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ODNOLIUB BakuDeku

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El sonido de gritos de rabia y pasos pesados resonaron contra la madera de aquel barco.

━ ¡SUELTENME! ━demandó con fuerza el peliverde, forcejeaba contra ambos alfas intentando soltarse de sus agarres━. ¡no tienen ningún derecho a tocarme bastardos!

━ cállate o te cortaré la lengua omega ━dijo el hombre.

Los tres llegaron a la cubierta del barco para que el alfa abriera la puerta que daba al sótano de los esclavos, sin cuidado lanzaron con fuerza al omega al suelo y cerrar la puerta, el peliverde oyó como colocaban seguro de nuevo así que se alzó rápido empezando a golpear la puerta. Gritaba y arañaba contra la madera, siendo en vano, hasta que sintió su garganta irritada recargó su frente en la puerta dejando escapar sus jadeos cansados.Pronto sus ojos se empañaron, lágrimas caían por sus mejillas lleno de rabia y terror.Cayó de rodillas dejando salir sus sollozos débilmente. Otra vez intentó escapar, fracasando tontamente, alzo su rostro viendo a varios omegas, hombres y mujeres, viéndolo con lastima.

━ que tristeza, solo tiene 15 años ese chico

━ escuché a esos barbaros decir que su familia y su pareja fueron asesinados
━ sabía que su intento de escapar fracasaría

━ solo un suicida desafiaría a los dreigius

Sin evitarlo soltó un gruñido para alzarse y caminar hasta las camas, se sentó en una junto a un rubio de ojos dorados.

━ te dije Izuku ━susurró con tristeza, de sus ropas saco un pañuelo para empezar a limpiar las heridas del omega━. escapar de este barco es imposible, además, ¿a donde irías? estamos en medio del océano

━ al fondo del mar si es necesario ━masculló con sus ojos fijos en el suelo, sentía
el tacto gentil del rubio, además de su aroma━. no pienso rendirme

Subió sus piernas a la cama para abrazarlas. La calidez de su amigo era su único consuelo para su pobre alma.

━ si no puedo salir de aquí entonces prefiero morir antes que servirle a esos tiranos

━ ¡shhh! ━tapó rápido la boca del peliverde para mirar con terror hacia la puerta━. te pueden oír Izu

Quitó su mano con fuerza para levantarse y acercarse a la puerta, podía
oír los pasos y sentir el aroma de los guardias que custodiaban la puerta. Estaba asqueado, esos hombres, con sus alas de dragón, sus pieles semi escamosas y sus largos cuernos y esa cola asquerosa, eran grotescos.
Unos malditos demonios.

Sin medir sus acciones tomó el aire suficiente para empezar a maldecirlos.

━ ¡que me escuchen, escuchen mis palabras, que esos dragones sepan que prefiero morir ahogado antes que servirle a los dreigius, antes que servirle a su sultán bastardo!

Todos lo miraron horrorizados, el sonido de pasos pesados y las llaves abriendo la puerta los hizo voltearse con terror y retroceder amontonándose en el final de aquel sótano húmedo.

Vieron bajar a un hombre, un alfa de cabellos azabaches y ojos obsidiana, su mirada era aterradora.

━ ¿qué fue lo que dijiste? ━pregunto en una voz profunda, su mano se mantenía en el mango de su espada, viendo con severidad al peliverde━. repítelo, omega, hazlo

Era el capitán del barco quien bajó.

Izuku, sin titubear, lo miró con prepotencia para acercarse y quedar frente al alfa.

━ que yo... ━sonrió con prepotencia━. ¡JAMÁS LE SERVIRÉ AL SU SULTÁN BASTARDO-!

Antes de que pudiera terminar Izuku cayó al suelo en un sonido seco mientras sostenía su mejilla. Ese alfa le había propinado una fuerte bofetada, todos los omegas pegaron chillidos asustados, el aroma intenso del alfa los estaba sofocando al punto de que algunos se desmayaran.

━ ¡Izuku! ━intentó acercarse pero el azabache lo tomó del brazo para lanzarlo a una de las camas con fuerza.

━ ¡amárrenlo, sin comida ni agua hasta que lleguemos al imperio de Ddraig! ━ordenó a los hombres que habían bajado al escuchar el escándalo.

Asintieron para tomar de los brazos al omega y atarlo al poste, Denki miró al ojiesmeralda con angustia. Al verlos subir de nuevo y dejarlos solos, se acercó rápido para inspeccionar su rostro.
Lo abrazó sintiendo al peliverde recargar su frente contra su hombro para empezar a sollozar de nuevo. Fue dando suaves caricias a su cabello rizado dejando que mientras su aroma lo envolviera, un suave aroma de margaritas y almendras.

Izuku seguía sin comprender.

Todo pasó tan rápido, fue raptado de su familia, presenció como asesinaban a su familia con salvajismo, como degollaban a su madre unos barbaros y como un hombre clavaba el filo de su espada en el cuerpo de su padre, quien solo daba el rezó de la tarde en esa pequeña capilla. El grito de su hermano todavía retumbaba en sus oídos, la espada cortando su cuerpo y como una flecha había sido dispara contra su pareja, su prometido, su alfa.

Cerró los ojos con fuerza tragando sus gimoteos de dolor, su cuerpo fue relajándose al sentir a su amigo pasar su dedos por su cabeza entre caricias tiernas, alzó su rostro para ver a los omegas y mujeres acomodarse en las camas; o intentos de camas, para dormir aunque sea un poco.

━ ya debes dormir Den ━murmuró débilmente, vio al rubio asentir con pesar.

Le dio una leve sonrisa, Denki se alejo para acostarse en la cama más cercana a él, asegurándose de sentir su aroma a jazmín. Vio por la pequeña ventana circular, la tierra donde alguna vez fue su hogar ya era casi invisible a la vista dándole paso solo al vasto mar, la luna y las estrellas. Soltó un suspiro sintiendo el terrible deseo de llorar y gritar, maldecía a todos los barbaros que lo tomaron y lo vendieron como si fuera un simple objeto, para que ese alfa lo comprara con un solo propósito.

"━ servirás a la familia imperial de Ddraig, omega ━"

Esa fue su maldición.

Si hubiera nacido siendo un beta o incluso un alfa, lo habrían dejado en su hogar o tal vez hubiera sido capaz de proteger a su familia. Pero no, Dios lo condenó a ser un omega y vendido como un esclavo. Los pasos de los dreigius iban y venían, escuchando las sogas estirarse y las velas del barco ser extendidas. Rezaba por que se hundiera el barco para morir, o que las ratas o los guardias lo mataran de una buena vez.

━ ya no tengo razón para vivir ━susurró para sentir una lágrima caer de sus luceros verdes hasta su mentón━. ya no tengo a nadie

Ahora no le tocaba más que esperar a su cruel vida en el reino.

━━"Dios, sálvame, te lo suplico"

Rezó, mientras sus ojos al fin se cerraban para caer dormido

----- CHAPTER BREAK -----

La tierra tembló ante el fuerte aterrizaje de ambas bestias.
El rojizo brillante de las escamas del dragón resplandecía ante la luz del sol junto con la montura y joyas que adornaban a la inmensa bestia con alas, de el desmontó un rubio de ojos granate, miro el enorme acantilado dando a la vista de Ddraig.
Las escamas azules contrastaban al lado de la gigante bestia rojiza, la pelinegra miraba pacíficamente sobre el dragón con su semblante gentil.
— su madre me pidió que le recordara que Eijirou llegaría esta tarde al palacio junto a su majestad, el príncipe Issey —anuncio con su suave voz la pelinegra, Momo Yaoyorozu, segunda concubina del sultán y mejor amiga.
— entiendo —musito para sentarse en la orilla, miro a su costado para observar el gran océano—. me imagino que estás feliz por ver de nuevo a Issey
Momo miro a otro lado con una sonrisa, había estado con el pequeño cachorro desde que nació y se encariño con el cuando el príncipe lo dejo cargarlo.
— no lo negare alteza, sabe que he cuidado del príncipe desde que nació —dijo soltando una pequeña risa—. y saber que volverá al palacio me hace sentir una dicha majestad
Sonrió de lado para mirarla de reojo, el vestido perla contrastaba con su cabellera negra y su piel blanca.
— sabes que no debes ser tan formal conmigo a solas, rosa
— es imposible Katsuki —rió, aún le costaba poder mencionar su nombre sin ningún título importante de por medio—. aún no entiendo porque me pediste que viniera contigo
— hace mucho no salimos, quise alejarme un momento del palacio y tú eres la única con la que puedo hablar —dijo con simpleza intentando ocultar su pequeña sonrisa—. siéntate a mi lado cola de caballo
Momo sonrió enternecida para bajar con cuidado del dragón de manera gracial, alzo un poco su vestido para acercarse y tomar asiento al lado del rubio.
Ambos soltaron un suspiro calmado, el paisaje los relajaba, el sonido de las olas chocar con la playa, los dragones a lo lejos volando y el sonido de la gente en el pueblo.
Rhaglaw, capital del imperio de Ddraig, brillaba en todo su esplendor, la llegada de su majestad el alfa Katsuki animo a todos en el pueblo y en el palacio. Katsuki Bakugou, actual líder del imperio, después de la muerte del anterior alfa, el rubio ascendió al trono como gobernante de los 7 mares y el alfa mayor.
Cuando él estaba en la provincia como príncipe de la corona, llegó la carta a su palacio anunciado el ascenso de Masaru Bakugou al paraíso de Jeanist y solicitando su presencia a Rhaglaw para ser nombrado el gran sultán alfa.
Y estaba más que aterrado por eso.
— aún no se si estoy listo para esto Momo —hablo con sinceridad el dragón—. aunque no lo quiera admitir, tengo miedo de ser como mi padre
— y no lo serás Katsuki —detuvo rápido al rubio para tomar su mano con cariño, el nombrado la miro a los ojos, Momo frunció levemente los labios al ver el temor brotar en las iris rubíes—. lo que su majestad el sultán Masaru hizo en el pasado no afectará lo que tú harás ahora, se que gobernaras con sabiduría, justicia y compasión
— mi padre decía que la compasión solo provocaba debilidad —evadió la mirada de obsidiana, la omega volteo evadiendo la mirada rubí de él.
Katsuki chasqueo su lengua al notar el aura incómoda de la azabache, entendía que estaba mal por esa nueva responsabilidad, ya dejó de ser ese príncipe altanero y egocéntrico que residía en la provincia.
Tosió para abrazarlo con cariño soltando sus feromonas, Katsuki disfrutaba mucho la actitud maternal que ella podía tener, era más cariñosa que su madre; que Jeanist castigue a esa mujer que es el mismo demonio, siempre pensaba eso Katsuki.
— pero eso no quiere decir que debas ser como el, puedes ser mejor o peor, eso solo depende de ti Katsuki —acaricio su mejilla, el alfa sonrió para tomar su mano y besar su dorso con cariño.
— gracias, rosa
— de nada —sonrió orgullosa para cerrar sus ojos.
Abrió un ojo para ver una cara graciosa del rubio, miro a otro lado aguantando la risa, una pequeña risa broto de los labios del granate, se miraron un momento para levantarse y saltar por el gran acantilado.

Ambos dragones extendieron sus alas para seguirlos, tan pronto como sintieron a sus amos en su espalda alzaron vuelo con fuerza sintiendo como la omega y el alfa se sujetaban con fuerza a sus cuellos y volar hasta las nubes.
Katsuki miraba todo el océano con tranquilidad, el aroma de la sal inundaba sus fosas nasales causándole mucha tranquilidad, miro de reojo a la pelinegra, su cabello negro se agitaba con el aire y sus ojos obsidiana resplandecía con el brillo del sol.
Soltó un fuerte suspiro al recordar los ojos rubí de su omega, de cierta manera le alegraba que regresará; lo extrañaba, en especial a su hijo Issey. Con una sonrisa suave acaricio la cabeza del dragón para volver la vista al frente.

Un fuerte rugido con unas risas se oían por el cielo del ocaso, la luna se asomaba poco a poco, los ojos negros recorrieron el mar hasta ver unos grandes barcos a lo lejos.
— el capitán Sero ya está por llegar su majestad —aviso con fuerza al rubio, ambos jalaron las cuerdas haciendo detener a las bestias escamosas—. me pregunto que traerá esta vez
— algunas de sus locuras, ese cara aplastada siempre tal alguna tontería de sus viajes —la pelinegra asintió haciendo rebotar sus cabellos—. vamos al palacio
Miraron por última vez las naves para alejarse rumbo al palacio.
Por algún motivo sintió un tirón el rubio, como si algo jalara su pecho, ignorando eso se detuvieron en las puertas del gran palacio.
Bajó del dragón para acercarse al de Momo, con una sonrisa divertida al ver ese sonrojo enternecedor, la tomo de la cintura para ayudarla a bajar, dejando un beso en sus labios rosados. Katsuki, mostrando un porte firme e imponente, comenzó a caminar por el sendero hacia el palacio, soltó un suspiro calmado para empujar las grandes puertas rojas y ver a todos en filas bajando su cabeza recibiéndolo.

Respiro profundo para alzar su cabeza e inflar su pecho, junto a la azabache, entró, siendo anunciado como el nuevo regente del imperio.
— ¡ATENCIÓN, SU EXCELENCIA EL SULTÁN KATSUKI BAKUGO EL MAGNÍFICO ESTA AQUÍ!

----- CHAPTER BREAK -----

Abrió sus ojos ante el movimiento abrupto del barco, miro alrededor para ver cómo los omegas y betas se removían asustados soltando gritos ante los pasos apresurados de los dreigius. Denki soltó un grito al sentir como lo tomaban de la cintura para alzarlo y salir del cuarto.
— ¡no, Izuku ayúdame! —pataleaba con fuerza intentando soltarse, sintió como le dieron un latigazo en el pie sacándole un grito de dolor asustando a Izuku.
— ¡Denki, no, regrésenlo! —suplicó el peliverde sintiendo como cortaban la soga para jalarlo a la entrada—. ¡no me toquen desgraciados!
Varios gritos se oían en el puerto. Uno a uno, fueron sacados para atarlos por el cuello y manos para acomodarlos en fila frente al muelle.
El pelinegro sonrió orgulloso viendo la gran variedad de omegas y betas, los fue revisando uno por uno hasta llegar con el rubio de ojos dorados.
Sus ojos quedaron fijos ante los iris de color dorado, brillaban por las lágrimas que el menor soltaba, su cuerpo delgado por el hambre y el frío lo hacían temblar, sintió como algo dentro suyo se removió para tomarlo fuerte de la mandíbula.
Revisó cada detalle de él, sus ojos era lo que más lo atraía.
Un omega muy hermoso a su punto de vista.
——"si no fuera para el sultán me quedaría con este"
Pensó con deseo sin dejar de tocar la mejilla del rubio, quien bajó su mirada por el miedo.
— llévense a este —ordenó para soltarlo con brusquedad, vio como uno de sus lacayos comenzó a tirarlo del brazo para subirlo a la carroza.
Miró los ojos esmeralda del omega más rebelde, lo reviso evitando los golpes que este intentaba encestarle en el rostro, agarró su mandíbula con fuerza haciendo que lo mirara directamente. Sus brillantes ojos esmeralda y sus pecas le daban un aire tierno y sensual, sonrió de lado pensando que su amigo estaría más que complacido con el omega que compro de los tártaros, era rebelde y difícil de domar.
Estaba seguro que su amigo se divertiría con el.
— a este también —dijo con fuerza, miro con una sonrisa ladina a su acompañante para asentir—. amárrenlo bien, no se les vaya a escapar de nuevo
Con esas palabras, se alejo siguiendo revisando a los demás esclavos.
— ¡ni que fuéramos ganado para que nos amarraran y nos eligieran! —gritoneo para morder la mano del pirata con fuerza—. ¡no somos propiedad de nadie!
Uno de los hombros le propició un latigazo en su pantorrilla haciéndolo callar del dolor.
— ahora eres propiedad del sultán, por lo tanto deberás comportarte como tal, esclavo —bramó molesto por el dolor que el peliverde le ocasionó.
Sintió el escozor en su pantorrilla para sentir como lo arrojaban al carruaje, chillidos y gritos de omegas y betas se oían, Denki como pudo se arrastro hacía el para abrazarlo, su cuerpo temblaba del miedo, hace días que estaban en alta mar y ahora eran llevados al palacio imperial.
— ¿qué creen que nos hagan? —preguntaba uno mientras sostenía la mano de Denki con temor, el peliverde arqueo una ceja ante su pregunta.
— ¿no es obvio? nos venderán y nos usarán como sus juguetes y después nos asesinaran
— ¡Izuku! —le regaño Denki ante sus palabras, eso solo hizo llorar más a sus compañeros que les aterraba pensar lo que le harían con ellos—. por favor
Frunció el ceño con molestia mientras sus feromonas inundaban la carreta dónde estaba encerrados y amarrados, comenzó a ver el paisaje, si no estuviera en esa situación, sin duda le gustaría demasiado, soltó un suspiro deprimido al pensar en su prometido, seguro que él hubiera pintado un cuadro de esa vista y se lo daría para decorar el bello salón de su casa soñada.
Una lágrima corrió por su mejilla, le dolía el pecho recordar eso, los bellos ojos violetas inundaban su mente, y las feromonas de moras llegó a sus sentidos, pronto un sollozo salió de su boca para sentir como Denki lo abrazaba con fuerza consolándolo.
Nunca consideraría ese lugar como su nuevo hogar, mucho menos serviría a un tirano como lo era ese sultán viejo y arrugado que suponía que era.
——"que Dios castigue a los bastardos que me arrebataron mi familia y mi felicidad"
Pensó con irá para crujir los dientes, apretando con fuerza su mandíbula por reprimir los sollozos que emanaban de su garganta.

Cerca del gran puerto, un carruaje rodeado de fuertes soldados lo custodiaban, veían por la mirilla el paisaje, los inmensos árboles frondosos y verdes, junto a la vista del mar del otro lado.
Unos ojos carmín jóvenes y muy brillantes veían con asombro la vista, sujetaba con sus pequeñas manos la pequeña caja en su regazo, acariciando los bordes tallados que formaban bellas flores y dragones como decorado. Miro a su lado al sentir como acariciaban sus cabellos rubios con cariño.
— mi dulce dragón —murmuró en un tono maternal, el aroma a manzana con canela hizo alentar la respiración del infante, relajándolo, con una sonrisa enternecida lo tomo en sus brazos para acomodar su cabeza en el pecho de su madre—. ¿estás emocionado?
— ¡si! —con emoción se separó levemente para mirar los ojos borgoña del omega rojizo—. ya quiero ver a papá, también a mi tía Toga, mi abuela y a Momo
Ese nombre le hizo torcer levemente la boca, aún seguía fastidiándole oír ese nombre.
— si, yo también, pronto llegaremos al puerto, izaremos las velas del gran barco que nos llevarán a la gran capital donde tú grandioso padre vive —beso con suavidad la mejilla del niño para simular con su mano como si fuera el barco que navegaba por el gran océano—. y estaremos juntos, tu padre, tu y yo, como una gran familia hijo mío y después, cuando tú padre de su último suspiro, tu mi bello príncipe serás el siguiente sultán del mundo, mi sultán
— tú estarás a mi lado, ¿verdad mami? —aquella pregunta enterneció al mayor, con una sonrisa cálida y llena de amor beso su pequeña mano para asentir, empezando a tararear una canción.
— claro que sí hijo, siempre estaré a tu lado para cuidarte y protegerte, mi bello príncipe, mi Issey —murmuró con suavidad.
Ejirou Kirishima, el concubino favorito del sultán.
Un bello omega de ojos carmín, su mirada de fuego era atrayente, su nombre le hacia honor a sus atributos, un miembro perteneciente de la dinastía Faith.

— caminen rápido que no tengo todo el día
Los omegas y betas eran empujados por el largo pasillo del palacio, los criados y concubinos los veían desde el harén, burlándose de ellos por su apariencia o mirándolos con lastima. Izuku veía con miedo el lugar, las paredes de piedras llenas de estatuas de dragones, sintió las miradas curiosas y burlescas de los pertenecientes del harén.
Detuvo sus ojos al ver una mujer hermosa, algo mayor, su cabello rubio peinado hacia abajo, sedoso a la vista y a los pocos rayos del sol que entraban por la cúpula de cristal del corredor le hacían ver como hilos de oro.
Supo enseguida que debía ser alguien importante al ver en gran séquito atrás de ella, además de su vestimenta morada, decorada por joyas y abalorios en su cuerpo y cabello.
Además de esa gran corona de oro con piedras preciosas cayendo sobre su rostro.
Dejo de escuchar al hombre que los guiaba para correr hacia la mujer, ignorando los gritos de Denki al verlo salirse de la fila.
— ¡Izuku espera! —gritó asustado intentando seguirle.
Hasta que uno de los esclavos lo detuvo negando con la cabeza.
— deja de preocuparte por él, si sigues así te llevara a la muerte —le susurró con miedo.
Izuku cayó a los pies de la rubia, asustándola ante la repentina cercanía.
— ¡por favor mujer hermosa, le pido clemencia! —suplicó, tomando los pliegos del vestido.
— ¡en nombre de Jeanist! —frunció su ceño iracunda—. ¡¿cómo te atreves?!
— ¡por favor, se lo suplicó, libéreme! —volvió a pedir—. ¡veo en usted una mujer poderosa, se lo pido en nombre de Dios!
— ¡esclavo suelte ahora mismo a la madre del sultán!
El hombre de cabello celeste y ojos borgoña lo tomó de los brazos para separarlo, le sorprendía la fuerza de aquel omega de cabellos verdes.
— ¿¡qué significa esto Tenko!? —la rubia acomodó sus faldas para mirar con enojo al omega más bajo—. ¡¿así educas a los esclavos?!
— sultana, por favor perdóneme —pidió con una reverencia—. son recién traídos de los puertos, le había comentado al capitán Hanta sobre este omega en particular. Desde un principio vi su rebeldía pero el capitán insistió en que sería un gran regalo para su majestad el sultán
La rubia sólo miró de arriba a abajo al omega, era hermoso, podía notar por su aroma que era virgen.
Lo cual era importante, vio a los demás esclavos, todos temblorosos y con su aroma agrio por el terror.
— sultana —llamó Izuku—. le pido clemencia
— cállate —ordenó con fuerza—. de ahora en más eres propiedad del sultán Bakugo, por lo tanto te vas a comportar si no quieres ser comido por los perros
— ¡sultana por favor!
Sin decir más se alejó junto sus criadas, dejando atrás los gritos desesperados del omega.
Tenko al ver que la sultana se había marchado, volteó con fuerza al omega para abofetearle. Todos los presentes se sorprendieron, incluso los eunucos que custodiaban las puertas.
Nunca Tenko se había enfadado al punto de castigar de esa forma a un omega.
— ¡insolente desvergonzado, debería cortarte la lengua y lanzarte al calabozo! —gritó, empujando de nuevo al peliverde a la fila—. serás castigado sin comida esta noche, insolente
Denki lo sostuvo para evitar su caída, viendo con lastima como Izuku mantenía su mirada perdida por el golpe.
Volvieron de nuevo a caminar, llegando hasta los baños comunes donde varias mujeres los esperaban.
Pronto los gritos de miedo empezaron.
Uno a uno cada omega y mujer beta pasaban para ser revisados desde su cabello asegurándose de que no tuvieran algún parásito, hasta su pureza. Aquellos que no eran vírgenes se les informaba que serían criados de servicio.
Los que todavía conservaban su pureza eran llevados a un ala aparte.
Entre ellos Izuku y Denki.
— bien, aquí se bañaran día y noche, cada día durante su estadía hasta que sean echados o hasta que mueran —comenzó a hablar el peliceleste, abriendo cada gabinete dejando ver productos de higiene personal—. encontrarán jabones, shampoos del diario y esencias y cremas, los cuales usarán cuando sean llamados por su majestad
— ¿nos llamaran a todos?
— ¿para qué nos llamaran?
— cállense —ordenó—. ahora a asearse, las criadas de servicio les traerán ropa y los veré a todos en el harén, si se atreven a desobedecer ya sabrán que pasara
Advirtió sin despegar la mirada del peliverde, quien lo veía con rabia.
Salió dejando solos a todos en manos de mujeres para que los ayudaran.
Soltó un suspiro frustrado, en sus 10 años de servicio al harén nunca había tenido problemas con algún esclavo o esclava. Ahora llegaba aquel omega insolente a gritar e incluso a acercarse a la sultana sin autorización.
Pronto abrió sus ojos asustado.
— por Jeanist si ese omega continúa así mi cabeza rodará
— ¿con quien hablas Tenko?
— eso a ti que te interesa Keigo —gruñó acomodando sus ropas—. mejor enfócate en educar a todos esos omegas y betas de ahí adentro o nuestra cabeza rodará
— ¿hablas de ese omega de ojos verdes?
— ¿lo viste?
— todos lo vieron, gran escena brindaste Shimura —se burló asomando su cabeza los baños, viendo como algunos omegas lloraban por la incomodidad—. nadie había visto esa actitud tan...ejem vulgar
— bueno, espero que contigo no sea así Keigo —sonrió—. y hagas una escena en el harén
Se retiró después de eso, dejando atrás al castaño un poco serio, si ese omega le causaba problemas lo mataría sin dudarlo. Aplaudió llamando la atención de todos los presentes del baño, apresurándolos a todos para vestirse. Estaban retrasados por el incidente, esa noche seria la fiesta por la coronación del sultán y la madre del sultán le había solicitado llevar a los nuevos esclavos para que su hijo escogiera alguna beta u omega.
Todos se habían formado sobre la grada del harén, con la cabeza baja y las manos aferrados a sus faldas.
Izuku era el único que no mantenía la mirada baja, sentía que en cualquier momento le arrancaría la lengua a alguien.
— bien, todos ustedes están aquí para el servicio de su majestad —comenzó a hablar el castaño mientras se paseaba delante de los jóvenes—. aquí serán educados y preparados para servir al gran señor. Si se atreven a quejarse morirán, si desafían a sus majestades morirán, así que si quieren conservar su cabeza y vivir cómodamente les sugiero callarse, bajar la cabeza y hablar solo cuando se les permita, ¿quedó claro?
Una beta alzó la mano, Keigo asintió dándole permiso de hablar.
— las demás mujeres y omegas, ¿a donde se las llevaron?
— aquellos que no tienen su pureza son enviadas a volverse criadas de servicio ya sea de la madre del sultán o sus favoritas —dijo—. solo si no tienen pureza, por eso fueron examinados antes de entrar al harén. Hoy se dará una fiesta en honor a su majestad, Shota los instruirá para el entretenimiento de su majestad, así que por favor cállense y no se atrevan a desafiarlo
Dicho eso salió del harén, debía ir por todo lo necesario para la fiesta del cenizo, se haría en sus aposentos, puesto que la madre le aclaró que el favorito del sultán volvería y conociendo sus terribles celos arruinaría a los nuevos criados y criadas.
O incluso se metería a la celebración para seducirlo.
Aunque el pequeño príncipe era el favorito de todos en el palacio, la actitud egocéntrica y altanera del omega favorito era molesto para todos, incluso para la madre del sultán.
Solo el sultán lo toleraba.
Llegó a los aposentos de la primera favorita del sultán.
Momo abrió las puertas viendo con una sonrisa al castaño.
— Keigo Aga, buenas tardes
— mi señora, tan radiante —hizo una reverencia para sonreír con cariño—. llegaron los nuevos esclavos al harén, su majestad la sultana Mitsuki me pidió también que fuera a la fiesta
— oh... —hizo una mueca incómoda para soltar un suspiro—. aún tiene esperanzas su alteza, ¿verdad?
— Jeanist es testigo de las plegarias y oraciones que la sultana Mitsuki da por usted —sonrió con lastima, le dolía ver a su señora con esa mueca de dolor.
— no podría, pero puedo ayudar a Shota y a Tenko con los nuevos —sonrió ante la sugerencia—. si me lo permites
— si lo desea se hará mi señora
— bien, vamos
Salió de sus aposentos cerrando las puertas tras de sí para empezar a caminar por el largo corredor. Antes de que Keigo dijera algo más un fuerte grito junto con unos llantos los asustaron. Corrieron hasta llegar al harén donde el peliverde rebelde sostenía con fuerza los cabellos de una castaña.
Ambos llenos de jalones y pequeños arañazos.
— ¿¡por Jeanist que esta pasando aquí!?
Un pelinegro mayor llegó después del grito de Keigo para ver con horror la escena.
Con su bastón golpeó con fuerza el suelo haciendo que todos se detuvieran.
— ¡¿qué es este circo?! —preguntó—. ¡¿así se comportan los omegas?!
— ¡este salvaje empezó!
— ¡te atreviste a llamarme mugroso!
— ¡porque lo eres!
— ¡infeliz!
— ¡BASTA! —volvió a gritar—. los dos me tienen cansado con sus gritos, Keigo, ata a estos dos rebeldes y que los azoten
— ¡no! —Denki se interpuso delante de los dos para hacer una reverencia—. se lo pido mi señor, no los castigue, solo fue un desacuerdo pero no volverá a pasar
— tú... —gruñó con molestia al rubio.
— Shota
El pelinegro volteó al oír la voz de la fémina para hacer una reverencia.
— escuchen los dos, como vuelvan a pelear de esa forma serán expulsados del palacio y estarán a su suerte en un imperio ajeno, ¿eso desean? —preguntó Momo acercándose a los dos alborotadores.
— cualquier cosa es mejor que estar atrapado aquí —bramó Izuku.
— mocoso insolente, te diriges a la segunda concubina del sultán
— tranquilo Keigo —pidió la pelinegra—. eduquen a los demás, me encargare yo del peliverde y el rubio
Tanto Denki como Izuku se miraron, dudosos de las palabras de la fémina.
— ¿está usted segura señorita Momo? —preguntó Keigo.
— si, empiecen a preparar a los demás, falta poco para la fiesta de su majestad y saben que él odia esperar
— caminen por aquí —ordenó Shota llevándose a los demás hacia otro cuarto aparte.
En cuanto se fueron, Momo abofeteo la mejilla de Izuku, sacándole un jadeo por la sorpresa.
— si quieres seguir vivo dentro del palacio te sugiero que cambies tu modo —dijo con frialdad—. te aseguro que morirás al anochecer si sigues así
— yo no quiero estar aquí, prefiero la muerte a servir a un tirano
Otra bofetada llegó.
— ¡ya detente!
Y otra más fuerte, Keigo por un momento tuvo lastima por el peliverde. Cuando la señorita Momo decidía educar a alguna criada, era más dura que el mismo Shota Aizawa.
— insolente que cree que provocará miedo y respeto con altanerías, acabarás hundido —espetó—. se inteligente, si quieres sobrevivir a esta jaula llena de fieras deberás comportarte para ganar el favor ya sea de la madre del sultán o del mismo sultán
— ¿por qué debería? —preguntó en voz baja, sosteniendo sus mejillas rojas.
— porque si quieres tener tu libertad algún día deberás volverte el más fuerte del harén
Izuku bajo la mirada, analizando sus palabras, tenía razón la pelinegra, a este paso la muerte tocaría su puerta y lo que menos quería era morir y llegar al reino de los cielos antes de tiempo.
Con molestia soltó un suspiro para asentir resignado, sacándole una sonrisa de satisfacción a Momo.
— de ahora en más te educare yo —tomó la mejilla del rubio quien solo miraba todo con miedo—. los educaré a ambos, los convertiré en los favoritos de su alteza o de ser necesario, de las sultanas
Keigo frunció ligeramente su ceño al oír las palabras de la fémina.
——"¿qué planeas Momo?"

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