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Felix
Sesenta y cinco. Ochenta. Ochenta y cinco. Noventa.Mientras el número del medidor de velocidad aumentaba, algo se aflojó dentro del pecho de Lee Felix. Él solo quería que se acabara. La temperatura humeante del exterior luchaba con el frígido aire acondicionado que bombeaba a través de las ventanillas del auto, causando que las ventanas se empañen, pero él no conseguía refrescarse. Perdió la camisa diez minutos después de haber escalado detrás del volante, pero todavía estaba ardiendo.El sudor y las lágrimas pinchaban sus ojos hasta que los números nadaron en una mancha rojo brillante. Parpadeó rápidamente para limpiar su visión. Cuando eso no funcionó, quitó ambas manos del volante, clavando el dorso de la palma de su mano contra los ojos hasta que brillos bailaron detrás de los párpados.Sin su guía, el auto viró hacia el otro carril. No importaba, el camino estaba muerto. No había visto otro automóvil en millas. Solo degenerados y camioneros estaban en la autopista a las cuatro de la mañana. Por lo menos, eso era lo que su madre decía en su tono más agrio justo después de que le recordara que su comportamiento era inapropiado, aconsejando que se detuviera de inmediato y esperará a que alguien viniera a recogerlo. Eso fue cuando Felix había tirado su teléfono por la ventana. Él cambió su peso, la piel pegada al asiento de cuero suave como mantequilla de su Porsche Cayenne.¿Por qué carajos hacía tanto calor?Los neumáticos chirriaron mientras conectaban con las franjas blancas reflectantes de advertencia en el arcén de la carretera. Dio un tirón al volante hacia la izquierda, solo tropezando un cuarto del panel frontal contra la barandilla de aluminio antes de encontrar nuevamente el asfalto. Intentó concentrarse en quedarse entre las líneas blancas, pero había demasiadas de ellas.La cabeza de Felix palpitaba, su lengua saltó contra el paladar de su boca. Su mundo parpadeaba dentro y fuera de foco. Se frotó la ceja y presionó el botón del aire acondicionado, intentando bajar la temperatura, pero ya se encontraba programado en lo más bajo. Agua. Necesitaba agua. Tomó la botella de plástico en el asiento del pasajero, gruñendo con frustración cuando estaba vacía. Aplastó el plástico con un grito antes de abrir la ventana y enviarla volando. El auto casi se estrelló, pero él lo atrapó antes de perder el control.“Jesús, no puedo creer que fueras tú el que vivió”.Se sacudió las lágrimas del rostro, aplastando el pie en el pedal del gas y apretando la dirección con ambas manos. La pequeña pastilla rosada que se había tomado más temprano estaba en guerra con la media botella de bourbon que ingirió, dejándolo cansado y energizado, las palabras de su padre rebotaban en su cráneo como pinball.“Eres un desperdicio. Todo el dinero que invertimos para volverte normal… ¿Y para qué? Para que estés sobre tus rodillas en un baño como una puta de dos dólares… ¿En un evento público? En uno de mis eventos. ¡Frente a mis amigos!”.Lo impresionaba como su padre tuvo la audacia de llamarlo una puta cuando en el evento en cuestión se pagaba veinticinco mil dólares por plato. Su padre tenía una idea peculiar sobre la normalidad. Casarse con una mujer que odiaba por su fondo fiduciario. Vender su alma para alcanzar sus objetivos. Niños en jaulas. Muros para mantener a nadie del lado de afuera. Y, aun así, Felix era la puta. Felix era la abominación. Qué chiste. Su risa irregular era resaltada en el silencio del auto.
“¿Qué es lo que buscas? ¿Atención? ¿Dinero? ¿Qué se necesita para que dejes este estilo de vida desviado de una vez por todas? Hay programas… Centros de tratamiento para adultos. Mejores de los que te enviamos antes. Más agresivos. Déjanos ayudarte antes de que sea muy tarde. Tu alma está en peligro.”
Se le escapó un sollozo. Su visión era una corriente de líneas blancas que refluían y fluían como si él estuviera en The Matrix. Necesitaba bajar la velocidad, pero sabía que no podía. Él sabía, muy profundo y abajo de sus agallas, en donde había acumulado todas las cosas que él solía pensar eran posibles, que no se detendría. Su padre jamás lo dejaría solo. Nunca lo dejaría ser quien era. Jamás lo dejaría tener algo que pudiera llenar ese gigante, enorme agujero dentro de él.¿Cuál era el punto de todo esto?Apagó las luces de los faros delanteros y se sumergió en oscuridad hasta que las luces de las calles fueron como estrellas fugaces y los reflectores eléctricos y las personas solo eran energía. Él era solo energía y átomos, y si solo soltaba el volante, todo podría terminar. No más dolor. No más heridas. No más frustración. No más decepción. No más Felix.¿No estaría haciéndole un favor al mundo?Metal chocó contra metal como un monstruo prehistórico, el fuego se arrastró sobre sus mejillas y frente, y entonces estaba volando. ¿Era así como se sentía morir? El repentino golpe le robó la respiración de los pulmones, y el dolor explotó detrás de sus ojos mientras su cuerpo rodó por lo que parecía una eternidad.¿La muerte se suponía que debía doler de esa forma? Quizás esto era el infierno. Felix intentó abrir sus ojos, pero solo uno de ellos pareció cooperar. El cielo nocturno nadaba sobre su cabeza y mostraba un mundo pintado en carmesí. Intentó reír, pero sonó más como un jadeo dolorido y el sabor a cobre invadió su boca. ¿Todavía tenía sus dientes? Intentó tocarlos con la lengua, pero su cuerpo no cooperaba.No recordó haber cerrado los ojos, pero debió haberlo hecho porque cuando los abrió de nuevo, un rostro apareció. Debió haber gritado si pudiera manejarlo, pero en su lugar, tragó con fuerza intentando concentrarse. El hombre sobre él, iluminado por las luces de la calle, tenía el rostro redondo con gafas de montura de alambre y piel bronceada de navegante. Solamente la piel alrededor de sus profundos ojos marrones, mostró lo pálida que estaba la complexión del extraño.¿Las personas pescaban en el cielo?—Mierda santa. ¿Estás vivo? Jesús. ¡Estás vivo! —El hombre lo estaba sacudiendo, y Felix luchó contra la urgencia de vomitar —. Cariño, —dijo a alguien más —mierda santa. ¡Mierda santa! Está vivo. Me está mirando fijamente. Llama al 911 —Entonces el rostro del hombre estaba de nuevo en su punto de visión —, oye, trata de no moverte ¿de acuerdo? Podrías tener, como, el cuello roto o algo así.El hombre tenía demasiados dientes. Tan blancos. Felix se concentró en los dientes como chicles, mientras dejaba a su cuerpo recuperar el control.—Mmm bien —intentó decir, pero su lengua era demasiado grande para su boca. Lo intentó de nuevo —. Estoy bien. Si… si pudiera llevarme a mi auto.El hombre resopló en una risa sobresaltada.—No sé cómo decirte esto, hombre, pero podrías meter lo que queda de tu deportivo en tu bolsillo. Es un milagro que sigas vivo.El estómago de Felix se hundió. Ni siquiera esto lo podía hacer bien. Tomó la mano del hombre:—Dile a mi papá… Dile a mi papá que intenté terminarlo. Intenté hacer las cosas bien. Dile.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
—El senador lo verá pronto.Hyunjin Hwang se levantó, luchando con la urgencia de tirar del cuello de la camisa blanca de vestir. Debió de haber chequeado si su traje aún le servía antes de aceptar esa reunión apresurada, pero ya era demasiado tarde. Llevaba tanto tiempo fatigado, que la camisa abotonada era como una soga alrededor del cuello. O quizás era el trabajo en sí mismo lo que le causaba esa sensación de ahogamiento. Hyunjin no podía estar seguro.Siguió a la pequeña mujer rubia por el corredor majestuosamente alineado con una alfombra azul y dorada y pintura tras pintura de hombres blancos congestionados y viejos. Cuando alcanzaron un set de puertas dobles, ella empujó la puerta con floritura y en un gesto indicó que entrara antes de regalarle una sonrisa sin entusiasmo y cerrarlas de nuevo. Un hombre, Presuntamente el senador, alzó un dedo en un gesto de “un momento”, antes de mecerse en la silla lejos de Hyunjin, como si de esa forma erigiera un tono de silencio alrededor de la conversación.A Hyunjin le importaba una mierda la llamada telefónica del tipo, así que él merodeó en la habitación en su lugar. Contó ni más ni menos que tres animales muertos adornando las paredes. Dos que estaban dentro de las listas de peligro de extinción. Estanterías rellenas con libros recubiertos de cuero ocupaban la totalidad de la pared izquierda. Hyunjin se desplazó más cerca, tratando de no rodar los ojos cuando notó que casi todos los títulos eran sobre leyes, ambas secular y bíblica.Este hombre debía ser el hazmerreír en las fiestas. La mueblería era toda de caoba brillante, y el decorador de interiores del tipo había recubierto en cuero marrón todo lo que no estaba hecho de madera. El bar en el rincón más apartado de la habitación exhibía una variedad de decantadores de cristal rellenos solo con licores oscuros. Hyunjin podía apostar que el hombre tenía cigarrillos cubanos escondidos en algún lugar de su enorme escritorio.—Esa es la circunvalación del problema, Kangho. No se trata de eso. Escucha, necesito irme. Sí. Tengo otra reunión. Dale a Jiso y a los niños todo mi amor, y hablaremos más de esto cuando nos encontremos en el club el sábado —El hombre hizo una pausa —. No. Felix no se nos unirá. Tiene una reunión respecto a su escribanía. Sí, estamos muy orgullosos. Es un buen chico. De acuerdo. Hablaremos pronto.Hyunjin regresó su atención hacia el senador cuando pareció que estaba terminando la conversación. El hombre colgó el teléfono, girando el rostro hacia Hyunjin, dándole por primera vez un vistazo real sobre su nuevo cliente.Tenía hombros amplios con el cabello rubio dorado convirtiéndose en gris en las sienes y con un peinado justo para esconder las entradas de su cabello. Había perdido la chaqueta de su traje y solo llevaba una camisa azul pálida de botones y una corbata color azul oscuro, aflojada alrededor del cuello.Cuando se puso de pie, Hyunjin notó que el estómago del hombre se hundió debajo de su cinturón a pesar de los músculos definidos de sus brazos y pecho.—Siento eso. Ese hombre habla hasta por los codos, si sabes a lo que me refiero. Lee Jongsuk. Mis amigos me llaman Jong —Cuando habló, su tono era afable, el suave acento extranjero hablaba de las raíces de Nueva Zelanda, no Australia. Extendió la mano, y Hyunjin la sacudió, notando la forma en la que la mano del hombre apretó la suya mucho más tiempo y con más fuerza de la necesaria.¿Qué estaba intentando probar este tipo, de todas formas? ¿Acaso pensaba que Hyunjin buscaba entrar en alguna clase de concurso de medición de pollas con él? Hyunjin había conocido docenas de hombres como él durante su servicio, imbéciles inseguros tratando de exponer su dominancia con estas innecesarias muestras de masculinidad. Él encontraba la situación particularmente agotante.Jong hizo un gesto hacia Hyunjin para que se sentara.—Gracias por tomarte el tiempo de venir y hablar. Eres el tercer guardaespaldas que contrató en los últimos seis meses, y francamente, esto está tomando demasiado de mi tiempo invaluable.Hyunjin dio un pequeño asentimiento, pero no dijo nada. Chan le había advertido sobre no dejar que la naturaleza afable de Lee Jong lo influenciara. Sus amigos usaban las palabras “serpiente encantadora”. A Hyunjin no le importaba si el senador era Satán reencarnado mientras le diera un cheque al final del trabajo.—No es ningún problema. Ya me encontraba en la ciudad visitando a Chan cuando el trabajo vino por reasignación. Él cree que puedo encajar bien.La sonrisa se deslizó, y Jong asintió. —Es verdad. Ustedes dos sirvieron juntos, ¿correcto?—Sí, señor.—Chan es una buena persona, incluso aunque invierta la mayor parte de sus días haciendo de niñero para las celebridades.Bang Chan hacía mucho más que solo proteger celebridades, pero Hyunjin no iba a perder la respiración diciendo mucho más. Jong no se veía como un hombre que quería que las personas lo corrigieran. En su lugar, Hyunjin se concentró en el trabajo.— ¿Necesita que proteja a su hijo? ¿Ha habido alguna amenaza contra él?El senador rio. —Oh, no. Nada de eso. Honestamente, la única amenaza contra mi hijo es él mismo. Él… bueno, es un malcriado, eso es lo que es. Mi esposa y yo, le dimos todo lo que quería porque perdimos nuestro primer niño cuando era muy pequeño. Ahora, él tiene la sensación que a Dios le importa un nabo. Necesito a alguien que mantenga un ojo sobre él durante los próximos seis meses.Un millón de preguntas aparecieron en la cabeza de Hyunjin. Comenzó con el inusual y específico período de tiempo.— ¿Qué sucede en seis meses?—Día de elecciones. No puedo permitirme un escándalo ahora mismo. Me he mantenido en este puesto por seis años, y me niego a perder frente a un treinta- y-algo, guitarrista y vegano que piensa que Kim Daejung es el bendito mesías —Resopló —. Joo Hoyoung quiere legalizar la marihuana y dejar que los gays corran por allí, y si pudiera ser un poco más pro-elección, dejaría que las mujeres ahogaran sus propios bebés antes del primer año. ¿Quién llama a su hijo Hoyoung, de todas formas? Hippies, por supuesto —Terminó, con su voz alcanzando una impresionante nota alta.Hyunjin apretó la mandíbula, pero su rostro permaneció impasible mientras observaba al punto muerto en el centro de la frente del tipo. Jack tenía razón. Este tipo era una basura.—Entonces, ¿Quiere que yo… qué? ¿Haga de niñero con su hijo? No soy bueno con los niños.Una vez más, rio. —Mi hijo tiene veintidós años. Puede que actúe como un infante, pero le prometo que no tendrá que cambiar pañales. Necesito que mantenga su nombre fuera de los tabloides.Hyunjin arrugó el ceño. —No se ofenda, pero se da cuenta que está pagando una cifra de seis dígitos por cuidar de un hombre adulto, ¿verdad?—Diez minutos con mi hijo y se dará cuenta de que lo he robado —Jong estiró la mano sobre el escritorio y agarró algo de la primera gaveta. Arrojó una pila de fotografías hacia Hyunjin. Él las atrapó mientras se esparcían sobre la superficie brillante.Hyunjin las tomó todas. Al principio, no entendió muy bien qué era lo que, pero entonces, se dio cuenta que se trataba de un accidente de auto. Los restos de un Maserati blanco descansaban estropeados en lo que parecía ser una autopista. Era de noche, a pesar de la luz artificial flotando en las imágenes. Mientras se deslizaba entre las fotografías, notó que la mayor parte de ellas eran del automóvil tomadas de diferentes ángulos.—Este fue su primer accidente dos años atrás. Se libró del choque sin un rasguño.— ¿Su primer accidente?El rostro de Jong colapsó en un ceño fruncido, haciéndolo parecer mucho más viejo de lo que era. —Hmm. Ha estado en otros tres después de ese.— ¿Estuvo bajo influencia?—No la primera vez. Solo fue estúpido e insensato. Convencimos al juez de que tenía un ataque, y lo dejaron ir.“Claro que lo hicieron”. Hyunjin pensó, permitiéndose poner los ojos en blanco mentalmente. Hyunjin continuó avanzando a través de las fotos. A medio camino del bulto, las imágenes cambiaron.Primero, los remantes de un BMW negro serie 2 envuelto alrededor de un poste de luz seguido de un Lincoln Navigator mitad dentro y mitad fuera de lo que parecía ser una piscina comunitaria. Las imágenes finales mostraban lo que parecía que antes había sido un pequeño deportivo blanco. El frente del auto terminaba en el asiento del conductor, y el vehículo en sí mismo estaba doblado por todas partes, como si un gigante lo hubiera aplastado con los puños.—Ese fue su accidente más reciente. Tuvo una fractura en el hueso orbital, el fémur roto, seis dientes destrozados, y un brazo lacerado. Mi esposa tuvo que estar medicada contra el estrés por semanas.“Estrés, no miedo”, Hyunjin no pudo evitar notarlo. Él supo que no era un error en las palabras escogidas.La última foto mostraba a un muchacho en una camilla con una máscara de oxígeno ocultándole la mitad baja del rostro. Sangre y sudor aplastaban el cabello rubio del chico contra la frente, el ojo izquierdo inflamado estaba cerrado. El ojo derecho estaba abierto y miraba hacia la cámara. La desolación en su apariencia se sintió como una patada en el estómago. Hyunjin agitó la cabeza, empujando las fotografías de vuelta sobre el escritorio, con excepción de una.—Los otros accidentes fueron lo suficientemente pequeños para solo pagar por daños de propiedad. —Jesús. La manzana podrida obviamente no cayó muy lejos de un árbol podrido. —Pero este último de hace ocho meses, mi hijo destrozó su Porsche por ir a cientos de kilómetros por hora a través de la carretera. Perdió el control del auto, se salió de la autopista, y de nuevo, chocó contra una barrera de concreto. Dicen que la única razón por la que salió con vida es porque estaba tan malditamente intoxicado que salió expulsado del vehículo. Es un milagro que esté vivo — Murmuró, sonando más como si fuese un inconveniente y no algo milagroso.—Parece haber sufrido heridas bastante serias —Hyunjin agregó, incapaz de apartar la mirada de la fotografía del chico.—No lo suficientemente serias —Jong murmuró. Eso captó la atención de Hyunjin. Ante la ceja levantada de Hyunjin, los hombros del tipo se desplomaron —. No quise decir eso. Solo estoy frustrado. Es un buen chico. Él solo está… Confundido. Le falta disciplina. Reglas. Orden. Es por eso que Chan cree que serás adecuado. No va a encandilarte como a los otros.—Lo siento si no es adecuado, pero su hijo tiene veintidós años. No puedo simplemente mudarme a su casa y cuidarlo contra su voluntad.—Al diablo si no puedes. Mi hijo está actualmente en arresto domiciliario, el cual recibió después de haber fallado en su prueba de alcoholemia exigida por la corte. Puede que sea un adulto de acuerdo a la ley, pero depende de mí para vivir. Antes de este accidente, estaba terminando su último año en la Universidad de Seúl antes de entrar a la escuela de derecho. Tuvo que tomarse un año completo para cumplir con su sentencia, pero él sabe que me pertenece. Él definitivamente no tiene ni las habilidades ni la ambición necesaria para valerse por sí mismo. Hará lo que sea que yo le diga que debe hacer. Hará lo que tú le pidas.Los ojos de Hyunjin bajaron nuevamente hacia la imagen, su polla intrigada por la noción del niño de ojos chocolate haciendo cualquier cosa que Hyunjin le pidiera. Él apartó los pensamientos lejos.—Señor, si él está en arresto domiciliario, ¿Qué necesita de mí? Si tiene un monitor en el tobillo, ¿no significa que la policía le tiene un ojo encima?—Salió de la propiedad dos veces a pesar de tener el condenado monitor. Le quedan dos semanas de arresto domiciliario, y entonces las multas lo liberarán de nuevo en la sociedad. Necesito que lo mantengas fuera de problemas de manera que no extiendan su sentencia, y también necesito que mantengas su nombre fuera de los tabloides por los próximos cinco meses. Es un condenado milagro que haya mantenido el arresto domiciliario en secreto.Jong de verdad parecía amar usar la palabra “milagro”. Hyunjin sospechaba que el senador realmente no entendía el significado de la palabra.—La única cosa buena de ese niño Hoyoung —Continuó Jong, inconsciente del monólogo interno de Hyunjin —. Está determinado a llevar una “campaña limpia”, así que no ha intentado sacar ningún trapo sucio. Solo quiere debatir los “problemas”.Hyunjin no confiaba en nadie que usara citas de aire tanto como lo hacía este tipo. —Entonces, no soy un niñero. ¿Soy un guardia de prisión?—Si consideras que vivir en un penthouse de setecientas hectáreas sobre Gangnam, es una prisión, entonces seguro, eres el guardia más afortunado y bien pagado del mundo.Estas personas eran todo lo que Hyunjin odiaba del mundo.—De acuerdo, entonces. Estoy dentro.El rostro del senador se iluminó, y una vez más, se puso de pie extendiendo un su brazo. —Excelente —Una vez que su mano estaba alrededor de la de Hyunjin, él la apretó con fuerza —. Déjame ser franco. No necesito hacer hincapié en la importancia de ser discretos, ¿verdad?—Firmé un acuerdo de no divulgación cuando tomé el trabajo con Elite.—Excelente. Supongo que no te importará firmar a tu salida otro acuerdo que mi abogado preparó.Hyunjin arrugó el ceño, pero asintió. —Supongo que no. Estaría bien.—Entonces no hay nada más que decir que bienvenido abordo. Una vez que juntes tus cosas, mi conductor estará feliz de llevarte a la casa —Hyunjin tenía una mano en el picaporte cuando el senador habló de nuevo —. No olvide que trabaja para mí, Sr. Hwang. No importa lo que mi hijo diga.Hyunjin cerró la puerta tras él, un dolor de cabeza golpeándolo detrás del ojo izquierdo.Esperaba que este trabajo valiera la pena.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Felix frotó la correa esposada a su tobillo derecho. Debajo de ella, la piel se veía en carne e irritada, pero se consoló a sí mismo imaginando la expresión del rostro de su papá si pudiera verlo tomando el sol en la piscina, con una botella del mejor bordeaux del viejo a su lado. Ni siquiera estaba tomando, solo la tenía abierta en caso de que su querido y viejo padre se presentara sin anunciarse.No era como si su padre lo hubiese hecho o siquiera fuera a hacerlo. Él siempre ponía sus esfuerzos en las cosas que amaba, y Felix no había sido una de las cosas de las que Lee Jongsuk se preocupara desde que tenía seis, por si acaso. Presión se inflamó detrás de las costillas de Felix, pero él la obligó a retroceder, mordiéndose el interior de la mejilla hasta que el sabor a metal llenó su boca.Como sea.Se dejó caer de nuevo sobre el sillón verde, lanzando una última mirada a su tobillera emitida por el gobierno antes de cerrar los ojos, dejando que el calor del sol y el dolor de su mejilla palpitante empujaran lejos el sentimiento enfermizo que él no quería reconocer. No había visto a su padre en meses, no desde que el juez dio a Felix una clase severa sobre responsabilidad y lo sentenció a seis meses de arresto domiciliario. No había razón para pensar que su padre iba a ensombrecer su puerta, aunque Felix haya espantado a otro perro guardián.Sin abrir los ojos, Felix levantó la botella de Chateau Latour Pauillac y la olisqueó para después tomar un trago tentativo y hacer una mueca. Sabía a ciruelas y mugre, y le recordaba a virutas de madera. Tomó otro trago más generoso. Quizás si estaba lo suficientemente borracho, podía pretender que el sonido blanco de la aspiradora de Jooeun era de la playa, y que los latidos de la música latina que sonaban en sus parlantes eran del concierto de alguna banda en el bar de una pequeña isla.Hoy no le tocaba a Jooeun limpiar. Ella solo tenía turno los miércoles, pero desde su encarcelamiento en la “casa de culo-apretado”, ella había estado viniendo todos los días pretendiendo limpiar. A cambio, Felix pretendía que no notaba que no le tocaba ese día. A él le gustaba la compañía, aunque sospechaba que su madre enviaba a Jooeun bajo la esperanza de que ella podía contarle los secretos de Felix. No podía culpar a Jooeun por pretender que lo hacía. Su madre les pagaba a sus espías sumas generosas. Pero Jooeun era una de las dos personas que eran fieles a Felix por sobre cualquier otra persona.A pesar del ruido, Felix no tuvo problemas en escuchar el desagradable tintineo del timbre de entrada mientras sonaba la quinta sinfonía de Bethoveen. Él se quedó dónde estaba, pero se forzó en abrir los ojos de nuevo.— ¡Jooeun! ¡La puerta!La ama de casas movió la mirada en dirección a él, entonces, deliberadamente le dio la espalda, moviendo las amplias caderas al son de la música.—Esto se verá reflejado en tu bono navideño, señora —Prometió mientras pasaba de ella al caminar.—Oh, y yo que estaba ansiosa por esos quince dólares —Jooeun sonrió, sus palabras acentuadas goteaban sarcasmo.Él sonrió ampliamente y palmeó su grisáceo moño desaliñado. No se molestó en ponerse pantalones, en su lugar abrió la puerta de golpe usando solamente sus bóxers color negro.Que gran error. — ¿Lee Felix?Felix estaba seguro que su boca se abrió. Quedó boquiabierto ante la masa de más de 1,80 de puro hombre parado en su puerta, pero no pudo evitarlo. No era frecuente que cada fantasía que alguna vez hayas tenido tomara vida y golpeara a tu puerta.El hombre frente a él tenía una mandíbula afilada, preciosos ojos negros, y espeso cabello castaño que Felix decidió tenía el largo perfecto para tirar de él. Era mayor. Fácilmente en la mitad de sus treinta, pero eso no restó méritos a las largas y espesas pestañas y a su muy besuqueable boca. Una boca que estaba apretada en una línea dura como si estuviera irritado. Mierda.Felix miró sobre su hombro.—Oye, Jooeun. ¿Contrataste a un stripper?—Ah sí. Déjalo que entre, llega tarde —Ella gritó sobre el ruido agitando la mano de forma desdeñosa —. No, chico tonto. Tu padre envió a otro niñero. Espero que este sea más inteligente que el último.Los labios del hombre temblaron como si intentara contener una sonrisa, y Felix intentó ignorar el revoloteo en su estómago. ¿Podría ser su padre tan cruel como para enviar al hombre más hermoso que Felix había visto para cuidar de él por los próximos seis meses? La respuesta era sí. Qué jodido bastardo. ¿Qué se suponía que iba a hacer con este tipo?—Podrías dejarme entrar.Jesús, ¿había dicho eso en voz alta? —Uh, ven y entra, creo.El hombre arrugó el ceño hasta que Felix se percató que le estaba bloqueando el acceso. Dio un rápido paso hacia atrás, intentando recobrar el equilibrio.“Recomponte, imbécil. Es sólo otro carcelero”.—Así que eres el último súper soldado de papá, ¿ah? Jooeun tiene razón. El último tipo era un idiota. Espero que seas un poco más inteligente, G.I. Joe.—Es Sr. Hwang, pero puedes llamarme Hyunjin.Felix quería llamarlo de un montón de maneras, pero tenía que bajarle a la mierda.—No voy a llamarte de ninguna forma. En efecto, voy a pretender que no existes. Deberías hacer lo mismo. Mantente fuera de mi camino y yo estaré fuera del tuyo y daremos lo mejor para afrontar los siguientes seis meses. ¿De acuerdo?El hombre, Hyunjin, resopló antes de cerrar el pequeño espacio que había entre ellos, forzando a Felix a dar varios pasos hacia atrás o a tener la nariz enterrada en el pecho del hombre alto. Incluso con algo de distancia, Felix podía olerlo, podía sentir el calor de su cuerpo, y eso no estaba muy bien porque él olía como a alguna colonia de hombre, como Old Spice, que a Felix le gustaba demasiado para un chico que solo llevaba unos apretados calzoncillos tipo bóxer.Si Hyunjin notó el predicamento de Felix, no lo dijo. Se inclinó más cerca, su voz como un gruñido bajo.—Escúchame, niño. No sé cómo funcionaban las cosas con tus últimos niñeros y me importa una mierda. Presta atención. Cuando yo hable, me reconocerás, y cuando te diga que hagas algo, lo harás porque yo abro la boca por una razón justa. Puedo oler el licor en tu respiración, y eso parará ahora mismo. Si estás en las drogas, eso se detiene también. Te despertarás a una hora razonable todos los días, te pondrás algo de maldita ropa, y comerás algo sano porque parece que te estás consumiendo. Harás algo productivo con tu tiempo, y las luces se apagarán a media noche y ningún minuto después. ¿Fui lo suficientemente claro?La garganta de Felix sonó mientras tragaba, su boca se secó y su polla se endureció como roca.“No mires abajo, no mires abajo”. Cantó silenciosamente mientras se debatía en cubrirse la erección con ambas manos. ¿Pero que le pasaba? Debía ser la falta de opción. Tenía que serlo. Su padre, Y el sheriff departamental, lo tenían cautivo en ese lugar por meses sin ningún hombre a la vista, y los dos intentos que él tuvo de aventurarse afuera con el monitor en su tobillo encendido, terminó con él siendo recapturado antes de llegar al lobby. Él solo necesitaba jalársela y estaría bien.No estaba seguro de que hubiese una forma no-humillante de escapar de esa situación. Demasiado tarde, se le olvidó que el hombre esperaba por su respuesta.—Sí… sí, por supuesto. Lo que tú digas, G.I. Joe. Estamos bien —Con eso, se giró sobre los talones y se marchó hacia el corredor, sus pies pegados a las baldosas de mármol —. Jooeun te mostrará los alrededores —Dijo sobre su hombro antes de entrar a su habitación y azotar la puerta tras él.Una vez dentro, se recostó contra la puerta como si el hombre lo fuese a seguir.—Santa mierda —Murmuró, deslizando la mano dentro de su ropa interior y envolviéndola alrededor de su polla, apretando con fuerza para evitar la repentina excitación. Tomó unas cuantas respiraciones profundas, intentando domar su cuerpo y relajarlo, pero estaba demasiado ido.Felix jamás había tenido una reacción tan visceral ante otro ser humano. La voz de Hyunjin era brusca y gruñona, y golpeó un acorde bajo en el estómago de Felix. Incluso con la tela de la barata chaqueta negra del traje de Hyunjin, Felix no pudo evitar notar el tamaño de sus brazos. Él sabía que esos brazos podrían atraparlo con tanta fuerza como para dejar marca, podrían arrojarlo donde fuera, hacer que Felix se sometiera a sus deseos.Se giró, apoyando la frente contra la puerta antes de dejar que su mejilla descansara sobre la superficie. Joder. Se mordió el labio inferior para retener un gemido mientras movía su mano sobre su polla, la fricción seca era dolorosa y justo lo que necesitaba. Imaginó el rostro de Hyunjin, imaginó su peso contra la espalda de Felix, su voz contra la oreja. Lo imaginó sujetándolo y follándoselo. Usándolo.“Si te digo que hagas algo, lo harás”. Su pecho se apretó, su respiración dejándolo en ráfagas apretadas mientras se masturbaba más rápido. Deseaba a ese hombre. Deseaba sus manos, sus palabras y sus demandas. ¿Qué hubiese pasado si Felix lo hubiese desafiado? ¿Hyunjin lo habría castigado? Él mordió un gemido ante el pensamiento.
“¿Fui lo suficientemente claro?”.
—Joder, joder —Susurró, derramándose sobre su mano mientras las olas de éxtasis rodaban sobre su cuerpo y pintaban la parte de atrás de la puerta con su corrida.Se quedó en ese lugar, jadeando, los ojos cerrados con fuerza mientras recuperaba su respiración.— ¿Qué mierda? —Susurró. Después de un minuto, se sacó la ropa interior y caminó hacia el baño. Quizás una ducha fría era justo lo que necesitaba.Se decidió por una ducha tibia. Mientras lavaba su cuerpo con eficiencia clínica, Felix frunció el ceño. ¿Pero quién se creía este tipo? Él no tendría a algún hombre viejo ordenándole como si fuese un niño. Tenía casi veintitrés años. No se iba a inclinar ante algún súper-soldado que quería ponerle hora para dormir.Cerró la válvula del agua lo suficientemente fuerte como para que chillara en protesta. Una vez fuera de la ducha, se secó con una toalla y se giró para encarar a su reflejo en el espejo, examinando su cuerpo desnudo. Él no se estaba “consumiendo”. Seguro, quizás estaba más delgado de lo usual, pero eso era porque subsistía con lo que Jooeun le traía de comer y no sabía cómo cocinar.Se inclinó hacia adelante, entrecerrando los párpados ante la visión de los círculos azulados bajo los ojos. ¿Desde cuándo tenía esos? No es como si tuviera problemas para dormir. Demonios, había dormido doce horas completas el día de ayer.¿Qué otra cosa había que hacer? Los mechones rubios estaban ahora pegados a su cuero cabelludo, haciéndolo ver un poco demacrado, pero no era como si estuviera en huelga de hambre. Era más como una limpieza, frutas y vegetales pasadas con café y bebidas energéticas. Él comía cuando tenía hambre. Solo que ya nunca se sentía realmente hambriento, no por comida al menos. Cuando sus ojos bajaron hasta los muslos, miró hacia otro lado, todavía no estaba listo para reconocer las cicatrices allí. En su lugar, empujó con el dedo su vientre plano, examinándose de cerca. ¿Estaba muy delgado?—Que se joda ese tipo —Dijo a nadie en particular.¿Por qué estaba dejando que un hombre que había conocido por cinco minutos se metiera en su cabeza?“¿Quizás porque lo quieres dentro de tus pantalones?” —Tú también cállate —Se dijo a sí mismo mientras apuñalaba con un dedo al reflejo en el espejo. Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
Hyunjin dejó caer su bolso en la cama tamaño King y agitó la cabeza mientras miraba alrededor. Jamás había visto una habitación así de grande. El techo elevado, y toda la mueblería tenían un escaso aspecto moderno que hizo que Hyunjin se sintiera como si hubiese entrado un museo de arte. Una biblioteca de metal cubría la totalidad de la pared a su derecha y dos sillas negras curvadas de aspecto incómodo reposaban ante un mueble frente a la ventana que formaban dos paredes de su habitación. Todo era negro o blanco o acromatizado, pero la cama lucía lo suficientemente confortable para Hyunjin, y eso era todo lo que le importaba.Tiró de su corbata hasta aflojar y la dejó caer sobre la cama, seguido de la chaqueta, la camisa y los pantalones. El senador no estableció ningún código de vestimenta particular y Hyunjin se negaba a usar traje para cuidar de un malcriado niño rico en un condominio de diez millones de dólares. Se deslizó en una camiseta y un par de jeans azul pálido antes de caminar hacia la ventana y observar hacia la lejana y bulliciosa ciudad.Hyunjin no estaba seguro que era lo que esperaba cuando Felix abrió la puerta, pero no era a un hosco ángel caído con brillantes ojos chocolate y alborotados mechones rubios. Era todo músculo pulcro y bordes afilados, era ágil como si esos músculos los hubiese obtenido haciendo natación en la piscina, y no levantando pesas en el gimnasio. Sus rasgos eran casi… delicados. Pómulos altos, pecas en mejillas y nariz, y una mandíbula perfecta. Él era… Él era lindo. Hermoso, incluso. Los escultores trabajaban toda una vida para crear esa clase de perfección.Sacudió el pensamiento fuera de su cabeza. Felix era un niño, trece años menor que él. No podía pensar en él como algo distinto a trabajo. Él era solo trabajo. Un cheque que realmente necesitaba. Si pensaba que sería problemático, un chico que necesitaba una mano firme y la corrección que su padre decía, entonces las cosas podrían salirse de control. Hyunjin sabía perfectamente lo que había que hacer con chicos que necesitaban disciplina, y eso definitivamente no podría pasar. Nunca. Sin importar cuán atractiva le pareciera la idea.Tiró las cosas de la maleta y las empujó en el armario para mantener su cabeza fuera del chico que se hallaba tras la puerta. Quince minutos después, un suave golpe se escuchó. Él se detuvo y abrió la puerta de un solo golpe.Jooeun estaba de pie del otro lado con un sándwich gigante y un vaso de leche.—Creí que podrías tener hambre —Dijo con una sonrisa plácida en el rostro.—Oh, uh, gracias —Tomó la ofrenda mientras ella observaba al interior de la habitación —. Uh, ¿quieres entrar? —Preguntó. No es como si fuese impropio; la habitación era del tamaño del apartamento de alguien más. Había una sala de estar, por el amor de dios.—Sí, por favor, solo un momento. Eso sería maravilloso.Él dio un paso atrás, haciendo un gesto con el vaso de vidrio para que entrara. Ella caminó hacia una de las sillas negras de forma extraña y tomó asiento. No era una mujer joven como pensó a primera vista. Su rostro era un mapa de arrugas y no usaba ni una gota de maquillaje. Podía ver que su cabello una vez negro había cedido hace tiempo al color plata, incluso aunque estaba atado en lo alto de su cabeza.Tomó asiento en la silla negra opuesta a ella y le dio una mordida gigante al sándwich, intentando no gruñir de placer ante la combinación de jamón con mostaza dulce.—Está genial. Muchas gracias —Dijo alrededor del mordisco.Ella le sonrió por unos instantes antes de que su rostro se tornara serio. — ¿El señor Jong te envió para que fueras el nuevo niñero del muchacho?Hyunjin arrugó el ceño ante esas palabras. —Me envió para cuidar de él por los próximos meses, sí.Ella se sentó derecha, sus ojos afilados como los de un águila. — ¿Qué fue lo que dijo respecto al Sr. Felix?—Que ha estado en varios accidentes. Y que estuvo bajo influencia en el último, lo que lo llevó a acabar bajo arresto domiciliario. Dijo que él era… impulsivo, temerario. Malcriado.—Los últimos dos guardaespaldas que mandó apenas y eran poco más mayores que él, y fueron fácilmente manipulados —la especialidad de Felix— pero no creo que tú seas dirigido tan fácilmente.—Haré mi trabajo —Dijo.—Eso espero. Él es frágil. Está vagando, siempre vagando —Ella se golpeó la sien con uno de sus dedos —. Justo aquí.Hyunjin no estaba seguro de que significaba eso.— ¿Frágil?—El Sr. Jong se niega a ver a Felix por quién es. Nunca se le ha dado lo que realmente necesita.Hyunjin contempló las palabras dando otra mordida antes de decir: — ¿Qué crees que necesita?—Tiempo. Atención.Hyunjin resopló. —Está un poco viejo para actuar en búsqueda de atención, ¿no lo crees?La expresión de ella se tornó tormentosa. —Es un chico que fue criado por una nana tras otra nana desde el día que fue traído a casa desde el hospital. Carece de habilidades para vivir. Pero lo más importante, es que sus padres lo han tratado como algo de último momento. Un inconveniente desde el primer día. Sobre todo, su padre.Hyunjin no tenía ni idea porque ella estaba contándole todo esto, pero asintió de todas maneras.Ella no había terminado. —Vengo todos los días y pretendo limpiar el suelo con la aspiradora solo para saber que él está bien. Para estar segura que no ha hecho alguna cosa estúpida. Pensé que tener a esos guardias alrededor serviría de algo, pero ellos no estaban interesados en ver la verdad.— ¿La verdad?—Solo tienes que ver debajo de sus palabras.—No entiendo.Ella le regaló una sonrisa triste y se puso de pie. —Sé que no lo haces, pero no eres el único que firmó ese estúpido papel. No puedo decirte lo que sé, pero estoy esperando que aun así puedas verlo. Disfruta de tu sándwich.Con eso último, ella lo dejó para que descifrara su mensaje.**El sonido del vidrio quebrándose a la distancia levantó a Hyunjin y lo puso en movimiento. Miró de reojo al reloj. La una y cuarenta de la mañana. Había logrado dormir menos de una hora. Calladamente abrió la puerta de la habitación y caminó descalzo hacia el sonido en algún lugar de la vecindad de la sala. Estudió la habitación oscurecida, pero nada se veía fuera de lugar. Entonces, notó las puertas del balcón lo suficientemente abiertas como para acomodar un cuerpo, pero la única luz era la del brillo del agua de la piscina.Hyunjin empujó las puertas hasta abrirlas lo suficiente para caber entre ellas e inició el proceso de nuevo, estudiando la parte de atrás del porche localizando algún signo de vida. Su mirada recayó sobre una mancha color óxido, haciéndose más grande, ampliándose como sangre sobre las baldosas de travertino blanca. Se acercó, notando los trozos de vidrio repartidos a través del charco y más allá, casi llegando al agua. No era sangre. Era vino. El sonido de algo roto debió haber sido la botella de vino.— ¡Hola, G.I. Joe! Justo a tiempo. ¿Puedes buscarme otra botella? Rompí la mía y estoy un poco atrapado aquí —Dijo en una risita.El corazón de Hyunjin se detuvo. Justo arriba de la botella rota, Felix reposaba a través de la barandilla de concreto del balcón, mirando hacia Hyunjin con ojos vidriosos.— ¿Qué haces allá arriba? —Preguntó Hyunjin, manteniendo la voz calmada.—Estoy durmiendo. Bueno, estaba tratando de dormir, pero mi cerebro seguía y seguía, así que salí por un poco de aire. ¿No te parece que la luna está preciosa esta noche? Las dos de ellas —Alzó la mano hacia el cielo con una risa aguda.Antes de que Hyunjin pudiera decir algo, Felix se sentó antes de perder el balance y casi caerse hacia atrás por el balcón.—Oops. Nop —Dijo, mirando hacia el océano —, eso estuvo cerca —La sangre corría por los oídos de Hyunjin. Lee Jong tenía razón; su hijo era un imprudente. Hyunjin tomó el camino largo alrededor de la piscina para evitar el vidrio, y cuando estuvo lo bastante cerca como para alcanzar la rodilla de Felix, el chico lo miró y le sonrió —. Oh, hola, Joe —Dijo como si no hubiesen tenido una conversación sesenta segundos atrás.—Voy a adivinar que mi regla sobre nada de bebidas y drogas no penetró —Gruñó mientras miraba sobre el borde de la barandilla hacia otra piscina dieciocho pisos más abajo.Felix resopló.—Dijiste “penetrar” —Hyunjin rodó los ojos, jalando cuidadosamente a Felix en una posición sentado. Felix miró hacia abajo, a él y le dio una sonrisa bobalicona —. Estás viejo. Cómo, muchísimo más viejo que yo e incluso más viejo que los otros “super soldados” que mi papá contrató para que me cuidaran.—Gracias —Dijo Hyunjin apretando los dientes mientras tiraba de Felix de su percha antes de girarse y depositarlo en el suelo, cuidadosamente lejos del vidrio. Felix se lanzó hacia adelante, sus suaves manos recorriendo el pecho de Hyunjin y sus pezones. Hyunjin debió haberse puesto una camiseta antes de salir a investigar. No cometería ese error de nuevo.Esperó a que el chico bajara las manos, pero, en su lugar, él deslizó las palmas hacia abajo, trazando los surcos de sus abdominales, alejando las manos justo antes de que las puntas de los dedos se deslizaran debajo de la banda elástica del pantalón de pijama de Hyunjin.Jesús. Felix lo observó debajo de las pestañas con curiosidad.— ¿Cómo puedes ser tan viejo y estar tan caliente? Apuesto a que las chicas hacen fila para ti, ¿eh? Incluso las de mi edad probablemente desean que seas su sugar daddy ¿Puedes ser un sugar daddy sin tener dinero?Hyunjin luchó por formar algún pensamiento coherente. Toda su sangre se precipitó de su cerebro hacia su polla en el momento en que Felix lo tocó.—No tengo idea. No es realmente mi área.¿Estaba el chico intentando distraer a Hyunjin? ¿Hacerlo enojar? ¿Confundirlo?¿Estaba Felix confundido? Hyunjin caminó con él de regreso alrededor de la piscina, las manos sobre ambos brazos, apresándolos a ambos lados en caso de que el niño tuviera la idea de manosearlo de nuevo. Hyunjin no estaba seguro de ser tan fuerte.Felix se detuvo, forzando a Hyunjin a hacer lo mismo.—Que mal, serías un excelente daddy.La polla de Hyunjin palpitó, pero él solo empujó a Felix de regreso a la casa. Una vez dentro, el chico se sacudió del agarre de Hyunjin y tropezó hacia la cocina.—Muero de hambre.Felix jaló una lata de crema batida del refrigerador, agitándola y rociando el contenido dentro de su boca para gemir obscenamente después. Hyunjin rodó los ojos, arrebatándole la lata y devolviéndola a su lugar.—Eso no es comida. Siéntate y te preparé algo.Una sombra extraña se cruzó en el rostro del niño antes de que le diera una sonrisa desequilibrada.—G.I. Joe puede cocinar —Dijo en un jadeo falso —. Plot twistHyunjin ni siquiera se molestó en responder. Abrió el refrigerador, escrutando el contenido. Había fettuccini en uno de los estantes y espinaca cruda en el cajón de verduras. Explorando un poco más encontró crema, mantequilla y parmesano; era todo lo que necesitaba. Gastó otros diez minutos intentando encontrar las especias y las ollas y sartenes para la carne. Calentó la mantequilla en la sartén y dejó caer la espinaca dentro.Cuando se dio vuelta, Felix se estaba entreteniendo al sacar las almendras de un bol y estaba arreglándolas para formar figuras.—Ven aquí.Felix parpadeó hacia él. — ¿Qué?—Puedes ayudar. No soy tu cocinero.Felix se levantó, caminando hacia él con miedo, como si fuera alguna farsa elaborada. Hyunjin le tendió la espátula de madera.—Solo revuélvela en la sartén para que no se quemen, ¿De acuerdo?Felix arrugó la frente pero asintió, mirando hacia la sartén con la misma concentración que si estuviera desmantelando una bomba. Hyunjin sonrió. No pudo evitarlo.Abrió la crema y ralló el parmesano antes de regresar a la sartén. Tan pronto como se acercó, Felix empujó la espátula hacia él.—Toma.—Uh-uh. Tú eres el chef. Yo soy el maestro. Es fácil, solo agrega esto —Hyunjin le tendió la crema. Felix la observó estúpidamente antes de tomarla y verterla en la sartén con la finura de un infante. La crema siseó al tocar el calor, y Felix se sobresaltó, mirando con ojos enormes hacia Hyunjin —. Está bien. Ahora, vas a envolver el parmesano lentamente mientras agitas, ¿entiendes?Felix no respondió, simplemente sacudió el parmesano dentro de la salsa.“No está mal”. Pensó Hyunjin. Agregó la pasta en el agua hirviendo y sacó dos platos del gabinete.Cuando sirvió la pasta, llenó dos vasos de agua y los colocó junto a los platos. Felix se subió sobre el taburete al lado de Hyunjin y tomó el cubierto.—No. El agua primero. Bebe todo el vaso, y después podrás comer —Felix observó fijamente el fettuccini con anhelo antes de tomar el vaso de agua y vaciarlo —. Buen chico.Las palabras dejaron la boca de Hyunjin antes de que pudiera detenerlas.Podía sentir la mirada de Felix arder contra el lado de su rostro, pero se negó a mirarlo. En su lugar, se deslizó del taburete y rellenó el vaso de Felix.—Come, o se enfriará.—Ok —Felix murmuró.Comieron en silencio. Una vez que habían terminado de cenar, Hyunjin enjuagó los trastes y los apiló en el lavabo.—Hora de dormir —Dijo Hyunjin, empujando al muchacho hacia el corredor —. Vamos.Felix se movió, sin hablar todavía. Cuando llegaron a su habitación, se giró hacia Hyunjin. — ¿Le dirás a mi papá que estuve bebiendo? —Hyunjin lo examinó, intentando no perderse en esos luminosos ojos chocolate.— ¿Es eso lo que quieres? ¿Quieres que le diga que has estado bebiendo así tendrá otra razón para estar enojado contigo?El rostro de Felix cayó y sus pecosas mejillas ardieron. —Buenas noches, Hyunjin. Gracias por la pasta.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Dos disparos tuvieron a Felix enderezándose en su cama. No podía ver. El sabor del metal llenó su boca, electricidad sacudiendo a lo largo de su columna vertebral. Estaba ciego.— ¡Levántate y brilla!Las palabras explotaron en su cabeza como esquirlas de una bomba sucia. Sus manos volaron a su rostro, alivio recorriéndolo mientras se daba cuenta que usaba una máscara de seda para los ojos y el sexy-como-la-mierda soldado gritándole no le había, de hecho, disparado y cegado. Los fuertes golpes debieron haber sido el puño de Hyunjin golpeando su puerta antes de entrar.Su alivio duró poco mientras se quitaba la máscara y el sol chamuscaba un hueco a través de su ya adolorido cerebro. No pudo evitar el gemido que se le escapó.— ¿Por qué? —Fue todo lo que pudo decir. Su lengua se sentía como si la hubiera arrastrado a través de miles de alfombras sucias.¿Qué había pasado la noche anterior? Él no quería saber. Deslizó la máscara devuelta a su sitio antes de rodar y acurrucarse más profundo en el edredón atrapado debajo de él. Hubo un momento en que el mundo se enderezó antes de que su estómago se agitara y el colchón comenzara a subir y bajar como si estuviera cabalgando las olas de un mar embravecido.— ¿Por qué la cama se está moviendo? —Gimió. Una risa baja sonó desde la proximidad de la entrada.—No lo está. Tienes resaca.— ¿Por qué... estás... gritando? —Preguntó en un susurro desesperado.—No estoy gritando ¿Por qué estás desnudo?—No estoy des… —Empezó.Excepto que él sí lo estaba. Totalmente desnudo y tendido sobre los cobertores como si se estuviera presentándose a sí mismo a Hyunjin. Oh, Dios. Su ya dolorida polla palpitaba. Estaba agradecido de estar acostado sobre su estómago. Pero eso lo dejaba en un extraño predicamento ¿Sólo se quedaba allí, trasero arriba, hasta que Hyunjin se fuera? ¿Se cubría y actuaba como si fuese alguna escandalizada doncella?Otro pensamiento envió un estremecimiento a través de él ¿Estaba Hyunjin mirándolo?... Chicos militares... Todos ellos tenían novias y esposas. Incluso aquellos que eran gays estaban tan metidos en el armario que se divertían con las criaturas del bosque en Narnia.¿Qué demonios estaba mal con él? Todo. Jodidamente todo.“Serías un excelente Daddy”.Calor inundó el rostro de Felix. Jesús, en realidad le había dicho esas palabras a Hyunjin anoche. Había mirado esos cálidos ojos negros y le había dicho a G.I. Joe que sería un buen Daddy ¿Qué carajos? A Felix no le quedaba de otra más que quedarse acostado allí con resaca, cachondo y sólo esperar a estar hambriento hasta finalmente morir. Él nunca más podría volver a mirar a los ojos a Hyunjin. Como ¿Quién podría decir mierda como esa? No chicos hetero. Y definitivamente no a otro chico hetero. Él no podría salir de esta sin una explicación “no homo”.Él esperaba que su humillación de alguna manera disminuyera su erección. Aparentemente, Felix tenía todo tipo de fetiches ¿Hyunjin se había ido? ¿Estaba él mirándolo? Dios, el pensamiento de Hyunjin mirándolo lo tenía queriendo arquearse, empujar sus caderas en el aire, presentarse ante él ¿Le gustaría lo que veía? ¿Querría más? ¿Cómo sería más con alguien como Hyunjin? Quería saberlo más de lo que quería su siguiente respiro. Más de lo que quería que su resaca desapareciese.Hyunjin dejó salir una estrangulada tos y luego se aclaró la garganta.—Te lo dije ayer. No dormirás todo el día. Levántate y métete en la ducha. Te haré algo de comer.Felix tragó. —Sólo necesito otra hora, mi cabeza está palpitando.—Hay una botella de agua al costado de tu cama y algo de ibuprofeno, toma las pastillas, bebe toda la botella y luego métete en la ducha —Cuando Felix no se movió, Hyunjin ladró —. Ahora.—Estoy un poco desnudo aquí.Hyunjin bufó. —Si tuvieses algo que nunca antes hubiese visto, le tiraría un dólar —Prometió, su voz mucho más grave de lo que Felix recordaba.Era claro que Hyunjin no se estaba yendo… nunca.—Sí, bien.Una vez más, se quitó la máscara de ojos, pero esta vez cuando se dio la vuelta hasta sentarse, se llevó los cobertores con él, incluso si parecía un poco ridículo. Luchó para mantener el contenido de su estómago en su sitio mientras el mundo lo atacaba por todas partes. Hyunjin lucía fresco y limpio en su par de jeans y su camisa color oliva. Felix había estado en lo cierto, los brazos de Hyunjin eran tonificados. Él era enorme ¿Era enorme en todas partes? Felix se forzó a alejar el pensamiento antes de comenzar a tapar las sábanas.Hyunjin miró a Felix con una extraña mirada cautelosa. Felix hizo un show lanzando las pastillas hacia atrás y succionando los 500ml de agua antes de dar vuelta a la botella vacía así Hyunjin vería que le había hecho caso. Hyunjin bufó y sacudió la cabeza, pero no dijo nada.Buen chico.Hyunjin le había dicho eso anoche. Él prácticamente lo había ronroneado ¿Fue eso real? No podía ser. Ni siquiera veinticuatro horas con este tipo y Felix ya estaba listo para un manicomio ¿Cómo iba a sobrevivir los siguientes seis meses con este hombre? Su jodido padre idiota finalmente había encontrado el castigo perfecto.Una vez Hyunjin se fue, Felix prácticamente se arrastró hacia el baño. Puso el agua caliente y se sentó en el piso de la ducha hasta que alguna de las telarañas en su cerebro finalmente se desvanecieron. Él no confiaba en sí mismo para estar cerca de una rasuradora. Se cepilló los dientes y se puso un par de joggers negros y la primera camiseta que su mano tocó, una camisa cuello V color blanco con el logo de Louis Vuitton en letra negra. No trató de domar sus mechones húmedos. Estaba demasiado ocupado tratando de navegar caminando y respirando a la misma vez.¿Cuánto siquiera había tomado la noche anterior?Cuando él trastabilló hasta la cocina, encontró a Hyunjin inclinado contra la encimera de la cocina con una taza de café en sus manos mientras leía un periódico doblado¿Quién lee periódicos hoy en día? Todas esas cosas podrían ser encontradas en línea. En Facebook, incluso. Las personas mayores aman Facebook.Sobre la encimera estaba un plato con dos piezas de tostadas con mantequilla y una taza de café negro. Esto detuvo a Felix en frío, su pecho contrayéndose dolorosamente. Tragó fuerte, parpadeando repentinas lágrimas de sus ojos. Para alguien que no sabía nada acerca de él, ese prácticamente extraño parado en su cocina podría ser su esposo, quien le había preparado a Felix el desayuno. Hyunjin estaba descalzo, por el jodido amor de Dios. Felix no sabía por qué eso importaba, porqué algo de esto importaba. La frustración lo tenía queriendo voltearse y correr, pero sus pies parecían pegados en su lugar.Hyunjin miró hacia arriba. —Bien, por fin. Siéntate. Come todo.Felix se frotó los ojos con probablemente más fuerza de la necesaria. — ¿Estás bien? —La preocupación en la voz de Hyunjin era como una mano contra su tráquea. Succionó en un respiro tembloroso.—Seh, el olor del café acaba de revolver mi estómago. Hizo a mis ojos aguarse. Eso es todo.Hyunjin gruñó pero no respondió. Felix estaba agradecido. Estaba demasiado crudo para que alguien le preguntara sobre algo. Se sentó en el bar y mordisqueó su tostada, ignorando el café. Él prefería un poco de café con su crema y azúcar, pero no parecía poder permitirse abrir la boca y pedir por ello. Dios, él era un jodido desastre.Afortunadamente, Hyunjin lucía contento de pararse allí y leer su periódico ¿Se había ido y conseguido un periódico o se lo habían entregado? Felix nunca había notado uno antes. Él no sabía por qué esto importaba, porqué algo de esto importaba. Solo necesitaba algo inocuo en qué ocupar su cerebro en lugar del hombre a algunos metros de distancia.Él iba a preguntar, sólo para llenar el silencio, cuando un extraño chirrido vino del bolsillo de Hyunjin . Él sacó su celular y frunció el ceño al identificador de llamadas.Hyunjin movió sus ojos hacia Felix.—Tengo que contestar. Come —Dio la vuelta a la esquina, pero Felix aún podía escuchar cada palabra —. Hey, corazón ¿Todo bien?Una vez más, la extraña presión en el pecho de Felix regresó. Por supuesto que tenía una novia, quizás incluso una esposa. Muchos militares no usan anillos. Él tomó otra tentativa mordida a su tostada, forzándose a masticar y tragar.—Lo sé. Diles que estoy trabajando en ello — ¿Qué exactamente había dicho “corazón”? ¿Trabajando en qué? —. Está bien, bueno, los llamaré dentro de poco, trata de conseguirnos un poco más de tiempo —Otra pausa, y un enorme suspiro.—Mira, lo sé ¿A qué hora es la cita con el doctor? —De quién era la cita con el doctor. Felix gritó silenciosamente —. Asegúrate de darte una hora para tenerlo listo. Él estuvo luchando el otro día. Quiere hacer todo él mismo, pero no puede.Jesús ¿Una esposa y un hijo? Felix empujó su plato lejos, pastillas, agua y la mitad de un pedazo de tostada agitando su estómago.—Sí. Lo sé. Llámame cuando dejes la oficina. Te amo también.Felix levantó su café y miró dentro de éste de manera triste. Hyunjin fruncía el ceño cuando regresó de la vuelta de la esquina, mirando fijamente al plato aún lleno de Felix.—Dije que todo.Felix bajó su café y se inclinó hacia atrás contra el respaldo de hierro fresco del taburete de la barra. —No puedo. Vomitaré.Hyunjin acechó hacia adelante, empujando el plato hacia él. —Tú puedes y lo harás. Esto no es negociable.Un diminuto estremecimiento recorrió a lo largo de la columna de Felix, sus pezones se pusieron duros por el tono severo de Hyunjin. Pero él sacó la barbilla.—Dije que no puedo.Hyunjin se inclinó en su espacio hasta que su aliento sopló contra su mejilla. Él olía a café y sándalo.—Escucha, niño, tengo todo el día. Si se necesitan los próximos seis meses para que te comas dos malditas tostadas, entonces eso es lo que tomará. Pruébame.Felix lamió sus labios, pensando en que no había nada en el mundo que le gustaría más que probar a Hyunjin. Él trató de no dejar caer su mirada a las mangas estiradas sobre los bíceps que lo dirigían a unos antebrazos perfectos.Felix estaba tan jodido. Empujó sus pensamientos lejos, burlándose del hombre mayor.—Bien, pero si vomito sobre el mostrador, tú se lo vas a explicar a Jooeun.Hyunjin levantó una gruesa ceja. —Si vomitas en el mostrador tú vas a limpiarlo, mocoso. Tienes veintidós años. Es tiempo de actuar como tal.Algo estalló en el estómago de Felix. —Lo siento, pero ¿Quién diablos eres tú? Eres solo un jodido guardaespaldas. No eres mi jodido entrenador de vida. Esa chica renunció hace como seis meses atrás. Me comeré tu estúpida jodida tostada, pero puedes dejar de actuar como si dieras una mierda acerca de mí. Nos conocimos ayer —En el minuto en que las palabras salieron de su boca, Felix quiso succionarlas de regreso. Quería inventar una máquina del tiempo y retroceder treinta segundos y no sonar como el patético perdedor que realmente era en el fondo.Se quedó mirando su plato durante un minuto antes de atreverse a mirar hacia arriba de nuevo. Hyunjin lo examinó, la frente surcada pero los ojos suaves... Casi como si sintiera pena por él. Eso hizo que Felix quisiera tirar algo, beber algo, hacer un salto de cisne desde el balcón. Cualquier cosa para alejarse de la mirada compasiva de Hyunjin.Cogió la segunda tostada sin tocar, la dobló y se la metió toda en la boca, luchando contra la urgencia de vomitar mientras la masticaba desafiante.Hyunjin sonrió y el corazón de Felix dejó de latir, toda la sangre de su cuerpo entero dirigiéndose al sur. Su mirada siguió a Hyunjin mientras caminaba alrededor del mostrador. Por un momento, Felix pensó que estaba viniendo hacia él, pero luego él caminó pasándolo a través de la sala de estar hacia el pasillo. Dejó salir un suspiro tembloroso, la decepción y el alivio inundaron su sobre estimulado sistema en igual medida.Un calor repentino floreció contra su espalda y el mundo se inclinó sobre su eje cuando el rostro de Hyunjin apareció repentinamente junto al suyo, sus labios lo suficientemente cerca como para presionar sus palabras contra la piel de Felix.—Buen chico.Felix se mordió el labio inferior, luchando contra el impulso de inclinarse hacia las palabras, pero Hyunjin ya estaba caminando lejos de nuevo.—Jódete —Susurró Felix para sí mismo.—No pienses que vas a pasar el día descansando junto a la jodida piscina todo el día. Vas a hacer de ti mismo alguien útil —Dijo Hyunjin desde algún lugar del pasillo.¿Cómo diablos Felix iba a hacer eso?
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
Hyunjin se encerró en su habitación y fue derecho al baño. Se salpicó el rostro con agua fría y se maldijo a sí mismo por ser un maldito idiota. Ni siquiera tenía cuarenta y ocho horas en el trabajo y ya estaba jugando a la gallina con un chico bastantes años menor. Él era una edición limitada de “jodidamente estúpido”. Felix era mimado, osado y dañado de mil maneras diferentes, pero mierda si la polla de Hyunjin no se ponía firme cada vez que el malcriado lo miraba fijamente, suplicando que Hyunjin lo hiciera obedecer.Felix era perfecto en cada aspecto. Hermoso, hosco, terco… lo suficientemente roto como para no importarle que la guerra hubiera dejado a Hyunjin jodido de maneras que ni siquiera podría empezar a describir con palabras. La mirada en la cara del chico cuando Hyunjin se había ido sin alabarlo por hacer lo que se le había dicho… Mierda ¿Cómo podría no volver? ¿No decirle las palabras por las que él había estado tan desesperado? Hyunjin era sólo humano.Pero él tenía que hacer su jodido trabajo, lo necesitaba más que nada. Personas contaban con él. No se podía distraer. Él no podía ser lo que Felix necesitaba. Se miró fijamente al espejo ¿Por qué estaba siquiera contemplando esto? Ellos ni siquiera se conocían. Necesitaba tener control de sí mismo y sus perversiones.Pero Felix lo quería. El muchacho era un enorme vacío succionándolo y Hyunjin no quería nada más que llenarlo todo, una y otra vez, darle lo que él tan desesperadamente quería. Pero Hyunjin sería un monstruo por ceder. Felix era una gran herida abierta, desesperado por alguien que fuera todas las cosas que su padre no era y Hyunjin no podía hacer eso, no de la forma en la que el muchacho lo necesitaba, no de la forma en la que nadie lo necesitaba. Había algo mal con él; un cable se había cruzado y ahora ya no habría vuelta atrás.Se tenía que masturbar y jodidamente olvidarse de ello. Poner todos estos pensamientos en una caja y colocarlos en un estante y simplemente hacer su maldito trabajo. Nunca debió haber entrado en la habitación de Felix anoche. Había sobrepasado los límites de sus deberes. Pero después de verlo sobre esa barandilla, a una fuerte ráfaga de viento o a un torpe paso ebrio de la muerte, la tristeza prácticamente radiando de él… Hyunjin sabía que no podría dormir sin antes revisar y asegurarse de que él estaba bien.No había esperado encontrarlo con los ojos vendados, desnudo y expuesto como una ofrenda. Toda esa piel pálida cremosa contra el negro puro de los edredones había dejado a Hyunjin duro y goteando, el sólo imaginarse todas las cosas que le podría hacer. Incluso había contemplado deslizar sus manos dentro de su sudadera y masturbase mientras miraba al muchacho dormir antes de que pudiera entrar en razón.Sería demasiado fácil tomar al muchacho, hacerlo suyo. Serías un buen Daddy. Eso es lo que había dicho Felix. Daddy. La palabra había estado en la cabeza de Hyunjin toda la noche mientras se empujaba contra su puño apretado, ojos fuertemente cerrados, imaginándose a Felix montando su polla, con su cabeza inclinada hacia atrás, rojos labios llenos semiabiertos mientras jadeaba, suplicándole a su Daddy que le diera lo que necesitaba. Mierda, Hyunjin quería eso. Él quería hacerlo rogar. Quería escuchar las súplicas desesperadas salir de esos perfectos labios pecaminosos. Quería saber cómo luciría Felix inclinado hacia delante y cubierto con las huellas de las manos de Hyunjin.Mierda.Hyunjin estampó sus puños contra el mostrador. Él era un maldito soldado, y este niño era un trabajo. También era el hijo de un poderoso senador conservador que no tenía reparos en tratar a su propio hijo como un criminal. De la nada, los comentarios del senador sobre su oponente hicieron ruido en su cabeza. Los gays se descontrolarían. ¿Habría este gilipolla contratado a Hyunjin para asegurarse de que su hijo se quedara firmemente dentro del clóset?Se sacudió la cabeza. No podía envolverse en drama familiar político. Él no podía ser lo que Felix necesitaba, sin importar lo mucho que la idea lo atraía.—Contrólate, estúpido.Hyunjin necesitaba desahogarse. Se cambió y se puso unos shorts negros de deporte, encaminándose hacia el pasillo que llevaba al gimnasio incorporado en casa que Jooeun le había señalado en el tour rápido que le había dado el día anterior.Justamente iba cruzando el umbral cuando lo escuchó. Un quejido agudo, seguido de un ahogado sonido angustiado y luego a Felix repitiendo: —No, no, no, no, no, no.Hyunjin se dio la vuelta, regresando de vuelta hacia la cocina, frunciendo el ceño al escuchar sonidos de golpes y choques frenéticos. Ya estaba casi llegando a la sala de estar cuando Felix gritó su nombre. — ¡Hyunjin!Él había pasado demasiadas horas la noche anterior imaginándose todas las maneras en las que podría hacer a Felix gritar su nombre, pero ninguna de ellas lo había preparado para la imagen del chico de pie en la cocina siendo lentamente invadido por un mar de espuma blanca.Los ojos de Felix en seguida se posaron en él, sus labios mojados y su pecho agitado. Cristo, era una maravilla incluso cuando estaba en pánico. — ¿Qué estás haciendo? —. Hyunjin preguntó, con una voz serena.—Tratando de ayudar —. Gritó él. Hyunjin no dejó pasar el tono acusatorio de su voz.Mientras Hyunjin analizaba lo que estaba pasando sin problemas, no estaba listo todavía para rescatar a Felix.— ¿Cómo, exactamente?—Estaba lavando los trastes —. Replicó con indignación.Hyunjin no pudo evitar sonreír mientras las burbujas crecían, regándose más allá de la isla. Felix estaba adorablemente aturdido, con una mirada fulminante y señalando hacia el desastre blanco como si este le hubiera hecho algo malo. Hyunjin respiró profundo y les dijo adiós a sus zapatillas deportivas favoritas antes de meterse cuidadosamente de lleno en la hazaña. Hizo una mueca cuando las burbujas se aferraron a sus piernas descubiertas y el agua se impregnaba en sus zapatos y medias.Creyó que Felix se iba a hacer a un lado mientras él se acercaba, pero este ignoró a Hyunjin mientras apuñalaba furiosamente los tantos botones que tenía el dispositivo. En defensa del niño, Hyunjin había visto plataformas de lanzamiento de misiles con menos botones ¿Era esto un lavaplatos o un transformers?—Muévete —. Le ladró.Felix lo miró sobre su hombro antes de intentar hacer lo que se le pedía. Se movió a un lado, aterrizando su pie descalzo en las zapatillas de Hyunjin, haciéndolo tropezar. Las manos de Hyunjin se dispararon, cerrándose alrededor de la cintura de Felix, agarrándolo firmemente, jalándolo de vuelta contra su pecho con más fuerza de la necesaria. La respiración brusca de Felix le provocó una sacudida eléctrica a largo de la piel de Hyunjin, sus dedos clavándose entre los surcos de la estrecha cintura del muchacho a través de la delgada capa de algodón.Por un momento ambos se quedaron congelados. Felix se sentía bien entre sus brazos; encajaba perfectamente, sus alborotados mechones descansando justo debajo de la barbilla de Hyunjin. Sus manos flexionadas mientras el aliento de Felix salía en pequeños jadeos. Hyunjin quería jalar de esos mechones angelicales para mover su cabeza a un lado, morderlo hasta que tuviera moretones a lo largo de su cuello, marcarlo para que todo el mundo lo pudiera ver. El impulso de arrastrar sus dientes sobre toda esa piel pálida tenía su polla levantada con atención y no había manera de que el niño no pudiera sentir su excitación presionando contra él.Felix no se movió, no lucho para apartarse. Estaba rígido en los brazos de Hyunjin, esperando, esperando las órdenes de Hyunjin. El niño haría lo que sea que Hyunjin quisiera, lo sabía de una manera en la que nunca podría explicar a ninguna otra alma. Felix era de él: suyo para besarlo, suyo para follarlo, suyo para proteger y disciplinar. Cristo, nada de esto tenía sentido, pero Hyunjin sabía que él no estaba equivocado. Si él le bajaba los pantalones al muchacho ahí y ahora mismo, Felix lo permitiría. Hyunjin se podría deslizar dentro del caliente canal de Felix y follarlo doblado contra la isla de la cocina, manos alrededor de su cuello mientras Felix jadeaba por aire, tomando sólo lo que Hyunjin le permitiera.Él tenía que parar esto, dejarlo ir. En lugar de eso, envolvió sus brazos aún más alrededor de la cintura del niño, acurrucándolo contra su pecho mientras se inclinaba hacia delante y presionaba el botón de apagado. La montaña de espuma paró de derramarse de los lados de la máquina, pero no ayudó en nada a disminuir el desastre que ya estaba ahí.El lavaplatos se quedó en silencio, la luz verde apagándose. Hyunjin podía sentir el tenso vientre de Felix subiendo y bajando contra la amplia extensión de sus dedos mientras se quedaban ahí paralizados por lo que sea que esto fuera. Felix se sentía tan cálido contra él y olía como a especias y flores.— ¿Qué hiciste? —. Murmuró Hyunjin, tratando desesperadamente de romper el hechizo.— ¿Qué? —. Balbuceó Felix, distraído.Hyunjin soltó una risa entre dientes, su barbilla descansando encima de la cabeza de Felix. — ¿Qué usaste como jabón?Haciendo un gesto indefenso, la espuma flotando alrededor de sus dedos y aterrizando en su mejilla. —No soy estúpido, usé jabón para trastes —. Arrebató la botella del líquido púrpura viscoso y le señaló las palabras “jabón para trastes” antes de mirar sobre su hombro a Hyunjin. — ¿Ves?Hyunjin se quedó sin aliento ante la desesperación en los ojos de Felix. Él quería la aprobación de Hyunjin, su reconocimiento, incluso para algo tan simple como esto. Hyunjin estaba jugando con fuego, pero joder si no era un sentimiento embriagante.—El jabón para trastes se usa en el lavabo. El detergente va en el lavaplatos —. Dijo Hyunjin con gentileza. La luz en la mirada de Felix se apagó, su boca perfecta doblándose hacia abajo en las comisuras mientras se alejaba de Hyunjin. Tendría que haberlo dejado ir, pero lo sostuvo firmemente. —Fue un error honesto. Fue un buen intento.—Claro, seguro. Como sea —. Felix dijo, agachando la mirada de vuelta a la botella.Dios, este niño era tan abierto, tan frágil. Hyunjin entrelazó sus dedos sobre los mechones de Felix, tirando para atrás su cabeza, obligándolo a conectar su mirada. —Oye, no hagas eso.La polla de Hyunjin se paró con atención cuando Felix se estremeció contra él, sus labios abriéndose. Hyunjin bajó la cabeza.Un ruido fuerte resonó como si una mano invisible estuviera golpeando un gong en algún lugar cercano a la puerta, y luego de repente una chica de mechones castaños alborotados entró a la sala de estar con una enorme bolsa en un brazo y su teléfono en el otro. — ¡Felix! Te necesito ¿Mi día ha sido un completo desas…tre? —. Se fue apagando, quedándose corta mientras los miraba fijamente a los dos.Hyunjin dejó caer sus brazos, tomando dos pasos hacia atrás. La chica alzó ambas cejas, sonriendo con satisfacción. —Oh, bueno, hola ahí.Hyunjin carraspeó. —Creo que ya está todo bien. Por qué no te vas con tu amiga y yo… yo me encargaré del desastre. El lavaplatos probablemente estará fuera de servicio por un tiempo.Felix tragó duro, dándole a Hyunjin una última mirada anhelante antes de voltearse donde la chica. — ¿Qué te dije sobre irrumpir aquí?Ella se arrugó la cara. —Joder si lo sé ¿Estaba sobria?Se burló, tirando de su brazo y llevándola por el pasillo. — ¿Alguna vez lo estás?—Cierto.Hyunjin regresó de vuelta al desastre a sus pies. Eso estuvo cerca. Es posible que esa chica le acabara de salvar la vida.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Felix arrastró a Lee Chaeryeong a través del pasillo con mucha más velocidad y agresividad de lo que una chica tambaleándose en tacones de cinco pulgadas estaba probablemente acostumbrada, pero necesitaba poner algo de distancia entre él y G.I. Joe de vuelta a la cocina. Una pequeña parte de Felix se sentía culpable por dejar el hombre para limpiar su desastre, pero la otra parte de él todavía estaba pensando en la erección del susodicho soldado presionada contra su espalda.Felix podría apostar su fondo fiduciario completo a que Hyunjin había estado a dos segundos de besarlo antes de que Chaer irrumpiera en la cocina como el desorden caliente y descuidado que era, y Felix estaba cien por ciento seguro que lo hubiese dejado hacerlo y setenta y cinco por ciento seguro de que era la peor idea de la historia. Dios, ¿Qué se supone haría Felix con Hyunjin? El tipo estaba casado, con un niño. Incluso si era gay, no estaba disponible, y Felix podría ser un montón de cosas, pero no era un rompe hogares.Al menos, nunca lo había sido.Una vez entraron a su habitación, él cerró la puerta. En un momento de locura, él contempló la idea de deslizar una silla bajo el picaporte. Tomó aire profundamente y lo dejó ir, tratando de calmar sus nervios desgarrados. Pero entonces un pensamiento se formó, como si estuviera en casa dentro de su cerebro. Hyunjin y él estaban juntos y atrapados por los próximos seis meses. Seis jodidos meses de lo que sea y jodido fuera de lo que pasó en la cocina, o que casi pasó, o lo que sea. ¿Cómo iba a Felix aguantarlo? No era lo suficientemente fuerte para decir que no.Felix no sabía si debía reír o llorar. Este problema en particular nunca debió pasársele por la cabeza a su padre mientras contrataba a Hyunjin. Su viejo no era capaz de imaginar un mundo donde alguien como Hyunjin pudiera mirar a alguien como Felix y no viera algo diferente a alguien patético y débil. Felix tampoco podía haberlo sospechado, pero no se había imaginado los dedos de Hyunjin hundiéndose en su carne o su respiración contra el cuello, o su polla dura como roca presionada cómodamente contra la parte baja de la espalda de Felix.Chaer se giró de la nada, sacándolo de sus pensamientos antes de que hubiese podido lidiar con su inconveniente erección.Ella hundió una afilada uña color ciruela contra su pecho. —Ok, cara de bebé. Háblame. ¿Qué estaba pasando allá fuera contigo y con el Sr. Sexo-andante? Se veía como si estuviera a punto de montarte contra el mesón de la cocina.—Cállate —Dijo, pero no pudo tragarse sus palabras.—Está bastante viejo, ¿no?No le respondió, solo hizo rodar los ojos. El día de ayer, él podría haber llamado a Hyunjin viejo, pero hoy, pensaba que solo era lo suficientemente mayor. Felix dio una mirada hacia sus joggers y camiseta empapados, y brevemente consideró cambiarse de ropa, pero apartó la idea. Quizás la fría y apretada tela lo mantendría lo bastante incómodo para que dejara de revivir los últimos quince minutos en la cocina.—Por favor, tienes que darme algo. ¿Estaban ustedes dos a punto de bautizar las preciosas encimeras de mármol de tu madre?Felix suspiró. No tenía idea de que habría pasado si Chaer no hubiese aparecido, y honestamente no estaba seguro de querer saberlo. Había algo en la manera en que Hyunjin lo miró, como si pudiese ver a través de él de alguna forma. Dejó a Felix nervioso y trastornado. Si Hyunjin al observarlo lo dejaba sin aliento y tembloroso, ¿Qué diablos pasaría si lo besaba… o algo más? Felix no era exactamente virgen, pero Hyunjin lo hacía sentir como uno.—Enserio, boo-boo. ¿Qué pasa contigo y el extraño de la cocina? Pensé que tu padre todavía te tenía bien metido en el armario. Si me perdí de tu fiesta de salida, voy a estar muy enojada.El estómago de Felix se desplomó, y la amargura llenó el tono de su voz. —No te has perdido de nada. Todavía sigo en el closet, lo prometo.Chaer dejó caer su bolsa del tamaño de un maletín en la cama y caminó hacia la silla alta ubicada frente del tocador. Ella se deslizó en el asiento de cuero negro, alisando el vestido tipo camiseta hacia abajo sobre sus largas piernas.—Qué mal. La vieja de allí afuera definitivamente quería follarte hasta el cansancio.Su rostro enrojeció, la frustración retorciéndose en su interior. —Por dios, Chaer. ¿Alguna vez te detienes a pensar antes de hablar?—Claro que no. ¿En dónde estaría la diversión, entonces? —Ella le agarró las manos —. Ok, suficiente de hablar de ti. Hablemos de mí.Él rodó los ojos. —De verdad necesitas parar de mezclar tu Adderall con tu Chardonnay.Ella se burló, con una mano apretó unas perlas metafóricas. — ¿Cómo te atreves? ¿De verdad piensas que podría tolerar a mi madre sin farmacéuticos? ¿O a tu madre, ya que estamos?Él se encogió de hombros. —Buen punto. ¿Por qué estás aquí?La voz de ella adquirió la nota alta de un gimoteo. —Necesito que me lo hagas.Felix parpadeó hacia ella. — ¿Qué?— ¡Házmelo! Mi maquillaje. Mi cabello. Me llamaron de la audición, y no puedo hacerlo con mi estilista hasta la siguiente semana, y necesito lucir más ingenua de lo que soy.Felix lanzó una mirada hacia la puerta como si Hyunjin estuviera en el otro lado, escuchando a través de la cerradura. Aunque no es como si hubiese una cerradura. O alguna razón para que Hyunjin lo espiara. Para nada. Probablemente estaba con su bien esculpido trasero cubierto de detergente con esencia a lavanda.Felix suspiró.—Bien. Siéntate. Entonces, ¿De qué estamos hablando? ¿Cara de “mis- padres-almacenan-biblias-y-pistolas” o “soy-una-zorra-y-tengo-daddy-issues”?Ella repiqueteó una uña contra los dientes. —Algo entre ambos sería perfecto.—Song Hyekyo en First love, será.Su estómago se agitó mientras daba una última mirada hacia la cerradura de la puerta. No estaba seguro por qué no quería que Hyunjin se enterara del maquillaje. Pero él solo compartía esa parte de sí mismo con las personas en quién realmente confiaba, las cuales a la edad de veintidós años se resumía a dos, Chaer y Jooeun.Se ocupó jalando varias paletas y brochas de los cajones mientras Chaer lo ignoraba, enviando rápidos mensajes de textos a su madre y su agente. Para el momento en que encendió las luces blancas que rodeaban el espejo del tocador, música optimista se derramaba por los parlantes del teléfono de Chaer. Él había aprendido hacía tiempo que la llave para callarla era el darle una canción para cantar, y él no quería hablar más sobre Hyunjin.—Okay, baja el teléfono.Chaer obedeció, dejando que sus ojos se cerraran, incluso sin que él preguntara. Por más estúpido que sonara, ambos habían estado haciendo esto por tanto tiempo, que el ritual se sentía casi sagrado. Chaer entendía más que nadie lo que el maquillaje significaba para Felix. Claro, había algo artístico en ello, pero había magia allí también.El maquillaje ocultaba, transformaba, podía hacer ver a las personas cosas que antes no estaban y ocultaba aquellas que sí se encontraban allí. Era lo más cercano a la hechicería de lo que Felix era capaz de estar, y le daba la reverencia que se merecía.Ambos cayeron en un silencio cómodo. Cuando Felix siguió a trabajar en el cabello de Chaer, ella cambió la música, así podía practicar para el ensayo. Partió en secciones el pelo mientras ella entonaba perfectamente las canciones de la soundtrack de Hamilton. Felix trató de no sentirse celoso de su talento o de su libertad, pero era difícil. Por más que la madre de Chaer fuera una “madre de escenario”, era también fieramente protectora con Charle… e incluso con Felix, hasta cierto punto. Una ex reina de belleza que se casó con un gerente de un gestor de fondos, constantemente se lamentaba de cómo deseaba haber tenido un hijo gay.Felix intentaba no indagar en la vida que pudo haber tenido con los tolerantes padres de Chaer en lugar de su odioso padre y su desinteresada madre. No servía de nada llorar sobre su terrible ADN.Cuando terminó con Chaer, roció un poco de spray fijador sobre su rostro y peinó el cabello en su lugar con más flores de las necesarias.—Okay, por la presente te declaro lo suficientemente cachonda para que te llamen de nuevo.Chaer saltó de la silla, enganchando su teléfono mientras se daba una mirada superficial. —Oh, es perfecto. Algo entre scream queen y drag queen. De nuevo, tu genialidad me asombra —Ella tomó el enorme bolso sobre la cama colocando debajo de su brazo antes de detenerse frente a él y entrecerrar los ojos —. Me lo dirías si no te encuentras bien, ¿verdad?Adrenalina dio un shock a su sistema ante el repentino cambio de táctica de ella, sus latidos tropezando. — ¿Qué?Las esquinas de su boca tiraron hacia abajo y su corazón repentinamente sangraba a través de los enormes ojos de lémur de Chaer. —No te ves bien.Algo se dobló detrás de sus costillas. —Bueno, vete a la jodida mierda.Ella envolvió las manos alrededor de los antebrazos de Felix, sus uñas con forma de garra presionaban contra la piel. —Estoy siendo seria. Tienes los mismos ojos hundidos y apariencia atormentada que tenías después de volver de Barbados ese verano… el verano que volviste de...—Lo recuerdo —Él chasqueó. Ablandó el tono ante la apariencia dolida de ella —Estoy bien. Solo bebí demasiado anoche.Su expresión pasó de pena a una asesina en un momento, la voz cambiando a un susurro silbante. — ¿Bebiste? Estás en arresto domiciliario por DUI.El rodó los ojos, agitando la mano despectivamente. — ¿Ves a algún carro por aquí?—No hagas eso. Estoy siendo seria —Él dejó que su mirada se arrastra sobre el punto sobre su hombro, intentando mentalmente escudarse de sus palabras —. No puedes seguir haciéndote esto a ti mismo. Tienes que salir de aquí, alejarte de tu padre, de este lugar. No es bueno para ti.Felix forzó una sonrisa frágil en su rostro. — ¡Hah! Deja que ella, dopada con farmacéuticos sin prescripción en su traje Prada, tire la primera piedra. No puedes siquiera salir de la cama sin anfetaminas.Ella succionó el aire, su voz aumentando en una octava… —Tengo un diagnostico legítimo, Imbécil. Eres malo cuando tienes resaca.Hizo una mueca, cruzando ambos brazos sobre la camiseta aún empapada. —Y tú no eres graciosa cuando me sermoneas, así que estamos a mano.Ellos se fulminaron con la mirada el uno al otro por un sólido minuto. Los hombros de Chaer se desplomaron y la vio ignorar los últimos cinco minutos como si nunca hubiese pasado. Una enorme sonrisa se extendió por su rostro. — De todas formas, tengo que correr. Hay que hacerlo de nuevo pronto —Dejó un beso en su mejilla para después abrir la puerta —. Intenta no tropezar y caer sobre la polla del abuelo allá afuera. Podría romperse la cadera.—Wow, pero qué graciosa —Se burló, empujándola fuera de la puerta de la habitación.—Oye, tú te ves como la carnada en “Atrapar al depredador”. Solo estoy intentando mantenerte a salvo.Él la giró. —Buena suerte en tu ensayo —Dijo con la voz llena de un regocijo rencoroso.Sus ojos se abrieron de par en par, y lo apuñaló con el dedo sobre el pecho. — Retíralo, ahora mismo.—No.—No estoy bromeando, Lee Felix. O me dices “rómpete una pierna” ahora mismo, o dejamos de ser amigos —Él la miró fijamente —. ¡Dilo! —Ella chilló.Después de que sintió que ella se había retorcido lo suficiente, él cedió. —Bien. Rómpete una pierna, creo.Ella sacudió la cabeza como una madre decepcionada. —Eres un monstruo.—Es verdad. Conoces el camino a la salida —dijo, cerrando la puerta de la habitación en su cara.Él debería volver y ayudar a Hyunjin, pero en lugar de eso, se dejó caer de espaldas sobre la cama, repentinamente consciente de su todavía empapada ropa y el nudo gigante en su estómago. No podía hacerlo. No podía regresar y pretender que por poco no se habían besado. Así que, se quedó tendido allí, escondiéndose en su habitación como un cobarde. Como hacía siempre.Iba a ser un día bastante largo.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
Hyunjin estaba soñando. Sabía que lo estaba. Eso no impidió que su corazón se acelerara, o que el sabor metálico llenara su boca. Siempre comenzaba con sangre. Centavos de cobre y gasolina le quemaban la nariz y la garganta. El sol del desierto abrasó su carne. Trató de quitarse el sudor de los ojos parpadeando, pero seguía sin poder ver. Sus hombres estaban allí afuera en alguna parte ¿Habían sobrevivido a la explosión? Formas vacilantes se precipitaron hacia él. Entrecerró los ojos, tratando de encontrarles sentido ¿Llevaban uniformes de combate? No podía decirlo. Eran fantasmas, o tal vez él era el fantasma. Si no fuera por el entumecimiento palpitante irradiando por su brazo derecho, podría haber pensado que estaba muerto.Trató de alcanzar su rifle a sólo unos metros de distancia, pero su brazo no estaba cooperando. Se estaban acercando con cada segundo que pasaba. Su pulso se disparó, adrenalina enviando ondas de choque a lo largo de su cuerpo hasta que no estaba pensando, sólo reaccionando. Cuando la forma amorfa apareció sobre él, arremetió con su mano izquierda, agarrándolo de la garganta con todo lo que tenía y haciéndolos rodar debajo de él. Necesitaba la ventaja. Ellos tenían armas. Tenían el pleno uso de sus cuerpos. Tenían todos sus sentidos. Él sólo tenía miedo y entrenamiento. Se sentó a horcajadas sobre ellos, apretando con cada pedazo de fuerza que pudo reunir con sólo una mano. Si tenía suerte, podría fracturar el hueso hioides. Se asfixiaría.Ellos pelearon, sus golpes débiles mientras luchaban debajo de él, gritando frenéticamente.— ¡Hyunjin!En algún lugar, el sonido de su nombre penetró a través de la niebla de su memoria.—Hyunjin ¡Detente! Joder, por favor. Joder ¡Detente!Hyunjin abrió los ojos, parpadeando para ajustarse a la repentina oscuridad luego de haber luchado bajo el ardiente sol del mediodía de su pesadilla. Él estaba de vuelta en su habitación en el penthouse de los Lee, sentado a horcajadas sobre un Felix sin aliento y de rostro enrojecido. Jesús. Santa jodida mierda.Hyunjin podría haberlo matado. Su mano todavía apretaba la garganta de Felix. Su mano izquierda. Gracias, joder. Dejó salir un respiro tembloroso. Si hubiera sido su mano derecha... ni siquiera quería pensar en eso. Masajeó la tierna piel de la garganta de Felix. El chico se contrajo de dolor mientras tragaba bajo los dedos de Hyunjin. Incluso en la oscuridad, podía ver que se volvería un moretón.—Lo siento mucho —Susurró.Los labios de Felix se movieron, pero su voz sonaba a kilómetros de distancia. Un peso de plomo aplastó el pecho de Hyunjin y su visión se hizo un túnel, su corazón golpeando contra su caja torácica hasta que pensó que estaba teniendo un ataque al corazón. Joder. Ahora no. No. Ahora. Gotas de sudor le picaban en la frente y se deslizaban a través de su columna, pero él estaba helado. Quería moverse, huir, pero su mente lo mantenía congelado.Las suaves manos de Felix tocaban su rostro mientras hablaba. Hyunjin se obligó a concentrarse en los labios del chico. —Hyunjin. Creo que estás teniendo un ataque de pánico ¿Puedes escucharme?No habló, sólo asintió entrecortadamente.—Está bien, amigo, tengo de esos todo el tiempo. Concéntrate en cinco cosas que puedas ver—. La mirada de Hyunjin se sacudió por la habitación, tratando de concentrarse en algo. —Dilas. En voz alta.—La lámpara. La cabecera—. Respiró hondo de manera irregular, su mirada cayendo sobre Felix. Tu boca pecaminosa, tus mechones alborotados derramándose sobre mi almohada, pensó para sí mismo. Tragó. —La...la silla. Las almohadas. Tú.El pulgar de Felix acarició la mejilla de Hyunjin, su voz era un murmullo bajo. — Dime cuatro cosas que puedas tocar.Cuatro cosas que podía tocar. Está bien. Las sábanas, el edredón, el material sedoso de los pantalones de Felix, la piel suave de su garganta larga y delicada, todavía apretada en la mano izquierda de Hyunjin.Mierda. Intentó mover la mano, pero Felix la capturó y la mantuvo en su lugar.—No —La polla de Hyunjin se crispó ante la cruda súplica de Felix —. Cuatro cosas.Necesitaba concentrarse. Pensar. Relajarse. Para retroceder. Concentrarse. —Las sábanas. La manta... tú. Puedo sentirte.Las pupilas de Felix se dilataron, su lengua rosada lamiendo el labio inferior lleno, escalofríos estallaron a través de su piel. —Esas son tres —Susurró.—Es suficiente.Felix le dio un asentimiento a medias en señal de aceptación. —Dos cosas que puedes oír.El aire acondicionado zumbaba, el ventilador chirriaba perezosamente sobre su cabeza, pero todo lo que Hyunjin pudo pensar en decir fue: —Tu respiración.—Una cosa que puedes...saborear.Se inclinó hacia abajo, presionando sus labios contra los de Felix, metiendo su lengua dentro por un momento antes de retroceder. Esta vez su corazón se sintió descompuesto por una razón completamente diferente. Se sentaron allí, bloqueados en su lugar, la mano de Hyunjin alrededor de la garganta de Felix y las manos de Felix aplastando la muñeca de Hyunjin, negándose a dejarlo ir. Ambos estaban jadeando, ambos medio desnudos. La impresionante erección de Felix haciendo una tienda de campaña en sus pantalones de pijama gris debajo de Hyunjin.Todo esto estaba sucediendo demasiado rápido. No debería estar sucediendo en absoluto. Tomar este trabajo fue un error, pero era demasiado tarde para retractarse ahora. Necesitaba el dinero. Hyunjin debería dejarlo ir, debería alejarse y encerrarse en el baño y hacerse una paja en la ducha como una persona que valora su jodido trabajo y s u integridad. Pero no lo hizo. Él jodidamente no lo hizo.Agachó la cabeza, pero no besó al chico, sólo lo respiró. Con Hyunjin asomándose sobre él, con una mano todavía en su garganta, Felix pareció derretirse en el colchón como si todos los problemas que había tenido hubiesen desaparecido repentinamente. Quizás en ese minuto, lo fue. Quizás todo lo que Felix necesitaba era una mano alrededor de su garganta y alguien que lo usara y tomara lo que quería. Y Hyunjin quería. Quería todo.Cuando inclinó sus labios sobre los de Felix esta vez, el niño gimió en voz baja, inclinando sus caderas, frotando su necesitada polla contra la polla medio dura de Hyunjin. Hyunjin se tomó su tiempo. No era sexo, racionalizó Hyunjin, simplemente estaban tonteando, dándole a Felix lo que necesitaba, lo que ambos necesitaban. Los pequeños sonidos de Felix volvían loco a Hyunjin. El niño era tan dócil, tan dispuesto. Dejaría que Hyunjin le hiciera cualquier cosa. El pensamiento tenía a Hyunjin duro y goteando tan rápido que lo mareó.Liberó su boca, mordiendo besos a lo largo de la mandíbula y la garganta de Felix, reduciendo la velocidad sólo para presionar sus labios un poco más gentilmente en cada una de las enrojecidas marcas de dedos que se volverían moretones mañana. Debería lamentarlo, podría haberlo lamentado más si Felix hubiese parecido al menos un poco angustiado, pero la idea de marcar a Felix, el ver una prueba tangible de lo que estaban haciendo mucho tiempo después de que el sol saliera, tenía a Hyunjin gruñendo, capturando la boca de Felix en otro beso rudo.Se echó hacia atrás, mirando hacia la pálida extensión del torso desnudo de Felix, dejando que sus manos se deslizaran sobre su pecho. Felix se aferró a Hyunjin, gimiendo, tratando de tirar de él de vuelta hacia abajo. —No te preocupes, chico codicioso. No he terminado contigo —prometió Hyunjin.Enganchó sus dedos en la pretina de Felix, bajándole y quitándole los pantalones, arrojándolos en algún lugar del otro lado de la habitación. La polla de Felix golpeó contra su firme estómago y Hyunjin no quería nada más que enterrar su rostro donde su esencia era más fuerte, recorrer con su boca a lo largo de su dura longitud y chuparlo hasta que se corriera gritando debajo de él. En su lugar, lo tomó en la mano, pasando el pulgar por la punta, usando el fluido para trabajarlo lentamente. Felix arqueó su espalda, gimiendo largo y bajo como si Hyunjin hubiera arrancado el sonido de él. Era hermoso así, con la cabeza echada hacia atrás, labios separados y el pecho agitándose. Sólo para Hyunjin.Él lo liberó, sonriendo cuando el niño gimió de frustración. Hyunjin sólo estaba deshaciéndose de su propia ropa interior, luego se alineó sobre Felix de nuevo, presionando su cuerpo contra él. Felix prácticamente sollozó, meciéndose desesperadamente contra Hyunjin para obtener más fricción.Hyunjin fácilmente podría haberse frotado contra él como un adolescente hasta que se corriera, pero una parte de él quería poner a prueba a Felix, quería ver cuán lejos podía empujarlo. Se inclinó hacia adelante, prácticamente doblando al chico por la mitad. Dios, él amaría follarlo de esta manera, con las rodillas sobre los codos de Hyunjin mientras se conducía a sí mismo hacia el calor apretado del cuerpo flexible de Felix una y otra vez... Pero esto sólo podría pasar esta noche y Felix no estaba listo para nada más que eso.Hyunjin se sostuvo sobre Felix con una mano, la otra se deslizó hacia atrás alrededor de su garganta mientras sus cuerpos se alineaban perfectamente, sus pollas encajando una junto a la otra.—Sí —Sollozó Felix.— ¿Sí qué? —Hyunjin gruñó contra su oído, apretándole la garganta lo suficiente para que Felix luchara —. Dilo. Necesito oírte decirlo.—Sí, Daddy —Susurró Felix.Hyunjin se mordió los labios, meciendo sus cuerpos más rápido. —De nuevo, dilo de nuevo.—Por favor, Daddy.—Ruégame.—Por favor, por favor. Te necesito. Necesito es… —Sus palabras en un grito áspero mientras Hyunjin molía sus caderas juntas —. Por favor, Daddy. Por favor. Por favor. Por favor —Coreó, casi como si ni siquiera supiera que las palabras salían de sus labios.—Buen chico —Hyunjin lo elogió, sus manos deslizándose de la garganta de Felix para tirar del cajón al lado de su cabeza. Sacó la pequeña botella de lubricante de su lugar escondido en la parte de atrás y se sentó sobre sus talones, presionando una mano en el pecho de Felix mientras trataba de seguirlo —. No te muevas —Ordenó Hyunjin.Felix parecía querer discutir, pero hizo lo que le ordenó Hyunjin, por lo que recompensó al chico tomando las pollas de ambos en su puño resbaladizo. Felix trabajó contra la polla de Hyunjin y el calor apretado de su palma. Normalmente, Hyunjin lo habría obligado a quedarse quieto, pero estaba siendo tan bueno, tan obediente. Hyunjin lo dejó perseguir su placer, una vez más envolvió su mano alrededor de la garganta del niño y apretó mientras la electricidad lamía cada terminación nerviosa. Sus bolas se tensaron y la base de su columna se sintió caliente y hormigueante. No duraría mucho más. Captó la mirada acalorada de Felix. —Córrete para mí. Córrete para Daddy.Felix respiró hondo, una mirada de sorpresa se extendió por su rostro angelical cuando su cuerpo se agarró debajo de Hyunjin y se corrió con fuerza, disparando sobre su estómago y derramándose sobre el puño de Hyunjin. Hyunjin no se detuvo; lo trabajó a través de las réplicas antes de atrapar la venida de Felix en su mano, usándola sobre su propia longitud. Felix miró a Hyunjin con ojos vidriosos y saciados, como si hubiera escuchado la voz de Dios, como si Hyunjin fuese un dios y el que hubiese hecho a Felix correrse hubiera sido una especie de jodida epifanía.Fue la mirada lo que lo hizo, tuvo a Hyunjin viniéndose con un grito áspero, pintando el vientre de Felix con su propia liberación antes de untarlo sobre la piel del niño como si pudiera frotar su esencia en su carne, convertirlo en una parte permanente de él. Cuando terminó, llevó su mano a los labios de Felix. No tuvo que decir una palabra; Felix abrió la boca inmediatamente, con su lengua lanzándose hacia afuera para lamer los dedos de Hyunjin hasta limpiarlos.Él era tan jodidamente obediente. Hyunjin se inclinó hacia abajo y le besó la frente.—Ese es mi dulce niño —Elogió, antes de rodar para acostarse a su lado.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Felix no dijo nada, se quedó ahí tendido respirando profundamente, esperando que sus extremidades volvieran a funcionar. La sensación post-orgasmo se estaba disipando rápidamente y la evidencia del encuentro secándose sobre su piel, provocando picazón. Felix nunca se había acostado con un chico. Había tonteado dentro de carros y baños e incluso en el congelador industrial de un Bar, pero nunca en una cama. Era demasiado… íntimo. Demasiado personal. Él disfrutaba poder correrse y luego literal correr. Antes de que cualquier persona pudiera reconocerlo.Pero esta vez no había manera de escabullirse. Hyunjin estaba allí mismo, presionado contra él, extendido desnudamente con una mano detrás de su cabeza y con la otra sobre su estómago, como si estar acostado con Felix en la cama no fuera la gran cosa. De pronto no lo era para Hyunjin. Él estaba casado. Tenía un hijo. El estómago de Felix se revolvió. Después de que Chaer se fuera, debería haberse quedado en cama como lo había planeado, pero después de medianoche su estómago le exigió sustento y se había deslizado a la cocina. Había una nota en la puerta del microondas. Hyunjin había preparado la cena y la había dejado para él¿Quién hacía eso? Ni siquiera se conocían, y Hyunjin le había mostrado más consideración que nadie nunca en su familia había hecho.Por eso se fue al cuarto de Hyunjin, para darle gracias por la cena. Al menos, esas eran las intenciones de Felix. No había esperado encontrar a Hyunjin luchando y quejándose, llorando. Solamente quería despertarlo. Pero cuando tocó su pecho, Hyunjin lo rodó debajo de él y apretó su garganta haciendo que el cerebro reptiliano de Felix se activara. Y aparentemente, a esta lagartija le gustaba ser tratada duramente por hombres calientes y desaliñados en ropa interior.Felix quería darse la vuelta, enterrar su cara en la almohada y esperar que Hyunjin se fuera, pero era su cama. Cuando el colchón se movió, Felix no pudo evitar mirar en dirección a Hyunjin, admirando la vista de su trasero esculpido mientras caminaba desnudo por la habitación y abría la puerta del pequeño refrigerador en la esquina.Cuando regresó, se sentó frente a Felix. —Vamos. Arriba. Siéntate —. El tono de Hyunjin no daba lugar a discusiones. Si la polla de Felix podría recuperarse, lo habría hecho. —Bebe esto.Lo miró fijamente por un momento, pero luego la agarró y se tomó la mitad. La iba a devolver, pero Hyunjin negó con la cabeza. —Todo. —. Felix hizo lo que se le dijo y Hyunjin tomó de vuelta la botella vacía. —Acuéstate de nuevo.Esta vez Felix se dio la vuelta. No quería que lo cuidaran. No quería que Hyunjin actuara como si esto significara algo. Estos encuentros nunca significaban nada. No podían ¿Qué sentido tenía? Cuando Hyunjin curvó su cuerpo contra Felix y lo apretó contra él, Felix se congeló. —Sabes que no tienes que hacer esto ¿Cierto?Labios trazaron su nuca. —Me gusta acurrucarme después de un orgasmo. Supéralo.Felix resopló, un poco enfadado. — ¿No tengo voz ni voto en esto?Felix sintió un escalofrío al oír el gruñido áspero de Hyunjin —Nop. Mi cuarto, mis reglas.Silencio cayó sobre la habitación, el único sonido era el movimiento rítmico del ventilador y el ritmo del corazón de Felix latiendo en sus oídos. Los dedos de Hyunjin se extendieron sobre el vientre de Felix, su pulgar frotando círculos perezosos que agitaban algo muy profundo dentro de él.—Gracias por la cena—. Murmuró finalmente, por no tener más que decir.—No estaba seguro de que lo encontrarías. Pensé que habías muerto allá adentro—. Dijo Hyunjin, voz impregnada de sueño como si ya se hubiera dormido o hubiera estado al borde de hacerlo.—Te estaba evitando.Aliento chocó con el hombro de Felix mientras Hyunjin se reía. —No me digas ¿Por qué exactamente? ¿Estabas asustado de que te pusiera a trabajar en vez de dejarte broncear en la piscina todo el día?—No. Porque estaba totalmente seguro de que me querías follar en mi propia cocina antes—. Las palabras salieron de la boca de Felix antes de que pudiera detenerlas.Dientes rozaron contra el hombro de Felix y su polla se crispó, la mano que estaba sobre su vientre ahora arrastrándose contra un pezón duro. —Te estás imaginando cosas. Me repugnas —. Retumbó la voz de Hyunjin.Felix sonrió a su pesar, sus manos extendiéndose hacia atrás para frotar la cadera de Hyunjin. —Sí, igual. Cuando me besaste, casi me vomito.Una vez más esa risa ronca antes de que descendiera al silencio. Felix esperó a que Hyunjin hiciera algo más. Podía sentir la polla semidura de Hyunjin contra su trasero. Hyunjin lo estaba volviendo loco, sólo besando y lamiendo su cuello, tocándolo como si fuera su dueño, como si él tuviera algún tipo de reclamo sobre su cuerpo, como si fuera suyo para tener acceso a él cuando quisiera. La idea hizo que la sangre se moviera al sur, pero Felix no podía permitir que esto pasara otra vez. Simplemente se sentía demasiado bien.Se dio la vuelta entre los brazos de Hyunjin hasta que estuvieron prácticamente nariz con nariz. —No sé qué es lo que estamos haciendo ahora. No sé qué es lo que esperas de mí. No me acurruco ni beso, ni tampoco invado el espacio del otro. Es que… este no soy yo.Hyunjin presionó sus labios contra la frente de Felix. —Cálmate. Esto es sólo un momento temporal de locura. Solo necesitábamos sacarlo de nuestros sistemas. Has estado encerrado en esta casa por seis meses y estabas probablemente aburrido. Yo no he tenido el tiempo ni las energías para buscar encuentros casuales desde que me dieron de baja. Tenemos otros seis meses juntos. Es bueno que lo saquemos de nuestro sistema ahora ¿Verdad?El estómago de Felix se cuajó como la leche vencida, su pecho apretándose, pero asintió y le dio a Hyunjin una sonrisa tensa. —Sí. Totalmente.—En doce días, tú vas a estar afuera y yo solo seré el viejo entre las sombras manteniéndote fuera de los problemas.Felix frotó su nariz contra la de Hyunjin antes de robarle un beso. —Sí que estás viejo—. Asintió sombríamente. — ¿Tienes cuántos? ¿Cuarenta?Hyunjin bufó. —Treinta y cinco, pequeña mierda.Esta vez fue Felix el que se echó a reír. —Lo mismo, dah. Viejo es viejo.—Duérmete. Mañana tenemos que volver a la realidad.Felix quería decirle que no había forma de que pudiera dormir con otra persona caliente y sudorosa contra él, pero un bostezo interrumpió sus planes. Metió la cabeza debajo de la barbilla de Hyunjin. Se movió, empujando a Felix de una manera que no le molestó, y luego las mantas estaban alrededor de sus hombros y el brazo de Hyunjin envuelto alrededor de su cintura, y se quedó dormido en el capullo que Hyunjin había hecho para ellos, su corazón latiendo bajo del oído de Felix.Era abrasador. Sólo el sol reflejándose en la superficie de la piscina fue suficiente para que Felix lamentara su plan de sentarse en el patio y fingir que no estaba acechando a Hyunjin mientras caminaba de un lado a otro por la cocina con el teléfono pegado a la oreja. Habían pasado tres días desde que Hyunjin había sacudido el mundo de Felix y estaba frustrado y furioso a partes iguales. No estaba seguro de por qué estaba enojado, exactamente. No quería a Hyunjin. No tenía sentido querer algo que nunca podría tener. Nada podría salir de ellos dos haciendo el tonto.Excepto quizás unos cuantos miles de orgasmos.No. Felix no quería eso. No podía. Pero el hecho de que Hyunjin hubiera cerrado la puerta con tanta facilidad a su encuentro sexual sin aparentemente ningún arrepentimiento, dejó el ego de Felix tan magullado y en carne viva como su garganta.Los moretones en forma de huellas dactilares ahora eran morados y verdes, que no eran los colores de Felix, pero se negó a taparlos. A veces se miraba a sí mismo en el espejo del baño y envolvía su propia mano alrededor de su cuello e intentaba recordar exactamente cómo sintió que Hyunjin lo ahorcó mientras lo masturbaba.Hyunjin obviamente no pensó en ello en absoluto. Apenas miró a Felix. Incluso ahora, Felix yacía junto a la piscina en su bañador más pequeño y Hyunjin ni siquiera había movido su vista en su dirección. El idiota. Bueno, tal vez no sea totalmente un idiota, regañó una voz. Le preparaba la cena a Felix todas las noches, incluso si solamente se la dejaba en el microondas.Desde algún lugar del interior de la casa, la puerta principal se abrió y se cerró de golpe y luego Chaer se dirigió hacia él a través de la sala de estar en un vestido blanco suelto con un cinturón de grandes flores azules y un enorme sombrero de ala ancha. Parecía que acababa de bajar de un crucero. —Oye, nuevo tipo de seguridad cuyo nombre no recuerdo—. Cantó con un gesto.Hyunjin tapó el micrófono de su teléfono. —Oye, futura ama de casa real cuyo nombre no recuerdo—. Le dijo, devolviéndole el mismo saludo.Chaer soltó una carcajada placentera mientras se dirigía al otro lado de la piscina donde Felix se había instalado. Arrugó la nariz cuando se dio cuenta de que estaba sentado en la sombra. — ¿Por qué estás al acecho en las sombras como una enredadera? ¿Estás acechando al Padre Tiempo allí? —. Preguntó, con tono sospechoso mientras se dejaba caer para sentarse en la silla al lado de él.Felix torció los ojos detrás de sus gafas de sol. —Por supuesto que no. Simplemente no quiero parecerme a uno de tus bolsos de cuero cuando tenga treinta años. Mi rutina de cuidado de la piel toma una hora completa y no la voy a arruinar quemándome con este brutal sol del mediodía.—Tu ridíc…—. Se calló abruptamente, inclinándose hacia adelante y agarrando su barbilla, movió su cabeza hacia arriba. — ¿Qué demonios es eso? ¿Son esos... Lee Felix, es eso una huella de mano alrededor de tu garganta?La sangre que se acumuló en el rostro de Felix se sintió peor que cualquier quemadura de sol. Se quedó mirando su propia expresión horrorizada en el reflejo de los aviadores de Chaer antes de voltear su mirada hacia Hyunjin, rezando para no poder escuchar los chillidos agudos de Chaer. —Shh, baja la voz.Chaer jadeó y se puso de pie. — ¿Qué baje la voz? ¿Él te hizo esto? ¿Te lastimó?Antes de que Felix pudiera decir alguna palabra, ella salió disparada, cargando hacia Hyunjin tan rápido como se lo permitieron sus alpargatas. — ¿Cuál es tu problema, idiota?Las cejas de Hyunjin se alzaron hacia su frente en confusión, aunque parecía desconcertantemente tranquilo. —Uh, estoy un poco ocupado en esto—. Dijo, moviendo su teléfono de un lado a otro en caso de que ella no se hubiera dado cuenta.Chaer arrebató el teléfono de los dedos de Hyunjin y lo arrojó a la piscina. —Ahora ya no lo estás —. Dijo fuertemente. Empujó a Hyunjin con ambas manos, pero él se mantuvo firme, mirándola como si fuera un molesto insecto arruinando su picnic. Esto no hizo nada para disuadirla. — ¿Crees que porque eres más grande que él y más fuerte y... mayor puedes simplemente intimidarlo? ¿Qué puedes abusar de él y lastimarlo? ¿Tienes idea de por lo que ha pasado? ¿Por qué no te metes con alguien de tu tamaño? ¡Eres repugnante!Hyunjin parpadeó lentamente hacia Chaer mientras Felix intentaba apartarla. — Chaer, no es lo que parece. Por favor, cállate antes de que lo empeores aún más.Tan pronto como las palabras salieron de su boca, se arrepintió. Tanto Hyunjin como Chaer lo miraron, boquiabiertos, lo cual Felix podría haber encontrado gracioso en cualquier otra situación, pero no era para nada gracioso ahora. Chaer apretó los puños a sus costados y se volteó hacia Hyunjin, cuyos ojos se agrandaron ante el horrible chillido que emitía justo antes de pegarle un puñetazo en la cara.—Ouch—. Murmuró Hyunjin, poniendo una mano sobre su ojo ahora herido.Cristo ¿Qué diablos estaba pasando? — ¡Chaer, detente! ¿Qué te pasa? Vamos a hablar en mi habitación ¿De acuerdo?Antes de que pudiera responder, la puerta principal se abrió y cerró una vez más y los tres se giraron hacia ella. A Felix se le revolvió el estómago e hizo todo lo posible por no vomitar. Por supuesto, su padre elegiría este día para aparecerse.Felix rezó para que todo el edificio colapsara repentinamente y los matara a todos en un desastre espectacular. Pero por desgracia, el edificio se mantuvo firme. El dinero no podía comprar la felicidad, pero podía comprar materiales de construcción de primera clase.Los ojos de Chaer se volvieron salvajes al ver a su padre, y Hyunjin y Felix sólo pudieron mirar con horror mientras ella marchaba hacia el hombre mayor y clavaba su uña como una garra en su chaqueta azul marino. —Esto es tu culpa ¿Estás tan desesperado por tenerlo bajo control que dejarás que este salvaje lo mate? ¡Míralo! Mira su garganta. No serás feliz hasta que esté muerto ¿Verdad? ¡Hazlo mejor! ¡Sé mejor!Ella no esperó respuesta, sólo hizo un último ruido aterrador de niña antes de salir de prisa por la puerta, cerrándola de golpe.—Esa chica está tan loca como esa madre pagana suya. No sé en qué estaba pensando Eunji al casarse con esa mujer.Cuando ni él ni Hyunjin respondieron, la mirada de su padre se movió entre los dos. Después de un momento, avanzó a grandes zancadas, agarrando la mandíbula de Felix con tanta fuerza que temió sufrir más moretones en forma de dedos. Una sensación de inquietud se instaló en la boca de su estómago cuando su padre se volvió para escudriñar a Hyunjin una vez más. Felix no podía decir nada para salvar a Hyunjin de esto. Si le contaba a su padre cómo sucedió realmente, Hyunjin se quedaba sin trabajo y si no le contaba, Hyunjin también se quedaría sin trabajo.—Felix, ve a tu habitación. Creo que necesito hablar con tu nuevo equipo de seguridad.—Papá…—. Trató Felix.Su padre se giró hacia él, escupiendo las palabras con los dientes apretados. — ¿Qué acabo de decir?Felix se echó hacia atrás por inercia y su padre le hizo un gesto burla con un desagrado desenfrenado. La mirada de Felix se arrastró por encima del hombro de su padre hasta la de Hyunjin.—Ve —. Murmuró Hyunjin.El corazón de Felix dio un vuelco, pero hizo lo que le habían dicho, huyendo a su habitación, cerrando la puerta de golpe detrás de él y deslizándose contra ella, agarrándose la cabeza entre las manos. Arruinaba todo lo que tocaba. Ahora también había arruinado a Hyunjin.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
Para el momento en que la puerta de Felix se cerró, Hyunjin estaba preparado para aceptar cualquier consecuencia que Lee Jongsuk le adjudicara. Había herido a Felix. No a propósito, pero el resultado era el mismo, Hyunjin había puesto esas marcas alrededor del cuello del chico, no importaba cuanto él las hubiese deseado tener allí, y ahora, él había creado un problema más grande entre Felix y su padre.Hyunjin nunca debió dejar la Marina. Después de algunos meses, estaba claro que no tenía la más mínima idea de cómo funcionar en el mundo exterior. Chan le había encargado un trabajo de seis dígitos, y él lo había echado a perder en una semana. Un trabajo de niñero de un niño bajo arresto domiciliario. Eso tenía que ser alguna especie de récord. Él debió haberse ido al extranjero y encontrar un trabajo como mercenario. Hacían buen dinero y no tenían que pretender que aún formaban parte de la sociedad educada. Debería comenzar a empacar, pero iba a dejar que el senador diera su opinión, por el bien de Chan.—Hyunjin, puedo entender mejor que nadie lo frustrante que ese chico puede ser. Es un bocón, perezoso, se preocupa más por su cabello que por graduarse o contribuir de forma positiva a la sociedad. Jamás toma una decisión correcta. Es mi decepción más grande.La sangre se precipitó hacia los oídos de Hyunjin, el pulso disparándose. ¿Era enserio? Ese hombre estaba echándole la culpa a Felix por las marcas en su cuello. Esa era una racionalización de otro nivel, incluso para un político. Hyunjin metió las manos en sus bolsillos para evitar darle al senador unos moretones que hicieran juego.—Han habido millones de momentos en mi vida, en donde quise estrangular al muchacho, pero no lo hice. ¿Sabes por qué? Porque no puedo permitirme alegaciones de abuso infantil. Hoy en día, nadie entiende los beneficios de la disciplina. De los castigos físicos. Es todo trofeos de participación y derechos. ¿Entiendes a lo que me refiero?—No —Hyunjin respondió con honestidad.—Estoy seguro que para este momento habrás notado que mi hijo tiene ciertas… inclinaciones.— ¿Inclinaciones? —Hyunjin gruñó, sin poder evitar que sus labios se curvaran.Los ojos del senador brillaron, su expresión imitando la de Hyunjin. — ¡Sí! ¿Ves? Esa expresión, justo ahora. Ese desagrado. Lo entiendo. Puedo entenderlo. Me enerva, también. Ese hijo mío haría lo que fuera para molestarme, hacerme ver mal, incluso comportándose como algún… sodomita. Es completamente antinatural —El hombre estaba caminando ahora, agitando los brazos como algún predicador de fuego y azufre. Hyunjin conocía su tipo. Había pasado los primeros diez años de su vida en una pequeña ciudad de Daegu, y había sido el receptor de más de uno de esos sermones presuntuosos.—Es… Es malévolo, eso es lo que es. Repulsivo, moralmente reprensible, y solo Dios sabe que he intentado razonar con él, intenté conseguir los mejores terapeutas, lo matricule en los mejores programas una vez supe lo que era. Los Ministros de la Luz de Dios tienen uno de los mejores programas de conversión. Lo inscribí apenas tenía catorce años. Tres años seguidos estuvo con ellos y aun así… Aun así, sigue comportándose de esa forma.— ¿Cuál es su punto? —Preguntó entre dientes apretados antes de agregar disgustado —. Señor —Recordándose que todavía representaba a Chan.—Mi punto es, que entiendo tu rabia. Imagino que un marin como tu ve a un… desviado… como mi hijo, como una abominación. Claramente te enojas y puedo entenderlo. Lo hago. Pero cualquier acción disciplinaria que tomes debe estar fuera de vista. Aún ahora, en arresto domiciliario, la pequeña bruja salvaje con la que retoza podría correr a los periódicos y decir que él está siendo abusado por el empleado de su padre. ¿Si ves lo mal que podría verse para mí, verdad? Solo deseo un período más en la oficina. Me ocuparé de todo lo demás después de Noviembre.La cabeza de Hyunjin daba vueltas mientras intentaba entender exactamente lo que Lee Jong estaba diciendo. ¿Implicaba que estaba bien que Hyunjin casi matara a su hijo? Dios. Este hombre era un jodido monstruo. Un monstruo que le pagaba seis dígitos. Seis dígitos que Hyunjin necesitaba desesperadamente. Se sacudió mentalmente. —Solo para estar claros, ¿Qué es lo que espera de mí?El hombre le dio una amplia sonrisa y le palmeó en el hombro. —Discreción, soldado, como discutimos. La discreción es la clave. Nada de moretones visibles, ni lesiones potencialmente mortales. Estuviste en las fuerzas especiales, estoy seguro que te enseñaron las mejores técnicas. Formas de… impresionar sin causar algún daño permanente o desfiguración. Sin dejar ninguna evidencia detrás.La sangre de Hyunjin no se precipitaba, estaba hirviendo. La única persona a la que Hyunjin quería dañar o desfigurar era a este presumido pedazo de mierda frente a él que sonreía mientras relataba todas las formas en las que Hyunjin podía abusar de su hijo.—No puede estar hablando enserio —Hyunjin se oyó a sí mismo decir.El senador alzó ambas manos, como un curpier de Blackjack despidiéndose. — Esto no es una trampa. Honestamente, no podría funcionar mejor para mí. Si los ministros de la luz de dios no pudo salvarlo, quizás un poco de disciplina militar pueda —Él bajó la voz —. Escucha, si estás preocupado porque Felix pueda decir algo o ir a la policía, te prometo que no lo hará. Si esos tres veranos le enseñaron algo, es como mantener la boca cerrada y proteger a la familia. Gracias a Dios por esos pequeños favores.Hyunjin agradeció que sus temblorosas manos estaban en sus bolsillos. Estaba a diez segundos de arrojar al senador estatal por el balcón, y la única cosa que lo detenía de actuar de acuerdo a sus instintos, eran los pensamientos de su propio padre a dos horas de distancia, y el chico que estaba en el pasillo. Si Hyunjin se iba ahora, ¿Quién sabría a quién contrataría el tipo después? ¿Mercenarios del mercado negro? Hyunjin no era un santo, pero Felix estaba mucho más seguro con él que con cualquier otra persona. ¿Qué pasaría si el próximo guardia encontraba a Felix tan reprensible como lo hacía su padre? ¿Qué pasaba si los guardias anteriores ya lo habían abusado?—Lamento los moretones. Le aseguro que no volverá a pasar —Hyunjin logró decir, forzando las palabras de sus labios. Masticar el pasto del suelo habría sido menos doloroso. Se prometió a sí mismo, que cuando todo esto acabara y presentara su carta de renuncia a Chan, él iba a darle un puñetazo al tipo directo en su maldita boca petulante. Dos veces. Como mínimo.Él se giró para caminar hacia la puerta pero se giró a último minuto. —Tu padre debe de estar muy orgulloso. Gracias por tu servicio —Y con un saludo alegre, se había ido.Hyunjin contó hasta treinta antes de agarrar el objeto más cercano —Un vaso de vidrio que Felix había usado para su jugo de naranja— y lo arrojó contra la pared junto con un grito. Un poco de tensión lo dejó mientras se fracturaba, el vidrio dispersandose sobre el suelo. Pero no era suficiente. No era ni mínimamente suficiente. Él quería destrozar al otro tipo, torturarlo lentamente. Hyunjin sabía exactamente las cosas que pasaban en esos programas de conversión. Todo niño gay había oído las horrorosas historias. Algunos de los que había conocido, tenían sus propias historias. No era capaz de imaginar lo que sería tres veranos seguidos.Necesitaba llamar a Chan. Necesitaba llamar a Mina. Buscó su teléfono móvil antes de recordar que ahora se hallaba en el fondo de la piscina. Chaer. Su ojo palpitó un poco como si repentinamente recordará los nudillos de la chica. Era una psicópata melodramática, pero al menos de verdad se preocupaba por Felix. Eso todavía lo dejaba sin teléfono. Mierda.Limpió el vidrio y lo arrojó a la basura antes de lavarse los dientes y agarrar su cartera del armario. En su camino a la salida, se detuvo para tocar con suavidad la puerta de Felix. —Se ha ido —No hubo respuesta —. Necesito ir a la oficina y hablar con mi jefe, y después tengo que reemplazar mi teléfono. ¿Estarás bien por ti mismo allí dentro? —Todavía nada.Abrió una pequeña grieta en la puerta. El chico estaba sobre su estómago debajo de las sábanas, una almohada en su cabeza, solo su hombro derecho y la pantorrilla izquierda eran visibles. No estaba durmiendo pero Hyunjin lo dejó tal cual estaba.Tenía la esperanza que él no hubiese oído nada de la conversación entre Hyunjin y el senador, aunque imaginaba que no era nada que el chico ya había oído con anterioridad unas mil veces, probablemente del lado equivocado de los puños de Jong.Él suspiró y agitó la cabeza. —Ya vengo —Dijo antes de cerrar la puerta. De vuelta a la cocina, espió el teléfono de Felix. Estaba desbloqueado. Abrió los textos de Felix y encontró el nombre de Chaer, rápidamente escribió un mensaje.
“¿Puedes volver? Te necesito.”
Contuvo la respiración mientras los tres puntos danzaban, relajando los hombros solo cuando vio que la respuesta de ella.
“Voy para allá.”
Al menos Felix no estaría solo mientras Hyunjin estaba fuera. No físicamente, al menos.**—El tipo es un chupapijas, hombre —Chan resopló una risa desde detrás de su escritorio, su profundo vozarrón llenó el gran espacio de la oficina —. Todos los mejores homofóbicos lo son.Hyunjin se dejó caer en la silla del otro lado del enorme escritorio. —No creo que el tipo esté en el closet. Solo pienso que es un cerdo mojigato. Estaba parado allí, con esa estúpida sonrisa en su cara, pidiéndome que le quitara lo gay a su hijo a golpes pero que no dejará moretones.Chan se inclinó hacia adelante doblando las manos en el escritorio, la camisa de vestir blanca se enrolló hasta los codos mostrando el fuerte contraste con la piel de los antebrazos. Hyunjin había olvidado lo grande que era el otro hombre, cuán intimidante podría ser con los tatuajes. Incluso sin un rifle entre sus manos, Chan se veía letal, como si pudiese destruir a un hombre. La vida civil lucía bien en él. Era siete años menor que Hyunjin, pero había vivido el mismo tiempo en el desierto. Y aun así, aquí estaba el hombre, llevando una de las compañía de seguridad privada más exitosas de la nación.—Ya que estamos en el tema. ¿Quieres explicarme como el chico terminó con moretones en el cuello?Hyunjin se frotó las manos en el rostro. —No, en realidad no.Chan abrió el cajón de su escritorio, sacando una botella de whiskey. La abrió y dio un sorbo antes de pasarla a Hyunjin. —Me temo que tengo que insistir.Hyunjin bebió un trago, dejando que el fuego líquido bajara por su esófago hasta su estómago. —No es nada. Tuve una...una pesadilla. El chico estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado.Hubo silencio, entonces Chan preguntó. — ¿El lugar equivocado era tu habitación?Hyunjin deslizó la mirada hacia su amigo antes de tomar otro sorbo y regresar la botella. —No es así. El vino a agradecerme por dejarle de cenar. Cuando vio que estaba teniendo una pesadilla, intentó despertarme y… no pudo.No era exactamente una mentira. Chan no tenía porqué saberlo todo.—Estabas teniendo otro recuerdo —No era una pregunta.Hyunjin se burló. —No tengo estrés post traumático. Solo fue una pesadilla.Chan se recostó de nuevo en su silla, entrelazando los dedos detrás de su cabeza. —Una pesadilla que pudo haberle costado la vida a ese niño y a mí compañía. Tienes que ver a alguien, hombre. No debería decirte esto, pero Jang se comió su pistola en menos de un año desde que dio de baja. Conozco a una excelente psiquiatra. Te daré su tarjeta.Hyunjin ya estaba sacudiendo la cabeza. —No puedo permitirme a uno de tus lujosos terapistas, Bang. Todo mi dinero debe ir para Mina en estos momentos.—No puedes permitirte no ir, hermano. Considéralo un beneficio del trabajo.—Ya has hecho demasiado por mí.La silla gruñó mientras Chan se inclinaba hacia adelante, su expresión tornándose tormentosa. —Bien, entonces considéralo una orden de tu jefe. No puedo tenerte por allí asfixiando los cuerpos que te contraté para cuidar… Incluso si es eso lo que ellos desean.El cuerpo entero de Hyunjin se puso caliente, y después frío. — ¿Disculpa?Chan suspiró. —Se cuidadoso con él. Te di este trabajo por una razón. Los otros dos guardias no podían manejar a este chico. Los dos dijeron lo mismo: Temerario. Daño auto infligido. Suicida.El pulso de Hyunjin palpitó detrás de sus ojos. No le gustaba el sentimiento de que estaba siendo manipulado desde todos los ángulos. — ¿Qué quieres decir?—Lo que quiero decir, es que no se necesita ser un científico para darse cuenta de porque Felix es de la forma que es. Algunos niños se cortan, otros beben y están en las drogas. Otros se unen a la milicia y se convierten en esponjas de balas. Estás inequívocamente cualificado para cuidar de ese chico porque tú fuiste ese chico.—Entonces, me contrataste para que pudiera... ¿Qué? ¿Ser su maestro?Chan se encogió de hombros. —Pienso que tal vez podrías darle al chico algo que necesita. Lo que ambos necesitan.Hyunjin observó a su amigo por un largo tiempo, tratando de descifrar exactamente cuánto entendía Chan sobre las necesidades de Hyunjin. Si Chan realmente comprendía, debía saber que él era la peor cosa posible para Felix. Pero ambos estaban demasiado involucrados. — ¿Qué es exactamente lo que crees que necesito?—Un propósito. Estás en caída libre, hermano. Solo intento ofrecerte un lugar seguro para que puedas aterrizar. Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Felix era un fantasma acechando su propia casa. Habían pasado diez días desde que su padre y Hyunjin habían hablado en la cocina y cosas extrañas habían estado pasando desde entonces. Su padre se había ido, pero no realmente. Él era como un demonio, incluso aunque no lo podías ver, el peso tóxico de su odio impregnaba el lugar, dejando a Felix inquieto.Él no sabía lo que su padre le había dicho a Hyunjin , pero cada vez que Jooeun hacía referencia al buen senador, Hyunjin apretaba su mandíbula, gruñía y se iba a ejercitar por una hora, a este ritmo, iba a lucir como Hulk antes de que sus seis meses terminaran. No es que Felix se estuviera quejando...o mirando... para nada. Bueno, no mucho de todas formas. Sólo lo suficiente para saber que Hyunjin definitivamente no lo estaba mirando a él y eso estaba volviendo loco a Felix. Era como estar viviendo con un compañero de piso que se llevaba bien con todos excepto con él. Un compañero de piso que protagonizaba sus fantasías para masturbarse al menos dos veces al día.Con sus moretones desaparecidos hace mucho, se sentía como si lo que sucedió en la habitación de Hyunjin hubiese sido un elaborado sueño húmedo. Excepto que no lo era. Felix podía recordar cada detalle con precisión como la de un sabio cada vez que su mano se arrastró debajo de su cintura. Él recordaba exactamente cómo se sentían los labios de Hyunjin en los suyos, cómo sus dientes mordían el lóbulo de su oreja mientras le gruñía a Felix que suplicara. A veces, si cerraba los ojos lo suficientemente fuerte, podía pretender que eran las manos de Hyunjin sobre él en lugar de las suyas, pero nunca era lo mismo. Felix no estaba tratando de citar patéticas películas, pero Hyunjin definitivamente era su marca personal de heroína y Felix temía estar persiguiendo esa droga para siempre. El sentimiento claramente no era mutuo.Está bien, Hyunjin aún hacía las comidas de Felix y las dejaba en el microondas y aún le dejaba botellas de agua con pequeñas notas recordando que las bebiera, pero ¿No era eso peor? Una persona no debería poder ignorar a otra después de haberle dado el mejor orgasmo de su vida y aun así preocuparse por sí está adecuadamente hidratada ¿Qué carajos? ¿Quién hacía eso? Gente que jugaba juegos mentales, esa gente. Hyunjin estaba tratando de quebrarlo psicológicamente.Incluso ahora, Hyunjin estaba caminando alrededor de la cocina guardando platos en holgados pantalones deportivos que no hacían nada por ocultar el contorno de su pene. Cada vez que se levantaba para poner algo en una repisa alta, su camiseta se subía, exponiendo una tira de boxer y tonificado vientre y un camino feliz que Felix quería trazar con su lengua. Esta tortura tenía que ser deliberada. Tenía que serlo y dos podían jugar ese juego. Felix se puso sus joggers negros que Chaer le había obligado a comprar sólo porque estos le quedaban debajo de las caderas y “abrazaban su trasero a la perfección” y se deslizó en su sudadera verde pálido favorita pero la dejó sin cerrar. Esto era una guerra. Él no era tan tonificado como Hyunjin, pero era delgado y marcado en todos los lugares correctos y un montón de chicos eran felices de decírselo. Tal vez Hyunjin sólo necesitaba saber lo que se estaba perdiendo.Cuando llegó a la cocina, fue directamente al armario donde Hyunjin se encontraba y se interpuso entre él y el mostrador. —Disculpa—, dijo, sin dar ninguna explicación de que lo decía en serio. Cogió un vaso y trató de ignorar la punzada de excitación que lo golpeó cuando los nudillos de Hyunjin rozaron su vientre.Hyunjin solo gruñó, su forma preferida de comunicación últimamente. Una vez que Felix había llenado su vaso de jugo de naranja, tomó asiento en la isla pretendiendo contemplar el patio. Su plan de ignorar a Hyunjin hasta que se diese cuenta de que él era el que estaba siendo ignorado rápidamente decayendo cuando Hyunjin deslizó algo hacia él en el mostrador.—Come esto— Ordenó Hyunjin.Felix miró hacia abajo para ver una barra de granola, haciendo una mueca. —No tengo hambre.La respuesta de Hyunjin fue un ruido bajo que fue directo a la polla de Felix. — ¿Sonó como si estuviera preguntando?Felix frunció los labios e inclinó la cabeza, mirando a Hyunjin a través de gruesas pestañas mientras deliberadamente empujaba la barra devuelta a Hyunjin. —No eres mi jefe—.Hyunjin se inclinó sobre la isla hasta que estaban casi nariz con nariz, y Felix definitivamente lamentó su decisión de andar sin ropa interior. —Niño, soy la definición de jefe tuyo. Ahora, come.Felix resopló por la nariz e hizo una demostración de rasgar la envoltura y tomar un gran mordisco, haciendo una mueca mientras masticaba. — ¿Por qué esto sabe cómo cartón?—preguntó con la boca llena.Hyunjin se rió entre dientes. —Porque es saludable. Está repleto de vitaminas y nutrientes saludables. Necesitas calorías.— ¿”Nutrientes saludables”?—. Remedó alrededor de otro bocado. —Eres tan viejo.—No me di cuenta de que la nutrición era algo que sólo a las personas mayores les importaba. Ahora come.Felix se obligó a tragar el bocado con un estremecimiento. —No quiero comer esto. Es asqueroso.—Bueno, no cenaste anoche, así que esta es la consecuencia.La polla ya dura de Felix palpitó ante la palabra consecuencia, su mirada se posó rápidamente en la de Hyunjin. —No puedes hablar en serio. Hyunjin, vamos. Tengo veintidós años. No tengo que comer si no quiero.Los ojos negros de Hyunjin lo inmovilizaron es su sitio. —No creo que quieras probar esa teoría. Estoy de humor.La boca de Felix se secó, su lengua salió disparada para lamer su labio inferior¿Cómo era el humor de Hyunjin? ¿Terminaría Felix con más moretones? No podía recordar a otro ser humano teniendo este tipo de efecto en él alguna vez.Felix no tenía idea de lo que sucedería a continuación, pero estaba seguro como la mierda de que no iba a terminar esa barra de granola de cartón. —Bueno, veré tu humor —se paró y caminó hacia el bote de basura junto a la isla. — Y levantaré el mío. Abrió la tapa y tiró la barra de granola antes de girar sobre sus talones e irse pavoneando por el pasillo con toda la actitud que pudo reunir.Él casi había regresado a su habitación cuando Hyunjin lo atrapó, inmovilizando contra la puerta, una mano enredada en su cabello, tirando de su cabeza hacia atrás. —Tú sólo lo estás suplicando, ¿No es así? —gruñó al oído de Felix. — ¿Pensaste que si te portabas mal, te haría una paja de nuevo? ¿Hmm?Felix tragó más allá del nudo en su garganta, agradecido de que su súper obvia erección estuviera siendo aplastada contra la pared. —No sé a qué te refieres—, dijo, con la lengua casi tropezando con su mentira.—Los chicos malos no vienen. Los chicos malos son castigados ¿Lo entiendes?No entendía, no realmente. Dio una sacudida brusca con su cabeza, de repente sin estar seguro de qué hacer con sus manos colgando inútilmente a sus costados.—Entonces lo demostraré.Felix sorbió en un respiro sobresaltado cuando Hyunjin tiró de los pantalones de Felix hasta la mitad del muslo, su polla golpeando contra su estómago y revelando su excitación. El repentino aire frío hizo que los escalofríos estallaran a lo largo de su piel sobrecalentada. Los latidos de su corazón se volvieron erráticos.—Espera.—Muy tarde para eso.Antes de que Felix pudiera preguntar a qué se refería, la mano de Hyunjin crujió a través de su trasero desnudo. Fuerte. Felix gritó, su rostro ruborizándose ante el sonido. No era así como había previsto este juego. Estaban en el pasillo donde cualquiera podría ver… podría ver a Hyunjin castigándolo, azotándolo. Su cabeza nadaba, pensando en las muchas personas que podían entrar en su casa en cualquier momento que quisieran.—No puedes...Dos agudas bofetadas más convirtieron las palabras de Felix en un gemido bajo. Si esto no era lo que él quería, su jodido cuerpo no estaba recibiendo el memo. Su cuerpo se inclinó, empujando sus caderas hacia Hyunjin como una puta. Joder, eso sólo daría entender que a Felix le gustaría ser azotado. Dios, él realmente no le estaba pagando lo suficiente a su terapeuta.—No. Puedo. Qué— preguntó Hyunjin, puntuando cada palabra con otro golpe hasta que el trasero de Felix ardió y las lágrimas picaron en sus ojos.—Por favor— Felix se escuchó susurrar, sin aliento.Bofetada.— ¿Por favor qué, bebé? —Hyunjin ronroneó en su oído.—Yo…Bofetada. Bofetada. Bofetada.Lágrimas rodaron por las mejillas de Felix, su piel ardiendo por todas las partes donde los golpes de Hyunjin aterrizaban, y en todo lo que podía pensar era si él aún vería las marcas de la mano de Hyunjin en su culo mañana, si aún las sentirían. Eso hizo que el dolor valiera la pena. Hizo que lo anhelara.— ¿Terminaste de portarte mal?— preguntó Hyunjin.—No sé — se escuchó a sí mismo decir, su voz sonando lejana.Juraba que Hyunjin se reía entre dientes antes de darle otras tres bofetadas.— ¿Qué tal ahora?Felix se secó la cara contra el antebrazo, apoyándola contra la puerta. Sus miembros se sentían pesados y entumecidos.—Sí— murmuró.El más mínimo indicio de una bofetada hizo que Felix siseara.— ¿Cómo te diriges a mí?— ¿Señor?—Respuesta incorrecta— gruñó Hyunjin. —Sabes quién soy. Dilo.—Daddy— susurró Felix, cada terminación nerviosa levantándose en atención.—Sí, Daddy.Los labios de Hyunjin rozaron la garganta de Felix, sus dientes tirando del lóbulo de su oreja. —Buen chico. Bésame.Felix volteó la cabeza, aplastando sus labios contra los de Hyunjin, besándolo como si él tuviera la cura para cualquier veneno que hubiese infectado a Felix. Hyunjin lo hizo girar, empujándolo contra la puerta, antes de encontrar la boca de Felix una vez más. Se derritió contra él, dejando a Hyunjin explorar.Cuando Hyunjin finalmente envolvió una mano alrededor de la polla de Felix, sollozó. El pulgar de Hyunjin se deslizó sobre la punta y Felix gimió dentro de su boca. Incluso con la copiosa cantidad de líquido preseminal goteando, la mano de Hyunjin era una castigadora fricción seca que tenía a Felix gimiendo. Él sólo podía enterrar su rostro contra la garganta de Hyunjin, sosteniéndose mientras sus rodillas se doblaban.— ¿Quieres venirte, dulce niño?—Sí, Daddy.—Entonces debes aprender a hacer lo que se te dice la primera vezLa mano de Hyunjin desapareció y Felix se encogió, aliviado y decepcionado. —Por favor, Daddy— rogó, sus labios aún contra la garganta de Hyunjin .—Mírame.Felix se echó hacia atrás, arrastrando su mirada hacia arriba hasta que estuvo mirando el rostro severo de Hyunjin. Ahuecó las mejillas pecosas de Felix, secando sus lágrimas con los pulgares.—Dilo otra vez.—Por favor, Daddy— imploró Felix, sintiendo cada palabra.—De rodillas—. Felix cayó tan rápido que estaba seguro de que se arrepentiría mañana.—Ojos en mí.La mirada de Felix se trabó en Hyunjin. Sacó su polla con una mano, la otra mano apoyada en el marco de la puerta sobre la cabeza de Felix. La polla de Hyunjin era perfecta: gruesa, cortada y goteando pre-semen. Felix quería probarlo, para sentir el fuerte peso en su lengua. Pero no se atrevía.—No te atrevas a tocarte hasta que yo diga— gruñó Hyunjin, trabajando su mano más rápido.Felix gimió. Quería correrse tan mal, pero quería tocar a Hyunjin más. Quería envolver su mano alrededor de la longitud aterciopelada y recorrer con su lengua a través de la gruesa vena que corría por debajo. Quería ser el que dejara a Hyunjin sin aliento.—Puedes tocarte, pero no te atrevas a venirte hasta que te lo diga.Felix tenía casi miedo de hacer lo que Hyunjin le ordenó; estaba demasiado cerca. Todo esto era demasiado. Se mordió el labio inferior, gimiendo mientras su mano envolvía su dolorida erección. La base de su columna estaba hormigueante y caliente, y no se acariciaba tanto como se apretaba, intentando detener el orgasmo que amenazaba con engullirlo.—Abre la bocaFelix hizo lo que le dijo, echando la cabeza hacia atrás y sacando la lengua. Hyunjin hizo un sonido ahogado y luego su semen estaba pintando la cara de Felix, el amargo sabor revistiendo sus labios. Se lo tragó, sus ojos suplicaban con palabras no dichas.—Ahora te puedes venirSólo tomó dos golpes y Felix estaba derramándose sobre su puño, los dedos de sus pies se curvaron cuando olas de éxtasis se estrellaron sobre él y su cerebro cayó fuera de línea temporalmente.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
Felix se estaba derrumbando. Hyunjin observó cómo la fiebre de las endorfinas disminuía, dejando al chico aturdido y apático. —Ven.Tiró de Felix para que se pusiera de pie, empujando la puerta de su dormitorio y llevándolo al interior. Felix no peleó con él cuando lo acomodó en la cama o cuando Hyunjin trajo un paño tibio y limpió suavemente la evidencia de su escapada en el pasillo de la piel de Felix. Dejó a Felix el tiempo suficiente para tomar agua y otras provisiones antes de regresar a la habitación y cerrar la puerta con llave detrás de él. El instinto de auto conservación de Hyunjin se estaba activando por fin ahora que había profanado a Felix en medio del pasillo a plena luz del día.Si tus instintos de auto conservación realmente se estuvieran activando, darías la vuelta y te alejarías ahora mismo, regañó una voz.Como sea. Más tarde se regañaría a sí mismo por ello. Por ahora, necesitaba cuidar de Felix, quien se había acurrucado en una bola apretada en el centro del colchón y estaba haciendo todo lo posible para convencer a Hyunjin de que estaba dormido. Se sentó, apoyándose contra la cabecera antes de maniobrar fácilmente a Felix, acomodándolo de manera que su espalda estuviera contra el pecho de Hyunjin, su cabeza descansando contra su hombro. —Bebe esto.Felix soltó una risa somnolienta. —Di la verdad. Tienes acciones en esta empresa de agua embotellada ¿No es así?Hyunjin sonrió a su pesar. —Sip. No puedo cuidar de mocosos ingratos para siempre ¿Verdad? Ya que estoy tan viejo.Felix estiró la cabeza para encontrarse con la mirada de Hyunjin, y tuvo que recordarse a sí mismo que esto era temporal... que se había terminado. Sin importar lo perfecto que fuera Felix. Sin importar cuánto quisiera Hyunjin recomponerlo. Tenía que parar. Sólo podían salirse con la suya durante un tiempo sin que los atraparan, y esa era una caja de Pandora que nunca podría cerrar si se abría. Las consecuencias serían demasiado significantes y de largo alcance.Cuando Felix terminó su agua, Hyunjin le entregó las rodajas de naranja que había robado del cuenco de cristal del mostrador. Una vez más, Felix dirigió su mirada hacia Hyunjin, sonriendo. — ¿Tienes miedo de que me dé escorbuto?—Te apuesto cincuenta dólares que no sabes ni siquiera lo que es escorbuto.Felix resopló. —Una deficiencia de vitamina C. La mayoría de la gente creía que sólo afectaba a marineros, pero existe desde el siglo trece. El ejército de Napoleón se contagió consumiendo carne de caballo —. Cuando Hyunjin le parpadeó, él batió sus pestañas. —Historias de la vida real.—No te voy a pagar cincuenta dólares —. Advirtió Hyunjin.— ¡Ja! Mi padre pagaba casi cincuenta mil dólares al año para que yo fuera a esa escuela privada pretenciosa como la mierda, lo mínimo que podía hacer era prestar atención.Felix estaba lleno de sorpresas, o tal vez Hyunjin acababa de hacer suposiciones basándose en la información limitada que su padre le había proporcionado. Ahora que Hyunjin entendía por lo que Felix había pasado mientras crecía, no era difícil ver por qué actuaba de la manera en la que lo hacía. No era una excusa para beber y conducir, tenía suerte de que no hubiera lastimado a nadie más que a sí mismo, pero ponía más claridad al estado mental de Felix.Jooeun le había advertido que Felix no era estable. Chan había usado la palabra suicida. Las señales de que Hyunjin debería girarse y correr no sólo estaban ahí, estaban parpadeando en un rojo neón, pero Hyunjin no podía hacer eso, al menos no profesionalmente. Alguien tenía que vigilar a Felix.Hyunjin dejó caer un beso ausente sobre los mechones de Felix. —Come, muchacho terco.Se quedaron en silencio cuando Felix cedió y se comió las rebanadas de naranja. Una vez que terminó, comenzó a ponerse inquieto, claramente incómodo con el silencio. —Ya estoy bien. Te puedes ir.Despedido. Hyunjin no lo podía creer. —Me iré cuando esté listo... cuando yo crea que tú estás listo.Abrió los dos lados de la sudadera con capucha desabrochada de Felix como si estuviera desenvolviendo un regalo, pasando los dedos por su vientre plano, notando el puñado de lunares que salpicaba su piel pálida como constelaciones, al igual que sus pecas en su rostro.Hyunjin disfrutó de la brusca respiración de Felix, pero luego sus manos capturaron las muñecas de Hyunjin. —Te dije que estoy bien —. Murmuró Felix, sin escapar de los brazos de Hyunjin, sino tensándose entre ellos.—Detente —. Advirtió Hyunjin.—No quiero hacer esto contigo —. La voz de Felix era pequeña pero enojada.Felix no estaba acostumbrado a ser disciplinado, no sabía los efectos que podía tener lo que habían hecho, pero Hyunjin sí. No podía dejar a Felix solo. Él no quería.—Mira, sólo porque pienses que estás bien, no significa que lo estés—. Las uñas de Felix se clavaron en las muñecas de Hyunjin formando medialunas al escuchar esas palabras. Quizás eso no había sido lo más apropiado para decir. Hyunjin no tenía idea de cuáles eran las palabras correctas. Él no lidiaba con sentimientos o relaciones o compromisos a largo plazo, especialmente con muchachos sin experiencia como Felix, hermoso y roto Felix. Hyunjin deslizó con facilidad sus muñecas del agarre de Felix, inclinando su barbilla hacia arriba. —No estoy listo para dejarte ir todavía.— ¿Qué pasa con lo que yo quiero? ¿Importa eso? —. La crudeza en las palabras de Felix fue un puñetazo directo en el estómago.— ¿Sabes siquiera lo que quieres?Felix se desinfló, la lucha desapareció de su cuerpo, su cabeza cayó hacia atrás contra el hombro de Hyunjin. —Sé que a nadie le importa realmente lo que quiero.Cristo. —Date la vuelta.Felix lo ignoró, mirando las manos de Hyunjin. —Date la vuelta y mírame. Ahora.Felix se giró a regañadientes hasta que se sentó a horcajadas sobre el regazo de Hyunjin, arrastrando los ojos hacia arriba. Así de cerca, podía ver aún más el puñado de pecas en su nariz y que sus ojos de color chocolate amargo. —A mí me importa—. Dijo finalmente. No era una mentira. A Hyunjin realmente le importaba Felix, quería que tuviera una vida fuera del control de su padre, la vida que se merecía. — ¿Qué quieres tú?Felix lucía sorprendido por la pregunta de Hyunjin, sus labios llenos tirando hacia abajo en las esquinas. —No importa.—A mí me importa —. Hyunjin no sabía por qué importaba o por qué a Felix le debería importar que le importara a Hyunjin. No debería. Pero necesitaba que Felix supiera que, bajo circunstancias diferentes, él querría esto... ellos. Lo que sea que fueran. —A mí me importa lo que tú quieres. Así que ¿Qué quieres, dulce niño?Felix abrió la boca como si estuviera a punto de confesar un secreto y Hyunjin vio el momento exacto en que el chico se acobardó. En cambio, tomó la cara de Hyunjin, pasándole su lengua por el labio inferior. — ¿Qué pasaría si digo que todo lo que quiero eres tú?Hyunjin se preguntó qué deseo secreto y vergonzoso escondía Felix, pero lo dejó pasar. Apenas se conocían, a pesar de que Hyunjin no lo sentía así. En cambio, se dirigió a las palabras de Felix. —Yo también te deseo. El hecho de que no podamos seguir haciendo esto, no significa que no quiera seguir haciéndolo —. Insistió Hyunjin, presionando sus labios contra la frente de Felix, contra sus mejillas, su barbilla, antes de finalmente presionar un beso en su sensual e implacable boca. —Hay tantas cosas que quiero hacerte que me tomaría los próximos cinco meses y medio el solo enumerarlas, pero ambos sabemos que si tu padre se enterara sería una pesadilla, para ambos, y no puedo permitirme perder este trabajo.El rostro de Felix era un nubarrón, su humor oscureciéndose. — ¿Por tu familia?Hyunjin frunció el ceño ¿Cómo sabía Felix eso? —Sí, por mi familia.— ¿Qué piensa tu esposa de que estés follando con hombres? —. Preguntó Felix con un tono frío.El cerebro de Hyunjin se congeló. — ¿Mi… qué?Felix lo miró por fin. Sus ojos brillaban con ira, su mandíbula empujada hacia adelante. —No mientas. Te escuché hablar por teléfono con tu esposa sobre tu hijo.Hyunjin trató de recordar las numerosas llamadas que había recibido, pero no pudo identificar alguna que le hubiera dado a Felix la idea de que Hyunjin estaba casado... con una mujer... ¿Y tenía un hijo?Debería haberlo dejado creer que era verdad. Sería más fácil si Felix pensaba que Hyunjin era un mentiroso y un infiel. Tal vez odiaría a Hyunjin lo suficiente como para apartarlo de su mente por completo y nunca mirar hacia atrás. Pero Hyunjin simplemente no podía dejar que pensara de esa forma. Odiaba la deshonestidad.—No estoy casado y definitivamente no tengo un hijo.Felix escudriñó el rostro de Hyunjin como si la verdad estuviera escrita en su frente. —Le dijiste que estabas haciendo todo lo posible y dijiste que tu hijo se trataría de vestir solo. Supongo que está bastante pequeño. No tienes que mentir... esto no es nada ¿Recuerdas?La compresión se asentó y Hyunjin dejó caer su rostro en el hueco del hombro de Felix, colocando un beso allí antes de levantar la cabeza para encontrarse con la mirada acusadora de Felix. —Estaba hablando con mi hermana Mina, sobre mi padre.Felix frunció el ceño, su expresión recelosa. — ¿Tu papá estaba tratando de vestirse solo? Esa ni siquiera es una buena mentira.Hyunjin negó con la cabeza. No quería hablar de esto, ni con Felix, ni con nadie, pero necesitaba que Felix entendiera por qué esto no podía seguir pasando, sin importar cuánto lo quisiera Hyunjin . Felix necesitaba entender qué estaba en juego.—Mi padre tiene una enfermedad llamada síndrome de Korsakoff que le ha provocado demencia grave y permanente. Vive con Mina en Gimpo, pero él se está poniendo tan mal que ella está pasando trabajo por su cuenta y tenemos que ponerlo en un hogar con gente que pueda cuidarlo.La boca de Felix formó una O perfecta, sus manos extendiéndose sobre la camiseta de Hyunjin. — ¿No hay nada que nadie pueda hacer por él? ¿No hay tratamiento?El pecho de Hyunjin de repente se sintió apretado, un nudo formándose en su garganta. Bloqueó ese sentimiento adentro. No tenía tiempo para ponerse sentimental. No resolvía nada. Él era un marine. Los marines se lo jodidamente aguantaban y hacían lo que se tenía que hacer. —No. Para cuando mi hermana lo encontró, ya era muy tarde —. Se obligó a decir.— ¿Lo encontró? —. Preguntó Felix.—Sí. Es una larga historia. Mi padre tiene muchos problemas; el alcohol era el más grande y ahora será lo que finalmente lo mate.El silencio se extendió entre ellos como una cuerda tensa hasta que finalmente Felix dijo, —Realmente no quieres hablar de esto ¿Cierto?La presión explotó detrás de las costillas de Hyunjin, el dolor que había mantenido a raya amenazaba con abrumarlo. Sacudió la cabeza con esfuerzo, luchando por recuperar el control una vez más. Las manos de Felix se deslizaron hacia abajo, tocando el dobladillo de la camiseta de Hyunjin, pidiendo permiso silenciosamente.—Adelante.Felix le quitó la camisa a Hyunjin y la tiró a un lado, extendiendo sus manos sobre la piel ahora desnuda de Hyunjin, su mirada llena de asombro. Se inclinó hacia adelante, arrastrando sus labios por la clavícula de Hyunjin. Su polla se interesó, y Felix estaba duro de nuevo también. Hyunjin cerró los ojos, tomó el culo de Felix y tiró de él hasta que ambos gruñeron.Felix se meció contra él mientras bajaba la cabeza para lamerle la punta dura del pezón, mordiéndole hasta que Hyunjin siseó. Los pulgares de Felix provocando suavemente las caderas de Hyunjin mientras dirigía su atención al otro pezón. Hyunjin apretó los globos del culo de Felix, aplastando sus pollas a través de las delgadas capas de tela.Felix levantó la cabeza, ojos ardientes mientras pasaba sus labios por la mejilla de Hyunjin hasta su oreja. —Quiero más, Daddy.Mierda. El niño era perfecto, tan perfecto. Su niño perfecto. —Estás implacable —. Gruñó, rozando los dientes contra el hombro de Felix. — ¿Qué es lo quieres?Felix hizo un sonido a medias, con las mejillas enrojecidas. —Quiero hacerte venir. Por favor.—No sé ¿Crees que te lo mereces?Una vez más, Felix lo atacó con esos poderosos ojos de cachorro. —Daddy, por favor. Te haré sentir muy bien.La polla de Hyunjin palpitó. Cristo, este jodido niño. —No sé. No terminaste de comer tu barra de granola. Has sido un poco malcriado.Felix bajó la cabeza, luego lo miró a través de las pestañas, con un tono parecido a un quejido. — ¿Por favor? Ni siquiera me vendré, te lo prometo. Déjame hacerte sentir bien.Bueno, esa era una oferta que Hyunjin no había visto venir. Ya lo había azotado por desobedecerlo con su desayuno. —Saca mi polla.Felix se apresuró a hacer lo que le dijo, deslizándose fuera del regazo de Hyunjin y arrodillándose entre sus rodillas abiertas antes de enganchar sus dedos en los pantalones de Hyunjin. Levantó las caderas lo suficiente para que Felix los apartara y liberara su erección ya goteando.Felix no puso su boca sobre la polla de Hyunjin, en su lugar presionó su rostro contra su ingle e inhaló, como si sólo el olor de Hyunjin fuera suficiente para hacerlo venir. Joder. Felix arrastró su lengua a lo largo de la costura donde se unían el muslo y la pelvis de Hyunjin, los dedos se hundieron en los surcos de la cadera de Hyunjin. Entonces Hyunjin cayó en cuenta, Felix estaba esperando que le diera permiso.Hyunjin miró el reloj que estaba en la mesita de noche. Era la una de la tarde. No deberían estar haciendo esto en la mitad del día. No deberían estar haciendo esto en lo absoluto. De alguna manera, eso le hizo más fácil decir: —Adelante. Chúpame. Haz que me corra.Felix no lo pensó dos veces. Apretó la base de la polla de Hyunjin con su puño y lo chupó hasta la parte posterior de su garganta como una jodida estrella porno. —Cristo, muchacho—. Murmuró, flexionando los abdominales, curvando el cuerpo hacia adentro contra su voluntad.No había finura, pero lo que le faltaba en técnica lo compensaba con entusiasmo y un reflejo nauseoso inexistente. Felix lo soltó, con ojos húmedos y los labios de color rojo cereza mientras recorría la boca a lo largo de la parte inferior de la tensa polla de Hyunjin, con una mirada que decía ‘fóllame’ mientras metía la lengua en la hendidura antes de chuparlo una vez más.Hyunjin no pudo evitar arquear las caderas, no pudo evitar la forma en la que apretó los mechones de Felix, follándose en la caliente succión de la boca perfecta del chico, metiendo su polla en su garganta y manteniéndolo allí hasta que las lágrimas cayeron sobre su rostro. —Buen chico.Hyunjin lo soltó y Felix respiró entrecortadamente antes de llevarse a Hyunjin a la boca una vez más. Obligó a Felix a tomarlo con calma, manteniéndolo firme y follando contra su boca con empujones cortos y superficiales. Los pequeños ruidos codiciosos de succión de Felix hacían que las bolas de Hyunjin se apretaran contra su cuerpo.Podía ver la erección de Felix alzándose sobre esos pantalones ridículamente ajustados, pero Felix no trató de tocarse. Siendo Hyunjin su enfoque. Tan pronto como Hyunjin lo soltó, Felix lo chupó hacia abajo, su cabeza iba de arriba a abajo mientras trabajaba en Hyunjin con una intensidad tan concentrada que provocó que Hyunjin cerrara los ojos con fuerza. —Quiero que te lo tragues todo. Cada maldita gota.Felix tomó a Hyunjin con su garganta, los músculos de allí convulsionando de maneras que hicieron que la visión de Hyunjin se nublara. Lo inmovilizó en su lugar, llevando su polla contra la boca de Felix una y otra vez antes de correrse duro, derramándose tan profundo que Felix no tuvo más remedio que tragarlo o ahogarse. Lo tomó todo, sus grandes ojos chocolate se fijaron en los de Hyunjin mientras la sacaba con un “pop”, lamiendo cada gota de sus labios antes de dedicarle una gran sonrisa.Felix se volvió a subir al regazo de Hyunjin y capturó la boca del chico en un beso sucio, queriendo saborearse a sí mismo en su lengua.—Bien hecho, dulce niño —. Metió la mano en los pantalones de Felix, tomando su polla y trabajándola a un ritmo castigador. —Córrete—. Gruñó contra los labios del chico.Felix se tensó, un quejido de sorpresa se le escapó cuando hizo lo que ordenó Hyunjin, un estremecimiento lo recorrió por todo el cuerpo.Se sentaron en los brazos del otro, tratando de recuperar el aliento, la frente de Felix sobre el hombro de Hyunjin.Después de un momento, Felix se soltó del agarre de Hyunjin y se dejó caer de espaldas a su lado. La burbuja íntima en la que habían estado durante los últimos minutos pareció estallar, dejando sólo un silencio incómodo y algo más... algo que se parecía mucho a una pérdida o arrepentimiento. Era hora de volver al mundo real.— ¿Viene Jooeun hoy?—. Preguntó finalmente.Felix se encogió de hombros. —No está programada para venir, pero eso nunca la detuvo antes. Ella ya no pasa tanto tiempo aquí ahora que tú estás, y cuando ella está aquí, es para hablar contigo, no conmigo.Hyunjin soltó una carcajada. — ¿Estás celoso porque paso tiempo con ella?—Tal vez, sí —. Se quejó Felix.—Bueno, no lo estés. Mañana eres un hombre libre y volverás a tu vida anterior y a tus viejos amigos y yo seré otro de los empleados de tu padre.Felix tragó saliva de forma audible, con la voz tensa. —Por supuesto.—Esto no puede volver a pasar—. Dijo Hyunjin más para sí mismo que para Felix.Felix se sentó y le dirigió una mirada herida por encima del hombro. —Te escuché las primeras diez veces. Me ducharé. Quizás no deberías estar aquí para cuando regrese.—Sí, niño. Lo que quieras.—Lo que yo quiero. Claro.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Felix estaba acostado boca arriba en su cama con los pies descansando contra la pared, observando parpadear la brillante luz roja del monitor de su tobillo, de la misma manera que lo había hecho miles de veces en los últimos ciento ochenta días. En solo ocho cortas horas, él estaría libre de esa prisión dorada. El pensamiento debería haberle complacido, pero sólo causó un agujero en su estómago, creciendo más grande con cada minuto que pasaba. Felix deseó que pudiera tragarlo por completo.En algún lugar de la cocina, Hyunjin estaba usando la licuadora, haciendo uno de sus desagradables smoothies verdes, mientras que Jooeun pretendía aspirar el suelo por cuarta vez esa semana, y la música resonaba desde los altavoces empotrados de la casa. Felix se sentía sobrecargado. Había una presión creciendo en su interior, amenazando con partirlo en dos. Había pasado demasiado tiempo atrapado en ese apartamento, que no estaba seguro si podría adaptarse al mundo de afuera. Si adaptarse hubiera sido una de sus fortalezas, no hubiese terminado en arresto domiciliario en primer lugar.Él no sabía cómo ser una persona funcional. Él no era bueno en ello. Había pasado veintidós años viviendo donde alguien, su padre, tomó cada decisión por él, donde había siempre otra persona que hacía todo por él. Él nunca había tenido que preocuparse acerca de pagar una factura o cambiar un cable o siquiera hacer su propio lavado de ropa. Una vez que los policías retiraran el monitor de su tobillo, nada de eso cambiaría.Jooeun seguiría haciendo los quehaceres, y el gerente de negocios de su padre seguiría pagando sus cuentas, y su padre seguiría diciéndole que hacer con su vida. Justo como siempre. El pensamiento tenía a Felix dando vueltas. Cada día, lo mismo. Nada cambiaría. Felix jamás tendría permiso de ser una persona completa, jamás tendría el permiso de ser quién era, sea quien fuese.Clavó sus uñas en las palmas de las manos hasta formar media lunas en la piel, el dolor cubriendo el pánico en endorfinas, regalándole algunos segundos de paz. Él necesitaba dejar de lamentarse. Algunas personas matarían por tener su vida. A nadie le importaba el pobre niñito rico y sus problemas de niño rico. Ni siquiera los padres del niño rico.Se balanceó sentándose, su mirada atraída hacia el tocador. No había incursionado con su maquillaje en días, no desde el ensayo de Chaer. Miró de reojo hacia la puerta. No era como si Hyunjin fuera a entrometerse. Estaba dando lo mejor por pretender que Felix no existía desde que tomó la palabra de Felix y se fue mientras todavía estaba en la ducha el día anterior. El diputado no estaría allí hasta dentro de algunas horas para quitarle el monitor. No había razón para que no jugara un rato con él.Al diablo.Se sentó en la silla, abriendo los cajones y extrayendo las paletas de polvos en ricas tonalidades y las cremas, dejándolas fuera. Calor y anticipación se precipitó sobre él, aplacando sus nervios agotados. El tiempo desapareció cuando tuvo las brochas en su mano. El maquillaje necesitaba precisión y habilidad artística. Había profundización y dimensión, difuminar las sombras para camuflar cualquier imperfección percibida e iluminar los activos deseables. Cuando maquillaba, a sí mismo o alguien más, su mente se callaba y todo el resto del mundo desaparecía.Él podía hacer el rostro completo en una hora o menos, pero no estaba apurado. Comenzó con el primer, asegurándose que la base se deslizaría como seda. Él construía desde allí, poniendo capas y contornos hasta que se convertía en otra persona, alguien con confianza y capaz. El púrpura ahumado de las sombras hacía que el iris marrón oscuro lucía casi sobrenaturales, y se hizo la línea de gato hasta que fue lo suficientemente afilada para rebanar la garganta de un hombre.El maquillaje era una máscara para esconderse detrás de ella, pero también lo hacía sentir como un superhéroe disfrazado. Había manejado un montón de encuentros casuales anónimos en clubes nocturnos, y nadie había descubierto quién era detrás de la pintura. O quizás, era que no les importaba. Finalizó su look con un labial mauve matte que Chaer le había regalado para su cumpleaños, entonces se dio cuenta que no había más nada que pudiera hacer más que limpiarlo todo y comenzar de nuevo. El pensamiento lo deprimió todavía más.Deseó poder tomar fotografías, enseñar sus habilidades en Instagram como otros artistas, poder crear tutoriales en YouTube y ayudar a las personas a entender que cualquiera puede usar maquillaje, cualquiera podría ser más hermoso, tener más confianza en sí mismo, sentirse mejor sobre sí mismos. Eso era lo que él quería… Era todo lo que había deseado desde el momento en que se sentó en el tocador de su madre y probó su labial rojo brillante en él. Pero no importaba lo que Hyunjin dijera, no importaba lo que Felix quisiera. Levantó el teléfono para tomar una selfie y enviarla a Chaer, el flash apagándose justo en el momento en que la puerta se abrió detrás de él.—Te tengo una sorpresa, ¿Qué diablos?Felix se congeló, el brazo levantado, y sus ojos bloqueados en su padre a través del reflejo del espejo. Después de un minuto, su cuerpo volvió a la vida, y saltó poniéndose de pie, su cerebro moviéndose a través de cien formas distintas de difusar la situación. De alguna forma, terminó en indiferencia sarcástica. —No tengo maldita coronaria, papá. Esto es… —Los puños de su padre conectaron con su diafragma, y sus palabras murieron en un jadeo desigual, el aire fue forzado de sus pulmones, como si se hubiera caído de un edificio de diez pisos. Su pecho estaba ardiendo, sus pulmones paralizados, pero no lo detuvo de intentar succionar el muy necesitado aire de vuelta a su cuerpo. El teléfono cayó de sus dedos, y arañó su pecho como si eso devolviera sus pulmones a la vida de nuevo.Debió haber visto el golpe venir. Era la zona de anotación favorita de su padre. No dejaba moretones visibles pero sí todo el trauma. El pánico volvió como un cohete. En algún rincón oscuro de su mente, entendió que su cuerpo no permitiría que él estuviera allí de pie sofocándose, que sus pulmones eventualmente cooperarían y le permitirían respirar, pero no le estaban ayudando ahora mismo. Su padre lo merecería si él se muriera así, justo frente a él. “Buena suerte explicando el moretón del tamaño de unos nudillos en el pecho de tu hijo muerto, Jong”.Su padre no estaba ni siquiera en la habitación cuando Felix se las arregló finalmente para tomar una bocanada agonizante. Podía escucharlo hurgando alrededor del baño, pero él se tambaleó hasta la cama, descansando en la orilla mientras practicaba en poner aire dentro de sus abusados pulmones y luego dejándolo ir. Cada respiración le quemaba, como si su pecho estuviera relleno de gasolina, pero a su padre no le preocupaba. Lanzó un trapo húmedo hacia Felix, el borde golpeando el costado de su ojo y desencadenando otra reacción furiosa.—Límpiate esa mierda de la cara. ¿Pero qué mierda está mal contigo? ¿De verdad eres tan estúpido?Felix asumió que la pregunta era retórica. Ambos sabían que nada de lo que Felix dijera podría convencer a su padre de su agudeza mental, así que solo se sentó allí, esperando a que su padre se explicara. Cuando su padre no dijo nada, Felix dijo con voz ronca. — ¿Por qué estás aquí?—Bueno, estúpidamente pensé que estarías apurado por quitarte esa cosa de tu tobillo, así que llamé por un favor, y afuera están dos de los mejores esperando para quitártela y deshacerse del equipo. No esperaba encontrarte aquí jugando con maquillaje y pintándote como si fueras una ramera de dos bits.Felix se forzó a sí mismo a no reírse disimuladamente ante la palabra ramera.¿Quién demonios usaba esa palabra todavía? —Por dios, papá, que cosa tan linda de tu parte. Tan fuera de lugar. ¿Es esa la única razón por la que viniste? —Felix preguntó, su voz llena de apreciativa burla.Los ojos de su padre se movieron hacia el suelo, y Felix resopló. Por supuesto, no era la única razón.—Ya que lo mencionas, necesito hablar contigo sobre algunas cosas de la próxima campaña.Antes de que Felix pudiera preguntar por alguna explicación, la puerta de su habitación crujió abriéndose para acomodar el gran cuerpo de Hyunjin. La mirada de Felix arrastrada hacia él casi contra su voluntad. Hyunjin frunció el ceño hacia Felix, y él sintió otra pieza de sí mismo morir. Ahora, el pecho le dolía por dos razones: el abuso de su padre y la desaprobación de Hyunjin. No sabía cuál de las dos era peor. Pero Felix suponía que realmente no importaba. Hyunjin y él no eran nada.Cuando el senador notó a Hyunjin allí parado, escudó a Felix con su cuerpo como si Hyunjin ya no lo hubiese visto con la suficiente cantidad de maquillaje para hacer que una drag queen se pusiera celosa. —Lávate el maldito rostro y encuéntrate con nosotros en la sala cuando estés presentable.Felix esperó a que ambos se hubieran ido antes de lanzar la toalla a través de la habitación y alcanzó las toallas desmaquillantes en el primer cajón de su tocador. Mientras borraba horas de su trabajo en cuestión de minutos, se concentró en entumecerse a sí mismo. Si a él no le importara, su padre no tendría poder sobre él ni tampoco Hyunjin. Al menos, eso fue lo que se dijo a sí mismo. Estaba cansado de sentirse en nervios crudos todo el tiempo.Cuando tenía el rostro limpio de nuevo, se puso un par de pantalones blanco y un suéter de mangas largas y rayas color azul y blanco. Su mano estaba en el picaporte cuando su teléfono gorjeó desde el suelo.Lo levantó, arrugando el ceño ante la alerta de mensaje de texto desde un número de teléfono de otra ciudad. Había una sola línea, pero su corazón dio un vuelco en su pecho de todas maneras.
“Pienso que te veías sexy.”
Dejó la habitación con el pequeño indicio de una sonrisa en su rostro. Dos oficiales con ropas simples estaban de pie en la cocina con su padre. Hyunjin también estaba allí, a un lado, los brazos cruzados sobre su pecho, como un centinela. Se veía que estaba intentando todo lo posible para parecer invisible, pero Felix podía sentir sus ojos en él como una caricia. Hizo mucho más sencillo sonreír y hablar un poco con los oficiales antes de que removieran el artilugio de su pierna.Una vez su padre se tomó el tiempo suficiente como para besar los traseros de los diputados y pedir sus votos en noviembre, los acompañó hasta la puerta. Una vez estuvo cerrada, la naturaleza afable de su padre y la sonrisa de viejo chico bueno se deslizó fuera de su rostro como cera derretida, dejando solamente una mueca de disgusto. —Podrías haberme costado las elecciones justo ahora, muchacho.Felix resistió la urgencia de frotarse el sitio donde su padre le había dado un puñetazo. Se negaba a disculparse. — ¿Dijiste que querías hablar sobre la campaña?Por un momento, parecía que su padre no estaba listo para dejarlo ir, pero entonces suspiró y alcanzó el bolsillo de su traje. —Este es el itinerario de todos mis discursos y cenas de estado. Mi asesor de campaña dijo que se veía sospechoso que no hubieses estado en ninguna recaudación de fondos, y bastante gente ha comentado tu ausencia.Felix encontraba eso difícil de creer. Nadie nunca parecía tomar en cuenta su asistencia. —Bien.La mejilla de su padre tembló en una mueca burlesca. —Cada evento con una estrella al lado es un evento familiar. Estarás disponible —Se giró hacia Hyunjin, apuntando con un dedo en su dirección —. Te harás cargo de que se presente y que vista y se comporte apropiadamente todo el tiempo. ¿Fui claro?—Completamente —Hyunjin gruñó.Felix quería vomitar. Fue una cena de recaudación de fondos la que inició los eventos que lo llevaron a su accidente de automóvil esa noche. El incidente con el mesero de catering en el baño. Odiaba esas cenas. Era todo sobre sacudir manos y besar a damas viejas mientras ellas le rogaban que las dejaran emparejarlo con sus nietas. No quería hacer más esa mierda. No podía. —No creo que me quieras alrededor, papá. ¿Qué pasa si hago algo super gay?Su padre lo apresó de la parte de atrás del cuello, arrastrándolo hacia adelante hasta que las frentes de ambos se tocaron y Felix podía oler el café en la respiración de su padre.—Lee Felix, te presentarás cuando te diga y harás lo que yo te digo o te juro, que el siguiente programa en que entres hará que los testigos de dios parezca el maldito Disney. ¿Me estás entendiendo?Algo muy profundo dentro de Felix se marchitó, pero expuso sus dientes en una sonrisa demencial. —Por supuesto, seguro, papá. Lo que tú digas.Cuando su padre lo soltó, Felix miró hacia Hyunjin por encima del hombro del hombre. Cada vena en el brazo de Hyunjin se marcaba debajo de su piel, y apretaba la mandíbula tan fuerte que Felix se preocupó que pudiera hacerse daño a sí mismo.—Las cosas serían mucho más sencillas si aprendieras a hacer lo que te dicen y te detuvieras con toda esta tontería de llamar la atención —Murmuró su padre.—Claro, papá —Felix no tenía la fuerza hoy para pelear con él —. Necesito prepararme. Chaer y yo nos encontraremos para un almuerzo tardío —Mintió.Su padre infló el pecho, como un pájaro acicalado, dándole un resoplido desdeñoso —Necesito volver a la oficina, de todas formas.Una vez se fue, Felix cerró la puerta y se recostó de ella en caso de que su padre intentara regresar. Cuando estaba seguro que el hombre se había ido, dirigió una mirada en dirección a Hyunjin, y finalmente se metió en su habitación y cerró la puerta.Estaba equivocado. El jodido apartamento no era su prisión, su familia lo era. Mientras su padre estuviera con vida, Felix jamás sería libre. El pensamiento lo tuvo gateando hasta su cama y empujando las sábanas sobre su cabeza. Solo necesitaba dormir.Se preocuparía por todo lo demás en la mañana.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
—Te lo estoy diciendo, Chan, es una mala idea ¿Tener a Felix en las conferencias y cenas de recaudación de fondos de su padre? Es una receta para el desastre. Ese niño se va a romper.Chan apoyó sus brazos en el escritorio, sus dedos se juntaron al frente de su barbilla. — ¿El niño se va a romper? Eres tú quien se ve demasiado herido, hermano.No estaba equivocado. Hyunjin estaba a punto de romperse, tenía los hombros tensos, su mandíbula doliendo por sus dientes apretados. Necesitaba una salida. Algo más que golpear un saco pesado o hacer pesas con kilos adicionales. Si Felix realmente hubiera pertenecido a Hyunjin, en todos los sentidos de la palabra, Hyunjin habría vertido toda esta energía y rabia follando a Felix, desarmándolo y recomponiéndolo, usándolo una y otra vez hasta que ambos estuvieran tan exhaustos como para pensar en el desastre en que se habían convertido sus vidas.Pero él lo había terminado... porque era lo correcto por hacer, era lo inteligente por hacer. Necesario. Necesitaba terminar este trabajo; su hermana lo necesitaba para terminar este trabajo. Pero todo en Hyunjin gritaba que Felix lo necesitaba más. Por supuesto, eso podría ser sólo su polla hablando. Él jodidamente ya no lo sabía.—Él lo lastimó— dijo finalmente, sin dejar de caminar a lo largo de la oficina de Chan.Eso captó la atención de su amigo. — ¿Lo lastimó físicamente? ¿Viste eso?Hyunjin dio una única sacudida de cabeza. —No, no lo vi, pero lo podría decir. Es abusivo. El tipo me dio carta blanca para quitarle lo gay a su hijo, no es un salto real pensar que le pondría las manos encima.Chan dio un profundo suspiro, pellizcándose el puente de la nariz entre el pulgar y el índice.—Hyunjin...—No me digas que no es asunto mío, Jack. No voy a quedarme parado allí y ver cómo el maldito lo lastima— ladró Hyunjin.La cabeza de Chan se levantó de golpe. — ¿Crees que te diría que ignores algo como eso? ¿Soy esa clase de chico? Entré en este negocio para ayudar a las personas, para protegerlas. Pero tienes que tener cuidado.—Cuidado— repitió Hyunjin.—Sí, cuidado. Ese hombre es un senador estatal. Sí, es un hijo de perra y sí, la mayoría de la gente lo detesta, pero tiene alcance. Estamos en un estado muy rojo. Él podría complicar mucho tu vida y la mía… no importa lo que él podría hacerle a su hijo. Si crees que te estás involucrando demasiado en esto, te buscaré otro cliente, uno al que seas menos probable de apegarse. Créeme, tengo muchos de esos.Eso hizo que Hyunjin se detuviera de pronto. No estaba renunciando a Felix. No podía confiar en que otro guardia lo fuese a entender, que fuese a saber lo que necesitaba. Eso no estaba pasando. —De ninguna manera—, gruñó, golpeando sus manos en el escritorio.La ceja de Chan se arqueó. —Toma asiento.Hyunjin quería decirle que se fuera a la mierda, él había sido el líder del batallón de este chico, pero en cambio, simplemente se dejó caer en la silla antes de pasarse las manos por la cara. —Este muchacho ha pasado por suficiente. Su padre es un imbécil controlador abusivo. Sólo tiene una amiga de verdad—. Quién me odia, añadió silenciosamente Hyunjin, sin estar seguro de por qué eso importaba. —Está solo y deprimido. No sé si es lo suficientemente fuerte para manejar estos eventos y mantener la calma.—Ese no es nuestro llamado.— ¿No puedes decirle al senador que será una pesadilla logística tratar de mantenerlos a él y a Felix seguros en estas funciones?Chan resopló una carcajada. —Él no es el jodido presidente. Es un idiota, pero nadie lo está activamente apuntando. Excepto quizás tú— añadió, dándole a Hyunjin una mirada mordaz.— ¿Entonces qué hago?— ¿Qué puedes hacer? LCEM, hermano.Lidia con esa mierda. Le había dicho eso a sus hombres cientos de veces. Deja de quejarte y ten el trabajo hecho. Se clavó los pulgares en los ojos hasta que manchas de color atravesaron sus párpados. —Tienes razón. Pero, hombre, por la tumba de mi madre, en el momento en que renuncie, voy a acabar con ese hijo de puta. No me importa si voy a la cárcel. —Y ese día, estaré allí con el dinero de la fianza y un buen abogado... hasta entonces, adáptate y supéralo, marín.Hyunjin asintió. — Necesito regresar. No sirve dejar al niño solo durante tanto tiempoSu mano estaba en el pomo de la puerta cuando Chan habló una última vez. — Lo que sea que estés haciendo con ese chico… asegúrate de que no te atrapen con la polla fuera, por nuestro bien.—No hay nada pasando.—Mierda.La cara de Hyunjin se sonrojó. —Lo terminé. Le dije que no podíamos. Se acabó.—Uh-huh. Si tú lo dices.Hyunjin no se molestó en discutir, simplemente abrió la puerta de una sacudida y se fue. Realmente quería volver con Felix. Había estado en su habitación por horas, desde que su padre había dejado caer la bomba sobre la campaña en su cabeza. La historia había demostrado que dejar a Felix solo con sus pensamientos durante demasiado tiempo nunca terminaba bien para nadie. Técnicamente, él nunca debería dejar a Felix solo, pero Hyunjin había necesitado hablar con Chan antes de que cometiera un crimen contra un miembro del Congreso.Llamó a su hermana en el Uber en el camino de regreso al penthouse, pero ella no respondió, así que le dejó un mensaje y respondió a algunos correos electrónicos olvidados, en su mayoría viejos amigos de la Marina felicitándolo por su nueva vida civil. Antes de retirarse, había esperado salir y no volver a ver otro jodido desierto nunca más, pero ahora, no estaba seguro de poder adaptarse alguna vez a este mundo o si él incluso quisiera hacerlo.Hyunjin debería haberse dado cuenta de que algo andaba mal cuando se cruzó en el vestíbulo con una chica usando un vestido de cóctel y un flotador de piscina con forma de flamenco, pero su mente estaba en el triste chico que actualmente se encontraba deprimido en el penthouse. Sólo cuando dicha chica lo siguió al ascensor, él miró hacia arriba y frunció el ceño.Ella sonrió con demasiados dientes y saludó maniáticamente. No estaba sola. Una chica con un vestido tan corto que parecía que lo hubiese confeccionado con cinturones de hombre estaba junto a un tipo con delineador de ojos, un sombrero de copa rojo y un par de pantalones ceñidos de cuero negro que hacían que las bolas de Hyunjin dolieran con simpatía.Hyunjin frunció el ceño —Este es un ascensor privado. Sólo para el penthouse—Duh. Felix organiza las fiestas más locas ¡Estamos tan emocionados de que esté de vuelta!Hyunjin podía sentir el esmalte de sus dientes erosionando mientras apretaba la mandíbula hasta que ésta, estalló en protesta. Demasiado para su triste chico deprimido. Felix se había disparado directo al modo de autodestrucción. Hyunjin miró a su reloj. Sólo se había ido un poco más de dos horas. Nadie podía organizar una fiesta así de rápido.Cuando todos salieron del ascensor, Hyunjin se detuvo en seco. Esta definitivamente era una fiesta. Las puertas dobles del penthouse estaban abiertas de par en par y un descomunal bajo vibraba al compás de destellantes luces estroboscópicas desde algún lugar en las esquinas de la sala de estar. Cuerpos aplastados juntos en la cocina, y en el patio chicas en topless corrían alrededor de la piscina, gritando y riendo. Parejas en plena follada en el sofá, en el que había bebido su café no hacía doce horas atrás.Hyunjin era demasiado mayor para esta mierda. La vena de su sien latía con el ritmo de la música. No quería nada más en el mundo que ir a buscar la fuente del ruido al que llamaban música y matarla. La chica en el flotador de la piscina de flamenco dio pequeños pasitos con sus tacones demasiado altos, casi cayendo sobre el regazo de la otra chica. Ella quitó la tapa de un tazón en el medio de la mesa de café y dio un chillido maravillado. —Oh, regalitos.Hyunjin caminó hacia la mesa. Dentro del tazón había pastillas de cada inimaginable forma, tamaño y color. La chica tomó dos o tres sin mirar y las dejó caer dentro de su boca, tragándolas con una taza que encontró en la mesa junto al tazón. El cable dentro de él finalmente se rompió.Merodeó la fiesta hasta que encontró la fuente de la música, un tipo con dos tocadiscos escondidos en el rincón más oscuro del patio. —Se acabó la fiesta— gritó cuando el DJ levantó un auricular.—Vete a la mierda, hombre. Recién estamos comenzandoHyunjin no tenía tiempo para esto. Se levantó la sudadera mostrando la Glock enfundada en su cadera. —La fiesta. Acabó.Los ojos del tipo se agrandaron y levantó las manos en señal de rendición. Los oídos de Hyunjin resonaron en el repentino silencio cuando cien cuerpos se congelaron a la vez, mirando alrededor en confusión. Hyunjin caminó de regreso donde la chica-flamenco.— ¿Dónde está Felix?—preguntó.—Creo que fue a su habitación con alguna chica. —¿Alguna chica?—Necesitas tomar a tus amigos y a tus pastillas y jodidamente salir de aquí ahora.Ella se burló. — ¿Quién eres tú, siquiera? Como, no eres su padre... ¿Lo eres?Hyunjin puso los ojos en blanco. —Soy un policía y estoy aquí para terminar esta fiesta. ¿Necesito mostrarte mi placa? Porque te acabo de ver sacar un puñado de pastillas de un tazón y tomarlas.Afortunadamente, ella no refutó el engaño de Hyunjin. —BienElla se paró encima de la mesa y agitó las manos. —La fiesta está cancelada. El abuelo aquí es un jodido soplón.Hyunjin observó mientras la gente comenzaba a murmurar para sí mismos como si no estuviera seguro de si ella estaba diciendo la verdad o no. Hyunjin levantó la pretina de su sudadera una vez más, queriendo este fiasco terminado antes de que alguien llamara a verdaderos policías y un escándalo estallara.Las cosas se movieron rápidamente después de eso, la gente saliendo en fila hasta que todo lo que quedó atrás fueron los típicos restos de comida y tazas medio vacías después de una fiesta. Si Hyunjin no mataba a Felix, Jooeun lo haría. Cuando la última persona se fue, llamó a la recepción y les informó que la fiesta había terminado y que nadie más estaba permitido de usar el ascensor privado. Luego fue a buscar a Felix.El dormitorio de Felix estaba oscuro y vacío. Él frunció el ceño. Quizás la chica del flotador de piscina estaba equivocada, quizás Felix estaba en otro dormitorio. Estaba a punto de irse cuando escuchó un dolorido siseo desde el baño y una chica canturreando: —Eso es, bebé. Se siente bien, ¿eh?La puerta del baño estaba casi cerrada, pero una luz tenue vacilaba en el reflejo del espejo. Su estómago se revolvió, preparándose para lo que sea que Felix y esta chica estuvieran haciendo para pasar el tiempo. Empujó la puerta de par en par, frunciendo el ceño ante lo que vio. Felix estaba acostado en la gran bañera vacía en solo sus jeans desabrochados. La chica —mujer, en realidad— estaba sentada en el borde de la bañera detrás de su cabeza, desnuda salvo por un par de bragas negras. La mirada de Hyunjin se arrastró hacia el enorme moretón sobre el diafragma de Felix, pero se obligó a dejarlo ir, por ahora.Los ojos de Felix estaban vidriosos, sus pupilas tan hinchadas que sus ojos chocolate parecían negros en la tenue luz. Sostenía los remanentes de un porro en una mano, pero fue lo que la chica tenía en la mano lo que tuvo a las tripas de Hyunjin retorciéndose. La hoja de afeitar apretada entre sus largas uñas negras todavía goteaba sangre, la sangre de Felix, a juzgar por las manchas marrones en su cuello y hombro. Jesucristo.—Tú. Ponte la ropa y lárgate. Ahora.— ¿Quién mierda eres tú? — preguntó la chica, su mirada moviéndose rápidamente entre él y Felix. Ella estaba claramente en algo también, pero la única preocupación de Hyunjin era Felix.—El tipo que va a hacer que te arresten por asalto si no te pones tu maldita ropa y jodidamente te largas de aquí— dijo, su voz un bajo retumbo mientras trataba de controlar la adrenalina corriendo por su sistema diciéndole que levante a la chica y la tire por la puerta.Felix rio disimuladamente, su cabeza colgando sobre sus hombros. — ¡G.I Joe!— exclamó en una voz lejana. —Justo estaba pensando en ti.La chica empujó a Felix en su intento de apresurarse a hacer lo que Hyunjin dijo, dejando caer la hoja de afeitar en la bañera mientras agarraba la tela roja que Hyunjin asumió era un vestido sobre sus pechos demasiado inflados. —Sólo para que lo sepas, él me pidió que lo cortara. Sé lo que estoy haciendo ¿Preferirías que lo hiciera él mismo? Así es como suceden los accidentes.—Vete— casi rugió Hyunjin, apuntando la puerta.Cuando finalmente escuchó cerrarse la puerta principal, se volvió hacia Felix. — ¿Qué diablos te has hecho a ti mismo?— ¿Qué te importa?— preguntó, luego se rio antes de tomar otra larga calada del porro en su mano.A Hyunjin le importaba. Demasiado. Y eso iba a arruinar la vida de ambos.Alcanzó el botiquín de medicamentos, buscando algo para desinfectar las heridas. Se sintió tanto aliviado como alarmado cuando encontró todo lo que necesitaba. Se deshizo de la hoja de afeitar ensangrentada junto a la cadera de Felix.—Ponte derecho.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Felix quería cumplir con las órdenes de Hyunjin, siempre quería hacer lo que Daddy le dijera, pero sus huesos se habían evaporado y cada vez que intentaba moverse, sus extremidades se negaban a cooperar. — ¿Qué me está pasando?—. Preguntó, desconcertado mientras trataba de sentarse de nuevo.— ¿Qué te tomaste?—. Preguntó Hyunjin, empujando a Felix hacia adelante y sentándose detrás de él donde Yebin había estado sentada momentos antes... ¿O había sido Yijin?El pensamiento disperso le hizo soltar una risita.—Felix ¿Qué te tomaste?La pregunta tersa de Hyunjin tenía a Felix tratando de despejar su mente de las telarañas que estaban envolviendo su mente. Echó su cabeza hacia atrás hasta que descansó sobre el muslo de Hyunjin y miró el rostro perfecto de Hyunjin. —Una pastilla color rosa brillante y una azul muy pequeñita—. Pinchando los dedos juntos para mostrar el tamaño aproximado de la píldora. Pensando que si Hyunjin supiera que tan pequeña era estaría en menos problemas. El corazón de Felix se disparó ante la expresión de Hyunjin. —Estás enfadado conmigo. Tu rostro está todo fruncido ¿Por qué te ves tan sexy así? ¿Por qué estás tan sexy todo el tiempo? Quiero sólo tocarte todo el tiempo—. Trató una vez más de levantar los brazos para tocar a Hyunjin... para demostrarle que hablaba en serio. Cuando aún se negaban a cooperar, comenzó a preocuparse. —Ahora ya no puedo tocarte en absoluto. Creo que la pastilla azul se robó mis brazos. Lucía un poco sos- sospech-sos… lucía como una pastilla azul mala.Una sonrisa renuente se asomó por la boca de Hyunjin, risas pequeñas se le escaparon, y el corazón de Felix sintió como si fuera a flotar fuera de su pecho. Sintió la abrumadora necesidad de aplastar su rostro contra el de Hyunjin para poder sentir la rudeza y el ardor de la oscura mirada. —Me gusta cuando te ríes. Tienes buenos dientes. Derechos. Blancos. Brillantes. Como Chicles.Hyunjin ignoró las divagaciones de Felix, moviendo una vez más a Felix donde lo quería. De repente se encontró a sí mismo mirando las baldosas blancas del metro mientras su hombro se incendiaba. Se quejó, pero fue Hyunjin quién maldijo en voz baja. —Mierda, bebé ¿Qué te hiciste?El corazón de Felix se hundió en su estómago. Hyunjin estaba enojado con él otra vez. Odiaba eso. —Lo siento—. Susurró.Hyunjin no dijo nada y Felix no tuvo más remedio que quedarse quieto mientras Hyunjin curaba sus heridas. Se iba y venía, su cerebro cálido y confuso mientras flotaba en las estrellas, lejos de toda la mierda que le esperaba en la Tierra. Sólo se obligó a abrir sus pesados párpados cuando las manos de Hyunjin se hundieron en sus axilas, tirándolo de pie antes de balancearlo en sus brazos como si fuera el maldito cliché del guardaespaldas, la versión americana. Habría sido un momento para derretirse si todo el cuerpo de Felix no se sintiera ya débil.Debió haber dicho eso en voz alta porque Hyunjin resopló. —Uno: eres demasiado joven para entender esa referencia y dos: Whitney murió en su bañera por una sobredosis, así que mejor no nos fijemos en ninguna similitud dado tu estado actual de intoxicación ¿Eh?—Dices demasiadas palabras—. Murmuró Felix, cerrando los párpados.Gimió cuando su cuerpo se conectó con la fría suavidad de sus sábanas de algodón egipcio. Felix descubrió que sus caderas funcionaban bien cuando Hyunjin le bajó los jeans y la ropa interior. Se arqueó para ayudar con el proceso, y la sensación de las manos de Hyunjin sobre su piel desnuda lo hizo gemir.Hyunjin lo cubrió con el edredón, pero Felix lo pateó como un niño pequeño. —No. Hace mucho calor.Cuando Hyunjin no dijo nada, Felix abrió un poco los párpados. La presión se acumuló en su pecho, en ese lugar donde su padre lo había golpeado, cuando vio a Hyunjin caminando hacia la puerta del dormitorio. No pudo detener que las palabras salieran de sus labios. —No te puedes ir. Tienes que traerme agua y naranjas. Me tienes que cuidar.Hyunjin se giró y la mirada exasperada en sus ojos hizo que Felix se sintiera pequeño, pero las palabras de Hyunjin calmaron los bordes irregulares de su ansiedad. —No te estoy dejando. Sólo me voy a cambiar la ropa. Y a traerte un poco de agua y tal vez incluso algunas naranjas—. Su voz se volvió severa. —No podría dejarte aunque quisiera porque no sé qué veneno está fluyendo por tus venas o si tendré que llevarte a la sala de emergencias para que te bombeen el estómago más tarde.A Felix no le importó nada de lo que dijo Hyunjin después del “No te voy a dejar”, pero la presión en su pecho no disminuyó hasta que Hyunjin se deslizó en la cama, lo tomó en sus brazos y sostuvo la botella de agua en sus labios. Felix se lo tragó todo. No se dio cuenta de lo sediento que había estado. Se comió la fruta que le había traído Hyunjin, rebanadas de manzana esta vez, sin protestar.Cuando Hyunjin lo acostó, Felix se puso en posición de la cuchara pequeña, acurrucado contra el cuerpo sólido de Hyunjin, notando que Hyunjin ahora vestía una camiseta de algodón y unas sudaderas suaves que se sentían bien contra la piel sobrecalentada de Felix. Encajaban como las piezas de un rompecabezas. Si Felix no estuviera tan drogado, podría haberse sentido extraño acostado desnudo en los brazos de Hyunjin mientras este estaba completamente vestido. En cambio, esto sólo lo excitó, o lo habría hecho si las drogas no le hubieran robado la capacidad de ponerse duro. El brazo de Hyunjin envuelto alrededor de la cintura de Felix, su pulgar acariciando círculos en la piel suave debajo del ombligo de Felix, haciéndolo temblar.No eran nada. Nunca serían nada. Se dijo a sí mismo esto una y otra vez mientras yacían en la oscuridad. Pero cuando los labios de Hyunjin rozaron su cuello, Felix inclinó la cabeza para darle un mejor acceso.—No puedes seguir haciéndote esto—. Advirtió Hyunjin, presionando las palabras en la piel de Felix como un hechizo que podría hacerse realidad de alguna manera.Pero Felix lo sabía mejor que nadie. —Claro que puedo. Lo he estado haciendo toda mi vida—. Le aseguró.—Toda tu vida—. Murmuró Hyunjin. —Tienes veintidós. Tu vida ni siquiera ha empezado todavía.Las lágrimas brotaron de los ojos de Felix de la nada, con la garganta apretada. —Mi vida terminó cuando tenía seis años y mi hermano mayor, Jaejoong, murió. Si hubiera vivido, habría sido el heredero que exige mi padre y yo podría haberme escapado. Mi padre nunca me hubiera buscado.Los brazos de Hyunjin se apretaron alrededor de él, presionando suaves besos contra su hombro vendado.—Odio a mi hermano—. Confesó Felix en un susurro. —Soy un monstruo ¿Verdad? ¿O sea quién odia a un niño de ocho años por tener cáncer y morir? Yo. Yo lo hago. Jodidamente escapó. Se fue—. Tenía que dejar de hablar, pero no podía. El pánico se apoderó de él. Si no pronunciaba las palabras, estaba seguro de que se iba a ahogar con ellas. —La noche que me arrestaron... ¿Sabes lo que dijo mi papá?La mano de Hyunjin se aplanó sobre el hematoma que le había dejado su padre. — Felix, no.— ¿No qué? ¿Decir la verdad? No lo entiendes. El no hablar es la razón por la que la gente de mi familia es como es. Mi madre todavía susurra la palabra cáncer como si fuera una maldición y se aferra a sus perlas cada vez que alguien menciona el aborto, la inmigración o la violación. Cualquier cosa que se entrometa en su perfecto palacio de privilegios—. Lágrimas calientes rodaron por sus mejillas, pero sus brazos enjaulados hicieron imposible limpiarlas.Felix sollozó. —Él dijo: “No puedo creer que hayas sobrevivido tú."Hyunjin se movió, tirando de Felix hasta que encontró su rostro escondido debajo de la barbilla de Hyunjin. Un crudo lamento se escapó de sus labios y luego otro. No pudo parar. Enterró su rostro contra el pecho de Hyunjin para ocultar su feo rostro de llanto. Pero no se podía ocultar la forma en que su cuerpo temblaba o los mocos y las lágrimas que corrían por toda la camiseta de Hyunjin. Le susurró palabras sobre el cabello de Felix, pero no tenía idea de lo que decía. No le importó. Sólo quería los brazos de Hyunjin y el calor de su cuerpo y sentirse como si a una persona en todo el puto mundo le importara un carajo si vivía o moría¿No merecía siquiera sólo uno?Algún tiempo después, abrió sus ojos ardientes, tenía la garganta en carne viva y la nariz tapada. — ¿Sabes por qué lo dijo?—. Pudo decir, sin estar seguro de por qué necesitaba que Hyunjin supiera esta parte.— ¿Qué?—. Preguntó Hyunjin, con la voz empapada.— ¿Sabes por qué dijo que no podía creer que yo fuera el que había sobrevivido?—No—. Susurró Hyunjin, el brazo alrededor de los hombros de Felix se tensó casi como si Hyunjin no supiera lo que estaba haciendo.—Porque me atrapó dándole una mamada al camarero en su cena benéfica—. Hyunjin no reaccionó, no dijo una palabra. Felix soltó una carcajada sin humor. —Mi papá se puso francamente bíblico llamándome de todo, desde una puta hasta un sodomita, pero lo gracioso es que soy virgen en la definición más verdadera de la palabra—. Eso obtuvo una reacción. El cuerpo de Hyunjin se puso rígido debajo de él. —No lo viste venir ¿Verdad?—No—. Dijo Hyunjin, con voz tensa—No es por falta de intentos. No tengo ningún interés en ser el activo, pero gracias a mi padre, cada vez que un chico intenta tocarme allí, mi cuerpo se bloquea. Es como ese campamento... esas personas ... reconfiguraron mi cerebro, sabotearon mi cuerpo ... han pasado cuatro años pero en el momento en que un tipo me toca estoy ahí de regreso con esa aguja en mi brazo y esos dedos y... y simplemente no puedo salir de mi cabeza lo suficiente como para estar con alguien de esa manera. —La mano de Hyunjin trazó suaves círculos en su espalda. —Es como si pudiera ser otra persona... incluso si pudiera alejarme de mi padre y de este ático tóxico y tener una vida normal... nunca seré normal, no de una manera real.—No eres... anormal. El sexo con penetración no es la única forma de tener sexo, no es la única forma de tener intimidad con alguien.Felix resopló. —Eso lo sé, pero lo quiero, y ellos me lo quitaron.—No lo sabes. Sólo necesitas estar con alguien que sea paciente, alguien que se tome el tiempo para ayudar a relajarte, alguien en quien confíes.—Yo quería eso contigo. Confío en ti—. Confesó Felix.La mano de Hyunjin apretó el cabello de Felix, reclamando su boca en un beso caliente con la boca abierta que hizo que Felix gimiera, sus manos estaban aferradas a los hombros de Hyunjin cuando este lo soltó. —No puedes decir esas cosas—. Gruñó Hyunjin antes de darle otro fuerte beso en los labios.Esa estúpida pastilla azul tenía que haber sido un suero de la verdad porque no parecía poder dejar de confesarlo todo, incluso cuando Hyunjin nunca le había preguntado y probablemente nunca habría querido saber. Ese pensamiento hizo que el corazón de Felix se encogiera en su pecho. Agachó la cabeza una vez más, inhalando el aroma de Hyunjin como si de alguna manera pudiera memorizarlo. —Quiero dormir—. Murmuró. —Quédate conmigo, Daddy.—No me voy a ningún lado, niño. Te lo prometo. Duérmete.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
— ¡Oye, jodido simio!Dado que la pequeña amiga alegre de Felix — ¿Chue? ¿Cherin?— fruncía el ceño en su dirección, Hyunjin asumió que él era el jodido simio al que se refería. Tomó un sorbo de su café negro, soltando un suspiro mental antes de bajar la tasa. Él esperaba una o dos horas de paz y rayos del sol antes de tener que lidiar con toda la caída emocional de Felix la noche anterior, pero parecía que el universo todavía conspiraba en su contra.Hyunjin observó mientras la amiga del chico caminaba hacia él con un pequeño bolso debajo del brazo, como una chica en una misión. Su extraño pantalón rayado de piernas anchas hinchándose tras ella, de alguna manera impedía su progreso, arruinando el acto de chica dura que ella intentaba transmitir.Él se levantó mientras ella se acercaba, esperando que sus uno ochenta y dos de estatura la hicieran dudar. No funcionó. Ella echó la cabeza hacia atrás, sus ojos llenos de furia, justiciera y sus labios rojo brillante se estiraron en un gruñido.Alzó las cejas ante su expresión asesina, y dio un paso atrás con voz firme. —Totalmente francos, Barbie Malibú. Si me das un puño en la cara de nuevo, te tiraré a la piscina.Ella entrecerró los ojos. — ¿Golpearte en la cara? estoy a dos segundos de meterte mi Taser por el culo.Felix emergió desde dentro usando solamente unos pantalones cortos de basketball y nada más. Hyunjin olvidó brevemente a la chica que lo estaba amenazando con violarlo con un Taser, tratando de evaluar si Felix estaba bien. Su rostro estaba hinchado, y su cabello parecía un nido de ratas. El moretón de su padre estaba ahora del tamaño de una berenjena, y la venda que Hyunjin le había asegurado sobre el hombro se curvaba al final. Aparte de eso, se veía bien, Exhausto y quizás un poco dolido, pero bien. De alguna forma, eso lo hacía peor. ¿Cuántas noches como esa había tenido Felix?—Chaer... —Felix comenzó, pero ella le hizo un gesto para que se callara, sin apartar los ojos de Hyunjin.—Mira, conozco que al senador mierda le gusta contratar matones como tú que hagan el trabajo sucio por él. Machos alfa que creen que es gracioso empujar a Felix bajo el pretexto de endurecerlo… ¡Pero no en mi guardia! Te mataré, y mi familia tiene el dinero suficiente para que salga invicta de un asesinato o dos, así que no me pruebes —Ella enfatizó sus palabras al empujar sus uñas demasiado afiladas contra su pecho —. ¿Lo entiendes, entrepierna de comadreja?—Tus insultos son terribles. Solo estás juntando dos palabras sin relación —Hyunjin observó —, pero tus amenazas son persuasivas —Añadió a regañadientes —. Innecesarias pero persuasivas.—Hablo enserio. Puede que sea pequeña, pero voy a joderte.— ¡Chaer! Detente —Ella se giró hacia Felix, como si él fuera el siguiente en su paliza verbal, pero esta vez, Felix le dio una palmada sobre la boca —. Él no me hizo daño. No lo hizo. Ahora, detente.¡Chaer! Ese era su nombre. La mirada de Chaer se dirigió de Hyunjin a Felix y de regreso, sus manos cayendo a ambos lados y los hombros desinflándose.Felix quitó la mano.— ¿Qué pasó? —Ella preguntó finalmente —. Y lo sabré si me mientes.Felix se frotó la parte de atrás del cuello. —Mi papá, eso fue lo que pasó. Me atrapó usando maquillaje cuando los policías vinieron a quitarme el monitor. Estaba molesto porque casi lo avergoncé.El rostro de Chaer se tornó tan rojo como su labial, y su furia hizo que a Hyunjin le agradara un poco más. —Si el karma existe en este mundo, tu padre tendrá su rostro violado por una sierra eléctrica —Ella juró.—Si dios quiere —Murmuró Hyunjin.La mirada de Chaer se desvió hacia la vena en el hombro de Felix. — ¿Te lastimó en el hombro también?Felix miró una vez más hacia Hyunjin. La desesperación del chico tuvo a Hyunjin queriendo echarse la culpa solo para evitarle a Felix tener que explicarse. Pero no era su historia para contar. Lo que decidiera Felix para decirle a Chaer, verdad o mentira, Hyunjin juraría sobre eso.—Yijin. —Las fosas nasales de la chica llamearon, y antes de que Hyunjin pudiera detenerla, alcanzó y arrancó la venda del hombro de Felix. — ¡Ow!— ¿Dejaste que esa escoria drogadicta te cortara? ¿De nuevo? —Ella chilló.¿De nuevo? la palabra rebotó alrededor del cráneo de Hyunjin. No había notado ninguna otra cicatriz en Felix, pero no había tenido la oportunidad de explorar su cuerpo a fondo como había querido. ¿Cuántas veces había pasado antes? ¿Felix lo haría de nuevo?—Era una fiesta de píldoras. Tomé algo… me dañó la cabeza.Chaer descolgó su bolso de sobre el hombro y golpeó a Felix con él para puntuar sus palabras. — ¿De verdad eres tan estúpido? ¿Pero qué diablos, Felix? Me prometiste que no harías esta mierda de nuevo. Me lo jodidamente prometiste.Hyunjin esperó mucho más de lo que debería antes de arrancar el bolso de sus manos y firmemente empujarla hacia abajo en una de las sillas del lounge. — Siéntate. Ya para de… hacer todo esto. Para de chillar, para de golpear, solo… solo detente. Me estás dando migraña.Chaer cruzó sus brazos, fulminando a Felix y a Hyunjin con la mirada. Sus cejas repentinamente se dispararon hacia la línea de su cabello, y sacudió la cabeza de nuevo hacia Felix. — ¿Tu padre también te hizo los moretones en el cuello? Si lo hizo, debiste haber llamado a la policía. Debe haber registro en papel.Felix enrojeció hasta las puntas de las orejas, su mano volando hacia su garganta casi contra de su voluntad. Casi como si lo estuviese recordando. Joder. Ahora, Hyunjin lo recordaba también. Felix debajo de él, desnudo y rogando, mientras Hyunjin lo masturbaba hasta el orgasmo, sus dedos flexionados alrededor de la garganta de Felix.Felix se lamió el labio inferior, su mirada caliente haciendo que Hyunjin agradeciera llevar jeans, incluso aunque su polla tuviese una imprenta permanente de su bragueta.Hyunjin intentó sacudir los pensamientos de su cabeza, dirigiendo su atención de regreso a la amiga ruidosa de Felix. Supo el momento exacto en el que Chaer puso todas las piezas en su lugar, y ella tomó una bocanada de aire, sus manos aplaudiendo con deleite. —Esperen… ¿Era alguna cosa sexual? ¿Ustedes están teniendo un rollo sexual?—Oh, por dios, ¿podrías callarte? —Rogó Felix, dando una mirada dentro de la casa, como si su padre podría asecharlos desde algún lado, escuchando a escondidas.—Sí lo es —Siseó antes de reír —. Eso es genial, pequeñas mierdas pervertidas.—No es así. Para de decir eso.Chaer frunció las cejas. — ¿Cuál es el problema? Si alguien necesita follar, ese eres tú. Estás demasiado tenso.Felix parecía rogar que un hueco se abriera y lo tragara entero. —No es así.— ¿No te ahorcó durante el sexo? Porque por la forma en que se estaban follando con los ojos y la impresionante erección que los dos tienen después de la mención del respectivo ahogamiento me dice que ustedes o son realmente kinky o unos psicópatas. Pero, si me dices que Hyunjin te ahorcó por una razón diferente, lo patearé en el trasero. Entonces, ¿cuál es, Boo?Felix dejó caer la mano. —No es tu problema.Ella se burló. —Todo sobre ti es mi problema. ¿Por qué están actuando como si esto fuera la gran cosa? Los dos son adultos.—He estado sepultado en el armario por toda mi vida, y Hyunjin trabaja para mi padre. Si alguien se entera, arruinará nuestras vidas —Felix confesó antes de llevarse una mano a la boca. Su mirada se centró en Hyunjin, las cejas fruncidas como si pensara que Hyunjin se molestaría. No lo estaba, pero Felix se veía tan adorable, que Hyunjin olvidó temporalmente que ellos no estaban solos y puso una mano en el hombro de Felix. El rostro de Felix se relajó, aunque sus ojos seguían viéndose tristes.Hyunjin debió haber entrado en pánico por la confesión de Felix, pero tener a Chaer en el bucle hacía a Felix feliz, y ella era obviamente la defensora más fiera de él. Ella jamás haría algo para dañarlo. Felix odiaba los secretos, odiaba que nadie en su familia se hablara con los otros.— ¿Cómo lo sabría tu papá? ¿Se lo vas a decir?Hyunjin ahora entendió por qué Chaer era tan importante para Felix. Ella no conocía algún pensamiento que no lo dijera en voz alta, y arreglaba el universo para asegurarse que Felix estaba bien. Hyunjin no podía pedir nada más que eso. Chaer era quizás la única persona en la que Felix podía contar.Chaer no había terminado de abogar por su caso. —Chicos, ustedes pasan el noventa por ciento del tiempo solos. Jooeun no va a decir nada. Y yo estoy segura que tampoco lo haré. La puerta de la entrada está cerrada. Problema resuelto.Esta vez, cuando Felix miró hacia él, había un pequeño destello de esperanza, una pregunta silenciosa. ¿Podrían? ¿Podrían hacer que funcionara? Hyunjin agitó la cabeza. —Tengo este único trabajo por los siguientes cinco meses, y luego tengo que regresar a Gimpo. Eso no es negociable.Chaer agitó las cejas. —Incluso mejor. Tengan un romance. Una aventura ardiente. Hacen películas sobre cosas como esta. Chicos, tienen cinco meses para follarse el uno al otro hasta sacarlo de sus cerebros. La oportunidad es, que para el tiempo que esos cinco meses terminen, los dos estarán listos para decir adiós. Usualmente yo si lo estoy.—No es tan simple —Hyunjin le aseguró a ella… y a sí mismo. No podía ser así de fácil.Chaer apartó con la mano su declaración. —Follar nunca es sencillo, pero casi siempre vale la pena.—Sigue sin ser tu problema —Gruñó Felix.—Bien, como sea —Ella concedió —. De cualquier forma, pasé por aquí para decirte que seré tu cita mañana para la estúpida cena de recaudación de fondos de tu padre.— ¿Ya lo sabes? —Preguntó Felix.Una vez más, ella se burló. —Duh, Jooeun le dijo a Yuna, quién le dijo a mi mamá, que me dijo a mí. Así que, vine directamente a decirte que me reportaré mañana para la misión de barba.—Mi papá te odia —Felix le recordó.—Sí, pero él odia más que seas gay. Así que, el hijo heterosexual que sale con la hija rica de una artista liberal triunfa sobre el hijo gay que secretamente le gusta ser asfixiado y follado por su enorme y fornido guardaespaldas. Él lo aceptará.Felix hizo una mueca. —Deja de decir eso.—Mmm, no. Es obvio que quieren deshuesarse el uno al otro. Odio el subtexto y la insinuación. Solo hazlo. Yo seré tu coartada. Dile a tu padre que venderá por completo la idea del playboy heterosexual si yo soy tu novia falsa. Él estará tan molesto por que me escogiste, que ni siquiera notará que estás jodiendote al militar aquí presente.Hyunjin debería de haber callado la conversación entera. Tener a Chaer a bordo era útil pero no infalible. Todavía era peligroso. Ellos todavía podían perderlo todo si alguien lo descubría. Además, Felix no estaba lo suficientemente estable para la clase de relación que Hyunjin demandaba de los chicos con los que jugaba.Hyunjin no estaba seguro de que él tampoco fuera lo suficientemente estable, tampoco. Él siempre insistía en una capa de protección, nada de apegos, solo escenas y cuidados posteriores, y finalmente cada uno tomaba su camino. Los otros habían entendido el acuerdo. Pero Hyunjin ya estaba bastante apegado a Felix. Ya le importaba. Aun así, contuvo su lengua. Quería a Felix, y si Felix estaba dispuesto a tomar el riesgo, Hyunjin sabía, bien adentro, que no sería capaz de decirle que no.Felix miraba el rostro de Hyunjin, así que intentó mantener una expresión neutral. La decepción de Felix ante la falta de respuesta de Hyunjin, fue obvia.Finalmente, le dijo a Chaer. —No puedo pedirte que hagas eso.Ella resopló. — ¿Pedírmelo? Por favor, soy voluntaria. No eres realmente una celebridad hasta que barbeaste con al menos un caso de armario, de todas formas. Lo considero otro recuadro a rellenar en mi lista de “Camino a ser estrella”. De cualquier forma, Voy a intentar encontrar un apropiado vestido inapropiado para la cena de tu padre mañana. Ustedes probablemente tienen un montón de cosas de las que hablar.Y entonces, ella se fue, dejándolos en el patio con una montaña de tensión entre ellos.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Las venas de Felix vibraron como si alguien hubiese electrificado su sangre. No habló. No podía. ¿Qué diablos se suponía que iba a decir? Chaer había quitado el seguro de la granada y la arrojó a Felix mientras se alejaba. Pero Hyunjin tenía que saber que Felix lo deseaba, que deseaba esto… más que nada. Él tenía que. Era Hyunjin quién continuaba diciendo que no podía funcionar entre ellos, que era demasiado riesgoso. Felix había aceptado las palabras de Hyunjin, pero ahora que Chaer puso las cartas sobre la mesa entre ellos, Felix no podía recordar haber necesitado algo tanto como eso. Cinco meses con Hyunjin como su Daddy era más de lo que él se había atrevido a desear, y si decía que no, Felix no estaba seguro de poder recuperarse.— ¿Quieres...? —Hyunjin comenzó.—Sí —Felix interrumpió.Hyunjin ladeó la cabeza, entrecerrando los ojos. —Ni siquiera sabías que iba a decir.Felix agitó las manos. — ¿No lo entiendes? No importa lo que fuera que ibas a decir. La respuesta es sí. Lo que sea que quieras… Siempre diré que sí.Hyunjin cerró la distancia entre ellos, enterrando las manos en el cabello de Felix y aplastando sus bocas juntas. Se derritió contra él, saboreando el café en la lengua de Hyunjin y deleitándose en el calor ardiente que le hacía sentir. Hyunjin los llevó hacia atrás de regreso a la casa, sin romper el beso. Cuando Felix tropezó, las manos de Hyunjin se engancharon debajo de sus muslos, alzándolo como si pesara nada. Felix rodeó su cintura con las piernas, la parte baja de sus cuerpos alineándose en una forma que lo tuvo gimiendo.Cuando Hyunjin finalmente apartó la boca, su mirada se clavó en Felix. —Tienes que estar seguro. Realmente no entiendes cómo funcionan estos acuerdos; hay contratos y límites. Eres virgen, y jamás he hecho algo con una persona sin experiencia.Felix sostuvo su mirada. —Solo soy virgen en el sentido técnico de la palabra. Mis límites duros son nada de humillación, nada de deportes de agua, y no quiero que me compartas con otros. Mis límites suaves son los que hablamos ayer en la noche. Quiero ser… el pasivo… contigo, pero no sé si mi cuerpo pueda… —Él se interrumpió, mirando por sobre el hombro de Hyunjin, seguro de que sería un factor decisivo.Hyunjin arrastró el pulgar sobre el labio inferior de Felix. —Entendido.Hyunjin los dejó a ambos sobre el sofá, llevando a Felix hacia abajo sentándolo ahorcajas en su regazo. Hyunjin lo estudió hasta que Felix no pudo contenerse en preguntar. — ¿Qué?—Sabes más cosas de las que pensé.Felix rodó los ojos con una sonrisa. —Te dije que serías un buen Daddy la noche en que nos conocimos. ¿Acaso pensaste que no había hecho mi dosis de averiguaciones en google? El porno es gratis ahora, viejo.— ¿Así es como te liberas en las noches? ¿Mirando a daddies dominar a sus chicos? —Hyunjin rugió, una mano en un puño dentro del pelo de Felix, la otra arrastrándolo cerca hasta que estaban al ras uno contra el otro.Felix no pudo evitar frotarse contra la polla medio dura de Hyunjin. Hyunjin azotó su trasero lo suficientemente fuerte para hacerlo sisear.—Detén eso. Estamos hablando ahora mismo —Dijo, aunque sus ásperas manos rozaban el torso y pecho de Felix, los pulgares arrastrándose sobre los pezones planos —. Daddy te hizo una pregunta.—Sí, Daddy —Dijo Felix en un gemido, arqueando la espalda contra el toque, sus ojos cerrándose mientras Hyunjin dejaba un beso sobre el centro de su pecho.—Presta atención, chico dulce.—Eso intento —Felix lloriqueó. ¿Cómo se suponía que iba a concentrarse con los pulgares de Hyunjin recorriendo las ranuras de los huesos de su cadera, la polla dura de Hyunjin contra la suya, y la lengua de Hyunjin jugando sobre la punta dura de uno de sus pezones? Hyunjin no estaba siendo justo.La boca de Hyunjin desapareció, sus manos viajando hasta el trasero de Felix, apretándolo fuerte hasta hacerlo gritar. —Ojos sobre mí —Felix fijó los ojos en Hyunjin, su boca repentinamente un desierto. Estaba intentando comportarse, pero estaban hablando demasiado. Él se forzó en concentrarse, mirando los labios de Hyunjin mientras este hablaba, asustado de perderse de alguna palabra —. Si vamos a hacer esto, espero obediencia completa. Me perteneces en todos los sentidos de la palabra. Cuando estemos solos, soy tu dueño; existes solo para complacerme. Si te deseo, te tomo. Te correrás solo cuando crea que te lo has ganado, y si me desobedeces, te castigaré severamente. ¿Lo comprendes?Si Hyunjin esperaba asustar a Felix, claramente no había estado prestando atención. La polla de Felix palpitó. Deseaba tanto tocarlo, pero sólo asintió. — Sí.Hyunjin se inclinó hacia adelante, mordiendo el pezón de Felix hasta hacerlo lloriquear. —Sí, ¿qué?—Sí, Daddy —Gimió.Hyunjin deslizó la lengua sobre la carne tierna de Felix. —Buen chico —Se inclinó hacia atrás —. Usaremos el sistema de luces de tráfico. Verde significa sigue. Amarillo significa pausa. Rojo significa para. ¿Entendido?Felix era incapaz de imaginar un mundo donde el detuviera a Hyunjin de hacer lo que él quisiera. —Sí, Daddy.Hyunjin le agarró la barbilla, obligándolo a encontrarse con su mirada. —Esta es importante. No vas a autolesionarte bajo ninguna circunstancia. Ese es mi límite duro. Nada de cortadas, no drogas, sin ponerte en situaciones peligrosas. No me pongas a prueba con esto.Felix dudó. No podía prometer eso. No podía. Cuando el mundo era demasiado… Era la única forma de acallarlo. La bebida, las drogas, nada de eso importaba. Eran una distracción. Pero cortarse… No podía acceder a eso.Cuando sus pensamientos se volvían tóxicos, y su odio, pánico y auto desprecio se filtraban dentro de su sangre hasta que se sentía enfermo y lento, era la única forma de sacarlo, de limpiarse a sí mismo del veneno. Él estaba a salvo. Era cuidadoso. Solo era un pequeño corte. No era que a Felix le gustase o ni siquiera lo quería. Lo necesitaba. Sin ello, él podría morir.No había forma de que alguien como Hyunjin lo entendiera. Poseía una fuerza con la que Felix solo podía soñar. Él se iría en cinco meses y sería quién quisiera ser, pero Felix seguiría aquí, siendo lo que su padre demandara. Pero Hyunjin había dicho que ese era su límite duro, y Felix lo deseaba mucho más de lo que deseaba decir la verdad. Dio un asentimiento inseguro. “Serán solo cinco meses”.Hyunjin lo soltó. —Di las palabras.Felix cerró los ojos, enterrando el rostro contra la garganta de Hyunjin. —Sí, Daddy.—Si pienso que no puedes manejarlo o que te hago más daño que bien, lo terminaré. No seré otra persona que te lastime. ¿Entendido?Felix nunca había entendido la palabra agridulce hasta ahora. Presionó un beso del hombro de Hyunjin hasta su garganta. —Sí, Daddy. Lo que quieras. Sí. ¿Podemos jugar ahora?—Que impaciente —Hyunjin murmuró incluso cuando alzó a Felix, dejando que rodara su polla contra sus perfectos abdominales. Cualquier fricción era una buena fricción. Felix jamás había estado más listo en su vida.Felix gimió. —Más, por favor.— ¿Qué es lo que quieres, bebé?—Lo que tú desees, Daddy.Hyunjin rio entre dientes. —Buena respuesta. A la habitación. Ahora. Te quiero desnudo sobre la cama antes de que entre.Felix se apresuró en cumplir, pelando sus shorts a la mitad de su destino, agradecido que Hyunjin no notó cuando él se tropezó y cayó de cara sobre el colchón. Una vez sobre la cama, su mente corrió con posibilidades. Él había deseado un Daddy por más tiempo del que podía recordar, y había deseado a Hyunjin desde el momento en que se conocieron, pero nunca en sus sueños más salvajes, imaginó que podía tenerlos a ambos. Era abrumador en la mejor forma posible.¿Qué querría Hyunjin de él? ¿Desearía que Felix fuera pasivo? Dijo que entendía los problemas de Felix, pero eso no significaba que no intentaría sobrepasarlo. El pensamiento lo hizo estremecer. Hyunjin sobre él, dentro de él, tomándolo y usándolo. Jesús. Sus manos fueron a su dura y goteante polla, los ojos cerrados mientras se mordía el labio para frenar los sonidos que amenazaban con salir.— ¿Dije que podías tocarte a ti mismo?Sus ojos se abrieron. Hyunjin llenaba el portal de la puerta, los antebrazos apoyados contra el marco mientras sus ojos bebían hasta saciarse del cuerpo desnudo de Felix. Él enrojeció, sin estar seguro si era porque Hyunjin lo había atrapado tocándose a sí mismo o porque lo miraba hacerlo. Hacía sentir a Felix como una virgen, a pesar de sus abundantes y variadas experiencias.— ¿En qué estás pensando?Felix quería envolverse a sí mismo en la calidez del tono rasposo de Hyunjin. —En ti, Daddy.Hyunjin merodeó acercándose, las manos deslizándose dentro de sus bolsillos. La mirada de Felix se posó sobre el contorno de la enorme polla de Hyunjin a través de la mezclilla gastada de sus pantalones. Se mordió el labio inferior, dándole a Hyunjin su mejor mirada de “Fóllame”, pero él no tenía ninguna prisa en desvestirse mientras estaba de pie al final de la cama. Felix luchó contra la urgencia de cubrirse mientras la hambrienta mirada de Hyunjin vagaba por su carne, como si tuviera derecho sobre él. Pero, él tenía derecho sobre Felix, supuso. Hyunjin era dueño de su cuerpo y su alma… al menos por ahora. — ¿Qué sobre mí?Él había tenido todo tipo de encuentros casuales, siempre en la oscuridad, usualmente de pie o atiborrado en el asiento trasero del auto deportivo de alguien. Nadie lo había visto desnudo, nunca con él dispuesto con la luz solar transmitiéndose a través de las persianas, sin lugar donde esconderse. Lo dejó tembloroso y vulnerable. —Pensaba en ti follándome, Daddy.Las cejas de Hyunjin se volaron hacia arriba, como si el candor de Felix lo sorprendiera, y un pequeño punto húmedo se formó en la parte delantera de sus vaqueros. Su estómago revoloteó al estremecer el control de Hyunjin solo un poco. El triunfo fue corto mientras Hyunjin golpeaba la cama y gateaba cerca, sus muslos atrapados debajo de los de Felix, forzando sus piernas a abrirse. Tragó, cautivado por el deseo en el rostro de Hyunjin flotando sobre el de él. — ¿Así? ¿Así es cómo quieres que te joda, bebé?Hyunjin sacudió sus cuerpos juntos en una sucia pantomima del sexo, como si lo estuviera llenando, conduciéndose dentro de él, poseyéndolo. Felix gimoteó, su erección sacudiéndose ante el pensamiento, solo para encontrarse con el imperdonable metal de los dientes de la bragueta de Hyunjin. Dio un asentimiento tembloroso, pero él ya no estaba mirándolo a la cara si no a su polla llorosa.¿Por qué era tan caliente?—Oh, sí. Eso te gusta, ¿No, chico sucio? Apuesto a que podría hacerte correr sin siquiera tocarte. ¿Hmm? ¿Solo mis palabras? ¿Mi voz? ¿Diciéndote todas las cosas sucias que voy a hacerte?—Daddy… —Era una súplica.Felix quería ser bueno, pero Hyunjin lo estaba matando. Necesitaba tocarlo en algún sitio, en todos los sitios. Cada músculo de su cuerpo estaba al borde.¿Estaba jugando con él? ¿Pensaba Hyunjin que podía hacer que el cuerpo de Felix estuviera tan caliente que lo dejara ir… y se rindiera? él quería eso más que a nada. Sería mucho más fácil si la decisión no fuera suya. Pero si Hyunjin lo intentaba y Felix no podía…La boca de Hyunjin rozó la suya —Relájate. Puedo oírte pensar desde aquí. No estamos allí todavía…Alivio y decepción pelearon dentro de él. ¿Qué pasaba si nunca llegaban allí? El pensamiento de nunca tener a Hyunjin dentro de él era un hoyo en su vientre. Así que él lo empujó lejos. —Tócame, Daddy. ¿Por favor?Hyunjin cortó la mirada hacia Felix con expresión severa. — ¿Quién hace las reglas?Felix se estremeció. —Tú, Daddy.El pulgar de Hyunjin se deslizó dentro de su boca. Él lo chupó sin pensarlo, saboreando la aspereza contra su lengua y el gusto salado de su piel. Todo era demasiado y no era suficiente, y ni siquiera habían comenzado todavía.— ¿A quién perteneces? —Hyunjin le preguntó, arrastrando el pulgar a través del labio inferior de Felix.El interior de Felix se sacudió mientras lograba suspirar, —A ti, Daddy.—Te tocaré cuando esté listo. Ahora mismo, quiero mirar lo que es mío.Felix enterró las uñas en sus muslos, intentando usar el dolor para suprimir su excitación. La voz de Hyunjin lo sorprendió. —Las manos en la cabecera. Si las mueves, te ataré a la cama y no te gustará lo que pase después. ¿Entiendes?Tan pronto como sus manos alcanzaron la cabecera, Hyunjin estaba sobre él. No había rima ni razón, no había ritmo en su asalto. Hyunjin podía besar la delicada piel detrás de su oreja, entonces morder el lóbulo con la fuerza suficiente para hacerlo gimotear. Sumergió la lengua en el hueco de la garganta de Felix, solo para raspar con sus dientes a través de sus pezones, dejándolo sollozando. Era un asalto completo a los sentidos de Felix mientras Hyunjin lo tocaba en todas partes, con excepción de donde más lo necesitaba.—Daddy. Oh, Dios. Por favor, solo… por favor… por favor… Lo necesito…Hyunjin lo besó, follando la boca de Felix con su lengua. —Shhh, bebé. Daddy sabe lo que necesitas.Entonces, Hyunjin ya no estaba sobre él si no entre sus piernas abiertas, empujándole las rodillas sobre el pecho. Felix lloraba mientras la lengua de Hyunjin recorría la parte de debajo de su polla antes de chupar la punta entre sus labios. Sus manos se agitaron cuando el placer lo atravesó, pero Hyunjin las azotó de regreso a la cabecera. —Lo siento, Daddy. Por favor, no te detengas. Por favor. Lo siento.Hyunjin se detuvo, aun así. Felix no pudo detener un sollozo de frustración. Las palmas de Hyunjin agarraron su culo, abriéndolo.Felix abrió los ojos, el pánico apoderándose de su corazón. — ¡Espera!Hyunjin se congeló. — ¿Color?Felix frunció el ceño ante la palabra. ¿Color? ¿Color? ¡Color! Él realmente no quería que Hyunjin esperara. No sabía lo que quería. —V… verde —Dijo temblorosamente —. Verde. Definitivamente, verde. Verde quiere decir sigue. ¡Sigue!Una vez más esa risa enloquecedora, y entonces la lengua de Hyunjin barrió sobre el apretado anillo de músculos. La cadera de Felix se sacudió hacia arriba por la sorpresa. ¿Cómo carajos eso se sentía tan bien? ¿Cómo es que no sabía que lo haría? Apretó las manos en puños dentro de su cabello y rogó que a Hyunjin no le importara más lo de la cabecera, porque Felix necesitaba agarrarse a algo, incluso si será solo a él mismo.La lengua de Hyunjin lamió el agujero de Felix en trazos amplios y pequeños movimientos rápidos. Si Felix tenía cualquier sentido de razón, los sonidos brotando de sus labios lo hubieran humillado hasta la mierda, pero no le importaba. No le importaba nada más que los dedos de Hyunjin enterrados con fuerza en sus caderas, tan duro como para dejar moretones, y la malvada boca y pecaminosa lengua trabajando contra él una y otra y otra vez. —Por favor, Daddy.—No te corras hasta que yo lo diga.Felix sollozó, sus manos retorciendo las almohadas, sus caderas trabajando contra la jodida y perfecta lengua de Hyunjin. —Por favor, no puedo.—Lo harás —Con esas palabras, Hyunjin succionó la polla de Felix dentro del apretado calor de su boca, y Felix no pudo contenerse por más tiempo, corriéndose sin aviso profundamente en la garganta de Hyunjin. Las olas de éxtasis lo invadieron hasta que su visión se transformó en un túnel y se perdió así mismo en una perfecta nada.Cuando abrió los ojos, Hyunjin estaba a horcajadas sobre el pecho de Felix, una mano agarrando la cabecera y la otra empuñando su polla. —Abre la boca. Quiero ensuciar ese rostro de ángel.Felix sacó la lengua, su mirada clavada en Hyunjin mientras él se perdía a sí mismo persiguiendo su propio placer, con la boca abierta y el cuerpo rígido. Era la cosa más caliente que Felix hubiese presenciado, y si su polla hubiese podido endurecerse de nuevo, lo habría hecho. Hyunjin gruñó, sus músculos abdominales flexionándose mientras se acurrucaba hacia adelante. Cerró los ojos cuando la primera salpicadura de semen golpeó su rostro y lengua, Hyunjin se estremeció sobre él. Felix supuso que debía sentirse sucio, pero él no lo hacía. Se sentía querido y a salvo, y no le importaba si eso estaba mal o era equivocado.La boca de Hyunjin encontró la suya en un beso sucio. —No esperaste a que te diera permiso, chico malo. Ahora tendré que castigarte.—Lo siento, Daddy —Dijo Felix, incapaz de contener la sonrisa satisfecha que se extendía a través de su rostro pegajoso.Hyunjin rio. —No, no lo sientes… pero lo harás.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
Para cuando Hyunjin fue a limpiar a Felix, el niño era gelatina. Permitió que Hyunjin lo pusiera de pie y lo guiara al baño, permaneciendo en silencio mientras Hyunjin abría la ducha y esperaba que el agua se calentara. Una vez bajo el rocío, Felix se balanceó sobre sus pies, con los párpados medio cerrados. Hyunjin lavó gentilmente su rostro con un paño antes de voltearlo hacia el rociador. Mientras Hyunjin se ponía a trabajar con el champú en los mechones de Felix, dio un suspiro satisfecho, apoyando la espalda contra el pecho de Hyunjin.Un dolor se formó detrás de las costillas de Hyunjin ¿Alguien había mostrado alguna vez interés en Felix sin un motivo oculto? ¿Alguien lo había cuidado cuando estaba enfermo o simplemente lo había abrazado sin ningún motivo? Incluso el gesto más simple parecía enorme para el niño. Hyunjin al menos había tenido a su hermana para cuidarlo, incluso con su madre demente y su padre ausente. Felix había crecido sin nadie a su lado y ese conocimiento carcomía algo dentro de Hyunjin.Una vez que el cabello de Felix estuvo limpio, Hyunjin lo enjabonó, lavándolo cuidadosamente, su mirada enganchándose en las docenas de cicatrices que estropeaban ambos muslos. Un dolor agudo cortó a través de él mientras se imaginaba a Felix tomando una cuchilla en un intento desesperado por sentirse mejor. Pasó los dedos sobre ellas, notando cómo Felix se ponía rígido.Hyunjin no dijo nada ¿Qué había que decir? Depositó un suave beso sobre cada conjunto de cicatrices antes de enjuagar a Felix con eficacia clínica y envolverlo en una de las enormes toallas de baño que Jooeun remplazaba debajo del lavado cada dos días. Hyunjin no se molestó en vestirlo, ya que sólo lo iba a acostar en la cama, incluso si apenas era de tarde. Apartó las mantas y le hizo un gesto a Felix para que entrara.Felix hizo lo que le indicaron sin protestar, pero luego miró hacia Hyunjin con esos enormes ojos marrón.— ¿Te quedarás aquí conmigo?Hyunjin se deslizó a su lado. Felix se curvó hacia el lado de Hyunjin como si esto fuera algo que hacía todas las noches, acurrucando su cabeza contra su hombro y colocando una pierna sobre la de Hyunjin. Una vez más, esa extraña punzada lo golpeó.—Me quedaré hasta que te duermas, pero no quiero arriesgarme a hacerte daño de nuevo. Mis pesadillas son impredecibles.Felix pasó su mano por el pecho de Hyunjin. —Pero me gusta cuando me lastimas.Hyunjin sonrió pero sacudió la cabeza. —Así no. No puedo arriesgarme.Felix hizo un puchero — ¿Pero te quedarás hasta que me duerma?Hyunjin le besó la frente. —Sí, dulce niño.Felix se durmió casi al instante. Hyunjin debió de haberse quedado dormido poco después porque cuando volvió a abrir los ojos, el sol se había puesto y la luz de la luna llena se derramaba a través de las ventanas, empapando la habitación en tonos grises. Hacía calor debajo del pesado edredón, dejándolos a ambos húmedos, pero Hyunjin no hizo ningún esfuerzo por moverse, incluso con su brazo atrapado dolorosamente debajo de la cabeza de Felix.Felix se había apartado de Hyunjin, pero su rostro se inclinó hacia arriba, atrapado en la luz de la luna. Hyunjin no pudo evitar mirar. Felix era hermoso en cualquier momento, pero mientras dormía, la tensión habitual se deslizaba de su rostro. Su ceño fruncido suavizado sin la ansiedad siempre presente, sus largas pestañas proyectando medias lunas sobre su pálida piel pecosa. Lucía mucho más joven dormido, con una mano debajo de su cara y la otra enroscada alrededor del antebrazo de Hyunjin atrapado debajo de él como si incluso en sueños le preocupara que Hyunjin se fuese a ir.Debería irse. Necesitaba levantarse y cocinar la cena, pero acurrucó su cuerpo contra el de Felix, su lengua trazó el caparazón de su oreja, mordiéndole el lóbulo de la oreja mientras su mano libre trazaba la curva de la piel satinada de Felix debajo de las mantas, sus nudillos deslizándose desde sus costillas hacia el surco de su cadera y de regreso.Felix dio un tembloroso suspiro, moviéndose más cerca, dándole a Hyunjin más acceso a su cuerpo desnudo y sudoroso. Hyunjin trazó besos mordaces contra la mandíbula de Felix, su mano deslizándose a lo largo del vientre de Felix para envolver su palma alrededor de su polla semi erecta, acariciándolo a un ritmo glacial. Felix gimió bajo.Hyunjin había estado con muchos chicos, pero nunca había compartido cama, nunca se había quedado durante la noche. No hubo tiempo para las relaciones con semanas de entrenamiento, despliegues y misiones. Al menos, eso es lo que se había dicho a sí mismo. Pero esto, tener acceso al cuerpo de Felix cuando le plazca... tomar lo que quisiera, dar placer cuando quisiera, podría volverse adictivo. Por los siguientes cinco meses, Felix le pertenecía sólo a él, y Hyunjin planeaba aprovechar cada oportunidad. Apretó su agarre, retorciéndolo en un movimiento ascendente, deslizando su pulgar sobre la punta antes de desplazarse hacia abajo.Felix gimió, empujando las caderas hacia arriba, trabajándose en el sudoroso puño de Hyunjin, persiguiendo su placer incluso en sueños. Hyunjin no lo detuvo. Lamió y mordió el cuello y la garganta de Felix, atrapado en el sabor salado de su piel, su propia polla ya en atención y deslizándose entre los globos del culo de Felix.La mano de Felix de repente se apretó donde sostenía el antebrazo de Hyunjin, su respiración entrecortándose mientras alcanzaba la cadera de Hyunjin.— ¿Hyunjin ?—. Susurró, volviendo su rostro hacia él.— ¿Es así como me llamas?—. Hyunjin retumbó contra su oído.—Daddy—. Gimió Felix, empujándose a sí mismo hacia atrás contra la polla de Hyunjin antes de balancearse hacia adelante en la mano de Hyunjin. —Oh, joder, por favor, Daddy.— ¿Color?—. Preguntó Hyunjin.—Verde, muy verde—. Jadeó.Hyunjin capturó su boca, follando su lengua dentro antes de morder gentilmente el labio inferior de Felix. —Te puedes correr cuando quieras, pero tienes que hacer el trabajo—. Susurró Hyunjin contra su boca.Hyunjin dejó de mover su mano, pero Felix no pareció notarlo, sus dedos agarrando la cadera de Hyunjin mientras se follaba a sí mismo en el puño apretado de Hyunjin. Hyunjin movió sus caderas hacia adelante, igualando el ritmo de Felix mientras trabajaba su longitud entre las nalgas de Felix.—Joder, te sientes tan bien—. Murmuró Hyunjin.Felix hizo un sonido medio mordido, sus músculos se flexionaron con cada empuje hacia adelante, encerrando la polla de Hyunjin en un calor constreñido que tenía a sus bolas apretándose contra su cuerpo. Se condujo contra Felix casi tan ciegamente como Felix jodía el puño de Hyunjin, pequeños ruidos de placer salieron de los labios del chico mientras perseguía su liberación.—Vamos, dulce chico. Trabaja por ello. Tómalo.—Daddy—. Felix respiró, casi sin pensarlo. —Yo... quiero... Joder, joder.Felix nunca terminó su oración, sólo gimió en voz baja, todo su cuerpo temblaba mientras su semen se derramaba sobre la mano de Hyunjin. Hyunjin trabajó el fluido sobre la polla de Felix, empujando contra él tres veces más antes de enterrar su rostro en la garganta del chico con un grito ronco, el placer recorriendo a lo largo de cada terminación nerviosa mientras su propia liberación cubría el trasero y la espalda baja de Felix.Cuando Hyunjin finalmente pudo decidirse a mover, presionó su mano sobre los labios de Felix, dejando al niño probarse a sí mismo antes de limpiar el resto en la sábana. Apartó las mantas, dándole espacio a Felix ahora que ambos estaban pegajosos. Felix lo miró y sonrió.—Hola.—Oye—. Dijo Hyunjin, todavía sintiéndose sin aliento y un poco tembloroso.— ¿Pensé que ibas a regresar a tu habitación?Hyunjin se rio. —Son sólo...—. Miró el reloj junto a la cama de Felix. —Las ocho y media.Felix bostezó lo suficientemente fuerte como para hacer que su mandíbula saltara.—Tengo hambre.—Por supuesto que tienes hambre—. Dijo Hyunjin, sacudiendo la cabeza. — ¿Jooeun dejó algo para comer?Felix se rascó el vientre. —No lo creo ¿Podríamos ordenar? Hay un montón de menús para llevar en el cajón de la cocina ¿Qué te gusta?Hyunjin se encogió de hombros y rodó hasta colocarse en posición sentada. — Cualquier cosa menos comida tailandesa. Demasiado picante— ¿Cuál es el problema? ¿Te da acidez de estómago, hombre viejo?—. Criticó Felix, saliendo de la cama del lado de Hyunjin.La bofetada en el trasero de Felix fue un disparo fuerte en el silencio y dejó una huella perfecta de la palma de Hyunjin. Felix siseó, pero la mirada que le dio a Hyunjin podría haber derretido el acero. Se inclinó hacia adelante y besó la huella que había dejado antes de empujar suavemente a Felix hacia el baño. —Tú límpiate y yo encontraré los menús.Felix lanzó una mirada por encima del hombro que tuvo a Hyunjin medio tentado de seguirlo, pero luego su estómago gruñó y recordó que tenían que comer. Metió las piernas en el par de jeans que había abandonado junto a la cama y se dirigió a la cocina.Cuando Felix regresó con un par de pantalones verde oliva de aspecto suave, pidieron comida china y se sentaron en el sofá a esperar. Felix encendió la televisión y se acostó con la cabeza sobre el muslo de Hyunjin. Los dedos de Hyunjin se doblaron en los mechones de Felix, desafiladas uñas rascando a lo largo de su cuero cabelludo. Felix suspiró, contento por el momento.En la pantalla, un hombre enmascarado vestido todo de negro rodó por la ladera de una montaña de manera dramática. Felix cambió de canal y Hyunjin le arrebató el control remoto y regresó al canal anterior. —No puedes pasar de largo a la mejor película jamás hecha.Felix se burló. — ¿Te refieres a la película más antigua jamás hecha? ¿Cuándo fue esto? ¿Los ochentas? Está tan granulado.Hyunjin se resistió. —Debería ponerte sobre mis rodillas solo por faltarle el respeto a piratas del caribe de esa manera.La boca de Felix cayó abierta mientras miraba a Hyunjin en shock. —No puedo decir si estás bromeando.—No. Y si no te gusta esta película, no sé si alguna vez confiaré en tu juicio sobre algo—. Hyunjin sacudió la cabeza.—Nunca he visto esta película, así que no tengo ni idea de si me gusta o no—. Dijo Felix vacilante, como si no pudiera creer que este fuese un tema de vital importancia para Hyunjin.—La pondremos desde el principio y la veremos durante la cena—. Dijo Hyunjin sin dejar lugar a discusiones. —Mi hermana solía ponerla para mí todo el tiempo mientras crecía. Veíamos esto y algunos dramas una y otra vez cada vez que mi madre estaba en uno de sus estados de ánimo.Tan pronto como las palabras salieron de su boca, Hyunjin deseó poder succionarlas de vuelta. Una mirada a la cara de Felix le dijo que no se había perdido el comentario.— ¿Estados de ánimo?—. Felix preguntó, su voz una octava más alta de lo normal como si tratara de ser casual.Hyunjin se encogió de hombros. —Sí, mi madre tenía mal genio.La expresión de Felix se suavizó. —Yo sé cómo va eso ¿Ella bebía... como tu papá?Hyunjin intentó pero falló en ocultar la amargura de su tono. —Sí, entre otras cosas. Mi madre era una bipolar de ciclos rápidos que bebía cuando estaba maníaca y aceleraba cuando estaba deprimida. Mi padre estaba probablemente tan borracho para darse cuenta de que algo andaba mal con ella al principio y para cuando lo hizo, mi hermana tenía cuatro años y yo dos. Entonces, él se fue.— ¿Te abandonó con tu mamá loca?—. Felix dijo, lástima resplandeciendo en sus brillantes ojos chocolate.— Sí —. Hyunjin se puso de pie rápidamente, dejando a Felix en el sofá. — ¿Quieres una bebida?—. Preguntó, intentando desviar su repentino abandono.Felix se colocó en una posición erguida, mirándolo por encima del respaldo del sofá. — Sí, tomaré una cerveza.—Tendrás agua, refresco dietético o jugo.Felix puso los ojos en blanco. —Soda dietética, supongo.Hyunjin abrió la nevera y miró dentro como si algún nuevo contenido fuera a brotar en cualquier momento.—No tenemos que hablar acerca de eso. Entiendo lo que es tener padres psicópatas —. Le aseguró Felix.Hyunjin gruñó. —Eso es...El timbre de la puerta sonó, cortando cualquier estúpido tópico que Hyunjin estaba a punto de lanzarle a Felix. Caminó hacia la puerta y la abrió de un tirón, agradecido por la interrupción. Miró boquiabierto a una pequeña mujer de cabello oscuro con la cara llena de maquillaje y un ceñido traje negro de negocios. Quienquiera que fuera, no estaba allí para entregar comida china. Hyunjin se puso rígido, cerrando la puerta hasta que sólo su cuerpo fue visible.— ¿Puedo ayudarla? —. Preguntó, el tono dejando claro que no tenía intención de hacerlo.— ¿Está Felix en casa?—. Preguntó, sonriendo con demasiados dientes, mirando bajo el brazo de Hyunjin como si esperara vislumbrar al chico.En su periferia, podía ver a Felix moverse hacia la cocina, claramente aun pensando que era su cena. A Hyunjin se le ocurrió entonces que su apariencia sin camisa ni zapatos era demasiado casual para una relación de empleado y empleador. Esperaba que esta mujer no trabajara para el senador.— ¿Qué está tomando tanto tiempo? Estoy hambriento ¿Necesitas dinero para la propina o algo así? —. Felix llamó. Cuando vio a la mujer en la puerta, frunció el ceño.—Felix—. Llamó la mujer con un saludo. —Nam Kiae para Seúl Post. Esperaba hacerte algunas preguntas sobre la campaña de tu padre—. Miró a Hyunjin de arriba abajo, arqueó una ceja y una sonrisa se extendió por su rostro. —Si este es un mal momento, puedo volver más tarde.La sangre de Hyunjin latía en sus oídos. —Él no está respondiendo preguntas para la prensa. ¿Cómo llegó hasta aquí?Ella se encogió de hombros, una vez más intentando mirar alrededor del enorme cuerpo de Hyunjin. —Entonces ¿No tienes ningún comentario acerca de la reciente decisión de tu padre de votar en contra de un proyecto de ley por la igualdad salarial para las mujeres? —preguntó ella en voz alta.Detrás de ella, el ascensor sonó y un adolescente con el cabello castaño grasiento y acné salió con una caja llena de comida en las manos. Cuando llegó a donde Hyunjin y la mujer estaban parados, frunció el ceño en confusión. —Uh ¿Entrega?Felix apareció al lado de Hyunjin, arrebatándole la caja al tipo y deslizándole cincuenta dólares antes de desaparecer una vez más. —Oigan, chicos. La comida está aquí —. Gritó Felix por encima del hombro como si hubiera una habitación llena de personas escondidas detrás de la puerta. El chico de la entrega ya estaba en los ascensores, no interesado en cualquiera que sea el drama que se desarrollaba detrás de él.—Felix —Comenzó la mujer, pero Hyunjin la interrumpió.—Escuche, él no está interesado en responder sus preguntas. Esta es propiedad privada. Si regresa aquí de nuevo, haré que lo arresten por allanamiento.—Bueno ¿No eres tú el protector? —. Dijo con una risa disimulada.—Ese es mi trabajo, señorita.—Bueno, mi trabajo es informar las noticias y el hijo del senador no ha sido visto por ningún lado durante meses y de repente está de vuelta en la lista para cada función importante. Sólo pensé que podría haber una historia aquí.Hyunjin miró a la mujer, pero ella no estaba impresionada. —No hay historia. No regrese.Él le cerró la puerta en la cara, bloqueándola y deslizando el pestillo en su lugar antes de regresar a la sala de estar. Necesitaba sacar la cabeza de su trasero.Nunca debería haber abierto la puerta sin mirar. Claro, no hubo una amenaza física real para Felix, pero cualquiera podría haber estado del otro lado, incluido el mismo senador. Podrían haber justificado su falta de ropa, claro, pero si alguien, incluida esa reportera, hubiera visto las huellas de moretones en las caderas de Felix o las marcas de mordidas en su pecho y hombros, no podrían haberlo explicado.Ambos se sentaron en silencio durante unos minutos mientras Hyunjin colocaba los recipientes de plástico para llevar sobre la mesa y le entregaba a Felix un juego de palillos. Felix estudió el lado del rostro de Hyunjin como si tratara de medir su estado de ánimo. Hyunjin tomó el control remoto que Felix había abandonado y volvió a poner la película desde el principio, esperando que su frecuencia cardíaca volviera a la normalidad.Felix abrió el recipiente de lo mein, cavando con sus palillos. —Así que ¿Qué tiene de bueno esta película, de todos modos? —. Preguntó, su voz vacilante como si no estuviera seguro de que Hyunjin quisiera que hablara.Hyunjin lo miró y alcanzó el arroz. —Uh ¿Peleas de espadas, piratas, sarcasmo, barcos?Felix sostuvo los fideos en el aire antes de echárselos en la boca y masticarlos pensativamente antes de sonreírle a Hyunjin. — Es genial, supongo.Hyunjin se burló. —Presta atención. Esta película te volará la mente.Felix dio un beso descuidado en la mandíbula de Hyunjin. —Si tú lo dices, Daddy.Hyunjin rio entre dientes. —Mocoso.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Felix estaba teniendo el mejor sueño de todos. La boca de Hyunjin estaba sobre él, chupándolo como si intentara sacar el cerebro de Felix a través de su polla.Felix trató de empujar más profundamente en la caliente succión, pero las manos de Hyunjin lo mantuvieron en su lugar, agarrándolo lo suficientemente fuerte como para magullarlo. Felix apretó los puños en el cabello de Hyunjin, rogándole que tomara más, que lo dejara empujar más profundo, pero cada vez que Felix hablaba, Hyunjin se alejaba, contento de esperar a Felix hasta que se calmara.Era enloquecedor: cada vez que Felix se quedaba en silencio, la boca de Hyunjin comenzaba de nuevo, trabajándolo más duro, llevando a Felix cerca del clímax hasta convertirlo en un lío balbuceante, lo que solo haría que Hyunjin se detuviera una vez más. Cada vez que Felix suplicaba, Hyunjin se reía y jugaba más con él, lamiendo y chupando el pliegue de su muslo o el lugar detrás de sus bolas, en cualquier lugar menos donde Felix más lo necesitaba, hasta que Felix era un desastre jadeante y sollozante.—Avísame cuándo estés a punto de correrte, —exigió Hyunjin en voz baja, mordiendo la parte interior del muslo de Felix con tanta fuerza como para arrancarlo del sueño y demostrarle que no estaba soñando en absoluto. Felix parpadeó con los ojos pesados hacia Hyunjin, quién se había arrodillado a los pies de la cama, con los muslos de Felix sobre sus hombros.—Oh, Dios—, gimió Felix.—Con Daddy será más que suficiente, no quiero ser Dios —, dijo Hyunjin con una sonrisa. —Avísame cuando estés cerca. ¿Entendido?—Sí, Daddy—prometió Felix, echando la cabeza hacia atrás mientras Hyunjin lo tomaba hasta la parte posterior de su garganta.Hyunjin era el mejor Daddy de todos. Primero, el beso negro y luego la paja que le dio anoche y otro en la ducha antes de arroparlo de nuevo, y ahora la succión perfecta de la boca de Hyunjin mientras le daba la mamada más caliente de su vida. Felix arqueó las caderas y esta vez Hyunjin lo dejó. Se perdió en la sensación, yendo más profundamente sin pensarlo, atrapado en la sensación de los labios de Hyunjin trabajando sobre él y la forma en que lamía su hendidura, su rostro rozando contra todos los puntos más sensibles de Felix.—Estoy cerca... estoy tan cerca... Daddy...El perfecto calor de la boca de Hyunjin desapareció. Felix intentó obligar a su cerebro a procesar la repentina ausencia. Hyunjin flotaba sobre él ahora, descansando su peso en sus manos, una sonrisa de satisfacción en su estúpido e impecable rostro. Felix parpadeó confundido.—No te puedes correr hasta que te dé permiso. Tu castigo comienza ahora.Felix sintió que su expresión se derrumbaba. — ¿Castigo?—Te corriste sin permiso.Las palabras de Hyunjin fueron agua helada vertida sobre su cabeza. Felix miró a Hyunjin, tratando de matarlo con sus pensamientos. Hyunjin parecía imperturbable. — No hagas pucheros. Te advertí que habría consecuencias.Felix contempló darle una patada a Hyunjin en las pelotas, sin importar si hubiese consecuencias o no. No sabía que era posible estar tan cachondo y enfurecido al mismo tiempo. —No estoy haciendo pucheros.—Dile eso a tu labio inferior—, bromeó Hyunjin, inclinándose para morder el labio inferior de Felix antes de ponerlo de pie.Tenía derecho a hacer pucheros, se aseguró. Le dolían las bolas y su polla estaba lo suficientemente dura como para romper una ventana, sin embargo, una parte estúpida de él todavía estaba desesperada por complacer a su Daddy. Si Hyunjin quería castigarlo, Felix no podía detenerlo, pero eso no significaba que tuviera que estar feliz con eso. Era lo opuesto a feliz y tenía derecho a comportarse de acuerdo con ello.Evitó a Hyunjin moviéndose a un lado y lo golpeó con la mirada más gélida que pudiera reunir. —Está bien, entonces me iré a dar una duchar fría... Hyunjin.Usar el nombre de Hyunjin era nimio, pero le dio una pequeña pizca de satisfacción mientras pasaba por el lado tranquilamente. Hyunjin lo agarró por la parte superior del brazo, con la otra mano golpeando el trasero de Felix dos veces. Se mordió el labio para no gemir, incluso cuando su polla goteó, traicionándolo. Hyunjin lo hizo girar hacia atrás. —Si necesitas ducharte, puedes ducharte conmigo para poder mantenerte vigilado. No permitiré que te corras tú sólo allá adentro.—No lo haría—dijo Felix enfurecido.Hyunjin soltó una risita. —Oh, claro que lo harías. En cambio, creo que deberías ponerte de rodillas y chuparme.Felix lo fulminó con la mirada. — ¿Oh, tú crees?Hyunjin sonrió. —Mm-hmm. Ahora mismo.Felix ladeó la cabeza con los labios fruncidos. —No.— ¿Me estás desobedeciendo de nuevo?— Preguntó Hyunjin, enhebrando una mano en el cabello de Felix, forzando su cabeza hacia atrás.¿Por qué le gustaba tanto esto? —Ya estoy siendo castigado. ¿Qué importa?Hyunjin sonrió, entrando en el espacio de Felix, presionando besos en su garganta y a lo largo de su mandíbula. — ¿No crees que lo puedo empeorar? Podría inclinarte sobre esta cama y darte palmadas en el trasero hasta que esté crudo, masturbarme mientras te cuento todas las cosas que te habría hecho si te hubieras comportado bien, metería tu polla en una jaula para asegurar de que no te corras por una semana, tal vez más. ¿Es eso lo que quieres? ¿Yo, usándote solo para mi beneficio? Eso no suena muy divertido para ti.Los pezones de Felix hormiguearon, cada terminación nerviosa en alerta. ¿Era esto una táctica de negociación? —Entonces, si te la chupo, ¿dejarás que me corra?Una vez más esa risa enloquecedora cuando Hyunjin pasó la mano por el trasero de Felix, apretándolo con fuerza. —Oh, no. ¿Eso es lo que pensabas? No. Me la vas a chupar porque quieres hacerme feliz y aceptaste mis reglas. Voy a llevarte al borde del orgasmo tantas veces como me plazca a lo largo del día hasta que sienta que has aprendido la lección. Luego, si eres un buen chico en la fiesta de esta noche, te llevaré a casa, te ataré, te abriré de piernas y te comeré hasta que me ruegues que te deje correrte.Felix se sintió mareado al solo pensarlo. Si Hyunjin no tenía cuidado, Felix iba a tener un orgasmo allí mismo, intacto. Eso le daría una lección. — ¿Entonces me podría venir?Hyunjin lo besó, con la lengua metiéndose en su boca antes de que arrastrara sus labios a la oreja de Felix. —La única forma en que la que te vas a volver a correr es con mis dedos en tu agujero, así que supongo que eso depende de ti.Felix nunca había deseado nada tanto en toda su vida. Se frotó contra el muslo cubierto de los jeans de Hyunjin, gimiendo como una estrella porno ante la perfecta fricción hasta que Hyunjin le dio un manotazo en el trasero una vez más. —Detente.—Entonces deja de hablar—, se quejó Felix.—Entonces arrodíllate y haz lo que se te diga.Felix se dejó caer al suelo ante él, mirando a Hyunjin con expresión hosca.—Color—, murmuró Hyunjin, ya desabrochando sus jeans.—Verde, —murmuró Felix.Hyunjin empuñó el cabello de Felix, golpeando la cabeza de su polla contra los labios de Felix. — ¿Verde qué, malcriado?—Verde, Daddy—, murmuró Felix, abriendo su boca para Hyunjin.—Chupa la polla de Daddy como un buen chico.Felix no chupaba a Hyunjin, sino que permitió que Hyunjin lo usara como un juguete para follar, sus manos se anudaron en los mechones de Felix mientras se abría paso en la boca de Felix una y otra vez hasta que las lágrimas se filtraron en sus ojos y le dolían la mandíbula y las rodillas, y Felix no pudo hacer más nada que agarrar las caderas de Hyunjin para darse estabilidad.—Sí, ese es mi buen chico. Te encanta esto, ¿verdad? Amas cuando Daddy usa esa soberbia boca tuya. —Felix solo pudo gemir. Sí que le encantaba. Le encantaba ser bueno con su Daddy, le encantaba ser utilizado para el placer de Hyunjin, quería cuanto Hyunjin lo deseaba a él y solo a él. —Eso es. Toma la polla de Daddy, mi dulce chico. Mi dulce y perfecto chico.Hyunjin entró con fuerza por la parte posterior de su garganta y se lo tragó. Cuando Hyunjin lo soltó, volvió por más, lamiendo hasta la última gota de la polla gastada de Hyunjin y luego mirándolo para ver si lo había hecho feliz.El orgullo y la adoración en el rostro de Hyunjin hicieron que el dolor en su garganta y su pene todavía dolorosamente hinchado valieran la pena. Había hecho feliz a su Daddy. Eso era suficiente. Hyunjin lo puso de pie y lo besó. —Vamos a tomar esa ducha.Así comenzó el día más frustrante de la vida de Felix. Hyunjin lo masturbó lentamente en la ducha mientras le susurraba cosas sucias al oído, dejando que Felix se moviera contra el círculo suelto de su puño a pesar de que esto no hizo nada para aliviar su necesidad. Más tarde, cuando la polla de Felix había perdido la esperanza, Hyunjin lo inmovilizó contra la encimera y lo chupó allí mismo en la cocina, llevándolo al borde una vez más antes de dejarlo con ganas. Justo antes de que Jooeun regresara, Hyunjin cumplió su promesa de azotar a Felix, inclinándolo sobre la cama y atormentándolo por lo que se sintió como horas antes de masturbarse sobre el trasero de Felix y frotarlo en su piel como si estuviera marcándolo.Para cuando Hyunjin lo mandó a vestirse para la fiesta, Felix ya estaba demasiado preocupado por sus propias bolas azules como para preocuparse por la gala de recaudación de fondos de su padre. A Felix no se le permitió ducharse de nuevo, a pesar de que el semen seco se descascaraba en su espalda, así que se contentó con domar sus mechones antes de ponerse desodorante y cepillarse los dientes.Se puso un traje azul marino ajustado que le compró su padre, uno de los muchos que guardaba en el fondo de su armario después de que un asesor de imagen los considerara apropiados y no demasiado extravagantes. Felix se saltó la corbata, vistiendo la blanca como la nieve camiseta de botones con el cuello abierto, lo que garantizaba que su madre estaría en modo alarmada antes de los aperitivos.Usarlo abierto también implicaba aplicar corrector en las mordeduras y moretones que Hyunjin había dejado en donde se unía su cuello con su hombro. Presionó sus dedos contra cada uno, rezando para que Hyunjin lo considerara un buen chico esta noche y finalmente lo dejara correrse. Felix se estremeció, irritado y excitado a partes iguales. Ahora lamentaba lo ceñidos que eran los pantalones del traje, ya que había tenido una erección la mayor parte del día.Felix encontró a Hyunjin de pie en la sala de estar con Jooeun preocupándose por él como si fuera a un baile de graduación y ella fuera su cariñosa abuela. Hyunjin vestía el mismo traje básico de hombres de negro que el primer día que se conocieron, el traje que usan la mayoría de los hombres de seguridad en estos eventos. Jooeun le había pedido a su hermana que lo modificara para que le quedara a Hyunjin como estaba previsto, ajustándose en todos los lugares correctos. Se veía caliente. Muy caliente. Felix juró que antes de que terminara la noche, él iba a trepar a Hyunjin como si fuera un árbol.Antes de que Felix pudiera anunciar su presencia, Jooeun lo vio y corrió hacia él, alisando su chaqueta y frunciendo el ceño ante su cuello abierto. — ¿Por qué tienes que volver loca a tu madre? Ahora tomará demasiadas pastillas y mañana la recogeré del suelo del baño. Eres un chico malo—. Terminó ella, dándole un manotazo en el hombro. Felix estaba agradecido de que ella no hubiera escogido su trasero maltratado. De por sí, Felix ya temía el tener que sentarse para la cena. Aun así, su polla se crispó ante sus palabras. Hyunjin sonrió burlonamente detrás de ella, sus ojos recorrieron a Felix como si estuviera allí desnudo y sin más ropa de la que había tenido en días.Una llave giró en la cerradura y luego Chaer entró, luciendo más como si estuviera a punto de asistir a los Oscar que para una gala de recaudación de fondos llena de viejos multimillonarios decrépitos y sus arrugadas esposas. Se había recogido el cabello en un moño suave y había resaltado sus ojos con bronces y dorados, que complementaban su piel nívea siempre perfecta.Pero era su vestido lo que realmente le fascinaba. Si el cuello abierto de Felix iba a dejar a su madre escandalizada antes de la mañana, ella definitivamente se arrojaría desde un techo ante el deslumbrante vestido dorado de un solo hombro de Chaer que abrazaba sus curvas hasta la rodilla antes de derramarse en un charco de lentejuelas a sus pies. Era asombroso. Escandaloso. Su padre tendría un derrame cerebral... lo cual era perfecto.—Wow—, dijo Hyunjin antes de que Felix pudiera encontrar las palabras adecuadas.Chaer se sonrojó e hizo una reverencia antes de dar una vuelta, haciendo que la cola girara a su alrededor. —Aww gracias. Sin embargo, deberíamos ponernos en marcha. El coche está abajo.Felix de repente sintió como si un yunque hubiera caído sobre su cabeza. No había tenido que lidiar con su padre o sus compinches en público durante casi un año. Ya no tenía la fortaleza emocional para esto. Quería echarse atrás, decirle que estaba enfermo y esconderse allí en el penthouse con Hyunjin, donde estaba seguro. Donde se sentía seguro.Pero era demasiado tarde. Chaer estaba enganchando sus brazos con los de ellos y los dirigía hacia las puertas. —Empecemos a rodar este show de mierda, caballeros.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
En el auto, Felix se sentó entre Hyunjin y Chaer, estremeciéndose como un Chihuahua muy nervioso. Masticó su labio inferior, sacudió la pierna y movió sus manos hasta que Hyunjin entrelazó sus dedos con los de él y los apretó con fuerza. Echó la cabeza hacia atrás, sus ojos tristes encerrados en los de Hyunjin. Una pequeña punzada de culpabilidad lo pinchó. Tal vez no debió haber pasado el día arrastrando a Felix al borde del olvido. Quizás debió haber hecho algo para que se relajara todo lo posible. Pero Felix tenía que entender que sus acciones tenían consecuencias, y si Hyunjin no cumplía, él dejaría de creer sus amenazas. Además, era demasiado tarde como para preocuparse por ello ahora.Cuando se detuvieron junto al hotel. Estaba la línea usual de carros para estos eventos, limosinas dejando a personas justo en la puerta. Dios no les permitiera caminar a cualquier lado. Un grupo de aproximadamente treinta personas protestando estaban de pie afuera, sujetando carteles sobre sus cabezas, abucheando cada vez que otra pareja pasaba en sus mejores galas. Los asistentes no parecían molestos, y algunos incluso sonrieron y agitaron la mano en un gesto de “que coman pastel”. Chaer tenía razón. Este era un show de mierda de proporciones épicas.Hyunjin salió antes que Felix, escudándolo mientras él ayudaba a bajar a Chaer en su ridículo vestido apretado. Una vez ella estuvo de pie, Hyunjin los apresuró dentro, ambos brazos alrededor de ellos como un escudo. Ambos bajaron sus cabezas mientras bombillas de cámaras disparaban flashes y los reporteros locales empujaban micrófonos contra sus rostros. Las preguntas se arremolinaban hacia ellos, pero ninguna lo suficientemente discernible para garantizar una respuesta. No es como si hubiesen respondido, de todas formas.Dentro, el lobby del hotel tenía daba una sensación diferente. Música clásica fluyendo de los parlantes de arriba. Las únicas personas visibles eran los invitados a la fiesta del senador, riéndose y charlando mientras caminaban hacia el salón de baile principal, como si Roma no estuviera ardiendo justo detrás de las puertas doradas del hotel. Hyunjin dirigió a Felix y Chaer en dirección a la fiesta, caminando detrás de ellos y con una en cada hombro. Cuando casi pasaban el límite, una mujer dio un paso al frente. Felix se detuvo en seco antes de chocar con ella. Chaer arrugó el ceño en confusión hacia la mujer más pequeña.—Felix, Nam Kiae del Seúl Post. Nos conocimos ayer en la noche. Me preguntaba si podrías hablar ahora que los dos tienen la ropa puesta —Ella preguntó, alzando la voz con suficiente fuerza para que las cabezas se giraran hacia ellos.Las pecosas mejillas de Felix ardieron, pero Chaer se acurrucó contra él con posesividad y una sonrisa astuta como si el comentario fuera dirigido a ella y Felix, y no a Hyunjin y Felix. Las personas que estaban cerca para oírlos dieron una mirada al vestido relevador de Charle antes de girar las narices y seguir caminando.Hyunjin bajó la voz. —Sin comentarios. Él nunca tendrá algún comentario, y si imprimes, aunque sea una palabra o guiño a lo que sea que estás implicando, mi cliente te demandará por difamación.Ella rio disimuladamente. — ¿Difamación? Sólo si no puedo probar mis alegatos.Hyunjin abrió la boca, pero fue Chaer quien dio un paso al frente. — ¿Dijiste que escribes para Seúl Post?La mujer movió su mirada a Chaer respondiendo despectivamente. — Sí.Chaer sonrió. —Oh, entonces estoy sorprendida que no me reconozcas.La mujer se removió con incomodidad, su actitud engreída quebrándose un poco. — ¿Por qué habría de saber quién eres?—Porque mi padre es tu jefe.Tanto Hyunjin como la mujer dirigieron sus miradas a la muchacha, estupefactos. La reportera se burló. —Mi jefe es una mujer, y ella no tiene hijos.—Oh, quizás no fui clara. Mi padre es el jefe del jefe del jefe… etc. Entiendes el punto. Tu periódico pertenece a Shinhan Holdings, LTD. Esa compañía es una de las muchas empresas que pertenecen a mi padre. Puedo ponerlo al teléfono si quieres confirmar —Ella agitó el pequeño bolso en su muñeca.La mujer empalideció, pero entrecerró los ojos hacia Felix, como si intentara mirar dentro de su cabeza. —No estoy segura de lo que tú y tu padre están tan empeñados en ocultar, pero no voy a dejarlo ir. Si la historia es lo suficientemente buena, a mi jefe no le importará quien es tu padre.Charle le dio a la mujer una sonrisa rígida, su tono era dulce sacarina. —Yo que tu sería muy cuidadosa con las amenazas, Kiae, cariño. A veces, las personas se enfocan demasiado en lo que tienen al frente que fallan en ver los peligros que se acercan por los lados.—Sí. Tendré eso en mente —Dijo la mujer, con una expresión que implicaba que no tenía intención de dejarlo ir —. Espero que todos ustedes disfruten su tarde.Jesús. Las mujeres eran perversas. Hyunjin estaba convencido que, si dejaran a las mujeres interrogar a los prisioneros de guerra, acortarían el tiempo que tomaba en romperlos por la mitad. Felix no había pronunciado ni una palabra durante el intercambio. Cuando Hyunjin miró hacia él, el muchacho se veía resignado a su destino. Hyunjin lo empujó hacia adelante. —Vamos, acabemos con esto.Una vez entraron al salón de baile, Chaer azotó a Felix en el trasero, ganándose un siseo y una mirada sorprendida. —Pon tu mejor cara, o estas viejas te comerán vivo.Felix pareció realizar que había entrado al nido de la serpiente. Sus hombros fueron hacia atrás, alzó la cabeza, y enyesó una sonrisa engreída en su cara. Era cómo un taxi encendiendo sus luces. Repentinamente, todos los ojos estuvieron en ellos.Las siguientes dos horas fueron de un aspecto borroso de un pollo grumoso, vegetales fríos, y mujeres viejas con enormes senos de mentira y rostros demasiado tensados, adulando a Felix, como si no supieran si querían envolverlo en sus brazos o follarlo. Hyunjin hizo lo posible para no tender las ropas con estas ancianas mientras pinchaban y besaban a Felix, como si tuvieran algún derecho sobre lo que era suyo.—Cuida tu cara, G.I. Joe, porque ahora mismo te ves menos como un guardaespaldas imparcial y más como un novio celoso —Susurró Chaer, la diversión en su voz rallando sus nervios.Hyunjin gruñó en respuesta, pero intentó relajar los brazos a ambos lados y lucir menos como si quisiera patear cachorritos. Divisó a una mujer rubia abriéndose un camino directo hacia Felix, y se preparó para otro embate. El cambio en el muchacho fue inmediato. Respiró hondo, cómo si ya estuviera preparándose para una batalla. Mientras se acercaba, Hyunjin supo con certeza que esta era la madre de Felix. Ambos compartían la mandíbula afilada y los enormes ojos marrones, además de las pecas. Sospechó que también tendría los mismos mechones alborotados que él si su cabello no estuviera alisado hasta la sumisión y cayendo en cascada sobre sus hombros estrechos.—Oh, estás vivo. ¿Te mataría el llamarme de vez en cuando, aunque sea? —Ella preguntó, besando en el aire ambas mejillas de Felix antes de dejar que su mirada cayera intencionadamente sobre el cuello del muchacho —. ¿De verdad? Pareciera que te criaron los lobos. Esta es una función de gala y tú ni siquiera estás usando corbata. ¿Estás intentando avergonzar a tu padre? —Felix abrió la boca, pero ella alzó una mano esquelética —. No. Creo que tus acciones en los últimos diez años hablan por sí solas. ¿Quién eres tú? —Preguntó sin siquiera respirar, examinando a Hyunjin como si fuera un vagabundo que ingresó en las instalaciones.—Hwang Hyunjin, señora —Dijo.Su rostro se agrió. — ¿Quién?—El último niñero de papá —Le recordó Felix a través de los dientes apretados —. Hyunjin, conoce a mi madre, Lee Jieun.—Oh, cierto. El soldado —Dijo, rápidamente olvidándolo —. Chaeryeong, cariño, ¿Qué pasó con el resto de tu vestido? ¿Se perdió en algún punto junto con la corbata de mi hijo?—Sí, hubo un terrible accidente. Por poco y no salimos con vida —Chaer respondió sin perder el ritmo.—Hmm —Murmuró su madre —. Jung Wooshik está aquí, y planea escribir un cheque gigante esta noche. Espero que vayas a decir hola. Es posible que aún obtengas una pasantía con él.Felix hizo una mueca, de como si prefería morirse, pero su madre o no lo notó o no le importaba. Hyunjin sospechaba que era lo último.—Está justo allí con la bruja del pantano.— ¡Joder sí! ¿Soojin está aquí? —Dijo Chaer, estirando la cabeza para mirar alrededor de la habitación.—Encantadora como siempre, Chaeryeong. Tu madre debe estar muy orgullosa.—Ella piensa que soy la puta tetas —Aseguró Chaer, ganduleando sus propios pechos para enfatizar. Hyunjin se mordió el interior de la mejilla hasta que lagrimeó, solo para evitar reírse. Tenía que admitirlo, si a él le gustaran las mujeres, se habría quedado con Chaer.Felix agitó la cabeza con una risa. —Madre, por favor deja de llamar a la abuela “bruja del pantano”.Ella se mofó. —Dejaré de llamarla de ese modo cuando deje de actuar como una —Su madre respondió —. ¿Sabes qué le dijo a Joongeum que sería más barato si una mujer se instalara una perrilla en la parte de atrás de la cabeza, así los cirujanos podrían girarlo y apretar su rostro periódicamente y sin tanta molestia? —Felix rio disimuladamente, ganándose un ceño de su madre —. No es gracioso. Es una gran donante. También confundió a la esposa del alcalde con su hija y cuando Ji Woong le informó que su esposa había muerto, le dijo que su esposa probablemente había fingido su muerte para alejarse de un aburrido viejo estúpido como él. Honestamente, su boca nos va a costar una fortuna.—Entonces, ¿Por qué la invitaste? —Preguntó Felix.Jieun miró a su hijo como si fuera estúpido. —El consultor de imagen dijo que había rumores de que la teníamos metida en un asilo de ancianos para que podamos desviar todo su dinero a la campaña de tu padre.Las cejas de Felix se alzaron. —Así que… ¿no tanto un rumor como las otras verdades incómodas de papá?—Eres incorregible, querido. Juraría que ni siquiera te importa todo el estrés bajo el que me encuentro. Estas fiestas de campañas no son baratas, y organizarlo todo es exhaustivo.—Tienes a un planeador de fiestas, dos asistentes personales, tres amas de llaves, y un chef personal. Mi corazón sangra por ti, madre.Ella le lanzó una mirada traicionada. —No tienes ni idea de lo dura que es mi vida. Formo parte de siete comités, soy voluntaria en una docena de museos, tengo varios almuerzos y fiestas de los que se esperan que asista en nombre de tu padre, y mi diseñador de interiores se fue justo en la mitad de la reconstrucción de mi armario, Felix. Es demasiado.—Wow. Eso suena terrible, madre.Ella agitó la mano hacia un mesero un par de pes lejos de ellos. —Ugh, solo dile hola a tu abuela antes de que te vayas. Necesito otro trago.—Voy a encontrar a Soojin —Anunció Chaer antes de perderse en la multitud.Felix observó a la chica como si acabara de caminar hacia territorio enemigo sin armas y esperar a que Felix la siguiera. Se veía casi congelado.Hyunjin se inclinó, bajando la voz hasta un susurro. — ¿Te he dicho lo buen chico que has sido esta noche? —Felix solo respondió con un suspiro tembloroso y un ligero desplazamiento de la parte de debajo de su cuerpo —. Digamos hola a tu abuela, y entonces nos iremos de aquí y terminaremos lo que empezamos esta mañana.Felix hizo un sonido bajo, casi como un gruñido. —Espero que lo digas en serio —Murmuró antes de pasar con dificultad entre la multitud detrás de Chaer. Hyunjin los siguió a una distancia razonable.Eso fue lo que se dijo a sí mismo de todas formas.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
No era que Felix no quisiera a su abuela. La quería, tanto como una persona podría amar a alguien que apenas conoce. Ella era lo más parecido a un humano que probablemente encontraría columpiándose en su árbol genealógico. Pero Choi Soojin era lo que a Chaer le gustaba llamar una rompe-pelotas. Era vieja y medio ciega y estaba sentada en una silla de ruedas que parecía haberla sacado directamente del ático de una película de terror.Felix podía contar con una mano el número de veces que había tenido algo más que una conversación pasajera con la mujer desde su nacimiento. Su madre y su abuela no se hablaban, aunque Felix no sabía por qué. Supuso que lo que sea que había sucedido era culpa de su madre. Jieun era una persona difícil incluso con una dosis triple de Xanax.Cuando alcanzó a Chaer, ella se sentó en cuclillas junto a la silla de ruedas de mimbre de su abuela, agarrando los nudosos dedos de Soojin y riéndose de algo que la mujer decía. Felix no tenía idea de por qué Chaer quería tanto a la mujer. Sólo se habían visto dos veces, pero parecían viejas amigas ¿Quizás su abuela era senil y pensaba que Chaer era otra persona? Quizás Chaer también estaba un poco senil.La mujer se parecía mucho a una versión envejecida de su madre, sólo que su cabello plateado estaba recogido en una complicada configuración de vueltas y ondas, todo decorado con una horquilla de rubí chillón. Felix y su madre se parecían a Soojin en tono de piel y color de ojos, pero todo en su abuela era frágil, incluida su personalidad.Él se inclinó y la besó en la mejilla, y ella no le dio palmaditas en la mejilla sino que lo abofeteó.—Bueno, si no es mi nieto desaparecido. Pensé que quizás también te habían metido en una casa y se habían fugado con tu fondo fiduciario—. Los ojos de Felix se agrandaron y Chaer se rio. No estaba equivocada, pero la gente los rodeaba por todos lados, gente a la que nada le gustaría más que chismear sobre Felix y su familia.El juez Jung Wooshik estaba parado junto a su abuela. Era uno de los compañeros de golf de su padre. Un evangélico con intenciones ocultas. El tipo favorito de su padre.—Sí, Felix. Pensamos que tal vez estabas en rehabilitación y tu padre estaba demasiado avergonzado para decírnoslo—. Bromeó el hombre, agitando su largo vaso vacío.A Felix se le revolvió el estómago, pero puso una sonrisa falsa en su rostro, volteándose hacia su abuela. —He estado ocupado con la escuela, Nana. Eso es todo.Los ojos de Wooshik destellaron en el brillo de un centenar de candelabros. —Eso es gracioso. Jyuni dijo que no te había visto por el campus en casi un año.Jyuni era una pequeña soplona de rostro puntiagudo. —Su hija es una Tri- Delta. No me gusta mucho la vida griega.—Podrías haberme engañado—. Murmuró Soojin, mirando a Hyunjin de arriba abajo con una mirada conocedora que hizo sudar a Felix.Antes de que pudiera pensar en una respuesta decente, la esposa de Wooshik se unió a ellos. Era una mujer de mediana edad que vestía una base dos tonos demasiado oscuros y un vestido amarillo que hacía que su tez se viera pálida como si tuviera una afección médica.—Allí estás. Lo juro, había una cola para el baño de mujeres casi hasta fuera del vestíbulo. Algunas de esas feministas locas lograron entrar al hotel, creo.— ¿Por qué dices eso?—. Preguntó Wooshik, mirando por encima del hombro como si una feminista pudiera estar al acecho detrás de él.—Bueno, la mujer en el cubículo a mi lado estaba usando los zapatos más masculinos. Creo que podría haber sido una lesbiana.—Oh, cállate, Hwayoung. Usar zapatos cómodos no convierte a una mujer en feminista o lesbiana más de lo que usar ese horrible vestido amarillo te convierte en un maldito plátano—. Dijo Soojin con aspereza, sacudiendo la cabeza. —Lo juro, con mujeres como tú, no sé por qué mi madre luchó tan duro para ganar el derecho al voto.Si alguien más hubiera tenido la audacia de decir tal cosa, Hwayoung Jung habría tenido un colapso total y los habría desterrado del salón de baile, pero su abuela aún ejercía una gran cantidad de poder, incluso media ciega en una silla de ruedas de mimbre.—En serio, Soojin. Sólo estoy diciendo, algunas de esas mujeres allí afuera estaban sosteniendo carteles sobre su derecho a matar bebés. Eso nunca estará bien a los ojos de Dios.Soojin se rio. —Si tan sólo tu madre hubiera elegido ese camino, querida.— ¡Nana!—. Felix se atragantó.Ella lo miró con expresión divertida, agitando una mano. — ¿Qué? Es una broma. —No era una broma y todos los que estaban en ese círculo lo sabían.—Algunas personas no entienden tu humor—. Dijo Felix, tratando de aligerar la situación.—El aborto no es una broma—. Dijo una voz detrás de él.Un dedo helado de conciencia se deslizó a lo largo de la columna de Felix, un sabor metálico inundó su boca. Los ojos de Hwayoung se agrandaron y sonrió por encima del hombro de Felix.— ¡Dongik! Viniste.El hombre en cuestión se rozó contra Felix para llegar a los Jung, estrechó la mano de Wooshik y rozó el más mínimo indicio de un beso en la mejilla de Hwayoung. Ella se tocó la cara como si Park Dongik fuera un idol y nunca se fuese a lavar la mejilla otra vez. Dongik no era un idol. Era mayor que el padre de Felix por al menos diez años y sus tripas se agitaron sobre la pretina de su traje, los botones esforzándose para contener su cintura.Se había peinado hacia atrás su grueso cabello plateado en un intento a medias por cubrir la calva que esperaba que nadie notara. Quizás nadie lo había notado, nadie excepto Felix, quien había pasado semanas mirando ese punto en la parte superior de la cabeza de ese hombre mientras se arrodillaba entre las piernas de Felix...La mirada de Dongik encontró la suya, una sonrisa escurridiza se extendió por sus delgados labios.—Cuando Jong dijo que Felix estaría aquí, supe que tenía que dejarlo todo, especialmente cuando dijo que iba a traer a su nueva novia—. Volvió su sonrisa hacia Chaer, ofreciéndole una mano para ayudarla a levantarse. Ella la tomó, haciendo una mueca cuando él le rozó los nudillos con los labios. —Tú debes ser Chaeryeong.—Chaer. Sí ¿Quién eres tú?—Park Dongik. Ministerios Luz de Dios. Creo que he conocido a tu padre.La mirada de Chaer se movió bruscamente hacia Felix, su boca cayendo abierta. Felix no sabía lo que su cara estaba mostrando, pero había perdido el control de su capacidad para funcionar. Cualquiera que haya sido la expresión que tenía fue suficiente para tener a Chaer mirándolo como si él estuviera a dos segundos de desmayarse. Quizás lo estaba. Las palmas de sus manos estaban sudorosas, pero todo en él estaba frío. Las luces por encima de su cabeza parecían desdibujarse sobre él.—Felix, bebé ¿Estás bien?—. La voz de Chaer parecía a kilómetros de distancia.Le tomó un esfuerzo hercúleo a Felix poder abrir la boca y decir: —Mareado, Demasiado champán con el estómago vacío, creo.— ¿Por qué no me dejas ayudarte a ir al baño? Echarte un poco de agua en la cara —. Se ofreció Dongik.Felix no podía respirar. Sacudió la cabeza, pero su boca no funcionaba. Fue como ser golpeado en el pecho otra vez. Felix volvió la cabeza, buscando a Hyunjin ¿Dónde estaba Hyunjin?—No creo que eso sea necesario—. Espetó Chaer.—Por favor, insisto. Felix estuvo a mi cuidado muchas veces—. Dijo Dongik. Felix se sintió como si estuviera en el fondo de un pozo, escuchando a la gente discutir mientras se ahogaba.La voz de su abuela cortó a través de la niebla en su cabeza. —Por el amor de Cristo, Dongik. Ella dijo que no—. El nudo en su pecho se aflojó sólo un poco cuando una mano encontró la parte baja de su espalda. Hyunjin. Hyunjin estaba justo detrás de él.—Tú, allí. Sí tú. El construido como una montaña—. Soojin ladró.Hyunjin estaba ahora a su lado. —Sí, señora.—Tú eres su seguridad personal. Por favor, asegúrese de que mi nieto y su cita lleguen a casa de inmediato—. Felix se balanceó sobre sus pies, alivio lo inundó.—Pensándolo bien, sería bueno si para en algún autoservicio y le consigue algo de comida en su sistema.—Por supuesto, señora—. Dijo Hyunjin secamente. —Señorita Lee ¿Viene conmigo?Chaer asintió, flanqueando el otro lado de Felix. Juntos, los dos lo guiaron fuera de la habitación y fuera del hotel. Felix se hundió contra Chaer mientras Hyunjin llamaba por un coche. Felix no recordaba mucho después de eso. Simplemente acostado en el asiento, su cabeza descansando en el regazo de alguien mientras pasaban sus manos por su cabello sudoroso.—Simplemente no lo esperaba—. Dijo Felix a nadie en particular.—Lo sé, bebé. Está bien. Estás bien—. Le aseguró Chaer desde algún lugar por arriba.De alguna manera, llegaron a casa y subieron al penthouse. Felix colapsó en el sofá. —Me encargo desde aquí. No hagas esperar al coche—. Le dijo Hyunjin a Chaer en algún lugar cerca de la puerta principal. Sólo escuchó a medias mientras se despedían.Cuando Hyunjin tomó a Felix en sus brazos, no luchó contra él. El calor del cuerpo debajo de él y el tranquilizador latido del corazón de Hyunjin le dieron a Felix algo en lo que concentrarse, un ancla al que aferrarse en su mar de pánico.Felix no estaba seguro de cuánto tiempo estuvieron sentados en el sofá en la oscuridad, Hyunjin murmurando palabras sin sentido en su cabello como si estuviera tranquilizando a un niño después de una pesadilla. Quizás eso no estaba muy lejos de la verdad. Park Dongik fue el arquitecto de cada una de las pesadillas de Felix y no importaba cuánto tiempo pasara, el hombre podía arrojarlo de vuelta a la oscuridad cuando quisiera.— ¿Estás bien?—. Preguntó Hyunjin finalmente.Felix soltó una carcajada sin humor. —Ni siquiera un poco.—Ese era el hombre de los campamentos de conversión ¿No?La cabeza de Felix se sacudió hacia Hyunjin. — ¿Qué dijiste?—Tu padre mencionó que asististe al campamento Luz de Dios. Tu padre dio a entender que era un campamento de conversión.—Programa de terapia reparativa—. Murmuró Felix. —Así es como ellos se llaman a sí mismos. "Dejar que Dios arregle lo que está roto dentro de nosotros". Eso es lo que Dongik solía decir. Dijo que Dios lo había arreglado y le había encargado “arreglarnos”.Su pulso latía fuerte pero lento, Felix recitando estas cosas como si fuera algo que le hubiera pasado a otra persona.— ¿Así es como él lo llamaba?Felix asintió, algo retorciéndose profundo dentro de él. No se suponía que Hyunjin estuviera sentado allí cuidando a Felix. Le había prometido a Felix una noche de rimming y al menos un orgasmo que le volara la mente. Park Dongik era la razón por la que Felix entraba en pánico cada vez que alguien intentaba tocarlo. Había arruinado esa experiencia para Felix y justo cuando Felix estaba listo para intentarlo, apareció de la nada para robarle una vez más como un villano de cuento de hadas. No era justo.Eso no va a suceder—No quiero hablar acerca de Dongik—. Declaró Felix.Hyunjin frunció el ceño. —Está bien ¿Qué quieres?—Tú. La noche que me prometiste. Dijiste que, si era un buen chico, me atarías, me comerías y me darías orgasmos—. Felix sonaba como un niño malcriado, pero no le importaba. Quería la noche que Hyunjin prometió. — ¿No fui bueno, Daddy?—. Preguntó, girando en los brazos de Hyunjin para sentarse a horcajadas sobre sus muslos.Hyunjin apartó el cabello de Felix de sus ojos, estudiando su rostro como si no estuviera seguro de que Felix estuviese listo para lo que fuera a pasar a continuación. Felix tampoco estaba seguro, pero él lo quería de todos modos. Quería a Hyunjin.—Sí, bebé. Estuviste perfecto.—Entonces quiero mi recompensa.—Te dije que no te correrías de nuevo a menos que fuera con mis dedos dentro de ti, pero sí...—Recuerdo lo que dijiste. Lo recuerdo todo. Quiero eso.—Felix, después de lo que pasó...— ¡No! — Felix lo interrumpió. —Él no me va a quitar esto también. Lo quiero todo. Lo quiero contigo. Deja de dar vueltas. No estoy siendo autodestructivo ¿No puedo tener algo que sea solo para mí? ¿No puedo simplemente tener de vuelta esta cosa que me quitó?Felix contuvo la respiración mientras Hyunjin parecía pelear consigo mismo. Una parte de Felix se sintió mal por ponerlo en esta posición, pero la otra parte sabía que nunca se sentiría más seguro que como lo hacía con Hyunjin. Si no hiciera esto aquí, ahora, con Hyunjin, es posible que nunca se atreviera a hacerlo de nuevo.—Por favor, Hyunjin —. Susurró, presionando un beso contra su barbilla. —Por favor, Daddy.Vio el momento exacto en que ganó. —Dormitorio. Ahora.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
Hyunjin podría haber considerado divertido el caminar rápido de Felix hacía el dormitorio si no estuviera realmente preocupado por su estado mental actual. Lo siguió a un ritmo más pausado, llegando al dormitorio cuando uno de los zapatos de Felix pasó por la puerta. Ya se había deshecho de la chaqueta y la camisa ya al suelo y sus pantalones estaban agrupados alrededor de un tobillo mientras saltaba, tratando de deshacerse de su otro zapato. Hyunjin no interrumpió, solo se apoyó contra la puerta, con una sonrisa en su rostro.Felix había pasado la noche esforzándose duramente por estar perfecto, pero Hyunjin lo prefería así, torpe, ansioso, desesperado por complacer. Felix había deslumbrado a los amigos de su padre. Todas las personas se habían acercado a él como un faro y Felix les había obsequiado a todos historias cuidadosamente ensayadas y anécdotas falsas sobre su padre. La sonrisa de Hyunjin se desvaneció al recordar los puños apretados de Felix y la sonrisa que nunca reflejó en sus ojos.Años de abusos habían condicionado a Felix a actuar como el hijo obediente, pero nunca se había perdido a sí mismo, nunca había dejado que su padre enterrara quién era... al menos, todavía no. Hyunjin necesitaba proteger esa parte de Felix, esa parte defectuosa y frágil de su alma que su padre aún no había borrado.Felix confiaba en Hyunjin lo suficiente como para pensar que de alguna manera podría superar este obstáculo mental que su cuerpo había lanzado para protegerlo. Si Hyunjin hacía esto mal, si apresuraba a Felix o lo lastimaba, Felix nunca volvería a confiar en él. Puede que nunca volvería a confiar en nadie. No quería arruinar esto, pero Hyunjin no tenía idea de lo que haría falta para que el cuerpo de Felix cediera, para dejar entrar a Hyunjin. No lo tomaría a la fuerza, no manipularía a Felix ni lo obligaría a hacer algo para lo que su cuerpo no estaba listo. Él no sería otra persona que lo lastimaría. No podía serlo.Ver a Felix usar esa máscara de dinero y privilegio que su padre le había impuesto hizo que Hyunjin estuviera decidido a hacer esta noche todo lo que Felix quería, y tal vez si Hyunjin lo hacía bien, la noche terminaría con él enterrado dentro de su chico. Su mirada recorrió la carne desnuda de Felix. Lo había vuelto un desastre en los últimos días. Las marcas de mordiscos le estropeaban los hombros y las costillas, los moretones en forma de dedos aún eran visibles en los globos de su trasero. Era la cosa más hermosa que Hyunjin había visto en su vida.Cuando arrastró los ojos hacia arriba, el chico se volvió, con el labio inferior atrapado entre los dientes, las pupilas dilatadas mientras miraban a Hyunjin con una expresión casi tímida. Esto sacudió algo suelto dentro de él. Caminó a grandes zancadas a través de la habitación, agarrándole la cara y juntando sus labios, su lengua saqueando la boca de Felix en un beso que dejó al chico apretando las manos en la camisa de Hyunjin.Empujó a Felix hacia el colchón, jalándose la corbata y deslizándola para soltarla mientras el muchacho se apresuraba a subirse a la cama para apoyar la cabeza en las almohadas. Los ojos de Felix se clavaron en la corbata en la mano de Hyunjin antes de mirarlo a la cara, expresión adorablemente esperanzada.La cama se hundió cuando Hyunjin se sentó a horcajadas sobre el pecho de Felix, todavía completamente vestido. —Tus manos.Felix las empujó hacia él, con las muñecas juntas, los labios entreabiertos, la punta de su lengua rosada a la vista.Hyunjin se rio entre dientes, capturando sus muñecas con su corbata y asegurándolas a la cabecera. Presionó el pulgar contra los labios de Felix y el chico lo succionó sin dudarlo. — ¿Necesito atarte los pies o te vas a portar bien?— preguntó, liberando su dedo.—Me portaré bien, Daddy. Te lo prometo.—Buen chico.Hyunjin se bajó de la cama. —No te muevas—, ordenó, sabiendo muy bien que el chico no podría hacerlo incluso si quisiera. Se dirigió a su propia habitación, donde tomó lubricante y condones. A su regreso, los ojos de Felix se agrandaron ante los artículos en la mano de Hyunjin. Pasó los dedos por los mechones de Felix, con la esperanza de tranquilizarlo un poco. Dejó caer los artículos en la mesita de noche. —Sobre tu estómago, bebé.Felix se apresuró a obedecer, empuñando la corbata negra como si necesitara un salvavidas. Hyunjin se puso de pie, admirando la imagen que creaba Felix, todo ese músculo flexible y piel cremosa contra el fondo de su suave edredón negro. Hyunjin acarició el trasero de Felix, presionando sus dedos sobre los moretones anteriores, sonriendo ante los restos de su semen que aún se descamaban en la piel de Felix.Dio un paso atrás, haciendo que Felix se quejara. Hyunjin se quitó la chaqueta, la colgó en el respaldo de la silla de Felix antes de arremangarse hasta los codos y quitarse los zapatos. Felix lo estudió, su rostro solo se veía a medias, sus mechones caían sobre su frente como un ángel caído.— ¿No te vas a desnudar? — Felix preguntó, la decepción empapando su voz.Hyunjin se acercó más, deslizando un dedo por la parte interna del muslo de Felix, deteniéndose justo antes de sus bolas. — ¿Me estás cuestionando?Felix gimió, balanceando sus caderas contra el colchón. —No, Daddy.Hyunjin dejó caer una fuerte palmada en el trasero magullado de Felix. — Detén eso, o podemos retomar esto mañana cuando tengas un poco más de control. ¿Es eso lo que quieres?Felix aplastó su polla contra el colchón una vez más como si no pudiera evitarlo, su voz era un gemido bajo. — No, Daddy.Hyunjin se rio en voz baja, levantando la cabeza de Felix para darle un beso duro. —Entonces compórtate.Felix hizo un pequeño ruido necesitado, pero Hyunjin lo ignoró, se arrodilló en la cama entre los muslos de Felix y se cernió sobre él, sus manos a ambos lados de la cabeza de Felix. No lo tocó, solo se inclinó hacia él, su aliento alborotando el cabello en la nuca de Felix.— ¿A quién perteneces?— murmuró contra su oído.—A ti, Daddy—, suspiró Felix.—Así es. ¿Qué quieres, dulce niño?—Solo a ti, Daddy.—Me tienes—, juró Hyunjin, sintiéndolo más de lo que jamás admitiría.Felix respiró hondo, pero no dijo nada.—Eres hermoso así—, gruñó Hyunjin, trazando el caparazón de su oreja con la lengua. —Naciste para esto, para ser adueñado, poseído, marcado... usado—. Mientras hablaba, puntuaba cada palabra con un beso mordaz a lo largo del cuello de Felix, las protuberancias de su columna, su cadera. Felix no respondió, simplemente se aferró a sus ataduras, respirando entrecortadamente dentro sus pulmones. Hyunjin presionó un beso entre sus omóplatos y bajó las caderas, frotando su polla vestida contra su trasero. — ¿Ves lo que le provocas a Daddy? ¿Ves lo duro que me pones?—Por favor, Daddy.Hyunjin reprimió un gruñido mientras se permitía un minuto para apretar su erección contra el chico. —Quieres ser bueno para mí, ¿no es así?—Sí, Daddy—, dijo Felix entre sollozos.Hyunjin le dio un tierno beso en la sien. —Entonces relájate por mí, bebé. Quiero saborearte.Felix pareció derretirse, sus manos aflojaron su agarre mortal mientras Hyunjin se sentaba sobre sus pies, tomándose un momento para mirar la imagen que Felix le presentaba. Dejó que las yemas de sus dedos provocaran los tobillos de Felix, la parte posterior de las rodillas, la parte interna de los muslos antes de levantar las caderas de Felix y abrirlo de piernas. Se inclinó hacia él, dejando que su respiración se extendiera por el estrecho y pequeño agujero de Felix.— ¿Es esto lo que quieres? ¿Mi boca sobre ti?Felix arqueó la espalda, empujando su trasero más alto como una gata en celo. —Por favor, Daddy.—Dilo de nuevo—, molestó Hyunjin, inclinándose para morderle los cachetes—Por favor, Daddy. Por favor. Lo prometiste, —gimió Felix. —Me lo prometiste—, dijo de nuevo, casi como si no supiera que estaba hablando.Hyunjin había prometido y Felix había hecho todo lo que Hyunjin le había pedido. Se inclinó hacia adelante, pasando la parte plana de su lengua sobre el apretado agujero fruncido de Felix. Este gimió, empujándose hacia atrás sobre la cara de Hyunjin. Lo mantuvo en su lugar, mordisqueando, lamiendo y chupando hasta que Felix se convirtió en un desastre sollozante y tembloroso debajo de él.Metió la mano entre las piernas de Felix, envolviendo su puño alrededor de la polla ignorada de Felix, trabajándolo lentamente hasta que el chico balbuceó.—Necesito más. Quiero más. Por favor. Tú dijiste. Lo prometiste, Hyunjin. Por favor.La polla aprisionada de Hyunjin goteó al oír su nombre en la lengua de Felix. Felix nunca antes había pronunciado el nombre de Hyunjin de esa manera, como una oración, como si fuera la única persona que podía darle a Felix justo lo que necesitaba. Hyunjin gruñó, apuñalando su lengua contra el codicioso agujero de Felix, sintiendo que cedía solo un poco. Apretó su propia polla, tratando de recomponerse lo suficiente como para hacerse cargo de su chico.Cogió el lubricante de la mesa que estaba a un lado. —Daddy se va a encargar de ti—. Se cubrió los dedos, masajeando el agujero de Felix con el pulgar, aplicando presión pero no lo suficiente para penetrarlo. — ¿Color?La respuesta de Felix fue un largo y estirado, —Verde.Hyunjin presionó su pulgar más allá del primer anillo apretado de músculo. Felix siseó, el cuerpo tensándose, apretando el dedo de Hyunjin con fuerza. Jodido Jesús. Hyunjin frotó círculos en la cadera de Felix hasta que su cuerpo se adaptó a la invasión menor. Una vez que se relajó, Hyunjin presionó más allá, todo mientras estudiaba a Felix en busca de signos de angustia, mega consciente de la respiración entrecortada del chico y el ligero brillo de sudor en su piel. Hyunjin miró, paralizado, mordiéndose la lengua hasta que pudo saborear la sangre.Probablemente podría correrse con solo ver cómo su dedo desaparecía entrando y saliendo del cuerpo de Felix. Pero no se trataba de él, se recordó Hyunjin, tomando la polla de Felix en la mano una vez más, haciendo que su suave erección volviera a endurecerse.Felix se folló contra el puño de Hyunjin y Hyunjin lo permitió. Sacó su pulgar y lo reemplazó con su dedo, sondeando más profundamente hasta que encontró la próstata de Felix, aplicando presión sobre la glándula esponjosa.Las palabras se derramaron de los labios de Felix sin pensarlo. — ¡Joder! Oh, joder. Oh, joder. Eso es... Oh, Dios. Más. No pares. Por favor...—Dijo apagándose un poco, sus caderas perdiendo el ritmo como si no pudiera decidir si empujarse hacia atrás en el dedo de Hyunjin o hacia adelante en su puño resbaladizo. Cuando Hyunjin liberó su dedo, presionó dos devuelta hacia adentro.Felix siseó incómodo, pero no detuvo su ritmo desesperado mientras perseguía su orgasmo. Hyunjin quería liberar sus dedos y conducir su polla en el estrecho canal de Felix hasta que se corriera dentro de él, preñándolo, marcándolo como suyo. Pero esto se trataba de premiar a Felix por su buen comportamiento, por dejar entrar a Hyunjin. —Córrete por Daddy, dulce niño.El ruido que hizo Felix fue algo entre un chillido y un grito mientras su cuerpo se estremecía y su semen salpicaba el edredón de abajo. Se derrumbó en la cama, enterrando su rostro en la almohada, los hombros temblando mientras lloraba. Hyunjin yacía encima de él, salpicando besos en su cabello y un lado de su cara. —Lo hiciste tan bien, bebé. Tan bueno. Estuviste perfecto.Hyunjin extendió la mano entre ellos y liberó su propia polla dolorida, contento con frotarse contra su chico. Felix lo había hecho bien, pero Hyunjin no quería presionarlo. Empujó sus pantalones y ropa interior fuera del camino antes de envolver sus brazos alrededor de Felix y trabajar su polla contra él, los ojos en blanco por la fricción. No pasó mucho tiempo antes de que se corriera, derramando su semilla en la espalda baja de Felix una vez más.Para cuando Hyunjin se recuperó lo suficiente como para soltar las manos de Felix, el chico estaba inconsciente, roncando suavemente debajo de él. Hyunjin masajeó las muñecas de Felix, asegurándose de que la sangre hubiera regresado a sus manos antes de moverse para ponerse de pie. Felix extendió la mano para agarrar la mano de Hyunjin, tirando de él hacia abajo y entrelazando sus dedos, acurrucando su rostro más profundamente en las almohadas.Hyunjin suspiró, besando el hombro sudoroso del chico y cerrando los ojos. Sus pantalones todavía estaban alrededor de sus rodillas, su camisa estaba arrugada alrededor de él, el semen secándose en su piel y vello púbico, pero no hizo ningún movimiento para desenredarse. El cambiarse podría esperar. Limpiarse podía esperar. Por Felix, el mundo entero podía esperar y Hyunjin no estaba seguro de qué hacer con ese pensamiento.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Felix no recordaba quedarse dormido, pero cuando abrió los ojos de nuevo la habitación estaba oscura, afuera la luna resplandecía tenuemente detrás de una marea de nubes oscuras. Hyunjin lo tenía en cucharita, un brazo debajo de la almohada de Felix y el otro envuelto alrededor de su cintura, roncando suavemente contra su cuello. El calor se arrastró por su cuerpo al recordar lo que hicieron. Lo que dejó que Hyunjin hiciera. Era algo extraño de lo que estar orgulloso, Felix sabía, pero dejó que Hyunjin entrara, se vino tan fuerte en los dedos de Hyunjin. Todavía podía sentirlo. Era extraño, casi como un ardor placentero, nada como solía sentirse después de...Sacudió los pensamientos lejos antes de que pudieran echar raíces. No estaba dispuesto a arruinarlo. Él cambió de posición, haciendo una mueca cuando su vejiga protestó. Intentó deslizarse debajo del brazo de Hyunjin sin molestarlo, pero se apretó a su alrededor. — ¿A dónde crees que vas? —Hyunjin gruñó contra su piel.Felix rodó los ojos. —Qué mandón —Bromeó, un extraño sentimiento liviano en su pecho mientras dejaba caer un beso en la barbilla de Hyunjin y se dirigía al baño.Una vez se hubo descargado, observó su reflejo en el espejo. Tenía el pelo erizado, y sombras tenues formaban medias lunas debajo de sus ojos. Y luego estaban los moretones... Si alguien lo mirara, jamás sería capaz de convencerlos de que él había deseado esto, pero cada marca enviaba una descarga de emoción a través de él, servía como un recordatorio de que pertenecía a Hyunjin... Al menos, por ahora.Se dirigió de regreso a la habitación donde Hyunjin estaba acostado como lo había dejado, de lado, ojos cerrados, los carnosos labios separados. Incluso en sueños, Hyunjin lucía intimidante, como si alguna especie de dios romano hubiese vagado en la cama de Felix y se hubiese dormido. Gateó de regreso a la cama, preparando su camino debajo del pesado brazo de Hyunjin encarándolo esta vez, y encajó la cabeza debajo de su barbilla. El cuerpo de Felix entraba a la perfección. Presionó la nariz en la garganta de Hyunjin. ¿Por qué siempre olía tan bien? Y, ¿Por qué siempre era tan cálido?Felix acarició con la mano los músculos de la espalda de Hyunjin, trabajando sus muslos entre las rodillas de él. El brazo de Hyunjin lo abrazó más cerca, su mano deslizándose sobre el trasero de Felix. —No comiences nada que no puedas terminar, chico —Murmuró en su oreja.Felix tembló, sus pezones endureciéndose solo con el sonido de la voz de Hyunjin. —No estoy intentando iniciar nada —Reclamó incluso aunque se mecía contra él, frotando su polla medio dura contra el surco de la cadera de Hyunjin —. Es solo que te sientes tan bien.Hyunjin rio, sin ninguna intención de detener a Felix de follarse su pierna. —Oh, ¿enserio?Felix asintió debajo de su barbilla, trazando la lengua a lo largo de la clavícula de Hyunjin, disfrutando el sabor de su piel. —Sí. Es como mi nueva cosa favorita.Hyunjin se echó hacia atrás, inclinando la barbilla de Felix para besarlo, pero no había calor detrás del beso. —De verdad. ¿Estás bien después de lo que pasó más temprano?El corazón de Felix se aceleró detrás de las costillas, su cadera quedándose quieta. —Sí, estoy bien. De verdad. Mejor que bien.Hyunjin lo examinó como si la verdad de sus palabras descansara en algún lugar de su piel. Lo que sea que vio pareció calmarlo. Besó su frente antes de meter la cabeza de Felix nuevamente debajo de su barbilla. Ellos estuvieron echados allí en silencio, los dedos de Hyunjin trazando patrones a lo largo de su espalda, y la mano de Felix arrastrando los dedos sobre la espina de Hyunjin.— ¿Puedo hacerte una pregunta? —Preguntó Hyunjin luego de unos momentos.El pulso de Felix se aceleró, pero dio un asentimiento entrecortado. —Creo que sí.— ¿Cuál es el problema con tu abuela?Felix no pudo evitar la risa sorprendida que estalló de sus labios. —No estoy seguro de querer saber cuánto tiempo llevas aquí echado pensando sobre mi abuela.Hyunjin rio. —No tanto para causar preocupación... al menos, no lo creo. Solo parece que no la conoces demasiado. ¿Cómo funciona?Felix suspiró. —Supongo que es porque no nos conocemos el uno al otro. Ella y mi madre no se llevan bien. No sé por qué, pero si tuviera que adivinar diría que fue por culpa de mi papá. Solíamos verla en las recaudaciones de fondos y en los bailes de caridad. Ella es una jugadora bastante poderosa en ciertos círculos, o lo era hasta que fue declarada con demencia y se le concedió poder notarial de alguna forma.Hyunjin dio un gruñido disgustado, el cual Felix encontró que sonaba similar a sus gruñidos de “no estoy escuchando” pero nada como sus gruñidos cachondos o sus gruñidos de hambre. Felix no culpó a Hyunjin. Su familia era horrible. —Creo que los imagino a ustedes siendo el tipo que tiene cenas incomodas los domingos en alguna mansión gigante.Felix suspiró. —No sé si llamarías al condominio de seis millones de dólares de la abuela una mansión, pero está justo en el océano. Cuando era pequeño, íbamos a cenas allí, y mi hermano y yo corríamos alrededor de la playa mientras los adultos hacían lo que fuera que hiciesen adentro. No recuerdo mucho, excepto, que usualmente terminaba con mi madre ebria y gritando y mi padre despotricando en el auto todo el camino a casa. Después de la muerte de mi hermano, solo dejamos de ir.—Ella y Chaer parecen cercanas —Observó Hyunjin.Felix resopló, metiendo su cabeza contra el pecho de Hyunjin. —Chaer se ha visto con ella dos veces, incluyendo esta noche. Solo que ella sabe lo mucho que mis padres la odian, y eso la hace su aliada en el libro de Chaer. El enemigo de mi enemigo y todo eso.La voz de Hyunjin vibró contra su mejilla. —Aunque, parece que tu abuela te quiere.Felix reflexionó sobre eso. — ¿Lo parece? Yo siento que es educada por obligación. Ni siquiera me conoce.—No parece ser una mujer que haga las cosas por obligación, y parece saber lo suficiente.Felix supuso que eso era verdad, pero el dudaba que cualquier pizca de afecto, si es que existía, sobreviviría si se enteraba que su único nieto estaba orientado al mismo sexo. Su madre le había dado a luz y ni siquiera ella era una fan. Ignoraba esa parte de él, esperando que desapareciera. Él imaginó que la reacción de su abuela no sería muy diferente.—Después de que Jaejoong murió, solía soñar que alguien vendría a rescatarme. Hacia estas fantasías elaboradas sobre como mi padre no era mi padre, y que algún otro hombre me llevaría lejos eventualmente, o que había habido una equivocación en el hospital y yo descubría que terminé en la familia equivocada y que la verdad pertenecía a una familia agradable. Esa última definitivamente era un penoso deseo, porque luzco justo como la buena y vieja Jieun, para su deleite —Felix odiaba hablar de esta mierda, pero no parecía poder callarse ahora —. De todas las personas que pensé que podían venir y rescatarme de mis padres, la abuela nunca era uno de ellos. Nunca fue una parte grande en mi vida. No recuerdo siquiera recibir un abrazo de ella. Solo se hincaba en una rodilla y sacudía mi mano, decía que un buen apretón de manos era importante, era un sinónimo de fortaleza e integridad. Entonces, ella usualmente solo miraba mal a mi padre. Cuando mi padre entró en política, mi madre la mencionó menos y menos. Incluso cuando se encontraban en funciones de caridad y galas, actuaban más como conocidos semi hostiles que como familia.— ¿Has intentado alguna vez hablar con ella por fuera de las cenas de campaña?—Esta noche ha sido la primera vez que he visto a mi abuela en mucho tiempo, y eso es solo porque el consultor de imagen de mi padre claramente no tiene ni idea de cómo funciona nuestra familia.—Quizás debas intentar hablar con ella. Puede ser bueno tener a alguien en tu esquina.Felix deslizó los labios a los largo de la clavícula de Hyunjin. —Creo que tú tampoco entiendes cómo funciona mi familia.—Solo es una idea.— ¿Eres cercano a tu abuela? —Felix contrarrestó, incómodo con la dirección que estaba tomando la conversación.—Mis abuelos están todos muertos.Felix probablemente debía haber parado de fisgonear allí, pero no lo hizo. — ¿Qué hay de tu mamá? Cuando hablaste de ella, esa vez dijiste... ¿está...? —Se apagó.Sintió a Hyunjin asentir sobre él. —Sí. Murió de una sobredosis de drogas cuando yo tenía diecisiete.—Cielos. Lo siento. Eso apesta —Hyunjin raramente hablaba de sí mismo o de su familia. Felix no tenía ese lujo ya que Hyunjin tenía un boleto de primera fila a todo el drama familiar de Felix —. Crecer con una madre drogadicta mentalmente enferma no pudo haber sido fácil.La madre de Felix era fría, pero ella no era una abusiva adicta a las drogas.—Tenía a mi hermana. Mina hizo lo que pudo para protegerme. Ella tomó la peor parte del reino de terror de mi madre.Felix enrolló su mano sobre la cadera de Hyunjin, acurrucándose más cerca. No sabía qué decir al respecto. —Háblame de Mina.—Ella es increíble. Es una diseñadora de vestuario en Busan. O al menos lo era. Apenas estaba ganando reconocimiento por eso cuando reconectó con mi padre y supo cuán enfermo estaba. Dejó un gran trabajo para venir a Gimpo y cuidar de él.Felix se alejó para mirar a Hyunjin. — ¿Por qué?Hyunjin frunció el ceño en la sombra. — ¿Por qué, qué?— ¿Por qué sacrificar sus propios sueños para cuidar de alguien que la dejó atrás?La mano de Hyunjin ahuecó el lado del rostro de Felix, cepillando sobre su boca con las ásperas almohadillas de su pulgar. —Yo imagino que es por la misma razón por la que escondes tu sexualidad y tu maquillaje, por el bien de un hombre que jamás haría lo mismo por ti. Porque él es nuestro padre, y en el fondo, eso significa algo para ellas.Las palabras no fueron dichas con malicia alguna, pero se sintieron como gravilla debajo de la piel de Felix, y él quería pincharse para sacarlo fuera. Hyunjin tenía razón. Felix no era mejor que Hyunjin y su hermana. Se escondió para la comodidad de su padre, la carrera de su padre, sabiendo perfectamente que su padre no orinaría sobre él si estuviera en llamas.“No puedo creer que fueras tú el que vivió”. Su padre había intercambiado su vida por la de Jaejoong. Felix tenía una cicatriz en la cadera para probarlo. En el fondo, su padre todavía lo culpaba por el trasplante fallido de Jaejoong como si Felix hubiese ordenado a sus células a no funcionar, y de alguna forma asesinado a su propio hermano.Felix se sentía repentinamente atrapado, sofocado. El calor tranquilizador del cuerpo de Hyunjin era ahora un horno prendiéndole fuego a Felix. —Ya regreso — Murmuró, desenredándose a sí mismo del cuerpo de Hyunjin y encerrándose en el baño.Una vez el seguro sonó en su lugar, él se paseó apretando las manos en puños hasta que los bordes de las uñas hicieron medias lunas en sus palmas, trató de utilizar el dolor para distraerse de los insectos arrastrándose bajo su piel y el sudor frío que lo hacía estremecer, pero nada sofocaba las sacudidas de su interior. No podía quedarse allí para siempre. Hyunjin vendría para asegurarse de que estaba bien. Él no estaba bien, ni por asomo, pero no podía hacer lo que lo hacía sentir mejor. Lo prometió.Dio una mirada hacia la puerta cerrada antes de deslizar la mano entre el gabinete médico y la pared. Soltó el pequeño papel pegado con cinta y saltó al mostrador para mirar. Solo necesitaba verlo, sostenerlo en su mano. Quizás eso fuera suficiente. Abrió el paquete, palmeando la nueva y brillante hoja de afeitar. Algo se estremeció dentro de él, y el impulso de presionar la hojilla contra su piel se convirtió en una cosa viva dentro de él, un demonio susurrando en su cabeza que solo cortando su carne haría que todo fuera mejor.Pero no pudo. Hyunjin lo hizo prometerlo. Dijo que todo terminaría si Felix se lastimaba a sí mismo. Hyunjin nunca había comentado sobre las cicatrices de símbolo de almohadilla en cada uno de sus muslos internos, pero él las había lamido, presionado sus labios sobre ellas. Había dejado en claro que sabía de lo que Felix era capaz.Dejó que la parte de atrás de su cabeza golpeara el espejo, cerró los ojos y trató de imaginar la hoja afilada contra su piel, cortándolo, alivianando la presión, dejando que todo el dolor y la ansiedad corrieran por el desagüe, disminuyendo el peso plomo en su estómago.No funcionó. Nada en la imaginación de Felix se sentía de la forma en que cortarse lo hacía. Nada aliviaba la presión de la forma en que el borde filoso lo hacía. Pero no podía desobedecer a Hyunjin. Si lo hacía, lo perdería. Si perdía a Hyunjin, no estaba seguro de poder pasar a través del campo de mina de los próximos cinco meses. Se mordió el interior de la mejilla hasta que sangró, dejando que su lengua jugara con el corte irregular y encontrando algo de consuelo en el sabor a cobre inundando su boca. Envolvió la hoja de afeitar de nuevo en el papel, pero no pudo salvar la cinta, así que lo deslizó en la parte de arriba del gabinete de medicinas y regresó al dormitorio.La expresión preocupada de Hyunjin hizo sonrojar a Felix, algo blanqueándose dentro de él. Casi lo traicionó. Y todavía lo deseaba, incluso ahora. Su estómago se crispó, su cerebro disparó, como si hubiese tomado demasiada cafeína sin dormir lo suficiente. Necesitaba una distracción, algo para acallar las voces en su cabeza diciéndole hasta que se diera por vencido y presionara la hojilla contra su piel.— ¿Estás bien? —Preguntó Hyunjin mientras Felix gateaba hasta él.Felix no respondió, solo empujó a Hyunjin hasta que este rodó sobre su espalda y él pudo subirse a horcajadas en sus caderas, capturando su boca en un beso sucio.Hyunjin alejó su boca, entrecerrando los ojos hacia Felix. — ¿Por qué sabes a sangre?—Me mordí la mejilla —Dijo Felix, enganchando la boca con su dedo para mostrarle la herida en el interior de su mejilla.—Sé más cuidadoso —Amonestó Hyunjin, jalando de Felix hacia abajo.—Okay, Daddy —Felix suspiró contra la boca abierta de Hyunjin.Hyunjin gruñó agarrando las caderas de Felix, jalándolo mientras lo embestía desde abajo, moliendo sus pollas juntas. —Oh, es Daddy ahora, ¿no? ¿Estás intentando decirme algo?—Te deseo —Dijo Felix entre besos. No mentía. Deseaba a Hyunjin. Lo deseaba más de lo que deseaba cortarse. Incluso, mucho más.— ¿Qué quieres, chico dulce?Felix quería que Hyunjin lo follara, que lo sujetara y usara hasta que él dejara de sentirse tan vacío por dentro. Dio una mirada hacia la mesa. El lubricante seguía allí, pero los condones habían desaparecido. En la gaveta, ¿quizás? Felix no se atrevió a preguntar, en lugar de eso dijo: —Úsame, Daddy. Folla mi boca hasta que te corras en mi garganta. Hazme tomarlo todo.La polla de Felix se endureció cuando las pupilas de Hyunjin se dilataron, su acalorada mirada salvaje mientras lo empujaba contra su espalda y se ponía de rodillas sobre él. El nudo en el pecho de Felix se aflojó. Él podía hacer esto. Había más de una manera en la que Hyunjin podía llenarlo, y Felix pretendía probarlas todas. Alguna tenía que funcionar, eventualmente.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
Felix era insaciable.Era como si alguien hubiera accionado un interruptor. En los siete días desde su encuentro con ese tipo Dongik, Felix se había esforzado por presionar los botones de Hyunjin hasta que era castigado o lo llevaba al orgasmo, generalmente ambos, y a Felix no parecía importarle cómo sucedía. Ningún castigo parecía lo suficientemente brutal, ningún orgasmo parecía lo suficientemente fuerte para satisfacerlo. Hyunjin lo encontró inquietante, pero no tenía idea de qué hacer al respecto e incluso si lo convertía en una persona terrible, eso no le impidió darle a Felix lo que deseaba.Incluso ahora, estaban sentados en la cama de Felix, el chico montando dos dedos de Hyunjin como si fuera su polla, con la cabeza echada hacia atrás mientras perseguía su cuarto orgasmo en las últimas veinticuatro horas.—Por favor, Daddy —. Lloró Felix. — Por favor. He sido tan bueno. Yo sólo… — Su voz se cayó en un sollozo. — Lo necesito. Te necesito. Todo de ti.El “lo" al que se refería era la polla de Hyunjin. Estaba desesperado por ella. Se lo decía a Hyunjin cada vez que estaba desnudo debajo de él, pero, aun así Hyunjin vaciló. Desde ese enfrentamiento con Dongik, era como si el tipo fuera un fantasma en su cama y Hyunjin no podía quitarse la sensación de que Felix hacía todo esto por él. Para demostrarle a ese maldito enfermo que no había roto algo en él.Pero cada día que pasaba, era más claro para Hyunjin que algo estaba roto en Felix, algo que su polla no podía arreglar. A veces, Hyunjin pensaba que debería cerrar todo el asunto por el bien de Felix... pero sabía que nunca lo haría. Tal vez eso convertía a Hyunjin en un idiota, pero si Felix necesitaba correrse, si necesitaba ser castigado y usado, entonces Hyunjin lo haría porque una parte de él temía que Felix pudiera ir a buscar su dolor a otra parte con alguien a quien no le importara tanto como a Hyunjin.Pero no lo follaría hasta que supiera que se trataba de ellos y no para probarle algo al hombre que había abusado de él. Esa era su línea en la arena. No sabía por qué eso importaba, sus dedos, su polla, su lengua... eran sólo partes del cuerpo, pero importaba. Importaba para Hyunjin y no vacilaría en esto, no importa cuánto Felix suplicara, no lo haría hasta que Hyunjin estuviera seguro.—Fóllame, Daddy. Por favor. Lo quiero tanto. Tus dedos se sienten bien, tan bien, pero tu pene sería mejor. Sé que lo sería. Por favor, estoy listo.—No estás listo —. Logró decir Hyunjin, curvando sus dedos dentro del apretado calor del cuerpo de Felix, trabajando su próstata hasta que Felix sollozó, su polla goteando mientras se golpeaba a sí mismo en los dedos de Hyunjin.Felix inmovilizó a Hyunjin con su mirada, las pupilas tan hinchadas que sus ojos parecían casi negros. — Por favor. Por favor. Necesito esto.Hyunjin empuñó su mano libre en el cabello de Felix, agarrándolo lo suficientemente fuerte como para captar la atención del muchacho. — ¿Por qué? Dime por qué lo necesitas.Felix se congeló, mirando a Hyunjin como si estuviera saliendo de un trance. — ¿Qué?— ¿Por qué lo necesitas? ¿Me necesitas? ¿Por qué necesitas más que esto?Felix se sonrojó, un centenar de emociones jugando sobre su hermoso rostro: conmoción, confusión, traición. La ira contorsionó los rasgos de Felix, lágrimas desbordando en la oscuridad.—Vete a la mierda, Hyunjin.Se deslizó de los dedos de Hyunjin y salió de la cama.— ¿A dónde vas? —. Preguntó Hyunjin.Le lanzó a Hyunjin una mirada hosca. — Al baño ¿Necesito tu permiso para eso también? —. Felix preguntó, sin esperar por una respuesta antes de desaparecer dentro de la habitación oscura.Hyunjin suspiró, mirando hacia el tambaleante ventilador de techo de Felix. —Buen trabajo, imbécil.No tenía idea de lo que estaba pasando en el cerebro de ese niño, pero lo último que necesitaba era que Hyunjin lo interrogara sobre sus motivaciones en medio del sexo. Se suponía que esto era una cogida casual. Una aventura. Chaer incluso había dicho que estarían hartos el uno del otro en poco tiempo. Pero Hyunjin nunca se cansaba de la cara de Felix, de escuchar su voz, su risa. Incluso su mente subconsciente parecía estar tranquila cuando Felix estaba cerca.Tenía menos pesadillas cuando estaba en la cama de Felix y nunca se cansaba de despertarse con Felix acurrucado contra él. Hyunjin había tenido más que su parte justa de encuentros casuales. Esto no se sentía como una aventura. Se sentía pesado, personal y demasiado real, y estaba jodiendo la vida de Hyunjin en todos los sentidos.Este debería haber sido el jodido trabajo más fácil que había tenido alguna vez. Cuidar al niño, recibir un salario enorme y liberar a su hermana de su padre, y luego regresar al desierto donde pertenecía, lejos de todas las personas a las que podría lastimar. Todo lo que había tenido que hacer era mantener la cabeza baja, no meterse en problemas y ocuparse de sus propios asuntos. Ahora estaba metido hasta los putos ojos.Había librado una guerra en el desierto contra los insurgentes empeñados en matarlo. Había sido testigo de innumerables muertes y cosas tan horribles que ni siquiera podría pronunciarlas en voz alta a otra alma viviente, pero Felix lo asustaba más que cualquiera de esas cosas. Este muchacho arruinado con su vida arruinada y su familia arruinada, y sus cables permanentemente cruzados habían de alguna manera hecho su camino en la cabeza de Hyunjin y hacerlo sentir como en casa, ahora no era sólo un trabajo y no era sólo sexo... Joder, Hyunjin no sabía qué era, pero no se estaba rindiendo. No se estaba rindiendo con Felix.Aún no.Pasaron los minutos, pero Felix no regresó. La mente de Hyunjin regresó a la última vez que lo había encontrado en el baño, alguna chica cortándole la carne con una navaja. Se levantó y se movió incluso antes de comprenderlo completamente. La puerta del baño no estaba completamente cerrada. Hyunjin la abrió, el corazón se le detuvo cuando vio a Felix sentado en la bañera como la última vez. Encendió la luz, parpadeó hasta que sus ojos se ajustaron.Felix movió sus ojos hacia él, mirándolo ceñudo ante la intrusión. Hyunjin no se disculpó, examinando a Felix en busca de algún signo de lesión desde donde estaba parado en la puerta. El chico parecía estar bien, los únicos moretones eran los que le había hecho el propio Hyunjin. Felix se sentó en la tina vacía, los mechones enmarañados y anudados, los ojos chocolate luminiscentes bajo los párpados hinchados e inflamados. Claramente había estado llorando. Hyunjin suspiró, arrodillándose junto a la bañera y empujando el tapón en su lugar antes de abrir el grifo.Cuando la temperatura fue aceptable, Hyunjin tomó el jabón de la ducha y una toallita limpia y entró en la larga bañera, deslizando a Felix hacia adelante para deslizarse detrás de él. Felix no se relajó contra él, simplemente se encorvó sobre sí mismo, envolviendo sus brazos alrededor de sus piernas.—Ven aquí—. Dijo Hyunjin, tirando hacia atrás los hombros de Felix. Se resistió al principio antes de reclinarse rígidamente, con la cabeza descansando contra el pecho de Hyunjin.Hyunjin no habló con él. Estaba claro que Felix todavía estaba molesto. Enjabonó la toallita, deslizándola sobre el pecho y el estómago del niño, no tan preocupado por limpiarlo como lo estaba por calmar los bordes ásperos del dolor de Felix.Felix se relajó de a pocos, eventualmente hundiéndose hacia atrás contra Hyunjin . Usó su pie para cerrar el grifo antes de decir: —Háblame ¿Qué está pasando contigo?Felix resopló. — ¿Qué pasa conmigo? ¿Qué está pasando contigo? Literalmente te estoy rogando que me folles y sigues rechazándome—. Replicó, su voz quebrándose.Hyunjin negó con la cabeza a pesar de que Felix no podía ver el gesto. — ¿Rechazándote? ¿Cuántas veces te has venido hoy? ¿Esta semana? ¿Los últimos veinte días?—Sabes a lo que me refiero. No es la misma cosa ¿Por qué no me follas?—. La voz de Felix era espesa como si se estuviera ahogando con sus palabras. — ¿Es porque soy como un bien dañado?La boca de Hyunjin cayó abierta, agradecido de que Felix no lo estuviera mirando. — ¿De qué carajo estás hablando? Dañado. ¿Qué?Sus palabras se volvieron como piedras, distantes. — Es porque sabes lo que él hizo ¿No? Viste cómo me miraba… lo que quería. Sabes que me hizo cosas, muchas cosas... y que me... me gustó a veces. Y ahora no me quieres así.La ira creció detrás de la caja torácica de Hyunjin hasta que estuvo seguro de que estallaría libre de su pecho, en su propia entidad viviente. Su pulso latía en sus oídos. Había sospechado que el jodido Dongik estaba usando su pequeño campamento de conversión para estafar a los tipos ricos con su dinero, y pensó que el tipo probablemente era un homosexual en secreto como la mayoría de esos idiotas santurrones. Pero no había entendido todo el alcance de lo que le había sucedido a Felix la otra noche. Quizás debería haberlo hecho.El trauma necesario para que el cuerpo de una persona colapse físicamente ante la idea de revivir un daño pasado, para protegerse a sí mismo incluso cuando el cerebro consciente de Felix quería lo contrario. Tenía que ser malo. Hyunjin todavía no sabía los detalles, pero debió haber sido lo suficientemente horrible como para dejar una cicatriz permanente en la cabeza y el corazón de Felix.—Lo que sea—. Murmuró Felix, tratando de ponerse de pie.Hyunjin envolvió ambos brazos alrededor del pecho de Felix, impidiéndole moverse. — Jesús, Felix. No. Eso es. No ¿Cómo carajo pudiste pensar eso? Lo que sea que te hizo, es cosa de él. Esa es su carga, su maldito pecado por el que tendrá que pagar eventualmente—. Al menos, si Hyunjin tenía algo que decir al respecto. —Tú no hiciste nada malo. Incluso si tu cuerpo respondió, no hiciste nada malo. Nada de esto fue culpa tuya. Eso no es de lo que se trata esto.—Entonces ¿De qué se trata? —. Preguntó, claramente desconcertado.Mierda. Hyunjin no podía descargar todos sus sentimientos conflictivos en Felix, no cuando estaba así de crudo y vulnerable. Pero no podía mentirle. Se concentró en la pregunta específica de Felix. — Es porque estoy preocupado por ti... por lo que dar ese paso podría hacerte —. Respondió Hyunjin honestamente.Las fosas nasales de Felix se dilataron. — ¿Hacerme? ¿Hacerme? — Felix soltó una risa cortante. —Tu polla es jodidamente bastante impresionante, Hyunjin, pero no creo que me cambie como persona.Hyunjin sonrió a pesar de sí mismo, pero no reconoció el golpe. — No has sido el mismo desde la cena de campaña de tu padre. Algo sobre Vic...—No lo hagas. No digas su nombre otra vez —. Interrumpió Felix.—Eso es a lo que me refiero. Hace diez días, estallabas en sudor frío si mis manos estaban en algún lugar cerca a tu trasero. Ahora, es como si no pudieras correrte sin mis dedos dentro de ti, incluso si eso significa lastimarte a ti mismo. Es como si estuvieras tratando de demostrar algo... a él, a ti mismo... no lo sé, pero no quiero que mires atrás y te arrepientas de esto... que te arrepientas de nosotros.Felix se liberó de los brazos de Hyunjin para girarse, derramando agua por los lados de la bañera. —Finalmente me las arreglo para hacer algo por mí mismo. Me las arreglo para... superar esta mierda mental... ¿Y ahora me estás haciendo sentir mal por gustarme tus dedos dentro de mí? ¿Por querer estar contigo en todos los sentidos? Tienes que saber que quería follarte el día que nos conocimos, pero mi cuerpo simplemente no me lo permitió. Ahora que he superado eso, lo estás usando en mí contra ¿Qué carajos?Hyunjin negó con la cabeza. —Eso no es lo que estoy diciendo...—Entonces ¿Qué mierda estás diciendo? Porque suena como que estás diciendo que sólo me quieres cuando estoy roto y no cuando estoy mejorando.Las cejas de Hyunjin se dispararon hacia arriba. —Eso no es cierto en absoluto y lo sabes. No creo que estés mejorando. Creo que sólo has encontrado una nueva forma de enterrar tu trauma.Felix se burló. —No soy yo quien trató de estrangular a alguien mientras dormía. Preocúpate por tu propio trauma, G.I Joe.Bueno, esto estaba yendo bien. Quizás Hyunjin debería haber mantenido la boca cerrada.—Dime por qué me quieres dentro de ti.Todo el rostro de Felix se volvió escarlata. —Creo que la razón debería ser obvia.—Entonces dime.Se apartó de Hyunjin, cruzando los brazos sobre el pecho. —Porque lo quiero.Hyunjin le dio un beso en la parte superior de la cabeza. —Haré una pregunta más fácil. Tenemos meses hasta que me vaya ¿Por qué estás tan obsesionado con hacer esto ahora mismo?Felix negó con la cabeza. —El tiempo pasa volando. Va tan rápido que siento que me estoy perdiendo todo. Voy a parpadear y tú te habrás ido y yo volveré a vivir la vida de mi padre y todo habrá terminado.Hyunjin cerró los ojos, presionando su barbilla contra el cabello de Felix. —Sé que no lo parece, pero estoy haciendo esto para protegerte.—No necesito tu protección—. Espetó Felix.Hyunjin presionó sus labios contra la oreja de Felix. — ¿No? Entonces ¿Por qué me llamas Daddy? ¿No es mi trabajo protegerte, cuidar de ti, saber lo que necesitas incluso si no es lo que quieres? ¿Para recompensarte por ser buen chico y disciplinarte cuando eres malo?Felix liberó un suspiro tembloroso, sus manos recorrieron los brazos de Hyunjin. —Sí.— ¿Sí qué? —. Hyunjin gruñó. —Dilo.Felix se derritió contra él. —Sí, Daddy.—Entonces deja de pelear conmigo. Confía en mí para saber cuándo estarás listo. Déjame cuidar de ti.— ¿Cuidarás de mí ahora? —. Felix susurró, tomando la mano de Hyunjin y colocándola sobre su polla medio dura.Algo detrás de las costillas de Hyunjin se desató en la más leve parte. Esta conversación no había curado nada, pero tal vez había detenido un poco el sangrado. Podría darle a Felix esto. Él no quería nada más. Esto era fácil. Esto era lo que sabía.—Sí, bebé, pero primero terminemos de limpiarte. Quiero que te vengas con mi lengua dentro de ti.—Sí, Daddy.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Felix no podía dormir. Habían pasado dos días desde su pelea con Hyunjin y, aunque habían vuelto a una cómoda rutina, Felix no podía quitarse la sensación de que no estaban bien. El pensamiento lo dejó inquieto, su mente agitada con fantasías fatalistas. Era como si pudiera sentir que cada momento pasaba rápidamente, y pronto Hyunjin se iría y Felix se quedaría solo para lidiar con la realidad una vez más.El pecho de Hyunjin subía y bajaba bajo la cabeza de Felix, su corazón latía tan firme como un metrónomo. Felix podría haberlo encontrado hipnótico si no fuera por el ruido impío que emanaba del rostro de Hyunjin. Éste claramente no tenía problemas para dormir. Felix temía que pudiera tener problemas para respirar. ¿Era treinta y cinco demasiado joven para ese trastorno del sueño que requería que la gente usara máscaras como Bane en las películas de Batman?Felix no encontraría a Hyunjin menos atractivo con una de esas extrañas máscaras, supuso. Probablemente se convertiría en otro fetiche extraño. Honestamente, estaba agradecido de que Hyunjin pareciera estar durmiendo tan profundamente.Las últimas dos noches, habían estado plagado de pesadillas, llorando en sueños, quitándose las sábanas, una vez incluso sollozando contra la almohada. Felix se había ido al Internet, buscando alguna forma de ayudar a Hyunjin con sus episodios, pero todos los artículos decían lo mismo... déjalo ser. Entonces, eso es lo que haría Felix. Tomaría su manta, se acurrucaría en la silla y esperaría a que Hyunjin se calmara una vez más. Ninguno de los dos lo mencionaría por la mañana.Esta noche, sin embargo, Hyunjin dormía mucho más profundamente de lo habitual. Felix se estremeció de risa cuando los ronquidos de Hyunjin solo se hicieron más fuertes, un crescendo en la peor orquesta del mundo. Simplemente no parecía posible que alguien tan sexy pudiera hacer un ruido tan poco atractivo, como una motosierra puesta dentro de una trituradora de madera.Era un poco adorable. Un pensamiento que nunca compartiría con otra alma viviente.Algo en los ronquidos de Hyunjin lo hacía parecer más real, más humano y menos superhéroe. No sucedía todas las noches, solo las noches en las que Hyunjin dormía profundamente. Y no eran sus ronquidos lo que mantenía despierto a Felix, solo sus propios pensamientos intrusivos. Literalmente podía dormir a través de cualquier cosa. A su madre le encantaba contar la historia de cómo una vez durmió durante toda la actuación de una banda de música en la concentración de su padre.Se alejó de Hyunjin, agarró su teléfono de la mesa lateral e hizo clic en la aplicación para mensajes, encontrando a la única otra persona con la que todavía se asociaba que estaría despierta a esa hora.
“¿En qué andas?”
Tres puntos rebotaron durante lo que pareció una eternidad antes de que apareciera su respuesta. “A punto de cerrar el trato con un esquiador olímpico y su novia patinadora sobre hielo de pecho alegre.”Después de un momento apareció una imagen. Chaer sentada en un club nocturno lleno de humo, iluminado por láseres multicolores. Llevaba una especie de mameluco de seda que le llegaba hasta el ombligo y unas botas que le llegaban hasta las rodillas. Sentada en el regazo de un tipo que parecía que debería estar en la portada de hombres con aspecto vikingo mientras una pequeña pelirroja pálida mordía su lóbulo de la oreja. Chaer tenía razón. La chica si era de pecho alegre. Él suspiró.
“Estoy aburrido. Llámame. Mejor todavía. Ven por acá.”
”Tendrá que ser un no. Estos dos están cargados y en posición tenemos una suite reservada arriba. Te amo, pero no voy a desperdiciar el éxtasis contigo. ¿Dónde está el Padre Tiempo?”“Dormido. Creo que lo cansé.” Felix se dio la vuelta, acurrucando su cabeza junto a la de Hyunjin antes de tomar una foto. Felix lucía desordenado. Hyunjin parecía haber muerto mientras dormía. Felix se rió disimuladamente y lo envió. “Borra eso y nunca le digas que lo envié.”
“Bueno, ustedes dos se ven total y jodidamente domésticos. Lamento que estés aburrido. Es el peligro de follar con geriátricos, boo. Pero me tengo que ir.”
“Noooo. No me dejes...”
“Oye, no te enojes conmigo porque tu hombre no puede seguir el ritmo de tu líbido de veintidós años. Ve a ver porno y pajeate.”
La idea tenía mérito, pero solo había un problema. “No se me permite hacer eso sin permiso. Y no lo voy a despertar para eso. Necesita descansar.”
“DIOS MIO. Pequeños cabrones pervertidos. No puedo ayudarte, pequeño Padawan. Ve a jugar a uno de tus tontos videojuegos que tanto te gustan. Pero no Fallout porque me gusta verte jugar a ese y estábamos en medio de una partida. Ahora deja de molestarme para que pueda ir a echar un polvo. Adióooooos.”
Perra, pensó para sí mismo antes de dejar su teléfono y sentarse. Golpeó a Hyunjin dos veces en el pecho para ver si eso lo molestaba. Hyunjin hizo un extraño sonido gutural, frotando su antebrazo sobre su cara antes de tirarlo por encima de la cabeza, la otra mano se contrajo dónde estaba sobre su vientre. Hubo un momento de silencio y luego los ronquidos de Hyunjin se volvieron nucleares, los sonidos salieron de sus labios haciendo que Felix se derrumbara de la risa.Consideró grabar los ronquidos de Hyunjin para Chaer, pero luego se lo pensó mejor.Se agarró los pantalones cortos del suelo donde los había dejado antes, cerró la puerta detrás de él antes de caminar descalzo hacia la sala de estar. Encendió el televisor, puso en marcha su PS4 y se dejó caer en el sofá, metiendo las piernas debajo de él mientras esperaba a que arrancara. La página del título se desvaneció a la vista. Call of Duty 4. No había jugado en semanas.El dedo de Felix se cernió sobre el botón mientras miraba hacia el pasillo. Había evitado sus juegos por una razón. Había bombas y granadas y fuego de ametralladora. No quería desencadenar otro de los ataques de Hyunjin. Felix se mordió el labio inferior. Hyunjin estaba durmiendo, muerto para el mundo en todos sus efectos. Felix simplemente mantendría el sonido bajo.Ajustó el volumen y se acomodó, perdiéndose en el juego. Era fácil liberar su mente cuando tenía una misión con tareas específicas que completar. Le calmó las voces en su cabeza, le ayudó a aflojar el nudo que parecía vivir en su garganta.No estaba seguro de cuánto tiempo había estado jugando cuando vio algo por el rabillo del ojo. Respiró sobresaltado al ver la silueta de Hyunjin recortada por la tenue luz del pasillo. Apretó el dedo sobre el botón de pausa y se puso de pie. — Oye, lo siento si te desperté.Hyunjin no dijo nada, no reconoció a Felix, se quedó de pie con las manos empuñadas a los costados, inmóvil. Los latidos del corazón de Felix se dispararon mientras se arrastraba hacia Hyunjin, con el estómago revuelto. ¿Cuánto tiempo había estado parado allí? — ¿Hyunjin?Felix se paró a su lado, pero lo suficientemente lejos como para evitar su alcance si era necesario. Hyunjin ni siquiera pareció notarlo al principio, su mirada aguda recorrió la habitación como si estuviera buscando algo en la distancia, viendo algo que Felix no podía. — ¿Hyunjin? — dijo Felix por lo que se sintió como la centésima vez.La mirada de Hyunjin se clavó en él. —Kim. ¿Dónde está Jeon? ¿Dónde está Jang? Tenemos que movernos. Tenemos que salir de aquí—, dijo en un susurro áspero. Señaló hacia arriba. —Están en el techo. Quédate conmigo y quédate callado.Felix podría hacer esto. Ya había leído sobre ello. Solo tenía que recordarle a Hyunjin dónde estaba, recordarle que no era real. —Hyunjin. Soy yo, Felix. Estamos en el ático. ¿Recuerdas? ¿Puedes escucharme?Hyunjin le agarró la parte superior del brazo. —Hay demasiadas ventanas. Joder, nos tienen inmovilizados. Vámonos. Vamos— murmuró.Felix permitió que Hyunjin lo arrastrara más profundamente en el pasillo, lejos de las puertas corredizas de vidrio. Una capa brillante de sudor cubrió la piel de Hyunjin mientras examinaba su entorno una vez más con ojos vidriosos. Felix solo podía intentarlo de nuevo. —Hyunjin. Soy yo. Felix. Estamos en el ático. ¿Te acuerdas? ¿Me puedes oír? Por favor, ¿puedes oírme?Felix se rebanó el cerebro tratando de recordar cada palabra, cada artículo, cualquier cosa que hubiera leído que pudiera traer a Hyunjin de vuelta con él. Había tanta información en Google que no podía saber qué era verdad, así que se quedó con la información que se superponía. Di su nombre. Oriéntelo hacia donde estaba. Hágalo tantas veces como sea necesario.Así que eso es lo que hizo. Le recordó a Hyunjin una y otra vez hasta que su voz empezó a sonar ronca y las palabras tuvieron poco sentido. Hyunjin todavía tenía un agarre mortal en el brazo de Felix. Definitivamente dejaría más moretones para mañana, pero Felix no trató de alejarse. Agarró la muñeca de Hyunjin, sorprendido al sentir el pulso rápido e irregular bajo sus dedos.De repente, el rostro de Hyunjin se arrugó, los ojos muy abiertos por el horror. —Oh, mierda. No. ¿Es ese... es Jeon? Oh, carajo. Él está... Jesús. No. Él estaba…— Hyunjin cayó de repente, tirando a Felix con él. —Oh, mierda. Jang estaba con Jeon. ¿Dónde diablos está Jang? Mierda. ¿Están todos muertos?Hyunjin no estaba hablando con él ni con Kim, quienquiera que fuera. Hyunjin estaba hablando solo, una especie de monólogo continuo en su cabeza. Ahora estaba empapado de sudor, le temblaban las manos mientras empujaba las rodillas hacia el pecho y dejaba caer la cabeza entre las manos. — ¿Qué le voy a decir a su padre? Mierda. Mierda. Mierda.Ahora libre, Felix se arrodilló ante Hyunjin, haciendo algo que los artículos decían que nunca hiciera. Agarró su cabeza, obligando a Hyunjin a encontrar su mirada. — Hyunjin. Por favor. Soy yo, Felix. Estamos en el ático. ¿Bueno? ¿Bueno?— Se le escapó un sollozo, pero se mordió el labio. No podía permitirse el lujo de desmoronarse. Se trataba de Hyunjin, no de él. Tenía que ser fuerte por Hyunjin. — ¿Puedes escucharme? Estamos en el ático. Estás bien. Estamos bien. Estás aquí conmigo. Mierda. Regresa a mí. Estoy justo aquí. Solo... solo vuelve. ¿Está bien? No quiero hacer esta mierda sin ti. ¿Bien?Felix no estaba seguro de cuánto tiempo estuvo allí sentado, repitiendo esas palabras y frases en varias formas. Parecieron horas, pero probablemente solo fueron minutos. — ¿Felix?— La voz de Hyunjin era cruda, impregnada de confusión.Felix le sonrió, agarrándole la cara. —Hola. Oye, estás bien. Tú solo... creo que tuviste un episodio. Estás seguro. — Hyunjin parpadeó el sudor y las lágrimas de sus ojos, mirando un punto sobre el hombro de Felix como si estuviera esperando que su cerebro volviera a funcionar.— ¿Puedo, puedo tocarte? —Preguntó Felix.Hyunjin esbozó una sonrisa temblorosa, encontrando su mirada. —Me estás tocando. —Felix dejó caer las manos. —Las cosas que leí en línea decían que se supone que solo debes tocar a alguien en crisis con su permiso, pero no sabía qué más hacer. Lo siento. No estaba tratando de... violar tu espacio o lo que sea.Hyunjin jaló a Felix contra él, abrazándolo con fuerza como si fuera su propia manta de seguridad personal. —Lo siento, bebé—, susurró Hyunjin contra el cabello de Felix. — ¿Te lastimé? ¿Estás bien?—Estoy bien. No me hiciste daño. —Hyunjin claramente no le creyó. Apartó a Felix de él para recorrer sus manos por la garganta y los brazos de Felix, centrándose en la huella roja en su bíceps, sus fosas nasales dilatadas. Felix negó con la cabeza. —Te lo juro, estoy bien. No está ni cerca de los moretones por los que he rogado. No me hiciste daño.—Podría haberlo hecho. Jesús, Felix. Podría haberte matado.Felix negó con la cabeza, preparándose para lo que sea que fuera a pasar a continuación. —Es mi culpa. No debería haber estado jugando ese juego. Sabía que los disparos podrían desencadenarte, pero roncabas tan fuerte y yo había cerrado la puerta del dormitorio. No pensé que fueras a despertarte y venir a buscarme. Lo siento mucho.—No te disculpes—, gruñó Hyunjin, acunando a Felix contra él en un abrazo de hierro. —Esto se trata mí.Felix no podía permitir que Hyunjin asumiera la culpa de esto también. —No, yo lo sabía. Todos los artículos que leí, los videos... todo decía que cosas como ruidos fuertes y fuegos artificiales podrían causar un episodio… lo sabía y lo hice de todos modos porque fui egoísta, estaba aburrido y sabía que no tenía permitido pajearme.Hyunjin soltó una carcajada mientras las pecosas mejillas de Felix se sonrojaban. —Por favor. Detente.Felix cerró la boca de golpe, esperando a que Hyunjin dijera más, pero no lo hizo. Felix presionó su oreja contra el pecho de Hyunjin. Su corazón seguía siendo un tambor, pero ya no era un ritmo frenético, solo un latido sordo y pesado.— ¿Leíste sobre el estrés post traumático? —Preguntó finalmente Hyunjin, con la voz ronca, su pecho vibrando debajo de la oreja de Felix.Felix se sonrojó, agradecido de que Hyunjin no pudiera ver su rostro. —Bueno, sí. Después de la última vez, me preocupaba que pudiera volver a suceder y no sabía cómo ayudarte. A veces tienes pesadillas y quería asegurarme de saber qué hacer. Me sentí tan estúpido, especialmente porque la última lo convertí en algo sexual.Hyunjin se rió en voz baja. —Mucha gente convierte su trauma en cosas sexuales. Es simplemente una especie de condición humana. Además, yo también estuve allí, ¿sabes? Podría haberte detenido. Probablemente debería haberlo hecho, incluso. No creo que la disculpa adecuada por intento de asesinato sean los orgasmos mutuos. Quería lo que pasó esa noche, quitando lo de casi haberte matado. — Presionó un prolongado beso en la sien de Felix.Fue un gesto extrañamente íntimo y completamente desconocido, como algo que haría un novio. Apretaba algo en lo profundo de su interior, intensificando esa sensación supurante en su vientre. Sus caóticos pensamientos salieron de sus labios. —Yo también... lo quise, quiero decir... incluso tus manos en mi cuello, ya sabes, contigo despierto—, terminó Felix sin convicción, perdido por lo que vino después.—Sí, definitivamente prefiero estar lo suficientemente despierto para disfrutar de mis manos sobre ti—, le aseguró Hyunjin. —Volvamos a la cama. Estoy exhausto y tú también debes estarlo después de todo esto.Hyunjin hizo que ambos se pusieran de pie en un elegante movimiento. Entrelazó sus dedos con los de Felix y lo llevó de regreso a su habitación. El pensamiento hizo que Felix tropezara con sus pies. ¿Cuándo había comenzado a pensar en su habitación como la habitación de ambos? Se sacudió el pensamiento antes de que pudiera echar raíces. Nada de eso importaba.Permitió que Hyunjin tomará las riendas, dejó que le quitara los shorts y retirara los edredones. Una vez que se acostó, Hyunjin se deslizó detrás de él, envolviendo sus brazos alrededor de él desde atrás. Felix cerró los ojos, la tensión finalmente abandonándolo.— ¿No debería ser yo el que te acurruque? —Felix preguntó, solo medio en broma. —Tú eres el que tuvo una noche difícil.Hyunjin se quedó callado tanto tiempo que Felix pensó que no iba a responderle.—Necesito sostenerte. Sosteniéndote me hace sentir seguro. Como si todavía confiaras en mí para encargarme de las cosas... de ti.El corazón de Felix se sintió como si hubiera estallado en su pecho. Se retorció, moviéndose entre los brazos de Hyunjin hasta que estuvieron nariz con nariz. Hyunjin parecía agotado. La respiración de Felix se atascó en su pecho mientras tocaba suavemente su mejilla. —No seas estúpido. Nadie me cuida mejor que tú. Nadie más que Chaer siquiera lo ha intentado. —Felix le dio un beso a Hyunjin. —Nada de lo que hagas cambiará eso.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
Hyunjin abrió los ojos nublados, sintiéndose como si hubiese sido arrollado por un camión. Sin mirar, supo que Felix no estaba a su lado. La cama se sentía vacía. Él se sentó, notando la puesta de sol mientras su mano buscaba ciegamente la mesa auxiliar.—Si buscas tu teléfono, se está cargando en tu habitación —Dijo Felix. Sentado en la silla frente a su iluminado tocador, el cual estaba esparcido de tubos coloridos y botellas de maquillaje. Felix estaba cubierto de maquillaje también y miraba a Hyunjin por el reflejo del espejo.— ¿Qué hora es? —Hyunjin preguntó con voz cruda.Felix deslizó un aplicador de plástico pequeño sobre sus labios. —Casi las siete.— ¿De la noche? ¿Cómo…?Él chasqueó los labios. —Tuviste una noche difícil. Necesitabas descansar. Puse tu teléfono en tu habitación. Mensajeé a Chaer y Jooeun para que no vinieran hoy y me aseguré de que mi padre estuviera todavía fuera de la ciudad. Sabía que nadie más nos molestaría. Aunque, he estado revisando tu teléfono, solo en caso de que Mina llame por tu padre.Hyunjin gruñó, enterrando los dedos en sus ojos antes de tropezar desnudo dentro del baño para aliviarse a sí mismo y salpicar algo de agua en su rostro. Se sentía con resaca. Nunca había tenido una regresión mientras estuviera despierto. Solo pesadillas mientras dormí. Quizás era sonámbulo. Solo que no podía recordarlo, y ese pensamiento lo dejó frío por dentro. ¿Qué sucedía si volvía a dañar a Felix de nuevo?Felix. Su nombre era como una granada detonando en el pecho de Hyunjin, dejándolo destrozado y esparcido a su paso. Este chico… estaba constantemente sorprendiéndolo. Felix había cuidado de él la noche anterior. Había investigado sobre cómo tratar con los flashback de Hyunjin, se había sentado allí por quién sabe cuánto tiempo esperando a que Hyunjin volviera a sí mismo. Lo protegió la noche anterior, cuidando de él todo el día, e incluso mantuvo a las personas en su vida alejadas… todo por Hyunjin.Lo pensó todo, incluso sobre Mina y su papá. Mierda. Hyunjin no sabía qué jodidos hacer con esa información. Deslizó una mano sobre su cara desaliñada, repentinamente sintiéndose cien años más viejo y más confundido que nunca.Cuando regresó a la habitación, vagó hasta Felix, quien usaba una capucha rosada y un par de pantalones cortos blancos que dejaban expuestos sus largas piernas. Él miró lascivamente el cuerpo desnudo de Hyunjin en el espejo, con una sonrisita en su cara. —Hey, daddy —Dijo en una voz cantarina, claramente divertido consigo mismo.La manera en que la polla de Hyunjin respondió a esa palabra que salió de los labios de Felix fue devastadora, su sangre precipitándose al sur. Él giró lentamente la silla del chico lejos del espejo, presionando un beso prolongado en la boca de Felix. Sabía a fresas, pero olía como a loción bronceadora, y Hyunjin deseaba enterrarse a sí mismo en su esencia. Quería enterrarse a sí mismo en Felix.La expresión de Felix mutó en preocupación, entrecerrando los ojos hacia Hyunjin.— ¿Cómo te sientes? —Preguntó, recorriendo con sus suaves manos a través de su mandíbula desaliñada.La preocupación de Felix había formado un nudo en el pecho de Hyunjin. Esa era una pregunta capciosa, una con la que Hyunjin no quería tratar así que solo jaló a Felix en otro beso, más sucio esta vez, dejando a su lengua explorar mientras guiaba la mano de Felix a su polla medio dura. — ¿Cómo crees que me siento?Felix gimió contra sus labios, apretando su cálido puño alrededor de la excitación de Hyunjin. —Bien, tan malditamente bien.Hyunjin se alejó lo suficiente para tomar el rostro de Felix entre sus manos. Claramente había pasado el día jugando con su maquillaje. Se había quitado los mechones de la cara con un broche negro y grueso, y su ya perfecta piel cremosa ahora brillaba como prisma cuando la luz la golpeaba. Se había pintado los parpados de un azul plateado brillante y sus labios llenos de un rosa helado. Se veía como un espíritu virginal de una tierra muy lejana, y Hyunjin no deseaba otra cosa que ensuciarlo entero. Él liberó el pelo de Felix, despeinando los mechones. —Tienes puesta tu pintura de guerra —Susurró Hyunjin, mordiendo el labio inferior de Felix —. ¿Te sientes valiente?Las mejillas de Felix se ruborizaron y él miró hacia otra parte. —Puedo quitármelo —Murmuró.Hyunjin odiaba esa expresión, la vergüenza que alguien, probablemente su maldito padre, había enterrado en él sobre algo que Felix claramente amaba. Hyunjin tomó su barbilla, obligándolo a encontrarse con su mirada. —Oh, no. De ninguna manera. Daddy tiene grandes planes para ti. Quiero ver esos preciosos labios rosados envueltos alrededor de mi polla —Las pupilas de Felix se dilataron, su lengua deslizándose sobre su labio inferior —. Ponme duro, bebé… quiero follarte.Felix observó a Hyunjin, como si estuviera preocupado de que Hyunjin lo estuviera engañado. No lo hacía. No sabía en qué momento había tomado la decisión de darle a ambos lo que deseaba, pero tan pronto como las palabras dejaron su boca, supo que era verdad. Necesitaba estar dentro de Felix, necesitaba poseer cada parte de él.Felix se deslizó de la silla hasta quedar de rodillas, sus ojos clavados en Hyunjin mientras tomaba su polla hasta la parte de atrás de la garganta y tragaba. — Jesús. Sí, así es —Hyunjin murmuró mientras los músculos de Felix se contraían alrededor de él. Felix seguía sin tener técnica, solo entusiasmo poco riguroso y nada de miedo… Oh, maldición. Y ningún reflejo nauseoso. Su cuerpo tenía cero reflejos nauseosos —. Te ves tan bien en tus rodillas para mí. Tan lindo con mi polla en tu boca.Felix lo soltó con un “pop”, su mirada ardiendo en el alma de Hyunjin. —Imagina lo lindo que me veré con tu polla en mi culo —Molestó antes de agregar precipitadamente —, Daddy.Hyunjin rio, agitando la cabeza. Felix hizo un movimiento como si fuera a tragárselo completo nuevamente, pero Hyunjin sujetó su cabello, presionando la cabeza de su pene contra los labios de Felix. —Abre.Felix cumplió, gimiendo mientras Hyunjin recorría con su extensión la suavidad aterciopelada de su lengua.—Tan malditamente perfecto. Dios, naciste para esto.Los labios de Felix se cerraron en torno a él, chupando con fuerza, sus manos agarrando firmemente el culo de Hyunjin urgiéndolo a ir más profundo. Le dio al chico lo que quería, follándose el calor húmedo de su boca, solo deteniéndose para permanecer profundamente en él hasta que Felix se ahogó, las lágrimas brotando de sus ojos causando que trazos negros corrieran hacia abajo sobre su rostro hermoso. No debería haber sido tan caliente, pero lo era.Salió de él, jalando a Felix de pie antes de darle un sucio beso abierto. — ¿A quién perteneces?—A ti, daddy —Felix prometió, sus labios rosa brillante mojados e hinchados, el rostro sucio y sonrojado y los ojos brillantes por las lágrimas.Hyunjin se acarició el pene, empujando a Felix hacia la cama. — ¿Quién hace las reglas?Felix tropezó mientras se apresuraba a complacer. —Tú lo haces, daddy.Hyunjin giró a Felix, su voz era un bajo retumbar. — ¿Serás bueno para mí?Felix cabeceó. —Muy bueno, daddy.—Buen chico. Levanta los brazos —Felix cumplió, permitiendo a Hyunjin jalar su capucha y tirarla lejos. Presionó entre los omoplatos —. Inclínate —Hyunjin murmuró.Felix se dobló sobre el colchón, enterrando el rostro en el cobertor mientras jadeaba. Hyunjin tiró de los pantalones cortos de Felix a la mitad de los muslos, pero los dejó puestos, instó a Felix a separar las piernas y masajeó el pene duro. Felix soltó un sollozo sorprendido, sus rodillas doblándose.—Uh-uh. Alza ese trasero al aire donde pertenece —Lo reprendió, azotándole una nalga con la fuerza suficiente para dejar la marca perfecta de su mano.Deseó poder tomar una fotografía de Felix justo así, mostrarle la belleza perversa en su imagen. Sacudió el pensamiento lejos, girándose para encender las luces en la habitación oscurecida y tomar el lubricante y los condones que había escondido en el cajón de Felix. La mirada del chico lo siguió mientras se deslizaba por la habitación, pero Hyunjin pretendió no notarlo. Dejó los suministros a su alcance.—Daddy —Felix gimió, meneando las caderas contra las sábanas. Hyunjin azotó su culo una vez más, más duro esta vez —. Ow —Felix gimoteó sin aliento.—Compórtate.Felix hizo un sonido frustrado. Hyunjin se río por lo bajo, pero a él no le iba mucho mejor. Estaba lo suficientemente duro como para martillear un clavo a través de la pared. Quería olvidarse de todo el juego previo y conducirse a sí mismo dentro del dispuesto, pequeño y caliente cuerpo de Felix hasta pintar su interior, pero no estaban allí todavía. Felix necesitaba atención.—Por favor, daddy.Hyunjin tiró de la cabeza de Felix hacia atrás, sellando las bocas de ambos en un beso rápido. Cuando él se alejó, Felix persiguió sus labios. Hyunjin sacudió la cabeza. —Me encanta cuando suplicas. Pero solo estoy comenzando, bebé. ¿Color?—Verde. Verde. Verde —Cantó Felix, dejando caer su frente sobre sus manos juntas.Esta vez, era el turno de Hyunjin de ponerse de rodillas. Abrió el trasero de Felix, su verga goteando ante la visión de su agujero ligeramente hinchado. Felix amaba joderse duro contra los dedos de Hyunjin, a veces demasiado. Joder, algún día pronto, haría que montara su polla con el mismo afán. Pero no esa noche. Se inclinó hacia adelante y arrastró la lengua sobre la entrada de Felix.—Oh, joder.Hyunjin sonrió, abriéndolo más. Lamió y succionó sobre la entrada apretada de Felix, aflojándolo con una lamida a la vez hasta que pudo enterrar su lengua dentro. Felix era un lío sollozante de mitad gemidos y mitad frases medianamente formadas mientras balbuceaba tonterías.—Daddy… Daddy… Por favor… No puedo… tienes que… Tú… Joder, por favor… Oh dios. Oh, joder. Más profundo. Oh, te sientes tan bien.Hyunjin alcanzó el lubricante, cubriendo sus dedos sobre el agujero de Felix antes de presionar su dedo medio hacia dentro. Hyunjin mordió un gruñido mientras la succión apretada del cuerpo de Felix lo jalaba más profundo en el suave calor. Joder. Apretó su polla, tratando de evitar el orgasmo que ya se encontraba demasiado cerca para haber hecho casi nada. Solo escuchar a Felix perder la cabeza era casi suficiente para que Hyunjin se corriera.—Más. Ya hemos hecho esto antes. Puedo tomarlo, por favor —Felix rogó a través de respiraciones irregulares, follándose a sí mismo contra el dedo de Hyunjin.Hyunjin agregó un segundo dedo y eventualmente un tercero, trabajándolos dentro y fuera masajeando la próstata de Felix en cada paso hasta que lo tuvo moliéndose hacia atrás y jodiéndose a sí mismo contra las sábanas. Hyunjin usó su mano libre para azotarlo. —Detén eso —Gruñó, liberándose del cuerpo de Felix y secando sus manos contra el cobertor —. En la cama.Felix gateó contra el colchón y colapsó sobre su estómago, enterrando el rostro en la almohada.Hyunjin lo siguió, jalando los pantalones del chico hacia abajo y fuera. —Gírate sobre tu espalda Quiero mirarte.La orden pareció sacudir a Felix, congelándolo en su lugar por un segundo antes de que rodara. Colocó sus pies apoyados en el colchón, las rodillas dobladas, su mano migrando hacia su pene. —Ni siquiera lo pienses —Advirtió Hyunjin —, la única forma de que te corras es conmigo enterrado dentro de ti.La mirada de Felix se tornó brumosa, su mano cayendo a su lado. Hyunjin se sentó entre las rodillas de Felix, sus piernas enmarcándole el cuerpo. Se inclinó hacia adelante, presionando un beso tranquilizador contra los labios de Felix antes de jalarle cuerpo bajo hacia su regazo y acariciar con sus manos la piel suave como pétalo de su abdomen. Deslizó el condón y se bañó a sí mismo con lubricante, frotó su polla entre las nalgas de Felix hasta que la cabeza se ajustó contra la entrada.— ¿Estás seguro? —Preguntó Hyunjin una última vez.Felix miró hacia él incrédulo. —Sí. Un millón de veces sí. Consentimiento dado. Verde significa sigue. Jódeme. Joder. Hazlo. Solo hazme tuyo de verdad. Por favor.Hyunjin presionó hacia adelante antes de que Felix terminara de hablar, violando el primer anillo de músculos y hundiéndose en el calor más apretado que hubiese conocido jamás. En su cabeza, Hyunjin recitó los Artículos Militares de Conducta, tratando de controlarse a sí mismo. Iba apenas por el artículo dos cuando sintió el cuerpo de Felix adaptarse alrededor de él.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Felix cerró los ojos con fuerza, con las manos apretadas en las sábanas mientras su cuerpo lo traicionaba y la quemadura abrasadora hizo que lágrimas salieran de sus ojos. No. No. No. No. No. Por favor, ahora no. Quería esto, quería a Hyunjin. Más de lo que jamás podría expresar con palabras. La frustración le robó el aliento como un peso de plomo sobre su pecho. Esto no era justo. Simplemente no lo era ¿Por qué esto le seguía pasando a él? No tenía ningún sentido. Exhaló fuertes respiraciones por la nariz, tratando de obligar a su cuerpo a relajarse, a aceptar la invasión de Hyunjin, pero no podía dejar de temblar.— ¿Felix?La preocupación en la voz de Hyunjin sólo aumentó el peso en su pecho, haciéndole difícil respirar. Sacudió la cabeza, secándose las lágrimas de las mejillas. —Estoy bien ¿De acuerdo? Mira, sabes que duele, pero no pares. Por favor—. Las cejas de Hyunjin colapsaron mientras examinaba el rostro de Felix. Después de un momento, se movió. Felix lo agarró por los brazos. — ¡No! Por favor, no te vayas. Puedo hacer esto. Puedo. Lo juro.Felix odiaba la desesperación en su voz, la forma en que sus palabras se convirtieron en un sollozo, pero ahora estaba decidido. Si no seguía con esto, nunca volvería a arriesgarse. Necesitaba superarlo, no evitarlo. Entre su maquillaje corrido, sus lágrimas y el sudor frío que le recorría la piel, estaba seguro de que lucía como una película de terror. Esto no era sexy y no era en absoluto por lo que Hyunjin había firmado. Jesús. Quería cubrirse la cara con la almohada y simplemente morir ¿Por qué alguien querría lidiar con todo esto?Hyunjin frotó suaves círculos en los muslos de Felix. —Oye. No te estoy dejando. Sólo me estoy poniendo en una posición más cómoda... para los dos... ¿De acuerdo?Hyunjin le hablaba como un negociador que intenta convencer a una persona para que se apartara del borde del precipicio. Si había un dios, la cama simplemente se abriría y se lo tragaría entero. Probablemente Hyunjin se estuviera arrepintiendo de cada elección de vida que lo había llevado a ese momento. Respiró dolorosamente cuando el movimiento de Hyunjin los empujó a ambos, forzándolo más adentro. Luego, el peso tranquilizador del cuerpo de Hyunjin presionó a Felix contra el colchón, con los codos posicionados a ambos lados de la cabeza de Felix.Felix no se atrevió a mirar a Hyunjin. Se quedó mirando el centro muerto de su pecho como si este tuviera el secreto de todos los misterios de la vida. Tenía tanto miedo de lo que vería cuando mirara el rostro de Hyunjin. Pero a medida que pasaban los segundos, la curiosidad mórbida lo hizo arrastrar los ojos hacia arriba. Hyunjin le dedicó una suave sonrisa. —Hola.Felix tragó fuerte, mirando a los ojos negros. —Oye.—Entonces ¿Cómo estás disfrutando de tu primera vez hasta ahora? Creo que estamos arrasando ¿No? —. Su tono era ligero, casi conversacional.Felix soltó una risa húmeda, luego hizo una mueca ante el agudo dolor en su trasero. Su sonrisa se deslizó cuando la decepción se extendió a través de él. Enterró su cabeza contra la garganta de Hyunjin. —Lo siento mucho.—Oye, mírame—. Encontrar la mirada de Hyunjin requirió un esfuerzo hercúleo. —Olvídate de todo lo demás ¿De acuerdo? Sólo bésame. Puedes hacer eso ¿Verdad?Felix levantó la cabeza, apenas rozando sus labios con los de Hyunjin, sintiéndose tímido. Hyunjin inclinó su boca sobre la suya, su lengua deslizándose dentro. Se habían besado miles de veces, pero nunca así, nunca lento, metódico, como si no hubiera otra cosa que hacer más que simplemente conectar de alguna manera.Felix nunca había besado a nadie así, y eso provocó que una flota entera de mariposas se desatara en su vientre.Nunca había considerado el sexo como íntimo, más como un simple intercambio. Se trataba de una necesidad. Correrse e irse, esperando que nadie reconozca su rostro. Incluso con Hyunjin, esto era sólo temporal, ellos eran sólo temporales. Pero no se sintió temporal. Todo el cuerpo de Hyunjin lo cubrió con esta presión perfecta. Encajaban como piezas de rompecabezas, dos mitades del mismo todo de alguna manera simplemente existiendo en el espacio del otro, el único sonido eran los silenciosos jadeos de su respiración y sus labios encontrándose y separándose una y otra vez. Se sintió íntimo y real... se sintió como por siempre.Los besos suaves se volvieron urgentes. El corazón de Felix latía más rápido, su respiración volviéndose entrecortada, su polla estaba de vuelta completamente a bordo con el dolor de la invasión de Hyunjin ahora siendo sólo un dolor sordo.Movió las caderas, absorbiendo en un agudo respiro.— ¿Estás bien?Felix hizo una pausa, considerando la pregunta, moviendo sus caderas hacia adelante sólo un poco para probar su cuerpo. —Sí, eso creo ¿Podemos... Podemos intentarlo de nuevo?El aliento de Hyunjin salió precipitado por su nariz. —Sí, definitivamente. Hyunjin se sentó sobre sus rodillas, su polla deslizándose fuera de Felix.Felix entró en pánico. — ¿Qué estás haciendo?Hyunjin se inclinó hacia adelante, dando un beso en la boca abierta de Felix. — Confía en mí.Cogió el lubricante, volviéndolo a aplicar al condón y lo untó en el agujero de Felix una vez más antes de que la presión contundente regresara. Los latidos de su corazón se saltaron cuando Hyunjin presionó dentro, sus manos extendiéndose para agarrar los hombros de Hyunjin. —Hyunjin —. Odiaba el pánico en su voz.—Escucha, podemos parar cuando quieras, sólo di la palabra; de lo contrario, concéntrate en mí—. Hyunjin frotó los labios por su frente. —En esto. Somos sólo tú y yo.Felix sintió la abrumadora urgencia de llorar. Se la guardó. Hyunjin miraba a Felix como si no estuviera roto. Cuidaba de él, se aseguraba de que comiera, se aseguraba de que bebiera suficiente agua, lo vigilaba. Eso era por lo que Felix lo había elegido, por lo que Felix confiaba sólo en él. Por lo que estaba bastante seguro de que estaba enamorado de él. Sólo un poco.Hyunjin presionó hacia adelante. — ¿Te estoy lastimando? —. Preguntó, con la mandíbula apretada.¿Dolía? Le dolía un poco, pero en el buen sentido. Sobre todo, se sentía lleno, abrumado... querido. Tener a Hyunjin enterrado dentro de él hacía que cualquier dolor valiera la pena. Había pasado días queriendo esto, queriendo que Hyunjin lo llenara, lo poseyera en todos los sentidos, usara su cuerpo para su propio placer. Necesitaba ser de Hyunjin en todos los sentidos y ahora lo era. —No. Estoy bien... está bien. No te detengas.Hyunjin rodó sus caderas una vez y luego una segunda vez antes de detenerse nuevamente, dejando caer su cabeza sobre el hombro de Felix, su espalda subiendo y bajando con respiraciones profundas, sus extremidades temblando un poco. Probablemente era adrenalina, pero Felix esperaba que tal vez también fuera un poco abrumador para Hyunjin.A medida que pasaban los segundos, Felix frotó su mejilla contra la de Hyunjin, deleitándose con el ardor de la piel de Hyunjin contra su piel. —Estoy bien, puedes moverte ahora.Hyunjin hizo un sonido brusco. —Oh, no estoy mintiendo aquí por ti ¿Tienes alguna idea de lo bien que te sientes? —. Movió las caderas y Felix gimió. —Estás tan caliente, y apretado y perfecto. Joder, tu cuerpo es simplemente... yo sólo... sólo necesito un minuto.El peso en el pecho de Felix se levantó y la repentina ligereza lo hizo sentir casi mareado. Hyunjin estaba cerca de perderlo. Felix había hecho eso. —Está bien si no dura mucho—, le aseguró. —Probablemente me voy a sentir como si me hubieras dado con un ariete en el trasero mañana.—Eso es romántico—. Dijo Hyunjin con una suave risa. Se echó hacia atrás lo suficiente para mirar a Felix a los ojos. — ¿Estás seguro de que estás bien?—Nunca he estado mejor. Lo prometo—. Cuando Hyunjin parecía inseguro, Felix sacó la única arma de su arsenal. Le dio a Hyunjin su mejor puchero. — Fóllame, Daddy. Lo necesito—. No era una mentira.—Cristo. No juegas limpio, niño —. Enredó sus dedos en el cabello de Felix, sus bocas se encontraron mientras él se mecía contra Felix. Con cada embestida, su cuerpo se relajaba un poco más, abriéndose para Hyunjin, y pronto las manos de Felix estaban apretadas en las sábanas, sus caderas subiendo para encontrarse con Hyunjin. Pero no era suficiente. No importaba cuán profundo iba Hyunjin, simplemente no era suficiente. Necesitaba más.Hyunjin se movió sobre él, empujando las rodillas de Felix más alto. En la siguiente estocada, ráfagas de relámpagos se dispararon a lo largo de su columna. —Oh Dios. Oh, joder. Haz eso de nuevo—. Suplicó.— ¿Sí? ¿Te gusta eso, bebé? —. Hyunjin gruñó. — ¿Quieres más?Las palabras de Hyunjin tuvieron a la polla de Felix palpitando. —Sí, Daddy. Por favor.Hyunjin se sentó sobre sus rodillas, arrastrando las caderas de Felix más cerca, prácticamente doblándolo por la mitad antes de follar en él una vez más. El cerebro de Felix se desconectó. No podía pensar, no podía formar una oración completa. Cada vez que Hyunjin encontraba la próstata de Felix, arrastraba sonidos animales de él hasta que su polla goteaba con cada embestida. —Daddy, necesito… más. Quiero más.Felix no estaba seguro que más quería. No sabía qué pedir, pero Hyunjin claramente sí. Movió las caderas más rápido, conduciéndose imposiblemente más profundo, golpeando a Felix de la manera correcta. Felix sintió como si se estuviera precipitando hacia un acantilado.Felix sollozó cuando la mano de Hyunjin finalmente se cerró alrededor de su descuidada polla. —Sí, por favor. Por favor.El agarre de Hyunjin era apretado, su único lubricante eran los propios fluidos de Felix. Era sólo este lado doloroso ya que los golpes de Hyunjin seguían el ritmo de sus embestidas. Era demasiado, excesivo, pero no suficiente. La plenitud en su trasero y el ritmo imperdonable de Hyunjin mientras trabajaba su polla lo hacían sentir cerca. Tan cerca. — ¿Me puedo correr, Daddy? Por favor... Oh, Dios. Voy a... por favor, di que está bien. Por favor, di que está bien.Hyunjin gruñó bajo. —Córrete para mí.Luz explotó detrás de los ojos de Felix cuando el placer lo arrojó sobre el borde, y se corrió con fuerza, pintando sus abdominales y el pecho con su liberación.Hyunjin entró en Felix una vez más, su cuerpo poniéndose rígido mientras se corría con un grito gutural. Dejó caer la cabeza sobre el hombro de Felix, su cuerpo temblando por las réplicas.— ¿Estás bien? —. Hyunjin respiró contra su oído.—Estoy más que bien. Estoy increíble—. Respondió Felix honestamente. —Estoy bastante seguro de que ahora puedo escuchar colores ahora. Eso fue... wow.Hyunjin sonrió, presionando otro beso en la frente de Felix antes de deslizarse del cuerpo de Felix. Se quitó el condón, atándolo antes de tirarlo en la basura junto a la cama de Felix.—Vuelvo enseguida.La cama se sintió vacía con su salida. Felix vio a Hyunjin ir desnudo al baño. Regresó con un paño húmedo, limpiando a Felix antes de tirar el paño al suelo.—Tomaremos una ducha en un rato—. Declaró Hyunjin, dejándose caer de nuevo en la cama y empujando a Felix contra él.—No creo que mis piernas me sostengan todavía—. Dijo Felix con un gran bostezo.Hyunjin se acercó y apagó la lámpara. Una fina franja de luz de luna abrió un camino a través del suelo y se detuvo justo cerca de la cama. Felix miró fijamente hasta que se puso bizco, esperando a que el pánico se apoderara de él. Pero por el momento parecía que todos sus demonios estaban durmiendo.Quizás Hyunjin los había cansado también. El pensamiento le hizo sonreír.—Me gusta cuando sonríes. Deberías hacerlo con más frecuencia.Felix miró hacia arriba para encontrar a Hyunjin estudiándolo. No podía imaginar cómo se vería después de todo esto. Su maquillaje probablemente se había ido hace mucho, a excepción de su rímel. Probablemente lucía como si hubiera escapado de una banda gótica. No había nada que pudiera hacer al respecto. Él sólo sacudió la cabeza. —Sonrío todo el tiempo. Hyunjin se burló. —No, sonríes como la pequeña mierda malcriada que eres, pero rara vez simplemente sonríes.Felix se encogió de hombros, apartando la mirada. —Sonrío cuando estoy feliz. No suele haber mucho de qué sonreír.Hyunjin empuñó su mano en el cabello de Felix, tirando de su mirada hacia él. — ¿Pero estás feliz ahora?Calor inundó las mejillas de Felix y agradeció que las luces estuvieran apagadas. —Sí, creo que lo estoy.—Bien—. Gruñó Hyunjin.Las palabras se le escaparon antes de que pudiera detenerlas. — ¿Lo estás tú?El corazón de Felix se hundió cuando Hyunjin se quedó en silencio, pero luego lo empujó más cerca, metiendo la cabeza de Felix debajo de su barbilla. —Sí, niño. Creo que yo también lo estoy.—Bien.No estaba bien. Era un desastre, pero Felix lidiaría con eso más tarde... mucho más tarde. ¿Cuál era el daño en pretender, sólo por un momento, que ellos podían tener un final feliz?
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
A Hyunjin le disgustaban muchas cosas: el tráfico, la homofobia, las personas que usaban luces intermitentes en la lluvia; pero había tres cosas que él verdaderamente odiaba: las preguntas sin responder, los cereales dulces para el desayuno y las jodidas caricaturas. Esa mañana, las tres cosas lo estaban asaltando al tiempo, haciendo que palpitara su ojo izquierdo.A su lado, Felix estaba sentado con sus piernas aún en pijamas dobladas debajo de él y la boca llena de cereal mientras se reía de una sensible esponja que usaba pantalones. Hyunjin usualmente no permitía que Felix tomara comida chatarra a primera hora de la mañana, pero el día anterior, le prometió al chico todo lo que quisiera si conseguía atravesar el almuerzo de caridad de su padre sin incidentes. Felix había escogido una mañana de mamadas y Lucky Charms, y Hyunjin era un hombre de palabra.Él era todo acerca de reforzar el buen comportamiento, y no pensaba que alguna vez fuera a cansarse de chupársela a Felix, pero el aroma a marshmallows empapados y leche azucarada lo hacía apretar tanto los dientes como las caricaturas estridentes de la televisión. Las caricaturas no eran parte de la negociación inicial sino un apéndice que Felix había propuesto un segundo antes de que se maniobrara a sí mismo sobre la polla de Hyunjin hacía una hora.Había rogado, haciendo mohines, llamándolo Daddy mientras lo miraba fijamente con esos enormes ojos chocolate al defender su caso con entusiasmo. Felix había montado la polla de Daddy como un chico que de verdad quería ver caricaturas, lo cual explicaba como Hyunjin, ahora duchado y afeitado, sentado en el sofá, escuchaba a Felix resoplar de risa mientras que las paredes que él cuidadosamente construyó alrededor de su infancia disfuncional se desmoronaban.En la familia Hwang, las caricaturas y el cereal eran lo más básico de la despensa. Hyunjin creció en sórdidos moteles de paga-la-hora en donde las alfombras sucias dejarían tus pies negros, la ropa de cama siempre tenía manchas sospechosas, y nunca había cocina. Había semanas en que su hermana y él habían sobrevivido con nada más que cereal seco de baratas, comprado con las monedas de detrás de los cojines de sofás arruinados y las que eran minadas del mar de caramelos sin envoltorios y tabaco suelto que siempre flotaba en el fondo del bolso de su madre.Su madre constantemente desaparecía por días, dejando a Mina resolver como los llevaría a ambos a la escuela y a la casa. Cuando su madre recordaba registrarlos en la escuela. Tarde en la noche, su hermana ponía cintas de VHS de Bugs Bunny o Tom y Jerry dentro del VCR así no tendrían que escuchar los sonidos de las sirenas, peleas de borrachos, o las prostitutas conduciendo sus negocios en las habitaciones siguientes. Las caricaturas eran la música de fondo de cada cosa mala en la vida de Hyunjin hasta que su madre falleció y él se escapó a la milicia. Después de todos estos años, todavía hacía que se le erizara la piel.A pesar de todo eso, Hyunjin dejó a Felix tener su cereal y sus caricaturas, porque por primera vez en casi una semana, él parecía estar disfrutando. Lo que lo llevaba a la tercera cosa que Hyunjin odiaba: las preguntas sin respuesta. Algo había cambiado en Felix desde que Hyunjin lo había follado. No era un cambio obvio, más como una tensión en su rostro, la ansiedad en sus ojos cuando Hyunjin no estaba castigándolo o enterrado dentro de él. Cuando Felix no tenía algo con qué distraerse, se ponía inquieto, agitado como un animal encerrado, pero cada vez que Hyunjin preguntaba si había algo mal, Felix sonreía y decía que estaba bien.La puerta de entrada se abrió de par en par, y Felix saltó, tambaleándose hacia el otro lado del sofá por instinto. Fulminó con la mirada a Chaer mientras ella dejaba caer un bolso de mano sobredimensionado sobre la encimera.Ella se encogió de hombros. — ¿Qué? Si la cerradura estuviera puesta, yo no estaría parada aquí ahora mismo. Deberían ser más cuidadosos, ustedes dos.Ella se desplomó en el sofá entre ellos, balanceando su pie en sandalia sobre el regazo de Felix mientras dejaba caer la cabeza en el muslo de Hyunjin. —Hombre, nunca me dijiste que tu hermana era una belleza.— ¿Perdón? —Hyunjin preguntó, el golpeteo en su cabeza incrementando.Ella giró la pantalla de su teléfono hacia él, mostrándole el rostro sonriente de su hermana. Mina era hermosa, él concedió mientras estudiaba la fotografía.Estaba parada en una duna, su cabello castaño flotaba en el viento, los ojos marrones claro en la luz del sol. Su corazón se encogió. Mina pertenecía en esa playa en Busan, no atrapada en ese pequeño hueco de mierda como apartamento cuidando de un viejo demente.Él agitó la cabeza. Necesitaba llamarla. Había pasado demasiados días concentrado en Felix, que había descuidado a Mina. De verdad estaba fallando en todos los frentes.—Enserio, hombre. Ella está muy buena. No me puedo creer que sea tu hermana mayor. Ósea, ni siquiera parece de treinta —Ella giró el teléfono para mostrarle a Felix, quién asintiendo en acuerdo antes de llevarse otra cucharada de cereal a la boca.— ¿Por qué estás acosando a mi hermana?— ¿De qué otra forma iba a descubrir si eres algún asesino psicópata secreto? —Preguntó como si fuera obvio —. Tu perfil en redes sociales no existe. No tienes Instagram. No tienes Twitter. Solo tu cuenta de tipo viejo de Facebook como con… diez fotografías de ti de pie en frente de varios telones de fondo de desiertos, como las fotos de escuela más aburridas del mundo.—Lamento no haber podido capturar algunos de mis momentos más excitantes para ti, pero al gobierno no le gusta que nos grabemos a nosotros mismos cuando estamos desplegados. No nos gusta entregarle nuestra localización a los enemigos.Ella hizo un “hmm” distraído, como si ya lo estuviera despidiendo. Él se permitió a sí mismo un momento para contemplar el hacerla rodar por el suelo.— ¿Viniste hasta aquí para avergonzarme sobre mi uso de internet o tienes algún motivo oculto?—Uh-uh. Vine hasta aquí para hablar con Felix de la gala y preguntarte sobre él.Ella giró el teléfono una vez más hacia Hyunjin. Era una fotografía de él y Chan contra el aburrido telón de desierto llevando sus fatigas. Chan tenía una bandana negra alrededor de la cabeza para proteger la piel del calor abrasador y hacía un gesto de asalto hacia la cámara. — ¿Qué con él? —Hyunjin logró decir.Ella chasqueó, agitando la cabeza. — ¿Quién es él? ¿Es soltero? ¿Es un asesino serial?— ¿Tienes alguna especie de fetiche con los asesinatos? —Hyunjin dijo inexpresivo, ganándose un resoplido de Felix.Chaer alzó una perfecta ceja. — ¿No sería más extraño que tus fetiches, o sí, pervertido? Ahora, escúpelo. ¿Quién es?Hyunjin suspiró, enterrando el pulgar en su ojo izquierdo. — ¿En este momento? Él es mi jefe.—Oh, Dios. ¿No es tan viejo como tú, o sí? —Preguntó, rizando su labio en un gesto de disgusto y ampliando la foto en la cara de Chan.Hyunjin le pinchó suavemente la nariz. —No es tan viejo como yo, no.Ella se enderezó. — ¿Es soltero?Hyunjin hizo un gesto vago. — ¿Hasta donde sé? No hemos discutido su vida amorosa.— ¿Es hetero?Era implacable. Él se encogió de hombros. —En teoría.Chaer chocó sus manos con emoción, su teléfono amortiguando el sonido. — Excelente. Quiero conocerlo.Felix frunció el ceño ante eso. — ¿Por qué? ¿Siquiera tienes citas?— ¿Quién dijo que quería salir con él? —Contrarrestó Chaer.Hyunjin pensó sobre decirle a Chaer que se apartara, pero en el corto tiempo en que la conocía, había comenzado a realizar que empujarla lejos solo causaría que ella volviera con más fuerza. Esa chica era una banda elástica, y él no estaría en el otro punto cuando se rompiera. —No hagas algo que termine despidiéndome.Chaer balanceó el pie sobre el regazo de Felix y se levantó, balanceándose. — Oh, mareo —Caminó hacia la encimera —, no te preocupes, extraño Hyunjin, te prometo que seré amable con él.Sí, claro. —También, deja a mi hermana sola.—No puedo, Registro Hyunjin.—Para eso —Gruñó Hyunjin, sabiendo perfectamente que ella solo se detendría hasta agotar todos los apodos estúpidos para él.—Ya somos amigas en Facebook, e iremos a beber algo la próxima vez que esté en Gimpo, lo cual será en solo tres semanas cuando vaya a esa sesión de fotos con Wonyoung.— ¿Qué podrías tener tú en común con la hermana de cuarenta y tantos años de Hyunjin? —Preguntó Felix con la boca llena de cereal.—No hables con la boca llena —Murmuró Hyunjin.—Lo siento, Da… Lo siento —Susurró, con el rostro tornándose escarlata.Chaer hizo el sonido de una foca muriéndose. —Fenómenos —Carcajeó antes de decir —, La hermana de Hyunjin es una impresionante diseñadora de trajes y yo soy una actriz-guión-modelo-guión-cantante. ¿Qué tenemos en común? No estés celoso, boo, Siempre serás mi número uno en las buenas y en las malas, lo prometo.— ¿Dijiste que tenías que hablar sobre la gala? —Hyunjin le recordó.Ella asintió. —Yeah, el imbécil asesor de imagen de tu padre tuvo la jodida audacia de enviarme vestidos que él consideraba “Apropiados” —Ella citó en el aire sus últimas palabras con un ademán ostentoso —. También me dio una lista de puntos y temas de conversación que no podía discutir bajo ninguna circunstancia porque esta era la recaudación de fondos más importante de la temporada.—Suena a que papá está preocupado por algo. ¿Quizás la campaña no está yendo tan bien como él pensaba? —Dijo Felix animándose.—Solo quería dejarte saber que planeo ignorar los vestidos y usaré el listado de temas baneados como mi lista personal de quehaceres.—Me decepcionaría si no lo hicieras —Dijo Felix.Ella dio un beso húmedo en la frente de Hyunjin y después en la de Felix antes de pasearse hacia la puerta. —Por cierto, estoy bastante segura de que hay un investigador privado merodeando en el lobby. Solo para que sepan.Hyunjin se puso rígido ante su declaración casual. — ¿Por qué piensas que es un investigador privado?—Porque está usando dentro del edificio un gorro y lentes de sol y estaba hablando con el chico de la recepción de manera sospechosa. También, estoy bastante segura de que me estuvo filmando mientras entraba al elevador —Ella revisó su teléfono móvil antes de guardarlo e introducir ambas manos en su cabello hasta que luciera despeinado. Desabrochó la mitad de su camisa y embadurnó su labial rosa coral.— ¿Qué diablos estás haciendo, bicho raro? —Preguntó Felix con la cuchara pausada en mitad del aire.—Te acabo de decir que hay un investigador privado en el lobby. Estoy haciendo lucir como que vine aquí para algo rápido. De nada. Dios, tengo que hacer todo el trabajo pesado mental por aquí —Ella se colgó el bolso y dio un pequeño saludo —. Adiós, chicos. Los veo mañana en la noche.Hyunjin espero quince minutos antes de encaminarse hacia el lobby. Chaer tenía razón. Sentado en una cómoda silla verde estaba un hombre vestido con una camisa polo rosada usando gafas aviadoras y una gorra de baseball. Aunque no tenía una cámara, se había acomodado a sí mismo para que su teléfono apuntara hacia el elevador.El personal habitual de la mañana estaba detrás del escritorio, sus ojos moviéndose rápidamente entre el hombre y Hyunjin mientras se acercaba. El chico trabajando no era mucho mayor que Felix. Tenía una rica piel cobriza, rostro rasurado y ojos tan marrón oscuro que parecían negros. Su nombre era Kwangsoo. Él y Hyunjin habían tenido conversaciones triviales e intercambiado cortesías unas cien veces en el curso del trabajo de Hyunjin, y cuando se acercó, Kwangsoo dio un saludo poco entusiasmado.—Hola, Hyunjin.—Hola. ¿Cómo va todo?La mirada del chico se deslizo una vez más al hombre de camisa rosada antes de inclinarse más cerca. — ¿Está Felix bien, hombre?La incomodidad se filtró a lo largo de la espina de Hyunjin. — ¿Por qué preguntas?—Quiero decir, primero no ha dejado su apartamento por meses, y cuando lo hace, tú apareces y lo sigues a todas partes, ahora, su padre tiene a un investigador privado vigilando nuestro lobby. ¿Alguien puso precio a su cabeza o algo así?Hyunjin se giró hacia el hombre. — ¿Ese tipo dice que trabaja para Mr. Lee?—Sí.— ¿Llamaste a la oficina del senador para confirmarlo? ¿Por qué nadie me llamó para preguntarme?Kwangsoo hizo una mueca, masajeándose la parte de atrás del cuello. —Hyunjin, hombre, yo sólo trabajo aquí. Yo asumo que mi manager habló con alguien.—Si llegas algo como esto o si alguien aparece haciendo preguntas, llámame —Dijo Hyunjin, tendiéndole una tarjeta con su número en ella.—Seguro. ¿Felix está bien, entonces?Esa era una excelente pregunta. Hyunjin no tenía idea. —Sí, él está bien. Todo esto son las personas de la campaña de su padre. Les paga para ser paranoicos, ¿sabes?Kwangsoo asintió, aunque su expresión delataba que no sabía. Hyunjin se giró, buscando el número de Chan y pinchando el botón de llamada.—Bang —Dijo Chan en forma de saludo.
— ¿Qué sabes de que Lee contrató a un investigador privado para sentarse en nuestro lobby?
Hubo una pausa larga. — ¿Hay un investigador privado en el lobby del penthouse?—Sí, el chico de recepción dice que el investigador privado afirmó ser contratado por Lee para vigilar el lugar. ¿Esto tiene sentido para ti? Si iba a vigilar el lobby, ¿por qué no te contactó a ti? Tú te encargas de toda su seguridad privada, ¿no?—Ya te regreso la llamada.Veinte minutos se arrastraron antes de que Chan regresara su llamada. —El asesor de imagen contrató al tipo.— ¿Cuál es el problema de ese hijo de puta? Jamás he oído de un asesor de imagen o publicista que se involucrara en las cosas. ¿Para qué este tipo necesita un investigador?—El senador recibió un correo electrónico que amenaza con exponer los pecados de su hijo, declarando que tenían pruebas.El repentino subidón de adrenalina causó un dolor agudo en el pecho de Hyunjin. — ¿Qué pecados? ¿Qué demonios significa eso? Esto tiene que ser esa perra Kiae del periódico. ¿No podemos hacer que se retire? ¿No puedes hacer algunas llamadas?—Es la primera vez que oigo sobre esto —No había pérdida de la frustración en la voz de Chan —. Escucha, antes de que averigüemos qué pasa, cuando ustedes dos dejen el edificio serán estrictamente profesionales. Mientras más presión sienta Lee sobre su campaña, peor será para todos nosotros. Si alguien averigua que hay algo entre ustedes dos… todos estaremos jodidos.Hyunjin ni siquiera se molestó en negar que estaba pasando algo entre ellos. ¿Cuál jodidos era el punto? Todos en su círculo íntimo ya lo sabían. Todos menos Lee Jong. Esto era un jodido desastre. —Entendido.—Oye, una cosa más —Dijo Chan con duda en su voz.— ¿Si?— ¿Por qué Lee Chaeryeong me envió una solicitud de amistad en Facebook?
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Hyunjin había estado al teléfono por horas, primero con Chan y ahora con su hermana. Felix no estaba espiándolo. No era su culpa que la voz de Hyunjin se colara desde el patio hasta su habitación. Claro, él podría haber estado sentado detrás de la puerta donde la acústica era mejor, pero el punto era que Hyunjin no podía estar enojado con Felix por escuchar.—Lo siento, El. De verdad. Encontraré a una nueva enfermera para la noche así puedes dormir un poco.Felix no estaba seguro de cuál había sido la respuesta de Mina, pero no se perdió de la tensión en la voz de Hyunjin o el suspiro pesado que puntuó sus palabras. Felix no podía imaginarse cuidando de alguien veinticuatro horas al día, siete días a la semana, especialmente no a alguien con demencia severa.Sonaba exhaustivo e ingrato en sus mejores días. Pero, ¿detener tu vida entera para cuidar de una persona que te abandonó con una madre loca? Eso iba más allá del desinterés, parecía bordear a lo masoquista. No era como si Felix debiera señalar con los dedos. Él siempre estaba buscando formas nuevas y creativas de hacerse daño a sí mismo.— ¿Has oído de Inho de tu anterior trabajo? —Hyunjin preguntó antes de decir —. Mina, estás comenzando a hacerte de renombre. Esto es una locura. Ponlo en el hogar estatal que encontraste en Gimpo y regresa a Busan. Regresa a tu vieja vida. Odio que seas tú quien se lleva la peor parte de todo esto.Felix se preguntó cuánto costaban los cuidados permanentes de un paciente con habilidades limitadas para cuidar de sí mismo. A Hyunjin le pagarían un cheque de seis dígitos solo por pasar el rato con Felix todos los días, y lo único que hacían era asistir a esos aburridos eventos de caridad. Imaginó el costo de llevar la vida entera de una persona, mantenerlo con vida… debía valer una fortuna pequeña. Al menos tanto como el salario de Hyunjin. Fue por eso que él aceptó hacer del niñero de Felix.La noción torció algo muy dentro de él. No era que a Felix le doliera el cheque que Hyunjin recibiría. Ese dinero no era por el sexo con Felix. En su cabeza lo sabía. Pero una parte oscura dentro le susurraba que él solo era el medio para un fin, un cheque con beneficios, y tan pronto como el cheque estuviera entre sus manos, no volvería a escuchar de Hyunjin jamás.Felix agitó la cabeza. Por supuesto que no volvería a saber de él. Ese era el punto. Ellos estaban teniendo una aventura. Incluso, aunque no fuera así, ¿Qué haría Felix? Su padre jamás lo iba a liberar. No había mundo alguno en donde él y Hyunjin pudiesen estar juntos. Así era la forma en que el mundo funcionaba.Mientras más pensaba en ello, Felix se tornaba más sombrío. Vagó hacia la cocina, se hizo un sándwich de mantequilla de maní antes de apuñalar el bote con el cuchillo y dejarlo puesto en el mostrador, como una advertencia hacia todos los otros bocadillos para untar de que no se metieran con él. Se sentó en el mostrador, desgarrando el pan en pequeñas piezas, pero sin llegar a comerlas.En su lugar, frunció el ceño hacia la figura retirada de Hyunjin, bajando la cabeza cada vez que él se giraba y caminaba hacia atrás.Su teléfono vibró contra el mostrador, captando su atención. Era un mensaje de Chaer.
“¿Arregló Hyunjin lo de tu investigador privado escaleras abajo?”
¿Lo había hecho? Felix no tenía ni idea. Hyunjin le había dirigido cinco palabras si acaso desde que regresó. Algo así. Todo lo que él dijo es que el tipo trabaja para mi papá.Chaer: “¿Arruiné un reventón perfectamente bueno para esto? Lucía como si hubiese atravesado un túnel de viento para el momento en que me encontré con Seunghyun. Qué imbécil. Debería enviarle la factura. Espera. ¿Por qué tu papá contrató a un investigador privado?”Felix: “Joder si lo sé. Quise preguntarle a Hyunjin, pero ha estado en el teléfono por horas. Creerías que podía darme cinco minutos de su tiempo, pero parece que no.”Tres puntos danzaron antes de que llegara el siguiente mensaje, sacudiendo los nervios crudos de Felix. “Oh, chico. Alguien está de mal humor. ¿Qué pasó? Se veían bien en el desayuno.”El estómago de Felix se agrió. ¿Era así?. Eso fue antes. Esto es ahora.Chaer: “Uh-Oh. Felix pequeña nube negra de lluvia… Mi Felix menos favorito. El Felix que toma decisiones estúpidas. No estás planeando hacer algo estúpido, ¿verdad? Porque si es así deberías guardarlo para la fiesta súper importante de tu padre mañana.”Felix: “¿Qué hay con esta fiesta que repentinamente se volvió mucho más importante que las otras? Una semana atrás, era solo otro evento.”Chaer: “Mi mamá dijo que la prensa iba a estar allí porque le darían un premio o algo así. Sea cual sea el premio, estoy segura que lo compró.”Felix no pudo controlarse en rodar los ojos, incluso aunque no había nadie para atestiguarlo. Su padre era capaz de hacerse pasar por un héroe. Él miró hacia Hyunjin, quién se plantó a sí mismo en las sillas del lounge al final del porche. Se pellizcó el puente de la nariz mientras continuaba hablando con su hermana.Chaer: “¿Hola?”Felix: “Lo lamento, es solo que no sé qué decir.”El teléfono casi instantáneamente, el nombre Chaer titilando en la pantalla.
— ¿Sí?
Un sonido como ruido blanco llenó sus orejas antes de que Chaer dijera. —Me estás asustando, Felix. ¿Qué pasa contigo?— ¿Estás en un Uber?—No, compré un auto —Dijo ella casualmente —. No cambies de tema. ¿Cuál es el problema?Déjalo en que Chaer acaba de comprar un auto por impulso. — ¿A qué te refieres? Ninguno —Mintió, su mirada extraviándose afuera una vez más.— ¿Es tu papá?Él usó su dedo acusador para hacer huecos en los restos de su sándwich mutilado. —No. Quiero decir, no más de lo usual.Hubo una pequeña pausa. —Entonces, es Hyunjin.Felix dejó caer la cabeza, su respuesta fue un murmullo duro, como si Hyunjin de alguna manera los hubiese oído. —No dije eso.—No tienes que decirlo. Es él, ¿no es así? ¿Hizo algo mal? Ambos se veían tan confortables en la mañana.—Es eso. Estábamos… Estamos. Es solo… —Comenzó antes de caer en silencio una vez más.Chaer chupó el aire. —Oh, cariño. Estás enamorándote de él, ¿no es así?Su risa fue dura, discordante incluso. — ¿Enamorándome? Más bien, enamorado. Lo estoy. Estoy hundido hasta los glóbulos oculares. No es como si importara. Pero lo hace. Imagínate, no puedo ni tener una aventura sin joderlo.Una vez más, ella dudó. — ¿Has hablado con Hyunjin sobre cómo te sientes?— ¿Qué? ¡No! Nunca. Mis locuras no son sus problemas. Estoy seguro que mi psicosis es ya mucho más de lo que él esperaba.—Es protector contigo. Su respuesta podría sorprenderte.Odió la lástima en su voz, como si ella fuera bastante optimista pero igual de dudosa que él. —No tiene importancia. Nunca funcionaría. Hyunjin solo estará aquí hasta que pueda recibir su gordo cheque, entonces se irá a cuidar de su padre, y yo seguiré aquí pretendiendo ser el hijo perfecto. ¿Cuál es el punto?—El punto es, que no tiene que ser así —Ella chasqueó —. Podrías tener una vida. No le debes una mierda a tu padre. Te lo he dicho millones de veces. Vete, vive tu vida. Puedes venirte a vivir conmigo. Podemos volvernos celebridades de YouTube y vivir del dinero de mis padres.El estómago de Felix se agitó. Chaer no lo entendía. Él no podía vivir de Chaer y su familia. Además, su padre tenía razón. Él no tenía ninguna habilidad remarcable. Era impulsivo, argumentativo, incapaz de hacer siquiera las tareas del hogar más fáciles. Felix ni siquiera sabía cómo escribir un cheque. Su padre jamás lo dejaría ir, de todas formas. Pasaría todo el resto de su vida acosando a Felix si él alguna vez intentaba alejarse. Esa mujer de la prensa se encontraba ya pescando sobre el pasado de él. ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que se diera cuenta de que Felix era gay? El pensamiento no lo asustó tanto como lo habría hecho antes, pero la furia de su padre sí lo hizo.Por el rabillo del ojo vio a Hyunjin levantarse y caminar hacia la casa.—Me tengo que ir —No esperó a su respuesta antes de terminar la llamada.Afuera, el clima cambió tan rápido como lo hizo el humor de Felix. Nubes negras borraban el sol, pintando el cielo entero de sombras grises, engranando para la tormenta tardía del día. Hyunjin deslizó la puerta de vidrio hasta cerrarla tras él justo cuando el primer retumbar de los truenos rodaban por el cielo.Hyunjin arrugó el ceño cuando vio los restos del almuerzo de Felix, notando el bote abierto de mantequilla de maní y el cuchillo pegajoso. —Limpia eso. Jooeun hace lo suficiente aquí sin tener que lidiar con mierda como esta. Lo sabes mejor.Hyunjin no estaba equivocado, pero a él no le importó. —Ella es el ama de llaves. Se le paga lo suficientemente bien para limpiar “mierda como esta”, es literalmente su trabajo —Le recordó en un tono ligero.Un estremecimiento se deslizó sobre Felix cuando la frente de Hyunjin se levantó, su voz bajando un octavo. — ¿Acaso pregunté por un debate? Límpialo. Ahora.— ¿O qué? —Preguntó Felix, cruzando los brazos sobre su pecho como un adolescente malhumorado.Hyunjin vino detrás de la barra, acechándolo sobre sus hombros. —Sabes, si quieres que te castigue, podrías pedirlo amablemente —Murmuró contra su oído.La polla de Felix se endureció en respuesta, escalofríos recorriendo su piel, pero no había terminado. —No es siempre sobre eso —Espetó.Hyunjin giró el taburete hasta que estuvieron cara a cara. — ¿Entonces sobre qué es?El peso en el pecho de Felix regresó, aplastándolo. ¿Qué iba a hacer? ¿Por qué presionaba sobre esto? Jamás obtendría la respuesta que quería. Necesitaba aprender a disfrutar lo que tenía ahora.—Nada, solo olvídalo.Podía sentir la mirada de Hyunjin quemar un hoyo en su piel, pero se negó a mirarlo. —No lo olvidaré. Has estado temperamental por días. ¿Qué está pasando contigo? Sólo háblame. Lo que sea que está en tu cabeza, solo… dilo.— ¿Por qué sigues pretendiendo que te importo? —Felix quiso succionar la pregunta de regreso en el momento en que dejó sus labios, pero era demasiado tarde. Hyunjin se congeló.No estaba seguro de cuál de los dos se veía más horrorizado.—Solo olvídalo —Susurró con el rostro en llamas.Se deslizó fuera del taburete, agachándose por debajo del brazo de Hyunjin y se movió a hacer lo que él pidió. Felix sacudió los restos de sándwich hacia la basura y limpió el mesón antes de colocar la tapa de la mantequilla de maní y llevarla nuevamente gabinete.Podía sentirlo observarlo mientras se movía, pero se negaba a mirar hacia arriba, negándose a reconocer siquiera que él seguía allí de pie. No podía. El silencio de Hyunjin era un cuchillo retorciéndose en su corazón. ¿Qué había esperado que le dijera?Era una prueba del entrenamiento militar de Hyunjin el que nunca lo escuchó acercarse, no lo miró moverse siquiera, solo se encontró a sí mismo presionado entre el cuerpo de Hyunjin y el borde de la encimera ahora mordiendo inconfortable contra su cadera.Afuera, un trueno rugía y un rayo iluminó el casi negro cielo. La mano de Hyunjin se cerró alrededor de su garganta, y su otro brazo se encerró alrededor de su pecho. Felix deseó que los brazos de Hyunjin no se sintieran como casa.— ¿Recuerdas el día en que inundaste la cocina? —Preguntó Hyunjin roncamente.—Sí —Fue todo lo que manejó responder.—Estábamos justo así. Estabas frenético… indignado… actuando como si el lavaplatos te hubiese traicionado. Te deseaba incluso entonces. Eras hermoso. Malcriado. Un completo mocoso. Eras la perfección absoluta —Sus labios rozaron sobre la oreja de Felix, hasta su mejilla pecosa —. Te deseaba tanto que contemplé renunciar. No podía imaginarme pasar los siguientes seis meses tratando de mantener mis manos lejos de ti —Felix se derritió contra él, su cabeza reposando en el pecho de Hyunjin, presionándose a sí mismo hacia atrás contra el pene medio duro —. En todo lo que podía pensar era en enterrarme dentro de ti. Has estado debajo de mi piel desde el día uno.Felix succionó una respiración cuando la mano sobre su pecho se hundió debajo de la banda elástica de los pantalones de pijama, apretando su erección rudamente y acariciándolo. No pudo luchar contra el gemido que se le escapó.—Quería follarte justo así, inclinando sobre el mesón de la cocina mientras me rogabas para que te llenara, te hiciera mío.—Sí —Felix respiró, repentinamente deseando eso más que nada.La mano de Hyunjin se apretó en torno a su garganta. — ¿Eres mío ahora?—Sí, daddy —Prometió con respiración dificultosa.—Solo mío —Hyunjin retumbó.Solamente de él. Felix no se podía imaginar amando a alguien más de la forma en que lo hacía con Hyunjin, no importaba lo loco que sonaba. —Sí.Hyunjin apretó más fuerte aún, cortando el suministro de aire de Felix, sus latidos tornándose erráticos. —Sí, ¿qué?—Sí, daddy —Manejó.Hyunjin le permitió respirar, masajeando su garganta. —Dilo.Las palabras se sintieron como un voto. —Soy tuyo, daddy.—Sí, lo eres. Mío. Solo mío —Masturbó a Felix un poco más pero entonces su mano desapareció —. Desearía poder follarte aquí mismo.Felix succionó una respiración. Necesitaba a Hyunjin dentro de él ahora mismo, lo necesitaba mucho más de lo que necesitaba el aire en sus pulmones —. Sí.Hazlo. Jódeme. Aquí mismo. Muéstrame que soy tuyo.—Todo lo que necesitamos se encuentra en la habitación.—Eres un jodido Marin. Improvisa —Razonó Felix.—Puedo improvisar lubricante pero no condones.Felix miró sobre su hombro. —Soy negativo. Mi padre me hizo examinar después de lo del mesero de catering. ¿Y tú?Hyunjin buscó en su rostro por un largo momento antes de asentir. —Sí, examinarse es mandatorio en la milicia.Felix tragó con fuerza, su lengua deslizándose sobre su labio inferior. Era jodidamente estúpido, temerario inclusive. Pero él realmente estaba sano, y confiaba en que Hyunjin le estaba contando la verdad. —Entonces hazlo. Fóllame. Justo aquí. Entra en mí. Márcame. Muéstrame que soy tuyo en todo sentido.La única respuesta de Hyunjin fue un rugido bajo, y entonces estaba jalando los pantalones de Felix hacia abajo. Dejó que sus ojos se cerraran mientras Hyunjin mordía el lado de su cuello y su hombro, dejando que el dolor calmara sus lados irregulares. Él no había dicho que le preocupaba, pero era lo suficientemente cerca, lo suficientemente bueno, mucha más de lo que Felix se merecía.Después de un momento, los dedos resbaladizos de Hyunjin presionaron contra su entrada.Felix soltó una risa sin aliento. — ¿Eso es… aceite?Siseó cuando dos dedos empujaron dentro de él. Joder. Jamás se cansaría de esa sensación.— ¿Eso es un problema para ti? —Preguntó Hyunjin, trabajando sus dedos dentro y fuera.Felix se meció hacia atrás, gimiendo como una zorra. —No, daddy.Hyunjin río. —Eso pensé.Trabajó a Felix abriéndolo primero con dos dedos, luego tres, pero no era suficiente. —Estoy listo, daddy. Fóllame.Hyunjin azotó su trasero. —Yo decidiré cuando estés listo —Él gruñó, pero la cabeza roma de su gruesa polla ya se encontraba reemplazando sus dedos, y entonces solo hubo presión y llenura y la perfecta quemadura de su cuerpo acomodándose para recibir la invasión de Hyunjin.No esperó a que Felix se ajustara, follándolo lo suficientemente duro para poner a Felix de puntillas. Hyunjin se deslizó dentro de él una y otra vez justo como a Felix le gustaba, como si él estuviera allí solo para el placer de Hyunjin, como si solo él pudiera satisfacer sus necesidades y lo tomaría de Felix de la forma que mejor le placiera. Tenía que ser feliz con esto, necesitaba apreciar a Hyunjin mientras todavía lo tuviera, necesitaba recordar cada momento.—No te quedes callado ahora, chico —Ordenó Hyunjin, agarrando las caderas de Felix y cambiando el ángulo hasta hacerlo llorar —. Mucho mejor. Déjame oírte.La lluvia golpeaba las ventanas, combinándolo con el sonido de sus pieles conectadas y el sonido irregular de sus respiraciones, pero Felix no podía encontrar las palabras. Estaba perdido en el sentimiento, intentando memorizar la esencia de Hyunjin, su peso contra la espalda. Tenía unos meses adelante, pero de alguna forma, esto se sentía como el final.Condensación se formaba en las ventanas, encerrándolos en un bolsillo confortable que lo hacía sentir como más, de alguna forma. Algo… real. La mano de Hyunjin se cerró alrededor del cuello de Felix de nuevo y él dejó de pensar, dejó de preocuparse. Se concentró en su lugar en la presión constante sobre su garganta y en la polla de Hyunjin enviando sacudidas eléctricas a través de su espina cada vez que rozaba su próstata. Su polla negligente goteaba con cada embestida, pero sus manos se agarraban al mesón. Hyunjin no le había dado permiso. — ¿Puedo tocarme, daddy, por favor?—No —Hyunjin consiguió decir a través de sus dientes apretados.Felix lloró, moliéndose contra Hyunjin. —Por favor, daddy. Estoy tan cerca.—No dije que no podías correrte. Dije que no podías tocarte.¿Hyunjin esperaba que se viniera sin tocarse?—N-No creo que…—Puedes. Puedes, y lo harás. Si es que quieres correrte, eso es.Hyunjin liberó la garganta de Felix, su mano forzándole la cabeza hacia abajo contra el mostrador antes de tomar sus caderas y comenzar a follarlo en cortas y rápidas embestidas que tenían a Felix rodando los ojos atrás de su cabeza mientras el placer incendiaba a lo largo de su columna, sus bolas apretándose contra su cuerpo. —Oh… oh… eso es… oh, Dios. Sí. Más de eso. Oh, por favor. Por favor. Necesito correrme, daddy. ¿Por favor?—Puedes correrte siempre que quieras, bebé, siempre y cuando no te toques.Felix sollozó. No era capaz siquiera de formar palabras. Hyunjin lo estaba golpeando justo allí, haciéndolo todo bien. El calor se agrupaba en la base de su espina dorsal, y Hyunjin tiró de Felix contra él, agarrando su garganta lo suficiente fuerte para cortarle la respiración.—Córrete —Gruñó.Su orgasmo azotó contra él como un bus escolar, sus rodillas cediendo mientras pintaba los gabinetes con su corrida. Hyunjin lo mantuvo en alto, sus caderas sacudiéndose contra él implacablemente hasta que fue solo demasiado.Felix apenas registró la voz ronca de Hyunjin gritar mientras esperaba que su mundo volviera a acomodarse. Cuando él besó entre sus omoplatos, Felix se estremeció, sabiendo que la corrida de Hyunjin lo había llenado. El pensamiento no debió haber sido caliente. No debió haberle hecho sentir a salvo, visto, cuidado, incluso amado… pero lo hizo.Deseó poder que su corazón viera esto por lo que era, pero no supo cómo hacerlo. Cuando estaba entre los brazos de Hyunjin, no se sentía como una aventura.Se sentía como amor, y hacía que Felix quisiera llorar.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
Para cuando Hyunjin limpió a Felix y se sentó en el sofá con su cena, había vuelto a un silencio de mal humor. Hyunjin no sabía lo que pensaba que conseguiría con el sexo en la cocina aparte de acentuar el hecho de que Felix era, como dijo Chaer, una "cosa sexual". Cuando le preguntó por qué Hyunjin actuaba como si le importara, se quedó helado. Era una jodida pregunta sencilla con una jodida respuesta complicada.Por supuesto que a Hyunjin le importaba. Le importaba demasiado. Cuidar de Felix era la cosa más fácil del mundo, pero cuidar de Felix era una serie de minas terrestres. El niño necesitaba un guardián, alguien que lo cuidara, lo vigilara, lo guiara. Hyunjin quería ser ese alguien. Había querido decir todo lo que había dicho. Felix era perfecto tal como era... pero sólo tenía veintidós años.Su vida ni siquiera había comenzado. Hyunjin se sentía como si tuviera cien años en un buen día y su trastorno de estrés postraumático era impredecible. Hyunjin no sabía cómo darle a Felix lo que necesitaba cuando las vidas de ambos eran desastres tan iguales pero opuestos. Aun así, podría haber dicho algo más tranquilizador que "He querido follarte desde que te conocí", pero era demasiado tarde ahora.Una vez que terminó de ordenar la cocina, se tumbó en el extremo opuesto del sofá, con una pierna todavía apoyada en el suelo. Felix lo miró con recelo como si estuviera esperando algo. Dios, Hyunjin realmente la había cagado. —Ven aquí, bebé.Felix no vaciló, se lanzó hacia Hyunjin y colapsó encima de él, su cuerpo se acurrucó entre los muslos de Hyunjin y con la cabeza en su pecho. Enterró su mano en los mechones de Felix y dejó un beso en su cabeza, esperando transmitir con acciones lo que no podía decir con palabras. Hyunjin podría ser feliz con sólo tener a Felix en sus brazos. Sus ojos se cerraron cuando la respiración de Felix se niveló bajo sus palmas.Se despertó con el sonido de la puerta traqueteando en el marco cuando alguien trató de forzar su entrada al penthouse.— ¿Por qué diablos está cerrado el cerrojo?Felix se incorporó de un salto, los ojos muy abiertos al oír la voz de su padre, su terror claro. El cerrojo en cuestión impedía que la puerta se abriera lo suficiente para que el senador los viera, pero Hyunjin le indicó a Felix mediante gestos que fuera a su habitación de todos modos. Felix lanzó una última mirada de pánico hacia la puerta antes de luchar para hacer lo que le pidió Hyunjin.Hyunjin se puso de pie, pasándose los dedos por el cabello y asegurándose de que su ropa no se viera demasiado arrugada. — Un momento, señor.Cerró la puerta en la cara del hombre antes de soltar el pestillo y permitirle entrar. Jong se enderezó la chaqueta como si el hecho de que le hubieran negado temporalmente la entrada le hubiera causado lesiones físicas. — ¿Por qué diablos estaba cerrada la puerta?—Porque tenemos una reportera siguiendo a su hijo que ya pasó por la recepción una vez y un investigador privado sentado en el vestíbulo. Pensé que era mejor poner tantos obstáculos como fuera posible entre ellos y Felix... señor.El hombre soltó una risa sorprendida y le dio una palmada en el hombro a Hyunjin. —Sí, por supuesto. Eso tiene mucho sentido ¿Dónde está mi hijo?Hyunjin se frotó la nuca. —Acaba de terminar de comer y se fue a su habitación. Creo que estaba hablando por teléfono con la chica.—Ah, sí. La Srta. Lee —. Respondió el senador, su boca cayendo en las esquinas. —Realmente desearía que se mudara con todas las otras aspirantes a estrellas de cine para que Felix pueda ajustarse el cinturón y concentrarse en su carrera.¿Carrera? Hyunjin no podía imaginarse a su Felix en algún trabajo corporativo, sin importar cuán bien se viera con un traje. No estaba destinado a esa vida.Necesitaba ser creativo. Él era un artista. Hyunjin sólo le dio una sonrisa tensa antes de gritar, —Oye, niño, tu padre está aquí para verte.Felix apareció en el pasillo con pantalones cortos y una camiseta verde, con un cepillo de dientes todavía en la boca. —Oye, papá ¿Qué te trae por aquí? —. Preguntó, sin dejar de frotarse los dientes de manera odiosa.—En serio, Felix—. Se quejó el senador. —Me gustaría hablarte de mañana por la noche.Felix se acercó al fregadero de la cocina y escupió antes de enjuagar su cepillo de dientes y dejarlo, dándole a su padre toda su atención. —Estoy escuchando.El músculo de la mandíbula de Jong hizo tictac, sus fosas nasales se dilataron ante la falta de respeto de Felix. Hyunjin arqueó las cejas hacia Felix desde detrás de su padre. Los labios de Felix se torcieron en una sonrisa abortada.Realmente le encantaba presionar los botones de su padre, pero Hyunjin no podía culparlo ¿Quién no querría tener la oportunidad de atormentar a su atormentador?—Realmente necesito que tú y esa chica se comporten de la mejor manera mañana. Habrá reporteros en todas partes y no puedo permitir que se repita lo del año pasado.Felix resopló. —Haré lo mejor para no sufrir un terrible accidente automovilístico y casi morir.—Hablo en serio, Felix. Si haces otra maniobra estúpida como el año pasado, será mejor que termines el trabajo o lo haré yo por ti.Felix se estremeció como si su padre lo hubiera golpeado. Hyunjin apretó los dientes, con las manos apretadas en puño a los costados. Algún día, Hyunjin iba a golpear a este hombre en la cara, se dijo a sí mismo por milésima vez. Se aseguraría de que este hijo de puta pagara por cada onza de dolor que le había causado a Felix en su vida. —No creo que esto realmente esté ayudando a la situación.Jong volteó la cabeza hacia Hyunjin, espetando: —No te pago por pensar. Métete en tus propios asuntos.—Seguiré el juego, papá. No te preocupes —. Murmuró Felix, ahora jugueteando con su cepillo de dientes. —Siempre lo hago.Su padre puso los ojos en blanco. —No seas tan niña. Soy duro contigo porque necesitas endurecerte, especialmente ahora. Mañana por la noche todo cambiará, para los dos.Felix miró bruscamente a su padre. — ¿Qué significa eso?Su padre sonrió. —Ya lo verás. Sólo compórtate de la mejor manera, mantén a esa chica bajo control y, por el amor de Dios, no te pongas de rodillas.—Vaya, tan jodidamente elegante, papá—. Gruñó Felix, curvando los labios. — ¿Eso es todo?Su padre negó con la cabeza, decepción evidente en su expresión. —Eso es todo.Tan pronto como la puerta del dormitorio de Felix se cerró de golpe, Jong se volvió hacia Hyunjin. —Quería darte las gracias, marine.Hyunjin mantuvo su rostro inexpresivo. — ¿Por qué, señor?—Por cualquier milagro que hayas hecho en mi hijo. Todavía es un pequeño imbécil irrespetuoso y un fenómeno de la naturaleza, pero lo ha hecho bien en cada una de las reuniones familiares. Incluso tener a esa chica ahí nos beneficia. A ellos les encanta tener algo de qué chismosear y si están cotilleando sobre la inapropiada novia de mi hijo, no se preocupan por dónde ha estado durante los últimos meses o si es secretamente un sodomita.Lo mataré después. Lo mataré después. Hyunjin se limitó a murmurar la frase una y otra vez en su cabeza mientras Jong hablaba, tratando de sofocar el impulso asesino que inundaba su sistema y dejaba un sabor metálico en su boca. — No estoy seguro qué parte he tenido que jugar en eso... señor, pero mientras que esté satisfecho con mi desempeño laboral.Jong se rio entre dientes. —No seas modesto. Creo que tu disciplina militar es exactamente lo que mi hijo necesitaba. Estoy agradecido.Hyunjin se mordió el interior de la mejilla mientras los pensamientos sobre las muchas sesiones de disciplina de Felix llenaban su cabeza. —Feliz de hacer mi parte, señor. Su hijo responde muy bien a una mano firme y límites duros.Felix emitió un sonido ahogado en algún lugar de los recovecos de su habitación. La pequeña mierda estaba escuchando a escondidas… otra vez. Siempre estaba escuchando. Hyunjin luchó contra el impulso de sonreír cuando la frente de Jong colapsó en un ceño fruncido como si no supiera cómo responder. —Bueno, sí, supongo que sí. Sólo... sólo sigue con el buen trabajo y tal vez incluso haya una bonificación para ti, cuando esto termine.Hyunjin asintió y acompañó al senador hasta la puerta. El hombre se volvió como para decir algo, pero Hyunjin le cerró la puerta en la cara y aseguró la cerradura y el pestillo. Fueron suficientes visitantes para un día.**Para una noche destinada a cambiar vidas, se sintió como cualquier otro evento aburrido para recaudar fondos al que Hyunjin se había visto obligado a asistir desde que tomó este trabajo. Era el mismo pollo gomoso y la misma risa enlatada. Los mismos chistes inapropiados hechos a expensas de los menos afortunados y tolerantes mujeres mayores que manoseaban al chico que por derecho le pertenecía a Hyunjin. Incluso la misma música terrible llenaba el salón de baile. Si Hyunjin tuviera que escuchar una vez más alguna power ballad de los ochenta tocada por una orquesta, podría arrebatarle el arco al violinista y cortarse su propia garganta con eso.Hyunjin había cambiado un poco su rutina para frustrar a la horda de reporteros. Se habían llevado el nuevo Land Rover de Chaer y Hyunjin los había traído por la entrada de servicio. Llegaron justo antes de la cena para minimizar la interacción de Felix con los demás. El chico no estaba bien. Si estaba hosco antes de la visita de su padre, ahora estaba completamente sensiblero. Había pasado horas en el baño antes de irse, simplemente sentado en la bañera vacía mirando a la pared. Hyunjin no tenía idea de cómo ayudarlo.No había nada que pudiera hacer ahora que estaban allí frente a todas esas miradas indiscretas. Dado que el senador había invitado a la prensa, estaban sentados dispersos entre los demás con sus mejores ropas, haciendo imposible para Hyunjin saber quiénes eran... todos excepto uno. La reportera del Seúl Post estaba sentada en el centro del grupo y solo tenía ojos para Felix.Hyunjin solo podía pararse de espaldas a la pared con el resto del personal de seguridad, con la mirada pegada a Felix que parecía estar a punto de vomitar en su ensalada de remolacha. A su lado, Chaer dividió su tiempo entre hacer comentarios incendiarios al resto de la mesa y lanzar miradas preocupadas en dirección a Felix.Ni siquiera estaba intentando jugar a los juegos de su padre. Atrás quedó el Felix que sonreía, bromeaba e incluso coqueteaba con ancianas inofensivas. Los comentarios de su padre ayer habían roto algo en Felix, algo que Hyunjin no estaba seguro de que alguien pudiera arreglar.Hizo una mueca junto con los demás cuando un sonido se filtró a través de los altavoces del techo seguido de un fuerte golpe en el micrófono. Una mujer se aclaró la garganta y la gente se volvió en sus asientos para prestarle atención. Hyunjin nunca antes había visto a la mujer. Era una pequeña morena con cabello castaño brillante y una gran sonrisa falsa que llevaba un vestido morado de cuello alto que abrazaba su diminuta figura. —Disculpen, todos ustedes ¿Si pudiera tener su atención por un momento? Gracias.Una vez que todos se calmaron, continuó, presentándose a la audiencia como Ha Woori, la asistente personal del mismo senador Lee, antes de hablar largamente sobre todo lo bueno que Jong había hecho por la ciudad y cómo ella no podía estar más orgullosa de trabajar para él. El hombre del momento se sentó en la mesa en la parte delantera del escenario, sonriendo radiante hacia la chica. La madre de Felix no parecía tan afectuosa.—Pero basta de mí, ayúdenme a darle una cálida bienvenida al mismo hombre, el senador Lee Jongsuk.Aplaudió con entusiasmo, una sonrisa trastornada en su rostro hasta que un puñado de otros se unieron. Jong se levantó, saludando como una reina de belleza antes de subir al escenario. Felix había dicho que el hombre recibiría algún tipo de premio esta noche, aunque Hyunjin no podía imaginar para qué ¿Tenían el premio al más grande idiota del mundo? La mayor parte de la ciudad odiaba las tripas del hombre.—Gracias. Gracias. Es genial ver a todos aquí esta noche. Especialmente a ti, Jeongpal. Todavía me debes cien dólares de nuestro último juego de golf. Espero que hayas traído tu chequera —. Todo el mundo se rio de su tonta broma. — Todos ustedes piensan que estoy bromeando. Él es un golfista terrible —. Su sonrisa se desvaneció. —No, pero en serio, amigos. Me temo que los he traído aquí bajo falsas pretensiones. Sé que piensan que esto es solo otra recaudación de fondos para mí, que lo es, pero esta noche nos reunimos por otra razón, para honrar a mi querido amigo, Park Dongik, y celebrar todas las contribuciones que ha hecho para que esta ciudad vuelva a ser grande, la clase de ciudad que encarna nuestros ideales y nuestra visión del futuro. Así que, únanse a mí para darle la bienvenida al escenario para recibir el premio Visionary Award 2024.Esta vez el aplauso fue atronador. La sangre drenó del rostro de Felix. Los ojos de Chaer se posaron en Hyunjin, su mano se posó entre los hombros tensos de Felix. La sangre de Hyunjin corrió en sus oídos mientras miraba al violador de Felix, sonriendo y saludando desde el escenario. Eso es lo que era. Un jodido violador, y si Hyunjin se quedaba cinco segundos a solas con el hombre, le arrancaría la garganta sin pensarlo dos veces.El hombre hizo un gesto para que todos se callaran. —Gracias. Muchas gracias a todos. Si bien esta noche se trata del buen senador y de hacer todo lo que está en nuestro poder para que sea reelegido y mantener a ese hippie fuera del cargo, quiero compartir algunas noticias emocionantes. El Ministerio Luz de Dios realmente ha recibido una multitud de bendiciones este año. Ustedes, y otros como ustedes, han abierto sus corazones y sus billeteras y gracias a sus generosas donaciones, nos sentimos honrados de anunciar que estamos expandiendo nuestros campus para incluir el norte de Seúl, Incheon, Paju y Gwangju. Los niños y adolescentes de todo el país ahora vendrán y aprenderán de la palabra de Dios, recibirán la disciplina y la atención que necesitan para alejarse de los pecados del mundo secular y crecerán para ser buenos hombres y mujeres cristianos temerosos de Dios.Hubo algunos aplausos, pero Dongik examinaba a la multitud como si buscara a alguien. A Hyunjin se le cayó el estómago. Felix. Cuando encontró a Felix, blanco como un fantasma y sudando, le dedicó una sonrisa resbaladiza que hizo que a Hyunjin se le erizara la piel y enviara su ritmo cardiaco al techo.—Felix, levántate, por favor.Felix miró a su alrededor en confusión, su mirada fijándose en su padre quien estaba de pie en las sombras del escenario. Una mirada de su padre lo hizo ponerse de pie abruptamente. Chaer tomó su mano, entrelazando sus dedos para ocultar su temblor.Dongik levantó la mano para bloquear las luces del escenario, estrechando sus ojos hacia Felix. —Ahí está. Muchos de ustedes no lo saben, pero Felix pasó todos los veranos en el ministerio durante la escuela secundaria, trabajó de cerca conmigo no solo como un estudiante devoto sino como una especie de pasante, trabajando los programas tal como lo hacían los otros estudiantes. Parece adecuado ahora que me ayude a expandir nuestro alcance. Espero trabajar estrechamente contigo en el futuro.Felix se quedó paralizado el tiempo suficiente para que Dongik alzara su copa en un brindis y para que los demás hicieran lo mismo, pero tan pronto como Dongik abandonó el escenario, Felix soltó la mano de Chaer y trastabilló hacia las puertas del salón de baile.Chaer lo vio irse, perdido en cuanto a lo que acababa de suceder. —Supongo que no fue el premio de Jong después de todo—. Murmuró mientras llegaba al lado de Hyunjin. — ¿Qué carajos me estoy perdiendo? ¿Qué está pasando?—No lo sé, pero necesito encontrarlo ¿Puedes intentar interferir con su padre?—Hecho.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Felix tomó una copa de champán de una camarera mientras pasaba, bebiéndola antes de tomar otra de un camarero diferente, un hombre con cabello oscuro y rizado que le sonrió mientras tomaba su copa vacía. Felix no le devolvió la sonrisa. Se mantuvo en alerta, tratando de encontrar el baño más cercano. Debería haberlo visto venir. Debería haber mantenido la guardia alta, pero estaba tan jodidamente cansado. Estaba cansado de los juegos y cansado de sufrir. Todo era demasiado.Localizó el letrero que apuntaba hacia el baño, haciéndole señas a otro camarero al pasar, bebiendo su tercer vaso. No estaba lo suficientemente perdido para lidiar con nada de esto. Estaba a mitad de camino del restaurante cuando vio a Kiae caminando hacia él con un vestido de cóctel negro y tacones de aguja altísimos. No jodidamente ahora.—Sin comentarios —, espetó, tratando de hacer a un lado al reportero.Ella inclinó la cabeza, luciendo confundida. —Realmente no te entiendo. Creía que te encantaría la publicidad gratuita. Estoy segura de que tu padre y Park Dongik lo harían. Tu padre te acaba de entregar las llaves de un reino, pero luces como si alguien le disparó a tu cachorro.—Déjeme en paz, señora. ¿No tiene mejores cosas que hacer que preocuparse por mi vida? — Él siguió adelante, dejándola atrás.—Parece una gran responsabilidad para un joven de veintidós años con antecedentes, pero supongo que cuando tu papá es senador, cosas así se esconden bajo la alfombra.Felix se detuvo en seco ante sus palabras y se dio la vuelta. — ¿Así que, lo sabes?Ella le sonrió, alzando una ceja perfectamente cuidada. — ¿Acerca de tus múltiples multas por manera en estado de ebriedad? ¿Tu arresto domiciliario? ¿Acerca de cómo de alguna manera tu padre logró enterrarlo? Sí, lo sé. También tenemos investigadores privados.Felix negó con la cabeza, sintiéndose atrapado. — ¿Por qué está haciendo esto? ¿Por qué está tan preocupada por mi vida? ¿Qué le hice?Kiae se burló. — ¿Qué hiciste? Ustedes, hombres con dinero, pueden usar su privilegio como si fuera una armadura de teflón. Nada se pega a chicos como tú y tu padre. Sus políticas bárbaras nunca tocan a personas como tú... solo afectan a personas como yo. La comunidad LGBT. Mujeres. Tipos como tú siempre tienen papis que compran la manera de salir de las multas y que les consiguen trabajos elegantes para los que no están calificados. Nadie siente lástima por ti.—Váyase a la mierda, señora —, fue todo lo que Felix pudo manejar.Una vez en el baño, se encerró en el último cubículo, presionando su cabeza contra el frío de la puerta. Metió la mano en el bolsillo y la cerró alrededor de ese pequeño trozo de papel que había sacado de encima del botiquín antes de salir de casa. Se quitó la chaqueta del traje, la dejó caer al suelo y se subió la manga del brazo izquierdo. Desenvolvió la hoja, parpadeando a través del sudor y las lágrimas. Solo necesitaba un corte. Solo uno, lo suficiente para aliviar el dolor, para sacarse el veneno y hacer que la presión desaparezca.— ¿Felix?Dongik. El estómago de Felix dio un vuelco. ¿Dongik lo había seguido? Se movió más adentro del cubículo, necesitando tanta distancia entre ellos como fuera posible. Quizás si Felix se quedara callado, simplemente se iría.—No seas tímido. Te vi entrar aquí. Quería ver si estabas bien. No te veías tan bien. ¿Bebiste demasiado? — preguntó.—Estoy bien —, murmuró incluso cuando su estómago se revolvió y su agarre en el lado seguro de la hoja se apretó.Él estaba justo fuera del cubículo ahora. Felix podía ver sus mocasines negros asomando por debajo de la puerta. — ¿Te gustó mi sorpresa? Tomó algo de convencimiento y una gran donación a tu padre para que vea la lógica de mi elección, pero siempre he sabido lo especial que eres. Siempre.¿Fue idea de Dongik? Dongik, literalmente, lo había comprado a su padre. Su padre no tenía idea de lo que realmente quería Dongik, pero ni siquiera estaba seguro de que hubiera importado. Felix respiró hondo por la nariz para evitar vomitar. No lo haría. Nunca ayudaría a someter niños a la mierda por la que él pasó. Moriría primero. Pero Felix no dijo nada de eso. No pudo decir nada en absoluto. Se quedó allí, temblando. Su piel estaba en llamas, pero estaba congelado.—Pensé que estarías emocionado de volver a mí. Siempre fuiste un estudiante tan devoto. Tan ansioso. Siempre fuiste mi favorito —. Se rio a pesar del silencio de Felix. —Lo sé, se supone que no debo tener favoritos, pero los tengo.Tengo. Tiempo presente. Le estaba haciendo a otros niños las mismas cosas que le hizo a Felix. —Estás jodidamente enfermo. ¿Cómo mierda vives contigo mismo? Tus sesiones de tortura no funcionan. Nunca lo han hecho — escupió Felix, reprimiendo el sollozo que amenazaba con burbujear.Dongik parecía encantado de haber obtenido una respuesta. —Bueno, ahora. Eso simplemente no es cierto. Mírate. Tienes una hermosa novia. Estás a punto de tener una carrera lucrativa. Tu padre está a punto de ser reelegido. Todo está funcionando para ti. Me gustaría pensar que jugué un papel en eso.El corazón de Felix latía contra sus costillas, la sangre le subía a los oídos. — ¿Crees que las cosas que me hiciste… las cosas que me hiciste hacer… crees que de alguna manera cambiaron quién era? La oración no me cambió. La maldita mierda enfermiza que me hiciste... la mierda que probablemente todavía le sigues haciendo a otros chicos como yo... no me cambió. Dios no podría hacer que yo no fuera gay más de lo que podría hacer que tú seas menos un maldito monstruo.La puerta traqueteó cuando Dongik se apoyó contra ella. —No tengas celos. Nunca toqué a esos otros chicos... no se parecían en nada a ti... solo eras tú a quien no pude resistir. No finjas que no te gustó. Regresaste una y otra vez. Lo que tuvimos fue especial. Aún podríamos tenerlo. Nadie tendría que saberlo jamás.Felix golpeó con el puño la puerta del cubículo. —Aléjate de mí. La puerta del baño se abrió.— ¿Felix?— ¿Hyunjin? — se las arregló, el alivio inundó su sistema hasta que se sintió mareado.—Estamos en medio de una conversación—, dijo Dongik.—Y ahora no lo estás —, dijo Hyunjin. —Vamos, Felix.Felix miró la navaja que tenía en la mano, la volvió a doblar con cuidado en el papel y la metió en su bolsillo. Dejó su chaqueta en el piso del baño, necesitando alejarse lo más posible de Dongik.Hyunjin lo agarró por la parte superior del brazo y tiró de él hacia la puerta. Dongik agarró su otro brazo. Felix respiró sobresaltado.Hyunjin se volvió y su mirada se posó en la mano de Dongik sobre el brazo de Felix. —Tienes dos segundos para quitar la mano de él antes de que te la arranque de tu maldito cuerpo y te golpee hasta la muerte.El hombre mayor palideció, liberando a Felix instantáneamente.Hyunjin lo tomó del brazo una vez más, tirándolo por el vestíbulo y arrastrándolo a una pequeña sala de conferencias desierta justo antes de la salida de incendios. Tan pronto como la puerta se cerró de golpe, la espalda de Felix golpeó la pared y se deslizó por ella, apoyando los codos en las rodillas. —Ya no puedo hacer esto, Hyunjin. No puedo. No puedo trabajar para ese hombre. Esa reportera, ella sabe sobre mis multas. Ella me expondrá, le contará a todo el mundo lo que hice, y ni siquiera me importa. Estoy tan jodidamente cansado. Estoy tan cansado de todo esto.Hyunjin se arrodilló a su lado y tomó su rostro entre las manos. —Di la palabra y está hecho, bebé. Podemos irnos ahora mismo. Encontraré a Chaer y todo habrá terminado.Felix negó con la cabeza. Hyunjin no podía hablar en serio. —No te haré eso. Necesitas este dinero. Tú y Mina lo necesitan para tu papá. Solo necesito un minuto. Estaré bien. Solo necesito respirar. ¿Por qué es tan difícil respirar?—Porque estás teniendo un ataque de pánico. Encontraré otra forma de pagar el cuidado de mi padre. No voy a dejar que te quedes aquí. No a riesgo de tu salud... tu cordura. Jesús, Felix. No vas a trabajar para el hombre que te violó durante años. Eso es una locura... Haré que Chan me busque otro trabajo.Felix contuvo el aliento en un sollozo, sacudiendo la cabeza. —No merezco este dolor de cabeza, Hyunjin. No lo merezco. Créeme. Nunca voy a dejar de estar jodido. Es solo una parte de quien soy ahora. Solo soy un desastre. Siempre seré este gran desastre. Soy una mala inversión.El corazón de Felix se hundió cuando Hyunjin se puso de pie.—Levántate.Felix miró hacia arriba. — ¿Qué?—Te di una orden. Párate.Felix hizo lo que le ordenó Hyunjin, a pesar de que sus rodillas temblaban. Hyunjin apartó el cabello de Felix de su rostro. — ¿A quién perteneces?Una extraña calma se apoderó de Felix, sus párpados entreabiertos. —A ti, Daddy.— ¿Quién hace las reglas?—Tú las haces, Daddy.—Así es. Yo hago las reglas. Me preocupo por las cosas grandes. ¿No te cuido siempre?Él lo hacía. Hyunjin siempre estuvo ahí. Él se encargó de todo. —Sí, Daddy.—Así es. Siempre. Yo siempre cuidaré de ti. Si estás jodido, yo estoy jodido también. Pero estoy aquí. Estoy aquí y no voy a ir a ninguna parte. No dejaré que nadie te lastime.—Te amo—, soltó Felix antes de taparse la boca con la mano. Hyunjin apartó la mano de Felix y lo besó hasta que se quedó sin aliento.¿La gente llegaba a ser feliz en la vida real? ¿Podría Felix ser feliz? ¿Podría simplemente alejarse de su padre y su dinero y vivir una vida con Hyunjin? ¿Una vida libre de las exigencias e insinuaciones de su padre? Mantenerse alejado de sus rodillas. Eso es lo que dijo anoche. Como si el único resultado concebible fuera Felix de rodillas.Que se joda.Se dejó caer ante Hyunjin, mirándolo como lo había hecho tantas veces antes, sus manos abrieron hábilmente los pantalones de Hyunjin.—Felix... —comenzó Hyunjin, pero luego gimió cuando los labios de Felix se sellaron alrededor de su polla. —Joder, esto no es una buena idea.Felix cerró los ojos, concentrándose solo en ese sabor salado de la piel de Hyunjin y el peso de su polla mientras se endurecía por Felix.El metal raspó cuando la pesada puerta de la sala de conferencias se abrió. —Esa reportera dijo que estabas aquí. La gente está mirando...Jesucristo, Felix. ¿Qué carajos?Hyunjin hizo que Felix se pusiera de pie y se apresuró a subir la cremallera de sus pantalones antes de volverse hacia el padre de Felix. Jong miró de un lado a otro entre los dos. — ¿Has… has estado violando a mi hijo en mi maldita casa? ¿Mientras te pagaba? ¿Eres... pero eres un Marín? ¿Un veterano de guerra condecorado? ¿Cómo... te sedujo mi hijo?Felix no pudo evitar el jadeo que se le escapó. — ¿En serio, papá? ¿De verdad crees que así es como funciona todo esto?Hyunjin empujó a Felix detrás de él. —Felix no me sedujo... Yo lo seduje —, le dijo Hyunjin al senador, cruzando los brazos sobre el pecho como si desafiara al senador a decir lo contrario.—Tú. Estás jodidamente despedido. Lárgate de aquí. Y no creas que recibirás un centavo de mí ahora.—Papá, no puedes hacer eso. Necesita ese dinero.—Entonces debería haber pensado en eso antes de convertir mi hogar en Sodoma y Gomorra —. Miró a Hyunjin. —Lárgate de aquí, joder. Ve a sacar tu mierda de mi casa y no vuelvas.La mandíbula de Hyunjin se apretó, sus ojos acerados. —No me iré sin Felix.Jong parecía confundido por la declaración de Hyunjin. —Oh, ya entiendo. Crees que puedes usar a mi hijo por su herencia. Eso nunca sucederá. Mi hijo nunca verá ni un centavo de su fondo fiduciario si no se alinea.Felix explotó. No podía jodidamente escuchar ni una palabra más —. No quiero tu maldito dinero, papá. Eso nunca me ha importado una mierda. Solo quería que me aceptaras, que me amaras. ¿Cómo no puedes entender eso? No elegí la forma en que soy, solo lo soy. No puedes echarme la culpa. No me lo puedes sacar a golpes. Demonios, tu amigo Dongik ni siquiera pudo hacerlo torturándome. ¿No puedes simplemente amarme? Soy tu hijo —. Odiaba la forma en que se le quebró la voz, que las lágrimas se le escaparan de los ojos. Su padre no se merecía su dolor.— ¿Amarte? Tú no vales mi amor. Te niegas a alejarte de este estilo de vida pecaminoso. Nunca lo aceptaré. No perderé mi tiempo amando a un hijo que nunca veré en el más allá. Estás escupiendo en el rostro de Dios. Lo que estás haciendo es... inmoral. Antinatural. Simplemente está mal.Felix no había pensado que pudiera sentirse peor de lo que se había sentido, pero su padre sabía exactamente dónde apuntar para infligir el mayor daño. Los oídos de Felix se llenaron con el sonido de su propio corazón rompiéndose. Su padre realmente nunca lo amaría. Nunca.—Vamos, Hyunjin.Hyunjin lo tomó de la mano y lo condujo hasta la puerta. Felix se dio la vuelta justo cuando Hyunjin abría la puerta, una idea formándose. —Le pagarás a Hyunjin cada centavo de su salario o lo haré público.—Te vas de aquí de la mano con él. ¿De qué otra manera podrías humillarme más?— ¿El abuso?— ¿Abuso? Por favor, necesitabas endurecerte.— ¿De verdad crees que así es como se verá en la prensa? —preguntó Felix.Él se burló. —Nadie te creerá.—Chaer es una excelente fotógrafa. Apuesto a que a esa reportera le encantaría ver esas fotos. Le encantaría mostrarle al mundo quién eres en realidad —, mintió Felix. No había fotografías.El rostro de su padre se puso blanco. —No te atreverías.—Pruébame, joder —, respondió Felix.Su padre avanzó hacia él. Felix dio un paso atrás, pero entonces Hyunjin estaba allí. —Dame una jodida razón para patearte el trasero. Sólo dame una razón.Felix se estremeció ante la malicia en el tono de Hyunjin. Jong se tambaleó hacia atrás, claramente tomando la palabra de Hyunjin.Hyunjin tomó la mano de Felix y lo condujo de regreso al vestíbulo. Metió la mano en el bolsillo y sacó las llaves de Chaer. —Sal por la entrada de servicio, tal como entramos. Encontraré a Chaer y nos largaremos de aquí. ¿Okey?Felix asintió bruscamente, mirando las llaves como nunca las había visto antes. Vio a Hyunjin desaparecer en el abarrotado salón de baile, su mirada se enganchó en la reportera de antes… Kiae. Estudió a Felix, sus ojos ahora menos acusadores, más… algo más… confundidos, ¿tal vez? Felix no podía preocuparse por ella ahora.Se abrió paso por los pasillos traseros que corrían detrás de las cocinas, abrió la puerta y se adentró en el calor opresivo de la noche. Lo golpeó como una manta mojada. La adrenalina surgió a través de él mientras los acontecimientos de la noche se arremolinaban en su cabeza. Buscó a tientas el llavero cuando encontró el auto de Chaer justo al frente.Felix abrió la puerta del lado del conductor, presionando el botón para encender el motor. Suspiró ante la ráfaga de aire gélido que golpeó su cuerpo sobrecalentado. Cerró los ojos, el mareo se apoderó de él cuando esas tres copas de champán que bebió se apoderaron de él. ¿Qué acababa de hacer?¿Chantajear a su padre? ¿Irse con Hyunjin? ¿Qué pasaría ahora? No tenía nada. Se iba sin nada.Solo Hyunjin.Hyunjin era suficiente. Hyunjin lo era todo. ¿Pero era él todo para Hyunjin? ¿Hyunjin se arrepentiría de esto en una semana? ¿Un mes? ¿Un año? Se le revolvió el estómago. Sacó la navaja de su bolsillo. Solo necesitaba una liberación. Solo un pequeño corte para deshacerse del veneno, para amortiguar el pánico que le robaba el aliento de los pulmones. Se subió la manga una vez más, las manos temblando mientras presionaba la hoja justo debajo de su bíceps, lo suficientemente cerca de su cuerpo para ocultar el corte.Siseó cuando su piel se partió, una mano saltando cuando un fuerte ruido lo sobresaltó. Soltó una carcajada al darse cuenta de que su codo había golpeado el claxon, pero frunció el ceño cuando el carmesí trazó un arco en el aire, salpicando sobre el interior de cuero blanco de Chaer una y luego otra vez. Parpadeó estúpidamente ante el corte en su brazo y la sangre brotando de él como una película de terror. Dio una palmada sobre ella, pero no ayudó.Casi instantáneamente, su pecho dolió y su visión se volvió borrosa, como si mirara el mundo a través del fondo de un pozo. Trató de salir del asiento, buscar a Hyunjin, gritar por ayuda, pero resbaló, su cuerpo se estrelló contra el asfalto y su cabeza rebotó en el suelo. Eso dolería más tarde. Miró la farola mientras el mundo comenzaba a desvanecerse.— ¿Felix? Oh Dios. Llama al 911 —. Hyunjin. Hyunjin estaba ahí. Hyunjin lo haría mejor. Felix sintió que lo tiraban y jalaban y luego algo le apretó el brazo con tanta fuerza que pensó que tal vez se lo estaban arrancando.La voz asustada de Chaer llenó sus oídos. —Necesitamos una ambulancia. Por favor. Apúrense. Estamos en…Se estaba desvaneciendo. —Felix, quédate conmigo. ¿Qué has hecho? Oh, Dios. Oh, joder. Bebé. Quédate conmigo. ¿Qué hiciste? Te amo. Quédate conmigo.¿Hyunjin estaba llorando? Debe ser terrible si Hyunjin estaba llorando.— ¡Felix! — ¿Por qué Chaer estaba gritando?Todo se volvió negro.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
Hyunjin observaba la sangre revistiendo sus manos. Había demasiada. Saturó sus ropas e incluso sus zapatos. La sangre de Felix. Chaer se sentó a su lado en el banco, pero su atención estaba focalizada en sus padres a unos metros alejados hablando entre ellos. Cuando los llamó, lo dejaron todo. Trajeron un cambio de ropa para ella y se quedaron para asegurarse que Felix estuviera bien.¿Estaba bien? Había estado en cirugía por horas. “Laceración en la arteria braquial. Severa pérdida de sangre. Touch and go.”. Hyunjin había intentado concentrarse en las palabras del médico, pero seguía devolviéndose a Felix tirando en el pavimento, la vida escapándose de él. Se veía tan asustado, y solo se aferró a Hyunjin hasta que perdió la consciencia. El doctor dijo que tenía suerte de seguir con vida… Que si no lo hubiesen encontrado… Si no hubiesen usado el cinturón de torniquete en el brazo de Felix… él podía haberse desangrado allí, justo en la calle. Hyunjin podría haberlo perdido para siempre.Le ofrecieron a Hyunjin una bata así podía removerse las ropas ensangrentadas, pero él se negó. No iba a moverse de ese lugar hasta que le dijeran que Felix estaba bien.—Tiene que estar bien —Murmuró Hyunjin debajo de su aliento.—Lo estará —Prometió Chaer —. Lo estará —Dijo de nuevo, como si intentara convencerse a sí misma.Las puertas automáticas de la sala de espera se abrieron, y todos alzaron la vista hacia la conmoción. Las fosas nasales de Hyunjin se ensancharon. Jong caminó hacia el mostrador como si fuera dueño del lugar, el interno vestido de púrpura oscuro tras sus talones así como dos hombres vestidos de trajes.¿Dónde jodidos había estado todo este tiempo? Chaer había estado llamándolo por horas.Ella se levantó, apresurándose a encontrarse con él. —Felix sigue en cirugía.— ¿Qué pasó? —Espetó.Las manos de ella cayeron a ambos lados. —Estaba sangrando mucho por un corte en el brazo.— ¿Te aseguraste de que lo admitieran bajo un nombre falso? —Preguntó, sin reconocer la declaración anterior.Chaer tropezó hacia atrás. — ¿Qué?—Un nombre falso. ¿Usaron un alias así podemos mantener esto en secreto?El rostro de Chaer se torció, enfurecida. — ¿Siquiera te importa si va a vivir?Jong rodó los ojos. —Oh, por favor. No seas una niña. Ambos sabemos que él se hizo esto a sí mismo —Dijo, despidiéndola y girándose hacia la mujer detrás del escritorio —. Perdóneme, jovencita. Necesito hablar con usted —La enfermera detrás del escritorio movió los ojos hacia arriba cuando él golpeó el mostrador.—Estoy al teléfono —Le dijo, señalando el recibidor como si él fuera un idiota. — ¿Acaso sabes quién soy yo?—Dr. Levkoff, lo llamaré después —Murmuró antes de bajar el teléfono y sonreír al senador —. Sí, señor. Sé exactamente quién es usted. Es el hombre que se salió con la suya al robar cientos de millones de dólares de la compañía dueña de este hospital. Usted es la razón de que la mitad de nosotros no recibimos un aumento y por qué nos encontramos tan gravemente faltos de personal. Sé exactamente quién es.La expresión del hombre hubiese hecho reír a Hyunjin en otro momento.— ¿Cómo se atreve? Quiero hablar con su supervisor.Ella miró hacia su etiqueta, jalándola hacia adelante hasta que estaba prácticamente reposando en su nariz. —Soy la supervisora, señor.Él se burló. —Necesito hablar con un médico o un administrador, alguien lo suficientemente mayor para beber, preferiblemente un hombre.La enfermera hizo rodar sus ojos pero se fue a cumplir. Momentos después, una mujer de apariencia severa con un moño y lentes de lectura se acercó al senador.—Mi nombre es Gwon Kisun. Soy la administradora. ¿Cómo puedo ayudarle?—Admitieron a mi hijo bajo su nombre real. Necesitamos cambiarlo de inmediato. También quiero actualizaciones de la condición de mi hijo en intervalos regulares. Necesitan cerrar esta ala del hospital, y necesitan alertar a seguridad para que nadie de la prensa se le sea permitida la entrada en el campus del hospital.La mujer miró hacia él por sobre los bordes de los lentes. —Senador, no estoy segura exactamente de donde piensa que está, pero por aquí no trabajamos así. Estaré feliz de conseguirle la actualización del estado de su hijo, y hablaré con el personal de tecnologías para la información sobre ponerle un alias para proteger su privacidad, pero con todo respeto, pienso que ese barco ya ha zarpado. Quizás su tiempo estaría mejor gastado en preocuparse si él logrará salir de la cirugía.Ella no esperó por su respuesta, girándose a murmurar algo a la enfermera detrás del escritorio antes de desaparecer detrás de otro set de puertas dobles.—Necesitamos adelantarnos a esto —Le dijo a la chica de púrpura —. Pon a Josub en el teléfono ahora mismo. Necesitamos sacar un comunicado de prensa. Diremos que fue un accidente, que se cortó a sí mismo con un pedazo de metal dentado.Ella tomó notas, asintiendo como una muñequita. — ¿Deberíamos esperar hasta saber su condición?Él agitó la cabeza. —No, los medios de comunicación probablemente ya están especulando. Honestamente, en cuanto a publicidad, sería mejor para todos nosotros si no sobreviviera.Ambas, la enfermera detrás del escritorio y la pasante, succionaron una respiración sorprendida ante el comentario cruel.Hyunjin no recordó haber dejado el asiento, no recordaba como Jong terminó en el suelo, pero él disfrutó de la sensación de sus puños conectando con el suave rostro pastoso, los gruñidos de dolor y el sonido satisfactorio de su nariz rompiéndose debajo de sus manos. Personas tiraron de él, intentando liberar al senador, pero eran mosquitos zumbando alrededor de él, más una molestia que un obstáculo. Lee Jongsuk se merecía todo esto y más, y Hyunjin agregaría felizmente la sangre de este hombre a la de Felix.Chaer estaba gritándole, sus puños golpeándole el hombro. — ¡Hyunjin, detente! No vale la pena. Oh, Dios mío. Vas a matarlo. ¡Detente! Esto no está ayudando a Felix.Felix. Felix estaba en cirugía. Felix podía morir. Joder.Miró hacia abajo al rostro ensangrentado de Jong, cualquier satisfacción que sintió se esfumó bajo la realidad de la situación. Dejó que dos hombres tiraran de él.Jesús, no podía perder a Felix. No podía jodidamente hacerlo. Él no solo se preocupaba por el chico, lo amaba. Estaba enamorado de él. Debió habérselo dicho ayer. Ahora, podría no tener nunca la oportunidad. Joder.La chica en púrpura se apresuró a ayudar al senador a ponerse de pie, pero él la empujó lejos. — ¡Estoy bien! —Gritó, levantándose y enderezando su chaqueta.El senador no estaba bien. Su nariz goteaba sangre sobre su costoso tuxedo. La enfermera detrás del escritorio le ofreció una toalla blanca nieve, su rostro en ambas partes divertido y preocupado. La administradora empujó las puertas justo en el momento en que Jong gritó: — ¡Lo quiero arrestado!—Vamos, Sr. Lee. ¿No podemos concentrarnos en Felix? — Preguntó Chaer —. ¿Recuerda? ¿Su hijo? ¿El que está peleando por su vida?—Sí, pues, ¿de quién es la culpa? —Refunfuñó, sujetando la toalla sobre su nariz.—Tengo la actualización de su hijo, ¿si está interesado? —Preguntó la señorita Gwon, mirando al senador como si fuera algo pegado en la parte de abajo de su zapato.—Bueno, adelante —Dijo, su voz amortiguada por la tela.—Su hijo está fuera de cirugía. Lo están llevando a recuperación, ahora mismo. Está en condición estable, pero va a ser un largo viaje. El cirujano vendrá a hablar con usted dentro de poco.— ¿Cuándo puedo verlo? —Preguntó Hyunjin.—Eso no depende de mí —Dijo ella, no cruelmente, antes de girarse y desaparecer una vez más.El senador se giró hacia él, apuntando un dedo hacia su rostro. —Tú, quédate lejos de mi hijo. Esto es tu culpa.Hyunjin resopló, contemplando romper el dígito corto y rechoncho del tipo. — ¿Mí culpa? Lo llamaste un sodomita. Le dijiste que no era merecedor de tu amor. Has estado rompiéndole el corazón toda su vida. ¿Quieres hacerme arrestar? Bien. Pero no irás a ningún lado cerca de él sin su consentimiento. ¿Me has jodidamente oído?Jong se burló. — ¿Y cómo intentarás detenerme?Chaer dio un paso al frente. —Mi padre llamó a nuestro abogado. Estará aquí en cualquier momento. Él va a diligenciar un expediente de mandato judicial de emergencia para una orden de restricción.—Una orden de restricción… ¿Contra mí? ¿Un senador? —Miró hacia el padre de Chaer —. Es mejor que controles a tu hija.El hombre agitó la cabeza. —Chaeryeong nos mostró los moretones. Ha estado documentándolos por años. Son bastante convincentes. Ningún juzgado los pasará por alto. No con tu comportamiento de esta noche y definitivamente no con tu campaña de valores familiares.Jong pareció tomado por sorpresa. — ¿Mi comportamiento? Este hombre acaba de intentar matarme.—Lo veías venir —Soltó Chaer —. Alguien debió haberte golpeado en tu trasero hace años.El padre de Chaer sacudió la cabeza, bajando la voz. —Sería inteligente que te fueras, Jong. Solo deja al chico en paz. Has hecho suficiente daño ya.—Llamé a Chan, también —Dijo Chaer a Hyunjin.— ¿Lo llamaste? ¿Tienes su número? —Preguntó Hyunjin.— ¿Qué puedo decir? Trabajo rápido —Dijo ella con el pequeño inicio de una sonrisa.Antes de que nadie pudiera decir nada más, una mujer en bata azul apareció. Ella se acercó a Hyunjin. —Superó la cirugía. Está estable. Está en recuperación, pero todavía no ha despertado. Tuvimos que extraer una vena de su pierna para reparar el daño de la arteria braquial, así que tiene una herida sustancial tanto en brazo izquierdo y pierna derecha. Ha recobrado la sangre, así que tenemos esperanzas de que el daño sea mínimo, pero con esta clase de heridas siempre hay posibilidades de amputación.—Dios mío —murmuró Jong.Hyunjin lo ignoró. — ¿Será capaz de usar su mano izquierda de nuevo?Ella dio un suave encogimiento de hombros. —No estamos seguros de si hubo algún daño en los nervios, pero por ahora, nuestra mayor preocupación es la perfusión, estar seguros de que mantiene los flujos de sangre hacia los miembros y monitorear por infección.El nudo en el pecho de Hyunjin se soltó. Felix estaba estable; podrían atravesar lo que sea juntos. — ¿Cuándo puedo verlo?—Tan pronto como lo movamos a una habitación.Jong dio un paso frente a Hyunjin, haciendo que la cirujana diera un paso hacia atrás. —Perdóneme. Ese es mi hijo. Soy su pariente más cercano.Ella arrugó la frente. —Su hijo es un hombre adulto. Este hombre está enlistado como su contacto de emergencia en su teléfono. Su papeleo dice “prometido”. No estoy segura de qué decirle, señor.Jong se veía como si estuviera a punto de un derrame cerebral ante la palabra “prometido”. Hyunjin pudo haberlo embellecido un poco en el papeleo de admisión, pero no sería una mentira por mucho tiempo. Felix era suyo. Quizás fuera demasiado joven o Hyunjin demasiado viejo, o ambos estaban demasiado jodidos para una relación, pero no lo hacía menos real.Hyunjin amaba a Felix, lo necesitaba tanto como Felix lo necesitaba a él. No tenía idea de que pasaría en el futuro, pero sea lo que fuese, lo enfrentarían juntos. Mientras Hyunjin no terminara en prisión.El teléfono del senador sonó, y se movió al lado más alejado de la sala de espera para contestar, todavía sosteniendo la toalla contra su amoratado y abollado rostro. ¿Dónde estaba la madre de Felix? ¿Su abuela? ¿Jong les habría siquiera avisado?Su teléfono vibró contra su pierna. El nombre de Mina titiló a través de la pantalla.— ¿Hola?—Chaer me mensajeó. Dijo que Felix estaba herido. ¿Está bien? ¿Tú estás bien?Hyunjin frunció el ceño. — ¿Qué?—Relájate, Hyunjin. ¿Pensaste que no me daría cuenta que estabas enamorado de él? ¿Pensaste que Chaer no me daría todos los detalles jugosos apenas comenzamos a hablar?— ¿Desde hace cuánto hablan ustedes dos? —Preguntó, perplejo.Ella ignoró la pregunta. — ¿Qué tan malo es? ¿Va a estar bien?Hyunjin se dejó caer en el asiento más cercano y pasó la siguiente hora hablando con su hermana, tratando de explicarle que él no sabía que estaba pasando con el trabajo, con el dinero, con Felix.—No seas idiota, Hyunjin. Nos lo arreglaremos. Yo solo quiero que seas feliz.Eso es todo lo que siempre he querido.Hyunjin se inclinó hacia atrás, los ojos cerrados, respiró un suspiro de alivio y solo la dejó hablar, sus palabras tranquilizadoras suavizando las orillas toscas de sus nervios.Hyunjin de verdad no se merecía a Mina, pero estaba completamente agradecido de tenerla.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Felix
Abrir los ojos fue agotador. La tenue luz sobre su cabeza esparció las mil arañas que anidaban en su cabeza, haciendo que su cerebro zumbara como si estuviera siendo electrocutado. Alguien había envuelto su mundo en algodón. Todo estaba borroso, todo dolía. Su brazo estaba en llamas y alguien lo había forzado a través de un bloque de queso suizo. Felix parpadeó confundido. No, eso no era correcto. Era esponjoso y parecía queso, pero mantenía su brazo levantado, su brazo que habían envuelto con miles de vendas.Lentamente miró a su alrededor, su estómago dio un vuelco en protesta cuando el mundo se inclinó sobre su eje. Diminutas pantallas lo rodeaban, líneas saltando y números que no entendía parpadeando, y seis bolsas de líquido colgaban de un poste de metal sobre su cabeza conduciendo a una línea en el costado de su cuello. Las máquinas pitaron, las bombas zumbaron y, al final del pasillo, alguien estaba gritando. Todo fue demasiado. Trató de levantar su mano ilesa, pero la encontró pesada... por Hyunjin.Hyunjin había acercado la silla reclinable a la cama, apoyando sus pies junto a los de Felix, sosteniendo su mano sana en un agarre mortal. Había perdido la batalla por el sueño, con la cabeza echada hacia atrás y la boca abierta. Los ojos de Felix se llenaron de lágrimas. Hyunjin se había quedado. Tragó y abrió la boca para hablar, pero no tenía voz. Lo intentó una vez más, pero fue demasiado difícil. Sus párpados se cerraron revoloteando mientras perdía la batalla por mantenerse consciente.Cuando abrió los ojos la próxima vez, fue como si alguien le hubiera quitado el velo de los ojos; las cosas eran más brillantes, más claras. Su cráneo todavía se sentía como si alguien le hubiera abierto la cabeza, pero ya no se sentía como si alguien le hubiera subido el volumen al mundo.— ¡Felix!Se sobresaltó ante el estridente sonido de su nombre. Chaer ahora estaba sentada donde Hyunjin había estado lo que se sentía solo hace unos momentos. Su corazón se hundió. Estaba en el hospital. ¿Cuánto tiempo había estado allí?¿Cuánto tiempo había estado inconsciente? ¿Qué le había pasado?— ¿Dónde está Hyunjin? —dijo con voz áspera. Chaer soltó una risa sorprendida y luego se echó a llorar. La frecuencia cardíaca de Felix se disparó, enviando a la máquina a su derecha a un ataque de pitidos rápidos. Las lágrimas llenaron sus ojos. — ¿Está... está bien?Una enfermera irrumpió por la puerta, estudiándolo mientras venía a comprobar el monitor. —Oh, estás despierto. Tu color luce mejor hoy. ¿Cómo te sientes?Felix la ignoró, su mirada fija a Chaer en su lugar. — ¿Dónde está él?Ella se secó las mejillas. —Felix, relájate. Hyunjin está bien. Tú eres el que casi muere.Felix se recostó contra las sábanas, todo su cuerpo en llamas. ¿Morir? ¿De qué estaba hablando? ¿Por qué todo dolía? La enfermera ajustó sus almohadas, luego revisó todos los conductos y cables antes de introducir algo a través de su intravenosa que lo hizo sentir frío y luego caliente. ¿Por qué tenía la garganta tan en carne viva? Miró a la enfermera. — ¿Puedo tomar un poco de agua?Ella asintió con la cabeza, saliendo y volviendo con una enorme taza de poliestireno blanco con una pajita. —Tendrás que ayudarlo—, le advirtió a Chaer.— ¿A dónde fue? — se las arregló después de que la enfermera se fuera.Chaer llevó la pajita a sus labios y bebió la mitad de la taza. —Solo necesitaba hacerse cargo de algo de papeleo con Chan. Ha estado aquí contigo todos los días y todas las noches, boo. Honestamente, se va a enojar porque se perdió las primeras palabras coherentes que has dicho en una semana.Las mariposas revoloteaban en el estómago de Felix. Hyunjin se había quedado. — ¿Una semana? —preguntó. Chaer asintió solemnemente. — ¿Qué pasó?Ella frunció el ceño. — ¿No recuerdas nada de eso?Felix sacudió su cabeza palpitante. —Recuerdo la estúpida fiesta. Recuerdo a mi papá tratando de hacerme trabajar para Dongik. Recuerdo que le dije a Hyunjin que lo amaba y él dijo que podíamos irnos... juntos. Luego... nada.Chaer lloró una vez más, las mejillas de un rojo furioso como si estuviera más frustrada que triste. —Jodidamente te cortaste a ti mismo. Fuiste demasiado profundo y golpeaste una arteria. Casi te desangras en mi auto nuevo, maldito idiota. ¿Cómo pudiste hacerme eso? ¿A Hyunjin? ¿Qué estabas pensando?La memoria de Felix regresó como si alguien accionara un interruptor. La hoja de afeitar. La bocina del coche. Hyunjin sosteniéndolo mientras moría. —Fue un accidente.— ¿Accidentalmente te llevaste una hoja de afeitar al brazo? — preguntó ella, incrédula.Sacudió la cabeza como si de alguna manera se retractaba de lo que había hecho. —Solo quería hacer un pequeño corte, solo para aliviar la presión, pero estaba borracho, mi codo tocó la bocina del auto y me asustó. Fue sólo un accidente.Chaer se sonó la nariz con fuerza, y cuando lo miró una vez más, parecía… resignada. —No puedes seguir haciéndonos esto... a ti mismo. Necesitas ayuda.Felix simplemente cerró los ojos. Estaba tan cansado. En sus huesos, estaba cansado. Se sentía como si hubiera vivido cien vidas en sus veintidós años y simplemente no quería hacerlo más. Él asintió levemente. Si eso era lo que hacía falta para que Chaer dejara de llorar, para dejar de mirarlo como si le estuviera rompiendo el corazón, entonces él hablaría con alguien.—Hay algo más de lo que tenemos que hablar—dijo Chaer, su tono vacilante.Felix estudió con recelo. —Está bien.Sacó algo en la pantalla de su teléfono. —Necesito que entiendas que ella iba a publicar la historia con o sin mi opinión.— ¿Qué? ¿Quién? — preguntó, sin entender. Entonces lo golpeó. Esa reportera. ¿Imprimió la historia sobre sus multas? No podía culparla. Era una gran historia. Pero, aun así. —Qué manera de patear a alguien cuando está caído—, murmuró.No. Bueno, no exactamente. Ella fue tras la historia mucho más grande. Giró la pantalla de su teléfono hacia él. En la portada estaba el titular: ROJOFAVORECE A NEGRO Y AZUL. El titular no tenía sentido hasta que vio la línea de abajo. Explosivas acusaciones de abuso contra el senador.Debajo había una foto de la espalda de Felix, cubierta de ronchas rojas. Felix iba a vomitar. Claramente, alguien había tomado la fotografía sin su conocimiento. Era de hace cinco años, después de un incidente en una fiesta donde Jong había pillado a Felix besándose con un chico.Había golpeado a Felix con el cargador de su teléfono celular.Felix miró bruscamente a Chaer, provocando una tormenta eléctrica en su cabeza, su estómago revolviéndose. — ¿Cómo consiguió esa foto, Chaer?Dejó caer su teléfono en su regazo y tomó su mano. —Te negaste a decirle a nadie lo que tu padre estaba haciendo. Siempre que podía, tomaba fotografías de tus moretones. Por si acaso. Nadie le cree a la víctima sin fotos.— ¿Le diste esa foto? — El rostro de Felix se sonrojó, su corazón se hundió.—Iba a publicar la historia sobre tus multas… pero luego te escuchó a escondidas a ti y a tu padre en esa sala de conferencias. Ella los grabó a ustedes dos. Escuchó lo suficiente como para confirmar que eras gay, que Hyunjin y tú eran una pareja... cuando vino a verme y me pidió una declaración, la noticia de tu accidente estaba por todas partes—. Mientras Felix escuchaba, una extraña sensación de paz se apoderó de él. Tal vez fueron los medicamentos que la enfermera le había dado, o tal vez estaba feliz de no tener que mentir más. Pero Chaer no había terminado con su confesión. —Cuando dijo que iba a imprimir lo que sabía, junto con tus multas, le ofrecí pruebas de su abuso, fotografías, incidentes que había visto, a cambio de que ella mantuviera su registro en secreto.—Entonces, ¿El mundo sabe que soy gay?—Ella no lo dijo explícitamente, pero una vez que apareció el artículo, algunos tipos con los que te has enganchado en el pasado estaban ansiosos de contarlo por internet.Felix se rió y luego hizo una mueca. —Dios, ¿Por qué mi garganta duele tanto?—Porque no has bebido nada desde antes de la cirugía.— ¿Cirugía?—Sí, idiota. Casi mueres. Tuvieron que tomar una vena de tu pierna solo para arreglar tu brazo.Felix gimió. No había nada que pudiera decir para defenderse. — ¿Supongo que mi padre me ha repudiado?Chaer resopló. —Tu padre está demasiado ocupado tratando de salir de prisión.— ¿Prisión?Ella sacudió su cabeza. —No lo entiendes. Te agredió, Felix. Tienes evidencia fotográfica... fechas, horas. Bueno, yo las tengo.¿A qué quería llegar? — No voy a enviar a mi papá a prisión.Ella puso los ojos en blanco. —Bueno, haznos un favor y no le digas eso porque esa es la única cosa que mantiene a Hyunjin fuera de la cárcel.El pulso de Felix saltó. — ¿Qué?—Sí, Hyunjin puede que le haya sacado la mierda a tu padre en la sala de espera mientras estabas en cirugía.Felix no pudo evitar la sonrisa que se extendió por su rostro. — ¿Él lo hizo?—Ese hombre te ama más de lo que ama su libertad. Habría ido felizmente a la cárcel, diablos, probablemente habría muerto por ti. Es un gatito enamorado. Gracias a Dios, mis padres tienen excelentes abogados. Un poco de quid pro quo mantiene a Hyunjin fuera de la cárcel y a tu padre de ser acusado de múltiples cargos de agresión.—Él me ama... — dijo Felix, las palabras extranjeras en su lengua.—Hay alguien más aquí que también te ama...Él frunció el ceño. — ¿Tú?—Bueno, sí, pero eso no es lo que quise decirChaer se puso de pie y se fue sin decir otra palabra. Un sabor metálico inundó la boca de Felix, su ansiedad bombeó adrenalina por sus venas hasta que se sintió mareado. Cuando la puerta se abrió de nuevo, Chaer empujaba una vieja silla de ruedas de mimbre. — ¿Nana?Chaer estacionó a su abuela lo más cerca que pudo. —Los dejaré hablar solos.Una vez que ella se fue, Felix miró a su abuela con recelo. Ella era prácticamente una extraña. Parecía mucho mayor cuando no llevaba un vestido elegante con el pelo y el maquillaje hechos. Hoy solo vestía pantalones negros y una blusa lavanda de cuello alto con un gran cárdigan de cachemira negro encima como si no fuera casi verano. No tenía idea de lo que ella estaba a punto de decirle, pero no estaba en condiciones de escuchar más malas noticias.Su boca se hundió en las comisuras como si ya la hubiera decepcionado de alguna manera, y apretó sus nudosos dedos. —Te debo una disculpa—, dijo.Felix parpadeó hacia ella. — ¿Qué? ¿Por qué?Sus ojos se llenaron de lágrimas y volvió la cabeza como para recobrarse. Cuando miró hacia atrás, dijo: —Dejé que mi hija y ese hombre me expulsaran de tu vida. Sé que nunca fui la abuela más cariñosa del mundo... pero los amaba, muchachos. Jaejoong y tú fueron las únicas alegrías de mi vida. Cuando él enfermó y querían usar tus células madre para su tratamiento, protesté. Tenía miedo de que te lastimaras, de que el procedimiento no funcionara y de que tu padre te culpara. Sabes que a tu padre no le gusta que se cuestionen sus decisiones—. Ella sacudió su cabeza. —Pero tenía razón, el procedimiento falló y él te culpó. Él se desquitó contigo. Cuando dije lo que pensaba, le dije que tenían que dejar de tratarte como partes de un repuesto, me sacaron de tu vida y los dejé. Simplemente me rendí y los dejé tenerte.Felix parpadeó, tratando de procesar esta nueva información. —Yo... — No sabía qué decir. —Está bien. Estoy bien.Ella negó con la cabeza con vehemencia. —No. Chaeryeong me mostró esas fotos. Todo de ello. Te ha estado lastimando durante años. Yo sospechaba que te gustaban los chicos... incluso en ese entonces. Eras un niño tan dulce y sensible y tenías talento para lo dramático. Debí haberte protegido, pero no lo sabía.Pero debería haberlo hecho. Ese lugar al que te envió. Las cosas que pasan en esos campamentos. Debería haber luchado más fuerte por ti. Sabía que mi hija ciertamente nunca lo haría.Las lágrimas brotaron de sus ojos y todo lo que pudo hacer fue dejarlas caer. — ¿Por qué le dejaste tener un poder notarial sobre tus asuntos si lo odias tanto? ¿Por qué dejaste que te haga pasar por loca? ¿Por qué no peleaste con él en la corte? Obviamente no estás senil.Ella encogió sus hombros huesudos. —Simplemente no me importaba. Soy una solitaria mujer vieja, Felix. No me importaba el dinero.—Aun así, él no ganó nada de eso—. Su padre simplemente tomó y tomó, sin hacer nada para ganar el dinero él mismo. Era un parásito que se alimentaba de los demás y los usaba para su propio beneficio cada vez.Ella se rió entre dientes. —Suenas como Chaeryeong. Su padre me ayudará a recuperar lo que es mío. De eso es de lo que quería hablarte. Quería hacerte saber que no estás sin recursos.— ¿Recursos? — preguntó.—Dinero. Todavía tienes tu fondo fiduciario. Eso siempre fue tuyo. Tu abuelo lo creó cuando tú y Jaejoong eran pequeños, justo antes de que muriera. Lo hizo para que tu padre nunca pudiera tocarlo. Él tampoco confiaba en él. No somos millonarios, y mi gerente financiero, deberá aprobar todos los retiros de la cuenta hasta que cumplas veinticinco años según los deseos de tu abuelo, pero es suficiente para mantenerte fuera de las calles.Felix asintió con aire forzado, perdido. —Gracias.—No me agradezcas. Debería haber intervenido hace años. Debería haber hecho un esfuerzo por estar en tu vida.Él se encogió de hombros. —Está bien. Estás aquí ahora.Ella le dio una sonrisa acuosa. —Sé que no me lo merezco, pero tal vez podrías considerar darme otra oportunidad de ser tu abuela.Felix tragó el nudo en su garganta. —Sí, seguro.
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Hyunjin
En el momento que Chaer texteó que Felix estaba despierto y hablando, Hyunjin acortó su reunión con Chan. Trabajaron sobre la idea; los detalles podían esperar. Hyunjin necesitaba ver a Felix, necesitaba tocarlo y oír su voz. No creería que estaba de verdad bien hasta que estuviera de regreso entre sus brazos.Cuando empujó y abrió la puerta a la habitación de Felix, alguien había inclinado su cama así que estaba casi sentado, pero con los ojos cerrados. Hyunjin intentó entrar silenciosamente, pero los ojos de Felix se abrieron de todas formas. Una sola mirada a Hyunjin y Felix estalló en lágrimas. El corazón de Hyunjin se desplomó hacia su estómago y se apresuró a su lado.— ¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿Estás adolorido?Felix sólo sacudió la cabeza. —Lo siento. Lo siento, tanto. Te mentí. Sabía que iba a terminar cortándome de nuevo. Pero no quería cortar tan profundo. No estaba intentando… matarme. Realmente no. Lo juro. No. Solo quería cortar un poquito. No era mi intención asustarte. Le dije a Chaer que iría a terapia. Lo prometí y lo haré.Hyunjin intentó seguir la línea de los pensamientos de Felix, tomando su rostro entre las manos y secando sus pecosas mejillas mientras hablaba.—Hey, shhh, para. Para. L-Lo sé. No tenía ningún derecho a demandar que dejaras de cortarte. Te veía cayendo en espiral, pero no sabía qué hacer. Sé que no lo hiciste a propósito —Lo besó suavemente —. Pero Jesús, niño. Me asustaste como la mierda —Hyunjin se ahogó con sus siguientes palabras —Pensé que te perdería. Y solo podía pensar en que jamás te dije que te amaba. Y lo hago. Te amo demasiado. Pensé que iba a estar sentado allí, en el suelo, viéndote desangrar en mis brazos y tú nunca lo sabrías.Felix lo miró graciosamente. —Pero lo sabía. Muy en el fondo. Cuando importaba. Cuando pienso en todo lo que hacías por mí… tiene sentido. Cuidabas de mí. Me hacías comer todos los días. Te asegurabas que tomara suficiente agua. No me dejas tomar bebidas energéticas porque me pone demasiado nervioso para maquillarme, y te aseguras de que duerma a una hora decente. Todos los días me dices que me amas, incluso aunque no lo digas en voz alta.Hyunjin quería envolver a Felix entre sus brazos y sostenerlo para siempre. En su lugar, lo tomó cuidadosamente contra él, con cuidado de no empujar los vendajes de su brazo. Felix metió el rostro en el cuello de Hyunjin. Él solo respiró la esencia de Felix, perdido en la sensación de su cuerpo cálido contra el suyo. Estaba vivo. Él iba a estar bien. Se había dicho esto a sí mismo mil veces en el transcurso de los últimos cinco días, pero era la primera vez que lo creía. Felix estaba hablando, incluso llorando y sus palabras tenían sentido.—Dios, debo oler a pantano —murmuró Felix contra el hombro de Hyunjin —. Y mi aliento probablemente sea letal.—No me importa. Te quiero, con el cuerpo apestoso, el aliento letal y todo eso.Felix se alejó. —Te amo.—Yo jodidamente lo espero, porque no voy a dejarte ir. Nunca.— ¿Lo prometes?Hyunjin se alejó lo suficiente como para sentarse en el borde de la cama de Felix, tomando su mano sana. —Sí, lo prometo.Felix sonrió. — ¿De verdad le diste una paliza a mi padre?Hyunjin resopló. —Era algo que iba a suceder, solo era una cuestión de cuándo. Pero, demonios, de verdad se sintió bien.La expresión de Felix cambió, sus cejas juntándose. — ¿Qué hay del dinero para tu papá? Ahora que el viejo Jong fue expuesto como un abusador de niños, creo que ya no tenemos forma de chantajearlo. Mi abuela me dio acceso a mi fondo fiduciario, pero tengo a un tipo congestionado en traje que tiene que estar de acuerdo con mis compras, así que a pesar de que es mi dinero, no es como, totalmente mío.—Bebé, no te preocupes por eso. Lo tengo cubierto.Y lo tenía. Chan jodido Bang estaba salvando el trasero de Hyunjin una vez más pero no con una cantidad grande de dinero. De una forma que él esperaba, Felix estuviera a bordo. Por suerte, tenía un arma secreta.Felix entrecerró los ojos. — ¿Cubierto cómo? ¿Vas a convertirte en un stripper masculino? ¿Un prostituto?Hyunjin sonrió. —No sé si deba sentirme halagado o insultado por la insinuación de que la única forma en que podría hacer dinero es quitándome la ropa.Felix se inclinó hacia adelante, sus ojos hinchados y rojos repentinamente derretidos. —Pagaría buen dinero para verte desnudo, Daddy.La polla de Hyunjin se contrajo ante la voz rasposa de Felix, pero solo presionó un beso duro en su frente antes de cuidadosamente empujarlo de nuevo contra el colchón. —Oh, no, no lo harás. No me vas a excitar en este hospital cuando tu trasero está fuera de comisión por las próximas semanas. ¿Quieres volver a casa?Los hombros de Felix cayeron. —No es por poner un punto exacto en eso, pero no tenemos precisamente una casa.—Quería hablarte de ello —Felix asintió en un gesto de “Sigue adelante”, todavía mirando a Hyunjin como si esperara que el hacha cayera. No pudo evitar reír —. Chan me ofreció un trabajo.—No sé cómo sentirme respecto a ti cuidando el cuerpo de alguien más por veinticuatro horas al día, siete días a la semana —Murmuró Felix con el labio inferior haciendo un puchero.—No tienes que sentir nada al respecto, mocoso, porque me ofreció una posición en administración. Tendré mi propio equipo. Un equipo de especialistas de seguridad. Incluso me ofreció una bonificación de inicio que cubrirá los gastos de mi padre.Felix escaneó a Hyunjin apreciativamente, una de sus cejas alzándose. —Así que, ¿usarás un traje para trabajar todos los días?Hyunjin sonrió. —Uh-huh.Felix deslizó su mano libre sobre el pecho de Hyunjin. —Podría estar de acuerdo con eso. ¿Qué haré yo, entonces?—Bebé, eres libre. Puedes hacer lo que quieras y ser quien quieras ser. Tienes tu fondo fiduciario, y Chan está siendo muy generoso con mi salario. Tienes tiempo para averiguarlo.—Todo esto suena demasiado bueno para ser verdad —Dijo Felix —, ¿dónde está la trampa?—Allí está la cosa… Este maravilloso trabajo nuevo requiere que nos mudemos.— ¿Mudarnos? —Felix repitió, como si probara el peso de la palabra en su lengua —. ¿Cómo a dónde? Soy de gustos adquiridos, Hyunjin. No puedes mudarme a la mitad de ninguna parte. Me marchitaré y moriré.—Eres el drama queen más grande del mundo —Hyunjin dijo con afecto, besándolo una vez más —. ¿Alguien te lo ha dicho alguna vez?—No —Dijo Felix —Pero, en mi defensa, usualmente estoy de pie junto a Chaer.— ¿Qué hay si te digo que Chaer accedió a venir con nosotros?Felix chasqueó. —Preguntaría “¿Venir con nosotros a dónde?”.—Itaewon —Dijo Hyunjin casualmente.— ¿Quieres que me mude al jodido Itaewon?Hyunjin arrugó el ceño. —Bueno, pensaba…Felix agitó su mano buena. —Sí, totalmente. En un cien por ciento. Oh, Dios mío. Tu hermana está cerca. ¿Tú, yo, Chaer y Mina en Itaewon? Esto es increíble. Es la mejor cosa de la vida. Vas a casarte conmigo, ¿verdad? —Felix preguntó sin pausa para respirar.El cerebro de Hyunjin se detuvo en seco. — ¿Qué?Felix hizo una expresión como si Hyunjin fuera tonto. — ¿Casarte conmigo? ¿Volverme un hombre honesto? ¿Cuidar de mí para siempre?Joder sí. Un millón de veces sí. Hyunjin tocaría de puerta en puerta hasta encontrar a alguien ordenado y casarse con Felix ese mismo día si eso es lo que él quería. Besó a Felix una vez más, los labios agrietados del muchacho le recordaron que tenía que ser cuidadoso.Le sonrió, apartando los mechones de sus ojos. — ¿Es eso lo que quieres? ¿Casarnos? —Hyunjin preguntó.Felix asintió con los ojos brillantes. —Por favor.Hyunjin se inclinó, presionando su boca contra la oreja de Felix. — ¿Es esa la forma en que pides las cosas, chico dulce?Felix se estremeció. —No, Daddy.—Entonces usa las palabras y pregúntame bien. — ¿Te casarías conmigo, Daddy?—Ya que me lo pides tan bien…
Continuara…
----- CHAPTER BREAK -----
Epílogo
Felix
Felix cogió la videocámara y giró la pantalla para poder verse a sí mismo. Jugó con su cabello hasta que no se viera como si hubiera salido de la cama hacía una hora. Habían pasado meses desde el accidente, pero todavía se cansaba fácilmente, incluso aunque su aguante mejoraba cada día. La terrible cicatriz en su brazo izquierdo y pierna derecha servía como un recordatorio constante de lo que casi perdió y lo llenaban de determinación a no desperdiciar su segunda oportunidad… o tercera, cielos, quizás incluso más que esa.Presionó iniciar y sonrió a la cámara.—Hola a todos, soy yo, Hwang Felix, hoy estoy aquí con un vídeo extra especial. Les prometí que si llegaba a un millón de seguidores me daría por vencido y participaría en el “Boyfriend Challenge” (bueno, esposo en mi caso) y dejaría que Hyunjin me maquillara frente a la cámara. Bueno, hace tres días llegué a ese mágico número, así que hoy es el día. Espero lo disfruten.Felix dejó la cámara sobre el estante. —Antes de que lleguemos a esa parte, solo quería agradecerles, chicos. Es una locura cuán rápido puede cambiar la vida. Pasé veintidós años sintiéndome como si nunca estuviera a la altura, nunca sería amado, nunca tendría nada real en mi vida —Tomó una respiración honda, agobiado por los pensamientos de su pasado, parpadeando las lágrimas que se asomaban detrás de sus ojos —. Lo siento. Hoy estoy muy cursi. Pero han pasado cinco meses desde que estalló el escándalo con mi papá y ya ni siquiera reconozco mi vida. Hace cuatro meses, inicié este canal de YouTube para mis tutoriales de maquillaje, y ya he alcanzado un millón de suscriptores. Un escándalo gigante haría eso, supongo, pero lo tomaré.Rio y se puso serio. —Hace tres meses, oficialmente inicie las sesiones intensivas de terapia con mi nuevo psiquiatra —Él rodó los ojos —. Hace dos meses, me ofrecieron la primera oportunidad de hablar de nuevo en contra de la terapia de conversión y ayudar a atraer la atención a los horrores que ocurren dentro. Suena loco, pero mientras más hablo sobre los abusos que sufrí por Park Dongik, menos poder tiene sobre mí. Puede que no esté en prisión, pero tampoco ha vuelto a llevar campamentos que lastiman a niños, y hay algo de confort en eso. Mientras que yo no he presentado cargos, otros si lo han hecho. Ojalá, ellos tendrán justicia y él irá a la cárcel —Él se detuvo, tragando con fuerza, su mirada deslizándose hacia la habitación antes de volver hacia la cámara con una sonrisa y alzando su mano izquierda —. Y, hace un mes el día de hoy, me casé con el amor de mi vida.Se inclinó hacia la cámara.—No digo esto para presumir. Sé que no todos tienen un fondo fiduciario al que recurrir o algún lugar suave al que aterrizar, y salir de una situación abusiva nunca es fácil. Algunas veces, irse significa entrar a una situación mucho peor. Algunas veces, las personas que se supone deben amarte sin importar qué, te patean. Pero estoy trabajando con mi abuela y algunos amigos muy buenos para ayudar a personas que se sientan atrapadas en situaciones malas, sin importar sus circunstancias financieras, y a ayudar a personas que sientan que no tienen un lugar a donde ir, a sentirse seguras —Él se ruborizó, repentinamente incómodo —. Pero eso es para otro día. A la parte divertida.Cogió la cámara, moviéndola alrededor de la habitación. —Este es nuestro loft en el distrito de moda, y por “nuestro loft”, me refiero a que pertenece a mi fabulosa cuñada, Mina. Ahora, todos ustedes saben que mi mejor amiga, Chaer, está en Seúl, protagonizando esa producción que se supone será, cómo, el próximo “Hamilton” o algo así, pero puede que no sepan que Mina es su diseñadora de vestuario, así que las chicas están subarrendando su loft a nosotros hasta que regresen, lo cual espero que no sea en mucho tiempo. Porque me encanta aquí. ¿No es lindo?Era apenas más que dos habitaciones. Una pequeña cocina de lujo con su madera natural y electrodomésticos de acero inoxidable que se extendían a una acogedora sala de estar, la cual Mina había decorado en su estilo bohemio-funky. Media pared de ladrillo separaba la sala de estar de una cama tamaño King y la puerta, que daba al baño. Era pequeño y costoso, como todo en Itaewon, pero Felix lo amaba. Lo amaba porque era su hogar con Hyunjin. Al menos, por ahora.Felix volteó la pantalla hacia el exterior, así, podía girar la cámara hacia el pasillo, dejando que su audiencia viera lo que él veía. Cuando llegó a la puerta de la habitación, se detuvo con la boca repentinamente seca. Había oído a Hyunjin entrar hace un rato, pero él había estado en la cocina tratando de tener suficiente café encima para hacer su video.Hyunjin yacía en una cama desarreglada, todavía en sus ropas del trabajo. Bueno, la mayoría de su ropa de trabajo. Llevaba pantalones negros y su camisa blanca con botones, los de arriba deshechos, y los puños enrollados hasta los codos, las piernas cruzadas en los tobillos. ¿Cómo podían las medias negras lucir tan jodidamente calientes?Papeles rodeaban a Hyunjin, las gafas de lectura de marco negro colgadas de su nariz mientras entrecerraba los ojos hacia algo en la pantalla de su teléfono. El pene de Felix no pudo evitar tomar nota. Presionó pausa, dejando la cámara en el vestidor antes de cruzar la habitación. Hyunjin miró hacia arriba justo cuando Felix le quitó el teléfono y lo arrojó hacia el final de la cama, moviendo los papeles de Hyunjin, se sentó a horcajadas sobre su regazo.—Hola —Dijo Hyunjin, divertido.—Hey, Daddy —Murmuró Felix, capturando la boca de Hyunjin en un beso sucio —. Llegaste temprano a casa.—Tenía terapia hoy.Felix pausó brevemente para mirar a Hyunjin. — ¿Fue bien?Él dio un medio asentimiento. —Igual que siempre, supongo. Emocionalmente desgastante. Pensé en trabajar desde casa por el resto del día.Felix tarareó su aprobación, regresando a su exploración previa. —Buena idea.—Estoy un poco ocupado aquí, mocoso —Retumbó.Felix meneó sus caderas contra las de Hyunjin, gimiendo cuando sintió a Hyunjin ya endureciendose detrás de su bragueta. —Se suponía que tenías que hacer mi maquillaje para el vídeo de hoy. Mi audiencia ama ver tu rostro en cámara —Dijo. Mordió la mandíbula de Hyunjin, y después su labio inferior, rápidamente perdiendo el interés en su propio proyecto. —Además, no puedes estar tendido en tu ropa de Daddy y no esperar que te salte encima. Sabes lo que estas gafas me hacen.Hyunjin enroscó los dedos a través de los mechones de Felix, tirando de su cabeza hacia atrás para morderle la garganta. —Me olvidé del video —Admitió, frotando sus erecciones a través de la fina capa de material —. ¿Quieres ir y hacerlo ahora? — Preguntó, sabiendo perfectamente bien que Felix no dejaría la cama hasta que Hyunjin lo follara.Felix tiró de su camisa sobre la cabeza arrojándola a través de la habitación, sus dedos dirigiéndose hacia los botones de la camisa de Hyunjin. —Ellos pueden esperar. Te necesito dentro de mí. Ahora —Hyunjin comenzó a quitarse la camisa, pero Felix sacudió la cabeza —. Déjate la ropa, en especial las gafas. Solo quiero hacer esto —Bajó la cabeza y lamió el pezón plano de Hyunjin.—Joder —Hyunjin siseó —. Ahora mismo estás siendo un pasivo muy mandón.Felix inclinó los labios sobre los de Hyunjin. —Sí, ¿Qué vas a hacer al respecto?—Pantalones afuera. Ahora —Gruñó.Felix realmente tenía la mejor vida de la vida. —Sí, Daddy.
FIN.
