos, su piel de color gris pobre, más similar a un pálido poco saludable que a la piel clara, si había tenido o no cabello antes, difícilmente abraxas lo sabría pero ahora definitivamente estaba calvo, sus ojos eran como finas rendijas, parecido a los ojos de una serpiente y si su lengua hubiera sido bífida, seria el complemento perfecto para una imagen tan extraña.
Abraxas sintió a Morgana tensarse tras él, Alphard bufo por el disgusto, mientras que Cantankerous, aunque se tensó, difícilmente se debía a miedo o incomodidad.
—Le pregunté a la encantadora Walburga si había más invitados en esta reunión y me ofrecí a extenderles una invitación al salón personalmente, las charlas de esta velada son especialmente agradables y su anfitriona, como yo, quisiéramos que todos asistieran.
Alphard parecía más y más disgustado, Abraxas estuvo a punto de decirle que partiera de una vez y se llevara a Morgana, pero por supuesto, su amigo actuó antes de que pudiera decir algo.
—Lamento que haya gastado su preciado tiempo en venir a buscarnos, nosotros ya nos íbamos, la reunión se ha tornado un poco… pesada. —Difícilmente los valores de sus padres ya fallecidos saldrían de Alphard quien, aun estando enojado, pudo hablar con el recato propio de los Black.
Abraxas Asintió. —Entenderá que, en nuestra posición, difícilmente estar afuera por tanto tiempo es de alguna manera beneficioso, así que nos retiramos. —Los ojos rojos y de alguna o varias manera aterradores, se fijaron en él, justo en el momento en que una sonrisa se implantaba en sus labios.
—Ah si, me lo han comentado, los Malfoy celebran un nuevo integrante, mis felicitaciones a ambos, un descendiente sangre pura. Es bueno saber que su pureza seguirá en la siguiente generación. —Los ojos intensamente rojos de Voldemort pasaron de él a Morgana, quien tal vez de manera instintiva, cubrió su vientre, aunque no retrocedió, en cambio dio una leve inclinación de cabeza.
—Muchas gracias por sus buenos deseos, ciertamente estamos muy felices.
—Por supuesto, debe ser así, —Voldemort asintió. —Con mayor razón deberían quedarse, los que están aquí simpatizan con nosotros para resguardar nuestro linaje en el futuro, uno que se ve amenazado. —Y vaya que estaba siendo amenazado, pero no por los Muggles, como seguramente creía este hombre.
Voldemort no dio ni un solo paso mas hacia ellos, pero su presencia llenaba la habitación completa sin tener que hacer un solo movimiento.
—Me temo que es por mí, no me siento muy bien y es mejor que descanse. —Morgana intervino nuevamente. —Pero agradecemos la invitación. —Abraxas sintió la mano de su esposa deslizándose entre la suya, tirando un poco de él.
—Cantankerous, ¿vienes con nosotros o te quedas? —Preguntó Abraxas, tal vez intentando salvar un poco la situación entre Alphard y él, de alguna manera, sabia que no debía dejar a su amigo en esta gala solo.
El mencionado guardo silencio unos segundos, intercambio miradas con todos los que se encontraban frente a él, Morgana, seguramente lo incito con la mirada, aunque Alphard desvió su rostros y él, abraxas, en definitiva, le pedía que saliera de ahí con ellos, hasta que al final y con un suspiro de derrota respondió. —Voy por mi abrigo, los alcanzo en la mansión.
Un peso enorme se levanto de los hombros de Abraxas y parecía no ser el único.
Cantankerous, se dio la vuelta y rodeo a Voldemort antes de salir por la puerta, en el rostros de este hombre no parecía haber ninguna cambio, pero Abraxas no estaba convencido, se giró hacia Morgana y Alphard. —Ustedes adelántense, esperare a Tanke y los veremos en la mansión.
—¿Estás seguro? —Dijo Morgana casi al instante. —Podemos ir todos juntos y…
Negó y la interrumpió. —Esta bien, debes descansar, vayan primero y yo esperare a Tanke. No se preocupen.
Ante esto, sus manos se separaron y tanto ella como Alphard se dirigieron a la chimenea, antes de lanzar los polvos Flu, Alphard miro directo hacia Voldemort. —Señor, si no es mucho pedir, le agradecería que le comunicará a mi hermana, sobre una charla pendiente, no me será posible decírselo personalmente.
Por un momento la biblioteca quedo en silencio, hasta que Voldemort, sin que pareciera verdaderamente aludido a algo, asintió. —Se lo comunicare con mucho gusto.
—Gracias. —Respondió Alphard antes de indicar con fuerza el nombre de la mansión Malfoy y desaparecer entre las llamas verdes.
Después de eso, ya solo se encontraron Voldemort y Abraxas en la habitación y aunque Abraxas no esperaba completo silencio, no imaginaba que Voldemort aun quisiera un intercambio después de eso.
—Es una lástima, su presencia habría hecho más alegre la ocasión. —
Abraxas negó. —Por el contrario, tal vez la hubiéramos hecho mas incomoda para usted y… sus ¿seguidores?
—Oh, ¿Se refiere a mis mortifagos? No se preocupe, estoy seguro de que se hubiera apreciado el estatus tanto suyo y el de su familia, mas aun que esperan un niño. Lo habrían disfrutado.
Entonces eso confirmaba lo que Abraxas ya temía, a la reunión no solo había llegado Voldemort, sus seguidores también se encontraban en la celebración.
Hacía mucho sospechaba que Mulciber era uno de ellos, pero si habían llegado juntos, eso dejaba muy poco a la imaginación.
—Bueno, ahora no lo sabremos. —Tal vez sonó un tanto condescendiente de su parte, pero la sensación que provocaba Voldemort, era incomoda, no completamente ajena, le recordaba a algo, pero no tenia muy presente a que o a quien. Solo sabia a cosa y era que, entre menos estuviera frente a él, se sentiría mucho mejor.
El silencio se instalo nuevamente y en su mente Abraxas solo rogaba porque Cantankerous apareciera por la puerta para que pudieran retirarse.
—¿Están en contra de nuestra causa señor Malfoy? —La pregunta, esta vez, increíblemente directa, tomo a Abraxas por sorpresa, al igual que el paso que dio Voldemort hacia él.
Abraxas se obligo a mantenerse firme, pero de alguna manera había dos cursos de acción a tomar frente a él, ese en el que definitivamente aceptaba que no creía en las ideologías de Voldemort y por las claras acciones del hombre, se convertía en objetivo de él y sus mortifagos o, negaba su afirmación, mintiendo directamente sobre estar de acuerdo, pero podía ver a que lo arrastraría eso.
Ninguna alternativa le brindaba paz, así que, tal vez hacerse de un tercer camino fuera por mucho la mejor alternativa.
Aunque tardo unos segundos en responder, al final lo hizo, colocando una sonrisa astuta en su rostro, solo para ocultar su preocupación. —Si estoy en contra o a favor, eso no debería importar, su grupo ahora esta al margen de la ley y como puede imaginar, difícilmente eso me beneficia a mi o a mi familia, Voldemort. —Esta podía ser una buena excusa.
Voldemort lo observo por unos segundos, como si lo analizara. —¿Eso es así?
—Primero, trate de que el gobierno mismo lo tome como algo mas que un criminal y tal vez, algún día, los Malfoy estemos en una de sus reuniones. —Sus ojos se entrecerraron, notando ahora la escasa distancia, en realidad no había notado el acercamiento de Voldemort, en definitiva, no estaban tan cerca como para ser extraño, pero se había acercado.
Voldemort no respondió de inmediato, y de alguna manera Abraxas lo agradeció, y lo hizo mucho mas cuando los pasos se acercaron rápidamente a la biblioteca, trayendo consigo la imagen de un Cantankerous con su abrigo puesto y un tanto desanimado.
—Estoy listo, vámonos. —Tal vez el estado de animo de su amigo estaba tan enfocado en, tal vez el enojo de Alphard, como para no darse cuenta de lo extraño de esto.
—Perfecto. —Respondió Abraxas, dando un paso hacia atrás y abriendo espacio para que su amigo pasara. —Entonces nos retiramos ya.
Tanke camino hacia la chimenea, no sin antes detenerse frente a Voldemort. —Fue un placer conocerlo. —A Abraxas se le contrajo el pecho, pero al ver que este ultimo no respondía y que Tanke se apresuraba a la chimenea, no tardo en hacer lo mismo agarrando un puñado de polvos Flu.
Justo antes de que Pronunciara el nombre de la mansión, Voldemort por fin volvió a hablar. —Señor Malfoy, tomare en cuenta su consejo y esperare con paciencia, por supuesto.
Las palabras se quedaron en el aire unos segundos antes de que Abraxas, reaccionara, diera una leve inclinación de cabeza para luego indicar su dirección y saltar los polvos, su visión se torno verde y el tirón familiar lo arrastro.
Una vez aterrizaron en la sala de la mansión Malfoy, Morgana fue lo primero que vieron, parecía un tanto pálida, seguro el viaje si la había molestado, pero una vez estuvo fuera de la chimenea, se abrazaron. Tanke inmediatamente los paso de largo y unos segundos después pudieron escuchar los gritos de su amigo intentando convencer a su novio de que abriera la puerta y de este último negándose a viva voz, de alguna manera eso aliviano el ambiente pesado.
—¡Al, abre la puerta, tenemos que hablar!
—¡Vete al cuerno Nott!
Y así siguieron gritando mientras Morgana y él ni siquiera se separaron de su abrazo.
—Me preocupaste, se tardaron demasiado. —Dijo ella sin soltarlo.
Abraxas, aunque con el vivo presentimiento de que algo muy malo acababa de pasar, simplemente se obligó a sonreírle a su esposa.
—No iba a hacer nada querida. Mejor… vamos a pedir algo de comer, me muero de hambre.
Morgana soltó una carcajada al separarse levemente de él. —Casi parece que eres tú el que tiene los antojos Abraxas.
Esa noche, al menos la pasaron todos sus amigos juntos.
__________Draco, aun sorprendido por el relato de su abuelo difícilmente podía creer en todo esto, descubrir el verdadero inicio de Voldemort fue esclarecedor en muchos sentidos, un inicio que al parecer había tocado a su familia en más de una ocasión.—Para mi desgracia, esa no fue la única vez que nos topamos con Voldemort a lo largo de los años, conforme tomaba fuerza, sus seguidores también aumentaban y muchos de ellos eran, para nuestra desgracia, allegados a la familia. Alphard dejo la casa ancestral de los Black debido a que Walburga parecía haber perdido la cabeza, se puso mucho peor después de haberse casado y tener a su primer hijo.—Sirius Black. —Interrumpió Brevemente, su abuelo asintió.—Para ese momento ya las cosas estaban muy mal, y en cada ocasión, Voldemort intentaba que participáramos o mostráramos apoyo a lo que hacían él y sus mortifagos, nunca ocurrió por supuesto y supongo que tantas negativas a lo largo de los años comenzaron a molestarlo, aunque era obvio que ya no tenia el temple del inicio, era inestable, nunca supimos porque, pero era mucho más difícil negarse, de pasar de generar admiración comenzó a provocar terror.Draco podría confirmarlo. El Voldemort que conoció era por mucho, un ser difícilmente lógico, era aterrador, poderoso e inestable, una combinación terrible. —¿Qué paso con Cantankerous Nott y Alphard Black? —De alguna manera, sentía que no habían terminado para nada bien, además, si desde antes, Tanke poco a poco había mostrado afinidad con Voldemort y sus mortifagos, tal vez termino convirtiéndose en uno.Su abuelo parecía infeliz al decir lo siguiente. —Ellos también fueron separados por la guerra y Voldemort, mucho antes que tu abuela y yo, por supuesto, pero estoy seguro de que así fue. —Draco percibía el malestar en los ojos de su abuelo. —No mucho después de esa Gala, Tanke y Al comenzaron a discutir mucho más, dejaron de verse tan seguido, hasta que un día Alphard llego a la mansión diciendo que Cantankerous se había comprometido con la hija menor de los Rosier, una adecuada pareja que habría hecho felices a sus padres, ahora fallecidos, pero nos dijo que estaba seguro de que los seguidores de Voldemort habían tenido algo que ver y era lógico, Alphard no estaba de acuerdo con Voldemort y probablemente fue persuadido debido a esto, los Rosier siempre estuvieron de acuerdo con Voldemort así que no hubo duda. A Partir de ese momento Cantankerous nunca fue el mismo, se torno oscuro y aunque estoy seguro de que jamás tomo la marca tenebrosa, nunca volvió a ser el mismo amigo que conocí, nos veíamos en celebraciones, pero ya no éramos amigos, una vez nació su primera y única hija, su esposa falleció y en definitiva no tardo en comprometerla con un joven que ya mostraba señales de ser afín a las ideologías de Voldemort.Draco inmediatamente sintió un profundo malestar. —Theodore padre. —El padre de Theo, por supuesto, era un hombre mucho mayor que el resto de sus padres, la madre de Theo sufrió mucho a su lado probablemente.Su abuelo asintió. —Para cuando tu padre apenas ingresaba a Hogwarts, Theodore, quien tomo el apellido Nott como una condición para unirse a su familia, ya cursaba su ultimo año en Hogwarts, la madre de tu amigo, Evelyn Nott, tenia la misma edad que Narcissa y no compartía muchas de las ideologías de Cantankerous, supongo que casarse con Theodore fue su castigo y aunque no estoy totalmente seguro ya que no hay pruebas, Theodore Nott probablemente la asesino después de dar a luz siendo alentado por Cantankerous y el propio Voldemort.El estómago de Draco no tardo en revolverse, difícilmente podía imaginar cómo alguien que había sido uno de los mejores amigos de su abuelo, se hubiera convertido en un monstruos, pero la verdad podía creerlo, vio como todos se destruyeron cuando Voldemort regreso, poco a poco fueron corroídos por su oscuridad, y ninguno de sus amigos se salvó.—Siempre supuse que sin Alphard, Tanke sucumbiría y lo hizo, pero no fue sino hasta la muerte de Alphard que realmente perdió todo rastro de humanidad y aunque siguió como partidario de Voldemort, siempre creí que le guardaba mucho rencor, supongo que, en su mente, si lo dejaba, haber sacrificado al amor de su vida no habría valido nada.—¿Como murió Alphard? —Pregunto en voz alta, sintiendo algo de curiosidad.Su abuelo suspiro. —Era joven, mucho en realidad, después de haber sido repudiado de la familia por haber ayudado a su sobrino, después de años de soledad y de nunca haberse recuperado por la traición de Cantankerous, Alphard falleció poco después de volver al reino unido, ya estaba muy enfermo cuando regreso, pero nos tenia a Morgana y a mí, así que estuvimos ahí hasta el ultimo aliento y creo que murió sin saber, cuanto significo para Tanke, el mismo que asistió a su funeral.Guardaron unos segundos en silencio, tal vez porque su abuelo de alguna manera necesitaba recuperarse al recordar todo esto, Draco podía entender lo doloroso que resultaba.—En fin, volviendo a la historia, los años pasaron y la situación en el mundo mágico empeoro muy rápidamente, entre tantas cosas, tu padre ingreso a Hogwarts y ahí fue que conoció las ideologías de Voldemort, no hay que mencionar que fue ahí, cerca de su segundo años que nuestros desacuerdos comenzaron ya que Lucius creía que debíamos apoyar a Voldemort porque los Muggles y los hijos de Muggles realmente querían robarnos todo. Quise corregir sus ideas, pero no era muy efectivo si sus amigos ya estaban contaminados con ello.Draco asintió, reconociendo que difícilmente tendría control sobre algo así.—Fue en las vacaciones de cuarto años de tu padre que anuncio su noviazgo con Narcissa y como se acostumbra, realizamos una celebración, cerca de 1970, Alphard aún vivía y asistió, al igual que la familia Black y otros amigos de la familia, entre ellos la familia Mulciber. —Su abuelo inmediatamente pareció sentirse mucho mas enojado. —Desde el inicio de la reunión la esposa de Mulciber actuó de manera extraña y supongo que me culpo a mi mismo por todo lo que ocurrió después. Ella y Morgana, se alejaron un momento de todos, supuse que, para hablar, y cuando regresaron, una media hora después, Morgana no se veía bien, la lleve a recostarse, pero después de ahí, ella nunca mejoro. La noche del día siguiente se descubrió el cadáver de la esposa de Mulciber, en ese momento no lo vi, pero muchos años después lo descubrí, en realidad quien había estado esa decía en mi casa, nunca fue la verdadera esposa de esa escoria de Mulciber, era alguien que había usado la imagen de ella para acercarse, si fue o no Voldemort no importa, definitivamente fue bajo sus órdenes.—¿Que le hizo a la abuela?—La maldijo Draco, la maldijo para irse de este mundo y de no ser por todo lo que hice en su momento para evitar que su vida se perdiera, probablemente ni siquiera hubiera llegado a conocerte.Draco se mordió el interior del labio, no sorprendiéndose por el como terminaron las cosas para su abuelo, si recordaba, Hogwarts tenía una maldición sobre el puesto de defensa contra las artes oscuras y había sido el mismo Voldemort quien la impuso y bueno, parecía ser el estilo del hombre.—En fin, le conté de esto a tu padre poco después de que se graduó de Hogwarts cuando llevo a Voldemort a casa para convencerme nuevamente de ser uno de sus seguidores y aunque durante todos esos años, Voldemort y yo nunca nos enfrentamos directamente, esa noche fui contundente y declare por fin que ningún Malfoy llegaría a seguirlo, una vez se fue, Lucius estalló y dijo que era mayor de edad y podía hacer lo que quisiera, lo habría hecho de no haberlo amenazado con desheredarlo y posterior a eso repudiarlo, eso fue lo único que contuvo a tu padre, pero no lo disuadieron por mucho tiempo. Con los años, mientras cuidaba a tu abuela, descuide mi salud y la sucesión mágica comenzó a reclamar un cambio, querían al heredero al frente debido a que mi salud impedía que siguiera ejerciendo el poder de antes sobre la mansión, pero me negué a ceder porque Lucius haría de la mansión el hogar de Voldemort y no el nuestro.Bueno, su abuelo tenía toda la razón al respecto.—Con el tiempo las cosas se pusieron peores con tu abuela, incapaz de salir de la cama, así que en mi desesperación espere a que Lucius y tu madre se casaran y una semana después dejamos reino unido para buscar una cura. Fue ahí que descubrí la maldición, pero era demasiado fuerte y ya habían pasado años, intentar retirarla completamente probablemente mataría a tu abuelo al instante, mientras que, si la seguía cuidando, viviría un poco más. —Su abuelo aún se veía afectado, aunque probablemente eran los años los que impedían que se desmoronara al contarle esta historia, aun así, Draco sintió el dolor de décadas. —Tu abuela y yo llegamos a la misma idea, investigamos y después de muchas conjeturas acudí a Dumbledore, de alguna manera tenía que averiguar quién era Voldemort realmente, pero Dumbledore no ayudo, en cambio ofreció un trato de ayuda o beneficio mutuo, estaba enterado del interés de Voldemort por mi y mi familia, incluso sabia que Lucius probablemente ya tenia la marca, así que me ofreció un trato en el que actuara de espía, por supuesto lo rechace, no tenia tiempo para jugar con mi vida, la de mi hijo y mi esposa. Busque las respuestas por mí mismo.—¿Encontraste algo?Su abuelo negó. —Nunca encontré nada y probablemente no lo hubiera hecho si Voldemort no se hubiera revelado a si mismo. Ocurrió la pedida de mano de tu padre a tu madre, en la celebración, Lucius invito a Voldemort y aunque llegó hacia el final de la misma, definitivamente le exigí retirarse, como puedes imaginar, a ese punto, Voldemort ya no era ni remotamente similar a un humano, las cicatrices lo cubrían y su hablar era como el de una serpiente esperando atacar, cuando le pedí que se retirara, por primera vez desde que lo conocí, revelo sus verdadera intenciones hacia mí.
Mansión Malfoy 1976
—Debería retirarse ahora, o me vere en la obligación de sacarlo yo mismo. —Abraxas no tenía ningún reparo en sacar su varita y directamente demostrarle a Voldemort lo harto que se sentía de su asedio a esta familia. Si tan solo supiera quien era en realidad esta persona, bien podría saber cual era la obsesión de este hombre.
Voldemort, quien no había podido cruzar los limites de la propiedad gracias a las barreras que Abraxas había colocado y ocultado de su muy inconsciente hijo. Ahora el mago mas peligroso del momento lo observaba desde el otro lado de la reja, algunos de sus seguidores a la distancia observaban la escena con resentimiento, pero ninguno se acercó.
—Nunca será bienvenido en esta casa, no después de todo lo que ha hecho.
Eso por fin pareció romper la mascara indiferente de Voldemort, el mismo que saco su varita y lanzo un pequeño Bombarda, y aunque este definitivamente resonó se veía con claridad que Voldemort no había tenido la intensión de que eso derribara las barreras. —Sigues siendo terriblemente orgulloso Abraxas Malfoy, es por eso que has traído la desgracia sobre ti y los que amas. La pobre Morgana habría tenido una larga vida, pero tu necedad la tiene en donde esta. —Si era posible, Abraxas distinguió como el rojo en sus ojos empeoraba, se hacia mas intenso con cada palabra. —creí que al atraer a tu hijo sentiría la satisfacción de por fin doblegar a tu familia, pero resulta que el joven Lucius fue terriblemente sencillo de convencer, no fue en lo absoluto satisfactorio.
La ira ardió en el pecho de Abraxas, escuchando con enojo cada maldita palabra, hasta que se obligó físicamente a no atravesar la barrera.
—Pagaras por la marca que has colocado en mi hijo, ¡me encargare de que, por esta familia, CAIGAS! —Cada palabra salió de sus dientes apretados como una promesa imbuida en el odio mas toxico.
Voldemort solo ensancho su sonrisa, mostrando sus dientes, ahora más similares a colmillo. —¡ESO ES, AHÍ ESTA! —gritó de repente con una alegría y emoción que Abraxas hubiera querido destruir al instante. —¡oh, que gran deleite habría sido tenerte arrodillado, recibiendo mi marca a ti y no a tu hijo! —El enojo aumentaba a cada segundo. —Pero ya que hemos llegado a este punto Malfoy, recordaras mis palabras hoy y para siempre, así como me apodere de la vida de tu esposa y robe la lealtad de tu hijo, ¡TODO LO QUE TANTO HAS DEFENDIDO!, me pertenecerá —Sus ojos se deslizaron de Abraxas a lo que había a sus espaldas, la mansión, brillante e imponente, la música que se escuchaba a la distancia, las risas y la calidez. —Todos los Malfoy, de ahora en adelante, me servirán a mí y solo a mí. —Los pasos de Voldemort lo llevaron a posicionarse justo frente a Abraxas, aunque sin poder atravesar la barrera. —ME APODERARE DE TODO y tus descendencia estará satisfecha… Mayor.
Abraxas vio la locura en esa mirada, la obsesión, y esas palabras hicieron a su cabeza reaccionar después de mucho buscar. Por supuesto, ¿porque no lo vio antes? —Ryddle, tu eres… Tom Ryddle. —Por un momento el enojo quedo relegado por la incredulidad.
Era imposible, Tom Ryddle desapareció hace años y muy a su pesar, no podía concebir que ese niño se hubiera transformado en este… en este monstruo.
Voldemort no se inmuto, por el contrario, su reconocimiento pareció satisfacerlo enormemente. —Considérame piadoso Abraxas Malfoy, porque a cualquiera que repite ese nombre, es victima de mi ira. ¡yo soy y siempre seré Lord Voldemort!
Abraxas solo salió de su crisis en ese momento, al escuchar ese nombre por el que lo llamo desde hacía tanto años sin saber que era ese pequeño que alguna vez conoció en Hogwarts. Sus labios se movieron mucho más rápido que sus propios pensamientos, pero de haber podido repetirse, lo habría hecho. —No eres mas que un Fraude. —Dijo en voz baja, mas para convencerse a si mismo de que lo que había descubierto era real, pero al tener a Voldemort justo frente a él, fue inevitable que este lo escuchara y aunque su rostro se mantuvo sin cambios, sus palabras fueron mucho más oscuras.
—Entonces es así. —El hombre se retiro levemente de la barrera.
Abraxas lo observo, regresando y tomando fuerzas, aunque en ese momento sentía que sus piernas flaquearían.
—Muy bien. Llegará el dia en que los Malfoy aprenderán quien es su señor, de una manera u otra Abraxas Malfoy y aunque tangan que pagar con sangre.
----- CHAPTER BREAK -----
Draco, ahora era incapaz de dormir, tenía los ojos fijos en el techo de su habitación, Hoy fue uno de los días más reveladores de su vida en mucho, mucho tiempo. Ahora muchas cosas tenían sentido y para este punto Draco no tenía la menor idea si era mejor saberlo o quedarse en total ignorancia. Saber que su padre, aun conociendo la verdad tras la muerte de su abuela, prefería seguir a su asesino y no escuchar a su propio padre… No podía ni siquiera imaginar la propia impotencia de su abuelo al saber que, durante años, a su hijo, esto no le importo en lo más mínimo. También había algo terriblemente atemorizante tras la obsesión de Voldemort por su abuelo. La culpa o la idea de que de alguna u otra manera él traiciono a su abuelo antes, lo carcomia. Recordaba que la primera vez que vivió, cuando llegó la noticia de la muerte de su abuelo, aunque ya tenía la marca tenebrosa, Voldemort los dejo viajar a él y a su madre para traer el cadáver y por supuesto ponerlo en la cripta familiar, fue un comportamiento increíblemente flexible te del señor oscuro, más de lo que fue en todo ese verano, de los pocos momentos que tuvo Draco para sentir algo más que miedo por la tarea imposible que le asigno ese mismo hombre. En ese momento él no era cercano a su abuelo así que poco le importo la razón de su muerte, pudo respirar libertad por unos días y eso fue lo único que le agradeció. Si, fue un idiota, pero ahora que pensaba, Esta obsesión con su abuelo por parte de Voldemort ya existía, no era un cambio que él hubiera provocado, ese pasado existió, y para desgracia de Draco, ahora no podía dejar de pensar en ello. Su mente se llenaba de posibilidades tan horribles, una peor que la otra, y era inevitable no ver las conexiones. ¡Qué tal si fue el hecho de que él tuviera la marca lo que termino por arrebatar las ultimas fuerzas de su abuelo?, sabía que no todo era su culpa, pero con lo que contaba Abraxas, no podía dejar de pensar en que Voldemort, de alguna manera, le hiciera saber a su al hombre, que ahora no solo su hijo sino también su nieto fueron marcados, seducidos por las ideas que él tanto despreciaba y entregado fácilmente su propio hogar a Voldemort, todo eso cumpliendo con su promesa, esa promesa terrible que le dio a las afueras de la mansión. Tal vez el corazón de Abraxas no soporto tal dolor, desconsuelo y rabia. podría no saberlo ahora, y probablemente jamás lo haría, pero la pregunta se quedaría en su cabeza para siempre. Además, estaba muy seguro de que, bien pudo ser una de las razones por las que Voldemort lo castigo tan duramente en cuanto su padre fallo su propia misión, es decir, era factible, cuando quien podía evitar activamente que lo marcaran, es decir su padre, no estuvo presente, Voldemort no tardo en hacerlo y Draco como un tonto, no escapo esa noche antes de la ceremonia, aunque bueno, pensando en que en ese momento lo veía como un honor, la oportunidad de redimir a su familia después del fallo de su padre, en realidad no había tenido el menor poder de decisión si tenía la cabeza llena de basura. En fin, Voldemort seguro se deleitó, entregándole una tarea imposible que bien podría realizarse sin necesidad de una marca tenebrosa, pero lo hiso, de todas formas lo marco y se deleitó sabiendo que el ultimo descendiente vivo de la familia Malfoy tenía opciones limitadas y desafortunadas por igual, era como un ratón caminando a la trampa, o fallaba y su amo tenía la excusa perfecta para acabar con él o bien, según Voldemort, Dumbledore lo descubría y de ahí tenía dos alternativas, lo denunciaba o lo mataba en un enfrentamiento, de cualquier manera, para Draco, en medio de la noche y con los pensamientos corriendo por su cabeza como locos, sonaba bastante lógico. Frustrado y cansado, pero aun incapaz de dejar de pensar en todo esto, Draco giro en la cama, de lado, en dirección hacia la ventana cerrada y su escritorio. Orión se encontraba despierto en su percha, pero en silencio, tal vez compadeciéndose por él y la falta de sueño que volvía ahora con toda su fuerza, aunque no por las pesadillas. Draco se fijó en las cortinas cerradas y luego, mientras pensaba en todo y nada sus ojos se movieron hacia su escritorio, ahí había dos cartas. De sus labios se escapó un suspiro lleno de cansancio. Después de la charla con su abuelo no había tenido cabeza para leer la respuesta de Hermione, no tenía ganas de hacerlo, y bueno, la otra… la otra era la carta de Harry, la misma que se había mantenido en su mente durante todo lo que llevaba de vacaciones, y a la que aún no respondía, una parte de él se preguntaba ¿realmente tenía la obligación de responder? y la otra le gritaba, “¡quieres hacerlo, adelante!” Pero no era tan sencillo, de verdad recordaba lo molestos que era junto con Weasley, además, de no ser por la cámara de los secretos, no estaba seguro de que Potter, ahora Harry porque se había ido de cabeza al llamarlo así esa noche, en fin, no estaba seguro de que hubiera tomado la iniciativa de pedir perdón por haberse comportado como idiota, algo que lo llevaba también a otro asunto, el en realidad nunca había aceptado sus disculpas, aunque tal vez en este momento fue irrelevante. Es decir, era muy molesto recordarlo, pero no tanto como saber que cada palabra de esa condenada carta la tenía grabada a fuego en su cabeza, incluso con la catastrófica caligrafía de Potter. _________ Draco En realidad, no sé muy bien cómo hacer esto, normalmente solo envío cartas a Hermione y a Ron, de alguna manera es más sencillo. No quiero aburrirte o peor, es seguro que eres alguien ocupado con todo eso, en fin, solo quería desearte un feliz cumpleaños, no sé cuáles son tus gustos, tal vez el próximo año te regale algo más que una carta. Atentamente Harry _________ Algo si estaba terriblemente claro, Draco era un tonto, no necesitaba este estrés en su vida, no por el momento, ya tenía mucho en que pensar y como si fuera su cruz, Potter se hacía espacio de alguna u otra manera. —Eres un idiota de aquí a la luna, Malfoy. —Se regaño a si mismo mientras subía un poco más las sábanas para que lo cubrieran hasta los hombros. Para su suerte, esa noche, aunque inquieto, pensar en las cartas sobre el escritorio, distrajo la mente de Draco lo suficiente para que el sueño por fin pudiera llegar a su cabeza y reclamar el lugar que le correspondía. Los ojos de Draco, sin darse cuenta, comenzaron a cerrarse, la somnolencia lo arrastro lentamente hasta que al final, por fin pudo dormir. __________ A la mañana siguiente Draco por fin regreso a sus sentidos, aunque para su desgracia su abuelo salió temprano para encontrarse con un viejo amigo, Nix se encargó de prepararle el desayuno, aunque en realidad estaba mucho más cerca del almuerzo, esto también era algo de esta edad que no recordaba tan desastrosamente, el cansancio. Ya se sentía muy cansado cuando las pesadillas lo atacaban o no podía dormir, pero cuando lo hacía, realmente le era difícil despertar después. Una vez estuvo completamente listo, bañado y vestido, Por fin se concentró en la carta de Hermione, la misma que aún se encontraba cerrada. La tomo y se dirigió a la biblioteca con alguno de sus libros, el diario y pergaminos, tenía también algunas tareas que realizar y planeaba quedarse todo el día en la biblioteca. Una vez estuvo sentado sobre la alfombra al lado de la ventana, abrió la carta de su amiga. ____________ 16 de julio 1993 Querido Draco Gracias por responder tan rápidamente mi carta, estoy muy emocionada y feliz de que tu abuelo y tú aceptaran la propuesta y en cuanto les dije a mis padres ambos parecieron muy felices. Para confirmar, llegaremos a parís el 5 de agosto y nos quedaremos dos semanas antes de regresar, mis padres dicen que están felices de poder pasar tiempo con una familia mágica. Realmente estoy muy feliz. Y ahora hablando un poco de las cosas últimamente, ¿sabes del fugitivo?, al principio, cuando salió en las noticias, pensé que era un muggle común, me sorprendí cuando llego el profeta y descubrí que en realidad era un preso de Azkaban, ¿Qué tan peligroso puede ser un mago fugitivo de Azkaban? Es un poco alarmante, en el periódico dijeron que era el primero en haber logrado escapar. En fin, realmente no sé qué pensar. Espero leerte pronto. Atentamente Hermione __________ Draco pensó en muchas cosas con la carta, en primer lugar, tenía que confirmarle a su abuelo la visita de los Granger en cuanto llegara. Y lo segundo, que harían en esos cuatro días, tenía mucho que pensar en realidad, y no quedaba mucho tiempo. Aun así, Draco intentaría terminar todos sus trabajos antes de eso, de tal manera que una vez completado, podría concentrarse en sus visitas. Ese día, su abuelo llego para la cena y Draco le confirmo la asistencia de la familia Granger, Abraxas simplemente asintió e indico que tendría todo preparado para la llegada de sus invitados. De esa manera, y aunque su abuelo parecía tan normal como siempre, Draco podía ver cierta tristeza, una que claramente le ocultaba, aunque poco a poco esta se fue difuminando. Los días pasaron y en esas dos semanas, Draco las paso escribiendo todo lo que recordaba hasta su séptimo y último año en Hogwarts, incluso algunos de los eventos posteriores a la batalla de Hogwarts de los que se pudo enterar por boca de su madre o cuando esperaba su sentencia en el ministerio. No fue una tarea fácil en lo absoluto, pero de alguna manera Draco logro terminar la escritura de su diario un día antes de que llegaran Hermione y sus padres. Aunque pareciera que lo único que había hecho en el verano fue escribir y partirse la cabeza, en realidad logro hacer más, Marie lo había visitado junto con su padre la semana pasada y juntos enviaron una carta tanto a Alessandro como a Isabel, ya que ellos regresaron a sus países en el instante preciso en que termino el año, no pudieron acompañarlos esa tarde. Se divirtió mucho y tanto el cómo Marie recordaron su tiempo en Beauxbatons, aunque claro, Draco tuvo que confesar que no volvería a estudiar en su amada escuela, ya les había comentado vagamente poco antes de que acabara el año escolar, pero esa tarde al fin pudo explicar a al menos uno de sus amigos el porqué, no regresaría y tenían que seguir hablándose por cartas. Ahora, un día antes de que Hermione regresara, el clima se tornó lluvioso, y aunque Draco había planeado salir al jardín, en definitiva ese plan quedo completamente arruinado, su abuelo y él se encontraron sentados en la sala, el hombre mayor leyendo un libro que Draco no había detallado y este último, por fin volviendo a su rutina con la magia sin varita, algo que descuido hacia el final del semestre pasado, sus avances fueron significativos, ya que los hechizos que ahora lograba realizar sin varita eran similares a los de nivel de cuarto año, y eso era simplemente brillante en la mente de Draco. En medio de su práctica, cierta lechuza atravesó la ventana de la sala y se posó sobre la mesa de esta, Draco la reconoció de inmediato. —¿Cristal? —Preguntó en voz alta mientras dejaba el libro a un lado y caminaba directamente hacia la lechuza que ahora se encontraba empapada y fría. —¿Veamos que llevas ahí pequeña? —La lechuza de Pansy no era diferente a su dueña. Bastante orgullosa sí, pero se derretía con muestras de afecto, Draco acaricio sus plumas suavemente y de inmediato se acurruco mucho más cerca. Su abuelo había vuelto a leer su libro y con un rápido movimiento de muñeca, Draco seco las plumas de Cristal. Ese hechizo en particular iba mejorando. Con la carta en la mano, Draco volvió a su asiento y la abrió. _________ 1 de agosto de 1993 Querido Draco. Espero que te encuentres bien, supongo que no es sorpresa que ya no pases las vacaciones en reino unido, pero supongo que tu abuelo quiere tener tiempo contigo. Bueno, no creo que darle vueltas a esto sea lo mejor, además creo que está carta tal vez llegue un poco tarde, pero, te escribía para decirte que, tu madre me invito a pasar una tarde con ella en la mansión Malfoy, en realidad no sé muy bien que quiera hacer, pero mi madre casi enloquece cuando se enteró de la invitación así que supongo que es algo bueno, aun así, es tu madre, no sé si sepas exactamente de que querría hablar conmigo específicamente. Además, ya que te estoy escribiendo, te informo que comenzare a llamarte Dray, ¿no crees que suena con más estilo? Ciertamente yo sí, aunque tu nombre es bonito, pero Dray suena mejor, lo he estado pensando durante semanas, aún tengo que buscar uno para Blaise, pero creo que es imposible con su nombre, si se te ocurre uno escríbelo y mándalo. En fin, esta carta se ha hecho muy larga. Con cariño Tú MEJOR AMIGA Pansy. ________ Draco no tenía la más mínima idea de cuando una sonrisa apareció en su rostro al leer la carta, pero al finalizarla ahí estaba, las cartas de Pansy eran divertidas no muy largas pero divertidas. El problema aquí era: ¿para que su madre querría ver a Pansy a solas?, es decir, podría no ser nada, pero bien podría ser algo, no lo sabía, debería responder a Pansy y preguntarle. __________ El día siguiente, la visita más esperada de Draco llego cerca de las diez de la mañana. Según Hermione a sus padres les resultaba mucho más cómodo y menos confuso, llegar de la forma Muggle, dos horas de vuelo en un avión, así lo había llamado Hermione, según Draco eso no sonaba muy seguro, pero no discutió, así viajaban ellos. Su abuelo y él se encontraron justo frente a la puerta de la villa, listos para cuando llegaran, su abuelo llevaba consigo tres botellas de poción contra el mareo, había dicho que: “los muggles son sensibles a la aparición” y claro, Hermione seguramente no tenía experiencia con ello o al menos no con la aparición de los elfos domésticos. Por supuesto, su abuelo tuvo toda la razón. Una vez sono el chasquido característico de la aparición, las tres figuras aparecieron, aunque ninguno se veía muy bien, casi al instante, él y su abuelo caminaron con rapidez hacia ellos y les extendieron la opción, Tal vez fue el malestar, pero nadie pregunto que era, tanto Hermione como sus padres se apresuraron a tomar lo que su abuelo les extendió y solo porque sabía que se vería terrible si se burlaba, Draco aguanto carcajada que subía por su garganta. Pasaron algunos segundos hasta que sus invitados se sintieron mejor y pudieron verse frente a frente, los Granger un poco pálidos pero muy agradecidos, resultaron ser mucho más agradables de lo que Draco pensó que podrían ser los Muggles y sorpresivamente más abiertos de mente, tal vez una habilidad aprendida después de descubrir que su propia hija era una bruja. No tenía idea si así reaccionaban todos los padres muggles de hijos y brujas, pero si era así, entonces en realidad confirmaba, de nuevo, que todas sus creencias pasadas tenían un gran hueco. En fin, Hermione, una vez se presentó con educación, Prácticamente salto hacia él para abrazarlo y mientras los adultos caminaron al frente, ellos fueron detrás. Ese día, su abuelo les mostro toda la villa y se permitieron conocer todo el terreno, claramente, al ser una propiedad mágicamente construida, tenía ciertas cosas que los Granger desconocían, y también los elfos los asustaron un par de veces, más que nada a la hora de la comida, pero en opinión de Draco, lo tomaron sorprendentemente bien. No fue un día en el que hablaran mucho o poco, ellos se encontraban cansados por el vuelo y todos en general se fueron a dormir temprano para salir a primera hora a parís mágico, Draco había prometido enseñarle todo a Hermione y no incumpliría su promesa. Para cuando se hicieron las ocho de la mañana del día siguiente, la villa de su abuelo volvió a tomar vida gracias a que todos se prepararon para desayunar y salir lo antes posible, antes de que la mayoría de las personas. Nix les preparo el desayuno como siempre, y aunque Draco fingiera de la mejor manera posible que no le parecía gracioso como los padres de Hermione saltaban en sus asientos cada vez que escuchaban el chasquido característico de la aparición de un elfo, o como sus ojos seguían a los mismos mientras ponían la mesa, suponía que para muggles, realmente era una novedad. —De nuevo, muchas gracias por aceptarnos en su casa, es realmente fascinante. —La madre de Hermione no tardo en comentar. —No fue nada, Draco y la señorita Granger son cercanos, es natural que ante una visita pudiéramos ayudarlos a comprender mejor todo. —Respondió su abuelo mientras tomaba un sorbo de su te, lo último antes de que colocara la taza en la mesa y se fijara directamente en los Muggles en su casa. —Me pregunto, ¿todas las familias de magos poseen criaturas como los elfos para ayudar con la casa? Si no le degusta que pregunte ¿requerimos uno?, realmente no tenemos mucha idea. —Esta vez fue el padre de Hermione quien pregunto mientras seguía con la mirada los platos flotantes que eran retirados por Nix. —Ciertamente. Aunque Molly y Arthur Weasley han sido muy ambles en extender su mano y darnos una idea. —Complemento la madre de Hermione. Fue casi instantáneo, al mencionar el apellido Weasley, su abuelo, aunque de manera disimulada, endureció la expresión, Draco se encogió medianamente en su puesto y Hermione, aunque no compartía el desagrado por los Weasley, hiso señas con las manos para que sus padres se detuvieran, probablemente no recordaran el incidente del verano pasado entre el señor Weasley y el padre de Draco. —… Hum… Si si, han sido muy buenos con nosotros, por supuesto. —Intervino Hermione intentando que la situación no escalara, aunque Draco sabía que su abuelo difícilmente comentaría algo por mucho que le desagradara la familia Weasley. —Si, con respecto a los elfos, son criaturas que habitan en edificaciones mágicas que acumulan magia desde hace siglos, aunque considero que todo mago o bruja respetable debería tener uno, probablemente no sea posible. —Respondió su abuelo obviando olímpicamente la mención de la familia de pelirrojos. Los padres de Hermione asintieron rápidamente. De todas formas, tal vez cuando Hermione comenzara a interesarse más por los elfos y llegara a su época de rescate de criatura, seguramente criticaría mucho a su abuelo, aunque en este momento parecía más interesada en conocer la cultura mágica de Francia que otra cosa. —Bueno, ya que todos hemos terminado, será mejor irnos, las compras mañaneras son por mucho, más fructíferas. —Termino su abuelo antes de guiar el camino hacia afuera. La noche anterior, en la cena, discutieron como seria el viaje, ya que su abuelo tenía una salud delicada, lo mejor sería utilizar la aparición de los elfos para llegar y regresar, los padres de Hermione no estaban muy emocionados y ella misma tampoco, pero su abuelo les extendió de nuevo frascos con la poción contra el mareo para evitar incidentes después de que llegaran. Así fue como una hora después, y un mareo superado, se vieron recorriendo los establecimientos del lugar, y atravesando cualquier cantidad de lugares históricos que Hermione hubiera estado revisando con anterioridad. Fue una mañana en verdad entretenida hasta después de la hora del almuerzo, volverían después de visitar “Avenue Moiras” y recorrer rápidamente los locales. Fue una experiencia divertida ver a dos muggles atravesando el lugar, además del hecho de que eran extranjeros. —Draco, ¿Harry te envió una carta? —Pregunto Hermione mientras caminaban por uno de los lugares más populares de accesorios y equipo de Quidditch. Tal vez por eso se le había venido Potter a la cabeza. Él simplemente asintió, no queriendo traer a la mente el hecho de que aún no sabía si responderla o dejarlo así, aunque para este punto, tal vez fuera mejor dejarlo así, llevaba días sin responder la carta. —Me felicito por mi cumpleaños, fue un buen gesto, supongo. —¿Supones? —Pregunto ella alejando sus ojos del mostrador de la tienda. —No puede ser, no le respondiste. Draco simplemente se encogió de hombros y fingió restarle más importancia de lo que en verdad le importaba. —No es la gran cosa Hermione, estoy seguro de que no le importa lo suficiente una respuesta por una carta de cumpleaños, más aún si viene de mí. En ese instante sintió un golpe en su hombro que por fin lo hiso girar para toparse con los ojos enojados y los labios apretados de Hermione. —Eres un idiota Draco Malfoy, Harry está haciendo un esfuerzo, podrías hacer lo mismo tú, ¿no te parece? y dime ¿sabes siquiera cuantas cartas recibe Harry de cumpleaños?, porque te recuerdo, su cumpleaños ya paso y al menos por cortesía deberías haberle enviado una carta también. Draco se froto el hombro con cuidado, sintiendo que había despertado una bestia en su amiga. Por un momento mantuvo la boca cerrada, pero luego, ante la mirada expectante de Hermione decidió responder. —Bueno… no desprecio su carta, es solo que… bueno, sabemos que es complejo, no nos llevábamos bien un día y al otro si, no es fácil. Además, como iba a saber que su cumpleaños ya paso. —Mentira, si lo sabía, lo sabía muy bien. —Y porque debería importarme cuantas cartas recibe, probablemente recibió muchas de todos sus admiradores o que se yo, las suficientes como para pasar de largo mi respuesta. Mientras hablaba, Hermione paso de tener una expresión de enojo en su rostro a una de completa y absoluta sorpresa. —¿Admiradores? —Si Hermione, admiradores, ¿no sabes acaso quien es Harry Potter en el mundo mágico? —Quien no parece saberlo eres tú. —Respondió ella, aun sin cambiar su expresión. El orgullo de Draco se sintió un poco herido en realidad. —¿Disculpa? —Harry no recibe cartas de admiradores Draco, es más, de no ser por mis cartas o las de Ron, Harry no recibiría ninguna excepto la de Hogwarts. Y eso se sintió como un golpe. —¿Qué? —Además, sus tíos son horribles nunca celebran su cumpleaños. Y fue ahí, Draco sintió que no estaban hablando de la misma persona. —Hermione, ¿enloqueciste? Harry Potter, cabellos oscuros, una cicatriz en la frente, estamos hablando de ese Harry Potter. Es imposible que no celebren su cumpleaños. Los ojos de su amiga se giraron ante esto y guardo unos segundos en silencio, tal vez decidiendo que era mejor contar y que no. —Si, ese Harry Potter, ¿por qué crees que es tan delgado y siempre usa ropa que claramente no es para él?, sus tíos no lo tratan bien, y de hecho… —Ahí se detuvo un poco. —No sé si debería decir esto, pero… Antes de ingresar a Hogwarts, hacían dormir a Harry en un armario y el año pasado, Ron y sus hermanos tuvieron que rescatarlo para que pudiera ir a Hogwarts ya que lo encerraron y no lo querían dejar volver, es una suerte que este año aun no haya ocurrido nada. Con cada palabra de Hermione, la mente de Draco quedaba total y absolutamente destruida, es decir, ¿esto era otra cosa que le enseñaron de manera errada? Siempre creyó que Harry Potter, el niño que sobrevivió, a quien todo el mundo mágico conocía, vivía cuando menos, rodeado de personas que adoraban el suelo por el que caminaba, y los muggles, siendo muggles, no podían sino sentirse increíblemente satisfechos de tener a alguien tan reconocido bajo su cuidado. Ahora si veía las señales. Tenía que reconocer que sí, Harry le pareció demasiado delgado y pequeño para su edad en primer año, su delgadez en los años siguientes también fue la constante, y también ¿Por qué alguien que lo tiene todo usaría ropa tan horrible? Debió estar loco, realmente debió estar verdaderamente imbuido en las mentiras que le decían y en su propio rencor hacia el de ojos verdes como para obviar todo eso hasta hoy, después de haber tenido que regresar en el tiempo y vivir de nuevo, excelente. —Yo… —Y eso no es todo. —Lo interrumpió Hermione. —Sus tíos odian la magia, así que ya imaginares como le va. De nuevo, otro choque a lo que creía correcto. Hermione por fin pareció terminar de repartir cachetadas en su dirección, mientras que él guardo silencio sin saber muy bien que decir ahora. Hermione era amiga de Harry, no podía estar inventando esto, es decir, no era posible, pero al mismo tiempo, lo que escuchaba le parecía tan irreal. —Pero… y ¿el ministerio deja que esto ocurra? Es un mago, no deberían dejarlo en tal ambiente. —¿Como no se había convertido en un Obscurus? —No lo sé, siempre me lo he preguntado, es un claro caso de abuso infantil, pero todos parecen ciegos, sordos y mudos, dudo que no supieran como eran sus tíos antes de dejarlo con ellos. —Hermione ahora lejos del enojo o la sorpresa, parecía más pensativa. —Hagamos esto, yo de hecho tengo conmigo el regalo que le iba a enviar a Harry, no he podido hacerlo por lo de aduana y demás, en fin, cómprale un regalo de cumpleaños y lo enviamos juntos, cuando sepa cómo hacerlo. Bueno, ahora negarse le parecería una verdadera estupidez, y tenía que admitir que sabiendo todo lo que ahora sabia gracias a Hermione, no había manera de que: primero, no se sintiera como un idiota por no haber respondido a Harry antes, y segundo, si iba a ser el tercero en enviar un regalo, sería uno lo suficientemente bueno para enmascarar el hecho de que fue un tonto esta vez. Draco pregunto que había comprado Hermione y luego pregunto que creía que le fuera a gustar al Gryffindor, así fue como al final del día termino con un juego completo de equipo para Quidditch, guantes, rodilleras, casco, etcétera, etcétera. Su abuelo también se había visto muy afecto a comprar algo agradable para Harry, ya fuera por lo ocurrido en la cámara o algo más. Y ahora, horas después de que todos por fin hubieran ido a sus habitaciones para dormir, él se encontraba sentado frente al escritorio con un pergamino en blanco y cero ideas de que escribir en la carta. Hermione tenía razón, Harry lo estaba intentando, pero para él no era tan simple. Sus pensamientos eran una tela de araña en este momento o al menos lo fueron hasta que por fin se interrumpieron. Cierto movimiento sobre su mano izquierda lo trajo de vuelta a la realidad, y un ciceante y minúsculo sonido arrastró sus ojos sobre la mesa del escritorio hasta toparse con una forma pequeña y adorable, fue inevitable que no brotará una sonrisa de sus labios. —¡Oh! Con que ahí estás, pasaste tanto tiempo en silencio que creí que habías perdido la capacidad de moverte. —La sensación burbujeante y cálida en su pecho no se hizo esperar. —Bueno, eres un Custos descarado, ¿no te parece? —La serpiente, en su muy diminuta forma simplemente se alejó de su mano y se deslizó hasta el pergamino en blanco. —¿Tienes alguna idea?, porque yo no. —Eso lo hizo regresar a su problema actual, que escribirle a Harry Potter. No quería complicar las cosas, pero se había tardado demasiado en responder y la verdad, sería muy poco amable de su parte, ser tan vago como para no decirle nada más allá de un feliz cumpleaños. Se inclinó hacia atrás en la silla y dejó que un suspiro cansado se deslizara por sus labios cargado de emociones que no podía expresar. Luego otra sensación sobre su pecho que lo obligó a mirar de nuevo el pergamino y a la diminuta serpiente sobre él. Estaba dispuesto a preguntar, pero las palabras se agotaron en su garganta cuando, esa pequeña serpiente dejo de ser más pequeña que una lombriz y lentamente creció. El cuerpo minúsculo de su anillo creció hasta alcanzar la forma de una serpiente normal, no más larga que su propio brazo, pero más fácil de distinguir. Su custos no tardo en acercarse a su mano nuevamente y luego deslizarse por su brazo hasta llegar a su hombro. Fue extraño y definitivamente le causó cosquillas, pero una vez que la criatura se posicionó sobre sus hombros y cuello, ya no se sintió tan extraño. —Debí suponer que no solo podías ser tan grande como para vencer a un Basilisco o tan pequeño como una lombriz, —Eso último no pareció haberle causado gracias, pero él no pudo evitar reírse. —Sabes que, deberías tener un nombre, tengo que llamarte de alguna manera, por supuesto. No parecía ser el único feliz con la idea, si el destello brillante en su pecho era un buen indicio. —bien, pensaré en ello. Ahora bien, tenía que regresar a la carta, tenía que enviar su regalo junto con el de Hermione y su abuelo, el mismo que no quiso decirle que le obsequio a Harry, obviamente tuvo que explicarle que, al enviarlo con lechuza, no tendría que pagar nada adicional y que la magia de las mismas, le permitiría llevar los regalos sin problemas, Hermione no pareció muy convencida, pero acepto, a fin de cuentas. De nuevo, se quedó mirando el pergamino en blanco hasta que al final se cansó, no surgiría nada de su cabeza si ni siquiera escribía la fecha, tal vez debería empezar a agradeciendo la felicitación que le envío antes Harry. Si, eso sería un buen inicio. ——————— Agosto 6 de 1993 Potter Lamento que está carta haya tardado tanto en ser escrita, daría alguna excusa, pero no creo que ninguna sea válida. Solo quiero agradecerte por tus buenos deseos y de paso devolver la cortesía. Hermione me comentó que tu cumpleaños también pasó hace unos días. Lamento que mi regalo tal vez sea algo obvio, pero considero que podría ser agradable tenerlo, con el tiempo veré qué más puede atraer tu atención si está convivencia se torna menos extraña. Porque sí, no dejaré de lado que escribirte también me resulta extraño, compartimos el mismo sentimiento al respecto. En fin, aunque ya haya pasado, te deseo un feliz cumpleaños y que esto llegue a animarte un poco. Atentamente Draco Malfoy ————— Bueno, eso parecía ser suficientemente bueno. Para la mañana siguiente, justo cuando Draco y Hermione estuvieron casi listos para enviar las cartas y con ellas, los regalos de cumpleaños, el problema, que en realidad no fue un problema, surgió. Orión, la lechuza de Draco, no podía llevar todos los regalos al mismo tiempo, demasiadas cajas y muy pocas garras que ayudaran a sujetarlo, estuvieron a punto de pedir la lechuza de su abuelo cuando a la ventana de la estancia en la que se encontraban terminando de empacar todo, llego una lechuza nival que cualquiera reconocería de solo verla. —¡Hedwig!, no esperaba una carta. —Dijo Hermione mientras corría hacia la ventana para dejar entrar a la lechuza que llevaba una carta en el pico. Bueno, en la mente de Draco eso soluciono el problema, podrían dejar tanto a Hedwig como a Orión descansar esta noche, antes de enviar los obsequios y las cartas al día siguiente. Hermione no estuvo en contra de la idea, aunque claramente no quería tardarse tanto con el regalo de Harry, pero en este caso, debían aguardar a que Hedwig descansara un poco. Ese día, la familia Granger, él y su abuelo, salieron de la villa y recorrieron el pueblo cercano, un día de campo al iré libre con el sol de verano, fue agradable y por supuesto, Hermione termino un poco más bronceada ese día. Al siguiente, como era el último día de los Granger en la villa antes de que se movieran hacia el lado muggle de su viaje, ofrecieron todos pasear por Paris, pero eso incluía demasiada interacción con muggles para su abuelo, su nivel de aceptación llegaba a cierta cantidad al mismo tiempo, además indico que prefería guardar reposo, así que, una vez todos estuvieron listos y tanto Orión como Hedwig partieron en la mañana siguiente ellos no dudaron en hacer lo mismo. Los padres de Hermione fueron increíblemente comprensivos, Draco realmente era muy nuevo en esto de comprender muggles, usar el transporte público fue nefasto y un poco desagradable. Pero al final todo valió la pena cuando tuvo la oportunidad de pasar una buena tarde con su amiga después del año que tuvieron. Ya al atardecer, los padres de Hermione los dejaron en una cafetería cercana a la torre Eiffel, antes de alejarse para llamar y confirmar su reservación, Draco ni siquiera pregunto a que se referían con llamar antes de que los dos adultos desaparecieran por la puerta de la pequeña cafetería dejándolos solos, con una puesta de sol maravillosa y un par de pastelillos con limonada. Draco no pudo evitar admitir que era una vista hermosa. Pero en todo este viaje, había algo que él y Hermione aún no habían hecho y que, para su desgracia, debían afrontar. —Bueno, creo que llegamos a ese momento del viaje en donde tenemos que hablar por fin, ¿no crees? —Le pregunto a su amiga quien, para sorpresa de nadie, se encontraba tan absorta en la vista como él. Cuando giro para enfrentarla, Hermione suspiro y también giro su rostro hacia él. —Supongo que sí. Draco no era fan de las charlas que implicaban este tipo de confrontación y de alguna manera, cuando tuvo la suya con la demás serpiente el verano pasado, pareció más llevadero. —¿Empezar con un lo siento es buena manera? —Yo creería que si —Aceptó Draco después de pensarlo por un segundo. El periodo pasado, aunque tuvieron una buena cantidad de semanas antes de terminar el año escolar, en realidad no conversaron tanto como se esperó, Hermione fue des petrificada y con la locura de notas, aunque no tuvieron exámenes, difícilmente tuvieron tiempo de hablar de algo tan importante. —Entonces, lo siento. —Un suspiro escapo de los labios de Hermione en cuanto lo dijo. Sus manos se cerraron alrededor del baso con limonada. —En realidad, lamento mucho no haber seguido mi instinto y no haber dejado que habláramos, empeorándolo todo y de verdad, de verdad, lamento mucho haber usado la poción multijugos para interrogarte, de verdad, Draco, lo siento mucho. Los labios del mencionado se elevaron en una sonrisa suave. Guardo silencio por algunos segundos y reflexiono. Podía verlo de cualquier manera posible, podía incluso repasarlo durante días, pero nada de lo que hiciera lo desviaría de la verdadera razón por la que todo el malentendido del año pasado llego a tremenda desproporción. —Sabes, cuando estuve en la cámara de los secretos con Potter, fue inevitable que conversáramos sobre todo lo ocurrido. Hermione asintió, tal vez su amigo le había comentado de esto. —Dijo que se dejó llevar por las opiniones ajenas, ¿ese también fue tú caso Hermione? Cuando Draco veía a Hermione, ya no veía a la niña a la que tanta veces le gritó “sangre sucia” la primera vez que vivió, veía a una amiga ahora, pero no podía hacerse el de la vista gorda con respecto a todo. Si los Slytherins tenían perjuicios sobre todos en la sociedad, tenía que entender que el resto de la sociedad también los tenía hacia ellos. Lo que antes de regresar en el tiempo vio de manera errada como envidia hacia su poder, en realidad tenía un trasfondo mucho más profundo. Todos ellos eran juzgados bajo la misma vara y con el tiempo se volvería mucho más peligroso. Su amiga, después de algunos segundos, por fin respondió. —Yo... Creo que lo sabes, Draco, desde primer año yo jamás te juzgué, es decir, escuche lo que muchas decían, me criticaron por ser tu amiga, pero ni antes ni ahora, sería capaz de creer en algo así, el Draco que conozco fue mi primer amigo en Hogwarts cuando nadie quería serlo, no podría olvidar eso. —¿Entonces por qué te alejaste? —No quería que esto se convirtiera un interrogatorio, pero de alguna manera necesitaba una respuesta para entender. Fue en ese instante que las mejillas de Hermione, en opinión y para sorpresa de Draco comenzaron a enrojecer, su amiga incluso giro su rostro y pareció cada vez más avergonzada. —Fue por... Fue por lo que ocurrió en el capo de Quidditch. —Draco habría tenido intención de interrumpir y defenderse de nuevo, pero Hermione continuo. —Para mí... Bueno de todas formas te enterarías tarde o temprano. —Se dio ánimos a sí misma, solo que aun sin mirar a Draco. —Para mí no fue tan sencillo, tú... Tú me gustas. —en ese momento giro su rostro hacia él. Por un momento, él se planteó fingir sorpresa o incredulidad, pero luego de ver los labios apretados de Hermione y sus ojos cristalinos, decidió que tal vez, su leona necesitaba un poco más de autenticidad de su parte, la suficiente para no perder la valentía que había ganado, aunque eso implicara darse cuenta de que siempre fue mucho más transparente de lo que creyó. Hermione casi no parpadeo mientras lo miraba fijamente, tal vez esperaba que dijera algo o se alejara y criticara, pero Draco no lo hiso. Cuando al fin logro decidir qué hacer, sus ojos se alejaron del rostro y la mirada expectante de Hermione y se deslizaron a sus manos, sujetando con fuerza el vaso de vidrio. Con cuidado, Draco extendió las suyas hacia su amiga, rodeando las delicadas de Hermione y asintiendo con la cabeza, incitándola a continuar, pero su amiga, no lo hizo, descubriendo la verdad detrás de la respuesta silenciosa del Slytherin en un segundo. —Ya lo sabias. —Susurro en voz baja, más para ella que para Draco seguramente. —Tú ya sabias que yo... —Hermione, que lo supiera o no, no iba a aportar o restar nada a nuestra situación. Tal vez fueron esas palabras, o el reconocimiento final de Hermione, aceptando que en realidad no habría cambiado nada, pero las lágrimas que la joven de cabello rebelde intentó retener a lo largo de la conversación, por fin se derramaron y como un mal habito, sus manos se deslizaron lejos de las suyas. Por un instante, Draco realmente creyó que Hermione tal vez prefería cortar aquí todo, pero grande fue su sorpresa cuando los brazos de su amiga lo rodearon por completo y su rostro se apretó en su hombro. Los sollozos comenzaron y aunque sorprendido, Draco no se negó a corresponder el gesto de Hermione y al final apretarla más hacia él. —Yo fui tan, pero tan injusta. —Dijo entre lágrimas Hermione. —Sé que es día en el campo de Quidditch, seguramente me habrías defendido con más tiempo, lo se ahora y lo sabía en ese entonces, pero estaba triste y me sentí mal porque, no quería que me vieras como menos, por eso escapaba de tus intentos de hablar. Lo siento muchísimo. Los sollozos de Hermione se hicieron levemente más fuertes después de que la explicación entrecortada se terminara, pero nunca aflojo su agarre de Draco y él tampoco lo hizo. Pasaron algunos minutos de esa manera, las manos de Draco deslizándose suavemente por la espalda de Hermione intentado reconfortarla. La escasa luz del atardecer se perdió paulatinamente en el horizonte hasta que, por fin el cielo se tornó completamente oscuro. No fue sino hasta que los sollozos de Hermione se calmaron y desaparecieron casi por completo, que Draco por fin hablo sin soltar a su amiga. —Supongo que yo también debería disculparme. —Admitió después de haberlo estado pensando un poco. Hermione, más recuperada se alejó de él, sus brazos se deslizaron y dejaron el cuerpo del otro hasta que quedaron frente a frente nuevamente. —¿Por qué tendrías que disculparte?, fui yo la que actuó como una tonta. Draco negó con la cabeza. —Me disculpo porque tal vez, no lo intente lo suficiente. —La suave sonrisa en su rostro jamás desapareció, que su amiga supiera o no que no se refería solo a intentar hablar, era irrelevante. —Y no puedo juzgarte por sentir vergüenza Hermione, pero debo decirlo, quien debería sentirse así es quien te llamo de esa manera, no tú, de donde vienes no te hace menos merecedora de nada. En el pecho de Draco, la brillante sensación de por fin, por fin decir lo que tantas veces habría querido confesar estando atrapado en la mansión, por fin se liberó, de alguna manera, esa carga en su pecho, desapareció. La sonrisa de Hermione no se hizo esperar mientras que Draco, al ver el rastro húmedo de las lágrimas en sus mejillas, busco en su bolsillo un pañuelo y se lo extendió, su amiga lo acepto y seco sus mejillas. —¿Lo vez? Si hablas así e incluso actúas como un caballero, como esperas que a las chicas no les gustes. —había un ligero tiente de gracia en la voz de Hermione que pudo detectar y que lo contagio. —Gustarles por ser decente, ja. Mas vale Hermione Granger, que te fijes en alguien que me supere de verdad o me sentiré ofendido. Ambos se rieron con suficiente fuerza como para llamar la atención del hombre detrás del mostrador. De esa manera, silenciosa y sin decir más, parecía que ambos lo entendían, tal vez Draco no pudiera corresponder los sentimientos de Hermione nunca, pero serian amigos. —Lo buscare, Draco, te lo prometo. — Dijo su amiga con una sonrisa antes de que la puerta de la cafetería se abriera y por fin, las figuras de sus padres fueran a recogerlos. Draco esperaba que todo fuera bien después de esto. Esa noche, después de que Draco llamara a Nix, quien los apareció en la villa para cenar, se sintió satisfecho, Hermione seguiría siendo su amiga y eso era todo lo que le importaba. A la mañana siguiente, después de aparecerse en una de las calle vacía de Paris, cercana al hotel donde los Granger se hospedarían el resto de su viaje, Draco y Hermione se despidieron. Tal vez fuera un poco raro por un tiempo, pero lo superarían, estaba muy seguro de ello. —————— El resto del verano con su abuelo no tuvo mayores incidentes, fue a visitar a Marie nuevamente quien, para sorpresa de Draco, tenía cierta cercanía con Fleur, fue inevitable que se encontraran y compartieran una tarde de bocadillo junto con su pequeña hermana. Semanas después y haciendo una investigación de nombres, por fin coloco uno para su Custos, “Ónix”, según Draco, parecía lo suficientemente apropiado y su abuelo, a quien había pertenecido el anillo antes, estuvo increíblemente satisfecho con ello. Las últimas semanas en Francia fueron un recuerdo de cómo pasó las vacaciones en su primer año, lo agradable que se sintió y lo libre, pero al final tenían que terminar. Tres días antes del ingreso a Hogwarts, su abuelo lo acompaño al ministerio para emprender su regreso a Reino Unido, él por otro lado, tenía que regresar a Sur América para continuar con su tratamiento, el mismo que dejo en pausa debido a sus múltiples incidente. La realidad de regresar a Reino Unido le llegó rápidamente, su madre sujeto su hombro mientras atravesaban las puertas de la mansión y recorrían el pasillo de entrada hacia el salón principal, no iban camino a su habitación, no, para su suerte, su nuevo hogar era el ala sur de la mansión. No fue una sorpresa que un lugar que nunca vio en el pasado ahora fuera el lugar más seguro y agradable que pudiera encontrar en la mansión, se sentía cálido y agradable no era el frío desagradable que sentía en el resto de la casa y como ya creía, fueron escasos los encuentros que tuvo con su padre, su madre parecía haberle contado sobre la charla en la villa del abuelo y, en vez de querer ir, hablar y tal vez, solo tal vez, disculparse, en realidad no hizo nada, se concentró en huir o así lo sintió Draco. Marte 31 de agosto. Un día antes de regresar a Hogwarts arreglo su visita al callejón Diagon para encontrarse con sus amigos, no había visto a sus serpientes en un rato, pero antes, vería a Hermione en Florean Fortescue, una reunión necesaria después de su muy emotiva conversación en Paris. Por mucho que Hermione quisiera seguir como si nada pasara y mantener su amistad de esa manera sin volver a mencionarlo, Draco debía tener una prueba, quería hablar con ella una última vez antes de regresar a Hogwarts, sabía que este sería un año especialmente complicado y lleno de clases que probablemente lo dejarían sin un solo espacio libre. Una vez atravesó la chimenea en el Caldero Chorreante, se dirigió hacia la entrada del callejón, fue una gran idea que su madre comparar sus libros antes de que regresara porque en realidad no habría tenido tiempo de hacerlo él solo. Su madre por suerte entendía que estaba creciendo, bueno ahora parecía más dispuesta a dejarlo solo en el callejón Diagon de lo que jamás la vio en su primera vez aquí, tal vez porque no parecía un niño caprichoso e inmaduro. En fin, ella creía que todo el tiempo lo pasaría con sus serpientes, no tenía por qué enterarse de que no era completamente cierto. Al atravesar la pared de ladrillos, el callejón lo recibió tan alegre como siempre, muchos haciendo compras de últimos minutos y otros corriendo de una tienda a otra. era brillante. Draco detuvo sus pasos para lanzar un Tempus y comprobar la hora, los números se revelaron ante él, estaba a tiempo, pero tal vez Hermione ya se encontrará en la heladería. Con esto en mente, Draco retomo el paso, atravesando el mar de personas en la calle hasta que llegó frente a la heladería, ingreso y por supuesto Fortescue fue quien lo vio primero. —¡Oh! Jovencito, ¿vienes por un helado de agua para el calor o una malteada? tenemos todos los sabores, chocolate relleno, melocotón, frambuesas, lo que gustes. Draco sonrió dispuesto a decirle que por el momento no, si compraría, pero tenía que esperar a que… —¡Draco! —Escucho como alguien a sus espaldas lo llamaba y reconocía perfectamente esa voz, de alguna manera era tranquilizador saber que no empezaría a llamarlo “Malfoy”. La sorpresa fue gigantesca cuando al girar no solo se encontró a Hermione pasando desde el otro lado del callejón, tras ella venían un infiltrado pelirrojo que parecía tener cara de pocos amigos y que se veía tan confundido como él, tal vez más. El señor Fortescue se había dado la vuelta mientras Draco veía cada vez más cerca a Hermione y su inesperado acompañante, siguiéndolos con la mirada hasta que prácticamente los tuvo justo frente a él y un suspiro se le escapó de los labios. —Buenas tardes. —Saludo primero. —Buenas tardes, ¿llevas mucho esperando? —Preguntó su amiga sin saludarlo con su típico abrazo desenfrenado, bueno lo suponía. Él sonrió con suavidad y negó. —No, llegue hace un minuto antes de verlos. Parecía que Hermione tenía más que decir, pero fue Weasley quien interrumpió su charla. —Hermione, ¿Olvidaste comentarme algo? —A diferencia de Draco, Weasley no se veía feliz con su presencia y no tenía ningún problema en demostrarlo, sus cejas juntas y sus labios fruncidos, Draco al menos disimulaba el desagrado. ¿Dónde había quedado el agradecimiento por salvar a su hermana? ¿se había ido volando? Su amiga pareció apenada, pero de todas formas sonrió ampliamente. —¿Lo siento? —A Draco no le pareció que lo sintiera en lo más mínimo. —Ya que en algún momento todos vendríamos al callejón Diagon, pensé que sería divertido poder hablar todos, no lo hicimos mucho antes de las vacaciones, ¿no les parece? Y fue automático, —¡No! —tanto él como Weasley respondieron al mismo tiempo, pero a Hermione eso no le importo, tomó la delantera del grupo y siguió hacia una de las mesas en la terraza de la heladería, dejándolos atrás a él y a un pelirrojo terrible para disimular. Draco aguanto las ganas de girar los ojos y solo atino a caminar en dirección a la mesa, Weasley no tuvo muchas alternativas para ese punto así que al final se unió a ellos. Draco pidió una copa de helado, Hermione unos macarrones y Weasley una malteada de helado. Cuando llegaron sus pedidos, Draco no pudo evitar preguntar, notando la obvia falta de un importante integrante. —Creo que les falta la tercera parte de su grupo. —Teniendo en cuenta su descubrimiento más reciente sobre la mala situación familiar de Potter, tal vez era eso lo que evitaba que incluso se viera con sus amigos. Hermione negó con la cabeza. —Harry nos dijo que estaría en el Caldero Chorreante, pero fuimos a preguntar por él y dijeron que salió. Tal vez no lo veamos hasta mañana en el expreso de Hogwarts. Los ojos de Draco se entrecerraron y la pregunta salió de sus labios sin querer. —¿Potter se hospedaba en el Caldero Chorreante? —Hermione asintió, mientras que el rostro de Weasley se torcía en una mueca desagradable mientras los escuchaba, lamentablemente para el pelirrojo, Draco de verdad no estaba de humor para aguantarlo. —Weasley, ¿puedes escupir el limón que tienes en la boca?, ¡oh, es verdad! olvide que así es tú cara. Eso le valió un codazo de parte de Hermione y una mirada asesina de parte de Weasley. —Cállate Malfoy, en primer lugar… —¡Chicos, por favor…! —Las palabras de su amiga se perdieron por un segundo ante de que su vista se fijara en algo fuera del balcón en donde estaban, fue tan rápido el cambio que Draco habría jurado que la silla casi se cayó por el rápido movimiento de Hermione al levantarse. —¡Harry! ¡HARRY! La espalda de Draco se tensó y la incomodidad que había estado temiendo durante todo el verano se hiso presente al darse la vuelta y encontrar a Potter, no muy lejos de la herida viendo en su dirección y respondiendo el saludo eufórico tanto de Hermione como de Weasley. Dos minutos más tarde, Potter o mejor dicho Harry, tomaba asiento a su lado derecho. —¡Por fin! —dijo Weasley, perdiendo por completo la mueca que había estado teniendo desde que llego con Hermione, Tenía una sonrisa de oreja a oreja cuando éste se sentó, el que consideraba su mejor amigo. —Fuimos el Caldero Chorreante antes, pero nos dijeron que habías salido, y luego… Fuimos a Flourish y Blotts, y al establecimiento de la señora Malkin y demás por lo que nos faltaba para el inicio de las clases. Potter parecía apenas haber escuchado la mitad de lo que Weasley decía. Podía sentir las miradas disimuladas que lanzaba en su dirección. —Compré la semana pasada todo el material escolar. ¿Y cómo se enteraron de Que me alojo en el Caldero Chorreante? —Mi padre —contestó Weasley rápidamente. Obligando a Draco a recordar que, por muy difícil que pareciera, el padre de la comadreja trabajaba en el ministerio de magia, seguro conocía la historia completa de cómo había terminado Harry quedándose en una posada, solo. —¿Es verdad que inflaste a tu tía, Harry? —Preguntó Hermione muy seria, mientras que Draco, al escucharlo, perdía por completo la capacidad de parecer impasible ante esta afirmación y directamente girar su rostro hacia el de ojos verdes, su propia mirada completa y absolutamente sorprendido antes lo que estaba oyendo. —¿Que tú qué? —Pregunto con la incredulidad evidente en su voz. —¡Fue sin querer! —Respondió Harry con un tono de voz un poco más alto del que seguramente pretendió en un inicio, todo mientras Weasley partía de risa en su silla. —Perdí el control. —No tiene ninguna gracia, Ron —dijo Hermione a su lado, Draco completamente de acuerdo con ella, Hermione miro a sus dos amigos con los labios apretados y los puños cerrados, olvidando completamente los macarrones en su plato. —. Verdaderamente, me sorprende que no te hayan expulsado. —A mí también —admitió Harry. — No sólo expulsado: lo que más temía era ser arrestado. —Miró a Weasley después de verlo de soslayo. — ¿Ustedes, no sabrían porque me perdono Fudge? Weasley, aun en su ataque de risa, respondió. —¿No es obvio? Probablemente porque eres tú. ¿No puede ser ése el motivo? —Encogió los hombros, sin dejar de reírse Draco tuvo que estar de acuerdo esta vez con la comadreja, asintiendo a su afirmación. Si no mal recordaba y había anotado en el diario, Harry jamás fue castigado con severidad antes de su quinto años, cuando ocurrió en incidente con los Dementores y cayo de la gracia del ministerio, esa fue la única vez en la que estuvo remotamente cerca de ir a Azkaban antes de su séptimo año cuando fue fugitivo. —Por mucho que me moleste admitirlo, Weasley tiene razón, si no fueras el famoso Harry Potter “El niño que vivió” … —Enfatizo las comillas con sus manos, su tono sonando muy similar al molesto que utilizaba antes de regresar en el tiempo. —Probablemente te habrían Expulsado de Hogwarts, Roto tu varita y encerrado en Azkaban, no solo por haber usado magia siendo menor de edad, sino también por poner en riesgo el estatuto del secreto. —De verdad, Potter nunca tuvo consecuencias reales a sus actos, ¿así era como vivía el otro lado? Harry perdió completamente el color en sus mejillas y sus labios se entreabrieron, probablemente no había tenido en cuenta todas las consecuencias más allá de Azkaban. Weasley, asintió a sus palabras. —El famoso Harry Potter. No me gustaría enterarme de lo que me haría a mí el Ministerio si se me ocurriera inflar a mi tía. Pero primero me tendrían que desenterrar; porque mi madre me mataría. Los ojos de Draco se giraron y verdaderamente no es que el buscara estar en desacuerdo con Weasley, pero él se servía en bandeja de plata. —No, te mataría, Weasley, porque eres un desastre con la horrorosa varita que tenías el año pasado, el rastro no funciona con nosotros. Y bueno, tal vez no debió decirlo así, porque ahora, más allá de la mirada de disgusto a punto de estallar que le lanzaba Weasley, tanto Harry como Hermione lo miraban fijamente. —¿Qué?, es imposible, leí sobre el rastro en uno de los libros de la biblioteca, está diseñado para detectar la magia alrededor de cualquier mago o bruja menor de 17 años. —Hermione se desquicio y bueno, esto era su culpa, había usado la palabra incorrecta después de sacar un tema del que no quería hablar con la “igualitaria” Hermione Granger. Un quejido salió de él, recordándose morderse la lengua más seguido. —Tú lo dijiste, el rastro detecta la magia alrededor de cualquier menor de 17 años. Es menos especifico de lo que creen, es extremadamente antiguo y no es especifico. —Explico mientras tomaba la cuchara de su copa de helado y masacraba con lentitud una de las bolas. —Por ejemplo, que creen que pasa en una familia en donde todos son magos y lanzan hechizos a diestra y siniestra las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. El rostro de Hermione se tornó pensativo, sus cejas se juntaron mientras pensaba y luego, la claridad llego a ella. —Siempre hay magia alrededor de ellos, por consiguiente, el ministro no sabe si es magia de menor de edad o la del resto de la familia. —Respondió ella con una expresión de entendimiento, pero rápidamente dándose cuenta. Draco asintió, —Ahora, es diferente cuando un hijo de muggles, o un menor que vive en el mundo muggle la usa. —El rastro se activa porque no hay magia a su alrededor si él no la activa. —Harry completo su idea rápidamente, ganándose un asentimiento por parte de Draco también. —¡Eso no es justo! —Hermione por supuesto que reaccionaria así. Draco simplemente negó. —No tiene que ser justo Hermione, tiene que ser funcional, tus padres no pueden defenderse de ti si decides inflarlos como globos como Potter ya hiso con su tía, pero créeme, los míos si podrían porque tienen magia y varitas igual que yo. Me ganaría un buen regaño o en el caso de Weasley, un entierro anticipado, pero difícilmente el ministerio lo sabría. —Miro a su alrededor. —Incluso ahora, si lanzáramos un hechizo, el ministerio no lo sabría a menos que alguien a nuestro alrededor lo viera y nos delatara. Es un entorno de magia, no hay forma de que lo sepan. Los Slytherins usaban este conocimiento poco conocido fuera del entono mágico todo el tiempo, en casa, para practicar, y bueno, afuera era más cuidadosos, pero igual se usaba, él lo uso mucho en su quinto y sexto años, en circunstancias mucho peores, pero lo hizo y no fue el único. Estas eran el tipo de cosas que los hijos de muggles, lamentablemente nunca aprendían sino hasta muchos años después, una lástima, más o menos. Hermione, mordió su labio inferior y cruzó los brazos sobre su pecho, no contenta con no tener la última palabra esta vez, Draco solo pudo llevarse una cucharada de helado a la boca sin una sola pizca de pena en su cuerpo. En medio de su disfrute, descubrió que Harry tenía una expresión que el describiría como molesta, mientras lo veía. Weasley por otro lado, parecía lo bastante distraído con la actitud de Hermione como para molestarla. —Potter, me vas a arruinar el helado si sigues mirándome así. —Dijo en voz baja mientras enterraba la cuchara en el helado de limón. Solo eso hizo volver a Potter a la realidad, pero no retiro su rostro9s lleno de enojo. —Harry. —Respondió el de ojos verdes al verlo. Draco se confundió en ese instante. —Potter, ¿que…? —Harry, es Harry. —Draco cerro la boca y se tensó. —A finales del semestre pasado me llamaste Harry, no Potter. Draco se quedó de piedra, queriendo tomar esto como un arrebato del que podía salvarse fácilmente, pero no. Él se reconoció a sí mismo, mientras estaba en Francia que no había manera de llamar a Harry de esa manera si no tenía un basilisco respirándoles en la nuca, era difícil pasar de haberlo llamado Potter durante años y ahora, por un error completamente justificado ya que pensó que iba a morir, haber desbloqueado una nueva frontera desconocida en la que él y Potter podían llamarse por sus nombres. Eso jamás lo habría imaginado, ahora no era fácil cambiar un habito. Sus ojos y los de Harry se encontraron por un segundo antes de que el escalofrió le recorriera la espalda y se viera en la obligación de girar el rostro y aclarase la garganta para disimular de manera penosa. —Son hábitos Potter, no es… —Harry. —Lo interrumpió nuevamente, esta vez, Draco entrecerró los ojos y volvió a mirarlo, sintiendo la molestia atorándose en su garganta. —No puedo cambiarlo de un día para otro. —Omitir su nombre por ahora parecía lo más prudente. —No nos amenazan de muerte esta vez y ciertamente no se siente igual, perdóname si no resulta sencillo. —Y gracias a Merlín no estaban en una situación así ahora, ya había tenido suficiente el año pasado. Los labios de Harry se abrieron, al parecer con toda la intensión de continuar con esta incomoda charla, pero por una vez, agradeció la existencia de la comadreja. A la mesa cayo un ejemplar del diario el profeta, la edición del día de hoy, lanzado por el pelirrojo, y en la portada, Draco no tenía por qué sorprenderse, la imagen de Sirius Black y claro, la noticia de primera plana que tenía a medio mundo mágico aterrado y que el veía más que nada como un misterio del que tenía que enterarse. El gran signo de pregunta en su diario tenía que tener una respuesta. En la primera página, una gran fotografía de Sirius Black con rostro triste y pelo largo y enmarañado les guiñaba con desesperación. Ahora la atención de Harry se movilizo hacia el hombre, por un momento sus ojos se quedaron fijos en la imagen. —Todavía sigue suelto? —Pregunto sin despegar los ojos de la imagen. —Alguien que puede salir de Azkaban, definitivamente no será alguien fácil de atrapar. —Respondió por inercia. A él aun le parecía increíble la hazaña de Black en este momento, como alguien quien había sido un recluso de Azkaban, con el tatuaje de preso y asediado no solo por los guardias sino por los Dementores, reconocía que ni siquiera había manera de recolectar energía para pensar en algo más que no fuera su propia miseria, nada era agradable en ese lugar, entonces, que Sirius Black lo hubiera logrado después de doce años, lo convertía, a ojos de Draco, en alguien increíblemente hábil. —Pero lo harán al final, todo el mundo lo busca. —Dijo Hermione, intentando aliviar un poco el ánimo. —Mejor hablemos de cosas importantes, como por ejemplo las clases de este año. Weasley dejo escapar un sonoro quejido, yéndose hacia atrás en la silla. —Hermione, ni siquiera hemos llegado al tren, ¿puedes no pensar en ello hasta mañana? —Solo fue un nuevo tema de conversación Ron, no implica que debas participar. —Draco habría aplaudido a esa respuesta de no ser porque ya había abusado mucho del pelirrojo el día de hoy. —Yo sigo sin entender por qué, una hija de Muggles inscribiría estudios muggles, es ridículo Hermione, de verdad. —Draco, no lo había comprendido antes, y no lo comprendía ahora, no había manera de que ella ya no lo supiera todo. —Porqué considero fascinante estudiarlo desde el punto de vista de los magos — repuso Hermione con seriedad. —La clase la da una hija de Muggles, no tendrá nada que no sepas ya, pero bueno, considero que te podrías haber librado de estudios muggles y de Adivinación, pero eres terca. —Repuso Draco en cambio. —En fin, ya compartimos todas las clases excepto adivinación, cuando quieras salir de esa, te lo echare en cara Hermione. —Eso no pasara. —Repuso ella, pero el conocía la verdad, más allá de que esa clase era una pérdida de tiempo, tenía los recuerdos de su lado en esto. —Esperen, ¿Comparten todas las clases? —Pregunto Harry. —¿Enserio? Hermione asintió. —Hablamos cuando estuve en Francia, resulta que Draco inscribió las mismas clases que yo: Aritmancia, Cuidado de Criaturas Mágicas, Estudio de las Runas Antiguas, Estudios Muggles... en fin, todas excepto Adivinación. Draco no tardo en ver a Weasley saltando de su asiento. —Espera, espera, ¿también estas en estudios muggles? Pero… eres…. Eres un Malfoy, ustedes no toman esa clase. Intento no tomárselo personal y simplemente giro los ojos, no le respondería mal, solo porque antes de este incidente, verdaderamente no se le habría ocurrido nunca participar en la clase de estudios muggles. —Pues adivina que Weasley, soy un Malfoy y estoy tomado esa clase, supéralo y avancemos. —Pero ¿por qué estas tomado esa clase? —Weasley no puso ni la más mínima atención a lo dicho antes por Draco. El simplemente levanto los hombros sin darle más importancia. —Consideró que hay ciertas cosas que podrían ser útiles si un día tengo que recorrer el mundo muggle, por obligación, por supuesto, no creo que lo haga por gusto, pero algo es algo, —Hermione, a diferencia de la confusión idiota del pelirrojo y la expresión pensativa de Harry, se vio muy emocionada. —Sin embargo, también lo hago porque quiero demostrar que no hay mucha equidad en Hogwarts, hay una clase de estudios Muggles, pero no una de estudios Wizen, veremos que puedo lograr este año con respecto a esto. Bueno, hasta ahí llego la sonrisa amplia de Hermione, y la perplejidad de Weasley. —Ya tenemos historia en las clases normales. —Fue Harry quien rompió el silencio que en ese momento se instaló ante ellos. —Eso es historia, no costumbres ni el estilo de vida que tenemos. —Recalco Draco. —Hogwarts no necesita una clase así. —Menciono Weasley. —Claro que lo necesita. Cada vez llegan más hijos de muggles y no saben nada de como vivimos los magos y brujas de nacimientos, la cultura se pierde, amenazando con extinguirse, al final eso aumenta la intolerancia, es simple lógica. —Una que nadie había tenido durante el último siglo al parecer. Que un terror como Grindelwall apareciera, solo para ser el antecesor de alguien tan macabro como Voldemort no era una coincidencia, había gente dispuesta a aprovecharse de las mentes asustadas por el cambio, y lo iban a usar, lo estaban usando de hecho. —La cultura sangre pura está llena de intolerancia. —Por supuesto que dirías eso, los traidores a la sangre prefieren creer en que somos los malos, pero… —Chicos… vamos. —Hermione intervino esta vez, viendo como esto podría convertirse en una discusión muy fea. —Mas bien, terminemos esto y vamos a recorrer más tiendas. Draco ya no se sentía con más ánimo de acompañar a nada y, de todas formas, su tiempo se había agotado, tenía que encontrarse con los Slytherins en cinco minutos, así que, simplemente, alejo su mirada disgustada de Weasley, y se movió para levantarse, dejando los galeones de su helado en la mesa. —Lo lamento, pero tendré que declinar, ya tengo planes, supongo que, nos veremos en Hogwarts. —Al final, la charla que habría querido tener con Hermione, quedo completamente relegada, pero, aun así, quería que las cosas quedaran claras. —Hermione, ¿quieres acompañarme afuera un segundo? La decepción cruzo por el rostro de Hermione, el de Harry se veía en blanco y Weasley, solo estaba muy rojo mientras sorbia con violencia el contenido del baso de su malteada, —Por supuesto, ya regreso. Sin más, ambos se alejaron de la mesa y caminaron escaleras abajo, fuera del local. —No creas que no sé qué todo este “encuentro” no fue algo preparado Hermione, —No quería que esto lo molestara, por supuesto que no, pero tampoco veía como esto respaldaba las palabras de Hermione en parís. Ella giro el rostro, pero logro ver un destello de vergüenza. —No sé de qué hablas. —La defensa más débil que Draco la había visto utilizar jamás, pero lo bueno, ahora mismo no quería un debate, solo quería saber algo muy específico. —Como digas. —Acepto suavemente. —Yo solo… ¿Estamos bien? —Su voz sono suave, menos decidida de lo que parecía normalmente. Y tal vez fue eso, eso obligo a Hermione a por fin darle cara y girar para observarlo fijamente. Ninguno tenía culpa de lo que pasaba, y Draco era muy capaz de darle espacio si así lo necesitaba, era con diferencia una situación incómoda, pero no quería que fuera mucho peor de lo que tenía que ser, no para él y mucho menos para Hermione. Su amiga suspiro y por fin, a ojos de Draco, dejo de fingir que todo estaba bien, Sus manos se colocaron sobre su rostro mientras un quejido en alto se escapaba de sus labios. —No es… —Parecía buscar las palabras. —Es más difícil de lo que pensé que sería, aun quiero que seamos amigos, como te dije, lo superare, y el año pasado, fue un verdadero desastre, me costumbrare solo, hay que darle tiempo al tiempo. Draco asintió. —Estamos bien, Draco, Te lo prometo. —Sus manos se separaron de su rostro y aunque un poco más triste, esa sonrisa que ya reconocía apareció, Hermione era encantadora, merecía que alguien de verdad la apreciara. —Ven aquí, —Extendió sus brazos en invitación y arrastro a la joven de cabello esponjoso y enredado. Sus brazos la rodearon en un cálido abrazo y susurro. —Somos amigos, por supuesto que estamos bien.
----- CHAPTER BREAK -----
Su última noche en la mansión, durmió tranquilamente en el ala sur, un lugar que Draco de manera definitiva distinguió y con rapidez entendió él porqué del amor de su abuelo por el mismo.
El ala sur era como una hogar aparte, aunque aún pertenecía directamente al edificio principal de la mansión, la puerta de ingreso estaba bloqueada y Ónix hacia guardia en las noches, su abuelo le explicó que se debía a una especie de encantamiento con el lugar que él y Morgana, hicieron al obtener los anillos.
El ala sur constaba de un recibidor que llevaba a una habitación medianamente amplia y acogedora, pero no por ello menos elegante, había un sofá y dos sillones alrededor de una chimenea, las paredes eran adornadas con estantes de libros que Draco estuvo seguro de nunca haber visto antes, lecturas que iban desde la magia más inocente hasta aquella no tan benigna, aun así, parecían lecturas fascinantes. En una de las esquinas del lugar, se encontraba una escalera en espiral que conectaban con el segundo piso en donde se encontraba la única habitación del lugar y un baño que conectaba con la habitación.
La cama era enorme, pero Draco no se sintió incomodo, de hecho, la decoración era bastante similar a la que tenía en la villa de su abuelo, tal vez él mismo dio la instrucción de recrearla lo mejor posible, una habitación sobria pero amena, una enorme alfombra de color plata en el suelo justo a los lados de la cama, escritorio, su propio librero con sus libros de la escuela y su propio sillón.
El baño era amplio con bañera y ducha, todo con colores como blanco y plateado alrededor.
Al final, su última noche en la mansión Malfoy, fue agradable ya que la pasó tranquilo y sin interrupciones, sus padres habían salido después de la cena a una reunión importante con varios de sus amigos así que estaba prácticamente solo si no contaba a los elfos.
Ahora, sentado en uno de los vagones mientras esperaba la llegada del resto de sus serpientes sabía que el momento de relajación había terminado.
Ahora la llegada a Hogwarts le parecía una carrera ¿contra quién o qué?, la respuesta era obvia, el tiempo y Tom, mejor conocido como Voldemort.
Lo primero para poder cambiar años y años de enseñanzas espantosas, era hacer ver a sus amigos. Contarles lo ocurrido al final del año escolar anterior, no bastaría, estaba seguro de que hasta que ellos mismos no vieran lo verdaderamente malo que podía ser, no podría convencerlos por completo.
Draco estuvo pensando en silencio por algunos segundos, escuchando cómo a su alrededor abordaban más estudiantes, cómo los vagones empezaban a llenarse y el sonido de pisadas se hacía terriblemente constante. Por un segundo pensó que sus amigos podrían no encontrarlo, pero no ocurrió, el primero en encontrarlo fue Theo, quien abrió la puerta y al verlo en su rostro apareció una sonrisa amplia.
—¡Draco, por fin te encontré! —Exclamó mientras avanzaba al interior del vagón arrastrando sus cosas y colocando su maleta sobre la sección de equipaje. —No exageraste al decirnos que llegarías temprano, la plataforma aún no está tan llena, realmente creí que llegaría primero. —Theo no tardo en tomar asiento justo frente a él, instantes antes de que la puerta volviera a abrirse y un ajetreado Greg atravesaba la puerta del lugar con una expresión llena de cansancio.
—¿Alguno quisiera ayudarme? —Preguntó su amigo que aún se aferraba a las mejillas de bebé que tanto lo caracterizaban.
Theo y él se miraron por un segundo antes de ceder y ayudar a Greg a cargar lo que fuera que tuviera en esa maleta, aunque si estaba increíblemente pesada.
—¿Que diantres traes aquí Goyle? ¿un cadáver? —Theo no dudo ni un segundo en quejarse al sentir como el aire se escapaba de sus pulmones mientras levantaban la maleta entre los tres.
—¡Son libros extra! —Se defendió su amigo cuando al fin pudieron colocar la maleta en la parte de equipaje. Draco sentía que sus brazos ahora se le habían vuelto gelatina. —Padre quiere que mejore mis calificaciones o realmente lo pagare, no tengo alternativa. —La miseria fue evidente en sus palabras, Draco ni siquiera quería saber que le quitarían a su amigo para dejarlo tan asustado y, por falta de palabras, motivado.
—¿Y no podías dejar los libros en el baúl? —Draco preguntó sentándose de nuevo en el asiento del vagón.
—Nop, mi padre cree que no merezco ni un segundo de descanso, me hizo traerlos para que los lea en el viaje.
Y eso era una ridiculez según Draco.
—¿Vas a hacerlo? —Preguntó Theo, abriendo los ojos llenos de sorpresa, una emoción que desaparición en cuanto la sonrisa pícara de su amigo apareció y negó con la cabeza enfáticamente.
—No tengo cabeza para eso ahora, Vince traerá uno dulces exóticos y quiero probarlos en el viaje, ¿Cómo podría anteponer los libros a esa delicia?
Draco ni siquiera sabía porque había pensado que eso sería diferente.
En ese instante, la puerta se abrió nuevamente y por ella apareció Pansy quien se veia bastante sonriente, ingresando al vagón sin una sola maleta. —Chicos, esta vez llegaron temprano, es bueno ver que apartaron un lugar, el resto del tren está repleto, no queda ni un solo vagón vacío.
Este año, la cantidad de estudiantes era mayor, Draco se atrevería a decir que probablemente por la llegada de más estudiantes de primer año de lo que se vio en años previos.
—Buenos días para ti también Parkinson. —Theo entrecerró los ojos hacia su amiga, ganándose una mirada fulminante. —Creí que vendrías con Blaise.
Ella asintió mientras se acomodaba al lado de Draco. —Vine con él, su madre me recogió en casa, pero en la plataforma nos encontramos con Vince y desde afuera vimos que todo estaba lleno, cuando ingresamos al tren nos dividimos para buscarlos. Blaise tiene mis cosas y Vince tiene una bolsa gigante de sabrá Merlín que horrores, no creo que lleguen pronto, van muy lento.
Theo pareció satisfecho con la respuesta, Greg se emocionó y solo le falto aplaudir para hacer aún más evidente su emoción por las golosinas, en cuanto a él… se sintió un poco preocupado.
En el diario que llevaba en su maleta, por supuesto anoto el ataque de dementores en este viaje hacia Hogwarts.
La primera vez que vivió su tercer año, además del frio y la tristeza, los dementores no le generaron ninguna otra reacción, pero recordaba perfectamente como a mediados de 1997, su casa se convirtió compendio de terrores constante, entre ellos dementores atraídos por la presencia y llamado de Voldemort.
Con el tiempo, los dementores vagaron libremente en la propiedad cada vez más desprotegida y los efectos se hicieron mucho peores para Draco, en realidad ningún mortifago podía crear un Patronus, almas demasiado podridas y oscuras para una magia tan pura, él incluido, así que Voldemort los usaba para asustarlos, mostrar su poder y claro, demostrarles que tan fácil podía acabar con ellos si así lo quisiera.
La mansión se había apagado por completo, así que su protección era invalida.
Si tenía mucha suerte, así como aquella vez, pasarían al lado de su vagón, sin notarlo, el problema, necesitaba que sus amigos estuvieran dentro del condenado lugar para que no se encontraran con esas criaturas de frente.
Por suerte seguían en King Cross, tenían tiempo, estarían, bien, todo iba a estar bien.
Unos segundos después, el silbido del tren sono, y el vapor de este se elevó mientras el tren comenzaba a moverse para partir de la estación y empezar de nuevo su viaje en dirección a Hogwarts.
El movimiento del tren lo arrullo mientras veía como dejaban la ciudad poco a poco y los árboles y el campo llenaban la vista al otro lado de la venta, fue inevitable que sus ojos se cerraran poco a poco hasta que al final, Draco cayo profundamente dormido.
———
Fue el traqueteo del tren lo que lo despertó tiempo después.
Sus ojos aún se sentían cansados y no tenía ni la más mínima idea de cómo pudo dormir tan profundamente si la noche anterior había descansado muy bien.
Se centro en el exterior lluvioso y oscuro al otro lado de la ventana, las luces fueron encendidas y Draco poco a poco pudo escuchar las voces de sus amigos en sus conversaciones mientras el buscaba despertarse por completo.
Cuando al fin lo logro, de inmediato sintió que la leve calidez por el sueño en el tren desapareció, nuevamente, frente a él, solo estaban Theo, Pansy y Greg, los tres hablando de manera animada, pero Vince y Blaise se veían por ningún lado, ¿seguían recorriendo el tren?, no podían ir tan lento.
—¿Vince y Blaise llegaron? —Pregunto al instante en que sintió el frio subiendo por su espalda, atrayendo la atención de sus amigos.
—Ellos lo hicieron, hace un rato, pero salieron a buscar el carrito antes de que se acaben todo en los otros vagones. —Respondió su amiga sin darle mucha importancia. —Te van a traer un pastel de frutos rojos y manzana si no se agotan antes de llegar a la mitad del tren.
Para él esa respuesta no fue satisfactoria, es decir, seguían en los pasillos y él no sabía exactamente cuándo llegarían los dementores a abordar el tren, necesitaba encontrarlos y llevarlos de regreso inmediatamente.
Sin pensarlo un segundo, se levantó de su asiento, aliso su ropa un tanto arrugada por su siesta y camino hacia la puerta cerrada. —Voy a buscarlos. —Les dijo a sus amigos antes de abrir la puerta y dirigirse hacia el pasillo.
—¡Dray!, ¡Draco! —Los llamados de Pansy no hicieron nada para detenerlo mientras atravesar la puerta, su amiga lo llamo desde el interior, pero luego, al no recibir ni una sola respuesta, se adelantó a la puerta, abriéndola nuevamente.
Draco escucho como la puerta a sus espaldas se abría y los pasos acelerados llegaron a su lado. —Blaise y Vince, salieron hace poco, seguro se quedaron hablando con algunos en el camino hacia el carrito. —Le dijo su amiga al alcanzarlo, siguiendo sus pasos cada vez más apresurados. —Regresemos.
Draco desacelero un poco ante eso último, pero solo tomando en cuenta lo que su amiga dijo de estar hablando con alguien en otro vagón, eso no era malo, pero tenía que comprobarlo así que, inmediatamente después de ver un además las puertas, comenzó a abrirlas.
Por supuesto, la sorpresa de algunos llego con algunos gritos, el enojo de otros que, de hecho, les cerraron la puerta en la cara, todo eso seguido de una fila de “que grosero”, “metete en tus asuntos” “¿que se supone que haces?” y una gran cantidad de groserías mientras avanzaba por el tren.
Draco era muy consciente de que ahora bien podría parecer un loco, pero tenía que encontrar a Vince y a Blaise.
Aunque, de hecho, si se hubieran encontrado con un amigo e ingresado a un vagón, Draco no se sentiría tan preocupado en realidad. —Me pones nerviosa si te comportas asi, Draco. —Dijo la pelinegra, cubriendo su rostro de los que caían bajo el acoso desesperado de Draco.
—¿Nerviosa por qué? —Pregunto distraídamente mientras se disculpaba con los estudiantes de los vagones que abría.
—¿Por qué crees? —Dijo ella. —La última vez que estuviste con nosotros en un viaje hacia Hogwarts, saliste corriendo como un demente, te recuerdo que eso fue en primer año y… ¡Por Salazar, Draco! ¿Puedes detenerte? ¡Nos miran como si estuviéramos locos! —Pansy se detuvo a mitad del pasillo, sujetándolo de su abrigo y evitando que abriera otro vagón. —Regresemos, de verdad te ves raro abriendo puerta tras puerta, como psicópata asesino en serie.
Draco se habría reído por eso si de verdad no estuviera preocupado por sus amigos. Dejó escapar un suspiro para luego ver a su amiga. —Pans, soy demasiado guapo para ser un asesino en serie, ¿no te parece? —Luego de eso, se safo del agarre de su amiga y siguió su camino, riendo en silencio por la expresión tanto sorprendida como confundida de su amiga. La misma quien después de algunos segundos sacudió la cabeza y corrió para alcanzando, esquivando a algunos estudiantes que caminaban por el pasillo.
—¿Qué se supone que significa eso? —Dijo tras él. —Draco Malfoy, te sientes muy confiado, no es cierto.
Sus manos se cerraron de nuevo sobre una de las puertas del tren, dispuesto a abrirla mientras tenia a Pansy justo detrás. —Tienes mucha razón, si soy extremadamente… —Abrió la puerta mientras las palabras se deslizaban por sus labios y para sorpresa de nadie, lo que Draco más temía ocurrió.
Al abrirla, las palabras que tenía en la punta de la lengua murieron. Frente a él se encontró a cuatro figuras muy conocidas.
Weasley, Hermione y Harry, parecía ser que había interrumpido una muy interesante charla entre los tres, además, por experiencia propia, estaba seguro de que, la otra persona, cubierta con un saco remendado y viejo no era nada más y nada menos que el profesor Remus Lupin, recordaba que el trio dorado lo había amenazado con la presencia del durmiente profesor la primera vez, aunque bueno, en esa ocasión había ido al vagón con toda la intención de molestar a Harry, de nuevo.
No tuvo oportunidad de decir nada o de cerrar la puerta para seguir con su camino cuando el freno imprevisto por parte del tren provoco que no solo él se inclinara hacia el frente y se resbalara del agarre en el marco de la puerta, Pansy fue arrastrada con él.
Ambos cayeron hacia el frente, Draco estrellándose directamente con la ventana del vagón y sintiendo el cuerpo de Pansy apoyado en el suyo.
—Por Salazar. —Exclamo su amiga a sus espaldas mientras el dejaba escapar un quejido doloroso, retirándose levemente, de su espalda y dándole espacio para poder separarse de la ventana. Que poco digno se desvió haber visto eso. —¿Que paso? ¿Draco, estas bien?
El simplemente atino a asentir mientras sentía el dolor del golpe aliviarse.
—¿Por qué nos detuvimos? ¿y que hacen ustedes aqui? —La molesta voz de Weasley fue lo primero que Draco escucho después de querecorriera su alrededor con la mirada y descubriera que no ue el unico en caer de manera estrepitosa por el freno repentino del tren, Hermione apenas se estaba acomodando en su asiento y Harry, trataba de alejarse del cuerpo del profesor, quien aún parecía dormido sin darse cuenta de nada.
—No te preocupes Weasley, Nuestro plan tampoco era encontrarlos, buscábamos a nuestros amigos. —Respondió Pansy ya completamente de pie mientras arreglaba su ropa. —Draco, creo que deberíamos volver ahora, no tengo un buen presentimiento.
Draco tuvo que darle la razón y aceptar, aunque en este momento, los dementores deberían estar rodeando el tren.
Weasley se acercó a la ventana justo al mismo tiempo en que las luces de todo el tren se apagaron, Pansy lo piso al acercarse y él se tambaleo hasta uno de los asientos al lado de sabrá Salazar quien, esto no era para nada el viaje que hubiera querido. —Pansy, ¿querías arrancarme un dedo? —Se quejo mientras observaba a la comadreja ver fijamente hacia el exterior de la ventana.
—Agradece que no te arranque el pie, ¡Esto es tú culpa Draco! Debimos quedarnos con los demás.
Draco estuvo muy cerca de decir que en realidad nunca le pidió que lo siguiera, pero la voz del pelirrojo atrajo la atención de todos.
—Algo pasa ahí fuera —dijo Weasley — Creo que está subiendo gente...
La puerta del compartimento se abrió de repente y alguien cayó sobre las piernas de Harry, el mismo que al parecer había estado al lado izquierdo de Draco todo el tiempo. —¡Perdón! ¿Tienen alguna idea de lo que pasa? ¡Ay! Lo siento...
—Neville —Dijo Draco poco antes de que el Gryffindor por fin notara su presencia. —Gusto verte.
Neville guardo silencio unos segundos antes de reaccionar y saludar, aunque sin soltar una sola palabra en cuanto noto a Pansy no muy lejos, del lado de Hermione para ser precisos.
De hecho, tenía planes especiales con Neville este año, pero bueno, este no era momento para pensar en ello.
Cuando Neville se acomodó para sentarse, se escuchó un bufido y un chillido de dolor. Neville se había sentado sobre el gato de Hermione, Crookshanks.
—Voy a preguntarle al maquinista qué sucede. —Dijo Neville, el mismo que paso por su lado después de su intento infructuoso de sentarse sobre el gato de Hermione, En ese instante todos escucharon la puerta abrirse de nuevo y todo se convirtió en un caos, de “aquí estoy yo”, ¿no te sientes ahí” y “¿Quién eres?” A Draco se le intentaron sentar encima dos veces, inaceptable si se lo preguntaban, pero él se lo había buscado.
Estaba seguro de que, si pudiera distinguir la cara de Pansy en la oscuridad, la vería echar llamas por los ojos además de la muy obvia intensión asesina que de seguro la seguiría.
En medio de todo el movimiento, una voz se elevó por sobre las demás.
—¡Silencio! —dijo de repente una voz ronca.
Draco por fin sintió movimiento desde el rincón donde el cuerpo del profesor Lupin se encerraba y envolvía en sí mismo, eso desde luego indicaba que el profesor Lupin, por fina había despertado, tal vez el pudiera poner un poco de orden aquí antes de que los dementores llegaran, aunque en realidad no tenía mucha fe en eso.
Nadie dijo nada, pero luego se oyó un chisporroteo y una luz parpadeante iluminó el compartimento. El profesor Lupin parecía tener en la mano un puñado de llamas que le iluminaban la cansada cara gris. Pero sus ojos se mostraban cautelosos con todos en el lugar.
—No se muevan. —dijo con la misma voz ronca y desgastada. Se coloco de pie, despacio, con el puñado de llamas enfrente de él, pero para desgracia de todos, la puerta se abrió lentamente, congelándolos aún más en sus puestos si era posible, todo antes de que el profesor Lupin pudiera alcanzarla.
El alma de Draco cayo directamente a sus pies cuando, en el umbral de la puerta, de pie, iluminado por las llamas que tenía Lupin en la mano, una figura cubierta con capa oscura, desgarrada y que llegaba hasta el techo.
Tenía la cara completamente oculta por una capucha.
Fueron segundos en los que Draco estuvo seguro de que nadie pudo respirar o mover un solo musculo, no solo por la aparición espectral sino por sus acciones.
De la capa surgió una mano gris, viscosa y con pústulas. Como algo que estuviera muerto y se hubiera corrompido bajo el agua...
Sólo estuvo a la vista un segundo. Como si el ser que se ocultaba bajo la capa hubiera notado las miradas, la mano se metió entre los pliegues de la tela negra, en un movimiento lento, pero no menos inquietante.
Fue ahí que Draco lo sintió, Ónix estaba ahí, sintió la inquietud en su pecho, la preocupación y por último una caricia cálida en su pecho para después finaliza con la rotunda nada.
Por un momento, Draco habría jurado que Ónix se apresuraría a interponerse, juro que sintió que lo haría, pero ahora… ahora no sentía nada. Como si se hubiera congelado.
Habría prestado más atención a las alarmas comenzando a sonar como locas en su mente, pero entonces ocurrió, Draco no se dio cuenta cuando o como, pero la criatura a la que tanto temía en este viaje, la misma que recordaba con tanto horror, estaba girada en su dirección.
Bueno, eso sería mentir, de hecho, estaba girada en dirección a Harry y a él.
entonces la horrible sensación inicio cuando el Dementor aspiró larga, lenta y ruidosamente, succionando no solo el aire, no solo el calor en sus cuerpos, también el aliento de vida en cada uno de ellos, su felicidad.
Draco jamás había sentido que su cuerpo reaccionara tan radicalmente a un dementor alimentándose, Las alertas en su mente ahora sonaban sin detenerse, fuerte y claro.
Draco sintió el frío intenso tan característico, el mismo frio que penetraba más allá de los huesos, atravesó todo y se instaló ahí, en su pecho, devastadora y dolorosamente, el malestar era conocido, por supuesto que sí, pero al mismo tiempo, era diez veces peor.
Su mente se quedó en blanco un segundo antes de que lo sintiera, el dolor ardiente en su brazo izquierdo, la sensación de la oscuridad corriendo por sus venas antes de que un grito, su grito, llegara a sus oídos llenos de dolor irreparable.
El grito se escuchó con más y más fuerza, hasta que Draco fue incapaz de soportarlo, al igual que el dolor en el dorso de su muñeca.
Era incapaz de ver o escuchar algo, su visión blanca, borrosa, y sus oídos palpitantes por su propia voz agonizante, todo fue demasiado, hasta que al final, poco a poco se desvaneció, lentamente, pero se desvaneció al igual que la poca conciencia que retenía el dolor y los sonidos, todo se perdió a lo lejos.
Luego escucho voces a su alrededor, como susurros que cada vez se hacían más y más fuertes, todo eso acompañado por un movimiento constante.
Por un instante creyó estar soñando, pero muy pronto, se dio cuenta de que no era el caso, sus ojos se abrieron y fueron las figuras borrosas de Pansy y Neville que se ubicaban frente a él, esas fueron las primeras figuras que logro distinguir.
Cuando las voces dejaron de ser susurros escucho a Pansy, llamarlo por su nombre, probablemente para que reaccionara, también por fin pudo escuchar su entorno y escucho los preocupado “¡Harry!, ¡Harry!” a su lado.
No quería voltear, sentía la frente húmeda al igual que el resto de su cuerpo, el dolor punzante de la marca tenebrosa en el dorso de su mano izquierda desapareció, mientras que su propio grito desesperado, no era más que un zumbido.
El jamás se había desmayado por un dementor, ni siquiera en Azkaban, no entendía… que había pasado.
—Draco, ¿estas mejor? —La voz de Pansy lo trajo de nuevo al presente, el mismo en donde su amiga lo miraba con preocupación y Longbottom parecía verdaderamente pálido.
El simplemente atino a asentir como respuesta, tenía la leve sensación de que podía vomitar si abría la boca para decir una sola palabra.
—Señor Malfoy, le consejo que se cómo esto. —La vos del profesor Lupín llegó desde arriba, el hombre extendía unas cuantas pastillas de chocolate en su dirección esperando que las tomara.
Draco jamás olvidaría que tan injusto fue con este hombre en su tercer año. En realidad, se burló de él y no lo respeto como debiera, una vez descubrió que era un hombre lobo dijo cosas verdaderamente desagradables, quién diría que años después realmente se comería sus palabras.
El profesor Lupin definitivamente era un hombre lobo, una lástima la verdad, pero no era como la mayoría, o al menos no como con los que se topó en la guerra. Greyback y su manada no eran en lo absoluto como Lupín, alguien extremadamente amable y calmado, una realidad totalmente diferente a la fiereza sanguinaria de esos hombres lobo bajo el mando de un psicópata retorcido como Greyback.
Observó al profesor Lupín un segundo, antes de tomar el dulce que tan amable extendía en su dirección.
—No entiendo, esas cosas… —Comenzó Neville, siendo interrumpido brevemente.
—Dementores, señor Longbottom. —Adiciono su profesor mientras les extendía más chocolate a ellos.
—Si, Dementores, ¿qué hacían aquí? Además… —Está vez Neville miro su mano directamente. —Creí que tú serpiente saldría. —Esto último salió de sus labios muy bajito, aun así, Draco tuvo que darle la razón, y no fue el único.
Desde su costado incluso Weasley asintió.
—Es cierto, Creí que el Custos de Malfoy aparecería en cualquier momento.
El mismo quería saber que ocurría, incluso ahora, difícilmente sentía a Ónix como algo más que un anillo.
Levantó su mano frente al rostros mientras aún temblaba, ni siquiera quería saber qué tan pálido se veía. Sus ojos se fijaron en el anillo estático en su dedo. —¡Ónix! —Exclamó al empezar a preocuparse, de verdad no sentí nada del anillo, absolutamente nada.
Estuvo a punto de quitárselo para descubrir si algo le había pasado, pero fue el profesor Lupin quien lo detuvo.
Sus ojos se enfrentaron a los de su profesor, quien inmediatamente negó con la cabeza sin soltar su mano.
—Tú amigo está bien. —Dijo en voz baja, aunque grave.
—Pero… no siento nada, el…
El profesor Lupin simplemente negó con la cabeza y soltó su mano para alejarse. —Lamento decir que aunque la magia de un Custos es verdaderamente fuerte, no es infalible. Su magia se limita a proteger de hechizos, maldiciones, criaturas o personas.
—Pero entonces, debería funcionar.
El profesor Lupin simplemente negó. —En realidad no, los dementores están categorizados como “no seres”, un custos no puede hacer nada frente a uno de ellos, e incluso se ven afectados por la experiencia de su portador, por eso, el custos del señor Malfoy aquí presente no reacciona, tardara un poco, pero regresara a su estado original en unas horas.
La mandíbula casi se le cae a los pies, pero trato de controlarse, en primer lugar, no tenía ni idea de porque el profesor Lupin lo conocía, él ni siquiera le había dicho su nombre, segundo, había buscado información sobre su anillo durante el verano, pero lo dicho por Theo el periodo pasado era cierto, la información sobre esta magia era increíblemente escasa, encontrar cosas que la debilitaran por supuesto que resultaba aún más difícil.
Tal vez, Lupin supo leer entre la sorpresa y la confusión en su rostro, ya que sonrió amablemente aun con las cicatrices atravesando su rostro. —Oh, conozco el nombre de todos mis estudiantes, pero en tú caso, el director Dumbledore me advirtió sobre un estudiante con cierto acompañante poco común. Debería agradecerte haber pasado semanas buscando toda información existente.
Draco quiso soltar una carcajada, no habría esperado que Dumbledore se tomara la delicadeza de advertir al nuevo profesor de DCAO, por un objeto cuya utilidad era la de proteger, y segundo, la mirada del profesor Lupin, aunque amable, no dejaba de parecerle un analisis a profundidad.
Habría respondido a su profesor, pero la persona a su lado, por fin mostraba signos de despertar, tal vez el efecto de los dementores era peor para Harry que para él.
—¿Qué?
El mencionado abrió los ojos lentamente justo al mismo tiempo en que el tren comenzaba a moverse nuevamente y las luces parpadeaban para después volver a encenderse.
—¿Te encuentras bien? —Le pregunto Weasley, ya menos pálido que antes, mientras todos, incluyendo a Draco, observaban el despertar de Harry.
—Sí —dijo el de ojos verdes, mirando a la puerta un segundo. —¿Qué ha sucedido? ¿Dónde está esa... esa cosa? ¿Quién gritaba?
—No gritaba nadie —respondió el pelirrojo, sonando un tanto más alterado de lo que lo había visto cuando él mismo despertó, tal vez porque ahora era su amigo quien parecía fuera de sí.
—Pero he oído gritos...
En la mente de Draco, probablemente ese grito provino de la propia mente de Potter, al igual que su propio grito cuando fue marcado, provino de su recuerdo al ser marcado. El problema, Harry no parecía saber de qué recuerdo provenía el grito.
El profesor Lupin no tardo en moverse de su costado e ir hacia Harry, extendiendo en su dirección una tableta de chocolate.
—Toma —le dijo a Harry, entregándole un trozo especialmente grande, tal vez, un poco más grande del que le extendió al mismo Draco. —Cómetelo. Te ayudará.
—¿Qué era ese ser? —le preguntó al profesor Lupin, tomado el pedazo de chocolate de las manos del hombre, pero sin comerlo todavía.
Draco se desconectó ahí, mientras el profesor Lupin daba de nuevo la explicación de que los había atacado, Pandi, coloco sus manos sobre la suya, ella aún se veía increíblemente pálida, pero lo miró fijamente. —¿Te sientes bien como para regresar al vagón? todavía tenemos que cambiarnos.
Era cierto, aun llevaban la ropa normal y tenían que colocarse el uniforme antes de llegar a la estación de Hogsmeade. —Si, si, vamos de una vez.
En los que ellos dos se levantaron, el profesor Lupin ya había abierto la puerta y salido, ¿hacia dónde?, no había escuchado esa parte de la conversación.
—Bueno, fue una experiencia especialmente desagradable Gryffindors, pero por suerte ya termino, nos vamos. —Las palabras de Pansy no tenía ni una pisca de Gracia, más aún cuando su amiga lo sujetaba como si se fuera a caer en cualquier momento, por suerte aun le quedaba una pequeña parte de chocolate. En la mano así que se apresuró a metérselo n la boca.
—¡Esperen! No sería mejor que Draco no se moviera demasiado, debe recuperar fuerza. —Fue Hermione quien se levantó con toda la intensión de sujetarlo y llevarlo de regreso al asiento, Pero Pansy Prácticamente lo halo hacia afuera sin darle ni siquiera la oportunidad a su amiga de decir algo al respecto o él de negarse a la ayuda de Hermione.
Eso sí, el agarre que había mantenido sobre su muñeca ante se hizo mucho más fuerte mientras lo arrastraba hacia su propio vagón
Draco quería atribuir su reacción a que en verdad no le agradaba Hermione, pero viendo el ceño fruncido en su rostro, difícilmente se convencería de algo más.
————
Ahora, una hora después y directamente en la estación de Hogsmeade, Draco enfrento otro problema que no previo.
En realidad, lo había pensado hacia el final de su periodo escolar anterior.
Los Thestrals de los carruajes, los había visto a finales del año cuando tuvieron que tomar los carruajes del colegio a la estación y ahora de nuevo, por supuesto, con todas las muertes que presencio a lo largo de los años y luego su propia muerte, era ridículo no creer que el vería esa criatura.
El punto, antes de regresar, en realidad nunca los vio así que bien podía imaginarse su propia sorpresa al encontrarse a la esquelética criatura, tuvo que inventar que se había tropezado, para que sus amigos no preguntaran porque había pegado tremendo grito y adicionalmente caído.
Ahora, la imagen, aunque tétrica en opinión de Draco, definitivamente no era ni remotamente tan aterradora como la que tuvo en julio, aun así, tomar los carruajes fue incomodo, sumándole el hecho de que tenía que fingir que no veía nada.
Pudo respirar con tranquilidad una vez llegaron a las puertas del castillo y pudieron seguir hacia el interior y caminar al comedor.
Pero como nada iba según el plan esta noche, lamentablemente, su camino se vio interceptado por la figura oscura y de aura melancólica que representaba su padrino,
En cuanto lo vio, se acercó a su grupo. —Señor Malfoy, le pediré que venga conmigo.
Sus amigos no se interpusieron, pero sus miradas reflejaron descontento, tenía una idea muy clara del porqué.
Desde que iniciaron su educación en Hogwarts, en realidad nunca habían tenido un buen inicio de año, parecía que este tampoco sería la excepción. El simplemente suspiro, y se giró para seguir a su padrino por el pasillo, el mismo que ni siquiera lo miro cuando atravesó el mar de estudiantes en dirección a la oficina del director.
Que el supiera, no había hecho nada, literalmente acababa de llegar.
Una vez ingreso, quedo mucho más sorprendido al encontrar no solo al directo Dumbledore sino también a Hermione, Harry y la profesora McGonagall.
—Ah, qué bueno que llegaste Severus, ya que el joven Malfoy se ha unido a nosotros, creo que Madame Pomfrey no tarda en llegar.
La confusión de Draco se hizo mucho más profunda. —¿Madame Pomfrey? Perdone director, me temo que no entiendo.
Sus ojos pasaron por cada uno de los que se encontraban en la habitación, más allá de los adultos involucrados, Hermione se veía tan perdida como él se sentía y Potter parecía extremadamente inconforme e incómodo.
—Nos llegó una lechuza de parte del profesor Lupin poco antes de que llegaran a la estación de Hogsmeade. —Su padrino no se veía para nada feliz al respecto. —Nos comentó que tanto tu como el señor Potter tuvieron un ligero percance en el tren, por ello, ambos tendrán una revisión rápida, aunque en su caso señor Malfoy, esto servirá para adelantar la revisión física de mañana, Madame Pomfrey estuvo de acuerdo.
El corazón de Draco salto en ese momento. ¿su revisión física?, pero… él no estaba de acuerdo de hacerla ahora, es decir… Sus ojos se posaron de manera inconsciente en la figura de Harry al otro lado de la oficina.
Draco en realidad creía haber mejorado mucho, pero era un trabajo constante y ahora…
No tuvo mucho más tiempo para pensar en ello antes de que los pasos apresurados de Madame Pomfrey atravesaran el marco de la puerta y la mujer se hiciera presente.
—Es una suerte que el profesor Lupin pudiera enviarnos la lechuza, en definitiva, lo hará más rápido. — Dijo la mujer antes de acercarse a ellos con varita en mano. —Poner dementores en un colegio. —murmuró mientras se acercaba a Harry y apoyaba una mano en su frente y luego tomaba su pulso. —. No serán los primeros que se desmayen. —Declaro ella. —Sí, está empapado en sudor. —Luego se alejó de Harry antes de girarse hacia Draco y hacer prácticamente lo mismo. —Son seres terribles, y el efecto que tienen en la gente que ya de por sí es delicada...
Draco no llego a decir nada antes de que el propio Harry Potter saltara a defenderse a sí mismo. —¡Yo no soy delicado! —repuso, totalmente ofendido.
—Por supuesto que no —admitió distraídamente la madame Pomfrey, tomándole el pulso de Draco y después apuntando con la varita, Reconocía esto, sus revisiones con ella siempre empezaban con este hechizo diagnostico que, en verdad, era increíblemente cálido y agradable.
—¿Qué les prescribe? —preguntó la profesora McGonagall.
Madame Pomfrey no tardo mucho más con él, después de que reviso los resultados del hechizo, se giró hacia Harry he hizo prácticamente lo mismo.
—¿Guardar cama? ¿Deberían pasar esta noche en la enfermería? —Pregunto de nuevo la profesora McGonagall.
Draco era la persona menos indicada para refutar cualquier cuidado adicional que quisieran darle en el colegio, después del final de año tan increíblemente sangriento que había tenido, y sus problemas preexistentes, no había forma en la tierra o en el cielo para que el pudiera hacer lo que quisiera consigo mismo.
Para su suerte, Potter era alguien muy difere4nte en ese aspecto, lo animaría en sus alegatos en silencio, apoyando cada palabra dicha por él, pero sin decir una palabra.
—¡Estoy bien! —Repuso Harry, Draco notando como la mirada del ojo verde paso nerviosamente tanto por el cómo por él, que estaría pensando, ¿Draco no tenía la más mínima idea?
—Bueno. Al menos ambos tendrán que tomar chocolate caliente en la cena, le diré a los elfos. —dijo la señora Pomfrey, intentando examinar los ojos de Harry.
—Ya he tomado un poco. El profesor Lupin me lo dio. Nos dio a todos.
—¿Sí? —dijo con aprobación la señora Pomfrey—. ¡Así que por fin tenemos un profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que conoce los remedios! —La mujer parecía ampliamente satisfecha, dando un paso hacia atrás y luego girándose hacia Draco. —Usted, señor Malfoy, parece saludable, pero no puedo relajar su cuidado, menos con el año que le espera por delante, mantendré la dieta que manejaba a finales del periodo pasado, solo aumentare un poco la cantidad, y le diré que ahora agregare rutinas de ejercicio después de la cena, le daré un permiso, le ayudaran con el sueño y a mantener su peso estable, ¿quedo claro?
Lucho para mantenerse derecho y no enrojecer como un tomate, esos eran impulsos adolescentes solo eso, estaba cuidando su salud, no había nada malo en eso, aun así, era difícil no sentir vergüenza por algo tan normal como su salud, la adolescencia era le infierno.
—Si señora. —Se obligo a aceptar rápidamente.
—¿Estás seguro de que te sientes bien, Potter? —preguntó la profesora McGonagall una vez madame Pomfrey termino su revisión.
—Sí. —dijo Harry.
—Muy bien. En ese caso, le recomiendo al señor Potter que salga a fuera un momento mientras hablamos con la señorita Granger y el señor Malfoy sobre sus horarios. Luego podremos bajar al banquete todos juntos.
No se dijo más, Potter prácticamente salió corriendo de la oficina, madame Pomfrey saliendo tras él. Harry salió al corredor con la señora Pomfrey, quien se marchó hacia la enfermería murmurando algo para sí misma, nada agradable diría Draco.
Una vez solo quedaron Hermione y el en el lugar, junto con sus directores de casa y el director, su padrino por fin hablo.
Había estado sorpresivamente cayado en toda la revisión médica realizada por madame Pomfrey.
—Muy bien, como ya lo deben imaginar, están aquí porque ustedes, como estudiantes de Hogwarts de tercer año, iniciaran con las electivas este año y ambos, en este caso, eligieron todas o la gran mayoría de electivas a estudiar. —Su padrino en realidad no parecía muy feliz, Draco se atrevería a insinuar que se debía a que seguramente Hermione también había solicitado el estudio de todo el plan académico, por consiguiente, no podría presumir.
—Como se darán cuenta con el horario que les daremos a continuación, de manera normal no es posible cumplir con la asistencia a las doce asignaturas. —Retomo la palabra la profesora McGonagall antes de extender hacia Hermione su horario escolar, mientras que Severus, le extendía el pergamino con su propio horario a Draco.
Una vez abierto, Draco supo exactamente porqué.
Horario
Lunes
Cuidado de Criaturas Mágicas
(primer periodo)
Runas Antiguas
(segundo periodo)
Estudios muggles
(tercer periodo)
Pociones
(cuarto periodo)
Transformaciones y
Aritmancia (quinto periodo)
Martes
Defensa Contra las Artes Oscuras
(primer y segundo periodo)
Pociones
(Quinto y sexto periodo)
Astronomía
(noche)
Miércoles
Historia de la Magia
(segundo periodo)
Aritmancia
(quinto y sexto periodo)
Herbología
(tarde)
Jueves
Estudios Muggles y Runas antiguas
(primer periodo)
Transformaciones
(segundo periodo)
Pociones
(tercer periodo)
Encantamientos
(cuarto periodo y quinto periodo)
Cuidado de Criaturas Mágicas
(sexto periodo)
Viernes
Pociones
(primer periodo)
Defensa Contra las Artes Oscuras
(segundo periodo y tercer periodo)
Encantamientos
(quinto periodo)
Con cada materia que leía, Draco comenzó a preguntarse si en realidad algo así valía la pena el esfuerzo.
Cuando levanto su rostro, descubrió que Hermione no parecía mucho más convencida que él, pero al menos ella sujeto el pergamino con firmeza en su mano, bueno, tal vez lo estaba tomando como un reto más en su educación, él podía hacerlo, si, por qué no, ya había vivido esto, podía recordar los temas de las clases que tomo en este año y aprender lo nuevo, si, él podía, por supuesto que sí.
—Ya que hay materias que se toman al mismo tiempo que otras, el colegio ha hecho una solicitud especial. —Dijo la profesora McGonagall mientras tomaba una pequeña caja que se encontraba sobre el escritorio del director Dumbledore. —De vez en cuando, tenemos un estudiante que solicita el estudio de todas las electivas, por ello el ministerio nos facilita cierto artefacto.
Al abrir la caja, fue innegable para Draco, no impresionarse por el pequeño y al mismo tiempo, poderoso artefacto
—Un gira tiempo. —había leído un poco sobre ellos en su séptimo año, mientras se encontraba recluido en su hogar y la biblioteca de su padre aun le brindaba un poco de consuelo, de alguna manera se preguntó, que haría si regresara en el tiempo y evitara que Voldemort volviera, aunque esa idea duro muy poco ya que los efectos del objeto eran peligrosos, mejor dicho, cualquier cosa que se metiera o incrustara en el flujo del tiempo, era un problema.
Pero bueno, ahora que el mismo había viajado en el tiempo sin saber cómo y comprobado que de verdad el tiempo no era un juguete, no podía evitar preocuparse por muy impresionado que se sintiera.
¿Darle un objeto así a un estudiante? ¿Eso de verdad era prudente?
—Muy bien señor Malfoy. —Lo felicito su padrino. —En efecto, es un gira tiempo. Con el podrán asistir a todas las clases sin excepción.
—Pero… Señor, solo hay un gira tiempo y nosotros somos dos…
—Ese asunto, Señorita Granger, es precisamente por la que les extendimos su horario hoy. —Respondió la profesora McGonagall. —Esta es la primera vez que el colegio tiene a dos estudiantes, en el mismo año, que soliciten asistir a todas las clases o a la gran mayoría, pero el ministerio no nos permite más de un gira tiempo, Así que, señorita Granger, señor Malfoy, ustedes dos compartirán este gira tiempo durante todo el año escolar.
Fue casi cómico como, él y Hermione giraron prácticamente al mismo tiempo para mirarse y luego a los profesores.
Él no tenía ni aun sola palabra que pudiera salir de sus labios.
—Las reglas son simples y al mismo tiempo increíblemente estrictas. La primera: Nadie puede verlos, aunque todo el cuerpo docente ya se encuentra informado, el uso del gira tiempo debe permanecer en completo secreto para el resto de los estudiantes. —Intervino por fin Dumbledore. —la segunda, el gira tiempo solo debe ser usado con propósitos académicos, si se descubre su uso más allá de eso, será retirado, ustedes sancionados y tendrán que renunciar a la mayoría de las electivas, no tienen la posibilidad de retroceder más allá. Y la tercera regla, pero no menos importante, tienen prohibido usarlo para cualquier tipo de trampa. Como estudiantes ejemplares, sabemos que está de más mencionar esto, pero de igual manera es un requerimiento. ¿Alguna duda?
—No señor. —Respondieron él y Hermione al tiempo.
—Muy bien, en ese caso, todos coincidimos en que, ya que la señorita Granger tiene una clase más que el señor Malfoy, sea ella la que conserve el gira tiempo, para mañana confiamos en que ambos tengan formado un plan de cómo y en donde usaran el gira tiempo para evi9tar ser visto y cumplir con sus asignaturas. —Dijo la profesora McGonagall.
Al final en realidad la charla no fue ni de cerca un regaño o algo similar, el salió de la oficina del director con muchas cosas en la cabeza, mientras que Hermione, aunque Hermione, después dl impacto inicial, parecía por mucho más contenta, feliz y con un destello de locura en los ojos, por supuesto que esto le iba a encantar.
Al final, la forma en que Hermione Granger logro asistir a todas sus clases este año, fue por mucho, diferente a lo que imagino.
En realidad, por un tiempo pensó que había asistido a clases aparte, tenido tutorías dictadas por los profesores o algo por el estilo, nunca se imaginó que todo fuera obra de un gira tiempo.
—Sera emocionante, ¿no crees? —Pregunto ella mientras bajaban las escaleras.
—Emocionante no es la palabra que yo elegiría, pero veremos cómo nos va. —Respondió con toda sinceridad.
Él era un viajero en el tiempo, y cada vez sentía más miedo de que loque hiciera, cambiara algo realmente importante, ahora, con un gira tiempo, sumaba más problemas a su lista.
Que quisiera cambiar el futuro de sus amigos no implicaba que quisiera cambiar el del resto.
Tal vez esa no fue la respuesta que su amiga habría querido escuchar, pero no retiro la enorme sonrisa en su rostro.
Cuando al fin regresaron al pasillo en donde Harry los esperaba, Harry los vio fijamente antes de acercarse.
—¿Que les dijeron? —Pregunto rápidamente, pero fue Hermione la que respondió.
—Nada importante, nos dieron nuestro horarios y adivina, somos los únicos que eligieron cursar todas o casi todas las electivas. -Draco simplemente asintió mientras sus pasos avanzaron por el pasillo.
—Bueno, no veo como eso va a funcionar, la verdad. —Dijo Harry.
Pero fue ahí que tanto el cómo Hermione intercambiaron miradas, y como si fueran cómplices en la estafa perfecta, ambos se sonrieron. —Oh, no lo sé, creo que lo haremos funcionar, ¿no es así Hermione?
Ella simplemente soltó una carcajada suave antes de responder. —Por supuesto que sí.
Cuando por fin alejo su mirada de Hermione, Descubrió que Harry los miraba fijamente, sus labios estaban apretados y su mirada se profundizó.
¿Potter estaba enojado?
